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El Romanticismo surge a finales del siglo XVIII, en Alemania e Inglaterra y se extiende por toda Europa en la primera mitad del

siglo XIX en una época de tensiones sociales y agitaciones, además de importantes transformaciones socio-políticas como la abolición del Antiguo Régimen por la Revolución francesa (1789), este momento histórico que propicia dicho movimiento cultural que supone una revolución en la literatura al ir en contra del racionalismo de la Ilustración y el Clasicismo, ya que la principal característica de este movimiento es la exaltación del yo y la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. Biografía del autor: Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), es un romántico tardío, ya que cuando nació el movimiento había entrado en decadencia por Europa, pero Bécquer es reconocido como el autor del Romanticismo intimista español por excelencia. Además, también destacó en el campo de la poesía española, siendo considerado el primer poeta moderno. Pero en su producción en prosa, Bécquer destacó al crear Leyendas, que son narraciones breves en las que el autor mezcla elementos reales con situaciones imaginarias, y da su punto de vista sobre sus ilusiones, desengaños… La finalidad de estas leyendas es entretener al lector y trasmitir ideales de vida y arte. Además, en aquella época, las Leyendas de Bécquer representaron el triunfo del relato en prosa y de un género que hasta ese3 momento era mediocre y demasiado romántico. Por ello, esta obra supuso la culminación y superación de este género. Características del romanticismo: La Leyendas son escritas por un autor claramente romántico, por ellos en ellas se encuentran muchísimas características de este género como: Pasa de lo real a lo fantástico, rompiendo los límites de la realidad, introduce datos históricos en sus relatos para hacerlos más verosímiles, como en La Promesa, que habla de una batalla de Fernando IV, que el Papa reconoció como cruzada: “…Circulaban en todas direcciones multitudes de soldados que, hablando dialectos diversos y vestidos cada cual al uso de su país…” Un ambiente sobrenatural y misterioso, que utiliza para presagiar los episodios y darle un tono de misterio que se utiliza introducir lo que sucederá posteriormente, como en El monte de las ánimas: “Y cerrando los ojos intentó dormir; pero en vano había hecho 00 el esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse, más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaderas de brocado de la puerta se habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas y sonaban sobre la alfombra..." "... Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo... Sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que fue a buscar Alfonso.” Las obras se desarrollan en ambientes nocturnos, en ruinas con la presencia en su mayoría de la luna, aunque no todas, ya que la ambientación refleja el estado de ánimo de los protagonistas, como en El rayo de luna: “Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata...” “...Aún quedaban en pie restos de los anchos torreones de sus muros, aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas los macizos arcos de los claustros,

las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas en las que suspiraba el viento con un gemido...” Un enamorado valiente (como en el neoclasicismo), pero a su vez frágil ya que no acaba disfrutando del amor con ella, por diversos motivos como el origen sobrenatural o mitológico de la amada, como en La ajorca de oro: “¿La ves? –parecía decirme mostrándome la joya- Pues no es tuya, no lo será nunca..., nunca...” “¿Qué virgen tiene esa prisa? -La del Sagrario- murmuró María -¡La del Sagrario!- repitió el joven con acento de terror- ¿La del Sagrario de la catedral!... Y en sus facciones se retrató un instante el estado de su alma, espantada en una idea...”“...Yo se la arrancaría para ti, aunque me costase la vida o la condenación.” Además, la amada es inalcanzable, misteriosa y mala, conduciendo al hombre a una situación desesperada y de sufrimiento, como en El rayo de luna: “Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro estoy casi seguro de que he de conocerla... ¿En qué? eso es lo que no podré decir..., pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, el extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver me bastará para conseguirlo...” Cada leyenda transcurre en una época diferente, aunque todas transcurren mucho tiempo antes de que fueran escritas, ya que el tiempo que se utiliza para relatarlas es en pasado. Las leyendas transcurren en distintos puntos geográficos de España, pero todos ellos son reales. Además, de desarrollarse en lugares y en fechas con un significado religioso, como la noche de los difuntos, jueves santo, en monasterios o cementerios. Lugares que simbolizan el misterio y la oscuridad. Estos escenarios se describen minuciosamente con muchos adjetivos y utilizando muchos recursos literarios, como la metáfora. Desde el punto de vista narrativo, las leyendas están divididas en tres partes, la introducción, que es muy breve, el nudo, que es la leyenda en sí y el epílogo. Cabe destacar que en la introducción y en el epílogo, aparece un narrador, que se puede identificar con el autor, y cambia cuando se empieza a narrar la leyenda, ya que el narrador es omnisciente, haciendo que se distancie de la historia. Las Leyendas se pueden agrupar por temas: en primer lugar, están las Leyendas de amor, un tema fundamental para el autor, de él tratan las leyendas La ajorca de oro, El monte de las Ánimas, Los ojos verdes, El rayo de luna, La promesa y El beso. Entre estas Leyendas hay que diferenciar las leyendas con un amor inalcanzable y sobrehumano y las que no tienen personajes sobrehumanos, como La promesa. Otras leyendas tratan sobre temas religiosos mezclado con arte, como Maese Pérez el organista y el Miserere y por último, otras tratan de amor entre moros y cristianos como La rosa de la pasión.