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UOC Máster en e-learning Gestión Organizativa del e-learning Actividad 3 Tutora: Mónica Ortega Mª Dolores Gómez

En el primer capítulo de la popular serie de televisión Dowtown Abbey asistimos a una conversación entre una doncella cuya labor es encender y apagar las velas de las lámparas de la casa y otra que le comunica la existencia de luz eléctrica. En Cranford ( BBC, 2009) la llegada del tren rompe con las estructuras estrictas que regían la vida de este apacible pueblo inglés. Unos lo desprecian, otros lo admiran, pero a todos les cambiará la vida. En ambos casos se escenifica el cambio social, económico e incluso psicológico que la electricidad y el tren supusieron en el siglo XIX en plena revolución industrial. No vamos a analizar aqui estos cambios pues son bien conocidos y no es asunto que nos interese para esta discusión, pero sí los consideramos un buen punto de partida para el tema que nos ocupa. Igual que en la Inglaterra del siglo XIX, hemos vivido largo tiempo con unos parámetros sociales similares en cuanto a la educación y casi sin darnos cuenta despertamos en un mundo que avanza con mucha más rapidez de la que parece que podemos aprehender. Se suele comparar a la internet con la escritura en cuanto a la revolución que ambos han supuesto para la humanidad. En ambos casos se produce una redistribución del talento en tanto en cuanto unos son capaces de conseguirlo y diseminarlo y otros se quedan rezagados o no consiguen hacerlo jamás. Los últimos estarían destinados a vivir en un mundo diferente o por lo menos, sin todo el potencial que podrían tener. En una sociedad actual en la que el conocimiento y la información son las que generan riqueza parece que estamos abocados a vivir no en dos sino en más velocidades: los que viven en un mundo digital, los que no consiguen alojarse cómodamente y los que ni tienen posibiilidades de entrar. Esto quiere decir que dentro de la sociedad denominada “red” o “del conocimiento”, el grado de inclusión lo marcará el porcentaje de apropiación que el individuo tenga de lo digital, en otras palabras estará más o menos alfabetizado digitalmente cuanto más capaz sea de manejar las TICs para su beneficio. El e-learning habrá pues que estudiarlo desde una óptica social para poder ayudar a la sociedad a transformarse con el mayor beneficio para todos. Vivimos en la sociedad de la información y como dice Pere Marqués, también se llama “sociedad del conocimiento por la importancia creciente de éste en todas las actividades humanas”. Hemos pasado de una sociedad industrial donde una innovación suplantaba a otra a una sociedad conectada, basada en la producción continua, intercambio y transformación del conocimiento y la información. El conocimiento se recibe, se gestiona, se transforma, se comparte y se vuelve a recibir . . . Este movimiento ha tenido, tiene y seguirá teniendo un impulso transformador en las instituciones sociales. Por esto, como dice Marqués, esta sociedad necesita que las personas adquieran una serie de capacidades como ciudadanos y nos refiere a una recomendación publicada or el Consejo de Europa en 2006 en la que se recogían las competencias claves para el e-learning. Éstas se definían como una combinación de conocimiento, habilidades y actitudes apropiadas al contexto. Las competencias clave son las que todo individuo necesita para un desarrollo personal, ciudadanía activa, inclusión social y empleabilidad. Una de esas competencias clave era la competencia digital y ésta era su definición: “"Digital competence involves the confident and critical use of information Society technology (IST) for work, leisure, learning and communication. It is underpinned by basic skills in ICT: the use of computers to retrieve, access, store, produce, present and exchange information, and to communicate and participate in collaborative networks via the Internet." El mismo Pere Marqués transcribe las principales necesidades de la educación en la sociedad actual enunciadas por Manuel Castells: -aprender a aprender -consolidar la personalidad -desarrollar las capacidades genéricas -aprender durante toda la vida Estas necesidades son en sí mismas ya un paso más en la capacidad básica de un ciudadano. Suponemos que un ciudadano integrado en una sociedad avanzada es capaz de manejar lo que ha recibido en una educación de conocimientos a través de instituciones educativas de tiza y pared y por otro una educación afectiva. Ahora, sin embargo, esa educación que parecía suficiente para desarrollar un trabajo y evolucionar en una vida no lo es. Al ciudadano se le exige que sepa utilizar su aprendizaje para seguir aprendiendo sin la ayuda de un profesor, que sea capaz de adaptarse a una nueva forma de relacionarse que seguramente no ha conocido. Esto significa que una gran parte de la población está siendo obligada a ser otro que nunca ha sido, que no ha conocido y que no le queda más remedio que ser.

Las situaciones sociales en las que un individuo se ve aislado por no utilizar una aplicación para enviar mensajes o porque no sabe a qué se refiere la gente cuando habla de unos pájaros enfadados ) son cada vez más comunes. Y, sin embargo, ¿significa esto que ese individuo esté en riesgo de ser excluido socialmente? Veamos en primer lugar qué debería saber un individuo para considerar que tiene unas habilidades mínimas de uso de internet. El eurobarómetro realiza anualmente una encuesta que se compone de 6 preguntas que en el 2010 era internet y las preguntas se referían al uso prioritario de la gente en su uso de internet. Se concluía de los resultados que el porcentaje de uso de internet para compartir archivos es muy superior a los otros usos de la red, especialmente el que se refiere a crear. Esto indica que el acceso y uso a la red no va acompañado de un uso crítico, productivo y transformador de la competencia digital. Del estudio sobre la literacía digital se desprende que el 72% de la población de la comunidad europea tiene alguna competencia digital, aunque sobresalgan las de tipo más básico ( enviar un correo electrónico) y las que proporcionan algún tipo de actividad de tiempo libre como leer periódicos, revistas, ver la televisión o escuchar la radio . . . En este estudio se demuestra que todavía hay diferencias socioeconómicas importantes en el acceso y uso de ordenadores e internet aunque se están acortando. Como era de esperar, los jóvenes son los que menos demuestran estas diferencias, y poseen mejores habilidades de tipo funcional pero también personal: responsabilidad, creatividad. Se demuestra en el estudio que en el extremo opuesto están usuarios más mayores y menos educados por lo que su incorporación al mundo digital todavía es un reto. ( Datos de “European Council conclusions on Europe 2020 strategy inclusive Digital Agenda (point 7) , June 2010)

Este reto ha sido abordado de diferentes maneras pero quizás nos hayamos olvidado de un concepto bien importante. En el blog Flosse Posse se recoge la siguiente reflexión “ parece que en campo de la investigación de la tecnología en la educación siempre nos olvidamos de 1) que los estudiantes son humanos 2) aquello que es importante para los humanos” y sigue preguntándose por qué todo lo que caracteriza al ser humano: el pensamiento, la motivación, las emociones y el comportamiento no tiene interés para los investigadores de la tecnología en la educación. Me parece que esta pregunta es la que subyace en la tesis del artículo de Planella cuando se refiere a la ausencia de reflexiones sobre el futuro de la tecnología aplicada a la enseñanza y aprendizaje. Del artículo de Planella y Rodríguez se desprende que la sociedad tiene mucho que recorrer para conseguir que el e-learning deje de ser una herramienta de enriquecimiento para unos y de aislamiento para otros y sea capaz de conseguir la transformación de la sociedad. Se desprende asimismo que el e-learning tiene todo el potencial para hacer que colectivos en peligro de exclusión social dejen de estarlo y que ésa es una tarea de todos aunque mucho más de los que tienen a su cargo políticas socioeducativas. Así sería el e-learning una verdadera herramienta al servicio de la sociedad. Asimismo, la idea que suyace en el artículo es que un actor fundamental en el proceso de transformar la sociedad debe ser la universidad. ! En el artículo de Planella se reflexiona sobre la aparente esclavización a la que nos va a someter la tecnología. Todos los ámbitos sociales se verán transformados por ella. Lo que no parece tan claro es en qué posición se encontrarán los sujetos. Esto se aprecia claramente en lo que rodea al e-learning. ¿Será la solución a todos los defectos del mundo educativo? ¿Por fin la educación será eficiente, ahorrará dinero al contribuyente, conseguirá que todos los trabajadores se adapten a las necesidades de sus empresas, permitirá la (re)inserción laboral de los que no están o han dejado la masa de trabajadores? ! Las primeras definiciones del e-learning subrayan su carácter de tecnología, su uso y además en los procesos de aprendizaje. Los autores del artículo destacan esta perspectiva mercantilista del elearning y de la formación en particular y reivindican la necesidad de “resituar” el e-learning desde un punto de vista social.

! Si parece cierto que el e-learning va a transformar la sociedad que conocemos, parece conveniente saber cómo lo va a hacer y qué papel vamos a tener y queremos tener en esta transformación. En este sentido, la Unión Europea propone una serie de objetivos en torno a una estrategia de promoción de inclusión social. La llamada “e-inclusión” pretende impedir la doble exclusión social que puede provocar el e-learning: que los individuos que ya sufren una situación de exclusión social también sufran la exclusión digital. ! En el año 2000 el consejo de Lisboa tomó la decisión de buscar una política agresiva contra la pobreza y la exclusión social para el año 2010. Para ello se implementaría una política de apoyo al acceso y la utilización de las TIC. En el año 2006 la Declaración Ministerial de Riga recogía los siguientes objetivos: -hacer las TICs accesibles universalmente pero con un énfasis en personas con necesidades especiales -empoderar a gente mayor para seguir participando en la sociedad -dar a los ciudadanos el conocimiento, destrezas y enfoque en el aprendizaje a lo largo de la vida para poder participar en la sociedad con todos los derechos -e-inclusión social, cultural y geográfica ( inclusión de minorías, emigrantes, jóvenes marginados, habitantes de zonas rurales, remotas o en situación de desventaja) -e-gobierno(s) Una vez se cuenta con objetivos a cumplir el siguiente paso es saber cómo medir los resultados y cómo leerlos. En el artículo de Eva Ortoll Espinet se citan los siguientes cambios que las TICs han introducido en diferentes campos de la vida:

De esto se deriva que si queremos saber el grado de exclusión o inclusión digital del inviduo necesitemos tener en cuenta coordenadas de tipo económico, de tipo político y social y personal para saber qué colectivos se econtrarían en riesgo de exclusión. Anteriormente hemos aludido a la declaración de Riga, donde se pensaba en personas con discapacidad, gente mayor, mujeres y jóvenes, cuarto mundo, parados, inmigrantes, minorías étnicas etc.

Quién
mujeres desempleados desempleados de larga duración desempleados de más de 45 años jóvenes jubilados colectivo gitano ...

exclusión social
ausencia de hábitos laborales baja autoestima derrotismo indefensión indefensión aprendida baja cualificación académica escasa profesionalización nula experiencia laboral

exclusión digital
bajos niveles de cualificación en competencias básicas para el manejo de la información faltos de herramientas

Sin embargo, como hemos dicho también antes, debemos tener en cuenta el concepto de la “apropiación” de lo digital y por eso he mencionado el ejemplo de los Angry Birds, pero también lo podría hacer de los podcasts, o de la banca electrónica. El juego Angry Birds parece ser un elemento cohesionador de grupos igual que antes ( y ahora) era el fútbol. Es un tema que da conversación y que puede permitir hacer amigos. Aludo a los podcasts, porque mucha gente que se ha gastado una gran cantidad de dinero en un iPhone no sabe usar un podcast para aprender sobre su tema favorito, idiomas etc y lo mismo sucede con la banca electrónica. Gente con acceso diario a la infraestructura necesaria ( ordenador, banda ancha) no es capaz de hacer transferencias para evitar molestos viajes a un banco. ¿En qué lado de la línea colocaríamos a estas personas? ¿ Estarían e-excluídos? Aparentemente no.

Terminamos con un brevísimo resumen de las variables que plantean Planella y Rodríguez para analizar las perspectivas sociales y culturales del e-learning

Social e-learning
Equidad Lifelong Learning Empowerment Ser persona Motivar para transformar Valores y e-learning Compromiso Liberación de los sujetos Cómo pueden funcionar las TICs para que el individuo viva en una sociedad más igualitaria Cómo influye el paradigma pedagógico de aprender a lo largo de la vida en las relaciones sociales. Cómo las TICs dan poder a la persona para que pueda participar en la sociedad con pleno derecho. Cómo permiten hacerse individuo en la sociedad actual. Presentar el e-learning como herramienta para mejorar la vida. Cómo van a compartirse y transmitirse valores a través de comunidades virtuales. Cómo pueden las TICs conseguir que el individuo se comprometa con la sociedad en la que vive. Siguiendo la doctrina freireana, los sujetos empezarán a usar el “nosotros sujetos” y por tanto considerarán que son igualmente válidos en cualquier forma de relacionarse con su contexto, sea político, social, económico o educativo.

Al plantear estas ocho variables estamos viendo el e-learning desde un punto de vista eminentemente social porque todas ellas aluden a la sociedad en su conjunto y a su impacto en el futuro. El e-learning permitirá o impedirá a los sujetos que se apropien de sus vidas en tanto en cuanto controlen y gestionen su ser digital. La indefensión en la que se pueden ver si no están incluidos social y digitalmente parece difícil de superar a menos que se pongan en marcha políticas de integración de las que la educación superior no debería ser mero espectador. Las nuevas tecnologías afectan a la sociedad como un todo, pero tienen y tendrán un impacto quizás mayor en la educación puesto que ésta nos permite a los individuos ser más iguales, transformar y transformarnos, ser mejores como sujetos y como miembros de un grupo y además ser más libres.

Fuentes citadas

Ortoll Espinet, en La Alfabetización Digital en los procesos de inclusión social, Brecha digital y nuevas alfabetizaciones. El papel de las bibliotecas, 2008 Planella y Rodríguez, Del e-learning y sus otras miradas: una perspectiva social, 2004