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6 mitos del autoconocimiento

La aventura de explorar «quién soy» podría parecer colmada de obstáculos y desanimar a quienes emprenden la búsqueda. Conocerse implica construirse, por lo que valdrá la pena sortear esas autolimitaciones.

Por qué, si conocernos a nosotros mismos es un tema tan de moda, somos tan incapaces de hacerlo. Propongo un conjunto de mitos asociados al autoconocimiento que provocan que esta tarea no sólo se dificulte, sino que en algunos casos se vuelva contraproducente.

Mito 1. Conocerse es un valor en sí mismo

Hijos de una tradición racionalista, creemos que el conocimiento es un valor absoluto. «Información es poder», nos han tatuado en la piel. Sin embargo, no fue concebido así el ejercicio del autoconocimiento. Su gran precursor – Sócrates– proponía el conocerse a sí mismo como un primer paso en el camino de la transformación personal. No era un fin, sino un medio.

Siguiendo esta tradición, los estoicos concibieron la Filosofía como un trabajo que se efectúa en tres ejes: la disciplina intelectual, el dominio físico y el adiestramiento mental.1 La reflexión es un medio para plantear problemas, no una solución en sí misma. El filósofo Pierre Hadot cita a Bergson: «Filosofar no supone construir un sistema, sino dedicarse, una vez que se ha decidido, a mirar con sencillez dentro y alrededor de uno mismo».2 Esa mirada tiene un solo objetivo, la transformación personal.

El autoconocimiento no tiene utilidad si no se concibe como principio de cambio; pues, como un valor en sí mismo puede convertirse en un práctica masoquista, una tortura, un camino sin fin de autocondenación. Sería como contemplar la vitrina de una pastelería sin poder comprar nunca una pieza o como esa sensación de estar cayendo en un pozo profundo sabiendo que el

Si cometemos un error. no existe mente humana que pueda evaluar todos los ámbitos de acción de una persona en todo momento. «Pero. son sus límites y sus inclinaciones. nos convertimos en seres inútiles y nos despreciamos por ello: no servimos para nada. es lógicamente imposible valorarnos de modo absoluto.3 Nos hemos vuelto incapaces de vernos por la obsesión contemporánea de calificarnos. de quien sólo podemos calificar sus acciones. hacerlo bien no me hace más valioso o hacerlo mal no me hace menos valioso». Dime qué haces y te diré quién eres: somos lo que hacemos El ser humano tiene la tendencia autodestructiva de hacer juicios de valor. Esta generalización es propia de un cerebro incapaz de pensar: «eso es sólo una parte de mí. Nuestra tendencia a valorarnos de manera total se funda en una concepción errónea de la autoestima: nos queremos a nosotros mismos (estimarnos) si y sólo si tenemos éxitos o si conseguimos nuestros objetivos. Sin embargo. Por eso decimos que no hay nada más inútil que pensar en uno mismo si no está asociado a algo que pueda cambiar. Valor es un término que no tiene sentido cuando se aplica al ser de una persona. Mi cuerpo. éste es el cuerpo que tengo. Si acertamos en nuestras acciones. nos hemos vuelto incapaces de distinguir nuestro ser de nuestro actuar. ¿Cómo calificaríamos al soldado que salva la vida de miles de inocentes arriesgando su vida si esa persona también es un marido infiel? ¿Es bueno o es malo? Confundimos así nuestro «valor» con la confianza de poder hacer esto o lo otro.final será fatal e inevitable. Al igual que con mi cara o mi talento… no . Mito 2. En el camino del conocimiento de uno mismo vemos nuestras acciones como constitutivas de nuestro ser. nos alabamos como si ese acierto nos elevara de rango. me guste o no. Cuando pensamos en nosotros y en los demás.

cambian nuestra dignidad fundamental. «agobiado». de desglosar nuestras habilidades. emociones y pensamientos para actuar sobre ellos. Claro que queremos tener más habilidades que nos permitan alcanzar nuestros objetivos.4 dice Murakami. es un arma de dos filos. valor es un concepto que no puede aplicarse al ser humano: ¿cómo se mide el valor de una persona?5 Mito 3. «generosa» o «egoísta». Y si nos cuestionamos cómo estamos. Agatha Christie. Todas estas palabras han perdido su relación con la realidad y su capacidad de significar algo convirtiéndose en murallas (gatekeepers) que nos impiden hacer un esfuerzo para pensar en términos de lo que podemos hacer. así que no tengo más remedio que ir tirando con él». contestamos cosas como «servicial». soy tan fácilmente sugestionable que tengo que . nuestra herramienta para ponernos en contacto con él. tampoco soy ni seré nunca muy buena conversadora. en su autobiografía. es un mundo concreto. es decir.dispongo de otro. afirma Ellis. «buena amiga». El autoconocimiento es un ejercicio intelectual Hemos perdido contacto con la realidad. del cual formamos parte. «feliz» o «tranquilo». En este sentido. El lenguaje. decimos: «estresado». nos bloqueamos utilizando conceptos generales. El mundo que nos rodea. Ante la pregunta cómo eres. Pero ni lo uno ni lo otro. tener habilidades y alcanzar objetivos. Esta aceptación es condición de posibilidad de cambiar. Nos hemos entrenado tanto en el pensamiento abstracto. De esta manera. al intentar conocernos a nosotros mismos. que estamos incapacitados para vernos como una realidad particular. nos da un buen ejemplo de cómo hacerlo: «Nunca he sido muy buena para los juegos.

junto con la autoayuda. No vemos que hay cosas que nos gustan y otras que. por ejemplo. porque estamos enamorados siempre de la persona que podemos o deseamos ser. conocernos para superarnos Hemos asociado el ejercicio del autoconocimiento al crecimiento personal. no sé pintar. nuestra pareja. conocerse a sí mismo. a la cuarta me habrá convencido de ello y actuaré en consecuencia». me resulta difícil decir lo que quiero. la tarea se puede volver tediosa y agobiante. .quedarme a solas conmigo misma para saber lo que realmente pienso o necesito hacer. soy incapaz de modelar o esculpir algo. vestigio de nuestra educación. no puedo hacer las cosas deprisa sin aturdirme. en una nueva religión. de tal manera que. «es un buen esfuerzo. aunque no nos gusten. Sé mantenerme firme en una cuestión de principio. Es como si sólo buscáramos conocer a otra persona. De lo contrario. Tenemos integrado al cerebro una grabadora. Nos volvemos incapaces de aceptarnos y disfrutarnos hoy. El autoconocimiento puede volverse causa de una frustración innecesaria porque no todo es posible. La autosuperación se ha convertido.6 La riqueza del autoconocimiento está en la posibilidad de romper estos bloqueos al utilizar conceptos generales respecto de nosotros mismos. aunque sepa que mañana es martes si alguien me dice más de cuatro veces que mañana es miércoles. prefiero escribirlo. pero tú eres de diez no de ocho». El ámbito de la decisión humana es lo concreto. para ver en qué podemos corregirla. no podemos cambiar. se ha convertido en una carga. nos alejamos de nuestra intimidad y nos refugiamos en conceptos. es ahí dónde podemos elegir cambiar de punto de vista. de comportamiento o de actitud. que constantemente nos dice: «pero tú puedes dar más». pero en nada más. Mito 4. Si me conozco sólo para desarrollarme. No sé dibujar.

Y concluye. Sabemos algo nuevo de nosotros mismos cuando otra persona saca lo mejor o lo peor de mí. que sólo un total aislamiento y soledad pueden generar un pensamiento de primera categoría. La apertura a lo ajeno es el camino más eficiente del autoconocimiento. se da más en mi interacción con los demás y con el mundo. Mito 5. No tenemos que ser los mejores en todo. El autoconocimiento es un ejercicio individual Cuando pensamos en el tema del autoconocimiento imaginamos a una persona alejada del mundo. su breve semblanza diciendo: «Podría hacer listas mejores. aunque sí somos responsables de procurar nuestro bienestar. Las preguntas y las respuestas –afirma también Steiner– pretenden provocar un proceso de auto-indagación. por el otro lado. El individualismo se convirtió en regla y muchas veces pensamos. Hay que enfocarnos en lo que vale la pena. Las capacidades son para conseguir nuestros objetivos. como lo afirma Steiner de Nietzsche. en un estado de recogimiento e introspección… los ojos cerrados y profundamente concentrado.7 El autoconocimiento. Agatha Christie continúa hablando de lo que es capaz de hacer y lo que no.Vivimos en una competencia permanente con nosotros mismos y con los demás. sabiamente. En nuestra interacción y en el diálogo con el otro nos encontramos a nosotros mismos. pero no sería yo y supongo que tengo que resignarme a ser yo misma». . pero nos volvemos esclavos de esas capacidades cuando se convierten en el objetivo mismo. las cosas que le gustan y las que le disgustan. Nos conocemos cuando algo de la realidad nos indigna o emociona. con cosas más importantes.

Lo segundo implica algo más que un silogismo. ¿Cómo pasamos del mundo de las palabras al juego infinito de la realidad? Hacer un test de autoconocimiento no me parece inútil. El autoconocimiento es más que palabras: es un esfuerzo físico. Intercambiarlos es lo que resulta nocivo. La pregunta es cómo lograrlo sin desviarnos de nosotros mismos. «Nuestros actuales modelos de racionalidad no nos están conduciendo a un mundo mejor. psicológico y espiritual. «Sólo quien es capaz de un verdadero encuentro con el otro. . está en disposición de encontrarse auténticamente consigo mismo. resultando lo contrario también verdadero». «A través de palabras no aprendemos más que palabras». me parece imposible. nos aleja de la realidad.8 Mito 6. en este caso. estéticamente sin significado y espiritualmente vacía»9. Vernos como quien resuelve un problema matemático parecería simplista. El conocimiento es un medio y la persona es el fin. pues somos más complejos que nuestro solo pensamiento. dice Steiner.Es en la tensión entre conservar mi individualidad y abrirme a lo otro donde me construyo a mí mismo. Cómo lo hacemos enfatizando que la persona es lo importante y no el conocimiento de la persona. no poseernos. Como el organismo que se nutre al hacer lo ajeno propio y que su aislamiento implica su destrucción. de nuestra realidad. Conocerse a sí mismo es construirse a sí mismo. Conocernos a nosotros mismos es un proceso lógico Nos acercamos a nosotros mismos con una mirada científica: queremos entendernos. El método científico. Nos están alejando cada vez más de ese mundo mejor… Empieza (esta racionalidad) a ser vista por lo que en realidad es: emocionalmente hueca. cambiar de estado vital.