FILOSOFÍA I MÓDULO ÚNICO CARRERA: ABOGACÍA Curso: 1º AÑO AUTOR: Pbro. CARLOS ESCOBAR SARAVIA PROFESOR: JORGE A.

LÓPEZ SALTA - 2011

1

4

Indice General
CURRICULUM VITAE .................................... 7 PRESENTACIÓN GENERAL ........................ 9 I. Programa de la Asignatura ......................... 11 II. Bibliografía ................................................. 13 III. Evaluación y Regularidad ........................ 14 IV. Características de la Asignatura ............. 14 V. Guía de Estudio - 1º Parte ........................ 23 6.4 Referencias culturales ............................ 6.5. Referencias míticas ............................... 6.6. Los sabios .............................................. APÉNDICE 2 ................................................ 62 63 66 67

UNIDAD IV
Guía didáctica para LA segundA PARTE ..... DIAGRAMA DE CONTENIDOS................... PERIODO SOCRATICO .............................. 1. SIGNIFICACIÓN DEL NOMBRE ............. 2. PRESENCIA HEGEMONICA DE ATENAS ................................................... 3. LA SOFISTICA ......................................... 69 71 73 73 74 78

UNIDAD I
DIAGRAMA DE CONTENIDOS ................... NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL SABER HUMANO .................................... 1. Modo del Saber Vulgar .............................. 2. Modo de Saber Mítico ............................... 3. Modo de Saber Científico .......................... 21 23 23 25 27

UNIDAD V
DIAGRAMA DE CONTENIDOS................... SOCRATES .................................................. 1. Presentación general ................................ 2. Antecedentes biográficos .......................... 3. Los grandes descubrimientos de Socrates ................................................... 4. Exposición de la Mayeutica ...................... 87 89 89 89 90 91

UNIDAD II
DIAGRAMA DE CONTENIDOS ................... DESARROLLO HISTÓRICO DEL SABER CIENTÍFICO ............................... 1. Cronología Histórica General .................... 2. Cronología Filosófica de la Edad Antigua .. 33 35 35 37

UNIDAD III
DIAGRAMA DE CONTENIDOS ................... LOS PRESOCRATICOS .............................. 1. Presentación ............................................. 2. El Tema de los Pre-socráticos .................. 3. Concepto de “Arjé” ................................... 4. Caracterización ......................................... 5. Valoración General del Período Pre-Socrático ........................................... 43 45 45 45 46 46 49

UNIDAD VI
DIAGRAMA DE CONTENIDOS................... 97 APORTE DE PLATON AL DESARROLLO DEL SABER ............................................. 99 1.Caracterización introductoria ..................... 99 2. Perfil biográfico .......................................... 99 3. Exposición del pensamiento de PlatÓn... 100 4. Influencia del Platonismo ......................... 106

APÉNDICE - B APÉNDICE - A
APÉNDICE 1 - CULTURAS MÍTICAS ........ 1. Cultura Egipcia .......................................... 2. Cultura Fenicia .......................................... 3. Cultura Persa ............................................ 4. Cultura China ............................................ 5. Cultura India .............................................. 6. Civilización helénica .................................. 6.1.Consideraciones preliminares ................. 6.2 Referencias geográficas ......................... 6.3 Referencias raciales ............................... 55 55 56 56 57 58 59 59 60 60 APÉNDICE Nº 1 ......................................... La Guerra del Peloponeso .......................... APÉNDICE Nº 2 ........................................ Perfil Biográfico de los sofistas más representativos ....................................... APÉNDICE Nº 3 ........................................ 1. EjemplificaciÓn de la Ironía ..................... 2. Ejemplificación de la conceptualización .. 111 111 113 113 115 115 116

5

UNIDAD VII
DIAGRAMA DE CONTENIDOS ................. APORTE DE ARISTÓTELES AL DESARROLLO DEL SABER ................. 1. Perfil biogrÁfico ....................................... 2. Caracterización general .......................... 3. Aportes Aristotélicos al Saber ................. A: Concepto aristotélico de ciencia ............. B: Naturaleza de la demostración ............... C: Orden lógico y orden ontológico ............. D: Doctrina de la abstracción ...................... E: Clasificación de la ciencia ...................... F: Definición de la Filosofía ......................... G: Visión integradora del saber ................... H: Síntesis de la Influencia Aristotélica ....... 121 123 123 124 125 125 126 127 129 134 136 136 137

UNIDAD VIII
DIAGRAMA DE CONTENIDOS ................. 141 APORTE DEL HELENISMO AL DESARROLLO DEL SABER CIENTIFICO ........................................... 143 1. Caracterización general .......................... 143 2. Desarrollo intelectual de Atenas .............. 145 3. Desarrollo intelectual de Alejandría ......... 146 4. El aporte de Roma al desarrollo del saber 148 5. Postrimerías del Helenismo .................... 149 6. El Neo-Platonismo .................................. 150 Expansión del Neo-platonismo ................... 151

6

CURRICULUM VITAE
PBRO. CARLOS ESCOBAR SARAVIA A) DATOS PERSONALES: Lugar de nacimiento: Salta (El Tunal) Fecha de nacimiento: 30 de abril de 1925 Nacionalidad: Argentino Documento de Identidad: L.E. Nº 3.907.611 Domicilio: Antártida Argentina Nº 1373 Teléfono: 218612

B) ESTUDIOS TÍTULOS - Doctor en Filosofía y Teología; Seminario Regional de Catamarca; CATAMARCA 1951.

C) ACTIVIDADES DOCENTES - Profesor de Filosofía de la Universidad Católica de Salta, SALTA (1976-1991). - Profesor de Filosofía del “Curso de Doctorado” de la Universidad de la Plata; LA PLATA (1980). - Profesor (nueve clases) en el Cursillo sobre “Filosofía para todos”.

D) ACTIVIDADES PÚBLICAS - Presidente del Honorable Consejo General de Educación de la Provincia de Salta; SALTA.

E) OTRAS ACTIVIDADES 1) Publicaciones - Colaborador en ediciones del “Instituto de Humanidades” de Salta. 2) Conferencias - El Ser Nacional; JUJUY (1977 y 1980). - “Primeras Jornadas de Doctrina Social de la Iglesia”; JULIO 1981.
7

3) Congresos - Presidente de las IV Jornadas Nacionales sobre Educación Universitaria. Salta; Agosto 1980.

8

PRESENTACIÓN GENERAL
Estas reflexiones, que se agrupan bajo el título de “Nacimiento y Desarrollo del Saber Humano”, tienen el sentido de una “Introducción a la Filosofía” y corresponden a la Filosofía I de algunos planes de Estudio universitario. Se ha preferido esta denominación a fin de evitar la falsa expectativa de una visión sintética de la “Historia de la Filosofía”. En general, y de hecho, las introducciones a la filosofía han abordado los siguientes enfoques: a) La inmensa mayoría de los expositores o tratadistas han creído necesario y conveniente ofrecer una visión sintética, como a vuelo de pájaro, de todo el acontecer filosófico a lo largo de los siglos. Con ello entendían introducir al lector o el alumno a los estudios específicos y sistemáticos que aborda el saber filosófico. b) Varios otros autores han preferido proponer una suerte de sinopsis cronológica de los más importantes subtemas del pensamiento ya antiguo, ya moderno. Con ello han entendido preparar y adiestrar la inteligencia para el estudio de los temas y tratados sistemáticos que forman la trama orgánica de la filosofía. c) Un grupo más reducido de escritores ha optado por proponer un diccionario técnico de los vocablos filosóficos más tradicionales, más importantes y más significativos. Han pensado que el dominio del lenguaje es la mejor preparación que se puede intentar para entender y evaluar tanto las diversas corrientes de pensamiento, cuanto la multitud de pensadores que han incursionado por el campo filosófico. d) En la actualidad un grupo muy reducido de profesores de filosofía ha entrado por la variante de una llamada “modelación” de los estudios filosóficos introductorios con las distintas carreras, cuya currícula los ha incorporado como parte complementaria, auxiliar o simplemente de aporte cultural. Esta modalidad ha implicitado obviamente la subordinación de la visión general de la filosofía a las visiones particulares de cada carrera o de cada ciencia. Con ello parece haberse obligado a la filosofía a plegar las alas de su vuelo universal para aceptar convertirse en una suerte de andador o de las ciencias jurídicas o de las ciencias económicas, o de alguna ingeniería, etc. Estas páginas buscan sortear todas esas alternativas, indudablemente válidas, pero que no parecen encontrar el camino de una verdadera y real integración de la racionalidad del hombre. Se tiene como punto de partida el hecho concreto de que el ser humano no agota la línea de su saber en el nivel de la pura naturaleza. En este plano sus registros conocidos son el modo de saber vulgar; el modo de saber mítico; el modo de saber científico común y el filosófico. Pero, el horizonte de la racionalidad humana se ha enriquecido, también de hecho, con la Revelación. Esta iniciativa gratuita de Dios le ha dejado abierta la proyección de un nivel sobrenatural. Así, se ha pensado en una
9

introducción que muestre el desenvolvimiento del saber humano desde su modo más elemental, el testimonio sensible, hasta su nivel más alto, el conocimiento teológico. Se puede objetar que este enfoque coloca decididamente a la razón en la pista de la fe. Ello es totalmente exacto y responde a una intencionalidad prevista, pero no falsa. Se tiene como presupuesto básico que ningún estudio es católico por la simple suma o agrupación de asignaturas religiosas. La catolicidad del saber implica un compromiso de integración de la ciencia desde la perspectiva de una iluminación superior que sea la Fe. Ejemplo arquitectónico de ello, es la Suma Teológica de Tomás de Aquino, como es ejemplo de integración filosófica, de la racionalidad natural, el sistema de pensamiento de Aristóteles. Por esa línea se ha buscado llevar la organización temática de estas reflexiones introductorias, no sólo de la filosofía sino de todas las ciencias, para que ningún saber demostrativo escape a una actitud interrogativa del hombre frente al mundo. Naturalmente que el desarrollo temático demandará una suerte de inducción histórica. Justamente se trata de alcanzar y descubrir cuándo, cómo, dónde y con quién nace la especulación filosófica o la actitud crítica a nivel natural para seguir su curso genético hasta tocar el punto de ensamble del nivel natural con el nivel sobrenatural donde la racionalidad humana alcanza su verdadera “dimensión integral”. En estas condiciones se toma la palabra “saber” en su acepción amplia, y a la vez precisa. “Saber” indica “adquirir noticia”, “recoger información”, “almacenar algunos conocimientos”. Se prescinde del modo o del mecanismo, que puede ser ya el testimonio sensible, ya la capacidad discursiva de la mente, ya la observación, ya la experimentación, etc. Es denominador común que el saber provenga de una actitud crítica que el hombre asuma frente al mundo. Ello es común a todas las ciencias, a todas sus modalidades y a todos sus niveles. Lo importante es descubrir y transitar ese común denominador para que obre como punto de apoyo y para que la inteligencia sea verdaderamente la obrera de su propio saber.

10

Carrera: Abogacía Curso: 1º año Materia: Filosofía I Profesor: Jorge A. López Año Académico: 2011 I. Programa de la Asignatura
Fundamentos El estudio de la filosofía, desde sus orígenes y su posterior desenvolvimiento, permitirá al alumno la cabal comprensión de cómo se originaron y cimentaron las ideas a lo largo del desarrollo del pensamiento de la humanidad. Es un hecho profundamente real que, desde los albores del pensar, la Filosofía se constituyó en la madre, no sólo de las ciencias, sino también y fundamentalmente de todo quehacer humano. Por eso, una visión clara de los autores y su pensamiento otorgará esta comprensión. Objetivos Que el alumno: - adquiera el lenguaje filosófico elemental, - que reconozca a quiénes tuvieron un papel protagónico en el desarrollo de las ideas, como así también a las ideas en sí. Contenidos Unidad I: Nacimiento y Desarrollo del Saber Humano 1. Modo de Saber Vulgar 1.1 Caracterización 1.2 Utilidad 1.3 Formas de perfeccionamiento 2. Modo de Saber Mítico 2.1 Caracterización 2.2 Definición de Mito 2.3 Culturas Míticas 3. Modo de Saber Científico 3.1 Caracterización General 3.2 Naturaleza 3.3 Tales de Mileto 4. Exposiciones gráficas
11

Unidad II: Desarrollo Histórico del Saber Científico 1. Cronología histórica general. 2. Cronología Filosófica de la Edad Antigua 2.1 Período Helénico: a) Etapa Presocrática b) Etapa Socrática 2.2 Período Helenístico. 3. Exposiciones gráficas Unidad III: Los Presocráticos 1. Presentación 2. El tema de los presocráticos 3. Concepto de arjé. 4. Caracterización 5. Valoración 6. Exposiciones gráficas Unidad IV: Período Socrático 1. Significación del nombre 1.1 Antecedente cultural 1.2 Consecuencias inmediatas 2. Presencia hegemónica de Atenas 2.1 Caracterización general 2.2 Causa Histórica 2.3 Causa Política 2.4 Causas Sociales 3. La Sofística 3.1 Valoración General 3.2 Análisis Comparativo 3.3 Principales Aportes 3.4 Caracterización 4. Exposiciones gráficas Unidad V: Sócrates 1. Presentación. Antecedentes biográficos. 2. Estudio del método: a) Estructura de la mayéutica: análisis de la ironía - análisis de la conceptualización. 3. Otros aspectos de su pensamiento: la ética racionalista. 4. Exposiciones gráficas Unidad VI: Aporte de Platón al desarrollo del saber 1. Caracterización introductoria: perfil biográfico 2. Doctrina Platónica del conocimiento: exposición del modo del conocimiento. 3. La antropología y la ética platónicas. Influencia del platonismo.
12

4. Doctrina Social y Política de Platón 5. Exposiciones gráficas Unidad VII: Aporte de Aristóteles al desarrollo del saber 1. Perfil biográfico 2. Caracterización general 2.1 Conformación de la racionalidad natural 2.2 Grados del saber 2.3 Concepto aristotélico de ciencia 2.4 Clasificación de la ciencia 2.5 Definición de la Filosofía 3. Doctrina de la abstracción 3.1 Análisis psicológico de la abstracción 3.2 Análisis lógico de la abstracción 4. La antropología y la ética aristotélicas. 5. Síntesis de la influencia aristotélica. 6. Doctrina Social y Política de Aristóteles. 7. Exposiciones gráficas Unidad VIII: Aportes del Helenismo al desarrollo del saber científico 1. Caracterización general 2. Desarrollo intelectual de Atenas 3. Desarrollo intelectual de Alejandría 4. El aporte de Roma al desarrollo del saber 5. Postrimerías del Helenismo 6. El neo-platonismo 7. Exposiciones gráficas

II. Bibliografía
- CASAS, Gustavo. "Antropología Filosófica" - Editorial Universidad Católica de Córdoba - Año 2003. - ESCOBAR SARAVIA, Carlos. "Curso de Filosofía" - Editorial Virtudes. Bs. As. Año 2005.

13

III. Condiciones para obtener la Regularidad
IMPORTANTE!! Los requisitos para regularizar la materia serán informados por el docente a través de los canales pertinentes de comunicación:
• • •

Tablón de anuncios Foro de la materia Cuadros de regularización publicados en la página web Manténgase atento!!!

IV. Características de la Asignatura
La Filosofía no debe ser estudiada o vista con la preocupación dominante de memorizar, esto es, de almacenar en la memoria la información de datos que la acompañan, sino de entender. La memorización se cumple con la erudición, en otras palabras, cuando se recoge, se registra y se retiene la información científica, o sea, el registro de las referencias históricas, de los datos biográficos, del recuentos de autores, de obras etc. La intelección supone, en cambio, un noble esfuerzo de captación de la idea o concepto, en los enunciados, en los problemas, en los planteos, en las valoraciones, en los razonamientos etc. En filosofía el material informativo sirve como de relleno; lo fundamental es la secuencia de ideas que forman la trama del saber. Cuando esta es lograda aquella se retiene como por “añadidura”. El estudio de la Filosofía, en los distintos niveles de enseñanza, fuera de la especialidad de la carrera, persigue una finalidad concreta. Ella no apunta directamente a la erudición, sino a la formación de la inteligencia, que se cumple cuando se ha despertado, se ha potenciado y se ha perfeccionado el espíritu lógico, discursivo o dialéctico, como prefieren decir los grandes maestros medievales del trivio, que naturalmente posee la naturaleza humana. Por esa razón la Filosofía es una de esas asignaturas que se deben enseñar y aprender “filosofando”, vale decir, mediante la actividad de “filosofar”. Existen, en efecto, dos formas de transmitir y de asimilar una enseñanza. Una de ellas es presentar el contenido del saber como algo ya logrado, ya establecido, ya aceptado definitivamente por todos. Esa modalidad “pasiva” de enseñanza tiene plena vigencia en nuestros días y ha ganado espacio en la totalidad de las asignaturas de los distintos planes de estudio, sin exceptuar, lamentablemente, las materias de Filosofía, Matemáticas, etc. En esta forma, con preferencia, se cultivan los mecanismos mnemónicos por sobre el razonamiento o mecanismo lógico. La otra forma de trasmisión de los contenidos del saber es activa. Esa variante se caracteriza por poner la mira del proceso de enseñanza en la reflexión discursiva de la mente, vale decir, en la gestación de una actividad filosófica, matemática, etc. que haga a cada persona constructora de su propio saber.

14

Es exacto, como se ha sentenciado en el pasado, que “el hombre tanto sabe, cuanto recuerda”. Se trata precisamente de encontrar la fórmula mágica que cumpla ese ideal. Ella no parece ser otra, más allá del acostumbramiento que ha producido una preocupación enciclopédica, que el robustecimiento del hábito lógico de la inteligencia, que es la única herramienta de trabajo intelectual que existe o, como ha preferido decir Aristóteles, el verdadero “instrumento” del saber científico. En síntesis: el estudio de la Filosofía debe ser encarado por la vertiente de un auténtico “Filosofar”, sin menoscabo de la información cultural, que es propia del nivel universitario. Solamente ello permitirá que se cumpla lo que acertadamente escribe José Ortega y Gasset: “Las verdades teóricas no sólo son discutibles, sino que todo su sentido y su fuerza reside en la posibilidad de ser discutidas”. A la luz de estas consideraciones se presenta el discurso doctrinario que contienen estas visiones del nacimiento y desarrollo del saber humano. Se ha conservado, como es lógico, el marco histórico, pero se ha insistido en el movimiento de las ideas, donde está contenida la trama del saber filosófico. Por ello, toda la exposición responde a una doble finalidad: a) Precisar clara y distintamente el concepto de ciencia, de modo que sea posible seguir su desarrollo genético, caracterizado por avances y retrocesos, a lo largo de la historia. b) Delinear el primer ejemplo de integración del saber, que lleva a cabo Aristóteles desde la Filosofía con su doctrina de los dos grados de saber. El contenido expositivo tiene dos partes. La primera presenta tres instancias capitales que, desde el punto de vista de la modalidad a distancia, se vertebra en tres módulos sucesivos. Así, el primer módulo abarca, desde la manifestación elemental y primaria del modo de saber vulgar hasta el fin de la Etapa Pre-Socrática. En esta área de la exposición se destacan dos temas fundamentales: a) El nacimiento, la naturaleza o la caracterización del “modo de saber científico”. b) La presencia del hilo conductor de la Filosofía en la actitud de búsqueda de la última o primerísima realidad conformadora del mundo físico, que ya se hace manifiesta entre la solución de Tales y la de Anaxímeno. El segundo módulo abarca la primera parte de la “Etapa Socrática”, concretamente de las llamadas “Escuelas socráticas mayores”. Su campo temático va desde las causas de la hegemonía de Atenas y la Sofística hasta la exposición del pensamiento de Platón. En esta área son dos los temas principales: uno por una razón coyuntural, el otro por una razón específica. Ellos son: a) La caracterización de la Sofística, por virtud de las analogías que puede sugerir con el momento actual y con corrientes de pensamiento que conservan extraña y lamentable vigencia;

15

b) Los aportes de Sócrates al desarrollo del saber y el análisis de la ironía, porque señalan el punto de arranque de una verdadera madurez intelectual y científica. El tercer módulo abarca la segunda parte del movimiento doctrinario de las “Escuelas socráticas menores”. Comprende, concretamente, la exposición del pensamiento de Aristóteles. También en esta área son dos los puntos sobresalientes: a) La doctrina de la abstracción de Aristóteles, porque constituye la base de su sistema de pensamiento llamada “Realismo Natural”, “Realismo Personalista” o, también, “Realismo Moderado”. b) El gran tema de la integración de la racionalidad natural del hombre, porque comporta la primera tentativa de “integración del saber”, llevada a cabo desde la Filosofía. Cada uno de estos seis temas que se destacan deben ser estudiados de modo preferente. Ellos son como puntos de apoyo de toda la exposición sistemática del trabajo global. A su vez, la visión integradora del saber, que presenta Aristóteles, podrá iluminar el ensamble con la visión teológica, que proyecta la Edad Media, en aras de una integración definitiva y total de la racionalidad del hombre, con la adquisición del nivel sobrenatural, completa y absolutamente armónico con el nivel natural, como queda demostrado en la genial visión de la “Suma Teológica” de Santo Tomás de Aquino. Sin estos elementos de juicio todo el estudio del saber, logrado en la Edad Media, quedaría desvertebrado y se carecería de una auténtica comprensión del desarrollo científico, como se da en la Enciclopedia y en el Positivismo. La segunda parte no sigue una metodología expositiva, sino de información histórica, geográfica y científica. Por esa razón las Culturas Místicas se han presentado como “apéndice”, anexo o enfoques complementarios de la primera parte. No forman parte de la temática de aprendizaje, pero su lectura es importantísima para el conocimiento del marco histórico, geográfico y humano en el que se ha gestado esa especial actividad interrogativa del hombre que se llama “Ciencia”. La inclusión de gráficos, cuadros sinópticos y mapas responde a una razón pedagógica. Ellos significarán una visión de síntesis, de gran importancia para la comprensión del marco histórico y la precisión comparativa de las ideas. El contenido temático del módulo 1 reviste una gran densidad conceptual e informativa. Abarca, en realidad, las primeras cuestiones que plantean todas las introducciones a la filosofía que se conocen. Ellas comúnmente inician el recorrido del saber con esa modalidad que técnicamente se llama “Modo de saber vulgar”. Tiene gran importancia recoger la idea exacta de esta primaria y elemental manifestación del conocimiento humano, porque ella sirve de punto de referencia para medir el progreso de la racionalidad humana. Tanto la idea del saber científico como la idea del saber vulgar y mítico adquieren nitidez y caracterización cuando son miradas desde la perspectiva del saber vulgar. De toda forma, desde el punto de vista del desenvolvi16

miento temático del módulo 1, el eje del planteo pasa por el “modo de saber científico”. Tal cuestión debe ser entendida como un primer “nudo gordiano’’, porque la finalidad del curso no es otra que adquirir una clara y nítida idea de lo que es la ciencia, el producto final de la actitud interna y activa del hombre frente a las cosas. Los temas que siguen son solamente el desarrollo cronológico que ha tenido tan particular actitud humana que Tales ha bautizado con el nombre de “Sofía”. Carece de sentido la continuación del estudio si no se hubiere logrado, reflexivamente, la idea de ciencia. Por esa razón, el estudiante debe hacer como un suspenso, en la tarea de su aprendizaje, hasta adquirir clara conciencia de que ha captado lo que son en sí mismos, cada uno de estos modos de saber y la exacta distinción que la ciencia tiene con cada uno de ellos. La importancia que se ha dado a este tema explica cierta reiteración entre los puntos titulados: “Naturaleza o caracterización” y “Caracterización del saber científico”. Ese arbitrio pedagógico tiene la sola finalidad de producir un remanso en el avance del estudio. La segunda parte sigue el curso histórico y genético de la ciencia. Las referencias históricas y la información científica, que recoge la nominación de autores y de escuelas, se han hecho indispensables. Sin embargo, ellas constituyen solamente como un relleno de la gran temática conceptual de los Pre-socráticos. Los temas de mayor relieve, en este segunda parte, desde la perspectiva específica del estudio son: a) El concepto de “arjé”; b) La caracterización de le “Etapa Pre-socrática”; c) La valorización general de todo el movimiento de las ideas. Es fácil advertir que se ha evitado, cuidadosa y exprofesamente, toda referencia, así a los grandes pensadores que han florecido en esos tiempos, cuanto en la exposición del pensamiento de cada una de las escuelas. Los gráficos y los mapas, que acompañan el texto, sirven de apoyo pedagógico. Cada uno tiene el sentido de una visión sintética del contenido doctrinario. No deben ser considerados con ligereza, porque ayudan a la memorización de los apuntes informativos y a la comprensión cabal de los distintos momentos que ha recorrido la gran línea del saber científico.

Pbro. Carlos Escobar Saravia

Jorge Alejandro López

María Alfonsina Giráldez

Titular

Adjunto a Cargo

Ayudante Docente

17

18

Estimado alumno:

A fin de colaborar con su proceso de aprendizaje, estimamos conveniente implementar la obligatoriedad en la presentación de las actividades introducidas en el módulo. Dichas actividades representan la oportunidad de comprobar, mediante una evaluación formativa, si Ud. puede desarrollar los puntos esenciales de una temática y compartir con su Profesor Tutor las dudas y problemas que puedan planteársele en el transcurso de este proceso de estudio. La revisión efectuada por su tutor no incide en la promoción de la asignatura, pero sí es de carácter obligatorio la presentación de los trabajos, como requisito para rendir los exámenes parciales. Así, por ejemplo, si el primer parcial de esta asignatura incluye los módulos 1, 2 y 3, antes de la fecha prevista para tal examen, Ud. debe tener revisadas y firmadas por el Profesor Tutor las actividades correspondientes a esos módulos. A tales efectos, al final del módulo encontrará una planilla que debe ser firmada por el Profesor, cada vez que Ud. entregue las actividades desarrolladas por escrito.

19

20

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD I

NACIMIENTO y desarrollo del saber humano

MODO DE SABER MÍTICO Definición de mito Caracteres Culturasmíticas

MODO DE SABER CIENTÍFICO Naturaleza y caracterización Circunstancias históricas TalesdeMileto

MODO DE SABER VUGAR Caracterización Formas de perfeccionamiento Uiia tldd

21

22

PUNTO Nº 5 - Guía de Estudio - 1º Parte UNIDAD I NACIMIENTO Y DESARROLLO DEL SABER HUMANO 1. MODO DEL SABER VULGAR
1.1. Caracterización
El hombre inicia el recorrido de su saber a partir de la actividad sensorial. Los cinco sentidos externos son como ventanas abiertas hacia las cosas que nos rodean, que permanentemente enriquecen el espíritu con noticias que provienen del mundo externo. Obviamente que se trata de un conocimiento elemental y primario, que conforma como un depósito de experiencias, vivencias, sensaciones, percepciones, etc.. Ese conjunto de conocimientos se llama “modo de saber vulgar”. La palabra “modo” significa que se trata de una de las manifestaciones del saber del hombre. La palabra “vulgar” no se toma en su actual significado de “ordinario”, “desechable”, “poco relevante”, etc.

Vulgar proviene de “vulgo”, que expresa un patrimonio común a todos, dado que el ejercicio sensorial es atributo de la naturaleza humana.

El modo de saber vulgar se caracteriza por ser simplemente “enunciativo” o, como tan acertadamente dice Aristóteles, “mostrativo”, vale decir, por anunciar o señalar que las cosas son, con prescindencia de indicar “qué son” o “por qué son”. El conocimiento sensible, que es la fuente de donde emana el saber vulgar, es limitado. Por definición se reduce a mostrar las cosas, a hacerlas presentes ante la conciencia, como si toda su razón de ser se redujera a “anunciar” que algo o alguien espera en la puerta del espíritu. Aristóteles emplea una expresión acomodada para significar ese carácter mostrativo del saber vulgar, cuando lo llama “saber del qué”. Verdaderamente, en la esfera de su dominio, no entra otra preocupación que implique una actitud interrogativa del hombre frente a las cosas. Todo el saber está limitado a conocer que las cosas son, sin ninguna urgencia demostrativa que busque “comprobar”, “dar razón”, “justificar” o “proponer” una explicación de su naturaleza o de su origen causal. Debido a su carácter elemental, simple y primario este saber es presentado como pre-científico. Muchos de sus enunciados, conceptos y datos se han incorporado al dominio de la ciencia. Esto ocurre porque el saber vulgar no es falso. Constituye sola-

23

mente un saber insuficiente para las más altas exigencias de la vida teórica del hombre.

1.2. Utilidad
El modo de saber vulgar no debe ser ni despreciado, ni desechado. Aún cuando no satisfaga las urgencias de la dimensión teórica de la razón, es sin embargo utilísimo desde el punto de vista práctico, para la solución de problemas concretos que plantea la vida cotidiana. Martín Fierro alude a esa importancia cuando dice:

“El diablo sabe por diablo pero más sabe por viejo”.
también:

“Junta experiencia en la vida hasta para dar y prestar quien la tiene que pasar entre sufrimiento y llanto porque nada enseña tanto como el sufrir y el llorar”.
o también:

“Aquí muestran su inocencia esos que todo lo saben... que el campo tiene su ciencia y el gaucho tiene esa llave”.
La inmensa mayoría de nuestros hombres de campo, obreros, artesanos, operarios, etc., son empíricos y, sin embargo, desempeñan sus tareas y su oficio con eficacia, y hasta con perfecto dominio del trabajo que ejecutan.

1.3. Formas de perfeccionamiento
El saber vulgar forma un depósito de conocimientos que no es estático. Su conjunto se llama “tradición primitiva” o, también, “tradición popular”. Existen tres caminos o formas que le permiten crecer y perfeccionarse. La primera forma es un sistema de acumulación de experiencias. Cada generación suma a la que le antecede el registro de sus propios conocimientos o vivencias. Entre persona y persona, media una verdadera sucesión que va de padres a hijos, de empleador a empleado, de un obrero a otro, etc., mediante un sistema fáctico de aprendizaje. En este largo recorrido los datos o los enunciados del saber vulgar sufren un proceso de decantación, de perfeccionamiento y de acumulación.

24

La segunda forma es la observación. Esta conducta empírica y frecuentemente elemental lleva a tener en cuenta hasta los detalles más insignificantes, así en la relación de una cosa con otra, como en la secuencia de un fenómeno con otro. En esta forma el saber se enriquece con la captación empírica de las relaciones causales. Muchos pueblos primitivos, como los caldeos, etc., han llegado por la observación a descubrimientos importantes. Más aún: a partir del nacimiento del método experimental y de las llamadas “Ciencias Empiriológicas” la observación ha ganado el campo científico. Hoy en día constituye un paso fundamental en la investigación de las “Ciencias Particulares o Positivas”. La tercera forma es la aplicación del sentido común. Se entiende por sentido común un criterio práctico de acción. Este puede ser una de las manifestaciones de la virtud del arte, que Aristóteles reconocía como cualidad o hábito inherente a la capacidad operativa del hombre. En términos generales se llama criterio al signo que permite distinguir fácil y adecuadamente una cosa de otra. En sentido estricto es el signo que lleva a la captación de la verdad. Tal es, en el plano lógico, la evidencia. En el plano práctico y concreto, el sentido común opera como habilidad, acierto y maestría en la realización de la obra. Naturalmente que esa capacidad no se manifiesta en todos de la misma manera y con la misma intensidad. Quienes la tienen en mayor grado progresan en la realización de los actos o en la ejecución de las obras, lo que redunda en perfeccionamiento y en crecimiento cuantitativo del saber empírico.

2. MODO DE SABER MÍTICO
2.1. Caracterización
Tanto el individuo, cuanto la humanidad, buscan formas o manifestaciones más perfectas de conocimiento. De pronto ya no satisface saber que las cosas son. Entra a actuar una curiosidad natural, o capacidad de asombro como diría Platón, que arrastra a la inteligencia a buscar razones, a inquirir explicaciones de las cosas que se ven, de los fenómenos que se presencian, de los acontecimientos que se viven, de los actos que se realizan, de los hechos del pasado que perviven en el recuerdo colectivo de los pueblos. Esta urgencia por una respuesta que sea valedera, proyecta a la razón humana, por sobre los hombres del saber vulgar, para asumir una actitud interrogativa frente a las cosas en orden a saber “qué son” y “por qué son”. Naturalmente que se trata de una nueva actitud de la razón humana, que plantea un cambio fundamental en la trayectoria del saber.

25

El modo mostrativo, que nacía del ejercicio de la capacidad sensorial, cede el paso a una forma de conocimiento eminentemente demostrativa. Esta vuelca la atención sobre las “causas”, más allá de la simple percepción de las cosas, vale decir, inquiere preferentemente las “razones” o “explicaciones” que pueden poner de manifiesto el ser mismo, real y verdadero de los acontecimientos y de los fenómenos de la naturaleza. Así es como ha nacido el compromiso por dar razón acerca de la destrucción de Troya, de la fundación de Roma, de la presencia hegemónica en la historia, de la raza y de la civilización latina, de las crecientes del Nilo y de la fertilidad de sus aguas, etc.. Sin embargo, en el momento de encarar la respuesta a la actitud interrogativa que asume el hombre, la razón salta hasta un plano supra-racional, y como metafóricamente expresa Jacques Maritain en su introducción a la Filosofía, “reviste la explicación de ornamentos sagrados”. Significa esto, lisa y llanamente, que se procede, por sobre el orden natural, como si la voluntad y la intervención de los dioses decidiera la aparición de las cosas, la producción de los fenómenos y la misma dirección de la historia. El estudio del Mito ha adquirido plena relevancia en el siglo XVIII, con Augusto Comte, fundador del Positivismo. Su famosa Ley de los tres estados ha puesto justamente en evidencia que el conocimiento mítico está al servicio de explicaciones demostrativas de los fenómenos de la naturaleza. El origen del mito se remonta a la antigüedad pagana. La historia se hace eco de una sucesión muy larga de culturas míticas. Las más conocidas son: la civilización egipcia, con el gran mito de Osiris y de Isis; la civilización persa con el mazdeísmo; la civilización india con el brahamanismo, las primeras etapas de la civilización helénica, etc.

2.2. Definición del Mito
En términos precisos se llama mito al relato fabuloso que se emplea como explicación de un acontecimiento histórico muy remoto o de un fenómeno de la naturaleza, que se presenta como poco accesible a la razón humana. Desde el punto de vista del origen: El mito es pura creación del hombre. Ya en ese solo aspecto toma fundamental y esencial distancia con la “religión revelada”, que es gratuita donación de Dios. El Positivismo no ha querido reparar en esa distinción y ha llevado a confundir la religión con el mito. Literalmente la palabra religión significa “relación del hombre con Dios”. Esa situación de “religación” pudo ser planteada, obviamente, desde el hombre y por su pura iniciativa. De hecho ha ocurrido así y ese planteo ha originado las variantes religiosas del mundo pagano, que tienen el sentido de un subproducto cultural o, como

26

técnicamente se dice, de un epifenómeno del proceso cultural humano. Pero de la misma manera, esa “relación del hombre con Dios”, pudo ser también planteada desde la perspectiva divina y por su inefable iniciativa. Ello también, históricamente, ha ocurrido. Son sus manifestaciones concretas: la revelación mesiánica al pueblo judío, el profetismo del Antiguo Testamento, la predicación de Cristo, la tradición apostólica, las apariciones y los mensajes, reconocidos por la autoridad competente de la Iglesia, en el transcurso del mundo moderno y contemporáneo. En suma: mito y religión constituyen dos manifestaciones humanas absolutamente distintas e inconfundibles. Donde ésta comporta un plan de salvación, gratuitamente revelada en beneficio de los peatones seculares, que somos los seres humanos, aquél constituye un intento de “explicación” de los hechos históricos, de los acontecimientos sociales o de los fenómenos de la naturaleza, como las tormentas, los relámpagos, el rayo, la creciente de los ríos, la fecundidad de la tierra, el cambio de las estaciones, la sucesión del día y de la noche, etc.

2.3. Culturas míticas
La humanidad atraviesa una larga y fecunda etapa de civilizaciones míticas. (Consultar el Apéndice 1). En ese recorrido de tiempo ha logrado elaborar poderosas construcciones racionales que, habiendo podido constituirse en grandes sistemas de pensamiento -ya científicos, ya filosóficos-, han dejado de serlo por la cantidad y densidad de elementos “supra-racionales” que contienen. Este juicio no implica reconocer una inconciliable oposición entre la religión y la ciencia, sino sencillamente la afirmación de que comportan dos actitudes humanas distintas, pero que deben ser armónicas en función de la identidad del destinatario -al que se dirigen-, y del sujeto, -que las detenta-.

3. MODO DE SABER CIENTÍFICO
3.1. Circunstancias históricas
En un momento del largo proceso del desarrollo del saber mítico, el hombre siente necesidad de conocer las cosas desde las cosas mismas. Ya no satisface el recurso a instancias supra-racionales para encontrar en la voluntad de los dioses o en su intervención, a veces caprichosa, en la historia y en el mundo, la verdadera razón de ser de los acontecimientos sociales, de los fenómenos de la naturaleza, de los hechos políticos, culturales, etc., en una palabra, del movimiento civilizador que marca los rastros del hombre por la tierra. Ahora se abre paso una nueva inquietud interrogativa, que busca saber “qué son” y “por qué son” las cosas, pero sin superar el nivel natural de la razón humana. Para expresar la conformación de esta nueva actitud la tendencia positivista ha consagrado la expresión: “paso del mito al logos”.

27

Históricamente este salto sobre las barreras del mito se ha producido en el seno de la civilización jónica. Intervienen en ese hecho tres factores psicológicos y culturales: Primero: la influencia de la espiritualidad oriental, volcada a la transformación empírica de los medios de comunicación, en función del comercio. Segundo: la idiosincracia sintética del genio jónico, acostumbrado a privilegiar las expresiones de la racionalidad sobre la imaginación. Tercero: el sentido de equilibrio y de originalidad que aportaba la influencia dórica. El nacimiento de la actitud reflexiva tiene su cuna geográfica en Mileto y reconoce la paternidad de Tales, uno de los “siete sabios”. Mileto era el centro espiritual de la “Civilización Jónica”. En ella había prendido con fuerza especial el individualismo de la vieja sociedad helénica. La influencia oriental la sacudió con fuertes vientos de universalismo, que recorrían las vías marítimas que la conectaban con las ciudades de la Grecia continental e insular, y los áridos y polvorientos caminos que la relacionaban con los pueblos asiáticos. Tales era un hábil comerciante dedicado a la reflexión y al conocimiento de las tradiciones culturales. En ese clima espiritual y social se produce el nacimiento de la reflexión especulativa y científica, que se conoce con el nombre de “Sofía”.

3.2. Naturaleza o caracterización
a) La “Sofía” se constituye, en la línea del saber demostrativo, como el mito, pero con el compromiso de no superar el nivel natural de la razón humana. Su finalidad mira a penetrar la realidad misma de las cosas, en base al conocimiento de las relaciones de causa y efecto entre ellas y de los principios que constituyen su peculiar naturaleza. Por esta razón la ciencia presenta como primer carácter el ser causal. Esto significa que la demostración científica debe ordenarse al descubrimiento, como diría Aristóteles, ya de la causa eficiente (autor o artífice), ya de la causa final (destino impreso), ya de la causa material (estofa empleada), ya de la causa formal (configuración específica). Siglos más tarde Santo Tomás de Aquino escribirá, en la “Suma Contra Gentiles”, para expresar este rasgo distintivo del saber científico, las siguientes palabras: “Los hombres empezaron a hacer filosofía cuando empezaron a preguntarse por las causas de las cosas”. b) En este proceso de verificación causal la razón humana será sometida a un riguroso trabajo intelectual. El conocimiento científico constituye una trama o urdimbre de noticias, de modo que con sabia propiedad Santo Tomás pudo escribir en su “Suma Teológica” que “La ciencia es el progreso que la razón realiza cuando partiendo de principios camina hacia las consecuencias”. Esto, que se llama sistemático, constituye la segunda nota distintiva del modo de saber científico.

28

c) Se entiende que los resultados de la elaboración racional científica son, en sentido estricto, una develación de la verdad de las cosas. Pero, la verdad no es propiedad individual sino patrimonio de todos. Esto se llama universalidad y constituye otro rasgo que especifica al modo de saber científico. d) Convendrá, por último, diferenciar convenientemente el dato científico de la simple teoría o de una mera hipótesis de trabajo. Esto ocurre cuando el espíritu se siente seguro tanto de los principios, como de las conclusiones. Ese estado subjetivo se llama certeza, y comporta otro carácter del modo de saber científico. En conclusión: la ciencia se puede definir en los siguientes términos: 1) Es un modo de saber causal, obtenido en forma sistemática, que se erige en patrimonio común y que goza del atributo de certeza. 2) Es un conjunto de conocimientos universales, sistemáticos y ciertos, obtenidos por demostración de sus causas.

3.3. Tales de Mileto
La tradición histórica es absolutamente unánime en la atribución a Tales de la paternidad de la ciencia o de la filosofía. Pertenecía a Mileto, la ciudad más importante del mundo jónico. Sus antecedentes biográficos son escasos. Es común ubicar su vida entre los siglos V o VI, antes del advenimiento de Cristo. Gozaba de prestigio por su sabiduría práctica. Se inclinaba por el procedimiento inductivo y lo caracterizaba una fuerte capacidad de observación. Se le atribuyen algunos importantes aciertos científicos, como haber pronosticado un eclipse de sol, haber inventado el “gnomón” para viajes marítimos y combates navales, haber pre-anunciado una buena cosecha de aceitunas, lo que le ha deparado un buen negocio, y haber medido la altura de las Pirámides de Egipto, etc. Su interés cultural le dicta realizar largos y penosos viajes por Egipto, Creta y Caldea. En estas regiones toma contacto preferentemente con los sacerdotes y registra toda la información cultural que le es posible. A su regreso a Mileto se aboca a la enseñanza y a dar forma definitiva al modo de saber científico. Tales tiene clara conciencia de su descubrimiento y para diferenciarlo adecuadamente de todo otro modo de saber le pone el nombre de “Sofía”, palabra que quiere significar “sabiduría”. La “Sofía” nace comprometida con la investigación del mundo de la naturaleza y con el descubrimiento del “Arjé”. Desde el primer momento implica una visión totaliza-

29

dora de la realidad de la naturaleza, unida a una permanente búsqueda de lo que se podría llamar la causa más lejana, que son atributos específicos de la filosofía. Sus observaciones, sus experiencias y una larga tradición cultural lo llevan a ver en el “agua” el arjé del mundo físico.

3.4. Presentación Sinóptica
1. Desarrollo del saber humano

I: Modo de Saber Vulgar B Actividad Sensorial Mostrativo Enuncia A B

II: Modo de Saber Mítico

III: Modo de Saber Científico

Actitud Supra Racional De-mostrativo Explica C

Visión Natural

De-mostrativo Razona D

Explicación del gráfico 1) La línea vertical A representa a la inteligencia en el despliegue fáctico del saber. 2) La línea horizontal B muestra el crecimiento histórico y genético que ha tenido el saber humano desde su modalidad llamada vulgar hasta su modalidad científica. 3) El segmento B corresponde al llamado “Modo de Saber Vulgar”, primaria expresión de la racionalidad humana. Este saber nace de la actividad perceptiva que despliegan los sentidos. Tiene carácter “mostrativo” porque se limita a enunciar las cosas. 4) El segmento C señala el llamado “Modo de Saber Mítico”. Este paradigma del conocimiento humano es fruto de una actitud supra racional que el hombre asume frente al universo. Esa tendencia origina el “mito” cuando propone una “explicación” o “demostración” del ser de las cosas. En su origen es pura invención del hombre. 5) El segmento D indica el “Modo de Saber Científico”, último tramo del desarrollo genético de la racionalidad humana. Esta modalidad intelectual nace de una “visión natural” del hombre frente al universo. Se constituye como una “explicación” o

30

“demostración” del ser de las cosas, cuya particularidad consiste en no sobrepasar el nivel propio de la capacidad natural de “asombro”, que según Platón, mueve a la inteligencia a conocer. Su carácter es “demostrativo” porque indaga las “causas” o “razones explicativas y constitutivas de las cosas”.

2. Caracterización del saber científico La “Sofía” de Tales de Mileto, con el tiempo llamada “Filosofía” o simplemente “Ciencia” se presenta constituida por las siguientes notas, formalidades o atributos esenciales. a) Carácter demostrativo o causal La ciencia se presenta como una respuesta a la actitud interrogativa del hombre que busca saber “qué son” y “porqué son” las cosas, cuya totalidad conforma el universo. A nivel de los pre-socráticos esa razón explicativa era el “arjé”, vale decir, la realidad primordial originadora del mundo físico, sea que ella fuere ya el “agua”, ya el “aire”, ya el “ápeiron”, ya los “números”, ya el “fuego”, ya el “ser”, ya las “cuatro raíces”, ya las “homeomerías”, ya los “átomos”. A nivel de Aristóteles solamente el hombre adquiere un conocimiento real, verdadero e integral de una cosa cuando logra descifrar el enigma del siguiente elenco de causas. a’) Causa eficiente: autor o ejecutor responsable del ser de una cosa. La causa eficiente confiere la existencia. b’)Causa final: intención, móvil o motivo que mueve, que guía y que arrastra la actividad productora de una cosa. c’) Causa material: la “estofa”, la “casa”, la “realidad” que la causalidad eficiente modela en orden al fin propuesto. d’)Causa formal: la configuración impresa a la material, la conformación dada a la obra que se realiza, o la especificación de la cosa realizada, en base al fin propuesto.

b) Carácter sistemático La ciencia se constituye en el panal del crecimiento racional del hombre, como la miel que destila la abeja de la inteligencia humana, en base a una actividad orgánica. Toda ciencia consta, por esa razón, de “principios”, esto es, de presupuestos básicos y de “conclusiones”, vale decir, de resultados obtenidos de la aplicación o del análisis de los principios. Por eso Sócrates entendía a la ciencia como una trama de definiciones, vale decir, de declaraciones de lo que son las esencias, contenidas en las ideas o conceptos.
31

c) Carácter universal Desde el primer momento la ciencia ha sido entendida como patrimonio común a todos, por estar indisolublemente comprometida con la verdad de las cosas y con el bien del hombre. La ciencia, que nace del conocimiento, expresión natural y espontánea de la racionalidad del hombre, no acepta pertenecer particularmente a nadie. Ella se constituye al servicio de la humanidad, como perfección que corresponde a la inteligencia humana como tal.

d) Carácter cierto Solamente merece el nombre de ciencia el saber que goza de seguridad. Una cosa es una “hipótesis de trabajo” y una “teoría”, y otra cosa distinta es la ciencia. Aquellas formas del conocimiento se instalan en el campo de lo opinable, ésta en la línea de la certeza. La razón radica en que la ciencia es una definición del “ser de las cosas” o explicitación de la verdad.

32

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD II

Edad Antigua Edad Moderna

Edad Media Edad Contemporánea

CRONOLOGÍA HISTÓRICA GENERAL

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SABER CIENTÍFICO

CRONOLOGÍA FILOSÓFICA DE LA EDAD ANTIGUA Período Helenístico Período Helénico Etapa Pre-socrática Escuela de Mileto Escuela Pitagórica Escuela de Efeso Escuela de Elea Escuela Pluralista Escuela Atomista Etapa Socrática Sofística Socrática

33

34

UNIDAD II DESARROLLO HISTÓRICO DEL SABER CIENTÍFICO 1. CRONOLOGÍA HISTÓRICA GENERAL
El convencionalismo histórico ha dividido al tiempo en cuatro grandes edades que son: 1.1) Edad Antigua; 1.2) Edad Media; 1.3) Edad Moderna; 1.4) Edad Contemporánea.

1.1. EDAD ANTIGUA
Se designa con esta denominación al lapso de tiempo que se puede hacer avanzar desde el nacimiento del modo de saber científico (Siglo V o VI a.C.), hasta la invasión de los bárbaros en el occidente de Europa o, culturalmente, hasta la muerte de San Agustín (Siglo IV o V).

1.2. Edad Media
Se denomina con esa expresión al tiempo que avanza desde la invasión de los bárbaros o la muerte de San Agustín hasta el siglo XV (Siglo V al siglo XV). La edad media termina con cualquiera de estos tres acontecimientos: a) La caída de Constantinopla en poder de los turcos. Para los historiadores de tendencia europea no cabe duda de que la caída del Imperio Bizantino constituye el hecho histórico más relevante; b) El Descubrimiento de América por Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492. Para los historiadores de tendencia americanista, este debe ser el hecho histórico más descollante. c) El Renacimiento Común Europeo. En la actualidad, los investigadores de tendencia europea, coinciden en señalar como clausura de la Edad Media, este curioso fenómeno espiritual y cultural que se extiende vertiginosamente por toda Europa, con excepción de España. Durante el siglo XV, en efecto, España prolonga la Edad Media por sobre los hombros del Renacimiento.

35

1.3. Edad Moderna
Este lapso de tiempo avanza desde el siglo XV, con cualquiera de los tres acontecimientos terminales de la Edad Media, hasta el siglo XVIII, con la Revolución Francesa, que es el hecho histórico decisivo de la “Revolución Burguesa”. Filosóficamente la Edad Moderna puede avanzar hasta fines del siglo XIX, que señala el apogeo del Positivismo. José Ortega y Gasset, en su obra "¿Qué es Filosofía?" lo ubica concretamente en los últimos cuarenta años del siglo XIX.

1.4. Edad Contemporánea
Comprende el plazo histórico actual. Arrancaría en el siglo XVIII y se extiende aún sin fecha concreta. Existe ya un convencimiento casi unánime de que la humanidad ha entrado en un proceso histórico nuevo. Sin embargo, no existen ni plazos concretos, ni decisión convencional acerca del hecho tecnológico que constituya su línea divisoria y su carácter distintivo. EDAD ANTIGUA

36

2. CRONOLOGÍA FILOSÓFICA DE LA EDAD ANTIGUA
Desde el punto de vista de la Filosofía (o de la Ciencia) las edades históricas presentan importantes divisiones internas. Esas fracciones de tiempo son decisivas en la marcha del conocimiento humano y parecen fundamentales para la estructuración de la propia inteligencia. Existe cierta impresión, en efecto, de que no se puede pensar con suficiente claridad si los hechos de realización histórica no son estrictamente ubicados en un determinado tiempo y espacio. Esto no implica, naturalmente, un reconocimiento implícito a la teoría Kantiana de que la temporalidad y la espacialidad son formas a priori de la sensibilidad. Con todo, las circunstancias de espacio y de tiempo son fundamentales para la estructuración de la mente científica. Así, esas fracciones de tiempo, que acompañan al desarrollo genético del modo de saber científico, son:

2.1. Período helénico
Comprende el lapso de tiempo que va desde Tales hasta la muerte de Aristóteles o bien la constitución del “Imperio Macedónico o Alejandrino”. Este período comprende dos grandes etapas o movimientos intelectuales.

2.1.1 Etapa Pre-socrática: Comprende el movimiento intelectual de Jonia, esa extensa región costera del Asia Menor, donde florece el modo de saber científico. Su movimiento genético registra los epicentros siguientes: a) Escuela de Mileto: La representan tres grandes personalidades: a’) Tales. b’) Anaxímeno. c’) Anaximandro. b) Escuela Itálica o Pitagórica: Establece su centro en Crotona, ciudad de la Magna Grecia, enclavada en las costas de Italia. Sus grandes representantes son: a’) Pitágoras. b’) Alcmeón de Crotona.

37

c’) Filolao de Tarento. d’) Arquitas de Tarento. A ese movimiento pertenece también Hipócrates, “Padre de la Medicina”. c) Escuela de Efeso: Sucede a Mileto en el Asia Menor. La integran dos curiosas personalidades: a’) Heráclito. b’) Cratilo. d) Escuela de Elea: Floreciente ciudad del Asia Menor en la que se destacan: a’) Parménides. b’) Jenófanes. c’) Zenón. d’) Meliso. e) Escuela Pluralista: Por su tendencia ecléctica se la llama también “Conciliadora”. La representan dos ingenios de lo más curiosos. Ellos son: a’) Empédocles. b’) Anaxágoras. f) Escuela Atomista: Representa en la historia del pensamiento humano la primera presencia Materialista y Mecanicista. Sus geniales representantes son: a’) Demócrito. b’) Leucipo.

2.1.2 Etapa Socrática Se toma a Sócrates como línea divisoria de dos grandes movimientos intelectuales. Cada uno acusa rasgos externos suficientemente representativos que lo diferencian. El más importante es el desplazamiento del centro de gravedad intelectual de Jonia al Atica. La etapa socrática se extiende desde Sócrates hasta la muerte de Aristóteles, sus principales centros de actividad científica son:
38

a) La sofística: Representa un movimiento del espíritu muy amplio y muy complejo que se conoce también con el nombre de “Ilustración Griega”. Reconoce como fundador a Protágoras, natural de Abdera. Sus más grandes representantes son: a’) Hippias de Elis. b’) Gorgias de Leontini. c’) Pródicos de Keos. d’) Trasímaco de Calcedonia. e’) Critias, etc. b) Escuela Socrática: Está centrada en la persona de Sócrates y en su enseñanza oral. A su muerte deja una doble línea de pensamiento que se conocen con los nombres de “Escuelas Socráticas Menores” y “Escuelas Socráticas Mayores”. El conjunto de las Escuelas Socráticas Menores es el siguiente: a’)Escuela de Elis con Fedón. b’)Escuela de Eretria con Menedemo o Mededemo. c’)Escuela Cínica con Antístenes. Su gran renombre se debe a Diógenes de Sínope, personalidad interesante y anecdótica. d’)Escuela de Megara con Euclides (distinto al matemático). e’)Escuela Cirenaica con Aristipo y su hija Areta. Las “Escuelas Socráticas Mayores” son dos: a’)La Academia o Escuela de Platón. b’)El Liceo o Escuela Aristotélica. Se la llama también “Escuela Peripatética”. Su incomparable fundador y maestro es Aristóteles.

2.2. Período Helenístico
Comprende un vasto y complejo movimiento de expansión cultural que sigue a la muerte de Aristóteles, que acompaña a la conformación del Imperio Alejandrino y que perdura hasta la “invasión de los bárbaros”, hacia el siglo IV o V. Desde el punto de vista de la filosofía, la muerte de San Agustín a mano de los vándalos, clausura el período helenístico y la misma Edad Antigua. El período helenístico reconoce tres grandes corrientes culturales: a) Corriente helenístico-latina: con su centro geográfico en Roma.

39

b) Corriente helenístico-Alejandrina: con su capital en la ciudad egipcia de Alejandría, supuestamente fundada por Alejandro Magno. c) Corriente helenístico-cristiana: con su eje vertical en el papado.

PERIODO HELENISTICO

40

PERIODO HELENICO

41

42

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD III

LOS PRESOCRATICOS

PRESENTACION

VALORACION

EL TEMA DE LOS PRE-SOCRATICOS La naturaleza El concepto de arjé

CARACTERIZACION

43

44

UNIDAD III LOS PRESOCRATICOS 1. PRESENTACIÓN
La civilización Jónica, emplazada geográficamente en la región costera del Asia Menor, asiste al nacimiento del modo de saber científico, al que Tales inmortaliza con el nombre de “Sofía”. La palabra “sofía” significa etimológicamente “sabiduría”. Pero, el concepto griego de sabio es muy particular: designa tanto el aspecto teórico, cuanto el aspecto práctico. Así, es sabio, aquel que sabe lo que se debe hacer, pero que también sabe cómo ejecutarlo. Nada indica que Tales no haya tomado la palabra “sofía” en ese doble sentido. Su modo de saber, por lo tanto, deber satisfacer así las exigencias especulativas como las necesidades prácticas. Los pre-socráticos forman el primer elenco de investigadores. Fuera de Pitágoras todos pertenecen al mundo jónico. La ciencia que ellos enseñan muestra, en la búsqueda del “arjé”, el hilo conductor de la filosofía. Por esa razón el “arjé”, pasa del agua al aire, de éste al “ápeiron” y así sucesivamente. Se entiende como “hilo conductor de la filosofía” a la tendencia que lleva al descubrimiento de la última causa o razón de ser de las cosas, y no de una causa inmediata, superficial o periférica. Por eso Anaxímeno corrige a Tales, porque entiende que el agua está hecha de aire, dado que la lluvia es condensación del aire que contienen las nubes y que el agua al hervir se transforma en el aire del vapor.

2. EL TEMA DE LOS PRE-SOCRÁTICOS
Es unánime la afirmación de que los pre-socráticos han limitado su estudio al orden físico, esto es, al plano de la naturaleza. Se sabe concretamente que dos fenómenos naturales han llamado la atención de los griegos: primero, el movimiento; segundo, la pluralidad de seres. Esto implica, de alguna manera, la reducción del campo temático al mundo físico. A su vez, la solución al planteo por el origen de la naturaleza no ha rebasado tampoco el orden de lo que Aristóteles llamará con el tiempo, causa material. El “agua”, el

45

“aire”, el “ápeiron”, el “fuego”, las “cuatro raíces”, etc., son solamente indicaciones de la materia que ha intervenido en la configuración constitutiva de las cosas. Por esa razón Aristóteles no los ha llamado filósofos, sino fisiólogos, es decir, “estudiosos de la naturaleza”.

3. CONCEPTO DE “ARJÉ”
El gran problema de los pre-socráticos ha sido el descubrimiento del “arjé”. La palabra griega “arjé” se traduce por “origen” o principio. La palabra “origen” puede inducir a un equívoco. Preguntar, pues, por el “origen” de alguna cosa puede implicar la búsqueda de la causa eficiente, es decir, del principio que influye en su producción. Según Aristóteles, el único pre-socrático que ha visto brillar lejanamente la luz de la eficiencia ha sido Anaxágoras de Clazomenes, con su concepto del “nous”. Fuera de él, todos los restantes se “han dejado emborrachar por el vino de las apariencias sensibles”, según la metáfora Aristotélica. En concreto: los pre-socráticos han entendido por “arjé”, ya la substancia primerísima o la realidad primordial, anterior a toda otra, de la que han sido hechas todas las cosas que pueblan el universo físico, ya la substancia o materia a la que regresarán las cosas, una vez cumplido su ciclo histórico. Para Tales de Mileto esta substancia proteica ha sido el “agua”; para Anaxímeno, el “aire”; para Anaximandro, el “ápeiron”; para los pitagóricos, el “número”; para Heráclito, el “fuego”; para Parménides, el ser; para Empédocles, los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego; para Anaxágoras, las “homeomerías”; para Demócrito, los “átomos”.

4. CARACTERIZACIÓN
1) Los pre-socráticos tienen el inmenso mérito de haber iniciado el desarrollo del proceso científico. Sus soluciones aparentan ser elementales y provisorias. Sin embargo, algunos como Tales, tienen el respaldo de tradiciones culturales milenarias, que todavía no han perdido vigencia. Tal es el concepto, de grandes glaciares que cubrían la tierra y que las primeras manifestaciones de vida tuvieron su origen en el seno de las aguas. Otros como Parménides, Heráclito y Demócrito siguen gravitando poderosamente sobre el pensamiento actual. Parménides sería, supuestamente, el pensador que mueve los hilos del Imperialismo Anglosajón; Heráclito, cuya influencia manifiesta en Hegel, haría otro tanto en la trama de la dialéctica marxista y Demócrito habría resucitado con el espíritu de la tecnología atómica.

46

De toda forma, la actitud espiritual de los pre-socráticos es verdaderamente irrenunciables. La ciencia, con su incesante progreso, podrá variar los enunciados y las conclusiones, pero jamás podrá cambiar la actitud interrogativa del hombre frente al mundo que pregunta: ¿qué son? y ¿por qué son? las cosas que forman el universo material. 2) En la ciencia pre-socrática predomina lo experimental sobre lo especulativo. Fuera de Pitágoras, que domina y aplica el método deductivo de las matemáticas, según consta en el teorema que lleva su nombre, los restantes sólo conocen la inducción. Tienen como denominador común la observación empírica de los hechos. Cada uno apoya el edificio de su saber en la propia experiencia, que algunas veces es lo que presencia como expectador, otras veces lo que recibe por transmisión, ya sea que provenga de la tradición de otros pueblos o del depósito de la propia cultura. 3) Muchas de las corrientes posteriores, que traman la historia del pensamiento humano, están ya anticipadas en los pre-socráticos. Ello ocurre, por ejemplo, con el mecanismo científico, cuyas raíces están en Tales; con el mecanismo, cuyos gérmenes se ocultan en el “panta rei” de Heráclito y -de alguna manera- en las “cuatro raíces” de Empédocles; el materialismo, que está plenamente en el atomismo de Demócrito y de Leucipo. 4) Un rasgo que domina en esta etapa del saber humano es la tendencia a proponer una visión global de las cosas. A ningún pre-socrático se le ocurre cortar un pedazo de la realidad total del universo visible. Así, el “agua”, el “aire”, el “ápeiron”, etc., no marcan el “origen” o “el principio” de un determinado elenco de cosas, sino de la totalidad del mundo físico donde el hombre marca el rastro de su paso por el tiempo.

47

Actividad Nº 1

1. Completar el siguiente cuadro:

MODOS DEL SABER VULGAR MITICO CIENTIFICO

CARACTERISTICAS

a) Señalar el vocabulario técnico. b) Comparar con un ejemplo los tres modos de saber y sus diferencias. c) Señalar las ideas más claras y los puntos más difíciles de entender. 2. Definir el mito y dar ejemplos concretos. 3. Explicar la importancia del concepto de arjé para los presocráticos. 4. Comparar las soluciones de cada “Escuela Jónica”. 5. Definir en el paso de Tales a Anaxímeno, el hilo conductor del saber filosófico.

48

5. VALORACIÓN GENERAL DEL PERÍODO PRE-SOCRÁTICO
Lo verdaderamente rescatable del período pre-socrático, no son las soluciones científicas, sino la actitud crítica que sus representantes han asumido frente al mundo. La visión -ya física, ya filosófica- que ellos han legado pueden resultar hasta ridículas en comparación con el progreso de la ciencia moderna. Sin embargo, en el trasfondo de esas doctrinas primitivas y elementales se conserva incólume un temperamento interrogativo, que nunca ha sido superado, y una acerada voluntad por encontrar las razones y las explicaciones de las cosas, de los acontecimientos y de los fenómenos en el mismo ordenamiento causal que rige el curso de la naturaleza, de la vida y de la historia. Los rasgos más sobresalientes que configuran el perfil cultural y científico del período pre-socrático son: 1) Nacimiento, constitución y primeros pasos de un nuevo modo de saber demostrativo, mantenido exactamente en el puro nivel del conocimiento natural del hombre. 2) Ordenamiento rigurosamente sistemático de los enunciados doctrinarios. En ese procedimiento metodológico, las herramientas de trabajo son las leyes o los principios supremos que rigen el funcionamiento lógico del espíritu. Precisamente la trama del conocimiento demostrativo, a nivel científico, nace del respeto del hombre al orden lógico. 3) Un distanciamiento progresivo del modo de saber descubierto por Tales, con el conocimiento mítico. Esa preocupación explica justamente la actitud, en apariencia anti-religiosa, de los primeros pensadores. En igual proporción, media un alejamiento con el modo de saber vulgar. 4) La elaboración de un concepto unívoco de ciencia o de filosofía. Pues sólo merece ese nombre el saber volcado a la investigación del origen o del “arjé” de la naturaleza. En ese aspecto los pre-socráticos son precursores del univocismo científico, legado por el pensamiento moderno y contemporáneo bajo la influencia del Norminalismo y del Positivismo. Con todo, claramente aparece que la ciencia, y por supuesto, la filosofía, deben estar abocados al estudio de algo que sea universal. Con ello quedan definitivamente establecidas las bases del clásico y tradicional concepto de ciencia, acuñado por el genio helénico. 5) Una forma de demostración principalmente empírica. Es decir, los pre-socráticos advierten con absoluta claridad que en la demostración radica el eje vertical del saber científico. Pero ellos sólo han podido conocer y practicar esa forma de demostración basada en el testimonio sensible o, cuando más, el antecedente de alguna información primitiva. Obviamente que estaban lejos de conocer otras modalidades demostrativas, como la conceptual, la teológica, la historiográfica, etc., que hacen de la ciencia un concepto análogo y no unívoco.

49

Sin embargo, Pitágoras constituye una honrosa excepción. Con toda justeza y propiedad, Prado escribe, -en el siglo V- en “Resumen Histórico”, que Pitágoras ha transformado a las matemáticas “en una enseñanza liberal que se remonta a principios generales para estudiar los problemas abstractamente y con la inteligencia pura”. Este juicio reivindica a los pre-socráticos con relación al dogmatismo del Positivismo de los siglos XVIII a XX. Pues aquellos, a pesar del univocismo del concepto de ciencia, saben atribuirlo a formas distintas de demostración. Este, en cambio, hipoteca tiránicamente el concepto de ciencia a la forma experimental de demostración. 6) Los pensadores jonios han respondido plena y eficazmente a la curiosidad natural y espontánea del hombre ante el espectáculo gigantesco del mundo. Aristóteles ha expresado a tal efecto, en su Metafísica, que “el asombro ha impulsado originariamente a los hombres a realizar las primeras investigaciones”. Se trata evidentemente de un “asombro que implica una actitud interrogativa vital, traducido en un comportamiento crítico de la razón, que anhela penetrar el misterio y el secreto que rodea al origen del mundo”. 7) Un decidido aporte de expresiones literarias, palabras, etc. elevadas al plano de un decidido tecnicismo terminológico. Los vocablos más representativos son: Arjé; lleno; vacío; amor; odio; necesidad; causalidad; cuatro raíces; homeomerías, etc.

8) La organización de un sistema escolar incipiente, fundado en la elemental relación maestro-alumno. La enseñanza era gratuita y respondía a un impulso privado. Pero los sofistas se encargarán, años más tarde, de inaugurar la costumbre de arancelar la docencia. Los jonios, en cambio, han preferido hacer de ella un servicio, una vocación, un acto de amistad. 9) Los pre-socráticos han tenido clara conciencia de que vivían un momento histórico sometido a un profundo cambio. Pero, lo que cambiaba no era el mundo sino la actitud del hombre frente a él. Ahora se trataba de asumir una actitud interrogativa ordenada a descubrir las relaciones causales entre las cosas, entre los fenómenos y entre los acontecimientos históricos en sí mismos. Concretamente se buscaba escapar a la visión mítica, anclada en lo supra-racional, para encontrar razones y respuestas que estuvieran en el mismo nivel natural de la razón. (Ver gráfico en Apéndice Nº 2 - página 69).

50

Actividad Nº 2

1) Elabore el siguiente glosario:

Sofía: Arjé: Apeiron: Homeomerías: Fieri: Atomo: Ileno:
2) Coloque al pie de cada pensamiento, el autor: a) “... Se han dejado emborrachar por el vino de las apariencias sensibles”. b) “Los números son cosas y las cosas son números”. c) “Nunca podrás bañarte dos veces en el mismo río, porque siempre es distinta el agua que fluye en torno a tí”. d) “El ser existe y es imposible que no exista”. e) “Si todo no está en todo, nada puede provenir de nada”. 3) Complete el siguiente cuadro con los distintos conceptos de Arjé que sostuvieron los presocráticos: ARJE Tales de Mileto Anaxímeno Anaximandro Pitágoras Heráclito Parménides Empédocles Anaxágoras Demócrito

4) Realice un breve comentario sobre el valor de la actitud crítica frente al mundo, que tuvieron estos pensadores.

51

52

APÉNDICE - A

53

54

APÉNDICE 1 - CULTURAS MÍTICAS
La tradición cultural primitiva proporciona notables ejemplos de civilizaciones míticas. Por regla general se ubican en áreas geográficas del Oriente. Estos pueblos del pasado han creído encontrar las razones de las cosas del mundo sensible en la voluntad de los dioses y la intervención de ellos ha sustituido a la relación espontánea y natural de causa y efecto. Registro de las principales culturas míticas:

1. CULTURA EGIPCIA
Egipto es una nación del Cercano Oriente. Está situada en el ángulo nordeste de Africa. La civilización egipcia, que llega a ser poderosa, registra tres etapas: a) La arcaica: Se remonta a la constitución del reino, por obra de Menes. El gobernante recibe el nombre de “Faraón”. b) Del Imperio: Abarca los espacios de tiempo de la capitalización de Menfis y de Tebas sucesivamente. Es el período más glorioso de la vida de Egipto. En él se construyen las tres grandes pirámides de Kheops, Kefrén y Micerino, que desafían al tiempo como símbolos de inmortalidad. c) De Decadencia: Este período es llamado también “Saíta”. Culmina con la caída de Egipto bajo la dominación del Imperio Persa. Cambises, sucesor de Ciro, consuma la ocupación. Uno de los principales mitos egipcios es el de Osiris e Isis. Este relato fabuloso es inventado con ánimo de explicar diversos problemas que llamaban la atención a los egipcios. Entre los más importantes figuraban las crecientes del Nilo; la fecundidad de sus aguas; la formación del inmenso delta del río sagrado; la sucesión del día y de la noche y de las cuatro estaciones del año, etc.. Según la fábula Osiris, que sucedió al dios solar Ra, gobernaba al mundo y a Egipto con sabiduría, con justicia y con prudencia. Como representante de la cultura se erigió en bienhechor de la humanidad. Lo apoya su esposa Isis sembradora de la moral, de la belleza y de la felicidad de la vida. Su fama despierta la envidia de su hermano Set o Tifón. Este lo asesina y para ocultar su crimen ordena descuartizar su cadáver y esparcirlo por la selva. Isis, ayudada por Thot y Anubis, logra reunir el cadáver y lo embalsama. Con sus lágrimas y conjuros mágicos le devuelve la vida. Ya no asume sus funciones de soberano de la tierra y pasa como señor del Infierno y juez de las almas de los difuntos. Su hijo Horus venga a su padre y recupera el trono. Cada aniversario de este hecho produce las crecientes del Nilo.

55

2. CULTURA FENICIA
Los fenicios han poblado también el Medio Oriente. Ocupan una pequeña región colindante con Egipto. Han pasado a la historia de la cultura con la fama de haber sido hábiles comerciantes y propulsores de la actividad manufacturera. El pueblo fenicio no se ha distinguido por su talento especulativo. Su curiosidad ha estado volcada al negocio. La sed de comercio los ha transformado en intrépidos navegantes. Han cruzado los mares más desconocidos y han ampliado las fronteras geográficas del mundo oriental. En épocas muy remotas habían fundado prósperas colonias y activos centros comerciales en distintas regiones de la Península Ibérica. Desde el punto de vista de la cultura debieron recibir una poderosa influencia tanto de Egipto como del poderoso mundo persa, fundamentalmente de los árabes.

3. CULTURA PERSA
Los persas han poblado el Asia Menor. Etnicamente son ramas de origen semita. Los medos serían los encargados de fundar un poderoso imperio político. Ciro, El Grande, es conocido como fundador del Imperio Persa. En poco tiempo se hace dueño de casi toda el Asia Menor y, en los sueños de grandeza de Ciro, figuraba también el mundo helénico. Su hijo Darío inicia el ciclo de las famosas Guerras Médicas que terminan con la derrota que Altajerges sufre a manos de Cimón. Los persas se han distinguido también en las lides del pensamiento. Han logrado gestar una poderosa concepción racional que se conoce con el nombre de Mazdeísmo. El Mazdeísmo es fundamentalmente una religión expresada en grandes mitos. Ha sido predicado por Zoroastro, también conocido con el nombre de Zaratustra. Las enseñanzas de este misterioso personaje se contienen en el "Zendavesta", libro sagrado. El núcleo doctrinario de Zoroastro es reconocer la existencia de dos dioses o de dos principios dinámicos, que actúan en el mundo. Uno de esos principios se llama Ormuz y representa al Bien. El otro principio se llama indistintamente Aritmán o Ahrimán y representa al Mal. El Bien se dedica a orientar a los hombres y al mundo hacia la felicidad y el perfeccionamiento de la conducta y de las relaciones públicas. El Mal es vengativo, opera en las tinieblas y su plan mira a destruir la obra del Bien. Ambos dioses son asistidos por poderosos ejércitos. Los Genios ayudan al Bien y los Demonios secundan al Mal. La lucha de ambos dioses explica los cambios que ocurren en el mundo, como la sucesión del día y la noche, de las cuatro estaciones del año y la misma marcha de la historia.

56

No hace falta que el hombre recurra a ritos sanguinarios para que triunfe el Bien. Es suficiente que practique la vir-tud, que consiste en una conducta regulada por la religión.

4. CULTURA CHINA
China ocupa un inmenso territorio del Lejano Oriente. En un comienzo carecía de organización política. Formaban su población grupos de familias aisladas y nómades. Con el tiempo surge la necesidad de organizar esos pueblos dispersos. Con ese motivo se pone en marcha una estructura patriarcal centrada en la persona del Emperador. Se conocen largas dinastías de familiares gobernantes. Las de mayor celebridad en la historia china, son: la “Dinastía de Chin” y la “Dinastía de Han”. Se afirma unánimemente que los chinos han logrado, desde muy antiguo, un gran avance cultural. Hacia el año 600 Lao Tse enseña ya una doctrina religiosa llamada “Taoísmo”. La afirmación básica de esta doctrina religiosa es la existencia de una realidad primordial, originadora de todo el universo. Ese principio de naturaleza inmaterial, se llamaba Tao. Representaba un único Dios existente que ejercía el gobierno de los hombres por mediación del Emperador, su hijo predilecto. Siglos más tarde aparece otro genio religioso llamado Confucio. Este se encarga de redactar los “Kings” o “Libros Sagrados”. Doctrinariamente Confucio ratifica el monoteísmo y asume las verdades fundamentales de su antecesor. Sin embargo orienta la religión hacia un sentido moral de la conducta privada y pública. El ideal de vida del Confucianismo se asienta en los postulados siguientes: a) Absoluto respeto por la persona del Emperador, al que llama “Hijo del Cielo”. Este ejerce cierta paternidad espiritual sobre los súbditos. b) Culto de los antepasados como fórmula de agradecimiento a Dios por haber enviado a sus hijos para gobernar el imperio. c) Fraternidad de la comunidad política y religiosa. d) Reconocimiento de la paternidad de Dios, llamado Tien, quien ejerce una providencia benéfica sobre los hombres y sobre el mundo.

57

5. CULTURA INDIA
La India comprende una extensa península asiática que colinda por el Este con China. Sus principales ríos son el Indo y el Ganges, de origen divino. Los grupos poblacionales que habitaban el territorio peninsular no formaban un estado organizado. Eran tribus nómades que se regían por leyes y normas particulares. Las castas eran la célula de la organización social. Conformaban una suerte de institución oficial, que había sido reconocida como tal por el “Código de Manú”, conjunto de leyes escritas en idioma sánscrito, a las que se les prodigaba cierta veneración. La casta dominante era la de los “brahmanes” o “sacerdotes”. Estos oficiaban como consejeros naturales del Rey. Sus principales funciones eran: a) la enseñanza de la religión; b) ofrecer sacrificios a los dioses, unas veces para aplacar sus cóleras, otras veces para pedir gracias y bendiciones para el pueblo. La India ha asistido a un florecimiento religioso muy complejo y sistemático. Esos enunciados se conservan en los “Vedas”, libros sagrados de origen muy remoto, en cuyas páginas confluyen datos históricos, teológicos y litúrgicos En una segunda etapa los brahmanes se encargan de reformular la doctrina religiosa. En esa forma logran presentar un vigoroso sistema de pensamiento que se conoce con el nombre de “Brahmanismo”. El eje de la doctrina brahmánica es la afirmación de que existe un Dios supremo, creador del universo. Pero la acción desplegada para producir las cosas no ha sido una actividad propiamente creadora de la nada, como sostiene el Cristianismo, sino una forma de “educción” según reza la enseñanza neo-platónica. Por esa razón el Brahmanismo sostiene que “Dios está en todo”. En abierta oposición con el Brahma, que es principio del Bien, se constituye la “Maja” o materia. Esta es el origen de todo lo malo: la enfermedad, las privaciones, el dolor, la injusticia, la mentira, el engaño, el trabajo y la muerte. Este trasfondo de signo metafísico permite derivar una Psicología y una Etica, empañadas de religiosidad. Son dos sus ideas centrales: a) la necesidad de una purificación; b) la obligación de orientar ascéticamente la vida y las costumbres. Una forma universal de “purificación” es la “metempsicosis”. Este concepto alude a un proceso de transmigración de las almas a lo largo de una serie de encarnaciones sucesivas que van desde lo menos perfecto hacia lo más perfecto. Indudablemente que las almas sufren en ese recorrido, pero no tienen otra alternativa porque llevan el lastre de una culpa original que necesita ser purgada.

58

Las prescripciones ascéticas tienen carácter voluntario. Conforman un programa de severas prohibiciones y una permanente entrega a la meditación. Se llama meditación a la actitud de recogimiento del espíritu, volcado a la reflexión detenida sobre un tema determinado, pero con estímulos de la voluntad y del apetito sensible a fin de que sea posible gozar de la presencia de Dios. Con frecuencia la actitud reflexiva de la meditación termina en la “contemplación” y en el “arrobamiento”. El “Nirvana” es el destino final de las almas. Consiste en un estado de “indeterminación total”, en el cual las almas se funden con el Brahma, del que han provenido como las gotas de la lluvia desaparecen en la inmensidad de los mares y de los océanos. En tiempos posteriores irrumpe el Budismo en la India. Representa una versión religiosa nueva que data de unos 600 años anteriores a Cristo. Doctrinariamente se nutre de muchas fórmulas, que han sido tomadas del Brahmanismo. El Budismo busca superar y desplazar al Brahmanismo de la cultura, de la vida y de la aceptación popular que había conquistado a lo largo de muchos milenios. Esta nueva doctrina religiosa carece del impulso racional sistemático del Brahmanismo. Tiene su origen en la predicación oral y escrita del príncipe Sidarta Gautama. Este curioso personaje, a los veintinueve años de edad, se somete a una vida solitaria y de anacoreta. Aparece de pronto como iluminado por Dios e inicia la predicación de su doctrina. Sus multitudinarios devotos y admiradores le pusieron el nombre de “Buda”, que quiere significar “Sagrado”. El Budismo confiere a su doctrina una decidida inclinación “Etica” o “Moral”. Predica un ideal de redención humana, principalmente destinado a los sectores más marginados de la sociedad de la India. Predica la “igualdad” entre todos los seres humanos, eleva la “caridad” como norma de vida y destaca la “tolerancia” como virtud rectora de la conducta pública. El hombre está severamente obligado a evitar todas las formas de placer sensible y a vencer las tentaciones del mundo. Nada mejor, para este efecto, que la oración en la soledad o en el silencio de los templos. El último fin de las prácticas ascéticas es un “estado de beatitud”, de paz interior y de tranquilidad frente a las adversidades de la vida y después de la muerte el “Nirvana”. La “contemplación” anticipa, en la tierra, la felicidad que se goza en el Nirvana.

6. CIVILIZACIÓN HELÉNICA
6.1.Consideraciones preliminares
La importancia del estudio de Grecia está dada por el “modelo clásico” que representa para nosotros. Grecia y Roma son como nuestra “forma mentis” o “estructura mental”. Estas dos grandes civilizaciones constituyen como la base, el fundamento o la

59

raíz de la “cultura occidental” que conforman nuestro “patrimonio histórico” o “legado cultural”. La espiritualidad griega se presenta frente a nosotros como un verdadero “ejemplar” o “modelo” colectivo de nuestro modo de pensar y de ser. Precisamente la palabra “clásico” significa “ejemplar” o “modelo”. Así la Venus de Milo y el Discóbolo de Mirón, son arquetipos de escultura clásica, como lo son “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero en el genero de la poesía épica o de la epopeya. Nuestro desafío consiste en encontrar en ellos al hombre moderno, en otras palabras a lo “humano”, que es “imperecedero”, y que se expresa en la palabra “Humanismo”. Con ese sentido se emplea la expresión “humanista”, que es la irrenunciable voluntad de buscar por sobre todas las cosas lo humano. Javier Zubiri había escrito: ... “nosotros mismos somos los griegos”.

6.2 Referencias geográficas
Grecia se ubica en la región oriental del Mar Mediterráneo. Su geografía comprende dos grandes zonas: la parte continental y la parte insular. La región continental es como el epicentro de la difusa geografía que abarca: hacia el Este, el litoral del mar Negro, las zonas costeras del Asia Menor, las Islas del mar Egeo; hacia el Oeste: el Sur de Italia (Magna Grecia), la mayor parte de Sicilia, las dos riberas del Mediterráneo hasta Cirene (en Libia), hasta Marsella (en Francia) y varias localidades costeras en España. Adquieren notoriedad cultural sus tres picos montañosos más elevados: el Olimpo, que los dioses reservan como morada; el Helicón, donde habitan las musas, y el Parnaso, que es la montaña de Apolo. Los griegos no estaban unidos por vínculos geográficos ni políticos. Los unían lazos culturales, que son más profundos aún que los sentimientos o la conciencia de un destino común. Heródoto, padre de la historia, ratifica este concepto en el siglo V cuando escribe: “somos nosotros de la misma raza y de igual idioma, son comunes los altares y los ritos de nuestros dioses y semejantes nuestras costumbres”.

6.3 Referencias raciales
No es claro el origen racial de los griegos. Hace cuatro mil años la poblaban tribus de origen asiático, presumiblemente “pelasgos”. Estos parecen haber sido aventureros y pacíficos navegantes, que entablaron relaciones con otras civilizaciones como la Egipcia, etc. Pero, debieron mantener su individualismo y su independencia de criterio, a juzgar por la llamada “Civilización Egea”.

60

Al parecer, la Isla de Creta ha sido el primer asiento de una civilización altamente desarrollada. Se la llama “cretense minoica”. La economía tenía como base la agricultura, la industria y el comercio. Uno de sus rasgos distintivos ha sido la construcción de suntuosos palacios. Han adquirido fama el de Cnosos y el de Faistos. Una hecatombe desconocida habría producido el hundimiento de esa avanzada cultura. Presumiblemente se ha tratado de la invasión aquea. Pero el Rey Minos logra restablecer el antiguo esplendor con gran esfuerzo e ingentes trabajos. En el tercer milenio, hacia el año 2.000 antes de Cristo, se asiste a las diversas y sucesivas oleadas invasoras, de grupos étnicos indoeuropeos, presumiblemente de raza aria. Estas familias debieron provenir de la Europa Central y de la cordillera de los “Montes Urales”. No hay duda que atravesaron el valle del Danubio, para tomar la dirección que conduce a las regiones de la Hélade. Estos pueblos, que se cree, eran conocidos con el nombre de Helenos, eran de índole fuertemente guerrera. Se sabe que formaron cuatro líneas sucesivas de invasores: a) Aqueos; b) Jonios; c) Eolios; d) Dorios. Con los Aqueos llega presumiblemente la primera invasión violenta. Estos terminan por conquistar Tesalia, Corinto, Argos y el Peloponeso. Sus principales ciudades fueron Micenas, gobernada por Agamenón, y Tirinto. Según parece estos mismos aqueos fundaron y engrandecieron a Troya. Esta ciudad habría sido fundada a orillas del río “Escamandro” y en las proximidades del Helesponto. Con los aqueos los distintos grupos humanos se habrían empezado a llamar “Helenos”. Recientemente, hacia el año 1500, los romanos les ponen el nombre genérico de “Griegos”, que les queda para siempre. Coincide esa nueva denominación con el nacimiento del idioma. Este es resultado de la transformación de la lengua indoeuropea por el contacto con los dialectos originales y autóctonos. La primera gran “civilización histórica” se produce en Jonia, vale decir, la franja costera del Asia menor. Los Jonios incorporan a la tradición micénica los influjos orientales. A ellos se debe la creación del régimen político centrado en la “polis” o “Ciudad”, cuyo prototipo ha sido Mileto. Los dorios representan la última oleada invasora indoeuropea. Serían los responsables del hundimiento definitivo de la “civilización micénica”, pero también los artífices de la creación de la “civilización griega”. Estos habrían sido empujados por los Ilirios (actuales yugoslavos). Dominaron la región de Epiro hacia el año 1200, trece siglos antes del advenimiento de Cristo. La presencia de los Dorios ha significado el desplazamiento de los antiguos invasores hacia la costa del Asia Menor (que actualmente corresponde a Turquía).
61

Se conjetura que los Dorios triunfaron por la metalurgia del hierro sobre el bronce. De toda forma, han inaugurado una época nueva en la historia griega a pesar de la etapa de inestabilidad que ha acompañado y ha seguido inmediatamente al proceso invasor. A este tiempo se lo designa con el nombre de “período de consolidación” y representa la puerta de ingreso a la llamada “Edad Media Griega”. Este gran movimiento espiritual prepara el terreno para el poderoso despliegue cultural de los siglos VIII a VI. Tiene como importantes puntos de referencia, de un lado, el nacimiento de las lenguas literarias, primordialmente la épica y, por otro lado, las transformaciones políticas, en cuanto se pasa del reinado a la tiranía y, por fin, a la instauración del orden democrático. Esta etapa se llama “período revolucionario de la Hélade”.

6.4 Referencias culturales
En el suelo griego se dan cita tres personalidades distintas, sobre todo en la extensa franja geográfica del Asia Menor, que conformaba el mundo jónico. De un lado se presenta la vertiente empírica o práctica de los pueblos orientales. Ella contribuye al nacimiento de la Medicina y de las ciencias históricas. De otra parte concurre el genio sintético y el individualismo de los Jonios. Ello abrió la entrada a la vertiente contemplativa, que lleva a la especulación filosófica. Por virtud de esa idiosincracia nace la preocupación de un estudio racional de los fenómenos y de una investigación desinteresada de la verdad. Por último ingresa también la tendencia a la disciplina y a la tradición que caracteriza a los Dorios. Ello contribuye al nacimiento de la personalidad, como afirmación del yo o de una identidad colectiva. El espíritu ético, que según Solón hará su aporte en el siglo VI, con su fortaleza, su aspiración al progreso, su elevación moral y su sentido del equilibrio, será el encargado de armar esta confluencia para corregir la debilidad espiritual y la indisciplina de los jonios. Con esto la espiritualidad griega queda conformada para la gran aventura del saber científico, y su proyección ante la historia y ante el mundo como ejemplo, modelo o arquetipo de racionalidad y de cultura. Una de las primeras y más grandes manifestaciones culturales de Grecia es la que corresponde a la literatura. Esta maravillosa expresión del arte comprende tres períodos: Primero: el Arcaico o Pre-ático: Se extiende desde los orígenes hasta el 480 a.C. con la “Batalla de Salamina”, ganada contra los persas durante la “Primera Guerra Médica”. En este lapso sobresalen: a) En la épica: Homero, Hesíodo y Orfeo; b) En la elegía guerrera: Calino y Tirteo;

62

c) En el yambo: Arquíloco y Simónides; d) En la lírica coral: Terpandro y Alcmán; e) En la elegía: Mimnermo, Solón, Teognis y Jenófanes; f) En la poesía eólica: Alceo, Safo, Anacreonte. Segundo: Atico Se extiende desde el 480 hasta los comienzos de la época alejandrina, concretamente hasta el 323, año de la muerte de Alejandro Magno. Los representantes más insignes son: a) En la tragedia: Esquilo, Sófocles y Eurípides; b) En la comedia: Aristófanes; c) En la oratoria: Lisias, Isócrates, Demóstenes, Esquines; d) En la historia: Heródoto, Tucídides, Jenofonte; e) En la prosa filosófica: Platón, Aristóteles, Teofrastro; f) En la lírica coral: Simónides, Corina, Píndaro y Baquílides. Tercero: Helenístico: Comprende la expansión de la civilización griega por el mundo. Se extiende desde el 323 a.C. hasta el 529 cuando el Emperador Justiniano ordena la clausura de la Academia.

6.5. Referencias míticas
Los poetas del período arcaico son los creadores de una cultura mítica. Los caracterizaban dos rasgos sobresalientes: de un lado, una visión simple de la realidad, de otro lado, el empleo del mito como instrumento del pensamiento. 6.5.1 Homero inauguraba la galería de los inmortales poetas. Pertenece al mundo jónico. Sus principales obras son: "La Ilíada", que consta de 21 rapsodias (o cantos) y cerca de 15.000 versos y "La Odisea", dividida en 24 rapsodias y que cuenta con 12.000 versos. Heráclito ubica a Homero en el siglo IX. Habría nacido en la isla de Quios y habría sido enterrado en la isla de Ios. Ambos poemas fueron escritos en Jonia (Asia Menor). Desde un punto de vista literario "La Ilíada" supera a "La Odisea", por su grandiosidad y perfección, no así por lo densamente humano y la trama de la epopeya. "La Ilíada" plantea la guerra y la destrucción de Troya, producidos por el rapto de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Ese hecho habría sido protagonizado por Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, y hermano del gran héroe Héctor. "La Odisea" plantea el regreso de Ulises a su lejana isla Itaca, después de veinte años de constante guerra. Aguarda-

63

ba su retorno su fiel esposa Penélope. El único en reconocer a Ulises fue su viejo perro “Argos”. En ambos poemas se destacan tres rasgos fundamentales: a) La tendencia a enaltecer esa época heroica con la virtud del heroísmo y el amor caballeresco de la guerra; b) La convivencia armónica y fluida del orden divino con el mundo de lo humano. Los dioses intervienen en la lucha junto con los hombres y los resultados dependen más de la intervención de ellos que de la acción de los guerreros. c) La idealización de los personajes como Aquiles, árbitro de las batallas; “Odiseo, el de variado ingenio”; “Apolo, el que hiere de lejos”; “Apolo, el del arco de plata”, etc. 6.5.2 Hesíodo. Es el primer poeta continental. Nació en Ascra, aldea de Beocia, en la primera mitad del siglo VIII a.C.. Vivió en su campo dedicado al pastoreo de su rebaño. Cuenta haber tenido la aparición de las Musas, las que lo habrían investido poeta al entregarle una rama de laurel. Tres grandes poemas suyos se conservaron intactos: a) "Teogonía"; b) "Los trabajos y los días"; c) "Escudo". Hesíodo es poeta épico y didáctico, en cuanto concibe a la poesía como instrumento de elevación moral y social. Su mensaje poético pivota sobre tres ideas fundamentales:

a) Religiosidad; b) Justicia (dike); c) Trabajo; "Teogonía" es un poema que consta de dos partes.
La primera es una concepción cosmogónica del universo, ordenada a narrar la aparición mítica del orden natural de las cosas, a partir de un “caos” primordial. La segunda es una visión genealógica de los dioses. Justamente “teogonía” significa “origen” y tiene el sentido de una sistematización u ordenamiento de los dioses. A Hesíodo se debe la versión de que Kronos devoraba a sus hijos y de que Zeus se salva porque su madre le dio a comer una piedra envuelta en pañales. Otro pasaje importante es el que se refiere al origen de las Musas, hijas de Zeus y de Mnemosine (Memoria). Según Hesíodo son nueve: Clío: Musa de la Historia; Euterpe: Musa de la poesía lírica; Talía: musa de la comedia; Melpómene: musa de la tragedia;
64

Terpsícore: musa de la danza; Polymnia: musa del canto; Urania; musa de la astronomía; Calíope: musa de la poesía épica; Erato: musa de la poesía erótica.

“Los trabajos y los días”, quieren ser una lección para su hermano Perses. El poema consta de cuatro partes:
Primera: el mundo de la fábula: Las fábulas que narra tienen la finalidad de enseñar a su hermano la práctica de la justicia y de la verdad. Segunda: la ley del hombre: Enseña que existen cinco instrumentos para triunfar: la virtud, el trabajo, la religión, la familia, la economía. Tercera: Los trabajos: Reseña dos grandes clases de trabajo: los del campo y los del mar. En ambos planos revela un exhaustivo conocimiento de las labranzas y de la navegación, que son fuentes de progreso, de bienestar y de paz. Cuarta: la moral y los días: Tanto el trabajo como la vida tienen que estar sustentados en un recto orden moral y en costumbres sanas. Para Hesíodo, la moralidad se antepone tanto al honor cuanto al valor de los poemas homéricos. 6.5.3 Orfeo. La identidad personal de este poeta desaparece en el mito, en la leyenda y en el Orfismo. Se afirma que habría nacido en una pequeña localidad de Tracia, en Asia Menor, presumiblemente llamada Pioria. Se lo presenta legendariamente como hijo de Apolo y de la musa Calíope, siempre rodeado de animales que escuchan extasiados la melodía de su canto al son de la lira. El Orfismo es una concepción que tiene la particularidad de elevar el pensamiento mítico al plano del misterio. Su doctrina comporta un mensaje soteriológico o de salvación del hombre. Sostiene un concepto pesimista de la naturaleza humana, en cuanto hace provenir al hombre de la ceniza de los Titanes y de la sangre viva de Zagreus. El hombre concreto resulta de la confluencia de dos principios constitutivos: uno malo, que proviene de la ceniza de los Titanes y sería equivalente al cuerpo; otro bueno, que resulta de la sangre viva de Zagreus y que equivale al alma humana. Según parece, el Orfismo une dos relatos míticos que forman toda una trama religiosa. El primero está referido a Zagreus y el segundo a Dionysos. Zagreus es un dios subterráneo, de origen cretense. Es hijo de Zeus y de su hija Perséfone. Hera, esposa de Zeus, no puede olvidar semejante incesto y encarga a los Titanes la destrucción de Zagreus. Este procura burlar la persecución adoptando diversas formas. Cuando se convierte en toro es reconocido, despedazado y devorado por los Titanes. Atenea logra conservar su corazón y el de Zagreus resucita o renace. Júpiter, irritado, fulmina a los Titanes con sus rayos.
65

Dionysos por el contrario, proviene de Tracia. Es hijo de Zeus y de la virgen Sémele que personifica la tierra. Hera, atormentada por estos amores adúlteros, aconseja a Sémele que presencie a Júpiter en el momento de su esplendor de fuerza. Un rayo la mata pero Zeus injerta al niño en uno de sus muslos hasta que cumpla el tiempo de gestación. Cuando nace lo entrega a las ninfas para que lo críen. Vive en una gruta cuya puerta estaba adornada con vides silvestres. Lo atienden sátiros y dríades. Cuando llega a su mayoría de edad prueba la uva y se embriaga. Sátiros y ninfas lo irritan y pasan a formar su alegre y bullicioso séquito. El joven dios abandona su morada coronado de hiedra y laurel y, en poco tiempo, conquista a los hombres por la alegría y el consuelo que les dispensa. La doctrina órfica reconoce las siguientes líneas substanciales: a) La creencia en un pecado de origen (ceniza de los Titanes) que necesita ser purgado. b) La afirmación de una vida futura, donde habría premio o castigo. c) La idea de una inmortalidad de las almas, según afirman algunos investigadores.

6.6. Los sabios
La etapa mítica no se clausura definitivamente con los poetas. Avanza aún por sobre la cabeza de los sabios. Los sabios han sido hombres prudentes, talentosos pero prácticos. Actuaban como legisladores y como reformadores de las costumbres. En ellos predominaba el sentido común y una actitud ética que los presentaba como arquetipos frente al pueblo. La tradición histórica nómina siete sabios. Integran esa lista: 1) Solón de Atenas; 2) Pitaco de Mitilene; 3) Bías de Priene; 4) Cleóbulo de Cnidos; 5) Misón de Khenas; 6) Quilón de Esparta; 7) Tales de Mileto.

Uno de estos sabios, Tales de Mileto, será elegido por la historia para clausurar el período mítico y abrir las puertas del escenario de la humanidad para la aparición del saber filosófico o científico.

66

APÉNDICE 2

67

68

Guía de Estudio - 2º Parte GUÍA DIDÁCTICA PARA LA SEGUNDA PARTE
Las consideraciones presentadas como “Guía Didáctica General”, en la primer parte del módulo, conserva absoluta vigencia. Ello implica que, previamente a toda continuidad del estudio, corresponde detenerse en una lectura repasada, reflexiva y seria de las mismas. En esta segundo parte del módulo ha sido indispensable incorporar una información histórica más densa, como las relativas a las Guerras médicas y a las circunstancias políticas y sociales que las acompañan y las siguen. Ellas se presentan como contexto del proceso espiritual y civilizador que ha tenido a Atenas como epicentro del mundo griego. Sin embargo, las referencias históricas, políticas y sociales, imprescindibles para la comprensión de la realidad de la “Etapa Socrática”, no pierden su carácter complementario. El eje del estudio pasa, con sus diferencias específicas, por las grandes y señeras personalidades científicas que recorren la línea de la Sofística y culminan con Sócrates, Platón y Aristóteles. En la Sofística interesan, fundamentalmente, los caracteres del Escepticismo, del Subjetivismo, del Convencionalismo Jurídico, del Oportunismo Político y del Indiferentismo moral y religioso, por la influencia que han tenido en la marcha de la historia y del pensamiento hasta nuestros días. En la Etapa Socrática la figura verdaderamente descollante es Sócrates. Desde el punto de vista del desarrollo genético del saber sus cuatro descubrimientos tienen valor definitivo. Cada uno de esos aportes al crecimiento científico debe ser estudiado reflexivamente y en profundidad, porque conforman hitos verdaderos en el campo del saber demostrativo, ya científico, ya filosófico. No conviene avanzar en el estudio sin haber dejado un concepto claro, preciso y puntual de cada uno de los descubrimientos socráticos. En el caso del “Método” el tema sobresaliente es la “Ironía”. Ella precisa con absoluta claridad lo que es la ciencia y, lo que es más importante aún, el irreductible compromiso de la inteligencia con la verdad. Su expresión “solo sé que no sé nada” no es un refrán, un adagio, ni un simple lema, sino una suerte de principio rector de toda elaboración auténticamente científica. En el horizonte temático de la 2º Parte, Platón muestra, sobre todo, su incomparable faceta de constructor de un sistema de pensamiento. En sus diálogos, cuanto había de saber, se vertebra armónica y funcionalmente en torno a una visión filosófica y global, contenida en su peregrina “Teoría de los dos mundos”. Como ejemplo de ello se ha tomado solamente un aspecto de su basto y complejo sistema doctrinario: su doctrina del conocimiento. La razón de esa elección descansa en la facilidad que otorga para entender su diferencia con Aristóteles y las conexiones subterráneas que tiene con la estructura doctrinaria del Kantismo.

69

70

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD IV

PERIODO SOCRATICO

SIGNIFICACION DEL NOMBRE Antecedente cultural Consecuencias inmediatas

LA SOFISTICA Valoración general Análisis comparativo Principales aportes de la Sofística Caracterización

PRESENCIA HEGEMONICA DE ATENAS Caracterización General Causa histórica Causa política Causas sociales

71

72

UNIDAD IV PERIODO SOCRATICO 1. SIGNIFICACIÓN DEL NOMBRE
Se designa con el nombre de “Período socrático” al espacio de tiempo que se extiende desde la “sofística” o “Ilustración Helénica” hasta la muerte de Aristóteles. Se toma a Sócrates, por su personalidad intelectual descollante y su rica contribución al saber, como línea divisoria de dos distintas etapas de tiempo y de saber científico totalmente distintos: la anterior a él y la que parte de él. Este convencionalismo tiene como fundamento la disparidad temática de ambos períodos.

1.1. Antecedente cultural
El período socrático tiene un rasgo externo que lo distingue: el desplazamiento del centro de gravedad cultural de Grecia desde la región jónica a Atenas. En el período pre-socrático los centros culturales recorrían la línea geográfica de la Grecia peninsular. De pronto la región continental de Grecia asume ese liderazgo y lo centra en Atenas. De esta forma, la ciudad, aparentemente olvidada, se proyecta como centro de la cultura, de la ciencia, de la política, de la economía, de la sociedad, en una palabra: de la historia esplendorosa del mundo helénico. Simultáneamente con ello este período marca el momento de mayor esplendor de la propia ciudad de Atenas, que llega a su punto máximo durante el “Siglo de Pericles”.

1.2. Consecuencias inmediatas
El nacimiento del espíritu científico, que protagoniza Tales, produce a esta altura de su desarrollo dos efectos inmediatos:

Primero: consolidación de un particular concepto de ciencia. Desde Tales se entendía como saber científico un proceso racional que tuviera como objeto propio algo que fuera común o universal. Precisamente el arjé reunía esta condición. Segundo: ampliación del campo temático del modo de saber científico. Ahora el estudio pasa de la naturaleza al hombre, con lo que adquieren vida nuevas modalidades científicas, como la Etica, la Política, el Derecho, la Oratoria, la Psicología, la Poética, etc.

73

2. PRESENCIA HEGEMONICA DE ATENAS
2.1. Caracterización general
Una de las notas más sobresalientes del período socrático es la presencia hegemónica de Atenas en el mundo griego. Con las Guerras Médicas, la Grecia continental asume el timón de la civilización, de la cultura y de la ciencia que se había emplazado en la región insular. Atenas no se presenta como cabeza de un poderoso imperio o estado. Esta idea política y social nunca había pasado por la mente helénica. La expresión más grande de sociabilidad era la “polis”. Grecia conformaba un inmenso conglomerado de ciudades políticamente independientes, sólo unidas por la conciencia de una comunidad de raza y de cultura y por la responsabilidad de un destino histórico común a todas ellas. Cada ciudad representaba un estado y la suma de todas ellas configuraba el mundo griego. Es obvio que el surgimiento de Atenas obedezca a múltiples causas siendo las que generalmente se mencionan: Una de carácter histórico, Otra de carácter político y La tercera de carácter social.

2.2. Causa histórica
El primer gran acontecimiento que sacude al mundo helénico y que empuja a Atenas a su esplendor, es el hecho militar que se conoce con el nombre de “Guerras Médicas”. Se llaman “Guerras Médicas” a tres enfrentamientos armados entre Atenas y el Imperio Persa. Ciro el Grande, rey de los Medos, conquista prácticamente toda el Asia Menor y funda el Imperio Persa. Cambises consolida la obra de su padre y añade nuevas conquistas. Esta voluntad de dominio es resistida por las ciudades griegas de la costa jónica, entre ellas Mileto, -que cuenta con el apoyo de Atenas-. Darío toma en sus manos la venganza, destruye a Mileto y decide castigar a Atenas. Este altivo y soberbio gesto desencadena un proceso de tres guerras sucesivas. La “Primera Guerra Médica” es protagonizada por el propio Darío, sucesor de Cambises, al frente de 600 navíos se dirige a Atenas. Ante esta grave amenaza, Atenas convoca a las ciudades griegas. Son pocas las que responden por el temor a las represalias. Entre ellas concurre Platea, y Esparta promete apoyo una vez concluida su fiesta religiosa.

74

Entre tanto Darío invade Atenas, la saquea y toma posiciones en Maratón. El gran estratega Milcíades lo derrota con pocos navíos pequeños y esa victoria enardece y entusiasma a las ciudades griegas. De inmediato se concreta una multitudinaria liga integrada por trescientas ciudades. Ese acuerdo defensivo se conoce con el nombre de “Confederación de Delos”. La Segunda Guerra Médica es protagonizada por Jerjes, sucesor de Darío. Reúne un numeroso ejército y decide avanzar en doble línea: una por mar, bajo sus órdenes y la otra por tierra, al mando de Mardonio. La flota se interna en el Golfo de Salamina y saquea a Atenas. El genio militar de Temístocles dirige la defensa de la ciudad y bate totalmente a Jerjes en Salamina. Consolida esta victoria en Micala, frente a la isla de Samos, sobre el ala marítima del ejército comandado por Jerjes. Entre tanto Leonidas, rey de Esparta, contiene a Mardonio en las Termópilas, al frente de un reducido grupo de soldados. Una traición hace posible el paso del ejército persa, pero la valerosa resistencia espartana no cesa hasta que cae el último soldado. En recuerdo de esa conducta heroica, la posteridad ha levantado un monolito en el que se puede leer esta inscripción:

“Extranjero, quien quiera que seas, ve y dile a Esparta que aquí yacemos por obedecer sus leyes”.
Poco tiempo después, Arístides vence totalmente a Mardonio en Platea. La Tercera Guerra Médica es llevada a cabo por Artajerjes. Esparta se retira de la lucha, pero Atenas se vuelve a cubrir de gloria, en base al denuedo de Cinón, jefe de la flota de mar. Artajerjes no encuentra otra salida que una vergonzosa capitulación, que la historia recuerda con el nombre de “Paz de Cinón”. Estas guerras tienen como inmediato efecto multiplicador, un cambio profundo en la ubicación de Atenas dentro del concierto de las ciudades griegas. Sin buscarlo, se transforma en eje político de toda Grecia y en torno a ella entran a girar expectativas, ideales, esfuerzos y realizaciones históricas y culturales de singular predicamento.

2.3. Causa política
Otro acontecimiento que proyecta a Atenas a un firme liderazgo político, social y cultural, es la revolución democrática que encabeza Pericles. Este ilustre hijo de Jantipo y de Ogerista ha pasado a la historia con la fama de estadista genial. Su carisma caudillesco le ha permitido encabezar un movimiento político de base popular, que lo incorpora al gobierno por un período de treinta años. Su acción ha resultado tan eficaz en todos los órdenes y ha concitado tanta opinión públi-

75

ca favorable, que su gestión ha quedado en el recuerdo de sus conciudadanos y de la historia con el nombre de “Siglo de Pericles”. Los artistas y la juventud, atraídos por el esplendor que irradiaba la ciudad, han adornado el “ágora” con sus creaciones y han participado con gusto en la discusión de los grandes temas de interés general. Este nuevo espíritu, que alentaba a la ciudadanía y que se traducía en obras de auténtica grandeza, ha motivado que todas las ciudades griegas miraran con orgullo a la vencedora del “Coloso Persa”.

2.4. Causas sociales
Atenas vive una espiritualidad renovada. Ese cambio profundo gana el campo de la educación. La vieja pedagogía montada sobre la música, la rítmica y la gimnasia, resulta insuficiente para satisfacer la atracción de nuevos ideales, nuevas esperanzas, nuevas alternativas, nuevas exigencias, etc.. Los Juegos Olímpicos tocaban ya su ocaso, porque soplaban vientos distintos a los del pasado, que despertaban nuevas expectativas, las que se inclinaban preferentemente hacia: las aventuras del pensamiento, del desarrollo económico, de la activación de la producción y del comercio, de la elevación del nivel social del pueblo. En una palabra, de la renovación de la vida, de las costumbres y de la cultura. La juventud misma se siente estimulada por el vigor de la espiritualidad naciente. No acepta quedar marginada y sube al tren de la historia. Busca el debate público y se prepara para lucir el brillo de la oratoria, a tiempo que se alimenta del pluralismo de las ideas. Todos los caminos de Grecia desembocan en Atenas, transformada en una verdadera “urbe” donde la vida es más fácil, el triunfo más seguro, la competencia un verdadero juego de posibilidades y donde la educación brinda igualdad de oportunidades para todos.

76

Actividad Nº 3

1) ¿Cuáles son los efectos inmediatos del espíritu científicoqueprotagoniza Tales? Explíquelos. 2) El surgimiento de Atenas es de suma importancia para el período que estamos estudiando. Explique las causas que motivaron el “esplendor” de esta ciudad. CAUSAS A) Históricas:.................................................................................... .......................................................................................................................

B) Sociales:........................................................................................................... .......................................................................................................................

C) Políticas:........................................................................................................... .......................................................................................................................

77

3. LA SOFISTICA
3.1. Valoración general
La sofística no define propiamente una escuela. Se presenta como una basta y compleja espiritualidad colectiva: algo así como una atmósfera o aire vital. Justamente Wihlelm Capelle, en su “Historia de la Filosofía Griega”, la describe como: Una formulación científica, nacida del seno fecundo de una “Ilustración”, que es precursora de la corriente de pensamiento que cruza gran parte del siglo XVIII y que desemboca en el cientificismo moderno. La Ilustración históricamente designa al movimiento intelectual de corte empirista que proclama la absoluta libertad del pensamiento humano-, preferentemente con relación a las “trabas” de la religión y de la teología. Este sentimiento, sensación o convicción de independencia de la racionalidad, ha sido también la “forma mentis” o “alma mater” de la Sofística. Inicialmente la palabra “sofista” no ha incluido ninguna connotación negativa. Todo lo contrario: ha expresado una alabanza, un título laudatorio, porque “sofista” proviene de “sofos” y “sofos” significa “sabio”. Así, la expresión “sofista” designaba a la persona proveedora de una ciencia nueva, de un arte original, de una técnica decidida y abiertamente superior a todas las que se conocían y se practicaban. En ese cabal y preciso sentido, Heráclito llama sofista a Solón y a Pitágoras; Andración hace lo propio con los “Siete sabios”, con Sócrates, con Hisias, con Platón y con Esquimes, y Píndaro lo aplica a los poetas. Esta connotación de alabanza cambia bruscamente cuando estalla la “Guerra del Peloponeso”. A partir de ese momento adquiere una inflexión peyorativa y condenatoria porque a los “sofistas” y a la educación instaurada por ellos, se los hace responsables de la mediocridad y de la decadencia espiritual y moral que aquejaba al pueblo de Atenas, a su dirigencia política e intelectual y a su juventud. En este sentido condenatorio lo emplea Aristófanes en “Las Nubes”, cuando presenta a los maestros de la sofística igualmente elocuentes para encomiar tanto lo justo como lo injusto, lo verdadero como lo falso, lo bueno como lo malo. El mismo significado tiene en Jenofonte cuando afirma de los sofistas que eran “maestros venales”, acostumbrados a vender su saber al mejor postor. También Platón se hace cargo de ese significado cuando habla de “cazadores interesados de gente rica” y Aristóteles cuando los califica de “traficantes de un saber aparente”. (Consultar apéndice Nº 1).

78

3.2. Análisis comparativo
La actitud cultural y la enseñanza de los sofistas difiere en tres aspectos de la tradición pre-socrática. a) en el tema, b) en el fin, c) en los medios. A: Primero: con relación al tema La investigación jónica se había dedicado exclusivamente al tema de la naturaleza. La guiaba el propósito de descubrir el “arjé origen” del mundo. Los sofistas, en cambio, centran el esfuerzo intelectual en el conocimiento del hombre. Aún así, pierden el impulso abstracto de los primeros pensadores, porque solamente les preocupa el hombre concreto, es decir, el ciudadano de Atenas que puede ser protagonista del nuevo desafío de la historia griega. Sobre la base del tema del hombre, la razón avanza con paso firme hacia nuevas perspectivas doctrinarias como: la Etica, la Psicología, la Gramática, la Retórica, la Poética, etc. B: Segundo: con relación al fin Los primeros pensadores han practicado un saber y una enseñanza desinteresados. Fuera de conocer el “arjé” no han tenido otro propósito. Entendían la misma acción educativa como un servicio fundado en la amistad o en una convivencia de equipo. Con los sofistas no pasa lo mismo. Estos son portadores de un saber ordenado al éxito, al triunfo en la vida, a la adquisición de fama, al reconocimiento de la ciudadanía. La enseñanza deja de ser gratuita y se convierte en una profesión remunerada, vale decir, en un medio de vida y de enriquecimiento. Se afirma que Protágoras dejó al morir, ingentes sumas de dinero. Según Hippías el fin de la enseñanza era el “areté”, que significa capacitación para pensar, para hablar y para obrar con éxito. En suma: Los primeros pensadores habrían sido hombres más teóricos que prácticos; los sofistas, en cambio, ponen la práctica sobre la especulación. C: Tercero: con relación a los medios Tales y sus seguidores han abierto escuelas para un número reducido de discípulos y han hecho profesión de la enseñanza oral. Algunos como Parménides, Empédocles,

79

Anaxágoras y Heráclito han difundido sus ideas por el medio escrito, pero sin entenderlo como preocupación dominante. Los sofistas emplean, en cambio, los más diversos procedimientos para difundir sus ideas. Además de la transmisión oral de la cátedra, se han preocupado por escribir y publicar sus escritos, por organizar conferencias y cursos, por hablar en público y por aceptar disputas dialogadas.

3.3. Principales aportes de la sofística
A pesar de constituir, la sofística, una desviación del espíritu científico, ha hecho importantes aportes al desarrollo del saber. Entre sus contribuciones más importantes figuran: a) El enriquecimiento del lenguaje con voces nuevas. b) La invención de una nomenclatura técnica mínima, pero importante. c) El estudio, a nivel científico y pedagógico, de la lengua, con el desarrollo de la gramática y de la lingüística. d) El descubrimiento de la oratoria como práctica social y como teorización de estudio. e) El conocimiento del valor que tienen los signos lingüísticos como medios de expresión del pensamiento y como instrumentos de convencimiento por la oratoria. Justamente a los sofistas se los señala como “Padres de la Gramática” y como “Padres de la Oratoria”. Protágoras y Gorgias han brillado tanto por su elocuencia, cuanto por la erudición y el dominio de la lengua. Los sofistas han entendido que la expresión oral o escrita es al pensamiento, lo que la piel es a la carne. El lenguaje es indudablemente un convencionalismo humano, pero constituye la forma más rica y espontánea de comunicación entre los hombres. Ningún otro medio los puede igualar por su riqueza, su plasticidad, su facilidad y su eficacia. Por esas razones los sofistas han hecho depender el éxito, la fama, la verdad y el bien, del brillo de la palabra y de la elocuencia del discurso.

3.4. Caracterización de la Sofística
No es tarea fácil encarar un análisis interpretativo general del legado de cultura y de ciencia de la sofística. Cada uno de sus representantes aporta a ese depósito común, su fuerte y rica identidad personal. A su vez, cada formulación doctrinaria acusa responder a presupuestos específicos y con frecuencia dispares. Los sofistas ni siquiera

80

tienen un origen común. Todos ellos han confluido en Atenas (atraídos por su brillo, por la prosperidad que ofrecía, etc.), desde los más diversos y remotos puntos cardinales del mundo griego. Sin embargo, la sofística reúne algunas notas representativas que actúan como denominador común. Esas principales formalidades son:

A: Escepticismo
En términos generales el Escepticismo, comporta una actitud de desconfianza hacia alguien, hacia el testimonio de otro o también hacia su propia capacidad. En este sentido amplio generalmente se llama “escépticas” a las personas que se muestran “desconfiadas”. La desconfianza puede ser individual pero también colectiva. Así, en la Argentina reina, en gran medida, un sentimiento social de desconfianza tanto acerca de la calidad del hombre mismo, cuanto acerca de la capacidad de la Nación para la realización, por sí misma, de su indudable destino histórico. No es exagerado afirmar que esa emotividad permanente y colectiva nos ha semejado, en gran medida, a los famosos héroes de la “Novela Picaresca” del Siglo de Oro español, que no han encarado su vida por sí solos, sino bajo la tutela de un amo. Cuando esa actitud de desconfianza afecta a la razón o inteligencia se tiene el “Escepticismo” propiamente dicho. Así, técnicamente se llama escepticismo a la actitud mental o racional que niega la posibilidad de llegar a la verdad con certeza. Estricta y propiamente consiste en poner la duda como término del conocimiento. Sin embargo, pocas veces se ha presentado en esta forma radical. El ejemplo que se conoce y se menciona es el de Pirrón de Elis, (siglo III), el que se llama, justamente, “Escepticismo Absoluto”, o bien, “Escepticismo Radical” o simplemente “Pirronismo”. Los sofistas, en términos generales, han enseñado un “Escepticismo Mitigado”, que se conoce con el nombre de “Escepticismo Probabilista”. Estos han puesto el término del conocimiento en la “opinión”: un estado subjetivo anterior a la certeza y posterior a la duda. “Duda” y “opinión” son posiciones o actitudes que el espíritu humano asume frente a la verdad. Propiamente son llamados “estados subjetivos” porque afectan al sujeto y no a la verdad. En términos generales las distintas actitudes que puede asumir la inteligencia o el espíritu frente a la verdad son: a) Ignorancia b) Duda c) Opinión d) Certeza

81

La ignorancia, llamada también “mesciencia”, consiste en el pleno desconocimiento de verdad. Puede ser espontánea, afectada, vencible o invencible. Se llama duda a la suspensión del juicio. Representa un estadio intermedio entre la afirmación y la negación porque la caracteriza la inhibición de un pronunciamiento del espíritu. Cuando la duda afecta al campo religioso se prefiere emplear la palabra “Agnosticismo”. La opinión se define como “asentimiento del espíritu a una verdad, con temor de equivocarse”. Este estado del sujeto abre el amplio panorama de las probabilidades. La certeza define un estado de seguridad. Su definición clásica es la siguiente:

“Asentimiento firme del espíritu a una verdad, con exclusión del temor de equivocarse”. Su signo o motivo es la evidencia, esto es, la plena luz o claridad que tiene la ecuación sujeto-predicado.
Es afirmación fundamental del Escepticismo detener la marcha del conocimiento humano ya en la duda, ya en la opinión: la certeza y la verdad son inalcanzables. Pues la inteligencia ejerce su actividad en el hombre, condicionada por los sentidos, cuya limitación es claramente manifiesta. Los fundamentos racionales que suele alegar el Escepticismo son: a) Los errores de la sensación. Con frecuencia los sentidos equivocan a la inteligencia en su testimonio externo, como ocurre con un bastón introducido en el agua, los casos de espejismo, el tamaño del sol que parece más chico que la Tierra, la forma de una torre o una cosa vista a larga distancia, etc. b) La diversidad de opiniones entre los hombres de ciencia. No consta la existencia de un criterio o signo claro, que permita discernir quién tiene razón frente a los otros. Estos dos argumentos suelen ser llamados “casos de relatividad sensorial”. c) La ausencia de un criterio de verdad que sea motivo de certeza. Este era el supremo argumento para Pirrón de Elis. Entendía que toda afirmación cierta implicaba o un círculo vicioso, o una petición de principio. Los argumentos que se suelen presentar como refutación del Escepticismo son los siguientes: a) Su desconfianza acerca de la capacidad de la razón humana para alcanzar ciertamente a la verdad es contraria a la naturaleza de la intelectualidad misma. La
82

razón está, por definición, destinada a conocer las cosas y su fin es la verdad. Su sed natural no se sacia sino cuando conoce la realidad estable, al decir de Santo Tomás, una relación de conformidad entre ella y su pensamiento. b) Toda afirmación escéptica es intrínsecamente contra-dictoria, porque no puede renunciar a la certeza, ya de la duda, ya de la opinión. c) Es un hecho la existencia de un criterio de verdad que sea, al propio tiempo, motivo de certeza. Ese criterio es la evidencia, como claramente aparece en el juicio “el todo es mayor que la parte” o en los llamados “primeros principios” del orden ontológico y del orden lógico como el de “no contradicción” que expresa: “Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”. Justamente la evidencia se define como “la claridad o el resplandor de una cosa propuesta a la inteligencia”, o bien, “la claridad que presenta la inclusión de un predicado en el sujeto”. d) El testimonio de los sentidos es de absoluta fidelidad. Ya Aristóteles sentenciará que no son tales los llamados “errores de los sentidos”. En los ejemplos que proponen los escépticos, los errores son “del juicio” y no “del hecho” o del dato de la sensación. Los sentidos tienen una función específica para cumplir: testificar la existencia de algo externo presente a ellos. En esa línea de su estricta y plena competencia, jamás se equivocan. Esta fidelidad se cumple aún en el caso extremo del “daltonismo”, porque a la vista sólo le compete la certificación de la existencia de un “color”. e) Por último, el Escepticismo comporta un acto de vaciamiento intelectual, tanto si es radical o absoluto como probabilista. La inteligencia es facultad de conocer y adquiere su perfección solamente en la posesión de la verdad, que es su fin.

B: Subjetivismo
En sentido estricto el subjetivismo comporta una modalidad de “Relativismo” y, como tal, conlleva un virus de Escepticismo. Como acabadamente ha expresado Protágoras, consiste en hacer del sujeto “la medida de todas las cosas: de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”. El subjetivismo produce por inercia conceptual y doctrinaria, un doble efecto pernicioso: de un lado, niega valor universal y objetivo a la verdad; de otro lado, hace de la verdad una categoría subjetiva e individual. Precisamente Protágoras afirmaba: “Opiniones son solamente las afirmaciones de los hombres sobre la tierra”. Solía enseñar que las cosas no son en sí mismas frías o calientes, dulces o amargas, insípidas o saladas, sino sólo con referencia a un sujeto. Así, una misma cosa es dulce para uno, amarga para otro, y su verdad consiste en esa apreciación individual.

83

C: Convencionalismo Jurídico
Este concepto de los sofistas ha producido ecos lejanos en el tiempo. Lo asume como propio Tomás Hobbes en su doctrina del “absolutismo político”, John Locke en su concepción del “Estado democrático moderno” o “democracia parlamentarista”, Montesquieu en su tesis de la “división tripartita de poderes” y en la actualidad, el “Positivismo jurídico”. La raíz conceptual del convencionalismo jurídico, pasa por la separación del orden natural con el orden positivo o convencional, en cuya esfera se inscribe el derecho. Naturalmente que esta enseñanza conlleva, en su base doctrinaria, el profundo convencimiento de que el “derecho positivo” comporta un orden autónomo, cuyo único origen es la libre voluntad del hombre. En otras palabras la fuerza de la ley no proviene de un derecho natural previo, ni mucho menos del derecho divino positivo. Su obligatoriedad es necesariamente convencional, porque nace de la sanción legislativa. Como enseñaba Licofrón, tanto la sociedad, cuanto la potestad pública, provienen de un pacto implícitamente celebrado entre los hombres. Justamente el individuo ejercita, en ese pacto, su libre albedrío.

D: Indiferentismo moral y religioso
Es punto de partida de la Sofística, la negación de que existan normas de conducta estables, necesarias y trascendentes. El individuo es soberano de sus propios actos y de su comportamiento público y social; no acepta otra ley que la utilidad personal. La misma religión, lejos de ser una donación de Dios y un plan escatológico, no es otra cosa que un subproducto del proceso cultural instaurado por el hombre en la tierra y en la historia.

E: Oportunismo político
Esta actitud reconoce como base, el célebre pseudo-principio de que “el fin justifica los medios”. Este axioma adquiere vigencia en aquellas corrientes de pensamiento en las cuales prima la utilidad sobre el bien, y el éxito decide la verdad de las acciones humanas. En este sentido lo ha tomado Nicolás Maquiavelo en su famoso tratado político El Príncipe, perteneciente a los primeros años del siglo XVI.

F: Utilitarismo
La afirmación de que lo útil define lo bueno, ha sido el nervio de la ética sofística. Concretamente se entiende por “útil” el predominio del interés individual sobre el bien común. Esta concepción se apoya, obviamente, en una antropología individualista, cuyo concepto de “bien común” se define como “suma de los bienes individuales”. Así, la responsabilidad de cada ciudadano, radica en aportar su propio bien al cuerpo social, sin reparar en los medios a los cuales deba recurrir para hacerlo.
84

3.5 Valoración final
No hay duda de que este clima vital de la sofística ha terminado por debilitar el espíritu de la ciudad vencedora del Imperio Persa. El sentido impreso a la enseñanza no es solamente garantía de futuro, sino a veces, plano inclinado de decadencia. Esto ha sucedido con la enseñanza de los sofistas porque ha sembrado el facilismo, ha promovido el relajamiento de las costumbres y ha arrastrado a los círculos intelectuales y a la masa de la ciudadanía, a la mediocridad en las aspiraciones, en los ideales y en la vida. Nada mejor para gestar una espiritualidad fuerte, que una educación fundada en los valores tradicionales de la ciudad o del estado, que cultive la verdad y las virtudes morales y que frene el impulso desordenado de las pasiones. Nada de esto ha tenido en cuenta la sofística. Por el contrario, se ha entregado al devaneo de una formación universalista, desarraigada del contexto cultural y eminentemente cosmopolita.

85

Actividad Nº 4

1) a) Explique la primera connotación del término “sofista”. b) Analice las causas que motivaron la evolución del término hasta culminar en una valoración negativa.

2) Complete el siguiente cuadro sobre la Sofística y los Pre-socráticos: SOFISTICA TEMA PRE-SOCRATICOS

FIN

MEDIOS

3) Realice un cuadro sinóptico de los principales aportes de los sofistas.

4) Complete el siguiente cuadro que intenta una caracterización de la sofística:

CARACTERÍSTICAS Escepticismo Subjetivismo Convencionalismo Jurídico Indiferencia moral y religiosa Oportunismo político Utilitarismo

CONCEPTO

86

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD V

SOCRATES

PRESENTACIÓN Antecedentes Biográficos

ESTUDIO DEL MÉTODO Estructura de la Mayeutica Análisis de la Ironía Análisis de la Conceptualización

87

88

UNIDAD V SOCRATES 1. PRESENTACIÓN GENERAL
La personalidad humana e intelectual de Sócrates llena todo su siglo, y su contribución al saber científico es decisiva para su desenvolvimiento futuro. La vida y la actividad docente de Sócrates se enmarca históricamente en dos momentos capitales de la Sofística. El primero corresponde a su nacimiento y apogeo, el segundo a su decadencia. Para muchos Sócrates era un sofista más responsable como sus contemporáneos del agotamiento espiritual de Atenas. La docencia de Sócrates ha sido oral y no escrita. Son sus discípulos, principalmente Platón, los que ponen de relieve su pensamiento. Sócrates representa un momento de real madurez en el desarrollo genético del saber científico en general y del saber filosófico en particular. Sus cuatro grandes descubrimientos son como “hitos” que ordenan la marcha de la razón en su proceso constitutivo de la ciencia. Pero este mérito no es solamente histórico, por la formulación y la exposición del primer método científico que conoce la humanidad, sino cualitativo, porque afecta al desarrollo mismo del saber descubierto por Tales.

2. ANTECEDENTES BIOGRÁFICOS
Sócrates nació en Atenas en el seno de una familia de modestos recursos económicos. Su padre Sofronisco era una suerte de alfarero y su madre Fenáretes ejercía la profesión de partera. Le ha tocado vivir a caballo de tres capitales momentos de la vida de su ciudad natal: Uno de ellos ha sido la gloria de las Guerras Médicas Otro ha sido el esplendor político del siglo de Pericles y El Calvario de la “Gran Guerra” o “Guerra del Peloponeso”. Sócrates es paradigma de una ejemplar conducta ciudadana. En Delión salva heroicamente la vida de Alcibíades. Hace lo mismo con Jenofonte en Anfípolis. Le preocupa profundamente la decadencia de Atenas. Considera que sus causas primordiales pueden ser:

a) El Escepticismo: que esteriliza la vocación de grandeza en nombre de la mediocridad;

89

b) El Cosmopolitismo: de la educación que desarraiga a los ciudadanos del contexto histórico y cultural de la ciudad; c) El Universalismo: del pensamiento político que debilita el sentimiento patriótico y el legítimo orgullo de sentirse miembro de la ciudad o polis.
Tres contemporáneos le promueven un proceso infame e injusto. Estos son, el comerciante Anytos, el poeta Meletos y el orador Lycón. Las principales acusaciones: traición a la polis y corrupción de la juventud. Pudo escapar de la cárcel por intervención de sus discípulos, -entre ellos Platón-, pero se negó a hacerlo. Fundó su actitud en dos razones: la oportunidad para conocer la inmortalidad y para dar ejemplar cumplimiento a las leyes de la ciudad. El tribunal lo condena bochornosamente a beber un vaso de cicuta. Lo hace con serenidad y hasta con gentileza, y se acuesta para morir. La enseñanza de Sócrates ha sido solamente oral. Sin embargo, sus discípulos se encargaron de difundir su obra y legar así, a la humanidad, el pensamiento profundo que lo caracterizaba.

3. LOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS DE SOCRATES
Sócrates hace cuatro aportes al saber que revisten singular importancia. Esos descubrimientos son:

Primero: la existencia de ideas o conceptos que habitan la inteligencia humana. Justamente son ellas o ellos los que permiten conocer las cosas. Nadie sabe qué es una cosa, por ejemplo, libro, cuaderno, carpeta, lapicera, etc. a menos que se tenga previamente la idea “libro”, “cuaderno”, “carpeta”, “lapicera”, etc. y se la adjudique (o predique) a tal determinado objeto. Con toda razón y propiedad se suele responder “ni idea” cuando no se tiene el "concepto" de ella.
Al parecer, el descubrimiento tan sensacional de Sócrates se limita al hecho de la existencia de ideas en la mente humana. No se tiene el conocimiento que hubiere planteado el tema del origen de las mismas. Platón, su discípulo, y Aristóteles serán los encargados de completar esa significativa limitación socrática. El primero la hará con su famosa división de los dos mundos y, el segundo, con su doctrina de la abstracción.

Segundo: la existencia de “esencias” en las ideas. Estas representaciones inteligentes, llamadas ideas, se presentan como “continentes” en los que mora el ser mismo de las cosas. Esencia es, precisamente, la realidad constitutiva de las cosas, vale decir, aquello por lo cual una cosa es tiza y no lapicera, libro y no cuaderno o, a su vez, lapicera y no tiza, cuaderno y no libro. En expresión más rigurosa la esencia es aquella por lo cual una cosa es eso mismo que constituye su identidad.

90

En este descubrimiento hay también un hecho: las esencias están contenidas en las ideas. Aparentemente Sócrates no explica el modo como se incorporan a ella. Platón, para superar esa laguna, recurrirá a una intuición racional que se ha tenido en una existencia pre-terrena donde las almas han estado en presencia y en comercio directo con las ideas o esencias puras. Aristóteles, en cambio, optará por poner la fuerza generadora de las ideas en el proceso mismo de la abstracción.

Tercero: la capacidad de poder definir las esencias. Para Sócrates el tema no es simplemente “opinar” como enseñaban los sofistas. Cada opinión humana conlleva un compromiso de definición que expresa fehacientemente lo que una cosa es en sí misma. En ese punto de verdad nace precisamente la dimensión científica del hombre. Toda ciencia, desde la más experimental hasta la más especulativa, se presenta como una urdiembre de definiciones, cuya representación gráfica puede estar dada por las circunferencias concéntricas de un espejo de aguas. Cuarto: la existencia de un método que haga aflorar la idea en la conciencia humana, que permita perfilar la esencia y que enseñe a definirla.
Método, en términos generales, es todo procedimiento riguroso ordenado a un fin concreto. Así, es método el procedimiento ordenado a adelgazar. Pero, cuando ese mecanismo está puesto al servicio de la ciencia o de la investigación se tiene el método científico. El golpe genial de Sócrates ha sido advertir la necesidad de una preparación de la inteligencia para que debidamente ingrese al mundo de las definiciones. Este incorporarse al domino de la ciencia supone obviamente dos cosas: a) el nacimiento de las ideas en el espíritu, porque ellas son el instrumento del saber; b) la clara precisión de las esencias, porque la ciencia consiste en la definición de las mismas. Desde esta perspectiva, el método resulta ser una suerte de medicina o terapia a la que debe ajustarse el espíritu del hombre en ese trance crucial del alumbramiento de las ideas. Según Sócrates, las inteligencias humanas o vienen el mundo o adquieren en él una suerte de estado de gravidez. La gran cruz que las embarga es poder producir el alumbramiento de esos hijos que llevan en su seno materno. Tal es toda la razón de ser del método: un procedimiento riguroso y estable al servicio del nacimiento de las ideas.

4. EXPOSICIÓN DE LA MAYEUTICA
A: Presentación general del método socrático Sócrates emplea la palabra “Mayéutica” para designar a su método. Ese vocablo traducido a la lengua castellana equivale a “dar a luz”, “alumbramiento”, “ayudar a

91

nacer”. Es común afirmar que Sócrates ha tomado esa palabra del oficio de “partera” que ejercía su madre, porque, análogamente a como ella ayudaba a que los cuerpos den a luz sus hijos, se aplicaba él al trabajo de apoyar el alumbramiento de los espíritus.
La Mayéutica comporta, en su última naturaleza, un procedimiento inductivo, debido a que su mecanismo es partir de datos singulares para elevarse a la universalidad de la conceptualización. Consagra el diálogo, que consiste en una intermitencia de preguntas y respuestas, como vehículo de expresión externa. No cabe duda de que Sócrates está volcado a la búsqueda de la verdad, categoría del pensamiento que pertenece al campo de las “definiciones”. Muchos investigadores consideran, justamente, que el concepto socrático de verdad anticipa la definición tomista de “adecuación o conformidad del pensamiento con la cosa pensada”. Sea exacta o no esta interpretación no cabe duda ninguna de que Sócrates establece y propugna un acuerdo intencional entre la razón y la realidad de las cosas. B: Estructura de la Mayéutica Sócrates concibe su método dividido en dos partes: a) La Ironía; b) La Mayéutica propiamente dicha. Esta segunda parte suele ser denominada también “conceptualización” o “generalización”, porque su término es la idea, predicable de muchas cosas. La palabra “ironía” en su significación castellana denota “burla”, “sarcasmo”, “poner en ridículo”. Obviamente que Sócrates no pretendía esto. Ligera y externamente podía llevar a esa confusión, porque la ordenaba a demostrar a su interlocutor que no sabe lo que cree saber con seguridad. Algunos estudiosos han creído encontrar en esa actitud como sarcástica de Sócrates, la causa de su vergonzoso proceso y el origen del ensañamiento de sus acusadores. C: Análisis de la Ironía En estricta verdad la ironía constituye la condición previa de la Mayéutica. Su fin no es la constatación de la ignorancia, sino la preparación del espíritu científico, que es eminentemente crítico. En el hombre caben dos actividades: una dogmática y otra crítica. La primera, que es propia de la religión, se caracteriza por ser rígida, plena, segura, invariable, presuntuosa, etc. en una palabra, por ser absolutamente segura. La actitud crítica, en cambio, es interrogativa frente a las cosas. Busca saber qué son y por qué son, como quien problematiza los datos que se ofrecen al conocimiento. Donde aquélla confiadamente acepta, ésta juzga, inquiere y discute.

92

Para Sócrates la adquisición del saber supone un esfuerzo. Por esa razón la inteligencia demanda ser preparada, predispuesta y sometida a la expectativa que entraña el “asombro”. Así, por elevación, la “Ironía” busca preparar el espíritu científico. Su medio consiste en vaciar la inteligencia de todo falso saber, de manera que, purificada, aborde el nacimiento de la idea. Histórica y concretamente se trataba de una purificación de la inteligencia del falso saber que había sembrado la sofística, con su famoso dogma de la libertad de opinión. A esa independencia de la razón aludía, precisamente su famoso lema:

“Sólo sé que no sé nada”, en efecto, se cumple cuando el interlocutor confiesa su propia ignorancia.
De hecho la sofística había arrastrado al genio helenístico, por la pendiente de la mediocridad, al caos de la confusión de ideas, como consecuencia lógica de su pragmatismo que anteponía el “éxito” a la verdad, que había adormecido la natural capacidad de asombro de los primeros pensadores, que había frenado el impulso especulativo del pensamiento, que había restado vuelo a la originalidad creadora puesta de manifiesto por los Pre-socráticos. Tal concreta situación no era la más apropiada para el abordaje científico. Era fuerza apagar la hoguera del orgullo intelectual con la humildad, confesión de ignorancia o de renuncia de tanto falso saber. Curiosamente la idea de una preparación del espíritu científico reaparece, con plenitud de fuerza, en el siglo 16 bajo la forma de “renuncia a falsos ídolos” en la pluma del canciller Francisco Bacon. También para este profeta de la modernidad se hacía necesario condicionar el arranque de la “ciencia empírica” y del “método experimental” a la renuncia de cuatro prejuicios que traban la marcha de la razón. En esa forma el “Nuevo Organo” capítulo central de su “·Restauración de la gran ciencia” reedita a la “Ironía” de Sócrates, llamada metafóricamente “docta ignorancia” por el Cardenal de Cusa. La renuncia, pues, a toda falsa ciencia o a todo prejuicio intelectual no implica, efectivamente, un panegírico a la “supina ignorancia”. Se trata, por el contrario, de una incitación al comercio científico, de una recomendación de audacia intelectual, en otras palabras, de una propuesta de aplicación al estudio, a la investigación y al conocimiento desinteresado, sin otro compromiso que con la verdad. La confesión de ignorancia señala el justo momento de aparición de la actitud de asombro, frente al espectáculo de las cosas, que caracteriza al hombre de ciencia. Con ella el espíritu queda abierto para el nacimiento de la idea.

93

D: Análisis de la conceptualización La conceptualización constituye la “Mayéutica” propiamente dicha. Representa la segunda parte del método y sería el momento justo y preciso en le cual la idea aflora del seno materno de la inteligencia y permanece en él. Para Sócrates el pensamiento no comporta una “actividad hacia afuera”, técnicamente llamada “transitoria”, como ocurre con el arte, la técnica y, en general, las acciones productivas del hombre. Conocer define, por el contrario, una actividad de naturaleza “inmanente”, porque el efecto producido no viola la interioridad o la intimidad de la misma causa que la ejecuta. Por esa razón su lema era: “Conócete a ti mismo”, porque cada hombre lleva dentro de sí la riqueza o el perfeccionamiento que implica el acto de conocer. No está claro si Sócrates ha tenido una concepción innatista acerca del origen de las ideas. Se llama “Innatismo” a la posición doctrinaria que enseña que las inteligencias nacen con la carga de “ideas” o “conceptos”. Algunos han interpretado el lema de Sócrates en este sentido. Muchos otros han preferido encontrar solamente expresiones metafóricas significativas del hecho evidente de la inmanencia del conocimiento. Sea lo que fuere está claro que para Sócrates las ideas permiten el conocimiento de las cosas y que, como tales, son verdaderos instrumentos del saber. Están destinadas a contener las esencias, es decir, “lo que las cosas son en su propia realidad”, cuyas definiciones abren el camino del saber científico. Por esa razón era imprescindible poner el máximo cuidado en el nacimiento de las ideas, razón de ser y objeto de su “Método”. E: Valoración general Con esta doctrina, llena de sentido común, Sócrates establece una base firme para una concepción realista de la ciencia. De hecho, Platón se apoya en él y propugna un “Realismo Exagerado”, fundado en su teoría del “mundo de las ideas”, a las que entiende como “esencias puras” proyectadas a un plano externo y anterior a la conciencia humana. Aristóteles, que retrotrae su pensamiento a Sócrates, encuentra en él los elementos fundados de su “Realismo Natural”, asentado firmemente sobre la piedra angular de la “abstracción”. (leer los apéndices Nº 2 y Nº 3)

94

Actividad Nº 5

1) En 10 renglones elabore una reseña biográfica de Sócrates

2) Explique las 4 (cuatro) grandes contribuciones de Sócrates al desarrollo del saber.

3) Analice la estructura de la Mayéutica

4) Realice una síntesis de cada apéndice de este módulo.

95

96

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD VI

APORTE DE PLATON AL DESARROLLO DEL SABER

Caracterizacion Introductoria Perfil Biográfico

Influencia del Platonismo

Exposiciones Doctrina Platonica del conocimiento

97

98

UNIDAD VI APORTE DE PLATON AL DESARROLLO DEL SABER 1.CARACTERIZACIÓN INTRODUCTORIA
Platón es el primer gran arquitecto del saber filosófico. Encara una visión global del universo, en la que luce el poder de su genio sistemático. Además Platón es un artista de la palabra. Introduce el diálogo en la exposición de su pensamiento, que se conserva inalterable, hasta en el planteo de las cuestiones más sublimes como el tema de la inmortalidad del alma, el tema de Dios, etc. En la boca de Sócrates pone su pensamiento personal. Los otros interlocutores son generalmente sofistas. La historia lo reconoce como un escritor fecundo. Sus obras son numerosísimas y con frecuencia se habla de un importante caudal de escritos perdidos, entre ellos, algunos diálogos de sus primeros comercios con la filosofía. Platón muestra una nota característica, y es haber dado a su doctrina una suerte de elevación mística. Sostenía con gallardía y con convicción profunda que “el mayor mal del hombre es haber nacido” y, recíprocamente, que “el mayor bien es morir cuanto antes”. Esta visión está naturalmente sostenida por su doctrina del mundo de las ideas.

2. PERFIL BIOGRÁFICO
Platón nació en Egina en el seno de una nobilísima familia griega. Su padre Aristón remontaba sus antecedentes a Codro y su madre Perictione los enlazaba con Solón. Entre sus hermanos Glaucón, Adimanto y Potone prevaleció esta última, por haber sido la madre de Espeusipo, quien lo sucedió al frente de la Academia. Tuvo una educación propia de su linaje y es fama que ha brillado en la poesía en distintos “juegos florales”. Su vocación filosófica se define a los veinte años de edad, como consecuencia de un encuentro accidental con Sócrates, a cuyo lado permanece hasta la violenta e injusta muerte del gran maestro. Platón ha realizado muchos y largos viajes. Se dirige a Megara donde lo recibe Euclides. Antes de regresar a Atenas viaja por Creta, Egipto y Cirene. Posteriormente se dirige a Tarento donde conoce a Arquitas. En Sicilia traba amistad con Dión, cuñado de Dionisio I, el Viejo. Al parecer encuentra factible encarar la instauración de su concepción política, pero fracasa con riesgo de su vida. En un nuevo intento siracusano, bajo el Gobierno de Dionisio II, el joven, es reducido a la esclavitud. Lo compra un amigo de su infancia, Anníceris.

99

Regresa a Atenas y funda su escuela a la que llamarán Academia. Permanece dedicado a la enseñanza por espacio de veinte años. Entre su alumnado contaba a Aristóteles. Muere en un aniversario de su nacimiento y con gran solemnidad lo entierran en el jardín de la Academia. Cuando asume Espeusipo, quien desplaza a Heráclides de Ponto, Aristóteles se aleja de la Academia.

3. EXPOSICIÓN DEL PENSAMIENTO DE PLATÓN
A: Su doctrina de los dos Mundos
Platón es un expositor diáfano, pero un pensador complejo. A la claridad de su prosa, siempre ágil y dinámica por la frescura del diálogo, opone un pensamiento lleno de matices y turbulencias, cuya interpretación es problemática hasta nuestros días. El núcleo de la doctrina de Platón es la aseveración de que existe una realidad fija, estable y necesaria, que se ubica por encima de la impermanencia de las cosas del mundo físico. A estas realidades Platón las llama técnicamente “ideas” y las concibe como: Esencias en estado puro, absolutamente substantivas, eternas, universales y de valor ontológico y no lógico. Estas “ideas” habitan en un mundo superior y lejano que se llama “lugar celeste” o también “mundo de las ideas”. El hombre, mientras se desenvuelve en el cautiverio de la vida terrena, puede volver al conocimiento de ellas mediante la ciencia. Tal actividad de la razón lleva implícito, por eso, un compromiso moral. La ciencia es una actitud del hombre que nace del “asombro” y no precisamente de una preocupación lúdica, que pueda interesar a la inteligencia o que le pueda ser necesaria para su perfeccionamiento. En el saber científico, en su más alto grado y en su mayor rigor, existe toda una teleología, que apunta a un proceso de purificación de las almas, como parte de un ideal de salvación. Por este motivo la Etica domina el sistema del pensamiento de Platón, dado que las almas están destinadas a reintegrarse a su lugar de origen: “el mundo de las ideas”, donde tuvieron una existencia pre-terrena. Debajo de este mundo existe un receptáculo de cosas o de seres, caracterizado por tres atributos principales: a) la singularidad; b) la transitoriedad, es decir, el movimiento o cambio, del que hablaba Heráclito; c) el carácter “apariencial”, porque las cosas no son como se presentan, sino simples “sombras”, que las ideas proyectan desde arriba, donde viven en estado universal. Por esa razón enseña Angel González Alvarez, en su “Introducción a la Filosofía” y en su “Historia de la Filosofía”, que el agua no es agua, sino algo que

100

es “acuiforme”; que el árbol no es árbol, sino algo que es “arboriforme”; que el hombre no es hombre, sino algo que es “antropoide”, etc.. Este plano inferior se llama “mundo de los sentidos” y tiene su afincamiento en la tierra, donde las almas viven encarceladas con la nostalgia del mundo verdadero.

B: Valoración provisoria
No está explícito cómo Platón llega a esta concepción llamada “Realismo Exagerado”, porque confiere realidad ontológica a las ideas, pero que es al propio tiempo un Idealismo en la medida en que niega realidad al mundo sensible. Aristóteles, su genial discípulo, cree descubrir cuatro influencias que gravitan sobre el pensamiento de su maestro. Estas son: a) La corriente de pensamiento que viene de Heráclito y que remansa en el mundo sensible sometido a la vorágine del cambio y erigido en objeto del “conocimiento sensitivo” en el que reina la opinión. b) Las líneas doctrinarias del Pitagorismo, las que habían trasvasado el aliento místico de la ciencia y la insaciable sed de saber. c) La visión magistral de Sócrates centrada en la existencia de las ideas y de las esencias. Platón habría intentado completar esta doble conquista trascendental de su maestro con el abordaje de dos problemas que habían quedado marginados: el origen de las ideas, por un lado, y el modo como se habían incorporado las esencias a ellas, por el otro. Nada más espontáneo y obvio para una solución de esos dos problemas, que identificar ideas con esencias, que ubicarlas en la lejanía “más escarpada e inaccesible de las montañas”, que hacerlas proyectar sus sombras hacia abajo, en la conformación de un “mundo de apariencias”, y que ponerlas en las almas por la vía de una intención racional pre-terrena. Naturalmente que Platón ha necesitado acogerse a este arbitrio ficticio de los dos mundos porque ha carecido del descubrimiento de la abstracción, llevado a cabo tardíamente por Aristóteles. Fuera de ese proceso natural, abierto por Aristóteles, no queda otra alternativa que un camino intuitivo. Ello ha quedado manifiestamente claro con el Nominalismo y toda su herencia en la llamada Filosofía Moderna. d) La cuarta línea de influencia proviene indudablemente de Parménides, gran descubridor de la idea “ser”. En realidad el “mundo de las ideas” de Platón prolonga el “camino de la razón” que Parménides proyecta, prácticamente, en su libro “Sobre la Naturaleza”.

C: Doctrina Platónica del conocimiento
La doctrina del conocimiento humano, que elabora Platón, es un claro ejemplo de sistematicidad y de crecimiento lógico de su concepción filosófica. Su gran marco de referencia es la “Teoría de los dos mundos”.
101

En este capítulo Platón recurre insistentemente a los mitos. Son tres los principales: a) el mito de la caverna; b) el mito de la línea dividida en segmentos; c) el mito de la existencia pre-terrena de las almas, cuyo complemento es el mito del carro tirado por yuntas de caballos alados. Con estos elementos, más literarios que científicos, Platón quiere enseñar que el hombre terreno está como guarnecido por tres formas de conocimiento, que se pueden comparar con tres juegos de luces: 1) El primero está referido al conocimiento sensitivo. Este es únicamente fuente de opinión o doxa. Tiene como objeto propio las “sombras” que las “ideas” proyectan sobre la tierra. Por esa razón este conocimiento es siempre engañoso, como afirmarán los sofistas para fundar su escepticismo. En esta línea del saber se encuentra la Física, que no llega a ser una ciencia efectiva porque le falta certeza. La “opinión” o “doxa” adopta dos modalidades: a) la “pistis” o “fe”, que consiste en aceptar las cosas como se presentan; b) la “eikasia” o “conjetura”, que consiste en juzgar que las cosas poseen la realidad y verdad que ostentan ante la percepción sensible. Naturalmente que este conocimiento es válido para la vida práctica, durante la estancia de la encarnación terrena. En tal aspecto sería equivalente el “modo de saber vulgar” de los tiempos más primitivos del hombre. Sin embargo, todos los seres humanos están obligados a superar esa forma primaria y elemental, con el cultivo del saber científico. 2) El segundo está referido a una modalidad más perfecta: el “conocimiento racional discursivo”. Esta segunda forma constituye un procedimiento mediato, cuyos intermediarios son las “representaciones” de las cosas que la facultad de conocer está espontáneamente habilitada a producir dentro de su propio ámbito o esfera. Este conocimiento tiene como objeto propio, los “entes matemáticos” y ciertas “realidades intermedias” llamadas “seres celestes”. En su línea de proyección están las Matemáticas, que son ciencias, porque están dotadas de un determinado grado de certeza. 3) El tercero está referido al “Conocimiento Racional Intuitivo”. Es la forma más perfecta de conocer. Constituye un conocimiento inmediato, análogo a la visión sensible, que se opera sin especies intermedias por la presencia directa del objeto, a la facultad inteligente del hombre. Esta “visión intelectual” han tenido nuestras almas cuando estuvieron en el “mundo de las ideas”, durante su existencia pre-terrena.
102

Este conocimiento, tan puro y noble, tiene precisamente como objeto propio a las “ideas”. Durante el transcurso de la vida terrena genera la “Dialéctica”, que es la ciencia más perfecta y elevada que existe, dado que goza de la prerrogativa de una plena certeza. Cuando las almas de los mortales regresen a su lugar primero, volverán a gozar de la directa contemplación de las esencias puras. En esta vida, durante el período de tiempo del encarcelamiento en los cuerpos, no les queda otro recurso que el “recuerdo” o la “reminiscencia”, producido por la vecindad sensible con las “sombras”, que proyectan las esencias puras.

D. Doctrina Política
Comporta una temática fundamental en Platón. Le dedica tres grandes diálogos: la “República”, Las Leyes” y el “Político”. Los principales temas que aborda son:

1. Origen de la sociedad
Platón no duda que la sociabilidad humana responde a una condición natural del hombre. En su conformación nada es arbitrario o convencional, como sostendrá el Liberalismo a partir del siglo XVII. Por el contrario, el hombre ingresa a la sociedad empujado por tres necesidades orgánicas, psicológicas y vitales. La primera es la necesidad de subsistencia. La conservación y el desarrollo de la vida requieren indispensablemente el aporte de los demás. La segunda es la necesidad de defensa. Tres cosas está obligado a defender el ser humano: primero, la ciudad (polis) o sea, el territorio en el que vive. Esto se llamará con el tiempo “soberanía política”; segunda, la cultura, el modo de ser, de pensar y de obrar de la sociedad. Con el tiempo se llamará identidad nacional; tercera, el comercio, cuya nominación posterior será “soberanía económica”. La tercera es la necesidad de perfeccionamiento: pues nadie puede ser maestro y alumno de sí mismo y así en todas las expresiones de la vida cotidiana.

2. Organización Social
Para Platón la sociedad es semejante a un organismo en el que hay diversidad de funciones y de trabajo. La “polis” debe ser tenida en como un todo en el que la diversidad se reduzca a una unidad de conjunto, bajo el régimen del bien común y el ejercicio de las cuatro virtudes cardinales: la justicia, la prudencia, la templanza, la fortaleza. Las funciones que necesariamente demanda toda sociedad son:
103

2.1. La Función del Gobierno
Le corresponde al que preside la sociedad. Tiene poder sobre los inferiores. Su misión mira a legislar, a hacer cumplir las leyes, a organizar la educación y a administrar la ciudad. Los que gobiernan deben ser filósofos, conocedores de la dialéctica, sagaces, honestos, de fervor religioso, de buena instrucción, etc.

2.2. La Función de los Guardianes
Esta línea de actividad está ordenada a la defensa de la ciudad y a la preservación del orden público. No requiere un número elevado (hasta mil), pero si una preparación especial y de conducta. Platón requiere, para estas dos funciones la renuncia al derecho de propiedad privada: en bienes, mujeres e hijos. Este concepto ha recibido el nombre de “Comunismo”, pero nada tiene que ver con las corrientes modernas del pensamiento colectivista.

2.3. Función de comercio
Se refiere a los oficios y a la satisfacción de las necesidades materiales que plantea el crecimiento y el desarrollo de la sociedad, como la navegación, el comercio, el vestido, la alimentación, el alojamiento, etc. Platón toma como criterio la división del trabajo para plantear los distintos estratos de la sociedad. Reconoce así como primera clase social a la de los gobernantes, que no debe ser numerosa. A ellos les corresponde el alma racional. La segunda clase está formada por los guardianes, a quienes les corresponde el alma colérica o fogosa, propia de la función de defensa. La tercera clase estará formada por el conjunto de la ciudadanía: agricultura, artesanos, carpinteros, comerciantes, navegantes, etc. Le corresponde el alma concupiscible.

3. Formas de gobierno
Se refiere a los distritos regímenes políticos que pueden institucionalizar la vida social. Éstos son, según el ordenamiento jerárquico del República los siguientes:

3.1. Monarquía o Aristocracia
Alude al “gobierno de los mejores”. En el régimen monárquico el poder debe ser regido por el ciudadano más egregio y eminente, que haya dado muestra de prudencia.

104

3.2. Timocracia o Timarquía
Se llama así al sistema político fundado sobre la autoridad de los militares. Es inferior al anterior, sin que sea totalmente malo.

3.3. Oligarquía
Corresponde el régimen político fundado en la riqueza o economía. Es un sistema político malo, porque supone el temor y la fuerza.

3.4. Democracia
Es el gobierno del pueblo. Todos se consideran capaces de gobernar. Los cargos públicos se confieren por elección mayoritaria. Se presta con facilidad a la “demagogia”, que llama “manto abigarrado de todos los colores”.

3.5. Tiranía
Es el peor de los regímenes políticos. Se llega a él por simple inercia de la descomposición de la “Democracia” y de la “demagogia”. La tiranía está siempre dominada por las pasiones inferiores y por el interés individual.

E: Explicación del modo de conocimiento
Platón está lejos del mecanismo inmanente y espiritual que sugiere la abstracción aristotélica. Su teoría acerca del modo cómo la inteligencia adquiere el conocimiento de las cosas, no es explícita y está totalmente revestida de mitos, lo que indica que se trata de un hecho que tenía poco claro en su razón. Punto de partida de la explicación del modo cómo el hombre conoce durante su vida terrena, es el mito de una existencia pre-terrena de las almas. Estas han vivido efectivamente un estado de felicidad, en el que han podido gozar de la visión de las ideas. Pero como consecuencia de una prueba a la que están sometidas las almas, un Demiurgo las ha encarnado en los cuerpos mortales y les ha asignado un ciclo de purificación. Entre las limitaciones de la materia figura el olvido. Las almas humanas pierden naturalmente la memoria de la visión primera, o sea, “de su primer origen esclarecido”, como poéticamente expresa Fray Luis de León en su famosa Oda a Francisco Salinas. En esa situación el contacto con las “sombras” o “apariencias”, que los hombres tienen en el transcurso de su vida mortal, resucita esas visiones del pasado. Ese “recuerdo” o “reminiscencia” es lo que constituye propiamente el conocimiento humano. Conocer no implica, por ende, un fenómeno de la vida espiritual que lleva a la adquisición de noticias nuevas y originales acerca de las cosas. Por el contrario, el acto de
105

conocimiento connota una actitud de recogimiento y de reflexión de la razón humana mediante la cual le es permitido producir la evocación de sus experiencias pasadas. Cada alma viajera lleva en las alforjas de su temporalidad el equipaje de “rastros” y de “vivencias” de un comercio vivo y dinámico con las efectivas realidades que aguijonearon su curiosidad. Todo el problema del conocimiento consiste, pues, en sacar esas huellas a la luz, con la mayor fidelidad posible, a fin de poder descubrir o vislumbrar el tránsito de las esencias verdaderas. Esta penumbra que rodea a las almas en la existencia temporal proviene de su encarnación. Ellas, en los cuerpos, no están en su estado natural. Viven la violencia de un encarcelamiento sin otra unión que la accidentalidad que une “al caballero con el caballo”. Platón sabía repetir, a tal efecto, que “las almas están pegadas como la ostra a ésta, que llamamos, cuerpo”. El máximo bien que pueden esperar, no es precisamente permanecer en esa situación violenta y antinatural, aún cuando cierta ley de acostumbramiento les permita sentirse relativamente cómodas. En el fondo todas ellas necesitan y desean volver a su ser primero, porque la “desencarnación” constituye el estado natural que les compete.

4. INFLUENCIA DEL PLATONISMO
El pensamiento de Platón ha gravitado poderosamente en las etapas posteriores de la filosofía y de la cultura. Ya en el siglo III (p.C.) reaparece el Platonismo en la “Nueva Academia” de Arcesilao y Carneades y del propio Sexto Empírico, a pesar de su Fenomenismo Escéptico. Durante la época del helenismo empuja la floración del neoplatonismo, un vasto y complejo movimiento intelectual que cubre un amplio espacio geográfico, científico y cultural. Platón ilumina también a la concepción filosófico-religiosa de Filón de Alejandría y entra a la teología católica por la amplia puerta de San Agustín. Las primeras concepciones teológicas son efectivamente de inspiración platónica. Otro tanto ocurre con la Filosofía Medieval, donde el dominio es casi absoluto hasta el siglo XIII, período en el cual Santo Tomás inicia la tradición de la “Filosofía Aristotélico-escolástica” con el Tomismo. Sin embargo, su pensamiento vuelve a resucitar en el siglo XV con la “Academia Platónica” de Florencia, fundada por Jorge Gemisto Pletón y dirigida por Marcilio Ficcino, pero sobre todo con la genial concepción del Cardenal de Cusa. Toda la mística cristiana recibe también la iluminación del platonismo. Esta influencia proyecta una línea que arranca con las primeras escuelas medievales, como la de Cister, Claraval, San Víctor, etc., hasta Santa Teresa de Avila y Fray Luis de Granada, durante el “Siglo de Oro” español. El propio Fray Luis de León se encuadra en el marco de referencia del platonismo principalmente con su oda “A Francisco Salinas” y con su obra maestra “De los nombres de Cristo”, en la que imita hasta la forma dialogada. Asimismo la personalidad de Platón se hace sentir en la Filosofía Moderna. Le son directamente tributarios el Racionalismo de Descartes y el Ontologismo de Nicolás

106

Malebranche. La misma “Crítica de la Razón Pura” de Kant toma de Platón el esquema tripartito del conocimiento. La “Estética trascendental” equivale, en efecto, al “conocimiento sensitivo”; la “Dialéctica trascendental” corresponde al “Conocimiento racional discursivo” y la “Analítica trascendental” se puede resolver en el “conocimiento racional intuitivo”, porque tanto Kant como Platón reconocen tres fuentes de conocimiento: 1) los sentidos; 2) el entendimiento; 3) la razón. En la actualidad grandes estudiosos y pensadores, como Edgardo Fernández Sabate, reconocen que Platón, ilumina desde el fondo de los siglos a la cultura del “Materialismo Individualista” que nutre al “mundo anglosajón”.

107

Actividad Nº 6

1) En 10 renglones elabore un breve perfil biográfico de Platón. 2) Enumere todos los pensadores que influyeron en la filosofía de Platón. 3) Sintéticamente explique los grandes aportes de este filósofo, al desarrollo del saber. 4) Explique la teoría del conocimiento humano a través del mito de la existencia preterrena de las almas. 5) Complete el siguiente cuadro de definiciones

DEFINICIONES CONOCIMIENTO SENSITIVO

DOXA CONJETURA

CONOCIMIENTO RACIONAL DISCURSIVO

CONOCIMIENTO RACIONAL INTUITIVO

108

APÉNDICE - B

109

110

APÉNDICE Nº 1 La Guerra del Peloponeso
La Guerra del Peloponeso es como el meridiano que separa el anverso laudatorio del reverso condenatorio de la sofística. Esta crisis política, que hace estallar al mundo helénico, se produce como consecuencia de las aspiraciones hegemónicas de Esparta. Esta ciudad, eminentemente guerrera, aspiraba a substituir a Atenas como centro de la vida cultural, política, económica y social de toda Grecia. Para ello, empieza por oponer a la “Liga de Delos” la “Confederación del Peloponeso”. La chispa salta por la rivalidad de Corcira con Corinto, aliadas recíprocamente, con Atenas y con Esparta. La “gran guerra”, como la llama Tucídides, registra tres períodos. El primer período dura diez años. Su acto inicial es la invasión del “Atica” por parte del disciplinado ejército espartano. En esta etapa de la contienda, Atenas pierde Anfípolis, allí muere el General Cleón y Sócrates da muestras de heroico civismo. La conflagración se detiene con la “Paz de Micias”, totalmente favorable a Esparta. El segundo período dura siete años. Lo distingue la colosal expedición espartana a Sicilia. Alcibíades es duramente derrotado en las inmediaciones de Siracusa. El tercer período, comúnmente llamado “Guerra de Decelía”, termina con el resonante triunfo de Esparta aliada con Persia. Atenas, que había logrado una resonante victoria contra Leandro, en Arginusas, cae posteriormente vencida en Egospótamos. No le queda, a partir de allí, otro recurso que capitular vergonzo samente ante el mismo Lisandro. Como era de esperar, estas alternativas de la guerra originan graves convulsiones internas. Los círculos oligárquicos aprovechan la oportunidad para dar un golpe político. Instauran el gobierno de los “Treinta Tiranos”. Con esto se acentúa la inestabilidad social. Trosíbulo, con el tiempo, levanta una bandera de resistencia y aún, cuando puede derrocarlos, la caída de Atenas sigue el ritmo de su inercia. Entre tanto, los persas ven la oportunidad para vengar las derrotas de las Guerras Médicas. Apenas entran en territorio griego imponen condiciones a la misma Esparta. Esta, que había sufrido los tremendos y sangrientos trámites de la Guerra del Peloponeso, se ve obligada a firmar el “Tratado de Antalcidas”, también llamado “La Paz del Rey”. El derrumbe de las tradicionales ciudades hegemónicas, como Atenas y Esparta, facilita el surgimiento de Macedonia. Filipo II traslada la capital a Pella. Poco tiempo después, inicia una campaña militar de ocupación de Anfípolis. Durante la marcha, se posesiona de “Olinto” en la península Calcídica. El genio oratorio de Demóstenes busca levantar el espíritu de Atenas con sus célebres “Olínticas”, pero no alcanza a contener, ni el abatimiento popular que caía como una lápida sobre la masa ciudadana, ni la

111

oleada conquistadora de las fuerzas macedónicas. Filipo pues, dirige la marcha hacia Beocia y prepara la invasión a Atenas. La gran victoria que obtiene en Queronea, lo proclama árbitro y señor de toda Grecia. A su muerte, asesinado presumiblemente por instigación de su propia esposa, le sucede su joven hijo Alejandro. Este, real discípulo de Aristóteles, en breve tiempo prepara la invasión al mundo asiático. Desde la silla de su Bucéfalo, pone en marcha la construcción de un poderoso imperio que asombra a la misma historia con la conquista del Asia Menor y de Egipto.

112

APÉNDICE Nº 2 Perfil Biográfico de los sofistas más representativos
El catálogo de sofistas puede ser innumerable. Los más importantes son: 1. Protágoras Nació en Abdera. Ha sido el de mayor reputación. Está considerado como el fundador o padre de la Sofística en Atenas. Como escritor es fecundo y diáfano. Sus principales obras son: “Sobre los dioses”, “La Verdad”, “Destructores”, “Sobre el ser”, “Gran discurso”. Gozaba de fama como sutil gramático. Se lo considera fundador del “Subjetivismo”. Su postulado rezaba: “el hombre es la medida de todas las cosas; de las que son en cuanto que son y de las que no son en cuanto que no son”. Este subjetivismo encerraba, en realidad, un “Escepticismo Probabilista”, fundado en dos negaciones: por un lado el valor universal de la verdad y, por otro lado, la posibilidad de llegar a la certeza del conocimiento.

2. Gorgias Es natural de Leontini o Leontinoi. Se lo reputaba como el orador más brillante de su tiempo. Sus principales obras son: “Sobre el no ser”, “Sobre la naturaleza”, “Olímpico”, “Arte retórico”, “Elogio de Helena”, “Defensa de Palomedes”, “Elogio de la ciudad de Elea”. Gorgias ha sido llamado el “Padre de la oratoria”. En sus ideas se inclina en favor de un Nominalismo, fundado en la crítica del pensamiento abstracto, que bien puede ser precursor del pensamiento de Guillermo de Occam.

3. Hippias Su cuna geográfica es la ciudad de “Elis”. Asombraba a sus contemporáneos por su ingenio, por su talento enciclopédico, por su basta erudición. Sus principales publicaciones se titulan: “Synagoge”, “El troyano”, “Sobre la cuadratura del círculo”, “Elogio de Hippias”, “Justa de vencedores olímpicos”.

4. Pródicos Provenía de Keos. Tuvo menos brillo que los anteriores. Se le conocen los escritos siguientes: “Sobre la naturaleza”, “Las horas o las estaciones”.

113

5. Trasímaco Natural de Calcedonia. Se lo reconocía como un gran retórico y un avezado gramático. Sus publicaciones llevan los títulos siguientes: “Gran arte”, “Temas para oratoria”, “Retórica”.

114

APÉNDICE Nº 3 1. EJEMPLIFICACIÓN DE LA IRONÍA
En una oportunidad Sócrates reflexionaba acerca de la definición de la valentía. Como de costumbre, busca el diálogo. Al encontrarse con un General de Atenas se dice que nada más oportuno para saber qué es la valentía que preguntarle a un hombre de armas de su ciudad. Sócrates somete a juicio cada respuesta del General para obligarlo a buscar fórmulas definitorias nuevas. En cada caso aplica el filo del hacha de su ingenio crítico y rebate cada una de las definiciones. Llega un momento en el cual el General declara que está confundido, que no venía predispuesto al diálogo, que en otra oportunidad reanudarían la conversación sobre el tema. Los términos del diálogo pudieron ser: Sócrates: Señor General: le ruego me dispense unos instantes. Vengo preocupado por definir la valentía y al verlo me dije: nada más a propósito para saber qué es la valentía, que interrogar a un General de Atenas, ya que son valientes. General: Buen hombre: hizo muy bien. La valentía consiste en atacar el enemigo sin retroceder jamás. Sócrates: Pero... Señor General, he leído muchas historias de hombres valientes que han retrocedido a tiempo para cargar de nuevo contra el enemigo hasta destruirlo. General: Tiene usted razón, pero debo advertirle que la valentía consiste en llevar la acción con perseverancia, hasta la destrucción del enemigo. Sócrates: Pero yo he leído muchas otras historias de ejércitos valientes que han eludido el enfrentamiento hasta encontrar condiciones más favorables para atacar y vencer. General: Ese es el tema de la valentía: vigilar el momento oportuno para exterminar al adversario. Sócrates: Pero, ¿cómo muchas otras historias de generales valientes cuentan que han eludido la batalla, porque no eran favorables las relaciones de fuerza? General: ... pero nunca han dejado de estar al acecho para atacarlos y vencerlos. Sócrates: Sin embargo, tengo conocimiento de otras historias, según las cuales generales valientes han preferido la paz a la guerra, por razones estratégicas.

115

General: Vea, amigo; yo sé lo que es ser valiente, sólo que no encuentro la expresión precisa. No venía preparado para esta entrevista. En otra oportunidad en que nos toque dialogar le daré la definición exacta. La ironía se cumple en esta confesión de ignorancia. La inteligencia ha sido vaciada de sus fórmulas falsas y dogmáticas. A partir de aquí, libre de todo prejuicio, queda pura frente a la valentía, para preguntar “qué” es y para avanzar a la formulación de su definición.

2. EJEMPLIFICACIÓN DE LA CONCEPTUALIZACIÓN
El General se despide pero Sócrates lo detiene. Le insiste en que está confundido, pero Sócrates le dice: usted sabe qué es la valentía. El diálogo de ambos pudo ser el siguiente: - Sócrates: Estoy plenamente seguro de que usted sabe qué es la valentía. - General: Por supuesto... ... - Sócrates: Mi impresión es que la valentía no es algo externo al hombre, sino interior a él, como con todas las virtudes. - General: ¡Exactamente! Por eso le hablaba de una actitud de permanente acecho frente al enemigo. - Sócrates: ¿Vio, Señor General, que usted sabía? Pero estimo que esa virtud interior no tiene su sede en la inteligencia, sino en la voluntad. - General: Clarísimo, buen amigo. - Sócrates: Quiere decir, entonces, que se trata de un fortalecimiento del ánimo frente a un peligro, a una adversidad, a una fatalidad, etc.. - General: Exacto. Intentaba significarle eso, porque la valentía, como virtud moral que es, dispone la voluntad para encarar con ánimo las dificultades o los peligros. - Sócrates: ... Ya decía, Señor General, Usted sabe que la valentía es la virtud moral que robustece la voluntad frente al peligro. Muchas Gracias. En esta forma se produce el alumbramiento de la idea en el espíritu. En ella se aloja la esencia que hace que un acto sea valiente y totalmente distinto a todo otro que no lo sea. Una vez definida esa esencia, queda explícita y como iluminada.

116

Guía de Estudio - 3º Parte
La tercer parte está dedicado a dos temas, histórica y temáticamente sucesivos, que clausuran dos momentos de la civilización antigua: a) El Período Helénico; b) La Edad Antigua. Estos temas son respectivamente los siguientes: a) El pensamiento de Aristóteles, tomado en el preciso aspecto de su contribu ción a la ciencia; b) El despliegue histórico-cultural, en forma muy sintética, del “Período Helenístico”. La presentación de Aristóteles ofrece, a propósito, muy escasa información histórica. Su carácter es casi puramente conceptual. Esta característica aconseja no aplicarse al estudio, de la concepción aristotélica de la ciencia, sin asumir el compromiso de filosofar. En otras palabras, en este punto del desarrollo del programa hace falta estar despojado de toda preocupación memorista para que el énfasis del aprendizaje esté puesto en la captación serena y responsable de esta suerte de cortejo de ideas que traman la doctrina del conocimiento. No se debe creer que la visión aristotélica de la ciencia agota el repertorio doctrinario del hijo inmortal de la ciudad griega de Estagira. Ella constituye solamente una parte de la proverbial riqueza de su pensamiento, pero es la más fecunda para el interés y el enfoque de la Introducción a la Filosofía: “dejar clara y definitivamente delimitada la idea de ciencia”. Aristóteles efectivamente representa, en la línea de la proyección histórico-genética del saber humano, su momento de plena y total madurez. En la presentación del pensamiento de Aristóteles se ha seguido un orden absolutamente sistemático. Se ha tomado como cuestión inicial la definición de ciencia, con la enumeración y explicación de sus características más sobresalientes. Ella debe servir como fase indicadora del paso discursivo que suponen las otras cuestiones que la complementan. En verdad, todos los temas planteados revisten particular importancia. El que sigue supone la cabal comprensión del anterior y el conjunto de todos ilumina el profundo conocimiento que Aristóteles se ha formado acerca de la ciencia. Sin embargo, desde el punto de vista del aprendizaje, hay cuestiones de mayor relevancia que otras. Las más sobresalientes son: a) La definición de ciencia en general, que vale para todas las disciplinas, ya filosóficas, ya particulares. En ella aparece claramente la analogía del concepto ciencia.
117

b) La naturaleza de la demostración, este tema fundamenta y aclara al anterior en su carácter propio, desde que la ciencia está universal y unánimemente entendida como saber demostrativo. Las dos formas de demostración muestran, con toda claridad, el fundamento de la analogía que define al concepto de ciencia. c) La doctrina de la abstracción, la importancia de esta cuestión, desde el punto de vista del enfoque del trabajo, se debe escribir con mayúscula, simplemente porque ella comporta la exacta y real explicación de esa experiencia tan inmediata y universal en el hombre que se llama conocimiento. Sus puntos centrales son: 1) Concepto de abstracción. Esta definición debe ser estudiada con prolijidad, porque será decisiva para el estudio del Nominalismo. 2) Análisis psicológico de la abstracción. La exposición conceptual termina en una presentación gráfica cuyo único sentido es ayudar a la comprensión del concepto. d) La visión integradora del saber: este planteo cumple tres finalidades de relevancia: primera: ofrecer como una síntesis de la doctrina aristotélica del saber humano, desde su expresión primaria hasta su momento de plena madurez cuando se convierte en ciencia. Segunda: mostrar como el despliegue sistemático y genético de la racionalidad humana culmina en los dos grados que polarizan el saber científico. Es tal esa conformación de la racionalidad natural del hombre que salva la unidad de la ciencia, así en su acepción dinámica, como perfeccionamiento de la inteligencia, cuanto en su sentido estático, entendida como la miel elaborada por la abeja de la razón en el panal del tiempo. Tercera: señalar el punto de ensamble de la visión científica de la Edad Antigua con la que ha elaborado la Edad Media en el marco de la Revelación Cristiana. Es pues, un hecho que el crecimiento de la racionalidad humana no se detiene con Aristóteles. La fe representa una fuente superior de información que enriquece al hombre y que lo complementa con un acervo de verdades nuevas a las que solamente ha podido acceder por ese GESTO DE DONACIÓN DE DIOS, LLAMADO REVELACIÓN. En otras palabras la revelación evangélica completa, de facto, la dimensión integral del saber humano, concepto que en nuestros días define lo que se llama “educación integral”. Pues, cualquier propuesta educativa con sentido laico, esto es, limitada a significar solamente la dimensión natural del hombre, no hace otra cosa que anunciar la mitad de su verdad, porque desde que Dios ha tocado la temporalidad o historicidad concreta del hombre, con su promesa y compromiso de una vida futura, le ha asignado otra mitad de verdad, que sólo se cumple con su trascendencia. De otra parte, se ha de evitar el error de considerar que se pueda entender la “visión integradora del saber” de Aristóteles sin haber avanzado filosóficamente por los temas anteriores. Esto es tan absurdo como pretender hacer Filosofía sin filosofar. Cada tema posee ciertamente un equipaje conceptual propio, pero que no se agota en sí mismo. La
118

marcha sistemática del saber supone el necesario encadenamiento de los principios con las conclusiones, y tal debe ser la preocupación que domine el estudio de la Filosofía. El tema del Helenismo está planteado esquemáticamente. Esto no significa negarle importancia. Sin embargo, desde el punto de vista de la finalidad impresa al curso no se ven aportes originales, cuanto una continuidad horizontal de la altura ganada por el genio helénico. En la misma historia el Helenismo se presenta como un gigantesco desborde de la espiritualidad griega. Sin embargo, cabe hacerse cargo responsablemente de las tres direcciones que asume el pensamiento en los momentos epilogales de la Edad Antigua. Ellos serán distintos rumbos de la espiritualidad antigua que convergen en la “Cultura Occidental Cristiana” que la Edad Media logra alumbrar en los siglos inmediatos a la “Invasión de los Bárbaros” o “Caída del Imperio Romano de Occidente”.

119

120

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD VII
DEFINICIÓN DE FILOSOFÍA VISIÓN INTEGRADORA DEL SABER ORDEN ONTOLÓGICO Y LÓGICO

PERFIL BIOGRÁFICO

SÍNTESIS DE LA INFLUENCIA ARISTOTÉLICA

APORTES DE ARISTOTELES AL DESARROLLO DEL SABER

CARACTERIZACIÓN GENERAL

121

DOCTRINA DE LA ABSTRACCIÓN CLASIFICACIÓN DE LA CIENCIA
- Teoréticas - Prácticas - Poéticas - Plano General: Filosofía primera Analítica o lógica Gramática

DEMOSTRACIÓN

CONCEPTO ARISTOTELICO DE CIENCIA
- Pluralidad de conocimientos - Universalidad - Sistematicidad - Causalidad - Certeza

- Concepto - Antecedentes - Análisis sicológico - Análisis lógico: sensación memoria experiencia concepto o idea - Caracterización general

- Experimentación -Discurso lógico odialéctico

122

UNIDAD VII APORTE DE ARISTÓTELES AL DESARROLLO DEL SABER 1. PERFIL BIOGRÁFICO
Aristóteles nació en la ciudad griega de Estagira. Por esa razón con frecuencia se lo llama Estagirita. Su padre Nicómaco provenía de Mesania y era médico de cabecera de Amirtas II, rey de Macedonia. Su madre Phaestis era oriunda de Calcis, una ciudad sin relevancia de la isla de Eubea. Aristóteles pasó su niñez en Pella, capital de Macedonia, junto a su familia. Al parecer quedó huérfano a los pocos años y pasó a depender de un tutor Próxeno de Atarneo. Hacia los diez y seis años, su tutor, lo llevó a Atenas para atender su educación. Lo inscribió en la Academia en la que permaneció hasta la muerte de Platón, por espacio de veinte años. Presumiblemente no quiso depender de Espeusipo, hijo de Potana, que sucedió a Platón. Abandonó entonces la Academia, y como creciera el sentimiento antimacedónico se refugió en Assos, junto con Jenócrates. En esta ciudad de Misia se dedicó a la enseñanza. Conoció a Pythias, sobrina e hija adoptiva de Hermias, que reinaba en Atarnea y Assos, con la que contrajo matrimonio. Se cuenta que tuvo una hija a la que puso el nombre de su madre. Dos desgracias interrumpieron su idilio: el derrocamiento de Hermías, a quien crucifican y la muerte de Pythias. Aristóteles dirige sus pasos a Mitilene. Allí recibe la invitación de Filipo para que se encargara de la educación de su hijo Alejandro. Se establece con tal motivo en Pella y después en Mieza. Alejandro tenía trece años de edad. Durante siete años enseña a su real discípulo, quien a los veinte de edad, debe suceder a su padre que muere asesinado. Aristóteles pasa entonces a Estagira, reedificada a su ruego por Alejandro, quien poco tiempo después obtiene una gran victoria en la “Batalla del Granítico” contra las fuerzas persas. Dirige sus pasos a Atenas a pesar del sentimiento antimacedónico que reinaba. Cree prudente establecer su escuela fuera del área de la ciudad. Lo hace en las proximidades del templo dedicado a Apolo Likaios. Por esa razón él mismo o sus discípulos le dan el nombre de Liceo. En poco tiempo su escuela adquiere fama, pero la situación política le aconseja que debe alejarse. Pone el Liceo bajo la autoridad de Teofrasto. Este lo amplía, pero Filipo V lo saquea en el año trescientos y Sila definitivamente en el año 86. Para evitar “que se cometa un nuevo crimen contra la filosofía” dirige sus pasos a Calcis, en Eubea. Poco tiempo después muere asistido por Herpylis, con la que tuvo un hijo al que le puso el nombre de su padre: Nicómaco.

123

2. CARACTERIZACIÓN GENERAL
Aristóteles es el genio sistemático más grande de la Edad Antigua y figura entre los talentos especulativos más grandes de todos los tiempos. Se aproximan al Estagirita: San Agustín, Santo Tomás, Manuel Kant y Federico Guillermo Hegel. Aristóteles prolonga, rectifica y supera a su maestro Platón. En un primer momento se siente cómodo dentro del esquema de pensamiento de Platón. Esta primera posición mental dura el tiempo que permanece en la Academia. En un segundo momento inicia la creación de su propia doctrina. Esta etapa de su evolución mental coincide, en tiempo, con la inauguración del Liceo y la práctica del “peripatetismo”, vale decir, la manera de “enseñar caminando”. Introduce, de pronto, substanciales rectificaciones a la concepción de su maestro, principalmente en lo que se refiere a la teoría del “mundo de las ideas” y del “mundo de los sentidos”. Simultáneamente supera a Platón en muchas precisiones conceptuales. Por de pronto, en el plano de una estructuración del saber, Aristóteles ve y establece una clara distinción entre lo que llama “Filosofía Primera” y un conjunto de disciplinas también científicas a las que agrupa bajo la denominación genérica de “Filosofías Segundas”. Con la mesura que el caso exige, podemos entender que esta visión de tanta audacia y originalidad, proyecta el nombre de Aristóteles a la categoría de precursor del estallido revolucionario científico que se produce hacia los siglos XV y XVI, justamente en la apertura de la Edad Moderna. Pero el Estagirita da ese paso de gigante con grandes ventajas sobre estos seguidores, porque no destruye la unidad del saber. Estos últimos, aferrados al principio renacentista de que “todo lo que se distingue también se separa”, han hecho de cada ciencia una provincia autónoma, cuando no absolutamente independiente. Asistimos así a la constitución de una Física puramente Física, de una Etica puramente Etica, de una Política puramente Política, de una Economía puramente Económica, etc.. Aristóteles salva esa dificultad con la distinción de “grados” y no de “especies” de saber. En esta misma línea el Estagirita asume resueltamente el concepto clásico y tradicional de ciencia, que se abre paso desde Tales. Se entendía como ciencia al conocimiento que versa sobre una realidad que sea universal. En este aspecto se retrotrae a Sócrates, porque toma a las esencias como objeto del conocimiento científico, pero rectifica a Platón porque no pone la universalidad en las “ideas”, fuera del espíritu, sino en el orden lógico donde reina la vida conceptual. Pero, a su vez, corrige a Sócrates, porque no son las definiciones, sino los conceptos, los instrumentos primarios o celulares del saber. En concreto, las contribuciones inmediatas que Aristóteles hace al desarrollo del saber filosófico y científico son:

124

3. APORTES ARISTOTÉLICOS AL SABER
A: Concepto aristotélico de ciencia
Aristóteles no duda en asumir el concepto de ciencia que empezaba a ganar tradicionalidad, en el mundo helénico, a partir de Tales. La “Sofía” y su elenco de inmediatos seguidores había entendido, en efecto, que la ciencia constituye una actividad humana volcada sobre un objeto que tuviera alguna universalidad. Así para ellos, en la llamada “Etapa Pre-socráctica”, esa realidad genérica era el “arjé”, entendido justamente como substancia original, primera y única de la que había como brotado la totalidad del universo sensible. Sócrates, con posterioridad, ratifica esa apreciación. Hace de las esencias, contenidas en los conceptos, el objeto propio y directo del saber científico. Ocurre otro tanto con Platón. Para este recio genio especulativo la ciencia, verdadera y real, se ocupa de las “ideas” que perviven como esencias puras en un mundo superior al sensible. Con Aristóteles la ciencia define con mayor claridad la universalidad de su objeto. Si bien la inteligencia inicia el proceso del conocimiento en los seres singulares de la experiencia sensible, la ciencia trabaja con las nociones universales que resultan de la abstracción del “entendimiento agente” y del mecanismo revelador del “entendimiento posible”. Es obvio que con este concepto de ciencia Aristóteles deje atrás a la concepción sofística. Para la llamada “Ilustración Helénica” la ciencia no tiene otro objeto que los seres singulares de la realidad sensible, concepto que anticipa, por siglos, al Nominalismo del siglo 15 y a su precipitado o heredero, el Positivismo del siglo 18. A esta luz, Aristóteles presenta a la ciencia como un “conocimiento universal, sistemático y cierto, obtenido por demostración de sus causas”. Los caracteres que adjudica al conocimiento científico son: a) Pluralidad de conocimientos La ciencia demanda un acopio de información permanentemente actualizada, al ritmo de la historia y del progreso de la humanidad, que necesita cubrir por imperio de su misma definición. Más aún: la realidad y la verdad, que son complejas, se ofrecen a la mirada intelectual del hombre con una suma tan densa de aspectos que no pueden ser abarcados por un solo acto. Conocer es, pues, la búsqueda constante de esa totalidad. b) Universalidad La ciencia no es propiedad individual sino patrimonio colectivo de los pueblos. Su fin es la adquisición de la verdad, porque ella constituye la razón de ser del pensamiento humano. Como tal, la verdad es un derecho compartido por todos los seres racionales. Pero, la universalidad entraña en Aristóteles un significado más profundo. Además de su sentido cuantitativo connota un significado de necesidad, en cuanto el objeto mismo de la ciencia posee un grado de universalidad o de abstracción.
125

c) Sistematicidad La ciencia exige una presentación orgánica de conocimientos. Con toda exactitud dirá Santo Tomás, siglos más tarde, que ella comporta “un avance que la razón realiza cuando partiendo de principios camina hacia las conclusiones”. No escapa, en efecto, a la mirada penetrante de Aristóteles la necesaria secuencia de un razonamiento con otro, porque como había entendido Sócrates la ciencia constituye una trama de definiciones. d) Causalidad La ciencia ha surgido como un saber rigurosamente demostrativo, aplicado a la búsqueda de las causas de las cosas o de las razones que explican la sucesión de los fenómenos, el encadenamiento de los acontecimientos o la conexión de dependencia de los sucesos políticos, sociales, históricos, etc. En el proceso de constitución del saber humano había aparecido como respuesta a la actitud interrogativa del hombre, frente a las cosas, cuando “asombradamente” pregunta “qué son” o “por qué son”. Así la ciencia queda ordenada a la verificación de la “causa eficiente”, agente responsable del efecto, de la “causa final”, itensión que mueve a la causa eficiente, causa formal especificación impresa, de la “causa material”, elemento empleado en la ejecución. e) Certeza El convencionalismo humano ha coincidido en dar el nombre de ciencia al conjunto de conocimientos que gozan del atributo de seguridad, en otras palabras, “de un firme asentimiento del espíritu cuando excluye todo temor de equivocarse”. Aquellos otros conocimientos, muy frecuentes en el hombre, que se detienen en el nivel de la opinión o son teorías o son simplemente hipótesis de trabajo. Obviamente que cuando Aristóteles afirma la certeza como condición del conocimiento científico da por seguro dos supuestos fundamentales: primero: la confianza en la capacidad de la razón para alcanzar la verdad con certeza; segundo: la falsedad de la actitud sofística del Escepticismo.

B: Naturaleza de la demostración
Aristóteles no se detiene en una exposición específica acerca del concepto y del mecanismo de la “demostración científica”. Sin embargo, deja importantes elementos de juicio sobre todo en su gran obra titulada “Organon”, que permiten precisiones conceptuales sobre el tema. En general, se ha de entender por demostración la contrastación o la corroboración de un enunciado. En un sentido más estricto la demostración es la comprobación de un postulado, de una teoría, de una hipótesis de trabajo, etc., o bien, la argumentación de una tesis.

126

La demostración responde a un doble mecanismo: Primero: la experimentación Se llama experimentación al manipuleo al que se somete el hecho de estudio: ya fenómeno físico, ya combinación química, ya estado psíquico etc. Con ello se persigue el descubrimiento de las leyes que los rigen. La experimentación puede ser espontánea, pero también cuidadosamente preparada, como ocurre en los laboratorios de investigación. Su punto de partida son hechos singulares y su conclusión el dato general de la ley. Corresponde, por lo tanto, a un procedimiento inductivo. La experimentación adquiere definitiva vigencia en el siglo 17 con la aparición y el triunfo del “Método Experimental” obra del “Nuevo Organo” de Francisco Bacon. En el siglo 19, con la culminación del “Positivismo”, adquiere carácter definitivo y relega a la condición de disciplinas extracientíficas a todas aquellas que, como la Filosofía, la Teología, la Historia, etc., no practican el método experimental. Esta forma de demostración es propia de las “Ciencias Particulares” también llamadas “Ciencias Empiriológicas” y, a partir d el siglo 18, con Augusto Comte “Ciencias Positivas”. Segundo: el discurso lógico o dialéctico Esta forma demostrativa tiene su fundamento en las “leyes lógicas”, con propiedad llamadas por la corriente aristotélica-escolástica “leyes ideales del pensamiento”. La existencia de las leyes lógicas es indiscutible. Ellas están encargadas de regir todo el orden del pensamiento, vale decir, el funcionamiento de la razón humana. Esta forma de demostración ha sido magistralmente desarrollada por Aristóteles en su gran obra titulada “Organon”, en la actualidad llamada “Lógica Formal”. Su mecanismo clásico y tradicional es el “razonamiento silogístico”. Se adapta perfectamente al procedimiento o método deductivo y corresponde, por excelencia, a las ciencias teóricas, de carácter especulativo como la Filosofía, la Teología, etc. La demostración discursiva ha dado origen a un concepto análogo de ciencia, absolutamente opuesto al concepto unívoco que ha consagrado el Positivismo.

C: Orden lógico y orden ontológico
El fundamento del concepto de ciencia de Aristóteles es una conveniente distinción entre el “orden lógico” y el “orden ontológico”. Para llegar a ella ha debido dejar a su espalda tres líneas anteriores de pensamiento.

127

La primera provenía de Heráclito. Este pintoresco pensador de Efeso, arrastrado por la correntada del “devenir”, había diluido la realidad de las cosas en la transitariedad del cambio o del “panta rei”, expresada en su célebre frase: “Nunca podrás bañarte dos veces en un mismo río, porque siempre es distinta el agua que fluye en torno a ti”. Ya Aristóteles había advertido que con esta doctrina el propio Heráclito había hecho impensable el cambio mismo, en la medida que arrastraba el pensamiento a la vorágine del “accidentalismo”. La segunda línea arranca con Parménides. Este robusto pensador, “cegado por el descubrimiento del ser”, como dice la metáfora de Jacques Maritain, no ve la distinción del orden lógico con el orden ontológico y confunde la idea con la realidad. Bajo esa óptica substantiviza la idea ser, niega la realidad del movimiento y del testimonio sensible y termina en la inmovilidad de las cosas del mundo físico. Su gran discípulo, Zenón de Elea, será el encargado de argumentar en contra de la existencia del movimiento. La tercera línea se enlaza con Platón. Este gran genio se balancea entre Heráclito y Parménides. Toma del primero el mundo sensible, sometido al cambio, lo hace objeto de la “opinión” o “doxa”, pero lo priva de certeza, de verdad y de realidad. Asume del segundo el extraordinario descubrimiento de la idea ser, arma su “mundo de las ideas” proyectada a un plano pre-terreno, lo contrapone al “mundo de los sentidos”, pero liberado de la urgencia del cambio, lo convierte en objeto de una “intuición racional” y le confiere plena realidad, verdad y certeza. En conclusión: Platón vuelve a dejar sin solución tres grandes problemas: primero: de la realidad del movimiento, segundo: de una exacta vertebración del conocimiento racional con el conocimiento sensitivo; tercero: de una verdadera armonía entre el orden lógico y el orden ontológico. Aristóteles, dueño de un poderoso talento original, prefiere caminar por cuenta propia. Retoma de Heráclito la existencia del movimiento, pero lo ancla constitutivamente en la permanencia de la substancia. Asume de Parménides la idea de la inmovilidad del ser, pero la compone entitativamente con la transitoriedad del accidente. Desde tal perspectiva encara resueltamente la rectificación de su gran maestro, Platón. Para ello aloja las esencias, que había descubierto Sócrates, en las mismas cosas singulares del mundo sensible. Con ello derrumba la teoría de los dos mundos y pone bases firmes para el reconocimiento del “orden ontológico”. De otra parte, ubica en el interior de las ideas esas mismas esencias singularizadas en las cosas sensibles. Con ello abre las puertas del “orden lógico”, construido abstractivamente por la razón del hombre, en el que reina la universalidad de la predicación lógica. En concreto: Aristóteles llama “orden ontológico” al universo de las cosas sensibles y singulares que conforman el mundo físico o de la naturaleza y el mundo de las realidades metafísicas, como Dios, el alma humana etc. Este orden se caracteriza por ser externo a la conciencia, independiente de ella y por estar abierto al conocimiento del hombre. En sí mismo tiene realidad y tiene verdad. La proyección intencional del hombre hacia él origina la ciencia.
128

Recíprocamente llama “orden lógico” al universo de las ideas o conceptos, en el que reina la universalidad de la predicación lógica. Este orden se caracteriza por ser interno al espíritu, desde que surge del dinamismo abstractivo de la inteligencia. Sin embargo, no es, ni debe ser una creación arbitraria de la razón humana. Se trata de un orden como medido y como regido por el “orden ontológico”, porque tanto las “representaciones sensibles”, llamadas “imágenes” o “fantasmas”, cuanto las “representaciones mentales”, llamadas “especies” o “conceptos”, no son otra cosa que presencias intencionales de los objetivos, de la realidad y de la verdad que encierran en el espíritu.

D: Doctrina de la abstracción
a) Antecedentes Aristóteles aborda el grave y crucial problema del conocimiento humano desde la perspectiva que le ofrece la sabia distinción entre el “orden lógico” y el “orden ontológico”. Tal cuestionamiento le permitirá alimentarse, a su vez, de la historia y de la tradición científica de sus antecesores. Así se retrotrae a Sócrates y toma de sus enseñanzas dos aportes fundamentales: 1) La existencia de ideas en la mente humana, que efectivamente hacen posible tener una exacta lectura o conocimiento de lo que son las cosas. 2) la existencia de esencias en las ideas, que expresan lo que las cosas son en sí mismas, esto es, en su propia realidad entitativa. A partir de estas conquistas Aristóteles advierte claramente cinco cosas a saber: Primera: el doble problema que implica el origen de las ideas y el modo como las esencias se incorporan a ellas; Segunda: el serio cuestionamiento, mantenido sin solución, acerca de una sincronización armónica entre la actividad sensorial y la respuesta inteligente, que constituye propiamente el conocimiento humano. Tercera: que el movimiento de Heráclito no había aportado ninguna explicación a estos tres temas tan cruciales. Cuarta: que la teoría de la inmovilidad y la radical contraposición del “camino de los sentidos” con el “camino de la razón” de Parménides no habían hecho otra cosa que radicalizar la problemática de ese hecho tan universal de que el hombre conoce las cosas y de que ese fenómeno lo proyecta al plano del saber científico. Quinta: que la “Teoría de los dos mundos”, las tres formas de conocimiento y el concepto de reminiscencia de Platón habían fracasado como explicaciones de esos temas en cuestión.

129

En la mira de estas consideraciones Aristóteles arriba al descubrimiento más sensacional en la historia del saber filosófico: LA ABSTRACCIÓN COMO FORMA ESPONTÁNEA Y NATURAL DE CONOCIMIENTO HUMANO. b) Concepto de abstracción Aristóteles entiende por abstracción la capacidad connatural a la inteligencia para formar conceptos universales. La forma abstractiva de conocer se opone a la modalidad intuitiva como lo indirecto a lo directo. Intuición es equivalente, en efecto, a una visión, lo que importa un contacto inmediato, sin intermediario y sin rodeo, entre la potencia aprehensiva y el objeto, como ocurre con las sensaciones. La abstracción, en cambio, comporta una vinculación de la facultad de conocer con el objeto llevada a cabo por intermediación de representaciones subjetivas, sean ellas llamadas ideas, especies o conceptos, formadas por el mecanismo de un “decantamiento” de los datos sensoriales. La palabra abstracción connota un mecanismo “bifásico”. De un lado, aparta, separa, deja afuera, prescinde, etc. datos que configuran la realidad concreta de una cosa, de otro lado, toma, recoge, aprehende, selecciona, etc. aquel dato o referencia o formalidad que es más común en la constitución entitativa de distintos individuos. Concretamente lo que la inteligencia deja son el conjunto de notas individuales o singulares, en otras palabras, la cantidad con los accidentes cualitativos que la afectan o acompañan. Puntualmente lo que toma o aprehende es la esencia, vale decir, aquel núcleo real que constituye a una cosa en mesa, en banco, en escritorio, en lapicera, etc., por que de él participan todos los individuos de una misma especie o género. Así la “meseidad”, por ejemplo, es el substrato común a todas las mesas, la “banqueidad” a todos los bancos, la “escritoreidad” a todos los escritorios, la “lapicereidad”, etc a todas las lapiceras. Tales datos reales, constitutivos de las cosas, son las “esencias” que la inteligencia recoge por el mecanismo de la abstracción. El punto de partida de la abstracción son los seres singulares que pueblan el mundo sensible como, por ejemplo, este pino, aquel algarrobo, éste lapacho, etc. La actividad sensorial, que recepta las excitaciones sensibles, permite que la sensibilidad forme las “imágenes” de ellos. Pero estos “datos”, cargados de materialidad, no pueden trasbordar de cualquier manera a la inteligencia, porque media una profunda diferencia entre la sensibilidad y el espíritu. Pues, como acertadamente dicen los filósofos: “el obrar sigue el ser” o también: “todo lo que se recibe se acomoda a la condición del recipiente”. La inteligencia, por lo tanto, necesita acomodar los “datos de las sensaciones”, llamados “imágenes” o “fantasmas”, a su propia naturaleza espiritual o inmaterial. Tal es uno de los cometido de la abstracción. El término del proceso abstractivo es una "representación mental" , que acostumbradamente se llama “especie”, “idea” o “concepto”, que se puede aplicar (o
130

predicar) a todos los individuos en los cuales está realizada la esencia. Esa predicación lógica constituye la universalidad del concepto. En conclusión, la abstracción cumple, en un mismo tiempo, tres funciones: a) Espiritualiza o inmaterializa los datos sensibles para acomodarlos a la condición espiritual de la inteligencia. b) Descubre y representa la esencia en una “especie” interna a la razón. c) Universaliza la representación obtenida con la predicación lógica. Para Aristóteles no existe otro modo de conocimiento que el abstractivo dada la unión substancial del alma con el cuerpo. Es, de otra parte, la única fórmula posible que permite congeniar la actividad sensorial con el dinamismo inteligente del hombre. Ni Heráclito, ni Parménides, ni Sócrates, ni Platón han podido vislumbrar la realidad del conocimiento humano porque han carecido del concepto de la abstracción. Por esa razón cada forma de conocimiento es para Platón como un “juego de luces” distinto y separado del otro. Para Aristóteles, en cambio, se trata de un proceso continuado que empieza en los sentidos y que termina en la inteligencia. Su fórmula era: “Todo conocimiento empieza en los sentidos”. A esa luz, había sentenciado metafóricamente que “la inteligencia es como una mesa bien limpia en la que la experiencia graba los primeros trazos”. La visión que Aristóteles tiene de la abstracción es absolutamente clara y concreta. Se trata, obviamente, del mecanismo que la inteligencia ejercita cuando se aplica a la realización de la actividad específica a la que ha sido naturalmente ordenada, que es el acto de conocer. De otra parte, constituye como una fuerza, una virtud o una capacidad que adorna a la inteligencia por el peso de su misma definición. c) Análisis psicológico de la abstracción: La abstracción implica un comportamiento intelectual cuyos distintos momentos son: Primero: área exterior a la conciencia donde se ubican los objetos singulares que serán conocidos (4 objetos, árboles, etc.). Segundo: área de los cinco sentidos externos que reciben las excitaciones de los objetos exteriores. Esto provoca el proceso fisiológico de la sensación. Tercero: área de la sensibilidad. Este gran dispositivo de la vida psíquica está como guarnecido de varias potencias, entre ellas la imaginación. Su función específica es formar “imágenes” o “fantasmas”, que son representaciones sensibles de los objetos, cuyas señales han sido captadas por los sentidos externos. Las imágenes recogen representativamente a los objetos como son, es decir, con todas las referencias singulares que los caracterizan.

131

Cuarto: área del “entendimiento agente”. Llama Aristóteles “entendimiento agente” a la función abstractiva de la inteligencia. La abstracción se cumple con el paso de la sensibilidad a la razón. Prescinde la inteligencia, de la materia con el registro de las “notas individuales” y toma la esencia (la arboreidad) que es común a los individuos de una misma especie (a los cuatro árboles del área de la naturaleza). A esta altura del proceso forma una representación provisoria que Aristóteles llama técnicamente “especie impresa”. Este fruto de la abstracción se comporta como el negativo de una fotografía. En ella se imprime el perfil de la esencia (u otros rasgos comunes como las cualidades sensibles, la cantidad, la entidad como tal). La “especie impresa” no termina la actividad cognoscitiva. Ella es una etapa simplemente previa en el proceso del conocimiento humano, que ha llevado a cabo el “acomodamiento” de la realidad exterior a las condiciones propias de la facultad encargada de conocer. Quinto: área del “entendimiento posible”. Llama Aristóteles “entendimiento posible” a la función “reveladora” de la esencia, la “especie impresa” y su transformación en “especie expresa”, que constituye propiamente el concepto o idea. En la línea del proceso del conocimiento se asimila al “positivo de una fotografía”. Ella es término mental intrínseco de la actividad cognitiva y toda su razón radica en ser cabal expresión del objeto externo, cuyas señales han determinado causativamente que la inteligencia pase de la potencia al acto. En ella los seres individuales adquieren la existencia ideal que es paralela y distinta a la existencia real que tienen fuera del espíritu. d) Análisis lógico de la abstracción Desde un punto de vista lógico la abstracción remonta los pasos siguientes:
A)

SENSACIÓN:

La sensación es la forma elemental y primaria de conocimiento. Se produce como fruto de la actividad que cumplen los órganos sensoriales.
Los sentidos son dispositivos dinámicos encargados de recibir las señales que emiten los seres sensibles. Tomadas las mismas, se desencadena un proceso fisiológico de cuatro etapas que desemboca en la conducta perceptiva. La sensación inicia el proceso del conocimiento humano. Su formalidad representativa es la “imagen” o el “fantasma”, obra de la imaginación en el seno de la sensibilidad.
B)

MEMORIA:

La memoria es otra “potencia” de la sensibilidad. Representa una función como de archivo de las experiencias vividas por un sujeto. Se encarga justamente de conservar, de evocar, de reconocer y de localizar las vivencias que conforman como la historia personal de cada uno. Con relación a la inteligencia es como un depósito de datos o de información.

132

C)

EXPERIENCIA:

Según Aristóteles se debe entender la experiencia como una síntesis de la actividad sensorial. En ella intervienen varias potencias que integran la sensibilidad, como la memoria, la atención, la imaginación, las sensaciones, etc.
Así, cuando se habla de experiencia, se quiere significar lo que se ha vivido, lo que conforma el equipaje del ejercicio práctico de la vida humana. Pero no rebasa el plano de la contingencia, del movimiento y de la singularidad de las cosas.
D)

CONCEPTO O IDEA:

Se llama concepto o idea al término mental intrínseco del proceso del conocimiento.
Esta obra del espíritu proviene de una “acción inmanente”, porque permanece en la misma potencia o facultad que lo produce. Con el tiempo los escolásticos medievales, lo llamarán “verbum mentis”, para significar que "el concepto es a la inteligencia, lo que la palabra es al lenguaje como medio natural de comunicación". Según nuestra propia experiencia solamente se conoce por conceptos que son universales. Conocer qué es una cosa supone haber captado su esencia en la medida de que la misma idea se puede aplicar indistintamente a todos los individuos de esa determinada especie. Insistentemente Aristóteles reconocía en el concepto dos propiedades que están en razón inversa: extensión y comprehensión. Esta, al decir de José Urraburu en su Metafísica, es “el conjunto de notas o referencias mentales que un concepto incluye de su objeto”. Aquella se mide, en cambio, por el número mayor o menor de individuos a los cuales se puede aplicar el concepto. En la línea del saber, el concepto adquiere valor instrumental. Constituye la unidad más simple y elemental, tanto de las formas de pensar más complejas, como son el juicio y el razonamiento, cuanto de las síntesis funcionales más perfectas, como son el arte y la ciencia. El arte comporta, en efecto, el primer curso de acción de la actividad conceptual del hombre. Arte se llama a la actividad productiva de obras bellas. Pertenece a la esfera del “hacer”, como la técnica, y no del “obrar”, como la moral o ética. La ciencia constituye un curso de acción todavía más perfecto que el arte. Históricamente le sigue en aparición al arte, pero le aventaja en calidad y en dignidad.

133

e) Caracterización general de la abstracción El descubrimiento de la abstracción es el golpe de genio más grande de Aristóteles. Ella hace que, en el orden del conocimiento y de la ciencia, la inteligencia sea, por sí misma y por su propia actividad, como la obrera del saber. Tiene como carácter específico no actuar a espaldas de la realidad, ya física, ya metafísica, sino en perfecta armonía y coordinación con el testimonio sensible. Su aliento de universalización la arrastra a elevarse al plano de la idea, que no es pura forma subjetiva, sino real representación del objeto conocido. La idea, pues, confiere a las cosas de existencia real, externa a la conciencia, una nueva existencia de carácter ideal, en cuanto presentifica la cosa conocida en la inmanencia del espíritu. En esa forma los objetos sin ninguna oposición adquieren un doble modo de existencia: uno real, que detentan en la naturaleza y otro ideal, que detentan en la razón. De otra parte, el descubrimiento de la abstracción, como forma de conocimiento humano, ha permitido que Aristóteles pueda legar a la humanidad un sistema de pensamiento fundado en la realidad de las cosas. Por esa razón su doctrina ha sido llamada “Realismo Natural”, o también, “Realismo Moderado”, o como prefiere decir Jorge Fernández Sabaté, en su libro titulado Geopolítica, “Realismo Personalista”. La expresión “realismo” quiere significar la actividad racional y doctrinaria de aceptación de una realidad externa a la conciencia, independiente de ella y que se puede conocer tal cual es. En este sentido el Realismo se opone al Idealismo. Se entiende, en efecto, por Idealismo la posición mental y doctrinaria que niega la existencia de un mundo real externo a la conciencia, que sea independiente de ella y que se lo pueda conocer tal cual es.

E:Clasificación de la ciencia
A esta altura del pensamiento Aristóteles tiene un concepto claro de lo que es la ciencia. Como forma de precisarlo aun más encara la primera clasificación de la ciencia que se conoce. Su punto de vista es el fin al que se ordena cada grupo del saber científico. Así la clasificación que Aristóteles da en su “Metafísica” es la siguiente: 1) Ciencias Teoréticas; 2) Ciencias Prácticas; 3) Ciencias Poéticas.

Las ciencias teoréticas tienen como nota especial el carácter “desinteresado” del saber científico. El fin que buscan es simplemente la contemplación de la verdad. Se ubican en un plano especulativo y hacen del conocimiento un “fin” y no un medio para la acción.
134

A este grupo pertenecen: a) La Física: Esta ciencia tiene como objeto las substancias móviles que existen unidas a la materia. b) Las Matemáticas: Designa a las ciencias que estudian “los objetos inmóviles inseparables de la materia”. c) La Teología: es una ciencia destinada a estudiar la existencia y la esencia de la substancia creadora o suprema, cuyos atributos son la eternidad, la inmovilidad y el estar separada de toda materia. Esta ciencia es la más excelente por la dignidad de su objeto.

Las ciencias prácticas, tienen la particularidad de mediatizar el conocimiento a la acción.
La integran: a) La Política: Esta ciencia tiene como objeto el buen gobierno de la ciudad. b) La Economía: Está dedicada a enseñar la correcta administración de los bienes y de la riqueza. c) La Monástica: esta ciencia es llamada también Etica. Se dedica al estudio del régimen correcto de la conducta individual.

Las ciencias poéticas o poiéticas tienen como finalidad la producción. En esta línea del conocimiento el “hacer” predomina sobre el “obrar”, contrariamente a lo que ocurre con las “Ciencias Prácticas”.
Este grupo de disciplinas también llamadas “Ciencias Productivas” pertenecen a un orden inferior de elevación científica. Más que ciencias se podrían llamar “artes”. Entre las más caracterizadas, de ese grupo, figuran: a) La medicina: arte de curar. b) La Gimnástica: arte de formar el físico. c) La Estatuaria: arte plástica. d) La Música: arte de combinar los sonidos. e) La Dialéctica: arte del discurso mental. f) La Retórica: arte del buen hablar en público. g) La Poética: arte de escribir con dominio de la lengua y con elegancia. En un lugar aparte a este elenco de ciencias, caracterizadas por una marcada universalidad, están ubicadas las ciencias siguientes:

135

a) La Filosofía Primera: Está dedicada al estudio del ser y de las realidades metafísicas. Estos escritos recibirán el nombre de “metafísica” durante el proceso filosófico de la Escolástica. b) La Analítica: Aristóteles la ha llamado “Organon”. La tradición Escolástica la llamará “Lógica”. Esta ciencia tiene como tema el pensamiento y la verdad. c) la Gramática: Comprende el estudio de los artificios literarios de la lengua.

F:Definición de la Filosofía
En el contexto de este gran estudio de la ciencia Aristóteles incluye una definición de la Filosofía. Con ella busca perfilar con mayor precisión la naturaleza propia de la “sofía” descubierta por Tales. No escapa, a la mirada penetrante de su inteligencia, que la búsqueda causal venía ordenada al descubrimiento de la última razón causal, patrimonio exclusivo de la Filosofía. Así su enunciado es el siguiente:

"Filosofía es la ciencia de las últimas causas o primeros principios acerca de todas las cosas".
Con la expresión “ciencia” Aristóteles delimita el saber filosófico, así del modo de saber vulgar, como del modo de saber mítico. Su carácter propio es ser “demostrativo”, esto es, indagador de las causas o razones que explican el mismo ser de las cosas. Con la expresión “de las últimas causas o primeros principios” se busca expresar el grado específico de la abstracción filosófica. Los escolásticos medievales lo llamarán “objeto formal”, porque diferencia al saber filosófico de todo otro saber científico. Es sabido que el objeto formal puede ser doble: a) motivo, que se refiere al ángulo de visión o a la perspectiva que asume el estudio; b) terminativo, que alude a la formalidad captada por la inteligencia. En realidad, con esa expresión Aristóteles alude al nivel de causalidad que está llamada a inquirir la Filosofía. Esta ciencia no se detiene en razones inmediatas. Su inercia la invita a buscar las causas más lejanas, en el plano de una visión general. Con la expresión:”...acerca de todas las cosas” se quiere indicar el ámbito general del “objeto material” de la Filosofía. Este saber tiene como índole propia volcar la visión de “las últimas causas o primeros principios” a la totalidad del universo.

G:Visión integradora del saber
La grandiosa concepción aristotélica de la ciencia culmina con el planteo que se puede llamar “visión integradora del saber”. En estricta verdad esta expresión no significa otra cosa que un muestreo ordenado a verificar la conformación de la racio136

nalidad natural del hombre, según el legado doctrinario del Estagirita, durante el despliegue histórico-genético del saber. Este tema no tenía mayor urgencia en la “Etapa Presocrática”, porque no había otro saber científico que la “sofía”, descubierta por Tales. Pero la cuestión adquiere resonancia a partir de la “Etapa Socrática” cuando Atenas asiste a un movimiento muy basto de floración de ciencias nuevas, como la Etica, la Política, la Psicología, la Física, la Poética, etc. Afortunadamente Aristóteles ha estado a gran distancia del proceso de desmembración del saber que la humanidad ha vivido en los albores de la Edad Moderna, en el marco del “Renacimiento Común Europeo”. Porque es un hecho que hacia mediados del siglo 15 se produce una violenta constitución de Ciencias Particulares, bajo la inspiración del postulado renacentista de que “todo lo que se distingue se separa”. Así, al desgajarse el árbol del saber se establece una Etica puramente Etica, en forma paralela a una Política puramente Política, a una Economía puramente Económica, etc. Hoy se sabe que la reacción a ese proceso disgregador del espíritu científico ha sido la Enciclopedia. Sin embargo, nada ha tenido que ver esa simple unidad formal de la compilación enciclopédica con la integración o suma del saber propuesto por el genio de Aristóteles. Efectivamente: para este talentoso pensador las ciencias que integran el elenco de las “filosofías segundas” son solamente visiones parciales o particulares que se unifican o integran en la visión prácticamente planetaria de la “filosofía Primera”. Entre una ciencia y otra no media una distinción de especie, sino simplemente de grados superpuestos. Todo el saber ostenta el sello de garantía de la actitud interrogativa del hombre que indaga las causas de las cosas. Estas pueden ser inmediatas o últimas y, según ello, pueden brindar una perspectiva parcial o total, que son los pivotes que sostienen los dos grados existentes del saber científico. Para Aristóteles, en suma, la racionalidad humana despierta en la línea del saber con la expresión primaria y elemental del testimonio sensible que se ha dado en llamar “Modo de Saber Vulgar”. Por una inercia del conocimiento mismo la humanidad pasa, de hecho e históricamente, al dominio de un saber nuevo conocido con la denominación de “Modo de Saber Mítico”. Pero la inteligencia, como obrera insaciable del saber, no descansa y abre grandiosas perspectivas nuevas que conducen, finalmente, a la aparición del “Modo de Saber Científico”. En poco tiempo, la fertilidad de la investigación causal abre los grados fecundos de la Ciencia y de la Filosofía, pero constituidas en un plano inalterable de unidad: Respuesta inteligente del hombre frente a las cosas.

H:Síntesis de la Influencia Aristotélica
El poderoso genio especulativo de Aristóteles ha superado el tiempo y ha trascendido el espacio geográfico.

137

Su gran escuela, inmortalizada con el nombre de Liceo, funciona hasta su clausura definitiva, bajo la dirección de Estratón. Razones de intolerancia política mantienen oculto el nombre de Aristóteles hasta su reaparición en el siglo 13. En ese momento de apogeo de la Escolástica se incorpora decididamente al escenario del pensamiento medieval a caballo del Tomismo. A partir de ese instante su presencia no declina hasta nuestros días. Por la voz y por la pluma de Santo Tomás de Aquino trasborda sus aguas al gran movimiento intelectual que se conoce con los nombres de “filosofía Aristotélico Escolástica”, o también “Filosofía Tradicional”, o simplemente “Filosofía Perenne”. Por ese amplio camino, de la especulación medieval, finalmente pasa a constituir como el andamiaje conceptual de las grandes elaboraciones teológicas. Durante el siglo 16 y la primera mitad del siglo 17 inspira e ilumina la “Restauración Escolástica” que España lleva a cabo por acción de tres grandes escuelas: El Tomismo, el Escotismo, el Suarismo. Durante el período colonial el pensamiento de Aristóteles domina las cátedras universitarias del Nuevo Mundo. Avanza, como circula la sangre, por las venas de las escuelas españolas anteriormente nombradas: Tomismo, Suarismo, Escotismo. Esa influencia gravita en las más diversas disciplinas, como la Teología, la Filosofía, la Etica, la Física, la Sociología, preponderantemente la Política, etc. que se hace enseñanza en las clases del P. Antonio Rubio y que adquiere expansión cultural en la palabra del P. Godoy y muchos otros prominentes jesuitas. Aristóteles remansa posteriormente en “Latinoamérica”, conjugado con el “Legado Histórico” de la “Cultura Occidental Cristiana”, que España trasborda a las tierras descubiertas por Colón. Entre nosotros ostenta el sello de garantía de su Realismo Natural o su Realismo Personalista que puede ser la gran idea conformadora del “Cuerpo Histórico” alternativo entre el Individualismo Materialista, del bloque Anglosajón y el Materialismo Colectivista del Pacto de Varsovia.

138

Actividad Nº 7

1) En 10 renglones elabore un breve perfil biográfico de Aristóteles. 2) Complete el siguiente cuadro comparativo, respecto a las diferencias y semejanzas de Aristóteles con los otros pensadores.

AUTORES HERACLITO PARMENIDES PLATON

SEMEJANZAS

DIFERENCIAS

3) Enumere los aportes de Aristóteles al desarrollo del saber. 4) ¿Qué nueva definición de ciencia elabora este pensador? 5) Elabore un cuadro sinóptico de la visión integradora del saber que explicita Aristóteles. 6) Elabore un cuadro sinóptico con la clasificación de la ciencia. 7) Complete el siguiente cuadro de definiciones de las características principales de la ciencia.

DEFINICIONES Pluralidad de Conocimientos Universalidad Sistematicidad Causalidad Certeza

8) ¿Qué nueva relación establece Aristóteles entre los sentidos y la actividad de la inteligencia? 9) Explique la doctrina de la Abstracción .

139

140

DIAGRAMA DE CONTENIDOS - UNIDAD VIII
- Eclectismo - Estoicismo

APORTES DE ROMA

NEOPLATONISMO

APORTES DEL HELENISMO

DESARROLLO INTELECTUAL DE ALEJANDRIA

141

- Expansión

CARACTERIZACION GENERAL

DESARROLLO INTELECTUAL DE ATENAS - La Academia - El Liceo - La Escuela del Jardín - La Escuela del Pórtico - Escepticismo - Cinismo

POSTRIMERIAS DEL HELENISMO

142

UNIDAD VIII APORTE DEL HELENISMO AL DESARROLLO DEL SABER CIENTIFICO 1. CARACTERIZACIÓN GENERAL
Se conoce con el nombre de “Helenismo” al período histórico que sigue a la muerte de Aristóteles y que coincide con la expansión imperial de Alejandro Magno. Es unánime asignarle dos acontecimientos terminales: ya la famosa batalla de Hercopetra, ya la conquista de Alejandría por Octavio Augusto, después de su gran victoria de Actio. La expresión “helenismo” ha sido acuñada por Droyssen. En sentido estricto designa el proceso histórico de profunda transformación que convulsiona al mundo antiguo. Recorre, efectivamente, la “polis” griega una voluntad revolucionaria que hace tambalear los pilares del régimen social, del sistema político, del conjunto de ideas y de costumbres que caracterizaban su desenvolvimiento histórico. Ese fenómeno ocurre cuando se instaura el “Imperio Alejandrino”; como consecuencia del choque violento y frontal entre dos mundos conceptuales distintos: el helenismo, centrado insobornablemente en la vida de la “polis”; el macedónico, abierto hacia una concepción imperial. La gigantesca realización político-cultural que promueve Alejandro Magno, con sus heroicas conquistas militares, pivota sobre tres importantes puntos de apoyo: a) La formación de monarquías independientes con dominio político sobre bastas regiones geográficas. La misma Grecia se incorpora, como simple provincia, a uno de esos reinos. b) La ampliación del horizonte geográfico con la conquista de casi todo el Medio Oriente. c) La implantación de un sistema de vida establecido sobre dos ideas totalmente nuevas: el ecumenismo y el cosmopolitismo. Atenas cae también vencida bajo la espada imperial de Alejandro Magno y posteriormente de Roma. Sin embargo ocurre un fenómeno curioso: vencida en la guerra triunfa en el pensamiento y en la cultura. Todos los centros hegemónicos que le suceden llevan la impronta de su recia espiritualidad. Eso ocurre con Alejandría, con Pérgamo, con Laodicea, con Antioquía, con Tarso, con Efeso y finalmente, con Roma. Esta línea de influencia es tan poderosa que llega a España por las aguas del Mediterráneo e invade Oriente por la ruta de Persia. Cuando el poderoso dominio imperial de Roma toma la ruta de su decadencia hace su aparición el Cristianismo. Este hecho provoca un acontecimiento singular: la coexistencia, en tiempo y en espacio, de dos vigorosas fuerzas espirituales. Por un lado está la Revelación Cristiana, por otro lado se ubica la Cultura Helenística. Esta convi143

vencia plantea, naturalmente, un sistema de interrelaciones que sigue un doble camino: de un lado, un movimiento de helenización del cristianismo; de otra parte, un proceso de cristianización del helenismo. A esta luz, integran el Helenismo tres grandes corrientes, que son: a) Corriente helenístico-alejandrina b) Corriente helenístico-romana c) Corriente helenístico-cristiana. EDAD ANTIGUA

144

2. DESARROLLO INTELECTUAL DE ATENAS
Atenas mantiene una firme hegemonía científico-filosófica a pesar de su derrota política. Sus principales centros intelectuales son:

a) La Academia
Esta escuela, fundada por Platón, mantiene su impulso inicial tanto bajo la dirección de Espeusipo, cuanto de Jenócrates. Este recio pensador provenía de Calcedonia y rigió la Academia durante veinticinco años. Posteriormente decae en su rigor científico y en su dedicación a la investigación.

b) El Liceo
Esta obra de Aristóteles conserva su fuerza y su prestigio bajo la dirección de Teofrasto. Cuenta con el apoyo desinteresado de Demetrio de Falerón. Le confieren nuevo impulso Estratón y Lycón de Proas con una especial dedicación al estudio de la lógica, la Metafísica, la Moral, la Política, la Psicología y la Física. Con Aristóxeno cae en el Materialismo. Sufre grandes ataques por razones políticas hasta su definitiva clausura.

c) La Escuela del Jardín
Ha sido fundada por Epicuro, natural de Samos. Ella difunde la corriente doctrinaria que se conoce con el nombre de Epicureísmo. Este gran movimiento pone su fuerza en el estudio de la Etica y centra la moral en la felicidad de la vida presente.

d) La Escuela del Pórtico
Ha sido fundada por Zenón de Kitiön. Su enseñanza forma un amplio y vasto movimiento intelectual, que se conoce con el nombre de Estoicismo. Su punto de apoyo está en una concepción ética que parte del Cinismo. Su desenvolvimiento histórico y conceptual atraviesa tres etapas: a) Estoicismo primitivo b) Estoicismo medio c) Estoicismo nuevo. El “Estoicismo primitivo” adquiere fama por una polémica muy difundida contra los Académicos. Tiene como figura relevante a Crisipo, llamado “Segundo fundador de la Stoa”. Pone su eje doctrinario en la virtud y un especial concepto de lo natural. En materia teológica cae en el “inmanentismo”. El Estoicismo Medio deriva, con Panesio y Posidonio, al eclecticismo.

145

e) Escepticismo
Renueva la gran corriente de pensamiento que caracteriza a la sofística y que niega la certeza del conocimiento humano. En el siglo III reaparece en Atenas con tanta fuerza que se impone como una dirección del espíritu. Sus modalidades son:

a) Escepticismo antiguo: Se lo llama también Escepticismo radical, absoluto o simplemente, Pirronismo. Lo origina Pirrón de Elis. Sostiene como eje doctrinario la negación de un criterio de verdad y resucita el viejo recurso de los llamados “errores de los sentidos”. b) Segunda Academia: Tiene como fundador a Arcesilao. Vuelve por los fueros de un escepticismo probabilista, fundado en la opinión. c) Tercera Academia: La funda Carmeades. Contra los estoicos niega ya la teoría del consentimiento universal, y la providencia divina. d) Cuarta Academia: Es menos famosa que las anteriores. La integran Metrodoro, Filón de Larisa y Antíoco de Ascalón. Su propósito es resucitar el auténtico platonismo. Sin embargo cae en una versión ecléctica casi grosera y sin elevación intelectual. e) Eclecticismo: Surge como una actitud de compromiso frente a las controversias entre los académicos y los estoicos. Carece de relevancia a pesar de su postura conciliatoria. f) Cinismo
Clausura históricamente la vida intelectual de Atenas. No tiene gran altura doctrinaria. Prefiere el aspecto literario al movimiento de las ideas. Se remonta a Diógenes de Sínope, de quien toma la idea de la virtud como principio de liberación del alma. Sin embargo cae en el hedonismo. Bión de Barístenes adquiere numerosos discípulos que prolongan el Cinismo, hasta muy entrado el siglo I de la era cristiana.

3. DESARROLLO INTELECTUAL DE ALEJANDRÍA
Alejandría ha sido fundada probablemente por Alejandro Magno, casi en la desembocadura del caudaloso Nilo. Le toca en suerte a Tolomeo Soster cuando, muerto Alejandro, se produce la fragmentación de su poderoso imperio. Tolomeo funda el “Museo” al lado del palacio real. Tenía, este, como función primordial la enseñanza de modo que se erige en un bastión de la cultura egipcia y de la ciencia. El “Museo” es enriquecido con la “Biblioteca”. Esta institución llega a ser la más fabulosa de la antigüedad y de los primeros siglos de la Edad Media. La incendian los bárbaros hacia el siglo IV.

146

En la cultura alejandrina sobresalen dos orientaciones principales: a) el cultivo de las matemáticas; b) la preferencia por las Ciencias Naturales, probablemente inspirada por Demetrio Falerón, que brillaba en el Liceo. En Geometría han descollado dos grandes personalidades: a) Euclides: autor de los “Elementos”, la obra más famosa y refutada de su tiempo; b) Arquímedes de Siracusa, célebre por su frase: “Dadme un punto de apoyo y yo removeré la tierra”. En Geografía domina la personalidad de Erastóstenes de Cirene, bibliotecario del Museo. En Astronomía adquiere renombre Aristarco de Samos, metafóricamente llamado por los historiadores el “Copérnico de la antigüedad”. En Medicina triunfa el genio de Herófilo de Calcedonia, consumado anatomista y fisiólogo. El Arte se inmortaliza con el famoso conjunto del Laoconte. Los estudios bíblicos culminan con la legendaria “Versión de los Setenta”, entendida por muchos escrituristas como superior a “La Vulgata” de San Jerónimo. Un signo de cansancio del empuje intelectual es un brote escéptico, que señala el atardecer de la cultura alejandrina. Tiene poca duración pero produce un impacto profundo. Su primero y más famoso representante es Enesidemo de Cnosos. Su contribución al saber forma tres legados capitales: a) Su célebre obra titulada “Discursos Pirrónicos”; b) Su replanteo y reformulación del “Escepticismo Absoluto o Radical”; c) La formulación de “diez tropos”, frutos de su genio y de su originalidad. Le sigue en importancia y fama un ingenioso pensador llamado Agripa. Este perfecciona la lista de tropos, legada por Enesidemo, con cinco más y la convierte en argumentación clásica de todas las tendencias escépticas que conoce la historia posterior del conocimiento humano. Esos principales “tropos” o “argumentos” son: a) La disparidad de opiniones entre los hombres; b) El recurso dialéctico a un “proceso llevado al infinito”;
147

c) La idea de una relatividad universal; d) La hipótesis o petición de principio, que consiste en suponer lo que se debe probar; e) El “argumento del dialelo” o “círculo vicioso”, cuya entraña consiste en la negación de un criterio de verdad. La personalidad más relevante del escepticismo tardío es Sexeto Empírico. Sus principales obras son: “Esbozos Pirrónicos”, “Contra los Académicos”, “Contra los Dogmáticos”. El pensamiento filosófico de Sexeto Empírico revela un matiz fenomenista. Se suele citar como documento decisivo aquel pasaje que dice: “Nuestro escepticismo consiste en distinguir las esencias de los fenómenos. Aquéllas no son conocidas, pero quienes digan que a éstos no los conocemos no nos entienden”.

4. EL APORTE DE ROMA AL DESARROLLO DEL SABER
Roma inaugura su historia cultural con una abierta y explícita oposición a la filosofía. Existía un criterio bastante extendido de que las doctrinas filosóficas no eran convenientes para la educación de la juventud. Roma tendía a privilegiar el afianzamiento de un sentido práctico y ejecutivo en desmedro de la tendencia contemplativa y desinteresada del saber. Sin embargo, la historia cultural de Roma recuerda nombres de ilustres pensadores que han enriquecido tanto la vida republicana como la imperial. Esos principales hitos son:

a) El Eclecticismo
Esta tendencia conciliadora parece haber sido la primera modalidad filosófica del pensamiento romano. La representan dos personalidades descollantes del mundo romano, como Marco Terencio Varrón y Marco Tulio Cicerón. Cicerón ha brillado principalmente por su elocuencia. Sus famosas “Catilinarias” perfectamente se pueden parangonar con las célebres “Filípicas” de Demóstenes, el genio de la oratoria griega. A Cicerón le toca denunciar, ante el Senado la conspiración de Catilina contra la estabilidad institucional de la república.

b) El Estoicismo:
Esta moda del pensamiento ateniense, que aparece en su momento de mayor decadencia intelectual, invade la mentalidad dirigente de la Roma de los Césares. En esa línea se ubica Lucio Anneo Séneca, prestigioso personaje de la corte de Nerón, que con orgullo ostenta su origen cordobés. Otros importantes y conocidos representantes son Epicteto de Hierópolis, esclavo liberto, y el propio Emperador Marco Aurelio, sucesor de Trajano.

148

5. POSTRIMERÍAS DEL HELENISMO
Los siglos finales del helenismo se caracterizan por una suerte de atmósfera, colectiva de desaliento espiritual y de confusión de ideas. Esa situación de gran escepticismo, frente al destino histórico del Imperio, se extiende desde un siglo antes del nacimiento de Cristo hasta los dos primeros siglos de la era cristiana. El mundo romano vive como una sensación de agotamiento en el que curiosamente entrecruzan sus líneas el Eclecticismo y el Escepticismo. Estas dos funestas enfermedades del espíritu y de la razón han desplazado el eje de gravedad de la vida y la cultura de Roma hacia lo irracional, lo emotivo, la práctica y la acción. Con ello, los grandes temas teóricos han quedado marginados y la preocupación se ha centrado en la Moral y en la Religión. Desde un punto de vista antropológico se asiste a un profundo cambio de la personalidad. El hombre vive como desorientado y preso de un sentimiento convulsivo de insatisfacción, de inseguridad y de ansiedad. Busca afanosamente nuevos ideales de salvación y nuevos centros de equilibrio. Estos parámetros psicológicos, que diagraman la nueva humanidad que se insinúa, orientan las espectativas hacia dos curiosas modalidades de la vida irracional: a) la espontánea aceptación del ocultismo y de toda clase de fuerzas mágicas; b) el retorno a la práctica de ritos paganos de origen mitológico; c) la creciente expectativa por el cumplimiento de un plan mesiánico de salvación individual y colectivo; d) la consideración acerca de la superioridad de la Biblia con relación a las doctrinas filosóficas y a las conclusiones científicas. En este marco concreto los judíos alejandrinos lanzan la propuesta de una conciliación del Platonismo con la Revelación Mesiánica. Tal sincretismo doctrinario constituye la médula del pensamiento filosófico de Filón de Alejandría. Era Filón de Alejandría la mentalidad más preclara de su tiempo y el talento más firme del neoplatonismo judaico. No representa un genio sistemático a lo Platón o Aristóteles. Su pensamiento se nutre de elementos heterogéneos que provienen de Platón, de Aristóteles, de los estoicos, de los pitagóricos, del profetismo bíblico, del Salterio, etc.. Carece de ingenio y de talento para reducir todo ese aporte aluvional a la unidad de un sistema de pensamiento. Con todo, su influencia ha sido enorme y duradera, a tal punto que todo el Neoplatonismo posterior, ha dependido de su escala jerárquica ascendente y descendente de seres. Otro movimiento que retoma los hilos de esa sensación de abatimiento es el intento de restauración del viejo pitagorismo. En esa línea se mueve Apolonio de Capadocia, fundador del Neo-pitagorismo.

149

En sentido estricto el fervor pitagórico es solamente una cortina de humo. En el fondo se trataba de la conformación del “Neo-platonismo”, el movimiento intelectual más representativo y original del ocaso de la cultura helenística. Su gran motor es Plutarco, proveniente de Queronea y hombre de confianza de Trajano. Su doctrina reviste una fuerte inclinación moral. Da cuenta de ello el mismo título de una de sus obras “Moralia”. Pasa a la inmortalidad, como pensador y escritor, por su famosísima obra “Vidas Paralelas”.

6. EL NEO-PLATONISMO
Se llama Neo-platonismo a la corriente de pensamiento más relevante de las postrimerías del helenismo. En Alejandría se manifiesta hacia mediados del siglo III. En poco tiempo gana grandes espacios geográficos que recorren la línea de Atenas, de Roma, de Antioquía y de Pérgamo. Pretende ser una restauración de Platón, pero desde la perspectiva indirecta de Filón de Alejandría. Es frecuente señalar como iniciador del Neo-platonismo a Ammonio Sakkas, discípulo predilecto de Potamón. Sin embargo, el verdadero genio de la escuela de Plotino, natural de Lycópolis, ciudad de Egipto, y justamente discípulo de Ammonio. La obra cumbre de Plotino lleva el título de “Enneadas”. La forma un conjunto de seis lecciones con nueve tratados cada una. En sus páginas condensa la enseñanza oral a sus numerosos discípulos. A los cincuenta años de edad dicta esas lecciones, porque una ceguera prematura y progresiva le impedía escribir de puño y letra. El Plotinismo representa, en su contenido doctrinario, el último intento pagano de explicación racional del universo. Plotino se muestra, en todo momento, como un hombre de gran erudición. Conoce y domina la tradición filosófica anterior a él y la ciencia contemporánea. Supera a Filón de Alejandría en vuelo especulativo y en capacidad de síntesis. Toma de él, como punto de partida de su sistema de pensamiento, el esquema jerárquico de seres. Pero, sin la luz de la Revelación, camino por el filo del cuchillo de una procesión emanatista, desde el Uno, que arrastra su doctrina hacia un “panteísmo dinamista”, al decir de Zeller, o de un “panteísmo emanatista”, como prefieren llamarla casi todos los historiadores de la filosofía. Plotino rectifica a Platón cuando antepone el “Uno” a las “Ideas”. Esta es, en efecto, la primera “hipótesis árquica” que existe. De ella proceden, por emanación, tanto las “hipótesis intermedias” cuanto los seres singulares que forman los grados más bajos de la escala ontológica. El desarrollo dialéctico de su doctrina contempla los siguientes módulos:

a) El Uno: Es la suprema realidad que existe y el “primum cognitum” a la vez. Este conocimiento contemplativo del Uno fecunda a la inteligencia de modo que le permite conocer hasta los seres singulares.

150

Esta afirmación es precursora del Ontologismo, de Nicolás Malebranche, en la Filosofía Moderna.

b) Inteligencia Cósmica: Constituye la segunda hipóstasis árquica. Emana del Uno. Su forma de conocer es la contemplación, vale decir, ese modo directo de visión que desplaza a las “especies” del conocimiento discursivo. Las ideas flotan en la “Inteligencia Cósmica”. El conjunto de todas ellas forma el “cosmos noetris” de Platón. Cada idea es como el modelo, el proyecto o el “arquetipo inteligible” de las cosas que existen. c) Alma Universal: Es la tercera “hipóstasis árquica”. Forma el “mundo inteligible”. Debajo de ella se ubica el mundo sensible, en el que reina la singularidad.

Expansión del Neo-platonismo
La doctrina de Plotino ha tenido una repercusión profunda y duradera en el pensamiento posterior a él, ya pagano, ya cristiano. Esa influencia se alarga hasta el siglo XIII. Entre los más eminentes seguidores figuran: a) Porfirio: serio pensador, autor de “Isagoge”, que ha tenido una preponderante influencia en los primeros escolásticos. b) Jámblico, en Siria. c) Máximo de Efeso, en Pérgamo. d) Proclo, en Atenas. e) Cayo Mario Victorino, en Roma. f) Macrobio, en Occidente. g) Calcidio, también en Roma. h) Maulio Severino Boecio, célebre por sus definiciones y autor de “La consolación de la Filosofía”, escrita en la cárcel. Junto con Marciano Capela se ubica como a caballo de dos mundos: el de la Edad Antigua y el de la Edad Media.

Elabore un cuadro sinóptico general con los aportes del helenismo.

151

Actividad Nº 8

152

EVAL ALU FICHA DE EVALUACIÓN MÓDULO ÚNICO
Sr. alumno/a: El Instituto de Educación Abierta y a Distancia, en su constante preocupación por mejorar la calidad de su nivel académico y sistema administrativo, solicita su importante colaboración para responder a esta ficha de evaluación. Una vez realizada entréguela a su Tutoría en el menor tiempo posible. 1) Marque con una cruz MÓDULO 1. Los contenidos de los módulos fueron verdadera guía de aprendizaje (punto 5 del módulo). 2. Los contenidos proporcionados me ayudaron a resolver las actividades. 3. Los textos (anexos) seleccionados me permitieron conocer más sobre cada tema. 4. La metodología de Estudio (punto 4 del módulo) me orientó en el aprendizaje. 5. Las indicaciones para realizar actividades me resultaron claras. 6. Las actividades propuestas fueron accesibles. 7. Las actividades me permitieron una reflexión atenta sobre el contenido 8. El lenguaje empleado en cada módulo fue accesible. CONSULTAS A TUTORIAS 1. Fueron importantes y ayudaron resolver mis dudas y actividades. 2) Para que la próxima salga mejor... (Agregue sugerencias sobre la línea de puntos) 1.- Para mejorar este módulo se podría ................................................................................................................................
.......................................................................................................................................................................................................

En gran medida

Medianamente Escasamente

SI

NO

3) Evaluación sintética del Módulo.
.......................................................................................................................................................................................................

Evaluación: MB - B - R - I 4) Otras sugerencias.............................................................................................................................................................
.......................................................................................................................................................................................................

153

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful