Made in Mexico: la Historia por decreto Jesús Gómez Fregoso

2012-09-28 • Acentos

Aunque la historia oficial ignora la fecha del 27 de septiembre, día en que se consumó la Independencia, yo ayer recordé la fecha en que Don Agustín de Iturbide, con la bandera tricolor que él inventó, entró triunfante a la ciudad de México para festejar el fin de la guerra y se desvió de su camino, por la actual avenida de 5 de mayo para tomar la calle de San Francisco, actual calle de Madero, para saludar desde su caballo a Doña María Ignacia Rodríguez de Velasco, la hermosa Güera Rodríguez. Por supuesto que la historia oficial no recuerda nada de eso, pero afortunadamente la historia oficial de México no es la Historia, con mayúscula, y digamos que desde que en Grecia nació la Historia, Tucídides, casi contemporáneo de Herodoto, insistía en que la Historia se esforzaba en “explicar y comprender” el comportamiento humano; pero en nuestro México, medalla de oro en el surrealismo, la revolución y después Echeverría han decretado lo contrario. En eso tuvo un papel relevante Antonio Díaz Soto y Gama, abuelo de mi querida alumna Paty Gama, a quien por desgracia no he vuelto a ver desde los lejanos años setenta en el ITESO. Pues Soto y Gama, destacado orador en la Convención Revolucionaria de Aguascalientes en 1914, entre las muchas maravillas que pronunció, afirmó:
“la Historia consiste en juzgar a los hombres, es cosa de mojigatos, de beatos, podía yo decir de imbéciles, negar a la Historia el derecho de hacer su papel. El papel de la Historia es denigrar al canalla y ensalzar al verdadero héroe; el papel de la Historia está en demostrar quiénes son héroes y quiénes no lo son…

¿Iturbide es héroe o fue traidor? Es lo que tenemos que demostrar, estamos obligados a demostrarlo, y no en una academia, sino en este congreso… ¿Qué es eso de venirnos a decir aquí que una academia de historia es la única que tiene que juzgar de los hechos buenos o malos realizados en el curso de la historia de un pueblo?.. La historia tiene que ser un fallo justiciero que premie o castigue, que enaltezca o infame… Los muertos mandan y por eso, en acatamiento a la voz de nuestros muertos, hay que borrar el nombre de Iturbide”.

Aunque Díaz Soto y Gama en la Convención, representaba a Zapata y no a Carranza, su visión de la historia se impuso. Prosiguiendo en la línea del surrealismo, recordemos que Luis Echeverría, marido de “la Compañera Esther”, ya había decretado que unos huesos que encontró Eulalia Guzmán en el templo parroquial de un pueblo de Guerrero, eran los de Cuauhtémoc, aunque luego la comisión científica, nombrada por el mismo Echeverría, dijo que los huesos eran de una mujer mestiza; pero la historia ya estaba escrita por la afirmación dogmática del primer mandatario. En septiembre de 1971, un decreto aprobado por el Congreso de la Unión, a iniciativa del Ejecutivo Federal, dictaminó:
“Articulo 1º. Los tres poderes de la Unión celebrarán los 150 años de la iniciación de nuestra vida independiente, el día 27 de septiembre del presente año, con una solemne ceremonia cívica en honor del general Vicente Guerrero, que tendrá lugar en la ciudad de Tixtla de Guerrero, del Estado que lleva su nombre, lugar en donde nació este denodado defensor de nuestra libertad”.

Resulta obvio, aunque el decreto no lo señala, que el homenaje se organizó por considerar a Guerrero como el consumador de la Independencia el 27 de septiembre de 1821; lo que sí se afirmó

expresamente en el texto de la exposición de motivos enviada por Echeverría al Congreso:
“El hombre de Tixtla, modesto y noble… es el caudillo que hace posible el triunfo del pueblo frente al dominio colonial…Su intuición histórica y su actitud plena de desinterés y patriotismo lo caracterizan como genuino consumador de la independencia”.

Obviamente que ni siquiera se menciona el nombre de Agustín de Iturbide, a quien “la academia”, como dijo Soto y Gama, reconoce indiscutiblemente como el fundamental consumador de la independencia. Todas las “academias” y escuelas de Historia deben modificar sus programas: la Historia no nació con Herodoto, Tucídides, Tito Livio y Tácito: la Historia nació con Soto y Gama y Echeverría, padres de la Historia por decreto.

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