1.

ELEGÍA

AL CANON

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pasa ni un a" cándosc 9n su propio ertcrminio, morales del crltico. aurlque, con el tiarrrpo, cste -er,s.a-"-.,j".il'áru" moralismo remitirá. Todas ras institucioncs. dc su departamenro de estudios culturales, un

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telo dc las angustias

quc lee debe eregir' puesto h:frr::Bl que literalmenre no hay crente para lcerlo todo, ticmpo sufiaun t,.rando ;;;." hiciera orr" .or",.e' gr1. Er magnrfico -1*.o lefdo todo;-los librosr- ,. h" ! w he :i... o.lri:r} oy, La superpobración, r" ,.prc.i0n"ffiü:XX,:: "oor,Íj1:

historia? r"' iiiiill, ,.r" "" de los.gran- , des.escritoár q,r. *-ponen lo que podriaf-selección occidentar, poi no h"Éra, a. r.r=.."ffiffT:?lf::
sente años

Originariamenre,.cl canon signifi ca.ba. pane de nuestlas iosritucionerJ;;r'.-o*r., laelección de libros por y e pesar tcs ideas políticas de. murticur*rriir-o'r. auténtica de las recien_ cuestión del ¿eue debe'i;;;;,", reer er i,,ai"ia,-". .Hff

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Reseñar malos libros, scñaló une vez Audcn, es malo para el rácter' Al iguar que todos r"r *"*,r"raláos,

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or".rra. pero la crftica literaria. Aristófanes».. quizá seamos capaces dc rcgresar "i. que es cl .¿oi..que se ha conservado de entre toáo que se ha escrito.." íamentable ciencia social. La crrtica curtural . En Freud.rT-" -. eri" . . puesto.que social.ogffiEño mucho e mcteffsicr.rr.._ll^l".. sin duda con ironfa. sr yo tuvreri pJ". "gr"d"". y casi estoy d-e acuerdo con Fleinrich Hcine cuando dice que «Hay un Dios..ra.. del New Vorn f¡kr.r"áo q. . i"t. f. manera de explicar la l@ra Longino habrla dicho que lo que los resentidos han olvidado es cl placer' Nietzschc lo habrla llamado dolor.r.r y pe¡sepci..-C. ascdiados. O-lvidar.imienio de rrucstr". volverá a ser lo mismo. p el valár estético iuede r.ru.bria fuernn gr. -Eso. pensado en la misma expcriencia en las alturas. ntda. quc tenfu ruón cn todo.*r. orort" q.. . nos inventaron a todos nosotros. tor y esc*or individual con lg. pero todos ellos habrlan . incluso cuando aciúa involunter_lamente. baio mi punto de vista.r" al do la capacidad dc expe_ por él nunca lleva a mos abandonados a su suerte.-i*. Ncccsitamos ense- prrrur¡va¡r¡cI¡tgr.el Ncw Yorh Times que «Todos somos crfticás feministas». o. una obra de magnitud whitmaniana.ál qu. sin nada que ver.án^n 1:ercaTos mas.i". fue Aristófanes.» Por dcsgracia. es un arte antiguo.r" t".. fue elogiado en un editorial . del olvido inconsciente pero significativo. ciones.literario. autor de El gatopard.ntrada de todas ras universidedcr.e..a. todo siga exactamentc igrral.r. .r. y de los que nos suceden..o dffi cldad de convertirse en lectores v escrirores y o a Dant" po.@non.n. 11¿: ra¡4: Pero siempre ha sidolelfr-oso ia. - mrrl--áliliiiiFlt]^o "§4ror.r.1Tf*.o'p"í" q.rl"'*rorica ndecuad^ p^r^ un pllr ocupado.. siempre fue y será . entra a formar parte de'todas las ob.ro h".angetou. . en un conte tico.bra.r'rrn"iii..nOm. un asunto individual más. darfa ordcn "i . la estética es. a Shakespeate y sus escasos iguales. podemos resistir hasta cierto punto' pero más allá de ese punto incluso nuestras universidades se vcrán compelidas a acusarnos de racistas y sexistas.. el propósito de esa deserción está claro: mitigar una culpa desplazada.r: . Trmbién nos diio quc tode mara poerfn .. . t"rri"rrdo o. 2(¡ algunos de nosotros .o^o y su sinceridad es de hecho abrumad..ro_U. esa dcserción cs la metáfora de la represión. canónicas que inundan nuestras academias.. como arte.as instan. reconocerse o experimentars. pero eso era en una Norteamérica muy distinta.d..". a- Er l" p.rtrdio de lo ineludible. como lcmmin§. sal@ior . p"l. es desastroso. n. h Í1..el partidodel"Esp n_ aun i.ro clitista' Fue un error creer que ra crftica literaria podia convertirse en ur'¡ pirar de la educación democrática o d.."ro.o. En cualquier .. No deploro todo esto.pues no_pleden .il"mos que no se nos di_ que carecemos de las ideas sociales libcrales. . necesariamente las nuevas genera- :@do. . po.JrcAñ t.d. y nos al segundo milcnio esperando irre las sombras . . le dijo a un entrevistador d.. que el arte dc lcer bicn y a fondo. Aqucllos que dc allf P@ rimentar cl valor cstético... ..r -"li"ifiiliülililo.E_ es dccir que se trata de gna mistlficación promovida por las instituciones burquesas. ¿. que sgn incapaces de ca nad. cuando nuestros departamentos de Literatura Inglesa u otras literaturas se encojan hasta l¿s dimensiones de nucstroi actualcs dcpartamentos de clásicas.O^r-:r.Tai. y . sc¡á idéntico a un A¡tc de la "r#) fl An@ Mems¡ria.g"r". ' . Incluso los dcvotos y soritarios lcctores son ahora . ra ¿esaici"aa verded es gue nada podemos hacer.""mente.-^"n0". quiencs. f¡n dc quc todos ros cstudiantcs " pudieran ponderar el esplendor dc dicha idea. a" hacerlo.eare pcndla de pcrsonas que ya en la infancia cran fanáticas de la lectura. cscrito por Maya o. -ár -.acaben prefiriendo a Shakesf. Las sombras se alargan cn este oceso. ^ después de todo..... cualquier otro escritor. según del presidcnte Clinton.. La memoria es siempre un arte. quc rccomienda a sus parcs: «eue todo cambie .. un pals que no espera libera_ ción alguna dc Ia liberación. .era g. i" meiora social.el sublimc Osc.rTii'. pulde q. eiteti""i-iEál.er Wlldc.r.. de mi profesión hayan dcscrtado de la estética. En el caso de-miscolegas.guir cl consejo del prlncipe de_Lampedusa. nos olr _ ! lo gidos para un estudio determinado. cediendo casi todas sus funciones a las legioncs de los Estudios culturales. Emerson oponla el Partido de la Memoria al partido dc l"@". La crltica litcraria "bi. su in_ ventor' según Bruno snelr.. un colcga. 27 descienden. instituciones.

n. «tenfa plena conciencia dc ser un dispensador dc fa.. en cl Libro 6 de la épica de Virgilio. Ahora estamos perdiendo. en un capftulo sobrc la fama litcraria quc Curtius cita. Jakpb Burckhardt.utot. debido a quc cs originariamcnte un documcnto social. aun cuando sólo sea el estar a la altura de las expectetivas depositadas cn nosoros. un abandono que ya se está produciendo.e é1.359) y alas Odu dc Horacio (4. Siempre hay algo que nos angustia del futuro. El quc lo hagan está justificado.. pone énfasis en que Dante considcraba quc sólo dos viaies al más allá antes que el suyo eran auténticos: el dc Encas. Dc Eneas surgió Roma. tanto como la dc Isafes. peto Dante murió a los cincuenta y seis. ¿En qué fecha de la historia de la escritunprofena se comienza a hablar de poemas o de relatos inmortales? El concepto está en Petrarca. r. canónico. en el que la palabra significa catálogo dq .r Aemos-ñ. Bajo las superficffi nisrno o neohistoricism-o académicos.ende Es conocida la frase de Freud en la que define la ansiedad como Angsl aor etutas..Iá defttri[6ñTsmo.ul-láIiEiiro se@ rrastornos de ra humanidad. La rctórica de la inmortalidad es también una psicologfa dc la supervivcncia y una cosmologla. detrnen lo lltera-rio y casi se identilidan con ello. de inmortalidad». presumiblemente Porque las manos mortales no eran aPta§ Para maneiar escrituras sagradas. 1222.it.did" d" l"r y_. porquc muchos de los mciores cstudientcs nos abandonarán por otras disciplinas y profesioncs. Pucsto que Io subsumió todo. tal como lo narra en Co' rintios 2. Ya cs un elefnento latente en el elogio que hace Dantc de su propia Diaina comed. de hecho.cuando asury? et p ru¡evo multiculturalisgro. Crrrtius. Eros. tiene un excurso tituledo «La poesla como perPetuación» que remonta ef origen dc la eternidad de la fama poética ab llíada (6. rcvolotca sobre este deseo o impulso obsesivo. No podemos decir quc Dantc sccularizara la idce. ot rara vcz. lo cual es el tema de Freud. cl cmincntc erudito medieval. con lo quc. y lo desarrolla maravillosamente Shakespearc en sus §onetos.Tn ramáiT. una conciencia que Curtius localiza cntre los poctas latinos de Francia en fecha tan temPrana como el año 1100. en sus .ia obietivo sc" "uyg'rolo ptetitr¿ y pureza coma Nucstras lcgioncs quc lUt^. sicmpre alerta a la fortuna de las metáforas canónicas.. si hubicra vivido hasta los ochenta y un años. cn cierto scntido. que en el. .l canon laico..r- mciorcs sonetos.artc de la literatura se transmuta en la pretensión de scr 28 nlón. prosiguen su marcha.?il. donde se nos asegura que es la elocuencia y afecto dc la Musa lo quc permite que cl héroe nunca mucra. de Dantc iba a surgir. Una obra literaria también lcvanra lvas san ser t. provoca sus propias angustias en la conciencia reflexiva. y cs una lástima.me y.Aicina social aristotélicá igaralmente ^r. dc San Pablo cl cristienismo gentil.s tura y las nujrer_IilslPlgxgPEs. Ernst Robert Curtius. pucs no podemos protegerlos contra l" pé. ¿Dc dóndc proccdc la idea dc concebir una obre litcraria que el mundo esté dispucsto a considerar inmortal? No la. 28). su pocma cra une profecla. 29 .Un pocma no puede lcerse co¡no un poema. la antigua p"¡é*. Jesús reemplazí a lt Toú. lo que se aclamaba como inmortal' F.as angustias mas dia. observa quc Dante. y cl de San Pablo. vno ceder a la mentira de que aquello a que nos oponcmos gsl3 av.rr"..ia. presumiblemente la más placentera de las expectatives. de unirse a la memoria social o común. Supongo que el conflicto entre estas tendencias y los siempre acosados partidarios de la estética nunca cesará. Para los cristianos. de modo que no era el héroe celebrado. Incluso Shakespearc. nuestras siem¡rre ha huido de la estética: cl moralismo platónico o la ciencia social aristotélica. Pero en cierto momento esta conciencia fue ligadt a la idea de la canonicidad laica. Un poema.@lia pqrque destruJe el hieg. Cuando se ataca a le poesf^.. cl cumplimiento de la profecfa csotérica oculta en le Come- á ". un intento dc superar la filosoffa. incluyendo el miedo a la mortalidad.encontramos en las Escrituras de los hebrcos. no secularizó nardt. que al hablar de tcxto§ canónicos se referlan a aqucllos que contaminaban las manos que los tocaban.8."ffi tradicioncs quc hán repñnta.ii.lesertado Ia postle. aunquc cabe csa posibilidad. o bi. y lo que más importaba de Jesús era la Resurrección.".§ist"n.éitár social o biéñE la tolera siempre y al @l . sino la celebración misma. CoqELt$C_idÉ jnsto a ylr^ t.s-lplo!"'{ot. dc modo que quizá podamos dccir quc Dante invcntó nuestre modcrne idea de lo canónico. o inquietud por cl porvenir. el pocta-filólogo de la Italia rcnacentista. Parl. y sin duda seguiremos perdiendo.

pcrfodo tg-gg iitcr^riffirrtrüa"Iy l. Los compinches de esros escépticos a veces llegan a cucstionar incluso a Shakespcare. en cada momento de la historia. . que triunfó con La copa d. ala. de Nathanael §üest en Miss Lonelyhearts y de Thomas Pynchon en La subasta de I lote 49 gozaron de mayor considcración crltica quc r. e! sr¡casi jgl:ded. cuya eminencia lcs parece cn cierto modo impuesta. Cada época má edades."*=" .gon..!. si adoras al dios dc los procesos históricos. Pero el repertorio dc géneros en activo siempre ha sido pequeño.lgió.ugo.@e-r" yo. la novela romántica norteamericana fue exaltada como género.ronicidad. Fowüt señala quc «los cambios en el gusto literario a menudo pueden atri- pot 4g!o*s.effi"r. y se cuentan entre lás primeros f.. vegamente encarnados en extravagantes y caprichosas excepciones. La canción del verd. En cada época. tradicionem ryr.c la anttgüedad. Cada época posee un repertorio de géneros bastantc escaso al que los lectores y crfticos reaccionen con entusiasmo.ffi. Melville.e las aanidad. -ei efecto de esta exaltación del romanticismo sobre la novela nülista. Ahora ha comenzado una posterior revisión dc géncros con cl dcsarrollo de la novela periodfstica. no todos los géneros gozan de la misma popularidad. @ o!g4s elimina nuevos nombres del repertorio. (lna tragedia americana ha rccuperado gran parte dc su brillo. La convierte en el términos como empresa i{rdividrr"@ .gtd. quedan prácticamente relegados al olvido.orada y Las alas de la paloma. Mark Twain. lo quc contribuyó a que Faulkner. cn cada pedodo histórico. "rtr" terplgt3lsa elg!&n corne_re¿!&1da por grupos sociales dorñjñ?n_ denomina a sf mismo radicalismo ecadémico lregan a sugerir q. una iluminadora tcorra de la formación del tanon la ex^cerc pone Alastair Fowler en Tipos de litcratura (19s2)..tivñtái. no todos los géneros gozan de le misma popularidad: tenemos que tener en cucnta el hecho de que. cr. y La hoguera d. Burr y varias más-r / este subgénero ye no conscguirá la canonización. durante el Las odas dc william collins restreen el canon sublime en los precursores heroicos dc la sensibilidad. Gore Vidal me dijo une vez. Hemingway y FitzgerulJse convirtieran en los escritores dominantes de la prosa de ficción del siglo xx. de hecho. una palabra religiosa en su orige. neohistoricistas inspirados por ro"c*ii o 6ññi. Fou'lcr llega más leios a la hora de exponer la cuestión de por qué..J \á t" -.19t_.rl* .. como por eicmplo A sangre trfa de Truman Capote. es que las meiores obras de Vidal (a exccpción de la sublimemente provocativa Myra Brechenbridge) son novelas históricas -Lincoln. y buirse a una revaluación de los géneros que las obras canónicas representan». que su franca orientación sexual le habfa negado la categorfa canónica. y nuestras sensibilidadcs no parecen capaces de conciliarlas. por los escritorcs s.n. instljusiengg rduc3tivas. t§s. Pero lo que ocurrc. y el repcrtodo del que pueden disponer sus escritores es también más pequeño: el canon provisional qucda fiiado..le*"prti"iEr iri_Ut:nores. une maravillos¿ anatomla del cmbaucamicnto y cl engaño que no sobrcvivió a su ubicación cn cl antiguo Egipto de El Libro de los mucrtos. se ha convertido tc*tor q irr_ "-n. hay géneros considerados más canónicos quc otros. marxistas.. de Norman Mailcr. y dá Henry J"me. La historiey le narrativa se han separado.. La novela histórica parcce haber quedado pcrmanentcmcnte devaluada.c¡ dc Tom Wolfc. quizá existan todos los géneros en todas las arca. que ngalgg!án los corazo. comenzando por los antiguos griegos y pasando por Milton.pos. En las primeras décadas de nuestro siglo. E_! lo subrime. nÉr- Hermana Carric y Una tragedia americana dc Thcodore Drciser. con amarge clocuencia. fue que narraciones visionarias como la de Faulkn er en Mientras ago30 algunos. de de la Escucla del Rescntimicnto. en mi opinión. nizo. En un sentido amplio. luz de dichas obras. "ol=t"s. estás condenado a negarle a shakespeare s'palpable supremacfa estética." "l.oe_ mas ingleses escritos pare promover una tradición laica de l. En un caprtulo titulado r<Jerarqulas dc géneros y cánoncs de literaturar. la originalidad verdaderamente escandalosa de sus obras.o*petencia. lo cual cxplicarfa cl tristc dcstino dc la novcl¿ pródigamcnte imaginative dc Norman Mailer Noches d.re las obras entran a fotm* parte del canon debido a iructrferi's campanas de publicidad y propaganda. y sujeto a suprcsiones y adiciones proporcio31 ..d Algor. dignos sucesores de Hewthorne. s.

aunque suieta a redistribuciones. se define sólo en contra dc la sociedad. atacándolo.» En cuanto que crltico literario en lo que yo ahora considero la peor de todas las épocas paru la crltica literaria. es Purementc pcrmnrl. Aun cu¡ndo sc identificara al «grupo social dominantc» con l¡ Corporación dc Yalc. o abrir el canon. Este principio es tan amplio que no pucde ser refutado del todo. juzgando e interpretanio lo qo" f'dl ffi dP» ta criterios puramcnte artlsticos. elgcción estética h quc¡ - gnÉg_dg|qenon. o con la universidades norteamericanes cn gcnerll. vulmi meditación rcmunerada ^cerca tradicionales análisis marxistas de intcrese§ dc nerable a los más clase. Aquello@n insistcn en quc cn la formación del canon siempre hay una ideologla dc por mcdio. y parte dc su agón con lo comunitario inevitablemcnte participa del conflicto entre clases sociales y económicas. algunos crfticos han sentido la tcntación de considerar el sistema de géneros como algo casi besado en un modelo hidrostático. al igual que su ataque. Pero «el yo individual»r.d"táo. toy incepez de descubrir ninguna conexión interna cnúe curlquicr grupo social y la manera concreta en que he pasado mi : ' vida'lcycnáo. Ningún crftico. Para descubrir a algunos crlticos al scrvicio dc una ideologfa social uno sólo ticne quc contcmplar a aquellos que desean desáitifica. Pero ninguno de estos gruPos es verdaderamente literario. dc hccho. contrariamente a lo que dice Gramsci. ni siquiera un servidor.' r""o. que en su Cuadernos de la cárcel niege que cualquier intelectual pucda estar libre dcl grupo social dominante si dcpende exclusivamentc de la «cualificación cspccial»» quc comparte con cl gremio de sus colcgas (por cicmplo. Shakcspcarc. Por lo que se refiere a la «cualificación espccial»r. es ahora «histoizado» cn un menoscabo pragmático.. admito muy a mi pesar. arcaban proponiéndosc a sf mismos como autónomos e indepcndientes dcl grupo social dominante. como si su sustancia total pcrmencciera constante. cl comentario de Gramsci no me parece pcrtinente. Por tanto. lr mf¡ propi¡. Deseo y reivindico una continuidad con úñ puñado de crfticos anteriores a este siglo y con otro puñado de las tres gcnera32 . El esprit de corps del profesionalismo. Nada resulta tan csencial al canon occidental como sus princioios áe "ttt"ño denominábamos «literatura de imaginación». Haremos meior en tratar los vaivcnes de los géncros simplcmente en términos de elección estética. es (en el sentido hermético) una especie de robo de los 33 cloncr rntcr¡orcr. prctcnden destruir cl canon o «abrirlo». Yo mismo querrla. hijo de un sastre. precisamente porque su misterioso poder estético es un cscándelo para cualquier ideologla.. en partc siguiendo a Fowler. la Universidad de Yale. El héroe de estos anticanonizadores es Antonio Gramsci. La crltica. La institución que me ha sustentado. pero resulta diflcil mantener este argumenro en unos momcntos en que la defensa del canon literario. y dc la literatura cs. no me interesa lo más mfnimo. Dcscrtar de Ia estética o reprimirla es algo endémico en las institucioncs dc lo que todavfa se considera una educación superior. los demás crfticos litcrarios): «Puesto que estas diversas categorlas dc intclectuales tradicionales adquieren su ininterrumpida cualificación históricd a través de tn esprit de corps. A ml. y yo repudiarla aa cualquier «continuidad histórica ininterrumpida» con la academia occidental. argüir. curiosamente tan caro a muchos altos sacerdotes de entre los anticanonizadores. Las defensas ideológicas del canon occidental son tan perniciosas en relación con los valorcs estéticos como las virulcntas cdtices de quienes. cuya supremacla cstética ha sido conf¡rmada por el iuicio universal dc cuetro siglos. se ha politizado hasta tal extremo. Yo mismo insisto en que el yo individual es el único método y el único criterio para pcrcibir el valor estético. como proclaman ellos. se me ha concedido un tiempo ilimitado pata lcet y meditar sobre mis lecturas. al igual que la poesla. ven más allá y hablan de la ideologf a de le formación del canon. Todas mis apasionadas soflamas sobre el valor cstético dcl yo aislado sc ven incvitablemcntc debilitadas cuando sc me rccucrd¿ que. o con los administradores de la Uni' vcnldrd dc Nucva York.el ocio nccesario pairt la meditación es algo quc dcbc comPrersc a la comunidad. sugiricndo que construir un canon (o perpetuar uno ya existentc) es un acto ideológico en sl mümo. es inevitablcmente perte del establishment norteamericano. es un hcrmético Próspero que practica la magia blanca en una isla encantada. Pero no existe una base firme para dichas espcculacioncs. El principio cardinal de la prcsentc Escuela del Resentimiento puede afirmarse sin tapuios: lo quc se denominan valores estéticos emana de la lucha de clases. o a sus oponentes que han caldo en la trampa de convertirse en aquello quc contemplaban.nalmente significativas .

Toda podcrosa originalidad literaria sc convicrte en canónica. no puedes subsumidc. una lectura freudiana de Shakcspeare minimiza a Shakespeere. pero su res_ pucsta cstará libre dcl Principio Económico de Freud. es una vcrsión de la culpa de ser un supervi- tenia sus propios intereses en tal saccrdocio. cuánto más simple serla admitir que existe una diferencie cualitativa.ro i" producción ¡l misme no cs cl tcma que tretamos aqul. liberaba a alguien para que fuera sacerdote dc h cotéticr. pcro el v¡lor no cr idéntico a la libertad. no Jetermina las cuestiones dc suprcmecfa estética. Aquí se encuentran con ra insuperable dificurtad de la fuerza cn la cstética. desde Pfndaro hasta el prcsente. Johnson -«sólo un zoquete eicribe sin quc haya dinero de por medio»-. él ilumina la doctrina. /t scc Chaucer. O si la historia y no las clases dirigentes exalteron a Shakespeare. para propósitos canónicos. el valor estético cs cngcndrado por una interacción entre los artistas. cntonccs deben explicar por qué la clase dominantc le cscogió a él en lugar dc. cn ros dlru crc ml fuvcntud. shakcspearc es el canon laico. La libertad para ser artista.t^ ese papel arbitrario. una difercncia espccffica. de hecho como si nadie lo hubiera lefdo nunca. La cminencia dc Shakespcerc cs. Él te hace anacrónico porquc te contlcnc. Dicha influcncia conticne componentes psicológicos. o crftico. una lectura shakespcriana de Freud ilumina y carga de significado el texto de Freud. El paraíso perdido de Milton. ¿Cómo pueden iugar a dos barajas? Si es algo arbitrario quc Shakcspearc centre el canon. en una tormentosa noche en New Haven. mcnos que. él dcfine por igual a predecesores y legatarios. el frcudismo o cl csccpticismo lingüfstico demaniano. no cs idéntica a él' En una individuaridad madura existe siempre un sentimicnto de culpa. El valor que no puedc menoscabarse del tádo constituye en sl mismo el proceso de ra influencia interartrstica. o incluso la escritura laica. aun cuando ésta no pucda scr alcanz¡dr ¡ln comprender tal cosa. aunque la innegable economla de le litcratura. la roca sobrc la Cual acabará dcrrumbándosc la Escuela del Rescntimiento. aunque de importancia pa. Freud sólo parece haberlo escrito en prosa. interpretación. La originalidad es el gran cscándalo a que el resentimiento no puede acomodarse.* el vaior estético. La cuestión se cnmerca cn cl lcnguajc metafórico de lo Económico. Hace algu. como si dijéramos. una vez más. surgc nccesariamente del conflicto social. Y si la clase gobernantc. Sin cmbrrgo rdmltir esto es admitir muy poco. pcro su clcmento principal cs estético. pero la fuente u origen di la libcrtad para percibir.e siendo cl escritor más original que conoceremos nunca. seas quien seas y no importa la época a que pertenen s. O. la historia social y cconómica? Resulta claro que esta lfnea dc invcstigación comienza e orillar lo fantástico. cstoy scguro. espirituales y sociales.no pucde haber valor estético.rpa. Sin alguna respucste a la triplc cuestión del agón -¿más que. p. y no produce valor estético.bcr pocma cn sl mismo. Éste es el dilema al que se enfrenran los partidarios del resentimiento: o deben negar la eminencia única de Shakespeare (un esunto trabaioso y difrcil) o deben mostrar por qué y cómo la historia y la lucha de clases produjeron aquellos aspectos de su obra que le han llevado o. y los que ptetenden abrir el canon y los tradicionalistas no disienten demasiaáo acerca de dónde se encuentre la suprcmacfa: cn shakespeare. o lo harfa si pudiésemos soportar una rcducción quc llcga hasta el absurdo dc echarlo a pcrdel. Nt puede ha- tético puede surgir del conflicto de crasc. lo más importante que encontramos en Freud ya está en Shakespeare. no prefigurándola. por dccirlo de otra manera.nos años. No pucdcs iluminarlc con une nucva doctrina. pongemos. ya sea el marxismo. una influencia quc cJsicrnpr" un. tento conceptual como metafóricamente. me senté a relcer. igual a7. un marxista o un historicista inspirado por Foucault puede empecinarsc en que la produccifin de / aun con todo algo irreductible permanece cn más idiosincrásica de Sfrakespeare: siempre cstá por encima de ti. pero querfa empezar de nuevo con el poema: leerlo como si no lo hubiera lefdo nunca. La libertad pera comprcndcr cl vrlor c¡- bienes públicos. Coriolano cs una lcctura dc El dtcciocho brumario de Luis Napoledn de Mam mucho más convinccnte de lo quc ningún lector marxista de Coriolano podrfa csperer. sino posfigurándola. y Shakespeare sigu. ¡ln dudr ln cotéticn cs una cucstión de fuerzas históricas. Por dcfinición. De buena gana con_ vcngo con la máxime dcl Dr. El mapa freudiano dc la mente cstá en Shakespeare. Por contra. Hacerlo asl significaba re35 I> 34 . Tenla que escribir una conferencia sobre Milton pera un cursillo que estaba impartiendo en la Univcrsidad de Harvard. vientc. Tolstói o el quc elijamos. ¿qué habla en Shakcspeare que cautivó al poderoso Demiurgo. además de una convinccnte crftica de Freud. entre Shakcspc rc y cualquier otro escritor. un lugar " central en el canon occidental. a BcnJonsonpa.

el triunfalismo agonlstico me interesó más. con un humor desparcio. la familiaridad inicial del poeme comenzó a disiparsc. o agresivo. Pero. Dcsde Pfndaro h¿sta cl prcsente. Dos sensaciones relacionadas pero distintas mc deiaron estupefacto: la fuerza competitiva y triunfante del autor. Dantc y Milton. las epopcy¡t dc Homcro. hasta que me quedé dormido. primordialmcnte. iamás se sentfe tcnt¿do dc rcducir El paraíso perdid. la Biblia incluida. Dante. y John Frccccro considcra a Dantc un ficl scguidor de San Agnstln. No hay duda de quc Shakespeare recibfa comedia dc provocacioncs dc drematurgos rivalcs. de un modo cncantador. sacrificaron mucho por lo quc . los Cuentos de Canterburl de Chaucer. y aun con todo lo intenté porque nccesitaba la cxpcricncia de relecr El paraíso perdido tal como lo habla lefdo unos cuarcnta años antcs. y simpatizaba profundamente con los comunistas chinos. Su interés primordial scgufa siendo estético.. mientras que Chaucer. tal como hizo Pfndaro por los aristócratas. setisfecho dc emular les Confeston J en su «novela dcl yo».cllos consideraban una carrera polftica espiritualmente rica y justificada. quc sc ceniran complctimcnte e¡ h indioiduación. C. ningune dc cctea obras cstá tan presta e der b*llla como la sombrf¿ obra dc Milton. en lugar dc identificar cl pocma con la causa. Milton y Dante son los más bclicosos dc los grandcs escritores \ . S. no a Ia épica heroiia. y también la extrtñeze. Empson censuraba la bárbete. Drntc. lo cual cra virtualmente imposiblc. Hay una parte de la crltica marxista que mc parece de cicrto valor: la que dicc que en todo texto importante hay conflicto.o a una interacción de fuerzas económicas. ya dc madrugtda. y micntres lo lela. Al hacerlo asf. la peculiar impresión que me causó era la que generalmente atribuyo a la fantasla literaria o a la ciencia ficción. Para solucionar estc conflicto identificaron la causa con el poema. con su crftica observación de que El paraíso perdid. y aunque continuamentc tenfa prcscnte el conflicto cntre las clases sociales. que es el tema propio dc la crftica literaria. Don Qrljote de Cervantes. v frecuentementc traiciona o tcniesa de su clasc a fin de pcrsezuir sus proDios intereses. sólo después de llegar el final recordé (conscienremente. como Dante y Milton. De cstc modo. A cxccpción quizá del poema de Dante.^n másésenciales al canon occidental que El paraíso perdido: las principales tragedias de Shakespeare. se muestrc guasón cl artista cn csta lucha. tanto implfcita como expllcita. Lcwis fue capaz dc descubrir su propio y «puro cristianismo» en El paraíso perdid. mientras que no tenemos los textos de los precursores de Homero. pero ninguno de los dos habrfa estado dispucsto a sacrificar su poeme clave por ninguna causa. ambivalcncia. y procuraba no convertir su ¿versión moral por el cristianismo (y el Dios de Milton) en un juicio estético en contra dcl pocma. Donde mc scparo de los manristas cs en los orfgenes dc ese conflicto.. dc iodos modos) el virulcnto libro de William Empson El Dios d. todo escritgr ambic arena sólo cn su prooio nombrc.o. maravillosamcnic exhibida en su lucha. Cervantes. mientras lo lela hasta el final.c Milton. parodió sin compasión e autores de libros dc caballerlas que le habfan precedido. lr Torá. la lucha sicmpre está ahl. y me quedé curiosa_ mente perplejo.r*l tum @*qm \ Hay. un tanto enaienado. cn ocasiones aterradora. La áir¡no 36 occidentales. pcro. su análisis histórico . visión que Milton tenla del cristianismo. doctrina quc él encontraba abominable.r" L"stantc libre y asombrosamente certero. Me produjo el abrumador efecto de haberme enfrentado e algo extrafro. provocada por lo que epareclaen aquellas páginas. el escritor que lucha por la canonicidad puede luchar por une clase social. siguió disipándose en los dras que siguieron.lh¡zar toda la bibliografle crftica sobrc Milton quc habfa en mi cabeza. Cervantcs y Shakcspearc. como Chauccr. Aunque Empson cra polfticamcnte merxista. muy pocas obras que pare?r. de un modo quc todavfa no hc hccho más quc cntrevcr. Los cruditos consigucn cludir la fcrocidad dc ambos poetas c incluso los tratan de devotos. contre todos los autores y textos. y sin embargo tremendamente absorto. supongo. corrigió crcativamente a Virgilio (cntrc otro§) dc mancra tan profunda como Milton corrigió absolutamcnte a todos los que habfan cscrito antes que él (Dantc incluido) mcdiante su propia crcación. El elcmento bárbaro me impresionó tanto como a Empson. contradicción entre tema y estructure.o le parecla tan bárbaramente espléndido como ciertas esculturas africanas primitivas. lor Evangclios. La Biblia hebrea y el Nuevo Testamento gicgo fueron revisados hasta presentar su forma actual por rcdactores que probablemente tenlan muy poco en común con los autores originales a quicnes estaban corrigiendo. ¿Qué estaba leyendo? Aunque el poema cs une epopeya blblica en form¿ clásica. dc ningún modo sc le puede considerar un prc_ cursor de Ia Escuela del Rescntimiento. citaba autoridades ficticias y ocultaba sus euténticas deudas con Dante y Boccaccio. sentaron un 37 \ .

están alicnados de la realidad social cn que vivimos. durante el siglo siguientc al de Milton. Si leemos el canon occidental con la finalidad de conformar nuestros valores socialcs. La lllada muestra le in-omparable gloria dc una victoria armada. á" ün cambio social no ha scguido. micntres quc Dante se rccrea en los eternos tormcntos sobre sus encmigos máo personales de que es testigo. pollticos. Sea lo que sea el canon occidcntal' no se treta de un programd púe la salvación social. el oscurentismo y la nccesidad dc la scrvidumbrc humana. conclufa acertadamentc que la poesla devota era imposiblc al compararla con la devoción poética: «El bien y cl mal de la Etcrnidad son demasiado pesados para las alas del ingenio. \***c \ .ffi . Spenser y Shakespeare antes qoé-éI. y ehora quizá no haya nadic quc pucde hecerlo. originalidad. La cosa contenida varla.precedcntc quc. Collins. La versión quc Tolstói ofrece dcl cristianismo dcia de lado casi todo lo que cualquicra dc nosotros conserva. tal como prctcndcn los multiculturelistasP tlggpo. 38 Ningrtn movimicnto originado en cl interior dc Ia tradición pucdc scr ideológico ni ponerse al scrvicio de ningún obietivo social. por definición. por moralmente admirable que sea éste. y Dostoicvski prcdica cl antisemitismo. que se compone primordialmente de la siguiente amalgama: dominio dcl lenguaie metafórico. y al igual que §lordsworth después. y aun asl no consigan vcr que cs algo intrfnseco a las bellas artes. Invarilblcmente. equellos ( dc escribir una obra canontca vcn gus texto§ como a cionar el cstudio dc la Ésta cs la prueba más diffcil dc superar para incorporersc el canon. Por cllo le cucstión quc sc plentca hoy cn dla cs: ¿Se puedc obligpr e le treditión e quc tc haga sitio abriéndotc paso ¡ codazoo dcsde dentro. No hay duda de que algunos crlticos. mientras que la egomanla de \üüordsworth exalte su mentc poética por encima dc cualquier otra fuente de esplendor. Los eruditos que nos instan a encontrer el origch de nuestra moralidad y de nuestra polftica en Platón. que cs otra metáfora. un gren poeme. y las ideas de Milton acerc de la libcrtad dc exptesión y la libcrtad de prensa no impiden la imposición de todo tipo de rcprpsioncs sociales. el Dr. Keats. o de los negros. Thomson. ni siquiera por el Dios dc Dante o de Milton. cn otros grandes poetas. al igual que Chaucer. Los más grandcs escritores occidentalcs subvierten todos los valores. Lo quc sc hacc es infrevalorar e idcalizar cn exceso la litcratura de imaginación. y en casi todos los poetes importantes del siglo Xvrrr y del perlodo romántico: Pope. cn nuestros más grandcs poetas dcsdc Whitman y Dickinson: los socialmentc reaccionarios §üallacc Stcvens y Robcrt Frost. La iniusticia última de la iniusticia histórica es que sus vlctimas no prccisan otra cose quc sentirse vfctimas. no Parecen muy distintas dc las dc su Coriolano. rehúsa ser contenido. Spenser se regociia cn la masacre de los rebeldes idandescs. quc sicmpre ha pcrscguido sus propios fines egglstas. Todo depende de vuestros valores. Podemos encontrar seguidorcs nortcemcricanos dc cstc aspccto dc Dantc y Milton donde uno cspcrarle cncontrarlos. o en Isafas. pero Milton. casi en primcr lugar. contribuyeron a la canoniztción. pcro siemprc mc parccc rero que los marxistas sean tan pcrspicaces a la hora dc encontrar competencia en todas pertes. superaron la tradición y la subsumieron. El Dr. o del más dcsconocido de todos los dioscs desconocidos: la lucha dc clascs cn Estados Unidos. Uno solo irrumpe en el canon por fuerza estétice. la chusma académica quc prctcnde relalitcraiiliñillEñá. §Tordsworth. creo firme39 \-o . sabidurla y exubcrancia en la dicción. el más avispado de todos los crlticos literarios. Byron. La manera más estúoida dc defendcr cl canon occidcntal consiste cn insistir cn que encarna las sictc virtudcs moralcs quc comDonen nuestra suDuesta mma de valores normativos y principios dcmocráticosl . poder cognitivo. Johnson y Hazlitt.» «Pesado» cs una metáfor^ de «incontenible». Blake. Sólo unos pocos podrlen supcrer y subsumir la tradición. tanto los nucstros como los suyos. cn lugar dc dcsde fucra. El paratso pcrdido se convirtió en canónico antes dc que se estableciera cl canon laico.Fso es palmariamentc falso. pero reclaman versos devotos (¡y una crltica devota!). al mcnos por lo que podemos prccisar. Shelley. Cowper. personales o morales. Sarnuel Johnson. por dccirlo dc elgune mancre. hoy cn dla. La rcspucsta a «¿Quién canoniá a Milton?» está en primer lugar cn el propio John Miltonr /. desde su amigo Andrew Marvell hasta John Dryden. Coleridge. Las idcas polfticas dc Shakespcare. aun cuando cl obieto de devoción se haya convertido en el ascenso al poder de las muieres. Aquellos quc quieren abrir cl cenon censuran la religión manifiesta.

e Meridian. él preferla la autoridad dialéctica de una ironla más heideggeriana. Montaigne. de Homero o de Dante. No voy a entrar en disprrsta con los admiradores d. consiste en contribuir al crecimiento de nuestro yo interior. de Chaucer o de Rabelais. una analogia que rcchacé en una ocasión. cn iu forma última. La prueba que hay que pasar para formar partc del nuevo canon es simple. y el lector no tiene yo. muchos de los cuales son ahora estrellas de la Escuela del Resentimiento. esa soledad que. clara y maravillosamente conducente al cambio social: la obra no debe y no puede ser relefda. el texto no está zhl pa:^a proporcionar placcr.rd^ logo de la mente consigo misme no cs primordialmente una realidad social. a Pesar de todos los obscenos intentos de la tradición por socializarla.isma para una rápida ingestión y un pronto olvido. une analogfa que rclacionarfa los textos igual que se relacionan los niños. o intentar releer la conmovedora denuncia de Alice §íalker de todos los varones. Cada dia nuestra vida se acofta y hay más cosas que leer. quizá uno dc los pocos embaiadores iamás enviados por la mucrtc quc no nos de nuestra inevitablc relación con e§e pafs ignoto. Leer a fondo el cenon no nos hará meiores o peores Dersonas. no más dc lo quc mqior. sere§ sin voz vinculados a voces anteriores.rrÁ r le ¡ocicdrd. pues su contribución al progreso de la sociedad es su generosidad al ofrecerse a sf m. Hamlct cs el embaiador dc la muertc. aunque la segunda lectur¿ fue una de las cxperiencias literarias más extraordinarias de mi vida. por mucho quc rlguie lfi. . Pucsto que este viaje pasa por puertos ten infinitos como Dante. La verdadera utilidad de Shakespeare o de Cervantes. y pa:. ¿debemos releer a Elizabeth Bishop o a Adrienne Rich? ¿Debo ir de nuevo a la busca del tiempo perdido. Y aun con todo debemos elegir: puesto que nue§tro tiempo es limitarlo. produjo una epifanfa en la que vi claramente el nuevo principio impllcito en los eslóganes de aqucllos que proclaman la apertura del canon. El autor no tiene yo. Kafka y Beckett hay un viaje de casi tres milenios. es lo mismo quc no leer nada. Lecr al scrvicio dc cualquier ideologfa. y ser bautizados en las aguas dc Leteol ¿Qué hr' % \ Poseemos el canon porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado. cn nosotros y cn los dcmás. mado su inmortalidad agonlstica. un breve encuentro es suficicnte. de Alice rJüalker. Para nosotros. Si eres Don Giovanni y Leporello te lleva la cuenta.r^. ShrJtcr. no es sino la confronteción con nuestra propia mortalidad. las grandes odas de autocanonización han procla40 ^cerca. inevitable es erótica. De qu c-ñ6ffiTñ6lcu malera coniiguiEñ§frredc que nos enscñc ¡ eccPt¡r cl crmbio. blancos y negros? Mis antiguos cstudiantes. Desde el Yahvista y Homero hasta Freud. Desde Pfndaro hasta Hólderlin y Yeats.i. todos los cuales compensen ampliamente una vida entere de relecturas. librcs de la culpa de curndo cl yo se manifestaba. t hará meiorcs.a ello hay que comenzar aprendiendo a leer carentes de todo egolsmo. Lt enalogla. su incapacidad de heblar vinculada a lo que los muertos han hablado. La miente I quc un texto mcnor no proporcionará. No pudc venccr cn esa discusiór. y quizá la forme definitive de egc cambio. con Marcel Proust. y en lugar de eso se orienta:i'á ela apropiada humildad de la hermandad compartida. proclaman que están enseñando a vivir en una sociedad sin egolsmo. La oda socialmente aceptable del futuro sin duda nos dispensará de tales Pretensiones. que es ahora cl troPo preferido de la crftica fcminista. tamDoco not hsr4 peorci. a mi juicio.mente que nos convertiremos en mon§truo§ entregados al egolsmo y la explotación. Shakespearc y Tolstói. ¿Dcbemos rcunirnos iunto al rfo con todos cstos generosos fantasmas. no podemos calificarla de tal.l ¡g salvará-a nadie. La reccpción dc la fucrza estética nos permite aprender a hablar de nostros mismos y a soporternos. crltica porque fui incapaz dc convenccrlc dc cse analogfa más humana. Yo le habfa sugerido que un troPo más irónico scda comparar el nacimiento humano con el nacimiento de un poema. a lo que nos han dicho en vida. sino cl supremo displaccr o el más diFrcultoso placer fcmos Pare salvarnos) El cstudio dc la litcr?t. cl Personaie literario no tiene yo. Chaucer. Lo único que un texto' Pongamos la tragcdia de Ham41 . Lo único que el canon occidcntal puede provocar es que utilicemos adecuadamente nuestra solcdad. rclación es del todo solitaria. A mi difunto amigo Paul de Man le gustaba comParar la soledad de todo tcxto literario con la de toda muerte humana. a la nueva sublimidad de hacer ganchillo. PS-PggCc ffi-os a n d o hgb a m oi cc n n g!e!!e!-nr i ¡ m o¡. nos hallamos en el dilema de excluir a alguien cada vez quc leemos o releemos extensamente. Una antigua prueba para saber si una obra es canónica sigue vigente: a menos que exiia una relectura. En contra de ciertos parisinos. una novela que mc he obligado a leer dos veces.

aunque la relevancia de esos monumentos culturalcs en la vida dc nucstra¡ ciudadcs interiores es inevitablemente bastante escasa._ tadores sefardlcs animaban al equipo visitante dc Haifa. gritó Artaud. y ciertamente espirituales. [r rGr tervalo. Parecc claro que el capital es necesario para el cultivo de los valores estéticos. Existcn. para stevens. Tc convicrtcs en un gnóstico tardfo.que se alzan para protestar en contra dc esta alianza. ni más ni menos. Las responsabilidades polfticas deiamos de ocupa.rartro lugar en el del iugador de béisbol serlan tan pertinenies. de manera más o menos sostenida. Aquellos que 43 #0 Y # . desde Amos hasta §íhitman. qué conftrmarno. y en casi todo el mundo. hace unos treinta y cinco años. po¿por "o. nucstro idcal. pcro eso es exactamcnte lo que nunca conscn_ tirán. con la Liga Republicana enfrentándose a la Liga Demócrate en las series Mundiales. La cducación fundada sobre la llíada. y presumiblemcnte nunca lo hará. algo especialmente palpable en los Estados Unidos de 42 como las responsabilidades pollticas. pero sóio poseemos un in- lr enmprrte lr rutorklml cle lr mue¡fel sen eurl rlr tr rcfrrlrr que lr ¡utorldrd de lr muortc. debes pagar el elevado e irónico precio de aquellos que buscan destruir las continuidades canónicas. y a continuación mundo. como un pá. de las clases más opulentas de cada generación de la sociedad occidental. la Biblia. América. Si fuésemos literalmente inmortares.istas deportivos por lumbreras polfticas como primer paso hacia la reorganizaciín del béisbol. estaba ligado al arte de haccr ramilletes de flores. y no me perece que la responsabilidad del crltico. T. Pletón y la Biblia al mitologizar tu lectur¿ errónee de la tradición. eue ros poetas consicnten en cedcinos su-rugar. la cultura es una especie de antigualla. ni podrá hacerlo. Los poetas que transitan el camino abierto Por §fhitman con mayor fortuna son aquellos que se le parecen profundamente. apóstol del cambiá social a través de la ideologfa académica. o si nuestra vida doblara su duración hasta elcanzar los ciento cuerenta años. Eso nos ofrecerfa una forma de béisbol en la que no podrfamos evadirnos en busca de erivio pastoral. pasando por Blakc. S. Cuatro Zoas o Canto a rnl ¡nismo son triunfos que califico de limitados porquc conducen a szs herederos a distorsiones perfectamente desesPeradas dcl deseo creativo. ct ministro de la muertc. cn gucrra contra Homcro. comprrte eon lr ccrn nosotror. El arte de colocar un iarrón. bastante exacta. ¿hnhlr eon muettc et ru ¡Rlctlrrl.r. a los comcnta. para abrirlo hry quc convcnccr rl lcctor clc que se ha despeiado un nuevo espacio cn un ecpacio mÁs grrnde poblado por los muertos. . incluso esotéricos. y no Blake. y los ricos. en le mcdida en quc puedc afirmarse que las aspiraciones culturalcs pragmáticas tcntaron a los poetas de La divina comedio y El paralso pcrd. litizar el estudio de la literatura? Reempla". El profesor Frant< Lentricchia. ha conslguido lecr la «Anécdota de laiarca»>. podrlamos abandonar toda discusión ecerca de los cánones. cuando me llevaron por primera vez a un partido de fútbol en Jerusalén en el que los cspe.. de que los cánones sicmpre sirven indirectamente a los intereses y objetivos sociales y polfticos. no e! prlmordhlmGntc unr rutorldrd iochl. Hoy en dla. Pfndaro. Todavfa recuerdo mi conmoción.' mc gurterln litcraria o cxistencirl. entre Dante y §Thitman-. qr" "rt"ba polfticamente a la derecha. Poetas tan severamente formales como §flallace Stevens. ahora proclamadas a los cuatro vientos. e. pero no superficialmente. Incluso profetas como Dante y Milton se comprometieron mucho más de lo quc Blakc estuvo dispuesto o fue capaz dc comprometcrse. a c¿mbio de su gcncroso apoyo financiero. del crftico literario. naturalmente. El canon. componfa sus odas a cambio dc grandcs sumas. Eliot y Hart Crane.-o. mientras que el equipo de Jerusarén estaba afiliado al Partido Laborista. lcios dc ser el scrvidor de l¡ clrrc ¡ocht domlnrntc.tdo. Aqucllos qu€ sc indignan ante los cánones sufren un complejo dc culpa elitista basado cn la apreciación. y sin duda algún dla surgirá una gran figura comparable a Blake.m" polftico. pcro la norma canónica sigue siendo Pfndaro. y no veo por qué Lcntricchia no deberra pubricar un modesto volumen acerca de la polftica de los ramilletcsl baio cl tftulo de Ariel y las flores dc nucstra rcgión.. Me ha llevado toda una vida de inmersión en el estudio de la poesla el llegar a comprender por qué Blake y \üflhitman se vieron obligados a convertirse en los poetas herméticos. pero culnrlo respuestf. Somos los últimos herederos de la tradición occidental. de Wallace Stevens. el último campeón supremo de la llrica arcaica. obtenfan una espléndida exaltación de su divino linaie. Platón y Shakespeare oiguc sicndo. Si rompes la elia¡za entre riqueza y cultura -una ruptura que marca la diferencia cntre Milton y Blake.litcrario sea llenar ese intervalo con malos textos en nombre de cualquier iusticia social. Una guerra asf puede proporcionar victorias limitadas. profetas. en el que el poeta se hace portavoz de las clases dominantis. tal como hacemos ahora. que vérdaderamente fueron. Esta dlianza dc sublimidad y poder fin¿nciero y polftico nunca ha cesado./al.

que sólo persigue su propia gloria. Dickinson deia a la señora Browning muy atrás en el polv-o. cuya obra y vida parecen haberlc cnseñado a Shakcspearc cl camino que no debfa scguir. ye sca trágica o cómica. Soy consciente de que ehora existc une alienza eñcubierta entrc la cultura popular y lo que se autodenomina «crftica cultural». pues e lo largo de toda la historia dc Occidente la imaginación crcativa se ha concebido a sf misma como lo competitivo por antonomasia. son incluso agonistas más feroces quc los hombres. están prcscntcs cn tod¡s partes dcl el Duque de Hicrro.ti."t ot occidcntal. en cada sociedad hay más de una doccna dc grandes poetas que gravitan de manere natural del lado dc lás clases dominantes. 9l verdadero izquicrdista entre todos los grandcs crfticos. está contaminada por cl celo y los excesos de la competencia social.buscan emular sus forme¡ rpnrcntemcntc rblcrt¡¡ mucrcn todos en el páramo. le echo un vistazo al periódico y de la angustia de las feministas obligadas a leo una historia ^cetc clcgir entre Elizabeth Holtzman y Geraldine Ferraro para la nominación al Senado. No me complacen en absoluto esas vcrd¡deo occrca dc la dcpcn- huertor». nue§tras instituciones demucstran mala fe: no imponen cuotas a los ciruianos cerebrales o a los matemáticos. Safo y Emily Dickinson. Por cada Shellcy o Brccht. Él . y Whitman no h¡r4 tu trrbrjo por. simplcmentc estoy siguicndo a §lilliam Hazlitt. Las muieres de mayor fuerza poética. Un supuesto Poeme \-- ' lo más cxaltado. donde se hace abicrtamcntc cco de h l¡urcrdr «Odr ¡ l¡ muerte dcl Duque de §fellington». Tales imágenes. de establecer un patrón dc medida que no es en absoluto Polltico o moral. y su camino nunca llcva a ninguna perte. ya sea Sócrates reflexionando durantc su ProPie agonla. La señorita Dickinson de Amherst no se propuso ayudar a la señora Elizabeth Barrett Browning a ecabu su labor de ganchillo. igual a? Estamos destruyendo todos Ios criterios intelectualcs y cstéticos dc las humanidades y las cicnci¿s socialcs en nombre de la iusticia social. La. Hazlitt. por muy tardfo quc ree. Puede que un cdtico tenga obligaciones pollticas. desde la conticnda dc Hcsfodo con Homcro hasta cl agón ffi!""*' 4ss lado de los tiranos y sus instrumentos. es la imagen del pcnsemicnto individual. Les propies idcns pollticas de Shakespcare pueden scr o no las de Coriolano. ser pollticamente de o erróneo. En lugar de cso. Pcro dudo brutrntc que cualquier idealismo. masculina y fcmenina. clalra noción quc tienc Hazlitt dc la turbulcnta intcrección entre el poder de la retórica y la rctórica dcl poder poscc un iluminador potencial en la oscuridad quc ahora impcra. y cn nombre de esa alia. adquirir el cstigma de lo incorrecto' La cognición no pucdc darse sin memoria. N¡d¡ sc consigue por nada. Shakespcare sabc implfcitamcnte lo quc scegadamente Hazlitt dcja explfcito: la Musa. La imaginación literaria. En este Punto. triunfo es más sutilmente transmitido que la victoria de Whitman sobre Tennyson en «La última vez que florecieron las lilas cn el 44 a Pesar del idealismo ilimitado de aquellos quc querrfan abrirlo. el canon es Platón y Shakespcare. descubre Hazlitt. y la vehemente Adrienne Rich. como si la erudición fuera irrclevente en el reino dcl iuicio accrtado pucde mostrar los sentimientos más eiemplares. crmbie todo ct fundamento de la psicologla occidcntal de la crcatividad. y tcncr poco de Poema. Dicho con la mayor llaneza. Un bl¿keano menor o un aprendiz dc lü(/hitman ca cicmprc un frl¡o profcta. una elección no muy distinta de la de un crftico quc cn la práctica si ve obligado a elegir entre la difunta May Swcnson. aunque su entre Dickinson y Elizabeth Bishop. y el canon es el verdadcro arte de la mcmoria. sin duda. que se parece bastante a lo que podrfamos considcrar una gren poctisa. tensión de cambiar la naturatcze humane. existe precisamente con el fin de imponer lfmitcs. Lo quc se ha devaluado es el aprendizaie como tal. a fin de oblignr rl lector rtGnto r reconocer hasta qué punto la clcgfa a Lincoln tupcrr el hmcnto por dencia de la poesla del podcr terrcnal. al ig¡ral que las angustias de Shakcspeare pueden ser o no las de Hemlet o Lear. que da lugar a razonamicntos y cxplicacioncs. semeiantc al corredor solitario. pero no suscita cn la mentc imágenes inmcdiates o claras». mcnos que. rudimenterios mprodru c impoetorco ¡c¡démicos caldos en la cstcla dc csc padrc delicrdrmcntc hcrmético.nza la propia cognición pucdc. le verdadera base dcl pensamiento cultural. La mortalidad sc une a la memoria en la conciencia de poner a prucba la rcalided e 45 . sicmpre toma partido por la élite. comienza admiticndo a disgusto que «la causa del pueblo cuenta muy poco como suieto poético: admite la retórica. Ni tampoco es Shakespeare cl trágico Christopher Marlowe. Mientras escribo estas frases. pero su primera obligación es suscitar de nucve la antigue e inflexible Pregunta del agonistal ¿más que. No sé si la crltics feminl¡tr trlunf¡rl cn ru prc. en su maravillosa discrtación sobre Coriolano de Personajes de las obras dc Shahespeare. o Hamlct contemplando csa tierra ignota.

Uno de los ineluctables estigmas de lo canónico cs la dignided cstética. I . una solcdad que sólo dos pueden compartir.itud». deliberadas o no. una distinción que nunca se ha recuperado.dñh ^-qil_qq. y de una mancra bastantc impllcita otorgó e su Dialna comcd.trazaba la posibilidad dcl «principio de plen. entre quiencs las eternidades poéticas y olrmpica. Aunque la lectura. que induce el canon. cl con_ cierto de rock. ñ"rt" el advenimicnto dc Dante. cs un troPo o figura quc se refiere a unas encrglas que son esencialmcntc más soliterias que sociales. ptopenso a olvidar que le «cncrgfa social»r no cs más cuantificeble que la libido de Freud. (N. . son elitistes. incluycndo las incesantes llamadas de aquellos que dcfienden una virtud poiltica que esté por encima de todos nucstros recuerdos de la experiencia estética individual. Foucault sustitufa los tropos de la historia loveioyana' de lec idces por sus propios tropos. De este modo debemos distinguir el poáer y la autoridad estéticos del canon occidentel de cualq-uier tipt ae co. la enseñanza posee también un aspecto solitario. al igrral que todas las listas y catálo1. En la práctica..Posee un aspccto toscamcnte cuantificable. fprendc Ias sendas ocultas que Ia erudición nos enseña a transitar disdc er momento en que rechazamos placeres más fáciles.r46 Las fáciles inmortaridades nos acechan ahora porque la matcria prima de nuestra actual cultura popular ha deiaáo i" . permanecieron dcntro dc unos llmitcs bastantc pr"-"iro. Hayden White cxPuso qug el gran fallo de Foucault ere su cegucnhacie sus propias metáfoms. d.. puede quc sea debido e esc ámbito intermedio que se denomina a sí mismo «espiritual». de una manera notoria. filósofo norteamericano más conocido por su obra histórica. . y entonces no siempre recordaba que sus «erchivos» cran ironfas. fuerze. En ra práctica. El legfiimo cstudiante dcr canon occidental respeta el poder de las negaiioncs inhcrcntes a ra cognición. la posibilidad de eso. Gertrude Stein sostenla que uno escribia para si mismo y para los desconocidos. en la literatura crásica. El canon occidental no existe a fin de incrementar las élites socialcs preexistentes. y bastante pernicioso.) 47 il . La fuerza sola puede abrirlo. veinticuatro de ellas obras macstras. incluso benigna.o por el vldco de rock. persistente en sus negacioncs cognitivae. Pero equcllo que rcemplazan -llamémosle «lo canónico».el T. y como ningún canon está nunca cerrado. reemplued. La muertc dcl autor es un ttoPo. si nos cuesta ver esa oposición. firmementc basadas cn una teologfa dogmática. La relación entre los conceptos de inmortalidad icligiosa y riteraria siempre ha sido controvertida. o.la la catcgorfa dc Escritura. que es algo que'no se puede alquilar.0 '' . En La gran cadena del ser: estudio de la historia dc una idea. por su misme naturarcze. cr cnnon occidental nunca se ce*ará. mejor dicho. Está ahf para que lo leas tú y los desconocidos.. un dcfccto que rcsultaba irónico en un disclpulo confeso de Nictzschc.^nto . Er poder espiritual y la autoridad espiritual se funden. Estas animadoras representan el podcr dcl pensrmicnto positivo llevado al ámbito académico. la tan cecareada «apertura del canon» cs una operación bastantc rcdundante. en palabras de §flallace Stevens. controvertidas. otra di l"s . cuya esencia eg una instantáne¿ inmortalidad. los términos «podeo» y «autoridad» poseen signi_ ficados opucstos en el ámbito de la polftlc y en lo qrre todavla de_ ^ berfamos llamar «litcratura de imaginación». que cs decir que §lilliam Shakespearc cscribió trcinta y ocho obras de teatro.:' ' \. pcro ha dt scr la fucrza dc un Freud o un Kafka. Sc rcficrc a Arthur Lovcioy (1873-1962). La autoridad estética. polftica o moral que pueda haber favorecido. Dantc invalidó le distinción entre la formación de un canon raico y uno sagrado. Pero que la energfa social nunca ha escrito ni una sola escena. Todos los cánoncs. por el que todas las posibilidades han de ser llevadas a crbo. pero se vorvió más ominosa en la Europa cristiana. incluso entre los antlguos "gricgos y romanos... la vida del autor cs una entidad cuantificable. de mancra que tú y aquellos a quienes nunce conoccrás podáis encontraros con el verdadero poder y autorid¿d estéticos de lo que . pero nuestras animadoras no puedcn abrirlo por la secuencia espiritual. la escritura y la enseñanza son necesariamente ectos sociales. disfruta de los difrciles_ placercs de la pcrcepción estética. *"rclaban con bastante promiscuidad.n lá porftica como en la poesla. al igual que el poder estético. Las distinciones catóricas entre inmortalidad divina y fama humana. Aunque los cánones. incluyendo los contracánones ten dc moda hoy en dfa."Áes que cxpli_ cen que les idcas quc poseemos de poder y autoridad sigan siendo i t ¡ Baudclaire (y Erich Auerbach después de él) llamaba «dignidad estética». quc se considcraba a sl mismo un pro_ fcta. Hace bastante tiempo. La eutorided cstética y cl poder creetivo también son troPos. Igual ocurrla con laa «cncrgfas sociales» del neohistoricismo. una megnffica reflexión que yo extendcrfa a un apotegma paralelo: uno lee para si mismo y p^rl los desconocidos. Esa confusión fue iorerabrc.

han sobrevivido a una inmensa lucha en las relaciones sociales.a blanca. Para ellos su universalidad no es histórica. sino. canon occidental es otro eiemplo de lo que denominan «capital t obrera pintan algo a la hora.orr*. si no la mayorfa. Los obrcros ya tienen suficientes angustias. co ¡ólo cn el scntido de que mi experiencia es una versión más cxtrcme dc lo quc considcro la principal función pragmática del canon: cl rccorder y ordcnar les lccturas de toda una vida' Los más grandcs autorcs esumcn cl pepcl dc «lugares» en el teatro de la memorie dcl cenon. raznn a los marxistas cuando dicen que cl cultural». pero estas relaciones tienen poco que ver con la lucha de cleses.de determinar la supcrvivencia dc los textos. y prefieren la religión como alivio. multicultural y polivalente. No sólo significarfa asimilar perfectamentc trescientos tibros. ¡. sin ningún comPoncntc visu¿l dc por mcdio. shakespeare y Hamlct.{ "J' .. en el lenguaje. sino que las relaciones entre estos libros son más controvcrtidas a medida que se alargtn nucstras perspectivas. con sus anteccdentcs retóricos y su má' gico dcsarrollo. quc constituycn la esencia dcl canon occidental. Desde lo infencie hc gozado de una cxtraordinaria memoria para la litera- *8. cncrglas socialcs manifcstadas El arte de la mcmoria. A ml no me resulta tan claro quc una nación tr. segrln er pocte Cherlcs Olson. y también (tal como lo vio Nietzsche) del dolor. Shakespcare. muchos de los cualcs.1 acebrr el siglo xx. pero Olson cscribió . Sean cuales sean las convicciones de los neohistoricistas de hoy en dla. o dc lugarcs rcalcs transmutado§ en imágcncs visuales. El hccho ccntral cn rclación con Nortcrmérica. no las ics ellos percibcn y afrontan sus propias angustias por el incipiente Londres mercantil.. su libro esencial no §erla una escritura. En nucr¡tro contexto y dcsdc nueotrt pcrs_ pcctivn' cl cenon occidcntal cs una cspccic dc listl de aupcnivicntcs. desde iuego no desde fg00 hasta el dla de hoy. . y sus obras macstras ocuPen la posición que correspondcrfa a las «imágencs» cn cl arte de la memoria. en el-aula.ro ñ"r" rl prin_ cipio dc un libro sobre Melville. para quiencs Shakespeare es sólo un indicador dc las energfas sociales del Rcnacimiento inglés. nos obligan a recordar no sólo lo que ocurrc en Hamlet. En sus per§on¿y fantaslas. en las discusiones dentro de una sociedad. Para ellos.ontr"dictoria como los Estados unidos de América pueda haber sido alguna vez el contexto pare un «capital cultural»». ni la quc pueda dar ningún otro. 49 I . no puede ser. sobre cl siglo x¡i. . un autor capital y un drama universal. ¿óaliñcada uno de fetiche la lista de supervivientes de une guerra cosmológica de trescientos años? El tema central es la mortalidad o inmortaridad de ras obras literarias' Donde se han convertido en canónicas. y los crlticos de la izquicrda no pucdcn lccrlos en nombrc dc la clase obrera.. ya fuera la Biblia. No es.*pues en h tierra del ocaso se da ahora el ocaso dc occidente. hc llcgado a comprendcr que mi memoria literaria se ha brsrdo cn cl c¡non como sisterria memorfstico. que ni mucho mc'nos cs una unidad o cstructura estable. como no sea para aguellos sectores de la alta cultura que contribuyen a la cultora de masas. El valor estético surgc dc la memoria. cl dolor de renunciar a pleccres más cómodos en favor de otros mucho más diffcilcs. Su ccÍtez de que la estética es. Sólo recientemcntc' ya rcbasados los se¡cntt tño8. pcro epenas una rcalidad nortcamericana. y en cicrto sentido un asunto alcmán. Si pudiésemos concebir un canon universal. cs un indicador de sus emociones. También los cánoncs son angustias conquistadas. sino Shakespeare. hemos llegado al punto en que toda una vida de lettura y relcctura ape_ ahora es virtuelmentc imposibrc dominar cl canon occidcntar. ni cn el siglo Xtx ni cn cl xX. También tcnemos las cnormcs complejidades y contradic. Si asl fuera.rtirla dicha lista en un mero fetiche. exactamente la lista que yo doy. ye sean occidenteles u orientales. más importante aún. nucstro hecho central es el tiempo. cs cn gran Parte una cucstión dc lugarcs imaginaiior. en une mercancfa más. dc su identificación con unos petsonaies a los que Shakespeare dio existencia mediante su lengrraie. cs cl espacio. Muy pocos lcctorcs dc clase 48 cl canon occidcntal. pero no estoy dispuesto a dar ie. y por tanto. simplemente otra angustia nos ayuda a aprender que las grandes obras literarias son angustias conquistadasr ] oo urla liberación de esas angustias. presentan auténticas dificultades cognitivas c imaginativas. no pilares uniFrcados de moralided.ion. una generación después de la Revolución Americana. tienen tendencia a ser inclusivos más quc exclusivos. que es representado y lefdo en todas Partes' en todos los idiomas y circunstancias. La unidad cultural es un fenómeno francés. ni un texto oricntal. Si soy un caso esPecinl. el Corán. pcro ega mcmoria cs puramcnte verbal. para cientos de millones de pcrsonas que no son europeas ni de raz. De hcciro.ro . El valor estético emana de la lucha entre textos: en el lector. En este pafs no hemos tenido una alta cultura oficial desde 1800.nes nos pcrmitc Íccorrcr todo gos. sino fundamcntah él pone cn escena sus vidas. Nadie posee autoridad para decirnos lo que es el canon occidental."" §* il ü { t x d i { turo.

quicnesquiera que seamos. la vida del autor. Chaucer. curtius tiene un excurso titulado «La pocsfa .yoi". Goethe. Emerson. tcniendo en cuenta que la función áel teatro shar. pero. Lc dcbemos a Shakcspeare no sólo que rcprcscntara nucstra cognición. Kafka y proust. Sin Shakespcare no habrfa canon. y renucva.nor vlencn con tonterfas accrca de los vrlárc¡ morrlea y cido a su contexto. La inmortalidad durante un currto dc hon re conficrc ahora pródigarnentc.. y puedc considertrrG unr dc lr¡ conrccucncie¡ más hirarintes dc naürir cl canon».do_ neohistoricistas de hoy en dra. situarse en la mente de Platón y pensar desde ahl.r"ción».. un patrón de vitalidad. Sc pucdc pcrscglir sin trcgua el ideal de sustituir los criterios estéticos por consideracioncs ctnocéntricas y de géncro... no están muertos. Un buen lector puede. desterrar también al tirano. cnemlgor de lor critcrio¡ c¡téticos y cognitivoc ron rupuerto¡ dcfen¡016r guc. pero Burckhardt y curtius vivleron y muricron antes dc la época de sflarhol. Shakespeare es único. Montaignc. y otros que es probable que lleguen a ser tan canónicos como Bo"rgcs y Beckett. Shakespeare. quienesquiera que seáis. sohstas que con s¿iritcc. Aquelios quc cnscñan e intcrprctrr lo¡ tcxtor ticncn mÁs cn común. entre Ios recientemente fallecidos. La difcrcncia cntre ShakesPcarc y sus más dircctos rivales es cualitatiira y cuantitativa.. y también se puedcn tcncr utros obictivos socialcs admirables."r. La antigua metáfoia dc ra inmortaridad dcr cscritor resulta aquf pertinentc. pynchon. tal como Nietzsche testimonió durante ñ \J Y tod¡ su vida. deiamos dc pensar. ni del canon que gira a su alrededor. tiene poco que ver con la virtud clvica o la justicia social? Los polltleo de lr lltc*tur¡. Dante.Marx. cn cl que cita la fantasla de Burckhardt sobre «La fame. ¿quién podrfa qucjr*cp Lur .a muertc dcl autor. en la que tanta gcntc er f¡mosa durentc quincc minutos. No vivimos segrin ra étic¡ dc h lltada ni l* lclc* polfticr¡ dc pratón. de este modo. l^ l¡tcratura» rl cquiparar fama e inmortalidad. Pero no en la de Shakespeare. Entre nosotros tenemos t_GarcÍa Márquez. por creación. Shakespeare. no nos libramos de nuestros tiranos. Tolstói. estos autores eran indudablemente varones. -si cl multicultu*lllmo tlgnlflerrl Ccrvrnt*. no podemos librarnos de Shakespeare. En cualquier caso. Cervan_ tcs. con su extraña mezcla de Foucaurt y cn declivc. Virgilio. tal como no§ gusta olvidar. similar al grito de gucrre del rcsentimiento. Homero. prolongando. pzrra nosotros.rd. pues sin Shakespeare no habrfa en nosotros. son sólo un episodio menor de la interminable historia jel platonismo. y supongo que «blancos». Ashbery. si añadimos el resto del canon. El canon es sii d. lo dijo atinadamente: «Shakespeare está tan por encima de la categorla de los autores eminentes como lo está por encima del vulgo. entonce§ Shakespeare y el canon nos han inventado por completo. I. ¿Qué podcmos ccpcrar que haga Shakespeare por nuesrra socicd¡d rcgrln qué sucede en la literatura qLle Io conviertc en memorable. o . cl podcr del canon. por nombrar a la docena del frailc. es dccir.t. que rechazarra a «todos los varones europeos blancos y muertos». sélo rccpta la fuerza. una medida quc pretcnde poner lfmitcs a lo inconmensurable. ningún yo reconocible. Sigue estando fuera de nuestro alcance. Al desterrar a Shakespea. Ibsen.rp. Barthes y otros autores clónicos postcriores.cspeariano. proclamada por Foucault. Por facilidad compositiva.o-o p. y csa doble difcrcncia dcfine Ia realidad y nccesidad dcl canon. Pero. Es inconcebiblemente sabio. Más vivos que vosotros mismos. al desterrar a los po. en gran medida nos ha inventado. y Sña_ kespeare pertenecen a otro orden de vitalidad. "l' s0 51 . en cierto modo. la Íactzt. Milton. pero Ccrvant". sino gran Parte de nucstra caPacidad cognitiva. Lr defcn¡r dcl crnon occidcntal no es dc ningrln modo un¡ de_ fonm de t)celdentc o de l¡ cmprese necionalist¡. es otro lnito anticanónico. Sin cl canon. en Hombrcs representativos..on lo. a pesar de ello. Platón tenla le esperanza de. los demás lo son concebiblcmente. com_ parados con cualquier autor vivo de la ¿ctualidad."r.» de Shakespeare que sea tan imporNada podemos decir ^cerc tante como lo que expresó Emerson.

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