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DONES Y CARISMAS

Hoy empiezas una nueva etapa en tu fe. Si has entregado plenamente tu vida a Cristo y le has pedido que te llene de su Espíritu, puedes estar seguro que Él lo hará. No importa lo que sientes, lo importante es que has empezado de nuevo. Ahora debes vivir con plenitud esta nueva etapa de tu fe. Pon tu confianza en Dios. Resiste toda duda y ansiedad. Déjate inundar de la alegría, la paz y la alabanza a Dios. Empieza a aprender de Dios y de tus hermanos, con humildad, cómo vivir la vida en el Espíritu. Recuerda que estás empezando, no eres más que un principiante. TEXTOS PARA LA ORACIÓN: Día 1: Al recibir la efusión del Espíritu Santo, descubrirás que empiezas una vida nueva; nuevos horizontes, nuevas metas. Escuchemos como nos anima San Pablo en su carta a los Hebreos: “Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante”. (Heb 12, 1) Día 2: Dios desea equiparte generosamente para esa nueva vida, para esa nueva carrera que vas a emprender. Despierta dones que en ti pudieran estar dormidos. Él te dota con regalos nuevos, te brinda la posibilidad de revivirlos para ti y para aquellos que te necesitan. “Dios da a cada uno alguna prueba de la presencia del Espíritu, para provecho de todos. Por medio del Espíritu, a unos les concede que hablen con sabiduría, y a otros, por el mismo Espíritu, les concede que hablen con profundidad de conocimiento. Unos reciben fe por medio del mismo Espíritu y otros reciben el don de sanar enfermos. Unos reciben poder para hacer milagros, y otros lo reciben para comunicar mensajes de parte de Dios. A unos, Dios le da la capacidad de distinguir entre los espíritus falsos y el Espíritu verdadero, y a otros la capacidad de hablar en lenguas; y todavía a otros les da la capacidad de interpretar lo que en esas lenguas se haya dicho. Pero todas estas cosas las realiza el único y mismo Espíritu, dando a cada uno lo que a él mejor le parece”. (1 Cor 12, 4-11) Día 3: Cualquiera de estos dones que Dios te quiere regalar es un tesoro de gran valor; pero está en ti querer recibirlo, desear poseerlo y dar los pasos necesarios para ejercitarlos. Dios siempre respeta tu voluntad, pero como Padre bueno, te aconseja a través de Jesús. “No acumuléis riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Acumulad más bien riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye, ni las cosas se echan a perder, ni los ladrones entran a robar. Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón”. (Mt 6, 19-21) Día 4: ¿Cómo saber si estamos haciendo buen uso de los dones que Dios nos da? El Espíritu Santo que está en ti te guía, te aconseja, te mueve a hacer el bien que Dios quiere de ti. Jesús mismo te da las claves para calibrar tu actuación.

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Jesús nos invita a considerar como hemos de responder con esos dones y carismas. en todo lo que tiene buena fama. 11) Día 7: ¡Recuerda que el Espíritu Santo quiere renovarte por completo! Quiere quitar de ti el hombre viejo. No hay ley que condene cosas como éstas”. que no solamente nos alimentan sino que nos permiten apreciar la cosecha de nuestro esfuerzo. Todo árbol que no dé buen fruto. No te preocupes ni te agobies. Confía en que Dios hará su obra en ti y sigue los consejos que San Pablo te brinda: “Procurad vivir tranquilos y ocupados con vuestros propios asuntos. Pensad en todo lo que es bueno y merece alabanza. para que os respeten los de fuera y para que nada os falte”. Como último consejo a los Filipenses. amabilidad. 22-23) Día 6: Fíjate en ti mismo. Esta semana vamos a estudiar y meditar sobre los talentos que Dios nos ha prestado. en todo lo recto. fidelidad. De modo que por sus frutos los conoceréis”. (Gal 5. 16-20) Día 5: Uvas e higos son frutos sabrosos que Dios nos regala para el alimento de nuestro cuerpo. Si los tenemos. a algunos quizás no se les note cambio aparente. alegría. paciencia. con sus manías. pero el árbol malo da fruto malo. (Mt 7. humildad y dominio propio. Leamos en San Mateo 25 del 14 al 30. lo que me oísteis decir y lo que me visteis hacer: hacedlo así. como os hemos encargado. trabajando con vuestras manos. San Pablo les exhorta: “Por último. a otros puede parecer que el Espíritu los ha levantado en vuelos imposibles. “En cambio. sabemos con certeza que estamos siguiendo bien las indicaciones del Espíritu Santo. en todo lo puro. en todo lo que es digno de respeto. si los sentimos.“Por sus frutos los conoceréis. Para nuestro espíritu. El árbol bueno no puede dar mal fruto. fallos y defectos y quiere que te conviertas en un hombre nuevo. Poned en práctica lo que os enseñé y las instrucciones que os di. hemos recibido dones y carismas sorprendentes y poderosos para nuestra edificación personal y para ponerlos al servicio de los demás. hermanos. (1 Tes 4. 2 . pensad en todo lo verdadero. también hay maravillosos frutos. En la parábola del dinero. 8-9) ESTUDIO Al recibir la efusión del Espíritu Santo. paz. el Espíritu produce amor. recién nacido para la Gloria de Dios. Esta renovación incluye tu forma de pensar. pues no se recogen uvas de los espinos ni higos de los cardos. ni el árbol malo dar fruto bueno. Así todo árbol bueno da buen fruto. en los cambios que está ejerciendo el Espíritu Santo en tu propia vida. Algunos de los hermanos que han recibido la efusión contigo tendrán una evolución diferente a la tuya. y el Dios de paz estará con vosotros”. bondad. será cortado y arrojado al fuego. en todo lo agradable. (Flp 4.