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El Club de las Excomulgadas
Agradecimientos
Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Alie por la Corrección de la Traducción, Leluli y Mari por la Corrección, Laavic por la Diagramación y Cassidy por la
J.C. Wilder - No Tientes Al Gato - Los Habitantes de Las Sombras III
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Lectura Final de este Libro para El Club De Las Excomulgadas… A las Chicas del Club de Las Excomulgadas, que nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. Gracias!!!

El Club de las Excomulgadas
Argumento
Después de sobrevivir a un secuestro brutal, Erihn Spencer ha pasado los últimos dieciocho años viviendo en las sombras. Marcada tanto física como mentalmente, pasa sus días escribiendo novelas románticas que conciernen al tipo de relación que evita. Una noche antes de dirigirse a las montañas para comenzar su nueva novela, un extraño se acerca y sacude su mundo con un beso perfecto. Un hombre que podría ser su salvador... Desde el momento en que Fayne la besa, el deseo de poseer a esa belleza tímida es irresistible. Lanzados juntos en una casa aislada en las montañas, está dividido entre su necesidad de ella y los secretos que están destinados a separarlos. Mientras Erihn lucha por liberarse de años de aislamiento autoimpuesto, descubre que es que ahora está atrapada por sus deseos, con su propia oscuridad. Sus mundos chocan y viejos secretos llevan a un enemigo acérrimo a su puerta. Advertencia: Este libro contiene were-gato, vampiros e inmortales, ¡por Dios! Junto con animales, tanto salvajes como domésticos, escalofriantes malos, salvaje sexo y abuso flagrante de hierba para gatos.

J.C. Wilder - No Tientes Al Gato - Los Habitantes de Las Sombras III
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El Club de las Excomulgadas
Capítulo Uno
Boulder, Colorado — ¡Eres una mentirosa! Erihn parpadeó ante la intrusión del tono estridente de Vivian. Levantó la vista del libro en su regazo a tiempo para ver a Jennifer negar con la cabeza oscura. —Vivian, soy un verdadero fraude—Jennifer suspiró dramáticamente, mientras en las profundidades de sus ojos de color azul se reflejaba la diversión.

—Todas esas historias... —hizo un gesto con la mano doblada en dirección a Erihn. —Pensé que ella era escritora de ficción. —luego señaló a Jennifer. —Tú eres periodista y tus historias deben estar basadas en hechos reales. —Fue periodista—Melanie levantó la copa de champagne al aire haciéndole señas a la camarera. —Renunció a su trabajo. La frente perfecta de Vivian se arqueó. — ¿En serio? Jennifer asintió. —Hace aproximadamente un mes. Decidí que era hora de un cambio. —Oh, lo que haría por una vida de ocio—suspiró Melanie. —Nunca saldría de la cama, y contrataría una flota de hombres para atender mis necesidades. — ¿Qué diría tu marido al respecto?—Vivian preguntó. —Nada con cortesía, apostaría—sonrió Melanie. —Eso fue algo rico proveniente de la pequeña Señorita Mi-última-película-querecaudó setenta millones—dijo a Jennifer de regreso. — ¿Qué haces, trabajar sólo cuatro meses al año? —Hago ejercicio todos los días para mantener esta figura—protestó Melanie. — ¡Es un trabajo duro!

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Vivian bufó:

— ¿Escribir romance es un trabajo?—Vivian se echó a reír. — ¿Cómo tus uñas?—Melanie rió. —Puedo darte algunas ideas. —Vivian arrastró las palabras. — ¿Qué haría yo con un AP? Se aburrirían terriblemente con mi liso estilo de vida. —Bueno. — ¿No sólo te sientas y comes bombones todo el día mientras modelos de portada hacen cada una de tus órdenes? —Tal vez tenga que añadir esa cláusula a mi contrato.. En cuanto a los bombones. En las raras ocasiones cuando me las arreglo para salir por la puerta. —Yo soy la única aquí con un trabajo de verdad. —Ella sacudió la cabeza. J. —Erihn interrumpió con una sonrisa. masajista. Erihn resopló de risa.C. —Yo hago más que revolotear en torno a citas para comer y cocteles—Vivian frunció el ceño a Jennifer. porque los personajes están hablando en mi cabeza y no puedo concentrarme en otra cosa. cada una de ustedes. —Melanie reflexionó.Los Habitantes de Las Sombras III 5 . —Creo que ustedes son parásitos. —Hay días que tengo suerte de tener todo eso en la casa porque me olvido de ir a la tienda de comestibles. me siento inclinada sobre un ordenador durante horas hasta que me duele todo el cuerpo y me dan ganas de llorar. —Nunca en la vida—declaro Erihn.— Vivian bromeó. Wilder .No Tientes Al Gato . Jennifer le hizo un guiño a Erihn. a los cocteles y a las citas secretas. por lo general me olvido de lo que fui a comprar. es tan difícil llegar a todas esas citas para el almuerzo... —Tú eres la que necesita a un asistente personal—dijo Jennifer.. —Probablemente contratas a alguien para que te limpie el sudor. y un entorno lleno de asistentes. —Hago cosas muy importantes en mi vida..El Club de las Excomulgadas —Sí.. Melanie miró a Vivian. —Tú tienes a una asistente personal. con un entrenador personal. —No. Tropiezo alrededor en una nube.

y de escuchar tus dramas en el teléfono a las 03 a. — eso no te baja del gancho. provocando la mirada curiosa de los clientes de las mesas más cercanas. —Domada—disparó Melanie de regreso... —Nunca vamos a ganar un Oscar con ese estilo de sobreactuación—Jennifer la fulminó con la mirada. sí?—resopló Vivian haciendo ojos de disgusto. agitando su mano frente a su cara como si estuviera sonrojada.C. jovencita.. —Esa es Melanie. —Y me alegro de que lo hubieras esperado. —Creo que es terriblemente romántica. —No sabía cómo contarles sobre Mac—Se retorció fijando su mirada en la punta de sus sandalias. Mentirle a tus amigas y contar historias salvajes.? —Nunca las he llamado a las 3 am—objetó Jennifer. Melanie se inclinó y le dio unas palmaditas en la rodilla. J. Nos mintió acerca de sus amantes y al mismo tiempo estuvo languideciendo por un solo hombre. las libras de chocolates suizos. —Creo que es romántico—interrumpió Erihn. — ¿A quién castigarán esta vez?—preguntó a Vivian. Melanie asintió: —Es verdad. —Negó con la cabeza de ébano. Shai llegó y con energía cayó en el sofá entre Erihn y Jennifer. —Prima Donna. —Es complicado. — ¿Es así como nos pagas los años de amistad eterna. no puede recordar en que horario de zona está. — ¿Ah. —A Jennifer. Melanie se desmayó dramáticamente.El Club de las Excomulgadas — ¡NO!—Las tres mujeres gritaron al unísono.m..No Tientes Al Gato .Los Habitantes de Las Sombras III 6 . Señaló con su dedo en dirección a Jennifer. Jennifer se apoyó en el brazo del sofá. —suspiró Vivian. Wilder . —En realidad.

C.. al final de todos modos—contestó Jennifer con una sonrisa secreta jugando a través de su boca.No Tientes Al Gato . —Todavía te ves de 22—observó Jennifer. — ¿Qué tiene de romántico esperar a que un hombre venga y te aleje de todo esto?—Ella agitó su mano vagamente para abarcar el interior de la cafetería. ¿cómo es eso?—preguntó Shai.. Erihn ignoraba las disputas que se formaban en la conversación de sus amigas favoritas.El Club de las Excomulgadas Vivian puso los ojos en blanco.. Ciertamente no se veía como el alhelí que había sido hace unos años. J. sofisticada y segura. —No te has hecho ninguna cirugía plástica—negó Vivian en voz alta. las maravillas de la cirugía plástica. agarrarlo rápido antes de que se seque y se marchite. —Melanie bromeó. lo atrapé. —Casi once años atrás—cantó Melanie.. Erihn se volvió para mirar a Shai con incredulidad. Se veía elegante. inclinándose para aceptar la botella de champán de Melanie.Los Habitantes de Las Sombras III 7 . —Diablos.. —Erihn comenzó. — ¿Realmente?. Viv—Melanie se inclinó para recoger la botella de champán de la cubeta con hielo.. —Yo digo que hay que salir.. —Oh. Wilder . ¿Qué le había sucedido a su amiga tímida y retraída? Shai que vestía ropa holgada. —En la cena de cumpleaños hace unos años. —El tiempo vuela. —Me estoy volviendo vieja—suspiró con tristeza Vivian. —Bueno. —Sabemos cómo se siente. agachaba la cabeza cuando alguien miraba en su dirección y ahora estaba vestida con un traje pegado al cuerpo color esmeralda de seda verde y una camisa de ébano puro con su normalmente rebelde pelo rojo atrapado en un moño complicado. —Has cambiado mucho. mi amiga. — ¿Ha pasado tanto tiempo?—Jennifer negó con la cabeza oscura. lo hizo—se rió Shai.

estaba con el hombre más rico de la ciudad y teniendo el mejor sexo de su vida.El Club de las Excomulgadas —Apenas podías mantener tu rubor cuando Vivian mencionaba la palabra sexo. —No fue difícil tener el mejor sexo de mi vida aunque era prácticamente virgen cuando me encontré con Val—Shai se echó a reír. —Justo lo que necesitamos. mi inconsciente-de-la-moda amiga. Shai se rió y llenó el vaso vacío de Erihn hasta el tope. Erihn frunció el ceño a Melanie. —Le dio un cariñoso empuje a Erihn en el brazo. —Ella sonrió a Erihn con cariño. —Pobre Shai la tímida. —Creo que tenemos que hacer de Erihn nuestro siguiente pequeño proyecto.. —No me puedo vestir así. entonces estás mal... —Eso es tan cierto.No Tientes Al Gato .Los Habitantes de Las Sombras III 8 . Erihn negó. Mira qué bien resultó Shai. —Diablos.C. J. era un pequeño ratón en ese entonces. — ¡Oh. Wilder . —Sus ojos color verde brillaban intensamente. no no! Yo no quiero ser. un nuevo proyecto. —No hay más que echar un vistazo a Val para saber que es un supremo fo. — ¿Qué pasa con mi ropa? Jennifer aceptó la botella de Melanie y sacudió la cabeza como si quisiera advertirle a Erihn que guardara silencio y lo hiciera con gracia.. —Si tienes que preguntar cuál es el problema. Qué estupendo momento. —No tenía nada con que comparar. — ¡Perfecto!—Melanie se inclinó para interceptar la botella. —Como si no lo supieras. Sólo unos meses después de su cumpleaños. —Vivian tomó la botella de Shai y llenó su vaso. ¡Ni siquiera estoy trabajando ahora mismo! Creo que tenemos que empezar con la ropa de Erihn. —Lo sé mejor ahora. Me vería tonta. Erihn agitó una mano al ceñido vestido rosa sin mangas de piel de Melanie y a sus zapatos a juego de tacón alto. Vivian le ofreció la botella a Jennifer.

Wilder . —Traidora—Erihn arrebató la copa de champán de la mesa baja delante de ella y le dio un saludable trago. —Sin embargo. la voz de la razón. —Me gusta mi vida tal y como está. Suprimió un gemido. —Jennifer sacudió la cabeza. —Vivian se acercó y enganchó un mechón de pelo de Erihn. Jennifer—resopló Erihn. invariablemente causaban una escena. Bajó la mirada hacia el silencioso marrón.Los Habitantes de Las Sombras III 9 . Sin embargo. embotado por la tenue iluminación.. creo—reflexionó Jennifer. muchas gracias—Erihn negó. —Lo último que necesito es a un hombre alterándome. —Creo que estás perfecta tal y como estás—dijo con un abrazo. atrayendo una mirada más curiosa. creo que un hombre estaría bien. Erihn miró a Vivian mientras jalaba su cabello lejos de las garras cuidadosas de su amiga.No Tientes Al Gato . —Finalmente. con la vergüenza calentando su piel. —Gracias. Erihn agarró su pelo con una mano. tarde o temprano. cada vez que sus amigas estaban involucradas. —Si tuvieras un hombre en tu vida.El Club de las Excomulgadas —Podemos hacer algo divertido con tus cabellos. Se encogió bajo su mirada. —No. podrías dejar de comprar todas las guías sexuales—señaló Vivian.C. —Creo que no—dijo.. Odiaba llamar la atención sobre sí misma y trataba de evitar en la medida de lo posible. —Una sacudida tal vez. Shai se rió y pasó un brazo alrededor de ella. —En capas. J. enrollándolo alrededor de su dedo. — ¿¡¡¡¡¡Qué!!!!!?—Erihn chilló. aceptando la botella de champán de Jennifer. —No tienes idea de cómo podrías cambiar tu vida—le ofreció Melanie. — ¿Y si le cambiamos el color?—Melanie preguntó. —De ninguna manera.

Erihn se tensó. —Sí. Su mano temblaba mientras se llevaba el vaso a sus labios. —No necesito.. Erihn blanqueó las palabras flagrantes de Vivian. Tomó un largo trago del líquido helado para darse tiempo de recoger sus errantes emociones.. Por supuesto que tenía miedo. cariño. —Recuerdo los paseos románticos..Los Habitantes de Las Sombras III 10 —No necesito un. no hay nada como un buen polvo para que tu cuerpo y mente estén de nuevo en funcionamiento.. o ¿debería ignorarlo por completo? Había aprendido bien sus lecciones. ¿Quién no tendría miedo? El sexo opuesto nunca le había demostrado nada. eso—balbuceó.. sino dolor o brutalidad. —Tienes miedo por lo que ese hombre te hizo—observó Melanie. . y está bien—interrumpió Jennifer. —Que te compre joyas—agregó Vivian. —Está bien tener miedo. J.. —Aburrido—Vivian suspiró y Jennifer le lanzó una mirada oscura. —Simplemente me gusta mi vida..C. un. pero puedes probar con voluntario en el tema. —Que te lleve a dar largos paseos románticos—suspiró Melanie. —Y que cuide de ti—Melanie levantó su copa en dirección a Erihn como si la saludara.No Tientes Al Gato . había sido secuestrada y retenida durante varios días por un loco brutal que la había utilizado de formas en que esas mujeres nunca podrían imaginar.. Wilder . —Tienes miedo. —Jennifer sonrió. Confía en mí. —Sí.. Vivian inhaló.. —No tengo miedo—mintió. —Shai sonrió. Cuando había sido una adolescente.El Club de las Excomulgadas —Investigación—espetó Erihn. no iba a repetir el error del pasado. lo necesitas. se inclinó para colmar el vaso de Erihn con la botella. Había buenas razones para estar aterrorizada por el sexo opuesto. —Que te compre flores... Sólo tenemos que encontrar a un caballero agradable y refinado que te adore.

Estaba bastante sucia por el tiempo en que lo consiguió. Señaló el libro en el regazo de Erihn. —A Val le hizo gracia cuando lo encontró escondido en la parte de atrás de una polvorienta y pequeña librería de antigüedades en Hay-on-Wye. Los apetitos sexuales de Vivian eran legendarios entre las cinco amigas. lo tenemos todo bajo control y no te dolerá ni un poco. y cuando entré en la habitación. Shai puso los ojos en Vivian. Shai la abrazó de nuevo.No Tientes Al Gato . una pequeña emoción de posesión corrió a través de ella. —Que te de besos largos. Vivian tenía una mente de una sola pista. que estaba bien para ella.. luego se volvió hacia Erihn.Los Habitantes de Las Sombras III 11 . sonriendo como un loco con ese libro en sus manos. él estaba sentado en el piso. Ella conseguía sus mejores materiales para sus novelas de fantasía de las conquistas de Vivian y de lo que le contaba. Erihn no pudo evitar la risa que se le escapó. En un estante del fondo detrás de una caja de jirones eróticos victorianos estaba esa pequeña joya. J.C. con expresión soñadora. —Jennifer levantó la mano a sus labios. Wilder . conmovedores que hagan que los dedos de tus pies se doblen.El Club de las Excomulgadas —Que sostenga tu mano bajo la lluvia—dijo Shai. —Si tienes suerte—susurró Vivian. Nunca había imaginado tocar una copia. No sé qué decir excepto que lo conservaré como a un tesoro por siempre. —Y te folle hasta volarte la tapa de los sesos de vez en cuando—agregó Vivian secamente. Era una primera edición Cumbres Borrascosas de Emily Brönte. en Gales.. —Es encantador. cariño. —No te preocupes. Erihn abrazó el libro contra su pecho. — ¿Cómo está tu regalo de cumpleaños? Erihn puso su vaso en la mesa y frotó su mano sobre la unión del gastado cuero. y mucho menos tener uno.

12 J. Estará aquí dentro de poco. Su expresión se volvió confundida. los clientes se sentaban en las mesas de la cafetería o se relajaban en grupos acogedores en los sofás y en los mullidos sillones. —Jennifer tomó su copa de champán. y el domingo por la noche era la noche del poeta aficionado. La mitad del edificio era un café. Erihn miró al otro lado de la habitación llena de gente en el otro extremo. con su cuerpo tenso como si hubiera sido golpeado con una descarga de electricidad. —Shai vaciló. La luz volvía su cabello rubio en blanco.No Tientes Al Gato ... dándole un aspecto angelical que contrastaba con la vibrante falda. —No así. —No es necesario. El Brew House era uno de los destinos más populares en Boulder. —Se inclinó. mientras la otra mitad una microcervecería. se dejó caer en el escenario en un remolino de arco iris y lo golpeó con sus pulseras de plata. —Nunca así. — ¿Sólo ellos dos?—Melanie se echó a reír. con los ojos brillantes de curiosidad. Una pequeña mujer vestida con un arco iris de remolino de faldas estaba de pie en un foco estrecho de color blanco. disfrutando de la sensación de flotar causada por el champán. — ¿Crees que podrán mantener el ritmo? Vivian le dirigió una sonrisa maliciosa a la rubia. —Erihn negó. — Pero la pregunta es.El Club de las Excomulgadas —Tengo que llamarle y darle las gracias. —Él y Mac nos escoltarán a cenar esta noche. — ¿Más allá del borde? — ¡Poseidón—La mujer rubia gritó. — ¿Es eso lo que ellos llaman el arte de actuación? —Demencia sería un mejor nombre—comentó Shai. Movía las caderas como si estuviera nadando.. Wilder .C. Graciosamente. Melanie se retorció en su silla para mirar hacia el escenario.. Una variedad de luces de colores transformaban el escenario en un caleidoscopio de movimiento. —Ella está un poco. — ¿Vas a ir allí y recitar un poema?—Ella asintió hacia el pequeño escenario al frente de la cafetería.. Bien vestidos...Los Habitantes de Las Sombras III .. —No tengo ninguna duda de que podrán—Volvió la mirada hacia Erihn. En el otro extremo se utilizaba un escenario para los artistas musicales o para las lecturas literarias.

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La camarera apareció con otra botella de champán en un cubo de hielo de cristal. Como broche de oro, lo dejó sobre la mesa baja. —Aquí está, señoritas, con las felicitaciones del señor del bar. Erihn miró por encima de la cabeza de Melanie a la otra mitad de la sala. El amante de Shai, Val, se inclinaba contra la barra. Al captar su mirada, sonrió y levantó su mano en un saludo rápido. El calor floreció en su pecho al verlo mientras una sonrisa de respuesta curvaba sus labios. Val era un hombre maravilloso, aunque un poco intimidante para mirar. Con poco más de seis pies de altura, con contextura muscular, fácilmente evocaba las fantasías más oscuras de una mujer. Era increíblemente guapo con su cabello negro y ojos azul oscuro, casi abrumadores en su intensidad. En un primer momento, se había sentido incómoda con su descarada masculinidad, pero se había curado pronto de eso. Él era un buen amigo, y adoraba a Shai hasta la distracción. Su dedicación a su mejor amiga recorría un largo camino en que se sintiera a gusto con él. —Acabas de conseguir el amor ese hombre—anunció Vivian mientras ella saludaba en dirección a Val. —No, querida, tengo que amar a ese hombre. Sólo se te permite babear desde lejos—bromeó Shai. —Si te acercas demasiado, te cortaré las garras. Erihn miró a Shai justo a tiempo para ver la sonrisa provocativa de su amante. Esperaba que Shai nunca se diera cuenta de que había modelado a su último héroe libremente por Val. Estaría mortificada si alguna vez se daba cuenta, y nunca podría ver a ninguno de ellos a los ojos de nuevo. Erihn sonrió. Val era material perfecto de héroe. —Entonces Erihn—Jennifer le sacó de su meditación. —Cuéntenos acerca de tu última versión. ¿De dónde sacaste esa idea fascinante para tu héroe?—Sus ojos brillaban con alegría no disimulada, mientras se inclinaba para liberar la nueva botella de champán del hielo. —Ohhh—dijo efusivamente Melanie. —Simplemente amé ese libro. Brand es de ensueño y tan caliente. Mi marido y yo tomamos turnos para leernos varios pasajes el uno al otro. Las mejillas de Erihn se calentaron. —No era consciente de que estaba escribiendo un manual de sexo, Melanie.

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—La página ciento setenta y uno fue algo para dejar salir vapor... —Melanie ronroneó. — ¿Actúas esas escenas?—Vivian le preguntó. —Me das su nombre, me encantaría conocer al héroe de tu investigación. Shai se rió y se estiró perezosamente. —No he tenido tiempo de leer Amante de terciopelo todavía. Díganme de qué se trata. —Bueno, en realidad, me vino la idea de un libro de la biblioteca de Val. Todas saben que hice algunas investigaciones a principios del año pasado, y estaba buscando alguna información específica. Iba a hacer una historia basada en un harén turco, cuando me encontré con un pequeño libro sobre metalurgia escondido detrás de algunos tomos polvorientos—Erihn negó. —No estaba segura de si debía utilizar el libro, pero Val dijo que todo lo de la biblioteca estaba disponible, así que lo leí. Era un diario de tipo ficticio y fue fascinante. — ¿Un qué?—Shai frunció el ceño con confusión. —Un tomo pequeño sobre una criatura de ficción, que fue escrito como si el autor hubiera sido la criatura. Como una especie de monólogo de la vida diaria e información sobre el linaje. La mayoría de los que he leído son como un estéreo de instrucciones; fuera de orden y confusos. —No recuerdo haber visto nada parecido en la biblioteca. Por supuesto, hay miles de libros allí y no he pasado por todos ellos. —Shai frunció el ceño. — ¿Qué clase de criatura era la del libro? —Es una criatura fabulosa—dijo Melanie. Vivian asintió, agitando el vaso peligrosamente. —Impresionante, de verdad. —Tanta resistencia... —Melanie suspiró. —Muy inventivo... —Vivian sonrió. —Un were-gato—bromeó Jennifer. Shai parpadeó. A pesar de que ocultó su sorpresa, Erihn alcanzó a ver su expresión atónita antes de que se apresurara a enmascararla.

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—Un cambia formas gato... —Erihn comenzó. Shai hizo un gesto con la mano. —Sé lo que es un cambia formas gato. Tu nuevo héroe: uno del que todo el mundo habla, ¿Es un cambia formas gato? —Bueno, más o menos—comenzó Erihn. —Más o menos nada—interrumpió Melanie. —Es el héroe para acaba con todos los héroes. —Es bastante espectacular—asintió Jennifer. — ¿Un cambia formas gato?—Shai la miraba horrorizada. — ¿Cuál es el problema?—Erihn puso una mano en el brazo de su amiga. —Val dijo que estaba bien que usara cualquier cosa de la biblioteca. —Estoy segura de que está bien. Estoy un poco asustada. No sabía que existía ese libro. —La expresión de Shai se volvió pensativa. —Así que, dime acerca de ese cambia formas gato. —Bueno, normalmente aparece en forma humana, tan normal como tú y como yo pero a medida que se acerca la luna llena, pasa más tiempo en su forma felina. Captan la energía de esa forma y eso les da ciertos... poderes—Erihn hizo una pausa, insegura de cómo proceder. Los ojos de Jennifer brillaban con risa contenida. —Esa es una forma inventiva de describirlo. Vivian inclinó una mirada de reojo a Erihn, con una expresión alentadora. —Adelante. Erihn con furia dio una mirada caliente y luego miró a Vivian, incapaz de hablar. Una cosa era escribir acerca de El Acto, otra cosa era hablar en realidad de él en público, incluso si estaba con sus amigas más queridas. —Son... Cómo lo dirías... —Melanie hizo una pausa, con la tensión creciendo a medida que esperaba hasta que todas se inclinaron para recuperar la siguiente palabra. —Bien dotados.

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—Y algo más—sopló Vivian. — ¿Energéticos?—Shai le consultó. —Como conejos—dijo Vivian haciéndose énfasis en la “c” mientras le daba a Shai una mirada de complicidad. Silencio. Erihn se retorció mientras Vivian y Melanie rompían en carcajadas. Jennifer le lanzó una mirada cálida. —Es un buen libro, pequeño ratón. Para ser una fantasía. — ¿No crees que existan los cambia formas gatos?—Shai le dio a Jennifer una mirada arqueada, una sonrisa curvó sus carnosos labios. —Cariño—rompió Vivian. —Si los cambia formas gatos existieran, yo sería la primera en saberlo. Erihn sonrió. —Muchacho, eso es verdad. La mirada de Jennifer estaba cerrada en Shai. Una energía extraña pasó entre ellas como si estuvieran teniendo una conversación silenciosa. —Claro que existen. —La expresión de Jennifer fue petulante. —Creo que veo uno en la barra ahora. —Asintió en dirección a Val. Erihn frunció el ceño y miró a un hombre de pie, de espaldas a ellas, mientras hablaba con Val. Todas podían ver el cabello marrón recogido en una coleta corta con algo de plata brillando mientras él movía la cabeza. Era grande y amplio, eclipsando a Val unos pocos centímetros. Su ropa de color negro le daba un aspecto enorme. Amenazador. Indomable. Frío, un escalofrío agitó en su piel mientras una leve sensación de presagio se cernía sobre el borde de su conciencia. — ¿Estás bien?—Jennifer le tocó la rodilla para llamar su atención.

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Llegó a ajustar el micrófono. Miró a su izquierda y sonrió a sus amigas mientras se empujaban J. Cubierta de de pies a cabeza con ropa modesta. Wilder . se envolvía en su belleza mientras se regocijaba de su fuerza. Ella se dirigía hacia el escenario en el otro extremo de la habitación. Le encantaban los rompecabezas. Los rompecabezas lo volvían loco y las mujeres eran su acertijo favorito. delicada. y Fayne alcanzó a ver el pálido óvalo de su cara y ojos oscuros. Disfrutaba de los misterios ocultos de sus bien formadas extremidades y secretos ojos. ocultaba su perfil cuando se detuvo para hablar con el locutor. amaba a las mujeres. Cejas oscuras. Ella se movía como un gato. —Estoy con ustedes hermanas. se veía como si estuviera tratando de ocultar algo. un pómulo y una pequeña. A través de la puerta de entrada de la porción del café del Brew House. La curiosidad casi había matado a ese gato una vez o dos. con sus pies apenas tocando el suelo. Sus ojos se estrecharon cuando la mujer subió al escenario.C. pero eso no le impedía su pasatiempo favorito. era tan diametral frente a las otras mujeres en sus desnudos vestidos de verano como la tiza era al queso. Tenía el cabello largo y suelto. envolvente y el pelo largo y desgreñado. asintió. la miró mientras ella tejía su camino alrededor de las mesas llenas con los clientes platicando. con su aroma y su sensualidad. Era un enigma. con sus dedos delgados enroscados alrededor de la base mientras lo elevaba al nivel correcto.No Tientes Al Gato . Vivian se inclinó y tomó la botella. En resumen. Señalando al escenario. O a alguien. Suelto. Se deleitaba con su feminidad. Fayne sonrió. —Creo que necesito más champán. El color oscuro era anodino por la baja iluminación. Vestida con una falda larga de color tierra y una camisa envolvente color crema. terminando justo debajo de su trasero. Fayne se apoyó en la barra. lo que le permitió una visión de su perfil. Ella se aclaró la garganta. hermosa nariz. Con una sobredosis en sus voces. Se apartó el pelo hacia atrás con la mano izquierda.El Club de las Excomulgadas —Estoy bien—susurró Erihn.Los Habitantes de Las Sombras III 17 . con su pinta de cerveza escocesa olvidada a su lado.

La luna estaba creciente y el impulso de su compañera se estaba intensificando. Las mujeres que la mayoría de los hombres pasarían por alto lo intrigaban. J. A la derecha de Shai estaba sentada una morena impresionante con uñas de color rojo. Con Max bien cuidado.C. que no estaban en el centro del escenario. Frente a ella estaba Melanie Reynolds. Fin de la historia. Max era lo primero para él. A la mujer que vestía camisas de cuello alto y sostenes de encaje recatados en lugar de menos bragas en la entrepierna y ligueros. Pocas cosas eran más importantes para un cambia formas gato que la satisfacción física y su propia criatura estando cómoda. Max. Habían pasado más de diez meses desde la última vez que se había acoplado y las exigencias al acercarse la luna llena estaban cobrándole un peaje a la paz de su mente. Punto. A la mujer que secaba a la ligera su perfume de la parte trasera de sus rodillas en lugar de bañarse en él. hasta que la luna llena y el tiempo se acortara. Llevaba apenas un vestido de cuero de color rosa que estaba en serio peligro de salírsele. Miró a las mujeres sentadas con Shai y Jennifer. Pero. pero su hijo era definitivamente una de ellas. Después de la debacle con el vampiro Mikhail durante el solsticio de invierno del año pasado. se dio cuenta de que Fayne apreciaba a la mujer sutil. empujando suavemente la correa de su fuerza de voluntad. Demasiado exagerada y muy casada. mientras amaba mucho a Max.Los Habitantes de Las Sombras III 18 . dos cosas que él evitaba. Wilder . sacrificaba cualquier cosa por él. pero había algo frágil en ella. Tenía algo que decir acerca de la sutileza. su oscuridad y su luz. la vida de Fayne se había visto alterada por la inclusión inesperada de un niño mortal de seis años. Una tímida sonrisa curvó su boca mientras un rubor suave pasaba por su piel. Las tímidas. Era preciosa.No Tientes Al Gato . Todas tenían sus historias que contar. Agachó la cabeza como avergonzada. Las que veían hacia otro lado en lugar de devolverle la mirada con su valentía. en las próximas semanas Fayne sería libre de hacer lo que quisiera. Prefería mucho más a las mujeres que no gritaban su feminidad tanto como la acentuaban. Max se iría con Bliss a América del Sur a una excavación arqueológica y tendría el momento de su vida. Sus ojos se estrecharon. la actriz de cine. Tal como había merodeado a través de los años. Sonrió al pensar en su hijo.El Club de las Excomulgadas para ver mejor desde sus posiciones en el sofá bajo y las sillas. Algo oscuro se agitó en él. Fayne tenía otros asuntos urgentes que atender. Pasarían sólo unos pocos días más.

arrancando su mirada. luego comenzó. Tomó una respiración profunda para no perder el equilibrio. evitando las miradas curiosas de los habitantes de la barra. Miró de nuevo a la rubia y a su frágil amiga exagerada. Él podría cambiar todo eso. dejando como centro de atención un puntito de color violeta pálido. Wilder . Corteses aplausos estallaron mientras las luces se apagaban. Parpadeó. y su poema se titula El Gato. —Vamos Erihn—gritó Vivian. Vivian estaba en lo cierto. Imágenes que hacen crecer la previsión en mi cabeza. Podía hacerla más consciente de su sexualidad. Lo había enterrado bajo capas de ropa mal ajustada y pelo largo y pesado. J. el había encontrado a su compañera. La cantidad de champán que había bebido hacía que la habitación estuviera borrosa e indistinta.C. A través de la puerta. exhalando lentamente. que me esfuerzo con mis oídos por oír. Fayne le devolvió la mirada a la mujer en el escenario.No Tientes Al Gato .Los Habitantes de Las Sombras III 19 . Ya era hora de que el gato saliera de caza. Ella funcionaría perfectamente.El Club de las Excomulgadas Él vivía para descubrir sus secretos. El locutor hablaba. Esta pequeña y preciosa reinita estaba subestimando su sexualidad como algo completamente consciente. No. La única otra luz de la sala venía de las velas en las mesas y de la iluminación de la pista a lo largo de las paredes de viejo ladrillo. Sonrió mientras volvía su atención hacia la mujer en el escenario. Luna llena que te levantas. Sonidos que alimentan la creciente hambre de mi miedo. Alcanzó a ver los ojos oscuros en un rostro fuerte. —El nombre de nuestra poeta que sigue es Erihn. Las mejillas de Erihn se calentaron y miró al suelo del escenario. Era mucho más fácil llegar hasta ahí cuando no podías ver a más de un pie delante de ti. podía ver en la sección de la barra del Brew House. Una figura alta y amplia descansaba en la barra junto a Val. cincelado antes de que un grito la sobresaltara. Erihn soltó al micrófono. de lo que había alguna vez ha soñado. Sonrió y agachó la cabeza para evitar un resoplido indigno de risa.

Una esencia dormida de mi alma oculta. Estaban a la sombra más exótica de violeta que había visto y estaban mirando directamente a ella. A través de las sombras oscuras.No Tientes Al Gato . con las palabras brotando de sus labios. Wilder . Una garganta fuerte. Noche de luz que brilla en un cielo negro de niebla. Un par de botas negras se movieron hacia el centro de la puerta. como si alguien les hubiera hablado. Ojos brillantes con un color violeta de intenso calor.El Club de las Excomulgadas Ella movió su mirada del escenario a la planta principal mientras hablaba. a los pantalones vaqueros ajustados negros que cubrían un par de muslos fuertes y con amor ahuecaban sus musculosos muslos. Él llevaba una camisa de seda de vestir negra y la única palabra que le vino a la mente fue. comenzó a trazar un camino hacia arriba por el estrecho pasillo que conducía a la barra. Los signos de entidad mística de leyenda. . labios gruesos que parecían increíblemente suaves y nariz afilada. Su mirada pasó por sus caderas estrechas de una manera consciente para evitar su marcha y los misterios contenidos allí. Desvió la mirada de los ojos hipnóticos hasta las rodillas de sus pantalones. interrumpiendo su viaje. J. grande. Merodeando suavemente sobre sus pies de gato. Sentimientos en lo profundo empiezan a tomar el control. La respiración de Erihn se quedó atrapada en su garganta lo que la obligó a detenerse. los ojos buscan para ver.C. curtida y una mandíbula cuadrada. Pero no fue su cara tanto como sus ojos lo que le llamó la atención. de la conciencia comienza en mi estómago. Altos pómulos le daban a su cara esculpida un aire aristocrático.Los Habitantes de Las Sombras III 20 Al salir de la bóveda del sueño del tiempo. Aturdida. Emite una llamada que no puedo resistir. Inexorablemente. difícil para mí cordura. su mirada viajó desde la punta de las botas. deslizándose sobre los zapatos y tobillos de sus dueños. Una figura impresionante. mientras veía la amplitud de sus hombros y el enorme pecho. Un hormigueo lento. Poco a poco.

curiosamente. sin embargo. En el dominio de tu guarida salvaje. Ella se quedó sin aliento.Los Habitantes de Las Sombras III 21 . calentando su sangre. Una gran mano se movió a su línea de visión. Él la hipnotizaba con su mirada violeta mientras le pasaba un brazo alrededor de la cintura. Ella se aflojó el puño. sorprendiéndola. luego se expandieron a través de su cuerpo.C. Fue intensamente consciente de su calor cuando su cuerpo lo rozó. acercándola a él.No Tientes Al Gato . Era mucho más alto que ella. Fuertes dedos. Su conciencia se desplegó y se extendió a través de sus miembros. Sus labios se encontraron con los míos y estoy perdida J. llegando a la suya. ligeramente encallecidos se juntaron con sus manos mientras escalofríos agitaban su brazo. Él saltó al escenario. Liberando su muñeca. con las palabras cayendo de sus labios entumecidos. La culminación de toda una vida de miedos. Mi cuerpo se siente como si el fuego. colocándose en el borde justo a la derecha del micrófono. Su mirada pasó de las botas a su hermoso rostro con sus insondables ojos. Tiemblo por el peligro en el aire. me llenara hasta la erupción con un extraño deseo. luego se detuvieron. Oigo mis latidos tronando en mis oídos. se apoderó de la parte de atrás de su cuello. Mis pasos me arrastran desde mi santuario. con tu presencia al mando. Movimientos lentos y elegantes como los de un felino grande. Ella se estremeció con el ataque. cada uno con paso deliberado y cauteloso. Mientras dedos de seda toman mi mano. inclinando su cabeza para besarla.El Club de las Excomulgadas Los pantalones vaqueros comenzaron a moverse hacia el escenario. Nuestras figuras se encuentran. Las botas llegaron al borde del escenario. Wilder . abriéndolo para aceptar su toque. elevándose. Erihn mantuvo su mirada a la altura de sus rodillas a medida que avanzaba hacia ella. no sentía miedo. Para cruzar las fronteras de la banalidad.

sus labios. Ahora el momento está a la mano y me entrego a esta necesidad. con el más débil de los toques. Sus labios se rozaron. Sus labios eran cálidos y suaves. dejándolas escapar a su cuello abierto y tomando con sus palmas todo el calor de su cuello. Sus labios se separaron y lo tomó con profundidad. Ella soltó su camisa.. El calor pasó a través del cuerpo de ella mientras se levantaba a las puntas de sus pies.Los Habitantes de Las Sombras III 22 . oscuramente erótico y pecador se disparó a través de ella. Era la Eva para su Adán y ansió más de la fruta prohibida. luego exigiendo entrar. con su la mirada sorprendida reuniéndose con la caliente de él. Su cabeza se inclinó. Con un suspiro. apretándose en su contra. mi sangre se congela. Una mano le soltó el cuello y le quitó el cabello de su mejilla. Deslizando sus manos. y la mano izquierda de Erihn se levantó por propia voluntad con los puños de seda de su camisa. Un gemido se quedó atrapado en su garganta. Mi ser gira.No Tientes Al Gato .El Club de las Excomulgadas Con mis inhibiciones volando. y su cuerpo clamaba por más.C. rompió el beso. Demasiado tarde se dio cuenta de su error. No hay vuelta atrás. El sabor de él. Sus labios se tocaron otra vez. Abres un lugar secreto que pensé que nunca iba a encontrar. Una protesta suave se le escapó mientras se alejaba. — ¿Puedo tenerlo cuando hayas terminado? Aturdida. agarrando mi mente. J. Wilder . Un suspiro se le escapó mientras él profundizaba el beso. Suavemente.. con su lengua jugando en los labios de ella. Podía saborear su boca. persuadiéndola suavemente. no daré marcha atrás. —Erihn—gritó Vivian. Estruendosos aplausos sorprendieron y sacaron a Erihn de la oscuridad sensual en que había entrado. ella tiró de su boca hacia la suya. Erihn se abrió paso fuera de sus brazos y se volvió para ver a sus amigas. su mirada se fijó en sus labios. y luego a lo largo de su mandíbula hasta la comisura de su boca. Las semillas de la pasión han sido sembradas. Un dedo trazó la cicatriz que salía de su cabello justo por encima de su oreja para recortar a lo largo de su mejilla hasta su mandíbula.

Impresionada.El Club de las Excomulgadas La firma de un loco. no podía arriesgarse a encontrar repulsión y lástima en sus milagrosos ojos. Ojos oscuros las miraban fijamente. Los susurros estallaron tras ella mientras corría por el pasillo y salía de la cafetería desesperada por escapar de su imperfección.Los Habitantes de Las Sombras III 23 . con su aliento entrando agitado y superficial. Se lanzó a la izquierda mientras el extraño llegaba a ella de nuevo y saltaba del escenario.C.No Tientes Al Gato . con su expresión dura. se sacudió de su tacto. bajó la vista y miró fijamente su garganta. rompiendo su compostura. El pánico se apoderó de ella. No podía mirarlo. Un beso perfecto. J. casi salvaje sonó en sus labios perfectamente esculpidos. Arriesgó una mirada al hermoso rostro del hombre que la había besado por completo. Un gruñido bajo. Horrorizada. Wilder .

. —Sabes muy bien de quién estoy hablando. —Oh. J. con sus mejillas calientes de vergüenza. —Estás exagerando. habrías sido bajada del escenario y te hubiera tomado en ese momento.No Tientes Al Gato . Creo que le gustó mi poema y sólo. sólo. — ¡No lo hago! Marchó directo ahí a la vista de todos en esa habitación y te tomó para reclamarte.. Wilder . Shai resopló. ¿qué piensas de él?—Shai le preguntó. ¿qué vas a hacer ahora? Erihn ahogó un suspiro de alivio por el cambio abrupto de tema. —Shai—chilló Erihn..El Club de las Excomulgadas Capítulo Dos Avon. —No hizo nada por el estilo. Erihn sabía que su amiga estaba sonriendo. —Entonces. Fayne. —Fue un poco intenso. Ella se encogió de hombros mientras su cuerpo se calentaba con el recuerdo. mi querida.Los Habitantes de Las Sombras III 24 ..C.. — ¿Quién?—Se pasó el teléfono a una posición más cómoda.. — ¡Ja! Estuvo más que atrapado en el momento. Por el tono de voz.. voy a empezar a organizar mi investigación para mi siguiente libro. por favor. quedó atrapado en el momento. —Has tenido suerte de escapar intacta. —El amante de la discreción—Shai arrastró las palabras. Colorado —Entonces.. —Bueno. el pícaro buen mozo que te besó hasta dejarte sin zapatos anoche frente doscientos desconocidos.

Shai era como un gato con el ratón.. — ¿Cuánto mejor?—Shai se abalanzó. Sus víctimas o cedían o morían de agotamiento. —No es suficiente.C. No bien. está bien. um. —Erihn se retorció. — ¡Estás tan desesperada!—Shai hizo una mueca de desagrado. para nada. se aventuró en una habitación llena de gente y me besó. tal vez era un poco mejor que bien. — ¿Eso crees? Tengo la sensación de que podría hacer una aparición antes de lo que piensas.El Club de las Excomulgadas —No. donde uno es ligeramente divertido por su técnica y cinco es querer tirarlo al piso y clavarlo. pero he escuchado muchas historias sobre él y la palabra bien nunca fue mencionada. —Quiero decir. si te importa y mucho menos en el sentido bíblico... Es bien conocido por su.No Tientes Al Gato . Erihn. posiblemente posesión demoníaca. ¿Cuál es el gran problema? —Suena como un deslizamiento de Fayne. Como una inquisidora. No lo veré de nuevo. —Shai respondió con una voz cantarina. —En una escala del uno al cinco. — ¿A dónde vas con esto? Ese amigo tuyo entró al Brew House y.. — ¿De qué estás hablando? No tengo que hacer nada respecto a Fayne. Erihn jaló el teléfono lejos de su oreja y frunció el ceño antes de meterlo en su hombro de nuevo. tal vez fue un poco mejor que sólo bien. J. —Shai la interrumpió.Los Habitantes de Las Sombras III 25 . —Bueno. Ten en cuenta que lo conozco. —Es.. Erihn negó. —Bueno... Espectacular o estupendo está más en consonancia con sus habilidades particulares o al menos eso me han dicho. con una sonrisa curvando sus labios. ¿Me está diciendo que el beso no fue gran cosa?—Shai parecía dudosa.. por alguna razón. ¿qué vas a hacer respecto a Fayne? Ella frunció el ceño. Wilder . Esto no es como él. técnica. ¿dónde cae el beso de Fayne? —No creo en besar y decir—respondió ella con recato.. no quise decir eso.

Nunca pensaría en avergonzarte más por esto. — ¿Qué?—Erihn se incorporó bruscamente. —Shai. —A diferencia de algunas personas que conozco—se quejó Erihn. Erihn. —La paciencia de Shai estaba llegando a su fin y daba voz a la tensión en su voz. espera. alejando el teléfono de su torturado tímpano. —Te voy a matar—Erihn se hundió en el sofá y gimió. —Estaba sólo.. sólo tenemos que encontrar a un buen hombre que te entienda y te ame. — ¿No te atrevas a dejar que él sepa. fue por lo menos un cuatro.No Tientes Al Gato .. Voy a espantar a Val de la sala para que podamos tener una charla franca de chicas. Erihn. y estoy encantada de que Fayne haya despertado a la mujer que dormía debajo de esa ropa horrible. —Dijo que besa como un bandido—Shai no estaba hablando en el receptor. —Su voz sonaba petulante. Erihn se desplomó en el sofá.. — ¡No!—Erihn gritó cuando oyó la risa gutural de Val. —Escondiéndote. unos pocos segundos después. Ahora. —Te quiero. con la mortificación enviando cintas de calor directamente a sus mejillas.Los Habitantes de Las Sombras III 26 . —Agotada. Retumbó una respuesta y luego..El Club de las Excomulgadas —No has sido debidamente besada antes. Con cautela. oyó el sonido de una puerta cerrándose. —Oyó a Shai alejarse del teléfono y decirle algo a Val. no seas así—ronroneó Shai. —Querida. —Supo que algo había pasando cuando saliste corriendo del Brew House de esa forma. — ¡Por fin!—Shai gritó y Erihn se estremeció. —Nunca voy a poder mirar a Val a la cara de nuevo. nunca me dormí. Wilder . — ¿Quieres callarte? ¡Val te escuchará! —No tengo que gritar porque él está sentado aquí. —Ahora. —Erihn se lanzó a sus pies.C. J. — ¡Caray. llevó el teléfono a su lugar. ¡Suelta la sopa o iré a Avon y verteré champán en tu garganta hasta que lo admitas! —Está bien. Shai! —Ya se lo imagina. —Val te adora y sólo quiere lo mejor para ti.

—Lo sé. J. Piensa en tratar de salir con otras personas además de nosotras. Ni siquiera era consciente de que había hablado en voz alta. Pero quiero que sepas que soy feliz. Ahora bien. lo sé. Shai. —Tienes razón. Llega un momento en que tienes que poner detrás la oscuridad y dar paso a la luz. —Shai hizo una pausa. admítelo querida. Se acercó al equipo de música. Ella apretó los labios para controlar su temblor. incluso si no lo quieres admitir ante mí. una gran parte de su alma quería dar un paso atrás a la tierra firme y mantenerse allí. Ha llegado el momento. Uno era dar un paso atrás a la seguridad y a un terreno familiar. —Quiero que pienses en eso. Apretó el botón de de encendido para silenciar la melancólica música. . Se sentía como si estuviera tambaleándose al borde del precipicio con dos posibles destinos delante de ella. Sus amigas no podían entender lo que era a estar a merced de un loco durante días y días. —Sólo quiero que seas feliz. te has estado escondido durante la mayor parte de los últimos dieciocho años. Wilder . Quiero que des un paso hacia la luz. cariño. Erihn. Mientras que una parte de ella quería dar un salto al abismo. —Un dolor se retorció en el estómago de Erihn. y el otro era dar un salto hacia lo desconocido y ver si podía volar. que suena un poco insegura. Tú y yo lo sabemos. puso un CD en el reproductor y pulsó el botón de reproducción. segura. Mientras que el daño físico había sido insoportable. Pero sé cómo es estar aterrorizada. —Hay quienes prefieren la oscuridad y yo soy una de ellas—dijo con rigidez. — ¡Para nada! Eres la persona menos cobarde que conozco. Cobarde. el daño mental que le había sido causado era mucho más devastador y difícil de curar.No Tientes Al Gato . —Erihn frunció el ceño cuando la apertura del Requiem de Mozart se vertió por los altavoces.Los Habitantes de Las Sombras III 27 Las lágrimas picaron los ojos de Erihn. —No entiendes. no tienes que saltar a nada—continuó Shai. —Al demonio. También sé lo que es tratar de ocultarse del mundo. mientras las lágrimas se desbordaban. — No es necesario estar en la luz cuando estamos mejor adaptados a la oscuridad. tal vez en salir con un caballero muy agradable que entienda lo que has pasado. —Erihn comenzó.El Club de las Excomulgadas —Estoy de vuelta.C. —Estás sola. No sé lo que es ser violada. —Y sola—La interrumpió Shai. —Oh.

C. ¿Tal vez después de que termines este libro? Val y yo haremos una doble cita contigo o algo así. Lo último que necesito es una cita a ciegas—interrumpió Erihn. Conozco a un montón de hombres muy buenos. hablando sobre chicos con un hombre reservado de cualquier tipo. — ¡Shai! —Por favor.. no podía ver a Val sentado alrededor. —Shai suspiró.. Erihn. y no es el caso en absoluto. —No lo creo. — ¿Cómo puedo estar sola cuando mi cabeza está llena de extranjeros que claman para que yo escriba sus historias? —Eso no es lo mismo y tú lo sabes. Necesitas interactuar con otras personas. Ella no pudo evitar la carcajada que escapó de sus labios. —Nadie está tan ocupado..Los Habitantes de Las Sombras III 28 . Has estado sola demasiado tiempo. —Erihn. piénsalo. la conversación ha terminado.No Tientes Al Gato . agradezco tu preocupación. No estoy segura de por qué un pequeño beso te llevó a esa tangente tuya. —Lo haces sonar como si manadas de hombres hubieran aparecido en mi puerta. —En verdad. —Bueno.El Club de las Excomulgadas Erihn dio una risa débil. — ¡Shai! —Ni siquiera la Reina está tan ocupada. Wilder . sólo piensa en ello mientras estás trabajando con Jennifer.. —Bueno. J. Sabes que he estado muy ocupada. —No fue el beso. sólo quiero que pienses en ampliar tus horizontes un poco.. Shai. No había tenido la oportunidad de salir. De alguna manera. — ¿Durante los dieciocho años? —Shai. Nunca habías respondido a un hombre como él—Shai señaló. fue tu respuesta al mismo.

No había vecinos por millas en los alrededores.El Club de las Excomulgadas —Oh. Sonriendo. Rodeada por exuberante vegetación y una vista que sorprendía a la imaginación. Mental y físicamente agotada se acercó a las puertas francesas abriéndolas.No Tientes Al Gato . Erihn se acercó a la bañera de hidromasaje y a su merienda. —Me tengo que ir. dos ensaladas preparadas y dos papas. Una bandeja con una copa de vino y dos platos estaban envueltos en celofán en el borde de la bañera de hidromasaje. —Creo que es el tipo de la pizza. Un plato contenía cubitos de queso. El aire de la tarde todavía estaba caliente y el olor de los pinos y el ruido de las hojas de los álamos eran entrañables y familiares. Estaba sola. había dejado una nota de bienvenida en la nevera para invitarla a participar de la comida que había preparado para ella. ¡Te quiero! Una mueca de dolor cuando oyó a Shai gruñir de desagradó. ¿Tal vez había asumido que iba llevar a un amigo? J. Mac. —Erihn. abandonados cuando el teléfono sonó. La única parte confusa era que había dos de todo. Sentía como que habían pasado quince pesadas rondas en el teléfono. Erihn suspiró mientras dejaba caer el teléfono en la base.Los Habitantes de Las Sombras III 29 . dos filetes marinados con hierbas frescas. paté de aceitunas griegas mientras que el otro contenía una selección de pita en triángulos y galletas. la bañera de hidromasaje le hacía señas. Realmente sola. alguien llama a la puerta—Erihn mintió con frustración. como el hombre querido que era. Una botella de Chardonnay Kendall-Jackson estaba junto a la bandeja con la condensación formándose en la botella. ella pulsó el botón de desconexión. Un trino de anticipación la recorrió. Wilder .C. Shai la regañaría después por haberle colgado de esa forma. lavadas y listas para hornear. trozos de salchichas. Se subió a la terraza y al brillante sol de Colorado. Recorrió los frondosos árboles y la densa maleza en busca de cualquier signo de movimiento. Bendito silencio. no hay ningún lugar de pizzas en el valle que entregue todo el camino hasta la montaña—murmuró Shai. mira. —Es un nuevo lugar—mintió Erihn rápidamente.

Dando una respiración profunda. No había vecinos en kilómetros para romper la soledad. con su piel suave y animándola a participar de su delicioso calor. El agua caliente seducía su piel desnuda como olas de seda con chorros moviéndose. Erihn lanzó una mirada cautelosa alrededor de la terraza y al desierto circundante. Wilder . Sin ver ningún movimiento. Se acomodó en el asiento más cercano a la bandeja con un gemido de placer. Levantando la copa en un brindis en silencio.No Tientes Al Gato . Vestida con ropa interior de algodón blanco y sujetador dio los pasos que conducían a la bañera de hidromasaje. dándole la bienvenida a las profundidades azules y cristalinas. Los únicos sonidos eran los pájaros y el susurro de las hojas.Los Habitantes de Las Sombras III 30 . El sol calentaba su piel. Esa nueva diversión se había añadido desde la última vez había estado ahí y nunca había estado en una tina de agua caliente antes. casi en decadencia. ella la sostuvo mientras erguía los hombros y se quitaba la ropa interior. excepto la brisa de los árboles. El agua se envolvía alrededor de su mano como la caricia de un amante. Perfecta para dos amantes que querían tiempo lejos de todo el mundo. Desnuda y sintiéndose indefensa. Exhaló con fuerza mientras el agua la rodeaba. lleno de cuadernos y material de investigación. era el lugar perfecto para conseguir una escritura seria y buena. Se arrimó y metió los dedos en el agua azul claro.C. trepó los pasos cortos hacia el cálido oasis. Su maletín. J. Eso era el paraíso. Lanzando la prenda abultada a la silla más cercana. lo primero que haría cuando llegara a casa sería comprar una tina de agua caliente. Para ella. Una hermosa casa situada en las montañas. estaba a poca distancia de la bandeja. Mareada con anticipación. mientras deslizaba la camisa de su cuerpo arrojándola sobre el suéter antes de llegar a la falda. Tal vez podría meterlo en su pequeño porche si se deshacía de la parrilla y las descuidadas plantas. Ya era hora de ir a trabajar.El Club de las Excomulgadas Ese sería un excelente lugar para el encuentro con un amante. se desabrochó la camisa marfil de algodón. se apoyó en el respaldo para disfrutar de la vista. Volteándose. Un botón y una cremallera más tarde salió de su ropa de mezclilla dejando que se deslizara en un montón en el suelo. se sirvió una copa de vino de color dorado precioso brillando a la luz del sol. Miró el burbujeo del agua de vapor. se quitó su chaqueta y la puso sobre los hombros. tomó un sorbo del néctar. Sin lugar a dudas.

Hacía varios años.El Club de las Excomulgadas La casa de Jennifer estaba en lo alto de la Montaña Roja en el borde de un pico dentado. Ella bostezó. Las escenas gráficas la habían sorprendido incluso a ella. allí estaban sus tendencias nocturnas. un hombre que se convertía en una pantera con la luna llena. ¿Quién habría pensado que el mítico cambia formas gato. Nevados picos de las montañas se empujaban en el cielo azul cegador y ni una sola nube estaba a la vista. El verano en las Montañas Rocosas estaba tan cerca del cielo como uno podría estar aquí en la tierra.C. que con cada nuevo libro. J. La diminuta cinta de la carretera interestatal 70 parecía insustancial desde esa distancia. Ahora. Eso era lo que le había pasado por haber bebido mucho champagne anoche. A alguien por ahí no le gustaban sus cambia formas gatos y no eran muy tímidos a la hora decírselo.. ella iba mientras ponía sus pensamientos en orden. De acuerdo con Vivian. Amante de terciopelo todavía estaba en de la cima de las listas de ventas.No Tientes Al Gato . Jennifer le había extendido una invitación abierta para utilizar la casa en cualquier momento que ella deseara. y ese año no era diferente. Un mes de silencio era lo que necesitaba para organizar sus notas y la trama de su libro. Wilder . Su propiedad iba más allá de la terraza y del Valle Vail que estaba debajo. La mayoría de ellos de todos modos. se había convertido en una tradición. Y si hubiera alguien que sabía una cura para la buena resaca. Sus pequeños y amados cambia formas gatos eran un éxito.. Amante de terciopelo era un cambio radical en su estilo habitual y sus lectores se lo estaban devorando. esa sería Vivian. la mejor cura para la resaca era tirar de los pelos del perro que te había mordido. y había amado salir en su visita anual. atrapara los corazones y las fantasías de millones de lectores del romance? Entonces. Su última novela había sido publicada hacía casi dos meses. Erihn se encogió al pensar en las escenas de amor llenando el vapor que había escrito.Los Habitantes de Las Sombras III 31 . Esperaba que su nuevo amigo Kendall-Jackson se hiciera cargo del resto de su dolor de cabeza. Erihn estaba más que lista para disfrutar de su mes de soledad antes de sumergirse en su nuevo libro. Sumergirse en la tina caliente mientras veía la puesta de sol era sólo el boleto para su resaca. Frunció el ceño. El Rio del Águila pasaba por el valle como una cuerda íntima por un pequeño camino rural en su viaje desde el Río Colorado.

descartaba las cartas. Sorprendida. después de todo no era como si el autor supiera donde vivía.. ¡Meow! Una risita se le escapó antes de que pudiera evitarlo. Todas las cartas eran enviadas al correo de su editor y la información estaba en la parte posterior de sus libros. La oscuridad le hizo señas en el borde de su conciencia y ella la rechazó.No Tientes Al Gato .C. Richard Michael Chapman. Pero.El Club de las Excomulgadas Al principio las cartas habían sido inocuas al comentar su talento antes de sugerir que volviera a escribir acerca de sujetos normales. Cuando había sido secuestrada. ni ahora ni nunca.. las notas habían tomado un tono más siniestro. Había sido. Había estado oscuro en el club ayer por la noche. Espontáneamente. J. Eso era cierto. había tenido unos diecisiete años. Nunca me había sucedido con ninguna otra persona. una sonrisa curvó sus labios. Espontáneamente. No con una cara como la suya.. La mano de ella cayó al agua con una bofetada. algo más. su nombre apareció en su mente. Pero él la había tocado y trazado su cicatriz con los dedos. el agua estaba caliente. era demasiado mayor para que un pícaro atractivo fijara su mente en fuga. después de que saliera el comunicado de prensa informando que la secuela llamada Rapsodia de Terciopelo estaba cocinándose. levantó la mano para seguir el camino de la cicatriz en su mejilla. A pesar de la calidez del agua. se estremeció. No quería pensar en eso. muy joven y muy ocupada para salir en citas. . Pero una mujer con su historia no podía ser demasiado cuidadosa. no que hubiera salido corriendo. Wilder . Después de eso. joven. el vino era fresco y era hora de concentrarse en otras cosas. La última la acusaba de ser una pervertida y una pobre influencia moral sobre sus lectores.Los Habitantes de Las Sombras III 32 Erihn frunció el ceño y se hundió más en el agua hasta llegar a su barbilla. En general. ¡Mírala. nunca había querido a un hombre cerca de ella. Erihn se sentó y se llevó una mano a su boca. ¿Tal vez debería permitirse pensar sobre las aventuras de anoche? Espontáneamente. actuando como una colegiala vertiginosa! Tenía treinta y seis años.. De ninguna manera iba a volver allí. La vista era preciosa. El color quemó sus mejillas mientras visiones fragmentadas del hermoso Fayne bailaban por su cabeza.

Los Habitantes de Las Sombras III 33 Tomó un pequeño sorbo de su vaso.No Tientes Al Gato . Erihn frunció el ceño y forzó su mano en su cara. los que nunca lanzaba la luz del día. Tal vez su nuevo héroe podría tener ojos color violeta. Las mujeres deberían caer sobre él. Un hombre como Fayne era alguien con quien la mayoría de las mujeres sólo podían soñar: oscuro. eran sus acciones en el mercado. Y ese beso. Todavía puedes soñar.El Club de las Excomulgadas Tal vez no le importara. Podía soñar con que su vida se iba por la borda. llegó a la bandeja y buscó otro trozo de queso. Ella no era ninguna de esas cosas. Y con un nombre como Fayne. . J. Dejándolo de nuevo en el borde de la bañera. indómito a su alrededor que era indescriptible. Todo el mundo las tenía y. Oscuro y delgado. Sí. Erihn sonrió. Había algo salvaje. todavía podía hacerlo y lo hacía bien. Apoyándose en el borde. Había momentos en que todo lo que tenía eran sus sueños secretos. Anoche había sido sin duda una fantasía. mientras se había acercado a ella. y seguras de su sexualidad. si no se hubiera hecho realidad. tal vez eso se añadía a la atracción. Wilder .C.. Eran fascinantes. Ojos de color violeta. A los hombres le gustaba que las mujeres fueran bellas. moreno y malvado así había sido. Fantasías. y besos que podrían derretir la mantequilla y la resistencia de la heroína. con los dedos de sus pies doblándose con el recuerdo del abrazo. con sus movimientos sensuales depredadores. Sus ojos de color violeta. ingeniosas. Con los ojos todavía cerrados. Alto. Nunca había oído hablar de alguien con los ojos violeta excepto por Elizabeth Taylor. Los hombres de la barra se habían desvanecido en la oscuridad ya que su atención había sido atraída a él. y tenía suficiente bagaje emocional como para cargar un vuelo 747. eligió un trozo de cheddar fuerte y se lo metió a la boca. ¿Qué significaría Fayne? Tendría que buscarlo. como escritora romántica. Mordió el bocado y lo masticó cuidadosamente. cerró los ojos mientras una deliciosa languidez se extendía a través de sus miembros.. sólo por él. depredador y peligroso. Inmediatamente una imagen de Fayne apareció.

Los Habitantes de Las Sombras III 34 . Se quedó paralizada mientras él lanzaba la toalla. las imágenes de Fayne invadieron su mente. había muy poco material sobre ese héroe. El pelo oscuro J. haciéndose señas de unirse a ella en el agua. Se volvió y apoyó un brazo en el borde de la bañera mientras tomaba el maletín y su portátil del interior. Fayne se situó en el borde de la tina de agua caliente. sus misteriosos ojos. con su mirada quemando su piel. Abriendo la plataforma.C. Abrió más las piernas. Vacilante. A pesar de la calidez del agua. La vio. dejándola caer inconscientemente detrás de él en los escalones. Agarrando el borde de la bañera. —He estado esperándote. Lo único que sabía era su nombre. su sonrisa burlona. apoyó la barbilla en sus brazos. la colocó en el lado de la bañera. Si nadie veía las marcas.. Nunca se le había ocurrido que los lectores se adhirieran a su nombre y querrían leer su historia. segura fuera del agua. La luz del sol brillaba en la piel dorada de sus hombros. Erihn le tendió la mano. no necesitaría a una mujer con cicatrices. Hasta que se durmió. permitiendo que el agua tibia acariciara su sensible carne. con el movimiento haciendo que el agua besara sus labios inferiores. con una toalla de color crema envuelta alrededor de sus estrechas caderas. entonces podría hacer caso omiso de ellas. Wilder . Otro suave resoplido de aire se le escapó y se entregó a la fantasía de que lo llamaba por su nombre. Tuomas. Una vez más. y lo había mencionado varias veces en el primer libro. pero el agua ocultaba las imperfecciones. Hasta ahora. Un uff de aire se escapó. en su héroe en particular. Con cautela.. —El héroe debe ser rubio—dijo Erihn en voz alta. Sin palabras. —Vete—murmuró. Los ojos de Erihn se abrieron con el pensamiento intruso. con los dedos de los pies rozando el otro lado de la bañera. abrió las piernas sólo lo más mínimo. miró su cuerpo. al menos por un rato.No Tientes Al Gato . sus pezones se perlaron. En este momento. Ella gimió y arrojó la pluma sobre el cuaderno. y escribió la fecha en la página. tenía que trabajar en su libro. Levantándose sobre sus pies. El agua caliente acariciaba su piel con el íntimo toque de un amante. flotó sobre su estómago. Se sacudió los pensamientos perturbadores.El Club de las Excomulgadas Desde luego.

Ella lo miró a los ojos oscuros. Ella suspiró mientras sus brazos la rodeaban. Erihn se tensó mientras levantaba sus piernas para equilibrar sus hombros. Su mano le tomó la barbilla. con sus manos tomando su espalda. Se apartó de la sinfonía que su boca estaba creando en su piel y se movió hasta que pudo llegar a él. pero no sintió miedo cuando sus manos acariciaron sus hombros. Ella se movió sin descanso contra él. —He esperado tanto tiempo—ronroneó. Era mucho más alto que ella. él bajó la cabeza para jugar con su lengua. ella soltó el pezón de su carne con un pop suave. y al final por su vientre plano a las partes que rodeaban a su virilidad.C. deslizando sus manos por sus brazos mientras la alejaba de él. apretándose contra el cuerpo masculino. lo que obligó a su cabeza hacia atrás. Le pasó la lengua por el pezón y se quedó inmóvil debajo de su boca.No Tientes Al Gato . Acariciando un círculo cerrado alrededor de su ombligo. le dio besos en su garganta. J. —No tengas miedo.El Club de las Excomulgadas formaba una T en su pecho. disfrutando del calor y la fuerza de él. Asustada. La soltó. luego fueron hacia abajo entre sus pechos.Los Habitantes de Las Sombras III 35 Ella puso las manos en su espalda. en ángulo lejos de él. enviando escalofríos de deseo a través de ella. ángel. besando a lo largo de su clavícula. Apoyó las manos detrás de ella para que se inclinara hacia atrás. Colocando besos juguetones en la parte interna de su muslo. forzando su mirada a la suya mientras la tomaba en sus brazos. cubriéndolo de pezón a pezón. Sus pies sostuvieron los de ella. ¡Eieda! Erihn parpadeó cuando él entró en el agua. la soltó. La cabeza de él bajo con sus labios acariciando su hombro. presionando su erección creciente. . —Esto es para ti. Un dolor floreció entre sus muslos mientras su boca rozaba su cuello. Sin embargo. Wilder . Un gemido escapó cuando ella cedió a la tentación de su cálido cuerpo. El aliento silbó entre sus dientes. ángel. dejando una estela de fuego a su paso. —La levantó con facilidad y la depositó en el borde plano de la bañera. esta vez capturando la tierna carne entre sus dientes y acariciándoselo con la lengua. ella lo lamió de nuevo. A regañadientes. Encantada con su respuesta. separando sus piernas. con su excitación presionando contra su estómago mientras abría la boca. colocó las manos en su cabeza para detener su diabólico plan. él se apoderó de su mano. Él se hundió en el agua. Poniéndole un beso húmedo en la palma de su mano.

Él se detuvo. y un segundo más tarde. Sus labios se movieron. El precipicio le hizo señas. Fayne parpadeó. La lujuria de su espiral subió más y más alto. . Cintas de placer se enrollaron debajo de su piel mientras el deseo atrapaba su sangre.C. y luego se apoyó en el borde de la bañera a la espera de su reaparición. Fayne dejó su copa prestada en la bandeja y la agarró de las manos mojadas. Él levantó su copa de vino y bebió un sorbo. Su boca cubrió la suya y ella gritó. Wilder . Se quitó la chaqueta de cuero y la arrojó sobre una silla para reunirse con la ropa de ella. de cuclillas en un rincón. forzando su mirada a encontrarse con la suya. Él dejó caer su bolso y se dirigió a la bañera. La luz del sol bailaba en contra de sus párpados mientras Fayne trabajaba su magia en su cuerpo. la extendió lo suficiente amplio como para aceptar sus caderas. No tuvo que esperar mucho tiempo. El cabello castaño grueso cayó en sus ojos dejándola cegada. Con un toque.. También él podría sentirse en su casa mientras esperaba a que ella volviera a aparecer. Ella se quedó helada. Él sonrió. Un gemido se escapó mientras ella se balanceaba sin poder hacer nada contra su lengua mágica. disfrutando del perfecto y viejo cheddar. no podía quedarse allí para siempre. J.No Tientes Al Gato .Los Habitantes de Las Sombras III 36 Presionándola íntimamente en su contra. Ella llegó a él. Jadeó por aire mientras agarraba la fibra de vidrio de la cornisa. Seleccionando un trozo de queso. con los brazos envueltos alrededor de ella para protegerse. la vista Erihn descansando en el jacuzzi la saludo. conteniendo el aliento. el vino se agrio en su lengua. ella anheló su invasión.. Ella abrió los ojos mientras él se deslizaba entre sus muslos. sus anchos hombros bloquearon la luz del sol. ella había desaparecido bajo el agua. En un minuto.El Club de las Excomulgadas Ella lanzó un suspiro tembloroso que retomó un viaje placentero. El agua clara reveló a una Erihn desnuda. Ciertamente. Capturando la parte trasera de sus rodillas. en carrera hacia el pico. lo mordió. Levantándose. apoyándose en él. la cabeza y los hombros salieron del agua. con sus manos tomando sus hombros cuando capturó su barbilla. —Cariño. Él volvió a llenar su vaso. estoy en casa.

Doblándose. Unos horrorizados ojos marrones se le quedaron mirando. Fayne negó. ella se hundió de nuevo. cruzando los brazos sobre su pecho y lo miró. Su cuerpo respondió. el olor de la tibia mujer lo rodeó. Obviamente. Podía oler su excitación. Él no podía ver el resto de ella. Hizo una mueca con la sensación de humedad que se esparció por su hombro. Unos dedos delgados se aferraron a él mientras ella se apoyaba tosiendo agua a través de su camisa. perdió el precario equilibrio en la parte inferior de la bañera. — ¿Qué estás haciendo aquí?—balbuceó. Fayne respiró hondo. Él la agarró del brazo y tiró de ella otra vez a la superficie. —Tú no vives aquí—lo acusó ella. pero no había nada malo con su cuerpo.Los Habitantes de Las Sombras III 37 . Con un toque. Wilder . —Me has seguido. lo que lo obligó a liberarla. se apoderó de un resbaloso brazo. Era realmente una masa deliciosa de contradicciones. —Me he estado alojando aquí de vez en cuando desde el pasado mes de diciembre. Lo fascinaba. Llegando más cerca él le quitó el cabello de la cara. y sus vaqueros se pusieron incómodamente apretados mientras una tensión familiar lo invadía por debajo de la cintura. —Yo vivo aquí.C. —Comentó disfrutando de la sensación de la humedad caliente de su piel a través de su ropa. Ella podía usar ropa abultada. Él se abalanzó sobre ella. mientras que sus bien formadas y largas piernas colgaban en el agua. Caliente y líquida. Casi sonrió cuando se deslizó en el agua. y luego se puso tenso.No Tientes Al Gato . sosteniéndola contra su pecho. J. Qué lástima. pero él tuvo la sensación de que podría ser un gran error. Jennifer no te lo dijo. golpeándose las rodillas contra la madera al lado de la tina con un sonido envolvente.El Club de las Excomulgadas Él aseguró la mano de ella en el borde antes de liberarla. Él sonrió. Erihn se apartó de la orilla y con un grito de asombro. Pechos llenos se apretaban contra su pecho con sus pezones erectos. Ella se empujó de su pecho. —No creo que seas una muy buena sirena. Ella no tomaría a la ligera si se riera.

Varios picos de montañas más allá. Ella tenía un aspecto tan miserable de pie tratando de cubrir cada centímetro de su piel rosada y deliciosa. cerrando la puerta detrás. mientras sus pantalones se apretaban en su ingle... Él tiene que estar mintiendo. —No puedo creer esto.. Levantando la barbilla. N-no—Ella se veía tan confundida y consternada que luchó con el impulso de tomarla en sus brazos. Su cabello cubría la mayor parte de su rostro. — ¿Podrías darte la vuelta?—le soltó. Se volvió y tomó el jersey de debajo de la pila de ropa en la silla detrás de él. al mismo tiempo que murmuraba en voz baja. tenía un buen par de piernas y un trasero para matar.No Tientes Al Gato . que decidió que apiadarse. nubes se reunían. Fayne se acercó a la barandilla mientras la oía salpicar saliendo de la bañera.Los Habitantes de Las Sombras III 38 . venía una tormenta. Trató de ignorar el susurro de la ropa mientras ella se ponía el suéter. Cuadrando los hombros marchó a la casa. metió las manos en los bolsillos de sus jeans. ella lo miró fijamente. Él se sorprendió cuando Erihn apareció a su lado. viendo la impresionante vista del valle a sus pies. Llama a Jennifer y pregúntale—dijo él suavemente. —Ella debe haberlo olvidado—dijo él. Tenía un maletín aferrado a su pecho. Se inclinó contra el riel. Fayne se rió entre dientes mientras se daba la vuelta para mirar la tormenta que se avecinaba. sus pasos se tambalearon.. En cambio. Retiró sus manos y obligó a sus brazos a ir a los costados. Wilder . Sea cuales fueran sus defectos físicos. Sin mirar atrás.C. Cómo pudo Jennifer. —No estoy mintiendo. Se acercó de nuevo a la bañera. Su chaqueta de punto apenas cubría su trasero bien formado y él silbó con reconocimiento.. Se dio la vuelta sobre un talón y él la miró ir hacia las puertas que conducían a la sala de estar. e iba a ser grande. Ella se puso rígida. estoy muy molesta. sonriendo cuando se la arrebató de la mano. —Creo que lo haré—anunció. pero sus oscuros ojos estaban lanzándole dardos a través de los regueros de humedad.El Club de las Excomulgadas —N. Oscuras y amenazantes.. tomando su prestada copa de vino y ofreció un saludo en silencio a la tormenta que se avecinaba. le ofreció la prenda sobre su hombro. J. luego ahogó un gemido.

se me fue de la cabeza—dijo Jennifer. Una estrecha línea de cabello oscuro se desvanecía en la parte superior de sus pantalones. —Me pregunto si tiene alguno más. —Cariño. —No es divertido—susurró Erihn. —Qué aburrido. como si se tratara de una ruta hacía su virilidad.Los Habitantes de Las Sombras III 39 El dormitorio principal daba a la terraza y la a bañera caliente abandonada. perfectamente delineada en su estómago plano. J. ¿dónde está? —Se ve como un anillo de espinas en su brazo—susurró Erihn. Alargó la mano hacia un bocado cuando Erihn vio su brazo derecho. con que él se quedará aquí?—Erihn luchó por evitar el pánico en su voz. Asustada ella se apartó de la ventana y casi dejó caer el teléfono.C. La boca de ella se le secó. mucho más guapo de lo que sus fantasías le habían permitido. Wilder . Simplemente se me olvidó. — ¿Qué es? Mejor aún. Habría esperado un lugar más interesante en Fayne—comentó Jennifer. — ¿Cómo podría eso ayudarme a mí?— Agarró el teléfono mientras se ponía de puntillas en la ventana.. Fayne es inofensivo para la mayor parte. Se acercó de puntillas a su maleta. que estaba abierta sobre la enorme cama. ¡Granuja! No sólo había invadido su santuario. La piel dorada y dura sobre músculos onduló.El Club de las Excomulgadas — ¿Qué quieres decir..No Tientes Al Gato . —Tiene un tatuaje—chilló ella. A través de las persianas. Largas y musculosas piernas estaban encerradas en pantalones desgastados y él se quitó los zapatos. siento tanto no habértelo dicho. —Para la mayor parte—susurró Erihn. oscurecida sólo por una fina capa de pelo en el pecho. . vio a Fayne tendido en un sillón. Había huido con su bandeja de aperitivos y estaba haciendo constantes incursiones en su contenido. Fayne levantó la mirada. con sus ojos de gato aburridos a los suyos. Sin previo aviso él se sentó y se quitó la camisa. — ¿Por qué estás susurrando?—Jennifer le preguntó. — ¿Lo tiene?—Jennifer le estaba diciendo. sino que se había quedado con su comida también. Era la imagen de un hombre relajado. Con la empacada de última hora y todo lo demás. —Además.

o a ninguna mujer en cualquier caso—dijo Jennifer. — ¿En ese lado de la puerta? —En la terraza—Erihn se apoyó el teléfono en el hombro y luchó con los desgastados pantalones de algodón... —Erihn. Nunca podría dormir en una casa con un hombre suelto y mucho menos uno tan potente como Fayne. escúchame. Nunca te lastimaría. Nada. —Vistiéndome. J. —Erihn. —Claro que puede.Los Habitantes de Las Sombras III 40 — ¿Qué estás haciendo?—Jennifer exigió. —Erihn gruñó mientras se ponía los pantalones encima de su húmeda piel.No Tientes Al Gato .C. —Tomó una sudadera de color rosa con un estampado de Mickey Mouse en la parte delantera. Erihn hizo una pausa. con la garganta llena de miedo y las palmas de las manos sele humedecieron. Me voy—le espetó ella. Aparte de tropezar el uno con el otro en la cocina. Wilder .El Club de las Excomulgadas —No quiero que me escuche. —No puede escucharte desde la terraza. —Te ruego que no lo hagas. ni siquiera tendrás que verlo. No podía enfrentarlo otra vez. — ¿Cuántos? —Cientos. Se quedará en la habitación del sótano. Lo dijo muy en serio cuando te digo que estás perfectamente a salvo con Fayne. —Comenzó a patear a través de la maraña de ropa enredada hasta que encontró sus pantalones de pants negros. Erihn frunció el ceño: —Muy divertido. por favor. Podría haber hecho otro acuerdo. Esta es tu casa y tienes el derecho de invitar a alguien que te gusta. — ¿Dónde está?—Jennifer se echó a reír. —He conocido a Fayne durante muchos años. no hay que apresurarse—dijo Jennifer. Jennifer. . Me hubiese gustado que me hubieras dicho que él estaría aquí. Realmente no creo que esto sea un asunto de risa.

Erihn Spencer está en posesión de una copia del diario de Elsabeth. —Nooo. Por lo tanto. No me importa cómo lo hagas.El Club de las Excomulgadas —Lo siento. Edward pasó un helado dedo sobre el guión que fluía de la página. J. Sabía que Elsabeth había llegado a ser íntima de la pre-naturales antes de su prematura muerte y que había grabado todo en su diario. Erihn estaba en posesión del diario de la esposa de Mikhail.No Tientes Al Gato . robados del hogar ancestral de Mikhail. Ahora. Ella frunció el ceño y golpeó el botón de encendido. miró por la ventana. borrado por las nubes negras altas las cuales nunca había visto. muy interesante.. con los labios entumecidos mientras la desesperación se apoderaba de ella. Er. Su sol radiante se había ido. — ¿No es genial? Ella bajó la mirada para ver a Fayne en la barandilla y su hermoso pelo color jengibre era azotado por los vientos fríos que la tormenta generaba. En su lugar. Jennifer. Los relámpagos iluminaban el cielo oscureciéndolo mientras el viento empezaba a soplar. Estaba atrapada. sin embargo. pero espero que me devuelvas lo que es legítimamente mío. uno había por fin aparecido.Los Habitantes de Las Sombras III 41 . La comunicación se cortó. se habían ido perdiendo.. no había forma de bajar de la montaña. Nubes de tormenta estaban empezando su lento descenso hacia el valle en dirección a ellos. Sabía las palabras de memoria. cientos de años más tarde. pero no se prendió. —Oh.C. Descubierto años más tarde. Wilder . —Erihn fue afuera a la diminuta terraza que se extendía desde la puerta corrediza del dormitorio. Dejando el teléfono. se habían hecho copias del original en descomposición con la esperanza de obtener y utilizar la información en algún momento en el tiempo.—su voz se quebró. dejó que su mirada viajara sobre el quid de la letra. —Grandioso no es la palabra que usaría para describirla—dijo Erihn. robada de mí hace más de dos siglos. Hasta que esa tormenta terminara.

Los Habitantes de Las Sombras III 42 .El Club de las Excomulgadas Las consecuencias inmediatas serían devastadores para Mikhail y para sus secuaces. Pasó la flor roja sobre sus labios. Un aliento helado salió sus labios y se enroscó en torno a la rosa. estaba el pequeño asunto de Fayne. Que así fuera. Edward sonrió. Era una foto de una de las más preciosas posesiones de Edward. arrancando una rosa de un vistoso arreglo sobre la mesa. En cuestión de segundos. El diario podría muy fácilmente contener información para derribarlos a todos ellos en su intento de derrocar al actual Consejo de Ancianos. Max era suyo.. estaba congelada. Su mirada se movió hacia abajo a la página. Eso era ciertamente fácil. no a esa criatura-were. Wilder . No dejes testigos. Sus labios se movieron pero no ningún sonido se emitió. Max.No Tientes Al Gato . Primero sin embargo.C. Edward dejó caer la foto en la carta. Los ojos de Edward se entrecerraron mientras examinaba la foto de Fayne persiguiendo a Max mientras jugaban fútbol. y le pertenecía a él. y luego extendió la mano. El aroma de las rosas jugó en sus fosas nasales. J. al cuerpo gobernante del inframundo preternatural. En poco tiempo. Edward admiró su obra antes de machacar la flor en sus manos. reclamaría su propiedad. Edward tomó una fotografía que se encontraba cerca de la carta. disfrutando de la sensación de los sedosos pétalos sobre su piel fría.. Fragmentos irregulares de pétalos rotos cayeron sobre la fotografía hasta que la imagen de Fayne fue eliminada. Alejó la flor a una pulgada de sus labios y sopló suavemente.

había amado correr en las tormentas.Los Habitantes de Las Sombras III 43 . con una fuerte ráfaga de viento golpeándola. en dirección a las puertas francesas y más allá de la terraza. La alegría burbujeó en la garganta de ella mientras la furia de la tormenta se desataba a su alrededor. dejando la casa a solas con la tormenta. —Entra a la casa.C. junto a ellas. Las puertas se movían con la brisa y. su madre había ido tras ella y la había jalado hacia el interior. llegó a la tina de agua caliente y agarró el borde de la cubierta acolchada. El murmullo de los ríos y de las carreteras serpenteando estaba oculto. salió corriendo de la habitación y bajó las escaleras. Juntos. —Ayudándote—gritó de nuevo. Tiraba de su ropa y revolvía su pelo en su rostro. Cuando niña. estaban las ropas quitadas que Fayne debió haber arrojado. Embelesada. La terraza estaba fría debajo de sus pies descalzos mientras se dirigía a la barandilla. mientras la lluvia golpeaba arriba de su cara. Ella se agarró del pasamanos.No Tientes Al Gato . la lluvia fría picó en sus brazos. Ella se deslizó sobre las baldosas brillantes del vestíbulo mientras daba la vuelta alrededor del poste y salía corriendo por el pasillo a la hundida sala de estar. La gloriosa vista del Valle Vail estaba oculta por una pesada cortina de nubes y lluvia. Correr bajo la lluvia J. se echó a reír. la deslizaron en su lugar. El viento pegó contra él cuando trató de cerrar la tapa poniéndola en su lugar. Las ventanas estaban envueltas en un velo de fuertes lluvias torrenciales mientras los vientos se estrellaban contra la casa. —Él señaló al paraguas de la mesa de picnic que estaba a punto de caer sobre el borde de la terraza. Captó una visión de Fayne luchando con la cubierta del jacuzzi. Tengo que bajar el paraguas. Wilder . y después la aseguraron. Trabando la cerradura de la puerta. Con la lluvia rozándola. Erihn asintió. Muchas veces. El viento la dejó sin aliento cuando se subió a la vorágine. Truenos volaban y sintió su poder invadir su alma. — ¿Qué diablos estás haciendo aquí?—le gritó Fayne. Erihn se apresuró a cerrar la puerta corrediza del dormitorio. Moviendo su cabeza hacia atrás.El Club de las Excomulgadas Capítulo Tres La tormenta golpeó con fuerza.

él cambió de posición por lo que ella terminó en la parte superior y él se llevó la peor parte de la caída. Sus manos la sujetaron por los hombros. Fueron por un camino tortuoso a través de la terraza y ella hizo el viaje sin incidentes hasta llegar a la puerta. Su madre no lo había logrado totalmente. Wilder . Estaba furioso. Su madre había trabajado duro para quitarle a Erihn su vergonzosa vena salvaje. Qué triste que hubiera olvidado algo tan importante en la vida. quedando en la parte superior de su pecho.El Club de las Excomulgadas simplemente no se había hecho para su familia. Rápido como un gato.Los Habitantes de Las Sombras III . —Lo siento—murmuró ella tratando de levantarse.C. Era una con la furia de la naturaleza y por primera vez en muchos años. Los Spencer eran rígidos en sus comportamientos sociales. Sorprendida miró sus ojos oscuros. Él abrazó su cuerpo y la apartó de la barandilla hacia la puerta.No Tientes Al Gato . El viento azotó la sala de la puerta abierta. correr y reír en la lluvia no era parte de su maquillaje. 44 J. dejó que la tormenta tomara el control. Erihn soltó la barandilla y se sujetó los brazos como para abrazar la tormenta. Su brazo estaba torcido entre ellos. pero Erihn que no hizo caso. Los dedos de sus pies estaban entumecidos por el frío. — ¿Qué diablos estabas pensando?—gruñó él. El viento azotaba su ropa empapada y la alegría cantaba. lo que dificultaba sus movimientos. deteniendo su huida. por lo que la estrellaron contra la jamba de la puerta. Erihn aterrizó en el pecho de él con un silbido y con su codo hundiéndose en su estómago. Casi había olvidado la alegría de recibir la absolución de las fuerzas de la naturaleza. con toda su intención sobre el hombre debajo de ella. aunque por sus venas. sacándola fuera de balance. Dio un chillido cuando Fayne y ella cayeron por la puerta. Se desenredó del nudo. — ¿Estás loca?—Rudas manos la agarraron y ella chilló mientras el brazo de Fayne le rodeaba la cintura.

Un gruñido bajo sonó en el pecho de él apretando su agarre en sus hombros. un chorro de agua cayó sobre la alfombra de su ropa mojada. sólo una pequeña probadita. y luego de nuevo antes de pasar a su espalda. —Él mordió con el resto de su condena frunciéndole el ceño. mientras sujetaban sus bocas. acariciando su piel y jugando con sus sentidos. Anhelando levantarse de su pecho mientras lo miraba tirado debajo de ella. Sus ojos brillaban con un fuego interior.Los Habitantes de Las Sombras III 45 . —Creo que voy a tener que mostrarte cómo se hace—ronroneó. la agarró por los brazos y tiró de ella hacia él hasta que sus labios estuvieron una vez más a la altura de su boca. Yo estaba disfrutando de la tormenta. esa boca. La acarició. Ella se lamió los labios nerviosamente. ¿Qué había hecho? Horrorizada.C.. Oh. —Yo-yo-lo siento. —Disfrutando de la. Una vez. Ella se estremeció mientras su mirada caía a sus labios. La expresión de él era caliente. fijó su mirada en su barbilla. Erihn se apoyó en él. Suavemente acarició con sus manos sus brazos.El Club de las Excomulgadas —N-n-nada. Sin previo aviso. con su pelo cayendo en sus hombros y rodeándolos en una cortina empapada.No Tientes Al Gato .. Quería probarlo.. No podía mirarlo a los ojos. Wilder . Ella se arriesgó a mirar su cara. Rozó sus labios contra los suyos. Su aliento se mezcló con el de ella. —Yo no me arrepiento en absoluto. Dos veces. J.. Él le soltó los hombros. Quiso ronronear bajo su agradable toque. pasando de largo en una barrera sensual que hizo que ella apretara los dedos de los pies. Asustada ella se retiró alejándose.

Erihn se congeló. ¿Cómo podía ser tan descarada con cualquier hombre. Wilder . Él rodó a sus pies. ella nunca quería estar en lo correcto de nuevo. J. sus labios se abrían mientras jadeaba por respirar. Erihn miró al hombre debajo de ella.No Tientes Al Gato . —Lo siento mucho.Los Habitantes de Las Sombras III 46 . por no hablar de un completo extraño? Avergonzada. —No hay nada que lamentar. no quería tener nada que ver con él y al día siguiente le caía encima como una hambrienta ninfómana de sexo. Las vibraciones que eso produjo dieron un estremecimiento perverso de placer a través de ella. Su lengua se enredaba con la de ella y ella lo capturaba entre los dientes chupándolo suavemente. Cesando de moverse. —Nos mojaremos. su boca cubrió la de ella. Erihn. Erihn se revolvió contra él y se tambaleó sobre sus pies.C. Él se echó a reír. con movimientos flexibles y elegantes. Su mirada oscura quemaba su piel. con algo parecido a un ronroneo escapando de su pecho. inflamó sus sentidos. ¿Qué debía pensar de ella? Hacía unos minutos. a vino blanco y a hombre caliente. su lengua lamió la comisura de sus labios. deseando más de su magia. más de lo que él estaba dispuesto a dar.El Club de las Excomulgadas Cálida y exigente. Él se puso tenso. exigiendo entrar. —Se reunió con su mirada de frente y luchó por tener un tono tranquilo. Si este éxtasis estaba mal. Lamiéndola y retirándose. la mortificación se envió a través de ella como una jarra de agua helada. él jugó con sus sentidos hasta que ella se aferró a él. —La voz de él sonaba ronca y áspera. —Yo ya lo estoy—suspiró. Un fuerte chasquido de trueno sacudió la casa y los hizo separarse. Con ojos soñadores. Su gusto. La empaló con su mirada y su corazón dio un tirón un poco raro. Ella quería más de sus besos. —No debería haber hecho eso. Un gemido nació cuando ella abrió su boca y su lengua se aventuró a enredarse con la suya. ella trató de acercarse para calmar el dolor centrado en baja en su estómago. ¿Qué había dicho? Mientras la implicación de sus palabras la golpeaban. Quería besarte tanto como tú deseabas que lo hiciera.

El crepitar de un fuego tenue llegó a sus oídos. ¿Estaría en la sala? J. Ella empezó a temblar. Él estaba excitado. Podemos hablar después de haber entrado en calor.No Tientes Al Gato .C. Optó por la opción más fácil. El tic-tac del reloj del abuelo era el único sonido en el silencio opresivo. muy excitado. con su mirada moviéndose a la protuberancia en sus pantalones vaqueros. —No hagas declaraciones imprudentes que no serás capaz de cumplir. Su ropa fría y mojada minaba el calor de su cuerpo. ¿Dónde estaría? ¿Habría bajado para irse a la cama? Las palmas de sus manos estaban húmedas con la transpiración en el momento en que entró en el santuario de su dormitorio. Ella se detuvo en la parte superior de los escalones con el silencio asfixiante de la llamada de la casa en sus oídos. Sin perder tiempo se dio la vuelta y escapó por las escaleras al pasillo. Arrastrándose por las escaleras. —Esto nunca va a pasar otra vez. y se apartó de él hacia la escalera. Erihn abrió la puerta del dormitorio. echó a correr. Sus rodillas eran bastante inofensivas. sopesó sus opciones. se movió con cautela. Con cautela. la barandilla se sintió fresca bajo sus dedos. —Sube las escaleras y cámbiate antes de que te mueras de frío. Estaba helada. Podría tomar el camino más fácil y escapar ahora. gatita. Únicamente te avergonzarás más tarde. Entumecida.El Club de las Excomulgadas Apartó la mirada de sus inquietantes ojos. Ella bajó la mirada para ver sus rodillas. —Yo no hago declaraciones vacías—balbuceó ella mientras sus temblores comenzaban en serio. lista para volver arriba ante cualquier señal de Fayne.Los Habitantes de Las Sombras III 47 Erihn lo miró fijamente a los ojos. Tampoco quiero ocultarlo. El hambre finalmente la había llevado a su guarida. la primera. ¿no? —No puedo ocultar lo que me haces. . o podría obligarlo a hablar con ella y hacerle entender que lo que había ocurrido en el piso de la sala no volvería a suceder. Erihn. Wilder . Mientras se movía de su vista. El débil olor de popurrí se levantó y el humo de leña jugó con su nariz.

Su corazón latía con fuerza. No podía ver nada delante. dos. Pasos suaves sonaron en el pasillo de abajo. entonces se deslizó en el borde de la conciencia y luego se quedó inmóvil.. mientras la casa se quedaba a oscuras. Silencio... luego se apagaron. Un gemido escapó de su garganta helada y él detuvo sus pasos. robándole la respiración mientras la opresiva oscuridad caía alrededor de ella como un manto de lana. . Exhala. Abrió sus ojos tensos y estalló sudando. Ella abrió los ojos. Manteniendo los ojos cerrados. Inhalar por la nariz. Sus rodillas cedieron en el camino y se agarró al eje de la barandilla. Wilder .El Club de las Excomulgadas Un sonido enorme de trueno la sobresaltó e hizo temblar la casa.Los Habitantes de Las Sombras III 48 Trató de recordar lo que su terapeuta le había dicho que hiciera cuando se enfrentara a un ataque de pánico. Iba a venir por ella. una.. el ruido de llaves y el sonido de pasos avanzando hacia la escalera tensaron sus músculos.No Tientes Al Gato . Inhala. con el sonido llenando sus oídos mientras un grito se encerraba en el fondo de su garganta. se obligó a sentarse recta y relajar su control sobre la barandilla. Exhalar por la boca. Odiaba la oscuridad. esperando. mientras se dejaba caer de las escaleras. El pánico se estrelló contra su pecho. Las luces parpadearon.. el ruido metálico de metal contra el suelo llegó a sus oídos. Inhala. No lo podía soportar. Una maldición suave..C. Respirar. El susurro de ropa. Ella se quedó sin aliento con un suspiro ahogado en su garganta congelada. Erihn agarró la barandilla y se quedó inmóvil. J.

Había tenido mucho tiempo para explorar su prisión con sus manos y rodillas. La puerta vieja deformada contra su espalda estaba clavada y cerrada desde el exterior. ¿estás bien? Con el crujido leve elevándose. Con sus muslos con escamas de sangre seca. no otra vez su mente gritaba. Un gruñido sordo sonó entonces mientras su captor buscaba los límites de la antigua bodega donde la había encarcelado. perra. Debilitada por la falta de comida. Sonrió con amargura. —Erihn. con sus manos abiertas a una distancia exacta para que las cadenas de las esposas no sonaran y le pudiera indicar su posición a la distancia. Sabía que iba a encontrarla. La suerte estuvo con ella cuando apenas había logrado arreglárselas con la linterna en sus manos. Erihn se tensó. El suelo estaba húmedo y desigual en algunos puntos. ¿Cuánto tiempo había estado encarcelada ahí en la oscuridad? ¿Unos pocos días? ¿Una semana? No tenía ni idea. Ella apretó el robusto clavo que había conseguido quitar de la madera de los podridos escalones. sólo era cuestión de tiempo.C. pero sus músculos permanecían congelados en su lugar. Esa podría ser su última oportunidad. Un ruido le dijo que estaba a punto de llegar a la esquina de la bodega. lo tomó por sorpresa en el único camino posible para recuperar su libertad. por lo que era peligroso caminar en la oscuridad.No Tientes Al Gato . Su respiración era superficial al momento en que el monstruo llegó a la parte inferior de las escaleras. Ya sabes lo que me enoja cuando te intentas ocultar. 49 J. Erihn se agachó en la parte superior de la escalera de madera. Recubierta en la sangre de su mano lastimada. Sé dónde estás y voy a por ti. el pasado chocó con el presente. el metal estaba resbaladizo y no quería tener la posibilidad de perderse en la cegadora oscuridad. Lo único que sabía era que tenía sólo una oportunidad de escapar. mientras ella trabajaba en dirección a los escalones. y conocía cada pulgada de memoria. El golpe de un pie que pateaba su plato de plástico de la cena marcó el lugar de su captor.Los Habitantes de Las Sombras III . Wilder . Se movió un poco. se esforzó por permanecer completamente inmóvil.El Club de las Excomulgadas — ¿Erihn? No. rompiéndola. Deseaba huir por las escaleras.

tratando de llegar al otro lado de la escalera. Iba a estrangularla y ella tenía sólo unos segundos para hacer su movimiento. golpeando su cabeza en la escalera. Wilder . de repente.. pero sus dedos enredados en su pelo. tratando de alejarse de ella. Trató de deslizarse hacia debajo de las escaleras. niña?—se burló. desafinada. J. Estrellas explotaron en su visión mientras los dedos se movían a su garganta. — ¡Perra! ¿Crees que me puedes dejar? Te diré que cuando me dejes. pero se negó a retroceder.C. Helados dedos rozaron sus tobillos y se cerraron a su alrededor. doscientas libras de hombre enfurecido llegaron a ella. deteniendo su progreso y haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas. Todo a la vez. Te acuerdas de lo mucho que me gusta eso. conectando con su hombro.. esta vez conectando con la parte carnosa de su cuerpo.No Tientes Al Gato . mientras le daba un tirón levantándola. Un grito fue arrancado de sus labios cuando dedos fuertes tomaron su barbilla. Él cambió de posición y. Ella le clavo sus uñas y luchó por liberarse de donde él sostenía su cuerpo clavado en las escaleras. Erihn gritó mientras su torturador tiraba de ella hacia abajo con varios huesudos y discordantes pasos. ella estuvo libre. cortando su suministro de aire.El Club de las Excomulgadas Las escaleras crujieron mientras el monstruo avanzaba hacia ella. Erihn se movió de nuevo. Reuniendo la última parte de su energía. gritando de dolor. —Él se levantó. obligándola a arrodillarse en la escalinata.. Tarareaba una melodía suave. con su jadeo irregular como un fuerte sonido anormal en la quietud de la bodega. Su pie golpeó algo esponjoso y suave y un soplido de aire se le escapó. Su agarre se debilitó y ella rodó hacia la izquierda. En cuestión de segundos. — ¿A dónde vas tan rápido. Ella pateó liberando un pie y dirigiéndose por donde creía que podría estar su entrepierna. y quiero que grites para mí. mientras su cabeza golpeaba la puerta con un chasquido. Erihn dejó caer la manta que había estado sosteniendo en su cuerpo desnudo y sus pies fueron sacados de debajo de ella. que le tensaba sus nervios. tirando de ella para que perdiera el equilibrio. Aturdida. ¿no? Un golpe rápido a sus costillas le causó colapsar en los escalones. —Pero primero. Con falta de aire.Los Habitantes de Las Sombras III 50 . Su verdugo emitió un bramido y sus dedos perdieron el control sobre su garganta. Él aulló. Su parte trasera aterrizó en la subida más grande. la oscuridad vaciló y el parpadeo de chispas blancas apareció. Erihn agarró el clavo y abrió su brazo.. Era ahora o nunca. tengo que darte esto. —No hemos terminado de jugar por el momento. Unos dedos se hundieron en su garganta mientras hablaba.

—Erihn. Erihn..No Tientes Al Gato . eligió la vela más J. continuaba. . eso. Sabía que tenía sangre en los labios cuando se los mordió a sí misma para impedirse gritar... Su extraño mantra. ¿Qué en el diablo estaba mal con ella? Echando un vistazo por la habitación. —Voy a dejarte en la cama. Después iré a poner una vela.. luz. la envió a caer del lado de los escalones en el abismo. voy a conseguir una vela. ¿Tal vez era sonámbula? Cada vez más alarmado por el momento.Los Habitantes de Las Sombras III 51 Fayne pensó que su corazón se rompía cuando Erihn se quedó inerte debajo de él. Él contuvo la respiración mientras trataba de captar lo que estaba diciendo. Wilder . Murmurando un gracias en voz baja. No parecía estar herida. otra vez.. con su cara pegada a la alfombra. Mientras tuviera fuerza en su cuerpo. la levantó en sus brazos y ella detuvo el mantra. vio una gran variedad de velas en el hogar de la chimenea. Irguiéndose. Él se levantó de su cuerpo. Él se agachó junto a ella. Su visión nocturna aguda pasó sobre su cuerpo inmóvil. Erihn se aferró al borde de las escaleras.. luz.. La tigresa que lo había atacado en la escalera estaba sometida con temblores corriendo por su cuerpo mientras gemía suavemente. —Esto es por tentar mi paciencia. Él la dejó en la cama y ella inmediatamente rodó a su lado. no quería darle la satisfacción de oír sus gritos de misericordia. luz. Ella no se movía.. luz. con su cabeza girando mientras deseaba perder el conocimiento. luz.luz.C... se la llevó por las escaleras al dormitorio principal que acababa de dejar. acomodándose en posición fetal. —El marcó cada palabra con una patada a su cuerpo. luz. nunca. —Y antes que se me olvide—puso su mano en la parte baja de su espalda... amortiguado por la alfombra. sosteniéndolo en el caso Erihn decidió volar hacia él. intentes. —Con un empujón.. —. ¿Puedes esperar un minuto? Ella no respondió..El Club de las Excomulgadas —No.

—Tengo que lavarme—susurró. J. Se dio la vuelta hacia la luz. Erihn estaba inclinada sobre el lavabo. Wilder . Erihn estaba sentada en la cama.El Club de las Excomulgadas grande y encontró una caja de cerillas. Ella llegó por él. con sus ojos oscuros encantados y vacíos. Él dejó escapar un suspiro de alivio cuando el resplandor dorado despertó a Erihn de su estupor. —No va a salirse—susurró. todavía está tratando de conseguir un control sobre lo que estaba pasando. mirando fijamente sus manos. La encendió antes de llevarla para acercarse a la cama. Lo miró y vio el rechazo y la confusión en su mirada.Los Habitantes de Las Sombras III 52 . salió de la cama y entró al cuarto de baño. Él oyó el agua. aterrorizada. tomó una vela y salió a la puerta para asegurarse de que estaba bien. Levantó la cabeza mientras él entraba y ponía la vela en la repisa. Volviéndose. con falta de coordinación antes de volver su mirada extasiada a la única llama. Le llamó la atención la desesperación en sus ojos. — ¿Qué tenías en ellas. pero él se detuvo antes de que ella metiera la mano en el fuego y se quemara. Las encendió y colocó estratégicamente alrededor de la habitación hasta que cada rincón estuvo iluminado. Erihn? — ¿No lo ves?—Su expresión era desesperada. Ella siguió mirando paralizada la luz hasta que. — ¿Quieres otra vela? Ella asintió de una manera desigual. sosteniéndolas hacia fuera como si estuvieran pegajosas o sucias. Dio un paso adelante y se sorprendió cuando ella sacudió la cabeza como para que dejara de acercarse. con su pálido rostro como de cera mientras miraba paralizada el resplandor del fuego. Él negó. Fayne puso la vela en la mesita de noche antes de tomar más velas. la miró. Fayne miró sus manos mojadas. enjabonándose las manos frenéticamente. — ¿Más?—Su voz era un susurro delgado. Parecían suficientemente limpias para él. Cuidado de mantener sus manos lejos de la ropa blanca de cama. Se volvió. se dio cuenta de él. poco a poco.No Tientes Al Gato .C.

él siguió tocándome. Había habido veces en su larga vida en que había estado enojado lo suficiente como para matar a un hombre. Envolviendo sus brazos alrededor de su cintura. —Tus manos están limpias. y no pude... en ese momento... calmó su lavado frenético y quitó la piedra de sus dedos. Llegando a su alrededor. —No puedo seguir con esto—le susurró contra la lana humedecida. más que nada en el mundo. La puso en la cama antes de estirarse a su lado. abrazándola con fuerza. llorando en silencio. Sus manos se quedaron quietas. —No puedo. no iba a llorar.. la atrajo hacia él y la sostuvo. Sus piernas se entrelazaron alrededor de la suya como si estuviera tratando de arrastrarse en su interior y esconderse de sus demonios. Sus manos se hicieron puño en su suéter mientras él la llevaba al dormitorio.El Club de las Excomulgadas Ella bajó la mirada. Obligando a calmarse. Pero..Los Habitantes de Las Sombras III 53 . —Hablaba en voz baja.. —Mira. esperando que su voz rompiera su manía. Fayne trató de comprender el horror de lo que ella le estaba diciendo.C. vio una piedra pómez la tomó y empezó a frotarse de nuevo. la satisfacción. —Lloró bastante en las últimas palabras. pero nunca había dado ese paso final e irrevocable. Erihn. Sollozos se acumularon en su cuerpo y él la tomó en brazos. No lo dejaría salir. Wilder . Aturdido.. J. No le dejaría. mientras él las tomaba. no pude. simplemente no puedo enfrentarlo más.. Deslizó sus brazos alrededor de ella. ¿Qué diablos le había pasado? La rabia golpeó sus sienes y un gruñido salvaje amenazó con estallar en su pecho.. Nunca había estado enojado lo suficiente como para dar rienda suelta a su bestia sobre otro humano. deseó hacer eso. se movió detrás de ella. Un escalofrío le atravesó su cuerpo mientras un lamento salía de sus labios.. Sus piernas se doblaron y Fayne se vio obligado a reforzar su control para evitar que cayera al suelo. —Traté de luchar contra él. no hay nada.. Fayne enredó los dedos en la espesa melena de su pelo. volteándolas a la luz de las velas para que pudiera ver la piel enrojecida por el abuso de la piedra pómez..No Tientes Al Gato . La colocó sobre la repisa.. Sabía muy bien lo inútil que era una persecución... Ella se acurrucó contra él.

final del juego. seguirás teniendo éxito y lograrás tus metas. una mezcla seductora de mujer y niña. —Tienes la respuesta. —Eres un buen hombre—murmuró. con sus piernas fuertes en contra de la de él.No Tientes Al Gato . Erihn estaba en el arco que daba a la sala. De acuerdo con Jennifer. pero fuerte como el acero. La sala se puso más fría y él continuó sosteniéndola. Se parecía a una estatua. sentado al estilo indio en medio de una pila de almohadas. único. algo especial. pero lo había besado sin pensarlo dos veces. viendo a Fayne.C.Los Habitantes de Las Sombras III 54 . Su suave admisión había tocado algo frágil en él hacia mucho tiempo enterrado. pero no podía recordar que una simple declaración significara más para él que la que ella había hecho. ¿Quieres darle a alguien tanto poder sobre ti? Ella sacudió la cabeza y sorbió con sus lágrimas deteniéndose. Había algo en esa mujer. J. él gana. como si estuviera tallado en un bloque de mármol. Era tímida. ¿Qué otra opción hay? ¿Renunciar? Si renuncias. Era realmente inocente. preguntándose si no le había entregado una pieza que anteriormente había permanecido fuera de su corazón a la mujer en sus brazos. Ella permaneció en silencio durante unos momentos antes de volver a hablar. pero no sabía cómo besar a un hombre correctamente. Él pasó la mano por su espalda y luego la subió de nuevo. gatita. Fayne apoyó la mejilla contra la corona de su cabeza cuando se dio cuenta que se había quedado dormida. y respondía a sus caricias. Las llamas mostraban su perfil cincelado con perfección. Era delicada. ***** Él era tan hermoso y la aterraba de una manera que nunca había sentido antes. Había sido llamado muchas cosas en su vida. Tendrás que continuar como has estado. Ella escondió su cuerpo glorioso debajo de sus mal ajustadas prendas de vestir y pelo largo. Fayne sonrió. puedes. escribía calientes novelas de amor y tenía más de un millón de fans. Él bajó la mirada hacia la cabeza oscura acurrucada contra su pecho. era tan confiada como una niña. y lo intrigaba. Wilder . Era una contradicción. En sueños. era como el sueño de todo hombre.El Club de las Excomulgadas —Sí.

Ahora se quedó congelada en la puerta. había querido nada más que cerrar los ojos y caer en los acogedores brazos de Morfeo una vez más. ¿Sería tan tonta para no tomarla? Reuniendo su coraje. Fue su falta de expresión lo que la hizo tomar su decisión. al principio no sabía dónde estaba. con su naturaleza animal. —Su voz era un murmullo silencioso. Eso si incluso él quería estar cerca de ella después de la locura de la que había sido testigo como un milagro. ¿Qué tipo de daño podría infligirle a su corazón? Cuando había despertado. Por primera vez en su vida. estaba aterrada de entrar a la luz que era Fayne. Wilder . ella no pudo evitar estar impresionada por su gracia. pero su estómago vacío no se lo permitió. —Pensé que podrías estar fuera de combate esta noche. Se quedó sin aliento cuando él se detuvo en la base de los escalones en la sala de estar y la miró con esos misteriosos ojos color violeta. Si se atrevía a hacerlo. Avanzando hacia ella.El Club de las Excomulgadas Ella tragó. pero sin duda tenía miedo de él emocionalmente. partes y piezas de los últimos años se habían filtrado a través de su mente. Su mano no vaciló y esperó pacientemente. A medida que sus dedos calientes se entrelazaban alrededor de los suyos. Cansada. con los ojos oscurecidos y su expresión neutra. No tenía miedo de él físicamente.Los Habitantes de Las Sombras III 55 . aquí estaba un amable y generoso hombre con la mano hacia ella. Ella sabía que había peligro pasando más tiempo con este hombre. —Tengo hambre—Se encogió y atrapó la suave carne interior de sus labios entre los dientes. y se levantó de su cómoda posición. Poco a poco.No Tientes Al Gato . Le tendió la mano. Con sus palabras suaves y relajantes acciones unas pocas horas antes había llegado a su alma y robado un pedazo de él mismo. Ella dijo lo primero que se le vino a la cabeza. Una débil sonrisa curvó su boca. — ¿Te unirás a mí para una cena tardía? Erihn se rompió. Al mismo tiempo.C. Erihn deslizó su mano en la suya. desgarrada entre el deseo de hablar y salir corriendo. Erihn tuvo la sensación de que nada volvería a ser lo mismo otra vez. Aquí estaba un hombre en perfecta sintonía con su cuerpo. sus pies descalzos no hicieron sonido en la alfombra. Por un lado. estaba aterrada de no hacerlo. J. y su entorno.

Ella estaba sentada en una almohada grande. cuando se metieron en la cocina. Se apoyó sobre las llamas y puso sus largas piernas.El Club de las Excomulgadas Fayne soltó el aliento que había estado conteniendo. Él se sacudió el pensamiento alejándolo.C. Agarró la plancha y perfectamente volteó los filetes en la parrilla. Puesto que la electricidad se iba bastante en el invierno. —Crudo. Tomó el plato de queso y salchichas entonces enganchando un dedo en torno a una botella de vino. Hizo una pausa en la puerta para ver a Erihn discretamente. con los ojos cerrados mientras se peinaba con los dedos. No era la simplicidad de sus movimientos. Fayne sonrió.No Tientes Al Gato . se dirigió hacia la sala de estar. Jennifer tenía un pequeño generador en el sótano. sino una intemporalidad lo que lo había atraído. convirtiéndolo en un río de color rojo y oro. Cerrando la puerta. Él había sabido que iba a tratar de correr cuando se enteraba de que él estaba ahí. —Erihn sonó preocupada. Wilder . hacía frío y rápidamente. La madera del piso de la cocina fresco bajo sus pies. Sus ojos se abrieron y vio cómo se le acercaba. en cuclillas como una araña. y este era el momento perfecto para convencerla de que se quedara con él. —Hace frío aquí.Los Habitantes de Las Sombras III 56 . Eran tan protectores con ella. —Mi tipo de mujer. En una casa de ese tamaño con la electricidad fuera. como si fuera de porcelana. pero él dudaba que Erihn supiera de su existencia. sus movimientos se detuvieron. — ¿Cómo te gusta el bistec?—Él dejó todo en el hogar planteado. —Llegó a la parrilla que había situado anteriormente en el garaje. y le había tomado un montón convencer a Jennifer para permitirle incluso quedarse en la casa con ella. con su mirada incierta y cuidadosa. —Yo no me preocuparía. Cuando él entró en la habitación. Erihn no se enteraría. Abrió la nevera y tomó el plato de carnes y las apiló en un pequeño recipiente con mantequilla y una bolsa de panecillos crujientes en la parte superior. La luz del fuego parpadeaba sobre los largos filamentos oscuros. — Tomó el atizador de la chimenea y cavó alrededor de las patatas que había J. Tenemos suficiente madera para un largo período. Poco sabían que el corazón de una guerrera corría por debajo de su piel. No deberías tomar ventaja de la pobre chica de esa forma.

mientras que ella se puso tensa. Dice que le da la oportunidad de doblar sus músculos y eso vuelve a Jennifer loca. aún al alcance de los filetes. J. Se había dejado el pelo suelto por lo que caía sobre sus hombros. — Tenemos suficiente comida y madera para el día. Podría escribir novelas calientes. de que escribo novelas románticas y nada puede impresionarme? Lo dudaba mucho. —Tenemos suerte de tener tanta madera disponible. ¿cómo conociste a Jennifer? Fayne no pudo evitar que una risa escapara de él.C. —Entonces. Era encantadora. Ella se aclaró la garganta. mejor estaría. — ¿Y Mac?—Ella seleccionó un trozo de queso y se lo metió a la boca. por supuesto. —Se acomodó a sí mismo en el acogedor nido de almohadas. Erihn lo miró con su ceja levantada. Wilder .No Tientes Al Gato . Se había equivocado acerca de ella. Los dos estábamos buscando un raro pedazo de cristal. —Él reemplazó el atizador. pero seguía siendo una inocente con hombres y en el arte de hacer el amor. Él se sorprendió cuando una débil sonrisa tocó los labios de ella. y estimulante maravillosa compañía para mantenernos divertidos.Los Habitantes de Las Sombras III 57 . —Mac es otra historia que no estoy seguro que me gustaría decir en compañía mixta. — ¿Te das cuenta. encontré a una de las grandes amigas que alguna vez he tenido en mi vida. Cuanto más pronto se acostumbrara a que él estuviera cerca. No era una pequeña ratona color marrón en absoluto. —Mac disfruta de cortar leña. Él tomó una de las copas de vino que había llevado anteriormente. Aunque no encontré el cristal que estaba buscando. después recogió el tenedor para asar y empujó los filetes antes de volverse hacia ella sonriéndole.El Club de las Excomulgadas enterrado envolviéndolas antes en las brasas. —Jennifer y yo nos conocimos hace muchos años en una pequeña tienda en Londres. él estuvo satisfecho de que no se apartara. —Traje madera suficiente como para durar toda la noche. Su rodilla rozó la de Erihn y. —Él sonrió con tristeza y tomó la botella de vino. ocultando sus mejillas con cicatrices. —Esa es una historia bastante tranquila.

centrando su atención en ella. — ¿Cuántos años tienes?—Preguntó ella seleccionando un panecillo. — ¿Cuántos?—Preguntó ella. Fayne estaba a punto de decirle que estaba cerca por varios cientos de años. —Cientos. J. —Como una forma de hablar.C. Él sabía que no debía responder a eso con verdad..No Tientes Al Gato . Lo había cortado tan bien que se preguntó si había contrabandeado un cuadrado en la habitación mientras él no estaba mirando.El Club de las Excomulgadas —Te das cuenta de que me lo tomaré como un reto. Comenzando por el centro. Fayne levantó la cabeza y captó su mirada sorprendida. Ella no sabía la verdad. —mintió sin problemas. ella aplicó una capa de mantequilla en una mitad.. —Tal vez treinta años como máximo. Él ahogó una sonrisa cuando ella murmuró su agradecimiento. Metódicamente. con su mirada oscura pasando por su cara cuando se dio cuenta. — ¿Cuántos años crees que tengo?—Dejó el tenedor en el plato y tomó el vaso. continuando hasta que la superficie estuvo impecable. —Mac y yo nos conocemos desde hace muchos años. Él tomó el tenedor y hábilmente volteó los filetes.Los Habitantes de Las Sombras III 58 — ¿Qué? . —Lo suficientemente cerca. pero no respondió. Erihn dejó la mantequilla y alzó los ojos hacia él. Wilder . lo alisó completamente hasta el borde. La vio poner el cuchillo en el pan. Los ojos de ella se abrieron. —Nos conocemos desde tanto tiempo que a veces parece por siempre. —El llenó su vaso. Podría haber jurado que había visto la luz de algún daño antes de tomar el vaso y desviar la mirada. —Él se sirvió un vaso de vino y se lo ofreció con una reverencia.

Se lo llevó a la boca y dijo —Esto es más o menos lo mismo y lo hice en la mitad de tiempo. — ¿Te vas a comer eso o a hacer una foto?—Le preguntó él divertido.Los Habitantes de Las Sombras III 59 . Fayne atrapó su mirada. Wilder . Lo sostuvo.C. —Importo telas para los minoristas del país. Erihn lo miró y sonrió. —Antigüedades y textiles.No Tientes Al Gato . — ¿Qué tiene que ver el tiempo con eso? Las prisas no siempre son una virtud. Sólo quería que fuera perfecto— explicó con paciencia como si él fuera un niño torpe. — ¿Textiles?—Se metió el resto del pan en su boca. J. —La observó mientras ella tomaba la otra mitad del panecillo y lo untaba con la mantequilla. Se aclaró la garganta. Se aclaró la garganta otra vez. Lo que no daría por ser capaz de lamerle los labios sin permiso. frunció el ceño y después comenzó a suavizarlo de nuevo. subiendo el pan a su boca. — ¿Por qué tiene que ser perfecto?—Se estiro y cogió un pan. Fayne se endureció al verla lamer la mantequilla de sus labios. alisó mantequilla sobre la parte superior. — ¿No es perfecto? —No estaba al tanto de que uno deba esforzarse por la perfección en tu comida.El Club de las Excomulgadas Satisfecha. Una vez más. entre otras cosas. Volteó su pan para que él pudiera verlo mejor. asintió y volvió su atención a su pan. lo inspeccionó. Una fina capa de mantequilla cubría su boca y él ahogó un gemido. con sus ojos medio cerrados como si estuviera en éxtasis. ¿Es demasiado perfecto para comerlo? —Por supuesto que lo voy a comer. tomándose tiempo para ajustar aquí y añadir más allí. ¿qué haces para ganarte la vida? Claramente. Lo rompió en medio. ella mordió un borde con una mordida pequeña y precisa. Fayne frunció el ceño. tonto. —Entonces. metió un trozo en el recipiente derretido de mantequilla. —Él se movió cuando su cremallera se metió en su erección.

no cometen ni un error y nunca toman el camino menos transitado? ¿Qué es lo divertido?—Le ofreció un plato con carne asada y papas al horno. Gozó de la forma en que ella miró su boca mientras el rubor manchaba sus mejillas. —Sacó la lengua para lamer una mancha de mantequilla de un lado de su pan antes de darle una mordida. —La única cosa en la vida que debe ser perfecta es la carne. cruda. — ¿Cómo es eso?—Ella jugueteó con su pan con sus movimientos agitados traicionando su descontento con el tema. Fayne tragó. Erihn inclinó la cabeza sobre el plato y se concentró en su cena.No Tientes Al Gato . tiene fallas y da malos pasos. — ¿Cómo es eso? —Hay gran belleza en la simetría. —Para que las personas sean interesantes. —En los edificios. Hay perfección en la imperfección. —Al tomar las decisiones correctas y buscar la perfección. Fayne abandonó su rol a favor de rescatar su cena del fuego. —Eso se llama renunciar. — ¿Quién dijo que la vida se supone que es fácil?—Fayne tomó su cuchillo y cortó la carne cocida al vapor. En la comida. Ella frunció el ceño otra vez. ¿Dónde está el desafío si siempre toman las decisiones correctas. Ella frunció el ceño. En las personas. come demasiado pastel de queso. nunca. —La gente no se supone que sea perfecta. posiblemente. esa es la belleza del ser humano. —Hundió la carne en su boca y gruñó—Perfecta. —La perfección puede ser tediosa. Cometer errores.C. —Me gusta la perfección. tu vida puede ser más fácil. cada uno con igual J. Él la miraba desde la esquina de sus ojos mientras cortaba trozos pequeños.Los Habitantes de Las Sombras III 60 — ¿Cuál es la atracción de la perfección? . tal vez. Ella apartó la mirada. Wilder .El Club de las Excomulgadas —No me apresuro con todo. tienen que vivir sus vidas.

No Tientes Al Gato . Ella lo miró. Si ella supiera que sus sueños se reflejaban en sus ojos. Se levantó de la almohada para seguirla a través del cuarto. J. Él se llenó de un súbito deseo de ser el que hiciera algunos de esos sueños realidad. —Me temo que no estoy tan hambrienta como pensé primero. Erihn—le ofreció él en voz baja. Su espalda estaba tiesa como si temiera que él fuera a atacarla. —No te preocupes. Bruscamente se levantó. Dedos ágiles se movieron por la cresta angosta antes de que su expresión se volviera dura. La luz brillante de las dos lámparas de pie desterraron la oscuridad dejándolos expuestos. Comieron en un silencio sociable y después de varios minutos. Voy a llevar esto a la cocina y te daré las buenas noches. yo limpiaré. — ¿Pero no todos los hombres quieren a la mujer perfecta?—El tono de Erihn era perplejo. —No lo creo. Quiero que sea perfecta para sí misma. Fayne negó. ¿Dónde está la belleza en eso? Deseo a una mujer que tenga sustancia y alma. mientras tocaba su mejilla llena de cicatrices. He tenido muchas de las llamadas mujeres perfectas que sólo fueron maquillaje en el exterior y vacío por dentro. Tampoco quiero que una mujer sea perfecta para mí. Wilder . Fayne captó un brillo tenue de lágrimas en sus ojos.Los Habitantes de Las Sombras III 61 La mirada de ella era distante. con la confusión escrita en cada línea de su rostro. encontrarás nada más que vacío y decepción extendiéndose ante ti. ella habló. Ahora en silencio volvió su atención a su carne con expresión inestable. —Si eso es lo que buscas.El Club de las Excomulgadas punto de partida. Las luces parpadearon. Dejó caer la mano de su cara. No podía dejarla ir así. . —Fayne resistió la tentación de tomarla en sus brazos y besar la mirada perdida en su cara. —La perfección es difícil de alcanzar.C. Un malestar se deslizó en su mirada y ella abandonó su comida con un ruido de cubiertos.

Ivan Daniels parqueo su coche delante de la casa de campo en Vail. Ahora tenía la oportunidad de cambiar sus circunstancias y traer a su esposa de vuelta a donde pertenecía. La duda luchó con el miedo en sus ojos antes de darse vuelta y correr escaleras arriba con los pies sonando muy poco mientras escapaba.Los Habitantes de Las Sombras III 62 . ***** La lluvia lo retrasó. se concentraría en encontrar a Erihn y en hacerle ver la luz. Shock.C. Si te das cuenta o no. Tan pronto como tuvieran su charla. él levantó la mano localizando la cicatriz de su mejilla.m. El libro que traería a su amada Mary de regreso. Erihn entendería por qué tenía que escribir el libro que él buscaba. llegó a la cerradura de la puerta. a sus brazos. y pronto tendría su esperada conversación con Erihn Spencer acerca de sus novelas románticas inmorales.El Club de las Excomulgadas Se detuvo en la parte inferior de la escalera principal girando hacia él. Yo la veo como una marca de gran fuerza. Hasta entonces. Wilder . con el fin de darle tiempo a irse. No importaba ahora. —Ves esta cicatriz como una falta de perfección. todo parecía haber ido terriblemente mal. J. Eran mucho después de las 02 a. hasta que había leído ese abominable libro Amante de terciopelo. terminando cuando rozó su labio inferior. a lo largo de su mandíbula. después incredulidad colorearon su rostro mientras ella se abría a él. Apretó los dientes al pensar en las horas perdidas pasadas en Silverthorne. Erihn. eres una guerrera. Ivan suspiró al pensar en su esposa desaparecida.No Tientes Al Gato . había logrado llegar hasta su casa y. después de dormir una buena noche. Alisándose el delgado cabello en su lugar. Poco a poco. por fin había llegado al Valle Vail. Entonces. y el aire del lugar era claro y frío cómo sólo el aire de montaña podía ser. un símbolo de valor. Habían sido felices juntos desde hacía casi diez años. Atrás habían quedado las lágrimas y ante él estaba la mujer que sólo mostraba una máscara al mundo a su alrededor.

Sólo entonces se dio la vuelta para poder ver a su visitante nocturno. Ningún gato doméstico podría ser de ese tamaño. y se sintió aliviada al ver que todavía había la electricidad. lo único que veía era una pata color marrón rojizo levantada hacia arriba en el aire. Se frotó los ojos. los cantos J. Erihn echó un vistazo a los números parpadeando en la cara del reloj digital. se deslizó hasta que sus rodillas se pusieron en contacto con el suelo. Con cautela. Sin duda. Un sonido sospechosamente como de ronquido vino del gato que ronroneaba. Algo grande y caliente estaba a lo largo de su espalda. El animal se movió contra ella como si estuviera molesto por haber sido alterado antes de calmarse y volver a ronronear. Por encima del hombro.No Tientes Al Gato . ella se había tirado y volteado en parte de la noche. Una enorme pata color marrón rojizo. Al menos no tendría que tomar una ducha fría. Erihn volvió la cabeza para echar un vistazo a su invitado nocturno. Erihn se agitó y el ronroneo se detuvo. y estaba ronroneando.Los Habitantes de Las Sombras III 63 . Otro ronquido sonó y el gato contrajo. era muy agradable despertar con algo que no fuera un despertador y una cama vacía. La gruesa capa parecía lujosa y suave como la seda a la luz del mediodía.C. su pequeño episodio en la escalera. Deslizando sus pies sobre el borde. Un enorme puma estaba sobre su espalda en medio de la ropa de cama blanca como la nieve. Entre las tormentas. Erihn abrió los ojos. Sólo cuando el amanecer había iluminado el cielo del este ella se las había arreglado para ir a la deriva del sueño. mientras su cola colgaba a los pies de la cama.El Club de las Excomulgadas Capítulo Cuatro ¿Cuándo Jennifer había conseguido un gato? Desorientada. Wilder . con su cara cubierta por un delicado encaje de almohadas. haciendo una mueca a la forma arenosa en que se sentían. Definitivamente un gato. La adrenalina golpeó la su sistema y aceleró los latidos de su corazón. ¿Podría algún animal salvaje haberse metido en la casa? Avanzó lejos de la criatura hasta que aferró al borde de la cama. y las palabras con voz suave de Fayne. después un tic.

esperando que garras afiladas profundizaran en su vulnerable piel. Suavemente. Erihn volteó su mano y tocó la piel gruesa de su boca. fijos con intensidad. Los bigotes le hicieron cosquillas. de respirar.El Club de las Excomulgadas gruesos de sus músculos ondulando debajo del exuberante pelo. — ¿No eres un gran bebé?—Le rascó la barbilla y luego trabajó en torno a acariciar la parte posterior de su cuello y la base de sus orejas.No Tientes Al Gato . No era probable. mientras se tensaba con más de lo mismo. no en la cama. El gato estiró la pata. La pata se dobló y las almohadillas ásperas acariciaron su mano. Los ojos de oro líquido se quedaron mirándola. El gato sacó su garra y su lengua salió y sorbió el dorso de su mano. Miró hacia la puerta que conducía al pasillo y luego de vuelta al animal dormido. Sus patas delanteras se estremecieron como si fuera presa del acoso en su sueño. Erihn contuvo el aliento cuando su cabeza salió de debajo de la almohada. La cabeza de inmediato se acercó y los ojos se cerraron en un éxtasis dorado. hubiera preferido al gato en su hábitat natural. Ella se detuvo. Wilder . las garras se extendieron y se engancharon en su ropa mientras el gato gruñía con completa sumisión. Era posiblemente una de las cosas más hermosas que había visto en su vida. —Hey. Estaba caliente y áspera igual que la de un gato doméstico.C. paralizada por el miedo y una medida igual de impresión. Erihn se rió entre dientes. Se sentía como seda debajo de sus dedos. con su nariz húmeda rozando su muñeca.Los Habitantes de Las Sombras III 64 . le alborotó el pelo debajo de la barbilla. tratando de determinar si podría salir de la habitación antes de que despertara. Por supuesto. Al llegar a la piel caliente de su oreja izquierda. Tentativamente. suavemente colocando su mano encima de donde ella agarraba la ropa de cama. Jennifer me va a matar si destruimos las sábanas. Ella tenía miedo de moverse. El gato dio un codazo a su mano como si estuviera pidiéndole que lo acariciara. Luego él se dio la vuelta. Se quedó sin aliento cuando su cabeza cayó. Se tensó. sólo que mucho más grande. J.

—Bueno. Mientras Erihn subía los escalones de la bañera. Debes pertenecer a Fayne—Erihn frunció el ceño. Wilder . —Así que estás domesticado.. Con delicadeza. antes de cerrar sus ojos una y otra vez. —Qué buen. El gato ronroneaba en voz alta. Ella le frotó el vientre. el gato retractó sus garras.C. Al oír el nombre de Fayne. mi amigo. Sin duda no lo veo teniendo a un perro como mascota. misterio resuelto. Dándole un masaje rápido detrás de la oreja. Rasgados ojos dorados brillaban como si el gato se divirtiera. —Ah. Se inclinó hacia delante para lamer su mejilla. ¿a quién perteneces?—Ella dibujó una figura perezosa de ocho en un lado de la caja torácica del animal. disfrutando de la sensación de su piel caliente debajo de su mano. supongo. Sorprendiéndola.El Club de las Excomulgadas Con ojos inteligentes y abiertos. —El gato le dio una mirada torva. —Le acarició bajo la barbilla del puma otra vez. el gato levantó la cabeza y la miró a los ojos. como si entendieran sus palabras. — ¿A uno de los vecinos? ¿Tal vez eres de un artista pícaro de circo? ¿O perteneces a Fayne? Él me parece como una persona de gatos. —Se ajusta. una brisa pasó por sus piernas. Las piedras brillaban con gusto. se levantó y entró al cuarto de baño. ahora que he determinado que eres un gatito domesticado. también. ——hizo una pausa para comprobar su género—niño que eres. —Así que.. me gustas. J. sorprendiéndola y sacándole una risa.No Tientes Al Gato . —Tengo que tomar una ducha. Jennifer poseía la mayor parte de la superficie a poca distancia de la casa.. el gato corrió por los escalones a la bañera. también. dejando al descubierto su vientre. Las grandes ventanas que dominaban el valle rodeaban la tina con amplio jardín. Ella frunció el ceño mientras encontraba una estrecha banda de amatistas en el cuello del gato. —Ella se rió cuando el gato metió su cabeza y rodó sobre su espalda. Ella pasó los dedos por el rico pelo en torno a su cuello. agitando las cuatro patas en el aire. recordándole los ojos oscuros de Fayne. y sus dedos chocaron con algo duro. —Y en mal estado.. y por lo tanto no sentía la necesidad de tener cortinas de su cuarto de baño. —Bueno.Los Habitantes de Las Sombras III 65 . Me lo imaginaba. El gato hizo un sonido como si estuviera de acuerdo y Erihn rió con deleite.

Sin lugar a dudas. si Erihn no lo supiera. Ella alcanzo los controles de agua y los abrió. ajustándolos hasta que llegaron a la temperatura correcta. — ¿Vas a tomar un baño conmigo?—El gato dio un grosero resoplido y Erihn sonrió. de su cuerpo? No usaba más el espejo de lo que le tomaba hidratar su cara y eso era todo. En el momento en que se alejó de los mandos. — ¡Hey. Tal vez debería pensar en recortarlo un poco. y. Largo y sin estructura. El agua inundó la bañera en su lugar. Wilder .No Tientes Al Gato . Encontró el corcho y sustituyó la botella en el borde de la bañera. Con el movimiento de una pata. que mientras las mujeres se hacían mayores. Sus manos se quedaron quietas.Los Habitantes de Las Sombras III 66 . podría jurar que le había sonreído. Erihn frunció el ceño ante el gato sólo para ver que no estaba prestándole atención. Oliendo las botellas de aceite. Seleccionó uno. estaba sobrecargada e imaginaba cosas. Se dirigió a la repisa dónde una colección de horquillas y pasadores residía en un recipiente de vidrio. cristales y conchas. Habían pasado años desde que realmente se había mirado. —Entonces. Desenvainando una garra. ¿Sería extraño mantener su pelo largo y pesado? ¿No le había dicho Mel eso. se movió por la fila hasta que seleccionó uno. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que realmente había hecho un balance de su cara. colocando los pies con cuidado para asegurarse de no tirar las botellas de aceite de baño. agarró su pesada mata de pelo y se la recortó en la parte superior de la cabeza con una brillante pinza de cocodrilo de color rosa. Sacudió la cabeza. J. enganchó el corcho de la botella y la arrojó a un lado. su pelo se sentía absurdamente pesado. Apilado sobre su cabeza. antes de abrir la ducha. ¿ahora? El gato se acomodó en el borde soleado de un rincón. golpeó la botella en el agua. tapando la bañera y cerrando la ducha. —Ese es aceite suficiente para bañar a una docena—sentenció ella.El Club de las Excomulgadas caminó por el borde. una pata grande se extendió y metió el émbolo de drenaje. —Supongo que no. antes de rescatar el contenido inundado de la bañera. diligentemente había recortado las puntas una vez al año y eso había sido todo.C. debería usarse más corto? Erihn miró la cara en el espejo y sintió que estaba mirando a una extraña. Estaba en sus treintas y su peinado no había cambiado desde el ataque. ya!—Erihn sacó la botella. creo que tomaré un baño.

le devolvían la mirada. la edad. Había sido en uno de esos programas que Serena Del Toro. dejando al descubierto más de su pálida piel. Por lo tanto. Sus padres se habían separado y su madre y ella se habían mudado a Nueva York. el tamaño o el origen étnico no le habían importado. Capturada por las piernas juguetonas y huesos finos de Erihn. Dejó caer la camisa para contemplar su cuerpo desnudo por primera vez en muchos años. Él la había dado por muerta. Hubo un tiempo en que había sabido que era hermosa. habría corrido tan lejos y tan rápido como hubiera podido. Dado que Chapman había decidido que la muerte era preferible a ser capturado con vida. Tal vez debería estar en el sol mientras estaba ahí. era tan blanca como el vientre de un pescado durante todo el año. Ahora había perdido su brillo plateado.C. siguió el camino de la cicatriz curvándose a través de su abdomen y terminando en su cadera. Dejada la mayoría de los días. con la estrecha línea abriéndose camino a través de su piel a la curva debajo de su pecho izquierdo. donde otra cicatriz iba desde justo su ombligo. Toda su vida había sido destrozada en ese instante. Por lo general evitaba broncearse ya que tenía tendencia a sufrir quemaduras. Las lágrimas le quemaron los ojos y los cerró. La policía no había determinado el perfil de la víctima a partir de ninguna de las mujeres que había secuestrado. el color. Con dedos temblorosos. como la sombra de una noche agitada. le habían volado los sesos a menos de tres pies de distancia de ella después de que hubiera intentado matarla. Se desabrochó la sencilla camisa de algodón. una gran diseñadora que la había visto trabajar. Nunca había entendido por qué la había elegido como su última víctima. dejando fuera la imagen de su imperfección. Con la policía golpeando la puerta del sótano. todo el mundo se lo decía. Desde ese día Erihn había trabajado en exclusiva para la casa Del Toro hasta que había sido secuestrada en una locación en Central Park. había comenzado a hacer rondas por las agencias de modelos y después de unos meses estaba trabajando como modelo de pasarela. Wilder . Frunció el ceño. igual que J.Los Habitantes de Las Sombras III 67 . Fayne pensaba que la deseaba. Al parecer. La mano de Erihn fue a la cicatriz que comenzaba justo debajo de su esternón.El Club de las Excomulgadas Ojos oscuros. pero si veía que era un producto dañado. Movió la mano hacia abajo a su estómago. Serena la había hecho la primera modelo de Del Toro. muy inusual para un sociópata.No Tientes Al Gato . nunca había recibido las respuestas que había buscado.

C. Sus ojos parecían tan inteligentes. casi humanos. sorprendiéndola. —El gato acarició con los bigotes en contra de su hombro y ella recogió agua caliente en su mano y se la arrojó a él. El gato se levantó y caminó alrededor de la repisa acomodándose detrás de ella. Tuvo que esforzarse para no cubrir su desnudez frente al gato. esta vez deslizando una lengua áspera a través de la parte de atrás de su cuello. —Eso hace cosquillas. Erihn salpicó más agua al gato. con su auto impuesta agitada agenda y minúscula bañera.Los Habitantes de Las Sombras III 68 Llegando con sus dedos de los pies cerró el agua. Ella abrió los ojos. el silencio sólo era roto por la respiración del gato. Su lengua se echó sobre su palma. disfrutando de su rico aroma floral. Tomó una toalla y una gran barra de jabón con aroma a rosas de un plato. ¿Por qué ella? Se volvió para encontrar el gato viéndola. bajándose a sí misma en el agua. Sonrió. Después tomó una tela. Con un ronroneo satisfecho. Él retrocedió y fijó su mirada como ofendido.El Club de las Excomulgadas cualquier otro hombre. Pasó el paño con jabón por su garganta. y fue plenamente consciente de la sensualidad del movimiento. Ella se rió cuando el gato le acarició la garganta. Poniendo la cabeza en su cálido vientre. Como si él se hubiera encogido con sus cicatrices. sus ojos dorados pasaron sobre su cuerpo y Erihn sintió un momento de auto conciencia. El gato movió su cabeza lejos para no mojarse y después se volteó. Desafortunadamente. agregó jabón y trabajó en la espuma. Había algo muy sensual y relajante en tomar un baño. su alteza—bromeó ella. Wilder . . Le quitó las gotitas de agua de los bigotes. J.No Tientes Al Gato . su vientre cálido se apoyó en la parte de atrás de su cabeza. El calor la rodeó y el olor a rosa de geranio jugó en su nariz mientras se instalaba debajo de la nube de burbujas. Erihn cerró los ojos. Subió los escalones y entró a la bañera. tomar un placentero baño era una novedad. evitando su reflejo. —Lo siento. Ella sonrió y el gato reanudó su antigua posición. Tendido en el borde de la bañera. Era la única mujer que había sobrevivido a la pesadilla de Chapman para contarlo.

Abriendo sus muslos. Le dio a su pezón un tirón experimental y el gato se agitó. Rozó ligeramente el paño sobre la punta de su pecho. acariciándola con su hocico en su hombro. la fragancia de los aceites de baño. Se tomó un pecho. ¿Cómo podría haberse comportado de una manera tan descarada? Una cosa era escribir acerca de un juego sexual en sus libros. las burbujas suaves. Nunca se había entregado a esos sensuales juegos. dudó y después la deslizó bajo el agua. Un estremecimiento de placer se precipitó a través de su cuerpo cuando la punta de sus dedos rozó su clítoris.C. Un estremecimiento de malicia fluyó a través de sus miembros. y el ronroneo arrullado por el gato detrás de ella la tranquilizó de una manera que nunca había experimentado. cuando era otra la que representaba una fantasía sin sentido en la vida real.Los Habitantes de Las Sombras III 69 . Pasando el pulgar sobre la creciente punta.El Club de las Excomulgadas El sonido del empapado algodón en movimiento sobre su piel. sintiendo su peso impulsado por el agua. había sido demasiado reservada. violó los pliegues suaves y pasó un dedo por sus delicados labios interiores. como si alentara sus exploraciones. con su respiración volviéndose profunda mientras se imaginaba las manos Fayne en su cuerpo. ¿En qué estaba pensando? Erihn levantó una mano temblorosa a su cara. Pasando la tela a fondo desde su garganta hasta el pecho. Sus caderas se sacudieron con cada estocada. su educación demasiado estricta y su secuestro traumático también para siquiera pensar en tal cosa. ¿Sus lectores se sorprenderían al saber que ella nunca había experimentado un orgasmo? Erihn puso sus rodillas cerca de su cuerpo y separó más los muslos. acariciándola hasta llenarla. su aliento silbó entre dientes cuando una chispa de placer se encendió. Su piel estaba caliente. ¿Fayne? Aturdida. consciente como nunca antes de su cuerpo y de sus reacciones. suaves rizos cedieron y ella tomó su montículo. ¿Qué se había apoderado de ella? J. Permitiendo que su mano cubierta con el paño fuera más abajo. ajena debajo de su tacto. detuvo su sensual movimiento y sus ojos se abrieron de golpe.No Tientes Al Gato . Wilder . Olas de sensaciones ondularon a través de su sistema nervioso y se instalaron en una caricia lenta y rítmica. abriéndolos.

atravesó el dormitorio. tenía el aspecto de una mujer excitada. Tragó. sus brazos fueron alrededor del animal. ¿Sería Fayne? ¿Estaría subiendo las escaleras? Ella soltó al gato y. se sacó el clip del pelo. Erihn levantó la cabeza. Al ver su rostro en el espejo. Ella oyó las patas grandes del gato sordas por las escaleras. antes de que pudiera levantarse. De puntillas en el dormitorio.. Wilder . él dio un salto lejos. Entonces se detuvo y el ronroneo de sus músculos se tensó. le temblaron las manos cuando llegó a la pila de coloridas toallas. Estaba a su lado.. Hundiendo sus talones. Con los ojos brillantes y las mejillas encendidas. ni nada. Las yemas de sus dedos acariciaron la textura gruesa y sensual de la ropa y tuvo la extraña idea de que su cuerpo se sentía más vivo y consciente que nunca antes. La depresión hizo sus piernas de plomo mientras sacaba una falda gris de cachemira. Encontrando un suéter de angora negro. Su maleta abierta estaba en la silla. Pasaron varios minutos y el gato se mantuvo pasivo en su contra. Era desconcertante hacerle frente a esta imprudente mujer en el espejo. quizás podría renunciar a su sostén también. se quedó sorprendida por lo optimista y vibrante que su piel se veía.Los Habitantes de Las Sombras III 70 . ¿no? No era como si su falda fuera transparente. se lo puso. Su cuerpo caliente se apoyó en la pierna como para asegurarle que no estaba sola.C. permitiendo que el peso se derrumbara sobre su espalda. En su lugar estaba una forastera. buscó en la sala y no vio nada fuera de lugar. Saliendo por la puerta. —Estoy tan confundida—susurró ella.No Tientes Al Gato . Luchando con sus pies. El gato le frotó la palma de la mano. La Erihn tranquila y andrógina que había conocido durante los últimos diecisiete años ya no existía.El Club de las Excomulgadas Erihn se revolvió saliendo de la bañera. poco a poco siendo consumida por una embarazosa y no deseada vorágine de deseo físico. disfrutando del tejido blando en contra de sus desnudos pechos. mirándola con sus profundos ojos dorados. con su mirada tras el gato a la puerta que conducía al dormitorio. vaciló. Nadie sabría si no se ponía ninguna. Y. El gato la sorprendió empujando su mano para ganar su atención. Al ponerse la falda. y comenzó a buscar algo cómodo para llevar las tres horas en el viaje de regreso a Denver. Alcanzando su ropa interior de algodón. teniendo comodidad en su calor y fuerza. J. se deleitó con la sensación pecaminosa del suave tejido de punto en contra de su desnudo trasero.

Un peculiar sonido sordo proveniente de la parte delantera de la casa llegó a sus oídos. El montículo de almohadas se mantenía en el piso ante las brasas de la chimenea. Su aliento dejó sus pulmones en un apuro.El Club de las Excomulgadas Recortados y flexibles botines de gamuza de encaje hasta el tobillo completaron su conjunto. Sus hombros se desplomaron. Sus pechos se balanceaban con cada movimiento debajo de su jersey negro.Los Habitantes de Las Sombras III 71 . Su largo pelo negro estaba suelto y pesaba sobre sus hombros como una gruesa piel de color marrón. sin querer recordar su tiempo juntos frente a ese fuego. pero no podrían ocultar su madera por la mañana. J.No Tientes Al Gato . a sus muslos fuertes y delineaba sus curvilíneas caderas. Fayne supo el momento en que Erihn abrió la puerta principal. Los pelos de su nuca le picaron mientras sentía su mirada barrer su piel. A mitad de camino había un montón de árboles de pino macizos. Apartó la mirada. No había manera de que consiguiera sacar un coche fuera de la calzada en algún momento pronto. Las botas de ella crujieron en la grava a medida que avanzaba hacia él. con un hacha en su mano mientras metódicamente podaba las ramas antes de tirarlas en un montón grande. con sus raíces arañando el aire. Sin camisa en el aire fresco de la mañana. con sus pezones claramente definidos.C. La falda de punto se aferraba como una segunda piel a sus largas piernas. Se puso de pie entre las ramas de los árboles al otro lado de la calzada. la abrió de golpe y un grito de espanto se le escapó al ver lo que estaba ante sus ojos. No era exactamente un escenario propicio para la seducción. más descarada. estaba cubierto de sudor y de pinos. Él golpeó con el hacha el árbol de nuevo. Sus pantalones podían ser holgados. Bajó las escaleras para mirar en la sala de estar. Ese no era el momento para tener una erección. Rumbo a la puerta principal. La casa estaba en silencio cuando salió de la habitación. Apretó los dientes cuando una oleada de deseo llegó con éxito a su ingle. Él se preguntó si ella sabía exactamente lo mucho que su ropa revelaba a sus ojos. Wilder . con el tenue aroma de humo de la madera en el aire. Nunca en su vida se había sentido más juguetona.

Sabía que estaba al borde de un nuevo mundo.. incluso cuando empezó a retroceder alejándose. entonces está bien. ella se retiraría otra vez y no podía tener eso. Creo que tus experiencias te han hecho desconfiar de los hombres y eso es comprensible. Erihn. Si sólo aprendieras una cosa sobre mí. Odiaba cuando una mujer gritaba. sacudiendo la cabeza mientras hablaba. Su mano se agitó.C. agarró su muñeca. — ¿Por qué me haces esto?—Susurró ella con labios temblorosos. Pero no te engañes.Los Habitantes de Las Sombras III 72 —No creo que seas tonta. quiero que sepas que los hombres no son todos iguales. Nunca sabía muy bien qué hacer cuando eso sucedía.El Club de las Excomulgadas Ella se detuvo a unos metros escasos de él. Pero si él no la presionaba. Miénteme. —Sí. Crees que todos los hombres pueden y te harán daño y no es así. con el shock escrito en su cara. —No creo. Fayne se apoyó contra el tronco del árbol. Él vio el deseo de creer parpadear en sus ojos. Si quieres mentirme y decirme que no crees que todos los hombres sean capaces de eso. —Ese era un hermoso árbol. como si fuera a llorar. Una fiebre leve de pánico revoloteó en el intestino de Fayne. Moviéndose hacia delante. para luego detenerse en el centro de su pecho. La frustración surgió y Fayne se apartó del árbol. . Ella se ruborizó y después se sorprendió al encontrarse con su mirada. Ella retrocedió. Erihn. Todo lo que tenía que hacer era convencerla en dar el salto de fe que todos los humanos enfrentaban tarde o temprano. —Este hermoso árbol te impide escapar—dijo él en un tono irónico. sí. —Probablemente pienses que soy una tonta. Erihn? —Porque me asustas—murmuró ella.. J.No Tientes Al Gato . — ¿Por qué estas luchando conmigo. Wilder .

Acariciando el lado de su mano. tentar. Sus pechos se apretaron contra él. con sus dedos hundiéndose en el pelo grueso de la base de su cráneo. cómo jugar. Erihn era la más fascinante mujer reprimida que había conocido. Deslizando una mano debajo de su jersey.El Club de las Excomulgadas Su pulso latía con fuerza debajo de su pulgar. disfrutó de la sensación de sus miembros flexibles. Él pasó su mano por su espalda. Wilder . pasó por su caja torácica para tomar su pecho. Tenía que probar su piel. él había alternado entre la emoción y el terror.C. encontrando el centro de su espalda. él le enseñó cómo darle un beso. imitando sus movimientos. Él la tomó en brazos. con su pulgar jugando con su tensa punta. pero hoy había algo diferente en ella. tentativa. y cómo llevarlo a la orilla de la locura. estuvo duro como una roca. Rompió el beso. sintiéndose como el cielo. J. tímida en sus movimientos. En unos momentos. La esencia de menta y de una mujer cálida rasgó a través de su resistencia. enviándolo de nuevo a tropezar con el tronco del árbol. su calor. Con paciencia. desesperado por sentir su piel. Con sus labios hinchados y los ojos dilatados por la pasión. seducir. Quiso gritar de alegría cuando sus manos se movieron a su lado antes de que sus brazos se detuvieran alrededor de su cuello. Algo en lo que no podía poner el dedo. Tragándose su respuesta con un gemido. En cuestión de segundos. ella lo miró con expresión confundida. Él quería que ella viera lo que estaba a punto de hacer. Fue recompensado con un suspiro ahogado cuando ella se abalanzó contra él. Tirando de su cuerpo a la curva del suyo. Nunca había deseado tanto a una mujer como quería a ésta. Desde el momento en que había puesto los ojos en ella. se enteró de que ella era una estudiante rápida cuando tomó su lengua y suavemente la chupó. —Bienvenida al club—susurró él antes de reclamar su boca. El sabor hizo explosión a través de su cuerpo. con su aliento gritando a todo pulmón mientras observaba sus párpados pestañear. Su suave lengua se enredó con la suya.Los Habitantes de Las Sombras III 73 . de la seda pesada de su cabello y de la esencia floral que se pegaba a su piel. poniendo su pene en alerta máxima. y olió el deseo en su piel. le tomó un pecho con la palma de su mano. martillado por la necesidad. Un gruñido salvaje brotó de su pecho y una oleada de lujuria animal se estrelló contra él. Sus dedos se extendieron hacia afuera a través de su columna y ella se inclinó hacia él.No Tientes Al Gato .

Husmeando en su jersey a un lado. presionó besos por la pendiente de su pecho. para que ella pudiera seguir cada movimiento. Una oleada de triunfo corrió a través de él. J. ella se arrancó de sus brazos. acarició la carne recién revelada. bajo la urgencia cabalgando en su vientre. La frustración zumbó a través de su sangre. algo pasaba que le cerraba la puerta. Sus dedos se apretaron en su pelo mientras él la mamaba.C. Ella enroscó los dedos en su pelo como si fuera a guiarlo. Consciente de su inmovilidad. Cada vez que pensaba que estaba haciendo progresos. le levantó el jersey. El olor de su baño de aceite nubló sus sentidos mientras la mordía y besaba el montículo de su pecho. haciendo una pausa de vez en cuando para darle la vuelta a su pezón. en estrechos golpes pequeños. Alejándose. estuvo contento cuando sus dedos se cerraron sobre su espalda. bajo su pecho izquierdo. pero él se negó a ser llevado. Manteniendo su mirada cruzada con la suya.Los Habitantes de Las Sombras III 74 . Se estremeció en sus brazos mientras un chillido suave brotaba de ella. Rápido como un gato. Fayne pasó la mano por su pelo. Lamiendo alrededor del borde de la areola. bajó la cabeza y lamió la punta. y la adoración del cuerpo de la mujer era uno de ellos. con sus pezones duros en el aire fresco. Su piel estaba tan justa que podía rastrear sus delicadas venas y sólo mirarlas le hacía agua la boca. apretándola contra su pene. llegando a él como pidiendo por su tacto. rodándolo entre su lengua y al techo de su boca. le dio un beso a la punta de su cicatriz. Al soltar el suculento bocado.No Tientes Al Gato . Su aliento salió hacia fuera mientras veía su figura en retirada desaparecer detrás de la pesada puerta. Wilder . con su lengua robándose el sabor de la cresta. Él deslizó las manos hasta las caderas. tomándoselas. Él alcanzó a ver su destrozada expresión antes de que girara y corriera hacia la casa. suplicante. Erihn se congeló en sus brazos. y bajó la cabeza y luego lo tomaba en su boca. su mirada se fijó en la cicatriz que iba desde el centro de su pecho. Algunas cosas en la vida se entendían que debían ser disfrutadas. dejando su pezón.El Club de las Excomulgadas Poco a poco. Sus labios rozaron durante un borde duro y estrecho de carne y se detuvo. La areola era de un marrón pálido. —Por favor—Su voz estaba sin aliento. dejando al descubierto su pecho a los elementos y a su mirada.

¿Quién decía eso? Él miró alrededor. Max se quedó inmóvil. enfrascados en una conversación a muchos metros de distancia.No Tientes Al Gato . ¿Tiempo de qué? Un cálido aliento de viento se precipitó de la nada. al no ver cerca a nadie excepto a Bliss y a Stuart. En este momento. Metió la pala en la rica tierra antes de soltar el mango. ***** Es casi hora. revolviendo el polvo fino delante de él y causando que parpadeara rápidamente cuando la voz volvió de nuevo.. Wilder . apretando los dedos alrededor del mango de la pala. Prepárate. Mentalmente. tiró hacia adentro y formó una pregunta para ofrecérsela al universo. el capataz de la excavación..Los Habitantes de Las Sombras III 75 .C.El Club de las Excomulgadas La dejaría ir. J.

El sol de la tarde golpeó su cara al entrar a la sala de estar y ella chilló con molestia. rascándose con pereza como si le gustara la sensación de sus uñas en la piel ligera de su pecho. y una mano yacía sobre su corazón. No habían estado allí cuando ella se había ido a la biblioteca un par de horas antes. Era hermoso. soltando algunos papeles y el diario cambia formas gato de sus brazos. —Me preguntaba cuándo ibas a despertar. Ella parpadeó como una lechuza. J. Fayne estaba a los pies del sillón con todo su glorioso torso desnudo. También quería huir y evitarlo durante los próximos diez años. Un estremecimiento de deliciosa conciencia y temor bailó a lo largo de sus nervios. Ella y Fayne se agacharon por el diario chocando sus manos al agarrar el cuero gastado. Una lechera vieja de florero adornaba el centro de la mesa de café. —Erihn aseguró el libro en una estrecha caja de madera forrada de terciopelo antes de dejarlo caer en su voluminoso bolso que estaba junto a la mesa de café. —Lo siento—murmuró ella cuando él soltó el libro. —Dio un gran rodeo y se tropezó con la mesa de café para depositar su carga.C. Wilder . Pantalones vaqueros de cintura baja se aferraban a sus estrechas caderas. lleno de Indian Paintbrush. Girando la cabeza lejos del reflejo. Erihn asintió. —Es un libro muy antiguo—observó él. Quiso pasar sus dedos por su pelo.No Tientes Al Gato . — ¿Estás bien? Tienes una mirada extraña en tu cara.Los Habitantes de Las Sombras III 76 . para qué él la mirara con pasión en sus ojos como lo había hecho antes. tratando de borrar el sueño de sus ojos. Él frunció el ceño.El Club de las Excomulgadas Capítulo Cinco Erihn salió de la penumbra de la biblioteca apretando sus trabajos de investigación y libros contra su pecho. colombinas y salvia fresca. una visión desconocida llamó su atención. —De mediados del siglo XVIII. Está en muy buenas condiciones. Un libro se deslizó. —Estoy bien.

¿Asumo que Jennifer tiene copias de tus libros?—El recogió el ordenador portátil y algunos papeles del piso.Los Habitantes de Las Sombras III 77 . — ¿Cuál es tu último título? —Amante de terciopelo. entregándoselos a ella sin siquiera echar un vistazo a su ordenada escritura a mano. Erihn se sentó en el sofá poniendo sus notas en orden mientras él se dirigía a las estanterías. Ella asintió hacia los estantes.. —Ella puso las páginas de sus notas en sus correspondientes carpetas luego se levantó a tiempo para verlo sacar el libro de la estantería. —Casi famosa J. Ella se rió. Erihn se ruborizó y sacudió la cabeza. —Realmente no es necesario. —Están en el estante.C. En el que estoy trabajando ahora será el número veinte. ¿Cuántos libros has escrito? Ella se ruborizó. — ¿En serio? Jennifer dijo que eras su novelista favorita. —Quiero leerlo. —Claro que sí. Al verlo con la esquina de su ojo ella vio que examinaba los títulos que llevaban su nombre.El Club de las Excomulgadas —Es un diario que estoy usando para la investigación de mi próximo libro. mirando el libro de bolsillo en su gran mano. junto al reproductor de CD.No Tientes Al Gato .. Wilder . —Ella sólo es amable. No todos los días llego a conocer a una escritora famosa. — ¿Qué estás haciendo? Él se volvió. Fayne silbó. —Bastante impresionante.

Nunca había visto nada como él. tal vez tendrás que tener agarraderas cuando lo leas. —Fue un poco chocante encontrarlo tirado en mi cama. Lo dice aquí. entonces. — ¿Dónde lo mantienes? —Oh. ¿Qué piensas de él? —Es increíble—suspiró ella. Erihn se estremeció. La sonrisa de él era enorme y sus ojos brillaron con risa. —Se podría decir que lo he tenido por tanto tiempo que es una parte de mí ahora.No Tientes Al Gato . —Y hermoso. La risa en sus ojos se desvaneció. —Pensé que le había enseñado a ser mejor que eso.Los Habitantes de Las Sombras III 78 —Quizá las necesite. ¿De dónde lo sacaste? —Fue un regalo de un amigo y es muy querido para mí. —La galardonada vendedora de best seller. aquí y allá.El Club de las Excomulgadas —De acuerdo con la parte de atrás del libro lo eres. . bueno. ¡Su desenfrenada y maldita lengua! Ella luchó contra el impulso de huir de su caliente mirada. Jennifer dijo que este libro está algo caliente. —El sonrió. Wilder . En realidad él estaba disfrutando de su malestar y ella no pudo evitar regresarle una sonrisa. Tal vez lo deje salir más tarde para que puedas jugar con él. — ¿En tu cama?—Una extraña sonrisa jugó en sus labios cuando negó. —Conocí a tu gato esta mañana.C. —El miró la cubierta. — ¿En serio? Espero que no te haya asustado. Erihn se aclaró la garganta y cambió de tema. Durante el día duerme. cambiando a una mirada ardiente que la hacía temblar. — ¿Caza o tiene que darles de comer? J. —Sí. pero cuando cae la noche le gusta merodear. Fayne sonrió con un brillo misterioso encendiendo sus ojos.

—No vamos a bajar la montaña.El Club de las Excomulgadas —Un poco de ambos. —No puedo montar eso—balbuceó ella.. Sacudió la cabeza y se aclaró la garganta. Una mochila de cuero negro estaba a sus pies. — ¿Vamos a caminar. así que refréscate. le pasó a su pelo los dedos rápido peinándolo antes de salir de la casa.. —Bien. estaba loca.Los Habitantes de Las Sombras III 79 . y yo estaré en el frente. igual que su dueño. — ¿En el frente? Pensé que no podíamos bajar de la montaña. Ella se estremeció mientras una visión de Fayne mordiéndola en la piel invadió sus sentidos.?—Su voz se apagó cuando vio lo que estaba de pie junto a él. parecía letal y sexy. —Hablando de la cena.No Tientes Al Gato . la cena. Sin lugar a dudas. Dejando caer el libro de bolsillo en el primer escalón que conducía a la habitación del sótano y se dirigió hacia la cocina. J. Wilder . Toda brillante cromada y con pintura de esmalte negra. — ¿A dónde vamos? —Ya verás—dijo él por encima del hombro. dando una profunda bocanada de aire fresco. Paso a paso salió a la luz mortecina. con la curiosidad de ver lo que él estaría haciendo. pero no te preocupes—su voz se volvió ronca..C. Ya está lista. Después de salpicar agua sobre su cara. ¿Pero no era divertido? Tragándose una risa salvaje. Rodeada de frondosos árboles la calzada en frente de la casa era un lugar fresco de dorado y verde. Se acercó a la calzada. iremos hacia arriba.—no te morderá a menos que se lo pidas educadamente. Una motocicleta Harley Davidson se apoyaba en la calzada. —Él sonrió. Erihn trepó por las escaleras y al pasillo hacia el baño del primer piso para refrescarse. se sobresaltó ante la emoción de sus ojos en el espejo.. Fayne se había puesto una camiseta y una chaqueta de correa de cuero negro sobre sus pantalones vaqueros y pesadas botas negras.

Él frunció el ceño ante la falda y luego bajó de la moto. Soltó su labio inferior y enderezó los hombros. —Él tomó otra chaqueta del asiento y se la ofreció a ella.Los Habitantes de Las Sombras III 80 —Yo. Él sonrió y ella dio un paso vacilante y su corazón dio un tirón sin importancia. — ¿Chaparreras? J. El olor de cuero la rodeó mientras él la ayudaba a subirse las mangas. él había asegurado la mochila sobre sus hombros y se fue caminando hacia la moto. —Te aseguro que es totalmente segura. Quería ir. A Jennifer le encanta viajar conmigo. —Tengo una idea.C. —Antes de que pudiera ponerle voz a su objeción. Balanceando una pierna por encima se volvió y la miró expectante.. Ella se quedó mirando la moto con nostalgia mientras se mordía el labio inferior. ¿Era de miedo o de deseo? No estaba segura de si sabía eso. —Desapareció en el garaje y en cuestión de segundos. Tiene la cena. . —Pon el pie en el palo y gira sobre ti misma como si fueras a montar a un caballo. ¿Qué le haría dar paseo con él? Había dicho que Jennifer iba con él. Sonrió y levantó las prendas de vestir de cuero negras. —Tendrás que llevar la mochila. —Chaparreras.No Tientes Al Gato . —A lo mejor tengo que cambiarme por un par de pantalones—Erihn miró su falda. Wilder . regresó con algo negro en sus manos. Él se acercó a ella y le echó la chaqueta sobre los hombros. así que seguramente era seguro. Ella parpadeó. pero la idea de estar muy cerca de este hombre hacía que su garganta se contrajera. Erihn se mordió el labio. — ¿Dónde pongo mis pies? Fayne apuntó una barra de metal. —Esto no es muy práctico para montar una motocicleta. A ella le encantaría sentir el viento corriendo a través de su pelo. Era mucho más pequeña que la suya y sólo podría ser de Jennifer.El Club de las Excomulgadas —Claro que puedes..

—Le desabrochó la hebilla y enrolló el cinturón alrededor de su cintura antes de asegurarlo. Las solapas de cuero colgaron libres. Con un movimiento practicado. Él habría conseguido una imagen. —Bueno. o un puñado. — ¿Miedosa? J. —No sería tan divertido. —Después esto—él cayó de rodillas y ella dio un grito mientras una fuerte mano rozaba el interior de su pantorrilla antes de empujar su falda hacia arriba— cerrándose aquí. Esas irán alrededor de tu cintura. Empujando más la falda. Se estremeció cuando sus cálidas manos rozaron su piel sobrecalentada. moviendo la pierna más fácilmente. —Realmente necesito.El Club de las Excomulgadas —Por supuesto. encendió la moto con un estruendo que rompió el silencio. Fayne levantó una ceja.Los Habitantes de Las Sombras III 81 —Una cosa más. Hizo girar la llave antes de agarrar el manubrio. Ella retrocedió. Ella tragó. Gracias a Dios que las chaparreras eran demasiado grandes y los lazos no se sentaban justo debajo de su trasero y sus nalgas donde deberían haber estado. llegó al conjunto de la parte superior de las ataduras. —Fayne se puso de pie y se dirigió a la moto. ¡No llevo ropa interior! Erihn se ruborizó.. Wilder .. estamos listos para irnos. La sonrisa masculina fue maliciosa.C. enviando un hormigueo a su conciencia como cohetes a la parte inferior de su abdomen. cubriendo la parte delantera de su falda. Erihn miró hacia abajo mientras él ataba los cordones alrededor de la parte trasera de su rodilla.No Tientes Al Gato . entonces. Los ojos de ella se abrieron y dio un chillido cuando sus fuertes dedos rozaron el interior de sus muslos. —Podría ser más fácil si me hubiera cambiado en primer lugar—gritó... Ella cerró los ojos. sin embargo. .

Se sentía terriblemente vulnerable. Conducía lentamente por el camino estrecho y húmedo por varias semanas de lluvias excesivas. Fayne se quedó sin aliento cuando vio sus manos y las puso alrededor de su cuerpo. — ¿Ves?—Dijo ella con aire de suficiencia. J. Tendría que asegurarse de bajarse primero de la moto para que él no pudiera ver su dilema. Decidiendo que no podía hacer nada sobre la falda corta y con él no pareciendo querer permitirle hacer eso. Ahora pon tus brazos alrededor de mi cintura.C. —Para ti es fácil decirlo—murmuró. —Yo ciertamente no lo soy. —Te dije que no tenía miedo. —Marchando a la moto. gracias a su miserable falda. puso sus manos suavemente sobre su cintura. Puso las manos contra su espalda para tratar de conseguir algo de espacio entre ellos. —Tiró de ella y Erihn chilló cuando su falda se subió apenas cubriéndola y su cuerpo entró en contacto pleno con el suyo. Nunca más andaría sin ropa interior. Mientras él mismo se ponía en marcha y soltaba el embrague ella se apretó segura de que caería en cualquier momento. Tomó un camino a través del patio lateral. situándolas en su plano estómago duro. como una pintura del un valle de sombras de color dorado y azul. se subió y paso una pierna sobre ella como una profesional.No Tientes Al Gato . Fayne se rió entre dientes y se echó para atrás ahuecando las manos alrededor de la parte trasera de sus rodillas vestidas de cuero. Wilder . —Deja de estar inquieta.El Club de las Excomulgadas Puso rígida la columna y estrechó la mirada. —Tienes que sentarte mucho más cerca. dirigiéndose cada vez más altos. Las chaparreras le daban libertad de movimiento y sus rodillas acariciaron el lado de sus caderas cuando estuvo sentada. El sol se estaba poniendo cada vez más bajo. Erihn contuvo la respiración cuando vio el valle a través de un claro entre los árboles. Erihn sintió retumbar su pecho cuando él se rió de su reacción. Estás bien. Fueron alrededor de los árboles y matorrales sobre pequeñas colinas y crestas. Erihn estaba pegada a su espalda como una lapa. Una segunda vuelta pequeña fue vadeada con poco ruido y algunas salpicaduras de la helada lluvia.Los Habitantes de Las Sombras III 82 . a través de lo que Jennifer llamaba el desierto.

Una cosa era fantasear acerca de un personaje de un libro y otra era fantasear sobre un ser vivo. el antiguo camino forestal había sido cerrado después de que Jennifer había comprado el terreno.El Club de las Excomulgadas Ella aferró a Fayne cuando golpeó un hoyo marcadamente vertical. Las lágrimas picaron sus ojos mientras apoyaba su mejilla contra su espalda. sintió que estaba lo suficientemente segura como para relajar su control y disfrutar del viaje. La mano de Fayne cubrió la de ella y por un segundo. Iván frunció el ceño mientras ponía el freno. El camino corría a lo largo de la cima dando una vista impresionante de las cumbres y de Castle Rock. Tenía que dejar de pensar como una desvergonzada. El sinuoso camino pavimentado que conducía a la casa de Beaumont había sido fácil hasta que había llegado a la escena de la avalancha de lodo. gritando instrucciones. hacia su pecho. igual que la tormenta el día de ayer. Siguieron el camino. El camino se niveló y Fayne aumentó la velocidad mientras la grava daba paso a un camino de tierra ancho. Erihn aplastó la mano en su estómago. Retroexcavadoras amarillas roían la masa de escombros como hormiguitas. siempre yendo hacia arriba. Estrecho y retorcido. El aire corriendo a través de su pelo le daba una sensación de libertad. El olor del cuero y el calor de un hombre aligerado con resina de pino encendió una chispa de deseo bajo en su vientre. Él movió la mano para cubrir su corazón. La combinación de la vibración de la moto y la presencia de Fayne sentada entre sus piernas la hacían sentir vertiginosa. Se detuvo y se acercó a un hombre vestido de overol. Una sensación de temeridad descendió sobre ella.Los Habitantes de Las Sombras III 83 . una enorme formación de lava en la distancia. Ahora cubierta por la camiseta. sus músculos jugaron por debajo de su palma. Wilder . siguiendo la cresta del músculo hacía arriba. con el ruido reconfortante debajo de su palma. Hoy en desuso.C. antes de estar en la cima por el camino de grava encima de la casa. Con el terreno más suave debajo de ellos. Sus mejillas se quemaron mientras se reprendía a sí misma mentalmente. Los hombres con cascos estaban de pie alrededor. su corazón se detuvo. Ivan admiraba a un hombre que no tenía miedo de ponerse en el trabajo de un día J. con camisa a cuadros y casco. Tentativamente. la maleza y el desierto estaban poco a poco recuperándose de las cicatrices causadas por la humanidad.No Tientes Al Gato . ella movió la mano. sobre un hombre.

No Tientes Al Gato . Fue algo extraño. Hemos tenido un verano muy húmedo alrededor de aquí. Iván sintió una sacudida de alarma.C. sin embargo. —Claro que sí. Le había costado bastante no mencionar el soborno a la asistente del editor para saber exactamente dónde Erihn iba a estar haciendo su investigación. a pesar de que las clases altas pensaban de otra manera. estaba la molestia terrible de saber su verdadero nombre. —Manténgase en el buen trabajo ahora. —Una mirada cautelosa cruzó la cara del hombre. ¿me oye? El hombre se alejó del coche mientras Ivan se ponía en marcha. comenzó a bajar la montaña. En primer lugar. — ¿Él?—Ivan hizo una pausa. bajó la ventana. La tormenta de anoche causó un deslizamiento de tierra. Tenían algunos problemas con un árbol de pino que calló a través de la calzada. —Parece que tiene algunos problemas—dijo Ivan gratamente. ¿Se habría Erihn llevado a alguien con ella? —Sí. —Bob Taylor—mintió sin problemas. J.Los Habitantes de Las Sombras III 84 . —Me dirijo a Beaumont. apoyó el coche en un amplio espacio y viró el Buick alquilado alrededor. Él asintió al lodazal en frente de él. —No escuché su nombre. —Nadie resultó herido. va a tardar por lo menos un día más. Maniobrando con cuidado. Saludando al hombre. antes de que pueda llegar hasta allí. Poniendo una agradable sonrisa en su cara. hirviendo en su interior. tal vez dos. ¿Verdad? El hombre negó. El hombre de trabajo era la base de la sociedad americana. —Hablé con el cuidador y me dijo que nadie había resultado herido. ¿Me puede decir cuándo estará despejado? —Claro. no recuerdo su nombre. Wilder . permitiendo que el aire fresco inundara la cabina del coche.El Club de las Excomulgadas duro. sólo que había hecho un gran lío ahí arriba.

El Club de las Excomulgadas La estúpida vaca se había comido una fortuna en comida. a precios de Manhattan ni menos. Fayne le dio una mirada burlona cuando ella se echó a reír. —Mac me ha hecho beber hasta estar debajo de la mesa unas cuantas veces. realmente siento ofenderla. Solía ser muy buena bebedora. todas.Los Habitantes de Las Sombras III 85 . —Milady. —Tanto Jennifer y Shai lo pueden validar. Dejó caer la mano a su lado y acarició la pistola atada en su sobaquera. Erihn se inclinó para agarrar el borde de la manta y después hipó. —Señor.C. de la forma en que no tenían nada en común. Eso sin duda ponía una torcedura a sus planes. El sol se ponía al momento en que terminó de recoger todo. de J. ¿no se da cuenta de que no está bien reírse de una mujer? Él hizo una profunda reverencia. De sus puestos de trabajo. Wilder . Ella se rió.No Tientes Al Gato . Y. Él colocó la manta en la mochila junto con los utensilios de picnic utilizados.. —Tengo un secreto para ti. A pesar de esa inesperada situación. Sin embargo—sonrió—usted no es una gran bebedora. Yo tampoco lo soy—Él le aseguro la mochila y le tendió la mano. pero me parece que no me recupero tan bien como solía hacerlo. Su pequeño picnic había hecho que cambiara de opinión con facilidad. Había contado con que Erihn estaría sola en la casa. Era importante que no olvidara el premio final. Dice que soy una cita barata. para colmo.. No importaba. agarrando la manta en el camino. su amada Mary regresaría a quien pertenecía. seguiría como lo había planeado anteriormente. En la última hora. Pronto. ¡La mujer realmente ridícula había pensado que él era hermano de Erihn! Después había sido del retraso debido a la tormenta y ahora. Apretando la mano sobre la boca. habían conversado acerca de todo. ¿Cómo se atrevía a vivir con algún gigoló? Las mujeres eran unas prostitutas. había escuchado que se había acostado con algún hombre. Ella sonrió y deslizó su mano en la suya. su esposa regresando a él.

Sus brazos llegaron a su cintura y sus labios calientes rozaron su oreja y un trino de deseo la recorrió en la columna.C. —No tengas miedo—susurró él. Erihn contuvo el aliento. incapaz de valerse por sí misma. el dominante y el otro en su lugar se lavaron la cara. Los ojos de color violeta se calentaron con necesidad mientras él la miraba. — ¿Estamos a salvo? Los labios de él rozaron su cuello y escalofríos corrieron sobre su piel. Ella necesitaba probarlo. Fayne también tenía un sentido del humor delicioso El cielo estaba manchado de rojo y naranja. —Aquí vienen. Usando sus enormes patas. Era un glorioso espectáculo. Extendiéndose sobre la superficie calentada por el sol.Los Habitantes de Las Sombras III . la escena cambiaba. Wilder . —Mira—suspiró él. volviéndose más brillantes mientras los azules y los violetas se daban a conocer. Con cada parpadeo. Un suspiro se le escapó mientras le hacía el pelo a un lado y le acariciaba la parte de atrás del cuello. con su aliento cálido en su piel. los colores cambiaban. Mientras pasaban los minutos. La puesta del sol volvió a disparar sus capas de oro. Ella inclinó la cabeza hacia atrás.No Tientes Al Gato . con los pies en los de él. con su mano arrastrándose al cordel en su grueso cabello. acentuado con rosa. Una sacudida de inquietud bajó por su columna. —Absolutamente. Dos pumas dorados salieron de los bosques a una gran roca plana a menos de cincuenta metros de donde ellos estaban. Volviéndose se apoyó en las curvas de su cuerpo para terminar extendida frente a él.El Club de las Excomulgadas sus películas favoritas y de la forma en que tanto les encantaban las películas de acción y aventura y de su amor mutuo por sus amigos. Sus delicados cabellos se erizaron y sus pezones se endurecieron. Los dientes de él acariciaron la curva de su cuello y su cuerpo saltó con atención. como si esperara su siguiente orden. 86 J. Ella se apoyó en él con la espalda a su pecho. empezaron a acariciarse y a abrazarse el uno al otro. ¿Estaba a punto de dar ese paso final e irrevocable? Ella vaciló mirando lejos de él. Él capturó su codo y con un mínimo esfuerzo la tiró a sus brazos.

Lo sintió crecer. dejando al descubierto todo. —Sólo dime lo que quieres.El Club de las Excomulgadas —No puedo evitarlo—titubeó ella. Él guió sus pies a las clavijas y Erihn se tensó. sentándola a horcajadas. su excitación era inconfundible. una sorprendente combinación de violetas frescas y fuego líquido. Asustada. abrió sus muslos y la acomodó encima de él. La puesta del sol proyectaba fragmentos de oro en sus ojos.Los Habitantes de Las Sombras III 87 —Tus deseos son órdenes. Se ablandó en su contra apoyándose en su fuerza mientras cedía con todo lo que tenía. Apretando sus brazos alrededor de su cintura la levantó a sus pies. con su pecho subiendo y bajando mientras se esforzaba por recuperar el aliento. Su sonido indefenso provocó que un río fluyera con el deseo más íntimo e intenso por sus venas. No fue un beso lento. con sus ojos cerrados. . empujándose en contra de ellas como si fuera a ponerse de pie.C. Una sonrisa apareció en los labios sensuales de él encendiendo una vibración baja en el centro de sus muslos. alargándose debajo de ella. Erihn lo miró profundamente a los ojos. Fue profundo. Erihn dio un chillido cuando su falda se deslizó hacia arriba. caliente y carnal. acariciándolo con su carne excitada. Fayne rompió el beso. Moviendo la pierna sobre la moto. deslizándose en su contra. Ella tragó y lo miró a los ojos. mientras un gemido animal se le escapaba. amasando su pezón a través del suéter. Llena de un poder de algún tipo que nunca había conocido se desplazó hacia arriba otra vez. J. moviendo sus cuerpos inferiores juntos. Un suave gemido se le escapó cuando su mano se deslizó debajo de la abierta chaqueta de ella y le tomaron un pecho. —Que me beses. Un gemido escapó de él y se detuvo. Wilder . Arrojó la cabeza hacia atrás. con la delicada carne entre sus muslos acariciando su bragueta llena de sangre. Debajo de ella. Sus lenguas se enredaron en un juego sensual del gato y el ratón mientras se lamían y se chupaban en la boca del otro. agarró sus hombros y se hundió de nuevo.No Tientes Al Gato . lo que deseas. Erihn ahogó un gemido. Él asintió. —Él sumergió su cabeza y la tomó.

—Yo quería ir despacio—protestó sin aliento. hay más de donde esto salió—ronroneó. Los ojos de Fayne estaban medio cerrados y la miró montarlo.. —Me estás matando—dijo entre dientes. Meciéndose contra él. no pudo decidir si asustarse o excitarse por lo que estaba sucediendo. Sus ojos se abrieron mientras sus manos caían a sus rodillas. Él le dio una sonrisa tensa luego se movió bajo sus pies.Los Habitantes de Las Sombras III 88 .. Los ojos de él se abrieron. Erihn suspiró cuando sus manos acariciaron sus muslos. —Querida. con sus respiraciones en sus pulmones cuando se resistió debajo de ella invitándola a ir más rápido. —Sólo si tú vas primero. obligándola a recuperar el aliento mientras el instinto se hacía cargo. Una oleada de deseo estremeció sus miembros.C.No Tientes Al Gato . —Él dejó caer su mano entre sus muslos. Erihn se arqueó hacia él. Con su ayuda. Erihn soltó el agarre de muerte a su chaqueta y pasó sus manos sobre sus hombros. Apretándola contra él. Pulsando en él. —Lento pero fácil. —Vas a morir con una sonrisa. lo que arrancó un gemido de él.El Club de las Excomulgadas Los brazos de Fayne se tensaron y ella lo abrazó. Él arqueó sus caderas y se echó hacia atrás hasta que ella estuvo completamente abierta contra él. Wilder . dejando al descubierto su vista. J. se deleitó en las olas de lujuria que rodaban a través de su cuerpo a la piscina en el vértice de sus muslos. con el filo de la punta sus dedos centrados en su clítoris. lo siguió a un ritmo parejo. Añadiendo un poco de movimiento cuando ella bajaba. Con golpes deliberados y pequeños movimientos espasmódicos mientras ella se excitaba y llegaba hacia el pico que él le ofrecía. Ella se lamió los labios y una línea de uno de sus libros le vino a la mente. tensó los muslos y se elevó a unos cuantos centímetros. —Esa es mi chica—dijo entre dientes. empujando su falda. con una sonrisa maliciosa en los labios sexys enviando una sacudida a la cresta de sus muslos. con sus terminaciones nerviosas gritando de éxtasis con las deliciosas sensaciones causadas por su fricción.

—Creo que. . ella se corrió inclinando la cabeza hacia atrás y aullando como un animal. Su cabeza se echó hacia atrás. se instaló en su pecho. Ola tras ola de liberación se apoderó de ella hasta que estrellas se arremolinaron detrás de sus párpados. Ningún hombre la había visto jamás de esa manera. Poco a poco se calmaron y se apoyó en su pecho. maravillosamente. —Presionó la parte inferior del cuerpo contra él. — ¿Cómo te sientes?—La voz ronca y gruesa. Tomó el ritmo de su cuerpo mientras se balanceaba en su contra.No Tientes Al Gato . Enderezándose. Su cuerpo se contrajo en contra de su palma. aumentando su velocidad hasta que él se esforzó debajo de ella. Réplicas de su orgasmo se reflejaron a través del violento de él. su mirada encontró la de él y se estremeció al ver la expresión de ternura que reflejaba. Por segunda vez. Después de que la tormenta pasó. J. lo que desencadenó un comunicado de respuesta de su cuerpo. ajustando su cuerpo a los indicadores sutiles que él le daba. y se corrió duro en sus pantalones vaqueros. —Crees demasiado. Bajo su tutela. cada vez más desesperado para llegar al pináculo.C. —Muy bien. Luego.. dejándola mareada y sin aliento.El Club de las Excomulgadas El deseo en espiral bajó a su vientre cuando él se sentó en posición vertical. como temblores sacudiéndola. El dril de algodón húmedo era áspero contra su piel excitada cuando ella guió sus manos hasta su cintura. escuchando su corazón tronar debajo de su oreja. Wilder . Un grito ronco fue arrancado de su garganta. Sin palabras. —Creo que tú eres el siguiente. con una simple caricia. se movió contra él.Los Habitantes de Las Sombras III 89 Cuando la realidad volvió. comenzó a moverse. cuando por fin pudo despertarse a sí misma para moverse se dio cuenta de que la puesta del sol y los pumas se habían ido. se dio cuenta del hombre duro como una roca debajo de ella. gritó su satisfacción al desierto. con sus dedos sin soltar sus hombros. llevándola a un contacto más directo con su mano.. Ella detuvo su flujo de palabras con su boca dándole un rápido beso en los labios. Minutos más tarde. él la hizo volar.

Abrazada a su espalda.C. —Me olvidé de algo. El cielo oscuro y brillante por las estrellas hipnotizó a Erihn.No Tientes Al Gato . tratando de mantener cierto sentido de modestia a pesar de que había montado en él como una mujer poseída. No podía pensar en nada. El cielo de Colorado siempre le había parecido tan ilimitado. como una mancha celeste de diamantes. — ¿Qué? Él capturó su barbilla y la obligó a mirarlo directamente a los ojos. Ella asintió en silencio. inclinó la cabeza hacia atrás para ver mejor. se sentó a horcajadas en la moto con más confianza que antes. Llena de vergüenza.Los Habitantes de Las Sombras III 90 . Soltándola. — ¿Lista?—le preguntó. El corazón le dio un temblor mientras sonreía alentadoramente. le arrebató las chaparreras. No esta noche. saboreó el calor que emanaba de su cuerpo.El Club de las Excomulgadas —Tenemos que irnos—susurró. pasó un dedo por su garganta como si se resistiera a dejar de tocarla. Erihn miró a su alrededor y no vio nada fuera de lugar. con ritmo lento. con sus muslos alineados perfectamente con los suyos. se las puso. y se sintió lo suficientemente J. Pero se volvió y subió a la moto. Fayne le dio un abrazo. Con dedos torpes. con sus labios tocando los de ella en un suave beso que llevó lágrimas a sus ojos. entonces le tendió la mano para que se subiera con él. La Vía Láctea colgaba con la cabeza baja. Detuvo un gemido con el pensamiento de sus dedos en su carne. Erihn torpemente se revolvió fuera. desgarrada entre el deseo y la velocidad antes de que él la ayudara. Deslizando su mano en la suya. Él encendió la moto y partieron en la noche. —Esto—Bajó la cabeza. haciendo que se sintiera pequeña e insignificante. Él dio un paso adelante y la ayudó con la correa de la mochila a su espalda y se esforzó por pensar en algo que decir para romper el incómodo silencio. —Probablemente es una buena idea. una vez más. Wilder .

Vadearon la segunda vuelta pequeña. Con la ayuda de un único faro. se pusieron en marcha. movió su mano sobre su cadera hasta el muslo.C. Masajeando la parte alta del muslo. J. no te muevas. colocó las manos en el calor de su estómago. A medida que tejían su camino por la montaña.No Tientes Al Gato . infaliblemente maniobraba a través de la densa maleza entre los abetos y álamos imponentes sin cometer ni una vez un error. Ella rió de alegría cuando él se apoderó de su mano errante y la apretó contra su estómago. Envolviendo sus brazos alrededor de su cintura. Moviéndose a la ligera. Un gruñido salió de su pecho y sus palpitaciones aumentaron. Músculos ondularon debajo de su tacto. y se entregaba a él con una emoción embriagadora de juegos y golpes a sus reacciones agudas. Sus músculos se contrajeron bajo sus palmas y una oleada de placer le pegó. Dedos calientes se enroscaron alrededor de su mano. se alargaba. llevándola al seno de su muslo. Con cada golpe.El Club de las Excomulgadas ligera como para flotar hasta el cielo y convertirse en uno de los puntos brillantes de luz. todavía húmedos en su cuerpo. Se estremeció contra su pecho. Wilder . Deslizó la otra mano para cubrir su corazón mientras suavemente hincaba sus uñas sobre su centro caliente. Fayne frenó la moto cuando llegaron al punto donde habían dejado la seguridad de la carretera de grava para el camino en el desierto. palpó lo que volvía a la vida al lado de sus dedos. Abrazándolo apretadamente. Sus jeans. atrayéndola sobre su erección para cubrirla. estaban moldeados con fuerza a su forma expandida. mientras él se movía. dijo: —Ahora. mientras se deslizaban por el barro al otro lado. Erihn alternó entre gozar de la gracia de su gran cuerpo y de gozar de llevarlo cerca del delirio. y un sentido de poder femenino cantó en sus venas. Deslizando su mano hacia abajo. necesitamos mantener las manos en un solo lugar—jadeó él. y ella se aferró a él. estaba asombrada por la capacidad de él de ver en la oscuridad. Sabía que estaba jugando con fuego. o algo peor en piezas. Ella le acarició el muslo. —Si vamos a lograr salir de los bosques sin caer en el barro. Su pene se tambaleó bajo su palma. disfrutando de la sensación de la desgastada tela sobre los músculos tensos. Se movió cuando la mano de él cubrió la de ella.Los Habitantes de Las Sombras III 91 .

pensó que podrían terminar en el suelo. La llevo hacia la puerta principal. no pudo ver su cara cuando la tomó en brazos. y apagó la moto. Erihn agarró su chaqueta y se aferró a ella mientras la besaba. pero él enderezó la moto con facilidad y continuaron su viaje. apoyándola. Gruñó: — ¿De qué te ríes. Respondió comiendo su boca como si fuera una mujer hambrienta y sólo él pudiera curar su hambre. Fayne bordeó la pequeña parcela de césped cuidado y el crujido de la gravilla en el camino de entrada fue como un sonido de bienvenida. mujer? J.No Tientes Al Gato . Erihn fue consciente de lo fría que estaba. tambaleándose contra él. La luz de la ventana de la cocina apareció entre los árboles y se hizo más brillante a medida que se acercaban a la casa. Ayer.C. Puso sus pies en el suelo. Él llegó a la cochera y se detuvo. Puso el pie de apoyo en el lugar y él también se bajó de la moto.El Club de las Excomulgadas Por un segundo. Wilder . Cuando llegaron a la casa. una chupada allí. y poco a poco la comenzó a volver loca. Poco a poco el desierto se apartó cuando llegaron a una superficie relativamente moderada. se bajó con sus muslos protestando por los esfuerzos desacostumbrados de antes.Los Habitantes de Las Sombras III 92 . La pasión se reavivó en un instante cuando la acarició con las manos tomando su trasero mientras suavemente se empujaba contra el vértice de sus muslos. Girando en el cuerpo del otro. la tocó. Unos fuertes dedos se enroscaron alrededor de su codo. Su beso fue profundo y le hizo doblar los dedos. su lengua la probó. Ella se rió fuertemente cuando él le soltó la boca y buscó a tientas el pomo de la puerta. había estado lista para huir lo más rápido que pudiera de él y hoy quería estar tan cerca como fuera humanamente posible. Con los oídos aún resonando por el estruendo constante de la moto. se estremeció en el aire frío de la noche cuando las luces de Avon brillaron en el valle siguiente. su codo chocó contra la puerta con un golpe hueco. Sombreada. Descansando su mejilla contra su espalda. Estaba sorprendida por la diferencia que veinticuatro horas habían hecho. haciendo una pausa para darle un pellizco aquí.

Entró a la habitación y cerró la puerta. Él abrió la puerta. parecía lo suficientemente enojado como para matar con sus propias manos. Wilder . con sus ojos oscuros.C. En el centro de la puerta había un cuadrado blanco que no antes no estaba. —Habló en voz baja.No Tientes Al Gato . La aprensión se deslizó debajo de su piel cuando vio su expresión. un músculo se movió en su mandíbula. Nunca se había sentido tan salvaje. —Vete a la cama.El Club de las Excomulgadas —De nada—se volvió a reír. Sólo tal vez ella lo dejaría. El mango estaba adornado con piedras de un azul profundo. El miedo se atrapó en su garganta cuando dio un paso hacia ella. La energía que irradiaba era desconcertante y ni un poco miedosa. Algo se rizó y se congeló en su interior. con su mente girando con preguntas sin respuesta. Erihn. Detuvo otra risita. Cuando llegó a la perilla de la puerta su voz la detuvo. Erihn frunció el ceño cuando vio sus grandes manos apretarse en puños y sus nudillos volverse blancos. con su rostro en la sombra y su mirada fija en algo que colgaba de la puerta. El miedo corrió por su espalda mientras corría escaleras arriba. y no pudo evitar retroceder. gutural. tan libre y tan deseada antes.Los Habitantes de Las Sombras III 93 . Dejó caer su mochila y corrió al pie de la escalera.. Él actuaba como si quisiera comérsela viva. con la intención en su cara. ¿Por qué él quería que cerrara la puerta? ¿La estaba encerrando o J.. Puso su mano en la barandilla para mantener el equilibrio mientras él entraba a la luz. con su corazón golpeando salvajemente contra sus costillas. le dio escalofríos con sólo mirarlo. Se volvió y vio que él estaba en la puerta. — ¡Vete!—Tronó. —Cierra la puerta. —Fayne. una daga estrecha con la delgada hoja incrustada en la puerta de madera la mantenía en su lugar. — ¿Qué es eso?—susurró. —Una fotografía—La mirada de Fayne pasó de la daga a ella. Fría y mortal. y ella se liberó el tiempo suficiente para caminar al calor de la casa.

Los Habitantes de Las Sombras III 94 . Dando una respiración profunda. Cerró los ojos y se concentró en el brillo siempre presente de fuego violeta que existía en su mente. Todo estaba en silencio. asustándola. y el astro brillante llamó a su naturaleza animal hacia afuera. podía degustarlo en el aire. Desnudo.C. Erihn cerró la puerta. pero no por mucho tiempo. En silencio.El Club de las Excomulgadas dejando fuera? ¿Qué se encontraba en la fotografía y por qué estaba colgada en la puerta de esa forma? Como no quería presionar su suerte. derramó sus pensamientos humanos y se metió en la noche para abrazar a su bestia. cerró las puertas luego salió a la terraza. con el viento frío contra su piel desnuda mientras la ira fluía a través de sus venas.No Tientes Al Gato . mientras las lágrimas comenzaban a caer. Wilder . El mal venía por él. J. Fayne estaba de pie en las puertas francesas. se puso de pie a la luz de la luna creciente.

No Tientes Al Gato .C. El que había dejado la tarjeta de visita anoche. —Es tu moneda de diez centavos. con un grito de alegría infantil capturado en su rostro mientras aferraba el balón a su pecho. alcanzando el pequeño cuerpo del niño. Un clic y el tono de llamada lo sacó de su ensoñación. ¿Quién diablos llamaba a las 7:00 a.? Tomó el auricular y dijo: —Más vale que sea bueno. seda sobre el acero. Su oído sobrenatural detectó un sonido áspero. Fayne echó un vistazo a la fotografía que había recuperado de la puerta. Él se puso el auricular.El Club de las Excomulgadas Capítulo Seis El teléfono lo despertó. El sonido de la maldad. Detrás de él Fayne corría.Los Habitantes de Las Sombras III 95 Silencio. Una persona cuya maldad se traduciría en kilómetros de cable trenzado. con su corazón atronando en sus oídos. Fayne buscó a tientas el ruidoso aparato mientras el timbre fracturaba en el agudo aire de la mañana. Max estaba corriendo con todo. Miró el reloj y frunció el ceño. Tomada allí en la montaña hacía un mes. Sólo una persona podría haber estado en el teléfono. Wilder . . Edward. como el aire de una cripta sellada durante siglos. Se encontraba en la mesita de noche con la daga a su lado. con un amor obvio para todo que todo el mundo que lo J.m. la foto era de él y de Max. jugueteando con un balón de fútbol en el mismo prado donde él y Erihn había visto la puesta de sol. Un escalofrío recorrió su columna. En el fondo de su mente oyó una risa susurrante y seca.

Fayne resistió el impulso de gruñir. Detestaba haberse ido a la cama con los pies sucios. Fayne oyó configurar el teléfono.Los Habitantes de Las Sombras III 96 . y el leve chasquido de los zapatos del mayordomo mientras se alejaba. señor. Max era su hijo. escuchó los distintos timbrazos común en un teléfono europeo. Una aspiración. — ¿Fang. El mayordomo hizo una pausa. Era el momento de formular un plan.El Club de las Excomulgadas viera. J. — ¿Están Sinjin o Conor. sin embargo. Ahora. Él moriría para proteger a su hijo y eso era todo. —Sí. Helton—subrayó el sonido. Después de unos segundos los zumbidos de los ruidos sonaron mientras el teléfono estaba sumergido bajo el agua. Había estado tan cansado después de los acontecimientos de anoche. —Los tonos adecuados del británico mayordomo de Sinjin. Wilder . Se sentó e hizo una mueca al notar el barro en los pies y en las sábanas. con los pies embarrilados y todo. hizo que Fayne quisiera sentarse más recto. que había colapsado en la cama. —No. Nunca permitiría que el monstruo tomara al chico.No Tientes Al Gato . había problemas más grandes que el barro en las sábanas. Apretó la mandíbula. Hilton. Tomó el teléfono y marcó un número internacional que sabía de memoria. Edward venía por Max. En todas las formas en que contaba. —Residencia de St. señor?—El disgusto se ató a cada sílaba. James. por favor? — ¿Y quién les digo que está llamando? —Fayne. es Fayne. La hoja del cuchillo había cortado limpiamente las dos imágenes congeladas. Resistió a la tentación.C.

Los dos habían aprendido mucho más de palillos ese día. cuando había atrapado a Fayne con sus sobrinas gemelas. —Me temo que Edward lo encuentre de otra forma. Sinjin piensa que ha regresado a su forma de gato permanentemente. Wilder . — ¿Crees que Edward sepa dónde está Max? —No. jugando con un instrumento que no se encontraba normalmente en una sala de música Inglesa. Mac hizo una pausa y Fayne casi pudo oír las ruedas de inflexión en la cabeza de su amigo. no creo que sea necesario. —Te das cuenta de que Renault ha desaparecido y nadie lo ha visto desde hace meses. Ya sabes cómo eso vuelve loco al chico—Fayne rió.C. No puedo garantizar que vamos a encontrarlo. No puedo localizarla desde aquí. — ¿Fayne?—Dijo la voz de Mac en línea. —Hmm. Ariell y Mariel. Bliss lo sacó del país a través de medios extraordinarios. ¿Hay algo más que necesites? ¿Quieres que volvamos a casa? —No. —Hizo una pausa antes de continuar para permitir que la implicación de sus palabras se asimilaran. Puede que necesite tu ayuda. — ¿Dónde está Max? —Bliss se lo llevó a América del Sur para observar una excavación arqueológica.El Club de las Excomulgadas Hilton lo conocía muy bien y sabía perfectamente quién estaba en el teléfono. J. Dile a Sinjin que se ponga en contacto con ella. Dejó una tarjeta de visita anoche. —No van a estar de vuelta por un par de semanas. El mayordomo se había enojado con él desde hacía unos años. — ¿Qué pasa? —Tenemos un problema—gruñó. —Viene tras Max.No Tientes Al Gato . Hazme un favor y ve si puedes encontrar a Renault.. Iré por Sinjin inmediatamente y veremos si puede llegar a Bliss para hacerle saber lo que está pasando. y sólo llama una vez a la semana. y que le diga que se quede y que esté vigilante por cualquier cosa fuera de lo común. Él sonrió.. Él y Max han estado unidos mentalmente por dos años. —Edward.Los Habitantes de Las Sombras III 97 — ¿Ha surgido? . No sé nada sobre eso.

y nunca había conocido a una mujer were-gato que pudiera estar a su lado por algún período de tiempo. una vez que llegara a una edad apropiada. hasta que Fayne había intervenido. —Mac. si algo me pasa. Max era un verdadero regalo para él. J. —Mac se esforzó por un tono ligero. con los talentos psíquicos y videntes de Max.El Club de las Excomulgadas Fayne hizo una mueca ante la idea de su viejo amigo ocultándose solo en algún lugar del mundo. Ninguna mujer mortal había llamado su atención por más de unos pocos meses. ¿no? —Nada te pasará si tienes cuidado. Eran demasiado competitivos. —Todos nosotros lo hacemos. ellos siempre ganan al último. había podido comunicarse fácilmente con el mundo exterior. Max. Con el mundo sobrenatural alborotado y el padre de Renault. Además. —Me sorprendería si no lo hiciera. siempre y cuando ganemos.No Tientes Al Gato . como líder de la revuelta. —Sigo esperando que salga a la superficie. es decir. —En primer o en último. Él sonrió. —Gracias. había sido vendido al vampiro Edward Elder. Edward y Max juntos por toda la eternidad. Mientras tanto. —Finalmente Mac. Después Max había llegado a su vida. Veré lo que puedo hacer desde mi lado y me pondré en contacto contigo.Los Habitantes de Las Sombras III 98 . —Eso haré. Es muy querida por todos nosotros. Sin Max. Fayne nunca había encontrado a una mujer con la que quisiera formar una familia. Él colgó el teléfono y llegó a la foto. Edward era mudo y. Edward había planeado criar al niño y convertirlo en un siervo humano inmortal. voy a notificarle a Alexandre y a Val. no era seguro para él estar solo. No te sorprendas si recibes visitantes pronto.C. —Fayne se aclaró la garganta. tú y Jen se ocuparán de Max. un vampiro vil de la más baja denominación. quedaba era relegado a usar pluma y papel como los demás mortales. —Ten cuidado y mantén un ojo en Erihn. incluso si eran fantásticas en la cama. No era seguro para ninguno de ellos. los buenos siempre ganan. Wilder . Aunque los gatos podían engendrar hijos. a la edad de cuatro años.

No Tientes Al Gato . Como la mayoría de los were-gatos. Lo amaba y haría cualquier cosa para mantenerlo a salvo. el organismo rector de los bajos fondos sobrenaturales enteros. escuchando los pasos suaves de Erihn encima. sabiendo que había hecho todo lo que podía hacer por ahora. Le había tomado hasta la última gota de voluntad enviarla a la cama cuando él había dado sus colmillos para llevarla a su cama y haberla mantenido allí por una semana. sería libre para perseguir a Edward. Fayne bajó la imagen y se dio la vuelta sobre su estómago. Esta vez. Unos pocos nativos. Estaba disfrutando de su tiempo en América del Sur. Había puesto las ruedas en movimiento y notificado a las tropas. ***** Un ruido lo despertó de un sueño profundo. arcilla desmoronándose.Los Habitantes de Las Sombras III 99 . Edward había abandonado a Max. J. Pero después de la derrota de Mikhail en el círculo de piedra en el solsticio de invierno pasado. Cerró los ojos. Max todavía sufría de pesadillas y debilitantes ataques de pánico. Fayne había rescatado a Max y lo había adoptado a su vida y a su corazón. Wilder . Profundamente traumatizado por su terrible experiencia a manos de Edward. Su hijo había pasado la mayor parte de los últimos nueve meses en reclusión con Fayne y unos pocos selectos amigos allí en la casa de Jennifer. Con el tiempo se habían reducido. nada le impediría matar al vampiro.El Club de las Excomulgadas Edward se había visto envuelto en las intrigas de Mikhail y su malogrado intento de posicionarse como Maestro en el Consejo de Ancianos. estaba más interesado en los placeres físicos que en la política de los condenados. Una oleada de deseo lo recorrió al pensar en su desinhibida respuesta de anoche. pero no habían desaparecido por completo. Fayne se quedó inmóvil. Max había sonado menos miedoso y más como el niño que debería haber sido. Fayne era un participante renuente del consejo. Su corazón se hinchó de orgullo al pensar en cómo Max parecía estar adaptándose bien a su primera excursión en el mundo. En el teléfono hace unos días.C. ollas y un montón de barro podía hacer cosas asombrosas a un niño de seis años de edad. dejándolo librado a una muerte segura y permitiendo al vampiro salvar su pellejo sin valor propio. Después de eliminar a Erihn de la línea de fuego.

sus uñas pintadas de rosa.No Tientes Al Gato . Ahora. J. era cómo conseguir que el héroe rasguñara a la heroína. se detuvo en el rellano. Erihn frunció el ceño ante sus notas. mientras garabateaba con furia en una libreta. el problema. Sin lugar a dudas. Tendría que volver a eso. sólo había dos maneras de convertirse en una mujer gato. Se levantó de la cama. Corriendo con velocidad por las escaleras a la planta principal. Vestida con un vestido de encaje marfil y un suéter esponjoso color cacao. se retiró por las escaleras para deslizarse por la puerta trasera. por supuesto. Mientras la miraba. con sus pies desnudos. ¿En la cama.C. parecía un ángel. Fayne empezó a sudar mientras una extraña sensación de hundimiento le daba una patada en el estómago. Corriendo a una ducha rápida. se puso unos pantalones cortos tratando de mantener su mente en la deliciosa mujer de arriba. y tomó nota con satisfacción que había usado aceite de rosa de geranio en el baño de nuevo. Wilder . dejando a su estómago en el tercero. Y tenía una buena idea de cómo hacer eso. Ella mordió el final de su pluma. tenía que limpiar los restos del desastre de la entrada. Sentía que se había montado en un ascensor express por cuarenta pisos. con sus labios encrespándose a la vista de las sábanas sucias. La única otra forma sería al ser arañado o mordido por un were-gato cerca de la luna llena. En silencio. mantenerla a salvo era más importante que apaciguar su naturaleza animal. En silencio. doblados y estirados sobre las alfombras bereberes. con el bolígrafo sobre el papel rayado. estaba en problemas.Los Habitantes de Las Sombras III 100 . Una era haber nacido de dos padres que hubieran sido gatos. Primero. sentada en un sofá en un rayo de sol. Un were-gato y una mortal podían tener descendencia were-gato. Una oleada de deseo lo dejó con la necesidad de hundir sus uñas en la moldura de la puerta hasta volverla astillas. Por desgracia. pero las posibilidades eran escasas. tal vez? ¿Un accidente? Escribió un signo de interrogación al lado de su nota. Estaba sentada con el diario en su regazo. Después tenía que convencerla de que se fuera tan pronto como fuera posible. Según el diario. Su pelo recogido en una trenza larga y gruesa se arrastraba encima de su hombro derecho. entró en la sala y lo primero que vio fue a Erihn.El Club de las Excomulgadas Era un petardo y él la deseaba más que nunca. Su olor jugaba con sus sentidos.

Los Habitantes de Las Sombras III 101 El sonido de la puerta la sacó de su meditación. —Gracias. después se acercó y aceptó el vaso. La estúpida cosa leía las instrucciones en estéreo. —Indicó la jarra y vasos en la mesa delante de ella.El Club de las Excomulgadas La siguiente era la cuestión del cambio de forma. J.C. Tengo algo de té aquí si deseas. —Es tarde. Erihn suspiró. pensó que no aceptaría su ofrecimiento. Se obligó a permanecer inmóvil mientras su mirada se movía por encima de ella hambrienta. sucio por su trabajo agotador en la entrada. seguía siendo el hombre más guapo que había visto. Por un momento. —Está bien.No Tientes Al Gato . Holgados pantalones cortos de color púrpura colgaban en sus caderas y los vio contraerse en su mirada recorriendo su ingle. —Buenos días—jadeó. Se detuvo en el arco. mientras que el grueso de la información estaba escrito en un idioma que no podía descifrar. —Tengo que limpiarme. Incluso cubierto de barro y resina de pino. Sus miradas se encontraron y un temblor corrió bajo su piel. Algunas cosas no podía encontrarles ni pies ni cabeza. llévate un vaso contigo. Se aclaró la garganta. Wilder . Erihn se estremeció como si la hubiera tocado físicamente. —Se inclinó y sirvió un vaso de té de hierbas con hielo. ¿Cómo un were-gato se volvería a la forma de gato y de regreso? Miró el diario. Él no dijo nada. en el brazo del sofá. teniendo cuidado de no tocarla. Iba a tener que llegar a algo. Había momentos en que estaba tentada en tratar de leer la cosa desde atrás en lugar de hacia delante. Levantándose caminó por la habitación hasta llegar a su mano. Su cuerpo se calentó y se ablandó como si se preparara para su toque. Fayne entró y ella se bebió la extensión de bronce de su pecho. pero iba a ser un punto de la trama integral en el nuevo libro. En Amante de terciopelo no había abordado la cuestión del cambio de humano a were-gato. Hizo un gesto con la mano para indicar su suciedad. con intención en su mirada sobre ella. .

¿Qué tal una enfermedad debilitante que fuera y viniera. Dejando sus suministros en el mostrador. los were-gatos eran inmunes a las balas de plata y a las mordidas de los lobos. Tarareando en voz baja. los were-gatos eran casi indestructibles para las enfermedades humanas. Por derecho. los apiló en la isla de la cocina. algo animal. lo menos que puedo hacer es proporcionarte comida. debería asustarla. Necesitaba algo para que su héroe se viera más simpático. Él no era un maníaco como Chapman o intimidante como Val. Has pasado casi toda la mañana trabajando afuera. —No es necesario. Mientras Fayne era imprevisible. Ahora tenía que tener cuidado de no quemarse. —Gracias. Frunció el ceño. una ternura en él.El Club de las Excomulgadas Forzó una sonrisa brillante. como la malaria? No. probablemente no. Agarrando los ingredientes de la nevera. Erihn volvió al sofá y tuvo mucho cuidado de poner el diario en su caja. asintió bruscamente. Wilder . Lo metió en su bolso para guardarlo. Todavía lo deseaba a pesar de que la ponía nerviosa. pero ella había sentido su moderación.Los Habitantes de Las Sombras III 102 . A diferencia de los hombres lobo. J. Exhaló un suspiro de alivio cuando se dio la vuelta y bajó las escaleras a su cuarto. Se curaban rápidamente y. Había algo en él. Ella se dio cuenta que quería decirle algo. añadió una cucharadita de mantequilla y puso la cacerola en la estufa para calentarse mientras miraba sus garabateadas notas. había un lado más suave. en cambio. De acuerdo con el diario. —Voy a hacer algo de comer. no había encontrado nada en el diario que indicara qué podría matarlos. salvaje. Tomó su cuaderno y una pluma y los llevó con a la cocina. —Insisto. Sus ojos la traspasaron. ¿Qué haría parecer a su were-gato más simpático? ¿Una mascota? ¿Los were-gatos tendrían mascotas? No.No Tientes Al Gato . Eligió una sartén antiadherente grande de las cacerolas cernidas sobre su cabeza.C. hasta ahora. buscando. revisó la nevera antes de decidirse sobre sándwiches de queso a la parrilla. Era ese lado que la atraía como una polilla a la llama.

Eso podría presentar un problema.El Club de las Excomulgadas Erihn brincó mientras olía a mantequilla abrasadoramente.No Tientes Al Gato . estaba vestido con jeans negros y con un chaleco color púrpura brillante de terciopelo que hacía que sus ojos se vieran casi totalmente púrpura. — ¡Oh diablos!—Sacudió la cabeza mientras recogía la sartén. Tragó audiblemente. porque había determinado darle al héroe una motocicleta. Erihn se mordió el labio. con un niño. Cálmate. ¿Qué hacía a los hombres humanos parecer vulnerables a las mujeres? Bebés. Su cabello estaba peinado hacia atrás por la ducha. —Sí—Ella dio un paso atrás y tropezó con la estufa.C. Se volvió y dejó caer la sartén en el calor del quemador. Aturdida. Azotando la sartén en la hornilla. ¿De dónde vendría este niño? Lo haría un niño abandonado. volvió su atención al almuerzo. Con toda esa piel desnuda esperando que la explorara.Los Habitantes de Las Sombras III 103 .. Por supuesto. ¡Eso era! Dejó caer el queso y tomó su pluma. casi dejando caer la sartén. Nadie transportaría a un niño pequeño en la parte trasera de una moto. se quedó inmóvil. Metiendo aire sus pulmones rápidamente vio a Fayne mirándola. ahora fría. él tendría que perder la motocicleta. —Umm. con su mente todavía en su libro. ¿Cuánto tiempo había estado él de pie alrededor de la barra? — ¿Problemas? Se dio la vuelta. chica. Había algo atractivo sobre los pies descalzos de un hombre.. sin embargo. la puso a un lado y puso los bocadillos juntos al azar. Satisfecha con lo tenía abajo. ¿qué? ¿Dijiste algo? — ¿Estás bien?—Dio un paso hacia adelante sin hacer ruido y notó que sus pies estaban desnudos. J. Wilder . Le daría al héroe un niño. con el queso colgando en el aire. ¿Tal vez podría tener un coche también? Garabateó algunas notas más.

Por el rabillo del ojo. comprobándolos para asegurarse de que no se quemaran. ¿Está la jarra de té todavía en la sala? —Sí. ¿Qué estaba mal con ella? Nunca había perdido la cabeza por un hombre. —Algo en esto sabe familiar. —Ahora ¿Qué estabas diciendo? — ¿Qué las espinas. El tatuaje atrapado en su brazo le llamó la atención.El Club de las Excomulgadas — ¿Qué vamos a comer? —Queso a la parrilla—Erihn dejó caer más de mantequilla en la sartén y llegó a los sándwiches. Menta en su mayoría. —Porque me recuerda algo que aprendí hace mucho tiempo. casi vaciando el vaso. —Probablemente la manzanilla. —Rellenó los vasos de ambos y se dirigió al congelador para buscar más hielo. Luchó contra el impulso de suspirar como una adolescente. Bajó los sándwiches a la mantequilla mientras Fayne volvía con la jarra.No Tientes Al Gato .C. Él miró el anillo de espinas en su brazo... Es una buena mezcla. J. Wilder . con los músculos de sus piernas ondulando debajo de sus vaqueros mientras se movía. calmante para la mañana. —Voy por ella. —Volvió a llenar su vaso y se sentó a la mesa de la pequeña cocina. —Metió los sándwiches. —Hmm. podría ser. Lo hago yo. lo vio caminar a la sala de estar.? Él asintió. me olvidé de traerla aquí. Debería ser un crimen usar jeans así de bien. Se utiliza en muchos alimentos.Los Habitantes de Las Sombras III 104 . ¿Qué tiene? —Hierbas. — ¿Puedo preguntar cuál fue la lección? Él tomó un largo sorbo de su té. — ¿Por qué te hiciste un tatuaje?—Exclamó. —El té está bueno. —Me parece bien.

C. —Él sacudió la cabeza y frunció el ceño. —Fayne.. — ¿Tomaste algo antes de ir arriba? —No. — ¡He vivido antes! Muchacho.. —Wow. mi cabeza se siente rara. No estaba actuando como él en absoluto. ¿estás bien? —Oh. siempre. —La palabra terminó con un gruñido extraño. y no fue como su sonrisa normal. y gracias a la avalancha de lodo abajo de la montaña.. mientras ellos jugaban. creo que. Las espinas son para recordarme los peligros de mi anterior vida. con sus pupilas dilatadas sonando campanas de alarma en su mente. Erihn se volvió para ver a Fayne observando a las aves con atención. ahora lo recuerdo. — ¿Eres alérgico a algo?—Sus ojos se centraron en ella. —Sacudió la cabeza como si estuviera desconcertado. Su mirada parpadeo de ida y vuelta. ¿Estaría enfermo? — ¿Fayne? Él miró por la ventana en dirección al comedero de aves. por así decirlo. —Estoy gg-grandioso. —No soy alérgico a nada. Erihn frunció el ceño. Uno se precipitó unos pocos metros antes de detenerse debajo del otro. Erihn se dirigió hacia él. Erihn miró hacia afuera para ver a dos cuervos coquetear con los demás. J.El Club de las Excomulgadas —Oh. preocupada. —suspiró. —Fayne.. — ¿Quieres decir que has vivido antes? Él se echó a reír. sí. Fue una carcajada de entrada y salida. semejante al de un animal. sí. — ¿Eres diabético? —No.No Tientes Al Gato . Algo estaba muy mal. Tomó un trago de su vaso y lo bajó.. Wilder ..Los Habitantes de Las Sombras III 105 . — ¿Qué quieres decir con tu vida anterior?—Erihn cuidadosamente volcó los bocadillos y después se volvió hacia él. ni siquiera podía llamar una ambulancia.

—No. ¿Crees que hace calor aquí? Sé que hacer. A toda prisa encontró un plato y deslizó el bocadillo caliente. J. Él frunció el ceño y quitó su mano de su cara.El Club de las Excomulgadas Él la sorprendió saltando sobre sus pies. —Bien—Él vagó al mostrador. Por último le dijo. no la tengo—masculló con la boca llena de helado.No Tientes Al Gato .. ¿Alguna vez te dije cuánto me desagrada la ropa?—El renunció a su cuchara y tomó sus vaqueros. —Mm bien—murmuró él. luchando con la parte superior de la caja hasta el final.Los Habitantes de Las Sombras III 106 . Tal vez si le daba de comer..C. tengo hambre. Cuando se tambaleó un poco. Erihn logró poner su mano alrededor de la parte de atrás de su cuello. ¿qué debía hacer? —La comida se está quemando—anunció él. lo encontró muy caliente. —Fayne. Su brazo se sentía cálido bajo su mano y agitó un dedo delante de su nariz. —Wow. tienes fiebre. Demasiado caliente de hecho. ella se acercó y lo tranquilizó. — ¿Tienes fiebre?—le preguntó tratando de poner su mano en su frente. —Ella lo alcanzó para detenerlo. Piensas demasiado. Encontró una cuchara y metió la mano en su premio. Si estaba enfermo. él se sentiría mejor. Erihn giró y quitó la sartén del quemador. hace calor aquí dentro. Abrió el cajón de los cubiertos. — Realmente odio la ropa. con sus pasos careciendo de su gracia habitual. —Tadddaaa. —Muchacho. Se dio la vuelta mientras sacaba una pinta de helado de menta del congelador. Wilder . —Fayne. —Ese es tu problema. —Los sándwiches están listos. — ¿Tienes hambre?—Él se movió a la nevera. Ignorando el escalofrío que estremeció su piel. —Rió y luego se frotó el estómago.

El Club de las Excomulgadas —Si por mí fuera.C. Sus ojos legañosos brillaban... Creo que todos deberían correr desn. Obviamente. . Tal vez debería tratar de conseguir llevarlo a la cama. No lo digas. mi señor. —Fayne. —Celestial—masculló con la boca llena. —Ese es mi nombre. —Uh-uh-uh. Fayne rió y después perdió el equilibrio. No parecía usar nada debajo.... Él negó y se bajó los pantalones al mismo tiempo. Era una de las cosas más increíbles que jamás había visto. me gustaría correr desnudo todo el tiempo. cayendo en el mostrador con un ruido sordo. agazapada. Parpadeó..Los Habitantes de Las Sombras III 107 —Creo que tal vez. en un cuerpo humano. — ¡Voila! Erihn exclamó: —Oh. —Recuerda lo que dije.. —Tu turno—ronroneó él. no lo desgastes—bufó con risa. Él sonrió. Una pantera al acecho. con intención en su expresión.. J... Había algo increíblemente erótico sobre un tatuaje oculto por la ropa. Erihn tragó cuando él se desabrochó los pantalones vaqueros. Tomó un sándwich y cerró los ojos cuando le dio un mordisco. como si estuviera en un barco. Ciertamente no estaba oculto ahora. debes descansar un rato. Wilder . —Mmm. —Yo no. es decir..No Tientes Al Gato . —Su mirada se fijó en su hueso de la cadera.. con sus pasos tambaleantes. —Tropezó con la mesa. él estaba enfermo.. —Eres tan hermosa. El tatuaje de una pantera cubría su cadera desde la cintura a la parte superior de su muslo.. —El frunció el ceño y miró alrededor como si estuviera confundido y vio los sándwiches. —La miró con sus ojos llenos de nostalgia. —trinaba con una voz cantarina. Erihn se mordió el labio con los dientes.

Los Habitantes de Las Sombras III 108 . quitándolo de su alcance. Erihn. Vaciló sobre sus pies mientras ella ponía sus manos sobre su pecho y lo empujaba ligeramente. Él se desplomó sobre los cojines color crema. Él retumbó una risita divertida cuando la tiró por las escaleras hacia la sala. y lo más cercano era el suelo o el sofá. Definitivamente necesitaba que se acostara. —Somos más queeee essso.No Tientes Al Gato . — ¿Quieres acostarte conmigo? Erihn se acercó y le colocó un brazo alrededor de la cintura.. Somos amigos. —Estos están grandddissooss—gruñó terminándose el segundo.C. J. —Bueno. él se terminó uno y tomó el otro. Wilder . —No puedo entrar en calor. Lo colocó junto al sofá y salió de debajo de su brazo. más té. por supuesto. Fayne.. — ¿Qué tal un poco de agua con hielo refrescante y agradable?—Ella alejó el vaso de té y lo tiró en el lavabo. Una sacudida eléctrica pasó por ella mientras él ponía un brazo sobre su hombro. — ¿Por qué no vamos a sentarnos en el sofá? Fayne se apoyó contra la pared de la cocina con una magnífica sonrisa en sus labios. —Tengo sed. —Se dio la vuelta. ¿no?—Lo condujo hacia el arco en la sala de estar. ¿No lo veess?—Presionó un beso en la parte superior de su cabeza y ella se estremeció. — ¿Tienes frío?—Él puso un beso en su sien. a un hombre casi desnudo comiendo un sándwich asado de queso en el centro de la cocina. —Tengo que decccir la palabra secretttta. No quería arriesgarse a subirlo por las escaleras a su habitación y que él perdiera el equilibrio. Alargó la mano hacia su vaso y Erihn se abalanzó. —Has tomado suficiente té. —Deja de hacer eso. Ella tropezó cuando sus labios rozaron su oreja.El Club de las Excomulgadas Antes de que Erihn pudiera comprender totalmente lo que estaba viendo. lo hago.

—Gracccsss—arrastró las palabras. Es un gran relajante y es muy bueno para... Él le dirigió una sonrisa soñolienta.C. — ¿Qué.El Club de las Excomulgadas — ¿Es la palabra secreta camisón de noche?—Ella sonrió a su expresión de sorpresa. —Hierba gatera—dijo con voz entrecortada. —Menta en su mayoría. a nadddda. — ¿Sabes si eres alérgico a algún tipo de hierba? Él hizo un gesto con la mano como para poner sus preocupaciones a un lado. Yo muy bien. —Dormir. de todos modos? Errra bueno. a mi gato. un toque de bergamota y algo de hierba gatera. Fayne parpadeó con su cuerpo lentamente deslizándose hacia un lado. ella se inclinó. la miró antes de disolverse en risas de nuevo. Después de la segunda vez que falló. con una sonrisa asomando a sus labios. —Nopp.No Tientes Al Gato . —No puedo dejar que alimentesss.. Algo de manzanilla.. hay con la hierba gatera?—Erihn le tocó el hombro para llamar su atención. — ¿Hierba gatera? —Sí.... agarró sus tobillos y lo ayudó sobre su espalda y a estirarse. Ella resistió la tentación de pisarlo con el pie. ¿Tengo que llamar a un médico? —N-no. Wilder . —Él se calmó.Los Habitantes de Las Sombras III 109 . ¿Qué había en el té.. J. Un bramido de risa le cortó la cara mientras se deslizaba por primera vez en los cojines del sofá.. —Realmente no veo cuál es la gracia. Él alzó la cabeza. —Él sacudió la cabeza... Él trató de subir sus piernas sobre el sofá..

Levantó la vista del diario a su joven pupilo de pie en la puerta del dormitorio. después llegar a él. En lugar del pijama de algodón ligero con el que se había ido a la cama. con su pelo despeinado y vestido sólo con su chaleco y un tatuaje de pantera en la cadera. notando que tenía la camisa chueca. Envolvió sus brazos alrededor de ella.. Bliss brincó con las palabras en voz baja habladas por Max descarrilando su tren de pensamientos. En un gato. en su corazón y un muy extraño ronroneo le recordó a su gato en su oído. Max? ¿Tuviste un mal sueño? —No—Su voz fue baja. era otra historia.. Pecaminosamente sexy y mala reputación. tratando de hacer caso omiso de su estado desnudo y de su hombría semi-erecta que descansaba contra su vientre. ¿Habría un momento en que no estuviera duro? Debería encontrar algo con qué cubrirlo. Ella levantó la cabeza y miró su cara durmiendo. así se quedó dormido. J. —Tenemos que irnos. Tal vez la podría utilizar en su próximo libro. Escondió una sonrisa. —Tan bonita. fue claramente consciente de su calor y del olor a hombre debajo de ella. Nunca había oído hablar de esa fuerte reacción a la hierba gatera en un humano. todavía preocupada. Pegada en su contra. Era todo un espectáculo.No Tientes Al Gato .C. podría sólo mantener a esta. La heroína podría darle hierba gatera al héroe. ¿Tal vez se tenía un soplo cardíaco? Erihn cerró los ojos y trató de pensar en cualquier otro lugar en el que ella prefería estar. ***** —Tenemos que ir a casa.. No podía pensar en ninguno. Wilder . — ¿Estás seguro?—le preguntó.Los Habitantes de Las Sombras III 110 . que era casi doloroso mirarlo. —Y. estaba vestido con pantalones vaqueros y una camiseta negra..El Club de las Excomulgadas Erihn pasó la mano por su frente. Se movió a una posición más cómoda. Erihn chirrió cuando Fayne agarró su muñeca y tiró de ella hacia abajo encima de él.. Sus cálidos brazos estaban a su alrededor por lo que dejó su cabeza sobre su pecho. como fondo de pantalla. — ¿Qué te pasa. Era tan hermoso. presionando su cabeza en su hombro. —Toma una siesta conmigo—ronroneó. Ella se movió al lado del sofá..

Los Habitantes de Las Sombras III 111 . incapaz de decidir qué hacer. Necesitaba ponerse en contacto con su piloto si iban va a volver a Estados Unidos. volver con Max sería lo peor que podía hacer. Bliss tragó. J.C. —Me voy. —Tenemos que irnos. Wilder . Bliss se levantó de la cama y tomó la ropa que había descartado una hora antes. —Ya viene. Matará a Fayne y a la mujer marcada—Max dio unos pasos en la habitación. sabía que él buscaría una manera de escapar por su cuenta. Él me está esperando. — ¿Dónde está esperando por ti?—susurró. tu padre querrá que te mantenga a salvo. pero en realidad cumpliría cuarenta años. —En casa. Se preparó para la larga noche por venir. Max sólo podría tener seis. Si está esperando por ti. entonces. Ella cerró la revista y la dejó caer a su lado en la cama. no te puedo llevar allí. —Lo vi. No tenía que preguntarle quién era. Maxie? Todavía tenemos tres semanas aquí. — ¿Por qué tenemos que volver a Colorado. Sus ojos eran negros y sin emoción. Ella se mordió el labio. —Inexpresivamente él se volvió y regresó a su habitación. Ella se quedó inmóvil. —Maxie. y no se rendiría hasta que lo lograra. — ¿Tuviste un mal sueño. Si había un problema en Colorado. Max?—le preguntó tratando de tener de un tono tranquilo. Pero si no lo llevaba de regreso.El Club de las Excomulgadas Un hilo de presentimientos le recorrió la espalda.No Tientes Al Gato .

Ella siguió su ejemplo y levantó la pierna colocándola en la parte de atrás del sofá. Wilder . dientes mordisquearon el interior de su rodilla. Dientes rozaron el borde de su ombligo y ella sonrió por la sensación. Sus pezones todavía húmedos por su boca hormigueaban como una brisa suave que la acariciaban. Incluso sus tobillos recibieron cálidos y persistentes besos. Un ronroneo se escapó de sus labios.El Club de las Excomulgadas Capítulo Siete Erihn nunca había experimentado un sueño erótico. Los acontecimientos de las últimas horas se precipitaron de nuevo en un torbellino vertiginoso. Ella dolía para que él la tocara.. La frente de ella se arrugó. Unos dedos callosos agarraron la parte superior de sus bragas y el algodón se deslizó por sus muslos. — ¿Fayne? J.No Tientes Al Gato . Manos mágicas le masajearon las pantorrillas. la mirada Fayne se encontró con la de ella mientras le daba un beso a la parte superior de su muslo. Dónde estaba. Ella miró a su alrededor. Ella buscó la mano de él. deteniéndose mientras lo encontraba. Agazapado entre sus piernas abiertas. Los dedos calientes se envolvieron alrededor de su tobillo izquierdo.. tocando la carne sensible.Los Habitantes de Las Sombras III 112 . ¿Sofá? ¿Por qué no estaba en la cama? ¿Por qué estaba en el sofá? Desconcertada.. acariciando cada centímetro mientras viajaban hacia el sur.C. Fuertes manos le acariciaron las caderas antes de persuadirla para que las levantara. Ella suspiró cuando esos calientes labios besaron con la boca abierta sobre su vientre.. Dejó caer el otro pie al suelo. abrió los ojos y directamente en su línea de visión estaba el arreglo floral de Fayne en la mesa de café. Ella se puso más húmeda mientras unos dedos deliciosos jugaban con sus piernas. ¡Ella estaba desnuda! Su vestido estaba parcialmente desabrochado y se abría mientras que la falda se elevaba alrededor de su cintura. Él iba a. con sus ojos claros y brillantes.

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Él se dejó caer hacia delante, con sus brazos moviéndose debajo de sus muslos y por los lados de su cuerpo. Sus temblorosas manos estaban sobre su piel, entrelazando los dedos con los de ella mientras bajaba la cabeza. Erihn reprimió un grito mientras su lengua bajaba e iba por el premio. Sensaciones de calor la abrumaron mientras su lengua acariciaba su clítoris. Erihn cerró los ojos apretando los dedos mientras olas de éxtasis inundaban su sistema. Tembló bajo su tacto, esforzándose por más mientras él establecía un ritmo que la hizo jadear e ir en contra de su boca. Ella se aferró a él, vanagloriándose de su toque, con el dominio de su cuerpo. Sabía exactamente cómo tocarla, cómo abrumar sus sentidos. Ella corrió hacia el pico y se agitó en el borde, con el cuerpo tenso. Él se apartó sacando un gemido de protesta de Erihn. —Mírame—jadeó él. Erihn abrió los ojos. Mirando hacia debajo de su cuerpo, lo miró a los ojos. Él se lamió los labios y bajó la cabeza para cubrirla una vez más y ronroneó... —Fayne... Erihn gritó cuando su clímax la consumió, y aun así él no se detuvo. Vibraciones corrieron desde la punta de los dedos de sus pies a la parte superior de su cabeza mientras ola tras ola de delicias la inundaban. Las contracciones parecieron durar para siempre, y su conciencia del tiempo se redujo a un hilo menor. Justo cuando parecía que no podría durar ni un segundo, su lengua rozó la piel sensible, lo que desencadenó una nueva ola de la realidad y una alteración de sus temblores. Cansada se hundió en el sofá, respirando con dificultad mientras él se alejaba. Tenía los ojos medio cerrados, con su cuerpo mojado por el sudor estaba muy débil y agotada. Su respiración hacía estragos en su garganta, mientras se deslizaba de nuevo a la realidad. Su cuerpo zumbaba con saciedad mientras réplicas tomaban sus miembros. Ella no podía volverse para cubrirse mientras Fayne la soltaba y se movía entre sus piernas. A través de sus entrecerrados ojos, vio como él se levantaba de su puesto, con sus músculos moviéndose en completa armonía. Se estiró, con su hombría sobresaliendo con orgullo de una mata de cabello color jengibre. El tatuaje de

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pantera en su cadera onduló cuando se agachó a su lado, con su expresión tierna mientras le recorría el labio inferior con un dedo. Erihn parpadeó, sintiendo su lengua gruesa y sin coordinación. — ¿Eso fue mi retribución por haberte hecho enfermar? Fayne deslizó su dedo a la esquina de su boca, donde su cicatriz empezaba. — ¿Y qué harías si lo hubiera hecho por eso? Erihn movió la cabeza. Serpenteando su lengua, le lamió los dedos. Él se apartó, con su expresión sobresaltada. Se estiró, deleitándose por la forma en que su mirada se calentaba mientras la miraba. Ella ronroneó con bastante satisfacción. —Creo que necesito hacer té un poco más seguido. —No creo que necesitemos más de eso en este momento—Él se lamió los labios, con su voz tensa. —Yo sé lo que necesitamos—susurró ella. La mirada de ella cayó a la erección que sobresalía de él. Bajo su control, ella saltó alargándose y engrosándose. Con una gota de líquido perlado en la ancha punta. La fiebre de lujuria se desplegó a través de su cuerpo, impactándola por su intensidad. Después de las actividades de los últimos minutos no esperaba tal intenso deseo con tanta rapidez. Ella lo deseaba. Ahora. Erihn se sentó y sacó las piernas del sofá. Poniéndose de pie, le tendió la mano y no dijo nada. La mirada de él se afiló cuestionando. Ella no sabía lo que veía en su expresión, pero era lo que era y eso era suficiente. Sus dedos se curvaron alrededor de los de ella y él se puso de pie. Guiándolo, Erihn se volvió con su gentil gigante detrás de ella, dócil como un cordero. Sólo esperaba que no se quedara así por mucho tiempo. Subió el primer escalón hacia el pasillo y se detuvo. Se volvió y se dio cuenta que estaban muy

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cerca de la misma altura. Con la mano libre, ella tocó la seda de su pelo. Suelto, caía justo por debajo de sus hombros en olas color marrón rojizo oscuro. Ella deslizó sus dedos en sus suaves mechones, con sus uñas raspando suavemente su cuero cabelludo. Los ojos de él estaban a medio cerrar y echó la cabeza hacia atrás y alentó sus atenciones dando un paso más cerca. Ella alzó la mano y hundió sus dedos en su cabello masajeando su cuero cabelludo y sacándole un gemido. Ella le rozó los labios con los suyos. Esa era la segunda vez que ella había iniciado un beso, sólo que esta vez, sabía cómo hacerlo correctamente. Los labios de él se abrieron debajo de los de ella y ella lo invadió. Su lengua se enredó con la suya, alternándose entre el coqueteo y la seducción. Los brazos de él se deslizaron por su cintura y ella se inclinó hacia él. Lo acarició debajo de su oreja izquierda y él tiró contra ella, rompiendo el beso. El pecho de él estaba agitado, acariciando el de ella, y sus miradas se encontraron. Sus ojos violetas estaban dilatados y casi en su totalidad estaban negros. Él estaba cerca del borde y ella lo había puesto allí. Una satisfacción corrió a través de ella. Él la levantó, apoyándola contra su pecho, y Erihn envolvió sus piernas alrededor de su esbelta cintura. Con la cabeza sobre su hombro cerró los ojos. Su erección jugó con su parte trasera mientras él se movía hacia la escalera principal. Ella se sentía femenina y deseada en sus brazos. Él la llevó hasta la escalera y se maravilló de su fuerza. Su respiración era difícil, pero no estaba segura de si era por haberle dado un beso o por llevarla alzada el largo tramo de escaleras. Él entró en el dormitorio y se detuvo junto a la cama. Erihn levantó la cabeza y miró sus oscuros ojos. — ¿Segura?—Gruñó él. Erihn enredó sus dedos en su pelo una vez más, tirando de sus labios a los de ella. Puso todo lo que tenía pero no se atrevió a decirlo en voz alta solo en su beso. Sus lenguas se batieron en duelo y él la bajó a la cama. Erihn arqueó su cuerpo al sentir la presión de su erección contra su vagina. Ella se puso tensa. Él rompió el beso. —Está bien ángel—susurró él. 115

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—Eres demasiado grande—susurró ella. —Podrás tomarme—susurró él. La sonrisa de Erihn fue trémula. Por favor, Dios mío, no dejes que sea demasiado grande. No lo podría soportar. Él se balanceó en su contra, lento y fácil, con cada movimiento llevándolo dentro de su cuerpo. Un sonido de angustia se escapó de ella, por lo que él hizo una pausa. El pánico corrió a través de su sistema con el pensamiento de lo que le iba a permitirle o mejor dicho, lo que le pediría que hiciera. —Yo... —La cara de ella se calentó. —Hush—Él presionó un beso en su frente. —Sólo relájate. —Otro beso adornó su sien derecha. Las lágrimas la amenazaron mientras continuaba su suave asalto. Tocándola como si fuera un tesoro de gran valor, ella se relajó con sus atenciones. Él comenzó a presionar hacia adelante de nuevo y esta vez a ella le encantó la sensación de su invasión. Estirándola y llenándola, sus movimientos eran lentos y metódicos. Junto con un beso aquí, una caricia allí y allá parecía que estaba tocando cada centímetro de ella a la vez. Era una tortura exquisita. Finalmente, él se enterró en ella, con su respiración áspera contra su pelo y quedándose quieto, luchando por el control. Una ola de ternura se apoderó de ella y le acarició la rigidez muscular de la espalda. Él estaba tratando de tomar las cosas con calma para no asustarla. Ella sonrió. Ahora que estaba dentro de ella, era perfectamente feliz de mantenerlo allí durante más tiempo. Ella rodó sus caderas, provocando un gemido en él y un empuje de Fayne. —Detente—gruñó él. — ¿Por qué?—Ella tensó los muslos con sus rodillas moviéndose para alinearlas a ambos lados de su caja torácica. Un sonido inarticulado salió de él, mientras se forzaba a entrar en su interior aún más por su posición. —No puedo... —Él gimió cuando ella se arqueó. —Yo puedo—ronroneó ella en su oído. 116

J.C. Wilder - No Tientes Al Gato - Los Habitantes de Las Sombras III

ella estalló en un orgasmo. dos veces antes de tomar su placer.El Club de las Excomulgadas Ella rodó sus caderas. Erihn gritó cuando otro orgasmo llegó casi inmediatamente después del último. Esta vez no se detuvo para hacerle recobrar el aliento. él renovó su asalto sensual. Erihn sonrió. En la base de su cuello. Él puso sus manos en sus nalgas y se las tomó. dándole un codazo cada vez más alto hacia la cumbre.No Tientes Al Gato . Oleada tras oleada de éxtasis corría a través de ella. esta vez para recibir un empuje dudoso. La mirada de él nunca dejó la de ella mientras se movía dentro de ella. Después de calmarse. Sus movimientos se volvieron más urgentes a medida que la agarraba por las caderas y empujaba una. pero no se detuvo. con expresión tensa mientras luchaba por mantener el control. Fayne levantó la cabeza. Wilder . Los movimientos de él se alentaron.Los Habitantes de Las Sombras III 117 . J. Manos fuertes posicionaron sus caderas y comenzó con un empuje lento que la hizo gritar. esta vez su cuerpo estaba más bajo y con más fuerza en el suyo. con sus uñas clavándose en su trasero. La tensión aumentó en el cuerpo de ella. cada una acariciando su clítoris. sus dientes mordieron su piel. Erihn se aferró a sus hombros mientras él la llevaba al borde otra vez. pero Erihn no quería que lo mantuviera. Lo quería sollozando su nombre como lo había hecho ella con él. Aumentando sus estocadas. Algunas estocadas fueron cortas y rápidas. Oleada tras oleada de sensaciones deliciosas se derramaron sobre su cuerpo mientras sus estocadas aumentaban.C. instándola a que se moviera. Presionando besos al lado de su cara. él los arrastró a su garganta. provocando gritos y suspiros en ambas partes. Ella repitió el movimiento y recibió una respuesta más potente. amante? Fayne lo tomó desde allí. Quería que él fuera tan salvaje como lo había sido en el sofá. arrastrándose a través de sus nervios. — ¿Por qué no me enseñas. como una respuesta de él. Él tenía la piel húmeda de sudor. mientras que otras eran largas y sensuales. Quería llevarlo al límite. con su mirada capturando la de ella. Erihn se aferró a su cuerpo grande mientras él se corría en su interior. Los movimientos de él fueron lentos. Esforzándose debajo de él. reanudó sus empujes. —Espero que sepas lo que estás pidiendo—jadeó él. dejándola sin sentido por el placer. Ella jadeó cuando él bajó la cabeza y la besó en la frente.

El Club de las Excomulgadas Temblando. Una oleada de placer llenó su ingle y su pene respondió a su llamada. Fayne curvó los dedos mientras Erihn le mordía el cuello. —No entre mi gente.C. — ¿Tu pueblo? —Mi pueblo.. él la hizo rodar a su lado.No Tientes Al Gato . —Él empujó en su contra. —Hizo una pausa como si estuviera considerando sus palabras. —Todos tienen la capacidad de ser multi- J. Tal vez no estuviera fuera de combate después de todo. La risa se convirtió en un murmullo de placer cuando le mordió la barbilla. una vez que había superado sus inhibiciones. lo que haces tantas veces como puedes. lo que era aterrador. . y él perezosamente le acarició la espalda mientras ella estaba encima de él. nunca se había sentido tan contenta en toda su vida. —Haces. con su pene deslizándose por su húmeda vagina. Su cuerpo estaba lleno por el momento. los que son como yo..Los Habitantes de Las Sombras III 118 — ¿Mmm?—Él se estremeció y cerró los ojos mientras ella le mordía una zona especialmente sensible de su cuello. apretándose en su contra. Dedos inquisitivos acariciaron su pezón derecho y deslizó sus manos hasta tomar sus nalgas. ella se había convertido en un sinsentido en sus brazos. Wilder . Hacer el amor con ella había excedido sus expectativas. separándoselos para colocarla sobre él. justo debajo de su oreja.. Suavemente él empujó contra ella mientras su erección se hacía mayor. Erihn rodeó sus hombros con sus brazos mientras jadeaba por aire. Deslizó las manos por la parte superior de sus muslos.. Se adaptaban el uno al otro perfectamente. —Tu talento—ella sacudió sus caderas contra él y su aliento se atrapó en su garganta—es muy inusual. —Lo digo en serio. —Suspiró cuando ella instaló un ritmo tranquilo. Tal como lo había sospechado. su cuerpo llenando el vacío en su vida con calor y luz. —Yo también—Él se echó a reír cuando ella pasó su lengua por su nuez de Adán. —Práctica—Él ronroneó mientras jugaba con el lóbulo de su oreja con los dientes. — ¿Fayne? —Cómo tú. Con sus brazos alrededor de ella.

J. Él la tomó. Ella le clavó las uñas en su piel. —Nunca he oído hablar de que los hombres tengan esa capacidad fuera de aquí.. rodándola en él hasta que quedó tumbada en la cama. Inexorablemente ella lo tomó más profundamente y luego aumentó a un ritmo pausado hasta que sólo la punta se mantuvo dentro de ella. era muy difícil para él retenerse. —Vengo de una larga línea de weregatooos. Wilder . con sus convulsiones enviando temblores de felicidad a sus pies. —Ella se levantó para ponerse de rodillas. —Él apretó los dientes cuando su vagina coqueteó con la sensible cabeza de su pene.. De hecho. Sus ojos estaban cerrados. —Familia con suerte—suspiró ella. Por un hilo. —Las palabras Fayne salieron entrecortadas mientras ella se sentaba en su erección. Ella se volvió loca debajo de él mientras él la llevaba al borde.El Club de las Excomulgadas orgásmicos y retener nuestras erecciones.C. —Leíste el libro. Abriendo sus muslos metiéndose en su calor húmedo. La lujuria se levantó caliente y pesada. —No necesito ningún libro para esto—dijo él entre dientes. sus ojos volaron abriéndose mientras él cambiaba posiciones.Los Habitantes de Las Sombras III 119 . Su lamento sensual llenó sus oídos mientras empujaba sus caderas contra las suyas. En ese momento. él lo deseaba. Él apretó los dientes.No Tientes Al Gato . Él capturó sus hombros y tiró de ella hacia abajo para presionarse contra su pecho. Pero había algo sobre Erihn y su deleite en la exploración de los límites de su sensualidad renovada que probaba su autocontrol a sus límites. con sus pechos balanceándose con sus movimientos mientras ella lo cabalgaba lentamente. En circunstancias normales. Él vio cómo su cabeza se inclinaba hacia atrás. tratando de evitar su próxima liberación.. con los extremos de su pelo salvaje enmarañado acariciando sus muslos. le hubiera encantado ver a una mujer encontrar su felicidad con su cuerpo. Él apoyó los brazos en el colchón. apretándolo a su alrededor.. su pelo esparcido por las almohadas. no estaba de humor para algo lento pero seguro. dispersando sus pensamientos al viento mientras se concentraba en la sensación de su piel húmeda junta. donde es más común. pero con Erihn. Sorprendida. Sus ojos estaban dilatados. —Los párpados de él se movieron mientras Erihn lo sentía sentarse. —Nosotros somos más que hombres. con los labios húmedos e hinchados por sus besos. para no aplastarla.

Erihn lo apretó alrededor de la raíz.El Club de las Excomulgadas logró evitar derramarse. Fayne se sorprendió mientras un gemido salió de sus labios. un juego de fuerza de voluntad sobre las demandas de su cuerpo. Wilder . —Me encanta tu gato. —Eres tan sexy—dijo ella entre dientes. Recitando las cifras de las ventas de su último trimestre para que le ayudara. con todo su ser centrado en los delgados dedos envueltos alrededor de él.. —Todo en ti es sexy. esperando. Su pico estaba cerca.. Delgados dedos se deslizaron entre sus cuerpos y acarició la base de su pene. Había sido un juego para él. Rosas y el olor almizclado de su vida sexual se ajustó a sus sentidos. Sus dedos se suavizaron cuando ella llegó a la pantera en su cadera. después lo circuló. No podía resistir su encanto. sabiendo que había sido él quien la había puesto allí. sí podía. El éxtasis estaba tan cerca y tan lejos. Él le dio un involuntario empuje. apretándolo de nuevo. Fayne cerró los ojos mientras un torrente vertiginoso de sensibilidad se centraba en su pene. —Ella dobló la mano lentamente. Él experimentó una oleada de orgullo masculino con su apariencia despeinada. J. A medida que ella se calmaba debajo de él. —Así es esto. —susurró ella cerrándose a su alrededor otra vez. En el limitado espacio donde sus cuerpos se unían. Dedos se perdieron en el fuego por su lado mientras acariciaba su piel y él se estremecía bajo su toque. El olor de ella lo rodeó. Luego ella se apretó en torno a él.. una sonrisa sexy jugó en sus labios hinchados. Fayne rompió a sudar. Parecía una mujer que había hecho el amor toda la tarde.No Tientes Al Gato . Quiso quedarse en ese lugar de perfección por el tiempo que pudiera soportarlo. Sus dedos le acariciaron la pelvis y él apretó los músculos. ella abrió los ojos.Los Habitantes de Las Sombras III 120 . Nunca antes había experimentado tanta pasión como en las últimas horas con ella. La sangre tronó en sus venas mientras rodaba sus caderas contra ella. sólo allí.C.. Saciada con el color marrón oscuro salpicando de color ámbar su mirada hacia él.

Él enredó sus dedos con los suyos y se levantó encima de su cabeza. Una sensación atravesó su cuerpo y se desplomó sobre ella. El rojo brilló detrás de los párpados de él. él capturó la mano y la apartó de él. Mientras ella se apretaba debajo de él una vez más. Erihn levantó las piernas y las envolvió alrededor de su cintura. él fue consciente de la cabecera de madera golpeando la pared mientras sus golpes se volvían frenéticos.No Tientes Al Gato . —Es mejor que te detengas. —Igual que cuando me haces perder el control. roja y excitada debajo de él. Su conciencia se atenuó a una diminuta mota de luz violeta en su mente. Ella giró las caderas. sentir y probar era a la mujer debajo de él. —Mmm. Su bestia se había desatado y nada podía regresarlo. Su cuerpo. Gruñendo. tan perfectamente. él miró profundamente los suyos. mujer—gruñó. —Me gusta cuando pierdes el control. Su cuerpo cayó en un ritmo ancestral mientras su ritmo cardíaco primario llegaba a sus oídos. mientras dos delicias de su cuerpo se volvían receptivas y su pequeña mano fuerte lo rodeó. —Ella empujó en una breve estocada. empapado de sudor. Él ya no podía controlar sus estocadas. —He creado un monstruo—se quejó él. Has creado una mujer—dijo ella en voz baja. pero no podía evitarlo. Él se iba a perder. era como si su naturaleza animal lo hubiera consumido. Vagamente. Al abrir los ojos. Todo lo que podía ver. Wilder . Sus dedos se cerraron en torno a él mientras se acercaba a su propio pico. con los dedos hábiles a su alrededor. —La voz de ella fue ronca y forzada.C. Él le clavó las uñas. él estalló con un grito primitivo. Una y otra vez. se deslizó debajo del suyo tan fácil. Era tan hermosa. lo que lo obligó a empujarse en su contra. la llevó al orgasmo. Su respiración hacía estragos en sus pulmones y la sobrecarga de sensaciones corrió a lo largo de J. —Bien.El Club de las Excomulgadas Ella le dio otro golpe y él emitió un gemido ahogado.Los Habitantes de Las Sombras III 121 .

. tiempo.. Hoy había sido uno de los días más increíbles de su vida. No podía creer lo que había sucedido.El Club de las Excomulgadas su piel. con su brazo envuelto en sus caderas mientras ella se quedaba dormida. Su cuerpo se estremeció mientras él trataba de rodar a su lado para no lastimarla. La podría haber herido muy fácilmente. ¿Amor? Mentalmente alejó la palabra. Una función biológica necesaria. Suavemente se desenredó del cuerpo de ella. Hasta ahora. Sus besos calentados por el sol y la tierna mirada en sus ojos cuando ella le sonreía. Nunca había soltado a su bestia con un ser humano. . Nunca. sorprendido por la profundidad de la emoción que se había salido de él. El sol había desaparecido. Wilder . todavía enterrado profundamente dentro de ella. Nunca antes había sido posesivo con las mujeres con las que había hecho el amor. Fayne recuperó el equilibrio lo suficiente como para moverse. previendo su movimiento. y se alejó.C. Su cuerpo se sentía positivamente suave mientras se apoyaba en la J. —Ella se rió en voz baja. sus gritos entrecortados cuando él tomara su placer. Nunca antes había perdido el control como lo había hecho con ella. Celestial. Él tragó audiblemente. Sus magníficos muslos envueltos alrededor de un extraño. abrazó a Erihn contra su pecho. — ¿Estás bien? Él frunció el ceño mientras la imagen de Erihn con otro hombre invadía su mente. con el aire de la noche fría mientras Erihn estaba de pie en la terraza. Rodando. Necesitaba distancia.No Tientes Al Gato . pero Erihn puso sus brazos alrededor de él. Ahogó un gemido mientras la abrazaba de regreso. La imagen de su otorgado amor y afecto a otro hombre. —Todo el tiempo me perdí. le hacía él rechinar los dientes. Después de unos minutos.Los Habitantes de Las Sombras III 122 —Hmm. Realmente debería haber hecho esto antes. Eran un juego para él. Su corazón nunca había participado.

con el rostro oculto en la sombras. se veía delgado. con una camiseta blanca de algodón y desnudo. No tenía idea de que actuar tan descaradamente podía ser tan divertido.El Club de las Excomulgadas barandilla. Ella se puso rígida. Ella volvió la cabeza y vio que la miraba. Mientras ella dormía. Él no la tocó. alerta por su llegada. con un vaso de vino tinto en la mano. — ¿De qué te gustaría hablar?—Estaba contenta de que su voz fuera tranquila. El débil susurro del algodón anunció su cercanía. La luna creciente colgaba sobre su cabeza y disfrutó de su brillo fresco. justo hacía un rato. Ahora era el momento en que él le diría que había sido divertido. Ella dio media vuelta. Aumentaba la conciencia sobre su piel. un sentimiento de aprensión descendió sobre ella. Erihn se sorprendió de lo poco que sabía sobre el hombre que se había convertido en su amante. ¿Se paseaba descalzo mucho tiempo? —Tenemos que hablar… Ella se quedó helada al escuchar el tono de su voz. El mismo que ella había cubierto de besos sólo horas antes. Ella creía en el J. La escueta declaración de Fayne la aturdió. Se sentía extraño despertarse sola después de una tarde mágica. Ella sonrió. —No usé ningún tipo de protección.C.Los Habitantes de Las Sombras III 123 . el héroe y la heroína siempre practicaban el sexo seguro a menos que la historia fuera histórica. No quería nada más excepto que él tomara en sus brazos y la llevara arriba de nuevo para hacer el amor. él había dejado su cama para terminar de quitar el lío de la calzada. sin traicionar la inquietud que había surgido a la vida. Él se apoyó en la bañera de hidromasaje con tenía los brazos cruzados sobre su enorme pecho. Cualquier cosa para evitar la conversación que iban a tener. En esa época debería haberlo sabido mejor. Estaba de pie en la puerta. Vestido con pantalones vaqueros azules. optando por mirar la oscuridad en lugar de enfrentarse a él. — ¿Cómo qué?—Por el rabillo del ojo. Bajo y plano. Sintió su presencia antes de que ella lo viera. Fayne había regresado a la casa. poderoso. lo vio en su mirada. En sus libros. Wilder . —Hay varias cosas que me vienen a la mente.No Tientes Al Gato .

Ella no tuvo que mirar su bello rostro para ver cómo se sentía. somos más o menos extraños el uno para el otro. — ¿Cuál es su nombre? —Max. lo escuchaba en todos sus tonos. dime: ¿Tienes familia? —Tengo un hijo.Los Habitantes de Las Sombras III 124 .No Tientes Al Gato . a la primera oportunidad que había tenido. pero sonó fuerte y amarga a sus oídos. Él debería habérselo dicho al principio. ella sin duda podría seguirle el juego. —Entonces. Su increíble tarde de romance se había disuelto en una conversación cortés y en cuestiones prácticas. — ¿Sexo?—Él retrocedió. Erihn se echó a reír. Va a tener siete en breve. Eso no sucedía en las novelas románticas. —Hay un millón de cosas que podría preguntarte. Fayne. — ¿Hay algo que te gustaría preguntarme?—Su voz era baja. Wilder . y es la luz de mi vida. Seamos realistas. Él tenía un hijo y nunca se lo había dicho. Ella se mordió el labio. O por lo menos tan extraños como podemos ser después de pasar la tarde teniendo sexo. Ella quiso llorar en el abismo delante de ella. —Su voz era hueca. ¿Tal vez no había sido lo suficientemente importante como para que se lo dijera? —Ya veo. había lanzado todos sus principios lejos.El Club de las Excomulgadas sexo seguro y era muy cuidadosa al utilizarlo en toda su obra. Nunca se le preguntaste. —Las palabras en voz baja de Fayne hablaban volúmenes.C. Aun sabiendo eso. Si quería manejarlo de esa manera. Erihn tomó un sorbo de su vino y dejó su copa en la barandilla con un golpe. Fayne. J. como un maniquí. El estómago se le cayó con unos helados dedos envueltos alrededor de su corazón y lo apretó.

con los dedos apretando la copa grabada. La visión de un hijo en la imagen de Fayne creció en su mente. Ella era una mujer adulta. Un grito se encerró en su garganta y luchó contra el impulso de tomarse el estómago.. J.. — ¿Dónde está tu hijo? ¿Con su madre? —No. — No puedo tener hijos—Su voz fue fría. no voy a quedarme embarazada. —Ella juró que escuchó el sonido de su corazón romperse. Bliss. Celosa de un niño. Wilder . —Erihn. Ella se aclaró la garganta.C. Estaba hablando acerca de las posibilidades de que ella estuviera embarazada.El Club de las Excomulgadas Los celos levantaron su fea cabeza y ella apretó su mano alrededor de su vaso. Silencio.. No tenía ninguna palabra en ese punto.. —Es muy bueno por parte de ella. —Erihn. Es un chico muy afortunado. ella asintió. Era un completo disparate. también… La copa se rompió. quiero que sepas que no voy a dejarte a la deriva. mientras la implicación de sus palabras daba en el blanco. está con una amiga. Estar celosa de un niño era ridículo. Nunca he tenido sexo sin protección con una mujer que acababa de conocer. —Fayne se empujó a un lado de la tina y se acercó. Sus dedos se cerraron en la copa de vino mientras pegaba una sonrisa en su rostro. Max sería un hermoso niño sin duda. —Él se llevó eso. —Quiero que sepas que nunca he hecho eso antes. segura en su vida y de su carrera. Ella se quedó inmóvil.Los Habitantes de Las Sombras III 125 .No Tientes Al Gato . si algo viene de nuestra indiscreción. —Además. —No tienes que preocuparte por eso. Bliss lo llevó a una excavación arqueológica. sé que probablemente no estás tomando nada… —No es eso—lo interrumpió ella.

no realmente.Los Habitantes de Las Sombras III 126 . Sin ceremonia. —No lo creo.No Tientes Al Gato . La alarma cruzaba su rostro mientras sus rodillas temblaban y. Tontamente. Tal vez él la dejaría estar ahí para siempre. —Mi corazón necesita un empujón de todos modos. Desconcertada. se miró su mano donde la sangre brotaba de la herida y se derramaba en su palma. por una fracción de segundo. ¿Puedes sentir esto?—Le pellizcó el final de su dedo. deja eso… — ¿Puedes mover los dedos? Erihn movió los dedos con cuidado. la sentó en una de las sillas y empujó su cabeza entre sus rodillas. moviendo los labios. No le dolía. ¿Siempre te desmayas con la visión de sangre? —Sólo con la mía—Ella cometió el error de ver la toalla con sangre de nuevo y su estómago dio un tirón. tratando de detener la hemorragia con una toalla de cocina. —Ay. — ¿Es fea?—Susurró ella. Tragó audiblemente. poniendo fin a su fantasía rápidamente. Wilder .C. Él se acercó.El Club de las Excomulgadas Capítulo Ocho Erihn tragó cuando la copa se rompió cortando su carne. Fuertes brazos la levantaron de sus pies. Este era el lugar donde quería estar envuelta en sus brazos. —Lo siento. Él sonrió y su corazón brincó. En unos momentos. la terraza se inclinó debajo de ella. Ella esbozó una sonrisa. —Me duele J. se volteó hacia Fayne mientras una sensación de zumbido extraño comenzaba en sus oídos. su estómago rodó con la vista de la ensangrentada tela. la realidad se reafirmó y Erihn se sintió lo suficientemente estable como para levantar la cabeza. pero ella no pudo oír lo que decía. Lo curioso es que no podía sentirlo. Fayne estaba sentado en la silla junto a ella. y ella suspiró y se acomodó en su pecho.

Las lágrimas borraron su visión mientras él enjuagaba la herida de sangre y vino.El Club de las Excomulgadas —Debe hacerlo. —No es una opción a menos que los dedos se me cuelguen.Los Habitantes de Las Sombras III 127 Él hizo un gesto brusco. Tuve bastantes cuando. —No se ve tan mal. Él abrió el agua fría y quitó la toalla. Es posible que necesites puntos de sutura. La dejó en el fregadero. —Tenemos que limpiarte… Erihn se mostró agradecida cuando Fayne la ayudó a ponerse en pie. . —De acuerdo. Él entró a la casa y se dirigió a la cocina. sobre todo porque todavía se sentía inestable y también porque se sentía bien apoyarse en alguien para cambiar. Erihn respiró temblorosa y luego asintió. sólo oler los hospitales y el antiséptico es suficiente para enviarme a la parte más profunda. Enfática. Acomodándose frente a la pileta.C. Ella cerró los ojos. ella negó.. Le dolió y algo más. — ¿Miedo a las agujas?—Su tono fue amable. puede ser que aprenda a escribir con la nariz. — ¿Estás segura que no quieres ir al centro de emergencia?—Él puso la caja de plástico sobre el mostrador. simplemente hay que ponerte una venda en la mano. —Esto va a doler—Le advirtió él. sólo sangra mucho—declaró él. Incluso entonces. —Tengo que comprobar si tienes partículas de vidrio. Wilder . —No. Ella contuvo el aliento cuando él llevó la mano bajo el agua.. J. la guió a la misma. La vista de la herida causaba que su estómago volviera a tirar de ella. sin embargo. Fayne le apretó el hombro luego la dejó para ir por el botiquín de primeros auxilios del baño de abajo. mientras tomaba el taburete de la esquina.No Tientes Al Gato .

¿verdad?—Su voz se quedó atrapada y ella trató de aclararse la garganta de la obstrucción que se había formado allí. Él le tomó la mano y ella se estremeció cuando sus dedos rozaron su muñeca. Wilder .Los Habitantes de Las Sombras III 128 . Arthur Spencer era un hombre frio prohibitivo que esperaba que su esposa cuidara a los niños y la casa sin queja. J. —Mi hijo es lo mejor que me ha pasado. —Su voz tembló. Además. Su mirada se encontró con la de ella. —Voy a ser tan rápido como pueda. —Puedo arreglarla si tú no puedes. —Ni un poco… El corazón de Erihn se crispó. Se las limpió con la mano sana antes de sonreír y asentir con voz trémula diciendo que estaba lista.C. talentoso. y tengo un montón de diversión a su lado. estoy segura. no podemos ir por el deslizamiento de tierra. en busca de las pinzas. —Tú eres diestra y ésta es tu mano derecha. arriesgando una mirada a su mano. Ella dio una risa débil. La sangre todavía manaba de la herida y su mano parecía extrañamente pálida.No Tientes Al Gato . Fayne se rió entre dientes. —Háblame de tu hijo. Amar a sus hijos o incluso jugar con ellos habría sido un concepto extraño para él. llevaran a la casa buenas calificaciones y nunca cuestionaran su juicio.El Club de las Excomulgadas —Sí. Lo vio sacar las pinzas y varios tipos de vendajes. De sus hijos esperaba que hicieran sus tareas. Ella dio un chillido mientras Fayne alcanzaba un punto particularmente sensible. La garganta de Erihn se apretó y sus lágrimas se desbordaron. Se estremeció de nuevo cuando vio la herida. —Él abrió la tapa de plástico del kit y buscó alrededor. Es brillante. —Te bajaría de la montaña en la espalda. ¿Su padre había pensado en ella de esa forma? Probablemente no. si tengo que hacerlo. Ella resistió la tentación de sacarle la lengua. —Y no eres ni un poco tendencioso. —Eres muy terca—murmuró.

Ella se movió. Eficiente. Después de unos segundos. La sensación de ardor llevó más lágrimas a sus ojos. —Ahí está. y él se inclinó para soplar suavemente sobre su ardor en la piel. ¡Maldita sea! Incluso sus pies eran sexys. Su pelo estaba húmedo por la reciente ducha y acariciaba sus hombros. Tomando más gasas y vendas. la cubrió y luego le envolvió la mano. todo terminado. Su concentración era aguda y con expresión intensa mientras trabajaba.No Tientes Al Gato . Sus pies.El Club de las Excomulgadas —Ya está casi hecho—La tranquilizó él. —Fayne tomó una botella de antiséptico y generosamente empapó el área de la herida. Imágenes de sus cuerpos entrelazados le trajeron una oleada de calor a sus mejillas y ella miró hacia abajo al piso. gracias. estoy bien. Era amable y generoso y parecía amar a su hijo hasta la distracción. con la esperanza de vislumbrar dedos de los pies desnudos! Él se enderezó.C. asegurándola con cinta. Ella lo miró inclinado sobre el mostrador sacando astillas de vidrio de su palma. saboreando la punzada leve de sus músculos por los abusos en sus muslos. — ¿Estás bien? Te ves enrojecida… Ella asintió bruscamente y no se atrevió a encontrarse con su mirada. empapó una gasa en el líquido y la aseguró sobre la herida. sería que fuera detenida por visitar tiendas de zapatos. llevando su atención a la parte trasera de sus pantalones. —Esto va a doler. 129 J. —Ahí está. Era hermoso. Tenía el mejor trasero que había visto en toda su vida. pero también era mucho más que eso. —Sí. ¿Cuándo en el mundo ella había decidido que sus pies eran sexys? ¿Qué especie de pliegue extraño era ése? ¡Lo siguiente. La iluminación fluorescente lo hacía ver un aburrido marrón en lugar del rico color marrón rojizo que tenía en el sol. Era casi imposible que ella creyera que este hombre había pasado casi toda la tarde haciendo el amor con ella.Los Habitantes de Las Sombras III . el dolor desapareció. ¿Qué más querría una mujer? Fayne dio un paso atrás y su trasero rozó su pierna. Wilder . —Frunció el ceño mientras la miraba.

Erihn se deslizó de su asiento y se alejó. — ¿Qué pasó? Erihn dio la vuelta y entró en el comedor. Había momentos en los que parecía tan lejano. —He tenido unos cuantos años para acostumbrarme a la idea. J. muy real. —Ella se dio media vuelta. aprendes rápido—se rió entre dientes y luego la miró. — ¿Dónde aprendiste cómo hacer eso? —Cuando tienes niños. —No sé por dónde empezar. Era casi como un sueño que había tenido una vez que se quedaba en el fondo de su mente. como si le hubiera ocurrido a otra persona. —Siento que hubieras tenido que pasar por eso. —Fui la afortunada. Ella esbozó una sonrisa forzada. Llevaba una botella de whisky y dos vasos pequeños. con expresión horrorizada. como en medio de la noche cuando se despertaba con el sonido de sus propios estrangulados gritos.No Tientes Al Gato . —Siento no haberte creído.C. otras seis. Viví. vio como Fayne entraba en el comedor. y mucho menos hablar de ella. La oscuridad reflejó su imagen. Las mató a todas. —Hay veces que me temo que nunca voy a estar caliente otra vez. No tienes que pedir disculpas. La palma de su mano se sentía caliente contra su piel. con su pecho apretado. fijando la mirada por la ventana. En la ventana. No sabía por qué estaba hablando de su pesadilla.El Club de las Excomulgadas Erihn quedó impresionada por la eficiencia de Fayne en el proceso de primeros auxilios. —Sacudió la cabeza. Wilder . Ella le echó los brazos alrededor de su cintura y abrazó su pesadilla.Los Habitantes de Las Sombras III 130 Él alargó la mano hacia ella. Pero había momentos en que era real. — ¿Hubo otras?—Su tono era de incredulidad. Fayne. . —Sí. No le gustaba pensar en ella. tomando su mejilla con ella.

En realidad. No quiero cuidarte de nuevo. —Ella tomó otro trago. Serena era una novata y no podía permitirse tener un nombre. —Ella se rió y negó a sus propias malgastadas locuras. notando que su mano empezaba a palpitar. creo que todo está bajo control ahora. Ella cuidadosamente dobló los dedos. —No te preocupes. Ella aceptó la copa y la inclinó hacia él como si fuera a aventársela.No Tientes Al Gato . me pregunté qué habría sido de mí si nunca nos hubiéramos reunido. ella abrió y cerró los ojos. Podría haber terminado en desastre y en cambio conseguí trabajo como modelo de pasarela. Erihn se volvió hacia la ventana. Me quedé afuera toda la noche y me escapé con niños salvajes. —Crecí en un pequeño pueblo de Nebraska y todo lo que quería era salir. —Adelante. Wilder . Supongo que no es tan inusual. a mi accidente. Ella sonrió al ver el vaso de plástico con figuras de dibujos animados en el exterior. —Erihn giró el licor en su copa. Tomé algunos otros ejemplos y estaba empezando a ver una manera de vivir cuando mi momento de gloria llegó. ¿Dónde estaría yo y qué estaría J. mamá y yo fuimos a Nueva York y nunca miró hacia atrás. Tenía demasiado miedo. El tintineo de líquido hizo que su cabeza girara a tiempo para verlo verter el whisky en los vasos. usando ropa que las mortales promedio no se pondrían en toda su vida. —Serena Del Toro estaba buscando a una modelo para representar su línea de ropa.Los Habitantes de Las Sombras III 131 . por lo que se dispuso a encontrar a una sorprendente desconocida que pudiera moldear a la imagen de la mujer de Del Toro.El Club de las Excomulgadas —Comienza cuando lo necesites.. Era una que había vivido en su mente una y mil veces y evitaba la oscuridad que tenía aún.C. En los meses siguientes. Muchos niños piensan que sus lugares de origen son los lugares más aburridos del universo.. Mis padres se divorciaron. —Como he dicho. No quería contar esa historia. —Es de Max. Le entregó el vaso. —En Nueva York tuve mucha suerte. Me encontró a mí. la mía no era tan mala. no hay mucho que contar. pero no creo que te importe. Era más fácil hablar si no lo miraba. —Ella tomó un pequeño sorbo del líquido e hizo una mueca de dolor cuando quemó su garganta. — ¿Y quieres saber cuál es la peor parte? Que nunca hice nada malo. Desfilaba de arriba y abajo por la pasarela.

y trato de mitigar el riesgo de que vuelva a ocurrir. Salí y el hombre estaba allí. Wilder . y él me golpeó en la cara.. Cuando le pregunté. Él me dijo que si le hacía un pequeño favor. La voz de Erihn se quebró y luchó por recuperar el control. hecho está. le pregunté de nuevo y fue cuando supe que algo estaba pasando. Estaba tan emocionada. —Tomé una misión para hacer el catálogo de la ropa de otoño y el rodaje fue en Central Park. y nos fuimos. Jennifer dice que no es lo que te pasa lo que te puede matar. tenido flashbacks.No Tientes Al Gato . había enviado un coche por mí y que querían hablar conmigo de inmediato. que había tenido una falsa sensación de seguridad. El llanto no sería una opción. —Estaba tan asustada y empecé a luchar. pero él había permanecido en silencio durante tanto tiempo. —No ocurre a menudo. No puedo dormir en la oscuridad. Todo lo que recuerdo son fragmentos. Ese sería mi primer viaje al extranjero.C. Fue una sesión normal. a falta de un término mejor. es el qué hubiera pasado si… Ella se encogió de hombros después vació el contenido de su vaso. No entro a bodegas y no puedo soportar estar bajo J. —Ella dio un sorbo. —No recuerdo mucho de lo que sucedió después. No se rompería. esperándome. — ¿Eso es lo que te pasó en los escalones? La voz de él la sobresaltó. —No conozco a nadie que quiera recordar algo de eso. Traté de tomar el volante y sacarlo de sus manos. Unos minutos más tarde. Pensé que querrían hablar conmigo acerca de una sesión de primavera en el sur de Francia. Yo caminaba de regreso al tráiler de ropa. me dijo que íbamos a vernos en casa de un amigo. —Ella levantó la mano y rozó la punta de sus dedos en su mandíbula. el marido de Serena. me cambié tan rápido como pude. Ella se dio la vuelta. Un poco de valor holandés no le hace daño a nadie. Lo que está hecho.. Mi psiquiatra cree que tengo amnesia inducida por el estrés y que no quiero recordar. Los del Toro vivían en un apartamento tipo loft en Tribeca.El Club de las Excomulgadas haciendo? No es que realmente importe. Así que corrí al tráiler. y después me dejaría ir. Me dijo que Miguel. He. supongo. Ella asintió. apretando su garganta. justo al norte de la ciudad. cuando un hombre se acercó a mí. —Ella se encogió de hombros. Había olvidado que estaba allí. supongo. —Supe que algo no estaba bien. trozos y piezas que no tienen sentido. no me haría daño.Los Habitantes de Las Sombras III 132 . su mano le temblaba mientras tomaba la botella. nos tomó cerca de tres días.

—Ella se quedó en silencio. — ¿Cómo hizo la policía para encontrarte? Erihn suspiró. J. La policía me dijo que había estado desaparecida desde hacía tres días. — ¿Él te mantuvo en un sótano? —Sí. La luz amarilla y el olor de la linterna de queroseno. mojado y muy aislado. Rezando para que Chapman nunca volviera a hacerle daño y esperando que no la dejara morir en la oscuridad sola. Era el lugar perfecto por asesinar.No Tientes Al Gato . me hizo. no debería haber ningún problema. —Su voz se apagó. Miró en la casa durante varias horas y vio a Chapman empacar su coche para irse. Las palas y bolsas de basura que había lo delataron. con su espada rozando su vulnerable piel. Su intento de humor se cayó plano. —Una y otra y otra vez.El Club de las Excomulgadas tierra. pero yo no podía recordarlo. para entonces. —Ella se estremeció. sin querer pensar en lo que él podría haber tenido en mente para ella. Tomó otro trago del líquido anestésico. Rodearon el lugar y llamaron a Chapman. la copa se cayó de sus entumecidos dedos. —Ella se estremeció. sino debajo de él. —Regresó a la bodega con la policía pisándole los talones. — ¿Qué hizo él? —Lo que puedas nombrar. Todo fue revisado. Erihn saltó cuando manos calientes tocaron sus hombros. pero.C. En una bodega excavada en un antiguo granero. Chapman tirado a sus pies. estaba en el sótano conmigo… Erihn cerró los ojos mientras las imágenes de ella la inundaban. No tenía manera de marcar el paso del tiempo. donde nadie me encontraría. recordando las largas horas de oscuridad. No se dieron cuenta que no estaba en el granero. Era frío y húmedo. con el rugido ensordecedor de las armas y las salpicaduras en la pared. Se presentaron al tercer día y lo interrogaron. pero el detective a cargo tuvo la sospecha de que no todo estaba bien. —Su voz era plana y se alegró de mantener sus emociones en secreto. Wilder . —Mientras esté muerta cuando me entierren. Con el sonido de sus gritos rebotando en las paredes. alternando entre el miedo y la ira.Los Habitantes de Las Sombras III 133 . Eran imágenes que se llevaría a la tumba. —Una denuncia anónima.

mientras retumbaba en sus oídos. Mientras viviera. Estaba tan cansada y se sentía tan vieja y no podía soportar la idea de tener que moverse. gruesas y furiosas. Se estremeció. —Tengo frío—dijo abruptamente. —Nunca podré entender por qué sucedió. — ¿Quieres que te traiga una manta? Erihn negó.Los Habitantes de Las Sombras III 134 Él envolvió sus brazos alrededor de ella y volvió a su silla abandonada. El asombro cruzó la cara de Fayne y su corazón se detuvo. . pensando que él podría desearte después de eso? Ella apartó la mirada y comenzó a alejarse. y ella trató de abrir y cerrar los ojos para alejarlas. —Pero estás viva—le susurró él al oído. Wilder .El Club de las Excomulgadas El olor de Fayne la rodeó mientras la envolvía con sus brazos. —Lo siento. —La voz de él era profunda. En silencio.. Se sentó. Soy un desastre y acabo de llorar sobre ti y humedecí tu camisa y. corrieron por sus mejillas.No Tientes Al Gato . J. no debí haber dicho eso. —Nunca voy a entenderlo. nunca podría olvidar al único hombre que la había tenido en sus brazos. —las lágrimas llegaron. Ella se relajó contra él y cerró los ojos. Con la mortificación calentando sus mejillas. la sentó en su regazo y se acurrucó contra su pecho. Ella se estremeció.. pero era demasiado tarde. —Me dejó por muerta. tirando de ella al calor de su cuerpo.C. Abrió los ojos y levantó la cabeza para mirar los suyos de color violeta inolvidable. ¡Chica estúpida. no sabía nada de las otras mujeres. estúpida! ¿En qué estabas pensando? ¿Te sientas aquí y le dices lo que te hizo un monstruo. — ¿Cómo puede alguien hacerle eso a alguien? Nunca se había reunido conmigo. y destruyó sus vidas y a sus familias—Sus rodillas se doblaron mientras comenzaba a llorar en serio. Sabía una cosa que podría darle calor otra vez. —Estaba balbuceando. —Haz el amor conmigo. Erihn se estremeció aferrándose a él como si pudiera meterse debajo de su piel.

luego se movió para seguir la línea de su nariz y acariciar su frente. con su lengua rozando la punta de la suya y un escalofrío recorrió su columna mientras el sabor del envejecido whisky y de Fayne deslumbraba su paladar. Wilder . —Mi mujer guerrera—su voz fue ronca por la emoción.No Tientes Al Gato . Con reverencia. sus vaqueros se habían puesto más tensos con su erección más alargada y gruesa. algo para ser atesorado. cada imperfección. —Sería un honor para mí hacer el amor contigo. Ella contuvo la respiración mientras repetía el gesto. Sobre la camiseta blanca y aferrándose a su estructura muscular y a sus increíbles pectorales. Bajo sus caricias. Erihn se mordió el labio inferior mientras abandonaba los botones para agarrar su erección en expansión. J. Él levantó la mano. Ella la quería fuera ahora. ella le devolvió la mirada. Ella presionó sus pechos contra su calidez mientras sus grandes manos le tomaban las nalgas y la apretaban suavemente. Él estudió lentamente cada centímetro de su cara. Cautelosamente.Los Habitantes de Las Sombras III 135 El corazón de ella dio un salto cuando rozó sus labios sobre los de ella. . como si fuera a memorizar cada una de sus facciones. Él la indujo a abrirse para él con su lengua.C. Bajó sus vagos dedos y él creció. amenazando con extenderse. Había una expresión casi de adoración en su cara. localizando su cicatriz de principio a fin. Ella cerró los ojos mientras sus lágrimas se reunían. —Fascinante—susurró ella. Erihn rompió el beso y se movió hacia atrás para observar el proceso con gran fascinación. Ella abrió los labios. Su pulgar rozó la punta endurecida antes de regresar a una lenta caricia sensual. Él la tocaba como si fuera una frágil muñeca de porcelana. encontrando sólo aceptación allí. con un dedo acariciando la fuerte línea de su mandíbula. Su lengua se batió en duelo con sus manos mientras se movían. cortando sus palabras. Erihn gimió mientras su gusto le provocaba un dolor de respuesta entre sus muslos. él trazó su labio inferior. jugando con la comisura de su boca. pasando sus manos sobre la amplia extensión de su pecho. prolongado ese tiempo una fracción de segundo más. y ella se estremeció bajo su toque.El Club de las Excomulgadas Sus brazos se apretaron alrededor de ella. Los dedos de ella encontraron los botones de su bragueta y se las arregló para conseguir abrírsela antes de que la mano de él se acercara y le tomara el pecho. Ella se apoyó en él.

lo miró a los ojos.El Club de las Excomulgadas —Me alegro de que estés impresionada. Un escalofrío la recorrió mientras se ponía de pie. Ella sonrió. Podía sentir sus latidos a través de su palma.No Tientes Al Gato . Él sonrió. —Me distraje. Ella llegó a él. Los ojos de él brillaron. se pasó la camisa sobre su cabeza y la arrojó descuidadamente sobre la mesa. Erihn se sonrojó y desvió la mirada. —Quítate las bragas. Asustada. — ¿Cuánto tiempo tienes la intención de seguir así? — ¿Cuánto tiempo puedes seguir así?—Se rió Erihn. —Hasta que no hagas tu parte del trato. J. —Ella cerró los ojos al sentirlo pulsar debajo de ella. revelando una piel tensa dorada y músculos ondulantes y su tatuaje malvado de espinas. Era mucho más alto que ella y se desabrochó los pantalones vaqueros. Ella contuvo la respiración cuando él se apoderó de la parte inferior de su camisa y tiró de ella para arriba. —En la medida en lo que sea necesario—ronroneó él. Ella abrió los ojos y lo miró a los ojos con calor. Con un movimiento. —Esa no es mi camiseta. —Sonaba divertido. con sus dedos acariciando su estómago antes de que él capturara su muñeca. —Quiero quitarte la camisa. —Quítate la camisa. —El presionó un beso en la palma de su mano luego la soltó.Los Habitantes de Las Sombras III 136 . provocando un ahogado gemido de él. Ella se lamió los labios y la mirada de él fue a su lengua. moviéndose un poco en su regazo. —Tú primero… Erihn dio un paso atrás y Fayne se puso de pie. —Retiró la mano. con su mirada sin dejar nunca su rostro.C. Wilder .

Ella lo dejó en libertad a regañadientes y él se sentó y tiró de ella con las piernas abiertas en su regazo. Fayne se dejó caer de rodillas ante ella y capturó la parte trasera de sus muslos.. —Fayne—dijo entre dientes.. dejando al descubierto sus piernas. Sus brazos se deslizaron por su cintura y él la llevó de nuevo a la silla del comedor. ¿verdad? Se quitó su chaqueta negra.. Hizo un puño el material blando en cada muslo y lentamente levantó el dobladillo. con las rodillas fallándole. Erihn suspiró mientras él se estiraba y la llenaba. Antes de que Erihn pudiera mover con seguridad. J.. Se detuvo a mitad del muslo y deslizó una mano bajo su falda y tiró de sus bragas hacia abajo sin revelarse a él. dejando al descubierto un delgado vestido espagueti color ámbar oscuro. Ella se estremeció cuando su excitación humedeció el algodón junto con su boca. Se balanceó en su contra mientras gritaba su nombre.El Club de las Excomulgadas Erihn levantó una ceja en él. Se rió cuando cayeron al suelo. agarró el borde de su vestido y tiró de él hasta que se levantó.C. Ella se abrió debajo de él. con su mano doblada alrededor de él cuando sus labios cayeron sobre ella. —Eres una tramposa—la acusó. —Nunca dejaría la casa. —Oh. eso lo veremos. —Ella acomodó sus pies en el suelo y se levantó haciéndolo gemir. Él quería sus bragas. con su sangre caliente corriendo a través de él mientras ella apretaba las caderas y se empujaba suavemente contra la palma de su mano. Ella puso las manos sobre su cabeza para mantener el equilibrio en forma que el calor fluyera a través de sus miembros. La mirada de él estaba absorta al verla revelar cada centímetro.Los Habitantes de Las Sombras III 137 —Nunca dijiste cómo me las tenía que quitar—señaló ella. —Si yo tuviera esto. Soltando sus muslos. Los ojos de ella se cerraron mientras una sensación se combinaba entre sus muslos. Su respiración era profunda y apenas podía contenerse a sí misma mientras se humedecía los labios. Ella mamó su lengua mientras lo acariciaba. Ella gritó mientras su boca cubría el delgado algodón. Él se detuvo. —respiraba. Ella se lamió los labios. y ella soltó la tela de su falda. —Hum. . Ella lo alcanzó cuando volaba.No Tientes Al Gato . Wilder . llevándolo al fondo de su boca.

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La mano de Fayne acarició sus hombros y le bajó las correas de su vestido hasta que sus pechos estuvieron desnudos. —Y si yo tuviera esos, nunca dejaría el sofá. Su respiración la dejó mientras sus labios rozaban su pezón antes de que se abriese tomándolo dentro de ella. Ella entrelazó los dedos en su pelo y comenzó a moverse contra él en serio. La necesidad en espiral creció y creció hasta que la realidad fue sólo un puntito de luz en el horizonte de su mente. Manos fuertes la acariciaron, guiando sus caderas mientras ella temblaba en su contra, con su liberación tan cerca y tan lejos. —Fayne—jadeó. —Por favor… —Shhh, nena. —El besó su cuello. —Yo me ocuparé de ti. Ella se aferró a sus hombros mientras le ponía una mano bajo entre sus cuerpos. Infaliblemente, encontró la pequeña protuberancia de placer y en cuestión de segundos, ella se liberó. Chispas brillaron detrás de sus párpados mientras el arrebato cantó por sus venas. En su contra, Fayne se puso rígido mientras ella lo acariciaba en su propio orgasmo. Después, ella se apoyó en su pecho, disfrutando de la sensación de sus brazos alrededor de ella. Nada se sentía tan bien.

*****
Edward sonrió mientras su sirviente, Miles, metía a Ivan Daniels en la habitación. Su condominio aislado en la estación Christiania le aseguraba la máxima privacidad y comodidad mientras llevaba a cabo su conferencia con el Sr. Daniels. Su mirada se encendió más hacia el diminutivo hombre, evaluando su traje azul y limpio con su aspecto de recién lavado. Él era de poco valor para Edward personalmente, pero tenía el poder para entregar lo que Edward necesitaba con un mínimo de esfuerzo. Tenía toda la intención de utilizarlo al máximo. —Sr. Edwards, mi nombre es Ivan Daniels, y ¿Entiendo que hay una propuesta para mí?—Ivan extendió la mano, como si él se la fuera a estrechar. Edward ignoró el gesto. Prefería no tocar a los mortales, a menos que le proporcionaran comida. Miró a Miles y movió la cabeza para indicar que estaba bien que los dejara solos.

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Edward no se perdió la mirada de preocupación de Ivan en la puerta al cerrarse. Cuando Ivan miró hacia atrás, Edward le indicó que debería sentarse en uno de los dos sillones dispuestos delante de la chimenea. Después de que Ivan se sentó, Edward tomó la silla que quedaba para sí mismo. Tomó una gran tableta de papel blanco y una pluma y escribió en grandes letras mayúsculas, ya sé por qué estás aquí. Ivan frunció el ceño cuando Edward levantó la tableta para que la leyera. Él negó. —Debes estar equivocado…

Los ojos de Ivan se abrieron como platos al leer las palabras, y se humedeció los labios con nerviosismo. — ¿Cómo te enteraste?—le susurró. Tengo mis caminos. Te la doy, pero sólo si haces algo para mí. Ivan frunció el ceño y luego asintió con cautela. —Adelante. Ella tiene en su poder un libro, un diario. Lo quiero de vuelta. Ivan pareció aliviado. — ¿Sólo un libro? No es un libro cualquiera, quiero el diario. — ¿Cómo puedo alejarlo de ella? No me importa cómo lo consigas, sólo tráeme el libro. Él pateó una bolsa de cuero en dirección a Ivan. Tu recompensa una vez que me lo hayas entregado. Ivan se inclinó y abrió la cremallera del bolso. Sus ojos se abrieron con la cantidad de dinero cuidadosamente apilado en el interior.

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Edward observó el sudor en la piel pastosa Ivan. Escribió: La mujer Spencer. Te puedo llevar directo a ella.

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—Oh mi... Hay algo más —No tengo qué hacerle daño, ¿verdad?—Susurró Ivan. Ella se queda con un hombre que secuestró a mi hijo. Quiero saber dónde está mi hijo. Los ojos de Ivan se abrieron como platos. — ¿Crees que Erihn tenga algo que ver con esto? Es posible. No tengo ninguna duda de que sabe dónde está oculto mi hijo. Ivan asintió. —No puedo creer que la Srita. Spencer esté involucrada en algo tan desagradable como un secuestro. Es una influencia moral sobre los pobres de sus lectores… Edward sonrió para sus adentros cuando el hombre se lanzó a una recitación larga de los supuestos crímenes de Erihn. Mortales. Qué tontos y maleables eran. Pronto tendría tanto el diario como a Max en su poder. Mikhail estaría muy satisfecho con su trabajo y seguramente, merecería una gran ayuda de su viejo amigo. Un favor muy especial. Una vez que se hiciera cargo de Fayne, todo estaría de nuevo en marcha y su mundo sería como debía ser. Incluso ahora, podía sentir a Max vez más cerca de Colorado y Edward casi podía saborear la victoria.

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Capítulo Nueve
Fayne se sorprendió tarareando mientras entraba a la habitación del sótano, con la intención de encontrar ropa limpia. Buscó en el armario y sólo vio unas cuantas perchas vacías colgando allí. Echó una mirada a la canasta de la ropa sucia desbordante. Parecía que tenía que lavar la ropa, por no hablar de lavar las sábanas que había ensuciado ayer. Después de sacar ropa de cama limpia del armario, la desdobló de manera eficiente y rehízo la cama. Viendo el libro de Erihn en la mesita de noche, arrojó la almohada hacia la cabecera de la cama. Una malvada sonrisa curvó sus labios cuando abandonó sus tareas domésticas a favor de la lectura. Dejándose caer en la cama sin hacer, pensó que tal vez ya era hora de ver lo que Erihn hacía para ganarse la vida. Después de todo, si iba a continuar con esa relación después de que se ocupara de Edward, entonces tal vez lo necesitaba saber exactamente cómo se ganaba la vida. Sonrió. Tal vez pudiera ayudar con la investigación. Su pene se agitó a la vida con el pensamiento de Erihn, cálida y suave en la cama a dos pisos encima de él. —Abajo, muchacho—murmuró. Miró la cubierta del libro. Negra con estampados en relieves dorados. Sonrió cuando leyó el título. —Amante de terciopelo Ya me gusta. Volteó el libro y leyó la copia de la cubierta posterior: —Sharon Walls ha recibido un regalo inesperado. Cuando su mejor amiga lleva a cabo una subasta para una institución local de caridad, nunca se le ocurrió a ella comprar a un hombre por una noche. ¡Era algo bárbaro! Cuando Bettina le presenta a un hombre en su propio cumpleaños 35, Sharon considera que, en lugar de ser el hombre promedio, descubre a un hombre con poderes misteriosos sobre los animales y una atracción magnética extraña de sus sentidos. Brand Slayton no es un hombre ordinario. Es de una raza conocida entre los subterráneos sobrenaturales como un were-gato. Uno misterioso... Fayne de detuvo, su quijada cayó. ¿Un were-gato? Echó un vistazo al texto de nuevo. ¿Ella había escrito una novela sobre su linaje? Hojeó el libro y miró fijamente la cubierta. ¿Cuáles eran las consecuencias de eso? ¿Era posible que ella hubiera soñado todo lo del concepto were-gato? No sería

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con increíble potencia sexual. Su labio se dobló. con el libro en una mano.. examinó el contenido. muy animal. que montaba una motocicleta y llevaba una chaqueta de cuero. Saltó por las páginas hasta llegar a las notas de los personajes. J. Cayendo de rodillas. Nadie. vació el contenido sobre el suelo. Erihn había estado ausente durante más de una hora. la mayoría del cual eran ideas vagas de historias. abrió la primera página y comenzó a leer. no tenía ninguna razón para pensar que había sido capturado en su juego. casi salvaje. con la capacidad de ver bien en la noche. que se volvía gato en la noche para construir sus poderes....Los Habitantes de Las Sombras III 142 .. Frunció el ceño. que tenía un hijo a quien había “adoptado”… Fayne gruñó..... Miró fijamente la edición de bolsillo en sus manos y resistió la tentación de arrojarlo contra la pared. También era muy posible que otras razas de animales pudieran existir.El Club de las Excomulgadas completamente desconocido.. con la capacidad de mantener orgasmos múltiples.. en busca de la caja de madera y el misterioso libro que ella había guardado en su interior. Estaba solo.No Tientes Al Gato . Su cartera estaba en la mesa del café donde la había dejado. ¿Tal vez se lo había llevado con ella? ¿Por qué habría de llevarse el libro con ella a menos que temiera que él lo encontrara? En este momento. como los hombres lobo eran comunes en los mitos sobrenaturales. El estómago Fayne rodó cuando salió del sótano varias horas más tarde. Echó un vistazo a los títulos de los libros antes de hacerlos a un lado. y estaba en una misión. No estaba ahí.. Miró a su alrededor. Abriendo el cuaderno.. Eran de un gato de alrededor de 30. ¿Cómo podría haber hecho eso? ¿De dónde conseguía la información? Obligándose a mantener la calma. Nadie podía usar a su hijo como carne para un libro. empezó a pasar a través de los artículos. Qué grupo rebelde eran.. Wilder .. no era que nunca hubiera oído hablar de cualquier otro además de los hombres lobo. Haciendo caso omiso de las voces en su cabeza que le decían que estaba siendo irrazonable. optando por concentrarse en el bloc de notas y en las notas escritas a mano.C.

el pelo grande. con la traición caliente y gruesa en su boca. había tenido que usar ropa muy escasa. Pero eso había sido años atrás. fascinada por la mujer que veía. J.. — ¡Aquí estás!—Carole la dueña de la tienda entró en el amplio vestidor con una larga cadena de oro en una mano y una caja bajo el brazo.. No se había puesto una falda tan corta en un tiempo muy largo. Él metió los libros de nuevo en la caja y tomó el cuaderno. Se había cortado el pelo tres pulgadas debajo de los hombros. Echó hacia atrás la cabeza. Esta mujer era elegante con falda marrón arriba de la rodilla. Haz alarde de ellos. y luego a la mujer en el espejo. con una blusa de seda color crema y una chaqueta dorada. —Sé que yo lo haría si fuera tú. Ni siquiera parecía la misma mujer. amarga en su lengua. miel. Erihn sonrió con timidez. grueso y pesado del que se había escondido detrás por tantos años.. Era un tonto.No Tientes Al Gato . Carole le entregó el cinturón. —comenzó ella. Sus manos en puño hicieron crujir el papel mientras gritaba: —ERIHN. Había abandonado su armadura protectora y una persona completamente diferente había salido. —Este cinturón será perfecto. ni por dentro o ni por fuera. Erihn miró el espejo.C. Atrás había quedado la ropa poco elegante. cuando sus muslos habían estado en mejores condiciones. Erihn echó un vistazo a la pila de su ropa vieja. Wilder . Como modelo. No se sentía la misma en absoluto.. —Ella le dio un guiño cómplice. Tienes ojos muy grandes. La rabia estalló de su pecho en forma de un gruñido salvaje mientras se ponía de pie y salía a la terraza. —No sé acerca de esto. El frente estaba en capas para darle una apariencia más completa y ocultar algunas de sus cicatrices.El Club de las Excomulgadas Ella se iba a dar un duro despertar.Los Habitantes de Las Sombras III 143 . Un sol radiante cayó sobre su cabeza y probó su propia angustia. —Es perfecto. y aquí estos son los zapatos de los que te hablé.

—Quémalas. Se puso las gafas de sol y caminó hacia la esquina. —Perfectos—anunció Carole. oyó un silbido y Erihn miró por encima del hombro para ver a dos hombres jóvenes vestidos con ropa de trabajo. —Grandioso—Carole se inclinó para recoger la ropa desechada. mirándola hambrientos. Sonrió y admiró sus elegantes miembros. — ¿Qué debo hacer con esto? Erihn echó un vistazo al paquete gris en sus manos. . Conociendo el voraz apetito de Fayne. Los tacones la hacían parecer imposiblemente alta y bien formada.Los Habitantes de Las Sombras III 144 Erihn sonrió. Sin dejar de mirar por encima de su hombro. libre de varios cientos de dólares y mucho más ligera de corazón. Erihn desabrochó otro botón de su camisa. —Pon todo en cajas. Mientras los tacones no eran precisamente cómodos sin duda eran sexys. mostrando una pista de curvas generosas y una sombra del delicado encaje de su sujetador marfil nuevo. excepto lo que estoy usando. con paso a paso ligero. Wilder . ¿Fayne estaría sorprendido cuando la viera? Tal vez podría llevarlo de nuevo a la cama por el resto de la tarde. no tardaría mucho. —Miró sus piernas en el espejo. Un impulso travieso la hizo levantar la mano y mover sus dedos hacia ellos. Carole sacó los tacones de la caja y se los entregó.No Tientes Al Gato . meciéndose sobre sus tacones. Erihn entró a la luz del sol. llegó a la esquina y se estrelló contra una persona. Ella se puso los zapatos colocando su mano en la pared para mantener el equilibrio. J.El Club de las Excomulgadas Erihn deslizó la correa de cadena alrededor de su cintura y la acortó sobre ella. El extremo colgaba a varias pulgadas del dobladillo. Carole se rió y salió para cumplir con sus órdenes. Podría hacerlo.C. Detrás de ella. sus compras fueron empacadas y un muchacho las llevó a su auto estacionado en la parte trasera de la tienda. Si los hombres supieran lo que las mujeres tenían que pasar para quedar bien. En poco tiempo. —Ha pasado un tiempo.

El dolor de su mano lesionada subió hasta su brazo cuando cayó al suelo. que la mantenía cautiva. Erihn puso el coche en marcha y se movió de su lugar en el estacionamiento. Sentía el frío a través del peso ligero de su blazer de lana. Después de varios intentos con manos temblorosas. se dobló hasta quedar sobre manos y rodillas. Inclinando la cabeza. Wilder . Oyó un grito y se volvió.Los Habitantes de Las Sombras III 145 Los dos hombres que le habían silbado antes estaban caminando por la calle hacia ellos. Ella miró alrededor a la porción llena de grava para garantizar que no la hubieran seguido. La sangre se había filtrado a través de las vendas. Sus tacones se deslizaron en el estacionamiento de grava y. Su coche parecía tan lejano. frunciendo el ceño en sus caras. Un grito se le escapó cuando él levantó la mano y pasó un dedo glacial por la cicatriz de su cara. La luz del semáforo era roja y se detuvo para permitir que un grupo de turistas pasaran. Ella se quedó helada cuando vio al imponente albino. Haciendo caso omiso de eso. Ella contuvo la respiración cuando el albino la dejó en libertad.El Club de las Excomulgadas —Lo siento mucho—Erihn dio un chillido mientras heladas manos la agarraban por los hombros y la empujaban contra el edificio. Erihn evitó la mirada burlona mientras se giraba alejándose. chocó la llave y arrancó el coche. Un grito se encerró en su garganta mientras otro grito llamaba la atención del hombre. se tambaleó sobre sus pies y a su coche. Parecía un esqueleto. su respiración entró en jadeos mientras lo sacaba a la calle. con una sonrisa de satisfacción curvando su boca. Su corazón se aceleró. Estaba vacío. con miedo. Sollozos salieron de sus labios cuando se abalanzó a la libertad. ¿Quién era ese hombre horrible y qué había querido? J. se mordió el labio y se estremeció. Se la había abierto de nuevo. dando un paso atrás muy ligeramente. Su expresión era arrepentida. . con un grito. Abriendo la puerta del coche.No Tientes Al Gato . hasta el punto de la delgadez y su piel estaba helada.C. se inclinó escasamente como para decir que lamentaba haberla interrumpido. Los dos hombres estaban en la esquina viéndose confundidos y el albino no estaba por ningún lado. Un gemido se le escapó a ella cuando su dedo acarició su garganta y se dirigió hacia sus pechos al descubierto. Su mano le dolía. Miró su mano. se sentó al volante.

Wilder . Fayne capturó al niño. En cambio. El albino sonrió como si estuviera disfrutando de su miedo. Abrió los ojos a tiempo para ver a Bliss salir del coche. Max le había llamado papá por primera vez. Desconcertado. que era exactamente lo que este hombre estaba haciéndole.Los Habitantes de Las Sombras III 146 . El albino estaba en el cruce de peatones justo frente a su coche. un desconocido Acura negro estaba en la plaza de aparcamiento junto a la calzada. Las lágrimas le picaron los ojos mientras el olor de su hijo lo rodeaba. haciendo caso omiso de las bocinas de los conductores detrás de ella.El Club de las Excomulgadas Levantó la vista mientras la multitud se dispersaba y luego el shock le hizo correr la sangre de su rostro. Las lágrimas corrieron por sus mejillas mientras luchaba contra el impulso de atropellarlo.No Tientes Al Gato . parecía tan fresca como una rosa. Erihn golpeó el pedal del acelerador tan pronto como estuvo fuera del camino. Sus ojos se estrecharon y enderezó los hombros. un toque de suciedad y el olor dulce a caramelo. Un gemido escapó de su garganta y sus manos se volvieron puños en el volante. la puerta del lado del pasajero se abrió y un pequeño muchacho de pelo oscuro salió. ***** Fayne se dirigió a la puerta cuando oyó el crujir de la grava en la calzada. Erihn estaba de vuelta. Nunca había imaginado que había pasado las últimas veinte horas de viaje. — ¿Bliss? J. El semáforo cambió a verde y el albino sonrió una vez más antes de seguir adelante. Mientras se detenía. esperando ver su coche de alquiler. Su Max. dando un chillido de neumáticos y con el olor a goma quemada. La mezcla única de sudor de niño. Vio a Fayne y empezó a correr hacia él. — ¡Papá!—Gritó el niño y se lanzó a los brazos de Fayne.C. No había nada que odiara más que sentirse como una víctima. Ella le estaba permitiendo hacerle eso. abrazándolo fuertemente contra su pecho. Vestida con pantalones de color rosa y una camiseta blanca. Se le hizo un nudo en el estómago y abrió la puerta. reducirla a una simple llorona. Ella se dirigió hacia él con expresión ajustada. con su mirada reuniéndose con la suya muerta.

Su talento era extraordinario.Los Habitantes de Las Sombras III 147 . deteniéndose mientras veía que él no estaba solo.El Club de las Excomulgadas —Max tuvo una pesadilla y me pidió que lo trajera de vuelta a ti. Se sentía como algo que el gato había arrastrado. nadie te hará daño de nuevo.No Tientes Al Gato . Se sentía descuidada con su ropa hecha jirones. No podría soportar si algo le pasaba a este niño. Fayne nunca se había realmente acostumbrado a la capacidad de Max para saber las cosas. Abrazó a Max con fiereza. Era posiblemente la criatura más hermosa que jamás había visto. —La mirada de Bliss le dijo que se lo contaría más tarde. por no mencionar atemorizante. Erihn se encogió. Fayne se inclinó y la besó en la mejilla luego se enderezó. Había abandonado sus zapatos en el coche cuando habían impedido que condujera. El corazón de Erihn latía con fuerza mientras abría la puerta principal. Su corazón se cerró mientras veía a su hijo con sus ojos de color marrón oscuro ensombrecidos por el miedo. Te lo juro. Wilder . —No te preocupes. —Él vendrá por mí. Max? Max soltó el cuello de Fayne y se alejó para mirar a su padre. Apretó sus brazos alrededor de la pequeña persona que había robado su corazón. Una pequeña mujer estaba con él. con sus pestañas brillantes de lágrimas. J. En resumen. Su mano se había desangrado sobre su chaqueta nueva y sus medias estaban destruidas. — ¿Tuviste un buen momento. Ella corrió con piernas temblorosas por la sala y después a la terraza. Le sonreía a Fayne. encendiendo la ira en sus entrañas. era un desastre. Tenía tierra incrustada en una rodilla y la sangre se perdía por su pierna. Max aún se aferraba a él. envuelta en sus brazos en un abrazo. Se aclaró la garganta y revolvió el pelo del niño.C. Maxi. —Fayne? —Afuera—Sonó una voz desde la terraza.

—Ella se volvió y entró en la sala de estar. Nubes oscuras se estaban formando en el horizonte. Nuevos deslizamientos se producían casi todos los días y varias casas habían sido destruidas. con un suspiro de pesar.. prohibida. Lo último que necesitaba era más lluvia en la montaña. —Estoy bien. Él era un hombre digno de confianza y. Mientras no estaba de acuerdo con un montón de cosas que sus padres le habían hecho cuando niña. El olor del sexo permanecía en el aire. — Supongo que debería haber tenido cuidado.C. —Con una sensación muy incómoda.. Su expresión era remota. Lo primero era lo primero. La puerta de entrada a la habitación principal le hizo señas. Al entrar en la habitación. una cosa era segura. fue dolorosamente consciente de las sábanas arrugadas por su vida sexual. sin permitirse correr. antes de que rápidamente se volviera una mueca cuando miró su aspecto andrajoso. J. La escalera principal parecía una montaña.No Tientes Al Gato . sólo barridas al lado de las empapadas montañas. Se aflojó la chaqueta y. Podía sentir la mirada de Fayne en su espalda mientras ella se retiraba. Poniéndose en marcha. y se mordió el labio. Su corazón dio un vuelco.Los Habitantes de Las Sombras III 148 Las lágrimas picaron sus ojos y su desgarraba rodilla protestó por el número de escalones delante de ella. forzó una sonrisa débil e indicó su mano. Resistió el impulso de colapsar en la mesa y llorar a moco tendido. . con expresión de preocupación. Aturdida por su falta de respuesta ella se dio la vuelta lo que la obligó a asentir hacia la rubia. y accidentalmente se me abrió otra vez. Me lastimé la mano ayer. Wilder . dio un respingo a cada paso. Se dirigió a la puerta corrediza de vidrio y la abrió. permitiendo que el aire fresco barriera los recuerdos alejándolos. Estaba arruinada Tomó un par de tijeras y comenzó a cortar las vendas de su mano.El Club de las Excomulgadas — ¿Estás bien?—Dijo la pequeña rubia cuando salió del abrazo de Fayne. Erihn lo miró. Se apartó de las prohibidas nubes y se dirigió al cuarto de baño. la metió en el bote de basura. se rebeló a esa teoría. ¿Quién era la mujer rubia y qué significaría para Fayne? ¿Sería una amante que había olvidado mencionar? Interiormente. que su madre no había criado a una cobarde y que haría bien en recordar eso.

— ¿Hay algo que necesites?—Ella tomó la botella y tuvo problemas para abrir la tapa flip-top. —Te traje el antiséptico.. Te salvó en las escaleras. Lo que no fue fácil. sin emociones. Hizo una mueca al ver la herida.. —Puso la botella en la repisa y luego se recargó en la puerta como si fuera a ver el espectáculo. —Y tal vez soy una tonta—resopló ella de nuevo. Y besaba como un bandido. Tal vez sean sólo amigos. Había hecho un número en sí misma con todos los derechos. —Aquí—Ella tomó una toalla y luchó para secarse las lágrimas con la mano izquierda. La herida se había abierto y se veía tan mal como lo había hecho anoche. —Su voz era plana.No Tientes Al Gato . boca abajo y dándole vuelta.. Puedo cuidar de mí misma. —Tenemos que hablar… J. gracias.. —Las lágrimas comenzaron en serio mientras lavaba la sangre de su mano. — ¿Erihn?—La voz de Fayne sonó desde el dormitorio. —Gracias—murmuró ella tendiéndole la mano izquierda. Eso era cierto. —Yo lo haré.C...El Club de las Excomulgadas Sólo lo conozco por unos días. — ¿Qué bueno hay cuando no puedes confiar en él?—Murmuró. Ella se negó a verlo. Wilder . —No. Dejó caer la tela mientras él entraba por la puerta.Los Habitantes de Las Sombras III 149 . dándole vuelta al agua... Erihn suspiró y dejó caer las vendas ensangrentadas a la basura. concentrándose en cuidar de secarse la mano lesionada. Él era un extraño para ella. —Haz lo que quieras. —Llegué a casa y encontré a otra mujer en sus brazos.

Ella dio un paso atrás. Hoy. El frunció el ceño mirando sus rodillas dañadas. No habló mientras trabajaba. —Fayne. mientras la ira se encendía en sus ojos. Eficientemente la limpió y volvió a vendar la herida. rociando el mostrador de mármol en su lugar. Intentó torpemente poner un chorro de solución en la herida y falló. —Gracias—murmuró ella. — ¿Qué hiciste para hacerte eso? —Me caí—dijo ella breve. me caí. —Me iré. —Las lágrimas quemaban sus ojos y de pronto ya no pudo soportarlo más. agradezco tu ayuda. —Tienes todo lo que querías de mí. —Puedo verlo. Wilder . —Veo lo bien que lo manejas. Erihn? —Ya te lo dije.El Club de las Excomulgadas Erihn logró hacer que la tapa se abriera. —Permíteme—Fayne tomó la botella y le llevó la mano al lavabo. Había estado aterrorizada. de hecho. pero puedo cuidar de mí misma.C. — ¿De qué estás hablando? J.No Tientes Al Gato . Él agitó una mano a sus rodillas. la soltó de inmediato y se alejó como si no pudiera soportar estar cerca de ella por más tiempo.Los Habitantes de Las Sombras III 150 . Erihn frunció el ceño. con su mano temblando bajo su escrutinio. —Por supuesto que sí—La mirada Fayne vio la suya. Al terminar. con sus manos y rodillas heridas y había venido a casa para encontrar a su amante con una hermosa mujer en sus brazos. con un toque impersonal. — ¿Sobre qué?—Estaba satisfecha con su tono sonando preocupado. Su corazón se rompió. ¿Qué pasó. La escritura estaba en la pared y tenía que conseguir alejarse de él antes de que se viniera abajo por completo.

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—He encontrado tus notas. — ¿Qué notas?—Ella se quedó perpleja. —Las notas que hiciste sobre mí—gruñó él y se volvió. —Acerca de mi especie. Ella captó el destello de dolor en sus ojos antes de que mirara hacia otro lado. —Fayne, ¿De qué estás hablando? Rápido como un gato, su brazo serpenteó y su mano se envolvió alrededor de su muñeca. Ella dio un grito mientras sus dedos se apretaban y la llevaba al dormitorio. Su agarre se suavizó cuando la llevó a la cama. Su cartera estaba con las arrugadas páginas donde debería haber estado cuando se la había llevado escaleras arriba. —Explica eso. —Le soltó la muñeca bruscamente. Erihn miró el maletín. Papeles arrugados sobresalían de la parte superior abierta, por lo que era obvio que había pasado por ellos. —Todavía no lo entiendo. ¿Qué quieres que te explique? ¿Por qué estuviste revisando mi maletín? Un gruñido frunció de los labios de él. Alargó la mano hacia la bolsa, vertiendo su contenido sobre la cama. Recogió el cuaderno y pasó las páginas. Encontró la página que quería, la dejó caer sobre la cama y luego la señaló con el dedo. —Explica por qué me utilizaste como tu investigación. Erihn parpadeó. ¿Pensaba que él que era un were-gato? Leyó las notas que apuntaba... un were-gato de alrededor de 30... con asombrosos poderes sexuales, con la capacidad de mantener orgasmos múltiples... se convierte en gato en la noche para aprovechar sus poderes... tiene un motocicleta y lleva chaqueta de cuero... tiene un hijo a quien ha “Adoptado”. Ella sacudió la cabeza. —Fayne, esto no es acerca de ti—dijo ella. —Debo admitir que me diste algunas ideas como lo de la moto, pero eso es todo. — ¿Qué pasa con la parte acerca de un niño? ¿Qué pasa con mi hijo? Ella sacudió la cabeza otra vez.

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—Fayne, no sabía nada de Max cuando escribí esto. Además, esto no tiene nada que ver contigo. — ¿Qué pasa con las habilidades del were-gato? ¿Dónde hiciste tu investigación? Estaba confundida. —No entiendo. ¿Crees que el modelo del were-gato es de ti? Eso es imposible. Escribí Amante de terciopelo antes de conocerte. Fue en ese libro donde presenté a los were-gatos. —Creo que me utilizaste en tu investigación, sabes que soy un were-gato. Eso es lo que pienso. Erihn se congeló. ¿Fayne pensaba que era un were-gato? ¿Estaba loco? Sí, le había dicho que era un were-gato mientras habían hecho el amor ayer, pero había pensado que estaba bromeando. Los were-gatos no existían, eran producto de la imaginación de alguien. Un trino de alarma pasó por ella. ¿Habría sido él quien le habría escrito la carta amenazándola de muerte? —Fayne—Erihn se esforzó por hablar con voz calmada. —Los were-gatos no existen. Encontré un libro en la biblioteca de Val y tomé la información de él. — ¿Dónde está el libro? —En mi bolso en el coche. Fayne, ¿cómo puedes creer que eres un were-gato? Quiero decir... —Erihn vaciló mientras un pensamiento terrible se le ocurrió. ¿Qué pasaría si él estuviera haciendo esto para alejarla? Tragó audiblemente. —Si quieres que me vaya, me iré. Pero eso sí, no te sientes aquí y uses excusas para librarte de mí. —Ni siquiera trates de voltear esto contra mí, Erihn. Sabes qué hiciste mal. Sabes que me mentiste y me usaste para tu investigación—Él escupió las palabras. Sus ojos estaban tan fríos como el hielo y ella se encogió hacia el interior. —Quiero que salgas de aquí y no vuelvas nunca en el mismo tiempo que mi hijo y yo estemos en la residencia. El corazón de ella se rompió un poco más con cada palabra. No sabía cómo librarse de ella, explicarle que ella no había hecho otra cosa que enamorarse del hombre equivocado. Sus rodillas le dolieron torturadas cuando se las abrazó y se obligó a permanecer en posición vertical. Ella no mostraría debilidad frente a este hombre otra vez, nunca.

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—Te equivocas, Fayne. No he hecho nada de lo que me acuses. —Las lágrimas picaron sus ojos y ella parpadeó de nuevo. —No sé por qué estás haciendo esto, pero algún día te arrepentirás. —Ya lo hice. —Fayne caminó a la puerta y se volvió con ojos vacíos. —Pensé que eras un ángel enviado sólo para mí—Y él se fue. Lo fui y tú me echaste. Las rodillas de ella cedieron y se tambaleó en la silla. Mientras las emociones obstruían su garganta, se mordió la mano ilesa para ahogar los sollozos que la amenazaban. Un gemido creció en su pecho y las lágrimas en silencio cayeron por sus mejillas. Ella apretó la cara contra el respaldo de la silla mientras el sonido brotaba. Cuánto tiempo se había sentado a llorar, no lo sabía. Finalmente, las lágrimas se calmaron, con la histeria y el pasado como un entumecimiento que se había apoderado de ella. Erihn se tambaleó sobre sus pies y al azar arrojó su ropa a la maleta. Después de despojarse de su ropa en ruinas, las metió en el bote de la basura. Nunca las quería ver de nuevo. Reflexionando sobre sus rodillas las bañó con antiséptico y se impuso un descuidado apósito en el peor lugar. Automáticamente, se vistió con un par de cómodos pantalones negros y una camiseta de manga larga negra. El sombrío color se adaptaba a su estado de ánimo. El aullido del viento aumentaba constantemente mientras terminaba de empacar. De pie en la puerta de la pequeña terraza, sus lágrimas se fueron y enderezó los hombros, Erihn contempló la idea que había sido un bálsamo a su alma en tantas ocasiones. Nubes de tormenta bailaban a lo largo de la cordillera, acomodándose antes de dar una zambullida en el valle. Si quería escapar y no verse forzada a pasar otra noche en la casa, tendría que darse prisa. Su maleta estaba en la puerta y miró el desorden en la cama. Recogiendo los papeles y cuadernos dispersos, se quedó con las páginas arrugadas en sus manos. No había manera de que pudiera escribir ese libro sin recordar todos los momentos que había pasado con él. Su toque, su risa. El pensamiento en escribir Rapsodia de terciopelo le dio náuseas. Erihn soltó una carcajada. Había sido realmente una tonta. Dejó caer las páginas en el bote de basura en la parte superior de la falda de gamuza y de sus

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medias arruinadas. Con suerte, su editor lo entendería cuando le anunciara que no habría más libros de were-gatos. Ella desnudó la cama, con movimientos bruscos y con rabia. Maldito sea por hacerle esto a ella. ¿Por qué no era honesto y sólo la echaba? En su lugar, tenía que mentir y utilizar una historia a medias para darle un tirón a su cadena y echarla de su vida cuando su amiguita había llegado. Pisando fuerte en el pasillo, metió las sábanas en el conducto de la lavandería. Agarrando su bolso, dio un último vistazo, cerciorándose de que todo estaba en orden. Su mirada se detuvo en la cama por un momento antes de apartarse. La casa estaba extrañamente tranquila como si estuviera esperando el drama a desarrollarse. Dejó caer la bolsa junto a la puerta principal y entró a la sala de estar para asegurarse de que las ventanas estuvieran cerradas correctamente cuando las primeras gotas de lluvia salpicaron la terraza. No había nadie alrededor. ¿Estarían juntos escaleras arriba ahora? ¿Estarían haciendo el amor? La angustia hizo garras su pecho mientras caminaba lentamente a través de las familiares habitaciones, recordando cuando ella y Fayne habían estado juntos una escasa hora antes. Se detuvo junto a la puerta y vio que su chaqueta de cuero había desaparecido. Él se había ido. Tomó su bolso y enderezó los hombros. Su mano se cerró alrededor de la manija de la puerta. —Maldito—murmuró ella desgarrada al abrir la puerta. Un grito se atrapó en la parte posterior de su garganta cuando una sombra se cernió en el umbral. Un hombre de rojo y chaqueta a cuadros negros estaba parado en el porche, con la mano levantada como si estuviera a punto de tocar. La lluvia estaba cayendo más duro ahora, oscureciendo los coches en la calzada a escasos veinticinco metros de distancia. — ¿Erihn Spencer?—Gritó para hacerse oír en el creciente viento. —Sí, soy Erihn Spencer. —Necesito que vengas conmigo. Ha habido un accidente. La alarma corrió por su espalda y perdió el control sobre la bolsa.

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pero está muy mal herido. — ¿Dónde está?—Ella dio un paso a la lluvia. El hombre asintió..Los Habitantes de Las Sombras III 155 .. Fayne había resultado herido y la necesitaba. Permitió que la llevaran a una camioneta estacionada en la calzada detrás de su coche. La puerta del garaje estaba abierta y la motocicleta de Fayne no estaba. —No. — ¿Está. No tenía otra opción.?—Erihn no podía decirlo.. Te está llamando. En una voz suave y triste habló para sí mismo..El Club de las Excomulgadas — ¿Fayne?—Susurró ella. Tomó la chaqueta de Jennifer y luego comenzó a salir por la puerta. Erihn asintió mientras el miedo se apoderaba de su pecho. deteniéndose cuando el hombre se inclinó para recibir su bolsa. —Necesito que vengas conmigo. Wilder . Fue una sonrisa fría. Ivan Daniels. señorita.C. ¿Podría entrar en un coche con un hombre extraño otra vez? Empujó el pensamiento alejándolo. El hombre era malo. Olía mal como si hubiera estado cerca de los muertos recientemente. Ella asintió dando las gracias cuando el hombre abrió la puerta para ella. — ¿Cuál es tu nombre?—Exclamó ella. Un trino de inquietud corrió por su espina. Es un placer conocerla. —El hombre puso una mano alrededor de su codo. Él conocía ese olor demasiado bien. —Él la tiene.No Tientes Al Gato . El hombre sonrió. Max estaba en la ventana y observaba el camión grande de madera en la calzada con la mujer marcada y un hombre un poco raro con ella. —Hubo un deslizamiento de tierra abajo. —Ivan. J.

Su pecho se oprimió. comenzó el viaje peligroso hacia la montaña. Erihn. Wilder . la lluvia y el coche estaba sustentando algo oscuro. El viento cambió y captó un olorcillo que no conocía. Pasó la sección donde el deslizamiento de tierra se había producido hacía algunos días. J. Apretó los dientes de nuevo. Fayne abrió los ojos en estrechas ranuras. Se había visto tan afectada incluso mientras había proclamado su inocencia. . Inclinando la cabeza hacia atrás.No Tientes Al Gato . El olor de los gases de escape y de barro. No podía permanecer allí ni un segundo más. El olor de la muerte. Eso era por lo que tenía que salir de la casa cuando sabía que venía una tormenta. La tierra estaba empapada hasta el punto en que la lluvia no tenía lugar para dónde ir. Miró hacia la montaña hasta la cima donde la casa de Jennifer se encontraba. Se quedó quieto. Supongo que no era su día.El Club de las Excomulgadas Capítulo Diez La lluvia comenzó en serio cuando Fayne llegó al pie de la montaña. Sería temerario salir en un aguacero cómo ése. Se detuvo debajo del puente I-70 para ajustarse el cuello de la chaqueta. No era que le importara ahora que ya estaba empapado hasta los huesos. que Erihn no se hubiera ido. cerró los ojos y aspiró el aire con olor a lluvia. Poniéndola en marcha. Sólo podía esperar cuando llegara a la casa. oscurecida por densas nubes. Apretó los labios y se acomodó en el asiento de su moto. maléfico. Apretó los dientes. El agua de lluvia corría por los lados de la carretera en corrientes constantes. Algo estaba terriblemente mal.C.Los Habitantes de Las Sombras III 156 Incluso el clima conspiraba contra él. ¿Sería realmente inocente? ¿Cómo podía saber cosas acerca de su raza cómo para haberlas escrito? ¿Sería su historia sobre el diario verdadera? Las ruedas de su moto se deslizaron sobre el pavimento mojado sacándolo de sus pensamientos.

Finalmente. Él llevó su moto al garaje y la apagó. — ¿Maxi? El niño hizo un gruñido inarticulado. El silencio no natural de la casa lo rodeó. El niño se sacudió y luego lentamente se volvió hacia él. J. y luego dio un suspiro. ¿Se reirían sus amigos si supieran que el gran were-gato Fayne estaba nervioso sobre el poder? Entró al pasillo y se sorprendió al descubrir a Max de pie en la sala de estar. —Max—habló en un tono más agudo de voz. tomando nota de los alrededores.Los Habitantes de Las Sombras III 157 .El Club de las Excomulgadas El agua corría en riachuelos numerosos sobre la tierra al descubierto. pero no olfateando ningún peligro. Su corazón latió fuertemente cuando vio sus ojos negros planos. Hizo una pausa. Se agachó más bajo en la moto. maldijo a medida que el clima impedía su progreso. — ¿Max? El niño no se movió. Su hijo se había quedado paralizado en la llama vacilante de una vela con una extraña expresión en su rostro. Dio la vuelta al interruptor de la pared. atento guiándose por la carretera y por las nubes. un espectáculo que conocía demasiado bien. por el lado de la casa hacia el punto más allá de la terraza en la parte trasera.C. su expresión era de ensueño. Interiormente. El poder estaba fuera. ríos de agua corrían colina abajo. El coche de Erihn permanecía estacionado en la entrada. con sus movimientos cautelosos. Wilder . Varias veces tuvo que sortear los escombros que ensuciaban la calle. No pasó nada. llegó al sendero de grava y un suspiro de alivio cuando la casa quedó a la vista. No demasiado y sabía que habría más deslizamientos. lanzándola por encima del manubrio de la bicicleta de montaña de Mac. si la lluvia continuaba. como si estuviera escuchando una música que nadie más podía oír. Junto a la calzada.No Tientes Al Gato . Pasos subieron desde el sótano. bañando la habitación de un resplandor dorado caliente. El niño no reaccionó cuando se puso en cuclillas a su lado. Sonrió. Abrió la puerta y entró al vestíbulo. y Fayne olió el perfume de Bliss antes de que ella llegara a la parte superior de las escaleras del sótano. Fayne bajó los escalones. Se bajó después de arrojar su chaqueta mojada. Varias velas encendidas estaban esparcidas por la habitación y un pequeño fuego ardía en la chimenea.

— ¿A qué hombre? —Al hombre que se la llevó. Vestía. corre escaleras arriba y ve si está en el dormitorio. — ¿Quién? —Él tiene a la mujer. — ¿Cuadros?—El miedo le cerró la garganta y apretó la mandíbula para evitar que un gruñido se le escapara. Él miró a Bliss y captó su expresión de sorpresa. Max levantó una mano. J. —Bliss.C.Los Habitantes de Las Sombras III 158 — ¿A qué mujer? . —Max. — ¿En un agujero? —Él viene por mí y está usando al pequeño hombre para que le ayude. Se le hizo un nudo en el estómago mientras luchaba por calmarse. Ella no respondió. —A la marcada… — ¿A la marcada?—Susurró él con el florecimiento del terror en su garganta. Tenía varias velas frescas en sus manos. puso un dedo en la mejilla fría de Fayne. Él se volvió hacia Max. Wilder .No Tientes Al Gato . Fayne frunció el ceño.El Club de las Excomulgadas —Él la tiene… Fayne tragó. pero oyó el ruido mientras dejaba caer las velas en la mesa del vestíbulo. ¿dónde está la mujer marcada? —En un agujero. Sus zapatos de piel hicieron ruido al golpear las baldosas del suelo mientras corría por las escaleras. y dibujó la forma de la cicatriz de Erihn.

El Club de las Excomulgadas — ¿Quieres decir de cuadros? Bliss apareció en el arco sin aliento. Señaló al gran ventanal frente a los acantilados del norte. Max? Max salió de los brazos de Fayne y subió los peldaños hacia el comedor. Creo que está en problemas… El muchacho se mordió el labio que temblaba un poco. —Cuadros rojos y negros y un camión verde. El J. — ¿No estás herido? Fayne abrazó al niño. —No. Necesito saber dónde está Erihn. Ella se fue con él. no estoy herido. Max. —Ella está ahí. —Está en un agujero. — ¿Dónde está. El corazón de Fayne se oprimió.Los Habitantes de Las Sombras III 159 . —Se ha ido. en un agujero. —Max parpadeó como si despertara de un sueño profundo.C. Wilder . —Max frunció el ceño. Él agarró una vela y siguió a su hijo a la sombría habitación para mirar por la ventana. La oscuridad estaba cayendo y densas nubes oscurecían el acantilado. — ¿Qué pasó. hijo? ¿Qué pasó con la mujer marcada? —El hombre llegó a la puerta y le dijo que estabas herido. Él dijo que la llevaría contigo. — ¿Qué quiere decir con un agujero? Él se encogió de hombros. — ¿En una cueva? El niño asintió.No Tientes Al Gato . Eso fue lo que el hombre le dijo. —Cree que estás lastimado.

Tenía que moverse rápidamente.El Club de las Excomulgadas corazón de Fayne cayó a su estómago. Poco a poco levantó una mano a sus labios. La temperatura caía rápidamente. Max. mientras abrazaba al fuego violeta y desataba a su bestia. La familiar oscuridad se cerró alrededor de él cuando cerró la puerta. Ella escupió sangre por la boca y con cuidado se puso de pie. frotándose los nudillos mientras observaba la lluvia. Corriendo hacia las puertas francesas. —Siento haberte golpeado. Fayne se volvió hacia el pico norte.No Tientes Al Gato . Tenías que dejar de gritar.Los Habitantes de Las Sombras III 160 . pero se negó a ceder a él. Tengo que ir a recogerla y traerla de vuelta. ¿Cuál de los dos males sería peor? J. Fayne lanzó una mirada a Bliss y ella asintió de manera imperceptible. La cueva estaba fuertemente inclinada hacia el vientre de la montaña. Un gesto se dibujó en sus labios. sería tan bueno como estar muerta. Wilder . hizo una mueca cuando la lluvia helada golpeó su piel desnuda. Si tenía un episodio ahora. Ivan se levantó en la boca de la cueva. Parpadeaba en la oscuridad en el borde de su conciencia. Cerró los ojos. A su derecha estaba la empalagosa oscuridad y. y con ese tiempo ella no duraría mucho tiempo ahí. a su izquierda. Abriendo las puertas. ¿Puedes quedarte aquí y cuidar de Bliss por mí? La cabeza de Max apuntó a un lado. El piso de tierra de la estrecha cueva estaba frío y húmedo debajo de ella y el olor a lodo y moho llenó su nariz. con la realidad alejándose. se despojó de su ropa mientras se iba. Sonrió su agradecimiento y dejó caer un rápido beso en la frente de su hijo.C. y su expresión se volvió distante. ***** Erihn saboreó la sangre cuando cayó al suelo. Miró hacia atrás a Bliss a la luz de la vela mientras ella envolvía a su hijo en sus brazos. Su mirada se encontró con la suya mientras recogía al niño. con dos faroles a sus pies. Ella asintió y entró a la sala para quedar fuera de su vista. —Está bien. —Puedo oír sus gritos—susurró él. pero tenía que hacerlo. estaba Ivan.

Ella salió corriendo.C. —comenzó ella. Si escribes un libro en el que el hombre se case con la mujer.No Tientes Al Gato . Ivan?—Ella contuvo el aliento esperando su respuesta. —La amo tanto. Ivan? Cuidadosamente. Es por eso que tenía que encontrarte. Él estaba loco. ¿Qué habría querido decir? ¿Habría él matado a alguien? —Con mi esposa. ¿Qué les pasaba a los locos hoy en día? ¿Sería la luna llena? Primero Fayne pensaba que era un were-gato. Mary. y ahora esto. —No debería haber gritado. Ella soltó el aliento que había estado sosteniendo. —No lo sé a ciencia cierta. Erihn puso su mano sobre la pared fría para mantener el equilibrio. — ¿Por qué necesitas mi ayuda? —Necesito traerla de vuelta a mí. Tenía que conseguir que dejara de gritar.—dijo Ivan finalmente. pero al menos estaba seca y lejos del suelo. Seguía yendo y viniendo. convirtiendo el suelo en barro y caminar era un asunto peligroso.. Así que no estaba muerta.Los Habitantes de Las Sombras III 161 — ¿A quién le estás hablando. Él frunció el ceño. con su lengua cada vez insensible donde se la había mordido. . El agua de lluvia corría por la boca de la cueva y aterrizaba en la parte más baja de la misma. Ella tragó. — ¿Dónde está Mary ahora. J. —No veo cómo voy a ayudarte. Creí que nunca se detendría. —Ella ama tus libros y los lee todo el tiempo. Un hilo estrecho se estaba convirtiendo rápidamente en un pequeño arroyo. Wilder .. —Ella no debería haber gritado tanto. que se separan y la mujer se da cuenta de que cometió un error y vuelven a estar juntos. ella volverá a mí. ella comenzó a ir a la parte superior de la cueva. —Ivan se volvió. Erihn se congeló. Necesito tu ayuda para llevarla a casa otra vez. Erihn se sentó en una pieza estrecha con una plana roca.El Club de las Excomulgadas —Lo siento—murmuró ella. Hacía frío.

—Ella no lo tiene—dijo Ivan.. Wilder .. la figura estaba envuelta en un manto negro empapado. y destruiste mi hermosa casa y a mi bella esposa. haciendo que por poco terminara mordiéndose la lengua otra vez. se quedaría con Ivan sobre ese hombre. —Escribí algunas preciosas cartas. centrándose en Ivan. —Tú eres el autor de la carta—balbuceó ella. Ella se quedó sin aliento. Trató de evitar sus manos. ¡Ella está muerta a causa de ti! Ella gritó cuando él la empujó lejos. —Ella me dejó a causa de esos estúpidos were-gatos sobre los que escribiste. Ella se puso en pie con sus rodillas protestando y con el espeso barro chupándose sus zapatos. con su mano vendada profundamente metida en el torrente de agua lodosa. Ivan se pavoneó. Me dejó porque quería a un joven hombre más viril. El hombre fantasmal la miró y ella se estremeció bajo su fría mirada. pero la atrapó de la manga y tiró de ella a sus pies. Sus ojos helados tiraron encima de ella. Todo esto es tu culpa. Su piel brillaba en un extraño color blanco a la luz de la linterna.No Tientes Al Gato . Había algo familiar en él. —Me dejó por ti. Delgada y angulosa. Ella se sorprendió cuando Ivan negó antes de que el hombre le dijera algo. si tenía elección. —Sus palabras se desvanecieron cuando una sombra salió de la lluvia y a la boca de la cueva. Edwards cree que usted tiene aquí una especie de diario de su familia y lo quiere de regreso. El Sr. El recién llegado se echó la capucha hacia atrás. Ella sabía que. Se deslizó sobre sus rodillas. ¿verdad? Ella se ahogó por la bilis quemándole la parte de atrás de su garganta. Erihn gritó cuando él se abalanzó sobre ella.C. — ¡Eres una mala influencia moral sobre tus lectores! Les enseñas a anhelar la depravación. —Le dio una sacudida fuerte. —Q-q-¿qué quiere?—Balbuceó ella. El albino irradiaba bastante maldad.El Club de las Excomulgadas — ¡Tiene que funcionar!—Gritó Ivan y tropezó con ella. J. —Un libro.Los Habitantes de Las Sombras III 162 . —Tú. Sentía como si miles de dedos fríos se asomaran a su piel a la vez. Era el hombre albino de afuera de la tienda.

La sangre salió a borbotones de la herida abierta y de su boca. Wilder . —Ella estaba preparándose para irse. Sus labios no se movían. causando que las palabras sonaran ahogadas. su mano salió. Miró al albino de nuevo. —No está aquí. Puso su mano en la pared para mantener el equilibrio mientras su estómago se revolvía. Ivan aún colgaba de la delgada mano del hombre como una marioneta. Asumí que estaría allí. Ella se volvió hacia la cara de la cueva y a su torturador nuevo. obligándola a tropezar alejándose antes de que el líquido caliente la salpicara. vio los finos dedos del albino sujetando alrededor de las cuerdas vocales de Ivan y tocándolas como cuerdas de guitarra. tomando a Ivan de alrededor del cuello. En cuestión de minutos. obligándola a tomar una roca que sobresalía de la pared para quedar en posición vertical. Ella se estremeció mientras su mirada se iba a Iván. A través de la herida en su cuello. El agua que salpicaba a su alrededor a raudales era cada vez mayor. Sus pies se deslizaron en el grueso barro.El Club de las Excomulgadas ¿El diario? ¿Y qué quería él con el diario? Erihn negó.No Tientes Al Gato . Erihn gritó cuando sus dedos se hundieron en la garganta de Ivan. y tenía la bolsa en la mano. el barro la dejó en libertad con un sonido de sorbido repugnante. —Señaló el agua. Ivan luchó contra los dedos sosteniéndolo quieto. —Tenemos que salir de aquí. —Las palabras salieron destrozadas. — ¿Cómo iba yo a saberlo? Pensé que estaría en su bolsa—protestó él. según salían de la boca de Ivan. A regañadientes. Está en la casa. Ella echó un vistazo a la elevación del nivel del agua. El hombre más pequeño movió la cabeza de nuevo. —Quiero el diario. y se hundió con su parte trasera. Los labios del albino se fruncieron en una mueca silenciosa. Ya la mitad del suelo estaba bajo el agua. Los ojos del recién llegado se redujeron a puntitos helados. J. —Vamos a morir si nos quedamos aquí por más tiempo. En cuestión de segundos. Erihn se atragantó y se apartó de la horrible vista. levantando el hombre más pequeño de sus pies.Los Habitantes de Las Sombras III 163 . con sus ojos lentamente como cristales mientras su vida se desvanecía. había vaciado su escaso contenido. En un abrir y cerrar de ojos. estarían en serios problemas si no salían de esa cueva.C.

—Vamos. Una serie de gruñidos llenaron la cueva. El torrente se estaba convirtiendo rápidamente en un río. no te haré daño. Ella se estremeció al oír la sobrenatural voz. ¿Tenemos que ser tan desagradables? Erihn gritó cuando el torrente de agua se derramó sobre sus pies. La luz de la linterna se reflejó en el collar de amatista que llevaba. captando la atención del albino. Ninguno de los dos era una buena elección.No Tientes Al Gato . Una sonrisa fantasmal apareció en sus labios y sus ojos se agrandaron mientras Erihn divisaba lo que parecían dientes de vampiro. —Ahora. y ésta no la quería tener que hacer. Wilder . ¿Qué diablos era? La repulsión se metió debajo de su piel. —Creo que tienes algo mío. Ella se volteó.El Club de las Excomulgadas —Si me das el diario. —Por fin. pero con una. con sus ojos dorados brillando a la luz.Los Habitantes de Las Sombras III 164 . sacándola de balance. El gato chilló. Se detuvo cuando una sombra apareció. Fayne—entonó el Ivan-títere. con su descontento evidente. La tierra empapó sus arruinadas zapatillas y comenzó a dar paso. El gato emitió un gruñido. —Nos encontramos de nuevo. El agua J. deslizándose en el barro con casi cada paso que daba. cayendo al río recién formado. y con el agua lamiéndole los tobillos.C. chica—entonó el títere Ivan. Ella trató de agarrarse de la salvaje pared y falló. —Puedes tener el diario—gritó ella por encima del ruido sordo de la creciente agua. Una gran puma apareció en la boca de la cueva. ella podría sobrevivir. El otro la iba a matar con seguridad. Ella avanzó hacia la boca de la cueva. —Tenemos que salir de aquí ahora. ¿Fayne? Erihn frunció el ceño al gato. Erihn miró el aumento del agua y al albino. Todo se reducía siempre a la toma de decisiones.

La fuerza del agua crecía y minaba el frío de su fuerza. Debajo de su trasero. Por encima de ella el albino y el gato estaban mirándose con recelo. Fayne—gritó el títere de Ivan. El gato se detuvo y se volvió hacia el hombre claramente indeciso. 165 J. tratando de encontrar algo de qué aferrarse. Dio un grito ensordecedor que rebotó en las paredes de la cueva antes de ser tragado por el ruido del río de agua de lluvia. tirando de su cabeza fuera del agua. con los dedos entumecidos no podía retener su agarre. El gato le dio la espalda al albino y avanzó poco a poco en su camino hacia ella. Tratando de agarrarse de la pared.. pequeños palos y ramas. Tosiendo. Ella gritó cuando la fuerza del agua la golpeó contra una grieta en la pared de roca.. La oscuridad era completa. —N-n-noooo—gimió ella. parpadeó con el lodo en sus ojos y miró a su alrededor. pero no sirvió de nada. ¡No. Sin previo aviso. luego miró al albino. envolvió sus manos alrededor de ella. la roca pasó debajo de las manos de Erihn y ella dio un grito con su garganta. mientras un grito se encerraba en su garganta. Una gran rama le golpeó la rodilla. casi enviándola al agua otra vez. A qué distancia estaría de la boca de la cueva no lo sabía.El Club de las Excomulgadas helada se envolvió alrededor de su cuerpo y la arrojó hacia la oscuridad en el vientre de la cueva. No llores. Escombros en el agua. Se sacudió violentamente. —Uno sólo puede esperar que tu hijo no viva para lamentarlo. como si la montaña tuviera indigestión. El terror la golpeó al darse cuenta de que podría terminar enterrada viva si algo no sucedía pronto.C. atrapándola en el lugar. Wilder . Algo se deslizó en el borde de su conciencia.. —Has hecho tu elección. Su mano tropezó con un objeto grande. la rodeó y chupó hacia bajo. El gato la miró. El agua turbia la arrancó de su inestable su posición. Desesperada. no podía ver nada.Los Habitantes de Las Sombras III . Ella envolvió su mano alrededor de una roca que sobresalía de la pared..No Tientes Al Gato . Una risa peculiar llenó la cueva. no. Ella luchó con sus rodillas para ponerse de pie. no!. apuñalaron su piel cuando el lodo se arremolinó junto a ella. sintió una extraña sensación de ruido.

Estoy aquí con ustedes. De nada. Golpeó la roca y. Erihn miró hacia arriba. se sostuvo. J. Suave y alto. Max—suspiró ella. Gruñó cuando algo asomó en su estómago. Erihn se estiró y echó el brazo encima del borde de la cornisa. tenía que salir de ese lodo e ir a la tierra seca. Ella movió su rodilla a su alrededor y sacudió un brazo sobre su cabeza. — ¿Quién.No Tientes Al Gato ..El Club de las Excomulgadas Frenética.C. casi tocándola en su santuario. — ¿Quién eres tú? Mi nombre es Max. . No podía ver nada por encima de ella. Trepa. —Gracias.Los Habitantes de Las Sombras III 166 Sí. Debía haberse golpeado en algo. era la voz de un niño. En ese momento. — ¿Qué alcanzaré? Una orilla.. No te dejaré sola. — ¿Max? ¿El hijo de Fayne? Erihn negó. Wilder . — ¿Cómo haces eso? ¿Hacer qué? Reuniendo lo último de su fuerza. yendo alrededor con la mano enroscada en torno a una pequeña protuberancia. si se te ocurre alguna manera de sacarme de esto—murmuró ella tratando de mover sus piernas debajo de ella. Erihn miró a su alrededor por el dueño de la voz. —Bien Max.

Tragó una bocanada enorme de aire cuando sus dedos golpearon pelaje. estaba acabada. —Gracias—susurró ella. tal vez. ¿Me harías un favor? Dile a papá que lo amo. Algo grande en el agua golpeó la mitad de su muslo. Gracias. Ella empezó a caer de nuevo al agua. —Sus piernas colgaban sobre la orilla cuando el desastre ocurrió. y no había manera de que tuviera éxito de nuevo en el agua. luchó por su aliento. Wilder . Estaba casi sin fuerzas.No Tientes Al Gato . meciendo su cuerpo de su inestable posición. —Sí.C. De nada. El gato le soltó el brazo y se dejó caer junto a su ella. El dolor se acumuló en su cuerpo y luchó por dominar su pánico. apoyando las manos libres en la repisa y luchó por salir de la misma. ¡Señora! Ella resbaló deteniendo con un dolor en el brazo. Ella bufó mientras se arrastraba por el borde.El Club de las Excomulgadas —Hablar conmigo en mi cabeza así. Garras la alcanzaron.Los Habitantes de Las Sombras III 167 Erihn se agitó desesperadamente sin saber si se caería esta vez. —Es fácil para ti. amenazando enviarla dando volteretas en el agua. hundiéndose en la parte trasera de su chaqueta. ¿Estás bien ahora? Ella le dio una sonrisa débil. Su mano se enroscó en su cuello mientras el borde se desplomaba debajo de su estómago. J. lastimando su piel. Es muy fácil. bañando con lengua caliente su rostro. Ella se mordió el labio. . con un grito en los labios. Max. Cayendo de bruces en la cornisa. Gritos llenaron la cueva mientras dientes afilados pasaban a través de su chaqueta y a la carne de su brazo. Las lágrimas picaron sus ojos mientras Erihn pasaba su brazo alrededor de su cuello.

esta vez obligándola a moverse. — ¿Max? Silencio. Poco a poco. —El gato se asustó cuando ella agarró por su espalda la chaqueta y tiró ella a lo largo de la cornisa. ella se deslizó fuera de la cornisa y al suelo fangoso. —Ella se volvió y luchó con sus rodillas. condenatoria. Ella se estremeció y permitió entonces que el gato se la llevara a la lluvia. varios arañazos y heridas profundas estaban a largo pinchazos marcando su piel. con el gato delante de ella a la cabeza. En algunos puntos. con escalofríos recorriendo su cuerpo. Ella desvió la mirada y en su lugar miró su brazo.El Club de las Excomulgadas —Yo.. El gato le lamió la mejilla. jadeante. mezclándose con la lluvia de granizo. No tenía idea de donde estaba la casa o cuán lejos estaban de ella.C. la luz tenue del farol dorado fue la cosa más hermosa que jamás había visto. Sus ojos vidriosos le devolvieron la mirada acusadora. Con cautela. J. antes de caer. Justo fuera de la boca de la cueva. Incapaz de contenerse. La repisa se desvaneció en la nada. miró a Ivan. La chaqueta de Jennifer estaba destrozada y a través de las mangas. —Espera un minuto.. Lo único que sabía era que estaba exhausta. y el gato saltó sin esfuerzo a los escasos restos de suelo. Erihn se vio obligada a arrastrarse a lo largo de su vientre. El gato tiró de nuevo. Su brazo estaba cubierto ya con sangre y más manaba de sus heridas. —Déjame adivinar—ella arrastró las palabras por su garganta. Ivan estaba en un montón sangriento sin vida. sacudiendo su conciencia. con su ciega mirada hacia arriba a los cielos.No Tientes Al Gato . Él le agarró la manga destrozada de su chaqueta y le dio un suave tirón. Wilder . La lluvia aún caía sobre las hojas y no había señales del albino. hicieron su camino de regreso a lo largo del borde de la boca de la cueva. Erihn se puso de pie y se tambaleó hasta la boca de la cueva.Los Habitantes de Las Sombras III 168 . Cuando hubo una curva. congelada y la temperatura estaba bajando rápidamente. —Es hora de irse. Ella cerró los ojos por un segundo para conseguir orientarse. Él le pasaba la lengua por la mejilla de vez en cuando para alentarla a seguir adelante.

Era un viaje terrible. y ella sollozó al momento en que cayó en él. —Erihn. —La acunó contra su pecho. Ella se despertó cuando Fayne la levantó del suelo. —Sí. Se abrieron paso por la resistente montaña. — ¿F-F-Fayne? Él se rió entre dientes. —Yo te hice daño esta vez… 169 J. —No hiciste esto—dijo él en voz baja. La recogió y la ayudó a llenar la bañera. —Tenemos que conseguir calentarte. y ella se tensó cuando el agua caliente le tocó la carne helada. Bueno. y pensó que jamás se había visto tan perseguida. amor. la tierra empapada había entrado por sus zapatos y ella se deslizó a bastante distancia de su parte trasera. Su brazo palpitaba y ella se apoyó en el lateral.No Tientes Al Gato . avanzando para encontrar un camino. Miró hacia la cama. luego regresaba con ella para darle un empujón a lo largo. si bien no se había sentido cómodo por lo menos ella no había caminado todo el camino. durante el ascenso. con expresión preocupada. Una vez. Los dientes de ella castañeteaban con violencia mientras la podía en la cómoda y eficientemente la desnudaba.El Club de las Excomulgadas Entraron al bosque y se movieron sigilosamente más y más en la espesura. —Ella se sorprendió al escuchar sus palabras al hablar. con su respiración silbando entre dientes. Ella se estremeció y trató de abrir los ojos y mantenerlos abiertos. pero no había nada que el gato pudiera hacer por ella. y se desplomó en un montón sobre la alfombra.Los Habitantes de Las Sombras III . pero fue incapaz de concentrarse en él. El gato la llevó a la puerta del sótano. Wilder . Ella se estaba atrasando mucho. Su mirada se encontró con la suya. Sus ojos se cerraron y ella se deslizó en un ligero dormitar. Soy yo.C. Se obligó a mantener los ojos abiertos y se encontró con Fayne mirando su brazo. pero estaba demasiado lejos. Él se abría camino. Se sintió como una eternidad antes de llegar a la casa. siempre en espiral hacia abajo de la montaña. —Parezco mantenerme haciéndome daño.

Lo que decía no tenía sentido. —Él la recogió y la llevó de nuevo a la habitación. Ella cerró los ojos mientras él le lavaba la mugre de su cuerpo. Había algo en su hijo. Se suponía que debería decirle algo a Fayne. dirigió su atención a sus heridas. Ella arrugó su cara.C. —No estuviste allí—murmuró ella. Ella bostezó mientras él acomodaba las vendas en su sitio. —Te juro que nadie te hará daño de nuevo. La ayudó con un par de pantalones color púrpura y un gran suéter blanco. Wilder . pero estaba demasiado aletargada para ayudarlo.No Tientes Al Gato . pero no podía recordar.El Club de las Excomulgadas Ella frunció el ceño. la levantó. J. pero no pudo conseguir un control sobre ello. —Tienes suerte de que tenga un montón de vendas por aquí por Max.Los Habitantes de Las Sombras III 170 . La dejó sobre la cómoda de nuevo y le dio unas palmaditas para secarla de arriba a abajo antes de vestirla. vamos a limpiarte.. Fayne asintió con expresión sobria. y ella no pudo resistirse a acurrucarse contra su pecho. —Lo vio mientras él ponía una gasa alrededor la herida de su brazo. Max. A Erihn sólo le hubiera gustado tener la energía para mostrarle lo mucho que apreciaba sus atenciones. y ella suspiró por sus deliciosas atenciones. — ¿De qué estás hablando?—Ella estaba tan agotada que todo lo que quería hacer era acostarse por un tiempo.. Él le enjuagó la suciedad de su pelo. Erihn frunció el ceño. —Erihn—Fayne tomó su mano sana atrayendo su atención a él. Cuando terminó. —A la cama conmigo. Él siempre se golpea. Ella debía haberse golpeado la cabeza. Después de haber logrado ponerle calcetines gruesos en sus pies. —Parece que estamos haciendo un hábito de esto. —Vamos. tratando de recordar qué era lo que había sucedido exactamente.

Los Habitantes de Las Sombras III 171 .El Club de las Excomulgadas Ella suspiró de placer cuando él la metió en su enorme cama. J. y olían a él. Ella se acurrucó con el calor de la colcha.C.No Tientes Al Gato . Wilder . Las sábanas eran de seda. y apenas sintió el beso en la sien antes de perderse en el sueño.

Una gran ira salía de su postura tensa. vestido sólo con pantalones vaqueros. Se quedó sin aliento en la garganta. La puerta de roble con marcas estaba cerrada con clavos y recubierta con la sangre de arañazos estaba abierta. Ni resentimiento. Y se dirigió directamente a una pesadilla. Ella miró por la habitación para ver lo que él estaba viendo. Sus puños estaban cerrados. libre.El Club de las Excomulgadas Capítulo Once Ella estaba en el sótano otra vez. fría y la humedad corrían por las paredes combinaban en una prisión macabra. Ella no sintió rabia. fornido de pelo negro estaba parado frente a la chimenea mirando las llamas... un niño. Ni miedo. Su miserable tarima húmeda. Estaba de pie a su derecha.. lo que le permitía ver cada pulgada de espacio húmedo.C. Los miembros de él estaban atados con cadenas grandes ancladas al piso. J. Ella se sentía. con los nudillos blancos. Junto a él sentado. estaba el albino en una silla de respaldo recto y en su regazo. un rayo dorado de luz se filtraba por ella. El sótano estaba bien iluminado. Sólo podía ser Max. Un hombre alto. La primera persona que vio fue a Fayne.Los Habitantes de Las Sombras III 172 . Erihn se paró en los escalones del sótano de tierra que se había convertido casi en su tumba. Chapman estaba en un escalón arriba en la escalera. con la mirada lastimosa mientras miraba hacia ella. Wilder . Erihn respiró hondo y salió a la luz. Ella se apartó del patético hombre y continuó su viaje hacia arriba. con su cabello húmedo y rizado sobre los hombros. Ella parpadeó.No Tientes Al Gato . Se puso de pie en el arco que daba al salón de Jennifer.

como si su alma se hubiera ido y sólo quedara la cáscara de su cuerpo. Sin decir nada llegó a su lado y luego se volvió hacia el albino. Ella palideció. dio unos pocos pasos hacia Fayne. —Estoy tan contento de que te hayas unido a nosotros. Manteniendo un ojo avizor sobre él. J. Con un tirón muscular en la mandíbula. —Ven a mí. — ¿Te gustaría vivir en la mente de un loco?—Gruñó Fayne. Habla a través de Max—dijo Fayne. Estaba a punto de enviar a nuestro amigo Fayne por ti allá abajo. —Qué tierno—dijo. Ella miró del albino a Fayne. Se tranquilizó cuando los dedos Fayne se envolvieron alrededor de ella. Ella se lamió los labios. se apretó. vacía. El latido del corazón de ella se aceleró mientras los tonos infantiles del niño sonaron. —No parece que Max lo goce. El albino sonrió y le dio un guiño cordial. y ella vio con horror como el niño tiraba desde debajo de la presión. Wilder . Era la voz de la cueva. —Erihn—La voz de Fayne era baja. mi querida. así como un bicho raro. Su mano. sólo que un poco más alta. Edward es mudo.El Club de las Excomulgadas La expresión del niño era hueca.C.No Tientes Al Gato . Sus caninos brillaron. Ella miró nerviosamente al albino que se limitó a sonreír y le mostró los dientes. — ¿Cómo hace eso? —Max es telepático. cuya expresión era pedregosa con los ojos oscuros. con su mirada sin dejar nunca al albino. Erihn se volvió.Los Habitantes de Las Sombras III 173 . — ¿Qué está pasando?—Su voz era ronca y su garganta le dolía por el esfuerzo en la cueva. Max se sacudió. sujeta en el hombro de Max.

. pero el hombre de pelo oscuro había fallado. Algo estaba pasando que ella no entendía. Erihn… Todo iba de nuevo al diario. — Independientemente de si Max lo disfruta. ¿Si Mac tuviera alguna pistola? A tientas. arrastrando su bolso desde atrás del asiento al del conductor. ¿Siquiera sabía cómo cargar una. aquí a mi lado se quedará.C. —Ella hablaba en voz baja. corrió a su coche y abrió la puerta. ¿Quién sería él y como estaba en esto metido? Tal vez Fayne podría sujetarlo y ella podría golpear al otro en la cabeza. —Palos y piedras.. Es probablemente mejor que no me molestes. ¿Podría Fayne vencerlo? El albino no parecía tan fuerte. — ¿Podrías ser tan amable en recuperarlo?—La voz de Max era plana. —Maldita sea—dijo entre dientes. Corrió por el pasillo hasta la puerta principal. ¿Qué era tan importante sobre el diario que la gente mataría por él? Era una obra de ficción. ¿o no? Ciertamente aparecían vampiros que eran lo suficientemente reales. —En mi coche—gruñó ella. Necesitaba un arma de fuego. y sus dedos se cerraron alrededor de su mano. El corazón le hacía un ruido sordo. Fayne. — ¿Dónde está el diario. mientras yo sostengo a lo que más deseas—el niño dejó salir. si la tuviera? No.No Tientes Al Gato . Ella echó un vistazo a Fayne y asintió imperceptiblemente. Erihn? Erihn miró el perfil de Fayne para ver que seguía mirando fijamente al albino. fue en busca de su bolso. ¿Qué debía hacer? Agarró una chaqueta de la percha y se escapó a la noche. mientras metía los pies en un par de botas de montaña. Wilder . o este hombre necesitaba un ortodoncista para que le diera una buena mordida.Los Habitantes de Las Sombras III 174 . O eso.El Club de las Excomulgadas —Lo hice. A menos que hagas aparecer el diario. El aguanieve le picó en la piel. Le soltó la mano y le dio al albino un amplio margen mientras correteaba por las escaleras. J.

C. Cuadrando los hombros. Un trueno la hizo saltar. ¿No?—Dijo Max.El Club de las Excomulgadas Su aliento silbó entre sus dientes apretados mientras sus dedos encontraban la vieja caja. vio un tronco de carnicero llena de cuchillos. El aguanieve fue disminuyendo mientras corría a la casa. —El albino indicó al hombre de pelo oscuro. Wilder . Erihn lo miró y vio que podía verla a través del arco. Un rayo brillante le llamó la atención y algo de color claro en la terraza le llamó la atención. — ¿Y nosotros?—Preguntó con valentía en busca del ojo del albino. Erihn la liberó después sacudió su mano para romper la conexión. —Dáselo a Miles aquí. Erihn tragó. Tomó uno.No Tientes Al Gato . inmóvil. vio a la pequeña mujer rubia. y le dio a Fayne una pequeña sonrisa. —Ella no era de ninguna utilidad para mí. y se preguntó si ella le habría dado la llave para mantenerla viva. con la cabeza cortada de su cuerpo. Ella frunció el ceño. —Encantador. — ¿Por qué la mataste?—Miró la caja. —Los cuchillos no tendrán ningún efecto en mí. —No te preocupes—La voz de Max fue un hilo. con sus pies deslizándose sobre el suelo cubierto de hielo. — ¿Es éste el libro?—preguntó Edward a través de Max. Con un segundo flash de luz. —Sí.Los Habitantes de Las Sombras III 175 . su mirada oscura no miró a la suya. La sacó de la bolsa y la metió debajo de su abrigo. entró a la sala de estar. — Exactamente ¿Qué uso tenemos? J. ahora segura en las manos de Miles. Colgó el abrigo y las botas y se fue de puntillas a la cocina. Erihn patinó en los azulejos mientras la cerraba de golpe. Un escalofrío agitó su brazo cuando él agarró el extremo opuesto de la caja. Las velas estaban encendidas por todo el piso de abajo constituido por una luz por la puerta abierta. Ella se movió hacia el hombre que se apartó de la chimenea para aceptar la caja. Mirando a su alrededor.

—No lo sabes. es un obstáculo. —Bueno. Tengo un gran aprecio por la belleza. especialmente por lo que no es lo que parece. con una sensación de pánico aflorando en su pecho. por supuesto. el niño tiene sus usos. En realidad. J. Wilder . —Él no es de ninguna utilidad. piel pálida y manto negro. Edward echó atrás la cabeza como si fuera a reír. —Tu amante te ha estado engañando. ¿Sería lo que parecía ser? —Fayne es harina de otro costal—dijo Max. —No—dijo Fayne. era un vampiro de los libros de texto.No Tientes Al Gato . — ¡Me estás tomando el pelo! Escribió acerca de tu raza ¿Y no sabe el monstruo qué eres? Erihn miró nerviosamente a Fayne y luego de vuelta al albino. Y tú. ¿Cómo se siente haber sido seducida por un were-gato? ¿La criatura mítica de tu novela? Eso era todo.C. mi querida. ¿Qué diablos era él? Por las apariencias externas. ¿Cómo sabía lo que había pasado entre ellos? Ella negó. — ¿Por qué? La expresión del albino fue curiosa. Escalofríos le recorrieron la espalda mientras el vampiro negaba con la cabeza. ¿verdad? —Ella no sabe nada—gruñó Fayne. completo con colmillos. eres hermosa con todo y cicatriz. todos estaban locos. sólo que el sonido provino de la boca del niño en su lugar.Los Habitantes de Las Sombras III 176 . — ¿Por qué?—Ella redujo sus ojos. sus colmillos brillaron. Erihn frunció el ceño.El Club de las Excomulgadas El albino sonrió. querida.

En un momento estuvo allí. Cerró los ojos y se quedó quieto y en silencio. Las ganas de gritar comenzaron a crecer.Los Habitantes de Las Sombras III 177 . Erihn cerró una mano sobre su corazón mientras un fuego increíble ámbar parpadeaba ante sus ojos. paralizada. El albino asintió en dirección a Fayne. Erihn miró los ojos dorados.El Club de las Excomulgadas —Los were-gatos no existen—afirmó ella. Era el animal que Fayne había afirmado que era suyo. inquieto. Edward movió su mano y apretó el cuello del niño. Max gritó mientras los dedos se apretaban. al siguiente ya no estaba y un gato estaba en su lugar. Erihn tembló cuando la extraña energía se desvaneció. Realmente era un were-gato. Su forma se desvaneció. —Lo siento—susurró él. —No sé cuántas veces tengo que decir esto pero son un producto de la imaginación de alguien. Un poder especial comenzó a llenar la sala. ¿Se iría a desmayar? —Detente—gruñó Fayne. ante sus propios ojos. un sonido natural que le puso los pelos de punta en la nuca. ¿podrías mostrarle a la señorita que no estamos todos locos? Fayne gruñó. suave como una brisa fría en su piel. J. él se evaporó.C. el mismo animal que le había salvado la vida en la cueva. Fayne la alcanzó y ella dio un paso hacia él. Entonces. Ella se quedó sin aliento. —Fayne. se hizo transparente mientras la sombra de un gato comenzó a tomar forma. Wilder . con la sensación momentánea de agujas heladas punzantes en su piel que la dejó sin aliento. —Podía romperlo por la mitad con tanta facilidad—cantó Max. Era el puma. —No—le espetó él. Él se apartó.No Tientes Al Gato . Sus ojos brillaron con una luz parpadeante dorada. dejándola con un sentimiento nervioso. Las yemas de sus dedos se rozaron.

— ¿Qué eres?—Exclamó ella. no están bien en cautiverio. Ya ves. Ella dijo lo primero que se le vino a la mente. Los were-gatos son muy raros y tu amante se vendería por un precio alto en el mercado negro. Él sonrió. —Te encargarás de él. —De hecho. con la caja que contenía el diario bajo el brazo.El Club de las Excomulgadas — ¿Qué te parece. El albino se volvió y miró a Miles. ¿cómo? J. —No lo creo. — La confianza es muy apreciada. y se agarró a la parte trasera de una silla. — ¿Qué pasará ahora? —Miles se está llevando el libro a un lugar seguro. ¿No le creíste a Fayne tampoco? Eso es muy malo. — ¿No lo has averiguado todavía? Y yo que pensé que eras una chica inteligente. —Él negó. Wilder . él asintió y Miles salió de la habitación. y yo me encargaré de tu amante. Erihn oyó abrirse la puerta principal. Soy un vampiro. Los ojos de Erihn se estrecharon. —Estás bromeando—dijo entre dientes. después cerrarse.C. Rara vez valen la pena.No Tientes Al Gato . mi querida… Erihn retrocedió con horror y se rió. Después de un momento de silencio. ya que no se pueden domesticar. —Impresionante… El albino sonrió. Sus rodillas temblaban. sobre todo porque son casi imposibles de alcanzar y aún más difíciles mantener. querida? Erihn giró la mirada del gato al albino. Sus poderes son legendarios en demanda.Los Habitantes de Las Sombras III 178 . lo es.

Sus manos temblaban por el esfuerzo que le costaba contener su ira.El Club de las Excomulgadas —Matándolo. El amor y la confianza. De los muertos. Ella vio el amor brillar en lo más profundo de sus ojos dorados. ¿Podría él tomar a un vampiro? Saltó al sentir la negra punta de su cola doblarse alrededor de su tobillo en una íntima estocada. J.C. aunque no creo que él esté de acuerdo contigo—dijo Erihn con valentía. Serías un vampiro hermoso. —Eso está por verse—replicó ella.No Tientes Al Gato . algo envuelto en la oscuridad. ¿Vas a dejarlo aquí conmigo? —Mi palabra. Eres un poco Pollyanna. un regalo eterno de belleza… Erihn miró a Fayne sólo para ver que sus ojos estaban fijos en algo afuera de la ventana. —Y Max. — ¿Estás tan seguro de que lo podrás matar?—Mentalmente ella estaba revolviendo una manera de salir de ese lío. todo estaba perdido. no. sin sacar nada que les pudiera ayudar. ¿O tal vez de los no-muertos? Ahora ése es un pensamiento.Los Habitantes de Las Sombras III 179 . un were-gato no puede competir con un vampiro… Fayne se volvió y la miró. por supuesto. ¿no? El albino la miró. —A menos que decida hacerte una de ellos. —Mi amor. —El hizo una pausa. Necesitaba pensar con claridad y conseguir alejar a Max de él. Erihn reprimió el impulso de gruñir. ¿verdad? El niño se va conmigo y tú te quedarás para enterrar a tus muertos. ¿Podría ocultar al niño de un vampiro? Si no. Era imprescindible que tuviera en sus manos a Max y lo apartara del peligro. —Es posible que desees seguirle la pista en eso. —No será la primera vez que Fayne se equivoca—sonrió el vampiro. con sus ojos midiendo su valía. Tal vez lo podría mantenerlo a salvo escondiéndose de él en el espacio de tránsito en los escalones. Ella se negó a retroceder con su expresión. —Dame al niño. Wilder . sin importar nada. —Si ustedes dos se pelean entonces el niño estará en peligro. —Voy a tener al libro y al niño. de ésos.

con los ojos brillantes de color rojo. Wilder . Sus patas azotaron a Edward en el pecho. Se volvió hacia Edward. con temblores trasiegos de su delgado cuerpo. observando y esperando. dio un salto en el aire. Indicó las puertas francesas y Fayne-gato asintió con la cabeza oscura. El cuerpo de Bliss estaba junto a la puerta y a unos pocos centímetros de su extendido brazo estaba una espada. Habría nevado antes de mañana. Fayne pasó delicadamente sobre ella haciendo una pausa para pasar su nariz a través de su cabello húmedo antes de pasar a la terraza. Fayne se lanzó a un lado mientras la criatura se abalanzaba sobre él. Fayne podía sentir a su viejo amigo en la oscuridad. sin dudar sobre sus delgadas piernas. haciendo una pausa para darle a Erihn una sonrisa helada antes de entrar en la oscuridad. Erihn extendió la mano y lo agarró. Su piel era transparente y estaba tan quieto. dejando una capa delgada de hielo quebradizo bajo sus patas. El vampiro giró. Los ojos de Erihn ardieron mientras miraba al niño que sostenía en sus brazos. Erihn tembló mientras se desvanecía en la luz y se entregaba a la ira. Por la rabia podría perder la batalla y él no tenía intención de perder la calma. Renault estaba ahí. despacio. Sombras púrpuras estropeaban la delicada piel bajo los ojos. mientras siseaba entre dientes.El Club de las Excomulgadas El vampiro asintió y luego soltó al niño. y ella sintió una oleada de ira volver a la vida. El vampiro se puso en pie. La noche era baja. con el aire frío como el hielo. con sus movimientos gráciles. Edward burlonamente se inclinó en su dirección mientras Fayne enseñaba los dientes con un gruñido.Los Habitantes de Las Sombras III 180 . El vampiro atacó. Un brillante fuego corrió detrás del ámbar de sus párpados. y esta vez Fayne lo encontró de frente. Él se inclinó en su contra.C. con sus garras dejando decenas de profundos rasguños a través del pantalón negro y de su piel fría. Max se puso en pie y se movió rígidamente. Arremetiendo. La lluvia había cesado. tirando de él a sus brazos. El vampiro abrió las puertas.No Tientes Al Gato . Él saltó de nuevo. El vampiro falló por escasos centímetros y él golpeó la pierna de Edward. Cerró los ojos y aferró a Max a su pecho. deteniéndolo en su J.

un grito sobrenatural y silencioso. Estaban bien versados en el combate mano-a-pata. Fayne podría haber jurado que la pantera le devolvió la sonrisa. Edward volvió a mostrar su verdadera cara. Bajaron en una maraña.C. él y Renault había estado en situaciones similares. Fayne sabía que Edward vendría a él J. Permaneciendo en los lados opuestos del vampiro. mientras Renault iba a la derecha. Una enorme pantera negra aterrizó en la cubierta. era una mirada de horror pasando por su rostro. Estaba decidido a hacer que Edward atacara primero. Edward se lanzó y Fayne hizo un movimiento a la izquierda.Los Habitantes de Las Sombras III 181 Fayne tuvo el cuidado de mantener sus ojos en el vampiro mientras se circulaban a la espera del momento. Los ojos de Fayne se estrecharon mientras el vampiro recogía el arma. Tanto por ser un caballero como por luchar en el campo de juego. con la estructura temblando bajo su peso. Ambos sabían lo que tenían que hacer. El vampiro gritó. Los dientes de Fayne dieron en el blanco y el olor a sangre vieja llenó su nariz mientras desgarraba a través de la piel de Edward. La espada dejó una estela ardiente de dolor en su hombro. Una llovizna comenzó a caer mientras Fayne se lanzaba a la izquierda del vampiro. . gruñendo mientras se revolvía para agarrarse de la cubierta de hielo. La mirada que Edward iba de un gato al otro. No había ninguna sorpresa allí. luego a la derecha. pero no con suficiente rapidez. La paciencia ganaría el juego y él tenía de sobra. El gran felino apenas miró a Fayne. comenzaron a circularlo. Fayne bailó. Por desgracia. con su pie golpeando la espada abandonada con un ruido discordante.No Tientes Al Gato . esperando una oportunidad. Dorados ojos se fijaron en Edward mientras el vampiro sonreía e inclinaba la cabeza. Un golpe sonó a su derecha. con el triunfo parpadeando en sus ojos. Muchas veces. La sangre todavía corría por su cuello de la herida que Fayne le había dado. no era una herida mortal. Wilder . Edward se levantó. con los dientes de Edward en el cuello de Fayne mientras Fayne le quebraba la garganta. y arrojó a Fayne lejos de él. Gracias a sus lesiones.El Club de las Excomulgadas camino.

dejando a Edward clavando la espada en el aire donde había estado segundos antes. Los ojos de Edward estaban empezando a ponerse vidriosos. Antes de que el vampiro pudiera incluso pensar. Wilder . Edward arrancó la espada liberándola. Tendría que desinfectarse ambas. J. Los miembros de Edward estaban torcidos y un misterioso silbido llegó desde el agujero en su garganta mientras luchaba por respirar a través de la tráquea cortada. Si lo dejaba sólo el tiempo suficiente. Cuando el vampiro se lanzó. golpeando al vampiro detrás de las piernas.El Club de las Excomulgadas primero. podría curarse a sí mismo. Se concentró en el fuego violeta y dejó que lo rodeara. igual que las cucarachas. Ya perdiendo el equilibrio. mientras Fayne saltaba a la palestra. Él continuó su ritmo. Fayne dio el grito estremecedor de puma. Fayne inclinó la cabeza hacia atrás. Incluso con una herida enorme en el cuello. Él tomó la espada y acuchilló al vampiro. Fayne saltó a la cubierta de la tina de agua caliente. Con un gruñido. Por ahora. aunque estaba helada. Esperaba que Jennifer tuviera una botella de aleja-vampiros en algún lugar. y se tambaleó dejando al vampiro. Con un repugnante crujido. arrancó la garganta del vampiro. Eran bichos resistentes. él cayó sobre el vampiro y sus ojos se encontraron. Fayne presionó la punta de la espada sobre el corazón de Edward y gruñó. Edward se sacudió salvajemente. Fayne aterrizó en su pecho. Fayne se puso de pie. El error estaba hecho. La espada golpeó la madera con un golpe tremendo. Renault saltó. era posible que un vampiro pudiera sobrevivir. eso sería suficiente.No Tientes Al Gato . Bajó la cabeza y con un solo movimiento. Con náuseas. Él respiró hondo el aire helado. sin permitirse ceder a la tensión. —Te veré en el infierno. con la espada volando de su mano mientras caía sobre su espalda. La llovizna se sentía bien en su piel desnuda. el cuerpo de Edward se sacudió mientras Fayne la hundía en su pecho y acuchillaba su corazón con la espada. Fayne escupió el trozo de carne fría antes de cerrar los ojos. Su hombro le dolía por la herida y la garganta se latía de la mordida del vampiro. El chorro de sangre antigua le llenó la boca. Que hizo eco en las paredes de la casa y en el valle de abajo. lo que permitió a la niebla lavar la sangre y alejarla. pero allí estaba la vida al acecho en él. clavando su cuerpo a la terraza. dejando una herida terrible.Los Habitantes de Las Sombras III 182 .C.

La tela brillaba luminosa. Con ternura la levantaron sobre sus hombros a la noche. Las lágrimas le picaron los ojos y se dio media vuelta y se tambaleó hacia la sala. y levantó la cabeza al perfumado viento. surgieron de las mangas mientras recogían a su caída. con sus movimientos reverentes. Una por una. Sólo podría ser de Mortianna. El pelo de Fayne se erizó mientras reconocía el sonido de la pérdida de otro ser vivo. deslizándose sobre la terraza. donde entraba en contacto con su cuerpo.C. Sus largas ropas hasta el suelo hacían un ruido seco.Los Habitantes de Las Sombras III . Eran los esbirros de la bruja conocida como Mortianna. 183 J. Su hijo estaba en el arco. los secuaces envolvieron a Bliss en la tela. con la cabeza agachada mientras trabajaban. viéndose como si estuviera durmiendo. Suavemente. Se movieron sobre la tierra hasta que sólo quedó el más pequeño punto de luz de la mortaja que quedaba. Fayne retrocedió al reconocer las encorvadas. Los esbirros se mezclaron con la oscuridad. Las manos blancas. llegando mientras un salvaje gruñido lo saludaba. la madre de Bliss.No Tientes Al Gato . La pantera parpadeó. Sombras danzaron en los bordes de su visión antes de que poco a poco se fundiera en formas sólidas levitando justo al lado de los rieles de la terraza. le quitaría el corazón y se aseguraría que Edward no caminara más por la tierra. llevándose a Bliss a la única hija de su ama a su casa. De pie sobre él estaba la más hermosa puma que había visto. mi amigo. Una leve brisa bailaba sobre su piel. figuras medianas. —Gracias. mientras se reunían alrededor de Bliss en un círculo estrecho. Wilder . Él tragó por aire mientras el aliento dejaba sus pulmones. Fayne sonrió abajo hacia el gato. las figuras oscuras salieron de las sombras y se precipitaron a tierra en silencio a la terraza. Renault se acercó y se sentó a su lado con un golpe. La figura más alta produjo una tela plateada mientras un pequeño y sobrenatural llanto sonaba en algún lugar en la oscuridad.El Club de las Excomulgadas Más tarde. Fayne parpadeó y luego Bliss se fue para siempre. Su abrigo era de un rico color marrón rojizo y sus ojos estaban llenos de fuego de color ámbar.

Erihn gimió y Renault hizo un sonido como si se estuviera riendo. Fayne se echó a reír y el gato le frunció el ceño. —Él sonrió mientras ella obedientemente los cerraba. me haces cosquillas. escúchame. y luego bajo sus manos. mi gatita. — ¿Ves el fuego en el ojo de tu mente? Ahora métete en él y deja que te rodeé. —Fayne captó la vista de Renault.. Durante unos segundos. —Erihn. J. profundamente dormido agotado por su terrible experiencia. con suaves gruñidos y pequeños sonidos de su garganta. Fayne volvió a reír. cierra los ojos. —Estaba muy asustada. Fayne no le hizo caso. ¿sabes cómo volver a cambiar? El gato sacudió la cabeza violentamente.C. —Erihn. En cuestión de segundos. —Erihn. Wilder . Erihn-gato de inmediato comenzó a lamer su oreja y a controlar sus heridas. El cruzó la habitación y luego bajó con precaución por los escalones y recogió a su hijo de su regazo. —Fayne. —Él miró hacia abajo a Max.Los Habitantes de Las Sombras III 184 .. que había estado vagado en el salón y se había sentado para ver el espectáculo. —Nada de eso.No Tientes Al Gato . Erihn miró a la enorme pantera y mostró los dientes con un gruñido. —La voz de ella temblaba. no pasó nada. ella comenzó a cambiar. aunque no tendrá la oportunidad. —Te diré cómo cambiar de nuevo. Renault resopló como si no estuviera de acuerdo. él sostenía su barbilla humana en la mano. Él pasó un brazo alrededor de ella y tiró de ella a su lado. Todo lo que importaba era que estaba a salvo y de vuelta a los brazos de su padre. —Detente.El Club de las Excomulgadas — ¿Erihn? El gato lanzó un grito y él podría haber jurado que una mirada de pánico cruzó su cara. Renault podría comerte para la cena. Fayne la agarró por la mandíbula y levantó su cara de nuevo a él.

Fayne oyó un sonido sospechosamente parecido a la risa. La cuenta estaba creciendo y Jennifer no estaría feliz al encontrar su casa devastada. Las uñas de Renault rasparon los azulejos mientras saltaba sobre Max y él aterrizando en la sala de estar con un ruido sordo. Abrazó a Max con más fuerza. — ¡Maldita sea!—Ella dejó al gato. Renault salió volando alrededor de la esquina.El Club de las Excomulgadas —Estás bien ahora. Edward se había ido y todos estaban a salvo. En su mayor parte. Wilder . Fayne rió al ver a uno de los más peligrosos gatos de todos en plena retirada. habría estado rodando por el suelo. luego hizo una mueca cuando algo cayó al suelo y se rompió en la cocina. Renault saltó sobre sus pies y. El corazón de él se apretó con el pensamiento de Bliss.Los Habitantes de Las Sombras III 185 Renault continuó riéndose y Erihn pateó con sus pies. . Erihn… Ella tragó.. Ella no apareció.C. Miró para ver esnifar a Renault. Su cola rozó un jarrón chino que no tenía precio. corrió al comedor. Su amiga había muerto tratando de salvar la vida a su hijo. esperando que Erihn llegara. J. Si hubiera estado en forma humana.. — ¿Fayne?—La voz Erihn sonó desde la cocina. mi amor. Max hizo un sonido inarticulado y se acurrucó más profundo en su hombro. Él suspiró y apoyó su cabeza contra la pared y cerró los ojos. con el pánico en su rostro. con un gruñido ahogado. Fayne sacudió la cabeza y abrazó a su hijo más cerca. Se lanzó detrás de una silla luego miró sobre su brazo. —Estoy desnuda. Erihn le frunció el ceño a la pantera.No Tientes Al Gato . —No creo que pueda volver y tendrás que comprarme una caja de arena grande y un ratón gigante para jugar y. —Sí. Se inclinó antes de que se estrellara contra el suelo. — ¡No es divertido!—Le espetó ella.

El Club de las Excomulgadas Fayne se echó a reír. Su vida estaba completa.C. estás desnuda… — ¿Me puedes conseguir algo de ropa? —No—dijo él con satisfacción. Estoy herido. — ¡F-F-Fayne!—Gritó ella. Tenía a su hijo en sus brazos.Los Habitantes de Las Sombras III 186 186 . ¿Qué más podría desear? J. No me muevo.No Tientes Al Gato . mi amor. Wilder . —Sí. —No. ¿recuerdas?—Fayne miró al niño dormido en sus brazos. a su mejor amigo a su lado cubriéndose en la sala y a una mujer desnuda en la cocina.

El Club de las Excomulgadas Capítulo Doce Qué día tan totalmente increíble. Val. Cerró los ojos y las imágenes parpadearon en su mente como una macabra presentación de diapositivas. su respiración era profunda y regular. Mac. La luna llena pintaba el dormido valle con un resplandor sobrenatural plateado. Los hombres habían llevado el cuerpo de Edward a la pradera de la parte superior de la montaña. J. Jennifer y un impresionante hombre alto con el nombre de Alexandre se habían abatido sobre la casa y habían ordenado el caos. de pie en el manchado santuario de la casa de Jennifer. mientras yacía en la pira medio mal construida.Los Habitantes de Las Sombras III 187 . Las mujeres habían tomado inmediatamente a Fayne durante varias horas para limpiar sus heridas. era utilizado para limpiar las mordidas de vampiros y era una experiencia muy dolorosa. Sus recién afilados sentidos sobrenaturales se movieron y captó la vida cuando las criaturas nocturnas se movían en la oscuridad. sintiéndose como Alicia cuando había caído en el agujero del conejo. Una mayor conciencia de su alterado mundo y de su propio cuerpo corrió bajo su piel como una descarga eléctrica. Antorchas estilo Tiki habían sido encendidas para iluminar el terrible espectáculo a punto de suceder. Erihn rodeó con sus brazos su cintura mientras miraba por la ventana del dormitorio. La espada aún sobresalía del pecho de Edward.C. Wilder . Los refuerzos habían llegado poco después de la medianoche. Incluso ahora podía aún escuchar sus gritos estrangulados. En la habitación en penumbra. Miró por encima del hombro a Fayne que dormía en la cama. Incluso ahora. Después de levantar una apresurada pira de madera. habían colocado su cuerpo en la parte superior y todo el mundo se habían reunido para una audiencia informal.No Tientes Al Gato . Era a la vez excitante y aterrador. Shai. podía captar todas las facciones de su amado rostro. la luna brillaba de la noche frente al acero pulido. De acuerdo con Val. ella no podía creer los acontecimientos de las últimas veinticuatro horas. mientras lo habían bañado en algo que Mac riendo había llamado Aleja-vampiros. Erihn había estado a un lado con Max en sus brazos.

Ella se movió. uno a cada lado. ella apretó su cara en su cuello.Los Habitantes de Las Sombras III 188 . con un libro de cuero en sus manos. Vertiendo gasolina. Erihn frunció el ceño al pensar en sus amigas.C. Jennifer y Shai habían estado separadas de ella. con las imágenes de la habitación familiar decolorándose reafirmándose. con los pies plantados a ambos lados del vampiro. Por el acto de traición se le sentencia al presente Edward a cien años en el pozo. los restos se habían ido con un silbido. Sus palabras aún resonaban en sus oídos. con su aliento cálido contra su piel. ¿Qué la hacía eso? Erihn tragó el sabor de la gruesa traición mentirosa en su boca. Erihn parpadeó. ¿Su mejor amiga Shai sería una de ellos? ¿Un vampiro? ¿Qué hay acerca de Jennifer? Si Shai era una. el vampiro conocido como Edward ya no existía. Val había recuperado después una de las antorchas y la había dejado caer en el lecho de leña. Imágenes de Mac saltando a la pira. con el chirrido jugando en sus oídos mientras escalofríos de la conciencia se deslizaban por su espalda. Wilder .El Club de las Excomulgadas Los hombres habían tomado posiciones alrededor del cadáver. —El vampiro conocido como Edward ya no existe. Una vez que un miembro del Consejo de los Ancianos ha roto la ley de nuevo por cometer traición contra el Consejo. sólo hay una posible restitución la muerte. A través de las llamas saltando. Había quitado la espada con un sonido de succión nauseabundo. y sin embargo sin atreverse a estar más cerca. Se rascó las uñas en el algodón. La imagen de Alexandre dando un paso adelante. Con un poderoso golpe. J. Por el acto de asesinar al vampiro conocido como Bliss. Levantando una mano. sustituyó a la imagen de Jennifer y de Shai apiñadas. mirándola con recelo.No Tientes Al Gato . con la sensación de sus pantalones vaqueros deslizándose sobre su fascinante piel. Erihn se encogió mientras repetía la forma en que el cuerpo se había sacudido mientras Mac había liberado la espada antes de ofrecérsela a Alexandre. a los pies y a la cabeza. un crimen prohibido siglos atrás. Erihn había visto a Alexandre elevar la espada sobre su cabeza. entraron en su mente. con la luz parpadeante jugando en la hoja mortal mientras Max se había tensado en sus brazos.

Todo estaba claro. —Tienes la mitad de todo el mundo asustado… — ¿Sólo a la mitad?—Preguntó ella maravillada por su propio tono frío. la realidad la estaba mirando fijamente a la cara.Los Habitantes de Las Sombras III 189 Val. le resultaba difícil creer que los vampiros existían. Sus nuevos sentidos la intrigaban. El olor de humo de leña y algo no fácil de definir llegó a su nariz. mientras alguien lo intentaba. —Ella se volvió lejos de la irresistible mirada y miró por la ventana una y otra vez. Estaba casi más allá de su comprensión. Simplemente fascinante. Una de la especie fresca y sobria como el zumbido de un cable de baja tensión. —Bueno. no nos asustamos con facilidad—modificó él. había aprendido que los vampiros tenían una energía de interés que emanaba de sus cuerpos. Val era un vampiro. El mundo a su alrededor era más brillante y vivo como nunca antes lo había sido. Desde que se había convertido en were-gato. Ella abrió sus ojos. ella cerró los ojos e inhaló. Él sonrió. y mucho menos que hubiera conocido uno por los últimos diez años.El Club de las Excomulgadas Fascinante. —Tal vez deberías. Ella notó la cautela en su mirada. Detectaba el más mínimo sonido y podía oír cuando alguien se acercaba. su sentido del olfato era mucho más agudo.No Tientes Al Gato . Incluso ahora. J. con su mirada deslizándose sobre ella mientras la conciencia se deslizaba a través de su piel. a la espera de entrar en acción en cualquier momento. Wilder . . Independientemente de si lo creía o no. Constante. con su mirada infalible reuniéndose con la suya. Ella sintió su pausa en el umbral. Concentrándose en los pasos acercándose amortiguados por la alfombra.C.

—Tenemos problemas más graves que la pérdida del libro. Fuiste lo suficientemente agradable como para prestármelo. mató a su esposa antes de venir tras de ti… Erihn se mordió los labios. — ¿Miles logró escapar con el diario?—Le preguntó desesperada para evitar que dijera cualquier cosa dolorosa. — ¿Por qué no me lo dijiste?—Su ira floreció mientras ella se apartaba y se volvía hacia él. —Por desgracia. La fuerza de su toque fresco la sostuvo mientras ella reconocía eso. — ¿Por qué no me lo dijiste tú? —No es algo que surja en la conversación. Estaba tan al límite que no sabía si estallar en lágrimas o en llamas en ese punto. Erihn—dijo Val. mientras se le acercaba.. —Val sacudió la cabeza. —No sé por qué no pudieron. lo hizo. —Siento que te haya robado algo de tu propiedad. —Erihn. y luego. Tomaron la decisión de no decírmelo. —La voz de él era suave. Al parecer. —Se suponía que eran mis amigas. —Ella no pudo ocultar la amargura en su voz. Wilder . lo ocultaron de mí. —Ambas Jennifer y Shai están molestas por no habértelo dicho antes. Hubo una propaganda en las noticias sobre el cuerpo de Daniel al ser encontrado. Estamos hablando de un J. —No estamos hablando de decirle que alguien tiene un compromiso o que se fracturó la pierna. con sus ojos cerrándose con el pensamiento de una muerte la tan innecesariamente.. Lo tendremos de vuelta tarde o temprano.Los Habitantes de Las Sombras III 190 . — ¿Qué les dijiste? Ella ignoró la pregunta. Luchó contra el deseo de apoyarse en su pecho y aceptar su abrazo.El Club de las Excomulgadas Se tensó cuando oyó sus pesados pasos sobre la alfombra. que a su manera él también la había traicionado. es tan simple como eso. No estaba segura de que podría escribir de nuevo después de esto. Él puso sus manos sobre sus hombros.C.No Tientes Al Gato . no es como si fueran mudas. sin embargo.

Él sólo podía esperar no haberle causado más dolor y que no lo odiara por haberla convertido en una were-gato. —Ese no es el punto—le espetó ella. No era su decisión. Él se inclinó y la besó en la sien. con sus risas mezcladas. —Todos ustedes—agitó la mano como para indicar a los ocupantes de la casa—me trataron como si fuera una niña. Ninguna. ¿Caminaría lejos de él? No había manera de J. Estábamos tratando de mantenerte a salvo. cómo si llegaran a sus nervios. oyó el sonido de la voz infantil de Max en el pasillo de abajo. La respuesta de Jennifer sonó junto con la de él. Es mi vida de la que estamos hablando. —Veo lo bien que funcionó—Erihn replicó. —Puedo ver que no estás de humor para escuchar. Están sucediendo cosas de las que no sabes nada y sentimos que era mejor mantener a todos en la oscuridad.El Club de las Excomulgadas mundo común que los mortales no pueden comprender. A medida que se iba. Habían sido sus mejores amigas en el mundo. te estaremos esperando. Ahora la miraba mientras ella miraba hacia la noche. No es algo fácil de explicar. Fayne fue despertado por el sonido de la voz Erihn mientras discutía con Val. Ninguno de ustedes tenía el derecho de hacerme eso. mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Apoyada en el marco de la ventana. . no había excusa por haberle mentido.No Tientes Al Gato . En lo que a ella se refería. Sin embargo. No teníamos ningún derecho a engañarte. Ella se negó a permitir que la mimara. ahora no eran más que las últimas incorporaciones a una larga fila de gente que la habían traicionado. Ella se apartó mientras sus lágrimas se desbordaban. después de pensarlo y decidirlo y si es posible que desees perdonarnos. Le dolía el corazón al ver su dolor. Wilder . ¿Qué hubieras dicho si Shai te hubiera dicho que era un vampiro? ¿Qué habrías dicho si Shai te hubiera dicho que tu amante era un vampiro? Las lágrimas picaron en sus ojos mientras ella desataba su ira. Apretó la mandíbula y se quedó mirando a ciegas en la oscuridad. pero tienes que ponerte en nuestros zapatos por un minuto.Los Habitantes de Las Sombras III 191 —Tienes razón. Él asintió. A todos nos caes bien y sentimos haberte mentido.C. la soledad envolvió su cuerpo como una manta. Val suspiró.

—No puedes empezar a entender cómo me siento. — Me siento como si hubiera sido mordido por un were-gato… Él se estremeció. El hombro le dolía por la herida en su espada. con su mano tocando sus vendajes.No Tientes Al Gato . pero dentro de veinticuatro horas. en silencio haciendo un balance de sus heridas. resistiendo el impulso de desgarrar la marca debajo de ella. Erihn lo miró fijamente. El agotamiento luchaba con cautela con su húmeda mirada.C. Afortunadamente. Levantó una mano y se frotó la venda a la ligera. ¿Hay alguna manera de revertir esto? ¿Puedo ser humana otra vez? —Todavía eres humana. Él oyó la voz de Max. — ¿Cómo te sientes? — ¿No debería ser yo la que te hiciera esa pregunta?—Su tono fue irónico. incluso para un were-gato bendecido con la habilidad de sanar rápidamente de la mayoría de las heridas. se curarían.Los Habitantes de Las Sombras III 192 . —Su voz era triste y un poco insegura. Jennifer y Shai.El Club de las Excomulgadas que no pudiera sentirse traicionada por ambas. Él cerró los ojos. Él se aclaró la garganta. Erihn las tenía muy cerca de su corazón y el saber que deliberadamente la habían mantenido en la oscuridad lo vería como la última traición a su amistad. no lo hagas. —Debes dejar eso en paz. —No puedo comenzar a decirte cuánto… —Si me vas a decir que lo sientes. mientras se reía abajo con Jennifer y sonrió. J. —Tienes razón… —Sólo tienes que responderme una pregunta. Max no había sufrido efectos nocivos de su terrible experiencia. con su mirada perforándolo a través de la penumbra de la habitación. Los ojos de Fayne se abrieron de golpe con las palabras suaves. Al menos ninguno que se viera hasta ahora. El cuello le dolía. Wilder . Las mordidas de vampiro eran difíciles de curar.

haciendo una mueca mientras jalaba su hombro de nuevo. pero ¿qué otra cosa podríamos haber hecho? Él pasó una mano por su pelo. o harás el ridículo en público. —Nadie puede hacer retroceder el tiempo. —Tienes que aprender a controlar tus habilidades.No Tientes Al Gato . Él negó con la cabeza. no sólo por Ivan. pero no puedo.C. — Su tono se volvió fuerte. —Sabía que Edward venía y sabía que estabas en peligro. Ella pasó una uña a través de su camisa y la rompió en la parte delantera. haciendo una mueca mientras sus heridas daban un grito de protesta. Pero hay… — ¡No te atrevas!—Le espetó ella.Los Habitantes de Las Sombras III 193 . La conclusión es que tenemos que irnos de aquí—Él se estiró con cautela. ¿Qué otra cosa se suponía que debía hacer? Erihn hizo un sonido como si se quejara de su preocupación. Él suspiró. No pude mandarte lejos. La Erihn-gato lo miró. —Es cierto. enojado. No pudo evitar sonreír mientras pateaba los vaqueros con un gruñido. pero no me creíste. J. No era justo que te hubiéramos mantenido en la oscuridad. Me encontré deseando tan sólo unos minutos más. Wilder .El Club de las Excomulgadas —No conozco a muchos humanos que se vuelvan peludos una vez al mes. pero no podía dejarte ir. atento a nuevos dolores en su cuerpo. Me gustaría poder volver atrás y empezar todo de nuevo. sino también por Edward. Podrías haber sido asesinada ayer. sólo un par de horas más. Dejó caer la mano. Él salió de la cama. —Me gustaría que hubiera una explicación mágica que pudiera darte. —Sé que estás enojada y tienes todo el derecho a estarlo. —Traté de decirte lo que era. Sus pantalones vaqueros y camisa de algodón sencillos parecían ridículos en su forma felina. —Yo… Fayne parpadeó cuando Erihn se evaporó en su forma de gato.

—Creo que me enamoré de ti en el momento que te vi. asegurándose de que tenía toda la atención de ella. —Te vi caminar por la habitación del Brew House y supe que eso era todo. Erihn. de aparearme con ella. Él suspiró.Los Habitantes de Las Sombras III 194 . — Hizo una pausa. pero lo hago. —La voz de ella pasó a través de la puerta. Nunca he querido preocuparme de una mujer. —Hasta ahora. — ¿Una semana? Más silencio. —Te amo. No sé por qué. suave y segura. Me quiero casar contigo… Hubo un ruido como si algo se hubiera golpeado con el piso. No sabía entonces sería permanente. desapareciendo por la puerta.C. —Di algo. Ella olfateó de nuevo y caminó hacia el cuarto de baño. Sé que me oíste. con los ojos entornados. pero no antes de ver sus hermosos ojos color ámbar brillando con lágrimas. —Fayne se sentó en una silla cerca de ella. El corazón de él se hinchó. J.No Tientes Al Gato . — ¿Un mes? Nada. Erihn hizo un sonido extraño de oler y él casi pudo jurar que estaba llorando. Nunca tuve el deseo de permanecer con una mujer. mientras contemplaba ese pedazo de información. Ella lo amaba. de tenerla en mis brazos y de permanecer fiel a ella. — ¿Hasta cuándo estarás enojada conmigo? Silencio. Erihn se sentó. Erihn desvió la mirada. —Te amo.El Club de las Excomulgadas —Esa necesidad pudo haberte costado la vida. —Toda mi vida he estado solo y me ha gustado de esa forma. Wilder .

me equivoqué al hacer eso. —Tú me amas—La acusó. —Sí. Él asintió.Los Habitantes de Las Sombras III 195 La voz de Erihn se suavizó. Erihn paseó por la puerta. estaba curvado suavemente en su rostro. sin importar el tiempo que sea.No Tientes Al Gato . Me volveré peluda cada mes por el resto de mi vida. pero no me casaré para adquirir a un niño. — ¿Por qué no quieres casarte conmigo?—Exigió él. desnuda como el día en que había nacido.. y no puedo tomar más té de hierba gatera. y ¿Mencioné que soy alérgica a los gatos? Por no mencionar el hecho de que me acusaste de haberte utilizado en la investigación. Sus palabras se quedaron atrapadas en la garganta de él. ¿Ella no quería casarse con él? ¿Cómo podía no querer casarse con él? Él frunció el ceño. ¿Por qué me querría casar otra vez? —Amas a mi hijo—le espetó. atónito. —Lo sé. — ¿Por qué lo haría?—Replicó ella.El Club de las Excomulgadas —Pero no me quiero casar contigo… Fayne se sentó. —Me mentiste.C. Tengo que preocuparme por las bolas de pelo. Tendré que luchar con pulgas. Fayne tragó audiblemente. . Ella se rió. Debería haber sabido que no habías usado a nadie así. y mira a dónde me llevó. Wilder . J. desviando la atención de sus cicatrices y sus ojos estaban llenos de fuego de color ámbar. Fuiste descuidado al hablarme de tu hijo. —Sí.. Deliberadamente mantuviste el secreto y podrías haber conseguido que me mataran. lo sé. — ¿Me crees? Él captó el matiz de alivio en su voz. Hmm. El cabello de ella con su nuevo corte.

—Creo que no—replicó ella. Ella arqueó la ceja. la oyó arañar con sus uñas las alfombras mientras Renault subía los escalones para ver qué estaba pasando. Sobre su cadáver iba a permitir que ella tomara a otro hombre en su corazón. aliviado al ver que podía ver al otro desde su posición.No Tientes Al Gato . J. Las Mujeres-gato estaban dotadas con las mismas capacidades que el macho de la especie. —Ahora. Él gruñó. vio caer a su enorme amigo en cuclillas. — ¿Quién dijo algo de casarse? Sólo quiero sexo realmente bueno y un montón de él. su expresión cambió de uno de alarma a diversión.Los Habitantes de Las Sombras III 196 . La culpa es tuya. la siguiente cuestión. parece que tengo ciertos deseos que tal vez quiera explorar. entonces.El Club de las Excomulgadas —Bien. y su curiosidad infernal. Ella podía tener a cualquier hombre que quisiera. Él y Renault habían compartido una gran parte de sus vidas. eran irresistibles para los varones humanos. ¿Entiendes? En el borde de su conciencia. Fayne se congeló. esperando. Él se puso de pie. —No te casarás con otro hombre. En algún lugar. La mirada de Fayne fue de su amigo a Erihn. La ira de él creció en un rugido sordo en su cabeza mientras gritaba: —No tendrás sexo con alguien que no sea yo. —Te casarás conmigo—gruñó. sus amigos estaban abajo a la espera de escuchar lo que pasaría después. y el deseo de aparearse era sólo uno de ellos. pero la vista de Erihn desnuda no era uno que quisiera compartir alguna vez. Malditos fueran. cuando rondaban. Ahora que soy una were-gato. Wilder . A través de la puerta abierta. Otro rasgo era que las hembras. —Erihn sonrió. Sabía exactamente lo que deseaba y de lo que estaba hablando. La casa estaba en silencio.C.

—Él hizo una mueca cuando sus heridas le dieron una punzada y se agarró a la pata de la cama. —Habilidades… Él tragó mientras un torrente de lujuria golpeaba su ingle y su pene se movió en respuesta. Él hizo una expresión de dolor mientras se frotaba.. Posiblemente. y la idea de ser el destinatario de algunas de ellas era suficiente para hacerlo gemir. podrías representar un problema. Sabía exactamente qué habilidades había adquirido. —No. Se volvió para encontrar a Renault que se había movido al dormitorio y ahora estaba J. Ella continuó. —Supongo que tendré que estudiar por mi cuenta. sé que ahora que soy una were-gato. me duele mucho—murmuró él. oyó el sonido del grifo abriéndose y el tenue aroma de aceite de geranio de rosa flotó de la puerta del baño. —Se frotó la venda de nuevo. Fayne oyó algo sospechosamente parecido a una respiración pesada. si me lo preguntas bien. Su vida estaba vacía sin ella. El cansancio de Fayne se hundió en el borde de la cama. —Hmm. —Vas a casarte conmigo. —Cómo estás herido. Wilder . Es una pena que te hubieras lastimado. No tengo ningún deseo de casarme. Sus heridas le dolían abominablemente. Sin sentido. Si bien se leen como las instrucciones de un equipo de música. —Perderte no es una opción. y no podía soportar la idea de alejarse. —Se volvió y le enseñó su parte de atrás mientras se paseaba en el cuarto de baño. no lo haré. he sido dotada con algunas. Tomé notas de la mayoría de la información contenida en el diario.. En unos momentos. El líquido espantavampiros había minado su fuerza y discutir con ella era como gritarle a una pared. —Ella hizo una pausa. —Yo soy mi propia mujer y tomaré mis propias decisiones.El Club de las Excomulgadas — ¿Quién en el mundo te crees que eres?—Erihn le estaba gritando. con la esperanza de conseguir cierta simpatía.Los Habitantes de Las Sombras III 197 . Tal vez debas tomar una siesta o algo así. podría optar por permanecer contigo durante un tiempo como tu amante. — ¿Cuánto te duele? Él captó la nota de preocupación en su voz. —Mucho. —Te amo—suspiró él.No Tientes Al Gato .C.

no.El Club de las Excomulgadas mirando la puerta del baño. — ¿Cómo te sientes acerca de cuidar niños por las próximas semanas? Que el juego comenzara. J. Renault hizo un ruido de oler. con sus ojos brillando con un familiar brillo perverso que él reconoció muy bien. Wilder . Ella es mía..No Tientes Al Gato . Se volvió hacia Renault. Ve a buscarte la tuya propia.. no. —Oh.C. —Miró la puerta vacía cuando el sonido de la risa de Max subió por las escaleras. eres un lobo solitario.Los Habitantes de Las Sombras III 198 . —Lo sé.

a traicionar su corazón con el fin de mantener su amor a salvo de la venganza de su amo. o su asesino. la única mujer que ha amado. todas las víctimas tienen un parecido inquietante para Shai. Su amante sensual la tira a un mundo nocturno de abandono erótico que pone en peligro no sólo su carrera. . en un desarrollo inquietante. que reúne a dos personas que no pueden perdonar ni olvidar. Shai debe determinar si su oscuro amante es su salvador. De fuera de la oscuridad viene un hombre que vuelve su sangre en llamas e incita sus más profundos. J. joven periodista de Nueva York. Ahora. En lugar de eso se vio obligada a alejarse. es lanzada de regreso a los brazos del hombre que ama y ha traicionado. Wilder . la vida de una amiga está en la línea y Valentín le pide que trabaje con la única mujer que odia a fin de salvar a esa otra. el vampiro Mikhail. Con el corazón roto. oscuros deseos. Conor MacNaughten ha estado vivo durante nueve siglos y ha seducido a miles de mujeres. El juego comienza con un secuestro.El Club de las Excomulgadas Serie Los Habitantes de Las Sombras 01 – El Hambriento Shai Jordania. y todos los indicios apuntan a ella como la próxima víctima. con los cuerpos drenados de sangre. repugnante. Jennifer Beaumont encontró a un amante que debería durarle una eternidad. Jen lucha por reconstruir su vida y lo impensable sucede. La emoción de su primera gran misión se convierte en terror cuando ve un extraño parecido entre la serie de asesinatos y la muerte de su madre años antes.Los Habitantes de Las Sombras III 199 . 02 – Retribución Después de años de tormento.la única mujer capaz de resistir sus avances sexuales.C. Mientras las evidencias comienzan a apilarse... está en la pista de un asesino en serie. ni siquiera la policía. Pero nadie. sino su vida. años después.No Tientes Al Gato . pero ninguna lo ha cautivado tanto como Jennifer . Ahora. Sin embargo. le cree o la proteje. . su bello rostro esconde un corazón negro y ella lo hizo a un lado por otro.

Advertencia: Este libro contiene were-gato. J. está dividido entre su necesidad de ella y los secretos que están destinados a separarlos.Los Habitantes de Las Sombras III 200 . descubre que es que ahora está atrapada por sus deseos. pasa sus días escribiendo novelas románticas que conciernen al tipo de relación que evita. Sus mundos chocan y viejos secretos llevan a un enemigo acérrimo a su puerta. tanto salvajes como domésticos. ¡por Dios! Junto con animales. escalofriantes malos. Mientras Erihn lucha por liberarse de años de aislamiento autoimpuesto. Erihn Spencer ha pasado los últimos dieciocho años viviendo en las sombras. Lanzados juntos en una casa aislada en las montañas. salvaje sexo y abuso flagrante de hierba para gatos. Wilder . con su propia oscuridad. Desde el momento en que Fayne la besa.C. Un hombre que podría ser su salvador.El Club de las Excomulgadas 03 – No Tientes al Gato Después de sobrevivir a un secuestro brutal. un extraño se acerca y sacude su mundo con un beso perfecto. Marcada tanto física como mentalmente. el deseo de poseer a esa belleza tímida es irresistible.No Tientes Al Gato ... Una noche antes de dirigirse a las montañas para comenzar su nueva novela. vampiros e inmortales.

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