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TEXTO 3: Defensa de las mujeres.

CONSEJERO.- ¿Y de dónde os viene esa preocupación por el dinero y la paz?

LISÍSTRATA.- Te lo explicaremos.

CONSEJERO.- Habla enseguida, si no quieres llorar.

LISÍSTRATA.- Escucha, pues, y trata de contener tus manos.

CONSEJERO.- No puedo: se me hace difícil sujetarlas del cabreo que tengo.

CLEONICA.- Mucho más llorarás entonces.

CONSEJERO.- Grazna para ti sola, vieja. Y tú, habla.

LISÍSTRATA.- Lo haré. Durante los primeros tiempos de esta guerra,
nosotras con nuestra natural discreción, -no nos dejabais ni rechistar-
hemos aguantado todo cuando hacíais los hombres, aunque no nos
gustaba nada. Pero comprendíamos bien lo que hacíais, y muchas veces
en casa nos enterábamos de que habíais tomado decisiones equivocadas
sobre asuntos de importancia. Y entonces, aunque afligidas en el fondo,
os preguntábamos sonriendo: “¿Qué decreto referente a treguas de paz
habéis hecho inscribir en las estelas de la asamblea de hoy?”. “¿Y a ti,
qué?”, decían nuestro maridos, “cállate”. Y yo me callaba.

CLEONICA.- Pues yo no me callaba nunca.

CONSEJERO.- Pues vas a gemir si no te callas ahora.

LISÍSTRATA.- Así pues, yo me callaba. Y nos enterábamos de vuestras sucesivas
decisiones, cada una más equivocada que a anterior, y entonces decíamos: “¿Cómo
actuáis tan estúpidamente, marido?”. Y él al instante me miraba de soslayo y me
decía que si no seguía cosiendo lo iba a sentir largo rato en mi cabeza: “De la
guerra se ocuparán los hombres”.

CONSEJERO.- Bien decía aquel, por Zeus.

LISÍSTRATA.- ¿Cómo que bien, desdichado, si no podíamos ni aconsejaros cuando
decidíais mal? Pero cuando os hemos oído ya decir abiertamente en la calle: “No
hoy hombres en este país”, a lo que respondía otro “claro que no, por Zeus”, hemos
decidido unirnos todas las mujeres y salvar juntas el Hélade, ¿pues de qué serviría
seguir esperando? Así pues, si vosotros queréis devolvernos a nosotras que decimos
cosas útiles a misma atención y el silencio que manteníamos nosotras, aún
conseguiremos enderezarnos.

CONSEJERO.- ¿ Vosotras a nosotros? Es extraordinario eso que dices e insoportable
para mí.

Aristófanes, Lisístrata, 502-528

He elegido este texto, fragmento de la obra de Lisístrata, la más famosa y valorada
del dramaturgo de la Grecia Clásica Aristófanes.
El origen del teatro es discutible, aunque se sabe que al final del siglo VI a. C. Se
empiezan a desarrollar distintas formas de poesía dramática, como son la
tragedia, el drama satírico y la comedia.

Se dice, que el origen del teatro tiene sus comienzos en fiestas en honor a Dionisios
y festividades relacionadas con la cosecha o Año Nuevo.

A diferencia de los demás géneros literarios que hemos estudiado anteriormente, en
los que los elementos formales prevalecen, en el teatro, es la acción la que es
prioritaria.

Fueron los sátiros los que empezaron a narrar sus historias, los reconocemos como
“coro” , dotando al texto de una gran carga de personalidad del autor, más tarde se
añadió el corifeo, que a su vez dialogaba con el coro. Finalmente se incorpora un
personaje que dialoga con el coro, al sumarse el número de personajes e ir
abordando nuevos temas independientes de Dionisio, se crea lo que hoy en día
conocemos como: Teatro.

El teatro, se divide en dos grandes géneros fundamentalmente, que son la tragedia,
en las que se desarrollaban episodios procedentes de leyendas y mitos heroicos
tradicionales con grandes héroes e incluso dioses, y la comedia, en la que nos
vamos a centrar para explicar la obra de Aristófanes.

Lo que más hizo triunfar a la comedia griega, fue su faceta más actual, trataban
temas de la vida cotidiana, que provocaban en el público gran entusiasmo y
diversión. Tras las tragedias, el público también necesitaban obras que les diesen
un matiz más optimista de la vida, con finales felices y desde luego tanto
Aristófanes como Menandro, consiguieron satisfacerlos.

Las características fundamentales de la comedia son las siguientes: en primer lugar
un prólogo antes de la entrada de coro, ágones entre los actores y el coro, la
parábasis en la que los actores interactuaban con el público, y el éxodo, que ponía
fin a la obra. Además es importante destacar que el protagonista es un héroe del
pueblo llano que parodia a los antiguos guerreros, con el que los lectores y
espectadores se pueden identificar.

La comedia la distinguimos en tres grupos: la Antigua, protagonizada por
Aristófanes, la Media de la que apenas quedan testimonios, y la Nueva
representada por Menandro.

Aristófanes (445-385 a. C.), Vivió durante la Guerra del Peloponeso, época que
coincide con el esplendor del imperio ateniense y su consecuente derrota a manos
de Esparta.

Leyendo a Aristófanes es posible hacerse una idea de las intensas discusiones
ideológicas (políticas, filosóficas, económicas y literarias) en la Atenas de aquella
época.

Su postura conservadora le llevó a defender la validez de los tradicionales mitos
religiosos y se mostró reacio ante cualquier nueva doctrina filosófica. Especialmente
conocida es su animadversión hacia Sócrates, a quien en su comedia Las nubes lo
presenta como un demagogo dedicado a inculcar todo tipo de insensateces en las
mentes de los jóvenes. En el terreno artístico tampoco se caracterizó por una
actitud innovadora; consideraba el teatro de Eurípides como una degradación del
teatro clásico.
Desde su juventud escribió comedias. Se conservan once obras suyas, desarrolladas
con una estructura definida en la que alternan el diálogo y el canto:

Los acarnienses.Los caballeros.Las nubes.Las avispas.La paz.Las aves. Lisístrata.Las
Tesmoforias.Las ranas.Las asambleístas.Pluto.

Aristófanes presenta su primera comedia a un certamen siendo tan joven que no la
puede hacer con su nombre por no estar permitido. Esta pieza se presenta en el
427 y fue llamada, “Los Convidados”, hoy desaparecida. Su segunda obra es “Los
Babilonios” y fue representada en 426 a.C. esta comedia también esta
desaparecida.

Las comedias de Aristófanes son de un gran interés histórico, además de su valor
literario, ya que gracias a ellas se puede conocer la vida cotidiana de los
atenienses. El autor protestó con frecuencia contra la guerra. En Lisístrata, defendió
las soluciones pacíficas contra los demagogos que impulsaban al pueblo a la guerra.

El tema principal de la obra “Lisístrata”, es que un grupo de mujeres griegas, decide
que la mejor forma para acabar con la guerra del Peloponeso, es la abstinencia
sexual.

Lisístrata, es una mujer ateniense, que harta ya de no ver a su marido, pues este
esta siempre en guerras, decide reunir a un grupo de mujeres, de diferentes partes
de Grecia. Lisístrata les plantea, que tras mucho cavilar, ha llegado a la solución, de
como acabar con la guerra del Peloponeso, y así poder ver a sus maridos; esto es
nada más y nada menos, que la abstención sexual. En un primer momento las
mujeres se escandalizan, pues consideran que el sexo es lo mejor de este mundo.
Tras el paso del tiempo las mujeres aceptan, y pactan un juramento, el cual rezaba,
que excitarían a sus maridos, pero no practicarían el sexo. Cada mujer se encarga
de propagar el juramento por toda su ciudad, así ningún hombre podría satisfacer
sus deseos sexuales.

Las mujeres toman la Acrópolis ateniense, donde se encuentra el dinero de la
ciudad, así no podría ser usado con fines militares. El coro de ancianos intenta echar
a las mujeres de la Acrópolis, manteniendo una lucha verbal, entre los dos coros.
Llega un comisario con arqueros, para intentar echar a las mujeres, pero ni aún así
lo consiguen. La lucha verbal, pasa a corporal. Algunas mujeres, intentar dejarlo,
pues no soportan más, pero Lisístrata las convence para que vuelvan a su puesto,
en la Acrópolis.

Los hombres de toda Grecia, andan quejándose pues tienen “inflamada la ingle”.

Finalmente, desde Esparta, vienen unos embajadores para firmar la paz con Atenas,
pues el deseo sexual es tan grande, que puede hasta con la guerra. Así cada
hombre se va con su mujer, ellas felices por el fin de la guerra, y ellos felices por el
apetito sexual.

Concretamente en este fragmento, dialoga con el consejero, imponiéndose ante el,
y justificándose ante su protesta. En este discurso, Lisístrata defiende el derecho
que deben tener las mujeres para participar en temas que también a ellas les
incumben, como la guerra y el dinero, mientras que el consejero indignado rehúye
sus explicaciones.

Con sólo leer la primera intervención del consejero, podemos observar como el
autor refleja la sociedad griega contemporánea a éste:
“¿Y de dónde os viene esa preocupación por el dinero y la paz?”

La sorpresa del conserje se debe a que la discreción (que comenta Lisístrata en este
fragmento) ante los problemas familiares, políticos y sociales de las mujeres, era
tan común, que el mínimo interés en estos temas por parte del género femenino,
hacía enloquecer y enfurecer a los hombres, que consideraban a las mujeres
incapaces de participar en estos asuntos.

La característica principal que podemos ver en el texto en concordancia con la
personalidad del autor, es como mencionamos anteriormente su espíritu pacifista,
reflexiona sobre la necesidad de una paz prolongada, no sólo para su país sino para
todos los estados griegos.

Es curioso el caso de Colombia, donde un grupo de mujeres han decidido poner en
práctica una estrategia similar.

El diario El Tiempo publica la iniciativa de un grupo de mujeres jóvenes que en la
ciudad de Pereira han decidido suspender temporalmente las relaciones sexuales
con sus compañeros, hasta tanto estos se comprometan a no participar más en la
violencia que afecta a esta ciudad cafetera y a suspender sus conductas de
violencia intrafamiliar. Factores como el desempleo, el machismo y los valores
"guerreros" de los hombres que hacen parte de las pandillas de esta ciudad, hacen
particularmente difícil llevar adelante la iniciativa.

Como esta situación, vemos muchas otras similares, ya que este libro, refleja
principios de igualdad de género y destrucción de machismo, aunque esta peculiar
estrategia no se ha visto en tantos casos, pero en su defecto, en referencia a la
unión de territorios opuestos en la guerra, existe el ejemplo de mujeres de negro,
que tuvo su origen en la unión de mujeres palestinas e israelíes, que alzaron una
voz común frente a la ocupación. Estas mujeres, fueron culpadas e insultadas por
expresar sus pensamientos a los hombres. De una forma similar, se desarrolla en la
o obra teatral de Aristófanes.

Además de hechos reales, esta obra ha sido representada a lo largo de los años
hasta la actualidad, como vemos en esta obra teatral representada en el 2005 por
actores de la Universidad Pública de Navarra

Incluso se han realizado filmes, como la película española Lisístrata, que realza el
factor más cómico de esta obra. Es sorprendente cómo lo que hace 2000 años
pudiese resultar cómico, aún nos lo siga resultando a nosotros hoy en día.

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