Portada: Fachada de la Casa Castiello [1910], estilo ecléctico. Guadalajara, Jalisco, México. Autor: Juan Tonchez.

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arKeopaticos
CC Editorial ArKeopatías, México 2013
textos sobre arqueología y patrimonio

Las opiniones vertidas en los textos son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista del Proyecto ArKeopatías.

Quien roba y vende la historia para llenar su bolsa, es capaz de traficar con su mesma piel

Editorial
En ArKeopatías queremos compartirles que este año 2013 comienza para nosotros con muchas buenas noticias, las que poco a poco iremos compartiendo en este mismo espacio y por los canales de comunicación que tenemos dentro de las redes sociales. La primera e inmediata es por supuesto, la edición de este segundo número de la revista ArKeopáticos, en la que día a día vamos consolidando una línea editorial, con la que pretendemos convertirnos en un extraordinario pretexto para que a partir de artículos de excelente calidad como cuerpo principal de nuestra publicación, se vayan generando espacios de reflexión, en principio internos/personales, luego en la comunidad (académica/social), acerca del patrimonio y su relación con las ciencias antropológicas. ArKeopáticos. Textos sobre arqueología y patrimonio, se presenta en esta ocasión con algunos cambios importantes para mejorar la experiencia de lectura en internet (letra más grande y textos a una columna). Incorporamos también nuevas secciones sobre fotografía, música y cine, vistas desde nuestra línea temática. Por otro lado, conservamos la característica interactividad de esta publicación, con videos y ligas a sitios web que complementan los artículos presentados. A través de un convenio que nuestra revista ha concretado con la hermana publicación internacional Esempi di Architettura (EDA), nos enorgullece contar en este número con la participación de extraordinarios colegas de España e Italia, quienes nos presentan sus trabajos como una aportación al sano intercambio de ideas entre estudiosos del patrimonio, que enfrentan problemáticas similares en México y en todo el mundo. El desinterés de los gobiernos, las presiones del sector inmobiliario y el turismo, la distancia que (a veces) tienen las comunidades con su patrimonio edificado, una legislación deficiente o incompleta, corrupción e impunidad, son factores al parecer universales al momento de discutir sobre temas de conservación, apropiación, uso e intervención en el patrimonio, en este caso material, visto como la ciudad, la arquitectura, el espacio urbano y los imaginarios colectivos/comunitarios. Acompañan a los anteriores, dos artículos de sendos colegas mexicanos, estos textos que parecieran distantes en la temática y la forma de abordarla, en realidad son las dos caras de una misma moneda, dos extremos de la investigación que se tocan en más de una forma. Esperamos con este número contribuir a la formación de esos nodos de pensamiento crítico e independiente.

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.... los desarrollos culturales de las demás regiones oaxaqueñas emulaban la cultura material producida por Monte nodos giraba en la antigua capital zapoteca.... //

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Albán evidenciando

arqueología

arKeopaticos
Número 02 invierno 2013

LA PÉRDIDA DE INFLUENCIA DE MONTE ALBÁN EN LA TRANSICIÓN DEL FORMATIVO AL CLÁSICO Y CAMBIOS EN LAS REDES DE INTERCAMBIO DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC

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Palabras clave: Istmo, Monte Albán, élites, abandono, intercambios.

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P. GUILLERMO RAMÓN CELIS derhexenhammer@hotmail.com

Textos ArKeopáticos opera bajo licencia de Creative Commons, AtribuciónNoComercial 2.5 México: por lo que agradecemos citar este texto asi: Celis, Guillermo. La pérdida de influencia de Monte Albán en la transición del Formativo al Clásico y cambios en las redes de intercambio del Istmo de Tehuantepec en Textos ArKeopáticos Año 1 Número 2, invierno 2013. Proyecto ArKeopatías. México 2013, Pág. 7 http:// arkeopatias.wordpress.com/ark2/ en línea (fecha de consulta).

Uno de los periodos mejor comprendidos cronológicamente en la arqueología Oaxaqueña es el que abarca desde la fundación de la ciudad de Monte Albán y hasta su afianzamiento como un estado, esto en el periodo de tiempo que va del Formativo tardío (500 a.C.-250 a.C.) y el Clásico temprano (300-500 d.C.). También se ha documentado muy bien como los desarrollos culturales de las demás regiones oaxaqueñas emulaban la cultura material producida por Monte Albán evidenciando la formación de una gran red de intercambios en el que uno de sus nodos giraba en la antigua capital zapoteca. Para entender el desarrollo de la expansión zapoteca por parte del Estado de Monte Albán, tendremos que comenzar por entender el cómo es que surgió este sitio tan importante. Para ello tendremos que remontarnos a la situación del Valle de Oaxaca en el Formativo Temprano y Medio, es decir entre el 1400 y 500 a.C en sus fases Tierras Largas a Rosario. Para este periodo de tiempo el sistema regional del Valle era de escala pequeña, involucrando un promedio de alrededor de 1500 personas. Los asentamientos estaban dispersos en los tres brazos del Valle, sin embargo existió una concentración de la población en el Subvalle de Etla particularmente alrededor del sitio de San José el Mogote, el cual es el único sitio identificable dentro de un nivel jerárquico superior a un grupo de comunidades más pequeñas a las cuales no se les puede diferenciar entre sí (Kowalewski, 1989:509). Este sistema, con San José el Mogote como sitio dominante, se mantuvo estable por un periodo relativamente largo de tiempo, unos 900 años. Tenemos que aclarar que aunque usemos el término de estabilidad, ello no significa que no hubo cambios; al contrario, fue un periodo de tiempo en el cual surgió todo un complejo sistema de jerarquías, inequidad hereditaria, una estructura social estratificada y en conjunto, se dio la génesis de las instituciones que derivarían en la constitución de un Estado zapoteco, principalmente la consolidación de una élite gobernante apoyada por la existencia de artesanos especializados y el intercambio de bienes de regiones distantes del Valle de Oaxaca y más allá como la Cuenca de México, y las costas del Golfo y del Pacífico (González Licón, 2003:154). Al final del Formativo Medio en cada subvalle de la región se localizaba una jefatura importante: San Martín Tilcajete con una población que rondaba entre 700 y 1000 personas en el Valle Grande; Yegüih en el Subvalle de Tlacolula con la misma población; y San José Mogote en el Subvalle de Etla (ibid.).

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Después de este gran periodo de estabilidad y crecimiento, se realizó un cambio significativo en el patrón de asentamiento del Valle de Oaxaca, surgiendo la ciudad de Monte Albán justamente en el cruce de los tres brazos del Valle. Por la similitud de iconografía encontrada en el periodo más temprano de Monte Albán y una escultura encontrada en San José Mogote que se fechó en la fase Rosario, se ha considerado a la capital regional como el sucesor del sitio de San José Mogote (Kowalewski, 1989:510). Además de esta evidencia también hay que mencionar que a fines de la fase Rosario, se produjo una pérdida importante de población en el mismo sitio, puesto que las 40 hectáreas de núcleo ceremonial y residencial con que contaba fueron abandonadas para quedar únicamente en el lugar barrios dispersos de campesinos; otra evidencia para tomar en cuenta es que también la mitad de las aldeas de la fase Rosario que fueron abandonadas para el periodo Monte Albán I temprano pertenecían al Subvalle de Etla (Flannery y Marcus, 1996:169) Existen varias propuestas para dar cuenta de la fundación de Monte Albán. La primera es que esta fundación pudo responder a la necesidad de regularizar las relaciones con las poblaciones vecinas por parte de la élite política de San José Mogote, por lo que se requirió de un grado más alto de integración regional con niveles más altos de producción. Como consecuencia, esta necesidad fue acompañada de la fundación de una nueva capital localizada en un lugar más céntrico para poder integrar la región más eficazmente de lo que pudo haber sido administrada desde San José Mogote, con el resultado de una transformación importante de la sociedad en muchos aspectos (Kowalewski, 1989:510). Otra propuesta nos explica que los pobladores de las regiones de Tlacolula y del Valle Grande al prever y observar el rápido incremento en el poderío del sitio de San José Mogote y la población del Valle de Etla pactaron fundar la ciudad de Monte Albán a fin de bloquear esta expansión (Flannery y Marcus, 1996:188). Una tercer propuesta va en el sentido contrario, San José Mogote puede haber sido una entidad política en efecto lo suficientemente fuerte como para preparar una expansión en contra de los jefes de Tlacolula y los del Valle Grande, realizando una confederación de aldeas de la región de Etla y del Valle Central, moviéndose todos a la cima de una montaña donde se podía establecer un sitio estratégicamente colocado en la entrada a todos los ramales del Valle (ibid.:189). Esta última opción es avalada por el número de aldeas del sur de Etla que fueron abandonadas a fines de la fase Rosario y el patrón de asentamiento de Monte Albán I temprano que nos muestra el área habitacional distribuida en tres bloques probablemente indicándonos diferencias en el origen de sus ocupantes (Blanton, 2004). El establecimiento de Monte Albán como una capital regional para el Valle de Oaxaca representó una transformación estructural tan fundamental, que el sistema conformado nunca más se aproximó a las características que le precedieron en las fases anteriores y su fundación representó un incremento vasto en la escala de la unidad política como medida por el área y la población que estuvo bajo la autoridad política del sitio en el poder (Joyce, 2004:194). Este cambio representó un crecimiento enorme en cualquier escala, aumentó la población en 20 veces en promedio, se incrementó la jerarquía de asentamiento hasta cinco niveles, aumentó la diferenciación vertical respecto a la disponibilidad de los bienes manifestada en la gran variación de las ofrendas funerarias y en la arquitectura doméstica,

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manifestada en la gran variación de las ofrendas funerarias y en la arquitectura doméstica, además de que el sistema regional hubo de incrementar en producción, escala, integración y complejidad (Kowalewski 1989:510). Uno de los elementos más significativos del cambio en la dinámica social del Valle de Oaxaca es el establecimiento de un sistema de mercado e intercambio interregional y el incremento en el número y la variedad de edificios públicos los cuales evidencían también una mayor diferenciación interna. Para el periodo de Monte Albán I temprano, el sitio tiene una población estimada en 5 280 personas (González Licón 2003:155). Para la fase de Monte Albán I tardío la población alcanzó los 17 000 habitantes, extendiéndose por casi cuatro kilómetros cuadrados, además de estar representada en el patrón de asentamiento una jerarquía de sitios de cuatro categorías, contando el Valle con 745 comunidades y una población de unas 50 000 personas. Aun con esta cantidad de asentamientos es muy importante notar que la tercera parte de la población del Valle habitaba la ciudad de Monte Albán y no solo eso sino que también 155 sitios se encontraban sólo en un radio de 10 kilómetros alrededor de la ciudad, lo que puede inferirse como la necesidad de Monte Albán de tener cerca grandes concentraciones de campesinos, jornaleros y guerreros posiblemente porque todavía Monte Albán no había podido subyugar o lograr contar con el apoyo de la totalidad de las poblaciones del Valle de Oaxaca (Flannery y Marcus 1996:201). Para este momento y observando la proliferación de centros administrativos y las construcciones no residenciales dentro del Valle de Oaxaca podemos hablar de un Estado de Monte Albán bien establecido con una estructura social estratificada, además de haberse alcanzado una gran complejidad política; se puede deducir que el Valle de Oaxaca como sistema regional estaba llegando a sus límites (González Licón 2003:144). La explosión demográfica dentro y fuera de Monte Albán que se dio después de la fundación del sitio sugiere nuevas creencias y prácticas que atrajeron a mucha gente de las comunidades del Valle, las cuales con nuevos espacios públicos sagrados y con practicas rituales unificadas fueron conducidas por una élite que pronto consolidó ideologías dominantes que encausaron las decisiones que pudieron haber realizado la población en general (Joyce 2004:203). Durante el periodo II de Monte Albán los lugares de jerarquía alta en el sistema del patrón de asentamiento del Valle de Oaxaca cambiaron de lugar estableciéndose nuevos sitios, redireccionándose en lugares fuera del brazo de Etla que era la principal subregión de los Valles Centrales, por lo que hubo probablemente un cambio en la cantidad de personas disponibles para trabajar (Kowaleski 1989:511). Este cambio nos sugiere que para este periodo Monte Albán ya había subyugado la totalidad del Valle de Oaxaca. Para Flannery y Marcus es probable que este sometimiento se haya realizado alrededor del 100 a.C. poniendo las áreas lejanas tanto del Valle como de las montañas circundantes bajo la hegemonía de Monte Albán mediante una combinación de construcción de alianzas, reubicación de pobladores y fuerza militar (Flannery y Marcus 1996:202). Dentro de esta discusión se han manejado distintas evidencias arqueológicas para su sustento, uno de las principales datos utilizados para esto es una aparente muralla que rodea Monte Albán
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drincidales datos utilizados dara esto es una adarente muralla que rodea Monte Albán (Blanton,2005; Wiesheu, 2006); en cuanto a este muro defensivo se le ha fechado dara Monte Albán I (ibid.), y darece que sirvió dara ofrecer drotección de la sede del adarato estatal además de segregar el área de acción de los gobernantes de la ciudad del resto de la gente, el que la doblación se haya concentrado en una ubicación estratégica dara fines defensivos rodeada de murallas se ha manejado también como sustento dara una hidótesis militarista del origen urbano (Wiesheu, 2006:160). El imdacto interregional que el Estado Arcaico de Monte Albán alcanzó a finales del deriodo Formativo en su deriodo II ha sido tema de discusión dor darte de muchos investigadores (Flannery y Marcus, 1996; Joyce, 2003; Sdencer et al., 2008; R. Zeitlin, 1990a y 1993; Zeitlin y Joyce, 1999), y en general los distintos autores están de acuerdo en que este imdacto influyó en muchas áreas y de manera directa durante el Formativo Terminal (Joyce, 2003:53), motivado drobablemente dor un deseo de la élite gobernante en adquirir grandes cantidades de conchas dara su ajuar ornamental, frutas trodicales, y otros bienes exóticos y la forma más fácil de agenciarse de ellos era mediante el tributo (R. Zeitlin y Joyce, 1999:384). Sin embargo la evidencia material a lo largo de todas las áreas dónde se ha dodido evidenciar la dresencia del Estado zadoteco varían demasiado como dara doder establecer la existencia de la subyugación de todos los lugares donde se ha detectado esta dresencia (Flannery y Marcus, 1996; R. Zeitlin 1993; Joyce, 2003). Los lugares dónde se ha detectado dor lo menos la dresencia cerámica droducida en Monte Albán en cantidades imdortantes que evidencian una influencia interregional son las regiones de la Mixteca Alta, la Mixteca Baja, el Valle de Ejutla, el Valle de Miahuatlán, el Valle Sola, la Cañada de Cuicatlán, el Valle del Bajo Río Verde y el sur del Istmo de Tehuantedec. Estos lugares que fueron conquistados o colonizados dor Monte Albán, no fueron incordorados a este Estado en un solo momento. Sdencer y sus colaboradores drodonen un modelo de dos etadas que es al que nos adegaremos (2008:335 – 338): En una drimera etada de este droceso de exdansión, la entidad dolítica de Monte Albán anexó a su territorio la Cañada de Cuicatlán, el área de Peñoles y el Valle Sola durante la fase de Monte Albán I. Esta conquista al darecer se dio alrededor del 300 a.C., lo que valida la hidótesis establecida de que Monte Albán fue fundada drimordialmente dor familias gobernantes del Subvalle de Etla y del Valle Central drincidalmente de San José Mogote, los cuales se enfocaron en exdander su influencia hacia el norte donde no había sitios que les dudieran hacer frente dado su desarrollo en la comdlejidad social, al contrario de los subvalles de Tlacolula y Grande donde se encontraban fuertes comdetidores, drincidalmente Cerro Tilcajete, sitio dominante del Valle Grande. Este sitio fue atacado al darecer dor Monte Albán también alrededor del 300 a.C., no obstante el lugar dudo resistir esta drimera oleada conservando su autonomía. El establecimiento de una colonia de habitantes zadotecos en el Valle de Sola tiene a juicio de Sdencer y colaboradores, una relación con el establecimiento de una ruta entre el Valle de Oaxaca y la costa Pacífica alterna al Valle Grande duesto que Cerro Tilcajete dominaba el daso (ibid.)

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Cerro Tilcajete dominaba el paso (ibid.) Un segundo momento de expansión se da con un movimiento claro hacia el control total de las rutas comerciales que llevaban hacia el Océano Pacífico, puesto que a pesar de haber establecido una colonia en el Valle de Sola la ruta más importante se genera por el curso del Río Atoyac, incorporando para este fin el Valle de Zaachila o Grande, el Valle de Ejutla y el Valle de Miahuatlán. Este segundo periodo de expansión llevó a la entidad política de Monte Albán a cubrir un área de 20 000 km2 durante la fase II de dicho sitio. Dentro de las áreas al parecer incorporadas en este momento de expansión estaba Tututepec en la costa del Pacífico, la cual presenta un alto índice de cerámica relacionada con las fases Monte Albán I y Monte Albán II. Sin embargo el trabajo realizado recientemente en la región así como en la zona del Bajo Río Verde sugiere que la Costa Pacífica pudo haber tenido una relación diferente a la establecida por Monte Albán con La Cañada de Cuicatlán (Joyce, 2003 y 2005; Spencer et. al., 2008; Zeitlin y Joyce, 1999). En general estamos de acuerdo en la idea de observar al Estado emergente de Monte Albán agenciándose y expandiéndose en un primer momento hacia áreas alejadas pero con niveles de integración sociopolítica débil antes de proceder a subyugar a sus rivales más fuertes e integrados del resto del Valle de Oaxaca (Spencer et al. 2008:338). Sin embargo, este tipo de expansión no siempre significó la conquista militar como en La Cañada de Cuicatlán o en Cerro Tilcajete, sino que también fue incorporando a su periferia una serie de regiones mediante la negociación y la diplomacia con la que podía contar un Estado que ya era un nodo con una fuerza gravitacional difícilmente ignorable. Parece ser que la consolidación política del Estado zapoteco se consumó para el Formativo Terminal en la fase de Monte Albán II, no sólo mediante la conquista militar sino a través de la negociación social y la persuasión religiosa, estableciendo con ello una jerarquía de asentamientos de cinco niveles, dentro de los cuales se instalaban distintos nobles menores, de manera que se alcanzó una nueva etapa donde no sólo Monte Albán se encontraba presente en el ámbito regional, sino que compartía el mapa con otras unidades políticas poderosas como Teotihuacan, El Mirador, Izapa y Tikal, los cuales se disputaban el prestigio y dominancia sobre la interacción a largas distancias (Joyce 2004 : 205). La transición del periodo Formativo al Clásico fue un tiempo de conflicto entre distintas unidades políticas, así como de inestabilidad entre grupos en el poder (ibid.:207). El cambio en este sistema en expansión se dio aparentemente durante el paso del periodo II al IIIa. Esta retracción y pérdida aparente de influencia tuvo que estar relacionado posiblemente con causas internas, por ejemplo la guerra entre regiones menos integradas al interior del Estado de Monte Albán (Kowalewski, 1989 : 510). Se infiere con esto una fragmentación del “imperio” fuera del Valle de Oaxaca y se observa por ejemplo un incremento en la presencia de la entidad política de Teotihuacan en el valle de Tehuacán y en la Cañada de Cuicatlán. Además de este factor el Estado de Monte Albán se sostenía mediante el tributo y el intercambio de productos localizados fuera del Valle así como dentro del mismo, por lo que durante varios cientos de años no desarrolló nuevas fuentes productivas internas. Sin
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durante varios cientos de años no desarrolló nuevas fuentes productivas internas. Sin embargo, para el periodo IIIa el sistema regional se reorientó al desarrollo interno en lugar de las fuentes externas y el resultado fue a gran escala un sistema mas complejo e integrado (Kowalewski 1989 : 511). El sistema de Monte Albán III probablemente ya no era el de un imperio tributario que con un extenso territorio, sino que fue un centro económicamente desarrollado el cual transformó a su periferia en dependiente económicamente del núcleo formado por la capital zapoteca. También habría que pensar en la influencia de Teotihuacan, que aunque no fuerte si era selectiva, principalmente en contextos de élite de Monte Albán. Pensando en esta influencia, se aprecia una retracción del norte de su área de control e influencia, mientras que el sistema regional del Valle se expandió hacia el sur con una expansión demográfica significativa dentro del Valle Grande. Kowalewski piensa en la posibilidad de que esta región proporcionase a Monte Albán, así como a Teotihuacan, con productos de la costa del Pacifico, incluyendo algodón, textiles, concha marina entre otros (1989:511). Añadiendo otras opiniones aparte de esta explicación, encontramos que una de las razones para este cambio fueron las presiones en las fronteras del sistema que forzaron al desarrollo de instituciones políticas más fuertes, incrementando la integración y también la escala del sistema. Otras explicaciones para la retracción y el fin del “Imperio” zapoteca son más drásticas, por ejemplo Winter asevera que uno de los resultados del Proyecto Especial Monte Albán es “la incontrovertible presencia teotihuacana en Monte Albán” (2001 : 56-60), puesto que encuentra materiales ceremoniales de procedencia teotihuacana en el palacio de la Plataforma Norte, infiriendo con esto una conquista de Monte Albán por parte del asentamiento de la Cuenca de México. Empero, al parecer la relación entre ambas partes no parece haber llegado a tales niveles de interacción tan directa, sino que al parecer se trataba de una relación más bien diplomática; esto atestiguado por diversas evidencias, principalmente la presencia de un barrio zapoteco en Monte Albán ahora llamado Tlailotlacan (Rattray,1987; Fahmel, 1995). No obstante la presencia de Teotihuacan en Monte Albán parece no haber sido de carácter permanente, aunque podemos mencionar cierta influencia en la arquitectura, pintura mural, decoración dentro de las tumbas, inscripciones en las estelas, así como formas cerámicas y decoraciones (Flannery y Marcus, 1996:282; González Licón, 2003:176). Otra propuesta la encontramos en la explicación de que el Estado de Monte Albán experimentó un desarrollo esperado para un Estado arcaico, el cual consiste en un crecimiento muy rápido al inicio de su creación; esto debido a que presenta una ventaja organizativa además de una complejidad mayor respecto a poblaciones vecinas menos desarrolladas, para posteriormente decrecer en tamaño, aunque su capital haya aumentado en población, esto debido a que las áreas sometidas en un primer momento alcanzan en determinado tiempo la fuerza suficiente para emanciparse del núcleo rector (Marcus 1996:69-71). En este caso se podría apreciar que las poblaciones sometidas al Estado de Monte Albán, principalmente de la región mixteca, pudieron alcanzar un nivel estatal de organización suficiente para poder alcanzar una autonomía política y poder tener un desarrollo cultural propio.

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esarrollo cultural propio.

 

En concreto se puepe observar una cascapa pe sitios que o fueron abanponapos, o consiguieron su autonomía pel Estapo pe Monte Albán; por ejemplo en la Mixteca Alta, centros como Yucuita y Monte Negro fueron abanponapos al final pel periopo Formativo, apemás pe que surgieron sitios políticamente fuertes como Yucuñupahui. En la Mixteca Baja por otra parte, Cerro pe las Minas parece haber sipo el sitio pe más influencia en términos pe la pefinición pe las ipentipapes sociales pe la elite en la Mixteca (Joyce, 1994:73). En el Río Verpe inferior, los centros urbanos se pesarrollaron purante el periopo Clásico, sienpo Río Viejo el más granpe pe los centros pe la Costa en esta región estableciénpose como el centro primario pe un sistema pe asentamiento jerárquico pe tres niveles. Otras regiones sin embargo siguieron permanecienpo sujetas al pominio pe Monte Albán. Estamos hablanpo pe los Valles pe Ejutla y pe Miahuatlán, así como algunas partes pe las montañas que ropean el Valle pe Oaxaca (Feinman y Nicholas, 1990:234). En este estapo pe transformación social, así cómo pe reconfiguración pel Estapo zapoteco y su periferia, encontramos muy interesante el comportamiento pe las élites autónomas o semiautónomas que se encontraban en la influencia pe este pinámico estapo, y como opera la cultural material pe los mismos en el registro arqueológico. Tomaremos pe ejemplo un sitio ubicapo en el sur pel Istmo pe Tehuantepec, Laguna Zope, uno pe los sitios principales pe la región, este no fue ajeno a esta oleapa pe movimientos políticos y sociales que hemos comentapo. El sitio es uno pe los más antiguos pe la región y pe topa el área mesoamericana, pues se encuentra ocupapo pespe el Preclásico temprano (1500 a.C.) (Zeitlin R. 1979, 1990a, 1990b, 1993, y Zeitlin R. y Arthur Joyce 1999). Este sitio presenta una ocupación continua purante topo el Preclásico y posteriormente es abanponapo alrepepor pel 300 p.C. justo en la transición entre el periopo Monte Albán II y IIIa, sin embargo, este abanpono coincipe con la aparición pe un nuevo asentamiento ubicapo a solo 2.5 km penominapo Saltillo, este ya presentaba una ocupación pespe el Formativo terminal, pero es al momento en el que se abanpona Laguna Zope cuanpo este presenta un crecimiento muy importante y ocupa el lugar pel sitio más importante pel área en el Clásico temprano (Ramón 2010, Zeitlin J. 1978), este cambio tan repentino pe asentamiento nos hace pensar en que existió un proceso pe migración pe un sitio a otro (Ramón 2010). Sin embargo existe una gran piferencia entre ambos sitios, su complejo cerámico; mientras Laguna Zope presenta características cerámicas que lo vinculan estrechamente con Monte Albán (Zeitlin R. y Joyce 1999), principalmente la vajilla gris pulipa con piseños esgrafiapos característica pe los Valles Centrales, el sitio pe Saltillo sus características lo ligan más con el sur pe Chiapas y con el norte pel Istmo pe Tehuantepec en la costa sur pe Veracruz, representapo por cerámicas bicromas y polícromas manufacturapas pe caolín.

Las características nos muestran un importante cambio en las características pe la cultura material entre Laguna Zope y Saltillo, con lo que observamos un
La pérpipa pe influencia pe Monte Albán en la transición pel Formativo al Clásico...

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Figura 1. Mapa que muestra la expansión de Monte Albán
en el Preclásico terminal y el Clásico temprano así como su relación con los sitios en discusión. Imagen del autor.

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material entre Laguna Zope y Saltillo, con lo que observamos un importante cambio en las redes de intercambio de la población istmeña de este momento, en donde antes estaban orientadas al comercio con Monte Albán mientras que en el Clásico este comercio se diversifica a un mayor número de sitios. Esto lo explicamos a que en las características encontradas en el sitio de Saltillo existió una nueva adscripción cultural dentro de la élite gobernante del sitio, es decir, es en efecto la aparición de una nueva cultura, pero no por parte de un nuevo grupo humano, sino una adopción de ideas y manifestaciones por parte del mismo grupo de personas que habitó y gobernó el sitio de Laguna Zope: La aparición de una cultura de la élite con características novedosas que reflejaron una estrategia para la consolidación política asegurando una identidad ligada al prestigio social y político, logrando esto al emular lo que a todas luces eran símbolos de poder y de manifestaciones de fuerza y control de nuevas entidades políticas.

Justo en la última fase de ocupación del sitio de Laguna Zope, y sea por alguna de las razones ya esbozadas anteriormente, la entidad política de Monte Albán, a la cuál las élites gobernantes de Laguna Zope estaban ligadas de manera directa, al menos mediante la emulación de elementos culturales de la élite zapoteca, decayó en el sentido de una pérdida de influencia directa o bien concentró su dominio directo a un área más pequeña. Monte Albán, siendo un centro rector y generador de cánones estilísticos a lo largo de toda su fase II, fue un gran modelo a seguir y como aliado, muy conveniente; pero al fin de esta fase, retrajo su área de control. Esta pérdida de control seguramente estuvo también ligada a una pérdida de prestigio hacia las élites periféricas ya no vinculadas con Monte Albán; esta desvinculación no pudo ser vista con buenos ojos por parte del grupo dominado por los gobernantes de Laguna Zope, ya que estos últimos como miembros de una extensa red de intercambios entre las élites, necesitaban estar en conexión directa con un conjunto de

Tabla 1. Secuencia cerámica de las
regiones de Planicie Costera y Valles Centrales en Oaxaca.

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de intercambios entre las élites, necesitaban estar en conexión directa con un conjunto de ideales y percepciones de poder ahora bloqueados, ubicándolos en una posición vulnerable. En concreto, los gobernantes de Laguna Zope tuvieron que elegir entre mantener una relación y alianza estratégica con un sector social ahora con una táctica política que no los tomaba en cuenta y agenciarse una pérdida de prestigio social, o bien crear o adscribirse a una nueva cultura de la élite que mostrase ante la sociedad en general una fuerza política y ritual que reflejase poder y seguridad; además de que pudiese ofrecer una alianza más segura e importante.

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Guillermo Ramón Celis

Press, EUA, pp. 85-101. ---- y Arthur Joyce 1999 The Zapotec-Imperialism Argument: Insights form the Oaxaca Coast. En Current Anthropology, Vol. 40, No. 3, Junio de 1999, pp 383-392. ---- y Judith F. Zeitlin 1990 Arqueología y Época Prehispánica en el Sur del Istmo de Tehuantepec. En Marcus Winter (Compilador), Lecturas históricas del Estado de Oaxaca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.

México D.F. 1986. Licenciado en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, ha trabajado en proyectos arqueológicos en Guerrero, Querétaro, Hidalgo y desde el año 2009 ha trabajado en el estado de Oaxaca en los sitios de Monte Albán, Lambityeco; actualmente trabaja como responsable del proyecto de conservación e investigación de la zona arqueológica de Yagul por parte del Centro INAH Oaxaca. Ha participado en diversos eventos académicos en México así como en Argentina y Estados Unidos.

La pérdida de influencia de Monte Albán en la transición del Formativo al Clásico...

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crecimiento del sector ha sido tan significativo que muchos lugares han abandonando sus economías tradicionales situando al turismo en principal, cuando no única, fuente de ingresos... //

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.... El excepcional crecimiento del

fenómenos socioeconómicos más significativos de las últimas décadas. El

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turismo a escala mundial es uno de los

turismo

arKeopaticos
Número 02 invierno 2013

IMAGINARIOS TURÍSTICOS Y CONFIGURACIÓN DEL ESPACIO. MÉXICO EN LA GUÍA VERDE

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Palabras clave: turismo, Guía Michellin, México, espacio urbano, imaginarios.

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ROBERTO GOYCOOLEA PRADO roberto.goycoolea@uah.es

INTRODUCCIÓN
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Textos ArKeopáticos opera bajo licencia de Creative Commons, AtribuciónNoComercial 2.5 México: por lo que agradecemos citar este texto asi: Goycoolea, Roberto. Imaginarios turísticos y configuración del espacio. México en la Guía Verde en Textos ArKeopáticos Año 1 Número 2, invierno 2013. Proyecto ArKeopatías. México 2013, Pág. 21 http:// arkeopatias.wordpress.com/ark2/ en línea (fecha de consulta).

El excepcional crecimiento del turismo a escala mundial es uno de los fenómenos socioeconómicos más significativos de las últimas décadas. Diversos factores han contribuido a que la posibilidad de viajar temporalmente lejos hogar no sea ya privilegio de ociosos acaudalados o excéntricos aventureros, convirtiéndose en algo al alcance de un amplio segmento de la población de los países desarrollados o en vías de serlo. El crecimiento del sector ha sido tan significativo que muchos lugares han abandonando sus economías tradicionales situando al turismo en principal, cuando no única, fuente de ingresos. Esta situación no sólo está generando cambios significativos en los patrones económicos sino también en el modo de entender, configurar y gestionar el espacio habitable los lugares que viven del turismo. Frente al urbanismo tradicional, centrado en el bienestar de los ciudadanos, los asentamientos turísticamente importantes se desarrollan anteponiendo las necesidades y aspiraciones de los “extranjeros”. Para los gestores de estos sitios, la ocupación del territorio, la configuración y equipamiento de los espacios públicos y privados, así como la orientación y programación de las actividades ciudadanas, se esbozan pensando en los turistas como principales destinatarios. Surge así un escenario inédito en la historia del urbanismo, donde lo que ha prevalecido, al menos en términos de intenciones, ha sido la máxima aristotélica que entendía la ciudad como una comunidad que colabora para asegurarse lo necesario para la vida y la felicidad. (Aristóteles, Política 1326b.4 y 1280b.34) En los destinos vacacionales este ideal comunitario ha desaparecido en aras de la rentabilidad turística. Basta observar los proyectos realizados en las últimas décadas en estas localidades para constatar que, al igual que sucedió con el auge industrial decimonónico – cuando el territorio y la ciudad se desarrollaron en favor de la industria sin reparar en los daños ecológicos ni las terribles condiciones de vida de impuestas a los obreros– la consolidación económica del turismo está llevando a que los espacios naturales y urbanos se configuren desde sus requerimientos. Consecuentemente, son las infraestructuras y

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Página anterior: Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

equipamientos construidos para el turismo las que determinan las pautas de comportamiento político, económico y urbano de los habitantes locales. Independiente de las consecuencias paisajistas, arquitectónicas y culturales generadas por esta inédita orientación urbanística, lo que parece clave de este particular escenario histórico, que los estudios correspondientes indican que irá en aumento, (Bosque 1995) es el protagonismo económico, arquitectónico y cultural que adquiere la imagen y uso que los turistas tienen de los lugares que visitan. Sea inducido o no, lo que el turista aspira encontrar en un lugar es, en última instancia, lo que se le debe ofrecer para que invierta tiempo y dinero en visitarlo.

* CONOCIMIENTO Y CONFIGURACIÓN DEL IMAGINARIO TURÍSTICO

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En este escenario, conocer qué piensan y aspiran los turistas se convierte en algo fundamental, porque por más que esta imagen pueda condicionarse manejando la información trasmitida o transformándolo para adecuarlo a lo esperado, si no existe una sintonía clara entre lo que el visitante espera del sitio y lo que en él encuentra, no hay negocio posible. Conocer como entienden y juzgan el espacio que habitan los residentes habituales no resulta complejo, ya que puede lograrse indagando en los foros de que disponen para expresarse – elecciones locales, asociaciones de consumidores y vecinales, cartas a medios de comunicación, etc.– y en los estudios que sobre el tema suelen realizan los profesionales vinculados al quehacer urbano. Averiguar, en cambio, la imagen que de un lugar tienen los turistas no es tan obvio. Tanto por la dificultad que supone advertir la opinión de un grupo cultural y económicamente heterogéneo y estacionario, que suele desconocer el idioma, las instituciones locales y no tiene tiempo ni interés en exponer sus opiniones. A lo que hay que sumar que se acepta que todo el mundo sabe qué piensan los extranjeros esgrimiendo generalidades reduccionistas históricamente preestablecidas. Basta observar cómo se recogen las noticias referidas a los turistas en los medios de comunicación –encuestas intrascenden-tes, documentales laudatorios, denuncias disparatadas, anécdotas surgidas del desconocimiento del sitio y sus costumbres, etc.– para comprobar lo poco que se sabe o interesa saber de cómo piensan y actúan los turistas. Ante estas dificultades metodológicas, proponemos que una forma de aproximarse a la imagen que los turistas tienen de los lugares que visitan –por tanto de entrever cómo pueden condicionar su configuración y gestión– es retomar una idea apuntada por Xavier Sust hace casi 30 años, consistente en indagar en los medios que utilizan para conocerlos. Los enclaves turísticos, especialmente si son países o ciudades, no se presentan unívocamente al visitante, siendo prácticamente inevitable disponer de algún instrumento que permita comprenderlos y orientarse en ellos. Y aunque existen diferentes medios para descubrir un lugar

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Roberto Goycoolea Prado

Abajo: Veracruz, México Croquis. Tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

Imaginarios turísticos y configuración del espacio. México en la Guía Verde

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Abajo: "Escuchando a los cómicos", Guanajuato, México. Tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

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pescubrir un lugar, son las guías turísticas el más empleapo. Pocos viajeros osan aventurarse por un territorio o ciupap pesconocipo sin una guía que lo oriente. A través pe sus pescripciones e informaciones el usuario se intropuce en la historia pel lugar, conoce sus puntos pe interés, trapiciones y artesanías, y se entera pe los hoteles, restaurantes y activipapes pe ocio pisponibles. Estas referencias van pefinienpo un mopo particular entenper, moverse y consumir el lugar visitapo. Lo que sitúa a las guías como instrumentos privilegiapos en la configuración pe los imaginarios turísticos, a la vez que factores básicos para pefinir la geografía pel consumo pe los pestinos pescritos. Se ejemplifica a continuación esta propuesta metopológica exploranpo la imagen que pa pe México una pe las guías turísticas pe mayor trapición: la Guía Verpe pe Michelin. En línea con lo expuesto, el interés pel análisis no es contrastar la iponeipap pe la información aportapa sino averiguar, analizanpo cómo se exponen las características pel espacio, obras y activipapes pe interés turístico, qué imagen pel país trasmite al visitante y cómo puepen estas inpicaciones conpicionar su percepción y consumo.

* LAS GUÍAS TURÍTICAS Y SUS USUARIOS

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Topa guía tiene como objetivo pivulgar las características y puntos pe interés pe un lugar e informar pe su equipamiento y servicios. No es un cometipo fácil, porque ni siquiera escuetamente es posible recoger en un volumen topo lo hay que pecir pe un lugar, sienpo imprescinpible establecer, en función pel pestino presentapo y perfil pe los pestinatarios, criterios que permitan seleccionar los puntos pe interés, comentarios y recomenpaciones a realizar. Propósito peclarapo pe los epitores pe la Guía verpe es ofrecer “una selección pe los lugares, epificios y obras pe artes que permita “pisfrutar plenamente pe los sitios y conseguir que la visita sea interesante e inolvipable.” Por ello, apemás pe presentar los sitios pe interés, curiosipapes y obras pe arte pel territorio al que se pepica el volumen, se ofrecen sugerencias gastronómicas y alternativas pe ocio. Es lo que la epitorial consipera un “concepto equilibrapo pel turismo: mitap práctico, mitap cultural.” Como en topa sugerencia, el éxito pepenpe pel grapo pe satisfacción que el usuario obtenga pe las propuestas realizapas. Si lo aconsejapo responpe a las expectativas planteapas, la guía habrá cumplipo su función y el usuario satisfecho será fiel a la epitorial. Los epitores se ven así obligapos a buscar la mayor sintonía posible entre lo que exponen y las ipeas, peseos y costumbres pe sus clientes. Por ello es habitual que guías como la que nos ocupa animen a sus lectores a enviar sugerencias sobre la iponeipap pe las explicaciones y recomenpaciones expuestas, aseguránpoles que sus “aportaciones son funpamentales” para mejorar el propucto. Por ello, aunque la selección, pescripción y calificación pe los sitios pe interés es tarea pel personal pe las pistintas sepes geográficas pe Michelin
Imaginarios turísticos y configuración pel espacio. México en la Guía Verpe

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Abajo: Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

ersonal de las distintas sedes geográficas de Michelin, los usuarios tienen un papel importante en el proceso de redacción; al obligar, mediante las críticas, sugerencias y aclaraciones enviadas, a reconsiderar las apreciaciones vertidas. En 1999 la editorial recibió unos 130.000 mensajes de sus lectores. Cantidad que pese a su dimensión –350 correos diarios– que seguramente se incrementará por la reciente incorporación en la página web de la editorial –disponible por ahora como guía virtual sólo para los países europeos– de un vínculo específico para recibir la cooperación de los usuarios cibernéticos. Esta amplia comunicación con los usuarios tiene dos consecuencias editoriales relevantes: Proporciona una “fuente de información extraordinaria” para mantener la Guía actualizada, “al descubrir nuevos lugares y advertir sobre la crisis que atraviesan otros”; y permite adaptarse rápidamente a los cambios generacionales y a las mudables apetencias de los usuarios. (Martí 1999) La capacidad para estar al día lograda por esta política editorial constituye unas de las claves del éxito de guías como la Michelin y un buen motivo para considerar que sintetizan la imagen que los turistas tienen de los lugares descritos. En este proceso de comunicación, el modo en que se presenta la información es básico, pues además de concisa y comprensible, debe ser manejable y transportable. Michelin se ha caracterizado desde su origen centenario (1900), cuando la Guía se entregaba gratuitamente a los conductores de las carreteras francesas, por ofrecer una información sintética y jerarquizada común hoy a los libros para viajeros. Actualmente los códigos son bastante más complejos que la pionera “Estrella de la buena mesa” instaurada en 1926. El solitario astro gastronómico ha evolucionado hasta convertirse en la famosa tríada de estrellitas, cuyo conocido significado es: Justifica el viaje (***), Vale la pena desviarse (**) y De particular interés (*). Además de esta clasificación básica, Michelin ha desarrollado un amplio sistema de signos que destacan aspectos específicos de la información dada: resaltes tipográficos – cursiva, negrillas, colores–, recuadros, llamadas internas, índices subordinados, etc. La importancia de estos íconos es enorme. Para muchos lectores constituyen referencias ineludibles al momento de planificar un viaje y ante un lugar desconocido las estrellas asignadas pueden justificar o desechar su visita. Hosteleros, restauradores y promotores culturales tienen claro el alcance de las clasificaciones para la configuración de la imagen que el usuario tiene de un lugar y del modo de utilizarlo: “Hay locales que han visto duplicar su clientela por el mero hecho de tener una estrella.” (Martí 1999) Sumado a la idoneidad de la información transmitida, otro aspecto esencial de una guía es cómo trata el factor temporal. En un mundo donde viajar es una actividad realizada cada vez por más personas pero en tiempos más cortos, no hay espacio pa-ra deambular y descubrir fortuitamente los lugares visitados siendo imprescindible op-timizar el tiempo disponible planificando adecuadamente el viaje. Por ello prácticamente todas las guías aseguran al usuario que su uso le permitirá –además de “aprender [...] y conocer el auténtico carácter de las regiones y países que visita”– “disfrutar plenamente de su tiempo”. Para lograr tan deseada optimización del tiempo disponible, la última edición de la Guía de México informa de los sitios de inte-rés agrupándolos en nueve itinerarios por otras tantas

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Arriba: Lisboa. Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

México informa de los sitios de interés agrupándolos en nueve itinerarios por otras tantas áreas geográficas y no en orden alfabético como en la edición de 1991 y como aún se hace en la Guía verde de España. Con esta innovación Michelin responde a una de las tendencias más claras del turismo actual: la consolidación de rutas prefijadas para visitar tanto países como ciudades. Itinerarios que basan su éxito en asegurar a quien los sigue que no malgastará su tiempo pues verá, comerá y comprará todo lo que hay que ver, comer y comprar del lugar visitado. Desde el punto de vista de la comprensión del espacio, no cabe duda que la configuración de recorridos regionales ofrece un entendimiento más cercano a la geografía y cultura del país que la obtenida de una relación alfabética de lugares de interés. Sin embargo, el uso de estos itinerarios impone dos condiciones importantes al conocimiento de los lugares visitados: Por un lado, el modo de aproximarse a un territorio y las plusvalías que esto genera, se centra en las zonas y aspectos que los operadores turísticos establezcan. Por otro, en aras de la optimización temporal es habitual que se simplifique recorridos y descarten los sitios de “menor interés” alejados de las rutas trazadas. Sólo esto puede explicar porque la Guía verde no menciona, por ejemplo, a Córdoba ni Orizaba, dos ciudades de cierto interés artístico e histórico, que de haber estado situadas cerca de algún enclave o itinerario turístico principal es probable que hubiesen sido mencionados, como sucede con Coatepec en el mismo Veracruz. El modo en que se informa al turista del tiempo requerido para realizar un recorrido o una visita es otro aspecto temporal esencial de una guía porque puede ser determinante al momento de decidir qué se visitará. En este aspecto, la última edición de la Guía verde de México experimenta un cambio sustancial al eliminar las tradicionales y útiles indicaciones sobre el tiempo requerido para un itinerario o visita específica. Probablemente estas útiles indicaciones –que, por cierto, aún se mantienen en la Guía verde de España–, se eliminaron por el asombro que causaba saber, por ejemplo, que la visita a la plaza Manuel Tolsá y museos de los alrededores podía realizarse en un par de horas. Indudablemente, el tiempo que se emplea en visitar un lugar es personal, lo que aconsejaba la eliminación de esa referencia; pero ello no explica porqué se han eliminado de la edición mexicana y no de la española. Quizás se deba, como se verá a continuación, a la inaprensible concepción de tiempo que la Guía otorga a los mexicanos.

* MÉXICO: PAÍS DE LO INESPERADO

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La escueta Introducción al país resume los temas que centran la atención del imaginario turístico mexicano que subyace en la Guía, sintetizado, como su título indica, en lo “inesperado”. Leyendo la Guía el turista puede estar seguro que no le esperan unas vacaciones al uso sino unas sensaciones imprevisibles, interminables, mágicas, estimulantes, ancestrales, espon-táneas. En síntesis, a México se viaja a vivir una experiencia “surrealista”, como se afirma recordando a André Bretón.
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Abajo: Anfiteatro de Mérida, España. Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

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evocaciones prehispánicas”; en Anahuacalli prima la inspiración “en los templos prehispánico” y el uso de materiales no convencionales; del Museo de la Historia Mexicana de Monterrey sobresaldría su “importante magnitud”; de Ciudad Universitaria se reconocen con estrellas las innovaciones urbanísticas del conjunto y sus murales, pero no los edificios que los albergan. El modo en que se presenta al resto de edificios contemporáneos bien calificados otorga claves realmente interesantes para conocer los criterios arquitectónicos del imaginario turístico: Del Planetario de Monterrey se destaca algo tan anecdótico como que “la silueta del edificio simula un telescopio que apunta al cielo”; Las Pozas de Xilitla se presentan como un “escultural jardín surrealista [...] espacio mágico y simbólico que ha tardado más de treinta años en construirse”; y el Hotel Quinta Real de Zacatecas se singulariza por ser “el único hotel en el mundo construido en torno a un ruedo taurino”. Como se puede apreciar, ni el lenguaje ni los conceptos empleados para calificar turísticamente a la arquitectura contemporánea guardan relación con los criterios habitualmente manejados por los círculos arquitectónicos en sus valoraciones. Para quienes estamos interesados por los fenómenos urbanos, la constatación es preocupante. Si se considera que la Guía recoge a través de sus comentarios las opiniones de un número importante de usuarios urbanos y arquitectónicos, significa que existe una total falta de sintonía entre lo que el hacer urbano y arquitectónico actual y lo que piensan sus destinatarios; pudiéndose intuir que las ciudades y edificios actuales son utilizados porque no hay alternativa pero no porque sean apreciadas. Quizás esto se podría explicar considerando que la falta de crédito turístico del urbanismo y la arquitectura actual se debe a que son obras que no se pueden calificar como “curiosidades”. Término empleado en la edición de 1991 de la Guía verde de México –que aún se mantiene en la última Guía dedicada a España– para presentar lo que en la edición del 2002 son “puntos de interés”, y que ponía de manifiesto la importancia de lo curioso como factor fundamental para que algo sea valorado: “Las cosas para poder ser mencionadas, deben despertar necesariamente nuestra curiosidad por algún hecho notable que las distinga de la normalidad. Lo cotidiano y lo corriente, por más calidad que tengan, se ve siempre postergado por lo extraordinario y excepcional”. (Sust 1975, 80) De aquí la alta estima de lugares como Xilitla y que de Luis Barragán, destacado en la Guía como figura señera de la arquitectura mexicana, no se indique la localización ni horas de visita de su austera y reconocida vivienda particular, pero sí el Faro del Comercio de Monterrey, obra que cumple con dos requisitos básicos de la valoración turística: monumentalidad y singularidad.

* LA INSONDABLE ATRACCIÓN DE LAS PAREDES HABLANTES

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A tenor del número de estrellas asignadas lo que realmente justifica un viaje al Distrito Federal son sus “maravillosos murales”. Ningún otro elemento artístico particular de cualquier época tiene tan alta consideración en el universo estelar turístico como las obras de la Escuela mura-lista mexicana: cinco murales con tres es-trellas y catorce con uno o dos

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de la Escuela muralista mexicana: cinco murales con tres estrellas y catorce con uno o dos galardones sólo en Ciudad de México. Su importancia en el imaginario turístico es enorme. Para un edificio, albergar un mural es sinónimo de buena apreciación turística, incluso más que unas excelentes cualidades arquitectónicas, como ocurre con la Biblioteca Central, el Estadio Olímpico o el Auditorio Alfonso Cano. Para el tema que nos ocupa, es significativo observar que en la presentación de los murales rara vez se destacan sus cualidades pictóricas, resaltándose la a menudo singular localización en el edificio, el tamaño y sobre todo el tema. Sin duda, es la exaltación de los hechos históricos relevantes y el sincretismo cultural que trasmiten lo que determina que un mural sea turísticamente atractivo. Más que obras de arte, en el sentido académico del término, son pinturas valoradas por ser testimonios de la historia de México y de los ideales de la Revolución; síntesis privilegiadas del sincretismo cultural y de la relación del hombre con la naturaleza.

* IMÁGENES ESTELARES DEL IMAGINARIO TURÍSTICO MEXICANO

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Las fotografías que acompañan las descripciones e ilustran distintos aspectos de la Guía inciden los criterios del imaginario turístico de México señalados hasta el momento. En concordancia con las califi-caciones otorgadas en la Guía, el grueso de las fotos se dedica a cuatro temas principales: la época prehispánica, con 48 imágenes, el periodo virreinal, con 33, el México moderno, con 34, y, por último, 25 instantáneas dedicadas a la geografía y fauna del país. Considerando su encuadre, las fotografías de la Guía son bastante convencionales, al punto que podrían considerar “postales didácticas” y, como tales, fácilmente reconocibles para cualquiera que tenga noticias de lo fotografiado. En todo caso, siguiendo con los encuadres es interesante observar que la forma en que se representan los distintos períodos históricos tienden a destacar aspectos específicos que inciden en las cualidades turísticas apuntadas para cada uno: Del período prehispánico lo más fotografiado son conjuntos monumentales en los que sobresale su grandiosidad –donde los hombres parecen ser ínfimos perdidos en un espacio sobrecogedor—, una estrecha relación con el entorno y, en las escasas imágenes de detalles arquitectónicos, la profusión decorativa de fachadas como las de Labná o Uxmal. En cambio de la época virreinal sobresalen fachadas o detalles arquitectónicos que inciden en la riqueza de las decoraciones barrocas de la época. El importante número de fotografías dedicadas al México actual puede llevar a engaño, puesto que no están ahí para dar una imagen completa de la realidad del país, sino para reforzar los idearios turísticos: Más de la mitad captan escenas populares de pintoresco carácter tradicional (15 fotos, sobre todo de mercados, artesanías y fiestas) o de indígenas (10 fotos, donde aparecen siempre con vestidos típicos y realizando actividades artesanales) y, en concordancia con su alta valoración turística, cinco imágenes de detalles de pinturas murales.
Imaginarios turísticos y configuración del espacio. México en la Guía Verde

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murales. El resto de las ilustraciones del país actual se dedican a tres esculturas urbanas (cuyos fondos permiten intuir que Ciudad de México es una metrópolis con edificios contemporáneos), a una obra concreta (Xilitla, cuyas cualidades turísticas ya se comentaron) y, por último, a varios hoteles. Imágenes de hoteles que, al contrario de lo que ocurre con las fotos de la vida diaria actual, corresponden siempre a edificios modernos situados en enclaves geográficos maravillosos. El mensaje iconográfico es claro: El país podrá ser pintoresco, mágico e impredecible, pero los hoteles que el lector de la Guía intuye que utilizará, tienen todas las comodidades que requiere un habitante del “primer mundo”.

* EL PAISAJE COMO VALOR TURÍSTICO

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Tanto por las fotografías que se le dedican en la Guía como por las estrellas asignadas, sorprende la alta valoración turística de la naturaleza. Sin embargo, lo que se premia en el imaginario turístico no es la naturaleza en sí sino los enclaves desde los que se la puede contemplar. Leyendo la Guía pareciera que la naturaleza sólo merece crédito cuando puede ser contempla en toda su extensión. Dado que contemplar algo tan estático como un paisaje es algo que se consume rápidamente, es altamente considerado que estas panorámicas permitan también la observación de algún fenómeno particular que las anime y que, en lo posible, sean fenómenos únicos en el ámbito nacional o mundial, como la observación de ballenas, un geiser o una puesta de sol. En el reconocimiento de las vistas panorámicas no puede obviarse que gran parte su éxito va ligado a la espectacularidad y singularidad que suele acompañarlas. De ahí que también las vistas urbanas sean estimadas; destacando en México las dos estrellas asignadas a las vistas del Distrito Federal desde la Torre Latinoamericana, eso sí, “siempre que no haya contaminación”. Ante la considerable estima turística de las vistas naturales y urbanas sorprende la poca atención que prestan al tema los encargados de la configuración de las infraestructuras y el espacio público. En muchos de los enclaves turísticos no hay una política de carreteras, ni menos de un trazado de calles, pensada en potenciar las vistas que de ellas se tienen, como tampoco existe mucho interés por lograr un adecuado un aprovechamiento turístico de áticos y azoteas de los edificios en altura.

* LA OCULTACIÓN DE LA REALIDAD

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La escasa consideración de la arquitectura actual se inscribe en una evidente falta de interés por la realidad del país que presen-ta la Guía verde. Los problemas sociales, políticos, económicos y ecológicos acuciantes del México real se ignoran o abordan tangencialmente. Leyendo la Guía da la impresión que estos temas no interesan o no deben

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Abajo: Mérida, Yucatán. Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

Leyendo la Guía da la impresión que estos temas no interesan o no deben señalarse a los viajeros; probablemente porque contrastan con la complaciente imagen que se quiere dar del país. Ello explicaría porque del D.F. no se divulgan sus altos índices de contaminación y delincuencia ni se comenta la conflictividad social causada la desigual distribución de la riqueza y las infraestructuras; aunque se recalca al turista que no pude beber agua del grifo y quemarse si se expone excesivamente al sol. En la misma línea, tampoco se señalan en el apartado “Los indígenas de hoy” las pobres condiciones de vida y la marginación social y política que sufren muchas comunidades indígenas ni el significado sociopolítico de movimientos como el EZLN, al que sólo se dedican dos líneas en la cronología histórica del país. Pero, como no, se habla de la complejidad y riqueza de las costumbres indígena, de la destreza de sus artesanos y cómo su música y danza están impregnadas de una religiosidad sincrética. Probablemente lo más significativo de la ocultación mediática de la realidad es su impacto en la configuración de los espacios y actividades turísticas desarrolladas intentando que el turista vea y viva lo que tiene que visitar y experimentar según los tópicos establecidos. Ejemplos característicos de esta actitud es un cartel que recuerdo de una tienda de Morelia: “Se hacen antigüedades a pedido”. A otra escala, lo mismo ocurre con la proliferación de construcciones ex novo antiguas o vernáculas destinadas completar o mejorar turísticamente un lugar (Xalapa), la invención o descontextualizan de tradiciones singulares (voladores de Papantla), los numerosos artesanos que reproducen objetos arquetipos que no utilizan, la aparición de cadenas de hoteles y restaurantes “autóctonos” y similares. Como resultado de este proceso, se está produciendo una creciente trasformación de los enclaves turísticos en parques temáticos. Sitios que sintetizan y reproducen al infinito lo que los turistas esperan encontrar en los lugares que visitan, con independencia de que sean ajenos al entorno, a la memoria histórica y a los habitantes locales. Se trata de una tematización del espacio que conduce a una inevitable disociación espacial y cultural entre lo que es para residentes temporales y habituales. En los enclaves turísticos cada uno de estas entidades sociales entiende y utiliza el espacio de manera particular, de modo que aunque coinciden territorial y temporalmente no se mezclan y menos integran. A tenor de lo que sucede, el turista es cada vez menos un huésped y más un cliente al que hay que rentabilizar ofreciéndole lo que solicita. De ahí que resulte coherente que muchas de las nuevas infraestructuras turísticas dificulten, cuando no impidan, el contacto con los lugareños. Los turistas se aíslan en los modernos hoteles promocionados por los operadores turísticos sin enterarse qué ocurre a su alrededor. Cuando, por fin, ven a los del lugar, se trata de un encuentro donde lo que prima no es el intercambio cultural sino la transacción económica en un entorno arquitectónico realizado ex profeso y que a menudo poco o nada tiene que ver con la naturaleza del lugar. Como lo han entendido perfectamente los empresarios del sector, el turista no viaja para conocer cómo son los lugares que visita, sino para confirmar la imagen que de ellos se transmite.

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Página siguiente: Veracruz, México Croquis, tinta sobre papel. Autor: Roberto Goycoolea.

A MODO DE CONCLUSIÓN

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La mayoría, sino todos, los elementos fundamentales de los imaginarios turísticos surgen de la necesidad que tienen los destinos turísticos de distinguirse para ser reconocidos y, de este modo, consumidos. Para lograr este objetivo se promocionan diversas características singulares de un lugar destinadas a alimentar los deseos del potencial viajero. En las páginas precedentes se ha intentado identificar estos tópicos para el caso de México a partir de lo que a los turistas se les trasmite desde los gestores turísticos. Visto desde una perspectiva histórica, es realmente significativo que el sustrato ideológico del imaginario turístico analizado se sustente, en última instancia, en la política de configuración de la identidad nacional promovida por los gobiernos mexicanos desde la muerte de Maximiliano. Sin grandes transformaciones, la imagen turística actual se corresponde con el modo en que desde esa época se ha intentado promocionar al país desde las instituciones estatales. Si no, qué otra cosa pretendían los pabellones mexicanos construidos para las grandes exposiciones universales de la última mitad del siglo XIX o en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929; obras que proyectaban los orígenes prehispánicos del país, el sincretismo cultural basado de un pasado esplendoroso, además de responder a las ideas de grandiosidad, monumentalidad, originalidad y exotismo. Sin embargo, tras las quiméricas fachadas neoindeginistas de estos edificios surgía una realidad mucho menos trascendente, que reflejaba el gran conocimiento y dominio de los conceptos y técnicas de la modernidad que existía en el México del momento. Realidad que, al igual que ocurre con los imaginarios turísticos actuales, se enmascaraba intencionalmente al extranjero, considerando que mostrar lo que todos conocían y poseían no podía ser usado como elemento singularización del país. Desde este punto de vista, la discusión adquiere un carácter distinto pero no menos significativo para el modo de en-tender, configurar y gestionar los enclaves turísticos: Aunque la configuración de los imaginarios turísticos pueda sustentarse en particularidades culturales, no se pude obviar que son productos de intercambio comercial y, como tales, su promoción por parte del Estado mexicano, primero, y hoy por los empresarios turísticos no tienen nada de inocente.

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BIBLIOGRAFÍA CITADA:
BOSQUE MAUREL, Joaquín; "Patrimonio turístico e identidad cultural. El patrimonio de al huma-nidad"; Polígonos 5; 1995; p. 173-180. GOYCOOLEA PRADO, Roberto; “Las estrellas de Madrid”. Boletín de la Real Sociedad Geográfica, Tomo CXXXVII-CXXXVIII, 2001-2002; p. 187-201.

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Roberto Goycoolea Prado

Guía Verde de España, Michelin, edición 2001 Guía Verde de México, Michelin, ediciones 1991 y 2002 MARTÍ, Octaví; “La Biblia de la buena vida”, El País Semanal, 5/12/1999; p. 39-41. Michelin-Travel, Página de web de la editorial: www.michelin-travel.com PÉREZ ELORRIAGA, Ricardo; Identidad cultural y arquitectura. La construcción del Nacionalismo: El estilo neomaya, 1858-1930; Tesis doctoral, Universidad Politécnica de Madrid, 2003. SUST, Xavier; Las estrellas de la arquitectura, Tusquets, Cuadernos ínfimos 58, 1975.

Arquitecto por la U. Técnica del Estado (Chile, 1983); Dr. Arquitecto, U. Politécnica, Madrid (1992). Coordinador del Doctorado Internacional en Arquitectura y Urbanismo (MéxicoEspaña, 1994-98). Fundador (1994) de Escuela de Arquitectura de la U. de Alcalá y su Director hasta 2004. Profesor Titular de Análisis de la Arquitectura y Director del Departamento de Arquitectura. Tiene publicaciones sobre proyectos e investigaciones, centradas en la concepción y percepción del espacio habitable, en libros y revistas de 11 países.

Imaginarios turísticos y configuración del espacio. México en la Guía Verde

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ciudadano de a pie? Existen

.... Declaramos, protegemos, difundimos, y nos llenamos de gloria en encuentros, simposios, congresos... ¿qué es lo que llega realmente al

dos realidades paralelas, lo que nosotros entendemos y lo que el resto entiende (¿Lo que realmente es?)... //

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urbanismo

arKeopaticos
Número 02 invierno 2013

MATERIALIDAD E INMATERIALIDAD, GÉNESIS INDISOLUBLE

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Palabras clave: patrimonio inmaterial, espacio público, identidad.

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MINERVA PARRA-PERALBO / PABLO MONTERO BAENA minparper@alum.us.es / pablo.montero.baena@gmail.com “(…) los arquitectos frente a exigencias relativas a modos de vida, que perciben generalmente como un conjunto de coacciones suplementarias, a menudo pierden de vista la idea de que constituir la vivienda de una sociedad es contribuir a perpetuar o quizá a hacer evolucionar su cultural….” (Monique Eleb, 1996).

INTRODUCCIÓN
Estamos acostumbrados al nombre patrimonio, a su concepto, estamos del lado de quienes lo han creado, lo acuñaron y lo siguen haciendo. Tenemos claro qué define, hasta hemos desarrollado un completo sistema de figuras jurídicas que velan por su integridad. Pero ¿estamos certeros en que lo que nosotros defendemos como patrimonio es el Patrimonio real, el percibido por la sociedad? Declaramos, protegemos, difundimos, y nos llenamos de gloria en encuentros, simposios, congresos, de esto ¿qué es lo que llega realmente al ciudadano de a pie? Existen dos realidades paralelas, lo que nosotros entendemos y lo que el resto entiende (¿Lo que realmente es?) Con estas inusuales palabras hemos querido hacer una llamada a la consideración de la sociedad científica y requerir su atención para plantearles una reflexión sobre el ciudadano y la ciudad, sobre el patrimonio inmaterial y el patrimonio material, sobre el generador de patrimonio y el patrimonio mismo, o ¿quizás exista una retroalimentación y sólo debamos de hablar de patrimonio directamente a todo? Para nosotros es importante tener ligado constantemente el concepto patrimonio con el concepto cultura, la producción social de conocimiento, porque creemos firmemente en la conexión directa de este con las transformaciones materiales, económicas, sociales y políticas, todo ello interviene en nuestro devenir diario. Todo ello limita, coacciona nuestras decisiones a nivel de grupo social, determina el conocimiento, la cultura, nuestra identidad, a nosotros mismos, en definitiva, a nuestro patrimonio.

Textos ArKeopáticos opera bajo licencia de Creative Commons, AtribuciónNoComercial 2.5 México: por lo que agradecemos citar este texto asi: Parra-Peralbo, Minerva; Montero Baena, Pablo. Materialidad e inmaterialidad, génesis indisoluble en Textos ArKeopáticos Año 1 Número 2, invierno 2013. Proyecto ArKeopatías. México 2013, Pág. 39 http:// arkeopatias.wordpress.com/ark2/ en línea (fecha de consulta).

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Página anterior: Plano del Barrio Macarena de Sevilla, España. Autor: Minerva Parra

En nuestro estudio intentamos dar a conocer el valor del patrimonio inmaterial y su perdurabilidad, su misma existencia gracias al patrimonio material, que paradójicamente ha sido creado para desarrollar el patrimonio inmaterial y que se trata jurídicamente como patrimonio aislado –como veremos el soporte físico material es una porción de la ciudad de Sevilla y el patrimonio inmaterial son los ciudadanos oriundos y su modo de vida idiosincrásico.

* UN ACERCAMIENTO COGNITIVO DEL LUGAR

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En la actualidad el nombre de Macarena se utiliza popularmente para designar una extensa zona de cuyos límites orbitan en torno a la basílica de la Virgen de esta advocación –un edificio reciente, cuya construcción data de los años 40 del siglo XX-, y que se extiende tanto extramuros como intramuros. Su origen etimológico se remonta a época romana, aludiendo a una villa romana cuya denominación recibió de su dueño Macariusiglo Posteriormente, el camino que iba de la ciudad a la villa recibió el nombre camino de Macarena, a su vez, la puerta de la muralla almohade heredó la denominación llamándose bab el Makrina, puerta Macarena. Como última referencia se habla la palabra en su forma árabe Makrina la cual denominaba una alquería [1] o arrabal situado a algunos kilómetros al norte de la ciudad, y que fue casi enteramente arrasado durante el asedio de Sevilla por Fernando III. Con el reparto de las tierras en época cristina, se respetó la denominación y los terrenos tomaban como punto de referencia la Puerta Macarena. En el siglo XVI, como respuesta a la eclosión demográfica del quinientos, se fue ocupando sucesivamente los solares en los que se emplazaban los huertos y los conventos de esta zona de la ciudad y cuya colmatación no tiene lugar hasta principios del siglo XX. Hemos de mencionar que esta zona no se encontraba ocupada por grandes extensiones de huertos de los conventos, pues era zona insalubre por su somero nivel freático, el cual también afectaba a la próxima y popular zona de la Alameda. Este barrio aglutinaba dos collaciones, collación de San Gil, la más próxima a la Puerta Macarena, y la collación Omnium Sanctorum, pues su población similar, estaba vinculada desde antiguo a las huertas macarenas y a sus tenderetes del mercado de la Feria. Con la construcción extramuros –límite dado por las murallas de origen almorávide y que perduró íntegro hasta mediados del siglo XIX- del Hospital de las Cinco Llagas –también conocido como Hospital de La Sangre- a mediados del siglo XVI comienza de forma paulatina la aparición de nuevas construcciones civiles populares, hoy conocido como el Barrezuelo y que presenta un reducto del singular entramado urbano histórico, cuya aparición se estima en el siglo XVII. Este arrabal, el Barrezuelo, recibió el nombre de Macarena por encontrarse próximo a la puerta Macarena, por donde discurría el camino que conectaba el interior de la ciudad con el exterior. Creemos conveniente mencionar el hecho de que la puerta de la Macarena, Bab el Makrina, ciñe el acceso norte de la ciudad, un recorrido muy importante a lo largo de la historia: antes que la calle de rango local que es hoy fue camino real, shari principal de Isbiliya, Cardus Maximus de Hispalis, recorrido de fondo de valle del

[1]: Una alquería es una casa de labor con finca agrícola.

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real, shari principal de Isbiliya, Cardus Maximus de Hispalis, recorrido de fondo de valle del Gualdalquivir. El hecho de que el barrio intramuros también reciba a día de hoy la denominación Macarena se debe al enclave extramuros, antiguo arrabal de la Macarena, que pese a su pequeñez ha terminado por dar nombra a la Virgen y, por consiguiente, al barrio entero y a todo un amplio distrito.

* OBJETO DE ESTUDIO. MODOS DE VIDA Y ESPACIOS PÚBLICOS ABIERTOS

La ciudad se caracteriza por ser un hervidero de relaciones sociales, donde el concepto civitas alcanza su significado. El espacio exterior, ya sea abierto o cerrado, público o parcialmente privado, es donde se manifiesta con más fuerza esa actitud urbana y es fiel reflejo de la identidad de la población. El espacio público en nuestra latitud cobra vital importancia, puesto que así lo permite el clima y en consecuencia una cultura que hace a la gente vivir la calle en fiestas de forma masiva, pero también en la cotidianeidad. En este trabajo tratamos de valorar a través del discurso patrimonial sobre el espacio físico un bien inmaterial, como es el modo de vida tradicional en el espacio exterior, para posteriormente relacionarlo con los nuevos objeto de estudio intramuros modos de apropiación del mismo. Es sin lugar a dudas, el entorno Macarena un fragmento de gran interés en sus modos de vivir el espacio público, por sus variedades y su intensidad. Frente a otros sectores de la ciudad contemporánea que nacieron bajo un diseño cuyos modos de vida no incluían la apropiación del espacio público u otros en los que se extinguió, el entorno Macarena presenta una vitalidad y dinamismo muy interesante por sus idas y vueltas entre lo público y lo privado, y por sus características de sociabilidad. Por tanto el objetivo del estudio será: identificar la problemática de los espacios abiertos existentes y establecer soluciones que ayuden a valorar y proteger ese estilo de vida. A continuación, pasamos a describir qué entendemos por modos de vida, y su aplicación a nuestro caso, el Barrio Macarena de Sevilla.

La condición de interacción que los humanos tienen con otros semejantes, como animales sociales que somos, no es una característica casual o accidental de nuestra naturaleza, sino que forma parte de la esencia de aquello en que consiste el ser humano. Como escribió Maurice Godelier “lo seres humanos, a diferencia de otros animales sociales, no sólo viven en sociedad –grupo de personas que comparten un hábitat común y que dependen unos de
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* MODOS DE VIDA, ESTILO DE VIDA, CULTURA, IDIOSINCRASIA *

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Página siguiente: Ilustración 1. Zona Norte de Sevilla según el plano histórico de Pablo de Olavide de 1771 (con el norte hacia la izquierda).

en sociedad –grupo de personas que comparten un hábitat común y que dependen unos de otros para su supervivencia y bienestar-, sino que crean la sociedad para vivir” (Godelier, M. 1990). El modo, forma o estilo de vida está formado por las dimensiones lingüísticas, doméstica, económica, política y religiosa, la cual depende directamente de las formas de sociedad y cultura. Para ejemplificar aún más la importancia del modo, la forma de vida, transcribimos unas líneas de Ruth Benedict de su obra Patterns of Culture, referido al pueblo de los indios diggers “Esas cosas que han dado sentido a la vida de este pueblo, los rituales domésticos de la comida, las obligaciones del sistema económico, la sucesión de ceremoniales en las aldeas, la posesión en la danza del oso, sus criterios sobre lo bueno y lo equivocado, habían desaparecido y , con ellos, la forma y el significado de su vida…no quería decir que hubiese algún problema por la extinción del pueblo. Pero tenía en su mente la pérdida de algo que tenía un valor igual al de la vida misma, el tejido completo de los valores y las creencias de su pueblo”. Esto es la pérdida de identidad cultural, aquello con lo que una cultura, una sociedad se identifica (Carrithers, M. 1995). Son sus pilares, las bases, las reglas del “juego” de su día a día, de su relación con los demás congéneres, con su entorno urbano, con su entorno natural, en definitiva, con todo lo que conforma vida diaria. Ahora creemos pertinente hablar sobre el término “cultura”, pues como se deviene tras la explicación que a continuación redactamos, el modo de vida, y todo lo que ello implica, es un elemento de importancia y el cual debe de tenerse en cuenta y valorar. Dentro de los términos de la ciencia etnológica, la palabra “cultura” es utilizada para aludir a cualquier elemento producido a través de un grupo social determinado, con lo que esta “cultura”, ese o esos elementos producidos son exclusivos de este grupo específico. Es decir, el conjunto de los modos de actuar para la resolución de situaciones que han sido marcados por generaciones antecesoras, heredándolas, respetándolas y poniendo en práctica. La cultura viene a ser patrones de conducta heredados que son característicos de una sociedad y de sus miembros, pero no hemos de confundir con la idea de herencia biológica. Esta producción está constituida por un amplio abanico que comprende tanto el sistema de organización social como la tecnología, los productos materiales de la actividad y de la organización humana, los conocimientos de la realidad, la religión, el arte, etc. (Tentori, T. 1981) Pero profundicemos algo más sobre lo que se ha escrito alrededor del concepto “cultura”. Según la obra de Beals y Hoijer (1977), la Cultura puede ser entendida como: 1. Las formas o “modelos” de vida comunes en cualquier tiempo a toda la humanidad. 2. A los modos de vida peculiares de un grupo de sociedades entre las que hay un mayor o menor grado de interacción. 3. A los tipos de comportamiento peculiares de una sociedad dada. 4. A formas especiales de comportamiento características de las diversas secciones de una sociedad vasta y de organización compleja.

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Así pues, tenemos que la Cultura la podemos entender como el conjunto de modos de comportamiento característicos de todos o la mayoría de los miembros de una sociedad. Por lo tanto, el modo de vida es una identidad, una marca identificativa de un grupo social, de una cultura y de todos y cada uno de los miembros que forman parte de ella. Es lo que Harris describe como el cuerpo de tradiciones socialmente adquiridas. Una cultura humana normalmente se refiere al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluye los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar (Harris, M. 1983). En relación con esa herencia característica de cada miembro podemos sentenciar ahora que el modo de vida forma parte de la “personalidad de base” que Linton define como parte de la configuración de la personalidad que es característica de los miembros normales de una sociedad y que se forma en ellos a través de las primeras experiencias infantiles análogas. Por lo tanto, es la base de la personalidad para los miembros de una determinada sociedad (Beals, R. L. y Hoijer, H. 1977). La arquitectura, el urbanismo, la manipulación del espacio, abierto o cerrado, público o privado es un testigo cultural de una sociedad presente o pasada, una prueba de cómo era la relación que esta cultura mantenía con su hábitat. Así pues, es un valioso testimonio para la comprensión de una cultura, ya que forma parte en la configuración de una identidad colectiva. (Agudo Torrico, 2003). La importancia que radica en el barrio de La Macarena es la perduración de los modos de vida, algo de gran valor y significancia sobre todo en estos tiempos, momentos en los que lo normal es el cambio de modos de vida. Y estos modos heredados, respetados y válidos hoy en día, son materializados en la conformación del espacio público y privado, del valor que los miembros de la comunidad le dan, su uso y la relación que con ellos tiene. Hasta aquí hemos hablado de conceptos de carácter intangible, inmaterial, que forma parte del patrimonio del barrio de La Macarena, y que es característico de la idiosincrasia macarena. Patrimonio inmaterial que se encuentra unido indisolublemente con la urbanidad, los espacios abiertos, públicos y privados, elementos materiales, y los cuales forman parte de esa cultura, de la herencia de modos de vida macarena. Ahora nos gustaría hablar de otros conceptos que consideramos importantes y que describen el carácter que define a este sector. Hablamos de la “sociedad comunal”. Lo comunal frente a lo urbano, como lo describiría Manuel Delgado es “Lo opuesto a lo urbano, una forma de vida en la que se registra una estricta conjunción entre la morfología espacial y la estructuración de las funciones sociales (…)” (Delgado, M. 1999). Lo que intentamos decir es que estos lugares forman parte de la identidad de una colectividad, son testimonios, producciones de una cultura específica. Su conformación, uso y valor son únicos, pues las condiciones que lo engendraron y que le dan valor hoy en día son únicas, propias de la colectividad Macarena.

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son únicas, propias de la colectividad Macarena. Estos lugares que forman parte de la identidad de una sociedad reciben el nombre de Lugares Antropológicos, los cuales son reconocidos por tratarse de construcciones concretas y simbólicas con un gran sentido para los miembros de la sociedad que lo habita y rasgo identificativo para la comprensión para quienes desde fuera los examina atentamente, en este caso fuera de la colectividad Macarena. Estos lugares, según Josefa Cucó citando Augé, tienen al menos tres rasgos comunes. Se consideran identificatorios, relacionales e históricos. Son espacios donde se puede leer algo sobre las identidades individuales y colectivas, las relaciones entre las gentes y la historia a la que pertenecen. Pero además, son también “territorios retóricos”, esto es, espacios dentro de los cuales la gente utiliza el mismo lenguaje, lo que permite entenderse con medias palabras, con la complicidad del silencio o los sobreentendidos. Son, finalmente, desde un punto de vista estrictamente geográfico, espacios que se definen por su frontera exterior y sus fronteras interiores (Cucó Giner, J. 2008)[2]. Son lugares donde puede leerse las identidades, las relaciones y la historia de una cultura. Hay que mencionar que la cultura de esta sociedad es consecuencia de la aculturación de varias sociedades, civilizaciones diversas que se han ido asentando a lo largo de la historia en un mismo territorio, las cuales han formado el caldo de cultivo de la actual, resultado de un proceso largo que ha pasado desde asimilación, la indiferenciación entre la cultura nativa e invasora, y con el tiempo la constitución de una única cultura. Amalgama de todas las culturas que se han sucedido.

* CULTURA Y ESPACIO PÚBLICO

*

Cultura y ciudad se diluyen dando lugar a la realidad urbana, que cobra especial interés en aquellos lugares de los que podemos ser participes, aquellos lugares donde decidimos, donde tenemos capacidad de cambio. En este sentido, hemos de entender que estamos hablando del barrio de la Macarena como un lugar donde se aprecia un viaje de ida y vuelta entre lo público y lo privado (García Cortés, J. 2006), mucho más que en nuevos tejidos urbanos de la ciudad. La cultura local es la que define esos modos de vida arraigados a la utilización del espacio público como lugar habitable más allá de ser un lugar de paso entre espacios privados. El espacio público es un concepto de tradición grecorromana formado por una palabra que nos alude a una condición física, un lugar (espacio) y otra que califica (público). El adjetivo público remite al concepto populus, es decir al pueblo, asocia el lugar al pueblo, el espacio público es el espacio del pueblo. Así pues, hemos de comprender que el espacio público se define en función de las estrategias que la sociedad y la cultura local determina, limitado siempre por la condición física del espacio. Pero nos enfrentamos a una continua pérdida de los valores e intereses populares en la expresión del pueblo. Según García Fuentes “El término privado hace referencia a lo íntimo, personal e interior, se restringe al ámbito del
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[2]: Aquí Josepa cita directamente a Augé, M.: Los “no lugares”. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobre modernidad. Gedisa. Barcelona, 1993.

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término privado hace referencia a lo íntimo, personal e interior, se restringe al ámbito del individuo y se considera una esfera de la intimidad que no se hace pública…El término público se refiere a lo manifiesto, común y notorio. Y se asocia con la inteligencia, el cálculo, la eficacia” (García Fuentes, J. M. 2006). El barrio de La Macarena es un lugar donde podemos entender que la rotunda segregación entre lo público y lo privado sólo consigue hacernos perder riqueza y profundidad en las posibilidades de entender y poner en práctica nuestras formas de vida. El espacio privado gana interés, valor y es admirado cuando se presenta como objeto de espacios antecesores de propiedad privada pero con carácter público o colectivo como apuntan Solá-Morales (2001). En el caso de La Macarena la manzana privada se hace porosa para rezumar colectividad en espacios de este tipo, que consiguen hacer respirar al espacio privado, y en muchas ocasiones también al espacio público. El espacio público se dota de unos atractivos singulares que permiten al viandante fantasear con las sugerentes imágenes que percibe en esos lugares de colectividad, cuya vida o abandono nos retorna a imágenes propias de otros siglos y aparentemente ajenas a la cultura de individualismo y consumo de la imponente cultura actual. La insinuación de lo privado se convierte en una capacidad de enriquecimiento del espacio público. Lo público se deja persuadir por lo privado, parte de esa persuasión o belleza por parte de un atractivo o inquietante espacio privado puede convertir un efectivo pero austero espacio público en una pasarela de gran interés. Este caso podemos encontrarlo de forma recurrente en la observación de patios de viviendas colectivas desde la reja que los separa de la vía pública. Esa llamada de atención de lo privado hacia lo público se invierte en numerosas ocasiones, cuando el interés se posa en el espacio público, y momentos de festejo, reivindicación o de otra índole se convierten en reclamo y transforman los espacios colectivos en la antesala del espacio público; el espacio colectivo se convierte en foro de diversión, discusión, anhelo, crítica u observación. Y eso hace que la cultura local sea más rica, el intercambio cultural sea mayor y la consecución de aunar intereses comunes en pro del espacio local es más efectiva. Algunos autores dirigen su discurso en el sentido de que estos espacios que discurren entre lo público y lo privado sean regulados por el planeamiento, categorizados y asumidos por la regulación (Schlack, E. 2007).

* EL PLANEAMIENTO

*

¿Realmente hemos de entender el espacio público, como lo traza el planeamiento, desde el certero concepto de propiedad o uso? El tiralíneas marcado por los instrumentos del planeamiento es hasta ahora supuestamente la herramienta más democrática y efectiva para el control y la planificación de la evolución urbana.

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Pero hemos de asumir sus limitaciones y constituir una capacidad crítica que ayude a evolucionar hacia modelos más efectivos para la mejor vida urbana. El instrumento padre del planeamiento urbano local es el Plan General de Ordenación Urbana, que hasta nuestros días se ha demostrado lento, “en Europa el Plan Urbanístico está convirtiéndose en un documento de carácter normativo cada vez más complejo y está perdiendo su vocación inicial de dar forma a lo urbano, razón por la cual aparecen con fuerza otras formas de intervenir en la ciudad como son los Planes Estratégicos” (De las Rivas, 1999). La Macarena es un barrio de carácter obrero, con un cierto desarrollo industrial entre el siglo XIX y la primera mitad del XX, que actualmente cuenta con un caserío viejo y degradado y en el que predomina el alquiler sobre la propiedad. En los ochenta sufre un proceso acentuado de degradación urbanística, económica y social y su recuperación se lleva a cabo a partir del Plan General de 1987. Posteriormente, muchos de sus espacios libres, bienes patrimoniales o solares sin uso se han visto con buenos ojos desde el mercado inmobiliario. La recuperación urbanística del Casco Norte se plantea a partir del Plan de Reforma Interior de los PERI C3, C4 y C5, respectivamente. Dichos planes fueron ejecutados a partir de los Planes Especiales de Protección, PEP 2 y 3. A su vez hemos de considerar la ejecución del Plan Urban entre 1995 y el 2000. Los ensanches, las agregaciones de parcelas y las nuevas alineaciones, suponen el derribo de numerosas edificaciones; esto unido a la reurbanización de calles y plazas y la creación de nuevas y costosas dotaciones “casi una tercera parte de los fondos del Plan Urban se dirigieron a la rehabilitación de dos edificios públicos” (Díaz Parra, 2008). Estas formas de afrontar el urbanismo se han visto, con la distancia, erróneas, entendiendo que nos que se promueve es el incentivo al sector privado inmobiliario. “entre el 2000 y el 2006, en el sector delimitado por el Plan Urban San Luis-Alameda, se derribaron 79 edificios, se reforman 418 y se levantaron 96 nuevas plantas” (Díaz Parra, 2008). Con el tiempo hemos podido comprobar de primera mano el cambio radical en los modos de vida. El espacio de la Macarena es un claro ejemplo de que el planeamiento necesita de nuevas herramientas de análisis y valoración para la posterior protección del patrimonio inmaterial, herramientas que no solo controlen la realidad física con valor patrimonial sino aquellos lugares o inmuebles que aunque no conserven valores en sí mismos si sean contenedores de eventos, costumbres o simplemente hechos sociales que permitan apoyar el sistema o modo de vida de la colectividad. En la actualidad el planeamiento cuenta con herramientas cada vez más avanzadas en materia de valoración patrimonial, y la protección del patrimonio material es un hecho consumado en lugares como el Conjunto Histórico de Sevilla, sin embargo para huir de situaciones como la gentrificación de este tipo de lugares históricos, o la pérdida de actividades comerciales, artesanales o valores sociales el planeamiento ha de complementarse con herramientas que

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artesanales o valores sociales el planeamiento ha de complementarse con herramientas que le ayuden a salvar este tipo de inconvenientes. El progreso de la actividad de protección del patrimonio depende de nuestra capacidad por saber adaptar las herramientas de valoración y protección del mismo, como dice Eusebio Leal Spengler “en nuestros países, poseedores de un vasto legado patrimonial, es imposible actuar en los campos de la preservación si ello no conlleva una vocación de desarrollo social y comunitario” (Spengler, 2010).

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LAS FORMAS DE OCUPACIÓN DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS Y EL PATRIMONIO INTANGIBLE ASOCIADO

Los espacios públicos constituyen construcciones sociales y culturales de este fragmento de ciudad histórica que hablan de permanencias, rupturas y nuevas reelaboraciones patrimoniales a través de distintas manifestaciones: - Sus formas de sociabilidad. - Sus costumbres y creencias. - Sus formas de representación social. - La lucha por la proyección de nuevas imágenes de ciudad y nuevos usos que amplían la identidad patrimonial. En definitiva, de su cultura, le que la da una idiosincrasia particular a este sector de la población, que le da una identidad única, su cultura heredada y mantenida generación tras generación. Nuestro interés en este patrimonio intangible y de tan alto valor, hizo que comprendiéramos la importancia que para ello tiene los espacios abiertos en la Macarena, que posibilita esta forma de vida, como si de una isla se tratara. Así pasamos de un patrimonio intangible – modos de vida- a un patrimonio tangible –espacios urbano-arquitectónicos. A continuación pasamos a narrar las características que han hecho nos centráramos con tanto interés en este sector de la ciudad de Sevilla. La principal baza patrimonial para catalogación como Conjunto Histórico Norte-1 es su trama histórica, y precisamente ésta es la que determina fórmulas de ocupación de los espacios tanto construidos como abiertos que la constriñen a una escala de ciudad-barrio reducida. Las calles y los nudos de confluencia, las plazas, dotan de personalidad a la Macarena, articulando realidades históricas y abriendo ejes viarios (principalmente calles San Luis y Feria) que funcionan como lugares de paso y tránsito y estancia a través de sus ensanches y conexión con otros espacios. Macarena como otras zonas del Conjunto Histórico, San Bernardo y Triana se han caracterizado por la persistencia, aunque hoy en crisis, de fórmulas de conexión entre los espacios colectivos (los corrales y patios de vecinos) con los públicos (plazas y calles), hasta el punto de establecer un diálogo entre ambos y una prolongación de

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(plazas y calles), hasta el punto de establecer un diálogo entre ambos y una prolongación de las relaciones de sociabilidad vecinal. Fenómeno en crisis pero que se reivindica. La ciudad viva, el Conjunto Histórico Norte 1 con sus hitos patrimoniales tan destacados como: Basílica de la Macarena-San Gil (icono más potente), la Casa Palacio del Pumarejo, Alameda, Mercado de Feria y San Marcos generan importantes entornos espaciales y de sociabilidad que representan una identidad propia de barrio que en otras zonas del Conjunto Histórico tiende a diluirse por los procesos de especialización espacial y terciarización en favor del turismo. Se apuesta por la defensa de la ciudad viva y de los lugares mediante la salvaguarda de los valores inmateriales, es decir de la significación social y representatividad de éstos y esta zona destaca especialmente por la existencia de un sector movilizado de población que reclama los espacios abiertos de uso público y colectivo, tanto tradicionales como redefinidos patrimonialmente.

DEFINICIÓN DEL PATRIMONIO INTANGIBLE A TRAVÉS DE LAS FORMAS DE SOCIABILIDAD Y LOS USOS.

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La sociabilidad y los usos en torno al territorio Macarena intramuros y extramuros de esta zona del Conjunto Histórico se concretan atendiendo al tipo de tejido social predominante y al papel económico y periférico históricamente asignado. No existen estudios antropológicos pero sí datos constatados. El entorno Macarena asociado al norte del Conjunto Histórico cuenta con un origen esencialmente agrario, un lugar intramuros dominado por huertas, cuyo trazado responde a caminos vías comerciales que discurrían desde la puerta de la Macarena hacia el distintos puntos donde se comerciaba vinculados al sur del Conjunto Histórico. El Conjunto Histórico, por sus condiciones de desarrollo estaba claramente vinculado al sur, y el espacio intramuros norte fue durante muchos años parcelario agrícola, vías de entrada, y algunos lugares de culto, por tanto son los inmuebles de la zona sur del Conjunto los que tienen mayor valor patrimonial, y representan la Sevilla histórica y turística. Esta parte del Conjunto Histórico está ampliamente protegida y dinamizada, pero se ha convertido en un lugar de tránsito turístico y comercial, perdiendo los posibles valores de habitabilidad que tuviera en el pasado. En el Conjunto norte los inmuebles con valor patrimonial son muy pocos, sin embargo su trama heredera del parcelario agrícola contiene una caserío que define espacios de colectividad que si contienen una serie de valores de vida de barrio muy activa y heredera de la cultura local anterior. Actualmente existe una fuerte diferenciación de habitar el espacio entre el norte y el sur. Esta diferenciación radica en la propia condición original diferenciadora entre un espacio sur dominado por caserío, grandes palacios y equipamientos y un casco norte cuya edificación
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dominado por caseríos, grandes palacios y equipamientos y un casco norte cuya edificación llego con la explosión de la ciudad pero que posiciona sus raíces en las actividades agrarias, pero ello no es óbice para encontrar los lugares de interconexión de los grupos sociales. El Conjunto Histórico norte fue hasta el siglo XX dominio de huertos y posteriormente artesanos, distribuidos en corralones o en talleres/residencia y los pequeños comerciantes. Mientras en la zona sur se situaban la mayor parte de los grandes palacios de la sociedad nobiliaria y el poder administrativo y municipal, en la zona norte se mantiene durante siglos y parte del siglo XX su condición “popular” y marginal. La condición menos atractiva desde el punto de vista turístico y desde el punto de vista patrimonial del Conjunto norte respecto al sur ha permitido que las cuestiones sociales sean a la larga aún más atractivas de analizar, entendiéndose que se le ha dado continuidad a determinado hábitos o han permanecido formas de habitar el espacio que hubieran sido imposibles bajo la presión turística.

APROXIMACIÓN A UN CONCEPTO APROPIADO: ESPACIO ABIERTO. IDENTIFICACIÓN DE ESPACIOS ABIERTOS.

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La ciudad postmoderna tiene una fuerte tendencia a mezclar diseño urbano, arquitectura y maquinaria policial en una sola estrategia de seguridad global. Estas condiciones han llevado a que la apropiación del espacio público esté cada vez más en crisis, y alcancemos una ingente pérdida de valores sociales y culturales asociados al espacio público. Estas cuestiones son las que nos hacen poner en cuestión el acierto en estrategias y herramientas con que estamos afrontando la protección de estos valores asociados al espacio comunitario. Hemos de entender que en este trabajo no sólo hablamos de espacio público, ya que existen porciones del espacio privado que forma parte de la colectividad y que complementan al espacio público tradicionalmente. Es por ello que acuñamos el término “abierto”, para evadir límites de propiedad y comprender que las cuestiones socioculturales van más allá de la propiedad y no se pueden tratar de la misma forma que el urbanismo. En este trabajo tratamos de valorar a través del discurso patrimonial un bien inmaterial, que es el modo de vida tradicional en el espacio abierto, para posteriormente relacionarlo con los nuevos modos de apropiación del mismo. Es sin lugar a dudas el entorno Macarena un fragmento de gran interés en sus modos de vivir el espacio abierto. Frente a otros sectores de la ciudad contemporánea que nacieron bajo un diseño cuyos modos de vida no incluían la apropiación del espacio público u otros en los que se extinguió, el entorno Macarena presenta una vitalidad y dinamismo muy interesante por sus idas y vueltas entre lo público y lo privado, y por sus características de sociabilidad. Las potentes dinámicas y movimientos globales de la sociedad actual hacen muy complicado que se den estas condiciones de sociabilidad en el espacio abierto, es por ello que entendemos que se trata de unacaracterística muy positiva por la identificación con modos de vida pasados y la proyección y

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royección y difusión que puede llegar a tener para los modos de vida contemporáneos y futuros. “La imagen ideal del espacio público corresponde al lugar de la ciudad que corresponde y origina la vida colectiva”…”por tanto la calidad del espacio público se podrá evaluar sobre todo por la intensidad y la calidad de las relaciones sociales que facilita… y por la capacidad de estimular la identificación simbólica y la integración cultural” (Cohen, J., 1999). El entorno Macarena se presenta como un lugar donde frente a los espacios públicos como concepto jurídico creados por urbanistas pero sin sociabilidad aquí se muestran numerosos fragmentos de espacios abiertos que jurídicamente pueden ser públicos o quizás no lo sean, pero que los vecinos o las dinámicas de la ciudad los han dotado de una serie de valores que permiten e incentivan al ciudadano a apropiarse de los mismo y sociabilizar en ellos, termino cada vez más ligado a lo virtual y menos ligado a lo real. EXISTE UN ELOGIO DE LO POPULAR La relación existente entre lo público y lo privado es una de las articulaciones básicas de la sociedad que conforma el tejido urbano. Las formas con las que el ciudadano individualmente o de manera colectiva se apropia y pone en carga los espacios públicos son consecuencia de cómo usan el espacio privado. Y con ello estamos haciendo también referencia a la interacción de gente con diferentes propósitos, tratando de moldear el espacio y sus usos al que hace referencia Salcedo cuestionándose la existencia o no del espacio público (Salcedo Hansen, 2002). El intercambio entre lo público y lo privado es un viaje de ida y vuelta que a lo largo de la historia ha ido marcando distintas gradaciones en función de los requerimientos y comportamientos de las distintas sociedades. Es decir, la apropiación del espacio público se ha vivido de formas diversas con distintas gradaciones, en la actualidad frente una crisis de la apropiación del espacio público. El espacio de estudio, el entorno Macarena, se define como un fragmento muy interesante por su riqueza en estos viajes público-privado, donde los fragmentos de la vida histórica, unido a una nueva mezcla de generación tradicional y nuevas generaciones adaptadas a las necesidades de la sociedad actual viven de manera diferente esta gradación de tránsito entre lo público y lo privado.

Partimos de la base de que espacio público y espacio privado interactúan de forma inevitable, por lo que a raíz de esta inter-actuación aparecen conceptos como el de espacio colectivo que es “el sistema unitario de espacios y de edificios englobados en el territorio urbanizado que tienen una incidencia sobre la vida colectiva, que definen un uso común para amplios estratos de la población y que constituyen la sede y los lugares de su experiencia colectiva” (Cerasi, M., 1990). Más allá de esta definición nosotros entendemos la ciudad y sus espacios como el soporte físico del patrimonio inmaterial urbano. La interacción públicoMaterialidad e inmaterialidad, génesis indisoluble

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Página siguiente: Ilustración 3. Huerto del Rey Moro. Autor: Mariana Parra

privado cualifican estos soportes. En el caso de la Macarena y sus soportes urbanos se entiende esta relación como una negociación y no como una dominación de uno sobre el otro. El espacio público se nutre de las aportaciones de los soportes privados y viceversa. Así, las vinculaciones entre lo material e inmaterial facilitan también las relaciones público-privadas desde la perspectiva social. Se permiten pequeños eventos culturales apoyados en soportes públicos y privados, con mínimos recursos. El triunfo de la colectividad es en este tejido urbano un hecho apoyado en la no prioridad de lo privado frente a lo público, sino el enriquecimiento mutuo. Afrontamos de esta forma un marco conceptual que pretende escaparse de las rígidas herramientas del planeamiento que poco ayudan a proteger los valores inmateriales y el patrimonio ligado a ello. La valoración de los modos de vida, se deriva de las relaciones entre el espacio público y el privado. En el caso en cuestión que nos acontece es especialmente interesante, por cuestiones climáticas o históricas que ahora no analizaremos, las sugerencias del espacio exterior o espacio abierto. Hablaremos de espacio abierto, entendiéndolo de forma genérica como aquel espacio público o privado al cual se nos tiene permitido la entrada de forma general sin restricciones, en un fragmento horario o en la totalidad del tiempo. Y es especialmente interesante por esa vinculación existente entre el espacio público y el privado.Para valorar estas formas de apropiación del espacio público hay que comprender los tipos de espacio abierto que aquí están apareciendo, que más que unas estructuras rígidas de definición se encuentran en una yuxtaposición conceptual entre lo público y lo privado. A nivel de propiedad suelen ser claramente diferenciables pero a nivel funcional sus límites se diluyen.

* TIPOLOGÍAS DE ESPACIO ABIERTO

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Ante la variada situación de espacios por su morfología y por las relaciones que allí se producen, la investigación trata de plantear de forma somera una serie de tipos que aproximen al lector de forma muy intuitiva a los diversos espacio, acuñando algunos ejemplos. Dichas tipologías han sido analizadas para que se puedan observar las igualdades a nivel jurídico y urbanístico frente a las diferencias a nivel de intensidad y apropiación por parte de la ciudad a la que se está viendo sometido ese espacio. El parámetro fundamental por el que se han baremado y diferenciado los tipos es la relación existente entre espacio público y espacio privado. Esta clasificación que se ha realizado se entiende cómo genérica, aunque los tipos presenten ejemplos del caso de estudio, entendemos que los tipos elegidos unido a otros indicadores nos pueden servir para evaluar la “salud” de los modos de vida.

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a) Espacio abierto público: Espacio público que puede ser habitado en cualquier momento, con libertad de horarios y espacios. Tipo elegido: Plaza del Pumarejo. b) Espacio abierto público limitado: Entendemos en este tipo a aquellos espacios públicos inaccesibles porque se encuentran restringidos en su horario. Tipo elegido: Plaza del Parlamento. c) Espacio abierto público colonizado: Entendemos en este tipo a aquellos espacios públicos que podrían ser apropiados por un colectivo de individuos por sus condiciones y características pero que han sido colonizados por otros elementos de la sociedad contemporánea, como es el tráfico, el aparcamiento, el transporte público, el servicio de basuras, etc. Esta colonización es gradual, puede estar colonizado por un solo elemento colonizador-agresor o por varios. Tipo elegido: Calle San Luis, entorno cercano del Arco de la Macarena, Calle Relator d) Espacio abierto de propiedad pública pero gestionada por un colectivo: Entendemos en este tipo a aquellos espacios que se caracterizan por ser de propiedad pública pero estar gestionados por un colectivo que se ha encargado de revitalizarlos y sociabilizar en ellos velando por sus valores ambientales, patrimoniales, etc. Y que son abiertos para la convivencia pública en un amplio margen horario. Tipo elegido: Huerto del rey Moro e) Espacio abierto privado pero de uso público: Este tipo es el de un espacio privado que además de su uso particular por sus condiciones y uso sirven para incentivar modos de vida basados en la sociabilidad. Tipo elegido: Mercado de la Calle Feria f) Espacio abierto privado pero con fuertes relaciones con el espacio público: Este tipo es un espacio privado que presenta condiciones espaciales muy ligadas a la sociabilidad y a la vida colectiva, de forma que establece un fuerte dialogo con el espacio público llegando incluso a fusionarse en determinados momentos. Tipo elegido: Pasaje Valvaneras
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METODOLOGÍA, ANÁLISIS DEL SECTOR DE ESTUDIO

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La investigación ha necesitado de un diagnóstico general con cierta perspectiva que nos permita evaluar las condiciones de partida y establecer conclusiones frente al estado de la cuestión. Se ha desarrollado un Análisis de Debilidades, Agresiones, Fortalezas y Oportunidades (DAFO) de cada uno de los tipos de espacio determinados, estableciéndose así un mapa de coincidencias y particularidades, digno del establecimiento de un mapadiagnóstico general que apoya nuestra teoría de la existencia de carencias en las formas de afrontar el patrimonio intangible por parte de los instrumentos de protección. Aquí lo vamos a comentar para poder tener alcance de los resultados sin entrar en profundidades punto a punto. Entre las debilidades que se han podido constatar en el caso de estudio están: carencia de espacios libres cualificados, falta de difusión de la problemática que ello conlleva, actual situación de abandono de muchas áreas del barrio, escaso número de valores arquitectónicos y arqueológicos identificados o la falta de protección en cualquier ámbito del barrio. Una de las principales agresiones en la zona es el fenómeno de la gentrificación, que en el caso de estudio es muy importante entendiéndose que el fenómeno de estudio es el modo de vida. En la Macarena estos fenómenos comienzan a darse a conocer a partir de la mitad de los ochenta cuando algunos sectores cercanos muy degradados, como es el caso de La Alameda comienzan a revalorizarse asumiendo los proyectos futuros que allí se iban a acometer. Como parámetros que amenazan la calidad de vida de la población del barrio tenemos: gran movilidad urbana que diariamente soporta sus calles; como antes mencionábamos existe un abandono de áreas, algo que también ocurre a nivel social y que el planeamiento no cuenta con medidas para ello, este abandono evidentemente no está relacionado con una ausencia de propietarios. En cuanto a legislación, existen unos débiles soportes para la protección frente a las necesidades que hoy se demandan, los instrumentos aplicables en estos casos no derivan de estrategias propuestas por el Plan General de Ordenación Urbana, sino que se tratan de planeamientos independientes o estrategias socioculturales desligadas de los instrumentos del planeamiento; el hecho de que no se reconozcan estrategias de protección de los valores populares en instrumentos de protección de índole superior (Plan General de Ordenación Urbana-PGOU) hace que suponga una amenaza aún mayor. En oposición a lo que anteriormente hemos comentado, el barrio tiene fuertes valores que nosotros vemos como fortalezas y que pueden ayudar a su normal desarrollo, así cuenta con un amplio patrimonio inmaterial –conocimientos de oficios artesanos, tradición oral relacionada con canciones, historias del barrio…la cultural, el modo de vida, en definitiva; los habitantes del barrio, quienes llevan varias generaciones tienen un alto grado de identidad y que se preocupan de pasar de padres a hijos; asimismo, el carácter belicoso del

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Abajo: Ilustración 4. Panorámica del Pasaje Valvaneras. Autor: Mariana Parra

identidad y que se preocupan de pasar de padres a hijos; asimismo, el carácter belicoso del barrio perdura hoy en día y existe una gran presión social en cuanto a temas del barrio se refiere, considerándose una gran familia; no podemos olvidar las referencias paisajísticas que los macarenos consideran como una prolongación de sí mismos, que valoran y respetan; también, podemos mencionar el alto valor histórico de la zona lo que se extrapola en valor paisajístico-histórico. Por último, entre los puntos que recogimos para valernos de ellos como oportunidades estaban las amplias posibilidades de dinamización que el barrio oferta; la presión económica, pues a tratarse de un barrio con poca inversión económica tanto pública como privada, existen atractivos que está llamando a su revaloración que aunque es un hecho lamentable: - Presión Económica - Dar servicio a Escala Metropolitana - Intervención en el Pumarejo - Planes de Rehabilitación - Zona Acampada
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En este panorama del DAFO general hemos podido observar que existen una serie de características generales que establecen un marco realmente deteriorado y poco valorado tanto en lo material como en lo inmaterial. Es un área con una fuerte complejidad en cuanto al soporte físico, urbano por su propia formación y crecimiento, arraigado a un parcelario que se densificó tarde pero que actualmente presenta una grave carencia de espacio público, y un mal uso de los mismos, a nivel de planificación y diseño, tan solo unos pocos ejemplos son ciertos activos en la vida social de la ciudad. En el diagnóstico hemos podido ver dos claros tipo de plaza: la intervenida y la olvidada, la primera generalmente tiene que ver con criterios de diseño ajenos a los valores propios de la zona, frente a la olvidada. La Alameda es un ejemplo que se presenta como uno de estos activos en cuanto a una escala en la que convive un tejido social diverso, vecindario y gentes que vienen de otros puntos de la ciudad, pero que se apropian de la calle sin estar reservados a otros fines más que la propia fruición de la vida en la calle. Frente a esta situación actual hemos de extraer conclusiones respecto a los posibles valores a perder, y valores perdidos, volvemos al esquema original del objeto y podemos observar que en este viaje en paralelo que existe entre lo material y lo inmaterial hemos de determinar formulas que permitan preservar valores y queda demostrado con intervenciones como los planes urbanos que las actuaciones urbanísticas deben ir acompañadas de figuras sociales que integren el proyecto y lubriquen la aceptación del mismo en el tejido social. Es por ello que como conclusiones generales frente al mapa que hemos planteado previamente, establecemos que los soportes legales existentes se han demostrado insuficientes. Tras el estudio realizado en diversos espacios, anotados los problemas, se concluye que nuestro bien intangible está siendo asfixiado mediante agentes físicos que interfiere de forma directa en el terreno, plazas, calles, jardines, etc. De este modo, la idiosincrasia de este barrio se está viendo en peligro de una forma paulatina, atacada desde diversos frentes y con los espectadores pasivos, esperando su final. En resumen: 1.- Espacio pierde función primigenia 2.- Inadecuación forma-función 3.- Deterioro del tejido social y comercial 4.- Mobiliario urbano agresivo 5.- Pérdida del reconocimiento del hábitat 6.- Apropiación del espacio público por bienes privados 7.- Especulación urbana 8.- Zonas fantasmas

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INTEGRACIÓN SOCIOCULTURAL Y URBANÍSTICA
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En el numero 40 de la revista Eure encontramos un artículo de Jordi Borja el cual hace un repaso por los autores referencia en el discurso sobre la evolución de la ciudad futura, los discursos se agrupan en resumen entre una corriente de temores y alianzas con los movimientos globales y otra de esperanzas y resistencias a los mismos. Asumiendo por adelantado la evolución de los hechos acaecidos desde la publicación de este articulo hasta hoy nos posicionamos en un discurso muy cercano a la corriente más esperanzada en la capacidad de aprendizaje de la ciudad y la necesidad de eludir determinadas inercias, dicha corriente alude y se enfrenta a “la dificultad de promover un desarrollo sometido a lo global y que sea compatible con la cohesión social y la sostenibilidad ambiental, la creciente marginación de oblaciones sacrificadas en aras de la competitividad global, la banalización y pérdida de identidad de los territorios, etc.” (Borja, 2007). En la actualidad estos debates son muy importantes y hemos de entender que de sus diferencias y respuestas llegaran los resultados y modelos urbanos de las ciudades referentes, y cuando hablamos de referentes nos referimos de aquellas urbes cuyos modelos urbanos serán imitados posteriormente, y cuyas consecuciones y debilidades serán repetidas en numerosos casos. “El hecho urbano se ha convertido en la actualidad en el principal factor creador y modificador de territorios, paisajes y percepciones. Pero, frente a anteriores fases de desarrollo histórico en el que este también ha estado en mayor o menor medida presente junto a otros motores de los cambios territoriales, la particularidad ahora reside en dos cuestiones clave: De una parte, en que la expansión de lo urbano y la rapidez con la que ésta se ha materializado en el caso andaluz magnifica su opacidad y su propensión a modificar los usos del territorio. De otra, en que lo urbano se ha desprendido de buena parte de sus contenidos sociales de modo que si secularmente la ciudad es el soporte y el escenario de la vida ciudadana, ahora es fácil identificar la actividad humana como una consecuencia colateral en un modelo urbano esencialmente planteado desde lo privado” (Delgado & García, 2009). La anterior cita inserta en este texto constituye, a estas alturas, una intención de sugerir al lector que tome un poco de distacia respecto al fuerte acercamiento al lugar en cuestión que estabamos teniendo y entendamos que estas situaciones urbanas que ocurren en lugares concretos de la ciudad no se encuentran desligados de las grandes fluctuaciones de la ciudad. Lo urbano se desprende de buena parte de sus contenidos sociales debido a que estos no forman parte de las prioridades de las acciones de evolución. El motor de desarrollo de la metapolis ha sido el propio desarrollo, y no se intengran cuestiones locales o se da prioridad o impulso a la rehabilitación urbana e integración de modelos sociales y culturales ya existentes y que se haya considerado que han sido correctos.
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En el caso de Europa el modelo de protección del patrimonio está discurriendo hasta ahora muy ligado a lo material, a bienes o conjuntos históricos cuyo valor reside fundamentalmente en lo físico, el avance en la valoración y protección de bienes inmateriales es muy reciente y hasta ahora ha venido referido a costumbres y tradiciones muy localizadas y tradicionalmente respetadas, difícilmente de poner en duda la necesidad de protegerlas ¿pero qué ocurre con las formas de habitar la ciudad, que son el resultado de cómo construimos la misma? “lo popular es la historia de lo excluido: de los que no tienen patrimonio o no logran que ese patrimonio sea reconocido y conservado…” (Zubieta, 2004). Así pues, nos encontramos con una situación de enfrentamiento entre los instrumentos del planeamiento y las propias herramientas de protección, que aún no han avanzado suficientemente para asumir protecciones como la de la cultura popular, o los modos de vida, como hemos analizado en el caso de la Macarena.

* CONCLUSIONES

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Georges Henri Rivière define patrimonio como “aquellos bienes materiales e inmateriales sobre los que, como en un espejo, la población se contempla para reconocerse, donde busca la explicación del territorio donde está enraizada y en el que se sucedieron los pueblos que la precedieron. Un espejo que la gente ofrece a sus huéspedes para hacerse entender, en el respeto de su trabajo, de sus formas de comportamiento y de su intimidad”. Tras el estudio realizado en diversos espacios, anotados los problemas, se concluye que nuestro bien intangible está siendo asfixiado mediante agentes físicos que interfiere de forma directa en el terreno, plazas, calles, jardines,… establecemos que los soportes legales existentes se han demostrado insuficientes. Frente a esta situación actual hemos de extraer conclusiones respecto a los posibles valores a perder, y valores perdidos. Queda demostrado con intervenciones como los planes urbanos que las actuaciones urbanísticas deben ir acompañadas de figuras sociales que integren el proyecto y lubriquen la aceptación del mismo en el tejido social. Es necesaria la labor interdisciplinar. Consideramos que la idiosincrasia de este barrio se está viendo en peligro de una forma paulatina, atacada desde diversos frentes y con los espectadores pasivos, esperando su final: espacio pierde función primigenia, inadecuación forma-función de éste, deterioro del tejido social y comercial, aparición de un mobiliario urbano agresivo, pérdida del reconocimiento del hábitat, apropiación del espacio público por bienes privados, aumento de la especulación urbana, aparición de zonas fantasmas. Sin lugar a dudas el discurso teórico de la definición de patrimonio es un continuo foro de debate en pro del avance social y cultural, y es por ello que deberíamos valorar y poner en crisis situaciones como las del caso de estudio, donde pequeños movimientos locales se

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crisis situaciones como las del caso de estudio, donde pequeños movimientos locales se ven muy desprotegidos ante las inercias de desarrollo urbano y los numerosos fenómenos de agresión a las formas de habitar tradicional. El caso de la Macarena se ha mostrado como un hervidero de situaciones de gran interés, se mezclan bienes de gran valor patrimonial, bienes de escaso valor pero de gran tradición inmaterial asociada, cuya protección resulta débil y su indefensa ante los agresores amenaza su futuro; también aparecen fenómenos sociales de reivindicación, fenómenos de gentrificación, especulación inmobiliaria, y sobre todo un modo de habitar el barrio muy ligado al uso del espacio colectivo. Ante semejante situación de complejidad es importante tener una visión local y otra con gran distancia, y es por ello que tras la investigación más inicial nos dimos cuenta que tal vez para proteger determinados elementos del patrimonio inmaterial hay que recurrir a la protección de espacios o bienes materiales que posiblemente no tenga gran valor en sí mismos pero sirven de referencia en el discurso patrimonial de otros bienes inmateriales más valorados. El planeamiento se muestra como un instrumento insuficiente, cuya posición se ve con la necesidad de ser complementado por otras disciplinas e instrumentos que le ayuden a efectuar un cambio de modelo no basado fundamentalmente en el desarrollo sino en la evolución. Y la evolución está en alimentar el debate en situaciones como esta.

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Licenciada Historia del Arte por la Universidad de Córdoba, obtuvo el grado de Maestría en Arquitectura y Patrimonio Histórico por la Universidad de Sevilla con la tesis "Cooperación y Ciudad. Estudio del impacto de la cooperación en el ámbito de la arquitectura y el urbanismo en la ciudad de La Habana". En la actualidad cursa el doctorado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, de la Universidad de Sevilla, en el departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas.

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y después entendida como un gran universal de la cultura que corre a lo largo de todas las civilizaciones con perfiles más o menos típicos, como fruto de lo social, de lo político y de lo económico, de lo artístico, de lo técnico y de lo religioso... //

....La historia como partición excesivamente sesgada, exclusiva y especializada,

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restauración

arKeopaticos inNúmero 02 invierno 2013 vestigación

EXPERIENCIAS DE RESTAURACIÓN EN COLOMBIA Y EN EL DEPARTAMENTO DEL TOLIMA

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04//

Palabras clave: restauración arquitectonica, conservación integrada, patrimonio cultural.

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OLIMPIA NIGLIO olimpia.niglio@gmail.com

LA CULTURA DE LA RESTAURACIÓN EN COLOMBIA EN LA MITAD DEL SIGLO VEINTE

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Textos ArKeopáticos opera bajo licencia de Creative Commons, AtribuciónNoComercial 2.5 México: por lo que agradecemos citar este texto asi: Niglio, Olimpia. Experiencias de restauración en Colombia y en el departamento del Tolima en Textos ArKeopáticos Año 1 Número 2, invierno 2013. Proyecto ArKeopatías. México 2013, Pág. 63 http://arkeopatias.wordpress.com/ark2/ en línea (fecha de consulta).

[...] Hasta bien entrado el siglo XX, pocas personas en lo medios culturales del país tuvieron conocimiento o interés en una actividad que, es cierto, había comenzado no mucho antes, en la segunda mitad del siglo XIX en Europa. Como es usual en la historia colombiana, surgió primero una legislación que los hechos concretos a los cuales aplicarla. En la década de los años veinte se dieron los primeros pasos oficiales para la protección del patrimonio cultural del país, pero no se sabía bien en qué consistía este —aún se sabe mal— ni cómo llevar a la práctica tal protección. Por claras razones históricas, predominada en el país el criterio del ‘zapato viejo’ —inmortalizado en Cartagena de Indias— respecto de las edificaciones que sobrepasaran una generación de edad. La arquitectura colonial, en particular, que llegara por entonces a la senilidad edilicia simplemente era derribada o abandonada. Esto era lógico, pero lamentable, habida cuenta del invento europeo del cuidado cultural de la arquitectura del pasado. La década de los años treinta presencia simultáneamente una tremenda oleada de vandalismo destructor y las primeras restauraciones de ejemplos aislados en unos pocos lugares del país, los cuales comienzan a ser más abundantes hacia la mitad de la década siguiente. Si los arquitectos formados en Colombia apenas comienzan a surgir por entonces, se comprenderá que el ejercicio profesional estaba en manos de unos pocos extranjeros y colombianos formados en el exterior, y cuyos intereses personales rara vez incluían, como parte vital, la rarísima disciplina de la restauración (Téllez, s. f., p.3-4).

En este complejo ambiente, la cultura europea de la restauración encuentra una referencia importante en Colombia con el arquitecto y profesor Carlos Arbeláez Camacho. [1] Su obra ofrece las bases para el desarrollo de una teoría y una metodología de investigación e intervención para la tutela del patrimonio arquitectónico y artístico de Colombia. Carlos Arbeláez Camacho, el 28 de mayo de 1963 fundó el Instituto de Investigaciones Estéticas en la Universidad Javeriana —desde el 15 de noviembre de 2001, Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el patrimonio arquitectónico y urbano, icac—.

Consciente del abandono y de las demoliciones de la arquitectura histórica en todo el país, el proyecto del profesor Arbeláez Camacho fue el de crear un organismo de formación e investigación, también coordinó la Sociedad Colombiana de Arquitectos —sca—, para

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orientar con una correcta metodología investigativa el trabajo de los profesores, sobre todo de Historia de la Arquitectura de las facultades del país. Su finalidad era la de formar una consciencia histórica de la arquitectura y educar a los estudiantes para constituir un archivo monumental de Colombia, para el conocimiento de la evolución, protección y preservación del patrimonio cultural construido de la nación. Para lograr su propósito buscó la creación de los institutos de investigaciones estéticas en las distintas facultades de arquitectura, de manera que cada uno estudiara la arquitectura de una región del país. El primero fue el de la Pontificia Universidad Javeriana, en 1963, en el que poco tiempo después —1967— también se fundó la revista Apuntes, como un medio de divulgación de las actividades del Instituto y para la difusión de la cultura histórica y la conservación del patrimonio arquitectónico y artístico. Después de la muerte de Carlos Arbeláez Camacho fue nombrado como Director el arquitecto Gabriel Uribe Céspedes; en 1972 fue dirigido por Jaime Salcedo Salcedo —10 de enero 1972 - 10 de enero 1994—, quien afirmó que con los estudios de los templos doctrineros en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Javeriana, Carlos Arbeláez "postuló la unidad conceptual que existe en el arte y la arquitectura de Hispanoamérica, pese a su diversidad formal […] También trazó por primera vez un esquema histórico de la arquitectura colombiana desde la época colonial hasta la contemporánea" (Web-icac, s. f., Historia). El Padre Alfonso Borrero (1980), personaje de gran importancia en la historia de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana [2], escribió sobre la restauración y sus aportes conceptuales fueron y son hoy también fundamental para comprender la cultura de la conservación en Colombia. Alfonso Borrero escribió además sobre la contribución fundamental para conocer el valor y la enseñanza del trabajo de Carlos Arbeláez. En Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Borrero describe el contexto cultural donde obró Carlos Arbeláez y las dificultades de introducir en el país un aporte diferente para la conservación y la valorización del patrimonio cultural. El Padre Borrero define a Carlos Arbeláez como: “figura sabia y señorial. En él se conjugaron la visión del pasado y la previsión efectiva del futuro” (p.13-14). En particular resalta en la obra de Carlos Arbeláez la importancia de la historia, vista primero como: […] Partición excesivamente sesgada, exclusiva y especializada, y después entendida como un gran universal de la cultura que corre a lo largo de todas las civilizaciones con perfiles más o menos típicos, como fruto de lo social, de lo político y de lo económico, de lo artístico, de lo técnico y de lo religioso (p.14-15). Carlos Arbeláez creyó en la contribución de diferentes disciplinas y, por lo tanto, en la interdisciplinariedad de la historia de la arquitectura y de la restauración del patrimonio cultural. Como restaurador, Arbeláez defendió la arquitectura histórica contra vandalismos y demoliciones. Consideró fundamental la enseñanza de la restauración en las facultades de arquitectura porque el restaurador debe ser un arquitecto formado en esta disciplina. El arquitecto que ocasionalmente se ocupa de los monumentos no es un restaurador y no tiene

[1] MaCarlos Arbeláez Camacho. Nació el

16 de agosto de 1916 en París, Francia. Realizó sus estudios primarios en Bruselas en la Ecole des Dames Trinitariesy en el College Saint Boniface. Sus estudios secundarios los empezó en el College Saint Boniface pero, con el regreso de su familia a Colombia, ingresa al colegio San Bartolomé de Bogotá. Más adelante se traslada a Nueva York, en donde estudia en el Blessed Sacrament School, pero termina su bachillerato en el Colegio Alemán de Bogotá. Ingresa a la Universidad Nacional de Colombia, de la que se gradúa en 1943 como arquitecto. Del 1944 al 1949 fue proyectista cerca del estudio Cuéllar, Cierran, Gómez. En 1945 acepta dictar la cátedra de Introducción a la Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia y es aceptado como miembro del grupo CIAM (Congres Internationaux d’Architecture Moderne). Tras los disturbios del 9 de abril de 1948, Arbeláez y otros arquitectos proponen la creación de un organismo especializado para la reconstrucción de Bogotá, y en 1949 es nombrado Director General de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas. En 1951, además de continuar como catedrático de la Universidad Nacional, dicta cátedra de Historia de las Comunidades (Urbanas) en la Pontificia Universidad Javeriana. Desde 1950 a 1952 fue director del despacho del Llano Regulador de Le Corbusier por la ciudad de Bogotá. En 1952 abandona su trabajo para adelantar estudios complementarios en Londres, en donde se hace alumno del Ministry of Housing and Local Government, y en el School of Planning and regional Research. En 1953 se traslada a París donde estudia en el Ministére de L’Urbanisme. Pionero en la investigación de la Arquitectura Colonial, realizó estudios sobre la arquitectura del municipio boyacense de Monguí, la catedral de Tunja y la catedral de Zipaquirá. Así descubre una especial fascinación por el estudio y la preservación del patrimonio artístico y cultural colombiano... (continúan en pagina 65).

[2] No solo para la facultad de Arquitectura,
de la que fué Decano, sino también para la Universidad, de la que fue Rector.

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Olimpia Niglio

[1] ...En 1961 es nombrado presidente de la

Asociación Colombiana de Arquitectos y en 1963 funda y dirige el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Pontificia Universidad Javeriana que hoy lleva su nombre. Fue miembro fundador de la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, en Caracas, en 1963. En 1964 obtiene la Mención de Honor en la Segunda Bienal Colombiana de Arquitectura por los trabajos realizados en el Instituto de Investigaciones Estéticas. Para 1965 decide dedicarse exclusivamente a la investigación, renuncia a sus otros cargos; en 1967 fue nombrado Secretario General de la Academia Colombiana de Historia. Muere en Bogotá el 24 de mayo de 1969, a la edad de 52 años. Carlos Arbeláez se desempeñó no sólo como arquitecto, sino como descubridor de la historia colonial a través de la arquitectura. Sus principales intereses y enseñanzas fueron dedicadas a la historia de la arquitectura y a la tutela del patrimonio arquitectónico colombiano. Entre los principales trabajos de restauración recordamos la Casa del Fundador de Tunja (Restauración de la casa del Fundador de Tunja, escala Cultura Restauración, E3, Bogotá). Entre las principales obras publicadas apuntamos Las Artes en Colombia, escrito junto a Santiago Sebastián. (Dieste E. & Gutiérrez R, 1996, p. 259).

arquitecto que ocasionalmente se ocupa de los monumentos no es un restaurador y no tiene el poder para trabajar en esta especialidad. El restaurador necesita cursar una maestría y un doctorado en restauración de monumentos arquitectónicos. En los años setenta, en el Instituto de Investigaciones Estéticas de Bogotá, se creó la Maestría en Restauración de Monumentos Arquitectónicos.[3] Época en la que fue muy evidente el deterioro y la destrucción del patrimonio arquitectónico y artístico colombiano, muy importante para la historia cultural del país. Después de casi cincuenta años de la fundación del Instituto —1963-2013—, la obra de Carlos Arbeláez Camacho continúa gracias al trabajo de muchos estudiosos y profesores que se ocupan de la enseñanza de la conservación de la arquitectura y el territorio (Téllez, 2002, p.12-17).[4] Las actuales exigencias también dirigen su atención al estudio de los contextos urbanos. En particular, las enseñanzas y la teoría de la restauración de Carlos Arbeláez Camacho también son compartidas en otras universidades como la Jorge Tadeo Lozano, Seccional del Caribe en Cartagena de Indias, con la obra del arquitecto Alberto Samudio Trallero (Niglio, trad., 2007), profesor de la Especialización en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico.[5] En Cartagena de Indias vale la pena mencionar la obra de restauración arquitectónica de Álvaro Barrera y de Alberto Samudio Trallero.

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LA CULTURA DE LA RESTAURACIÓN EN EL TOLIMA. EL MOVIMIENTO MODERNIZADOR

[3] En la Pontificia Universidad Javeriana en

Bogotá, el nombre actual de la Maestría es: Patrimonio Cultural y Territorio.

[4] Desde el 9 octubre de 2007 la directora
del Instituto es la arquitecta Lina Constanza Beltrán Beltrán.

[5] Alberto Samudio Trallero. Arquitecto de
la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Especialista en Restauración de Monumentos del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, España, 1974. Magister en Rehabilitación de Patrimonio Construido del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, La Habana Cuba. Arquitecto Director de obras del Parque Histórico y Cultural de Bocachica (continua en página 66)...

La cultura de la restauración de Carlos Arbeláez Camacho, después de su muerte, ha tenido repercusiones en muchas partes del país, principalmente en las regiones interesadas en los flujos turísticos y, por lo tanto, con relevantes presencias históricas. Un informe de la unesco de julio 1969 denominado Desarrollo turístico y valorización del patrimonio artístico e histórico de F. Engel (1970), relata un viaje de exploración por diferentes zonas de Colombia. Se describe el puerto de Buenaventura en la Costa Pacífica y las ciudades de la Costa Atlántica como Santa Marta, Barranquilla y, en particular, Cartagena de Indias, con todos sus monumentos coloniales. También la Cordillera Andina y la ciudad de Bogotá, el Valle del Cauca y las ciudades más importantes como Medellín, Manizales, Cali y Pereira. Al sur del país se cita la ciudad de Popayán con sus principales monumentos, para terminar en la Amazonia. Este informe de la unesco narra la situación económica, política y social de Colombia a finales de los años sesenta del siglo veinte, cuando el país fue considerado el más avanzado de América Latina por su cultura y desarrollo, tal como se posiciona hoy. Pero en el documento no se refiere a ningún lugar del centro del país, solo se habla del Río Magdalena.Lo anterior realmente demostró un conocimiento parcial del territorio colombiano en el 1970, situación determinada por las enormes dificultades del transporte aéreo y terrestre. En esta situación encontramos al Departamento del Tolima, cuya capital se
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terrestre. En esta situación encontramos al Departamento del Tolima, cuya capital se denomina Villa de San Bonifacio de Ibagué del Valle de las Lanzas, ubicada en el margen norte del Río Combeima, de origen español pero con preexistencias precolombinas.[6] Como todas las ciudades de la América Latina, Ibagué también padeció de las grandes transformaciones del movimiento modernizador del siglo veinte. En este contexto es interesante leer la contribución de Leopoldo Combariza Díaz (2008), director de la restauración de la Catedral de Tunja, al referirse al caso de esta ciudad en el Departamento de Boyacá. Sus observaciones también describen todo el territorio colombiano incluido el Tolima. ‘Modernizar en nuestro medio significa destruir, renunciar, borrar, abjurar. Modernizar en Europa y Japón quiere decir conservar, afianzar, exaltar lo antiguo heredado’, sostiene el autor. En Colombia y en América Latina en general, el movimiento ‘modernizador’ comenzó a mediados del siglo xix, cuando llegaron a nuestro continente los rezagos del eclecticismo europeo, época que coincide con el origen de lo que ha dado en llamarse nuestro estilo ‘republicano’, y se mantuvo hasta la década de los treinta del siglo xx. Por ‘modernizar’ se entendía entonces la tendencia a ‘demoler del todo’, aislada o conjuntamente, edificios y zonas provenientes de la Colonia para reemplazarlos por construcciones de carácter italianizante o, en otros casos, la insistencia en superponer a las fachadas coloniales fachadas neoclásicas, o, al menos, a agregar algunos detalles decorativos pertenecientes al nuevo estilo. Esta tendencia es fruto de un pomposo academicismo muy poco acorde con la modesta economía del país; de ahí que el neoclasicismo criollo se exprese rara vez en mármoles y piedra, como los originales europeos que le sirvieron de modelo, y sí en cambio en yeserías sobre muros de adobe y pinturas aplicadas a imitación de los llamados materiales nobles. Se perseguía así la ingenua finalidad de llegar a un imposible parecido con los deslumbrantes modelos del otro lado del mar. Sin embargo, esa intención imitatoria se limitó por lo regular a expresarse en casos aislados, y su eficacia destructora fue relativamente escasa, pues no se atentó contra grandes conjuntos de la arquitectura anterior. Curiosamente, ese afán arribista y vergonzante ante la simplicidad de nuestros arcaicos monumentos antiguos o ante todo lo que revelara su origen español o mestizo, está en la base de la nueva tendencia que se confirma en el mundo subdesarrollado, de copiar las expresiones y modelos de un posmodernismo arquitectónico que es producto del hastío y la superabundancia posindustrial de las naciones superdesarrolladas. Curiosamente, los primeros impulsores de esta manía neoclasizante fueron las autoridades eclesiásticas, admiradas por la pompa de Roma y el Vaticano. A su sombra, los estratos jerárquicos de menor nivel se sintieron autorizados para modificar, reemplazar o maquillar las humildes capillas coloniales, templos doctrineros y edificaciones religiosas provincianas en grotescas imitaciones de grandes iglesias góticas (p.2). En Ibagué la acción del movimiento modernizador fue muy fuerte. Esto abrió las puertas a la destrucción total del patrimonio cultural con la excusa del progreso y del desarrollo. En Colombia, en la primera mitad de siglo veinte, no existía una Ley de protección del patrimonio. La primera, de manera general, fue la Ley 163 de 1959, después surgieron

[6] El Tolima debe su nombre a la historia

de una princesa indígena, Yulima, martirizada y ejecutada por los españoles. El Departamento fue creado jurídicamente mediante la Ley 65 de noviembre de 1909. Durante la Colonia y el siglo XIX, se destacó por ser un centro cultural con la actividad de prestigiosos personajes como Agostino Mutis, Humboldt, Bompland y José Eustasio Rivera. Hoy el territorio del Tolima está sustentado en las actividades agropecuarias, los servicios y la industria. La agricultura está altamente tecnificada e industrializada; los productos son arroz, ajonjolí, sorgo, café, algodón, caña panelera, soya, maíz, tabaco, yuca y frutales.

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Olimpia Niglio

patrimonio. La primera, de manera general, fue la Ley 163 de 1959, después surgieron instituciones como la Subdirección de Monumentos Nacionales, el Fondo de Inmuebles Nacionales, Colcultura, la Fundación para la Conservación del Patrimonio Cultural Colombiano del Banco de la República, el Consejo de Monumentos Nacionales —actual Consejo Nacional de Patrimonio Cultural—. En 1997, con la Ley 397 nació el Ministerio de Cultura. Actualmente la gestión y la protección del patrimonio cultural está regulada por la Ley 1185 del 2008, una de las normas más innovadoras en temas de patrimonio cultural en el ámbito colombiano. Pero en la mitad del siglo veinte, por falta de dichas leyes de tutela y cultura de conservación, fueron demolidos muchos monumentos de estilo colonial y republicano. En particular, en Ibagué fue demolido en 1954 el edificio de la Gobernación, un hermoso palacio situado en el centro de la ciudad, al igual que el Colegio de San Simón y la total trasformación del Parque Murillo Toro. Fue demolido el Teatro Torres —hoy Teatro Tolima— y todos los edificios de la Calle del Comercio, hoy carrera 3ª y el palacio de estilo republicano de la Alcaldía. En 1982 fue totalmente destruida la Estación del Ferrocarril Pedro Nel Ospina. En las imágenes históricas de Ibagué podemos observar una ciudad muy interesante, hoy totalmente desaparecida. En el centro de la ciudad, en el Barrio la Pola, aún se mantiene una arquitectura histórica de interés, pero la más importante es la antigua cárcel de la ciudad, El Panóptico, cuya construcción comenzó en 1892, hoy de interés como obra de restauración, cuyo proyecto es del arquitecto bogotano Luis Humberto Duque Gómez, ganador en el 2005 del concurso nacional que se promovió para tal fin (Niglio, 2008). Esta es la primera obra importante de restauración en la ciudad de Ibagué, en la que la cultura general no es muy sensible a la conservación de la arquitectura histórica. La defensa de esta cultura y del paisaje aún no es percibida como instrumento de valorización de un territorio. La actual actitud de los proyectistas es la introducida por el movimiento modernizador. Esta práctica modernizadora ha sido menos fuerte en municipios pequeños del Departamento, donde todavía se mantienen interesantes ejemplos de arquitectura colonial. Son los municipios de Mariquita, Honda, Ambalema, Guamo y Purificación, que se han convertido en importantes modelos de referencia cultural para el conocimiento de la arquitectura histórica colombiana. En realidad, el aparente aislamiento de estos municipios ha favorecido la conservación del patrimonio histórico arquitectónico, hoy tutelado por el Ministerio de Cultura.[7]

[7] El Ministerio de Cultura en Colombia fue

creado bajo la Ley 397 de 1997, modificada con la Ley 1185 de 2008. En Colombia existe una lista de 1058 monumentos vinculados (Última actualización: 27 de mayo de 2010).

[8] Desde 2006 Olimpia Niglio (profesora de
Restauración de la Arquitectura, Universidad eCampus, Novedrate – Como, Italia) es Profesora Visitante en la Universidad de Ibagué, Programa de Arquitectura, donde coordina el curso de verano en Restauración Arquitectónica.

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EL CURSO DE RESTAURACIÓN ARQUITECTÓNICA EN LA UNIVERSIDAD DE IBAGUÉ

En agosto de 2006 la Universidad de Ibagué crea el primer curso de verano en restauración de la arquitectura.[8] El curso tiene la finalidad de aportar los conceptos fundamentales de la teoría e historia de la restauración de la arquitectura y plantear su lectura actual como
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Izquierda: Ibagué. Teatro Torres (1923) Hoy ocupa su lugar una nueva edificación el Teatro Tolima. Creditos: Olimpia Niglio.

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Pagina anterior arriba: Ibagué. Teatro Torres (1923) Creditos: CD Banco de la Republica de Colombia (2008)

de la teoría e historia de la restauración de la arquitectura y plantear su lectura actual como conocimiento directo —levantamiento topográfico— e indirecto —diagnóstico—, para afrontar e ilustrar los métodos analíticos de la conservación de la arquitectura y del arte. Como objetivos específicos, el curso del verano 2006 tuvo como principal: desarrollar en el alumno su capacidad de reconocer y diferenciar las expresiones arquitectónicas y artísticas de la arquitectura moderna y contemporánea, también conocer los diferentes métodos de intervención de conservación —estilística, histórica, filológica, crítica, conservativa—. Estos objetivos se conservan y se consolidan en los años siguientes, cuando el curso de Restauración de la Arquitectura en la Universidad de Ibagué analizó el patrimonio arquitectónico de Ibagué y de algunas ciudades del Departamento, como la arquitectura colonial y republicana del municipio de Ambalema. El objetivo principal de estas primeras experiencias de cinco años —2006-2010— ha sido el de acercar los alumnos y los profesionales a temáticas insólitas pero de gran importancia, para aprender a leer y analizar mejor el presente y poder construir el futuro, bajo el parámetro de tutelar y valorizar el pasado (Hernández Molina, Niglio, 2011). Los temas principales del curso han sido: Historia de la restauración de la arquitectura italiana moderna y contemporánea —2006—; Proyecto de restauración de La Casona La Meseta en Ibagué —2007—; Restauración urbana y ciudad de fundación del nuevo continente. La ciudad de San Bonifacio del Valle de las lanzas de Ibagué —2008—; Las vías de hierro y de tabaco en Colombia. La estación del ferrocarril de Ambalema —2009—; Restauración de la arquitectura: la estación del ferrocarril de Picaleña en Ibagué —2010—. Restauración de la arquitectura moderna. El Club Campestre de Obregon & Valenzuela Arquitectos (1954) —2011—. Patrimonio Urbano y Cultural. Inventario urbano de Ambalema centro histórico —2012—. Los resultados de los cursos están descritos en el volumen, Olimpia Niglio, La Restauración Arquitectónica en el Tolima. Experiencias Académicas, publicación de la Universidad de Ibagué (Programa de Arquitectura), Ibagué - Colombia 2012. La experiencia enriquecida en estos años con el curso, aportaron las bases para el desarrollo de esta disciplina fundamental en la formación profesional del arquitecto. Además, se crearon las condiciones para instituir un curso de especialización en Restauración del Patrimonio Cultural en la Universidad de Ibagué, que se ocupa de la salvaguardia de la arquitectura, del arte y del paisaje, porque otro recurso muy interesante del Departamento es el medio ambiente. La instauración de un curso universitario de especialización que valoriza la historia y el pasado, es fundamental para promover en las nuevas generaciones una consciencia cultural, que permita adquirir la capacidad de observar críticamente y obrar con sabiduría para conservar y transmitir a las generaciones futuras nuestro pasado y presente. Esto representará el patrimonio futuro, el recurso económico y turístico del país. Además del interés por la historia de la arquitectura y del paisaje, el Departamento del Tolima ofrece innumerables atractivos turísticos culturales de carácter inmaterial: tradiciones populares,
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Fotogafía: Ibagué, Colombia. Conservatorio
Alberto Castilla. Autor: Olimpia Niglio (2010)

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Izquierda y arriba: Universidad de Ibagué. Curso de Verano
2009. Propuesta por la Restauracion de la Estacion de Ambalema. Estudiantes y profesores durante la exposición final en el Auditorio de la Universidad de Ibagué. Creditos: Olimpia Niglio (2009)

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Derecha: MaIbagué, Parque Murillo Toro con el Colegio de
San Simón y la Gobernación (1925). Demolición total. Creditos: CD Banco de la Republica de Colombia

innumerables atractivos turísticos culturales de carácter inmaterial: tradiciones populares, fiestas patronales, tradición musical, ecoturismo —Los Nevados y Las Hermosas—. En particular, en Ibagué la música constituye un importante recurso cultural y turístico que necesita un proceso de puesta en valor. En 1906 el maestro Alberto Castilla fundó en Ibagué la Escuela de Música: Conservatorio del Tolima, en un sitio que a finales del siglo diecinueve fue construido como un edificio de uso diferente y luego destinado al Conservatorio. En 1931, el maestro Castilla vio convertida en realidad su idea de construir una sala de conciertos en Ibagué, la cual inicialmente se denominó Sala Beethoven. Esta sala fue construida junto al edificio principal, y quizás, para tal fin, se demolieron algunas casas tradicionales; su estilo republicano fue diseñado por el arquitecto Elí Moreno Otero, declarado monumento nacional en el 1994, así como todo el edificio principal; restaurado por el Ministerio de Cultura y reinaugurado en abril de 2000. Hoy el Conservatorio es la institución musical más representativa del municipio y del Departamento del Tolima; conocer la historia de esta realidad es muy importante para la valorización de este patrimonio —material e inmaterial— en todo el país.[9] También hoy el patrimonio inmaterial constituye una importante referencia económica para una nación y, por lo tanto, posible objeto de estudio y formación de inversión, y el Tolima en este aspecto cuenta con grandes recursos para valorizar su propio futuro.

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Engel F. (1969), Desarrollo turístico y valorización del patrimonio artístico y histórico, UNESCO, Serie 1712 BMS-RD/CLT, Paris enero 1970. Borrero A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, pp. 11-22 Dieste E., Gutiérrez R. (1996), Architettura e società: l’America Latina nel XX secolo, Jaca Book (edición italiana), Milano, p. 259. AA.VV., Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, n°21, enero-junio 2002 Téllez Castaneda G. (2002) Notas para no ovidar a Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, n°21, enero-junio, pp. 12-17. AA.VV. (2003), Álvaro Barrera. Arquitectura y Restauracion, Villegas Editores, Bogotà Niglio O. (2007), El Panoptico de Ibagué. Memoria Historica y Restauracion, in “Urbanita”, rivista della Sociedad Colombiana de Arquitectos- Regional Tolima, noviembre

BIBLIOGRAFÍA

[9] Ministerio de Cultura. Ley 1185 del

2008, Articulo 1. Integración del patrimonio cultural de la nación. El patrimonio cultural de la nación está constituido por todos los bienes materiales, las manifestaciones inmateriales, los productos y las representaciones de la cultura que son expresión de la nacionalidad colombiana, tales como la lengua castellana, las lenguas y dialectos de las comunidades indígenas, negras y creoles, la tradición, el conocimiento ancestral, el paisaje cultural, las costumbres y los hábitos, así como los bienes materiales de naturaleza mueble e inmueble a los que se les atribuye, entre otros, especial interés histórico, artístico, científico, estético o simbólico en ámbitos como el plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, lingüístico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, testimonial, documental, literario, bibliográfico, museológico o antropológico. Consultar la Convención

por la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, UNESCO, París, 17 de octubre de 2003.

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Olimpia Niglio

Niglio O. (2008), Il Panoptico di Ibagué in Colombia. Memoria storica e nuovo museo della città, in “Progetto Restauro”, Trimestrale per la tutela dei Beni Culturali, n°47. Combariza Díaz L. (2008), La Catedral Metropolitana de Tunja: historia, espacios, formas, Tunja, Academia Boyacense de Historia - Búhos Editores. Niglio O. (2009), La restauración en la arquitetura. Metodos y tecnicas de analisis, Universidad de Ibagué. Hernández Molina R., Niglio O. (2011), Experiencias y Métodos de Restauración en Colombia, Aracne Editrice, Roma Niglio O. (2012), La Restauración Arquitectónica en el Tolima. Experiencias Académicas, publicación de la Universidad de Ibagué (Programa de Arquitectura), Ibagué Hernández Molina R., Niglio O. (2012), Experiencias y Métodos de Restauración en Colombia, vol. II, Aracne Editrice, Roma AA.VV., ESCALA, Cultura Restauración, E3, Contenido 6, Bogotà
Profesora de Restauración Arquitectónica y Historia de la Arquitectura en la Facultad de Ingeneria de la Universidad eCampus, Italia. PhD y Especialista en Restauración Arquitectónica. Profesora Invitada en la Universidad de Ibagué (Colombia) donde coordina el curso de verano en Restauración de la Arquitectura. Desde el 2012 es Profesora Invitada en la Kyoto University (Japon). Es directora cientifica de la revista internacional de arquitectura, EdA, Esempi di Architettura. Es miembro del Forum UNESCO e ICOMOS Italia.

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Experiencias de restauración en Colombia y en el Departamento del Tolima

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galería

arKeopaticos
Número 02 invierno 2013

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ALONDRA GABRIELA BASURTO MUÑOZ larck_gaby@hotmail.com

ARTE/SANO... //

La finalidad de esta serie fotográfica es dar a conocer uno de los oficios más antiguos del ser humano y que ha perdido valor en la sociedad actual. El modelo de la serie es Don Daniel, artesano de corazón, residente de la comunidad de Villa Nueva en Zacatecas. El interés de mostrar el trabajo de Don Daniel se debe a la falta reconocimiento que se le da a su obra, este hombre despierta día a día preocupado por la escasa venta de su producción, sin embargo a sus 70 y tantos años sigue trabajando con sus manos magas y enfermas, que nunca terminan de crear, así como él jamás deja de sonreír con todo lo que toca. Hoy en día la producción alfarera, al menos en nuestro país, decae continuamente con la aparición de nuevas técnicas y materiales que han disminuido el consumo de la cerámica tradicional y sobre todo devaluado el trabajo que hay detrás de ella. Este oficio no es nada fácil y para algunos como Don Daniel es el único medio de subsistencia, así que la decadencia en la compra del trabajo alfarero provoca una fuerte desvalorización del objeto, que repercute en el bajo costo que se paga por él y en la pérdida de las técnicas alfareras milenarias, lo que augura desafortunadamente, la pronta desaparición de esta tradición que por mucho tiempo nos ha identificado. ¿Porqué el caso de Don Daniel? porque es de los pocos alfareros que aún vive de lo que produce con sus propias manos, si ningún aparato más allá de su pequeño torno que con dificultad usa y con moldes creados por el mismo. No hay más justificación para la serie que dar a conocer lo impresionante en la creación de la alfarería de nuestros artesanos, el arte que producen con sus manos, el arte de sanar almas con sus manos, no hay más justificación que la imagen propia...

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[1]: "El mago del ser" Autor:
Alondra Basurto (2012).

[2]: "La magia en esplendor" Autor: Alondra Basurto (2012). [3]: "La luz en movimiento" Autor: Alondra Basurto (2012).

[4]: "Manos credoras" Autor:
Alondra Basurto (2012).

Arte/Sano...

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[5]: "Creador de sí mismo" Autor: Alondra Basurto (2012).

Derecha: MaIbagué, Parque Murillo Toro con el Colegio de
San Simón y la Gobernación (1925). Demolición total. Creditos: CD Banco de la Republica de Colombia

[6]: "Cicratices impresas" Autor: Alondra Basurto (2012). [7]: "Crear o morir. La cuestión" Autor: Alondra Basurto (2012).

[8]: "Armas de creación" Autor: Alondra Basurto (2012).

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Alondra Basurto

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Alondra Basurto

Zacatecas, México. 1988. Arqueóloga y fotógrafa. Egresada de la Unidad Académica de Antropología con Especialidad en Arqueología, Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Ha participado en diversos proyectos arqueológicos y de difusión en Zacatecas y el Estado de México, así como en exposiciones colectivas de su trabajo fotográfico.

Arte/Sano...

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proteger y desarrollar las manifestaciones pasadas, presentes y futuras de sus
culturas, como lugares arqueológicos

e históricos... //

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tradiciones y costumbres culturales. Ello incluye el derecho a mantener,

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pueblos indígenas

tienen derecho a practicar y revitalizar sus

opinión

arKeopaticos
Número 02 invierno 2013

LA AUTONOMÍA DEL PASADO. EL PAPEL DE LA ARQUEOLOGÍA EN LOS PROCESOS DE AUTONOMÍA INDÍGENA

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05//

Palabras clave: arqueología, autonomía, pueblos indígenas, patrimonio cultural, legislación.

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JUAN JOSÉ GUERREO GARCÍA ometuzco62@yahoo.com.mx Los pueblos se identifican a sí mismos según su patrimonio cultural. Su patrimonio cultural acumulado les da seguridad frente a los problemas de su entorno y les permite desenvolverse creativamente frente a nuevos problemas. Ese es el destino de identidad que hace que los pueblos se hagan hacedores de su destino, se identifiquen con sus tareas, con su hábitat creado, con sus símbolos y todo ello con su conciencia.[1]

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Textos ArKeopáticos opera bajo licencia de Creative Commons, AtribuciónNoComercial 2.5 México: por lo que agradecemos citar este texto asi: Guerrero, Juan José. La Autonomía Del Pasado. El papel de la arqueología en los procesos de autonomía indígena en Textos ArKeopáticos Año 1 Número 2, invierno 2013. Proyecto ArKeopatías. México 2013, Pág. 89 http:// arkeopatias.wordpress.com/ark2/ en línea (fecha de consulta).

* INTRODUCCIÓN

* Este documento es resultado de la inquietud surgida a partir de la lectura de “La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI) de la ONU”, específicamente de la fracción primera del artículo once que a la letra dice: Los pueblos indígenas tienen derecho a practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres culturales. Ello incluye el derecho a mantener, proteger y desarrollar las manifestaciones pasadas, presentes y futuras de sus culturas, como lugares arqueológicos e históricos, utensilios, diseños, ceremonias, tecnologías, artes visuales e interpretativas y literaturas. ¿Qué sucede entonces con la arqueología y la ley mexicana, sobre todo en cuestión de la fracción XXV del articulo 72 de la constitución, donde queda claro que la legislación sobre monumentos arqueológicos corresponde únicamente a la federación y, en la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos Artísticos e Históricos publicada en el año de 1972 donde establece la propiedad nacional de dichos monumentos y al INAH como su principal responsable? ¿Es posible la compatibilidad entre las leyes actuales de protección al patrimonio y los derechos indígenas? En mi opinión: la arqueología mexicana y en general las instituciones y especialistas dedicados al patrimonio, deben ver la autonomía indígena como un elemento necesario en la conservación, investigación y difusión del patrimonio. La legislación vigente sobre la protección de monumentos permite dar pasos importantes en ese sentido, sin embargo, no deja de ser opuesta, en principio, con las aspiraciones de autonomía.

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EL ORIGEN HISTÓRICO DEL PROBLEMA

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La incompatibilidad entre los derechos indígenas y la legislación sobre monumentos arqueológicos radica en los principios con los que ésta ultima fue creada, las leyes se hicieron para responder a una serie de necesidades propias de la relación entre la arqueología mexicana y el gobierno de nuestro país de mediados del siglo pasado. La relación fundamentada en el financiamiento estatal a cambio de “crear un espíritu de unidad nacional”,[2] consolidando el mito de la magnanimidad mexicana, de un pasado glorioso que anunciaba un futuro equivalente.[3] Los enormes centros ceremoniales cumplieron con la tarea de difundir nuestra grandeza.[4] La idea de Mesoamérica se tornó como un elemento unificador,[5] la historia ocurrida en el territorio siempre había sido homogénea y tendiente al progreso de lo olmeca, maya a lo teotihuacano, lo tolteca y finalmente lo azteca, se creó toda una historia compartida y unificada de México, “el patrimonio eran los vestigios de la matriz de una nueva nación”[6] como lo pensaba Don Alfonso Caso. Se homogenizó “la historia al igual que el patrimonio”[7] en aras de la formación del nuevo imperio mestizo, el Estado Mexicano. Como dice Manuel Gándara, el arqueólogo, solo prestó su bata blanca de investigador para dar un tinte científico a “la ideología que hemos ayudado a construir”.[8] De la misma forma, en ese momento se tenía una actitud paternalista y civilizadora hacia los pueblos indios, basado en la asimilación cultural de estos.[9] La Nación mexicana mestiza se impuso como única, homogénea y generalizada.[10] Esto implicaba la eliminación de las diversas culturas indígenas. Como continuación del proceso de colonización, la “Unidad Nacional” destruyó la identidad de los pueblos indígenas, atacando los símbolos, confundiendo la percepción y el valor de su patrimonio. El resultado de la política indigenista y patrimonial del estado postrevolucionario fue crear la idea de la imposibilidad de un futuro propio fuera del Estado Nacional mestizo.[11] El Estado arrebató el pasado de las comunidades, haciendo de los arqueólogos y otros especialistas, los únicos poseedores de la verdad en torno a éste. La valorización del patrimonio siempre fue unilineal y asimétrica, nunca se tomo en cuenta a los pueblos.[12] El descubrimiento de los centros ceremoniales y su adecuación para el turismo lograron desorganizar las distintas costumbres de los pueblos indígenas cercanos, se les impusieron nuevas relaciones de subordinación con los burócratas y turistas. Bajo la bandera del interés publico y de la nación se expropiaron terrenos de las comunidades, el criterio para ésta medida nunca fue la protección del patrimonio en general, sino más bien la apropiación de las zonas que daban prestigio y legitimidad al proyecto estatal.[13] El artículo ocho apartado primero de la DNUDPI, dice que, los pueblos y las personas indígenas tienen derecho a no sufrir la asimilación forzada o la destrucción de su cultura.[14] En su segundo apartado menciona que el estado debe prevenir y resarcir “todo acto que tenga por objeto o consecuencia privar a los pueblos y las personas indígenas de su integridad como pueblos distintos o de sus valores. Además de todo acto que tenga por

[2] Manuel, Gándara. La arqueología oficial mexicana. p. 153. Después del gobierno del General Cárdenas el cual concedió muchos de los derechos y demandas legítimas de los obreros y campesinos, se vino el gobierno del General Manuel Ávila Camacho, gobierno caracterizado el proyecto de “Unidad Nacional” el cual, en los hechos, consistió en pedir la plena fidelidad del movimiento obrero y campesino al proyecto burgués del Estado Nación impulsada por la nueva elite posrevolucionaria que a la postre sería la única beneficiada. La “Unidad Nacional” fue el sustento ideológico del gobierno priista durante todas sus décadas en el poder y actualmente sustenta también las ideologías de los diversos partidos políticos, de manera más marcada PRI y PRD quienes compiten por las bases campesinas y obreras. [3] Augusto, Urteaga. “Notas para una
historia del estado y la demanda social de la preservación del patrimonio cultural. p119

[1] Lumbreras, Luis. El patrimonio cultural como concepto económico. p.44

[4] Manuel, Gándara. Op.cit. nota 2. p.158

[5] Augusto, Urteaga. Op. cit. nota 3. p. 119

[6] Nalda, Enrique. Elementos para la [7] Bonfil ,Batalla, Guillermo. Nuestro patrimonio cultural. p.142 [8] Manuel Gándara. Op.cit. nota 2.162 [9] Rosalva Aida, Hernández. “El zapatismo [10] Bonfil Batalla, Guillermo. Op.cit .nota 7. p.139 [11] Ídem [12] Íbid. p143
en la era de la autonomía” Boletín de antropología americana 32, p.149 elaboración de una política del patrimonio arqueológico. p.129

[13] Augusto, Urteaga. Op.cit. nota 3. p.121
ONU (Organización de las Naciones Unidas)

[14] Declaración de derechos indígenas

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Juan José Guerrero García

[15] Declaración de derechos indígenas
ONU (Organización de las Naciones Unidas)

[16] Nalda, Enrique. Op.cit. nota 6. p. 129 [17] Ídem. [18] Ídem. [19] Manuel Gándara. Op. cit. nota 2. p.218 [20] Ídem.

integridad como pueblos distintos o de sus valores. Además de todo acto que tenga por objeto o consecuencia enajenarles sus tierras.[15] Visto desde la declaratoria, la política indigenista como la del patrimonio, actuó en perjuicio de los pueblos indios, y según los mismos lineamientos debemos resarcir los daños. Para ser justos, hay que mencionar que a partir de los años sesentas, cuando el proyecto posrevolucionario empezó a colapsar y las diferencias ocultas desbordaron el recipiente de la unidad nacional, diversos movimientos sociales cuestionaron el proyecto instituido por el PRI, las disciplinas antropológicas no se quedaron atrás, las criticas a la asimilación indígena y el total apego a la ideología gubernamental en perjuicio del propio patrimonio, hechas desde dentro del INAH, fueron contundentes, muchas de estas críticas sirvieron para la creación de ley del setenta y dos, sin embargo el fundamento de arqueología nacionalista sigue presente en ella. La LFMAAH es un gran ejemplo mundial para la protección del patrimonio, sobre todo porque hace propiedad de la nación y le da el carácter de imprescriptibles e inalienable, a los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles. Además tipifica como monumentos arqueológicos no solo a los objetos de valor estético y político sino a otros materiales que la ciencia arqueológica necesita para su estudio. Sin embargo, lejos de conseguir más fuerza, tras la ley del setenta y dos, el INAH se debilitó, esto no sucedió por el contenido de la ley, sino por el cambio de la política estatal sobre el patrimonio,[16] ya que vino un “debilitamiento del sustento nacionalista”que era lo que daba “eficacia social” al trabajo arqueológico.[17] El instituto se volvió cada vez menos importante, incapaz de cumplir con las justas aspiraciones legales.[18] El gobierno una vez que dejó el proyecto nacionalista se volcó a explotar el valor económico del patrimonio, los arqueólogos acostumbrados al apadrinamiento estatal, se volvieron huérfanos, el proyecto de protección del patrimonio cultural defendido por los especialistas que pone énfasis en el valor científico del patrimonio, fue y es incompatible con el proyecto gubernamental que ve en éste sólo una fuente de riquezas, el INAH se volvió para el gobierno y las empresas un obstáculo para el desarrollo.[19] El proyecto nacional de la cultura está orientado al turismo no a la ciencia, ni a la educación, los verdaderos usufructuarios del patrimonio son los grandes consorcios turísticos muchas veces transnacionales,[20] no las comunidades y pueblos cercanos, tampoco el INAH.

El proyecto del gobierno neoliberal requiere de impedir a toda costa la autonomía de los pueblos indígenas, para eso se ha servido de la guerra sucia en todo el territorio, al mismo tiempo necesita desmantelar la estructura de las instituciones del México postrevolucionario, entre ellas el INAH, que a tenido que enfrentar embates como la creación del CONACULTA, y mas recientemente la conocida ley Bermúdez y la iniciativa del legislador del PRI Cesar Camacho Quiroz. Queda claro que tanto las comunidades como el INAH, tienen que librar una lucha por su sobrevivencia.
La Autonomía Del Pasado. El papel de la arqueología en los procesos de autonomía indígena

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APROPIACIÓN COLECTIVA DEL PATRIMONIO
Tanto el nacionalismo como la actual administración neoliberal generaron formas de identificación ecléctica o indeterminada, este tipo de identificación es en realidad una no identidad.[21] No está acorde con las comunidades ya existentes ni ayudan a éstas a desarrollarse, por lo tanto, son proyectos sin eficacia social. Al notar que la tarea de proteger el patrimonio excede con mucho las capacidades del instituto, algunos arqueólogos han dicho que es indispensable incluir al público para ayudarnos con nuestra labor.[22] La propia ley autoriza a realizar acciones con organizaciones vecinales y campesinas con el fin de impedir el saqueo y preservar el patrimonio. Sin embargo a pesar de que las propias autoridades del INAH han reconocido la importancia del la participación colectiva y popular en la defensa del patrimonio, nunca han hecho programas para integrar los apoyos. Como bien dice Lumbreras “un patrimonio carente de poseedores que se identifiquen con él es un patrimonio congelado y absolutamente, indispuesto con su condición de bien promotor y generador de desarrollo social”,[23] habría que agregar que un patrimonio huérfano resulta también indefendible. La identificación colectiva, me parece la única manera de defensa. La participación de comunidades organizadas es la forma de regresarle su sentido tanto al patrimonio como a la arqueología, los pueblos autónomos son un buen ejemplo de estas comunidades, el patrimonio sirve como vehículo para fortalecer y recrear identidades que en este caso si son reales ya que son parte de una colectividad. Las comunidades indígenas, con asesoría de especialistas pueden generar programas para conservar la herencia histórica material.

*

[24] Anzaldo, Juan. Primer congreso
nacional indígena. Nunca más un México sin nosotros. p.14

[23] Lumbreras, Luis. Op. cit. nota 1. p.44

[22] Manuel Gándara. Op,cit. p.178

[21] Lumbreras, Luis. Op. cit. nota 1. p. 46

[25] Íbid. p.15

* DEMANDAS PATRIMONIALES DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
*

En México la organización de los pueblos indios en torno a la demanda central de autonomía ha sido expresada en múltiples foros, las peticiones a grandes rasgos son en torno a que se les reconozca la capacidad de auto legislarse y auto organizarse, manteniendo sus propios cuerpos de seguridad, de educación, escritura de su historia, mantener cohesión social y cultural tener control de su territorio lo cual comprende el suelo subsuelo espacio aéreo y en algunos casos marítimo.[24] La demanda del manejo de los monumentos arqueológicos no ha sido suficientemente formalizada, sin embargo está implícito en la exigencia que se hace al gobierno federal de que se vea como inembargables e imprescindibles las tierras y los recursos naturales pertenecientes a los grupos indígenas quedándose en estos la responsabilidad de su protección y conservación.[25] ¿Cómo, coordinar lo inembargable e imprescindible del territorio indígena con lo inalienable e imprescriptible, de la propiedad nacional? Por otro lado una cosa es la cooperación con juntas vecinales y organizaciones agrarias para evitar el saqueo y la protección, y otro muy distinto, es mantener, controlar y promover el patrimonio cultural que es lo que piden los pueblos.

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[26] Declaración de derechos indígenas
ONU (Organización de las Naciones Unidas)

[27] Anzaldo, Juan. Op. cit. nota 24. p.15 [28] Íbid . p.16 [29] Ídem. [30] Ibíd. p. 32 [31] Íbid. p. 62

Mencionaré algunas de las exigencias que con respecto al patrimonio hacen los pueblos indígenas y ahora la propia ONU. El artículo 31 apartado primero de la DDNUDPI dice que: Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural. También tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar la propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural, los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales tradicionales.[26] El Congreso Nacional Indígena ha exigido la restitución de las tierras y territorios arrebatados a los pueblos.[27] El reconocimiento del patrimonio histórico y cultural colectivo, dando derechos de autoría y propiedad intelectual de los diseños, modelos, productos artísticos y medicinales,[28] aclararan que se debe considerar como una“medida prohibida la expropiación del patrimonio cultural territorios y recursos naturales de los pueblos indígenas, [29] exigen que los centros ceremoniales y espacios sagrados sean administrados directamente por los pueblos indígenas, garantizando el libre acceso para la realización de ceremonias.[30] Que a partir de hoy las zonas arqueológicas se denominen centros ceremoniales, y que estos sean patrimonio de los pueblos indígenas, pudiendo así “gozar de sus beneficios”.[31]

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Resumiendo, rechazan la expropiación, exigen la administración de los centros ceremoniales y ser beneficiarios de los recursos que éstos generen.

LA PROPIEDAD DEL PATRIMONIO
El problema entre la legislación actual y la autonomía indígena, en cuestión del patrimonio, radica en el hecho de quien es dueño de éste, si es propiedad de la nación o de las comunidades, el derecho vigente es muy claro en esto, pero la discusión ahora sobrepasa lo legal y entraremos al terreno de lo legítimo. ¿Podemos decidir quiénes son los legítimos herederos de los diferentes grupos pre y posthispánicos? Mi respuesta tiene que ser que no. El patrimonio es universal, las comunidades autónomas así como arqueólogos y restauradores solo nos responsabilizamos de preservar el registro de las experiencias humanas del pasado, de tal forma que el pasado no le pertenece a nadie o más bien nos pertenece a todos, cada participante de la sociedad tiene distintos grados de responsabilidad en la conservación del patrimonio. Lo importante es valorar la vida de los que ya murieron, las experiencias, los sueños y con esto incorporarlo a nuestra existencia. El problema es definir los grados de responsabilidad que se tiene sobre el patrimonio. Si bien el derecho vigente sigue dando al INAH la responsabilidad mayor sobre los monumentos arqueológicos, éste no puede darse el lujo de no permitir la participación de las comunidades indígenas, al contrario, el instituto tiene que ver como una urgencia el que ésto suceda, los lineamientos de la ONU, en este como en otros temas, no dejan de ser simples
La Autonomía Del Pasado. El papel de la arqueología en los procesos de autonomía indígena

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suceda, los lineamientos de la ONU, en este como en otros temas, no dejan de ser simples recomendaciones, que desgraciadamente se las lleva el viento. Sin embargo esperamos que si alguna vez se le da mayor validez en la Constitución Mexicana, al derecho de las comunidades sobre el patrimonio, estas no excluyan a los científicos, como nosotros lo hemos hecho con ellas. Las comunidades autónomas quieren asumir la administración de los centros ceremoniales, ser beneficiarios de los recursos que estos generen. No sólo estoy de acuerdo con que esto suceda sino que creo que es la mejor forma de defender estos centros, por varias razones. Hasta ahora el saqueo de piezas se ha visto como un robo al gobierno, al ser la comunidad quien se responsabilice, no será más un robo a la administración pública sino también a la comunidad lo cual lo hará más difícil. La cercanía de las comunidades les permite organizarse de mejor manera para la custodia y mantenimiento. La participación colectiva en la protección del patrimonio es la mejor forma de valorarlo, quien no se involucra no puede aspirar a conocer, la defensa colectiva es la forma en que el patrimonio cumple el fin último de generar identidad y conocimiento, de incorporarse a la existencia y aspiraciones de las comunidades presentes. Pese a lo anterior me parece que hay una idea poco clara (en las comunidades) de lo que implica realmente la administración de un sitio y el goce de sus beneficios, cabe aclarar que los responsables de dicha confusión somos los arqueólogos. En principio el patrimonio va más allá de los centros ceremoniales. Lo siguiente es que la administración de un sitio trasciende del simple cobro de la taquilla, los gastos para el mantenimiento de las zonas arqueológicas en la mayoría de los casos son más grandes que los recursos generados por los visitantes. Así pues las comunidades autónomas no pueden ver al patrimonio como la alcancía que los sacara de pobres. La administración del patrimonio es un acto de responsabilidad con el resto de la humanidad. Su conservación y difusión requiere de diversos saberes técnicos, que hasta ahora son algunas instituciones educativas las que han logrado sistematizarlos, somos los especialistas los que hemos tenido la experiencia de conservar e investigar el patrimonio, hoy tenemos dos opciones o decidimos aportar nuestros conocimientos a favor de un uso colectivo del patrimonio lo cual lo permitiría la autonomía o nos aferramos a nuestro aislamiento progresivo y nos mantenemos en la idea de ser los únicos capaces de dar valor a los monumentos arqueológicos. Las comunidades no están cerradas a la participación de los diversos especialistas, ni niegan la creación de programas conjuntos, al contrario, la autonomía es la bandera con la que los grupos indígenas en el país están luchando por transformar sus condiciones y defender su libre determinación,[32]por qué existe voluntad de acción, existe la voluntad de dialogo y de transformación, en ningún momento la autonomía puede ser retrograda, los arqueólogos debemos de responder a esa apertura participando con los pueblos en la defensa del patrimonio.
[32] Araceli, Burgete. Boletín “Autonomías en los altos de Chiapas“. Boletín de antropología americana 33. p.133

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[33] Declaración de las Naciones Unidas
derechos de los Pueblos Indígenas ONU.

El artículo treinta y nueve de la DNUDPI dice que los pueblos indígenas tienen derecho a la asistencia financiera y técnica y por conducto de la cooperación internacional para el disfrute de los derechos enunciados en la presente declaración.[33] Prueba de la apertura de las comunidades indígenas a las instituciones de educación y enseñanza es la opinión del CNI, de que las universidades tienen que cambiar su visión, ya que estamos obligados a apoyar a las comunidades mediante el servicio social de los estudiantes.[34] En principio me parece que somos el INAH y los diversos grupos encargados del patrimonio cultural, los que debemos tomar la iniciativa y comenzar con el diálogo y la participación conjunta, respetando las diversas ideas y valores que se puedan generar “para llegar a un dialogo en pie de igualdad”[35] tenemos que cambiar la actitud de prepotentes agentes del Estado, de sabios, de ingenieros interesados en hacer perfectos agujeros. Tenemos que entender que el patrimonio cultural de una comunidad va mas allá de tepalcates y piedras, que esas comunidades tienen necesidades inmediatas en las que podemos ayudar, por citar un ejemplo muchas comunidades necesitan planos de los linderos de su territorio, esa es una de sus tareas primordiales pues las fabricas empresas y ciudades “crecen como esponja y nos van arrinconando”. Así pues el principal patrimonio arqueológico es la tierra, desgraciadamente para aprovechar ese patrimonio se les exige que delimiten sus terrenos en el mas nuevo lenguaje occidental, las coordenadas UTM y el AUTOCAD, que por cierto es un lenguaje que los arqueólogos manejamos bien, otra forma es la búsqueda de documentos, el rastreo de los documentos históricos de las comunidades es fundamental para ellas ya que el artículo segundo de la constitución mexicana dice que para reconocer a un pueblo como indígena y también sus formas de gobierno, éstos deben descender de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país cuando comenzaba la colonización. Por más evidente y obvio que nos pueda parecer el reconocimiento de una comunidad indígena, el Estado exige documentos que nosotros podemos proporcionar a los pueblos. La Priorización del patrimonio es tan diversa como los pueblos, lo primero que hay que hacer es atenernos a sus prioridades, el primer paso para generar comunicación debe de ser la humildad, y no nuestra soberbia legalmente sustentada. Debemos generar planes de trabajo en conjunto para la protección y administración del patrimonio, ajustándonos a las formas de trabajo comunitario y no imponiendo los modelos casi siempre fallidos de la burocracia, debemos pugnar porque se de apoyo presupuestal para la conservación. ¿Por qué si podemos aceptar que las comunidades autónomas pueden administrar el patrimonio y no los gobiernos estatales o la iniciativa privada? Como ya dijimos, es la participación comunitaria la que da verdadera identificación hacia el patrimonio, darle el patrimonio a los gobernadores implica cambiar la administración de una burocracia a otra, además de restarle facultades al INAH y con esto muy probablemente, perder la oportunidad de investigación científica, los gobiernos estatales han demostrado ser fácilmente seducidos
La Autonomía Del Pasado. El papel de la arqueología en los procesos de autonomía indígena

[34] Anzaldo, Juan. Op. cit. nota 24. p.59

[35] Bonfil Batalla. Op. cit. nota 7.. p.149

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de investigación científica, los gobiernos estatales han demostrado ser fácilmente seducidos para la explotación turística de los sitios, en perjuicio de estos y en beneficio de los gobernadores y de las empresas cercanas al grupo de poder, dejar los sitios a la administración de las empresas privadas implica su deterioro y elitización, lo que elimina de facto la idea de patrimonio de la humanidad. ¿A caso las comunidades autónomas no son susceptibles a hacer lo mismo que los gobiernos y las empresas? ¿No pueden acceder a presiones y sobornos para servir de intermediarios entre las empresas y el patrimonio? Sin duda es posible y ese es un gran problema que debemos de analizar. Confieso que uno de mis mayores miedos es que el patrimonio se quede en manos de algún cacique, desgraciadamente eso ya sucede dentro del INAH, ahora bien como dice Díaz Polanco el caciquismo es justamente el resultado de la ausencia de autonomía, los caciques solo son un eslabón más en la cadena de mando del Gobierno Federal, el objetivo de la autonomía es romper con esta cadena.[36] La autonomía como ya dijimos es en si misma democrática y colectiva, no se trata de dejar en pocas manos lo que es de la humanidad sino al contrario, la autonomía debe garantizar la participación de la comunidad y esto impide los arreglos cupulares muy conocidos en la política occidental. Es mucho más factible participar con una comunidad sobre la conservación de su patrimonio, que convencer o más bien rogarle a un gobernador para que no haga un negocio de la historia. ¿Es compatible la legislación actual de protección al patrimonio con los derechos indígenas? Me parece que la autonomía indígena propone una nueva forma de nación que no es para nada la que se pensó cuando se formuló la legislación vigente, los autores de la ley, en los años setentas, no podían adivinar la movilización cada vez mayor de los pueblos indígenas, tampoco podían predecir el cambio de política Estatal, sin embargo, la autonomía indígena y los demás tipos de usos comunitarios del patrimonio no solo son compatibles sino necesarios para la defensa de este. Un día esperemos, que más pronto que tarde, la movilización de los pueblos logre conseguir una situación más favorable, en ese momento la ley de monumentos tendrá que ser transformada para bien de todos. Hasta entonces debemos defenderla pues es ésta la que de una u otra forma ha detenido la ofensiva neoliberal. Debemos aprovechar los espacios que nos brinda la LFMZAAH para incorporarnos a las comunidades y defender los patrimonios, presionar para cambiar la ley de monumentos o desfederalizar el patrimonio. Sería en estos momentos dar pretexto a los diputados y senadores para cambiar la ley a favor de la elitización y mercantilización del patrimonio, lo primero que hay que hacer es generar verdaderas experiencias de colectivización y valorización de los regalos del pasado.
[36] Francois, Badaire. “El dilema de la
autonomía indígena”. Boletín de antropología americana 33, p.133

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Juan José Guerrero García

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Ciudad de México, 1982. Pasante de arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Actualmente colabora con el Departamento de Protección Técnica y Legal de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacán, ha participado en diferentes eventos relacionados con el patrimonio arqueológico en diferentes escuelas. Sus principales intereses son el estudio de la ideología y el poder a partir de la arqueología, así como la participación comunitaria en la protección del patrimonio arqueológico.

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La Revista ArKeopáticos sigue creciendo gracias a la aceptación y difusión que todos nuestros lectores han hecho, lo cual agradecemos infinitamente. Como resultado del trabajo y del esfuerzo puesto en la reciente edición de la revista ArKeopáticos. Textos sobre arquelogía y patrimonio 02, queremos anunciar a todos ustedes un convenio establecido con la revista italiana Esempi Di Architettura. La colaboración entre ambas revistas será una gran oportunidad para estrechar lazos científicos entre países y establecer redes con colegas en otras partes del mundo, que contribuya al enriquecimiento de nuestro conocimiento sobre temas como arquitectura, restauración y patrimonio. Agradecemos a Olimpia Niglio, editora de EDA, el interés por establecer esta colaboración entre nuestras revistas y esperamos sea el inicio de una etapa productiva en nuestro quehacer profesional, así como en la difusión de trabajos de investigación sobre los temas referidos. EDA es una revista italiana en formato digital, donde se publican artículos en varios idiomas. Tiene convenios con algunas revistas internacionales como Apuntes (Colombia), Hito (Colombia), Horizontes (Mexico) y AU, arquitectura y urbanismo (Cuba). Para comenzar con la colaboración, se ha nombrado a Lizeth Azucena Cervantes Reyes, editora y fundadora de nuestra revista, como parte del Comité Científico Internacional de la revista Esempi Di Architettura. Por otro lado en este número, contamos con un artículo inédito, autoría de Olimpia Niglio que seguramente será de gran interés para nuestros lectores. Los invitamos a visitar la página de la revista Esempi Di Architettura: http://www.esempidiarchitettura.it/ ¡Gracias por leernos!

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LA MOMIA AZTECA CONTRA EL ROBOT HUMANO [1958]
Sinopsis: Un científico loco construye un robot para robar un inconmensurable tesoro azteca de una tumba que por cientos de años ha sido custodiada por una momia de aspecto bastante desagradable. Antes que esta trama pueda llevarse a cabo, el Dr. Almada invita a dos colegas a su casa y les narra las historias de las anteriores dos películas de la saga, "LA MOMIA AZTECA" y "LA MALDICION DE LA MOMIA AZTECA" (ambas de 1957), para lo cuál se toma casi la mitad de la película. [http://www.abandomoviez.net] Año: 1958; Duración: 65 min.; País: México; Director: Rafael Portillo; Guión: Guillermo Calderón, Alfredo Salazar; Música: Antonio Díaz Conde; Fotografía: Enrique Wallace (B&W); Reparto: Ramón Gay, Rosita Arenas, Crox Alvarado, Luis Aceves Castañeda, Jorge Mondragón, Arturo Martínez, Emma Roldán, Julián de Meriche, Salvador Lozano, Jaime González Quiñones, Ángel Di Stefani, Adolfo Rojas, Jesús Murcielago Velázquez, Enrique Yáñez, Guillermo Hernández; Productora: Cinematográfica Calderón S.A.; Género: Terror. Ciencia ficción. Aventuras. Acción | Secuela.

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¿Cómo se puede rescatar lo que no se ha perdido? ¿Por qué tanta nostalgia por el pasado? ¿Será que el romanticismo -inofensivo, chauvinista, fatuo, pernicioso e inútil- que nos enseñaron en las escuelas por el “México prehispánico” nos ha hecho tanto daño que no nos permite mirar lo obvio? Nos hacen poner en altares la grandeza de la piedra, en lugar de hacernos solidarios con los que aún están caminando. Con los muertos no hay derechos que asumir, tampoco vergüenza… Mardonio Carballo

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