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li

54

VIAJE DE DESTIERRO

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H%\ÍT%b

r

■"

VICENTE GEEZ

VIAJE
DE

DESTIERRO

SANTIAGO DE CHILE

IMPRENTA CERVANTES
HANDERA, 73
1893

L

■_

A mis

amigos

Francisco Antonio

Pinto, Ricardo Matte Peres i Valen tín Letelier, con quienes pasé, durante
la Dictadura,
una

agradable tempo
en un

rada de Penitenciaría,

mismo

calabozo. Vicente Grez

^tS^'Í

VIAJE DE DESTIERRO

I
En la mañana del 3 de Julio de 1891 el dicta dor Balmaceda abre las puertas de la cárcel de Santiago a setenta detenidos políticos i los hace

embarcar cha
a

en

un

tren espreso que
en

seguirá

en mar

Valparaíso,

cuya bahía espera el vapor

ingles

Solivia para conducirlos a Iquique. Los alrededores de la cárcel están invadidos por un inmenso jentío: damas de la mas distinguida

sociedad

se

confunden

con

los hombres

1

las

mu

jeres

del

pueblo,

i al aparecer los reos,

en

medio

'laTtfH.iHaa

<*~-\

g

VICENTE GREZ

de

una

ajitan, saludando

doble fila de soldados, todas las manos se en silencio a las victimas de la
ma
a

tiranía, demostración elocuente que pone de
nifiesto lo unánime del sentimiento
favor de la revolución. El tren parte
en

público

medio de mudos adioses i to

davía los sombreros i los

pañuelos

se

ajitan

en

el

aire,

como en

votos de
mas

Hasta

las

felicidad i de pronto regreso. lejanas i humildes chozas del

grupos de mujeres i de niños pa triotas que al pasar nos saludan cariñosos i anhe lantes. Uno que otro hombre viejo o inútil, pues camino
se ven

los demás están
su

en

los

ejércitos,
paso.

baten también

sombrero

a

nuestro

La

impresión

que

manifestaciones producen en el ánimo de los que se alejan, es que todo el mundo odia al dictador i confía en el triunfo de la santa revo lución.
estas

El

cla de
meses

viaje tiene alegría i
de

Después prisión, respiramos el aire

para nosotros de tristeza.

una

estraña

mez

de

largos

libre de la

campiña; nuestros pulmones se ensanchan al con templar el vasto horizonte; pero mi corazón, dopor la situación angus que está la patria e inquieto por su porvemr, solo recobra su entereza en presencia de la fé profunda i sin nubes que se desborda del alma de la juventud que me rodea. ¡Heroicos i
tiosa
en

lorosamente atormentado

je-

VIAJE
nerosos
en

DE

DESTIERRO

muchachos! Todos
nuestras

van a

ofrecer

sus

vidas
i
sus

rescate de

viej'as instituciones,
en
a

ardorosos

pechos confían
con

la victoria

con

la
se

misma sinceridad
cree en

que

los veinte años

la eternidad del

amor

primero.

Casi al anochecer, pues la noche desciende temprano en el mes de Julio, entramos en Valpa

raíso, i el

tren

se

detiene frente al muelle del
embarcar
como
a

Matadero. Se

nos va a

las bes

tias destinadas al Un

consumo.

piquete de caballería, cuyos soldados están sable, vijila a los iner mes prisioneros.' Se nos forma en fila, se nos re visa uno a uno i se comprueba la identidad de nuestras personas, leyéndose en alta voz una lista que contiene nuestros nombres. Tan esquisitas precauciones tienen por objeto evitar que se des licen, confundidos entre nosotros, algunos de los muchos patriotas que anhelan por ir a prestar sus
armados de carabina i de

servicios

dos,
una

a la revolución. A pesar de estos cuida ya hai ocultos en las bodegas del Bolivia docena de jóvenes que van a incorporarse al

ejército

de

Iquique.

Los

patriotas

son

como

los

amantes:

vencen con

facilidad los obstáculos que

insuperables. ajitado; enormes olas se des pedazan impetuosas contra las rocas de la playa i contra las columnas del muelle, haciendo crujir
El
mar

para otros serian

está mui

I0

VICENTE GRE7.

su

enmaderación. Se prepara el

dia

siguiente

echó

a

pique

una

temporal que al media docena de

o

naves,

haciéndolas chocar
de la

entre

contra los

tajamares
tuviera

esplanada.
esas

a sus

órdenes

Parece que el dictador furiosas olas i las aji
su

lara para hacernos sentir

indignación.
a ese

Todos

miramos
e

con

antipatía
en vez un

i recelo

mar

torpe
de
su

injusto
nos

que

de recibirnos
encono

con

benevolen

cia

manifiesta

impropio

grandeza.
Nunca
en me

he sentido noblemente conmovido

presencia del mar. ¡Es tan desleal i tan falso! ¡Quién puede confiar en su aparente calma i quién no tiembla ante sus ciegas furias? ¡Oh, la tierra!,
ésa sí que
nos
es

noble i buena! Hasta
a

en

la muerte
sus

presta albergue cariñoso árboles i nos conserva para

la sombra de
en su

siempre

seno;

mientras que el otro hace lo que no haria un ban nos arroja de sí i niega una sepultura hasta al mas grande i bueno de los hombres.

dido,

I si otra el

secreto de estas
nunca

embarco, ya sabré guardar el líneas, que no me las perdonaría vengativo mar.
vez me

•*&*-

12

VICENTE GKEZ

dos. Se hacen

en

la ciudad

numerosas

prisiones.

Es la eterna historia de los fracasos de los pue blos que luchan por su libertad. Se da la orden de embarco, i una de las gran des lanchas que sirven para el trasporte de los bueyes está ya repleta de pasajeros e inmediata
mente
se

dirije

a

bordo del

Solivia,

fondeado

mui afuera de la bahía. Otra lancha vacía ocupa su lugar i los prisioneros la asaltan deseosos de
encontrarse
a

sombra de
es

una

bordo, lejos del dictador, i a la respetable bandera estranjera que

gruesos go sobre nosotros; la embarcación es levantada por las olas a una altura increíble, i
terones
caen

El

garantía para todos. temporal arrecia con violencia Í

luego
se es

convierte
tan

desciende al fondo del abismo que a su vez en una nueva montaña. El descenso

profundo
naves

tiles de las

que se pierden de vista los más i hasta las pobladas montañas,

i al ascender de

la bahía cubierta de
tra zozobra el
nos

surje la elegante ciudad i buques. En medio de nues espectáculo nos entretiene i hasta
nuevo

encanta.

De

lancha vacía cuyo
na

improviso" se acerca a nosotros una gran gobernada por algunos remeros i en centro se ve de pié a un oficial que nos orde
a su

trasladarnos

bordo. Es difícil i muí

peli-

II

A pesar de la reserva con que la autoridad pro cede para que el embarque de los prisioneros no sea conocido del público, algunas personas llegan hasta el muelle i consiguen saludarnos. En alta
voz

hablan de

cosas

insignificantes,
de

mientras
nos

en

tono

bajo

i

aparentando distracción,

informan

de la situación

política

Valparaíso

i de los tra

bajos

que se organizan para derrocar la tiranía. Desde la mañana de ese dia circulan tristes rumo res: se ha descubierto una conspiración para entregar a la escuadra dos de las pequeñas tor pederas. La Guale pretendió escapar, pero su intento fué frustrado i sus

tripulantes captura-

VIAJE groso dar

DE

DESTIERRO

Ij
en

cumplimiento

a su

orden

medio del

ajitado
tra

mar. Hai resistencias i protestas de nues parte; pero el oficial insiste con tono i acti

tud

impertinente. ¿I para qué desea
lancha?

usted que

nos

traslademos
con

a su

Porque

ducir al Solivia

la de ustedes debe regresar para a los demás prisioneros.

¿I por qué no los conduce la de usted, que está vacía? Eso es lo mas natural,

Así

será;

pero

es

la orden que tengo i la haré

cumplir.
vertirse bote

En medio de este incidente que amenaza con en una agresión, llega hasta nosotros un
a

vapor, mandado por
señor

un

ingles,
con

Pero,

oficial, dice el buen británico

calmado acento, lo que usted exije es peligroso para estos caballeros. Ya ve usted que las lan
chas gro
no

pueden juntarse ¡
es

hai

un

verdadero

peli

en

trasbordarlos. la orden. nadie
se mueve

Esa

Pero
dar

en

nuestra lancha

para

cumplimiento a la orden inhumana del oficial. De improviso notamos con agradable sorpresa que la embarcación se aleja rápidamente remol cada por el vaporcito, i pronto nos encontramos frente a la escala del Solivia, que asaltamos con

14

VICENTE GREZ
a

denuedo, i ya

salvo sobre todavía

su ver

vasta

cubierta,

Algunos esperaban orden; pero pertinente í

aparecer la lan

cha del oficial para exijir el cumplimiento de la por fortuna no volvimos a ver al im cruel sayón.

III

Poco antes de las doce de la noche el Solivia

parte

con

rumbo al
valioso

norte; lleva

sus

bodegas

repletas

con un

cargamento para el ejér

cito dictatorial que acampa en la provincia de Coquimbo. Sus camarotes también están ocupa dos en su mayor parte por viajeros i comercian
tes de la costa que irán

desembarcando

en

los

diversos puertos. Pocos de nuestros amigos obtie nen un alojamiento, los demás arreglan sus lechos sobre las
mesas

i sofaes del

comedor,

o en

pleno

aire,

sobre la cubierta,

Es hermoso ver marchar el vapor iluminado en medío de la negra noche. Lo imprevisto del viaje í el contraste que ofrece nuestra vida de hoí con

t6

Vicente grEz

la de ayer, hace que esta cscursion
nosotros
nos

tenga para

que

nave, da

algo de fantástico. El mismo temporal azota, haciendo bambolear i crujir la cierto tono épico a la aventura. Se han
las luces de los camarotes i solo el
co

apagado
son

medor está iluminado dos

débilmente;

los que duermen; muchos se en la cubierta, i los que descansan en sus lechos charlan en voz alta impidiendo el sueño de los otros. El Solivia
se

pero muí pocos pasean desvela

cimbra demasiado, las

camas

improvisadas

se

resbalan sobre los
se

cojines

de cuero, los cristales

chocan i

estrépito alegre, un canario que jaula de bronce canta burlándose de la tormenta, ¡ mi vecino, que yo creía dormido, levanta la
cabeza i
me

producen un viaja en una

dice que si él tuviera alas

como

el

canario, también cantaría i sobre todo no haría el viaje en un barco tan incómodo como el Solivia.
A la mañana
rostros

siguiente

vemos

aparecer

algunos

pálidos

por el mareo, pero que sonríen

satisfechos comparando el calabozo del dia ante rior con el inmenso i libre horizonte que se es tiende ante su vista.
El dia
es

de

alegre charla;

se en

comenta nuestro

viaje

i

destierro. ¿Estamos
en

libertad

o se

por Carvallo Orrego, éjos de nuestras familias i amigos i de-las ocultas influencias de los grandes centros de p0.

dejará

nos

Coquimbo, vijilados

VIAJE DE DESTIERRO

fj

blacion?
como se

¿Se

nos

conducirá

a

las Islas de
i

Pascua,

susurraba

Hasta esta idea La

en Santiago desagradable nos

Valparaíso?
ruin;

divierte. canalla i

dictadura, vista

de cerca,

es

pero desde el mar es simplemente grotesca. El vanidoso déspota, que tiene en sus manos la vida,

pueblos, es impotente puede recorrer a tientas, ¡Qué cómica i qué divertida se divisa de lejos la abigarrada chusma que esplota i aplaude al tira no! ¡Cómo avanzan hacia la Moneda en alegres partidas los aventureros de todas partes con el pecho henchido de ambición i de esperanza! Injeniosos artistas que hasta entonces no se habían atrevido a pasar cerca de la policía, entran ahora triunfantes i en pleno dia al Congreso, a los Tribu nales de Justicia, se hombrean con los Ministros de Corte, con los Senadores i con los Ministros de Estado en la intimidad de los compinches. Mientras meditamos en el angustioso i cómico carnaval que ajita al país, el vapor sigue indiferen te su carrera. Anochece i no tendremos el placer de ver hasta el dia siguiente la anchurosa i ale gre bahía de Coquimbo. Al fin se divisa su faro,
en

el honor i la fortuna de los el

océano,

que solo

.,

cuya luz parece elevarse a inmensa altura i des cender después hasta el nivel del mar, como

movido por
VIAJE

una

máquina poderosa,

ilusión pro
2

ducida por el movimiento del vapor. Pasamos

18
cerca

VICENTE GREZ

buques ingleses i americanos que forman la estación naval cstranjera en el puerto de Coquimbo i fondeamos, casi a media noche, frente a la pequeña pero elegante ciudad, cuyos
de varios

faroles de gas nos diseñan su radio. Al amanecer del dia 5 se presenta
la inmensa bahía
en mas

a

mi vista

la que

cómodamente las
rena

podrían evolucionar grandes escuadras. La Se

está oculta por una espesa bruma que aumen ta el humo de las chimeneas de sus hornos de fun dición. Una tenue claridad, producida la
por

incesante labor de las fábricas, indica el sitio donde reposa la antigua ciudad que fundó el capitán Bohon por orden de Pedro Valdivia. Las nubes dejan en descubierto una serie de suaves colinas cubiertas de alegre verdor que se prolongan hasta Coquimbo. Entre estas ciudades
se

ostenta

como una

inmensa mancha

oscura

el

bosque
ben i

eucaliptus, propiedad del señor Lam algunas aisladas quintas cuyos edificios
mas

de

del vrajero,
un

parecen abandonados por la guerra. Pero lo orijmal, lo que fija con preferencia la
son

las grandes
que

rocas

gns

claro,

atención amarillas o de

craaon

bahía de

forman la estraña colina de calcárea que se estiende al este de la

Coquimbo

¡

dad, semejando las ruinas de un pueblo marino formado de arcillas, de margas i de

llega

hasta la misma ciu-

jaspes

VIAJE DE DESTIERRO

I(J
en

Ademas de los
hía el
una

buques
naves

de guerra hai

la ba
como

docena de

mercantes; pero

mar es

cial

sigue muí ajitado, la inmovilidad completa. Los viejos habitantes

comer

de Co

quimbo
no se

aseguran que desde hace cuarenta años sabe de un temporal parecido en esta bahía

eternamente

impasible.

La ciudad parece desierta a pesar de estar ocu pados sus alrededores por un ejército de diez mil

hombres, i ni siquiera la novedad de ver llegar un vapor cargado de prisioneros lanza a la calle o al
muelle
el la la
a sus

indolentes habitantes. Solo cuando

capitán de puerto se dirije al Solivia se ve en plaza un grupo de paraguas que resguardan de lluvia la personalidad de algunos empleados
Un movimiento de curiosidad

públicos.
se produce entre pasajeros del Solivia al ver llegar al capitán de puerto acompañado de varios oficiales del ejército dictatorial. Son estos honorables sujetos los que sostienen aquí la tiranía de Balmaceda i se aprestan a pelear los primeros contra e! ejér cito constitucional que se organiza en el norte, i cuyos primeros batallones ocupan la provincia

los

de Atacama i
rena.

sus

avanzadas

amenazan a

la Se al
su

Uno de los

jóvenes prisioneros
comunica
en

reconoce voz

capitán

de puerto i

baja

VICENTE

GREZ

nombre i antecedentes La

a sus

demás compañeros.

la sorpresa i la alegría se pintan en los rostros de todos cuando se sabe quién es el

hilaridad,

capitán. Algunos rien a carcajadas i pretenden organizar una manifestación en honor a la primera
pero los mas discretos la evitan recor los imprudentes que todavía estamos en aguas dictatoriales i que a la menor lijereza de nuestra parte se nos puede hacer desembarcar.

autoridad,
a

dando

Pero cuando el tierra
en

la falúa

capitán de puerto regresa a oficial, gobernada por ocho
aver

robustos remeros, sobre cuyas cabezas ondea
estallan El
sonoras en

gonzada la bandera tricolor, las comprimidas risas
la cubierta del Solivia.

de la verdad de ;este descubrimiento, pero los empleados del vapor la confirman: conocen perso nalmente, uno a uno, a todos los acróbatas porque muchas veces los han conducido con sus carpas a bordo de la nave.

capitán, que tiene el grado de teniente coro nel del ejército dictatorial, ha sido payaso de uno de los circos que periódicamente recorren las principales ciudades de Chile. Algunos dudan

Este hallazgo me llena de entusiasmo i corro saludar al brillante guerrero; pero éste, receloso parece comprender que su disfraz no le ha ocul tado lo bastante, i trata de evitar toda manifesta ción; pero yo, sombrero en mano, le hago desde
a

VIAJE

DE

DESTIERRO

21

la cubierta la
contesta
con

amable reverencia, i él aire galante, el brazo cstendído
mas

me con

bondadoso desenfado i los dedos déla

mano reco

cidos
tural

en

me

forma de canastilla, i este arranque na revela por completo al artista ecuestre.
a

Las risas estallan

bordo mientras el bote

se

aleja llevándose al payaso vestido con el traje de los oficiales superiores del ejército de Chile i cobi jado bajo nuestra gloriosa bandera, En la tarde el mar está mas tranquilo i se da principio a la descarga del vapor. Grandes lan chas repletas de harina, de charqui, de fardos de pasto seco, se dirijen al muelle i pronto regresan vacías para repetir su tarea. El trabajo se hace
con

>

actividad,

como

si

se

temiera

ver

aparecer

alguna nave de la escuadra constitucional que sin duda recojeria para sí la valiosa presa cuyo valor
Solivia
doscientos mil pesos. A bordo del hacen votos por que esa nave aparezca, capture la carga i dé libertad a los prisioneros que aun se creen amenazados.
se

estima

en

se

recojidos respecto al estado de en la provincia de Coquimbo son desfavorables a nuestra causa; la mayoría de los coquimbanos pertenecen al partido del dicta dor, í esplican su adhesión al infame réjimen
Todos los datos la

opinión pública

^

diciendo que Balmaceda les ha prometido un ferrocarril, ni mas ni menos como se disculpar/a

22

VICENTE GREZ

una

mujer

de haber

perdido

su

amante le había ofrecido

un

aderezo.

honor porque su Cuando

tales frases

se

escuchan

centes sin que el

en boca de personas de rubor les encienda el rostro,

parece que la dictadura se debiera, mas que a Balmaceda, al espíritu de corrupción que jermina en algunas provincias i que fuera, mas que la

obra de

un

hombre, el efecto de

una

situación.

IV

mañana de
cas

La mañana del dia 6 aparece iluminada como primavera. En el cielo se ajitan blan
nubes que el sol parece empeñado en despe mas oscuras i espesas se ciernen sobre

dazar. Las

la Serena; pero un oblicuo i largo rayo de sol, que semeja el dedo de alguna divinidad, descien de sobreseí pueblo como para indicarnos su sitio.
Gracias
mas
a

esta

luz

se

divisan las torres i edificios

elevados que surjen de entre el verde de los huertos. La Serena es una ciudad de de

follaje
flores,

mujeres

bonitas i de dictatoriales. Tiene todo

lo bueno i lo malo que puede crear la naturaleza, i esto sin contar a sus famosos gatos, los mas

lindos de

Chile, de

suave

i eléctrica

piel,

24

VICENTE GREZ

Las si

suaves

cen mas se

colinas que circundan la bahía pare verdes i alegres que el dia anterior, como
al sentir el calor que desciende

regocijaran

del cielo. Una brisa acariciadora Solivia. Se

aspira olor
mas

de

llega toronjiles i

hasta el de cla

veles.

calmado, reproduce el bri ajitacion no tiene el aspecto tenebroso de la cólera, sino el del contento. Los buques anclados dan también señales de alegría;
El mar, mucho llo del cielo i
su

los marineros estienden

sus

ropas al sol

como

si

hubieran

perdido el temor a que una nueva tem pestad las moje, i del barco de guerra ingles se
escapan los acordes de Esta mezcla de luz, de
nos una

banda de

música.

fragancia

i de armonia

hace felices i olvidamos todos nuestra situa ción de presos i nos creemos seres libres. Si no me dominara la ¡dea de los grandes peli
gros que amenazan a la patria, quisiera vivir en este sitio que invita al descanso. En una de esas blancas casitas ocultas entre las arboledas
uno amar

i

chando

una

para que la fiel amada
con

puede ser amado por algunos dias, aprove temporada de ternura, no mui larga,
no se

aburra i

se

algún capitán

escape

de

buque.

Durante todo el dia continúa la descarga del vapor, tarca que se termina en la noche.

Algunos pasajeros dictatoriales

que desembar-

VÍAjE
carón en

DE DESTIERRO

áj

regresan abordo con noticias siniestras que revelan en la mayor reserva a va rios de los prisioneros. Tanto en Coquimbo como

Coquimbo

en

la Serena

se

repite
a

serán enviados

que los prisioneros políticos las Islas de Pascua. Esta noti
rumores

cia,

que confirma los ticular circularon en

que sobre el par

creída por

i Valparaíso, es muchos, i en el acto se organiza una resistencia para dírijir el buque, por la razón o la fuerza, hacia el primer puerto ocupado por las armas constitucionales. Figuran al frente de este movimiento salvador los señores Juan Walkcr

Santiago

i Pedro María Rivas. En tan críticas circunstancias
nosotros
a

se

descubre entre

dírijir las difíciles maniobras del Solivia: este improvisado hombre de mar es el célebre corresponsal de El Mercurio
un

marino capaz de

durante la campaña contra el Perú i Bolivia, don Eloí T. Caviedes. La empresa es atrevida i la res

ponsabilidad inmensa, i aun cuando algunos te men ir a parar al polo antartico o a los abismos del mar, semejante cambio de itinerario no seria
peor que el de las Islas de Pascua. La noche, que es sabía consejera cuando duerme cuando
uno

tranquilamente

en su

lecho,

no

lo

es

tanto

se pasa en el camarote de un buque, sin tiendo el salva-vida bajo las costillas como una

permanente

amenaza; la

noche, repito,

en vez

de

id

VICENTE GREZ

disipar
mas

estos temores, les

dio

con

sus

sombras

vastas

proporciones.

la

El vapor aviva sus fuegos, preparándose para partida, i los que están al cabo del misterioso i entusiasmo
cuatro

proyecto avivan también su decisión las armas: para el ataque. Se preparaban
revólvers.
Los que miran
aventura
se creen con

calma el desarrollo de esta

tan víctimas

del dictador

como

propios amigos i salvadores. No se escucha la voz de la prudencia, que es estimada como un sentimiento de cobardía; como en estos casos lo que mas se teme es aparecer como un cobarde, al fin todos, los que se imajinan que se les conduce
de
sus a a

la Oceanía

como

los que

creen

que

se

les lleva

Iq,uique, están de acuerdo para organizar el plan de resistencia. El fondo de esta comedia no puede ser mas divertido: unos van a combatir porque el vapor se dirije a Iquique, i otros porque
marcha hacia las Islas de acuerdo! Al fin el vapor sin que su

Pascua, í todos de

abandona la bahía de Co

se dé cuenta de la oculta zozobra que domina a los viajeros; pero el aire inquieto i las misteriosas conferencias de los

quimbo

tripulación

conspiradores llama
pronto recelan los
el

unos

la atención del contador i de los otros. Felizmente para el dia

ataque

se

postergó

siguiente,

pues

VIAJE

DE DESTIERRO

27

aguja de Caviedes estaba de acuerdo con la del capitán: el vapor sigue hacia Caldera, sin alejarse de la costa de Chile,
ese

hasta

momento la

cuyas sombras divisamos una luna poco llena. creción de
que

a

la débil claridad de

Uno de nuestros compañeros cometió la indis interrogar al capitán sobre el rumbo

seguía
i

el Solivia i el destino de los

pasaje

ros; le revela los

quimbo políticos. El capitán,
balleroso,

rumores que circulaban en Co que traian alarmados a los ex-reos

un

ingles

de carácter franco i

ca

de la revolución, al escuchar estas revelaciones se echó a reír de
i muí decidido

amigo

una manera

casi

británicas. La bandera
bandera que a esas traiciones.

impropia de la mesura i etiqueta inglesa, la libre i gloriosa cubre los mares, no se presta jamas
a sus

Los cuatro revólvers vuelven

cajas,

Ca

viedes

pierde la oportunidad
a

de conducirnos

equi
cons

vocadamente

las islas de
a

Pascua, i los

tranquilos i al parecer mas satisfechos de este resultado pacífico que de una gloriosa pero sangrienta victoria. piradores
se

echan

dormir

efW^

v

Pero si el peligro personal que corrían los viajeros se ha disipado en una sencilla esplicacion con el capitán del Solivia, aun nos molesta otra mala noticia recibida a la hora de nuestra partida de Coquimbo. Un escuadrón de caballería dicta torial ha sorprendido en el valle del Huasco
a

la caballería constitucional que manda el bravo En medio del desorden de
una

comandante Ovalle.

sorpresa, nuestra

tropa
en

tiempo de organizarse, siendo su totalidad dispersada. Casi todos los ofi ciales habrían caído muertos, heridos o prisione
ros en esa

no

ha tenido

triste noche. Estas noticias las recibimos

con

la correspon-

VIAJE DE DESTIERRO

29

diente reserva, pues siempre los triunfos de Balmaceda se exajeraban hasta hacerse inverosí
a

miles. Esta vez, sin embargo, nos hace dar crédito la versión del momento el carácter de sor

presa que se le visada fiesta de

atribuye
una

en

medio de la han sido

impro
i de de

cazuela.
nos

Siempre
una

las cazuelas
en

fatales,

esto tenemos

nuestra historia

militar

mas

lección

sangrienta.
de las

Las cazuelas i la
mas

impre

grandes adversarios desgracias públicas que nuestra historia lamenta, no ha tenido su oríjen en la imprevisión, en la confianza o en la cazuela? Suplementos a los periódicos de Coquimbo "i de la Serena que llegan ocultos hasta el vapor,
de Chile.

visión han sido los dos

¿Cuál

anuncian tador.

en

pomposos títulos el triunfo del dic

algunos oficiales magnífica tropa perdida en un en cuentro que bien pudo evitarse, siendo la caba llería de nuestro ejército tan escasa i difícil de reemplazar.
conocidos,
la El Solivia marcha hacia

Todos lamentan la muerte de

Caldera

marcando

diez millas por hora. De improviso se descubren varios humos en el horizonte. Son naves de la escuadra constitucional que
se

dirijen
a

al

sur.

La distancia considerable marcha ahora de la costa

que el Solivia
en

despierta sospechas

30
nuestras
naves

VICENTE

GREZ

sobre

su

de guerra: el Cachapoal se detiene máquina mientras la O'Higgins sigue en Hai
un

nuestro reconocimiento.

momento de per

secución;
ques

el

capitán
se

del Solivia

comprende lo que
Los dos bu

pasa i detiene la marcha de

su nave.

amigos

aproximan,
se

viva estruendoso i
a en

i al reconocerse, un escucha a la vez en el vapor

la corbeta. Un oficial de la
sabia

O'Higgins pasó

bordo del Solivia. Ya
se
en

Iquique Vallenar, ventajoso para las arrías dictatoriales como lo aseguraba la prensa de Co quimbo; i la escuadrilla que estaba a nuestra vista
que
no

el combate de

había, sido tan

conducía

un

del Huasco. Se charla

marino,
mero

se

refuerzo de mil hombres para el valle un instante con el joven le confunde a preguntas sobre el nú

bo. El marino contesta con sonrisas i medias pa labras que nada dicen, i regresa a su nave mien tras el Solivia continúa su interrumpida marcha hacia el norte.

organización del ejército del norte i se le obsequian los suplementos que sobre el reciente combate han dado a luz los periódicos de Coquim

i

VI

El

8,

a

medio dia

anclamos

en

la

rada de Caldera. Un sol mucho
a un

ardoroso,
cae

que

se

magnífica asemeja
primera

sol

tropical,
que
es

sobre nosotros.
a

Caldera
vista
se

causa una

triste

impresión:

conoce

una

ciudad casi abando

nada i

en

plena

decadencia. Sus anchas calles

desiertas, algunos grandes edificios construidos en la época de su prosperidad i que hoi, vacíos en su mayor número, se arriendan casi de balde, ma nifiestan la instabilidad de esa riqueza minera,
que

improvisa grandes pueblos que viven un dia. mas que ninguna otra ciudad del norte el aire de un campamento, es desparramada
Caldera tiene
i

baja;

los pocos edificios que

se

alzan sobre los

32

VICENTE GREZ

demás, recuerdan las ilusiones que sus dueños concibieron de crear un pueblo elegante, donde se acumulara la vida industrial de Chile i la riqueza
inmensa de Chañarcillo.
Estos pueblos mineros, nir, entristecen el ánimo
ñosa: nacen, viven i
marse una son

sin de

pasado

una manera

i sin porve desde
a

mueren
una

sin alcanzar
sus

for

historia i
sus

civilización;

ruinas

de madera ¡

obeliscos el horno de fundi

ción

apagado

por el

agotamiento

de la mina. En

medio del torbellino de la lucha por la vida, del anhelo por adquirir una fortuna rápida, no se crea
nada sólido i que viva mas allá del hombre. Lle narse los bolsillos i embarcarse precipitadamente para ir a disfrutar en otra parte de la fortuna que le ha arrancado a la tierra, es el empeño de todos; i sin embargo, aquí es donde se ha
se

la

raza mas

tado el desierto

dido

con su

la que ha construido

forjado pujante de Chile, la que ha conquis a la que ha inva palmo palmo, espíritu de progreso el Perú i Bolivia,
con su

oro

i

sus

brazos los

potentes
del Ta-

grandes ferrocarriles de la América
el de Antofagasta a Oruro i el Oroya, la que se había apropiado

meridional,
Callao
a

la

mucho antes que la Esmeralda se hundiera la inmortal hazaña de Iquique. El hombre del sur que llega a estas rejiones, tanto el porfiado huaso de Colchagua, como el
en

rapacá

VIAJE

DE

DESTIERRO

33

agreste i varonil montañés del Nuble i el ratero, pero habilísimo roto de Santiago, se trasforman
por encanto en ciudadanos que tienen con ciencia de su valer. El alto jornal les da indepen
como

dencia i

crea

en

ellos necesidades de hombre

civilizado; el

duro

trabajo

de horadar montañas i

descender al fondo de la tierra para estraer sus riquezas, desarrolla su atrevimiento i sus fuerzas; Í ct

patrón agrícola, que cuida el zapallo i los po
con

rotos

una

vijilancía

que

no

se

tiene

en

el

norte con

las barras de

plata

i las pepas de oro,
mas

ha sido
i
menos

reemplazado víjilante.

por otro

desprendido

gruesa capa de

Las calles de Caldera están cubiertas por una arena que a medio dia el sol cal
con sus

dea

ardientes rayos. Esas

arenas

parecen

llegadas del desierto arrastradas por los vientos, í se piensa que con los millones que los mineros derrocharon en otro tiempo en sus rumbosas fran cachelas, este pueblo podría tener sus .calles cu
biertas
con
arenas

de oro, que ahora los ociosos
a

del

sur

recojeríamos
en

puñados.
o

Haí

la ciudad dos

tres restaurants de

aspecto muí decente i cuyos comestibles agotaron
los setenta
en

prisioneros

del

Solivia,

ya convertidos

hombres libres i
nos

del vapor

apetito. La comida tenía desesperados, nó porque fuera
con

buen

mala,

sino por la detestable salsa
viaje

con

que

se con-

3

34

VICENTE GREZ

apareció Antofagasta, i el aborrecido aliño fué suprimido de nuestros platos, con gran contenta miento de los ingleses, que doblaron su ración. Esta salsa, mas vieja que la Magna- Carta, está encarnada en la cocina inglesa como el parlamen tarismo en sus hábitos políticos, i es estraño que la gran nación que ha producido un Bacon, un Shakespeare i un Gladstone, no haya dado a luz todavía a un Savarin, que eche abajo esa detes table droga.. De la pasada grandeza de Caldera quedan dos
Caldera
a

dimenta desde la sopa hasta los postres; todos Faltaba protestaban de ella i la comian gruñendo. en las revo un hombre de carácter que, como luciones, se pusiera al frente de los descontentos; mas tarde, en la travesía de este hombre

monumentos vivos: la gran maestranza

que era,

i

no

sé si todavía lo es, la

histórico ferrocarril a Fué en esta parte del continente sud-americano, donde la locomotora dejó oir sus

primera de Chile, i el Copiapó i Juan Godoi. primeros grito del
en

silbidos, hace
valles
como

ya cuarenta años. Este
resonar en

progreso debió

las montañas i i

los

algo misterioso

aterrador;

esa

bestia irresistible cuyas fibras de acero han ido estendiéndose por todo el continente, sin que cor dilleras i rios la detengan, miró por primera vez
con
su

gran

ojo penetrante

estas

inmensas soledades

VIAJE DE

DESTIERRO

35

donde ahora domina sin rival. Todos los leones de la cordillera i de las
truos de

sierras, todos

los

mons

los ríos, de las llanuras i de los bosques de América debieron sentirse sobrecojidos de es

panto
a

ante la

nueva sus

fiera bienhechora que venia

dominios, i este grito humano i civilizador partió de Chüe, partió de aquí, de

disputarles

rejiones sajera.
estas

que sufren hoi

una

decadencia pa

Wv

^m^mwSM

VII

momentos

La gran novedad que ofrecía Caldera en era la presencia en ella de alguna

esos

tropa

del
a

ejército constitucional. Veia por primera vez los soldados de esas lejiones que hicieron la campaña homérica de Tarapacá, venciendo tan
al grande ejército del dictador, cuyos restos .se encontraban desparramados en tierra estranjera, unos al norte i otros al oriente de Chile.

completamente

Muchos de

esos

soldados
se

eran

tal,

otros de

Antofagasta i Atacama
manifestaron

mineros de Tal i otros de las
tan

salitreras,
mente
a

i todos

convencidos del

completa

triunfo,
e

que comunicaron

nuestro

espíritu indeciso

incrédulo la fé de

VIAJE

DE

DESTIERRO

qye rebosaban sus corazones. Me sorprendió esta frase de un minero de Taltal: "¿Cómo no hemos

de
tan

vencer a

mala;

los que están defendiendo una ademas ellos están mandados por

causa cana

llas i nosotros por hombres patriotas que ni sus sueldos cobran. u El carácter serio, retraído i silencioso de
estos

soldados

imponía respeto.

Eran los mismos que en los campos de batalla avanzan i avanzan sonriendo, sin retroceder ja
mas, bromeando i riendo de la muerte. Al verlos
me

de

parecía alguien:

cierta la frase que habia oído en boca "Mas se asusta la muerte de matar a

esos

mal
no

vestidos;
tenian

hombres que ellos de morir." Estaban mui sus trajes blancos, de tela ordinaria,

franja
su

mas adorno que el distintivo de la colorada que ostentaban con orgullo en brazo derecho. Tratamos de hacerlos refe

algunos episodios de las siete batallas que se pelearon en Tarapacá, pero pare cía que no daban importancia a esos sucesos. Haciendo yo el elojío de su valor i de su pa triotismo, uno de ellos me dijo: "Los oficiales sí
rirnos
en

ocho días

que
nos

son

valientes.ii Otro añadió: "i
nos

nos

cuidan

como a

hermanos;
en

dan hasta

prefieren

las raciones.»

cigarros i "¿Están, pues,
sus

contentos?i,

"Bah! si todos
se va

somos

voluntarios,

i

el que no quiera pelear Aquí nadie se descrta.u

sin que le

detengan.

,8

VICENTE GREZ

Al

ver me
se a

la firmeza i el

tropa,
Ya

espíritu resuelto parecía imposible no vencer
en

de esta

tenia conocimiento

Caldera de la lle

conducía Iquique del vapor Maipo, que gada de las cápsulas para los Mannlincher, cañones de primera clase. largo alcance i cinco mil Grass
Estaban armados i
mente sobre

podían marchar inmediata Coquimbo o Valparaíso. Alguien trató de conocer lo que pensaban los soldados de la cooperación que los políticos i pa triotas de Santiago dispensaban al ejército espedicionario, pero guardaron al respecto el mas prudente silencio. Se conoce que solo confían en sus propias fuerzas, dijo el que los habia inter rogado. Tanto mejor que así sea. Pero yo no estaba de acuerdo sobre esta interpretación tan

a

fondo del silencio de los soldados.
no se

En San

tiago

sublevarán

jamas,

ni harán nada!

dijo

uno mas

Con que estaba de acuerdo, i a medida que avanzaba hacia el norte sentía que era la opinión unánime de estas provincias. De

impetuoso. esta opinión sí

aquí nacían país de una
reses

sus colosales esfuerzos por salvar al tiranía que se arraigaba, croando inte ante los que positivos a incli

principiaban

especie

narse muchas frentes. Cuando penetraba esta ho rrible verdad de la decadencia moral de Chile, una

de

patriótica indignación

me

dominaba.

VIAJE
o

DE

DESTIERRO

39

¿Quién quiénes en la política que halaga
eran
aun

los i
i

culpables?
premia
a

Buscábalos

los hombres

cuando veía

sean

viles,

que esto
mente
var a

produce en los jerminar el mal

ejemplo corruptor demás; i mui principal
en
en

el

el sistema de ele

los

puestos de honor

a

hombres sin carácter

i sin doctrina. Esa multitud de personalidades fofas, que vivían en cierta atmósfera de dignidad gracias a lo regular de nuestro sistema de go bierno, no habían sido por cierto la obra de la dictadura, sino de los partidos oficiales que tra taban de formarse mayorías sumisas.

proclamó
dra,
con

La misma Constitución del 33, cuya defensa el Congreso secundado por la Escua
su

espíritu
a

de

poderoso centralismo,
uno

había contribuido bres hasta el

abatir el carácter de los hom

punto de hacer de
en

de

los
mas

pueblos
ocho

mas

viriles

la guerra
en

uno

de los

indolentes i sumisos
meses

la

política.
no

Durante los
en

de la dictadura

hubo

Santiago

un solo hecho que manifestara carácter personal: los sayones de la dictadura se paseaban desde ñosamente por los sitios mas concurridos de la

ciudad sin que fueran

molestados,

sin que nadie

castigara a los azotadores de mujeres. Talca, ciu dad ingobernable en tiempo de libertad, vivió sumisa i tranquila aplastada por la bota de un sayón que en la mañana del 29 de Agosto huyó

40

VICENTE

GREZ

de la Moneda

implorando

el

perdón

de los

ven

cedores. En medio de esta corriente de sumisión
no

hubo sino dos notas discordantes: el balazo

de Alfredo Irarrázaval Zañartu i

Ladislao Errázuriz.
solemne:
un
en

Jamas

se

dio

un

el zopapo de bofetón mas de todos i de

medio de la ansiedad

pomposo desfile militar, ese ruido de resonó en el país como una esperanza í un
e imprudente coloso que lo plomándose a su empuje, pareció como goría profética de la dictadura vencida,

i el bravo

mejilla aliente, recibió, des
una

ale

VIII

Una noticia
entre

los

via. Se

desagradable circuló a medio dia alegres jóvenes ex- prisioneros del Soli habia recibido de Iquique un telegrama
que
se

firmado por el señor Irarrázaval, Ministro del In

terior,

en

hacia presente la conveniencia

pensaban incorporarse al quedaran en Caldera, Esta orden lójica, puesto que la provincia de Atacama iba a ser el centro de la organización militar, i no convenia perder el tiempo en conti nuar viaje a Iquique para tener que regresar in mediatamente, causó, sin embargo, en el espíritu de aquellos jóvenes la mayor contrariedad. Era una cruel desilusión. Todos deseaban ver a Iqui-

de que todos los que

ejército

constitucional

se

VICENTE GREZ

ciudad que durante tanto tiempo que, la querida tierra prometida. Ahí habia sido una especie de la legalidad el Gobierno que representaba estaba el corazón de la hombres despertaban en ¡ cuyos e de adoración; ahí estaba

juventud

una

el la vida militar, Canto i Korner, gran centro de habia ganado brillante e invencible ejército que afortunados la provincia de Tarapacá, los amigos de esponer i gloriosos que habían tenido la dicha de la patria. Se quería sus vidas por la libertad Aduana los barrios destruidos de Iquique, la
ver en

especie

dieron
Por

i que Merino Jarpa como héroes.
un

sus

compañeros

se

defen

momento hubo
esos

una

especie

de insubor

dinación entre orden? cimientos que

reclutas. les
a

¿Se obedecería la
los aconte
un

¡Tan rápidamente marchaban
no se

permitiría

dar

corto

paseito

ellos que habian estado i fieros ciu presos seis meses? Pero dos terribles dadanos, los señores Pedro María Rivas i Juan
por

Iquique,

Walker, los llamaron al cumplimiento del deber. ¿Venían, acaso, a pasear? El momento era solem

Santiago esperaban impacientes a los liber tadores; se venia a pelear i nó a divertirse. Un
ne: en

grito

entusiasta de
en a

adhesión

a

estas

palabras
se

resonó
draron

los fervorosos
voz
sus

pechos

i todos

cua

la

radamente

¡A Caldera.' Buscaron equipajes, se despidieron
de

apresu de los

VIAJE DE DESTIERRO

43
a

amigos
tierra. Entre noble
rante

que

seguían

a

Iquique

i descendieron

¡Ya

eran

soldados!

damente la del

despedidas nos impresionó profun joven Horacio Lémus. Bravo i muchacho, nuestro amigo de prisión du cuatro meses i que tenia el presentimiento
esas

de

su

muerte.

¡Acuérdese

de mí!
a

nura, porque voi

morir
a

No entraré triunfante

dijo con varonil ter primer encuentro. Santiago, pues sé que no
me en

el

podré contenerme al divisar a esos infames. I agregó con resignación i casi con alegría: Mejor que muera joven i en medio de un campo de batalla. ¿No es una gloría? Fué herido mortalmente en la Placilla i espiró algunos dias después. Siempre le recordaré como a uno de los espíri tus mas nobles, mas jenerosos i sinceros que he

tenido la fortuna de encontrar

en

mi camino.

é*t1£^

IX

Qu.siera alejarme de Caldera sin traer a la consignar en estas pajinas el mas triste de los atentados que manos chilenas ejecu taron jamas contra la patria; pero ahí está visible en na bahia' ,a punta del Pa'° ™« alto del Blanco Encalada sumerjido, que recuerda endica el s,t,o de la catástrofe, como un inmenso dedo que amenazara i pidiera justicia La
memoria i sin

Inn^V; píe

escuadra fué
de
sus

siempre

para

Chile la

mas

nTc in„m
tinto de

e pe to espedito el anchuroso camino del p„eb.o comercia, i naveg -do

eT" k°

reocupad°-^ »-P-¡d ^ granÍt°' SO'°
"

li™ «di
i
s„

que está ahí

su

peligro

i

Slf grande ^t

nTc

mar
e

¡„,

'

ha

¡lid

VIAJE

DE

DESTIERRO

45

minados por este sentimiento, los hombres de la revolución de 1810 realizaron el mayor de los

prodijíos: la creación de la primera escuadra na cional. Ninguno de los países de América que luchaban por su independencia, hizo un esfuerzo mayor de patriotismo Í de enerjía que el que realizó O'Higgins organizando aquellas cuatro toólas, de las cuales, según su propia espresion, dependía la libertad del Nuevo Mundo. Lo que
esa

escuadra hizo los chilenos lo recordarán siem
en

pre:

poco

pleto

del

tiempo nos díó el dominio com Pacífico, i durante tres cuartos de siglo
sin contradicción
ese

conservamos

glorioso

do

minio. Pobres i desconocidos, sin rentas i sin crédito, hemos hecho los mayores esfuerzos por mantener con decoro nuestra modesta bandera,

esperanzados
una

en

verla flamear
i
a

algún

dia sobre

escuadra

poderosa;

riqueza crecía, un nuevo el anterior, aumentaba el poder naval de la Re pública, en medio del regocijo de todos los
chilenos.

medida que nuestra buque, mas -fuerte que

La construcción de
tra escuadra

una nueva nave

llegó

a

constituir

una

para nues fecha histó

rica;
su

i cuando hablamos de las dotes de nuestros

hombres de

Estado, citamos como un ejemplo de previsión i patriotismo la cooperación mas o menos poderosa que hayan prestado a la escua-

46

VICENTE GREZ

monu tierra de Chile dos dra. No habia sobre la el pueblo tan queridos para mentos que fueran el se mecían en como esas dos fortalezas que el Blanco Encalada. mar- el Cochrane i hechos tan mons Vimos durante la campaña a imaj.narnos truosos, que los chilenos llegamos intentarlo todo, lo mas au

que

daz i lo

Balmaceda podia talar los campos, mas cínico; vimos

sa

quear el

mujeres, glorificar a los todo lo fusilar a los patriotas ¡ escarnecer pillos, i de aprecio; pero nadie que era digno de respeto destruir la es se imajinó que el tirano intentara
Erario,
azotar

cuadra de Chile, los buques que la gloria de la nación. El dic;

-

eran

la defensa i

"lia, sin embargo, bajo sus órde los elementos necesarios para acometer todas las empresas: tahúres que deseaban rehabilitarse i valientes truhanes, capaces de desbalijar a las
nes

imájenes de los templos. Con semejantes ele mentos organizó su escuadrilla, i en la tarde del 17 de Abril la Lynch, la Condell i el Imperial salieron de Valparaíso en busca de una aventura
fácil. Mientras la escuadra del dictador
se

dirijia

al norte, una parte de la del Congreso, com puesta de los blindados Huáscar i Blanco Enca

lada, de la cañonera Magallanes i de algunos trasportes a vapor, marchaba hacia el sur con el

VIAJE DE DESTIERRO

47

objeto provincia

de tomar

posesión

de Caldera i de toda la el

de Atacama.

Caldera fué

ocupada

sin

resistencia;

ejército

del dictador que mandaba Stephan huyó en di rección a la Arjentína, como el ejército de Cámus,
en

Antofagasta,
mas

había huido invasión

en

dirección

a

Boli-

via í el de Arrate en-direccion al la
curiosa

Perú, realizando
de todas las

pacífica

naciones vecinas. Los soldados que diez años an tes vencían al Perú i Bolivia, entraban ahora en
esos

mismos territorios

como
a

derrotados siervos los vencidos de
en en

de la tiranía i

entregaban
í
sus

tonces

sus armas

estandartes victoriosos

cien combates. La flotilla del dictador observaba los movi

mientos de

nuestra

Encalada estaba solo
22

escuadra i sabia que el Blanco en Caldera. En la tarde del

contra-torpederas entraron a una algunas millas al norte de ese puerto, donde permanecieron hasta las tres de la mañana del dia siguiente. El Imperial, a las órde nes de Garín, surtido de carbón i provisiones para un mes, siguió rumbo al norte, debiendo esperar
caletilla situada
a

de Abrítlas

las otras

naves en

que al anochecer del la Lynch í comunicó

sitio determinado. Se asegura 22 un bote de tierra llamó a
a

calada

se

encontraba

solo, anclado
no

Fuentes que el Blanco En en la bahía, i había

que si deseaba

sorprenderle

tiempo

que

.8

VICENTE GREZ

perder.

En

el acto

se

arregló

el

plan

de ataque,

debiendo pasar por Caldera después entrarían a la ¡ como a las tres de la mañana como bahía por el norte, yendo la Lynch adelante, una vez dentro a doscientas yardas de distancia; estribor i la de la bahía, la Lynch se dirijiria por todo lo Condell por babor, i después de acercarse a la nave que yacía posible lanzarían los torpedos
anclada i amarrada
a una

de oscurecer,

boya.

A bordo del Blanco reinaba la mayor confianza i ni siquiera se hacia el servicio de ronda que pres cribe la Ordenanza. Una luna las

llena,

que ilumi

naba el mar, dificultaba la sorpresa; pero

tía

a

naves

asaltantes divisar

permi despejado el

camino que las conducía hasta su adversario. Poco después de las cuatro de la mañana la Condell se acercó al blindado, i a la distancia de

trescientos metros dirijió tres torpedos que no dieron con la nave. En pos de la Condell, que

prosiguió
que
se

su

rumbo i

a

acercó hasta

todo vapor, siguió la Lynch, unos cincuenta metros del

torpedos, lanzados Fuentes, uno de los cuales pasó rozando ligeramente la proa, mientras el otro daba en el centro del costado, produ ciendo una lijera esplosion que pareció provenir del departamento de la máquina, i casi instantá neamente, en el espacio de solo cinco o seis mi-

buque enemigo,

disparó

dos

por el mismo comandante

VIAJE

DE

DESTItRRO

49

ñutos, el Blanco Encalada se inclinaba sobre el costado herido i se hundía en el mar, a ocho bra
zas

de agua.

Al

primer torpedo
uno

Whitehead lanzado por la la señal de

Condell,
como

de los marineros que montaba la

guardia del blindado dio
los cañones
no

alarma;

pero

cargados ni habia vapor en la máquina, la defensa se hizo imposible, El buque se hundía con su tripulación, i en tan solemne instante solo predominaba el sentimiento natural de la propia conservación. La jente se arrojaba al nrar i perecía envuelta en las vio lentas corrientes que producía el buque al sumerjirse; algunos, mas tranquilos i previsores, espe raron que el buque desapareciera por completo
estaban
en

el

mar

también el horrendo

antes de lanzarse al agua, pues veían e inútil sacrificio de sus
en

compañeros. Así, manteniéndose
que fueron

el agua hasta

recojidos
socorro

por los botes que de tierra

enviaron al

de los

náufragos, pudieron

salvar los señores Barros

Luco, presidente de la Cámara de Diputados; Goñi, comandante del blindado, i varios otros oficiales. En esta catás trofe, increíble obra de la imprevisión de unos i de la audacia de los otros, perecieron 225 de los tripulantes del Blanco Encalada, i entre las vícti
mas mas

ilustres

se

recordará

siempre

el nombre
4

VIAJE

í0

VICENTE GREZ

de

Enrique

Valdés Vergara,

uno

de los

corazones
a su ser

mas

esforzados que la revolución tenia

vicio.

Terminada esta
dell i la

pósito congresista

desgraciada sorpresa, la Con hicieron rumbo al sur con el pro escuadra de atacar a los buques de la en Carrizal Bajo. que se encontraban
Lynch

A las 6 A. M. divisaron al trasporte Aconcagua, mandado por el bravo i sereno comandante Me
rino

Jarpa, que

se

dirijia

al norte

después de haber

desembarcado

dicho puerto la tropa que con ducía. En la creencia de que el trasporte estaba armado de un cañón de grueso calibre, lo dejaron
en

vapor,

los costados del pasar, situándose las torpederas a a una distancia de 600 metros, i lo persi

seguida, haciéndole, con mal éxito, un fuego de artillería. El comandante Merino Jarpa era hasta ese momento la figura mas brillante que la revolución habia hecho surjir en la escuadra: poseía el valor sereno de los jefes i de los hombres de mando; desconfiado ¡ previsor, no perdía de vista, ni en medio de los mas grandes conflictos, los detalles mas nimios que contribuyen al éxito. Todas sus espediciones habían sido afortunadas, i su defensa de la Aduana de Iquique es una lucha troyana que ningún episodio de esa campaña homérica de Tarapaca ha superado.

guieron

en

sostenido

VIAJE DE DESTIERRO

5

1

A las 7 A. M. de la mañana del 23, el coman dante del Aconcagua divisó, como a siete mil me
tros de
a

distancia, a la altura del Morro Copiapó, Lynch i a la Condell, i ordenó inmediata mente ponerla proa hacia ellas, tocar zafarrancho
la
¡ aumentar la marcha del vapor. Cuando estuvo a mil metros del adversario, rompió los fue
con

cuatro

gos

los cañones de tiro
con una

fueron contestados

rápido, fuegos que rapidez i precipita

ción que parecía, por lo nutrido, mas bien des cargas de fusilería que de cañón. En el primer
momento las

contra-torpederas

se

abrieron,

como

para tomar entre dos fuegos al Aconcagua; pero luego desistieron de su intento, talvez porque de
esa manera

permitían

al

trasporte aprovechar de

artillería por ambas bandas, i las dos naves se colocaron por la mura de babor. En el instante
su
en

que efectuaban esta
una

evolución, la Lynch reci

que le hizo escapar mucho humo i vapor, cubriéndola por completo por el espacio de dos minutos; desde ese momento disminuía

bió

granada

su andar, quedándose atrás, mientras la Condell seguía al trasporte paralelamente, a distancia de mí! quinientos metros. No pudiendo el Aconcagua en esa posición utilizar toda su artillería, inclinó su proa hacia la CondgU, disparándole sus caño

nes

dea trece.

El

torpedero "alimentó

su

andar

i

se

retiró hacia afuera.

^\^ y(

52

VICENTE GREZ

hasta Aconcagua continuó haciendo fuego adversarios estuvieron fuera que sus dos lijeros se del alcance de sus cañones, i solo entonces Merino dírijió a Caldera, donde el victorioso tuvo conocimiento de la catástrofe del
El

Jarpa

Blanco.
"Este encuentro, dice modestamente el dante del
coman

Aconcagua,

en

su

parte oficial al jefe

de la escuadra señor

Montt, ha puesto de relieve

la ¡dea que teníamos de que las
son

torpederas

solo

eficaces para un ataque sorpresivo i que no valen como buques de combate, como les habrá hecho meditar
obtenido
a

los marinos dictatoriales

ver no

durante hora i media de reñida lucha

que han

ventaja alguna

mercante, trasformado por habérsele colocado

un simple vapor buque de guerra, solo algunos cañones de poco en

sobre

calibre; lo que hace
tren
con

ver

que el día que

se encuen

que das, rr

alguno de nuestros buques de guerra pueda obligarlas a combatir, están perdi

No fué, pues, el humo de la Warspite que venia del norte i que los marinos dictatoriales confun dieron con el crucero Esmeralda, la causa de la fuga de las contra-torpederas en el combate del Morro Copiapó, sino el empuje atrevido del co mandante Merino

Jarpa.

VIAJE

DE

DESHERRÓ

Es indudable que la

presencia

de la

Warspite

contribuyó
ba
del
a

el desconcierto que reina bordo de las torpederas; pero ya la actitud
a

aumentar

Aconcagua

habia puesto

en

retirada

a sus

dos

adversarios. La Warspite, que venia de Iquique para Val paraíso, conducía a su bordo al almirante Hotham que por encargo de los Ministros de Inglaterra i de Alemania en Santiago, de acuerdo con Balmaceda, habia ido a proponer negociaciones de paz a la Junta de Gobierno de Iquique. Hotham entró a Caldera, e informado de lo ocurrido, siguió viaje a Coquimbo, desde donde comunicó por telégrafo al dictador el hundimiento del Blanco Encalada. La noticia cubrió de luto que
en
a Santiago. Se sabe hogares patriotas se derramaron esta desgracia. Se lamentaba la pér

todos los

lágrimas

por dida de la gran nave, se lloraba la muerte de los tripulantes i se temía que este golpe compro metiera el éxito de la revolución. El comandante

Moraga

comunicaba

en su

parte oficial

a

Balma-

ceda que el monitor Huáscar también había sido echado a pique por otro torpedo, lo que hacia mas intenso el dolor producido por esta catás trofe. Se había

perdido

casi la mitad de la

es

cuadra!

-.

VICENTE GREZ

sucede en Entonces ocurrió lo que siempre se acusó a la de las grandes desgracias: medio La cam escuadra de imprevisión i de torpeza. no se paña-marítima habia sido desgraciada; de Maga habia tomado posesión del Estrecho i la mas ele llanes, acto que la opinión pública situación mental noción de la guerra i de nuestra
a esta marítima indicaban como indispensable; de falta se debía la pérdida para la revolución las torpederas Lynch i Condell, i, finalmente, tam tomar posesión de las poco se habia querido de Chiloé i de Valdivia, base de

provincias

recursos para la escuadra i que pre sentaba al Dictador estrechado entre el norte i sur de la República, dividiendo su atención i su

abundantes

fuerza.

posesión del Estrecho i de estas provincias producido un efecto poderoso en los go biernos estranjeros, i talvez por este_fácü medio se habria obtenido la declaración de belijerancia que tanto perseguía el Gobierno de Iquique. Es tos cargos, justos si la revolución hubiera contado con poderosos elementos, eran en esos instantes el natural desahogo del patriotismo en desgracia i de las naturales i comprimidas impaciencias de una se hadan sin ofensas larga campaña; pero para nadie, reconociendo todos que casi no era
La

habria

posible

alzar la

menor

queja

contra los que con

VIAJE DE DESTIERRO

55
en

tanto

patriotismo

se

habían levantado
de

defensa
lamen
con

de la Constitución.
I mientras los

patriotas
en

Santiago
se

se

taban

en

silencio,

la Moneda

celebraba

el triunfo que la demencia acababa de obtener contra la patria. En muchas otras man

banquetes

siones de los

torial

patrióticos de la democracia dicta repitieron las fiestas, se dio por termi nada la revolución i se proclamó a Moraga i a
se

Fuentes émulos de Cochrane i de Prat.

Fué

una

tan abatido en esos

fortuna para el sentimiento público, momentos, que el comodoro
se

Moraga
menos
aun

anunciara la

cuando la noticia

desmintió el

para conti la campaña, aun éramos dueños del mar, i el tirano había cometido un crimen inútil que serviría para aumentar la enerjía de los patriotas
nuar

angustia. La quedaba una escuadra suficiente

pérdida del Huáscar, porque pais respiró con desgracia era inmensa; pero

i apresurar su caída, La sorpresa no se

repetiría, pues los jefes de la escuadra, después de tan dolorosa advertencia, serian mas previsores. El espíritu público princi pió a erguirse de nuevo, recobrando su antigua fé en el triunfo, ¡ se esplicaba en parte el éxito
de

aquella

siniestra aventura i el descuido inve

rosímil que reinaba a bordo del Blanco Encalada por las negociaciones de paz que se ajítaban en

56
esos
era

VICENTE GREZ

prestijioso mensajero

Hotham momentos, i de las que el almirante ante el Gobierno de

Iquique.
bían

reci Mientras tanto los marinos del Dictador el precio de sus servicios, como públicamente demás i manifestar que hasta para alentar a los de Cochrane i de los mismos émulos a

gloriosos

Prat

no

les venia mal

un

poco de dinero

en

pago

de tanto heroísmo i lealtad.
en alejarme sumerjido el Blanco Encalada. Las aguas trasparentes i tranquilas de esta bahía admirable permiten divisar a la nave recostada en el fondo del mar, por su costado de estribor, con la proa diríjida al sureste. Se asegura que en la baja marea aparece sobre el mar la batería blindada de babor, algunas jarcias i una parte de la popa. Atentos i conmovidos, todos los concu rrentes fijamos nuestra vista en el fondo de las

Antes de
se

de Caldera visito el sitio

que

encuentra

claras aguas, como si tratáramos de observar en el interior de un inmenso acquarium, i vemos sur-

jir,

como

de

un

sueño, los detalles de

aquel drama,

medio oculto por las algas marinas i por una inmensa red de jarcias. Hasta hace poco se veían

algunos cadáveres que parecían detenidos en un enredo de cordeles, aumentando la grandiosidad de este espectáculo. Una multitud de alegres pececillos retozaban sobre este escenario que pa-

VIAJE

DE

DESTIERRO

57

recia tallado

en

partes
que

como

piedra, iban í venían por todas si quisieran esplicarse el curioso
su
a

espectáculo
es mas

que tenian delante de si les

vista, í, lo
los cadá

estraño, habían respetado

veres como

los consideraran morada,

inspiraran respetuoso cariño o los guardianes de tan fantástica

|v^p^*3

X

Caldera

de Al anochecer abandona el Solivia la rada a Antofagasta, en dirección pues en la estos vapores está perfectamente calculada marcha de noche a fin de aprovechar el dia en la dia i dormir de noche
en

descarga. Noü.habria agradado mas viajar de en la tranquila nave anclada
los

puertos;
se

de esta

manera

el

viaje

seria

mas

seguro, pues
más

evitarían

mejor

los escollos í de

inconvenientes de que está lleno el desigual pavimento del océano. Es indudable que los via jeros preferirían, al desembarque fácil déla carga, el dormir lecho que

bien, sin
a

esa

cimbra de hamaca del
nos

cada instante

podemos

saltar de

improviso

advierte que bien sobre si agua en

traje

correcto de

bañistas,

VIAJE

DE DESTIERRO

Se dice que viajando se aprende mucho i es la verdad, pues he aprendido en este viaje que el
peor sistema de locomoción que el hombre ha

inventado
vapor; así

es

el

buque,
el
mas

sea

éste

a

la vela

o a

cómodo i seguro es el de viajar a pié, para lo que bastaría comunicar a los pueblos con buenas veredas,
como

Tengo
a

el sentimiento de pasar de noche frente

Taltal, sin divisar siquiera las luces del noble
que tan

pueblo
paña.

principal papel

hace

en

la

cam

Ha sido Taltal el

pueblo

mas

abnegado

i he

roico i el que ha prestado a la revolución más eficaz ayuda; fué el primero que se alzó solo, sin
recibir

cooperación
a

de nadie, contra la Dicta
una

dura, ¡ batió
a

los famosos soldados del Buin i

la policía respetable,
i
una

armada que formaban

fuerza

Desde este momento la revolución

tuvo

un

hogar
nes

base de hombres i de

recursos

relati

poderosa. Aquí se organizaron batallo pelearon con un denuedo heroico i fueron ejemplos de moralidad ¡ de disciplina; de aquí salieron los primeros franco- tiradores que se de nominaron de Taltal, í, lo que es mas estraño aun, aquí se formó la primera caballería del ejér cito constitucional; verdadero prodijio de patrio tismo, i que mas tarde, en la Placilla, habria de
vamente

que

6o

VICENTE

GREZ

arrollar Está
en

a

la admirable caballería de Balmaccda.

la conciencia de todos que los hombres de este pueblo fueron los que principalmente nos
dieron la victoria de Pozo Al monte. Cuando tales

prodijios recuerdo,
ser

siento el natural
en

orgullo

de

el

representante de Taltal

greso que destituyó a salvador de las instituciones,

el gran Con Balmaccda i díó el grito
ni recordar al Taltal de

I

no se

puede

ser

justo

la revolución sin que el nombre de Manuel José Vicuña venga a la memoria lleno de prestíjio ¡ de
porque él fué el alma de este pueblo en los dias de las crueles luchas, porque a su acti vidad i porfía se debió muí principalmente ese vigor que los contrastes no atenuaron, esa fé en

gloria,

el triunfo ¡ la

esa

constante reanimación del

espíritu
durante

público de que Taltal
campaña.

fué

un

vivo

ejemplo

-^ga-

XI

Es
a

mas

de medio día cuando anclamos frente

la ciudad de

Antofagasta,

i

no

digo

en

la bahía

porque aquí no existe. Se fondea en pleno mar i en medio de un constante temporal. El clima de este

pueblo

tiene

una

peculiaridad benéfica,

pues casi todos los que se desembarcan se dan por lo menos un baño de medio cuerpo, i nadie se muere i ni siquiera se enferma. Probablemente
se

tuvo esta condición mui
en

en

cuenta para fundar
a unas

la ciudad de las

semejante sitio,
i
a

cuando

pocas

millas existe desierta la bahía de
mas

vastas

preferencia dada

Mejillones, una seguras del mundo; pero la Antofagasta es una nueva

prueba

de la indolencia de las autoridades i del

62

VICENTE GREZ
con

a sus ávido interés comercial que sacrifica Esta situa veniencias los intereses de un país.

ción

absurda da, sin

embargo,

a

Antofagasta

cierta fisonomía

que es aquí un no hai teatros ni circos

orijinal i divertida. El desembar espectáculo permanente, ¡ como
en

la
se

ciudad,
a

es

la única las
cu

entretención. Los

viajeros

agolpan

en

biertas de los vapores, i afirmados

las barandas

riendo a carcajadas cada vez pasan horas enteras infeliz logra poner los pies en la escala que algún de la nave o descender al fondo del bote. A pesar de estos inconvenientes, son pocos los que se aho
en cuenta el gran mo gan, sobre todo si se toma vimiento comercial de la plaza. Talvez con el objeto de no privar a Antofa

gasta de los beneficios con que la Providencia la ha dotado, la autoridad no ha querido destruir las
rocas

de que está cubierto su mar. Navegar por lo que aquí se llama la bahía, es casi lo mismo que andar por las veredas de algunos barrios de

dras. La

Santiago: no sabria decir a dónde hai mas pie mejor manera de desembarcar en Anto fagasta es ir saltando de piedra en piedra hasta llegar a la ciudad. Es cuestión de equilibrio i de seguridad, i una vez que se ponga en planta se mejante sistema, se hará inútil la construcción de muelles, lo que es otro beneficio para el Fisco.
Conocida la admirable facilidad para el desem-

VIAJE

DE

DESTIERRO

63

barco que ofrece la bahía de Antofagasta, el lec tor no cstrañará la resistencia de los viajeros para

bajar a tierra. Algunos audaces lo hicieron, sin embargo, i tuvieron la fortuna de regresar al buque a la mañana siguiente, secos i salvos, pero
dándose los aires de Gama.
unos

verdaderos Vasco de

-^Xfi*

XII

Antofagasta es una ciudad de ayer, que ha surjido al empuje vigoroso de los intereses mineros, tan opulentos i de tanto porvenir en estas rejiones.

La ciudad tiene mas de diez mil habitantes, cuando, hace pocos años, bajo la dominación

boliviana, no tenia mas de tres mil. Se estiende en forma de anfiteatro sobre las faldas de las mon

que

parodiando a Valparaíso. La impresión Antofagasta causa al viajero es la de un pueblo que se ve crecer i cuyo porvenir se pre siente. Las grandes chimeneas que se alzan sobre los modestos edificios le dan el aire de un pueblo fabril, i la locomotora que asciende atrevida las
tañas,
montañas i atraviesa los
mas

ricos minerales de

VIAJE

DE

DESTIERRO

«5
de Boli

América para ir

a

perderse

en

el

corazón

garantía mas segura de una vida pode Antofagasta no desaparecerá con el agotamiento de este o de aquel mineral, pues está llamada a ser el emporio comercial de la mitad de Bolivia. El solo departamento que sirve de cabecera a esta provincia es casi tan estenso
via,
es

la

rosa

¡ estable.

como una

tercer
es

orden. Cuando todo esto
mas se

media docena de estados europeos de se ve i se siente lamenta que esta ciudad
no se

cuando
en

Mejillones, en un sitio digno de su progreso ¡ riqueza crecientes. La mitad de la vida de Antofagasta se la comu nica la gran empresa minera de Huanchaca, una de las mas opulentas de América i cuyo soberbio
fundara
establecimiento
se

alza sobre las montañas de la

costa, a poca distancia del pueblo. El ferroca rril a Oruro, de propiedad de esta empresa, no
solo servirá para atraer la corriente del comercio boliviano hasta Antofagasta, sino que contribuirá
a

fomentar la

industria minera de

Atahualpa,

etc., etc., í, lo que es mas impor tante, entregará a la esplotacion las inmensas borateras de Ascotan, pues ésta será forzosamente

Conchí,

Ávalos,

la ruta carril
a

mas

lijera

i barata de

Bolivia. El ferro

Huanchaca bordea también el territorio

arjentino
su

por el noroeste, i, por consiguiente, exije parte de contribución al comercio i a la indus*
viaje

5

66

VICENTE GREZ
zona

de arjentinas, formándose así una vasta esplotacion con territorios de las tres naciones limítrofes, cuyo centro será Antofagasta, de don
tria de
se

esparcirán

por el mundo

los variados pro

ductos de los tres

países.

gloría
nas:

La construcción de este ferrocarril ha sido una para la iniciativa i la perseverancia chile
vencer no

para realizarlo ha sido necesario solo la naturaleza mas inaccesible i

ruda
un

de

América, sino también mediterráneo, receloso
formaciones

la resistencia de i

pais

preocupado

de las trasi la

ejercer
tica de
se

en su

que ese atrevido las costumbres de su

elemento

pueblo

podía polí

gobierno. En plena Cámara boliviana estratéjica la obra de este ferroca rril, sosteniéndose que su ejecución era impulsada por la ambición política de Chile antes que por las exijencias del comercio i de la civilización;
calificó de

pero, a medida que la locomotora avanzaba i el desierto era vencido, estas declamaciones pa trióticas caian también vencidas ante la evidencia de las ventajas a Bolivia la que

reportaría

ción de tan grande obra.

ejecu

-ErifvH

XIII

El cementerio de

Antofagasta
en

está situado

en

las mismas montañas

que

se

estiende la ciu

pero mas arriba de ésta, de suerte que los que fallecen no descienden a la tierra sino que ascienden hacia el cielo. Se realiza en el hecho

dad,

una

de las

mas

vehementes

aspiraciones

del alma

humana;
se

lo sensible seria que esta ascensión no prolongara mas arriba, de modo que no que

daran los

viajeros

a una

distancia tan considera

ble del cíelo. Visto desde la bahía, el cementerio ofrece
un

bonito aspecto: se ven blanquear las tumbas como bandadas de palomas. Es un sitio agradable i se
reno,
aun

cuando

carece

de

vejetacion,

i está ba-

68

VICENTE GREZ
mar

nado por las brisas del

i los murmullos de la

ciudad que
cer,

se

ajita

a sus

Los habitantes de

pies. Antofagasta viven,
con

connaturalizados

al pare la idea de la muerte",

horas desde la calle pública, pues la ven a todas desde el fondo de sus casas, desde las mismas oficinas en que hacen sus negocios. La vida aquí tiene algo de la vida entre los trapenses, pues con solo alzar la vista aparece el fantasma de la muerte i la idea de que uno tiene que desaparecer.
En la ciudad
es en

baja

los hombres están de paso, i

la ciudad alta donde residirán talvez para siempre. Sería curioso averiguar si esta conside

ración los hace laciones i
mas

ser mas

correctos
en sus

en

sus

especu

morales

traté de
se me

inquirir sobre tan dijo que la vida aquí era lo mismo que en los pueblos en que no se divisan los cementerios. El progreso de las dos ciudades es visible, pues a medida que Antofagasta se estiende, el cemen terio también se agranda, pudiendo asegurarse que la ciudad de arriba, aunque mucho mas redu cida, es mas poblada que la de abajo, lo que se esplica fácilmente por el sistema de construccio
nes

costumbres; algo importante asunto, i

i la falta absoluta de
sus

espansion

i de actividad

de

habitantes.

^Uff

XIV

La estadía

en

Antofagasta

se

prolonga

mas

del

tiempo fijado

que no se de los vapores de la gran línea inglesa. Según estos reglamentos, el viaje entre Valparaíso i el

itinerario, pues si hai algo respete en el Pacífico, es el itinerario
por el

Callao debe hacerse
curridos siete i ni

en

diez

días,

i ya

van

tras

siquiera nos ponemos en mar cha en dirección a Iquique, que se estima como la mitad del camino; pero ha desaparecido la competencia de la compañía Sud-Americana, i los señores inglesas, ademas de haber aumen
tado
en un

fletes,

no

quieren perder

cincuenta por ciento el valor de los ni siquiera una libra de
a

la carga que se les ofrece en los puertos. Al fin se anuncia que solo queda por enviar

,0

VICENTE GKEZ

tierra

una

partida

de

bueyes embarcados

en

Cal

dera i cuyo flete importa seis pesos por cabeza, lo mismo que se paga por persona en los lujosos i Pullman de la línea férrea entre Santiago Val

paraíso.

de nacionalidad

¡qué bueyes! Los veo desembarcar: son arjentina, i el reciente paso de la cordillera los ha enflaquecido en estremo. Van tristes como si comprendieran su destino, i ni siquiera lanzan un mujido cuando los alzan de
I

los cuernos, para trasladarlos a las lanchas que deben conducirlos al matadero de Antofagasta. Verdad que muchos de los que van en el vapor para incorporarse al ejército de Iquique no tienen
su vida mas segura que la de estos resignados i silenciosos compañeros de viaje, Es ya el medio dia cuando el vapor principia

a

crujir

de nuevo, i
se

un en

lento movimiento
marcha.

nos

anuncia que

pone

Alegres

los via

jeros, porque al fin se acercan a la tierra prome tida, se agolpan sobre la cubierta del Bolivia comentando las halagadoras noticias que sobre la organización del ejército constitucional recojieron en Antofagasta; el patriotismo entusiasta de nuestros amigos da fantásticas preferencias a los mas comunes relatos, i nadie acepta los tér minos prudentes. Alguien habia asegurado, en

la mayor reserva, que el ejército pasa de dieziocho mil hombres i que al mismo tiempo se

T,^:.a^.

VIAJE

DE

DESTIERRO

;i

organiza

una reserva

de

cinco;

pero estas cifras

no se aceptan por estimarse reducidas. Si algún espíritu menos crédulo observa que no es posible organizar ejércitos tan numerosos en las poco pobladas provincias del norte, sin suspender por completo la esplotacion de las salitreras, se com

promete
desfilan
nes

en

una

discusión

poderosas lejiones
es

interminable en que de datos i observacio

estadísticas que

quiere hacer el viaje en amigos.

paz

necesario aceptar, si se con tan ilusos i buenos

-^í¿9-

XV

En la mañana del

ii

de

Julio

.se en

divisan

algu-

I

nos

buques
que

de vela que vienen
se

busca de la

vez

"
-

de ella. Es la primera acompañado de naves, como que nos encontramos próximos a Iquique. Un pequeño bote de pescadores surca también el ajitado mar, i las olas lo ocultan por momentos reapareciendo de nuevo para volver a ocultarse. Este juego me entretiene. Va en el bote toda una de pescadores: padre, esposa e hijo. Ese
costa Í otros que
vemos

alejan
tan

el

mar

¡familia
I

audaz aventura

en el mar todo lo que posee. Me parece estraño ver a las puertas de una ciudad tan opulenta i donde abunda el trabajo bien re

munerado,

esa

embarcación

miserable que

se

ii

VIAJE

DE DESTIERRO

¿$

peligros de una pequeña especula ción; pero el espíritu de aventura de nuestros compatriotas esplica los goces que para el pesca
a

lanza

los

esa libre empresa. La mañana está nebulosa: el sol parece empe ñado en despedazar las lijeras gasas, que le ocul

dor tiene

tan; abre sus jirones i un rayo de su luz desciende hasta el mar; pero la leve tela se junta i oculta otra vez a su poderoso adversario. Así, abriendo
un jirón aquí í otro allá, que se unen de nuevo, el juego continúa por largo rato, hasta que el sol, mal humorado, Í no queriendo seguir la broma, rompe un inmenso espacio i alegremente ilumina la ciu dad que está ya a nuestra vista. Las nieblas huyen en espesas columnas, permitiendo contemplar la numerosa flota que cubre la bahía de Iquique. Hai en ella mas buques que en Valparaíso, i al parecer no guarda proporción la importancia de la ciudad con el número de grandes naves que

fondean

en

su mar.

El Bolivia

se

desliza lenta

grandes fragatas francesas, in glesas i alemanas que esperan su carga de salitre, i que entretanto, vacías i lijeras, destacan del mar sus popas adornadas con emblemas, recuer dan los antiguos navios de alto bordo. Muchos vapores, de todas nacionalidades, aumentan con
mente entre

ellas:

el humo de

sus

chimeneas el aire de activo movi

miento que presenta la bahía.

74

VICENTE GREái

Iquique r.cupa el octavo lugar entre todos los puertos del mundo por el número de toneladas embarque: Europa envía aquí sus naves grandes i fuertes, i entre ellas se ve fondeada
de
mayor de todas las que
mas a

la

existen, la France, de seis
se

palos

i de seis mil toneladas. El Bolivia
e

ve

pequeño
cífico
cerca en

insignificante
busca del

al lado de esta

enorme

mole de madera que por de la

segunda
se

vez

viene al Pa

valioso abono. Fondeamos alza el hermoso

isla,

en

cuyo centro

faro que ilumina la bahía, i pronto el vapor se ve rodeado de pequeñas embarcaciones. Amigos i

Iquique vienen en tropel a recibir a viajeros; todos arreglan sus equipajes i tratan el precio de su desembarque con aquellos exijentes fleteros, que esta vez se muestran módicos en sus tarifas, obedeciendo al impulso jeneroso de
los
nuestra
raza en

curiosos de

de

no

apretar mucho la soga

a

los

desgracia. Con ese fino instinto de hombres prácticos reconocen a los prisioneros i la tarifa baja hasta hacerse aceptable. Desembarco en un viejo muelle en mal estado, cubierto de rieles, por los que corren los carros
que conducen la carga: el
muí

que están

titud que

viajero tiene que ser listo para no verse atropellado por la muíen todas direcciones se i no caer ajita
a

aplastado por los grandes bultos que los pescan tes
cimbran
en

el aire.

Paso frente

la

antigua

VIAJE

DE

DESTIERRO

75

que ostenta todavía las señales del gran combate de Marzo, i penetro en un barrio en

aduana,

ruinas, incendiado por los amigos del Dictador,
que
a

todo trance
Muchos
a

de esta
neras.

querían importante ciudad
de los toda

conservar

el dominio
rentas adua
se

i de

sus

edificios

incendiados

reedifican

prisa,
se

talvez

mas en

antes,
nuevo

i las calles

ensanchan

hermosos que conformidad al

Iqui limpio, con grandes muchos plazas elegantes, almacenes i bancos, un gran teatro, tranvías, bien servidos restaurants e imprentas que publican diarios que hacen negocio. Tiene ese aire debien estar de los pueblos industriosos, en los que el trabajo es bien remunerado i fácil hacer una
plan
que
es

de trasformacion de la ciudad.

vasto,

desahogado

i

rodeadas de edificios

telefónicos, manifiestan

fortuna. Sus calles, cubiertas de una red de hilos lo que vale el tiempo

para sus habitantes, i que éstos no duermen la siesta a la española, como en otras viejas ciuda
des de Chile.

vejetacion a pesar del sali potable están cara, un jardín es un objeto de lujo: este lujo se ve desparra mado en todas partes en raras i costosas plantas conservadas con esmero, i la plaza Arturo Prat ostenta un gran jardin, cuyo riego cuesta anual mente al municipio algunos miles de pesos. La
Aquí,
donde
no

hai

tre, Í donde el agua

*

6

VICENTE GREZ

jente
el
sur

del norte
de Chile

se

detiene

a

contemplar
hasta de los

con

en en

canto estas

plantas pigmeas;
se arrancan

i las malezas que

potreros,

serian
flores i

Iquique es mas raro que las constituye la gran esterilidad de la rejion minera de Chile, es la mujer. Se ven mui pocas marchan de prisa como sí por sus calles, i éstas solo un urjente negocio las obligara a exhibirse.
Pero lo que
en

aquí objeto

de admiración.

En las casas,
tanas i entre
se ven

a

través de los cristales de las

ven

las verdes
rostros

hojas

de los maceteros,
con

algunos

interesantes, flores de

servatorio que parecen marchitarse al pleno aire. Como en toda ciudad cosmopolita, el tipo femenino
no

tiene todavía

en

Iquique

un

carácter

determinado, i los antiguos dueños de estos terri torios, abandonándolos después de nuestra victoría, no han dejado sino uno que otro ejemplar de
su

fina

raza

de

mujeres.

Las

inglesas,

nerviosas

i

i las gruesas i rubias alemanas forman la base de muchos de los hogares de la ciudad i

solemnes,

de la pampa, pues la chilena todavía mado seria posesión de estos tarde nacionalizará por

no

ha to
mas

dominios, que
can su

completo
una

fecundi

dad innata. Recorriendo

mañana el

barrio del

antiguo

Iquique peruano, denominado

el Morro,

barrio estrecho i húmedo a causa de la nocturna camanchaca, i en el que todavía no ha

penetrado

VIAJE

DE

DESTIERRO

77

el

espíritu

de

impaciente

trasformacion que ha

demolido el resto de la ciudad, me sorprendió agradablemente la animada charla de algunas

mujeres.
mí,
de
una

Es

un

hermoso idioma desconocido para

espresion fina, sonora c insinuante lengua gala sin sonsonetes ni diptongos. Las mujeres que hablan este idioma simpático

que tiene la

parecen pertenecer a la servidumbre de las casas de Iquique, i son sin duda las últimas descen

dientes del

antiguo imperio

de los

Incas, pues

sus

rostros bronceados tienen

espresion apagada i suave de las razas vencidas quq^se estinguen. Siento el corazón oprimido por una íntima i dulce tristeza al oir los ecos de ese idioma del pasado,
esa

que nada representa i que de nada sirve ahora, i que fué, sin embargo, el idioma del amor de los

primeros
nuevo

habitantes de

ese

opulento imperio

del

mundo. posee también su Viña del Mar, que se Cavancha, sitio de baño i de recreo,

Iquique
denomina

donde tienen

lugar

los almuerzos i los paseos

campestres. Son unas cuantas calles espaciosas, pero mui abandonadas, que se agrupan al rede
dor de el
gran restaurant construido casi sobre En este sitio el agua es tan mansa i cris talina que se ven las arenas i las conchas del mar,
un

mar.

i los

bañistas tienen
su

necesidad

de enturbiarla
un

para ocultar

cuerpo. Hai

aquí

gran

jardín

_g

VICENTE GREZ

cuyas plantas formado con un artificio japones, . cajones. del fondo de grandes maceteros surjen se ha traído de tierra

Estejardin, cuya grandes distancias,
cias de flores

vejetal

como

la de

Holanda,
en

se

cuida

algunas prov.nhoja por hoja, i sus
una

se secan

los tallos, pues seria
mesa

pro

fanación el arrancarlas. A pesar de esta esterilidad, la
es

de

variada i

traída de los abundan la rica fruta i la verdura en el depar oasis microscópicos que se cultivan el mercado de la tamento, i en pleno invierno ciudad ostenta atados de fenomenales espárragos. de los Los vapores del norte traen aquí la fruta i suaves de los trópicos i los del sur las esquisitas de Chile. I Balmaceda nos ha valles
bia enviado para que nos muriéramos de hambre! Hasta el vino chileno que se bebe en la mesa de los hoteles i restaurants es delicioso

espléndida

como

la

de

Iquique Santiago;

templados a Iquique

navegación: el Urmeneta, el Subercaseaux, Ochagavía i el Panquehue parecen esquísito Borgofla. De los vinos falsificados que la Europa envía a América solo el Champaña se bebe aquí
por la

el

en

abundancia;

en

cierta ocasión el dueño de
nos

un

restaurant alemán

ofreció servirnos

una

bote

lla de auténtico
tamos por

pobre

Johanisberg Carbenet. Lo acep cortesía pero con desconfianza. Ahí el jamas habia divisado el Rhin i ni siquiera

..*

-

*■

^

VIAJE DE DESTIERRO

79

oído hablar de las viñas de!

nich. Rechazamos, sin engaño, haciéndonos la ilusión de que bebíamos el Johanisbcrg con algún estudiante de Magun

príncipe de Metterembargo, la idea de un

cia,

i así

nos
a

volvimos

pareció excelente; pero pedir el líquido sabroso i

al otro dia puro de las

viñas chilenas,

-eSfe«

XVI

Durante la campaña,
traño

aspecto: parece

Valparaíso por la grandes ciudades circula
damos
una a

Iquique presenta un esbarrio.de Santiago o de juventud que de estas dos
un

por sus callas, i no an cuadra sin detenernos veinte veces a
o a

saludar

éste

abrazar al otro

amigo querido

que ha tenido la fortuna de escapar de las garras del Dictador. Cada hombre del sur que llega a
esta

ciudad libre tiene

una su

historia

persona!
entre

referir: la historia de

escapada,

que las que

hai algunas dignas de la leyenda, por la abnega ción sin límites que se necesitaba para realizarla; entre otras recuerdo la aventura de aquel grupo

valeroso de

jóvenes, elegantes

¡

regalones

santia-

VIAJE DE DESTIERRO

Si

guiños,

que durante diezíseís horas tuvieron que

permanecer inmóviles, envueltos en las velas de una barca, sobre el alto maderamen que el viento i el mar cimbraban, a fin de escapar al examen minucioso que las autoridades de Valparaíso practicaban en todo buque que se dirijía al norte;
otros
ros se

disfrazaban de

fogoneros

o

de carbone

de los vapores; otros se ocultaban en el fondo de las bodegas i hasta en los grandes tubos de las

máquinas.

I todos estos
a

sacrificios,
al
en

todos estos
cons

esfuerzos para ir

incorporarse
Pocas

ejército
se

titucional i ofrecer la vida tituciones de la

defensa de las ins
veces

patria!

ha visto

espectáculo
sus

mas

hermoso

en una

lucha de ideas!

La ciudad

habitantes visten el

tiene aspecto marcial: casi, todos traje militar i es bo

no usar siquiera el distintivo de la gorra blanca que llevan desde los miembros de la Junta de Gobierno hasta los de las ambulancias. Desde

chornoso

la mañana hace

se

deja oír

el redoble del tambor
corazón:

qué

palpitar
un

de esperanza el

ya

es un

batallón que hace

tel,

ya

ejercicio en el patio de su cuar rejimiento que se dirije a Cavancha a
en

ejercitarse

el tiro al blanco

o en

la

nueva

tác

tica del orden

disperso,

ya

un

rejimiento

de arti

llería que va hacia las montañas a ensayar sus cañones i adiestrar sus muías, o un incompleto escuadrón de caballería que
viaje
amansa sus

pingos i
6

82

VICENTE GREZ

arma da cargas al aire. La caballería! ésta es el débil del ejército. Una mañana vi a los lanceros en orden se dirijian a Cavancha; marchaban

que'
al

principio, pero poco a poco los caballos reza pacaban, abandonaban las filas i quedaban gados en el camino haciendo remolinos, mientras el resto del escuadrón seguía impasible a su des
se em

tino. El recuerdo de la admirable caballería de Balmaceda me espanta: ¡qué van a hacer estos heroicos reclutas cuando de
se

encuentren al frente

aquellos centauros! i sin embargo, estos reclu tas vencieron i pulverizaron en la Placilla a los magníficos jinetes del Dictador, porque el pecho
de nuestros libres soldados servia de avanzada
sus

a

corceles.
arma

El
es

poderosa

en

el

ejército

constitucional

la infantería: tiene el

reposo i la firmeza de

una infantería antigua. Muchos de sus soldados han hecho la campaña contra el Perú i Bolivia, i vuelven ahora, después de diez enve

largos años,

jecidos

i gloriosos, a tomar las armas para derri bar al loco pero terrible Dictador. Al frente de esas filas veteranas i de compactas,

compuestas

soldados
sol del

vigorosos,

de rostros

desierto, se ve a los les que dias antes estudiaban sidades, escribían con talento
l

quemados por el jóvenes jefes i oficia
en en

nuestras univer

nuestros diarios
o

revistas, galanteaban

en

los salones

dejaban

VIAJE

DE

DESTIERRO

83

el' foro, desfilar arrogantes, arrojan do destellos de sus espadas vengadoras. Un sen timiento de patriótico orgullo estremece el alma al presenciar ese tierno i grandioso espectáculo. En estos dias reina en Iquique una alegría triunfal: el Maipo ha llegado con un precioso car gamento i el ejército está armado de veras. Des pués de tantos obstáculos que pusieron en peligro la vida misma de la revolución, después de que nuestros ajentes amenazados i perseguidos reco
oír
su voz en

rrían el mundo

en

llega
cree

al fin

la

esperada
ha

busca de fusiles i de cañones, carga i la revolución se

salvada.
se

Solo ahora ridad

podido apreciar
juego
con

con

toda cla

Iquique exajeracion de sus fuerzas a fin de no desalentar al país e impedir una invasión de Tarapacá, i solo cuando el 3 de Julio llegó el cargamento que conducía el Maipo se levantó el abrumador secreto que aplastaba como una montaña el pecho de los hombres que dirijian la revolución. Obedeciendo a estos senti mientos La Patria de Iquique, que redactaba el
han

los efectos del

que los de

estado haciendo

la

Ministro de Relaciones Esteriores, señor Errázuriz, descorrió por completo el velo que durante
tanto

tiempo

habia ocultado el desarme del
en
un

ejér

cito
sccr

del norte,
to

artículo denominado El
tuvo

de cuatro meses, que

gran resonancia.

g,

VICENTE GREZ

no «Hasta el 3 de Julio, dice el citado artículo, de arti recibimos del estranjero una sola pieza Hasta el 3 llería, un solo rifle, una sola cápsula. de nuestras tropas de Julio, todo el armamento fuera de la partida de Manlicher que

consistía,

cayó

en

nuestro

poder
en

el 8 de Enero

en

Valpa

2,500 fusiles de diversos sistemas tomados al enemigo en el campo de batalla i dotados de municiones insuficientes para

raíso, sin municiones,

una

hora de

fuego

sostenido.

"Gloriosos, queridos fusiles, sin duda. Los qui
tamos
en

recobramos
ron
en

Pisagua i los perdimos en Hospicio, los en Pisagua i San Francisco i volvie Huara a poder del enemigo, para quedar
en manos

definitivamente victoriosos
uno en

de nuestros soldados

el campo de Pozo Almonte. Cada de ellos podría narrar conmovedora historia

de esfuerzos varoniles i de

ignorados

sacrificios.

En todos ellos hai manchas de sangré i huellas de proyectil i de sable. Mas de un intrépido infante de Chile
de seis
o esos

cayó

en

rifles. Han
veces

o

siete
veces en

pelea empuñando cada uno pasado todos nuestros fusiles por el fuego de la batalla ¡ dos

la

tres

visada

por el fuelle de la Maestranza los talleres de Tarapacá.
nuestro armamento un
a

impro

"Constituye
una

tin de guerra i está vinculado

campaña digna

lucido boél el recuerdo de del cantor de la Ilíada. Pero

VIAJE
nuestros

DE

DESTIERRO

85

que al Dictador

amigos i los imparciales reconocerán 2¿oo rifles no eran suficiente para ír a buscar
en

los baluartes centrales de

su

po

der, i todavía la posteridad investigadora va a preguntarse con asombro sincero cómo han podi
do fuerzas que contaban apenas con 2,500 fusiles en mala condición i sin dotación regular de mu

niciones, deshacer columnas

de soldados dictato

riales que no bajaban, en conjunto, de 8,000 hom bres, i cómo han podido mantenerse, durante seis

tranquila posesión de las cuatro provin presencia de un usurpador suma del poder público i que se jacta diariamente, en América i en Europa, de tener bajo sus órdenes 30,000 soldados leales
meses,
en

cias del norte, en armado con toda la

i

una

escuadrilla que

es

el terror de las

naves

revolucionarias. "Es casi seguro que la historia, mal criada e va a declarar que el melenudo je-

impertinente,

neralísimo de la Moneda i el Bañados Muzard

quiscudo estratéjico
buenas cuentas,
un

fueron,

en

par de imbéciles i de fanfarrones de calibre. Si estuvieron al cabo del secreto del desarme de los constitucionales i
no

supieron aprovechar

el

mo

mento, rias de

pesar de los 30,000 leales i de las victo Moraga en el Pacífico, la crítica les con
a

denará por su cobardía i su impotencia. I si, a pesar de todo lo que gastaron en espías, igno-

86
raron

VICENTE GREZ

el norte con 2,500 fusiles que ocupábamos serán entrega casi sin municiones, sus nombres niños de escuela dos a la risa i la chacota de los
como

los de dos

escapados

del

Hospicio.

"¿No
ces

tra

personajes de cartón capa de organizar contra Tarapacá, o siquiera con Antofagasta o Copiapó una embestida susten
han sido estos

tada por cuatro o cinco mil de sus mejores soldados, mientras no podíamos oponerles, en todo el norte, sino 2,500 malos fusiles, con mu niciones escasísimas? ¿No se han atrevido a aco
meternos mientras tras la Esmeralda estaba

estábamos desarmados, mien ausente, Copiapó estaba

resguardado solamente por un escuadrón de ca ballería? Pues bien; vayan tomándose de esc hilo
los candidos que sueñan
con

la restauración del

antiguo réjimen en estas provincias del norte, i les será fácil comprender a qué se atreverán Balmaceda i Bañados M., una vez que sepan que están circulando, a estas horas, por nuestras ca lles, arroyos de bruñido acero iluminado alegre mente por el sol de Tarapacá i que ellos tienden
irresistiblemente
con a

reunirse

en un

tremendo cauce,

dirección

a

las

provincias

que la Dictadura

azota

todavía.

"La revelación del secreto de nuestro desarme pasado no tiene solamente la ventaja de arrojar mucha luz sobre la capacidad militar de los ser-

VIAJE DE DESTIERRO

87

vidores

de
a

la

Dictadura.

tiempo,

nuestros

Permitirá, al mismo amigos del sur formar idea
nuestra actitud

cabal Í exacta de los motivos de durante los
meses

qué

últimos. Ellos saben ahora por permanecíamos sordos, al parecer, mientras
de la sociedad chilena ellos saben por qué se las fronteras de Atacama la ola que las fuerzas de la Dictadura. la
causa
era en

los jemidos de angustia llegaban a nuestros oídos; detenia
en en

arrolló
vilidad.

Tarapacá

Nuestro desarme

de

nuestra inmo

Nos dolía

el alma el sufrimiento de

Chile Í el espectáculo de la infame orjía de los gandules sublevados. Nos dolía nuestra momen tánea impotencia i el secreto mismo que debíamos guardar, i esperamos como al Mesías a la pri mera nave que llegara a nuestros puertos trayen do a bordo fusiles, municiones í cañones, tra yendo a bordo el castigo de los malvados i la salvación de la patria, "Celebren nuestros amigos del sur como un gran día de la campaña constitucional el 3 de Ju lio. Las horas amargas pasaron, i no tardará en anunciar el canto de los gallos la proximidad del alba. <i

QfMfíP

XVII

La

época

de los recelos ha

pasado

i

se

puede

hablar sin temor: los soldados lucen encantados sus armas i muestran a los curiosos las

preciosas cápsulas de los Manlíchcr que tan importante deben representar en las papel próximas batallas. El engaño de la existencia del poderoso ejército del norte ha sido tan completo que en estos dias
se

han recibido las que
se

numerosas

cartas

de

Santiago

en

pregunta con amargo i desespe rante tono por qué el ejército no avanza hacia el sur. "Están ustedes en Cápua,,, dice don Car los Walker Martínez en una carta
su

cartera de

del

primo don Joaquín Walker que desempeña la hacienda. I la verdadera organización

dírijida

a

ejército principia

solo desde este momento

VIAJE

DE DESTIERRO

8g

Según datos exactos, recojidos el 10 de Julio, el ejército, en esa fecha, era de 5,800 hombres, comprendiendo en este número las guarniciones de Tacna i Arica; pero al saberse que las armas han llegado, los voluntarios corren a los cuarteles,
i los desertores que habia hecho la inercia i la idea de que no se iba a pelear tan pronto porque
no

habia

con

qué,

vuelven presurosos

a sus

filas.

Comisiones encargadas de pregonar la feliz nueva recorren la pampa i los hombres abandonan los

ejército. Telegramas
cama;

establecimientos salitreros para recibidos de

incorporarse al Copiapó comu

nican que el reclutamiento es numeroso en Atapuede decirse que los hombres de toda la

provincia
vez

corren a

los fusiles. Esta frase: "Balmaceda

las armas; pronto faltarán otra se ha he

es de un efecto májico, i el pueblo la repite con ira. ¡Un rei en Chile! ¡Lo echamos abajo en 1810 e iríamos a soportarlo en 1891! Un minero, vestido de soldado, me hizo esta pre gunta: "¿Es cierto, señor, que en Europa hai reí todavía?.. I como yo le dijera que sí, pero que no eran como Balmaceda, sino mucho mejores, me contestó haciendo un jesto de lástima i desden: i'Es que esa jente es tan servil, señor. Iquique es un gran campamento i un vasto
u

cho reí!»

taller

a

la

vez:

a

la calma forzada de los
esa

meses

anteriores ha sucedido

actividad de

un

ejér-

go

VICENTE GREZ

cito que se prepara a pelear una gran campaña; falta todo, desde la ropa para los soldados hasta las espadas para los oficiales: lo único que sobra es juventud, pues la hai sobrante para formar nuevos rejimientos i es necesario organizaría en
un

cuerpo de franco-tiradores. En estos dias se ha manifestado de relieve el
nuestra

temperamento militar de

raza, i lo que

aquí veo me hace recordar algo que pasa desa percibido para todos, i es que en este siglo XIX Chile ha pasado peleando. A principios del siglo peleamos diez i seis años contra España, desde 1810 a 1826 en que conquistamos a Chiloé. Mar
chamos
ramos

a

Lima

con

San Martin i solo

nos

retí-

cuando

i otras

llegó Bolívar. Después vino Lircai escaramuzas de menor importancia. En
i destruímos la
en

1839 declaramos la guerra
federación Perú-Boliviana; batimos a un gobierno que
sor;
en

con com

1851 i 1859

se

consideraba opre

1865 volvimos a luchar contra España; en 1879 peleamos otra vez cuatro años contra el Perú i Bolivia, i en 1891 desenvainamos otra vez
la espada
tanto
en

en

defensa de nuestras
como en

instituciones,

i

mar

tierra la solitaria estrella

vencía i vencía

a sus enemigos esteriores. América batallas mas san grientas que las que hemos peleado entre noso

siempre
en

No

se

han dado

tros mismos:

Loncomilla,

Concón i Placilla

son

VIAJE DE DESTIERRO
matanzas

9"

brutales. Con el
no

estranjero hemos

tenido

consideraciones que

las acostumbramos entre

nosotros; por eso Chacabuco, Maipú, Yungai, Tacna, Chorrillos i Miraflorcs son poca cosa de
lante de Loncomilla, Pozo Almonte i Concón. En el mar hemos observado la misma conducta
desde la captura de la Alaría Isabel ralda hasta la del Huáscar. Durante este han
\

la Esme

siglo

nuestros

soldados i mnrinos

ensayado
o en

tillas

de veras, en nuestras propias cos las ajenas, todos los descubrimientos

de la ciencia militar europea. Así el combate de la Independencia \ del Huáscar contra la Cova-

donga

i la Esmeralda fué

entre los modernos

un ensayo fenomenal blindados i las viejas naves de

madera; el torpedo
Encalada
razado de
mas es

que echó

a

pique
con

al Blanco
aco

el

primer
el

ensayo feliz contra el

línea;

orden

disperso

sus

últi

modificaciones alemanas lo hemos puesto en práctica con éxito satisfactorio i hasta el famoso
Manlicher hemos sido los

primeros

en

ensayarlo,

dándole
chos
sus

una

de que están mui satisfe fabricantes. I sin embargo, continuamos

reputación

siendo el

pueblo pacífico
no

i

trabajador
en

por

exce

lencia,

pues la guerra

altera

lo

menor nues

tras costumbres ordenadas i

tranquilas.

T£2l5£}7

'

XVIII

Pero de todas las tenido contra
su

campañas que Chile ha
dominadora
o sus

sos

antigua

anti

rivales, de todas las que ha peleado en su propio territorio entre chilenos i chilenos, la de Tarapacá es la que da mas relieve a la enerjía i bravura de sus hijos. Se ha peleado aquí mas i mejor que en Troya, i el mismo Homero lo pro clamara, si conducido de la mano por el viejo Ulíses, hubiera podido recorrer la pampa. Balmaceda reconcentró en Tarapacá sus mejoguos

j

tropas al mando del mas fiel i valiente de jefes. Sus batallones los componían soldados
res

sus ve-

f

teranos, i si el coronel Robles

no era un

lince

como

z¿

VIAJE DE DESTIERRO

93
no

estratéjico,
El

en

cambio

era un

bravo al que
era

fal

taban las mañas de los

viejos tigres. improvisado,
sus

ejército

de la revolución

bísoño, mal armado, mal vestido i peor alimen
tado. Sus rifles los habían arrebatado
uno a uno en

soldados

las diversas

escaramuzas

de prepa

ración Í de ensayo realizadas en la costa, desde Coquimbo hasta Pisagua. "Nuestro ejército, dice
el comandante lucionar
en

Holley, tuvo que aprender a evo el campo de batalla. m I Cornelío Saavedra escribía desde Iquique, con fecha 12
1891,
lo

de Marzo de
en

siguiente:
una mas

"No ha habido

la historia de América
mas

lucha

mas

san

grienta,
co

encarnizada i

tenaz que esta

campaña de

Tarapacá.

Hubo

semana

dias tuvimos tres batallas i

con

que en cin la circunstan

cia de que nuestra fuerza era siempre la misma, luchando contra ejércitos que se renovaban cons
tantemente..!
se pierde a Pisagua, i un dia vence vencidos, nuestro ejército aniquilado se reorganiza con reclutas que por primera vez toman las armas. Hubo jefes que no conocian las voces de mando, i en tal apuro decían solo a sus soldados: Seguidme! I la tropa seguía a sus jefes i llegaba hasta donde no habría llegado un ejército disciplinado. Hubo cargas tan impetuo

Se toma i

dores i otro

sas

i audaces que

en mas

de

una vez

los dictato-

94

VICENTE GREZ

suspendieron sus fuegos i dejaron avanzar tranquilamente a los reclutas, imajinándose que
ríales
iban
a

entregarse.
de derrotar
a

Después

Robles

en

el mismo

campo de batalla donde diez años antes los chi

lenos vencieron al

triunfante de la revolución falta de municiones, i
i
su

jeneral Buendía, el ejército no pudo avanzar por
situación
era a

antes de la victoria. Se
se

rejistró

peor que los muertos

alcanzó

a

reunir cinco tiros para cada solda
se

do. En esta horrorosa situación el camino de Tacna
una

partida

vio venir por de Granaderos

enemigos, que se dirijian a nuestro campamento creyendo fuera el de Robles; pero al notar su engaño huyeron dejando abandonado un arreo de muías cargadas con doscientos rifles Grass i cuarenta mil tiros. Todos estimaron providencial
refuerzo que el mismo Balmaceda enviaba a la desarmada tropa de la revolución. De nuevo el ejército se pone en marcha persi guiendo su audaz intento de llegar a Iquique,
este

después

de haber barrido de

enemigos

toda

la

pampa. En Huarazcs detenido otra vez por Ro bles i Soto, ¡ se sabe con alarma que la división

Gana ha desembarcado

en

Ite i la de Arrate

en

Arica, i ambas, provistas de abundantes elemen
tos, vienen en marcha para reforzar a Robles i hacerlo irresistible. Es necesario dar. sin pérdida

VIAJE

DE DESTIERRO

95

de

tiempo,
su

una nueva

al asalto de las
lucha por falta de

ejército se lanza posiciones enemigas i agota en la
nuevo

batalla,

i el

último cartucho. Desarmado de

municiones, es necesario retirarse i deja en poder del enemigo los cañones i ametra lladoras que habia conquistado en las anteriores
batallas.
Hai que
marse:

principiar

de

nuevo

la tarea de

ar

sobran

los soldados que

llegan

de todas

partes, pero faltan las municiones. En las ante riores batallas los patriotas esperaban impasibles
la caída de les ¡
sus

compañeros

para tomar

sus

fusi

tir

reemplazarlos; pero ahora no se podrá repe el mismo prodijio porque faltan las balas.
ocurre en

Mientras esto
en

la pampa,

se

desarrollan

Iquique sucesos trascendentales. La tropa que guarnecía la ciudad se ha retirado para unirse al ejército de Robles, i el comandante Merino Jarpa toma posesión de la plaza con cuarenta marine
ros; pero el rre,

regresa

coronel Soto, sabedor de lo que ocu con cuatrocientos hombres para re

cuperarla.
a

Se juzga inútil la resistencia i se da Jarpa la orden de reembarcarse; pero el valiente oficial comprende que el abandono de Iquique, después de la derrota de Huaraz, des
Merino

alentaría
la

a

los

mas

animosos i seria la ruina de la

revolución.
en

Organiza

la resistencia i
en

se

encierra No

aduana, que trasforma

fortaleza.

06

VICENTE GREZ

tiene
los

a sus

órdenes
en

mas

que cuarenta hombres i

distribuye

las azoteas ¡ balcones del edifi

cio, haciendo una trinchera de cada puerta. Cua tro oficiales, los tenientes Meliton Guajardo ¡ Jorje Pacheco, el aspirante Felipe de la Fuente i el guardia-marina Baldomero Pacheco, secundan
heroicamente el atrevido

propósito

de Merino

Jarpa.
A las seis de la mañana aparece por la calle Arturo Prat la tropa de Soto, e inmediatamente se inicia el combate, que dura hasta las cuatro de

primer momento, Soto toma que circundan la aduana, i un nutrido i constante fuego de fusilería llueve sobre el puñado de defensores de la ciudad.
posesión de las
casas

la tarde. Desde el

Cuando

en

la escuadra

se

tiene conocimiento ordena que el
con

de la situación de Merino

comandante Peiroa

Jarpa, se desembarque
en

cuarenta

franco-tiradores del Taltal

defensa de los
con
su a

sitiados. Esta tropa viene armada fusiles Beaumont, parte, i
su
con

viejos

mui

descompuestos en escasas municiones, i,
no

espíritu animoso,

mayor pesar de

puede

contestar

con

el nutrido
en su

brío Soto

fuego

que le hace la fuerza de

mar a la aduana. Muchos el camino i el mismo Peiroa es herido gravemente. Un segundo refuerzo compuesto de algunos

trayecto del

caen en

VIAJE

DE DESTIERRO

97

Chañaral, armados de Mannlicher, con municiones Winchester, llega también a la aduana, al mando del capitán Fritis i de los guardia-marinas Sánchez i Garreton, El combate se hace mas terrible i Soto, colé
rico por la resistencia, incendia las casas que cir cundan la aduana, a fin de hacer sucumbir por el

marineros i reclutas del

fuego

a

los sitiados. El

peligro

es

inminente;

las

llamas devoran las cornisas de madera del edi

ficio i el calor hace

imposible
casa

la defensa. Por

fortuna,

en

el techo de la
un

sitiados existe
ordena abrir

estanque

que ocupan ios de aguas saladas i se sobre el pantano

sus

válvulas. Los soldados, sin agua

para beber i sin

víveres, pelean

de la inundación i las llamas i el humo que les afixía.
En medio de esta situación

desesperada,

dos

hombres heroicos, los marineros Hidalgo i Var gas, se ofrecen para ir a pedir ausilíp a la escua dra. La
escribe

proposición
a

es

aceptada,

i Merino

Jarpa
es

Goñi

seguro si la
neros
mar

asegurándole que el resistencia se prolonga.
un

triunfo

Los mari

descienden

í alcanzan

por los balcones, se echan al bote fondeado a cuatrocientos

metros

de la

playa;

de remos, i
se

es

pero la embarcación carree necesario abandonarla. Todo esto

ejecuta en medio del vivo fuego que los solda dos de Soto les hacen desde tierra. Los marineVIAJE

7

58

VICENTE GREZ

una chalupa que ros siguen nadando hasta que al sale de la Isla, los recoje a su bordo i conduce

Blanco Encalada.

Goñi organiza inmediatamente una espedicíon i víve encargada de conducir agua, municiones
res a

los

defensores, la que desembarca por el

muelle de

pasajeros

en

medio de

un caen

vivísimo

fuego.
mente

Tres de los

espedicionarios
sobre

mortal-

heridos,
a su

entre ellos

el teniente Aravena,
sus

que anima
un a

jente i conduce
Un

hombros refuerzo

cajón

con

municiones.

segundo

las órdenes del teniente Salustio Valdes i del

guardia-marina Jorje Edwards, hace comprender
deseo de decide
a

al comandante Soto que no verá realizado vencer a los defensores de Iquique, i

su

se

aceptar el amnisticio que para salvar la

ciudad le propone el comandante de la Warspite. Este amnisticio, que debía convertirse pronto
en un

arreglode

paz, estuvo

a

punto de fracasar

por la impetuosidad del comandante Soto. Se discutían las bases de arreglo, ¡ de se

improviso

deja

oir

un

tiro de rifle: Soto
a

saca su

revólver i

amenazando

Merino

le hace traición. El

Jarpa, grita furioso que se jefe ingles se interpone entre

los dos adversarios i logra detener i calmar a Soto. Dos marineros apostados a las puertas del salón, al ver la actitud del coronel dictatorial, alcanzan a preparar sus Merino

fusiles;

pero

Jar-

VIAJE DE DESTIERRO

99

pa, desentendiéndose de

su

propio peligro,

les

detiene

tiempo. Al dia siguiente el comandante Soto pacta a bordo de la Warspite la rendición de su tropa
a

con

heroica i
a

todos los honores de la guerra. La actitud prudente de Merino Jarpa habia dado
uno

la revolución

de

sus

mayores triunfos:

la

posesión de Iquique, base del gobierno que debía organizar el ejército i fuente de sus recursos. Desde ese instante solo se pensó en limpiar la provincia de Tarapacá de todos los elementos
que obedecían a Balmaceda. Pronto se supo que los restos del ejército de Robles se habían unido

Gana, después prodijiosa por el desierto. El i.° de marzo, el ejército constitucional, a las órdenes de Canto, ocupó las alturas de Iquique con el doble objeto de ser apoyado por fuegos de la escuadra i de protejerse en la ciudad. For maba este ejército una agrupación estraña de
con

las divisiones de Arrate i de

de

una

marcha

hombres i de armamentos. Se veían

en sus

filas
eti

desde el levita de

paño fino de las visitas de

queta, hasta la blusa de tela burda de sacos; des
de el sombrero negro de pelo hasta el de paja, i desde la gorra blanca hasta el kepi tomado a los

soldados del dictador. No habia otra
mún

insignia

co

colorada que envolvía el braza drrecho de los oficiales i de los soldados, distinque la

franja

IOO

VICENTE GREZ

tivo usado por primera vez en la batalla de Dolo armonía con las tro res. El armamento estaba en
pas: fusiles
ton i

Comblain, Beaumont, Grass, Remingcon

Mannlicher

municiones de carabinas

Winchester, i así habia que vencer!
de El 3 de marzo, este famoso ejército compuesto unos 1,700 hombres, inició su movimiento de

marcha hacia el avanzadas

interior,

enemigas que

i el 5 se divisaron las dominaban una posición

formidable de la pampa. Robles tenia establecido su cuartel jeneral en la Estación Central, punto de reunión de las dos líneas férreas, la del norte que sigue hasta Pisagua ¡ la de Virjinia hacia el sur; pero, a la vista de nuestro ejército, aban donó estas posiciones magníficas para ir a tomar las de Pozo Almonte, destruyendo con dinamita la línea férrea a medida que se alejaba.

Durante
se

un

dia los soldados de la revolución
a

dedicaron esclusivamente
i al
a

rehacer la línea

destruida,

amanecer

del 7 los dos

encontraron

la vista.

Las

fuerzas

eran

ejércitos se equili

bradas en su número, pero mui diferentes en su organización i armamento. El choque fué terri ble i tan impetuoso de parte de los nuestros, que
los de Robles
no

lo resistieron: saltaron
su

de

sus

posiciones perdiendo

única retirada posible. La lucha continuó encarnizada i tan pujante que el ejército de Balmaceda fué materialmente arre-

VIAJE

DE

DESTIERRO

IOI

pulverizado. En pocas batallas se ha perdido tan completamente un ejército como en Pozo Almonte, pues no se retiraron 20 hombres organizados. Viejos militares, testigos i vencedores de muchas batallas, aseguran que jamas vieron pelear con mas empuje a nuestros soldados. Era una furia loca i ciega que todo lo arrastraba i que parecía perseguir, no solo la vic toria, sino el castigo de un gran crimen. Robles, Méndez i Ruminot, los tres primeros jefes del ejército balmacedista que operaba en Tarapacá, quedaron en el campo de batalla; Gana i Arrate huyeron sin detenerse hasta llegar al Perú. De los 3,000 hombres que por ambos bandos lucharon, cerca de la mitad quedaron muertos o heridos!

Hado,

deshecho i

"G^

XIX

Después
batallas i

de soñar toda la noche

con

fabulosas
en

vera

Balmaceda trasformado

jígante

que recorre a Chile en toda su estensíon, pasando de un solo tranco de una provincia a otra, con

grandes bigotes
una

retorcidos i blandiendo

en

el aire

descomunal

espada
El

que

a

nadie

ofende, des
un

pierto

al amanecer, dominado todavía por

suavísimo

letargo.

Coquimbo,

se

cimbra dulce

mente, lo que me hace suponer que estará fon deado en un mar tranquilo, pues solo entonces se

sosiega algún tanto especialmente para
Abro la

esta

inquieta

nave

construida

los de

mareos.

ventana
una

mi pequeño camarote, Í

contemplo

ciudad

construida,

como

Antofa-

VIAJE DE
en

DESTIERRO

1

03

gasta, Pisagua; mas pequeña que Antofagasta i poco menos im en la estraccíon de salitre; portante que Iquique ciudad de madera, improvisada i alegre.
una es

la falda de

montaña:

Un pasajero que dice amablemente:

me

vé asomado al
el

postigo

me

Fíjese

usted

ahí;

ese

es

barrio incen

diado.

Incendiado, cuándo?
En los recientes combates.

Recuerdo, entonces, que uno de los detalles mas curiosos de la campaña ha sido la toma i abandono de Pisagua verificados repetidas veces
en un

mismo dia.
un

Tomada Pisagua a viva fuerza por de valientes que comandaba Merino
vencedores fraternizaron i
se

puñado Jarpa, los

luego

con

los vencidos

desparramaron

por los

cerros

i por la ciudad

celebrando todos el triunfo de la revolución.
El capitán Espinosa, que mandaba las fuerzas balmacedístas, se aprovechó del desbande i de la

confianza de los vencedores, reunió a sus solda dos i atacó de improviso a los constitucionales,
que, dispersos i sorprendidos, no se daban cuenta de lo que ocurría i corrieron hacia la playa para embarcarse Pronto
en

los botes de la escuadra.

dad,

i la

quedó Espinosa en posesión de la ciu población, sorprendida al ver derrotados

104
a

VICENTE GREZ

los vencedores i vencedores

a

los vencidos, trató

de

averiguar

tan estraño suceso.

Espinosa esplicó

lo que habia ocurrido; entonces el pueblo, en me dio de la algazara i de la broma a que daba lugar tan cómica aventura, abrazaba a los soldados, feli

citándolos por tan oríjínal i divertida jornada. Los abrazaban i al mismo tiempo les quitaban i de esta manera fué desarmada la sus fusiles,

tropa del audaz Espinosa. Los constitucionales,
advertidos de lo que ocurría, volvieron a desem barcar, i Pisagua fué recuperada por las fuerzas de la escuadra, dándose a esta aventura el nom
bre de la batalla de los abrazos.
ser

Espinosa

iba

a

fusilado por traidor; pero Merino Jarpa se opuso a este sacrificio inútil, declarando que ese

oficial
ser

era

todo

un

valiente i que

su

vida debía

respetada.

Momentos después se anunció que una fuerte división balmacedista descendía de la montaña i que era necesario abandonar la plaza, pues no habia cómo defenderla í era inútil sacrificar la

ciudad,
Merino volvió

que

seria

incendiada
a

Jarpa

cedió

estas

completamente. justas exijencias i
.

a embarcarse con su tropa.. En el espa cio de veinte horas habíamos sido dos veces ven

cedores i dos

veces

vencidos. Así

es

toda la

cam

paña de

Tarapacá.

XX

es un pequeño i blanco nido, que el fa Morro defiende de toda sorpresa; sus alre dedores son arenosos i cubiertos de médanos,

Arica

moso

pero un poco mas distante se estíenden valles de verdura tropical. Posee una linda iglesia que ele

campanario, i una magnifica fierro, construida por Eiffel, el de la famosa torre. El Morro, visto desde el mar, no tiene ninguna majestad, i sorprende que ese pequeño promontorio pueda constituir defen
va

al cielo

su

calado
i

aduana de

piedra

sa

tan

formidable. El tricolor de Chile flameaba

en

la altura.

¡Qué de recuerdos,
trae
a

de hechos inmor
ese

tales i

tristes,

la memoria la vista de

promontorio! En su meseta i alrededores tuvo lugar el hecho mas sangriento de la guerra del

io5

VICENTE GREZ

Perú Pacífico, i fué aquí donde el
mas

perdió

a sus

Toda la esforzados ¡ valientes defensores.
esos

historia de

dias de

gloria

adversidad para
una

nuestros

vecinos,

para nosotros i de renace como de

i fosa ante esa bandera que flamea al viento costó izar sobre esa cumbre de que tantas vidas de valor i de muerte. arena. Es una pajina horrible de la batalla de Tacna, el jeneral Ba-

Después quedano exijió
era

la llave de la

la entrega de Arica, cuyo puerto posición militar que acababa de
con

conquistar, i envió de parlamentario fué con objeto al mayor Salvo. El jefe chileno ducido con los ojos vendados a la presencia del coronel Bolognesi, que le recibió con la mayor cortesía, ! después de oir su embajada, que era
motivada
por el deseo de evitar miento inútil de sangre, sin objeto
un

este

derrama de la

después

batalla de Tacna, que tenia deberes

Bolognesi contestó con calma sagrados que cumplir i estaba

dispuesto
Ante

a

tan

quemar el último cartucho. resuelta actitud el parlamentario chi-

leho dio por terminada su misión, e iba ya a re tirarse cuando el coronel Bolognesi le retuvo

diciendo que la respuesta que acababa de dar era su opinión personal, pero que creia necesario consultar
a

los

jefes

i que

a

las dos de la tarde

mandaría contestación definitiva.

El mayor Salvo estimó esta demora

como una

VIAJE DE DESTIERRO

107

táctica para ganar tiempo i no la aceptó, mani festando con su énfasis característico, que en la
situación
en

que

se

encontraban,
de la

una

hora

podría

decidir de la

suerte

plaza.

Bolognesi contestó que haría la consulta en el acto, ¡ en presencia del mismo jefe chileno, hizo
a su despacho a los oficiales de mas alta graduación. El primero en presentarse fué Moore, después Ugarte, Inclan, Arias, Zavala, Várela, Bustamante, el arjentino Saenz Peña, los Cornejos

llamar

-

i otros,

breve, pues apenas Bolognesi objeto de la reunión i la respues ta que habia dado, Moore se puso de pié i dijo tranquilamente: Esa es también mi opinión. Frase que fueron repitiendo uno a uno todos los oficiales peruanos por el orden de su gradua
dio
a conocer

La consulta fué el

ción.

Salvo

dijo

entonces que

su

misión estaba
a

con

cluida, saludó, dando la mano conocia, i agregó después: Hasta luego.

los oficiales que

Esta actitud de los
esos

momentos
a

dían

jefes peruanos revelaba en gran valor moral^ pues se deci luchar contra un enemigo victorioso i cuyo
un

empuje sus soldados no podían resistir. Bolognesi era un militar de verdadero mérito.

I08

VICENTE GREZ

deoríjen Nacido en el Perú, de una familia desde su juventud en la carre no habia militado estimaba por su de las armas. Castilla le ra
la toma de Arequipa, honradez i valor, i desde Aban a ser su favorito. en 1858, habia llegado su mas donado por Montero, con tropas bisoñas, defensa consistía en 250 poderoso elemento de el almirante le habia quintales de dinamita, que diciéndole que era necesario hacer vo

italia

entregado
lar

defensores ¡ asaltantes, a Arica con todos sus salvar al Perú, de un he pues se necesitaba, para sacudiera cho que, como el estertor de la agonía, profundamente el corazón de la patria. Después sin de esta solemne declaración, Montero se alejó la inmensa i terrible gloria querer participar de i sus tropas. que cedia a Bolognesi Desde ese momento Bolognesi se contrajo con Arica: para la defen gran actividad a fortificar a sa de la rada construyó baterías rasantes, a pesar es por este lado inespugnable, i su la

deque

plaza

punto débil

era por tierra, por encontrarse en una llanura abierta que se dilata hacia el norte, i es tar rodeada por el oriente de cerros arenosos que

van

a

terminar hacia el mar,
que
se

en

la

levantada

península

denomina el Morro. En este
sus

punto reconcentró Bolognesi todos

esfuerzos,

especialmente desde
cito chileno
se

que las operaciones del ejér dirijieron hacia Tacna. Trató de

VIAJE

DE DESTIERRO

109

formar

atrincherado; pero no tenia ele mentos, i se contrajo a completar las baterías abiertas dándoles forma de reductos, cubriendo su retaguardia con parapetos i agrupando ahí toda la artillería deque podia disponer: grandes caño
un

campo

Vavasseur i Parrots del calibre de 250, 100 Encargó también al ínjeníero Elmore que completara con la dinamita la defensa, distribu
nes

i 70.

yéndola
tenia

en

torpedos

i minas. La línea fortificada
mas

una

estension de

de tres kilómetros.

Víveres i municiones

poseía

suficientes para

un

largo asedio. Después de la batalla de Tacna, los vencedores se dirijieron hacia Arica. Se discutió si se esta blecería un sitio o se tomaría la plaza por un asalto, i se decidió lo último, mas conforme con
el temperamento de nuestras tropas. El coronel Lagos, que iba a ser el héroe principal de esta

hazaña,

sostuvo

dole audaz. El

el asalto, tan propio de su ín plan consistía en una sorpresa

ejecutada
yoneta
i

con

al amanecer, sin tirar un tiro, a la ba tropas escojidas. Para aumentar la

emulación de los soldados se rifaron los cuerpos que debían obtener la preferencia, i tocó al 3.0 el honor de
atacar

al fuerte

fuerte del Este, i al Buin la
serva.

Cindadela, al 4.0 el retaguardia i la re
se

Al

amanecer

del dia 7 los asaltantes

pusie-

rio

VICENTE GREZ

ron en

marcha,

i momentos

después

la artillería

peruana rompía sus fuegos. Entonces los ajiles soldados del 3.0 se lanzaron a toda carrera i en menos de

quince

minutos asaltaron los parapetos

del fuerte que se les habia designado í lo tomaron con sus cuatrocientos hombres, que depusieron las
armas,

Apenas los soldados chilenos habían tomado posesión del fuerte, una espantosa detonación
oscureció el cíelo i estremeció la tierra. Un cabo
de

artillería, llamado Alfredo Cárdenas, habia puesto fuego al polvorín i hecho saltar un cente

de soldados chilenos i peruanos. Enfurecidos esta traición, nuestros soldados se lanzaron sobre los rendidos i los esterminaron. El fuerte
nar con

quedó

convertido

en un

lago
este

de sangre cubierto

de cadáveres.

Cuando
los

se

izaba

en

fuerte la bandera de

vencedores, los soldados del 4.0 i del Buin se diríjieron al asalto del Morro, que defendía Moo
re.
nes

El Morro estaba silencioso.
peruanos corrían para
en

Algunos batallo refujiarse en su recin
por

to, i
tros

esta carrera

cayeron heridos

los

nues

algunos

de

sus

entonces sobre los cañones bandera de parlamen to; pero nuestros soldados, ciegos de cólera por las minas que reventaban a su paso.no respetaron esa insignia ni oyeron las órdenes de sus i

mejores jefes. Bolognesi

alzó

jefes,

VIAJE DE DESTIERRO

III

los cuatro valientes que ahí se agruparon, Bolog nesi, Moore, Ugarte i Blondet cayeron heridos de
muerte.

Solo el oficial

arjentino Roque

Saenz

Peña fué

perdonado

en

medio de esta matanza.

Antes de las ocho de la mañana, el teniente Casimiro Ibañez, del 4.0 de línea, bajaba del Morro la bandera peruana e izaba en su lugar una banderola de su cuerpo.
Mientras ocurría
en se

el Morro este drama

san

deslizaba silencioso por entre los matorrales de la llanura i envolvía los

griento,

el

Lautaro

Ayllon, que manda fuertes, hizo un aparato de resistencia al mismo tiempo que ordenaba reventar todos los valiosos cañones i prendía fuego a las mechas
ba
en esos

reductos. El mayor peruano

de los

polvorines, haciendo volar
sus

todos los fuertes
se

del norte, mientras En

soldados

rendían.
por Ve-

esos momentos

Baquedano, seguido

lasquez, penetraba en Arica, ¡ penetraba a tiem po para impedir que los del Lautaro sacrificaran a los peruanos en castigo a los torpedos i minas
que por todas

partes reventaban.

Los peruanos perdieron mas de mil hombres i los chilenos cerca de quinientos, entre ellos al
comandante San

Martin, del 4.0 de línea, que es Morro, vivando a Chile, al mismo tiempo que, un poco mas distante, espi

piró

triunfante sobre el

raba también

su

hijo.

112

VICENTE GREZ

Arica fué tomada

en

una

hora, mientras los

jefes

estranjcras fon apostaban que no seria toma da en menos de tres dias, i algunos sostenían que ni en quince. Sin embargo, la toma de esta plaza es una de las pocas acciones de esa época en que nuestros jefes desplegaron estratéjia, o por lo me nos, cierta maña para desorientar al enemigo,
i oficiales de las escuadras
en

deadas

la bahía

pues el aparato de ataque por el ejecutado dias antes, hizo dudar
sobre si la

a

lado del mar, los peruanos

plaza seria atacada por tierra. Varios de los cadáveres que quedaron en el fuerte del Morro fueron arrojados al mar por los vencedores, entre ellos el del valiente Alfonso Ugarte, que se habia educado en Chile. Este hecho ha dado lugar a una leyenda fantástica, que supone que Bologne.si, Moore i Ugarte, mon tados en sus caballos de batalla, se arrojaron al mar, desde lo alto del Morro, por no caer prisio
neros.
no es

El cuadro

es

grandioso i conmovedor, pero
todavía
en

exacto.

Esta
que
es

leyenda

se cree

halaga la vanidad i el orgullo nacional, i es una reproducción, mas hermosa to davía de la acción de Paníotowski, la esperanza de la Polonia, quien, derrotado en Leipzig prefi no .arrojarse con su caballo en las caudalosas
aguas del Elster antes que
caer

hermosa i

el Perú por

prisionero

VIAJE DE DESTIERRO

"3

Pero ya, en 1821, habia ocurrido en el Perú, poco antes que San Martín entrara a Lima, una
acción

parecida,

pero auténtica: el héroe

es

Printenia

gles,
de

i el narrador de ella Lucio Martínez.

En el combate de
un

Pescadores, Pringles

a su

lado el cerro, del otro una salida precisa i espalda el Pacífico. Repentinamente nume fuerza
contra

rosa
se

lanza

española le cierra el paso. Pringles los enemigos seguido de algunos

granaderos a caballo. Tres veces procura abrirse camino; pero sus cargas son rechazadas. Des unida su tropa, pelea cuerpo a cuerpo; pero allí nadie se rinde. El enemigo le empuja hacia el mar. No hai mas que rendirse o morir, e hizo lo último i se arrojó al océano, montado en su ca ballo de batalla. Afortunadamente se salvó, i los españoles, admiradores del valor, le concedieron
una

medalla que inmortalizara

su

hazaña.

^Wf*

XXI

bahía

A medio dia, i sin que el vapor penetrara en alguna, nos encontramos'anclados frente a
el
mas

\

Moliendo,

raro, el

mas

orijinal,
una

el

mas

escentrico de todos los

pueblos

marítimos. La

ciudad, construida
ce

en

la falda de

colina, pare

que

se

hubiera resbalado

Pquedado pendiente

sobre el mar, i el
¡:

viajero espera ver caer al agua alguna vieja casa, algún pedazo de barrio sostenido milagrosamente en el aire. Si la torre incli nada de Pisa es una maravilla, Moliendo colgan do sobre el mar es un prodijio. Verdad que nada perdería el arte con que Moliendo cayera al agua;
pero seria de lamentarlo por sus habitantes, que deben sentir por su pueblo un estraño el

afecto,

i

VIAJE

DE

DESTIERRO

"5

cariño

que nos cuesta un esfuerzo constante, por lo menos de equilibrio, En Moliendo no hai muelle; seria una cons
a

todo

aquello

trucción
un

inútil, pues lo que necesita la ciudad
Los
bien

es

ascensor.

manera en una

viajeros desembarcan de una orijinal: se introducen en un tonel,

pipa o en un canasto i, por medio de ca bles, son suspendidos hasta dejarlos en tierra firme. I para ejecutar esta operación, ¡qué de aventuras i peligros! A veces el aparato se cimbra mucho tiempo en el aire o desciende hasta el
agua en medio de las risas de los curiosos de tie rra i de los que presencian el espectáculo desde

la cubierta de las
car en

naves. Después de Antofagasta, parecía que nada

desembar
de
mas

in

teresante

eclipsa no pudiera crear
liendo del

hubiera sobre el mar; pero Moliendo solo a todo lo existente, sino a lo que la

imajinacion
en

mas

soñadora. Mo

es una

ocurrencia. Solo la fantasía oficial rica

Perú,

tan

absurdos, pudo fundar
un

una

ciudad
con

en

este sitio i darle vida

comunicándola
costoso

de los trenes que descien de lentamente la colina, i nos parece una burla

rril. Vemos

Arequipa por llegar
derroche de

medio de
uno

ferroca

este tan

dinero
no

en

una

construcción
otra cosa

inútil.
un

Moliendo

será

nunca

que

pueblo artificial,

levantado
en

en un

rincón
mar

inverosímil i grotesco,

el que hasta el

n6

VICENTE GREZ

las parece estrellarse entre
sorna.

rocas con

zumbante

En Moliendo

se

embarcan

a

bordo del

Coquim

bo

que vienen de Arequipa ¡ de otros departamentos i provincias interiores del Perú. Muchos de esos viajeros forman par
numerosos

pasajeros

te

de la

representación

nacional i

se

dírijen

a

Lima para asistir a las sesiones del Congreso que debe ser inaugurado el 28 de Julio, aniversario de la cativa i franca i
tamente de la
nos

independencia peruana. Es jente comuni algunos parecen descender direc
raza

india; guardan

con

los chile

cierta reserva; pero sin salir jamas de los límites de la cultura i de las buenas maneras. Se
un cura

embarca también
numeroso

equipaje

de

mujeres

boliviano que trae ¡ canastos; éste

sí que es pura raza cuica. Viste traje mitad sa cerdotal i mitad paisano. Una sotana muí usada i corta deja ver sus pantalones a cuadros amarillos i café, i sombrero de oculta su tonsura. Los
a

la discreta i

grandes paja de Guayaquil chilenos, acostumbrados elegante corrección de su clero,

sonríen maliciosamente

a la vista de ese estraño representante de un catolicismo pobre, primitivo ¡de una doctrina un tanto libre ¡ poco vijilada por los príncipes de la Iglesia. No pasa desa percibida para el cura la curiosidad de es

objeto,

i

que

sus

pequeños ojos negros brillan

con

VIAJE DE DESTIERRO

117

despecho;

pero afecta un aire indiferente, i des pués de instalar en todo un camarote a sus muje res, que probablemente son sus hermanas i sobri

nas, se pasea por la cubierta con el aire de un hombre resuelto i que no teme a las murmura

ciones. Talvez
mas

es un

defecto que lo corto de cuadros de sus pantalones.
En la

buen sacerdote que no tiene su sotana i los muchos

tarde,

hacia el norte de
oscura

el Coquimbo continúa su rumbo seguido por algunos lobos marinos i de
esa

piel

mirada tonta i sin

espre
en

sion que tienen las fieras del mar. En la noche tenemos gran concierto

el

comedor, organizado por la parte joven de la colonia peruana. El piano jíme destemplado bajo la presión constante de los alegres parlamenta rios. Se canta la Niña Pancha, la Gran Via i todo ese repertorio poco intelectual que las tandas han
puesto
en

boga.

Los cantantes

no

son

malos i

mejor que los actores del Politeania de Santiago i del Politeama de Lima; pero los temas escojidos no son propios de semejantes
aficionados. Como protesta silenciosa contra ese bullicioso i poco distinguido repertorio, ento
namos en voz

talvez lo hacen

muí

baja,

para

no

ser

oídos de

nadie, en compañía de B. P. B., que es todo un artista, i mientras nos paseamos por la cubierta
del vapor, la gran marcha

nupcial

de

Lohengrin

I i

8

VICENTE

GREZ

i el dúo entre Elza i
veces

su

seguidas
es

en

el

Municipal

esposo, que oímos seis de Santiago. La
está cubierto de
es

noche
de la
tos

serena, el cielo
corazón

trellas i nuestro

henchido de recuerdos
a

patria. ¿Volveremos

oír otra

vez

los

can

sublimes del gran maestro del porvenir? I la ¡dea de que en [estos momentos se desploma en
mudecer. Chile nuestra civilización ¡ cultura, nos hace en No brotan lágrimas de nuestros ojos,
.

.

pero sí del
samos,
es

corazón.

perder
en

a

la

"¡Que gran desgracia, pen patria!.. Pero la gran fé
nos

que tenemos
acto la

su

destino

devuelve
se

en

el

tranquilidad

i la calma. Las olas

ajitan

bulliciosas alrededor del vapor i la Gran Via resuena en el comedor en medio de las risas i de la charla alegre de los peruanos. La ¡dea de que nuestra patria pudiera ser vencida algún dia hiela la sangre en nuestras venas, i pensamos que si tal desgracia ocurriera nosotros no podríamos reir
amas.

v%w

XXII

Al Í

amanecer

entra el

Coquimbo

en

la anchurosa

alegre

bahía de

Pisco, rodeada de bajas coli
mar

nas

cubiertas de claro verdor. El
i azul
como

está

tran

quilo

el cielo. Una luz blanca i i esparce

luz de mañana de cierta

tibia, invierno, alumbra la bahía, las
en

montañas i la ciudad

el ánimo del

viajero
la

naturaleza

impresión de molicie. Parece que se despierta soñolienta, con su
nos

blanca bata de mañana, ¡
sueña.

mira amable i ri

i desparramada como viejas ciudades españolas del continen te, surje aquí i allá en blancos trozos que medio ocultan las arboledas. Algunos tonos de verdor

La

ciudad, pequeña

todas las

120

VICENTE GREZ

mas

oscuro,

olivos i de

plátanos,

formados de grupos de pinos, de matizan el verde claro del

paisaje.
Como mercial
en es en

la

dia de fiesta, no hai movimiento co bahía; los pocos buques fondeados

llegada del superficie para ir a ofrecer sus servicios a los viajeros. Ven dedores de dátiles i de paltas que llevan sus fru tas arregladas en largos canastos, asaltan también
ella yacen

silenciosos, i solo
botes
surcan

a

la

Coquimbo algunos

la clara

el vapor ofreciendo

sus

artículos por

precios
a

ex-

horbitantes, que después los reducen parte de su primera tentativa.

la tercera

Lo mejor que hai en Pisco es el elegante e in terminable muelle de fierro. Como la bahía tiene muí poco fondo, los afuera, ¡ el muelle,

buques
.

lanzan

sus

anclas mui
se

para^alcanzarlos,
.

ha ido

estendiendo, estendiendo.

siempre ha que dado corto. El Fisco peruano tiene aquí muelle de mas ¡ bien podría repartirlo entre todos los
pero
otros

puertos de la costa que dando siempre un buen trozo
reparto
se

no

lo poseen, que para Pisco. Si este
a

hiciera,

me

permitiría recomendar
muelle para

Moliendo; pero colocándole el en forma de piramidal escala.
Desembarcamos
i
en

arriba,

el gran muelle de Pisco
su

lo

recorremos

en en

toda
un

estension de seis
se

cuadras, sentados

carrito que

desliza

VIAJE

DE DESTIERRO

121

sobre los rieles, empujado por unos cuantos pisqueños. La escursion es divertida i agradable, pues vamos en buena i numerosa de esta manera un tanto triunfal,

compañía. Así, llegamos hasta

los umbrales de.la ciudad, que recorremos en diez minutos. ¡Qué feo i abandonado es el pueblo! No
hai veredas
en

las calles i las
un

casas son

todas vie

jas

balcón, el único que divi samos, hai un grupo de mujeres que nos miran con curiosidad i se permiten reirse de nosotros. Dos señoras caminan con cuidado por las despe
i
en

ruinas. En

dazadas veredas, tratando de

no

tropezar

en

los

guijarros.
en su

peruanas que vemos tierra i les miramos los píes. Son como los

Son las

primeras

de las chilenas.

Celebramos nuestra visita al
en

la

mejor

fonda

una

copa de

del Perú. Se sabe que aquí se delicioso de chirimoyas i de uvas, pero el que bebemos no tiene nada de notable.
El dueño de la fonda
apresuramos,
nos

pueblo bebiendo pisco a la salud fabrica un pisco

podemos

hacer

una

observa que, si nos visita a la ciu

Pisco, que dista del puerto como una mi comunica por medio de un ferrocarril de sangre. La estación de este ferrocarril dista solo una media cuadra de la fonda, i nos dirijimos a
dad de

lla i

se

ella. Un
nerse en

carro espera llenar sus asientos para po marcha. La comitiva, de la que formamos

Ai

122

VICENTE

GREZ

hermosas i parte, los ocupa todos, i las muías, dos bien cuidadas muías, parten a paso rápido. Este ferrocarril solo posee un carro que sale del puerto cuando
sa

sus

asientos están todos
a

cuando vuelve

llenarse. El mismo

ocupados i regre propietario empleados

de la línea cobra los
es

pasajes.
no se

La administración

de lo

mas

sencillo i

necesitan

para la contabilidad.

El trayecto que
calle. i

se recorre

gua ciudad de Pisco

es

para llegar a la anti mitad campo i mitad

Algunas pobres viviendas se alzan aisladas, largos tapiales desmoronados permiten divisar la campiña casi abandonada. La indolencia osten ta aquí su ropaje de miseria. I los campos parecen
ricos,
ancha
i la turbia agua fertilizante corre por una acequia al borde del camino, i el hombre

aquello con la boca abierta, cuando no plátanos o mascando dátiles. La" antigua Pisco no pasa de ser un viejo i em polvado caserío con cierto aire colonial. Parece una estensa plaza con un jardin seco i abando
está comiendo

mira todo

aquí se ve. En uno de mansión colonial, trasforposada, encima de cuya ancha puerta se ostenta un borrado blasón heráldico, sobre el que se ha posado un gallinazo con aire sarcástico i siniestro. En otro estremo de la plaza está la iglesia, con dos bajas torres mui separadas i una
sus

nado

como

todo lo que

frentes
en

se

alza

una

mada

VIAJE DE DESTIERRO

I

23
re

aplastada cúpula.

Penetramos

en

el

sagrado
sexo

cinto, que está casi lleno de fieles del
nino. Hai misa cantada Í el
como

feme

órgano cruje

lloroso

si

un

dolor

funcionar
¡

sus

agudo le viejos fuelles.
i

atormentara al hacer

Los sacerdotes visten

deslumbrantes casullas cubiertas de

galones

de

oro

lentejuelas plata. Muchas luces, muchas
no

flores marchitas i mucho incienso de mal olor.
Penetramos lentamente para ción
ni

llamar la aten

perturbar a las devotas; pero uno de nuestros amigos calza botines con crujideras que imitan a la perfección los jemidos del órgano, i

casi toda la concurrencia vuelve la cabeza para conocer al músico. Es un espectáculo bien estraño: cien
o

doscientos rostros femeninos de todas

edades i de todas las formas
ven a un

imajinables se vuel tiempo con sorpresa i alegría. Nos ocul tamos junto a una de las gruesas columnas de la Cuando la curiosidad de las mujeres arquería. se satisfizo, examinamos algunos de los altares. ¡Qué de maravillas se ven en esta iglesia! Nada mas estrafalario que los trajes de estos pobres
. .

santos. Llama sobre todo

nuestra
en

atención

una

Vírjen
i
una

con

abanico,

un

Cristo
no

santa, cuyo nombre

traje de gaucho pudimos averiguar,

rapé. Semejantes escentricidades pa rece que avivan la estinguida fé de estos creyen tes. Se quiere mas a estos santos caseros que
que sorbía

124

VICENTE GREZ

han

adoptado alejándose un
mundo de
sus sus

los

usos

i costumbres del

pueblo,

tanto

del cíelo, para vivir entre el devotos. Así, las personas encar

gadas

hasta los lavan

arreglos los mudan, los peinan i periódicamente, como si se trata ra de personajes vivos que no pudieran valerse por sí mismos a consecuencia de alguna parálisis desarrollada en todo su organismo; i mientras los
de sirven de esta manera, solicitan sus influencias celestiales en obsequio de alguna miseria huma
na; que todo
son es

recíproco

en

la vida i muí

raros

los favores que se hacen en este mundo con verdadero desinterés. Muchas otras curiosidades

descubriéramos

en

la

antigua iglesia

a no

oir los

silbidos del vapor que nos llama para emprender el viaje. Nos damos prisa; pero antes de salir del

templo dirijimos una última mirada a los altares i nos sorprende un nuevo hallazgo. Es una imájen estravagante, con moño orijinal que tiene la forma de esos peinados que se ven en las adornan el estcrior de las tazas figuras que de té, de los abanicos i quitasoles japoneses. Sus ojos entornados i melancólicos, su color amarillo como el de un yeso antiguo i sus labios muí en cendidos, completan la ilusión de encontrarnos
en

presencia de
chino
de
o

una

de las

mo

japones.
tipo
tan

¡májenes del catolicis La introducción en este
poco divino
se

templo

un

debe

se-

VIAJE DE DESTIERRO

125

guramente

a

la influencia de la

numerosa

pobla

ción asiática que existe en Pisco; insensiblemente la fisonomía popular se ha ido modificando i con ello el sentimiento i la
Recuerdo
en ese

espresion de la

belleza.

los

mas

instante que uno de los obstácu poderosos que ha tenido el catolicismo

para desarrollarse en el Japón i la China, ha sido el tipo de sus imájenes. Las razas amarillas del

Asia, de

una su

antigüedad antidiluviana
en

perdido
sa

savia

i que han las luchas i trasformaciones

de tantos

siglos,

conservan, sin
su

la tradición de
en

belleza,
¡
se

trasmitida de

embargo, podero jene-

a rendir home jeneracion, naje a divinidades que no tienen semejanza alguna con sus dioses. Si el catolicismo tuviera en su cielo imájenes parecidas a las de Buhda o Confucío, talvez habria hecho vacilar a nuestros creyentes chinos, causando en ellos impresión mas favorable que las mas evanjélicas i razona

racion

resisten

bles doctrinas.

Probablemente la

prende
cultores

ha sido
en

imájen que tanto me sor: trabajada por algún artista nipón
uno

residente
o

Pisco,

de

esos

inconscientes

es

pintores en laca que reproducen auto máticamente los tipos espirituales i líjerosde su raza; pero este asunto, un tanto psicolójico, lo
entrego al estudio de turistas
que
mas

penetrantes i

viajen

con

menos

prisa

que yo.

126

VICENTE GREZ

Vuelvo
a

a

la

plaza i,

dando

una

última mirada

Pisco,
su

en

pena las calles que desembocan centro i que son mas bien terrosos ca
veo con

llejones.
fachada ficio i

Hacia el oriente diviso otra
en

iglesia cuya

ruinas

dos torres
una

bajas

la que acabo de visitar: situadas en los estremosdel edi
es

igual

a

hundida

cúpula

de la que solóse
una cruz.

ve

la

parte superior coronada por
tesoros de este otro

¡Cuántos

vieja templo

i familiar

que

me es

orijinalidad encerrará imposible visitar!
diez actos.
una cor

Veo también la noche tina
un

un

teatro chino que anuncia para
en

espectáculo

La puerta de entrada está cubierta por

amarilla, adornada
se
rosa

con

entre los que

destacan

dibujos estravagantes algunas mariposas de
nos

color

i negro.

Tomamos con precipitación el tranvía que espera para llenar sus asientos, pues el vapor llama con sus agudos silbos.

nos

•^1^

XXIII

Cuando
un

llegamos al Coquimbo,

se

embarcaba

grupo de indios peruanos: tres mujeres i dos hombres. Tienen éstos un aire humilde í bonda

doso;
víva

pero las
sus

mujeres,

a

pesar de la dulce suavi

dad de
e

rostros, poseen una espresion mas intelijente. Llama la atención el traje

azul que usan tan semejante en su corte a la túnica de Jesús, lo que hace decir a uno de los viajeros que no seria estraño que los primitivos
peruanos descendieran de

analojía

ya la

se

ha discutido mucho i
una

los hebreos; que esta se basa en la

existencia de

misma lei

ejemplo,
espresa

posesión

de la
en

en

hebreo i

gramatical: así, por primera persona se quichua, añadiendo una

m

128

VICENTE GREZ

y al nombre de la

cosa

poseída.

El

judío

dice

adonay (mi señor)

i el peruano yaytay

(mi padre).

presbítero

A lo que observa mui oportunamente un señor que va en el vapor, que esta identidad
en casi todos los idiomas, puesto que antes de la confusión de Babel la humanidad

debe existir

hablaba una sola lengua, de la que sin duda que darían vocablos i reminiscencias en todas las demas.

Sin

embargo,

añade

uno

de los caballeros

peruanos que subieron al vapor en Moliendo, la teoría de que los hebreos pudieran haber poblado algunas rejiones de América, no es destituida dé

fundamento: siendo habitada la tierra de Canaan por hebreos i fenicios, estos últimos, que tanto

distinguieron por sus atrevidas empresas ma rítimas i por sus lejanas colonias, no pueden me nos de ser contados entre los projenitores de los
se

indios.
Muchos historiadores dan por seguro el descu brimiento de inscripciones fenicias en los reinos de Yucatán i del Brasil, en las que se declara la
venida de
cananeos a esas

rejiones. Otros

monu

ellos las célebres ruinas de Tiahuanuco, parecen corroborar ese testimonio. Pero los datos científicos que arrojan mas viva luz sobreestá interesante cuestión son los encon trados por el barón Oufroy de Faron ¡ completa dos recientemente por M. Ferard, que se remon-

mentos,

entre

áa*att.-»i

VIAJE tan
a

DE

DESTIERRO

I2g
en

los que se revela que estos famosos navegantes comerciaban con los pueblos de la América Meridional. Mr,

la

época

de los

fenicios i

Faillan
res

se

ha adherido

a

la

opinión

de los seño

Oufroy

i Fcrard i
a

de los fenicios

que las espediciones la América deben atribuirse no
cree

al conocimiento

jeográfico

que tenian de estas

rejiones,
cen en

sino

a

la influencia

la

navegación

poderosa que ejer las corrientes marinas del
una

Atlántico.
En Diciembre de 1731, vino de Canarias
se

barca

cargada

de

dio

a

la vela rumbo por
ruta

en uno
a

de los

puertos de estas islas

con

Palma de

Mallorca;
tuvo que

mas,

sorprendida
su

una

tempestad,
en

desviarse de

i entrando

la

Gulf Stream, atravesó el Atlán tico con pasmosa rapidez. El asombro de estos marinos eme debiendo dirijirse a las Baleares, fueron a parar a la isla de la Trinidad, impulsa dos por las corrientes oceánicas, confirma la opi nión de Oufroy i Ferard. Un hecho análogo ocurrió al navegante Arixmarsson, quien nave gando hacia el sur por el año 982, fué arrastrado
a

gran corriente del

bres blancos n,

la parte de la América llamada de los "hom en donde recibió el bautismo i no

habiendo obtenido

pais

permiso para regresar a su fué reconocido por los isleños de Olhvey i
VIAJP

por otros irlandeses.
9

-

"■

-"■

"

™:-'

j-,0

VICENTE GREZ

tenian conoci Por lo demás, si los fenicios lo tuvieron los miento de la América, también i sabidas normandos de las costas setentrionales, dieron a conocer las re son las espedicíones que del continente. Mas inciertas

jiones tropicales
son

las huellas que
un

algunos

creen

haber

encon

trado de

descubrimiento de América hecho

en 980; pero lo que constituye por los irlandeses hoi una verdad histórica indiscutible es el descu

brimiento del Nuevo Mundo hecho por Leif en el año IOOO, desde la estremídad norte hasta
los
1 Io

de latitud

setentrional,
una manera

a

contribuyeron, de
noruegos. Mientras así
se

casual,

cuya empresa los marinos

charla

en

la cubierta del Co

quimbo,
a

las señoras, dando ya por resuelta esta ardua cuestión a favor de los hebreos, examinan los indios
con

interés creciente i descubren
en

en

sus

facciones rastros bíblicos i

sus

vestidos el

mismo corte, amplio i del Salvador.

suelto,
nos

de la túnica clásica

Compasión i jóvenes indios

cariño

inspiran

ese

grupo de

por cuyas venas corre la sangre misteriosa de los primeros desconocidos

pobla

dores del continente i que aun resisten i luchan después de tantos siglos de infame

Los

conquistadores españoles,
razas

crueles i

esplotacion. ávidos,
a

declaraban que estas

eran

inferiores

los

VIAJE DE DESTIERRO

131
no

animales; pero semejante
de
ser

afirmación

pasaba

tratan de

la eterna calumnia de los opresores que disculpar su tiranía. Los grandes i cu
aun

riosos monumentos que
en

viven

desparramados

ruina

Perú,

los campos i ciudades del interior del atestiguan la antigua cultura de esta raza,
en
se

cuyos descendientes

han
en

señanza, en la tribuna i de virtud.

actos de

distinguido en la en abnegación i

■e&ga■

XXIV

La historia del

Perú

se

pierde

en

los

fabulosos,

tiempos

podido resol ver de una manera clara el problema del oríjen de su raza, ni aun aplicando a la comparación de los cráneos i de los descubrimientos jeolójicos
mas prestijiosas i modernas No sé si para resolver este misterio se haya aphcado también la famosa teoría de Darwin sobre la formación de las especies por via de seecc,„n ,,la„o menos célebre de lo s que admíten muchos centros de creación i, por consiguien-

e

investigador alguno

ha

las doctrinas

P-ndeljénesmacCioX^iZ

VIAJE DE DESTIERRO

133

i de la gar
en

Eva peruana debió de tener lu el valle del Jauja, que de muí antiguo es

primera

considerado por estas

razas se

como

el verdadero

paraíso terrenal... También

bar que la raza peruana es tierra por los restos humanos encontrados

ha tratado de pro la mas antigua de la

bajo

las capas de caliche del territorio de Tarapacá, i cuya formación habria exijido millares de siglos. Se sabe que los sabios, cuando miran el pasado, acumulan los siglos con la misma facilidad i cer
teza de

quien,
sus

mirando al estrellas
es

número de
de
mas

de

cielo, declara que el 80.732,511, ni una

ni de menos.

Esta babilonia de ideas que comprende los oríjenes de la humanidad, ha puesto mas de relieve

especiei

las teorías de los que sostienen la unidad de la la asombrosa analojía que ofrecen las tras-

formaciones que, tanto en ella como en las ideas i sentimientos de la humanidad, se han operado.

Aceptada

la tradición

de

un

oríjen

común,

falta saber si vinieron de la China, de la India, del Japón o del Ejipto los primeros pobladores
del

imperio caucásico.

Es

mente no

vinieron de la

el historiador

arjentino

pero segura lo asegura doctor Vicente Fidel Ló

posible;

Grecia,

como

pez, que ha declarado

primos de los
de

a los primitivos peruanos griegos. Manco Capac, descendiente Pericles, i Mama Oello, de Aspasia!

t34

VICENTE GREZ
a los antiguos pe del Asia setentrio-

Mas natural seria declarar
ruanos

oriundos de las

razas

nal, pues

quipus,

la escritura usual de los Incas eran los los mongoles, recibieron que, heredados de en el Perú las mas estensas i maravillosas aplica ciones, como lo manifiesta Lorente en sus intere
santes estudios sobre la

civilización inca.

un oríjen propio antiguos que las razas de que indudablemente descienden, se ha alegado lo difícil de las comunicaciones entre el Viejo i Nuevo Mundos; pero en nuestros dias se ha ma nifestado hasta la evidencia que siempre fué espedita la comunicación de América con el Asia por el Estrecho de Behring, que los hielos trasforman en istmo, i por otras vías terrestres o ma

Para hacer

a

los peruanos de
mas

o, por lo

menos,

rítimas: habia facilidad de comunicaciones por tierras que después se han sepultado en el océanoi
de lo que

tían

aun restan inequívocos indicios; i exis comunicaciones marítimas realizadas por largas navegaciones, facilitadas por vientos i co rrientes del mar i la audacia de los na

pueblos

vegantes. Se ha sostenido, los peruanos tienen
su

igualmente, la teoría de que un oríjen distinto a los des cendientes de Adán, por el carácter de
antigua
cas; pero
no es exacto

cultura i la falta de tradiciones bíbli que la cultura de los Incas

singular

VIAJE

DE

DESTIERRO

J35

difiriera completamente de las de otras naciones i que olvidaran las tradiciones relijiosas. Si bien
es

cierto que adoraba

se

rendia al Sol los
culta de las

homenajes
mas

de

una
ses mo

divinidad, la jente
a un

altas cla mis

Dios único i creador del
mas

Sol. Existia entre ellos
no

de

un

Sócrates

que
con

hacia misterio de

sus

dudas i

predicaba
un

valentía la doctrina de la existencia de

Supremo creador de todo el universo. Según Garcüaso, el templo de Pachacamac estaba dedi
Ser
cado
a

esta

divinidad;
a

las estatuas del Sol

i

del Trueno le hacian reverencias i acatamientos. Se atribuía también
este

dios misterioso las

grandes
Incas,

victorias

ganadas

por los

ejércitos

de los

Cuando

se

estrenó el gran
que
una

templo
asamblea

de Caví-

cancha,

i

después

relijiosa

decidió que el Sol era el mas poderoso de los seres, Inca Yupanqui se puso de pié i acusó de
cad

ignorantes a los sacerdotes diciéndoles: "Bus a aquel que manda al Sol, ordenándole re
su
carrera

correr

i miradle

como

el

Creador i

Omnipotente. Si alguno de vosotros puede res ponder a mi razonamiento, que lo haga, pues niego su omnipotencia sobre los negocios del
mundo.it I

todos,

según

Balboa, convinieron

en

la existencia de
ron

una

el nombre de

primera causa, a la que die Pachacamac, que significa Crea-

,,6

VICENTE GREZ

dor

del mundo.

En otra

Huaina

Capac dijo al
otro
nunca

gran fiesta relijiosa, Sumo Sacerdote que el Sol
mas

debia tener

Señor

grande i poderoso que
en su

él, porque

descansaba
su

camino, i el Su
cosas con mas
no

de premo Señor habia

ejecutar

las

sosiego

i detenerse por

gusto, aunque

tu

viera necesidad de reposo. El mismo

Atahualpa,

contestando
es

a

Valverde, esclamó: "Pachacamac,

el que ha creado todo lo que existe!.. Pero nada mas decidor que las oraciones que dirijian al mis

terioso Ser: "Oh
mientos i

Hacedor, que estás desde

los ci

principios del mundo hasta los fines de él, poderoso, rico, misericordioso, que distes ser i valor a los hombres, guárdalos salvos i sanos, sin peligro i en paz! ¿A dónde estás? ¿Por ven
tura en

el alto del cielo?

Óyeme

i concédeme lo

que
esta

te

pido.

Danos

perpetua

vida para

siempre,

i

ofrenda recíbela, donde quiera que estuvie ses, ¡oh Hacedor!,. Es casi una oración cristiana. Pero mientras en las clases intelectuales del

imperio se desarrollaba un culto mas elevado i razonable, en el pueblo se perpetuaba el politeís
mo, i cada

pasión,

cada interés
en

o

sentimiento te el cielo. El

nia

una

divinidad

la tierra

o en

Olimpo
go,
se

peruano, si no tan brillante como el grie estendia a toda la no eran dioses

creación;

mundanos i

elegantes

como

Venus, Apolo

i Afro-

VIAJE DE DESTIERRO

137

dita; pero eran también los seres superiores que dispensaban los favores de la riqueza, del amor, de la sabiduría i de la gloria.
La versión
los
mas

autorizada sobre la filiación de
es

primitivos

habitantes del Perú

la de que

India, de la China i de la Oceanía. Las largas navegaciones que antes se te nian por un obstáculo insuperable, han dejado de mirarse como una dificultad seria, desde que se sabe que los isleños del mar del sur han dispuesto de buques aptos para sus travesías, que desde la isla Haití navegaban hasta la Nueva Zelanda, i
que
sus se emprendían guerras marítimas de archi piélagos contra archipiélagos, trasportándose en

éstos descienden de la

flotas tribus enteras,
sea

sea

migos superiores,
nes.

por

conquistar

por escapar de ene otras nacio

Lorente,
servan

De que tuvieron relaciones con el Perú, dice son claras pruebas la memoria que con los habitantes de

costeños, de largos viajes
la

Arica, Acari, lea i otros a las islas del Pacífico,

analojía
la

de la isla de

de los monumentos peruanos con los Pascua, afinidades manifiestas en los

idiomas,

semejanza

de

tipos

i la Comunidad de

algunos

usos. son

Estas observaciones zonables: el

sin duda las
en

mas ra

viajero

que penetra

el Perú siente

que

se

encuentra en una

nación

mas

asiática que

:m
138
VICENTE GREZ

americana, i que los hijos del Sol tienen afinidades poderosas con los del celeste imperio. La corriente
de

inmigración

asiática i las relaciones comercia

les, que de muí antiguo el Perú ha cultivado con la China, contribuyen a hacer mas viva esta im presión.

mms&rnm

XXV

El

Coquimbo

marcha

rápidamente

en

dirección

al Callao, i por primera vez el mar, riente i pere zoso, forma una azulada i tranquila superficie.
Los viajeros gozan de ese dulce bienestar que munica al ánimo la quietud de la naturaleza.
co

A medio dia
oscuras

se

divisa i los

en

la costa

un

arboledas,

pasajeros

que

van

grupo de en el

puente csclaman:

¡Tambo

de Mora!

Momentos
memente

después

estramos en

una

bahía

enor

abierta hacia el sur, i cuya costa norte avanza en línea recta hacia el este, de manera que el continente parece torcer en dirección a la

Oceanía. No

se ve

una

nave

en

este

mar

i solo

I40
se

VICENTE

GREZ

divisan cuatro

o

la

playa.

El

Coquimbo
llegada
se

cinco botes abandonados en fondea i ninguna embar
con

cación

se acerca a sus su

anuncia
buscan

costados; repetidas veces agudos silbidos, pero

nada! Al fin
a

los marinos embarcan

embarcaciones. humor
unos se

en tierra cierta ajitacion: tripulantes de las pequeñas Aparecen algunos i como de mal

nota

en sus

botes conduciendo

a

cuantos

pasajeros.

claustro
de

Tambo de Mora tiene el aspecto de un gran o de un vasto i sombrío huerto plantado
oscuros

olivos. No existe
¡ solo
se ven

aquí pueblo ramaje.

ni

case

río

alguno

las blancas murallas de

una casa

oculta casi entre el
se

En el fondo

del valle

divisan

cultivos i frondosas arbole
un

das que trepan las montañas. Es de sombra que tiene no sé qué de
en

sitio lleno

el que la vida parece deslizarse las

i triste, i tranquila, sin
raro

preocupaciones ni luchas. Al dia siguiente, i cuando
penetran
a

primeras

luces

través de los cristales de mi

despierto
visto de vapor
mosa
se

prisa,

gozoso a las voces de ¡el i cuando salgo a la cubierta ya el desliza majestuoso en medio de la her
a ver
en

camarote, Callao! Me

bahía. Vuelvo
amanecer
una

el

tador del
centro

el

mar

de

espectáculo encan tranquilo, en el
en una

gran rada animada por las embar-

caaones. El

aspecto que ofrece el Callao

VIAJE DE DESTIERRO

141

invierno, alumbrada por uno interesante i engaña i que otro rayo de sol, es sorprende al viajero: el Callao aparece como una
mañana nebulosa de

gran ciudad que se estiende desde las riberas del Pacífico hasta el fondo del valle que cierran las
montañas.

Grandes monumentos, elevadas

casas

de azotea, torres í cúpulas se destacan de entre la tenue i rosada neblina, haciendo la ilusión de
una
no es con

gran ciudad antigua i opulenta. Pero todo eso el Callao: es Lima que se alza a sus espaldas las
numerosas

las, semejando
Deseosos de

el telón de fondo de

primer tren de los pasajeros ocupan los botes que se les ofrecen i que poco después se deslizan por los canales tranquilos de la dársena. Nótase en la bahía ese agradable movimiento de la vida en el mar por
la mañana: embarcaciones
i de

iglesias españo un proscenio. bajar a tierra i de aprovechar el la mañana, que se dirije a Lima,
sus

torres de

repletas de comestibles

verdura, semejando pequeños mercados flo tantes, se dirijen a las naves llevando a su bordo la mesa del dia; pasajeros que van a tierra como
nosotros
o

regresan de alia
sus

estienden

velas para

vapores que lanzan al aire el humo de sus chime neas; gritos de alegría i de trabajo i martillos,

soñolientos; naves que alejarse a otros mundos;

cuyos

golpes

resuenan

en

el

la labor comenzada.

espacio anunciando

i**£&.:iyÁ^,

j.2

VICENTE GREZ

Pero

una vez

en

tierra, el Callao

se

presenta
a na

bajo

una

faz bien distinta: sin

pedir

datos

so i die sobre el estado de su comercio riqueza, es bre su presente i su pasado, se comprende que ciudad en decadencia. Barrios comerciales

una

sin movimiento, almacenes vacíos i tiendas mercaderías ¡ sin público. No se ve en sus calles

sin

mal

pavimentadas
de
un

un

solo edificio

en

construc

ción, ningún trabajo que demuestre la vida i

riqueza
Callao

pueblo

que

se

ajíta
solo

i marcha. El

es en

estos momentos

una

factoría de

los vapores de la Compañía Inglesa del Pacífico. Su decadencia entristece el alma i hace pensar hasta dónde
i sin
zas

influyen

los

juicio

en

la ruina de

gobiernos sin moralidad un país lleno de rique
o

naturales,

pero que nadie

mui pocos

es-

plotan.
La abundancia de riquezas fáciles ha sido para el Perú la mayor de sus desgracias. Muchos años vivió casi esclusivamente del huano que, como un inmenso
e inagotable tesoro, alimentaba todas las ambiciones i todas las perezas de su raza ingober nable e inquieta. Cuando el huano principió a

disminuir, apareció el salitre alentando los derro
ches i el

desgobierno. Durante un tercio de siglo el Perú ha vivido de estas dos solas riquezas que
lo acostumbraron
sin a una existencia sin trabajo i lucha. Hoi, cuando todo eso ha desaparecido,

VIAJE DE DESTIERRO
e

I43

pueblo, abatido por los contrastes, carece de la cnerjía necesaria para sobreponerse a sus desgracias i buscar en el trabajo su rejeneracion i engrandecimiento. Un clima tibio i ener vante contribuye también a mantenerle en una espíritu
su

1

de

especie de soñolienta indiferencia por su suerte, Sin embargo, la prueba por que atraviesa el Perú le sirvirá de enseñanza i su carácter se retemplará
en

esta gran adversidad: volverá a ser un día arbitro de su destino i una raza mas pujante esplotará sus riquezas, convirtiendo estos sitios, hoi

en

decadencia,

en

emporio

de civilización i de

bienestar. El ferrocarril de la

Oroya

desciende

ya las faldas orientales de los Andes i penetrará bien pronto en las rejiiones misteriosas que son
su porvenir. Esto será el principio de su reden ción, i bien lo comprende así el Perú cuando, a pesar de su pobreza, no ha interrumpido las tareas

de tan magna empresa.

®f"-ti£h(i

XXVI

Llegamos

a

una

estación muí

insignificante,

encerrada ¡ oscura, i en compañía de casi todos los pasajeros que conducía el Coquimbo tomamos
el tren que sale para Lima. La mayor parte de los viajeros van a la capital por pocas horas,
otros

el

regresarán al vapor al dia siguiente, pues objeto de casi todos es solo dar un vistazo a la ciudad de los Reyes. El equipo de los dos ferrocarriles que comuni can al Callao i Lima es americano, mui semejan
te

al de nuestras líneas del

sur.

Los

carros

están

bien tenidos i el

personal de empleados es atento, viste con limpieza i casi con elegancia. Con motivo délos grandes descubrimientos de

VIAJE

DE

DESTIERRO

«45

petróleo realizados hace poco en el norte del Perú, los ferrocarriles de esta nación han reem plazado el carbón de piedra por esta sustancia.
Un olor

insoportable

ventanas del wagón

beza para mirar la pestilente le azota

respira. Si se abren las viajero asoma la ca campiña, una nube de humo el rostro i casi le ahoga. No
se o

si el

hai medio de librarse de tan molesto adversario
i durante la media hora del

llevara

en

viaje parece que uno la nariz elhediondo candil de una lám

para de parafina. Pero con este nuevo procedi miento las empresas realizan economías conside
consume los productos de su importa que hasta la ropa del viajero se impregne de tan nauseabunda esencia. El petróleo en estas condiciones no podrá ser em pleado con ventaja, por la economía de su pre

rables i el Perú

suelo,

no

cio,

sino

en

los trenes de carga que

no

conducen

pasajeros.
A pesar del
en

este

piales

invierno, los campos están verdes suelo húmedo i caliente a la vez, i los ta de adobones, destruidos en su mayor parte,
una

les dan

semejanza simpática

con ven

los de las
pocos ár

provincias

centrales de Chile. Se

boles i el cultivo parece atrasado i casi

El tren se desliza rápido frente a privado que tiene sobre su entrada
VIAJE

un

primitivo gran jardín
mi

este letrero

litar: Tiro al blanco. Pasamos frente

a un cemen10

146

VICENTE GREZ

teriomui bien cuidado, i momentos después divi samos otro mas reducido. El Rimac, todavía con

menos caudal que el Mapocho, se presenta a mi vista deslizándose entre un cauce mas pequeño i
menos

improviso en bajos edificios, una ca lle del barrio sur de Santiago, empedrada con los mismos guijarros del rio. Las mujeres que salen de las iglesias con sus trajes de dia de trabajo, pedregoso.
en una

El tren penetra de

calle estrecha ¡ de

los vendedores ambulantes que pregonan sus ar tículos en alta voz i los niños que juegan en la calle
con

peligro
me

de

ser

despedazados

revelan la presencia de sud-americana,la presencia de Lima. El tren se detiene en una estación
que pasa,

una

por el tren ciudad

parecida

a

la del Callao por su estrechez i falta de luz. No hai a la puerta mas de tres o cuatro carruajes, ¡ los viajeros, llevando sus di-

rijen

a

los hoteles
no

o

a

consigo equipajes.se cualquier parte, pues

e/i

Lima

hai distancias.

-e^g.

XXVII
Lima
es

ciudad de muchas

fondas,

de muchos

restaurants í de pocos

El primero elegante, el segundo el mas caro i el tercero se distingue por su bien servida mesa. Sin ser gastrónomo, preferí este último por su
es

los que merecen Francia e Inglaterra i el Americano. el
mas

hoteles. No pasan de tres este nombre: el Maury, el de

vasto i

situación la

en

la

parte
esta
un

mas

central i animada de

ciudad,

en

la calle de

té bien

pronto de
en

Espaderos. Me preferencia, pues no

felici
es

po
en

sible encontrar
i
ese

hotel mayores

atenciones,
en

trato discreto i cortes que parece sincero

cariño i que el viajero agradece porque le recuerda a la familia.
su

el alma

En el hotel

Maury

se

encuentran

hospedados

I

48

VICENTE GREZ

los constitucionales desterrados por Balmaceda: Los señores José Besa i familia, Zorobabel Ro Adrián Gandarillas, Javier Vial e

dríguez

hijo,

Solar, Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Iquique i sus secretarios los señores Lorenzo Montt i Martin Saldías; en el hotel de Francia e

Inglaterra
don

está el Ministro de Balmaceda señor

Ánjel

C. Vicuña

con

toda

su numerosa

corte

de secretarios, atachées, agregados militares i je fes del ejército que se desvaneció en Tarapacá i tomó la fuga antes i después de Pozo Almonte.
La oficialidad del

ejército
en

de Arrate i de Gana

está

desparramada

toda la estension de Lima

i habita mansiones menos costosas.

Aquellos mi litares que años antes entraran victoriosos a esta misma ciudad, visten ahora de paisanos, pasean por las calles comerciales mirando las vidrieras
de las tiendas
o

formando corrillos
en

en

los

mientras
a

portales,

Chile la gran picardía la que prestaron el apoyo poco eficaz de sus es
se

soluciona

padas.

éxito, pero no les desagrada de la ruda contienda. Ellos, por causas especiales i no por falta de valor, han tenido que volver la espalda a los soldados del norte i a los futres de Santiago, i por mas cariño que ten gan por la causa del Dictador, debe molestarles la ■dea de morder el polvo del combate por la bala de
encontrarse

Viven seguros del

lejos

VIAJE DE DESTIERRO
un

149

golpe de espada de un imberbe dandy. Charlan alegremente, beben champaña i
recluta
o

al

creen como sas con

misterios de fé todas las noticias fal

que Balmaceda entretiene al mundo. Conversando con uno de esos viejos vencedo de otras guerras,
me

res

manifestó que él creia

ejército de Chile pudie ra ser desorganizadas milicias sin disciplina i sin espíritu militar. Pero esas desorganizadas milicias han arro jado de Tarapacá, de Antofagasta i de Atacama al viejo ejército de Balmaceda; de otra manera no se espUcaria la presencia de ustedes en Lima. imposible
— —

que el antiguo vencido por esas

Pero

no

irán

mas

allá... i los últimos des

graciados sucesos han sido motivados por causas estrordinarias.ajenas a toda previsión militar. Desengáñese, coronel: el viejo ejército de Chile no existe; cuando en 1879 emprendimos la campaña contra el Perú i Bolivia, nuestro ejército no llegaba a cuatro mil hombres, i en pocos me ses pasó de cuarenta mil. ¿Qué era tan pequeña fuerza en medio de esa gran masa improvisada? El verdadero soldado de Chile es el patriota, es el ciudadano, i esto es lo que constituye nuestro orgullo ¡ nuestra fuerza. Hoi se repite el mismo glorioso ejemplo: es el pueblo, es la juventud la

que se levanta para defender las instituciones, i ustedes no podrán resistir su empuje.

,eo

VICENTE GREZ

Pero el coronel

repitió impasible:
bravos

de Chile —Oh, nó, jamas; el antiguo ejército
no

podrá

ser

vencido!

Balmaceda ha

hipnotizado

a

nuestros

militares, i
de

espíritu de orgullo, de disciplina o vanidad les impide ver claro. Las mas senci
su

llas nociones de justicia i de deber están malea das por el engaño o el interés que aquel gran co rruptor ha sabido despertar en sus sostenedores. las calles de Lima Mientras los oficiales balmacedistas pasean por esperando la hora de regresar
a

triunfantes

Chile, la diplomacia del Dictador

reclama del Gobierno peruano la entrega del va por Mapocho, de la flota sud-amcricana del Pací que a solicitud del Gobierno de Iquique se tiene detenido en uno de los diques del Callao.

fico,

Balmaceda da una importancia capital a la adquisición de este magnífico trasporte, que unido al Imperial i a las torpederas constituiría una escuadrilla respetable, compuesta de buques rápi dos, a los que no podrían dar caza las pesadas naves de la escuadra del Congreso. El arribo mas o menos próximo de los cruceros Errázuriz i Pinto hace mas indispensable la adquisición del Mapocho, a fin de poder realizar el atrevido plan de
una nueva espedicion destinada a invadir la provincia de Tarapacá, cuyas rentas salitreras desvelan al Dictador.

VIAJE

DE

DESTIERRO

15]
va

Los rias del

ajentes

balmacedistas han intentado

posesión del Mapocho i Callao; pero la vijilancia que ejerce
veces

tomar

sacarlo
el Go

bierno peruano i la no menos activa de Vial So lar, han frustrado todas las tentativas e impedido
la

ejecución
El

de este

plan perseguido

con tena

cidad,

gobierno
su

peruano, sin escuadra para hacer
se

respetar

determinación,

encuentra

en una

desagradable: de un lado las exijencias i amenazas de Balmaceda, i del otro las justas reclamaciones del gobierno de Iquique. Ha sabido, sin embargo, proceder con prudencia i enerjía, haciendo respetar los acuerdos que ha estimado justos para los reclamantes i decorosos para él; su conducta es de estricta neutralidad, i, por lo tanto, nos favorece. Nuestra diplomacia no
situación bien

solicita otra

cosa.

^Jga-

XXVI 1 1

Lima
una

es

la

fisonomía
sus

mas

parte de
nia .

capital sud-americana orijinal, como que

edificios
esa

que tiene la mayor

ofrecen

árabe i española que dominaba en algunas ciudades de la Península. Las ventanas de ce losías, los balcones volados que estrechan

tura

son de la época de la colo mezcla interesante de arquitec

cubLta

ca,

i ae

tal manera se

v ve

en

..tío

i

.

VIAJE DE DESTIERRO

153

Seria sensible que Lima se trasformara en ciu dad moderna, que desaparecieran sus plazuelas i
rincones
zar

misteriosos,
de
su

de donde

uno cree ver avan

la

figura

algún hidalgo
capa; que

cuya
.se

espada

asoma

bajo

el ruedo de

demolieran las

sus templos cubiertas de chu rriguerescos adornos, de nichos que contienen fi guras de obispos cuyas mitras los temblores de tie rra han inclinado a la derecha o a la izquierda; de arcánjeles que el tiempo ha dejado sin alas i de vírjenes que estrechan en sus brazos infantes desca bezados. Todo esto es orijinal i divertido; ya no se ve en el mundo i no va quedando sino en Lima. La jente que puebla esta, ciudad guarda tam bién cierta armonía con la arquitectura de sus viejos monumentos: hai una mezcla de razas an tiguas que uno ve desfilar con alegría. Indios que visten todavía el traje de los subditos del imperio inca; negros que ríen mostrando sus blan cos dientes; japoneses i chinos que ocultan sus trenzas bajo el sombrero o dentro de su gabán azul; cholos vestidos a la europea, etc., etc.; i en medio de tan abigarrada multitud, los europeos

altas fachadas de

pequeño número i la clase aristocrática ele gante i fina.
en

Estamos

en

los últimos dias del

mes

de

Julio,

i Lima ofrece la animación que trae consigo el aniversario de la independencia: todas las casas

154 ostentan
una

VICENTE

GREZ

del celeste

imperio,

amarillo,
i
en

es

bandera que flamea al viento. La el dragón negro en campo casi tan numerosa como la peruana,

barrios, como el del Mercado, supera pabellón nacional. Es curioso el efecto que producen estos estandartes de tan lejanos paises, i por un instante el viajero se imajina encontrar
al
se cu una

ciertos

ciudad asiática.
me

Por la noche

dirijo

a

la

plaza

de

Armas,

que está profusamente iluminada, i algo oríjinal aturde mis oídos: es un concierto de silbos que salen de todo el ámbito del paseo. Todos los

niños de la
sonar

sin

ciudad, provistos de pitos, los hacen descanso, produciendo este bullicio esla

traflo, ensordecedor i

esplícarme
momento

mortificante. No puedo

causa

de tan ruidosa

fiesta,

i por

un

creo sea

aquello

una

manifestación de

desagrado,
a

obsequia una fruta dulce, comprendo que se trata de una eostumbre popular, de una manía bien estravagante que pocas orejas humanas serian capaces de so Portar. ¡Estraña soberanía la de u chos i admirable paciencia d , ella se somete q
o.un

una silbatina de reprobación dirijída los malos músicos de las bandas que ejecutan un festival; pero cuando veo que cada vendedor ambulante de golosina vende pitos que los Pal«es dan a sus niños, como se

,1

e-^

resignado!

^ J^

VIAJE DE DESTIERRO

155

Me

alejo

de la

plaza
recorro

en

busca de
no

retirado i silencioso donde

algún sitio lleguen los repicalles,
i cuando

queteos ¡ silbos;
me

muchas

parece que el concierto ha terminado, re greso a la plaza, pero la bulliciosa fiesta conti núa lo mismo i talvez el centro de la al sitio
en con mayor empuje. Una fila de soldados forma un vasto cuadro

en

plaza

e

impide

el

paso del
su

público
festival.

que las bandas

ejecutan

netrar

Aturdido i sin saber lo que hago, intento pe al prohibido recinto; pero un soldado me
con su

primer ofensa, es el de precipitar me sobre las orejas del cholo, que se cimbran en su rostro como chinescas maravillas; pero la ace rada bayoneta que brilla en su Mannlicher me hace cambiar de parecer mui oportunamente, i, dando un cambio de frente, resignado i silencio so, me retiro de la plaza, pensando que si el sol dado sospecha mi nacioWtlidad, repetirá el cuun

da

fusil

fuerte culatazo. Mi

ímpetu

al recibir

esa

atazo.

Nótase

en

la

tropa

una

actitud

insolente i

despreciativa para con el pueblo, que sin duda proviene de la antigua costumbre de subyugarlo i de las consideraciones que los gobiernos dispen san al ejército, como que es su principal i casi único sosten en un pais tan amigo de las re-

156
vueltas. Las

VICENTE GREZ

bayonetas se ven brillar en Lima por todas partes: los policiales hacen la guardia noc turna de la ciudad con los fusiles al hombro; en
el teatro, hasta a la entrada de la platea, cuentran dos soldados con sus fusiles con
se en

bayo

neta; en todos los paseos, en todas las fiestas, a la entrada del Senado i de la Cámara de Dipu
tados las

le
vor
za

bayonetas cierran el paso al público, i permiten entrar como quien discierne un fa
soberano. Este alarde innecesario de la fuer a Lima el aspecto de una ciudad en estado
o en

da

de sitio

eterna

revolución.

XXIX

Hace cuatro dias que ciones la

recorro

en

todas direc

incas, que concurro a todas sus fiestas buscando algo que me inte resa vivamente i constituye la fama de este pais estravagante. Hace cuatro dias que resido en Lima i no he visto una sola mujer bonita. ¿Qué se han hecho aquellas limeñas, descendien tes de las andaluzas, de grandes ojos i de pié invisible? ¿No existen sino en la leyenda o en la
a creer que la la sirena, que todos los navegantes han divisado en el mar, pero cuya existencia jamas se ha podido comprobar.

vieja capital

de los

fantasía de los
es un

viajeros? Principio
como

limeña

mito

Lleno de curiosidad i de ínteres por descifrar

■tffc'É ■■■IB

i,

i

158
este
se

VICENTE GREZ

misterio, pregunto
en

a un

hace

Lima para

ver a

amigo peruano qué las limeñas sin visi

tarlas

en sus casas.

¿Son

tan

egoístas como bellas,

ver en la calle? que no quieren dejarse Mi amigo me contesta sonriendo: "En

efecto,

fiestas populares; poco pasean en estos dias de misa a la pero vaya Ud. mañana domingo a oir

iglesia de San Pedro, de San Agustín o de la Meiced; paséese Ud. entre diez i once de la ma ñana por las calles de Mercaderes i Espaderos, que es una misma con dos nombres, i creo que
verá satisfecha Al dia
las tres
su

curiosidad...

siguiente i a la hora indicada, recorro iglesias i admiro algunos ejemplares fe
raza

meninos de pura i fina

por el clima húmedo de esta

andaluza, modificada tierra, que hace pa

lidecer suavemente la
una

piel dándole el tono de porcelana. Usan en jeneral mantilla ne gra de encajes prendida a la cabeza como en las fiestas de matrimonio; el amplío i bordado manto santiaguino está mui en desuso. Las mas jóvenes llevan sus trenzas recojidas en la nuca i atadas con largos lazos de cintas de colores. Esta toi
rica
lette
es

la

mas

graciosa.

En la calle de Mercaderes i de
otras

Espaderos

veo

mujeres bonitas:

es

la concurrencia de los
a sus casas

templos que antes

de retirarse

desfila

por esta via central. El

mayor número de las

VIAJE DE DESTIERRO
mas

159
cue

jóvenes

llevan

esas

confecciones de alto
en

llo i de encumbrados buches así vestidas, hacen de ¡
raros
.
.

los

lejos

el efecto

hombros, i, de grandes
vere

insectos que
en

se

deslizaran

por las

das.

Pero,
no

verdad, las mujeres bonitas de Lima
a

aventajan

las

mujeres

bonitas de

Santiago,

siendo mucho mayor el número de las últimas; ¡ esto lo digo sin espíritu alguno de nacionalidad,
que los hombres
en

este artículo
en

somos en

jene

ral

cosmopolitas.
en en

La belleza

Lima está

recon

centrada
que

la sociedad

mas

elevada, mientras

Santiago se desparrama de arriba abajo en profusa i democrática igualdad. Aun no han perdido las jóvenes de la alta so
a

ciedad de Lima la costumbre de salir
i

la

calle,

especialmente a la iglesia, acompañadas de su negrita, que hace vida íntima en la familia. La negra parodia admirablemente la voz i los mo dales de sus amas. Una tarde que me paseaba por el portal de Escribanos o de Botoneros, oí a mi espalda la animada charla de dos mujeres: nada mas dulce, espresivo e insinuante que esa conversación femenina lijera i alegre. Deseoso de ver el rostro de esas limeñas que suponía
lindas
ra

como su
una

voz,

me

detuve frente

a

la vidrie

de

negras

jóvenes

tienda para verlas pasar. Eran dos que charlaban como dos cotorras

,(J0

VICENTE GREZ

i que desfilaron indiferentes ante mi mirada ató nita, con el pasito lijero de sus amas. Lo que ha desaparecido de Lima desde hace tenian las mu poco tiempo, es la costumbre que de salir a la calle con la cara tapada. ¡A qué

jeres

estrañas aventuras

se

prestaba

esta moda orien

tal i de serrallo, que hacia de la mujer una incóg nita amenazante i terrible! Durante toda su domi nación, España luchó inútilmente por descubrir el rostro de las limeñas. En el tercer concilio límense se declaró que caían en censura las tapa

das, i durante algún tiempo las señoras,

por no descubrirse el rostro, no salieron a la calle. La escomunion perdió poco a poco su eficacia i la costumbre renació con mas fuerza.

En

vano

rostro de

por los

virreyes, deseosos de conocer el subditos, cuya belleza adivinaban ojos, publicaban edictos obligándolas a
los
sus

descubrirse. El virrei marques de Guadalcázar espidió un decreto manifestando que el soberano tenia ordenado que ninguna mujer podia ir en
reinos con el rostro tapado, porque esa cos tumbre causaba graves daños i escándalos i tur baba la devoción en los templos i procesiones; que los Cabildos pedían en fundados memoriales
sus

que se suprimiera costumbre tan perniciosa, i por lo tanto, ordenaba que después del quinto dia de publicado el decreto, ninguna

mujer apareciera

VIAJE

DE DESTIERRO

l6l

tapada
de
tar los

en

su casa.

la calle, ni en los balcones i ventanas Los alguaciles tenian derecho de qui

padas

en

mantos, que las damas perdian,i si iban ta carroza, se les quitaban las muías. Como
no

este decreto

diera resultado

alguno,

se

impuso
un no se

después prisión año fuera de la ciudad; descubrieron jamas.
Sólo
a a

multas i

i hasta destierro de pero las
no

tapadas
le fué
a

dos

razas

de América

posible
arauca

la

España

vencer: a

las limeñas i
se

los

nos.

Contra las

primeras
sus

estrelló inútilmente

la severidad de

edictos i

leyes,
sus

i contra los

segundos el valor

i tenacidad de

capitanes.

®f$$p$

VIAJE

XXX

al

primer grito que el viajero escucha en Lima despertar por la mañana, es q1 del vendedor de boletos de lotería. "¡A los cinco mil soles! ¡A los veinticinco mil soles! ¡La lotería de Lima! ¡La lotería del Callao! ¡Cinco mil soles para hoi!.. Son interminables los gritos que pregonan la venta
El

de los boletos i

se estienden por todas las calles de la ciudad. Los hombres que hacen este nego cio parecen escojidos especialmente para el caso, pues todos tienen una voz metálica i penetrante

que hiere los

oidos, que persigue al transeúnte hasta que accede a sus exijencias comprando uno o mas boletos que han de darle derecho a la for
tuna

disputada.

I

son

pocos los que

en

Lima

no

VIAJE
caen

DE DESTIERRO

1

63

día

a

dia
i

en

esta

tentación,
suspenso
a

preocupada

como en

que hace vivir las tres cuartas

partes de la ciudad. Todos los ociosos, todos los

pretendientes
de
rán de
comer

a

necesitados

empleos, toda esa turba inmensa en un pais empobrecido, deja para adquirir el boleto de lotería,

que es su única esperanza para cambiar de situa ción. Se fracasa siempre, se jura no volver a caer
en

la tentación, i

se

vuelve
se

a

comprar el malde

repite una i mil veces, pero la esperanza de adquirir tan fácilmente una fortuna, no se pierde jamas. Hai jentcs que han envejecido, que han invertido sin éxito un capital superior al que le habria dado el mas alto premio, sin que se desalienten, i continúan i continuarán comprando el boleto de lotería hasta la hora de la muerte. En un pequeño negocio vi toda una habitación empapelada con estos boletos, sin que el dueño hubiera obtenido ni siquiera el mas insignificante de los premios, e insistía siempre en adquirirlos, i todas sus economías rodaban i se perdían ahí, sin obtener otra ventaja que la de principiar a empapelar con ellos una se gunda habitación. Es un vicio poderoso como el de la bebida i el juego de las cartas, una pa sión inagotable como el amor. I es la Sociedad
cido

boleto;

el fracaso

de Beneficencia de Lima la que usufructúa i vive de este vicio desmoralizador, que hace jerminar

,5^

VICENTE GREZ

su una raza que .por la indolencia i la pereza en en grado índole posee esas condiciones propia

tan

culminante!
semanas se

Todas las

alzan

en

la

plaza

princi

pal

en que Lima i del Callao los proscenios i se decide de la suerte se juegan estas loterías anhelante de millares de personas. Una multitud van apa i estrafalaria se agrupa a su derredor i reciendo los números blancos sobre la negra pi de la concurrencia silba mien i una

de

zarra,
tras
o

parte

la otra

aplaude

a

medida que

ven

alentadas

hace perdidas sus esperanzas. La operación se con toda limpieza, i nunca los chasqueados dejan oir sus quejas sobre la conducta de los jueces, sino contra su propia mala suerte. Últimamente se han formado sociedades que esplotan en grande estos juegos inmorales: com pran lizan
una

cantidad considerable de boletos i

rea

que reparten entre los asociados. Muchas veces les han cabido a estas empresas los premios mas altos de las loterías, i es rara la se

ganancias

mana

que

sus

números
en

no

obtienen

algún

bene

pequeño, los que tientan la suerte con uno o dos números, protestan de estos especuladores en grande i los culpan de sus

ficio. Los

negociantes

fracasos. Es listas.

una

industria que debe beneficiar al
a

pueblo, dicen los chasqueados, i nó

los

ajio-

VIAJE

DE

DESTIERRO

165

I

no es

este

el único
en

juego público
en

toridad que
se

permite

Lima:

que la au el barrio asiático,

cstiendeal rededor del Mercado
una casa

principal,

china que abre sus puer tas al público desde que aclara hasta que oscurece el día. Al estremo de una gran mesa cubierta de
existe

de

juego

paño verde i sobre
a un

una

alta

silla,

se ve

sentado

chino de
en

larga
sus
un

trenza i de rostro
un

que tiene
con

manos

largo

í

impasible, fino palillo

el que cuenta

montón de

fichas de bronce

relucientes. Los
tas están de
a

pié

jugadores que hacen sus apues al rededor de la mesa: unos van
los
nones.

los pares,

otros a

El chino cuenta

impasible i con gran limpieza sus monedas ama rillas, i si resultan pares, recoje todas las apuestas
nones

nones.

i paga los pares; i vice-versa, sí resultan Terminado el juego, las fichas se echan bolsa que
se

se cimbra, como para limpiar arroja sobre la mesa una cantidad de ellas ¡ la operación se repite. En otros depar tamentos de la casa hai juegos de dados, de nai pes, de argollas i otros muchos que ha inventado en una

las; después

la molicie asiática

en

connivencia

con

el ocio ¡n-

díjena.
cado,
para Todos los sirvientes de Lima que van al Mer hacen de paso su visita a este agradable

sitio Í

juegan

una

parte del dinero que llevan

sus

compras: si

pierden,

el

estómago

de las

jd££2^^

t66

VICENTE

GREZ

el sirviente amilias lo siente mui bien. A veces a los naipes no vuelve mas a la casa: ha perdido todos los soles a los dados o a los pares o nones día los patrones almuerzan que llevaba, i ese tarde o se van a almorzar al restaurant. del pueblo limeño mas Pero la

pasión

grande

i que es a la vez el rastro la civilización que España

mas

característico de
en

dejó

este

país,
en

es

la

afición
de

a

las corridas de toros;
uno

no tuve

la fortuna que
se

presenciar

de estos

espectáculos

hombre i el pone de manifiesto la brutalidad del valor i la nobleza desgraciada de la bestia. La plaza de Acho, en que tienen lugar las rridas, estaba cerrada, como que el pueblo gana
co no

ahora lo suficiente para mantener fiestas tan costosas. Una tarde fui a visitar este circo

sangriento, situado cerca del Rimac. Recorrí ba rrios viejos i pobres, impregnados de un olor a fritura que marea i oprime el pecho. A veces este olor es tan penetrante i repetido, que parece que a
Lima entera la estuvieran friendo dentro de
una

gran sartén. Esta fragancia de carne frita cuerda también a la Inquisición, i cierta
nerviosa

me re

impresión

me conmueve al pensar en la escapada que hemos hecho los que hoi vivimos, con solo venir al mundo unos pocos años de muer

ta

La

después aquella santa institución. plaza de Acho es un polígono de quince

VIAJE

DE

DESTIERRO

167

lados, que miden cerca de doscientos cincuenta metros, i puede contener cómodamente 8,500

espectadores.
rías,
octavos i

Hai tres clases de asientos:

gale

cuartos; los últimos están situados en la parte baja, al rededor del circo; cada uno puede contener a una familia numerosa.
Las autoridades poseen también
un

local espe

cial, denominado Galería del Gobierno. El edifi cio, que es mas bien una ramada sucia i en ruina, pertenece a la Beneficencia de Lima, institución moralizadora del pueblo, cuyas rentas principa
les están basadas
La
en

las loterías i

en

los

toros.

culta de Lima considera este espec táculo como uno de los mas corruptores, pues

jente

siempre
tas; i
a
es

salen de él asesinatos i riñas
tal la afición del

sangrien

ellas, que si no anhelo, empeña las mejores prendas de su hogar Í hasta la cama, si es necesario. Está pro bado con cifras que no dejan lugar a la menor duda, que en las vísperas de este espectáculo los
loco

por concurrir tiene dinero para satisfacer su

populacho

robos aumentan

en

Lima

en

proporción

estraor-

dinaria,
ver

pues nadie quiere privarse del placer de morir a un toro a manos de un hombre o a un
en

hombre

los

cuernos

de

un

toro.

De regreso de la plaza de Acho, me detuve cerca del Rimac, mirando a los gallinazos que escarban el fango del rio i la mugre de sus ori-

[68

VICENTE GREZ
eran inviola pájaros, que hace poco se pa los representantes del pueblo,

lias. Estos

bles,

como

seaban libremente por las calles de Lima, pues constituían su única policía de aseo. Los gallina humanitario de los el
zos

representaban

papel

carretones de

la basura,

recojian

en

su

buche

todos los

población i se re montaban por el aire para ir a depositar su carga en sitios lejanos. Constituían una policía aérea, como ciudad alguna la tuvo, impregnada del es píritu científico de trasformacion de la materia desperdicios
de la
en

conformidad

con

las

mas

sabias doctrinas de

hijiene moderna, i por eso los gallinazos llegaron a ser respetables sujetos, que nadie se atrevía a
ofender
en con

lo

mas

mínimo

protejia
tancia,
nazo,

todo

su

poder.

i que la autoridad Aun ahora el galli

nazo conserva

i

como

gran parte de su antigua impor Lima vive de recuerdos, el galli también de
i sobre las
su

orgulloso

pasado,
que
ave

se

posa

insolentemente sobre el asta de bandera del
cio

pala

presidencial

cruces

coronan

las torres de los
ción de las de dia
en

templos. ¡Pobre
i por
eso su

caída! Su

misión humanitaria ha concluido

con

la construc
se

cloacas,

raza

cstingue

histórico,

dia i pronto no será sino un recuerdo como las riquezas del Perú i la civiliza

ción de los Incas. De regreso de esta

escursion,

me

señalaron la

VIAJE DE DESTIERRO
casa

169

que habitó Mariquita Villegas, la célebre

Perricholi, cuya vida ha sido narrada por muchos escritores i hasta ha subido a la escena del teatro moderno, puesta en música por el célebre maestro
Lecock,

época en que gobernaba al Perú el villegó a Lima, formando parte de una compañía de malos cómicos, la linda i graciosa Perricholi. Era una mujer verdaderamente seduc tora i de un injenio de artista travieso i picante. Al verla, el viejo virrei se enamoró de ella con ese amor absoluto i caprichoso de los niños i que es propio también de la vejez. Durante mucho tiempo este amor, que fué el escándalo de Lima, dominó por completo al virrei; pero la cortesana llegó a imponerse a la sociedad por su belleza i
En la rrci Amat, la bondad de
sus

sentimientos. Un dia el rei de III de

Ñapóles,
concedió

que
a

después fué Carlos

España,

Jenaro,

Amat la orden de la gran cruz de San que acababa de fundar, i esta gracia fué
en

celebrada

Lima

con a

fiestas casi reales.
en

La

Perricholi concurrió

ellas

una

lujosa

carroza

dorada,
en

prívilejio especial pobre

arrastrada por cuatro magníficas muías, de los títulos de Castilla; pero

la calle de San

Lázaro

se

encontró

con un

sacerdote que conducia el viático para un moribundo. El tierno i bondadoso corazón de la Perricholi
se

conmovió

profundamente: descendió

170

VICENTE GREZ

de
no

su carroza e

hizo subir al sacerdote, i
usar

como

si

pudiera

ella
a

del

ber servido vida de

tan alto

carruaje después de huésped, lo regaló a la
un

ha

rroquia. Este
en su

incidente determinó

pa cambio de

la cortesana, i días después, en el apojeo hermosura i de su poder, se retiró al mo nasterio del Carmen, vistiendo el tosco sayal i
su

consagrando toda
bres.

fortuna al alivio de los po
en

La Perricholi murió riño i del dolor del

1812

en

medio del

ca

pueblo

entero.

XXXI

Siempre fué Lima ciudad de fiestas i de lote rías; por el tapete de sus mesas de juego ha corrido mas oro que el recojido por la España en sus tres siglos de dominio, desde Atahualpa a Bolí
var; lo que
no

ha sido
santa
en

la ciudad
mas

mas

templos

un obstáculo para que sea de América, la que construyó la época de la colonia i dio al

catolicismo mayor número de varones ilustres. De en medio de esta ciudad tan mundana se ele
varon

al cielo Santo

Toribio, Arzobispo de Lima;

Santa Rosa, patrona de América, i San Pedro Nolasco, guardián de los Descalzos, i otros mu chos, como Juan María i Martin de Porras, ambos de la

Recoleta, que fueron beatificados

en

1840.

A este

respectólos

peruanos

nos

llevan inmen-

17a
sa

VICENTE GREZ

Chile, con todas sus virtudes, no ha podido producir un santo. Todo el orgullo de nuestra iglesia está cifrado en Fraí Andresito,

ventaja,

pues

que,

a

pesar de

conservarse
no

de él

una

redoma

con

podido aun ser beatificado. Nuestra raza, mas vigorosa i práctica, lucha por alcanzar la felicidad en este mundo con prefe
sangre

líquida,

ha

rencia

a

las dichas inciertas i misteriosas del otro.

No le hacemos por esto un reproche, pues no serán muchos los santos del siglo XIX que figu
ren en

los futuros

almanaques.

recuerdos, i todo el podría referir la historia de la vida de Santo Toribio i de Santa Rosa. La de Pedro
mundo

Lima está llena de estos

cuyo ataúd con la cabeza del Santo se la iglesia de San Francisco, pues el cuerpo se ha estraviado, es la menos conocida de
conservan en
esas historias, a pesar de ser la mas interesante, pues dedicó la mayor parte de su existencia a propagar la fé cristiana entre los indios, convir tiendo a mas de diez mil i mereciendo el cariño de todas las tribus a

Nolasco,

salvajes quienes ¡nstruia en propio idioma, que aprendió por divina gracia Siempre pobre, obediente i casto, atravesaba a
su

pie caminos
no,os

i

ásperos i montañosos, desiertos arecálidos, dejando sus huellas regadas de
usar

sangre, por
que

destrozaban

sandalias guarnecidas de clavos
sus

pies.

VIAJE

DE

DESTIERRO

173
tan
suave

Era tal la unción de

su

palabra,
un

i

persuasiva

en

su en

doctrina,
la

que

sermón

1604

plaza principal

de

predi Lima, produjo
que

tales efectos que en la noche se abrieron todas las iglesias i el pueblo corrió a confesarse. Como
resultado del

arrepentimiento

ocurrieron

recon

ciliaciones cordiales entre encarnizados

enemigos,
mil

restituyeron bienes valiosos durante po usurpados i se realizaron mas
matrimonios.

mucho tiem de tres

El 14 de julio de 1610 murió este sacerdote apostólico, i acontecimientos sobrenaturales anun ciaron el glorioso tránsito de su alma a la man sión celeste: suave fragancia se desprendía de su cadáver; el cuerpo, descarnado en vida, apareció bello, blanco i resplandeciente, i muchas horas después de muerto le salió sangre de un dedo sin haberse hecho cortadura alguna. Felipe III, que no habia visto ninguno de estos prodijios, pero que
era

un

rei de mucha fé, le recomendó al

Papa,

i éste

dispensó

el término de cincuenta
muerte

años que deben pasar entre la

¡ la

cano

nización i le declaró Santo. Para cubrir los gas tos i propinas consiguientes, el rei de España dio
tres mil

ducados, el conde de Chinchón seiscien tos, la Universidad de Lima tres mil pesos i así
muchos
suma

otros

personajes

e

instituciones hasta
un

reunir la

necesaria. Son

tanto costosas

'74
'

VICENTE GREZ

estas
se

canonizaciones, i por eso el Perú, que hoi en decadencia, se ha visto en la ne cesidad de abandonar algunas que tenia iniciadas, entre ellas la de Sor Jerónima de San Francisco,
encuentra

del monasterio de las Descalzas.
En el sitio donde nació i vivió Santa

alza
nos

un

modesto santuario

enriquecido

con

Rosa, se algu

despojos

instrumentos
de esta seda carmesí.

con

del cuerpo de la Santa i de varios que se atormentaba-. Los muros cubiertos de
no

capilla están

colgaduras

de

Los altares

ofrecen nada de

notable;
una

puerta
la

pero el mayor, dedicado a la Santa, tiene en cada uno de sus costados, por una
se

pasa al santuario en que se espo i por la otra a la ermita que fabricó Rosa para su retiro i penitencia, i que se conserva en el mismo estado que cuando la ocu
ne

de las cuales

Majestad

paba. Su altura
cuadrada.
En
uno

es

de tres

varas

i

su

forma casi

de los altares colaterales del santuario
que

se conservan

entre las

cilicios
una

con

de ellas

i la otra interior
en

algunas reliquias de Santa Rosa, figuran sus dos camillas, muchos puntas de alfileres, dos crucesitas, sencilla, que se ponia esteríormente'
con

puntas de

alfileres,

el clavo

que

se

ción una

para

carta escrita

colgaba cuando estaba haciendo ora no dormirse, el anillo del desposorio i
con

letra bastante clara i diri-

-***$%&'■ f

VIAJE
a

DE DESTIERRO

175

jida dofía María Usáteguí, su protectora, i que una noche, cuando la Santa casi moria de fatiga,
avisada por el
vió
de
una

ánjel

de la

guarda

de

Rosa, le

en

de chocolate que la volvió a"1a vida. "Nuestro Señor pague a usted con premio

jicara

gloria la limosna de anoche, que cierto llegó a tiempo de mi apretada necesidad.!, dice la Santa
i firma: Rosa de Santa María.

Rosa murió

a

la edad de treinta i dos años.

^m^

9

XXXII

antiguo misticismo se respi los claustros i monasterios de Lima. Las alquerías en ruina, las murallas de los claustros
ra en

Una atmósfera de

de cuadros al óleo que el tiempo ha despedazado ¡ que representan la vida de sus santos nacionales; las sacristías decoradas con profusión de viejos dorados; subterráneos cubier tos de tumbas; leyendas de milagros de otros si glos; todo un mundo de recuerdos místicos tras portan al viajero a una época de sacrificios i de fé tan lejana de la vida moderna como la misma

cubiertas

colonia i

sus

conquistas.

En casi todas las

iglesias

de Lima

se

encuen-

i

VIAJE DE DESTIERRO tran

177

reliquias i objetos famosos: en la de los Desamparados se conservan en una custodia dos cartas autógrafas escritas i firmadas por San Ignacio de Loyola i San Francisco de Borjas. Aquí mismo se ostenta la imájen de un após
tol de las

Indias, que
a

el último de los santos

nombrados envió

su

sobrino el virrei conde de

Lémus, juntamente con la cruz que usaba en sus peregrinaciones. El pontífice Paulo III obsequió al Cabildo de Lima un fragmento de la cruz en que murió Jesús, en señal de concordia con motivo de la primera guerra civil entre los pizarristas i almagristas. Este trozo de madera, considerado como uno de los mayores que existen desparramados en la cristiandad, tiene dos i media pulgadas de largo i una de ancho i se conserva en la custodia de la capilla de la Vera-Cruz, fundada por Pizarro.

enviado bano
en

Otro pequeño fragmento de la misma cruz fué a la Catedral de Lima por el papa Ur

VIII, i
pero sol
con

se

conservaba
sol de
oro

en

el altar mayor,

el centro de
i
otras

un

sas;

junto

piedras precio reliquia fueron robados en 1852 ricas joyas, sin que jamas se des
con

cubriera En la

a

ios autores del robo.

iglesia

de las

Capuchinas

se

encuentra
12

VIAJE

j-S la relación del

VICENTE GREZ

fundadores viaje de los primeros de ellos, viaje de este monasterio, escrita por uno i trabajos, hasta el estremo lleno de

penalidades
la

de
en

prisioneros aquella época
ser

de los holandeses,

con

quienes

España sostenía

la guerra

llamada de sucesión.
En otras pos de San

los cuer iglesias muestran al viajero San Julián, San Teófilo, San Sebastian,

Adriano, Santa María, San Saturnino, San Fausto i otros muchos, obsequiados por los pontífices ro
la época de la gran opulencia peruana, i esto sin contar la cabeza de Pizarro i el cuerpo
manos en

de

su

hija
ve

doña

Francisca, que

se

conservan

en

urnas en

la Catedral. i
se

Se

siente todavía cómo
en

palpitaba

la

vida de estas sociedades

el interior de los

claustros. Un solo fras casi

ejemplo lo demostrará con ci incomprensibles ahora. El monasterio de la Concepción llegó a contar, a principios del siglo XVII, con doscientas treinta i dos relijiosas
de velo negro i cuatrocientas personas mas entre las de velo blanco, novicias, donadas, sirvientas i

esclavos que habitaban sus claustros. Las entra das eran cuantiosas, pues la dote de cada relijio
sa

da

de velo negro ascendía a tres mil pesos, lo que un total de seiscientos sesenta i nueve mil,

sin contar los

legados, que eran considerables, El número de misas que a mediados del si-

■'■"m^

VIAJE

DE DESTIERRO

I

79

glo
.

XVIII

se

mandaban decir
a cerca

dían

anualnjjénte
se una

de

Lima, ascentrescientas mil, para
en

lo cual

necesitaban

cerca

de mil sacerdotes que al

dijeran

misa diaria.
en

Era la

época

que

España gobernaba

mundo por medio de sus dos únicos elementos de civilización: el soldado i el fraile.

-^W-

-£2

XXXIII

Durante la
en

colonia, España vivia i gobernaba
en

--■]

el Perú

como
e

ninguna
en

otra sociedad sud

americana,
raza

inculcaba

el fondo de la

débil
.

indíjena todos los jérmenes de sus vicios. La Inquisición hizo en Lima estragos espantosos: puede asegurarse que durante la mitad de la dominación española la hoguera ardió constante
mente, haciendo centenares de víctimas. Era el único foco de luz que aquella civilizadora nación permitía en sus dominios.
En el libro de

]

anales de la

Inquisición

Ricardo Palma titulado Los de Lima, en la Colección
en se

de documentos históricos del señor Adriazola i tos Apuntes históricos del señor

Mendiburu,

VIAJE

DE

DESTIERRO

181

hace la estadística de hI recordarlos El

esos

después

crímenes que aun hoi de mas de un siglo espan

tan i conmueven.

fé con que se estrenó la In primer quisición en Lima tuvo lugar el 15 de Noviembre de 1578, í en él se quemaron siete herejes. Era ésta una ceremonia solemne que después se hizo popular i casi divertida en Lima, como las revo luciones i los toros. Se celebraba en la plaza ma yor, en alguna de las grandes iglesias i a veces en la propia capilla de la Inquisición. Los reos, cubiertos de un sambenito en señal de afrenta,
iban conducidos
una en

auto de

burros i llevaban

en

la

mano

vela

mático
rona

apagada. Si el penitente era algún dog judío, se le colocaba por detras de la co
cartón que cubría
su

un

cabeza i

una

cola

enroscada.

Después de la ejecución, todos estos atavíos se guardaban en la parroquia a que el reo pertenecía, para eterno oprobio de su memoria o
de
su

familia.

De los archivos del Cabildo de

Lima,

donde

existe detallado el ceremonial de los autos de

fét

ha tomado Mendiburu la interesante narración que en seguida estractamos: "La víspera de la fun

ción

se

juntaban
él,

en

la

casa

del Santo Oficio to i
con

das las comunidades
i oficiales de

relijiosas,
a

los ministros

salían
a

las cuatro de la tarde de

la

capilla

i venían

la

plaza

en

procesión.

El

VICENTE

GRLZ

alguacil mayor delante con el estandarte; se guíanle los relijiosos en dos hileras, los familia res, comisarios i calificadores; i luego el vicario jeneral de Santo Domingo, con una cruz verde i los relijiosos de su orden con hachas encendidas. Los inquisidores sólo acompañaban la cruz hasta el interior de su capilla. De la Catedral salia el coro cantando el himno Vixilia Rejis, i llegaba hasta el cadalso, donde se colocaba la cruz en el relijiosos que velaban aquella noche. Al dia siguiente, a las ocho de la mañana, sacaban a los penitentes con la cruz de la parroquia de la Catedral, cubierta con un velo negro, significando el ir entre escomulgados; lle vábanla cuatro curas i la clerecía cantando el Miserere mei Deus en tono triste. Cada penitente iba entre dos familiares, ¡ otras
personas
en

altar que estaba preparado. Lo de hachas encendidas i de

dejaban

rodeado

comifva, cerrándola el
en

seguían

alguacil

que sentencias de los

secretarios,
blado.

mayor i los

cofres de plata llevaban las condenados hasta llegar al ta-

"Entonces salía del palacio el virrei marchando delante de la de

compañía

cabuceros, luego
buna, del
cons

los vecinos i

Consulado,
s, la

los

jentiles-hombres ar caballeros, el Tri colejios, los doctores
i
sus

Universidad

caballo. Seguían los dos

bedeles

a

cabildos, eclesiástico

i

VIAJE

DE

DESTIERRO

183

secular,
1

con

guero con de dos en

ministros i maceros, ¡ el perti ropa negra, los rejídores i prebendados dos, los dos reyes de armas con sus
sus

cotas i mazas, el

capitán

de la

guardia,

el

algua

cil mayor de corte, los fiscales, alcalde del cri men Í ojdores; por último el virrei i a su lado el oidor decano. Detras iba el

jeneral

de la caba

llería, capitán de los jentiles-hombres de lanza de la guardia del reino, el caballerizo mayor i pajes, i cerrando la retaguardia, la compañía de lanza. Esta procesión iba a la casa del Tribunal
de la

Inquisición.
primer patio,
a unos

"Entraba la audiencia al virrei hasta el

i el

segundo,

a

donde hallaba

los in

quisidores
netes

con

sombreros puestos sobre

bo
de

que llamaban de auto de

fé, insignia

inquisidor fiscal estaba a caballo con el estandarte. Después del saludo del virrei, se dirijian todos en marcha hacia el tablado, donde se leia a los reos la sentencia; los relajados eran entregados al alguacil mayor del Cabildo, quien, con el de la Inquisición, los lleva ban a ajusticiar. Si la condena lo exijia, iban los reos a la hoguera vivos o después de ahorcados..! Como se ve, no se hacen hoi fiestas mejores i delegados

del

Papa.

El

mas

suntuosas
su

i,

si

no

fuera por las víctimas, seria

de sentir

desaparacion.

Un hecho que honra la buena administración

1

34
en

VICENTE GREZ

de
al
i

América era que no se gravaba los gastos de estas fiestas: el Ca bildo lo costeaba todo: trajes, hachones, los palos

España gobierno

en

cordeles, la leña para las hogueras i hasta una comida para los alcaldes i rejidores, Así, de esta suntuosa manera, se quemaron en

algunos miles mujeres. Durante la
Lima

de hombres i centenares de
cuaresma, la

hoguera

recru

decía hasta el punto que el Cabildo llamó la atención del virrei por el mucho gasto de leña,
i éste indicó la supresión del banquete a los reji dores, idea que éstos no aceptaron. No solo se castigaba con la hoguera a los blas femos, a los hechiceros, a los herejes i judíos, sino también a los sospechosos, pues se recompensaba

la delación. Muchas personas distinguidas sufrie ron tan horrendo martirio: comerciantes de gran

fortuna, altos empleados públicos, sacerdotes que se distinguían por su caridad, literatos i miem
bros de la Universidad. La célebre Inés de Cas tro fué quemada en la plaza mayor el 21 de Diciembre de 1625. Sus escritos fueron arrojados a la hoguera i, al ver ella volar las

sonriendo:

cenizas, dijo

"Echan flores. m

-e^

XXXI v
El edificio que

ocupó

sirve de

palacio

al

la Inquisición i que hoi Senado, nada ofrece de parti

cular: es una casa modesta i de un solo piso; pero el salón de sesiones ostenta el hermoso techo de

nogal, cubierto de ricas molduras, ver joya de ebanistería, principal i casi único arte de la época. En un cuadro colocado en el vestíbulo se lee una inscripción que recuerda Í esplica la manera como fué asesinado Pardo por el sarjento Montoya, i llama la atención hacia un plano que se encuentra en la secretaría del Se nado, lleno de detalles minuciosos de este trájico suceso que conmovió justamente al Perú, pues
madera de dadera

Pardo

era uno

de

sus

hombres

mas

notables.
hoi

En el centro de la

plaza

de la

Inquisición,

'■_*■,, Í4i

"

J

iSÓ

VICENTE GREZ

denominada de hermosa estatua
de saludar al

la

Independencia,
Bolívar

se en

alza

la

ecuestre de

actitud

pueblo que le aclama. El cuerpo del héroe, flexible i ájil, tiene toda la gracia i fuerza que le distinguía, i su mirada parece pene trar i estenderse por el infinito, mirada propia
del

águila que se remonta por el ciclo de la glo ria americana hasta donde ninguna otra ha lle
este sitio de

gado.
A

figura del Libertador parece santificar ignominia i de martirio. pesar de la estatua que Lima ha consagrado
La

al vencedor de

Áyacucho,

no

hai

en

esta

socie

dad ni cariño ni culto por su memoria, pues fué aquí, en la vida de adulación i desenfreno que

reputación moral del héroe se per completo. Cuando Bolívar llegó al Perú, se encontraba en el apojeo de su gloria. Su nombre se repetía con admiración no solo en toda la América, sino entre los hombres mas distinguidos de Europa, que veian realizarse paso a paso la obra estupenda del guerrero i del lejislador. Sin ausilio de nadie habia dado independencia a tres Repúblicas, uniéndolas en una sola, como para oponer a la confederación sajona del norte la latina del sur. Sus proyectos eran jigantescos i se presentía la influencia que iba a ejercer en los destinos de la
hizo,
dió por

donde la

América Meridional.

VIAJE

DE

DESTIERRO

187

Los bían

jefes prestado
a un

mas
a

ilustres i que mas servicios ha la independencia americana, se

dejarle espedito el camino ponían a sus órdenes. En la en Guayaquil, San Martin le ofreció la cooperación de su ejército i servir él mismo bajo su mando, a fin de realizar mas fá> cilmente i con mas seguridad la magna obra de libertar al Perú; pero el ambicioso capitán no quiso compartir con nadie la gloria- de la em presa. Esc dia San Martín, sacrificándolo todo ante las conveniencias de la América, su alta si tuación i su orgullo de jefe victorioso, fué mas grande que Bolívar. Después del triunfo de Ayacucho, la gloria i la influencia de Bolívar llegó a un límite casi sobre humano. Todo el orgullo de los pueblos liberta
hacían
sus

lado para

de

empresas o se entrevista celebrada

dos i el sentimiento de centró tierra
en se

su

futuro valer

se

recon

él. La

predicción
una

levantaba

de que a la faz de la nueva e inmensa nación,

cumplirse, i era su espíritu el que había depositado en los incultos pueblos de Amé rica el jérmen de las mas grandes hazañas, i era su jénio el que habia cambiado los libres instin tos de esta raza en disciplinadas i perseverantes lejiones. Para los hombres que conecian la situa
ción interior de los nuevos estados era un gran consuelo que Bolívar fuera el centro í el arbitro

acababa de

M$¿&a

■ .

ifc

'

188

VICENTE GRF.Z

era todavía de todas las cosas; i esta convicción como lo manifiesta mas poderosa en el estranjero, de las el reconocimiento de la independencia colonias hecho por Inglaterra i Estados Unidos, al Liber que fué un verdadero homenaje personal tador. del Perú por el Realizada la

independencia

solo esfuerzo de Bolívar, tuvo éste en su mano el gobierno, o mas bien, la dictadura de cuatro pue blos, 1 habia llegado el momento de manifestar
con

hechos sus facultades de lejíslador, a fin de adquirir la gloria de Licurgo, que era la que mas apetecía, i según él, la única que faltaba a su jénio. El suelo estaba preparado para organizar una administración sencilla, imitando los principios políticos i económicos de la gran República del norte. Todo el mundo creyó que Bolívar seguiría camino necesario a la felicidad de los pue blos que habia libertado i conveniente a su propía gloria personal, i fué en este momento de
este

quias

esperanza cuando recibió el retrato i algunas relide Washington, obsequiadas por la familia

de éste, por intermedio del jeneral Lafayette; pero Bolívar no era un modesto i virtuoso ciudadano,
sino

lleno de contrastes i que fuerza moral que enfrena las pa siones. Habia aceptado la dictadura sin límites del Perú i de Colombia, las estatuas Lima i
un

jénio impetuoso,
esa

carecía de

que

m
VIAJE
DE

DESTIERRO

189

Caracas acordaron
aduladores i de
1

erijirle, i una turba servil de negociantes sin freno le rodeaba;

i

diosa de la libertad de
en

él, que habia tenido la concepción mas gran América, no sabia apreciar
su

justo

valor las

lisonjas
en

monarquía el gobierno Estados, i Bolívar, con un candor verdaderamente infantil, presentó al Congreso del Perú dicha correspondencia, protes tando con desden de semejante ¡dea. Medio siglo después, Balmaceda hacia entre' nosotros come dias mu¡ parecidas, i la sombra de Washington también le desvelaba por la noche ¡ le perseguía en pleno dia. Las sospechas sobre los propósitos monárqui
en

Un amigo residente sejándole cambiara

de que era objeto. Londres le escribió acon

republicano

de los

nuevos

cos

de Bolívar

se

hacian cada

vez mas

vivas:

con en

motivc^del
Cuba
un

anuncio de haber desembarcado

lombia

ejército francés, el Dictador envió a Co un ejército de cuatro mil peruanos. Esta
como

medida fué considerada
audaz del

una
con

revelación
las tropas

plan

de dominar el Perú

colombianas mientras el
tenia
su

dictadura
en

en

el

ejército peruano sostenorte; sospechas que se
res

convirtieron

sinceras convicciones cuando Bo

lívar dio
de

a

conocer sus

propósitos políticos
ese

pecto al Alto Perú, ¡ desde
sus

instante el número

enemigos

formó

una

lejion poderosa.

^■^aaaaaaaÉiaaMB

II

lililí

■ ■ ■ I^^IM■

III

1^

'^
19°
VICENTE GREZ

organizaba en su mente el imperio sud-admericano, su vida en Lima era la de un César desvergon zado i sensual. Su propia patria era v/ctima de la anarquía, Í él parecía haberla olvidado comple tamente El Perú i Colombia pagaban la grave falta de haber rendido a este hombre homenajes arriesgado plan
de
un
. , .

Mientras Bolívar

sobrenaturales

i

de

haberle

adulado

hasta

la

porque los pueblos que endiosan hombres hacen ellos mismos sus tiranos.

abyección,

a sus

■^w

XXXV

Ayer
i
se cree

se

levantó el
su

censo

que

población

de la ciudad de Lima, no alcanza a 80,000

habitantes, menos de la

tercera

parte de la actual

población de Santiago. Según los historiadores ¡ cronistas de la colo nia, la población de Lima a fines del siglo XVI, era de mas de 60,000 habitantes, siendo la mitad de europeos i el resto de indíjenas i de negros. En esa época Santiago no pasaba de ser una
gran aldea de 5,000 almas. A fines del siglo XVI, Lima ciudades
mas era una

de las

ricas i florecientes del mundo. Las
eran

ciudades de Norte- América

bien poca

cosa:

Nueva York

no

pasaba

de

ser un

caserío,

i Chica-

¡g¿

VICtNTE GREZ

de California no existían ni go ¡ San Francisco soñadores. Las mis en la mente de los poetas i mas europeas, como Paris, Vie-

ciudades que se desarro llaban lentamente, como que su trasformacion i crecimiento data de la mitad del siglo XIX. Si
na

i Berlín,

grandes capitales eran viejas

Lima

hubiera

continuado sin

interrupción

su

marcha de

guido tra época,
que

progreso, si hubiera se desarrollándose como las ciudades de nues esto es, duplicando su población cada

sorprendente

veinticinco da los

o

treinta años, seria hoi i el estrecho valle
a
en

mas

grande

Londres,

que está situa

no

bastaría

contenerla.

inmigración venida de todos Europa meridional, atraída por la fama de las riquezas del Perú, pobló a Lima casi instantáneamente. Es preciso recordarla len titud i dificultades de la navegación en aquella época, para estimar como un verdadero prodijio esa invasión de la Europa, cruzando el Cabo de
Una corriente de

países

de la

Hornos

a

través de
a

inmensos i desconocidos

ma

res, para venir

buscar

riquezas

en en

pais

tan

lejano!

Pero talvez el nombre del
soros

no

ha existido

la historia del

mundo fama de

riqueza igual a la que rodeaba Perú; fama merecida, pues los te

bles

siglos

acumulados por los Incas en sus incalcula de gobierno eran verdaderamente ma

ravillosos. Bastaría recordar

algunos

hechos para

VIAJE
eso

DE DESTIERRO

20g

la he narrado
con

a

la

lijera,

al mismo trote

rápi

do

que Castilla la recorrió. Al pueblo peruano le seducia la audacia

impon

derable de este hombre que triunfaba de todos sus rivales, que solo, montado sobre su caballo i blandiendo
su
a

ahuyentaba

las soldadescas

espada, sofocaba revoluciones i amotinadas; el pue

blo peruano amaba al mandatario que en los dias de fiestas arrojaba a la multitud puñados de oro,
que seguramente no sacaba desús bolsillos sino de las arcas fiscales, i le enorgullecían los antece
dentes del soldado que peleara al lado de Bolívar, de San Martin, de Sucre i de Búlnes. Esta mezcla de guerrero, de aventurero i de

político, jeneroso,

valiente, sin odios, con muí poca o ninguna mora lidad, es del supremo agrado de esa multitud apa sionada, estravagante ¡ revuelta en tantas razas que forjna las capas bajas del pueblo peruano.

XXXIX

se

llegan de Chile: el ejército Iquique, en Caldera i en Huasco, i sigue viaje para el sur convoyado por la escuadra. ¿Va a Coquimbo, a Valparaíso, a
Grandes noticias
ha embarcado
en

San Antonio, a Talcahuano? Hai en todos el convencimiento que va a combatir de frente al tirano i que desembarcará en el centro de sus

propias
creer .en va a

fuerzas. Solo los dictatoriales

no

tanta audacia i sostienen que el
o

Coquimbo

Concepción. Si

da

pueden ejército un golpe

afortunado, tratará de aumentar su número para poder marchar sobre Santiago. Tienen fé ciega
en un

que el ejército del Dictador los aplastará de solo golpe. Acabo de encontrar a mi amigo

VIAJE DE DESTIERRO

411

el coronel balmacedista, repetido con el énfasis de
de aparecer convencido: Lo va usted a ver: el

i al
un

despedirse

me

ha

hombre que trata de Chile

viejo ejército

no

podrá

ser

vencido.
la

En este

pais

jente

se

muestra asombrada de

la vitalidad de Chile. En pocos meses Balma ceda ha organizado un brillante ejército de 35,000
hombres i el

Congreso otro de 14,000, i se ha la guerra mas de cíen millones de pesos, sin que uno solo de los ramos de la admi nistración pública se haya suspendido, ni siquiera
invertido
en

el servicio de la deuda esterna. Es

una

lucha

jigantesca

para una nación sud-americana, i tal vez no se ha visto nunca, en relación a la po blación i riqueza de un pais, esfuerzo igual de

enerjía, pues no se trata de rechazar a un ene migo estranjero, sino de una contienda de prin cipios. La opinión pública en el Perú, respecto a esta guerra.se ha modificado por completo: al principio era favorable a Balmaceda, especialmente en los hombres; talvez habia en el fondo de esta opinión un sentimiento de natural i humano egoismo, imajinándose que Balmaceda iba a ser para nos otros un azote que les vengaría de los males que les hemos causado; pero cuando se relatan los

2I3

VICENTE GREZ

crímenes i crueldades cometidas por los hombres i de la Dictadura, un sentimiento de dignidad
de

propio
raza

decoro les
es

Esta

impide defender al tirano. jenerosa i llena de bondad, i des

mi deseo mas vehemente es pués de conocerla, borrar los rencores del pasado i ser para el Perú los hermanos de
La
otro tiempo. opinión femenina, que en Lima es de mu cha importancia, fué desde un principio favora ble a la causa del Congreso. Las mujeres, mas

sinceras i entusiastas que los hombres, no ocul taban sus simpatías hacia los que se sacrificaban por defender las instituciones de su patria. El Perú también habia tenido
un

pueblo colgó de las pedazó después por

torres de

Dictador, que el la Catedral i des

las calles de la ciudad, para tremendo escarmiento de los futuros tiranos. Es taban asombrados de que nosotros, tan orgullosos i valientes, no hubiéramos hecho justicia mas rá

pida.

inquieto
que
se

Nervioso por las noticias que de Chile llegan e por el éxito de las tremendas batallas
van a

de

dar, vago sin rumbo por las calles porvenir de Chile se va a jugar en esta campaña: si somos vencidos, un tirano se entronizará ¡ la labor paciente i honrada de tres cuartos de siglo se desmoronará de súbito.
Lima. El

Verdad que la lucha continuará hasta agotar

VIAJE
a uno

DE DESTIERRO

213

de los dos contendores i que el tirano caerá

al

fin;
Un

pero después de cuánta sangre i sacrificios! sentimiento de amor inmenso a la patria,
van a

de ternura hacia los que defenderla, de dolorosa hacia el tirano i
tristece.
sus

dar

su

vida por

incertidumbre, de odio

cómplices, me domina i en templo cuyas tpuertas están abiertas i penetro en él; un aire fresco, impreg nado de viejos olores a incienso i flores marchitas,
Hai
un

circula por las altas naves. Parece que vagaran el aire los rumores délas plegarias que du rante tres siglos han dirijido al cielo millares de
en

creyentes. Recorro lentamente los altares, i las

imájenes mal vestidas que les adornan me inspi ran simpatía: todos esos hombres se han sacri ficado por algo que han juzgado grande, i muchos
han

luchado

contra

los

tiranos, sacrificando
idea. Es
a

sus

vidas por el triunfo de lo mismo que nuestros
en estos

una

precisamente
hacer
o

amigos van

hacen

momentos.

particular ofrecen los templos de Lima, reliquias i su vejez; pero hai en al gunos i especialmente en este de San Pedro, dos magníficos altares de madera de nogal, que tienen ese tono noble i clásico que da el tiempo. Son
Nada de
ser a no sus

dos muebles tallados

con

esquisito gusto
en se

i cuyas

coronaciones

se

pierden

el fondo de las pe

queñas cúpulas que sobre ellos

alzan, dando

2I4

VICENTE GREZ

luz dera

a

las

naves.

contemplo

con

Sentado en un escaño de ma satisfacción estas dos her
no

mosas

obras. Lima entero

vale lo que estos

altares. Una oración dicha

en alta voz, casi a gritos, arrodillado llama mi atención: es un negro, que reza frente a un altar i con los brazos en cruz, de describir. No puedo con un fervor

imposible

menos de sonreír al ver que imajina que Dios no le oirá si

los que hablan a gritos por cerse entender mejor. Cuántas
negro habrá

pobre negro se alza la voz, como teléfono creyendo ha
ese
no

¡ esta vez, cerse oír elevando fuerte El

veces el pobre repetido inútilmente sus plegarias, impaciente i contrariado, pretende ha su eco.

está desierto; solo al rededor de un confesonario se agrupa un pequeño número'de

templo

mujeres. Una de ellas ocupa la tablilla desde que entré al templo. Miro al confesor: es joven i pa rece contrariado con mi presencia. ¿Si me cono
cerá
La
en

la

cara

que

no

soi

creyente de pura
tienen

raza?

penitente sigue arrodillada ¡Qué pecados tan interminables mujeres!

i confesándose.

algunas

joven

Un ruido leve pasa a mi lado: es una dama que se desliza con el paso lijero i elegante de una mujer a la moda i de la alta clase. Es mui

hermosa. Su rostro posee

suaves

contornos,

su

VIAJE DE DESTIERRO

215

Hnda boca luce

perlas,
i
sus

sus

cabellos
i

llegar

a ser

rubios,

grandes

claros, sin espresivos ojos

negros miran sonriendo a los santos. Me parece ser mas bella que los dos altares, i al instante mi

pensamiento,
a

que vagaba por el la tierra. Se arrodilla frente a

un

cielo, desciende altar, casi en

el sitio mismo que poco antes ocupaba el fervo roso negro; murmura una oración con distraída

elegancia;
si hicieran

sus

labios

se mueven con

gracia

i

como

confidencia de amor, i sin duda alguna que el santo la ve i la escucha con pla cer. Pienso que esta mujer debe tener gran in
una

fluencia
ner

en

el cíelo i que
con su

seguramejde

va a

obte

lijera súplica, lo que el pobre negro no ha podido conseguir con sus gritazos; i me indigna la idea de que tal pudiera
suceder.

lo que desea

¿Por qué tiene ese aire galante i casi provo cativo, esa inquietud nerviosa e impaciente, aun que atemperada por cierto disimulo? ¿Es posible

mujer creyente venga aquí a pasar el tiem con los santos, mientras llega la hora dichosa que ella espera? I no sigo en mis sos pechas porque Hamlet se interpone en mi pensa miento i recuerdo las palabras que dice a Ofelia: "Aunque seas un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrás librarte
que esta
po charlando

de la calumnia.n

216

VICENTE GREZ

I

pienso

en

la

patria,

en

la noble

propaganda

que nuestras mujeres hacen, en las madres que tienen sus hijos en la guerra, en las esposas soli

tarias,
en

en

realizado

su

las novias que talvez no van a ver ideal i que en esos momentos oran

nuestros

templos

con

santo

fervor, i pienso

también que para saber cuánto se ama a la patria es necesario verla en peligro i estar lejos de ella.

•^1^

XL

Mientras la suerte de la
campos de

patria

se

libra

en

los

batalla,

el ánimo de los que desde

aquí

contemplan
treinta mil

patria,

se

nidad de
las

la lucha está inquieto i triste. Mas de hombres, la juventud ¡ la fuerza de la van a despedazar por la ambición i va uno solo. A cada momento llegan de

Chile noticias terribles: la tiranía fusila i azota has

mujeres. Muchos de los que ayer eran nues amigos, se han convertido en verdugos. Domi nado por estas impresiones, he amanecido con un
ta
a

tros

sado vivo

humor negro, i durante toda la mañana he pa en el Parque de la Esposicion, hermoso sitio

lleno de

árboles, de silencio i de soledad. ¡Qué bien aquí con mis afectos i recuerdos! Soi feliz

VICENTE GREZ

alejándome de
pues
que
tan
una
es

todo lo que

no amo con

sinceridad,

especie de desconfianza, de odio a lo humano, se ha apoderado de mi espíritu,

comunicativo i confiado. Si encuentro por la calle a un hombre desconocido, me pregunto, si es gordo: ¿qué monstruo será éste? i si es flaco: ¿qué reptil? i alijero el paso para que no me dé caza i
me

ha

me dirijo al Cementerio, arrastrado por el estado melancólico de mi espíritu. Es her moso, bien construido i limpio, aunque no tiene la estension i grandiosidad del Cementerio Jeneral de Santiago. Su distribución parece orijinal, pues está div.dido en una serie de

sará pronto. Del Parque

devore, i trato de no pisar las huellas donde dejado su ponzoña. Por fortuna esta nube pa

pequeños
en

cemente

rios, que seguramente

forman

plano injenioso

conjunto algún

bajo
co,

de

de nichos que la muerte
, en

que no he querido darme el tra descifrar. Las murallas están cubiertas
va

el centro de los

mentos de
caso

mármol

ocupando poco a po patios se alzan monu
arte es mas es

en

que la pretensión. Me imajinaba que el Cementerio de Lima estaría lleno de monumentos antiguos, por haber abe P tenido
esta

los que el

dudad
a su

una

opulenta;

ar.stocrac.g ^

pero nada! Ni

los peruanos

siquiera los huesos dejan patria. Muchos que han

gozado

VIAJE

DE

DESTIERRO

2ig

de

sus

fortunas
en

en

el

estranjero, han desparramado

sus

cenizas

ropeas.
cer

Egoísta

los panteones de las ciudades eu ostracismo que no siente el pla
se

amado,
Vi

supremo de descansar juntos, los que en una misma tumba!
en

han

mármol, desparramados aquí i allá, una presidentes que en vida no hicieran otra cosa que combatirse i derrocarse, i que hoi, tran quilos en sus puestos, se miran de lejos como contrariados de no poderse echar abajo los unos
serie de
a

toso,

los otros. Entre estos monumentos, el mas cos no el mas bello, es el del gran mariscal Cas

en cuyo pedestal se leen todos sus títulos, que de nada le sirvieron para hacer feliz al Perú. Hé aquí, al fin, una hermosa estatua que me

tilla,

en mi marcha silenciosa. Representa una mujer, esposa ¡ madre, muerta todavía joven i en la plenitud de su belleza. Está representada con su traje mundano, el que talvez llevaba cuando cayó herida para no levantarse sino sobre este pedestal. ¡Qué hermosa es con su mirada bonda

detiene

dosa Í

su

sonrisa de vida!
una

En
ese

su

frente

hai, sin

signo indefinible de los que se alejan antes de tiempo. El esposo ha querido representarla así, en toda su belleza, en una actitud casi galante, que le recuerde su dicha. Esta mujer, retratada viva so bre su tumba, produce un afecto profundo: es un embargo,
sombra

triste,

220

VICENTE GREZ

desafío

hacerme
como

¡Ah! parece decirla: quisiste desaparecer, i aquí estoi de pié, bella era, i ya no me destruirá sino el tiempo.
a

la muerte.

El cementerio está desierto: ni
na
recorre

una

sus

calles solitarias.

Algunas

sola perso aveci
de los
so

llas cantan himnos de risa sobre las

ramas

árboles i

algunas lagartijas
en

se

deslizan

lijeras

bre los nichos. En medio de
tanto ruido hizo teo de los insectos.

aquel mundo, vida, puede escucharse el
a

que

ale

estatua; quisiera darle su pedestal i se sentara a conversar conmigo a la sombra de ese bosquecillo que está cerca de ella; sí su pesa do traje fuera un inconveniente, podría conducirla en mis brazos. ¡Qué de cosas estrañas me reve laría! ¡Con qué gracia soltaría su lengua tanto tiempo muda! ¡Ah, la miro i creo que su rostro se anima! Su frialdad de mármol no me inspira nin gún recelo; siento cariño hacia ella; recuerdo al esposo que la tuvo i la perdió, i me parece que si le viera aquí tendría celos.
Yo miro
mano

siempre

la

mi

para que descendiera de

Un ruido de pasos

me

vuelve

a

la

realidad;
sin volver
en

parece que es una comitiva, i me el rostro, como si hubiera sido
una

alejo

sorprendido
reconocido.

profanación

i

no

quisiera

ser

La comitiva que avanza es un entierro: un gru po de hombres i de mujeres del conducen

pueblo

VJAJE
un

DE DESTIERRO

221

pequeño féretro.

antes de los

Algún cholito que ha muerto siete años. ¡Feliz él! Todos conversan
como

indiferentes i hasta rien,
ataúd

si

en

vez

de

un

condujeran
con

una va

bandeja

de dulces.

La

única persona que
se

triste
su

conforma

que

es la madre, que no hijo haya volado al cielo!

^aSrü

XLI

algunos dias de inquietud, el señor un cablegrama de Valparaíso en que se le anuncia que el ejército del Congreso ha desembarcado sin novedad en la bahía de Quin
Después
Edwards recibe

de

teros, distante solo

unos

pocos kilómetros de

Valparaíso. Nunca pude saber quién envió este cablegrama i ni el mismo señor Edwards lo ha podido averiguar. La operación del desembarco,
mas difíciles de la guerra, ha sido rea admirable pericia. Se sabe que en los alrededores de Quinteros se ha situado una fuerte división del ejército Balmacedista i se espera por

una

de las
con

lizada

momentos

una

Esperamos

con

sangrienta batalla. impaciencia los diarios

de la

VIAJE

DE

DESTIERRO

233

noche para ver confirmadas en letras de molde las importantes noticias que ya conocemos, i tal vez algunas otras que pueda haber recibido el
peruano. Es un servicio bien orijinal el de la prensa de Lima: los cuatro diarios que po see salen de noche: entre ocho i nueve, aparece

gobierno

El

Diario, órgano semi -oficial; casi a la misma hora, La Opinión Nacional, muí adicta a los balmacedistas i
en

cuyas columnas han

éstos

numerosos
a

artículos de
en

rificación
diez
u

la

dictadura;
el
mas

publicado polémica o de glo seguida, i ya a las
\

once,

salen El Nacional

El Comercio.

antiguo i prestijioso de los diarios de Lima, i jeneralmente publica dos edi ciones, teniendo derecho a reclamar la segunda los que han comprado la primera. No he podido esplicarme la causa de esta estraña aparición nocturna de toda la prensa de una ciudad impor tante, a no ser que sea para evitar a las imprentos el fatigoso trabajo de la noche. A los que te
es nemos

Este último

mañana i por la

la costumbre de leer los diarios por la tarde, esta espera hasta una hora
nos

avanzada de la noche

contraría i aburre.

Los cuatro diarios de Lima confirman la noti

ejército constitucional, re produciendo cablegramas del New- York Herald^ remitidos por su corresponsal en Valparaíso.
El ministro que el dictador Balmaceda tiene

cia del desembarco del

224
en

VICENTE GREZ

Lima reclama dia

a

día del

gobierno

peruano

la entrega del vapor Mapocho, i para conseguir su intento inventa victorias que han tenido lugar antes que se den las batallas. El señor don Anjel

Custodio Vicuña ha sido
tico que ha levantado les: sus dotes cómicas
en

en

Chile

autor

dramá

tempestades bien ordina influyeron probablemente
su

el

espíritu
en

de Balmaceda para hacerle

repre

Lima, imajinándose que un autor dramático, por malo que fuera, tendría en la diplo macia mas inventiva i recursos que un diplomá
sentante

tico que no es autor. El Dictador no se ha enga ñado esta vez, pues el señor Vicuña inventa una

intriga por minuto; pero el público tampoco se ha engañado i continúa silbando al autor. La úl tima intriga que se atribuye al señor Vicuña ha causado sensación en Lima, i es sin disputa lo
de todos sus enredos dramáticos. Estrechado el gobierno peruano por el repre sentante de Balmaceda, ha creído conveniente dar una solución a la cuestión del sal Mapocho:

mejor

para

var su

responsabilidad
mas

trata de conocer la

opinión

de los miembros

Cámaras. Con este
para mañana

caracterizados de ambas objeto el señor Elmore, mi

nistro de Relaciones
una

Esteriores,

ha

dos;
ra

pero Agosto, víspe de la reunión, el señor Vicuña ha recibido, por

en

reunión de senadores i la tarde de hoi, 23 de

provocado diputa

VIAJE DE DESTIERRO

225

la vía de

Europa,
Aires,
en

un

cablegrama

de

su

colega
comple

i

amigo
en

don Gabriel

Vidal,

ministro de Balmaceda

Buenos

anunciándole el triunfo

to de las

armas

producido

del Dictador. Gran sorpresa ha Lima la noticia de esta victoria,

que indudablemente influirá de una manera de cisiva en el ánimo del gobierno i de los congresales, para hacer la entrega del Mapocho, con cuya

cooperación pretenden los balmacedistas invadir la provincia de Tarapacá i dar a la revolución el golpe de gracia en el mismo centro de sus recur sos, precisamente lo mismo que en estos momen tos hacen los congresistas en los alrededores de Valparaíso. La noticia de Vidal ha circulado con estrépito: todos los diarios de la noche la publican; los dic tatoriales invaden alegres los portales i algunos hacen manifestaciones impropias en una ciudad
estraña; í el señor Vicuña, para dar
ción solemne
a su una

confirma

noticia, ha enarbolado en la legación la bandera de Chile, i ha habido comida, champañazos i brindis. Peruanos, estranjeros i dictatoriales creen firmemente en la noticia, i los
reporters declaran que el
trado el
señor Vicuña les ha
mos

cablegrama orijinal Aires. No es posible dudar,

enviado de Buenos sobre todo

después
casa

que el señor ministro ha enarbolado la bandera chilena,
viaje

en su

15

226

VICENTE GREZ

recordando al quien duda, sin embargo, i el Callao dramaturgo. El cable entre Valparaíso
Hai está corriente i
se

plazas; cablegramas comerciales entre esta vía noticia ¿por qué no se ha recibido por de San tan importante? ¿Por qué se la comunica tiago a Buenos Aires, i no se la manda a Lima, llegando a esta ciudad por la vía de Europa, que cable del Pacífico es mas larga i costosa? Si el estuviera interrumpido, se esplicaria esta prefe
rencia i retardo de diez horas fausta
a nueva.
en

han cambiado durante el dia ambas

comunicar tan

El señor Vial Solar

pide

noticias

le comunica que no las hai. Los dictatoriales creen sacar el Mapocho al dia siguien

Iquique,

i

se

te, i todo está arreglado para la marcha. Muchos se han dirijido al Callao en el tren de la noche.

Aparece
ma,
aun

el

nuevo

dia,

i la noticia

no se

confir
flota

cuando la bandera de la
en a

legación

siempre
noticias

los balcones. El señor Elmore
i
no se

pide
reu

Valparaíso,

le contesta. La
no

nión de los miembros del

Congreso

ha tenido
en

lugar,
sena

i el

Mapocho continúa

fondeado

la dár

del Callao. A medio dia desciende la ban

dera de la

legación balmacedista, i los dictatoriales dicen que Vicuña los ha engañado a ellos mis mos. ¿Fué él quien solicitó de Vidal un cable grama de triunfo para hacer presión en el ánimo
de los hombres

públicos

del Perú i obtener de

VIAJE DE DESTIERRO esta
era
manera

227

la
en

entrega del Mapocho? La opinión
creerlo así. Pero
no se

unánime
un

ha

encon
com

trado

documento claro i fehaciente que

pruebe esta sospecha, El diplomático que representa en Lima al go bierno de Iquique, me ha dicho muchas veces que el Mapocho no saldrá del Callao sino después del triunfo de la revolución i para conducir a Valpa
raíso
a

los desterrados de

Balmaceda,

i todo hace

suponer que su vaticinio se realice. En la noche del 23 de Agosto un grupo de balmacedistas recorre las calles centrales i celebra

Valparaíso: una organizada en los alrededores de San tiago con el objeto de destruir los ferrocarriles i telégrafos, ha sido sorprendida i rodeada por las
una

gran

noticia recibida de

montonera

tropas del Dictador, i todos, los
que la caido

sesenta hombres

componían, han sido pasados por las armas! Muchos jóvenes distinguidos de Santiago han
en

esta tremenda
cree en

catástrofe.

Ya nadie

noticias de

oríjen

balmacedis

narración, que desgraciadamente es exacta, pues se refiere al suceso de Lo Cañas, pasa sin hacer ruido, ¡ es reemplazada a la maña
esta
na

ta, Í

siguiente

por otra que

nos es

favorable:
cerca

una

sangrienta
en

batalla ha tenido

completamente lugar

que desembarcó el ejército, i las tropas del tirano han sido derrotadas. Los dictadel sitio

223

VICENTE GREZ

toriales dan de

este hecho de armas una

versión

contraria i ríen de nuestra credulidad. En la tarde la noticia se formaliza, i nuevas

ver

dejando ya la menor duda de que la causa de la justicia ha obtenido una gran victoria. Se ha interceptado un cable grama dirijido al gobierno francés talvez por en que da su ministro residente en Santiago, cuenta de la batalla que ha tenido lugar en las márjenesdel rio Aconcagua. "Batalla sangrienta,
siones
la confirman,
no mas

de cinco mil hombres fuera de combate. Por

ambas partes se ha desplegado valor heroico; pero las tropas de Balmaceda han sido despeda
zadas. Se espera batalla decisiva... ¡Era el triunfo de Concón! A esta noticia, que nos llena de esperanza, si guen dias de espectativa angustiosa, noches de desvelo i de tristes reflexiones. Nos apena el he cho de que las tropas del Dictador hayan peleado bien, cuando las suponíamos contaminadas del

sentimiento de odio al tirano, que era el domi nante en la opinión del pais; pero Balmaceda ha sabido halagar el espíritu de la tropa, llenándola
de todas las comodidades ¡ manteniéndola alejada del contacto del pueblo. Ademas, en nuestro sol dado domina
i de

pundonor
con

jeneralmente un sentimiento de orgullo militar que le hace pelear
una

la misma bravura por

buena

como

por

VIAJE DE DESTIERRO
una

229

mala causa, i cuando

se

encuentra al

frente

su adversario no piensa sino en vencerle i le encoleriza toda resistencia. Es cierto que el ejér cito organizado en el norte, compuesto de volun une a estas mismas condiciones de valor el conocimiento de que defiende una causa sagra da, que lucha por derrocar al tirano de su patria,

de

tarios,

su orgu i le hace soportar contento los mayores sacrificios. Por lo que hace a la ofi cialidad de los dos ejércitos, hai entre ellas la

i este sentimiento del deber unido al de

llo,

aumenta

su

vigor

diferencia que existe entre los que sostienen una causa personal i los que luchan en defensa de
una

idea,

de la familia i de la

patria.
es en

La el

casa

del señor Vial Solar

estos dias

impacientes por saber no ticias de Chile. Ocupados en comentar sucesos i planes de batallas que forja laimajinacion, vuela veloz el tiempo que nos acerca al desenlace final. Con la mirada fija en el mapa de Chile, seguimos las huellas imajinarias del ejército libertador i damos por interceptadas las comunicaciones del
centro con el
zar a o
sur

refujio

de todos los

i

con

el norte, i hacemos
en

avan

les

Santiago, dejamos sitiando a Valparaíso apoyados por
a
a

Canto i

Korner

dirección

la escuadra! Un
a suceso

desgraciado

nos

tiene entristecidos:

grave enfermedad que desde hace dias

aqueja

230

VICENTE

GREZ

al señor don
cia

no, que tanto
a

José contribuyó con su enerjía organizar la resistencia contra
se

Besa. El ilustre i varonil ancia
e

influen

el futuro

Dictador,

encuentra
ver

seriamente amenazado, i
con su

mucho tememos

enlutada

pérdida

la

noticia del triunfo de nuestro
na,
a

ejército.

Por fortu

'a contienda,

su

medida que se acerca el desenlace final de el heroico patriota se reanima, como

penetrante i previsor instinto le anunciara glorioso término de la lucha. Enfermo desde el dia siguiente que se supo en Lima la marcha del ejército constitucional, no ha pedido una sola vez noticias de la campaña, comprendiendo que
el
ni favorables ni adversas
se

las habian de

comu

nicar para

no

ajitar

su

calma;

pero su mirada parece adi vinar que nada se ha resuelto todavía. Por diverso conducto se confirma el hecho de

espíritu, que investigadora

necesita de

haber sido
ta de

despedazada

una

montonera compues

toda la espantosa verdad. Es horrible la angustia de los que tienen en Chile hijos i hermanos que pue den haber caído en este horrendo sacrificio.
no se conoce

jóvenes Santiago, aun

i niños de la

mejor

sociedad de

cuando todavía

ftfl^py»

XLII

El 28

a

las

once en

lonia chilena

i media, gran parte de la co Lima, de la colonia revolucio

naria, almuerza en casa del señor improviso suena con estruendo
anunciando
una

Vial la

Solar; de campanilla
a

visita. Viva emoción domina

¡Noticias de Chile! dice alguien; ¡ apenas se pronuncia esta frase, el se ñor don Agustín Edwards, jadeante por la preci pitada marcha que ha hecho desde su hotel a la Legación, entra al comedor vivando a Chile. ¡Triunfó la revolución! ¡Viva el Congreso! El principiado almuerzo se da por terminado, i todos de pié, emocionados profundamente, da mos muchas veces lectura a un telegrama dirijido de Valparaíso a la Casa Graham Rowe, i que el

todos los concurrentes.

232

VICENTE

GREZ

jefe de ésta, señor Dubois, ha llevado mente al señor Edwards; dice así:
"Revolución triunfante.
da

personal

Ejército de Balmace despedazado. Valparaíso tomado. Casa Gra ham Rowe no ha sufrido perjuicios.11 La primera impresión que se siente al recibir una noticia de esta naturaleza, se asemeja mucho a la que produce una desgracia; la emoción es tan
viva que el ánimo
se abate, i por un instante se permanece silencioso; pero la reacción es rápida Í la alegría del triunfo hace palpitar el cora

zón. se han salvado; un ti primero i el único que se alzó en nuestro país, ha caído despedazado en una campaña fa bulosa de ocho dias, i Chile ha dado el espectá culo grandioso de un pueblo varonil i enérjico, que lucha por sus libertades i vence en sangrien

Nuestras instituciones

rano, el

tos combates.
nos

Una mezcla de nobles sentimientos

ajita i conmueve: el amor a la patria, el mas grande de todos los afectos, la satisfacción de haber cumplido con nuestro deber de ciudadanos i la idea de la patria salvada i engrandecida, es
parce
en

todo nuestro

ser

cierta

embriagadora

i

desconocida delicia.
ración i de

gratitud

Un sentimiento de admi hacia los que se han sacrifi

cado por conservar a Chile sus libertades, se alza también poderoso de lo mas" íntimo del alma.

VIAJE

DE

DESTIERRO

*33

Alegremente emocionados abandonamos casa de la Legación para recorrer las calles
busca de otras noticias. La
se nueva

la
en

de la victoria

rapidez, i la ciudad está aji lada ¡ conmovida. Siempre los pueblos que ven cen, en luchas tan justas i nobles, son objeto de admiración í de respeto, i ya que no se puede enviar a Chile esta impresión, se nos saluda í fe licita con cariño. La que mas me sorprende de estas manifestaciones es la de un joven Campel, de nacionalidad arjentina, oficial de la Legación de su país en Lima, que va corriendo por las ca lles, loco de entusiasmo, vivando a Chile i al Congreso, como si se tratara de un triunfo pro pio. Siento disiparse por completo mis antiguos

ha

esparcido

con

resentimientos
de los

con corro

los hermanos del otro lado

Andes,
ser

hacia

Campel
mas

lleno de gra
me

titud, le abrazo
meto

con

sincero cariño i

pro

desde entonces el

arjentino

de los

chilenos.
En
ese

instante el señor Edwards, que forma
un nuevo

parte de la comitiva, recibe
de
en

cablegrama

Valparaíso, enviado
el que
se

por don Alfredo Edwards, confirma la noticia del triunfo. Ya
a

no

hai

lugar

la

menor

duda:

es

cierto que ha
en aun

caído el Dictador. Muchos de los

balmacedistas residentes
un

Lima vagan por las calles

tanto

mustios,

«34

VICENTE GREZ

cuando
ciones.

su

orgullo
en

les

obliga
a

a

dominar

sus

emo

No tardo i le saludo i el incrédulo
se

encontrar

con

la

mas

discreta

amigo el coronel corrección; pero

ser

niega la exactitud de las noticias imajina que todo ese bullicio no pasa de alguna farsa, por el jénero de las que inventa

el Ministro Vicuña, echada a correr por nos otros con algún propósito determinado. Trato
de

persuadirle de su error; pero él, empecinado siempre, me repite la frase que parece es tereotipada en su cerebro:— ¡Es imposible! ¡El viejo ejército de Chile no podrá ser vencido! El
como

Ministro
como

Vicuña

no

se

muestra

tan

incrédulo

en uno

el coronel: tengo el gusto de encontrarle de los portales i me detiene deseoso de conocer de boca de uno de sus adversarios las alarmantes noticias. Le refiero lo que se dice. No creo en la estension de la derrota, me

sonrisa; probablemente han triunfo parcial; pero de nin guna manera una victoria decisiva. Voi a palacio i ahí sabré la verdad de lo ocurrido, que comuni
con

contesta

helada

obtenido ustedes

un

caré

a

usted.

El señor

Vicuña,
lívido
un

cuyo rostro

es

jeneralmente
sus

pálido,
En

va

en esos

momentos;

labios

están blancos i

lijero temblor nervioso le ajita. palacio sabe toda la verdad, como él lo es-

VIAJE

DE DESTIERRO

235
señor

peraba: Ramos,
derrota

el cónsul peruano en acaba de comunicar

Valparaíso,
a

su

Gobierno la

toma de

completa del ejército Valparaíso. Pocos días después el señor
en

del Dictador i la Vicuña entrega al Lima, señor Vial

verdadero Ministro de Chile

Solar, el archivo completo de la Legación balmacedista, mui bien arreglado i sin que falte uno solo de los documentos mas importantes de la época histórica de la Dictadura, hecho que todos estimamos honroso para el señor Vicuña, pues no ha tratado de ocultar nada, ni de escusar la
que le afectara en estos sucesos. Para que no quede la menor duda en el ánimo de los mas recalcitrantes respecto al triunfo ob

responsabilidad

tenido por el ejército constitucional, se anuncia el pronto arribo al Callao de la contra-torpedera

Lynch,

cuadrilla de bahía de
ron a a

mandada por Moraga. El barco de la es Balmaceda, que quedó fuera de la

Valparaíso cuando
esa

los vencedores

llega

los alrededores de

ciudad, viene a ponerse
en

las órdenes del Ministro de Chile

el Perú.

despierta el arribo de la Lynch: peruanos, estranjeros i chilenos visitan la pequeña nave que durante algunos meses reco rrió la costa, tomando parte tan principal en el trájico suceso de Caldera. La Lynch está mui deteriorada i su desmoralizada tripulación, que
Mucha
curiosidad

236
reclama el

VICENTE GREZ

ajuste

de

sus

cuentas, termina la
comedor i de los

cam

paña
rotes.

con

el saqueo del

cama

La

contra

tripulación Moraga; pero
su

muéstrase mui

indignada
a

éste ha sabido ponerse

cubierto de
en

cólera

con su

reconocida habilidad

esta clase de aventuras

Moraga

compañía
dad,
no

se pasea por las calles de Lima en de varios oficiales de la Lynch. En ver

son

muchos los
no

acompañan i

he visto

a su

balmacedístas que le lado uno solo de

los que tienen alguna importancia si hasta ellos mismos sintieran
ostentarse

los

en público con el que buques mas poderosos de la escuadra chilena, Moraga viste un largo paltó de paño azul con cuello i bocamangas de nutria, i su aire de cala vera derrotado fija la atención de los curiosos

personal, como repugnancia en destruyó uno de

peruanos. Tiene la aparente

tahúr,
se

que

tranquilidad de un después de haber perdido su fortuna,
mesa

levantara de la
tiene él que

sonriente i

despreciativo.

¿Que

perder? Durante cuatro meses ha hecho un papel ruidoso, recojiendo buenas propinas; pero jugó a la sota el porvenir de Chile i el suyo, i salió el rei. Esto le ha pasado muchas veces. Mañana aparecerá en Méjico o en Buenos
Aires haciendo el mismo

hasta que
por

juego i la misma vida, desaparezca de la escena del mundo algún accidente trájico.

VIAJE DE DESTIERRO

237

Gran parte de los tripulantes de la Lynch han abandonado el servicio del buque i buscan tra

bajo

en

las ciudades del Callao i

Lima;

pero

no

encuentran

ocupación alguna, como que hai en este pais una completa paralización industrial i mercantil. Ni uno solo ha logrado emplearse, i su
falta absoluta de
recursos

les

crea una

situación

pais estranjero; muchos de ellos se han presentado a la Legación solicitando ausilios de cualquier jénero ¡ ser enviados a Chile en uno de los buques de guerra que partan próximamente
difícil
en

del Callao. El señor Edwards ha puesto a las órdenes de la Legación algunos fondos con este

objeto i se les ha prometido la repatriación. La profecía del señor Vial Solar se ha cum plido con el mismo o mayor acierto que las pro fecías bíblicas: el Mapocho no saldrá del Callao sino para conducir a Valparaíso a los desterrados
de la Dictadura. El famoso vapor ha entrado al

dique

a limpiar sus fondos, i en pocos dias estará listo para emprender su viaje. Las personas que deben ir a su bordo hacen sus preparativos para

regresar a la patria triunfante. El corazón de alegría ante la idea de volver a ver i solo yo, enfermo contrariado estos trajines de

palpita
a

Chile

salvado,
dico
nas

todavía, contemplo marcha, pues el mé
sema

me

ordena

postergar mi viaje por dos
en

¡Qué

hacer! Me entretendré

Lima miran-

238
do las
caras

VICENTE GREZ

de los balmacedistas. No soi cruel;

pero no puedo dejar de reír cuando alguien se da un porrazo: es una alegría tonta i de mal

gusto; pero mui

común en

la

especie

humana.

Las señoras Ross de Edwards i Mac-Clure de

Edwards han tenido
que
es

una

idea que las enaltece i
corazones:

propia

de

tan

nobles

quieren

que antes de partir en dirección a la patria, de mos gracias al Dios de los ejércitos por el triunfo

brillante, tan rápida, tan maravillosa, que no es estraño que Dios haya tomado parte en ella. Si en las horas desgraciadas de la vida el hombre eleva al cielo su conciencia, en los grandes triunfos de la justi cia se esperimenta una misteriosa gratitud hacia alguien que influye en estos fallos supremos. Hai ciertamente una lei de equilibrio moral como hai otra de atracción i de equilibrio material que
. .

obtenido. La campaña ha sido tan

mantiene el orden i la armonía del Universo. Todos los diarios de Lima publican una invi tación
en

la misa solemne por los que murieron guerra civil de Chile, firmada por los senadores señores Besa i Edwards ¡ los
a

la

pasada

tados Vial

Grez. El espíritu de esta invitación
mas

Solar, Zorobabel Rodríguez
no

dipu

i Vicente

puede

ser

jeneroso: "Rogamos a todos los chilenos i a nuestros amigos peruanos i estranjeros, etc., etc. Las exequias celébranse con gran pompa en

VIAJE DE DESTIERRO

239

el

templo

de la Recoleta

en

la mañana del 3 de

setiembre, concurriendo algunos balmacedistas,
muchos peruanos i estranjeros i una parte con siderable de la distinguida sociedad femenina de Lima. Dos la
o

tres dias

mar en

viaje
a

a su
a

bordo

quienes patria.

la

después el Mapocho se hace a a Valparaíso, conduciendo las distinguidas señoras i caballeros Dictadura obligó a abandonar la
directo

XLIII

ciones.

Al fin, digo adiós a Lima, a esta ciudad amable simpática que conserva como ninguna otra su fisonomía de la colonia, ciudad mundana ¡ místi ca a la vez, de hogueras, de jolgorios i de revolu
i

una ventana del conduce al Callao, digo adiós al rival vencido del viejo Rimac, Mapocho hoi cana i saludo con lizado, reverencia a los

Mirando el estrecho valle por
me

wagón que

nazos

doctoral, que inclinados filosófica mente sobre la tierra, devoran el fango i desprecian
la verde

de aire

últimos galli

yerba.

Todos los árboles i arbustos ostentan todavía el rocío de la noche; un cielo bajo i plomizo

VIAJE

DE

DESTIERRO

24I

mantiene

en

esta

campiña

un

color húmedo i

ardiente de conservatorio. Deseo

aspirar
te

sus

brisas frescas i

llegar al mar, contemplar su horizon
me

ilimitado.
El

Serena,

a

cuyo bordo

embarco,

no es

mejor de los vapores que surcan el Pacífico; pero aventaja en tamaño i en la suavidad de su marcha a ese par de viejos danzantes que se llaman el Bolivia i el Coquimbo, que ponen a prueba los mas fuertes estómagos. Un vapor es un pequeño mundo flotante: la vida se ajita en su interior, i cierta intimidad de familia se establece entre sus moradores; todos
con

mucho el

gozan de las mismas escenas, saborean la misma comida i se agrupan para admirar los panoramas que la naturaleza nos ofrece en nuestra marcha.

En esa frájil vivienda que se desliza sobre las aguas, corremos todos el mismo peligro, i este sentimiento es otro lazo de unión i de cariño. El Serena
he

visto,

una

viaje agradable, pues los camarotes, mas de silueta interesante: rostros de mujeres boni

presajia

esta

vez un a

al pasar frente

graciosos. Viajamos con un mar tranquilo i tan en calma ni una lijera ola ajita su tersa superficie. Las que
aguas, de un color de acero opaco, parecen duras i espesas i como que el vapor hace un esfuerzo al

tas i de niños

cortarlas.
viaje

242

VICENTE GREZ

a

bordo de

Es curiosa te colección de seres humanos que esta nave se han reunido: fija princi

mi atención un ingles joven, comunica tivo i risueño, que nada tiene de parecido con el tipo universal británico que se ve en todos los de mar i en algunas novelas francesas.

palmente

puertos
Es

un ingles de lejítima procedencia, nacido en Londres; pero por cuyas venas corre sangre chi lena, pues su abuela era una dama santiaguina que creó su mestiza estirpe en una de esas flori das mansiones del cerro Alegre de Valparaíso.

él

Estas pocas gotas de sangre latina han hecho de un ser atrayente, que se humaniza i no exije

presentación previa para entenderse con los demás a Chile por primera vez como empleado principal o socio de una gran casa de comercio de Valparaíso, i declara que los chilenos somos mas ingleses que españoles, pues no des cendemos de Almagro ni de Valdivia, sino de Cochrane i de sus compañeros, i da como prueba
hombres. Viene
que ante todo somos verdaderos marinos. Conoce de memoria nuestras campañas marítimas i las

Iquique i la Enero, Repúbli ca, son hazañas verdaderamente inglesas. Chile, me dice con entusiasmo i creyendo dirijirme la mas fina galantería, es una colonia libre de la
soberbia actitud de la escuadra el 7 de salvando la Constitución i las leyes de la

admira.

El

episodio inmortal

de

VIAJE DE DESTIERRO

243

grande i vieja Inglaterra. Ali reigh! y agrega con la espresion importante i grave de un ingles que entra al fondo de los negocios: Durante la cam paña, The Times se ha ocupado mas de Chile que de Gladstone i la Irlanda. Es, pues, objeto de vivo interés este ingles comunicativo que rie

como un

francés.

Pero el compañero de viaje con quien vivo en mas intimidad es el estimable escritor nicara

güense don Carlos Selva, desterrado de
desde hace
nocer en
un

su

patria
co

año i

a

quien
a

tuve el

gusto de

Lima. Selva viene

visitar nuestro de

i

Brasil i

seguirá viaje a la Arjentina, al después a Europa, haciendo

pais Uruguai, al
su

des

tierro tarea de útiles estudios. Es del Presidente de hace de
su

un

caballero

modesto i de notable instrucción. El señor Selva
es

pariente

ción que
mas

me

Nicaragua, i la rela prisión es para mí de lo
parece escuchar la lec

interesante, pues

me

tura de una

pajina

de la dictadura de Balmaceda,

El mismo insidia.

engaño, la misma felonía, la misma

propietario de un periódico que se Managua, la segunda ciudad en im que posee Nicaragua, i en sus colum nas combatía la política del Presidente, que habia hecho del Congreso una asamblea de paniagua dos, que dilapidaba las rentas públicas, enviando
Selva
era

publicaba portancia

en

244

VICENTE GREZ

al destierro a los hombres mas distinguidos i rodeándose de los elementos sociales mas ruines
i el

despreciables. La prensa habia enmudecido i solo periódico de Selva se atrevía a decir la verdad
moderación;
pero hasta esta débil
voz

con

libre

molestaba al tirano, que ordenó la clausura del diario i la prisión del escritor.
La familia de

Selva, alarmada
sus

con con

este atenta

do, puso
te,
la

en

juego

influencias

el Presiden

pidiendo

la libertad del preso; pero el tirano

negó, asegurando que se habia visto obligada a reducir a prisión al periodista con el objeto de salvarle de las furias del pueblo, que quería des pedazarle por los ataques que diríjia al gobierno. Es de advertir que en Managua todo el mundo era opositor i aplaudía la conducta patriótica del
escritor.
En la i

cárcel, Selva
a

es

encerrado

en un

calabozo
i

reducido

la

mas

estricta

incomunicación,
medidas las to

como

la familia reclamara de esta inútil
esas
en

crueldad,
de
su

el Presidente contestó que

maba contra

su

voluntad i solo

obsequio

pariente, temeroso de que los presos mismos lo despedacen al tener conocimiento de su conducta con el gobierno.
Hai que
sus en

esta

narración toda la broma
sus

e

ironía
con

Balmaceda i

víctimas.

Éstas

compinches gastaban

i otras muchas

historias que

VIAJE

DE

DESTIERRO

245

refiere, manifiestan que los tiranos son los mismos en todos los países i en todos los tiempos, desde el gran maestro Nerón hasta el oscuro aprendiz de Nicaragua.
me

Selva

En el Callao

se

embarcaron

en

el Serena dos

jóvenes
finita i

cuyo reciente matrimonio habia sido mui celebrado en Lima. Ella es una peruana mui

pálida,

i él

un

yankee

sonrosado i feliz,

Es interesante

ver a esos

enamorados i

jóvenes

esposos pasearse por la cubierta del vapor to mados de las manos Í acariciarse con las mi

radas. Van
a

pasar la luna de miel

a

Tocopilla,

donde

el esposo tiene un negocio importante. ¡Tocopi lla! ¡Desierto de guano i de salitre! Pero ¿en qué
sitio de la tierra
momentos
en no es

feliz el

hombre

en esos

que cree tener entre sus brazos al universo entero? En Tocopilla hai lo que mas desean los enamorados: desierto de agua i de

cielo,

con

los que tan bien
amor.

se

entiende

ese

otro

infinito del

vapor,

Pero los hombres de mundo que vienen en el miran con cierta burla a esa feliz pareja
con

olvidada del
cordar

porvenir, i no pueden menos de re su propia historia. La luna de miel pasará, i la juventud también, i todo lo malo que esas dos almas ocultan surjirá un día al me nor choque, i los que hoi se adoran, talvez lleguen
ironía

246
a

VICENTE GREZ

odiarse i

a

recordar estas deliciosas horas

como

un

engaño, como una juvenil tontería, como algo inverosímil i ya perdido entre las brumas de una

desagradable unión. para probarnos que el amor es eterno, que se trasforma i se estíende, que pasa del esposo al hijo engrandecido, una hermosa via jera se pasea por la cubierta ostentando feliz un grupo de muchachos, que retozan alrededor
I
como

larga

i

suyo. El

mas

pequeño, de
su no

tres años de

edad,

va

pendiente

de

mano;

sus

piececitos

son

todavía

resistirían sin su apoyo la cim bra del vapor. La interesante madre, en todo el esplendor de la belleza i de la juventud, tiene para cada uno de sus niños una riño i
les

mui débiles i

sonrisa,

un ca

una

advertencia;

tan

pronto les besa

como so

reprende, orgullosa de bre tan preciosos subditos. Las mujeres miran con

ejercer
envidia

autoridad
a esa

interesante mamá, i yo también la admiro. Su hermoso rostro, lleno de nobleza i de bondad
me recuerda el de otra persona conocida, cuyo nombre he olvidado. Esa bella ¡majen la he visto yo otra vez; pero ¿en ;dónde? ¡Ah! ¡ya lo recuerdo!... Es la la misma misma, que vi re

joven

e

perd

producida

en

blanco mármol sobre

del cementerio de Lima!

una

tumba

¡Qué
estas

estraña i

semejanza existe

hermosa

entre

dos

mujeres! La

VIAJE DE DESTIERRO

247

misma

cabeza,

la misma frente seria i

pensativa,

ojos de espresion amante, los bondadosos, el mismo seno dema siado provocativo para una muerta!... ¿Cómo ha podido efectuarse, antes del juicio final, el fe nómeno de esta resurrección? ¿Será esta misma la muerta que se representa en aquel mármol, o acaso aquella mujer no murió nunca, i es una historia misteriosa i terrible, como la de Julieta, la que he venido a sorprender a bordo del Serena?
los mismos bellos

mismos labios

Mas de
nocida

una

vez

intento

acercarme a

la desco

dama;

pero ¿con

me atrae, pero su cierta consideración respetuosa que no sé cómo vencer. Tomo dulcemente de la mano a uno de sus

qué pretesto? Su bondad belleza i majestad me imponen

niños,

i lo acaricio

talvez de

una manera es

túpida,
a

pues ella frunce el ceño i sonríe como de bía sonreír la estatua al ver hacer alguna tontería los mortales. Me

alejo avergonzado
ilusión,
o

i

con

miedo.
en

¿Soi
esa

presa

de

una

efectivamente hai

mujer
mar

algo

de misterioso í sobrenatural?

Las sombras de la noche

descienden, i el
afirmo
un a

principia

a

conmoverse;
en

me

las baran

das del vapor,

medio de
se

grupo de

pasaje
le pre

ros, entre los que

encuentra el
es

¿Sabe usted, quién
en voz

capitán. aquella dama?

gunto

baja.

248

VICENTE GREZ
i

nó...

me

mirada

responde fijando

en

una

socarrona.

¿Quién

es?

usted en Lima? —Sí la vi... Entonces ¿es la misma? ¡La misma! I al oir esta respuesta siento una especie de desvanecimiento que me hubiera he"bho caer al

—¿No la vio

mar si no me tomo

fuertemente

de la baranda.

^SÉS*

XLIV

Paso la noche

ajitado i nervioso,

i solo al

ama ren

necer, cuando la luz del dia

penetra por las

dijas de mi camarote, se disipan mis sueños superticiosos. He resuelto aclarar con el capitán la
historia de la dama misteriosa.
El Serena yace fondeado, i su suave balanceo provoca al sueño, al dulce i lijero sueño de la mañana; pero el bullicio de los pasajeros i la

curiosidad de

conocer

el sitio donde

nos

encontra

mos, cuyo nombre he oido
vencen

repetir
en

varias veces,

mí pereza.

Estamos
entre

Caleta Buena,

pequeña bahía situada
casi
a

Un

e Iquique, igual distancia de cada uno de esos puertos, espectáculo magnífico se presenta a mi vis-

Pisagua

rÉtíL'í

*5°
ta: la

VICENTE GREZ

pequeña bahía está cubierta de gaviotas

sus alas sobre las aguas i surcan el aire espesas bandadas, cambiando constantemente de sitio con una volubilidad encantadora e in

que

ajitan

en

quieta.

Son

miles,

centenares de
se

miles, talvez mi
en un

llones. El
se

mar

i el cielo

ajitan

continuo
nace

aleteo, produciendo

un rumor

estraño que

i

estiende por todas partes. Es de creer que hemos llegado al reino mismo de las gaviotas, de donde éstas salen para desparramarse por todos los mares. En el norte i en el sur del Pací fico he visto bandadas de gaviotas silenciosas i

tristes;

pero éstas
en

son una

alegres
eterna

i

felices,

como

que

parecen vivir

fiesta.

Caleta Buena
rio del

es un nuevo e

salitre;

la

improvisado empo ciudad, situada a los píes de ele

vadas montañas, es pequeña, blanca, alegre i fabril, como que ha sido creada para servir a las salitre
ras

de

Agua Santa,
en

una

de las

mas

la zona, situada de Pisagua i La

el límite de los

importantes de departamentos
se se

Tarapacá.
eleva
a

producción de esta sola oficina cinco mil quíntales diarios, que antes
cían
a

condu

Caleta Buena en carretas tiradas por mulas, i ahora por un ferrocarril que desciende de las montañas al puerto por un plano inclinado en gradiente de 6o por ciento. Este trabajo, mui semejante al de los ascenso-

VIAJE

DE DESTIERRO

25

I

res,

es

de

poderoso,

audacia que maravilla. Un motor situado en la alta planicie, a 2,500 pies
una

sobre el nivel del mar, permite el descenso de los carros que se deslizan sobre rieles, sostenidos por cables de alambre. A medida que bajan los ca rros cargados de salitre, otros suben repletos de carbón i de víveres. No hai
carros

de

pasajeros,

í

éstos
ma

viajan

instalados

en una

pequeña platafor
Desde el Sere Los

colocada detras de los el incesante

carros.

na veo

bajar

i subir de los trenes,

admirando esta atrevida obra de

injeniería.

viajeros

que por

primera

vez

descienden i miran

desde la cima de las montañas la espantosa pen diente i el abismo del mar, cierran los ojos i se

entregan

en

brazos de la
vez se

providencia

i de los in-

jenieros.

cortó el cable, i los carros, volando por el espacio, cayeron al mar pasando por sobre las casas del pueblo.
Una El

capitán del Serena
en

cree

que

su

vapor estará

tiene que desembarcar dos mil toneladas de rieles que trae para el ferrocarril de Agua Santa. Todos protes

fondeado dos días

este

puerto, pues

tan de esta larga estadía, inútil en un sitio tan insignificante; pero yo gozo contemplando esta pequeña i laboriosa villa que surje a orillas del mar salitrero, i el enjambre de gaviotas que sur can el aire ¡ las aguas es un espectáculo estraño i alegre que talvez no volveré a presenciar. La

252

VICENTE

GREZ

repleta de peces que juegan sobre las aguas, sacan al sol su cabecíta i menean la alegre cola, mientras las gaviotas en acecho descienden
bahía está
como

flechas i

se

remontan

al cíelo

con

su

presa

palpitante. El golpe es fijo i certero i ni una sola se chasquea. Las gaviotas, gordas como abadesas,
viven así
en un

festín interminable. A

veces

me

indigna

el

espectáculo

de esta atroz carnicería i

la imbecilidad de los peces que no toman medida alguna defensiva. Mi amigo Selva rie de mí in

dignación,
pescado,
tas i con

Í cuando

después
a

en

la

mesa

sirven el

me

dice que voi

hacer lo de las

gavio

menos

resigno
a

a

que ellas; pero yo me esta lei brutal de devorarnos los unos

trabajo

los otros, i como sin escrúpulo el sabroso pez, que al fin no he sido yo quien le ha dado la
muerte.

st^-Av>t

XLV

Otro

corazón,

hija quilas,
es

que llena de pena el el que ofrece una pobre madre con su enferma. Por las mañanas i por las tardes tran

espectáculo triste,
es

suave, vése

cuando el vapor está anclado o su marcha a la joven enferma sentada en su

silla de brazos, al lado de la

inquieta

madre que

espía

sus menores

movimientos. Madre
a una a

chilenas, pertenecen
la Serena i la tísis.
se

familia

e hija son distinguida de

dirijen

Copiapó,

cuyo

clima,

es

pecialmente
La madre
seco; pero la

el de

Chañarcillo,
que
su

recomiendan para
en ese

cree

hija

sanará

clima

joven

timiento de

su

parece dominada por el presen muerte. En su tez pálida aparecen

254
a

VICENTE GREZ

impresión las manchas sonrosadas de la tísis, i sus ojos brillantes i soñadores se fijan en un punto del cielo como queriendo penetrar su misterio í conocer antes de tiempo ese mas allá que luego será su morada. Estos éxtasis en que la enferma se sumerje a
la
menor

cada momento, alarman a la madre, que trata de distraerla con aparente i forzada alegría. Se co el esfuerzo que la pobre madre hace para en los movimientos nerviosos i exaspe rados de su cabeza i de sus brazos, en el brillo
noce,
en

respirar,

húmedo de
dolor
mosa

sus a

ojos, que trata
estallar
en

pronto

enferma, nota maternales, abre sus grandes ojos recelosos
go sonríe
con esa

de dominar un gran sollozos. I ella, la her al parecer estas emociones
i lue

tristeza i dulzura de las almas

puras que van a volar al cielo, Una tarde en que varios amigos estamos silen ciosos
ese

a su

próximo

lado, preocupados profundamente de inevitable fin, aunque al parecer en
mirar
mar a

tretenidos

en

las
se

gaviotas
remontan
su

que descienden
con su

de cabeza al

i

presa,

ella, después
con

de observar que

madre

no

está

nosotros, dice sonriendo: Cuándo vendrá por mí la gaviota negra que
añade mirando
sus

me

ha de llevar!

I

blancas

manos

descar

nadas:

VIAJE DE DESTIERRO

255

Todavía estoi mui pesada, tengo que enfla
en

quecer un poco mas. M¡ amigo N., que peleó
dice al oido:

Pozo

Almonte,

me

Prefiero encontrarme mil
a

veces en un
escenas.

de batalla En

presenciar

estas

I

se

campo retira

discretamente.
ese

momento

pasa

cerca

de nosotros la

semejanza con la preocupado. Qué interesante! dice la enferma, siguiéndo la con su mirada; i tan sanita! Ella no morirá joven como su hermana.
— —

misteriosa dama cuya terrible estatua de mármol tanto me ha

cubre

Ah! esclamo yo con el asombro del que des un grande i misterioso secreto, es hermana,
una

hermana de

muerta...

Todos ríen
cia.

de mi

estraña

i tonta

ocurren

Las dos tan hermosas i tan parecidas, con tinúa la enferma, como que eran jemelas. Cuando murió la otra, su marido la hizo hacer un retrato

i sirvió de modelo
es

María,

la hermana

viva; que

la que viene

Entonces
temor i

aquí. yo esplico

de
tan

esa

el asombro que me hermosa mujer. Mi
en

la sorpresa, el misterioso produjo la presencia

impresión
,
.

habia sido
o

profunda

será que ahora mismo dudo si
el vapor.

la muerta la que viene

256

VICENTE GREZ

Oh!

no sus

abriendo

diga usted eso, dijo ojos con ansiedad; me

la

enfermita,

da miedo.

por el vapor la estraña historia, yo el objeto de la mas viva curio sidad. No faltó quién me creyera un demente. Ella misma quiso conocerme, i cuando vi de cer

Luego circuló
era

i entonces

ca sus

ojos

celestiales i oí

su voz

haberla escuchado muchas parece que no estaba mui demente. Un día le
i
a

veces en

que me parecía la intimidad, el que
me

equivocado
a

juzgó
viaje,
echó
acto

dijo Selva que yo iba
tanta

escribir este

como

ella sabia que venia solo de

Lima,
en

reir

con

sinceridad,

que desistí

el

siempre de viajes: grandes desolacio nes; de la India misteriosa í de sus relijiones; de los mares petrificados i siniestros; de las tierras frías donde el hombre vive cubierto de pieles en sucias guaridas; de los paises montañosos i las
del centro del

de mí proyecto. Desde entonces me habla

África

í de

sus

inmensas i monótonas pampas fértiles de la Amé rica Meridional. Me habla de estas cosas con una ironía de formas inocentes, pero cuyo fondo yo comprendo mui bien. Ella ha visto muchos de esos paises i yo nó, i sin embargo voi a escri bir un libro de viajes. Su burla crece a medida
que
nos

Valparaíso.

intimidamos i que el vapor se acerca a Una tarde que yo me agrego a un

VIAJE

DE

DESTIERRO

257

corrillo donde ella domina, me recibe con esta frase: ¿Qué dice el amigo Stanley? ya ha descrito la pajarera de Caleta Buena?

I

fija

en


un

su

pupila

risueña i
su

picante.

Me arde

poco la frase i

intención i hubiera

querido castigarla mordiendo sus labios crueles; pero me aplaca su mirada bondadosa que parece decirme: "no hai intención alguna malévola en lo
que he

[ esta

dicho, todo es pura broma... pequeña lucha me interesa

como

si

se

tratara de una

pasión.
ha

SÍ el

viaje
vez

fuera

mas

largo,

quién

sabe si renacería otra
eso

la eterna ilusión!

Pero todo i fuerte aunque

pasado

para

me

siento por

no

siempre. Que libre jemir bajo su yugo,

a veces

¡cuan melancólico!

tV,:-;: .'■

:

XLVI

el la

la la
un

Llegamos a la hermosa bahía de Coquimbo, i Serena, después de pasar majestuoso frente a ciudad de su nombre, fondea en el centro de abrigada rada. Suaves ondas mueven apenas

superficie lago que

de las aguas, que mas parecen las de las del inmenso i grande océano. El
un

cielo esiá de ledas de
el
mar

azul

purísimo,

i la Serena des

taca sus torres
sus

blancas de entre las verdes arbo

se

ven

huertos. Por el camino que bordea venir en dirección a Coquimbo

algunos carruajes
se

que se deslizan veloces, a veces ocultan entre las rocas i los grupos de árboles

i

luego

reaparecen en el llano. Desembarco en compañía de muchos

pasaje-

VIAJE
ros

DE

DESTIERRO

259

juntos recorremos las calles de la pequeña i limpia ciudad. Los dictatoriales se han ido! El poderoso ejército que resguardaba esta provincia,
i ha rendido sin combatir al tener conocimiento de tas derrotas de Concón i de la Placilla, i la brillante caballería que avanzaba a marchas for
se

zadas
a

en

dirección

a

Viña del

Mar,

se

ha

quedado capitán
los via

la mitad del camino.

Pregunto
de

con

ínteres por el acróbata i

puerto que
del

tanta hilaridad

produjo

en

jeros

dicen que al saber la caída de Balmaceda, dio un salto mortal i desa

Coquimbo,

i

me

pareció.
No sé
este

qué de estraño tiene la pueblo que ayer se ostentaba
se ven o se

fisonomía de
tan

marcial

:

las calles ha huido

casi desiertas, pues mucha jente ha ocultado; los cuarteles parecen

conventos, i en los cafetines sin jente últimas provisiones que la soldadesca
a

quedan
no

las

alcanzó

ven grupos de militares, en trajes paisanos, que charlan en silencio como si des pidieran un duelo, i las mujeres de vida alegre que por ahí pasan les miran sonriendo, con una espresion que nada tiene de provocativo sino de

consumir. Se

de

burlesco. Parece que la ciudad hubiera cambiado de súbito el brillante disfraz que usó algunos
meses, volviendo
a

vestir

su

traje

honesto de los

dias de

trabajo.

26o
tren

VICENTE GREZ

la Serena penetra enla El que viene de con ciudad, i la locomotora anuncia su llegada silbos. No tenemos el gusto de ver des

agudos
cender

a

los

chos oficiales del

familias;
ción. Nos
la

nos

viajeros, entre los que vienen ejército de Balmaceda i sus hallamos algo distante de la esta
mu

dirijimos
en

al vapor, pues
no

es

la hora de
un

comida, i
nos

tierra

hemos visto

solo café

que

inspire

algunos ramos de Chile, de colores distinguidos
aroma.

confianza. En el muelle compro de flores, de esas elegantes flores
i de aristocrático

Me asombran los bellos claveles del ta
una rosa.

maño de

En la noche el vapor es asaltado por una verdadera multitud. Son oficiales del ejército dic

tatorial i

sus

familias que

se

dírijen
no a

a

Valparaíso;
a

los camarotes

desocupados

bastan

conte

nerlos,
Los

¡ hai necesidad de volver
en

trasformar el

comedor

dormitorio.
notar que son objeto de la pasajeros, aparentan indiferen

hombres, al

curiosidad de los

cia por los últimos sucesos: pasean en grupo por la cubierta superior del vapor, con aire orgulloso i

militar, como sí todavía arrastraran la espada que pusieron a las órdenes de Balmaceda. Muchos pertenecen al ejército improvisado, i unos fueron incorporados con el grado de capitán, otros con el

VIAJE

DE

DESTIERRO

2ÓI

sárjenlo mayor i otros todavía con el de te niente coronel. En seis meses, i sin pelear con
de
una carrera que para los antiguos ejército fué de muchos años i de mu chas i gloriosas batallas. Como sí todavía el porvenir les perteneciera i aplastaran a Chile con sus botas, forman en el comedor alegre algazara i liban copas a la salud

nadie, hicieron

oficiales del

de los vencidos. I mientras ellos derrochan indi ferentes los últimos dineros de la
en

los camarotes
en

a sus

esposas

dictadura, vése abatidas, pensan

do

el triste día de mañana.
i visten de

Algunas

son

her

luto, talvez por su situación o haberperdido algún deudo en las recientes bata
mosas

llas. Al lado de estas
funda si

mujeres, que inspiran pro simpatía, se agrupan niños silenciosos, como comprendieran que algo se ha desplomado so
sus

bre

cabecitas.

En

un

estremo

oscuro

del

vapor

veo un

lloran

en

grupo de señoras, que conversan i silencio... ¡Oh, la guerra, la infame i
me

brutal guerra,
con

digo

con en

hacer

sus

víctimas

pena, no se contenta los campos de batalla

sino que también las hace en el fondo de los ho gares, i éstas son las mas infelices!

^->

1

XLVII

Pronto el Serena fondeará en Valparaíso. El está mui ajitado: olas negras i espesas azo tan el barco i parece que dificultan su marcha,
mar

aunque

un

fuerte

norte

crujen viaje.

con

estrépito,
va

como a

contento porque

empuja. Las jarcias buque riera de llegar al término de su
nos

si el

en la cubierta, obser curiosidad la costa i señalan los sitios que han sido teatro de las recientes batallas.— ¡Ahí está Quínterosl esclaman. Ese, ese es Con cón!—Ahí desemboca el Aconcagua, que el ejér cito del norte atravesó con sus fusiles en alto recibiendo impasible el fuego que los dictatoriales
van con
-

Los

pasajeros, agrupados

VIAJE

DE

DESTIERRO

263
mas

le

dirijian
eran

desde las alturas vecinas. Los

arrastrados por las aguas, mientras otros caian heridos de muerte; i el ejército avan biles des
sereno. Otros, provistos de gran señalan los campos de la Placilla i describen la situación de los ejércitos i la batalla

zaba, avanzaba

anteojos,

misma,
Dos

como

si todavía

se

peleara.

.

.

norte,

grandes i algunos
a

vapores marchan en dirección al barcos a la vela danzan sobre las
a

olas, sin

atreverse

entrar al

puerto. Se
una

conoce

que estamos

las puertas de

gran ciudad

marítima.

¡Viña

del Mar!
se

I de entre frondosas arboledas

destacan los

elegantes chalet de esa mansión de verano. Se ven los jardines que trepan los cerros, i una que otra torre blanca, que se alza sobre el follaje ver de. De improviso una ola mas vigorosa que las
demás levanta el vapor í
me

parece divisar hasta

el fondo del valle, Penetramos en la bahía que los españoles, mas bien por su clima que por su belleza, denomina ron del Paraíso, i un espectáculo curioso e impo
nente
se

presenta

a

mi vista:

es

toda

una

escuadra

inmensa que danza sobre las aguas. ¡Qué fiesta mas orijinal! Buques mercantes de todos tama

colores, venidos de todos los puertos del mundo, pesados navios de guerra que ostentan el
ños i

264

VICENTE

GREZ
en

pabellón
tregan
llora i guos
se

de las

grandes potencias, todos
como

se

a un

baile cadencioso i loco. El
i los

mar

ruje,

lamenta

si lo atormentaran anti

recuerdos,
su

sobre
La

buques se cimbran inquietos indignada superficie.

ciudad, edificada sobre los cerros que ro dean la bahía i la angosta faja de tierra que se
estiende entre éstos i el mar, contribuye con su orijinalidad a dar estraña vída al espectáculo.

Aquel

cerro

cubierto de casas, construidas

con

el

mayor desorden, unas sobre otras, la de mas allá sobre una pendiente, la otra sobre un abismo, sobre una alta empalizada, sobre un derrumbe, parece haber sido
i que las
casas no

despedazado

por un terremoto hubieran alcanzado a caer, de

teniéndose cuando ya venían rodando, unas con sus fachadas hacia el sur, otras al norte o al oriente. La vista viendas. I al lado de este barrio
se

fatiga

en

los detalles í

con

trastes de colores de que

están

pintadas

las vi

haber sido construido
ordenados i de

en

orijinal, que parece ruinas, se alzan otros
en

elegantes,

de lindas casitas

forma

chalet, i

cuyas calles bordeadas de
con

jardines
barrio
se

han sido delineadas

cuidado. A
por

ese

sube por

un con

ascensor, i al otro

una

calzada

especial,

apoyo i de

seguridad. A

barandas de fierro que sirven de cada paso hai aquí una

VIAJE

DE

DESTIERRO

265

sorpresa: ya
una

es una

pequeña plaza decorada por
un

iglesia

de alta torre,
un

pretil

que
se

impide
divide

el
en

derrumbe de

cerro,

una

calle que

diez, un barranco rodeado de reja í cubierto de hiedra, centenares de escaleras de piedras que suben a la derecha, a la izquierda a todos lados, i
a

medida que
mar

se

asciende

se

domina el mar, el in
e

menso

Pacífico,

casi

siempre alborotado

inquieto, i los suntuosos barrios comerciales de la ciudad baja. I cuando ya el viajero fatigado cree haber llegado al fin de su escursion, todavía divi
sa mas

allá

un

pequeño barrio construido
mas

en una

amplia
en

i elevada meseta, i
un

abajo

un

caserío

el fondo de Vea usted,

abismo.., dice

me

Selva, pasándome
se ve una casa

su an

teojo; ahí, en aquel sitio, zisiete pisos.
En
unas

de die-

efecto,
en

es

una

serie de

casas

construidas

una

pos de otras, que hacen la ilusión de sola. La primera tiene tres pisos, la segunda la tercera dos i así hasta
un

también,
en

llegar casi

a

la cumbre de la montaña. Es
forma de

barrio construido
de otro lado,
ven

el efecto

escalera; pero visto desaparece, i las casas se

aisladas,
es

formando parte de otros grupos. ¡Qué ciudad mas orijinal! me dice Selva;

fea i hermosa
Yo
no

a

la

vez.

participo

de

esa

opinión,

pues

Valpa'*

VIAJE

266

VICENTE GREZ

i fantás me parece una ciudad encantadora tica. Habrá en el mundo muchas otras mas be i ricas; pero ésta es la verdadera llas, raiso
se quiere todo lo que en ella puro es el aire! ¡Qué espíritu tan varonil i guerrero el de este pueblo mercan til! ¡Qué aroma tan delicioso emana de estas montañas! I mientras así pienso, el vapor se cim

entrada
se

populosas a la patria, ve! ¡Qué suave i

i

bra imitando la danza de los demás. Son los al compás del enanos de la fábula que bailan
violin encantado. Los
sus

pasajeros, apiñados

sobre la cubierta,

con

equipajes prontos,

esperan

impacientes

que

temporal para poder desembarcar. Los dueños de botes que han escalado el vapor i que circulan por 1 1 cubierta, dicen que eso no es nada
calme el i que
se

puede

desembarcar sin el
a sus

menor

peligro;

pero,

como

para desmentir
se

patrones, las pe
mientras otras
cerca

queñas embarcaciones

alejan,

llegan,

pues les

es

difícil mantenerse

del

vapor, contra el cual chocan.
tan poco cortes
nos

¡Qué

recibimiento

ha hecho este

viejo gruñón

que se llama el océano! Venciendo el ímpetu de las

olas, llega hasta el

pequeño vapor que conduce a varios empleados de la capitanía de puerto, encargados de practicar la visita de ordenanza. Uno de ellos me reconoce i me invita a embarcarme en su se-

Serena

un

VIAJE

DE

DESTIERRO

267

gura nave, i yo

acepto el amable ofrecimiento. No quiero despedirme de nadie; después veré en tie rra a las personas que estimo; me parece de mal agüero
este adiós de

despedida
a

en

medio de
en

un

temporal.
pequeño
veo a

Pero cuando ya estoi instalado

el

vapor, miro

la cubierta del Serena i

,sion estraña

amigos que me saludan. Una impreesperimento al notar a María entre las personas que se quedan. Viste una bata am plia, de largos pliegues, del color de un mármol amarillento, i de su fisonomía solo diviso el perfil pálido. ¡Dios mío! ¡Qué semejante está en su ac
titud
a

mis

la estatua de mármol que tanto
me ve

me

ha

desvelado! Pero la estatua

i

se

anima,

ráfaga de despecho pasa por su pálido semblante i lo ilumina; talvez se indigna porque me marcho sin despedirme. Avanza, entre el grupo de viaje
ros, hasta el borde de la

cubierta,

i afirmada

en

la

baranda, con la cabeza saliente hacia grita con su burlón acento: —¡Adiós, Stanley!

el mar,

me

%$$

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