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Laboratorio sociopolítico

Dossier Informativo:
Autodefensas civiles en México

ÍNDICE
Debate: autodefensas y policías comunitarias ................................................................................... 3 México: Autodefensa, entre ilegalidad y razón .................................................................................. 5 Paramilitarismo y contrainsurgencia en México, una historia necesaria ........................................... 7 En defensa del sistema de seguridad y justicia comunitaria ............................................................ 18 Diputados: las guardias comunitarias pueden generar ingobernabilidad ........................................ 23 Paramilitares en México.................................................................................................................... 25 'Tenue', línea que separa a guardias comunitarias de paramilitares: CNDH .................................... 28 La Policía Comunitaria de Guerrero, frente al riesgo más grave de su existencia ............................ 30 Astillero ............................................................................................................................................. 33 Trabajarán en coordinación con la Policía Comunitaria y el Ejército ................................................ 36 Autodefensa ...................................................................................................................................... 38 "Autodefensas civiles"....................................................................................................................... 40 Amenazan con replicar en Campeche grupos de autodefensa, como en Guerrero ......................... 42 Crece tensión en Ayutla; operan dos grupos antagónicos de autodefensa civil .............................. 44 La institucionalización de la Policía Comunitaria de Guerrero sería su muerte ............................... 47 Videos en redes sociales muestran conformación de policía comunitaria en Oaxaca ..................... 53 Reportan la aparición de grupos de autodefensa nuevos en Veracruz y en los límites con Tamaulipas ........................................................................................................................................ 55 Crearán campesinos policía rural para enfrentar a la inseguridad ................................................... 57 2

DEBATE: AUTODEFENSAS Y POLICÍAS COMUNITARIAS

Durante el sexenio pasado, las políticas de la guerra antidrogas han hecho estragos profundos en la seguridad pública. Puede tomarse como antecedente directo el sexenio antepasado, cuando Vicente Fox le declara la guerra a uno1 de los carteles de la droga, con el transcurso del tiempo la violencia terminó trayendo consigo la ingobernabilidad en gran parte de los municipios del país, municipios gobernados por autoridades fácticas, donde la ausencia del Estado no solo se percibe en el olvido o en la pobreza, sino en la ausencia de seguridad, que no necesariamente se mide mediante la presencia de fuerzas armadas, de policía o de cualquier institución que represente el monopolio de la violencia. En los últimos meses ha emergido un fenómeno de conformación de autodefensas civiles que vienen a suplir el vacío institucional y el derecho a seguridad dentro de sus comunidades, lo cual ha traído una variedad de comentarios en cuanto a la conformación de policías comunitarias, lo que implica en principio, la declaración de autonomía y el involucramiento de civiles de las mismas comunidades en la conformación de policías comunitarias. Si bien el tema se encuentra en boga y va en aumento, así como el número de aparición de autodefensas, parece ser que ha sido tomado con un dejo de morbo por los líderes de opinión, y entonces se presentan como la única instancia de “salvación” para los pueblos, que pueden confluir en la misma violencia a la cual están decididos a erradicar de sus comunidades. De esta forma muchas veces se deja de lado el proceso aún más violento que orilló a estas comunidades a tomar esas medidas, y entonces parece ser que se anulan la iniciativas ciudadanas noviolentas del mapa de análisis. Ahora bien, el debate de las autodefensas se centra en el uso político de estas, tal acción traería como consecuencia la violencia intestina por tomar el control político de las comunidades, lo que presenta un panorama aún más complejo de lo que inicialmente supone. Por otro lado, en el clima de descontento social, aparece la posibilidad de medidas de disuasión organizativa a posibles movimientos nacionales desde el paramilitarismo promovido por el Estado. A estas fechas, las autodefensas se han visto involucradas en procesos institucionalización, posiblemente por ahora sólo en estado de Guerrero, pero se
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http://www.jornada.unam.mx/2001/03/11/mas-narco.html. Tomado de la red mundial el 8 de Febrero de 2013.

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abre el mapa nacional a este tipo de organización contabilizando alrededor de 36 autodefensas en 8 Estados, teniendo guerrero el número más alto con 202. Desde el laboratorio sociopolítico les presentamos una breve compilación de textos históricos, teóricos, de análisis y opinión, con el fin de aportar elementos para tomar posturas en el debate y la acción a partir de un panorama crítico y evidencia concreta.
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http://aristeguinoticias.com/1802/mexico/grupos-de-autodefensa-se-extienden-a-8-estados/ Tomado de la red mundial el Lunes 18 de Enero de 2013.

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México: Autodefensa, entre ilegalidad y razón
SALVADOR DEL RÍO / MAPOCHOPRESS http://www.elclarin.cl/web/index.php?option=com_content&view=article&id=730 3%3Amexico-autodefensa-entre-ilegalidad-yrazon&catid=13%3Apolitica&Itemid=12 A menos de tres meses de haber asumido la presidencia de la República, el gobierno de Enrique Peña Nieto enfrenta uno de los problemas de mayor envergadura para su naciente administración: mientras en la ciudadanía bulle la esperanza de una reducción sensible y pronta de los índices de violencia causada por la criminalidad, aparecen y cobran fuerza en varias entidades del país las llamadas policías comunitarias o guardias ciudadanas de autodefensa que al margen de la ley intentan suplir la función elemental del Estado que es garantizar la seguridad de la población y procurar justicia frente a los hechos delictivos. El surgimiento de los grupos de civiles armados para detener y someter a juicio a pretendidos criminales es una secuela de actos desesperados que en medio de la guerra declarada por el gobierno de Calderón, en algunos municipios del país optaron en el pasado reciente por hacerse justicia por propia mano con juicios sumarios y linchamientos que en su mayoría las policías estatales o municipales no pudieron evitar. Fueron signos de una situación de extrema ingobernabilidad que a la administración de Calderón le costó el haber sido calificada en organismos internacionales como síntomas de un estado fallido por su incapacidad para garantizar la seguridad de la población y la procuración y administración de la justicia. Con la puesta en práctica de medidas que configuran una nueva estrategia en la lucha contra el crimen organizado, la administración de Peña Nieto no obtiene aún los resultados esperados en la expectativa de la ciudadanía, cuya urgencia en el tiempo es la medida del tamaño del problema que en los seis años del gobierno calderonista dejó como saldo un número de muertos que oscila entre los setenta y los cien mil, además de algunos miles de desapariciones forzadas que Peña Nieto se ha comprometido a investigar y resolver en lo posible. El dilema del actual gobierno es ¿qué hacer? frente al fenómeno de las guardias de autodefensa que si no por la ejecución sumaria de supuestos delincuentes, ahora por la vía de juicios ciudadanos pretenden hacer justicia al margen de las instituciones y los instrumentos jurídicos para garantizarla. El problema es de una complejidad que afecta al estado de derecho y la gobernabilidad misma. Por una
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parte, es un hecho que las acciones de las policías comunitarias se explican, aunque no necesariamente se justifican, por la impunidad en la que buena parte de la criminalidad se desarrolla y por la incapacidad de los órganos de todos los niveles de gobierno para garantizar la seguridad de la ciudadanía en la que surgen brotes de autodefensa que reclaman como legítima. Frente a esa situación, en estricto cumplimiento de su responsabilidad de mantener el estado de derecho, el gobierno no podría permitir acciones que vulneran el orden jurídico cuyo imperio está obligado a mantener. Habría que reprimirlas. Pero tomada esa decisión el gobierno tendría que adoptar las medidas necesarias para impedir esas acciones, incluso mediante el uso de la fuerza pública que involucraría a las fuerzas del orden, civiles y militares, lo cual llevaría a la apertura de un nuevo frente de guerra, en este caso declarada contra ciudadanos que han tomado las armas por una causa que consideran justa aunque el método sea violatorio de la ley. La disyuntiva se presenta cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto está poniendo en práctica una nueva estrategia para el combate al crimen organizado, basada en la atención de las causas que lo originan y en soluciones eminentemente sociales y económicas para reducirlo. Evidentemente, esta nueva estrategia no podría dar resultados a corto plazo ni determinar, como sería deseable, la suspensión de la participación del Ejército y la Marina en las tareas de represión a la delincuencia. Entre la expectativa generada por esta nueva estrategia y la realidad de la incidencia de la criminalidad que el propio gobierno de Peña Nieto ha reconocido, el tiempo apremia y el fenómeno de las guardias de autodefensa exige un tratamiento delicado, político en el mejor sentido de la palabra, para no provocar mayores fracturas entre la población.
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Paramilitarismo y contrainsurgencia en México, una historia necesaria
Gilberto López y Rivas

http://www.enelvolcan.com/feb2013/226-paramilitarismo-y-contrainsurgencia-enmexico-una-historia-necesaria

Los grupos paramilitares tienen ya una existencia de más de cuarenta años en nuestro país. Durante esos cuatro decenios, los paramilitares han estado dedicados al aniquilamiento de las organizaciones guerrilleras, y al acoso violento de movimientos estudiantiles y populares. El paramilitarismo está reconocido en el léxico militar de todos los ejércitos del mundo, incluido el mexicano. El general brigadier retirado Leopoldo Martínez Caraza, en su libro Léxico histórico militar[1], publicado por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), señala: "Paramilitar: que tiene organización con procedimientos semejantes a los militares, sin tener este carácter". La definición ayuda, pero es vaga y completamente insuficiente. No aclara cómo se llega a tener esa semejanza con las fuerzas armadas en la organización, o los procedimientos militares. John Quick es más preciso. Define a los paramilitares como: "aquellos grupos que son distintos de las fuerzas armadas regulares de cualquier país o Estado pero que observan la misma organización, equipo, entrenamiento o misión que las primeras."[2] Esta es una aproximación mayor: tanto militares como paramilitares tienen la misma organización, entrenamiento y misión. Sin embargo, se mantiene vago el origen de la organización paramilitar. ¿Cómo se alcanzó esa organización? ¿Por qué tiene el militar profesional y el paramilitar la misma misión? ¿Quién le otorga a este último la misma misión? En todo caso, los grupos paramilitares actúan por una delegación del poder del Estado y colaboran a los fines de éste, pero sin formar parte propiamente de la “administración pública”. Así lo paramilitar no se define sólo por similitud de misiones u organización, sino porque se origina en una delegación de la fuerza punitiva del Estado. En México, esta delegación de funciones ha provenido directamente del ejército, de los cuerpos de inteligencia-seguridad, o de la combinación de ambos, pero usualmente bajo las órdenes del Poder Ejecutivo, en su calidad de jefe supremo de las fuerzas armadas, y siempre como delegación directa del Estado.
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"Los halcones", uno de los primero grupos paramilitares, se creó por iniciativa de oficiales del ejército, aunque bajo la administración del entonces Departamento del Distrito Federal. Sus integrantes eran jóvenes pandilleros con entrenamiento y jefatura militar, dedicados al control, infiltración y destrucción del movimiento estudiantil, así como de cualquier foco de guerrilla que pudiera salir de las filas de éste. Está plenamente documentado que este grupo fue creado por un coronel del ejército mexicano cuyos servicios fueron premiados después con la impunidad y el ascenso militar.

Halcones, durante el conflicto estudiantil de 1968 Gustavo Castillo García dio información detallada en el periódico La Jornada, en el 2008, sobre el más conocido grupo paramilitar durante la llamada “guerra sucia”, a partir de su investigación documental en el Archivo General de la Nación:

La Brigada Especial, como se le llamó oficialmente a la Brigada Blanca, integró en junio de 1976 un grupo con 240 elementos, entre policías capitalinos y mexiquenses; militares y personal de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), así como de la Policía Judicial Federal, para “investigar y localizar por todos los medios a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre. La orden era limitar las actividades de la liga y detener” a los guerrilleros que actuaban en el valle de México, revelan documentos obtenidos de la Procuraduría General de la República (PGR), que son el respaldo de las investigaciones que aún se realizan en torno a hechos sucedidos durante la llamada guerra sucia. Según los reportes oficiales, aunque la Brigada Blanca se formó en 1972 y operó en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Morelos, fue hasta junio de 1976 cuando el gobierno de Luis Echeverría decidió que se integrara un grupo especial que actuara en la ciudad de México, y en el que los mandos estaban en manos del coronel Francisco Quiroz Hermosillo, el capitán Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro.Los documentos consultados tienen su original bajo resguardo en el Archivo General de la Nación. En ellos se detalla el “Plan de Operaciones Número Uno: Rastreo”. El grupo contaba con 55 vehículos, 253 armas: de ellas 153 eran Browning calibre nueve milímetros[3]. Así, el vínculo estatal otorga un elemento fundamental para una comprensión más apegadaa la experiencia mexicana. Con base en esta experiencia, propongo la siguiente definición: los grupos paramilitares son aquellos que cuentan con
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organización, equipo y entrenamiento militar, a los que el Estado delega el cumplimiento de misiones que las fuerzas armadas regulares no pueden llevar a cabo abiertamente, sin que eso implique que reconozcan su existencia como parte del monopolio de la violencia estatal. Los grupos paramilitares son ilegales e impunes porque así conviene a los intereses del Estado. Lo paramilitar consiste, entonces, en el ejercicio ilegal e impune de la violencia del Estado y en la ocultación del origen de esa violencia. Históricamente, el paramilitarismo ha sido una fase de la contrainsurgencia, que se aplica cuando el poder de las fuerzas armadas no es suficiente para aniquilar a los grupos insurgentes, o cuando el desprestigio militar obliga a la creación de un brazo paramilitar, ligado clandestinamente a la institución castrense. La doctrina militar mexicana no le llama paramilitar sino "personal civil" y establece su necesidad imperiosa para controlar a la población durante las operaciones de contraguerrilla. Sostiene el Manual de Guerra Irregular de SEDENA: las operaciones de contraguerrilla forman parte de las medidas de seguridad que adopta un comandante de teatro de operaciones en su zona de retaguardia, para evitar que las operaciones regulares sufran interferencias ocasionadas para la acción de bandas de traidores y enemigos, para lo cual el comandante de un teatro de operaciones deberá emplear a todos los elementos organizados y aun a la población civil para localizar, hostigar y destruir a las fuerzas adversarias[4].

Los fines del empleo de la población civil son evidentes en este párrafo. Pero aquí, la necesidad de la población civil es aleatoria y sólo se le usa en caso de interferencia del enemigo. Sin embargo, más adelante, el manual militar mexicano establece un modo más permanente y orgánico de utilización de civiles en las operaciones de contraguerrilla rural: Cuando Mao afirma que "el pueblo es a la guerrilla como el agua a pez", indudablemente que es un dicho de validez perdurable, pues ya hemos visto que las guerrillas crecen y se fortalecen con el apoyo de la población civil, pero, volviendo al ejemplo de Mao, al pez se le puede hace imposible la vida en el agua, agitándola, o introduciendo elementos perjudiciales para la subsistencia, o peces más bravos que lo ataquen, lo persigan y lo obliguen a desaparecer o a correr el riesgo de ser comido por estos peces voraces y agresivos que no son otra cosa que los contra guerrilleros.[5]

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La Brigada Blanca en acción. Fotografía de El Universal

La experiencia del Ejército mexicano en el aniquilamiento de la guerrilla que dirigió el profesor Lucio Cabañas entre 1968 y 1974 demostró que el uso de campesinos y gavilleros como informantes fue fundamental para ubicar, cercar y aniquilar a las Brigadas de Ajustamiento del Partido de los Pobres. Pero el uso de civiles va más allá: según el Manual de Guerra Irregular, las operaciones de la contraguerrilla se conducen también con personal civil o militarizado (civiles o policías dirigidos por jefes militares). Veamos el párrafo siguiente del Manual: Por lo antes expuesto, se puede definir que las operaciones de contraguerrilla son aquellas que se conducen con unidades de personal militar, civil o militarizado en terreno propio para localizar, hostigar y destruir a fuerzas integradas por enemigos y traidores a la patria que conducen operaciones militares con tácticas de guerrilla.[6]

El tipo de operaciones de contraguerrilla se conduce con personal civil y está destinado al control de la población. Señala el Manual: Las operaciones de contraguerrilla comprenden dos diferentes formas de operaciones interrelacionadas que son:

A: Operaciones para controlar a la población civil. B. Operaciones tácticas de contraguerrilla.

Como puede apreciarse, la primera forma no es una operación militar clásica, por lo que puede ser conducida por personal civil o militarizado, aunque dirigido, asesorado y coordinador por el comandante militar del área, mientras que las operaciones tácticas de contraguerrilla son conducidas por unidades militares y militarizadas.[7]

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Según el Manual de Guerra Irregular, la responsabilidad en el uso de la población civil recae en el gobierno federal y en los acuerdos con los gobiernos de los estados y autoridades diversas en el área de conflicto. El párrafo C del punto 562 detalla: Los comandantes que planean operaciones de contraguerrilla y la población civil son regidos por restricciones y acuerdos que el gobierno federal tiene con los estados y autoridades diversas de los lugares en conflicto. En caso de que el problema se suscite en áreas ocupadas por el enemigo, las contraguerrillas establecerán coordinación con la resistencia para localizar y destruir a los grupos de traidores.[8]

Este párrafo indica que la responsabilidad del uso de civiles en operaciones de contraguerrilla recae directamente en el gobierno federal, así como en las autoridades locales y estatales del área de conflicto. El mismo Manual establece que el derecho internacional es aplicable en el caso de que las fuerzas armadas comentan tratos inhumanos o actos criminales contra la población civil. F. Factores psicológicos. Una población que apoya activamente a la guerrilla incrementa la posibilidad de detectar a las guerrillas. Generalmente en nuestro territorio encontraremos el apoyo de la población y específicamente en áreas liberadas en las que se oponían a los objetivos de la fuerza enemiga. La población que apoya los objetivos del enemigo favorece a sus guerrillas. El objetivo militar de destruir a la guerrilla adquiere mayor importancia sobre otras consideraciones, no obstante las operaciones deben de planearse procurando minimizar a los daños a la propiedad civil. Las contraguerrillas deben en todos los casos tratar a la población civil de manera justa y razonable, apoye a no a nuestra fuerza. El trato inhumano a los actos criminales son violaciones serias y punibles bajo el derecho internacional y nuestras leyes[9]. La doctrina militar mexicana sostiene que las operaciones de control de la población civil se ejercen mediante un comité que reúne a las autoridades militares con representes de la autoridad civil y de organizaciones afines al ejército: Para controlar a la población civil, es necesario que existe una coordinación total entre las fuerzas militares y organizaciones que intervengan, para lo cual deberá establecerse un comité con representantes de todas las fuerzas para que bajo un solo mando planeen y coordinen sus acciones.

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Las fuerzas que normalmente intervienen en las operaciones para controlar al pueblo y sus recursos son:

A. Organizaciones gubernamentales, B. Fuerzas policíacas. C. Fuerzas militares. D. Organizaciones sociales, políticas y económicas, como partidos políticos, sindicatos, organizaciones deportivas, cámaras de comercio, etc.[10] A partir de 1994, y al igual que los grupos paramilitares que existen durante las guerras internas en Guatemala y El Salvador, los grupos paramilitares en Chiapas se ha dedicado a sembrar el terror en las comunidades indígenas que simpatizan con el EZLN, mediante asesinatos, emboscadas, quema de poblados, amenazas de muerte, expulsiones, robo de ganado, detención y tortura de bases de apoyo o milicianos zapatistas. Las denuncias de indígenas entregadas desde 1995 a los grupos de derechos humanos que han trabajado en Chiapas insisten en que los grupos paramilitares operan en coordinación con las corporaciones de seguridad pública, reciben apoyo y entrenamiento del Ejército Mexicano y que, en ocasiones, se mezclan entre los contingentes de soldados y policías que controlan los poblados del Norte y los Altos de Chiapas. En mi calidad de Diputado Federal y presidente en turno de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA), presenté una denuncia en la PGR por la existencia de grupos paramilitares en el estado en 1998; en una conversación de los miembros de esta comisión del Congreso de la Unión con el entonces Procurador General, Jorge Madrazo Cuellar, este funcionario nos informó de la existencia de al menos 12 grupos de “civiles presuntamente armados”, eufemismo para referir a los paramilitares. Se creó una fiscalía especial para el caso, misma que desapareció sin pena ni gloria, años después. Es evidente, sin embargo, que el gobierno federal mexicano no pudo lograr que, como en el caso colombiano, los paramilitares quedaran a la vanguardia de la guerra del Estado contra los grupos insurgentes. En Colombia, como lo observé en el departamento de Putumayo, los paramilitares mantenían control efectivo de
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zonas extensas del territorio de esa nación y constituían la vanguardia semiclandestina de la contrainsurgencia. Aparentemente fuera ya de control del Estado colombiano, los paramilitares recibían financiamiento de terratenientes y narcotraficantes y han sido una fuerza que incluso ha exigido reconocimiento de beligerancia. Por recomendación de asesores de la CIA, el ejército colombiano integró alos grupos paramilitares en la estructura de la inteligencia militar nacional. Para todos los observadores y ciudadanos que han observado el conflicto en Chiapas a partir de 1994,el gobierno federal, el estatal y los militares mexicanos confiaron en que las fuerzas paramilitares del norte de Chiapas, "Paz y Justicia" y "los Chinchulines", en un inicio, lograran el control territorial e hicieran innecesaria la intervención del ejército para sostener combate directo con las bases de apoyo zapatista. No obstante, las movilizaciones del ejército mexicano que se mantienen durante todos estos años, indican que el gobierno federal consideró necesario mantener su intensidad castrense en las zonas de alta presencia política zapatista. Es evidente, entonces, que los paramilitares no bastan para este propósito; sin embargo, la coexistencia de retenes militares y de paramilitares en los mismos teatros de operación implica la posibilidad de que en México ocurra lo que ya es cotidiano en otros países: operativos conjuntos de paramilitares y el ejército.

Paramilitares del grupo Paz y Justicia. Foto tomada de www.vanguardia.com.mx El gobierno ha mantenido el uso de los paramilitares a pesar de algunos síntomas de desgaste. Las Organizaciones No Gubernamentales chiapanecas reportaron hace diez años que las bases paramilitares vivían, en algunos casos, las mismas hambrunas que las zapatistas y que estaban descontentas porque sus líderes, como Samuel Sánchez, dirigente de Paz y Justicia, estaba desarrollando su propio emporio hotelero y turístico en el municipio de Tila, mientras los indígenas Choles siguen en la misma pobreza. En Tila, incluso, llego a crearse una Asociación de ex Militantes de Paz y Justicia y algunos paramilitares sin tierra han realizado tomas de predios en el Norte de Chiapas. En estos años proliferaron las siglas o los nombres de supuestos grupos dispuestos a la guerra contra el EZLN y sus comunidades de apoyo: "Los Tomates" en Bochil, "Los Chentes" en Tuxtia Gutiérrez, "Los Quintos" en el municipio de Venustiano Carranza, "Los Aguilares" en Bachajón, "los Puñales " en Atenango del Valle, Tepisca y Comitán.

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Las actividades del Ejército, lejos de evidenciar ante la población una real política de paz del os ejecutivos federales priistas-panistas, demuestran lo contrario. La inquietud provocada en la población por la presencia de paramilitares, el acoso a las bases de apoyo zapatistas que operan en los Municipio Autónomos y las Juntas de Buen Gobierno, la mayor presencia del Ejército en Chiapas, y en otras regiones indígenas de la geografía nacional, ponen de relieve tácticas tendientes a provocar agresiones y desplazamientos masivos de cara a la creación de condiciones óptimas para el desenvolvimiento del gran capital en el proceso de ocupación integral por parte de las corporaciones de toda índole. El Ejército Federal mantiene una intensa labor en las comarcas zapatistas y extensas zonas de Guerrero, Oaxaca, Veracruz, entre otros estados con población indígena. Desde la instrumentación de labores de inteligencia que tienen que ver con un trazado más preciso de mapas que reflejen la dinámica de la población, para entender y controlar la cotidianidad de las comunidades indígenas mediante el conocimiento a plenitud de sus caminos rurales, sus labores y la ubicación precisa de sus hábitats, pero sobretodo, los alcances de recursos naturales y estratégicos ambicionados por compañías trasnacionales. Es de destacar que fenómenos como el militarismo y el concomitante paramilitarismo se dan en función de una nueva división internacional del trabajo que pretende otorgar a México y la región centroamericana un papel de proveedor de biodiversidad, de mano de obra barata y de ruta de salida de las mercancías estadounidenses hacia los mercados del Pacífico, además de lo que el país representa para esa otra corporación transnacional, que es la delincuencia organizada. Con esa estrategia en mente, han sido puestos en práctica programas gubernamentales mexicanos como el de Atención a las 250 micro-regiones, Desarrollo Sustentable de la Selva e Integral para el Desarrollo Sustentable de la Selva, etc. Los intentos de desalojo de 110 comunidades de la Selva Lacandona y de la Reserva Integral de la Biosfera de Montes Azules, por ejemplo, van precisamente en la dirección de crear condiciones de inhabitabilidad para estas comunidades. Quienes han estado haciendo el trabajo sucio, reciben las presiones de empresas trasnacionales como las mineras o como las corporaciones supuestamente ecologistas, Conservación Internacional, Grupo Pulsar, Mc Donalds, Disney, Exxon, Ford e Intel, esta última, con una inversión de 250 millones de dólares. Para lograr sus propósitos han contado con el auxilio inestimable de dependencias del ámbito federal como son la Procuraduría Federal de Protección Ambiental y la
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Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Acompañando a estas instancias ha estado el Ejército mexicano, con sus programas de contrainsurgencia activa o latente y el uso de peces bravos o paramilitares. Lejos de demostrar vocación de diálogo y paz, el Ejército realiza patrullajes constantes en comunidades indígenas apartadas. Mostrando una ignorancia suprema de la Constitución, o conscientemente pasando por encima de la Ley Suprema, se ha otorgado al Ejército funciones de policía, y para ello, se auxilia de policías judiciales, paramilitares, vendedores o predicadores religiosos, al más viejo estilo del Instituto Lingüístico del Verano. Asimismo, el Estado va descomponiendo el tejido social mediante el financiamiento de proyectos productivos que rompen con la vocación tradicional del suelo y las formas consuetudinarias de producción y propiedad colectiva de la tierra. Tal es los casos de lo emprendido por los pasados gobiernos panistas que introducen actividades altamente depredadores y rentables, como la ganadería o la palma real. En este sentido, hace unos años, se emprendieron acciones por parte de los cafeticultores de Ocosingo (ORCAO), quienes, con el auxilio de programas oficiales, desarrollaron actividades económicas sin el consenso de la comunidad, aumentando las acciones violentas contra ésta y las autoridades autónomas. Recapitulando, el paramilitarismo sirve a los fines de la contrainsurgencia, destruyendo o deteriorando severamente el tejido social que apoya a la guerrilla. Actúa bajo las más diversas expresiones. Agrediendo a prestadores de servicios sociales en campamentos de desplazados, originando condiciones de inhabitabilidad a las comunidades indígenas y campesinas que provoquen desplazamientos, coaligándose con autoridades civiles, ejerciendo acoso mediante el accionar de jueces venales, infiltrando asociaciones religiosas, realizando labores de inteligencia, planteando disyuntivas desarrollistas que ocasionen deterioro ambiental, ubicando como enemigos del desarrollo a las comunidades que se niegan a seguir la lógica de la ganancia del capital, con las situaciones de inestabilidad consecuentes, y sobre todo originando o aumentando el espiral de la violencia en las comunidades haciendo de ésta un modo de vida a través del narcotráfico, la militarización y la criminalización de las oposiciones. La fisonomía de muchas comunidades ha cambiado a partir del militarismo, el crimen organizado y el paramilitarismo. La llegada de fenómenos como la prostitución, la drogadicción y el narcotráfico no son circunstancias naturales sino resultado de una estrategia de penetración del capital, con sus brazos armados múltiples al servicio del Estado.
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La praxis autonómica expresada precisamente en los Municipios Autónomos zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno, en las comunidades adheridas a la CRAC, de Guerrero, en Cherán, Michoacán,o en municipios de Oaxaca, por mencionar, los casos más visible, ha llamado la atención y ha significado el incremento de las actividades de militares, y toda la gama de grupos armados relacionados al crimen organizado y alos paramilitares. Estas experiencias, al ir adquiriendo protagonismo mediante autonomías de facto se han puesto una vez más en la mira del Estado. Al desplegar estrategias de resistencia, amparadas en la jurisprudencia internacional, como las expresadas en el Convenio 169 de la OIT y la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas emanada de las Naciones Unidas, las comunidades autónomas dan un ejemplo de lucha anti-capitalista. Por ello, en cualquier proyecto de rescate de la nación hacía el futuro, se requerirían debatir a fondo las tareas constitucionales de las fuerzas armadas con el propósito de dar un giro total a su actual condición: en los hechos, verdaderas fuerzas de ocupación de los pueblos. Un proyecto para democratizar al país requiere fortalecer el control civil y legislativo de las fuerzas armadas y la desaparición definitiva de la cuarta fuerza armada, ilegal y clandestina, que agrupa a los paramilitares y sobre la que se fincan las operaciones encubiertas del gobierno en contra del EZLN, otros grupos armados y organizaciones civiles de toda la gama de la resistencia pacífica en el territorio nacional.

[1]Leopoldo Martínez Caraza, Léxico histórico militar. Biblioteca del oficial mexicano. Secretaria de la Defensa Nacional, México, 1993. [2]John Quick. Dictionary of weapons and military terms. McGraw Hill. Estados Unidos, 1973. *3+“El gobierno creó en 1976 brigada especial para “aplastar” a guerrilleros en el valle de México” La Jornada, 7 de julio de 2008. [4]Manual de guerra irregular. Operaciones de contraguerrilla o restauración del orden. T. II, SEDENA, enero de 1995. [5] Ibíd.

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[6] Ibíd. [7] Ibíd. [8] Ibíd. [9] Ibíd. [10] Ibíd.
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En defensa del sistema de seguridad y justicia comunitaria
Escrito por Tlachinollan http://www.proyectoambulante.org/index.php/noticias/nacionales/item/504-endefensa-del-sistema-de-seguridad-y-justiciacomunitaria?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook

El linchamiento mediático que han emprendido las grandes televisoras contra los movimientos de autodefensa ciudadana de Guerrero, muestra el talante autoritario y excluyente de quienes teniendo el poder económico y el monopolio televisivo, no toleran que la población pobre tome en sus manos las armas para proteger sus derechos y defenderse contra la delincuencia organizada. Estos levantamientos que se han multiplicado en varias comunidades y municipios del estado, no tienen otro fin que contener la violencia criminal y restablecer el orden. No obstante esto, los emporios televisivos se empeñan en generar una opinión adversa contra los pueblos indígenas y campesinos, como si no tuvieran derecho a coexistir en condiciones de igualdad en nuestro país. La visión rígida y homogénea de un país de ricos, blancos, citadinos y neoliberales occidentalizados les ha hecho creer que son dueños de la verdad y que nadie que no sea de su clase, puede atreverse a desafiar el sistema imperante. Ven las especificidades culturales, lingüísticas, organizativas, cosmogónicas, políticas y jurídicas de los pueblos originarios como reminiscencias de un pasado que nos sumió en el atraso y que nada tienen que ver con la grandeza histórica de nuestro
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país. Estas formas de vida y de organización de los pueblos nos muestran claramente las raíces de una civilización que tiene otras coordenadas políticas y otra matriz cultural que se condensan en los sistemas normativos comunitarios y que nos remiten a los años gloriosos de las culturas precolombinas, que no sabían de leyes occidentales, que solo llegaron para violentar los derechos de los dueños de estos territorios y para expoliar sus riquezas. A los ciudadanos y ciudadanas que se han organizado para la autodefensa, se les trata como hordas que se hacen justicia por propia mano, reproduciendo el arquetipo del buen salvaje que vive en la prehistoria de Occidente. Estos juicios sumarios por parte de quienes se ostentan como los especialistas de cualquier tema, por el simple hecho de tener un micrófono abierto y de aparecer en la pantalla ante millones de televidentes, son los que proyectan las fobias, los prejuicios, los etnocentrismos y las visiones racistas de las elites económicas y políticas que se asumen como una casta superior, que trata a los pueblos como parte de los vestigios del México bárbaro. Por su parte las autoridades federales y estatales han diseñado una estrategia de contención y desmovilización de los grupos de autodefensa de Ayutla y Tecoanapa con la creación de la Comisión para la Armonía y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de Guerrero (Cadepi), que “pretende ser punto de promoción focalizado, que coordine y promueva políticas integrales, orientadas al desarrollo indígena, a fin de darles un puntual seguimiento y evaluación; pero que sea a la vez un órgano de consulta de las dependencias federales, estatales y municipales y tomen en cuenta las propuestas ciudadanas, generando con ello, oportunidades más equitativas y de progreso”, según lo planteado por el gobernador Ángel Aguirre Rivero. Esta comisión se adscribe al propósito del gobierno federal de “generar políticas públicas que construyan fundamentalmente equidad; de lograr que los pueblos indígenas ejerzan, en la práctica, los mismos derechos y oportunidades que el resto de los mexicanos; de garantizar el acceso a la justicia, a la educación, a la salud y a la infraestructura, que reviertan el injusto rezago en sus derechos y la brecha que los separa para alcanzar el bienestar que merecen”. Con este fin el presidente Enrique Peña Nieto creó la Comisión para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de México, nombrando como titular al arquitecto Jaime Martínez Veloz, quien se desempeñó hace más de dos sexenios como coordinador de la Comisión para el diálogo y la negociación en Chiapas.

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El planteamiento central es convocar a los pueblos indígenas y campesinos para que presenten sus demandas básicas y centren su atención en la construcción de obras de infraestructura. Las autoridades comunitarias en lugar de abanderar las luchas de sus pueblos para defender sus territorios; de aplicar su sistema de justicia y seguridad y de ejercer su derecho al autogobierno, ahora se transformarán en gestores y chalanes de las empresas constructoras. Con esta visión desarrollista se busca controlar a los movimientos sociales disidentes y generar nuevas clientelas políticas, que varias de ellas están ávidas de recibir recursos financieros. Se busca meter a las comunidades y organizaciones a una dinámica de entretenimiento burocrático con la promesa de que recibirán su premio o recompensa. Junto con esta oferta de obras, vienen etiquetados los condicionamientos políticos; disolver los grupos de autodefensa, quitar los puestos de control, entregar a los detenidos, no aplicar justicia conforme a sus usos y costumbres y a cambio de todo esto, imponer un decreto que quiere cavar la tumba de los derechos conquistados por los pueblos indígenas de Guerrero, como es el sistema de seguridad y justicia comunitaria creado hace más de 17 años y reconocido por normas internacionales, nacionales y estatales. Esta ofensiva gubernamental no solo busca desactivar el malestar social y las formas de autodefensa comunitaria, sino tiene la intención de meter en cintura a los pueblos indígenas que ejercen su derecho a la libre autodeterminación y que lo aplican dentro de su propia jurisdicción. Han aprovechado esta crisis de seguridad para desacreditar el trabajo de la Policía Comunitaria y poner los reflectores sobre ella, con el fin avieso de confundir a la opinión pública. Se alienta la idea de que es una justicia privada que atenta contra los derechos fundamentales de los detenidos y que están actuando fuera de la legalidad. Ahora resulta que las malas actuaciones de los ministerios públicos, los policías ministeriales, los policías federales, el Ejército y la Marina no son los causantes de la violencia y la inseguridad de la que somos rehenes las y los guerrerenses, sino que para las autoridades, la amenaza está en los grupos de autodefensa y en la Policía Comunitaria. Por eso, su prioridad es intervenir directamente sobre estas organizaciones, ya sea persuadiendo a sus líderes para trabajar conjuntamente en la Cadepi; planteando una agenda de trabajo vinculada más al desarrollo; proponiendo un decreto para supuestamente darle un estatus legal a la Policía Comunitaria como auxiliar de la policía del estado y entregando diversos apoyos a las organizaciones indígenas y campesinas.

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No fue casual que en esta misma semana el Ejército se hiciera acompañar de Televisa, TV Azteca y Milenio Televisión, para promover su imagen de que están combatiendo la siembra de enervantes. Para ello fueron a la región me’phaa de Ayutla, donde encontraron varios cultivos de amapola. Utilizaron el mejor recurso mediático para evidenciar a las comunidades indígenas que han denunciado graves violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército, como sembradoras de cultivos ilícitos. Con ello colocan en el filo de la navaja a las comunidades que han resistido por muchos años contra los abusos militares, y las ponen ante un escenario adverso porque se han creado las condiciones para que puedan ser afectadas en sus derechos básicos, con el pretexto de la droga. Esta estrategia de contrainsurgencia ha sido aplicada en regiones indígenas, como Chiapas, donde los pueblos se organizan de manera autónoma y luchan por la defensa de su territorio y contra la privatización de sus recursos naturales. Ahora resulta que los delitos contra la salud no se van a investigar ni se perseguirá a los cárteles de la droga, sino a los pueblos pobres de La Montaña, que como siempre son carne de cañón y son los que padecen los estragos de las políticas represivas de un Estado que no respeta los derechos de los pueblos indígenas. Mientras los grupos de autodefensa de Ayutla luchan contra las bandas del crimen organizado que controlan las redes del narcotráfico en la región, el Ejército se parapeta en La Montaña para declarar la guerra a los indígenas que se organizan y ejercen su derecho a garantizar su seguridad y aplicar su sistema de justicia. Son varios frentes que han diseñado los gobiernos federal y estatal para cercar e impedir el avance de los pueblos en la defensa de sus derechos y en la consolidación de sus estructuras comunitarias para garantizarse seguridad y justicia. Esta amenaza gubernamental es un momento propicio para cerrar filas en torno al sistema de la CRAC, que es el patrimonio de los pueblos indígenas de Guerrero y de México. Esta conquista alcanzada a pulso por los pueblos na savi y me’phaa es una contribución enorme para avanzar en el reconocimiento y mayor protección de los derechos de los pueblos indígenas. Esta experiencia exitosa es inédita porque ha sido forjada desde la visión indígena y desde sus propios sistemas normativos. Es producto de la innovación y la creatividad de los pueblos ante los nuevos desafíos de la delincuencia organizada que se ha globalizado. Esta es la demostración más contundente de que la razón y el derecho de los pueblos no pueden ser ignorados mucho menos arrasados y violentados. No podemos permitir que haya una regresión en el reconocimiento de los derechos colectivos con las acciones que están implementando los gobiernos. Para ello es importante que los compañeros y compañeras acuerpados en la UPOEG y la CRAC, concentren sus energías y todas sus fuerzas en idear una estrategia sustentada en el diálogo

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comunitario para defender con ahínco el sistema de justicia y seguridad comunitaria, que es el tesoro más preciado de todos los pueblos de México. Su capacidad de diálogo y negociación, puesta a prueba en diferentes momentos históricos de la CRAC, ante las diversas amenazas emitidas por las autoridades civiles y militares de desaparecer este sistema, debe aflorar en estos momentos de grandes desafíos. Debe imperar el diálogo franco, la cordura, el respeto, el reconocimiento del otro, la sensatez, la capacidad de escucha, la crítica constructiva, la pasión y el deseo de seguir luchando juntos para consolidar este sistema de justicia y seguridad que es de los pocos ejemplos del país que sí funcionan y que además está inspirado en el derecho indígena, el de los pueblos originarios.
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Diputados: las guardias comunitarias pueden generar ingobernabilidad
Enrique Méndez y Roberto Garduño http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/12/134052335-presencia-deguardias-comunitarias-puede-llevar-a-la-ingobernabilidad-aseguran-diputados Enrique Méndez y Roberto Garduño México, DF. La proliferación de los grupos de autodefensa en distintas zonas del país propició reacciones en contra en la Cámara de Diputados. La obligación del Estado, se dijo, es proveer seguridad e integridad a los ciudadanos, y mantener la presencia de esas organizaciones vulnera la convivencia social. Por tanto, la aparición de las guardias comunitarias puede llevar al país a la ingobernabilidad, sostuvo el coordinador parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones. Por su parte el líder de la bancada del PAN, Luis Alberto Villarreal, calificó de grave que las policías locales desempeñen labores encomendadas a las instancias del Estado. En San Lázaro, el diputado Beltrones refirió que el fenómeno de la aparición de grupos organizados de autodefensa, no se circunscribe al actual gobierno: “Lo que preocupa es que en algunos lugares la sociedad se muestre tan frustrada por la falta de resultados y que se organice autónomamente para lograr el resultado de garantizar la seguridad que debe proveer el Estado. “En aquellas entidades en donde estas guardias o protección comunitaria han surgido, debe exigirse al gobernador de la misma, presente mejores resultados y genere signos de gobernabilidad. La aparición de las guardias comunitarias puede llevarnos a la ingobernabilidad”. --¿No es un simple maquillaje la lucha contra el crimen, tomando en cuenta que no han bajado los índices de delincuencia? --Creo que a escasos 70 días de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, ésta se ha distinguido por los resultados que tiene en todas las materias que

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ha abordado. Hay voluntad política, acción y se nota un gobierno que está trabajando. Los discursos políticos hay que hacerlos a un lado, y hay que buscar una armonía entre todos nosotros, que nos ayude a ir sobre el principal objetivo: combatir la delincuencia con mayor eficacia. El Estado ha sido pensado para brindar garantías, seguridad pública y sobre todo empleo a los mexicanos. Nadie lo puede sustituir (ni los grupos de autodefensa) aunque sea con buena voluntad. Hay que evitar los signos de ingobernabilidad que generan estas guardias comunitarias en algunas entidades de la república como Guerrero. También Luis Alberto Villarreal, líder de la bancada del PAN en San Lázaro, justificó el actuar de Felipe Calderón de su gobierno, porque “nunca hubo este abandono y no escuchamos nunca hablar de estas policías. Me parece que no es un asunto menor, que es un asunto grave y que quien tiene que imponer el orden público en este país es la autoridad”. --¿Se puede desempolvar la ley de seguridad nacional, para darle mejores armas al Estado contra la delincuencia? --Esa y otros ordenamientos jurídicos son fundamentales para enfrentar con mayor éxito la tarea de devolverle la seguridad a los ciudadanos, y que los ciudadanos estén en las calles tranquilos, en las plazas públicas, y no escondidos en sus casas porque los delincuentes andan sueltos.

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Paramilitares en México Ricardo Monreal Ávila Jueves 6 de octubre de 2011 http://ntrzacatecas.com/2011/10/06/paramilitares-en-mexico/ El gobierno mexicano niega que existan grupos paramilitares en el país. Sin embargo, las huellas de su actuación afloran por todo el territorio. La principal son los 50 mil muertos que ha dejado la llamada “lucha contra la delincuencia organizada”, así como la promoción que estos mismos comandos de la muerte hacen a través de blogs y videos subidos a YouTube, como el reciente “Mata Zetas”, que se atribuye la ejecución de 35 presuntos integrantes de este cártel en el puerto de Veracruz. La resistencia del gobierno mexicano a reconocer lo evidente responde a varios factores. El principal es que el término “paramilitares” se asocia de inmediato con grupos de fuerzas oficiales que actuarían de manera clandestina o encubierta para exterminar a grupos que representan una amenaza para el gobierno en turno. Éste es el concepto tradicional de “paramilitarismo” que privó en la segunda mitad del siglo pasado, sobre todo en América Latina, y que estuvo fuertemente asociado con el establecimiento de dictaduras militares. En México, las guardias blancas, el batallón Olimpia o los halcones son ejemplos bien conocidos. Hoy el término se utiliza por igual para designar a grupos de exterminio, protección o defensa, que actúan con tácticas, capacitación, logística y armas reservadas a los ejércitos, sin importar si su origen es privado o público. Son auténticos ejércitos encubiertos, que actúan de manera paralela a los ejércitos formalmente reconocidos, y por ello su nombre: “paramilitares”. Se capacitan como militares, visten como militares, se arman como militares, se enfrentan a los auténticos militares, pero no son un ejército formalmente constituido. “Paramilitar o paramilitarismo, se refiere a organizaciones particulares que tienen una estructura y disciplina similar a la de un ejército, pero no forma parte de manera formal de las fuerzas militares de un Estado. Las organizaciones paramilitares, pueden o no, servir a los intereses del Estado y generalmente están fuera de la ley. Dentro de sus miembros pueden estar fuerzas policiales, mercenarios, integrantes de escuadrones de asalto o grupos de seguridad privados. Estos grupos generalmente tienen un carácter de tropa irregular por lo que combaten sin obedecer las convenciones nacionales e
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internacionales para el ejercicio de la guerra, lo cual le permite excesos de violencia que serían inadmisibles en las fuerzas del Estado” (Wikipedia). El gobierno mexicano se niega a validar esta realidad por varios motivos. El más importante es que al reconocer la existencia formal de estos ejércitos privados pondría en cuestionamiento la legitimidad del Ejército formalmente constituido. Un ejército privado paralelo es una amenaza para la población civil, pero sobre todo es un desafío para el Ejército oficialmente reconocido. La segunda razón es que el reconocimiento de grupos paramilitares implica en automático que el “monopolio legítimo de la violencia” que caracteriza al Estado constitucional moderno estaría siendo compartido con un grupo no estatal, particular, siendo la expresión más evidente de un Estado Fallido; es decir, de un Estado que tiene fuera de control a su territorio y debe compartir el ejercicio de gobierno con un poder de facto armado. El tercer factor de resistencia del gobierno mexicano a la existencia de grupos paramilitares es que al reconocerlos les estaría dando un nivel de beligerancia que, en automático, obligaría al Estado mexicano a un tratamiento especial, conforme a los tratados y convenciones internacionales correspondientes. Por ejemplo, estaría obligado a aceptar códigos de guerra, protocolos de negociación y mediaciones internacionales que terminarían por maniatar al gobierno mexicano. El cuarto elemento es que el reconocimiento explícito del paramilitarismo sería la aceptación implícita de que el combate contra la delincuencia la está perdiendo el gobierno; que lejos de reducir o contener a la delincuencia, ésta se ha extendido y fortalecido. Si en este momento el gobierno ya está contra la pared, con el reconocimiento formal del paramilitarismo terminaría estando de rodillas ante los ojos de propios y extraños. Y sin embargo se mueven; es decir, el paramilitarismo en México sí existe. El investigador del ITAM y asesor de la ONU para este tema, Edgardo Buscaglia, identifica la existencia de 167 grupos paramilitares. Contrario a lo expresado por el gobierno federal, de que la matanza de 35 personas en Boca del Río no fue obra de un grupo paramilitar, sino de una disputa entre delincuentes, el investigador manifestó que los paramilitares en el país ya no son una novedad, pues hay organizaciones como Los Zetas, Los Pelones, El Comando Negro y La Policía del Calendario, que actúan bajo esta dinámica. El vacío de poder que priva en México, la simulación electoral, el financiamiento de las campañas políticas por el narcotráfico y la acelerada pérdida de los controles territoriales por parte del Estado son “el caldo de cultivo más eficaz para la proliferación de los grupos paramilitares en el país”, plantea Edgardo Buscaglia, asesor de las Naciones Unidas, director del Centro de Desarrollo Económico y
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Derecho Internacional de la Universidad de Virginia y profesor de derecho internacional en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), indica el texto que se puede leer completo en la más reciente edición de la revista Proceso. “A Buscaglia no le sorprende la aparición del grupo paramilitar autodenominado Los Matazetas, que irrumpió en el escenario nacional tras la matanza de 35 presuntos integrantes del cártel de Los Zetas en el puerto de Veracruz, pues afirma que aunque el gobierno federal niegue la presencia de paramilitares en México, este fenómeno existe desde hace mucho tiempo”. Una muestra más de la existencia de estos grupos la dio el alcalde de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández, quien desde su toma de posesión presumió la actuación de “grupos rudos de limpieza” en este municipio, como parte de su programa de seguridad pública. Después resultó que dichos grupos se integraban con sicarios del extinto capo del narcotráfico Héctor Beltrán Leyva, quien llegó a sentar sus reales en la zona metropolitana de Monterrey. El paramilitarismo, oficial o privado, es la última expresión de un Estado fallido o enfermo. No sólo arrebatan al Estado el monopolio de la violencia legítima (la fuerza armada), sino que le arrancan pedazos de territorio, atribuciones fiscales (el derecho de piso) y facultades en materia de seguridad y procuración de justicia. Después de terminar con el Estado, estos grupos se lanzan contra la sociedad. Después del paramilitarismo llega el horror del abismo. Y todo indica que para allá vamos. ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx Twitter: @ricardomonreala

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'Tenue', línea que separa a guardias comunitarias de paramilitares: CNDH
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/06/111424899-201cmuytenue201d-linea-divisoria-entre-guardias-comunitarias-y-blancas-advierte-cndh Injustificable, que los pobladores se arroguen el derecho de juzgar, dijo el ombudsman nacional. Fernando Camacho Servín México, DF. La existencia de guardias comunitarias en el estado de Guerrero puede explicarse por la falta de atención de las autoridades a los pueblos de diversas regiones de dicho estado, pero de ninguna manera se justifica que esos grupos tomen la justicia en sus manos y se arroguen el derecho de juzgar a quienes han cometido una falta, indicó el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva. Durante un encuentro con los medios de comunicación, el ombudsman nacional enfatizó que el surgimiento de grupos armados es una “señal de alarma”, ya que pone de manifiesto la inacción del gobierno en su labor básica de brindarle seguridad a la población, y puede extenderse a otras zonas del país. La línea divisoria entre las unidades de policía comunitaria que nacen con un propósito loable y los grupos de paramilitares o guardias blancas es muy tenue, advirtió Plascencia, y el resultado de ello podría ser una creciente ingobernabilidad. Con respecto a los incidentes violentos ocurridos el sábado pasado en el penal de las Islas Marías, el funcionario informó que la CNDH ya inició una investigación al respecto y recordó que desde hace al menos dos años ya había advertido sobre las pésimas condiciones de reclusión de los internos, quienes son encerrados en celdas demasiado pequeñas, sin agua potable y sometidos a maltratos por parte de los custodios, lo cual forma un “caldo de cultivo” para motines. De acuerdo con la información más reciente, añadió, son siete y no cuatro los guardias de seguridad hospitalizados en la ciudad de Mazatlán, quienes laboraban en la zona conocida como Laguna del Toro, donde se encuentran recluidos unos 650 reos de máxima peligrosidad.

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A propósito de la explosión en la Torre de Pemex, informó que el organismo a su cargo ya inició una queja de oficio por la entrega equivocada de restos a familiares de algunas víctimas, lo cual dejaría ver la ineficiencia de los protocolos de actuación del Servicio Médico Forense. Por otro lado, Plascencia llamó al Congreso de la Unión a desechar la propuesta de reformar el artículo primero constitucional, por considerar que los derechos humanos de la población deben ampliarse en vez de limitarse, y adelantó que el organismo a su cargo ya investiga la violación de siete turistas españolas en un hotel de la ciudad de Acapulco.
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La Policía Comunitaria de Guerrero, frente al riesgo más grave de su existencia
http://desinformemonos.org/2013/02/la-crac-se-planta-frente-a-lainstitucionalizacion-de-la-justicia-indigena/

Además de afrontar un posible decreto gubernamental que pretende institucionalizar su funcionamiento, la toma de sus instalaciones por parte de la Upoeg representa “una agresión directa contra el sistema comunitario”, denuncia la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias. DESINFORMÉMONOS FOTO: PROMETEO LUCERO

México. Para la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de la Montaña y Costa Chica de Guerrero (CRAC-PC), la toma de su Casa de Justicia en San Luis Acatlán por parte de dirigentes y simpatizantes de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero (Upoeg) es “una agresión directa en contra del sistema comunitario” que “pone en grave riesgo el proyecto de la CRAC de construir poder del pueblo desde el pueblo”. La Coordinadora llama a las organizaciones sociales a

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estar pendientes del conflicto, “que representa una escalada en las agresiones de la Upoeg al sistema comunitario” de justicia. El conflicto con la Upoeg escaló a partir del 7 de enero, cuando pobladores de Tecoanapa y Ayutla iniciaron un levantamiento, luego de un enfrentamiento y un secuestro. Los dirigentes de la Upoeg, dos de los cuales estuvieron en la fundación de la CRAC hace 17 años, declararon que la Policía Comunitaria organizaba las acciones: retenes armados, detención de 54 presuntos delincuentes y un juicio público. La organización comunitaria, integrada por comunidades mixtecas, tlapanecas, mestizas y amuzgas y que en noviembre de 2012 cumplió 17 años de funcionamiento, rechazó ser la organizadora del levantamiento. Por medio de un comunicado firmado por sus 16 coordinadores regionales, la CRAC reconocía el legítimo reclamo de justicia de los pobladores pero enumeraba las diferencias de sus principios con las acciones convocadas por la Upoeg, principalmente en cuanto a funcionamiento y tratamiento de los detenidos. Pese al deslinde, en los medios de comunicación y en un blog creado a propósito del levantamiento se insistía en señalar que la Policía Comunitaria era parte de los hechos. El 21 de enero, el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, anunció que preparaba un decreto por el que la Policía Comunitaria se convertiría en “auxiliar” de los cuerpos de seguridad pública del Estado. En entrevista anterior con Desinformémonos, Valentín Hernández, asesor jurídico de la Policía Comunitaria, denunció que “la Upoeg está intentando desde hace tiempo frenar el proceso de incorporación de las comunidades de Ayutla de los Libres, con el fin de encaminar el trabajo de la CRAC a los intereses del gobierno del estado”, y señaló que la consecuencia inmediata fue que “el gobierno está militarizando aún más la zona, con más ejército y más Marina en la zona de los Ayutlas. El operativo Guerrero Seguro, destinado para la zona de Acapulco ya funciona también en Ayutla y Teconoapa, con la presencia de las fuerzas federales”. El 9 de febrero, mientras la CRAC sesionaba en Jolochitán para hacer el nombramiento de los nuevos coordinadores y comandantes regionales, dirigentes de la Upoeg y un grupo de 50 personas tomaron la casa de justicia de la Coordinadora en San Luis Acatlán y declararon su desconocimiento de la asamblea. La organización, encabezada por Cirino Plácido y Bruno Valerio, pretendía que la asamblea se realizara en la comunidad El Rincón, donde es presidente del
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comisariado de bienes ejidales Apolonio Cruz, “dirigente de la Upoeg en esta región y detractor de los actuales coordinadores regionales de la CRAC”, informa la Coordinadora. La CRAC recuerda que el 20 de enero fue suspendida una reunión en Cuanacaxtitlán por “la abierta provocación” de personas convocadas por la Upoeg, por lo que, “para prevenir una confrontación con la Upoeg y garantizar el orden”, los coordinadores regionales decidieron que la asamblea se realizara en Jolochitán. Ahí, de acuerdo con el comunicado de la CRAC, llegaron las autoridades necesarias para que la asamblea y sus acuerdos fueran válidos. Entre los acuerdos resultantes de la asamblea está el rechazo al decreto del gobierno del estado por el que pretende regular a la Policía Comunitaria, “pues lo consideramos violatorio del artículo 2 y 39 constitucionales que han dado sustento a nuestro sistema comunitario, así como del convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo)”, por lo que convocan a un encuentro estatal en defensa del sistema comunitario de justicia y seguridad para el 17 de febrero. Además, acordaron convocar a una siguiente asamblea regional el 23 de febrero para ratificar los nombramientos de autoridades de las cuatro casas de justicia (San Luis Acatlán, Espino Blanco, Zitlaltepec y El Paraíso) y no participar en la Comisión para la Armonía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas –instalada por el gobierno del estado el 4 de febrero- hasta que no sea analizado en asamblea. La Coordinadora informa que nombró a una comisión para dialogar con los inconformes de la Upoeg, “quienes se mantienen en plan de desconocer todos los acuerdos de la asamblea regional”. También denuncia que integrantes de la Upoeg están difamando a Gelasio Barrera, Pablo Guzmán y Valentín Hernández, integrantes de la CRAC. Publicado el 11 de febrero de 2013
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Astillero Julio Hernández López
Insubordinación comunitaria Guerrero: policías y jurados Riesgo de paramilitarismo Astronomía y gases http://www.jornada.unam.mx/2013/02/05/opinion/004o1pol En la conferencia que dieron los titulares de la PGR, Jesús Murillo Karam; Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y Pemex, Emilio Lozoya, sobre el peritaje del siniestro en las oficinas de Pemex, se descartó la presencia de explosivos y se mostró la imagen de una maleta con ropa y cosméticosFoto María Meléndrez Parada. Entre los varios asuntos importantes que fueron desplazados de la atención mediática por el estallido en el edificio B2 de Pemex está el de las policías comunitarias en el estado de Guerrero y en especial el caso de Ayutla, donde se instaló un jurado popular que pretende castigar a decenas de personas por fuera de los cauces institucionales y con procedimientos sumarios. Tan grave es esa descalificación social de la legalidad mexicana y de la respetabilidad de sus procedimientos y resultados, que fue ampliamente difundida por la agencia Reuters (http://bit.ly/XjUXFJ ) y publicada en primera plana de The Wall Street Journal (en http://on.wsj.com/WKJdQD la versión en español) con fotografías de Mauricio Palos (véase el álbum Tomando la ley en sus propias manos http://on.wsj.com/14NvRq3 ). Ayutla y su jurado popular confirman el caracter creciente de la insubordinación social ante el fracaso de los políticos y las autoridades mexicanas para enfrentar el problema de la inseguridad pública extrema. El funcionamiento de las policías comunitarias en Guerrero tiene fundamento en la Ley 701 de reconocimiento, derechos y cultura de los pueblos y comunidades indígenas, que el 25 de febrero de 2011 promulgó y publicó el entonces gobernador perredista Zeferino Torreblanca (http://bit.ly/14NxKD9 ). A ella se atuvo el actual mandatario también perredista, Ángel Aguirre Rivero, para
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sobrellevar la realidad de las comunidades que fueron organizando su propia policía, pero sin expedir un reglamento, para lo que crecía de manera factual. Un día antes del estallido en un edificio de Pemex en la capital del país, por ejemplo, 30 comunidades de varios municipios guerrerenses, sobre todo del de Florencio Villarreal, donde está la comunidad Cruz Grande, en la Costa Chica, decidieron formar nuevos cuerpos de policía comunitaria (http://bit.ly/WKN4gg ). Este domingo, 80 ciudadanos de Cuautepec, otro municipio agregado al territorio comunitario, fueron elegidos en asamblea para que, sin capucha, formen la nueva policía popular (http://bit.ly/WMUooF ). En Tixtla, municipio perteneciente a la región Centro del estado, fueron designados 45 policías comunitarios más. El movimiento de autodefensa civil se denomina Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), dirigido por Bruno Plácido Valero, y ha obligado al gobernador Aguirre Rivero a poner atención especial, sobre todo a partir de la detención de decenas de presuntos delincuentes a los que en asamblea popular se les han presentado acusaciones y los que estarían en ruta de ser sentenciados a finales del mes en curso. Algunas voces han pedido pena de muerte para algunos de los procesados. El proceso comunitario iniciado el 6 de enero no ha quedado solamente en la UPOEG, pues ya ha surgido la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), generando divergencias fuertes entre ambas organizaciones. Lentamente se va asentando la historia del paramilitarismo tan utilizado en Colombia (país de origen del general que Peña Nieto anunció como su asesor para combatir al narcotráfico mexicano, el amenazante Óscar Naranjo) para justificar enfrentamientos entre grupos contrarios y para golpear a movimientos opositores y asesinar a líderes sociales con cargo a esos grupos sin control. Y también se han producido hechos sombríos: viajeros de la capital del país que no se detuvieron en un retén de policías comunitarios en Las Mesas recibieron un impacto de bala en el medallón de su automóvil, y ayer se denunció que un grupo de encapuchados había violado a siete mujeres, seis españolas y una mexicana, en Acapulco. En otro tema: a la hora del cierre de esta columna, el tecleador se devanaba los sesos (es un decir, una licencia retórica y fisiológica) ante el enigma que habría de ser resuelto horas después, en una conferencia de prensa que la Procuraduría General de la República había anunciado que sería en la tarde, pero luego pospuso para la noche. No había, en esos teclazos a contrarreloj, mucho suspenso respecto de lo que podría revelar el peritaje anunciado, pues con oportunidad se había puesto en circulación la tesis de que no había sucedido un atentado en el centro B2 de Pemex, sino algo relacionado con gases acumulados y una implosión. Ya había
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precisado el procurador Pemex que no era el término adecuado, pero dejaba ver que por allí iba el asunto y no por recovecos en los colchones: tal vez una banda de gases asesinos, pero no más. Dos preguntas, sin embargo, abrumaban al tecleador que en desesperada previsión se había hecho de un breviario sobre gas halón, mal traducido mediante mecanismos internéticos (http://bit.ly/Xco1kg ): ¿el anuncio de que no se había producido ningún atentado sería presentado con la misma escenografía militar de la conferencia del jueves en el lugar de los hechos? Porque, de no ser así, la presencia de los máximos jefes, un general y un almirante, y de otros altísimos funcionarios de la seguridad nacional junto al angustioso secretario de Gobernación habría sido una pifia monumental, una exageración que envió a los televidentes la señal de que algo tan grave estaba pasando que era necesaria la presencia conjunta de esos personajes que así enviarían signos de control a pesar de todo. La otra interrogante era de índole meramente gramatical: ya el técnico Karam (aunque él políticamente es luchador rudo) había advertido que no cabía el término implosión, pero a falta de mejor término disponible a la hora de este cierre de columna se buscaba saber si el reporte técnico por anunciarse hablaría de alguna forma de rompimiento hacia dentro o de la segunda acepción del término implosión: fenómeno cósmico que consiste en la disminución brusca del tamaño de un astro. ¿Eso habrá sucedido, que el astro hubiese sido disminuido bruscamente? Al no tener respuesta, el tecleador tendió su vista al cielo, se dio por enterado de que comenzaba a llover y se preparó para conocer más tarde otra revelación de los nuevos científicos gobernantes. ¡Hasta mañana! Twitter: @julioastillero Facebook: Julio Astillero Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
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Trabajarán en coordinación con la Policía Comunitaria y el Ejército
Se suma Cuautepec a municipios de Costa Chica que cuidan de sus comunidades FRANCISCA MEZA CARRANZA http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2013/02/04/index.php?section=politica&a rticle=004n2pol

Cuautepec se sumó ayer a los municipios de la Costa Chica que brindarán seguridad a sus comunidades con más de 80 personas, elegidas anteriormente en asambleas. La presentación se efectuó ayer ante comisarios y pobladores además del presidente municipal Arquímedes Quintero Díaz. El comandante regional, Crisóforo García Rodríguez, antes identificado como Comandante Guerrero, sometió a consenso la depuración de los policías ministeriales y municipales, lo cual fue aceptado por comisarios, delegados y habitantes. También se acordó que no salga de la cabecera municipal. “Los policías municipales y ministeriales no podrán salir fuera de la cabecera municipal y el Ejército brindará seguridad en la carretera y no se les quitarán sus escopetas o pistolas, habrá coadyuvancia con las autoridades policiacas y se trabajará de manera coordinada con la Policía Comunitaria”, dijo. Se informó que los recorridos de vigilancia se harán en los pueblos y los retenes se instalarán en las entradas y salidas de las comunidades de Jalapa, El Salto, Líbano, Pabellón, El Coquillo, Paso Salinas, El Maguey, Huamuchito, Limón Chiquito, Limón Grande y Coacuyulichan, entre otros. Hizo un llamado a los recién presentados a no portar capuchas, pues reconoció que al comenzar en Ayutla y Tecoanapa cometieron el error de cubrir el rostro y dijo que lo que deben hacer es ganarse el respeto de la población. “No tengan miedo, se chingan uno de nosotros, nos chingamos 10, si levantan uno, levantamos 10, no tengan miedo van a sufrir amenazas les van a decir que están locos”, expresó. Asimismo, les pidió tener cuidado y actuar con cautela, porque hay personas que hacen denuncias sin pruebas para aprovecharse del movimiento.

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El dirigente estatal de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg), Bruno Plácido Valerio, aconsejó que vigilen que no se politice el movimiento y que no se infiltre la delincuencia organizada. “Convoco para que entre todos este movimiento salga bien vigilen a que nadie venga a montarse a buscar o hacer un partido político, ayudemos a que nadie se infiltre de la delincuencia organizada, por eso la asamblea de cada pueblo o colonia donde se va conformar la policía comunitaria tiene que pasar por el filtro de las comunidades”, dijo. Aclaró que no están en guerra contra el Estado aunque reconoció que están contra las políticas que han fallado en materia de seguridad. Con respecto a las medidas cautelares solicitadas por la CNDH al gobierno del estado, Plácido Valerio consideró que son fundamentales pero aseveró que también se debe ver por las víctimas de extorsión, secuestro y homicidio. Pidió que también se brinden medidas cautelares para los integrantes de la autodefensa. “También para nosotros porque quién nos va a garantizar que la delincuencia no tenga una represalia contra nosotros”. “A poco no nos puede matar la delincuencia, claro que nos puede matar y a nosotros no nos hacen ninguna recomendación y parece ser que tenemos un sistema que protege a los delincuentes, por eso la delincuencia creció tanto”, aseveró.

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Autodefensa
Macario Schettino 08 de febrero de 2013 http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2013/02/62913.php Algunos pueblos de la costa chica de Guerrero (la zona que va de Acapulco hacia Oaxaca) han conformado lo que ellos llaman autodefensa. Un grupo de personas armadas y encapuchadas toma el control de los pueblos y decide sobre las acciones de los demás. El control del pueblo es lo que llamamos los demás “seguridad pública”, y la decisión sobre los otros es algo como la procuración e impartición de justicia. Con grandes temas nacionales como la salida de Cassez y la explosión en las instalaciones de Pemex, el asunto de la auto defensa no ha recibido mucha atención de los medios, pero me parece que puede ser más importante lo que hasta el momento lo ha eclipsado. La idea de que la sociedad pueda organizarse mejor que un gobierno formal es muy persistente. No obstante no tiene base alguna, salvo la fe, pero, como sabemos, con eso basta y sobra para mover multitudes. En México, esta idea parece ser mas frecuente que en otras partes, aunque no lo sé con certeza. Lo que sí es evidente es que llevamos casi dos décadas viendo aparecer “municipios autónomos”, “usos y costumbres”, o “grupos de autodefensa”. Con gran frecuencia, estas apariciones ocurren en la parte izquierda del espectro político, lo que les garantiza bastante apoyo mediático e intelectual. Lo que muchos no ven, hasta que es demasiado tarde, cuando un grupo toma el control del pueblo y decide qué está bien y que está mal nos encontramos en una situación peor. En todos los casos a que me refería la aparición de estos grupos ha significado el ejercicio de la violencia en contra de los enemigos políticos. Para legitimar esa violencia, los otros son calificados negativamente, ya ser acusados de tener una religión contraria a la tradición, o de ser priístas o, en épocas más recientes de lazos con el crimen organizado. Sin evidencias ni juicios de por medio, los buenos presionan a los malos. Con algo de suerte, nada más les quitan sus pertenencias y los expulsan. Si las cosas no van bien, hay muertos. Y cuando eso pasa acusan al gobierno (federal o estatal) de genocidio y se van a instancias internacionales. De algo sirve estar en el bando correcto. Entre las distintas explicaciones del origen del Estado las más lógicas parten del control de la violencia por parte de un grupo que, a cambio, recibe tributo del resto
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de la sociedad. Puede usted llamarlo “monopolio de la violencia legitima” o “bandido estacionario”, no importa. El Estado sostenido en el poder coercitivo parece ser una explicación razonable (no completa, pero no importa por el momento). La historia del último medio milenio puede narrarse y cómo lo hemos ido limitando haciendo al Estado subordinado a la ley y responsable (accountable) frente a una ciudadanía. Eso dice Fukuyama, por ejemplo, y creo que bien dice. Precisamente, un resultado colateral de este proceso es la pacificación de la convivencia humana, que nos coloca hoy en el mundo menos violento en la historia de la humanidad según dice Pinker. Bueno, pues visto desde esta perspectiva eso de la autodefensa no es sino un retroceso. En lugar de tener un poder coercitivo limitado por la ley y responsabilidad frente a la sociedad, lo que tenemos es un grupo que decide hacerse justicia por su propia mano, y de paso define lo que es justicia. Nadie debe sorprenderse de que lo primero que hace ese grupo es ejercer violencia en contra de sus adversarios políticos. Al fin, los pueden acusar de no ser católicos, de ser priístas o de cualquier otro grave defecto. Permítame insistir, nuestros defensores de los derechos siempre se aflojan cuando hay que defender a los otros. Si se trata del “Buen salvaje” versión izquierda indígena, todo bien; cuando el otro resulta ser en verdad otro, los derechos se difuminan. Es imperdonable, en la cosmovisión justiciera pertenecer al PRI, o no ser católico, pobre, obrero, indígena. Aunque nos cueste trabajo, la única forma de construir una sociedad exitosa, es decir: democrática, competitiva y justa, es estableciendo una ley aplicable para todos a través de un mismo mecanismo, controlado por un gobierno que es responsable frente a la ciudadanía. Todo lo demás es un retroceso. Por mas revolucionario, justiciero o popular que parezca. Lo que se necesita en Guerrero y en todo el país es un Estado fuerte que haga su trabajo. A ver para cuándo. www.macario.com @macariomx Profesor de Humanidades de ITESM-CCM

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"Autodefensas civiles" Daniel Aceves Villagrán Organización Editorial Mexicana 3 de febrero de 2013
http://www.oem.com.mx/oem/notas/s199.htm

El tema sobre la conformación de policías comunitarias montando retenes, orquestando toques de queda, la realización de detenciones de presuntos delincuentes y la conformación de asambleas populares constituidas en tribunales de justicia es, por decir, lo menos lo que se está viviendo en diversas zonas del país y que en esta semana hicieron del estado de Guerrero su epicentro, diversas autoridades entre ellas el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia, hicieron un llamado a las autoridades para que garanticen la seguridad pública y eviten que grupos civiles de autodefensa se reproduzcan y rebasen a las instituciones, la percepción de inseguridad y la falta de confianza en las autoridades son problemáticas que inciden en que se busque tomar la justicia por propia mano y muestra clara de ello es la Costa Chica de Guerrero en donde al menos trece comunidades ya han tomado protesta de sus habitantes en calidad de policías comunitarios en autodefensa contra el crimen organizado, en días anteriores se suscitaron decenas de detenciones que generaron la presencia de efectivos militares de la Secretaria de la Defensa Nacional con quienes hubieron escarceos que pudieron desatar un enfrentamiento armado de temibles consecuencias. Bajo este contexto Roberto Campa subsecretario de prevención y participación ciudadana declaro que el Gobierno federal está abierto a permitir la participación ciudadana en cuestiones de seguridad, pero no se toleraran acciones fuera de la ley y adujo que la mejor fórmula es la participación de la ciudadanía para mejorar la condición de seguridad, sin embargo, es importante que se dé en términos de la ley, toda esta declaración
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fue posterior a la subscripción de un convenio de cooperación para la prevención del delito entre el observatorio nacional ciudadano y Rotary International México; es importante referirse a que cuando hay un vacío de poder este es llenado por cualesquier actor o grupo de la sociedad, ya que además de las motivaciones propias de la inseguridad se abordan otros temas que pudieran estar inmersos en las autodefensas que tienen referentes en grupos paramilitares a lo largo y ancho del continente, primero abría que describir que la mayor parte de los habitantes participantes lo hacen encapuchados bajo la incógnita de un pasamontañas, paliacates y gorras, en segundo lugar la inmensa mayoría porta armas de fuego de grueso calibre con similitudes evidentes, en tercer lugar los participantes gozan de un tiempo libre poco entendible para quien cumplie con jornadas laborales o responsabilidades productivas, cuarto, el empoderamiento que tienen estas personas de escasa preparación académica los hace revanchistas y vengativos, quinto, diversas imágenes y narrativas hablan de los niveles de intoxicación alcohólica con la que realizan sus funciones ilegales y sexto, habría que preguntarnos si no responden este tipo de acciones a los intereses de lo que se supone combaten como es el narcotráfico y el crimen organizado que al estilo de las ciudades del norte del país moviliza a jóvenes para bandalizar y atacar intereses públicos y privados para distraer la atención policiaca y mediática cuando sus intereses así lo determinan, el aplicar la ley tendría que darse con una gran capacidad de negociación política y de presencia militar y policial, con informaciones de inteligencia y el concurso de los tres niveles de gobierno, habrá que tener cuidado con las provocaciones e invocaciones al derramamiento de sangre, es una tarea delicada que si se deja de realizar generara un clima de violencia fácilmente contaminante a sectores reaccionarios y anárquicos en el país, la alerta está ahí y la vocación de la atención también. danielacevesv@yahoo.com.mx
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Amenazan con replicar en Campeche grupos de autodefensa, como en Guerrero
ROSA SANTANA http://www.proceso.com.mx/?p=332999

La autodefensa ciudadana en Costa Chica, Guerrero. Foto: Miguel Dimayuga CAMPECHE, Cam. (apro).- El dirigente del Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata (Freciez), Luis Antonio Che Cu, amenazó con integrar un “cuerpo de seguridad rural” en los municipios fronterizos del estado si la autoridad no atiende el problema de la inseguridad que padecen los habitantes de esas regiones. Che Cu, quien afronta una denuncia penal del ayuntamiento por haber derribado, en diciembre pasado, el busto de Juan Camilo Mouriño Terrazo, denunció que traficantes de maderas tienen asolada a la zona fronteriza con Guatemala. Añadió que el problema ya fue expuesto en múltiples ocasiones al secretario de Gobierno, Roberto Sarmiento Urbina, a quien el pasado 29 de enero se le solicitó una reunión con el titular de Seguridad Pública, Jackson Villacís, pero hasta el momento no ha habido respuesta.

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Anunció que plantearán a la autoridad la determinación del Freciez de instaurar un “cuerpo de seguridad rural” –como se está haciendo en comunidades de Guerrero– , para defender las áreas de influencia de la agrupación, que se concentran en los municipios de Candelaria y Calakmul, ambos fronterizos con Guatemala. Al respecto, el presidente de la Junta de Gobierno y Administración del Congreso del estado, Edgar Hernández Hernández, opinó que las instancias de seguridad deberán hacer lo que les corresponde para evitar que la población llegue al extremo de hacer justicia por propia mano. “No es materia del Congreso actuar en ese sentido”, dijo. “Es materia de las autoridades de Seguridad, de las autoridades judiciales, pero yo creo que el armar a grupos de gente no va a resolver el problema de seguridad, y sí va a crear un ambiente de violencia, y yo creo que la gente que toma por propia mano la aplicación de la ley, o quien la promueve, pues será responsable de lo que acontezca”, añadió el legislador.
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Crece tensión en Ayutla; operan dos grupos antagónicos de autodefensa civil
EZEQUIEL FLORES CONTRERAS http://www.proceso.com.mx/?p=332423

La autodefensa en Ayutla, Guerrero. Foto: Miguel Dimayuga AYUTLA DE LOS LIBRES, Gro. (apro).- La detención de tres hombres durante esta mañana en distintos puntos de este lugar evidenció la presencia de dos grupos de autodefensa armada que operan en esta franja de las regiones de Costa Chica y la Montaña. Uno de ellos es la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC), organización fundada en 1995 a manera de autodefensa de los pueblos indígenas ante la ola de violencia e impunidad. El otro grupo de civiles armados es el movimiento ciudadano contra la delincuencia que surgió el 5 de enero en Ayutla y cuatro municipios más para enfrentar directamente a la delincuencia organizada. Este grupo de autodefensa forma parte de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), agrupación conformada por fundadores de la CRAC y quienes el jueves pasado instalaron un “tribunal popular” para someter a juicio a 54 personas por sus presuntos nexos con bandas delincuenciales.
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La lucha intestina entre los dirigentes de la CRAC y de la UPOEG está polarizando el ambiente de por sí tenso en Ayutla, y la agencia Apro documentó el siguiente caso que así lo indica. Esta mañana, “policías comunitarios” detuvieron, en distintos puntos del poblado de Ayutla, a tres hombres identificados como Julio César Meneses, un conocido médico veterinario, así como a Enrique Luna y el dirigente transportista Bonfilio Lucero. Los familiares de los detenidos acudieron al puesto de mando que mantienen los integrantes del grupo de autodefensa en Ayutla para exigir una explicación y conocer el motivo de las capturas. No obstante, los dirigentes del movimiento de autodefensa adheridos a la UPOEG rechazaron haber detenido a las tres personas y señalaron como responsables de esta acción a los policías comunitarios de la CRAC. Momentos después, los familiares confirmaron que las personas habían sido detenidas por integrantes de la CRAC. Todos fueron trasladados al poblado de Tonalá, municipio de Ayutla, donde permanecen en una casa resguardada por policías comunitarios. No obstante, dijeron desconocer las imputaciones o señalamientos que existen en contra de los tres retenidos, refirió uno de los familiares consultados por Apro. Los familiares de los tres detenidos reprocharon la omisión oficial, ya que este hecho genera incertidumbre entre la población, debido a que ya son dos grupos de civiles armados que están operando y realizando detenciones en este lugar donde es evidente la ausencia de autoridad. “Nosotros no podemos hacer nada porque ellos andan armados y nosotros también; si los detenemos, nos vamos a enfrentar”, expresa uno de los coordinadores del movimiento de autodefensa de Ayutla entrevistado por Apro. La confrontación entre dirigentes de la CRAC y de la UPOEG se enmarca en un clima de ingobernabilidad en Ayutla, debido a que los grupos de civiles armados de ambas organizaciones han asumido las funciones de seguridad pública e impartición de justicia, desplazando de facto a las autoridades de los tres niveles en esta convulsionada zona de la Costa Chica.

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Durante el recorrido de Apro en esta zona se observó que la presencia de soldados y policías federales se limita a la instalación de retenes sobre la carretera federal, donde se mantienen como espectadores. Y mientras los policías comunitarios de la CRAC realizaban las detenciones a bordo de camionetas particulares en Ayutla, los integrantes del movimiento de autodefensa de la UPOEG recorrían la misma zona sin interferir en las acciones de los primeros; en tanto, la sociedad ayutleca quedó en medio de los excesos de los grupos de civiles armados y la indolencia gubernamental.
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La institucionalización de la Policía Comunitaria de Guerrero sería su muerte
Escrito por Adazahira Chávez http://www.proyectoambulante.org/index.php/noticias/oaxaca/item/624-lainstitucionalizacion-de-la-policia-comunitaria-de-guerrero-seria-su-muerte

San Luis Acatlán, Guerrero. En el territorio de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-Policía Comunitaria) no hay lugar a dudas: “Rechazamos total y absolutamente el decreto del gobernador que pretende reglamentar la Policía Comunitaria”, declaró a nombre del sistema autónomo de justicia Eliseo, comandante de la Costa Chica, mientras decenas de me’pha, ñu savi, tlapanecos, afros y mestizos escuchaban con atención las intervenciones del encuentro en defensa de la justicia autónoma. El gobernador del estado, Ángel Aguirre Rivero, presentó a principios de febrero un decreto que pretende regular a los grupos de autodefensa ciudadana de diversos orígenes que surgieron en Guerrero en los últimos meses. Aunque los integrantes de la CRAC señalan que los funcionarios estatales argumentaron que esa ley no afectaría a la Policía Comunitaria, sino a los otros
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grupos, “no puede haber una ley para unos sí y otros no”, apunta Gelasio, septuagenario coordinador regional y consejero de la CRAC. De pasar esa ley, un sistema que tiene 17 años, abarca más de cien comunidades y contempla no sólo las detenciones de presuntos delincuentes, sino la impartición de justicia y reeducación de acuerdo a los usos y costumbres de las comunidades, pasaría a ser auxiliar del Estado y su función se limitaría a entregar a los aprehendidos a los Ministerios Públicos. Los comunitarios señalan que precisamente uno de los problemas que dio origen a su cuerpo de seguridad fue la ineficiencia y la corrupción del aparato gubernamental responsable de la seguridad y la justicia. Ante el riesgo del decreto, organizaron un encuentro en defensa de sus sistema de justicia que se realizó el 17 de febrero. Para Gelasio, que fue fundador de la Policía Comunitaria por el impacto que le causó la violación de una vecina de su pueblo, convertirse en auxiliares del Estado demolería la esencia de la Comunitaria: que la policía obedece al pueblo, y no al gobierno. Además, señala los policías de guardia desde la cocina de la Casa de Justicia de San Luis Acatlán, el recibir un sueldo también rompería el carácter de servicio comunitario del trabajo de policía y autoridad autónoma. El crecimiento de la CRAC La Policía Comunitaria, nacida en 1995 y denominada tres años después Coordinadora Regional de Autoridades Indígenas, nació para enfrentar los delitos impunes de abigeato (muchas veces a manos de grandes ganaderos), asalto y violación; éste último fue el que hizo saltar la chispa que encendió a la CRAC. Después de dos años de trabajo a pie por toda la zona para discutir la manera en que se organizaría, la Policía Comunitaria vio la luz. “Le sufrimos mucho para construir lo que tenemos hoy”, recuerda Gelasio. La eficiencia de las investigaciones, la rectitud de las autoridades y el hecho de que “no se cobra un solo peso para obtener justicia”, señala el consejero Armando, hizo que rápidamente creciera la confianza en el sistema de justicia y que cada vez más comunidades solicitaran incorporarse al sistema. En 2008 se crearon cuatro casas de justicia porque ya no bastaba la de San Luis Acatlán para atender tanta demanda. “Es bien cansado”, relata entre sonrisas Gelasio. “Hay gente todo el día y ya no quieren ir a poner su denuncia al Ministerio
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Público”, señala el delgado hombre mientras bebe su café en la cocina de la Casa de Justicia, construida por los reos reeducados en el sistema. Más de cien comunidades integran el sistema de justicia, y las solicitudes de incorporación no paran. El consejero de la zona de Ayutla, Rufino, informa que en tan solo cuatro meses pasaron de ser 23 asambleas a ser 40, “y hay más que están pidiendo”, precisa el joven mixteco. Justo en el 17 aniversario de la comunitaria, su territorio de influencia creció en más de 70 por ciento. Aunque no están incorporadas a la CRAC, otras regiones crearon durante 2012 sus policías propias y se hermanaron a este sistema de justicia: Huamuxtitlán, Temazcaltzingo y Olinalá se cuentan entre ellas. Respecto al conflicto con la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero (Upoeg), señalan que si quieren formar sus propias policías está bien, “pero que no anden hablando a nombre de la Comunitaria; si quieren ser parte, tienen que cumplir el reglamento y los usos y costumbres”, indica un policía de la Costa Chica. El corazón de la justicia Policías, comandantes, coordinadores y consejeros coinciden en que la esencia del movimiento es dar justicia según los usos y costumbres “y las necesidades del pueblo”, señala un policía de la Costa Chica en entrevista con Desinformémonos. “Esto nació a la brava porque no había esperanza de justicia”, aclara el consejero. Gelasio resalta que en el sistema de justicia autónomo no se cobra un solo peso por impartir justicia, “ni siquiera se ponen multas; porque en el otro lado, hay justicia nada más para quien tiene dinero”. En los casos de deudas, se procura que quien prestó recupere su capital, pero no se permite cobrar intereses “para que no haya abuso”, aclara. El fundador de la Coordinadora señala que los policías y autoridades son propuestos y apoyados por la asamblea principalmente “porque son honorables y no faltan a las asambleas”. Armando señala que todos los cargos son parte del servicio que deben prestar los habitantes del territorio a la comunidad. Se puede ser topil, policía raso, comandante, comisario o coordinador; una vez que se pasa por este último cargo, la persona se vuelve consejera “porque ya aprendió mucho y tiene que enseñar; el servicio nunca se acaba”, aclara Armando.

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Los pobladores del territorio agradecen a los policías su trabajo llevándoles agua y alimentos “porque a veces andamos sin tomar ni agua”, indica el policía. “Ellos reconocen que es algo diferente y por eso vamos a defenderlo”, apunta Gelasio. Un ataque que vuelve Los comunitarios no olvidan los anteriores intentos por desarticularlos. “Recordamos particularmente el ultimátum de René Juárez”, cuando se libraron las órdenes de aprehensión contra las autoridades “por cumplir el mandato del pueblo”, declararon en el pronunciamiento final del encuentro. También tienen presentes las veces que los desarmaron las fuerzas del Estado, “pero siempre volvimos a comprar las armas”, confía entre risas y humo de leña otro policía comunitario. Parecía que la historia de agresiones se detendría en 2011, cuando la ley 701 –que también se hizo sin acuerdo de las comunidades, aclaran- reconoció al sistema de justicia. Pero el nuevo decreto “es una regresión total”, define un comandante que se acerca a la entrevista. “Es una chingada basura”, resume Gelasio. El sentir de los comunitarios se resume en una manta que portaban las autoridades en la marcha: “¡No queremos decreto, ya tenemos nuestro reglamento interno”. El decreto gubernamental prohíbe expresamente aplicar procesos de reeducación o sanciones, procesar a los detenidos, realizar detenciones fuera de la flagrancia, entre otras medidas que abarcan todas las funciones de la CRAC. Además, amenaza con sanciones si se realizan estas acciones. Si la iniciativa se llega a aplicar, las consecuencias serían funestas, aseguran las autoridades. “Estaría peor que antes”, señala Gelasio. “Cada quien se defendería como pudiera y esto sería una matazón”, agrega. Cuatro jóvenes mujeres registran a policías y autoridades que llegan a consensar el pronunciamiento contra el decreto el domingo 17 de febrero en las instalaciones de La Luz de la Montaña, organización de productores cafetaleros. Eliseo, comandante, señala bajo un techado de lámina que el gobierno está en un gran error al decretar sin tomar en cuenta la voz y las necesidades del pueblo. “Quieren integrarnos a un sistema que ya demostró su fracaso; además, ellos mismos están coludidos con la delincuencia”, indica.

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Los policías recuerdan que en 2005 se respondió a las agresiones estatales con una gran marcha. Ahora, señala Gelasio, “la política del gobierno va para echarnos grillas para que la comunitaria se acabe”. Y los pobladores ven un motivo más detrás de las “grillas”. El territorio de los comunitarios se declaró libre de minería en 2012. En las fondas se escucha la radio comunitaria “La Voz de la Costa Chica”, que emite spots previniendo a la gente contra el decreto y también contra las mineras. Y por ahí, señalan algunos, puede venir el interés del gobierno en dividir y desarticular a la organización. Sin embargo, la gente está bien organizada e informada y, aclaran, es difícil que pasen los tres proyectos mineros que abarcan prácticamente toda la zona de La Montaña. La marcha del 17 de febrero en San Luis Acatlán, de centenares de autoridades y policías, es solamente una estación en la nueva resistencia ante el decreto y las mineras, sealan. “No vamos a permitirlo, vamos a llegar hasta lo último”, aclara Eliseo. “Preferimos morir de frente que vivir arrodillados ante el crimen organizado y el gobierno”, sentencia. El conflicto En el encuentro hubo llamados a que la UPOEG, organización que encabezó los recientes levantamientos contra la delincuencia en el municipio de Ayutla de los Libres, a que “no haga más divisiones” en los pueblos, como exclamó Gelasio. Pobladores y autoridades advirtieron sus sospechas sobre los motivos detrás del conflicto, desde ambiciones electorales y monetarias hasta, dijeron, “la necesidad de resguardo ante un sector del narcotráfico”, pero no hubo quién recibiera ese llamado público. A policías y autoridades les indignó que la UPOEG, “una organización que nació para gestionar recursos”, desarrollara acciones a nombre de la CRAC sin tener comisión o representatividad para ello, señalan. Coinciden en que es legítimo el hartazgo ante la violencia y el crimen, pero “¿por qué se hacen pasar por un nombre que no es?”, se pregunta un policía de la comunidad Capulín Chocolate. “Eso no es sano ni correcto, y además no tienen la misma costumbre, las mismas leyes, las mismas características” que la comunitaria y su reglamento, agrega. En la plenaria de la reunión se señaló que si bien dos dirigentes de la UPOEG funcionan como parte de los consejeros de la CRAC (cargo al que llega todo coordinador del sistema), “no tenían mandato para ir a organizar levantamientos”,
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señala el policía de Capulín. “Ojalá se resuelva y puedan adherirse, pero no con sus propios requisitos”, agrega. Además, denunció el consejero de Ayutla, a las autoridades de la CRAC de esa zona, la Unión les giró órdenes de aprehensión. Y sobre los señalamientos de que la CRAC está manipulada por gente externa, el comandante que se acerca a la entrevista afirma que “son chismes de molino; nosotros hacemos el trabajo según el reglamento y la decisión de los pueblos, no somos pistoleros al servicio de nadie”, exclama indignado. EL temor de las autoridades es que si los cuerpos de autodefensa no son policías nombrados por asamblea y no funcionan bajo un reglamento comunitario, se vuelvan pistoleros al servicio de caciques o de intereses particulares, indicaron en la plenaria de la reunión. Por el micrófono pasaron una decena de organizaciones (magisteriales, indígenas, populares) que asistieron al encuentro para manifestar apoyo al sistema de justicia, además de algunos representantes de comunidades que fueron a pedir informes de la forma de incorporarse al sistema de justicia. “Ya no queremos seguir como estamos, vimos cómo funciona la CRAC y eso queremos”, señaló un comunero de Juchitán. Para el próximo 23 de febrero está programado el cambio de autoridades. Los pobladores y autoridades esperan que se refuerce la unidad de la organización. Se alerta de los rumores de que comunidades no integrantes de la Coordinadora intentarán entrar a la asamblea. “Yo nunca pensé en ser policía”, indica un costachiquense. “Pero se siente bien porque contribuimos con un granito y proporcionamos seguridad; por eso debemos defender este patrimonio que es el sistema de justicia de las pueblos”, finaliza. Fuente: Desinformémonos Foto: Moisés Quintana y Sipaz
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Videos en redes sociales muestran conformación de policía comunitaria en Oaxaca Notimex
Publicado: 12/02/2013 11:48 http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/12/114828971-circula-en-videosde-redes-sociales-constitucion-de-policia-comunitaria-en-nopala-oaxaca

Oaxaca, Oax. La conformación de una policía comunitaria en Santos Reyes Nopala, Oaxaca, circula en dos videos por las redes sociales de internet, supuestamente impulsados por el edil de la municipalidad, Freddy Gil Pineda Gopar. Los dos videos, que pueden ser vistos en Youtube, muestran a un grupo de hombres que cubiertos del rostro, portan machetes y rifles mientras se congregan frente al palacio municipal y en la entrada de este municipio de la etnia chatina. Titulados "Video inicia funciones policía comunitaria armada en Santos Reyes Nopala" y "Video Forman policía comunitaria en Santos Reyes Nopala Oaxaca", hasta las 10:00 horas de hoy, mostraban escasas reproducciones. En las imágenes, civiles provistos de escopetas y machetes y cubiertos con paliacates y pasamontañas, se forman frente al Palacio Municipal. Y en el otro video, hombres embozados colocan una especie de reten en un acceso a Nopala. De acuerdo al alcalde de Nopala, por determinación de la Asamblea Comuntaria, cerca de 300 hombres de la cabecera municipal y sus agencias fueron seleccionados cuidadosamente para conformar esta policía municipal que dará protección a los habitantes de la zona. Lo anterior, aseguró, dadas las vejaciones de que han sido objeto por parte de las policías estatal y federal, por lo que no permitirán que ninguna fuerza policial ingrese a la municipalidad con excepción del ministerio público en caso de requerirlo.

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Al respecto, la tarde de este lunes, el gobierno estatal solicitó al edil, termine "de manera inmediata" con la incorporación de civiles armados a actividades de seguridad toda vez que es un acto fuera de la ley.

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Reportan la aparición de grupos de autodefensa nuevos en Veracruz y en los límites con Tamaulipas
http://www.sinembargo.mx/19-02-2013/533881 Por: Redacción / Sinembargo Ciudad de México, 19 de feb (SinEmbargo).– El Presidente del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República (PGR), Arturo Mattielo Canales, dijo esta tarde que se han detectado grupos de autodefensa en Ciudad Mendoza, cabecera del municipio de Camerino Z. Mendoza, Acatzingo, así como en los límites de Veracruz con Tamaulipas, una de las regiones más violentas e inestables del país. De acuerdo con reportes de la prensa local, ciudadanos de Ciudad Mendoza y Acatzingo aseguraron que se defenderían con armas y manos por la inseguridad que impera en los poblados. “Yo espero que los ciudadanos tengan cordura y no lleguen a ese extremo como en Guerrero y Oaxaca”, dijo el funcionario. Otros reportes indican que grupos civiles de autodefensa se organizan en los linderos con Tamaulipas. De esto se ha reportado en páginas alternativas, como Valor por Tamaulipas. Sin embargo, Canales dijo que el surgimiento de los cuerpos comunitarios de autodefensa es contraproducente y no coadyuva en la seguridad pública del país. “Es un riesgo. Si el ciudadano se ve desprotegido, tiende a la auto protección”, señaló. “Esto no es la solución. Ya sucedió en Colombia y no fue la solución de la problemática”. Agregó que lo mejor para la seguridad pública es fortalecer a los cuerpos policiales así como a los programas de vigilancia de proximidad. Gina Domínguez Colío, Coordinadora de Comunicación Social del Gobierno de Veracruz, negó la existencia de estos grupos de autodefensa. Aseguró que la entidad es “gobernable”, según la prensa veracruzana, y calificó como “rumores y confusiones” la existencia de tres grupos de autogobierno en la entidad.
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Apenas el 17 de febrero, los coordinadores parlamentarios del PRI, PAN y del PRD en el Senado de la República pidieron a las autoridades atender el surgimiento de grupos de autodefensa en algunos estados del país. “No podemos ver esto sino con gran preocupación lo que pasa en algunos estados”, dijo en rueda de prensa el coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Emilio Gamboa Patrón. “Se tienen que tomar cartas en el asunto. Como senadores tenemos que llamar la atención a las autoridades federales, estatales y municipales para que le den solución pronta y expedita a ese problema que lastima mucho a los mexicanos”. El líder de los senadores del Partido Acción Nacional (PAN) y presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Cordero Arroyo, consideró que el surgimiento de estos grupos civiles armados merece una discusión a fondo. El coordinador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Luis Miguel Barbosa Huerta, afirmó que “la autoridad está llamada a preservar el orden público mediante el cumplimiento de la ley”. Un día después, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, dijo que la aparición de los grupos de autodefensa no se justicia “de ninguna manera”. “No hay ninguna justificación para que existan grupos de encapuchados y armados que pretendan ejercer una función que corresponde a las autoridades”, expresó.

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Crearán campesinos policía rural para enfrentar a la inseguridad
ROSA SANTANA http://www.proceso.com.mx/?p=334116

CAMPECHE, Camp. (apro).- El dirigente del Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata, Luis Antonio Che Cu, advirtió al gobierno de Fernando Ortega Bernés que esa agrupación creará una policía rural para hacer frente al problema de inseguridad que vive la región fronteriza con Guatemala. Señaló que desde hace varios años solicitaron a las autoridades reforzar la vigilancia en el sur del estado, pero la petición no ha sido atendida. “Años atrás hemos estado pidiendo seguridad, hemos estado pidiendo cuidado a la cuestión forestal en toda la región, y ya el 5 de febrero anunciamos a la gente del gobierno que queríamos platicar con ellos en relación a la propuesta de crear las policías rurales para el cuidado de nuestras comunidades”, dijo. Che Cu comentó que esa intención no es nueva, pues ya antes se había planteado al gobierno de Felipe Calderón, ante la ineficiencia de las instancias encargadas de la seguridad en el estado. “Nosotros lo hemos señalado: si cumplen con su trabajo no estaríamos aquí pidiendo esto. Hemos estado tratando de hacer todos los intentos porque cumplan con su trabajo ellos, y nadie lo quiere hacer”, subrayó. El dirigente del Frente Campesino Independiente Emiliano Zapata entregó este martes las actas de asambleas de las comunidades de la zona sur donde se ha planteado la propuesta de la policía rural. No obstante, dijo, “si las autoridades cumplen con lo que habíamos quedado sobre los retenes de la Procuraduría General de la República, del Ejército y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente para evitar todo esto (…) pues, bueno, ya todos estaríamos tranquilos”.
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