Super sacerdote. A menudo escuchamos, que algunos fieles no asisten a misa por considerarla aburrida y demasiado solemne.

La escasa asistencia a la misa dominical es un hecho de difícil resolución. Sólo entre un diez y un quince por ciento de los católicos suelen asistir a esta celebración, cumpliendo con el precepto. Sin duda que resulta difícil comprender las causas de semejante deserción. Puede ser la falta de tiempo, la escasa motivación, la multiplicidad de actividades, el cansancio o la escasez de ministros. Algunos sacerdotes renovadores, han optado por agregar aplausos a sus músicas pegadizas, han convocado músicos de rock o han agregado luces psicodélicas a sus celebraciones. Hay quienes han optado por una moda acorde a las tribus urbanas y han hecho de los ancestrales ritos un festival de música tecno. La renovación litúrgica ha intentado un gran número de estrategias y didácticas innovadoras, con escasos resultados. Sin embargo, ha sido el sacerdote Humberto Álvarez de la localidad de Agua de Oro en el Saltillo, quien ha intentado una reforma algo audaz. En sus misas de niños ha optado por usar sotanas con distintos superhéroes. Un día puede ser Batman, otro Superman y otro Spiderman. Al mismo tiempo, hace sus bendiciones con una pistola de juguete, con la que arroja agua bendita sobre sus feligreses. Mientras arroja el agua va diciendo: “Te quiero disparar pero con bendiciones; recibe este signo del agua bendita”. Así, la algarabía de los niños se expande, mientras ríen ante sus ocurrencias. Tal vez, continuando con sus ideas innovadoras, podría convocar a sus fieles enviando una batiseñal o por medio de una solicitada en el Daily Planet. Para evitar su soledad podrá buscarse una Gatubela o una Luisa Lane, con quien compartir sus andanzas. Y disfrazar a los penitentes frente a su confesionario, con los atuendos del Guasón, el Pingüino o Lex Luthor. En su defensa, frente a los que ven con malos ojos su heterodoxia litúrgica, sostiene que “Jesús fue diferente y buscó la justicia siempre”. Así es de esperar que para evitar la deserción de los files a misa, sigamos innovando con espectáculos renovadores. Tal vez resultaría más atrayente contratar payasos, organizar eventos cosplay, repartir disfraces en la sacristía y hacer de nuestras celebraciones una fiesta circense. Podríamos retirar los santos de sus pedestales y reemplazarlos con diversos superhéroes. Quizá deberíamos retirar las cruces y colocar trozos de kriptonita. Será que debemos renovar nuestros tradicionales símbolos religiosos y reemplazarlos con la iconografía acorde a nuestros tiempos. Tal vez, debamos abandonar las estolas, los cíngulos y las casullas. Quizás las capas, el cinturón multiuso, los trajes de ajustados y un par de botas puedan resultar más atractivos. Para qué celebrar en una capilla si podemos hacerlo en la Baticueva. Tal vez en el futuro agreguemos al santoral a san Bruno Diaz, san Clark Kent, san Ricardo Tapia o san Peter Parker y veamos sus imágenes sobre algún soporte de nuestras capillas. Hasta es posible que la teología se renueve con otras teorías. Tal vez Cristo haya venido en una nave espacial desde el planeta Kriptón, momentos antes de su destrucción. A los nombres de Jesús, tales como Cristo o el Mesías, podrán agregarse los de “Hombre de Acero”, “Hombre del Mañana” o “El Último Hijo de Kriptón”. Tal vez, haya que plantearse con un mayor análisis reflexivo la relación entre Cristo y Superman. Es que ambos han muerto y resucitado. Ellos han tenido poderes milagrosos, han controlado las mareas, las tempestades y el tiempo. Aunque renovar nuestras celebraciones y el culto, no significa hacer de ellas una convención de personajes de ficción. Con meros parches superficiales nada cambiaremos. La auténtica renovación no debería consistir en hacer una fantochada de nuestras celebraciones, sino en promover la santidad y el crecimiento espiritual.

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Según el Padre Humberto, los superhéroes hablan de actitudes de lucha y esfuerzo. Ellos saben cómo vencer el temor y combatir el mal. Además nos ayudan a “encontrar la paz y el perdón”. Será entonces, que ¿en el próximo cónclave elegiremos un Papa que se parezca más a Darth Vader o a Luke Skywaker? ¿Tendremos los católicos un nuevo guía parecido a Robin o a Mr, Freeze? ¿Logrará la Iglesia vencer al lado oscuro? Sin duda que podemos encontrarnos con algunos sacerdotes que se parecen más a un personaje ficticio, que a un auténtico santo. Pero para nosotros, hay un solo gran héroe que es capaz de generar una poderosa atracción. Para los cristianos, el gran superhombre de nuestra historia es Cristo. Quizá tendrá algunos compañeros capaces de imitar sus actitudes heroicas como la virgen María y lo santos. Pero la única renovación posible está en tenerlo a Él como guía y maestro. Sólo mirando a Cristo podemos asemejarnos en algo a esos santos hombres, que intentaron transformar el mundo y generar una atracción que no podemos imaginar. Horacio Hernández. http://www.horaciohernandez.blogspot.com.ar/

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