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ENSEÑAR LA COMPETENCIA COMUNICATIVA: UN PROCESO CON CARÁCTER ESQUIVO
Elaborado por: Norma Baletta, Ph.D. Investigadora del Departamento de Lengua del IESE de la Universidad del Norte. Uno de los pilares fundamentales de la propuesta de los estándares para la enseñanza del español y del inglés en el país lo constituye el concepto de competencia comunicativa. Esto responde no solamente al enfoque para la educación adoptado oficialmente por el Ministerio de Educación desde los noventa, sino, desde mucho antes, a una serie de desarrollos por parte de lingüistas y sociolingüistas en la segunda mitad del siglo pasado, que intentaron elaborar y describir en qué consiste esta competencia. Desde la noción de Chomsky, la de Hymes, Canale y Swain, Bachman, Savignon, y otros, hasta la que finalmente adopta el Ministerio en un intento por facilitar la comprensión y la aplicación de la noción, todas parecen ser esquivas para muchos docentes de inglés. En recientes estudios llevados a cabo por profesores y estudiantes de la Universidad del Norte se evidencia que los y las docentes, a pesar de que en sus verbalizaciones parecen estar conscientes de que enseñar la lengua debe tener como una de las metas principales el desarrollo de la competencia comunicativa, sus prácticas distan mucho de apuntar realmente a este fin. En realidad predominan, en el caso de la enseñanza del inglés, la práctica de patrones gramaticales, el manejo de los tiempos verbales en ejercicios descontextualizados, las listas de vocabulario, la lectura, copia y luego recitación de diálogos incluidos en los textos para ilustrar temas de gramática, los minitextos inventados sobre temas banales para luego responder preguntas de nivel literal. Los profesores y las profesoras de inglés están conscientes de que los estudiantes no siempre pueden comprar los costosos textos importados de las editoriales prestigiosas. Por ello, hacen fotocopias de uno de ellos, o de una selección de páginas de varios de ellos y luego las distribuyen de formas creativas poco a poco entre los alumnos. Construyen sus programas siguiendo el contenido de los textos, con lo cual garantizan que tienen actividades para todas sus clases. Lamentablemente, muchos se extravían en esta maraña, relegando a segundo plano el que los aprendices sean capaces de comunicar sentidos y reconstruir significados en contextos reales, o cuasi reales. Recopilan muchas veces ejercicios que fragmentan la lengua en sus componentes mínimos y que se resuelven mecánicamente haciendo uso de reglas que poco tienen que ver con el uso y el significado de la lengua. Olvidan o ignoran que se necesita que el estudio de vocabulario tenga sentido para comprender o comunicar una información importante o relevante, por ejemplo, un aviso clasificado o unas instrucciones; que los tiempos verbales permitan (re)construir un plano temporal en un relato, o en la planeación de actividades; que la escritura tenga un lector potencial en un contexto socialmente reconocible; que la lectura tenga un propósito similar a alguno de los que solemos tener en la vida cotidiana o profesional; que el uso oral de la lengua tenga una intención comunicativa más allá del recitado y el uso de un patrón; que el sistema gramatical sirve para escoger formas de representar el mundo e interactuar con otros. No es una tarea fácil. Está claro que lo que ha hecho el ministerio y las Secretarías hasta ahora ha sido insuficiente. Tampoco se va a lograr el cambio con cursos o talleres de 20, 24 ó 30 horas. Se necesita mucho más que eso. Se necesita que cada docente primero mire y reconozca su práctica y la desnude con sinceridad, para escrutarla con mirada crítica y luego decida hacerla de forma diferente porque lo que ve no es de su agrado. Se necesita que alguien acompañe y guíe sin pretensiones y sin juicios; solo como apoyo para ayudar a ver. Se necesita tener valor para comenzar y volverse a inventar. Se necesita que las políticas dejen de ser simples marcas de verificación que poner en el renglón correspondiente del plan de acción. Información relacionada: Entérate de los proyectos que se están adelantando desde el OECC Conoce más del Instituto de Estudios en Educación

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