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Nº 2208 » Noviembre 1997

La tercera edad: significados y valores
por Petrini, Massimo · Comentar Afrontar el problema de la ancianidad, particularmente el de la espiritualidad que puede caracterizar esta fase de la vida, significa tener presente que «de la vejez podrá hablar solamente el que sabe algo de ella; pero sólo quien vive personalmente en la vejez puede saber en verdad algo de ella» (R. Guardini). No obstante esta advertencia, es posible afirmar que la última parte del siglo XX difiere verdaderamente de las épocas precedentes por el largo y activo período que queda luego de la vida laboral. Este es un hecho nuevo. La vejez sigue siendo lo que era, aunque se llegue más tarde, en número cada vez mayor y se extienda más. A pesar de ello, el lugar de los ancianos en la comunidad no es tan evidente; por el contrario, son las generaciones más jóvenes las que asignan a los ancianos su lugar, las condiciones sociales y su rol, de acuerdo con el sistema de valores dominante en la sociedad. Y la sociedad sólo podrá integrar a los ancianos cuando también aprenda a «vivir junto» con ellos, en lugar de vivir al lado de ellos. Por lo tanto, no es fácil hablar en forma creíble acerca de la vejez; esto presupone no sólo, como se dijo, que se la esté experimentando personalmente, sino también que haya sido reconocida la tendencia que nos lleva al hastío de la vida, a la envidia de la juventud, al resentimiento frente a lo nuevo, y que se trate, al menos, de superarla.
La vejez y su sentido

La segunda mitad de la vida posee un significado y una finalidad diferentes del objetivo biológico y natural de la primera. En la segunda mitad de la vida el cambio de roles, la muerte de allegados, los cambios físicos y las miles de otras inevitables consecuencias del proceso de envejecimiento, contribuyen a acelerar una revalorización y una reestructuración de las prioridades personales. Toda persona posee varias dimensiones: física, social, psicológica y espiritual; pero esta última no es una más: es la que le da un significado a toda la vida. El término «bienestar espiritual», por consiguiente, implica plenitud, realización, en oposición a fragmentación y aislamiento.

antes que descubrimientos. de su propia vida en relación a sí misma. entonces. la culminación de toda una vida. deberían ser el resultado del desarrollo maduro de aquellas virtudes que componen la espiritualidad del hombre: esperanza. particularmente. cada uno de ellos puede tener una dimensión espiritual. 5. a la comunidad. al medio ambiente. Búsqueda de nuevos significados Los años de la ancianidad pueden significar nuevos objetivos y. 2. Adaptarse a nuevas modalidades de vida y a nuevos ambientes de vida. Se trata de una construcción psicológica que comprende tanto el mundo profano de la experiencia como el mundo de la trascendencia. por parte de la persona. Elaborar una nueva escala de valores que subrayen la importancia del ser con respecto a la acción y a la actividad. solicitud. ¿Cuándo comienza la vejez? Hoy se tiene bastante en cuenta el hecho de que el envejecimiento es un proceso muy gradual. voluntad.En síntesis. 3. nuevas obligaciones para sus energías. por otra parte. capacidad. sabiduría. El desarrollo de la personalidad. Aprender a estar solo. fidelidad. el anciano desempeña un número menor de roles. Semeja un proceso de alejamiento: crece la distancia entre el anciano y la sociedad. objetivo. un modo teológico de expresar que se está viviendo el «tiempo final». la persona «crece» a lo largo de toda su vida. . que no se limita a determinados períodos de la vida. el tiempo y. Aprender a enfrentarse con nuevas limitaciones físicas que pueden derivar de una enfermedad y de un natural decaimiento. Pero estos objetivos deberían ser. experiencias. es ¿cuándo se comienza a tomar conciencia? ¿En el momento en que la generación anterior comienza a morir o. no se detiene en una edad determinada. Estos nuevos objetivos pueden ser: 1. Encontrar una nueva modalidad para estructurar el tiempo. con confianza y empatía. más bien. amor. La vejez está allí dondequiera se manifieste una nueva manera de ver la vida. aun antes? El envejecimiento comienza a percibirse cuando ya no conseguimos hacer lo que hacíamos antes. a Dios. Es decir. Descubrir nuevos valores de vida. cuando sobreviene la muerte del cónyuge. 4. La cuestión. un continuo proceso interior de integración de recuerdos. la «finitud». anticipos y de un esfuerzo por relacionarse con los demás. sus contactos disminuyen. 6. Desde el punto de vista biológico se comienza a envejecer el día del nacimiento. podemos definir la espiritualidad como la comprensión.

Pensamos. y sólo lo hace el que acepta su edad con sus valores y sus límites. aún por conocer y por hacer conocer. en un contexto de apertura hacia los demás. muchas personas se mantienen durante el envejecimiento en un egocentrismo éticamente limitado. A partir de esa situación se debe comenzar un camino de revisión conceptual. en el cual. de fuerza y de debilidad. y el que recibe la otorga. Esta es la búsqueda de un sentido cuyo comienzo es asumir la propia edad. de energía y de quietud. cuando. al igual que un bumerang. una mirada serena hacia el futuro. de esfuerzo y de aceptación. resignación o de un optimismo centrado en sí mismo. eventualmente negativos (marginación. hacia las cosas del mundo. en el que ya no encuentra valores. ha equivocado su misión. justamente. Otras se afligen por los . más allá de cualquier defensa y de cualquier sentimiento de desilusión. enfermedad. en su situación existencial. La ancianidad es un tiempo para repensar nuestros conceptos de actividad y de pasividad. que fueron puntos de referencia en su vida. acompañado de hastío. cuando ha errado en su búsqueda por encontrar un significado a la vida. Pero el hombre comienza a interesarse exclusivamente por su persona. necesariamente. El pasaje del egocentrismo al altruismo no es un «debe ser» en el proceso de envejecimiento. es decir. el riesgo puede consistir en convertirse cada vez más en huésped de un mundo más joven. sobre su misma salud. un concepto estereotipado: juventud significa ser activos y dar beneficios. de dar un sentido a la edad que se está viviendo. a fin de poder vivir con tranquilidad esa etapa de la vida y permitir una relectura del pasado que. de dignidad y de humildad. Pero la espiritualidad de la persona anciana sienta sus bases. recuerdos. Para la persona anciana. Se trata. Este contraste se esfuma. fatal. el anciano. Percibir cómo todos estos contrastes son aplicables con exactitud a la existencia humana íntegra. El sentimiento de inutilidad y la carencia de relaciones sociales que ello trae aparejado pueden incidir. inadaptación) y en valores humanos que se hacen presentes en los años de la «etapa pasiva». un esclarecimiento de valores. estilos de vida. en distintos aspectos. el que da saca de ello una ventaja. en la autonomía. por ejemplo. el anciano vive. como parecería afirmar mucha cultura actual.Vejez y envejecimiento no son un «vacío existencial» inevitable. debería ser una reflexión sin añoranzas acerca de lo vivido. puede hacer menos solitaria la experiencia de envejecer. Los seres humanos deben aprender durante toda su vida la reciprocidad del «dar y recibir». no sobrevive esperando la muerte. y también del trabajo y del juego. luego. Por diferentes motivos psicológicos y culturales. vejez significa ser pasivos y recibirlos.

Muchas veces estas actitudes negativas no son más que defensas ante el temor de experimentar un mayor dolor personal. Cuanto más cumple una obligación. A esta altura se puede afirmar que solamente envejece en forma conveniente quien en su interior acepta llegar a viejo. con honestidad y cordialidad. los organismos oficiales. cuanto más se dedica a los otros. va más allá del individuo mismo y está dirigida al otro: a algo o a alguien. alcanzando a vivir su presente como un tiempo que llega desde su pasado y que tiende hacia el futuro. La percepción y la actitud que la persona asuma ante la realidad de la cual la vida toma su sentido o lo pierde. sin embargo. el hombre se realiza a sí mismo. Los desafíos del envejecimiento pueden convertirse para algunas personas. mientras que. en oportunidades de crecimiento espiritual y ético. y la alienación de quien busca revivir el pasado en el presente. tanto más hombre se es. ya que esto sólo en parte depende de él. lo soporta. Hay algo más: mucho de todo esto depende de que la comunidad misma acepte a la vejez. para otras. los amigos. o sin querer saber nada de su historia). y también que. Habría pues dos modalidades extremas de vivir la ancianidad.desafíos y las pérdidas en la vida. es decir. con mucha frecuencia. Pueden llegar a ser paranoicos. el Estado tienen su responsabilidad al respecto. Estos ancianos se cierran a los modelos éticos de altruismo y de servicio. depende de: . puede existir un «viejo» que «encarne» un envejecimiento bueno y justo. Consagrándose a algo fuera de sí. La comunidad debe dar a quien llega a la ancianidad la posibilidad de envejecer de una manera digna. el contexto social. simplemente. La familia. el derecho a la vida que le corresponde. La verdadera dinámica de la existencia humana. hacia un significado que debe ser realizado en una tarea o en el amor hacia otras personas. En síntesis: además del «viejo desesperado» (que no puede vivir el presente porque el terror de la muerte le hace añorar el pasado) y del «viejo lindo» (que vive eufóricamente como «prisionero» de un eterno presente que reproduce el pasado sin fruto alguno. que se basan sobre dos alienaciones opuestas: la alienación de quien se refugia en un pasado irremediablemente perdido y. las mismas experiencias favorecen una regresión egoísta y actitudes de hostilidad social. la persona no acepta esto sino que. al envejecer cae en la desesperación. por lo tanto. que le otorgue. inflexibles y duros.

de la puesta en práctica del proceso de satisfacción de éstas. Por otra parte. y del significado atribuido a la propia existencia respecto del devenir de la historia y de la realidad global. Con el riesgo de convertirse en personas anónimas. se siente bien y no está turbado por preocupación alguna. Los ancianos internados en . Sin embargo. la percepción de sus necesidades. La internación en un hospital o en un hogar de ancianos puede aumentar en éstos el sentimiento de alienación. tornándose cada vez más exigentes e inquietas y. sin esperanza y olvidados. recibida.1) la percepción de sí mismo. 3. mientras que se es desadaptado cuando se encuentra en una situación parcial o completamente opuesta a la descripta» (OMS. Tener un mínimo de interacción: no puede carecer de contactos periódicos o. en consecuencia. 3) la percepción de la totalidad. Este es el rostro más dramático de la vejez. 1982). al menos. Carrier): 1. la percepción del significado atribuido a los valores singulares emergentes de la percepción de sí mismo y de los demás. «un hombre se dice adaptado cuando disfruta de un relativo bienestar físico y psíquico. deseada por una comunidad. Para estos huéspedes ancianos. ocasionales. lo percibe y lo siente como parte de sí mismo». la percepción de la red de relaciones humanas significativas en sí mismas y en cuanto se vinculan con los procesos de satisfacción de las necesidades personales. 2) la percepción de los demás. es decir. Esto hiere a la persona en su autoestima y desintegra su identidad. para que la persona anciana se perciba insertada en un ambiente dado y para encontrar en él sus motivaciones y sus preferencias debe todavía (H. Calidad de vida y valores Las condiciones de vida inciden notablemente sobre la espiritualidad. por las familias. por el staff. como un lugar para morir. es decir. de la evaluación entre la necesidad y su satisfacción. Identificarse con el grupo: la persona «se asimila a su grupo de pertenencia. 4. es decir. Ser aceptada. Aceptar valores y normas: se «forma parte» cuando psicológicamente se comparten creencias y normas de grupo. es difícil decir «sí» a la vida. con tendencia a aislarse y a somatizar. El hogar de ancianos es vivido con frecuencia por los huéspedes. No es cosa fácil comprender el significado del bienestar espiritual estando en un geriátrico -al menos tal como se lo concibe hasta ahora-. cuando se sienten sin ayuda. como una «terminal». siempre más aisladas. 2. obligados a ceder a otras personas el control de la vida y de la muerte.

éstas son. Tampoco se debe excluir que. el nivel de salud del anciano experimenta mejoría. el proceso perverso que la pérdida de la audición. sin identidad alguna. familiares. Sin embargo. ambientales. en una demostración de la complejidad de las personas y de su indivisibilidad. pérdida de autoestima. muerto finalmente. espirituales. no siempre está pensado en la muerte y. antes de que la muerte biológica lo saque de un mundo en el que ya no hay un lugar para él. actitudes de tanatofilia: en efecto. o al menos su disminución. generalizaciones: mucho depende también de múltiples factores muy específicos -personales. pero aumenta la probabilidad de enfermedades crónicas. en el fondo está influyendo la conciencia de la muerte. Citemos. La ancianidad en sí misma no es causa de enfermedad. por ejemplo. evidentemente. incluso la posibilidad de decisiones psicológicas que le permiten una elección del lugar donde situarse. frecuentemente. De esta manera se pone en evidencia cómo causas biofísicas. ciertamente. Esto hace que muchas veces el sufrimiento. En este ambiente. con todo. reducción de la movilidad. El anciano. el anciano muy viejo. El estado de salud tiene también notables repercusiones sobre la «espiritualidad del anciano». cuando lo hace. psicológicas se suman a través de un dinamismo de consecuencias cada vez más negativas.institutos geriátricos pueden asumir. la aparición o el agravamiento de patologías pueda provocar problemáticas existenciales más severas como. postrado por los años y las fatigas. las que están relacionadas con la pérdida de la autosuficiencia. el espacio a utilizar y la posibilidad de disponer libremente de sus cosas. por ejemplo. Cuando se habla del anciano y del envejecimiento como de un proceso de separación. parezca caracterizar la edad avanzada. Frente a la muerte Pero ancianidad también significa pensar en la muerte.que pueden influir sobre el grado de handicap que la enfermedad puede determinar. al anciano no le queda otra alternativa que encerrarse en sí mismo. retraimiento de la vida social. Pero. socioculturales. Los problemas físicos pueden ser un obstáculo notable para la persona anciana en la gestión de su espiritualidad. trastornos del sueño y del apetito. parece invocar a menudo a la muerte en muchos instantes de vacío existencial. depresión. con el avance de los años. puede instaurar cuando no es tratada oportunamente: aislamiento social. lo hace con serenidad -el sufrimiento y la dependencia son sus temores más urgentes-. pero se da cuenta de . o por lo menos el temor a él.

2. en realidad se acentúa en el período de la ancianidad. 3. entonces. Middle old: ¿en qué consistirá mi muerte? Es la pregunta que puede ser respondida tanto por la afirmación de la esperanza en otra vida. de parientes. Significa encontrar un sentido en su propia experiencia. aunque acompaña al hombre desde su nacimiento. Esta conciencia. su vida en el mundo. una suerte de paraíso imaginario en el que. A. propias del envejecimiento (H. la modalidad más frecuente de representar y simbolizar su muerte consiste en una renuncia progresiva al apego a los vivos. la crisis de la mediana edad y la crisis de la ancianidad que sigue al retiro laboral. a fin de privilegiar una suerte de recuperación de la importancia de sus antepasados. el sufrimiento con una manifestación exterior de queja y de llanto. de amigos. Y este sentido no puede ser impuesto.que su perspectiva de futuro se cierra cada vez más. Da la impresión de que es el pasado el que gobierna. finalmente. de que su vida o. Significa la búsqueda de un sentido de la vida . debe ser asumido por cada uno en forma personal. el sufrimiento que es liberación y cambio (cuando el anciano que sufre le da un sentido a su dolor. Young old: ¿qué haré de mi vida? Es la pregunta que acompaña al menos tres momentos de la vida: la adolescencia. En el anciano. Frail elderly (vejez frágil): ¿por qué debo sufrir de este modo? Es la pregunta a la que pueden responder tres maneras distintas de vivir el sufrimiento: el sufrimiento transforma (cuando Dios parece no responder a la oración). por lo menos. como por la muerte rápida. La propia muerte. En otras palabras. La comprensión de la muerte puede surgir de distintos significados espirituales que se expresan como respuesta a las siguientes preguntas. de los padres. cuando el sufrimiento es fuente de fuerza y de esperanza). en un proceso de crecimiento y de desarrollo personal. como un retorno al universo de la eterna pertenencia. por la soledad de quien sobrevive a sus coetáneos. Becker): 1. o por la muerte sin dolor. amigos y personas queridas ya muertas. aceptar su condición de vida y aceptarse en ella. entonces. cuando el mensaje que le llega a la persona anciana es subrayado por la muerte del cónyuge. se recompone la separación y la tragedia de la soledad. tiene un término. es decir. Conclusiones La dimensión espiritual de la persona anciana significa. con los cuales se restablece un contacto singular.

Todo esto. dadas la incertidumbre acerca del futuro y. no es una exigencia nueva. del estar preparados para dejar lo que se preveía poseer. En esta perspectiva. este profundo proceso de envejecimiento implica una serie de conversiones frente a los desafíos inherentes al ciclo de envejecimiento o conectados con él. con todo. Paradójicamente. de pérdidas. seguro. pero también en las pérdidas que acompañan inevitablemente esta fase de la vida: pérdida del trabajo y del rol social. . con la miseria y con todo lo que estos males acarrean y. la muerte puede ser vista como un deseo y una certeza de reencontrar. a nuestros padres. pero puede ser la conquista de la ancianidad. de derrotas. con la prisión. tiene tiempo para pensar. sino más bien algo con lo que debería estar entretejida toda la vida cristiana. La ancianidad. más allá de lo temporal. con los años adquirió el conocimiento de los hombres y de la realidad. duelos. Se ha escrito que los ancianos han pasado la vida luchando y que pudieron aprender cómo el dolor es el precio del amor y cómo la gloria es su recompensa. la necesidad de la esperanza. Esta fe representa el punto de llegada de la espiritualidad de una persona: la persona anciana tiene una historia personal de victorias. vivido serenamente. cuanto más se afrontan y se aceptan las «pérdidas necesarias». Pero en estas pruebas del transcurrir de sus días también pudieron entrever la presencia y el afecto de Dios. descubriendo lo que es permanentemente cierto. Muchos ancianos de hoy han debido enfrentarse con la guerra. El ego puede alejarse gradualmente de una actitud de poder competitivo y de dominio (resultado «natural» del instinto de conservación en un mundo incierto).en general y de un significado de los acontecimientos de la vida cotidiana en particular. construyeron una familia y un porvenir para sus hijos. de la aceptación de los propios límites. y pudieron haber llegado a una religiosidad más profunda y más vivida. pérdidas económicas. tanto interior como exteriormente. Y esta fe es la que diariamente debe ser sustento en las alegrías. recordar. Este es el cuadro de la proverbial sabiduría que se acredita tradicionalmente a la tercera edad. reflexionar. por lo tanto. libre de compromisos urgentes. tanto más se está abierto al ejercicio de un poder habilitante. Más que una única conversión de vida. parece reflejar las características de una actitud cristiana. en una dimensión distinta. declinación de la salud. sin embargo. La tercera edad puede constituir un período de vida caracterizado por un acentuado sentimiento religioso.

Porque el anciano. sino la posibilidad de una nueva manera de vivir el futuro. no simplemente el pasado sino. Es en la alegría de la relación con los niños que el anciano puede leer el misterio del don de la vida y descubrir ese «hilo» ininterrumpido que entrelaza a las generaciones. está siempre indicando una meta. o . cuando habla. Traducción: Alberto Azzolini. sino hacia la memoria que reclama. un secreto del mundo. están en condiciones de escuchar a las personas ancianas. XIX (1997/3-4) 111-112. Versión del texto de Nuova Humanità. como querría la ley del tiempo. ya no saben escuchar. sin embargo. cuando les cuenta cuentos a los chicos. para quien sabe escuchar. no insertados todavía en la espiral producción-necesidad-consumo que caracteriza al mundo occidental y que le impide escuchar al anciano. 455-474. a las personas más significativas de nuestra vida. ya muertas. El camino de la vejez nunca va hacia el olvido. también el futuro. escuchar las voces más profundas.a nuestros hermanos y hermanas. demasiado ocupados. esas que los adultos. En sus palabras no está sólo el pasado que viene a la luz. una posibilidad de buscar algo nuevo. Los niños. Pero la vida está compuesta también por momentos de alegría.