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FAMILIA/vida

Del 21 al 27 de diciembre de 2007

SER HUMANO O NO SER HUMANO: ÉSA ES LA CUESTIÓN

¿Qué éramos en el vientre de nuestra madre?
Veintidós años después, el debate sobre el aborto ha regresado a la actualidad. Unas cifras desorbitadas, una ley que de hecho no se cumple, cientos de miles de mujeres que han abortado tras la encubierta violencia machista e intereses políticos y económicos son los elementos que rodean a un debate cuya causa central debería ser: vida humana, ¿sí o no?

Jesús García

¿

QUÉ somos en el vientre materno? ¿Cuándo empezamos a ser humanos? ¿Tenemos nuestra vida humana individual desde antes de nacer? ¿Desde cuándo? Más allá de las reflexiones políticas, judiciales o morales, en torno al asunto del aborto debe haber una reflexión profunda que facilite esta cuestión, dada la radicalidad de sus consecuencias: muerte o vida. La ciencia, desde muchos y diferentes frentes, de uno y otro lado político o espiritual, ha dado respuesta al debate sobre el aborto. En realidad, si lo que somos en el vientre materno, antes de nacer, no es un ser humano individual con nuestro propio y exclusivo código genético, el aborto debería ser un derecho accesible a todo el mundo en cualquier momento del embarazo. Si por el contrario en el vientre materno hemos sido ya seres humanos, se debería defender nuestra vida, desde la concepción, siempre y en todo lugar.

en la ciencia médica: “Un óvulo, en condiciones naturales de temperatura y oxígeno, tiene un promedio de vida de unos siete días. Un espermatozoide, en condiciones naturales, vive unas sesenta y dos horas. El ser que se produce cuando estos dos anteriores se unen pasa en un segundo a tener una esperanza de vida, en condiciones naturales, de unos ochenta años. Ese salto en la esperanza de vida de dos seres que se funden demuestra que hay un nuevo ser”. De estas reflexiones se puede discernir que ese ser no es un ser animal ni vegetal. Su código genético, ya presente en ese momento, nos revela su identidad única e individual humana.

Intereses ajenos a la ciencia
Frente a los argumentos que defienden que no somos seres humanos hasta que nos hemos implantado en el útero, dice el Dr. Lejeune: “El endometrio no genera al ser humano; lo recibe y lo nutre. Afirmar que la vida humana comienza después de la fecundación no es científico. Es una afirmación arbitraria, fruto de ideologías o intereses ajenos a la ciencia. El cigoto, fruto de la fusión de las dos células germinales, es un individuo distinto del padre y de la madre, con una carga genética que tiene el 50% de cada uno de los progenitores”. En conclusión del experto Dr. Lejeune, “la vida humana siempre comienza con la fecundación, no con la implantación. Allí, a nivel molecular, comienza la vida, y la dignidad de cada ser humano; y los mismos derechos humanos allí comienzan. Allí comenzamos todos”. Si esta afirmación no fuera cierta, el aborto debería ser libre y gratuito. Pero si es cierto que ya somos seres humanos, no debería haber debate. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente socialista del Gobierno, pidió a sus colaboradores más cercanos, en el transcurso de una semana más habiendo detenidos en torno al escándalo de las clínicas abortistas, una profunda reflexión en torno al aborto. Leyes de plazos, vigilancia de las clínicas, ampliación de la ley, reformas... ¿Cabrá en la reflexión de sus cercanos la pregunta “¿Qué fuimos en el vientre materno?”?

ADN
El Dr. Jérôme Lejeune, padre de la genética moderna, científico descubridor de la causa del síndrome de Down, dejó escrito: “En cuanto los 23 cromosomas del espermatozoide se encuentran con los 23 cromosomas del óvulo, toda la información necesaria y suficiente esta allí, reunida en el ADN para determinar todas las cualidades de un nuevo ser humano”. Esto quiere decir que desde el momento de la concepción, cada uno de esos seres diminutos ya tiene determinado el color de sus ojos, de su pelo, de su piel, la forma de la huella dactilar que se marcará en su piel, y si las hubiere, las enfermedades congénitas que se desarrollarán a lo largo de la vida. Esto, explicó el Dr. Lejeune, “no se trata de una opinión, de un postulado moral o de una idea filosófica, sino de una verdad experimental. La fecundación in vitro lo ha demostrado: si antes, en la probeta, no es un ‘bebé’, ¿para qué, entonces, implantarlo en el útero? Si el ser humano no comienza con la fecundación, no comienza nunca. Ningún científico informado puede indicar un solo dato objetivo posterior a la constitución de un nuevo ADN como hecho del que dependa el inicio de una vida humana”. El doctor en Medicina Jesús Poveda, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, lo explica de un modo más legible para los profanos

Pies de un embrión de once semanas, tiempo en el que es legal abortar su embarazo.

Desde la Biología
El Dr. en Biología Javier Vega explica por qué está demostrado biológicamente que la vida de un nuevo ser humano comienza en el instante de la concepción en seis puntos diferentes. Son los siguientes: Novedad biológica. Nace algo nuevo al fundirse los núcleos de las células germinales; no se ha dado ni se dará una información genética exactamente igual. Ahí está escrito el color de los ojos, la forma de la nariz, etc. Se trata de un ser biológicamente único e irrepetible. Unidad. Si se trata de una individualidad biológica, de un todo compuesto de partes organizadas, tiene que haber un centro coordinador; es el genoma el centro organizador que va haciendo que se den las sucesivas fases en esa novedad biológica de forma armónica. Continuidad. No existe ningún salto cualitativo desde la fecunda-

ción hasta la muerte; no puede decirse que en un momento es una cosa y más adelante otra diferente; todo el desarrollo está previsto en el genoma. Desde la fecundación existe un individuo de la especie humana que se va desarrollando de manera continua. Autonomía. Desde el punto de vista biológico, todo el desarrollo sucede desde el principio hasta el final de manera autónoma. La información para dirigir esos procesos viene del embrión mismo, de su genoma. Desde el inicio, es el embrión quien pide a la madre lo que necesita, estableciéndose un ‘diálogo químico’. Especificidad. Todo ser vivo pertenece a una especie. El embrión, analizando su cariotipo, vemos que desde el primer momento de su desarrollo pertenece a la especie Homo sapiens sapiens, es decir, es un ser humano. Historicidad o biografía. Todo viviente tiene ‘una historia’, no es solamente lo que se ve en un momento dado (un conjunto de células vistas con el microscopio), sino que todo viviente es lo que ha sido hasta ese momento y lo que será después.

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