You are on page 1of 24

IV. INTERPRETACIONES DE MARX SOBRE EL SUR ESCLAVISTA * por Eugene D.

Genovese1 «Una ciencia que vacile en olvidar a sus fundadores está perdida.» Alfred North Whitehead «Je ne suis pas un marxiste.» Karl Marx El marxismo americano ha tenido una historia curiosa; en cierto modo, no ha tenido tanto una historia cuanto una serie de nacimientos abortados. La experiencia del último medio siglo ha sido desagradable en el terreno político: el numeroso y prometedor partido socialista de la época de la Primera Guerra Mundial se deshizo, y los movimientos impresionantes del Partido Comunista durante la década de 1930 han culminado en las exhortaciones patéticas de una secta acorralada que se mantiene viva gracias a la persecución del Gobierno y los derechos provenientes de los frágiles vínculos a un movimiento mundial. Sin embargo, aunque defraudador, el proceso político constituye historia; y lo mismo se podría decir respecto al proceso intelectual si se contemplara con caridad cristiana. Durante el primer período el pensamiento marxista, quizá tipificado en los escritos históricos de Algie M. Simons, rara vez fue más allá de un simple determinismo económico. Durante la década de 1930 persistió el determinismo económico, pero quedó sumergido en la visión romántica de las clases bajas. Los obreros, campesinos y negros se convirtieron cada vez más en objetos de afecto y de adulación. En ambos períodos el movimiento político estaba en auge, y la misión principal de la teoría, y especialmente de la interpretación de la Historia, se suponía que era la de proporcionar una justificación para la causa revolucionaria poniendo al descubierto las raíces de la experiencia americana, y dar a los intelectuales y a las masas un sentido de destino común e inevitablemente victorioso. La mayoría de los historiadores marxistas americanos de cierto prestigio procedieron de la generación de 1930. La depresión ayudó a forjarlos como comunistas, pero el crecimiento del fascismo y la amenaza contra la supervivencia del único Estado socialista del mundo produjeron en algunos aspectos un impacto más profundo. Las doctrinas racistas de los fascistas alemanes llevaron a los marxistas, así como a otros, a reafirmar su compromiso con la igualdad racial, y a contemplar con gran hostilidad cualquier comentario que criticara a los judíos, a los negros o a otros pueblos. La posibilidad de una victoria fascista les condujo a buscar aliados en un Frente Popular defensivo, que a pesar de la retórica y de la apariencia se puede decir que, en general, provocó la capitulación tanto ideológica como política del liberalismo del New Deal. La búsqueda por parte del Partido Comunista de una alianza con los liberales, desde Roosevelt hasta los Kennedy, ha puesto de relieve las posibilidades que existen de trabajar junto con los sectores «progresistas» de la burguesía
* No tomaré el término «marxista» en un sentido demasiado estricto. Las obras tomadas en consideración son las de los marxistas declarados, las de ciertos escritores como Beard que recogen una fuerte influencia de Marx, y las de aquellos cuyos análisis se basan en las categorías marxistas esenciales. He recibido un ejemplar de la obra de Raimondo Luraghi, Storia della guerra civile americana (Turín, 1966) demasiado tarde para poder incluirla en este estudio. El análisis de Luraghi sobre los orígenes de la guerra y su tratamiento del Sur, constituyen importantes aportaciones al desarrollo de un análisis de clases de la historia americana, y es de esperar que atraigan la atención que merecen tanto de los marxistas como de los no marxistas. 1 Eugene Genovese, “Interpretaciones de Marx sobre el sur esclavista”, en Ensayos inconformistas sobre los Estados Unidos, Barcelona, Península, 1976, pp. 101-135.

contra los sectores «reaccionarios». En la práctica, esta política ha significado el apoyo a los que deseaban acceder a un modus vivendi con la URSS a cambio de la esterilización de las fuerzas revolucionarias mundiales en general y en los países subdesarrollados en particular. Para la historiografía marxista americana ello ha significado una falta de preocupación acerca de las fuerzas de clase y los procesos del desarrollo capitalista, para prestar mayor atención a la división pseudorradical de las categorías históricas en «progresistas» y «reaccionarias», que en general se ha traducido en glorificar la tradición liberal de Jefferson-Jackson-Roosevelt, y denigrar a los hombres perversos de la derecha. Este juego de salón, que tanto recuerda a liberales del tipo de Parrington y Josephson, sazonado con jerga izquierdista y algunas palabras sobre las masas y la herencia revolucionaria, se ha hecho pasar como marxismo. El liberalismo del Frente Popular no ha sido de ningún modo un mero producto de las exigencias políticas de los arios treinta; tiene raíces profundas en la historia de la clase obrera americana. Desde el principio, la clase obrera ha estado en posesión de plenos derechos políticos dentro de una república democrática-burguesa que ha constituido uno de los cuentos de mayor éxito en el mundo moderno. Presidido por una burguesía poderosa y segura de sí misma, que únicamente ha tenido que enfrentarse con una oposición interna grave una sola vez en su vida y que aplastó dicha oposición durante la guerra de 18611865, el capitalismo americano ha podido dividir, aplacar y comprar a los sectores potencialmente molestos de su clase obrera. Sin muchas posibilidades de construir un movimiento revolucionario de la clase obrera en un futuro próximo, un número creciente de marxistas desesperados se han pasado a un «movimiento del pueblo» ilusorio contra los privilegios monopolizados, y han creído que ese pretendido movimiento era la manifestación más importante de la lucha de clases en Estados Unidos. Respecto al tema específico de que tratamos, el Sur esclavista, los resultados eran previsibles. Los propietarios de esclavos encajaban perfecta y naturalmente dentro de la categoría de reaccionarios y defensores de un privilegio inamovible y desde luego lo eran, y sectores importantes de la burguesía reunían las condiciones necesarias para ser miembros de una coalición progresista y, también, en el mismo sentido, lo eran. Lo único que falta desde este punto de vista es una conciencia clara de los procesos del desarrollo capitalista y de la metamorfosis de la burguesía, es decir que lo único que falta es la esencia misma de un análisis marxista. Para los marxistas del Frente Popular —es decir, para los liberales con pretensiones radicales— el Sur esclavista constituye una pesadilla. No tanto porque encarne todo el horror de la supremacía de los blancos y de la propiedad de esclavos, aunque la reacción emocional frente a ellas haya sido genuina y comprensible, sino porque los propietarios de esclavos representaron el único desafío políticamente poderoso contra el capitalismo liberal que surgió dentro de los Estados Unidos. Fueron ellos, especialmente en las brillantes polémicas de George Fitzhugh pero también en las obras de Calhoun, Holmes, Hughes, Hammond, Ruffin y otros, quienes pusieron en duda los supuestos de la sociedad liberal, denunciando la hipocresía y la barbarie del sistema de mercado, y quienes avanzaron una visión de una sociedad orgánica y de una comunidad colectiva. No debe detenernos el hecho de que su crítica sirviera a sus fines propios y de que su alternativa fuera reaccionaria. Sucede lo mismo que con la tradición europea del socialismo feudal: lo reaccionario y lo encaminado al propio beneficio puede resultar esclarecedor y puede representar una crítica en el sentido más profundo. El compromiso de los marxistas americanos con el liberalismo del Frente Popular les ha impedido tomar en serio la

libre de sus adornos de romanticismo y de determinismo económico superficial. Thompson. Octavio Ianni y Fernando Henrique Cardoso. ed. La yuxtaposición paradójica de la marcada influencia marxista y del bajo nivel de auténtico contenido marxista proviene. si se le hubiera dejado solo. Formacao do Brasil Contemporáneo: Colonia.ideología del Sur esclavista. Incluso los partidarios más convencidos del marxismo deben reconocer que los trabajos de investigación histórica marxistas en los Estados Unidos distan mucho de constituir un motivo de orgullo. la menos importante de las cuales no han sido las purgas Cf. s. Eric J. Sin embargo. por «las clases sociales» ha resultado irresistible incluso para sus críticos más implacables. Caio Prado. El marxismo ha alimentado la corriente de interpretación económica y. As Metamorfoses do Escravo (Sao Paulo. de la extendida confusión del marxismo con el determinismo económico. si no fuera porque ha llegado a tener una influencia tan curiosa en los círculos tradicionales. Capitalísmo e Escravidao no Brasil Meridional (Sao Paulo. Octavio Ianni. Este juego sería incluso divertido si no fuera porque estos mismos historiadores se refugiaran tan a menudo en vulgares explicaciones económicas para demostrar lo que les conviene. se ha recordado y vinculado su nombre con el marxismo con el fin de desacreditarlo. en consecuencia. 1966). Junior. Hobsbawm y E. Cuando su línea de pensamiento ha resultado ser útil para los propósitos conservadores o liberales. sus argumentos y su nombre han sido asimilados y utilizados a su favor. Corno consecuencia. De mayor importancia es lo que el marxismo. No es pura casualidad que el único historiador socialista americano que ha vislumbrado estas posibilidades. parte. y Razas e Classes Sociais no Brasil (Río de Janeiro.2 Lo que existe es tan pobre que estaría justificado que lo ignoráramos. al mismo tiempo. William Appleman Williams. ha sido contaminado por ella. y que no han alcanzado ni de lejos el nivel logrado por marxistas ingleses tales como Christopher Hill. 1962). uno a menudo con discusiones en torno a las ventajas de la esclavitud que parten del supuesto de que en cierto resultado económico cualquiera se halla la explicación del curso de los acontecimientos políticos? ¿O con la idea de que la existencia de un conflicto inevitable entre el Norte y el Sur demuestra la existencia de un antagonismo económico sin solución posible? ¿O con que la prueba de que existían límites naturales a la expansión de la esclavitud constituiría una prueba de que el sistema esclavista. (Sao Paulo. pudiera aportar.). 2a. pero cuando ha demostrado ser un obstáculo. hubiera derivado hacia algo distinto? Estas nociones y otras incluso más indigestas invaden la literatura. y sus equivalentes infectan gran parte de la historia americana. esp. ¿No se encuentra. puesto que el determinismo económico es fácilmente refutable. f. han sido incapaces de reconstruir la realidad histórica. especialmente los más fuertemente antimarxistas. y si no fuera porque el marxismo hubiera contribuido tanto a la interpretación de la historia americana. y más todavía. El hecho de que no haya conseguido más se debe a muchas causas. Fernando Henrique Cardoso. y se han mostrado reacios a admitir que ciertos elementos de la ideología de los propietarios de esclavos merecen la atención y el respeto de los que se proponen construir un orden socialista. Los historiadores americanos. 2 . rechazan el marxismo como una doctrina sin valor alguno. P. en parte. 1962). suelen confundir ambos conceptos y. acaso. una preocupación por «la economía». sea más un cristiano que un marxista. Las obras marxistas sobre el Sur esclavista y sobre los orígenes de la crisis de secesión aparecen como marcadamente pobres cuando se las compara con las realizadas sobre la sociedad esclavista brasileña por marxistas tales corno Caio Prado Junior. 7a. El origen principal de esta tendencia ha sido la obra de Charles Beard.

«Science & Society». afirmaciones de este tipo demuestran la inutilidad del marxismo. 1962). Cf. Herbert Aptheker's Retreat from Marxism. Podemos imaginar con razón que la gran afirmación de Herbert Aptheker hubiera arrancado grandes carcajadas a Marx y al mismo tiempo le hubiera enfurecido al máximo: «Existe una justicia inmutable en la Historia. es decir. junto con la correspondencia relevante. como todos reconocen. Como periodismo político sus escritos son de gran calidad y no deberían dar motivo a sus admiradores para avergonzarse. y la ley del desarrollo dialéctico sigue su camino inexorablemente. Todos han coincidido —casi diría conspirado— en presentar al marxismo en el nivel general como determinismo económico y en el nivel de análisis específico como una variante del fatalismo moralista. políticamente fieles a la izquierda.»3 Para los liberales. lo constituye el grado hasta el cual el análisis de las clases sociales se ha introducido en la historia americana a pesar de la atención que se ha concentrado sobre el «determinismo económico marxista». Si no fuera incongruente para un marxista creer en el pecado original. y nunca intentaron realizar la clase de análisis de la dinámica de las clases sociales que hemos venido a llamar marxista.) Mucho más fundamental ha sido. 4 Los artículos de Marx en el «New York Daily Tribune» y los de Marx y Engels en «Die Presse» de Viena. ya que su culpa es menor que la de sus descendientes. pero estamos obligados a ser caritativos. en proporcionar la más pequeña utilidad verdadera a un movimiento político que persigue alterar el orden existente. incluso en sus formas más vulgares. por regla general hombres de poco talento. 212-226. Este libro constituye un claro ejemplo del uso que puede hacerse del frentepopularismo al intentar efectuar «una apertura a la derecha». Estas bendiciones han tenido un doble efecto: han proporcionado un gran prestigio y categoría dentro de un círculo limitado pero fervoroso a los escritores en cuestión. XXVII (primavera de 1963). siempre deseosa por identificar el marxismo con el imbecilismo. e incluso más divertido confeccionar una relación de las muchas maneras en que sus colegas han comprendido erróneamente lo que en realidad estaban haciendo y diciendo. ofrecen un consuelo en un período de derrota. liberado de sus anhelos adolescentes de simplificación. Por este motivo sólo resulta útil una cuidadosa revisión de las interpretaciones marxistas de una época determinada de la historia americana. (Sería verdaderamente divertido hacer una lista de los historiadores respetados e influyentes que han protegido sus empleos y familias evitando la etiqueta de marxistas mientras escribían desde un punto de vista marxista. aquellos que han escrito con las bendiciones de las organizaciones políticas más importantes. publicado por primera . debería ser capaz de hacer mucho más. podríamos encontrar en nuestros padres el origen de nuestra confusión. Quizás el indicio más claro de la fuerza del análisis marxista. 291.periódicas de marxistas que se han llevado a cabo en nuestras universidades y el deshonesto tratamiento aplicado por las asociaciones profesionales y expertos periódicos. Lo primero que hay que hacer es ver clara y específicamente lo que ha funcionado mal. Marx y Engels se limitaron a escribir artículos periodísticos sobre la crisis de secesión. aunque también las más desacreditadas moralmente. sin embargo. el marxismo. y han proporcionado perfectos hombres de paja a la profesión como un todo. En lo que todos fracasan es en exponer el pensamiento marxista de un modo serio y. American Foreign Policy and the Cold War (NuevaYork. para los iletrados. mi crítica Dr. Si es cierto que el marxismo vulgar y las interpretaciones económicas simplistas han arrojado luz de algún modo sobre el tema. por tanto.4 Como ha 3 Herbert Aptheker. la interpretación errónea del marxismo por parte de nuestros marxistas oficiales. p. pues en verdad son culpables. pp. se han recopilado y traducido como The Civil War in the United States. aunque de ningún modo siempre.

Pre-Capitalist Economic Formations (Nueva York. Madrid. permite interpretaciones económicas. y hayan perjudicado al marxismo al defender posiciones que Marx y Engels tomaron sobre ciertos asuntos sin dedicarles un estudio profundo. Para comprenderlos rectamente —y no me refiero a lo que Marx «quería decir realmente» sino al significado en su pensamiento— los textos de este tipo deben comprenderse dentro del contexto del trabajo de toda su vida. absolverlos a expensas de sus sucesores. E. Hobsbawm a Karl Marx. pero por su forma necesariamente esquemática. sus escritos muestran una visión marcadamente profunda sobre una gran variedad de problemas políticos y militares. 6 Karl Kautsky. páginas 117-141. que aparece en escritos marxistas posteriores. Sin embargo. La interpretación marxista de la Historia contiene una ambigüedad innegable. pues. y todavía merece la pena releerlos5. hayan confundido el compromiso político con el análisis histórico. Es probable que Marx y Engels no hubieran leído gran cosa aparte de los libros de viaje de Olmsted y la obra The Slave Power de J.dicho el profesor Runkle. se puede reducir a determinismo económico. Existe sin embargo una dificultad más profunda. incluso en sus mejores formas. A Contribution to the Critique of Political Economy (Chicago.6 Era correcto por parte de Marx el odiar la esclavitud y dirigir sus esfuerzos a organizar contra ella al proletariado europeo. en cierto modo. unilineales y otras de tipo determinista. (trad. que sigue siendo la mejor exposición breve del punto de vista marxista. VI. 1965). 5 Gerald Runkle. no consta el nombre del editor. (1963-1964).. a la cual se refieren todas nuestras citas. editado por Richard Enmale. cast. El periodismo político. un crítico no muy predispuesto. y reeditado en 1961. 7 Para un estudio muy útil sobre algunas fases de esta prestidigitación pseudorrevolucionaria. como observa Karl Kautsky. Ciencia Nueva. los escritos de Marx y Engels demuestran que no estaban muy familiarizados con la vida y la historia del Sur. No tenía por qué ser así. 1. prólogo. y únicamente puede perder mediante maquinaciones políticamente ventajosas. «Comparative Studies in Society and History». que no es de fiar ni incluso como fuente secundaria. 11-13. Incluso el Prefacio de Marx a Crítica de la economía política. El aspecto hegeliano y dialéctico del pensamiento de Marx no se puede tener en cuenta y vez en 1937. si el movimiento socialista cree verdaderamente que la Historia está de su lado. por tanto. pp. Sería muy cómodo atribuir la debilidad de la posición de Marx y Engels enteramente a su compromiso político y. En esta última edición en rústica. 1953). No tenemos que ponernos del lado de los que transformarían a Marx en un sociólogo imparcial —los que le arrancarían los dientes revolucionarios a la manera de los socialdemócratas europeos—para reconocer que su gran odio contra la esclavitud y su compromiso con la causa de la Unión interfirieron su juicio. para mayor facilidad utilizaré el nombre de Enmale al referirme a los comentarios del propio editor en su introducción. respira a menudo un compromiso apasionado que rara vez facilita un análisis histórico sereno. 1904). es obvio que se trataba de un pseudónimo. Formaciones económicas precapitalistas. que produce una tendencia peligrosa hacia el determinismo económico —este inútil y vulgar dogma histórico. sin mencionar ya nociones al servicio de la política y simplistas históricamente tales como la teoría unilineal de la Historia. 1967) que sigue la pista del concepto embrionario de Marx de un «sistema de producción asiático». la verdad no puede reportarle más que beneficios. Karl Marx and the American Civil War. . The Foundations of Christianity (Nueva York.7 Como exposición general y preliminar. la Introducción de Eric J. No es su culpa que generaciones posteriores de discípulos los hayan canonizado y hayan insistido en el valor de cada una de las palabras. por muy desventajosa que sea a corto plazo. 8 Karl Marx. núm. Caiernes. Cf. pero no era ni correcto ni necesario permitir que su partidismo le condujera a una gran desestimación de la clase propietaria de esclavos y a una conclusión ambigua sobre los orígenes de la guerra. el Prefacio 8 no deja nada que desear.

así como de acuerdo con los cambios sociales. Seguir la pista de todos los acontecimientos históricos. sus valores religiosos. ed. 59.10 el determinismo económico. económicas y culturales. . Pero como dice S. no hay excusa alguna que justifique la identificación de los orígenes económicos de una clase social con el desarrollo propio de tal clase. que abarca forzosamente toda la gama de experiencia humana en sus múltiples manifestaciones políticas. las clases sociales y la lucha de clases constituyen el centro de las transformaciones históricas. y desde el momento que cualesquiera cambios que se produzcan en la superestructura. el desarrollo de su teología todavía dependería —y en efecto ha dependido— en gran medida de su propia lógica interna tanto como de los cambios sociales. toda clase de mecanismos extraños a su naturaleza. 10 Quiero decir transformaciones fundamentales en la manera en que los seres humanos se enfrentan unos con otros en la sociedad. que fascina de modo tan persistente a los marxistas dogmáticos. en cualquiera de sus formas. una vez convertidas en una fuerza social. no tiene cabida en el Marxismo.9 Si las ideas. pero tienen una vida propia. eran favorables al avance. durante un período de tiempo considerable. de todos los cambios en la estructura social y de todas las luchas de clase equivale a convertir el análisis Marxista en una fórmula pueril digna de un culto religioso especialmente fanático y simple. e incluso podría resultar inútil en gran medida. Una base determinada (modo de producción) generará una superestructura correspondiente (sistema político. es una suposición no histórica y por consiguiente no Marxista. desde el punto de vista Marxista. pero dicha superestructura se desarrollará de acuerdo con su propia lógica al mismo tiempo que respondiendo al desarrollo de la base. Cause and Effect in the History of Science. La capacidad de permanencia de dicha religión dependería por tanto de la flexibilidad de sus dirigentes para superar las contradicciones inevitables entre las líneas de desarrollo internas y externas. digamos. Si. constituye una parte integral de su núcleo y rechaza. Si. etc. y sin embargo éste no se produjo». cultura. tienen vida propia. Lilley. complejo de ideologías. Lilley (Copenhague. Como dice el gran Marxista italiano Antonio 9 De la Historia de la ciencia los marxistas han acentuado por lo general los impulsos sociales hacia el avance teórico. La confusión entre Marxismo y determinismo económico procede de la definición Marxista de las clases sociales como grupos cuyos miembros tienen una relación particular con los medios de producción. S. Marx y Engels nos dicen que las ideas surgen de la realidad social. En un nivel más general. Ello se puede demostrar considerando casos importantes en los cuales. «creo que un desarrollo científico cualquiera sólo es posible cuando están maduras tanto las condiciones internas como las externas. en principio. incluso los originados por su lógica interna. Puesto que aquellos valores están condicionados por la economía sólo originalmente y en un sentido amplio. la crisis de la vieja sociedad esclavista produjo la religión cristiana.olvidarlo a capricho. Que los intereses económicos de una clase determinada resultarán ser forzosamente más importantes cara a su comportamiento específico que. desde el momento que el desarrollo de dicha superestructura viene determinado sólo parcialmente por sus orígenes. pero sólo en un sentido muy amplio. por ejemplo. ya internas ya externas. sociales. una interpretación económica de la religión puede ser útil a lo más como un primer acercamiento. una clase de condiciones. y puesto que se desarrollan de acuerdo con su propia lógica interna y en conflicto con otros valores similares. Esta definición es esencialmente «económica».). la consecuencia que se deduce es la de que ningún análisis de la base es posible sin tener en cuenta la superestructura que engendra. Pero sea amplio o estrecho. mientras que otros han destacado los impulsos teóricos internos de la ciencia. p. 1953). la distinción entre fuerzas «objetivas» y «subjetivas» de la Historia. en Essays in the Social History of Scíence. termina por convertir en una burla el análisis dialéctico. tienen que modificar la base misma.

han sido lo suficientemente juiciosas para saber que los desafíos ideológicos de determinado tipo pueden muy bien ser tan peligrosos como los de tipo económico. a veces.14 Marx y Engels negaron la legitimidad de las reivindicaciones sureñas. recurren a ridiculizar y acusar de hipocresía y cinismo. después de reparar en las afirmaciones más sofisticadas de Marx sobre el papel de las ideas: «Creo que el análisis de estas afirmaciones refuerza la noción de "bloque histórico". puesto que las fuerzas materiales serían históricamente inconcebibles sin una forma. escribieron. Con su tendencia hacia la interpretación económica y su pasión política intelectualmente indisciplinada. 14 Ibid. p. y que no hay que tomar en cuenta ningún desafío a no ser que se presente. El Norte y el Sur. una institución divina. en el cual las fuerzas materiales son el contenido y las ideologías la forma.Gramsci. y tiene que reconocer la singularidad de estas clases como producto de la evolución de aquella cultura y perspectiva del mundo en relación. es la lucha de clases. a diferencia de la Constitución de los Washington. ni una unidad moral. forman un solo país. Citado por John M.”11 El elemento decisivo en el desarrollo histórico. había reconocido por primera vez a la esclavitud como una cosa buena en sí misma. Este libro constituye una introducción valiosísima a la labor política e intelectual de Gramsci. no cayó en semejante ingenuidad. Karl Marx. 1949). el periodista y ensayista. cuya comprensión presupone un análisis histórico de las clases constituyentes. p. y aplaudió los indicios de que el Norte estaba dispuesto a enfrentarse con aquellos advenedizos y a devolver la Unión «a los verdaderos principios de su desarrollo». no puede recibir siempre la absolución. sino 11 12 Antonio Gramsci. 49.»13 Calificó tales sentimientos como «confesiones cínicas». historia. Antonio Gramsci and the Origins of Italian Communism (Stanford. 191. Como observa Gramsci. en Opere (Turín. y puesto que las ideologías tendrían que conceptuarse como balbuceos individuales de las fuerzas materiales. 13 Marx y Engels. 4. Si ciertas clases de amenazas económicas perturban. pero no completamente subordinadas a ellos. desde un punto de vista marxista. Un análisis semejante tiene que reconocer la cualidad de única que tiene sociológicamente cada clase social como producto de una configuración de intereses económicos. Marx y Engels no examinan en ninguna parte sistemáticamente los orígenes. cabría suponer que piensan que el Marxismo es demasiado frágil para resistir tal revelación. p. En vez de ello. sin embargo. II. y. Civil War. en el terreno político. «el autor de obras históricas concretas». 1967). Cammett.12 pero como implica tal afirmación. a una sociedad más severamente de como lo hacen otros tipos de amenazas. La mayoría de las clases dominantes. distinción meramente analítica.. p. y una perspectiva particular del mundo. Por el empeño con que nuestros marxistas oficiales han estado trabajando para lograr disimular este hecho. con aquellos intereses económicos. No es un país en absoluto. el Sur no es ni un territorio estrictamente separado geográficamente del Norte. . tan sólo es porque normalmente apuntan de modo más directo contra la existencia de la clase dominante. En algunos momentos sus escritos se aproximan a la demagogia. ideología o carácter de la clase esclavista. Il Materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce. «Sin embargo. al menos en potencia. “El Congreso Confederado —escribe Marx— se jactaba de que su recién acuñada Constitución. Marx y Engels no nos dejaron nada parecido a una crítica coherente y total del Sur esclavista. Karl Marx. sin un examen de ese tipo no es posible realizar análisis «Marxista» alguno. Cald. Marx y Engels son en parte los responsables. Si el Marxismo se confunde tanto por parte de los amigos como de los enemigos con el determinismo económico. un baluarte de la civilización. 7. sin embargo. una cultura semiautónoma. Jefferson y Adams.

nunca habían echado profundas raíces sociales. Si no se comprende la legitimidad de su ideología. Para nuestros historiadores.. que era lo mismo que se había suprimido. desde Thomas Cooper hasta Thomas Roderick Dew y John C. Con el cierre del comercio de la trata de esclavos africanos. y junto con ello una base racional creciente de responsabilidad paternalista. la combinación de varias fuerzas generó una ética peculiar entre los propietarios de esclavos. la idea de la esclavitud es tan atrayente. como tenemos que hacerlo. p.un grito de batalla. no será posible realizar una estimación de la fuerza de su sistema y sus formas peculiares de dominio de clase. el sistema de la esclavitud y el del trabajo libre. ideas esenciales para una filosofía conservadora del Sur. de Roanoke. La mejora de las condiciones materiales de la vida de los esclavos se convirtió en el orden del día. de Caroline. que ocupaban territorios substancialmente distintos. de todos modos. en 1808. Ibid. ¿dónde van a parar las desdeñosas negativas a las pretensiones de legitimidad sureñas? Cuando los confederados proclamaban orgullosamente la defensa de la esclavitud. ya adelantaron. no es otra cosa que una lucha entre dos sistemas sociales. Cuando empezó el furioso ataque abolicionista. maduraron como clase dirigente. para ser breves. por tanto. Al mismo tiempo aquellas mismas condiciones fueron creando lentamente una fuerza de esclavos casi enteramente nacidos en América. En otra ocasión. 72.»16 Si admitimos la existencia de dos sistemas sociales en el país y si reconocemos. con mayor serenidad. social y económico aquellos elementos liberal-burgueses de la tradición de Virginia Tidewater que. Fueron apartando de su pensamiento político. Los valores. los esclavistas realizaron grandes pasos hacia el perfeccionamiento de una visión propia del mundo. y que los abolicionistas y ellos ni hablaban el mismo lenguaje ni vivían en el mismo mundo. Incluso durante el primer período nacional John Taylor. como para Marx y Engels. y John Randolph. Paso a paso. pero dejan mucho que desear como juicio serio. aunque de modo contradictorio. p. y los propietarios de esclavos tuvieron que depender del aumento natural de sus fuerzas laborales o de las compras realizadas en zonas más antiguas. podemos seguir el rastro de la formación de una filosofía política y social especialmente adecuada para la defensa del régimen de las plantaciones. no eran ni cínicos ni hipócritas. Calhoun y George Fitzhugh. y con el aumento de la autoconciencia se convirtieron en partidarios de un sistema social de tipo distinto. 81. sin mencionar las luces menos brillantes de Virginia y Carolina del Sur. Durante el período de tiempo entre la Revolución y la Guerra por la Independencia del Sur. que es lo que se pretendía que consiguieran. . que se resisten vigorosamente a 15 16 lbid. sino honestos.. En otro nivel. los precios de los esclavos subieron rápidamente. Los propietarios de esclavos. los propietarios de esclavos. tan sólo tuvieron que mirar a su alrededor y dentro de sus propias almas para descubrir que ellos eran portadores de valores y de actitudes sociales que discrepaban con los de sus contemporáneos del Norte. la ética y los niveles de civilización correspondientes representaban a su sistema social tan bien como los de la burguesía representaban al capitalismo del Norte. y estrecharon la distancia cultural entre el amo y el esclavo y entre el blanco y el negro.»15 Estas afirmaciones pudieron ser muy efectivas para reunir apoyo a favor de la Unión. escribieron: «La lucha actual entre el Norte y el Sur. Marx y Engels juzgaron muy equivocadamente a aquellos hombres y a su sociedad. que reinaban como señores sobre seres humanos que dependían de ellos. pero también es cierto que lo mismo hicieron prácticamente todos los historiadores liberales y no pocos conservadores.

de Engels y de demasiados marxistas hacia el liberalismo. 56. introdujo una ambigüedad curiosa en la noción misma de «sistemas sociales». La negación de la legitimidad del Sur tuvo un efecto más serio que el de una subestimación de los propietarios de esclavos. Marx escribió a Lincoln en nombre de la Asociación Internacional de Trabajadores: «La contrarrevolución. donde la esclavitud de los negros resulta de hecho impracticable. y ofrece un marco de trabajo indispensable para el estudio de la civilización del Sur esclavista. seguidos con algo más de cautela por la escuela de Beard. Una victoria confederada. y proclamó cínicamente que la propiedad de seres humanos era "la piedra angular del nuevo edificio". sin embargo. Según ellos. Cf.17 La concentración del sistema esclavista en una parte del país no se considera de gran importancia. núm. 280. 18 Marx y Engels... 117-141. Civil War. 33 y esp. ciertamente la única solución al gran problema de la relación entre el capital y el trabajo".»19 No se puede negar que una victoria confederada hubiera fortalecido internacionalmente 17 Por lo tanto Runkle está equivocado al acusarlos de inconsistencia. la clase obrera blanca se hubiera visto gradualmente rebajada hasta alcanzar un nivel de esclavitud. «Comparative Studies in Society and History». Argumenta en el sentido de que si su punto de vista histórico hubiera sido válido. sino la reorganización de la Unión sobre una base esclavista. la distinción de Runkle entre contradicciones internas y externas ignora el primer principio de la dialéctica.»18 En términos más estridentes. en 1. Más allá de esta cuestión formal. Runkle. la interrelación de todos los fenómenos. Nueva York. VI. Marx y Engels. The Rise of American Civilization (2 vols. Cf. No obstante. arguyen que el Sur no deseaba una existencia independiente. con una sistemática minuciosidad. insisten. .concederle la formación de una ideología y de un modo de vida respetables y auténticos. incluso antes de que el partidismo fanático de las clases altas partidarias de los Confederados hubiera dado su fúnebre aviso. con todo lo que ello implica. significa irónicamente criticar ciertas características del dogma liberal americano. 19 Marx y Engels. insisten sobre el mismo punto y en consecuencia sacrifican la realidad histórica en aras de la necesidad de que el conflicto encaje dentro de un modelo unilineal de desarrollo mundial. el Marxismo aporta necesariamente al análisis histórico una preocupación central por el proceso mediante el cual las clases dominantes surgen y establecen su hegemonía. p. La mayoría de los marxistas posteriores. así como la escuela de Beard y sus seguidores. lo relevante era la Unión como un todo. En vez de admitir la territorialidad de aquellos sistemas. se glorificó de haber roto con "las ideas mantenidas durante la época de la Antigua Constitución". Charles y Mary Beard. la lucha principal habría sido dentro del Sur mismo. 81. 1944). Criticar a Marx y a Engels en este tema particular. pp. como algo indigno de atención y de análisis excepto como mera apologética. p. pp. II. las clases trabajadoras europeas comprendieron en seguida. Civil War. y mantuvo que "la esclavitud era una institución beneficiosa. La correspondencia que existe entre su punto de vista sobre esta cuestión y el de los liberales y los marxistas vulgares no proviene tanto de la influencia positiva del Marxismo sobre nuestros historiadores liberales como de la retirada de Marx. interpretan la lucha estrictamente como una lucha entre la Unión como un todo. Marx y Engels adoptan una posición liberal. y en algunos otros. Al insistir en tratar la ideología de los propietarios de esclavos como una racionalización del despojo. hubiera separado eventualmente el Noroeste del resto de la Unión: «En los Estados del Norte. que la rebelión de los propietarios de esclavos debía ser el toque de somatén para una sagrada cruzada general de la propiedad contra el trabajo. y es un falso problema. 1 (1963-1964). entonces.

El Noroeste. Marx y Engels fueron de los primeros en darse cuenta de que el Noroeste agrícola. formaba parte de una economía nacional en desarrollo. se debe a su profundo conocimiento del proceso del desarrollo capitalista. Civil War..23 Este retroceso para refugiarse en la interpretación económica pudo haber sido un truco políticamente útil. caps. tanto teóricamente como de hecho.. como dicen Marx y Engels. esp. pero pocos pensaron que fuera remotamente posible. 1947). contrariamente a todas las nociones simplistas de una lucha irreconciliable entre la industria y la agricultura. y solamente por esta razón procedieron al bombardeo de Fort Sumter. El capital (3 vols. La transición del feudalismo al capitalismo. cast. Ciencia Nueva. el subrayado es del original. resultó decisivo. ed. el ensayo de H. 70.. temperamento o modo de vida a dejarse arrastrar de compromiso en compromiso al estilo de los Estados del Norte». Escriben. de aquí que.. 1963 [trad. no se trata ni de mero acierto ni de extrapolación precipitada pero afortunada. que el Noroeste era «una fuerza que no estaba inclinada por tradición. Studies in the Development of Capitalism (Nueva York. f. K. 1968]) esp. 22 Además de Marx. ninguna ley económica o agresión económica del Sur hubiera podido evitar que se construyeran. I y II y Dobb. pero no encaja bien en su análisis. TAKAHASHI 23 Marx y Engels. Su análisis del curso del desarrollo americano se corresponde con su brillante tratamiento de los orígenes agrícolas del capitalismo en Europa y del papel revolucionario de los pequeños productores. pero las exageraciones de Marx abren el camino a una serie de afirmaciones dudosas. tan fija es esta idea para Marx y Engels que sin ningún signo de evidencia procedieron a esta asombrosa evaluación de la rotura de hostilidades: «Los secesionistas decidieron forzar al gobierno de la Unión a salir de su actitud pasiva mediante un acto de guerra sensacional. basado en periódicos y otras fuentes de información ordinarias. Maurice Dobb.21 Este juicio. A los confederados les habría ciertamente gustado ocupar Chicago y Nueva York —¿por qué no?—. Los ferrocarriles de este a oeste. 60. El estudio del expansionismo esclavista. . p. Sin embargo. s. El argumento de Marx y Engels solamente tiene sentido a partir de los supuestos económico-deterministas crudos que tan desdeñosa y acertadamente ellos mismos rechazaron.. Madrid. constituyó la parte más impresionante de 20 21 Ibid. y si todavía no hubieran estado construidos.22 Por tanto.). Moscú. Las ambiciones imperialistas de los confederados se extendían hacia el Sur y el Sudoeste.. sus lazos económicos con el Nordeste se iban estrechando continuamente a expensas de los que lo unían con el Sur. es descorazonador verles temblar ante el peligro de que los confederados ganaran al Noroeste amenazándolo con cortar el Mississippi. p. El miedo a que el Sur pudiera conquistar la Unión y establecer la esclavitud en ella merece tomarse muy poco más en serio que la acusación de Marx en 1863 de que los fracasos militares de la Unión denunciaban la existencia de una traición. y no el río Mississippi de norte a sur. cf. The Transition from Feudalism to Capitalism (Nueva York.a la reacción y hubiera confrontado a las clases obreras con nuevos peligros. p.»20 Lo peor de toda esta pesadilla es la negación de una visión excelente sobre el papel del Noroeste. para el cual deben mucho al influyente libro The Slave Power del economista liberal Cairnes. Su estudio de la historia y de la teoría económica del capitalismo les capacita en este caso para proyectar sus datos certeramente y con un resultado excelente. en términos que no es fácil que acepten los partidarios del determinismo económico. Ibid. Además de olvidar las tradiciones y los sentimientos que tenían que haber conducido a las clases del Noroeste hacia otras soluciones.. se mantendría junto al Nordeste contra el Sur y que sería un militante mucho más decidido. pasa por alto el punto económico central. 80.

586-599. mi estudio The Political Economy of Slavery (Nueva York. Ridiculizan la idea de que las leyes económicas condujeran a la extinción de la esclavitud. pp. pues ya vende esclavos a los Estados del extremo sur y sudoeste por valor de cuatro millones de dólares anuales. En el Congreso secesionista celebrado en Montgomery. la 3a. el senador Toombs. políticas. que sin embargo debe mucho a sus sistemas de información. 1965). Lo que más claramente se echa en falta es un tratamiento adecuado del aspecto ideológico y. la esclavitud se hubiera extinguido hace mucho tiempo. cf. Cammet. implicando que un desastre económico agudo en una sociedad con ideologías contrapuestas hubiera generado una nueva relación de fuerzas de clase. «Journal of the History of Ideas». sin un gran aumento del territorio esclavista. parte de dicho libro examina la posición de los industrialistas e intenta explicar el por qué de su conservadurismo."»24 Este pasaje contiene una cláusula que lo separa de muchas ideas contemporáneas y de tesis tan bien conocidas como las de Weber. por lo tanto. Al estudiar los orígenes del expansionismo esclavista. Gramsci's Concept of «Egemonia». Por ejemplo. Utilizo el término hegemonía en el sentido en que lo hace Gramsci. se hace necesaria la adquisición de nuevos territorios con el fin de que un sector de los propietarios de esclavos pueda equipar con esclavos nuevos Estados de tierras fértiles. Cada uno de estos conceptos representa un aspecto del dominio de clase de los propietarios de esclavos. Como observa Marx. Ramsdell y Phillips: que en Virginia y Maryland «. En particular. 10. Carolina del Sur ya se ha convertido en parte en un Estado productor de esclavos. 67-68. uno de los portavoces del Sur. el equilibrio de poder político dentro de la Unión. destacan tres cosas: la presión económica. 26 Para una visión distinta sobre el expansionismo sureño. 10 Sobre la temática que sigue a continuación. no cabe duda de que sin la adquisición de Louisiana. y las exigencias que creaba un dominio difícil sobre los no propietarios de esclavos. y estaban utilizando su poder político y militar para apuntalarlas. Williams. los propietarios de esclavos comprendían perfectamente estas leyes económicas. cap. cf. pp.25 Tal omisión es en parte el resultado y en parte el origen de su exageración sobre el lugar que ocupen los trabajadores de su propia tierra en la estrategia y en la táctica de la clase dominante?26 La hegemonía de los propietarios de esclavos se extendía sobre las clases urbanas y rurales pero se ha estudiado poco. . ha formulado sorprendentemente la ley económica que rige la expansión constante del territorio de esclavitud. Missouri y Arkansas por parte de los Estados Unidos.la esclavitud se hubiera extinguido hace mucho tiempo». o bien se tendrá que permitir que los esclavos huyan de los blancos. para su venta. y Gwynn A. no el económico. Para una introducción a las ideas de Gramsci. Antonio Gramsci. necesitamos examinar las específicas relaciones económicas. "Dentro de quince años —dijo—. y con el fin de que por este procedimiento se pueda crear un nuevo mercado para la producción de esclavos y. para el sector que ha quedado atrás. del problema de la hegemonía. o bien los blancos tendrán que huir de los esclavos. XXI (octubre-diciembre de 1960). cap..su análisis histórico. A partir del momento en que se alcanza este punto. del proceso.. por tanto.. si dejamos aparte sus agudas observaciones sobre asuntos militares e internacionales: «Por la fuerza de las circunstancias. la lealtad aparentemente espontánea que inspira a las masas una clase en el poder a través de su posición cultural y de su habilidad en presentar su propia visión del mundo como la voluntad general. Para Marx y Engels lo decisivo habría sido el aspecto político. sociales y psicológicas entre cada una de estas clases y 24 25 lbid.

y así lo hicieron durante el siglo XVII. aunque sus intereses de clase. estudian los motivos y los mecanismos mediante los cuales la burguesía comercial se pone normalmente al servicio del orden existente en vez de intentar derribarlo.27 Las masas potencialmente revolucionarias de 1861 pasan a ser los blancos desgraciados de 1865. pequeños propietarios que trabajaban su propia tierra. Gran parte de su capital provenía de los superávits acumulados por los plantadores. peor todavía. siguiendo a Marx. deberían ocupar el centro de todo análisis histórico Marxista. útiles tan sólo para el latrocinio y para asustar a los propietarios de esclavos con su nihilismo. obreros agrícolas y blancos pobres. particularmente entre estas clases. En general. especialmente Maurice Dobb en su importante libro Studies in the Development of Capitalism. por análisis económicos estrechos o. Dobb demuestra. y gran parte de su mercado se basaba en las plantaciones. muchos de los industriales eran plantadores ellos mismos o de familia de plantadores. Los mismos Marx y Engels exageran en cuanto al grado de conflicto de clases en el Sur. normalmente su principal ambición consiste en la expansión. estrictamente considerado. argumentan. pero como la mayoría de los liberales que escriben sobre la esclavitud y los negros. entre capitalistas industriales y comerciales. lo que ha quedado después de dos generaciones se fundirá con los emigrantes para formar un grupo 27 Cf. en la carta de Engels a Marx de 15 de julio de 1865: «Los blancos mezquinos creo que irán desapareciendo gradualmente. concretamente. Eric Hobsbawm. por ejemplo. Si tomamos a los industriales como caso concreto. 190. Como clase que saca provecho de los arreglos existentes y que está expuesta a perderlo todo si se produce un rompimiento social. . Historiadores económicos marxista. requerían claramente el derrocamiento de la esclavitud. pone en tela de juicio la rígida dicotomía que establece Dobb. que hipotéticamente podían construirse como un programa para la expansión de la base industrial del Sur y del poder de sus industriales. De este modo. Cualquier cambio brusco en este mecanismo significa la amenaza de un desastre para ellos. Así. La Secesión. procediendo su parte en las ganancias del mecanismo productivo. No se puede hacer nada con este surtido. se nos ofrece un Sur blanco formado por dos clases. Cuando conviene. Estas cuestiones que conciernen a la noción de clase y de dominio de clase. por regla general. como individuos e incluso como estrato económico. su posición social y su existencia política dependían de legislaturas dominadas por los plantadores. al régimen. importantes sectores inmovilistas del capital industrial pueden ejercer.estratos bastante distintos y los esclavistas dominantes. son «blancos pobres miserables». Estos y otros lazos unían a los industriales. los marxista americanos se han estado preocupando. p. su extrema lealtad al régimen deja de ser un misterio cuando se les estudia como clase histórica específica en vez de como abstracción histórica de tales clases. en su trabajo sobre el siglo XVII. Civil War. fue un golpe de Estado contra los que no eran propietarios de esclavos. argumenta. podemos añadir. el papel conservador y en ocasiones reaccionario de la burguesía comercial durante los levantamientos revolucionarios que acompañaron la aparición del capitalismo como sistema social. y sugiere la necesidad de realizar un análisis más detallado de los estratos. Que es. un papel reaccionario similar. y que cedieron sólo a causa de su inexperiencia política. En ningún lugar analizan la estructura de clase para distinguir entre grupos tales como campesinos del interior que se bastaban a sí mismos. Insisten particularmente en que las masas de los Estados fronterizos eran partidarias de la Unión. lo mismo que hicieron los industriales del Sur esclavista. por la romantización de las clases oprimidas.. Su estudio queda estropeado por juicios contradictorios y por ignorancia.

Civil War. pp. porque por fin «la república burguesa se ha desenmascarado completamente.»28No es necesario que investiguemos la exactitud de tales juicios. 31 Ibid. Los que deseen proseguir con tales cuentos de hadas pueden consultar el trabajo de Herbert Aptheker «Class Conflicts in the Sounth. 33 Ibid. o falta de curiosidad..34 No satisfecho con esta excursión al reino de la fantasía. políticos. sobre lo esencial del dominio de los esclavistas lo constituye su valoración de la sociedad norteña. al predecir la reelección de Lincoln. añade que el movimiento internacional de los trabajadores considera que «es una seria misión de la época venidera que recayó sobre los hombros de Abraham Lincoln. Marx se refiere a los obreros del Norte como «el verdadero poder político del Norte». basados como están en poco más que unos cuantos libros tendenciosos. Así. esta época de elecciones está llena de contingencias. p.35Podría parecer demasiada proeza para esperarla por parte del dirigente de una república burguesa donde el fraude reina por encima de todo y que se ha desenmascarado completamente. p. p. a no ser tan sólo como medio y forma de transición hacia la revolución social.»31Diez días después. excepto la sospecha de la existencia de una combinación de pensamiento dominado por el deseo y de oportunismo político? En el «Mensaje de la Asociación Internacional de Trabajadores a Abraham Lincoln». p. 35 Ibid.. 259. pero no podemos ignorar el fracaso total en hacer frente al problema de la hegemonía —de intentar descubrir los lazos económicos. 255. 271.. 34 Ibid. los hechos deben desarrollarse de modo distinto. Engels escribe a Marx: «Debo decir que no me puedo mostrar muy entusiasmado acerca de un pueblo que en un tema tan colosal permite que una cuarta parte de su población le esté batiendo continuamente. y que ha conseguido hacer nada menos que el descubrimiento de que todos sus generales son idiotas y todos sus oficiales sinvergüenzas y traidores....»30Y así. Marx escribe a Engels: «En el país que constituye un modelo de la estafa democrática. Para algunos no representa ni siquiera un problema. sociales. puesto que los blancos de la clase baja se inclinaban claramente no sólo contra la esclavitud sino hacia una alianza con los negros. . Sin embargo.29 El otro aspecto de su mala inteligencia.»33A la luz de estos juicios duros pero no injustos. 30 Marx y Engels. Todo depende del estado de ánimo y de las visicitudes de la batalla. incluso en una república burguesa. A fin de cuentas.completamente diferente. si no se quiere terminar con un fracaso total. ¿qué concepto nos van a merecer algunos otros comentarios. de tal manera que nunca en el futuro pueda volver a alabar su propios méritos. p. donde el fraude ha reinado durante tanto tiempo por encima de todo. 44-67... p. Marx escribe a Engels: «El modo en que el Norte sostiene la guerra cabe esperarlo solamente de una república burguesa... culturales y psicológicos que vinculaban a las masas con la clase dominante. 1956). hijo sincero de la clase obrera. 259. el conducir a su país a través de la lucha incansable para conseguir la liberación de una raza encadenada y la reconstrucción de un mundo social». Ningún escritor Marxista se ha enfrentado adecuadamente con este tema hasta el momento. 281.»32 Y de nuevo en 1864. Toward Negro Freedom (Nueva York. 32 Ibid. 281. 18501860». 277. Marx contesta que la estupidez y la corrupción del Norte responden a alguna finalidad. p. este canto tau claramente 28 29 Ibid.

casi juzga a la burguesía del Norte tomando en cuenta su sector más vacilante y más orientado hacia el Sur.38Foner juega con extrapolaciones inapropiadas de su concienzudo pero limitado estudio. la tierra prometida para los trabajadores emigrantes. 773. Outline Political History of the Americas.36Foner.»40La clase trabajadora que se suponía que constituía el poder real se ha esfumado. 1955). Marx y Engels.. El capital. cf. 40 Marx. Labor: Free and Slave (Nueva York.37 La mayor parte de los marxista siguen escribiendo de este modo. por su parte. los esfuerzos por hacerles perder la cabeza y empujarlos a la intervención. hay que inventar un movimiento antiesclavista basado en el trabajo. Bernard MANDEL. Si el Sur representaba la contrarrevolución de la propiedad. señala que el liderazgo estaba en manos de la burguesía industrial. Foner. en resumen. Pero las dos manifestaciones se complementan entre 36 Philip S. escribiendo en «Die Presse». Civil War.). Civil War. British Labor and American Slavery. passim. 41 Royden Harrison. los obreros británicos no se movilizaron en defensa de la Unión hasta que otras fuerzas ya habían forzado al gobierno a abandonar cualquier idea de intervención a favor de los confederados. «Science & Society». los burgueses y los aristócratas por su entusiasmo por la esclavitud en su forma más directa. Durante la primera fase de reconstrucción. que hizo un trabajo excelente sobre los mercaderes de Nueva York. Marx se introduce en un callejón sin salida. turbador por su pomposa retórica y su sentimentalismo. 39 El peor ejemplo se encuentra en el «Mensaje de la Asociación Internacional de Trabajadores al presidente Johnson». a pesar de sus quejas y la de sus sucesores. Slavery presenta explícitamente una tesis de Beard modificada. En Business v. y no intenta realizar un análisis completo del régimen sureño. Inglaterra se ha deshonrado a sí misma más que cualquier otro país. La gran república ha dejado de ser. Outline Political History of the Americas (Nueva York. no estudia la naturaleza de la guerra misma. I. se limitan a hacer exhortaciones de tipo político al debatir públicamente algunas de las cuestiones más importantes?39 Al final Marx y Engels recobran el equilibrio. p. Marx dice en una carta a Engels: «Durante este período reciente. El 2 de febrero de 1862. la más rápida centralización del capital. En su History of the Labor Movement in the United States. los obreros por su carácter de esclavos cristianos.41 El oportunismo es más perturbador. 291-319. Foster. Para una visión distinta. pp. mediante el silencio o la abierta hostilidad. en su libro superficial pero astuto en ocasiones. y luego atribuirle la mayor parte del poder regional.42 Más tarde en el mismo año. por lo tanto. Foster. después de una referencia al heroísmo de los obreros del Norte. 141. N. etcétera. son injustificadas. de que la clase obrera británica impidió la intervención. Business and Slavery. Marx y Engels no idealizan normalmente a las clases obreras ni exageran sus virtudes. . que se esfuerza por salvar el carácter «proletario» de la lucha. 17. o por lo menos un papel decisivo consistente en empujar a una burguesía mal dispuesta hacia la izquierda. la ascensión de la más vil aristocracia financiera. alaban la «obstinación» de los obreros al resistir. Business and Slavery (Chapel Hill. 37 Foner. Marx escribe: «La Guerra Civil americana ha traído como consecuencia una deuda nacional enorme.destinado a servir los intereses propios lo toma al pie de la letra un historiador Marxista tan lúcido como Philip S. XXV (diciembre de 1961). aunque William Z. cuyo primer volumen dice mucho sobre las condiciones y actitudes del trabajo. cap. el derroche de extensas partes del suelo público por parte de compañías especuladoras para la explotación de ferrocarriles. 1941. C. Como demuestra de modo convincente Royden Harrison. y con ella la presión de los impuestos. 42 Marx y Engels. ¿por qué tendría que ser la burguesía del Norte su adversario más decidido? En consecuencia. 38 William Z. Foner. 1951). p. minas. 283285. pp.

y normalmente así lo hace. todavía sobrevive de algún modo en los círculos del partido como la única versión aceptable. dejaron en gran desorden el legado que heredarían sus sucesores.. escribiendo en «New Masses». la distancia entre ellos se va estrechando constantemente. y varios juicios más que ya han dejado de parecer inmaculados a todo el mundo. nunca querrían oír hablar de matrimonio. ¡Pero este juicio casi parece responsable comparado con las estúpidas afirmaciones que me atribuye Drimmer. Solamente examinaremos la reseña de Herbert Aptheker y la introducción de Richard Enmale a The Civil War in the United States. . la noción de Frente Popular en una capitulación ideológica así como política de aquellos a quienes se cortejaba. Ello les lleva a ignorar 43 44 Ibid. constituye un ejemplo perfecto de cómo puede acabar. y que los plantadores se convirtieron en lo que eran a través de «una voluntad de poder»! 45 Herbert Aptheker. Por último.. los historiadores liberal-burgueses no distinguen con claridad entre las distintas fuerzas de clase en juego. por lo visto. que toda la tierra disponible en el Sur se había agotado en 1860. Como tal. Al ser incapaces de valorar plenamente la dinámica del desarrollo histórico. escrita por Melvin Drimmer. su teoría de la significación fundamental de las fuerzas de producción para explicar los acontecimientos humanos y la modelación de estos acontecimientos en la caldera de la lucha de clases. pp. la importante contribución de la clase obrera británica al evitar la intervención. puesto que pasa con éxito el último examen de la ciencia: exactitud en la predicción y significación para el futuro. Aptheker se pregunta cómo pudieron haber visto tanto y predicho tan bien Marx y Engels: «Ellos aportaron a su análisis del presente su materialismo histórico.»43 Entre las tendencias mecanicistas de su pensamiento y estas afirmaciones oportunistas y poco informadas. incluso en los detalles acerca del papel del trigo del Norte en la economía británica.»45 De ellos es el Reino de los Cielos. 84-85. A partir de lo precedente. pero añade: «El trabajo de Beard y de Cole. el lector puede juzgar por sí mismo la crítica de mi Political Economy of Slavery que publicó «William and Mary Quarterly». desde luego. Enmale alaba a Charles Beard —es asombroso cuán fácilmente desaparece el pobre Marx— y a Arthur C. aunque contiene gran cantidad de material útil. Resulta que no se puede encontrar ni la más pequeña palabra de crítica. Puesto que un número cada vez creciente de liberales en este campo se van dedicando a estudiar a los negros con una atención y una simpatía igual a la de los marxista. como la de que la esclavitud no se podía aprovechar y no podía sobrevivir. adolece de ciertas limitaciones inherentes al enfoque liberal-burgués. Este libro constituye una prueba más de la naturaleza científica del Marxismo. a pesar de muchos años de progresos profesionales y del desarrollo del pensamiento Marxista. pero no vale excusa alguna para justificar el haber abandonado el análisis de clases de la Historia. insiste en que Marx y Engels tenían razón en todo. Cole por haber sabido darse cuenta de que la guerra no era sino un conflicto entre dos sistemas sociales.. Toward Negro Freedom. 261-262. y podemos esperar ver pronto un concubinaje declarado —los liberales. Enmale expone la versión oficial Marxista que. Se trata de una versión que comparte con los liberales todos los puntos esenciales al mismo tiempo que les reprende por ignorar a los obreros y a los negros.44 La respuesta de los marxistas manifiestos a aquellos escritos de Marx y Engels es tristemente reveladora. para limitarse a tener en cuenta lo que sólo es tangencial y superficial en el notable trabajo de sus vidas. que era el mejor producto de su genio. Aptheker. pp. las obras de los maestros no contienen ni una sola equivocación..sí. En ella se informaba a los lectores de tan prestigiosa publicación que yo había aplicado un Marx pasado de moda a la Guerra Civil.

el capitalismo del Norte y el esclavismo «semifeudal» del Sur. realiza un buen trabajo al demostrar lo estrechamente económico que es el punto de vista de la escuela de Beard. si lo que estaba en juego eran solamente intereses económicos. todos los hombres del Sur que son aptos para la lucha se pueden conducir al campo de batalla. la unión para proyectos imperialistas hubiera tenido que representar una solución. que llevan a cabo todos los trabajos productivos. 1962). Thomas J. 199-200. si no hubieran estado influidos por consideraciones políticas a corto plazo. que con razón rechazó la cuestión de las tarifas como un asunto de poca trascendencia. 1913). a los cuales se refiere a continuación Enmale de modo similar. de Marx y Eengels. sin la menor tendencia a la exageración. Y no es el menos importante el papel representado por la clase obrera americana al llevar la Guerra Civil a un final afortunado. 17-18. Sin embargo. particularmente. cf. 1. el choque era inevitable. A pesar de los intentos de hacerles decir cosas distintas de las que dijeron. Lincoln. pero el peso de su enfoque se centra en el conflicto de intereses económicos. pp. El Marxismo de Simons no era aquí. aunque fuera a expensas de alguien más. pp. pp. pp. a verlos más como una posible arma en manos del Norte que como una fuerza independiente— es consecuente con la visión realista de las clases esclavas puesta de manifiesto en sus escritos dispersos sobre el mundo antiguo. Según Simons fue consecuencia de un choque entre dos sistemas sociales en expansión. Cada uno de los sistemas económicos (el cambio de «social» a «económico» se produce fácilmente en Simons. XVIII-XIX. Quedan mucho más atrás que Marx. Marx y Engels dicen muy poco o nada más además de sugerir la necesidad tanto psicológica como militar de utilizar tropas formadas por negros contra la Confederación. en algunos aspectos su análisis es superior al tratamiento más completo y documentado del período en cuestión por parte de la escuela de Beard. Schlüter. 48 Beard y Beard. 238 y ss.»47Su tendencia a considerar a los esclavos más como objetos que como sujetos —es decir. Civil War. muy poco definidos. cap. Herman. Simons nunca pone en claro las razones por las cuales los dos sistemas eran incapaces de llegar a un compromiso acerca de sus diferencias. como en general. reconocen una actitud significativamente pasiva por parte de los esclavos: «Gracias a los esclavos. Y. Marx y Engels. y. es tremendamente objetivo y coloca la aportación de los negros a la abolición de la esclavitud en Brasil en una perspectiva realista. que acentúa la importancia de la oposición sureña a la aparcería. Para ellos. las tarifas y subvenciones. el antiguo socialista americano Algie M. . sin embargo. Y. Presly. sin embargo. II. Labor and Slavery: A Chapter from the Social History of America (Nueva York. Rise. 232-235.. Octavio Ianni. En este caso concreto.algunos de los fenómenos revolucionarios más significativos del período. cap.»46 Ya hemos visto cómo tratan Marx y Engels a la clase obrera. sientan un ejemplo que sus seguidores podrían haber aprovechado. lo que originó la guerra fue el crecimiento rápido y desordenado de los sistemas económicos divergentes y los intereses que crearon. cf. Como Marx y Engels. lo mismo que en Beard) necesitaba controlar el Gobierno federal para aumentar y proteger sus intereses. Se acercan a la posición Marxista al afirmar que la esclavitud proporcionó la base para la aristocracia sureña y unió sus intereses económicos y sus patrones éticos. 252. en Civil War. Simons se muestra ambiguo acerca de los orígenes de la guerra porque es ambiguo acerca de la naturaleza del Sur esclavista. El trabajo reciente de los marxistas más importantes del Brasil aparece libre del dogmatismo y romanticismo de los trabajos de los marxistas americanos sobre los negros. y minimiza la cuestión territorial. en Americans Interpret their Civil War (Nueva York.48 46 47 Richard Enmale. puesto que ambos necesitaban el mismo territorio para explotarlo. En cuanto a los negros. Para otro ejemplo de una interpretación esencialmente económica por parte de un marxista. As metamorfoses do escravo. Aptheker hace las mismas afirmaciones. otra cosa que un determinismo económico simplista.

por consiguiente. Rise. 35-36. pero algunas de sus generalizaciones están bien equilibradas y son positivas: cf. ya que las estructuras políticas y jurídicas de la Europa medieval que tanto se asoman en tales definiciones es bien claro que no existieron en el Sur. 10. se libran de las dificultades que encuentran sólo para verse sumergidos en otras mayores al tratar al Sur esclavista como si fuera una sociedad «feudal». 53. la escuela de Beard nunca considera a la ideología como algo parcialmente autónomo y susceptible de afectar profundamente a los intereses materiales. 51 Cf. La definición de feudalismo que usan los no marxistas no tiene ningún sentido aquí. en este caso Pressly exagera el aspecto crítico de los escritos Marxistas con la intención aparente de demostrar lo lejos que la escuela de Beard está del Marxismo. Fuera de algunas afirmaciones generales ocasionales. Consciente o inconscientemente. No se da cuenta lo cerca que están la mayoría de estos marxistas de la escuela de Beard. sustituye una consideración de los intereses económicos ostensibles por un análisis de una clase social específica.. el trabajador retiene derechos sobre los medios de producción. y también muchos que no lo son. pp. permanecen. y por consiguiente se reduce al idealismo. hay que aplicar alguna variante de las categorías marxista. y no dogmas religiosos. Entre los marxistas que siguen la línea de la escuela de Beard figura George Novak.»49 De este modo se reducen las perspectivas mundiales de las clases dirigentes a «mecanismos lógicos de defensa».. especialmente las que surgen de la noción de «segunda Revolución Americana». no ve mucho más aparte de los intereses económicos. atados estrechamente a un análisis de los intereses económicos y. Si los intereses de los plantadores hubieran estado uniformemente repartidos por toda la región industrial. 34. . 106. Dobb. ya sea en dinero.50 Muchos marxistas. y debe al señor un producto. afirman: «Solamente se puede hablar de una lucha regional por los meros accidentes de clima.. especie o servicio. hay que juzgarlas según su eficacia.. su estudio sobre las etapas del desarrollo del esclavismo americano. 50 Ibid. puesto que se convierte en una preocupación por modelos económicos abstractos en lugar de por el proceso histórico concreto dentro del cual todos los intereses de clase desarrollan su propio contenido. pp. El resultado es que la escuela de Beard es incapaz de tratar adecuadamente muchas otras cuestiones. terminan viendo conspiraciones por todas partes. II. Para ellos el término feudal se refiere a un modo de producción en el cual la propiedad es privada. como de costumbre. En vez de examinar los problemas conectados con la creciente hegemonía de la burguesía. II. Menosprecian bastante el carácter capitalista de los campesinos y se encuentran con serias dificultades al intentar dar una explicación a la derrota que sufrieron más tarde en manos de sus antiguos aliados capitalistas. 49 Beard y Beard. p. Marxist Essays in American History (Nueva York. 1966). 99.. a pesar de su preocupación aparente por las fuerzas de clase. Como algunos marxistas posteriores. a la racionalización de intereses particulares. Studies in the Development of Capitalism.51Puesto que las definiciones son herramientas. suelo y geografía. es decir. pp. el conflicto inevitable se habría resuelto por otros métodos y hubiese estado acompañado de otros mecanismos de defensa lógicos.La escuela de Beard. Su insistencia sobre que una sociedad esclavista dispersa no se hubiera comportado de un modo distinto a como lo hizo aquélla geográficamente compacta. especialmente. los campesinos y los capitalistas del Norte se fortalecieron durante la guerra y adaptaron los acontecimientos a sus intereses propios. Según ellos.

luchando por perfeccionar su propio espíritu y simultáneamente por seguir siendo parte de un mundo extraño a aquel espíritu. Dos obstáculos se han interpuesto al desarrollo del punto de vista marxista por estos caminos. no puede hacer marcha atrás. como inmoral y como una cadena que impide el desarrollo de la libertad humana. juzgan a la esclavitud. pues. En estos términos. 3. En este sentido es cierto que el capitalismo hizo su aparición en la agricultura sureña. Puede que el capitalismo sea capaz de absorber y utilizar a las economías preburguesas. Es decir. contra la cual no tengo motivo de queja. en sus fases modernas. pero estaba muy lejos de ser feudal. por lo que parece. Es un hecho incontrovertible que el mercado mundial doblegó la economía esclavista dejándola con sus propios medios. pero no puede digerir con rapidez a clases dirigentes preburguesas que sean lo suficientemente fuertes y orgullosas como para rechazar los papeles de comprador y dependiente. nunca se hubiera podido lograr la plena autonomía del sistema de producción. la mayor parte de los marxista están cegados por su apasionado compromiso con la causa de la liberación de los negros y por su odio a la esclavitud? 52 Se identifican moral y políticamente con el abolicionismo. No representa ninguna ayuda calificarlo de feudal y pensar que al hacerlo ha quedado resuelto algún problema. B. razón de más para evitar emborronar las líneas. En segundo lugar. como lo es también que el Sur formaba parte del mundo capitalista. e incluso hasta cierto punto el 52 El Marxista declarado que más se ha acercado a una correcta valoración de la fortaleza y calidad de la clase propietaria de esclavos es W. Se trataba de un sistema que estaba perpetuamente en lucha consigo mismo. y a tratarlo como si fuera una cuestión general a toda América. la obsesión de los marxista sobre la teoría unilineal de la Historia les ha llevado a considerar el esclavismo del Sur como una forma de feudalismo — formulación que no encaja con las categorías principales de la interpretación Marxista de la Historia—. Du Bois en Black Reconstruction in America (Nueva York 1935). Los marxistas unilineales encuentran incomprensible la noción de que los estadios sociales se pueden reverter. cap. Si la noción Marxista de medio de producción es tan valiosa como sugeriría el hecho de que historiadores declaradamente antimarxistas recurran continuamente a su esquema. Ven el proceso en la Historia y las luchas de clase en el centro de aquel proceso.concreto no se trata de la eficacia de la definición. el Sur esclavista era preburgués en los aspectos esenciales. pero incluso él acaba por caer en la moralización y la: mixtificación. el Sur se basaba en un sistema característico de producción tan distinto del feudal como del capitalista. rechazan los valores absolutos. sino de su aplicación al Sur esclavista. el problema de los «dos sistemas sociales» se reduce al de la lucha de clases interna entre formulaciones anacrónicas y modernas. El esclavismo hizo algo más. Al mismo tiempo surgió de modo anacrónico como un híbrido durante la época de la conquista del mundo por el capitalismo. E. y sacrifican buena parte de su sentido histórico e incluso de su perspicacia política. funcionaba como parte del mundo capitalista y no se podía separar de la economía o de la ideología burguesa. La Historia. que durante los siglos XVII y XVIII. En términos marxista. o de que sistemas arcaicos de producción puedan reaparecer en formas modernas con una independencia política considerable. que no pueden silenciar los que quieran escribir sobre el Sur y la historia americana del siglo XIX: hizo ascender al poder regional a una clase dominante preburguesa de una fortaleza política y una potencia militar formidables. . Así. En primer lugar. Consiguientemente. Los marxistas entienden la moralidad como una cuestión de clase. en vez de regional.

muchos marxistas se esfuerzan e intentan interpretar la aparición de la antigua esclavitud como un fenómeno reaccionario. llevaron a cabo sus obligaciones desinteresadamente. En vez de admitirlo. Es bastante fuerte afirmar que la responsabilidad de clase es la prueba más importante de la moralidad. y por tanto de una libertad mucho más extensa y significativa. Desde este punto de vista resulta posible leer la Historia de tal modo que se pueda distinguir entre las fuerzas «progresistas» y las «regresivas»: las primeras son las que revolucionan la base económica de la sociedad y crean las condiciones para el progreso de la libertad humana. especialmente cuando gran parte de esta fuerza se debe reclutar de las capas bajas de la sociedad. a no ser que consideremos como un motivo la indignación proveniente de un odio apasionado hacia la opresión. que trascienda a sus intereses inmediatos y particulares y que. virtuoso. El problema principal respecto a la esclavitud moderna surge de la dualidad inherente a un enfoque de clases sobre la moralidad. El surgimiento de la antigua esclavitud. Si nos negamos a ver todo lo que es noble. por ejemplo. implica el juicio político. aunque parcialmente. y luego condenar como inmorales a los que se comportaron de modo responsable para con su clase social en lugar de la de otros. Benjamin. se debe interpretar como progresista y revolucionario puesto que la esclavización de una parte de la Humanidad hizo posible el desarrollo de las fuerzas productivas. No hay ningún motivo. Juzgar a Judah P. los marxistas evitan el embarazo de analizar el punto de vista mundial del Sur porque resulta tan claramente antiburgués. Estos hombres eran conscientes de su clase. por ejemplo. y su tendencia general a apreciar demasiado bajo la hegemonía de la burguesía en nuestros días al considerarla meramente como la decepción o la corrupción de la clase obrera. Foundations of Christianity. responsables socialmente y honorables como personas. no se puede separar del desarrollo de las relaciones sociales burguesas. Existe una estrecha conexión entre la incapacidad doctrinal de muchos marxista por apreciar las cualidades positivas de los mejores elementos de la clase esclavista.53La moderna esclavitud representa un problema más fácil porque proporciona un apoyo valioso para el surgimiento del capitalismo. y el pueblo tampoco es tan cobarde como para aceptar indefinidamente una dictadura arbitraria. e hicieron lo que su clase y su sociedad les pedía. ¿cómo explicaremos el por qué de su hegemonía? No se puede mantener a un pueblo dominado durante mucho tiempo solamente por la fuerza. Cf. civilizadoras. Semejante tipo de hegemonía nunca se podría mantener sin algunos dirigentes cuyas cualidades individuales fueran intrínsecamente admirables. Las clases dirigentes deben desarrollar una perspectiva que comprenda todo el mundo. Este punto de vista tiene sus problemas. El tema trasciende las meras consideraciones de justicia abstracta o el deseo de ser noble con los enemigos propios. Jefferson Davis y J. como tampoco existe ningún motivo para permitir que tal respeto y admiración impidan que se les trate con dureza si así lo exige la liberación de los pueblos oprimidos. y proceder a delinear las diferencias entre la crítica reaccionaria y la 53 Sin embargo. honrado.XIX. Su moralidad de clase es proletaria e insiste en que los intereses seculares de la clase obrera y su liberación requieren la supresión de las relaciones sociales burguesas. H. pero dista mucho de ser indispensable. En otro nivel. Hammond según los patrones de la sociedad burguesa o según los de una sociedad socialista en proyecto resulta igualmente parcial. para negar a tales personas todo el respeto y hasta admiración. Sería difícil para un Marxista no estar de acuerdo con gran parte de la crítica que George Fitzhugh hace de la sociedad burguesa.. Kautsky. se identifique con los valores y las aspiraciones del pueblo como un todo. decente y desinteresado en una clase dirigente. .

Williams considera que el Sur ofrecía mucho a la tradición «mercantilista» (es decir. Tenemos nuestras dudas sobre si una clase dirigente podría mantenerse durante un año con una ideología basada únicamente en la hipocresía y el engaño. 1 (1966). pp. su arquitectura. O. VI. termina regresando a Beard con un informe sobre políticas económicas alternativas. Que Williams sea un marxista en sentido pleno puede ser puesto en duda. Tan lejos llega a ir con esta noción incierta. ofrece muchas sugerencias provechosas que podrían integrarse con éxito en un análisis marxista. cuyos puntos de vista han sido influidos por Marx. William Appleman Williams on Marx and America. Como socialista. el argumento de Williams recapitula el de la escuela de Beard. cf. especialmente de los del primer período nacional. Para un estudio del mercantilismo desde un punto de vista Marxista. Habla bien de los plantadores. El único escritor Marxista que intenta estudiar al Sur según sus propios conceptos. El otro aspecto contiene mucho más. el «fisiócrata». que declara que la cláusula de los tres quintos de la Constitución tenía implicaciones antiesclavistas. y su sentido de comunidad. la historia de América ha consistido en una lucha entre el «mercantilismo» y el laissez faire. esp. es William Appleman Williams. entendiendo aquél como un esfuerzo «por mantener y adaptar una moral cristiana original durante la secularización dinámica de una perspectiva religiosa mientras una sociedad agraria se transformaba en una vida comercial e industrial». y admira su estilo de vida. contra John Taylor. el capítulo sobre el tema en el libro de Dobb. Insiste. 33. No mucho después tiene que defender a Calhoun. 1961). 1964). y sería por lo menos injusto discutir sus credenciales. Williams se arruina con la cuestión de la esclavitud. Las categorías de Williams son de su propia cosecha y no tienen nada que ver con Marx. Studies in the Development of Capitalism. en que la disposición demuestra que los sureños intentaban eventualmente llevar a cabo la liberación de los esclavos.54 En su parte más débil. que considera como una defensa de los intereses puramente agrícolas y locales contra el bien común. los mejores representantes de la escuela sureña durante el primer período nacional eran antiesclavistas o por lo menos se encaminaban hacia el antiesclavismo. cf. normalmente los acusan de hipocresía. pero con una sofisticación aún mayor. en contra de todos los hechos y razones. De nuevo nos encontramos con que el Sur es en buena parte la víctima. pero habla como si lo fuera.. 55 William Appleman Williams.socialista.. con la excepción parcial de Du Bois.55 Este aspecto del análisis de Williams no contiene gran originalidad e incluso no tiene nada especialmente sugestivo. De nuevo se trata de un Norte en expansión cuyo principal objetivo es la contención de un Sur que se presenta esencialmente como un rival económico. pp. el «mercantilista». «Studies on the Left». He criticado a fondo este libro y su interpretación del Marxismo. 56 Ibid. The Contours of American History (Cleveland. Al mismo tiempo adopta una posición de crítica hacia lo que llama la tendencia «fisiocrática» de su pensamiento (el intento de construir una utopía feudal dentro del contexto de un mundo dominado por el laissez faire). socialmente responsable) que él admira. 285-299. El arranque desordenado del capitalismo del laissez faire produjo nuevas 54 El concepto que Williams tiene del Marxismo se ve de un modo más claro en su libro The Great Evasion: An Essay on the Contemporary Relevance of Karl Marx and on the Wisdom of Admitting the Herede into the Dialogue about America's Future (Chicago. Cf.56Dentro de esta lucha. Lo que empieza siendo una disección sugestiva del conflicto en el pensamiento sureño entre valores burgueses y antiburgueses. Según él. 70-86. aunque se trate de un conflicto traducido a un lenguaje raro. p. Para Williams. núm. . De nuevo tenemos aquí un conflicto que se hubiera podido evitar si el crecimiento económico de América no hubiese sido tan desordenado.

.»57 Williams no ve el principal empuje del desarrollo del Sur: la creciente autoconciencia de los plantadores y su creciente conocimiento de que los valores comunitarios del Sur descansaban enteramente en la naturaleza esclavista de su régimen.58 Su visión es injusta tanto para con los propietarios de esclavos como para con los abolicionistas. «Quizás el triunfo estratégico. y el Sur como una serie particular de intereses locales. 110-155. Es injusto para con los abolicionistas porque niega su principio fundamental —el de que no era ni posible ni deseable ningún tipo de compromiso. y no sólo de intereses. nota 47. de la campaña antiesclavista del laissez faire fue el de convertir al sistema esclavista en un héroe a los ojos de los sureños. del mismo modo que el reformismo liberal ha fortalecido al capitalismo. ya que abre de nuevo y de modo serio la cuestión de los puntos de vista rivales sobre el mundo. Por otra parte. . Puesto que ve sólo una sociedad nacional. Williams se separa incluso de la escuela de Beard. 132. Elkins al respecto: «Estas medidas [de reforma] se me presentan como extremadamente reaccionarias. dice a propósito de Philip S. El tratamiento del abolicionismo por parte de Williams es falso y equivocado desde el principio. que estaba debajo del conflicto de ideologías. realizar una crítica del capítulo sobre los Estados Unidos aislado corre el peligro de resultar deformada.» Social Origins of Dictatorship and Democracy: Lord and Peasant in the Making of the Modern World (Boston. Que un universitario de la categoría de Moore se deje arrastrar de este modo por prejuicios es una triste ilustración de hasta qué punto incluso algunos de nuestros mejores intelectuales se han hundido en el arroyo de la Guerra Fría. hay que ser algo indulgentes hacia una 57 58 Ibid. ve claramente este punto concreto y critica a Stanley M. Sin embargo. p. él escribe de un modo pensado para diferenciarse del marxismo. 1966). como una rectificación posterior.. pues ambos reflejaban las condiciones del señorío localmente enraizado. Jr. El intento de más éxito por hacer un análisis Marxista sobre el Sur y los orígenes de la guerra lo constituye el ensayo de Barrington Moore «La Guerra Civil Americana: la última revolución capitalista»59 Puesto que Moore estudia un gran número de sociedades europeas y asiáticas. 299. y los ataques de los abolicionistas convencieron a los sureños de que la defensa de la esclavitud significaba la defensa de los valores de su comunidad contra la ideología de mercado. pero sin embargo este estudio parece bastante antidogmático» (p. p. Las categorías de Moore son básicamente marxistas. 59 Ibid. capaz de preparar el camino para posteriores avances. su lugar en el centro del «mercantilismo» sureño. pp. Si hubiera entendido el sistema esclavista como un sistema social en sí mismo habría sido capaz de ver que la mejora y la reforma lo hubieran fortalecido. Foner : «El autor es un Marxista bien conocido. y se basa en una literatura relativamente escasa. y puesto que no pretende poseer unos conocimientos especializados. 125. nota 29). Barrington Moore. y por consiguiente colocando la institución en un camino que conduciría a su extinción. si no premeditado. Al tratar el problema de los sistemas sociales divergentes.presiones económicas para la preservación de la esclavitud. pero en parte se trata de una separación útil. No se da cuenta del conflicto de mundos. Es injusta para los primeros porque implícitamente considera a su ideología como un cambio de ideas defensivo. Según su punto de vista tenían que haberse concentrado en mejorar las condiciones de cautiverio. El idealismo de Williams le descarría en el preciso momento en que su estudio es más importante: ¿Sobre qué clase de base material surgió la ideología de los propietarios de esclavos? Su dicotomía entre tendencias «mercantilistas» y «fisiócratas» está fuera de lugar. Así. El particularismo del cual se lamenta iba cogido de la mano con el sentido de comunidad. una especie de sucedáneo fraudulento dentro del esquema del esclavismo. y tomaré su trabajo como tal. Cap. A veces cae en algo muy parecido a una rabieta.. el fanatismo y la estrechez de miras de los abolicionistas le horrorizan. III. en vez de valorar su legitimidad —en términos de Williams.

. según Moore. De este modo Moore desarrolla una tesis basada en una dualidad de civilizaciones sin claudicar de una interpretación «económica». los dos sectores se separaron entre sí cada vez más. En general. Sin embargo. por consiguiente. . dice.tendencia declarada a generalizar más allá de lo que permiten los datos aportados. pero insiste sobre la importancia última del impulso económico que produjo la esclavitud y que.. sino que surgió como una parte integral de ella. pero no le presta suficiente atención. la burguesía no tenía ninguna necesidad del «junkerismo» sureño.) Moore está tan preocupado por repeler la cruda interpretación económica que cede mucho más terreno de lo que era necesario o conveniente. Al producir el esclavismo una ética antidemocrática en el Sur. y de este modo minimiza el aspecto económico de la colisión. El esclavismo hizo surgir simultáneamente una clase dirigente con marcadas características preburguesas e intereses económicos que entraron en conflicto con el capitalismo del Norte. Su afirmación de que los propietarios de esclavos estaban demasiado «avergonzados» para justificar la esclavitud mediante argumentos económicos y que 60 Ibid. y minimiza la de los propietarios de esclavos.60 La negación por parte de Moore de la tesis de la rivalidad económica revela la debilidad fundamental de su estudio. en quienes ve una clase de «personas no completamente propietarias de esclavos». y debilita con ello su argumento de las dos civilizaciones. pero sí del capitalismo competitivo y democrático. su análisis es impresionante. proporcionó la base para el establecimiento de un sistema divergente en el Sur. De este modo vuelve a la cuestión de las dos civilizaciones y de la naturaleza de la sociedad sureña. y sí de una alianza democrática con los campesinos del Oeste con el fin de extender y profundizar su mercado local y fortalecer su posición en el mercado mundial. creo que hubiera obtenido grandes beneficios si hubiera considerado el trabajo de Williams sobre este punto. El mismo Moore apunta la probabilidad de la existencia de una tendencia expansionista en la sociedad y la economía del Sur. Sin una mayor amenaza por parte de las izquierdas. 120. exagera la condición preburguesa de los Junkers postnapoleónicos. para el crecimiento económico. como tampoco al extraordinario expansionismo del Norte. argumenta. al final abandona esta parte del argumento al afirmar que la burguesía norteña sólo podía incluir a los plantadores en una coalición conservadora cuando la esclavitud hubiera desaparecido y el capital del Norte estuviera conquistando el Sur. del cual la burguesía obtenía el mayor beneficio y con el cual estaba cada vez más comprometida ideológicamente. El esclavismo. En esta forma el argumento es intachable. Rechaza las interpretaciones económicas simplistas. sólo si importaba la diferencia entre una sociedad con esclavitud y otra sin ella». y no un grillete. Empieza débilmente trazando un paralelismo entre los propietarios de esclavos y los Junkers. no impidió el desarrollo del capitalismo industrial. p. y revela inintencionadamente qué vulgares han sido la mayor parte de las interpretaciones marxista. pero oscurece el tema de las clases sociales. el equilibrio numérico entre Estados libres y esclavistas se podría entender como «algo que importaba. El desarrollo del capitalismo nacional. y los unió al Este. El esclavismo de las plantaciones no era un rival de la industria capitalista. Moore considera la guerra como la última ofensiva revolucionaria por parte de la democracia urbana o Marxista. Como él observa. (Si no resultara presuntuoso el sugerirlo. transformó a los campesinos del Oeste en capitalistas minúsculos. Moore presta poca atención a la ideología del Sur. La existencia de tierras libres acalló la lucha de clases en las ciudades del Este.. Sin embargo. La esclavitud era una espuela.

y mucho menos la de uno en el cual lo viejo prevaleciera sobre lo nuevo —lo preburgués sobre lo burgués—. el romanticismo y la patraña. ¿no se basaba el sistema social del Sur en los beneficios comerciales? No considera la posibilidad de un sistema social y de una ética en guerra consigo mismo. Existen por lo menos tres motivos para refugiarse en el fatalismo —cobardía. y especialmente de los propietarios de esclavos en el poder. y probablemente muchos más para recurrir a fórmulas políticas en vez de proceder a una investigación honrada. Las sugerencias de Moore y Williams constituirán un comienzo esperanzador. puede 61 62 Ibid. todo lo cual conduce a algún tipo de fatalismo. la tarea de la interpretación Marxista consiste en el análisis de las clases sociales constituyentes. julio 1966. . y la glorificación insípida de las clases bajas. pero representan claramente el comienzo de un análisis de clases serio y de una interpretación Marxista viable. Las implicaciones de este punto de vista desbordan el alcance de este ensayo. nunca analiza a los propietarios de esclavos en cuanto clase social: se limita a describir algunas de sus características e intereses de modo tangencial.»61 De este modo.buscaron elaborados motivos racionales no resulta convincente y no le favorece. establece como definitiva esta extraordinaria formulación: «El Sur poseía entonces una civilización capitalista. pero. Las ventajas del modelo de Moore o de algún otro tan sólo se pueden establecer definitivamente en un contexto más amplio. Liberado del dogmatismo y de los objetivos especiales. I. podemos acoger el esfuerzo de Moore como un nuevo punto de partida que. Ciertamente. que deberán desarrollarse en esfuerzos futuros. pero insisto en los puntos principales del argumento. Las discusiones versan sobre sus proporciones y su relevancia. p. Elkins en «Commentary». El concienzudo esfuerzo de Elkins por llegar a un acuerdo con el argumento demuestra que incluso en la América de la Guerra Fría es posible entablar un diálogo mutuo provechoso entre marxista y antimarxista. Al fin y al cabo. puede sacarnos por fin de la selva del dogmatismo. En otro lugar he expuesto. sus intereses e ideología. la interpretación económica. Para una crítica incisiva por parte de un conservador que comparte algunas ideas importantes con Moore. Este comienzo significa. pereza e ingenuidad—. A pesar de un esquema que coloca las clases sociales en el punto central. Political Economy. los fundamentos para la tesis preburguesa. No negaré haber exagerado algo y haberme hecho acreedor de las puntualizaciones de Elkins. y con mucha más habilidad y sutileza de lo que puede dar a entender esta breve reseña. de manera algo esquemática y unilateral. pero no burguesa. Siendo imposible proseguir con este tema aquí. por otra parte.. cap. El marxismo ya ha contribuido mucho a la historia del Sur esclavista al aportar un enfoque de clases a un tema que los historiadores reconocen cada vez más como un caso especial de dominio clasista. porque en ningún momento analiza la plantación como una comunidad y un modo de vida. Genovese. «The Slave South: An Interpretation». esp. intenta Moore unir la brecha existente entre el concepto del Sur como capitalismo agrario y la noción del mismo como aristocrático y preburgués. A fin de cuentas. como el que presenta Moore en su notable libro. sobre todo. 73-75. cf.62pero nadie argüirá que no existió una fuerte dosis de capitalismo en el Sur. no se basaba en la vida ciudadana. Cierto que reconoce la existencia de ciertas características genuinamente preburguesas y aristocráticas en la concepción sureña del mundo. si la nueva generación de marxistas americanos lo toma seriamente. 121. la crítica de Stanley M. una ruptura con el determinismo ingenuo. insiste en que se trataba en buena parte de un fraude. su propio comentario sobre los movimientos marxista ortodoxos es el de que ninguno de los dos forma parte de ellos. El marxismo y el movimiento socialista no tienen ninguna necesidad de recurrir al fatalismo o a otras fórmulas. Por último. pp.

pues nos diría muchísimo sobre la manera en que gobierna una clase en el poder. 11. . En cuanto a los prejuicios de la llamada opinión pública. no importa cuántos prejuicios y teorías atesoradas se derrumbaran. El capital. El desarrollo de dicho tipo de análisis ayudaría al trabajo socialista práctico.»63 63 [«Sigue tu camino. I. los que defienden al socialismo Marxista protegiendo a su fundador de las críticas justas le acarrean un daño enorme. Harían bien en recordar el Prefacio de Marx a la primera edición alemana de El capital: «Doy la bienvenida a toda opinión basada en la crítica científica. a la que nunca he hecho concesiones. p. e lascia dir le genti".aportar muchísimo más a un análisis empírico de la ascensión. curso y caída de la clase esclavista y de su relación con las demás clases de la sociedad. Sin insinuar analogías fáciles y probablemente falsas con los problemas contemporáneos podríamos esperar que un estudio de tales mecanismos en una sociedad en la que entraban en juego tantas fórmulas políticas típicas de América y de la Europa occidental arrojaría mucha luz sobre algunos rasgos de los problemas actuales.»] Marx. Los marxistas sólo han empezado a estudiar los mecanismos hegemónicos de la sociedad burguesa. A la vista de esta promesa y de este potencial. hago mía ahora como antes la máxima del gran florentino: "Segui il tuo corso. Al menos debería servir de prueba contra el exceso de simplificación y la exageración del lugar de las fuerzas puramente económicas y materiales. y deja que la gente diga lo que quiera.