LA MORAL SOCIAL Y SU R E F L E X H ~ÉTICA N

LUHMANN, Niklas. La moral social y su reflexión ética. In: PALACIOS, Francisco; JARAUTA, Xavier. Razón, ética y política: el conflicto de las sociedades modernas. Barcelona: Anthropos, 1989. p. 47-58.

1Vikla.s Luhmanum

Al obsewar o desc.ribirBoshechos con pretensi6n de cientificidad, las palabras de la vida cotidiana no bastan. Deben construirse conceptos. %lo es posible observar lo que se ha construido con esos conceptos, es decir, otros conceptos u otras cosas. Por su parte, los conceptos tienen distinta cualidad científica, dependiendo del empleo teórico; pero independientemente de él, puede afirmarse que con distintos conceptos se construyen distintos rriundos. Este hecho conduce ya, en el sector de la filosofia y sobre todo de Ia sociología, a innumerables controversias sobre las ventajas e inconvenientes en la elección de determinados conceptos. Aun cuando estas controversias permanecen frecuentemente sin aclarar, debe, no obstante, explicarse primeramente qué función desempeñan estos conceptos y dónde está su «punto oscuro», esto es, aquello que no se ve o dificilmente se ve a1 adoptar un coiicepto. Estas preocupacioiies previas son necesarias, especialmente si nos aproximarnos al sector de la moral y de la ética desde el prisma sociológico, pues se trata de un terreno altamente infeccioso que sólo puede pisarse con calzado manufacturado e inst.rumentos esterilizados. De otro moda, se corre el riesgo de sea infectado por la

siendo ante todo la ética la que trata de emitir juicios verdaderos o falsos. La teoría sociológica que expondremos trata. Se juzga moralmente cuando alguien tropieza con las condiciones del aprecio. al igual que la ciencia. De otro modo no seria posible la diferenciación social. su pregnancia. Clarifiquemos sus consecuencias. Esto no significa que tengamos acceso a un enclave protegido de todo prejuicio moral. sino que se limita a esquematizar la inclusión a la medida de sus valores buenolmalo. más allá de la división del trabajo. más allá del virtuosismo. trasladando la temática a la cornunicación social. Está. Esto también quiere decir que la sociología es una tarea abierta y entregada a una descripcibn empírica acerca de cómo y bajo qué condiciones sociales adoptan las morales un estilo primariamente normativo o un estilo primariamente rneritativo. Nadie puede eludir este compsomiso moral sin c~mañunicarlo a los demás. Si matar no es posible. no hay exclusión posible de la sociedad. Pero c ~ ~ a nj~zgamosmoralb-~ mente a los demás. Asimismo. Ea moral puede juzgarlo todo. cuando dejan un papelito en el lugar del hecho o enviando una carta de reivindicación para comunicar su autoría. Pero incluso aquí debe distinguirse qué juicios deben ser definidos primero. comunicarnos a 10s otros la fuerza de nuestros propios criterios. no se diferencia por la alternativa inclusión/exclusi6n. el compromiso es consecuencia de la misma comunicaci6n moral. hay diversas formas de entender la moralización de la comunicación. Ello conduce a la vehemencia. los relativos al código moral o los relativos al código de verdad. Por lo demás. Tanto histbrica como culturalrnente. Los co~iceptos aprecioldesprecio se refieren a la persona como un todo y en su pertenencia a la sociedad. más allá de la especialidad. En cuyo caso está eligiendo un modo distinto de comunícaci6n o bien no se da a entender. Por otro lado.moral y terminar pos expones con prejuicios morales lo que al principio era una investigación científka. y habla de la moral sin introyectarse en ella ni tener que aceptar por su parte las circunstancias que la determinan. téngase en cuenta que el juicio moral siempre compromete al que lo expresa. Tampoco se trata de problemas de una disposición especial por la que uno pueda ser aceptado sin reservas en un determinado trabajo social. La comunicación adquiere cualidad moral si y s6Bo si expresa aprecio o desprecio humano. Son los rasgos de. así como el código verdaderolfalso. Esta presentación de la moral es puramente empírica y completamente compatible con las normas y los principios morales. cuando otros saben más que uno. y esto también vale para los terroristas que actíaan en secreto o escondidos. El código buenolmalo o buenolmalvado tiene asimismo una relevancia universal. categórico o no. En la medida en que alguien participa de la comunicación. en fuearacibn de los diversos valores conferidos y de las circunstancias que determinan esta rnoralázaci6n. Imperativo o no. omiten en lugar alguno (o en casi ningéin lugar). como un factor casuístico. sino en relerencia a las condiciones bajo las cuales los hombres son apreciados o despreciados. como ya se ha dicho. esto es. . No se puede excluir. Nosotros podemos reconocer nuestra incapacidad para nadar o para tocar el piano o para hablar. La moral. por emplear un tecnicismo. hay temas temas que apenas se morales completamente ~eiiniversales~. sólo se puede valorar. su esfuerzo. Esto no suele suceder directamente. no explica el factor que desencadena el aprecio o el desprecio. Precisamente los terroristas dan un valor especial a esta participación. Incluso puede haber sectores de interferencia. esta cuestión como unavariable. participa también en la sociedad. a la furia del juicio moral. inclusión de la persona en la sociedad. Es precisamente esta imposibilidad de excluir a nadie de la participación en la sociedad (a menos que se le mate) la que da a la moral SU carácter propio. debe hacerse algo en vez de ello. pues. El concepto de moral que quiero proponer se refiere a la comunicación haamana. Con ello ya hemos hecho una serie de afirmaciones de amplio alcance. Estas condiciones no se refieren a cualnlidades especiales como la de ser deportista o míasico. no obstante. cuando no se puede evitar que haya alguien más que comunique algo más. En primer lugar. sin que por ello temamos despertar el desprecio.

por así decirlo. La moral es privatizada. porque se ha apostado aquí desde el siglo . la teoría de la moral. Moral es el conjunto de condiciones de aprecio y desprecio objeto de la comunicación. su Gtica. rápidamente que 10s «hierros calientes» están bien sujetos. sea bajo Spinoza. limitándoselia al mero uso de las reglas. en el contexto pedagógico de la l a retb~icaatina y en E forma de la gsu. Smith). desde la alta Edad Media europea. a mediados del siglo se llega -y lo repito: pasa$eiamentea la comxsoJidacbían del Estado. s bien pueden limitarse a expresar su admiración por determinados méritos o deterrninadas obras supererogatorias que precisamente no pueden prescribií-se. En otras palabras: la moral Lime una tendencia al enfrentamiento cuando trata de extenderse. así como de que alcancen en cada caso un consenso fáctico o no. Cada uno de los que sustenta una opiaP6w moral diferente impone su auioestima para enfatizar su argumento. regula la propia incPusi6n de las personas en la sociedad. Descartes había tenido que compilar. la comunicación moral se ocupa de casos excepcionales. Asi nacen auténticos incendios estepasios. de un modo niuy significativo. Resumiendo lo dicho y reduciéndolo a una sola consecuencia importante: la moral es una empresa arriesgada. proporcinando.sólo el escepticismo aumentaba -y no a coaisec~~en~ia imprende ln ta--. sPempre deberíamos sabes qué se esconde detris de la palabra ((moral)). en cualquier caso. porque sabía cómo tewia que elaborarse una ética cartesbarpa. IHI Podría esperarse de la reflexión ética que entendiera tan importante problema. sino que s61o los héroes s los ascetas pueden demostrar la validez de estos valores. de la moral s61o la cara buena. sea bajo los platbnicos de Carnbridge. pues. Por tanto. Se extiende un rigorismo teórico sin precedentes precisamente porque la materia de la ética. La ética extrae. Quien moraliza. asan cuando se trate de bagatelas. cuya validez es independiente de su concreciBn o abstracción. una contingenciación de la conducta en tanto libremente elegida. Ello conduce a diferentes estilos morales. las morales pueden dedicarse o bien a fomentar una conducta normativamente correcta. m8s alli de sus principios.. Es dificil retraerse. opera con aprecios y desprecios. por tanto en iinión con la política y la economia. por no decir de casos patológicos.clencia s d c la casuistica. siglo que se emplea cuando parece necesario poner énfasis en la comunicación y siempre contrae una cierta inseguridad o. por la paz conseguida a travks de la guerra y por las subsiguientes regulaciones externas. Quizá ya se ha hecho una breve visión retrospectiva sobre la historia de la teoría ética. reglas y principios acerca de lo que se puede esperar en materia de moral y de juicios morales. pero esto no es posible siguiendo las ideas dominantes. seg6n el uso moderno. Tampoco se trata ya de la descripción de la perfección humana por medio de la felicidad. Se ve.l es decir. por su parte. sea bajo la razón del lusnaturalismo. así. W x á por el estado y el derecho modernos. En el siglo m. no pudiendo pues bagatelizaa. se siNa en el sector del sentimiento y de la sensibilidad. Para mayor claridad. Aínn dubitativo. de guerras por verdades morales o de alzamientos revolucionarios.a las finas abstracciones tebricas. El estadlo hace posible que la moral se debiliteitrivialice y se desproblematice. Con todo. de revueltas y opresionss religiosas. No es una caracteristica de la comunícacióra cotidiana. sino que se trata de una reflexión hndarnental sobre afirmaciones. como lo muestra la experiencia. en lodo caso. . debemos aquí disiánguir con mayor finura ética y moral. la ética es.asuntos eran tratados los siempre en e1 sector de la fiilosofia práctica. la moral. del derecho y de la educacábn. Por la moral uno se arriesga. En este concepto ya no se trata del ethos griego ni de la buena constiluci6n del hombre en virtud de ssi origen o capacidad. pone en contacto opiniones y situaciones. El problerna de la sociedad desplaza su centro de gravedad desde la jerarquía moral hasta este sistema funcional que. En cambio. la moderna e~snornía dinero aporta en todo caso su del aplicación fuera del orden moral (como se sabe. se somete a riesgos y halPaiá hertes resistencias cuando beasque sblidos argumentos o cuando sufra él mismo el c9esprecio. la cara presentable --al igual que Dios ya no es el Dios terrible sino el Dios del amor-. este era el problema de A. una especie de subsidio básico ante el enorme orden de la política y de la economía. El final de este proceso se halla en la ética kantiana de los principios.

El dilema está en la línea de nuestra tesis inicial: la moral regula la inclusión en la sociedad. Esto lleva a lo imposible. La garantía de la moral ya no puede. cuando menos. especialmente en la Stoa.Y la respuesta sólo puede ser: porque él mismo lo quiere. iDebemos juzgarle moralmente y castigarle con el desprecio? Entonces nos Itadlamos con que él sigue impertérrito en las suyas y va ampliando SUS puntos de vista. si intentamos cortarle el acceso a los medios de comunicación. Preguntemos mejor a la sociologa'a. Además. sdBo hacia fines del xmr se manifiesta el problema mismo de la autorreferencia como problema mocal. es tratada como un caso especial de la moral. PZO esperéis ser un hombre. La solución del problema se delega ahora al sistema funcional dominante y la misma ética es una piara forma. La ética corrige sus residuos impuros en la dirección de una idealización. pero esto sBlo ocurre cuando la religión está fuertemente infectada por la moral. Una de sus teoráas clásicas consiste en la hipótesis de que una sistema social debe reaccionar a la dXerenciaci6n creciente con una creciente generalización de los sírnboáos que expresen la unidad del sistema. y esto significa que cae bajo la presibn de la generalización cuanto más diferencie el sistema seis operaciones. Formalmente. La moderna historia de ia ética constituye precisamente un ejemplo de desfiles que confirman esta hipótesis. de «hipercorrecci6n». con la lingiiística. se pregunta Shaftesbury. Y esto empeora las cosas. este groblerna de la autorreferencia moral se entendía como una forma de la teodicea. Sabemos sobre lodo polr el ejemplo del consumismo que las malas costumbres pueden tener buenas consecuencias. No es lícito responsabilizar a la misma ética de esta inadeciaacidn escandalosa de la ética de los principios a las circunstancias. pero no dispone ninguna posibilidad de exclusión. y con ellas los jesuitas. Entonces la cuestión sería: Les la distinción entre h e n o y malo ella misma buena? i O es mala? iEs licito plantearse esto mismo? En el mundo antiguo. Ea ética prescribe por ~anio la moral una tensísima sirn~litaa neidad entre generalizacióne indkidualización. a reconocer que la moral se limita a camuflar. pues. Tarde o temprano la moral excitará fuertes reacciones y tarde o temprano la ética no contemplará otra posibilidad que la inclusión. en caso que la moral tenga que . i aún canta hoy Sarastro. a la paradoja de alcanzar la exclusl6sa por la inclusión. por su parte. sólo puede hacerlo en referencia a la unidad de su sistema. el problema puede ser descrito como una cuestión de autorreferencia. Ello. tomado en serio. Esto geneha un proceso que podemos llamar. tampoco se trata de una mera ((vía privilegiadan de la filosofia trascendental alemana. pues la moral se había separado a tiempo del derecho y conferido a éste la capacidad de forzar. Pero sePo en la medida en que P moral pierde la protección de la a religión y ésta. deberia haber conducido a desaconsejar la moral o. Si la función de la moral consiste en facilitar la inclusión social. como problemas de constitución politica y aclarados bajo la empresa del «liberalismo» por moral~nente compatibles. ignorando por tanto la reflexión moralel. entonces se publica o se manifiesta él mismo. por tanto. por cierto que a través del énfasis. s6lo puede polarizar la inclusión en buena o mala. PJhy should a man be hsnest in the dark?. es decir. En vez de ello. También hay opiniones del tipo: todo lo bueno es propio del abuso y hay técnicas retóricas que pueden convencer que los vicios son virtudes y al revés. La moral se siente forzada a actuar con vehemencia. pues similares abstracciones se encuentran también en el utilitarismo del oeste europeo. Lo hace porque ella misma se halla bajo la presión de la evolución social.? Podría decirse que la ética emprende el intento de ser buena ella misma. Las antiguas casuísticas y éticas de la prudencia caen en el descrédito. en buena y malvada. Se abstraen las demandas morales y se las establece como principios. que sólo puede funcionar valorando únicamente las consecbnencias. Pero entonces nos hallamos ante la penosa cuestión: iqué hacemos con él? LDebemos matarlo? Esto no es posible. Pero la ética de los principios protege de ello a la moral. estar en los mecanismos de sanción social. Los problemas mostrados son tratados como problemas de orden cient%co. S estas ideas no os complacen.

La sociología debe pensar aquí las cosas de un modo algo distinto. Sencillamente. Interviene en las situaciones problemáticas. Esta reguPaci6n de la inclusión presupone que las condiciones validas en cada uno de los sistemas rio pueden unificarse (o cuando menos unificarse demasiado) por medio de una moral que se propague por encima de todos ellos. La ética de los principios dispone pasa esta situación de una sernintica especial. a za iCenál sería el semblante de una ética que tuviera en cuenta esta situación de la moral? Evidentemente. Se trata de una solución intermedia.éste debe incluir todas las posibilidades de obsemaciisn moral. Genera o suaviza tensiones. Y el estatus por la educación es el resultado de estudios de largo ciclo regulados por este sistema -desde el pamularis hasta las pruebas de acceso a la universidad-. La moral siempre ha actuado y siempre actuará con fuerza. Mas estas formas diferentes de inclusión influyen las unas en las otras. cualquiera puede actuar. la tarea ya no puede consistir en asegurar que B bueno sea bueno y lo malo sea malo. Esta propuesta de solventar los problemas posmodernos a partir de los prernodemos. y a no como antes. Con o dinero. que la ética «cientPBlca))de los principios y de reglas de empleo habia extinguido.ferenciacdajn: el que la f~liierza ckonexibn d de Interna sea co~a~omitaratela f ~ ~ e r del rechazo externo.. pero la sociología siempre tendrá la dudas respecto a c6mo debemos explicar este desarrolo. L s único que ya no puede hacer es ordenar el sistema de hclusi6n en el conjunto de la sociedad. no puede ignorarse desde un punto de vista ético que la pura distinción entre bueno y malo ya tiene sus consecuencias por el hecho mismo de la distincien. y que no pueden sobrevivir sin esta distincibn. s6Po puede corresponder a los filbsofos que se orienitan por los textos. si bien bajo la aleatoriedad derivada de las muBtipBes posibilidades de los individuos. nos interesamos por los asuntos económicos. Esta ética respondería a una situacirjn de transito en que ya se peafila la sociedad moderna en sus caracteres phincipales. En su Bugar se hallan .i~aloresprincipales como la igualdad de oportunidades y la libertad de elecci8n en los compromisos propios de cada sistema. En vista de esta palmaria situación actual. Si querernos conservar el valor del concepto «ética>. Pero esto no sitia a la misma momly su sisternn de inclusión caz modo alguno ai margen de lafuerzn. donde lo que se imponía era el origen y B posicibn jerárquica. Tampoco basta con establecer láneas directrices para los casos ambiguos. S610 la determinación de que es bueno se oscurece y debilita paulatinamente. Incita a compromisos de riesgo. en tanto en cuanto B permite el sistema político (democracia). Pero el concepto «ktica» sigue significando demasiado para ello. produciendo con ello han efecto observaeioa~al e di. incluso las que desembocan en paradojas. Pienso en autores como Aíastaire MacHntyre o Stephen Toulmin. La existencia de ciertas posturas jurídicas es un resultado de las estructuras y de las disposiciones del sistema jurídico (y no de los pactos). los filósofos optan de vez en cuando por retornar a Aristóteles o al menos a la a prudencia y a la casuística de B temprana modernidad.I S 1 1 I I determinar qué es bueno. No permite que B a antigua idea regule el mecanismo de ínclusibn social por la moral. La moral sitiia el aprecio propio y el desprecio ajena. Incluso las mujeres reclaman un estatus con vehemencia cada vez mayor. La ética debe poder contestar a la cuestión por B unidad de B diferencia entre bueno y malo a a (la sociología puede responder que se trata de una codSccación de . sin haberse formado todavia su estructura y su imbito de acción. démonos clara cuenta de que la Pnclusi6n social por el sistema funcional de la sociedad ya está en funcionarniento. Podemos compartir la opinión de muchos Tíl6sofos acerca de que la ética abstractiva de los ePltinamos siglos ha sido un error. Se limita a integrar sistemas sociales en la sociedad. PoBíticarnente. no obstante. (sea consensual sea polémicamente) en idénticas condiciones. La ética debe poder contestar a la cuestión por la unidad de la diferencia. Entretanto. válida en cuanto no se dispone de otra mejor. No hay nada en contra de este tipo de ciencias normativas ni contra B ellaboraci6n de a teorías de decisión racional. dando un fundao mento para esta distinción. exponiéndola ya a B presión de lo abstracto forzada por a las condiciones de vida moderna.

Pos problemas de autorreferencia del cbdigo moral. en todo caso para los tiempos astéaiicos. si no hay otra solución. Tiende a recalentarse. poder distinguir cuindo es pertinente y cuando no hacer uso de las distinciones de la moral. aproximándonos al final de siglo. Según ello. Pero al mismo tiempo debe atender a que no suceda esto bajo aplicacibn de otros códigos regidos por perspectivas opuestas. Tanto m&s cuanto nos es lícito aceptar que la moral está obligada por su f~~ndamento ktico. blocaje del código. En breve: la ética también. Es decir. se puede moralmente exigir la no verificación de moralizaciones no citadas. La ética debe poder decir cuándo y cómo es pensable en general una motivación moral de la conducta. La competencia por el reflejo de esta policontextbasalidLld socioestructurdmente forzada tiene por efecto que la ética deba recurrir a una ((lógicapolivalente». asi como obligaciones claras e inmediakas era su3 relacionds. pues. Piérasese sobre %do en aquellos problemas que motivan los nuevos movimientos sociales: la amenaza de una guerra ecológicamente catastró. en las relaciones sociales durante los siglos mr y mr a En este caso. era posible encontrar uraa socialización de las clases superiores y una disciplina en su conducta. verbigracia en el exilio de temas religiosos o políticos ir in . En otras palabras. cuando no salvaje. Ante todo: la ética debe estar en situación de distinguir el c6digo moral (al que 2-tiende) de otros c6digss. tenemos una vivencia de la moral tan elemental.lblico. Concretar estas demandas en función de las condiciones hodiernas puede conducir a fecundos resultados. cuyos estudiantes estaban comprometidos oral y moralmente. Continuamente podemos experimentar cómo los demás yesran con sus principios. a saber. Piénsese en la difícil situación de los seguidoaes de la Escuela de Frankfurt. así como las salidas fácticas de comunicación moral. La ética debe poder observar y describir más allá del. puede afirmarse: la ética debe centrarse en una observación y en una descripción del mundo y de la sociedad poiiconfexlural. los mismos problemas?ecolbgicos o incluso las da . Allana el camino al asesinato. pueda ser aplicable a cada conducta sin excepci6n. Puede llevar a la ruina a quien determine de ese u otro modo su autoestima haciéndolo pa. No podemos entenderla bien si pensamos que se trata de meros principios de los que siempre podemos distanciarnos si vamos en serio. Ello es especialmente valido en referencia a aquellas distinciones de relevancia esperficarnente funcional tales c o m verdadaro/no verdadero o justdno justo. pueden ser contempladas bajo la coPaboraci6n de otro tipo de distinciones. Y nosotros. sino que debe co-observar que no ostenta la única competencia universal y que sus descripciones.la comunicación en base al aprecio/desprecio). por tanto. Debe. Con ayuda de la teoría parsonsiana de las ((pattern variables)) (variables modélicas) puede también decirse: la moral éticamente reflejada verXca una competencia universal y al mismo tiempo espec$ca. Ea moral crece y se desarrolla en terreno polemogenétics. a causa del levantamiento de muchas otras limitaciones de la conducta y a causa de la emeagencia de nuevos problemas que. Incluso esta cuestión de si se debe o no moralizar es una cuestión rnoral. conciernen ante todo a la rnoral. del establecimiento de consecuencias buenas para una conducta recriminable y más allá de la desorientación por opiniones que se dejan guiar por las consecuencias. la de la distinción moral/no moral para la moral. y sobre todo. No es fhcdl saber cbmo debería h n c i s n a ~ esto hoy en dia. por ejemplo en los debates politicos. debe poder solucionar. la hnclón menor o Incluso acaso la más actual y la mis urgente de la ética no sería Ia de prevenir contra la moml. La ética puede y debe continuar insistiendo en que el código moral tenga una relevancia universal y en que. Y sólo si es capaz de hacer esto puede Miar una forma compatible con las condiciones estructurales de la sociedad moderna. o por lo menos a una meta-distinción entre la aceptación y el rechazo de determinadas distinciones.mandas fica. La moral es un medicamento enérgico. por repetir este punto importante. Hay midtiples ejemplos para mostrar que esto puede funcionar. esto desemboca en una complicada construcción. Entendiendo estos códigos (o incluso: todas las distinciones)como contextosde la obseróración y de la desciripci6n. tratándose de calcular tales efectos contraiHieencionales o conociéndose en qué momento tendrán lugar. o cuando menos interpretar. de ningsín modo la ética debe renunciar aagkaicios de competencia universal. Con todo. es decir.

XVII. XVYIIy XIX. Pero esta vez la &tic& debería comportarse algo más reservadamente que antes y no echar leña al buego. [Traducción: Francesc d'Assís Ballesteros i Balbasirc] . Como a fines de los siglos m.crecientes de una autorrealizaci6n individual ilimitada. se aproxima un nuevo tipo de compaginaciían en la moral social.