Proyectos y realizaciones del batllismo

La creación de una marina mercante nacional, el monopolio del alcohol y del tabaco, la creación de un frigorífico nacional fueron, entre otros, proyectos que no pudieron concretarse en el período. La diferencia entre lo que el batllismo quiso y lo que pudo hacer dependió, entre otros factores, de su ideología, de los apoyos y resistencias encontrados dentro y fuera del país, de las posibilidades económicas que tenía el Estado para llevar los proyectos a cabo y de la fuerte dependencia de Uruguay con el exterior, que vivía cierta inestabilidad en los años anteriores al estallido de la primera guerra mundial en 1914. El ejemplo del ferrocarril es ilustrativo: no se consideró "confiscarlo" pues el batllismo no era el socialismo y respetaba la propiedad privada. Tampoco el Estado tenía suficiente dinero para comprarlo (recordemos que el ferrocarril era inglés). Además, su dependencia económica con Inglaterra hacía impensable que tomara medidas drásticas (Uruguay vendía gran parte de su producción a Gran Bretaña y recurría a ese país cuando pedía préstamos).

La lucha contra el "empresismo" inglés
En 1911 casi todos los servicios (gas, luz, tranvía, ferrocarril, seguros, etc.) estaban en manos privadas, en general inglesas. Las inversiones británicas en Uruguay eran considerables y se extendían a todos los ramos de la economía. Esto implicaba una importante fuga de divisas hacia el exterior, que Batlle pretendía retener en el país. Además, Batlle consideraba que los servicios esenciales para la población debían estar en manos del Estado. Durante su segunda presidencia decretó el monopolio de la mayor parte de los seguros, una actividad que generaba muchas ganancias. Como los británicos dominaban el negocios resistieron a semejante medida, por lo que Inglaterra logró que algunos seguros quedaran excluidos del monopolio (los seguros marítimos). Sin embargo, no pudo evitar la creación en Uruguay de un Banco de Seguros del Estado. Con respecto a los ferrocarriles el batllismo intentó la creación de una red ferroviaria nacional, que se concretaría en 1915 con la fundación de AFE. Pero al mismo tiempo fomentó la creación de carreteras paralelas a las vías férreas inglesas, como alternativa para obligar a los ingleses a bajar las

tarifas del ferrocarril. También respondía al aumento del tránsito de automóviles y camiones, contando con el apoyo del capital estadounidense, que estaba interesado en la expansión de la industria automotriz.

Batlle y los estancieros
Contrariamente a su decidida política en la industria, la banca o los servicios, Batlle apenas ensayó modificaciones en el agro. Del agro dependían las divisas (libras o dólares) que permitían financiar los proyectos batllistas; además, la resistencia de los sectores conservadores de la industria y el comercio ya era muy grande y así evitaba sumar otro miembro al frente opositor. Sólo aplicó moderados impuestos al latifundio y a la herencia. En cambio, alentó proyectos de colonización agrícola, incentivó la tecnificación del agro y creó la sección de Crédito Rural del BROU, para asistir financieramente a los productores agropecuarios. Hay que recordar que según el censo de 1908, el 75% de los propietarios rurales no alcanzaba a tener más de 100 hectáreas (es decir, un minifundio) y todos juntos ocupaban apenas el 9% de la tierra del país. En el otro extremo, existían 1.394 predios con más de 2.500 hectáreas cada uno (estos eran los latifundios), y que ocupaban el 40% del territorio nacional.
Tomado y adaptado de Artagaveytia, L. y Barbero, C. Historia 3. Mundo, América Latina y Uruguay, 1850-2000, Santillana.

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