El palimpsesto de Marcel Schwob

Arturo Gómez-Lamadrid

En el último tercio del siglo XIX, una idea obsesionó a un puñado de escritores
europeos: la imposibilidad de crear. Plenamente conscientes de vivir una época precedida por siglos de escritura, consideraron agotados los recursos de la invención, pensaron que habían llegado demasiado tarde, compartieron una misma conciencia crítica y erudita de un mundo demasiado lleno de libros y saberes. Concebir un texto de calidad, auténtico y original se convirtió en un grave desafío y una angustia constante. ¿De dónde abrevar una historia nunca antes dicha, oída, escrita? Robert Louis Stevenson, Jules Renard, Joris-Karl Huysmans y Marcel Schwob forman parte de estos autores cuya lucidez les hizo dudar de su talento y a los que el fantasma de la esterilidad artística persiguió con obstinación. Sin embargo, uno a uno, con base en su curiosidad, su voracidad lectora, su disciplina, el intercambio de ideas en conversaciones de índole diversa, una aguda y sostenida reflexión, y, por supuesto, su indudable genio, fueron haciendo obra, una literatura que “se escribe leyendo”, según la fórmula de Gérard Genette. Encontraron en esa enorme biblioteca que el tiempo les legó los medios que paliarían su pasmo y encenderían la chispa de la creación personal. La imaginación ya no se generaría en la noche, en el sueño de la razón, en un inconsciente que daba rienda suelta al deseo y engendraba increíbles y extraordinarias patrañas. En adelante, se alimentaría de la erudición, de la vigilia, de un estado de alerta permanente en la lectura. Foucault, en La bibliothèque fantastique, lo dice con claridad: “Lo quimérico nace en lo sucesivo de la superficie negra y blanca de los signos impresos, del volumen cerrado y polvoriento que se

Para soñar. en fin. a su misterio y su carácter inaprensible: “Como las máscaras son el signo de que hay rostros. de la idea y del platonismo. en esta rápida enumeración de la modernidad de su escritura. Lo fantástico ya no se lleva en el corazón. sus títulos alineados y sus anaqueles que la cierran por todas partes. Es un fenómeno de biblioteca. ni se espera que surja de las incongruencias de la naturaleza. más tarde para evadirse de una realidad que le fascinaba en la misma medida que le hacía sufrir. delaten la antigua veta. la forma de cada letra. se le recoge en la exactitud del saber. pesimista. para decir su mundo. Los signos que su mano trazó se estamparon sobre otros signos. para estar en ella de otra manera. multiplica los puntos de vista de los que cuentan la historia: al lado del narrador omnisciente está la nostalgia de los soldados bretones durante la guerra franco-prusiana. para que la vida de desconocidos e infames trascendiera en las palabras y para encantarnos. su riqueza espera en el documento.]Lo imaginario no se construye contra lo real para negarlo o compensarlo. su obra contiene varias características definitivamente modernas: pone en entredicho la autoridad de la historia oficial expresando la voz de los marginados. sensible. tomando como parangón al Stevenson de La isla del tesoro. lo que es. la perfecta polifonía de La croisade des enfants. [. la naturaleza impermutable de cada vida. técnicamente. en diferentes lenguas. al principio por el placer que descubrió en ella y que pocas cosas le daban con tal intensidad. como cuadros pintados en una vitela en la que podemos adivinar un dibujo anterior.. elementos esenciales de la generación simbolista. se extiende entre los signos. Curioso. los diálogos de los miembros de la banda de Cartouche. “el platonismo será remplazado por la mística de lo individual puro. las sensaciones que desataban. y. con una visión que privilegia la excepción. cada uno con su lenguaje. agudo. dice Sartre. se despliega cuidadosamente en la biblioteca apagada. en el intersticio de las repeticiones y los comentarios. un palimpsesto que nunca deja de escribirse.” Schwob se entregó a la lectura. la tristeza y el terror del hombre que perdió a su hermano. Por otro lado. el célebre ladrón francés de principios del XVIII –todo esto dicho por ellos mismos. al fin.abre para encontrar un revoloteo de palabras olvidadas. sin borrarlos del todo. nace y se forma en el entredós de los textos. aunque. el individuo. las . Lo imaginario se aloja entre el libro y la lámpara. irremplazable”. su pensamiento se separa del concepto. no hay que cerrar los ojos. con su caligrafía. a contraluz. hay que leer. embrujado y muerto por las embalsamadoras del desierto de Libia. Luego vino la escritura. sin duda su obra maestra. Las palabras estaban ahí. la literatura. el pensamiento que transmitían. el arte pictórico que su unión suscitaba. cuyos rayas han sido seguidas en parte para después trocarse y devenir en algo nuevo. para darle forma y voz a su visión de las cosas. inseguro y amante de lo extraordinario. las imágenes y emociones que creaban. la sensualidad de sus líneas. cabe mencionar también la apertura de su obra a la aventura de los signos. con sus columnas de libros. inefable. en el sentido más amplio del término.. pero que por otro lado se entreabren a mundos imposibles. no más idea perfecta y preexistente –gracias a Schwob. de libro a libro. con su sonoridad. su manera de narrar y de hablar– y.

el carácter evanescente de toda vida hace eco a una creación que reivindica su unicidad. Schwob insiste en el misterio de la vida. de examinar todas las posibilidades que su existencia hubiese podido experimentar. introdujo en ella lo imaginario y vertió el género de la vida en la literatura. soldado o hereje. la yuxtaposición. en las interrogantes que existir exige. había dicho Ibsen. Pero nos dio algo más: sustrajo la biografía del ámbito de la verdad. La ficción fue para él una manera de ser –ser otro y en otra parte–. alejado de lo real. Él mismo. vive sus cuentos”. el viaje le cuesta casi la vida y hace decir al pérfido Jules Renard: “antes de morir. la discontinuidad y la condensación. ser poeta es enjuiciarse” . se confrontó permanentemente: “Vivir es combatir con los seres fantásticos que nacen en las ámbitos secretos de nuestro corazón y nuestro cerebro. en el espesor de lo vivido. pues las vive alguien irrepetible. Complejo y visionario. Programa de mano para una puesta en escena basada en La cruzada de los niños. sobre todo. la duda. matrona impúdica. la crueldad y la angustia. y puesto que para él vida significa individualidad. vano. las pasiones ordinarias y sin embargo únicas. la vulnerabilidad y lo fantástico. ciego ante la materialidad del mundo y que lo lanza a la muerte. Mediante un manejo virtuoso de la elipsis.” Ahí escudriñó la riqueza de las existencias en las márgenes. por supuesto. las manías. el sufrimiento y lo extraño. inasible para el pensamiento y. los extravíos. los gestos. En sus relatos y sus cuentos el héroe persigue a menudo un proyecto quimérico. Por desgracia. Biblioteca Municipal de Nantes En el conjunto de su obra están la soledad y lo maravilloso. con unas cuantas palabras. vivir la vida de aquellos que su escritura creó: pintor. ¿Quiénes somos? A contracorriente del positivismo y el cientismo que habían viciado el aire de su tiempo y proclamado el dominio del hombre sobre la naturaleza y sobre sí mismo. la ambigüedad de lo existente. para las palabras. mediocres o criminales. juez. reduciendo una realidad empobrecida bajo la máscara del progreso y la simplificación de la vida. Schwob creó una serie de textos en los que “el agradable misterio”.palabras son el signo de que hay cosas y estas cosas son el signo de lo incomprensible. a Schwob la muerte lo alcanzó joven –tenía treinta y siete años– y su pluma ya no pudo escribir los otros libros que llevaba adentro.” En el prólogo de las Vidas imaginarias. la fe. pirata. y. va a Samoa a buscar una tumba –la de Stevenson– que nunca ve. una obsesiva interrogación sobre la identidad humana. la ironía y lo inescrutable. hayan sido divinos. . ya gravemente enfermo. poeta-ladrón. joven enamorada. nos dice lo que en su opinión es el arte biográfico: “Contar con el mismo cuidado las existencias únicas de los hombres.

arrepentidos todos de sus faltas. enfrentando la oposición de algunos citadinos. sin una sola nube. limpia. o las palabras de Hermes Psicopompo que nos cuenta cómo. abierta. ISAAC GEORGE SCHWOB Las fuentes de Schwob fueron diversas: poetas de la Antigüedad clásica. cumpliendo las órdenes de un indio zapoteca que así escarmentaba los afanes expansionistas de Napoleón III. en L'Écho de Paris. es un espejismo. en una caravana variopinta donde se mezclan filósofos y asesinos. la prosperidad. la aparición de una ciudad con grandes bulevares –oreada. mal conocido. la realización del proyecto del barón Haussmann–. En 1891. sacerdotes e infieles. las exposiciones universales y el refinamiento son la fachada del soberbio edificio imperial. cerca de la capital. los prusianos entraban a París. Es un día inusualmente canicular. amigo de Théophile Gautier y de Théodore de Banville–. publicó fragmentos de textos de un poeta griego de la época alejandrina. decide regresar a Francia para establecerse en la pequeña comunidad de Chaville. Schwob escribió y publicó. el tercer hijo de Isaac y Mathilde surge de las entrañas de ésta. guía a los muertos –por un sendero que no pueden ver– hacia las riberas del Leteo. testimonios y deposiciones de la Biblioteca Nacional. temerosos de la soledad y por ello ahora consolándose unos a otros. frívola y hedonista. la Divina comedia. saludable. conscientes . vírgenes y prostitutas. mitos y leyendas. se llamará Mayer André Marcel. de julio de 1891 a junio del año siguiente. se exiliaba en Inglaterra. en el Hades. un descubrimiento entusiasmó no sólo al círculo de los helenistas franceses. el río del olvido. y Louis-Napoléon Bonaparte. luego de ocho años en El Cairo. París se hincha al ritmo de las máquinas de vapor y se embellece con la casi desaparición de su trazo medieval. manuscritos. durante una mañana soleada. Schwob encontró en estos textos analogías entre la vida griega zaherida en ellos y la vida parisina de la época. Poco más de tres años después. ferviente republicano. sino al mundo letrado europeo: un inglés.–excondiscípulo de Gustave Flaubert y de Louis Bouilhet en el liceo de Rouen. los Archivos Nacionales y el Registro de Châtelet. ricos y pobres. Las mil y una noches. Tomándolo como punto de partida. imaginarias o reales. en el que el Segundo Imperio parece eterno: los campos se despueblan y se vuelven a poblar con obreros que tienden las líneas férreas. azul. un pelotón de fusilamiento abría fuego sobre el pecho de un Habsburgo. aprovechando la colaboración de otros. cuentos infantiles. caracterizado por un texto breve en forma dialogada o no y que alude a hechos de la vida cotidiana con los que opera una síntesis compuesta por una vena satírica y otra de reflexión filosófica. Herondas: las Mimiambes. El término Mime define un género literario griego específico. cuentos filosóficos del siglo xviii . Frederic George Kenyon. sitiaban la ciudad. ya sin poder. Dos meses y cuatro días antes. veintiún textos breves que recopiló en un libro editado en 1893: Mimes. crónicas de la Edad Media. En las Mimes del autor francés aparece (otra vez) el tema de la renovación de la vida en la muerte y la destrucción universal: Daphnis y Chloé. y la tantas veces postergada terminación del Louvre. Es 23 de agosto de 1867. mientras una parvada de patos verdes graznaba cruzando el cielo en un país del que el emperador quiso apropiarse. muy lejos de ahí.

dura. relumbra con la luz que entra por la ventana. las imágenes permanecen. el encuentro entre vivos y muertos. lo siniestro. Cuento tras cuento. le gusta ese idioma. a pesar del mutuo cariño y las sonrisas intercambiadas. Es el primer libro de Schwob y está dedicado a Robert Louis Stevenson. pronto se apropiará de él. irónico. está ligeramente inclinada sobre la mesa de encino y sostiene con la mano izquierda una parte del libro cuya cubierta roja. Dieciocho cuentos en la primera parte: Corazón doble y dieciséis en la segunda: La leyenda de los pordioseros. asistimos a una presentación de lo fantástico. no la del niño en el día a día. las sacan. sugiriendo tal vez la fuerza del olvido y la disolución de los valores y las jerarquías que dan un sentido didáctico y moral a los textos originales. y sin embargo él olvidó su nombre. el trabajo. su permanente debate entre egoísmo y caridad. silenciosamente. pronuncia cada palabra con una dicción exacta pero sin énfasis. las páginas exhalan un olor a creosota y a tinta fresca. una fatiga existencial impregnan los textos. y hablan de las venturas y desventuras de una mujer huérfana y valiente. vestida de blancos y grises. También la lengua en la que la historia toma forma es otra. gruesa. anterior y terrible: la Inglaterra del siglo XVII. La amapola –fuente del sopor– y el Leteo aparecen una y otra vez a lo largo del libro. principalmente en Le Phare de la Loire –que pertenecía al padre de Schwob– y en L'Écho de Paris entre 1888 y 1891. y su lectura fascina al niño que la escucha embebido mientras mastica un trozo de matzos que la tía Palmira ha enviado para las Pascuas. misterio y muerte. con pecas en el rostro y en el cuello. una “humilde arrepentida” que vive en el mismo país de donde viene la mujer que lee. se amalgama con una atmósfera melancólica. sometidos por leyes. la fuga hacia la nada. El libro intenta trazar el largo y penoso recorrido que va del terror –producto de nuestras creencias. pero en otro tiempo. Dioses. el presentimiento del fin de un mundo expresado con un lenguaje exacto. tierna. lleva el pelo recogido en un chongo austero y rubio. la rutina de las lecciones y la severidad de los modales inculcados. mezcla de simplicidad y afectación. supersticiones e inseguridades. voluptuosa y hedonista. símbolos. placeres. de estatura media. sonríen y se creen libres. costumbres o recuerdos. se separan. El instinto de muerte. En Mimes. nos dice Agnès Lhermitte. a ratos. el viaje de los infiernos hacia la tierra o el descenso desde ésta a las tinieblas. Es una dama esbelta. de los otros. desprovistas de lecciones. el terror y la piedad. deseos. Ella le enseñó un idioma que sería determinante en su vida. la blusa de calicó cubre sus brazos y se ciñe en los puños con orlas almidonadas. su institutriz. sólo recordaba una figura severa y. el autor nos habla del instinto egoísta del individuo. Atenea muestra a los mortales “la inanidad de sus sueños”.de no haber sido libres en la tierra. Los treinta y cuatro cuentos que forman el volumen habían sido publicados en la prensa. En el prólogo. una vez frente al agua de la desmemoria. diosas. Entonces. Corazón doble fue publicado en 1891. Con esta dama. Aquí todo es ambiguo. la relación estuvo marcada por la distancia. piel muy blanca. que jamás hablaba de sí misma. Ella. una “estética de lo facticio”. hunden en ella cabeza y manos. pero . De ahí el carácter doble del corazón del hombre. ritos. bellas y lancinantes. polo que convive con su opuesto: la necesidad del otro.

de las circunstancias. vital. de la vida. aferrado a una erudición que le había servido para pasar las horas. yo y el otro. Su escritura busca el meollo de lo que era él. Los cuentos ponen en escena a perdedores. la vida y la muerte. les aporta sus bacterias.también de causas exteriores– a la piedad. publicada en 2007. Schwob insiste en su obsesión por la dualidad: el terror y el amor. presa del afán de crear un sentido – aunque su convicción íntima Fragmentos de Viktor. los usa. la bondad y la maldad. de la enfermedad. sus miedos. son prueba de su imaginación fecunda. con fondos diferentes pero la misma esencia. historieta de Tommy Redolfi. los relatos de los sucesos se suceden eternamente. en suma. basada en La cruzada de los niños . y de una sed instintiva. A lo largo del libro. Y Schwob se ase de ellos. la locura y la cordura. sus preguntas esenciales. en circunstancias distintas. con una memoria remendada hecha de “fragmentos y pedazos”. importante y vana. real como un muro de piedra y sin embargo inasible –lo llamamos amor–. Los mitos nos han contado el paso del hombre por la tierra. también de eso que lo ha acompañado siempre. los transforma. Las narraciones se repiten. los retuerce. a víctimas –de sí mismos. de los otros. que se sentía ayuno de ideas. sus caídas y sus pérdidas. Todo eso que somos. de contarse historias. a la viva preocupación por la suerte de los demás. sus angustias.

iría a vivir con su tío a París para proseguir sus estudios de bachillerato. y le hizo leer a Novalis. Iba hacia el Mediodía –un largo viaje de diecisiete horas– y había comprado en la estación un nuevo volumen inglés. escritor. Hoffmann. le quedaban las historias. lo nunca visto ni leído. decide buscar el sol del sur francés para pasar las vacaciones de verano y. nunca vería frente a frente el rostro del autor de esta novela. [. pero sería el único francés que mantendría una correspondencia con él. una media docena de personajes firmemente concebidos en una acción particularmente atractiva. Para su pesar. las palatales y las declinaciones de este idioma. Llegó a París. el estilo y el punto de vista de tres o cuatro personajes que. lector incansable..fuera el sinsentido de todo– y de una individualidad siempre acechada por su desvanecimiento. En la cena se ultimaron los detalles del próximo viaje de Marcel quien. Treasure Island. escribiría el . un procedimiento literario nuevo que consistía en reflejar las diferentes etapas de las aventuras a través de la manera. que albergaba la biblioteca pública más antigua del país. Le quedaban las palabras y la tenaz algarabía que su curso le procuraba. helenista. leería toda su obra. Desde las primeras páginas fui atrapado por un sentimiento de extrañeza indescriptible. retomaban la narración. tiene un encuentro capital a través de la lectura: Recuerdo la noche en la que leí por primera vez el nombre de Stevenson. bibliotecario de la Mazarine. cada uno en su turno.]En primer lugar. de columnas austeras y geometría simple coronada por una cúpula desde donde podía ver el río. decepcionado y algo confundido. Lo deslumbraba el edificio ordenado. herido en su amor propio. en el tren. gente y animales. y el extremo poniente de L'Île de France –que él siempre imaginó como la proa de un navío. el horizonte se teñía de rosa y un escalofrío particular me anunciaba el alba. profesor en la Sorbona e influencia determinante en su formación. gramática y papel donde se imaginan distancias. grabados y manuscritos entre los que resultaba difícil no perderse. como lo había hecho su hermano mayor Maurice algunos años antes. le regaló algunos libros y dos mapas: aventuras. mares. Hacía sólo dos meses que el futuro bachiller había terminado sus clases particulares de lengua alemana con Hermann Grimm. un preceptor teutón que durante varios años lo instruyó en las fricativas.. pero estaba su tío. el Louvre. Schwob reprueba el examen final para obtener el bachillerato de filosofía. sacudiendo los árboles a lo largo de la vía. El tío Léon vino a cenar. donde se leen nombres evocadores de paisajes que la realidad mancha siempre con alguna imperfección. piratas. pergaminos. libros. en segundo lugar. Volteé la última página de La isla del tesoro cuando un viento fresco penetró en el vagón. en el célebre liceo Louis-le-Grand. la curiosidad y el horror crecían mediante una maravillosa factura de criaturas borrosas que aparecían sucesivamente y se definían en rasgos cada vez más nítidos en los diferentes planos de la historia. Le gustaba el Institut de France. y finalmente. Adentro. En 1884. sereno. el Jardin de l'Infante. le dedicaría cuatro ensayos y su primer libro de cuentos. Kleist y Hölderlin. que aliviaban el escozor y la perplejidad de existir.

antes del sueño. según su propia interpretación. al menos parcialmente. Cansada de los juegos de universo masculino: los bandidos.prefacio de otra de sus novelas. se prostituía. tras desechar una primera opción. traduciría uno de sus cuentos. Ahora bien. Las hermanas de Monelle y Monelle. Maurice Maeterlinck. a quien él llamaba petite Vise. ideas y sentimientos que trastocaban las lecturas infantiles. ¿de dónde vienen los textos de El libro de Monelle? De un duelo y. rodea de alma toda la obra. parecen flotar entre dos eternidades indecisas…No puedo citar todo. que es una obra maestra de una dulzura incomparable. Años más tarde. Monelle –la que está sola–. eran cuentos con un mensaje moral. por no sé qué admirable sortilegio. en la que se mezclan la crueldad. y su tiempo natural era la noche. juega con un niño en un jardín. de Perrault. Schwob escribió un texto cuyo título viene del Antiguo Testamento: El libro de Job. ¿Cómo rompe Schwob “la ortografía tradicional”? Desde pequeño y a lo largo de su corta existencia fue un lector bulímico de cuentos. un poeta criminal. escribiría un ensayo y un cuento sobre un autor que fascinó a los dos toda su vida: François Villon. una de las hermanas de Monelle. en el que los elementos creados por Perrault son abundantes. las más perfectas que hay en nuestras literaturas. Su lenguaje. por su parte. La Voluptuosa. Robinsón…. fueron quizá crueles y obscenas. el libro de un profeta. queriendo tener miedo y tras vencer la resistencia de él. ella impone jugar a Barba Azul. especie de Dr. lo convence de jugar “a los cuentos”. y su paciencia y su reino y su resurrección. las otras historias habían sido contadas una y mil veces por una y mil voces en diversas lenguas a lo largo de varios siglos en el espacio europeo. Desde finales del siglo XVII los Contes de ma mère l'Oye se volvieron lecturas clásicas de muchos niños (y adultos) franceses. Schwob hizo de este libro una evocación de ella a través de los rostros quiméricos de niñas-mujeres. le profesaría una admiración sin reservas y emprendería un aciago viaje con el único fin –fallido– de plantarse frente a su tumba. fueron también. Abatido por la muerte de su amante. Jekyll y Mr. divinas. la libido y los fantasmas de la infancia en un universo lúdico y terrible. las más simples y las más religiosamente profundas que haya yo leído y que. y como Nelly. en su piedad. sustancia de lo extraño. una joven obrera tuberculosa que. A excepción de Barba Azul. la prostituta que socorrió a Thomas de Quincey. que pretendían educar. . Louise. como Ana. (…?) No puedo citar todas estas páginas. por su parte. publicó en el Mercure de France un bello y elogioso texto en el que entre otras cosas dice: ¿De qué infiernos o de qué paraísos se eleva esta extraña. personaje epónimo –todas las hermanas de Monelle lo son–. sugirieron otros derroteros al escritor. lastimosa y bienhechora Monelle. que tendió la mano a Dostoievsky. es un texto inquietante: una niña. perturbadoras e inocentes. Stevenson. eventualmente. El libro está compuesto por tres partes: Palabras de Monelle. cuando el libro termina con otras palabras de la niña. Mallarmé saludó la publicación de El libro de Monelle y envió una carta al autor diciéndole que le había fascinado y que veía en él la marca de un “auténtico poeta”. Hyde. sin embargo. esos cuentos leídos por el niño Marcel adquirieron otros ángulos. ahíto de imágenes. como las viejas ciudades estaban rodeadas de agua. la fuga de Monelle.

en la que los límites de una enseñanza cristiana – substancia de la tradición oral popular y de la recopilación escrita de Perrault– han desaparecido y sólo existen la fantasía. La Complacida. la ambigüedad. La historia no es ya una lección de moral. en cambio. la heroína. acciones y expectativas de Cice y en el suspenso hacia el desenlace Fragmento de La voluptuosa. en ciertas actitudes. Cice es desdichada y… concupiscente. macabro: en este juego. entre la conciencia y algo recóndito que sin embargo flotaba con persistencia en el aire de esos tiempos y estaba a punto de ser descubierto. en la revista Le Lapin parte. perezosa. cautivadoras y etéreas.. también niña. una reescritura que pervierte el texto original. que satisfacen sus deseos sin el más mínimo reparo moral. [. orgullosa. Tenemos entonces. El piso común entre lector. un escritor que extrae el tuétano maravilloso de las dos historias. “voluptuosamente. ella. el vello de su nuca. sino la incursión en una psicología infantil atemporal. publicada en que el lector espera. su cuello y sus hombros al filo cruel del sable de Barba Azul”. a diferencia de lo que sucede en el cuento. en los dos cuentos. se encuentra haciendo una lectura en quinto grado. extraña. pero lo envuelve en un manto ambivalente de deseo e inocencia. El texto de Schwob reduce y modifica el original. el lector que lee a Schwob que creó a Cice que leyó a Perrault que escribió las historias que la gente contaba.. . juega a identificarse con otra heroína de Perrault: La Cenicienta. no quiere salvarse y ofrece. encarnado por estas niñas simples y complejas. cuyas palabras existen entre la realidad y el sueño. crueldad y candor. historieta de Emmanuel Guibert.] Tendrás que matarme muy fuerte. colérica. autor y heroína – los tres conocen la historia original– juega un papel en la condensación del cuento por parte de Schwob. reconocido. estudiado y nombrado: el inconsciente. es decir. muy fuerte” confluye en su placer. Las niñas-mujeres. también hermana de Monelle.infantil e impúdico: “Tendrás que besarme muy fuerte. Por otra 1997. el arrebato.

Ocho versiones. cuya voz dulce y modulada. son también sus avatares. de las que quitaba volúmenes para sentarse a escribir con su caligrafía elegante. Schwob decide dejar su recámara del Institut de France y rentar un espacio en la rue de l'Université que retrata a su inquilino: raro. con las inflexiones que se imponían para que las emociones encarnaran. con una profunda admiración y reverencia. criminales o santos. A partir de una crónica medieval que da cuenta de un hecho histórico: la aventura insensata de miles de niños franceses y alemanes que. son esclavizados o masacrados. sabe que “es necesario vivir” . para abrir un rellano e instalarse en él. en 1212. oscuro. j. maravillados. la que sale de la noche y vuelve a ella. son las hermanas de Monelle. esos mismos amigos. A PRINCIPIOS DE 1891. de Marcel Schwob. de la cama o aun del suelo. que compele al momento. ocho voces distintas. Con su prédica. y sabe que su búsqueda no lleva a ningún lado. tres niños. Varios conocedores de la obra de Schwob consideran La cruzada de los niños el libro en el que el autor alcanzó la perfección en la construcción de una historia mediante una polifonía narrativa. mandó una carta a o. encerrado. pequeño – algunos de sus amigos lo compararon a un armario–. la crueldad. en agosto de 1902. disonantes. apretada. las historias de corsarios. Cuando Rilke leyó el libro. teniendo que remover libros de los dos únicos sillones. arrinconadas. encontrando con dificultades un lugar para sentarse. hic et nunc. tuberculosa. palabra que denuncia la mentira de la realidad y del sueño. profetisa fuera del tiempo y del espacio. Bierbaum preguntándole por el autor: “Acabo de leer dos veces La croisade des enfants. diálogo o crónica– del goliardo. deciden con pueril ingenuidad ir a Tierra Santa adonde nunca llegan y en cambio mueren ahogados. Monelle rehúsa el pasado y la perennidad. Prostituta. la pequeña Allys y el papa Gregorio IX. “contaminada” en lo social y en lo físico. el leproso. olvidar y asombrarse. en quienes la bondad comprensiva sólo es posible en la desdicha del otro. con sus “ojos de agua”. el Kalandar. acompasaba el vaivén de las palabras y lograba que siguieran atentos. el clérigo François Longuejoue. destruir. oloroso a madera y papel. turbado en lo más profundo de mí. unidas por su dimensión poética (a excepción de la escritura prosaica del clérigo). Monelle intenta guiar hacia una pureza inalcanzable camino de la cual hay que negar. atiborrado de libros y objetos extravagantes. simétrica. Schwob escribe un texto deslumbrante. incrustado entre dos pisos. ¿Quién es?” El texto se compone de los dichos –relatos sucesivos en forma de soliloquio. la voluptuosidad o el orgullo. A veces. Es una estructura compleja Portada de una edición de El libro de Monelle . venían a escuchar la lectura de Marcel. pues a pesar de su miseria y su abandono.víctimas del egoísmo. ¡Qué obra! Y pensar que nunca he oído el nombre de Marcel Schwob. con una mesa y una silla minúsculas. el papa Inocencio III.

y en su fervor piadoso. tocar y ver el Santo Sepulcro. provistas sólo de fe– es. pero también la de las mujeres desnudas que recorrían los campos y las ciudades. Gregorio IX. “Nuestro Señor Jesús es color de azucena”. encadenados en cuevas profundas. Y en medio de sus palabras simples e incoherentes. por su parte. su “monstruosa blancura”. Sus dudas. Inocencio III es en el texto de Schwob un anciano débil. desviándose de su doctrina. que califica de “turbulencia extranjera”. infancia. concluye: “Si le place a Dios. Niños penitentes y mendigos en búsqueda de un absoluto.” Relato enraizado en la cultura medieval. dice el goliardo. pero no responde. ellos mismos: “todos estos niñitos blancos” . búsqueda ciega. culto. el papa Inocencio III está “vestido de blanco” y la celda desde donde habla a Dios también es blanca. en “ su angustia suprema”.” El Kalandar. es. que mendiga arroz y agua. como Jerusalén. sus dientes. El leproso. aquí. sus manos. que profesa otra religión. titubeante. concluye : “ ¡Oh! locura pueril la de invocar su ayuda” pues: “Todo mal y toda prueba residen en nosotros. lo acusa. el capuchón del leproso. “ esta horda que viene del norte”. lo condena y al final lo absuelve. Llora y dice al niño : “Ve en paz hacia tu Señor blanco. alucinada. en una meditación en la que el mar toma cuerpo y tiene alma –pues ríe y murmura–. movida por la fe y el frenesí de pisar la tierra de Jerusalén. se alegra de que los niños no hayan caído en manos de los Adoradores del Fuego y. Por otro lado. canonizador de Francisco de Asís. de “locura”. La voz “objetiva” es la del clérigo.hecha de simetrías y oposiciones. en la iglesia de los Nuevos Inocentes –proyecto devoto de Gregorio IX – “lámparas adonde arderán óleos santos” que “mostrarán a los viajeros piadosos todos estos huesecillos blancos esparcidos en la noche”. le reclama. pues sabe de la maldad humana. y dile que me ha olvidado. por aquéllos que tienen más fe que él. un hombre que habla al Mediterráneo. sobrino de Inocencio III.” La indigencia –la de los niños. poesía de una profunda sensibilidad nostálgica por la inocencia. intelectual. las vestimentas de los niños. exhausto. todos estos niños serán salvos por la fe. La intención de los que no saben fue asimismo blanca y pura. Guarda silencio. en el texto de Schwob. la subversión de las figuras históricas de los papas es contundente: brillante. es desarmado en su ataque por la contemplación de los ojos del niño. la del Kalandar. la del leproso. a pesar de que los llama “salvajes e ignorantes”. indefenso. que “no se manifiesta de ningún modo” que abandonó a su hijo en el Monte de los Olivos. y su fallida empresa dejará como un recuerdo permanente. La blancura es símbolo y leitmotiv: “Todas las cosas son blancas” . que llenaban “el camino como un enjambre de abejas blancas”. aparece su piedad: “… tal vez Él no los ha visto y debe velar por (ellos)”. relato de fe. en fin. por su candor. siempre piadosa: el goliardo tiene miedo por los niños. determinado y autoritario. la del goliardo. porque ve equiparada en esta mirada inocente la blancura de su piel producto de su lepra a la blancura del Señor. su fatiga y su angustia lo alejan de la pompa jerárquica de la que es el máximo representante y lo acercan a la piedad por estos niños. La cruzada de los . arrancarlo a los infieles. un panteísta. indigencia e ignorancia son los elementos alrededor de los cuales se teje la narración. Y el Papa. Blancura. como Dios. piedad e ignorancia.

Le gustaba el aire provincial de este viejo barrio. se instala en Valvins. Se despidió temprano. Se preparó para hacer la larga travesía al granero de Auteuil. A finales de 1902. luego salió a la calle con su pequeño y raro perro japonés. la misma revista en la que.” Pero la vida le ganó y se aferró a una comediante que recitaba de memoria. Luego de algunos viajes. un chino que había llegado a París para la Exposición Universal de 1900 y que Schwob había contratado como su sirviente. Mallarmé había publicado su poema más famoso: “ Un coup de dés jamais n'abolira le hasard . el Tout-Paris de las artes y las letras se libraba a un ejercicio vehemente de maledicencia y chismorreo. su admirado François Villon : L'Île Saint-Louis.” El 12 de septiembre de 1900. se casa con Marguerite Moreno.. Ahí escribió gran parte del último cuento que publicó en vida. a poca distancia de la casa de Stéphane Mallarmé. magníficamente. Esta vez lo distrajo de la plática una estampa japonesa de Hokusai. La estrella de madera. habían aparecido algunos meses atrás lo despertaron en la madrugada de ese domingo. Para entonces.] Ya no tengo ningún interés. los sargentos. quien se muestra entusiasta y solícito con su amigo. Las mudanzas se habían sucedido vertiginosamente. el domingo 26 de febrero de 1905. un mes antes. . las putas y los escolapios–. vivía en el barrio que habían rondado.niños conmemora un hecho histórico y se erige como llama votiva en cada uno de sus lectores. poemas de Baudelaire. en Londres. la casa de Edmond de Goncourt en las afueras ponentinas de la ciudad adonde se encontró con Huysmans y Mallarmé. renueva su entusiasmo. Samoa. regalo de Robert de Montesquiou. con Moreno y Ting-Tsé-Ying. Entre los muchos cuadros y los objetos heteróclitos que poblaban la gran sala. Pierre Champion – que sería su primer biógrafo–. los miembros de la banda de los Coquillards y. Portugal. entre ellos. Entre los asistentes. Barcelona y Nápoles. Ahí murió. se instaló en el número 11 de la rue Saint-Louis-en-l'Île. El cuento apareció en Cosmopolis. Louise había muerto y él había dicho “ No sé que hago aquí [. Tras la de 1897. André Salmon y Pablo Picasso. LOS DOLORES ESTOMACALES QUE La salud empeoraba. siglos atrás. Se levantó y leyó. las operaciones también. buscando la tranquilidad del campo. Al regresar tomó una tisana de menta y escribió. que señoreaba un muro al lado de una acuarela de Manet. piensa en el suicidio y sólo una Mimes. se llamaba Marguerite Moreno. publicado en el Mercure invitación de las autoridades de la Sorbona para dar una serie de conferencias en las que revivió el París de antaño –una sociedad fantasmagórica en la que surgían los prebostes..

sometido a cirugías. crea. arrojado a la incredulidad del mundo adulto.] discontinuo y libre”. a la razón. suicidado a los veinte años. raído por la vida. en señal de duelo. su otro. . con la fascinación cándida de sus primeros años. se convirtió en el escritor erudito que creó mundos en los que quería ver aparecer de nuevo eso maravilloso. el hombre que enfermó. Ting. se cortó la pequeña trenza. desde su angustiada fantasía.sin que pudieran cerrarle los ojos. la erudición que abarca los significados simbólicos universales de mitos y leyendas. piensa y... escribe. lee. La personalísima escritura de Schwob transfigura lo real. pero un núcleo inencontrable que enaltece la belleza única de lo particular e intenta darle a cada uno su lengua y vivir mediante “el arte el mundo [. Pero. empeñado en alejar a la muerte. hace pensar en un núcleo equidistante de cada una de sus creaciones. al aprendizaje. toma partido por un “estallido polifónico”. siente. se alimenta de la contradicción. su tour de force creativo fue lograr la conciliación de la sapiencia adulta. El judío francés no practicante pero apegado a ciertas tradiciones familiares. pues la sabe esencia del mundo. el joven que perdió a su mejor amigo. hechiza mediante una gama amplia y sofisticada de recursos narrativos. con el que había trabajado febrilmente sobre el argot francés –tema que le apasionaría toda la vida–. El niño lector que nunca abandonó del todo el asombro pueril ante lo maravilloso de los cuentos que leía. sufrió y no sanó nunca.

Se hubiese enfadado de habérselo recordado. tenía unos ojos violentos y el rostro aguileño en el que la sonrisa frecuente se había marcado en los dos hoyuelos de la comisura de los labios. pero solamente en el que parecía no pertenecer a ninguna escuela. La fe de Cyprien se había vuelto maníaca. uno de Fra Filippo Lippi. Cyprien rechazaba todo parecido con horror. dos retratos de Cranach. algunos desconocidos. quiero decir con ello al contacto de un sentimiento. pero no compartía la contemplación más que con sus poseedores. primero. otros más. una palabra que no hubiese sido exclusivamente cypriánica. Se había disgustado con sus parientes de Anarque para evitar el aire de familia. Se había interesado. como encantada. esta religión que no tiene más que un fiel y que le basta. una idea. Sabía que al activar un resorte detrás de uno de los cuadros de la gran sala del museo de Haarlem. Conocía en París un Descendimiento de la Cruz. En algunas capillas . Así. Alto.Marcel Schwob en su biblioteca. No podía soportar que le encontraran parecido con ningún otro ser humano. de Wohlgemuth. enjuto y curtido. bajo el letrero de la Cofradía San Juan de Jerusalén. circa 1900. como el maestro de las semi figuras. había empezado por admirar a una media docena de pintores. Decía no depender de su edad más que de cualquier otra cosa en el mundo. en el arte. Lejos de buscar parecerse a los grandes hombres mediante ciertos detalles familiares (amor bastante extendido). del que no sabemos ni siquiera el nombre. una voluntad. otros de los que sólo se conocía un cuadro. y que en una habitación secreta se ve una maravillosa santa Cecilia. Gran lector de teorías e impaciente ante cualquier contradicción. Tenía por su yo una adoración tan pura que le hubiera producido náusea mancharlo al contacto de otro yo. se abre una pequeña puerta. Biblioteca Municipal de Nantes Diálogos de utopía Marcel Schwob Cyprien d'Anarque tenía alrededor de cuarenta años. tenía la religión especial de los que creen en lo que dicen en el momento en que hablan.

de Alemania era el único que había descubierto la mano de Schoorl o de Schaüffelin en retablos que nadie ha visto desde hace cuatrocientos años. si tengo que parecerme a alguien. dispuestos de tal manera que nadie hubiese podido imaginar hasta entonces. a medida que leía más. de sus frases y a menudo sus excentricidades más exageradas. copiados con plumas de oro sobre vitela. Su atención se dirigía a escoger una sin que pudiese darse cuenta del motivo que había determinado su elección. siempre imitamos. si tengo que pensar. Así. pero. por palabras que ningún otro poeta había puesto en sus versos. Cyprien se había satisfecho un tiempo con esta singularidad. su acción libre. al final. había concluido que. Tanto que. la acción había tenido éxito cuando la moneda no estaba especialmente iluminada por un rayo de sol. aun sin saberlo. dispersos. se había dicho un día Cyprien. Así. quiéralo o no. Cyprien d'Anarque estaba sentado a su mesa desnuda en la que había dispuesto monedas nuevas de cinco francos exactamente similares. su amiga Musaraña. viajeros curiosos. si es necesario que padezca la misma admiración que alguien. ¿estoy obligado a actuar como alguien? ¿No soy libre? Y mis padres. revelaban al público lo que Cyprien había creído ser el único en adorar. algunos de sus pensamientos. catalogadores de museo. por Emmanuel Guibert y David B. conocedores que seguían una pista. hasta donde era posible. las circunstancias mismas actuando en concierto. más que otra. Pero tampoco ninguna de estas consideraciones debía haber determinado a Cyprien a no escoger esta moneda sino la contigua. a la hora del almuerzo. ser verdaderamente yo mismo? Tal era la manía de Cyprien la mañana en la que vino a verlo. mis semejantes. La poesía le había parecido más propia para ejecutar inimitables trazos de ritmos y palabras. tres o siete. ni situada en un lugar fatídico como uno. Esta delicada operación no había sido llevada a feliz puerto sino una sola vez en la mañana. ¿no puedo resistir a lo que otro determinaría. escritos antes de él. ni. como alguien. al escribir. su obra estaba compuesta por volúmenes inmensos en donde todo el orden acostumbrado de las frases estaba trastocado y las frases mismas estaban compuestas. Pero. cuando entró Musaraña. al alcance de la mano. sus secretos eran violados. y Cyprien fumaba un puro para descansar de El Capitán Escarlata. en fin. Desafortunadamente. . había encontrado. uno por uno. Había pensado entonces en escribir y guardar celosamente encerrados sus manuscritos.

Todo eso dependía del momento y de la gente con la que estaba. El desprecio es la marca de cierta desavenencia. –Bueno –dijo Musaraña–. el conejo y la ensalada. o más bien Musaraña. sagaz y fisgona. esto no es satisfactorio. era a la vez muy susceptible y muy tolerante. Y la miró con admiración. Así. muy piadosa y muy cruel. adoraba a los actores cómicos. por lo demás. las arañas y los magistrados. busca. admiraba a la vez a los revolucionarios y a los hombres de autoridad. Su credulidad igualaba su escepticismo. ¿Por qué? ¿Está marcada? –Claro que no. es ostensiblemente libre en sus acciones y en sus palabras. manos delgadas con uñas largas. La tomé porque sí. pero alzaba los hombros con la más mínima explicación de Cyprien. Pero para mí. Criticaba los “grandes almacenes” porque uno tenía que “pagar el prestigio”. Le gustaban los cangrejos de río. Decía estar segura de reconocer los champiñones comestibles por ciertas marcas. La adoración también. no se distinguían por ofrecer buenos precios. Esta niña. Su rostro no era sino un pequeño triángulo de carne pálida y cambiante. Musaraña despreciaba a Cyprien y lo adoraba. Sin embargo. Tenía ojos de oro. Leía los folletines. recuerda… –Me fastidias –dijo Musaraña–. Se indignaba contra ciertos criminales cuando leía la nota roja. Cyprien no despreciaba a Lili porque . es igual a las demás. lloraba con todos los dramas. no creía en la medicina ni en la política. ¡Por Dios. no te muevas. pero no se hubiese perdido ir a ver pasar al presidente de la República. el champán muy espumoso y las cosas fritas. Lo despreciaba porque no entendía su jerigonza y lo adoraba por no entenderle. los platillos de caza. tenía veinte años y no se complicaba la vida.–Musaraña –le espetó Cyprien–. la policía. digo libre porque ignora los motivos. sabía de memoria todas las canciones de los cabarets de Montmartre e incluso había remplazado una noche a su amiga Cigarra en el Casino des Trottins. eso es todo. Vamos. tenía fe en algunos proveedores de moda que. Lili Jonquille. ¿Ves estas monedas de cinco francos? Toma una. es libre por ignorancia. ¿Por qué tomaste justo ésa? –No sé –dijo Musaraña–. y es eso lo que es extraordinario. justamente –dijo Cyprien–. ¿Es todo lo que tengo que hacer? –No es un trabajo tan insignificante –dijo Cyprien–. pero admiraba a otros que se habían hecho guillotinar “valientemente”. se dijo Cyprien. creía siempre todos los chismes de su amiga Cigarra. una cintura curvada como el agua que fluye y labios ágiles bajo sus palabras. En fin. qué insoportables son tus manías! Tienes una nueva cada día. Estoy exhausto. Vamos a almorzar. tenía horror de los hospitales. sin que pudiesen conocerse muy bien sus razones.

mientras que esta pequeña. Babeuf. Sí. sin embargo. paso a paso. había llegado a este punto con la mayor de las dificultades. reportes judiciales. Hay que hacer fichas. actas de nacimiento y de defunción. había tenido ciertas dudas sobre la interpretación de estos hechos. había obtenido de ello leyes generales. Luego. y de ahí. a las primeras lo había alcanzado! Cyprien estaba perplejo cuando entró Ambroise Babeuf. testamentos. hagamos fichas. Hasta ahí también llegaba la ciencia. ni sabría lo que pensaba. Había llegado. Esta vez. decepcionado de la historia pero confiando aún en los hechos. precisamente. Pero aquí había surgido una nueva dificultad. Ambroise Babeuf parecía un peculiar champiñón con dos puntos brillantes que eran los ojos. Ahí entonces. muy rápidamente. que había recibido tal suma de dinero y que poseía tales bienes. Cyprien d'Anarque.” La esperanza de que algún conocimiento exacto del espíritu de Babeuf por sí mismo pudiera permitirle interpretar científicamente los hechos había llevado a Ambroise a la psicología. pues pensaba que la entendía demasiado bien. Primero. entraba en escena Ambroise Babeuf. ¡Y he aquí que él.ella prefería un sombrero nuevo al más bello cassoni del siglo XIV. los periódicos y las correspondencias. Si usted quisiera hacerme feliz. tenía la costumbre de responder cuando le preguntaban sobre su próximo libro: “Ya no escribo. puesto que Babeuf dudaba de Babeuf y se rehusaba a hacer de su yo el criterio de la verdad en historia. Puesto que todos habían sido relatados por terceros o eran recuerdos personales escritos a veinte años de distancia o el testimonio era una carta: pero una carta está dirigida a alguien. actas notariales. Pero no nos dan a conocer a la persona misma. coleccionaba los hechos en las memorias. a establecer que el punto más alto de diferenciación con sus semejantes era el ejercicio puramente libre de su personalidad. pero no la adoraba. que tenía tal edad. es cierto. Se había dedicado por mucho tiempo a la historia y estaba convencido de que el método de esta disciplina no era científico. él ya no entendía bien con su infalibilidad habitual. y el tipo que él describía estaba dibujado según la imagen que de él se hacía Ambroise Babeuf. deme a copiar en fichas el Diccionario de las comisarías. Al menos ahí hay alguna certidumbre. y el historiador no podría describirla. Biblioteca Municipal de Nantes . se dice en ella la verdad? De tal suerte que Babeuf había llegado a no considerar más que los documentos materialmente auténticos: recibos. que en tal fecha el hombre en cuestión se encontraba en tal lugar. buscando una base Marguerite Moreno y Georges Schwob. En esa época de su vida. según el método de Taine. Los pergaminos prueban. y ¿en general.

M. Cyprien. –Babeuf –dijo Cyprien–. más de tres dimensiones. o menos. Boussinesq. vayamos a almorzar. Vemos a veces singulares monstruosidades. ¿qué importa tu libertad? Serías un ser anormal y punto. voluntad. Conocía perfectamente la histología de todas las partes de la sustancia cerebral y la estructura de las células. ¿ya ves?. un buen filósofo. la naturaleza no supo decidirse. los líquidos parecen moverse a su antojo. ha probado que. ¿Se podía examinar. Y repetía: “No encontraremos nada. –Musaraña tiene razón –dijo Cyprien–.sólida. no podrías ser libre? Por lo demás. Sí. Valdría más conocer todas las reglas en su determinación. que es un sabio físico. M. Si la geometría no es infalible. pero Babeuf se había convencido de que la ciencia del cuerpo humano. cree que las leyes del universo no son completamente absolutas. a menos que hablemos de otra cosa. no es probable que encontremos nunca nada. –No –dijo Lili–. cortemos cerebros. Pero la célula. Nunca encontraremos nada. almacenaban memoria. razón? De manera que Babeuf pasaba la jornada en su laboratorio haciendo cortes de cerebro. seccionándolos. Uno de nuestros mejores cirujanos acaba de operar a un hermafrodita perfecto: lo que prueba que. Y las observaciones de los astrónomos sobre los rayos estelares muestran que el espacio en el que giran los mundos no es rigurosamente conforme al espacio de la geometría: tiene. Traducción de Arturo Gómez-Lamadrid . ¿por qué tú. fuera de las leyes del equilibrio. trabajemos. a la anatomía y la fisiología. ir más lejos? Tal vez. Almorcemos primero: te responderé después. cortemos cerebros. en ciertas condiciones. una vez al menos. Era un hecho que no revelaba una personalidad. como la de los hechos humanos. particularmente la del cerebro. pero trabajemos. Pero hay que cortar cerebros. Boutroux. para el conocimiento de la verdad. fabricaban imaginación. no ayudaba más que un acta firmada o un recibo. tenía límites. ¿piensas de verdad que yo sea libre? –Amigo mío –dijo Babeuf– no es imposible. hay que trabajar. tal vez. Sí. examinándolos en el microscopio. ¿Cuál era el elemento de la mente? ¿Era la célula cerebral? ¿Mediante qué procedimientos células que parecían muy poco diferenciadas recibían las impresiones.

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