LA GUIA DEL TROTAMUNDOS Castilla - León

(Vol.1)

(León, Zamora y Salamanca)

© GUÍAS AZULES DE ESPAÑA S.A., 1994 Marqués de Monteagudo, 29. 28028 MADRID Reservados todos los derechos ISBN: 84-8023-050-9 84-8023-051-7 Depósito Legal: M-78-1994 Imprime: Gráficas Rama, S.A. - Madrid Queda prohibida terminantemente la reproducción total o parcial de esta obra sin previo consentimiento por escrito de la editorial.

Los textos de esta guía son originales de: IGNACIO GONZÁLEZ OROZCO

El epígrafe titulado: Castilla y León a modo de prólogo, así como los epígrafes correspondientes a las poblaciones de Guijuelo y Guijo de Ávila, fueron escritos por Ángel Ingelmo. Agradecimiento especial merece nuestro amigo Nicanor Gonzalo Luis, que tantos caminos castellano-leoneses (diurnos y nocturnos) nos mostró con ánimo infatigable. Y nuestro reconocimiento y gratitud a cuantos colaboraron con sus aportaciones de una u otra especie en la elaboración de esta guía: Caterina López i Rigo Ángel Ingelmo Paloma Ledrado Gloria del Rey Mª Dolores Gijón Elena Julián Cristina Bauzá de Mirabó Jesús García Marín Miguel Alonso (de Morales de Toro) José María Sánchez Cabrero Ana Isabel y Mª Jesús Gutiérrez Gonzalo Carlos Casado del Canto Tino y Manolo Alegre Eva Iglesias Carlos Salas Sebastiana Rigo Rigo Valentín Castarlenas Bescós María Villagrasa Ferrer Aurelio Blázquez Frutu Blázquez Manuel Martín Pilar Gª Garrudo Ma José y David Gil Miguel Ángel Pérez

CASTILLA-LEÓN A MODO DE PRÓLOGO

Comunidad surgida tras la unión de las antiguas regiones de León (León, Zamora y Salamanca) y Castilla La Vieja (Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia. Santander -Cantabria- y Logroño -La Rioja- cobraron autonomía propia) busca su propia identidad lejos de nacionalismos. Tanto el leonés como el castellano viejo tienen una concepción de su mundo (tierra) universal, aunque a veces pueda parecer que éste se limita únicamente a la parcela de su pueblo. Se ha escrito ya mucha literatura sobre esta tierra y sus gentes para intentar decir algo nuevo. El lugar donde surgió uno de los idiomas más hablados en el mundo, ha sido incomprendido y mal interpretado por este mismo motivo en numerosas ocasiones. De la Castilla conquistadora y expansionista de la Edad Media ya no queda más que el recuerdo en forma de pueblos abandonados y castillos semiderruidos. Castilla-León es hoy una de las comunidades más despobladas y donde más duramente se puede apreciar la huella del abandono y la emigración: pueblos desiertos y ciudades adormecidas. Siempre se ha dicho que todo castellano lleva, en el fondo, un hidalgo venido a menos. Una apariencia que puede resultar orgullosa y despreciativa, como decía Machado "Castilla miserable, ayer dominadora / envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora". Pero no es prepotencia ni desprecio, sino una postura de dignidad y autosuficiencia. No se es menos que nadie, y a ser posible todo castellano intenta trabajar para sí mismo. El campesino siempre ha procurado vivir de lo que le daba la tierra que le pertenecía, por pequeña que fuera, evitando trabajar para otra persona, aunque ello implicara la renuncia a ciertos beneficios del llamado consumo. Es posible comprobar todavía en algunos pueblos el comportamiento de ciertas familias que, viviendo únicamente con lo imprescindible, siguen manteniendo de cara a la galería una postura que nos recuerda en algunas ocasiones al picaro que, para imitar al hidalgo, se coloca un mondadientes en la boca para que "se vea" que ha comido. Es lo que podríamos definir

como el "rico de pueblo". Obstinadas gentes sencillas que hablan de blasones y riquezas pretéritas convencidas de que nada ha cambiado en su vida. El castellano viejo es parco en palabras y escéptlco por encima de todo. Un escepticismo que le lleva a dudar de todo y de todos. Pero tampoco podemos decir que sea incertidumbre, simplemente una actitud estoica ante lo incierto y lo Irremediable. Una gran cosecha se puede malograr por una tormenta, quien te halaga es porque algo quiere de ti... Pero algo que para el castellano viejo es, y será, eterno es el tiempo: se tiene todo el que se necesita. En una ocasión, hace muy pocos años, alguien comentaba a un labrador ya retirado que dejase de utilizar el burro para llevar los haces de trigo hasta la era. "No ves que uno a uno vas a tardar una semana. Dile al del tractor que te lo lleve, total van a ser cuatro duros y te lo hace en un momento". Y la repuesta, lenta y sentenciosa como Castilla: "Pero a mí ¿quien me cobra el tiempo?" En Castilla se dispone de todo el tiempo del mundo. El castellano moderno, intenta hoy conservar sus raíces e incluso salvar la propia existencia de su pueblo y muchos de sus monumentos y lucha por conseguirlo. Son muchos los jóvenes que se comprometen con alcaldías y otros cargos para evitar el abandono completo de unos pueblos condenados a desaparecer si no se toman medidas eficaces. Han buscado e investigado en el recuerdo de sus mayores para dar soluciones modernas a sus problemas sin romper con la tradición. El resultado: cooperativas, centros artesanales y culturales, escuelas de diferentes tipos que están consiguiendo evitar la emigración de una juventud que ya no encuentra en el campo una solución para sus necesidades. En vuestros recorridos por Castilla-León, descubriréis el castellano viejo en cualquier momento y circunstancia y es hasta muy posible que pese a su parquedad en palabras os hable del tiempo o de sus aventuras. Los jóvenes confiarán sus proyectos, sus esperanzas y su lucha por mantener vivos sus pueblos. Su lucha es la vuestra.

Ángel Ingelmo

ANTES DEL VIAJE

LLEGAR A CASTILLA Y LEÓN
Por avión Amplias son las llanadas de Castilla y León, idóneas para la construcción de aeropuertos...y a pesar de ello nos encontramos en la comunidad poco dotada de tales infraestructuras, juntamente con su hermana Castilla-La Mancha. El único aeródromo civil con vuelos regulares ubicado en su territorio es el Aeropuerto de Villanubla (Valladolid), conectado diariamente con Madrid y Barcelona (los martes y jueves, dos servicios) por la compañía Aviaco. También hay vuelos diarios desde París y Londres (excepto sábados); los martes y jueves, conexión con Amsterdam, Frankfurt, Milán y Roma. Su tf. de información es el 983-300666. A veinte kilómetros de Salamanca tenemos el aeropuerto de Matacán, exclusivamente de vuelos chárter. Otra posibilidad es viajar en avión hasta Madrid. El aeropuerto de Barajas es el mejor comunicado del Estado y la Villa y Corte está próxima a las provincias castellanas y leonesas. Los teléfonos de información de vuelos regulares de Iberia son los siguientes: Alicante: 5206000. Almería: 230933. Barcelona: 3013993. Bilbao: 4244300. Córdoba: 471227. Cuenca: 824998. Ferrol: 319290. Gijón: 352543. Ibiza: 303110. Jerez de la Frontera: 339908. La Coruña: 293855. Lugo: 222266. Madrid. 4112545.

10 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Oviedo: 2403250. Palma de Mallorca: 750167. Pontevedra: 856622. San Sebastián: 900333111. Santander. 229700. Santiago de Compostela: 594104. Sevilla: 4228901. Valencia: 3513739. Vailadolid 300777. Vigo: 252866. Vitoria: 228250. Zaragoza: 218250. El tren Existen en Castilla y León dos importantes nudos ferroviarios: Miranda de Ebro (Burgos) y Astorga (León). El primero absorbe y canaliza, por así decirlo, el tráfico procedente del sur, noreste y Levante con destino a la cornisa cantábrica y Francia. El segundo hace lo propio con los convoyes que marchan hacia Asturias y Galicia. En general hay buena comunicación tanto desde Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia (previo paso por Madrid) como desde Levante, Cataluña, cornisa cantábrica y Galicia. La linea Madrid-Coruña hace escala en Zamora; AlicanteCoruña, en Ávila, Medina del Campo y Zamora; Bilbao-Coruña, pasa por Miranda de Ebro y León (al igual que la linea IrúnCoruña)... Los trenes que cubren el trayecto Barcelona-Gijón y Barcelona-Coruña hacen escala en distintas ciudades y villas castellano-leonesas. De las comunicaciones interiores nos ocuparemos cuando tratemos las diferentes provincias de esta Comunidad. Os facilitarán más información en los siguientes teléfonos de RENFE: Madrid. 91-4290202. Barcelona: 93-4900202. Bilbao: 94-4238623. Sevilla: 95-4414111. Valencia: 96-3520202. Zaragoza: 976-280202. León. 987-223704.

ANTES DEL VIAJE / 11 En autocar Su céntrica ubicación, paso obligado de las comunicaciones entre sur y norte peninsulares, convierte esta Comunidad en espacio de tránsito para distintas líneas de autobuses de largo recorrido. Tal es el caso de los siguientes servicios de la compañía ENATCAR: *Coria-lrún, por Ciudad Rodrigo. Salamanca, Valladolid, Palencia y Burgos (un servicio diario, excepto los domingos) *Badajoz-lrún, por Béjar, Salamanca, Valladolid, Palencia y Burgos (idem, anterior) *Cáceres-Eibar, por Béjar, Salamanca, Valladolid, Palencia, Burgos y Miranda de Ebro (un servicio diario, excepto domingos en dirección Eibar y sábados en dirección Cáceres) *Zamora-Santurce, por Toro, Valladolid, Palencia y Burgos (un servicio diario, salvo domingos) *León-Bilbao-Santurce, por Mansilla de las Mulas, Santasmartas, Matallana de Valmadrigal, Castrotierra, Vallocillo, Gordaliza, Sahagún, Terradillos, Quintanadiez, Saldaña, Carrión de los Condes, San Mamés de Campos, Villaherreros, Villadiezma, Osorno, Melgar de Fermental, Villasandíno y Burgos (idem anterior). *Badajoz-Cáceres-Salamanca, que recorre distintas poblaciones salmantinas: Béjar, Guijuelo, Beleña...(dos servicios diarios). Desde Madrid existe una tupida red de comunicaciones por carretera: *tres autobuses diarios con destino a Ávila *tres diarios a Salamanca *siete diarios a Segovia *dos diarios a Valladolid *dos diarios a León *cuatro diarios a Burgos *cuatro diarios a Soria La compañía ALSA cubre las líneas entre Asturias y Cantabria y Castilla y León: tres servicios diarios directos a León y otros tantos a Valladolid y cuatro con paradas en Benavente, Zamora y Salamanaca. También el itinerario Santander-Salamanca con paradas en Aguilar de Campos, Herrera de Pisuerga, Palencia, Valladolid, Tordesillas y Salamanca (dos salidas diarias todo el año, tres del 15 de junio al 15 de septiembre); y la ruta Llanes-Madrid, con escalas en Riaño, Cistierna, Sahagún, Villa-

12 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Ión de Campos, Medina de Rioseco, Valladolid y Olmedo (una salida diaria del 15 de junio al 15 de septiembre; resto del año, lunes, miércoles y viernes). Desde la estación Vilanova-Nord de Barcelona, funcionan las siguientes combinaciones: *La compañía Enatcar (93-2452528) enlaza con Palencia, Baltanás, Benavente y la provincia de León (La Bañeza, Astorga, Ponferrada, Bembibre, Villafranca de Bierzo). Son dos servicios diarios, a las 7 y 20 hs. *La compañía Zatrans (93-2310401) lleta tres autocares diarios a Valladolid, Tordesillas, Toro y Zamora, y cuatro a Burgos. *Con la compañía Rente Iñigo (93-2319906) podréis viajar a los siguientes destinos desde Barcelona-Nord: Soria (cuatro servicios diarios los martes, jueves, viernes y sábados; lunes y domingo, dos servicios), Almazán (un servicio al día), Berlanga (Ídem, anterior), Burgo de Osma (viernes tres servicios, resto semana dos), San Esteban de Gormaz (Ídem, anterior). Langa de Duero (Ídem.), Aranda de Duero (Ídem.), Peñafiel (idem.), Salamanca (idem.), y Béjar (un servicio diario).

INTRODUCCIÓN

ANCHA ES CASTILLA
Y esteparia, y rugosa. Adarve prominente sobre la periferia peninsular guarecido por las almenas de las sierras y macizos celtas. Plaza fuerte; Gredos, Guadarrama, Picos de Europa, Ancares y Urbión tienen por nombre sus bastiones. Tendida en las parameras aunque ondulada por lomas y oteros de formas femeninas, como la mar oceana que surcaron sus hijos en pos de sueños de grandeza. Olmos, encinas, alamos del Duero en la ribera, cipreses enhiestos y surtidores de sombra y sueño, enaltecidos por la pluma mirífica de los poetas, jaspean su ocre frente, aorista, que muestra en mil surcos la inabarcable cavilación de los siglos. De las altas peñas bajaron los castellanos y leoneses a poblar las vegas del Duero. Tiempos egregios de León, Antiguo Reino, que contó con idioma propio, el bable astur-leonés, aunque en otra lengua, la castellana, iban a rimar los trovadores que cantaron sus gestas. Muerta la palabra, muerto el esplendor: la Cenicienta acabó enseñoreando la casa de su madrastra. Castilla, marca fronteriza de la monarquía leonesa, el condado vasallo y de menor prosapia nobiliaria que en la batalla hubo de buscar sanción histórica y política, acabaría imponiendo su pendón morado en la corte leonesa. La estirpe regia trocada en genealogía de hidalgos. Y así, del acero, nació Castilla, y de la humildad hispanogoda en su lid contra los esplendores del Califato: fruto de un empuje cerril, siglos más tarde elevado a los altares del integrismo político español. De aquel sentir espartano mamaron sus hijos: místicos, capitanes, ganapanes...y picaros. Hijos todos del mismo sol inclemente, de las mismas heladas traicioneras que someten el pan de cada casa al albur cruel de esos elementos irreductibles, verdugos de sus postreros delirios imperiales sobre las aguas del Canal de La Mancha. Vástagos todos de la privación, de la secular inpaciencia de quien es pobre, aunque hacendoso. Disociación entre la Castilla del romancero y la Castilla reat.

16 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) madres ambas -una en su episódica gloria epopéyica; la otra desde su eterna parvedad, religiosa, austera y estoica- de España. Castilla presente en todas las filípicas falangistas de la España de charanga y pandereta, arrinconada en lodos los despachos donde se practicaba el vuelva usted mañana a la par que era ignorado el decíamos ayer. La euforia patrioteril sembró de sal los campos de Castilla. Con nuestro mal, señor, no ganáis nada. Ancha es Castilla. Así lata, y apetecible, vióla Mío Cid cuando al destierro partía. Inabarcable a nuestros ojos pero factible para las inagotables espuelas del trotamundos. Un tesoro de tradición, arte y cultura que conquistar con la sencillez del peregrino, con la curiosidad amable del viajero ilustrado. Emprenda pues Vuesa Merced la travesía de sus cañadas y caminos, ascienda al peculiar Monte Carmelo del alma castellano-leonesa. Conno ayutorio Deo Nostro Señor -dicen las glosas silenses- y de esta guía, códice calixtino de nuestros días.

SOBRE SU NOMBRE
Los orígenes históricos de Castilla y León se pierden en la noche de los tiempos y están íntimamente ligados a un sino bélico secular. León es deformación del término latino legio (legión); no hace referencia por tanto al rey de la selva, pese a figurar tal bestia en su escudo. Fueron los veteranos de la Vil Legio Gemina romana quienes se establecieron en el emplazamiento de la actual capital. Castilla. Acepción geográfica que hace referencia a su pasado fronterizo y castrense: un territorio defensivo y despoblado, vasallo del reino leonés y erizado de fortalezas militares -osea, castillos- que contenían -no siempre- las razzias de los poderosos ejércitos cordobeses. Sencilla etimología la suya.

LEÓN Y CASTILLAS
León, Zamora y Salamanca formaron el Antiguo Reino de León. Mucho más amplia era la nómina de provincias de Castilla la Vieja: Soria, Logroño, Burgos, Santander, Valladolid, Falencia, Segovia y Ávila. Puesto que nada en este mundo permanece eterno e inmutable, y no son excepción fronteras ni demarcacio-

INTRODUCCIÓN / 17 nes administrativas, la reordenación del territorio español en comunidades autónomas ha desgajado de Castilla las antiguas provincias de Logroño (hoy Rioja) y Santander (su ventana al mar, actual Cantabria), dotándolas de instituciones propias. Así pues la Comunidad Autónoma de Castilla y León, objeto de estas páginas, quedó configurada -pese a los frustrados intentos segovianos de conseguir un régimen uniprovincial- por las provincias de León, Zamora, Salamanca, Palencia, Valladolid, Ávila, Segovia, Soria y Burgos. En territorio leonés aún perdura la memoria histórica del Antiguo Reyno y se escuchan voces discrepantes con respecto a la actual ordenación autonómica; aunque tal postura no ha conseguido, hoy por hoy, una dimensión social relevante.

EL MARCO FÍSICO
La Comunidad Autónoma de Castilla y León ocupa la vertiente septentrional de la Meseta Central (submeseta norte). Con sus 94.147 kms.2 representa casi la quinta parte del territorio español y es la primera en extensión entre todas las regiones de la Comunidad Económica Europea. Se trata de un territorio básicamente llano y encajonado por grandes formaciones orográficas: al sur la Cordillera Central (sierras de Gata, Gredos, Ávila, Guadarrama, Ayllón y Ministra); al este el Sistema Ibérico (Sierra de la Demanda, Picos de Urbión y Sierra de! Moncayo); al noroeste el Macizo Galaico (Los Ancares leoneses) y su prolongación meridional, la Sierra de la Culebra; y finalmente, al norte la Cornisa Cantábrica: Peña Urbina, Picos de Europa y los desfiladeros y montes que separan Pancorbo (Burgos) de Orduña (Vizcaya). Cuatro grandes configuraciones naturales pueden distinguirse en Castilla y León: la estepa, el monte atlántico, el Sistema Central y las dehesas mediterráneas. La estepa Técnicamente, penillanura. A ella permanece indisolublemente asociada la concepción poética y literaria de lo castellanoleonés. El gran escritor Miguel Delibes dijo que con sólo mirarla ya se cansaban los ojos. Una planicie inmensa -bien puede confundirse con la raya

18 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) del horizonte en las grandes llanadas de la Tierra de Campos- y elevada -entre 800 y 1000 metros sobre el nivel del mar- donde todos los vientos concurren, tal vez salteada de lomas u oteros romos. Ora paramera, ora dorada de cereal. La horizontalidad radical de estos parajes acaso se quiebre con la tímida presencia de sabinas o encinas solitarias: son los supervivientes de aquellos legendarios bosques que cubrían -Estrabón dixit- las zonas interiores de Iberia, una ardilla podía atravesarlos desde el Summu Portu pirenaico hasta las Columnas de Hércules saltando de rama en rama. La destrucción de aquella feracidad forestal suele achacarse a la mano del hombre, concretamente al auge de la explotación ganadera en la Edad Media, cuando los bosques se abrasaban para dedicar su terreno a pastos -costumbre, por cierto, aún viva en algunas mentes obtusas y criminales-. Del pasado esplendor restan pequeños bosques de sabina albar -en las provincias de Soria y Burgos, principalmente, cascotes forestales abiertos, escasamente tupidos por el gran espacio que ocupan las raíces de sus miembros; el sabinar puede aparecer mezclado con encinas, quejigos o pinos. La Tierra de Campos -también conocida por Campi Gothorum, Campos de los Godos- es el más significativo ejemplo de la estepa castellano-leonesa. La gran llanada se extiende a modo de inmensa lengua con 350 kms.2 de área, entre las provincias de Palencia, Valladolid, Zamora y León; eminentemente cerealístlca, la bañan los ríos Pisuerga y Cea. Monótono se haría el paisaje al trotamundos que esta comarca atravesase si no fuera por la riqueza histórica y artística de sus castillos, pueblos y villas, antaño etapas del Camino jacobeo. El monte atlántico Las barreras orográficas septentrionales, conjunto geológico de gran antigüedad formado por cuarcitas, pizarras y calizas, componen paisajes agrestes de extraordinaria belleza donde el horizonte del páramo conoce su controversia angular. La vetustez de tales formaciones limita la altitud de las mismas, que no exceden los 1500 metros. Al noroeste las presiones tectónicas labraron la gran hoya del Bierzo; de la erosión glaciar surgieron lagos como el de Sanabria. Al norte se observan las alineaciones paralelas de los montes de León y Palencia -estribaciones del macizo asturiano-, sus filos tajan transversalmente los valles descendentes. Las insidias del relieve se suavizan conforme

INTRODUCCIÓN / 19 avanzamos hacia el este, hasta fundirse -alcanzadas ya las alturas de Pancorbo, en Burgos- con la roma aglomeración de los Montes Vascos. La vegetación es muy variada, con especies forestales de hoja caduca como los frondosos -y predominantes- hayedos (también crecen en la Cordillera Central) que también cobijan ejemplares de tejo, serbal, mostajo, acebo y abedul; su sotobosque depende de los terrenos donde se asiente el hayedo: arándanos y gramíneas en zonas silíceas, heléboro y mercurial si ocupa suelos de mayor riqueza biológica. También son comunes el roble albar, el carballo -variedad del anterior, de mayor tamaño y dispersa por las provincias de Salamanca y Zamora-, el fresno, el tilo, el castaño, el abedul -con su sotobosque de brezos y arándanos-, el rebollo y el pinar de Lillo -típico del norte de la provincia de León-. El Sistema Central Esta impresionante cordillera, constituida por rocas graníticas y metamórficas, se estructura como encadenamiento de macizos y profundas depresiones -por ejemplo, las Batuecas salmantinas-, A la erosión glaciar se deben sus crestas rocosas y escarpaduras, así como los numerosos circos y pequeñas lagunas que preceden a las grandes cumbres. Los techos de la cordillera son el Pico Almanzor (2592 metros) y Peñalara (2469). Bosques y prados se alternan en las faldas de estas montañas. Subsisten encinares en las zonas más inferiores. El castaño ocupa una franja entre los 1000 y 1100 metros de altitud; luego le sucede el roble melojo hasta la cota de 1700 metros. Superada esta alzada y hasta los 2200 metros, el monte es terreno de piornos y enebros. Antiguos robledales fueron repoblados por el hombre con pino albar; pero la zona de Guadarrama, en Soria, presenta frondosos pinares nativos. La proximidad de ciertas zonas de la cordillera a la capital de España (Sierra de Guadarrama) ha supuesto un verdadero peligro para la conservación de este habitat natural. A los efectos contaminantes de la gran urbe se une el continuo tráfago de ciudadanos -muchos de ellos domingueros irrespetuosos con el entorno natural- que aquí consumen sus horas de solaz. Pero también hubo excursionistas ilustres (como Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, o Miguel de Unamuno) que transitaron por estos lares

20 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) alpinos y supieron valorar -y transcribir al papel- las bellezas de la sierra. La dehesa La dehesa es un biotopo típico de la España meridional, similar a las grandes sabanas africanas, predominante en las comarcas de Ciudad Rodrigo y Sauces (Salamanca). Se trata de amplios pastizales con presencia de encinas -la especie arbórea más abundante-, alcornoques, quejigo y rebollo. En ocasiones, la dehesa salmantina se troca en olivar, árbol inexistente en las provincias de Burgos, Soria, Valladolid, Palencia y Segovia y de rara presencia en León y Zamora. El paisaje de dehesas se caracteriza por su carácter sosegado, acogedor para la presencia humana dada su similitud con un gran parque natural. De otro lado, la dehesa está considerada una de las más rentables explotaciones rurales por el gran aprovechamiento que de ella obtienen los ganados. En la zona salmantina abundan tanto los rebaños de porcino -devoradores del fruto del encinar, la bellota dulce, que más tarde distinguirá sus suculentos jamones y chorizos- como las reses bravas. También la frecuenta la oveja merina, característica de toda Castilla. En los límites de la dehesa, generalmente eriales, rasura y zapa la cabra. Además de los árboles ya mencionados hallaremos en la dehesa vegetación arbustiva típica de zonas mediterráneas como madroños, lentiscos, esparragueras, madreselvas, espinos y distintas variedades de gramíneas y leguminosas.

DE FRÍOS, CALORES Y AGUAS
El griego Estrabón dedicó tres deplorables adjetivos al actual territorio castellano-leonés: frío, áspero y pobre. Las veleidades de la climatología han oscurecido en no pocas ocasiones el horizonte humano de Castilla y León, propiciando graves males sociales. Así lo expresó Miguel Delibes -buen conocedor del asunto- en su ensayo Castilla, lo castellano y los castellanos:
"Castilla sigue dependiendo del clima hasta tal punto que si el cielo de Castilla es alto es porque lo habrán levantado los castellanos

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de tanto mirarlo. La volubilidad atmosférica es la tónica dominante. Las lluvias prematuras o tardías, las heladas intempestivas o tos nublados de julio dan al traste con buena parte úe las cosechas."

Polos opuestos Se ha venido a denominar continental la peculiar climatología de Castilla y León. La considerable altitud del territorio (800-1000 metros) favorece los intensos fríos invernales -con medias de 3-4°C- así como las heladas -bruscos descensos nocturnos de las temperaturas- persistentes desde octubre a abril. En los momentos más crudos del invierno, el termómetro puede superar niveles inferiores a los 10 grados bajo cero. No menos rigurosa se presenta la estación estival. Esta es de corta duración, eso sí, pero sus máximas bien pueden calificarse de tórridas pues se acercan a los 40 grados centígrados; no obstante las temperaturas medias se sitúan en torno a los 21 grados. Ahora bien, se experimenta una notable relajación térmica tras la puesta solar. Primavera y otoño suelen ser menos tibias que en las regiones meridionales peninsulares, incluso frías si comparadas sus medias con las registradas en Extremadura, Andalucía y Levante. La pertinaz sequía Con esta expresión maquillaban los jerifaltes del franquismo, durante los años cuarenta, los desastres de su política autárquica. Culpaban de las desgracias del campo español a la secular escasez de aguas de la España seca, inocua en comparación con las trágicas consecuencias de aquella guerra que ellos mismos habían desencadenado...pero lo cierto es que Castilla y León padece un racionamiento de aguas que cabe considerar histórico, salvo en sus zonas dle montaña y comarcas más septentrionales como El Bierzo, perteneciente ya al ámbito climático atlántico. El fajín orográfico que envuelve la geografía castellanoleonesa impide la libre circulación de corrientes de aire sobre las cuales viajarían las borrascas atlánticas. Las precipitaciones suelen producirse -siempre y cuando no se abata la sequía sobre los campos- a finales de otoño y comienzos de invierno y a

22 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) mediados de primavera. El verano se caracteriza por su sequedad, acaso fugazmente bañada por alguna tormenta tan aparatosa como efímera, a cuya conclusión suceden brumas húmedas -la calina-. Las medias pluviométricas se sitúan entre los 350 y los 500 mm anuales en las zonas interiores, ascendiendo por encima de los 700 mm en comarcas de montaña.

EL DUERO Y SU VEGA
Río Duero, río Duero, nadie a acompañarte baja, nadie se detiene a oír tu eterna estrofa de agua. (...) Tú, viejo Duero, sonríes entre tus barbas de plata, moliendo con tus romances las cosechas mal logradas. Y entre los santos de piedra y los álamos de magia pasas llevando en tus ondas palabras de amor, palabras. Gerardo Diego

Así lo imaginó el poeta: cual gentilhombre, y silente tejedor de versos en la soledad profunda de la vega donde remansa su querencia atlántica. Castilla y León está preñada por el viejo Duero. Es su arjé, el principio básico del ser castellano y leonés, que la atraviesa de este a oeste siguiendo el curso solar. Casi setecientos kilómetros de longitud tiene esta simiente, de reposado cauce una vez superadas las jovialidades pueriles de Urbión, donde la joven corriente brinca de peña en peña para solazarse en sus propias espumas. Tan pausado se presenta el noble río, que semeja ahito de tierras, empachado de caminos. Duero señorial, duerme su siesta secular bajo la solanera mesetaria. ¿Le permite este sopor reconocer tanta vida, y tanta historia a sí debida? Mito y verdad acuática para vosotros, castellanos de Castilla, porque no habéis visto la mar. Buen parto el suyo. Esla y Tormes son sus más aventa-

INTRODUCCIÓN / 23 jados vástagos y con otros muchos (Riaza, Duratón, Eresma, Adaja, Águeda, Pisuerga, Valderaduey, Salor, Túa y Támega) forman una progenie que abarca cien mil kms2 de cuenca hidrográfica, la más vasta de! territorio español. Las dos formaciones montañosas que flanquean la meseta norte (cornisa cantábrica y sistema central) le rinden el tributo de sus caudales. Próxima a sus orígenes se representó la tragedia de Numancia, piedra angular de la imaginería carpetovetónica: el coraje de aquellos primeros castellanos sucumbió entre las llamas, como las cosechas agestadas bajo el ceño flamígero de un sol implacable. Las primeras ermitas románicas que orlan su curso mesetario, acaso sean monumentos póstumos a tanta gloria derramada y carbonizada; el arco de medio punto -tan similar a la dilatada curva soriana del río- brota junto a las alamedas de ramajes yertos, míralas, Leonor, que del rocío huérfano en sus hojas bebe el alma machadiana, embalsada en la serenidad del paisaje como las aguas del Duero al enderezar su decurso camino de tierras burgalesas. En la pluma del gran poeta sevillano, el ocre estepario denuncia ruina, pero se impregna de verde esperanza al soñar su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. En la forja de este nuevo destino están embargadas las gentes de Castilla y León. Alamos, chopos y fresnos mimados por su corriente apacible dispensan solaz y umbría a las ancianas aguas del Duero. Trigales requemados y vides generosas escoltarán su periplo castellano: son como el nimbo de su santidad orgánica. Y de una y otra beatitudes habrán de alimentar cuerpo y espíritu las gentes de esta comunidad.

LA FAUNA DE CASTILLA Y LEÓN
Un Arca de Noé en el sur de Europa No es ninguna exageración afirmar que Castilla y León conserva uno de los principales patrimonios faunísticos de Europa entera. Claro está que la vida salvaje se ha refugiado mayoritariamente en los riscos periféricos, lugares no aptos para la agricultura y por consiguiente menos transitados por el hombre. Varias especies en peligro de extinción o ya extinguidas en otros puntos de la geografía peninsular -urogallo, oso, lobo, rebeco- se

24 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) conservan entre las insidias de Los Ancares y las estribaciones leonesas de los Picos de Europa. Otras zonas de singular interés zoológico son las sierra de: la Culebra (Zamora), con la única población estable de lobos de la Península Ibérica; Gredos (Ávila), cuyos roquedos transita uno de los tesoros del nicho ecológico español, la cabra hispánica; y la Demanda (Burgos), con abundante población de jabalíes y pequeños predadores como la gineta y el gato montes. Demos repaso a este extraordinario patrimonio ecológico. El septentrión leonés A la sombra de los robles, hayas y pinos del norte y noroeste leonés descubriremos al corzo, cérvido de breve cornamenta que se alimenta de la vegetación inferior del bosque caducifolio; terrenos similares puebla su pariente el ciervo, con mayor despliegue de defensas. Donde concluye la extensión boscosa y se impone la ley del roquedo, campea orgulloso el rebeco; muy parecido de aspecto -para el profano- a los dos anteriores, aun siendo bóvido y no cérvido. Bajo la hojarasca, ocultos en el seno de la tierra, emergerán roedores característicos de estos parajes húmedos y fríos como el topillo rojo, el lirón gris y el ratón leonado, quienes comparten la superficie inferior con reptiles endémicos de los bosques atlánticos: la salamandra rabilarga -que nace anfibia y metamorfosea para acceder al medio terrestre-, la víbora de Seoane -toma el sol en los claros del bosque y se alimenta de pequeños mamíferos-, el lagarto verde y la lagartija roquera, entre otros muchos. Y no olvidemos un anfibio protegido por las leyes y muy apreciado culinariamente: la rana bermeja, de exquisitas ancas. Los pequeños mamíferos temen a los predadores del bosque, que son legión: zorro -osa capturar crías de cérvido-, comadreja, gineta, garduña, marta -arrostra las alturas para obtener jugoso botín: la ardilla-, turón...cazadores voraces, ágiles y sigilosos, que en épocas de penuria completan su dieta con frutos, anfibios e incluso insectos. Mención aparte merece el lince ibérico, cuya población parece recuperarse lentamente tras sufrir durante dos siglos el acoso implacable de los alimañeros, y el lobo ibérico, otro animal secularmente perseguido, que mantiene pequeños grupos en la montaña leonesa. Inacabable sería la lista de aves y pájaros del bosque

INTRODUCCIÓN / 25 atlántico: papamoscas, agateador, carbonero, chocha, mirlo, reyezuelo, zorzal, herrerillo, arrendajo...Presas todos ellos -al igual que los pequeños mamíferos- del azor, el gavilán y las rapaces nocturnas -como el cárabo, cuyo ulular es asociado por la mitología rural a los malos augurios-. O del águila calzada, que viene a nidificar a estos frescos parajes durante los meses estivales. Un inquilino particular Entre todas las aves del bosque descolla por su exclusividad el urogallo -o gallo de monte-, prácticamente extinguido en Europa si exceptuamos sus refugios atlánticos y pirenaicos de la Península Ibérica. Curioso espécimen de buena talla -hasta 90 centímetros de longitud y 6 kilos de peso pueden alcanzar los machos- perteneciente a la familia de las gallináceas y así emparentado con la codorniz, el pavo, el faisán, la pintada y la perdiz nival. Pardo o negro, con manchas blancas, rojas o amarillas, nos recuerda al gallo doméstico por la forma de su plumaje y peculiar canto -consiste en diversas ululaciones, cloqueos, cacareos y silbidos-, Pero nada tiene que ver su característico tamborileo de alas con los sonidos del corral. Los urogallos no son muy amigos de las alturas, depositan sus huevos en agujeros del terreno. Los individuos adultos observan una dieta estrictamente vegetariana a base de raíces, semillas, frutos, flores y hojas; por el contrario proveen de insectos a los polluelos. Ni qué decir tiene que esta rara especie de la fauna ibérica goza de todo tipo de protecciones legales. Su caza está rigurosamente prohibida. El coloso del bosque Pero hablar de estos montes es hablar del oso. Y hablar poco, por desgracia, pues este impresionante animal se encuentra aún en situación crítica, pese a la protección -tardía, vigente desde 1973- de los poderes públicos. Hasta ciento veinte ejemplares contabiliza la cornisa cantábrica. Un primer núcleo se reparte entre las provincias de Cantabria, Asturias y León, en torno al puerto de Pajares; la segunda población está ubicada en la confluencia de las provincias de León, Palencia y Cantabria. La depauperación de numerosos hayedos y robledales, habitat común de la especie, provocó la brusca restricción de la misma

26 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) a enclaves no superiores a los 2700 km2 de extensión; circunstancia que compromete muy seriamente la preservación del oso pardo, pues este animal precisa de amplios terrenos para realizar su ciclo biológico. Estas consideraciones no parecen convencer a los pequeños agricultores, ganaderos y apicultores de montaña: el oso ha sido tradicionalmente el gran saqueador de colmenas, regular devorador de maizal y ocasional verdugo de gallinas o corderos. La caza furtiva golpea con fuerza a este hermoso ejemplar de la fauna ibérica, por cierto mínimamente peligroso para el hombre a pesar de su mala fama. La guarida del lobo Al filo de la raya portuguesa, descendemos desde los montes leoneses hasta la zamorana Sierra de la Culebra, tal vez postrer edén europeo de otro animal sobre el que mucho se contó y fabuló, protagonista de tantas tradiciones míticas y religiosas a lo largo de la historia universal: el lobo. El trotamundos que visite las pequeñas poblaciones leonesas, zamoranas, salmantinas, palentinas o burgalesas escuchará un sinfín de fabulosas crónicas de las sangrientas azañas del lobo, azote de hombres y rebaños, raptor de niños, concitador de energías nocturnas y demoníacas. No hay castellano-leonés procedente del medio rural que no cuente de oídas -con una unción realmente embelesadora, testimonio de los temores inveterados de una sociedad agraria ya en franco proceso de descomposición- alguna tétrica historia de lobos. No en balde una ménsula de la iglesia románica de San Martín de Frómista (Palencia) representa las inmensas fauces de un lobo devorando a un hombre; y un capitel de la ermita de San Pedro de Tejada (Burgos) muestra la captura de un hombre por una pareja de lobos. Claro está que si en la Iconografía cristiana el Mesías figura como Buen Pastor, el lobo por fuerza habrá de identificarse con las asechanzas del demonio. Incluso se han conservado oraciones que supuestamente libraban de la temida alimaña, generalmente dirigidas a San Antonio o San Huberto. La realidad es que el lobo huye del hombre como éste del diablo, hasta el punto de no defender su carnada si un cazador se apodera de ella. Ni representa peligro para los rebaños cuando tiene oportunidad de cazar cérvidos o caballos salvajes -su manjar predilecto-: no olvidemos que la caza es una tarea grupal donde se refuerzan los lazos y la jerarquía sociales de esta

INTRODUCCIÓN / 27 especie Más cuidado deben tener los perros, animal hacia el que sienten los lobos especial inquina. La población lobuna de la Sierra de la Culebra ocupa un área estable de aproximadamente 7000 km2. Sin duda la más importante de Europa occidental y única de nuestra península que se considera en situación óptima. Corzos y ciervos representan su sustento alimenticio básico. Los moradores de la estepa La estepa castellano-leonesa es tierra profusamente colonizada y transformada por la mano del hombre. La agricultura intensiva limita la vida salvaje. Por lo que a mamíferos se refiere, predominan los de pequeña talla como el ratón espiguero -que se nutre de los granos del cereal y por ello tiene su habitat ligado a los campos cultivados-, el topo y la liebre. El principal predador terrestre de la estepa es el zorro, sin despreciar tampoco al gato montes, robusta versión rural de los felinos domésticos. El lobo, antiguamente común a estas comarcas, prácticamente ha desaparecido de la estepa castellana; sin embargo, recientemente volvió a detectarse su frecuente presencia en las campiñas burgalesa y palentina, indicio tal vez de una moderada recuperación demográfica. Precisamente la paulatina desaparición del lobo posibilitó la expansión del zorro, cánido que no soporta la vecindad de su pariente mayor y es, por cierto, mucho más dañino para el ganado y las aves de corral. Por su parte el jabalí, gran mamífero hervíboro, habita los cascotes boscosos y las faldas montañosas que enmarcan determinadas zonas agrícolas; durante el día permanece oculto en la espesura del follaje pero de noche acude a zonas descubiertas para alimentarse, especialmente a la orilla de los ríos. Su presencia no molesta a la simpática nutria, animal cuya supervivencia también ha sido amenazada por la caza incontrolada. Claro está que al hablar de fauna esteparia deben considerarse también los grandes rebaños -principalmente de ovinoque pastan en este ámbito físico y se desplazan durante el verano hacia las praderías de alta montaña, recorriendo con tal fin cientos de kilómetros. La transhumancia -así se denominan tales migraciones- forma parte del pasado y del presente de Castilla y León y de ella nos ocuparemos al esbozar la semblanza histórica de esta Comunidad. Tal parvedad de especies terrestres está compensada

28 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) con creces por la riquísima avifauna de la meseta norte. La singular avutarda, ave no voladora que alcanza el metro de envergadura y los quince kilos de peso, limpia de invertebrados los latos trigales. Perdices, gangas -similares a las anteriores, pero de más intenso cromatismo-, alondras, ortegas y cogujadas -a la que tanto le da alimentarse de semillas como de insectos- son presas codiciadas del halcón peregrino diminuto entre los falconiformes pero asaz astuto y diestro a la hora de la captura; otro falconiforme, y aun más pequeño, el alcotán, se ha especializado en la caza de la codorniz, ave migratoria que arriba a la meseta en primavera proveniente de tórridas latitudes africanas. Alcotán y aguilucho cenizo nidifican a ras de suelo: es la fábula del cazador cazado pues sus huevos y crías a menudo se convierten en presas de la astuta corneja, que observando las evoluciones aéreas de los adultos descubre el paradero de las nidadas. La emperatriz y el sepulturero El águila real es la rapaz de mayor tamaño de la avifauna ibérica -no confundir con el águila imperial, de menor tamaño; en esta ocasión los títulos no se corresponden con el cetro-. Pertenece al género de las águilas calzadas, así llamadas porque tienen las patas recubiertas de frondoso plumaje a diferencia de otras rapaces falconiformes de patas nudas. Su silueta parda y señorial se recorta contra los cielos glaucos de Gredos. En las aristas de los roquedos ha establecido su hogar; desde las insidias domina amplios terrenos de caza, siendo muy variada su dieta: carroña, pequeños mamíferos, polluelos y huevos de otras aves...Contemplar las espectaculares evoluciones aéreas del águila real premia satisfactoriamente una jornada de dura marcha montaraz. Nadie discute su liderazgo celeste, ni tan siquiera el voluminoso buitre leonado, otra especie protegida por las autoridades. Estas aves no gozan de buena reputación, su nombre está incorporado a la lista de epítetos peyorativos de nuestra jerga coloquial debido a sus hábitos alimenticios carroñeros; precisamente dicha dieta los convierte en una suerte de servicio de saneamiento del monte, desempeñando una importantísima función en aras del equilibrio biológico de Gredos. El buitre es un animal observador: descubre su condumio atendiendo a las evoluciones de otras rapaces.

INTRODUCCIÓN / 29 El tótem hispano A la piel del toro -y aun más: del toro sacrificado- se asemeja el mapa español, dícese desde antaño. El toro de lidia, o res brava, campea las dehesas salmantinas que nacen en los declives del Sistema Central. De las aproximadamente 35.000 reses bravas de la comunidad castellano-leonesa, casi 32.000 corretean por los campos de Salamanca. Las restantes se distribuyen entre Valladolid, Ávila, Zamora y Segovia. Animal éste artificial, pues debe su actual constitución física a los numerosos experimentos y cruces que el hombre realizó en el pasado para reforzar sus pretendidamente connaturales virtudes marciales. El toro figura ya en las arcaicas tradiciones religiosas del Mediterráneo, en él se actualiza una versión más de ese mito hemodípsico que cifra en la muerte del dios la vida del hombre. La res asume -a la fuerza- la representación del dios solar, con su propio sacrificio muostrará al mortal el camino de la areté, del esfuerzo heróico. Aunque la falsa abnegación de este martirio, no consentido por su sujeto paciente, anule la ejemplaridad del acto y nos desvele la sinrazón y crueldad de un juego sanguinario, que los hombres pretenden atemperar loando al torturado y a través de la propia identificación anímica con ciertas virtudes viriles del animal: bravura, instinto de liberación, casta...patrañas sobre las que se impone el bramar agónico del toro herido y desangrado. Un nuevo Quetzalcoatl inmolado cientos de veces en los ruedos a lo largo de la temporada taurina; otro inocente clavado en la cruz del estoque. Mas he ahí como tragedia y crueldad engendran belleza, rebatiendo con hechos la taxativa afirmación platónica según la cual nada puede nacer de su opuesto. Esa muerte injustificable del toro se convierte en paradigma de entereza ante la calamidad en los versos de Miguel Hernández - "como el toro me crezco en el castigo"- o en plástica afirmación de desprecio al dolor en la obra de Picasso. El arte redime al toro de la injuria de su final, tan poco glorioso, en el destazadero.

CAZA Y PESCA
Aunque muchos repudien la caza deportiva por considerarla cruel y contraria a las sabias normas que la naturaleza y la selección de las especies impusieron en el juego de la predación,

30 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) nadie duda de su importancia como fenómeno social con miles de adeptos. Una guía de Castilla y León que omitiese el tema sería por fuerza incompleta. Promoción oficial La presión cinegética del hombre, así como la explotación ganadera intensiva, fueron factores que antaño contribuyeron a la progresiva depauperación de la fauna salvaje castellanoleonesa. No obstante esta Comunidad Autónoma guarda todavía uno de los principales patrimonios europeos en materia de caza y pesca: así lo avalan 600.000 hectáreas dedicadas a Reserva Nacional de Caza, donde las instancias públicas"regulan esta actividad y velan por la conservación de las distintas especies animales. Tales espacios representan una importante baza turística, incluso recomendada por la Comunidad Europea como alternativa al excedente -según ellos, tan interesados en especular con los precios agrarios- ganadero y agrícola de Castilla y León. Estas reservas se atribuyen el éxito de haber preservado especies en grave peligro de extinción como el oso pardo, el lobo ibérico, la avutarda y el lince. Pérfida conservación, si realizada con fines meramente cinegético-comerciales y no en aras de salvaguardar la diversidad y riqueza ecológicas del territorio castellano-leonés. Damos a continuación la relación de Reservas Nacionales de Caza de Castilla y León. Son las siguientes: *Sierra de Gredos (Ávila). Abunda la cabra montes. *Las Batuecas (Salamanca). Corzo y cabra montes. *Sierra de La Culebra (Zamora). Ciervo y corzo. *Mampodre (León). Ciervo, rebeco y corzo. *Riaño (León). Ciervo, rebeco y corzo. *Picos de Europa (León). Rebeco. *Los Ancares (León). Corzo y rebeco. *Fuentes Cantonas (Palencia). Ciervo, corzo y rebeco. *Sierra de la Demanda (Burgos). Ciervo y corzo. *Urbión (Soria). Ciervo y corzo. Las solicitudes para practicar la caza en estos espacios protegidos pueden presentarse del 15 de octubre al 15 de noviembre. El sorteo de las concesiones se realiza anualmente el 15 de enero. Para más información dirigirse a las Jefaturas del Medio Nacional de las distintas provincias castellano-leonesas:

INTRODUCCIÓN / 31 *Ávila: Plaza Santa Ana, s/n. Tf. 918-355001. *Burgos: Plaza Alonso Martínez, 7-1». Tf. 947-206645. *León: Avenida Ramón y Cajal, 17. Tf. 987-226300. *Palencia: Casado de Alisal, 27. Tf. 988-715514. *Salamanca: Alfonso de Castro, 28. Tf. 923-296013. *Segovia: Santa Catalina, 15. Tf. 911-417200. *Soria: Los Linajes, 1. Tf. 975-226600. * Valladolid: Avenida José Luis Arrese, s/n. Tf. 983-411000. *Zamora: Julián Pérez, s/n. Tf. 988-515151. Cotos Sociales Otra alternativa para dar rienda suelta a las aficiones cinegéticas. Son de propiedad pública y están poblados, básicamente, por especies de caza menor (conejo, liebre, perdiz...). Los citamos a continuación: *Sierra de Ávila (Ávila). *Campillo (Ávila). *EI Tumbaro (Salamanca). Con presencia de jabalíes. *Los Oteros (León). *Afianza (Burgos). *Iglesiarrubio (Burgos). Alcarama (Soria). Además de caza menor: ciervos, corzos palomas y jabalíes. Las peticiones de licencias de caza deberán cursarse entre los días 20 de julio y 10 de septiembre. La subasta de licencias se realiza el 26 de septiembre. Para mayor información: las direcciones y teléfonos de las Jefaturas del Medio Natural ya citadas. El Manuscrito de Astorga y la pesca Juan de Bergara fue el autor de este curioso documento fechado el año 1624, donde se enuncian los tipos de pluma de gallo que deben utilizarse para la pesca de la trucha en las distintas épocas del año. Ello nos muestra la antigüedad de tal práctica en Castilla-León, pues ya en el siglo XVII era objeto de teorizaciones. El río Órbigo y la comarca de la Maragatería (León) son importantes centros trucheros; no les van a la zaga otros cauces de la región -Esla, Pisuerga, Carrión, Porma, Tormes, Ucero- y varios embalses dispersos por la geografía castellano-leonesa Tormes, Luna, Riaza-. Otras especies muy apreciadas por los

32 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) pescadores son el hucho -especie de salmón de río muy abundante en el Tormes- y e! lucio, predador de la trucha-presente en los ríos Tormes, Esla, Porma, Tera y Ebria-.

LA MEMORIA HISTÓRICA
Los belicosos habitantes de Iberia Un variopinto abanico de tribus celtas (astures, vacceos, vetones) y celtibéricas (cultura mestiza de la meseta oriental, engendrada por la fusión entre los primitivos pobladores iberos y grupos celtas) ocupaba el actual territorio de Castilla y León antes de la conquista romana. Estrabón alabó las cualidades guerreras de unos y otros, al tiempo que resaltaba el individualismo y la agresividad de todos. Las distintas tribus tenían costumbre de guerrear entre sí y se mostraban indómitas frente a cualquier imposición exterior. Desconocían el temor, así como la piedad y el humanitarismo: en la sangre de los prisioneros leían sus augures el futuro de la tribu. Pero no todo era zafiedad por lo que respecta a estos pueblos: los habitantes de la meseta oriental habían trabado contacto con el munco helénico y fenicio a través del Ebro -esencial vía de comunicaciones de aquel tiempo- y las influencias externas cimentaron una cultura que alcanzó notables grados de desarrollo. El poder romano No resultó fácil su consolidación. La industriosa y mercantil Numancia, metrópolis del pueblo arevaco, tuvo en jaque a sus cónsules durante veinte años. Viriato, caudillo vetón, derrotó a cinco legiones romanas e incluso forzó la firma de un tratado de paz que lo calificaba como "amicus popuíi romani" antes de ser asesinado por tres de sus lugartenientes. Se estaba forjando la leyenda del español terco, individualista y orgulloso, cuyos sentimientos patrióticos se alimentaban de la desconfianza hacia toda novedad exterior que alterase su modus vivenditradicional. Una vez pacificado el territorio, la romanización fue profunda. Florecen las ciudades -como León, nacida en torno al campamento de la Legio Vil Gemina Pia- y aparece la ingeniería: calzadas y grandes obras públicas se multiplican a lo largo y ancho de la meseta norte, con el acueducto segoviano como más

INTRODUCCIÓN / 33 significativo exponente. Surgen las villae, primeras explotaciones agrícolas extensivas. El comercio de metales preciosos, que en territorio castellano-leonés tenia su principales yacimientos en Las Médulas bercianas, reporta a la metrópolis pingües beneficios. Pero dos de las aportaciones romanas superan en trascendencia a todas las demás: son una religión, el cristianismo, y una lengua, el latín, cuyo dialecto vulgar dará origen a ios romances astur-leonés y castellano. La población de origen itálico -siempre minoritaria- es absorbida por los originarios del país; éstos llegarán a convertirse en verdaderos ciudadanos del Imperio. Hispania nutrirá la vida pública romana con poetas, filósofos, naturalistas y emperadores: uno de éstos, Teodosio, era originario de Cauca (Coca, Segovia). Un paso atrás Suevos, alanos, vándalos y visigodos hacen su aparición en la industriosa y prospera Hispania del siglo IV. La descomposición política del Imperio facilitó el acceso a sus territorios de estos pueblos de origen germánico, que a su vez huían ante la presión expansionista de pueblos asiáticos como los legendarios hunos. Solamente los visigodos se asentaron en la actual Castilla y León, primeramente aliados de Roma, más tarde liberados de su tutela y como fundadores de un Estado propio. La inestabilidad política y social previa a estos sucesos provocaría la debacle de la civilización hispanorromana: ciudades despobladas, descenso demográfico, ruina de la agricultura. Las ciencias se recluyeron en los monasterios, circunscribiéndose al ejercicio -con frecuencia estéril- de mera compilación de unos saberes que con el tiempo quedarían periclitados. Pese a ello, no puede negarse a los gobernantes visigodos sabio tacto a la hora de respetar los derechos y ordenamientos legales propios de sus súbditos hispanorromanos. De este tiempo son los Concilios toledanos (s. VI), a los que acudirán -entre otros- los prelados de Ábula (Ávila), Helmántica (Salamanca) y León. Comienza la Reconquista La invasión musulmana comandada por Tariq y Muza sorprendió a la monarquía visigótica en un periodo de debilidad interior, generada por crímenes dinásticos e intrigas palaciegas.

34 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) En apenas dos años las huestes sarracenas habían alcanzado las montañas septentrionales de Hispania, donde refugiados visigodos e hispanorromanos iban a inflingirles su primer revés militar. La batalla comenzó al parecer en las alturas de Covadonga, pero más recientes conjeturas inclinan a pensar que tras esta escaramuza inicial, un segundo y decisivo encuentro tuvo lugar en el valle de Caín (León), donde el caudillo Pelayo fue aclamado rey por su reducida mesnada. Comenzaba así, el año 718, una Reconquista salteada de periodos bélicos y de etapas de paz y cooperación mutuas que iba a prolongarse siete siglos, hasta la conquista de Granada por los Reyes Católicos (1492). La organización política del Reino astur Don Pelayo es el primer rey de Asturias, con corte en Cangas de Onís. Sus más inmediatos sucesores accedieron a! trono alardeando temeraria belicosidad. Alfonso I el Católico. también conocido como el matador de hombres por su vigor y furia en el combate, llevó la guerra hasta tierras abulenses y segovianas (739-756). También lanzó expediciones contra comarcas sorianas, burgalesas y riojanas, donde surgían nuevos territorios liberados del poder musulmán -aún restringidos a las zonas montañosas como Pancorbo- que rendirán vasallaje a los monarcas asturianos. Conforme estos dominios trascendieron los perfiles de la cornisa cantábrica, la monarquía astur dividió sus territorios en mandaciones gobernadas por un conde con amplias competencias administrativas, jurídicas y militares. Los poderes de estos mandatarios eran prácticamente omnímodos, sólo limitados por el mentado vasallaje -en ocasiones puramente formal- a los monarcas ovetenses. Un toma y daca de efímeras campañas Las conquistas antes nombradas solían ser efímeras. Las huestes cristianas caían sobre zonas poco pobladas y guarecidas por pequeños destacamentos militares; pero debían retroceder ante la presencia de los ejércitos cordobeses. El emir Abderraman I llegó a imponer a los monarcas astures el Tributo de las Cien Doncellascomo garantía de seguridad. Su hijo Hixem I penetró en el mismísimo santuario asturiano, arrasando Oviedo a finales del siglo VIII. Solamente el repliegue de los dominios

INTRODUCCIÓN / 35 musulmanes hacia el Duero permitió la consolidación de la expansión cristiana en tierras leonesas y castellanas. Imponentes fortalezas agarenas como la de Osma (Soria) parapetaban esta frontera natural y servían de base para periódicas incursiones de castigo contra los cristianos. Estrategia de contención y minimización de riesgos que demarcaba implícitamente una tierra de nadie en las llanadas al norte del Duero. El Reino de León y el Condado de Castilla Alfonso III el Grande repobló con mozárabes León y Zamora a principios del siglo X. Legó testamentariamente Galicia a su hijo Ordoño; Asturias correspondería a Fruela y García quedó entronizado en León, pero su repentina muerte iba a dejar los dominios legionenses en poder de Ordoño; cuyas posesiones heredará Fruela en el año 924. Ahora bien: la monarquía reunificada tendrá su corte en León, ciudad que había experimentado notable desarrollo demográfico y económico merced a sus industriosos repobladores y a la consolidación del Camino jacobeo. Las mandaciones del reino astur pasaron a depender de la nueva entidad política leonesa. Un manuscrito del año 800 citaba por vez primera una de ellas: Castilla, así llamada por las fortificaciones que Alfonso III había hecho construir en tierras burgalesas y sorianas para guarecer el flanco oriental de sus dominios y que no constituía demarcación unitaria sino conjunto de pequeños condados. La repoblación castellana se basó en la presura, concesión de tierras a campesinos libres cuyos derechos respetaron sus condes. Precisamente la defensa de estas libertades va a originar altercados con la monarquía leonesa. La supuesta traición en la batalla de Valdejunquera (921), donde las huestes castellanas no comparecieron, supuso prisión para los condes Nuño Fernández, Abolmondar Albo, Diego y Fernando Ansúrez Castellano y astur-leonés En la meseta oriental y tierras del Ebro estaba fermentándose una nueva lengua, el castellano, derivación del latín vulgar con fuertes influencias vasconas, especialmente por lo que a su fonación se refiere -el euskera aún se hablaba en tierras riojanas. Y estaba este romance tan extendido entre el vulgo a finales del siglo X, que un monje de San Millán tradujo al margen de un libro

36 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) de oraciones determinados pasajes latinos, seguramente para facilitar su comprensión a hermanos de hábito menos versados en la lengua de Horacio: tales glosas son el primer documento escrito de la lengua castellana. Sin uniformidad política, no podía existir unidad lingüística. Los territorios leoneses contaban con su propio romance, el astur-leonés, antepasado directo del bable asturiano y más recio de pronunciación que el incipiente castellano; se habló en todos los territorios leoneses -llegaba su uso hasta la mismísima Mérida en la primera mitad del siglo XVI- y hoy sobrevive en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica, aunque cabe rastrear su presencia -o vestigios de la misma- en el hablar de Las Cabreras (León), Sayago (Zamora) y Las Batuecas (Salamanca). Las Cartas Pueblas y Fueros del Reino de León estaban redactadas en este romance, así como distintas obras literarias medievales, entre otras: el Libro de Alexandre (crónica de la vida de Alejandro Magno, original del astorgano Juan Lorenzo de Segura), el anónimo Poema de Alfonso XI, la Demanda del Santo Grial y la Disputa de Elena y María. Francisco López de Úbeda incorporó expresiones y frases del dialecto leonés a su novela La picara Justina (1605). No sabemos si la diferenciación lingüística incidió en la consolidación de una conciencia nacional o voluntad emancipatoria de Castilla. Pero cierta es la anécdota que refiere las dificultades del rey y los nobles leoneses para entender la lengua en que les hablaba Fernán González, conde castellano. La independencia castellana Fernán González (930-970), ganándose el favor de su cuñado Ramiro II de León, había unificado bajo su mandato los condados castellanos. Este hábil político y conspirador aprovechó más tarde la debilidad del rey Ordoño IV -a quien él mismo había entronizado- para romper sus ligámenes de vasallaje con la corte leonesa. Será el primer conde independiente de Castilla. Fernán González pasó también a la historia como decisivo repoblador, especialmente en el flanco sur de sus dominios castellanos (comarca de Sepúlveda). Combatió con suerte dispar al opulento Abderramán III, califa de Córdoba, aliado de sus rivales castellanos, los Vela; no siempre venció en el campo de batalla, pero el balance resultóle beneficioso por cuanto acrecentó sus dominios condales allende las márgenes del Duero.

INTRODUCCIÓN / 37 No obstante, el poder cordobés superaba con creces las pretensiones expansionistas de los reinos cristianos del siglo X. Muertos ya Fernán González y su contrincante Abderramán III, el reinado de Hixem II va a representar un verdadero martirio militar para castellanos y leoneses: son los tiempos de AlMansur (el Victorioso), a quien los crónicas monacales ¡laman "hijo del demonio" por los desastres y pérdidas que inflingió a los cristianos. El Reino de Castilla Las políticas de alianzas, refrendadas con casamientos, convirtieron el condado de Castilla en feudo de Sancho III el Mayor, rey de Navarra. Este monarca lega las tierras castellanas a su hijo Fernando, pero elevándolas al rango de reino. Con Fernando I nace la monarquía castellana (1035); avatares dinásticos le adjudicarán pronto el trono legionense, de modo que los destinos políticos de Castilla y León vuelven a unificarse. El nacimiento de la monarquía castellana se verifica casi sincrónicamente a la descomposición del califato cordobés en pequeños reinos de taifas. El equilibrio de poderes se rompe así en favor de los reinos cristianos. El gran impulso expansionista del siglo XI Sólo pudo realizarse tras la reunificación de los dominios castellanos y leoneses, nuevamente fraccionados por el testamento de Fernando I. Un proyecto poítico y militar que pasó por el asesinato -¿fratricidio?- del rey Sancho II de Castilla durante el cerco de Zamora, muerte de la que su hermano Alfonso VI hubo de responder ante los nobles castellanos en la iglesia de Santa Gadea de Burgos, conminado a jurar su inocencia por Ruy Díaz de Vivar (1072). Tamaña osadía costó el destierro a este esforzado caballero, cuyas andanzas por tierras de Medinaceli, Aragón y Valencia quedaron inmortalizadas en el Cantar de Mío Cid, obra capital de la literatura castellana. Alfonso VI emprendió una hábil política de vasallaje hacia las pequeñas taifas musulmanas, que debían rendirle impuestos en metálico para granjearse su protección. No renunciaría empero a nuevas conquistas territoriales: bajo su reinado se extiende la linde de Castilla hasta el Toledo y el Tajo (1085). La reconquista del actual territorio castellano-leonés queda definitivamente con-

38 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) clusa y sus fronteras estabilizadas, nunca más sometidas al albur de contiendas bélicas. Y solamente la arribada de tropas almorávides, guerreros africanos numerosos y disciplinados que sometieron las pequeñas taifas bajo un poder central, impediría la expansión militar castellanmo-leonesa hasta la tierras manchegas y andaluzas. Guerra y cooperación La nueva coyuntura deparó estabilidad interior a la monarquía castellano-leonesa. La agricultura y la ganadería experimentan importante desarrollo durante los siglos XII y XIII; asistimos a los prístinos orígenes de la industria pañera y a la introducción en la Península -siempre por esa gran avenida que era el Camino jacobeo- del arte europeo, plasmado en los estilos románico y gótico. Los monasterios antaño se dedicaban a la oración y el estudio; ahora se han convertido también en verdaderas unidades de producción agrícola: regentan tierras y comercializan sus productos, disfrutan de privilegios sociales de rango nobiliario. Las repoblaciones basadas en Fueros y Cartas Pueblas han creado una clase social de campesinos y artesanos libres, protegidos por las leyes y privilegios de los burgos; por esta razón, algunos historiadores mantienen la inexistencia en la Corona castellano-leonesa de un régimen feudal similar al de otros países europeos, que basaban su estructura social en rígidas normas de vasallaje y servidumbre. La guerra contra los musulmanes atraviesa largos periodos de hibernación. Sólo la presencia de los invasores almohades, guerreros norteafricanos de fanático islamismo, impele a los reinos cristianos a la batalla: Alfonso VIII triunfa en las Navas de Tolosa (1212) con el auxilio de aragoneses y navarros, Fernando III el Santo extiende sus dominios hasta Córdoba, Jaén, Murcia y Sevilla (1236-1248). En el interior del Reino se practica la tolerancia hacia judíos y mudéjares -que mantienen su fe musulmana en tierra cristiana-; la propia corona asume la defensa de estas minorías mayoritariamente integradas por hábiles artesanos y agricultores, sin que tampoco falten sabios, literatos y hombres de ciencia. La tolerancia deviene en valioso mestizaje de estilos artísticos y en empresas de cooperación cultural como la Escuela de Traductores de Toledo, impulsada por Alfonso X el Sabio.

INTRODUCCIÓN / 39 Tiempos de inestabilidad El siglo XIV quedará estigmatizado por las disputas fronterizas contra la monarquía aragonesa, las epidemias de peste y la guerra sucesoria (1366-1369) entre los hermanos Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara, conflicto que movilizará a todas las monarquías ibéricas y aún europeas. Los nobles castellanoleoneses se alzaron contra Pedro I en demanda de privilegios económicos y políticos que el soberano no estaba dispuesto a conceder. Pero un elemento nuevo, la intolerancia religiosa del bando vencedor, caracterizará esta pugna: las soflamas anti-judías y anti-musulmanas de los nobles rebeldes hacen mella sobre una población amedrentada por las pestes, cuyo inconsciente colectivo parece regurgitar terrores milenarios olvidados durante las épocas de paz y bonanza económica. Por primera vez en la historia castellano-leonesa se producen asaltos a juderías. Juan II, sucesor de Enrique de Trastámara, pretendió unificar las monarquías castellana y portuguesa en razón de su matrimonio con Beatriz de Portugal. En la batalla de Aljubarrota (1385), sepultura de sus sueños imperiales, probó el acíbar de la derrota. Enrique III y Enrique IV, sucesores del anterior, no consiguieron someter a la díscola nobleza castellana.

Los Reyes Católicos La inestabilidad de los anteriores reinados no impidió -por extraño que parezca- el desarrollo económico de la Corona castellano-leonesa. Famosas eran las pañerías castellanas en Europa entera; Castilla contaba con la mayor flota comercial del continente para comercializar este género y la actividad económica en torno a las Ferias promovió el desarrollo urbano y demográfico de los burgos. Sólo las trifulcas entre monarquía y nobleza impedían que el reino asumiese un papel político preponderante en el ámbito europeo. El final de las contiendas internas pasaba por la instauración de un poder central frente al que ninguna apelación gozasen los privilegios nobiliarios; poder sustentado en el respeto a los ordenamientos y libertades de burgueses y campesinos, siempre amenazados por las pretensiones nobiliarias. Tal proyecto asumieron Isabel I (hermana del

40 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) finado Enrique IV) y su esposo Fernando II de Aragón una vez sofocada la revuelta nobiliaria que pretendía entronizar a Juana la Beltraneja. presunta hija del difunto rey (1474). Isabel y Fernando unificaron las coronas castellana y aragonesa, crearon la primera policía de caminos (Santa Hermandad), regularon la actividad ganadera con la institución del Honorable Consejo de la Mesta, promovieron el comercio y respetaron los ordenamientos de los burgos. Con ellos culmina la Reconquista (1492) y se inicia la expansión hacia ultramar -cuyo prólogo había sido la conquista de Cananas a principios del siglo XV, durante el reinado de Enrique III-. Otras dos drásticas medidas tendentes a la unificación interior el Reino, como fueron la expulsión de los judíos y el establecimiento de la Santa Inquisición, traerían a la larga funestas consecuencias para la economía y la ciencia españolas.

La lucha por las libertades Mientras las expediciones españolas en las Indias se enzarzaban en la conquista del Imperio azteca y en la exploración de la costa centroamericana, estaba librándose en la Península la Guerra de las Comunidades, rebelión de los burgos castellanos y leoneses contra las arbitrarias medidas tributarias impuestas por el nuevo rey, Carlos I. Este joven nieto de los Reyes Católicos asumió el trono de Castilla con total desconocimiento de la realidad social e ideosincrasia del Reino; tempranamente preocupado por agenciarse el Sacro Imperio Germánico, sólo se entrevistaba con sus vasallos -y mediando los oficios de un intérprete, pues ni siquiera conocía la lengua castellana- para exprimirlos con impuestos que luego invertía en su causa europea. El descontento y las protestas no conmovieron al bisoño soberano, mal aconsejado por validos habituados a la rigidez del vasallaje centroeuropeo y que desconocían la esencia de las libertades castellano-leonesas. Padilla, Bravo y Maldonado capitanearon la sublevación de las ciudades del Reino. Villalar fue la tumba de su insurgencia: en este pueblo vallisoletano fueron batidos los rebeldes y ajusticiados sus cabecillas. Es el comienzo -aunque simbólico- de una larga agonía que habrá de prolongarse durante toda la Edad Moderna.

INTRODUCCIÓN / 41 La bancarrota económica Los esfuerzos de la Corona se vierten en los conflictos europeos -guerras de Italia, lucha contra los protestantes alemanes- y en la expansión americana. Los circuitos comerciales de la industria pañera, que conectaban Burgos y Medina del Campo con los puertos cantábricos, declinan ante la proyección que alcanzan Sevilla y Cádiz merced al tráfico de Indias. La instalación de la corte en Valladolid no basta para animar la vida económica castellano-leonesa. Cuando la corte se traslade a Madrid (s. XVII), la región quedará sumida en el más severo ostracismo. Son tiempos de inmigración a ultramar, de ruina agrícola, de bancarrota económica y pestes. Intentos de renovación Con el cambio dinástico de principios del siglo XVIII -que hubo de verificarse tras previa Guerra de Sucesión- se vislumbran indicios -cuando menos intenciones- de reanimación económica y social. Los gobernantes ilustrados, en por su afán de promover las industrias y ciencias, proyectan realizaciones como la Fábrica de Pañería de Ávila o el Canal de Castilla. Logros fútiles que no consiguen rentabilizarse ni prosperar. Ni siquiera el famoso Canal, magna obra de la ingeniería española de la época, conseguiría revitalizar en su debida dimensión la postrada agricultura castellana. El siglo XVII! acentúa las tendencias migratorias del agro castellano-leonés, pero también es cierto que algunas ciudades (Valladolid, León) experimentan progresos demográficos y culturales. La Guerra de Independencia En tal estado de decadencia interior, acentuada por los primeros movimientos emancipatorios de las colonias americanas, hallaron Castilla y León los ejércitos napoleónicos. Muchos castellano-leoneses bien intencionados que profesaban el credo liberal, vieron en ellos una luz de esperanza para un país que agonizaba bajo el fanatismo religioso y la miseria intelectual arrastrada desde la instauración del Santo Oficio; aunque bien pronto percibieron cómo el pequeño corso había sacrificado buena parte de los ideales revolucionarios de 1789 en el ara de

42 I CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) su propia egolatría imperial. Tras la sublevación de Madrid (2 de mayo de 1808) proliferan las Juntas de Defensa en territorio castellano-leonés (Ávila, Salamanca, León...). Las ciudades no podrán resistir el embate de las tropas imperiales, pero los páramos y montañas se convierten en verdaderos infiernos para un ejército francés siempre golpeado en parajes inhóspitos y sometido a una guerra sin cuartel ni piedad. De entre todos los guerrilleros castellanos, Juan Martín Díaz, El Empecinado, destacó por su incansable combatividad. Y en tierras castellano-leonesas recibió Napoleón una derrota decisiva: los tesos de Los Arapiles, frente a la villa de Alba de Tormes, fueron escenario de la gran victoria del ejército hispano-británico comandado por Lord Wellington. El siglo XIX Se inició como ya hemos visto con los Desastres de la guerra que Goyá plasmó genialmente sobre el lienzo. Y concluiría con el Desastre del 98, descalabro colonial hispano a manos de la prístina superpotencia yanqui. Y entre desastre y desastre el oscuro panorama de una región arruinada y despoblada, cuya agricultura se veía reducida al estado "más miserable y triste que pueda imaginarse" según palabras de Miñano (1826); a finales del siglo XIX, Julio Senador habla -escribe- de "una estepa calcinada que ni da cosecha de trigo ni da cosecha de hombres". La Desamortización de Mendizábal causó la pérdida de buena parte del legado artístico castellano-leonés; muchos monumentos -dañados tantos durante la guerra del francés- agonizaban en estado ruinoso, sin la necesaria provisión de fondos públicos para su restauración. Las disputas entre tradicionalistas y liberales y la eclosión de las guerras carlistas agravan la situación económica y social, además de pergeñar el enfrentamiento entre dos Españas que oponen sobre el campo de batalla concepciones dispares de la sociedad. La despoblación del campo redunda en beneficio del crecimiento urbano, aunque éste no sea significativo hasta bien entrado el siglo XX. Sólo las explotaciones carboníferas de León parecen traer aires de industralización a esta tierra de labriegos pobres, sometidos a un sistema político caciquil basado en el sufragio censitario: sólo votaba quién acreditara considerables ingresos o propiedades, pues se aducía que los pobres, por no contribuir al mantenimiento de las arcas públicas y ser muy

INTRODUCCIÓN / 43 deficiente su educación, quedaban privados de derechos políticos. Ganapanes y guerreros místicos La Castilla madrastra de humildes ganapanes -en palabras de Machado-, dominada por el clero y el caciquismo, va a enfrascarse en su último devaneo imperial. Esta depauperada sociedad rural busca más allá de su pobre destino material una justificación para su futuro, y habrá de encontrarla en un pasado mixtificado por dudosos intérpretes. "Castilla es España" proclama Onésimo Redondo, fundador de un partido agrarista que coquetea con los movimientos fascistas de allende los Pirineos; "Por el Imperio hacia Dios" será la consigna de la Falange joseantoniana. Estos mensajes calan hondo en una sociedad de campesinos que se resiste a fenecer en el marasmo de los arrabales de las grandes ciudades, que teme los presupuestos igualitaristas del proletariado urbano. Los focos obreros de Valladolid y León fueron prontamente reprimidos en 1936. Una puerta abierta hacia el futuro Pasaron ya la guerra y la posguerra, el hambre y la pertinaz sequía, los polos de desarrollo y la última conjura judeomasónica y del comunismo internacional. Castilla y León tiene su propio marco estatutario y sus gentes no quieren perder el tren del futuro, aunque la coyuntura económica regional y nacional no sea precisamente la ideal. Una región, empero, de posibilidades tan amplias como sus vastos horizontes. Descúbrala el trotamundos, y a ser posible de la mano de aquesta su guía.

UNA VISION LITERARIA: CASTICISMO E INTRAHISTORIA
Desde que el enciclopedista Masson de Morvilliers formulase aquella cruel pregunta -"¿Qué se debe a España?"sobre los méritos seculares de este país, el Parnaso hispano se enfrascó en el más tarde llamado Problema de España, esto es, la definición de una esencia histórica que trascendiese sus consabidas y tópicas virtudes evangelizadoras y conquistadoras. Algunos miembros de la generación del 98 -Machado, Azorín,

44 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) Unamuno- identificaron las cualidades castellanas con los mejores atributos españoles, y los males de la Castilla de su época cual imagen genuina de la decadencia de España. Los autores del 98 establecieron la dicotomía entre las Españas real y oficial, símbolos -respectivamente- de la nobleza de espíritu -candorosa y primitiva, pero nobleza al fin y al caboy del anquilosamiento cultural y político; en un principio militaron activamente contra el segundo y defendieron posiciones políticas radicales, aunque el tiempo vino a atemperar los ánimos juveniles. Pesimismo y buenas dosis de despecho se encargaron de recluir la nunca perdida visión crítica en terrenos más estetizantes y menos reivindicativos, como la poesía intimista y el costumbrismo. Azorín se solazó en la descripción de la intrahistoria, el vivir cotidiano -mejor dicho: ancestral, fatalmente idéntico a sí mismo a lo largo de las generaciones- de ia sociedad rural castellana. El estilo de este hombre de la periferia asentado en la meseta es conciso y sobrio, casi lacónico, reproduce la adustez del semblante y los modos campesinos; y pueden interpretarse sus páginas -especialmente las de Castilla- como nutrido homenaje a un ansia de espiritualidad serena y estoica, veraz o mixtificada por el propio talante del autor, plasmada históricamente en los místicos castellanos. Espiritualidad que eleva el ánimo y que Unamuno lee impresa en los caracteres del paisaje mesetario "Tú me levantas, Castilla/en la rugosa palma de tu mano", escribió el vasco-. La intrahistoria, como concepto, es original de Unamuno. Se trataba de la vida "silenciosa y continua como el fondo mismo del mar(...)la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar al pasado enterrado en libros y papeles y monumentos y piedras", así definida en En torno al casticismo. De las virtudes del pueblo callado secularmente dependía la magna restauratio del país; es decir, del retorno a esas virtudes, a la espiritualidad estoica atesorada en las tradiciones y usos populares de la vieja Castilla. Se trataba, una vez por todas, de echar siete llaves al sepulcro del Cid -como preconizase el aragonés Joaquín Costa-, de olvidar la gloria fatua que condujo al desastre del 98 y emprender la reconquista espiritual de los gobernantes y de las clases burguesas emergentes. Pero la visión más cruda y lúcida de la historia castellana estaba reservada a un gran hombre del sur, Antonio Machado.

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INTRODUCCIÓN / 45 Suyas son estas categóricas sentencias: "La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,/madrastra es hoy de humildes ganapanes", "Castilla miserable, ayer dominadora/envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora". Machado no busca las raíces de sus angustias íntimas en ninguna inspiración paisajística, antes bien invade el paisaje con el caudal de su dolor; no pretende enajenar su espiritualidad agónica, camuflarla atribuyéndola al silente trabajo de agentes externos. El poeta sevillano reconoce y proclama sin cortapisas la profunda miseria secular de Castilla, sus males centenarios -el principal de ellos la ignorancia, el oscurantismo-. La llama ser caduco, olmo viejo y seco. Castilla también ha sido el corazón de la "España de charanga y pandereta/cerrado y sacristía". El dolor iba a otorgarle el más preciado de sus dones: la lucidez. Esa España rancia volvió por sus fueros en 1936 con toda su parafernalia de fanfarrias huecas. Y el desastre de la posguerra irá emparejado a la idealización político-militar de Castilla: Manuel Machado, hermano de Antonio y leguleyo del viejo Nuevo Orden hablará de polvo, sudor y hierro -justamente lo que había traído a España su caudillo- para alabar la figura literaria de Myo Cid Ruy Díaz de Vivar. La aparición de la novela realista a principios de la década de los cuarenta despejará las brumas del frustrado garcilasismo franquista. Castilla vaaencontrar su grancronista en el vallisoletano Miguel Delibes, que salta a la palestra literaria el año 1948 con La sombra del ciprés es alargada, meditación sobre la tragedia de la guerra. Entre las mejores páginas de la literatura española contemporánea se cuentan El camino (1950), Diario de un emigrante (1958), La hoja roja (1959) y Las ratas (!962), que denuncian la realidad de una Castilla rural deprimida económica y socialmente, presa de sus miedos y atavismos seculares y olvidada por la España oficial. Problemática que en buena medida aún subsiste en nuestros días.

MISCELÁNEA DE ESTILOS
Castilla y León bien puede considerarse una regiónmuseo. Su patrimonio artístico figura sin lugar a dudas entre los más importantes de Europa, en buena medida merced a su condición de cruce de caminos, lugar de tránsito de numerosas migraciones humanas de naturaleza dispar.

46 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Los bárbaros Suevos, alanos, vándalos y godos se desparramaron por estas tierras en el siglo V de nuestra era. Unos camino del sur, otros marcharon hacia la verde Galicia. Solamente los godos, o visigodos, se asentaron en sus llanuras. Pueblo zafio éste, si comparada su organización social con los fulgores de la cultura latina, pero no por ello incapaz de erigir Estado propio y de sentar las bases de un estilo arquitectónico particular, del cual son buena muestra las iglesias de San Pedro de La Nave (Zamora), Quintanilla de las Viñas (Burgos), San Juan de Baños (Palencia) y la cripta de la catedral palentina. Las construcciones visigóticas carecen de amplias dimensiones y se caracterizan por su planta en forma de cruz (griega o latina) y por el empleo del arco de herradura, que más tarde adoptarían los arquitectos de Al-Andalus. Los mozárabes Eran los cristianos que vivían en territorio musulmán. A principios del siglo X, la tolerancia religiosa se quiebra en AlAndalus y cientos de mozárabes emigran hacia los reinos cristianos del norte. Estas gentes, muchos de ellos artesanos, aportan a las construcciones cristianas numerosos elementos decorativos y arquitectónicos del arte musulmán: techumbres adinteladas, ornamentación vegetal en exteriores y capiteles...De los visigodos tomaron el arco de herradura. En la provincia de León podréis contemplar hermosas muestras del arte mozárabe como son las iglesias de San Miguel de Escalada, Santo Tomás de las Ollas y Santiago de Peñalba. En Valladolid se conserva la iglesia de San Cebrián de Mazote y soriana es la de San Baudilio de Berlanga. Domesticados Mudéjar es la castellanización -ciertamente despectivadel término árabe mudayyan (domado, domesticado). Así fueron llamados los musulmanes absorbidos por la expansión territorial de los reinos cristianos. La integración social de los nuevos súbditos supuso el enriquecimiento del arte cristiano; una segunda asimilación de la estilística árabe, como ya ocurriese con los inmigrados mozárabes. Los mudéjares introdujeron el ladrillo,

INTRODUCCIÓN / 47 emplearon profusamente el azulejo y se preocuparon de la ornamentación exterior de las construcciones. La frecuente fusión de los estilos mudéjar y románico ha legado a la posteridad obras tan meritorias como las iglesias de San Pedro de las Dueñas o San Tirso de Sahagún, ambas en la provincia de León. El románico Vino de la mano de los peregrinos jacobeos y su apogeo coincide con la consolidación del monacato como institución social de primer rango. Sus cánones estilísticos tuvieron por modelo la gran abadía francesa de Cluny, la Jerusalem de Occidente. Se trata de construcciones grávidas, de exquisita sobriedad, donde el arco de medio punto y la bóveda de cañón enmarcan la meditación del monje. La escultura hace su aparición en las grandes portadas arquivoltadas y no faita el ábside semicircular, frecuentemente recorrido por pasadizo -girola- interior. La penumbra de los templos a menudo se anima con frescos polícromos, de imágenes hieráticas, en los cuales contemplamos buena muestra de la imaginería cristiana medieval: los cuatro evangelistas representados por sus animales alegóricos, los Cristos mayestáticos, la Virgen y el Niño...Castilla y León es rica en monumentos románicos, destaquemos: Santo Domingo de Silos (Burgos), San Martín de Frómista (Patencia), San Isidoro (León), San Vicente (Ávila), la catedral vieja de Salamanca y la catedral de Zamora. El gótico A partir del siglo XIII las arcadas obtusas del románico van a experimentar un pujante aceramiento, hasta convertirse en ojivas. Estilizadas formas góticas se sostendrán sobre arbotantes exentos, que reparan la endeblez de un muro mermado por la profusión de ventanales vidriados. Los exteriores lucen pináculos, gárgolas, relieves...la adustez del pasado parece haber creado un sentimiento de rechazo entre los constructores de este periodo. Pintura y escultura experimentan avances notables en el tratamiento del color y de las proporciones, ganan naturalidad. Góticas son en su integridad o parcialmente las catedrales de León, Burgos, Astorga, Ávila, Burgo de Osma, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Palencia, Segovia y Soria. Y no debemos olvidar tampoco los innumerables ejem-

48 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) plos platerescos y barrocos que embellecen las ciudades y pueblos de Castilla y León.

ECONOMÍA
Por tradición histórica, Castilla y León ha sido una región eminentemente agraria. Las mareas de espigas y esas interminables procesiones de rebaños transhumantes se han convertido en su más tópica referencia. Como toda generalización, tal imagen responde a una realidad cuando menos pretérita, aunque profundamente transformada a partir de los años sesenta -cuando Castilla y León da inicio a su particular revolución industrialdebido a la evolución económica global del Estado español. Viejas estructuras, tiempos modernos El nuevo panorama socioeconómico de esta Comunidad se caracteriza por el fuerte descenso de la actividad primaria, tanto en lo referente a población ocupada como por lo que a significación en el Producto Interior Bruto respecta. Agricultura y ganadería no son ya -ni lejanamente- las principales actividades económicas de Castilla y León. Apenas representan entre el 10 y el 12% del PIB regional -en 1960 aún suponían el 31'4%-. La contrapartida a este descenso espectacular de la actividad agraria viene es el ascenso fulgurante del sector de servicios, firmemente afianzado en la cota del 50% del PIB castellanoleonés cuando a principios de los sesenta apenas alcanzaba un 25% del mismo; progresión que las actuales tendencias macroestructurales de la Comunidad Europea favorecerán, al parecer, a corto y medio plazo. El desarrollo del sector servicios está relacionado con el notable incremento de la producción industrial (28-30% PIB), fomentada asimismo en los años sesenta con la política tecnocrática de los Polos de Desarrollo. La polarización -valga la redundancia- demográfica propiciada por tales Polos incidió decisivamente sobre el sector primario, pues recortó su actividad al establecer acusadas tendencias migratorias entre el campo y la ciudad.

Donde algo hubo, algo queda
Así dice una máxima del refranero castellano, bien cum-

INTRODUCCIÓN / 49 plido morral de cultura aforística popular. Y la certeza del aserto se refleja en el peso específico del sector primario castellanoleonés en el índice global de la actividad agraria española: aunque drásticamente reducido, suma hasta el 15% de la producción estatal y su media de ocupación es superior a la media de las otras comunidades autónomas. El descenso en cifras absolutas del sector agrario regional no debe entenderse cual caída de la producción. Esta se ha incrementado mediante innovaciones técnicas y con aportación de mayores recursos hidráulicos. Por lo que a la agricultura respecta, se ha sustituido el tradicional barbecho -rotación anual de cultivos, con periodos de descanso para las distintas parcelaspor la especialización productiva de los terrenos y los cultivos intensivos, tanto en las vastas áreas de secano como en los campos de regadío. Tierras sedientas La escasez crónica de aguas sigue condicionando la agricultura castellano-leonesa. El secano ocupa alrededor del 90% de las tierras cultivadas. Pero la reconversión agraria también ha sido significativa en sus vastas planicies puesto que el trigo -antaño avasallaba con su prolijidad a todo otro cultivocedió su cetro a la cebada, hoy mayoritaria en hectáreas sembradas. La mecanización del campo, el empleo de nuevos y mejores abonos y la especialización productiva han mejorado notablemente los rendimientos agrarios del áspero secano. El viñedo -otro cultivo característico de estas áreas resecas- vió notablemente reducida su presencia en los últimos treinta años. Pero el decrecimiento de hectáreas se compensa con la incorporación de sofisticados métodos de crianza, que han elevado la categoría de los caldos castellanos y universalizado su comercialización. De la secular aspiración a crear grandes zonas de irrigación permanente, asumida por el Estado desde el siglo XVIII con las obras del Canal de Castilla, han nacido los regadíos castellano-leoneses. En la actualidad ocupan el 10% de las tierras cultivadas, pero su significación económica es muy superior al número de hectáreas empleadas. Las iniciativas pública y privada han convergido en la promoción y desarrollo de este sector agrícola. El Estado acometió las grandes obras de infraestructura de los embalses de cabecera del bajo Duero;

50 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) capitales particulares se invirtieron en el aprovechamiento de los acuíferos subterráneos. Los principales cultivos de regadío son la remolacha azucarera, las plantas forrajeras, el cereal y la patata. En la provincia de León también se siembran considerables extensiones de maíz, hortalizas, lúpulo y leguminosas. La ganadería Las pequeñas explotaciones pecuarias, sobre todo las dispersas por zonas montañosas, tienden a desaparecer o subsisten precariamente en la actualidad: ni la despoblación de amplias comarcas rurales ni la nueva coyuntura económica les son favorables. Del pasado subsisten, eso sí, los grandes rebaños que anualmente, con la llegada del estío, recorren cientos de kilómetros en busca de los pastos de alta montaña de Los Aneares. El Bierzo, Picos de Europa o montes de Urbión: es el fenómeno de la trashumancia, regulado jurídicamente desde la Edad Media. El crecimiento demográfico de las ciudades ha favorecido la creación de numerosas granjas de vacuno, aviar y porcino para abastecimiento de la población urbana. De esta manera, la tradicional actividad pecuaria de campo abierto va transformándose progresivamente en un modelo de ganadería estabulada. La producción láctea, beneficiada por la nueva situación, se sitúa con 1'5 millones de litros en el segundo puesto del Estado español tras la comunidad autónoma de Galicia. Minería e industria: luces y sombras La minería leonesa, tan pujante desde la época romana, atraviesa momentos críticos. Decayó hace años la extracción de metales (hierro, estaño, wolframio) y en nuestros días se cuestiona la viabilidad económica de los pozos de hulla y antracita, pues a nuestros gobernantes europeos y progresistas les salen mejor las cuentas comprando carbón sudafricano a ínfimo precio -basa su competitividad en las condiciones esclavistas de trabajo a que se ven sometidas miles de personas de raza negra. La reconversión está ocasionando ya auténtica conmoción social en las comarcas afectadas: véase si no la marcha del carbón que llevó hasta Madrid las reivindicaciones de los mineros ponferradinos en 1992. Únicamente las explotaciones cantera-

INTRODUCCIÓN / 51 nas (granito, pizarra) parecen solventes en momentos tan delicados para este sector económico, que la Junta de Castilla y León se propone relanzar con las inversiones del Plan de Actuación Minera (13.000 millones de ptas. en tres años). A partir de los años sesenta Castilla y León desarrolla una serie de industrias metalúrgicas, químicas y automovilísticas (FASA-Renault, Michelín, Tecnauto, ENASA-Pegaso). Valladolid es el principal centro industrial; seguido en menor medida por Burgos, Patencia, Aranda de Duero y Miranda de Ebro. La producción industrial castellano-leonesa crece a ritmo moderado (17% anual). Pese a la crisis económica generalizada, el empleo industrial se incrementa lentamente y las perspectivas económicas del sector son esperanzadoras, con la ayuda de Importantes inversiones de capital extranjero. Para el fomento de nuevas tecnologías que mejoren la competitividad de las empresas castellano-leonesas se ha creado el Parque Tecnológico de Boecillo, en las cercanías de Valladolid. Producción eléctrica Los caudales del bajo Duero y sus ríos afluentes son aprovechados por el principal complejo hidroeléctrico del Estado español, situado en los Arribes del Duero: serie de presas, saltos y centrales entre las que destacan Almendra-Villano, Aldeávila, Saucelle y Villalcampo. A ello deben sumarse las instalaciones termoeléctricas de las provincias leonesa y palentina (Campostilla, Anllares, La Robla, Velilla). Castilla y León produce más del 20% de la energía eléctrica española. Otros subsectores económicos La construcción ha experimentado un notable empuje (alcanza el 10% del PIB regional) merced a las inversiones públicas, centrales y autonómicas en materia de carreteras. En menor medida influyó la promoción oficial de viviendas. El desarrollo turístico afectó positivamente al sector servicios (54% PIB regional). La conservación del patrimonio ecológico y artístico-monumental se configuran como objetivos básicos para el mantenimiento de un mercado de turismo alternativo al convencional y playero que arrasó tantos espacios litorales españoles.

52 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) DEMOGRAFÍA Campesinos y emigrantes Castilla y León es -ya se ha dicho- la región de mayores dimensiones de la Comunidad Europea. Pero la amplia área de su territorio carece de una importante densidad poblacional. Los avatares históricos convirtieron estas tierras eminentemente agrícolas y ganaderas, escasa o nulamente industrializadas, en foco de emigración. El desarrollo urbano ha sido tardío debido a estas circunstancias y apenas trece poblaciones superan los veinte mil habitantes en toda la comunidad. Por otra parte, la explosión urbana de los años sesenta -verificada especialmente en \/alladolid, centro de uno de los famosos Polos de Desarrollo ideados por la tecnocracia franquista en aras de la rápida y desordenada industrialización del país- coadyuvó a la despoblación de numerosas comunidades rurales, reducidas a pueblos fantasmas. Índices Los últimos censos cifran la población total de Castilla y León en algo más de dos millones y medio de ciudadanos (casi el 7% de la población del Estado). La densidad media se sitúa en 27'6 habitantes por km2, tres veces inferior a la española. El núcleo urbano predominante es aquel que engloba entre 500 y 5000 personas. Sin embargo la tasa de natalidad se incrementó en un 11% entre 1980 y 1985, años de cierta euforia demográfica: al no superar el índice de mortalidad el 8'3%, el crecimiento vegetativo sumó un 27%. Dicho crecimiento se reduce ya a principios de esta década. De otro lado, Castilla y León comparte el mismo esquema de unidad familiar con el resto del Estado español: predominan familias poco numerosas con uno o dos hijos, secuela evidente de la intranquilidad social ante los vaivenes económicos. A este respecto, indicar que la tasa de paro castellano-leonesa ronda según cifras oficiales el 17'4%, tres puntos por debajo de la media del Estado español. Algunas cifras Esta es Castilla y León en términos absolutos de población:

INTRODUCCIÓN / 53 N9 HABITANTES DE AVILA BURGOS LEÓN PALENCIA SALAMANCA SEGOVIA SORIA VALLADOLID ZAMORA CAPITAL 49.868 169.279 146.270 81.905 185.992 58.063 35.424 345.259 68.202 PROVINCIA 173.972 351.968 524.139 184.998 356.845 146.443 94.280 491.743 213.107

EL CARÁCTER CASTELLANO-LEONÉS
¿Qué personalidad, qué talante secular- en palabras de Claudio Sánchez Albornoz- adjudicaremos a estas gentes castellanas y leonesas? Nos adentramos en la espesura de los tópicos, esos ámbitos de estereotipos popularmente consensuados y más atentos a la reproducción de ciertos atributos no siempre bien intencionados, mediante los que determinadas comunidades se autoreconocen y oponen a otras colectividades étnicas o regionales, con independencia de la actualización empírica de los caracteres descritos. Y tales espesuras, maraña de rivalidades históricas mal asimiladas, no son campiñas apropiadas para la expansión del juicio sociológico...aunque la previa reflexión no excluye el enunciado de esos rasgos, de ese talante tradicionalmente atribuido a las gentes castellano-leonesas, retazos de cultura popular a menudo sublimados en algunas de las mejores páginas de la literatura española. Frente a la jarana y los caudales verbales del alma andaluza, se ha tenido al castellano-leonés por sujeto de carácter adusto y temperamento frío. La sobriedad de sus gestos tan poco proclives a la risa fácil y esa parquedad de palabras que orla sus acciones, acaso sugerían la existencia de una cavilación perpetua, a la par que fatalista. Son rasgos del natural estoico, donde la esperanza no enardece, consumida ya por fatigas y reveses; el trabajo sordo y persistente, cuántas veces ingrato, se afianza como valor, como exclusivo recurso del labrador entregado al albur de los elementos, solo en mitad del páramo. Dicho estoicismo puede considerarse cual rasgo inequívocamente histórico, heredado o más propiamente revali-

54 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) dado ante las veleidades de Fortuna, que con cruel periodicidad se cernieron sobre estas tierras bajo apariencia de sequías, heladas, plagas, guerras o hambrunas. Este pulso arduo contra el sino de los elementos re-crea la tierra -que antaño fuese exclusivo medio de subsistencia- y la sacraliza estatuyéndola en forma de propiedad. Y de aquí al conservadurismo político solamente hay un paso, el que generalmente han dado los castellanoleoneses a lo largo de los siglos. Esa conciencia fatalista de la existencia, ya mencionada, también se manifiesta en escepticismo -cuando no es frontal rechazo- de cualquier mensaje ideológico que innhiera transformaciones sociales profundas; no admite más metamorfosis que el tránsito de esta vida al Más Allá y busca consuelo y refuerzo en los misterios de la religión. La Iglesia Católica ha ocupado durante siglos el pináculo de los poderes temporales en Castilla y León. No podía ser menos en tierra de cristianos viejos celosos de la pureza de su sangre, del yo vengo de los godos que suscitaba los sarcasmos del gran Baltasar Gracián. Pero más que su religiosidad -no mayor a la históricamente manifestada por andaluces o vascos, valgan dos ejemplos dispares-, resalta en estas gentes su apego al rito y al dogma, al catolicismo si entendemos este como puntual manifestación, histórica y formal, de la fe. Las transformaciones sociales han mermado el poder temporal de la Iglesia así como la observancia religiosa, pero Castilla y León continúa siendo una región católica y muy ortodoxa con el dogma y su cosmética exterior de actos píos. Y puestos a asociar tópicos, es innegable la connivencia entre la austeridad fatalista del carácter castellano-leonesa y ese terrorismo español -así lo califica Settembrini en La Montaña Mágica- de la moral católica tradicional, ciertamente represiva. A diferencia de su vecina Galicia, donde todo un mundo mágico sintetiza los prescriptos católicos con creencias precristianas, la religiosidad castellanoleonesa es estrictamente dogmática y acaso más pobre, en tanto que menos atrayente desde una perspectiva antropológica o literaria. Justo es reconocer que de esta fe, no sólo tenebrista, también iba a nacer la secular hospitalidad castellano-leonesa, ya disfrutada en el Medievo por los peregrinos jacobeos que cruzaban la meseta. Hospitalidad franca, no menos generosa por falta de efusividad, de la que sin duda se beneficiarán nuestros amigos trotamundos a lo largo de sus andanzas.

INTRODUCCIÓN / 55 LA GASTRONOMÍA Los orígenes y su evolución Aquellos aguerridos celtíberos que desafiaron al poder romano en Termancia y Numancia eran gentes dedicadas fundamentalmente a la caza y el pastoreo, que llenaban su buche con leche de burra y carnes de liebre, venado o jabalí. La agricultura a gran escala llegó con los romanos y posteriormente en las alforjas de los invasores árabes; no obstante el cereal, cultivo emblemático de Castilla y León, tardó siglos en consolidarse debido a los avatares bélicos y al despoblamiento de la vega del Duero, frontera natural entre cristianos y musulmanes. Agradezcamos por otra parte a las órdenes monásticas del Medievo la extensión de la vid, pues sembraron tan preciada planta -y suponemos que no sólo para emplearla durante la consagración litúrgica- en sus vastas heredades patrimoniales; precisamente a un fraile, Gonzalo de Berceo, debemos el primer elogio del bon vino escrito en lengua castellana. La afluencia de transeúntes a lo largo de la gran autopista jacobea aportó sin duda nuevos usos y recetas a la prístina actividad culinaria castellano-leonesa. El monje francés Aymeric de Picaud -autor del Codex Calixtinus, la primera guía de viaje del Camino de Santiago- elogiaría esta tierra "fértil en pan, vino, carne, pescado, leche y miel". Pero la gran revolución culinaria devendría tras el descubrimiento de América y la introducción en estas tierras de ingredientes hoy indispensables en toda cocina que se precie, como son el tomate, la patata y el pimiento. También son destacables las influencias culinarias gallegas -en la peculiarísima zona de El Bierzo y Los Ancares- y vascoriojanas -allá por tierras burgalesas-. La cocina castellano-leonesa se mantiene fiel a un recetario tradicional de platos recios, íntimamente ligado a las faenas del campo y a la vida rural. No ha gozado de excesivo predicamento allende sus límites territoriales e incluso se alzaron voces detractoras como la del pintor Darío de Regoyos, pues a su parecer nada había de comestible "en el paisaje de Castilla". Los aficionados a la cocina casera, de sabores fuertes y materias consistentes, hallarán a continuación sobrados argumentos para rebatir tal aserto.

56 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) El imperio de la legumbre Si una reina hay en el recetaría castellano-leonés, esa es la legumbre -y su trono el puchero-. Tierra de guisos potentes es esta, como podrá comprobar el trotamundos en sus obligados y merecidos condumios. Y de la familia real leguminosa, acaso reúna la princesa alubia los más agraciados dones y concite mayor entusiasmo y veneración. Se la siembra con gran fama en El Barco de Ávila y en La Bañeza (León): en ambos Ijgares goza de particular Denominación de Origen. Pero no menos apreciadas son otras de sus variantes: los judiones gigantes de La Granja (Segovia), las pintas leonesas, las rojas de Ibeas [Burgos) o la carilla (alubia enana). Por cortejo suele llevar tropezones de cerdo, aunque también puede acompañarla su hermano el garbanzo si es tiempo de abstinencia. Ella anima la olla podrida, sublime expresión de los potajes antiguos de labrador, donde la secundan la gallina y diversas partes del puerco (patas, costilla, oreja, chorizo, morcilla, cecina, tocino, morcilla...). "Por la diversidad de cosas que en tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho", dice el bueno de Sancho Panza en el Quijote. Entre los cocidos, el maragato Excelente por su sabor y textura el garbanzo castellanoleonés, sobre todo los de Fuentesaúco (Zamora). Tradicional comida de pobres, las nuevas generaciones han revalorizado sus valores alimenticios. Es protagonista del archiconocido cocido, que tantas variedades conoce a lo largo y ancho de la geografía española. La comarca de la Maragatería, en el occidente leonés, se distingue -entre otras particularidades- por su cocido maragato. Hasta diez clases de carne admite este opípara potaje de garbanzos, pero los ingredientes cárnicos más comunes son gallina, lacón, oreja, pata y morro de cerdo, morcilla, cecina, chorizo y tocino. Y sus demás componentes: patata, repollo y fideos, a más del garbanzo, claro está. Puchero sustancioso que no tendría mayor particularidad si no fuese por el singular modo de engullirlo: el orden de las viandas se invierte comenzándose por la carne, seguida de las legumbres y por último el caldo. Los más osados -o glotones- culminan la faena con unas natillas maragatas...

INTRODUCCIÓN / 57 Lentejas Otra leguminosa de importancia capital para la cocina castellano-leonesa. Es costumbre preparar la lenteja guisada con chorizo, pero no faltan tampoco las cremas y purés. Varios tipos se cultivan en estas tierras, siendo los más conocidos la enorme rubia de La Armiña (Salamanca) y la pardina o franciscana, de menor tamaño pero igual suculencia. Una buena ensalada Si deseáis iniciar vuestra colación con un plato más suave que los rotundos pucherazos -y no nos referimos al fraude del voto por correo de las elecciones del 89-, el campo castellanoleonés ofrece productos de alta calidad para la confección de ensaladas, menestras o caldos. Atendemos al refranero popular y por ello nos permitimos recomendar los pimientos de El Bierzo, los puerros de Ávila, las lechugas de la vega del río Tera (Zamora), los tomates de Mansilla de las Mulas (León), cebollas de Palencia, escarola de Burgos, guisantes de Segovia, patatas de León -cabe mencionar los cachelos bercianos, cocinados a la usanza galaica-, Burgos y Ávila -donde, machacadas, se mezclan con pimentón para luego servirlas acompañadas de torreznos fritos- y alcachofas de Zamora. Si optáis por las ensaladas, es costumbre aliñarlas con pimentón o escabeches, técnica de adobo aprendida de los árabes y con la cual se preparan también carnes de pluma y peces de río. Excelente compañía No olvidemos el pan, paje de toda comida respetable. Aunque la calidad del cereal castellano-leonés y la probada pericia de los horneros de esta tierra lo elevan a la categoría de gentilhombre, manjar exquisito (que despertase el "vivo afecto" de Azorín) para nuestros paladares acostumbrados al pan industrial, insípido y acuoso de las grandes urbes. Innumerables variedades de pan repartidas por las aldeas, pueblos y comarcas de Castilla y León depararán gustosa sorpresa al trotamundos. Y con su interior denso se preparan las migas y las sopas de ajo (a base de pan rancio, ajo, sal, aceite y pimentón), sustento de tantas generaciones de labriegos y pastores. Una versión

58 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) enriquecida de estas sopas de ajo, que incorpora los huevos escalfados y embutidos de cerdo, cautivó al escritor francés Alejandro Dumas. Cochinillos y tostones Ha llegado el momento de los segundos platos. Y qué mejor para continuar esta comilona imaginaria que los archifamosos cochinillo y tostón -aunque no dé la lata, sino todo lo contrario- castellanos y leoneses. Segovia y Arévalo (Ávila) disputan entre sí la capitalidad del cochinillo. Y tercia en la lid Peñaranda de Bracamonte (Salamanca). El interior del animal, una vez limpio de entrañas, se unta con una mezcla de manteca de cerdo, laurel picado y peregil. Pasadas veinticuatro horas es salado y dispuesto en una cazuela de barro cuyo fondo embadurnaron con manteca: así es introducido en un horno fuerte donde lo voltearán varias veces. Durante la asadura, se le unta con una mezcla de zumo de limón y aceite para dorar la piel. La suavidad de su carne es memorable. En nada lo envidia el lechón o tostón, "gran viático para todos los días de la vida" en palabras del genial Ramón Gómez de la Serna. Se trata de pequeños corderos de raza churra sacrificados a los pocos días de nacer. Son asados preferentemente en hornos de barro refractario, alimentados con leña de pinar (retama, romero, tomillo, etc.) y sarmiento. La asadura se realiza colocando el animal sobre hojas de laurel. Famosos son los lechones de Pedraza, Turégano, Cuéllar y Sepúlveda (en Segovia), Peñafiel (Valladolid), Aranda de Duero (Burgos), Burgo de Osma (Soria)... Más carne No se limitan las especialidades culinarias castellanoleonesas, en materia de carnes, al cochinillo y el lechón. Comida de pastores -y sabrosa- es el cabrito asado. Al cerdo adulto lo preparan con arroz o garbanzos (caso de los callos a la zamorana). Un guiso sustancioso de cordero es la caldereta soriana. Las carnes de vaca avileña -raza autóctona de negro pelaje- están protegidas por Denominación de Origen. Sus chuletones, de color rojo intenso y profundo sabor, gozan de

INTRODUCCIÓN / 59 universal encomio...al igual que los estofados de toro de lidia, plato típico de las sorianas Fiestas de San Juan. Y por lo que a la caza menor respecta, deben recomendarse la perdiz roja estofada con chocolate y especias y el conejo guisado con patatas, alubias o arroz. Los embutidos Capítulo extensísimo, pudiera ser inacabable y por tanto poco adecuado para una guía de estas características. Mencionaremos sólo los más significativos. Si comenzamos por las tierras salmantinas -zona de variadas chacinas- es obligación citar en primer lugar el jamón de Guijuelo: los cerdos negros de raza ibérica, insaciables devoradores de bellotas en las dehesas, son la materia prima de este soberbio pemil y de otros embutidos loables como el lomo embuchado y el chorizo ibérico. Jamón, chorizo, tocino y carne de cerdo, juntamente con huevos cocidos y ave, forman el relleno de una tradicional empanada salmantina denominada hornazo, plato típico del lunes de Pascua. Con mayor frecuencia aparece sobre las mesas el farinato, morcilla de cerdo curada con miga de pan. Más al norte, ya en tierras de la provincia de León, maragatos y bercianos añaden a sus pucheros el singular botillo, embutido que incluye huesos del costillar, rabo y espinazo del cerdo: se introducen sin mondar en la tripa gorda del animal, adobados con pimiento, sal, agua, ajo, orégano y vino blanco entre otros posibles aditamentos. Una vez hervido, es ahumado e incorporado al cocido de grelos, repollo y patatas. Otro embutido leonés de fuerte sabor es la cecina, por lo general carne de vacuno salada, adobada, ahumada y curada durante seis meses. Existe también una cecina de macho cabrío castrado, curiosamente denominada de Dios nos libre...¿acaso del animal, viejo símbolo diabólico, o tal vez de su triste estado? Al opuesto confín del territorio castellano-leonés, los burgaleses elaboran una morcilla de arroz ("gran señora digna de veneración", en palabras de Baltasar del Alcázar, poeta del Siglo de Oro) que pretende ser la mejor de España entera. Aunque meritoria es también, y asaz gustosa, la morcilla de cebolla y calabaza leonesa. Esparcidos por toda esta Comunidad hallará el trotamundos enclaves choriceros -dicho sin segundas intenciones- donde tan noble embutido se elabora siguiendo las técnicas de produc-

60 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) ción artesanales de hace muchas décadas. No se trata de cerdo ibérico pues el animal es criado en granja, pero justamente reputados son los chorizos de Cantimpalos (Segovia), Soria, Zamora y Villarcayo (Burgos). Truchas y demás Considerada el más genuino exponente de la gastronomía castellano-leonesa en materia de pescados, la trucha es añadida a una peculiar variedad de las sopas de ajo caracterizada por su sabor picante. Pero básicamente se la consume frita con unto, a la manera berciana, o frita con tocino negro. Otra especialidad de estas tierras son los cangrejos de río, que solían hervirse acompañados de arroz o guisarse con salsa picante. Y decimos solían porque la exquisitez de su sabor ocasionó una verdadera catástrofe ecológica, dejándolos al borde de la extinción. Caso parecido al de las ranas de apreciadas ancas (rebozadas, al ajillo o guisadas, igual daba) que hoy están protegidas por las instancias públicas. Sensible a las influencias externas, el recetario castellano-leonés se ha enriquecido con las aportaciones culinarias gallegas (he ahí el pulpo berciano) y vasco-riojanas. Estas últimas introdujeron el bacalao al ajoarriero en la provincia de Burgos. El bacalao también figura entre los ingredientes del potaje cuaresmal, juntamente con garbanzos y espinacas. Los quesos Llegados a los postres y antes de adentrarnos en los intríngulis de la repostería castellano-leonesa, vamos a hablar de sus quesos. Variadísimos, por cierto. En León abunda el queso de vaca. El de oveja se extiende desde Zamora por toda la Tierra de Campos, hasta Burgos, admitiendo distintos grados de curación. En el valle del Tiétar y Soria se elaboran con leche de cabra. Los frescos de Burgos y Valladolid, tan blancos y tiernos, presentan un ligero matiz de acidez y se consumen a menudo con compotas, miel o nueces. Su contrapunto más acusado es el queso curado o seco, de color amarillo-cremoso y sabor profundo, incluso lacerante en los casos más extremos; su mejor acompañante es el vino tinto. Y entre ambos una amplia gama de semicurados, muy cremosos y aceptados por la mayoría de los paladares.

INTRODUCCIÓN / 61 Para los más golosos Desde antaño, las gentes castellano-leonesas endulzaban sus arduos días campesinos con un sinfín de golosinas, pasteles y tortas. Los confites de la humilde mesa disolvían así, brevemente, ese acíbar de las preocupaciones cotidianas. El trotamundos podrá catar las mantecadas de Astorga (ya mencionadas en un documento del año 1829), los imperiales de La Bañeza, los nicanores de Boñar, los lazos de San Guillermo de Sahagún en la provincia de León; pase luego a Zamora, y Salamanca, donde esperan el arroz con leche, los panecillos de Toro, el bollo maimón (dulce de esponsales); en Ávila lo aguardan las yemas de Santa Teresa y las tortas de bizcocho; especialidades segovianas son el pan sobado, los soplillos, las rosquillas de palo y el bolillo de Carnaval; de Palencia pruebe las mantecadas de Carrión, los bollos de Frechilla (que pueden ser listos o tontos), las galletas de Aguilar de Campoo; famosos en Soria son las yemas de Almazán, así como mantecados y magdalenas; Valladolid ofrece un variado surtido de rosquillas, mantecados, roscos de yema y bizcochos; burgalesas son las yemas de canónigo, y las empiñonadasde Aranda de Duero. Al patrimonio común pertenecen las torrijas, rebanadas gruesas de pan impregnadas de leche, que se tuestan tras ser pasadas por huevo batido. Y un larguísimo etcétera para estimular la gula de naturales y foráneos. Y por fin, la fruta Concluimos nuestra excursión gastronómica, y lo hacemos con viandas ligeras tras tamaño atracón. Manzanas reinetas, peras muslo de dama, melón, sandía, fresones, melocotón, albaricoque, mora, frambuesa...no faltan en este paisaje castellano-leonés y aliviarán vuestras entrañas, trotamundos, de tantos ardores. O si lo preferís, cerezas y castañas bercianas. La elección está en vuestras manos.

LOS VINOS CASTELLANOS Y LEONESES
La historia del vino en Castilla Y León es tan antigua como la misma crónica de ambos reinos. Los monjes de Arlanza se distinguieron tempranamente -allá por el siglo X- por la calidad

62 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) de los vinos que cultivaban en sus heredades. A finales de la Edad Media se desarrollaron importantes mercados enícolas en algunas comarcas castellanas, pero sus caldos no adquirieron la fama de los vinos riojanos. La introducción de modernos métodos de tratamiento y crianza ha elevado el nivel de la viticultura castellano-leonesa y recientemente se ooserva una considerable aceptación de sus productos, sobre todo los cosechados en la Ribera del Duero, que la jet set prohijó en calidad de predilectos -aunque este hecho, en rigor, ni aporta elogio ni denosta a tales caldos-. Existen en Castilla y León cuatro Denominaciones de Origen y dos Denominaciones Específicas Provisionales, todas con características distintivas. Démosles somero repaso. Rueda La decana. Ocupa las vastas llanadas del sur de la provincia de Valladolid (52 municipios) y algunas zonas de Ávila (2 municipios) y Segovia (17). Son tierras resecas de importante insolación. Se cultiva una uva autóctona, la Blanca Verdejo, que es mezclada con las variedades Viura y Palomino. Esta Denominación de Origen produce exclusivamente vinos blancos caracterizados por su buen aroma y muchos grados, de tres tipos: * Rueda Superior, se elabora al menos con un 60% de Verdejo y puede alcanzar los 14º, con sabor afrutado y ligeramente anisado. *Rueda: con un 25% (mínimo) de Verdejo y similar graduación, es más ligero de sabor. *Pálido Rueda: aromático, pálido y seco, precisa cuatro años de crianza para adquirir la debida graduación. * Dorado de Rueda, alta graduación (mínimo 15 grados) para este vino de crianza (cuatro años), de color caoba y muy aromático. Ribera del Duero Al sur de Burgos, oeste de Soria y oriente de Valladolid, 12.000 hectáreas de viñedos que flanquean las márgenes del Duero. La altitud de tales terrenos (alrededor de 800 metros) confiere finura y longevidad a sus caldos, que en este segundo aspecto superan con creces a los demás vinos españoles. Produce rosados -muy aromáticos y afrutados- y tintos,

INTRODUCCIÓN / 63 siendo estos últimos los más renombrados por la estilización de su sabor -en el caso de los caldos de crianza, como corresponde a la cría en barrica- y el progresivo amejoramiento que experimentan en botella. También produce tintos jóvenes de suave paladar. Las cepas más abundantes corresponden a la variedad Tempraníllo. También se dan -a modo de complemento- las uvas Garnacha, Cabernet-Sauvignon, Malbec y Merlot, estas tres últimas importadas de Francia. De la Ribera del Duero son las casi míticas bodegas VegaSicilia, apreciadas intemacionalmente por la exquisitez de sus reservas. El Bierzo Peculiar disposición la de sus viñedos. Al ser esta tierra accidentada, las cepas se distribuyen en terrazas que escalonan las laderas de los montes entre 450 y 1000 metros de altitud. La climatología de esta comarca leonesa, tan similar a la vecina Galicia (precipitaciones elevadas y temperaturas medias más suaves), resta cuerpo a sus caldos pero les proporciona cierto carácter afrutado y aterciopelado muy agradable al gusto. Los vinos blancos se elaboran con las variedades de uva Malvasía y Valenciana. Los tintos básicamente con Mencía, autóctona de estas tierras y acaso traída hace siglos por los peregrinos que marchaban a Compostela, incorporándoseles Garnacha, Prieto y Picudo. Toro La zamorana comarca de Toro, también conocida como Tierra del Vino, ya era famosa en el siglo XIII por la rudeza de sus caldos espesos y de muchos grados, acordes con las potentes recetas culinarias de estos pagos fríos y resecos. Grandes cantidades de este vino fueron mercadas en Madrid durante los siglos XVI y XVII. El grosor de los antiguos tintos ha sido rebajado merced a las nuevas técnicas de elaboración adoptadas por los viticultores, de modo que la actual oferta se basa en caldos más equilibrados y suaves al paladar. Se elaboran con Tinta de Toro y en menor medida con Garnacha, existiendo producción de vinos jóvenes y de crianza. Ambos presentan intenso colorido.

64 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Escasea el vino blanco en Toro. La uva Malvasía ocupa un reducido número de hectáreas. Sus caldos se definen como finos y aromáticos. Denominaciones Específicas Una Denominación Específica viene a ser a una Denominación de Origen lo que un beato a un santo. Es decir, el reconocimiento de una calidad meritoria, aunque superable. Los controles de producción no son tan severos, pero la Denominación Específica representa el primer escalón hacia el Olimpo de los vinos. En Castilla y León encontrará el trotamundos dos de estas Denominaciones: *Cigales. Comarca de la vera del Pisuerga, en la provincia de Valladolid, famosa por sus claretes desde el siglo XII. Fue durante lustros -aun siglos- el chato tabernario por excelencia, vino poco refinado pero muy apreciado por la gente del pueblo llano. En la actualidad sus rosados, tan ligeros, se elaboran con Tempranillo. También se está impulsando la crianza de tintos con la misma variedad de uva y de blancos [Verdejo, Albulo, Viura y Palomino). *Cebreros. La patria chica del ex-presidente Adolfo Suárez elabora buenos vinos a partir de la uva Garnacha, cuyas cepas abrazan los ríos Alberche y Tiétar. Los tintos son fuertes y de elevada graduación y dorados los blancos, con menos grados. Con pan y vino... ...se anda el camino. Nos aprestamos para comenzar nuestro periplo castellano-leonés y no está de más recordar el viejo dicho. Alimento del espíritu y lenitivo de estómagos lastrados, de estos buenos caldos podrá dar testimonio el trotamundos tras las luengas jornadas que lo aguardan y de las cuales deseamos- sabrá obtener ilustración y divertimento. Que así sea.

EL MOSAICO LEONÉS

La provincia de León es la de mayor extensión de esta comunidad autónoma y se caracteriza por su diversidad física y etnográfica. Desde tiempos inmemoriales ha sido cruce de caminos animado por riquezas pecuniarias o espirituales. Aquí tuvieron sus legendarias minas de oro los astures; y acá vienen a fundirse las dos rutas jacobeas, la francesa -que hoy usurpa la representatividad del Camino- y la mozárabe -de seguro más antigua, pues al hilo de la romana Ruta de la Plata fue seguida por los cristianos andalusíes-. La presencia aurífera en esta última escala en el camino del Finís Terrae realza esa trascendencia mágica y sobrenatural de la meta jacobea: la simbología esotérica del noble metal está íntimamente ligada a tradiciones paganas asimiladas en su debido momento por la mística cristiana. Y es que León sabe mucho de costumbres y hábitos ancestrales, cuyos vestigios rastreará el trotamundos en todos los ámbitos de su geografía: desde los feraces y esmeraldinos valles del Bierzo hasta las parameras de Sahagún, de las latitudes glaciares de Riaño a los pelados escarpes de ambas Cabreras, los concejos, la lucha, los bolos o el barroquismo de la sociedad maragata nos hablan de un pasado céltico, subsumido por el cristianismo, que mantiene fuertes lazos comunitarios entre los habitantes del agro leonés. La complejidad leonesa no se ajusta fácilmente a clasificaciones. Pero aun así cabría diferenciar un León castrense -de castro, nada que ver con lo militar- encastillado en las extensiones montañosas que cercan la provincia por tres de sus flancos -ganaderos y pequeños hortelanos sobreviven en reducidos núcleos de población, preservando con fidelidad sus tradiciones centenarias- frente a un León mesetario donde conviven el labrador -sedentario por antonomasia- y ese carácter nómada de arrieros, chamarileros y mercachifles que parece heredado de los antiguos viandantes jacobeos. En ambos hallarán los trotamundos materia de asueto e ilustración.

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LA CIUDAD DE LEÓN

EL REINO Y SU CAPITAL Los astures Fueron los primeros pobladores conocidos de la provincia leonesa. Cronistas romanos se entretuvieron en describirnos sus azañas y costumbres, en verdad épicas. A decir de Estrabón eran pueblo belicoso en extremo, cuyas veintidós tribus habitaban castros en las cumbres de montañas y cerros; adoraban las fuerzas de la naturaleza y se regían por severas normas comunitarias que mantenían la unión y fortaleza grupales (un ejemplo: la frugal comida a base de pan de bellotas y cerveza se repartía por turnos rigurosos con todos los hombres sentados en corro). La sociedad astur descansaba en el matriarcado -existía la poliandria- y el varón simplemente se dedicaba a combatir. Aunque las influencias orientales apenas se dejaron sentir en estas latitudes leonesas, cabe la posibilidad de que fenicios y cartagineses participasen en la explotación de sus minas auríferas (s. II a. d e C ) . El oro La presencia del noble metal en estas tierras despertó la codicia romana. Las legiones de César Augusto invaden el territorio leonés y hallan terca resistencia entre sus pobladores. La destrucción de Lancia (22 a. de C), la Numancia astur, pacificará el centro y sur de la actual provincia dejando expedita la explotación y comercialización de los metales preciosos del Bierzo, con Asturica Augusta (Astorga) como centro administrativo y comercial de primer orden. Los astures de la región son obligados a establecerse en llanos y valles. De la importancia que Roma atribuía a las minas auríferas y a la red de calzadas que servían para transportar tamaña riqueza, da buena cuenta el establecimiento en el año 68 d. de C. de la Legio Vil Gemina Pía Felixen la llanada que limitan los cauces del Bernesga y el Torio. Este campamento militar será el embrión de la futura ciudad de León

68 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Cristianos y bárbaros La romanización de la meseta leonesa fue profunda: la mejor prueba consiste en la pronta aparición de comunidades cristianas (s. I d. de C.) en Astorga y León, que en el siglo III son elevadas al rango episcopal. Se tiene noticia de un centurión hispanorromano, oriundo de León y de nombre Marcelo, que recibió el martirio en Tánger junto a su mujer e hijos. Las persecuciones contra los cristianos cesaron con el Edicto de Milán (313): comienza entonces el florecimiento de comunidades religiosas y de eremitismo en los antiguos valles astures. Aquellos primeros cristianos debieron pensar que las hordas bárbaras y paganas de suevos y alanos -cayeron sobre territorio leonés en el siglo III- eran los heraldos del gran Apocalipsis. Más civilizados fueron los visigodos, cuya presencia en León data del siglo V, aliados de Roma que pidieron asilo en los territorios imperiales para luego -astutos huéspedes- quedarse con el solar de sus anfitriones. Monacato y herejía Bajo la dominación visigoda se multiplica la presencia eremítica en El Bierzo: los monjes buscaban tranquilidad y alejamiento del mundo en la profundidad de sus valles para dar rienda suelta a las cavilaciones dogmáticas y teológicas. Los santos Valerio, Genadio, Fructuoso y Facundio moraron en el desierto berciano. Pero soledad y disquisiciones metódicas no siempre redundaron en beneficio de la doctrina eclesiástica oficial. Los primeros heresiarcas leoneses, ligados al galaico Prisciliano, difunden sus doctrinas a lo largo y ancho de la provincia: criticaban la inmersión de la Iglesia en los asuntos mundanos, sus tempranas ansias de poder temporal y la laxitud moral de sus representantes oficiales. Prisciliano fue el primer contestatario ejecutado por el poder secular a instancias de las autoridades eclesiásticas; el protomártir de los heterodoxos cristianos. Nuevos tiempos: los musulmanes La rauda ascensión de las tropas sarracenas de Tariq y Muza alcanza tierras leonesas el año 714. Los musulmanes ocupan León y Astorga pero renuncian a dominar las montañas

LEÓN / 69 norteñas, donde habrá de fermentarse el reino astur-leonés. Los reductos cristianos, empero, quedaron bajo la amenaza de las razzias agarenas, cuyo furor hubieron de aplacar sometiéndose al Tributo de las Cien Doncellas. Este impuesto -si así puede llamársele- resultaba infamante para los cristianos, pero en alguna medida tuvo el efecto positivo de contribuir al mestizaje cultural y étnico, pues las damas de alcurnia que entraban en la transacción eran desposadas con próceres sarracenos: recordad -es un ejemplo significativo- que el gran califa Abderramán III era hijo y nieto de cristianas. Los orígenes del Reino de León Los descendientes del mítico Pelayo, cabecilla de la resistencia hispano-goda contra la invasión árabe, conforman la nómina de los reyes asturianos. La pequeña monarquía fue ensanchando sus dominios lentamente hacia Galicia y el Duero: ya Alfonso I tuvo la osadía de conquistar León a mediados del siglo VIII, pero sus descendientes habrán de cederla a los árabes cien años después. La ciudad y su contorno se convirtieron en terrenos baldíos y deshabitados por espacio de un siglo. El reinado de Alfonso III el Magno (886-911) resultará trascendental para la historia leonesa. Este rey expandió sus dominios hasta tierras zamoranas y burgalesas e hizo traer mozárabes para repoblarlas. Repartió entre sus hijos las posesiones que heredó y cuantas había sometido: a Ordoño entregó Galicia, Asturias la heredaría Fruela y García obtuvo León. La prematura muerte de García otorga a Ordoño sus posesiones leonesas. Pero su óbito, también prematuro, reúne en Fruela los dominios del padre. El nuevo rey establece su corte en León, que Ordoño había reconquistado antes de fallecer. Corre el año 924 y esta combinatoria de óbitos y sucesiones pone fin al Reino de Asturias. La nueva demarcación política y administrativa, el Reino de León, engloba los territorios gallegos, asturianos y cántabros, las actuales provincias de León y Zamora y el condado de Castilla, cuyas fronteras son las márgenes del Duero. Tiempos difíciles Difíciles son los primeros pasos históricos del nuevo Antiguo Reyno. Las frecuentes disputas entre los nobles leone-

70 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) ses, gallegos y castellanos amenazan su estabilidad interior. El año 961, Fernán González proclama la independencia del condado de Castilla. Las postrimerías del siglo X están protagonizadas por el terror al año mil y por la figura de Almanzor, el azote de los cristianos, que tenía la costumbre de obsequiar a sus enemigos con fulminantes campañas bélicas: el caudillo andalusí estaba bien informado acerca de estas disputas y en 988 cae sobre León sorprendiendo a la nobleza local en una de sus habituales trifulcas. La ciudad quedó devastada por completo: el ejército sarraceno tenía el camino expedito hasta Compostela, que habrá de correr pareja suerte. Almanzor regresará a Córdoba con las campanas de la catedral composteiana a hombros de cautivos cristianos, pero respetó la tumba del apóstol. Los leoneses recibieron una segunda visita de Almanzor -con idénticos efectos- el año 995. Desarrollo y expansión Alfonso V el Noble promulga en el año 1020 los Fueros de la ciudad y del Reino de León. Las coronas de León y Castilla se funden nuevamente en la persona de Fernando I, el año 1037, que vence a los musulmanes en Toro y consolida la presencia leonesa en las márgenes del Duero. Fernando I quiso legar una parte de sus dominios a cada uno de sus hijos y el resultado fue la Intriga sangrienta que acabó con la vida de Sancho II de Castilla y reunificó las coronas leonesa y castellana en la persona de Alfonso VI -de este episodio hablamos con más detalle en el epígrafe dedicado a la historia de Zamora-. Alfonso VI (1065-1109) expandió los dominios castellano-leoneses hasta el Tajo con la conquista de Toledo; su reinado, muy belicoso, se inicia con victorias sobre las taifas sarracenas pero a la postre será derrotado por los almorávides, que ponen freno a sus ansias expansionistas -se había intitulado imperator...-. Este rey introdujo en León el rito litúrgico latino -en sustitución del rito mozárabe- y la orden de Cluny, cuyos monasterios, hospederías y hospitales jalonarán una ruta jacobea que bulle de peregrinos y gentes de toda calaña y condición. Si os interesan los temas referentes al Camino de Santiago, Jesús García Marín y José María Cortés Verdaguer os ofrecen una interesante y entretenida reseña de sucesos históricos, anécdo-

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tas y datos de interés general en el epílogo de La Guía del Trotamundos de Galicia. El fin de un Reino Los reinos de León y Castilla vuelven a separar sus destinos tras fallecer Alfonso VIl (1157). Uno de sus sucesores, Alfonso IX, promueve la edificación de la catedral legionense y convoca por primera vez un embrión de parlamento del Reino. El concilius regís se reúne en la capital leonesa el año 1188. Participan miembros de los estamentos nobiliario y eclesiástico. Los siervos de la gleba y los menestrales y campesinos libres quedaban excluidos por ser considerados gentes sinconsejo, ignorantes. Al morir Alfonso IX sin sucesión, la corona pasa al rey de Castilla Fernando III (1230). León pierde su corte y su independencia política. Es el término de una andadura que se prolongó por espacio de 319 años. La Edad Moderna Tras la anexión a Castilla, León mantuvo fuero propio, pero los Reyes Católicos suprimirían una serie de prebendas benefactoras de su nobleza; respetaron, eso sí, los concejos municipales que regían la vida rural. Son los tiempos de la Mesta y de la industria pañera. El Antiguo Reyno parece sumido en un sopor macilento, alimentado por la evocación de viejas glorias pero sin sustentos en el presente. El nieto y sucesor de los monarcas Católicos, Carlos I, arriba a Castilla sin ningún conocimiento de la realidad de su reino -ni tan siquiera hablaba castellano-; las medidas económicas de sus consejeros flamencos originan la Guerra de las Comunidades, León se alineará en el bando comunero encabezada por Ramiro Núñez. La decadencia Los siglos XVI y XVII son económicamente nefastos para la ciudad y la provincia leonesas. Las pestes se ciernen sobre un territorio progresivamente despoblado donde ya comenzó la emigración al continente americano. La llegada de unos dos mil moriscos granadinos, expulsados de sus tierras tras la rebelión de las Alpujarras, no impide que alrededor de una centena de

72 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) poblaciones queden abandonadas. La agricultjra ha quedado reducida a niveles de mera subsistencia y la ganadería atraviesa sus peores momentos. El siglo XVIII. La Ilustración. Es la historia de un empeño tan fútil como bien intencionado. Se crea la Sociedad Económica de Amigos del País de León. La ciudad ve remozada su infraestructura urbana y acoge la Fábrica Real de Hilaturas. Pero ni las medidas reformistas gubernativas ni la iniciativa particular de algunos ilustrados consiguen revitallzar la economía leonesa. Por otra parte, dominan la vida rural poderes caciqu les y es feroz la oposición de la Iglesia a toda idea renovadora que presente visos de enciclopedismo. Se estaba fraguando la primera división entre dos Españas -dos Leones, en este caso-. Franceses, liberales y carlistas El año 1808 estalla la Guerra de Independencia. Los leoneses, dirigidos por una Junta de Defensa, se aprestaron para el combate pero sus milicias fueron severamente derrotadas en Medina de Rioseco. Más tenaz, la resistencia astorgana hubo de soportar crudo sitio. Las tropas francesas Instalaron una guarnición en la capital provincial, que el propio Emperador visitará en 1810. Ya hemos mencionado la presencia en la sociedad leonesa de sectores tradlcionalistas, sumamente reaccionarios en materia política. Tales elementos no sólo luchan contra Napoleón por motivos patrióticos; su repulsa al corso se debía también a razones ideológicas, pues en él veían al más cualificado representante del ideario revolucionario francés. La Pepa -así fue popularmente conocida la Constitución de Cádiz, promulgada el día de San José de 1812- tampoco gozó de simpatías entre el establishment leonés por su inspiración laica y liberal. Tras la retirada francesa, la pugna entre reaccionarios y liberales cristalizará en el conflicto carlista. El obispo Abarca dirige un pronunciamiento en León a favor del pretendiente al trono Carlos María Isidro, paladín de los tradicionalistas (1833). El general Espartero se encarga de reprimir la asonada para luego batir en las montañas de Riaño a las últimas partidas rebeldes. Concluida la Guerra Carlista, los liberales toman su revancha política con la Desamortización del ministro Mendizábal: se suprimen las órdenes religiosas y sus bienes incautados son pú-

LEÓN / 73 blicamente subastados. Estas medidas causaron grave pérdida en el patrimonio artístico de León. Poco pan y mucho circo De paradójico puede calificársele, por lo que a León respecta, al siglo XIX. La actividad minera se intensifica con el concurso de modernos métodos de explotación. De su mano y para atender las necesidades de transporte y comercialización llegará el ferrocarril: León-Avilés (1844), León-Vigo (1845), León-Bilbao (1877). Pero los beneficios materiales que produce la extracción de estas materias primas muy poco redundan en el desarrollo de la tierra leonesa: las condiciones de vida en el campo son ínfimas y los trabajadores de la minería no disfrutan de mejor situación. La insatisfacción obrera madura las condiciones para el desarrollo de su conciencia de clase, las células socialistas ya se dejan sentir en la vida pública durante el último tercio del siglo. La política oficial, más preocupada por los fastos externos que por la realidad social, no consigue ocultar estas tensiones internas: la catedral leonesa se restaura con gran dispendio de fondos, Gaudí deja en Astorga muestras de su genio arquitectónico, pero las magnas construcciones no alivian las necesidades del pueblo llano. Subversión y guerras Emigración y agitación social serán factores determinantes en los albores del siglo XX leonés. Las organizaciones obreras más radicales han adoptado las propuestas bakunianas y se enfrentan violentamente al poder establecido: Durruti, Ángel Pestaña y Abad de Santillán dirigen el movimiento anarquista español y son leoneses los tres. Entre tanto los campos van despoblándose y la capital provincial acoge una riada humana que busca trabajo y mejores condiciones de vida en el medio urbano. El año 1934 los obreros y mineros asturianos toman las armas contra el gobierno reaccionario de la C.E.D.A. En la cuenca minera leonesa se declara la huelga general revolucionaria en solidaridad con sus camaradas asturianos. El gobierno enviará las tropas más aguerridas -y salvajes-, los legionarios, a reprimir la insurrección obrera. Un joven general africano, por nombre Francisco Franco -¿os suena?- se encarga de anticipar

74 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) los sangrientos planes que tiene reservados para el resto del país. Los combates van a reproducirse en el norte leonés pocos años después, cuando la sublevación militar de 1936 triunfe en la capital pero sea contestada en las zonas mineras. El camino de la modernidad Las tendencias migratorias se acentuaron tras el conflicto de 1936-39. La ciudad experimenta un rápido crecimiento demográfico a medida que el campo envejece; los proyectos hidráulicos del régimen -ya comenzaron en 1940- no consiguen frenar tales tendencias. El año 1960 bate todos los récords de emigración, con más de cien mil leoneses en una diáspora que se extiende desde las zonas industriales del norte del Estado (País Vasco, Cataluña) hasta los países europeos más desarrollados (Francia, Suiza, Alemania). El crecimiento capitalino irá acompañado de su consolidación como centro mercantil y administrativo provincial. Incluso surge una tímida industria sustentada por mano de obra extraída del entorno agrario. Reconocimiento a su desarrollo económico y demográfico fue la creación de la Universidad leonesa, en 1978. León, durante siglos subsumido en la órbita castellana, conoció un rebrote de sentimientos nacionalistas tras la muerte del dictador y el cambio de régimen. El nuevo diseño autonómico no contentó a quienes pretendían resucitar el espíritu del Antiguo Reyno -aún presente en las pintadas que el trotamundos podrá contemplar paseando por su capital-, aunque la constitución en 1983 de la Comunidad Autónoma de Castilla y León no ha provocado mayores conflictos que los puramente dialécticos. La capital leonesa, hoy A la hora de orientarse, de seguro sea León una de las ciudades menos complejas que el trotamundos podrá hallar en su gozoso peregrinar. Por el flanco oriental asoma su rostro urbano al alféizar del Bernesga, donde los tintes plomizos de la urbe se visten de alegres tonos verdes en los parques ribereños. Desde el río -a la altura de la estación de ferrocarriles- parte la espina dorsal del trazado urbano: la Avenida de Ordoño II y su prolongación, la Calle Generalísimo, que atraviesan los barrios más modernos y el propio casco histórico leonés. Al comienzo de

LEÓN / 75 Ordoño II veréis la estatua de Guzmán el Bueno -defensor de Tarifa, que no dudó en lanzar a los sitiadores sarracenos su propio puñal cuando aquellos le ofrecieron la vida de su hijo a cambio de la rendición de la fortaleza-: extiende un dedo hacía la estación, indicando al forastero que no le agrade la ciudad la forma más fácil de abandonarla. Proporcionalmente menor en extensión a otras capitales castellano-leonesas que no la superan en número de habitantes, los agobios del tráfico también se perciben con menor intensidad. Los barrios modernos -en torno a la Avenida de Ordoño II- no son un prodigio de diseño urbanístico, aunque tampoco se hacen desagradables al paseante que transite por sus amplias aceras. En materia arquitectónica, puede decirse que la mayor virtud de la capital leonesa radica en la homogeneidad de su casco antiguo -con pocas edificaciones rimbombantes, pero hermosas en su conjunto- y de las calles de Ordoño II y Generalísimo, donde imperan construcciones de porte decimonónico, con buhardillas y balcones cerrados por cristaleras. Los pasos del trotamundos se encaminarán indefectiblemente hacia las calles -o rúas- del casco histórico. Aquellas que discurren entre la catedral y San Isidoro, parcialmente respetadas por el tráfico rodado y por ende amables para el paseante, son más señoriales y rectilíneas; observad las severas fachadas de las mansiones medievales hoy convertidas en centros culturales, institucionales o sociales. El tránsito de viandantes es aquí silencioso y pausado, de aires pueblerinos -en el más positivo sentido del término-. Pero ahora cruzad esa especie de cortafuegos de cemento de la Calle Generalísimo -no es el único nombre guerrero, pero sí el más sonoro, superviviente en la ciudad...- que preserva el recogido y pío barrio catedralicio de las llamas etílicas que la jarana desprende en su flanco contrario. Adentraros pues en los vericuetos del Barrio Húmedo, dédalo de callejuelas angostas y quebradas que abrazan esa Plaza Mayor tosca, inusitadamente rural y humilde en una región que nos tiene acostumbrados a magnificientes ágoras; hoy día se encuentra en proceso de restauración integral. Este barrio debió ser antaño la ciudad de los menestrales, gañanes y judíos: de los primeros resta el próspero negocio tabernario, de los segundos el trazado sinuoso de una retícula por la que se aventuran los coches para incordio del viandante. En estas latitudes de León se hacen más raros los caserones con nobles portadas de medio punto, hallaréis aquí

76 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) modestas construcciones de dos plantas -una vez más, la homogeneidad del conjunto se convierte en valor estético cuando escasean las edificaciones de enjundia- que acogen habitáculos reducidos y modestos y tabernas y restaurantes en sus bajeras, donde los trotamundos rastrearán el pálpito del sarao local. Por cierto: observad esas conchas doradas que engalanan las calles de León: siguiéndolas reconstruiréis el trazado del Camino jacobeo. Otra forma, entrañable, de visitar y conocer la ciudad.

LLEGAR A LEÓN Por los aires León carece de aeropuerto. Los más cercanos están en Valladolid, Santiago de Compostela y Oviedo, con mejores comunicaciones regulares los dos primeros. Por raíles Servicios directos con Madrid (ocho diarios), Barcelona (dos), Oviedo (nueve), La Coruña (cuatro), Valladolid (tres), Palencia (tres), Bilbao (tres). Recordad también que León -y cómo no Astorga- es paso obligado para los viajeros que desde Extremadura y Andalucía se dirijan a Galicia o Asturias. La estación de RENFE, de reciente construcción y racionalmente diseñada, se encuentra a orillas del río Bemesga, en la Avenida de Astorga, 11 (un cuarto de hora de paseo desde la catedral); su tf. de información es el (987)270202. Encontraréis la oficina de viajes de RENFE en la calle Carmen, 4; tf. (987)220525. Los ferrocarriles de vía estrecha recalan en la estación de Avda. Padre Isla, 48. Comunican León con localidades de la montaña y prolongan su recorrido hasta Vizcaya. El tf. de información es el (987)245073. Por carretera Autobuses diarios a Madrid (dos), Salamanca (dos), Valladolid (dos), Bilbao (dos), Burgos (dos). En estos momentos no

LEÓN/77 existe conexión directa entre la capital leonesa y Barcelona, aunque la compañía ENATCAR enlaza diariamente desde la ciudad condal (dos servicios) con La Bañeza, Astorga, Bembibre, Ponferrada y Villafranca del Bierzo. La compañía ALSA, que cubre el trayecto entre Sevilla-Mérida y Asturias, hace escala en León y Astorga. La estación de autobuses de León se encuentra en la calle Cardenal Lorenzana, 5. Su tf. de información es el (987)211000/ 251126.

DIRECCIONES Y TELÉFONOS DE UTILIDAD
Prefijo telefónico: 987. Oficina de Turismo. Plaza de Regla, 3. Tf. 237082. Correos: Jardín de San Francisco, s/n. Tf. inf. 234290. Telefónica: Padre Isla, 28. Estación tren: Astorga, 11. Tf. 270202. Estación autobuses: Cardenal Lorenzana, 5. Tf. 211000/ 251126. Taxis: 242451/241211. Asistencia en carretera: 250175. Ayuntamiento: Plaza de San Marcelo. Tf. 253112/253390. Hospital Seguridad Sociat. San Antonio, s/n. Tf. 237400. Hospital Provincial: Alvaro López Núñez, 26. Tf. 227100. Casa Socorro: Arco de Ánimas, 2. Tf. 251210. Cruz Roja: 270033. Guardia Civil: 221100. Protección Civil: 222252. Bomberos: 080.

ALOJARSE EN LEÓN
Caro Hostal de San Marcos ***** Plaza San Marcos, 7. Tf. 237300. Pertenece a la red de Paradores de Turismo y ocupa uno de los edificios más impresionantes de esta ciudad monumental, antiguo monasterio y hospital de peregrinos construido a comienzos del siglo XVI. Sus instalaciones reúnen confort, lujo y arte; el servicio es atento y muy profesional.

78 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Alfonso V***. Padre Isla, 1. Tf. 220900. El antiguo Hotel Oliden ha cambiado de nombre. Completamente remozado, su decoración sintoniza con las más recientes corrientes del diseño. Las habitaciones están dispuestas en torno a un patio central interior cubierto por bóveda de cristal. Conde Luna****. Independencia, 7. Tf. 206512. Pertenece a los mismos propietarios del anterior, pero su proceso de restauración y reforma apenas ha comenzado. Tiene por ello un aire decadente que acabará perdiendo y que hoy constituye uno de sus atractivos principales. Dispone de piscina, garage, sauna y tiendas varias. Riosol***. Avda. Patencia, 3. Tf. 216850. A un paso de la estación del ferrocarril. Un establecimiento standard, amplio y confortable, pero sin personalidad definida. Buen servicio. Quindós** Avda. José Antonio, 24. Tf. 236200. Emplazado muy cerca de la Plaza de San Marcos. Sus servicios aventajan la calificación oficial del establecimiento. Medio París* Generalísimo Franco, 20. Tf. 238600. Veterano y con solera. Habitaciones confortables y bien equipadas. Reina*. Puerta de la Reina, 2. Tf. 205212. Apenas once habitaciones, pulcras y funcionales. Hostal Orejas**. Villafranca, 8. Tf. 252909. Un establecimiento acogedor, de ambiente familiar y decorado con muebles castellanos. Tiene habitaciones con o sin baño. Sirven comidas caseras. Hostal Reino de León**. Martín Sarmiento, 10. Tf. 203251 Similar al anterior y con idéntico mobiliario. Hostal Guzmán el Bueno*. López Castrillón, 6. Tf. 236412. Céntrico y acogedor. Muy cercano a la catedral. Precios económicos Hostal Don Suero**. Suero de Quiñones, 15. Tf. 230600. Moderno y funcional, con servicios correctos. Buena atención al cliente. Hostal Gárgola*. Gran Capitán, 7. Tf. 238280. Hostal Covadonga*. Avda. Patencia, 2. Tf. 222601. Hostal Londres*. Avda. Roma, 1. Tf. 222274. Habitaciones coquetas y bien acondicionadas.

LEÓN / 79 Hostal San Martin*. Torres de Omaña, 1. Tf. 227433. Otro establecimiento con solera, pese a su sencillez. Su edificio está declarado Monumento Histórico-Artístico. Lo más barato Hostal Oviedo* Avda. Roma, 26. Tf. 222236. Limpio y soleado. Hostal Álvarez*. Burgo Nuevo, 3. Tf. 252002. Hostal Bayón*. Alcázar de Toledo, 10. Tf. 231446. Sólo tiene seis habitaciones, todas con lavabo. Pensión Leonesa. Del Fuero, 11 -31 Tf. 257952. Pensión Los Álamos. Maestro Nicolás, 5-21 Tf. 244015. Pensión Puerta Sol Puerta Sol, 1-21 Tf. 211966. Pensión Panchito. Alcalde Miguel Castaño, 34. Tf. 207024. Lo más barato de León, si exceptuamos el albergue juvenil. Albergue Juvenil Residencia Infanta Doña Sancha. Corredera. 3. Tf. 202201. En las afueras de la ciudad. Funciona como albergue juvenil entre los meses de junio y septiembre. Las instalaciones son modernas y pulcras y cuentan con piscina de temporada.

COMER EN LEÓN
Hallaremos en los restaurantes capitalinos un sumario del conjunto gastronómico provincial: legumbres, embutidos y vinos bercianos, cocido maragato, migas con leche fría y escabeches del Páramo, liebre y truchas de la montaña de Riaño y curiosos platos donde se funden los frutos de la tierra y de un mar no tan lejano (patatas con congrio y almejas, patatas con langostinos) conforman una variada -y suculenta- oferta culinaria, cuyo enunciado pormenorizaremos conforme vayamos ocupándonos de las distintas comarcas leonesas. Caro Rey Don Sancho. El restaurante del Hostal de San Marcos. De aire señorial, sus clientes son tratados amable y profesionalmente. La carta es una amplia muestra de la cocina

80 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) regional, en todas sus variantes, a más de ofrecer la variedad de menús propia de la red de Paradores. Buffet matinal al que acuden numerosos leoneses y foráneos. Adonías del Pozo. Santa Nonia, 16. Tf. 252665. Basa su prestigio en la correcta interpretación del recetario tradicional. Viandas de primerísima calidad y servicio esmerado. El propietario del restaurante aconseja cuales son los platos más recomendables del día. Los leoneses aprecian especialmente su cecina de chivo y la lengua curada; otras especialidades son los pescados horneados y la ternilla asada. Buenos vinos del Bierzo. Casa Pozo. Plaza San Marcelo, 15. Tf. 223039. Su carta combina armoniosamente un buen surtido de asados y platos tradicionales con la oferta de pescados frescos. Postres caseros y amplia carta de vinos. El servicio puede calificarse de excelente y valga una advertencia: conviene reservar mesa. Independencia. Independencia, 4. Tf. 254752. Para muchos, el clásico por antonomasia de la ciudad. Cocina regional, especializada en pescados horneados y platos de caza sobre todo, el corzo-. El Faisán Dorado. Cantareros, 2. Tf. 256609. Caracterizado por su esfuerzo de renovación culinaria. Carta amplia e imaginativa, que no por ello renuncia a determinadas viandas clásicas de la tierra. Sus especialidades: bonito enharinado al aceite de oliva, lubina en salsa de pimientos verdes, hígado de pato con manzanas. Bitácora. García I, 5. Tf. 212758. Afamada marisquería que tampoco flaquea en el capítulo de carnes. Sotomayor. Ramón y Cajal, 9. Tf. 241708. Cocina gallega y leonesa. Servicio atento. Medio Mesón Leonés del Racimo de Oro. Caño Vadillo, 2. Tf. 257575. Ocupa un soberbio caserón del siglo XVII, construido en piedra con entibado de fusta, que antaño alojó un monasterio benedictino y un hospital de peregrinos. Guisos y estofados de resabios populares, pero elaborados con vocación de alta cocina. Tiene un agradable patio interior. Pimientos y embutidos del Bierzo. En la plaza de San Martín encontraréis el Nuevo Racimo de Oro. Bodega Regia. General Mola, 5. Tf. 213173. Cerca de la

LEÓN / 81 Plaza Mayor. Cocina tradicional, muy sabrosa: sopas de ajo, truchas y lechazo asados, etc. Formela. Avda. José Antonio, 24. Tf. 224534. El restaurante del hotel Alfonso V, cuya decoración comparte. Cocina regional e internacional servida con acierto y esmero. Una muestra de su carta: cangrejos de río con almendras, lomo de cordero con ciruelas, croquetas de jamón y trufas. El Palomo. Escalerilla, 8. Tf. 254225. Cocina casera. El Besugo. Azabachería, 10. Tf. 256995. Mesón San Martín. Plaza de San Martín. Tf. 256055. Establecimiento recogido y tradicional, especializado en asados. Raciones muy generosas. El Lagar. Julio del Campo, 10. Tf. 225119. Mariscos y auténtica sidra asturiana. Las Calabazas. República Argentina, 13. Tf. 215166. Carnes y asados. También sirven tablas de pescados y mariscos. El Siglo. Arco de las Ánimas, 1. Tf. 215306. Cocina italiana e internacional. Casa Teo. Corpus Christi, 203 (San Juan de Rabanedo). Tf. 223005. En las afueras de León. Guisos caseros de calidad sobresaliente, entre ellos el cocido maragato y excelentes embutidos que el servicio recitará entre la lista de platos a consumir aquí no hay carta escrita-. Dispone de comedor al aire libre para los meses estivales. Probad las mollejas con rabos y el arroz con leche. Barato En la calle Mariano Berrueta, una de las vías tradicionales de acceso al Barrio Húmedo desde la Calle Generalísimo y muy cercana a la catedral, hallaréis varios sitios donde comer menús y considerables raciones a precios económicos. Recordad estos nombres, todos ellos de interés para las escarcelas donde menos tintineen los cuartos: Casa Lorenzo, La Cepedana, Bar Restaurante. También puede resultar económico comer una cazuela de potaje en El Dos de Mayo o La Posada (calle La Rúa). Chivani (Plaza de San Martín) os aguarda con buena oferta de raciones y platos económicos en su comedor interior. Mesón La Patata. Misericordia, 16. Tapas y comida caseras, sustanciosas y a buenos precios. Gijón. Alcázar de Toledo, 15. Tf. 250111.

82 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) San Román. En la calle Recoletas. Un mesón con platos del día y raciones. Fornos. El Cid, 8. Los precios suben un poco con respec to a los demás locales de este apartado. Pero no deja de ser económico, dada su excelente relación calidad-precio.

VINOS Y COPAS
"León, una de las poblaciones más grandes de España, regia y palaciega, esta llena de felicidades." Aymerich de Picaud, Codex Calistinus

Tal escribió un monje francés del siglo XIII, peregrino de Santiago, patriarca y modelo de todos los autores de guías de viaje. Picaud halló una ciudad en apogeo, donde la beneficencia reconfortaba a los viajeros y todos los placeres se ofrecían al visitante que anduviera ansioso de ellos. El León de nuestros días es igualmente una ciudad ae gran animación callejera: el talante grupal y festivo de sus habitantes se asemeja más al carácter norteño que a la proverbial sobriedad castellana. No resulta extraño, porconsiguiente, la consagración del chateo como elemental medio de relación social. Y no menor es su importancia como hábito alimentario: tapas de menudillo (corazón, riñón, criadilla, mollejas, mondongo, sangre, hígado), morro, callos, embutido y asaduras acompañan a los vinos durante ese animado peregrinar que es, a fin de cuentas, la esencia del chateo. De vinos y tapas La principal zona del chateo es el Barrio Húmedo, ubicado a la izquierda de la catedral, en torno a las plazas Mayor y de San Martín. Las mayores aglomeraciones se producen los viernes, sábados y domingos, a la mañana o a la tarde, aunque nunca faltan parroquianos entre semana. Gentes de edad diversa se concentran en estos bares de afamada solera para tomar vinos y cortos de cerveza -la consumición incluye una pequeña tapa-. Muchos foráneos se asombrarán de los precios locales, en verdad moderados. La Bicha (Plaza de San Martín) es uno de los locales más

LEÓN / 83 afamados del ramo. De interior angosto, generalmente abarrotado, habilita mesas altas en el exterior. Sirve una morcilla de cebolla y calabaza exquisita. En la misma plaza lo acompañan Chivani (su especialidad son los calamares) y El Botijo. Azabachería es un callejón estrecho y peatonal, escondido en un lateral de la Plaza de San Martín. En un extremo se halla El Gaucho, con barra bien surtida de tapas. Frente a él, El Rey del Húmedo os invitará a una botella de cava si conseguís reposar una moneda de cinco ptas. sobre un limón que flota en la superficie de un bol lleno de agua -la empresa no es pan comido, os lo puedo asegurar-; el dueño tal vez os enseñe algún truco -no el del limón, que es top secret- sobre cómo hacer flotar monedas en el agua, y otros por el estilo. Por cierto, El Rey del Húmedo ha llegado a un curioso acuerdo con las entidades bancarias de la ciudad: él se compromete a no conceder préstamos si ellas no venden vino..y todos en paz. También en la calle Azabachería hallaréis La Concha, local de aspecto más elegante y especializado en el marisco. Al entrar percibiréis un penetrante olor a mar. Los bares citados son una pequeña muestra de este Barrio Húmedo en cuyas calles se multiplica la oferta tabernaria. Adentráos en sus vericuetos, trotamundos aficionados al chateo, y no saldréis decepcionados. Los cafés leoneses En la Calle Generalísimo se concentran este tipo de locales de ambiente relajado, ajenos al bullicio del Barrio Húmedo aunque tan próximos físicamente al mismo. Victoria es el decano de los cafés leoneses: casi cien años de existencia avalan su solera. Decorado con elegancia pero sin estridencias, es buen lugar para la conversación y muy propicio para golosos, dada su excelente repostería. Otros cafés de la zona son Gárgola, León y El Correo. En pleno barrio catedralicio, a un paso de la Seo leonesa y de San Isidoro, podréis hacer una agradable parada en el El Gran Café (Cervantes, 9), local cuyo exterior semeja una tienda de regalos por su escaparate con figuras que representan cantantes negros de jazz. El ambiente es mayoritariamente universitario: los jóvenes se distribuyen en mesas que antaño fueron armazones de máquinas de coser. En este local se realizan a menudo conciertos de blues y jazz en vivo.

84 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Copas nocturnas A partir de las ocho de la tarde se confunden en el Húmedo los últimos chateadores y los primeros noctámbulos; los segundos proliferan, como es de suponer, principalmente los viernes y sábados. En la Plaza de San Martín concitan la atención de los trasnochadores Despiste, Vaticano y Angelo, que en poco o nada se diferencian de las tabernas diurnas, a excepción del volumen musical. La pizzería Rocco's (en la misma plaza) es buen lugar para tomar un tentempié si la noche promete ser larga. Otros puntos de marcha de la zona son Universal (en la Plaza Mayor, con agradable terraza estival) y el Rincón del Húmedo, una galería de la calle Zapaterías que reúne varios bares de dimensiones modestas donde se registran llenos espectaculares; otro local digno de mención por su gran predicamento entre los noctámbulos es Toisán, en la misma calle Zapaterías. El Húmedo acoge así una variopinta cohorte (estudiantes, heavys. julais) que hasta las 2-2,30 hs. de la madrugada pueblan sus locales inundados de música tan variada como la clientela (rock. pop español, bakalao...). A las tres de la madrugada, la movida local está firmemente instalada en la zona de la Avenida de Lancia y calle Burgo Nuevo, a ¡a derecha de la Avenida de Ordoño II. La gente pija predomina en estos lares y los locales se visten de tonos neón para dar la bienvenida a sus asiduos: en Momentos, Callejón, Factoría, Chasis, Trastevere, Rodeo y Capote no faltan ni los vídeos musicales, ni las máquinas de marcianos ni el sonido mákina hasta altas horas de la madrugada.

COMPRAS
Por lo que a las compras gastronómicas se refiere, establecimientos como Casa Campelo (un añejo local de la calle Ordoño II, 27), Guerra de Paz (Platerías, 3) y Santos (El Paso, 5) os ofrecen carnes curadas y embutidos (cecina, morcilla, botillo) de distintas comarcas leonesas. Carro Sanz (Plegarias, 14) es el más afamado comercio local en materia de quesos (tipo Cabrales de la zona de Valdeón y Sajambre, picones de Lancia y Babia, de cabra de Valdeteja, de vaca, etc.); a un paso está La Casa de los Quesos (Plegarias, 3: ya desde fuera, huele que alimenta). Prada a tope (Plaza San Martín, 12) amplia su

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LEÓN/85 oferta a conservas y chacinas de otras regiones españolas. Y las morcillas de Matachana (c/Cervantes) tienen usía. Vinos del Bierzo y Los Oteros, además de orujo leonés, podréis adquirir en Hiper Licores (Alvaro López Núñez, 50; un verdadero edén para los amantes de las bebidas espirituosas), Conde Luna (Conde Luna, 1) y el ya mencionado Casa Campelo ÍOrdoño h, 27). Encontraréis los más tradicionales dulces leoneses en Camilo de Blas (Generalísimo, 13; la pastelería más antigua de León) y Dulcinea (Alcázar de Toledo, 15): borrachos (croqueta de pan y huevo rebozada en leche azucarada), roscas ciegas, mantecadas, etc. La Viuda de Pedro Pérez (Pozo, 13) os ofrece almendrados, rosquillas, hojaldres... La artesanía constituye uno de los principales atractivos culturales de Castilla y León, a mas de interesante objeto de compra para regalo o souvenir. Y comenzaremos nuestra relación de ofertas artesanales por la practica, peculiarísíma y genuinamente leonesa elaboración de moscas de pesca, señuelos confeccionados con plumas de gailo que ya menciona el Manuscrito de Astorga, manual de pesca del siglo XVI. Los trotamundos que pretendan practicar la pesca de la trucha, sepan que en León los fabrican Bernardo Alonso Álvarez (Alvaro López Núñez, 48), Juan Patricio Diez (Avda. José María Fernández, 37) y Tagarro Casado (Quevedo, 12). La Escuela-Taller de San Isidoro, con sede en la famosa Colegiata leonesa, forma nuevas generaciones de canteros que trabajan la piedra según las técnicas tradicionales y con la maestría de antaño: también gestiona una tienda donde se venden tallas y juguetes artesanales y pueden encargarse trabajos varios. Si os atrae la graciosa estampa de madreñas y zuecos, tan típicos del agro leonés, dirigios a Lobo (Plaza Conde Luna, 4) y Álvarez (Escalerilla, 2). La alfarería fue en tiempos una de las principales industrias leonesas. Los alfares artesanos se conservan aún -muy reducidos numéricamente- en el pueblo de Jimémez de Jamuz. Pero si tal población no queda incluida en el recorrido de vuestro trotamundeo, acercáos en la capital a Monseñor (Fernández Cadómiga, 8), donde puede comprarse cacharrería diversa y arcaica; más establecimientos ceramistas os saldrán al paso en la calle Azabachería y en la Plaza del Conde Luna. Otro tanto cabría decir de la guarnicionería, disciplina antaño pródiga en

86 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) practicantes y hoy reducida a unos pocos artesanos: en Domínguez Alonso (Padre Isla, 10), Fuertes Gómez (Plaza San Martín, 10) y Dierka (Cervantes, 3) aún se venden zurrones, mandiles y arreos de cuero, propios de las faenas campesinas. Otra actividad casi extinguida aunque ya presente en el León del siglo XIII es la artesanía del vitral: sus cultivadores iluminaron las naves catedralicias con haces de luz polícroma que los ventanales historiados tamizaban. Vidriaría (Nazaret. 27) es el vestigio actual de estos trabajos que otrora conocieron tiempos de esplendor. Regalos Moreda (Plaza de Regla, frente a la fachada principal de la catedral) muestra en su escaparate figuras de barro, escudos tallados en madera, libros turísticos y mantecados de Astorga, así como pegatinas varias. Otro punto de referencia interesante para vuestras compras puede ser León Típico, en la Plaza de San Martín. Emperador (Lucas de Tuy, 9) está especializada en trajes regionales de las comarcas leonesas. Cabe también reseñar que en la Plaza Mayor se celebra semanalmente (miércoles y sábados) el tradicional mercado de frutas y verduras. Otro peculiar mercado se celebra todos los días en la Plaza del Conde Luna (junto a La Rúa), en torno al Mercado de la ciudad: allí pueden comprarse verduras, cacharros de latón, cestas v sombreros de mimbre...

FIESTAS Y CERTÁMENES CULTURALES
Los Carnavales de León pueden considerarse una fiesta de mucho sarao y poca originalidad, pues prácticamente se cifran en un desfile de carrozas y disfraces que en nada los diferencia de otras fiestas similares. Y tras la batalla entre Don Carnal y Doña Endrina, llegan tiempos de Pascua. Durante la Semana Santa leonesa son inmolados incruentamente miles de hebreos pues al beber limonada -especie de sangría de vino, limón exprimido, azúcar y frutas troceadas- lo llaman aquí matar judíos. El Martes Santo, la Cofradía del Cristo del Perdón redime de su pena a un preso local. Los nazarenos -denominados pampones- lucen su tétrica impedimenta en las procesiones de La Ronda y Los Pasos, declaradas ambas de Interés Turístico.

LEÓN / 87 El Entierro de Genarín supone la antítesis jaranera y disipada de la solemne Semana Santa leonesa. Esta fiesta recuerda la muerte de un vagabundo, borracho y tramposo en la timba de principios de siglo, personaje famoso en la ciudad por sus correrías a quien arrolló el coche de las basuras en plena efervescencia etílica. Los mozos se reúnen el Jueves Santo al anochecer al pie de la muralla -en la calle de Los Cubos, que es frontera del antiguo barrio de burdeles de la ciudad- para llorar la muerte de Genarín entre trago y trago. Una botella de orujo y unas cuantas flores, colocadas en un hueco del muro, serán la ofrenda profana que tan peculiar cofradía dedica a su poco ejemplar patrono. Las hogueras y los toros protagonizan las Fiestas Patronales de San Juan y San Pedro, entre los días 21 y 30 de junio, que también cuentan con nutrido programa de actos religiosos, demostraciones folcklóricas y verbenas. Entre los meses de mayo y junio se celebran las Jornadas Musicales leonesas, preferentemente orientadas hacia la música clásica. Otra importante cita para melómanos es el Festival de Órgano de la catedral (septiembre-octubre). La liberación del tributo de las Cien Doncellas se conmemora con la fiesta de Las Cantaderas, acto folclórico-religioso que tiene por marco la catedral legionense el primer domingo de octubre. Los leoneses ofrecen a la Virgen frutos de la tierra (pan. vino, carne de vacuno) y dinero. Un grupo de doncellas baila a los sones de la dulzaina y el tamboril. El corro de corros, a celebrar en noviembre, es la reunión de los campeones de lucha leonesa de toda la provincia, que acuden a la capital a medir sus fuerzas. Este deporte rural cuyos encuentros se realizaban antaño en prados y campas donde se congregaba multitud de curiosos -los corros espontáneos prácticamente desaparecieron en los años sesenta-, cuenta ya con federación propia y está en periodo de semi-profesionalización. Los contendientes se sujetan del cinto y tratan de derribarse derrochando fuerza y habilidad: antiguamente no existían categorías en función de los pesos de los contrincantes. Algunos hablan de las raíces celtas de esta peculiar lucha; otros sitúan sus orígenes en los conflictos de lindes surgidos en la montaña leonesa durante la Alta Edad Media, época de las repoblaciones: sería una forma incruenta de dirimir disputas colectivas.

90 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) MUSEOS Museo de León. Plaza de San Marcos. Abierto de martes a sábados de 10 a 14 y de 16 a 18 hs. Los domingos puede visitarse entre las 10 y las 13.30 hs. Ocupa la antigua sacristía y parte del claustro -además de otras dependencias conlíguas- del convento de San Marcos. Conserva amplia colección arqueológica y numismática y una variada muestra artística que abarca desde la Alta Edad Media hasta el periodo barroco, cuyas piezas más valiosas son la cruz mozárabe de Santiago de Peñalba, el Calvario románico de Comilón, el Cristo de Carrizo (del siglo XI y tallado en marfil) y ese San Mateo de barro cocido que moldease el imaginero Juan de Juni. Museo Catedralicio. Plaza de Regla, 4. Visita diaria de 9,30 a 13,30 y de 16 a 18 hs. los meses estivales; en invierno, de 10 a 13,30 y de 16 a 18 hs. Guarda una de las más importantes colecciones escultóricas de Castilla y León: sesenta piezas románicas de los siglos XII y XIII a las que se suman tallas de los imagineros Juan de Juni y Becerra. Completan la muestra trípticos castellanos y flamencos, marfiles y objetos de culto. A destacar también sus incunables, con joyas de la categoría del Antifonario Mozárabe, una Biblia del siglo X y el Libro de las Estampas. Museo de San Isidoro Plaza de San Isidoro, 4. Horario: de lunes a sábados, de 10 a 13,30 y de 16 a 18,30; los domingos, de 10 a 13,30. Guarda objetos de incalculable valor relacionados con la historia del Reino de León y su Diócesis. A destacar el cáliz de Doña Urraca, las arquetas de los marfiles y de Limoges, el portapaz del Pantócrator (todos del siglo XI), la cruz procesional de Enrique de Arfe y sus códices medievales: Los Morales de Job, Codex legionensis y Biblia románica. Para los naturales más morbosos, dos reliquias: la mano de un antiguo canónigo de esta basílica y la mandíbula de -ni más ni menos- San Juan Bautista. Museo Etnológico Provincial. Drs. Bermejo y Caldebú, s/n. Abierto todos los días de 10,30 a 13 y de 16 a 18,30. La cultura y tradiciones populares de las comarcas leonesas se repasan a través de sus producciones artesanales: joyería, alfarería, trajes típicos, objetos de culto, aperos de labranza, etc.

LEÓN / 91 UN ZOO EN MINIATURA
El de los Jardines de Quevedo próximos a San Marcos, donde se exponen al público aves acuáticas.

LA CATEDRAL DE LEÓN
Ya dijimos que León no era ciudad muy surtida de grandes monumentos, si comparada con otras capitales de su comunidad: pero los que en ella se encuentran bien pueden calif carse de extraordinarios: el más afamado y valioso, sin lugar a dudas, es su catedral. En este templo pálido, de altura sobresaliente y longitud regular, cuyo esbelto cuerpo superior se aterra a las torres laterales merced a esa suerte de tentáculos que son sus arbotantes, cabe admirar la intrepidez de los maestros de obras medievales que robaron materia a los muros, reduciéndolos a la mínima expresión, para inundar los interiores catedralicios con la luz polícroma tamizada a través de sus vidrieras. No en vano se la considera uno de los principales exponentes del vitral europeo, además de constituir -por su pureza de líneas y formas- el mejor ejemplo del primigenio estilo gótico francés en tierras españolas. Las obras de la Seo leonesa se iniciaron en 1202, de ser cierta la tradición. Algunos estudiosos rebaten esta fecha y la retrasan una treintena de años. Casi adosada a la muralla y sobre la antigua fábrica románica de la catedral de Santa María iba a surgir este monumental eslabón del Camino jacobeo, por cierto deudor de las corrientes estéticas que habían penetrado en los reinos castellano y leonés merced a la afluencia de peregrinos, clérigos y artistas que dicha ruta concitaba. El obispo Manrique promovió su primera edificación, al parecer sumamente lenta durante al menos cincuenta años. Los planos definitivos del templo se deben al maestro Enrique, cuyo proyecto debió concluirse hacia el año 1302. Componen la estructura de la fábrica tres naves de cinco tramos, crucero y girola con cinco capillas absidales de planta exagonal. La altura de la nave central sobrepasa con creces la alzada de las naves laterales: se trata de un prodigio de verticalidad de paredes mínimas, taladradas por el luminoso pespunte de sus vidrieras. El bosque de arbotantes exteriores le impiden

92 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) desplomarse en el vacío, depositando la gravidez de su bóveda sobre el cuerpo inferior que apuntalan robustos contrafuertes. Las naves laterales arrancan de amplias capillas. Aguarda su primer asombro al visitante en la fachada principal del templo, toda una demostración de habilidad en la talla de la piedra. La similitud de estilo y temática de estas figuras y escenas de tema sacro con los relieves de la catedral de Notre Dame de París han sugerido la autoría de escultores galos, hipótesis plausible si tenemos en cuenta que el Camino de Santiago generó un nada desdeñable tráfico de artífices que sembraron en los templos castellanos y leoneses la semilla del nuevo estilo cisterciense. Preside el parteluz del portal central la imagen -es una copia del original, custodiado en el interior del templo- de la Virgen Blanca, patrona de León. El mayor atractivo del interior catedralicio se cifra, por supuesto, en el juego cromático de sus vitrales, cuyos reflejos motean de caprichosas y mudables improntas los sillares de arenisca. Son dos mil metros cuadrados de vidrio donde quedó representada la escala de los seres, desde la torvedad mineral hasta la inmarcesibilidad celestial pasando por los eslabones intermedios del reino vegetal y el mundo humano. Este último aparece copado por las progenies ilustres del Reino de León. Las vidrieras de ventanales y rosetones fueron confeccionadas entre los siglos XIII y XVI y todas ellas lucen la firma de su artífice: Pedro Guillermo, Juan Pérez, Alfonso Diez, Nicolás Francés, Diego de Santillana, Rodrigo Herreros, Arnol y Adam son los nombres que pueden leerse sobre este océano de colores. Pero cabe también admirar el escueto trazado ojival de sus molduras, sencillo y elegante, que rompe los moldes intimistas de la ya caduca espiritualidad del románico para precipitarse hacia los cielos, como si pretendiese ganar la salvación en un ejercicio de alturas. Si accedéis al templo por su portal principal, fijáos en una pieza de considerables dimensiones incrustada en el muro interior sobre la entrada derecha: quiere ser una reproducción del mítico y por cierto gigantesco topo -en realidad se trata de una barqueta de cuero invertida, simple exvoto- que durante aquellos cincuenta años de parálisis constructiva removía a las noches las piedras que los hombres colocaban por el día. El coro, ubicado en el centro de la nave mayor, trunca la perspectiva del altar. A los maestros flamencos Enrique, Juan de Malinas y Diego Copín debemos su autoría. Los tallistas no

LEÓN/93 solamente reflejaron en ¡a labra los motivos sacros al uso: también se solazaron reproduciendo escenas grotescas y satíricas, costumbre que veremos reflejada en otro coro catedralicio del antiguo Reino leonés, el de la Seo zamorana. Pero el mejor ejemplo de talla de este género lo encontraréis en la impresionante Capilla del Santísimo, cuyo perímetro recorre un friso esculpido con figuras bufas -caracol con rostro de demonio, perro que calza botas en sus patas traseras, hombre del cual solamente se ven su trasero y los pantalones bajados...-, dignas del más inspirado surrealismo de nuestro siglo. En la mencionada capilla cabe resaltar también esas filigranas vegetales finamente talladas -y en una sola pieza, mérito añadido-. El retablo mayor, uno de los principales conjuntos de pintura gótica sobre tabla de Castilla y León, representa escenas de la vida de San Froilán originales de Nicolás Francés. Las tablas inferiores, de asunto mariano, se atribuyen al Maestro de Palanquinos. Cuanto pueda escribirse de la Pulchra Leonina es ejercicio vano. Vaguen los trotamundos entre la ligereza de sus muros, funambulistas que desde hace tantos siglos deleitan a las generaciones leonesas con su ejercicio de sutil equilibrio. El éxtasis los aguarda, porque aquí a punto estuvo la obra humana de emular las gracias de Natura.

OTROS MONUMENTOS LEONESES
Colegiata de San Isidoro. Si la catedral es reina del patrimonio artístico de León, este templo viene a ser su príncipe. La fundación del albergue real y posterior convento de San Isidoro data del siglo X. El templo que contemplarán los trotamundos, de severo cariz románico, fue concluido en el año 1063 aunque sufrió reformas y añadidos posteriores perceptibles en su fachada exterior, donde conviven los arcos de medio punto y los relieves románicos con elementos góticos (ventanales ojivales y pináculos superiores en la cabecera absidal) y algún aditamento barroco, caso del escudo y crestería ubicados sobre la Puerta del Cordero, entrada principal del templo. La iglesia cenobial presenta planta de cruz latina con tres naves y crucero. Una sucesión de arcos forneros peraltados y de medio punto separan las naves laterales de la central, cubierta por bóveda de cañón. Más de doscientos capiteles tallados

94 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) encontraréis en un examen de sus interiores ciertamente umbríos, que contrastarán con la luminosidad de las naves catedralicias si os acercáis a San Isidoro tras visitar la Seo. El retablo mayor se compone de veinticuatro tablas anónimas del periodo gótico; en el extremo diametralmente opuesto del templo, una puerta con arco de herradura -vestigio de la primitiva iglesia mozárabe- comunica la nave con dependencias del antiguo Palacio Real -sede actual de su Museo- aunque el acceso al mismo debe realizarse por una entrada exterior. Del Museo se pasa al Panteón Real, la pieza estelar del conjunto isidoriano. Su belleza primitivista sobrecoge el ánimo del visitante: una sala rectangular, cuya bóveda sostienen pilares y columnas de amplios capiteles labrados, contiene las sepulturas de veintitrés reyes y reinas, doce infantes y nueve condes del Antiguo Reyno de León. Esta estancia no es sino pórtico de la prístina iglesia cenobial construida por Fernando I en el siglo X. Pero el mayor atractivo del Panteón estriba en los frescos que abarrotan su cubierta: son el mejor y más extenso exponente de la pintura románica española, su particular Capilla Sixtina. A base de pigmentaciones naturales, aquellos artistas del siglo X legaron a la posteridad la representación de los más frecuentados temas de la iconografía de la Alta Edad Media: el Dios Creador, los Evangelistas con su correspondiente simbología animal, los Doce Apóstoles, la matanza de los Inocentes y distintas escenas de la vida de Cristo; en el interior de uno de los arcos fue pintada la alegoría de los meses del año, que los trotamundos ya habrán visto reproducida en rodelas de barro o madera expuestas en los escaparates de las tiendas de artesanía y souvenirs de la ciudad Predominan los tonos ocres y bermellones y caracteriza al conjunto su horror vacui, desafección a los espacios hueros que se plasma en el exhaustivo aprovechamiento del espacio, repleto de imágenes; otro rasgo peculiar de estas pinturas consiste en su hieratismo un tanto artificioso, rasgo distintivo de la pintura románica en general. Asombra la consistencia demostrada por los pigmentos empleados en estos frescos, que no han precisado retoques ni restauraciones posteriores. Hoy en día, cuando numerosos artistas que utilizan materias orgánicas para confeccionar sus obras admiten la efímera conservación de las mismas e incluso se envanecen de ello, las pinturas de San Isidoro son un testimonio de la capacidad humana para trascender esa episódica futilidad de la existencia individual mediante la creación de bienes culturales de perenne actualidad y belleza.

LEÓN / 95 Hospital y Convento de San Marcos. La sede del actual Parador de Turismo de León es el tercer as de la baraja artística leonesa. Si la catedral es faro de la esbeltez gótica y San Isidoro antología de la espiritualidad románica, San Marcos refleja el suntuoso optimismo del Humanismo castellano-leonés del siglo XVI, plasmado en el capricho plateresco. Los orígenes del conjunto se remontan al siglo XII con la fundación del hospital de peregrinos de León. Posteriormente fue hospedería y convento de la orden de Santiago, cuyos miembros promovieron la construcción de su grandiosa fachada principal, plena de ornamentos de especie diversa con predominio de las formas clásicas, allá por el año 1533. Pedro de Larrea inició las obras y Juan de Horozco, discípulo del anterior, hubo de proseguirlas además de labrar varias molduras y medallones exteriores; los escultores Juan de Juni, Juan de Badajoz y Guillermo Doncel participaron también en los trabajos. La gran fachada quedó concluida según su plan original- en el año 1602; pero aún se le añadirían crestería barroca e imagen del Apóstol Santiago, bajo la dirección del arquitecto Martín de Suinaga (1715). A Juan de Horozco debemos la autoría de la iglesia conventual, templo de interiores góticos con vistosas bóvedas de estrella y amplia nave central en cuyo centro labraron su coro los tallistas borgoñones Juan de Juni, Guillermo Doncel y Juan de Angers. Por su semblanza externa -con ese gran arco de medio punto a modo de porche que encierra el portal rebajado y con pináculos adosados al muro- debió tomar como modelo las iglesias de Santo Tomás (Ávila) y San Esteban (Salamanca). El visitante de San Marcos debe visitar inexcusablemente su claustro, con dos galerías de arcadas ojivales alzadas por Juan de Badajoz en 1549. Posteriormente (s. XVII y XVIII) se le añadirían flancos de depurado gusto clasicista. Tampoco está de más el detenerse a contemplar los artesonados mudéjares de la sala capitular. Iglesia de San Marcelo. Templo barroco próximo al Ayuntamiento leonés, que fuera alzado por el arquitecto Juan López (1668) en el solar de una iglesia anterior, ésta del siglo X. Su mayor interés radica en las obras de arte aquí custodiadas, entre las que destacan tres tallas (figuras de Cristo, la Virgen y San Marcelo) del imaginero Gregorio Fernández. Convento de Capuchinos. Los franciscanos menores, predicadores de mucha enjundia, llegaron a León en el siglo XIII para fustigar con sus sermones a los herejes albigenses. La

9 6 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) orden construyó una iglesia de estilo gótico que resultaría seriamente dañado por un incendio (1464), siendo derruida el año 1762. En 1791 comenzaron las obras del nuevo templo neoclásico bajo la dirección de García Pumarino y frente a los actuales Jardines de San Francisco. Lo más notable de esta edificación es su monumental retablo mayor de estilo barroco. Casa de los Botines. Mucho antes de que los norteamericanos erigiesen el castillo de Disneylandia y -por supuestohaciendo gala de mayor inventiva y mejor gusto estético que la moderna superpctencia, un arquitecto catalán, Antoni Gaudí daba rienda suelta a sus fantasías pueriles para afanarse en una peculiarísima recreación de las formas arquitectónicas del Medievo. De aquel venturoso remake surgió -entre otras obras maestras- la fastuosa Casa de los Botines, que hallarán los trotamundos en pleno corazón de la ciudad (Plaza de Santo Domingo, al final de la Avenida de Ordoño II). Comenzaron sus obras en 1889, a la par que se levantaba el Palacio Episcopal de Astorga. La presencia de grandes ventanales ojivales y de chapiteles y techumbres de pizarra grisácea evocan los modelos constructivos del gótico centroeuropeo. Casa de los Guzmanes Junto a la Casa de los Botines. Rodrigo Gil de Hontañón acometió su edificación en el año 1560 por encargo del obispo Juan Quiñones y Guzmán, vastago de una familia comunera cuyos principales miembros pagaron con la vida su fidelidad a los fueros y privilegios del Reino. En el más clásico estilo renacentista castellano -si puede hablarse de tal modelo arquitectónico-, su disposición e influencias itálicas lo asemejan extraordinariamente a los palacios de Monterrey (Salamanca) y de Gómara (Soria): observad la recia torre de planta cuadrangular presidiendo el extremo de la edificación, los ventanales con frontones, la barbacana -o loggia, galería cerrada- superior, la portada con relieves...En una de las inscripciones del zaguán puede leerse la siguiente máxima: "la dignidad ha de ser adornada por la casa, pero no toda la dignidad ha de buscarse en ésta". El Palacio es actual sede de la Diputación de León. Plaza Mayor. Espacio recoleto, muy humilde para una ciudad de realengo. Es de planta irregular y fue construida en el año 1665; entre otras utilidades, servía para celebrar festejos taurinos y mercado público (todavía existente). Sus edificios son sencillas construcciones de madera y adobe, cuya homogénea sencillez no deja de conferir cierto encanto rústico al conjunto. La antigua Casa Consistorial (hoy sede de la policía municipal)

LEÓN / 97 es la edificación de mayor enjundia de este ágora; barroca de estilo y alzada en sillar, luce balaustrada y chapitel cimeros. Plaza del Grano. Otro ejemplo de arquitectura tradicional lo encontraremos en este pequeño espacio urbano, sito al final de La Rúa: de planta irregular, pilares de madera soportan sus típicos soportales. Ocupa el centro de la plaza una fuente del periodo barroco con dos ángeles esculpidos.

ALREDEDORES
Santuario de la Virgen del Camino A la patrona provincial se la venera en un templo vanguardista ubicado en la margen de la carretera de Astorga: edificio de planta rectangular y concepción rectilínea, sólo trastocada por los relieves de las esculturas de su fachada; el obelisco exterior es contrapunto a la acusada horizontalidad del santuario. En el interior guarda un retablo barroco original de Pedro de Valladolid (1730) y la imagen de Nuestra Señora del Camino (s. XVI). El 5 de octubre, festividad de San Froilán, romeros venidos de todas las comarcas de León se reúnen en este santuario para honrar a su patrona. Es una buena ocasión para conocer los trajes y bailes típicos leoneses. También podréis presenciar la procesión de las anovenarias, que protagonizan peregrinas de traje enlutado. Si el hambre os ataca no dudéis en acudir a Las Redes, al borde de la carretera, restaurante con buena oferta de carnes y mariscos. Los precios, empero, se sitúan por encima de la media. Santuario de Camposagrado Su romería -una de las más afamadas de la provincia- se celebra el segundo domingo de julio con las habituales muestras de tipismo y folclore. También cabe la posibilidad de presenciar algún certamen de deporte rural leonés (bolos, lucha). Quintana de Raneros En este pueblo se celebra todos los años el día 6 de enero el antiquísimo Auto de Reyes, pieza de teatro popular que recrea

98 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) la visita de los Magos al portal de Belén. Si os acercáis hasta aquí para presenciar tal representación podréis degustar las especialidades del restaurante Bodega El Cercao (cocido maragato. asados, cecina, arroz con leche), todas de inconfundibles regustos caseros y a precios muy razonables. San Andrés de Rabanedo Aquí os espera otra interesante oferta gastronómica, la de Casa Teo, una típica bodega subterránea con cuatro siglos de historia, donde se cultiva con exquisita fidelidad la mejor tradición culinaria regional y os ofrecerán un buen surtido de vinos bercianos.

EL LEÓN MESETARIO

El camino de Santiago penetraba en el Reino leonés por tierras de Sahagún. En nada se diferenciaban éstas de las aoristas llanadas -aquí surcadas por altozanos, más allá quebradas por el tajo de un río encañonado- que el peregrino había contemplado a su paso por tierras palentinas. Este León mesetario, pardo y cerealista, de páramos hoy redimidos por el maná del regadío, sembrado de palomares que el foráneo puede confundir con cabañas, se extiende al sureste de la provincia, desde el cauce bajo del río Cea hasta las estribaciones de la Sierra del Teleno y la Maragatería. Originalmente tierra de mozárabes, los nuevos usos culturales y artísticos que afluían por sus caminos supondrían el declive de añejas tradiciones, entre ellas el viejo rito visigótico sustituido por la misa latina. Pero la irrupción del románico y el gótico no arrasó, por fortuna, con la totalidad del patrimonio artístico mozárabe, presente aún en construcciones sin par como el monasterio de San Miguel de Escalada, la más significativa reliquia de esta tierra mística y fronteriza.

SAHAGÚN
"Ciudad llena de toda clase de prosperidades" era Sa-

LEÓN / 99 hagún de Campos, según testimonio medieval de San Facundo. Cuenta la leyenda que por su milagrosa intercesión las lanzas de un ejército cristiano se transformaron en la gran chopera que el trotamundos contemplará a las afueras de esta Real Ciudad. Diminuta aldea en sus orígenes, iba a experimentar rápido desarrollo demográfico tras la fundación de su convento cluniacense a instancias de Alfonso VIl (1080). Los monjes fueron señores del lugar durante siglos; dícese que controlaban escrupulosamente las costumbres del vecindario imponiendo penitencias a las conductas poco piadosas. Mucha sorna y picaresca demostraban los sahaguninos en Semana Santa, cuando tiraban los cerdos a! rio para luego repescarlos y comérselos tal que si fuesen peces. Dónde dormir Hostal Alfonso VI**. Antonio Nicolás, 6. Tf. 781144. Hostal La Codorniz**. Arco, s/n. Tf. 780276. Hospedería Benedictina. Avda. Dres. Bermejo y Calderón. 8. Tf. 780078. Habitaciones con baño a precios medios. Pulcra y tranquila, aunque tal vez un tanto severa de aspecto. Hostal Pacho*. Avda. Constitución, 86. Tf. 780775. Más acogedora y ligeramente más económica que la anterior. Tiene habitaciones con baño. Pensión La Asturiana Plaza de Lesmes Franco, 2. Tf. 780073. Pensión La Cuba. Avda. Constitución, 10. Tf. 780003. Refugio de peregrinos Se encuentra en un edificio escolar y no ofrece excesivas comodidades -es decir, ninguna-. Para sellar vuestra cédula de peregrinos, dirigios al convento de las benedictinas. Camping Pedro Ponce. Ctra. N-120, km. 2. Tf. 781112. De 2ªC. Abierto del 1 de abril al 30 de octubre. Servicios: teléfono público, duchas de agua caliente, bar-restaurante, supermercado, toma de corriente para caravanas, zonas verdes, piscina de temporada, pista de tenis y frontón.

100 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Dónde comer Los platos típicos de fa comarca son las sopas de ajo, las migas canas y la caldereta (guiso de cordero u oveja), además de los típicos asados de cordero o cabrito. De no menor predicamento gozan en estas tierras el bacalao al ajoarriero y las ancas de rana (suelen prepararse hacia el mes de abril). Y para postre los amarguillos, dulces fabricados desde hace siglos por las monjas benedictinas. La Codorniz. Constitución, 93. Tf. 780276. Asados castellanos. Precios medios. La Asturiana. En la pensión del mismo nombre. Platos y vinos leoneses a buenos precios. Camino de Santiago. Conde Ansúrez, s/n. Tí. 780177. Cocina regional castellano-leonesa. Vinos de la Ribera del Duero. Precios medios. Casa Luis. Plaza Mayor. Tf. 781085. Cocina casera a buenos precios. Luis. Generalísimo, 4. Tf. 781085. Las Peñas Plaza General Mola, s/n. Tf. 780241. Casa David. Rastro, 3. Tf. 780127. Fiestas patronales Las Fiestas de San Juan de Sahagún, hijo de la ciudad -no confundir con los Juanes Bautista o Evangelista-, se celebran el 12 de junio con verbenas, bailes regionales, certámenes deportivos y culturales y encierros callejeros de vaquillas. Monumentos Iglesia de San Juan de Sahagún. Honra al hijo preclaro de esta ciudad, protector de peregrinos, cuya imagen se atribuye al gran imaginero Gregorio Fernández. Iglesia de San Lorenzo. Templo del siglo XIII cuya fábrica sigue los cánones estilísticos del arte mudéjar. Guarda una imagen mariana ataviada con los ropajes de los peregrinos medievales, que antaño perteneció al santuario de La Peregrina. Iglesia de San Tirso. Joya morisca del siglo XII. Las formas románicas se adecúan a las técnicas constructivas mudéjares. Construida con ladrillo -a excepción de algún basamento de sillar, caso del ábside- presenta triple cabecera con

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arcadas ciegas de medio punto y escasas aberturas al exterior. Sobre el presbiterio se alza la gran torre rectangular, de tres cuerpos y sendas galerías. Monasterio de Santa Cruz Su museo guarda piezas de gran valor histórico y artístico: sepulcros reales, tallas en piedra, custodias y objetos de culto, etc. Puede visitarse diariamente de 11 a 13 hs. y de 17 a 19 hs. El museo permanece cerrado durante los meses de invierno. Monasterio benedictino. Actualmente en ruinas, pese a que gozó de preeminencia entre todos los de orden en tierras españolas (s. XII-XIII). Santuario de la Peregrina. Iglesia gótica del siglo XIII, que perteneció a un convento franciscano. Su capilla de los Castro está ornada con valiosas yeserías mudéjares. Cierta leyenda asegura que un túnel comunica los cimientos de este santuario con los castillos de Grajal de Campos y Cea. Ermita de la Virgen del Puente. Santuario en la orilla del río Cea, próximo a un puente romano. En la época medieval contó con hospedería para peregrinos. El monasterio de San Pedro de las Dueñas Ubicado en el pequeño pueblo homónimo, a cinco kms. de Sahagún. Fundado en el siglo XII y hoy habitado por las monjas benedictinas, su iglesia es de lactura románica y tiene por particularidad un crucifijo colgado sobre el presbiterio. En el monasterio funciona una hospedería, con los precios algo abultados habitaciones dobles con lavabo, 5.000 ptas. Aunque no puede pagarse con dinero el místico recogimiento del monasterio ni esos paseos por su claustro, orlado con capiteles que finamente talló un anónimo artista medieval.

MANSILLA DE LAS MULAS
Esta villa fue plaza fuerte y señorío de los condes de Benavente; posteriormente pasó a feudataria de los Almirantes de Castilla. No quedan vestigios de los tres hospitales para peregrinos con que llegó a contar; pero si han sobrevivido algunos lienzos de su antaño poderosa muralla. Campos de huertas, entre los ríos Porma y Esla, rodean su casco urbano y nos anuncian que estamos en el límite septentrional de la meseta

102 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) leonesa. A lo lejos se vislumbran ya las primeras alturas de la Cordillera Cantábrica. Mansilla es uno de las poblaciones donde más afición hay a la lucha leonesa, celebrándose frecuentes aluches. A disposición de los peregrinos que así lo acrediten, la ciudad cuenta con uno de los mejores refugios de todo el Camino de Santiago: tiene literas acolchadas, cocina, duchas de agua caliente y lavadora. Quienes prefieran otro tipo de alojamiento, pueden elegir entre las pensiones Las Delicias (Los Mesones, 6; tf. 310094) y Los Faroles (Del Arroyo, s/n; ti. 581035). El camping Esla, de 3 3 C, se encuentra en la carretera de Valladolid (tf. 310089). Funciona del 20 de junio al 31 de septiembre. Para saciar los estómagos quejumbrosos, en El Hórreo (Ctra. Valladolid, 58; tf. 310130) sirven buenos pescados y carnes estofadas, aunque los precios tiran por alto. Más económicos son Casa Marcelo (Postigo, 1) y Olmo (Santa María, s/n). Monasterio de San Miguel de Escalada Una desviación de la carretera de León os conducirá a este cenobio mozárabe, edificado por monjes cordobeses en el año 913. Muy peritos en este tipo de obras no debían ser aquellos frailes que el rey leonés Alfonso III había hecho llamar: la torre eclesial se derrumbó varias veces -pese a sus robustos contrafuertes- durante los trabajos de edificación, hasta que los constructores desistieron del empeño y colocaron al cuerpo inferior la cubierta de tejas con que ha llegado a nuestros días. Mayor ruina podía haberle deparado el temible Almanzor, que pasó de largo por estos lares sin asolar el cenobio y contraviniendo así su costumbre. La iglesia tiene planta basilical de tres naves, sobresaliendo en altura la central, que exteriormente cubre un tejado de doble vertiente. La fábrica se efectuó con sillar de pálida tonalidad, pero en el cuerpo superior de la nave central observamos la presencia del ladrillo, fruto de alguna restauración. El porche exterior consiste en galería de arcos de herradura, cuyo trazo se reproduce en las naves y en la iconóstasis, arco que separa el presbiterio del resto del templo. La cubierta interior es adintelada, muy común a este tipo de construcciones; fustes de mármol pulido y capiteles con ornamentación vegetal lucen las columnas que lo sostienen, muy al gusto árabe, cuyo arte elude

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por precepto coránico la reproducción de figuras animales o vegetales. Huera de símbolos cristianos y prescindiendo del altar, en nada se diferenciaría este templo de los lugares de culto musulmanes o judíos -pues las sinagogas hebreas también adoptarían la estilística arábiga- distribuidos por la vasta geografía de Al-Andalus. Tal vez esta similitud formal conmoviese el ánimo del temible Almanzor -o complaciese sus gustos- y la salvó del fuego.

VALENCIA DE DON JUAN
Comarca de Los Oteros. Altozanos y lomas separan Mansilla de las Mulas de Valencia de Don Juan. Las vides se alinean sobre las suaves molduras del terreno: su fruto, el vino de aguja, duerme en las bodegas que escarban el subsuelo de sus pueblos. Pasada la margen del Esla el terreno se aplana nuevamente para asentamiento de huertas y prados. Villa ésta que repobló la monarquía leonesa en pleno siglo X, con el nombre de Coyança Aquí se reunieron las Cortes, o Concilio Real, de 1048 a instancias del rey Fernando I, quien pretendía promulgar una legislación única para sus posesiones leonesas, asturianas, gallegas y lusas. La plaza tuvo destacado papel en las disputas fronterizas que durante siglos enfrentaron a las monarquías leonesa y castellana y sus señores feudales la familia Enríquez- tomaron partido en favor de Juana la Beltraneja antes de la entronización de Isabel la Católica. Las aguas del Esla brindan toda su riqueza piscícola a la altura de Valencia de Don Juan: truchas, barbos, bogas y lucios deambulan alegremente por sus aguas, sin sospechar que alguna de esas moscas llamativas puede ser su último bocado. A estas riquezas agrícolas y piscícolas, Valencia de Don Juan añade una industria turística aún por desarrollar plenamente, que acoge visitantes estivales en su mayoría procedentes del Principado asturiano. Alojamientos Villegas II*. Palacio, 17. Tf. 750161. Ningún signo exterior delata la dedicación hotelera de esta mansión con sólo cinco habitaciones y decorada con motivos arábigos, que ofrece a sus

104 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) clientes comodidad y reposo. Tiene amplio jardín -con bar bajo emoparrado- y piscina de temporada. Sus precios, moderadamente elevados. Valjunco*. Urbanización Valjunco. Tf. 752450. Moderno y con buenos servicios. Dispone de piscina, jardín y parque infantil. Precios medios. Hostal El Palacio". Palacio, 3. Tf. 750474. Abre sólo del 1 de junio al 30 de septiembre. Habitaciones con baño, sencillas pero acogedoras. Trato familiar y clientela mayoritariamente astur. En materia de precios, algo más económico que el anterior. Hostal Villegas** Plaza Elíseo Ortiz, s/n. Tf. 750161. Con agradables jardines. Tal vez algo hinchado de precios. Pensión El Candil. El Salvador, 8. Tf. 750293. Pensión Casa Paco. Vergel, 9. Tf. 750364. Pensión Encinas. Avda. Asturias, s/n. Tf. 751005. Camping Pico Verde. Ctra. Mayorga-Astorga, km. 28,3. Tf. 750525. 1ªC. Abierto del 15 de junio al 13 de septiembre. Junto al río Esla, en una zona de chopos y acacias. Servicios: teléfono público, buzón de correos, servicio médico, custodia de valores, cambio de moneda extranjera, duchas de agua caliente, bar-restaurante, tienda de souvenirs, alquiler material de camping, parque infantil, supermercado, kiosko de prensa, tomas de corriente y desagües directos para caravanas, piscina de temporada y pista de tenis. Admite animales de compañía y pago con tarjeta de crédito. Para comer La Asturiana. Avda. de Asturias, 9. Tf. 752479. Cocina leonesa. Precios medios. Coyanza. Platerías, 13. Tf. 750813. El Candil. PLaza El Salvador, 8. Tf. 750435. La Perla del Esla. Camino del Vergel, s/n. Tf. 750364. El Cazador. Carlos Pínilla, 20. Tf. 750546. El castillo de Valencia de Don Juan Constituye el principal atractivo monumental de la villa. Se alza sobre un risco que antes ya sustentó castro ibérico y presidio

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romano: los escarpes que dan al río constituían una defensa natural nada desdeñable. Conserva en buen estado el trazado general de sus murallas y la torre del Homenaje, en un ángulo del conjunto: este bastión de con torreones cúbicos contrasta con la angulosidad de las restantes fortificaciones y por su situación semeja la amenazadora cabeza de esta hidra de piedra. La obra exterior fue realizada en cantería; un conglomerado de argamasa, canto rodado y ladrillo refuerza su vertiente interior. Por una ventana de a muralla cayó al vacío Juan de Acuña y Portugal, primogénito del conde de Acuña, el año 1475, aunque algunos dicen que una mano criminal lo empujó a la muerte. Las armas del infortunado pueden verse grabadas en los cubos del muro norte. Otro monumento local de interés es la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, gótica del siglo XVI, con bello retablo renacentista e imagen mariana del siglo XIII.

LA BAÑEZA
Es capital del Páramo, la tierra yerma que el milagro de los regadíos ha transformado en feraz. Donde antaño sólo hubo pobreza y emigración, hoy se disfruta de buen nivel de vida y sus productos agrícolas -especialmente, las alubias- gozan de merecido reconocimiento. La Bañeza es cruce de caminos y nudo ferroviario. No está de más hacer parada. Alojamientos Bedunia***. Ctra. N-VI, km. 304. Tf. 655355. Buenos servicios y alto nivel de confortabilidad, pero su situación -al borde de la carretera- no es la mejor para estancias prolongadas. Precios razonables. Hostal yermar**. Ctra. N-VI, km. 300. Tf. 641812. Funcional y correcto, con clientela de paso. Precios medios. Hostal Delgado*. Astorga, 9. Tf. 640415. Hostal Roma*. Astorga, 56. Tf. 640589. Habitaciones con baño. Económico. Hostal San Cristóbal* Ctra. N-VI, km. 303. Tf. 641068. Muy similar al anterior pero fuera de la población. Pensión Blanco. Batalla de Lepanto, 4. Tf. 643096. Pensión Jhonny. La Fuente, 18. Tf. 640726.

106 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Restaurantes y casas de comidas Nadie debe omitir una buena alubiada si se detiene a comer en La Bañeza, a la que pueden seguir suculentos platos de ave como las perdices escabechadas, el asado de codorniz, el estofado de pichón -nos encontramos en tierra de palomares- o el tordo con patatas. Y también se asan el cordero y el cabrito, para quienes así lo prefieran. Otra especialidad bañezana -y tan celebrada como sus alubias- son las ancas de rana. El Viejo Molino. Ctra. N-VI, km. 307. Tf. 640531. Pescados y carnes preparados según el recetario tradicional leonés. El comedor reproduce con acierto y buen gusto la estampa de los viejos mesones de esta tierra. Precios altos. Casa Bono. Fernández Cardónica, 4. Tf. 640015. El mejor restaurante del lugar. Carta reducida, pero justa, viandas de primera calidad y trato amabilísimo son los baluartes de este establecimiento. Y los precios, además, bien pueden considerarse baratos. El estofado de alubias es memorable. Taberna del Mar Reyes Católicos, 12. Tf. 641522. El mar está lejos, pero aquí pueden comerse buenos mariscos frescos. Precios medios. Chipen Libertadores, s/n. Tf. 640389. El Parque General Benavides, 60. Tf. 640004. Madrid. Juan de Mansilla, 18. Tf. 640021. Astur Astorga, 15. Tf. 640415. Casa Antonio Piaza Obispo Alcolea, 9. Tf. 640023. Repostería En Alonso Ruiz (Astorga, 46) -que ya es establecimiento centenario- comprad los imperiales, dulces típicos de La Bañeza. Artesanía José González, con taller en al calle Alija del Infantado, ng22, es uno de los últimos artesanos leoneses que realizan trabajos en hierro y rejería. Otra disciplina en declive, el curtido del cuero, se mantiene merced a Pablo Martínez (José Antonio, 7). Miguel González, por su parte, se dedica a la cerámica (Dos de Mayo, 34).

LEÓN / 107 Fiestas Los Carnavales de La Bañeza se celebraron sin interrupción incluso en los tiempos de la prohibición franquista. Con fama de jaraneros y desenfrenados, a ellos acuden gentes de toda la provincia. Las fiestas patronales bañezanas tiene lugar entre los días 14 y 18 de agosto. Monumentos Iglesia de Santa María. Templo construido en el largo intervalo que separa los siglos XII y XVIII. Su portada ojival se abre en la base del campanario, por cierto inconcluso, asolado por un incendio en la pasada centuria. El exterior de las naves aparece descarnado, crudo y venerable a un tiempo. Iglesia de El Salvador Templo románico de los siglos XIXII, cuyo antecesor fue devastado por Almanzor. De la fábrica primitiva se conserva el ábside con sillería de pizarra. La fachada es de estilo renacentista. El retablo mayor, barroco, fue realizado en el siglo XVII. Iglesia de La Piedad. In memoriam. ¿A quién se le ocurrió derribar, en 1991, esta iglesia parcialmente románica? Cosas veredes. amigo Sancho. Alrededores Jiménez de Jamuz es el emporio de la alfarería tradicional leonesa. Más de doscientos tornos llegaron a funcionar, años ha, en esta pequeña población del Páramo. Aunque la actividad está en receso, todavía podemos acercarnos a comprar o simplemente admirar las jarras de trampa, orzas, cazuelas, menajes y demás cacharrería que surgen de sus alfares. Vayan a continuación algunas direcciones de interés: Alfarería Esteban. La Iglesia, s/n. Alfarería Taruso. Dr. Don Paco, 11. Alfarería Ciano. Pozo Nuevo, 4. Alfarería Fariñas. El Parque, s/n. Alfarería Peñín. Castro, 27. Una de las procesiones más curiosas de toda la provincia leonesa se celebra en Laguna de Negrillos. El día del Corpus, un cortejo de hombres con enaguas recorre las calles del pueblo

108 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) ejecutando danzas tradicionales: preside al séquito el Sebastián, personaje con careta que por sus atavíos nos recue'da a Napoleón Bonaparte...si omitimos, claro está, la mantilla española que luce sobre su uniforme militar de gala.

LA MARAGATERÍA, UN MUSEO VIVIENTE

Estas tierras de transición al oeste de la capital leonesa, entre Hospital de Órbigo y Bembibre, que no son páramo ni montaña sino colíage de altozanos, torres y caminos en las faldas de la Sierra del Teleno, monte sagrado de los antiguos celtas, han sido pobladas desde tiempo inmemorial por una curiosa minoría étnica, los maragatos, sobre cuyo origen circulan hipótesis diversas y aún contradictorias. Para unos, se trata de los descendientes de una tribu astur; a juicio de otros, sus antepasados fueron mauregatos -pueblo norteafricano, de posible estirpe ibérica- que Roma trajo como mano de obra esclava para sus minas de oro: algunos viajeros románticos hablaron de la similitud entre los trajes típicos maragatos y la vestimenta de algunas poblaciones del norte de África, aunque tales semejanzas pudieran deberse a la presencia de numerosos repobladores mozárabes que emigraron a estas tierras en el siglo X. Otra hipótesis rastrea la raíz del gentilicio maragato en la voz latina mericator (mercader), respaldando su presunta veracidad en una evidencia histórica: los maragatos son arrieros por tradición y mercadeaban con tierras castellanas y gallegas a lo largo del Camino de Santiago, arteria mercantil que atraviesa el norte de su comarca. Esta profesión, inveteradamente transmitida de padres a hijos, hizo del varón sujeto errante, más apegado a la férrea deontología de sus quehaceres -se regían por estrictos códigos de honor- que a la vida hogareña; tal circunstancia convertiría a la mujer en eje central de la vida familiar. En estos pagos se han mantenido tradiciones y costumbres arcaicas y singulares; tales rasgos etnográficos confieren identidad cultural a la población maragata y hasta épocas recientes fueron reforzados por la endogamia que estas gentes solían practicar. La Maragatería es todo un museo viviente que ningún trotamundos debe ignorar durante su periplo leones; enume-

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ramos a continuación una serie de rasgos etnográficos maragatos, con la intención de despertar la curiosidad de nuestros lectores.

COSTUMBRES Y TRADICIONES MARAGATAS
Muchas tradiciones y hábitos ancestrales se han mantenido en las pequeñas poblaciones del agro maragato; no las busque el trotamundos, empero, en su capital y metrópolis, Astorga una ciudad que ha pagado tributo al progreso y la modernidad. Citaremos algunas de estas costumbres arcaicas para deleite de los trotamundos aficionados a las peculiaridadaes de la cultura y el folclore populares: Los rastros de paja. Para delatar los noviazgos aún no publicitados. una estela de paja se extendía subrepticiamente entre las casas de los implicados. El complejo ritual de las bodas maragatas Los esponsales comienzan con dos preliminares: el canto de los sacramentos en la puerta de la casa de la novia y el pago de cintas. imprescindible para que las futuras hijas del matrimonio puedan bailar en las fiestas del pueblo. El tamborilero local y las cuadrillas de mozos, que hacen sonar castañuelas, van a recoger al novio a la puerta de su casa: desde el alba han recorrido las calles despertando con su ruido al vecindario. De la casa del novio se marcha a la morada de la futura esposa. El padrino de la boda llamaba a la puerta y exclamaba en voz alta: "Venimos a cumplir la palabra empeñada". El padre de la moza, desde el interior, respondía: "Cúmplase en hora buena". Acto seguido iban unos y otros al templo para celebrar el casorio; las mozas y amigas amenizan el paseo hasta la iglesia con coplas alusivas a los desposorios. Una vez casados, los novios se dirigían a la casa que iban a habitar y allí recibían un curioso tributo: las mozas entregan a la novia, sentada, tartas nupciales -es el desfile de los mazapanes- a los que se suman los regalos de boda de los invitados. En la calle se organiza una curiosa competición: los mozos corren por parejas, eliminándose los perdedores en sucesivas tandas. El campeón recibirá como premio la cabeza del bollo -un pan de color azafrán con forma de niño, en cuya testa reposaba una moneda de oro-.

110 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) El festejo concluía con un baile inaugurado por la moza de caldo, pariente más joven de la novia, a la que solía distinguir su mandil verde. Con música de gaita y tamboril, los varones saltan haciendo chocar los pies en el aire mientras prorrumpen en sonoras exclamaciones: son los ujujús, gritos de alegría tradicionales del agro maragato. El toque de parida. Cuando una mujer estaba en trance de alumbrar, las campanas de la iglesia debían tañer para que la feligresía orase por la nueva alma que venía al mundo. Vino caliente con miel. Era ia mezcla que se daba a las parturientas como lenitivo de sus molestias. El paño de lino con miel. Se creía saludable para el recién nacido, y en él lo envolvían. La Cobada Después de parir la mujer, el hombre ocupa su lugar en el lecho junto al recién nacido y simula padecer los dolores y molestias del post-parto, siendo centro de las atenciones de vecinos y amigos. Algunos estudiosos piensan que se trata de una antigua costumbre céltica: el hombre infundía, con su proximidad, su valor y virtudes at pequeño. Regar la placenta. Tras el parto, la placenta es enterrada en el huerto familiar y regada durante nueve días. La mujer no podía beber agua en este periodo de tiempo. Sin duda se trata de una práctica relacionada con ritos de fertilidad pre-cristianos. Los cruces de caminos. Son punto de reunión de demonios y espíritus. Las mujeres embarazadas los temían, al creer que su retoño podía ser víctima de posesión. Procuraban evitarlos y si debían pasar por ellos, no olvidaban santiguarse. El culleitizo. Así se conocía en la Maragatería al mal de ojo. Muchas enfermedades infantiles -como el raquitismo- se achacaban a esta práctica maligna que ejercían personas desalmadas o podía provenir también del aliento de los lobos y alimañas del bosque: cuando alguien se cruzaba con lobos o rastros de ellos debía purificar su visión antes de mirar a un niño. Tal catarsis se realizaba con vapores de hierbas colocadas sobre el fuego, como el pericón. Existían amuletos contra el mal de ojo. como las higas de azabache o de coral. Las fiestas de antruejos. O de locos, celebraciones de origen medieval durante las cuales se trastocaban la jerarquía y las buenas costumbres establecidas. Prácticamente han desaparecido del mapa maragato, exceptuando algunos casos que en su momento trataremos. El cocido maragato El plato típico por antonomasia de

LEÓN / 111 estos ares. Un potaje de garbanzos con verdura y embutidos (entre ellos el martirio, muy similar al botillo berciano) que se consume invirtiendo el orden habitual: primero la carne, después la legumbre y por último el caldo. El traje popular maragato. Los hombres visten bragas (pantalones de amplia pernera), camisa y chaleco atado con cordeles y capa larga y oscura; se cubren con sombrero canónico, de ala redonda y amplia. Las mujeres lucen faldas anchas y largas de color encarnado y llamativos mantones con bordado de flores, además de blusón y pañuelo a cuadros sobre el cabello recogido. El vestido femenino se complementa con vistosas joyas de orfebre (collares, soles, grandes arretes...).

ASTORGA, METRÓPOLIS MARAGATA
La Astúrica Augusta romana, alzada sobre el primitivo castro céltico, fue plaza fuerte que defendía los yacimientos auríferos de las Médulas. En ella se instaló presidio militar, almacén de metales preciosos y un centro de concentración de los esclavos que llegaban a estos lares leoneses, procedentes de distintos rincones del imperio, para trabajar en las minas. Importante centro mercantil, por tanto, desde la época romana, su obispado data del siglo III. Los años de florecimiento económico viéronse sesgados de cuajo con la irrupción de los visigodos, cuyo rey Teodorico vino a arrasarla en el siglo V. Reconstruida a instancias del obispo Toribio, una segunda destrucción de la ciudad -esta vez a manos de los musulmanesverificóse en el siglo VIII. Gatón, conde leonés, la reconstruyó y repobló en el siglo IX. Las murallas romanas son restauradas y fortalecidas, proliferan iglesias y conventos. Pronto va a convertirse en una de las principales escalas del Camino jacobeo -aquí se juntaban el Camino francés y la Ruta de la Plata, vía de peregrinación de los antiguos mozárabes andalusíes- y centro de acogida de gentes de origen y procedencia diversos que reactivarán su tradición comercial. A finales de la Edad Media, Astorga es una próspera ciudad de artesanos, mercaderes y clérigos, que cuenta con la nada despreciable cifra de veintidós hospitales para peregrinos. El declinar de las peregrinaciones jacobeas durante la Edad Moderna y la crisis económica estructural que padeció la

112/CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) monarquía española, definen un dilatado periodo de estancamiento económico y social astorgano. La ciudad mantiene, eso sí, su sede episcopal y continúa siendo un importante cruce de caminos entre Castilla y Galicia. Así hasta la Guerra de Independencia, cuando Astorga regresa al primer plano de la actualidad por su firme resistencia al invasor francés (1810), cuyas tropas causarían estragos en el patrimonio artístico local. La revitalización de la minería leonesa y la instalación de tendido ferroviario depararán prosperidad para la ciudad. Desde la segunda mitad del siglo XIX Astorga se convierte en uno de los príncipaies nudos de comunicación de la región castellanoleonesa. Son tiempos de optimismo que se saldan con la edificación de un gran monumento, su Palacio Episcopal, cuyos planos diseñase el genial Gaudí. La moderna Astorga cuenta poco más de 12.C00 habitantes; mantiene su importancia comercial y es cabeza de la comarca maragata. Los astorganos se sienten orgullosos de su variado patrimonio histórico y monumental, que abarca desde la época romana hasta nuestros días y merece la atención de los trotamundos. En la Avda. José Antonio, nº23, está instalada la oficina de información turística municipal, cuyo teléfono es el 615205. Dormir en Astorga Caro Mesón Pradorrey ***. Ctra. Madrid-Coruña, km. 329. Tf. 615729. Un hotel de moderna construcción que aparenta ser castillo medieval. Habitaciones insonorizadas y cómodas, aunque de mobiliario y decorado impersonales. Dispone de jardín, parque infantil y perrera. Gaudí***. Eduardo de Castro, 6. Tf. 615654. Formaba parte del complejo del Palacio Episcopal. Servicios sólo aceptables los de este tranquilo establecimiento. Medio Hostal Gallego**. Avda. Ponferrrada, 78. Tf. 615450. Hostal La Peseta**. Plaza San Bartolomé, 3. Tf. 617275. Céntrico -a un paso de la Plaza Mayor- y de ambiente familiar.

LEÓN/113 Hostal San Narciso**. Ctra. Madrid-Coruña, km. 325. Tf. 625001. Hostal Santana**. Plaza Porfirio López, 14. Tf. 615658. Apacible y de correctos equipamientos. Conviene reservar habitación. Barato Hostal Casa Sacerdotal**. Hermanos de Lasalle, 6. Tf. 615600. Es propiedad del Obispado de Astorga. Habitaciones dobles o individuales con ducha, sencillas y pulcras. Hostal Coruña*. Avda. Ponferrada, 72. Tf. 615009. Hostal Delfín* Crta. Madrid-Coruña, km. 417. Tf. 602414. Pensión Fuertes. Avda. Madrid, 54. Tf. 615572. Pensión García. Bajada Postigo, 3. Tf. 616046. Pensión Gordón. León, 3. Tf. 615018. Camping Los más cercanos se encuentran a pocos kilómetros de la ciudad, en la ribera del Órbigo: Don Suero de Quiñones. Terrenos de la Vega, a 500 ms. de la carretera N-120 (Hospital de Órbigo). Tf. 388448. 2ªC. Dispone de zonas arboladas, playa artificial en el río Órbigo, teléfonos, buzón de correos, equipo de primeros auxilios, duchas de agua caliente gratis, parque infantil, bar-cafetería, tienda de regalos, supermercado, tomas de corriente para caravanas y piscina de temporada. Las aguas del Órbigo son generosas para los aficionados a la pesca de la trucha. Permanece abierto del 1 de junio al 30 de septiembre. Órbigo. Paraje El Soto (Carrizo de la Ribera). Tf. 328250. 2ªC. Servicios: teléfono público, duchas de agua caliente, restaurante, supermercado, tomas de corriente y zonas verdes. Al igual que el anterior, está ubicado en zona truchera. Se realizan bonificaciones a grupos de más de treinta personas. Abierto del 1 de junio al 30 de septiembre. Albergue de peregrinos Si tenéis la cédula de peregrino, que se obtiene en cualquiera de las parroquias del Camino, podréis dormir gratuita-

114/ CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) mente en el albergue local, instalado en un centro escolar de la ciudad. El tf. de Información es el 615976. En el monasterio de Carrizo de la Ribera existe una hospedería monástica (tf. 357055). La mesa astorgana Gaudí. En el hotel homónimo. Cocina leonesa e internacional, de alta calidad. Precios medios-altos. El Teleno. Duque de Ahumada, 3. Tf. 615680. Buenos asados los de este restaurante especializado en cocina regional y caza mayor: el lechazo está criado en la propia casa. Precios medios. Bardal Ctra. N-VI, km. 331. Tf. 619066. Especialidades gallegas y castellanas. En materia de precios, como el anterior. La Peseta. Otro restaurante de hotel. Cocina casera, sabrosa y de raciones abundantes que satisfarán a los más glotones. Sus especialidades: las alubias con chorizo, el cocido maragato y el morcillo de ternera estofado. Amplia carta de vinos. Precios económicos. La Berciana Magín G. Revillo, 4. Tf. 618465. Camino de Santiago. Río Esla, 3. Tf. 616047. De compras Desde tiempo inmemorial tienen fama las mantecadas (especie de polvorón) de Astorga. El más afamado lugar para comprarlas es Peñín del Río (Obispo Alcolea, 3). Buenos embutidos de la comarca pueden adquirirse en Rodríguez Cobos (Plaza San Pedro, 17): morcillas, botillo, chorizo, lomo adobado, cecinas... Un curioso recuerdo de Astorga pueden ser unas galochas (zuecos) maragatos, fabricadas artesanalmente con madera de abedul: Mendaña (Plaza de España, 1), Los maragatos se vestían -y visten hoy día en ocasiones especiales- con vistosos atavíos de bordados multicolores. Este tipo de adornos también se aplicaban a mantas y tapices, como los que Máximo Nistal confecciona en su taller de la Avenida de Madrid, nº100. La artesanía del cuero (zurrones, guarnicionería, mandiles, etc.), tan extendida cuando los arrieros maragatos circulaban por los caminos gallegos y castellanos, se mantiene merced a los trabajos de González Alonso (Sol, 28).

L E Ó N / 115 Otra muestra de la cultura popular maragata es la orfebrería que sus mujeres lucían en las celebraciones más sonadas (romerías, bodas, etc.). Tales joyas sigjen los modelos de la filigrana charra. Encontraréis cristos preñaos, aretes y collares en la joyería Santos Martínez (Señor Ovallle, 7). Fiestas Las fiestas patronales de la ciudad tiene lugar la última semana de agosto. Se celebran corridas de toros, pruebas hípicas y demostraciones del folclore maragato. Otra sonada fiesta son los Carnavales -en el mes de febrero- con desfile de disfraces y verbenas. A quince kilómetros de Astorga se emplaza el santuario de la Virgen de Castrotierra. Los astorganos y maragatos en general acuden campo a través hasta la ermita, portando enormes pendones de franjas multicolores. La fiesta concluye con comilona campestre, bailes típicos y pruebas de lucha leonesa. El Museo de los Caminos Instalado en el Palacio Episcopal de Astorga. Puede visitarse diariamente de 10 a 14 hs. y de 16 a 20 hs. Entre sus fondos contemplaréis lápidas romanas, sarcófagos medievales, tallas románicas y góticas, lienzos de pintores leoneses contemporáneos, mapas y objetos de distintas épocas relacionados con las peregrinaciones a Compostela -entre ellos, una vasta colección de imágenes del santo-, orfebrería y joyas maragatas. Una de las piezas más sugestivas del museo es un crucifijo italiano del siglo XVI popularmente atribuido al genial Miguel Ángel, el mismo que pintase las techumbres de la Capilla Sixtina. Monumentos Ergástula. Se trata de una cárcel romana subterránea, construida para concentrar a los esclavos que después serían conducidos a los yacimientos mineros de Las Médulas. Una-notable obra de ingeniería que impresiona aún por su lúgubre aspecto y cruel finalidad. Murallas. Aproximadamente la mitad del trazado de fortificaciones medievales ha sobrevivido al paso de los siglos.

116 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Construidas en el siglo XIII, el basamento de sus muros data de la época romana. Ayuntamiento Considerado obra fundamental del barroco leonés, emprendió sus obras el arquitecto Manuel de Lastra en el año 1675. Los dos tramos inferiores del edificio, de sobria apariencia, contrastan con la ornamentación de las torres gemelas -característicos son sus pináculos en forma de obeliscoy de la espadaña. Observad el curioso reloj de la fachada: dos figuras mecánicas ataviadas con trajes típicos maragatos y portadoras de mazas son las encargadas de tañer la campana de las horas. La Casa Consistorial preside la Plaza Mayor astorgana, cuyo conjunto monumental se halla en saludable proceso de restauración. Catedral de Santa Marta. La yuxtaposición de estilos arquitectónicos, a modo de estratos que ilustrasen la voluble sucesión de gustos y manifestaciones de espiritualidad en el decurso de los siglos, confiere su peculiarísima personalidad a este templo mestizo. Sobre la desaparecida seo románica del siglo XI, el cántabro Juan Gil de Hontañón inició la fábrica de un edificio adscrito a los cánones ojivales. Del trazado gótico original se preservan las naves y ábside, ornados por arbotantes y pináculos a semejanza de la catedral leonesa. En su fachada predominan los elementos platerescos y barrocos añadidos durante los siglos XVI y XVII. Los tallistas Pedro del Camino, Tomás Mitata, Roberto Memorancy y Nicolás de Colonia esculpieron los relieves del coro catedralicio (s. XVI). Las vidrieras, aunque no tan espectaculares como ese océano de vitral de la seo leonesa, son meritorias e ilustran episodios marianos. Débese a Gaspar Becerra el retablo mayor de impresionante factura, al que dedicó sus esfuerzos entre los años 1558 y 1562; las láminas doradas que lo recubren fueron encargadas a Gaspar de Palencia y a Gaspar de Hoyos. Palacio Episcopal. Gaudí parecía poco amigo de las construcciones rectilíneas; la sobriedad y pureza de trazos que algunos interpretan como manifestaciones de racionalidad arquitectónica estaban muy distantes de su peculiar concepción plástica. No en vano Miguel de Unamuno calificó de "arquitectura borrachadas obras de la Sagrada Familia barcelonesa. Pero de esa ebriedad de líneas caprichosas y anárquicas emerge, precisamente, la originalidad inmarcesible del genial arquitecto catalán. Y aunque el Palacio Episcopal astorgano se inspire en los modelos góticos, el contraste de volúmenes y esa ondulación de

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sus molduras -casi nerviosa, sensual- delatan a todas luces su autoría. Por otra parte, debemos reseñar que Gaudí abandonó el proyecto en 1893 debido a las discrepancias y rechazos que su revolucionaria labor arquitectónica suscitó en medios episcopales: celoso de SJ obra, quemó los planos originales. La conclusión del Palacio corrió a cargo del arquitecto Ricardo Guereta (1913), que siguió a ciegas e\ primitivo plan de construcción. Santuario de Fátima. Con interesantes capiteles románicos en su portada y bellas yeserías interiores. Seminario Diocesano. La fábrica original es del siglo XVIII aunque posteriormente sufriese distintas reformas. Gaudí se encargó de construir uno de sus claustros.

TROTAMUNDEAR POR LA MARAGATERÍA
La mejor muestra de la arquitectura popular maragata se contempla en Castrillo de los Polvazares, minúsculo pueblo de apenas cien habitantes. Constituye un verdadero placer visual pasear por sus calles empedradas con cantos, entre las casas con amplias arcadas de acceso -que permitían el paso de carros y cabalgaduras-, de sólido aparejo pétreo y techumbres discretamente pronunciadas en breves aleros. El conjunto está declarado Monumento Histórico-Artístico. En el Mesón El Arriero os servirán un excelente cocido maragato. Las fiestas locales se celebran en honor de Santa María Magdalena (22 de julio): gentes de toda la maragatería acuden a contemplar sus actos folclóricos. Val de San Lorenzo es el pueblo textil por excelencia de la Maragatería. Dolores Fernández, la decana de los artesanos locales, confecciona con su anciano telar preciosas mantas y alfombras; tiene instalado su taller en la Rúa, s/n. Falagán, Textil Maragata y Manufacturas del Val son instalaciones industriales del mismo género. En Santiagomillas se conservan también típicas casas de arriero entre las que sobresale la de Santiago Cordero, un opulento mercader del pasado siglo. La mismísima reina. Isabel II pernoctó en esta casa con motivo de un viaje a Coruña. El señor Cordero se hizo célebre en Madrid -donde residió largo tiempo- porque siempre, incluso en las ocasiones que requerían protocolo, aparecía vestido con llamativo traje maragato. La

118 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) iglesia local, construida entre los siglos XIII y XVII, merece unos minutos de vuestra atención. De no menor interés es el caserío de Lucillo, en la misma falda del Teleno, presidido por la silueta de su templo barroco. Aquí pueden comprarse castañuelas maragatas fabricadas por los artesanos Toribio Alonso y Miguel Pérez. El paisaje que rodea la población es agreste y desolado; yermos y matorrales se suceden en su progresión hacia las cumbres. La emigración ha castigado duramente estos lares. Luyego y Lagunas de Somoza celebran sendas romerías maragatas el segundo domingo de octubre y el día 15 de agosto, respectivamente. El Camino compostelano, al partir de Astorga, atraviesa Rabanal del Camino, con refugio para peregrinos. Aquí se celebró hasta los años setenta la fiesta de la repartición del burro, toda una reliquia etnográfica heredera de las fiestas de locos medievales. La mañana del 1º de enero los zamarracos mozos disfrazados con pieles de cordero, que cubrían sus rostros con caretas simulando ser viejos desdentados- mataban un burro y repartían sus despojos entre el vecindario: cada adjudicación hacía mofa de algún defecto del obsequiado. La comadre más significada recibía la lengua del animal; a la mujer con fama de vida alegre, le entregaban el rabo; si un vecino se caracterizaba por su violento carácter, le tocaba la pezuña; las orejas eran para el más tonto o ignorante...y así hasta quedarse sin obsequios. Posteriormente sembraban serrín en los campos y brincaban paroxísticamente sobre los surcos, danza que se relaciona con rituales de fecundidad precristianos. El Acebo y Foncebadón eran escalas jacobeas y frontera del Bierzo. Conservan rústicas iglesias románicas y casas típicas recubiertas con lajas de pizarra. Buen lugar para el yantar es el Mesón El Acebo (Calle Real, s/n; El Acebo), con tapas, raciones y platos típicos a buen precio. A la entrada de Foncebadón, los peregrinos se detenían ante la Cruz de Ferro aún existente en lo más alto de un estrecho tronco: la tradición mandaba dejar una piedra en su base, como testimonio de tránsito. Más adelante, en Compludo encontraréis una reliquia de la terrería: se trata de una fragua cuyo pilón mueven las aguas del río y que algunos aseguran, quizás muy alegremente, es de origen visigótico.

LEÓN/119 LAS CABRERAS Alta y Baja son. No pertenecen precisamente a la Maragatería pero se alzan entre ésta -desde la vertiente sur de la Sierra del Teleno- y las provincias de Orense y Zamora. La Sierra de Cabrera conserva uno de los paisajes más primitivos de toda la Península Ibérica: agreste y yerma, depauperada económicamente desde tiempo Inmemorial, su densidad de población es la menor de España. La lejanía de la modernidad y del progreso ha preservado su envidiable ecosistema natural: los praderíos se alternan con extensiones de castaños, robles, abedules, encinas carrasqueras, avellanos y tejos, que si bien han cedido parte de su extensión al viñedo y el centeno, aún cubren con su manto forestal las lomas de los montes. Tristemente célebres fueron los lobos de estas espesuras, que devoraron a cientos de peregrinos extraviados por las brumas invernales...o al menos, eso se cuenta. Las diminutas poblaciones cabrereñas se agazapan en las profundidades de los valles; sus habitantes viven del pastoreo y de una agricultura de subsistencia limitada a las laderas y terrazas de los montes. Hasta las décadas de los setenta y los ochenta no pudo hablarse con propiedad de carreteras en esta comarca leonesa: la incomunicación ha sido constante histórica en La Cabrera, apenas rota por el retorno esporádico de los emigrantes. Este enquistamiento forzoso facilitó la endogamia de sus moradores, así como la preservación de tradiciones y giros dialectales ya desaparecidos en otros puntos de la geografía leonesa. Hoy, cuando el progreso material se hace patente bajo las formas de la automoción, el televisor y las antiestéticas uralitas que empañan la belleza de aigunas construcciones serranas, la huella del pasado aún es fácilmente perceptible para el foráneo. En Corporales, a orillas del Eria, se conserva la vieja danza del Rey Nabucodonosor, de oscuro origen y que hace referencia al legendario monarca persa (16 de agosto). De los arroyos montaraces descienden canales abiertos a pico en la roca, los carriles que Roma trazó para conducir agua corriente hasta las explotaciones mineras de Las Médulas. El asado de cabrito es el plato más típico de esta comarca. Os recomendamos comerlo en Puente de Domingo Flórez: Truchas, c/Pozo nº2 (tf. 643051).

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EL LEÓN ATLÁNTICO

Dejamos atrás la Maragatería, aun sir apartarnos de la ruta jacobea. Desde las alturas de Foncebadón, que las leyendas orlan de misterios y peligros sin cuento para los incautos peregrinos, el terreno desciende ante nuestra mirada y la naturaleza eclosiona en una sinfonía de tonos esmeraldas. El Bierzo sinuoso, de montes romos y eternas brumas invernales, anunciaba a los caminantes con su faz y acentos galaicos la gozosa proximidad del Finís Terrae compostelano. El río Sil es el cordón umbilical que une ancestralmente con su matriz atlántica esta comarca de administración leonesa y alma gallega. Belleza sobre la tierra, riqueza bajo ella. Los romanos supieron de sus yacimientos auríferos y para conquistarlos se adentraron en ios valles habitados por los espíritus de la montaña y las ninfas de las fuentes. En tiempos más recientes, de sus entrañas fue arrancado el carbón que trajo prosperidad a la comarca y hoy agoniza bajo las garras de la reconversión industrial. Tradicional región de pastoreo -en busca de sus prados ascendía una urdimbre de cañadas desde tiempos celtas-, ha enriquecido su sector agrícola con los viñedos que peinan tantas terrazas en los deslomes de sus valles. El Bierzo es lugar propicio para la caminata montaraz, el buen comer y el buen beber. Nada desdeñables por otra parte sus tesoros artísticos -entrañables las ermitas y santuarios esparcidos a lo largo y ancho de esta tierra mágica, que fuese la Tebaida leonesa- y el poso de tradiciones y creencias sobrenaturales aún vivo en la peculiar cosmovisión aldeana...no podía ser de otra manera en esta tierra galaica, cuyas bellezas arrebatan y abocan a la ensoñación poética.

BEMBIBRE
Nuestra primera escala berciana y acceso natural a la comarca si venimos por carretera desde León y Astorga. El río Boeza atraviesa aquí un amplio plano que las huertas han colonizado. Bembibre es la segunda capital del Bierzo, dada su importancia demográfica (8.000 habitantes). Su contorno ya estuvo densamente poblado por tribus celtas; es posible que en

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este emplazamiento fundasen los romanos la plaza de Interamnium, citada por Antonino Pío. La voz Bernbibre deviene del topónimo medieval Benevívere, bien vivir, temprana referencia a su riqueza agrícola; la villa recibió fueros de Alfonso IX en el año 1198. Desde tiempos de Enrique IV de Castilla fue señorío de los zamoranos Condes de Alba y de Aliste. Bembibre pasó a la historia de la literatura española merced a la novela El Señor de Bembibre, original del berciano Enrique Gil y Carrasco. Esta obra, una de las más importantes del romanticismo español, es una narración ambientada en época medieval. Alojamientos Carmen*. Eloy Reigada, s/n. Tf. 510135/511113. Pulcro y funcional, dispone de garaje y jardín. Precios ajustados. Hostal El Comercio**. Calvo Sotelo, 12. Tf. 510021. Económico y sencillo, pero bien acondicionado. Admite animales de compañía. Hostal Tío Pepe Lago de Sanabria, s/n. Tf. 513372. Similar al anterior. Pensión Cuellas. Castilla, 42. Tf. 512463. Pensión La Valduerna. José Zorrilla, 4. Tf. 512075. Comer en Bembibre. De justo renomore gozan los botillos de Bembibre, ese embutido que incluye huesos de cerdo sin mondar y puede comerse sólo o en el potaje. Brothers. Cervantes, 49. Tf. 511512. Pese al nombre anglosajón, no se trata de un fast-food para comer hamburguesas. Cocina berciana de buena calidad y regustos caseros. No dudéis en probar el botillo de la casa. Precios medios. Bombay-Pepita. Avda. Villafranca, 47. Tf. 510350. La alusióna tan populosa ciudad hindú no es sino mera veleidad. Cocina regional berciana. Muy gustosa la bentrisca con pimientos. Precios medios. El Vergel. Plaza Santa Bárbara, s/n. Tf. 512413. Buenas carnes a interesantes precios. Tío Pepe. Barrio Puente Nuevo. Tf. 511424. Carnes y pescados a precios económicos. Otero. Queipo de Llano, 18. Tf. 510624. Cocina berciana y gallega. Sus especialidades: el lacón con pimientos, el pulpo y los callos. Económico.

122 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Artesanía La industria tradicional del cuero, que tanto producía arreos de caballerizas como zurrones o mandiles, subsiste gracias a los trabajos de Luis Arias (Calvo Sotelo, 1) y de Los Guarnicioneros (Maestro José Alonso Barrio, 14). En honor del botillo El mes de febrero se engalana en Bembibre para celebrar su Festival Nacional de Exhaltación del Botillo. Evento ligado a la gastronomía como ya habrán podido deducir los trotamundos, con degustaciones de este típico producto berciano además de distintos actos folclóricos y culturales. Museo del Alto Bierzo Una muestra etnográfica de la comarca inaugurada en el año 1987. Guarda colecciones de aperos de labranza, trajes regionales, reproducciones de viviendas y enseres del hogar, lienzos de artistas locales...además de un fondo documental con interesantes datos sobre el pasado berciano. Para algunos tendrán más interés los vestigios prehistóricos expuestos. El Museo, ubicado en la calle del Santo s/n, puede visitarse de lunes a viernes de 15 a 20 hs. Monumentos Parroquial de San Pedro Fuentes documentales del siglo XII ya la mencionan, y al parecer fue sinagoga antes que templo cristiano. Gótica por su nave (s. XIII) y barroca -aunque simple- la espadaña dieciochesca. No es templo vistoso sino severo de aspecto, un tanto ramplón. Perdió su patrimonio artístico en 1934, a consecuencia de un incendio. Santuario del Ecce Homo. Puede considerarse de construcción reciente -mediados del siglo XIX- y por cierto clasicista y fría. Presenta campanario sobre la portada, al igual que el templo parroquial; su planta es de cruz latina con cúpula central sobre pechinas. Sebastián Fernández, artista local, esculpió a finales del siglo XVIII la imagen del Ecce Homo -patrón del Alto Bierzo- que se venera en su retablo mayor. Plaza Mayor. Espacio porticado con interesantes mues-

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tras de arquitectura popular berciana, así cono un edificio de estilo modernista. Presiden la Plaza el Ayuntamiento y la iglesia parroquial. Barrio de Villavieja. Así se conoce al casco antiguo de Bembibre. Aquí se hermanan las casonas blasonadas y los ejemplos más rústicos de arquitectura popular, igualmente dignos de conservación. Congosto Pueblo cercano a Bembibre, con bello y homogéneo caserío, del cual cabe destacar la Casa de los Canseco, mansión señorialde estilo renacentista. A dos kms. de Congosto, en la cumbre de un altozano, el Santuario de la Virgen de la Peña celebra su tradicional romería el 30 de agosto. Junto al santuario se ha construido el Hotel Virgen de la Peña***, establecimiento confortable que se abarrota en los meses veraniegos; dispone de piscina y pistas de tenis y desde sus instalaciones pueden contemplarse amplias panorámicas del valle del río Boeza y el pantano de Bárcena. Torre del Bierzo La visita a Torre del Bierzo, aunque carente de atractivos estéticos, servirá para haceros una idea de lo que supuso la explotación carbonífera en la comarca: todo un pueblo consagrado a esta actividad, rodeado de yacimientos, escombreras y vías de ferrocarril. En el Bar Langreo (Santa Bárbara, 80) y en el restaurante del Hostal El Túnel (Santa Bárbara, 48) podréis comer platos regionales a buen precio.

PONFERRADA
En la capital del Bierzo se aunan lo antiguo y lo moderno, la tradición y el desarrollo económico. Actual centro administrativo de las comarca y de su cuenca minera, los orígenes de Ponferrada deben rastrearse en un presidio romano encaramado sobre el farallón a cuyos pies se funden los ríos Boeza y Sil, que se insertaba en la cadena de guarniciones destinadas a proteger los yacimientos auríferos bercianos. Este asentamiento militar fue asolado por el rey visigodo Teodorico en el año 456.

124 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Durante el periodo visigótico se instalan los primeros eremitas en el Bierzo oriental. De este tiempo apenas hay datos sobre Ponferrada, pequeña población que había perdido su importancia estratégica. A partir del siglo IX, con el auge de la ruta jacobea, su ubicación la convierte en escala de peregrinos, mercaderes y gentes de todo pelaje. El trasiego humano ha de generar actividad comercial y artesanal; la ciudad crece en forma de nuevos burgos (barrios). En el siglo XI se construye el puente de fierros, del cual tomará nombre la población. El desarrollo urbanístico de la Ponferrada del siglo XI constituye todo un ejemplo de racionalización, con ese trazado rectilíneo que no deja lugar al aglutinamiento y al desarrollo espontáneos. Por esta época la frontera de la lengua leonesa cimbreaba el trazado de sus fortificaciones: más allá, hacia occidente, se hablaba -y habla aún- la lengua gallega. El rey Fernando II de León cedió la ciudad a los "freires del Temple", allá por 1178. Esta legendaria orden de monjesguerreros, tenaces defensores de peregrinos en Tierra Santa, enseñorean el Bierzo hasta 1312, cuando su hermandad es disuelta y expulsados sus miembros de los territorios de la Corona castellana. La memoria templaría quedó inmortalizada en el majestuoso castillo ponferradino. Bajo protección templaría, la ciudad experimentó un notable desarrollo demográfico y económico. Surgieron los arrabales al otro lado de sus murallas y la actividad comercial y artesanal se diversificó para dar satisfacción a las nuevas necesidades urbanas. La vitalidad económica ponferradina se vio amenazada por el vacío de poder que sucedió a la desaparición del Temple, cuando los patricios de la ciudad intrigaron para apoderarse del gobierno local y de los bienes de la orden. Durante todo el siglo XV nombres como los de Beatriz de Castro, Pedro Álvarez de Osorio y el linaje de los Manrique estarán ligados a estas luchas, dominadas por la avaricia de sus protagonistas. Las disputas concluyeron en 1486, cuando los Reyes Católicos agregaron la ciudad al patrimonio señorial de la Corona castellano-aragonesa. La decadencia del fenómeno compostelano implicará tiempos de recesión para Ponferrada. Pero el debilitamiento de los circuitos comerciales que la unían con los más diversos puntos de la geografía hispana -y aun europea- se solventa -no sin evidente merma económica y social- mediante la conversión en centro nuclear de la actividad agraria y mercantil comarcal.

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Adaptarse a los nuevos tiempos salva de la ruina a la ciudad e incluso le proporcionará nuevas etapas de relativa prosperidad, caso de los siglos XVII y XVIII. A principios de la centuria en curso, la expansión de la minería berciana convierte a Ponferrada en capital y centro de distribución de su cuenca carbonífera. Los índices demográficos han experimentado desde entonces un crecimiento sostenido pese a la sucesión de calamidades sociales y bélicas del siglo XX español. Hoy día, con más de 30.000 habitantes, es la segunda población de la provincia leonesa.

Descansar en Ponferrada En cama cara Del Temple****. Avda. Portugal, 2. Tf. 410058. Hotel de nueva construcción pero completamente recubierto por sillares de color pardo oscuro, a asemejanza de los empleados en la copsntrucción del castillo de Ponferrada. Conferir estampa medieval al conjunto es la intención de esa barbacana del bloque lateral, así como de la cubierta almenada que corona el edificio mayor; este propósito se acentúa en los interiores, decorados con motivos referentes a la orden del Temple. Aunque son la calidad del servicio y el alto nivel de confortabilidad los principales atractivos de este establecimiento. Bergidum***. Avda. de la Plata, 4. Tf. 401512. Prácticamente adosado a las espaldas del anterior. De faz anodina y fría, idéntica a cualquier bloque de apartamentos que pueda verse en los ensanches de nuestras ciudades. Los equipamientos y servicios, eso sí, son de buena calidad. Más asequible Conde Silva**. Avda. Astorga, 2. Tf. 410407. Funcional y bien acondicionado. Precios medios Madrid**. Avda. Puebla, 44. Tf. 411550. Excelente relación calidad-precio. Servicio atento al cliente.

126 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Más económicos Hostal Conde de Lemos*. Avda. Galicia, 85. TI. 411091. Sencillo, pero bien acondicionado. Habitaciones con medio baño. Hostal Marán**. Antolín López Peláez, 29. Tf. 411800. Muy frecuentado por viajantes de comercio y clientela fija. Dispone de habitaciones con baño completo. Sin duda, la mejor opción de esta categoría. Hostal San Miguel**. Luciana Fernández 2. Tf. 411047. Hostal Santa Cruz*. Marcelo Macías, 4. Tf. 428351. Hostal Tres Portiñas III*. Ave María, 28. Tf. 412003. Pensión San Miguel II. Juan de Lama, 14, Tf. 426700. Lo más barato Pensión Valcarce. T r u c h a s , 9-1°. Tf. 4 1 ' 1 3 7 . Casa Manolo. Avda. Valdés, 3 5 - 4 - d e r e c h a . Tf. 4 1 1 0 1 7 . Pensión El Minero. V í a N u e v a , 17. Tf. 4 2 5 1 0 5 . La mesa ponferradina En los restaurantes de Ponferrada está representada la mejor cocina tradicional berciana. Los que aquí lleguen hambrientos y deseosos de un yantar sustancioso, no duden en probar la olla berciana, potaje que incluye patata, berza, pimientos, lechuga, acelga, alubia, chorizo, lacón, morcilla, oreja, pata de cerdo, gallina y -¡cómo no!- botillo. El mejor postre son las afamadas cerezas de esta tierra, o el arroz con ieche, si así se prefiere. Y por supuesto vino berciano, espeso y oscuro, de ligero dulzor, para regar la pantagruélica ingesta. Ahora bien: si deseáis comer a la gallega no dudéis en pedir pulpo a feira (pulpo hervido y sazonado), tan popular en todo el Bierzo. Azul Montearenas. Ctra. de Coruña, km. 383. En las afueras de la ciudad. Restaurante que innova nuevas recetas a partir de platos típicos. Materias primas de la tierra, rebosantes de calidad y sabores. El comedor, muy grande, llega a ser tumultuoso durante los fines de semana y festivos. Excelentes el lacón con pimientos, las acelgas rellenas de rape y gambas y el cabrito asado. Para acompañar la comida dispone el cliente de una buena selección de vinos bercianos. Precios medios.

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Del Temple Restaurante del hotel homónimo. Un comedor señorial donde pueden degustarse especialidades locales y de cocina internacional, bien elaboradas y correctamente servidas. Los precios tienden a lo alto. Ballesteros. Fueros de León, 12. Tf. 411160. Mesón de platos regionales, bien cocinados y de raciones generosas. La olla berciana. excelente, se prepara por encargo. Precios medios. Casa Juan. Avda. del Bierzo, 22. Tf. 411182. Excelente muestrario de cocina regional: olla berciana, estofados, carnes y pescados frescos. En materia de precios, como el anterior. Madrid Otro restaurante de hotel. Abundantes raciones de pescados frescos y asados (cordero, cabrito): la cantidad de lo servido convierte en económicos sus precios. La Mina. Ctra. Molinaseca, km. 2,5. Tf. 402959. Variada carta de pescados y carnes. El Pescador. Avda. Ángel Pestaña, 17. Tf, 402571. Cocina regional y carnes a la brasa. La Perla. Ave María, 25. Tf. 425814. Modesto local de reducida carta -aunque variada- y cocina casera, muy gustosa. El servicio es cordial y atento. Precios medios. Hostería Lisboa Avenida de España. 46. Tf. 426759. En su carta hallaréis especialidades regionales y del recetario francés. También caben preparados típicos del fast-food. Buena relación calidad-precio Casa Cubelos Plaza de las Nieves, 3. Tf. 411066. Empanada berciana, pulpo con cachelos y carnes a precios económicos. Montemar. Avda. Astorga, 3. Tf. 411090. Amplia carta y cocina casera, con precios moderados. Más populares son La Cepa (Fueros de León, 2), La Fortaleza (Gil y Carrasco, 3) y Danimela (Esteban de la Puente, 100; especializado en carnes a la brasa), mesones tradicionales donde puede tapearse o comer platos regionales, especialmente el pulpo a feira. Café y copa La muy típica calle del Bañadero, que parte de la Plaza de La Encina, acoge varios cafés de ambiente relajado y acogedor, donde puede formarse tertulia en torno a una copa.

128 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Compras Marqués Alonso San Antonio, 1. Un amplio surtido de carnes curadas y embutidos bercianos: botillo, morcilla de calabaza, chorizos, lacón, etc. Tradicionales quesos elaborados con leche de oveja o vaca encontraréis en García del Rey (Paseo de San Antonio). La mejor selección de vinos del Bierzo -además de otros caldos nacionales- está a vuestra disposición en las Bodegas Arrio (Avda. Castillo, 115). Es posible comprar piezas de cerámica popular en el taller de Felipe Hoyos Rueda (General Vives, 17). Para trabajos artesanales en madera, los de Joaquín Liébana (Albacete. 9). Pablo Voces (Avda. Ferrocarril, 1) sigue la ancestral tradición de los cacharreros bercianos. Plaza Sierra (Real, 4) se dedica a la guarnicionería y los trabajos del cuero. Fiestas No resulta muy lustroso el Carnaval de Ponferrada, prácticamente limitado al tradicional desfile de carrozas y disfraces. Claro está que no faltan verbenas para levantar el ánimo de jóvenes y mayores. Los rasgos más significativos de la Semana Santa ponferradina se cifran en la presencia del llambión chupacandiles (un encapuchado que recorre las calles de la ciudad haciendo sonar su luctuosa esquila) y el rito de matar judíos, esto es, emborracharse con limonada -especie de sangría-. Patetismo y jarana se hermanan así en estas fiestas sacras. Las fiestas patronales de Ponferrada, en honor de la Virgen de la Encina, se celebran entre los días 5 y 10 de septiembre con verbenas, convocatorias culturales ydeportivas, ferias de ganado y productos del campo y actos folclóricos. Los Magostos, fiestas muy extendidas en todo el Bierzo a principios del mes de noviembre, consisten en meriendas campestres a base de castañas asadas. Este rito tiene raíces precristianas: simboliza la conclusión del ciclo agrícola, que ha deparado los recursos necesarios para soportar los rigores del invierno. Ponferrada monumental Castillo templario Las almenas de sus baluartes, pun-

LEÓN / 129 tiagudas o desmochadas, le confieren un aspecto feroz, pues semejan las fauces de esa bestia demoniaca que el Papado y las monarquías europeas creyeron descubrir en el seno de la orden templaría. Sobre las ruinas del presidio romano de Bergidum alzaron su fortaleza los monjes-soldados, construida ya en 1282. El castillo pasó posteriormente a propiedad de la familia Castro (s. XIV) y del Marqués de Villaverde (s. XVI). Durante siglos estuvo sometido a vergonzante estado de abandono: el Ayuntamiento ponferradino llegó a emplear parte de sus sillares para la construcción de nuevos edificios, el año 1848. En 1924 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. La fortaleza domina el promontorio donde se asienta el casco histórico de la ciudad. Su polígono irregular tiene 8000 m2 de área. El tercer y más exterior cerco murado ha desaparecido en nuestros días; tanto aquel como el resto de la estructura fueron edificados a base de sillar de granito -esquinas y baluartes- y mampostería de cantos rodados -lienzos del muro-. Las fortificaciones del lado norte, independientes, constituyeron la primera ciudadela, posteriormente ampliada. Sobre la puerta principal se alza un sólido bastión con torreones cúbicos. Franqueado su umbral accedemos a la plaza de armas, por desgracia arrasada: buena sorpresa se llevará algún trotamundos al contemplar el vasto prado que ocupa el interior de la fortaleza. Desde este ágora se accedía en otro tiempo a las dependencias conventuales circundantes. La Torre del Homenaje, erguida a la izquierda de la plaza de armas, muestra aún altiva sus defensas de torreones y matacanes; pero "Si el señor no protege la ciudad en vano vigila el que la guarda", sentencia en latín una de sus molduras. Frase premonitoria, que parecía augurar la futura ruina del castillo. Basílica de Nuestra Señora de la Encina. Los orígenes de este templo están ligados a una vieja leyenda berciana. De Tierra Santa trajeron cruzados leoneses una imagen mariana, más tarde escondida por temor a caer en manos de los sarracenos que asolaban el Bierzo con repentinas incursiones. Pasaron los años y desapareció el rastro de la imagen, finalmente hallada por los templarios ponferradinos, el año 1200, en el tronco hueco de una encina. De ahí su nombre. El templo gótico original sufrió profundas reformas en el siglo XVI. Tiene planta de cruz latina y sus materiales de construcción -así como la disposición de los mismos- son idénticos a los observados en el castillo templario: sillares de granito

130 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) guarecen las esquinas del edificio, los muros de manipostería se erigieron a base de cantos rodados. La torre campanario de estilo renacentista arranca a los pies de la nave y presenta base cuadrangular, con dos cuerpos superiores abalaustrados. La sobriedad exterior se corresponde con la simplicidad de la estructura interior, de cubiertas apuntadas. Al taller de Gregorio Fernández se atribuye la talla del retablo mayor; lo único verificable es que Javier Rivera, artista berciano, pintó y doró sus tablas en el año 1640. Merece vuestra atención la imagen de Cristo yacente contenida en una urna del retablo que encara la portada lateral: su autor, Pedro Flores de la Casa, artista local, consiguió admirables cotas de realismo. Iglesia de San Andrés. Otro edificio de berciana sobriedad, construido a finales del siglo XVII. Templo de nave única, crucero y cúpula sobre pechinas, su campanario es breve y rematado por chapitel estriado. Una cornisa de granito recorre perimetralmente el exterior del templo. En su Interior se guarda el Cristo de la Fortaleza, que debió pertenecer a la capilla del castillo templario: se trata de una talla gótica del siglo XIII cuyas proporciones no podrían calificarse, precisamente, de perfectas. También resulta interesante el retablo barroco, con sus sinuosas columnas salomónicas (s. XVII). Iglesia de San Antonio del Campo. Antaño presidía el Campo de la Cruz, extramuros de la ciudad; hoy ha sido absorbida por el desarrollo urbanístico ponferradino y su presencia humilde y rural contrasta con las nuevas construcciones del entorno. Más sencilla de traza que las iglesias antes citadas, este templo del siglo XVII presenta nave única con bóveda de arista y presbiterio coronado por cúpula. Los contrafuertes graníticos adosados a sus muros exteriores transmiten al curioso cierta impresión de endeblez por lo que a la fábrica respecta. Actualmente es sede del Instituto de Estudios Bercianos. Ayuntamiento. Construcción de estilo barroco, con dos cuerpos laterales rematados por chapiteles austríacos (que forman cupulino y pináculo) flanqueando el escudo central; fue edificado entre 1692 y 1705 según planos de Pedro de Arén. La fábrica destaca por su sobriedad de líneas, acumulando algunos ornamentos en la zona superior. Casco histórico. En torno a la Plaza de La Encina: un conjunto de calles empedradas en las que se suceden casas señoriales y construcciones populares bercianas, con sus tejados de pizarra y paredes de canto rodado. Las grandes balaus-

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tradas y los portales blasonados distinguen a las primeras, así como la presencia del sillar de granito. Varias de estas calles presentan: arcos, que en ocasiones son fundamento de torres como la del Reloj (s. XVI). Por la calle del Paraisín penetraban en Ponferrrada los peregrinos, camino de Compostela. Este sector de la ciudad viene a coincidir con el antiguo núcleo murado; goza de una homogeneidad realmente envidiable y muy grata a la contemplación. En los alrededores Una de las más antiguas poblaciones bercianas es Columbrianos, escala jacobea y lugar de nobles casonas en cuyas afueras pueden visitarse las ruinas ce un castro romano. Vale la pena detenerse a contemplar la Casa de los Suero de Quiñones, en la calle principal de Camponaraya. Aquí dormía e rey Alfonso XIII cuando se acercaba hasta El Bierzo para satisfacer sus aficiones cinegéticas. La iglesia parroquial de Dehesas ha llegado a nuestros días con su original fábrica románica. Un templo de sencilla planta y agradable presencia. Al Este de Ponferrada se encuentra Santo Tomás de las Ollas, pequeña población con valiosísima parroquial de origen mozárabe fundada en el siglo X. De la fábrica original se conserva la capilla mayor, con exterior cuadrangular, planta ovalada y arco de herradura por acceso. Una arquería de herradura ciega adorna el muro testero. Vadeando el Boeza desde Ponferrada, en dirección sur, llegaremos a Otero de Ponferrada, cuya iglesia de Santa María de Vizbayo sea tal vez el más antiguo templo románico de toda la provincia leonesa. Su fábrica data de fines del siglo XI y en el muro testero del ábside observamos arcos ciegos de herradura, vestigio de los modelos estilísticos mozárabes todavía vigentes en aquel tiempo.

DOS INTERESANTES TRAYECTOS DESDE PONFERRADA El Valle del Silencio
Entre Ponferrada y las Cabreras se extiende esta cadena

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de pliegues orográficos surcada por el río Oza, donde buscaron cobijo para sus meditaciones aquellos legendarios ermitaños del siglo Vil, cuando todavía se adoraba a las fuerzas de la naturaleza en lo más recóndito de estas montañas recubiertas de tupidos bosques. Fructuoso, Genadio y Valerio, hoy santos, son los más famosos eremitas de la época, que sembraron de taumaturgias varias las ricas tradiciones locales. Primero moraron en cuevas, después nacieron los monasterios, coincidiendo con la presencia de repobladores mozárabes. Tomaremos la carretera en dirección a Santiago de Peñalba. Suaves valles cuyas laderas cubren nogales, castaños, chopos y sauces. Estas depresiones de regular profundidad, lejos de amedrentar, parecen acogernos en su regazo de meditación. San Lorenzo del Bierzo. puerta de este Valle, conserva mansiones nobiliarias y una iglesia del siglo XVIII. Mas anodino es Valdecañada, pueblo pastoril. La parroquial de Villanueva de Valdueza es mestiza de estilos: románicos su nave y testero (s. XII), mudéjar el artesonado (s. XV) y la torre barroca. A la altura de Montes de Valdueza el terreno ya es más escarpado. Pequeñas moradas de rústicos, alzadas con madera, cantos y pizarras; bosques de castaños y praderías esmeraldinas en las faldas de los montes: la naturaleza y la obra del hombre se funden, conforman idéntica realidad plástica. El Monasterio de San Pedro de Montes, hoy ruinoso, es fundación de San Fructuoso y de San Valerio, su discípulo. Ambos anacoretas llegaron a estos lares en la segunda mitad del siglo Vil. San Genadio, obispo astorgano, lo restauró tras su destrucción por los árabes, el año 895. Apenas unos capiteles de la torre pertenecen a dicha fábrica. El campanario y la portada que comunica iglesia y claustro son románicos. El resto de lo edificado pertenece a la reconstrucción neoclasicista del siglo XVIII. Las sucesivas reformas quisieron dotar a este primitivo eremitorio de una prestancia formal de la que sin duda careció en sus orígenes, y por cierto poco adecuada al carácter de su fundación. Montes de Valdueza apenas es el aperitivo de la jornada. Nos aguarda el plato fuerte de este itinerario, Peñalba. La aldea se aferra al deslome de un estrecho y empinado tajo en cuya sima verdean los prados; toma su nombre del albor de las peñas marmóreas del contorno. Cuanto contemplamos desafía la memoria histórica que los maestros inculcaron en nuestras mentes escolares: el semblante de este enclave humano -declarado Monumento Histórico-Artístico- no ha mudado en los últimos siglos,

estamos en un pueblo de traza medieval. Callejuelas sin empedrar siquiera, la dermis abrupta de la montaña por suelo; casas con basamento pétreo y voladizos de madera describiendo complicados equilibrismos para adaptarse a la pronunciación del terreno. Incluso en verano son frecuentes las brumas, que desfiguran los contornos de las edificaciones y las confunden con esos perfiles afilados de peñascos y roquedos. La iglesia parroquial de Santiago de Peñalba es una de las joyas -y no son pocas- del mozárabe leonés. Perteneció al monasterio fundado por San Genadio a principios del siglo X, pero la edificación se cebe al abad Salomón (937). Única su portada de doble arco de herradura enmarcado por alfiz. La nave eclesial. con dos capillas laterales que simulan un crucero, culmina en doble ábside rectangular. La cubierta es de bóveda de cañón; a mitad de nave se alza una cúpula gallonada, de influencia califa!. Posteriormente fue adosado en el exterior de su muro norte, a modo de nicho, un sepulcro románico con breve arcada de medio punto. Un templo, en suma, que no puede esconder la rusticidad de su fábrica; pero cuya sencillez no empaña la coquetería de quienes lo hicieron edificar trayendo hasta estas latitudes montaraces las sutilezas del arte oriental. Desde Peñalba un sendero nos conducirá a la Cueva de San Genadio, gruta natural donde tal anacoreta meditó sobre lo humano y lo divino. El paisaje, hermoso y arisco a un tiempo, es difícilmente olvidable. Las Médulas
"Aquestas son del Viergo las montañas, y aquestas puntas altas y vermejas sus Médulas serán, cuyas entrañas solían vomitar oro entre las rejas." Bernardo de Balbuena

En busca del oro de los romanos o, mejor dicho, de las caprichosas formaciones orográficas que las excavaciones auríferas generaron, partimos desde Ponferrada en dirección suroeste, camino de Orense por la carretera N-120. Los primeros kms. atraviesan praderías, plantaciones de árboles frutales (manzanos, cerezos), almendros y castaños. En Rioferreiros, que por su cerril ubicación semeja un castro celta, cabe detenerse a visitar el castillo de Cornatel, fortaleza del siglo XIII alzada por los caballeros templarios al pie mismo de la

134 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) barranca. Si hay hambre, detenéos a comer en el Restaurante Las Ventas, en San Juan de Paluezas: sirven comidas caseras a precios económicos. Llegados a Cariacedo -cuyo lagc artificial fue creado para evitar que las masas arcillosas arrastradas desde las minas auríferas cegasen el curso del Sil- una desviación convenientemente señalizada conduce al yacimiento romano de Las Médulas, en la vertiente noroeste de los Montes Aquilanos. Se trata de picachos y lomas formados por aluviones fluviales, entre cuyas arenas había grandes cantidades de oro en polvo. Miles de esclavos horadaron este macizo durante trescientos años: casi un millón de toneladas de metal precioso consiguieron extraer para beneficio del tesoro romano. El resultado de aquellos trabajos es, hoy día, un conjunto de farallones, conos y promontorios raídos, de perfiles acerados, que muestran al sol su costra rojiza Un sinfín de galerías y acequias los perforan, pues a través de estas vías -que los esclavos abrían en la roca- se hacían circular grandes caudales de agua para arrastrar las arenas preñadas de oro: era el procedimiento conocido como ruina montium. Obra colosal, fruto del tesón -aunque forzado- de los horribles y no de la mano de un titán, como cabría esperar por la magnitud de los trabajos. Algunas manchas de vegetación sobre todo arbusto y encinar- vetean las gigantescas paredes limadas a golpe de pico. Un paisaje fantástico, asolado y de connotaciones casi lunares hallarán aquí los trotamundos. A la gran hondonada del yacimiento puede accederse desde el mismo pueblo de Las Médulas: paseo apto para toda planta, que atraviesa el laberinto interior. Una visión panorámica del conjunto se obtiene desde el mirador de Orellán, unido por un camino al pueblo homónimo. Para reponer fuerzas en el pueblo de Las Médulas: Bar María Fe. con buen surtido de raciones, bocadillos, pinchos morunos y pollos asados -los fines de semana-. En Carucedo funcionan dos áreas de acampada libre. Una está en el paraje El Plantío, con acceso por la carretera N120. La otra a orillas del lago (Campo de Carballal), a la cual llegaréis por la misma vía.

LA PATRIA DEL ORUJO Y SU MONASTERIO
De origen romano es la villa de Cacabelos, a medio

í

LEÓN/135 camino entre Ponferrada y Villafranca del Bierzo. El obispo Gelmírez, prelado compostelano, vino a -epoblarla en 1108. Antigua capital del Bierzo, es famosa por la calidad de sus embutidos y de su orujo, v goroso alcohol fermentado a partir del sarmiento de la uva, que podréis adquirir en La Moncloa (Cimadevilla, 99) y en la Bodega Cooperativa (José Antonio, 106). A dos kms. del pueblo pueden contemplarse las ruinas de la ciudad romana de Bergidum. En la villa resulta interesante la visita al templo parroquial (gótico del siglo XVI. conserva el ábside de la primitiva iglesia románica) y el Museo Municipal, instalado en unas dependencias del Ayuntamiento, con valiosa colección de objetos arqueológicos. Inexcusable y casi obligatoria es la excursión al Monasterio-Palacio de Carracedo (a cuatro kms. de Cacabelos). La fundación de este majestuoso cenobio benedictino -hoy en estado semi-ruinoso- se remonta al año 990, cuando el rey Bermudo II de León dispuso testamentariamente que estos terrenos en la ribera del río Cúa se dedicasen a tan sacro menester. Sus primeros moradores fueron ermitaños y frailes de conventos menores, que en estos parajes se sentían más protegidos del peligro sarraceno. Refundado en 1138 por la infanta Doña Sancha, Alfonso IX decide incorporar al monasterio su palacio real gótico, residencia de recreo de los monarcas leoneses. El conjunto abacial nos muestra depurados ejemplos del arte cisterciense -caso de la sala capitular, con bóveda de cañón y nervaduras-, así como piezas góticas -el refectorio, con bóveda ojival cuyo dibujo estrellado se sosliene sobre estribos- e incluso neoclásicas -reforma del crucero y cabecera del templo monacal-. Del palacio real destacaremos su fachada con escalinata y arquería y la impresionante cámara de honor -o Cocina de la Reina, con techumbre adintelada que apuntalan arquerías ojivales-. La totalidad del conjunto no ha sido restaurada todavía, pero ello no supone obstáculo para imaginar la prestancia de esta abadía que "Puede competir con cualquier principal de España y otras Provincias", según testimonio de Antonio Yepes, general benedictino en 1615. Muy cerca del monasterio, en las proximidades del pueblo de Carracedelo, funciona el camping El Bierzo, de 2ªC. (ctra. N-VI, km. 400; tf. 562515). Abierto del 1 de junio al 30 de septiembre, dispone de teléfono público, buzón de correos, servicio de primeros auxilios, agua caliente general, cambio de moneda y custodia de valores, bar-restaurante, zonas verdes y parque

136 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) infantil, supermercado, salón social, tomas de luz y agua para caravanas, playa fluvial y pista de tenis. Admite animales de compañía y pago con tarjetas de crédito.

VILLAFRANCA DEL BIERZO
Capital del Bajo Bierzo y villa señorial, su caserío escala una loma chata para asomarse a un horizonte de montes parcelados en terrazas, donde cepas, huertas y cereales han colonizado el paisaje. La villa nació a expensas del Camino jacobeo, en torno a un monasterio cisterciense fundado durante el reinado de Alfonso VI (s. XI). Los monjes eran de origen francés -de ahí el topónimo, vico francorum- y auxiliaban a los peregrinos de su nacionalidad. Villafranca del Bierzo constituía una etapa decisiva en el camino jacobeo: escala preliminar a tierras gallegas, donde los peregrinos podían reponer fuerzas y curar de sus dolencias antes de emprender la peligrosa travesía de los Ancares. Quienes se veían imposibilitados para culminar su peregrinaje por razón de necesidad o enfermedad, eran recompensados en su templo parroquial de Santiago con idéntico jubileo al dispensado en la catedral compostelana. Alfonso IX concedió fueros a la villa en 1196. A partir del siglo XIV se convierte en señorío de los condes de Medinaceli. En el siglo XV experimenta considerable desarrollo demográfico y urbanístico; hasta el siglo XVIII, once localidades bercianas estarán bajo su jurisdicción administrativa. Por estas fechas su población se repartía equitativamente entre las faenas del campo y las industrias artesanales, a las que debía sumarse una importante presencia del estamento eclesiástico, entre clérigos regulares y miembros de distintas órdenes religiosas. La división provincial de 1822 convertió la villa en capital de la provincia de El Bierzo, bajo cuya juridicción se integraban también la comarca orensana de Valdeorras y las leonesas de La Cabrera Baja y Viana del Bollo; tal demarcación apenas duró once años, pues en 1833 Villafranca quedaba incluida en al provincia de León. Frente al auge industrial de Ponferrada, Villafranca ha mantenido una pujante economía agrícola. Figura de las letras locales y de la novelística romántica española fue el villafranqués Enrique Gil y Carrasco, autor de El Señor de Bembibre.

LEÓN/137 Guía de alojamientos Parador de Turismo*** Avda. Calvo Sotelo, s/n. Tf. 540175. No goza de ningún atractivo arquitectónico: se trata de un edificio moderno, de alba faz y distribuido en dos cuerpos. Lo más coqueto del conjunto es sin duda la torre, que imita los pazos gallegos. Se resiente algo de su edad -fue construido hace treinta y cinco años- pero satisface al visitante por la calidad de los servicios y el nivel de confort general. Sus habitaciones, de sencillo mobiliario, tienen suelos de madera. La pieza más acogedora del establecimiento es el salón social con chimenea, ideal para las veladas invernales. El Parador dispone de aparcamientro, jardines y salón de convenciones. Los precios, razonablemente elevados. San Francisco*. Plaza Generalísimo, 6. Tf. 540465. Sencillo, aunque de servicios correctos. Suelen recalar en este hotel funcional gentes de paso hacia Galicia. Precios medios. Hostal Comercio*. Puente Nuevo, 2. Tf. 540008, Barato, aunque muy modesto. Habitaciones sin baño. Hostal El Cruce*. San Salvador, 37. Tf. Tf. 540185. De tarifas algo más enjundiosas -sin dejar de ser económico- y mayor calidad. Hostal La Charola*. Doctor Aren, 19. Tf. 540200. Hostal Ponterrey*. Doctor Aren, 17. Tf. 540075. Pensión La Condesa. Campairo, 5. Tf. 540030. Pensión Venecia. Ctra. N-6, km. 410. Tf. 540468. Comer en Villafranca Una tierra de raíces galaicas como ésta no podía prescindir de platos tan genuinos de la gastronomía atlántica como el pulpo con cachelos, la empanada -rellena de carne de cerdo, conejo o pichón- y el lacón con grelos. A ello se suman otros platos típicos de El Bierzo: la olla berciana, el botillo, los pimientos la trucha y el cordero asados...No olvidemos que los pimientos, castañas, almendras y cerezas bercianas tienen fama en toda la comunidad de Castilla y León. Restaurante del Parador. Su comedor, de estirada planta, se divide en apartados para mayor intimidad del cliente; algunas mesas tiene vistas al jardín. Sirve cocina leonesa y berciana de cuidadosa elaboración. Sus especialidades: empanada berciana, pimientos de Villafranca rellenos, botillo, sopa de

138 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) cebolla leonesa, ternera asada a la berciana y lomo de verdura con merluza. La tarta de almendras figura entre sus postres recomendados. Precios altos. Casa Goyo. Antonio Pereira, s/n. Tf. 540276. Decoración típica, con acertado empleo de la piedra y la madera; la peculiaridad de su comedor estriba en su distribución en tres alturas. Cocina de creación propia -sin descuidar por ello el recetario tradicional berciano- y amplia carta de vinos, donde hallan hueco caldos leoneses, riojanos y de la Ribera del Duero. Precios medios. Casa Juan. Santa Catalina, 2. Tf. 542356. Platos tradicionales en un local que rezuma tipismo por sus cuatro costados. Servicio atento y acogedor ambiente. El vino de la casa es de la propia bodega. Precios económicos. La Charola. Restaurante del hotel homónimo, a pocos pasos del Parador. Por su gran cristalera se divisan las montañas circundantes. Los clientes se sirven de la copiosa fuente que contiene lacón, arroz, calamares, cocido berciano, chuletas de cordero, ternera, etc. Postres caseros. Precios muy ajustados. Don Nacho. Truqueles, s/n. Tf. 540076. Cocina casera, sabrosa y barata. Venecia. Ctra. N-VI, km. 406. Tf. 540311. Su oferta es similar a la del anterior. Ir de tascas La calle del Agua, valiosa por su arquitectura popular y señorial, acoge distintas tabernas y bodegas donde tomar vinos y tapas. El vino de Villafranca Unas 5.500 hectáreas en torno a esta población están sembradas con vides, dispersas por las terrazas de lomas y montes, que disfrutan de un micro-clima suave y húmedo, con escasas heladas. Entre otras cepas, se emplean las variedades mencía, prieto, garnacha, picudo y valenciana. Por lo que al tinto se refiere, cabe hablar de un caldo afrutado y espeso, con poco cuerpo, color rubí, suave acidez y aterciopelado. Los rosados se definen como vivos, suaves, aromáticos y de graduación moderada. En el capítulo de blancos, destacan su afrutamiento y pocos grados.

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Pueden adquirirse vinos artesanos y de la Denominación de Origen del Bierzo en los siguientes puntos: Cooperativa Vinícola Comarcal de Villafranca. Ctra Madrid-Coruña, no lejos del Parador de Turismo. Pérez Caramés. Peña Picón, s/n. Palacio de Arganza. Avda. Diez Obelar, 17. Artesanía Arturo Nogueira es el único ceramista que resta de la antaño brillante tradición artesana local. Tiene su taller en la calle Espíritu Santo, n-32. Monumentos Colegiata de Santa María de Cluniaco. Su propio nombre la asocia a los monjes franceses de Cluny, verdaderos fundadores de la villa. Esta amplia construcción del gótico tardío, con planta de salón y dos capillas laterales sobresalientes remedando un crucero, fue erigida en el siglo XVI a instancias de los marqueses de Villafranca, sobre el solar de la antigua abadía cluniacense. Juan de Cabañuelas y Francisco Julí se encargaron de realizar el proyecto original de Rodrigo Gil de Hontañón. Observad su cabecera absidal pentagonal, con contrafuertes adosados a los ángulos que le confieren aspecto de gigantesca aspa. Sostenida por robustas columnas, los nervios de su bóveda apuntada trazan caprichosas filigranas y estrellas. El coro y los retablos barrocos del interior merecen vuestra atención. Iglesia de Santiago. Álzase el templo a la entrada de la villa, vigía del Camino jacobeo. Su construcción es románica (s. XII), con sencillo esquema de nave única rematada por ábside semicircular. La portada norte, más conocida como del Perdón, muestra arquivoltas apuntadas con buen trabajo de talla: episodios de la Pasión y la Epifanía, cabezas demoníacas, arquillos, hojas de acanto y seres fabulosos conforman su peculiar escenografía. Los interiores, un tanto rústicos, están cubiertos por techumbre de fusta. Se conserva un crucifijo gótico del siglo XIV. Posterior es la capilla de las Angustias, con retablo barroco. Iglesia de San Francisco. Al mismísimo santo de Asís, que anduvo peregrinando por estos andurriales jacobeos, atribuyen la fundación del convento franciscano de Villafranca, del

140 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) cual sólo resta su iglesia. En la fábrica observamos elementos románicos (portada del siglo XIII) y góticos (nave, ábside y claustro, todos del siglo XV), a los que en pleno siglo XVIII se añadieron las dos torres laterales. La nota de exotismo se debe al artesonado morisco que recubre la nave, decorado a base de figuras geométricas y escudos heráldicos (s. XV). Meritorios son también la sillería del coro (siglo XVI) y su retablo mayor barroco, fiel a los modelos churriguerescos. En la capilla de Ambrosio de Castro -la encontraréis próxima al portal mayor del templo, en el lateral derecho- se aprecia el tránsito del estilo gótico a los más clasicistas cánones renacentistas. Colegio de San Nicolás El Real. A Gabriel de Robles debe su fundación (1649). Albergó el destacamento local de la Compañía de Jesús. La fachada barroca con frontones diversos, pilastras adosadas, ménsulas, urnas, escudos e imaginería es característica de los institutos jesuíticos, y de respetables dimensiones: a los herederos espirituales de San Ignacio siempre les agradó la monumentalidad, símbolo material de sus gigantescos proyectos apostolares. El templo tiene planta de tres naves cubierta por bóveda de lunetos; en su interior guarda valioso patrimonio escultórico. El claustro, con doble galería tapiada y loggia superior, resulta desangelado y en extremo frío, carente de encantos. Otras construcciones sacras de enjundia son los conventos de La Anunciada (fábrica renacentista del siglo XVII), San José (barroco del siglo XVII) y de La Concepción (fundado en 1535). Castillo-Palacio de los Marqueses de Villafranca. Data de finales del siglo XV y el aspecto con que ha llegado hasta nuestros días no es en exceso marcial. La baja altura del muro exterior de manipostería y sus torreones orondos se parecen más a una granja fortificada que a una fortaleza en toda la regla. Goza, al menos, de privilegiado emplazamiento: en lo alto de la villa y sobre el cauce del río Burbia, nos depara excelentes vistas de las montañas bercianas. Casco histórico. Villafranca del Bierzo conserva no pocas calles, plazas y rincones de acrisolado tipismo, que la expansión material del pueblo ha sabido respetar. Muchas mansiones nobles engalanan sus rúas: buenos ejemplos son los palacios de los marqueses de Villafranca y del obispo Torquemada, ambos en la calle del Agua, arteria señorial de la población. Observad las galerías acristaladas, los ventanales corridos atra-

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vesando las fachadas de piedra; y esos aleros sobresalientes que protegen de las lluvias las calles empedradas. La Plaza Mayor es espacio soportalado donde poder conversar y pasear en cualquier estación. Cerca de Villafranca: Comilón Interesantes los aspectos monumentales de esta villa berciana, que durante la Alta Edad Media estuvo rodeada por un festón de monasterios. La iglesia de San Esteban, muy erosionada por los elementos, es una valiosa muestra románica (s. XI) de sencilla planta y sólida fábrica, con ornamentos exteriores de taqueado, arcos ciegos y modillones con figuras humanas -no exentas de gestos procaces- y animales. Posterior pero también románico es el templo de San Miguel (s. XII), de similar estructura y ornamentación a la anterior si exceptuamos las imágenes barrocas -Santa Teresa leyendo un libro, San Gregorio con tiara de obispo- que le fueran añadidas en el siglo XVIII. Por lo que al castillo se refiere, sobrevive casi intacto el torreón de planta cuadrada, cercado por la vegetación que ha enraizado en sus muros.

LOS ANCARES
Nos adentramos en la más intrincada comarca leonesa. Pasada Villafranca, la suave depresión del Bierzo topa con el macizo de Los Ancares, formación abrupta y selvática que ronda los dos mil metros de altitud en sus cotas superiores: de las altas peñas descienden los cauces del Ancares y el Burbia, acequias de este jardín feraz y salvaje donde los tímidos asentamientos humanos han de plegarse a las exigencias de la naturaleza virginal que los acoge. Una raya artificiosa dividió la sierra y sus valles recónditos entre las provincias de León y Orense, pero la identidad humana y paisajística de ambas vertientes está fuera de controversia. Visitar Los Ancares es sumergirse en la Galicia más profunda, donde la historia detuvo su curso durante un lapso eterno de verdor: tierra de meigas, de ánimas que vagan por los caminos, de fuentes encantadas, donde las gentes de parco verbo y tez curtida por los fríos profesan creencias sincréticas que aúnan las enseñanzas del cristianismo con tradiciones paganas. Un microcosmos físico y cultural que las instancias

142 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) públicas pretenden conservar mediante iniciativas como la conversión de Los Ancares en Parque Natural. Dos son los accesos por carretera a la Sierra de Ancares. Desde Villafranca, seguid la carretera que remonta el curso del río Burbia en dirección a Veguellina; pasado este pueblo, la ruta se divide en tres desviaciones que se pierden en la espesura serrana. Si venís de Ponferrada, seguid hasta Toreno y allí tomad la carretera que se dirige a Vega de Espinareda, para rebasarla y cruzar el puente sobre el río Aneares. Ambas rutas se comunican pocos kilómetros más adelante. Reserva Nacional de Caza de la Sierra de Los Ancares Es el embrión del proyectado Parque Natural. Comprende más de 38.000 hectáreas de extensión que dominan los picos de Miravielles, Cuiña, Mustellas, Tres Obispos y Peña Rubia. La parte septentrional del término de Villafranca pertenece a la Reserva, al igual que los términos municipales de Candín, Valle de Finolledo, Fabero, Vega de Espinareda y Peranzares, y 1.000 hectáreas del municipio de Ibias (Asturias). Imponentes robledales -en sus tres variantes: tozo, carballo y albar- y hayedos -en las laderas altas, ceden terreno al abedul- ocupan la cuarta parte de la reserva, con su correspondiente sotobosque de sauces, acebos, serbal, avellanos y espinos; y no podía faltar el castaño, tan característico de estas latitudes leonesas: en la aldea de Villar del Acero se encuentra el mayor ejemplar del mundo, según dicen. Si en las laderas inferiores de los montes predominan brezos y arandaneras, las terrazas superiores están cubiertas por tupidos pastizales colonizados por el ganado vacuno. En las laderas altas del valle del Cúa aún pueden verse ocasionalmente ejemplares de oso, animal que antaño abundó en la comarca y hoy vive enclaustrado en zonas concretas de las vecinas sierras asturianas. El lobo ibérico mantiene una población estable -aunque no numerosa- merced a la abundancia de corzos, su plato favorito. Los urogallos, rara avis de la fauna ibérica, está recuperando su población bajo la protección de las autoridades. Otra especie estrechamente vigilada es el rebeco, reintroducido tras su extinción en los años cincuenta. Entre los roedores cabe destacar la presencia del lirón gris. Habitantes de los roquedos y cumbres son las pequeñas rapaces: águila calzada, gavilán y azor. Los bosques son refugio de carboneros, herrerillos, trepadores, pinzones y agateadores.

LEÓN 7 143 No existe infraestructura para visitantes en la Reserva. La carretera Ponferrada-Vega de Espinareda se prolonga hasta la provincia de Lugo, atravesando el espacio protegido. Existen varias pistas radiales -de tierra y asfaltadas- que se adentran en sus valles: muy llamativa es la que parte de la aldea de Burbia y se dirige hacia el pico de Peña Rubia, pasando por las aldeas de Tejeira y Porcarizas. Este trayecto se desarrolla entre bosques frondosos y prados, con paisajes que compensan todo esfuerzo. Hacédlo caminando, notaréis como el aire frío y sin contaminar abrasa vuestros pulmones habituados al ambiente tumefacto de las ciudades. Aldeas y pallozas La palloza es una tipo de construcción de origen prerromano, característica en el mundo rural galaico: edificación circular de lajas de pizarra con techumbre cónica de madera y paja en algunas se atisban rasgos de modernidad con la presencia de la prosaica uralita y parches de ladrillo- que descargaba aguaceros y nevadas. Los interiores acogían tanto a las personas como al ganado familiar, eran espacio huero en torno al fuego del hogar. Muchas de estas pallozas, con ligeras reformas, están habitadas aún por familias ancaresas. Los mejores conjuntos de pallozas los encontraréis en las aldeas de Balouta (valle de Ancares), Campo del Agua y Aira de Pedra (valle del Burbia). También podréis contemplar hórreos, graneros sobre grandes pilares que salvan al grano de la humedad del suelo y de los roedores. Hoteles y acampada En Vega de Espinareda funcionan el hostal La Cuesta (Avda. Ancares, 50; tf. 564714) y la fonda La Paloma (Travesía del Río Cúa, s/n; tf. 568748). El primero es más confortable y también más caro, claro está. En plena sierra tenéis el camping Burbia, junto a la aldea del mismo nombre. Es de 2ªC y permanece abierto todo el año, pese a las duras condiciones climatológicas del invierno ancarés. Dispone de los siguientes servicios: teléfono público, buzón de correos, servicio médico, custodia de valores, cambio de moneda extranjera, duchas de agua caliente, bar-restaurante, tienda de regalos, alquiler de material de camping, supermercado,

144 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) lavandería, salón social, lomas de corriente eléctrica y de agua para caravanas y amplias zonas arboladas. También puede realizarse la acampada libre en las siguientes localidades: Paradaseca (desvío carretera N-VI), Paradiña (en el paraje de Herrerías, con acceso por camino vecinal), Fabero (desvío comarcal 631), Aira de Pedra (pista forestal desde la aldea de Burbia) y Anllares (en los parajes de Puerto de Valdeprados y La Dehesa, ambos comunicados por sus respectivos caminos vecinales). En Tejedo de Ancares y Candín existen sendos albergues con capacidad para veinticinco personas. Comer en Los Ancares La gastronomía ancaresa es humilde como sus gentes. El caldo ancarés no es sino variante de su homónimo gallego. La empanada y la trucha -muy abundante en la zona- son platos de habitual consumo en estos valles. También se preparan embutidos y quesos ahumados, única posibilidad de curación en clima asaz húmedo. En Vega de Espinareda puede hacerse parada y fonda en los mesones El Molino (El Pascón, s/n; ocupa un molino con más de doscientos años de antigüedad) y La Choza (La Conchera, 28): ambos sirven comida casera y económica.

ITINERARIOS POR LA MONTAÑA CANTÁBRICA

La primera ruta de las aquí propuestas remonta el cauce del Torio para ascender a las alturas de Boñar y Cármenes. A los pies de riscos y lagos glaciales, pequeñas aldeas que todavía no se han aupado con decisión al tren del turismo conservan sus modos de vida pastoriles y el viejo dialecto leonés. Son comarcas idóneas para el montañismo, la escalada y el esquí.

CAMINO DE BOÑAR Por el valle del Torio El río Torio riega una depresión rodeada por formaciones

LEÓN /145 de media montaña, donde florece el roble y campean los jabalís. Incluso restan algunos lobos, antaño tan perseguidos, que prefieren el corzo -cuando el hombre no lo diezma- a la oveja. Rebasaremos pequeñas poblaciones con casas de adobe y canto rodado; alguna iglesia románica se vislumbra, aunque la mayoría de los templos fueron construidos entre los siglos XVI y XVIII. Un ejemplo: el santuario de Manzaneda de Torío, adusto cenobio medieval reconstruido -respetando su planta original- en el siglo XVIII. De esta centuria es el caserío de Vegacervera, en cuyo término hallaréis hoces y grutas. Paseo por el Infierno En las cuevas de Valporquero la naturaleza se entretuvo trazando un entramado de galerías de dos kms. de longitud, cuyas bellezas intrínsecas ha enriquecido la mano del hombre con efectos musicales y lumínicos. Aquí contemplaréis, sucesivamente, los microlagos -minúsculos cráteres rebosantes de agua-, la sala de Pequeñas Maravillas -formaciones estalactíticas a modo de cascadas petrificadas-, la Gran Rotonda concavidad abovedada de inmensas proporciones-, Las Hadas sala con cubierta de estalactitas, bajo la cual se precipita una cascada de quince metros de profundidad-, el cementerio estalactítico, la Gran Vía...Todavía quedan galerías sin explorar y otras aún no acondicionadas para la visita, que puede realizarse entre los meses de mayo y octubre. Hay servicio de guías, zona de merenderos, aparcamiento y bar-restaurante. Cármenes Solitaria en invierno, se anima durante los veranos con la presencia de montañeros, excursionistas y -por supuesto- nutrida tropa de domingueros. Su patrimonio monumental no resulta prolijo -apenas una rectoría dieciochesca y la iglesia parroquial, construida en el pasado siglo-, pero siempre es curiosa la visita a la mina de cobre de La Profunda, que explotaron los romanos. La pensión Nieves (El Rincón, s/n; tf. 576491) es el único establecimiento hotelero del lugar, con habitaciones muy sencillas -pero pulcras y acogedoras- a precios económicos. Prados, bosques de robles y gargantas rodean Cármenes. Más arriba, pasadas las hoces del Torio, surge el impresionante valle de Curueño, surcado por puentes romanos y antaño

146 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) tierra de hidalgos, cristianos viejos que venían de tos godos, de mansión blasonada y escarcela vacía. Robles, abedules y hayas cercan las terrazas donde pastan en libertad vacas y caballos, durante siglos vertebradores de la economía aldeana. Los aficionados a la botánica se entretendrán comprobando la gran variedad de hierbas que crecen entre los canchales de la montaña: achicoria, té de roca, genciana, tila, saúco, cardo santo... Boñar Desde Lugueros, capital del valle de Curueño, cabe descender hasta Boñar, cabeza del valle del Porma. Con poco más de dos mil habitantes, es otro punto de peregrinación estival de montañeros y escaladores. En la plaza de la iglesia se alza todavía, aunque maltrecho, el Negrión, olmo gigantesco. En Boñar y su comarca se elabora queso de calostros, primera leche -y de desagradable sabor- de la vaca tras el parto. El polideportivo de Boñar es un moderno complejo donde pueden practicarse el tenis, la natación y el frontón. Durante el mes de agosto se celebran aluches, competiciones de lucha leonesa. Las aguas del pantano de Boñar se presta durante los meses estivales a la acampada libre y la práctica de deportes náuticos como el windsurfing, la vela y el remo. Para alojaros en el pueblo: Hostal Inés* (Avda. Constitución, 64; tf. 735086); Hostal Nisi* (Herminio Rodríguez, 3; tf. 735210), que dispone de habitaciones con baño a precios muy interesantes; y Pensión Pardomino (Avda. Asturias, 113). Aguas arriba del Porma, junto al pueblo de Isoba, funciona todo el año el camping Mediavilla, de 3ªC (tf. 731079). A sólo tres kms. se encuentra la estación invernal de San Isidro.

ESTACIÓN INVERNAL DE SAN ISIDRO
Sin duda, el principal complejo turístico-deportivo de la provincia leonesa. Emplazada en el término municipal de Puebla de Lillo, sus cotas oscilan entre los 1500 y los 2155 metros de altitud, usualmente abundantes en nieve. Dispone de veinte pistas de esquí alpino (seis azules, once rojas y tres negras), a las que deben sumarse circuitos de esquí de travesía y de esquí de fondo (con pistas balizadas).

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Sus trece remontes (tres telesillas y diez arrastres) tienen capacidad para transportar 9.530 esquiadores a la hora. Pone a disposición del visitante servicios de camping para caravanas, bares a pie de pistas, restaurantes, alquiler de material deportivo, escuela de esquí, aparcamientos a pie de remontes, tienda de artículos deportivos y botiquín. El hotel Pico Agujas* ofrece buenos niveles de confortabilidad a precios medios, y además está a pie de pistas (tf. 731036/731152). También encontraréis alojamiento a precios razonables en los pueblos cercanos (Puebla de Lillo, Cofiñal, La Raya, Boñar). El Centro de Iniciativas Turísticas de San Isidro organiza otro tipo de actividades deportivas durante los meses estivales, como son cursos de escalada, excursiones ecuestres o con bicicleta de montaña, senderismo, vuelo parapente, cursos de vela...Para información sobre la estación invernal y otras actividades, llamad al tf. 731116. El segundo itinerario enfila los valles de Riaño, estribación meridional de los Picos de Europa. Pueblos de piedra con nobles caserones, amenas rutas de montaña y espacios naturales tan singulares como el Parque Nacional de Covadonga y la Garganta del Cares os aguardan. Pasado Cistierna, un pueblo de pasado minero, se suceden pequeños pueblos con huertas: son la excepción a esa gran alfombra de praderías que domina el conjunto del paisaje. Las sólidas casas de piedra, cuyos gruesos muros combaten los rigores del invierno, caracterizan dichas aldeas.

NUEVO RIAÑO
El viejo Riaño desapareció en 1988, con las obras del pantano: último episodio del despotismo de la ingeniería pública, al que nos tenía acostumbrados el antiguo régimen pero creíamos ya difunto junto con su inspirador. Los encantos paisajísticos que envuelven Nuevo Riaño han concitado la presencia de numerosos visitantes en los últimos tiempos. El pantano no sólo arrasó las casas y calles del pueblo; bajo sus aguas sucumbió la tradicional economía ganadera, progresivamente remplazada por la industria turística. El Hotel La Presa** (Plaza Ayutamiento, s/n; tf. 740637) ofrece confort y buenos servicios a precios razonables. Algo más

148 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) económicos son los hostales Riaño (Plaza La Redonda, s/n; tf. 740616), Sainz (Calle B; tf. 740663/740675) y Abedul (Avda. Valcayo, 14; tf. 740706), todos ellos bien acondicionados. ¿Preferís camping?: Valdeón (Ctra. Pontón-Soto de Valdeón, km. 13; tf. 742605, en Soto de Valdeón) y El Cares (tf. 270476, Santa Marina de Valdeón). De reconocida calidad son las carnes de la montaña de Riaño. Al horno, asada o en estofado -y también rellena- la ternera constituye la base de la gastronomía local. El restaurante Presa, único de Nuevo Riaño, ofrece buenos platos regionales pero a precios elevados. Más económicos son los restaurantes Abascal y Begoña, en Posada de Valdeón, y Pontón, de Oseja de Sajambre. La existencia en Nuevo Riaño de una Escuela de Guías de Montaña supone un incentivo más para aventurarse en los valles que rodean tan moderno pueblo. Sus servicios pueden requerirse llamando al tf. 740665.

RESERVA NACIONAL DE CAZA DE RIAÑO
Limítrofe con Asturias, Cantabria y Palencia, sus 73.214 hectáreas de accidentado terreno abarcan los municipios de Acevedo, Boca de Huérgano, Burón, Oseja de Sajambre, Pedrosa del Rey, Posada de Valdeón y Riaño. Agua no falta en la Reserva. Las precipitaciones son abundantes, hay nieves perpetuas -sus alturas máximas sobrepasan los 2.000 metros en Peña Negra, Frañana, Valdegarcía, Gilda, Horcadas- y multitud de arroyos descienden de cumbres y peñas para rendir sus caudales en los ríos Sella, Cares, Esla, Yuso y Besande. Las hayas han ganado la partida al roble, que antaño predominó en estos montes. Por encima de los 1.300 metros de altitud se encaraman los abedules y fresnos, olmos, sauces y tilos acompañan los cursos de ríos y arroyos. Estos bosques son morada de rebecos, corzos y ciervos, cuya predación está encomendada al lobo. En la reserva de Riaño tiene el oso pardo uno de sus últimos santuarios, y la preservación de estos bosques es requisito imprescindible para que tan hermoso animal no se sume a la triste nómina de especies extinguidas de nuestra fauna. Las aves -que aquí cuentan con poblaciones de urogallo y perdiz pardilla- son otro bien a proteger.

LEÓN/149 PARQUE NACIONAL DE COVADONGA Y GARGANTA DEL CARES
Las estribaciones meridionales del Parque Nacional de Covadonga abarcan el norte del antiguo concejo de Valdeón, en territorio leonés. Desde Posada de Valdeón, una carretera local bordeada por robledos y barrancas conduce a la aldea de Caín, insertada ya en el espacio protegido, a cuya área se accede también desde Soto de Sajambre. Próxima a Caín se encuentra un área de acampada libre en la que puede permanecerse un máximo de tres días, siempre con expresa autorización de la administración del Parque. Tal permiso, así como valiosa información, obtendréis en la Oficina del Parque Nacional de Covadonga: c/Escuela, s/n; tf. 740539 (Posada de Valdeón). A siete kms. de Caín, bajo el mirador del Tombo, comienza la travesía de la Garganta del Cares, desfiladero de paredes verticales por cuya angosta sima discurren las aguas del río Cares. Una galería tallada en la roca viva permite recorrer once kms. de esta Divina Garganta, que se interna en tierras asturianas. El itinerario puede resultar duro y no recomendable para personas afectadas de vértigo; posteriormente debe ser remontado, pues carece de otra salida. Vigor y paciencia se precisan para esta pequeña aventura dadivosa en placeres visuales.

UN DESCUBRIMIENTO

La provincia y la ciudad de Zamora no son precisamente emporios turísticos de relevancia. Otros lares castellanos atraen con mayores reclamos al visitante. Ni el pasado -y su presenteeminentemente agrícola y ganadero ni ciertos problemas estructurales como el flujo migratorio hacia el exterior, han coadyuvado al desarrollo de un sector de servicios que pudiese estimular la industria turística, pues atractivos no les faltan a estas comarcas vertebradas por los ríos Duero, Esla y Tera. En este sentido también se echa de menos una promoción institucional más imaginativa y decidida, que pudiese atraer un turismo familiar y culto, amante de la naturaleza, el patrimonio artístico y la buena mesa. Invitamos a nuestros infatigables trotamundos a descubrir este enclave mozárabe del Antiguo Reyno leonés, donde se conserva un magnífico y muy particular patrimonio artístico que recibiera las influencias de árabes y bizantinos. Les sugerimos presencien alguna de sus fiestas ancestrales, muchas de ellas son todo un festival de colorido y exotismo en esta comunidad castellano-leonesa con tanta fama de sobriedad y adustez acuñadas. O el barroquismo de su Semana Santa. Que tasten su típica gastronomía, plena de aromas y regustos rurales, por nada inferior a otras más afamadas de su Comunidad. También disfrutarán -los aficionados a la ecología y los buenos caminantes en general- con varios espacios naturales de vital interés cinegético, pues en ellos sobreviven importantes poblaciones animales ya extinguidas en otros lares de Castilla y León, como el siempre legendario y fascinante lobo ibérico. Y frecuenten los trotamundos, por supuesto, a estas gentes laboriosas que también son dadas, en el momento propicio, a la camaradería y la jarana. Zamora, que no se ganó en una hora, tampoco puede resumirse en un puñado de líneas. Recorrer sus comarcas constituirá un agradable descubrimiento para nuestros lectores.

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LA BIEN CERCADA

DE VIRIATO A NUESTROS DÍAS Ocellum Tal es el nombre con que los romanos rebautizaron el castro vacceo de Ocludussion, citado por el historiador Ptolomeo. Aunque estas tierras eran atravesadas por la Rufa de la Plata, calzada que comunicaba Emérita Augusta (Mérida) con Astúrica Augusta (Astorga), no tenemos noticia de una profunda colonización latina. ¿Cuál fue la razón? En buena medida se debe al carácter belicoso de los vacceos, que hostigaron con asiduidad a los conquistadores. El azote de Roma Su nombre fue Viriato, un pastor vacceo convertido en caudillo guerrillero. Porque a este pueblo celtibérico se debe la invención de tal estrategia bélica. La montuosa comarca zamorana del Sayago, limítrofe con Salamanca y Portugal y por entonces incluida en la provincia romana de Lusitania, es considerada patria del célebre guerrero lusitano. Así opinan distintos estudiosos del tema, aunque siempre surgen voces discrepantes. Como la de nuestro viejo amigo y colaborador, el historiador Leandro Garrido Álvarez, el cual, bien pertrechado de su caudaloso saber aforístico-anecdótico, asegura vehementemente que la cuna de Viriato fue la actual Navalmoral de la Mata (Cáceres), por cierto patria chica de nuestro buen Leandro. Zamorano o cacereño, caudillo o salteador de caminos, lo cierto es que Viriato constituyó todo un problema para el poder romano a juzgar por las crónicas -por cierto, romanas- de la época. Cuentan que hasta cinco legiones llegó a derrotar sucesivamente; y que portaba sus estandartes en señal de altanería y desafío. Pero a Viriato debió atragantársele tanta gloria. La traición fermentó en el seno de sus leales -acaso llegaron a temer su megalomanía o crueldad- y dos lugartenientes sobornados por Roma le dieron muerte mientras dormía. Cuando acudieron

154 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) a cobrar su recompensa, los esperaba la espada del verdugo. Ya se sabe: "Roma no paga traidores", aun sirviéndose de ellos. O como anuncia siglos más tarde -tema universal- el Segismundo ya entronizado de La vida es sueño: "el traidor no es menester, siendo la traición pasada". Falsas esmeraldas A principios del siglo V de nuestra era hacen su aparición los suevos, pueblo germánico que ocupará el norte de la actual provincia zamorana, entre Sanabria y Benavente. La segunda centuria traerá a los visigodos: se establecen en el territorio no controlado por sus predecesores. Hasta el reinado de Leovigildo, que unificó Zamora bajo el poder visigótico. Llegan los árabes en el primer tercio del siglo VIII. Por esta época comienzan a explotarse en la zona oeste de la provincia yacimientos de variscita, mineral verdoso y semi-precioso. Una falsa esmeralda. El topónimo actual, Zamora, proviene de la palabra árabe Samurah, esmeralda. Tierra de nadie Alfonso I de León avanza sobre tierras zamoranas y conquista la ciudad en 747. Tímida afluencia de repobladores va a registrarse durante los años siguientes, pues el poder musulmán, replegado en la orilla contraria del Duero, supera con creces la potencia militar de los pequeños reinos cristianos y amenaza continuamente el territorio. Buena prueba de ello será la campaña del emir Muhammad I, que arrasa Zamora en 879. Durante más de cien años quedó esta vega despoblada y la ciudad en ruinas. Alfonso III lo intentará nuevamente en 983. Reconstruye la capital y hace venir mozárabes toledanos para repoblarla. Tímido desarrollo el suyo, condicionado por su naturaleza de plaza fuerte que junto con Toro -también en la línea del Duerodebía constituir una muralla defensiva ante los posibles avances musulmanes. Sufre ataques sarracenos en los años 959 y 981. Pero lo peor aún le aguarda, y se llama Almanzor. El caudillo cordobés pasa por aquí en 988 y como es costumbre en él, no deja piedra sobre piedra. La vega del Duero se convierte otra vez en una vasta región despoblada y sembrada de ruinas.

ZAMORA/155 La bien cercada La situación va a estabilizarse mediado ya el siglo, con la desintegración del califato cordobés. Fernando I de León repuebla Zamora en 1061, dotándola de fueros y poderosas fortificaciones. A ellas se refiere un viejo romance anónimo:
"Allá en Castilla la Vieja un rincón se me olvidaba, Zamora tiene por nombre, Zamora la bien cercada."

Es la Zamora donde el burgalés Rodrigo Díaz de Vivar, futuro Myo Cid, pasará su infancia en compañía de la princesa Urraca y bajo la tutela del prudente alcalde Arias Gonzalo. Según la tradición, el joven Rodrigo fue armado caballero en la zamorana iglesia de Santiago. De prisas... Fernando I tuvo la desdichada ocurrencia de repartir testamentariamente entre sus hijos las heredades que le pertenecieron en vida. Sancho es el mayor y le corresponde el trono de Castilla. Alfonso gobernará en León. García es entronizado en Galicia y Portugal. Urraca y Elvira -no corren tiempos de igualdad entre los sexos- reciben los señoríos de Zamora y Toro, respectivamente. Pronto cundirán los recelos y la enemistad entre unos hermanos avariciosos de poder. Sancho desea reunificar los dominios paternos, somete Galicia y Toro; sospecha de las ambiciones de Alfonso pero antes decide poner cerco a Zamora, que considera aliada de aquél (1072). Rodrigo Díaz de Vivar, leal vasallo del rey castellano, marcha a la guerra contra su amiga y compañera de juegos infantiles. Sancho había subestimado el coraje de su hermana y la capacidad de resistencia de la ciudad. Convencido de una victoria fácil, va a estrellarse contra el sólido cerco de murallas. El asedio se prolonga contrariando las prisas del monarca. De ahí el dicho: "Zamora no se ganó en una hora". ...y traiciones Y en estos momentos críticos, con Zamora resistiendo tenazmente el asedio desde hace ya siete meses y Alfonso preparando sus mesnadas en León para lanzarse a la guerra

156 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) abierta contra Sancho, hace su aparición el villano Bellido Dolfos, un individuo de oscuro origen -portugués a decir de algunos; otros lo emparentan con la vieja familia castellana de los Vela, célebre por sus conspiraciones palaciegas- que se presenta en la tienda del monarca castellano para anunciarle la existencia de una puerta secreta de la muralla por donde se introducirán con facilidad los guerreros castellanos. Dolfos, muy persuasorio, consigue la solitaria compañía del rey para reconocer el lugar, en aras -aduce- del mayor sigilo posible; las protestas de los caballeros de Sancho no surten efecto sobre el ánimo Impaciente del monarca. Pero Rodrigo Díaz de Vivar, desobedeciendo las Instrucciones de su señor, va a seguirlos de cerca. Dolfos conduce al rey por una pendiente arbolada, entre el castillo y la plataforma donde se asienta la catedral zamorana. Sancho se aparta unos instantes para tramitar una urgente gestión intestinal, de seguro acelerada por su nerviosismo. Y es entonces, mientras todo un rey se afana en tan común menester, cuando el aleve Dolfos lo lancea por la espalda dejándolo muerto: fin poco glorioso para tan esforzado caballero. Nada pudo hacer Myo Cid por su señor. Correrá, eso sí, en pos del traidor. Pero Dolfos está ya a la vera de la muralla y un portillo, el de la traición, se abre para cobijarlo. Dícese que Urraca había prometido honores y riquezas a quien diese muerte a su hermano. En el epitafio de Sancho II -"bello como Paris y valeroso como Aquiles"- se recoge tal rumor: "Una hermana de alma cruel privóle de la vida y no derramó una lágrima por su muerte" El Juicio de Dios Uno de los paladines de Sancho, por nombre Diego Ordoñez, se presenta ante los muros de Zamora para vengar a su señor. El romancero recoge su reto a quienes lo observan desde las almenas del castillo:
"¡Yo os reto, zamoranos, por traidores fementidos. Reto a mencebos y viejos, reto a mujeres y niños, reto también a los muertos y a los que no son nacidos!"

Los cinco hijos del alcalde Arias Gonzalo salen al campo del honor para responder a la afrenta. Quedó indecisa la lucha y Ruy Díaz de Vivar se propuso entonces aclarar la muerte de

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Sancho ante su mismísimo sucesor, Alfonso. El episodio se conoce como juramento de Santa Gadeay a él nos referimos en otra parte de esta guía, al ocuparnos de la ciudad de Burgos. Ganados, pestes y más guerras Tras la entronización de Alfonso VI -el hermano de Sancho- como nuevo rey castellano-leonés, se abre un periodo de calma militar en las tierras zamoranas. Durante esta época comienza a consolidarse la ganadería extensiva como principal recurso económico regional. Y nacen las cañadas, que unían las tierras salmantinas con la comarca de Sanabria. Y también la industria pañera, productora de las célebres mantas zamoranas. Pero la paz, en la Edad Media, era flor de un día. Las guerras civiles castellanas del siglo XIV ensangrentaron las tierras zamoranas. La peste de 1348 fue heraldo de las desgracias de la contienda dinástica de 1355, cuando Zamora optó por el bando -perdedor- de Pedro I el Cruel. Otra epidemia de peste cayó sobre ella en 1399, buena parte de su población emigraría hacia el sur (Extremadura y Andalucía) huyendo del contagio. En 1476 la ciudad se había convertido en bastión de Juana la Beltraneja, que disputaba a Isabel el trono de Castilla; finalmente fue conquistada por las tropas de Fernando de Aragón. Una larga decadencia Con el alborear de la Edad Moderna se produce en Castilla el alzamiento comunero: las ciudades reivindicaban sus privilegios de financiación y autogobierno frente al absolutismo del joven Carlos I. Zamora se suma al movimiento acaudillada por el obispo Acuña y por Pedro Saco. La derrota de Villalar descabeza las Comunidades; se inicia la depauperación económica del país en aras de las pretensiones imperiales de los Austrias. La industria pañera zamorana va a mantenerse vigorosa hasta finales del siglo XVI. Después desaparece la Mesta, el viejo gremio de ganaderos heredado de la Edad Media, y la actividad económica decae espectacularmente. Las pañerías zamoranas agonizan durante el siglo XVII: más de dos mil vecinos -la cuarta parte de su población- perderá la capital durante esta centuria. Los nuevos aires reformadores de la Ilustración apenas se notan en esta provincia anquilosada económicamen-

158 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) te, por completo vertida hacia una actividad agraria que en muchas zonas es de pura supervivencia. Y para colmo de males, la Guerra de Independencia. El ejército francés reprimió la sublevación de Zamora (2 de junio de 1808). Hubo que esperar a la intervención militar de Wellington para liberar la ciudad del dominio napoleónico (1813). Tímido desarrollo La capitalidad provincial fomentó un moderado desarrollo demográfico y comercial de la ciudad de Zamora. Por el contrario, el anquilosamiento de la agricultura acentuó la tendencia general migratoria en el resto de la provincia. Si en 1857 la capital contaba 13.000 habitantes, apenas superaba los 16.000 en el año 1900. Y así lenta y progresivamente: 21.000 tenía en 1930. Llegó la guerra del 36. Zamora secundó la sublevación franquista. Un triste episodio -entre tantos otros anónimos- tuvo lugar en la capital: el fusilamiento de la esposa del escritor aragonés Ramón J. Sender, significado intelectual republicano. Por supuesto que no hubo otra razón para este crimen que su condición de consorte de un rojo. Los hijos del matrimonio fueron internados en la inclusa local, edificio del actual Parador de turismo de Zamora. La vida sigue Pese a tanta vesanía. Pero los nuevos tiempos no serán fáciles. Prosigue la lenta expansión demográfica de la capital. El campo, igualmente depauperado, es foco de emigración, principalmente hacia Cataluña, Vizcaya y Francia. A partir de los años sesenta, Valladolid -polo de desarrollo- y otros países europeos (Alemania, Suiza) concitan también la afluencia de trabajadores zamoranos, a la par que la capital provincial se consolida como centro comercial y administrativo. En la actualidad, la ciudad de Zamora se acerca a los setenta mil habitantes. La Zamora que verán los trotamundos Extensa y de irregular trazado, que fragmentan el curso combado del Duero y los accidentes del terreno: tal pudiera ser la descripción física, y somera, de esta ciudad un tanto bulliciosa

ZAMORA / 159 pese a su condición de provinciana -dicho sea con todo respeto-, pulcra y de aspecto próspero, que aglomera en sus calles la vida administrativa, lúdica y comercial de la provincia. El casco histórico, tan bien cercado aún, se encarama a la cresta de un cerro oblongo cuya barranca salta a las aguas del Duero y del arroyo Valderrey. En esta suerte de nido de águilas guarda Zamora lo más preciado de su patrimonio: la catedral de resabios bizantinos, el castillo que alzase Fernando I; sus iglesias románicas de clara piedra arenisca, modestas en proporciones y cuán coquetas por su diseño, donde se percibe la huella del arte mozárabe. Un conjunto armónico, sin el lucro salmantino o la monumentalidad segoviana, pero amablemente homogéneo. Y cuidado con primor: calles empedradas, bien limpias, con escasísimas edificaciones ruinosas y nuevas viviendas de concepción respetuosa con el entorno, que contribuyen a preservar de deterioro el tejido social del barrio. Las vías angostas desahogan su estrechez en recoletas plazuelas, ascienden desde la Plaza de Viriato hasta la terraza catedralicia, oasis de amplitud alzado sobre los arrabales zamoranos. Si el recogimiento impera en el casco histórico, no ocurre así una vez descendemos hacia la Plaza Mayor y aledaños. Las calles de Santa Clara, Pelayo, San Torcuato, Riego; las plazas de la Constitución, de Santiago, del Mercado...constituyen el armazón administrativo y vital de la ciudad. El foráneo se sorprenderá al comprobar la pujante actividad comercial de Zamora, el ingente número de tiendas de una y otra especie y la multitud de personas que callejean por esta zona. Vaivén de gentes reproducido a la hora del aperitivo y al atardecer, cuando los zamoranos se preparan para una travesía de la noche que sin gran esfuerzo puede consumir las últimas sombras, especialmente los fines de semana, pues los horarios europeos todavía no se han implantado -para fortuna del noctámbulo- en estas tierras vacceas secularmente enfrentadas al progreso. En los grandes embalses de la noche se remansan todas las aguas urbanas y campesinas: estampas rústicas, funcionarios maqueados y jóvenes de traza difusa y atrabiliaria -receptores de diversas influencias tribales-, todos vigilados por algún ojo conocido y hermanados todos por esa querencia lunar que arroja de sus hogares a las gentes zamoranas, vienen a compartir pacíficamente el último trago en algún estruendoso garito perdido en la periferia de la ciudad, donde el foráneo, siempre bien acogido, se diluye en la informidad de las brumas etílicas. Con

160 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) ruido, pero sin violencia. Por ello, Zamora también será un descubrimiento para los más juerguistas trotamundos.

LLEGAR A ZAMORA
En avión A unos ochenta kms. de la capital zamorana se encuentra el aeródromo de Matacán (Salamanca), con el que conectan vuelos charter desde otras ciudades españolas. Tf. inf. (923) 306031. En cuanto a vuelos regulares, el aeropuerto de Villanubla (Valladolid), a menos de tres horas de Zamora, tiene comunicación diaria con Madrid y Barcelona y distintos enlaces con otros aeropuertos españoles y extranjeros (Amsterdam, Londres, París, Frankfurt y Milán). Tf. inf. (983)256892. El tren Zamora no está incluida en las principales líneas ferroviarias de largo recorrido, pero tiene conexión con ciudades como Madrid, Ávila, Salamanca, León y Valladolid, desde las cuales cabe la combinación con otros puntos del Estado. El tf. de información de RENFE es el (980)521956. Con autocar La compañía ZATRANS cubre la línea Barcelona-Logroño-Valladolid-Toro-Zamora (tres servicios diarios). También desde Barcelona, ENATCAR llega hasta las poblaciones zamoranas de Villalpando y Benavente, vía Palencia. Hay servicio a Salamanca desde temprano y con frecuencia horaria (de 6,30 a 20,30 horas). También recalan en Zamora los autobuses de la compañía ALSA que unen Asturias con Extremadura y Sevilla. Y los de la compañía ENATCAR que parten de Badajoz en dirección a Bilbao-lrún (un servicio diario). La estación central de autobuses se encuentra en la calle Conde de Aliste, 3. Su teléfono de información es el (980) 521281.

ZAMORA/ 161 DIRECCIONES Y TELÉFONOS DE INTERÉS Prefijo provincial 980.
Oficina de Turismo: Santa Clara, 20. Tf. 511845. Correos. Santa Clara, 15. Tf. 510767. Estación de RENFE: Tf. 521956. Estación autobuses Conde de Aliste, 3. Tf. 521281. Cruz Roja: Polígono Hernán Cortés, s/n. Tf. 523300. Ayuntamiento: Plaza Mayor. Tf. 548700. Hospital Seguridad Sociat 520200. Delegación Junta Castilla y León: Prado Tuerto, s/n. Edificio Administrativo. Tf. 525264/522020. Policía Municipal San Vicente, 1. Tf. 512393. Protección Civil 006. Bomberos: 527080.

GUIA DE ALOJAMIENTOS
Al no ser Zamora una ciudad turística, la oferta hotelera no da para mucho. Vamos con ella. Caro Parador de Turismo Condes de Alba y Aliste****. Plaza de Viriato, 5. Tf. 530063. El parador de Zamora ocupa el palacio de los condes de Alba y Aliste, construido originalmente en 1453. Como sufriera daños durante la guerra de las Comunidades, fue remodelado a mediados del siglo XVI, añadiéndosele elementos arquitectónicos renacentistas. Desde 1965 funciona como parador y fue reformado en 1985. En su interior llama la atención el patio con doble galería y medallones labrados en las enjutas de sus arcos, así como su monumental escalera. A estos encantos estéticos añade su céntrica ubicación, cercana a la Plaza Mayor y a la catedral. El parador ofrece buen nivel de confortabilidad y servicios. Dispone de jardín, piscina, garaje y dos salones de congresos. Infantas II***. Cortinas de San Miguel, 3. Tf. 534522. Muy céntrico y tranquilo. Servicio profesional y esmerada atención al cliente.

162 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Más asequibles Sayagués***. Plaza Puentica, 2. Tf. 525511. Un hotel muy bien equipado y también céntrico, ubicado en la linde misma del casco histórico. Hostería Real de Zamora***. Cuesta de Pizarra. 7 Tf. 534545. La sede de ia Inquisición zamorana se alzaba ¿ironías de la historia? a los pies de la mismísima aljama, donde antes funcionaron los baños públicos judíos. Hoy ha sido convertida en confortable establecimiento hotelero. El Edificio, Monumento Histórico-Artístico, alberga un precioso patio claustral con galería superior en el más puro estilo tradicional casteliano. que en verano se utiliza como comedor al aire libre o escenario de actuaciones teatrales y musicales reservadas a los clientes. De los baños judíos resta un aljibe, convenientemente expuesto. Los jardines lindantes con la muralla zamorana están habilitados como terraza. Las habitaciones tiene video, TV color y vía satélite, música ambiental, teléfono directo, caja fuerte y minibar. Rey Don Sancho** Ctra. Villacastín, km. 276. Tf. 523400. Precios medios Cuatro Naciones** Alfonso IX. Tf. 532275. Baratos Hostal Chiqui*. Benavente, 2. Tf. 531480. Hostal Aranda* Avda. Alfonso IX, 5. Tf. 531296. Hostal Trefacio**. Alfonso de Castro, 7. Tf. 513189. Hostal Sol**. Benavente, 23. Tf. 533152. Hostal Toary**. Benavente, 2. TF. 533702. Hostal La Reina**. La Reina, 1-1º. Tf. 533939. Tal vez la mejor oferta de este grupo, por su céntrica ubicación y calidad de las habitaciones. Lo más barato En la calle Herreros, junto a la Plaza Mayor, los bolsillos menos pudientes hallarán pensiones donde dormir a precios muy asequibles, aunque la calidad de alguno de estos establecimientos deje mucho que desear.

ZAMORA / 163 COMER EN ZAMORA
La gastronomía tradicional zamorana es una de las más variadas y ricas de todo Castilla y León. En materia de legumbres gozan de gran predicamento los garbanzos de Fuentesaúco, ingrediente primordial de todo buen cocido a la zamorana. En nada se diferencia su sopa de ajo a la de otros lugares castellanos y leoneses y es tradición tomarla en la madrugada del Viernes Santo. Plato genuino de la Semana Santa es el dos y pingado, compuesto por dos huevos, una rebanada de pan con magro de cerdo y tortas de pan, todo frito. Buenos asados los zamoranos: excelente oportunidad para probar el cochinillo, cordero o cabrito que salen crujientes de sus hornos de leña; o la sabrosa presa de ternera (ternera asada, previamente troceada y macerada). Y los amantes de la chacina -recio sabor el de los embutidos de esta tierra- no dejen de pedir el arroz a la zamorana, rehogado con manteca, nabo, cebolla, ajo, perejil, orégano, tomillo, oreja, morro y chichas -el relleno del chorizo-. No menor es la fama de las truchas de Sanabria, cuya tradición culinaria proviene nada menos que del siglo X. También en la comarca sanabresa, tan galaica por usos y costumbres, se prepara una variante del pulpo a la gallega, así como el bacalao a la tranca (bacalao hervido en pequeños trozos, al que se añaden pimiento rojo, aceite y ajo) que comían antaño los arrieros y hoy es plato de distinguidas mesas. Y para regar todo este condumio nada mejor que el vino de Toro, caldo de suave aroma y paladar un tanto áspero, cuyo sabor están domando las nuevas técnicas de producción enícola en aras de su mejor comercialización. Comer caro Restaurante del Parador. Un comedor de aire señorial, envigado de madera, pilares de piedra y bodegones en las paredes. Ofrece una amplia muestra de platos regionales. El cliente podrá elegir, si así lo desea, entre varios menús especiales. París. Avenida de Portugal, 14. Tf. 514325. Su carta se basa en el recetario tradicional zamorano, pero también contempla platos internacionales. Cocina de calidad, que le ha colocado a la cabeza de los restaurantes locales. El Cordón Plaza de Santa Lucía, 4. Tf. 534220. Platos

164 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) cien por cien zamoranos, de cuidada elaboración, en uno de los espacios urbanos más entrañables de la ciudad. Rey Sancho. Parque Marina Española, s/n. Tf. 526054. Un espacioso local, bien atendido, con carta variada y apartado de platos zamoranos. Pizarro. El restaurante de la Hostería Real. Su comedor se abre al claustro por una amplia cristalera. La dirección del local cuida extraordinariamente la buena atención al cliente y detalles escenográficos de tono palaciego, tales como las velas en las mesas o la música clásica en vivo para amenizar las cenas. Cocinas vasca y zamorana de buena calidad. Precios medios La Posada. Benavente, 2. Tf. 516474/534327. Pese a la típica decoración del local, se trata de una oferta novedosa en el panorama culinario local, excesivamente dado a la gastronomía tradicional. Platos innovadores, algunos originales de la casa. Hay menú de degustación. Valderrey. Benavente, 7 y 9. Tf. 530240. Platos típicos. El arroz a la zamorana se prepara por encargo. En la barra pueden consumirse muchísimas tapas. Mesón Barbacoa. San Isidro, 1. Tf. 527034. Carnes de la comarca de Aliste, preparadas a la brasa en su justo punto. Serafín. Plaza Maestro Haedo, 10. Tf. 531422. Pescados, mariscos y asados castellanos. Postres caseros. Don Rodrigo. Avda. de Portugal. Asador solvente. En la barra, excelentes canapés. Pozo. Ramón Álvarez, 3. Tf. 533770. El Castellano. Condes de Alba y Aliste, 3. Tf. 524207. Las Aceñas. Barrio de Pinilla. Tf. 532878. Ocupa un viejo molino hidráulico, en la orilla del Duero. Ideal para las noches de verano. Barato Bodega Arrabal. Nevera, s/n. Tf. 534163. Un subterráneo donde se sirven buenas comidas caseras. Amplia oferta de vinos y de aguardientes caseros. En la calle de Los Herreros encontraréis varios restaurantes, todos ellos muy populosos, donde comer a precios asequibles: Pedro, Emilio, Mesón de Aliste.

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Tapas Otra forma de comer barato. Las tapas y raciones de Zamora, además de sabrosas, tienen precios económicos. Os aguardan cachuelas, mollejas, perdices (lomos de boquerón rellenos y rebozados), figones (embutidos rebozados), choquitos (chipirones a la plancha) y otras viandas más convencionales, como la inefable tortilla de patatas. Muchos bares de tapeo se localizan en la calles San Torcuato y Horno de San Torcuato: a destacar Tupinamba (especializado en raciones de callos), Los Lobos (pinchos morunos y diversas tapas). Otra zona de vinos y tapas se sitúa en las inmediaciones de la Plaza de la Farola (calles Príncipe de Asturias, Alfonso IX, Pablo Morillo y Requejo): Benito (muy buenas sus bolitas de bechamel y lomo rebozadas), Antonio (caldo y tortillas), Montenegro (gambas a la plancha y jamoncitos), La Solana (rollitos rellenos). Cerca de La Farola está también Bambú (Alfonso de Castro, 5), con exquisitos tiberios (mejillones en salsa picante) y perdices (sardinas rebozadas). De ambiente más juvenil y desenfadado son los mesones de la calle de Los Herreros: Mesón de Piedra (pinchos morunos, buenos y grandes), Valladolid(raciones y sandwiches), Quintín (numerosas tapas).

IR DE COPAS
Los cafés zamoranos Como contrapunto a los desafueros de su noche, Zamora ofrece al visitante unos cuantos locales de ambiente tranquilo e intelectual donde pueden escucharse melodías suaves y es propicia la tertulia. La mayoría de ellos se encuentran en el casco histórico de la ciudad. Aureto (c/Arcipreste), iluminado con delicados tonos rosas y azules, es frecuentado por el escritor Agustín García Calvo, en los últimos tiempos más noticiable por sus problemas con Hacienda que en virtud de su indudable talento literario y originalidad de pensamiento. Caché (Plaza de los Cientos), a un paso del anterior, está decorado con sobria elegancia y organiza exposiciones de fotografía, pintura y artesanía, además de servir buenos batidos y sorbetes naturales. Muy cerca también hallaréis La Traviata

166 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) (Rúa de los Notarios), con vidrieras y visillos exteriores que le confieren cierto aire de ¡ntimidad muy agradable para una cita prometedora. En la Plaza de San Martín, otros dos locales de ambiente relajado y buena música para disfrutar de una agradable tardenoche, donde no es extraño que se junten universitarios y rezagados de la antigua progresía: Café Universal y Café San Martin. El Café Central, en la Plaza Mayor, es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad. Funcionarios, jubilados y tratantes de ganado -que aquí vienen a mercadear- lo pueblan por las mañanas y tardes. A la noche muda de faz...pero eso es otro cantar, que en su momento entonaremos. Y concluimos este apartado con La Cueva del Jazz (Plaza Seminario). Este café-pub ocupa una preciosa bodega abovedada, recubierta de ladrillo. Iluminación moderada y música en su justo volumen -blues y jazz, por supuesto- acogen a una clientela variada y tranquila frecuentemente reconfortada con actuaciones en directo. Como en muchos otros sitios, las tragaperras sobran. Zamora la nuit La calle de Los Herreros, que nace de un lateral de la sede de la Policía Municipal, en la Plaza Mayor, se anima desde la tarde -y hasta avanzada hora de la noche, los fines de semanacon cuadrillas de jóvenes que toman sus bares y estrecha calzada. El público es muy heterogéneo: en el tramo superior de la cuesta se ubican gentes de apariencia más informal y ejemplares -generalmente híbridos- de las tribus urbanas locales, la parte inferior de la calle acoge a jóvenes de presencia más arreglada y formal. El gentío llega a taponar la circulación de viandantes, y entre pierna y pierna pueden descubrirse algunos chiringuitos hippies, muchas veces un simple paño en el suelo sobre el cual se exponen pendientes, pulseras de nudos y demás alharacas al uso. De los bares de esta calle -Deskontrol, El Muro, Rivera, Satélite, Los Herreros, El Molinero- surgen acordes con frecuencia atronadores- de música rock y hard-core. La aglomeración se prolonga al pie de la muralla, en la Plaza de Santa Lucía, donde locales como Excalibur reúnen un público joven y mucho más compuesto. A partir de la medianoche comienza a animarse la zona de

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la Plaza Mayor. Ocellum y Central, por la mañana pacíficos cafés, tiemblan bajo las estridencias del bakalao: son locales de moda, repletos de gente arreglada y donde también recalan treintañeros de los pueblos cercanos a la capital. Más vanado es el elenco musical de Arche, cuya decoración interior reproduce una estación de tren. Ravel, al otro lado de la plaza, tiene ambiente más distendido, la música no es tan escandalosa y posee una curiosa pasarela superior por la que deambulan los camareros portando las bebidas de los clientes. En la vecina Plaza del Fresco encontraréis Principal, el más pijeras de todos estos locales y el único donde se establecen eventuales filtros de entrada; por supuesto, también es el más caro de la zona. Ni qué decir tiene que la gente invade calzada y aceras, en ocasiones con evidente peligro de atropellamientos o de trifulca con los conductores que incautamente dirigen su móvil hacia estas latitudes noctámbulas. Ante el abarrotamiento de los distintos locales, muchos y muchas se plantan en soportales o aceras inundados de música y griterío- para entretenerse con la simple contemplación de la fauna nocturna, sustancioso entretenimiento en una ciudad pequeña donde unos y otros se conocen. Rondando las tres de la madrugada el ambiente se desplaza a la zona de La Farola -en torno a la plaza del mismo nombre-. Allí se encuentran Congo -un local amplio y huero de mobiliario, las paredes pintadas con motivos tropicales, donde se escuchan ritmos calientes-, Cash y Caballo Negro -popularmente conocido como Caballo-, disco-pub de considerables dimensiones donde se reúne un público heterogéneo ya con la vecindad del alba -aunque predomina el pijerío. Otro local cercano con vocación de madrugador es Kofk (en la Avda. Portugal). La escena se repite una vez más: locales saturados, aceras repletas de trasnochadores ruidosos -y muchos, bien pasados de copas- pacientemente soportados por el vecindario. ¿Y qué hacer al amanecer? Si decides retirarte -saludable propósito- puedes desayunar primero en la cafetería San Remo (en la Avda. Alfonso IX, a un paso de los locales antes citados) donde te espera buen surtido de bollería y tapas. ¿Te cuentas entre los rezagados de la Plaza Mayor? Cómete un bollo en la Chocolatería San Juan. Si por el contrario tu cuerpo -o tu ánimopiden más sarao, pregunta a cualquiera por Factory, un garaje transformado en discoteca donde tu cabeza reventará a golpes de decibelios y bakalao. La marcha de Factory bien puede prolongarse hasta el mediodía...

168 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) UNAS COMPRAS Todo el mundo ha oído hablar de las virtudes caloríficas de las mantas zamoranas. Podréis adquirirlas en La Rosa de Oro (Plaza de Sagasta). No nos olvidemos de las compras gastronómicas. Productos Zamoranos (Tres Cruces, 35) ofrece las mejores legumbres de la tierra -atención a los garbanzos de Fuentesaúco-, quesos y vinos de Toro. Similar género encontraréis en Riespri (Santa Clara, 12). Las Bodegas Fariñas (Amargura, 21) y las Bodegas Luis Mateos (Doctor Villalobos, 24) disponen de bien surtida muestra de vinos zamoranos. En materia de artesanía dirigios a José Luis Alba (Santa Clara esquina Benavente), taller de joyería; Bazar Prieto (Prolongación Amargura, 29), donde se venden piezas de loza, cerámica y auténticos hornos de barro que indistintamente sirven para cocer el pan o asar carnes; Artesanal (Ramón Carrión, 32). con amplío surtido de piezas de cerámica y ebanistería; Rearasa (Rúa de los Francos, 2). trabajos en madera; Tramas (Avda. Portugal. 21), artesanos del tejido. En la Cuesta de Balborraz hallaréis también buen número de pequeños comercios artesanales donde adquirir cestería, cerámica, tallas de madera, etc. La bollería es capítulo aparte. Tal vez sean las monjas del monasterio de Santa María la Real de las Dueñas (camino de Fuentesaúco, s/n) quienes mejor conserven la tradicional repostería zamorana. En el convento venden rebozos, rosquillas de almendra, sequillos, bizcochos y amarguillos, elaborados siguiendo recetas que bien pueden considerarse ancestrales. También encontraréis estos dulces y pastelillos en La América (c/Viriato).

FESTIVIDADES Fiestas de San Pedro Las fiestas patronales de Zamora se celebran del 24 al 30 de junio. El programa de actividades contempla eventos deportivos, culturales, folclóricos y propiamente lúdicos, que se desarrollan en distintos puntos de la ciudad. También las ferias de la Cerámica, del ajo, de los productos de la tierra y regional de quesos y vinos

ZAMORA / 169 La Semana Santa Vistosidad exterior, inusual extensión de su calendario y riqueza de tradiciones definen las celebraciones de la Semana Santa de Zamora, que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico. El vecindario en pleno participa activamente durante la celebración de un ritual que sobrepasa sus contenidos piadosos originales para transformarse en una declaración colectiva de identidad cultural. Muchas de las cofradías participantes remontan sus orígenes a los siglos XV y XVI: con tal dato podréis haceros una idea sobre la raigambre de esta festividad. Los actos comienzan el Domingo de Ramos con la procesión de La Borriquita, paso que representa la entrada del Rey de Reyes en Jerusalén, a lomos de un humilde rucio. Es tradición que numerosos niños zamorancs acompañen el paso. Al día siguiente, lunes, a las 20.30 hs. sale de la iglesia de San Lázaro la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída (túnicas de raso, hachón a la cintura). A las 00,00 hs. parte de ¡a iglesia de San Vicente Mártir la procesión del Cristo de la Buena Muerte: la Hermandad del mismo nombre, ataviada con cogulla y túnica de estameña, porta la imagen original de Juan Ruiz de Zumeta (s. XVI). Al llegar a la Plaza de Santa Lucía, los penitentes entonan el himno religioso Jerusalem, Jerusalem. El martes a las 20,30 hs. sale de la catedral, camino del Puente de Piedra, la Cofradía de Jesús del Vía Crucis. El cortejo de hábitos de estameña blanca y morada, y los faroles a lo alto, posee una belleza plástica difícil de describir. La talla escoltada es anónima del siglo XVII. A las 00,00 hs. tiene lugar la procesión de la Hermandad de las Siete Palabras, cuyo sermón se lee en la Plaza de Viriato. Miércoles. La Plaza de la Catedral se abarrota para presenciar, a las 20,45 hs, el llamado Juramento de Silencio, acto en que las autoridades locales realizan su tradicional ofrenda. A las 00,00 saldrá la procesión de las Capas Pardas, una de las más características de esta Semana Santa. Los cofrades visten la típica capa pastoril de la comarca de Aliste; durante la procesión hacen sonar matracas, cuyo crujido -es tradición en algunos lugares- espanta los demonios. Consigo llevan el Cristo del Amparo, de Bartolomé González de Espinosa (1690), imagen custodiada en la iglesia de San Claudio. Y llegó el Jueves Santo. La Procesión de la Virgen de la Esperanza, que ha salido a las 10, 30 hs. del monasterio de las

172 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) Dueñas, llega hasta la Plaza de Viriato para allí entonar la Salve. 16,30 hs.: la procesión de la Vera Cruz parte de la iglesia de Santa María la Nueva, con varios pasos. A las 21 hs., la solemnísima procesión de Jesús Yacente, con paso atribuido al imaginero Gregorio Fernández (s. XVII), que descolla por su expresividad y realismo. Los cofrades vislen de morado, colcr de significado luctuoso en el ritual católico. Alrededor de la medianoche se entona el Miserere en la Plaza de Viriato. A partir de este momento el recogimiento del acto se disuelve y las gentes pasan la noche en vela, de bar en bar, aguardando las cinco de la madrugada para sumarse, en el atrio de San Juan, a la popular procesión de los Borrachos. Durante este peculiar desfile tiene lugar el baile del Cinco de Copas. Llegado el cortejo a las Tres Cruces, tan inusuales penitentes son reconfortados con cálidas sopas de ajo. A las 16 hs. la Semana Santa zamorana recupera su solemnidad con la procesión del Santo Entierro, cuyo paso escoltan los cofrades vestidos con hábito de terciopelo negro. Por la noche, a las 23 hs., tiene lugar la procesión de Nuestra Madre de las Angustias. Sábado Santo. El cielo se resquebrajó en tormenta y las sombras invadieron la tierra al expirar Cristo en la cruz. Así lo dice el Evangelio, y así, sumidos en las tinieblas de la horfandad, deben sentirse los fieles en este aciago día que recuerda al Mesías muerto y sepulto. Símbolo de tal desconcierto es la Virgen de la Soledad, cuya procesión parte a las 20,00 de la iglesia de San Juan. Domingo, y de Resurrección. Las promesas bíblicas se cumplieron y Cristo ha regresado del sepulcro para solaz de sus discípulos. Es el día glorioso de la fe cristiana, más aun si cabe que la mismísima Navidad, porque en él culmina ese mensaje mesiánico largamente anunciado durante tantos siglos. Y la efemérides se celebra en Zamora recurriendo a una simbología harto familiar, extraordinariamente fácil de comprender para cualquier mentalidad: el reencuentro de una madre angustiada con su hijo. Las procesiones de Jesús Resucitado y de La Virgen confluyen en la Plaza Mayor tras seguir diferentes itinerarios, que representan las travesías de la vida y de la muerte, en apariencia contrapuestas pero a la postre encaminadas hacia idéntico destino. Es momento de júbilo interno y exterior. El final feliz de una historia que nunca acabará de concluir. Antes de finalizar este apartado, es obligatorio mencionar la existencia de dos curiosos personajes como son el Merlú y el

ZAMORA/ 173 Barandales. Al primero, todo vestido de negro, le corresponde dar el toque de trompeta con que se inician las procesiones. El segundo porta hábito pardo y dos campanas que no cesan de repicar durante diferentes procesiones; este cometido es hereditario, se transmite de padres a hijos.

MUSEOS ZAMORANOS Museo de la Semana Santa Primera observación: los pasos que aquí se guardan son los más modernos, que nadie venga buscando imaginería de los siglos XVI y XVII. Segunda observación: la instalación no es en modo alguno modélica, ni tan siquiera adecuada, pues la ordenación espacial resulta deficiente al estar los pasos dispuestos de manera abigarrada, impidiendo así su perfecta contemplación. Tercera observación: cuán difícil apreciar los detalles de las obras expuestas bajo una iluminación macilenta, sobre todo si la dirección del museo mantiene la nave en penumbra, tal vez para reducir la factura de la luz. Los fondos del museo corresponden, básicamente, a pasos procesionales esculpidos en la segunda mitad del siglo pasado y primera mitad de la centuria en curso. Hay de todo un poco: conjuntos de realismo bien logrado, otros de estaticidad e inexpresividad ficticias, alguno un tanto estrafalario incluso en su afán por acentuar la tragicidad de lo representado. También podréis contemplar hábitos tradicionales de cofradías, unas pocas esculturas románicas y otros objetos sacros, además de la colección de carteles de las distintas ediciones de la Semana Santa zamorana. El museo abre sus puertas en la Plaza de Santa María la Nueva, de lunes a sábados de 10 a 14 hs. y de 16 a 19 hs. Los domingos y festivos de 10 a 14 hs. Museo de Zamora Ocupa el renacentista Palacio del Cordón, sito en la Plaza de Santa Lucía. Guarda diversos objetos pertenecientes a la cultura celtíbera campaniforme (vasos y orfebrería en oro y plata); mosaicos, cerámicas y estelas funerarias de la época romana; piezas visigóticas del siglo VIl (cruces de oro, placas de

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mármol tallado con motivos geométricos o vegetales, una patena decorada): esculturas medievales en madera y alabastro: cerámicas zamoranas de la Edad Moderna: lienzos de la época barroca y contemporánea y algunos bocetos de Mariano Benlliure, Museo Catedralicio Situado en unas dependencias laterales del claustro de la catedral zamorana. Guarda una valiosa colección -aunque reducida- de arte sacro, así como tapices de los siglos XV -sobre la guerra de Troya- y XVI que ilustran temas históricos, legendarios y religiosos. La pieza estelar del elenco, junto con los mentados tapices, es la Virgen con el Niño que Bartolomé Ordoñez talló en mármol de Carrara (s. XVI), La muestra puede visitarse diariamente de 9,30 a 13,30 y de 14 a 17 hs.

MONUMENTOS
Catedral de San Pedro Para construirla se eligió el punto más elevado de la ciudad, un espolón rocoso que sobresale del cerro donde quedo aposentado el casco histórico zamorano. La mayestática severidad del románico consintió en alearse con los caprichos bizantinos en este templo singular, cuya construcción comenzara allá por 1121, reinando Alfonso VIl, imperator de Castilla y León: la alzaron sobre las ruinas de la antigua seo erigida a instancias de Alfonso lIl de León, que el poco considerado Almanzor no había tenido reparos en arrasar junto con toda la ciudad. Su piedra arenisca, de suaves tonos amarillentos, la confunde cromáticamente con esa barranca que sostiene la terraza catedralicia. Piedra, por cierto, que apenas conoció la mano del tallista, pues la seo zamorana destaca por su sobriedad imperturbable. El atrio principal, neoclásico, fue añadido -por desgraciaen el siglo XVIII y no merece mayor comentario, pues se trata de un injerto desafortunado y sin posibilidad de sintonía con el conjunto original. En el lateral diametralmente opuesto la Puerta del Obispo, sencillo juego de arcos de medio punto y lobulados, nos muestra los escasos relieves románicos de este templo llano: son escenas de tema religioso (la Virgen y el Niño, el Pantócrator, etc.). Junto a esta fachada se abre en la muralla de la ciudad el portillo de Olivares, a cuya derecha encontraréis la Casa del

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Cid. donde es tradición que Ruy Díaz de Vivar pasó sus anos mozos en compañía de la princesa Urraca y bajo tutela del alcalde Arias Gonzalo. De construcción algo posterior pese a la pureza románica de sus formas es la torre-campanario de amplia planta y tosca presencia. La base prometía mayores alturas, da la impresión de haber sido concluida apresuradamente; es decir, de estar inacabada. Presenta el templo planta de cruz latina y sostienen sus bóvedas recios pilares cuadrados con columnas adosadas, de lisos capiteles: la cubierta de la nave central ya es ojival, en tanto que las naves laterales se conforman con la mas modesta -y románica- bóveda de arista. Los arcos apuntados tienden a cerrarse en su base, claro influjo de los modelos arábigos de herradura. La breve longitud de planta semeja acortarse con la interposición del coro, que tronca toda perspectiva longitudinal del interior; por otra parte, para mayor realce de su verticalidad, ejemplarizada en ese magnífico cimborrio sobre pechinas cuyo interior ocupa una cúpula de media naranja. Los exteriores del cimborrio se caracterizan por los cupulinos de techumbre escamosa, insólita impronta bizantina en estas tierras del Duero. Esforzada labor de talla la del coro, por cierto. Concluido a principios del siglo XVI por un equipo de escultores que dirigió Mateo Alemán, la sillería superior muestra escenas alegóricas de un Cristo magnificiente y victorioso sobre la muerte. En los espaldares de la sillería baja, que simbólicamente representan un estrato inferior de la Creación, hallamos a Adán y Eva acompañados de patriarcas bíblicos; en los postigos aparecen las mitológicas sibilas, abanderadas de esa belleza lírica y legendaria creada por el hombre pero necesariamente inferior a la inteligencia del dios cristiano. Y en las ménsulas de la sillería baja, que no por casualidad están tísicamente más cercanas a las partes pudendas de quienes allí se sentasen, podréis contemplar todo un repertorio de escenas soeces e impías: es el submundo de los sentidos desbocados, de las alucinaciones que la perversión genera, con una prostituta cabalgando sobre las espaldas de un anciano que se presta gozoso al juego, dos osos olisquenado el ano de un hombre, un lobo con atuendos de fraile recibiendo su lección de un mono, un mancebo que escarba en los interiores de la falda de una manceba...Espectáculo, en suma, poco habitual para una catedral. Castillo. Fortaleza de planta trapezoidal estructurada en

176 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) torno a un patio de armas central, que ordenase construir Fernando I cuando v.no a repoblar la ciudad. Está completamente aislado por foso y domina a sus pies la vega del arroyo Valderrey. A la izquierda, en dirección a la catedral y abierto en la muralla con forma de arco peraltado, está el Portillo de la Traición que emplease Bellido Dolfos para entrar en la ciudad tras asesinar al rey Sancho II. Los alrededores los ocupa el Parque de San Pedro, frondosa extensión donde los zamoranos acuden a pasear durante los meses de bonanza climatológica. Iglesia de Santa María la Nueva. Aquí ocurrieron los cruentos sucesos del Motín de la Trucha (s. XII): los plebeyos de Zamora asaron vivos a unos cuantos nobles déspotas y con mucha sorna añadieron una trucha a la parrilla. De la fábrica primitiva conserva el ábside semicircular, con columnas adosadas sobre las que luce ornamento de arcos ciegos. Muestra arco de herradura la entrada principal -flanco sur-. Los interiores -por cierto caóticos, repletos de trastos arrumbados- tienen bóveda de cañón peraltada; se han descubierto algunas pinturas murales del periodo románico y conserva la pila bautismal del siglo XIII. Extraordinaria por su patética expresividad es la escultura del Cristo yacente, atribuida a Gregorio Fernández. Un convenio suscrito entre el Obispado y la Diputación de Zamora mantiene abiertas las iglesias monumentales mañana y tarde, para ventura de los trotamundos aficionados al arte. Iglesia de San Cebrián, o San Cipriano. En la plaza homónima, presidiendo la retícula de callejuelas de la vieja aljama zamorana que desciende ladera abajo hacia el Duero. De su fábrica primitiva (s. XII) conserva la triple cabecera absidal. Iglesia de Santo Tomé. Del siglo XII. Resta del edificio primitivo la cabecera absidal con tres capillas de planta cuadrada. En sus capiteles observamos tallas de motivos florales. Iglesia de la Magdalena. Sus obras se prolongaron desde finales del siglo XII a principios de la siguiente centuria, por lo que amalgama los rasgos románicos de la cabecera con el estilizado goticismo de la nave. La portada meridional presenta cinco arquivoltas apuntadas y encierra un juego: dice la tradición que quién no encuentre un obispo entre las tallas de motivos vegetales nunca se casará. Nadie se desanime: el prelado resulta fácil de distinguir. Iglesia de San Vicente. Descolla la serena belleza y el altivo porte de su torre-campanario (s. XIII). Es notable también la fachada Este, con arquivoltas labradas.

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Iglesia de San Juan de Puerta Nueva En la Plaza Mayor de Zamora. Construida entre los siglos XII y XIII, sufriría reformas durante el siglo XVI. En su portada meridional, columnas de fuste liso y trenzado sostienen las arquivoltas decoradas con motivos florales. Iglesia de Santiago del Burgo. En la calle Santa Clara. Un templo de gran pureza románica, con bóveda de cañón interior que sustentan arcos de medio punto (s. XII-XIII). El tímpano de su portada meridional se resuelve con dos arcos gemelos en cuya intersección colocaron un capitel colgante, sin fuste. Iglesia de San Ildefonso. Erigida en el siglo XI, pero bajo la advocación de San Pedro. De la fábrica románica se conservan el ábside semicircular y la portada sur, juego de arcos lobulados. Iglesia de San Claudio de Olivares. Construida en el siglo XII, extramuros de la ciudad. Observaréis abundantes tallas en su fachada norte: la arcada exterior del portal muestra una alegoría de los meses del año. En las arcadas interiores fueron labradas cabezas humanas y seres mitológicos. Iglesia de Santa María de Orta. Del siglo XII. Perteneció a los caballeros Hospitalarios y está emplazada en un antiguo arrabal de la ciudad. Su fachada sur presenta dos pórticos, uno de arquivoltas románicas y otro de arcos apuntados. Curioso su ábside prolongado, de planta semicircular. Del interior cabe destacar un altar con arquillos dentados sobre columnillas geminadas y el retablo, también gótico, de la Capilla de Juan de la Vega. Iglesia de Santiago de los Caballeros. Aquí -es tradición- recibió Ruy Día de Vivar el espaldarazo que lo armaba caballero. Otro templo extramuros, cuyos capiteles interiores zona absidal- ilustran imágenes del bestiario medieval y esa curiosa escena que nos recuerda el Laocoonte griego: un hombre devorado por las serpientes. Iglesia del Santo Sepulcro. Santuario del Temple zamorano, construido en el siglo XII y reformada en el siglo XV. Tiene planta rectangular, con nave única. Hospital de la Encarnación. En al Plaza de Viriato, frente al Parador. Sede de la actual Diputación Provincial. El primer edificio construido en Zamora según los cánones estilísticos del barroco: fue su arquitecto Juari Gómez de la Mora. En los jardines de la plaza se encuentra el monumento a Viriato, original de Juan Barrón.

178 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Hospital de Sotelo. Construido en 1526. Presenta una interesante fachada renacentista. En su capilla guarda retablo de autor anónimo, aunque se han señalado las influencias de Juan de Borgoña. Palacio de los Momos. En la Plaza de Santa Lucía Palacio renacentista erigido a finales del siglo XVI Pedro de Ledesma. Reminiscencias góticas perviven en su fachada blasonada, que concentra los ornamentos sobre el portón de medio punto enmarcado por alfiz. Observad que los ventanales son de trazado asimétrico. Iglesia de San Andrés. Notable edificación del siglo XVI. construido sobre el anterior emplazamiento de una iglesia románica: en su fábrica apreciamos detalles orientalizantes (corno los arcos perpiaños) y elementos clasicistas. Monumental el sepulcro de Antonio de Sotelo, obra del gran escultor italiano Pompeo Leoni. Convento de las Dueñas. Estuvo destinado a albergue de damas que enviudaron cuando sus maridos combatían a los sarracenos. Guarda una interesante colección de imágenes sacras (s. XIII). Antiguo Ayuntamiento. Actual sece de la Policía Municipal. Alzado en el siglo XVI, sus torres laterales están parcialmente desmanteladas. Tiene balcón corrido y soportales inferiores.

CERCA DE LA CAPITAL Monfarracinos
Pueblo distante cinco kilómetros de Zamora, donde tiene su taller Lorenzo Calvo Rosón (General Mola, s/n). Este artesano fabrica -por encargo- muebles de artesanía a la antigua usanza. Otro artesano local, Fernando Núñez Colodrón, se dedica a los instrumentos musicales típicos de esta región. La Hiniesta A similar distancia de la capital, La Hiniesta merece visitarse por su monumental iglesia, construida en el siglo XIV por Pedro Vázquez en el paraje donde el rey Sancho IV -que andaba de montería por estos lares- halló una imagen de la Virgen. La

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portada sur del templo es un primoroso trabajo de tallista: sus arquivoltas muestran efigies de santos, reyes tañendo instrumentos musicales, figuras animales y ornamentos florales; preside el tímpano un Cristo Juez cuya corte forman la Virgen, San Juan y los ángeles. El lunes de Pentecostés y desde hace siete siglos, los zamoranos celebran el milagroso hallazgo de la imagen de la Virgen de la Hiniesta. Se encaminan al santuario en romería, portando consigo a la Virgen de la Concha, patrona de Zamora. El bosque de Valorio se llena ese día de gentes entregadas al sano ejercicio del ágape campestre.

AL SUR DEL DUERO

Nuestra primera incursión trotamundística por la provincia de Zamora se adentrará en la abrupta comarca del Sayago, la patria chica de Viriato, donde las aguas embalsadas del Duero se transforman en energía, una zona tradicionalmente etiquetada como pobre que hoy en día exporta su riqueza hidroeléctrica a otras provincias castellanas y leonesas. Después, deslizándonos por la suave campiña, alcanzaremos la Tierra del Vino, donde los cultivos de regadío, impulsados en tiempos recientes, conviven con las seculares cepas. El recorrido concluirá en Toro, la antigua plaza fuerte fronteriza a orillas del Duero, que durante siglos compitió con Zamora, en relumbre y trascendencia económica, por la capitalidad provincial.

A TRAVÉS DEL SAYAGO
El Sayago se extiende al suroeste de la provincia zamorana; tierra pedregosa y de perfil ondulado, cuyo flanco occidental quiebran las aguas del Duero en caprichosas gargantas. De estas tierras antaño áridas, cuyas lomas cubren pinares y encinas, brotó la furia insurgente de Viriato, quien con rústicos medios ideó una táctica bélica basada en el conocimiento del terreno y la fugacidad de ataque y repliegue, la guerrilla, para batir a las legiones romanas en lugares poco propicios a la maniobra militar, donde ni la disciplina ni la superioridad de

180 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) armamento fuesen factores decisivos en la resolución de una batalla. Los pastores celtibéricos se convertirían así en temibles guerreros que hostigaron durante años al colosal -y técnificadopoder romano. Alfarería A unos 15 kms. de la capital encontraréis Pereruela. muy renombrada por su tradición artesanal. La extraordinaria calidad de sus barros ha desarrollado a lo largo de los siglos una industria alfarera dedicada a la fabricación de ollas, pucheros, cazuelas, orzas, fuentes y hornos de asar. Antiguamente esta ocupación se reservaba a las mujeres, mientras los hombres atendían las faenas del campo. Varios artesanos locales han formado la cooperativa Alfarería Pereruela. Otra dirección: Agustín Garrote y Rosario Riesgo. Romería a la ermita de Gracia Nuestra Señora de Gracia es la patrona del Sayago. Su santuario se encuentra a mitad de camino entre los pueblos de Bermillo y Almeida. Allí acuden los sayagüeses en procesión el primer domingo de mayo. Los Viriatos Ya mencionamos anteriormente que Viriato gustaba de pasearse con las banderas que había arrebatado en combate a los romanos. De ahí el que el nombre de viriatos designe a los enormes pendones -más de siete metros de altura- que los naturales de Fariza y las poblaciones colindantes llevan en romería a la ermita de la Virgen del Castillo. Mantenerlos erguidos es todo un portento de fuerza y habilidad por parte de sus portadores, especialmente cuando el viento azota las alturas donde el santuario se asienta.

FERMOSELLE
Los vetones -de ellos se ha descubierto un ara druídicaya debieron ocupar este cerro casi equidistante de los ríos Duero y Tormes, muy próximo asimismo al punto donde ambos cauces

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funden sus aguas. Lo abrupto del terreno obliga a buscar espacios de cultivo improvisados en los rincones más insospechados de esta orografía sinuosa: olivos, cereales, huertos y cepas salpican los bancales que la labor del campesino allanó en las laderas de colinas y gargantas. Romanos, visigodos y musulmanes se adueñaron sucesivamente del primitivo solar celtibérico, hasta que las tropas leonesas lo incorporasen al Antiguo Reyno en el siglo XI. Su Carta-Puebla le sería concedida en 1205. Fermoselle se convirtió a finales de la Edad Media en un importante centro comercia! entre tierras portuguesas, salmantinas y zarnoranas: ya por entonces se explotabar sus viñedos y dehesas, donde pacían rebaños de cabras y ovejas. Aquí nació, en el sigio XV. Juan del Encina, poeta, músico y dramaturgo al que se considera patriarca de la tradición teatral española que habría de culminar con las figuras señeras de Lope de Vega. Tirso de Molina y Calderón de la Barca. A partir del siglo XVII comienza una larga época de depresión económica y demográfica, agudizada incluso durante la centuria en curso, pues si la villa sumaba 6.000 almas en el año 1900. hoy día apenas sobrepasa los 2.000 habitantes. Rica y variada gastronomía Pese a los muchos problemas de subsistencia que la madre naturaleza deparó al hombre en esta comarca, los sayagüeses no se contentaron con los chuzos de pan y han venido desarrollando a lo largo de los siglos una cocina sustanciosa y variopinta, hecho sorprendente dada la precariedad de recursos de su entorno. De esta zona son originales las presas de carne (ternera troceada que se asa después de maceracion especial) y los huevos a la sayaguesa (fritos con morcilla); otras viandas típicas son las mollejas (intestino de cordero frito), los asados de lechazo o cabrito, el queso artesanal de cabra u oveja y el melocotón asado. Fermoselle produce un vino de baja graduación y escaso cuerpo, agradable para acompañar tales platos. Os servirán un buen consumió a base de estas especialidades sayaguesas en: El Ruedo Terraplén, 6. La Colomba Sanjurjo, 124. Tf. 613291. Paseo. Portal del Villar. Tf. 613234.

182 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Fiestas Las de San Agustín tienen lugar a finales de agosto; también celebran a la Virgen de la Bandera en el mes de septiembre. Con motivo de ambas efemérides se organizan novilladas, verbenas populares y actos folclóricos, así como ágapes cívicos en los que participa la práctica totalidad del pueblo. Monumentos Casco urbano. Ha sido declarado Conjunto HistóricoArtísíico. Las calles se acomodan a los desniveles del terreno y las flanquean modestas casas con muros de piedra y balconadas corridas. Característicos del lugar son varios rollos, antiguos indicadores de caminos donde también se sometía a los delincuenies al oprobio público. Iglesia parroquial. Fue construida originalmente entre los siglos XII y XIII; se trataba de un templo románico, ya en franca transición al gótico. De aquella obra restan tan sólo dos portadas La cúpula y el ábside son aditamentos de clara vocación renacentista. Castillo de Doña Urraca. Se atribuye su construcción a esta princesa leonesa, cuya belleza ha llegado hasta nosotros por boca de juglares que la aureolaron de cierto halo misterioso y trágico. La fortaleza, mutilada con el paso de los siglos, fue en su día baluarte de la sublevación comunera. Curiso destino el suyo durante los siglos XVII y XVIII: acogió una insólita guarnición de veteranos de guerra mutilados, que debían proteger la linde fronteriza con Portugal pese a sus discapacidades. Convento de San Francisco. Ocupa el solar de una iglesia románica anterior. Fundóse el cenobio en 1730, pero algunas partes de su estructura parecen más antiguas, dado su poco saludable estado. En el interior se venera la imagen del Cristo de Santa Colomba, talla medieval que los más osados datan en el siglo IX y otras más prudentes fuentes atribuyen a algún tallista anónimo del siglo XIII. Ermita de la Soledad. Románica del siglo XIII, con relieves exteriores de cabezas humanas. Los Arribes del Duero Castilla y León es pródiga en hoces, cañones y gargan-

ZAMORA /183 tas. Zamora no podía ser menos, he aquí su más significativa y poco conocida- formación orográfica. prolongada en tierras salmantinas: 162 kms. de gargantas conforman Los Arribes, 80 de ellos en la provincia de Zamora. Las remansadas aguas del Duero, presas hoy en una vasta red de embalses, erosionaron estas tierras de arenisca hasta formar impresionantes desfiladeros cuyas barrancas alcanzan los 150 metros de alzada. Tales depresiones comienzan pocos kms. después de rebasada la capital provincial y son de pendiente tan acusada, que los desniveles laterales del terreno descienden desde los 700 metros -altitud media de la meseta central- hasta los 300 ms. Esta circunstancia tacilita la presencia de micro-climas templados y benignos para determinadas especies de árboles que no aparecen en otras latitudes zamoranas: el almendro, el naranjo y el olivo adornan los bancales de sus laderas. La zona de Los Arribes conformará un futuro parque natural en cuyos relieves hallará protección nutrida fauna. Distintas especies animales se refugian en estos escarpes frente a la presión del hombre. Entre los mamíferos cabe citar jabalíes, lobos, zorros y gatos monteses; los roquedos acogen variedad de rapaces (alimoches, buitres leonados, águilas reales, águilas perdiceras); otras aves presentes en la zona son el vencejo real, la golondrina daurica, la curruca cabecinegra, la collaba negra y la cigüeña negra, joya ornitológica de estos lares, pues la quincena de parejas que aquí anidan constituyen el 10% de su mermada población ibérica. A esta nómina debe sumarse un amplio plantel de reptiles y anfibios. Numerosos senderos recorren las laderas y bordes de estas gargantas, practicables tanto a pie como en bicicleta de montaña: aunque es preciso guardar ciertas precauciones debido a la abundancia de tendido eléctrico en la zona: recordemos la existencia que seis grandes embalses hidroeléctricos.

POR LA TIERRA DEL VINO
Si El Sayago ocupa las estribaciones suroccidentales de la provincia, la Tierra del Vino se extiende en el flanco opuesto: la carretera que une Zamora y Salamanca sería la divisoria entre ambas comarcas. Los horizontes se mostrarán lejanos a los ojos del trotamundos. El paisaje Nanea con mayor prolijidad y las tierras

184 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) semejan más fértiles. La vid y el cereal eran los cultivos ancestrales de esta zona; ahora se les añaden el girasol, las leguminosas y la remolacha, y los regadíos se hacen notar visualmente en un solar dividido por retales verdes y pardos. Tampoco pueden omitirse las pequeñas explotaciones ganaderas, que complementan los ingresos del campesino. Reducidas poblaciones surgen entre los campos y sembrados: los montículos hirsutos de portones nos develan la existencia de una red de bodegas donde el vino fermenta y los mozos dan rienda suelta a su voracidad y alegría en ágapes subterráneos. Arcenillas Guarda en su templo parroquial el magnífico retablo del Nuevo Testamento, de la obra original restan quince tablas góticas pintadas por Fernando Gallego: las caracteriza su brillante cromatismo y están influenciadas por corrientes pictóricas flamencas e italianas. Romería El santuario del Santo Cristo, en Morales del Vino, es centro de peregrinación para los zamoranos: su romería se celebra el 9 de mayo, pero ya desde la noche anterior el lugar bulle de gentes dedicadas al buen comer y al buen beber. Morales es un pueblo de próspera apariencia, cuya parroquial gótica merece una visita por sus valores arquitectónicos. Otras poblaciones (Fuentelcarnero, Fuentelapeña, Villamor de los Escuderos, Casaseca de las Chanas) conservan también iglesias notables. La capital del garbanzo Al extremo de la Tierra del Vino, en una llanada conocida como La Guareña, os espera Fuentesaúco. Preside el pueblo la iglesia de Santa María del Castillo, comenzada a construir durante el siglo XVI y muy respetable en dimensiones. Si recaláis en estos lares por las fechas de Semana Santa, tendréis oportunidad de presenciar la solemne procesión del Viernes Santo: una cofradía de encapuchados -los penitentes portan coronas de espinas sobre sus velos morados- escoltan por las calles del

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pueblo el paso de Jesús Nazareno entre el respetuoso silencio de la feligresía. Pero Fuentesaúco debe su celebridad a las excelentes legumbres de este término. El genial Quevedo fue el mejor apologeta de sus carnosos garbanzos. En Cele (Plaza Diputación) comeréis un buen cocido, si deseáis comprobar la bondad de tal legumbre. Celebraciones iniciáticas Cerca de Fuentesaúco, en el pueblo de Guarrate, se celebra una curiosa fiesta denominada carreras de gallos, emparentada con rituales hechiceriles pre-cristianos. Los quintos del pueblo son los protagonistas del evento: el último domingo de enero cuelgan un infeliz gallo en la plaza del pueblo, y montados a caballo deben arrancarle la cabeza tras pronunciar las relaciones o discurso rimado que menciona las dichas y desdichas de sus respectivas familias. El animal es tomado como símbolo de las desgracias sufridas y purga con la muerte las penas de los jóvenes, que a partir de este momento ya son considerados adultos: la vieja prueba de virilidad, presente en tantas culturas, se actualiza con el llamamiento a filas. En otros pueblos de la Tierra del Vino tiene lugar la fiesta del mayo, igualmente protagonizada por los quintos, que cortan un árbol -el mayo- para luego instalarlo en la plaza del pueblo, adornado con colgantes, peleles, ramajes, etc. Se relaciona este árbol con la simbología de la fertilidad. Encierros En Fuentesaúco y Guarrete se celebra a principios del mes de julio el espante, peculiar encierro de toros que consiste en azuzar a la manada contra una barrera humana de mozos. Un espectáculo tan emocionante como salvaje. Quesos Otro pueblo afamado por razones gastronómicas es Bóveda de Toro, donde hallaréis varias fábricas de quesos de oveja -similar al manchego- con venta directa al público.

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LA CIUDAD DE TORO
Su emplazamiento traspasa la frontera natural del Duero, pues se asienta en la margen norte del río, sobre un cerro de cima aplanada: pero ello no le impide ser la capital histórica de la Tierra del Vino. Sus orígenes se remontan a la Arbucale vaccea, castro que debía ocupar el terreno inmediato a la Colegiata. Aníbal la conquisto y de tiempos romanos proviene otra de sus antiguas denominaciones. Albocela. Durante los siglos VIII y IX la fortaleza de Toro fue objeto codiciado de sarracenos y cristianos y mucha sangre de unos y otros se derramó para su defensa: la presencia leonesa, estable a partir del año 883, quedara sujeta a contingencias no siempre favorables, caso de las razzias de Almanzor. El actual nombre de la ciudad debe proceder de aquel tiempo, cuando se conocía por Campi Gothorum las tierras del Duero cuya cabeza era esta plaza. La ciudad jugó destacado papel en las vicisitudes de la política castellana durante la Edad Media. Sus fueros -las Leyes de Toro- gozaron de la consideración de modélicos. Seis veces se reunieron las Cortes del Reino en Toro: hoy en día. el único burgo con asiento en dicha asamblea que no es capitai de provincia. El año 1476, a la vista de sus murallas, Isabel I de Castilla derrotó definitivamente a los partidarios de Juana la Beltraneja. Toro conservó la condición de plaza fuerte hasta el siglo XVIII, cuando todavía se realizaban obras de fortificación en su contorno. José Bonaparte, efímero rey de España y hombre de talante ilustrado a quien injustamente se apodaba Pepe Botella era abstemio-, creó en 1810 el departamento de Toro, que abarcaba los límites de la actual provincia zamorana y parte de las hoy provincias de León y Salamanca. En la ciudad de Toro residía la capital departamental; Salamanca y Astorga tenían rango de prefecturas y Zamora se conformaba con una subprefectura. La división provincial de nuestros días quedó establecida en el año 1833. La ciudad de nuestros días, prósperamente asentada en la explotación de su riqueza vinícola, compite con Zamora en la cantidad y riqueza de su patrimonio artístico; lástima que algunos de los monumentos locales hayan sido condenados durante siglos a un lamentable abandono.

ZAMORA/187 Alojamientos toresanos Juan //***. Plaza del Espolón. 1. Tf. 690300. Junto a la Colegiata. Económico y apenas correcto en materia de instalaciones. Tiene jardín y piscina de temporada. Sus vistas sobre la vega loresana son en verdad hermosas. Hostal Doña Elvira". Antonio Miguélez. 47. Tf. 690062. Hostal La Estación* Ctra. Estación, s/n. Tf 690928. Habitaciones sin baño. Comer en Toro Aun siendo de tierra adentro, la gastronomía toresana estuvo desde antaño preocupada por los pescados. La merluza se hornea con un relleno de mariscos, jamón, huevo cocido e hiqado del propio pez. todo condimentado con pimiento, almendra Dicada, perejil y ajo. Otro plato similar son los pimientos rellenos de merluza o marisco. Más propios de estos lares se antojan el queso de oveja y las peras maceradas en vino. Juan II El restaurante del hotel homónimo. Dependiente de la dirección del restaurante París, de Zamora, sigue una linea culinaria muy similar basada en especialidades gastronómicas locales y de la cocina internacional. Servicio atento y profesional Precios medios-altos. Casa Lorenzo. González Oliveros, 21. Vale la pena probar su congrio ai ajoarriero. Buenos embutidos ibéricos. Precios medios. Catayo. José María Cid, 7. Tf. 690060. Tapas en 'a barra y cocina casera en el comedor. Buena calidad y precios más moderados que los anteriores. Alegría Plaza España, 10. Tf. 690085, Mesón de Toro. Antona García, 7. Tf. 690285. Capuchinos. Reyes Católicos, 57. Chateo La zona de la Plaza España es el lugar más indicado para tomar unos vinos acompañados de buenas tapas: a los ya mencionados Catayo y Alegría pueden añadirse La Reja y Castilla Y a la sobremesa, una copa en el Gran Café

188 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) El vino y las bodegas De las cepas de la Tierra del Vino y de las riberas de los ríos Duero, Guareña y Talanda, nacen los caldos de Toro. Son comarcas secas, de escasa pluviosidad y suelos profundos donde la vid arraiga con facilidad; producen un vino recio, fuerte de sabor, tan aromático como intenso en cromatismo. El vino en bruto se caracteriza por su elevada graduación y oscuro tinte, que es debidamente tratado para su aclarado y reducción del porcentaje de alcohol. Destacan los tintos elaborados con la uva Tinta de Toro, que es pariente de las variedades Tempranillo y Tinta de la Ribera del Duero. A esta uva se añaden pequeñas medidas de Garnacha Tinta. Menos conocidos son los vinos blancos -son escasos y en la elaboración de algunos se emplea Malvasía, variedad poco frecuente en la Península Ibérica- y rosados, estos de suave paladar y penetrante aroma. Los procesos de tratamiento enícolas están controlados por el consejo comarcal de su Denominación de Origen. Varias bodegas de Toro venden sus caldos directamente al público. Vayan unas cuantas: Fariña. Camino del Palo, s/n. Sociedad Cooperativa Vino de Toro. Ctra. Tordesillas, 13. Luis Mateos. Eras de Santa Catalina, s/n. Frutos Villar. Afueras de Catalina, s/n. Cooperativa Nuestra Señora de las Viñas. Avenida de los Comuneros, 90. Morales de Toro. Más compras Repostería de Monjas. Mayor, 15. Además de vinos de Toro, venden repostería elaborada por las monjas del convento de dominicas. Convento del Sancti Spiritus. Reja Dorada, 5. Galletas, dulces y repostería monjil. Consuelo Agudo. Paseo del Espolón, 5. Cerámica de la región. Fiestas En febrero se celebra por todo lo alto el Carnaval, con

ZAMORA / 189 verbenas, máscaras, desfiles de carrozas y fuegos artificiales. Todo ese bullicio se troca en recogimiento pocas fechas después, durante la Semana Santa. Al Jueves Santo está asociada la figura del conquero, personaje que pasea una conca -cuenco de madera, usualmente se emplea para beber vino- por las calles de la ciudad pidiendo limosna pero sin poder entrar en casa o establecimiento alguno desde las doce del mediodía hasta la noche. La procesión del Viernes Santo comienza con las primeras luces del alba. A eso de las diez, los costaleros se detienen para tomar unos tragos de vino y el típico bacalao al ajoarriero. Concluida la colación siguen recorriendo las calles con los pasos a hombros. La romería del Cristo de las Batallas, el segundo día de Pentecostés, es un acto folclórico con trajes y bailes típicos y ágape campestre. Entre el 28 de agosto y el 8 de septiembre se celebran las fiestas de San Agustín, cuyo acto estelar, corridas de toros aparte, es la Fuente de Vino que se instala en el centro del coso taurino para saciar la sed -principalmente, la sed de diversión- de naturales y foráneos...siempre y cuando se atrevan a beber de ella, pues los toros campan sueltos a su alrededor. Las fiestas de la Vendimia (del 17 al 19 de octubre) emparentan con las más arcaicas tradiciones de las sociedades agrarias. Mucho jolgorio y vino a raudales son sus rasgos definitorios. Un museo Casa-Museo de Delhy Tejero. Plaza de Delhy Tejero, 5. Las visitas pueden efectuarse durante las fechas de Semana Santa, verano y Navidad previa petición al tf. 690294. Esta muestra expone alrededor de cien obras de la pintora toresana Delhy Tejero (1910-1968), en su casa natal, una típica edificación castellana del siglo XIX. Monumentos Ante la abundancia de monumentos, nos vemos obligados a citar solamente los más significativos. Pero no dudamos que los trotamundos sabrán encontrar por sí solos cuanto se escape a nuestra pluma. Colegiata de Santa María la Mayor. Enclavada en el

190 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) punto más elevado de esta meseta sobre la que Toro se asienta, es el monumento más valioso y significativo del lugar. La construcción del templo tuvo lugar entre los siglos XII y XIII: de Alfonso VIl partió la iniciativa de dotar a la plaza con una iglesia con pretensiones catedralicias. Su planta es de genuino trazado basilical, con triple cabecera y crucero. Ninguna licencia ornamental se permitió a los exteriores absidales, apenas las arquerías ciegas que recorren la semicircunferencia de la capilla central. El cimborrio poligonal, con esos torreones cilindricos laterales y doble galería de ventanales abocinados, resulta mas sencillo que su pariente mayor de la seo zamorana: una cúpula de gallones, sostenida por linterna de dos cuerpos que a la vez sustentan cuatro pechinas, ocupa sus interiores. Si la portada septentrional combina el arco románico de medio punto con la sutileza del arco lobulado -¿un capricho morisco?-, en la puerta de la Majestad ya triunfa la o|iva gótica- ambas muestran excelentes ejemplos de talla. La estuctura interior, no menos sobria, reposa sobre gruesos pilares cruciformes que constituyen el entibado pétreo de la sencilla bóveda apuntada. En los capiteles del crucero, labrados con motivos vegetales, se perciben las influencias bizantinas tan al uso en estas tierras zamoranas. El coro data de! siglo XIII: observad en su parte inferior la curiosa Anunciación. con la Virgen encinta, iconografía poco usual. La Colegiata guarda importante patrimonio pictórico y escultórico correspondiente a los siglos XV, XVI y XVII. Las tablas de La Virgen de la Mosca -atribuida a Fernando Gallegoy San Jerónimo-de la escuela de Ribera- son sus más valiosos tesoros pictóricos; el primero denota influencias flamencas e italianas, con acertado estudio del paisaje y la perspectiva. Del escultor Gregorio Fernández es original el busto de Teresa de Jesús. El autor o autores de los sepulcros yacentes -fijáos en ese caballero que parece dormir, sin soltar la espada y acompañado por su perro- han quedado en el anonimato; al igual que el tallista del Calvario italiano de marfil (s. XVII) que se custodia en la sacristía. San Lorenzo el Real. Un templo románico de factura morisca. Alzado en las postrimerías del siglo XII, se prescindió del sillar para recurrir al innovador ladrillo mudéjar como elemento constructivo. La única nave concluye en ábside poligonal cuyo exterior decoran arquerías ciegas, fácilmente distinguibles desde los interiores de cubierta adintelada. A la estructura original se

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agregó en el siglo XV una capilla gótica, con bóveda de crucería, que perturba la serena, bucólica prestancia del templo. Observad el coro, plataforma de madera cuya base enriquece un artesonado policromo. El retablo mayor de veinticuatro tablas, gótico de transición hacia modelos renacentistas, se atribuye a Fernando Gallego (s. XV). Coetáneos son los sepulcros de Pedro de Castilla y Beatriz de Fonseca, su consorte. Iglesia del Salvador. De idén:ico estilo a la anterior. Los templarios la edificaron en el siglo XIII. Tiene tres naves y triple cabecera absidal. San Sebastián. Aquí se pueden ver las pinturas del siglo XIII recuperadas del convento de las Claras. El retablo también se merece una atención especial. Iglesia de Santo Tomás Canturianense. Un correcto ejemplo del gótico castellano, con varios retablos barrocos de la escuela de Berruguete en su interior. La construcción de este temple fue sufragada por la familia Ochoa, patricios locales. Convento del Sancti Spiritus. Fundación del siglo XIV, reúne elementos góticos y mudéjares. Fijáos en la pericia del tallista morisco que diseñó su artesonado. A destacar el sepulcro de Doña Beatriz de Portugal, consorte del rey Juan I de Castilla, esculpido con primor y todo lujo de figuras y ornamentos. Convento de las Carmelitas Descalzas. Su principal interés radica en el abundante patrimonio escultórico y pictórico que guarda tras sus muros: la imagen de Santa Teresa (s. XVI), un Crucifijo del siglo XVII, la tabla de La Piedad (pintura italianizante del siglo XVI), etc. Ermita del Cristo de las Batallas. Un kilómetro al sur de la ciudad, rodeada de vegas y arboledas, hallaréis este templo mudéjar con sus ornamentos longitudinales de arquería. La bóveda de cañón interior se estiliza en tendencias ojivales. Del siglo XV son las pinturas murales del ábside. Palacio de las Leyes. Mansión solariega de los Marqueses de Santa Cruz de Aguirre, donde tuvo lugar la reunión de las Cortes castellano-leonesas que promulgaron las Leyes de Toro. El edificio data de la primera mitad del siglo XIV. Singular es su portada: un tímpano de medio punto, sobre el dosel troquelado del portón, aparece abarrotado de heráldica y ornamentos florales. Dos estilizadas columnas enmarcan el conjunto, alcanzando la cornisa superior. En el interior hay otra puerta de características similares. Por desgracia se perdió el artesonado mudéjar de los salones palaciegos.

192 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Otras construcciones de interes son el puente medieval sobre el Duero (con veintidós arcos apuntados, construido en el siglo XII). el hospital de la Santa Cruz (del s. XVI. con patio renacentista) la Torre del Reloj (obra barroca para cuya construcción, según la leyenda, se utilizó agua en vez de vino porque resultaba mas cara subirla desde el rio) y el Ayuntamiento (ambos del siglo XVIII). los restos de sus antiguas fortificaciones y otros muchos templos, conventos y mansiones nobiliarias que surgirán durante vuestro paseo por sus calles. Cerca de Toro En la localidad de Morales del Vino funciona el Club Hípico La Massana (Camino del Balcón, tf. 570137/574344) Allí se imparten cursos de equitación (iniciación y perfeccionamiento) y se organizan excursiones a caballo de medio día o de día completo (almuerzo incluido). Entre sus servicios cuenta con venta y alquiler de equipos de hípica, compra-venta de caballos, picaderos, establos, vestuarios, zona verde, aparcamiento, parque infantil, cafetería y salón social. Si queréis comprar vino, consultar el aparatado dedicado al "El vino y las bodegas" en Toro. Villavendimio es un pequeño pueblo, a unos 8 km de Toro, que nos permitirá conocer la otra cara de Castilla. Si podéis echad un vistzo a su iglesia neoclásica ya que cuenta con unas intresantes esculturas de artistas toresanos del XVIII en el altar mayor y una sillería del coro procedente, en parte, del monasterio de ¡a Espina. Villalonso, unos 4 km más adelante. La imagen de su castillo del siglo XV, muy bien conservado con torres circulares en las esquinas y una esbelta torre del homenaje, es una de las más reproducidas de la provincia.

TIERRA DEL PAN, TIERRA DE CAMPOS

Los ríos Duero, Esla y Tera limitan un triángulo irregular, al oriente de la geografía zamorana, donde se tienden grandes extensiones cerealísticas. Los pueblos de faz anciana diluyen su porte parduzco en el cromatismo mustio de las llanadas; es fácil

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percibir la huella inconfundible del abandono y la emigración, cuyos heraldos son tantas casas ruinosas, no pocas ornadas por el muñón de algún viejo blasón. Las grandes obras hidráulicas revivieron tímidamente estas tierras de secano y palomares, pero no han podido contener una sangría demográfica que no solamente constriñe el desarrollo económico de la comarca: también amenaza la antaño muy arraigada cultura popular, de tradiciones y folclore ancestrales, superviviente a duras penas en la intimidad de los hogares recoletos, cancelados al exterior por esos pequeños patios amurallados que aquí llaman cortinas.

MONTAMARTA Y SU ZANGARRÓN
A 17 kms. de Zamora, contigua al pantano del Esla, hallaréis Montamarta. En este pueblo se conserva una curiosa festividad, la del Zangarrón, descendiente de las Fiestas de Locos medievales, fechas en que la férrea disciplina moral y sexista de la época era alterada grotescamente con el nombramiento de madamas, obispillos, reyes de burlas, señores del desgobierno y otros singulares personajes que usurpaban por un día la autoridad local, tanto civil como espiritual, dando cancha al libertinaje colectivo. El Zangarrón es un disfraz con máscara de diablo -el símbolo de la perversión y de la relajación de las costumbres- con penacho de cintas multicolores y atuendo andrajoso y también muy colorido. Porta consigo cencerros, esquilas y larga vara en cuyo extremo se adhiere una vejiga de cerdo inflada que usará para atizar a los vecinos. Se verifica la presencia de este inquieto diablillo los días 1 y 6 de enero: remeda la consagración en plena misa, brinca convulso en torno a las imágenes de culto, escolta jocosamente a las autoridades hasta sus casas y persigue a jóvenes y viejos por las calles esgrimiendo su flagelo. Otras poblaciones zamoranas que celebran fiestas similares son Sanzoles, Pozuelo de Tábara, Riofrío de Aliste, Sarracín de Aliste y Abejera de Tábara. Si las emociones de la fiesta despiertan vuestro apetito, en Rosamari (Plaza del Sol, 3) os servirán una sustanciosa comida casera a base de platos tradicionales de la Tierra del Pan (sopas de ajo, migas, cabrito...). Próxima a Montamarta se encuentra Santovenia de Esla, atravesada por la carretera de Benavente. Un pueblo

194 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) pardo, de faz mustia y genuina arquitectura rural zamorana. Natural de Santovenia de Esla es nuestro amigo Perfecto Cuadrado, profesor de filología portuguesa en la Universitat de les liles Balears y uno de los principales especialistas españoles en literatura lusa.

EL MONASTERIO DE MORERUELA
Donde las huertas de la vega del Duero langidecen, hallaréis rodeadas de encinas las ruinas del Monasterio de Moreruela. Sitas en el término de Granja de Moreruela, impresionan sus dimensiones más que respetables, el esfuerzo humano de creación caprichosamente mutilado por la quijada aleve de los siglos; la serena geometría interior violentada por el furor destructivo y discrecional de los elementos. Tamaña construcción no fue culminada para luego verse reducida a esta miseria -grandiosa, sí, pero miseria al fin y al cabo-; las obras se prolongaron de finales del siglo XII a mediados del XIII, para mayor enjundia de la orden del Císter. El diseño de la cabecera denota la inventiva de su anónimo constructor: el ábside fue distribuido en tres cuerpos, de mayor a menor, y exteriormente con aspecto de grada. Siete absidiolos de poca alzada conforman el cuerpo inferior y más externo. Tras estos destaca la altura intermedia del corredor o girola. Y la capilla mayor, de estatura prominente y muros abiertos por ventanales de medio punto, ocupa el interior del conjunto a modo de núcleo orlado por dos circunvalaciones o anillos.

BENAVENTE
En el extremo occidental de la Tierra de Campos, sobre un promontorio cercado por los ríos Órbigo y Esla, fundaron los romanos su Interamnium Flavium, plaza fuerte engarzada en el sistema defensivo de la Ruta de la Plata. El empuje expansivo del reino leonés la arrebató a los árabes en el siglo IX, pero no gozó de fueros hasta 1164, cuando se los concediera Fernando II. La antigua Villa de los Condes, conocida como Malgrad hasta el siglo XII, es en la actualidad un importante centro comercial y nudo de comunicaciones rodeado de rica vega. La faz de esta

ZAMORA/ 195 villa de 13.000 habitantes ha cambiado sustancialmente en los últimos tiempos, predominando los barrios modernos sobre las viejas construcciones. Guía de alojamientos Parador Rey Fernando II de León. Paseo Ramón y Cajal, s/n. Tf. 630300. Instalado en el solar del antiguo castillo de La Mota, donde reunieron Cortes Fernando II y Alfonso IX y se alojaron temporalmente los Reyes Católicos. De la fortaleza incendiada por el ejército napoleónico queda en pie la torre del Caracol, desde cuya cimera se divisan preciosas vistas de la vega del río Órbigo. El establecimiento dispone de buen nivel de confortabilidad y sus jardines exteriores se prestan al reposo y la lectura. Los precios son moderadamente elevados. Orense**. Perú, 14. Tf. 630156. Céntrico y con servicios correctos. Precios un tanto elevados sobre la media. Arenas*. Ctra. Madrid, km. 261. Tf. 630334. Algo más económico que el anterior, aunque peor ubicado. Hostal Alameda** Ctra. Madrid-La Coruña, km. 262. Tf. 633847. Barato. HostalBenavente**. Avda. Federico Silva, s/n. Tf. 630250. Hostal Bristol**. General Mola, 16. Tf. 631032. Hostal Ría de Vigo**. General. Primo de Rivera, 31. Tf. 631779. Bien equipado. Económico. Hostal El Gallego*. Candil, 5. Tf. 631333. Hostal Raúl* Ronda Ancha, 15. Tf. 631042. Hostal Universal*. Perú, 7. Tf. 631998. Céntrico y sencillo, a precios razonables. Pensión Paraíso. Obispo Regueras, 70. Tf. 632685. Camping La Estacada. Ctra. Benavente-Mombuey, km. 3,5 (Santa Cristina de la Polvorosa). 3ªC. Abierto del 1 de julio al 31 de agosto. Dispone de tomas de corriente, duchas y WC, bar, buzón de correos y jardines. Guía de restaurantes La comarca de Benavente es propicia a la caza menor, circunstancia reflejada en su gastronomía tradicional: perdiz

196 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) escabechada y paloma estofada son viandas de frecuente consumo. Las influencias norteñas se perciben en los platos de bacalao, al ajoarriero, a la tranca o a lo tío. Rey Fernando II. El restaurante del parador basa su oferta culinaria en una carta de platos típicos, a los que se añaden especialidades de cocina Internacional, elaborados con materias primas de primera calidad. Como es costumbre en estos establecimientos, cabe elegir entre varios menús y hay carta para niños. Orense. En el hotel del mismo nombre. Un restaurante que hace honor a su nombre al estar especializado en cocina gallega. También sirve asados castellanos y ancas de rana. Precios medios. El Picaro. Dominicas, 3. Tf. 631023. Los Ángeles. Dominicas, 3. Tf. 630861. La Cepa. Estameñas, 2. Tf. 631343. Zamora. Encomienda, 4. Tf. 631011. Sansueña. Sancti Spiritus, 3. Tf. 630670. Compras Bodegas Otero. Primo de Rivera, 22. Aquí podréis adquirir los típicos vinos de aguja rosados de la comarca de Benavente. Ramón de la Mata Guerra (Santa Clara, 42) es ceramista. En Veess (Santa Rosa, 1) hallaréis artículos de piel y cuero trabajados artesanalmente. El toro enmaromado Un hijo de la marquesa de Benavente murió, hace siglos, víctima de las cornadas que un toro escapado del corral le propinara. En este hecho luctuoso halle tal vez sus orígenes la Fiesta del Toro Enmaromado, que se celebra durante la semana del Corpus. Una res brava es corrida -y atribulada por las bellaquerías de muchos animales presuntamente racionales- por las calles de Benavente, ligada su testuz con una maroma (cuerda gruesa) que impide las libres evoluciones del astado. Monumentos Torre del Caracol (s. XV). Vestigio de la antigua fortaleza

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de la villa. Refuerzan los ángulos de sus cuerpos superiores torreones circulares. Los amplios ventanales de arco escarzano y la carencia de almenas le confieren aire más palaciego que marcial. Iglesia de Santa María del Azogue. La fábrica románica original (s. XII) fue ampliada en distintas ocasiones, la última de ellas en pleno siglo XVI. Posee quíntuple cabecera absidal románica, con capillas de tamaño decreciente de la central a los laterales. Las dos portadas, sur y norte, ambas de medio punto, son buenos ejemplos de talla y presentan ornamentos varios y tabulaciones. En el interior apreciamos tres tipos de bóveda: de medio cañón, ojival y renacentista -con florones-, que pertenecen a distintas etapas de edificación. Iglesia de San Juan del Mercado. Construida en el siglo XII, perteneció a la Orden de San Juan. Destacan sus tres portadas labradas: la de poniente carece de tímpano, en sus arquivoltas fueron talladas figuras animales; la puerta sur, aportalada por arco ojival, muestra el tema de la Epifanía y la matanza de los Inocentes; por último, en la fachada norte, una portada sin tímpano y con tabulaciones presenta ornamentos florales. Hospital de la Piedad. Edificio renacentista del siglo XVI, con notable portada. El patio interior está cercado por galería de columnas con capiteles dóricos. Alrededores La iglesia parroquial de Santa Marta de Tera es uno de los más valiosos templos románicos de la provincia. Sus relieves hieráticos, de cruda expresión, parecen presos en un profundo estremecimiento que los mantiene ateridos. En la portada sur, capiteles y cimacios labrados relatan historias sacras. La cabecera absidal presenta planta cuadrangular: rasgo arcaico, que nos remonta a los modelos visigóticos y mozárabes. Igualmente notable es la iglesia de San Martín, en Villanueva de Campos, gótica de los siglos XIV-XV, con ábside semi-octogonal y retablo plateresco. La fiesta mayor de Manganeses de la Polvorosa se caracteriza por una bárbara costumbre: la de subir a lo alto del campanario con una cabra que es arrojada al vacío. Aunque una lona recoge al animal, recientemente ha pesado prohibición administrativa sobre acto tan bestial, pero la macabra celebración prosigue. Y quienes lo justifiquen en aras de un concepto

198 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) equívoco de la tradición, deberían recordar que prácticas antaño tradicionales y aceptadas como la tortura hoy están por fortuna abolidas.

VILLALPANDO
Leonesa desde el año 998, recibió sus fueros en 1170 por gracia del rey Fernando II, bajo cuyo cetro convivieron en estas tierras cristianos y moriscos: a estos últimos se debe parte sustancial del patrimonio artístico local. Los templarios enseñorearon sus tierras hasta la disolución de la orden. Aquí, se dice: veneróse por vez primera en todo el orbe cristiano el misterio de la Inmaculada Concepción (1466), siglos antes de que el papado lo elevase a dogma de fe. Villalpando, villa comunera, es hoy una población de apenas dos mil habitantes, económicamente dependiente del agro. Alojamientos Hostal Riesgo**. Ctra. Madrid-Coruña, s/n. Tf. 660203. Económico y aceptablemente equipado. Hostal Miluchi* Ctra. Madrid-Coruña, km. 237. Tf. 660053. Sencillo y barato. Está fuera del pueblo. Restaurantes El Majuelo. Liceo, 6. Tf. 660412. Buenas verduras y legumbres. Homo de asar. Bien de precios. Andrés Vázquez. Ctra. Medina de Rioseco, s/n. La Viña. Ctra. Madrid-Coruña, km. 236. Cocina casera. Monumentos Puerta de San Andrés. Conjunto almenado de gran empaque, con doble portada ojival y sendos torreones circulares en ambos flancos. Sobre el arco exterior se distinguen los escudos heráldicos de la villa y del Condestable Velasco. Es el principal vestigio de la muralla de Villalpando. Iglesia de Santa María la Antigua Diversos estilos están presentes en este templo. Su triple cabecera absidal es de ladrillo mudéjar, con ornamento de arquerías ciegas entre las que

ZAMORA /199 se abren algunas arpilleras. La torre-campanario fue alzada a base de cal y canto. En el interior guarda un retablo barroco, tablas renacentistas y una talla gótica del siglo XIII que representa a la Virgen y el Niño, sosteniendo éste una manzana. Iglesia de San Pedro. Templo originalmente gótico con valiosas piezas de talla y pintura en su interior: un sepulcro yacente del siglo XIII; dos sepulcros renacentistas (s. XVII) con estatuas en actitud orante; y la tabla de los santos Eustaquio y Roque (s. XV). Iglesia de San Nicolás Templo mudéjar con ábside rectangular, torre de ladrillo y portada ojival. El artesonado original fue sustituido en el siglo XVI por bóveda de crucería y florones en dos de sus capillas. Conserva piezas de imaginería de las escuelas castellana y flamenca. Iglesia de San Miguel. Restan vestigios de su prístina fábrica mudéjar (s. XII). Conserva tablas de los siglos XV y XVI. Iglesia de San Lorenzo. Lo más notable del templo es su portada ojival, en cuyos capiteles fueron talladas hojas acogolladas. Alrededores Castroverde y Villalobos son pueblos monumentales, que conservan interesantes construcciones mudéjares, románicas y góticas.

RESERVA NACIONAL DE CAZA DE LAS SALINAS DE VILLAFÁFILA
32.682 hectáreas de zona húmeda, dieciocho kms. al oeste de Villalpando que ocupan parte de los términos municipales de Villafáfila. Villarín de Campos, Otero de Sariegos y Revellinos Diez lagunas salitrosas -con profundidad media de 30 cms.- y su festón de encharcamientos temporales, ubicados en una cuenca semi-endorréica, componen este área protegida; entre ellas, salteados, aparecen campos de barbecho y cereal. Las salinas albergan una de la más importantes poblaciones españolas de aves esteparias: avutardas (hasta 2.000 individuos), sisones, alcaravanes, gangas y ortegas. También están presentes aves acuáticas como ánsares, ánades y grullas; en ocasiones hacen escala en estos lares cigüeñas blancas y ne-

200 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) gras, así como espátulas. Las rapaces están representadas por el aguilucho lagunero. No existen infraestructuras para el visitante. Algunas carreteras y caminos bordean las lagunas o cruzan sus intersticios cultivables. Os darán información sobre rutas a través de la zona protegida en el Ayuntamiento de Villafáfila. Para mayores datos: Delegación Territorial de Agricultura. Prado Tuerto, s/n, piso 14. 49003 Zamora. Tf. 515151.

HACIA LA GALICIA ZAMORANA

Vamos camino del norte, atravesando praderas y sierras. Los Campos de Aliste, zona ganadera por excelencia que se extiende desde la linde portuguesa hasta las márgenes del Esla. están preñados de misticismo y leyenda pues no en vano fueron feudo templario; casas de cantería y granito con miradores de madera y techumbres de pizarra, conforman sus pueblos silenciosos y bucólicos, tendidos entre encinas, robles y castaños sobre las suaves ondulaciones del relieve. El Aliste fue antaño tierra de lobos, hoy reducidos a los riscos y valles de la Sierra de la Culebra, que es frontera entre la Zamora mesetaria y la Zamora atlántica de La Carballeda y Sanabria, comarcas agrestes que el río Tera surca en su vertiginoso descenso. Las estribaciones del Macizo Galaico Invaden el confín occidental de esta provincia leonesa y sus montañas ancianas y romas portan consigo el paisaje físico y humano del vecino Orense: es la Galicia zamorana, que por cierto aloja en su accidentada geografía el más Importante espacio natural de la provincia, el lago de Sanabria y su festón de embalses y lagunas.

SAN PEDRO DE LA NAVE
A una veintena de kms. de Zamora, junto al pueblo de Campillo, fue reconstruida la iglesia visigótica de San Pedro de la Nave, una de las escasas reliquias de aquella cultura germánica que hallamos distribuidas a lo largo y ancho de la geografía castellano-leonesa. Su emplazamiento original está hoy anegado por las aguas del embalse del Esla.

ZAMORA / 201 El templo data del siglo VII y para su edificación se empleó la piedra arenisca propia de estos lares zamoranos: observad el tamaño irregular de los sillares y la diversidad de formas que adquiere su tallado, heterogeneidad característica de las viviendas rurales Tiene planta rectangular, aunque el pronunciamiento de los portales laterales confiere al conjunto semblanza de cruz griega. La estructura de la fábrica, por lo demás, es sumamente sencilla y en ella se aprecia el escaso grado de desarrollo tecnológico de los primeros visigodos, un salto atrás con respecto a la arquitectura romana: consta de tres angostas naves, sobresaliente en altura la central, exentas de ornamentos exteriores y sin más abertura al exterior que estrechas arpilleras. El arco de herradura, habitual del arte visigótico, se aprecia en la entrada principal y en las arcadas interiores. La cabecera absidal es cuadrada y sobresale del bloque rectangular de las naves. Mención especial merecen los capiteles y cimacios interiores tallados con motivos vegetales, cabezas humanas, reproducciones de animales, máscaras y alguna escena bíblica (los doce apostóles, el sacrificio de Isaac, Daniel en el foso de los leones). Ni qué decir tiene que el trazado de estos relieves es sumamente esquemático y primitivo. La epigrafía nos muestra los caracteres del alfabeto visigodo.

POR EL CAMPO DE ALISTE Un castillo
Enfilad la carretera N-122 (Zamora-Alcañices) hasta Fonfría. Desde aquí, una carretera local os conducirá al castillo de los Condes de Alba y Aliste, alzado a la vera del río Aliste. La fortaleza fue construida por los caballeros templarios en el siglo XIII; dos centurias después engrosó los feudos de Alvaro de Luna. En el siglo XV pasaría definitivamente al patrimonio de los condes de Alba y Aliste, que también disfrutaban- de residencia palaciega en Zamora (el actual Parador). Los trotamundos hallarán ruinosa la fortaleza, pero la excursión vale la pena por los paisajes que desde aquí se divisan. Muy próximo se encuentra Carbajales de Alba, donde la Asociación Cultural El Negrillo fabrica trajes típicos de la región y otras labores (mantelería, faldones de mesa camilla,

202 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) reposteros, tapetes, etc) de telar artesanal, que podréis adquirir si así gustáis. Cerámica y romería Proseguimos hacia el noroeste, retomando la carretera N-122. Un desvío en dirección a Portugal nos deposita en Moveros, pueblo donde las mujeres conservan la rica tradición ceramista del lugar. En la raya con Portugal se encuentra el santuario de Nuestra Señora de la Luz, cuya romería (primer domingo de mayo) reúne a españoles y lusos con mercado de productos de las comarcas fronterizas. Una villa señorial Alcañices, pueblo de apenas mil habitantes que ya mencionan documentos del siglo XIII, nació a la sombra de una fortaleza templaría. Hoy vive de su condición de paso fronterizo: no es mala idea visitar el vecino Portugal para realizar compras económicas, especialmente en materia de ropa. El único servicio hotelero del lugar es el Hostal Argentino (Ctra. Zamora, 11; tf. 680160), un establecimiento correcto y de precios medios. Para comer, podréis degustar excelentes carnes de Aliste -y a razonables precios- en Alistano (Plaza de Sanjurjo, 7; tf. 680064). Alcañices conserva parte de su antiguo recinto amurallado, cuyo principal exponente es la Torre del Reloj. En la parte alta de la villa se alza el templo parroquial, gótico del siglo XVI con planta de cruz latina; la portada del siglo XIII y su espadaña románica son vestigios de anteriores fábricas. La parroquia está comunicada con el Palacio de los Marqueses de Alcañices y Duques de Sexto, construcción de altivo empaque, la iglesia de San Francisco -popularmente conocida como el convento- es un bello ejemplo renacentista (s. XVI). En las proximidades del pueblo manan fuentes de agua ferruginosa, muy saludable. La más conocida es El Pingón, que gotea en una cavidad natural abierta bajo una peña de considerables dimensiones. Los cercanos pueblos de Vitero, Rabanales y Riomenzanas, por poner sólo unos ejemplos, son conjuntos arquitectónicos de bella presencia e inequívoco sabor rural.

ZAMORA / 203 Bercianos de Aliste La mejor fecha para visitarlo es el Viernes Santo, cuando el pueblo entero acude a la sentida procesión del Santo Entierro. Las cofradías locales, ataviadas con mortajas, desclavan a Cristo de la cruz para luego acompañarlo hasta su provisional sepulcro entre los cánticos piadosos de los congregados. Cuando un cofrade fallece, va a la tumba envuelto en la mortaja que tantas veces paseó en esta procesión. El Beato de Tábara En la villa de Tábara podréis visitar la iglesia de Santa María, románica del siglo XII, levantada sobre el solar que ocupase el monasterio mozárabe de San Froilán (s. IX). De tal cenobio se conserva un códice miniado con comentarios al Apocalipsis, hoy depositado en el Archivo Histórico Nacional. La guarida del lobo La Reserva Nacional de Caza de la Sierra de la Culebra es un espacio protegido de máximo interés. Por vez primera en tantos lustros se ha conseguido mantener una población de lobo ibérico en estado óptimo, sin el menor peligro de extinción, hasta el punto de ser nuevamente calificada como especie cinegética, es decir, susceptible de caza. El área protegida abarca más de 65.000 hectáreas pertenecientes a los municipios de Villanueva de Valrojo, Vilardeciervos y Puebla de Sanabria. Un paisaje accidentado y bello, tapizado de bosques que atraviesan ríos y arroyos, donde abundan los pinares, castaños, encinas y praderías. El lobo es señor de estos montes. Antaño se expandía por toda la provincia de Zamora pero el hombre a punto estuvo de exterminarlo. Ha conseguido reproducirse y mantenerse numéricamente merced a la abundante presencia de corzos y ciervos, que figuran en su dieta alimenticia y no han sido diezmados por los cazadores. También comparten su habitat el gato montés, el tejón y la gineta. Truchas, bogas, barbos y nutrias se solazan en las aguas de la Reserva. Y en el cielo se distinguen las siluetas de gavilanes y azores.

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POR LA CARBALLEDA
Romería Diego de Losada, conquistador de Venezuela, era natural de Rionegro del Puente, importante enclave zamorano del camino jacobeo. En su monasterio de la Virgen de la Carballeda (con portada románica) se celebra romería el mes de septiembre para honrar a la patrona de la comarca. Si coincidís con tal festividad y os decidís a pernoctar en el pueblo, acudid al hostal Maxim's** (tí. 652015), modesto y económico, donde también sirven comidas caseras. Arquitectura templaría De obra maestra ha sido calificada la torre de la iglesia parroquial de Mombuey. El templo, del siglo XIII, fue erigido por los caballeros templarios y consta de planta rectangular. La torre en cuestión, muy esbelta, queda rematada por chapitel triangular de planos ligeramente combados, casi ojivales; una cabeza de buey, clara referencia al topónimo, emerge a modo de gárgola de la cara interior del campanario. Para hacer noche en Mombuey: Hotel La Ruta*. Ctra. Villacastín-Vigo, km. 357. Tf. 652130. Bien acondicionado y con razonable nivel de confort y tarifas económicas, incluso inferiores a su categoría. En el restaurante podréis degustar, a precios ajustados, los manjares típicos de estas tierras: la ternera de Aliste y los bacalaos, a la tranca o a lo tío. Hostal Rapiña*. Ctra. Coruña, s/n. Tf. 652120. Más céntrico y barato, pero de nivel muy inferior.

PUEBLA DE SANABRIA
Noble villa que encaramada sobre un risco otea uno de los paisajes más bellos y mejor conservados de todo Castilla y León. Bañan su planta los ríos Tera y Castro; el macizo de Trevinca le guarda las espaldas. Desde antaño importante cruce de caminos entre Castilla, Portugal y Galicia: las costumbres de sus gentes, su folclore y tradiciones acusan este fecundo mestizaje de pueblos ibéricos.

ZAMORA / 205 Sobre el antiguo castro celta se alza la visigótica Sanabia. Desde el siglo X es cabeza de tierra; en 1220 recibe sus fueros del rey Alfonso X, el Sabio. Fue villa de alcurnia -como prueban los blasones de sus casas nobles- y plaza tuerte de estratégica ubicación, que no perdió su importancia castrense hasta el siglo XVIII. La actual Sanabria ha revitalizado su importancia como nudo de comunicaciones y comienza a despuntar, aunque tímidamente, el sector de hostelería. El privilegiado entorno natural atrae numerosos visitantes, por lo general un turismo de tipo familiar que puede deparar prosperidad a la villa si se realiza una correcta promoción exterior y son adoptadas las pertinentes medidas de preservación ecológica. Alojamientos Incluimos los establecimientos hoteleros de los municipios que rodean el Lago de Sanabria. Caro Parador de Puebla de Sanabria***. Ctra. del Lago, km. 0,3. Tf. 620001. Ubicado en un paraje tranquilo y de hermosas vistas, a las afueras del pueblo. La arquitectura de este Parador es más bien poca cosa, meros cajones ensamblados. Con equipamientos y servicios correctos, dispone de jardines y dos salones de convenciones. Los precios, moderadamente altos. Hostal Los Perales**. Ctra. Villacastín, s/n. Tf. 620025. Antigua venta de camino, fundada el año 1876 en la ruta del lago. Es un coqueto edificio de techumbres pizarrosas y faz encalada. Las cinco habitaciones del piso superior superan a las demás en confort y calidad del mobiliario. La habitación doble ronda las 7.000 ptas. Hostal J-Enrimari. Castellanos de Sanabria. Tf. 620164. Bien acondicionado. Precios similares al anterior. Medio Victoria*. Arrabal, 29. Tf. 620012. Equipamientos básicos, aunque correctos y precios a tener en cuenta. Hostal Carlos V**. Avda. Portugal, 6. Tf. 620161. Similar al anterior pero ligeramente más caro.

206 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Hostal San Francisco**. Alto de San Francisco, 6 y 8. Tf. 620896. Hostal La Trucha**. Padre Vicente Salgado, 10. Tf. 620060. Hostal Los Chanos **. Ctra. Lago, s/n (Galende). Tf. 620338. Hotel El Ministro *. Ctra. Lago, s/n (El Puente). Tf. 620260. Habitaciones bien equipadas, TV vía satélite, piscina y cancha de tenis. Hotel Panchito* Ctra. Lago, s/n (El Puente). Tf. 620217. Hostal La Chopera **. Camino Castro (El Puente). Tf. 620287. Hostal El Puente**. Ctra. Trefacio (El Puente). Tf. 620708. Hostal Don Pepe** Ctra. Ribadelago, s/n (Ribadelago). Tf. 621547. Hostal César*. Plaza España, 18 (Ribadelago). Tf. 621546. Barato Hostal Peamar**. Plaza Arrabal, 10. Tf. 620136. Habitaciones sin baño. Hostal Galicia*. Ánimas, 22. Tf. 620106. Lo más barato de estos contornos. Hospedería Bouzas. Ctra. Lago, km. 15 (Galende). Hostal Gela**. Ctra. Lago, s/n (El Puente). Tf. 620340. Camping Peña Gullón Ctra. Sanabria-Ribadelago, km. 11,5 (Galende). Tf. 620938. 2§C. Abierto del 25 de marzo al 10 de abril y del 15 de junio al 15 de septiembre. Se encuentra en pleno Parque Natural de Lago de Sanabria y a 500 metros de la playa de Ribadelago. Dispone de buzón de correos, teléfono público, custodia de valores, duchas de agua caliente gratuitas, supermercado, bar-restaurante, zona recreativa infantil, primeros auxilios y zonas arboladas. Los Robles. Ctra. Ribadelago, km. 13,400 (Ribadelago). Tf. 621835. 1ªC. Abierto del 25 de junio al 31 de agosto. Con buzón de correos, teléfono, custodia de valores, cambio de moneda, venta de prensa, tomas de corriente, supermercado, barrestaurante, primeros auxilios, duchas, jardines y zona recreativa infantil. Ubicado en el Parque Natural, a 300 ms. de la playa.

ZAMORA / 207 El Folgoso. En la orilla del Lago de Sanabria (término municipal de Vigo). Tf. 620194. 2ªC. Abierto del 1 de enero al 31 de diciembre. Con servicios similares a los anteriores. A la hora de comer... La influencia de la cocina galaica se percibe con nitidez en platos como la trucha a la sanabresa (las truchas de la comarca tienen fama desde tiempos inmemoriales), el caldo sanabrés (muy similar al caldo gallego) y el pulpo a la sanabresa (variedad del pulpo a feira galaico). Otro manjar típico sanabrés son los habones, legumbres de gran tamaño. El postre más tradicional de estos lares es el arroz con leche. Mesón Sanabria Ctra. Madrid-Vigo, km. 385. Tf. 620218. Restaurante y tienda de souvenirs. A precios medios pueden degustarse las más significativas especialidades de la cocina sanabresa, elaboradas con corrección. Plaza de Armas. Plaza López Monis, 5. Tf. 520948. Cocina casera a precios ajustados. Servicio amable. El Mesón. Negrillo, 3. Especialidades sanabresas. Precios razonables. Los Perales. En el hostal homónimo. Viandas de excelente calidad, regadas con vino de Toro. El armazón de la carta lo compone ei recetario sanabrés, al cual se añaden los típicos asados castellanos. Mesón Redondo. Ctra. Zamora-Sanabria, tf. 620197. Fonda de carretera. Sirven comida casera, con pocas pretensiones y correcto resultado. En la Plaza de España de Ribadelago, podréis elegir entre tres restaurantes de similar categoría y buena relación calidad-precio donde probar las especialidades de la tierra: César, Kikes y Martín. Fiestas Puebla de Sanabria celebra sus fiestas patronales el 8 de septiembre (la Virgen de la Victoria). Además de los actos religiosos de rigor, tienen lugar demostraciones folcklóricas y diferentes actividades lúdicas que se ven animadas por la presencia de las últimas hornadas de veraneantes. Varios pueblos de los alrededores peregrinan a sus santuarios en distintas fechas del año. El primer domingo de sep-

208 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) tiembre celebran la romería de La Peregrina en Donado; al son de las gaitas se baila el rondón, típica jota sanabresa. Rábano de Sanabria celebra su romería de La Alcobilla el 8 de septiembre. Lubián, en la linde de Galicia, tiene su romería de La Tuiza el último domingo de septiembre. Y el primero de octubre, romería de la Virgen de los Remedios, patrona de la comarca sanabresa, en el santuario de Otero de Sanabria.

Monumentos Casco Histórico de Puebla de Sanabria. Dividido en dos barrios por el doble cerco amurallado. El barrio alto acoge el castillo y las edificaciones señoriales. El segundo cerco murado encierra los antiguos arrabales, con viviendas de corte popular: son construcciones asoportaladas de aleros amplios, ventanas de guillotina y tejados de pizarra, que presentan galerías corridas a lo largo de sus fachadas de manipostería. Antiguamente, las plantas bajas se dedicaban a cuadra y las habitaciones familiares ocupaban la planta superior. Ambos barrios están empedrados con losas de granito o pizarra, engarzadas por cantos rodados. Muchas calles salvan el desnivel del cerro con el auxilio de escalones pétreos. Iglesia parroquial. De la fábrica románica original se conserva la nave central, algunos muros y el pórtico norte. Su pórtico oeste está compuesto por arcos ojivales, con figuras humanas a modo de fustes. La pila bautismal (s. XIII) presenta relieves cruciformes, ángeles y figuras de atavíos eclesiásticos. Se adosó al templo una capilla barroca adosada, con espadaña, frontón y ornamento de pináculos y bolas. Castillo. La estampa distintiva del pueblo. Lo mandó construir Rodrigo Alonso de Pimentel, conde de Benavente, en 1450. Tiene planta cuadrada, con torre del Homenaje -Macho, la llaman- en su centro y torreones laterales defensivos. Una galería, a modo de barbacana, recorre su cimera. Numerosos ventanales cuadrados de dudoso valor militar horadan sus muros. Ayuntamiento. Un buen ejemplo del estilo isabelino (s. XV).

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PARQUE NATURAL DE LAGO DE SANABRIA
El marco físico Las 22.365 hectáreas de este espacio protegido se encuentran en las estribaciones de las sierras de Cabrera y Segundera. La acción glaciar cuaternaria originó el lago que da nombre al Parque (368,5 hectáreas, el mayor de este género de toda la Península Ibérica) así como una constelación de lagunas y cañones aledaños. La altitud del Parque oscila entre los 997 metros a orillas del lago y los 2124 metros de la Peña Trevinca. Lagunas, valles colgados, gargantas y aglomeraciones morrénicas conforman un paisaje agreste, no exento en muchos parajes de cruda belleza y connotaciones lunares. Bosques caducifolios -en especial los robledales- ocupan la mayor parte de las extensiones donde la piedra nuda no impone su desértica ley. También son abundantes los sauces y enebros de diversa talla, el tejo y el acebo. Las especies animales presentes en el Parque son variadas y abundantes: víboras norteña y hocicuda, perdiz pardilla, nutria, marta, garduña, gato montes, corzo, águila real, garza real, trucha, etc. Accesos e infraestructura para visitantes El Centro de Interpretación del Parque se encuentra en el antiguo monasterio de San Martín de Castañeda. Permanece abierto diariamente entre los meses de julio y septiembre, de 10 a 13 hs. y de 17 a 19 hs. De octubre a junio abre los días laborales. Sólo admite visitas de grupos organizados previa petición al tf. 622063. Durante los meses estivales funciona una oficina de información para visitantes en general, en la carretera de Puebla de Sanabria a Ribadelago, km. 11,200. Deportes El Lago de Sanabria y sus alrededores montañosos son terreno idóneo para la práctica de una amplia gama de deportes como el piragüismo, la bicicleta de montaña, el alpinismo, etc.

210 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) TurisNautic, asentada en la misma orilla del lago, organiza diversas actividades: rutas y descensos en mountain-bike a través de senderos de la zona, excursiones en canoa o kayak sobre las aguas del lago, turismo ecuestre, trekking, descenso de barrancos (cañón del río Tera), escalada y parapente. Todas estas actividades pueden realizarse con el auxilio de monitores especializados. Para más información tf. 518988. Y no olviden los trotamundos que si la climatología acompaña, hay playa en la misma orilla del lago.

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GENIO Y FIGURA

12.336 km2 de tierras salmantinas, resecas y frías, vanguardia del Antiguo Reyno leonés firmemente apuntalada al sur por las estribaciones occidentales del Macizo Central (Sierras de Gata, Béjar y Peña de Francia). Su flanco occidental adquiere formas suavemente combadas, casi femeninas, para aposentar el peculiarísimo ecosistema de dehesas que hermana los campos charro y cacereño: la dehesa, peculiar género de parque salvaje ibérico, pleno de simbolismos totémicos y de importancia capital para la economía provincial. Y pasado el Termes, espinazo geográfico y sentimental de esta provincia leonesa, el secano cerealístico, moteado por esos tramos de verdor que son los regadíos, nos devuelve la más genuina faz de Castilla. Salamanca ha sido y es encrucijada de caminos y destinos. A través de sus dehesas abrieron los romanos aquella legendaria Ruta de la Plata que transportaba los metales preciosos del norte leonés a las amables ciudades de la Bética. Siglos después, los mozárabes andalusíes se sirvieron de esas mismas calzadas para peregrinar hasta la tumba del apóstol Santiago. Por sus cañadas, que vadean ríos y cruzan parameras, ascendían los rebaños de la Extremadura en busca de los pastos bercianos. Y allá donde la cañada y el camino real se encontraban, alboroto de pastores, mendigos y picaros; de carruajes opulentos que transportaban ricos herederos a las aulas de su capital, de mulillas con estudiantes becados y carromatos de mercaderes, repletos de pañerías. Era la Salamanca de Fray Luis y de Lázaro de Tormes, mísera y sublime, profundamente humana a fin de cuentas. En nuestros días hallará el trotamundos una Salamanca de acendradísimo tipismo -que con frecuencia aparece ligado a ejemplos evidentes de subdesarrollo económico, caso de Las Batuecas- manifestado en su folclore, en sus barrocos trajes regionales, en sus conjuntos urbanos; pero convive con otra moderna, cosmopolita y universitaria que se alimenta de la sabia humana y cultural propia y ajena, llegada de otras tierras y países. La fusión de ambas viene a acentuar la ya mencionada

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personalidad salmantina, exclusiva, propia y acusada. Así pues genio y figura hasta la sepultura...de Santa Teresa, que tampoco podía privársele a esta tierra de beber en el místico pozo de Castilla y León.

RENACIENTE MARAVILLA
"Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla." Miguel de Unamuno

CASI TRES MIL AÑOS DE HISTORIA Helmántica
La historia de esta ciudad de las dos catedrales, de la opulenta Clerecía, de los palacios y conventos, donde los muros destellan como el oro de Indias; de catedráticos, pañeros, picaros, ganaderos y estudiantes, comienza con la vetona Helmántica, plaza fuerte de orígenes celtas. Los vetones eran un pueblo ganadero, arribado a estas tierras hacia el 900 a. de C, cuyo principal testimonio para la posteridad consiste en los verracos de piedra, ídolos protectores del ganado o tal vez indicadores de caminos y cañadas, que han sido descubiertos en sus antiguos emplazamientos. Polibio, historiador romano, testificó el asalto de Helmántica por las tropas del cartaginés Aníbal en el año 218 a. deC. Pax romana Las Guerras Púnicas y la derrota de Cartago abren el largo y fructífero periodo de romanización de la Península Ibérica. Si bien distintos pueblos celtíberos se opusieron tenazmente a la presencia romana, no se han recogido testimonios que mencionen grandes conflictos en el territorio de la actual

214 / CASTILLA-LEÓN (Val. 1) provincia salmantina. La colonización de la ribera del Tormes debió ser profunda, pues los romanos impulsaron las actividades agrarias. Helmántica adquiere en esta época gran importancia comercial: su puente romano formaba parte de la gran calzada de la Ruta de la Plata, que unía Astúrica Augusta (Astorga) con Emérita Augusta (Mérida). Visigodos, árabes y cristianos Alanos y suevos, pueblos germánicos, pasaron por tierras salmantinas en el siglo V. Su presencia fue efímera, aunque no (a visigoda. De tiempos del Reino de Toledo es la creación del obispado de Salamanca. Los árabes desbarataron la monarquía visigoda en el 711. Un año después tomaban la capital salmantina, dotándola de guarnición militar. Las huestes de Alfonso I de León la reconquistaron en 763 y durante dos siglos la mantendrían en su poder...hasta ser arrasada por Almanzor, el azote de los cristianos, en 981. Las tierras del Duero y del Tormes se convirtieron en una suerte de paréntesis geográfico, prácticamente despoblado y sin autoridad eficiente, entre la monarquía leonesa y el Islam andalusí. El renacer de una ciudad Coincidiendo con un periodo de auge militar y de expansión territorial de la corona castellano-leonesa, el rey Alfonso VI encomienda a Raimundo de Borgoña la repoblación de las tierras salmantinas. Estamos en los albores del siglo XII, la ciudad se reconstruye y fortifica y a ella afluyen pacíficos contingentes de repobladores: vienen de la Gascuña, de Galicia y Portugal, de Navarra...Jerónimo de Perigeux será el primer obispo de Salamanca en esta nueva etapa. Uno de sus sucesores, Berengario, promoverá en 1140 la construcción de la Catedral Vieja. Los repobladores se asientan en barrios homogéneos, cuya estructura urbana queda concentrada en torno a una parroquia. La actividad mercantil y artesanal comienza con entusiasmo y alcanzará importantes cotas de desarrollo en unos pocos lustros. Los Fueros y Cartas Pueblas, que concedían franquicias y privilegios, atraen nuevos caudales humanos. La positiva evolución urbana y demográfica estimula la creación de

SALAMANCA/ 215 un centro académico donde se impartan ciencias y humanidades: Alfonso IX de León funda las Escuelas Salmánticas, el año 1218. Alfonso X elevará su rango convirtiéndolas en Universidad (1254). Estos acontecimientos definirán en adelante y hasta nuestros días la historia salmantina. Hechos sangrientos Salamanca conoció también esas consecuencias no deseadas y funestas de las grandes etapas de expansión demográfica y económica. Los nobles y opulentos de la ciudad, divididos en facciones irreconciliables, se disputaron durante lustros y por medios sangrientos la hegemonía local. El más célebre episodio de aquellas discordias fue la muerte, a manos de los hermanos Manzano, de los hermanos Monroy, incidente que al parecer tuvo su detonante en un intrascendente partido de pelota. Los homicidas huyeron de la ciudad a uña de caballo porque María de Monroy, madre de los finados, reunió gente armada para cumplir el más arcaico prescripto de la Ley del Talión. ojo por ojo, diente por diente... Doña María, mujer de carácter donde las hubiera, persiguió a los hermanos Manzano hasta la portuguesa Viseo y allí los hizo dar muerte para luego depositar sus cabezas sobre la tumba de sus hijos, dando así la cuenta por saldada. Otros muchos sucesos de este género enlutaron las calles salmantinas durante la primera mitad del siglo XV. Y la conclusión de los mismos se atribuye a las prédicas de San Juan de Sahagún, sosegador de voluntades a golpe de sermón. La Edad de Oro (siglos XVI y XVII)
".. la antigua ciudad que riega el Tormes, fecundo río nombrado de los poetas, la famosa Salamanca, insigne en armas y letras, patria de ilustres varones, noble archivo de las ciencias." José de Espronceda, El estudiante de Salamanca

En paralelo a tan tristes luchas de banderías, la universidad salmantina -cuyas clases se impartían en el claustro de la Catedral Vieja- había adquirido un prestigio que la situaba ya en

216 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) el siglo XIV entre las tres primeras die Europa. En el primer tercio del siglo XV se construyen las Escuelas Menores y Mayores, que acogerán mayor número de estudiantes y docentes: 8.000 alumnos se cuentan a principios del siglo XVI. Surgen entonces las grandes figuras que cimentan su tradición académica. Elio Antonio de Nebrija fija y da esplendor al castellano dotándolo de su primera gramática, el Arte de la lengua castellana. Discípulo suyo será Juan del Encina, poeta y dramaturgo meritorio, a más de compositor de deliciosos madrigales. Fray Luis de León, temprano paladín de la libertad de cátedra, traducía el Cantar de los Cantares a la lengua del vulgo, explicaba teología a sus alumnos y se solazaba componiendo odas de exquisito lirismo; la estulticia y oscurantismo de su tiempo, materializados en el fanatismo religioso de la Inquisición, se cebaron en esta persona de ademán dulce y verbo profundo, quien reemprendiera su actividad pedagógica con el célebre "decíamos ayer"que es todo un monumento al perdón y la bonhomía. En las clases de Fray Luis sorbió Juan de la Cruz buena parte de su prurito ascético, de esa elevada visión de la divinidad que en nada se corresponde con la idolatría antropomórfica de la doctrina oficial. Por allí también andaba -y disertabaFrancisco de Vitoria, embargado en su particular cruzada contra el cesarismo y el absolutismo de las pujantes monarquías europeas. Y Francisco de Salinas, organista y catedrático, cuya música elevaba las almas hasta la séptima esfera de los cielos según palabras de Fray Luis. Clérigos, nobles, becados, pícaros y rameras: todo. íntimamente unido, formaba el particular micro-cosmos de la Salamanca de los siglos XVI y XVII. Un estudiante inquieto, erasmista y un tanto calavera que respondía al nombre de Miguel de Cervantes pasó en sus aulas y calles años de prósperas vivencias. Lo propio hicieron, en su momento, Ruiz de Alarcón y Calderón de la Barca Mateo Alemán y Vicente Espinel, estudiantes y golfos que tanto sabían de las tabernas y burdeles salmantinos, recopilan experiencias que trasladar a la letra impresa de sus novelas picarescas. La ciudad bulle de oros y lodos, de vida. El desarrollo urbano y demográfico continúa. Las Guerras de las Comunidades -Salamanca se subleva contra la arbitrariedad del Emperador, acaudillada por Pedro Maldonado- no impedirán la construcción de la imponente Catedral Nueva, cuyas obras se inician en 1513 -habrán de prolongarse hasta bien

SALAMANCA/217 entrado el siglo XVIII-. Otros monumentos de abolengo, como la Casa de las Conchas y la fachada de la Universidad, datan también del primer tercio del siglo XVI. En 1617 comienzan las obras de la monumental Clerecía. Estancamiento Los reveses económicos y militares de la monarquía española durante la segunda mitad del siglo XVII, que acabarán depauperando todo el país, por fuerza han de sentirse en la capital salmantina. La industria pañera queda reducida a la mínima expresión, las aulas ven como desciende el número de sus alumnos, se acrecienta la emigración a las colonias de ultramar. La construcción de la Plaza Mayor (1729-1755) se convierte en un proyecto colectivo cuyo fin es devolver a la ciudad parte de su perdida prestancia. Felipe V contribuyó económicamente en la magna empresa, agradecido por la fidelidad que los salmantinos le habían demostrado durante la Guerra de Sucesión. Otros saberes Hay una historia académica oficial en Salamanca, la de las cátedras, los colegios y estudiantes, a la que pertenecen Nebrija, Fray Luis, Francisco de Vitoria y Francisco de Salinas. Paralelas discurren las aguas sombrías de una arraigada tradición esotérica que sentó cátedra en la legendaria Cueva de Salamanca, una gruta a orillas del Tormes donde Satanás en persona instruía a sus alumnos en los saberes ocultos: la brujería, el dominio de los espíritus telúricos, la adivinación, el don de la invisibilidad...Por este lugar tenebroso pasaron -se cuenta- curiosos personajes como Johannes de Bargota, el cura brujo que el mismísimo demonio había engendrado en una aldeana navarra, y EL Marqués de Villena, que jugó una trastada al mismísimo diablo aunque perdió su sombra en la burla. En pleno siglo de las luces ambas tradiciones, la de los saberes académicos y cristianos y esa otra iniciática y hechiceril, van a unirse merced a la figura de Diego de Torres Villarroel, el gran piscator (=adivinador) salmantino. Este simpático personaje, estudiante pobre y picaro en su juventud, alcanzó la cátedra de matemáticas de la Universidad e hizo gala de conocimientos

218 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) alquímicos, astrológicos y adivinatorios en general. A partir de 1721 publicaría una serie de Pronósticos versificados prediciendo futuros -se le atribuye haber anticipado la Revolución francesa de 1789-. También legó a la posteridad su graciosa autobiografía -que bien puede considerarse una novela picaresca-: Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del Doctor Don Diego de Torres y Villaroel. La Guerra de Independencia Salamanca y su provincia jugaron destacado papel en la lucha contra el invasor napoleónico. Tras los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, las autoridades locales crean una Junta de Defensa para organizar la resistencia al ejército francés. Desprovistos de los pertinentes recursos militares, la guarnición y milicia salmantinas son derrotadas por las tropas del mariscal Soult en 1813, que someten la ciudad a saqueo. No obstante es de señalar el buen tino del gobernador francés Thiebault, personaje de fina intuición urbanística, quien hizo derribar las pobres construcciones que separaban el Palacio de Anaya y la Catedral Nueva para crear así la actual Plaza de Anaya. Proseguiría la guerra de guerrillas por los campos y sierras de la provincia. Y finalmente, en 1812, se produce en los aledaños de la capital la batalla de los Arapiles, donde las tropas hispano-británicas al mando de Lord Wellington inflingen una derrota en toda la regla a los soldados de Emperador. El lento camino de la modernidad Los desastres de la guerra dejaron un penoso legado de muerte y devastación en toda la provincia. A mediados de siglo se instala el tendido ferroviario y las industrias tradicionales parecen reanimarse tímidamente. Salamanca era una provincia eminentemente agrícola y ganadera, con su foco estudiantil -por cierto, muy reducido- y las actividades económicas dimanentes del mismo. El resurgimiento académico de principios de siglo contribuyó extraordinariamente al crecimiento demográfico y al desarrollo económico de la capital. Un rector de excepción No puede concebirse la historia contemporánea de Sala-

SALAMANCA/219 manca y de su Universidad sin hacer hincapié en la figura de Don Miguel de Unamuno y Jugo. El más significativo pensador de la Generación del 98 toma posesión de la cátedra de griego en 1891. Este bilbaíno políglota venía imbuido de ideas socialistas y radicales, públicamente enfrentadas al conservadursmo de finales de la Restauración y al estado de ruina económica, social e intelectual de aquella España derrotada y mísera, que aún se envanecía en los fangos de su arrogancia vanal. En Salamanca quedará prendado del crudo lirismo de los paisajes mesetarios "Tu me levantas, Castilla,/en la rugosa palma de tu mano"-, identificados simbólicamente con el temperamento de sus pobladores, y verá evolucionar sus posiciones ideológicas hacia el casticismo, la intrahistoria -la vida silente del pueblo llano, sus costumbres y tradiciones transmitidas oralmente, los temores seculares y ese sentimiento trágico o angustia vital que la muerte y su incógnita suscitan- y cierto horror ante la deshumanización derivada del maquinismo y los nuevos sistemas de producción "¡Que inventen ellos!''-. Terco, apasionado, lúcido, cristiano de fe atormentada -"Una fe que no duda es una fe muerta"-, polemista vocacional y enormemente orgulloso -"Los vascos no datamos": con esta frase cortó la arrogancia de un noble francés que se vanagloriaba de los antiguos orígenes de su linaje-. Personaje contradictorio donde los haya, accedió al rectorado salmantino en 1900. sufrió destierro por su oposición a la dictablanda de Miguel Primo de Rivera, conspiró contra la monarquía en pro del establecimiento de la Segunda República española y posteriormente mantuvo una postura ambigua en los inicios de a sublevación fascista de 1936, para más tarde renegar de los descerebrados como el general Millán Astray -ese preclaro varón hispano que gritó: "Mueran los intelectuales, viva la muerte"-, a quien espetaría en presencia de doña Carmen Polo de Franco: "Quien grita viva la muerte, no tiene derecho a la vida". Don Miguel falleció pocos días después del incidente con el general legionario, solo en su gabinete, mientras escribía. Tal vez murió de viejo, en parte; tal vez un tanto por asco profundo a cuanta ignominia y estulticia bullía a su alrededor. La Salamanca de nuestros días ¿Con qué ad|etivo puede definirse la ciudad tantas veces cantada por plumas ilustres? ¿A qué calificativo debemos recurrir para no caer en el tópico? Acaso se cifre la primera impresión del

220 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) visitante en el carácter extrovertido de esta urbe de casi doscientos mil habitantes, de núcleo sinceramente hermoso, nobiliario y monumental y periferia francamente deplorable a efectos formales y de concepción urbanística: las desigualdades estéticas son evidentes y casi patéticas. Carácter extrovertido, decíamos. Calles pobladísimas de naturales y foráneos, de individuos de trazas múltiples dedicados a la sana distracción del paseo ilustrado, al no menos saludable tapeo o a la plácida contemplación del gentío en bancos y terrazas. Salamanca es una gran ágora donde las gentes gustan de encontrarse, observarse, conversar. El elemento estudiantil impera allá donde se vaya: entiendas, bares, plazas, jardines... La despreocupación del estudiante, que sólo conoce estados de angustia pasajeros -por lo general, nunca trágicos- y fácilmente delimitables en el calendario confiere a la ciudad cierta joie de vivre basada en la actividad continua en foros tan diversos como puedan ser las aulas, los salones de conferencias y las tabernas. La vida de estudiante -y de estudianta, pues suelen coincidir los varones foráneos en la presencia mayoritaria. apeteciblemente dominante del sexo femenino- es efímera y precisamente esta parquedad cronológica incita a consumir con intensidad todos los néctares que la juventud brinda. No faltarán, pues, diversiones a quien las busque y sin necesidad de grandes dispendios; o más exactamente, no costará trabajo hallarlas al que deambule por la ciudad. Deambular, ver, escuchar. No es mala propuesta. Las pupilas se hartarán de contemplar bellezas. Piedras nobles, construcciones grandiosas. Un paseo por el casco histórico salmantino es un repaso al mejor plateresco, al mejor barroco español. La vital Plaza Mayor, danza de pináculos, volutas, espadañas; sillar pálido que responde con su lenguaje insólito de tonos y fulgores a los mensajes solares. Colegios de señera faz de la Plaza de Fray Luis de León. La Clerecía, imponente, monumento a la Contrarreforma, al orgullo humano cuando piénsase poseedor del saber divino. La regia Catedral, cuya magna estampa ensombrece los ciclópeos relieves del Colegio de Anaya, fríos y rectilíneos, contrapunto de esa imaginería desbordada que ostenta la portada de la Universidad, donde el cincel parece haber tomado vida propia para inmortalizar sus ansias silentes de creación, de belleza: allí, entre la maraña de tallas, se oculta la mágica rana cuyo descubrimiento garantiza el feliz retorno a la ciudad. Y la Plaza del Corrillo,

SALAMANCA / 221 bucólica y deliciosa, rincón rural a espaldas de tanta grandeza barroca. Adereza este periplo, amigo trotamundos, con escalas en rincones de marcado tipismo tabernil y taurómaco -¡cuánta afición en esta provincia leonesa a los toros y el cante, tan tópicamente andaluces*.- donde un vino y un pincho de embutido embelesen tu entraña, al igual que tanto monumento acaricia los poros intelectuales de tu sensibilidad humanística. Y así cuerpo y espíritu confortados, proseguid vuestro trotamundear por esta Salamanca donde las gentes charlan con sosiego y las piedras reverberan, casi flamígeras, bajo la luz cenital que anuncia las bondades de su promisoria noche.

LLEGAR A SALAMANCA Por el aire
Salamanca dispone en sus cercanías del aeródromo de Matacán, al cual se accede desde el km. 20 de la ctra. de Madrid. Solamente recibe vuelos charter nacionales. El tf. de información es el (923)306031. Otra posibilidad factible: aterrizar en vuestro avión privado -si disponéis de él-. El ferrocarril Salamanca, algo desplazada de los más importantes enlaces ferroviarios peninsulares, está comunicada por tren con Ávila (cuatro diarios), Madrid (ocho al día) y Valladolid (cuatro). Este último comunica en sendas bifurcaciones con otros convoyes procedentes de Burgos, País Vasco, Logroño, Zaragoza, Tarragona y Barcelona. También hay línea ferroviaria con Lisboa y Oporto (un servicio diario). La estación de RENFE de Salamanca se encuentra en la Avda. Estación del Ferrocarril. Tf. (923)225742. La Oficina de Viajes de RENFE está en la Plaza de la Libertad, 11. Tf. (923) 212454. En autocar Con destino a Zamora, un autocar cada hora. Tres servicios diarios a Madrid, tres a Ávila, dos a Ménda y Sevilla, tres a

222 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Plasencía. dos a Barcelona, uno a Bilbao, San Sebastián e Irún, además de numerosas líneas provinciales. Salamanca está enclavada en el itinerario de gran recorrido Asturias-Sevilla, que cubre regularmente la empresa ALSA. También conecta por carretera con ciudades europeas como Zúrich (un servicio los martes, jueves y sábados) y Oporto (una salida los lunes, miércoles, sábados y domingos). La estación de autobuses de Salamanca está en la Avda. Filiberto Villalobos. 79. Para más informador llamad al teléfono (923)236717.

DIRECCIONES Y TELÉFONOS DE UTILIDAD
Prefijo telefónico provincial 923. Oficinas de Turismo Gran Via (c/España), 39-41. Tí. 243730. Plaza Mayor. Tf. 218342. Plaza de Toros. Tf. 257659. Ayuntamiento: Plaza Mayor, 1. Tf. 219600. Delegación de la Junta de Castilla y León Plaza de la Constitución. 1. Tf. 296001. Diputación Provincial Felipe Espino, 1. Tf. 293100. Correos Gran Via, 25. Tf. 262000. Agencia TIVE Plaza de la Constitución, 1. Tf. 246129/ 267731. Inf, aeródromo Matacán: 306031. Inf. RENFE: 225742. Inf. autobuses: 236717. Taxis: 254444/250000. Casa de Socorro: Nueva de San Bernardo, 21. Tf. 263665. Hospital de la Seguridad Social Paseo de San Vicente. Tf. 234000. Ambulancia: 240916. Bomberos: Avda. Campoamor, s/n. Tf. 232080. Ayuda al automovilista Pedro Mendoza, 15-21. Tf. 258924. Guardia Civil de Tráfico Plaza Colón, s/n. Tf. 212000. Policía Municipal Avda. Lasalle, s/n. Tf. 215108 / 232311.

SALAMANCA / 223 ALOJAMIENTOS SALMANTINOS
Lo más caro Gran Hotel****. Poeta Iglesias, 5. Tf. 213500. Junto a la Plaza Mayor. Un establecimiento elegante, con instalaciones renovadas y empaque. Toda una institución en la hostelería local. Parador de Turismo de Salamanca Teso de la Feria, 2. Tf. 268700. Establecimiento de nueva planta, con una complicada silueta de volúmenes a distintos niveles. Por estar situado en la cima de una colina, depara hermosas vistas de la ciudad y su contorno. Las instalaciones interiores son espaciosas y confortables: la insonorízación de todas las habitaciones facilita el descanso de los clientes. Dispone de jardines, piscina de temporada e instalaciones deportivas. Regio**** Ctra. Salamanca-Ávila, km. 4. Tf. 200250. Instalaciones en perfecto estado tras su reciente renovación. Pone a disposición de sus clientes salones sociales y de convenciones, boite, jardines, piscinas e instalaciones deportivas. La distancia al centro de la ciudad se salva con una línea propia de autobuses al servicio del cliente. Monterrey****. Azafranal, 21. Tf. 214400. Su mayor atractivo, el céntrico emplazamiento. Necesita algunos arreglos y reformas para merecer de pleno su categoría oficial. Sol Salamanca**** Álava, 8-14. Tf. 261111. Inaugurado en 1992. Excelente relación calidad-precio la de este moderno y confortable hotel. Cuatro de sus habitaciones son suites. Palacio de Castellanos**** San Pablo, 58. tf. 261818. Un hotel que a más de ofrecer buen servicio juega la carta de su marco arquitectónico, un precioso palacio del siglo XV con patio interior renacentista donde extasiarse e ignorar el paso de las horas. Rector****. Rector Esperabé, 10. Tf. 218482. Una de las mejores opciones salmantinas. Hotel de dimensiones diminutas (sólo catorce habitaciones), decorado con sumo gusto y esmero, servicio atento y reposado ambiente. Además, se encuentra muy próximo al casco histórico. No tan caros Castellano III*** San Francisco Javier, 2-4. Tf. 261611. Junto al parque de La Alamedilla.

224 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) Alfonso X***. Toro, 64. Tf. 214401. En una importante arteria comercial, a un paso de la Plaza Mayor. Don Juan***. Quintana, 6. Tf. 241473. Un edificio antiguo y restaurado aloja este hotel cercano a la Plaza Mayor. Mobiliario cómodo, decoración agradable y servicio atento son sus virtudes. Las Torres***. Plaza Mayor, 26. Imponente marco para este hotel de sencillo aspecto, íntimo, tranquilo y familiar. Precios medios Castellano II**. Pedro Mendoza, 36. Tf. 242812. Ceylán**. San Teodoro, 7. Tf. 212603. Condal**. Santa Eulalia, 3-5. Tf. 218400. Pasaje**. Espoz y Mina, 23-25. Tf. 212003. Castellano*. Avda. Portugal, 29. Tf. 228516. Gran Vía*. La Rosa, 4. Tf. 215401. El Toboso*. Un aparthotel céntrico y y de apariencia exterior elegante, con revestimientos de manipostería y piedra de Villamayor. Interiores sumamente sencillos. Emperatriz** Compañía, 44. Tf. 219200. Más asequibles El Zaguán**. Ruiz de Aguilera, 7-9. Tf. 214705. Céntrico y equipado correctamente. Buena opción. Clavero*. Consuelo, 21. Tf. 218108. Corona de Castilla * Raimundo de Borgoña, s/n. Tf. 255411. Tiene salón de convenciones. Milán*. Plaza del Ángel, 5. Tf. 217779. París*. Padilla, 1-5. Tf. 262970. Hostal Barcelona". Paseo San Vicente, 24. Tf. 264528. Hostal Conde David**. Avda. Italia, 60-62. Tf. 226300. Barato Hostal Alianza II**. Plaza Carmelitas, 13. Tf. 267706. Habitaciones con o sin baño. Hostal Aragón** Avda. Federico Anaya, 5-7. Tf. 233129. Hostal Carabela**. Paseo de Canalejas, 10-12. Tf. 260708. Hostal Los Charros**. Pollo Martín, 12. Tf. 252204.

SALAMANCA / 225 Hostal Tormes*. Rúa Mayor, 20. Tf. 219683. Tan céntrico como sencillo. Habitaciones exteriores. Hostal Mindanao**. Paseo San Vicente, 2. Tf. 263080. Hostal Valencia*. Paseo San Antonio, 5. Tf. 269864. Las fondas y pensiones más baratas se encuentran en la calle Meléndez y en las calles laterales al flanco sur de la Plaza Mayor. Por ejemplo: Fonda Lisboa. Meléndez, 1. Tf. 214333. Pensión Bárez. Meléndez, 19. Tf. 217495. Limpio y humilde. Fonda Lucero. Meléndez, 23. Tf. 215541. Campings Don Quijote Ctra. de Aldealuenga (a cuatro kilómetros de Salamanca). Abierto del 1 de junio al 30 de septiembre. Tf. 289131. Dispone de duchas de agua fría y de agua caliente, servicios, conexiones eléctricas, bar, teléfono público, supermercado, servicio médico, piscina y parque infantil. Regio. Carretera N-501 (a cuatro kilómetros de la capital). Tf. 200250. Abierto todo el año. Con duchas de agua fría y agua caliente, servicios, conexiones eléctricas, bar, salón social, teléfono público, supermercado y parque infantil. Ruta de la Plata. Ctra. Villares-Villamayor. Tf. 268801. Abierto del 1 de marzo al 30 de noviembre. La Capea. Ctra. N-630, km. 384. Tf. 251066. Abierto del 1 de abril al 30 de septiembre.

A LA HORA DE COMER...
El pasado -y presente- ganadero de esta provincia ha influido decisivamente en la consolidación de su recetario tradicional. El cochinillo, de suave textura y sabor dulzón, comparte con el cordero y el cabrito la primacía de los hornos salmantinos. La caza, tanto menor como mayor, también está bien representada en la cocina regional. Platos característicos de la capital suelen considerarse el picadillo (carne de cerdo o ternera que se condimenta con pimienta y es hervida con huevos) y la chanfaina (menudillos de cordero o ave y chorizo guisados con arroz).

226 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Especial alusión debe concederse a los embutidos. E¡ cerdo ibérico, que campea semi-salvaje por las dehesas alimentándose de las bellotas de la encina y el quejigo, es rrateria prima para la elaboración de excelentes embutidos. Los jamones salmantinos, que en la zona de Guijuelo han sidc dotados de Denominación de Origen, se distinguen por su sabor dulce pues las bajas temperaturas curan la chacina con escaso auxilio de sal. Igualmente se hacen acreedores a mención honorífica los chorizos culares, de recio sabor y un punto picantes, curados con pimentón, sal, ajo. orégano, vino blanco, aceite y grasas. Precisamente son los chorizos el componente principal del hornazo, empanada que se hornea con huevos cocidos y que suele consumirse el Lunes de Pascua No menos afamadas, las morcillas de Béjar incluyen calabaza y cebolla. Y de una curiosa mezcla nace el farinato. morcilla, miga de pan, harina, granos de anís, calabaza y aguardiente se ponen a hervir juntos en un caldero y son posteriormente embuchados. Los más golosos trotamundos hallarán su solaz en Salamanca. El bollo maimón (mazapán esponjoso), roscos, chochos, quisquillas, perrunillas y un largo etcétera de dulces -muchos derivados de la almendra- constituyen la rica y sabrosa herencia de un pasado árabe y judío no del todo olvidado en estas tierras salmantinas.

Lo más caro
La Mesta. Plaza del Mercado, 3. Tf. 261226. Variada muestra de cocina española. Su comedor es pequeño, discreto y acogedor. Tal vez lo más caro del lugar. Chez Víctor. Espoz y Mina, 26. Tf. 213123. Especialidades francesas y sabrosos postres caseros. Sus más afamados platos: hojaldre de foie-gras y magret de pato a la pimienta rosa. Decoración esmerada de interiores. Le Sablon. Espoz y Mina, 20. Tf. 262952. Vecino del anterior y de género similar, con algunos platos de la cocina belga. Estupenda presentación y calidad alta. Río de la Plata Plaza del Peso, 1. Tf. 219005. Treinta años lleva este restaurante deleitando a los salmantinos, lo que da idea de su profesionalidad y buen hacer. Platos y vinos de la tierra. Conviene reservar. Chapeau Gran Vía, 20. Tf. 271833. Cocina de témpora-

SALAMANCA / 227 da, con algunas influencias francesas. Carta breve, pero sustanciosa y servicio correcto. Río Chico. Plaza del Ejército, 4. Tf. 241878. Local de aires refinados, que amalgama la cocina de mercado con especialidades regionales. Albatros. Obispo Jarrín, 10. TF. 253531. Local decorado con esmera, que ofrece distintos salones a sus clientes. Variada carta de pescados y carnes, con platos locales y cocina de mercado. Parador. Su restaurante está especializado en asados y otros platos típicos de Castilla y León. Servicio muy profesional. Precios medios La Posada. Aire y Azucena, 1. Tf. 217251. Tratamiento innovador de viejas verdades de la cocina local, como las alubias con almejas y las alubias con codornices. El Candil Viejo. Ventura Ruiz Aguilera, 10. Tf. 217239. Uno de los decanos del ramo, con diez lustros a sus espaldas. Cocina de toda la vida, añeja y sabrosa. Conviene reservar. La Montaraza José Jáuregui, 9. Tf. 260021. Puede tapearse en su barra o bien pasar al comedor, donde el servicio derrocha atenciones hacia el cliente. Cocina tradicional, que respeta las más puras esencias castellanas. El Botón Charro. Hovohambre, 6. Tf. 216462. Comedor pequeño y barroco, con decoración típica charra. Servicio correcto y tratamiento innovador de la cocina regional. Barbacoa La Amistad. Dimas Madariaga, 14-20. Tf. 253624. Ciera los lunes. Con el mismo nombre del popular restaurante de Gijuelo, dispone de un amplio comedor donde se podrá degustar una auténtica cocina regional y por supuesto todas las especialidades de Gijuelo: marisco de pocilga, magro, etc. Una excelente dirección. Asador Arandino. Azucena, 5. Tf. 217382. La estrella del local es su cordero horneado. Breve carta de especialidades castellanas. Mesón de Los Arapiles. Carretera de Béjar, km. 7. Tf. 288754. Su aspecto, el de un mesón tradicional, agrada y reconforta al viajero que busca tipismo y buena cocina aunados. Dada la calidad de las viandas y las raciones copiosas, casi puede considerársele barato. Magníficos embutidos y bodega completísima.

228 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) El Mesón. Plaza Poeta Iglesias, 10. TF. 217222. La principal oferta de este local gira en torno a los asados (cochinillo, lechazo, cabrito). Don Bustos. Plaza del Campillo, 18. Tf. 260246. Buen restaurante ce cocina vasca. Baratos El Bardo. Compañía, 8. Tf. 219089. Frente a la Clerecía. Local muy frecuentado por estudiantes y turistas. Hay menú del día y carta, ambos con buena calidad y precios asequibles. Mesón Cervantes. Un tanto escondido, por hallarse en un primer piso de la Plaza Mayor, nº15. Platos combinados, menús y excelentes raciones y tapas. Muy frecuentado por gentes de toda edad y procedencia y ambientado con música. El Manco de Lepanto vigila impávido a los clientes. Paladini. Rúa Mayor, 12. Cocina italiana. La Luna. Libreros, 4. Menú potente y carta económica. Ambiente estudiantil -¡cómo no!- y música de fondo para me,or digerir la comida. El Trigal. Libreros, 20. Comida vegeta. Zumos y hamburguesa vegetal. El Jamón. Pozo Amarillo, 18. La antítesis del anterior. Cordón Bleu Doctrinos, 8. Delicias francesas a buen precio. Imbis. Rúa Mayor, 31. Raciones, menú y carta económica. Pollos asados y grandes salchichas alemanas. Ennio. España. 42. Pepitos y bocatas. El Corrillo. En la plaza homónima. Alecko's. Rúa Mayor, 26. Para comer a horas intempestivas y a precios moderados. Platos combinados, hamburguesas, sandwiches, etc. Casanova. Meléndez, 19. Tf. 217249. Menú y platos combinados. Drugstore. Condes de Crespo Rascón, s/n. Muy cerca de la Plaza Mayor. No cierra en todo el día. Comida rápida. Bocati. Iscar Peyra, 1-5. Cien clases distintas de bocadillos. Casa Charra. Avda. Alemania, 43-45. Tapas y raciones. Mesón Zéjel. Dimas Madariaga, 26. Chuletones a razonables precios.

SALAMANCA / 229 Comedor Universitario. Lo encontraréis sobre un pequeño y chato montículo, a dos pasos del Colegio de Fonseca y del destartalado barrio chino de Salamanca. Dos platos y postre por precio módico. El tapeo salmantino Otra alternativa para comer, sobre todo si se sale en grupo a pasear, charlar y beber. En la calle Latina (travesía de Libreros, muy próxima al Patio de las Escuelas) encontraréis bares que os ofrecen tapas y raciones, caso de La Latina, con barra aparte para comer platos combinados. La calle Meléndez cuenta también con distintos mesones, el Jero propone unos pinchos muy buenos, y una agradable sidrería-musical, La Alhambra. En la zona de la Plaza de San Julián es factible completar un buen recorrido de vinos y tapas por las calles Bermejeros. Reina. Obispo Jardón. Sancti Spintus, etc. En el ensanche de ¡a ciudad está la calle Van Dyck, repleta de bares de ambiente taurino cuyas vitrinas muestran suculentas tapas a precios que bien pueden considerarse económicos. Sena interminable una relación de los bares de tapeo salmantinos. Vayan aquí unos cuantos recomendables: Casa Marín. Prado, 11. La Covachuela. Portales de San Antonio, 24. Bajo los arcos de la Plaza Mayor, frente ai mercado. Un clásico de la ciudad que debe parte de su popularidad a la simpatía y habilidad de su propietario. Maese Antonio, recogiendo las propinas de la bandeja. Justa fama tienen su morro con oreja y las longanizas de La Alberca. Alarcón. Alarcon, 8. Pulpo a feira y patatas meneas. Plus Ultra. En la calle del Concejo y más conocido como El Plus. Tapas y raciones generosas. Los Estribos. San Mateo, 8. Buenos pinchos de carne a la plancha. Bambú. Prior, 4. Hay que bajar unas escaleras. Raciones de panceta a la brasa muy solicitadas y sardinas muy ricas. Bodega Fonseca Frente a la facultad homónima. Un local con ambiente genuinamente universitario y asequible oferta de tapas y raciones.

230 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) COPAS SALMANTINAS En la Plaza Mayor y alrededores encontrarán nuestros amigos trotamundos los cafés con más solera de la capital charra. El Novelty (Plaza Mayor, 1) reformado en vanas ocasiones mantiene una decoración a tono cor su fecha de inauguración: el año 1905. Estudiantes y gente madura de culta conversación pueblan sus mesas y terraza. Igualmente añejo es el cercano Las Torres. Aretino (Plaza del Corrillo, 17) y su vecino Margerit (Plaza del Corrillo, 19) son locales de ambiente similar, con selección de música clásica y exposiciones temporales. En Italianos, en la calle Toro, se reúne gente joven y aficionados al ajedrez. La Polémica (Plaza de la Fuente, 5) también realiza exposiciones. Alcaraván, en la popularísima calle Meléndez, es una suerte de rara avis rodeada de mesones y pensiones baratas. Salamanca cuenta con una nueva hornada de cafés caracterizados por el buen gusto de su esmerada ambientación y por su talante versátil: apacibles lugares de tertulia a las tardes, locales de frenética marcha cuando la noche cae. Camelot (c/Bordadores) es un local de interiores en penumbra, que ocupa el antiguo refectorio (comedor) del convento de las Úrsulas: puro sillar y una preciosa portada gótica, sin trampa ni cartón. Abadía, con su barra de cantos y columnas de piedra de Villamayor, guarda aspecto de antigua caballeriza. Cum Laude (c/Prior) es una acertada recreación de un patio renacentista con sus arcos rebajados, galería superior y medallones esculpidos con las efigies de estrellas del rock y del pop; por la tarde es un apacible café y al anochecer el patio se transforma en pista de baile. Otros locales de agradable ambiente son Dacha (en la Rúa Mayor, dispone de mesas para jugar al parchís o al ajedrez aunque la música ambiental y el fuerte murmullo de las conversaciones no sean el medio idóneo para la concentración), Cava Jazzi (en la Plaza del Corrillo, con actuaciones en directo de intérpretes de jazz) y Musicarte (junto al anterior, organiza exposiciones frecuentes. En tanto van poblándose de noctámbulos estos locales, la Plaza Mayor es un hervidero de gentes -predominan los jóvenesque toman copas en las terrazas, charlan en sus bancos, escuchan a los músicos callejeros, comprueban las habilidades de acróbatas aficionados o se interesan por las mercaderías de vendedores ambulantes. Es frecuente la aparición de alguna de

SALAMANCA / 231 las tunas salmantinas, que concitan la admiración e interés del turista. Hacia la medianoche la multitud va diluyéndose y reacomodándose en los numerosos locales nocturnos, que para todos los gustos y modas hay lugar en esta ciudad. No obstante las noches veraniegas ven prolongarse el hormigueo de gentes entre las nobles arcadas de la Plaza. Conforme avanzan las horas, mantienen su público una serie de locales del casco antiguo y van llenándose otros de la zona aledaña a la Gran Vía. Comienza entonces el peregrinar de los noctámbulos salmantinos, lúdica procesión que finalizará después del alba. Camelot Abadía y Cum Laude se transforman en animados disco-pubs, con lleno absoluto noche tras noche. Generalmente no hay problema alguno para franquear el zaguán -suele ser norma en Salamanca, y para bien, que no existan filtros de etiqueta u otra clase en las puertas de los locales nocturnos-, excepto en Camelot, donde no están claros los criterios de selección pero al parecer se rigen por el grado de abarrotamiento interior. Lo propio ocurre en la discoteca Morgana (Iscar Peyra. 34). un local donde impera el bacalao. Se inclinan por el mismo género músical -si asi puede llamárselePacha ¡Reyes Católicos) y Limón y Menta (Bermejeros. 18). Entre baile y baile o sin necesidad de pasar por la discoteca, varios enclaves del casco antiguo salmantino ofrecen interesantes propuestas: en La Chupitería (Plaza de Monterrey) pueden degustarse todo tipo de exóticos licores; De Laval Genovés (calle San Justo) es uno de los lugares con público más heterogéneo y marchoso, decorado como el interior de un submarino; en El Savor, vecino del anterior y más caro, disfrutarán los aficionados a la salsa, merengue y demás ritmos calientes, con frecuentes actuaciones en directo; Mezcal (Cuesta del Carmen) está especializado en música de jazz y blues, con actuaciones en directo; El Puerto de Chus (Plaza de San Julián) es uno de los locales más animados de la zona, con música rock hasta altas horas de la madrugada; más tranquilos son Big Apple (también en la Plaza de San Julián, con varios pisos y salones y la posibilidad de comer un bocadillo o sandwiche a horas intempestivas) y Oba Oba (Plaza del Corrillo), primorosamente decorado con motivos arábigos; Santa Bárbara (Bordadores, 4) proyecta video-clips en pantalla gigante y también programa pop-rock en directo. La calle Iscar Peyra está llena de disco-bares con pista de baile, muy poperos. Más dura -que nadie se asuste- es la marcha de la calle Meléndez, con bares

232 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) rockeros que funcionan hasta avanzada hora. Pero la relación de locales no se limita a estas citas: en todos los rincones del casco viejo salmantino hay un bar, de una traza u otra, que seguro complacerá a los trotamundos aventurados en la noche. La zona de Gran Vía es el gran colector de la vida nocturna salmantina. Aquí acaban convergiendo todas las mareas de su movida. El Moderno (Gran Vía, 65) se desprende de sus ropajes diurnos de tranquilo café para represar buena parte de estas aguas, batiéndolas frecuentemente con música en vivo; su decoración nos recuerda una calle salmantina. El Callejón (3ran Vía, 68), castizo donde los haya, basa su propuesta en pop y folk españoles y decora sus interiores como una típica corrala madrileña. Los aficionados a las películas de Tarzán podrán imaginarse perdidos en una populosa selva ecuatorial si entran en Koala. Metro (con karaoke), El Soportal y Tartufo, todos en la Gran Vía, cuentan con público heterogéneo -aunque predomina el ambiente informal- y música pop-rock de actualidad. Y lo mismo cabe decir de esta zona de esparcimiento nocturno: la oferta es variadísima, hay donde elegir para cualquier gusto o manía. En Salamanca lo raro -e inexplicable- es aburrirse.

RECUERDOS SALMANTINOS
Si amplia era la oferta hostelera y lúdica, no menos extenso es el abanico de posibilidades para realizar compras de objetos típicos, regalos, productos de la tierra y souvenirs en general. Ni qué decir tiene que la mayor parte de las tiendas especializadas en este tipo de artículos se encuentran en el casco histórico de la ciudad. Sara y La Casona (al final de la calle Libreros), Regalos salmantinos y Regalos Cañada (Rúa Mayor): pendientes, broches y anillos con el característico botón charro (una suerte de sol, dorado o en plata y adornado con lágrimas, que es el principal motivo ornamental del traje regional charro); reproducción de anatemas en los que se anuncia excomunión para quien robe libros de bibliotecas; la típica rana de la portada de la Universidad... El Vasary El Artesano, ambas en la calle Meléndez. tienen un amplio surtido en bisutería. En la calle del Concejo, Arsenio Andrés vende cacharrería típica salmantina. Hallaréis orfebrería charra, con llamativos

SALAMANCA / 233 ornamentos de formas vegetales, en Roberto Cordón (Plaza Mayor) y Diegómez (Plaza del Corrillo) con taller propio. En la Plaza del Corrillo abren sus puertas tres reputados establecimientos donde adquirir trabajos salmantinos en piel: Botos Camperos (su explícita denominación ahorra comentarios), Cura Argüeso (sombrería) y Regalos Buitrago (la más afamada tienda del ramo, con prendas de piel en general). Artesanos de Mogarraz (Rúa Mayor) os ofrece sillas de montar, botos camperos, sombreros, zahones (calzones de cuero amplios con los que cazadores y ganaderos cubren sus pantalones), mochilas, etc. El lugar más indicado para realizar compras gastronómicas es Embutidos Castañar(en la calle Alfonso VI): jamones de Guijuelo, chorizos culares, morcilla de Béjar, lomo embuchado y otras excelentes chacinas de la región. Otra zona con gran número de comercios de diverso género es la calle Toro.

OFERTA CULTURAL Y FESTIVA Cursos de verano
La vida cultural salmantina está capitalizada, como es lógico, por sus dos universidades (la Pontificia fue creada en 1940). Además de los cursos académicos regulares, ambas instituciones organizan Cursos de Verano en épocas no-lectivas. Pueden informaros en el tf. 216689. Prensa Dos diarios locales coexisten en Salamanca: El Adelanto, fundado en 1883; y la Gaceta Regional, que data de 1920. Quien desee profundizar en la información local, no dude en acudir a ellos. Existe una publicación igualmente local y dedicada al ocio (programación cultural, restaurantes, bares, pubs...): Lugares, de difusión gratuita. Cine, teatro, música Las distintas facultades cuentan con cine-clubs, grupos de teatro y de música clásica aficionados, etc. Con frecuencia se

236 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) organizan actividades gratuitas (proyecciones, conciertos, conferencias, representaciones teatrales, etc.) anunciadas en los cartelones de los distintos colegios mayores y facultades, así como en el Colegio de Anaya. De la Universidad depende la Sala Juan del Encina (Plaza de Anaya), de cuya programación de cine, música y teatro da cuenta la prensa local. La única sala de teatro comercial de la ciudad es el Teatro Liceo. Pese a su fama de culta -"Quien quiera saber, que vaya a Salamanca", dice el refrán- Salamanca no dispone de una programación teatral estable: las representaciones suelen coincidir con las Ferias (mediados de septiembre). En otro orden de cosas, funcionan en la ciudad tres multicines que suman doce salas de proyección, con lo que la actualidad cinematográfica puede considerarse bien representada. El Ayuntamiento organiza anualmente el Verano Cultural, amplio catálogo de actividades que incluye proyecciones de cine (películas mudas, filmes clásicos y cine contemporáneo español), exposiciones, teatro nacional e internacional, música clásica y conciertos de pop-rock. Museos Museo Diocesano. Ocupa las salas capitulares de la Catedral Vieja. Guarda valiosos fondos de arte sacro, entre los cuales pueden destacarse un órgano portátil de Francisco de Salinas, tablas policromadas de Fernando y Francisco Gallego, un tríptico original de Juan de Flandes y la talla de San Jerónimo de Pedro Berruguete. El museo permanece abierto de martes a sábado, de 10 a 13,30 y de 17 a 20 h. Casa-Museo de Unamuno. C/Libreros, 9 (junto a las Escuelas Menores). Puede visitarse de lunes a viernes de 16 a 18 hs; sábados y festivos de 11 a 13 h. Una casa del siglo XVIII donde residiera Don Miguel entre 1900 y 1914. Se conservan objetos personales del temperamental rector salmantino, su biblioteca, despacho y habitación privados. Funciona también un centro de estudios unamunianos. Museo Universitario. En el Patio de las Escuelas. Abierto de lunes a viernes de 9,30 a 13,30 y de 16,30 a 18,30; sábados y festivos de 10,30 a 13 h. Contiene distintos objetos artísticos, patrimonio de la Universidad salmantina. Aquí podréis admirar El cielo de Salamanca, tablas de estilo flamenco que se encontraban en la antigua biblioteca universitaria: representan la alegoría

SALAMANCA / 237 de los signos zodiacales y se atribuye su autoría al pintor salmantino Fernando Gallego (siglo XV). Museo de Bellas Artes. También en el Patio de las Escuelas, donde ocupa el antiguo palacio gótico de don Fernando Álvarez Abarca, médico de Isabel la Católica. Idénticos horarios de visita a los del Museo Universitario. Guarda interesantes fondos arqueológicos (verracos, monedas y lápidas romanas, etc.), cuadros y esculturas de diferentes épocas (góticos, renacentistas, barrocos y contemporáneos), marfiles, escudos de armas y trabajos de orfebrería. Museo de Historia de la Ciudad Plaza de Juan XXIII. Abre de martes a sábados, de 10 a 13,30 y de 17 a 20 h. Instalado en la Casa de Lys, uno de los escasos edificios modernistas de Salamanca (1905). Su mayor interés radica en los restos arqueológicos que se han recuperado del subsuelo de la ciudad y los vestigios de edificaciones hoy desaparecidas; también guarda curiosidades como el estuche de campaña de Lord Wellington (enseres varios de aseo) o la donación del músico Tomás Bretón. Museo de las Úrsulas. C/Úrsulas, 2. Abierto todos los días sin excepción de 9,30 a 13 y de 16 a 18 h. Pequeña muestra de arte sacro, cubierta por magnífico artesonado. Los objetos más importantes son las tablas de Juan de Borgoña y una rinconera dorada del siglo XV, atribuida al pintor Morales. Festividades El lunes de Pascua tiene lugar en Salamanca una graciosa fiesta, el Lunes de Aguas. Felipe II había ordenado la expulsión de la ciudad de las mujeres públicas durante la Cuaresma; conducíalas extramuros un religioso, popularmente conocido como el Padre Putas. Y concluidos los días de ayuno y abstinencia, estudiantes y picaros salían a buscarlas y festejarlas a las mismas puertas de la ciudad. Hoy en día, cuando afortunadamente toda persona puede ejercer libremente su profesión en cualquier época del año, la efemérides se recuerda con verbenas campestres y abundante consumo de hornazo. La Feria del Libro salmantina se celebra durante el mes de mayo en la Plaza Mayor. Ferialfar (Feria de Alfarería Hispano-Portuguesa) tiene lugar a principios de junio en la salmantina Plaza de los Bandos). Las Ferias de Salamanca (del 8 al 21 de septiembre)

238 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) recuerdan la antigua actividad ganadera de la ciudad. Pero no se limitan a ferias y exposiciones de ganado (que las hay): por el contrario, su programación es muy similar a la de los Veranos Culturales, con actos culturales, folclóricos y lúdicos de diverso tipo. Y por supuesto la Feria Taurina local con su ciclo de corridas. Otra festividad ligada al tradicional festejo taurino es San Juan de Sahagún, el día 12 de julio. Guías turísticos Para quienes prefieran pisar sobre seguro y no perderse ninguno de los atractivos monumentales de Salamanca, en las oficinas de turismo podrán facilitaros una lista de guias profesionales.

UN RECORRIDO MONUMENTAL
Antes de pasar revista a los principales monumentos de esta histórica ciudad, forzoso es mencionar la materia prima constructiva de los mismos, la piedra de Villamayor. Se trata de una arenisca que los canteros y tallistas humedecían para su esculpido. Resulta fácil distinguirla si observáis esas vetas de color -a modo de irisaciones marmóreas- que surcan su superficie pálida, extremadamente variable de tono según la insolación que sobre ella incida: por esta razón se dice que Salamanca muda de faz, ora resplandeciente ora cenicienta, durante las distintas fases del día o con la sucesión de las estaciones. Con muy buen tino, nuevas construcciones universitarias han sido recubiertas de esta caprichosa arenisca. Puente romano. Uno de los símbolos de la ciudad, pues figura en su escudo. Ya dijimos que se integraba en la estructura viaria de la Ruta de la Plata. De la obra romana, erigida en tiempos del emperador Vespasiano (siglo I d. de C), se preservan los quince arcos más próximos a la ciudad: el resto desapareció con la catastrófica riada del año 1677. Al final de este tramo original se encuentra un verraco del tiempo de los vetones. Plaza Mayor. De seguro la estampa más umversalmente conocida de Salamanca, junto con la fachada plateresca de la Universidad. Alberto Churriguera la proyectaría (1728), pero en su construcción intervinieron también los arquitectos José de

SALAMANCA / 239 Lara, Nicolás Churriguera y Jerónimo García de Quiñones. Andrés García de Quiñones realizó la obra del Ayuntamiento, edificio barroco con elementos clásicos concluido en 1775 y que preside el costado norte de la plaza. El recinto porticado, un cuadrado irregular de aproximadamente ochenta metros de ancho, está jalonado por ventanales corridos con rejería y pináculos superiores comunicados por un cerco de balaustre: unos y otros confieren al conjunto ritmo y uniformidad, apenas rota por la fachada de la casa consistorial, de abigarrada ornamentación. Los intersticios que separan los arcos de medio punto inferiores, lucen medallones con efigies de reyes y mandatarios. En el flanco Este de la plaza contemplaréis el Pabellón Real diseñado por Alberto Churriguera, con majestuoso arco de medio punto coronado por ménsula de grandes proporciones: una hornacina barroca, colocada sobre balcón, medallones y escudos, remata esta construcción a cuyas espaldas se abre el Arco de Toro. Catedral Vieja. Pese a hallarse difuminada por la grandiosa mole de su hermana gótica, a pesar de haberse cubierto su portada original con una fachada barroca de Juan de Setién (s. XVII), la antigua seo salmantina es uno de los más interesantes templos románicos de Castilla y León. Comenzó su construcción en 1140, durante el reinado de Alfonso Vil de León. De la fábrica exterior cabe distinguir nítidamente la cabecera absidal de acusada pureza románica, sobre la cual yérguese la Torre del Gallo, donde se hermanaron el románico francés y las más sutiles formas bizantinas: observad la cúpula con tejas a modo de escamas, tan semejante al cimborrio de la catedral zamorana. Las naves interiores, de tendencia ojival, muestran ya novedosas influencias del estilo gótico aunque la exquisita sobriedad ornamental es genuinamente románica. El soberbio retablo mayor, original de Nicolás Florentino (1445), está compuesto por cincuenta y tres tablas pintadas al temple y lo preside la imagen románica de la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca. Son interesantes las bien conservadas pinturas góticas de la Capilla de San Martín, así como las esculturas sepulcrales distribuidas por el interior del templo. A través del claustro, cuyas salas fueron en un tiempo aulas universitarias, se accede al Museo Diocesano, ya comentado en el capítulo OFERTA CULTURAL. Catedral Nueva. Esta magna opera salmantina, comenzada a construir en el siglo XVI y concluida en el siglo XVIII, conoció el buen hacer de maestros de obras y arquitectos de la talla de Juan Gil de Ontañón, Pedro de Gamboa, Joaquín

240 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Benito de Churriguera y Manuel de Larra Churriguera. Adscrita en un principio a los cánones del gótico tardío -típicamente góticos son sus arbotantes y pináculos exteriores-, acabó convirtiéndose en un complejo artístico donde también están representados los estilos plateresco y barroco. La Catedral Nueva supera abruimadoramente en proporciones y luminosidad a su anciana hermana. Tiene planta de salón con tres naves y cabecera rectangular. La fastuosa fachada nos muestra tres arcos conopiales -sendas entradas a cada una de las naves- enmarcados por arcos de medio punto; todo el conjunto aparece profusamente esculpido con figuras humanas, de animales, tallas heráldicas y motivos ornamentales vegetales o geométricos. Las pupilas del trotamundos se extraviarán, una vez en el interior, entre las filigranas de ese cielo artificial que son las bóvedas, con alturas de vértigo; y más aún al contemplar los interiores de la gran cúpula de tambor, que parece dispararse hacia ese séptimo cielo citado por Fray Luis en su Oda a Salinas. Asombra la aparente fragilidad de las columnas que sostienen tamaña cubierta. Las capiiias laterales guardan interesantes piezas pictóricas y tallas de valor. Clausura la Capilla Dorada o Capilla de Todos los Santos -asi llamada por contar con 110 esculturas de canonizados en su recinto, record que el actual pontífice está firmemente decidido a superar- una hermosa rejería de Esteban de Buenamadre (1525). Patio Chico. Junto a la Catedral Vieja, es uno de los rincones más recónditos y entrañables para los salmantinos. En verano suele ser escenario de conciertos y representaciones teatrales con una de las fachadas de la catedral como telón de fondo. Huerto de Melibea. Desde el patio Chico le veréis. Siempre se ha dicho que la famosa obra de Fernando de Rojas está ambientada en Salamanca y como prueba podemos alegar nosotros que aquí estaba la casa y huerto de Melibea y la pared donde se despeñó su desesperado Calixto. Para ratificar la teoría, añadiremos la presencia de la peña Celestina, junto al río, donde se monta los domingos el mercadillo de ocasión. Universidad Así se conoce el edificio de las antiguas Escuelas Mayores. Descolla por su fachada plateresca, delirio de tallistas. Distribuida a modo de retablo sobre dos arcos rebajados y coronada por pináculos, se agolpan medallones, efigies de guerreros, papas y otros religiosos, escudos de armas, filigranas geométricas, motivos frutales y florales, calaveras, capas, bucra-

SALAMANCA / 241 nios, hipogrifos, volutas, dragones, cordas, cestos, infantes, figuras animales...y esa rana que todo foráneo que se precie debe descubrir sin ningún socorro, aparte de su propia agudeza visual y cuyo emplazamiento no delataremos a nuestros lectores. Lugar de honor en el cuerpo central ocupan el escudo de la Corona española y los retratos de los Reyes Católicos. En resumen: una magistral lección de horror vacui que deslumbra por su complejidad y detallismo. Se ha perdido el nombre del escultor o equipo de tallistas que llevaron a cabo tan minucioso trabajo, ya finalizado en 1529 según constancia documental. Por cierto: suele ser frecuente que anónimos cicerones se acerquen al foráneo para relatarle prolijamente las bondades de esta fachada, pidiendo más tarde una pequeña recompensa económica. De las dependencias interiores cabe destacar la cátedra de Fray Luis de León donde tan ilustre religioso impartía sus clases, el claustro del siglo XV -con artesonado mudéjar-, el aula de Don Miguel y el de Juan del Encina, el Paraninfo y su retrato de Carlos IV -tal vez original de Goya-, la Capilla Universitaria barroca y la escalera gótica con pasamanos del siglo XVI. Escuelas Menores. Frente a la Universidad y en el llamado Patio de las Escuelas plazoleta rectangular y cerrada por tres de sus flancos donde se encuentra la estatua de Fray Luis de León. Franqueada la portada plateresca se accede al bello claustro de arcada mixtilínea sostenida por recias columnas, sobre la que discurre una balaustrada barroca rematada con hornacinas. El césped interior aparece distribuido en cuarteles, cuyo centro ocupa una fuente cuadrada de amplia pila y laterales tallados. El conjunto resalta por su sencillez de líneas y acusada geometricidad. Clerecía. Es la sede de la Universidad Pontificia. Sus dimensiones asombran: casi parangonables a la gran ambición espiritual de Ignacio de Loyola, para cuyos discípulos fue construida esta edificación orgullosa y severa que alberga una iglesia de dimensiones basilicales, un claustro, dos pabellones donde antaño residiesen estudiantes y docentes y gran número de dependencias auxiliares. Promovió la construcción del complejo religioso y académico la reina Margarita de Austria, esposa del monarca Felipe III y muy allegada a la Compañía de Jesús, según proyecto de Juan Gómez Mora (1617). Los exteriores, sobrios y elegantes, muestran elementos clásicos como los frontones y las columnas adosadas de capitel corintio. Las torres de la Clerecía salmantina tienen fama de ser las más hermosas

242 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) del barroco español: nacieron de la inventiva de Andrés García de Quiñones, en fecha muy posterior a la conclusión del cuerpo central de la fachada. Singular por su complicada estructura -le confiere ciertos visos de decorado teatral- es el claustro interior, o Patio del Colegio del Espíritu Santo, también obra de García de Quiñones: arcada inferior, dos pisos de ventanales con alfices y ornamentos varios, cornisa superior erizada de gruesos pináculos y galería de arcos rebajados en la cimera del conjunto. La iglesia conventual tiene planta de cruz latina, con nave única de grandes proporciones y cúpula sobre el crucero que en su día alzó el arquitecto jesuita Pedro Mato: en el interior de este templo se conserva un valioso legado escultórico y pictórico. Casa de las Conchas. Frente a la Clerecía. Un palacio civil del siglo XV (1493) donde rastreamos la impronta de estilos artísticos diversos pero frecuentemente unidos en feliz mestizaje estético a lo largo y ancho de las tierras castellanas y leonesas: gótico, mudéjar y renacentista. La decoración exterior a base de conchas -símbolo del peregrino compostelano- se debe a que el constructor de la mansión, Rodrigo Arias, era canciller de la Orden de Santiago. El portón, con dintel y alfiz labrados, denota gustos platerescos. En las ventanas se aprecian arcos lobulados y conopiales y rejerías trabajadas con esmero. Colegio del Arzobispo Fonseca, o de los Irlandeses Fue construido en 1521 a instancias del arzobispo Alonso de Fonseca y alojó a los estudiantes irlandeses de la Universidad. Se trata de un sólido edificio, sin otra ornamentación exterior que los aditamentos de su portada. El claustro, diseñado por Gil de Siloé, es una bella superposición de sendas galerías de arcos de medio punto y rebajados, inspirada en los modelos clasicistas italianos; los pináculos superiores, góticos, aportan un cierto toque arcaizante al conjunto. Junto a este antiguo Colegio Mayor se encuentra la más modesta pero emblemática Facultad de Fonseca, aquella que en la copla se queda "triste y sola". Palacio de Monterrey. Noble mansión propiedad de los Duques de Alba que erigiesen los arquitectos Rodrigo Gil de Hontañón y Fray Martín de Santiago. Construido en la primera mitad del siglo XVI, tiene aspecto de palacio-fortaleza aunque poco marciales son las barbacanas y cornisas de sus dos torres laterales. Los ornamentos góticos conviven con elementos clasicistas. Convento de las Úrsulas. Otro ejemplo del gótico tardío

SALAMANCA / 243 salmantino -comienza a construirse en 1522-. De su exterior cabe destacar la gran torre de base poligonal sobre contrafuertes laterales, con barbacana superior, elevadisima con respecto al resto del conjunto que es de acusada horizontalidad. Un dato curioso: dicha torre tiene por base la cabecera del templo conventual. En el interior del mismo podréis admirar el sepulcro de arzobispo Alonso de Fonseca, tallado por Gil de Siloé Casa de las Muertes Frente al convento de las Úrsulas. Un edificio del siglo XVI así llamado porque en su fachada -otro de los exponentes fundamentales del plateresco salmantinoaparecen calaveras a modo de ménsulas. Un hecho sangriento acaeció aquí el pasado siglo, rodeando esta construcción de un halo de misterio y leyenda. Convento de las Dueñas. Obra plateresca cuya fábrica dirigiese Rodrigo Gil de Hontañón a partir de 1533. Los exteriores son notables, pero el claustro los supera en belleza por su serenidad de lineas: arcos rebajados en la galería inferior, columnata con capiteles-zapata en el segundo piso y tallas de extraordinario realismo en ambos niveles. La planta es pentagonal y su interior lo ocupa un jardín frondoso. Iglesia de San Esteban. Un proyecto inicialmente gótico que con el paso de los lustros acabó transformándose en plateresco. Juan de Álava inició las obras en 1524 comenzando por la cabecera y la gran nave. Edificio de acentuada longitud, su exterior semeja carrera de pináculos que concluyese en la magnífica portada. Un arco de medio punto enmarca su fachada, a modo de nicho en cuyo interior pudiera contemplarse un retablo de talla primorosa: medallones, efigies y escenas de santos, guirnaldas, grutescos, un gran Calvario... Buen número de escultores debieron trabajar aquí, aunque solamente conocemos el nombre de Juan Antonio Ceroni. El cimborrio sobre cúpula estrellada es original de Rodrigo Gil de Hontañón. José de Churriguera dio rienda suelta a su trabajosa y recargadísima concepción del barroco en el Retablo Mayor de este templo. Aquí concluye esta breve relación de los principales monumentos de la capital charra, un repaso somero -y por tanto incompleto- a su patrimonio histórico y artístico. A las andanzas del trotamundos reservamos el descubrimiento de todas aquellas bellezas -¡son tantas!- que la brevedad de una guía no puede reseñar. Pero iniciemos sin más demora nuestro recorrido por las tierras y pueblos de la provincia.

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UNA EXCURSIÓN PIADOSA

Las llanuras que se extienden en la margen derecha del Tormes, al este de la capital salmantina, son el auténtico granero provincial. Las comarcas de La Armuña y del Campo de Peñaranda nos hablan de esa faz terrosa de la vecina Morana abulense; de la tierra castellana, en suma. Campos de cereales, girasol y vides, donde recuperamos el horizonte aoristo que habíamos perdido entre la fronda de los encinares. Ambas forman parte del mismo ser rural, no siempre agraciado por la suerte, que a lo largo de los siglos buscó consuelo a sus cuitas ora en la picaresca ora a través de la sublimación mística.

ALBA DE TORMES
Huertas pletóricas rodean esta población a orillas del Tormes. distante 20 kilómetros de Salamanca. Nos hallamos en el solar de la Casa de Alba, el más ilustre de los linajes nobiliarios españoles, cuyos vástagos acompañaron a los Reyes Católicos a la conquista de Granada, combatieron en Italia contra los ejércitos franceses, enseñorearon vidas y haciendas extremeñas y castellanas e incluso uno de ellos impuso a sangre y fuego en Flandes la autoridad del rey Felipe II: este buen señor, don Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba, fue en buena medida responsable de la Leyenda Negra que ha perseguido a España durante siglos a lo largo y ancho de Europa. Y de una duquesa de Alba se sospechan amoríos con Francisco de Goya, el autor de Las Majas, para las que tomó como modelo dicen- a tan ilustre amiga. Pero hay algo más, y fundamental, en Alba de Tormes. Hasta aquí llegó Santa Teresa de Jesús para fundar una nueva comunidad carmelita y aquí habría de fallecer en 1582. Los sucesos sobrenaturales relacionados con su muerte han convertido este pueblo en una especie de pequeño Lourdes, foco de atracción de numerosos peregrinos y visitantes que vienen a contemplar los restos incorruptos de la Santa. A unos los mueve su fe, otros vienen por mero fetichismo -aunque la diferencia entre éstos y los anteriores sea a menudo tan difusa- y muchos simplemente curiosean. Peculiar género de turismo que hace

SALAMANCA / 245 florecer los consabidos negocios: souvenirs variopintos de carácter piadoso, de esos que se colocan en las yermas librerías de las casas donde no se lee. Alojamientos Alameda** Av. Juan Pablo II, s/n. Tf. 300031. Confortable y barato. Benedictino** Benitas. 6. Tf. 300025. Muy similar. Hostal América* La Guía, s/n. Tf. 300071. Correcto y pulcro, aunque se echan de menos habitaciones con baño completo y ro a porciones. Hostal Trébol*. Pizarra. 1. Tf. 300089. Aquí sí hay habitaciones con baño completo y a precios muy recomendables. Camping Tormes Avda. Dehesa Boyal. Abierto del 15 de junio al 15 de septiembre y del 6 al 15 de octubre. Panorama gastronómico El más genuino plato de Alba de Tormes es la perdiz a lo alba, que se prepara estofada con picadillo de lomo, jamón y olivas. Muy renombrados son los bollos, galletas, pasteles y dulces de esta localidad, sobre todo las almendras garrapiñadas. La Villa. Ctra. Peñaranda, 49. Tf. 300985. Un mesón de carretera donde imperan los sabores y recetas caseros. Tiene terraza para épocas de buen tiempo. Bien de precio. Hostal América. Restaurante del hostal antes citado. Un lugar donde comer buenos asados o emnbutidos de cerdo ibérico a precios realmente económicos. Alameda. En el hotel homónimo. Cocina regional a precios muy ajustados. Es recomendable. El Vive. Puerta del Río, 6. Tf. 300121. Manolín. Sánchez Llevot, 4. Tf. 300747. Fiestas Fiestas de Santa Teresa de Jesús. El día 15 de octubre. Se celebran novilladas y degustaciones de dulces locales.

246 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Alfarería Alba de Tormes es la cuna alfarera de la filigrana. Los cacharros de barro, simples utensilios domésticos, son elevados a la categoría de ornamento con la adherencia de esas curiosas pantallas esmaltadas con bordes retallados, que reproducen caprichosas formas geométricas o vegetales. De esta manera, un prosaico botijo puede asemejarse al paradisíaco pavo real con su plumaje extendido. Fabrican estas bellas piezas alfareras: Hermanos
Hernández Castro (Pedrera, 14), Monje González (Salaman-

ca, s/n), Hijos de Gregorio Dueñas (Puerco, 9), Alonso Vicente Triguero (Cuesta del Duque, 28), Felipe Pérez Hernández (Ctra. Peñaranda, 3), Bernardo Pérez Correas (Ctra. Peñaranda. 19) y Tadeo Pérez Correas (Ctra. Salamanca, s/n). El cuerpo incorrupto de Santa Teresa Teresa de Jesús murió en Alba de Tormes el año 1582, como ya hemos mencionado. El cuerpo de la santa permaneció durante nueve años en el convento abulense de San José, hasta ser definitivamente trasladado al convento carmelita de Alba. Una serle de carteles Indicadores situados en puntos estratégicos conducirán vuestros pasos hasta el templo conventual. Franquead su umbral. Frente a vosotros, una inscripción sobre el muro interior os señala la celda ocupada por la santa durante su enfermedad y agonía, visible a través de la ventana abierta en el muro: un carmelita locuaz y de elegante castellano que aguarda la entrada de visitantes nos explica, cómo la devoción ha enriquecido tan pobre habitáculo -hay un altar con flores y cirios, además de ¡a figura de cera al natural que representa a la santa postrada en el camastro, cubierta por una manta bordada- cuando la estancia original era sumamente pobre y penitencial. Acto seguido se pasa al nicho vecino, donde puede contemplarse el primer sepulcro de la santa: un sarcófago marmóreo, macizo y de reducidas dimensiones que sugieren la mínima talla física de Teresa de Jesús, tan dispar de esa enorme fortaleza de ánimo que la llevó por los caminos de Castilla de fundación en fundación. Es en este momento cuando nuestro cicerone comienza a narrar los portentosos sucesos. Una vez trasladado el cuerpo desde Ávila, los médicos testifican que el cadáver está incorrup-

SALAMANCA / 247 to. Alguien tuvo la idea -por brutal que parezca- de cortar la mano de la santa, y al hacerlo manó sangre del muñón y una suerte de agua perfumada cuyos aromas inundaron la iglesia. El cadáver fue depositado en su sepultura y no volvió a abrirse la tumba hasta 1909, fecha en que otro examen médico -así nos lo aseguran-testificó el estado incorrupto del cuerpo. En esta ocasión la santa permaneció tres días expuesta a los ojos del pueblo, para luego ser herméticamente depositada en una hornacina del altar mayor que solamente puede ser abierta con permiso especial del Papa. Por cierto: tales requisitos desmentían la vehemente afirmación de nuestro amigo e inapreciable colaborador Nicanor Gonzalo Luis, trotamundos por los caminos -especialmente, los nocturnos- de Zamora y Salamanca, quien aseguraba haber visto expuesta a la santa en cierta ocasión, durante su más tierna infancia. Nuestro anfitrión, tras recalcar en diversas ocasiones que el cuerpo no había sido enbalsamado y su conservación se debe así a "un hecho sobrenatural", nos conduce hasta el altar mayor del templo. A sus flancos, ocupando sendas hornacinas incrustadas en el retablo, se exponen el brazo -diminuto y ceniciento, como cartón ajado- y el corazón -igualmente marchito, de tonalidad parda oscura y forma alargada, flácida- de la santa. El triste aspecto de ambos se explica por el paso de los siglos -aclara el carmelita- que ha resecado ambos. Aunque el escéptico puede considerar vanal tal argumento, pues tratándose de causa milagrosa que ha trastocado los procesos naturales de transformación de la materia, resultaría lógico que de igual modo superase trabas de menor rango como las que el religioso arguye. No obstante ya se sabe que en materia de fe no hay argumentos racionales que valgan, y no tenemos intención de ofender las convicciones de nadie. Aún así cabe distinguir entre religiosidad y pietismo, y nadie puede negar que han rodeado el sepulcro de Santa Teresa de cierto ambiente fetichista, entre taumaturgia de feria y poltergeist. Otros lugares de interés Basílica de Santa Teresa. Una enorme construcción de acrisolada pureza neogótica, comenzada a edificar en el pasado siglo y cuyas obras se interrumpieron por falta de fondos. Los trabajos se han reemprendido, aunque con renuncia expresa a la suntuosidad del proyecto original. Puede visitarse.

248 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Convento carmelita. De estilo renacentista, sobrio de aspecto, con distintos elementos clasicistas. En su portada podréis contemplar un friso labrado con escenas de la vida de Santa Teresa. Iglesia de Santiago. Se asienta en la parte más elevada del pueblo. Señera construcción mudéjar, en ladrillo, con elementos románicos y arábigos. Dos espadañas barrocas fueron adosadas a su ábside. De similar estilo es también la iglesia de San Juan. Tampoco pueden olvidarse el puente medieval sobre el Tormes y la torre del castillo ducal (s. XIV), de soberbias dimensiones, en cuyo interior se conservan frescos de la época. Peñaranda de Bracamonte Cercana a Alba de Tormes nos encontramos la villa de Peñaranda, más famosa por sus fogones que por otros atractivos monumentales. Célebres en toda la región son los asados de tostón (cochinillo), lechazo (cordero) y cabrito que aquí se elaboran. Y buenos lugares para su degustación los que a continuación citamos: El Tostón de Oro Carmen. 10. Tf. 540203. Ambientación propia de mesón castellano. El servicio se distingue por su amabilidad. Excelentes lechazos y tostones, asados en un genuino horno de leña. También hay postres caseros. En la barra pueden tomarse tapas. Marciana. Ricardo Soriano, 9. Tf. 541419. El Oso y el Madroño. Ctra. Madrid-Salamanca, s/n. Tf. 541165.

LAS SIERRAS DE BÉJAR Y FRANCIA

Son las estribaciones meridionales de Salamanca, comarcas graníticas integradas en el Sistema Central. Estas tierras ya estuvieron pobladas por los vetones, pueblo celta dedicado a la ganadería, y sus escarpaduras conocieron la pericia de los ingenieros romanos: la Ruta de la Plata se abrió paso entre las cumbres bejaranas siguiendo un trazado casi paralelo al de la actual carretera CN-630 Los árabes comprendieron la importan-

SALAMANCA / 249 cia económica y comercial de la antigua calzada y mantuvieron su presencia en la zona hasta bien entrado el siglo XII. La vecindad con Portugal estimuló actividades comerciales durante la Edad Media, época en que surgen las famosas pañerías salmantinas. Las Sierras de Béjar, Peña de Francia y Gata son terrenos agrestes y fríos, poblados por gran variedad de especies vegetales y arbóreas. Las elevadas temperaturas de la zona favorecen extraordinariamente la curación de sus afamados embutidos, aun sin ser zona de explotación ganadera extensiva. Otro tipo de animal abunda: jabalíes, conejos, liebres, perdices y tórtolas habitan en sus bosques para mayor fortuna de la añeja gastronomía local, no siendo menor la riqueza piscícola (trucha, barbo, salmón, boga, carpa) de sus ríos y embalses. La posibilidad de practicar deportes de montaña (escalada, esquí nórdico) es otro de los atractivos turísticos de estas comarcas que en los últimos años han comprobado como se acrecentaba el número de sus visitantes.

GUIJUELO
Su solo nombre huele a sabrosa chacina. Una escala gastronómica en nuestro camino hacia las alturas bejaranas. Guijuelo ocupa terrenos de transición donde la meseta se comba en formas femeninas para dar asiento a encinares que el viento gélido de la sierra pela durante los dilatados inviernos. Guijuelo, Cuna del Jamón Ibérico, inició su despegue como pequeña potencia industrial al finalizar la Guerra Civil, cuando las fábricas de embutidos dedicadas casi exclusivamente al cerdo ibérico (a ver cuando le hacen un monumento) comenzaron a imponer sus productos en los principales mercados españoles, hasta el punto que hoy es uno de los pueblos con mayor renta per capita del país. Desde el punto de vista turístico Guijuelo no presenta ningún interés, todos los edificios antiguos han sido sustituidos por modernas construcciones. Si os fijáis bien, veréis que la mayor parte de las viviendas están deshabitadas y que son utilizadas como secaderos y almacenes de jamones. El único monumento que se podría considerar como tal es el llamado Torreón, en un alto en las afueras, ábside de una iglesia de los siglos XIV o XV y que veréis reproducido en el escudo de la villa.

250 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Si ya habéis decidido venir al pueblo, procurad hacerlo un sábado. Es el día que se celebra el mercado y hay una animación especial ya que acude mucha gente de todos los pueblos vecinos. Comer y dormir El hotel Torres* (Ramón Torres, 3; tf, 581431) ofrece tranquilidad y razonable nivel de confort a precios muy económicos. Más modesta es la Pensión Comercio (Plaza Mayor), sencilla y aseada, donde también sirven menús caseros. A la hora de satisfacer el estómago, lo más recomerdable es disfrutar con los buenos embutidos y jamones del pueblo. En la mayor parte de los bares os propondrán como tapa algo relacionado con el cerdo: oreja, rabo y morro sobre todo. Ln buen lugar sería el Bar Rincón (el Bar de Chari) en la Plaza Mayor. Una buena comida puede hacerse en Casa Manolo (Gabriel y Galán, 7; tf. 581476) y en La Barbacoa Amistad (Teso de las Reses. 25; tf. 580402), tal vez la mejor -y más caradirección del pueblo, donde Jesús y Conchi han conseguido que su cocina esté considerada como una de las mejores de la provincia. Más económicos son Los Toreros (detrás de la Plaza Mayor) y Álvarez (cerca de la Plaza de Toros, en la carretera de Salamanca). Para tomar una copa, en fin de semana encontraréis una gran animación pues casi toda la juventud de la zona se da cita en el pueblo para descansar de la fatigosa semana. Los locales más frecuentados son el Pistacho (Plaza de los Cerdos), Gotas y John Lennon (Plaza Mayor), Traste (cerca de la Plaza de Toros), la discoteca Torres y, en fin, todos los demás bares. El jamón de Guijuelo Guijuelo no es zona de ganadería extensiva. Los gorrinos que aquí se matan proceden -la mayor parte- de las dehesas cacereñas. La peculiar climatología local ha favorecido la especialización en cura de embutidos. Las exiguas cantidades de sal empleadas en el proceso de curación confieren cierto dulzor al jamón, proceso y sabor característicos que en la actualidad están protegidos con Denominación de Origen. Como se supone que queréis comprar algún producto

SALAMANCA / 251 típico del pueblo, preguntad en las fábricas (muchas anuncian "Venta al público') o id directamente a la Carnicería José Gil, en la Plaza Mayor, donde encontraréis productos de las mejores fábricas locales y precios para todos los bolsillos. Otras dos direcciones a tener en cuenta son: Justo Martin Frades y Beher (contiguos ambos, en la calle Filiberto Villalobos): auténticos jamones ibéricos. Fiestas En honor de la Virgen de la Ascensión. Se celebran el 15 de agosto y dan motivo a verbenas, actuaciones de grupos de medio pelo y novilladas (a veces corridas de toros). El Guijo de Ávila A 4,5 km de Guijuelo es la patria chica de nuestro amigo y compañero Ángel Ingelmo. El pueblo se extiende en lo alto de un cerro donde antaño se levantó un castillo del que ya sólo quedan el recuerdo y el nombre. Hoy es un claro ejemplo de la despoblación castellana: apenas un centenar de vecinos y casas de piedra donde el olvido comienza a dejar su huella. Algunas construcciones modernasy calles donde el cemento ha ocultado el viejo empedrado de guijos. Hay que subir hasta la Peña del Pico, primero para disfrutar con las vistas y luego para ver la iglesia con su torre y el retablo del altar mayor con dos excelentes tallas: Santiago Matamoros, patrón de la iglesia, y San Antonio, patrón del pueblo. Retablo que habría que conservar y no sacrificar en aras de la modernización como sucedió recientemente con el viejc coro. Luego una vuelta por la Plaza con las antiguas escuelas convertidas en bar y el nuevo Ayuntamiento. Lo de Ávila se debe a que hasta no hace mucho la parroquia dependía del obispado abulense. Para dormir tenéis un camping a orillas del río, a punto de ser inaugurado, y con toda clase de servicios. Para abasteceros: la tienda de Marianín, el bar de Isa (en la Plaza Mayor) y el de El Lobo. Salvatierra de Tormes Maravilloso pueblo que nos lleva a la Edad Media: lienzos de muralla con varias puertas, castillo-palacio en ruinas, magní-

252 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) ticas casas blasonadas (algunos escudos son verdaderas obras de arte), iglesia con una riquísima decoración, restos de una sinagoga. Esta Villa de Salvatierra fue uno de los enclaves medievales más importantes de la provincia. Hasta la década de los cincuenta se mantuvo como uno de los pueblos más importantes de la zona, pero a partir de la construcción del embalse de Santa Teresa comenzó su decadencia. Las aguas del pantano cubrieron su fértilísima vega y las viviendas fueron expropiadas, por lo que sus habitantes tuvieron que irse de colonos a pueblos de nueva coinstrucción. Abandonada a su suerte y, a pesar del esfuerzo de las pocas familias que aún le "ocupan", la Villa parece estar condenada a desaparecer. Hay quien habla de construir un puerto de recreo junto al embalse y recuperarle para el turismo, olvidando que lo más valioso es su incomparable conjunto histórico-monu mental. En las cercanías, en el término de Aldeavieja de Tormes, hay un par de túmulos prehistóricos utilizados como basureros hasta hace poco. Monleón Si desde Guijuelo se desea ir a la Sierra de Francia, se puede seguir la carretera que va a Linares de Riofrío y de paso hacer un alto en este pueblo. Murallas donde se abren varias puertas, un castillo (privado), una iglesia y el ambiente de lo que pudo ser un pueblo en la época medieval. De paso se evocará aquel romance. "Los mozos de Monleón / Se fueron a arar temprano...", recogido por García Lorca en una canción. Puente del Congosto Con apenas 500 habitantes, tiene un puente de trece arcos sobre el Tormes y un castillo bien conservado (ambos del siglo XVI). Los paisajes del contorno son agrestes y de gran belleza. Cerca del pueblo, esparcidas por el monte Berrueco, se hallan yacimientos arqueológicos de interés. En verano suele ir mucha gente a bañarse en su río. Deportes náuticos El cercano Pantano de Santa Teresa, con 26 km de longitud, se ha convertido en centro de reunión de windsurfistas

SALAMANCA / 253 y aficionados a la vela. En su orilla funciona un club náutico con puntos de atraque, que organiza actividades y cursillos. Los amantes de la pesca comprobarán la riqueza truchera del lugar.

BÉJAR
Enclave de la Ruta de la Plata. Plaza fuerte musulmana en la ribera del río Cuerpo de Hombre, que contó con recia alcazaba. Ciudad del antiguo reino de León, aunque repoblada por las gentes castellanas que consigo trajo el rey Alfonso VIl. Femando III, el monarca santo, creó el ducado de Béjar, uno de los más antiguos de la Grandeza española. De la misma época, el siglo XIII. datan las primeras constancias documentales de una industria pañera que alcanzó su apogeo en el siglo XVI y ha mantenido su importancia económica hasta nuestros días, pese a la grave crisis estructural que el sector textil sufre actualmente. Béjar agradará al visitante por sus tradiciones folcklóricas y gastronómicas, y deleitará su vista con el patrimonio monumental que adorna esta ciudad de 18.000 habitantes. Béjar cuenta con una oficina de información turística abre solamente en verano- donde podrán daros información sobre fiestas, actividades culturales, excursiones, etc. Está en el Paseo de Cervantes, 6. Tf. 403005. Guía de alojamientos Colón*** Colón, 42. Tf. 400650. Instalaciones un tanto ancianas. Precios muy ajustados. Comercio*. Puerta de Ávila, 5. Tf. 400219. Francamente económico. Hostal Argentino**. Travesía Recreo, s/n. Tf. 402364. Hostal Blázquez Sánchez** Travesía Santa Ana, 8. Tf. 402400. Hostal Casa Pavón. Plaza Mayor, 3. Tf. 402861. Hostal Yuste*. Ctra. Salamanca, 24. Tf. 401152. Pensión Extremeño. Mansilla, 27. Tf. 402724. La mesa bejarana Béjar es cuna de distintas especialidades gastronómicas:

254 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) la morcilla de calabaza, cebolla y grasa de cerdo; el hornazo de chorizo, más sencillo que el de otras localidades salmantinas pues no lleva huevos ni otras carnes; y el calderillo, potaje de carne y patatas. No podemos olvidar tampoco las bondades de sus hornos, donde se doran el tostón, el lechazo y el cabrito. En materia de postres, muchos dulces podrá probar el visitante: empiñonados, huesecillos, perronillas, mantecados, mazapanes... La comarca bejarana produce vinos jóvenes, tintos y rosados, de agradable paladar. Colón. Del restaurante del hotel Colón, lo mejor es el comedor, antiguo y señorial. Cocina correcta y carta variada. Nietos de Martín Fierro Ctra. Salamanca, km. 68. Tf. 411335. Ambiente rústico y cocina castellana en un restaurante que nada tiene que ver con el famoso gaucho argentino. Estupendo bacalao en su jugo a la castellana. El menú es un tanto elevado de precio: no así la carta. Argentino. Ctra. Salamanca, 34. Tf. 402692. Carnes a la brasa al estilo criollo y buenos embutidos locales, todo a precios medios. Tres Coronas. Ctra. Salamanca, 1. Tf. 402023. Cocina casera y sencilla. Bien de precio. Comercio El restaurante de la pensión homónima. Económico. Español. General Pardiñas, 4-6. Tf. 401997. Mesón del Farol. Mayo de Pardiñas, 28. Tf. 401037. Casa Conde. Ctra. Salamanca, 22. Tf. 404138. Artesanía Béjar contó antaño con buen número de alfares. La tradición ceramista pervive en los talleres de Francisco Martín Labrador (Ctra. Ciudad Rodrigo, km. 3) y Juan Francisco Rodríguez (Mansilla, 31). Allí podréis adquirir los jarrones charros de filigrana, profusamente ornamentados. Curiosos trabajos en madera los realizados por Santiago García-Miña (Santa Ana, 8). Y no menos interesantes las prendas tradicionales de cuero que fabrican José Luis García (Ctra. Salamanca, km. 69) y Florencio Vicente Sánchez (Del Bosque, 13). Si os interesa la joyería charra, acudid al taller de José Luis Peral (Reinoso, 21; tf. 403164).

SALAMANCA / 255 Festejos populares Fiesta de los Hombres del Musgo. En el mes de junio, coincidiendo con la festividad del Corpus. Recuerda un episodio medieval: los bejaranos sorprendieron y derrotaron a un ejército musulmán tras camuflar sus cuerpos con musgo. Fiesta del Calderillo. Se celebra en el mes de agosto (no hay fecha fija) y consiste en una gran comilona campestre del típico potaje bejarano. Fiestas de la Virgen del Castañar. Es la Patrona de la Ciudad. Tienen lugar del 6 al 8 de septiembre, con romerías y festejos taurinos en el coso local, que pretenden sea el más antiguo de España. Un museo El Museo Mateo Hernández, ubicado en la antigua iglesia de San Gil (Plaza de San Mateo), es una interesante muestra de pinturas de la Escuela Holandesa y Flamenca del siglo XVII y de artistas españoles y franceses de los siglos XIX y XX. También se exhiben obras del escultor local Mateo Hernández (1884-1949). Puede visitarse todos los días de 11 a 13,30 hs. durante los meses de verano. En invierno sólo sábados, domingos y festivos de 11 a 13,30 hs. Monumentos Iglesia de Santa María la Mayor. La fábrica original, románica del siglo XIII, fue ampliada con elementos góticos en un dilatado proceso de reformas que no culminaría hasta la segunda mitad del siglo XVI. Interesantes piezas son el retablo mayor, de estilo plateresco y la imagen de la Virgen de las Angustias (siglo XVII). Iglesia de Santiago Templo románico del siglo XII, que ocupa el solar de una iglesia visigoda anterior. Seguramente se trata de la más antigua construcción de la ciudad. Iglesia de San Juan Bautista. Un ábside románico pervive de la fábrica primera (s. XIII). Sucesivas reformas la dotaron de elementos góticos, mudéjares -su rico artesonado- y barrocos. Plaza Mayor. Bello conjunto señorial, cuyo porte la distingue de otras ágoras castellanas de aspecto más rural y pobre. La

256 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) plaza fue remodelada y ensanchada en el siglo XVIII. En uno de sus laterales se encuentra el Ayuntamiento, antigua cárcel construida en 1739 -cuánto clasicismo para tan triste utilidad original-. La casa consistorial enfrenta la iglesia del Salvador, del siglo XIII, templo de aspecto recio y un tanto rudo donde apreciamos la transición estilística entre los estilos románico y gótico. Palacio de los Duques de Béjar. Esta construcción de señera elegancia data del siglo XVI y cubre otro lateral de la Plaza Mayor. Amplia es la fachada exterior (68 metros de longitud), flanqueada por dos torres anteriores a la fábrica palaciega: denominadas del Mirador y de las Cadenas, pertenecieron a la alcazaba musulmana. Fijáos en la sobria prestancia del exterior palaciego, un tanto torvo incluso, arrogante en su sencillez. Las estancias interiores están dispuestas en torno al patio renacentista, con dos galerías de arcos de medio punto e igualmente adusto por lo que a su ornamentación se refiere: en ese ritmo de las columnas y arcos, por completo desprovisto de adherencias, radica la esencia de su nuda belleza. Murallas. Quedan distintos tramos de las fortificaciones musulmanas originales -sector Oeste- y del perímetro alzado por Alfonso VIII en el siglo XIII. Junto a los lienzos árabes se ha creado el Parque de la Antigua, agradable lugar de reposo y esparcimiento. El Bosque. Curioso capricho el de Francisco de Zúñiga y Sotomayor, duque de Béjar. hombre culto y de fina sensibilidad artística que pretendió reproducir para su privada delectación los bucólicos y parnasianos escenarios de las. novelas pastoriles tan en boga en su época. Así nació esta quinta de verano: bosques, lagos, avenidas de tierra bajo bóvedas de fronda, fuentes y templetes de depurado gusto clásico, porción del edén donde el eco de los vientos nos acerca los dulces susurros de la Diana enamorada, donde ejercer las Bonae Litterae erasmianas en compañía de doctas amistades, de poetas y artistas. Parte de esta finca puede ser visitada por nosotros, los plebeyos: un desvío señalizado, en la entrada misma del pueblo por la carretera de Salamanca, os conducirá a ella. Excursiones El monte de El Castañar (1.050 m) domina la ciudad de Béjar. Chopos, olmos y castaños cubren sus laderas. El acceso

SALAMANCA / 257 es fácil, pues una pista asfaltada conduce hasta sus alturas. Aquí, cuenta la leyenda, se apareció la Virgen María al pastor Joaquín, el 25 de marzo de 1446. De resultas de tan portentoso evento fue erigida una ermita, con interesantes retablos barrocos y la talla de Nuestra Señora del Castañar. Hasta aquí suben los bejaranos en romería para celebrar a su patrona y en el coso taurino contiguo -construido en 1667, aunque posteriormente reformado los años 1706 y 1720- se celebran corridas y capeas. Tres parajes cercanos al santuario, los llamados Regajo de los Moros, Fuente del Lobo y Sagrado Corazón han sido habilitados como lugares de reposo y merenderos. Si seguimos la pista hasta su conclusión y después tomamos el camino de tierra, accederemos al mirador de Peña Cruz, con estupendas panorámicas de la serranía bejarana. Más fácil es incluso el acceso al parque forestal de Monte Mario, que dejaréis a vuestra izquierda antes de entrar en Béjar si venís desde Salamanca. Un paraje ideal para estirar las piernas y solazarse con el canto de los pájaros. Sobre una elevación del terreno se encuentra la moderna iglesia de Nuestra Señora del Pilar. Sólo tres kilómetros separan Béjar del Tranco del Diablo, por la carretera de Aldeacipreste. Se trata de un tajo que el río Cuerpo de Hombre ha excavado en la sierra, cuyas paredes e interior están tapizadas de frondosa vegetación. Entre dos peñas se precipita el río a la sima del valle, bella estampa para vuestra cámara. La visita depara satisfacciones visuales, pero justo es advertir que el terreno es accidentado y difícil en algunas zonas. Entre Béjar y la cercana Sierra de las Batuecas, varios pueblos de reducidas dimensionesconservan interesantes muestras de arquitectura serrana: Cantagallo Montemayor del Río (declarado Conjunto Histórico-Monumental en 1982). Puerto de Béjar, Peñacaballeros

CANDELARIO Esta pequeña joya de la serranía, a sólo cuatro kilómetros de Béjar, cuenta con 1.300 habitantes y se halla a 1126 metros de altitud. Sus orígenes se remontan a la época vetona: las crónicas romanas ya mencionan el asentamiento pastoril de Lusonia. El clima es extremado en invierno pero muy suave y templado en verano, factor que se está aprovechando para el

258 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) desarrollo turístico local. La industria típica -más aun, secularde Candelario es la chacinería: en la segunda mitad del siglo XIX las fábricas locales de embutidos rozaban el centenar y sacrificaban anualmente ocho mil cabezas de ganado porcino y tres mil de vacuno. En el Salón de Embajadores del Monasterio del Escorial aún está expuesto el tapiz El choricero José Rico, de Candelario, original de Francisco Bayeu (1746-1793), buena prueba de la fama que su industria chacinera alcanzó. La tradición perdura, pero muy reducida ha quedado su importancia económica. El casco urbano de Candelario fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975. Puede considerársele el mejor exponente de la arquitectura rural de montaña de la provincia salmantina. Para reposar del viaje Hotel Candelario* Yedra. 6. Tf. 413119. Un caserón de piedra restaurado, con artesonados originales en madera de castaño. Instalaciones correctas y bien acondicionadas para el invierno local. Muy bien de precio. Hostal Cristi** Plaza Béjar, 1. Tf. 413212. Hostal El Pasaje*. Las Eras, s/n. Tf. 403994. Hostal La Plataforma* Ctra. de la Sierra, s/n. Tf. 401800. Pensión Casa Gabriel. Humilladero, 2. Tf. 413176. Camping Cinco Castaños. Subida a la Plataforma, s/n. Tf. 413204. 2ªC. Abierto todo el año. Se echan de menos una serie de servicios (duchas, tomas de corriente, etc.) Comer en Candelario No se olvide el trotamundos de probar, antes o después de su colación, los chorizos culares que aquí se elaboran, embuchados con grasa, pimentón, sal, ajo, orégano, vino blanco y aceite. Su fama supera incluso la del chorizo ibérico de Guijuelo. Cristi. Restaurante del hotel del mismo nombre. Cocina tradicional castellana a buenos precios. Ocupa una antigua casa de labor.

SALAMANCA / 259 Casa Picu. Simón López. 42. Platos regionales. Bastante económico. Casa Isidro. Avda. José Antonio, 3. Tf. 401084. Compras gastronómicas Hijos de Trinidad García Enrique Fraile, 22. Embutidos diversos de cerdo ibérico, fabricados con cuidados y maestría más propios ce otro tiempo. Fiestas Festividad de Santiago Apóstol. El 25 de julio, Candelario se viste de gala para homenajear a su patrón. Se celebran encierros, novilladas, actos folclóricos y religiosos. Este día puede verse a las gentes del pueblo luciendo sus trajes típicos serranos: el tocado de las mujeres, moño largo y ondulado que sobresale por encima de la frente, se denomina peinado de picaporte. Monumentos Casco urbano. Llama la atención esa homogeneidad formal de sus casas pétreas con fachada encalada, tres alturas y amplios balcones que lucen balaustres de madera. Las viviendas se protegen de lluvias y nieves mediante teja arábiga, distribuida en voladizos amplios, roja y de oscura tonalidad, que contrasta vivamente con el albor de los muros exteriores. Curiosas resultan para el foráneo las batipuertas, que solamente cubren la mitad inferior del zaguán y tenían por finalidad impedir a las bestias el acceso a las casas. Estas viviendas eran morada y fábrica a un tiempo: en sus desvanes, comunicados con el caño del hogar, se curaban al humo paletillas, jamones y chorizos. Parte de la planta baja se destinaba a matadero. iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Construcción gótica del siglo XVI. La portada norte, con arquivoltas, presenta buen trabajo de labra: vemos el escudo de la familia Zúñiga, duques de Béjar y señores de esta comarca. La fachada principal está taladrada por un rosetón de caprichoso diseño. El templo tiene tres naves cubiertas con artesonado mudéjar. Guarda un retablo mayor y tablas del siglo XVI. Ermita del Humilladero También gótica aunque mucho más sencilla de formas.

260 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Excursiones Damos cuenta de dos parajes de montaña de excepcional interés paisajístico, donde puede practicarse el esquí nórdico en meses nivosos. El primero es La Covatilla, meseta a dos mil metros de altura que se alcanza siguiendo una pista de nueve kilómetros desde la aldea de La Hoya. Por ser el firme terroso, los accesos resultan complicados durante el invierno. Las únicas instalaciones de que dispone el visitante o deportista son unos sencillos arrastres mecánicos. Desde La Covatilla es factible ascender al Canchal Negro, de 2.369 metros de altitud. Una pista asfaltada parte de Candelario para conducirnos hasta El Travieso (1.880 metros de altitud), mirador natural sobre la Sierra de Candelario y buen lugar para instalar pistas de esquí, aunque hasta el momento toda infraestructura brille por su ausencia. Muy cerca, en la Hoya de Moros, nace el río Cuerpo de Hombre y los alpinistas se encuentran con sugestivas paredes verticales de hielo donde practicar la escalada.

MIRANDA DEL CASTAÑAR
Emprendemos camino hacia la Peña de Francia. Es preciso regresar a Béjar para tomar la carretera C-515, lengua asfáltica que parece herir con su horizontalidad ondulante, de alfange, los bosques de pinos, robles, castaños, olmos y chopos: laberinto de troncos y ramas que nos recuerda las majestuosas florestas de los cantares de gesta artúricos. La distinción entre las sierras de Béjar y Francia es puramente a efectos de denominación, pues los paisajes permanecen inalterables. Los repobladores cristianos que llegaron a estas tierras vírgenes, selváticas, allá por el siglo XII se asentaron primeramente en Miranda del Castañar, plaza fuerte elevada sobre cerro que contó con sus viejas murallas hasta época reciente. Comer y dormir El Hostal Condado de Miranda*(Pasaje la Perdiza, s/n; tf. 432026) es un sencillo establecimiento donde se depara trato familiar al cliente. Tranquilidad y reposo absoluto garantizados. Hay habitaciones con o sin baño y en su restaurante se sirven

SALAMANCA / 261 desayunos, comidas y cenas con aromas caseros, a buenos precios. El "restaurante" más tradicional es el bar de Las Petronilas, bien en la antigua sala de la casa o junto a la barra y la chimenea. Para comer o picar algo (pedid morcilla). Otra alternativa es el Francia (Carretera de Sotoserrano, km 5 (La Regajera). Carnaval Las mujeres de Miranda se entretienen durante estas fiestas en una muy vengativa chanza: correr la gallina supone rebozar de harina a todo varón que se descuide y caiga en el radio de acción de las féminas; suponemos que el término gallina hace referencia al pavor que deben exteriorizar los hombres cuando se ven arremetidos por una horda enloquecida de respetables señoras en pleno desafuero. Los festejos concluyen con la limpia de sartenes, simbólica despedida de los placeres de la buena mesa ante la llegada de la Cuaresma. Un paseo por Miranda del Castañar No encontrará el trotamundos monumentos grandiosos, pero sí un bien conservado conjunto serrano. De las fortificaciones medievales restan parte del castillo (siglo XV), las murallas y las puertas de San Ginés. sencilla construcción con arco apuntado y hornacina de santo, de Nuestra Señora, el Postigo y de la Villa. Por la calle Larga, flanqueada de casa típicas (aleros pronunciados, balconadas de madera) se camina hasta la iglesia parroquial, gótica, con campanario exento, algo inusual en estas tierras. Pero la construcción más característica del pueblo es esa plaza abierta, antiguo patio de armas del castillo, recinto abierto a tres calles y escenario, durante las fiestas, festejos taurinos aprovechando las estrechas aberturas como burladeros. Alrededores Mogarraz, otro interesante conjunto urbano, es famosa por la destreza de sus artesanos del cuero, que desde hace siglos fabrican excelentes botos camperos. Un buen ejemplo de esta actividad lo constituye el taller de José y Agapito Hernández Iglesias (Castillo, 1). A la entrada del pueblo hay una cruz

262 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) típica muy bonita. Si os fijáis en algunas puertas observaréis grabado en el granito cántaros, panes, lecheras anunciando lo que antiguamente se vendía en esa casa. San Martín del Castañar, uno de los pueblos más antiguos de la zona a juzgar por los restos de la calzada romana y. justo al lado, un humilladero que parece ser fue un pequeño templo romano. No dejéis de ver su emotiva plaza de toros con el olmo en el centro a la sombra de las ruinas del castillo y su iglesia parroquial. Sotoserrano, arquitectura típica de la sierra y varios bodegeros que se prestarán voluntarios a mostraros, e invitaros, a degustar sus vinos. Cepeda, tan bonito que hasta el paisaje parece adaptarse a su trazado. En Sequeros, pueblo rodeado de frutales, siguen fabricándose jamones y embutidos artesanales.

LA ALBERCA
Dejamos Miranda del Castañar. El paisaje serrano, diversificado por lo que a sus especies vegetales se refiere, troca su faz más salvaje: la mano del hombre asoma tras los viñedos, el olivo, la higuera, el cerezo y los frutales. Nos adentramos en una comarca de ríos y fuentes, tan diferente al secarral castellano: no en vano fue llamada Val-del-Agua por los primeros repobladores cristianos, llegados de tierras norteñas y del sur de Francia. El propio nombre de La Alberca proviene del árabe AlBereka (estanque, lugar de aguas): hacia aquí convergen cauces y torrenteras de la Sierra de Francia. Los alrededores del pueblo están cubiertos por extensos bosques caducufolios, entre los mejores de toda la Península Ibérica. La Alberca es uno de los más bellos conjuntos arquitectónicos de Castilla y León. La estructura urbana se conserva intacta -o todo lo intacta que cabe esperar- desde la Edad Media: calles angostas, casi cubiertas por los grandes aleros para resguardar al transeúnte de fríos y lluvias; empedrado de cantos en declive para desaguar con facilidad los caudales pluviales: casas con armazón de madera y muros de adobe, frecuentemente cimentadas sobre gruesas rocas; balcones corridos que soportan entibados de madera de castaño, a menudo engalanados con macetas y flores...Durante horas, sólo rompe su silencio

SALAMANCA / 263 bucólico el traquetear de un carro o las pisadas de los cascos de algún animal, que aún dormirá en uno de esos establos habilitados en las bajeras de las casas. Un microcosmos arcaico, pues, el que los trotamundos hallarán en La Alberca, cuyos valores estéticos, paisajísticos y etnográficos están despertando la atracción de un tipo de lurismo culto y familiar, respetuoso con el marco humano y ecológico de la comarca. Alojamientos Las Batuecas**. Ctra. Las Batuecas, s/n. Tf. 415188/ 415194, Un edificio construido en piedra, que respeta los modelos arquitectónicos tradicionales del lugar. Está ubicado en un bello paraje de castaños y nogales, a la entrada del Valle de Las Batuecas. Por lo que a precios se refiere, puede considerarse barato. París** La Chanca, s/n. Tf. 415131. Ligeramente más económico que el anterior. Pensión Las Heras. Ctra. Las Batuecas, 5. Tf. 415113/ 415040. Ambiente casero y familiar, pero muy parca en instalaciones. Habitaciones sin baño. Pensión Hernández. Tablao, 3. Tf. 415039. ídem, anterior. Camping Al-Bereka Ctra. Salamanca-La Alberca. km. 76,400. Tf. 415195. Abierto del 1 de abril al 30 de septiembre. 2ªC. Sierra de Francia. Carretera Salamanca-La Alberca, km. 73 (término municipal de Nava de Francia). Tf. 449419. Abierto del 1 de abril al 30 de septiembre. 2-C. Comer en La Alberca Las Batuecas Restaurante del hotel homónimo. Especializado en cocina regional, sirven guisos sustanciosos y postres de elaboración casera (flanes, arroz con leche, natillas, etc.). Precios ajustados. París. Restaurante del hotel. Especialidades locales y de cocina internacional El Castillo. Ctra. de Mogarraz, s/n. Tf. 437481. Buenos asados a buenos precios, lo que no es de despreciar.

264 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) En las típicas tabernas de la Plaza Mayor (La Columna, El Moderno, La Cantina) pueden tomarse embutidos de la tierra y raciones. Unas compras Natividad Hoyos. Hospicios, 7. Los bordados y encajes de aguja de La Alberca son famosos en toda la provincia. De hecho resulta frecuente ver como las ancianas apostadas en los zaguanes de sus casas pasan las horas dedicadas a la puntilla. Aquí podréis adquirir paños, mantas y alfombras decorados con motivos vegetales, geométricos o animales, en el más puro estilo del lugar. Más artesanía Hay en La Alberca buen número de artesanos. Algunos ejemplos: Eleuterio Barrado (Fuente Canal, 6) y Tomás Hoyos (Queipo de Llano, s/n) trabajan la madera; María del Carmen Requejo (La Iglesia. 11) es experta en bordados y puntillas. Fiestas y tradiciones La Procesión de las Candelas, el día 2 de febrero, pasea por el pueblo las imágenes de la Virgen y del Niño Jesús, cada una con su correspondiente cirio. Si se apagase la vela de la Virgen, señal de mal año para las mozas del pueblo; y poca suerte para los mozos si así ocurre con el cirio del Niño. Concluida la procesión, el cónclave de las mujeres desposee de su autoridad secular a los hombres y nombra una alcaldesa para regir simbólicamente el pueblo. Sólo se respeta la autoridad del cura. Desde tiempos de Isabel la Católica y por disposición de tan piadosa -dicen- soberana, se celebra en La Alberca el Día del Trago (Lunes de Pascua). La fiesta rememora una acción de armas de las mujeres del pueblo, que se bastaron para derrotar a la tropa lusitana aliada de Juana la Beltraneja; y no contentas con la victoria incluso arrebataron al caudillo de la hueste, el prior de Ocrato, su estandarte de guerra. Tal evento se conmemora en la atestada Plaza Mayor del pueblo, invitando con vino de la comarca -por dos veces y en un barquillo de plata- a todos los naturales y foráneos que allí se encuentren.

SALAMANCA / 265 Los días 15 y 16 de agosto, con motivo de la festividad de la Virgen de la Asunción, se escenifica en la Plaza Mayor un curioso y arcaico acto sacramental que tiene sus raíces en la Edad Media. La Ofrenda y Loa de Nuestra Señora, declarada Fiesta de Interés Turístico, escenifica la lucha de los fieles contra el Maligno cuando éste pretende frustrar el homenaje a la Virgen María. La victoria, por supuesto, sonríe a la feligresía que cuenta con la ayuda del belicoso arcángel San Miguel. La representación es un ilustrativo muestrario de cantos, bailes y trajes típicos. Un pueblo mágico El trotamundos puede sentirse hechizado por la imagen de tipismo imperecedero que La Alberca le brinda, o por la soberbia naturaleza que casi engulle la población. Pero también lo embelesarán las tradiciones ancestrales conservadas en este paraje serrano: cantos, danzas, fiestas, creencias y hábitos nos hacen retroceder en la carrera de las épocas para depositarnos en un mundo poético, casi animista, donde el hombre y oscuras fuerzas de naturaleza inmaterial conviven en un pulso no siempre armónico. La salvaguarda de estas tradiciones representa un tesoro cultural y antropológico admirable: son vestigios de estadios míticos de la historia que las conciencias urbanas conocen sólo -y con frecuencia inadecuadamente- a través de la novela o el cine. De ahí la presencia del animero, un sujeto que ronda por el pueblo pidiendo oraciones para la salvación de las ánimas del Purgatorio -y la consiguiente limosna para rezarles misas-. Por ello tantos niños llevan amuletos que los protegen contra Dios sabe qué cantidad de males sobrenaturales. Todo bautizo, boda o entierro conlleva su propio ritual al margen de la celebración eclesiástica. El mundo, en La Alberca, aún no ha sufrido -o sólo lo experimentó parcialmente- el proceso de desencantamiento que denunciaba el sociólogo alemán Max Weber, consistente en esa pérdida de atributos de voluntariedad y acción eficiente que lo convierte en mero objeto de uso y consumo para la conciencia humana e inaugura el proceso de su destrucción. Pero esta dinámica parece haberse estancado en los bosques y valles de la comarca de La Alberca, donde la naturaleza aún está animada. Monumentos Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.

266 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Templo de aire rústico construido en el siglo XVIII, con tres naves sepradas por recios pilares. En su interior guarda la talla del Cristo del sudor, atribuida al célebre imaginero Juan de Juni y una cruz procesional de cobre dorado (s. XIII). De una fábrica anterior resta el púlpito de granito policromado -curiosa y rara estampa, la de la piedra pintada- donde aparecen esculpidos los cuatro evangelistas (s. XVI). Plaza Mayor. Armonioso conjunto de construcciones con entibado de madera, paredes de adobe, balconadas corridas y amplios aleros, sostenidas por soportales con bien talladas columnas de granito. Observad el rollo, poste pétreo con crucifijo cimero. Una excursión obligada: la Peña de Francia Once kilómetros de carretera separan La Alberca de la cima de la Peña de Francia (1.723 ms.). El recorrido, muy sinuoso, puede hacerse en coche o a pie, según las prisas o la resistencia del viajero. Surgirán pendientes -algunas bastante pronunciadas- y curvas cercadas por tupida vegetación, abundando los pinares y robledos. Si la ascensión se efectúa caminando y las fuerzas fallan o la pereza impera, queda el consuelo de asomarse a alguno de los miradores que en cotas inferiores nos brindan hermosos paisajes. También hay tres fuentes de agua fresca y cristalina. En la cima os aguarda un monasterio con hospedería, allí se puede comer y pernoctar. Una capilla indica el lugar donde apareció milagrosamente, el año 1434, la imagen mariana que se venera en el altar mayor del templo conventual: curioso basamento el suyo, pues trátase de una roca cimera de esta cumbre. Si os acercáis al mirador de Santo Domingo dispondréis de indicadores que señalan los distintos parajes y montes que se alcanzan a distinguir desde esta posición. El mirador de Santiago está cancelado por una artística rejería, a modo de pantalla transparente, con representación esquemática del apóstol montado sobre su caballo blanco; a través de la celosía contemplaréis un cúmulo de relieves verdes y azules, juego serrano de colores y volúmenes acerados que sin duda complacerá vuestras pupilas. De regreso hacia La Alberca, no está de más dar un rodeo y visitar El Cabaco, otro interesante -a más de hermosoconjunto arquitectónico rural. Si decidís desviaros, podréis comer

SALAMANCA / 267 una apetitosa y muy casera colación en El Cruce (Ctra. Ciudad Rodrigo-Béjar, tf. 449330).

LAS BATUECAS El medio físico El valle de Las Batuecas, que el río del mismo nombre ha tallado entre bloques de pizarra y granito, se encuentra en la vertiente meridional de la Sierra de La Alberca y es limítrofe con la provincia de Cáceres, cuyas Hurdes pertenecen al mismo sistema orográfico. Formaciones rocosas desnudas se alternan con grandes cascotes forestales de pino silvestre y negro, tejo, fresno, rebolo, castaño, encina y alcornoque en este agreste espacio geográfico, predominando entre la vegetación arbustiva madroños, enebros, acebos, jaras, lentisco y durillos. Un poco de historia Las Batuecas es una de las comarcas más hermosas y subyugantes de Castilla y León. Su naturaleza salvaje, quelas leyendas locales tiñen con tonos mistéricos, atrae poderosamente la atención del visitante a la par que suscita en él cierto sentimiento de indefensión, de horfandad ante los parvos indicios de civilización. Los repobladores cristianos que aquí arribaron en el siglo XIII se establecieron en un festón de diminutas aldeas ocupando las orillas del valle. Durante siglos se olvidaron del curso de la historia -o ésta los ignoró-, dedicados a una agricultura de subsistencia y al pastoreo. Solamente los frailes carmelitas tuvieron la curiosidad de acercarse a estos lares, y tanto los conmovió su soledad que fundaron el eremitorio del Santo Desierto de las Batuecas, el año 1600. También crearon otras dieciséis ermitas menores a lo largo del valle, hoy deshabitadas y cuyas ruinas, sorpresivamente halladas por el caminante o excursionista, acrecientan la imagen salvaje del entorno. Miguel de Unamuno, caminante infatigable por los senderos salmantinos y gran conocedor de su geografía y etnografía, descubrió estas tierras pobres y atrasadas a principios de siglo. Hasta ellas condujo al rey Alfonso XIII, que se manifestó impresionado tras contemplar unas condiciones de vida más

268 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) propias del Medievo que de un Estado moderno -cosa que, por otra parte, no era la España donde él reinaba-. La visita real trajo a Las Batuecas carreteras -pocas- y algunas obras de infraestructura sanitaria -escasas-. La historia y el presente de Las Batuecas son el mejor ejemplo de confusión entre tipismo y subdesarrollo. Los maravillosos paisajes y esas aldeas llenas de encanto, donde escuchamos un castellano rancio y las costumbres y los ritmos cotidianos de las gentes han quedado estancados en épocas pretéritas, perviven merced a la miseria y las carencias de todo tipo que durante siglos atenazaron a las gentes del valle, condenándolas al más anónimo de los ostracismos. La tarea del futuro es conservar el medio natural y las formas de vida tradicionales en armonía con el desarrollo de mejores condiciones materiales para sus habitantes. Acceso Las comunicaciones siguen siendo precarias. Una carretera local procedente de La Alberca atraviesa transversalmente el valle al descender desde el puerto del Portillo. Dicha ruta alcanza la aldea de Batuecas (13 km) y prosigue hacia el sur, hasta la cacereña Las Mestas. Reserva Nacional de Caza de Las Batuecas Este espacio protegido ocupa 20.976 ha de extensión. En un próximo futuro -si se cumplen los planes institucionalesquedará integrado en el parque natural que abarque toda la Sierra de Francia y aledaños. Importantes colonias de rapaces habitan los roquedos de esta reserva: buitre negro, buitre leonado, alimoche, halcón peregrino y águila real. Asimismo es lugar de anidación de la cigüeña negra. Especies de mamíferos comunes de la zona son el gato montes y la cabra montes. También están representados, aunque en número menor, depredadores como el lobo y el lince ibéricos. Abundantes galápagos fluviales tienen su morada en el cauce del río Batuecas. Pinturas rupestres Ocultas en la espesura del valle, han sido descubiertas varias pinturas rupestres esquemáticas de la Edad del Bronce.

SALAMANCA / 269 Visitarlas supone adentrarse en lo más recóndito de Las Batuecas: una excursión llena de encantos paisajísticos pero no apta para los poco avezados en esfuerzos montaraces. Desde La Alberca se llega por carretera al monasterio carmelita. Seguid el camino que avanza entre la valla exterior del convento y el arroyo contiguo; después de pasar un puente, cruzad una cancela y una pedrera en la ladera para tomar luego el primer sendero a mano derecha. Esta senda conduce al lugar denominado Cabras Pintas, donde se encuentran las primeras pinturas rupestres que una valla aisla y protege. Retomando el camino que partía del monasterio, seguidlo hasta encontrar un gran promontorio rocoso en cuyas grutas se conservan otros tres grupos pictóricos, también protegidos por vallado.

EL CAMPO CHARRO

El relieve se suaviza, los picachos y gargantas han relajado sus pliegues atormentados para distendirse en ondulaciones suaves sobre las que se aposenta la extensión ajardinada de quejigos y encinas. Los vestigios de aquella Iberia legendaria que una ardilla podía atravesar de rama en rama sin tocar su suelo cubren el flanco oeste de la provincia salmantina, entre el arco del Tormes, la Sierra de Gata y la frontera portuguesa, habitado desde remotísima edad por pueblos celtibéricos; el mítico país a donde Hércules acudió para robar las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides, arcaica simbología de la feracidad de la tierra. Nos adentramos en el paisaje prototípico salmantino, la dehesa. Los naturalistas han destacado el valor ecológico de este biotopo. Se trata de un bosque claro, sin espesura, con árboles más o menos diseminados entre los cuales crecen pastos. Las profundas raíces de estos árboles -encinas, primordialmente; también quejigos y alcornoques- realizan una continua labor de bombeo de humedad hacia la superficie, manteniendo así el pasto a la par que lo abonan con hojarasca y cascabillo. Los árboles resguardan al ganado de las inclemencias climatológicas y las bestias se alimentan de sus frutos (la bellota) además de disponer de prado donde pastar. Las dehesas charras son el

270 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) habitat del cerdo ibérico, cuya carne servirá para preparar excelentes embutidos. Y del toro de lidia salmantino, que con 196 ganaderías y 32.000 cabezas ocupa el primer lugar -en términos cuantitativos- entre las reses bravas peninsulares. La ruta que proponemos engarza con el anterior periplo serrano, pues La Alberca y Ciudad Rodrigo, capital del Campo Charro, sólo distan una cuarentena de kilómetros y están bien comunicadas. También cabe hacer el recorrido a la inversa partiendo de Salamanca: en este caso se atravesaría longitudinalmente el Campo Charro hasta Ciudad Rodrigo (89 km).

CIUDAD RODRIGO Noble -y monumental- población de 16.000 habitantes, que con mirada de halcón domina la vega del río Águeda desde la prominencia de un risco. Tan privilegiado emplazamiento ya fue ponderado por los primitivos pobladores del neolítico, pues de esta época son los yacimientos arqueológicos más antiguos hallados en el lugar. Los vetones, pueblo ganadero de origen celta del cual ya hemos hablado en anteriores ocasiones, fundaron aquí una sólida plaza fuerte, Miróbriga -mirobrigense es el gentilicio local, aún en nuestros días-. La riqueza de estas vegas atrajo la codicia romana y la ciudad no pudo resistir el empuje de sus legiones: bajo el poder del SPQR trocará su nombre primitivo por el latino Augustóbriga, en exhaltación del emperador Augusto. Ciudad Rodrigo es una de las sedes episcopales más antiguas de España, pues documentos anteriores a la desmembración del Imperio romano mencionan ya su prelatura. Coincidiendo con las invasiones bárbaras, la historia corre un visillo de ignorancia sobre esta ciudad presumiblemente importante durante la época imperial en términos demográficos y económicos; la presencia árabe no reportará nuevas noticias al respecto, pero es de suponer que las continuas fricciones bélicas en las comarcas del Bajo Duero debieron contribuir a su despoblación y decadencia material. Rodrigo González Girón, conde leonés, la arrebata a los musulmanes en el año 1100. Consigo trajo colonos y repobladores y hasta da su nuevo y definitivo nombre a la ciudad. Pero la presión agarena impide el definitivo asentamiento cristiano. Pasarán 36 años hasta que tropas salmantinas comandadas por

SALAMANCA / 271 el aguerrido obispo Berenguer la anexionen definitivamente al Reino de León. Comienza entonces el verdadero proceso de repoblación, con gentes de Zamora, León, Ávila y Salamanca. Fernando II reinstaurará la diócesis de Ciudad Rodrigo y le otorga la dignidad de Civitas; este rey, gran benefactor de la ciudad, hace reconstruir el puente sobre el río Águeda arrasado por los musulmanes e inicia las obras de la muralla local, ejemplarmente conservada en nuestros días. El desarrollo de la Mesta y de la industria pañera a finales de la Edad Media traen épocas de prosperidad a Ciudad Rodrigo hasta bien entrado el siglo XVII. Con la vecina Portugal mantendrá importantes relaciones comerciales, pero también se verá amenazada por su proximidad con motivo de los conflictos hispano-lusos durante el reinado de Felipe IV. Sufrió ocupación napoleónica y tropas españolas la cercaron durante la Guerra de Independencia. Lord Wellington, al mando de un ejército británico, inclinaría la balanza en favor hispano: la pérdida de Ciudad Rodrigo supuso grave revés para los franceses, que poco después serían batidos por completo en Los Arapiles. Wellington recibió el título de Duque de Ciudad Rodrigo en premio a su brillante actuación. Ciudad Rodrigo perdió buena parte de su patrimonio monumental en aquellos cruentos sucesos de armas. Pero aun así conservó un legado de suficiente entidad como para ser declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1944. Donde alojarse Caro Parador Enrique II***. Plaza del Castillo, 1. Tf. 460150. Incomparable marco arquitectónico: la fortaleza que Enrique II de Castilla hizo edificar entre 1334 y 1379; a la estructura original se ha añadido un ala moderna donde se encuentran parte de sus 27 habitaciones. Muy cuidada ambientación medieval, a base de enseres propios de aquella época como puedan ser armaduras y panoplias. Desde la torre del Homemaje se divisan magníficas perspectivas de la vega del río Águeda y el Campo Charro. Precios medios Conde Rodrigo"*. Plaza San Salvador, 9. Tf. 461408.

272 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Magníficos exteriores los de este hotel, una mansión solariega del siglo XVII en pleno casco histórico mirobrigense. No puede decirse tanto de su aspecto interior, un tanto impersonal. Buenos servicios y precios muy ajustados. Conde Rodrigo II***. Huerta de las Viñas, s/n. Tf. 480448. Un moderno edificio junto al río Águeda. Los interiores están habilitados con mobiliario de estilo rústico castellano. Tiene piscina, pista de tenis y amplio aparcamiento. Las tarifas, ligeramente inferiores al anterior. Barato La Llave del Campo**. Ctra. Salamanca, 141. Tf. 460258. Pocos hoteles de esta categoría oficial tienen tarifas tan reducidas. El Cruce* Cira Lisboa, 4. Tf. 460450. Bien equipado y económico, aunque apartado del centro histórico. Hostal Yoanna**. Reino de León, 12. Tf. 481252. Servicio amable y habitaciones sencillas, aunque confortables. En materia de precios, como el anterior. Hostal Blanco*. Ctra. Burgos - Portugal, km. 324. Tf. 462142. Hostal El Pibe*. Avda. Portugal, 4. Tf. 461302. Lo más económico Son modestas casas de huéspedes, donde simplemente se paga por una cama donde dormir. Pensión La Alegría. Toro, 4. Tf. 460006. Pensión Madrid. Madrid, 20. Tf. 462467. Tiene algunas habitaciones con lavabo. Pensión Mari. Avda. Portugal, 14. Tf. 480522. Pensión Moderno Francés. Campo de Toledo, 8. Tf. 461968. Pensión La Parra. Careabas, 35. Tf. 461932. Camping La Pesquera. Ctra. Cáceres (Huerta la Torma). Tf. 481348. Abierto del 1 de abril al 30 de septiembre. 2ªC.

SALAMANCA / 273 Lugares de pitanza Si vais a comer en Ciudad Rodrigo no dudéis en pedir la especialidad cel lugar: el limón, plato frío cuyos ingredientes son carne, chorizo, huevo y limón. Otros platos de común consumo son el farinato (morcilla con miga de pan, pimentón y huevos) y la chanfaina (arroz con menudillos). Lo más caro Restaurante del Parador Enrique II. Cocina castellana y de mercado ejecutadas con buen gusto y esmero. Servicio rruy profesional. El comedor, por cierto, es una de las estancias más llamativas del parador, especialmente por su gran arco de piedra. Los precios tienden a las alturas. Conde Rodrigo. En el hotel del mismo nombre. Carta variada y buena preparación de las viandas. Tirando a caro. Precios medios Estoril. Travesía de Tatavera, 1. Tf. 460550. Una cafetería moderna, que tiene en su planta superior un acogedor comedor decorado en plan clásico. Servicio agradable. Observa la tradición culinaria de estas tierras aunque su cocinero añade un toque de influencia vasca. Mayton La Colada, 9. Tf. 460720. Marco tradicional castellano donde se propone una carta que incluye desde pescados y mariscos a las especialidades charras (asados, chacinas, postres caseros), todo ello con gran corrección. El Rodeo. Gigantes, 6. Tf. 461028. Sabrosos platos típicos como las patatas con rabo. Buenos asados. Más barato El Sanatorio. Plaza Mayor, 13. Taberna y mesón. El local más Trotamundos por sus precios y sus tapas y raciones de excelente calidad. Paredes cubiertas de fotos con "momentos curiosos y comprometidos" de los encierros y carnavales. Catalina, su cocinera, se encarga igualmente de preparar unas satisfatorias comidas caseras. Además es atendido por unos jóvenes muy enrollados. Castilla. En la Plaza Mayor. Otra animada taberna donde

274 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) además de vinos se sirven tapas y raciones. Excelentes quesos y chacinas. Casa Antonio. Gigantes, 8. Tf. 460022. Cocina salmantina. Copas y baile La calle Colada, que parte de la Plaza Mayor mirobrigense, se llena de jóvenes que alternan, tapean y escuchan música en sus bares. El Hotel Conde Rodrigo tiene una discoteca que funciona -muy escandalosamente- hasta altas horas de la madrugada. Para golosos Gregorio Etreros. Dámaso Ledesma, 6. En esta repostería podréis adquirir dulces del Campo Charro; hojaldres, almendrados, duquesitas, repelados. Artesanía Quedan en Ciudad Rodrigo algunos alfares tradicionales de torno manual, donde hábiles manos fabrican diverosos enseres domésticos como cántaros, botijos, ollas, platos, barreños, etc. Igualmente son muy apreciados los trabajos de filigrana en oro y plata de los orfebres merobrigenses: José Luis Nieves (Avda. Béjar, 141), Miguel Sánchez Corral (Canal, 27), María Luisa Sanmartín (Lorenzo Iglesias, 7) y Concepción Duque (Reyes Católicos, 3). Otras ramas de la producción artesanal salmantina presentes en Ciudad Rodrigo son los trabajos en metal (cacharrería, cencerros, romanas, hierro forjado) elaborados por Jesús Garzón (Esperanza, 8) y José Luis Hernández (Argañán, 12); la guarnicionería y la cestería. Mercado Verdadera institución, pues se celebra todos los martes sin interrupción desde el año 1475. Podréis adquirir verduras de la huerta de Águeda, embutidos de cerdo ibérico, quesos de la comarca, dulces típicos de almendra y miel...

SALAMANCA / 275 Fiestas Primera fiesta local del año es precisamente la del patrono de Ciudad Rodrigo, San Sebastián (20 de enero). Hay procesión religiosa y los jóvenes combaten el frío invernal en la verbena, al calor de la muchedumbre y el vino. Poco después vendrá la Romería de San Blas (3 de febrero), acto cívico-religioso que se celebra en el Monasterio de la Caridad. Una comilona de chorizo asado y morcilla culmina el festejo. El Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo ha sido declarado Fiesta de Interés Turístico. Aparte de la presencia de máscaras y disfraces, tiene lugar un encierro de toros a caballo según la usanza medieval: conduciendo las reses desde la dehesa al corral. Capeas para aficionados y novilladas diarias se celebran en un recinto de madera habilitado en plena plaza mayor; verbenas, pasacalles, desfiles de carrozas, actos folclóricos y degustaciones de productos típicos de la tierra completan el programa festivo. Las distintas comparsas y peñas de la ciudad animan la fiesta noche y día. La Charrada es una fiesta de exhaltación del folclore, la artesanía y la cultura popular del Campo Charro. Se celebra todos los años el Sábado de Gloria. Feria Ganadera anual, con exposición y subasta de reses, el día 30 de noviembre. Los tratantes que venden satisfactoriamente su mercancía están obligados a invitar a un trago a cuantos intervinieron en la transacción: esta costumbre inveterada se denomina el alboroque. El museo local Museo Catedralicio. Plaza Isabelina, s/n. Puede visitarse diariamente de 9,30 a 13,30 y de 16 a 19 hs. Contiene interesantes restos arqueológicos y epigráficos, así como esculturas de los siglos XVI al XVIII, ornamentos sagrados y objetos de culto y trabajos de orfebrería. Visita monumental Murallas. Muy bien conservadas, pues rodean por completo el perímetro del casco histórico mirobrigense. Las obras comenzaron durante el reinado de Fernando II de León,

276 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) bajo la dirección de Juan de Cabrera. La muralla medieval, construida a base de guijarros y argamasa, tenía más que respetables dimensiones en su cercado interior: 2.250 ms. de longitud. 8.36 ms. de altura y 2,10 ms. de espesor. Cinco baluartes la reforzaban; un recinto murado exterior, foso y contrafoso envolvían el conjunto. En tiempos de Felipe V tue rebajada su altura a 7,55 ms. Las fortificaciones han sido habilitadas como zona de paseo y esparcimiento ciudadano, con varios miradores. Puente romano. Data de la época imperial, pero fue restaurado ya por Juan de Cabrera durante la edificación de las murallas. Catedral de Santa María. Fríos exteriores los de su fachada principal -de un clasicismo estricto y poco llamativo- que fue agregada al conjunto en el siglo XVIII. La fábrica original se inició alrededor de 1165. De sus tres entradas destacaremos el pórtico del Perdón (al que se superpuso la fachada antes comentada}, magnífico conjunto escultórico con cerca de cuatrocientas tallas góticas. Una vez en el interior cabe admirar la serenidad de sus formas románicas de transición, pues se aprecian tendencias ojivales. La bóveda de la nave mayor ya es de crucería gótica, en tanto que la bóveda de cañón, ligeramente apuntada, cubre aún las naves laterales. Destacados artistas como Rodrigo Gil de Hontañón y Rodrigo Alemán realizaron encargos en la seo mirobrigense: al primero se debe la reconstrucción de la Capilla Mayor (1550), del segundo es la sillería del coro. El no menos célebre imaginero Juan de Juni talló el Descendimiento de la Cruz (1560), la más apreciada pieza escultórica de cuantas aquí se guardan. La visita puede concluir en el claustro (siglos XII-XIII): la portada de acceso pertenece al periodo plateresco, pero sus recios pilares -que sostienen una primitiva bóveda de crucería- son románicos. Capilla de Cerralbo. Templo renacentista construido bajo el patrocinio de Rodrigo Pacheco, primer marqués de Cerralbo y de su hermano Francisco, a la sazón cardenal. Una cúpula sobre base cuadrada define la silueta exterior del templo, sobrio y de gran pureza de líneas. Guarda valiosas piezas pictóricas y el sepulcro del marqués, conjunto escultórico más reciente pues fue su autor Mariano Benlliure Otros templos. La iglesia de San Agustín es gótica del siglo XVI y fue al parecer erigida por Gil de Hontañón. Románica en sus orígenes, la iglesia de San Isidoro fue reeedificada en el

SALAMANCA / 277 siglo XVI. De estilo neoclásico es la Capilla de la Tercera Orden (s. XVIII). Ayuntamiento. En la Plaza Mayor. El edificio original es del siglo XVI; reconstruido en la presente centuria, se le añadió el ala sur. Su fachada presenta un airoso conjunto de arcos rebajados, distribuidos entre dos galenas; la flanquean torreones semicirculares -en uno labraron el escudo del Emperador Carlos, tan caros a la arquitectura renacentista castellana y leonesa. Los intersticios que separan los arcos están tallados con escudos heráldicos y efigies. Palacios. Esparcidos por el casco histórico de la ciudad hallaréis buen número de edificaciones señoriales, construidas entre los siglos XV y XVIII; Palacio Episcopal, muy austero (s. XVIII); Casa de los Vázquez (gótica del siglo XVI, con alguna rejería plateresca; es la actual sede de Correos); Palacio de los Miranda (en la Plaza de San Salvador, de sobrio estilo herreriano). Palacio de Moctezuma (donde residieron los descendientes del emperador azteca, es la actual Casa de Cultura), Palacio de los Castros (con bella portada plateresca), Palacio de Altares (también plateresco, guarda en su capilla un Calvario de Juan de Juni); la Casa de los Cuernos, la Casa de los Cueto, etc. Monasterio de la Caridad. En la orilla del río Águeda, cuatro kilómetros lo separan de Ciudad Rodrigo. La fundación del monasterio se remonta al siglo XII -según indicios documentales- pero nada resta de su primitiva fábrica. Se trata de un conjunto de amplias proporciones cuya conservación exterior deja mucho que desear en algunas partes de la mellada estructura, pues parece haber sido roída a dentelladas. El templo conventual, bajo la advocación de San Blas, data del siglo XVI. Lo más llamativo del monasterio es el precioso claustro del siglo XVIII, construido por Juan de Sagarvinaga, donde la depurada elegancia de las formas clasicistas contagia el ánimo de serenidad. Cosa curiosa: las dependencias conventuales pertenecen a unos particulares, a quienes debe solicitarse permiso para visitar el claustro.

EL REBOLLAR Y AGADONES
Al sur de Ciudad Rodrigo, lindando con Cáceres y Portugal, se extienden las comarcas de El Rebollar y Agado-

278 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) nes. Los atractivos de esta zona ajena a los circuitos turísticos convencionales radican en sus espacios naturales: terrenos de media montaña poblados por robledales y dehesas, donde es posible realizar una amplia gama de actividades campestres. Fuenteaguinaldo El pueblo no tiene mayor baza estética que su iglesia parroquial de San Juan Bautista, construida entre 1534 y 1700. De estilo gótico tardío, guarda un retablo de Lucas Mitata (s. XVI). Único establecimiento hotelero es la pensión Benito (Redonda, 108; tf. 471277), sencilla y económica, donde también sirven comidas caseras. Un camino de tierra nos conducirá desde esta localidad hasta las ruinas de Irueña (5 km), castro celtibérico que acabó convirtiéndose en ciudad romana. Los vestigios están esparcidos por el suelo, sobre un farallón del terreno. Siguiendo el curso del río Águeda por un camino de tierra paralelo se alcanzan las zonas de recreo de Molino Valeriano (5 km) y Molino Serafín (6 km). En ambos lugares se han Instalado mesas, bancos, barbacoas y sombras, además de contar con zona de baños en el mismo río. Idénticas zonas de recreo funcionan en los municipios de Agallas (en la margen derecha del río Burguillos, a 400 metros del pueblo), Tenebrón (junto a la carretera de Ciudad Rodrigo, en la misma salida del pueblo) y Villasrubias (en la margen derecha del río del mismo nombre, a dos kilómetros de la población). Los aficionados a excursiones más duras pueden internarse en Los Riscos, cañones por los que discurre el río Águeda hasta desembocar en el pantano homónimo. El Payo y Navasfrías Situados en la falda de la Sierra de Jalama. El Payo tiene en sus inmediaciones un puente romano de dos arcos sobre el río Águeda, cuyo cauce debe seguirse en dirección a Fuenteaguinaldo atravesando densos cascotes forestales. En su término nace el mencionado cauce fluvial, junto a cuyas fuentes -a dos kilómetros del pueblo- hay instalada una zona recreativa como las ya descritas anteriormente. Navasfrías, cercado por hermosos robledales, tiene su zona recreativa en el bosque de El Bardal, comunicado con el pueblo por un camino de tierra (400

SALAMANCA / 279 metros) Desde El Payo y Navasfrías parten numerosas pistas y sendas que se adentran en la Sierra de Jalama. todas bien conocidas por los lugareños. En Navasfrías podréis alojaros en la pensión Manolo (Flor, 7; tf. 475033).

ÍNDICE

ANTES DEL VIAJE Llegar a Castilla y León Por avión El tren En autocar 7 7 10 11

INTRODUCCIÓN Ancha es Castilla Sobre su nombre León y Castillas El marco físico La estepa El monte atlántico El Sistema Central La dehesa De fríos, calores y aguas Polos opuestos La pertinaz sequía El Duero y su vega La fauna de Castilla y León Un Arca de Noé en el sur de Europa El septentrión leonés Un inquilino particular El coloso del bosque La guarida del lobo Los moradores de la estepa La emperatriz y el sepulturero El tótem hispano Caza y pesca Promoción oficial Cotos Sociales El Manuscrito de Astorga y la pesca 13 16 16 17 17 18 19 20 20 21 21 22 23 23 24 25 25 26 27 28 29 29 30 31 31

282 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) La memoria histórica Los belicosos habitantes de Iberia El poder romano Un paso atrás Comienza la Reconquista La organización política del Reino astur Un toma y daca de efímeras campañas El Reino de León y el Condado de Castilla Castellano y astur-leonés La independencia castellana El Reino de Castilla El gran impulso expansionista del siglo XI Guerra y cooperación Tiempos de inestabilidad Los Reyes Católicos La lucha por las libertades La bancarrota económica Intentos de renovación La Guerra de Independencia El siglo XIX Ganapanes y guerreros místicos Una puerta abierta hacia el futuro Una visión literaria: casticismo e intrahistoria Miscelánea de estilos Los bárbaros Los mozárabes Domesticados El románico El gótico Economía Viejas estructuras, tiempos modernos Donde algo hubo, algo queda Tierras sedientas La ganadería Minería e industria: luces y sombras Producción eléctrica Otros subsectores económicos Demografía Campesinos y emigrantes índices Algunas cifras El carácter castellano-leonés . 32 32 32 33 33 34 34 35 35 36 37 37 38 39 39 40 41 41 41 42 43 43 43 45 46 46 46 47 47 48 48 48 49 50 50 51 51 52 52 52 52 53

ÍNDICE / 283 La gastronomía Los orígenes y su evolución El imperio de la legumbre Entre los cocidos, el maragato Lentejas Una buena ensalada Excelente compañía Cochinillos y tostones Más carne Los embutidos Truchas y demás Los quesos Para los más golosos Y por fin, la fruta Los vinos castellanos y leoneses Rueda Ribera de Duero El Bierzo Toro Denominaciones Específicas Con pan y vino 55 55 56 56 57 57 57 58 58 59 60 60 61 61 61 62 62 63 63 64 64

EL MOSAICO LEONES LA CIUDAD DE LEÓN El reino y su capital Llegar a León Direcciones y teléfonos de utilidad Alojarse en León Comer en León Vinos y copas Compras Fiestas y certámenes culturales Museos Un zoo en miniatura La catedral de León Otros monumentos leoneses Alrededores Santuario de la Virgen del Camino Santuario de Camposagrado Quintana de Raneros 67 67 76 77 77 79 82 84 86 90 91 91 93 97 97 97 97

284 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) San Andrés de Rabanedo EL LEÓN MESETARIO Sahagún Monasterio de San Pedro de las Dueñas Mansilla de las muías Monasterio de San Miguel de Escalada Valencia de Don Juan La Bañeza LA MARAGATERÍA, UN MUSEO VIVIENTE Costumbres y tradiciones maragatas Astorga, metrópolis maragata Trotamundear por la maragatería Las Cabreras EL LEÓN ATLÁNTICO Bembibre Congosto Torre del Bierzo Ponferrada Dos interesantes trayectos desde Ponferrada El Valle del Silencio Las Médulas La patria del orujo y su monasterio Villafranca del Bierzo Comilón Los Aneares ITINERARIOS POR LA MONTAÑA CANTÁBRICA Camino de Boñar Estación invernal de San Isidro Nuevo Riaño Reserva Nacional de Caza de Riaño Parque Nacional de Covadonga y Garganta del Cares 98 98 98 101 101 102 103 105 108 109 111 117 119 120 120 123 123 123 131 -" 131 133 134 136 141 141 144 ' 144^ 146 147'' 148' 149-

UN DESCUBRIMIENTO LA BIEN CERCADA De Viriato a nuestros días 153 153

ÍNDICE / 285 Llegar a Zamora Direcciones y telétonos de interés Guía de alojamientos Comer en Zamora Ir de copas Unas compras Festividades Museos zamoranos Monumentos Cerca de la capital Monfarracinos La Hiniesta AL SUR DEL DUERO A través del sayago Fermoselle Por la tierra del vino La ciudad de Toro TIERRA DEL PAN, TIERRA DE CAMPOS Montamarta y su Zangarrón El monasterio de Moreruela Benavente Villalpando Reserva Nacional de Caza de las salinas de Villafáfila . . . . HACIA LA GALICIA ZAMORANA San Pedro de la Nave Por el campo de Aliste Por la Carballeda Puebla de Sanabria Parque Natural de Lago de Sanabria 160 161 161 163 165 168 168 173 174 178 178 178 179 179 180 183 186 192 193 194 194 198 199 200 200 201 204 204 209

GENIO Y FIGURA RENACIENTE MARAVILLA Casi tres mil años de historia Llegar a Salamanca Direcciones y teléfonos de utilidad Alojamientos salmantinos A la hora de comer 213 213 221 222 223 225

286 / CASTILLA-LEÓN (Vol. 1) Copas salmantinas Recuerdos salmantinos Oferta cultural y festiva Un recorrido monumental UNA EXCURSIÓN PIADOSA Alba de Tormes Peñaranda de Bracamonte LAS SIERRAS DE BÉJAR Y FRANCIA Guijuelo El Guijo de Ávila Salvatierra de Tormes Monleón Puente del Congosto Béjar Candelario Miranda del Castañar La Alberca La Peña de Francia Las Batuecas EL CAMPO CHARRO Ciudad Rodrigo El Rebollar y Agadones Fuenteaguinaldo El Payo y Navasfrías 230 232 233 238 244 244 248 248 249 251 251 252 252 253 257 260 262 266 267 269 270 277 278 268

CARTOGRAFÍA España Castilla - León León (provincia) León (ciudad) Zamora (provincia) Zamora (ciudad) Salamanca (provincia) Salamanca (ciudad) 8 14 66 88 152 170 212 234

ÍNDICE DE LUGARES TURÍSTICOS

Abejera de Tábara (Zamora), 193 Acebo, El (León), 118 Agadones (Salamanca), 277 Agallas (Salamanca), 278 Aira de Pedra (León), 143 Alba de Tormes (Salamanca), 244 Alberca, La (Salamanca), 262 Alcañices (Zamora), 202 Aldeavieja de Tormes (Salamanca), 252 Almeida (Zamora), 180 Aneares, Los (León), 141 Añilares (León), 144 Arcenillas (Zamora), 184 Armuña, La (Salamanca), 244 Astorga (León), 111 Balouta (León), 143 Bañeza, La (León), 105 Batuecas, Las (Salamanca), 267 Béjar (Salamanca), 253 Béjar. sierra (Salamanca), 248 Bembibre (León), 120 Benavente (Zamora), 194 Bercianos de Aliste (Zamora), 203 Bermillo (Zamora), 180 Bóveda de Toro (Zamora), 185 Boñar (León), 146 Cabaco, El (Salamanca), 266 Cabreras,Las (León), 119 Cacabelos (León), 134 Caín (León), 149

Campo del Agua (León), 143 Camponaraya (León), 131 Candelario (Salamanca), 257 Candín (León), 144 Cantagallo (Salamanca), 257 Carbajales de Alba (Zamora), 201 Cármenes (León), 145 Campo de Peñaranda (Salamanca), 244 Carracedelo (León), 135 Carucedo (León), 134 Casaseca de las Chañas (Zamora), 184 Castrillo de los Polvazares (León), 117 Castroverde (Zamora), 199 Cepeda (Salamanca), 262 Ciudad Rodrigo (Salamanca), 270 Cofiñal (León), 147 Columbrianos (León), 131 Compludo (León), 118 Congosto (León), 123 Corporales (León), 119 Corullón (León), 141 Dehesas (León), 131 Fermoselle (Zamora), 180 Foncebadón (León), 118 Fonfría (Zamora), 201 Francia, sierra (Salamanca), 248 Fuenteaguinaldo (Salamanca), 278 Fuentelapeña (Zamora), 184

288 / CASTILLA-LEON (Vol. 1) Fuentelcarnero (Zamora), 184 Fuentesaúco (Zamora), 184 Granja de Moreruela (Zamora), 194 Guarrate (Zamora), 185 Guijo de Ávila, El (Salamanca), 251 Guijuelo (Salamanca), 249 Hiniesta, La (Zamora), 178 Jiménez de Jamuz (León), 107 León, 67 Lugueros (León). 146 Luyego (León), 118 Manganeses de la Polvorosa (Zamora), 197 Mansilla de las Muías (León), 101 Médulas, Las (León), 133 Miranda del Castañar (Salamanca), 260 Mogarraz (Salamanca), 261 Mombuey (Zamora), 204 Monfarracinos (Zamora), 178 Monleón (Salamanca), 252 Montamarta (Zamora), 193 Montemayordel Río (Salamanca), 257 Montes de Valdueza (León), 132 Morales de Vino (Zamora), 192 Moreruela, monasterio (Zamora), 194 Moveros (Zamora), 202 Navasfrías (Salamanca), 278 Negrillos, laguna (León), 107 Nuevo Riaño (León), 147 Otero de Ponferrada (León), 131 Otero de Sariegos (Zamora), 199 Paradaseca (León), 144 Paradina (León), 144 Payo, El (Salamanca), 278 Peñacaballeros (Salamanca), 257 Peñalba (León), 132 Pereruela (Zamora), 180 Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), 248 Ponferrada (León), 123 Pozuelo de Tábara (Zamora), 193 Puebla de Lillo (León), 147 Puebla de Sanabria (Zamora), 204 Puente del Congosto (Salamanca), 252 Puerto de Béjar (Salamanca), 257 Quintana de Raneros (León), 97 Rabanal del Camino (León), 118 Rabanales (Zamora), 202 Raya, La (León), 147 Rebollar, El (Salamanca), 277 Revellinos (Zamora), 199 Riolerreiros (León), 133 Riofrío de Aliste (Zamora), 193 Riomenzanas (Zamora), 202 Rionegro del Puente (Zamora), 204 Sahagún (León), 98 Salamanca, 213

ÍNDICE / 289 Salvatierra de Tormes (Salamanca). 251 Sanabria, lago (Zamora), 209 San Andrés de Rabanedo (León), 98 San Isidro, estación invernal (León), 146 San Lorenzo del Bierzo (León), 132 San Martín del Castañar (Salamanca), 262 San Miguel de Escalada, monasterio (León), 102 San Pedro de la Nave (Zamora). 200 San Pedro de las Dueñas (León). 101 Santa Marta de Tera (Zamora), 197 Santa Teresa, pantano (Salamanca). 252 Santiago de Peñalba (León). 132 Santiagomillas (León). 117 Santo Tomás de las Ollas (León), 131 Santovenia de Esla (Zamora), 193 Sanzoles (Zamora), 193 Sarracín de Aliste (Zamora), 193 Sequeros (Salamanca), 262 Sierra de la Culebra, reserva nacional (Zamora), 203 Silencio, valle (León), 131 Somoza, lagunas (León), 118 Soto de Sajambre (León), 149 Sotoserrano (Salamanca), 262 Tábara (Zamora), 203 Tejedo de Ancares (León), 144 Tenebrón (Salamanca), 278 Torio, valle (León), 144 Toro (Zamora), 186 Torre del Bierzo (León), 123 Valdecañada (León), 132 Valdeón (León), 149 Val de San Lorenzo (León), 117 Valencia de Don Juan (León), 103 Valporquero, cuevas (León), 145 Vegacervera (León), 145 Vega de Espinareda (León), 143 Vilardeciervos (Zamora), 203 Villafáfila (Zamora), 199 Villafranca del Bierzo (León), 136 Villalobos (Zamora). 199 Víllalonso (Zamora), 192 Villalpando (Zamora). 198 Villamor de los Escuderos (Zamora), 184 Villanueva de Campos (Zamora), 197 Villanueva de Valdueza (León). 132 Villanueva de Valrojo (Zamora), 203 Villar del Acero (León), 142 Villarín de Campos (Zamora), 199 Villasrubias (Salamanca), 278 Villavendimio (Zamora), 192 Vitero (Zamora), 202 Zamora, 153

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