26 DEPORTES | EL OBSERVADOR DE 2010 VIERNES 7 DE MAYO

Historias
Luis Cubilla
> El sanducero fue protagonista de historias increíbles, una de ellas cuando cobró $ 15.000 una entrevista
POR LUIS EDUARDO INZAURRALDE DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

«Reconozco que parezco antipático. Soy muy parco. Y tengo pocos, muy pocos amigos» ( julio de 1970)

FÚTBOL> El puntero estaba distanciado de la prensa por el Mundial de 1970 y habló con El Diario a cambio de dinero

El día que se llenó la billetera
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Otras de Cubilla

ació en 1940, en una familia humilde de Paysandú, y llegó en 1957 a Montevideo para trascender en el fútbol, porque pintaba para crack en su ciudad natal. Estuvo en Wanderers, pero no arregló, y se lo llevó Peñarol. Empezó en la Quinta de los aurinegros y lo postergaban, hasta que un día –cuando, cansado, estaba a punto de regresar a sus pagos– Bagnulo lo hizo debutar en Primera en 1958. Luis Cubilla estuvo en Peñarol hasta 1962 y ganó todo lo que quiso. Después pasó por Barcelona (España)1962-1964, River Plate (Argentina) 1964-1968, Nacional 1969-1974, Santiago Morning (Chile) 1975, Defensor 1976. Jugó tres Mundiales, 1962, 1970 y 1974 (pudo haber disputado cuatro si en aquellos tiempos hubieran existido los repatriados para la selección, pero como estaba en River argentino no lo citaron). Fue campeón de la Libertadores 1960, 1961, 1971, de la Intercontinental 1961, 1971, de la Interamericana 1972. Fue el undécimo mejor jugador sudamericano del siglo XX y el 64º del mundo. Fue campeón Uruguayo con Peñarol, Nacional y Defensor. Desde 1978 trabajó como entrenador. Fue campeón de la Libertadores 1979 y 1990, y dirigió a Uruguay en las Eliminatorias para el Mundial 1994. Es dueño de las anécdotas más increíbles, y de las cábalas más curiosas. El verde es yeta. Jamás utilizó algo de ese color y si alguien llegaba a un entrenamiento con algún atuendo en ese tono lo hacía retirar. Pero nada superará el episodio que se registró el 21 de julio de 1970, cuando, distanciado de la prensa en el Mundial de 1970, estableció como tarifa para brindar entrevistas $ 15.000 para los diarios y $ 25.000 para la televisión. En aquellos tiempos, El Diario, el vespertino de mayor tiraje del país y la referencia para el público en general y los futboleros en particular, pagó la nota y en su edición 18.000 publicó el siguiente diálogo, que pinta de cuerpo entero a un personaje que fue diferente no

N

FUE TAPA. El 21 de julio de 1970 El Diario publicó tres fotos en su portada, una de ellas de la firma del comprobante de pago

● No jugó en la selección de Paysandú porque un día estaba entrenando en el equipo suplente y hacía gambetas –un sello de su juego–, al defensa titular no le gustó y lo quiso pelear. El técnico sacó a Cubilla. Entonces dijo que nunca más iba a defender a Paysandú. ● “Lo de Defensor fue una prueba que yo mismo me impuse: la de demostrar que todavía servía. Porque había muchos que estaban esperando que pasara vergüenza para decir: ‘Cubilla está terminado’”. El delantero llegó a Defensor con 36 años y fue campeón del Uruguayo. ● El pase a Barcelona: “Después de la pobreza que tuve que soportar, me encontré de pronto ante algo totalmente diferente y no supe cómo afrontarlo”.
si yo hubiera sido periodista, después de haber visto perder a Uruguay con Suecia también me la habría agarrado con algún jugador o con el equipo, para adelantarme a lo que podía pasar (una posible derrota) y ganar celebridad para siempre. Yo nunca dudé de que podíamos salir campeones. Y si no lo fuimos, fue por otras razones que no vienen al caso. –¿Cuáles? –Se los digo en otra nota. –No, que nos cuesta $ 15.000 más… –Bueno, ahí va la principal. No fuimos preparados mentalmente para ganarle a Brasil. Se nos repitió demasiadas veces que no estábamos capacitados para aguantar el ritmo de todo el partido. –Le cambio de tema y voy a lo suyo. Creo que casi está clasificado en el rubro de los ‘imbancables’. Ayer, sin ir más lejos, vi cuando entraba en los vestuarios. En los pasillos, mucha gente lo saludó, en su mayoría hinchas de Nacional, y usted ni los miró. –Reconozco que parezco antipático. Soy muy parco. Y tengo pocos, muy pocos amigos. –¿Por qué es orgulloso? ¿Algún trauma por una niñez rodeada de pobreza? –Yo fui pobre, muy pobre, pero igual que toda la familia, muy orgulloso… Fíjese que mi padre tiene 67 años y todavía trabaja en la ANCAP de Paysandú y no permite que ningún hijo lo ayude”. ●

LA NOTA MEJOR PAGA. En las páginas de Deportes dedicaron un amplio despliegue a la coberturas

solo con la pelota. “Lo encontramos en la chacra de su propiedad ubicada en el kilómetro 25 de Cuchilla Grande, donde cría cerdos de la raza Landraisse, la de mayor rendimiento”, comienza relatando el periodista. “Sobre el fuego, varias corvinas se doraban lentamente a las brasas. Cuando llegamos, estaban casi a punto”, agrega en la presentación e inicia el diálogo con Cubilla: –Vengo de El Diario a hacerle una nota. Aquí tengo los $ 15.000 para pagarla. –Justo; me agarra pronto para almorzar. Pase, estoy a su disposición. –Primero tenga el dinero. –Vamos, no se me va a escapar.

Además, se podrá imaginar que no estoy como para que el destino de esa plata sea mi bolsillo. Hace unas semanas recibí una carta de la Escuela Industrial de Paysandú en donde yo estudié, diciéndome que se encontraban muy mal en todo sentido y solicitaban mi ayuda. Entonces pensé que podría aprovechar mi fama, cobrar los reportajes y donárselos a ellos. –Pero, ¿usted no tiene bastante dinero en el banco? –Sí, tengo y con el dinero que logré en este sentido y el que yo pongo personalmente, formaré una buena suma para ayudarlos. Yo estudié allí, ¿sabe? De técnico electricista. Hice el curso completo. Después vine a Montevideo y sola-

mente seguí un año de los dos que se requieren para ser técnico. Y sé todo lo mal que pasan allá. –Pero además de eso, parece estar resentido contra algo o alguien o alguien que lo criticó a usted durante el Mundial. –Mire, es la segunda vez que la prensa uruguaya me trata mal. La primera vez fue cuando el partido entre Peñarol y River. Ahora, esta campaña que me amargó no solo a mí sino a toda mi familia y a mis amigos. Cuando aquella final por la Copa Libertadores yo no defendí a mi país; defendí al equipo que me tenía en sus filas, al que me debía brindar porque me pagaba. –¿Y ahora? –No sé cómo decirle. Capaz que

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