ESTADOS UNIDOS Y SU

crisis económica
Orlando Delgado Selley*
ras quince meses de fuertes sacudidas ya nadie duda que estamos en presencia de una crisis económica importante. Más allá de si es más fuerte que la de 1929, lo relevante es que comparte con ella una característica distintiva: marca el fin de una época para la economía mundial, es decir, tanto para los países desarrollados como para los países periféricos. La época que terminó en 1929-33 fue la del patrón de acumulación del capitalismo monopólico, con una competencia mundial entre monopolios nacionales, con un predominio inglés basado en la exportación de manufacturas y la importación de materias primas y alimentos, que para los países periféricos fue la del
Profesor-investigador de Tiempo Completo de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

T

patrón primario-exportador; la crisis actual marca el fin del predominio del patrón de acumulación neoliberal, que arrancaron por desmontar las entidades económicas creadas después de la Segunda Guerra y que se caracterizaron bajo la denominación general del Estado benefactor e intervencionista, con un predominio del capital financiero a escala mundial y una globalización de las empresas internacionales, basado en el predominio de Estados Unidos (Bowles, Edwards y Roosevelt, 2005). No parece fácil señalar cuanto durará la agonía del patrón de acumulación neoliberal, mucho menos cuáles podrían ser las características del nuevo patrón que le sustituirá. Lo que puede decirse desde ahora es que ese nuevo patrón tendrá un sistema financiero diferente y también un sistema de monedas fuertes distinto del actual. Justamente por esto, parece útil proponerse describir las
METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009

17

SOCIEDAD ABIERTA l ORLANDO DELGADO SELLEY
características básicas de la operación financiera liberalizada, para estar en condiciones de intentar explicar las razones de su crisis y, a partir de ello, las consecuencias para el conjunto del edificio económico construido con base en la concepción neoliberal de lo que constituye el funcionamiento óptimo de la economía. Los primeros síntomas de la crisis empezaron desde agosto de 2007, cuando la economía estadounidense empezó a mostrar señales inequívocas de que su ciclo de crecimiento estaba llegando a término.1 Las explicaciones principales de esa desaceleración se han concentrado en el sector inmobiliario, tanto en la parte real: la construcción de casas-habitación, como en la parte financiera: en las operaciones crediticias para financiar la compra de esos inmuebles. Pero no fue el único sector con problemas: también se redujo la inversión en inventarios, crecieron más lentamente los gastos en consumo personal, las exportaciones y el gasto público (Bureau of Economic Analysis, 2008). En el texto que sigue se ofrece una descripción de las características financieras de las complicaciones que se enfrentan a nivel mundial, ejemplificado en las peripecias de las operaciones financieras ocurridas a partir del otorgamiento de un crédito hipotecario en el mercado estadounidense; después se ofrece una consideración sobre las medidas de política monetaria y fiscal decididas por las autoridades norteamericanas; finalmente se presenta una apreciación de lo que pudieran ser las consecuencias más generales de la crisis actual con una brevísima referencia para México. los portafolios de inversión y, finalmente, la globalización del sistema financiero (Banco de México, 2008). La política monetaria de la Reserva Federal (Fed) en los primeros años de este siglo buscó que la economía alcanzara ritmos de crecimiento importantes que permitieran reducir la tasa de desempleo de su nivel histórico, aprovechando que la inflación había estado muy controlada. En el curso de los ciclos 2001-2003 y 20042006, las tasas de interés de referencia pasaron en diciembre de 2000 de 6.6 por ciento anual para los fondos federales, 5.6 para los billetes de la tesorería y 9.5 para las tasas, activas promedio, a 0.98, 0.89 y 4.0 por ciento para las mismas tasas, respectivamente, en diciembre de 2003. Esta política claramente indica que la inversión en papel gubernamental no tenía ninguna posibilidad de representar una rentabilidad razonable. En el ciclo expansivo 2004-2006 aumentaron en diciembre de 2004, primero a 2.2 por ciento anual para los fondos federales y los billetes de tesorería, y a 5.2 para los préstamos bancarios, después en diciembre de 2005 a 4.2, 3.9 y 7.2, respectivamente, y a 5.2, 5.3 y 8.2 en diciembre de 2006 (Federal Reserve Statistical Release, 2008). Estas condiciones de las tasas de referencia obligaron a que los poseedores de dinero buscaran alternativas de inversión de mayor rentabilidad a la que ofrecía el papel gubernamental, algunas de las cuales tenían riesgos que no se valuaron adecuadamente. A estos tres elementos que caracterizan la situación del sistema financiero internacional, hay que agregar un factor adicional en la economía estadounidense que ha tenido relevancia en la crisis actual: una menor aversión al riesgo en el mercado residencial de ese país.2 Un dato básico de ese mercado inmobiliario fue el rápido aumento de los precios de las viviendas.3
“El origen de la crisis ha sido la fuerte subida de los precios de la vivienda y de las acciones bursátiles, que estaban muy alejados de los parámetros históricos. Greenspan alimentó dos burbujas: la de Internet en 1998-2001 y la posterior burbuja inmobiliaria que ahora está estallando. En ambos casos, el aumento del precio de los activos llevó a las familias estadounidenses a pensar que se habían vuelto más ricas y las tentaba a aumentar enormemente su endeudamiento y su gasto para comprar viviendas, coches y otros bienes de consumo duraderos” (Sachs, 2008). 3 La información disponible es la siguiente: en el primer trimestre de 1999 los precios de las viviendas se incrementaron respecto al año anterior en 5.8, un año después en 7, en 2001 en 7.3, al año siguiente en 6.6, en 2003 en 6.9, luego en 2004 en 8.6, en 2005 de nuevo un elevado 8.8, en 2006 todavía crecieron a una tasa alta: 6.7. Estos aumentos implican que de 1999 a 2006 las viviendas incrementaron en promedio su precio en 62.6. Para 2007, el crecimiento se redujo a 3.4
2

UNO

Se reconoce ampliamente que los actuales problemas financieros de la economía mundial se derivan de la conjunción de tres factores fundamentales: las bajas tasas de interés existentes en los años recientes, la generación de nuevos productos financieros que ganan espacios en
En realidad, esa desaceleración era perceptible desde mucho antes: la información sobre el crecimiento anual del PIB de ese país revela que esa desaceleración, en realidad, viene de tiempo atrás: en 2003 el crecimiento estadounidense fue de 2.7, al año siguiente 3.9, luego 3.1 en 2005, después 2.9 y en 2007 apenas 1.9 por ciento (FMI, 2005; 2006; 2007; 2008). Además, en el curso del propio 2007 el producto estadounidense fue perdiendo dinamismo, de modo que en el cuarto trimestre se logró un -0.2 por ciento de crecimiento del PIB, mientras que en el tercero había sido de 4.8.
1

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

18

ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l SOCIEDAD ABIERTA

Naturalmente ello convirtió la compra de vivienda en una inversión muy razonable para casi cualquier comprador. Junto al dinamismo del mercado inmobiliario, en el sistema financiero se generó una liquidez que demandaba ser convertida en crédito para hacerla rentable. La posición fiscal del gobierno de Estados Unidos ha sido deficitaria durante los ocho años de este siglo; este déficit se ha financiado en el mercado financiero mundial a partir de emisiones de papel gubernamental, es decir, de deuda de ese gobierno, que han sido adquiridas por los bancos centrales de muchos países, particularmente de los superavitarios en el comercio internacional.4 Esto ha significado una importante inyección de recursos líquidos del mundo hacia Estados Unidos que, por supuesto, han pasado por ese sistema financiero. Además, el fondeo de los bancos se ha modificado drásticamente: en el régimen anterior, que los neoliberales denominaban de represión financiera, la fuente fundamental de los recursos de los que disponían los bancos para su operación crediticia eran los depósitos del público, a los que se agregaba el capital pagado por los accionistas; con la liberalización financiera, los depósitos del público sólo representan una quinta parte de los recursos que manejan los bancos, el otro 80 por ciento proviene de deuda interbancaria a plazos muy cortos, de colocaciones accionarias y de emisión de deuda de mediano plazo en el mercado secundario. Naturalmente, el perfil de estos pasivos es diferente y obliga a que los activos tengan períodos de maduración similares. Reunidas estas dos condiciones: muchos demandantes de crédito para la compra de casas-habitación y oferentes de crédito con requerimientos de rentabilidad inmediata para su enorme liquidez,5 resultaron en la
y finalmente en el primer trimestre de 2008 disminuyeron a una tasa anual de -6. (Office of Federal Housing Enterprise Oversight, 2008) 4 En 2007 los activos financieros de Estados Unidos en poder del resto del mundo ascendían a 16 billones de dólares. Los principales acreedores eran Japón, los países productores de petróleo de Medio Oriente y China. Este último país tenía en poder del Banco Central Chino, por lo menos, un billón de dólares (Pastor, 2008). 5 Un ejemplo del fondeo bancario puede ilustrar los requerimientos de rentabilidad: cuando el dinero usado para otorgar un crédito proviene de los depósitos del público, lo típico es que una parte esté a la vista y el resto a plazos medios y largos, lo que permite que los pagos de los acreditados sirvan para cubrir las solicitudes de recursos de los cuentahabientes. En cambio, cuando los recursos provienen de endeudamiento interbancario, lo típico es que sean a un día, de modo que lo que se requiere es recuperar todo el préstamo. Por ello se promueve su venta a otros intermediarios financieros.

aceptación como sujetos de crédito hipotecario de personas que nunca habían tenido acceso al crédito. Las condiciones de esos créditos, además, fueron muy favorables: se otorgaron a tasas de interés bajas al inicio de la vida del propio crédito y con enganches excepcionalmente reducidos. Estas son las célebres hipotecas subprime, cuya viabilidad financiera se asociaba sobre todo a que los precios de las viviendas siguieran creciendo, más que a que los acreditados estuvieran en condiciones económicas que les permitieran cumplir con sus obligaciones crediticias.6 Sin embargo, como en todos los casos de sobrevaluación de activos, el rápido crecimiento de los precios de los inmuebles tenía un límite: el crecimiento anual de los precios en 2006 fue de 3.4 por ciento, mientras que la tasa de interés llegó a 7.75. En consecuencia, financieramente resultaba indispensable que los acreditados cumplieran con sus compromisos de pagos. La información sobre los montos de los créditos hipotecarios de baja calidad es la siguiente: en 1994 estas operaciones crediticias sumaron 20 millones de dólares, para 2002 llegaron a 200 millones, en 2004 alcanzaron 525 millones y dos años después llegaron a su punto máximo con 660 millones de dólares (Banco de México, 2008). Esto provocó que se iniciara una espiral de incumplimiento de pagos de las hipotecas que aún continúa. Según informaciones recientes, uno de cada cuatro créditos subprime tuvo problemas de pago y fue desalojado de la vivienda que había sido el objeto de crédito.7
Un asunto que revela la lógica de la operación bancaria tradicional es el de las garantías de los créditos. La práctica bancaria exige que cualquier crédito tenga una garantía real, es decir, un bien que en el caso de que se presentara incumplimiento en el pago del crédito cubriera el valor total de ese mismo crédito, de modo que el banco al ejecutar la garantía pudiera recuperar el dinero invertido en el crédito. Por ello se exige que esa garantía, por lo menos, sea igual al valor del crédito. Si la operación tiene un riesgo mayor al normal las garantías demandadas por los bancos pueden ser 1.5 o 2 veces el valor del crédito. En el caso de los préstamos hipotecarios, normalmente el crédito equivale a 0.7 veces el valor del inmueble a adquirir, lo que implica que la garantía, que es el mismo inmueble, equivale a 1.4 veces el crédito. En el mercado inmobiliario estadounidense, con un rápido incremento en sus precios, el valor de la garantía crece porque el inmueble se revalúa automáticamente; eso implica que conforme transcurre la vida del crédito se reduce el riesgo de la operación. Así las cosas, la viabilidad fundamental de la operación crediticia era el valor del bien y no la capacidad de pago del acreditado. Las hipotecas subprime eran financieramente razonables, si las condiciones se mantenían, es decir, precios crecientes de los inmuebles y tasas de interés bajas. 7 Lo que a los bancos les genera un problema: contablemente han recuperado el valor del crédito, pero financieramente ese activo no
6

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

19

SOCIEDAD ABIERTA l ORLANDO DELGADO SELLEY
En cuanto al segundo factor que mencionamos, la generación de nuevos productos financieros, la situación financiera del sector inmobiliario se explica a partir de la liberalización financiera que se dio en los propios Estados Unidos. La liberalización financiera ocurrida en el marco del programa de reformas orientadas al mercado consistió en desregular completamente la operación bancaria. Esto quiere decir que se eliminaron los controles que ejercían las autoridades monetarias y hacendarias para limitar la exposición al riesgo de las entidades financieras, estableciendo cotas máximas al multiplicador bancario. A los bancos se les “liberó” de esos controles provocando que el riesgo se convirtiera en una variable que se compensaba con el cobro de una prima mayor a los acreditados que les protegiese contra las posibilidades de créditos morosos. Se pasó de lo que se denominó un régimen de represión financiera a uno liberalizado (McKinnon, 1983). La operación bancaria, naturalmente, se modificó. La novedad de la situación consiste en que las instituciones que otorgaron los créditos hipotecarios, generalmente bancos especializados o entidades financieras no bancarias —los “bank no-bank”—, funcionaban a partir de las consideraciones que los mercados le planteaban. En el caso de los créditos hipotecarios estas condiciones eran las de bienes que se revaluaban a una tasa superior a la que se cobraría a los acreditados, de modo que de acuerdo con los criterios bancarios la solvencia de la operación estaba, como hemos señalado, en ese diferencial precio-tasa de interés. Junto a esto, las condiciones del nuevo fondeo, formado por deuda interbancaria de muy corto plazo, deuda colocada en el mercado secundario a plazos medios, colocación de acciones y captación del público, hacían necesario que, una vez otorgado el crédito y tomadas las garantías, estas entidades financieras requiriesen vender esos activos para poder atender los compromisos de pago establecidos y, por supuesto, para reconstruir sus condiciones para otorgar nuevos créditos. Además, el riesgo de la operación se dispersaba, ya que al vender la cartera el comprador compartía la tasa de interés cobrada, pero también el riesgo. Éste era, en la lógica de una
genera rendimiento. Para que lo genere es necesario venderlo, lo que en un mercado castigado sólo es posible a precios muy bajos. La diferencia entre el valor del crédito y el dinero que se obtuvo por la venta del inmueble que se adjudicó el banco tiene que llevarse a resultados.
METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009

operación financiera desregulada, uno de los propósitos básicos de la decisión de fondear esa cartera. Por eso, los créditos hipotecarios se agrupaban con otros créditos similares y se ofrecían en el mercado financiero secundario a los bancos comerciales de primer piso,8 que también tenían posiciones largas derivadas de la liquidez existente en el mercado. Esto es lo que se entiende como bursatilización de la cartera hipotecaria. Esos bancos comerciales que compraron cartera hipotecaria, la empaquetaron junto con papeles propios y de otras empresas productivas, financieras o de cualquier clase. Se crearon paquetes financieros sobre los que se emitió papel representativo del valor de las operaciones que se habían incluido en el paquete. Estos paquetes financieros, al venderse, liberaban a las instituciones otorgadoras del crédito del riesgo de la operación, colocándolos en condiciones de realizar nuevas operaciones de compraventa de cartera hipotecaria y de otro tipo. Nuevamente los riesgos se dispersaron. Los compradores, los bancos de inversión que operaban por cuenta de terceros, lo que quiere decir que compraban títulos de los paquetes para venderlos a los inversionistas, y eran éstos los que junto con el rendimiento tomaban el riesgo. Por ello, en el paquete financiero que se estructuraba se requería obligatoriamente que los créditos y los papeles comerciales que se incluirían estuviesen calificados para que el comprador evaluara el tipo de papel que estaba comprando y los riesgos que involucraba. Los bancos de inversión de nuevo reagrupaban los créditos, incluidos los de mayor riesgo, formando nuevos instrumentos financieros. De esta manera, aparecen nuevos instrumentos de inversión conocidos como productos estructurados, en los que las garantías de la operación eran otorgadas por los mismos bancos que generaban esos instrumentos, calificados por empresas especializadas (Moody´s, Fitch, Standard & Poor´s), respaldados por aseguradoras financieras y garantizados por entidades financieras que tenían esa posibilidad (Fannie Mae y Freddie Mac).9
Se entiende por banco de primer piso al que realiza directamente con el público las operaciones de ahorro y crédito, es decir, al que capta en las ventanillas el dinero de los cuentahabientes y presta, también a través de las sucursales bancarias, dinero a los solicitantes de crédito. Los bancos de segundo piso son los que le prestan a los bancos de primer piso y que no tienen operaciones de menudeo. 9 Formalmente se denominan Federal Nacional Mortgage Association y Federal Home Loan Mortgage Corporation, respectivamente; son empresas financiadas por el gobierno (GSE por sus siglas en
8

20

ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l SOCIEDAD ABIERTA

El asunto, sin embargo, no termina con esta tercera operación. Hay una cuarta, en la que ahora los nuevos productos estructurados se subdividen con perfiles de riesgo y rendimientos diferentes. Resultaba, en consecuencia, un nuevo instrumento financiero con características que podían ajustarse a los requerimientos de los inversionistas. Este nuevo producto financiero complejo quedaba lejos de las operaciones crediticias originales y del análisis de los sujetos de crédito. Para estos últimos compradores la razonabilidad de la operación se basaba en la evaluación hecha por entidades que aparecían como confiables y certeras: las agencias calificadoras. Los paquetes estructurados complejos, naturalmente, se colocaron en el mundo entero, de modo que los riesgos de una operación bancaria inicial, controlados a partir del comportamiento del mercado de casas-habitación y de bajas tasas de interés, fueron distribuidos en todo el sistema financiero en base a una calificación de esa cartera que, sin embargo, involucraba no sólo la operación propiamente dicha sino las de muchos otros emisores de deuda. Las operaciones financieras continúan, a partir de que se crean otros instrumentos financieros que permiten captar recursos líquidos intercambiándolos por diferentes papeles El tercer factor anotado, la globalización del sistema financiero, incorpora no solamente la liberalización generalizada que ocurrió en prácticamente todos los países del mundo, sino las condiciones tecnológicas que permitieron que, en efecto, hubiera un sistema financiero y no un conjunto de sistemas. Gracias a los desarrollos informáticos, los papeles que se emitían en un cierto país y eran cruzados en una bolsa de valores pudieron ser adquiridos en tiempo real por cualquier inversionista del mundo. La velocidad de la transacción era instantánea. La pirámide empezó a desmoronarse justamente por el que era su punto débil desde el principio: los acreditados hipotecarios de baja calidad. De hecho, empezó a ocurrir un fenómeno característico de tiempos de crisis: el desalojo de familias de sus casas por no haber cuminglés). Estas empresas dieron garantías aproximadamente por el 50 por ciento de las hipotecas y han apoyado en los meses recientes al 80 por ciento de los nuevos préstamos hipotecarios. Además, sus securities se han vendido en todo el sistema financiero mundial y han sido el mayor conducto para conseguir el financiamiento externo que ha financiado el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de Estados Unidos (IMF, 2008).

plido con los pagos del crédito.10 Al entrar en mora, en cada una de las sucesivas etapas de compraventa financiera de diferentes paquetes que incluían estos y otros créditos, que podían seguir funcionando perfectamente, se produjeron situaciones de pérdida de confianza que llevaron a sus tenedores a liquidar no solamente esos activos, sino en realidad todos los activos financieros que tuvieran. Particularmente fueron afectados los mercados de papel comercial respaldados por activos y notas emitidas para fondear fusiones y adquisiciones. Los bancos se vieron obligados a absorber las pérdidas y registrarlas contablemente, lo que implicó no sólo una disminución de su rentabilidad, sino incluso un problema importante en el cumplimiento de los índices de capitalización requeridos por las autoridades controladoras y de supervisión. Una consecuencia natural fue que se contrajera el otorgamiento de nuevos créditos. El mercado rápidamente incorporó esta contracción de los recursos disponibles para crédito, elevando el costo del dinero, lo que fue particularmente visible en el fondeo interbancario de corto plazo, que impacta tanto las operaciones crediticias de las instituciones financieras norteamericanas como las de otras instituciones en los países desarrollados y en desarrollo.

DOS

Desde agosto de 2007, al estallar la llamada “burbuja inmobiliaria”, los bancos centrales de los grandes países desarrollados tomaron medidas con el propósito de detener la estampida en los mercados financieros aliviando las dificultades en el fondeo de corto plazo. En aquel mes los bancos centrales inyectaron recursos cuantiosos que, pese a calmar momentáneamente los mercados, en dos meses quedaron superados. En noviembre, de nueva cuenta el mercado de fondos interbancarios fue golpeado por la exigencia de mayores primas que permitieran enfrentar lo que parecía la posibilidad cierta de una crisis sistémica de gran envergadura. Los anuncios de pérdidas importantes en grandes bancos y en aseguradoras de valores, junto con la inEl dato que se ha hecho público es que durante 2007 1.2 millones de casas fueron desalojadas en Estados Unidos porque sus habitantes no pudieron pagar el crédito utilizado para la compra del inmueble; en el primer semestre de 2008 el número de desalojos había rebasado ya los 2 millones de casas-habitación.
10

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

21

SOCIEDAD ABIERTA l ORLANDO DELGADO SELLEY
formación de que seguía deteriorándose el mercado inmobiliario estadunidense, llevó a la Fed en aquel noviembre a tomar tres acciones convergentes: primera, seguir inyectando liquidez a los mercados, incorporando ajustes significativos en su operación; segunda, actuar concertadamente con otros bancos centrales estimulando los swaps cambiarios para aliviar el problema del fondeo en dólares, y tercera, modificar su postura monetaria. Los swaps pueden ser de diversos tipos; uno de los más importantes son los Credit Default Swaps (CDS) que, a septiembre de 2008, sumaban 63 billones de dólares,11 lo que equivale a cinco veces el PIB de Estados Unidos. Estos CDS se definen como un contrato de swaps en el que el comprador acepta pagar una cierta cantidad de dinero al vendedor a cambio de una protección contra la falta de pago de un bono o de un préstamo de un país o una empresa.12 En diciembre la Fed introdujo un nuevo mecanismo de subastas de carácter temporal.13 Los esquemas de intercambio de monedas (swaps) se establecieron con el Banco Central Europeo y el Banco Nacional Suizo permitiéndoles acceder a líneas de fondeo en dólares. Junto a estas acciones, la Fed actuó sobre la tasa de interés con dos propósitos: disminuir las restricciones financieras imperantes y evitar que hubiera un debilitamiento mayor de la actividad económica. En esos momentos la tasa de interés que se aplicaba a las operaciones inReferimos billones como millones de millones y no como se usa en la literatura anglosajona. 12 Contrato privado en que las partes se comprometen a intercambiar flujos financieros en fechas posteriores, las que deben quedar especificadas al momento de la celebración del contrato. El swap o permuta financiera es un instrumento utilizado para reducir el costo y el riesgo de financiamiento, o para superar las barreras de los mercados financieros. Un antiguo miembro del equipo de la Commodity Futures Trading Comission describió los CDS de la siguiente manera: “Un CDS es un contrato entre dos personas, una vende la seguridad a la otra de que en el caso de una falla en el pago de una institución financiera o un instrumento financiero, él pagará. Es un contrato de seguro, pero hay que ser muy cuidadosos en no llamarlo así, ya que si fuera un aseguramiento, tendría que ser regulado. Por eso se usa la magia, sustituyendo aseguramiento por una palabra llamada swap gracias a la cual las leyes federales no aplican” (Casa de Bolsa Finamex, 2008). 13 Este mecanismo que se conoce como la TAF (Temporary Auction Facility) ofrece fondeo en las condiciones de la ventanilla de descuento, lo que permite que los recursos inyectados se limiten a los montos preestablecidos. Además, facilita que la Fed tome contrapartes y colaterales que no son posibles en operaciones de mercado abierto.
11

terbancarias, que naturalmente impactaba a las otras tasas, estaba en 6.25 por ciento anual. Sirva de referencia que ya en ese mes de agosto de 2007, parecía inminente que la inflación norteamericana fuera superior a la prevista del tres por ciento, lo que se confirmó al cierre de 2007, cuando el dato de incremento anual de precios fue de 4 por ciento anual. De modo que la tasa de interés real era superior a dos puntos porcentuales, lo que para esa economía significaba una tasa relativamente elevada y que modificaba las condiciones anteriores en las que la tasa real había sido muy poco atractiva. Frente a ese estallido de agosto de 2007, la Fed redujo la tasa medio punto porcentual. La razón que impulsó a la Fed a tomar esta medida fue que: “las condiciones de los mercados financieros se han deteriorado y la restricción del crédito y la mayor incertidumbre podrían impedir que continúe el crecimiento económico” (The New York Times, 2007). En los últimos meses de 2006 y el primer semestre de 2007, la Fed se había concentrado en reducir las presiones inflacionarias a través de sucesivos incrementos en la tasa de referencia, generando un claro aumento en el costo del dinero. Este cambio de postura monetaria evidenció que ese banco central se ocupó de la inflación y también del crecimiento o de su equivalente: el desempleo. La Fed modificó también una práctica importante en las operaciones de compraventa de créditos: los plazos de estas operaciones pasaron de un día, que es lo típico, a 30 días, obligando a fijar la tasa durante ese mes, lo que genera estabilidad en el movimiento del costo del dinero.14 En ese agosto los bancos centrales importantes, la Fed, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón inyectaron cuantiosos recursos líquidos con el fin de detener la estampida bursátil. El interés del banco cenLas actividades de los bancos centrales de los países desarrollados no se ligan exclusivamente a un objetivo único, la estabilidad de precios, sino que incorporan los propósitos del crecimiento y de la creación de empleo. Los bancos centrales de los países subdesarrollados, particularmente los latinoamericanos, adoptaron un objetivo único como parte de la reforma económica emprendida en los años noventa del siglo pasado. En palabras de Carstens y Jácome (2005, p. 684): “… la reforma de los bancos centrales se convirtió durante el decenio de los noventa, en un componente fundamental del nuevo programa económico en la mayoría de los países latinoamericanos. La reforma intentaba restaurar la confianza en la política monetaria y librar así una guerra exitosa contra la inflación… Por tanto una nueva legislación del banco central se ha promulgado hasta ahora en todos los países con excepción de Brasil”.
14

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

22

ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l SOCIEDAD ABIERTA

tral europeo y del japonés era, por supuesto, apoyar a los fondos de inversión europeos y japoneses que tenían posiciones importantes en títulos representativos de los diferentes paquetes estructurados que incluían créditos inmobiliarios tanto prime 15 como subprime. La economía mundial, particularmente los países desarrollados y Estados Unidos, resintieron el impacto de la caída de sus bolsas, perdiendo entre dos y cuatro décimas de punto de crecimiento. Por eso, la economía mundial en su conjunto empezó a frenarse, esto es, desaceleró su marcha.16 Lo que se enfrentaba en esos momentos era una desaceleración importante y marcadamente diferenciada. Las expectativas sobre la economía mundial, naturalmente, se han modificado. El FMI hizo públicas en octubre pasado sus nuevas previsiones para 2008, que corrigen a la baja las que había presentado en las cuatro versiones anteriores de su conocido reporte World Economic Outlook: se espera un crecimiento de la economía mundial de 3.9 por ciento, 0.9 puntos porcentuales menos respecto a su estimación de hace unos cuantos meses. Las economías avanzadas sólo crecerán un 1.5 por ciento, perdiendo casi medio punto en relación con las expectativas anteriores. Las llamadas economías emergentes crecerán 6.9, y no 7.1 como se esperaba, en tanto que los países en desarrollo de Asia por vez primera en los pronósticos del Fondo verán afectado su crecimiento, que se estima en 8.4. China reducirá el crecimiento esperado de 10 por ciento a 9.7. Los países en desarrollo de América Latina reducirán su tasa de crecimiento promedio de los últimos cinco año de 4.8 a 4.1 (IMF, 2008). Los últimos acontecimientos parecen dar cuenta de que las tendencias que resultaban extremadamente preLas hipotecas prime son aquellas que se consideraron de primera calidad, es decir, en las que los acreditados eran sujetos de crédito con la solvencia necesaria para cumplir con los compromisos de pagos que se establecían en el contrato, independientemente del valor del inmueble adquirido. 16 Técnicamente, se habla de recesión cuando en dos trimestres consecutivos el producto interno bruto se reduce. El último trimestre de 2007 la economía norteamericana, ya lo señalamos, decreció en -0.2 por ciento, pero en el primero y segundo trimestres de 2008 la economía creció a una tasa de 0.9 y 2.8 porciento anual, lo que implica que hasta junio de 2008 la recesión aún no se había dado. En el tercer trimestre la economía de Estados Unidos efectivamente presentó una reducción en su producto de -0.3 por ciento, pero habrá recesión sólo si también en el cuarto trimestre hay una reducción, lo que se considera prácticamente un hecho (Economic and Statistics Administration, 2008).
15

ocupantes, se han convertido en certidumbre sobre la llegada de una onda recesiva, que se ha iniciado ya en Estados Unidos y que se está extendiendo al resto del mundo. Inicialmente a esta fuerte onda recesiva se le ha tratado de contener a través de sucesivas reducciones de la tasa de referencia estadounidense, que en un año se redujo para llegar a un 1.6 por ciento, lo que implica una tasa real negativa, ya que la inflación está ligeramente por encima del 4 por ciento. El Banco Central Europeo, por su parte, se ha mantenido a la expectativa con ligeras modificaciones en sus tasas y, además, realizadas apenas hace unas semanas, lo que evidentemente había fortalecido al euro y deteriorado al dólar, al mejorar la posición competitiva internacional de las mercancías y servicios norteamericanos Sin embargo, lo que está en el centro de los acontecimientos recientes, provocados por la quiebra de Lehman Brothers, las dificultades de la American Internacional Group (AIG, una importante empresa de seguros), y la fusión de Merryl Lynch & Co., ha sido la abierta intervención de los gobiernos de prácticamente todos los países desarrollados y de muchos de los periféricos, a través de medidas de carácter fiscal. El mismo Dominique Strauss-Kahn, director-gerente del FMI, señaló desde el primer trimestre de este año que no se evitaría la recesión solamente con medidas de política monetaria, sino que iba a ser necesario instrumentar medidas fiscales. La quiebra del último de los bancos de inversión relevantes en el boom financiero del segundo lustro de este siglo reveló, sin duda alguna, el fin del funcionamiento libérrimo de “la industria financiera”. Este funcionamiento en que el control era ejercido por las mismas entidades del sector financiero, no estaba sostenido sólo por los operadores, sino que altas autoridades supervisoras lo fomentaron abiertamente. Conviene recordar los planteos de Greenspan, durante años presidente de la Reserva Federal estadounidense y reconocido promotor de ese funcionamiento financiero. En 2004 señaló: “No es sólo que cada institución financiera se haya vuelto menos vulnerable a las sacudidas provocadas por los factores subyacentes de riesgo, sino que, además, el sistema financiero en su conjunto se ha vuelto más resistente” (Goodman, 2008). Su razonamiento estaba basado en el convencimiento de que el haber aplicado cualquier tipo de regulación de los derivados habría sido inadecuado. Frente al Comité de Banca del Senado de Estados Unidos, en 2003 declaró enfáticamente que “lo que hemos
METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009

23

SOCIEDAD ABIERTA l ORLANDO DELGADO SELLEY
visto a lo largo de los años en el mercado es que los derivados han sido un vehículo extraordinariamente útil para transferir el riesgo de las personas que no deberían asumirlo a aquellas que están dispuestas a hacerlo”; por ello, “sería un error regular estos contratos”. A partir de estas consideraciones es posible entender que, pese a lo que el propio Greenspan declaró a principios de octubre pasado en la Universidad de Georgetown —disponiendo de toda la información necesaria para hacer un balance de las razones de la crisis, lo que había fallado no eran los contratos de derivados sino la falta de integridad de los que comerciaban con ellos—, el problema no se remite a la crisis inmobiliaria, ni a la burbuja financiera inflada a partir de esos contratos hipotecarios, ni a la honorabilidad de los intermediarios, sino a la mecánica de funcionamiento del sistema financiero internacional diseñada por economistas ortodoxos,17 que incluso ganaron el Premio Nobel por sus desarrollos. Es justamente ese funcionamiento libérrimo el que explica que las operaciones de derivados hayan llegado a sumar 650 billones de dólares, equivalentes a casi 12 veces el PIB mundial.18 La crisis, en consecuencia, apunta al corazón del patrón de acumulación económico vigente y cuestiona la validez de la concepción teórica en la que se ha sostenido. La crisis ha obligado a que se tenga que considerar —de nueva cuenta— al Estado como garante en última instancia del funcionamiento del modo de producción capitalista. El Estado minimalista y el mercado todopoderoso, por lo tanto capaz de corregir sus desequilibrios, han perdido definitivamente la guerra por la conducción de
17 En un texto reciente del Instituto Levy de Economía del Bard College (Kregel, 2008) se sostiene que “… la crisis actual tiene poco que ver con el mercado hipotecario (o con las hipotecas subprime), más bien se relaciona con la estructura básica del sistema financiero que sobrestima la viabilidad crediticia y subvalúa el riesgo. La línea decisiva está en que el sistema ha sido estructurado para hacer muy barato el crédito, siguiendo el supuesto de que un riesgo excesivo puede generar altos rendimientos. No hay nada que hacer para eliminar la inevitabilidad de la fragilidad financiera tal como Minsky la definió. Esa fragilidad sólo puede ser reducida a través de políticas sistemáticas que Minsky identificó como las que provee el Gran Gobierno (por ejemplo, gasto público o un plan de empleo para apoyar el ingreso y el empleo) y un Gran Banco (por ejemplo, un banco central dispuesto a apoyar el precio de los activos a través de una ventanilla de descuento)”. 18 Según los World Development Indicators (2008) el Producto Interno Bruto Mundial en dólares corrientes es de 54 billones 347 mil millones.

la economía mundial, la de los países desarrollados y, por supuesto, de los países periféricos ahora llamados emergentes. El fin de esta guerra deja muchos saldos pendientes. En el propio sector financiero, cuya propiedad es esencialmente privada pero con una participación pública que ya es significativa y que pudiera crecer en los próximos meses, la parálisis crediticia no parece haberse resuelto. Por el contrario, la información disponible da cuenta del incremento en la morosidad en los créditos hipotecarios, que se ha extendido a otros tipos de crédito, de modo que es probable que ocurran nuevas fusiones o adquisiciones entre los bancos. Estas operaciones, sin embargo, no podrán ser financiadas en el mercado y tendrán que fondearse con utilidades o con aportaciones de capital. Esto es lo que ha planteado Warren Buffet19 en sus propuestas a su consejo de accionistas señalándoles que “es el momento de comprar instituciones financieras”. Los problemas, sin embargo, no se reducen a lo que está ocurriendo en Wall Street —el mundo financiero—, sino también a lo que pasa en Main Street —el mundo real—. La primera sigue mostrando una situación incierta, pese a que los apoyos gubernamentales están llegando. La segunda, en cambio, ya tiene síntomas inequívocos de que no sólo está en condiciones recesivas, sino incluso depresivas. En palabras de Krugman, “mientras el maniaco depresivo mercado de valores domina los titulares, la historia más importante son las lúgubres noticias que llegan sobre la economía real”. Por eso la pregunta en Estados Unidos no es si están ya en una recesión, sino cuánto durará y que tan profunda será. Las ventas de carros se han reducido drásticamente, lo mismo que las ventas al menudeo; la producción industrial está descendiendo, lo que ha llevado a que el desempleo esté cerca del ocho por ciento, lo que a su vez está provocando que la recesión se profundice. De modo que el salvamento financiero será sólo el principio de un proceso que continuará con nuevos planes para rescatar también a la economía no financiera. Estos planes implicarán estímulos fiscales que permitan detener la reacción en cadena de una caída en el gasto privado que lleve a nuevas reducciones del nivel de empleo.
Buffet es el hombre más rico del planeta y autor de la frase que se ha hecho célebre, dicha hace dos años: “los derivados son armas de destrucción masiva que entrañan peligros que, aunque ahora estén latentes, pueden llegar a ser mortíferos”.
19

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

24

ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l SOCIEDAD ABIERTA

La determinación del tamaño del gasto fiscal adicional para este paquete puede hacerse a partir de una estimación simple: la economía estadounidense produce y gasta 14 billones de dólares al año, es decir, 3.5 billones trimestrales. Si el monto de la ayuda al sector real fuera de 100 mil millones, entregados 40 mil millones en el primer trimestre y 20 en los trimestres restantes, implica un estímulo al crecimiento del producto de 0.7 puntos porcentuales. Si se estima que la recesión significará que en 2009 el crecimiento sea sólo de 0.1 por ciento y se intentara recuperar el crecimiento de 2.6 logrado en 2007, los recursos requeridos serían de 371 mil millones de dólares. Estas consideraciones, presentadas ante el Comité sobre Presupuesto de la Cámara de Representantes por Martin Baily, de la Brookings Institution, ponen de relieve que elevar el crecimiento del producto dos puntos y medio cuesta el 53 por ciento de lo que se gastará en el rescate financiero. Parecería lógico, en consecuencia, incrementar los recursos para mejorar la producción y el empleo, lo que permitiría que la recesión fuera rápida y ligera, aunque ello sólo fuese posible si se redujese el monto acordado para el rescate financiero. Para dimensionar la magnitud de los requerimientos actuales que han decidido aplicar los gobiernos de los países desarrollados, es útil compararlos con el tamaño de la economía mundial, lo que pone de relieve la envergadura del problema que se enfrenta. Como se ha informado, el gobierno estadounidense decidió, luego de un zipizape legislativo, aplicar 700 mil millones de dólares; los países de la Unión Europea gastarán una suma de 2.32 millones de millones de dólares; Gran Bretaña destinará 849 millones de dólares; el gobierno alemán, por su parte, aplicará 500 mil millones de euros, equivalentes a 685 mil millones de dólares, mientras Francia ha decidido destinar el equivalente a 492 mil millones de dólares, España 100 mil millones dólares, más cantidades menores en los otros países. Al sumar esta exorbitante cantidad, los 700 mil millones para el rescate de las entidades financieras de Estados Unidos, con lo que se usará en la Unión Europea, resulta un gran total de 3.02 billones de dólares. Estas cifras están, en realidad, fuera de la posibilidad de imaginarse lo que significan, por eso es útil compararlo con el PIB mundial lo que permite dimensionarlo. El PIB mundial en 2007 importó en dólares corrientes estadounidenses la suma de 54.347 billones de dólares, lo que significa que se están destinando sólo para esta última etapa del

PIB

rescate de las entidades financieras el 5.5 por ciento del mundial de 2007, que, utilizado para atacar la pobreza y estimular las actividades productivas implicaría un estímulo de, por lo menos, cinco puntos porcentuales de crecimiento. Por eso, en el centro del debate mundial están las siguientes cuestiones: ¿cómo tendría que ser el sistema financiero internacional dada la debacle actual?, ¿los organismos financieros surgidos de Bretton Woods deben reestructurarse o es indispensable crear nuevos organismos capaces de enfrentar nuevos desafíos?, ¿los Estados nacionales pueden actuar con medidas que efectivamente resuelvan la crisis o, por el contrario, se requiere ya constituir un organismo mundial, dentro o fuera de la ONU, para atacar globalmente un problema eminentemente global?

TRES

Las implicaciones de la crisis del sistema financiero internacional son variadas. La primera y fundamental es que no parece posible que cuando se logren reestablecer las condiciones normales del funcionamiento de la operación bancaria, y que fluya adecuadamente el crédito, la enorme masa de recursos que se invirtieron en los diferentes instrumentos financieros, creados para distribuir los riesgos y generar altos índices de rentabilidad a los plazos financieramente requeridos por los componentes fundamentales del fondeo, se dirijan nuevamente a la compra de derivados. Ello tendrá consecuencias de gran importancia en el funcionamiento integral del patrón de acumulación vigente. Una segunda implicación que parece casi obvia es el cambio en la posición de Estados Unidos en la economía mundial. La economía estadounidense representa el 25.4 por ciento de la economía mundial (World Bank, 2008) y ese peso no puede cambiar en el mediano plazo; sin embargo, los pilares de su operación han quedado dañados, lo que cuestiona su papel de potencia hegemónica. Parece que el imperio estadounidense ha llegado a su fin.20 La explicación fundamental de esta
“Es posible que tengamos la mirada puesta en la debacle de los mercados, pero la convulsión que estamos experimentando es más que una crisis financiera. Estamos ante un giro geopolítico de dimensiones históricas que está alterando el equilibrio de poder en el mundo de manera irrevocable. La era del liderazgo mundial de Estados Unidos, que comenzó en la II Guerra Mundial, ha terminado” (Gray, 2008).
20

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

25

SOCIEDAD ABIERTA l ORLANDO DELGADO SELLEY
nueva situación de la geopolítica mundial no se relaciona sólo con la crisis financiera, también tiene un peso significativo la aventura bélica en Irak, en la que Bush y las élites políticas de ese país estimaron que la victoria sería rápida y contundente, con impactos que fortalecerían en el mediano y largo plazo la posición de Estados Unidos y ha resultado justamente lo contrario.21 Una tercera implicación es la práctica desaparición de los organismos financieros internacionales. El FMI y el Banco Mundial han estado absolutamente ausentes de la discusión y de las decisiones tomadas por los gobiernos nacionales para enfrentar la crisis. La institución emblemática surgida de Bretton Woods, el FMI, pilar fundamental de la arquitectura financiera construida después de la II Guerra, no ha servido para evitar la crisis, no ha sido capaz de presentar una propuesta de solución o, por lo menos, una posible ruta de salida a la crisis; ni siquiera se le invita a las reuniones pretendidamente decisivas entre los gobiernos de los países con las mayores economías del mundo; en fin, el FMI prácticamente ha desaparecido. Esta desaparición —que ya había sido conseguida por los gobiernos de izquierdas latinoamericanos— se ha vuelto perceptible para todas las economías en desarrollo. Una cuarta implicación tiene que ver con la permanencia de las monedas fuertes. Desde 1973, con el abandono de la convertibilidad obligatoria oro-dólar, a razón de 35 dólares por onza de oro, los límites a la creación monetaria en Estados Unidos desaparecieron. Por su carácter de potencia hegemónica, los dólares se convirtieron en la moneda en la que se realizan la mayor parte de las transacciones internacionales de bienes, servicios y en la que ocurren los flujos de capital. A partir de la aparición del euro en 2001, el Banco Central Europeo también ha fijado sus propios límites a la emisión de esa moneda. La enorme suma de dólares que han servido para la compra-venta de derivados sólo puede explicarse porque el tesoro estadounidense y, en menor medida, el Banco Central Europeo han emitido papel moneda en función de sus propios requerimientos nacionales o de los países que la forman. Estas condiciones monetarias no podrán durar mucho tiempo más. Las nuevas monedas duras surgidas en un mundo multipolar tendrán que responder a los requerimientos mundiales, no sólo
21

a los de los países emisores. No debiera perderse de vista que si esta capacidad prácticamente ilimitada para emitir moneda hubiera existido en 1929, la crisis hubiera durado poco tiempo. La quinta implicación se refiere a los cambios en las fuerzas políticas y económicas que han conducido el bloque en el poder. El patrón neoliberal se implantó debido a que hubo un cambio en el bloque que hegemonizaba el poder en los países desarrollados, en el que la burguesía financiera desplazó a la burguesía oligopólica industrial. Con ello la dinámica de la acumulación de capital basada en la reinversión de una parte del excedente en la expansión industrial y en el desarrollo tecnológico asociado a ella se alteró obligando a que la mayor parte de ese excedente fuera apropiado y consumido improductivamente por las empresas financieras. Esta modificación permitió que la reducción de la tasa de ganancia fuese contrarrestada gracias al rendimiento obtenido en las inversiones financieras. La sexta implicación está íntimamente ligada con la primera y con la quinta. El patrón neoliberal basado en el predominio del capital financiero y en la globalización del proceso de producción condujo a que los grandes centros de la industria mundial empezaran a retirarse de los países desarrollados dominantes y se relocalizaran en las naciones emergentes.22 A este recuento pudieran agregarse otras implicaciones relevantes que irán develándose conforme avance la inminente reestructuración económica y política que es indispensable para que la organización capitalista de la producción pueda seguir funcionando. En el curso de la mutación que viviremos, los principales costos serán cubiertos por los sectores populares que carecen de los medios para conseguir que se instrumenten programas de salvamento como los que han empezado a aplicarse para las empresas financieras. Ello pondrá de relieve
Las plantas industriales dividieron las tareas, buscando aprovechar las ventajas de costos laborales, de transporte, etcétera, lo que significó que la producción de acero, por ejemplo, abandonó el norte de Inglaterra, que Detroit perdiera numerosos puestos de trabajo que se dirigieron a los países asiáticos. En los países centrales quedaron las oficinas corporativas que, por cierto, manejaban los recursos líquidos de la corporación, y por eso pudieron invertirlos en los nuevos instrumentos financieros buscando incrementar la tasa de ganancia con la que operaban. La nueva situación puede significar que los puestos de trabajo regresen a los grandes centros industriales, generando empleo y, con ello, modificando drásticamente la composición geográfica de la producción mundial que se produjo con el patrón de acumulación neoliberal
22

La analogía con el fin del imperio británico tras la I Guerra Mundial y con el imperio soviético tras la invasión es Afganistán es elocuente.
METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009

26

ESTADOS UNIDOS Y SU CRISIS ECONÓMICA l SOCIEDAD ABIERTA

que, de nueva cuenta, hace falta un gobierno que ponga en el centro la protección de los que menos tienen. Por esta razón, entre las novedades que podremos presenciar

estará una política que se ocupe de reducir las desigualdades y, para ello, veremos la aparición de las nuevas fuerzas sociales y políticas que lo puedan llevar a cabo. ■

REFERENCIAS Baily, M. N. (2008), “Economic Recovery: Options and Challenges”, Brookings Economic Papers, Nueva York, 20 de octubre: www.brookings.edu/testimony/2008/1020. Banco de México (2008), Informe sobre la Inflación, México, octubre-diciembre 2007. Bowles, S., R. Edwards y F. Rooselvelt (2005), Understanding Capitalism: Competition, Command and Change, Nueva York, Harper & Row Publishers. Bureau of Economic Análisis (2008), Nacional Economic Accounts, www.bea.gov/national/FA2004/index.asp. Carstens, A. y L. I. Jácome (2005), “La reforma de los bancos centrales latinoamericanos. Avances y desafíos”, El Trimestre Económico, vol. LXXII, núm. 288, octubre-diciembre. Casa de Bolsa Finamex (2008), Glosario Financiero y Bursátil, www. finamex.com.mx Economic and Statistical Administration (2008), Economic Indicators 2008, www.economicindicators.gov/ Federal Reserve Statistical Release (2008), www.federalreserve.gov/ releases/h15. Goodman, P. (2008), “Greenspan ¿era realmente tan bueno?”, El País, 12 de octubre. Gray, J. (2008), “Mucho más que una crisis financiera”, El País, 11 de octubre. International Monetary Fund (2008), World Economic Outlook, Nueva York, octubre. Kregel, J. (2008), “Minsky´s Cushions of Safety. Sistemic Risk and the Crisis in the U.S. Subprime Mortgage Market”, Public Policy Brief, Highlights, núm. 93A. Krugman, P. (2008), “La hora de la política fiscal”, El País, 19 de octubre. McKinnon, R. (1983), Dinero y capital en el desarrollo económico, México, CEMLA. Office of Federal Housing Enterprise Oversight (2008), News Releases, 26 de agosto, www.ofheo.gov/media/pdf/2q08hpi.pdf Pastor, A. (2008), “China emerge como acreedor silencioso”, El País, 10 de octubre. Sachs, J. D. (2008), “Auge, estallido y recuperación de la economía”, El País, 2 de noviembre. World Bank (2008), World Development Indicators, Washington.

METAPOLÍTICA

núm. 63 | enero-febrero 2009

27

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful