DISCURSO ÍNTEGRO DE LA PRESIDENTA DEL DIF

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ANGÉLICA RIVERA
Quiero agradecer la presencia de todos ustedes, especialmente, la de mi esposo Enrique Peña Nieto, Presidente de la República. Gracias por acompañarnos. Agradezco, también, a la doctora Mercedes Juan López, Secretaria de Salud y Presidenta de la Junta de Gobierno del DIF; a los representantes de organismos internacionales; a la comunidad empresarial, y a todos los medios de comunicación. A mis compañeros, amigos artistas, gracias por tener la sensibilidad de querer compartir conmigo una causa tan noble, como es la asistencia social. Gracias por acompañarme. A nuestros hijos, a nuestra madre, a nuestra familia, y a todas las personas que hacen el favor de acompañarnos. Muchas gracias por su presencia. Saludo, con afecto, a los distinguidos miembros del Consejo Ciudadano Consultivo y a los integrantes de la Junta de Gobierno del DIF. Contar con su conocimiento y visión, me permiten afirmar que las metas y objetivos que nos planteamos serán altas, pero, al mismo tiempo, realizables. Me da mucho gusto ver a todas las presidentas del DIF de todos los estados. Su esfuerzo será pilar fundamental para renovar y fortalecer esta gran institución. Gracias por estar aquí. Quiero hacer una mención muy especial a las diferentes organizaciones de la sociedad civil, muchas de las cuales están aquí presentes.

Ser Presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del DIF, implica para mí, el inicio de un nuevo reto. Es un honor para mí trabajar en el DIF, en la asistencia social, caminando junto a mi esposo, el Presidente de la República, y apoyarlo con la responsabilidad que él ha asumido con todo el país, porque, al igual que muchas mujeres mexicanas, soy una mujer que ha trabajado 25 años de manera formal y sé del enorme esfuerzo que realizamos por encontrar el balance y la armonía entre la familia y el trabajo. Con el objetivo de escuchar, de viva voz, las preocupaciones y propuestas de la población, quiero visitarlos en cada uno de los estados del país y tener una comunicación directa, un diálogo constructivo, un diálogo creativo, y así, conocer las inquietudes y necesidades de las madres, los padres, los niños, los jóvenes y los abuelitos de México, para buscar soluciones en materia de asistencia social. En mi paso por el DIF del Estado de México, me tocó sentir el esfuerzo que se realiza en las labores del DIF en los estados y en los municipios. Hoy, más que nunca, la familia debe ser nuestro espacio de apoyo, de formación y de bienestar, porque es en la familia donde aprendemos los valores fundamentales que debemos rescatar e inculcar a nuestros hijos: el amor, el respeto, la generosidad, la armonía, la solidaridad. Les puedo decir que para mi esposo y para mí, llegar a casa después de un día de trabajo, darles un beso a nuestros hijos, platicar con ellos, escuchar cómo les fue en la escuela, que nos cuenten cuáles son sus planes, cuáles son sus sueños, es para nosotros vivir un momento de felicidad, porque sabemos que el diálogo en familia nos ayuda a ser mejores personas. Al final del día, todos, como papás y mamás, sacamos fuerza para salir adelante cuando recordamos que ese trabajo y ese esfuerzo, es para darle a nuestros hijos un México mejor. Desde su creación, el DIF se ha dedicado a trabajar por el desarrollo integral de los niños y las niñas, y uno de los temas principales es su nutrición. Hoy, por hoy, se distribuyen diariamente más de seis millones de desayunos escolares. Sabemos que un niño mal alimentado, difícilmente, podrá cumplir con todas sus tareas.

Lo que debe importarnos, es que nuestros hijos estén sanos. Es en las familias donde queremos canalizar buena parte de nuestra atención y contribuir así a disminuir la obesidad infantil, que, como todos sabemos, conlleva enormes riesgos de salud para el presente y el futuro de la niñez. Como DIF, queremos aportar opciones más saludables que contribuyan a lograr una sana nutrición y su pleno desarrollo físico y mental. Estoy segura que con un DIF más cercano, renovado, podremos alcanzar mejores resultados. Para cumplir nuestro compromiso, Laura Vargas como Directora, y yo, como Presidenta del DIF, vamos a trabajar juntas. Conozco a Laura y sé que tiene un gran amor por el DIF. Sé, también, de su profesionalismo y de su interés por apoyar a las personas que más lo necesitan. En el DIF, defenderemos el derecho de los niños a que sean lo que son: niños que puedan estudiar, que puedan jugar, que puedan descansar, tener una familia que los ame y que los proteja. Donde puedan expresarse libremente, que cuenten con los cuidados adecuados para su salud, en un entorno de paz y de justicia. Que lleguen a ser mexicanos felices pero, sobre todo, que se sientan orgullosos de ser mexicanos. Sabemos que no todos nuestros niños cuentan con la protección de una familia. Por eso, queremos que en esos casos, el DIF sea su familia. Así, atenderemos a quienes se encuentran en una situación vulnerable, como los niños en situación de calle, fuera de la protección familiar. Pondremos mucha atención en los programas de ayuda a los adolescentes. Reforzaremos su relación familiar, escuchándolos, apoyándolos y teniendo un diálogo profundo con ellos, para ayudarles a construir su proyecto de vida. Las mamás somos fuertes, trabajadoras. Y, la verdad, es que nos sentimos más fuertes cuando sabemos que no estamos solas en la labor de educar y de cuidar a nuestros hijos. Por eso, les digo a todas las mamás de México, que el DIF va a estar con todas ustedes.

Atenderemos a todas las mamás y papás solteros que, asumiendo los papeles de padre y madre, sacan adelante a sus hijos y dan, sin duda, un ejemplo de fuerza y entereza en esta sociedad. A nuestros abuelitos, que nos transmiten amor, experiencia, conocimiento, vamos a darles una atención muy especial, porque necesitan de nuestros cuidados y necesitan de su familia. Por cierto, me acompañan mis abuelitos. Gracias a mi abuelita Lupita y a mi abuelito Mario, por estar aquí, conmigo. Son ejemplo de fuerza y amor porque, a sus 86 y 93 años, siguen siendo el pilar de mi familia. Gracias, por estar aquí. Nuestro deber en el DIF es atender, especialmente, a las personas que enfrentan la vida con alguna discapacidad. Estaremos cerca de ellos, para impulsar los programas que les permitan desarrollarse y vivir en una sociedad equitativa, sensible y solidaria. También, tenemos un gran compromiso con los pueblos indígenas, que son raíz de nuestra cultura, para elevar la calidad de vida en sus comunidades, particularmente, en sus familias. Impulsaremos los programas de educación, salud y nutrición dirigidos a ellos, para generar verdaderas condiciones de equidad. Vivimos en familias que se sostienen en lazos de sangre pero, también, en lazos de amor y solidaridad. En algunos casos, la familia mexicana, tal como la conocíamos, ha cambiado. Desde el DIF, atenderemos estas nuevas realidades, porque sabemos que, no importa la forma de la familia, sino la calidad de la misma. En este esfuerzo, trabajaremos de manera conjunta con el DIF de cada estado y de cada municipio, como un gran equipo. Por todo este trabajo comprometido, el Presidente nos ha invitado a mover a México para sumarnos a la Cruzada Nacional Contra el Hambre. Fortaleceremos a la familia y a México, con la guía que nos ha dado el Presidente de la República y todo el equipo que lo acompaña.

Conozco el interés y la pasión que tiene mi esposo como Presidente de México, porque todos tengamos una vida plena, de calidad, equidad y de paz. Sé de su disposición por ayudar a los niños, hombres y mujeres de México, por ver que todas las personas cuenten con una vida digna. Estoy convencida de que nuestro país está lleno de mujeres y de hombres de bien. Que los mexicanos tenemos el talento y la capacidad para llevar a nuestro país al lugar que le corresponde en el mundo. Ahora, es el momento para trabajar todos juntos, unidos por el bienestar de las familias mexicanas y de lograr que nuestros hijos tengan un mejor país en el que puedan desarrollarse plenamente y puedan ser mejores personas y mejores mexicanos. Voy a ir de la mano con todos ustedes en esta nueva etapa para apoyarlos, para escucharlos, para sentirlos. Porque, todos deseamos un México en que nuestros hijos puedan tener una vida mejor. Tenemos que trabajar con toda nuestra pasión para cuidar nuestro presente. Si cuidamos nuestro presente, estaremos orgullosos de nuestro pasado y tendremos todos, un gran futuro. Recordemos que la familia es el corazón que hace que México se mueva. Muchas gracias.

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