Febrero 2013

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EDITORIAL

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El cortoplacismo
se impone
Ojalá que las medidas de choque para ayudar a la industria no distraigan al gobierno de la necesidad de construir una política de cambio estructural que redunde en una mayor diversificación de la economía.
En días pasados, el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, le presentó al país los resultados de un estudio sobre la industria en Colombia, realizado por el economista y gerente de esta entidad en Cali, Juan Esteban Carranza. En éste, contrario a lo que afirman otros analistas, se demuestra que si bien la industria cayó en el último año, no es cierto que en el país haya habido un proceso de desindustrialización.

TEmA CEnTRAL

CAsO DE éxITO

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Reforma Pensional para la Competitividad
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C. I. Jeans, la reinvención de la industria textil colombiana
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scribd.com/ ColombiaCompite

Recientemente, el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, anunció la presentación de una reforma pensional. A juicio del Consejo Privado de Competitividad, dicha reforma debe solucionar los tres principales problemas del sistema (baja cobertura, insostenibilidad financiera e inequidad) de forma estructural. Solo así el país contará con un sistema de pensiones alineado con la visión de competitividad y digno para la población colombiana.

La situación actual del sector textil y de confecciones colombiano es complicada. La apreciación de la tasa de cambio, los costos crecientes y la oferta de productos chinos a precios bajos son las amenazas que enfrenta esta industria. C. I. Jeans, una empresa antioqueña que tiene clientes de la talla de Levi's, Macy's y Ralph Lauren, ha triunfado en medio de la adversidad. La clave: reinvención continua.

TEmA CEnTRAL

Reforma Pensional para la Competitividad
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Los problemas del sistema pensional colombiano tienen un efecto negativo sobre la competitividad del país. La baja cobertura impide que el país cuente con el ahorro necesario para financiar inversiones de largo plazo. La fragilidad financiera puede generar presiones fiscales y desequilibrios macroeconómicos. La inequidad profundiza las brechas de ingreso existentes en un país con serios problemas de distribución del ingreso. De los 22 millones de trabajadores en Colombia, sólo 7,7 millones están ahorrando activamente en el sistema pensional, y, de estos, solo dos millones alcanzarán a pensionarse. La baja cobertura no solo se convierte en una bomba social, sino que limita las ca-

pacidades de inversión del país. Bajo este escenario, una reforma pensional deberá contener la consolidación de un pilar solidario que permita pagos por debajo del salario mínimo, lo cual no solo garantizaría un apoyo a todas las personas en edad de jubilación, sino que permitiría aumentar el ahorro disponible para la realización de inversiones. El pasivo pensional colombiano se encuentra entre 116,2% y 150% del PIB, de acuerdo con diferentes estimativos. Es crucial que la reforma pensional refuerce la sostenibilidad financiera del sistema, pues, de lo contrario, el aumento desmedido del pasivo generará serias presiones fiscales, desequilibrios macroeconómicos y efectos negativos en materia de competitividad. Si bien el Ministerio de Trabajo asegura que los parámetros del sistema (edad de pensión, semanas cotizadas, tasa de reemplazo) no serán tocados en una eventual reforma, es difícil entender cómo se va a evitar una trayectoria de insostenibilidad de la deuda pensional cuando se pretende mantener los mismos beneficios para una población que vive cada día más y, por tanto, cotiza cada vez menos en relación con los ingresos que percibirá. El CPC considera que una reforma que apunte a un sistema

financieramente sostenible inexorablemente deberá abordar el tema paramétrico. En Colombia, el 20% de la población más pobre recibe 0,1% de los subsidios en materia pensional, mientras que el 20% más rico recibe 86,3%. Esto es totalmente inaceptable en un país como Colombia, que tiene el deshonroso título de ser uno de los países más desiguales del mundo. De no marchitarse el Régimen de Prima Media (RPM) –en el cual se concentra la mayor cantidad de subsidios en la actualidad y el cual se debería haber diluido de acuerdo con los objetivos de la Ley 100 de 1993–, por lo menos habrá que eliminar su componente subsidiado o reducirlo al punto de que estos subsidios se focalicen sobre la población de menores recursos y que estos no representen competencia desleal del RPM frente al régimen de ahorro individual (RAIS), tal como ocurre en la actualidad. Independientemente de los tiempos que maneje el Gobierno para la presentación de su propuesta de reforma pensional al Congreso, dicha iniciativa debe incluir las recomendaciones planteadas para solucionar los problemas estructurales que adolece el sistema.

CAsO DE éxITO

C. I. Jeans, la reinvención de la industria textil colombiana
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Desde 1993, año de su fundación, C. I. Jeans se ha reinventado permanentemente para enfrentar las amenazas inherentes a la industria textil y de confecciones. En una primera instancia, la compañía comenzó a implementar estrategias financieras para minimizar el impacto negativo de la apreciación de la tasa de cambio y disminuir la volatilidad de sus ingresos operacionales. Ante la creciente competencia de productos chinos de bajo precio, C. I. Jeans realizó acciones que le permitieron incrementar su productividad y disminuir sus costos de producción.
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Estas estrategias, aunque necesarias para defender la participación de mercado de la compañía, estaban lejos de ser suficientes para apalancar una senda de crecimiento dinámica y sostenida. El incremento de la calidad de los productos chinos y su evidente ventaja en costos indicaban que el modelo de negocio inicial difícilmente podía sustentar un crecimiento significativo de la compañía. Era hora de reinventarse. Era hora de escalar en la cadena de valor. Era hora de producir productos diferenciados. Era hora de dejar de responder a las condiciones impuestas por la demanda, para pasar a ser un actor relevante que influencie y cambie las tendencias de los mercados. Esta nueva etapa en C. I. Jeans se caracterizó por el aumento significativo de los diseños propios y del número de lavados que realizaba la compañía, lo cual le permitía satisfacer necesidades concretas de los clientes en poco tiempo y con alta calidad. En la actualidad, C. I. Jeans ofrece un paquete completo de servicios que incluye diseños, desarrollo de productos, corte, confección, bordado, lavado, terminación y empaque. La mayor complejidad de su portafolio de productos le ha permitido a la compañía crear demanda por sus productos en los mercados internacionales y

diferenciarse de los artículos chinos estandarizados. Esta estrategia también es fundamental para el objetivo de C. I. Jeans de incrementar su participación en el mercado nacional y de aportar su conocimiento, innovación y flexibilidad a las marcas nacionales. La estrategia de diferenciación también se ha enfocado en alcanzar la sostenibilidad ambiental de los procesos productivos. En particular, la compañía cuenta con una planta de tratamiento de aguas que le permite reutilizar entre 30% y 35% del agua en el proceso de lavandería. El agua restante es enviada en condiciones óptimas a la planta de tratamiento del municipio de Medellín. La reinvención continua de C. I. Jeans –que cuenta con 3.000 empleados y una instalación de 30.000 metros cuadrados– no solo le ha permitido defender sus mercados tradicionales, sino que ha apalancado su incursión en mercados de mayor valor agregado. Esta experiencia exitosa ilustra cómo la innovación y las buenas prácticas empresariales son suficientes para enfrentar los retos de la industria textil colombiana.

EDITORIAL

El cortoplacismo se impone
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Breves
Las evaluaciones de calidad de los docentes en Colombia no son adecuadas, pues sólo tienen en cuenta las observaciones al docente por un tercero en el salón de clase. De acuerdo con “Meassuring Effective Teachers”, una evaluación efectiva también debería incluir los resultados académicos de los estudiantes, las evaluaciones de los alumnos al docente y la percepción del docente sobre el ambiente de trabajo.

Carranza, después de un riguroso análisis del comportamiento de la industria en las tres últimas décadas, concluye que en Colombia más que haberse producido un proceso de desindustrialización, se produjo uno de “desverticalización” empresarial cuando las empresas optaron por tercerizar muchas de sus operaciones. Así, por ejemplo, mientras que antes se contabilizaban bajo una misma razón social las actividades de producción, vigilancia, transporte, etc., hoy solo se contabiliza la de producción, quedando el resto bajo servicios prestados por diferentes empresas. El resultado es una menor participación de la actividad productiva en el PIB y un incremento de la participación de los servicios. En lo que sí coincide Carranza con los otros analistas, es en la caída de la actividad industrial en el último año, pero no por razones de desindustrialización o enfermedad holandesa como se argumenta, sino por la caída del comercio mundial, producto de la desaceleración de las economías más avanzadas. La caída de la producción industrial no solo se dio en Colombia sino en la mayoría de países del mundo. El gobierno, con base en esta última información, y ante la presión de algunos sectores, prepara un pa-

quete de medidas de choque. Cabe anotar, sin embargo, que medidas de este tipo sirven solo para bajar la fiebre temporalmente, pero están lejos de atacar las causas de la enfermedad. Colombia está en mora de tener una política de cambio estructural, liderada desde el más alto nivel, que busque mejorar la productividad de los sectores y ampliar la diversificación de la oferta exportadora, con señales claras y con medidas enfocadas a solucionar los problemas estructurales de los mismos (capital humano, infraestructura, tecnología, innovación, etc.) y que sirva de complemento a la agenda transversal que se viene trabajando desde el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación. En ausencia de una política de este tipo, el gobierno reiteradamente tendrá que recurrir a medidas cortoplacistas para evitar que los sectores hagan agua, con el riesgo de mantener artificialmente vivas actividades ineficientes, con un altísimo costo para el fisco. Ejemplos de este tipo abundan en la historia económica del país y son la razón por la cual Colombia lleva décadas sin crear nuevos sectores que le permitan diversificar y mejorar su oferta exportadora.

Cerca del 6 % del crecimiento del PIB mundial para los próximos 15 años será generado por las 198 ciudades más grandes (más de 200.000 habitantes) de América Latina, calcula el McKinsey Global Institute. Esto representa más de 1,5 veces de la contribución esperada por las grandes ciudades europeas.

La optimización del flujo de información de la operación de transporte de carga y del monitoreo de las relaciones económicas de los transportadores son los objetivos principales del Registro Nacional de Despachos de Carga, el cual fue implementado recientemente por el Ministerio de Transporte.

Mayores facilidades para la inversión extranjera generará el Decreto 186 de 2013, el cual reglamentó la aplicación de los convenios para evitar la doble tributación en relación con los impuestos de renta y patrimonio con España y Chile.
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InDICADOR

A pesar de un aumento constante en el presupuesto para la justicia, la percepción sobre su eficiencia empeora año tras año

Eficiencia de la justicia
Puntaje WEF

3,7 0,39%

3,5

3,4

0,35%

0,34% 3,3 3,3

Presupuesto de la Rama Judicial
Porcentaje del PIB

0,31%

0,31%

2007
Fuente: Consejo Superior de la Judicatura & WEF. Nota: el puntaje de la eficiencia de la justicia varía entre 1 (extremadamente ineficiente) y 7 (extremadamente eficiente).

2008

2009

2010

2011

El aumento de los recursos para la rama judicial no ha tenido un impacto positivo en la percepción sobre el sistema judicial en Colombia. El aumento del presupuesto de la rama judicial no es suficiente para mejorar sus indicadores de gestión y la percepción de la ciudadanía sobre su eficacia. En este contexto, el Consejo Superior de la Judicatura,

más allá de solicitar incrementos en el presupuesto de la rama judicial (Informe al Congreso de la República sobre el Estado de la Justicia 2011-2012), debe implementar estrategias concretas que eleven la eficiencia de la justicia, lo cual es un reto que no se puede enfrentar únicamente solicitando más recursos y aumentando el número de jueces.

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