Las posibilidades de desarrollo para las maternas, las niñas y los niños de Antioquia en el Siglo XXI.

Por: Alejandro Vargas Gutiérrez., M.D.,MSc. e-mail: emprendedorbavaria@gmail.com

En días pasados, el profesor jubilado de la Facultad de Medicina-UdeA-, Dr. Juan Guillermo Londoño Cardona, presentó un documento sobre la crisis de la maternidad y de los niños en el país. Acertadamente, describió una serie de barreras del Sistema de Salud propiciadas por la Ley 100, que conllevaron a tener en la actualidad, preocupantes indicadores en materia de salud materno infantil. Mencionó también el Dr. Londoño Cardona, los graves casos de muertes maternas evitables, el alto índice de embarazo en adolescentes y el cierre sostenido de camas de Obstetricia y Neonatología en Antioquia, entre otros graves eventos. Sin duda, el oscuro panorama presentado por este importante docente, serio conocedor de las políticas públicas en salud sexual y reproductiva del país y de los procesos de formación académica en salud materno infantil, deja un sinsabor a derrota y pesimismo. Dicho lo anterior, me propongo en las próximas líneas, a esquematizar un mejor presente y futuro para las mujeres, los jóvenes y las niñas y niños de Antioquia. Veamos. A finales del 2012, la Comunidad Económica Europea tenía listo el portal web para recibir proyectos relacionados con el desarrollo sostenible, la superación de la pobreza y mejoramiento de la seguridad alimentaria en los países pobres. La documentación exigida, los tiempos de la convocatoria y el nivel de exigencia metodológico hacían casi imposible clasificar en la lista de proyectos elegibles. Pero el monto de 1.2 millones de euros hacía interesante la convocatoria internacional. Un grupo de profesionales del Oriente Antioqueño se dedicó por días enteros, con el apoyo de expertos en proyectos, a redactar el documento y a presentar todos los requisitos. Y ganaron entre cientos de proyectos de todo el planeta! Estos recursos se invertirán en algunos municipios del Oriente Antioqueño, los cuales presentan extrema pobreza, fragilidad social y riesgo nutricional infantil. Los municipio de San Francisco, Nariño y Sonsón, este último con su Corregimiento La Danta 1, serán algunos de sus beneficiarios. Las madres cabeza de hogar, las niñas y las adolescentes más pobres y vulnerables, tendrán apoyo para proyectos de seguridad y soberanía alimentaria, gozarán de mejores condiciones de educación, de formación para el empleo, desarrollarán proyectos productivos sostenibles y se fortalecerán las organizaciones sociales. El proyecto está planteado para 18 meses y contará con un grupo significativo de profesionales, técnicos y líderes comunitarios en el terreno, para su acompañamiento. Se adelantará una inversión superior a los tres mil millones de pesos, con un proceso de corresponsabilidad y trabajo articulado con las Secretarías de Salud, Educación, los hospitales locales, el ICBF y otras entidades de cada municipio.
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Son municipios del Oriente Antioqueño con cifras epidemiológicas elevadas en mortalidad perinatal, embarazo en adolescentes, desnutrición infantil y maltrato intrafamiliar, entre otros eventos de salud.

Mujeres pobres, niñas y adolescentes en riesgo social, tendrán mejor calidad de vida y sus factores de riesgo de mortalidad materna-perinatal-infantil, así como el embarazo en adolescentes, serán compensados por educación con calidad, atención primaria en salud, seguridad alimentaria, formación para el empleo y manejo adecuado del tiempo libre, todos ellos factores protectores de la salud sexual y reproductiva (SSR). De otro lado, en el Plan de Desarrollo de la Gobernación de Antioquia 2, el proyecto hidroeléctrico de Ituango, tiene ya reservados para los próximos tres años, inversiones superiores a 100 millones de dólares para mejorar las condiciones de vida de miles de habitantes de la zona de influencia de la represa. El censo previo de estas comunidades (12 municipios a intervenir), determinó que la pobreza de esta región se concentra básicamente en las mujeres y los jóvenes. Por ello, estos importantes recursos, serán invertidos en vías secundarias y terciarias, servicios públicos, mejoramientos de vivienda, entrega de viviendas de interés social, seguridad alimentaria y nutricional, atención primaria en salud, educación para todos los grupos y generación de empleo para sus pobladores. Empresas Públicas de Medellín, la Gerencia del Proyecto y la Gobernación de Antioquia han firmado acuerdos para que estos recursos se focalicen en estos municipios, golpeados por las pobrezas y el conflicto desde hace décadas. En un futuro próximo, tal vez cinco o seis años, estas poblaciones tendrán cobertura de servicios públicos similares a las del Área Metropolitana, viviendas dignas y empleos sostenibles gracias a este proyecto, que podría generar más de 200 mil millones de regalías anuales para Antioquia desde el 2018. Sin duda, en estos municipios los factores de riesgo de mortalidad materna e infantil empezarán a modificarse paulatinamente. En el mismo sentido, los medios de comunicación del pasado fin de semana, explicaron en detalle el avance significativo en materia de agua potable y alcantarillado para 60 municipios de Antioquia, en los que se invertirán cerca de 320 mil millones de pesos para los próximos tres años. Agua limpia y saneamiento ambiental significan menos parasitosis intestinal, menos anemia, más productividad y más tiempo libre para estudiar y trabajar, pues una niña o una mujer en algunos de estos municipios, dedica hasta tres (3) horas del día en busca de fuentes de agua para realizar los oficios domésticos y preparar alimentos. Sin duda, este plan de agua en Antioquia redundará en la salud de las mujeres más vulnerables. En otros municipios que he recorrido en mi oficio de médico comunitario, percibo aspectos que me dejan una visión optimista de la salud materno infantil. Hace ya 27 años que trabajo con comunidades campesinas (los últimos 14 en calidad de médico), y puedo verificar el impacto positivo que han tenido los métodos de planificación familiar en la salud de las mujeres y de sus familias. Era común en mis años de misionero con el Colegio Calasanz, ver familias con diez y hasta 12 hijos; hoy día el promedio de hijos en las veredas no supera los tres. De hecho, ya es muy frecuente que las mujeres y los hombres de las veredas, opten por la tubectomía y la vasectomía con el nacimiento de su segundo hijo. Impensable ver esto hace 20 años! Lo anterior me ha permitido presenciar anécdotas durante mi consulta médica que jamás las hubiera imaginado. Algunas de ellas son: -Que el paciente campesino interrumpa
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Antioquia, la más educada!

nuestra consulta médica pues “le entró una llamada a su celular”; que campesinos de botas, bigote y machete, me lleven a sus hijos e hijas a la consulta y que le cambian el pañal delante de de mí, con mucho afecto y ternura; que niños y niñas campesinos tengan zapatos, vestidos nuevos, pañales desechables y carné de vacunas completo incluidas aquellas que el plan nacional no cubre; que los niños y niñas tengan ahora mejores condiciones nutricionales y que incluso algunos tengan sobrepeso y obesidad por exceso de calorías; que algunas gestantes de veredas distantes de Medellín me comenten que planificaron su embarazo y me presentan ecografías en 3D realizadas en centros especializados; que adolescentes gestantes me presenten su carné de control prenatal y al mismo tiempo, me comenten que ya realizaron su solicitud de ingreso a la universidad para estudiar Derecho, Enfermería o Psicología, entre otras carreras; he visto jóvenes ganadores de concursos de emprendimiento, listos para empezar su propia empresa y a jóvenes que lideran el periódico de su colegio, dominan el computador, las redes sociales, el teléfono móvil y aspiran a ser Comunicadores Sociales bajo el subsidio de becas de EPM o del Icetex. También he visto de cerca los nuevos hogares infantiles de Buen Comienzo en los barrios de Medellín, en zonas tan pobres como Moravia. Espacios de puericultura y promoción de la salud infantil que eran impensables hace 10 ó 15 años y no tienen nada que envidiarle a un centro de estimulación infantil de un país desarrollado. Estos casos ya no son tan extraños en muchos municipios Antioqueños y hablan del buen presente y las posibilidades del futuro por medio de la educación, el emprendimiento, las comunicaciones y la planificación de la familia, que no esperábamos en esta década. Pero si estos progresos en inversión social y estos indicadores de calidad de vida son positivos, lo que más me llama la atención en los últimos años, es sin duda, el avance de los conocimientos en epidemiología materno infantil y perinatal que tienen hoy los Obstetras y Pediatras en Antioquia y otras ciudades del país. No ha sido en vano las capacitaciones, los proyectos de formación en evidencias, “la cantaleta” sobre la calidad de la atención y la priorización para el servicio de las maternas y neonatos. Pese a la falta de camas y el cierre de muchas de ellas, ya es casi anecdótico que en Antioquia fallezca una materna y el hospital involucrado oculte el evento o no lo analice. Todo lo contrario, el evento se convierte en un proceso juicioso y de máxima atención en el hospital y por parte de las entidades locales y regionales de salud. Sí es cierto que hay retrasos, pero el tema ya suele estar relacionado con calidad de la atención médica y no con dificultades de las gestantes para reconocer signos de alarma o para consultar por urgencias. Cientos de IPS en Antioquia ya tienen claro que bloquear la atención de una materna o de un recién nacido es tan grave, que los Gerentes asumen costos de los controles prenatales, el parto y las remisiones urgentes a la capital, para evitar complicaciones o retrasos administrativos. Falta mucho camino, pero hasta hace unos años, sólo un puñado de Obstetras hablaba de epidemiología, de evidencias, de proyectos de salud pública o de políticas en salud sexual y reproductiva. Hoy, en cambio, casi todos conocen sobre el tema. He asistido a muchas reuniones nacionales, locales y regionales sobre la calidad de la atención, la crisis del sector y las dificultades económicas de las IPS y las EPS (próximas a desaparecer según el proyecto que se presentará al Congreso por parte del Ministro de Salud en el día de ayer), y cada vez sostengo más mi tesis sobre los factores responsables de indicadores de salud materno, infantil y perinatal en Colombia: no

necesitamos tanto de IPS con especialistas a la espera de las maternas complicadas o de los recién nacidos graves. Se requiere un mejoramiento sostenido de las condiciones de vida, de la educación, de la vivienda, de las vías, del emprendimiento en las comunidades, de innovación en atención primaria y de un mejor empoderamiento de la mujer 3. Al igual que con la infección por tuberculosis, la epidemiología demostró que cuando mejoraron los indicadores económicos de los países, la epidemia de Tb se redujo aceleradamente. Los medicamentos fueron importantes, pero lo fue más la economía y la calidad de vida. Necesitamos Obstetras y Pediatras, quienes lejos de su angustia por el cierre de camas o requisitos de habilitación difíciles de alcanzar, se lancen con nosotros, a trabajar en las comunidades vulnerables para presentar proyectos sostenibles, de innovación 4 y de calidad de vida. Deben hacerlo ahora, antes que la tasa de natalidad llegue a menos de dos (2) por cada mujer 5. Especialistas en SSR, trabajando con líderes sociales 6, empresarios, gestores de proyectos, ingenieros, biólogos, matemáticos y humanistas, lograrán mayor impacto en las cifras de mortalidad que los proyectos (un poco desgastados), sobre vigilancia epidemiológica, capacitación en evidencias científicas, planes de mejoramiento en salud y análisis de retrasos, que no incluyen los factores protectores definitivos, como el mejoramiento del ingreso económico en las mujeres y el aumento en años de estudio. No todo está perdido para las maternas y los niños. Yo diría más bien, que ellas y sus hijos/as, serán los más beneficiados de los miles recursos que hoy día tiene el país y el departamento de Antioquia para mejorar su calidad de vida. Así será y estaremos ahí para documentarlo.

Alejandro Vargas Gutiérrez., M.D.,MSc.
C.C. 71.727.821 Medellín Reg. Profesional 52131-98 DSSA Gerente de Innovación INNAHEALTH Consultor en Salud ODM

Una mujer empoderada, líder, con acceso a créditos, a mejores condiciones de educación e ingresos, tiene una muy baja probabilidad de morir a consecuencia del embarazo o el parto. 4 Si alguna rama de la medicina presenta retos importantes para la innovación es el de la atención a gestantes, neonatos y niños/as. Todavía hay muchas oportunidades para patentar ideas relacionadas con la Atención Primaria en Salud y más aún, los recursos locales e internacionales están disponibles para estas innovaciones. 5 En España y Grecia, por ejemplo, el número de hijos por mujer ha disminuido tanto, que estos Especialistas ya no ocupan un renglón definitivo en Políticas Públicas ni en el liderazgo social o científico. 6 En este sentido, los profesionales jubilados, con amplia trayectoria académica y docente, con liderazgo y buen sentido crítico, jugarían un papel importante en la esfera política, pues allí tienen el espacio ideal para debatir, impulsar y gestar proyectos que conlleven al beneficio directo de las poblaciones más vulnerables. Sus años finales de trabajo en estos procesos políticos serían valiosísimos para el país.

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