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¡Papá regresa a casa!

2 Marzo
(Lectura Marcos 13:32-37)

Cuando Miriam regresó a la casa del colegio, su mamá sonrió y dijo: “Recibí
una carta hoy de tu papá. Y adivina… ¡Pronto regresará a casa!

¡Qué bueno! Dijo Miriam, ¿Cuándo llega? La próxima semana más o menos,
respondió la mamá. Él volverá en cuanto termine el trabajo que está haciendo.
Pero no lo sabremos hasta que le veamos en la puerta”.

Esa noche Miriam se quedó despierta en su cama, pensando. Ella no había


visto a su papá en mucho tiempo, y ahora cualquier día, él podría llegar a la
casa. Ayudaría a su mamá a limpiar, se bañaría y se peinaría bonita. También
sería obediente con su mamá, una vez ella se había portado mal con la mamá
justo antes que llegara el papá de vuelta y él tuvo que escuchar del tema antes
que otra cosa y no quería que volviera a suceder.

A medida que pasaron los días, ella ayudó a su mamá en la casa a prepararse
para el regreso del papá. “Te has portado muy bien estos días Miriam y has
ayudado mucho” le dijo la mamá con una gran sonrisa. ¡Papá estará muy
orgulloso de ti!

Al día siguiente las amigas de Miriam la invitaron a comprar unos dulces


después del colegio, pero la mamá había dicho que regresara directo a casa,
sabía que ir de compras tomaría sólo unos minutos y posiblemente su papá no
llegaría hoy y su mamá no se daría cuenta. Comenzó a caminar a la tienda
con las amigas, pero se detuvo de pronto…”no. No puedo ir, papá puede venir
hoy. Y regresó a su casa.
Cuando mamá escuchó la historia abrazó cariñosamente a Miriam y le dijo “si
hubieras desobedecido y papá hubiese llegado, estarías avergonzada en lugar
de estar contenta de verlo”.. Sonrió y añadió “todo esto me recuerda que
debemos estar siempre preparadas para el regreso de Jesús”. Mientras
conversaban miró por la ventana y vio un taxi, dentro del taxi lo que tanto había
esperado ¡Papá estaba en casa!

¿Qué tal tu?

Si supieras que Jesús vendría hoy, ¿Qué cosa harías para estar preparado?
¿Qué harías? ¿Le pedirías perdón a alguien? ¿Perdonarías a alguien? ¿Le
hablarías a algún amigo de Jesús? ¿Leerías tu Biblia? ¿Orarías? ¿Le
pedirías a Jesús que venga a tu corazón como Salvador?

Lo que sea que hicieras, hazlo ahora. ¡Jesús puede venir hoy!

Memorizar:

“Y ahora hijos, permaneced en Él


para que cuando se manifieste,
tengamos confianza y no nos apartemos de Él
avergonzados en su venida.