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El Amor

¿El amor es un problema o una bendición? Por momentos puede ser ambas. De hecho el amor aparece como un problema para el individuo pero es a la vez una bendición para la especie. El amor puede distinguirse en tres sentidos: el sexo que le compete al instinto biológico de la atracción entre ambos sexos; atracción que, siendo instintiva, impulsa a la posesión corpórea de autosatisfacción. Contrariamente, el eros humano está ligado a la psicología, por lo tanto representa un impulso que arrastra y que no se limita a la apropiación de la hermosura del otro cuerpo, sino que alcanza el mundo de la imagen y de las ideas. Presupone la conducta psíquica del ser humano en cuanto al amor. No es una dinámica de consumo, al contrario es más enriquecedora. Y por último, el ágape del cual se dice ser el amor más puro y superior relacionado a la trascendencia y, en algunos casos, relacionado con el amor a Dios. El ágape es una forma especial de amor que hace que el ser humano ame a sus semejantes - no por su belleza o por sus valores atractivos - sino por ellos mismos, el hombre en cuanto persona. Sin duda estos tres elementos no pueden estar desligados ya que un desequilibrio de cualquiera de ellos llevaría a la desconfiguración del sentido del amor y de su objetivo trascendental1. Los psicólogos evolucionistas2 han desencarnado los misterios del amor. Ellos han determinado la parte inconsciente del amor, la cual inicia con la atracción física según ciertos rasgos muy marcados y requeridos de cada sexo. Estos rasgos marcados son consustanciales al ser humano y son buscados en el sexo opuesto de manera inconsciente pues emiten información respecto a la salud y fortaleza del individuo elegido o posiblemente elegido. Una vez definidos, se realiza la aproximación a la posible pareja con el fin de buscar una respuesta afirmativa a nuestra seducción. Si ésta acepta se debe a que sus preferencias son compatibles, si no es el caso, se buscará otro sujeto de rasgos similares. En el caso afirmativo, de aceptación por parte de la pareja, el amor pasa a un estado consiente. Es aquí donde los instintos sexuales dan paso a procesos psicológicos voluntarios en donde se decide amar a dicha persona reafirmando aquel amor todos los días. El amor consiente es el más problemático pues no es fácil llevarlo de “buena manera”. Para todos nos es fácil distinguir entre una persona del sexo opuesto que instintivamente nos atrae, pero nos es difícil amar de verdad y de manera consciente. En este punto tal vez nos pueda ayudar la definición de

Erich Fromm3 respecto al amor. Fromm considera que el amor es un arte en el sentido en que,
como todo arte, debemos aprender en primer lugar la teoría amorosa y luego la práctica de la misma. Para Fromm el amor es la forma de vencer el sentimiento de separatidad existencial que
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Ibor López. “El libro de la Vida Sexual” Documental: “La ciencia del Sex Appeal” 3 Erich Fromm. “El Arte de Amar”.

aqueja y angustia al ser humano. Este sentimiento, si ocurriera, anularía toda posibilidad de la persona de usar sus poderes humanos, por lo tanto, la mejor forma de vencerlo es a través del amor. No solo el amor generalmente entendido; sino el amor parental, el amor fraternal, el amor erótico, el amor a Dios4. Todos estos amores luchan contra la soledad existencial pues encarnan la convivencia con los de nuestra especie compartiendo lo más transcendental: El amor. Por otro lado Arthur Schopenhauer5 nos indica que el amor es la fuerza que une dos seres con el fin de engendrar un ser aún no existente, a esa fuerza él lo llama “voluntad de vivir”. El amor sería la fuerza con la que dicho ser empuja para existir. Y es que no es de menospreciar al amor; por él, y en el sentido de Schopenhauer, se construye la siguiente generación de seres humanos. Sin el amor dicha generación no tuviera futuro ni ventura. Por lo tanto, el amor no solo debe unir en cuerpo sino también en alma, unión que se da en el plano del amor sexual, cuyo fin es la perpetuación de la especie. Para Schopenhauer el matrimonio monogámico representaba un absurdo total, y proponía la “Tetragamia”, matrimonio en el cual se podía satisfacer las necesidades de los individuos según sus potencialidades. Sin duda olvida la importancia del padre y de la madre en un hogar totalmente constituido para la crianza del hijo, el cual representa a la siguiente generación tan importante para la especie6.

José Ortega y Gasset7 habla del amor muy intensamente y nos enseña que el amor es el
símbolo de toda fecundidad, muy distante del simple deseo pues el amor es un insatisfecho eterno muy activo. El amor es el peso de uno mismo, es el ir a una persona a poseerla y estar en ella al mismo tiempo. En ese acto amoroso la persona sale fuera de sí para ser poseída por la otra y ésta poseerla también. El amor para José Ortega y Gasset empieza con el deseo, luego va del amante al amado en dirección centrífuga, psíquicamente en movimiento, la marcha constante hacia lo amado, no un golpe sino una corriente que vivifica perennemente, crea y conserva al ser amado.

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Al decir amor a Dios, podríamos concebir también el amor de Dios hacia el hombre. Este cambio de sentido del amor trae consecuencias importantes. Amar a Dios implica tener fe en Dios y, por lo tanto, creer en Él; seguir la doctrina de la religión que profesa o idolatra al Dios particular. Pero también, un hombre puede amar a Dios y a la vez puede no seguir una doctrina religiosa. Por otro lado, el amor de Dios al hombre implica aceptar los principios religiosos fundamentales, y por lo tanto, estar supeditado a la historia religiosa. Por ejemplo, decir que concebimos el amor de Dios al hombre dentro del Cristianismo es aceptar que Dios se hizo hombre en Jesús para salvarnos del pecado, entrego a su hijo porque nos ama infinitamente. La diferencia es la libertad, Dios solo puede amarnos y elegir el bien, en cambio el hombre puede elegir entre el bien y el mal, entre amar a Dios u odiarlo. El amor del hombre a Dios es débil y cae ante el pecado; pero el amor de Dios al hombre es fuerte e infinito. Podríamos sugerir la lectura de “El dogma de Cristo” de Erich Fromm, donde da una interpretación psicoanalítica del dogma. 5 Arturo Schopenhauer. “El Amor, Las Mujeres y La Muerte”. 6 Pilar López de Santa María. “Voluntad y Sexualidad en Schopenhauer”. 7 José Ortega y Gasset. “Estudios sobre el Amor”.

Marco Aurelio Denegri8 en uno de sus tantos programas9 habla de dos tipos de amor: el amor
benevolente y el amor concupiscente. El amor benevolente es el amor reflexivo y se relaciona con el verbo “diligere”; mientras que el amor concupiscente es el amor posesivo y se relaciona con el verbo “amare”. No creo que sea coincidencia que solamente el amor posesivo con su verbo “amare” haya mantenido casi la totalidad del significado del amor sabiendo que las sociedades paternalistas han tenido un notable carácter de posesión sobre la mujer. Denegri habla del amor en contraposición al odio y dice que el amor es un sentimiento nuevo, mientras que el odio es un sentimiento arcaico en el ser humano. Agrega que, el amor es nuevo debido al surgimiento del romanticismo que llevó a la fantasía las cuestiones amorosas y que, sin muchos cambios, aún mantiene ese carácter fantasioso y vulgar hoy en día10. En mi opinión no existe tema, como es el amor, más importante y abundante pues abarca ramas tan variadas como la psicología, la sociología, la biología, la economía, la historia, la filosofía, la política, la religión y hasta la física. En ese sentido no es de menospreciar para nada el amor y mucho pensar que apenas haber entrado a la pubertad uno ya tiene el don del amante perfecto o el don del sabelotodo en el amor. Mi intención de estudiar el amor se relaciona con la Ética del cuidado, una ética complementaría a la Ética de la justicia, nexo que une el amor y la política y los principios que organizan la sociedad contemporánea.

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Marco Aurelio Denegri. “Esmorgasbord”. “La Función de La Palabra”. 10 Entrevista de César Hildebrant a Marco Aurelio Denegri.