Ver para creer

(Cosas de la vida)
Habían recibido 180 balboas de una tacada, cada una por separado 180 dólares, 360 en el conjunto de las dos: eran propietarias de todo ese dinero regalo de la “Beca universal” por sus estudios aprobados, ciertamente al final del final del curso, con retraso y aplazamientos, en segunda convocatoria y rozando el ser o no ser. Pero, al fin, habían superado el reciente año académico y se habían hecho merecedoras de sus añorados y escurridizos 180 balboas. Por vez primera había cobrado un dinero escolar a sus méritos académicos, llenas de fracasos y decepciones anteriores. Dos muchachitas a caballo entre la adolescencia y la juventud: 16 años alcanza la segunda y 17 recién cumplidos la primera; las dos, hermanas mayores de una familia pobre que suma siete hijos arreglados entre una madre y un padre mal avenidos. Todos residen en la comunidad ngobe de Siráin a una considerable distancia de Kankintú; hasta allí suben diariamente para crecer y completar sus estudios de Nivel Medio en el colegio San Agustín. No podemos hablar de éxito escolar, pero al menos en el presente año las dos se han hecho merecedoras de esos 180 balboas cada una; el primer trueque de la Beca Universal: estudios por ayuda económica. Algo es algo después de tantos sinsabores académicos. A decir verdad, ninguna de las dos hermanas es buena estudiante: son más bonitas que estudiantes, soñadoras que estudiosas, conformistas que aplicadas…, impulsivas que organizadas…, seguramente por su escasa motivación intelectual, propia de los jóvenes indígenas recién salidos de la selva, con pobres tradiciones culturales; ellas son parte de las adolescentes nativas de trato prematuro con el hombre y proclives al embarazo habitual, en familias deficientes, sin ninguna perspectiva profesional de futuro. Por eso, ahora brillaban sus ojos adolescentes al contemplar los primeros 180 balboas como premio a su pequeño esfuerzo estudiantil; se sentían triunfadores, diferentes a muchas compañeras de barrigas prominentes, esclavizadas a sus casitas para siempre. Por esta vez, el Gobierno Central les había recompensado con tres cheques a cada una por los resultados positivos en sus calificaciones escolares del pasado curso académico: 180 dólares proyectados para subvencionar los nuevos materiales escolares y los uniformes del próximo periodo escolar, más algún apoyo al sustento básico de su familia. Ninguna de las dos, hasta el momento presente, había acumulado tanto dinero entre sus juveniles e inexpertas manos; por eso, nada puede sorprendernos las peripecias que sufrieron esos tres cheques escolares en el escenario juvenil de dos estudiantes indígenas más bonitas que inteligentes a la hora de canalizar su primer sueldo escolar: 180 balboas cada una de ellas.

zapatos. deseos y acrobacias juveniles.. treinta dólares cada una le regalaron para urgencias familiares. sólo una caja de proporciones llamativas y… nada más. algo especial estaba en camino para compensar sus grandes ilusiones femeninas: casi les quemaba entre sus manos inquietas. Y sucedió lo que podía suceder como un asombro sin dobladillos ni costuras para cualquiera de nosotros. leche… Con los 180 balboas entre sus manos. personas cercanas a las dos protagonistas de esta curiosa historieta juvenil y escolar.. Convencieron a su madre les permitiera viajar al centro de la civilización y el consumo: Chiriquí Grande.Nada. Así.Arrastradas por tanta novedad en plata contante y sonante. Llegadas a destino.. ya sabes… tanto dar vueltas y vueltas a los comercios del pueblo. comercios y tiendas entre un abigarrado ir y venir de gentes presurosas. los miembros todos de la familia estaban esperándolas con ansiedad y expectación: ¡comida!…. uniformes del colegio. notaron una voluminosa caja en brazos de la hija y hermana mayor. el plan ya estaba perfectamente trazado.Pero. pero… ¡ellas bien se lo apañarían! Con ese plan tan bien trazado nuestras dos jovencitas se subieron al bote de pasajeros río abajo y mar adentro… hasta Chiriquí Grande. mis hijas –nerviosa la madre cuando sólo estaban a diez pasos de la pobre casita de madera-.. los ojos bien abiertos y apretadas sus carteras. olvidados ya los objetivos primarios de la Beca Universal: materiales escolares. entre las dos… decidimos…. arroz. al final. en materiales escolares. de 180 balboas abiertos a increíbles sueños. más el almuerzo y los gastos del cayuco en ida y vuelta por el río y el mar. planes. No era mucho lo ahorrado en la cartera para tanto proyecto. . por vez primera. patria de tantos anuncios publicitarios y con dinero dispuesto a todo.. uniformes. en esos afanes transcurrió el día entero para nuestras dos jóvenes soñadoras. ya desde lejos. propietarias de 180 dólares tan penosamente logrados durante el pasado curso académico en el colegio ngobe de Kankintú. cuando las vieron llegar. Pero. zapatos.. ¡oh sorpresa!. hoy dueñas y señoras. decidimos comprar… ¡un televisor! . dos princesas de cuento y no dos simples estudiantes de Media. Al amanecer del día siguiente. el resto lo emplearían en una gran compra de comida básica. ¡útiles escolares!. por el bien de los hermanitos…. de repente algo brotó en su mentalidad adolescente: con ese caudal nunca visto hasta ahora se creyeron dos personajes de leyenda. mamá –responde la hija segunda-. ¿qué traen ustedes dentro de esa caja? . se pusieron a recorrer calles. Al atardecer de esa jornada.. y hasta… ¡algún detalle regaloso para cada uno de ellos!.

. maravillosos e imposibles.¡Dios mío…. nuevos cheques escolares. se habían gastado sus ciento cincuenta dólares en la aventura de una televisión: todo ilusionadas compraron un televisor incapaz de emitir imágenes.. eso lo iremos arreglando. Entre tanto. qué hijas nos has regalado!.. la pequeña planta está averiada? Y… ¿para qué un televisor? .Pero. . ríos caudalosos. ¿para qué queremos una televisión si no tenemos luz. mosquitos sin compasión y caminos a ningún lado. –asombrada la madre .No te preocupes mamá –la hija segunda-. sin comida básica para la familia y volando por ahí los materiales escolares del próximo curso académico.una antena por encima de los árboles . la ayuda económica de su primer logro escolar estaba invertida en una hermosa pantalla del todo inservible. total… Sólo un hermoso televisor espera mejores tiempos. Ya antes de acostarse las dos jóvenes estudiantes se encuentran sin un solo dólar en el bolsillo. pero además. una televisión… -la madre con su incredulidad-. un televisor bien grande y muy bonito… –la hermana mayor abriendo la caja que lo ocultaba.y combustible caro para su funcionamiento… Nuestras dos ingenuas adolescentes junto a su pobre y numerosa familia siguen viviendo a la manera de toda la vida.Sí. Y es que esas dos curiosas indígenas. no hay forma de usarlo en esas condiciones de vida en plena selva. La misma canción de siempre: todos pasan hambre y necesidad como ya es costumbre en esta tierra indígena de bosques.Una habitación especial para el aparato . lluvia interminable.un cable bien largo para evitar el ruido . . para entretener a los niños con sus imágenes y músicas llegadas desde lejanos lugares. con más cuerpo que cerebro. entonces estaremos más entretenidos todos los hermanos.. Era el segundo día por la noche. mamá.Un planta generadora a punto de generación . porque en esta tierra de Ño Cribo previamente se necesita: .¡Un televisor!. ni cable apropiado.... esa magnífica joya televisora es incapaz de emitir imagen o sonido alguno. Ver para creer: como la vida misma… .

En fin.¡Oh Xabier. se me acercó la madre de las dos protagonistas: . no sabes la vergüenza que siento! La hija mayor me envía adonde usted. estamos sin nada que echarnos a la boca y ya sabes cómo son estas cosas… . cosas de la vida… Xabierpatxigoikoetxeavillanueva . Al tercer día de esta historia. allí encontrará cuatro o seis tornillitos: los va soltando con mucho cuidado y después extrae la gran cubierta. Con una simple tijera puede cortar unos cuantos de ellos. mi hermana –le respondí con un poco de guasa-. tu hija mayor en esta situación puede hacer lo siguiente: dígale que tome un destornillador de estrella.¡¡Ver para creer!! –me decía y repetía como una tonadilla de asombro e incredulidad.11 – epaila .2013-03-11 Kankintú – Siráin Astelehena Suceso real con algunos detalles trastocados… PD. se rió con cierta pena y se marchó tan triste como había llegado… . total son muchísimos y no será para tanto. por si puedes enviarle una pequeña ayuda para preparar la comida del día de hoy. real como la vida misma. Entonces contemplará una enorme cantidad de finos y suaves cablecitos de muchos colores. se acerca a su flamante televisión y lo voltea hacia su parte posterior. La pobre mujer entendió perfectamente lo que yo le había comunicado con el ejemplo. los echa al agua caliente de una paila y después de un rato al fuego de leña podrán ustedes disfrutar de un sabroso plato de cableguettis.Bueno.