VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales CARBONO ESTIMADO EN EL SUELO DEL BOSQUE SEMIDECÍDUO MESÓFILO DE LA ESTACIÓN

EXPERIMENTAL FORESTAL “GUISA”, GRANMA MSc. José Luis Rodríguez-Sosa1; Ing. Marta Travieso-Torres1, Ing. Rubén Fajardo-Ginarte2
1

Universidad de Granma, Carretera de Manzanillo, Km 17 ½, Bayamo, Granma, Cuba.

E-mail: jrodriguezs@udg.co.cu, 1 Unidad Silvícola Contramaestre. Empresa Cafetalera. Avenida Camilo Cienfuegos s/n. Contramaestre. Cuba.

RESUMEN El trabajo se realizó en el bosque natural de la Estación Experimental Forestal Guisa, con el objetivo de determinar el carbono almacenado en suelos con diferentes grados de cobertura forestal. Se escogieron dos fragmentos de vegetación: uno conservado y otro con ciertos indicios de degradación, en ellos se realizó un muestreo del suelo. Para determinar el contenido de materia orgánica en el suelo se utilizó el Método de Walkley – Black, de igual forma para la determinación del carbono en el suelo se tuvo en cuenta contenido de carbono del suelo expresado como una proporción del peso seco, la densidad aparente y el volumen de la capa de suelo a la profundidad de 20 cm. Los resultados de la evaluación del contenido de carbono en el suelo, fueron sometidos a un análisis de correlación. Se comprobó que la degradación tiene una influencia directa negativa sobre la acumulación de carbono en el suelo, además de que el carbono acumulado en el suelo fue siempre superior en el fragmento de bosque conservado y que la diferencia en el carbono acumulado de 69,40 t/ha entre las áreas conservadas y degradadas, representa una pérdida de 21 926,9 t a causa del mal manejo de la vegetación o del aprovechamiento irracional del patrimonio. Palabras clave: Bosques, carbono, cambio climático, suelo forestal. ABSTRACT This research work was carried out in the Guisa Forestry Researching Institute, with the aim of determining the carbon stored in soils with diffrent forestry features. Two vegetation segments were taken: one of them very well kept and the other with certain signs of degradation. A soil sampling was made to both. The walkley black method was used to determinated the soil carbon content, it was taken into consideration the carbon of the soil stated as a rate of dry weight, the seeming density and the soil layer density at 20 cm underground. The results of carbon content evaluation in soils were subjected to a correlation analysis. It was proved that degradation has a negative and direct influence upon the accumulation of soil carbon beside, the accumulation of soil carbon was always higher in the preserved forest segment. Key words: Forests, carbon, climatic change, forest soil INTRODUCCIÓN Durante miles de años, los humanos han estado jugando un papel cada vez más importante en la deforestación. A través de la historia, un imperio tras otro han cortado bosques para construir sus barcos y viviendas, y como combustible. Una vez que han sido devastados, esos bosques no se han recuperado en mil años o más, y algunos nunca se recuperarán -- como en partes del Mediterráneo, el Medio Oriente y Gran Bretaña. La deforestación global se ha acelerado

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales dramáticamente en décadas recientes. Pero que existan algunos árboles no significa que el bosque no haya sufrido daños. Cualquier reducción del bosque es un problema para su ecosistema. (Anónimo 2, 2008) Los bosques tienen cuatro funciones principales en el cambio climático: como fuente de dióxido de carbono cuando se destruyen o degradan, como indicador de un cambio climático, como fuente de biocombustible y como sumidero de carbono cuando se explotan de forma sostenible. Por ello, la conservación y expansión de los bosques naturales adultos o de los bosques artificiales son consideradas como una propuesta muy importante para la reducción del nivel de CO2 en la atmósfera, debido a su función como sumideros de gases de efecto invernadero en este sentido el Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (IPCC) ha indicado que el secuestro de carbono por las plantas es una alternativa de bajo costo para reducir el contenido de carbono (Mercadet et al., 2007). Los bosques son actualmente la segunda fuente de emisiones de GEI, La capacidad de almacenamiento de carbono (C) en estos bosques se está perdiendo rápidamente por los procesos de deforestación y degradación de los ecosistemas forestales. Para proponer estrategias viables dirigidas a la mitigación del cambio climático es imprescindible, por un lado, conocer la dinámica del C en los ecosistemas forestales y, por otra, las modificaciones a los flujos de C derivadas de los patrones de cambio de uso de suelo. Un primer paso indispensable para lograr este objetivo, es contar con la información básica sobre los contenidos de carbono en los diferentes almacenes del ecosistema (Ordóñez, 1998). A pesar de los esfuerzos que la dirección forestal del país realiza para incrementar la superficie boscosa y manejar los bosques de forma sostenible, la conciencia de la población cubana no esta acorde con los principios de la conservación del medio ambiente; en este sentido, el bosque natural de la Estación Experimental Forestal Guisa es objeto de reiteradas cortas para la extracción de madera destinada a construcciones y combustibles, sin autorización ni prescripción silvicultural alguna es por ello que el grado de deterioro del bosque no permite que la Estación Experimental Forestal Guisa tribute en correspondencia con su patrimonio forestal, a los compromisos contraídos por Cuba ante la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC). El objetivo de este trabajo fue determinar el carbono almacenado en suelos con diferentes grados de cobertura forestal. MATERIALES Y MÉTODOS 1.- Caracterización del bosque de la Estación Experimental Forestal Guisa 1.1.- Ubicación El bosque objeto de estudio forma parte del patrimonio forestal de la Estación Experimental Forestal “Guisa”, en el municipio Guisa, provincia Granma. El mismo cuenta con una superficie de 315,95 hectáreas y se ubica entre las abscisas 177 - 178 y las ordenadas 532 - 533 entre las 200 14O - 200 16O de latitud norte y entre los 760 30O - 760 31O de longitud oeste, (hoja cartográfica NO. 4876-1). Este limita por el Norte con la carretera de Victorino, por el Sur limita con el arroyo nombrado Aguacate, por el Este limita con la Finca de Balolo y la Finca el Zapote y al Oeste colinda con la loma de la Estrella y el Mirador de Guisa. (Rodríguez, Guevara y Santana, 2004). 1.2.- Características edáficas, climáticas y topográficas. El suelo que sustenta esta formación vegetal presenta tres tipos; en la parte alta encontramos la formación de un suelo poco evolucionado esquelético (con algunos tipos de rencina), mientras que en el resto de la elevación se describen un suelo ferralítico amarillento y otro pardo con carbonato sobre caliza (Lahera, 2008) En el área que ocupa este bosque se reportan precipitaciones anuales de 1 332,88 mm, y la temperatura promedio anual alcanza los 30,53 oC. La topografía de la elevación presenta un

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales relieve montañoso con una altitud máxima es de 260 msnm, que sustenta una formación forestal de bosque semicaducifolio sobre suelos calizo (Rodríguez, Guevara y Santana, 2004). 2.- TRABAJO DE CAMPO 2.1.- Inventario del suelo Se escogieron dos sitios dentro del bosque natural de la Estación Experimental Forestal Guisa que coincidieran con área degradada, desprovista de vegetación o con vegetación muy afectada, y otra área bien cubierta de vegetación natural sin perturbación antropógena apreciable. En cada sitio se levantaron, al azar, 5 puntos de muestreo donde se tomaron muestras de suelo a las profundidades 0-10 cm y de 10-20 cm, luego se tamizaron de forma individual, en un tamiz con una malla de 5 mm, después se escogió aleatoriamente una muestra (100 g) y se colocó en una bolsa de papel numerada para determinar el contenido de carbono. Para determinar el contenido de carbono por unidad de volumen de suelo, se utilizó el método del “cilindro de volumen conocido”, descrito por MacDicken (1997). El inventario del carbono en el suelo se realizó sobre la base de lo planteado por Schiegel, Gayoso y Guerra (2001) 3.- TRABAJO DE LABORATORIO Todo el trabajo de laboratorio se realizó en el laboratorio de suelos de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad de Granma. 3.1.- Determinación del Contenido de Materia Orgánica del Suelo. El método utilizado fue el Método de Walkley – Black. El cual se basa en la oxidación del carbono de la materia orgánica por la combinación del dicromato de potasio (añadido en exceso) y ácido sulfúrico y la posterior valoración del dicromato de potasio que no reacciona con la muestra con disolución patrón de sal de Mohr. Luego se determinó el porcentaje de materia orgánica: MO (%) = 10 (1-(Vm/Vb)) 1,34 [1] Los resultados se evaluaron teniendo presente lo contenido en esta tabla: Contenido de Materia Orgánica (%) < 2 2 - 4 4 - 6 6 - 8 > 8
Fuente: Cairo y Fundora (1994).

Evaluación Muy bajo Bajo Mediano Alto Muy Alto

3.2.- Determinación de la densidad aparente del suelo. Se tomó la muestra de suelo con el cilindro (cala) y se pesó, inmediatamente fue puesto a secar en la estufa hasta masa constante a una temperatura de 105 oC, durante 72 horas. Una vez alcanzado el peso constante se procedió de la siguiente forma: Se anotó la masa del suelo absolutamente seco. Calculando el volumen que ocupa el suelo por la fórmula V=Axh [2] Donde: V = Volumen del suelo (cm3) A = área del cilindro (π x r2 ó π x (d2/4))

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales h = altura que ocupa la muestra de suelo. La densidad aparente se calculó posteriormente utilizando la siguiente expresión matemática: Da = m / V [3] Donde: Da = densidad aparente (g/cm3) M = masa del suelo absolutamente seco V = volumen del suelo 4.- DETERMINACIÓN DEL CARBONO 4.1.- Estimación del carbono en el suelo El carbono contenido en suelo hasta una profundidad de 20 cm, se calculó usando la fórmula descrita por Bashkin y Binkley (1998) citados por Lopera y Gutiérrez (2000): CS = CC × DA × VCS [4] Donde: CS = carbono en suelo (t /ha) CC = contenido de carbono (hallado directamente en el laboratorio) expresado como una proporción del peso seco. DA = densidad aparente (t/m3) VCSP = Volumen de la capa de suelo (m3.ha-1) a la profundidad de 20 cm. (0,20 m * 10 000 m2.ha-1 = 2000 m3.ha-1) 5.- Análisis Estadístico Los resultados de la evaluación del contenido de carbono en el suelo, fueron sometidos a un análisis de correlación, desarrollado por el software estadístico SPSS. Versión 11.5 para Windows, para estudiar la correspondencia entre la degradación del bosque y el contenido de carbono en el suelo. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Evaluación del contenido de Materia Orgánica en el suelo forestal. Cairo y Fundora (1994), han señalado que el contenido de materia orgánica del suelo, y con ello la relación C – N, es determinado sobre todo por el clima y la vegetación, mientras que también influyen otros factores como relieve, el tipo y la duración del suelo, por otra parte Cairo y Quintana (1983), afirman que la distribución de materia orgánica esta determinada por el tipo de vegetación y que en el caso de los bosques el aporte principal es de la parte aérea, por ello la mayor cantidad de humus se encuentra en la superficie del suelo. La evaluación del contenido de materia orgánica en las zonas escogidas para el levantamiento se muestra en la tabla 4.1. Tabla 1 Resultados del contenido de materia orgánica (%) por zona evaluada Puntos de muestreo 1 11,34 8,25 10,60 5,41 2 11,47 9,53 9,02 5,41 3 11,47 8,76 12,11 11,60 4 10,31 9,28 10,69 10,18 5 12,76 11,08 10,60 10,18 Promedio Total (%) 11,47 9,38 10,61 8,56

Profundidades Zona conservada Zona degradada 0 -10 cm 10 – 20 cm 0 -10 cm 10 – 20 cm

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En la zona conservada el contenido de materia orgánica en la primera profundidad es superior a la profundidad de 10 -20 cm y de igual forma ocurre en la zona degradada, pero se evidencia una cuantía, ligeramente superior en aquella zona con mayor cobertura arbórea, en este sentido Sánchez et al., (1982), citados por Cairo y Quintana (1983), plantean que la distribución de materia orgánica en el suelo coincide con la de los restos dejados por las plantas. Solo que los árboles dejan los residuos al cabo de mucho tiempo. Por tanto el suelo de los bosques es rico en materia orgánica en la superficie, mientras que en el subsuelo es pobre. Por lo que se ha reportado que los suelos tropicales bajo vegetación forestal presentan contenidos de carbono orgánico total significativamente más altos que otros suelos tropicales de sabana en una profundidad de 0 – 15 cm.

40%

Zona conservada Zona degradada
60%

Figura 1 Relación entre las zonas estudiadas con respecto al contenido de materia orgánica en el suelo De igual forma se aprecia que la zona más conservada presenta un 60% de los puntos muestreados con un mayor contenido de materia orgánica (Figura 1), que la zona degradada. Este comportamiento puede estar relacionado con la presencia de lombrices de tierra descomponedor por excelencia y que según la FAO (2002), cuando la materia orgánica fresca residuos de las plantas o plantas de cobertura- está presente en la superficie del suelo, habrá un incremento de las distintas categorías de la fauna, sobre todo de los descomponedores. Las cadenas alimenticias asociadas a los detritos serán estimuladas -bacterias, hongos, microartrópodos, nemátodos, enquitreidos-macroartrópodos. Las lombrices de tierra, las termites y las hormigas, que son los principales grupos que componen la macrofauna (>1 cm) se incrementa en número paralelamente al aumento de la materia orgánica con una disminución del disturbio del suelo. Estas son buenos indicadores de la calidad del suelo e indispensables para asegurar la distribución a través del mismo -incluso a más de un metro de profundidad- de la materia orgánica acumulada en la superficie. Por otra parte el contenido de materia orgánica obtenido en ambas parcelas se clasifica como muy alto teniendo en cuenta los valores límites que clasifican el contenido de materia orgánica de un suelo según el MINAG (1984), (MO > 8 muy alto) y además el contenido de humus sería muy alto teniendo en cuenta lo planteado por Pagel et al., (1981), citado por Cairo y Fundora (1994): es conveniente tener en cuenta la textura del suelo para evaluar el contenido de humus (arcilllas > 8, contenido de humus muy alto), amen de que el suelo del bosque es arcilloso. Por lo expuesto anteriormente se infiere que ambas parcelas conservan un buen contenido de materia orgánica, pero los resultados obtenidos demuestran que por el mal uso de la vegetación o por la explotación irracional de los árboles en la zona degradada el contenido de materia orgánica ha comenzado a disminuir. Potencial de carbono en el suelo del bosque. Las plantas superiores influyen en la formación del suelo y la materia orgánica, tanto durante su período de crecimiento, desarrollo como después de muertas, cuando sus residuos caen o

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales quedan formando parte del espesor del suelo. Esta materia seca esta compuesta en su mayor parte por C, O, H, que constituyen aproximadamente el 90% de sus compuestos químicos (Fassbender, 1984). En la tabla 2 se encuentran los resultados del contenido de carbono en el suelo de la zona conservada. Tabla 2 Resultados del carbono en el suelo en la zona conservada Carbono en el suelo (t/ha) por puntos de muestreo 1 0 – 10 10 – 20 Total Promedio 116,45 128,54 295,00 147,5 2 156,20 155,84 312,04 156,02 3 163,14 131,27 294,41 147,21 4 148,2 133,38 281,58 140,79 5 162,16 149,25 311,42 155,71 159,23 139,66 298,89 149,44 Promedio total de carbono en el suelo (t/ha)

Profundidades (cm.)

En la zona conservada el carbono en el suelo almacenado en los primeros 10 cm. de profundidad fue mayor que en los 10 cm. posteriores y se almacena como promedio 149 t de carbono en la hectárea y un total de 299 toneladas hasta los 20 cm. de profundidad, de igual forma en la zona degradada (tabla 3), se manifiesta un mismo comportamiento pero con un promedio de carbono en el suelo de 114,75 t, inferior al de la zona anteriormente referida, al igual que el total de carbono en el suelo en los 20 cm. de profundidad (229 t/ha). Tabla 3 Resultados del carbono en el suelo en la zona degradada Profundidades (cm.) 0 – 10 11 – 20 Total Promedio 1 112,34 99,92 212,26 106,13 Carbono en el suelo (t/ha) por puntos de muestreo 2 125,58 76,17 201,75 100,87 3 133,81 131,63 265,43 132,72 4 129,48 127,86 257,34 128,67 5 105,92 104,75 210,67 105,34 Promedio total de carbono en el suelo (t/ha) 121,43 108,07 229,49 114,75

De forma general el contenido de carbono es superior en cada uno de los cinco puntos muestreados en la zona conservada y existe una diferencia en el carbono acumulado de 69,40 t/ha entre esta y la zona degradada. Esto representa, si extrapoláramos los resultados a la superficie total de bosque (315, 95 ha), una pérdida de 21 926,9 t de carbono a causa del mal manejo de la vegetación o del aprovechamiento irracional del patrimonio. El análisis de correlación reafirman que existe una estrecha relación entre la degradación y el contenido de carbono pero de signo negativo (r = -0.862), o sea a medida que se degrada el bosque disminuye la cantidad de carbono en el suelo. (Tabla 4)

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales Tabla 4 Resultados del análisis de correlación entre las variables zonas de estudio y carbono en el suelo zona zona Correlación de Pearson Sig. (bilateral) N Carbono suelo en el Correlación de Pearson Sig. (bilateral) N
**

Carbono en el suelo - 0.862** 0.001 10 1 10

1 10 - 0.862** 0.001 10

La correlación es significativa al nivel de 0.01 (bilateral)

Un análisis global refleja que el carbono promedio retenido por el suelo del fragmento de bosque estudiado (132 t/ha) es superior a los promedios de carbono estimado para los suelos de los bosques naturales, por Mercadet et al., (2007), para el estudio de mitigación del cambio climático de las Empresas Forestales Integrales La Palma (96 tC/ha), Ciénaga de Zapata (53 tC/ha), Ciego de Ávila (31 tC/ha) y Baracoa (103 tC/ha), así como al carbono reportado por la FAO (2006), para el suelo de la región del Caribe (70,5 t/ha) sin embargo es inferior al carbono estimado para los suelos de Cuba, en valores de 187 t/ha, reportado por esta misma organización, para la evaluación de los recursos forestales del mundo en el año 2005, producto a que en esta evaluación se incluyen los bosques de manglar y aquellos que se encuentran sobre material turboso, que según Rodríguez (2005), son los que mayor cantidad de carbono almacenan y por ejemplo Delaney et al. (1997), plantea que aunque la productividad de la biota sirve como entrada de carbono al suelo, otros factores tales como tipo de suelo, textura, mineralogía y clima, regulan la cantidad. CONCLUSIONES 1. Ambas parcelas conservan un buen contenido de materia orgánica, pero por la explotación irracional de los árboles en la zona degradada el contenido de materia orgánica ha comenzado a disminuir. 2. El contenido de carbono es superior en cada uno de los cinco puntos muestreados en la superficie conservada y existe una diferencia en el carbono acumulado de 69,40 t/ha entre las áreas conservadas y degradadas, lo que representa una pérdida de 21 926,9 t de carbono a causa del mal manejo de la vegetación o del aprovechamiento irracional del patrimonio. BIBLIOGRAFÍA 1. Anónimo 2. 2008. La deforestación. En: Matices de Verde. Los Bosques. Disponible en: http://jemarcano.tripod.com/threat deforesta /.html (consultado el 15 de enero del 2008) 2. Cairo, P. y Quintana, G. 1983. Suelo. Ciudad de La Habana. Ed: Pueblo y Educación. 366 p. 3. Cerri, C.; Volkoff, B. y Andreaux, F. 1991. Nature and behaviour of organic matter in soils under natural forest, and after deforestation, burning and cultivation near Manaus. Forest Ecology and Management (38): 247-257.

VI Simposio Internacional Sobre Manejo Sostenible de Recursos Forestales 4. Delaney, M.; Brown, S.; Lugo, E.; Torres-Lezama, A. y Bello-Quintero, N. 1997. The distribution of organic carbon in major components of forest located in five life zones of Venezuela. Journal of Tropical Ecology. (13): 697-708. 5. FAO. 2002. Captura de carbono en los suelos para un mejor el manejo de la tierra. Disponible en http://www.fao.org/docrep/005/Y2779S/y2779s01.htm#TopOfPage (revisado el 12 de marzo del 2008) 6. Lahera Fernández, W. 2008. comunicación personal. 7. Lopera A., G. J. y Gutiérrez V., V. H. 2000. Viabilidad Técnica y Económica de la Utilización de Plantaciones de Pinus patula como Sumidero de CO2. Trabajo de Grado presentado como requisito parcial para optar al título de ingenieros forestales. Universidad Nacional de Colombia-Sede Medellín. 143 p. 8. Mercadet Portillo, A.; Álvarez Brito, A.; Cordero, E.; Ortiz, O.; Hernández, A.; Caballero, L.; Parada, D.; Yero Valdés, L.; Ajete, A.; Rodríguez Sosa, J. L. y Hechavarría, O. 2007. Cambio Climático: estudios de impactos y mitigación en el sector forestal cubano. Agricultura Orgánica. Año 13 (1):43 -45 9. Ordóñez, A. 1998. Estimación de la captura de carbono en un estudio de caso para bosque templado: San Juan Nuevo, Michoacán. Tesis de Licenciatura, Facultad de Ciencias. UNAM. México D.F. 10. Rodríguez Sosa, J. L.; Guevara Sánchez, M. A. y Santana Núñez, M. F. 2004. Caracterización de la Flora del Bosque Natural de la Estación Experimental Forestal Guisa. Revista Tatascán Vol. 16 (1): 9-22; junio. 11. Rodríguez Sosa, J. L. 2005. Estrategia de mitigación del cambio climático para la Empresa Forestal Integral La Palma. 68 h. Tesis (en opción al Título Académico de Master en Ciencias Forestales). Universidad de Pinar del Río “Hermanos Saíz Montes de Oca”