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2) SOBRE LA TEORÍA DEL ACCESO HISTÉRICO

(En colaboración con Josef Breuer)

1892 [1940]

Hasta donde alcanza nuestra información no se ha propuesto hasta ahora ninguna teoría del ataque histérico, sino sólo una descripción del mismo, hecha por Charcot, que se refiere al grande attaque hystérique, más bien raro en su manifestación completa. Tal ataque «típico» consta, según Charcot, de cuatro fases: 1) la fase epileptoidea; 2) los grandes movimientos; 3) la fase de las attitudes passionelles. 4) el délire terminal. En la medida en que una o varias de estas fases se independizan, se prolongan, se modifican o desaparecen, surgen, de acuerdo con Charcot, todas las múltiples formas de ataques histéricos que el médico tiene ocasión de observar mucho más frecuentemente que el típico grande attaque. Esta descripción nada nos dice sobre una posible conexión entre las distintas fases sobre el significado que el ataque tiene en el cuadro general de la histeria ni sobre las modificaciones de los ataques en los casos individuales. Quizá no estemos errados al suponer que la mayoría de los médicos tienden a concebir el ataque histérico como una «descarga periódica de los centros motores y psíquicos de la corteza cerebral». Hemos logrado nuestras concepciones sobre el ataque histérico tratando casos de esta enfermedad por medio de la sugestión hipnótica e investigando sus procesos psíquicos, durante el ataque mismo, por medio del interrogatorio en plena hipnosis. Así dejamos establecidos los siguientes postulados para el ataque histérico, pero debemos anticipar que para la explicación de los fenómenos histéricos consideramos imprescindible aceptar una disociación, una escisión del contenido de la consciencia.

1) El contenido invariable y esencial de un ataque histérico (recurrente) es el retorno de un estado psíquico que el paciente ya ha vivenciado alguna vez, o sea, en otros términos, es el retorno de un recuerdo. Consideramos, pues, que el elemento esencial del ataque histérico radica en la fase de las attitudes passionelles de Charcot. En muchos casos es bien evidente que esta fase implica un recuerdo de la propia vida del paciente, recuerdo que es, a menudo, siempre uno y el mismo. En otros casos, sin embargo, parece faltar semejante fase, y el ataque se manifiesta como si consistiera únicamente de fenómenos motores -sacudidas epileptoideas, estados de inquietud cataléptica o hipnoidea-, pero aun en tales casos el examen durante la hipnosis evidencia sin lugar a dudas la intervención de un proceso mnemónico psíquico, igual al que en otros casos se manifiesta abiertamente en la phase passionelle. Los fenómenos motores del ataque nunca se presentan inconexos de su contenido psíquico; ya constituyen la expresión general de la emoción concomitante, ya corresponden exactamente a las acciones implícitas en el proceso mnemónico alucinatorio.

2) EI recuerdo que forma el contenido del ataque histérico no es un recuerdo cualquiera, sino que es el retorno de aquella vivencia que causó el desencadenamiento de la histeria, o sea el trauma psíquico. Una vez más, esta circunstancia es bien evidente en aquellos casos clásicos de histeria traumática que Charcot demostró en pacientes del sexo masculino, y en los cuales un individuo no histérico anteriormente cae de pronto en la neurosis después de un susto único e intenso, como un accidente de ferrocarril, una caída, etc. En tales casos, el contenido del ataque consiste en la reproducción alucinatoria de

dicho recuerdo falta totalmente en la memoria del paciente cuando éste se halla en su estado normal. empero. tales enfermas también sufren con frecuencia ataques de distinta especie. el contenido de los ataques consta de recuerdos a los cuales de por sí no se conferiría carácter traumático. autohipnosis). promoviéndolos así a la categoría de traumas. el paciente se percata del cambio de su estado y de sus manifestaciones motrices. 4) El problema del origen del contenido mnemónico de un ataque histérico coincide con el de las condiciones que determinan si una vivencia particular (una representación. de las mujeres abstinentes. Con todo. Si se examina con el método arriba indicado el contenido de los ataques de una de estas mujeres histéricas.) ha de ser incorporada a la segunda consciencia. en el segundo caso. Procura mantener esta precondición de la salud. inhibir y suprimir intencionalmente una intención. Cabe agregar que estas dos condiciones determinantes a menudo se combinan entre sí por vínculos internos y que. pertenece al estado segundo de consciencia que toda histeria presenta en forma más o menos altamente organizada. desde éste producen sus efectos permanentes y el recuerdo de los mismos retornan como ataque histérico. estos actos psíquicos ingresan consiguientemente en el estado segundo de consciencia. De estas condiciones determinantes hemos hallado dos con certeza en los casos de histeria. al teatro. Por tanto. En un tercer grupo de casos. éste siempre puede ser evocado por la hipnosis. todo el ataque queda cubierto por la amnesia durante la vida normal. además de ellas. La conducta de dichos pacientes. sin embargo. expresado con mayor propiedad.aquel suceso que puso en peligro la vida del sujeto. por otro lado. o bien sólo aparece de manera sumaria. resolviendo asociativamente todo incremento sensorial de la excitación o descargándolo por medio de una reacción motriz apropiada. Si el histérico quiere olvidar intencionalmente una vivencia o si trata de repudiar. una representación. ya sea porque (como . (Histeria de las monjas. 3) El recuerdo que forma el contenido del ataque histérico es un recuerdo inconsciente o. algo que cabe denominar «suma de excitación». el gran trauma único es reemplazado a menudo por una serie de traumas menores. pero el proceso psíquico operado durante el ataque le queda oculto. vinculados por sus similitudes o por representar partes de una misma historia de infortunios. 5) EI sistema nervioso tiene la tendencia de mantener constante. ya sea porque los pacientes rehusaron resolverlos por miedo a conflictos psíquicos dolorosos. cada uno con su contenido mnemónico particular. estados de éxtasis. una intención. etc. aparecen vivencias que por su naturaleza son igualmente aptas para actuar como traumas (sustos. etc. en efecto. de los niños bien educados. En el curso del ataque mismo el paciente se encuentra total o parcialmente sumido en el estado segundo de consciencia. defraudaciones). cesa su capacidad de producir ataques. en lugar de ingresar a la consciencia normal. Aquí. En el primer caso. pero que evidentemente lo adquieren por el hecho de haber coincidido con un momento en el cual la disposición histérica del sujeto se hallaba patológicamente exaltada. Si logramos atraer tal recuerdo totalmente a la consciencia normal. es de mucho más amplio alcance. en sus condiciones funcionales. sino que constituye un ejemplo por excelencia de la misma. de las personas con inclinación al arte. Si partimos de este teorema -que. impresiones que han quedado privadas de una descarga adecuada. Esta circunstancia nos induce a extender considerablemente el concepto de la histeria traumática. pueden existir aún otras. Por consiguiente.se comprueba que las experiencias psíquicas que forman el contenido de los ataques histéricos poseen una característica en común. no discrepa en modo alguno de la histeria femenina común. mortificaciones. acompañada quizá por el tren de ideas y por las impresiones sensoriales que se originaron en esa ocasión.) Ingresan asimismo al estado segundo de consciencia todas aquellas impresiones que han sido recibidas en el curso de estados psíquicos extraordinarios (conmociones afectivas. Todas ellas son.

en «Freud total» 1. una definición del trauma psíquico que ha de ser provechosa para la teoría de la histeria: toda impresión que el sistema nervioso tiene dificultad en resolver por medio del pensamiento asociativo o de la reacción motriz se convierte en un trauma psíquico.0 (versión electrónica) .en el caso de las impresiones sexuales) se lo impidieron el pudor o las circunstancias sociales. Alcánzase por este camino. porque sufrieron esas impresiones en el curso de estados en los cuales el sistema nervioso era incapaz de enfrentar su resolución. finalmente. «Sigmund Freud: Obras Completas». o. además.