You are on page 1of 2

Nos sentimos inclinados a pensar que los cazadores y recolectores son pobres porque no tienen nada; tal vez

sea mejor pensar que por ese mismo motivo son libres. «Sus posesiones materiales limitadas al extremo los liberan de todo ciudado respecto de sus necesidades cotidianas y les permiten disfrutar de la vida» (Gusinde, 1961, pág. 1). Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución. Dándole la vuelta a otra venerable sentencia: el hambre aumenta relativa y absolutamente con la evolución de la cultura. La pobreza no es una determinada y pequeña cantidad de cosas, ni es sólo una relación entre medios y fines; es sobre todo una relación entre personas. La pobreza es un estado social. Y como tal es un invento de la civilización. Ha crecido con la civilización, a la vez como una envidiosa distinción entre clases y fundamentalmente como una relación de dependencia que puede hacer a los agricultores más susceptibles a las catástrofes naturales que cualquier campamento o poblado de invierno de los esquimales de Alaska. Con todo, esta es la poca historia que podemos reconstruir basándonos en la observación de los cazadores sobrevivientes: el «problema económico» puede resolverse fácilmente empleando las técnicas del Paleolítico. De esto se desprende que sólo cuando la cultura se aproximó a la cima de sus logros materiales erigió un altar a lo Inalcanzable: Las Necesidades Infinitas.FRAGMENTOS EXTRAÍDOS DE SALHINS (1974) “ECONOMÍA DE LA EDAD DE PIEDRA” Nos sentimos inclinados a pensar que los cazadores y recolectores son pobres porque no tienen nada; tal vez sea mejor pensar que por ese mismo motivo son libres. «Sus posesiones materiales limitadas al extremo los liberan de todo ciudado respecto de sus necesidades cotidianas y les permiten disfrutar de la vida» (Gusinde, 1961, pág. 1). Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución. Dándole la vuelta a otra venerable sentencia: el hambre aumenta relativa y absolutamente con la evolución de la cultura. La pobreza no es una determinada y pequeña cantidad de cosas, ni es sólo una relación entre medios y fines; es sobre todo una relación entre personas. La pobreza es un estado social. Y como tal es un invento de la civilización. Ha crecido con la civilización, a la vez como una envidiosa distinción entre clases y fundamentalmente como una relación de dependencia que puede hacer a los agricultores más susceptibles a las catástrofes naturales que cualquier campamento o poblado de invierno de los esquimales de Alaska. Con todo, esta es la poca historia que podemos reconstruir basándonos en la observación de los cazadores sobrevivientes: el «problema económico» puede resolverse fácilmente empleando las técnicas del Paleolítico. De esto se desprende que sólo cuando la cultura se aproximó a la cima de sus logros materiales erigió un altar a lo Inalcanzable: Las Necesidades Infinitas FRAGMENTOS EXTRAÍDOS DE SALHINS (1974) “ECONOMÍA DE LA EDAD DE PIEDRA” Nos sentimos inclinados a pensar que los cazadores y recolectores son pobres porque no tienen nada; tal vez sea mejor pensar que por ese mismo motivo son libres. «Sus posesiones materiales limitadas al extremo los liberan de todo ciudado respecto de sus necesidades cotidianas y les permiten disfrutar de la vida» (Gusinde, 1961, pág. 1). Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución. Dándole la vuelta a otra venerable sentencia: el hambre aumenta relativa y absolutamente con la evolución de la cultura. La pobreza no es una determinada y pequeña cantidad de cosas, ni es sólo una relación entre medios y fines; es sobre todo una relación entre personas. La pobreza es un estado social. Y como tal es un invento de la civilización. Ha crecido con la civilización, a la vez como una envidiosa distinción entre clases y fundamentalmente como una relación de dependencia que puede hacer a los agricultores más susceptibles a las catástrofes naturales que cualquier campamento o poblado de invierno de los esquimales de Alaska. Con todo, esta es la poca historia que podemos reconstruir basándonos en la observación de los cazadores sobrevivientes: el «problema económico» puede resolverse fácilmente empleando las técnicas del Paleolítico. De esto se desprende que sólo cuando la cultura se aproximó a la cima de sus logros materiales erigió un altar a lo Inalcanzable: Las Necesidades Infinitas FRAGMENTOS EXTRAÍDOS DE SALHINS (1974) “ECONOMÍA DE LA EDAD DE PIEDRA”

DEFINICIONES DE ECONOMÍA .