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SINTESIS DE LA SESIÓN 2

Ya hemos concluido que : a)La mente humana no tiene la facultad de aceptar o negar lo que no conoce y por tanto será más pertinente adoptar una de estas dos posiciones: 1.- indagar para conocer y tener referencia(s), 2.- Aceptar la verdad o no discutirla; b) Cada persona percibimos una realidad de acuerdo con una perspectiva que suele ser diferente, y que los sentidos pueden fallar y conducirnos a percibir una verdad parcial y subjetiva; por tanto para comunicarnos es preciso, buscar elementos objetivos en común, c)Para darnos cuenta de algo es mentira debemos conocer la verdad. Con base en estas primeras conclusiones podemos demostrar y concientizarnos, a partir del análisis, que algunas afirmaciones, incluso científicas, no son sostenibles. Primer ejemplo: la afirmación: “Todo es mentira y por tanto no hay verdad” es una contradicción, porque si la afirmación fuese verdad entonces no todo es mentira y si fuese mentira entonces la propia afirmación no sería verdadera. Segundo ejemplo: Cuando un arqueólogo afirma que dos piezas fósiles mantienen una relación evolutiva con una diferencia de miles de años, tal vez lo haga con base en recursos tecnológicos muy modernos y sofisticados, pero con ello solo está caracterizando las piezas, en realidad esa información no es suficiente y por tanto no demuestra nada con relación a su afirmación y ésta seguirá siendo hipótesis o una mera adivinanza. A este respecto podemos también concluir que en ambos ejemplos no es posible aceptar una afirmación sin evidencias y por tanto tampoco se tiene derecho de afirmar como cierto algo que no está debidamente sustentado. Esto conlleva a la necesidad de que la actividad científica, en diferentes áreas del conocimiento (arqueología Historia etc.), adopten una sana humildad y una sana ignorancia para afirmar y divulgar solo aquello que es sustentable o que es innegable. Algo que sí resulta evidente, es que desde pequeños tenemos la capacidad intuir que hay algo más de lo que perciben nuestros sentidos, y que esto ocurre porque buscamos profundizar en lo que ya está en la realidad. Sin embargo, suele suceder que en la edad adulta, hay personas que suponen que haya algo detrás de lo ya creado y que ese algo está por alguien, suele también intuir que pudo haberlo creado con su imaginación. Esta condición lleva a la persona a adoptar una actitud de soberbia, en cuanto a que, si puede imaginar y por tanto crear, entonces esa percepción de que alguien ha creado lo real, puede ser cambiada por la idea de que, lo que percibe corresponde a algo creado con su imaginación; esto denota que la persona está olvidándose de ser humildes y se convirtiendo en adulto con prejuicios, manipulador de la realidad; significa olvidarse de la capacidad que tuvimos de niños de no complicar, es decir, de pensar con sencillez y, finalmente; significa también olvidar que los niños inician siendo filósofos. Así, ante las preguntas: ¿la mente humana no tiene conexión con lo material?, o dicho de otra forma: ¿todo lo que veo es imaginario?, observamos de qué manera el subjetivismo radical reduce todo lo existente a lo que el ser humano piensa. Si consideramos verdad como, aquello que corresponde entre nuestro cerebro y lo que está fuera de él, podemos caer en una contraposición entre lo que naturalmente debería de ser: lo real ingresa a nuestro cerebro, y lo que presuponemos puede ser verdad: el cerebro “crea las realidades”, lo cual significaría que todo es subjetivo; que no hay verdad, solo se presupone como verdad; y que todo se reduce al Yo como centro y creador de todo. Esto no solo representa un grave conflicto entre lo existencial y lo intelectual, sino significa que la actitud subjetivista: Mente = Realidad, es un grave error. Abordaremos ahora el tema: La relación entre la filosofía y la fe. La fe significa creer en afirmaciones que no exigen, al menos para quien cree, demostraciones o evidencias y esto aparentemente es contrario a lo anterior expuesto en cuanto a que en la filosofía toda afirmación exige evidencias, así, en la fe Dios es percepción del Ser Supremo, mientras que en la filosofía Dios es Creencia. Sin embargo, existe un punto de relación fundamental que se refiere al hecho de que el hombre necesita explicaciones a preguntas cuyas respuestas no tiene porque no ha sido posible encontrarlas. Por tanto, aceptar la existencia de un Ser supremo creador se contrapone a la idea de que Dios no existe, no obstante, ambas posturas podrán ser válidas por el hecho de que si bien no se puede demostrar la existencia de Dios, tampoco se puede afirmar su inexistencia; aunque la necesidad de creer en un ser supremo prevalece con respecto a esa afirmación o negación de la existencia de Dios. La necesidad de creer es pues el punto de relación entre la filosofía y la fe; en la vida no podemos dudar de todo lo que no vemos. La vida cotidiana nos exige a cada momento creer en muchas cosas que no vemos: creer que un embase no transparente contiene la leche que dice contener, que nuestra esposa fue realmente de compras, etc. Por tanto, podemos afirmar que vivir en la duda continua y sin sentido nos impediría lograr el propósito vital de ser felices. De la misma manera, nos reporta una mayor beneficio creer en la existencia de Dios debido a que si alguien niega la existencia de Dios también tiene razón, pero se limita del beneficio de creer en Él. En este sentido podemos concluir que siempre vamos a tener fe y razón.