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ORGANIZACiÓN METEOROLÓGICA MUNDIAL

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GUIA
DEL
SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Edición de 1993
OMM-N°30S
Secretaría de la Organización Meteorológica Mundial - Ginebra - Suiza
2000
© 2000, Organización Meteorológica Mundial
ISBN 92-63-333ÜS-X
NOTA
Las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los
datos que contiene no implican, de parte de la Secretaría de la Organización Meteorológica
Mundial, juicio alguno sobre la condición jurídica de ninguno de los países, territorios, ciudades o
zonas citados o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites.
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REGISTRO DE SUPLEMENTOS RECIBIDOS
Insertado en la publicación
Suplemento NQ Fecha
por fecha
1 Octubre de 1999
Incluido en la edición
2 Septiembre de 2000
Incluido en la edición
3
Juwo loO/ J·])·S
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4 A90Jto 2001
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S/q/Ol
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5 - S8p. 2001
Suplemento N° 4
ORGANIZACIÓN METEOROLÓGICA MUNDIAL
GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL
DE PROCESO DE DATOS
OMM-N° 305
Agosto de 2001
Este suplemento contiene enmiendas al Capítulo 3, Métodos utiliza-
dos en el proceso automático de datos para el análisis y la predicción,
párrafo 3.1.2 y el nuevo Anexo 3.A correspondiente, aprobados por
la CSB-XII.
Índice: Reemplazar las páginas v a xi por las nuevas páginas v a xi.
Capítulo 3: Reemplazar las páginas IlI.1 y III.2 por las nuevas páginas IlLl y III.2.
Reemplazar la página HI.31 por las nuevas páginas III.31 a HI.34
Suplemento N' 3
5 - Sep. 2001
ORGANIZACIÓN METEOROLÓGICA MUNDIAL
GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL
DE PROCESO DE DATOS
OMM-N° 305
Junio de 2001
Este suplemento contiene enmiendas al Capítulo 6, Procedimientos de
control de calidad, aprobadas por la CSB-XII.
Índice: Reemplazar las páginas ix a xi por las nuevas páginas ix a xi.
Capítulo 6: Reemplazar las páginas VI.21 a VI.26 por las nuevas páginas VI.21 a VI.28.
Prefacio
Glosario
"
INDICE
Página
xiii
xv
Capítulo 1
Capítulo 2
2.1
2.2
2.3
2.3.1
2.3.2
2.3.3
2.3.4
Capítulo 3
3.1
3.1.1
3.1.2
3.1.3
3.1.4
3.1.5
3.1.6
3.1.7
3.2
3.2.1
3.2.2
3.2.3
3.3
3.3.1
3.3.2
3.3.3
3.3.4
3.4
3.4.1
3.4.2
3.4.3
3.4.3.1
3.4.4
3.4.5
3.4.6
3.4.7
3.4.8
FINALIDAD YÁMBITO DE APLICACIÓN DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO
DE DATOS (SMPD) ..
PRINCIPALES FUNCIONES EN TIEMPO REAL DE LOS CMM y DE LOS CMRE,
INCLUIDA LA FUNCIÓN DE LOS CMN ..
Centros Meteorológicos Mundiales (CMM) .
Centros Meteorológicos Regionales Especializados (CMRE) ..
Centros Meteorológicos Nacionales (CMN) ..
Función de los CMN ..
Adquisición de datos en los CMN ..
Proceso de datos en los CMN ..
Sistema de proceso de datos y telecomunicación en los CMN ..
MÉTODOS UTILIZADOS EN EL PROCESO AUTOMÁTICO DE DATOS PARA EL ANÁLISIS
Y LA PREDICCIÓN .
Generalidades .
Prescripciones relativas a los de datos de observación ..
Fuentes de datos .
Análisis y predicción meteorológicos: métodos numéricos y medios convencionales .. ,
Lógica de la automatización ..
El ordenador y el hombre .
Funciones principales de un sistema automático de análisis y predicción .
Equipo necesario para efectuar importantes funciones en un centro automatizado
de análisis y predicción .
Organización y procedimientos de recopilación de datos ..
Finalidades de un sistema de recopilación de datos ..
Tipos fundamentales de sistemas de recopilación de datos ..
Ámbito de aplicación y funcionamiento de un sistema de recopilación de datos .
Procedimientos automáticos de reconocimiento, decodificación y corrección de datos
(preproceso de datos) ..
Reconocimiento de mensajes meteorológicos ..
Decodificación de boletines meteorológicos .
Control de calidad de los datos de mensajes decodificados y procedimientos de
verificadón adicionales .
Selección y formatado de la información decodificada ..
Métodos de análisis meteorológicos numéricos .
Finalidad ..
Estructura general de un método de análisis meteorológico numérico ..
Técnica de interpolación óptima '" ..
Análisis variacional tridimensional .
Interpolación estadística espectral .
Métodos de análisis basados en correcciones sucesivas ..
Métodos de análisis basados en la representación funcional ..
Tratamiento de los datos asinópticos (técnica de asimilación tetradimensional
de datos) .
Inicialización .
u
IU
11.1
11.1
11.1
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11.2
11.2
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III.3
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III.5
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III.7
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Edición de 1993, SupL N ~ 4 (VIlL2001)
vi
3.4.8.1
3.4.8.2
3.4.8.3
3.4.8.4
3.4.8.5
3.5
3.5.1
3.5.2
3.5.2.1
3.5.2.2
3.5.2.3
3.6
3.6.1
3.6.2
3.6.2.1
3.6.2.2
3.7
3.7.1
3.7.2
3.8
Anexo 3.A
Capítulo 4
4.1
4.1.1
4.1.2
4.1.2.1
4.1.2.2
4.2
4.2.1
4.2.2
4.2.3
4.2.4
4.2.5
4.2.5.1
4.2.5.2
4.2.5.3
4.2.6
4.2.7
4.2.7.1
4.2.7.2
4.2.8
4.2.8.1
4.2.8.2
4.2.8.3
4.2.9
4.2.10
4.3
4.3.1
4.3.1.1
4.3.1.1.1
4.3.1.1.2
GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Inicialización estática .
Inicialización con modos normales .
Inicialización dinámica .
Inicialización diabática .
Técnicas mixtas de inicialización .
Métodos de predicción numérica del tiempo (PNT) ..
Características generales de los modelos de PNT actuales .
Técnicas numéricas ..
Técnicas de coordenadas verticales ..
Técnicas de parametrización .
Técnicas de integración .
Métodos para obtener y presentar productos ..
Producción automática de datos numéricos ..
Requisitos y aspectos técnicos de la conversión de información en forma alfanumérica
(clave GRID/GRAF) y binaria (clave GRIB, BUFR) ..
Configuración del sistema .
Programa informático (software) .
Utilización de productos numéricos ..
Utilización de productos numéricos para la predicción estadística de parámetros
meteorológicos .
Utilización de productos numéricos para la predicción dinámica de parámetros
meteorológicos .
Fuentes de errores en las predicciones numéricas .
Directrices que requieren adopción de medidas para minimizar los efectos de la
pérdida de observaciones sobre el funcionamiento del SMPD ..
MÉTODOS UTILIZADOS EN EL MANUAL DE PROCESO DE DATOS PARA EL ANÁLISIS Y
LA PREDICCIÓN .
Utilización de análisis y predicciones codificados ..
Claves de análisis de la OMM ..
Utilización de claves de análisis de la OMM en las actividades de proceso de datos .
Operaciones manuales .
Operaciones automatizadas ..
Análisis manual de la estructura vertical de la atmósfera .
Generalidades ..
Trazado de diagramas termodinámicos .
Utilización de diagramas termodinámicos en la predicción .
Hodógrafos de la cizalladura del viento ..
Secciones transversales verticales .
Generalidades .
Secciones transversales temporales .
Secciones transversales espaciales .
Representación de las masas de aire ..
Representación de atmosféricos ..
Modelo de representación ..
Reglas para representar distintos elementos ..
Representación y análisis del estado de las olas ..
Modelo de representación ..
Isopletas de la altura de las olas ..
Movimiento de trenes de olas dominantes ..
Mapas de variación de la presión .
Mapas de la tropopausa ..
Métodos de análisis y predicción manuales en latitudes extratropicales .
Técnicas manuales aplicadas en el análisis ..
Requisitos para los análisis manuales ..
Control de los análisis realizados objetivamente ..
Utilización de análisis manuales en relación con técnicas de predicción numérica
del tiempo ..
Página
III.12
III.12
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III.13
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III.15
III.16
III.21
III.23
III.23
III.23
III.23
III.24
III.25
III.25
III.26
III.26
III.32
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IV. 1
IY.2
IV. 2
IV.Z
IV.Z
IV.Z
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IV. 3
IV. 3
IV. 3
IV. 3
IV. 3
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IV. 3
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IV.4
IV.4
IV.4
IV.4
IV.4
IV. 5
IV.5
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(
Edición de 1993, Sup!. NQ 4 (VIII.2001)
4.3.1.1.3
4.3.1.1.4
4.3.1.1.5
4.3.1.1.6
4.3.1.2
4.3.1.2.1
4.3.1.2.1.1
4.3.1.2.1.2
4.3.1.2.1.3
4.3.1.2.1.4
4.3.1.2.1.5
4.3.1.2.1.6
4.3.1.2.2
4.3.1.2.2.1
4.3.1.2.2.2
4.3.1.2.2.3
4.3.1.2.2.4
4.3.1.2.3
4.3.1.2.3.1
4.3.1.2.3.2
4.3.1.2.3.3
4.3.1.2.4
4.3.1.2.4.1
4.3.1.2.4.2
4.3.1.2.4.3
4.3.1.2.4.4
4.3.1.2.5
4.3.1.2.5.1
4.3.1.2.5.2
4.3.1.2.5.3
4.3.1.2.5.4
4.3.1.2.6
4.3.2
4.3.2.1
4.3.2.2
4.3.2.3
4.3.2.4
4.3.3
4.3.3.1
4.3.3.2
4.3.3.3
4.3.3.4
4.3.3.5
4.3.3.6
4.3.3.?
Capítulo S
5.1
5.2
5.2.1
5.2.2
5.2.3
5.2.4
5.2.4.1
5.2.4.2
5.3
ÍNDICE
Rapidez de los análisis .
Control de la calidad mediante la elaboración de análisis manual .
Características menores .
Comprensión del comportamiento de la atmósfera .
Técnicas de análisis .
Tipos de análisis .
Análisis isobárico .
Análisis de discontinuidades .
Análisis de intestabilidad vertical .
Análisis de sección transversal vertical .
Análisis especializados de distintos elementos ..
Análisis de datos obtenidos ..
Análisis de las características de superficie .
Análisis frontológico .
El campo de presión .
Utilización de productos de predicción numérica en la preparación de análisis ..
Análisis de otras características .
Técnicas de análisis en altitud .
Consideraciones generales ..
Principios de análisis ..
Otros tipos de análisis en altitud .
Análisis de la información obtenida por satélite ..
Tipos de satélites e imágenes disponibles ..
Utilización de datos obtenidos por satélite .
Datos obtenidos por satélite y análisis en altitud ..
Datos obtenidos por satélite en zonas en que escasean los datos ..
Análisis de la información obtenida por radar ..
Consideraciones generales .
Radares no coherentes .
Radares coherentes (Doppler) .
Análisis de los rayos .
Otras técnicas para el análisis de datos ..
La función humana en las técnicas de predicción modernas .
Intervención del analista o predictor en un sistema automatizado de predicción
meteorológica .
Manipulación de la predicciones realizadas numéricamente ..
Elaboración de pronósticos en caso de avería de los ordenadores ..
Técnicas manuales para elaborar predicciones a muy corto plazo
(períodos de varias horas) .
Utilización de estaciones de trabajo para la predicción .
Generalidades ..
Tecnología ..
Aplicaciones de las estaciones de trabajo ..
Consideraciones al establecer un sistema basado en estaciones de trabajo .
Otras consideraciones .
Evolución de la tecnología de soporte físico y software en las estaciones de trabajo .
Evolución de las aplicaciones de las estaciones de trabajo .
MÉTODOS DE ANÁLISIS Y DE PREDICCIÓN EN LOS TRÓPICOS .
Introducción .
Estructura y circulación medias del cinturón tropical .
La zona de convergencia intertropical (ZCIT) .
La circulación monzónica ..
Energía de los sistemas de circulación tropical .
Origen de las perturbaciones tropicales .
Inestabilidad barotrópica ..
Inestabilidad condicional de segundo orden (CISK) ..
Base de datos de observación para el análisis y la predicción en los trópicos ..
vii
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IV. S
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IV.38
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IV.39
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Edición de 1993, Sup!. Nº 4 (VIII.2001)
viii
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5.4
5.4.1
5.4.1.1
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5.4.1.3
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5.4.1.3.2
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5.5.2.1.1.5
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5.5.2.2.1
5.5.2.2.1.1
5.5.2.2.1.2
5.5.2.2.2
5.5.2.3
5.5.2.3.1
5.5.2.3.2
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5.5.2.4.1
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5.5.3
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5.6.1
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5.7.2
5.7.2.1
5.7.2.2
5.7.2.3
5.7.2.4
5.7.3
5.7.3.1
5.7.3.2
5.7.3.3
GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Algunos problemas especiales de análisis en los trópicos en relación con los datos
de observación .
Perturbaciones ondulatorias en los trópicos ..
Principales características de las perturbaciones de ondas tropicales ..
Ondas en gran escala (sinópticas) de cuatro a cinco días en la troposfera baja y media
Ondas a escala planetaria de cuatro a cinco días de la presión de superficie ..
Ondas ecuatoriales a escala planetaria en la troposfera alta y en la estratosfera baja .
Ondas mixtas de Rossby y gravitatorias .
Ondas de Kelvin ..
Modos en baja frecuencia de la oscilación de 30 a 50 días en la troposfera tropical ..
Ondas en la escala interanual: oscilación casi bienal ..
Masas frías del monzón de invierno asiático ..
Modelos sinópticos tropicales .
Ondas .
Perturbaciones ondulatorias a escala sinóptica en el Caribe .
Perturbaciones ondulatorias a escala sinóptica en el Pacífico .
Ondas africanas ..
Torbellinos .
Ciclones tropicales ..
Modelo de ciclón tropical ..
Campo de viento ..
Distribución de la presión de superficie .
Campo de temperatura ..
Sistemas de nubes .
Dinámica del núcleo interno y de la región exterior ..
Depresiones monzónicas ..
Depresiones monzónicas en la región india .
Características de las depresiones monzónicas ..
Características sinópticas que preceden a la formación de depresiones monzónicas .
Depresiones monzónicas en la región australiana .
Ciclones de la troposfera media .
Ciclones subtropicales .
Ciclones del Mar Arábigo .
Ciclones de la troposfera alta ..
Pacífico Norte ..
Atlántico Norte .
Temporales de América Central ..
Hemisferio sur .
Anticiclones de la troposfera baja ..
Perturbaciones lineales ..
Líneas de cizalladura .
Asíntotas .
Técnicas de análisis sinóptico en las regiones tropicales ..
Técnicas de análisis manuales .
Mapas convencionales .
Mapas auxiliares .
Técnicas de análisis automáticas ..
Métodos de predicción en las regiones tropicales ..
Enfoques de la predicción meteorológica operativa ..
Técnicas de predicción a corto plazo ..
Modelos .
Extrapolación e interpolación .
Análogos ..
Climatología .
Predicción numérica del tiempo en las regiones tropicales ..
Posibilidad de predecir las condiciones meteorológicas en las regiones tropicales ..
Sistemas y modelos de predicción numérica del tiempo operativa ..
Predicciones prolongadas .
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V.26
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V.39
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V.43
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(
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5.8
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5.8.1.1
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5.8.1.1.2.2
5.8.1.1.2.3
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5.8.1.2
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5.8.2
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5.8.2.3.1
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5.8.5.2
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5.8.6.1
5.8.6.1.1
5.8.6.1.2
5.8.6.1.3
5.8.6.1.4
5.8.6.1.5
5.8.6.1.6
5.8.6.2
5.9
5.9.1
5.9.1.1
5.9.1.2
5.9.1.3
ÍNDICE
Interpretación estadística de productos de PNT para la predicción de elementos
meteorológicos .
Predicción de ciclones tropicales .
Formación de ciclones tropicales .
Génesis .
Características climatológicas .
Características sinópticas .
Vorticidad ciclónica en capas bajas ..
Cizalladura vertical del viento .
Divergencia en capas altas .
Características de las imágenes obtenidas por satélite .
Variaciones de intensidad .
Función de la convección húmeda .
Función de la vorticidad ..
Interacciones con el medio ambiente .
Configuración del flujo centrífugo en capas altas asociada a las variaciones
de intensidad de los ciclones tropicales ..
Características de las imágenes obtenidas por satélite ..
Variación de la intensidad y de la estructura debido a la llegada a tierra .
Paso a sistemas extratropicales ..
Relación entre las variaciones de intensidad del núcleo interno y la región exterior .
Métodos para predecir las trayectorias .
Aspectos teóricos del desplazamiento de los ciclones tropicales ..
Consideraciones sinópticas .
Modelos de análogos .
Elipses de probabilidad .
Modelos estadísticos .
Modelos de análogos simulados .
Modelos estadísticos sinópticos .
Modelos estadísticos dinámicos .
Predicción de ciclones mediante modelos numéricos .
Resultados de la predicción de ciclones tropicales y experimentos de simulación
con modelos numéricos .
Modelo de un solo nivel: el modelo barotrópico SANBAR ..
Modelos de PNT operativas para la predicción de ciclones tropicales: el problema
de la falta de vórtice en los campos iniciales ..
Centro meteorológico nacional de Washington .
Centro europeo de predicción meteorológica a medio plazo (CEPMMP), Reino Unido ..
Oficina Meteorológica del Reino Unido (OMRU) .
Servicio Meteorológico Japonés aMA) .
Predicciones de probabilidad de ciclones tropicales .
Verificación de predicciones de ciclones tropicales .
Mediciones de errores en las predicciones de trayectorias .
Comparación de varios medios de predicción objetiva ..
Predicción de las mareas de tempestad .
Predicción de las mareas mediante modelos matemáticos ..
Nivel de referencia .
Inicialización .
Modelización de las tempestades ..
Modelización de las mareas de tempestad .
Interacciones de las mareas astronómicas y las mareas de tempestad .
Predicción de las mareas .
Predicción de las mareas con ayuda de nomogramas , ..
Fenómenos mesoescalares en las regiones tropicales .
Influencia del terreno en los sistemas mesoescalares .
Brisas de tierra y de mar en terreno llano ..
Vientos de montaña y de valle ..
Circulación de aire forzado sobre terreno accidentado y en torno al mismo .
ix
Página
VA4
VAS
VAS
VAS
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Edición de 1993, Sup!. N° 4 (VIII.2üü1)
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5.9.2.2.1
5.9.3
5.9.4
5.9.4.1
5.9.4.2
5.9.4.3
5.9.4.4
5.9.4.5
5.9.4.6
Anexo 5.A
Anexo 5.B
Anexo 5.C
Capítulo 6
6.1
6.1.1
6.1.2
6.1.3
6.1.4
6.2
6.2.1
6.2.1.1
6.2.1.2
6.2.1.3
6.2.2
6.2.2.1
6.2.2.2
6.2.2.3
6.2.2.4
6.3
6.3.1
6.3.1.1
6.3.1.2
6.3.1.3
6.3.1.4
6.3.2
6.3.2.1
6.3.2.1.1
6.3.2.1.2
6.3.2.2
6.3.2.2.1
6.3.2.2.2
6.3.2.2.3
6.3.2.2.4
6.3.3
GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Fenómenos mesoescalares de origen sinóptico ..
Tempestades convectivas '" .
Tempestades unicelulares de corta duración ..
Tempestades supercelulares '" .
Tempestades pluricelulares .
Condiciones ambientales favorables para las tempestades convectivas ..
Utilización de un hodógrafo para diagnosticar la cizalladura vertical del viento .
Instrumentos de predicción operativa mesoescalar ..
Métodos de predicción mesoescalar .
Extrapolación lineal .
Modelos conceptuales .
Reglas empíricas .
Climatología mesoescalar .
Modelos unidimensionales con fines especiales ..
Predicción numérica del tiempo mesoescalar .
Directrices para determinar el tipo de ciclones tropicales y el origen de los ciclones
tropicales .
Directrices para estimar la intensidad de los ciclones subtropicales ..
Analogías y diferencias entre la técnica de Dvorak para los ciclones tropicales (T)
y la técnica para los ciclones subtropicales (ST) .
PROCEDIMIENTOS DE CONTROL DE CALIDAD ..
Descripción general .
Verificaciones de preproceso .
Elementos físicos .
Establecimiento de un sistema de control de calidad ..
Señalización ..
Verificaciones de preproceso ..
Verificaciones en el sector telecomunicación .
Verificaciones de encabezamiento .
Verificación de informes E E E ..
Verificación de la sintaxis y los grupos de cinco caracteres ..
Control de la parte de clave OMM .
Verificación de la fecha y la hora ..
Verificación del número de bloque/estación y de la posición ..
Verificaciones durante el procedimiento de decodificación .
Verificación de duplicados .
Técnicas de control de calidad .
Verificaciones de los límites para detectar errores graves .
Verificaciones de los datos de superficie en relación con los límites ..
Verificaciones de los datos en altitud en relación con los límites (TEMP, PILOT,
TEMP SHIP, PILOT SHIP) .
Verificaciones de los datos de la temperatura y el viento en un solo nivel (aeronaves,
SATOB) en relación con los límites ..
Verificaciones de los datos obtenidos por satélite (SATEM) en relación con
los límites ..
Verificaciones de la coherencia interna .
Verificaciones de la coherencia de los datos de observaciones en superficie ..
En el caso de que el indicador i
x
= 1-4 ..
En el caso de que el indicador i
x
= 5-7 ..
Verificaciones de la coherencia de los datos de observaciones en altitud ..
Verificación del régimen de descenso de los perfiles verticales de la temperatura ..
Verificación de la coherencia entre los datos del nivel significativo y los datos
del nivel normalizado .
Verificación del equilibrio hidrostático entre los datos de la altura y la temperatura
a nivel normalizado .
Verificación de la cizalladura vertical del viento ..
Verificaciones de la coherencia en relación con el tiempo ..
Página
V.73
V.73
V.73
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V.74
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V.76
V.76
V.??
V.??
V.??
V.??
V.78
V.78
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V.90
V.90
V.90
VI.1
VI.1
VI.1
VI.1
VI.1
VI.1
VI.2
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VI.2
VI.2
VI.2
VI.3
VI.3
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VI.3
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VI.5
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VI.8
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VI.9
VI.10
VI.10
VI.10
VI.13
VI.15
VI.15
VI.16
VI.17
VI.21
VI.21
(
(
(
Edición de 1993, Sup!. N° 4 (VIlI.2001)
6.3.3.1
6.3.3.2
6.3.3.2.1
6.3.3.3
6.3.3.4
6.3.4
6.3.4.1
6.3.4.2
6.4
6.4.1
6.4.2
6.5
Capítulo 7
7.1
7.2
7.2.1
7.2.2
7.3
7.4
7.5
Capítulo 8
ÍNDICE
Verificación de los datos de observaciones en superficie .
Procedimientos del CMCP para el control de la calidad de los datos de las
precipitaciones .
Tratamiento de errores ..
Verificación de las posiciones en informes consecutivos ..
Verificación en relación con predicciones numéricas ..
Verificaciones de la coherencia en relación con el espacio y el tiempo ..
Coherencia espacial o prueba de contigüidad .
Comparación con análisis .
Indicadores de control de calidad y concepción de programas informáticos ..
Ejemplo de un sistema de indicadores de control de calidad ..
Concepción de programas informáticos .
Control de calidad combinado .
FUNCIONES EN TIEMPO NO REAL DE LOS CMM, LOS CMRE y LOS CMN .
Principales funciones en tiempo no real de los CMM, los CMRE y los CMN ..
Recopilación, control de calidad, almacenamiento y recuperación de datos en
el SMPD ..
Recopilación de datos que se almacenan .
Control de calidad de los datos que se almacenan ..
Datos que se almacenan en cada nivel del SMPD ..
Medios y formatos para el almacenamiento y el intercambio .
Clasificación, catalogación e intercambio de datos ..
INTERCAMBIO DE PERSONAL DEDICADO A ACTIVIDADES DE PROCESO DE
DATOS .
xi
Página
VI.21
VI.22
VI.22
VI.23
VI.24
VI.25
VI. 25
VI. 25
VI.26
VI.26
VI.26
VI.27
VII. 1
VII. 1
VII. 1
VII. 1
VII.1
VII. 1
VII. 1
VII. 2
VIII. 1
Edición de 1993, Sup!. N° 4 (VII!.200l)
PREFACIO
En su reunión extraordinaria (Londres, septiembre-octubre de 1990), la Comisión de Sistemas Básicos (CSB)
convino en la necesidad de actualizar la Guía del Sistema Mundial de Proceso de Datos y aprobó el índice propues-
to para la nueva versión de la Guía. La Comisión de Sistemas Básicos consideró y aprobó en su décima reunión
(Ginebra, noviembre de 1992) los textos de los nuevos Capítulos 1, 2, 3, 4 (Secciones 4.3.1.2.5 y 4.3.3) Y S, Y
pidió al Secretario General que tomara las disposiciones pertinentes para la publicación de una nueva edición de
la Guía lo antes posible.
La Guía del SMPD es un volumen de referencia que contiene breves descripciones de numerosos métodos y
técnicas utilizados en el proceso de datos en latitudes medias y tropicales. Como no sería posible tratar a fondo
los métodos y técnicas actuales, en los Capítulos 3 y 5 se han incluido listas de referencias completas para que el
usuario de la Guía pueda consultar estudios más detallados.
En la preparación de la nueva edición, la Secretaría ha contado con la ayuda del Dr. N.E Veltischev
(Federación de Rusia), autor del Capítulo 3 sobre los métodos utilizados en el proceso automático de datos para
el análisis y la predicción, y el Capítulo 4, Sección 4.3.1.2.5, sobre el análisis de la información obtenida por
radar, sección a la que ha contribuido el Sr. D. Katsimardos (Grecia). El Sr. H. Allard (Canadá) ha redactado el
texto de la Sección 4.3.3 sobre la utilización de estaciones de trabajo para la predicción, y el Sr. K. Prasad (India)
ha redactado el texto del Capítulo 5 sobre los métodos de análisis y de predicción en los trópicos. La Secretaría
ha examinado el proyecto de Guía, y el Dr. P. Julian (Estados Unidos), el Dr. P. Francis (Reino Unido), el Sr. T. Hart
(Australia) y el Sr. S. Cheng (Hong Kong) ha hecho contribuciones detalladas.
En el Capítulo 4, sobre los métodos utilizados en el proceso manual de datos para el análisis y la predic-
ción, y en los Capítulos 6, 7 Y8, sólo se han introducido ligeros cambios de forma. El Grupo de trabajo de la
CSB sobre el SMPD examina constantemente la nueva versión. Periódicamente se publicarán suplementos para
mantener actualizada la Guía, a medida que evolucionen las técnicas de procesos de datos.
En nombre de la OMM, deseo expresar mi sincero agradecimiento a cuantos han contribuido a la redac-
ción y edición de esta edición de la Guía.
(G.O.P. Obasi)
Secretario General
~ - '
NOTA DE LA SECRETARÍA
Conforme a la decisión del Octavo Congreso (Informe Abreviado y Resoluciones, Resumen General,
párrafo 3.1.2.15), se ha adoptado la unidad hectopascal (hPa) como unidad de la presión atmosférica en los traba-
jos operativos y de investigación de la Organización. Por consiguiente, en todas las partes en que aparecía la (
unidad milibar (mb) en la versión anterior de la Guía del Sistema Mundial de Proceso de Datos ha sido sustituida por
hectopascal (hPa).
(
(
GLOSARIO
Análisis numérico (objetivo o automático) - puede aplicarse indistintamente en cualesquiera de un sinnúmero de
planes de análisis ejecutados por un programa (software) realizado para un ordenador electrónico.
Bicuadrado - función de segundo orden en dos dimensiones.
Bílíneal - función de primer orden en dos dimensiones.
Diferencia residual- diferencia entre el valor calculado (p. ej., primera hipótesis) y el valor realmente observado de una
cantidad meteorológica. La tensión de Reynolds es un caso especial en que se presentan diferendas residuales.
Escalar - cualquier cantidad física cuyo campo se puede describir mediante un valor numérico de una sola cifra en
cada punto del espacio. Una cantidad escalar se diferencia de una cantidad vectorial por tener únicamente
magnitud en lugar de magnitud y dirección; p. ej., la presión constituye un escalar y la velocidad un vector.
Fluido isotrópico - líquido cuyas propiedades locales son independientes de los ejes de referencia.
Función correlativa - promedio global del producto de las desviaciones del valor medio de las cantidades.
Función propia - en matemáticas, una solución perteneciente al valor característico de una ecuación diferencial o
integral.
Homogeneidad - usada para describir un líquido, sólido o gas, cuyas propiedades físicas permanecen inalterables.
Impulso (cantidad de movimiento) - el producto de la masa de una partícula m y su velocidad v.
Inestabílídad condicional de segundo orden (CISK) - señala la poderosa acción recíproca entre un vórtice de gran esca-
la y un sistema de nubes que se transforma de centro cálido en tempestad tropical desarrollada (p. ej., huracán)
durante la expansión del vórtice de una tempestad pretropical. Las nubes suministran la energía térmica nece-
saria para propulsar el vórtice, el cual organiza y sostiene el sistema de nubes permitiendo así la convergencia
de la humedad atmosférica de bajo nivel.
Invíscido - sin efectos de fricdón.
Lineal- relación de primer orden entre variables; p. ej., ax + ay + ...
Masa - medida física de la principal propiedad inercial de una partícula de su resistencia al cambio de movimien-
to. La masa gravitadonal de una partícula es proporcional a la fuerza gravitacional que actúa sobre ella desde
la Tierra, constituyendo así una medida de su peso.
Modo normal - funciones propias de una serie de ecuaciones diferenciales linealizadas.
Monotónico - una función es monotónica en un margen dado de una variable independiente x si la derivada ar;ax
tiene el mismo signo en todo el ámbito.
No lineal- todas las relaciones de mayor orden (a saber, no lineales), entre variables; p. ej., aXIYl + aX2Y2 + ...
Ordenador o computador - cualquier máquina que puede recibir datos en determinada forma, elaborarlos y sumi-
nistrar los resultados en un formato prescrito. Las tres principales categorías de ordenadores son: digitales,
analógicos e híbridos. Los hay de diferentes tamaños, según la capacidad; complejidad y grado de miniaturi-
zación. Por regla general, los ordenadores más pequeños se designan con los prefijos "mini" o "micro", a fin
de indicar su tamaño global.
Parametrización - aplicación de cantidades medias según el espacio para establecer la evolución de procesos atmos-
féricos a escala subreticular en un modelo numérico.
Parámetro - cantidad que puede constar de varios valores, cada uno de los cuales es fijo dentro de los límites de un
caso determinado, o cantidad que representa una población estadística. En meteorología, se emplea este
término para hacer referencia a datos meteorológicos observados o derivados (p. ej., temperatura, altura de la
presión, vorticidad, etc.), o a constantes o cantidades que representan procesos atmosféricos de menor escala
(p. ej., fricción).
Planes de diferenciación - hay tres formas de planes de diferenciación cronológica distintos para resolver un sistema
de varias ecuaciones diferenciales en un modelo atmosférico que describen tanto ondas de gravedad rápidas
como ondas Rossby lentas: a) implícito - requiere una inversión de la matriz para obtener una solución;
b) semiímplícito - en parte explícito y en parte implícito; c) explícito dividido - las soluciones explícitas inde-
pendientes se dividen normalmente en ondas de gravedad rápidas y ondas Rossby.
Proceso iterativo - proceso en que se repite exactamente el mismo procedimiento hasta producirse una convergen-
cia de criterios.
Retícula - matriz equiespaciada o red puntillada (p. ej., puntos reticulares), o posiciones de espacios bidimensiona-
les o tridimensionales en los que se inscriben determinados datos meteorológicos, o en los que se realizan
operaciones matemáticas para efectuar un análisis o predecir parámetros meteorológicos (p. ej., con la aplica-
ción de un modelo numérico).
Seudonimización - proceso mediante el cual la estructura de una onda se distorsiona por una resolución inadecua-
da en una matriz reticular.
XVI GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Seudoobservación - indica generalmente una observadón ilinventada
il
que sirve de apoyo en un plan de análisis
objetivo (p. ej., una seudoobservación TEMP).
Singularidad polar - en sistemas de coordenadas esféricas, el punto polar no se define, ya que 1/cos 90° = 00, o
indefinido.
Tecnología actual - estado o grado de avance del conocimiento o aplicadón de la tecnología en determinados
sectores o temas concretos como, por ejemplo, el progreso en la predicción numérica del tiempo.
Truncamiento - error que se produce por la aproximación de diferenciales exactos a diferendas finitas (p. ej., trun-
car una serie de Taylor).
(
(
(
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CAPÍTULO 1
FINALIDAD Y ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL
SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS (SMPD)
El Sistema Mundial de Proceso de Datos tiene por objeto poner a disposición de todos los Miembros
los datos procesados básicos que requieran, tanto para utilizarlos en tiempo real como en tiempo no real. Los usos
en tiempo real son operaciones en las que la información debe obtenerse y utilizarse o procesarse, corno mínimo,
unas horas después de generada. Tales operaciones corresponden principalmente al proceso diario de datos de ob-
servación básica para efectuar análisis y pronósticos con fines operativos. Los usos en tiempo no real son aquellas
operaciones que pueden ejecutarse en un período más prolongado. En este caso, es necesario establecer procedi-
mientos normalizados para el almacenamiento y la recuperación de todo tipo de datos de observación y
procesados. El SMPD funciona a través de un sistema integrado de Centros Meteorológicos Mundiales (CMM),
Centros Meteorológicos Regionales Especializados (CMRE) y Centros Meteorológicos Nacionales (CMN) provistos
en el mayor grado posible de instalaciones modernas, incluidos ordenadores de gran velocidad. El SMPD es un
sistema mundial integrado por servicios nacionales y otros medios de proceso facilitados por distintos Miembros
y coordinados bajo la dirección de la Comisión de Sistemas Básicos de la OMM y su Grupo de trabajo sobre el
Sistema Mundial de Proceso de Datos. La coordinación a través de este Grupo de trabajo se limita a los aspectos
mundiales y regionales. Las Asociaciones Regionales se ocupan de otros detalles a nivel regional y nacional.
Los pormenores sobre la organización del SMPD figuran en el Anexo IV al Reglamento Técnico de la OMM,
Volumen 1 (OMM-N2 49).
2.3
2.3.1
CAPÍTULO 2
PRINCIPALES FUNCIONES EN TIEMPO REAL DE LOS CMM y
DE LOS CMRE, INCLUIDA LA FUNCIÓN DE LOS CMN
2.1 Centros Meteorológicos Mundiales (CMM)
Los CMM deben ocuparse de los tipos de productos de carácter mundial que describan principalmente
fenómenos meteorológicos en gran escala o escala planetaria. Están destinados a desempeñar la función de centros de
servicio cuyos productos podrán utilizar todos los Miembros para sus predicciones y aplicaciones a largo plazo.
Las funciones en tiempo real de los CMM figuran en el Volumen 1del Manual del SMPD (OMM-Nº 485).
Los CMM deben estar preparados para facilitar productos en formas que puedan transmitirse rápidamen-
te, con una gran cantidad de información útil.
En vista de las ventajas de la transmisión de datos en forma digital con respecto a la forma gráfica (desde
el punto de vista de la eficiencia en el SMT y en centros dotados de dispositivos automáticos de proceso de datos), los
CMM deben ser capaces de realizar la conversión de una forma a otra.
Es posible que algunos Miembros necesiten tipos de productos especiales, como los datos sobre condi-
ciones en los límites para intervalos de tiempo, que utilizarán los CMRE/CMN en sus análisis y pronósticos numéricos
de área limitada. Al principio, el intercambio de tales datos debe efectuarse sobre la base de acuerdos bilaterales o
multilaterales.
La principal responsabilidad del control en tiempo real de la calidad de todos los datos de observación
incumbe al Servicio Meteorológico Nacional de donde proceden las observaciones. Los CMM deben controlar la cali-
dad de los datos de observación que reciben, para garantizar la buena calidad de sus análisis y prognosis.
Las citadas funciones de los CMM no modifican los compromisos internacionales contraídos por los
Miembros en lo que respecta al apoyo a la navegación marítima y a la aviación, ni determinan la manera en que los
Miembros asumen esas responsabilidades. Por el contrario, los resultados de la aplicación de la VMM han mostrado
que el SMPD ayuda a los Miembros a cumplir esos compromisos internacionales poniendo a su disposición productos
más variados y de mej or calidad.
2.2 Centros Meteorológicos Regionales Especializados (CMRE)
Los CMRE se dividen en dos categorías: Centros Meteorológicos Regionales Especializados con espe-
cialización geográfica y Centros Regionales Meteorológicos Especializados con especialización por actividades.
La principal tarea de los CMRE con especialización geográfica es atender las necesidades de los CMN,
que corresponden a su esfera de competencia -análisis y predicciones regionales- y coordinar sus funciones
operativas mediante los órganos regionales apropiados y la Comisión de Sistemas Básicos. Las funciones en tiem-
po real de los CMRE con especialización geográfica, y la lista de esos centros, figuran en el Volumen 1 del Manual
del SMPD.
La principal tarea de los CMRE con especialización por actividades es proporcionar a los Miembros
productos especializados para atender las necesidades mundiales y/o regionales en las siguientes esferas de aplica-
ción: meteorología marina, ciclones tropicales, riesgos meteorológicos/ambientales, vigilancia de sequías y diag-
nósticos sobre el clima. Las funciones de los CMRE con especialización por actividades, y la lista de esos centros,
figuran en el Volumen 1del Manual del SMPD.
En vista de las ventajas que ofrecen la transmisión en forma digital con respecto a la forma gráfica
(desde el punto de vista de la eficacia en el SMT yen los centros dotados de dispositivos automáticos de proceso de
datos), los CMRE deben poder realizar la conversión de un sistema a otro para difundir los datos en sus respectivas
regiones.
La principal responsabilidad del control de la calidad en tiempo real de todos los datos de observación
incumbe al Servicio Meteorológico Nacional de que proceden las observaciones. Los CMRE deben realizar también
un control de calidad apropiado de los datos de observación que reciben, para garantizar la buena calidad de sus
análisis y pronósticos.
Centros Meteorológicos Nacionales (CMN)
Función de los CMN
La principal tarea de un CMN es facilitar análisis meteorológicos, predicciones y demás información
meteorológica para la zona del país correspondiente. Los Miembros son responsables de las funciones de sus CMN.
Éstos pueden realizar actividades muy variadas, según los factores que se mencionan a continuación:
a) la zona de que es responsable el CMNj
b) las actividades económicas y sociales del país en cuestiónj
e) las posibilidades de utilizar para fines nacionales productos de los CMM y los CMRE;
d) las posibilidades de cooperación con otros CMN;
e) el papel que desempeña el CMN, en el sistema meteorológico nacional de determinado país, en la
prestación de servicios ciertos usuarios (en los países grandes, esos servicios son proporcionados
Il.2 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
(
(
que existe un sistema para el control del intercambio de datos meteorológicos a escala nacional e
internacional (véase también el plan de control del funcionamiento de la Vigilancia
Meteorológica Mundial, que figura en el Volumen J, Suplemento Il.14, del Manual del SMPD);
que los productos de los CMM y de los CMRE se utilizan en la mayor medida posible y que, por
consiguiente, se evitan gastos y esfuerzos innecesarios;
que los productos en gran escala de los CMM y de los CMRE se afinan según las necesidades sobre
la base de cálculos adicionales realizados con modelos de malla fina;
que los productos de los CMM, de los CMRE y de los CMN, de que se dispone en diversas esca-
las, se interpretan correctamente y se transcriben en forma adecuada para el público o para
usuarios especializados; y
que la información mencionada se distribuye eficazmente al público y a determinados usuarios,
creando y manteniendo un sistema de servicios adecuado, que puede comprender oficinas locales
de información, instalaciones automáticas de bancos de datos o dispositivos más sencillos, de
acuerdo con las necesidades operativas.
b)
d)
c)
e)
normalmente por organismos especializados, mientras en países más pequeños los CMN pueden ser
los encargados de proporcionar una amplia gama de productos especiales);
f) algunos de los CMN pueden funcionar también como C:!vIM y CMRE, además de cumplir su papel
de Centro Meteorológico Nacional.
Los CMRE y los CMM normalmente no difunden predicciones meteorológicas para el público ni tie-
nen contacto directo con los usuarios. Las lagunas existentes entre productos y necesidades de los usuarios del
CMM y del CMRE en determinado país deben colmarse mediante las actividades del CMN correspondiente.
Las tareas específicas de los CMN (funciones en tiempo real de los CMN) figuran en el Volumen 1del
Manual del SMPD.
Además de las actividades que se consideran tareas de los CMM y de los CMRE, pero que en ciertos
países pueden corresponder a los CMN, los centros meteorológicos nacionales pueden ser también los encargados
de garantizar:
a)
2.3.2 Adquisición de datos en los CMN
Los datos que han de adquirir los CMN se dividen en tres grupos:
a) el primer grupo comprende los informes de las estaciones meteorológicas situadas en un país
determinado. Según acuerdos internacionales, algunos de estos datos deben transmitirse a otros
centros a través del Sistema Mundial de Telecomunicación (SMT). Todos los tipos de datos que
han de intercambiarse internacionalmente por el SMT se mencionan en el Manual del Sistema
Mundial de Telecomunicación (OMM-N2 386);
b) el segundo grupo comprende los informes procedentes de estaciones de observación situadas
fuera del país. Esos datos, recibidos por medio del Sistema Mundial de Telecomunicación, no sue-
len tener la cobertura necesaria para utilizarlos en modelos de malla fina. Por consiguiente, tal
vez haya que concertar acuerdos especiales para obtener los datos necesarios;
c) el tercer grupo comprende los productos (análisis y predicciones) de los CMN, los CMRE y otros
CMN que se reciben en forma alfanumérica (clave GRIB/GRAF), en forma binaria (clave GRIB, BUFR)
o en forma gráfica. Algunos CMN que realizan predicciones meteorológicas numéricas han expre-
sado el deseo de recibir datos sobre las condiciones en los límites establecidos mediante la
aplicación de modelos a escala mundial o hemisférica en los CMM o en algunos CMRE. Estos (
datos se consideran necesarios para la aplicación de modelos de malla fina en zonas limitadas. La
necesidad podría satisfacerse también intercambiando datos de valores límite mediante acuerdos
bilaterales o multilaterales especiales.
2.3.3 Proceso de datos en los CMN
Las actividades de proceso de datos se dividen en dos categorías: en tiempo real o en tiempo no real.
Las actividades en tiempo real abarcan todas las tareas relacionadas con análisis y predicciones meteorológicos, así
como con la presentación gráfica y alfanumérica de las observaciones y de la información procesada. Las activida-
des en tiempo no real consisten en diversas tareas relacionadas con la climatología, la predicción a largo plazo, la
investigación y las actividades de almacenamiento y recuperación de los datos.
Un aspecto importante del proceso de datos en tiempo real es la predicción numérica del tiempo
(PNT). Sin embargo, debe señalarse que no es la única tarea que debe desempeñar el centro informático en un
CMN. Además, las operaciones que debe realizar un CMN requieren detenido examen, debido a la disponibilidad
de productos de PNT por los CMM, los CMRE Ylos grandes CMN. Las principales razones que pueden inducir a un
CMN a realizar operaciones de PNT son:
a) la necesidad de efectuar predicciones más detalladas, teniendo en cuenta influencias locales;
b) el deseo de disponer de mapas importantes con mayor rapidez que por los circuitos regionales o
mundiales de telecomunicaciones.
Según estos dos casos se requieren instalaciones muy distintas. Los modelos de malla fina aplicados
en zonas limitadas para producir mapas de predicciones suficientemente detallados requieren, en general, ordena-
dores de bastante potencia, de los que no siempre se dispone en CMN pequeños.
CAPiTULO 2 I1.3
Ahora bien} los ordenadores personales y las estaciones de trabajo cuya potencia crece constantemen-
te permiten hallar soluciones a la mayoría de los problemas de proceso de datos en los CMN pequeños} incluido el
proceso de productos de PNT procedente de los principales centros del SMPD para derivar nuevos productos (por
ejemplo} trayectorias de partículas de aire) y preparar predicciones meteorológicas locales utilizando métodos de
interpretación objetiva de PNT. Estas instalaciones permiten asimismo resolver el problema de la visualización del
producto.
2.3.4 Sistemas de proceso de datos y telecomunicación en los CMN
El nivel de las actividades de proceso de datos en los CMN puede variar sustancialmente} según las
necesidades nacionales de los Miembros} por lo que es dificil especificar, en forma detallada} las necesidades míni-
mas de instalaciones de proceso de datos en los CMN. No obstante} es posible identificar en términos generales los
componentes del sistema de proceso de datos apropiado para atender las necesidades de un CMN en un pequeño
servicio meteorológico.
Tal vez haya que automatizar un CMN para realizar funciones como:
a) la verificación en tiempo real de observaciones con capacidad interactiva para fines de control de
calidad;
b) la preparación y difusión de boletines escritos;
e) la manipulación de campos de datos procedentes de centros principales para preparar una serie
de productos derivados;
el) la utilización de modelos estadísticos sencillos utilizando observaciones locales y datos importa-
dos;
e) el proceso interactivo de campos en tiempo real y climatológicos para apoyar la predicción a corto
y a medio plazo;
f) la preparación de boletines de predicción en forma automatizada o semiautomatizada} utilizando
observaciones locales y datos importados;
g) el desarrollo de técnicas de predicción meteorológica local;
h) la preparación de salidas gráficas en copia impresa de gran calidad, incluido el archivado de una
limitada serie de parámetros y de campos.
Según la lista de funciones que han de realizarse en un CMN, y teniendo en cuenta la necesidad de
minimizar el tamaño y la complejidad del sistema de proceso de datos} pueden adoptarse las siguientes caracterís-
ticas para que un sistema satisfaga las necesidades del proceso de datos y de telecomunicaciones. El sistema debe
basarse en dos microordenadores. Éstos deben contar con sistemas de explotación Unix, y estar conectados con una
red local. Uno de esos microordenadores debe utilizar un sistema de comunicación y conmutación de mensajes, en
tanto que el otro deberá disponer de un conjunto de aplicaciones y gráficos. Esta separación no supone, necesa-
riamente, una separación lógica. En el plano técnico} no hay duda de que la fusión de las dos tareas generales en
una sola operación de unidad de proceso central daría como resultado una complejidad inaceptable.
He aquí los componentes esenciales del sistema y su funcionalidad.
Subsistema de telecomunicación
Las necesidades funcionales del subsistema de telecomunicación deben comprender la recogida de
boletines de observaciones y datos de puntos reticulares procedentes del SMT (y de la RSFTA, según proceda)} el
almacenamiento de mensajes en una base de datos, la transmisión de observaciones al SMT y productos por circui-
tos nacionales de comunicación, y la capacidad de verificar boletines en tiempo real.
Servicio de gráficos y visualización
La finalidad de esta función es captar productos numéricos, observaciones y posiblemente transmi-
siones por facsímil procedentes de la base de datos para presentarlos en unidades de representación visual y/o
pasarlos al equipo de impresión. Debe haber una conexión entre el sistema de tratamiento de mensajes y el siste-
ma de aplicaciones, no sólo para realizar esa captura, sino también para poder visualizar observaciones producidas
localmente con fines de control de calidad. Por tanto} se requiere cierta capacidad interactiva.
Consideraciones sobre la base de datos
Para concebir un sistema de proceso de datos automático eficaz es esencial la base de datos.
La base de datos del subsistema de telecomunicación ha de abarcar:
a) boletines de mensajes de entrada;
b) observaciones generadas localmente;
e) productos para difusión nacional;
d) boletines de observaciones generadas localmente para transmitirlas por el SMT.
La base de datos del subsistema de aplicaciones ha de abarcar:
a) informes derivados de boletines decodificados;
b) campos derivados de boletines decodificados;
e) productos preparados mediante proceso de informes y campos.
De ser posible} la base de datos de cada ordenador debe controlarse mediante el mismo sistema de ges-
tión de base de datos (SGBD), que debe ser relativamente sencillo con el fin de reducir al mínimo los gastos de
tratamiento informático y facilitar la velocidad de respuesta del sistema de proceso de datos global.
nA GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
. Formación y mantenimiento
La formación y el mantenimiento supone que los sistemas no pueden aplicarse y mantenerse sin un (
mantenimiento continuo del software y del soporte físico. El mantenimiento in sitll sólo puede realizarse si los ope-
radores están debidamente formados en todos los aspectos del sistema. Por lo tanto, se recomienda prestar mucha
atención a los requisitos de transferencia de tecnología del sistema de proceso de datos.
(
(
(
3.1
3.1.1
CAPÍTULO 3
MÉTODOS UTILIZADOS EN EL PROCESO AUTOMÁTICO DE DATOS
PARA EL ANÁLISIS Y LA PREDICCIÓN
Generalidades
Prescripciones relativas a los de datos de observación
Las prescripciones relativas a los datos de observación y el ámbito de integración de un modelo de pre-
dicción meteorológica numérica dependen de la escala del fenómeno meteorológico que haya de predecirse y de la
gama de la predicción, es decir, corto, medio o largo plazo.
Se han sugerido varias clasificaciones de escala de los fenómenos meteorológicos. Una de ellas, pro-
puesta por Orlanski (1975), es la siguiente (Figura 3.1):
a) microescala (menos de dos km; por ejemplo, tornados, tolvaneras, turbulencia);
b) mesoescala (entre dos km y 2000 km; por ejemplo, tormentas, aglomeraciones de nubes, frentes,
huracanes);
e) macroescala (más de 2000 km; por ejemplo, ondas baroclínicas, ondas de marea, ondas ultralar-
gas).
La clasificación del Manual del SMPD es la siguiente:
a) pequeña escala (menos de 100 km; por ejemplo, tormentas, vientos catabáticos, tornados);
b) mesoescala (100-1000km, por ejemplo, frentes y aglomeraciones de nubes);
e) gran escala (1000-5000 km; por ejemplo, depresiones y anticiclones);
d) escala planetaria (más de 5000 km; por ejemplo, ondas largas de la troposfera superior).
En la Guía del Sistema Mundial de Observación (OMM-Nº 488) figuran también otras clasificaciones de
escala.
Los productos preparados por los CMM y los CMRE incorporan características de gran escala y escala
planetaria. La predicción de fenómenos de mesoescala se tratan a nivel de CMN. La resolución horizontal y la fre-
cuencia de las observaciones solicitadas en el Reglamento Técnico de la OMM y en el plan de la VMM están basadas
en la experiencia operativa con métodos manuales de análisis y predicción. Los estudios teóricos ulteriores han
mostrado que esos requisitos tienen el orden de magnitud correcto.
I I (9)-:1- (l) I
1 HORA (ij dzj 1 MINUTO R • ij 1 SEG
10000
KM
2000
KM
200
KM
20
KM
2
KM
200
M
20
M
Ondas
estacionarias
I
,
Ondas Ondas
ultralargas de marea
I
I
I I
I
Ondas :
barodínicas :
I
: Frentes:
: y :
I hura- 1
I I
1 canes I
: Tormentas :
I I.G.W. I
: C.A.T :
I Efectos urbanos,
I I
I Tornados I
: Convección :
; profunda :
I Onda corta I
1 gravitatoria I


1 tenmcas I
: Estelas:
I
Penachos
Rugosidad
Turbulencia
Figura 3.1 - Definiciones de escala y diferentes procesos con escalas de tiempo y horizontales características (según Orlanski, L., 1975).
Edición de 1993, Supl. Nº 4 (VIII.2DD1)
m.2 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
3.1.2 Fuentes de datos
La mayor parte de los datos Lntercambiados para fines de análisis y predicción siguen procediendo de
observaciones efectuadas en las horas sinópticas principales (por ejemplo, 0000, 0600, 1200 Y1800 UTC). Sin embar-
go, el uso de análisis asinópticos procedentes de boyas, aeronaves y satélites, así como de datos procedentes de
sistemas de teledetección en tierra (radares, perfiladores del viento, sistema de localización de descargas eléctricas)
aumenta constantemente. Los procedimientos para la asimilación de datos sinópticos y asinópticos en el sistema de
predicción de análisis operativo se describe en la sección 3.4. En el Anexo 3.A se dan directrices que requieren adop-
ción de medidas para minimizar los efectos de la pérdida de observaciones sobre el funcionamiento del SMPD.
3.1.3 Análisis y predicción meteorológicos: métodos numéricos y medios convencionales
El análisis y la predicción meteorológicos suponen el empleo de un gran número de datos que, para
fines prácticos, han de tratarse en un período relativamente breve. El volumen de datos en los centros meteoroló-
gicos no ha cesado de aumentar a lo largo de los años.
Los motivos de este fenómeno son la creciente demanda de infonnación más detallada acerca de las con-
diciones reales del tiempo y el hecho de que la preparación de predicdones más detalladas o de predicciones válidas para
períodos más prolongados exige la aportación de un gran número de datos. Sin embargo, en general no ha aumentado
el tiempo disponible para la recogida, el análisis y la preparación de predicciones, y en muchos países hay tanta deman-
da que ha disminuido el tiempo total de preparadón. Los medios tradicionales ya no bastan para afrontar plenamente
las tareas operativas actuales de la meteorología. Si bien esto es derto por lo que respecta a la recogida y el análisis, toda-
vía lo es más en lo que se refiere a la predicdón meteorológica por métodos hidrodinámicos. Aquí es indispensable el
empleo de la infonnática.
Por consiguiente, los sistemas operativos de análisis y predicción meteorológicos numéricos cumplen una do-
ble función: aceleran el trabajo y efectúan una tarea de cálculo infonnático que va más allá del alcance de cualquier medio
convencional. En la actualidad, los análisis meteorológicos numéricos temporales predominan en la mayoría de los cen-
tros del SMPD. Para ciertas operaciones, empero, todavía se necesitan métodos hombre-máquina manuales o interactivos.
3.1.4 Lógica de la automatización
Cuando se planea la automatización de un centro meteorológico existe siempre la tentación de auto-
matizarlo todo y con rapidez, simplemente porque el concepto de automatización es atractivo. Sin embargo, puede
haber varias operaciones realizables con más eficacia manualmente (al menos, en un futuro previsible). Es preciso
hacer un análisis detenido de los conocimientos actuales sobre meteorología operativa y tecnología informática
para llegar a una decisión sobre las partes del sistema que se pueden o deben automatizar. También será útil un
análisis similar para decidir el tipo y el tamaño del ordenador u ordenadores que han de emplearse. Al decidir la
automatización de un centro serán de utilidad los siguientes criterios:
a) automatizando el centro se realizará una mayor cantidad de trabajo útil que el que puede efec-
tuar el personal del centro sin automatización. Puede programarse un ordenador para efectuar
un gran número de cálculos y de operaciones matemáticas y lógicas en un período de tiempo
muy breve. Sin embargo, es preciso evaluar con cuidado la importancia de esos cálculos para el
funcionamiento del centro y el uso eficaz del personal del mismo (matemáticos, meteorólogos,
etc.) antes de adoptar la decisión de automatizar¡
b) gracias a la automatización se elaborarán mejores productos meteorológicos; por ejemplo, más
productos legibles (para la transmisión por facsímil analógica), productos más exactos (mediante
el uso de modelos de predicción numérica del tiempo) o productos automatizados menos some-
tidos a errores de rutina en el formato o el contenido.
3.1.5 El ordenador y el hombre
La automatización se considera a menudo como un medio de sustituir al hombre en las tareas de un cen-
tro meteorológico. Ahora bien, la experiencia muestra que el hombre y la máquina juntos pueden dar mejores
resultados, cuantitativa y cualitativamente, que el uno o la otra por separado. No pueden darse reglas generales sobre
la combinación óptima del hombre y el ordenador. Los recursos (financieros y de personal) y las exigencias de la tarea
varían mucho de un centro a otro. Sin embargo, en general, los trabajos de rutina efectuados por técnicos, como las
transmisiones o la decodificación y representación gráfica de los datos, pueden realizarse más eficientemente por orde-
nador, en tanto que es posible utilizar mejor el tiempo de los técnicos si se dedican al funcionamiento y a la
programación de los ordenadores. Numerosos trabajos de rutina efectuados antes por meteorólogos pueden ser reali-
zados también por ordenador. Entre ellos figuran los análisis en varios niveles de la presión, la temperatura, los vientos
y la humedad. La interpretación cuantitativa de fotografías obtenidas por satélite en los análisis del nivel del mar, en
los que intervienen sistemas subsinópticos, es todavía demasiado detallada, compleja y subjetiva para realizarla efi-
cientemente por ordenador. Asimismo, la interpretación de los mapas de previsión de la presión, la temperatura, el
viento y la humedad a partir de un modelo numérico, para obtener una predicción meteorológica, todavía puede efec-
tuarla con más eficacia un meteorólogo capacitado y experimentado. A medida que se progrese en la tecnología
infonnática y en la predicción numérica del tiempo, podrán automatizarse más funciones de los centros meteorológi-
cos, y habrá que reevaluar los criterios indicados en la sección 3.1.4.
Con la introducción de computadores personales han aumentado enormemente las posibilidades de
automatizar cometidos rutinarios, sobre todo en campos como el tratamiento de datos y la visualización de pro-
ductos. Este aspecto de interacción hombre-ordenador se analiza con detalle en la sección 4.3.3.
Edición de 1993, Supl. N° 4 (VIII.2DD1)
(
(
(
CAPÍTULO 3 IlI.3
3.1.6 Funciones principales de un sistema automático de análisis y predicción
a) fimeión de recogida de datos, que pennite el reconocimiento del mensaje meteorológico y su almacena-
miento;
b) preproceso de datos, que (dentro de cada mensaje) pennite la decodificación de un mensaje meteoro-
lógico, la búsqueda de errores, el control de calidad, el fonnatado de datos para el análisis, y la
preparación de bases de datos;
c) asimilación y análisis objetivo de datos tetradimensional, que comprende:
i) preparación de campos subordinados de predicción mediante asimilación de datos intennitente
o continua¡
ii) ajuste en distinto niveles de una mezcla de observaciones (datos de superficie y en altitud obte-
nidos por métodos convencionales y no convencionales) para corregir el campo secundario de
predicción con el fin de obtener un análisis de punto reticular o espectral en un sistema de
coordenadas nonnalizadas;
d) inicialización del modelo de predicción, para suprimir las oscilaciones de inercia-gravedad en altas fre-
cuencias debidas a desequilibrios en los campos iniciales;
e) integración del modelo de predicción, que puede basarse en ecuaciones filtradas o ecuaciones hidros-
táticas primitivas o en ecuaciones inelásticas no hidrostáticas y plenamente compresibles,
utilizando una retícula de malla ancha o fina, o una representación espectral;
f) derivación, por medio de técnicas estadístico-dinámicas de parámetros meteorológicos específicos;
por ejemplo, temperatura, nubosidad y visibilidad, precipitación, etc.;
g) post-proceso, que comprende:
i) formatado de los mensajes meteorológicos digitales; por ejemplo, obserVaciones, pronósticos
de viento y temperatura para la aeronáutica, fonnatado en clave GRID/GRAF o GRIB de datos
meteorológicos, y conversión de digital a analógica;
ii) formatado e información gráfica obtenida por ordenador para la presentación en dispositivos
de salida gráfica o para las transmisiones por facsímil.
En la Figura 3.2 se presentan las funciones y el eqUipo de un centro automatizado.
Funciones*
Conmutación de mensajes
(CRTy/o CMM)
Trazado de las obselVaciones;
formatado de datos;
conversión en
GRID/GRAF,GRIB, BUFR
Análisis y predicción
meteorológicos
numéricos
Post-proceso y
visualización gráfica
2
3
4
Equipo
Microordenador(es) u
ordenador(es) central(es)
de tamaño medio en
CMM, CMRE
Miniordenador(es) u
ordenador(es)
personal(es) con
dispositivos vídeo y
gráfico de salida
Sistemas de ordenador
de tamaño medio o grande
Estaciones de trabajo
Figura 3.2 - Funciones y equipo en un CMM, CMRE o CMN automatizado. ('Todas las funciones pueden realizarse en un ordenador
grande, y hay varias combinaciones de funciones y ordenadores).
3.1.7 Equipo necesario para efectuar importantes funciones en un centro automatizado de análisis y
predicción
El tamaño real de un ordenador en un centro dependerá de las necesidades locales de proceso y comu-
nicación. Las necesidades generales de soporte físico son las siguientes:
a) equipo especializado entre los circuitos de comunicación y los ordenadores para convertir seña-
les eléctricas en información digital;
IIIA GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
b) ordenador de comunicaciones para efectuar la recogida de datos y las funciones de decodificación;
c) para realizar las funciones de análisis y de predicción} en un período de tiempo aceptable} se utiliza
habitualmente otro ordenador. Las velocidades de los ordenadores empleados actualmente en los cen-
tros meteorológicos varían aproximadamente entre 10 y 1000 MFLOPS (millones de operaciones de
coma flotante por segundo);
d) se necesita equipo especial para convertir la información digital de ordenador en presentaciones
apropiadas para que las utilicen los meteorólogos y otros usuarios; por ejemplo} una estación de tra-
bajo de ordenador personal, impresoras en línea} dispositivos de trazado electromecánicos o
electrostáticos} etc. (Figura 3.2).
Los detalles figuran en la Guía sobre la automatización de centros de proceso de datos (OMM-N2 636).
(
3.2
3.2.1
Organización y procedimientos de recopilación de datos
Finalidades de un sistema de recopilación de datos
La finalidad principal de un sistema de recopilación de datos consiste en prestar apoyo al sistema de
análisis y predicción de un centro. Este sistema comprenderá la preparación de:
a) análisis y predicciones hemisféricos o mundiales en los CMM y en algunos CMRE;
b) análisis y predicciones para zonas concretas en un CMRE} y
c) análisis y predicciones para uso local y nacional en un CMN.
El sistema de recogida de datos abarca también las actividades de los centros que realizan investigaciones
en apoyo de las operaciones (por ejemplo} pruebas de nuevos modelos operativos o mejoras de los existentes). En la ma-
yoría de los casos, esos datos serán análogos a los requeridos para el trabajo cotidiano. Sin embargo} puede necesitarse
un almacenamiento espedal o un tratamiento particular de los datos para la investigación en apoyo de las operaciones.
El sistema de recogida de datos apoya también al sistema de almacenamiento y recuperación del centro}
que suministra datos al propio centro o a otros Miembros de la OMM para distintos tipos de estudios (por ejemplo, cli-
matológicos} hidrológicos} agrícolas} marinos).
3.2.2 Tipos fundamentales de sistemas de recopilación de datos
a) Sistemas automáticos} en los que un ordenador de comunicaciones recoge todos los mensajes meteo-
rológicos del SMT y de los circuitos locales y nacionales de comunicaciones (Figura 3.2);
b) sistemas manuales, en los que todos los mensajes meteorológicos se recogen a partir de circuitos de co-
municaciones mediante equipo electromecánico y se seleccionan manualmente para un proceso
ulterior.
Con frecuencia se utiliza una combinación de los dos métodos (manual y automático) de recogida de
datos} en particular en los centros pequeños. El sistema manual puede emplearse para proporcionar un apoyo par-
cial al sistema automático} en caso de mal funcionamiento o interrupción del ordenador.
(
3.2.3 Ámbito de aplicación y funcionamiento de un sistema de recopilación de datos
En un centro} el funcionamiento del sistema de recogida de datos} la selección de las zonas de donde pro-
ceden esos datos y los tiempos de interrupción deben considerarse conjuntamente.
El volumen y la hora de recepción de los datos meteorológicos requeridos para los modelos numéricos pue-
den influir también en el funcionamiento del sistema de recogida de datos. Por ejemplo:
a) un modelo integrado en una zona limitada exigirá en general mayor densidad de observaciones mete-
orológicas que un modelo mundial; (
b) algunos modelos pueden iniciarse tan pronto como se reciben las primeras partes de los mensajes TEMP}
mientras que para el comienzo de otros modelos tal vez haya que esperar a la llegada posterior de men-
sajes TEMP completos procedentes de una zona determinada. Por consiguiente, la recogida de datos es
un proceso continuo con uno o más momentos de interrupción} a partir de los cuales comienza el ciclo
de análisis y predicción. Los tiempos de interrupdón pueden ser generalmente los siguientes:
i) una hora temprana (por ejemplo, la hora de observación más dos horas) para un modelo inte-
grado sobre una zona limitada. Esta hora de interrupción puede proporcionar datos para el
modelo principal de predicción el tiempo real en un CMRE/CMN;
ii) una hora de interrupción tardía (por ejemplo, la hora de observación más cuatro o cinco horas) pa-
ra un modelo regional integrado sobre una porción sustancial de un hemisferio y un modelo
mundial integrado. Esta hora de interrupción puede servir de apoyo a un modelo operativo princi-
pal en un CMRE o para el funcionamiento operativo preliminar en un CMM o en un CMRE grande;
iii) una hora de interrupdón demorada (por ejemplo, la hora de observación más diez a doce horas) para
un análisis predicción hemisférico o mundial, que proporcionará un campo de fondo para el ciclo
siguiente de análisis y predicdón. Los datos disponibles en esa hora de interrupción serán útiles en
un CMN en el que no se disponga de un número importante de observaciones de ciertas zonas en la
hora de fundonarniento del modelo operativo principal. Esta operación podría comprender también
un ciclo de actualización cada seis horas en un sistema de asimilación tetradimensional.
3.3 Procedimientos automáticos de reconocimiento} decodificación y corrección de datos
(preproceso de datos)
Los procedimientos automáticos tratados en esta parte realizan varias funciones distintas.
(
CAPÍTULO 3 m.s
3.3.1 Reconocimiento de mensajes meteorológicos
Todos los datos meteorológicos entran directamente en el ordenador a partir de circuitos de comuni-
cación o son introducidos en él por medio de cintas magnéticas o de papel producidas en la fase de recogida de
datos. Los datos locales o para fines especiales pueden introducirse por medio de un teclado. La corriente de datos
se examina y divide en mensajes inspirándose en el formato de mensaje normalizado. El examen del encabeza-
miento abreviado o del número de catálogo permite reconocer y separar varias categorías generales de datos para
la decodificación. Si bien pueden tolerarse los errores menores y desviaciones ligeras respecto al formato normali-
zado (por ejemplo, separación errónea entre elementos) el estricto respeto del formato es la única garantía de una
identificación correcta. Como regla general, si no se sigue el formato normalizado se produce el rechazo del men-
saje o posiblemente la desviación del mensaje hacia una posición de edición manual. Esos mensajes se encaminan
normalmente hacia un teleimpresor o una pantalla electrónica, donde se realizan las correcciones. Los mensajes
corregidos vuelven entonces al ordenador.
3.3.2 Decodificación de boletines meteorológicos
Sobre la base de la categoría general de datos identificados en la fase de reconocimiento, puede apli-
carse habitualmente el programa de decodificación adecuado. Sin embargo, en algunos casos se requiere la
referencia al texto del boletín. El decodificador realiza dos importantes funciones: la especificación del lugar de
donde procede el informe y la conversión del mismo en el formato de la base de datos. La primera operación se
realiza con referencia a una guía que da la posición geográfica de las estaciones a partir de su indicativo. Los infor-
mes que contienen números de estaciones o posiciones geográficas no válidos o datos incompatibles o ilógicos -
lo que puede deberse a errores de transmisión o a una codificación incorrecta - se marcan y rechazan o dirigen a
una posición de edición para la corrección y posterior reintroducción en el sistema.
3.3.3 Control de calidad de los datos de mensajes decodificados y procedimientos de verificación
adicionales
Ciertas fases primordiales del control de calidad deben realizarse en la estación de observación y en los
centros responsables antes de la transmisión por el SMT. La finalidad del control de calidad y de la corrección con-
siste en proporcionar el nivel más alto posible de calidad de los datos meteorológicos antes de distribuirlos a los
usuarios. En el Apéndice II-1, Volumen 1, del Manual del SMPD figuran las normas mínimas de control de calidad en
tiempo real. Se indican por separado para las observaciones de superficie y en altitud los métodos y reglas que han
de utilizar los centros responsables, que pueden abarcar lo siguiente:
a) Observaciones de superficie
i) coherencia en el tiempo por comparación con una observación precedente;
ü) coherencia interna;
üi) pruebas en relación con límites climatológicos;
iv) pruebas en relación con límites físicos o absolutos para parámetros cuantificados;
v) cumplimiento de las normas de claves de la OMM (por ejemplo, identificación, verificaciones
de clave y formato).
b) Observaciones en altirud
i) coherencia vertical;
ii) coherencia en el tiempo;
iii) pruebas en relación con límites estadísticos para parámetros cuantificados;
iv) pruebas de la coherencia física entre parámetros interdependientes;
v) pruebas en relación con límites absolutos (por ejemplo, dirección del viento entre Oy 360°);
vi) cumplimiento de las normas de claves de la OMM (por ejemplo, identificación, verificaciones
de clave y formato).
Ha de hacerse lo necesario para corregir lo totalidad de los errores y validar los datos dudosos descu-
biertos con los métodos indicados, tanto en el documento de origen como en el mensaje que ha de transmitirse,
siempre que no se demore la transmisión. Si eso no es posible sin producir demoras, se transmitirán los datos,
y la corrección se efectuará en la siguiente fase de control de calidad. Los procedimientos de control de calidad y
corrección aplicados a los datos antes de utilizarlos en el proceso de datos se describen con más detalle en el
Capítulo 6.
3.3.4 Selección y formatado de la información decodificada
El producto final del programa preliminar de proceso de datos es una serie de datos de observación
corregidos para determinada hora sinóptica o para unas pocas horas (tres a seis) que rodean a una hora sinóptica,
cuando se utilizan métodos de asimilación tetradimensionales. Esos datos se seleccionarán y formatarán conforme
a la finalidad y a la escala de los análisis para los que van a utilizarse. En los procedimientos de selección puede
preverse el rechazo de mensajes repetidos, así como la combinación de las partes A y e de mensajes en altitud
comunicados por separado.
El tamaño de la serie de datos formatados dependerá de la zona en la que se recojan los informes, del
tiempo de interrupción aplicado y de la calidad de los informes.
En el trabajo práctico, la serie de datos formatados se utilizan para el análisis objetivo y la compila-
ción de boletines de datos tratados. Normalmente, se sigue disponiendo durante cierto tiempo de la serie de datos,
que quedan almacenados en la memoria masiva del ordenador.
III.6 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
3.4
3.4.1
Métodos de análisis meteorológicos numéricos
Finalidad
La finalidad principal del análisis meteorológico automático objetivo es la transformación de parámetros
meteorológicos de redes de observación irregulares en redes reticuladas para análisis numéricos y sistemas de predic-
ción. Una vez efectuado el análisis objetivo, esas magnitudes meteorológicas, de las que se dispone en las intersecciones
de la retícula, o en forma de componentes espectrales o funcionales, pueden utilizarse COmo datos inidales de un mode-
lo de predicción numérica o presentarse como mapas sinópticos de diversos parámetros meteorológicos.
Como los métodos de análisis automáticos utilizan sistemáticamente la información disponible, pue-
den incorporarse al sistema procedimientos de control de calidad y de coherencia meteorológica. Entre ellos
figuran combinaciones de control manual y automático de las observaciones a medida que se dispone de ellas. La
mayoría de los sistemas comprenden también observaciones ficticias en la base de datos para tratar el problema de
la escasez de datos en algunas regiones, y particularmente en zonas marítimas tropicales.
Se añade una fase final a los procedimientos normalizados de análisis cuando se utilizan series de
datos para inicializar los modelos numéricos. Los desequilibrios entre los campos de masa y de movimiento pro-
ducen oscilaciones de inercia-gravedad parásitas durante la predicción. Por consiguiente, la magnitud del
desequilibrio inicial debe eliminarse o reducirse antes de comenzar las predicciones numéricas.
La etapa de inicialización ha de comprender también una técnica para resolver las incompatibilidades
entre el modelo numérico y el método de análisis. Un modelo sofisticado de ecuaciones primitivas desarrolla sus
propias estructuras de coherencia interna, que pueden producirse en escalas más pequeñas de movimientos que se
resuelven por la red de observación aproximada.
Por último, el método de análisis y el procedimiento de inicialización pueden incluirse como parte de
una técnica de asimilación tetradimensional para tratar los datos sinópticos. En Thiebaux y Pedder (1987) y Daley
(1991) se describe con detalle el análisis objetivo.
3.4.2 Estructura general de un método de análisis meteorológico numérico
La mayoría de los métodos de análisis operativo comienzan con una primera suposición para cada pará-
metro que se ha de analizar. Estas aproximaciones inidales se hallan localizadas en los puntos reticulares y se actualizan
por interpoladón en el curso del análisis. El método puede ser bidimensional y utilizar los datos disponibles sobre su-
perficies casi horizontales, o tridimensional y emplear los datos comprendidos en un volumen de influencia
tridimensional.
. Los valores de los puntos reticulares de primera aproximación se obtienen habitualmente a partir de una
predicdón numérica con una anticipación de seis a doce horas. Los valores geopotenciales se obtienen directamente
de la predicción numérica de cada punto reticular en cada nivel que se ha de analizar. Las temperaturas pueden calcu-
larse a partir de los valores de espesores previstos y de los gradientes verticales. Sin embargo, algunos modelos utilizan
la técnica inversa cuando la variable principal es la temperatura y se deriva de ella el valor geopotencial. Los valores de
los componentes del viento y de la humedad se determinan habitualmente en forma directa a partir de predicciones
numéricas, y pueden obtenerse por solución de algún tipo de ecuación dinámica y termodinámica.
Una vez obtenidos los valores de los puntos reticulares de primera aproximación, se determina el valor
de parámetro de primera aproximación en cada emplazamiento de la observación. En esa tarea se efectúa una inter-
polación bilineal simple o, casi siempre, bicuadrática. Entonces se calcula la diferencia entre el valor de primera
aproximación y el valor observado:
r;=F¡-F¡
en donde fi es la diferencia (o residuo) para la ¡g observación, F
i
es el valor observado, y F
i
es el valor aproximativo
correspondiente de la variable en el mismo emplazamiento (Figura 3.3). En este punto del procedimiento de análisis
puede verificarse la presencia de errores importantes en los datos observados. Se asigna a cada variable una toleran-
cia que cambia con la latitud y la estación. Se rechazan las observaciones cuando el valor del residuo excede de la
tolerancia que se le ha asignado. Las tolerancias son muy amplias, y detectan sólo errores muy patentes, con lo que
se reduce el riesgo de rechazo de informes válidos.


t/ = F¡ - F;

¡a obs.



Figura 3.3 - Procedimiento bidimensional para obtener una diferencia (ri) entre el valor observado y el valor de aproximación corres-
pondiente en un lugar de observación (i). Los lugares de las observaciones se indican con (e), y los lugares de la primera
aproximación (puntos reticulares) se indican con (x).
(
(
(
CAPÍTULO 3 III.?
Pueden producirse listas de todos los datos rechazados, junto con el motivo del rechazo. Cuando se
rechazan datos, el analista de control puede utilizar la información existente para corregir la observación, sustituir la
observación con un nuevo informe, o introducir seudoobservaciones producidas por un analista experimentado.
Cuando los valores de observación y de primera aproximación han pasado las verificaciones del control
de calidad, se utiliza un método de análisis numérico objetivo para actualizar los valores de primera aproximación. En
el procedimiento de actualización se aplica habitualmente a los residuos una ponderación calculada con anterioridad.
El modo de calcular y aplicar la ponderación difiere entre los distintos métodos de análisis. Normalmente, el proce-
dimiento de actualización reduce los errores de análisis al mínimo o ajusta los valores del campo analizado a las
observaciones en cada lugar en que se dispone de datos.
3.4.3 Técnica de interpolación óptima
El método de interpolación óptima propuesto por Eliassen (1954) y más tarde por Gandin (1963,
1969) implica la reducción al mínimo (en el sentido estadístico) del error cuadrático medio de análisis. El valor
analizado Fg en_cada punto de la retícula g se determina añadiendo una suma lineal ponderada de los residuos ti al
valor supuesto Fi
n ,
j; g = Fg + L a¡f;
;=1
en donde ai es la ponderación asignada al residuo de la iª observación, y n es el número de observaciones que se con-
sideran útiles para el análisis del punto reticular g (Figura 3.4).

f]
A
Figura 3.4 Interpolaáón tridimensional en el punto retirular g, según se utiliza en el análisis de interpolaáón óptima. f1' f2 y f3 son pun-
tos de datos (en la superfiáe de análisis A y por enáma y por debajo de ella) y están conectados a g por vectores de posición.
El error cuadrático medio de análisis E
2
en cada punto reticular está dado por la fórmula:
[ ]
2
- • 2 _ n ,
E
2
= (F -F ) = F -F - La.f.
g g g gIl
¡=1
en la que Fg es el valor real del parámetro que se ha de analizar. El esquema de óptima estadística exige
que las ponderaciones de cada punto reticular se elijan de modo que el valor de E
2
sea mínimo. Para ello se igualan
a cero las derivaciones parciales con respecto a cada E
2
de la expresión ai , lo que conduce al sistema siguiente de n
ecuaciones:
n-,-" ..
.Lfifj aj = f/
g
; j = 1,2, ... n;
J=1
Estas ecuaciones lineales pueden resolverse para encontrar las ponderaciones a'¡ si es posible estimar las covarianzas
f¡{g y f¡{; . Estas cantidades son covarianzas sólo si los valores de fi son iguales a cero.
Para el proceso de cálculo es conveniente expresar esta serie de ecuaciones en la siguiente forma nor-
malizada:
n •
L/lijaj /lgi; i = 1,2, . .. n;
j=i
-.-'/ '2'2 1/2
en donde /li¡ = f/
j
(f
i
f¡ )
a; = f;2/(fi) a¡
Aquí, el término /1i¡ es la correlación entre el residuo en el jQ emplazamiento de observación y el del jQ emplaza-
miento. El término es la correlación entre el residuo verdadero en el punto reticular (cantidad que se ha de estimar)
y el residuo en el jQ emplazamiento de observación. Esta es sólo .!lna función del emplazamiento y
depende de las características estadísticas del campo de primera aproximación F
g
, así como del campo real F. En
los sistemas operativos de interpolación óptima se adoptan numerosos supuestos simplificadores acerca de la na-
turaleza de la correlación /1, que está representada por una función analítica de la distancia entre los dos
m.8 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
ri=Fi-F
i
+ si
emplazamientos implicados. Este supuesto significa que el campo que se ha de analizar es estadísticamente homo-
géneo e isótropo, lo que lamentablemente no es el caso de numerosos parámetros meteorológicos. En algunos
análisis mesoescalares de elementos meteorológicos cerca de la superficie se incluye un factor anisótropo asociado
con la distribución de tierra yagua (Andersson y otros, 1986).
En los métodos de interpolación óptima que utilizan observaciones a niveles distintos del nivel casi
horizontal del análisis se requiere la función de correlación tridimensional. Las funciones de correlación tridi-
mensional se obtienen como producto de una función bidimensional de la distancia horizontal multiplicada por
una función unidimensional de diferencia de altura entre dos emplazamientos. Cuando se añade el error de obser-
vación si en la fórmula de cada residuo:
el sistema lineal de ecuaciones de interpolación óptima pasa a ser:
(
en donde Ti;
Pi;
(Ji = (s¡/t?/12 (
y, como antes, las ponderaciones a'; pueden determinarse siempre que haya una estimación de las correlaciones y de
las varianzas de error.
E! símbolo Ti;, representa la correlación entre el residuo auténtico en un emplazamiento y el error de ob-
servación en otro. Esta correlación será distinta de cero en el caso de un sistema de observación que utilice el mismo
campo de aproximación que el esquema de análisis. La correlación T es difícil de evaluar y hasta la fecha no se ha trata-
do de determinar su estructura. Todos los esquemas de análisis operativos fijan uniformemente el valor de Ti; en cero.
La correlación Pi; es distinta de cero cuando se refiere a los errores entre dos observaciones efectuadas
en puntos distintos. Hollett (1975) ha mostrado que los errores de los radiosondeos para las mediciones del geo-
potencial, la temperatura y el viento están correlacionados en cierto modo conforme a la vertical. En general, los
errores en las mediciones de la temperatura efectuadas por satélite en la misma pasada orbital tienen una correla-
ción horizontal (Bergman y Bonner, 1976; y Schlatter y Branstator, 1979).
El error cuadrático medio normalizado de observación Ti para cada una de las observaciones aparece
en las ecuaciones destinadas a la determinación de las ponderaciones. El error de observación es generalmente una
cantidad conocida que facilita el diseñador del sistema de observación. También puede determinarse por compa-
ración con otras observaciones cuyo nivel de error es conocido o supuestamente bajo.
La interpolación óptima, tal como se describe aquí, puede aplicarse a cualquier campo escalar cuando
se conocen las características de los errores y las correlaciones con ese campo. Sin embargo, el geopotencial es el
único parámetro meteorológico que casi satisface las hipótesis restrictivas de homogeneidad e isotropía. Por este
motivo se emplea una forma de interpolación óptima, denominada análisis de variables múltiples (Gandin, 1963),
para analizar los campos de viento y temperatura. (
La optimización estadística se efectúa del mismo modo que la optimización para una sola variable,
excepto que las expresiones relativas al error de análisis para cada parámetro se reducen al mínimo simultánea-
mente. Es necesario especificar todas las autocorrelaciones y todas las correlaciones cruzadas posibles para
determinar las ponderaciones.
El análisis del campo de viento plantea un problema especial. El cálculo de las covarianzas del campo de
viento es difícil porque no es isótropo. Se utiliza habitualmente el supuesto geostrófico para establecer una relación
entre las correlaciones de viento y las correlaciones de altura. Por ejemplo, la función de correlación u'z' pasa a ser:
g a -,-,
ll¡Z¡ = -- -(z¡z¡)
t¡ a
yi
en donde se ha utilizado la relación geostrófica. Todas las demás correlaciones que comprenden variables de vien-
to y masa, tales como u'u', U'y', y'z', pueden especificarse en términos de la función de correlación del geopotencial
a través de la relación geostrófica.
Además, la función de correlación para la temperatura puede especificarse en términos de la correla-
ción del geopotencial mediante la ecuación hidrostática:
-; g az'
T = ----
R alnp
en donde las cantidades con prima representan desviaciones del campo supuesto.
Es posible efectuar un análisis totalmente tridimensional de variables múltiples de los campos de masa
y de cantidad de movimiento siempre que puedan especificarse las funciones de correlación del geopotencial,
las covarianzas de los errores y los errores de observación. Sin embargo, los recursos informáticos determinan
(
CAPÍTULO 3 III.9
habitualmente lo que se hace en la práctica. Lorenc (1981) ofrece un análisis detallado de un método de interpo-
lación estadística tridimensional de variables múltiples.
3.4.3.1 ANÁLISIS VARIACIONAL TRIDIMENSIONAL
Con un método de interpolación óptima lineal no se puede utilizar debidamente una cantidad obser-
vada relacionada en forma no lineal con las variables del modelo de predicción (por ejemplo, datos de radiancia
por satélite en relación con la temperatura del aire). Un medio de abordar la no linealidad es utilizar un método
de análisis variacional.
El análisis variacional tridimensional es una generalización de la interpolación óptima. Los campos ana-
lizados se eligen con el fin de reducir al mínimo una función que mide la desviación desde el campo de primera
aproximación y las observaciones, junto con otros condicionamientos. La función, denominada a veces función de
costo, consta de varios términos, que imponen los condicionamientos, y pueden escribirse, por ejemplo, como sigue:
J= J(g) +J(o) + J(e) + - - - -
en donde J(g) es una medida cuadrática de la diferencia entre el análisis y el campo de primera aproximación, y
abarca la matriz de covarianza de errores de primera aproximación¡ J(o) es la diferencia entre el análisis y las obser-
vaciones, y abarca la covarianza de errores de observación¡ J(e) es cierta medida de la intensidad de la actividad de
la onda gravitatoria, y se incluye para reducir al mínimo el ruido en la predicción. En su forma más sencilla, el
método variacional reduce la interpolación óptima. Sin embargo, tiene mayor fuerza en su capacidad para asimi-
lar tipos de datos no convencionales.
3.4.4 Interpolación estadística espectral
El sistema de interpolación estadística espectral (IEE) ha comenzado a funcionar recientemente en el
CMM de Washington (Parrish y Derber, 1991). El IEE tiene alguna similitud con el análisis espectral, pero difiere
de él en la utilización de un campo de fondo (primera aproximación) y en las consideraciones estadísticas de inter-
polación óptima (10).
El lEE minimiza la misma función objetiva que la !O convencional. Esta función comprende incre-
mentos de análisis, covarianza de error de predicción, covarianza de error de observación y un operador de
transformación lineal, que permite adaptar las variables del análisis al tipo de la observación y el emplazamiento.
En comparación con el análisis de lO, hay dos diferencias principales en la manera en que el IEE apro-
xima el mínimo de la función objetiva deseada. En primer lugar, el error de predicción se estima en términos de
variables de modelo (o espectrales). Al definir las variables del análisis, los componentes equilibrados del campo
de masa y de movimiento se combinan en una sola variable. Esto permite el equilibrio entre los campos de masa
y de cantidad de movimiento, que ha de incluirse implícitamente.
La segunda diferencia principal entre el IEE y la 10 es que, en el primer sistema, todas las observacio-
nes se utilizan inmediatamente para realizar el análisis global. Como las variables del análisis del IEE se definen
espectralmente, el análisis ha de resolverse como un solo problema, y no mediante aproximación local como se
hace en la 10.
La realización del análisis globalmente tiene las ventajas de no producir discontinuidades en la solu-
ción resultante únicamente de las selección de datos y de que no es necesario utilizar un procedimiento oneroso
de clasificación y selección de datos.
Debido a la representación espectral y al condicionamiento de equilibrio lineal entre los campos de
masa y de cantidad de movimiento, los resultados del IEE difieren mucho de los que pueden obtenerse mediante
análisis de lO, para los que una observación de masa en el ecuador no produce corrección del viento. Por las mis-
mas razones, no hay necesidad de inicializar los campos resultantes del IEE.
3.4.5 Métodos de análisis basados en correcciones sucesivas
El método propuesto por Bergthorsson y Doos (1955) y modificado más tarde por Cressman (1960) es
flexible y económico en lo que respecta a los recursos informáticos. Este llamado método de corrección sucesiva
es análogo al método de interpolación óptima en el sentido de que las ponderaciones se aplican a las observacio-
nes efectuadas dentro de una región predeterminada de influencia que rodea al punto reticular. Sin_embargo, son
estimadas empíricamente más que calculadas. Con objeto de actualizar el campo de aproximación F
g
, se utiliza la
siguiente fórmula:
en donde aj son las ponderaciones, en general de la siguiente forma:
-fJ/ a a
2
+r
2
ae , --4' o
f3+yr a
2
+r
2
en donde r es la distancia entre la observación y el punto reticular y donde las constantes a, f3 y y se determinan
empíricamente.
En la práctica se efectúan varios barridos y el resultado de cada uno se utiliza como aproximación para
el siguiente. La función de ponderación cambia en el curso de cada barrido, de modo que las estaciones situadas a
considerable distancia del punto reticular ejerzan menos influencia en los barridos sucesivos, y de forma que los
IIUO GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
criterios de control de errores puedan ser más estrictos en cada barrido sucesivo. Esta técnica permite el análisis de
características en escala pequeña durante los barridos finales. (
Algunas mejoras de la técnica incluyen las funciones de ponderación no isótropas (Marks y lones,
1977). Las cantidades meteorológicas tienden a presentar mayor correlación a lo largo de la dirección del viento.
Por ello, puede utilizarse el gradiente del campo de viento para conformar la función de ponderación, alargándolo
de modo que el eje menor esté en la dirección del gradiente.
Atkins (1974) utilizó un enfoque análogo en el análisis objetivo de la humedad relativa para un campo
de malla fina. Aquí el gradiente del campo de primera aproximación, obtenido de una predicción de12 horas, se
emplea para determinar la forma de la función de ponderación de modo que se retengan en el análisis las caracte-
rísticas alargadas, como los frentes, en el campo de primera aproximación.
La técnica de corrección sucesiva es flexible y económica, y da excelentes resultados en las regiones de
datos de observación densos. Sin embargo, la exactitud de este esquema es escasa en las regiones donde hay pocas
estaciones o están distribuidas de forma irregular. Además, es imposible incorporar la estructura de errores de las
observaciones como se hace en la técnica de interpolación óptima.
El inconveniente de la mayor parte de los métodos de análisis meteorológico numérico es su fallo en
las regiones en que escasean los datos, como el Sáhara y los mares del Sur. Puede utilizarse con cualquier método
de análisis una técnica elaborada recientemente para mejorar los resultados en esas zonas. La idea principal de esta
técnica consiste en actualizar el campo de aproximación en aquellos puntos reticulares que están rodeados por
datos antes de la actualización del campo de aproximación en los puntos reticulares situados en regiones en que
hay pocos datos. Entonces pueden utilizarse los puntos reticulares actualizados como nuevas estaciones respecto a
los demás puntos reticulares. La ponderación de estos nuevos puntos reticulares-estaciones deber ligeramente infe-
rior a la ponderación asignada a los puntos reticulares mejorados por medio de estaciones reales. Por consiguiente, (
los puntos reticulares deben actualizarse conforme a prioridades prescritas:
a) proximidad y número de estaciones que rodean al punto reticular;
b) número de puntos reticulares cercanos interpolados con anterioridad;
e) proximidad al centro del sector objeto de análisis.
Esta técnica permite utilizar los puntos reticulares previamente interpolados, sujetos a las prioridades
indicadas, como estaciones para la interpolación de puntos reticulares sucesivos (Gandin, 1969). El método ha
alcanzado resultados alentadores en el análisis efectuado en el desierto del Sáhara.
3.4.6 Métodos de análisis basados en la representación funcional
El primer método de análisis meteorológico numérico se basó en la representación de campos meteo-
rológicos por medio de polinomios de segundo orden (Panofsky, 1949). Desde entonces se han propuesto
numerosas representaciones funcionales con fines de análisis. Ahora bien, se han propuesto y utilizado en la prác-
tica las funciones espectrales de Hough (Flattery, 1971) y los polinomios ortogonales empíricos (Dixon, 1979).
En todos los esquemas que utilizan la representación funcional se reduce al mínimo el error de análi-
sis calculando los coeficientes de expansión conforme a la siguiente fórmula:
E
2
=[F- L axyz:t/JXyz]2
x,y,z
en donde E es el error de análisis cuadrático medio, F es el campo analizado y t/J representa la función de las coor-
denadas espaciales x, y, z, que se utilizan para representar los datos. (
El procedimiento empleado para determinar los coeficientes de expansión depende de la naturaleza de '
las funciones elegidas para la representación. Se utiliza habitualmente la técnica de los mínimos cuadrados para
hallar la serie de a
xyz
que reduce al mínimo la magnitud de E. El método puede resolver directamente la matriz del
coeficiente o emplear una técnica iterativa para la solución. En este segundo caso se necesita una serie supuesta de
coeficientes para iniciar el análisis. Esos coeficientes supuestos se determinan por medio de la descomposición del
campo de primera aproximación en la forma funcional elegida para el análisis.
Aunque los esquemas de análisis basados en la representación funcional son económicos en términos
de recursos de informática y dan resultados apropiados en las regiones en que escasean los datos, los esquemas de
este tipo no tienen la flexibilidad de otros tipos de métodos de análisis objetivo. Es difícil incluir la estructura y la
magnitud de los errores de observación. Además, las características de pequeña escala necesarias para la inicializa-
ción de un modelo numérico no están muy bien representadas en estas técnicas.
3.4.7 Tratamiento de los datos asinópticos (técnicas de asimilación tetradimensional de datos)
Las bases de datos de que disponen actualmente los centros meteorológicos contienen observaciones
procedentes de numerosos tipos distintos de estaciones, comprendido un volumen muy elevado de datos de satéli-
te asinópticos. Para el análisis de esa enorme cantidad de datos, la mayoría de los grandes centros meteorológicos
han elegido una técnica denominada asimilación tetradimensional de datos.
Una auténtica asimilación tetradimensional permitiría insertar los datos observados en un modelo numé-
rico en el momento en que se recibe en el centro el informe de observación. Los modelos de ecuación primitiva
interpretan la nueva infonnación como desequilibrios locales y responden produciendo ondas de gravedad; por consi-
guiente, la mayoría de los sistemas operativos están destinados a asimilar las observaciones en un procedimiento en
tres fases (análisis, inicialización y predicción). El proceso se repite cada seis o doce horas. Los datos asinópticos se
CAPÍTULO 3 lIUl
extrapolan hasta la hora de análisis más próxima y se les atribuye un error de observación que depende de la hora y de
la calidad de los datos. Algunos centros del SMPD utilizan el procedimiento continuo de asimilación de datos.
El éxito de la asimilación depende de que se obtenga información precisa y coherente en el modelo.
Por ejemplo, los sondeos por satélite han mostrado errores correlacionados en el espacio y en el tiempo, por lo que
la información del gradiente puede ser más fiable que los valores absolutos. Aeste respecto, se ha desarrollado un
método variacional para asimilar información del gradiente de temperatura y humedad procedente de satélites en
un modelo de PNT (Cram y Kaplan, 1985). En Eyre y Lorenc (1989) se trata de la utilización directa de radiancias
de sondeo por satélite en la predicción meteorológica numérica. Actualmente se han desarrollado métodos para la
asimilación de información procedente de fuentes de datos de perspectiva, como perfiladores del viento. También
procede señalar que la asimilación de más datos procedentes de observaciones tradicionales (sobre nubes, precipi-
tación, visibilidad, espesor de la nieve, estado de la superficie) se realiza en modelos de PNT mesoescalar, en
particular (Wright y Golding, 1990).
El análisis tetradimensional se ha utilizado ampliamente en el marco del sistema de observación
sinóptica clásico. Hace tiempo que los servicios meteorológicos basan sus análisis no sólo en datos sinópticos para
el momento del análisis, sino también en los campos predichos a partir de la hora de observación previa y válidos
en el momento del análisis. En consecuencia, el análisis depende de los datos anteriores y actuales, y la nueva
información mejora la calidad del análisis. En la Figura 3.5 se da un ejemplo esquemático de la asimilación inter-
mitente tetradimensional.
00
Inicialización
predicción
12
I Inicialización
I predicción
1
-----i-----1
: Inicialización I
l __E ~ e 2 ! : ~ i ~ ~ __1
00
Inicialización
predicción
Prediciones de rutina
Figura 3.5 - Ejemplo esquemático de un sistema de asimilación intermitente tetradimensional.
Recientemente se ha efectuado una activa investigación de métodos que permiten explícitamente la
modificación en el tiempo de variables de análisis (Courtier y Talagrand, 1987, 1990: Pailleux, 1989). Se han con-
siderado varias formulaciones diferentes de asimilación tetradirnensiona1. La evolución de las variables del modelo
puede modificarse o corregirse de manera que tiendan a un valor observado en un momento dado (la evolución
total del modelo se elige de manera que se minimice su desviación desde una serie de observaciones durante un
período de tiempo). Esto puede hacerse con un análisis variacional tetradimensional utilizando la técnica de ecua-
ción adjunta. En este caso el objetivo es hallar una trayectoria del modelo que coincida razonablemente con las
observaciones disponibles en un período de asimilación (T
o
' TI) corresponda también a la predicción válida en la
primera aproximación T
o
. La trayectoria está determinada por el vector X(o) de los valores iniciales. Para resolver
este problema, el modelo ha de integrarse hacia adelante a partir de T
o
' con el fin de comparar el estado del mode-
lo X(t) con la observaciones. Luego, el modelo adjunto se integra hacia atrás a T
o
' con el fin de hallar el gradiente
de la función de costo con respecto a Xo.
Los métodos de asimilación tetradimensionales son bastante onerosos en cuanto a recursos de infor-
mática, pues requieren varias repeticiones de integración progresiva-regresiva, y porque es preciso almacenar la
trayectoria completa del modelo.
El análisis variacional en que se utiliza la ecuación adjunta es una poderosa técnica que sigue totalmente
la variación en el espacio y en el tiempo de los parámetros meteorológicos, pero abarca la hipótesis de que la evolución
predicha por el modelo es exacta. Quiere decirse que en el método no se tiene en cuenta el error del modelo.
Se ha sugerido un medio alternativo de asimilación tetradimensional, basado en el filtrado de Kalman
(OMM, 1991). En ese método, el estado de la atmósfera se especifica por algún vector X. La evolución de X se rige
por una ecuación de diferencia del vector, que entraña una matriz de transición y un término con errores. El error
de predicción se debe a la omisión de este término. Las observaciones se relacionan con el estado verdadero a tra-
vés de una ecuación matricial con un nuevo término de error. El proceso de análisis consiste en modificar una
predicción mediante términos proporcionales a la diferencia entre los valores predichos y observados. Las ecua-
ciones de recursión del modelo y las matrices de covarianza de error del análisis pueden derivarse mediante
hipótesis estadísticas razonables acerca de la naturaleza insesgada del modelo y de los errores de observación.
También puede obtenerse una expresión para la matriz de ganancia, utilizada en el análisis. Esto garantiza una esti-
mación óptima del verdadero estado de la atmósfera sobre la base de observaciones. El aspecto crucial del filtrado
de Kalman es que la covarianza del error de predicción se calcula en forma conciliable con la dinámica del mode-
lo. Sin embargo, este método es oneroso desde un punto de vista informático.
III.12 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Los tres componentes del sistema de asimilación de datos no son independientes entre sí. Los paráme-
tros meteorológicos deben introdudrse en el modelo numérico en su sistema de coordenadas, con un conocimiento
previo de la dinámica interna del modelo. Es indispensable espedficar la distribución del error de predicción, pues la
fase de análisis utiliza la predicdón numérica del modelo para obtener el campo de primera aproximadón. Por ello,
cada componente del sistema de análisis-inicialización-predicción debe diseñarse prestando cuidadosa atención a las
técnicas estructurales y numéricas empleadas por los restantes componentes del sistema.
3.4.8 Inicialización
La inicialización es el proceso de ajustar los datos antes de la integración de un modelo, de manera
que la predicción presente un mínimo de ruido (comportamiento transitorio en altas frecuencias).
Se han elaborado numerosos procedimientos de inicialización desde la introducción de los modelos
de ecuación primitiva en los últimos años cincuenta. La supresión de los modos gravitacionales de alta frecuencia
producidos por el desequilibrio inicial entre los campos de masa y de movimiento ha sido la base de importantes
investigaciones. Bengtsson (1975) examinó muchas de esas técnicas, en las que se trata de obtener cierto tipo de
equilibrio entre la masa observada y el campo del viento.
Los métodos pueden clasificarse en dos grupos: métodos estáticos, en los que las limitaciones de diag-
nóstico se aplican a los valores iniciales; y métodos dinámicos, en los que el propio modelo numérico queda
integrado hacia adelante y hacia atrás alrededor de la hora inicial, hasta que se consigue algún tipo de equilibrio.
Un método elaborado en el decenio de 1970, denominado inicialización no lineal con modos normales, contiene
elementos de los dos métodos, estático y dinámico. Según la exclusión o inclusión de procesos diabáticos en los
métodos de inicialización, estos se clasificarán como adiabáticos o diabáticos. En el primer caso, el estado inicial
se ajusta para mantener en equilibrio los campos de masa y viento, mientras en el segundo se incorporan los efec-
tos de procesos atmosféricos diabáticos en un procedimiento de ajuste.
3.4.8.1 INICIALIZACIÓN ESTÁTICA
Los primeros métodos estáticos se basaron en una solución de la ecuación de equilibrio lineal o no
lineal (Houghton y Washington, 1969; Benwell y Bretherton, 1968), que exige que el campo de viento esté deter-
minado por el campo de masa en las latitudes medias. Sin embargo, esta técnica no puede crear un componente
divergente del viento, que debe incluirse para impedir la influencia de los modos de inercia-gravedad (Phillips,
1960).
Houghton y otros (1971) trataron de proporcionar el componente divergente del viento mediante una
solución de la ecuación omega casi geostrófica en un método global. En ese experimento se alcanzó el equilibrio
deseado entre los campos de masa y de cantidad de movimiento con importantes alteraciones del campo de masa
analizado inicial. Sin embargo, este método fue utilizado con éxito en el CMRE de Bracknell (Benwell y Bretherton,
1968). En el CMM de Washington, el modelo de Shuman y Hovermale (1968) se inicializó con análisis de las altu-
ras geopotenciales, con vientos no divergentes implícitamente equilibrados por el método de análisis (Cressman,
1959, y más tarde Flattery, 1971) y con el componente divergente del viento previsto con 12 horas de anticipación.
Sin embargo, ninguno de esos dos métodos aportaron una solución totalmente satisfactoria al problema.
Sasaki (1970) y Stephens (1970) propusieron otra técnica de inicialización estática basada en un enfo-
que de variaciones. En este caso, la precisión de los campos de masa y de viento está determinada con antelación
y los dos campos se ajustan mutuamente en los límites de una restricción de equilibrio. Phillips (1977) añadió la
ecuación hidrostática como otra restricción para formular un método de variaciones en sistemas baroclínicos.
3.4.8.2 INICIALIZACIÓN CON MODOS NORMALES
En el decenio de 1970 comenzó a desarrollarse una técnica excepcionalmente económica y eficaz con
fines de inicialización.
En muchos aspectos, las ondas son fenómenos casi lineales. Hace tiempo que se sabe que hay una
clase de soluciones a las ecuaciones primitivas linealizadas en que se tienen en cuenta las señales gravitacionales
internas. Dickinson y Williamson (1972) utilizaron ese conocimiento para definir una técnica de inicialización que
trataba de filtrar ondas de alta frecuencia a partir de una condición inicial del modelo. Produjeron un campo equi-
librado proyectando los campos iniciales sobre los modos normales y fijando después a cero los coeficientes de los
modos de inercia-gravedad. Este procedimiento elimina totalmente el aumento de las oscilaciones gravitacionales
de alta frecuencia en un modelo de predicción lineal, pues no hay en tal modelo un mecanismo que cree oscila-
ciones si los campos de masa y de movimiento se hallan inicialmente en equilibrio. Este método se ha denominado
inicialización en modo normal lineal. No ha tenido gran éxito porque durante la integración las interacciones no
lineales generaban oscilaciones parásitas.
Las ecuaciones de equilibrio no lineal fueron descritas primero en términos de modos normales por
Machenhauer (1977) y Baer (1977). Machenhauer consideraba las ecuaciones de pronósticos para amplitudes de
modos gravitacionales, y mostró que, con inicialización o sin ella, el término de adaptación no lineal adiabático
tiene un fuerte componente que varía lentamente. Esto produce una reacción lenta, que satisface más o menos una
ecuación de equilibrio no lineal expresada en términos de amplitud en modo normal y su forzamiento. Mostró
cómo las soluciones a esta nueva condición de equilibrio pueden determinarse y aplicarse al problema de la inicia-
lización. Mediante un modelo espectral barotrópico, efectuó una inicialización no lineal con modos normales
(lNLMN), fijando en cero las tendencias temporales de los coeficientes iniciales de los modos de gravedad, en lugar
de tomar en consideración la amplitud de los propios coeficientes. Baer aplicó el número de Rossby en orden
(
(
(
CAPiTULO 3 1II.13
superior a las ecuaciones primitivas, expresado esquemáticamente en términos de los modos normales, y conside-
ró explícitamente la presencia de múltiples escalas temporales. Mostró la posibilidad de soluciones lentas asinto-
máticamente, y que esas soluciones se caracterizaban por una condición de equilibrio no lineal expresada en tér-
minos de los modos normales. La técnica no lineal con modos normales produce un componente del viento
divergente y elimina las oscilaciones de las ondas de gravedad.
Desde el trabajo original de Machenhauer sobre la inicialización han aparecido distintas variaciones
de modelos espectrales y de modelos de puntos reticulares. Bourke y McGregor (1983) desarrollaron una técnica
de INLMN que sólo consideraba explícitamente las estructuras verticales de los modos, lo que da como resultado
una aplicación más sencilla de la INLMN a modelos de área limitada con respecto a los cuales era más difícil deter-
minar las estructuras en modo horizontal. Temperton (1988) presentó una elegante demostración matemática de
la equivalencia del método de Bourke y McGregor al de Machenhauer aplicado al mismo modelo. Calificó las téc-
nicas que utilizan solamente las estructuras verticales de técnicas INLMN implícitas (INLMNI), por oposición a las
técnicas explícitas que requieren la determinación de las estructuras tridimensionales completas de los modos.
Desde la aparición de la INLMN se han desarrollado muchos otros métodos de inicialización. Estos se
analizan debidamente en Daley (1981, 1991), Machenhauer (1983) y Errico (1989).
3.4.8.3 INICIALIZACIÓN DINÁMICA
Ninguna técnica de inicialización estática ha podido eliminar por completo las oscilaciones parásitas
en los modelos no lineales. Sin embargo, todos los métodos reducen en cierto grado la amplitud de los modos no
deseados. Para lograr una solución más cabal, los investigadores han elaborado varias técnicas de inicialización
dinámica en las que se utiliza alguna forma de modelo numérico.
En un tipo de inicialización dinámica, el modelo numérico se integra hacia atrás y hacia alrededor de
la hora inicial (Nitta y Hovermale, 1969; Miyakoda y Mayer, 1968; y Temperton, 1976), con un proceso de inte-
gración que reduce selectivamente las oscilaciones de alta frecuencia. Los campos de masa y de movimiento
pueden ajustarse mutuamente mientras está en curso la integración alrededor de la hora inicial. También se puede
ajustar el campo de viento al campo de masa restablecido el campo de masa durante cada paso de tiempo. Otro
método de inicialización consiste en la descomposición por escalas de espacio, en un modo espectral, permitiendo
que la adaptación se haga, según prevé la teoría del ajuste, del viento a la masa para las ondas largas y de la masa
al viento para las ondas cortas.
Temperton (1976) mostró que una técnica de adaptación hacia adelante y hacia atrás puede suprimir
las frecuencias más altas de gravedad externas. Dado que la reducción de amplitud obtenida por la técnica de inte-
gración temporal depende sólo de la frecuencia, resulta prácticamente imposible separar los modos de inercia-gra-
vedad de gran escala de los modos de Rossby de pequeña escala. Por otra parte, los procesos irreversibles no pue-
den incorporarse a las técnicas hacia adelante-hacia atrás sin recurrir a la adopción de técnicas empíricas.
Además de los inconvenientes citados, es muy costoso aplicar las técnicas de inicialización hacia ade-
lante-hacia atrás. Cada iteración equivale a un paso de tiempo del modelo y se necesitan muchas iteraciones para
alcanzar un equilibrio satisfactorio. Por este motivo, no se han utilizado las técnicas hacia adelante-hacia atrás en
los sistemas operativos de predicción del tiempo.
3.4.8.4 INICIALIZACIÓN DIABÁTICA
Apesar de los continuos progresos realizados en los últimos años, los modelos de predicción numéri-
ca del tiempo siguen siendo lentos para predecir cantidades de precipitación apropiadas durante las primeras horas
de integración. Es el denominado problema de aceleración rotatoria ("spin-up") de condensación y precipita-
ción, que puede definirse como la persistencia de un calentamiento latente deficiente durante las primeras horas
de integración.
La exclusión frecuente de la actividad de condensación existente en las horas iniciales conduce a una
importante fuente de calor que afecta al ajuste entre los campos de masa y de flujo. Tarbell y otros (1981) obser-
varon que el calentamiento latente domina este equilibrio en la precipitación estratiforme de ciclones en latitudes
medias.
Es necesario incluir las fuentes de calor latentes observadas en un análisis coherente de humedad de
resolución más alta, pues reducen la subestimación de la divergencia inicial. Hacia 1980 se desarrollaron los pri-
meros modelos de predicción numérica del tiempo con un calentamiento latente inicial basados en los índices de
precipitación observados (a menudo con humedad reanalizada). La incorporación de efectos de calentamiento
latente se ha realizado en el marco de inicialización estática (Tarbell y otros, 1981; Salman y Warner, 1986;
Werden, 1988; Turpeinen, y otros, 1990) y dinámica (Danard, 1985; Ninomiya y Kurihara, 1987; Wang y Warner,
1988). Los procedimientos sugeridos difieren en cuanto a la elección de una fuente para medir la precipitación y
el método de retroacción utilizado para vincular las observaciones con las ecuaciones del modelo. Si se utiliza la
técnica de inicialización dinámica, el modelo ha de funcionar durante varias horas (con frecuencia antes del
momento inicial) para crear tasas de calentamiento apropiadas. En la inicialización estática, las tasas de calenta-
miento latente prescritas se incorporan durante los primeros pasos de tiempo de la predicción real o durante la
inicialización, si se utiliza la técnica de la INLMN.
El uso de experimentos numéricos y operativos de inicializaciones diabáticas (Puri y Miller, 1990;
Krishnamurti, y otros, 1991) muestran que reducen drásticamente la aceleración rotatoria y dan desplazamientos
verticales realistas desde el propio comienzo de la integración. Los índices de precipitación siguen siendo defi-
cientes durante los primeros pasos de tiempo.
IlI.14 GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
. Hasta ahora, la inicialización diabática se ha aplicado principalmente a modelos mesoescalares y de área
limitada, pues la estimación del índice de precipitación a escala mundial plantea más problemas que en las zonas pobla- (
das, donde los índices de precipitación sólo pueden deducirse de datos satelitales, pero procedentes también de radares
y pluviómetros. El problema a escala mundial puede resolverse en parte utilizando un modelo para predecir la cantidad
de lluvia en el procedimiento de inicialización diabática (como se hace, por ejemplo, en el modelo del CEPMMP).
3.4.8.5 TÉCNICAS MIXTAS DE INICIALIZACIÓN
Recientemente se han elaborado algunas técnicas mixtas de inicialización. Sugi (1986) ha utilizado
una combinación de inicialización de modos normales y dinámica, que reduce los inconvenientes anteriores de ini-
cialización dinámica y permite incorporar procesos diabáticos en el esquema de inicialización.
La combinación de inicialización no lineal con modos normales y de un procedimiento variacional ha
sido sugerida por Daley (1978) y ampliada posteriormente por Fillion y Temperton (1989) y Fillion (1991). La prin-
cipal ventaja de este método es que permite el ajuste mutuo de los campos de viento y de masa basados en la
exactitud presunta de las observaciones, produce componentes de viento divergente y elimina de la integración
oscilaciones de alta frecuencia. También permite al usuario ajustar, dentro de determinados límites, el viento a la
masa, o viceversa. La generalización variacional de la técnica no lineal con modos normales permite al usuario ejer-
cer mucho más control del proceso de ajuste y la utilización óptima de los datos. Es onerosa en cuanto a tiempo
de ordenador, pero Fillion (1991) ha mostrado que una ampliación variacional de la inicialización con modos nor-
males implícitos es factible a un costo razonable, con los ordenadores actuales.
3.5 Métodos de predicción numérica del tiempo (PNT)
La predicción numérica del tiempo operativa se basa en modelos teóricos de la atmósfera. Según la
formulación de ecuaciones de cantidad de movimiento, conservación de masa y estado, estos modelos pueden sub-
dividirse en modelos filtrados hidrostáticos y de ecuación primitiva (EP) y modelos no hidrostáticos, basados en
ecuaciones anelásticas o elásticas (totalmente compresibles). Los modelos de la primera clase se utilizan para la
simulación de movimientos atmosféricos en gran escala, en los que la escala horizontal es mucho mayor que la ver-
tical. Los modelos no hidrostáticos, que tienen en cuenta aceleraciones verticales, se utilizan para la simulación de
sistemas atmosféricos mesoescalares con escalas comparables en las direcciones vertical y horizontal. Según la
inclusión de fuentes de energía (sumideros), los modelos pueden clasificarse en diabáticos o adiabáticos. En la
actualidad, los modelos hidrostáticos EP diabáticos predominan en la PNT operativa, si bien recientemente se han
introducido modelos no hidrostáticos en la práctica operativa para preparar predicciones meteorológicas a corto
plazo más detalladas en zonas limitadas (Kiselnikova, y otros, 1987; Golding, 1990).
En cuanto a las técnicas de cálculo para resolver ecuaciones diferenciales dominantes, los modelos uti-
lizados pueden subdividirse en clases diferencia finita y espectral. En la actualidad, los modelos espectrales
predominan en la PNT en las escalas mundial y hemisférica, en tanto que los modelos de PNT de área limitada uti-
lizan sobre todo técnicas de diferencia finita.
3.5.1 Características generales de los modelos de PNT actuales
La predicción numérica del tiempo ha experimentado espectaculares cambios en el último decenio para
seguir el ritmo de la explosión de las nuevas aplicaciones de informática y tecnologías. Se mencionan brevemente las
principales tendencias en el desarrollo de modelos de PNT. En el campo de la modelización atmosférica en gran escala,
se tiende a la expansión de un ámbito hemisférico a mundial, con un aumento paralelo de la resolución en la retícula
vertical y horizontal. Esto ha ido acompañado de la introducción de procedimientos más sofisticados para la parametri-
zación de la física atmosférica. Tales factores han conducido a una constante mejora de la calidad de la predicción
numérica. Por ejemplo, la calidad de las predicciones de la presión de superficie con una antelación de tres días era el
mismo en 1990 que 15 años antes con un día de antelación. El tiempo de validez de la PNT útil ha pasado en los 20 últi-
mos años de tres a siete días en las latitudes extratropicales del hemisferio norte. Se han realizado experimentos sobre
predicciones para 30 días, que prosiguen en algunos centros principales del SMPD.
En el campo de la predicción meteorológica numérica en zonas limitadas, la tendencia ha sido práctica-
mente la misma que a escala mundial, es decir, un aumento de la resolución espacial (hasta 10-15 km en la retícula
horizontal), y la introducción de métodos físicos más sofisticados que permiten la predicción numérica directa de ele-
mentos meteorológicos como viento de superficie y temperatura, precipitación y visibilidad. Aquí surge la tendencia del
desarrollo de modelos de malla muy fina que abarcan regiones relativamente pequeñas, y proporcionan predicciones
meteorológicas a corto plazo detalladas. Se ha iniciado el paso de modelos EP hidrostáticos a modelos no hidrostáticos
en el campo de la predicción meteorológica mesoescalar. La experiencia en el funcionamiento operativo de modelos de
malla muy fina ha mostrado que proporcionan mejores predicciones a corto plazo de intensos sistemas atmosféricos y
elementos meteorológicos sumamente variables, como las nubes y la precipitación.
La mayoría de los centros meteorológicos grandes disponen de varios modelos numéricos para atender las
necesidades de predicción en diferentes escalas de tiempo. Estos son mundiales (hemisféricos) y de área limitada (regio-
nales y/o mesoescalares).
Las predicciones numéricas a plazo medio (4 a 10 días) se obtienen en general en un modelo mundial. En
la actualidad, esos modelos mundiales tienen parametrizaciones bastante completas de efectos de escala inferior a la retí-
cula. La resolución horizontal de esos modelos es ya mejor que 100 km, con 30 capas nada menos en el sentido verticaL
Las predicciones numéricas a corto plazo se obtienen con una combinación de modelos de área limitada y
de modelos estadísticos. El tamaño de la zona de los modelos de área limitada y de modelos estadísticos varía entre la
(
(
CAPíTULO 3 IIU5
escala continental (= 10
8
km2) Yla escala regional (país) (= 10
6
km2) conforme a la aplicación ya los recursos informá-
ticos disponibles. Los valores de los límites laterales se obtienen a partir de una predicción previa producida con un
modelo en gran escala o de una predicción efectuada con un modelo que pasa por el ordenador al mismo tiempo. La
condición límite lateral puede ser interactiva unidireccional, en la que no pasa ninguna información al modelo en gran
escala, o interactiva bidireccional, en la que la información pasa en los dos sentidos entre los dos modelos. La retícula
del modelo de área limitada puede fijarse en relación con la retícula del modelo en gran escala o desplazarse en el perío-
do de integración. Por ejemplo, en un modelo de predicción de seguimiento de huracanes de área limitada empleado en
el CMM de Washington (Hovermale y otros, 1977), la retícula de área limitada se desplaza conforme a la velocidad y
dirección de la tempestad, manteniendo la posición del vóItex de la tempestad cerca del centro de la retícula de malla
fina.
La parametrización de los efectos en escala de subretícula es muy compleja en los modelos de área limita-
da porque los fenómenos meteorológicos que se predicen tienen una duración breve y pueden aparecer en esas escalas.
El modelo de área limitada suele emplearse primero en el ciclo operativo diario o bicotidiano, porque proporciona pre-
dicciones más oportunas para la orientación a corto plazo.
Los productos de los modelos de área limitada no sólo crean los mapas sinópticos habituales sino que pue-
den proporcionar información para modelos estadísticos. Dado que los modelos numéricos no siempre predicen
directamente las magnitudes necesarias para la predicción meteorológica pública, se han elaborado modelos estadísticos
que proporcionan predicciones objetivas de elementos meteorológicos tales como las temperaturas máxima y mínima,
la probabilidad de precipitaciones y la nubosidad. Los productos de los modelos estadísticos pueden aparecer como pre-
dicciones totalmente automatizadas en ordenador si se dispone del equipo y de los programas informáticos necesarios.
En lo que se refiere a los aspectos operativos, los modelos difieren en sus características operativas (tiempo
necesario para la integración, complejidad del cálculo), en los procedimientos numéricos empleados y en los productos de
que se dispone. Los programas operativos exigen que los modelos numéricos sean fiables, coherentes o exentos de trastor-
nos. Por ese motivo, no aparecen en los modelos operativos numerosas técnicas de parametrización y técnicas numéricas,
de elaboración reciente. Todo nuevo procedimiento debe someterse a un período de prueba antes de aplicarlo.
En los informes sobre los avances técnicos de la VMM relativos al Sistema Mundial de Proceso de Datos que
compila anualmente la Secretaría de la OMM a partir de las contribuciones nacionales, figura información más detalla-
da acerca de los sistemas de predicción numérica del tiempo operativa desarrollados nacional e internacionalmente. En
general, esas publicaciones contienen contribuciones de unos 30 países y organizaciones internacionales que facilitan
información sobre el estado mundial de la PNT operativa.
El primer informe de esa serie (OMM, 1992) contiene información sobre el estado de los sistemas de PNT
operativa en 21 países y en el CEPMMP en 1991.
3.5.2 Técnicas numéricas
En realidad, para hablar d la técnica numérica habría que analizar los métodos de discretización y solución
numérica de las ecuaciones que definen las diferencias. Sin embargo, pueden tratarse algunos de los problemas numéri-
cos adicionales, por ejemplo, la clase de coordenadas que deben utilizarse y cómo abordar los procesos físicos que no
pueden resolverse mediante la retícula de cálculo. Aparte de las técnicas de integración puramente numéricas, a conti-
nuación se examinarán también esos importantes temas. La siguiente exposición se subdivide en tres epígrafes generales:
técnicas de coordenadas verticales, técnicas de parametrización y técnicas de integración.
3.5.2.1 TÉCNICAS DE COORDENADAS VERTICALES
Existen varias técnicas de coordenadas verticales. Es primordial que las funciones o variables elegidas para las
coordenadas verticales sean funciones monótonas de la altura por encima del nivel medio del mar. Kasahara (1974) exa-
mina con detalle la ecuación de transformación de la altura en cualquier coordenada vertical general. Se han utilizado varias
coordenadas verticales: altura por encima del nivel medio del mar, presión hidrostática, temperatura potencial y sigma, que
es una variable de la presión a escala. También se han considerado y adoptado sistemas de coordenadas mixtos.
La altura y la presión ofrecen ventajas respecto a otras coordenadas porque la fuerza del gradiente de pre-
sión se halla contenida en un término. Sin embargo, cuando se incluyen características topográficas, las superficies de la
coordenada de altura y presión cortan la Tierra y producen problemas en el límite inferior del modelo. Por consiguien-
te, el terreno requiere condiciones especiales del límite inferior para determinar las derivadas horizontales.
Se ha utilizado la temperatura potencial para la coordenada vertical en varios modelos numéricos (por
ejemplo, Eliassen y Raustein, 1968; Bleck, 1974; Uccellini y otros, 1977; Deaven, 1976). Las ecuaciones que rigen los
movimientos adiabáticos en un fluido no viscoso en equilibrio hidrostático pasan a ser de una sencillez equívoca cuan-
do se escriben en coordenadas isentrópicas. La principal ventaja de las coordenadas isentrópicas consiste en que la
velocidad vertical sólo es función del calentamiento diabático, lo que suprime la necesidad de calcular la velocidad ver-
tical dinámica. Además, la resolución vertical es función de la estabilidad estática y aumenta automáticamente en las
regiones de lata estabilidad estática.
Igual que las superficies de la presión y la altura, las superficies de la temperatura potencial cortan la Tierra
y causan así problemas en el límite inferior. Además, las zonas de gradiente superadiabático que se encuentran en capas
nubosas finas y cerca de la superficie de la Tierra no pueden representarse en forma de coordenadas isotrópicas. Este es
el principal motivo de que las coordenadas isentrópicas no se hayan empleado en modelos de predicción operativa.
La coordenada sigma, coordenada de presión transformada, se define por:
a = .L o a = p - Py
p' p' - Py
III.l6 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
en donde p* representa la presión en la superfide y PT presión en la parte superior del modelo, fue propuesta por Phillips
(1957) para resolver los problemas con la superfide de la Tierra. Gradas a esta transformadón, la superficie de la Tierra (
pasa a ser una superfide de coordenada eliminando las intersecdones de coordenadas. Como las superfides de coorde-
nada ya no son horizontales, la fuerza del gradiente de presión contiene ahora dos variables para tener en cuenta la
pendiente en reladón con la superficie de presión. Estas dos variables abarcan componentes hidrostáticos que deben
fijarse de modo que sean iguales y de sigIlo opuesto para obtener una fuerza de gradiente de presión correcta.
Se han propuesto otras representadones para la coordenada vertical (Washington y Williamson, 1977;
Perkey, 1976), adoptando una función de la altura análoga a la función de la coordenada sigma que define la presión.
Sin embargo, se plantean los mismos problemas en el cálculo de la fuerza del gradiente de presión.
Como en los sistemas de coordenadas transformadas se simplifica la situadón el límite inferior, sigma ha
pasado a ser la coordenada vertical elegida para la mayoría de los modelos de predicción operativa. Si se presta atendón
especial (Brown, 1974) al cálculo de la ecuación hidrostática, se reducen los errores relacionados con la exactitud de la
fuerza del gradiente de presión. Mediante el proceso de extracción hidrostática de Chen y otros (1987) se reducen los
errores asodados con la discretización vertical formulando el modelo en términos de desviación desde una atmósfera de
referencia.
Como generalización de la coordenada vertical sigma, Mesinger (1984) y Mesinger y otros (1988) propo-
nen la denominada coordenada eta, utilizando una representadón montañosa escalonada. En contraste con la
coordenada sigma, las superficies coordenadas de la coordenada eta son casi horizontales. Además, la coordenada eta
preserva la sencillez de la condición límite inferior del sistema sigma. Una prueba anual de un modelo de predicdón
mesoescalar alfa de alta resolución utilizando el sistema de coordenadas ha mostrado que puede utilizarse para aplica-
dones operativas (OMM, 1991).
3.5.2.2 TÉCNICAS DE PARAMETRIZACIÓN (
La solución numérica de las ecuaciones hidrodinámicas en una retícula finita implica una limitación de
las escalas que pueden resolverse con el modelo numérico. Numerosos procesos de la capa límite, como los intercam-
bios de calor, humedad y cantidad de movimiento con la superficie de la Tierra, y los procesos convectivos, radiativos
y microfisicos en la atmósfera libre, se producen en una escala demasiado pequeña para resolverlos con las retículas de
modelos de predicción operativa. Las variables de punto reticular en los modelos de predicción en gran escala son can-
tidades promediadas en una zona. Los fenómenos en escala subreticular deben determinarse a partir de esas cantidades
promediadas. Este proceso se denomina parametrización.
Parametrización de la turbulencia atmosférica
En la Figura 3.6 se muestra la sección transversal esquemática de la atmósfera diferenciada con arre-
glo a los métodos de representación de turbulencia en la dirección vertical. El elemento más universal de esta
estructura es la capa de superficie (CS). Esta capa se caracteriza particularmente por una estratificación inestable
durante el día, cuya profundidad puede ser superior alOa m. El espesor de la CS disminuye a 10 m y menos en la
estratificación estable durante la noche (Wyngaard, 1985). Desde el punto de vista de la representación hidrodi-
námica, la teoría de la similitud es el método de parametrlzación más utilizado para la CS. En cambio, las
denominadas parametrizaciones Kpredominan sobre la teoría de la similitud en la capa transitoria (o Ekman) yen
la atmósfera libre superior. Las capas internas con sus propias parametrizaciones pueden identificarse en la capa de
superficie, como se muestra en la Figura 3.6.
Atmósfera libre
H Límite 5upeñor de la
-----... --...... --------------·z = P, capa límite planetaria (PBl)
e
..
E
.><
w
Q)
"..
o.
..
U
(
Q)

Q)
o-
:J
;-------------z= h"
------------------------·z = Z
~ 2
Límite superior de·la
capa de superficie (CS)
Primer nivel de cálculo
en el modelo nurnéñco
Q)
"..
o-
..
U
------------z= Zo, Nivel de pantalla
Capa transitoria (en temperatura)
...-------------z= Zo, Altura de rugosidad
Subcapa laminar
>:%»»»»»»>;»»>;:»»»»Z =Z9, Superficie
Figura 3.6 - Sección transversal atmosférica
(
CAPÍTULO 3 lII.17
La subcapa laminar, con la dominación de viscosidad molecular, se sitúa entre el nivel del suelo Zg y
la altura de rugosidad Zo' Se supone que esta subcapa no afecta a la distribución de la velocidad mide la presión.
En otras palabras, U= V = W = OYp(ZoJ = P(Zg)' La subcapa laminar está representada en la distribución de la tem-
peratura y la humedad utilizando fórmulas relativas a esas variables en los niveles Z = Zg y Z = Zo' La subcapa
laminar está comprendida normalmente en modelos mesoescalares más detallados. La necesidad de una relación
entre la temperatura T y la humedad q en Z = Zo y Z = Zg se debe a la formulación de balances de calor y hume-
dad en la superficie en términos de T(Zg) y q(Zg) y a la expresión de flujos de calor y humedad sensibles en la CS,
según la teoría de similitud, en términos de T(ZoJ y q(ZoJ. Por lo demás, el sistema de ecuaciones no está cerrado.
La altura de la rugosidad Z =Zo caracteriza las propiedades aerodinámicas del terreno y varía de 0,001
cm (superficie plana) a 1-3 m (zonas urbanas con edificios altos). Sobre el mar, Zo puede obtenerse a partir de la
fórmula de Charnock (1955). Sobre tierra, los valores de Zo pueden obtenerse a partir de cuadros o diagramas ela-
borados con datos experimentales.
El nivel de referencia d, denominado desplazamiento de plano cero, se introduce adicionalmente a Zo
en presencia de una cubierta vegetal espesa. El valor de este parámetro depende del tipo de cubierta, y puede obte-
nerse de cuadros, diagramas y relaciones empíricas. En plantas altas, el valor d se encuentra limitado normalmente
entre el 50 y el 100 por ciento de la altura máxima de las plantas, y varía de varios centímetros (herbaje) a 20 m
(bosque alto) (Oke, 1978). Normalmente, d es varias veces mayor que ZO' Por término medio, d = 4 Zo' Además,
Zo se deriva del nivel Z = dcuando se toma en consideración d. La altura equivalente (Z - d) se utiliza entonces en
lugar de Z en relaciones para funciones universales en el cálculo del flujo de superficie. Según Hicks, Yotros (1979),
el desplazamiento en el plano cero, como la rugosidad, debe ser diferente para cada uno de los flujos de cantidad
de movimiento, calor y humedad.
El cálculo de flujos turbulentos en la capa de superficie se basa, en la mayoría de los modelos opera-
tivos, en la teoría de similitud de Monin-Obukhov (1953-1954), según la cual:
-C
D
(U
2
+y2)1I2U¡i C
D
=1/ q¡2
-,-,
y las escalas u. (velocidad de fricción), T. (flujo de temperatura) y q. (flujo de humedad) son iguales a:
u. = K
o
(u
2
+ v
2
)1/2/({J
f= T, q
En este caso, se supone para los índices el convenio de suma de Einstein. !J.f es una diferencia entre
valores f al nivel Z =Zo o Z =Za , y en un nivel Z dado, que se denotará como Z1/2' en tanto que qJ y lfI son las fun-
ciones universales de los dos parámetros no dimensionales Z1/¿JZo (Z1/¿J Za para T, según Blackadar, 1979) y (. En
un Z1/2 dado, el valor del primer parámetro se obtiene directamente. El valor del segundo parámetro, (= Z1/¿JL
(L es la escala de longitud de Monin-Obukhov) debe hallarse resolviendo la ecuación:
2
s= R i B ~ ' Rí
B
=gZ1/2..1T /[(u
2
+ v
2
)T]
lJf
en donde u, y y T (RíE es el número global de Richardson) se calcula en Z = Z1/2' En numerosas publicaciones figu-
ran diferentes formulaciones analíticas de las funciones qJ y lfI .
El método original no tiene en cuenta la contribución de la estratificación de agua en la atmósfera en
rp2
S= RiB(l+I)-i 1 = O,61q*T /T* = O,6IT!J.q /..1T
lJf
la generación de turbulencia. La inclusión de este factor transforma la relación para ( como sigue:
El enfoque descrito anteriormente predomina ya en el cálculo de flujos de remolinos de superficie en
modelos de PMN.
Las parametrizaciones basadas en propiedades aerodinámicas pueden utilizarse también en modelos
numéricos, como:
-,-,
U¡U] = - CD/VfUi,
en donde C
D
es un coeficiente de frotamiento empírico (Cressman, 1960). Esta clase de parametrizaciones en la capa
de superficie es económica en términos de almacenamiento y de tiempo de ordenador. Sin embargo, estas técnicas
no permiten la resolución de la estructura de la capa límite. Por lo tanto, se descartan importante procesos como la
rotación del viento hacia las presiones bajas cerca de la superficie de la Tierra.
Hay una variedad mucho mayor tanto en la formulación como en el enfoque de la turbulencia sobre
la capa de superficie. La parametrización Kes actualmente el método dominante en modelos de PNT. El plantea-
miento de parametrización Kexpresa presiones y flujos turbulentos utilizando coeficientes de intercambio. Todas
las parametrizaciones Kpueden dividirse en tres categorías: a) formulaciones unidimensionales empíricas ajusta-
das a datos experimentales; b) formulaciones que pueden aducirse a partir del sistema tridimensional de ecuaciones
para los momentos de segundo orden; e) procedimientos híbridos, es decir, métodos de la primera categoría
mejorados considerando ecuaciones para momentos de segundo orden, y métodos de categoría b) modificados
heurísticamente.
III.l8 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
En las parametrizadones Kempíricas se consideran las tensiones y flujos verticales solamente, puesto que:
w·.r' 7/iJf
I = - E\. az
Blackadar (1979) ha efectuado uno de los exámenes completos de esas parametrizaciones
El coeficiente de intercambio de turbulencia K en esta fórmula se obtiene de las variables incluidas en
el modelo de PNT y sus derivados. Estos son normalmente relaciones del tipo:
2( 2 2)1/2
K = f U
z
+ Vz f(R¡)
R¡ = %~ : / ( U ~ + V ~ )
en donde ees la temperatura potencial, y u y v son los componentes del viento. Estas relaciones pueden diferir tanto
en las formas de la función f amo en la escala de turbulencia e, que caracterizan la escala de remolinos energética-
mente dominantes.
Un importante inconveniente de dicho procedimiento es su carácter unidimensional, que tiene en
cuenta la contribución de gradientes horizontales (en velocidad, temperatura y humedad) a la turbulencia. En
muchos casos (frentes atmosféricos, líneas de turbonadas), la cizalladura horizontal es tan importante como la ver-
tical. Los análisis de escala llevan a la conclusión de que la difusión horizontal resulta importante en un tamaño
de retícula de 30 km Ymenos (McBean, Yotros, 1979).
Para simular debidamente la turbulencia tridimensional hay que aplicar ecuaciones de momento de
segundo orden. Tal método es bastante oneroso en cuanto a recursos informáticos, y se utiliza sóbre todo en investi-
gación. En esta parametrización se supone que el coeficiente de viscosidad de remolino para el impulso Km' Ylos (
coeficientes de intercambio para variables escalares Kfi son proporcionales a Ell2 (E es la energía cinética turbulenta):
Km = c
1
L1F)12, K
f
= cfK
m
La constante .1 es una escala reticular. Esta es similar a la escala de turbulencia een las parametrizaciones empíri-
cas, y depende del tamaño de la retícula. La energía cinética turbulenta E es proporcional al cuadrado de la
deformación total:
E = c2 .1
2
Dep, Dep = D¡j D¡j
en'donde D¡j es el tensor de deformación. Los coeficientes c, cl Ycfen esta parametrización son constantes y va-
rían con los diferentes modelos. Dichas parametrizaciones están justificadas si la escala de remolinos
parametrizados se encuentra en la gama inercial. Esto limita el tamaño de la retícula de cálculo aSO-lOO m. Por
tanto, se han consagrado estudios más recientes al desarrollo de un método generalizado que sería válido para la
promediación a mayor escala espacial.
Una de esas generalizaciones consiste en la introducción de la ecuadón completa de evoludón de energía
para la energía cinética de turbulenda subreticular, en lugar de la reladón de diagnóstico mendonada anteriormente.
Tanto ésta como la parametrizadón de diagnóstico pueden considerarse como versiones simplificadas del modelo de tur-
bulenda de nivel 2,5 de Yamada y Mellar (1975), en el contexto de la concepdón de una turbulencia subreticular. Debe
reconocerse que se han logrado suficientes progresos en las parametrizaciones de turbulenda, sobre la base del modelo
del nivel 2,5 y sus versiones simplificadas (Yamada, 1983¡ Holt y Raman, 1988). Sin embargo, todavía hay que resolver
problemas. El modelo de nivel 2,5 da relaciones para todas las tensiones y flujos. Ahora bien, su aplicación a tensiones
y flujos horizontales no se justifica rigurosamente, porque el modelo descuida la mayoría de los efectos anisotrópicos.
Debido a la anisotropía física de la turbulenda y a las grandes diferendas en los tamaños de la retícula en los sentidos
vertical y horizontal, la mayoría de los modelos de PNT operativos separan la viscosidad del remolino en los planos ver-
tical y horizontal, y tratan la viscosidad vertical a lo largo de las mencionadas líneas, y la viscosidad horizontal
principalmente con arreglo a consideraciones de cálculo. En Stull (1988), Sorbjan (1989) y Garrat (1992) figura infor-
mación más detallada sobre los procesos dentro de una capa límite y su parametrización.
Parametrización de la convección y de la microrrsica
Las resoluciones espaciales y temporales de modelos de PNT actuales no permiten el trato explícito de
los procesos convectivos y de la microfísica detallada de las nubes y la precipitación. En relación con las nubes y
la precipitación, los procesos se dividen normalmente en dos clases: condensación en gran escala y formación con-
siguiente de nubes y precipitación que se resuelven mediante la retícula de cálculo, y nubes y precipitación a escala
convectiva que no se resuelven directamente con modelos de PNT.
Si bien se han desarrollado ya cierto número de modelos de nubes y precipitaciones con una repre-
sentación detallada de microfísica, su utilización requiere enormes recursos de cálculo, debido al número de
variables y a que la carga de cálculo aumenta sustancialmente. En vista de ello, en modelos de gran escala se uti-
lizan generalmente métodos muy sofisticados para la modelización de las nubes y la precipitación.
En la modelización de nubes y precipitadón a escala reticular se utilizan normalmente las siguientes hipó-
tesis principales. La ecuación de evoludón se trata para una sola variable de humedad, que representa las fases de agua
en la atmósfera: de vapor de agua y líquida (hielo). La segunda hipótesis simplificada, que se emplea normalmente en
modelos de pronóstico, aboga por que la condensación del vapor de agua y la evaporación de agua en las nubes tienen
lugar instantáneamente, y que no existe estado de supersaturación. La evaluadón de las nubes y de la precipitación se
(
(
CAPÍTULO 3 III.19
hace por diagnóstico. En el método más sencillo, todo exceso de la saturación se trata como la precipitación, que cae in-
mediatamente. En la mayoría de los modelos de PNT en gran escala actuales se incluye el proceso de evaporación de la
precipitación a lo largo de su trayectoria desde el origen hasta la superficie. En Sundqvist (1978) y en los trabajos del
CEPMMP (1985) se analizan los procedimientos para la representación de las nubes y la precipitación en modelos de
PNT.
Recientemente se han introducido procedimientos de parametrización más sofisticados para modelos
mesoescalares a corto plazo (Golding, 1984; Veltishchev, y otros, 1982). Como resultado de su coalescencia y de la eva-
poración de la precipitación en zonas no saturadas, los procesos de crecimiento del hidrometeoro pueden representarse
en la forma más sencilla utilizando una parametrización de tipo Kessler (1969). Esta parametrización comprende tres
procesos: la adición de pequeñas gotas de nubes hasta que su tamaño produzca la sedimentación gravitacional, la coa-
gulación de partículas de nubes con gotas de lluvia, y la evaporación de la lluvia en zonas no saturadas.
La parametrización de Kessler original prevé las nubes y la precipitación en la fase de agua líquida sola-
mente. Luego se amplió, y en la actualidad hay varios métodos de parametrización que comprenden asimismo las
nubes y la precipitación en la fase de hielo (Tripoli y Cotton, 1982; Lin Yotros, 1983; Rutledge y Hobbs, 1983; Sergeev,
1983). Esas parametrizaciones requieren al menos una ecuación de evolución adicional para la precipitación. Como
en esas parametrizaciones no hacen falta muchos recursos informáticos bastante modestos, se utilizan en algunos
modelos operativos mesoescalares.
La convección transforma los campos meteorológicos promediados espacialmente mediante el trans-
porte vertical de calor, humedad y cantidad de movimiento, así como mediante calentamiento (enfriamiento) que se
produce debido a las conversiones de fase del agua de la atmósfera. También produce sustanciales cantidades de pre-
cipitación, sobre todo en bajas latitudes y en el verano en las regiones extratropicales. Los procesos convectivos son
en gran medida no lineales y dependen del flujo en gran escala.
Sin embargo, a partir de los trabajos de Smagorinsky (1956), se han desarrollado procedimientos para la
aproximación de algunos efectos de convección acumulativos, con la denominación de parametrización de convec-
ción de cúmulus. Esta parametrización persigue dos fines principales: tener en cuenta la mezcla convectiva y la
precipitación, e impedir la estratificación inestable en soluciones numéricas que pueden originar inestabilidad numé-
rica en modelos hidrostáticos.
Estas parametrizaciones se han desarrollado para modelos de PNT mundiales y regionales con retículas
de 100 km o más. En esos casos, las escalas horizontales características de movimientos resueltos directamente y de
la convección difieren mucho y permiten utilizar algunas hipótesis y sugerencias basadas en la física. Entre ellas figu-
ran la homogeneidad de nubes de cúmulus en el interior de una célula de cálculo, y el carácter instantáneo o duración
postulada a priori de los procesos convectivos, etc. Tales hipótesis, junto con la información sobre la posible inesta-
bilidad convectiva obtenida a partir del método de pronóstico, permite evaluar un modelo aproximado de nube de
cúmulus o un conjunto de nubes de cúmulus, que responde a los dos fines mencionados.
Actualmente se utilizan dos tipos de parametrizaciones de la convección de cúmulus: parametrización de
convección profunda y de convección poco profunda. Esta última permite la parametrización de intercambios con-
vectivos en la capa de mezcla y generar las nubes de poca profundidad en la capa límite que influyen en la transferencia
radiativa en la atmósfera inferior.
Kuo (1965, 1974), Arakawa y Schubert (1974), Kreitzberg y Perkey (1976), Anthes (1977), Fritsch y
Chappell (1980) y Tiedtke y otros (1988) han sugerido varios procedimientos para la parametrización de la convec-
ción de cúmulus. Esos estudios no agotan la larguísima lista de trabajos consagrados a este problema. Cotton y
Anthes (1989) presentan un examen útil de las observaciones y de la parametrización de la convección.
La aplicación de la parametrlzación de la convección de cúmulus en un modelo de PNT no hidrostático
mesoescalar, con retículas de 10-15 km, es cuestionable porque las ecuaciones que lo rigen tratan la fuerza ascensio-
nal de manera explícita y más completa que las relaciones aproximadas en los procedimientos de parametrizadón
comunes. Junto con parametrizaciones de la microfísica, el cálculo directo de la convección a mesoescala puede pro-
porcionar una descripción mejor de la predpitación convectiva. Teniendo en cuenta la tendencia general al desarrollo
de modelos de PNT mesoescalares de malla muy fina en áreas limitadas, cabe esperar que, en el futuro, se introduzca
en la práctica de la predicción meteorológica numérica la modelización directa de la convección.
Parametrización de transferencia radiativa
Las fuentes de energía radiativa son igualmente importantes en la predicción numérica del tiempo tanto
a largo como a corto plazo, cuando la finalidad de esta última es predecir elementos meteorológicos cerca de la superfi-
de, y hay que modelar el ciclo diurno.
Normalmente, la fuente radiativa de calor se expresa mediante la divergenda del flujo radiativo resultante:
1 -
E = -divF
r pC
p
en donde p es la densidad, C
p
es la capacidad específica de calor a presión constante, y Fes el flujo radiativo.
Teniendo en cuenta que los flujos radiativos varían mucho en el sentido vertical, el problema se considera nor-
malmente unidimensional, y la mencionada expresión se reduce a:
1 oF
E =--
r PC
p
oz
en donde F es ahora el flujo radiativo en el sentido vertical.
III.ZO GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
La estructura real de los procesos radiativos en la atmósfera es muy compleja y depende de cierto
número de mecanismos de dispersión y absorción de nubes y aerosoles, y de las características ópticas y geométri- (
cas de la superficie terrestre.
En la actualidad, existen los denominados métodos de transferencia radiativa raya por raya, que tie-
nen en cuenta las principales rayas de absorción del espectro, comenzando en el ultravioleta y terminando con el
infrarrojo extremo. Sin embargo, estos modelos exigen demasiado desde el punto de vista del cálculo, y se utilizan
principalmente en pruebas de otras parametrizaciones.
En general, los modelos de PNT emplean algoritmos simplificados y muy parametrizados, basados nor-
malmente en aproximaciones de banda ancha, con las propiedades de absorción y dispersión de los componentes
atmosféricos supuestamente conocidos en amplias gamas espectrales.
Teniendo en cuenta que el espectro solar y terrestre no se superpone efectivamente, el espectro se sepa-
ra normalmente en gamas espectrales solares (Al;::; 4¡.im) y de onda larga (infrarrojo, AZ ;::; 4¡.im). En modelos más
sofisticados, se identifican varias subgamas en las gamas de onda corta y onda larga, para tener presente con mayor
detalle los efectos radiativos de los componentes atmosféricos más activos ópticamente.
Los métodos de banda ancha de los cálculos de flujo radiativo se basan en la solución de las ecuacio-
nes de transferencia radiativa para una atmósfera de dispersión y absorción en planos paralelos. En la práctica
pueden utilizarse en la PNT dos métodos generales. En el primero (Geleyn y Hollingsworth, 1979; Ritter y Geleyn,
1991) se utiliza una aproximación delta de dos corrientes para resolver las ecuaciones de trasferencia radiativa en
las gamas solar y de gran longitud de onda. En el segundo se utiliza una formulación de dos corrientes para el cál-
culo de flujos de onda corta solamente, en tanto que los flujos de onda larga se calculan utilizando un método de
emisividad de flujo de banda ancha (Morcrette y Fourquart, 1986; Morcrette, 1990; Garand, 1983). En la región de
radiación solar se consideran importantes absorbedores como agua y ozono, moléculas de aire (dispersión de
Rayleigh) y nubes. También se incluyen a veces los efectos radiativos de anhídrido carbónico, oxígeno y aerosoles. (
En la región de radiación térmica se consideran la emisividades de agua atmosférica (en fase gaseosa, líquida y sóli-
da) anhídrido carbónico y ozono. En modelos más complicados se incluyen igualmente los efectos radiativos de
monóxido de nitrógeno, metano, óxido de nitrógeno y oxígeno.
Con el fin de describir las propiedades absorbentes de los componentes gaseosos en las bandas espec-
trales anchas, se utilizan técnicas de ajuste de suma exponencial (Ritter y Geleyn, 1991), cuando los índices
exponenciales se consideran como un número de coeficientes de absorción monocromática.
Los modelos de PNT proporcionan en parte los parámetros externos en las parametrizaciones del flujo
radiativo. Esos parámetros producidos por el modelo pueden ser temperatura del aire, presión, agua atmosférica
(en fase gaseosa, líquida y sólida) y aerosoles. Los parámetros externos restantes, asociados a la concentración de
diferentes gases atmosféricos, se toman normalmente de datos climatológicos.
En las actuales parametrizaciones de transferencia radiativa existe una importante diferencia en el
trato del agua de la atmósfera, porque la elección de la técnica de parametrización depende mucho de la salida pro-
porcionada por la parte dinámica del modelo de PNT. Si este modelo proporciona su clave radiativa únicamente
con la cobertura nubosa porcentual, la trasmisión de radiación en la capa nubosa se ajusta aplicando un coeficien-
te que depende del porcentaje de nube (Garand, 1983). Luego se determinan también las propiedades ópticas
solares. Si el modelo proporciona datos sobre el contenido de agua (hielo) de la nube y de agua (hielo) de la pre-
cipitación, junto con la información sobre los radios efectivos de hidrometeoros, los coeficientes de extinción y
retrodispersión que dependen de esos parámetros de agua atmosférica se introducen en los algoritmos de cálculo
(Veltishcheva e Iljin, 1989). En OMM/CIUC (1984), OMM (1988), Mokhov y Petukhov (1988) y en los informes
sobre los avances de la PNT publicados anualmente por la Secretaría de la OMM figura información sobre las claves (
de radiación utilizadas actualmente. Puede hallarse algún análisis útil de los procesos radiativos y su para- me-
trización en Stephens (1984), Fouquart (1988) y Harchvardhan (1991).
Paramemzación de los procesos de superficie
Numerosos estudios han mostrado que los modelos de predicción meteorológica numérica son muy
sensibles a la parametrización de los procesos de intercambio de superficie en el límite atmósfera-tierra. El des-
arrollo de una capa límite planetaria durante el día depende fuertemente de los flujos de calor sensibles y latentes
en la superficie parametrizada. La precipitaCión convectiva en la tierra es también sensible a la parametrización de
la humedad del suelo/evaporación en la superficie. Aeste respecto, en la mayoría de los modelos de PNT operati-
vos se incluyen ya procesos de superficie. El intercambio de calor y humedad entre el aire y la superficie se realiza
mediante ecuaciones de equilibrio. En algunos modelos operativos se incluye también la transferencia de hume-
dad y calor en la capa superior del suelo. El proceso real de la trasferencia de calor y humedad en la vegetación, la
capa de nieve y el suelo es muy complejo, por lo que las parametrizaciones que tienen únicamente en cuenta los
efectos "globales" de la superficie terrestre se utilizan normalmente en modelos de PNT. En los modelos de PNT
modernos se consideran las siguientes propiedades y procesos principales en la superficie de la tierra:
a) el albedo de superficie, que depende de tipo de superficie (la variabilidad espacial y temporal del
albedo de superficie se introduce mediante la inclusión de hielo, nieve y vegetación en el méto-
do de parametrización); y
b) la evaporación de la superficie, que comprende la evapotranspiración de las plantas y tiene en
cuenta el contenido de agua en el suelo.
Esta última se actualiza calculando el balance hídrico que, además de la evaporación, comprende la (
precipitación, la escorrentía y la infiltración de agua en el suelo. En CEPMMP (1988) figuran recientes estudios de
CAPÍTULO 3 m.21
la parametrización de procesos en la superficie terrestre en los modelos de PNT. Los procedimientos para incluir la
vegetación en la parametrización de procesos de superficie pueden hallarse en Deardorff (1978)} Chen (1984)}
Dickinson y otros (1986) y Wetzel y Chang (1987).
Parametrización de los efectos topográficos
Además de la representación directa de la orografía en el sistema de coordenadas (TU otros sistemas de
coordenadas orográficas} en la mayoría de los modelos de PNT existe la parametrización de resistencia aerodinámi-
ca de la onda de gravedad. La inclusión de esta resistencia, ejercida por el efecto integral de las ondas de gravedad
generadas por la topografía, permiten una simulación más realista de la corriente de aire sobre terreno montañoso.
Los detalles de la parametrización de la resistencia aerodinámica a la onda de gravedad pueden hallarse en Palmer
y otros (1986) y Miller y Palmer (1987).
3.5.2.3 TÉCNICAS DE INTEGRACIÓN
Las ecuaciones utilizadas para la predicción meteorológica numérica son ecuaciones diferenciales en
el espacio y en el tiempo. Las condiciones iniciales deben precisarse en forma de funciones de la coordenadas espa-
ciales para permitir el cálculo de derivadas especiales. Un método para representar campos meteorológicos consiste
en asociar el valor de cada cantidad con un punto en el espacioj ésta es la representación en puntos reticulares.
Otro método} que tiene propiedades matemáticas atrayentes, consiste en utilizar una serie de valores en la que cada
valor se asocia a una función precisa de las coordenadas espaciales: es la representación espectral} muy empleada
en la actualidad. Sin embargo, las dos representaciones son sólo tablas de números.
Las coordenadas espaciales elegidas para representar los campos pueden ser las coordenadas terrestres
esféricas habituales, ffJ latitud y Alongitud, o una transformación cartográfica que representa la esfera en forma de
un sistema de coordenadas rectangulares más sencillo. Dos transformaciones utilizadas con frecuencia en la pre-
dicción numérica son la proyección estereográfica polar y la proyección de Mercator. La mayoría de los modelos
de predicción hemisférica utilizan la proyección estereográfica polar, mientras que los modelos destinados a las
regiones tropicales emplean la proyección de Mercator. Ninguno de estos dos sistemas de coordenadas contiene la
singularidad polar presente en las coordenadas esféricas.
Cuando se elige una representación en puntos reticulares} las diferencias parciales se calculan aproxi-
madamente estableciendo diferencias finitas en el espado y en el tiempo. El número de técnicas disponibles es casi
ilimitado. Kurihara (1965) y Lilly (1965) han examinado un amplio número de posibles esquemas de diferenciadón.
La aproximación probablemente más utilizada para la evaluación de la primera deriva es la diferencia centrada:
LlF 1
-- = -- [F¡+l-Fi-ll
.dlJl¡ 2.dX
que, combinada con una diferencia centrada en el tiempo:
F¡T+l -F/-l LlF
T
2M .dX¡
da la técnica denominada corrientemente salto de rana. Cualquier técnica parecida en la forma al salto de rana
puede resolverse explícitamente en dos etapas: cálculo de las diferencias espaciales y avance en el tiempo. El fil-
trado de tiempo se utiliza normalmente para atenuar las oscilaciones producidas por la técnica de salto de rana. En
general, se aplica con tal fin el filtro de frecuencia de Asselin (1972).
Todas las técnicas de diferenciación tienen propiedades indeseables porque son aproximaciones. El
error de truncamiento} común a todas las diferencias finitas} es una de esas propiedades. El término procede de que
las diferencias finitas se deducen de las series truncadas de Taylor. Por consiguiente, la amplitud del error viene
dada por el primer término que se trunca en la serie. En general, cuanto mayor es el orden de las técnicas} más
débil es el error de truncamiento. Por otra parte, las ondas largas ocasionan un error de truncamiento menor que
las ondas cortas.
Otro problema del método de los puntos reticulares se debe a la representación finita. La inestabili-
dad no lineal (Phillips} 1959)} causada por la seudonimización y la generación de ondas de longitud inferior a la
resolución de la retícula} ocasiona un crecimiento exponencial en los sistemas numéricos no lineales. La inestabi-
lidad no lineal se evita diseñando e1 sistema de modo que no produzca ondas indeseables o eliminándolas de la
solución por filtrado o suavización.
Un método de filtrado muy difundido consiste en la adición de un término de viscosidad para amor-
tiguar las ondas de pequeña escala (Smagorinsky y otros, 1965j Kasahara y Washington, 1967j Shuman y
Hovermale, 1968). Sin embargo} Merilees (1975) ha mostrado que esos términos tienden a amortiguar en exceso
las ondas meteorológicas.
En las técnicas explícitas, el valor del paso de tiempo está limitado por el criterio de Courant-
Freidrichs-Levy (1928):
cM
-::;1
.dX
en donde e es la velocidad de fase de la onda más rápida que permite el sistema de ecuaciones. Para resolver
esta restricción se han elaborado métodos de corte explícito (Mesinger y Arakawa, 1976). En este caso, las ondas
IIl.22 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
=0
gravitatorias rápidas se tratan por separado, lo que permite emplear un paso del tiempo más largo en el cálculo de
las ondas meteorológicas. (-'
. Se han ideado otros métodos diferenciales, por motivos de economía, con objeto de permitir el empleo
de pasos de tiempo más largos. Algunos de esos métodos, llamados implícitos, presentan buenas propiedades de
estabilidad. Por ejemplo:
se establece para todos los pasos de tiempo e implícito a causa de la presencia de L1F7:+1/6.Xi a la derecha de la ecuación.
La técnica semiimplícita, propuesta por Marchuk (1964) y utilizada por Kwizak y Robert (1971), Bourke (1974) y
Hoskins y Simmons (1975), en la que sólo se promedian en el tiempo las ondas gravitatorias linealizadas, ha per-
mitido alargar el paso de tiempo en un factor de tres sin alterar gravemente la solución meteorológica.
El proceso de advección es muy importante en los modelos de PNT, no sólo porque representa una
gran parte de las tendencias locales de muchos campos atmosféricos, sino también porque está relacionado con la
estabilidad, la exactitud y la eficiencia de cálculo de los métodos numéricos utilizados en esos modelos. Con el fin
de mantener la estabilidad, la advección euleriana clásica ha de satisfacer la mencionada condición de Courant-
Fierdrichs-Levy (CFL), que limita el tamaño del paso de tiempo que puede utilizarse junto con una resolución
espacial y un viento de advección dados.
Para evitar esta restricción, se ha introducido y utilizado en diferentes estudios desde finales del dece-
nio de 1950 una técnica de integración semilagrangiano. La idea del método puede ilustrarse considerando la
ecuación que rige la advección sencilla en la dirección x por un campo de viento u:
8F + u 8F = O (
at 8x
En la formulación semilagrangiana, esta ecuación se escribe en forma de una derivada total siguiendo el movi-
miento:
d
- F[x(t), t] = O
dt
En una técnica <;entrada se aproxima como:
f[x(t + L1t), t + L1t] - F[x(t - M), t - M]
2M
Eligiendo las ubicaciones en el momento de la predicción que correspondan a puntos reticulares xi y representan-
do di los desplazamientos durante un paso de tiempo se llega a:
F (Xi' t + 6.t) = F (Xi - 2d
i
, t - 6.t)
en donde:
di = L1tu (Xi - di' t)
La ecuación implícita de los desplazamientos di se resuelve en general iterativamente y comprende la
interpolación del campo u puesto que Xi - di se encuentran normalmente entre puntos reticulares. Una vez hallada
di' puede obtenerse el valor requerido F(Xi' t + L1t).
Con la introducción de la formulación semilagrangiana de los términos advectivos se puede aumen-
tar el paso de tiempo (aproximadamente de tres a seis veces el permitido por el criterio CFL para los modelos (
eurelianos correspondientes), sin reducir la exactitud de las predicciones. A este propósito, se están introduciendo
ampliamente técnicas semilagrangianos en modelos de PNT de diferencia finita y espectrales. En Robert (1961),
Robert y otros (1985) y Ritchie (1987) figuran detalles sobre la aplicación de métodos semilangrangianos para resol-
ver ecuaciones primitivas.
Desde la aparición del método de transformación (Orszag, 1970), que permite convertir las ondas en
puntos reticulares, se ha podido representar en los modelos numéricos la estructura horizontal de un campo de varia-
bles en una esfera por medio de series truncadas de armónicos esféricos. La técnica de transformación implica una
relación con uno a uno entre los coeficientes espectrales y las cantidades de los puntos reticulares y proporciona una
transformación económica que permite pasar del espacio espectral a los puntos reticulares y viceversa.
La formulación espectral ofrece varias ventajas respecto a los modelos de puntos reticulares de dife-
rencias finitas. La solución de la ecuación de Helmholtz puede reducirse a una simple multiplicación de
coeficientes, porque los armónicos esféricos son funciones propias de Laplacian y son ortogonales sobre la esfera
(Merilees, 1976). La contribución de los términos no lineales a la tendencia de los armónicos individuales se obtie-
ne por transformación de la retícula. Por último, la técnica espectral es económica en tiempo de cálculo, lo que es
muy importante para fines operativos.
La realización de modelos de área limitada con métodos espectrales es difícil porque las técnicas espec-
trales dependen de la representación mediante funciones periódicas. Orszag (1972) ha elaborado técnicas seudo-
espectrales que permiten incluir condiciones límite. Desde entonces, se han desarrollado varios modelos de área
limitada espectrales operativos (Segami y Tatsumi, 1989; Tanguay y otros, (1990). En la actualidad, la formulación
espectral predomina en los modelos de PNT globales. En cuanto a los modelos de área limitada, se utilizan tanto
las formulaciones de diferencia finita como espectral.
CAPÍTULO 3 III.23
3.6
3.6.1
Con la introducción de ecuaciones de pronóstico para el agua de la atmósfera en los principales siste-
mas de ecuación utilizados en la predicción meteorológica numérica, son más necesarios los métodos numéricos
para garantizar los valores no negativos de variables como agua en las nubes o precipitación en el proceso de inte-
gración numérica. El número de esos esquemas monótonos se ha desarrollado recientemente y se ha incorporado
en modelos de PNT.
Métodos para obtener y presentar productos
Producción automática de datos numéricos
En un centro importante pueden producirse automáticamente cada 24 horas varios miles de boletines
o productos numéricos. En algunos casos, esos mensajes se transmiten desde el sistema informático principal de
proceso, donde se almacenan los campos de datos de análisis y predicciones en puntos reticulares. Sin embargo,
un número creciente de mensajes se codifican en el procesador central y se transmiten luego para almacenarlos y
transmitirlos a un ordenador de comunicaciones. Esos mensajes contienen datos meteorológicos de muchos tipos
que se intercambian y decodifican en los sistemas informáticos de comunicaciones de cada centro.
En la mayoría de los casos, estos datos de puntos reticulares deben experimentar un tratamiento adi-
cional informático o manual para restablecer los campos de datos con distintos fines, como la planificación de
vuelos para la aviación internacional de largas distancias, la presentación de campos en forma gráfica, las estadís-
ticas de verificación y otras. Para los intercambios entre ordenadores deben utilizarse las claves GRID, GRAF, GRIB Y
BUFR. Sin embargo, algunos centros no están preparados para tratar datos procesados en forma digital. Por este
motivo, todavía es necesario presentar y transmitir los campos de datos en forma de coordenadas de isopletas, de
campo, como alternativa al código digital o al formato gráfico cuando esta última solución no es factible.
3.6.2 Requisitos y aspectos técnicos de la conversión de información en forma alfanumérica
(clave GRID/GRAF) y binaria (clave GRIS, BUFR)
En la actualidad, ciertos servicios de la red principal de telecomunicaciones del SMT están ya fuerte-
mente cargadas a causa de la excesiva distribución de productos meteorológicos en forma analógica. El aumento
continuo e importante de tráfico alfanumérico, causado por los nuevos programas, y por el creciente intercambio
de análisis y predicciones numéricos en clave GRID/GRAF exigirá un descenso de la transmisión de datos en forma
analógica. La mayor parte de los productos distribuidos ahora en forma gráfica pueden transmitirse sin problemas
en forma digital. Además debe tenerse en cuenta que de 50 a 100 mensajes en clave GRID/GRAF pueden transmi-
tirse en el tiempo requerido para la transmisión de un mapa en forma gráfica.
La aplicación del protocolo X.25 abre nuevas posibilidades para la distribución de productos meteo-
rológicos en forma binaria. La utilización de las claves binarias BUFR y GRIB permite aumentar sustancialmente el
volumen de información transmitida por el SMT. En la actualidad, existen enlaces de telecomunicaciones con
medios de protocolo X.25 entre centros principales del SMPD, y es de esperar que la aplicación de esta tecnología
se extienda en el futuro.
Sin embargo, el paso de la distribución analógica a la alfanumérica o binaria de los productos de PNT
implica la necesidad de efectuar la conversión en el nivel del CMRE, cuando se envían los productos a centros
nacionales que no tienen equipo de conversión, o en el CMN si se dispone del equipo requerido. Como el proce-
so de conversión depende en gran medida de las necesidades concretas de los usuarios y guarda relación con la
naturaleza de la proyección cartográfica y la escala, la superficie, la presentación y los parámetros que se superpo-
nen parece lógico efectuar la conversión en los CMN siempre que sea posible.
Todavía hay numerosos centros nacionales que no tienen capacidad para recibir datos en forma alfa-
numérica o binaria ni el equipo para convertir los campos de puntos reticulares en forma gráfica. Como es probable
que muchos Miembros de la üMM adquieran equipo para recibir y convertir datos de forma binaria y alfanuméri-
ca en forma gráfica en los próximos años, a continuación se dan algunas directrices para los sistemas necesarios que
deben adquirirse.
3.6.2.1 CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA
Conviene señalar que el intercambio en la clave GRIB (binaria reticulada) debe realizarse en circuitos
con control de errores de velocidad media o superior. También se considera que cuando hay que adquirir una gran
cantidad de datos en clave GRIB/GRAF (alfanumérica) pueden necesitarse líneas de velocidad media y circuitos con
control de errores en razón de la cantidad relativamente grande de datos que ha de transmitirse y de los problemas
de soporte lógico que originan los mensajes con errores. Por consiguiente, un centro que proyecte iniciar la con-
versión en gran escala de datos alfanuméricos en forma gráfica debe disponer de un sistema informático de
telecomunicación conectado a un circuito de velocidad media con control de errores. No obstante, un centro que
reciba una cantidad limitada se datos GRIB por una línea de baja velocidad puede optar por convertir esta infor-
mación en forma gráfica.
Se recomienda que las funciones de conversión se realicen por separado de las funciones de teleco-
municación (recepción o transmisión de datos). El sistema que realiza estas funciones debe tener al menos dos
configuraciones de mini/microordenador. Las telecomunicaciones se tratarán con uno de estos aparatos. La fun-
ción de conversión se considera parte de las aplicaciones gráficas. Éstas han de efectuarse con otro sistema de
mini/microordenador especial conectado, en líneas (por ejemplo una LAN) o fuera de línea por un dispositivo mag-
nético, al sistema de telecomunicación, según el volumen de datos y las limitaciones de tiempo. Procede señalar
que hay muchas otras soluciones además de las descritas anteriormente.
III.24 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
En lo que respecta al equipo gráfico necesario para la producción de mapas meteorológicos, pueden
diferenciarse dos tipos de trazadores: ( ,
a) trazadores de estilete, que dibujan líneas continuas con uno o varios estiletes de distintos colores en
mapas preimpresos;
b) trazadores electrostáticos, que producen mapas por impresión de pequeños puntos negros, con-
trolados por el software, con una resolución de 100 puntos/pulgada o más en papel especialmente
preparado.
En ambos casos es factible la conexión en línea (conexión directa al ordenador) o fuera de línea (transfe-
rencia de datos por cinta magnética). Sin embargo, en el caso de un mini/microordenador es claramente preferible la
conexión en línea. La conexión fuera de línea es totalmente aceptable en una instalación de ordenador importante, en
particular para un trazador de estilete que en cualquier caso exige intervenciones frecuentes del operador.
Al decidir respecto a la adquisición de un trazador de estilete o electrostático, deben tenerse en cuen-
ta los siguientes aspectos:
a) el precio de un trazador electrostático es normalmente inferior al precio de un sistema compara-
ble de trazador de estilete;
b) el sistema electrostático produce mapas con una rapidez considerablemente mayor que el traza-
dor de estilete; por el contrario, la determinación de los datos que controla el trazador requiere
mucho más tiempo que en el caso del trazador electrostático, en particular si la resolución del esti-
lete es muy alta (más de 100 puntos/pulgada);
e) la fiabilidad o los mejores trazadore electrostáticos es muy alta (del orden de 3 000 horas de tiem-
po medio entre fallos) en comparación con los trazadores de estilete, por lo cual tal vez no sea
necesaria la duplicación del equipo electrostático, mientras que el trazador de satélite necesita (
normalmente un sistema de reserva;
d) si se emplean fondos de mapas preimpresos y plumas de tinta o bolígrafos el trazador de estilete
es más atractivo cuando los mapas han de ser procesados por meteorólogos; esto es especialmen-
te cierto si el sistema tiene que producir mapas distintos de los de isolíneas (trazados en superficie
yen altitud, sondeos verticales, etc.).
Si se trata de tener un sistema de conversión con un volumen mínimo de intervención del operador,
la solución recomendada es un trazador electrostático controlado por mini/microordenador, contectado en línea al
sistema de telecomunicaciones (y el trazador en línea al microordenador). Procede señalar también que ese siste-
ma puede ampliarse fácilmente para distribuir automáticamente mapas en circuitos facsímil debido a la similitud
lógica existente entre los dos sistemas.
En muchos casos puede preferirse el sistema controlado por ordenador para la conversión de datos de
clave GRIB, BUFR, GRID/GRAF en forma gráfica y para la ulterior distribución automática de esa información por el
circuito facsímil. Esto requiere mejoras relativamente pequeñas del soporte físico, en comparación con el sistema
que produce localmente mapas meteorológicos por medio de un trazador electrostático. Debido a la similitud lógi-
ca de los dos tipos de producción de mapas, prácticamente no hay que modificar el software.
Ya se ha introducido en la mayoría de los centros equipados la técnica de visualización basada en
ordenadores personales. Éstos, conectados a una impresora de formato A-3 son totalmente apropiados para la pre-
sentación visual y la preparación de copias impresas de mapas meteorológicos, boletines y otros productos. En el
Capítulo 4 se describen detalles del proceso y la visualización de los productos utilizando estaciones de trabajo basa-
das en ordenadores personales.
3.6.2.2 PROGRAMA INFORMÁTICO (SOFIWARE) (
El programa informático (software) necesario para la conversión de datos alfanuméricos en mapas
depende naturalmente de la configuración del soporte físico del centro en cuestión (yen particular del eqUipo de
visualización disponible) y guarda también relación con las necesidades especiales de los usuarios de los productos.
Sin embargo, los siguientes componentes básicos del software son más o menos idénticos para todas las instalacio-
nes de este tipo:
a) un conjunto trazador de carácter general que permita representar líneas de distintos grosores, cuadros
de variados tamaños, curvas de datos en un sistema de ejes, caracteres y números, etc. (este conjun-
to se utiliza para muchos otros subprogramas y es bastante práctico en las aplicaciones generales del
trazado que no guardan relación directa con los mapas meteorológicos);
b) identificación (realizada posiblemente en el nivel de las telecomunicaciones) y decodificación de los
mensajes en clave BUFR, GRIB, GRID/GRAF de la OMM producidos por distintos centros (será un con-
junto bastante general para decodificar prácticamente cualquier tipo de mensaje en clave numérica
de la OMM o, más probablemente, si se utiliza un ordenador relativamente pequeño, versiones espe-
ciales del conjunto de decodificación adaptadas especialmente a cada centro productor);
e) interpolación, incluida la conversación entre sistemas de proyección (esto incluirá habitualmente la
conversión de retículas de latitud-longitud en retículas estereográficas polares, según la utilización de
los centros emisores y receptores);
d) conversión de valores de puntos reticulares en isolíneas (en el caso de un trazador de estilete, se trata-
rá de proporcionar vectores a partir de datos en puntos reticulares: en el caso de un trazador
electrostático, habrá que determinar los puntos blancos y negros por interpolación directa de los valo-
res en los puntos reticulares o partiendo de los vectores detenninados como resultados intermedios);
CAPÍTULO 3 I1I.25
e) producdón de fondos de mapas (normalmente sólo tiene interés en el caso de un trazador electros-
tático, en donde se necesita un fondo bastante general, pero también puede utilizarse en algunos
casos en el sistema de trazador de estilete).
En otras aplicaciones meteorológicas pueden ser también interesantes los conjuntos de programas que
proporcionan mapas trazados a partir de mensajes SYNOP, mapas trazados en altitud o secciones transversales ver-
ticales resultantes de mensajes TEMP y PILOT, etc.
Recurriendo a la visualización gráfica en ordenadores personales puede lograrse un nivel mayor de
sofisticación en la visualización del producto. Este procedimiento es un poderoso instrumento de análisis de datos
debido al uso de colores y gráficos (incluidos gráficos tridimensionales), ya que permite dar movimiento a una serie
de imágenes fijas. En el Capítulo 4 figurán detalles al respecto.
3.7 Utilización de productos numéricos
En los últimos decenios se han realizado progresos en la predicción numérica del tiempo pero en lo
que más se ha avanzado es en la predicción de características de la atmósfera en gran escala. Las características en
pequeña escala, de algunas decenas de kilómetros, y de variables meteorológicas de superficie (o cerca de ella)
-como temperatura, altitud y cantidad de nubes, precipitación, visibilidad y viento- con frecuencia no se predi-
cen directamente mediante modelos numéricos de gran escala, y cuando se hace, la exactitud puede ser bastante
deficiente. Para reducir imperfecciones propias de los modelos de PNT en gran escala, se aplican métodos de inter-
pretación estadística o dinámica a productos de PNT que permiten la generación de información que no puede
obtenerse directamente, o la corrección de parámetros dados por modelos de PNT. Acontinuación se analizan estos
aspectos de la interpretación de la predicción numérica del tiempo.
3.7.1 Utilización de productos numéricos para la predicción estadística de parámetros
meteorológicos
Las relaciones estadísticas son normalmente mucho más fuertes entre variables de predicción y varia-
bles medidas normalmente que entre variables de predicción y variables temporizadas. Por tanto, la técnica
estadística debe basarse en el producto numérico para numerosas aplicaciones. Cuando el sistema de predicción
objetivo es estadístico por su propia naturaleza y depende de los datos procedentes de modelos de predicción numé-
rica, se dice que es un sistema interpretativo, puesto que interpreta el modelo numérico.
Los métodos utilizados para desarrollar sistemas de predicción estadística varían desde gráficos de dis-
persión sencillos hasta modelos estadísticos sofisticados que requieren importantes recursos de informática.
Pueden citarse los siguientes ejemplos: regresión, estimación de la regresión en el caso de probabilidades y de fenó-
menos (Miller, 1964) y correlación canónica (Glahn, 1968). En cada aplicación hayal menos un predictor que se
utiliza para estimar el predictando. Los predictores pueden determinarse de tres formas:
a) el método clásico, en el que todos los predictores proceden de observaciones corrientes;
b) el método de predicción perfecta (PP) (Khein, 1969), en el que se utilizan observaciones reales
para derivar la ecuación de predicción, pero en el que los predictores se obtienen por medio de
un modelo numérico;
c) el método de la estadística de salida de modelo (MOS) (Glahn y Lowry, 1971), en el que se utili-
zan valores procedentes de modelos numéricos para derivar la ecuación de predicción, aplicada
entonces a los predictores obtenidos a partir del mismo modelo. En los trabajos del CEPMMP se
halla una descripción más detallada de este método (1978).
Aquí trataremos sólo de los métodos b) y c), porque el método a) no es pertinente para el uso de pro-
ductos de PNT.
Cada método tiene ventajas e inconvenientes. La técnica MOS es corriente porque corrige los errores
producidos por el modelo. Su inconveniente es que requiere la acumulación de un número elevado de datos pro-
cedentes del modelo para derivar las ecuaciones estadísticas de predicción; además, esas relaciones deben calcularse
de nuevo siempre que se produce un cambio importante de modelo. El análisis más reciente de interpretación esta-
dística de productos de PNT se encuentra en Glahn y otros (1991). Como no se ha demostrado la ventaja de un
método sobre el otro, ambas técnicas, PP y MOS, se utilizan en la práctica en centros los meteorológicos. Algunos
sistemas basados en MOS y PP funcionan en paralelo, y se han desarrollado sistemas basados en reglas que combi-
nan las predicciones MOS y PP para producir el producto final. En algunos centros se utilizan técnicas de
postratamiento basadas en resultados anteriores de la predicción. Éstas se aplican para mejorar el producto final,
o reducir errores y aumentar la precisión, la fiabilidad y el índice de acierto de las predicciones preparadas por el
método PP, porque, en este caso, utiliza algunos de los atributos deseables de un sistema MOS. Para minimizar los
efectos adversos de las frecuentes modificaciones en los modelos de PNT sobre el sistema MOS, uno de los proce-
dimientos consiste en utilizar datos de varios meses de utilizaciones coincidentes de un modelo dinámico antiguo
y otro nuevo para generar matrices de covarianza que representan una muestra de desarrollo mayor del nuevo
modelo. Esas matrices se producen a partir de una breve muestra coincidente del resultado del modelo antiguo y
del nuevo, así como una larga muestra del resultado del antiguo modelo. Estas matrices mejoradas se utilizan luego
para desarrollar las relaciones de predicción.
En la actualidad, las predicciones estadísticas basadas en productos de PNT se utilizan mucho en las pre-
dicciones a medio y a corto plazo. Los resultados de los modelos de PNT mundiales se utilizan principalmente para
preparar predicciones cotidianas de temperatura y precipitación, con una antelación de hasta 10 días. A corto plazo
se prepara una variedad de predicciones estadísticas basadas en la PNT. Entre ellas figuran la temperatura máxima y
III.26 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
mínima a nivel de la pantalla, cantidad de precipitación, viento de superficie, visibilidad, duración de la luz solar,
nubosidad y altura de la base de las nubes, niebla, probabilidad de tormentas y tormentas intensas. (
3.7.2 Utilización de productos numéricos para la predicción dinámica de parámetros
meteorológicos
Los productos de PNT se utilizan también en un cierto número de modelos determinísticos con dos
fines principales: obtener nuevos parámetros no producidos directamente por modelos de PNT, y mejorar la cali-
dad de predicción de algunos parámetros meteorológicos no predichos satisfactoriamente debido a la resolución
limitada y/o a la física del modelo de PNT en gran escala. Entre los ejemplos del primer tipo figuran modelos de
transporte de la contaminación del aire en escalas temporales y espaciales diferentes, modelos para la predicción de
mareas de tempestad, y otros modelos de aplicación.
Entre los ejemplos del segundo tipo predenomina el modelo de límite planetario unidimensional con-
cebido para predecir temperatura y la humedad en condiciones de protección, viento de superficie y distribución
vertical detallada de parámetros meteorológicos en la capa límite atmosférica, adaptada localmente a las estaciones
de medición.
También se utilizan productos de PNT como condiciones límite dependientes del tiempo para mode-
los de área limitada correspondientes al dominio de cálculo de un modelo que abarca una zona mayor. En la
actualidad existen varios de esos modelos de área limitada a escala regional. En los ciclos operativos de centros
meteorológicos se están introduciendo progresivamente modelos mesoescalares de malla muy fina, por lo que
aumenta la demanda de productos de PNT generados a partir de modelos de mayor escala.
3.8 Fuentes de errores en las predicciones numéricas
Las fuentes de errores Se estudian normalmente mediante experimentos numéricos. Hay dos impor-
tantes tipos de errores. Los errores del primer tipo pueden clasificarse como puramente de cálculo. Se deben a
truncamientos inevitables en la representación de diferencia finita de las derivadas de las ecuaciones aplicables.
Este tipo de error se estudia generalmente comparando soluciones numéricas y analíticas a partir de algunos flujos
ideales, cuando se dispone de soluciones analíticas.
Los errores del segundo tipo están asociados a errores en las condiciones iniciales y de los límites y con
deficiencias en la parte física de los modelos de PNT. Los errores en la especificación de las condiciones iniciales
del sistema influyen considerablemente en la capacidad de los modelos de PNT. Sin entrar en detalle en lo relati-
vo a los problemas generales de la inestabilidad hidrodinámica y la posibilidad de predecir procesos atmosféricos,
señalaremos una tendencia general, justificada por consideraciones teóricas. Se trata de que los errores en las con-
diciones iniciales no se amplifican rápidamente si el estado atmosférico es casi estable. En el caso de una situación
transitoria, en que se producen cambios rápidos en la estructura espacial de los campos atmosféricos, los errores en
el estado inicial influyen considerablemente en la predicción meteorológica numérica. Pueden encontrarse más
detalles sobre los aspectos generales de las posibilidades de predicción, sobre todo en diferentes escalas de movi-
mientos atmosféricos en Lorenz (1969, 1986), Carnevale y Holloway (1982), Anthes (1984), Anthes y otros (1985)
y James (1990).
En los modelos de área limitada surge una fuente adicional de error en los límites laterales, debido a
que las condiciones en los límites dependientes del tiempo proporcionadas por previsiones procedentes de un
modelo en gran escala pueden contener algunos errores. Con el tiempo, esos errores se propagan al dominio de
cálculo e influyen fuertemente en la solución resultante, puesto que la predicción en un área limitada converge con
el problema en los límites cuando aumenta el período de integración en el tiempo.
La formulación simplificada de muchos procesos físicos introduce varios errores, que se evalúan nor-
malmente realizando una serie de experimentos numéricos que aíslan la contribución de los distintos procesos físicos
a las soluciones obtenidas (predicciones). Una variedad de esos experimentos muestra que el tratamiento inadecuado
de prácticamente todos los procesos físicos origina errores en la PNT (OMM, 1988; Bourke y otros, 1991).
Actualmente, todos los centros meteorológicos que producen PNT utilizan módulos de verificación
que se incluyen en el ciclo operativo. Los resultados de esas verificaciones se publican anualmente en el informe
de avances técnicos de la VMM sobre el Sistema Mundial de Proceso de Datos.
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CAPÍTULO 3 III.31
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Edición de 1993, Sup!. N° 4 (VIII.2001)
I1I.32 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
ANEXO 3.A
DIRECTRICES QUE REQUIEREN ADOPCIÓN DE MEDIDAS PARA MINIMIZAR LOS EFECTOS
DE LA PÉRDIDA DE OBSERVACIONES SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DEL SMPD
(
1. Las directrices están basadas en la experiencia obtenida con la interrupción del sistema OMEGA y
las medidas adoptadas para garantizar la transición al año 2000. Las medidas propuestas abordan las diversas
fases en que pueden dividirse esos problemas.
2. Si bien las directrices se centran en la pérdida de observaciones, podrían aplicarse también a maxi-
mizar los efectos de los cambios positivos introducidos en el SMO. Esas situaciones podrían presentarse como
parte de un programa planificado de cambios, como es el caso de las observaciones previstas, datos de períodos
especiales de observación, o la introducción de una nueva plataforma de observación. También existe la necesi-
dad de coordinación de la información en esas situaciones para permitir que el sistema de proceso de datos pueda
dar cuenta de esas nuevas observaciones y aprovecharlas al máximo.
Alertas
3. El cambio en los sistemas de observación podría conocerse con antelación, o podría no estar plani-
ficado.
Cambios previstos:
a) los operadores deberían notificar a la OMM siguiendo los procedimientos actualizados cuando
éstos estén especificados;
b) de lo contrario, debería brindarse información ofreciendo la debida notificación por medios (
como:
i) notificación oficial del Secretario General a los SMHN;
ii) notificación por conducto de las comisiones técnicas, en particular la CSB y la CIMO;
iii) recurrir a grupos de especialistas establecidos para tipos de observación particulares
(por ej., sondeos por satélite);
iv) un grupo de intercambio noticias por correo electrónico para los usuarios de los datos.
Cambios no previstos:
a) los centros principales deberían mantener procedimientos fiables de vigilancia que permitan
detectar cualquier problema;
b) los CRT deberían detectar todos los problemas de comunicaciones que restrinjan el flujo de
datos;
e) los centros principales deberían alertar a las fuentes de datos (en caso necesario) por conducto
de los puntos de contacto designados (como, por ej., el Coordinador Técnico del grupo de
expertos AMDAR). La Secretaría de la OMM podría contribuir a identificar los puntos de con-
tacto correspondientes.
4. Debería ser posible detectar problemas de los sistemas de control de la cantidad y calidad estableci-
dos en el seno de la CSB. Si bien en muchos centros se lleva a cabo el control de los datos, los centros principales
responsables de tipos específicos de observaciones deberían alertar a los operadores y a la comunidad de usuarios
acerca de los problemas que podrían presentarse, en particular si la pérdida obedece a una variación de la cali-
dad y nO a la pérdida de las observaciones propiamente dichas. (Esos cambios pueden obedecer a cambios en la
calibración de los instrumentos de los satélites que podrían no ser evidentes para todos los usuarios.) Por lo que (
respecta a los SMHN, esa alerta podría encaminarse por conducto de los puntos de contacto designados. La red
eXÍstente de coordinadores del control de la calidad de los datos no ha sido establecida con esos fines, pero podría
prestarse a ello. Es necesario proceder a actualizaciones periódicas de la red.
Evaluación del problema
s. Con el propósito de evaluar el problema:
a) definir la índole del problema;
i) recoger información oficial de las entidades operadoras;
ii) obtener asesoramiento de expertos técnicos correspondientes, tanto de la CSB como de
otras Comisiones;
b) obtener información sobre el ámbito del problema y el escalonamiento de las modificaciones
previstas;
i) determinar los usuarios y programas que podrían verse afectados;
ii) delimitar el ámbito geográfico;
iii) especificar la duración del problema (si fuese temporal);
e) evaluar el posible impacto para diferentes tipos de usuarios;
i) PNT;
ii) uso general de las observaciones en las operaciones de los SMHN tales como servicios de
predicción, climáticos o marítimos;
iii) otros programas de la OMM, especialmente SMOC, hidrología, VAG;
iv) otros compromisos de la OMM como, por ej., la Oficina de Coordinación de los Asuntos
Humanitarios (OCHA), SMOC, IPCC, Protocolo de Montreal.
Edición de 1993, Supl. N2 4 (VIII.2DD1)
(
CAPíTULO 3 III.33
6. El sistema de la OMM debería cumplir la función de defensor de los intereses de todos sus Miembros
y usuarios y tomar en cuenta las sensibilidades de los SMHN y los programas en cuanto a la pérdida de datos.
7. Por lo que respecta a la PNT, los efectos pueden estar basados en análisis de estudios previos sobre
las repercusiones de las observaciones y el trabajo de organizaciones como NAOS, COSNA, y EUCOS, el GAAP de
la CSB sobre Sistemas de observación integrados y el Equipo de expertos del GAAP sobre SPDP. Estos estudios
pueden servir de base para realizar una extrapolación del problema de observación actual.
8. La evaluación del problema requiere realizar un esfuerzo colectivo. Con todo, cabe señalar que las
medidas podrían ser iniciadas y coordinadas por los presidentes de los GAAP sobre el Sistema de observación
integrado o el Sistema de proceso de datos y de predicción; asimismo, si el problema estuviese limitado a una o
dos Regiones, ello podría recaer en los presidentes de los grupos de trabajo sobre planificación y ejecución de la
Vigilancia Meteorológica Mundial de las Asociaciones Regionales correspondientes.
Prevenir los problemas en la medida de lo posible
9. Por ejemplo, presentar propuestas a los proveedores de datos a fin de influir en las decisiones.
10. Las evaluaciones de expertos y de efectos representativos proporcionan una base oficial para esas
propuestas. Si bien esa estrategia no tuvo éxito en el caso del sistema OMEGA, se la utiliza para preservar las fre-
cuencias de microondas atribuidas para fines meteorológicos y de teledetección. Puede ser empleada también
para formular propuestas a los SMHN sobre el cierre previsto de estaciones de observación particularmente
valiosas, mediante la:
a) difusión de información para destacar los efectos de la pérdida de observaciones;
b) formación de alianzas con otros usuarios afectados (por ejemplo, radioastronomía en el caso
de las frecuencias de microondas).
Sería conveniente que esas tareas corran a cargo de la Secretaría.
Investigar estrategias de mitigación
11. Lo que significa:
a) preservar el máximo posible de componentes de la observación, por ej., en el caso del sistema
OMEGA, la OMM preconizó la continuación de los sondeos de temperatura y humedad,
incluso si no era posible realizar observaciones de los vientos;
b) asistir en la implantación de sistemas de reemplazo, por ej., en el caso de los sondeos de la
NOAA-ll, un grupo extraoficial colaboró mediante correo electrónico con NOAA/NESDIS para
facilitar la adopción del nuevo tipo de mensajes para los sondeos de la NOAA-15 mediante la
decodificación y la comprobación de los mensajes, comunicaciones sobre errores e intercambio
de información entre todos los usuarios. El proceso contó con el apoyo de NESDIS, que
demostró una actitud sensible y brindó provechosa ayuda;
e) empleo de fuentes alternativas de datos, esto podría ser una estrategia a más largo plazo como en
el futuro SMO mixto, pero podría haber posibilidades a corto plazo tales como el empleo de los
perfiles ascendentes y descendentes de AMDAR para los vuelos de radiosondas. La CSB puede
brindar ayuda proporcionando información y capacitación sobre esas posibilidades;
d) establecer sistemas de respaldo (por ej., satélites);
e) incluir redundancia en el SMO: esto podría ser también una estrategia a más largo plazo en el
futuro SMO mixto.
La responsabilidad de esta tarea debe asumirla la CSB.
Descubrir y asignar recursos con vista a aminorar el problema
12. Esto podría ir desde la financiación para tipos específicos de observaciones hasta el reposi-
cionamiento de los satélites de reserva. Las exposiciones del impacto mencionadas más arriba pueden emplearse
para determinar prioridades para la asignación de fondos. Otros criterios podrían incluir los siguientes:
a) eficacia para reducir el problema;
b) fiabilidad;
e) cumplimiento de los requisitos funcionales (por ejemplo, alcanzar 5 hPa en el caso e las
radiosondas ROAS);
d) calidad (por ej., atendiendo a la evaluación mediante las observaciones de los centros
principales);
e) continuidad a largo plazo (especialmente en el caso del SMOC);
f) compatibilidad con múltiples programas;
g) características singulares.
La responsabilidad de esta tarea deben asumirla los Miembros.
Seguimiento del problema
13. Lo que incluye:
a) evaluar la amplitud del problema y comparación con las proyecciones;
b) perfeccionar y adaptar las respuestas en la medida de lo posible.
Edición de 1993, Sup!. N° 4 (VIII.2001)
111.34 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Examen posterior al suceso
14. Una vez terminado el suceso se procederá a un examen para registrar las experiencias obtenidas y
documentar los procedimientos para sucesos futuros.
La responsabilidad de esta tarea debe asumirla la CSB.
Aspectos administrativos
15. Este segundo punto fue acompañado de éxito en el caso de la terminación del sistema OMEGA.
El equipo formuló recomendaciones para reducir el problema y asignar prioridades para la utilización de los fon-
dos disponibles para la instalación de radiosondas alternativas (GPS), por ejemplo:
a) recurrir a los grupos oficiales y extraoficiales existentes de la CSB y la OMM en general (CIMa,
CCA, CC1)¡
b) si el problema fuese de gran magnitud, establecer un equipo de tareas para analizar el
problema, compartir la información existente y preparar asesoramiento de expertos.
Edición de 1993, SupI. N
2
4 (VIII.2001)
(
(
(
(
4.1.2
4.1.2.1
4.2
4.2.1
CAPÍTULO 4
MÉTODOS UTILIZADOS EN EL MANUAL DE PROCESO DE DATOS
PARA EL ANÁLISIS Y LA PREDICCIÓN
4.1 Utilización de análisis y predicciones codificados
4.1.1 Claves de análisis de la OMM
Para codificar los diversos tipos de datos, análisis y predicciones meteorológicas se pueden utilizar cua-
tro claves de la OMM, que se describen con detalle en el Volumen I del Manual de Claves, OMM-N° 306, a saber:
a) FM 45-IV IAC - Análisis que sirve para la codificación manual de los análisis y predicciones de super-
ficie y en altitud mediante la localización de distintos elementos tales como los centros de presión,
los frentes, las isobaras, los contornos de altitud, los vientos, las ondas de tropopausa, etc. Esta clave
ya no se utiliza mucho en las operaciones meteorológicas;
b) FM 46-IV IAC FLEET - Análisis en forma abreviada diseñado para la utilización en las operaciones
marinas como forma de comunicación de los análisis y predicciones de los sistemas de presión a
nivel del mar, los frentes, etc., así como las olas y las temperaturas en la superficie del mar. Esta
clave es utilizada aún por algunos usuarios marinos;
e) FM 47-IX Ext GRID - Datos procesados en forma de valores reticulares, creada para utilizarla en el cifrado
manual e informático del campo de datos meteorológicos en forma reticular. Sin embargo, por experien-
da se sabe que la complejidad de esta clave es tal que su utilizadón manual es prácticamente imposible, lo
que ha desaconsejado su empleo en todos los centros, salvo los grandes centros automatizados de la VMM;
d) FM 49·IX Ext. GRAF - Datos procesados en forma de valores reticulares (clave abreviada) elaborada
para fomentar la utilización de la clave GRID en operaciones manuales, y en los pequeños centros
informatizados (por ejemplo los CMN). La clave GRAF es una versión simplificada de la clave GRID
en la que cada boletín contiene datos sobre un parámetro a un nivelo superficie de presión. Para
simplificar la utilización de la clave GRAF se omiten en la versión abreviada la sección 2 (geometría
reticular) y la sección 4 (sumas de verificación).
Utilización de claves de análisis de la OMM en las actividades de proceso de datos
OPERACIONES MANUALES
En las Regiones de la OMM en las que los centros de funcionamiento manual son numerosos, se reco-
mienda el intercambio de análisis y predicciones meteorológicos, en la medida de lo posible utilizando la clave
FM 49·IX Ext. GRAF. Algunos mapas tendrán que intercambiarse mediante facsímil analógico, por ejemplo, los análi-
sis de superficie con datos representados, y mapas preparados para uso del sistema de pronósticos de área de la OACI
tendrán que intercambiarse mediante facsimil analógico. Para recibir análisis y wedicciones del exterior de la Región
(por ejemplo de un CMN o de un CMR), puede ser necesario concertar acuerdos bilaterales o multilaterales con un
centro automatizado de la Región o exterior a ella, a fin de transformar estos productos reticulares en productos
gráficos, según se explica en la sección 3.6.2.
4.1.2.2 OPERACIONES AUTOMATIZADAS
En las Regiones de la OMM en que predominan los centros automatizados, se recomienda que la
mayoría de los análisis y pronósticos se intercambien mediante las claves GRID/GRAF. Los centros deben equipar-
se con soportes físicos y lógicos para convertir productos reticulares en gráficos (véase la sección 3.6.2). Ciertos
mapas, como los pronósticos destinados a la aviación, que no se pueden codificar ni intercambiar en forma de retí-
culas pueden seguir intercambiándose en forma gráfica. Los requisitos para el intercambio de datos en forma
reticular dentro de cada Región de la OMM deben coordinarse a nivel regional, o por lo menos multilateral, con
objeto de evitar repeticiones superfluas de datos y una sobrecarga de los circuitos de telecomunicaciones.
Análisis manual de la estructura vertical de la atmósfera
Generalidades
En esta sección se resumen los métodos manuales para el trazado y análisis de la estructura termodi-
námica y los hodógrafos para la cizalladura del viento, el trazado y análisis de las secciones verticales y el trazado
de los cambios atmosféricos y de presión tanto en las regiones tropicales como extratropicales.
4.2.2 Trazado de diagramas termodinámicos
Los datos utilizados para trazar diagramas termodinámicos se obtienen por medio de radiosondas, son-
das lanzadas desde aviones a gran altitud e informes de sondeos satelitales de temperatura vertical.
En cada diagrama figuran el nombre y el indicativo de estación o las coordenadas geográficas, del punto,
así como la hora a la que se hizo el informe.
La curva presión-temperatura debe trazarse siempre, uniéndose los puntos por rectas.
La humedad debe representarse de preferencia mediante temperaturas del punto de rocío, aunque
IV.2 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
también se pueden indicar las temperaturas del termómetro húmedo. En la leyenda del mapa se debe indicar clara-
mente que elemento se ha inscrito. Las temperaturas del punto de rocío (o temperatura del termómetro húmedo) pue- (-
den unirse por medio de trazos de líneas rectas.
Si en un mismo diagrama se indican datos de varios sondeos, las curvas deben distinguirse una de otra
utilizando símbolos distintos para los trazados de la temperatura y el punto de rocío (o temperatura del termómetro
húmedo) o también cuando se usa un sistema policromático, uniendo los puntos con líneas de distintos colores.
Puede incluirse en el diagrama, preferentemente en un recuadro, información complementaria, como las
altitudes de determinados niveles, el espesor de capas de la atmósfera, los vientos, detalles de las nubes, etc.
Los Servicios Meteorológicos utilizan diversos tipos de mapas termodinámicos, entre ellos:
a) diagramas T-log pj
b) diagrama de Stüve o seudodiabático
c) tefigramaj y
d) diagrama oblicuo T-log p de Herlofson.
Se encontrará información más detallada sobre las bases teóricas, la estructura y la utilización de estos dia-
gramas en Stüve (1927)j Berry, Bollay y Beers (1945)j Herlofson (1947)j Defrise (1948)j Saucier (1955) y Petterssen (1956).
4.2.3 Utilización de diagramas termodinámicos en la predicción
Se emplean diagramas termodinámicos en las predicción operativa para analizar la estabilidad de la
atmósfera con el fin de predecir tormentas y otros tipos de condiciones meteorológicas extremas, analizar (y predecir)
la altitud de las nubes bajas, la formación y disipación de nieblas y la temperatura máxima vespertina así como muchas
otras condiciones relacionadas con la estructura vertical general de la temperatura y la humedad de la atmósfera.
Puede encontrarse más información sobre la utilización de diagramas termodinámicos en el análisis y la predicción en (
Berry, Bollay y Beers (1945).
4.2.4 Hodógrafos de la cizal1adura del viento
Los datos del viento derivados de observaciones hechas con globos piloto, radiosondas, etc., se pueden
marcar en un diagrama polar a fin de obtener cizalladuras del viento y otra información.
El diagrama consistente en una serie de círculos concéntricos equidistantes divididos en pausas de
valores de la velocidad del viento. Desde el centro de los círculos se trazan radios, por lo general a intervalos de
10 grados y numerados de 10° a 360°.
En el diagrama, el viento de cualquier altitud puede representarse por un punto que marca la intersec-
ción del radio apropiado de la dirección con el círculo idóneo de la velocidad. La altitud de la observación debe ins-
cribirse junto al punto expresada en decámetros en decenas de milibares, con la letra S para indicar una observación
de superficie. Esta operación se lleva a cabo en sucesivas altitudes y los puntos representados se unen con una serie
de líneas rectas. La curva así obtenida se denomina hodógrafo.
Si se inscriben en el mismo diagrama los datos de más de un sondeo, se deben distinguir uno de otro por
medio de símbolos diferentes para los trazados de los datos sobre el viento, o adicionalmente, cuando se utiliza un sis-
tema policromático, uniendo los puntos con líneas de distintos colores.
En cada hodógrafo, el diagrama debe indicar la hora de observación, así como el nombre y el número
indicativo o las coordenadas geográficas de la estación en que se han efectuado las observaciones.
La utilización del hodógrafo para el análisis y la predicción en una sola estación es examinada por Oliver
y Oliver (1945).
4.2.5
4.2.5.1
Secciones transversales verticales
GENERALIDADES
Las secciones transversales verticales de la atmósfera se realizan de dos formas principales:
a) secciones transversales temporales, que se refieren a sondeos efectuados por encima de una estación única
durante cierto tiempo. En este caso, la base o abscisa del diagrama representa el tiempo en una esca-
la lineal apropiada, y la ordenada corresponde a la altitud, de preferencia en una escala linealj
b) secciones transversales espaciales que se refieren a las condiciones reinantes en un plano vertical en
un momento preciso. La base o abscisa del diagrama representa la distancia horizontal a la misma
escala o a una fracción simple o múltiple de la escala del mapa sinóptico de base utilizado. La
ordenada representa la altitud, de preferencia a escala lineal.
(
4.2.5.2 SECCIONES TRANSVERSALES TEMPORALES
Para cada hora de observación se traza en el diagrama una línea en ángulo recto con la línea de base que
corta las líneas de altitud o de presión. En esta línea, denominada línea vertical para simplificar los datos se inscriben
en cada nivel sobre el que hay datos de observación. Para aplicar técnicas de análisis detallados tal vez se necesite un
gran número de parámetros derivados, como la temperatura potencial, la temperatura virtual y el volumen específico
en los diagramas de sección transversal.
4.2.5.3 SECCIONES TRANSVERSALES ESPACIALES
En cada estación en la que se dispone de datos de sondeo a lo largo de la línea determinada por la sec-
ción, se traza una línea vertical en el diagrama en el lugar adecuado de la línea de base. Acontinuación, los datos de (
observación se inscriben en el diagrama del mismo modo que en las secciones transversales temporales.
CAPÍTULO 4 IV.3
El análisis de los diagramas de sección transversal puede hacerse de diversas maneras. Puede compren-
der la demarcación de las superficies frontales, las tropopausas o las zonas de nubes, y trazar una o más isopletas tales
como isotermas, isentropas o isotacas. En cada uno de los diagramas de sección transversal, la correspondiente leyen-
da debe dar una explicación completa de los elementos incluidos en el análisis. En Saucier (l955) se puede hallar una
exposición más completa del análisis de la sección transversal.
4.2.6 Representación de las masas de aire
En esta Guía no se consideran la descripción de las masas de aire ni la técnica para representar esos en
los mapas sinópticos. Saucier (1955) y Patterssen (1956) proporcionan información sobre las clasificaciones de las
masas de aire y su representación en los mapas sinópticos.
4.2.7
4.2.7.1
4.2.7.2
Representación de atmosféricos
MODELO DE REPRESENTACIÓN
El modelo para representar los atmosféricos en mapas de superficie es:
GG

V
REGLAS PARA REPRESENTAR DISTINTOS ELEMENTOS
GG Hora de observación
Este valor se describe como se transmite en el informe.
A
i
Tasa de repetición de los atmosféricos
Este elemento se indica por medio de líneas inclinadas añadidas al símbolo básico. La tabla
siguiente indica el símbolo completo que se emplea para cada valor de A
i
.
o 1 3 5 7 9
IA¡ (- (
f
(
?
7 7"
Las dimensiones de los símbolos de A
i
figuran en el diagrama siguiente:
La longitud recomendada para 2a es de 1 cm.
ai Distribución de los atmosféricos
Aunque este elemento no figura en el modelo, se emplea como sigue:
Si ai se denota con cero, hay un punto de actividad aislado y el símbolo de A
i
se inscribe de tal
forma que el punto inferior se encuentre en la posición dada.
Si ai se denota con 4, los atmosféricos se manifiestan en la zona delimitada por las líneas que unen
los puntos sucesivos de posición indicados en el mensaje, y el símbolo de A
i
se inscribe dentro de
esa zona.
Si ai se denota con 6, los atmosféricos se encuentran a lo largo de la línea que une los sucesivos gru-
pos de posición y el símbolo de A
i
se inscribe en el centro, a uno o ambos exremos de la línea.
4.2.8
4.2.8.1
Representación y análisis del estado de las olas
MODELO DE REPRESENTACIÓN
Los procedimientos para representar los diversos elementos del estado de las olas se exponen en el
Apéndice HA del Volumen 1del Manual del SMPD.
4.2.8.2 ISOPLETAS DE LA ALTURA DE LAS OLAS
Las isopletas de la altura de las olas deben trazarse a intervalos de un metro a múltiplos o submúltiplos
de este valor, utilizando una línea continua para las olas marinas y una línea discontinua para las olas de mar de fondo.
Las zonas de dirección indeterminada se indican con líneas punteadas, así .
4.2.8.3 MOVIMIENTO DE TRENES DE OLAS DOMINANTES
En los mapas se insertan flechas grandes de astil grueso para indicar la dirección de los trenes de olas
marinas predominantes. Las flechas grandes con astiles discontinuos sirven para señalar las direcciones en que se mue-
ven los trenes de olas de mar de fondo.
lVA GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
4.2.9 Mapas de variación de la presión
En los gráficos que indican las variaciones de la presión cada tres horas, las isalobaras deben trazarse a
intervalos de un hectopascal; en los gráficos de 12 y 24 horas, los intervalos pueden ser de 5 hPa.
Si se emplea un solo color, la línea de cambio cero debe ser más gruesa que las demás líneas, y las líneas
de valores negativos pueden ser de trazos.
Si se adopta un sistema policromo, se recomienda usar el negro o púrpura para trazar la línea cero, el azul
para las líneas de cambio positivo y el rojo para las líneas indicadoras de cambio negativo.
En ambos sistemas, los valores de las líneas de cambio se rotulan con claridad y van precedidos de la
señal positiva o negativa apropiada.
Los centros de alta isobárica deben señalarse con el signo + y los centros de baja isobárica con el signo -.
Las posiciones anteriores de los centros, con su hora correspondiente a la hora UTC más próxima inscrita sobre el cen-
tro, pueden estar conectadas por una flecha que apunte a la posidón del centro actual.
4.2.10 Mapas de la tropopausa
Se propone que las isopletas que representan las líneas de nivel de la tropopausa se tracen con los
siguientes intervalos:
a) Si se da la tropopausa en función de la altitud: 1000 m, pero con isopletas adicionales a interva-
los de 500 m cuando el espaciamiento es ancho o irregular;
b) si se da la tropopausa en función de la presión: 50 hPa, pero con isopletas adicionales a interva-
los de 25 hPa cuando el espaciamiento es ancho o irregular.
Aveces puede haber tropopausas a dos o más niveles en la misma zona del mapa, en cuyo caso hay que
trazar dos o más conjuntos de líneas secantes para tener una representación completa del campo de la tropopausa.
4.3 Métodos de análisis y predicción manuales en latitudes extratropicales
Ya se ha analizado anteriormente la función de los ordenadores y del hombre. En esta sección se resu-
men las diversas técnicas utilizadas en la actualidad por el hombre en las actividades de análisis y prognosis. Los
análisis y predicciones realizados con métodos numéricos se obtienen fácilmente gracias a sistemas informáticos exis-
tentes en centros o en fuentes externas, facilitados por facsímil, o mediante el uso de productos de clave GRID/GRAF
procedentes de otros centros. Amedida que esos datos son más sofisticados y precisos hay un período de transición
durante el cual muchos de los métodos tradicionales consagrados dan paso a nuevas técnicas en que los productos
numéricos desempeñan una función cada vez más importante. Por tanto, en estos párrafos se insiste en las nuevas
técnicas manuales desarrolladas para obtener el mejor valor de los datos y los productos de cálculo de que se dispone.
Se hará mención, sin duda, de los métodos tradicionales, pero si se necesitan más detalles sobre estos sistemas deberá
recurrirse a los numerosos manuales clásicos sobre el tema. Esta sección se divide en dos partes principales:
a) técnicas manuales aplicadas en los análisis;
b) la función humana en las técnicas de predicción modernas.
(
(
4.3.1 Técnicas manuales aplicadas en el análisis
El objetivo del análisis consiste en determinar y representar las variaciones de espacio y tiempo de pará-
metros meteorológicos importantes con objeto de facilitar la predicción de esos parámetros, es decir, de determinar-
los en el futuro. Una característica fundamental del análisis manual consiste en reconocer la estructura y la utiliza-
ción de conceptos o modelos estructurales como, por ejemplo, depresiones, anticiclones, vaguadas dorsales, frentes,
líneas de inestabilidad, etc. Los análisis deben concebirse como una actividad tetradimensional (tres dimensiones (
corresponden al espacio y la cuarta es el tiempo). Sin embargo, consideraciones de orden práctico limitan el proceso
al empleo de representaciones visuales en dos dimensiones, por ejemplo, mapas de contornos de superficie y en alti-
tud, complementados con representaciones unidimensionales, como son los diagramas aerológicos. La secuencia cro-
nológica de estas representaciones constituye un método reconocido para asegurar la continuidad histórica, mientras
que la cohesión hidrostática y dinámica son condicionamientos necesarios para el logro de resultados significativos.
Un análisis de las variables meteorológicas especifica un estado inicial, a saber el estado de la atmósfera en un momen-
to fijo del tiempo, pero el diagnóstico de este estado inicial exige la utilización de análisis de períodos anteriores, así
como el reconocimiento de los principios de continuidad y de ideas teóricas fundados en el comportamiento conoci-
do de los modelos estructurales. Se examinarán los siguientes aspectos de los problemas que plantean los análisis:
a) requisitos para los análisis manuales;
b) técnicas de análisis.
4.3.1.1 REQUISITOS PARA LOS ANÁLISIS MANUALES
Los métodos numéricos que permiten analizar a máquina las variables meteorológicas y los campos que
representan la distribución espacial de estas variables pueden producirse en casi cualquier formato requerido. Así los
análisis de todos los campos usuales necesarios se efectúan ahora por ordenador en los grandes centros meteorológi-
cos, y muchos de estos análisis se ponen a disposición de otros centros (ya sea en facsímil o mediante datos
GRID/GRAF). Los requisitos para efectuar análisis manuales en un centro dado dependerán de que disponga o no de
instalaciones informáticas. Con todo, los requisitos del análisis manual pueden deberse a la necesidad de:
a) supervisar los análisis realizados objetivamente;
b) disponer de los mejores análisis posibles para las técnicas de predicción numérica del tiempo;
e) proporcionar análisis antes de que los suministren otras fuentes;
CAPÍTULO 4 lV.5
d) controlar la calidad de los datos;
e) analizar las características secundarias;
f) facilitar los medios cotidianos para los predictores y analistas a fin de entender la evolución de la
atmósfera.
4.3.1.1.1 CONTROL DE LOS ANÁLISIS REALIZADOS OBJETIVAMENTE
Cuando se utilizan técnicas numéricas en la realización de análisis, es necesario elaborar análisis manua-
les de determinados campos y características a fin de evaluar la calidad de los productos numéricos. Amedida que se
van perfeccionando las técnicas de elaboración de análisis mediante métodos numéricos, los requisitos de control ten-
derán a disminuir, si no a desaparecer del todo. El grado de control dependerá de la disponibilidad de personal y de
la calidad de los análisis efectuados por los métodos numéricos. En un centro importante, donde se aplican técnicas
de predicción numérica del tiempo, se pueden tener en cuenta otras consideraciones, que se examinan en el párrafo
siguiente.
4.3.1.1.2 UTILIZACIÓN DE ANÁLISIS MANUALES EN RELACIÓN CON TÉCNICAS DE PREDICCIÓN NUMÉRICA DEL TIEMPO
En un gran centro que elabora productos de predicción numérica del tiempo, tiene considerable impor-
tancia que los campos de fondo para el momento de los nuevos análisis sean de la mejor calidad posible. Estos cam-
pos de fondo corresponden normalmente a predicciones de 12 horas basadas en el análisis de los datos de las
12 horas precedentes. Dado que no cabe espera que las predicciones sean precisas si están basadas en datos deficien-
tes, es necesario un esfuerzo considerable para tener la seguridad de que las predicciones sean lo más precisas posible.
Esto supone generalmente la realización de análisis manuales, pero con la ayuda de datos informativos. Los análisis
contenidos en el ordenador se ajustan luego según sea necesario antes de efectuar la predicción final para 12 horas con
anterioridad a la llegada de los datos nuevos. Acontinuación se examinarán las razones para aplicar este método y las
técnicas que requiere.
4.3.1.1.3 RAPIDEZ DE LOS ANÁLISIS
En un centro grande dotado de medios automatizados no se puede obtener un mapa analizado por proce-
dimientos objetivos hasta que no haya transcurrido cierto tiempo tras la hora de la observación. Ello obedece a que resul-
ta improductivo realizar el programa de análisis antes de disponer de la mayoria de los datos. Sin embargo, se pueden
realizar mapas transcritos en el período intermedio (que a veces se denominan mapas de "vistazo"); aunque los datos
transcritos gráficamente no serán completos, es posible hacer análisis esquemáticos que pueden ser de un valor conside-
rable en la elaboración de predicciones que deben emitirse antes de la llegada de los mapas analizados a máquina.
En centros más pequeños, la necesidad de análisis manuales es incluso más acuciante, puesto que los
datos en facsímil o los productos de clave GRID/GRAF llegan con bastante retraso. Ello es debido a que los análisis han
de prepararse primero en el centro principal (calculados y elaborados en un a forma apropiada para la transmisión),
con lo cual se requiere aún más tiempo para emitir los análisis a través de una red de telecomunicaciones adecuada.
De este modo, en una oficina de dimensiones modesta es todavía más necesario utilizar técnicas manuales para el aná-
lisis de datos disponibles en forma alfanumérica, en particular aquellos datos relacionados con la zona inmediatamente
contigua al centro o al país donde está situado el centro.
4.3.1.1.4 CONTROL DE LA CALIDAD MEDIANTE LA ELABORACIÓN DE ANÁLISIS MANUAL
Los centros de proceso de datos mundiales automatizados efectúan procedimientos de control de calidad
(véase el Capítulo 6). Estas técnicas de informática pueden, sin embargo complementarse con técnicas de control de
calidad manuales derivadas del análisis manual de datos. Este control de calidad depende de la habilidad del analista
para detectar en los datos errores sutiles o que escapan a las pruebas normales de control de calidad automatizadas.
Con las técnicas de análisis manuales se descubren a menudo datos erróneos que escapan a las pruebas de
control de calidad automatizadas. Si estos datos inexactos se dejan sin modificar en el ordenador, pueden conducir a
importantes errores en las predIcciones efectuadas de forma numérica.
4.3.1.1.5 CARACTERÍSTICAS MENORES
Los análisis elaborados con métodos objetivos corresponden normalmente a zonas extensas. En las
técnicas numéricas aplicadas en los programas de análisis numérico se emplean una retícula de puntos (véase el párra-
fo 3.4.2). Las características que son del orden de magnitud de los espaciamientos de los puntos reticulares o más
pequeñas, no se pueden analizar de forma satisfactoria con métodos numéricos. La mejor forma de hacerlo es aplicar
métodos manuales.
4.3.1.1.6 COMPRENSIÓN DEL COMPORTAMIENTO DE LA ATMÓSFERA
La preparación manual de análisis bien delineados es un arte al tiempo que una habilidad. El analista tam-
bién debe saber evaluar la atmósfera y, al elaborar un análisis, ha de tener en cuenta la continuidad temporal y espacial.
En la elaboración de mapas de presión o de nivel constante, el analista debe tener presente el comportamiento fisico y ter-
modinámico básico de la atmósfera. Cuando no se preparan análisis manuales, pero se aceptan los productos numéricos,
nada llama la atención del analista acerca de estos aspectos, ya que la estabilidad vertical y horizontal habrá sido asegura-
da y la continuidad espacial y temporal habrá sido incorporada de forma automática. Por ello, puede ocurrir que los pre-
dictores no examinen ya las observaciones con detalle, ni evalúen la actividad de la atmósfera como antes. Tal vez haya
tendencia a aceptar productos de máquina gracias a su gran calidad. Trabajando continuamente con observaciones
IV.6 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
es como el meteorólogo adquiere gran parte de su habilidad básica para conocer la atmósfera. Este conocimiento contri-
buye a su vez a ayudar a interpretar las predicciones, incluso si se realizan de forma numérica. Así, quizás valga la pena con- (
servar en lo posible los análisis manuales en una oficina, para que los meteorólogos todavía puedan trabajar con observa-
ciones básicas. Estas habilidades son importantes en una ofiána en la que trabajan meteorólogos que deben emitir pro-
nósticos del tiempo (en contraposición a campos de predicción, por ejemplo el campo de predicción de la presión al nivel
medio del mar). En una ofiána dedicada simplemente a la producción de campos analizados y previstos, hay pocas o nin-
guna probabilidad de técnicas de análisis manual, salvo quizá por necesidad de controlar los análisis efectuados a máquina.
4.3.1.2 TÉCNICAS DE ANÁLISIS
Las técnicas de análisis modernas incorporan muchas de las técnicas tradicionales consagradas, pero
también utilizan los numerosos medios auxiliares existentes como por ejemplo, los campos analizados por métodos
numéricos. Las diversas técnicas existentes se exponen en los siguientes epígrafes:
a) tipos de análisis¡
b) análisis de las características de superficie¡
e) técnicas de análisis en altitud
d) análisis de la información satelital¡
e) otras técnicas de análisis de datos.
4.3.1.2.1 TIpos DE ANÁLISIS
Entre los análisis que se requieren en un centro meteorológico figuran los siguientes:
a) análisis isobárico¡
b) discontinuidades¡
e) inestabilidad vertical¡
d) cortes transversales¡
e) análisis especializados de distintos elementos¡
f) datos satelitales.
(
4.3.1.2.1.1 ANÁLISIS ISOBÁRICO
La descripción de variables atmosféricas a distintos niveles de presión constituye el marco básico del análi-
sis. Estos niveles abarcan la superficie (o 1 000 hPa), 850, 700, 500,300,200 Y100 hPa, inscribiéndose los datos para las
0000 y 1200 horas UTC. Además, puede haber necesidades especiales a otros niveles, por ejemplo a 400 y 250 hPa, y a
niveles más elevados a SO, 30, Y10 hPa, y superiores. El mapa de espesor de 1000/500 hPa desempeña una función fun-
damental: presenta el estado de la temperatura media de la troposfera inferior y asegura la consistencia hidrostática entre
la superficie y niveles de sao hPa.
Es ventajoso representar más de una serie de isopletas en el mapa de una superficie isobárica determinada,
por ejemplo, contornos de sao hPa e isobaras de superficie y/o análisis frontal de superficie. De esta forma se destacan
los detalles de la estructura vertical, permitiendo apreciar el campo de advección térmica. Ello se deduce de la clara rela-
ción existente entre las características de superficie y altitud. Este aspecto del análisis, en el que se destaca la distribución
en gran escala de los parámetros meteorológicos, se debe complementar mediante el análisis de las características en esca-
la más reducida.
4.3.1.2.1.2 ANÁLISIS DE DISCONTINUIDADES
El análisis de las características en menor escala o discontinuidades comprende: ("
a) el análisis frontal, de tipo tridimensional, pero descrito en el mapa de superficie¡
b) inversiones, precisadas en los diagramas aerológicos¡
e) discontinuidades de advección, en particular en las zonas subtropicales¡
d) características de la tropopausa, determinadas en los diagramas aerológicos¡
e) corrientes en chorro, obtenidas con sondas de vientos ascendentes y relacionadas con el análisis de
la tropopausa¡
f) "trowals" (práctica canadiense), definida como una depresión de aire cálido en altitud¡
g) líneas de turbonada, líneas de inestabilidad y cambios bruscos de presión¡
h) líneas de cizalladura (en altitud).
La importancia del análisis de discontinuidades se debe a su estrecha vinculación con las características
meteorológicas, es decir, con los procesos tridimensionales, dinámicos y físicos.
4.3.1.2.1.3 ANÁLISIS DE INESTABILIDAD VERTICAL
La inestabilidad vertical, esto es, la inestabilidad hidrostática, desempeña una evidente función en
numerosos procesos meteorológicos. Por consiguiente, su análisis tiene gran importancia, en particular en las zonas
subtropicales, donde desempeña una función dOminante, por ejemplo, en las depresiones y las vaguadas frías en alti-
tud. Al evaluar la tendencia a la inestabilidad es indispensable utilizar directamente diagramas aerológicos y debe
tenerse en cuenta la distribución de la humedad y su posible modificación. En un CMR se consigue presentar la esta-
bilidad vertical en zonas amplias utilizando el mapa de estabilidad, en el que se inscriben como isopletas los valores
de un parámetro de estabilidad, por ejemplo, el índice de Showalter o el índice de Boyden. Los informes de los pará-
sitos atmosféricos (SFLOC) son especialmente útiles en las zonas de escasos datos y su distribución en el espacio y en
el tiempo puede representarse provechosamente.
CAPÍTULO 4 IV.?
4.3.1.2.1.4 ANÁLISIS DE SECCIÓN TRANSVERSAL VERTICAL
El empleo de técnicas de análisis de sección transversal constituye una ayuda auxiliar. El eje horizontal
de estas secciones transversales puede presentar variaciones en el espacio, a lo largo de una línea o eje determinado, o
variaciones en el tiempo. En las secciones 4.2.5 y 4.3.1.2.6 se discute el tema con más detalle.
4.3.1.2.1.5 ANÁLISIS ESPECIALIZADOS DE DISTINTOS ELEMENTOS
Se pueden analizar distintos elementos por separado, por ejemplo, los análisis de hodógrafos del viento y los
análisis de isotacas.
En el caso de determinados elementos, por ejemplo, la visibilidad, la nubosidad y las predpitaciones, se pue-
den construir isocronas para recalcar las variaciones espaciales y temporales de los bordes delanteros de estos fenómenos.
4.3.1.2.1.6 ANÁLISIS DE DATOS OBTENIDOS
En la mayor parte de los centros ya se dispone de datos obtenidos por satélite. La utilización de este tipo
de datos se expone en la sección 4.3.1.2.4.
4.3.1.2.2 ANÁLISIS DE LAS CARACTERÍSTICAS DE SUPERFICIE
En meteorología, el mapa meteorológico de superficie o mapa sinóptico bien analizado constituye un ins-
trumento fundamental que el meteorólogo puede utilizar para llegar a comprender el estado de la atmósfera en un momen-
to dado. El término "sinóptico" significa "visto en su conjunto". Un mapa sinóptico de superficie es una instantánea de
las observaciones meteorológicas hechas al nivel del suelo o desde barcos en el mar. El análisis capacitado de estas obser-
vaciones constituye una sólida base sobre la que deben asentarse en última instancia la totalidad de las predicciones mete-
orológicas.
Las distintas observaciones de superficie no se limitan enteramente a un punto de la superficie terrestre. Las
observaciones del estado del delo permiten obtener un gran volumen de información sobre los niveles superiores de la
atmósfera, en tanto que las del estado del tiempo y, en particular la visibilidad, pueden proporcionar informadón sobre las
condiciones reinantes dentro de un sector de considerable extensión a partir del punto en que se realiza la observación.
Concretamente, entre las observaciones que se hacen y cuyos datos están disponibles, se hallan las observa-
ciones con instrumentos o las medidones, como la previsión barométrica, la temperatura, la veloddad y dirección del vien-
to, la visibilidad (unas veces medida y otras estimada), y la altura de la base de las nubes bajas, así como las observadones
visuales que comprenden las distintas clases de nubes en el cielo, la cantidad total de delo cubierto de nubes y las condi-
ciones meteorológicas presentes y pasadas.
El análisis de un mapa sinóptico de superficie (nivel medio del mar) puede dividirse en dos grandes fases
fundamentales:
a) análisis frontal o de masas de aire
b) construcción del campo de presión al nivel medio del mar.
Una vez realizadas ambas fases de forma satisfactoria, hay que proceder a varias operaciones secundarias
para extraer la máxima información de los datos disponibles. Por ejemplo, el esquema isalobárico puede trazarse en
zonas seleccionadas del mapa. Asimismo, puede ser útil trazar las zonas de precipitación, en particular la precipitación
engelante, la actividad borrascosa y las nieblas, empleando diversos colores.
No es necesario que las dos fases principales del análisis del mapa sinóptico al nivel medio del mar men-
cionadas sigan el orden indicado. Si bien no hay una regla estricta, muchos analistas estimarán conveniente deter-
minar los límites de la masa de aire principal y establecer los frentes en las zonas del mapa que ofrecen un interés inme-
diato antes de intentar el trazado de las isobaras. Estas zonas de interés son por lo general zonas extratropicales y zonas
próximas al centro de análisis. La forma exacta de las isobaras se determina en gran medida por la posición de los fren-
tes. El esquema de la presión puede ser una valiosa información respecto de la situación de un frente, pero esta con-
tribución de la forma de la isobara se puede emplear mejor para establecer un argumento por lo demás poco conclu-
yente, más que como razón fundamental para determinar un frente.
4.3.1.2.2.1 ANÁLISIS FRONTOLÓGICO
La continuidad es de suma importancia en el análisis frontológico; de ahí que sea fundamental para el
analista disponer de por lo menos un mapa sinóptico consecutivo, y preferentemente de dos o más, relativo a horas
sinópticas precedentes, al efectuar un análisis frontológico o de la masa de aire. Aveces, resulta más útil comparar
observaciones realizadas con 24 horas de intervalo al decidir respecto al paso de frentes en determinadas estaciones
sinópticas, eliminándose así el factor diurno.
Los frentes deben relacionarse con el campo térmico en gran escala y es aconsejable cerciorarse de que
los frentes descritos en los análisis arden relación con el campo térmico en gran escala característico de la troposfera
baja. El análisis del espesor de 1000/500 hPa es útil al respecto, puesto que presenta la temperatura media de la atmós-
fera por debajo de 500 hPa.
Los frentes pueden considerarse como discontinuidades en el campo de advección térmica. El paso de
un frente en una estación dada puede reconocerse por las discontinuidades manifiestas en el registro autográfico. En
mapas a pequeña escala, estas observaciones no figuran en general y es conveniente ser capaz de identificar o recono-
cer las posiciones del frente considerando la relación del flujo con el campo térmico. Los frentes determinan cambios
bruscos en el proceso advectivo. Un frente frío va seguido en general de una fuerte advección de aire frío, denomina-
da advección fría, mientras que un frente cálido va necesariamente precedido de una zona de advección cálida fuerte.
Las oclusiones marcan la transición entre las zonas de advección cálidas y frías.
IV.8 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Los frentes en la superficie se asocian a la convergencia de velocidad máxima de bajo nivel y se caracterizan
por una cizalladura ciclónica discontinua del viento geostrófico. (
Los frentes deben relacionarse con las propiedades de las masas de aire. Los análisis de las propiedades de
las masas de aire, antes considerados únicos por su importancia, se siguen utilizando en la práctica, ya que los frentes se
asocian a la fuerte no linealidad que tiene lugar en estas zonas. Entre los elementos de máxima importancia tenemos:
a) la temperatura, en particular la temperatura potencial;
b) el punto de roáo;
e) las nubes;
d) la visibilidad.
Los datos obtenidos numéricamente pueden ayudar a determinar los frentes, esfera en la que los productos
elaborados de forma numérica pueden ser de considerable utilidad y guía.
El análisis del campo de espesor de 1000/500 hPa, la temperatura potencial de termómetro húmedo a 850 hPa
y otros campos de temperatura potencial pueden dar útil orientación para determinar la posición de los frentes, especial-
mente de las características termodinámicas en gran escala en la atmósfera. En este sentido se recomienda resueltamente
. que en los mapas a pequeña escala (de 1:15, 1:20 y 1:30 millones) sólo se incluyan los frentes en el análisis si realmente
constituyen características en gran escala que están en consonancia con la amplia estructura térmica de la atmósfera.
El empleo de imágenes obtenidas por satélite en análisis de frentes se examina con más detalle en la sección 4.3.1.2.4.
4.3.1.2.2.2 EL CAMPO DE PRESIÓN
Una vez determinados los principales sistemas frontales, se deben insertar las líneas isobaras principales.
El trabajo preliminar consiste en trazar algunas isobaras clave (a intervalos de 8 o 10 hPa por ejemplo), completando
después los detalles cuando esas isobaras principales corresponden razonablemente bien a los datos. Se debe mante-
ner la continuidad con el análisis anterior. Hay dos maneras de lograr esta continuidad. El método tradicional con- (
sagrado consiste en colocar el análisis de la hora sinóptica previa debajo del mapa que se examina sobre un tablero
iluminado. Con la llegada de datos meteorológicos informatizados, sin embargo, la continuidad puede conseguirse
mediante el empleo de un mapa de predicción de 6 ó 12 horas como base para el análisis, procediendo al correspon-
diente ajuste necesario de las isobaras. Incluso si se aplica este sistema, se recomienda comparar el análisis con el ante-
rior antes de finalizar los detalles.
Las principales características del campo de presión comprenden:
a) el anticiclón;
b) la cresta de alta presión;
e) las depresiones de ondas frontales en diversas fases de desarrollo;
d) los vórtices de depresión obstruida en que la oclusión con frecuencia ya no se extiende al centro
de baja presión;
e) la depresión polar;
f) la depresión tropical;
g) la depresión térmica;
h) la depresión orográfica o de sotavento;
i) la vaguada de baja presión;
Además de las zonas de alta y baja presión, el esquema puede adquirir la forma de cuello o silla de mon-
tar que conecta sistemas adyacentes de alta y baja presión. En verano puede haber un escaso gradiente de presión en
zonas del análisis. En estas zonas el campo de presión se denomina llano o bajo.
En terrenos elevados, las presiones barométricas normalmente se reducen al nivel medio del mar. Ahora (
bien, si la altitud de la estación es grande, el proceso de reducción da origen a errores importantes y su consecuencia
es que el valor de la presión en la estación no se puede comparar al de las estaciones vecinas de nueva altitud. De este
modo, al trazar isobaras sobre una gran meseta o sobre una zona de terreno elevado se produce una discontinuidad
entre las presiones al nivel del mar y las reducidas a un nivel más alto. En estos casos hay que tener cuidado para ase-
gurar la regularidad del esquema. Puede ser útil representar esos valores de mayor altitud con líneas de trazos, esto es,
de distinto modo que los datos principales del nivel del mar. Si hay una diferencia acusada en la temperatura del aire
entre ambos lados de la cordillera. En estos casos, puede ser conveniente omitir las isobaras sobre el terreno elevado
o trazarlas de forma discontinua en vez de suponer curvaturas ficticias en las isobaras sobre los llanos contiguos.
4.3.1.2.2.3 UTILIZACIÓN DE PRODUCTOS DE PREDICCIÓN NUMÉRICA EN LA PREPARACIÓN DE ANÁLISIS
Los productos de predicción numérica pueden ser útiles para la preparación de análisis. Se puede utili-
zar predicción de 12 horas mediante un modelo de predicción meteorológica numérica de preferencia al mapa sinóp-
tico previo con objeto de realizar un útil campo de primera aproximación. El analista no tiene entonces que despla-
zar mentalmente elementos en seis o 12 horas, pues el ordenador ha efectuado ya este trabajo de predicción. La labor
del analista se reduce a un ajuste de la predicción a 12 horas a la luz de los nuevos datos disponibles. Habida cuenta
de que este campo básico de primera aproximación constituye una predicción, el analista ha de completar su trabajo
asegurando la continuidad con los análisis anteriores disponibles. Estas técnicas son particularmente valiosas al ana-
lizar los campos de presión sobre zonas de datos escasos. En relación con el movimiento de los frentes, se puede obte-
ner una ayuda valiosa estudiando los diversos campos que se pueden asociar con los frentes, como los campos de
humedad, campos de temperatura potencial del termómetro h ú m ~ d o y otros. Una cautelosa evaluación en el orde-
nador del movimiento de tales campos en relación con el análisis de las 12 horas anteriores puede ser un medio útil
de tomar decisiones sobre las posiciones frontales en ausencia de otros datos en la nueva hora de análisis.
CAPÍTULO 4 IV.9
4.3.1.2.2.4 ANÁLISIS DE OTRAS CARACTERÍSTICAS
El análisis de isobaras, campos de humedad, nubes, velocidad del viento, campos de temperatura, zonas
de tipos importantes de tiempo, etc., debe vincularse a la presión global y al análisis frontal. Ha de decirse que la nece-
sidad de estos análisis dependerá de necesidades locales.
4.3.1.2.3 TÉCNICAS DE ANÁLISIS EN ALTITUD
4.3.1.2.3.1 CONSIDERACIONES GENERALES
Dado que el tiempo ocupa tres dimensiones en el espacio, ningún estudio puede estar completo sin la
inclusión de la estructura vertical de la atmósfera. Las observaciones de la temperatura, la humedad, la presión y el
viento en la atmósfera libre se registran con regularidad en algunas estaciones en tierra y mar, pero su número es
pequeño comparado con el número de estaciones que hacen observaciones de superficie. Ello se debe en gran parte
al costo que supone mantener las estaciones de observación en altitud, y en particular las situadas sobre océanos.
Afortunadamente, las irregularidades en la distribución espacial de los valores de la temperatura, la humedad y el vien-
to no son tan numerosas en altitud como en la superficie. Por lo tanto, es de suma importancia que en los análisis de
los mapas en altitud no se desdeñe ninguna observación salvo si se dan motivos fundados para considerarla suma-
mente inexacta. Esto no quiere decir que la totalidad de las observaciones deban ser aceptadas como exactas. Una
evaluación crítica de los diversos elementos de información es indispensable para poder efectuar un análisis idóneo.
No se puede exagerar la importancia de la continuidad de un nivel a otro y de una hora a otra en el análisis en alti-
tud. Es muy posible que, sobre los océanos, un elemento importante de un mapa se pierda aparentemente 12 horas
más tarde en la zona situada entre sondeos simultáneos hechos a cientos de kilómetros de distancia. Asimismo, es
absolutamente indispensable que ninguna característica claramente representada en un mapa sea desecha a niveles
inferiores o superiores ni se omita de los mapas ulteriores sin razón justificada. .
Las observadones tradicionales representadas en los mapas en altitud se hacen principalmente con
instrumentos y, a excepdón del viento, con un instrumento (radiosonda) distante de la estadón. Hay diversos tipos de
radiosondas y, lamentablemente, la precisión de algunos tipos e incluso modelos de tipos no es uniforme. Las impreci-
siones se pueden clasificar grosso modo en dos categorías: errores sistemáticos característicos del diseño de la radioson-
da, de las técnicas aplicadas en su manejo y errores no sistemáticos que surgen durante un sondeo determinado. Las irre-
gularidades del primer grupo se notan a menudo en las fronteras entre países en los niveles superiores (sobre todo a
200 hPa o más) y provienen en gran medida de los efectos de la radiación en los radiosondas. Este efecto es más acusa-
do en los niveles superiores durante el día, y hay que tener en cuenta que estos errores de los instrumentos se producen
e ~ general en función de la altura, de modo que si se descubre un error o se sospecha su existencia en un nivel, debe
tenerse en cuenta en los demás niveles del mismo sondeo. Un error no sistemático en cualquier sondeo puede afectar o
no a la exactitud de la información a un nivel distinto de aquél en que se produce, según la naturaleza del error y la téc-
nica aplicada para calcular los resultados de los sondeos. Los errores de los radiosondas pueden evaluarse en la actividad
cotidiana por medio de un análisis cuidadoso del nivel de 100 hPa.
En la actualidad hay otras fuentes de datos, además de las observaciones tradicionales descritas en el párra-
fo anterior, como imágenes (visibles e infrarrojas) y mediciones de la radiación efectuadas desde satélites, así como obser-
vaciones fiables de los vientos desde aeronaves. Se pueden emplear fotografías tomadas por satélite en órbita para locali-
zar sistemas, tanto en altitud como en la superfide, en tanto que las imágenes obtenidas por satélites geoestacionarios per-
miten medir los movimientos de nubes y, por ende, obtener datos sobre el viento en la altitud de las nubes (SATOB). Las
mediciones satelitales de la radiación atmosférica infrarroja a diversas longitudes de onda permiten realizar estimaciones
de la temperatura a diversos niveles de la atmósfera y se pueden emplear para calcular los valores de espesor (SATEM) que,
a su vez, son utilizables para dar estimaciones de la altura geopotendal de diversas superficies. Estos datos colman gran-
des vacíos en la red de observaciones, pero su calidad difiere y deben verificarse cuidadosamente antes de emplearlos. Los
vientos observados desde aeronaves se miden casi siempre mediante radar Doppler o sistemas de navegación inercial, cons-
tituyendo una fuente muy valiosa y segura de datos de los niveles superiores, en particular el nivel de 300 hPa. Estas obser-
vadones compensan en cierto grado la reducción de las redes de estaciones meteorológicas oceánicas y, aunque las obser-
vaciones se limitan en general a las principales rutas aéreas, constituyen un excelente medio, hasta ahora inexistente, para
realizar análisis detallados del campo de viento a niveles próximos al de la corriente en chorro. Por lo tanto, es de capital
importancia que estos datos tomados desde aviones sean intercambiados regional y mundialmente en tiempo real. Por
regla general, las observadones de vientos se transmiten durante vuelos sobre zonas escasamente pobladas, y los datos se
introducen luego en el Sistema Mundial de Telecomunicación. Sin embargo, hay tendencia a solicitar la transmisión de
los datos durante vuelos sobre zonas escasas en datos, que no siempre son las mismas que las zonas escasamente pobla-
das. En vuelos sobre zonas en que no se exige la transmisión de datos meteorológicos, la tripulación normalmente anota
las observaciones del viento en un formulario de registro especial de datos durante el vuelo, depositándolo después en un
lugar central para ser recogido más tarde por el personal del Servicio MeteorológiCO. Se debe hacer todo lo posible para
que la información sea introducido en el Sistema Mundial de Telecomunicación lo más rápidamente posible. En el Primer
experimento mundial del GARP (FGGE) se utilizó un Sistema de retransmisión por satélite de datos de aeronave (ASDAR)
para suministrar datos sobre el viento y la temperatura. Este plan tuvo mucho éxito y se están desarrollando nuevas téc-
nicas con objeto de perfecdonar el sistema operativo para una utilización futura. Las características del sistema recién des-
arrollado permitirán obtener dos perfiles de datos sobre la temperatura y el viento desde aeronaves cada
7,5 minutos durante el vuelo, y más frecuentemente en las ascensiones y descensos, posibilitando de esta forma la obten-
ción de datos semejantes a los de los radiosondas en un gran número de aeropuertos importantes.
Las observaciones en altitud enumeradas anteriormente pueden representarse en mapas que describen una
determinada superficie, de modo que cada mapa contenga observaciones para una altura o nivel determinados. Estos
IV.10 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
mapas se dividen en dos grupos: los que representan las variaciones de la presión en superficies de altura constante sobre
el nivel medio del mar, y los que muestran la variación de la altura en niveles de presión constante. Los análisis y pre-
dicciones de la presión al nivel medio del mar son ejemplos del primer tipo, pero si se preparan análisis en altitud es más
conveniente en la práctica utilizar superficies de presión constante (análisis de contorno). Este sistema aplicado a los
campos en altitud tiene la ventaja de que se puede emplear una escala de viento geostrófico para la totalidad de los nive-
les, y de que esta escala también se puede aplicar a las isopletas de espesor dando una determinación simple del viento
térmico. Además, las isopletas sobre superficies isobáricas son líneas de temperatura potencial constante.
Otra forma de utilizar los datos en altitud consiste en inscribirlos en secciones transversales verticales de la
atmósfera. Dos métodos de análisis, análisis isentrópico y análisis de contorno frontal, son técnicas valiosas al respecto.
Los mapas de observación en altitud que suelen necesitarse en un centro meteorológico operativo son los
mapas de presión constante a los niveles de 1000, 850, 700, 600, 300, 250, 200 Y100 hPa¡ en algunos centros se repre-
sentan también mapas para niveles superiores de hasta 10 hPa aunque principalmente con fines de investigación.
Otra serie de mapas bastante utilizados por los analistas y predictores de las condiciones en altitud son los
mapas de espesor. En éstos, se trazan los espesores de la columna de aire entre dos niveles de presión escogidos y, ade-
más, las diferencias de vector entre los vientos en ambos niveles de presión. Se representan las isopletas de igual espesor
a intervalos normalizados como en el caso de los análisis en altitud. El intervalo varía en los diferentes centros, pero suele
ser del orden de 40, SO ó 60 gpm. Los mapas de espesor más frecuentemente utilizados son los relativos a las capas de
1000/500 hPa, 1000/850 hPa y 1000/700 hPa. Para ciertas finalidades de la aeronáutica, se trazan mapas al nivel del vien-
to máximo. Estos mapas se combinan por lo general con análisis de la tropopausa.
Actualmente suelen realizarse por ordenador análisis de contorno a niveles de 1000 hPa y de diversos tipos
de espesor, y los centros más importantes emiten sus resultados para uso de otros centros. En un centro dotado de ins-
talaciones automatizadas, puede ser aún necesario realizar el análisis a mano, tanto para verificar los productos del
ordenador como para que sirvan de base para corregir características calculadas si son en algún modo ineficientes. Los
análisis efectuados por ordenador se basan en:
a) un campo de fondo, el pronóstico para 12 horas basado en el análisis anterior¡
b) las observaciones.
El control de calidad se aplica a las observaciones (véase el Capítulo 6) y el procedimiento, aunque exhaus-
tivo ha de ser riguroso, pero no demasiado exigente. Así, se podrían aceptar observaciones erróneas y rechazar otras
correcta,. Sobre la base de su examen y análisis de datos el predictor puede intervenir para eliminar cualquier observa-
ción considerada errónea o reinsertar aquellas observaciones señaladas por las técnicas de control automático de calidad
como posiblemente erróneas y que el analista estima correctas. También se puede intervenir para corregir la forma del
contorno o del espesor en zonas en donde se estima que los análisis hechos por ordenador podrían ser mejorados por
ejemplo, cuando los datos son escasos y el análisis depende sumamente del campo de fondo o cuando un sistema sinóp-
tico bastante intenso no haya sido representado quizás de forma adecuada. La intervención consiste en insertar obser-
vaciones con la esperanza de que produzcan mejores análisis informáticos. Asimismo, es posible intervenir directamen-
te en el campo en cuestión mediante planes de intervención directa usando una unidad de representación visual y una
notación con lápiz fotosensible.
4.3.1.2.3.2 PRINCIPIOS DE ANÁLISIS
El principiO fundamental del análisis de los datos en altitud es el trazado de contornos que correspon-
dan a las alturas comunicados, utilizando los vientos observados para estimar la dirección y magnitud de la pendien-
te de la superficie isobárica, es decir, la orientación y espaciamiento de los contornos. En la práctica, el análisis se
complica por la presencia de errores tanto en las alturas como en los vientos, y por el hecho de que, aunque la apro-
ximación al viento geostrófico es razonable en gran parte del mapa, hay zonas donde el componente ageostrófico del
viento puede ser significativo.
El método tradicional del análisis en altitud consistía en tomar el análisis al nivel medio del mar como
punto de partida. Los análisis de contorno de los niveles superiores se construían utilizando análisis del espesor de
distintas capas a partir de la superficie (nivel de 1000 hPa) y aplicando técnicas reticulares. De esa forma, se asegura-
ba la coherencia vertical y se utilizaba el análisis la mayor parte de los datos: el análisis del nivel medio del mar.
En los últimos años, al haber cada vez más datos de aeronaves en las inmediaciones de la superficie de
presión constante de 300 y 250 hPa, la interpretación de las imágenes satelitales para diagnosticar las características
en altitud, y la utilización de datos de radiación procedentes de satélites han hecho posible el análisis del nivel de
300 hPa sin necesidad de recurrir a un proceso reticular a partir de la superficie. Así, es ya más práctico analizar el
nivel de 100 hPa para evaluar los errores de radiosonda, hacer las correcciones pertinentes de los datos de radiosonda
a 300 hPa. Se deben mantener los mismos principios de continuidad de las características en el trazado de los mapas
de la atmósfera superior que en la elaboración de los análisis de superficie. Los datos de los niveles de hasta sao hPa
se pueden analizar con referencia a las características de superficie, empleándose técnicas reticulares únicamente sobre
las zonas oceánicas y zonas escasas en datos. El análisis de 500 hPa puede requerir un ajuste al ser comparado con el
análisis a 300 hPa.
Los errores en los valores comunicados por radiosonda provocan a su vez errores en las alturas geopo-
tenciales calculadas, que por lo general aumentan con la altura. En la troposfera superior y en la estratosfera, gran
parte de los errores se debe a la radiación solar que recibe el instrumento. El error total se compone de errores siste-
máticos y aleatorios. Estos últimos no se pueden detectar, a no ser que haya una red de estaciones de observación bas-
tante tupida. Los errores sistemáticos no ejercerían gran efecto en el análisis si todas las sondas tuviesen el mismo
error sistemático, pero no ocurre así y es de sobra sabido del analista de los mapas de 100 hPa que debe dejar un
(
(
(
CAPÍTULO 4 IV.U
margen de error para los diversos tipos de radiosondas en uso. También es conveniente saber si la corrección de la
radiación solar se ha aplicado antes de la transmisión o no. La información sobre los tipos de radiosonda en servicio
figura en el Catálogo OMM de Radiosondas en Uso por los Miembros, que se publicó como Informe N2 S (1981) de la
Comisión de Instrumentos y Métodos de Observación. Este informe se reedita a intervalos regulares. Las correccio-
nes aplicables a los diversos grupos de sondas se pueden determinar, grosso modo, en los diferentes grupos de sondas
a fin de armonizar mejor sus alturas. Para ello hay que elegir un grupo de sondas como patrón y seleccionar mapas
cuando, según datos sobre el viento comunicados, el flujo del aire es relativamente simple y tiene gradientes bajos.
Entonces se pueden calcular los gradientes de los informes sobre el viento y establecer las alturas de los contornos en
el mapa en forma de alturas de la sonda patrón. Acontinuación se pueden determinar los errores sistemáticos de las
sondas en los diversos grupos geográficos (principalmente nacionales) según la elevación solar. Para eliminar errores
aleatorios hay que tener en cuenta un mínimo considerable de casos. Los errores sistemáticos detectados de esta forma
se pueden aplicar como correcciones a informes futuros durante el análisis (o por transcripción adicional). El plan pro-
porciona información valiosa para la realización de análisis manuales y se puede adaptar también al uso de técnicas
informatizadas.
Estas correcciones se determinan mejor a 100 hPa, pero también se aplican en cierta medida a 200 y 300
hPa. Hawson y Catan (1961) sugieren que, habiéndose establecido el error a 100 hPa, las correcciones siguientes se
deben aplicar a las observaciones a nivel inferior:
Correcdón
Nivel según el error
alOa hPa
200 hPa 60 por ciento
300 hPa 35 por ciento
500 hPa 10 por ciento
También se pueden aplicar estos mismos porcentages como correcciones aproximadas a distintos sondeos
anómalos si se piensa que la anomalía observada aumenta de forma progresiva con la altura. Se observará que cualquier
cambio del tipo de radiosonda o del método para obtener resultados hará que los errores sistemáticos queden caducados
sin preaviso. Estos valores deben actualizarse, tarea factible en un centro dotado de instalaciones automatizadas.
Donde hay una red densa de estaciones de comunicación de datos, como en Europa y Norteamérica, no
es difícil hallar una solución de compromiso para la mayoría de los vientos y alturas y los datos erróneos se pueden
descubrir generalmente sin mayor dificultad. Ahora bien, en los océanos y otras zonas donde las observaciones se
hacen a mucha distancia, cada informe meteorológico debe examinarse con espíritu crítico; si en el análisis se intro-
duce una observación errónea, ésta muy bien podría a su vez introducir errores en una extensa zona, con las consi-
guientes repercusiones en la predicción para regiones aún posibles, como la continuidad en el tiempo y en la vertical,
así como el carácter razonable de los análisis en comparación con los límites climatológicos y los esquemas conocidos.
Nunca se insistirá demasiado en el mantenimiento de representaciones visuales con observaciones sucesivas proce-
dentes de estaciones aisladas y el minucioso examen de esta información en relación con el análisis global.
Asimismo, se deben tener presentes los errores en los datos comunicados sobre los vientos,. Estos erro-
res provienen de dos fuentes, una de las cuales está formada por los errores aleatorios de las lecturas por radar de la
distancia, la marcación y la elevación, error que sólo aumenta lentamente con la altura. La otra fuente de errores que
hay que tener en cuenta se produce cuando a consecuencia de una equivocación en la altura geopotencial, los datos
del viento comunicados no corresponden a la altura del nivel de presión requerido. Este error puede ser importante
en regiones de fuerte cizalladura vertical del viento.
Los informes sobre vientos determinados desde aeronaves son una ayuda valiosa para el análisis de esque-
mas de contornos de 300 y 250 hPa. Aunque no se disponga de las alturas de contornos asociados, sus gradientes se
pueden representar los mapas de contornos eliminándolos de los vientos observados. Normalmente, esto se hace
demostrando que la relación geostrófica se mantiene y relacionando el esquema derivado con cualquier dato disponi-
ble obtenido por radiosonda. Pueden efectuarse reajustes, por ejemplo, para tener en cuenta la curvatura y para mejo-
rar la adaptación, si es necesario. El esquema debe presionarse para que se ajuste el análisis sobre zonas de las que se
dispone de datos de altura.
En un centro importante que disponga de análisis realizados numéricamente, quizás haya que trazar a
mano los análisis preliminares. Estos análisis se pueden preparar utilizando ya sea las predicciones 12 horas como
campo de primera aproximación o bien los métodos para tradicionales nuevos análisis. Sin embargo, si se profundiza
en el análisis manual hay que introducir en la máxima medida posible los análisis elaborados numéricamente. Los
centros deben, por lo tanto, aprovechar al máximo los adecuados con su capacidad de procesar rápidamente grandes
cantidades de datos, así como el elemento humano, con su facultad de ejercer el razonamiento basado en la expe-
riencia y en procesos lógicos complejos. El ordenador toma como campo de fondo la predicción para 12 horas fun-
dada en los análisis hechos en la última hora sinóptica principal por lo general 12 horas antes; el campo de base se
modifica luego con los nuevos datos. En regiones donde los datos en abundancia, el nuevo análisis se fundamenta
sobre todo en los datos, pero donde hay escasez de datos el campo de fondo apenas sufre alteraciones. Antes de ser
incorporados al análisis, los datos se someten a un control de calidad por ordenador, y los datos erróneos son recha-
zados con arreglo a determinados criterios establecidos. El analista también examina los datos para establecer si:
a) se pueden rectificar las observaciones que contienen errores, tal vez después de un detallado exa-
men del sondeo, o tras compararlas con observaciones vecinas;
b) se ha desechado alguna observación satisfactoria;
IV.12 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
e) se han aceptado observaciones de calidad deficiente.
Las defidencias descubiertas durante el procedimiento informático de control de calidad pueden corregirse (
por intervendón humana, si bien persiste la posibilidad de que se cometan errores de apredadón al deddir en qué forma
deben tratarse los datos de observadón. Tal intervendón consiste en reinsertar las observadones correctas o rectificadas
En algunas zonas donde hay escasas observaciones en el momento del análisis, el analista puede tener
alguna idea de la situación gradas a datos intermedios o procedentes de fuentes distintas (aeronaves, satélites y otros)
y aquí el campo de fondo puede corregirse insertando observaciones ficticias para tratar de influir en la forma en que
la máquina efectúe su análisis.
Los análisis de los diversos niveles deben llevarse a cabo en varias etapas. La tarea del analista consiste en:
a) corregir las alturas de 100 hPa para elminar los errores sistemáticos conocidos;
b) analizar el nivel de 100 hPa, hadendo hincapié en las velocidades del viento y empleando alturas de
contorno corregidas como en a) a modo de guía global; el análisis definitivo debe corresponder al
campo de viento;
e) tomar nota de las diferendas existentes entre la altura analizada y la altura del contorno señalada;
d) aplicar el 60% de esta corrección a las alturas de 200 hPa, el 35% a las alturas de 300 hPa y 10%
a las alturas de 500 hPa;;
e) analizar el mapa de 300 hPa utilizando los vientos observados desde aeronaves y cualquier dato
SATEM disponible;
f) analizar los niveles de 250 y 200 hPa utilizando como guía los análisis de 300 hPa;
g) convertir los análisis de presión al nivel medio del mar en un mapa de contorno de 1000 hPa a través
de una relación empírica uniforme que tenga en cuenta los valores de la temperatura de superfide;
h) trazar los niveles inferiores hasta alcanzar el nivel de 500 hPa con respecto a las características de (
1000 hPa, reticulando las zonas en que escasean datos, en caso necesario;
i) comparar el análisis de 500 hPa con el de 300 hPa y ajustarlo según convenga.
Este plan consta de las características siguientes: el valor del análisis de 100 hPa para detectar errores de
sondeo en la altura geopotencial, la cobertura de datos relativamente satisfactoria a 300 hPa y el análisis básico al nivel
medio del mar co],1 su buena cobertura de datos.
Cuando se dispone de análisis realizados por ordenador, el análisis ulterior de los mapas en altitud se
efectúa un proceso algo distinto. Los análisis informativos pueden servir como campos de primera aproximación y el
analista debe ajustar este campo de primera aproximación según las necesidades. En las zonas en las que es necesario
efectuar un ajuste considerable, hay que esforzarse por descubrir por qué ambos análisis son tan divergentes. Esto
puede obedecer a varias razones:
a) caIencia de datos;
b) datos de calidad deficiente;
e) datos incorrectos no detectados durante los procedimientos normales de control de calidad.
Si corresponde, se deben tomar entonces medidas para eliminar todo dato que obstaculice el análisis
mecánico o para asegurar la mejora de los análisis del ordenador. El análisis de las corrientes en chorro y de la tropo-
pausa se hace a continuación.
4.3.1.2.3.3 OTROS TIPOS DE ANÁLISIS EN ALTITUD
En esta sección se describen dos tipos de análisis en altitud, a saber, el análisis de las corrientes en cho-
rro y el análisis de los datos de tropopausa. Hay otras técnicas menos corrientes, como el análisis isentrópico y el aná-
lisis de trayectoria que se examinan más adelante. (
El análisis de la corriente en chorro reviste considerable importancia, y ninguna serie de mapas en alti-
tud para latitudes medias que se extienda a la tropopausa, puede considerarse completo si no se presta alguna aten-
ción a este elemento. La corriente en chorro se define como una corriente fuerte y estrecha concentrada a lo largo del
eje casi horizontal de la atmósfera superior, caracterizada por fuertes cizalladuras laterales y verticales del viento y que
presenta una o varias máximas de velocidad. La cizalladura vertical del viento es del orden de 10 a 20 nudos por
1000 metros; la cizalladura lateral es de unos 18 nudos por 100 millas náuticas y se asigna un límite inferior arbitra-
rio de 60 nudos a la velocidad del viento en el núcleo.
En un mapa de presión constante, la presencia de la corriente en chorro viene indicada por una franja de
contornos más o menos compactos a lo largo de la franja de viento fuerte. La franja puede tener una longitud de cien-
tos o miles de kilómetros y suele ser curvada con algunas ramificaciones sencillas. En las latitudes medias, las corrientes
en chorro se sitúan con frecuencia alrededor de 300/250 hPa de manera que el nivel normal al que estos chorros son más
acusados suele situarse a 300 hPa. Cuando se trata de corrientes en chorro subtropicales, el mapa de 200 hPa es más útil,
puesto que los núcleos se hallan principalmente alrededor de ese nivel. No obstante, estos chorros son también en gene-
ral muy acusados a 300 hPa. Es, por lo tanto, frecuente señalar las corrientes en chorro primero en el mapa de 300 hPa
y luego proceder hacia abajo o hacia arriba. Los chorros así definidos no se encuentran normalmente por debajo de 500
hPa. El núcleo del chorro raras veces coincide con el nivel ordinario de forma que, por lo general, en ningún mapa se
representa el viento máximo. Por consiguiente, a veces es conveniente tener un mapa de viento máximo independien-
temente del nivel. Ha de recordarse también que los ejes de las diversas secciones transversales isobáricos de un chorro
no se hallan verticalmente superpuestos, sino que con frecuencia se desplazan de forma progresiva hacia el aire cálido
troposférico por encima y por debajo del núcleo.
Las notables cizalladuras de las corrientes en chorro se pueden apreciar acaso mejor en las secciones t
transversales verticales perpendiculares al eje del núcleo. En los mapas de contornos, la disposición compacta de éstos,
CAPÍTULO 4 IV.13
junto a la sección casi horizontal del chorro no indica, directamente a la vista ni la posición del eje del chorro ni la
fuerza o la cizalladura del viento. Estas últimas características se resaltan mucho mejor si se trazan las isotacas en el
mapa. Con estos fines, las isotacas pueden trazarse a intervalos de unos 20 nudos y, en lo posible, se ajustan al vien-
to real comunicado. En tales mapas, el eje del chorro se indica generalmente por medio de una línea doble o gruesa,
inscribiendo el valor real de la velocidad máxima en puntos adecuados a lo largo de ella. Sobre el continente europeo
y Norteaméríca, la red de observaciones en altitud basta para permitir colocar con suficientemente precisión el eje del
chorro y las isotacas en cada mapa casi únicamente en informes relativos al viento. Sobre los océanos, la escasez de
datos hace ese reconocimiento imposible y hay que recurrir en tal caso a métodos más indirectos de análisis del mapa.
Una vez más la continuidad cronológica y espacial adquiere una importancia capital y se debe dar a cada a cada una
de las observaciones todo el peso que merecen a no ser que haya pruebas concluyentes que justifiquen lo contrario.
Al situar las corrientes en chorro sobre los océanos en el mapa, hay que tener presente la relación de los
chorros con el sistema frontal de superficie. En latitudes medias, la corríente en chorro se halla normalmente en estre-
cha asociación con un fuerte gradiente térmico de frentes bien definidos y, aun cuando el núcleo del chorro se encuen-
tre en el aire cálido algo más abajo de la tropopausa, la pendiente de la superficie frontal es tal que el núcleo se halla
efectivamente del lado frío de la posición del frente en superficie. En realidad, una norma aproximada es que el núcleo
se sitúa verticalmente sobre la posición de la superficie frontal a 500 hPa. Debe observarse, sin embargo, que los cho-
rros subtropicales no se hallan tan relacionados con las características frontales y que, cuando sus meandros son lo
suficientemente grandes como para orientarlos a ellos o a sus ramificaciones hacia el norte, nunca se debe tratar de
vincularlos a los frentes de superficie. De forma similar, a veces se forman ramificaciones de latitudes medias que atra-
viesan frentes fríos de superficie hacia la parte posterior de una depresión.
El análisis de la tropopausa se facilita porque su temperatura potencial no varía grandemente en un lapso
de 24 horas. La estricta aplicación de la definición de tropopausa dada por la OMM ocasionalmente puede desembo-
car en ocasiones en informes engañosos, en los que se podría, en particular, omitir la tropopausa inferior. La conti-
nuidad con mapas anteriores debería servir de ayuda para indicar cuándo ha sucedido esto, y tal vez sea nece-
sario recurrir a sondeos para obtener los verdaderos valores que permitan efectuar el análisis. Los embudos o depre-
siones de la tropopausa pueden causar dificultades en el análisis porque a menudo son relativamente pequeños y qui-
zás no estén indicados directamente por las observaciones en un mapa determinado. Si se extienden por debajo del
nivel de 300 hPa, se hallan normalmente alineados verticalmente con centros cálidos de los tipos de espesor
de 300/200 hPa. Por otro lado, las bóvedas o zonas de alta presión de la tropopausa están generalmente alineados con
las zonas cálidas con un espesor de 500/300 hPa. Los gradientes del contorno de la tropopausa presentan con fre-
cuencia una pequeña pendiente en zonas extensas, y el gradiente se concentra en bandas angostas de discontinuida-
des de la tropopausa que, por lo general, se asocian con la corriente en chorro subtropical y la del frente polar.
4.3.1.2.4 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN OBTENIDA POR SATÉLITE
Los satélites ofrecen considerable información que es necesario examinar en toda técnica de análisis.
Buena parte de la información se analiza fácilmente con métodos numéricos, pero la interpretación de la información
se analiza fácilmente con métodos numéricos, pero la interpretación de la información gráfica y ciertos datos deriva-
dos, como los vientos, constituye una parte fundamental de las técnicas manuales de análisis. La sección dedicada a
aspectos detallados de diversas clases de análisis trata del empleo de datos satelitales pero la presente tiene por finali-
dad examinar la información disponible y la forma en que puede utilizarse en términos generales.
4.3.1.2.4.1 TIPOS DE SATÉLITES E IMÁGENES DISPONIBLES
Hay dos tipos básicos de satélites:
a) geoestacionarios; y
b) de órbita polar.
Un satélite geoestacionarío se sitúa en órbita sobre el ecuador, y puede proporcionar una vista de la atmós-
fera a intervalos frecuentes. Así se obtienen imágenes en visible e infrarrojo. De estas imágenes se puede extraer una
información valiosa, por ejemplo, vientos que se pueden derívar de la atmósfera inferior (utilizando elementos de nubo-
sidad baja como los cúmulos) y de la parte superior de la atmósfera (empleando elementos de nubes altas). También se
pueden obtener otros tipos de información, por ejemplo, observaciones del vapor de agua de la atmósfera media.
Los satélites de órbita polar fotografian la tierra a través de la atmósfera en el espectro visible e infrarro-
jo. Estos satélites también miden las radiancias que permiten deducir perfiles verticales de la temperatura. Con esos
datos se pueden calcular las alturas geopotenciales de las superficies de presión en una serie de puntos de la superficie
terrestre. Estos datos de la radiancia se pueden utilizar también en técnicas manuales, aunque se presta más para téc-
nicas de análisis numéríco.
Las imágenes, por otra parte, tienen considerable valor en las técnicas manuales y se aplican con menos
facilidad en los métodos numéricos. Sin embargo, se están utilizando técnicas de realce con colores en la interpreta-
ción de las imágenes; los detalles correspondientes figuran en la sección que trata de la elaboración de predicciones
meteorológicas a corto plazo.
4.3.1.2.4.2 UTILIZACIÓN DE DATOS OBTENIDOS POR SATÉLITE
Como se ha señalado ya, hay dos tipos de imágenes, en el espectro visible y en infrarrojo. Al utilizar las
imágenes, los analistas deben tener pleno conocimiento de la información transmitida por ambos tipos de imagen. Las
imágenes obtenidas en el espectro visible dan una visión de las nubes tal como se aparecerían a un observador que mira-
se hacia abajo. Dado que las nubes altas suelen ser finas, tiene cierto grado de transparencia, en tanto que las nubes
IV.14 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
portadoras de lluvia son gruesas y densas. Estas características son patentes en las imágenes de luz visible recibidas. Las
imágenes en infrarrojo, en cambio, constituyen mediciones de la temperatura radiada desde la superficie vista. Cuanto
más baja es la temperatura, más blancas son las imágenes de las fotografías monocromas. Las imágenes realzadas en color
pueden ser considerablemente más detalladas. No obstante, las nubes altas, que son bastante transparentes en las foto-
grafías en visible permitiendo así la aparición de las nubes bajas en las imágenes, no son transparentes para las longitu-
des de ondas en infrarrojo. El techo de las nubes altas forma una superficie radiante fría que aparece muy blanca en las
imágenes,. Esto no permite ver cualquier nube (las superficies radiantes) por debajo del nivel más alto de las nubes (la
superficie radiante más alta).
Si las imágenes en el espectro visible y en el infrarrojo pueden verse conjuntamente, la información de
una de ellas complementa la otra. Por ejemplo, una zona extensa de blancor en una imagen infrarroja en un punto
en que no se puede percibir parte blanca ninguna en la imagen visible, supone la presencia de un velo fino de cirros.
En cambio, en el caso de cumulonimbos, el cirro con forma de yunque aparece claramente en la imagen infrarroja, en
tanto que las partes inferiores de la nube figuran en forma de masa blanca en la imagen visible. Estos dos elementos
de información juntos corroboran la presencia de cumulonimbos.
Como la temperatura está representada en las imágenes infrarrojas, se pueden hacer deducciones acerca
de las nubes en la atmósfera. Por ejemplo, si sobre el tono gris oscuro del mar se observa una mancha de un matiz
más sombrío, puede tratarse de una mancha de agua más templada o, en determinadas circunstancias, puede corres-
ponder a la parte alta de un estrato, ya que estas capas suelen ser más cálidas que la superficie del mar debido a una
inversión en la parte inferior de la atmósfera. Este ejemplo simplemente pone de relieve la cantidad de información
en potencia disponible en las imágenes infrarrojas y la necesidad de una interpretación correcta.
El emplazamiento de las características de superficie debe realizarse con especial cuidado y sólo si se
dispone de imágenes infrarrojas. Analistas inexpertos tienden a avanzar demasiado pronto los frentes cuando de-
ben analizar imágenes de infrarrojo nocturnas, dado que a veces se olvida que la masa aparente de las nubes son
cirros cuya cizalladuta está muy por delante de las características de superficie en las zonas de fuerte corriente en
altitud.
Dado que el análisis debe concordar con todas las observaciones tradicionales (a no ser que se conside-
ren erróneas), también debe coincidir con las imágenes procedentes de los satélites. Las características que figuran en
las imágenes satelitales deben estar apoyadas por los elementos del análisis. Así, una zona de nubosidad en las imá-
genes puede vincularse a una depresión ligera en los esquemas de superficie, o bien una zona de nubes medianas puede
asociarse a una característica de onda corta en el mapa en altitud. Es incorrecto tratar de situar una característica en
el mapa de superficie por cada característica que figure en la imagen obtenida por el satélite. La atmósfera debe exa-
minarse en profundidad y hay que resistir a la tendencia a colocar características frontales en los mapas de superficie
por cada franja de nubes. El emplazamiento de los frentes debe examinarse con mucho esmero, teniendo presente
que un frente es una característica térmica y que debe comprobarse su existencia real mediante pruebas distintas de
las imágenes satelitales por ejemplo, un sistema frontal debe ser compatible con un esquema de espesor de 1000/500
hPa y ha de apoyarse en sistemas tales como la superficie calculada y el esquema de la temperatura potencial del ter-
mómetro húmedo a 850 hPa (un buen medio de representar la presencia de frentes de superficie).
Algunas características de la nubosidad pueden ser insignificantes en tanto en cuanto no están vincula-
das a una característica dinámica específica en ese momento, pero han persistido durante un período en que se aso-
ciaban a una característica importante en el mapa. Otras características de las nubes pueden ser representativas de la
masa de aire general, por ejemplo, en corrientes de aire húmedo inestables en altitudes templadas. Con frecuencia se
pueden localizar bandas de nubes dentro de la nubosidad de inestabilidad general. Estas bandas no siempre repre-
sentan rasgos fácilmente detectables a escala sinóptica, pero pueden ser tal vez una formación de características meso-
escalares. La satisfactoria interpretación de estas características en las imágenes satelitales puede contribuir a mejorar
la información para su predicción para breves períodos de tiempo.
Hay en la actualidad métodos informatizados muy perfeccionados para obtener imágenes satelitales con
realce de color. Esta informatización debe considerarse una ayuda valiosa, puesto que los productos disponibles son
muy convenientes para facilitar la labor de análisis y predicción que es necesaria realizar a mano.
4.3.1.2.4.3 DATOS OBTENIDOS POR SATÉLITE Y ANÁLISIS EN ALTITUD
Las fotografías de la superficie terrestre de las nubes son transmitidas desde los satélites geoestacionarios
a intervalos regulares, por ejemplo, cada 15 minutos. El desplazamiento de un elemento nuboso dado en el lapso
transcurrido entre la toma de dos fotografías cualesquiera puede servir para determinar la velocidad del viento a la
altura de la nube en dicho lapso. Suele haber cierta incertidumbre acerca de la altura de las nubes, aunque es frecuente
tener una idea razonable gracias a las fotografías en infrarrojo. También a veces se pueden producir errores o incerti-
dumbre según sea la evolución de la nubosidad. La zona cubierta por cada satélite es limitada tanto en su latitud como
en su longitud. No se dispone de datos de latitudes más altas de 40 a 45° aproximadamente, pero todas las longitu-
des están cubiertas en un momento u otro. Esos vientos derivados se calculan en algunos centros y luego son inter-
cambiados por el Sistema Mundial de Telecomunicación en forma de informes SATOB.
Las observaciones por satélite también proporcionan indirectamente una cantidad considerable de
información sobre la altura geopotencial. Las observaciones por satélite de la radiación infrarroja de la atmósfera
permiten estimar las temperaturas a diversos niveles de la atmósfera y de ellas, así como de sus correspondientes pre-
siones, se pueden derivar los valores de espesor de algunas capas. Mediante suma algebraica de estos espesores con la
altura geopotencial del nivel de 1000 hPa se obtienen alturas geopotenciales para la superficie de presión constante
relacionada con los valores del espesor utilizados. De este modo, se hace considerable hincapié al supuesto de que la
(
(
CAPÍTULO 4 IV.15
superficie de 1000 hPa está lo más cerca posible de la realidad. El método es análogo al antiguo método tradicional de
reticulado de todos los niveles a partir de la superficie usando espesores parciales (1000/850, 850/700, 700/500 hPa y
así sucesivamente). Los datos satelitales se pueden interpretar con más facilidad si corresponden a regiones marinas
despejadas, y, en estos casos constituyen un valioso complemento a las otras fuentes de datos del predictor. Hay que
tener en cuenta, sin embargo, que hay realmente incertidumbres, y que algunos datos pueden ser inutilizables. Es
necesario efectuar verificaciones con regularidad con datos obtenidos por radiosonda a 100 hPa.
También se pueden realizar fotografías satelitales para detectar características en altitud o para confirmar
la presencia de tales características. El principio que preside la utilización de imágenes satelitales es que del movi-
miento ascendente se deduce la presencia de nubes y el descendente se asocia al aire relativamente despejado. Así,
entre una vaguada y una dorsal en los vientos del oeste superiores, hay habitualmente un componente ascendente ver-
tical que lleva a una región bastante nubosa. Ala inversa, en el flujo que va del eje de una dorsal a una vaguada hay
un movimiento descendente con sólo pequeñas cantidades de nubes, sobre todo cumuliformes. Los límites del aire
nuboso se relacionan con la línea de dorsal y de vaguada de un modo que depende de las características del elemen-
to. En una dorsal ancha y plana, el movimiento descendente orientado hacia el este de la línea de dorsal es bastante
gradual y la nubosidad puede sobrepasarlo a cierta distancia, pero si la dorsal muy curvada, habrá un borde de nubes
acusado próximo a la línea de cresta.
Un eje de vaguada se puede situar a menudo en el cruce con una banda de nubes frontales. El aire en
descenso hacia el oeste de la vaguada hace que las nubes centrales y altas se disipen, dejando tras de sí tan sólo una
estrecha banda de nubes, en tanto que hacia el este la banda de nubes es más ancha, más compacta y de una exten-
sión vertical mayor.
Como las bandas de nubes más anchas se extienden aproximadamente desde el eje de la vaguada hasta
una línea de la dorsal, se puede tener una idea de la amplitud del flujo por la extensión latitudinal de dichas bandas.
Si la banda de nubes es casi lineal, entonces la dirección de las líneas de contornos se sitúa aproximadamente a lo largo
de la banda. Puede haber vórtices en el flanco polar del flujo que representan perturbaciones en rápido movimiento
de onda corta. También puede haber vórtices de nubes o espirales, particularmente en flujos de gran amplitud, que
son indicio de circulaciones cerradas como viejas depresiones ocluidas o depresiones de gota fría; el centro de la espi-
ral de la nube coincide generalmente con el centro de circulación.
4.3.1.2.4.4 DATOS OBTENIDOS POR SATÉLITE EN ZONAS EN QUE ESCASEAN LOS DATOS
En las zonas en que escasean los datos como son los océanos meridionales, la información obtenida por
satélite es la única de que dispone el analista. La aplicación de los datos de la radiancia obtenidos por satélites ha sido
descrita con anterioridad. Las características de la superficie pueden identificarse con frecuencia en las imágenes, que dan
como resultado un esquema de la superficie más realista. Las investigaciones en que se utilizan técnicas manuales e infor-
máticas permiten asociar imágenes de satélite recibidas a diario a varias características en altitud. Si tales investigaciones
se llevan "a cabo en zonas donde se dispone de datos, el proceso inverso puede utilizarse en zonas donde los datos son
escasos para trazar las características del modelo del flujo en altitud con cierto grado de confianza.
Otra técnica en el uso de datos de satélite es la creación de seudoobservaciones. Esta técnica se utiliza en
el hemisferio sur.
4.3.1.2.5 ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN OBTENIDA POR RADAR
4.3.1.2.5.1 CONSIDERACIONES GENERALES
La información meteorológica obtenida por radar constituye un complemento importante y valioso de
las redes de observación en superficie y en altitud y de las observaciones satelitales, que ofrece al meteorólogo la posi-
bilidad de mirar electrónicamente más allá del horizonte visual y evaluar lo que se detecta en la forma apropiada para
uso sinóptico y local.
En los últimos 40 años, los radares meteorológicos han sido el instrumento más importante a disposición
de la comunidad meteorológica para proporcionar predicciones a corto plazo de episodios meteorológicos mesoesca-
lares. Esto obedece fundamentalmente a dos factores. El primero de ellos es que los radares han podido prodUCir medi-
ciones semicuantitativas de la precipitación y de las características de las tormentas sobre extensas zonas desde un solo
punto de observación. El segundo es que no hay en la actualidad ningún instrumento capaz de dar una cobertura
volumétrica que abarque una región de varios cientos de kilómetros de diámetro con una resolución del orden de uno
o dos kilómetros. La exploración volumétrica completa se obtiene en cuestión de minutos. La elaboración de mapas
previstos compuestos con datos procedentes de varios radares (la formación de redes radáricas) permite utilizar los
datos radáricos no sólo a escala local, sino también a escala sinóptica.
Los radares meteorológicos existentes pueden dividirse en dos clases generales: no coherentes (conven-
cionales), y coherentes (radares Doppler). Los primeros miden simplemente la reflectividad de los hidrometeoros,
mientras que los radares Doppler proporcionan información adicional sobre la velocidad radial de los hidrometeoros
y las características de la turbulencia. En los párrafos siguientes se presentan explicaciones de física elemental, que
constituye la base de las observaciones obtenidas con radares convencionales y radares Doppler.
En los dos decenios pasados, con la evolución tecnológica se han realizado espectaculares progresos en el
desarrollo del radar Doppler como instrumento de observación. En la actualidad, algunos Servicios Hidrometeorológicos
Nacionales están introduciendo redes de radares Doppler.
La disponibilidad de sistemas de proceso y presentación de datos, de alta velocidad y bajo costo, para eje-
cutar análisis en tiempo real, permite tener un acceso fácil y rápido a los grandes volúmenes de datos producidos por
los radares modernos.
IV.16 GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Uno de los grandes cambio tecnológicos que se operarán en la próxima generación de radares meteoro-
lógicos será que muchos, y quizás la mayoría de los radares, poseerán capacidad Doppler. Algunos de ellos tendrán (
capacidad de diversidad de polarización. Ahora bien, la próxima generación de radares diferirá de sus predecesores
sobre todo en su utilización del proceso de señales digitales con las técnicas más recientes y de las modernas repre-
sentaciones cuantitativas en tiempo real.
Teniendo en cuenta estas importantes tendencias en el desarrollo de la meteorología radárica, y que aún
hay en funcionamiento radares no coherentes en los Servicios Hidrometeorológicos Nacionales, en los párrafos que
siguen se describe la utilización de datos procedentes de radares no coherentes y coherentes (Doppler) en el análisis
meteorológico.
4.3.1.2.5.2 RADARES NO COHERENTES
Información general
Las mediciones radáricas de las nubes y la precipitación están basados en la dispersión de las ondas elec-
tromagnéticas causadas por las partículas en suspensión en el aire. La potencia de la retrodispersión depende del tama-
ño de la partícula y del material de que está compuesta. Las propiedades de la retrodispersión de las partículas de
nubes y de la precipitación se caracterizan con frecuencia sobre todo por reflectividad (o factor de reflectividad) Z.
Cuando se trata de radares no coherentes, éste es el único parámetro medido.
La mayor parte de los radares meteorológicos operan con un alcance de 3 a 10 centímetros. La ventaja
de una longitud de onda de 3 cm estriba principalmente en la compacticidad del equipo, porque las dimensiones
zonales para una dimensión dada de la anchura disminuyen con la longitud de onda. La gran desventaja de esta lon-
gitud de onda estriba en la atenuación causada por las partículas de agua y hielo. La ventaja de una longitud de onda
de 10 centímetros estriba en la práctica ausencia de atenuación. El equipo es, no obstante, voluminoso y muy caro ('
en este caso, si se desea lograr una elevada resolución espacial. Las longitudes de onda de S a 6 cm constituyen una
buena solución intermedia entre la atenuación y las dificultades de la abertura angular del haz. Como la adopción de
alguna longitud de onda en particular no aporta ninguna ventaja especial, en la mayoría de los radares se utiliza la
distancia de S a 10 cm.
Al interpretar las observaciones radáricas, ha de recordarse que los datos radáricos están sujetos a varias
limitaciones. Como el haz radárico diverge o se dispersa, la energía se distribuye a través de una zona cada vez más
amplia a medida que aumenta la distancia desde el transmisor. De ese modo sólo una parte muy pequeña de la poten-
cia transmitida es interceptada por un pequeño objetivo. Esta pérdida de energía'debida a la divergencia del haz se
define como atenuación de la distancia.
La señal recibida de un objetivo disminuye a una velocidad directamente proporcional a la cuarta poten-
cia de la distancia de un objetivo. Ahora bien, si una zona de precipitación tiene propiedades de reflexión uniformes
a través de su sección transversal, y si llena completamente el haz, en la potencia total recibida por el radar disminu-
ye a una velocidad directamente proporcional al cuadro de la distancia. Por ejemplo, una zona de precipitación obser-
vada a 150 km, que llena el haz, devuelve una señal centenares de veces tan fuerte como la recibida de un objetivo
que llene el haz parcialmente. La atenuación de la distancia de la señal de eco depende de la relación existente entre
la cantidad de precipitación que llena el haz y la distancia desde el objetivo.
Cuando la energía radioeléctrica pasa a través de una distribución de gotas, una parte de ella se dispersa
y otra es absorbida por los hidrometeoros. Las ondas cortas y las grandes gotas de agua producen la máxima atenua-
ción de la señal.
Una señal saliente sufre atenuación a medida que avanza a través de la precipitación y el impulso de
retorno es atenuado también en la precipitación a lo largo del trayecto de vuelta. Si una línea de tormenta es tan (
intensa que a causa de la atenuación se pierde prácticamente toda la potencia del haz, queda poca energía o ninguna
para reflejarse desde los objetivos más allá de la zona de precipitación. Los objetivos que se encuentran más allá de
una zona de precipitación fuerte y extensa parecen menos brillantes de lo que serían ordinariamente y, en algunos
casos, pueden no apreciarse en absoluto.
Esta es la razón de que la precipitación no se estime normalmente para todo el alcance del radar,
sino dentro de un radio de 150-200 km. Además la reflectividad depende de la constante dieléctrica. Por lo tanto,
los objetivos de hielo tienen reflectividades unas cinco veces inferiores a las de las esferas de agua del mismo
tamaño. Al respecto, el alcance de la localización de las nubes y de la precipitación disminuye en invierno. En la
precipitación estratiforme, los copos de nieve parcialmente fundidos provocan un retomo realzado, la llamada
banda brillante, y su consecuencia probable son estimaciones exageradas de la cantidad de precipitación. En
ángulos de baja elevación, la retrodispersión desde el suelo, llamada parásitos de tierra, puede afectar a las observa-
ciones.
En los radares informatizados modernos, las correcciones de la señal se ejecutan automáticamente y los
datos procesados se presentan en forma digital. Para una información más detallada sobre los radares meteorológicos
y su utilización en el análisis meteorológico, véase Battan (1959), OMM (1966), Stepanenko (1973), Doviak y Zrnic
(1984) y Bryljov Yotros (1986).
Recuperación de datos sobre la precipitación
El radar convencional, capaz de medir un solo parámetro - la reflectividad - adolece de bastantes limi-
taciones para dar estimaciones cuantitativas precisas de la precipitación. Estas limitaciones tienen su origen en el com-
plejo carácter de las nubes, incluso las más sencillas. Las nubes cálidas, por ejemplo, requieren dos y quizá tres (
distribuciones de parámetros para describir la distribución local de los tamaños de las gotas. Las nubes en fase de
CAPÍTULO 4 IV.17
. mezcla son incluso mucho más compleja. Por tal razón, una sola medición de la reflectividad puede damos simple-
mente una estimación bruta de la precipitación.
Si las partículas en dispersión son esferoides, y de diámetro pequeño comparadas con la longitud de onda
(esto es, si se produce la dispersión de Rayleigh):
1 6
z= - 'LD·
L1V i I
donde Z es el factor de reflectividad, Di es el diámetro de la gota, y L1 V es la unidad de volumen. Como los valores
característicos de Z en la atmósfera difieren en varios órdenes, la meteorología radárica utiliza normalmente la escala
logarítmica dBl = 10 lag Z (en la que Z se expresa en mm-
6
1m
3
). En la precipitación, dBl oscila entre Oy más de
60 dBl.
Para derivar una cantidad de precipitación R, hay que dar por supuesta alguna distribución de las gotas
por tamaños. Si se parte de la hipótesis de una distribución del tamaño de las gotas de lluvia Marchall-Palmer:
N (D) =No (exp (-3,67 DIDoJ)
en donde No = 8000 m-
3
mm-
1
y constante, y Do depende de la cantidad de precipitación, siendo equivalente a un
tamaño de gota mediano. Si se combinan las dos ecuaciones arriba expuestas, se puede obtener:
Z=ARb,
en donde A = 200 Yb = 1,6.
Si NOse desvía considerablemente de este valor, la cantidad de precipitación predicha a partir de la relación
Z-R será probablemente errónea. Las comparaciones de R y las reflectividades de Z calculadas a partir de
N (D) - medidas con disdrómetro (Richards y Crozier, 1983) - reveló que, para diferentes distribuciones que dan el
mismo valor de Z la cantidad de precipitación puede diferir tanto como cuatro veces. No obstante, el tipo de relación
expresada en la ecuación Z sirve en la mayor parte de los casos para hacer estimaciones cuasi cuantitativas de la
precipitación. Los valores de A y b varían notablemente. En la práctica, los datos radáricos se calibran por compara-
ción con una red pluviográfica relativamente densa, y las relaciones empíricas Z-R se emplean para un radar determi-
nado sobre una zona determinada. Algunos autores indican que la precisión de las estimaciones de la precipitación
puede obtenerse para utilizar la clasificación simple de la precipitación (llovizna, precipitación generalizada, y chubas-
cos). La precisión de las mediciones de la precipitación aumenta también al crecer el intervalo de una integración
temporal.
Al analizar la precipitación mediante radar, se ha de recordar que estos datos reflejan la precipitación a
cierta capa determinada, por lo general entre 500 y 100 m sobre el nivel del suelo. En la mayor parte de los casos, la
evaporación en una capa inferior a 500 m no causa un agotamiento grave de la precipitación. En casos extremos de
capas límite muy cálidas y secas, podría haber, naturalmente, algún agotamiento notable.
Para resumir las consideraciones que acaban de exponerse, es posible llegar a la conclusión de que los
radares convencionales ofrecen una información más bien semicuantitativa sobre la precipitación. Las ventajas de los
datos radáricos residen en su elevada resolución espacial en que son zonales, por su propia naturaleza. Esta calidad
excepcional debería emplearse combinando las observaciones radáricas con las observaciones convencionales de la
precipitación al preparar el análisis de la precipitación para zonas limitadas.
Para que las estimaciones de la precipitación sean más precisas, la técnica de medición de las polariza-
ciones horizontal y vertical fue sometida recientemente a prueba con resultados alentadores. No se aplican aún de
manera generalizada las mediciones de polarización dual, pero habida cuenta de sus posibilidades analizaremos bre-
vemente este método para medir la precipitación.
Los radares de polarización dual lineal miden la diferencia de la reflectividad (ZDR) de la precipitación
con la radiación polarizada horizontal (ZH) y verticalmente (Zv). ZDR se define como:
ZDR = 10 lag (ZH!Zv)
Al medir los tamaños de las gotas de la precipitación, se da por supuesto que la forma de estas gotas es
esferoide y achatada, con ejes casi verticales, y las gotas más grandes tienen un mayor achatamiento. Los ejes hori-
zontales de estos esferoides son más grandes que los ejes verticales. Como la sección transversal de la retrodispersión
es más grande para la radiación incidente polarizada a lo largo del eje mayor del esferoide que para la dirección orto-
gonal, la relación de las dos señales octogonales nos da una idea del achatamiento y por consiguiente del tamaño de
las gotas. Si se mide la reflectividad diferencial además de ZH es posible derivar No YDo, o, en principio, ajustar las
observaciones a cualquier distribución generalizada del tamaño de las gotas de lluvia con dos parámetros. Una vez
derivados No YDo para una distribución exponencial, puede calcularse la cantidad de precipitación, dado que se cono-
ce la velocidad terminal de las gotas. Los resultados obtenidos hasta ahora indican que la cantidad de precipitación
puede medirse mediante este método con un error cuadrático medio de aproximadamente el 15 por ciento en zonas
extensas (Ulbrich y Atlas, 1984).
La medición ZDR nos da también información sobre la fase de los hidrometeoros. Los valores positivos
de ZDR sugieren que los hidrometeoros están orientados en el plano horizontal, los valores próximos a cero hacen pen-
sar que no hay ninguna dirección preferida de orientación o bien ninguna deformidad, y los valores negativos indi-
can la existencia de partículas alineadas a lo largo de la vertical. Los valores típicos de ZDR oscilan entre +5 = +3 dBl
en la lluvia. Los valores próximos a cero pueden ser interpretados como granizo inmerso en una región de lluvia.
IV.18 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Cuando los valores de 2
DR
son negativos} se supone que vienen de formas de hielo cuya longitud se orienta vertical-
mente. En los documentos publicados con motivo del Segundo simposio sobre predicdón inmediata (Nowcasting Il), (-"
organizado por la Agencia Espacial Europea en 1994} figuran más detalles relativos a la utilización de las mediciones
radáricas de polarización para estimaciones de la precipitación.
Interpretación de los ecos radáricos
Las reflectividades radáricas sirven también directamente para identificar diferentes sistemas mesoesca-
lares asociados a la formación de hidrometeoros. El hecho de que el eco radárico sea proporcional al diámetro del
hidrometeoro sirve para determinar el tipo de nube. Las tormentas, que contienen un número moderado de gotas de
agua de grandes propordones} producen un eco más brillante que las nubes estratiformes que contienen gran núme-
ro de gotas relativamente pequeñas. En general} la lluvia da un eco más brillante que la nieve, ya que las partículas
de agua se dispersan unas cinco veces más que la energía radárica de los cristales de nieve del mismo tamaño y forma.
La luminosidad del eco producida por el granizo seco es asimismo aproximadamente la quinta parte de la luminosi-
dad de la lluvia. Las piedras de granizo y los copos de nieve cubiertos con agua reflejan las señales como si estu-
vieran completamente compuestos de agua. Estas características del eco radárico, junto con la información relativa a
su geometría} sirven para interpretar la reflectividad radárica y precisar sistemas meteorológicos a partir de datos
radáricos.
En los trabajos publicados por Doviak y Zmic (1984)} Bryljov} Yotros (1986) y Collier (1989) se encuen-
tran más detalles con respecto a la interpretación del eco radárico. Acontinuación se presenta un extracto de la lite-
ratura que trata de la utilización de los datos radáricos en el análisis meteorológico.
Si el radar no está informatizado} los datos radáricos se visualizan más corrientemente utilizando un indi-
cador de posición en el plano (PPI)} un indicador de distanda (RPI) y un indicador de altura y distancia (RHI). Los
dos primeros indicadores permiten estudiar la estructura horizontal del eco radárico} y el tercero de ellos da informa-
ción sobre la estructura vertical a lo largo de determinados radios de espedal interés.
Cuando se trata de una radar informatizado, la señal originaria puede interpolarse en alguna retícula tri-
dimensional regular (por ejemplo} en una retícula cartesiana), y los datos radáricos se visualizan a lo largo de los pla-
nos horizontal y vertical escogidos. Las observaciones procedentes de varios radares informatizados se refunden auto-
máticamente en un mapa radárico} por ejemplo, en un mapa radárico de la precipitación.
Los ecos de la precipitación se dividen en convectivos yestratiformes. Muy a menudo} los ecos de tipo
convectivo y estratiforme se observan simultáneamente en los PPI} RPI YRHI como diversos niveles de luminosidad,
que difieren asimismo en cuanto a su estructura. Acontinuación se describen las características más importantes de
los ecos de tipo convectivo y estratiforme.
Ecos de tipo convectivo
Estos ecos están vinculados la mayoría de las veces a una actividad de tormenta aislada} líneas de turbo-
nada de frentes fríos} y, en ocasiones} frentes cálidos y ocluidos. Los bordes de estos ecos están bien definidos por lo
general. Se trata normalmente de los ecos más brillantes observados a causa de las fuertes señales devueltas al recep-
tor. Tales ecos son a menudo detectables a distandas superiores a 300 km, a causa de las elevadas alturas hasta las que
se extienden. Pueden producirse aisladamente} en grupos o en líneas sólidas o fragmentadas.
Los ecos vinculados a tormentas con aparato eléctrico de masas de aire y a chubascos suelen estar ais-
lados o muy dispersos con grandes espacios entre ellos. A veces} los ecos de tipo convectivo pueden presentarse
como grupos de ecos aislados en diversas fases de formación. Estos ecos tienden a constituirse, a crecer y disiparse con
rapidez.
Las presentaciones más impresionantes en alcance PPI son quizá los ecos vinculados a frentes fríos y a
líneas de turbonada. El radar no detecta el propio frente de presión} pero detecta la precipitación asociada al mismo.
Los ecos dispersos son observados normalmente en primer lugar a largas distancias a causa de los hidrometeoros en
las partes superiores de las tormentas más altas. Amedida que se acerca el frente} se observa una precipitación cada
vez mayor a niveles gradualmente más bajos} y puede parecer que las células originarias aumentan de tamaño e inten-
sidad. En los radares con amplios haces horizontales, este efecto puede obedecer también a un aumento del azimut.
Uno de los principales aspectos que puede recordar en lo que respecta a los ecos convectivos es que por
lo general están asociados a turbulencias de extrema intensidad.
Ecos de tipo estratiforme
Los ecos radáricos procedentes de la precipitación asociada a nubes estratiformes} vistos en visualización
PPI} tienen una apariencia difusa con bordes mal definidos, y su intensidad suele ser muy uniforme. Estos ecos} por
lo general} no pueden ser detectados a grandes distancias (por ejemplo más allá de 150 km) a causa de las cantidades
relativamente bajas de lluvia asociadas normalmente a esa precipitación} y asimismo a causa de la extensión vertical
relativamente pequeña de los ecos que dan el mayor poder de recepción. Este último efecto queda claramente demos-
trado cuando se examinan los ecos en la sección transversal vertical utilizando equipos RHI.
Combinación de ecos convectivos y estratiformes
La combinación de los dos tipos básicos de ecos es la utilizada con mayor frecuencia. Sin embargo, en
general es fácil aislar los ecos convectivos. Las combinaciones de estos dos tipos de ecos se dan en la mayoría de las
condiciones meteorológicas de todo tipo; por ejemplo, con frentes fríos y cálidos} oclusiones, tipo de masas de aire ais-
ladas} tormentas y precipitación orográfica.
(
(
Tormentas
CAPÍTULO 4 IV.19
Este eco es un tipo especial de eco convectivo. Ha de recalcarse que, a menos que se observen los ecos
del rayo, no hay forma evidente de distinguir entre un eco procedente de una tormenta y el de un fuerte aguacero. En
general, si el eco es de intensidad excepcional, o si la cima del eco se extiende a grandes alturas (en las que la
temperatura es probablemente inferior a -4
0
C), hay una gran probabilidad de que el eco esté originado por una
tormenta.
Huracanes o tifones
Los ecos que originan estas tormentas suelen tener una apariencia bien característica, pero ha de recor-
darse que la atenuación de una precipitación fuerte asociada a estas tormentas pueden modificar considerablemente
la estructura de la precipitación en algunos sectores. La primera manifestación de una perturbación puede ser la obser-
vación de ecos originados por turbonadas que se desplazan en una dirección opuesta a la que suele prevalecer en la
zona. Amedida que se desarrolla la tormenta, la circulación de los ecos en torno a un centro se hace completa. El
carácter de los ecos vinculados a estos ciclones tropicales varía en función de su posición con relación al centro. En
la periferia de la tormenta, los ecos son de carácter convectivo y celular, con bordes agudos de gran intensidad. Las
tormentas y tornados que se generan con las tormentas tropicales se producen por lo general con estas células y es
corriente que las condiciones meteorológicas asociadas sean de turbonada. Estos ecos, que se desplazan con la circu-
lación de la tormenta, tienen una gran extensión vertical y se han observados incluso a una distancia de 600 km desde
el centro de la tormenta. Aveces se observa una zona relativamente libre de ecos, de unos 80 km, en dirección al cen-
tro de la tormenta desde estas células convectivas exteriores, seguida de una extensa zona de intenso eco que posee
características más estables. La precipitación es muy fuerte y, por lo general, no suele haber tormentas en esta zona de
protección de lluvia. Si la ganancia del radar disminuye, se observa una estructura de bandas en espiral de las
líneas del eco. Más hacia el centro, más allá de la masa de proteCción de la lluvia, se observa con frecuencia una estruc-
tura celular del eco. Estos ecos están dispuestos en bandas espirales definidas y rodean el ojo de la tormenta. La dis-
tintas células y las propias bandas espirales giran en torno al centro en dirección levógira (hemisferio Norte).
Tornados y trombas marinas
La mayor parte de los tornados proceden de tormentas extremadamente violentas de gran desarrollo verti-
cal, pero, en raras ocasiones, se observan en ellas nubes estratiformes sin precipitación o eco radárico asociados. Se con-
sidera que las siguientes características del eco indican una tormenta local de gran intensidad que puede ser un tornado:
a) gran extensión vertical fuera de lo corriente (la cima del eco sobrepasa la tropopausa comunicada);
b) un eco que se desplaza hacia la derecha (en el sentido del viento) en la dirección de otros ecos vecinos;
e) cuando dos ecos se funden en uno solo;
d) cuando un eco se caracteriza por tener forma de gancho para el mesociclón a niveles superiores.
Los ecos que originan las trombas marinas han sido observados a distancias cortas (6-10 km) en el PPI. Los
ecos son intensos y de forma circular y no muestran ninguna otra característica. Se trata esencialmente de un fenómeno
a muy bajo nivel, difícil de distinguir en un radar convencional.
Granizo
El granizo de un tamaño que causa daños es sobre todo corriente en zonas continentales de latitudes
templadas y está vinculado a una convección violenta. Los ecos radáricos determinados positivamente por estar vin-
culados al granizo han revelado la característica de ecos de gran intensidad y bordes afilados de la precipitación deri-
vada de la convección.
Los estudios han revelado una fuerte relación entre la reflectividad radárica y el granizo. Estos mismo
estudios han revelado asimismo una fuerte correlación entre la altura del eco y la aparición del granizo. Un eco cuya
cima sea más elevada que la tropopausa tiene gran probabilidad de contener granizo.
Nieve
Los ecos que produce la nieve son borrosos y difusos. Como los cristales de hielo seco reflejan mucho
peor la radioenergía que las gotas de agua, y la cantidad de precipitación equivalente de nieve que toca suelo es con
frecuencia baja, la nieve seca no se ve a una distancia tan grande como la lluvia. Los ecos procedentes de los chubas-
cos de nieve suelen ser de mayor intensidad que los causados por una nieve más generalizada pero los bordes siguen
siendo difusos.
Tormentas de polvo y de arena
En una tormenta de polvo se pueden reconocer las características de una tormenta, por ejemplo, la tur-
bonada, la elevación de la presión y la caída de la temperatura después de su paso. Los cumulonimbus asociados a la
tormenta de polvo pueden contener grandes partículas de agua e incluso granizo en altitud. De ahí que se pueda dedu-
cir de un radar una tormenta de polvo cuando se observan ecos sobre regiones áridas.
Ecos atribuidos a fenómenos no asociados con la precipitación
El eco recibido por una estación radárica puede estar causado por otros fenómenos distintos de la preci-
pitación, por ejemplo, el humo, los insectos y las aves. Además, los meteorólogos que trabajan en la interpretación de
los datos radáricos deben tener asimismo en cuanta los ecos ángel debidos a las discontinuidades del índice de refrac-
ción, y la propagación anómala, causada por los gradientes del índice de refracción radioeléctrico.
IV.20 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
(
4.3.1.2.5.3 RADARES COHERENTES (DOPPLER)
Información general ('
La invención de un potente amplificador klistrón en el decenio de 1950 hizo posible la construcción de
transmisores que dan coherencia de fase alta a los impulsos trasmitidos, lo cual es absolutamente necesario para medir
la velocidad del objetivo en movimiento. La coherencia de fase de la señal radárica da por supuesto que el intervalo de
tiempo entre la cresta de las ondas para los impulsos trasmitidos sucesivamente es constante o es conocida. El impul-
so trasmitido, en su interacción con un objetivo, induce la oscilación molecular forzada en paralelo con los cambios
temporales en los campos eléctrico y magnético. Si el objetivo está en reposo o en movimiento a lo largo del plano a
una distancia constante, sus moléculas oscilan con la frecuencia transmitida. Si las gotas se desplazan en dirección del
trasmisor a la velocidad v, la frecuencia de las oscilaciones moleculares aumenta en v/íl, donde íl es la longitud de onda
transmitida. Las moléculas en oscilación crean el campo electromagnético por sí mismas, que irradia hacia el exterior.
Cuando el trasmisor y el receptor están juntos, el valor del cambio de fase del radar Doppler viene dado por:
fd =-2 vr/íl
en donde v
r
es el componente radial de la velocidad, que es positiva cuando el objetivo se mueve hacia el exterior del
radar. El factor 2 de la ecuación aparece porque la frecuencia aumenta en dos fases. Al principio, la frecuencia de las
oscilaciones eléctricas aumenta en v
r
/íl dentro del objetivo, y seguidamente la frecuencia de sus oscilaciones en la
dirección del receptor aumenta en el mismo valor. Conociendo el desplazamiento fd Doppler y la longitud de onda
de la señal trasmitida, es posible obtener la velocidad radial a partir de la ecuación arriba citada. Cuando se trata de
radares de banda C, los principales objetivos son hidrometeoros. Estos radares miden, hablando en puridad, la velo-
cidad radial de los hidrometeoros y algunas otras impurezas (por ejemplo, insectos a distancias próximas al radar), y
no la velocidad del aire. Por consiguiente, se hace uso de algunas hipótesis adicionales para convertir los movimien-
tos de los hidrometeoros en velocidad del aire.
Los parámetros de valor meteorológico medidos por radares Doppler son el factor Z, de reflectividad, la
media, la velocidad radial con reflectividad ponderada, v
r
(mis), y la desviación típica del espectro Doppler D
v
(mis).
La reflectividad caracteriza el momento cero del espectro Doppler. Se obtiene cuando el radar funciona en el modo
de amplitud (no Doppler). Este parámetro se ha analizado ya anteriormente en la sección relativa a los radares no
coherentes. Los dos últimos parámetros (v
r
y D
v
) se obtienen cuando el radar funciona en modo Doppler.
Recuperación de las características del flujo de aire
Como se ha indicado anteriormente, los radares Doppler de bandas C o S miden la velocidad radial de
los hidrometeoros. Teóricamente, esta velocidad radia comprende los tres componentes del movimiento de partícu-
las en las coordenadas cartesianas. En el caso limitado de la visión vertical, el componente radial reflejará la veloci-
dad vertical de los hidrometeoros. En el otro límite (visión horizontal), la velocidad radial representará los compo-
nentes horizontales del movimiento.
Para recuperar los datos sobre el viento obtenidos por barrido con una antena baja, se utiliza un ángulo
de elevación. En tal caso, las velocidades verticales de las partículas de la retrodispersión no contribuyen considera-
blemente a la velocidad radial, y se da por supuesto que ésta representa a los componentes del viento. En otras pala-
bras, se da por supuesto que los hidrometeoros siguen la velocidad horizontal del viento.
La velocidad y dirección del viento obtenidas realizando mediante las mediciones de un radar Doppler
simple pueden calcularse únicamente en el caso de un flujo horizontalmente homogéneo. Este método fue introdu-
cido por Lhermitte y Atlas (1961) y perfeccionado luego por varios autores. Las comparaciones de los datos recupera-
dos sobre el viento con los datos obtenidos mediante observaciones convencionales realizadas por diversos autores
demostraron que se pueden obtener datos sobre el flujo de aire de calidad relativamente buena incluso con radares
Doppler simples.
Se pueden recuperar datos más precisos sobre la velocidad del viento mediante radares Doppler dobles.
En tal caso, no hay necesidad de utilizar hipótesis adicionales sobre la homogeneidad horizontal del flujo, pero este
método es más caro y en la actualidad se utiliza principalmente en la investigación.
La segunda característica medida, la desviación típica de un espectro Doppler, nos da una idea de la ciza-
lladura del viento y de las fluctuaciones del flujo en pequeña escala dentro de un volumen medido. Por consiguien-
te, se utiliza para estimar la turbulencia.
Interpretación de los datos radáricos Doppler
Las observaciones radáricas, corregidas y procesadas, en modo Doppler pueden presentarse en una visua-
lización de velocidad en el azimut (VAD) para su interpretación visual. Las velocidades radiales oscilan en estas pre-
sentaciones normalmente de -50 a +50 mis, y están representadas en pseudocolores. Apartir de la representación
visual de las velocidades radiales, se puede estimar la existencia de las zonas de fuerte convergencia (o divergencia) del
flujo. La información relativa al flujo de aire puede utilizarse, junto con los datos sobre la reflectividad, para deter-
minar sistemas meteorológicos intensos, por ejemplo frentes de ráfagas y reventones.
La interpretación operativa de los datos radáricos, y especialmente de los datos de radares Doppler,
requiere no poca práctica, en la que las técnicas de presentación de los datos pueden desempeñar una importante fun-
ción. En la sección 4.3.3 se analiza la utilización de los puestos de trabajo.
Los detalles relativos a la utilización de los datos de radares Doppler en el análisis meteorológico se
encuentran en Doviak y Zmic (1984) y en trabajos presentados en los simposios sobre predicción inmediata (Agencia
Espacial Europea, 1984, 1987).
(
(
CAPíTULO 4 IV.21
4.3.1.2.5.4 ANÁLISIS DE LOS RAYOS
La técnica de medición de los campos electromagnéticos radiados para determinar la dirección de los
rayos es conocida desde principios de este siglo. Sin embargo, hasta mediados del decenio de 1970 no fue posible apli-
car estos conocimientos para detectar las tormentas a gran escala. Una mayor percepción del carácter del rayo y el des-
arrollo de ordenadores rápidos fueron factores importantes para la invención de un sistema de localización del rayo
en tiempo real.
En la actualidad, funcionan en muchas partes del mundo extensas redes de localización de los rayos que
se utilizan en el análisis y la predicción meteorológicos. Sólo los rayos verticales producen campos de radiación que
pueden detectarse correctamente mediante sistemas de localización del rayo. Por consiguiente, estos sistemas no regis-
tran todos los destellos.
Históricamente, la primera red fue el llamado sistema radiogoniométrico magnético (MDF). Los errores
de determinación de los destellos dependían de la geometría de la red, pero en el caso de una gran red de estaciones
radiogoniométricas bien emplazadas (DF) se podía alcanzar una precisión de 1 a 2 km cerca del centro de la red, y de
6 a 8 km cerca de los bordes exteriores. Las estaciones tenían que estar conectadas en una red relativamente densa con
separaciones de 100 a 200 km más o menos, en función de necesidades detalladas.
Más recientemente, se ha creado el sistema de tiempo de llegada (TOA) para localizar las descargas eléc-
tricas desde las nubes a la tierra. Este sistema permite controlar el momento preciso en que el rayo toca el suelo con
una precisión de menos de un microsegundo simultáneamente en varios emplazamientos receptores. Como se sabe
el rayo recorre sólo unos cientos de metros en ese momento se pueden hacer cálculos precisos para determinar el lugar
exacto del impacto.
El sistema de localización y seguimiento del rayo (LPATS) consta de cuatro componentes principales, a
saber: antenas, receptores, analizador central y un terminal interactivo de presentador de mapas gráficos. Una red
corriente LPATS con un espaciamiento entre receptores de 200 a 300 km necesita sólo cinco receptores para una cober-
tura completa con una elevada eficiencia de detección sobre una zona de 720000 km
2
. Una red de seis receptores
cubrirá debidamente l,S millones de km
2
. Cada receptor de una red determinada está sincronizado a fuentes comu-
nes de referencia de tiempo como una estación terrena de televisión o radio, una estación de emisiones de radio y de
televisión, o una señal de navegación LORAN-e.
Cada una de las estaciones de detección del impacto en tierra está conectada mediante un enlace de comu-
nicación a un analizador central. Cuando se produce un impacto en tierra, el impulso electromagnético emitido es
detectado por cada estación de escucha, que muestrea seguidamente su reloj interno sincronizado y registra la hora exac-
ta de detección en una estación determinada. Esa información es retransmitida a un analizador central, donde se eje-
cuta un cálculo de la localización del impacto. Cuando hay tres estaciones, el analizador central resuelve las ecuacio-
nes complejas no interactivas explícitas de hipérbola esférica necesarias para localizar el impacto y se obtienen datos de
latitud y longitud. La precisión de la localización del impacto del rayo es mayor que 1 km en toda la zona.
Los datos sobre los impactos del rayo pasan de formato analógico a formato digital. Durante este proce-
so de digitalización, se examiria también el impacto del rayo para determinar parámetros como la polaridad positiva o
negativa, la hora en que se produce la intensidad máxima, y el valor de la amplitud máxima del impacto. La informa-
ción digitalizada se retransmite al sistema interactivo de visualización con base en ordenador personal. Estos datos pue-
den abarcar el número de impactos en una zona determinada durante un período dado, y la localización geográfica de
loS impactos a diferentes horas. Los datos sobre los impactos del rayo se presentan en hileras identificadas por colores
y dan información sobre la intensidad de la actividad tormentosa (número de impactos durante el período fijado) y
sobre el desplazamiento de los núcleos de rayos.
Si dispone de esta información en un mapa con una retícula geográfica y las características principales
del terreno, por ejemplo, el litoral, lagos y ríos, el predictor puede analizar la evolución de las actividades tormentosas
en el espacio y en el tiempo. Combinada con los datos radáricos y satelitales, con la vigilancia del impacto de los rayos
se obtiene información adicional sobre la intensidad de la actividad tormentosa, el movimiento probable de las zonas
de rayos, y su desarrollo y disminución.
Bent y Lyons (1984), Browning (1989) Christensen y Nilsson (1984), Lee 1986a,b) y Maier y otros (1983),
dan más información sobre los sistemas de localización del rayo y su utilización en el análisis meteorológico y en la
predicción meteorológica a corto plazo.
4.3.1.2.6 OTRAS TÉCNICAS PARA EL ANÁLISIS DE DATOS
Afin de representar visualmente diversas características de la atmósfera que no resaltan con claridad en
los mapas isobáricos o de nivel de presión constante habituales se aplican diferentes técnicas. El análisis de las carac-
terísticas de mesoescala presupone el uso de técnicas manuales, ya que estas características son generalmente del orden
de los espacios existentes entre los puntos reticulares utilizados para fines de análisis numérico o inferiores (véase la
sección 3.4.2).
La representación mas corriente de la atmósfera en un emplazamiento dado consiste en un diagrama de
la atmósfera superior. Este diagrama puede analizarse para deducir datos. Los datos derivados se utilizan después para
efectuar análisis sobre una zona determinada. Los análisis útiles comprenden la distribución de la humedad o la depre-
sión del punto de rocío, índices de estabilidad, valores de la temperatura potencial y de la temperatura de termómetro
húmedo potencial, niveles de congelación probabilidades de nieve, etc. Lo mejor para realizar todos estos análisis es
aplicar métodos de cálculo, puesto que requieren mucho tiempo y son laboriosos. Los centros pequeños que deseen
recibir este tipo de información deben pedir que se proporcionen, a través del Sistema Mundial de Telecomunicación,
grandes centros que puedan incluir programas de análisis adecuados en sus ordenadores.
IV.22 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
r
Entre los diversos tipos de análisis especializado que de vez en cuando pueden ser de utilidad y se pue-
den efectuar manualmente figuran los siguientes:
a) secciones transversales verticales¡
b) trayectorias del aire¡
e) mapas de contornos frontales¡
d) análisis hodográficos¡
e) análisis isentrópicos.
Las secciones transversales verticales pueden constituir una valiosa ayuda para obtener un cuadro tridi-
mensional de la situación sinóptica. Raras veces se pueden producir secciones transversales verticales de forma ruti-
naria, pero su ejecución ocasional es de gran utilidad para tener una preparación de la estructura vertical de los fren-
tes y las corrientes en chorro. La de transversal vertical es a menudo provechosa en las investigaciones de situaciones
sinópticas selectivas. Asimismo, pueden ser útiles cuando examinar situaciones sinópticas en condiciones operativas.
El tipo más ventajoso de mapas de sección transversales verticales es el graduado utilizando una escala logarítmica de
la presión para el eje vertical y una escala apropiada de distancia para el eje horizontal. Este eje horizontal a lo largo
. del cual se traza la sección, debe elegirse de tal forma que se encuentre próximo al mayor número de sondeos y que
sea aproximadamente perpendicular a un frente de ser ésta la característica que más interesa. Pueden examinarse
numerosos tipos diferentes de características, por ejemplo, el análisis de la temperatura, la humedad y el viento, para
mencionar tan sólo algunas. Una variante del corte vertical es la sección cronológica. En ella, el eje vertical repre-
senta la altura o la presión a escala logarítmica y el eje horizontal indica el tiempo en vez de la distancia. La técnica
de análisis de la sección cronológico es de mayor utilidad en las regiones tropicales u otras zonas de datos escasos, así
como en latitudes templadas provistas de redes idóneas, pero incluso en latitudes templadas la preparación ocasional
de una sección cronológica puede ser instructiva, en tanto en cuanto representa gráficamente la continuidad de los
cambios que tienen lugar en la atmósfera. Una modalidad más sencilla de corte vertical cronológico es la transcrip-
ción real de las observaciones en un eje horizontal para determinadas estaciones. La secuencia de observaciones va
de izquierda a derecha a lo ancho de la hoja y se pueden colocar de diez a quince observaciones en la línea vertical.
Se pueden examinar visualmente tres secciones verticales y cualquiera alteración inesperada registrada en
los diversos valores observados puede detectarse con rapidez para tomar decisiones acerca de si los cambios son reales
o representan datos erróneos. Esta representación gráfica de observaciones puede ser útil, por ejemplo, sobre
el Atlántico Norte, donde las observaciones hechas desde buques meteorológiCOS y desde Islandia y las Azores
pueden constituir un valioso complemento del control manual de calidad de los análisis de contorno elaborados
numéricamente.
Muchas veces puede ser útil preparar trayectorias aéreas. Cuando se requiere un gran número de tra-
yectorias, lo mejor es recurrir a métodos informáticos pero cuando las trayectorias se necesitan sólo de vez en cuan-
do, en especial en centros menores, se pueden aplicar técnicas sencillas para obtener aproximaciones satisfactorias de
las trayectorias. Estas se pueden obtener de la forma siguiente. Supongamos que hay mapas disponibles a intervalos
de 6 horas, por ejemplo, a 0600, 1200 UTC etc., y que hacen falta trayectorias a partir de las 0600 UTC. En ese caso,
se supone que mapa a 0600 UTC es típico del movimiento del aire durante el período de 0600 a 0900 UTC¡ el gráfico
de 1200 UTC se refiere al de 0900 a 1500 UTC y así sucesivamente. La situación de una partícula de aire a las 0900
UTC se halla midiendo la distancia recorrida en tres horas a lo largo de la línea de flujo de del contorno, según la velo-
cidad del viento en esa región. Si esa velocidad cambia o las líneas de flujo son bastante curvas, puede ser necesario
proceder por etapas horarias. Dado que no siempre se dispone de mapas de líneas de flujo especialmente trazadas a
ese aspecto los contornos de los mapas de presión constante pueden servir normalmente en altas latitudes como si
fueran líneas de flujo. Si hay indicios de que los vientos se apartan considerablemente de la configuración de la pre-
sión, ello ha de tomarse en cuenta en cierta medida, quizás esquematizando ciertas líneas de flujo en la zona corres-
pondiente. Las velocidades de los vientos pueden obtenerse a partir del viento geostrófico o, si es probable que la cur-
vatura sea importante, del gradiente del viento. Las trayectorias se calculan por lo general usando mapas sinópticos
reales. Sin embargo, con frecuencia es necesario conocer dónde una determinada masa de aire se hallará en el futu-
ro. Con objeto de establecer las trayectorias, se emplea un procedimiento semejante, pero empleando el mapa actual
y los mapas de predicción disponibles para los niveles que interesan.
Los mapas de contornos frontales constituyen un método para presentar la estructura tridimensional de
las superficies frontales. El mapa de contorno frontal se compone de un mapa de base en el que se trazan una serie
de líneas que indican la posición de la intersección de la superficie frontal con determinadas superficies de presión.
Los contornos de los niveles normalizados, a saber, 1000, 850, 700, 500 Y300 hPa, se trazan normalmente y pueden
a menudo complementarse útilmente con contornos de 600 y 400 hPa. El límite superior de la zona frontal, es decir
el límite inferior de la masa de aire cálido, sirva habitualmente para definir la superficie frontal. Deben examinarse
primero los diagramas en altitud para todos los sondeos pertinentes en altitud y determinar el límite superior de la
zona en cada una de ellos. En el caso de frentes bien acusados, esto no resulta difícil. Habrá una zona mucho más
estable en la región del frente que en el aire cálido situado por encima. La temperatura potencial del termómetro
húmedo en el aire cálido próximo al frente. Se puede esperar que este valor sea aproximadamente igual en cada son-
deo de la misma masa de aire. Este hecho puede servir para asegurar que se ha seleccionado el mismo frente en cada
sondeo y también para ayudar a localizar el límite del frente en sondeos en que la modificación del gradiente vertical
no está bien definida. El efecto de la latitud y de las superficies de mar y tierra tenderá, empero, a introducir cambios
espaciales graduales en la temperatura potencial del termómetro húmedo representativa de la masa de aire. Los valo-
res de la presión en el límite del frente y la temperatura base tras cada sondeo en altitud que entrecruce la superficie
del frente. Este mapa puede servir ocasionalmente y se puede elaborar por medio de técnicas manuales. En un
(
(
(
CAPÍTULO 4 lV.23
centro dotado de instalaciones de cálculo debe establecerse un programa para confeccionar los mapas de forma auto-
mática, si éstos hacen falta con regularidad.
Los análisis hodográficos pueden ser de considerable valor en un centro de predicciones operativo. El
hodógrafo constituye un mero diagrama polar de representación de los vientos observados durante un sondeo desde una
estadón determinada. El diagrama puede construirse con mucha facilidad y rapidez a partir de observaciones de los vien-
tos en altitud, y puede ser sumamente útil para detectar la advección cálida y fría. El diagrama puede utilizarse asimis-
mo para indicar la posibilidad de formación de ondas en frentes fríos y su empleo en asodación con imágenes obtenidas
por satélite puede ser muy útil al tomar decisiones sobre los sistemas que se hallan en zonas escasas en datos.
El mapa isentrópico presenta el estado atmosférico en una superficie de temperatura potencial constan-
te. Salvo en procesos no adiabáticos, como la condensación o radiación, las partículas de aire permanecen en una
superficie isentrópica. Los movimientos de masas de aire pueden seguirse en el mapa si es posible determinarlos
mediante algún otro parámetro conservador. La humedad absoluta que es un parámetro bastante conservador, se uti-
liza a tal fin y el movimiento de la humedad se inserta en el mapa. El nivel elegido para el análisis es normalmente lo
más bajo posible para que abarque una amplia cantidad de valores de la humedad, pero de tal modo que se encuentre
por encima de la capa de fricción. Aunque estos análisis pueden ser útiles en un servicio de predicdón operativa se
utilizan principalmente con fines de investigación. En labores operativas, algunos predictores estiman que los mapas
pueden elaborarse para una zona limitada con bastante rapidez y que pueden ser útiles para predecir la actividad con-
vectiva que puede ser sumamente dependiente de los puntos de la humedad. Con todo, la convección con su con-
densación y su precipitación asociadas no constituye un proceso adiabático e introduce en el análisis un elemento no
conservador.
4.3.2 La función humana en las técnicas de predicción modernas
La función humana en las técnicas de predicción meteorológica modernas depende del tipo de centro en
que se llevan a cabo las actividades. En pequeños centros en que gran parte del trabajo depende de la recepción de pro-
ductos de centros más grandes, la labor humana es fundamentalmente de interpretación. El predictor ha de interpre-
tar los productos de predicdón a la luz de las condidones y conocimientos locales. El acceso a los datos alfanuméricos
para una actuación ulterior permitirá al predictor de un centro de ese tipo actualizar los productos de predicción exis-
tentes que se habrán basado, por cierto, en datos anteriores. Un minucioso conocimiento de los productos disponibles,
de lo que representan y de como se han elaborado realzará su valor de forma considerable en manos de un predictor
local experimentado. Es posible que la automatización de las instalaciones de proceso de datos del centro haya pro-
porcionado al personal de predicción los medios que permiten a los especialitas recurrir a mapas o datos presentados
en papel. Insistamos en que sólo se puede sacar el máximo provecho de estos medios si el personal está totalmente fami-
liarzdo con ellos. Así, el predictor de un centro pequeño que dispone de productos de predicción procedentes de cen-
tros mayores debe concentrarse en la meteorología de la situadón en lugar de interpretar los pronósticos a gran escala
suministrados. La predicción manual de características sinópticas debe, por lo tanto, limitarse a características menores
o de mesoescala en el esquema de predicción global en gran escala. Hoy por hoy, se admite en general que las predic-
ciones de la situación general a baja altitud hecha con ordenador válidas para períodos de dos o más días dan una buena
idea de la evoludón atmosférica que hay que esperar. No obstante, los modelos de pronósticos con frecuencia no son
capaces de entrar en los detalles de la evolución en gran escala. Hay por tanto, considerable margen para que los pre-
dictores locales puedan desarrollar sus aptitudes aplicando los valiosos productos procedentes de los centros más gran-
des. La interpretación del tiempo asodada a los mapas de predicción no es en modo alguno una actividad rutinaria y
exige un alto grado de comprensión de los fenómenos meteorológicos. Falta aún mucho esfuerzo para que las predic-
ciones meteorológicas en distintas localidades, tanto para clientes especializados como para el público en general, alcan-
cen un nivel comparable al alcanzado con los productos de predicción obtenidos en los centros importantes informati-
zados que tienen acceso a productos de predicdón numérica del tiempo.
La intervención humana en un centro que tiene acceso a grandes medios de cálculo fluctúa entre la fun-
ción interpretativa expuesta más arriba y un papel que puede influir en los datos de salida del ordenador y que puede
adaptar los productos de la predicción de ordenador definitiva antes de su difusión para uso fuera del centro.
El resto de esta sección tratará de algunas de las técnicas manuales que pueden estimarse útiles en rela-
ción con la preparación de productos de predicción meteorológica numérica y el posible manejo de productos de sali-
da antes de su difusión por el centro. Asimismo, se hará referencia a técnicas manuales en la elaboración de pronós-
ticos a muy corto plazo (para las próximas horas) y a algunos comentarios sobre los procedimientos que han de emple-
arse en caso de que el ordenador quede fuera de servicio durante algún tiempo. Pero antes, será conveniente exami-
nar los procedimientos necesarios para elaborar predicciones por ordenador, así como la intervención del hombre en
este proceso.
4.3.2.1 INfERVENCIÓN DEL ANALISTA O PREDICTOR EN UN SISTEMA AUTOMATIZADO DE PREDICCIÓN METEOROLÓGICA
El papel que desempeña el hombre en la obtención de productos de predicción numérica del tiempo
varía de un centro a otro, y depende en cierta medida de los modelos numéricos utilizados. En la presente sección se
exponen algunas directrices generales relativas a la función de intervención del analista o predictor en la elaboración
automatizada de pronósticos.
Las principales funciones del sistema automatizado de análisis y pronóstico del tiempo se enumeran en
la sección 3.1.6. Dado que la calidad de un pronóstico automatizado depende de la calidad del análisis, el momento
en que se pueden realizar los mayores esfuerzos manuales con el mayor provecho en el proceso de predicción es la
fase del preanálisis. Así, la intervención del hombre provechosa en las funciones de concentración de datos y, de
IV.24 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
preanálisis. La preparación de la predicción numérica se hace en varias fases. La primera es el análisis de los datos, y
se lleva a cabo utilizando los datos recién llegados y un campo de base fundado en una previsión de 12 horas efec-
tuada con el análisis de los datos elaborados 12 horas antes. Después de haberse calculado los campos de análisis, el
ordenador calcula los valores previstos de las variables meteorológicas a horas fijas futuras. En esta secuencia hay dos
períodos en que el hombre puede intervenir provechosamente.
a) en la preparación de campos de análisis antes de preparar las observaciones del nuevo campo de
base (campos de predicción de 12 horas)¡
b) en el control de los datos entrantes para que no haga errores en el análisis antes del pase por orde-
nador del pronóstico.
Si los procedimientos de control de calidad incorporados al sistema automatizado fueran perfectos y
pudiesen hacer frente a cualquier eventualidad, no haría falta la intervención humana. No obstante, los procedi-
mientos existentes distan de ser perfectos y evaluaciones globales de las series de datos inscritas en un mapa no pue-
dan coincidir Hay que reconocer que los procedimientos de control de calidad se están refinando cada vez más y que,
en centros importantes datados de considerable potencia de cálculo hay que establecer un equilibrio entre el costo de
la labor del hombre y las mejoras obtenidas en los productos de salida. Una vez alcanzado este punto de equilibrio,
acaso tendrá que suprimirse la intervención humana y habrá que aceptar la consiguiente pérdida de las habilidades y
técnicas desempeñados por el hombre, como el análisis de mapas.
El uso de técnicas manuales se justifica solamente si se parte del supuesto de que la calidad de los pro-
ductos meteorológicos es mayor cuando hay intervención humana. Esta función del hombre es en esencia, una téc-
nica de control para asegurar que los datos brutos no trastornan los análisis. Este control resulta práctico tan sólo si
los datos inscritos se analizan efectivamente. Los datos erróneos no señalados ya por los procedimientos habituales
de control de calidad puden eliminarse y los datos sospechosos señalizados por el ordenador pueden evaluarse. En
regiones de datos escasos, se pueden inventar datos ficticios para evitar que los análisis padezcan por falta de datos.
El análisis preliminar de los datos de superficie y de diversos niveles superiores clave facilita esta actividad de control. -
El tiempo disponible para realizar el control es habitualmente corto, puesto que es conveniente pasar por el ordena-
dor los programas de pronóstico preliminares lo más pronto posible en la secuencia global. Es práctica habitual pasar
el programa de predicción al final del período de tiempo en que se puede suponer que hay cierto porcentaje de datos
disponibles. Hay que incorporar en el sistema salvaguardias para que los datos no se empleen en un programa de aná-
lisis no controlado por el analista o predictor. Esto vale para los datos recibidos pocos minutos después que el analis-
ta o el predictor hayan dado el visto bueno para comenzar el programa de análisis y el pase efectivo del propio pro-
grama por el ordenador. Se pueden obtener técnicas de intervención mediante programas adecuados que permitan
examinar, corregir o rechazar datos en un terminal próximo al banco de trazado de mapas. Los programas tienen que
ser de fácil manejo y las instrucciones deben ser claras, debiendo prever todas las eventualidades.
Cuando se ha obtenido la primera serie de análisis del ordenador, hay que proceder a su verificación
minuciosa ·para eliminar incoherencias. Tras el examen de los análisis hay que hallar los motivos de cualquier inco-
herencia. Seguidamente, hay que detectar los datos erróneos y eliminarlos antes de proceder a la última pasada de la
predicción. El control sólo puede ser útil si el analista o predictor la lleva a cabo de forma práctica mediante análisis
manual o los datos trazados.
En el tiempo transcurrido entre el pase principal de la predicción y la preparación de los campos de
fondo para la siguiente serie de datos, se pueden realizar esfuerzos para conseguir que los análisis contenidos en el
ordenador sean satisfactorios y estén exentos de errores graves. Por ejemplo, los datos tardíos deben evaluarse, ya que,
de ser incorrectos, podrían desbaratar análisis satisfactorios anteriores, creando las condiciones para predicciones defi-
cientes a 12 horas y, por consiguiente, campos de fondo también deficientes.
Conviene que los predictores que utilizan productos de predicción operativa ejecuten de vez en cuando
tareas de intervención, dado que ello mejora su comprensión del modelo de predicción en su totalidad. Así se puede
evaluar la importancia de los distintos tipos de intervención y el predictor cobrar mayor conciencia de que los pro-
ductos de predicción dependen de su buen análisis inicial.
4.3.2.2 MANIPULACIÓN DE LAS PREDICCIONES REALIZADAS NUMÉRICAMENTE
Al recibirse del ordenador productos elaborados de predicción a saber:
a) se pueden difundir sin modificaciones¡
b) se pueden modificar a la luz de la experiencia humana, a saber, la combinación hombre-máquina.
Con el perfeccionamiento de los modelos numéricos, la modificación resulta ser menos conveniente, ya
que el acierto global de las predicciones está mejorando. Los pronósticos de las características en altitud realizados en
centros importantes son por lo general aceptables para difusión directa. Las predicciones de las condiciones de super-
ficie realizadas a máquina, sin embargo, pueden mejorarse con la intervención del hombre. El grado de intervención
ha de depender del programa informático. Un predictor por ejemplo, puede establecer determinadas características.
La apreciación de estos hechos puede conducir al buen manejo de los campos de predicción de superficie. Los pre-
dictores deben llegar a comprender el tipo de resultados relacionados con la situación sinóptica y con los datos ini-
ciales disponibles. Por ejemplo, el conocimiento de que los datos existentes para el análisis son deficientes debe mover
al predictor a prestar a los datos de predicción más atención que si hubiera tenido datos más satisfactorios y abun-
dantes a su disposición.
La función del predictor es interpretar los productos de predicción y elaborar predicciones meteorológi-
cos, y el pronóstico de superficie suele ser el vehículo mediante el cual se realiza tal interpretación. Si bien los mode-
los informáticos más grandes de predicción numérica del tiempo sirven para predecir la lluvia, se debe hacer una
(
(
(
(
CAPÍTULO 4 IV.25
4.3.3
4.3.3.1
evaluación cuidadosa de los resultados obtenidos. También es importante relacionar las zonas meteorológicas con las
características reconocidas, tales como depresiones y frentes, en los análisis. Las predicciones objetivas de sistemas
frontales son provechosas pero los predictores deben cerciorarse realmente de que la interpretación de los parámetros
de predicción en términos de frentes es correcta y de que se mantiene la continuidad en los análisis en superficie y en
la atmósfera alta. La evaluación de los productos de predicción puede constituir una ardua labor, puesto que exige
poseer un conocimiento de la física atmosférica y de las capacidades del modelo informático.
La adquisición de las competencias necesarias para una utilización manual provechosa de las prediccio-
nes realizadas a máquina exige el empleo constante de productos informatizados por los expertos en meteorología. Se
debe realizar una cuidadosa evaluación de los productos elaborados a máquina acompañada de la verificación cuanti-
tativa, ya que tal verificación contribuye a aumentar la confianza de los predictores para modificar los datos de salida
de ordenador.
4.3.2.3 ELABORACIÓN DE PRONÓSTICOS EN CASO DE AVERÍA DE LOS ORDENADORES
Se deben establecer planes de emergencia para producir pronósticos de casos de avería de los ordenado-
res. Estos planes supondrán cierto grado de manipulación humana de los datos. Si se pierde la totalidad del pase de
la predicción por ordenador, hay que aplicar técnicas manuales para aprovechar los mapas de predicción del último
pase de predicción disponible a modo de mapas de apoyo para nuevas predicciones: por ejemplo, si se produce una
avería de unas 12 horas, entonces se pueden utilizar pronósticos de 36 horas, a partir del último pase de predicción
disponible, como base de pronósticos de 24 horas, pero estos mapas de apoyo requieren ciertos ajustes a la luz de los
últimos datos recibidos. Esta adaptación sólo se puede lograr si en el centro se han elaborado las técnicas manuales
apropiadas. En períodos de avería superiores a las 12 horas, el valor de los mapas de apoyo disminuye rápidamente.
Durante estas averías prolongadas, es necesario incrementar la intervención humana, si se quiere emitir los pronósti-
cos. Como es improbable que se produzcan averías a la vez en os ordenadores de dos centros importantes, se pueden
usar los mapas de predicción procedentes de otro centro a modo de soporte adecuado en la preparación de prediccio-
nes. Por ello es improbable tener que recurrir del todo a técnicas manuales para la producción de pronósticos.
Toda intervención manual en la emisión de pronósticos exige un conocimiento de la física de la atmósfera
y, con este objeto, deben utilizarse al máximo los datos y análisis disponibles procedentes de otros centros. La elabora-
ción de análisis manuales adicionales de los datos brutos también será probablemente una valiosa ayuda cuando se
requiere una importante aportación manual para elaborar datos de predicción de apoyo para emitir como pronósticos.
Por consiguiente, los predictores deben estar siempre preparados para tales eventualidades tratando de
entender la atmósfera y su evolución y recurriendo a algunos de los métodos teóricos tradicionales para explicar las
causas de un fenómeno. De esta manera, se han en mejores condidones para modificar las predicciones informáticas
en particular en los casos en que estas exigen un alto grado de aportación manual al proceso de predicción.
4.3.2.4 TÉCNICAS MANUALES PARA ELABORAR PREDICCIONES A MUY CORTO PLAZO (PERÍODOS DE VARIAS HORAS)
La elaboración de pronósticos a muy corto plazo para períodos de varias horas supone la altamente espe-
cializadas. Este tipo de predicción se denomina a veces "predicción inmediata" y en ella se hace un uso considerable
de datos obtenidos por satélite e información de radar junto con datos pluviométricos.
Utilización de estaciones de trabajo para la predicción
GENERALIDADES
No existen reglas universales para definir la estación de trabajo perfecta con fines meteorológicos. En
este capítulo se analizan las metodologías actuales para quienes deseen utilizar una estación de trabajo en su entorno
operativo. Es importante tratar siempre de que la tecnología apropiada corresponda a la tarea, siempre y cuando los
costos de todo el proceso sean asequibles y estén justificados. La cuantificación de la potencia del procesador y la con-
figuración de la memoria se eluden deliberadamente, debido a los rapidísimos cambios que se producen en la indus-
tria de estaciones de trabajo.
Desde comienzos del decenio de 1970, las estaciones de trabajo van a la vanguardia de la electrónica y de
la micro informática. Han evolucionado mucho desde los primeros tubos de gráficos vectoriales y los dispositivos de
visualización por trama. Los productos comercializados actualmente son más potentes y ofrecen nuevas posibilidades.
Las estaciones de trabajo sólo empiezan a utilizarse en un entorno verdaderamente operativo, con nue-
vas aplicaciones en los centros meteorológicos y por proyectistas comerciales.
En el comercio se dispone ya de numerosos módulos que responden a las necesidades operativas de un
centro meteorológicos. He aquí algunos ejemplos:
a) AMIGAS (Control Data Corporation): se trata de un conjunto de soporte físico/software comple-
to que permite la introducción en memoria, la visualización y la gestión de datos meteorológicos;
b) METPRO (General Sciences Corporation): componentes de soporte físico y software integrados con
un programa informático de aplicaciones que permite introducir en memoria y visualizar datos
meteorológicos, así como generar productos a partir de diversos tipos de datos meteorológicos.
En el comercio se dispone de otros conjuntos que procede estudiar antes de hacer una elección definiti-
va. Varios centros nacionales importantes han configurado sus propias estaciones de trabajo. Acontinuación se enu-
meran las aplicaciones características de las estaciones de trabajo para atender la mayoría de las necesidades:
a) visualización de imágenes por trama, animación, presentación;
b) presentaciones de campos, superposición (imágenes obtenidas por satélite);
e) cálculos de puntos reticulares;
IV.26 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
d) meteogramas de la evolución de los elementos meteorológicos en el tiempo;
e) aplicaciones de verificación;
f) diagnóstico de modelos;
g) verificación y control de la producción;
h) edición de gráficos;
i) introducción de seudoobservaciones.
(
4.3.3.2 TECNOLOGÍA
Las estaciones de trabajo de que se dispone actualmente en el mercado ofrecen una amplia variedad de
características y opciones, lo que complica el proceso de selección. Es muy importante que las estaciones de trabajo
correspondan a las especificaciones de su entorno inmediato, como servidores de ficheros, ordenadores centrales y par-
ticularidades de las redes.
Las normas sobre programas informáticos permitirán reducir los costos de mantenimiento en el futuro.
El sistema funcionamiento UNIX es representativo de la norma de las estaciones de trabajo. El sistema XWINDOW$,
preparado por el Instituto de Tecnología de Massachussetts, constituye también una base común para el desarrollo de
aplicaciones. Un elemento que ha de elegir el proyectista, y que puede influir en la elección de la plataforma de sopor-
te físico, es el interfaz del usuario, que define el aspecto y el sentido de las aplicaciones, así como las normas de los
diversos mecanismos de funcionamiento del interfaz.
4.3.3.3 APLICACIONES DE LAS ESTACIONES DE TRABAJO
a) Investigadón y desarrollo: la elaboración de conjuntos gráficos para estaciones de trabajo depende mu-
chas veces de las necesidades de investigación y desarrollo a causa de la innovación, del avance cien-
tífico y de la nueva tecnología. Se desarrollan constantemente instrumentos más sofisticados para
analizar y explorar nuevos de tipos de datos, manipular cantidades de información meteorológica
cada vez mayores y comprender mejor los fenómenos meteorológicos a escalas espaciales y tempo-
rales más afinadas.
b) Operadones: el personal de explotación ha de manejar con eficiencia los datos meteorológicos (obser-
vaciones, modelos numéricos, productos estadísticos, etc.) en tiempo real. Debe prestarse especial
atención a la fiabilidad y al rendimiento del equipo, a la robustez de las aplicaciones, al acceso a redes
y a los procedimientos auxiliares en relación con el equipo y las comunicaciones. Aveces, el meteo-
rólogo encargado de la explotación puede ocuparse también del control de la producción. Mas para
ello debe disponer de los instrumentos y de las aplicaciones de la estación de trabajo apropiados para
simplificar su cometido.
c) Gestión de red y de sistemas: en las grandes instituciones, esta función se asigna a un grupo especializa-
do. En instalaciones más pequeñas, puede formar parte del sistema de control de producción, siem-
pre y cuando sea fácilmente manejable. Ahora se dispone generalmente en el comerdo de aplicacio-
nes de gestión de red y sistemas que vigilan y detectan los problemas de comunicación y facilitan la
configuración de la red y de los sistemas.
Tipos de datos
a) Observaciones: en la mayoría de las aplicaciones de las estaciones de trabajo es necesario acceder a
diversos tipos de observaciones, como desde estaciones de superficie y aerológicas, perfiladores
del viento, buques y aeronaves, radares, detectores de descargas eléctricas, teledetectores y archivos
climatológicos.
b) Análisis numérico: para facilitar la tarea del meteorólogo es esencial acceder a productos numéricos. Para
el intercambio de datos se recomienda el formato GRIB, apoyado por la OMM, y muy utilizado en apli-
caciones meteorológicas. En el caso de un análisis objetivo, tal vez haya que disponer de un interfaz
interactivo para introducir algunos datos ficticios con el fin de complementar o corregir un análisis.
c) Predicciones numéricas: en algunos casos, en el proceso de creación de una predicción se utilizan dife-
rentes modelos. Se requieren instrumentos para que el meteorólogo pueda manejar esos campos con
eficacia. También en este caso se recomienda el formato GRIB. Numerosos centros meteorológicos
internacionales pueden transmitir ya datos producidos por modelos en formato GRIB.
d) Imágenes de satélites: se reconoce que las estaciones de trabajo son indispensables para manipular
imágenes obtenidas por satélite. Las imágenes deben almacenarse de tal manera que sea posible
extraerlas con diversas resoluciones, así como crear bucles de animación. También deben almacenar-
se en una forma que permita utilizarlas con otros tipos de datos.
e) Datos de radar: los datos de radar son uno de los mejores instrumentos para la predicción a corto plazo
de fenómenos meteorológicos extremos (pueden salvar vidas). Quienes tienen acceso a la información
de radar pueden extraer una gran cantidad de información detallada de los datos, estableciendo un
interfaz en tiempo real con una estación de trabajo.
Aplicaciones básicas
a) Visualización gráfica: la visualización de imágenes por trama o vectoriales es una función funda-
mental de las estaciones de trabajo meteorológicos. Facilitan el paso del trabajo en papel al tra-
bajo con pantalla (Figura 4.1.).
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(
(
CAPíTULO 4 IV.27
b) Animación: normalmente se necesita una aplicación para la animación de imágenes. Esto debe per-
mitír confeccionar una lista de imágenes, modificar su orden y presentar cualquiera de las que figu-
ren en la lista. También es conveniente controlar la velocidad de la animación. Las aplicaciones
más modernas permiten presentar diversas ventanas para la animación simultánea (Figura 4.2).
c) Interpretación de imágenes: el usuario debe ser capaz de controlar el contraste de los colores de la ima-
gen para revelar o realzar determinadas características. También es necesario enfocar una zona dada
para lograr una ampliación de la imagen.
d) Comparación de productos de modelos: la estación de trabajo debe permitir al meteorólogo comparar
diferentes modelos numéricos. Para esto también se necesita una aplicación que permita visualizar
diversos productos en varias ventanas.
e) Series cronológicas: este tipo de aplicación da una idea muy precisa del producto del modelo durante
el período de la predicción. Pueden visualizarse uno o varios parámetros meteorológicos; por ejem-
plo, sobre una sección transversal temporal para determinado lugar.
f) Meteogramas de elementos meteorológicos: mediante los meteogramas pueden presentarse varios ele-
mentos meteorológicos durante un período de tiempo para determinado lugar. El interfaz de esta
aplicación debe permitir elegir el lugar y variar el modelo numérico o la fuente de datos utilizada.
g) Perfiles verticales: los instrumentos para visualizar datos de radiosonda pueden ser muy sofisticados
si comprenden funciones como diagnósticos, para indicar la posibilidad de que se produzcan fenó-
menos meteorológicos extremos. La interacción con datos sin depurar y la visualización de los efec-
tos de la modificación de los datos puede ser muy útil para las predicciones a corto plazo.
h) Control/vigilancia de la producción: las aplicaciones de este tipo pueden ser tan sencillas como comu-
nicar la terminación de trabajos ejecutados o tan complicadas como vigilar la carga y disponibilidad
de una red nacional amplia. Para estas aplicaciones se utiliza generalmente un diagrama de red
visualizado en la pantalla, con los estados de redes y procesos codificados en color (Figura 4.3). Se
incorporan asimismo alarmas, visuales o sonoras, para advertir al usuario en caso de fallo o anoma-
lías (por ejemplo, si un programa informático no termina debidamente).
i) Edición gráfica: la composición gráfica interactiva puede acelerar el trabajo del usuario si la aplica-
ción está bien concebida. El sistema completo permite funciones esenciales como agregar, modificar
o suprimir objetos gráficos. Entre esos objetos figuran campos, líneas, nubes, frentes, símbolos
meteorológicos, textos, flechas, leyendas, etc. Conviene disponer de opciones de edición, que per-
mitan modificar la forma de un objeto o una opción - como color o espesor - o desplazar un obje-
to en la pantalla (Figura 4.4).
j) Visualización y análisis por radar: el sistema de visualización clásico de interpretación de datos de
radar permite observar secciones transversales horizontales de la atmósfera mediante un indicador
panorámico de altitud constante (CAPPI) o un indicador de posición normal (PPI). Comprende fun-
ciones de animación, enfoque y toma panorámica, así como interfaces para el realce de color y el fil-
trado de datos. Hay sistemas más modernos que pueden producir secciones transversales verticales
y análisis de categorización. Con los radares Doppler en el puesto de trabajo se dispone de resulta-
dos cada vez más variados para un análisis visual rápido (Figura 4.5). La mayoría de ellos se utilizan
en la detección operativa de fenómenos meteorológicos extremos en verano (mesociclones, frentes
de ráfagas, microráfagas, cizalladura del viento, etc.). También se puede alertar al meteorólogo
mediante alarmas visuales o sonoras cuando se alcanzan umbrales determinados previamente.
Aplicaciones más avanzadas
a) Instrumentos de presentación y de publicación: con el fin de intercambiar información en un formato
impreso y de combinar texto y gráficos para publicaciones o fines de formación, se necesita una apli-
cación de edición electrónica. Para las presentaciones hay que disponer de un sistema de fácil uti-
lización que permita producir diapositivas o proyectar imágenes directamente desde la estación de
trabajo. Si se utiliza el color, será difícil presentar la misma información sin presión en color o dia-
positivas en color. En el comercio se dispone ya de varias soluciones, cuyo precio varía según la reso-
lución del aparato.
b) Superposición de campos y de imágenes: en las estaciones de trabajo más recientes se dispone de una
aplicación que permite establecer contornos de un campo en modo interactivo (Figura 4.6) y super-
poner las imágenes con otros campos o imágenes de satélites (retrazadas). Para determinadas nece-
sidades del usuario es muy útil agregar una calculadora, en la que se pueden realizar funciones alge-
braicas en los campos de puntos reticulares y presentar los resultados (Figura 4.7). La posibilidad de
crear macros y de registrar las acciones de un usuario para ejecutarlas de nuevo posteriormente son
características esenciales en un contexto operativo.
c) Generador de predicciones en lenguaje claro: con las mejoras introducidas en los modelos numéricos y
el aumento de su resolución es posible producir automáticamente predicciones en lenguaje claro
basadas en resultados y estadísticas procedentes directamente de un modelo. Ese sistema requiere
un interfaz con el que el predictor pueda modificar los datos de entrada, en caso necesario. La esta-
ción de trabajo es muy apropiada para tal aplicación (Figura 4.8).
d) Introducción de datos ficticios y visualización previa: para aumentar la flexibilidad de un sistema de
análisis numérico conviene poder suplementar observaciones con datos subjetivos. En caso de
IV.28 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
problemas de transmisión o en zonas donde escasean los datos, pueden introducirse datos en el aná-
lisis por este procedimiento. Un buen sistema debe permitir la introducdón de los datos (simultá-
neamente en varios niveles, de ser predso) en un entorno de superposición con representación grá-
fica de la estación. La aplicación permitirá en última instancia observar previamente los efectos de
los datos ficticios en forma gráfica, establedendo el contorno del nuevo análisis y presentándolo en
pantalla al usuario.
e) Secciones transversales espaciales verticales: la sección transversal de la atmósfera es muy útil en meteo-
rología. Este tipo de aplicación es sumamente eficaz si comprende el control de resolución vertical
y facilita el del posidonamiento de la sección transversal. Para este tipo de aplicadones es predso
acceder a la totalidad de los datos de observación, al análisis numérico y a los campos de predicción.
Los instrumentos para variar los campos reales o los elementos meteorológicos utilizables han de ser
lo más sendllos posible, debido a la complejidad de los datos visualizados.
f) Respuesta de emergencia ambiental: este tipo de aplicación permite al usuario lanzar, por ejemplo, un
modelo que simule el transporte de los contaminantes (Figura 4.9). Cuando se dispone de los resul-
tados, el usuario puede observarlos en forma gráfica en la zona que le interesa. En caso de emer-
gencias ambientales, el usuario debe disponer de diversos medios de comunicación redundantes
para poder transmitir con seguridad la información deseada a su destino.
g) Sistemas de información geográfica: en un puesto de trabajo, el sistema de información geográfica pro-
porcionará datos de alta resolución sobre diversos tipos de información, como topografía, geogra-
fía, fronteras políticas, pobladón y vegetación, entre otras variables. Los conjuntos más modernos
permitirán enfocar una zona de datos deseada.
Leyendas de las figuras de las páginas siguientes A, BCD y E
Figura4.1- Ejemplo de imagen definida por trama. Se presenta al usuario un interfaz de selecdón de fichero (arriba) y un interfaz que permite
la edidón de listas (abajo). En la pantalla está representado un mapa de predicdón de predpitadones para 12 horas.
FigUra 4.2 - Ejemplo de arumadón. El interfaz de selecdón de ficheros (abajo a la derecha) da la lista de las imágenes transmitidas por el satélite
GOES y la lista de opdones para manipuladón de imágenes, como zoom, reducdón, rotadón, impresión en papel, etc. El panel de animación
(arriba) ofrece diversas opciones: edición de listas, control de las imágenes de la memoria o de la lista, elección de colores, ajuste de ventanas,
ajuste de la pantalla, de la apertura, y muchas otras posibilidades. En la pantalla se ve una imagen por satélite GOES preparada para una proyec-
dón estereográfica polar.
Figura 4.3 - Ejemplo de control de producdón. El interfaz de usuario mostrado en el centro se utiliza para selecdonar la fase de producción
deseada. Cada casilla del diagrama representa un proceso. El color de la casilla indica el estado del proceso, y cambia con cada fase. Cuando se
detecta un problema en uno de los procesos, la casilla que lo representa se pone roja y suena una alarma.
Figura4.4- Ejemplo de edición gráfica. Para simplificar la utilización de esta aplicadón, se ha limitado deliberadamente la ventana del menú
en la parte superior de la pantalla, utilizándose menús consecutivos temporales para completar el interfaz. En este caso, el menú ITEM se muestra
en modo activo, y da la lista completa de los elementos que permite trazar el módulo. Este ejemplo de mapa de tiempo significativo muestra las
posibilidades de la edición gráfica. Se observará que es posible conformarse a las normas de la OACI.
Figura4.5 - Ejemplo de análisis de datos de radar. Se trata de un sistema de visualizadón de datos de radar operativos. Los datos se analizan y
transmiten al centro meteorológico en un formato familiar para el usuario. Éste elige los cuatro tipos de imágenes que desea ver, entre una docena
de posibilidades, utilizando una serie de menús consecutivos. Aquí, la imagen superior izquierda corresponde a la intensidad de las predpitaciones
de un indicador panorámico de altitud constante (CAPl) de 1,5 km, Yla imagen de la derecha representa un bajo ángulo de elevación de la reflec-
tividad. Las imágenes inferiores corresponden a las veloddades del viento radial Doppler en diferentes ángulos de elevación. El usuario puede
elegir rápidamente una amplia gama de aplicadones (animadón, zoom, superposidón, etc.), así como productos especiales que permiten detectar
automáticamente zonas meteorológicos peligrosas (frentes de ráfagas, microrráfagas, mesodclones, etc.).
Figura 4.6 - Ejemplo de contorno de campo. Ala derecha de la pantalla figuran tres ventanas de menús: el panel de control (arriba) permite
acceder generalmente a todas las funciones y opciones de la aplicadón; el panel de selección de registro (en el centro) permite elegir los campos
producidos por el modelo cuyo contorno ha de representarse, y el panel de control geográfico (abajo) ofrece al usuario diversas opciones de
visualización. En la ventana de visualización puede verse un campo de contorno de altura de 500 hPa a la hora cero.
Figura4.7- Ejemplo de calculador de retícula. El menú de cálculo (en el centro) contiene las teclas del calculador básicas, así como las fundones
trigonométricas, derivadas y especiales. El menú de selecdón de fichero se utiliza con el calculador para selecdonar los campos. El panel inferior
indica el color de los campos visualizados. En este ejemplo puede verse (líneas rojas continuas) la diferencia de altitud geopotencial resultante
entre la predicción a 500 hPa a la hora cero (en trazos rojos), y la predicción a 500 hPa para 24 horas (en trazos morados).
Figura4.8- Ejemplo de interfaz de generador para la predicción en lenguage claro. El intefaz permite introducir y editar predicdones de varios
elementos meteorológicos. La abdsa designa el tiempo, en tanto que la ordenada indica diversos elementos meteorológicos como viento, preci-
pitación y temperatura. La parte superior del interfaz da acceso a calificadores que permiten mejorar la predicción. Una vez que la predicción es
satisfactoria para el usuario desde el punto de vista gráfico, se produce el texto automáticamente. El proceso puede ser totalmente manual o
informatizado.
Figura 4.9 - Ejemplo de interfaz de respuesta de emergencia ambiental. El gráfico de la ventana muestra una predicdón para 72 horas de un
penacho radioactivo simulado a 500 hPa. Los niveles de concentración están codificados en color en becquerels por kilogramo de aire.
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CAPÍTULO 4
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CAPÍTULO 4
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Figura 4.9 - Ejemplo de interfaz de respuesta de emergencia ambiental. El gráfico de la ventana muestIa una pledicdón para 72 halas de un
penacho radioactiva simulado a SOO hPa. Los niveles de concentradón están codificados en color en becquerels por kilogramo de aire.
IV.38 GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
4.3.3.4 CONSIDERACIONES AL ESTABLECER UN SISTEMA BASADO EN ESTACIONES DE TRABAJO
El principal factor que limita el tamaño y el rendimiento de un sistema basado en estaciones de trabajo
es el presupuesto de fundonamiento del centro de que se trate. El costo del mantenimiento, incluido el mejoramiento
del software del sistema y el mantenimiento del equipo es un factor muy importante en el proceso de decisión.
a) Es preciso evaluar si el mejoramiento de los servicios justifica el costo de inversión. Pueden rea-
lizarse diversas economías; por ejemplo:
i) mayor eficacia de la utilización de los recursos humanos;
ü) reducción del consumo de papel en el lugar de trabajo;
iii) aumento de la producción sin más personal;
b) en algunos casos, las mejoras pueden contribuir a salvar vidas humanas, lo que no tiene precio;
e) los efectos sobre la celeridad de la entrega de los productos resultantes de operaciones meteorológi-
cas debe tenerse en cuenta en el análisis costo-beneficio;
d) en el proceso de evaluación de los costos, la calidad y la cantidad de las estaciones de trabajo nece-
sarias es un factor importante. Para algunas tareas se requieren dos o más estadones de trabajo; para
otras, hay que disponer de una configuración completa de estaciones de trabajo, con un máximo de
memoria y un acelerador de gráficos;
e) con objeto de evaluar la memoria de masa necesaria para suministrar todos los datos que puedan
requerir las aplicaciones de las estaciones de trabajo, y para almacenar el software correspondiente,
es preciso analizar todo el sistema. Debe considerarse cualquier necesidad de datos previos de acce-
so para' evaluar el espacio de disco. La veloddad de acceso puede diferir según las aplicaciones; por
ejemplo, pueden almacenarse datos anteriores en memorias de acceso lento (discos ópticos o uni-
dades de disco menos costosas), en tanto que los datos en tiempo real pueden almacenarse en dis-
cos duros de acceso rápido;
f) las aplicadones tienden a crecer, y a integrarse entre sí, lo que origina una mayor necesidad de
memoria interna. La insuficiente capacidad de memoria da lugar a transferencias de memoria, con
lo que el funcionamiento entre la estación de trabajo y el usuario es más lento. Los usuarios dese-
an además abrir múltiples aplicaciones, con lo que la necesidad de memoria es todavía mayor;
g) una plataforma debe definirse por el tipo de aplicación a que va a dar servicio. Una estación de tra-
bajo para bucles de animadón de imágenes de alta resolución no tiene las mismas características
que otra destinada a producir contornos y superposiciones de diversos campos meteorológicos.
Deben establecerse referencias apropiadas para evaluar el rendimiento de las distintas plataformas;
h) al elegir una estación de trabajo es sumamente importante que el constructor cumpla las normas
industriales. El grado de respeto de esas normas determinará la facilidad para pasar a otra platafor-
ma;
i) la elección de la tecnología de red debe reflejar las necesidades de transferencia de datos desde el
servidor del fichero a la estación de trabajo. También puede influir el número de estaciones de tra-
bajo de una red. La solución puede consistir en una configuración mixta si, por ejemplo, se nece-
sita un enlace muy rápido por fibra óptica entre un servidor de ficheros y un ordenador central o
una línea especializada ETHERNET para recoger datos por satélite y una aplicación de base de datos.
4.3.3.5 OTRAS CONSIDERACIONES
Incidencia en los métodos de trabajo
La introducción de estaciones de trabajo en el entorno operativo repercute considerablemente en los
métodos de trabajo. La resistencia al cambio es normalmente muy grande, y todavía mayor cuando hay que seguir
un proceso de aprendizaje para poder utilizar un instrumento. En general se recomienda que los usuarios estudien y
comenten como funciona la estación de trabajo mediante un prototipo. Cuanto antes participen los usuarios en la
fase de diseño mayores serán las posibilidades de éxito. En este proceso es fundamental reducir al mínimo el tiempo
entre el momento en que se solicitan las modificaciones y su realización.
Redistribución del personal
Hay que tener en cuenta los efectos que pueden tener en el personal las estaciones de trabajo. Tal vez
haya que eliminar o modificar completamente algunos empleos. Deben realizarse estudios de análisis preliminares
sobre esos efectos, para determinar los cometidos que será necesario modificar y hallar tareas alternativas o preparar
programas de reconversión para los afectados directamente por los cambios.
Ergonomía
Las condiciones de trabajo no deben descuidarse, pues puede disminuir el rendimiento. Hay que conside-
rar lo que aparentemente son detalles, como mobiliario, disposición de los aparatos, luz ambiente, disipación de calor,
acceso a teclados y ratones, radiación y nivel de ruido (debido al sistema de ventilación de las estaciones de trabajo).
Mantenimiento y medidas de emergencia
Si bien, en general, las estaciones de trabajo son muy fiables, hay que disponer de planes de manteni-
miento y medidas de emergencia para garantizar la continuación de los servicios. Cuanto más se integren las aplica-
ciones en las estaciones de trabajo más depende el sistema de producción de ellas. Se recomienda, pues, firmemente
establecer un sistema de reserva completo de los elementos esenciales.
CAPÍTULO 4 IV.39
Cuestiones de realización
El período de transición es primordial, y no debe realizarse en un tiempo limitado. Es más eficaz el cam-
bio gradual. Probablemente lo mejor sea proceder con un prototipo, utilizando la información de los usuarios para las
aplicaciones y ajustes definitivos. Es esencial formar a los usuarios antes de que la estación de trabajo llegue a su des-
pacho. La formación puede ser muy amplia, según las responsabilidades de los usuarios. Por ejemplo, un adminis-
trador de redes habrá de estar muy familiarizado con el sistema UNIX y tener un conocimiento completo de las comu-
nicaciones. La mayoría de los usuarios deben conocer también un editor de texto sencillo como "vi" y comprender el
funcionamiento de todo el sistema. El buen conocimiento de la red permite también a los usuarios determinar la
mejor manera de cumplir su cometido en este contexto.
Esperanza de vida útil
El ciclo de vida de las aplicaciones de una estación de trabajo depende mucho de su popularidad y del
ritmo del cambio tecnológico. Las estaciones de trabajo 'más potentes permitirán desarrollar aplicaciones inimagina-
bles. Esas mejoras pueden influir adversamente en el uso de aplicaciones anteriores. En ocasiones, para la normali-
zación y revisión de grafitecas es necesario revisar la versión de una aplicación, con lo que se aumentará su vida útil.
4.3.3.6 EVOLUCIÓN DE LA TECNOLOGÍA DE SOPORTE FÍSICO Y SOFIWARE EN LAS ESTACIONES DE TRABAJO
Evolución del soporte físico
Ya se dispone en el mercado de material para distribuir procesos entre una red de procesadores de diver-
sas velocidades y capacidades e incluso de marcas diferentes. El software de base de datos comercial permite crear redes
de bases de datos compartidas distribuidas, y que los datos pueden repartirse entre varios aparatos de diversos tipos y
que el usuario puede considerar como una sola base de datos. Esta tecnología se utiliza, por ejemplo, en el sistema de
predicción inmediata operativa en el medio ambiente marino (NEONS) del Naval Oceanographic and Atmospheric
Research Laboratory de Estados Unidos. El principio de la gestión de datos NEONS en que se basa el sistema facilita el
acceso a diversos tipos de datos y la portabilidad de los que utilizan software de base de datos comercial. El rápido cre-
cimiento de la industria de ordenadores masivamente paralelos favorecerá también los cambios en el mercado de esta-
ciones de trabajo.
Comunicaciones
La anchura de banda de las comunicaciones limita con frecuencia las posibilidades de lo que podrían
hacer los usuarios en tiempo real. Los progresos en la tecnología de las comunicaciones permiten prever un aumento
considerable de la anchura de banda, y cambios en los medios de transmisión. Se llegará muy pronto a redes inalám-
bricas, con anchuras de banda de las que sólo disponen actualmente las redes de fibra óptica.
Normas relativas al programa informático
En el sector gráfico surgen nuevas normas, de las que XWINDOWS es seguramente un buen ejemplo. Se
está elaborando una nueva norma para gráficos tridimensionales en el conjunto X WINDOWS denominado PEX
(PHGS Extension to X), que abrirá nuevas perspectivas para futuras aplicaciones. La utilización de X WINDOWS para
crear aplicaciones es ya un método contrastado que garantiza la máxima transportabilidad de una aplicación. Esto per-
mite pasar fácilmente a sistemas más potentes y más rápidos, a medida que se dispone de ellos, y utilizar de manera
más eficiente los recursos de desarrollo, evitando laboriosas operaciones de conversión.
4.3.3.7 EVOLUCIÓN DE LAS APLICACIONES DE LAS ESTACIONES DE TRABAJO
Visualización tridimensional y tetradimensional
Hasta ahora, la mayoría de las aplicaciones de las estaciones de trabajo utilizadas para la predicción mete-
orológica eran bidimensionales, como la descrita en la sección 4.3.3.3. Amedida que disminuye el coste de las esta-
ciones de trabajo y aumenta su capacidad, la visualización tridimensional y tetradimensional (tres dimensiones más el
tiempo) suscita gran interés y ofrece nuevas posibilidades. En un contexto operativo, para la visualización tetradi-
mensional se necesita más equipo, en todos los aspectos. Es fácil producir secuencias de animación que sobrecargarán
una red, rebasarán la capacidad de memoria de una estación de trabajo y consumirán tanto tiempo que no podrán res-
petarse los plazos de las operaciones.
En el comercio existen diversos conjuntos para la visualización tridimensional y tetradimensional. La
mayoría de ellos permiten controlar los elementos que van a visualizarse, los intervalos de tiempo, el color de los ele-
mentos, el ángulo y la posición del observador. Ofrecen otras posibilidades, como indicación de volumen, en relación
de textura, rotación y traducción, cortes de imágenes, sombreado, diversas fuentes luminosas, alumbrado especular y
transparencia. En meteorología, el interés se centra en campos escalares tridimensionales como las variables termodi-
námicas e hidrológicas, la carga, los componentes vectoriales, etc., así como en campos vectoriales tridimensionales
como la velocidad y la vorticidad. Un buen ejemplo de aplicación es la comparación de campos de tormentas sinte-
tizados a partir de observaciones Doppler con campos simulados numéricamente, para ayudar a verificar la simulación
producida por un modelo de evolución de las tormentas.
Animación vídeo
La animación vídeo es una de las esferas en que más ha avanzado la aplicación de las estaciones de tra-
bajo. Los científicos la utilizan para mostrar los resultados de las investigaciones relativas, por ejemplo, a las repercu-
siones del calentamiento global, la evolución de agujero de la capa de ozono o la formación de nubes. Se utiliza sobre
IVAO GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
todo para formar al público y con motivo de comunicaciones y seminarios científicos. Se prevé que la animación
vídeo podrá utilizarse en un futuro próximo para presentar en un entorno operativo los boletines meteorológicos dia-
riOS. Sin embargo, para poder utliizarlo en la práctica habrá que disponer de instrumentos manejables de gran rendi-
miento, y de importantes recursos económicos y humanos. Además, es preciso utilizar equipo vídeo de ·calidad pro-
fesional para dar servicio a las agencias de prensa y a las estaciones de televisión pública. Entre los ejemplos de futu-
ras aplicaciones en la meteorología operativa figuran:
a) instrumentos de visualización de fenómenos meteorológicos rigurosos: el usuario podrá visualizar el des-
arrollo de nubes convectivas a partir del producto de modelos de simulación en una escala mucho
más fina de la que se dispone actualmente, utilizando la indicación del volumen con secuencias de
animación para describir el flujo del aire en el modelo. La precipitación puede presentarse como un
objeto transparente, igualmente animado, que puede seleccionarse o no. Esta aplicación de la visua-
lización puede ayudar al predictor a evaluar con mayor precisión la violencia de una tempestad y su
trayectoria. El usuario utilizará diversas variables, como la zona geográfica, el perfil vertical del esta-
do inicial de la atmósfera local y los campos meteorológicos predichos para el período considerado.
Sustituyendo los instrumentos tradicionales para analizar los datos de perfiles verticales, podrá inte-
grar todos los datos disponibles. Los datos obtenidos por satélite, como los procedentes de un
reproductor de imágenes en microondas especializado (SSM/I), junto a los datos producidos por un
modelo numérico y los obtendos mediante análisis de una resolución más alta, permitirán desarro-
llar aplicaciones flexibles para diagnosticar episodios meteorológicos rigurosos;
b) instrumentos para la aeronáutica: se prevé la creación de nuevos instrumentos para facilitar la plani-
ficación de los vuelos. Por ejemplo, un sistema para localizar con precisión las nubes, las turbulen-
cias, el engelarniento y los vientos. Este sistema en tiempo real podría mostrar a los pilotos una
secuencia animada sobre el pronóstico del tiempo a lo largo de su trayectoria de vuelo. Merced a la
inteligencia artificial, los sistemas podrán sugerir otros itinerarios más seguros, ayudando al piloto
o al controlador a tomar las decisiones pertinentes. El plan de vuelo revisado proporcionaría una
nueva serie de datos de animación visualizados por el usuario. Sólo puede llegarse a este tipo de sis-
tema si las compañías aéreas invierten en la tecnología necesaria para transferir la información
durante el vuelo;
e) productos de televisión difundidos al público: con la evoludón de los instrumentos de que dispone el
meteorólogo operativo aumentará sin duda la productividad. La información así obtenida se difun-
dirá con mayor eficiencia utilizando técnicas modernas para presentar los productos finales en
forma de imágenes (o dibujos animados). Las aplicaciones comerciales muy especializadas respon-
derán con toda probabilidad a esta necesidad cuando las aplicaciones de diseño asistido por orde-
nador (DAO) se integren con conjuntos comerciales avanzados de visualizadón de software para
formar potentes sistemas. Con este procedimiento deberán producirse más o menos automática-
mente secuencias completas de predicción meteorológica para una ciudad dada. La función del pre-
dictor consistirá entonces en revisar el producto y afinarlo.
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CAPÍTULO 5
MÉTODOS DE ANÁLISIS Y DE PREDICCIÓN EN LOS TRÓPICOS
5.1 Introducción
Desde un punto de vista meteorológico, los trópicos representan generalmente la región comprendida
entre los ejes de las alturas subtropicales en los dos hemisferios. La línea divisoria entre los vientos del este y del oeste
en la troposfera media es la que se aplica para marcar el límite entre las regiones tropicales y la extratropicales. La
extensión meridional de los trópicos sufre variaciones estacionales como consecuencia de la migración del sol y, por
consiguiente, es la zona de máximo calentamiento, hacia el norte y hacia el sur. Por razones prácticas, generalmente
se considera que los trópicos comprenden la región entre 30
0
N y 30
0
S.
Los trópicos tienen gran importancia en la circulación global debido a que comprenden casi la mitad de
la superficie de la tierra en la que la atmósfera gana impulso angular procedente de la superficie de la tierra y más ener-
gía térmica de la requerida para compensar la pérdida de calor debida a la radiación de onda larga saliente. El exceso
de energía recibido en los trópicos se transporta hacia los polos para compensar la pérdida neta de energía radiacio-
nal en latitudes extratropicales. En los trópicos, la energía realizada en exceso es transportada hacia el polo princi-
palmente por la circulación media (Hadley). La fuerte circulación de Hadley es el factor dominante en la circulación
en los trópicos promediada zonalmente. Más hacia el polo, son los remolinos los que adquieren mayor importancia
y representan la mayor parte de la exportación de energía desde los trópicos a las latitudes extratropicales. Sobre una
base media anual, en los trópicos hay un calentamiento neto, y un transporte de energía desde el cinturón ecuatorial
a las latitudes más altas de ambos hemisferios.
Entre los sistemas meteorológicos tropicales y los extratropicales hay una interacción constante. Las
vaguadas en latitudes medias afectan a las perturbaciones de las ondas en los trópicos, tanto por lo que se refiere a su
movimiento como a su intensificación. Rielhl (1950) observó que las vaguadas en las zonas de los vientos del oeste
en latitudes medias se extienden a menudo desde latitudes muy altas hasta latitudes muy bajas, y sugirió que el
flujo de calor hacia el polo procedente de los trópicos tiene que producirse en las regiones restringidas de esos vagua-
das. Esto muestra que las circulaciones tropicales y extratropicales están íntimamente relacionadas entre sí y no pue-
den considerarse en forma aislada. Con el fin de estudiar las interacciones entre los sistemas de circulación tropicales
y extratropicales es preciso ampliar los análisis meteorológicos tropicales a latitudes mucho más altas: hasta
50 grados más o menos en ambos hemisferios. Además, debido a las interacciones entre hemisferios y a los flujos
transecuatoriales, también hay que ampliar los mapas meteorológicos tropicales para englobar partes de ambos
hemisferios.
Este capítulo trata de los siguientes métodos de análisis y predicción en los trópicos. En la sección 5.2
se describen las características generales de la estructura media y la circulación del cinturón tropical. En la sección 5.3
se da alguna información sobre la base de datos de observación de que se dispone para análisis y predicciones tropi-
cales. En la sección 5.4 se describen brevemente las características de diversas perturbaciones de ondas tropicales. La
sección 5.5 trata de diferentes clases de modelos sinópticos tropicales, inclusive ondas y torbellinos. En la sección 5.6
se mencionan las técnicas de análisis sinópticos tropicales. En la sección 5.7 se analizan los métodos de predicción
tropical, que comprenden las técnicas de predicción meteorológica numérica en las prácticas operativas corrientes. La
sección 5.8 trata de la predicción de ciclones tropicales, la verificación de los métodos de predicción de la trayectoria,
y la predicción de mareas de tempestad, entre otras cosas. Por último, en la sección 5.9 se describen varios fenóme-
nos de mesoescala en las regiones tropicales. Sin embargo, los fenómenos de mesoescala tratados en esta sección son
comunes a las regiones tropicales y extratropicales. Se ha considerado útil abordarlos aquí con algún detalle.
5.2 Estructura y circulación medias del cinturón tropical
Con el fin de comprender las perturbaciones tropicales para analizarlas y predecirlas, hay que conside-
rar primero la circulación general del cinturón tropical, la energía que interviene en la formación y el crecimiento de
las perturbaciones tropicales, y el origen de las perturbaciones sinópticas tropicales. Las principales características de
la circulación tropical son los anticiclones subtropicales, los cinturones de los alisios hacia el Ecuador y las zonas
donde esos alisios se encuentran en el cinturón ecuatorial de baja presión, la zona de convergencia intertropical (ZClT)
-conocida también como frente intertropical (FlT)- y el frente ecuatorial y la confluencia de alisios (CA). La ZClT
desempeña una función preponderante en la actividad de perturbación de escala sinóptica en los trópicos, y es donde
se forman la mayoría de las perturbaciones tropicales. Algunas de ellas se convierten posteriormente en depresiones
y ciclones tropicales, si están situadas suficientemente lejos del Ecuador.
La circulación de monzones que abarca las longitudes del océano Índico y el oeste del Pacífico cubre una
zona muy amplia del cinturón tropical. Es la región en que predomina el calentamiento latente de la atmósfera. En
la región de los monzones se genera una diversidad de perturbaciones sinópticas. Aparte de los ciclones tropicales y
de las depresiones que tienen lugar en la región del oeste del Pacífico, el norte del océano Índico (Golfo de Bengala y
Mar Arábigo), se sabe que hay depresiones de monzones y ciclones en la troposfera media. Estos sistemas representan
una parte importante de la precipitación total en la región. .
Acontinuación se describen algunas características destacadas de la ZCIT y de la circulación de los monzones.
V.2 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.2.1 La zona de convergencia intertropical (ZCIT)
La terminología utilizada para definir ellírnite entre los flujos hemisféricos septentrional y meridional
tiene una variada historia. En un pnndpio se utilizó el término frente intertropical (FIT) para indicar una zona estre-
cha de la troposfera baja en la que las masas de aire procedentes de los hemisferios de verano e invierno se desplazan
hacia el ecuador, sometidas a movimientos ascendentes, por razones de continuidad, y después a movimientos hada
las regiones polares, transportando así el calor hacia las latitudes medias en la troposfera alta. Sin embargo, a fin de
evitar confusiones con los sistemas frontales de las latitudes medias se cambió la denominación por el término "zona
de convergencia intertropical" (ZClT). La ZCIT está asociada con una zona alargada de baja presión y cizalladura
ciclónica del viento cerca del ecuador.
Más recientemente, los datos obtenidos con satélites meteorológicos ponen de manifiesto que las ban-
das de nubosidad máxima no siempre coindden con el eje de presión mínima. También se ha observado en muchas
ocasiones que hay más de una zona de convergencia (bandas nubosas) y más de una vaguada de baja presión. Por eso,
Ramage (1971) sugirió los conceptos de "vaguadas casi ecuatoriales" y "líneas de convergencia casi ecuatoriales" como
alternativas a la ZCIT. Sin embargo, un estudio numérico de Pike (1971) apoya la presencia de una sola ZCIT. Según
Hubert y otros (1969), los datos de satélite muestran que los desdoblamientos son bastante raros, a pesar de las varia-
ciones longitudinales, y constituyen una característica importante de la ZCIT.
La ZCIT está centrada a distancia del ecuador, lo que se refleja en la zona seca a lo largo del ecuador en
las fotografías de brillo medio de las nubes tomadas por satélite (Holton, 1979). Al analizar los datos obtenidos por la
Expedición Internacional al Océano Índico (EIOl), Sadler (1969) observó también un nivel máximo de nubosidad a
ambos lados del ecuador entre 3
0
y 100 de latitud en ambos hemisferios. Por el contrario, el ecuador estaba relativa-
mente exento de nubes durante la mayor parte del año.
La ZCIT sufre variaciones estacionales en relación con su ubicación geográfica. Permanece cerca del
ecuador geográfico en longitudes predominantemente oceánicas como los océanos Atlántico y Pacífico, y presenta
sólo ligeras variaciones estacionales. Por otra parte, en las longitudes abarcadas por grandes continentes, como el asiá-
tico, la ZCIT sufre una fuerte migración estacional. En la mitad aproximadamente del cinturón ecuatorial que com-
prende la parte oriental de los océanos Pacífico y Atlántico y África occidental, la ZCIT se encuentra al norte del ecua-
dor a lo largo del año. La ZCIT es persistente y está bien definida sobre el Pacífico y el Atlántico entre latitudes de
unos SON y lOaN, y aparece ocasionalmente en el Pacífico entre 5
0
S y lOaS. En las longitudes del este de África, Asia
y Australia se produce una gran migradón de la ZCIT. En la zona del océano Índico, la nubosidad máxima asociada
con la ZCIT se desplaza al norte en las partes orientales en el mes de mayo. Entre junio y agosto, la nubosidad máxi-
ma cubre la región de los monzones de verano de Asia, pero a partir de septiembre se desplaza de nuevo hacia el sur,
cerca del ecuador. Se cree que el comienzo de los monzones de verano en Asia está asociado con el movimiento hacia
el norte de la ZCIT. Sin embargo, la relación entre desplazamientos periódicos de la ZCrT y la circulación general pla-
netaria, como el monzón de verano, no se conoce bien debido a la irIsuficiencia de datos en altitud. No está claro,
por ejemplo, si el comienzo del monzón de verano es el resultado de una perturbación que tiene su origen en la ZCIT
ecuatorial, ni si la ZCIT pierde su identidad al establecerse plenamente el monzón sobre Asia. En estas regiones, los
vientos alisios procedentes del hemisferio de irIvierno giran cruzando el ecuador y se convierten en viento del oeste
en el hemisferio de verano.
Existe una relación directa entre la posición de la ZCIT, la convección tropical y la temperatura de la
superficie del mar (SST). La circulación tropical y el régimen de precipitaciones están estrechamente relacionados con
el ciclo anual de temperatura en la superficie, que en la mayoría de las zonas tropicales es la SST. Incluso si el ciclo
anual en la SST tropical es relativamente reducido, la convección tropical es muy sensible a esas diferencias.
La precipitación convectiva promediada en el tiempo presenta una característica de precipitación cohe-
rente organizada asociada a la ZCIT. La radiación saliente de onda larga (ORL) medida por satélite proporciona un
buen índice de la variabilidad de precipitación promediada en el tiempo en regiones tropicales profundas y, por con-
siguiente, la posición de la ZCrT. Los valores bajos de ORL indican una convección profunda y fuerte precipitación,
mientras que los valores altos indican lo contrario. Existe una notable coincidencia entre la SST máxima, la ORL míni-
ma y el cinturón de convergencia de bajo nivel promediado zonalmente de la circulación de Hadley (Rasmusson,
1990). Concretamente, las regiones oceánicas tropicales en que la ORL inferior a 240 W1m
2
se encuentran sobre todo
en el isoterma SST de 28°C. En la Figura 5.1 se muestran los campos medios de la ORL para las dos estaciones del sols-
ticio. La experiencia muestra que las zonas en las regiones tropicales donde la ORL promediada en el tiempo es infe-
rior a 240 W1m
2
corresponden generalmente a regiones de movimiento medio ascendente y fuerte precipitación con-
vectiva. Sobre África se encuentra una ORL mínima en gran escala (precipitación máxima) y sobre América del
SurlAmérica Central otra. Ambas migran de norte a sur con la estación de sol elevado. La tercera zona, que es la más
extensa, se centra sobre las zonas terrestres y las aguas cálidas adyacentes de las regiones de los monzones de Asia
oriental y Australia, con extensiones hacia el este a lo largo de la ZCrT al norte del ecuador, y la zona de convergen-
cia del sur del Pacífico en el suroeste del Pacífico. Las tres regiones de fuertes precipitaciones debidas a la característi-
ca de la ORL marcan las principales ramificaciones ascendentes de las circulaciones térmicas directas promediadas en
el tiempo de los trópicos.
Estoque (1975) ha estudiado la estructura de la ZCIT sobre la región central tropical de los océanos
Atlántico Norte y Pacífico Norte a partir de datos de observaciones realizadas durante el Experimento los Vientos
Alisios del Atlántico (ATEX) y el Experimento de Une Island (LlE), de los datos de ISMEX-73 sobre el norte del océa-
no Índico por Godbole y Ghosh (1975) y sobre la zona del océano Atlántico en el Experimento Tropical del GARP en
el Atlántico (GATE) por Estoque y Douglas (1978). De estos estudios se desprende que la ZCIT está asociada con aire
caliente y seco a cierta distancia en cada lado de su ubicación. Estoque ha propuesto un modelo para la estructura a
(
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.3
Figura 5.1 - üRL media para didembre-febrero (arriba) y junio-agosto (abajo). Las zonas donde la üRL es inferior a 240 W/m
2
están
punteadas. Intervalo de contorno: 20 W/m
2
(según Rasmusson, 1990).
escala sinóptica de la lCIT sobre regiones situadas en medio de los océanos Atlántico y Pacífico. Según este modelo,
el sistema de la lCIT forma una célula de circulación vertical, con un movimiento ascendente en la zona de conver-
gencia central y un movimiento descendente compensatorio en las proximidades, a ambos lados del núcleo ascen-
dente, que da como resultado un aire caliente y seco. Kumar y Sethumadhavan (1980) presentaron resultados de su
estudio de la estructura de la lCIT a partir de datos reunidos durante MONEX-79. Observaron que la lCIT tiene una
estructura de núcleo frío en los niveles inferiores.
Una importante conclusión de su estudio es la falta de todo calentamiento significativo en las capas más
altas de la región de la lCIT. Estoque y Douglas (1978) observaron resultados similares con respecto al campo de tem-
peratura sobre la lCIT en el GATE. Esto es más bien curioso, en vista de que la convección fuerte tiene lugar en la
zona nubosa de la lCIT} lo que debería dar como resultado un calentamiento de la troposfera media y alta. Esto indi-
ca que se excluye la inestabilidad condicional de segundo orden (CISK), que es mecanismo esencial del manteni-
miento de la lCIT.
Una observación importante en el campo de viento es la presencia de corrientes de chorro a baja altitud
en las proximidades de la lCIT. Snitkovsky (1973) observó esa corriente con una velocidad del viento de 25 m s-l a
lo largo de 150
o
W. En el estudio de Kumar y Sethumadhavan (1980) sobre la zona del océano Índico, basado en un
análisis de los datos de MONEX-79, se observó también una corriente similar} en la que los vientos máximos estaban
situados entre 400 y 800 km al sur de la posición de superficie de la lCIT, y en la capa 950-750 hPa. Katz (1972) ana-
lizó el campo de vientos sobre el océano Índico. Sus resultados indican la convergencia por debajo de seis kilómetros
sobre la lCIT, con un campo de compensación de divergencia en altitud.
En la actualidad se dispone de muy pocas observaciones para determinar el equilibrio de humedad en la
zona ecuatorial. Ciertos datos permiten pensar que, dentro de la lCIT, la precipitación es muy superior a la evapora-
ción de la superficie oceánica. Se estima que gran parte de la transferencia vertical de vapor de agua tiene su origen
en la convergencia de los vientos alisios procedentes de ambos hemisferios. Se producen así masas nubosas convecti-
vas. En observaciones recientes} particularmente mediante fotografías tomadas por satélite} se ha visto que la lCIT
es una estrecha banda zonal de una fuerte convección de cúmulos. La lCIT consta normalmente de cierto número
de aglomeraciones de nubes diferentes, con escalas del orden de varios centenares de kilómetros} separados por regio-
nes de cielo despejado. El calor latente liberado por las precipitaciones es un importante factor impulsor en este
proceso.
Las aglomeraciones de nubes observadas a lo largo de las lCIT son la manifestación de zonas de preci-
pitación asociadas con débiles perturbaciones de ondas que se propagan hacia el oeste a lo largo de la lCIT. Las sec-
ciones de tiempo-longitud de imágenes obtenidas diariamente por satélite construidas por Chang (1970) y presenta-
das en la Figura 5.2 muestran con toda claridad estas ondas. Puede verse cómo bandas bien definidas de nubosidad
descienden desde la derecha hacia la izquierda. Esta caída de las líneas de nube supone una velocidad de propagación
hacia el oeste del orden del 8 a 10 m s-l. La separación longitudinal de las bandas de nubes es del orden de 3 000 a
4000 km, lo que corresponde a un período de unos 4,5 días para una perturbación de este tipo. Snitkovsky (1973) ha
observado también perturbaciones de ondas encerradas en la lCIT} en tanto que Kruzhkova y Kryzhanovskaya (1971)
observaron zonas preferidas sobre la lCIT que favorecían la ciclogénesis. En partes del oeste de África y el este del
Pacífico la ciclogénesis resultaba favorecida en todas las estaciones. Por otro lado, en enero las regiones favorecidas se
situaban hacia el sur de la India y el Pacífico meridional, mientras en julio el norte del océano Pacífico era la zona más
favorable para la ciclogénesis.
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GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
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Figura S.2 - Secciones tiempo-longitud de fotografías tomadas por satélite entre el 1
2
de julio y el 14 de agosto de 1967, en la banda
del Pacífico, entre So y 10
0
N. La progresión hacia el oeste de los conglomerados de nubes se indica por las bandas de
nubosidad que descienden de derecha a izquierda (según Chang, 1970, presentado en Holton, 1979).
Charney (1970) afinnó que la ZCIT representa un equilibrio entre el movimiento vertical generado por la
convergencia dentro de la capa limite planetaria y la disponibilidad de humedad. Mostró que la atmósfera tropical era
inestable en el caso de una perturbadón que se desplazaba paralelamente al ecuador. Esa perturbación alcanzó su máxi-
ma tasa de crecimiento a unos 10° de latitud del ecuador, pero desaparedó cuando se hallaba directamente sobre el ecua-
dor. Así pues, los trabajos de Charney explican porqué se observa la nubosidad máxima a cierta distanda del ecuador,
mientras éste permanece despejado. Manabe y otros (1974) y Pike (1971) pudieron demostrar por experimento de mode-
lizadón que el emplazamiento de la ZCIT está detenninado fundamentalmente por la distribución de la temperatura en
la superfide del mar. Se están realizando estudios teóricos acerca de los mecanismos de la ZCIT, pero observadones
recientes muestran la importancia de la temperatura en la superficie del mar en las circulaciones tropicales.
(
5.2.2 La circulación monzónica
Los monzones son sistemas de vientos estacionales que afectan a muchas partes de Asia, África,
Indonesia y el norte de Australia. El nombre se deriva de la raíz arábica "mausam", que significa simplemente esta-
ción, pero en ténninos meteorológicos se le ha dado el significado de inversión estacional de los vientos (Rao, 1976).
La denominación se utilizó por primera vez para describir el sistema de vientos sobre el Mar Arábigo, donde soplan
durante seis meses desde el nordeste, y los seis meses restantes desde una dirección sudoccidental.
Los monzones son más fuertes en el verano en cualquiera de los dos hemisferios, esto es, en los meses
de julio y agosto en el hemisferio norte, y en enero y febrero en el hemisferio sur. En julio, los vientos alisios del
hemisferio sur penetran en el hemisferio norte en dirección de la India, Asia sudoriental y algunas partes de África
oriental. El monzón de verano asiático puede considerarse una extensión de los alisios del hemisferio sur que, al cru-
zar el ecuador, son desviados por la rotación de la Tierra y, en consecuencia, se acercan a la masa terrestre desde una
dirección sudoccidental. En enero, los alisios del nordeste se desplazan hacia el sur en dirección de África oriental y
el nordeste de Australia. Forman lo que se denomina monzón de invierno o del nordeste. En la India, el período com-
prendido entre octubre y diciembre se conoce también como monzón del nordeste, pues los vientos imperantes en la
región peninsular India y mares adyacentes soplan hacia el nordeste.
En términos generales, los principales zonas monzónicas comprenden las regiones del mundo que están
sometidas a movimientos de aire en gran escala del hemisferio más frío al hemisferio más caliente.
Para dar una definición más objetiva, Ramage (1971) completó los trabajos precedentes de Khromov
(1957) Yañadió los siguientes criterios para las regiones de monzones:
a) la dirección dominante del viento debe variar al menos 120 grados entre los meses de enero y julio;
b) la frecuencia media de la dirección del viento dominante en enero y julio debe superior al 40%;
e) el viento resultante medio en uno de los meses al menos debe ser superior a 3 m s-l;
d) debe haber menos de un cambio depresión - anticiclón en dos años en cualquier mes en un cua-
drado de cinco grados de lado.
La última definición se añadió para tener la seguridad de que los cambios estacionales de la dirección del
viento reflejan la sustitución de un sistema de circulación persistente por un sistema inverso e igualmente persisten-
te. El cambio no debe indicar simplemente una modificación de la trayectoria de la circulación general.
Si bien una definición precisa, si es realmente factible, es cuestión de elección, procede señalar que, según la
definición de Ramage, los desiertos del Sahara serían monzónicos, incluso si en esa zona el régimen de pluviosidad es dis-
tinto, por ejemplo, del existente en el nordeste de la India, en la misma región monzónica. Los desiertos del Sahara ape-
nas reciben lluvia, en tanto que la segunda región citada se caracteriza por las lluvias monzónicas más copiosas del mundo.
El calentamiento diferencial en gran escala entre tierra y océano es una de las principales fuerzas del mon-
zón. Esta característica de calentamiento diferencial da lugar a una variación anual mucho mayor de temperatura en zonas
(
(
CAPÍTULO 5 V.5
terrestres que en los mares adyacentes. Esto origina un exceso de presión sobre los continentes en invierno y un déficit en
verano. El resultado final es el notable cambio estacional en el sistema de vientos que constituyen el monzón. El ejem-
plo más notable de este sistema de viento estacional es la zona del océano Índico, enclavada en su parte norte por el vasto
continente asiático. Tal fenómeno no se observa en los océanos Paáfico y Atlántico, abiertos hacia el norte. Debido a la
diferencia de calentamiento entre la tierra y el océano, la presión y la superficie de temperatura potencial se cruzan. De
esta manera, se dispone, de una energía potencial para convertirla en energía cinética (Das, 1986). La conversión de la
energía potencial disponible en energía cinética se logra mediante corrientes de densidad de la atmósfera en el plano x-p
(circulación de Walker) yen el plano y-p (circulación de Hadley), que dominan la circulación monzónica. Cuando el sol
comienza a entrar en el hemisferio de verano, la desviación de superficies isobáricas y las superficies de temperatura poten-
cial comienzan a aumentar hasta alcanzar un estado en que la energía potencial disponible generada por el calentamien-
to diferencial se equilibra mediante la conversión en energía cinética de vientos monzónicos.
La migración norte-sur del sistema de monzones se controla mediante la evolución del calentamiento dife-
rencial. Nonnalmente, un calentamiento neto sobre Indonesia y la parte occidental ecuatorial del océano Pacífico, y un
enfriamiento neto sobre el norte de China y Siberia constituye ese calentamiento diferencial durante los meses de invier-
no. En cambio, durante los meses de verano, al norte se extiende un eje de calentamiento neto cerca de 20
0
N desde el
norte del Golfo de Bengala hasta la península de Indochina. El enfriamiento neto, a lo largo de 30
0
S, se extiende desde las
islas Mascareñas hasta Australia occidental Oohnson y otros, 1987). Puede definirse el eje principal del ciclo anual del
monzón siguiendo la región de máximas precipitaciones medias mensuales. Según Krishnamurti (1985), esa franja de
lluvia migra desde Indonesia hasta las estribaciones del Himalaya, entre enero y agosto y retoma entre septiembre y diciem-
bre. Ese eje presenta una variabilidad interanual considerable en su posición e intensidad. Durante los años del fenóme-
no El Niño, una parte importante de la variabilidad interanual consiste en el desplazamiento hacia el este y el ecuador de
la región de calentamiento neto.
En la Figura 5.3 se muestran los principales elementos de las circulaciones en gran escala para los monzo-
nes de invierno y de verano. Los sistemas de monzones de invierno y de verano tienen similitudes fundamentales. El
monzón de invierno está dominado por un fuerte anticiclón de superficie sobre Siberia y el norte de China. El despla-
zamiento hacia el sur de la masa de aire frío se produce a partir de este anticiclón en fonna de amplio barrido anticicló-
nico y se desplaza hacia la región de China-Pacífico-Asia sudoriental como monzón del nordeste. La corriente de aire
converge en la vaguada ecuatorial al sur del océano Índico. El aire más frío que se desplaza hacia el sur se compensa con
el aire más caliente que se desplaza hacia el norte en la troposfera alta y se desvía hacia la derecha (este) por la fuerza de
Coriolis, convirtiéndose en corriente de chorro subtropical del oeste sobre Asia y Japón. Ésta es la estructura general del
monzón del nordeste del invierno septentrional. El anticiclón siberiano del monzón de invierno tiene como contrapar-
tida el anticiclón del monzón de verano de Mascareñas, situado al sur del océano Índico. La masa de aire procedente del
anticiclón de Mascareñas se desplaza inicialmente en forma de vientos alisios del sudeste en el hemisferio sur, que, al cru-
zar el Ecuador, se desvían al sudoeste y convergen en la vaguada monzónica presente sobre la región del Asia y el Pacifico.
La masa "de aire en la troposfera alta se desplaza hacia el sur en este caso y se desvía hacia la derecha (oeste) para con-
vertirse en corriente de chorro tropical del este. Así pues, el anticiclón siberiano del cOmponente de invierno desempe-
ña una función análoga a la del anticiclón de Mascareñas del monzón de verano. La corriente que cruza el ecuador y la
corriente de chorro de baja altitud de las corrientes del verano norte son análogas a la corriente del monzón del nordes-
te de baja altitud y a las fuertes irrupciones de invierno, conocidas como masas frías, a lo largo de la costa oriental de
Asia. Las vaguadas monzónicas son regiones de fuertes lluvias en ambos sistemas. La troposfera cálida se extiende ver-
ticalmente sobre la vaguada monzónica en los dos sistemas. En la troposfera alta, la célula de alta presión tibetana del
monzón de verano tiene su contrapartida en el anticiclón en capas altas del oeste del Pacífico del monzón de invierno.
La circulación del monzón en la troposfera alta abarca dos corrientes de chorro, la corriente de chorro tropical del este
en el flanco sur de la alta presión tibetana cerca de 19°N y 150 hPa durante el verano, y corriente de chorro subtropical
del oeste en el flanco norte del anticiclón del oeste del Pacífico cerca de 30
0
N y 200 hPa durante el invierno.
MONZONES DE VERANO MONZONES DE INVIERNO
lS'N
SO'N
150' E 110' E
TROPOSFERA BAJA
- - _. TROPOSfEllAALTA
80' E 40' E
30
Q
N - CORRIENTE DE CHORR<:>-"
,IROPICAL DEL ESTE
...-:-- ® @ ~ c % " g ~ ,
~ Ot.l SUDOESTE
,¡-0,",7-0" ®
Figura 5.3 - Elementos de los sistemas de monzones de verano y de invierno (según Krishnamurti, 1990).
V.6 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
El monzón de invierno del hemisferio norte desciende y penetra en el hemisferio sur, se convierte en
monzón de verano de Australia y se denomina a veces monzón del noroeste australiano (Das, 1986, McBride, 1984).
El monzón del noroeste australiano tiene muchas similitudes con el monzón de verano del hemisferio norte. Se carac-
teriza por una vaguada ecuatorial monzónica en la troposfera baja, acompañado de vientos occidentales de baja lati-
tud. Sobre esta vaguada hay un sistema anticiclónico a 200 hPa similar el monzón de verano del hemisferio norte.
Las partes tropicales del norte de Australia reciben una parte sustancial de sus precipitaciones en el semestre com-
prendido entre noviembre y abril.
Otro componente regional de la circulación monzónica global es el monzón del oeste de África. En julio,
una circulación en el sentido contrario a las agujas del reloj asociada con un anticiclón al sur del ecuador genera un
viento marino del sudeste que, cruzando el ecuador, se acerca a la parte occidental de África como amplia corriente
sudoccidental Es el monzón de verano.
Por otro lado, a lo largo de las tierras bajas del oeste de África, el aire procedente del anticiclón septen-
trional de Siberia conlleva alisios del nordeste, normalmente secos y con gran cantidad de polvo. Esto se conoce con
el nombre de harmattan. Una característica del harrnattan es la alta frecuencia de calima de polvo con precipitacio-
nes a baja altitud.
5.2.3 Energía de los sistemas de circulación tropical
. Es consabido que, fuera de los trópicos, la fuente de energía primaria de perturbaciones sinópticas es la
energía potencial zonal asociada con los fuertes gradientes de temperatura que dependen de la latitud. Las perturba-
ciones sinópticas se desarrollan mediante la conversión de energía potencial en energía cinética. En cambio, en los
trópicos, como los gradientes de temperatura son muy débiles, el almacenamiento de energía potencial disponible es
muy reducido. Por tanto, en las zonas tropicales, sobre todo en latitudes ecuatoriales, la liberación de calor latente
parece ser la principal fuente de energía para la generación y el crecimiento de perturbaciones sinópticas tropicales.
Según las observaciones, la mayor parte de esta liberación de calor latente en los trópicos se produce en los sistemas
de nubes convectivas, y no durante el ascenso forzado en gran escala. Esta energía se transmite luego a escala sinóp-
tica a través de una fuerte interacción entre la convección de escala de cúmulos y las circulaciones macroescalares, en
que están encerradas las circulaciones a la escala de cúmulos. La circulación en gran escala proporciona la humedad
para la convección, y las células de cúmulos generan una fuente térmica en gran escala. Debido a la naturaleza espe-
cial de esta fuerza motriz, así como a la insignificancia del parámetro de Coriolis, los sistemas de circulación ecuato-
rial en gran escala tienen ciertas características distintivas, totalmente diferentes de las propias de los sistemas de lati-
tud media (Holton, 1979). En tanto que las latitudes medias están dominadas por una corriente del este que aumen-
ta con la altura (entorno baroclínico), los trópicos tienen sobre todo un entorno barotrópico. Holton (1979) ha mos-
trado mediante consideraciones de graduación que, a falta de calentamiento de condensación, los movimientos tro-
picales en los que la escala vertical es comparable a la altura de la escala de la atmósfera han de ser barotrópicos. Tales
perturbaciones no pueden convertir la energía potencial en energía cinética.
Los mecanismos para el desarrollo de perturbaciones tropicales pueden examinarse utilizando ecuacio-
nes termodinámicas. Según Holton, la ecuación de energía termodinámica aproximada para un proceso seudoadia-
bático viene dada por:
w 8lnel8z = - (LcICpT) . (dqsldt)
en donde w es la velocidad vertical, ela temperatura potencial, Le el calor latente de la condensación, CjJ el calor
específico a presión constante, T la temperatura absoluta, y qs el valor de saturación de humedad específica. En dicha
ecuación el movimiento vertical tiene que ser proporcional al calentamiento diabático. Por tanto, las máximas velo-
cidades verticales en gran escala se producen en las zonas de convección. Por continuidad, esto supone una conver-
gencia en las capas bajas y una divergencia en las capas altas en las zonas de convección. Dado que la vorticidad
absoluta es positiva (negativa) en las perturbaciones del hemisferio norte (sur), la vorticidad ciclónica se genera en las
capas inferiores, y la vorticidad anticiclónica en las superiores, de acuerdo con el término de divergencia de la
ecuación de vorticidad simplificada:
8(/8t=- V ' V ~ - f3v- ( ~ + f)V'V
El proceso de ajuste de la velocidad de masa tenderá entonces a generar una vaguada de baja presión en
las capas inferiores, y un dorsal de alta presión en las superiores.
5.2.4 Origen de las perturbaciones tropicales
Algunas perturbaciones tropicales pueden tener su origen en ondas baroclínicas en latitudes medias, que
se desplazan hacia el ecuador y adquieren gradualmente características tropicales. Sin embargo, la mayoría de las per-
turbaciones tropicales tienen su origen en los trópicos. La inestabilidad baroclínica, que es el principal mecanismo de
desarrollo en los fenómenos extratropicales, no puede ser la causa de la formación de perturbaciones tropicales en
general, porque la fuente de energía potencial disponible es muy débil, salvo en algunas regiones seleccionadas, como
el norte de África y el subcontinente indio.
Se admite que dos posibles mecanismos pueden originar la iniciación de las perturbaciones tropicales:
a) la inestabilidad barotrópica del flujo medio debido a la cizalladura lateral;
b) la inestabilidad condicional de segundo orden (CISK) asociada con la convección organizada debi-
da a la convergencia de humedad en la capa límite.
También se ha observado que la inestabilidad barotrópico-baroclínica combinada se da en algunas regio-
nes particulares donde el flujo se caracteriza por cizal1adura vertical y lateral.
(
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.7
5.2.4.1 INESTABILIDAD BAROTRÓPICA
Según el análisis de escala de los sistemas de circulación tropical, a falta de condensación, los movi-
mientos verticales han de ser reducidos en los trópicos. Una primera aproximación del flujo se rige por la ecuación
de vorticidad barotrópica:
d(?; + f)/dt = O
Mediante un análisis de perturbación linealizado de dicha ecuación, donde se parte de la hipótesis de
que el flujo consiste en una débil perturbación barotrópica superpuesta sobre una corriente zonal que depende sólo
de la latitud. Holton ha mostrado que una condición necesaria para la inestabilidad barotrópica es que el gradiente
de vorticidad absoluta de la corriente media ha de disiparse en alguna parte de la región, es decir,
f3 - d
2
fj/dy2 = O
en donde U es el flujo medio que depende sólo de la latitud.
Así pues, el mecanismo para la inestabilidad barotrópica opera en regiones caracterizadas por fuertes ciza-
lladuras laterales en el flujo. Como ejemplos de dos de esas destacadas zonas cabe citar el chorro en la troposfera media
africana (650-700 hPa) y el chorro a baja altura (850 hPa) sobre el Mar Arábigo durante la estación de los monzones
del suroeste. Se estima que las olas africanas se deben, fundamentalmente, a la inestabilidad barotrópica asociada con
el chorro a media altura. Si bien la inestabilidad barotrópica proporciona un mecanismo satisfactorio para la genera-
ción de ondas africanas, y puede desempeñar también una función en otras partes de los trópicos, procede señalar que
las perturbaciones de inestabilidad barotrópica sólo pueden mantenerse si la cizalladura del flujo zonal medio sigue
siendo inestable, de manera que las ondas puedan extraer energía del flujo medio. La inestabilidad barotrópica es pecu-
liar de los procesos de desarrollo en los trópicos solamente. El mecanismo opera también con corrientes de chorro en
latitudes medias, aunque en esas latitudes la inestabilidad baroclínica desempeña un papel más importante.
5.2.4.2 INESTABILIDAD CONDICIONAL DE SEGUNDO ORDEN (CISK)
Como ya se ha dicho, la liberación de calor latente de condensación en la convección de cúmulos en la
principal fuente de energía para el mantenimiento de perturbaciones de ondas ecuatoriales de amplitud finita. Este
calor puede liberarse en una atmósfera saturada condicionalmente inestable con un gradiente vertical adiabático
supersaturado (aeelaz <O, donde ee es la temperatura equivalente potencial del aire saturado). Sin embargo, nume-
rosos estudios teóricos han mostrado que la inestabilidad condicional produce tasas de crecimiento máximas para
movimientos en las escalas de nubes de cúmulos individuales. Por lo tanto, la inestabilidad condicional ordinaria no
puede explicar los episodios a escalas sinóptica. Además, la atmósfera tropical media no está saturada siquiera en la
capa límite planetaria. Parte de ella ha de sufrir un considerable grado de ascenso forzado para poder flotar positiva-
mente. Un imperativo para que el ascenso forzado se produzca en forma organizada es la convergencia de bajo nivel.
Por consiguiente, la convección de cúmulos y el movimiento en gran escala han de interactuar y apoyarse mutua-
mente. Los cúmulos suministran el calor necesario para impulsar la perturbación en gran escala, y ésta produce la
convergencia de humedad requerida para desarrollar la convección de cúmulos. Si ese proceso de interacción entre la
convección de cúmulos y una perturbación en gran escala provoca un crecimiento inestable de la gran escala se cono-
ce como inestabilidad condicional de segundo orden (CISK).
5.3 Base de datos de observación para el análisis y la predicción en los trópicos
Los datos de observación necesarios para análisis, predicciones y avisos meteorológicos por procedimien-
tos manuales y automáticos se obtienen mediante el Sistema Mundial de Observación (SMO) de la VMM. El SMO es
un sistema mixto que consiste en el subsistema de superficie - que comprende la red sinóptica básica regional de esta-
ciones en superficie y en altitud, otras redes de observación de estaciones en tierra y mar, y observaciones meteoroló-
gicas por aeronaves - y el subsistema de satélite, con satélites meteorológicos en órbita casi polar y geoestacionarios.
Actualmente hay unas 10 000 estaciones terrestres, 7000 buques y boyas en el mar y 3 000 aeronaves. En el subsiste-
ma espacial hayal menos cuatro satélites en órbita polar y cinco geoestacionarios. El volumen total de datos genera-
dos por todos estos sistemas representa aproximadamente ocho millones de caracteres alfanuméricos diarios. Se espe-
ra que estos volúmenes de datos de observación lleguen a 20 millones de caracteres al día a finales de siglo (OMM,
1987a). Sin embargo, el SMO en los trópicos padece graves imperfecciones. Si bien se trata de deficiencias naturales
debidas a que extensas partes de los trópicos están cubiertas por los océanos, hay algunas zonas donde el nivel de
implantación de la red de observación es bastante deficiente. El nivel global de realización del programa de observa-
ciones en superficie y en altitud es del orden del 89 por ciento para las observaciones de superficie y del 82 por ciento
para las observaciones en altitud, en tanto que, para África, el nivel de realización es del 77 por ciento para las obser-
vaciones en superficie y sólo del 48 por ciento para las observaciones en altitud. Además, existen grandes disparidades
en el suministro regular de observaciones en altitud convencionales en muchas partes del mundo, sobre todo en África
y América Latina. En algunos casos, no se dispone de observaciones para el sistema mundial debido a problemas de
comunicación locales.
La base de datos actual consiste en una amplia variedad de datos procedentes de fuentes convenciona-
les y no convencionales. Los radiosondas y los radiovientosondas son las únicas fuentes de datos convencionales que
nos dan una estructura tridimensional detallada y fiable de la atmósfera. Los continentes del hemisferio norte están
debidamente abarcados y la recepción es en general buena. Pero en los trópicos la cobertura es deficiente, con las
excepciones de América Central, el Caribe, la India y Australia. Los datos escasean mucho en la mayor parte de África
y América del Sur, y prácticamente en todas las zonas oceánicas. Si bien disponemos abundantemente de datos
V.8 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
obtenidos en sondeos por satélite de la temperatura (SATEM), que nos proporcionan una buena cobertura para efec-
tuar gran cantidad de observaciones en los océanos tropicales, su utilidad en los trópicos resulta de limitado valor, por
que la calidad de los datos de SATEM no es nada buena (Heckley, 1990).
Los datos de observación de que se dispone normalmente para análisis manuales y automáticos son:
a) observaciones en superficie de estaciones terrestres (SYNOP) y estaciones marítimas (SHIP);
b) boyas a la deriva (BUOY);
e) radiosonda/radiovientosonda (TEMP/TEMP SHIP);
d) datos de observación del viento procedentes de globos PILOT/PILOT SHIP;
e) vectores del desplazamiento de las nubes por satélite (SATOB);
f) aeronotificaciones (AlREP, CODAR, ASDAR). La red SYNOP y TEMP es menos densa en las zonas tro-
picales que en las extratropicales del hemisferio norte. La situación es peor en el hemisferio sur.
Sobre la mayor parte del cinturón tropical hay muy pocos informes AlREP. Si bien la cobertura de
los informes SATOB es bastante buena, lamentablemente estos informes padecen la deficiencia inhe-
rente de que sólo se dispone de ellos para dos niveles, como máximo. No obstante, los informes
SATOB siguen siendo una importante fuente de datos para análisis tropicales.
Además de estas observaciones cuantitativas, una observación cualitativa particularmente útil en el análi-
sis tropical es la de imágenes satelitales. Las características de las nubes observadas en esas imágenes son un elemento de
la mayor utilidad para determinar la naturaleza de las perturbaciones tropicales que se forman en las regiones oceánicas
donde escasean los datos. Como la mayoría de las veces, se carece totalmente de datos convencionales y hasta no con-
vencionales en esas zonas, y las imágenes satelitales proporcionan con frecuencia el primer indicio del desarrollo de per-
turbaciones tropicales, como los ciclones tropicales. Los analistas de regiones tropicales han de utilizar también observa-
ciones simuladas y seudoobservaciones, que se establecen en algunas situaciones especiales para captar las perturbacio-
nes en el análisis inicial en sistemas de asimilación automática de datos para PNT. Con los actuales avances científicos y
tecnológicos surgen nuevas técnicas de teledetección que mejorarán considerablemente el nivel del SMO durante el pró-
ximo decenio, sobre todo en el contexto tropical. Se espera que los satélites proporcionen datos con una resolución de
50 km. Las estimaciones del viento por dispersímetro proporcionarán datos del viento en superficie sobre los océanos
con una resolución horizontal de 100 km (Anderson y otros, 1987). Ésta será una buena fuente de datos para las regio-
nes oceánicas. Entre los nuevos sistemas de observación figuran una red de estaciones meteorológicas automáticas, per-
filadores de viento, radar Doppler, sistemas automáticos de aeronotificación, el Programa Aerológico Automatizado a
Bordo de Buques (ASAP), etc., con el fin de aumentar la resolución espacial y temporal del sistema de observación mixto.
Las estaciones automáticas estarán dotadas de microprocesadores para controlar la calidad de los datos y su formato. En
el SMO se introducirán técnicas de teledetección en superficie como sistemas de radar más avanzados y técnicas conexas,
incluidos radares Doppler y de polarización horizontal, radares de configuración vertical, y radares acústicos. Se equipa-
rá a cierto número de buques con dispositivos de sondeo en altitud totalmente automáticos (ASAP). Boyas a la deriva,
desplegadas fuera de las principales rutas de navegación, proporcionarán importantes parámetros sobre el nivel del mar
a partir de las zonas de superficie sin datos de los océanos. Los datos sobre la temperatura y el viento en altitud a nive-
les de crucero serán proporcionados por el sistema ASDAR. Los satélites llevarán a bordo nuevo eqUipo de teledetección,
como altímetros de radar, dispersímetros de microondas, radar de apertura sinóptica, etc.
5.3.1 Algunos problemas especiales de análisis en los trópicos en relación con los datos de observación
En los trópicos surge una dificultad peculiar, debido a la naturaleza de la variabilidad del flujo tropical,
a la deficiente relación de equilibrio entre masa y viento y a pequeñas perturbaciones de temperatura. La varianza
climatológica del flujo en los trópicos es mucho menor que en latitudes medias. El flujo tropical se caracteriza por
movimientos de muy gran escala: períodos de 30 a 40 días. También existen perturbaciones transitorias poco impor-
tantes con períodos de 3 a 7 días encerradas en sistemas de gran escala. Debido a la baja varianza climatológica del
flujo tropical, los errores de observación que pueden considerarse reducidos en las regiones extratropicales son gran-
des en las tropicales en relación con la variabilidad climatológica (HeckIey, 1990). Esto plantea problemas de proce-
dimientos de control de calidad en los sistemas de asimilación de datos de PNT. Además, las predicciones a corto plazo
en los trópicos, que se utilizan como primera aproximación en el análisis objetivo y para controlar las malas observa-
ciones, vienen a complicar el problema. La principal razón de las malas predicciones a corto plazo y, por tanto, de la
primera aproximación deficiente en los trópiCOS es que el forzamiento diabático es un factor predominante en la
modelización tropical. Todavía no se conocen bien estos procesos.
Los errores sistemáticos en algunos tipos de observaciones, por ejemplo en los campos derivados por
satélite, plantean también problemas especiales en el análisis tropical. Se ha demostrado que los informes SATOB tien-
den a subestimar la velocidad del viento (HeckIey, 1990). Esto se atribuye a que las nubes no sufren simplemente la
advección del flujo ambiental a nivel de las nubes, según señala Kallberg (1985). Como en los trópicos hay grandes
cantidades de informes SATOB, ejercen una influencia predominante en el análisis que tiende a un sesgo hacia ellos.
Esto afecta en última instancia a los predicciones del modelo que pueden conservar esa subestimación de la velocidad
del viento. Además, el modelo puede tener su propio sesgo (suponiendo un estado inicial sin él) a bajas velocidades
del viento (deriva climatológica del modelo). Este fenómeno crea problemas de control de calidad de observación una
vez deducidos los errores residuales de primera aproximación utilizados para el análisis. Los informes SATOB son al
parecer más precisos para la primera aproximación que los TEMP y AIREP, que son en realidad más exactos.
Otro serio problema es el de las observaciones higrométricas en los trópicos, demasiado inadecuadas
para que correspondan a las variaciones espaciales en el campo de humedad. El análisis de humedad es sumamente
importante en los trópicos, pues los procesos diabáticos en los modelos tropicales son muy sensibles al campo de
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.9
humedad inicial. Ya se ha resaltado la importancia de los procesos diabáticos en la modelización tropical. Las obser-
vaciones higrométricas pueden desempeñar una función esencial para predecir con exactitud las perturbaciones tro-
picales. En cambio, las observaciones higrométricas son menos importantes en las regiones extratropicales, donde
dominan los forzamientos dinámicos. Bengtsson (1985) cita un interesante ejemplo a este respecto: el modelo del
CEPMMP funcionó operativamente durante varios meses en 1980, con un error de programación tal que no se utili-
zaron las observaciones higrométricas. Y esto no se observó porque el modelo podía generar su propio campo de
humedad y producir predicciones de precipitación realistas.
Otra fuente de error es la poca representatividad de las observaciones. Esto se debe a la incapacidad de
los sistemas de análisis y predicción para representar ciertos fenómenos atmosféricos reales. Puede tratarse de defi-
ciencias en la formulación del modelo o en la resolución del modelo. Por ejemplo, una medición de radiosonda puede
ser muy precisa. Sin embargo, la observación puede contener escalas del movimiento de la atmósfera que un mode-
lo de predicción o un analista no pueden resolver. Por tanto, la observación, aunque sumamente precisa, puede no
ser representativa. Hay que tener en cuenta el error asignado a cada observación (error de observación). Este aspecto
es importante para definir las tasas de errores para análisis de interpolación óptimos. Tales asignaciones de error se
basan en gran medida en la experiencia, en estudios de asimilación y, hasta cierto punto, en conjeturas.
5.4 Perturbaciones ondulatorias en los trópicos
En los trópicos se han descubierto de vez en cuando varios tipos de perturbaciones ondulatorias. Es pre-
ciso comprender con carácter general el carácter de esas perturbaciones por lo que se refiere a la predicción a corto, a
medio y a largo plazo. Las perturbaciones ondulatorias se reconocieron por primera vez en el decenio de 1940, poco
después de disponerse de observaciones en altitud procedentes de los océanos tropicales. En el decenio de 1960 se ini-
ció un estudio sistemático de perturbaciones tropicales con la realización de la red de observación en altitud en la parte
occidental y central del Pacífico. El lanzamiento de satélites en órbita polar y geoestacionarios en ese decenio contri-
buyó a comprender algo los sistemas de circulación tropicales. Nuestro conocimiento de la estructura y la evolución
de las características de escala sinóptica mejoró considerablemente a raíz del lanzamiento del primer satélite geosín-
crono, el 6 de diciembre de 1966. Los datos de satélites geosíncronos, junto con los de radiación saliente de onda larga
(ORL), dieron una idea completa de las aglomeraciones de nubes sinópticas. Carlson (1969a, b) efectuó el primer estu-
dio detallado de las ondas africanas que se propagan hacia el oeste a través de África occidental y del océano Atlántico
tropical. El Experimento Tropical del GARP en el Atlántico (GATE), llevado a cabo en 1974, proporcionó una gran
cantidad de observaciones útiles para el estudio de esas perturbaciones.
En su examen de las primeras investigaciones sinópticas de las perturbaCiones tropicales, Riehl (1954) des-
cribió dos tipos de ondas de propagación hacia el oeste. Unas en la troposfera baja, con una longitud de onda de 1 500-
2 000 km, Yotras en la troposfera alta, con una longitud de onda de 3 000-5 000 km. Ambas tienen velocidades de fase
del orden de 6° de longitud al día, lo que significa una frecuencia de tres a cuatro días para las ondas en capas bajas y
de unos siete días para las de capas altas. Riehl insistió mucho en las ondas de capas bajas, a las que según él se deben
en gran parte los cambios meteorológicos cotidianos en extensas regiones de los océanos tropicales. Como revisten la
forma de ondulaciones en una corriente del este prevaleciente, las denominó ondas del este. Observó que en una onda
del este típica se produce un intervalo de mal tiempo, caracterizado por una mayor actividad de chubascos, tempera-
turas frías en la superficie y en la troposfera baja, con el paso de la depresión de la onda, y que dura aproximadamente
un día, coincidiendo con un período de vientos del sur (hemisferio norte) y aumento de la presión barométrica. Debido
al efecto hidrostático de las temperaturas frías al este de la depresión de la onda, Riehl aduce que los ejes de la onda han
de inclinarse hacia el este al ascender en la troposfera baja, de acuerdo con las observaciones.
Los vientos del este fueron observados por primera vez en la zona del Caribe entre 15° y 20
0
N (Riehl,
1945). En los análisis de Riehl, las ondas se describen con una intensidad máxima en la zona de vaguadas ecuatoria-
les entre 5° y 100N. Normalmente no se extienden a través del ecuador ni en las zonas subtropicales. Se estima que
las ondas se amplifican a medida que se desplazan hacia el oeste. En un estudio independiente sobre las perturbacio-
nes del Pacífico, Palmer (1952) abogó por un modelo de ondas basado en observaciones realizadas en la zona de la isla
Marshall en el centro del Pacífico, a finales de los años 1940, cuando se experimentaron en esa región armas atómi-
cas. Su modelo era básicamente similar al de las ondas del este, salvo que sitúa la máxima amplitud de la onda en el
ecuador. De ahí que se conozca con el nombre de modelo de onda ecuatorial. El modelo de onda ecuatorial de Palmer
tiene una longitud de onda típica de 15° de longitud, y una velocidad de propagación media hacia el oeste de 10 a 15
nudos. Se estima que estas ondas son características del océano Pacífico central, entre longitudes de 160
0
Ey 150
0
W.
Los primeros estudios de modelos de onda tenían evidentemente numerosas limitaciones debido a:
a) la escasez de datos: separación demasiado grande entre estaciones para distinguir las ondas;
b) la agrupación de estaciones limitada en una extensión longitudinal para revelar cualquier pertur-
bación de onda larga que pudiera existir;
e) un marco teórico inadecuado para explicar el comportamiento observado de las perturbaciones;
d) el excesivo tiempo que supone un enfoque de estudios de casos para el análisis sinóptico, lo que no
permite realizar los amplios estudios de la actividad ondular necesarios para preparar estadísticas sig-
nificativas sobre la contribución de las ondas a la circulación general.
Estas dificultades se superaron en gran medida al disponer de imágenes de satélites, estudios teóricos y
programas de observación especiales, como los experimentos de la isla Line, etc. En el tratamiento de los escasos
datos tropicales se adoptó el análisis del espectro de potencia como alternativa al enfoque de estudio de casos,
procedimiento que resultó sumamente valioso y ayudó a identificar varios tipos de ondas en la troposfera y en la
estratosfera. Se realizaron varios estudios sobre análisis espectral e interespectral de datos de series temporales de
V.10 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.4.1
5.4.1.1
5.4.1.3
5.4.1.3.1
estaciones en el Pacífico tropical. En Wallace (1971) figura un examen de las conclusiones de esos estudios. Las carac-
terísticas más relevantes que surgieron de esas investigaciones son las siguientes':
a) el componente del viento meridional en la troposfera baja presenta una tendencia recurrente a
máximos espectrales en la gama de cuatro-cinco días. Esto concuerda perfectamente con la evi-
dencia sinóptica de la existencia de esas ondas en el estudio de Riehl;
b) hay cierta confirmación de las conclusiones de Riehl de que las ondas de la troposfera alta tienen
un período predominante de una semana aproximadamente;
e) existe una gran cantidad de energía cinética asociada a perturbaciones de períodos basta superiores
a 10 días. Así ocurre particularmente en el componente zonal.
Las principales características de las perturbaciones ondulatorias en las regiones tropicales observadas en
el análisis del espectro de potencia en la región del Pacífico se describen en las subsecciones siguientes, y se basan en
Wallace (1969), Wallace (1971) y Holton (1979).
Principales características de las perturbaciones de ondas tropicales
ONDAS EN GRAN ESCALA (SINÓPTICAS) DE CUATRO A CINCO DÍAS EN LA TROPOSFERA BAJA Y MEDIA
Los signos distintivos de estas ondas son:
a) el componente meridional del viento en la troposfera baja tiende a máximos espectrales de cuatro
a cinco días, y destaca sobre todo en las estaciones ecuatoriales;
b) la amplitud máxima en el componente meridional v y en la velocidad vertical w se producen en la
latitud de 5-10°, que corresponde a la posición de la ZCIT;
e) se propagan hacia el oeste, con una velocidad ligeramente superior al flujo del medio este;
d) tienen una longitud de onda longitudinal del orden de 3 000 km, lo que indica una propagación de
fase de 8 m s-l;
e) se limitan a la troposfera baja y media.
Cuando están activas, estas ondas producen fluctuaciones en el campo de humedad relativo, dándose los
valores máximos exactamente al este o cerca de la línea de la vaguada en el campo de líneas de corriente. Por tanto,
esas perturbaciones se asemejan en muchos aspectos al modelo clásico de una onda del este.
La existencia de perturbaciones de ondas con longitudes de onda de 3 000 a 4 000 km, con una veloci-
dad de propagación de 8 a 10m s-l y un período de cuatro a cinco días en la ZCIT fueron descubiertas también
posteriormente por Chang (1970), mediante un análisis de las secciones tiempo-longitud de imágenes transmitidas
diariamente por satélite (véase la sección 5.2.1).
Yanai y Murakami (1970) han aportado algunas pruebas de la existencia de ondas de cuatro a cinco días en
las longitudes de ondas mayores de 8 000 a 10 000 km. Propusieron que cuando las estaciones que se encuentran a pocos
grados del ecuador se consideren por separado, la longitud de onda calculada de las perturbaciones de cuatro a cinco días
en la troposfera baja es del orden de 8000 a 10 000 km. Esto les indujo a sugerir que pueden ser manifestaciones de baja
altitud de los modos combinados de gravedad de Rossby de la troposfera alta, que se analizan a continuación.
5.4.1.2 ONDAS A ESCALA PLANETARIA DE CUATRO A CINCO DÍAS DE LA PRESIÓN DE SUPERFICIE
En la banda de frecuencias de cuatro a cinco días también hay indicios de oscilación a escala planetaria en
la presión de superficie con una amplitud del orden de 1 hPa en el ecuador (Wallace y Chang, 1969; Brier y Simpson,
1969). Esta oscilación en la presión de superficie está evidentemente relacionada con las ondas que se propagan hacia el
oeste, cuyo componente principal tiene una escala horizontal de una onda en al dirección zonal lo que supone una velo-
cidad de fase de 100 m s-l. La amplitud parece aumentar lentamente en función de la latitud. Wallace y Chang sugi-
rieron que puede tratarse de las manifestaciones tropicales de las ondas planetarias retrógradas de las latitudes medias.
Todavía no se ha explorado su posible relación con las fluctuaciones del viento y de la precipitación (Wallace, 1971).
ONDAS ECUATORIALES A ESCALA PLANETARIA EN LA TROPOSFERA ALTA Y EN LA ESTRATOSFERA BAJA
ONDAS MIXTAS DE ROSSBY y GRAVITATORIAS
Las fluctuaciones en el componente meridional del viento con períodos de cuatro a cinco días y longi-
tudes de ondas zonales del orden de 10 000 km a niveles estratosféricos fueron observadas por primera vez por Yanai
y Maruyama (1966), quienes posteriormente descubrieron asimismo fluctuaciones en el componente zonal del vien-
to y la temperatura. Un análisis detallado de esas ondas llevó a Maruyama (1967) a sugerir que pueden ser las ondas
mixtas de Rossby y de gravedad, denominadas así porque esos tipos de ondas se comportan como una onda gravita-
toria cuando el número de ondas es bajo en la dirección zonal, y como onda cuasi geostrófica de Rossby cuando ese
número es alto. Esas ondas se denominan también ondas de Yanai u ondas de Yanai y Maruyama. Acontinuación se
resumen sus principales características:
a) las longitudes de onda horizontales son del orden de 10 000 km (cuatro ondas en la dirección zonal)
en la estratosfera baja, y las longitudes de onda verticales son del orden de seis km. Las ondas tie-
nen períodos de cuatro a cinco días;
b) la distribución horizontal se describe por el modo combinado de Rossby y de gravedad, según se
muestra en la Figura 504. La oscilación en v tiene su máxima amplitud en el ecuador, en tanto que
las oscilaciones en w, T y ep tienen amplitudes máximas próximas a de latitud 5 a 10° y desaparecen
en el ecuador;
e) las fluctuaciones de amplitud de la componente zonal meridional del viento es del orden de 2 a 3 m s-l. La
propagación se dirige hacia el oeste en el plano horizontal, a una velocidad de unos 20 m s-l (Holton, 1979);
(
(
(
(
A
CAPÍTULO 5
--\---- Ecuador --t---=:E:::::::::::::::::::f::+---t--+--=E3I
V.ll
Figura 5.4 - Distribución de la velocidad y de la presión en el plano horizontal para a) ondas de Kelvin; y b) ondas mixtas de Rossby
y gravitatorias (según Holton, 1979).
d) existe una fuerte propagación vertical de fase ascendente en la troposfera baja y descendente a nivel de
la tropopausa y superiores. Una propagación de fase descendente implica que esas ondas transportan
energía ascendente y son sometidas a un forzamiento desde abajo. Por tanto, han de tener su origen
en la troposfera. Adiferencia de otros tipos de perturbaciones, se extienden a niveles estratosféricos,
donde causan un fuerte flujo ascendente de movimiento y energía del este (Yanai y Hayashi, 1969);
e) la relación de fase observada entre los diversos parámetros es de tal naturaleza que el vector del vien-
to en cualquier punto dado del hemisferio norte gira en el sentido de la agujas del reloj al pasar la
onda, y la temperatura máxima se produce en el momento de máximo viento del este. Para un
punto en el hemisferio sur ocurre lo contrario;
f) las ondas tienen una distribución de presión y velocidad zonal asimétrica con relación al ecuador y
una distribución de velocidad meridional simétrica. Al parecer sólo tienen una amplitud importan-
te dentro de unos 20° del ecuador. Donde más fácilmente se identifica este modo es en el compo-
nente meridional del viento, puesto que la oscilación en v tiene su máxima amplitud en el ecuador.
En un estudio de las ondas atrapadas* ecuatorialmente a un nivel de 200 hPa y su asociación con el flujo
de energía y la actividad nubosa de la onda meridional, con datos de 1967 y 1972, Zangvil y Yanai (1981) y Lu y Yanai
(1984) establecieron un vínculo entre las ondas mixtas de Rossby y de gravedad en la troposfera alta y la actividad
nubosa en la ZCIT. Zangvil y Yanai observaron que la principal actividad de las nubes a lo largo de la máxima tem-
peratura en la superficie del mar en los trópicos parece modularse con las escalas temporal y espacial de las ondas mix-
tas de Rossby y gravitatorias. Apartir de un análisis de la densidad interespectral entre los datos satelitales de lumi-
nosidad de las nubes y una divergencia de 200 hPa de las ondas que se desplazan hacia el oeste a SON para los vera-
nos de 1967 y 1972, Lu y Yanai observaron que en 1967 la densidad interespectral, la luminosidad y la divergencia era
considerable en un período de unos 5 días y 4 ondas en la dirección zonal (correspondiente a un modo combinado
de Rossby y gravitatorio), en tanto que en 1972 no se daba ese máximo en esas escalas; 1967 fue un buen año de mon-
zones, y 1972 un mal año. Los autores sugirieron además que este fenómeno puede explicarse por el hecho de que la
convección de cúmulos responde a la divergencia de la troposfera alta asociada con las ondas mixtas de Rossby y gra-
vitatorias, y forma parte del ciclo de energía de la onda a través del calor de condensación.
Lu y Yanai (1984) llegaron asimismo a la conclusión de que las ondas atrapadas ecuatorialrnente en la
estratosfera baja tienen origen en la troposfera alta, y que las ondas que se desplazan hacia el oeste están asociadas con
la convergencia meridional del flujo de energía de la onda. Esta última conclusión indica firmemente que esas ondas
que se desplazan hacia el oeste son excitadas por la presión debida a perturbaciones en latitudes medias, es decir, el
forzamiento lateral. Anteriormente, en una conclusión similar, Zangvil y Yanai (1980) sugirieron asimismo que exis-
te un pronunciado flujo hacia el ecuador de la energía ondulatoria que acompaña a las ondas que se mueven hacia el
oeste con cuatro ondas en la dirección zonal en un período de cinco días.
5.4.1.3.2 ONDAS DE KELVIN
Poco después del descubrimiento de oscilaciones de cuatro a cinco días, Wallace y Kousky (1968) obser-
varon una larga oscilación en un período de 10 a 15 días en el viento zonal. No había pruebas de ninguna fluctua-
ción relacionada en el componente meridional del viento. Esto se denomina onda atmosférica de Kelvin, por su seme-
janza con la onda de gravedad de agua poco profunda que se propaga a lo largo del límite costero y no tiene compo-
nente de velocidad perpendicular al límite. En el caso de la atmósfera, el ecuador desempeña la misma función que
la línea costera (Lindzen y Holton, 1968). Holton (1979) sugirió que las ondas de Kelvin tienen períodos de 12 a 20
días y fundamentalmente una sola onda en la dirección zonal 1 (esto es, una onda que se extiende en una longitud
de 360°). Acontinuación figuran algunas de las principales características de las ondas de Kelvin:
a) longitud de onda horizontal: 20000 km (una sola onda en la dirección zonal 1); longitud de onda
vertical: seis km; período: 12 a 20 días; propagación de fase: hacia el este y descendente. La ve-
locidad de fase correspondiente de estas ondas con relación al suelo se sitúa en la gama de 30 m s-l;
b) la amplitud de la fluctuación en la componente zonal del viento es 8-12 m s-l; en la componente
meridional del viento no hay fluctuación;
* Las ondas de escala planetaria se encuentran generalmente atrapadas (es decir, que no pueden propagar energía verticalmente), a menos
que la frecuencia de la onda sea mayor que la frecuencia de CorioJis. En latitudes medias, las ondas con períodos de varios días en gene-
ral no pueden propagarse significativamente en la estratosfera. Sin embargo, cerca del ecuador, la frecuencia de Coriolis permite que
esas ondas dejen de estar atrapadas y se propaguen verticalmente (Holton, 1979).
V.12 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
e) las ondas producen fluctuadones de temperatura distintas. Las temperaturas más calientes prece-
den a los vientos máximos del oeste en un ciclo de 1/4;
d) la onda de Kelvin tiene una distribución de presión y velocidad zonal simétrica en tomo al ecuador;
e) la amplitud de la onda es mayor en el ecuador y disminuye aproximadamente a la mitad del valor máxi-
mo a 100 de latitud. Las ondas tienen una amplitud importante sólo dentro de unos 20
0
del ecuador.
En algunos de los estudios de observación y modelización posteriores, se señaló asimismo la existencia
de ondas ecuatoriales (modo de Kelvin y modo combinado de Rossby y de gravedad) de períodos más amplios. En un
análisis espectral de datos de FGGE III B, Maruyama (1982) observó un máximo predominante en el período de
36 días para una onda que se desplaza hacia el este en componente zonal del viento y geopotencial a 200 Hpa, con
una frecuencia de una onda. Las osciladones de los dos parámetros se encontraban casi en fase entre sí, lo cual indi-
ca la existencia de una onda de KelVin. Parker (1973) observó ondas de Kelvin en la capa próxima a la tropopausa,
analizando datos en altitud de algunas estaciones tropicales. La gama del período era de 25 a 45 días.
En la actualidad, parece que tanto las ondas de Kelvin como las ondas mixtas de Rossby y gravitatorias
son excitadas por oscilaciones debidas a un calentamiento convectivo en gran escala en la troposfera ecuatorial. Ese
aspecto ha sido examinado asimismo en estudios de modelizadón. En un estudio precursor, Lau y Peng (1987) propu-
sieron la excitación de ondas atrapadas ecuatorialmente sobre océanos cálidos donde la convección de cúmulos, a tra-
vés del mecanismo de CISK bien conocido, proporciona una retroacción positiva. Una fuente de calor ecuatorial exci-
ta una onda de Kelvin que se propaga hacia el este de ella y una onda de Rossby y de gravedad hacia el oeste. La onda
de Kelvin que se propaga tiene su calentamiento de CISK máximo a lo largo del ecuador, en tanto que la onda mixta
de Rossby y gravitatoria tiene su calentamiento máximo cerca de unos 12
0
N. En el océano Índico ecuatorial y en el
océano Pacífico, las temperaturas cálidas de la superficie del mar contribuyen al mantenimiento de las ondas de Kelvin.
Si bien estas ondas no contienen mucha energía en comparación con perturbadones troposféricas típi-
cas, son las perturbaciones predominantes de la estratosfera ecuatorial, y, a través de su energía vertical y transporte
de movimiento, desempeñan un papel esencial en la circulación general de la atmósfera (Holton, 1979).
5.4.1.4 MODOS EN BAJA FRECUENCIA DE LA OSCILACIÓN DE 30 A SO DÍAS EN LA TROPOSFERA TROPICAL
Las variaciones casi periódicas en los vientos tropicales y la presión de superficie en un período de 40 a
50 días fueron comunicadas por primera vez por Madden y Julian (1971, 1972) utilizando un registro decenal conti-
nuo de datos de radiosonda diarios en la isla de Cantono Observaron amplitudes del orden de 5 m s-l del viento zonal,
y 0,7 hPa de la presión de superficie. El viento zonal presentaba fluctuaciones de fase a 850 y 200 hPa, con un nodo
en la capa de 700 a 400 hPa. Las anomalías positivas en la presión de superficie iban acompañadas de anomalías posi-
tivas del viento zonal en capas bajas y de anomalías de temperatura fría en todo el espesor de la troposfera.
Reconocieron que la oscilación era un fenómeno mundial con gran influencia de la troposfera tropical. Madden y
Julian (1972) describieron la oscilación como una perturbación que se propaga hacia los polos y hada el este con una
estructura de una sola onda en la dirección zonal, que parece modular la convección en el Pacífico tropical. Esta per-
turbación se denomina también oscilación de Madden y Julian.
La oscilación de 30 a 50 días se ha estudiado ampliamente en la perspectiva del monzón de verano asiá-
tico. El primero que destacó la importancia de la oscilación en este contexto fue Yasunari (1981), quien observó lí-
neas de nubes de orientación zonal que se propagaban meridionalmente desde las latitudes ecuatoriales hasta el
Himalaya. Krishnamurti y Subrahmanyam (1982) identificaron nuevos sistemas de desplazamiento en esas escalas
temporales. En la superficie de 850 hPa se mostró que un tren de vaguadas y dorsales de orientación zonal presenta-
ban una propagación meridional casi constante. La escala meridional de este sistema es de unos 3 000 km, Ysu velo-
cidad de fase meridional aproximadamente de 1°de latitud por día. Las vaguadas estaban asociadas con movimien-
tos ascendentes y nubes} en tanto que las dorsales carecían esencialmente de nubes. El fenómeno del comienzo, la
actividad y el fin del monzón parece estar relacionado con el paso de esos sistemas de baja frecuencia. Las vaguadas
y las dorsales que se desplazan meridionalmente suelen formarse cerca del ecuador, ampliándose al llegar a unos lOaN,
para disiparse finalmente al aproximarse al Himalaya (Krishnamurti, 1990).
Desde una perspectiva global, Krishnamurti y Gadgil (1985), Krishnamurti y otros (1985) y Lorenc (1984)
han examinado diversos aspectos de las oscilaciones de 30 a 50 días en el globo durante los años del Primer
Experimento Mundial del GARP (FGGE). Krishnamurti y Gadgil observaron que la amplitud de las oscilaciones en el
período de 30 a 50 días no sólo predominaba en la región del monzón de verano, sino también en latitudes superio-
res cerca de 50
0
N y 50
0
5, casi en el nivel de 200 hPa. La oscilación del viento en el período de 30 a 50 días destaca en
la región de los monzones} así como en las latitudes medias. La varianza porcentual en ese período (en relación con
todos los demás) en las latitudes medidas es muy pequeña en comparación con los trópicos. Las oscilaciones tropi-
cales en este período parecen estar muy relacionadas con la convección tropical.
Una importante conclusión de las observaciones en el período de 30 a 50 días correspondiente al
monzón son los movimientos divergentes a escala planetaria. Utilizando funciones ortogonales empíricas para repre-
sentar el comportamiento del Viento divergente en el tiempo, Lorenc (1984) identificó una onda a escala planetaria
(principalmente una sola onda en la dirección zonal) que se propaga desde el oeste hacia el este en unos 30 a 50 días.
También observó que esta onda puede observarse durante casi todo el año. Krishnamurti y otros (1985) examinaron
además este fenómeno con la ayuda de un campo potencial de 200 hPa de velocidad y observaron que casi todo el año
las ondas de 30 a 50 días (con una amplitud máxima en tomo a una onda en la dirección zonal se propagan regular-
mente hacia el este). Anderson (1984) ha formulado la hipótesis de que esta oscilación puede ser una consecuencia de
la modulación de la convección con la circulación de la célula de Hadley. El período de 40-50 días corresponde apro-
ximadamente al tiempo que necesita una partícula de aire para completar un ciclo a través de la célula de Hadley.
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.13
5.4.1.5 ONDAS EN LA ESCALA INTERANUAL: OSCILACIÓN CASI BIENAL
Reed (1960) descubrió a comienzos del decenio de 1960 una característica totalmente nueva de la varia-
bilidad tropical, la osciladón casi bienal (QBO) estratosférica. Linclzen y Holton (Lindzen, 1968) dieron años después
una explicación de este fenómeno. La QBO, conocida también como oscilación de 26 meses, se refiere a las oscila-
ciones en régimen del viento zonal de la estratosfera ecuatorial, donde los regímenes de los vientos del este y del oeste
alternan con una periodicidad casi bienal.
Entre las características observadas de la QBO figuran las siguientes:
a) los regímenes de los vientos del este y del oeste simétricamente zonales alternan regularmente con
un período que varía de unos 24 a 30 meses;
b) los regímenes sucesivos aparecen primero por encima de 30 km Yse propagan hacia abajo a un
ritmo de un km al mes;
e) la propagación hacia abajo se produce sin pérdida de amplitud entre 30 y 23 km, pero por debajo
de 23 km se registra una rápida atenuación;
d) la oscilación es asimétrica en torno al ecuador, con una amplitud máxima del orden de 20 m s·l, y
una semianchura de unos 12° de latitud;
e) la amplitud disminuye al aumentar la latitud, y se reduce muchísimo en torno a 30° de latitud
(Holton, 1979).
5.4.2 Masas frías del monzón de invierno asiático
Durante el invierno del hemisferio norte, el fuerte enfriamiento de la superficie y la formación de un
intenso antiddón (las altas presiones siberianas) sobre el continente asiático, junto con la cálida superficie del océa-
no y la convección activa sobre el continente marítimo ecuatorial (Ramage, 1971), establece un intenso sistema de
circulación: el monzón septentrional de invierno. En la troposfera baja, el flujo norte-este procedente de las altas
presiones siberianas penetra hacia el sur en las vaguadas cerca del ecuador con lo que mejora la convección. En la tro-
posfera alta, la fuerte salida divergente tiene su origen en el Mar de China meridional (Krishnamurti y otros, 1973).
Parte del flujo divergente desciende sobre una amplia zona de Asia, con una convergencia máxima centrada en el norte
de China, y una parte se extiende a lo largo del ecuador en ambas direcciones, para formar la circulación este-oeste
(Chang y Lau, 1980). La mayoría de las fuertes precipitaciones sobre el continente marítimo se deben a depresiones
tropicales que se desarrollan en vaguadas cerca del ecuador en la troposfera baja. El flujo de superficie norte-este tiene
una fluctuadón muy pronundada, denominada masa fría, asociada generalmente con sistemas sinópticos en latitu-
des medias. Siguiendo el paso de un frente frío sobre China, el sistema de altas presiones siberiano se intensifica y la
salida divergente lleva un fuerte flujo de superficie norte-este hada el sur, con la posibilidad de que se produzca un
enfriamiento tan al sur como el ecuador (Chang y Lau, 1980; Ramage, 1971).
A pesar de que las vigorosas tormentas tropicales son sumamente raras en Malasia, Indonesia y el Mar
de China meridional, las fluctuadones meteorológicas son considerables. Los períodos de tiempo seco pueden durar
muchas veces de 10 a 20 días, en tanto que las precipitaciones de 24 horas que alcanzan de 20 a 30 centímetros aso-
ciadas con una depresión tropical son normales. Durante los períodos de sequía, las depresiones tropicales originarias
del centro del Pacífico no penetran hacia el oeste. Las masas frías son generalmente débiles y no se extienden hasta
el Mar de China meridional. Durante el período de monzones activo, la actividad convectiva asodada con una depre-
sión tropical aumenta con frecuencia considerablemente cuando hay también una fuerte masa fría procedente del
norte (Chang y Krishnamurti, 1980).
Si bien las masas frías son el fenómeno más dominante durante el monzón de invierno, al que se ha pres-
tado considerable atención, la moderadón de esas masas y la convección tropical entre los períodos de tiempo seco y el
período del monzón activo son también un importante factor en la circuladón de los monzones. Se ha observado que las
masas frías presentan fluctuaciones en las escalas temporales sinópticas, tanto en un período de tres a anco días como en
un período de 10 a 20 días. Mediante un análisis espectral de potenda de datos a nivelllI Bdel FGGE, Pan (1984) dedu-
jo que el modo de 10 a 20 días es el que predomina en un campo de un espesor de 500 a 1000 hPa con un filtro de paso
bajo. Pan observó que el modo de cambio más lento de las masas frías está directamente reladonado con el gradiente tér-
mico norte-sur en la troposfera baja entre el continente asiático y el Mar de China meridional. Cuando se intensifica el
gradiente térmico norte-sur en la troposfera baja sobre Siberia y el norte de China, los aumentos en el gradiente de la pre-
sión alcanzan el Mar de China meridional, el aire frío en capas baja penetra desde el sur en China central y meridional, la
corriente de chorro subtropical se intensifica, y el flujo de salida ecuatorial en la troposfera alta aumenta, debido tal vez a
la intensificadón de la actividad convectiva tropical. En tanto que la mayoría de los cambios se producen casi simultá-
neamente, el flujo de retorno de la circuladón local de Hadley procedente de los trópicos retarda el enfriamiento durante
varios días (Pan, 1984). Cuando el gradiente térmico norte-sur en la troposfera baja disminuye, el sistema de altas presio-
nes siberianas se debilita, y la intensidad de la corriente de chorro subtropical decae. Tsay y Wang (1981) muestran que
inmediatamente antes y después de que penetre hacia el ecuador una fuerte irrupdón, la energía dnética de 3 a 6 ondas
zonales sufre grandes variaciones entre 30 y 70
0
N. Unos dos o tres días antes de la irrupción, la energía anética corres-
pondiente a 3 ondas zonales crece fuertemente en la banda de 50 a 70° de latitud N. La energía dnética correspondiente
a 6 ondas zonales crece muchísimo entre 30 y 50
0
N, uno o dos días antes de la irrupción. ]oung y Hitchman (1982) inves-
tigaron la existenda de una propagación de las ondas en latitudes medias más amplia antes de penetrar hada el este fuer-
tes masas (desplazándose sobre Corea). Descubrieron un tren de ondas de rápido crecimiento sobre el océano Atlántico
unos 8 días antes de la irrupdón, que se desplazaba hacia la región de las masas de aire. Shaffer y otros (1984) examina-
ron la función del forzamiento de onda larga en latitudes medias con respecto a las masas de penetración ecuatorial.
Observaron que entre tres y cinco días antes de la irrupción, una o más de las ondas largas en latitudes medias se
V.14 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
amplifican, con tal fase que se origina un componente de flujo norte sobre las montañas del Himalaya y las altiplanides
tibetanas. Esta intensificación de onda larga fuerza la amplificadón de una onda o dclogénesis preexistente de una onda
de reacdón más corta (onda irruptiva) a sotavento del Himalaya debido a la conservadón de vortiddad potendal. Esta
onda de reacdón a sotavento del Himalaya proporciona un apoyo dinámico ideal para la intensificación/inidadón de la
masa fría. La profunda vaguada a sotavento mejora la convergenda horizontal en capas altas e intensifica dinámicamen-
te el anticiclón de superficie casi estadonario en la región centro-norte de China. Al mismo tiempo, la onda irruptiva, que
se amplifica, propordona apoyo en las capas altas para la ciclogénesis sobre el oeste del océano Paáfico. Así pues, la res-
puesta dinámica ideal a la amplificadón de una onda irruptiva puede intensificar fuertemente el gradiente de presión en
la superficie a lo largo de la costa de China, y la masa de aire frío resultante.
5.5 Modelos sinópticos tropicales
La estructura de perturbaciones sinópticas depende mucho de la estructura de las corrientes básicas que son
muy desiguales en las distintas partes de los trópicos (palmen y Newton, 1969). Riehl (1950) observó que esto se refleja
en una mayor variedad de las características de las perturbadones sinópticas en los trópicos que en latitudes más altas.
Según Riehl, en diversas regiones de los trópicos y distintos momentos se observan cuatro tipos de perfiles de viento ver-
tical cualesquiera (Figura 5.5). En la mayoría de la región de vientos alisios en invierno, la circuladón se caracteriza por
vientos del este en capas bajas y por vientos del oeste en capas altas (curva e). En verano, la barocliniddad media en la
región de los alisios es más débil con un perfil a) o b) observado en esos vientos, dependiendo de que el gradiente de tem-
peratura meridional se dirija hada el ecuador o hacia el polo en diversos lugares y momentos. El perfil d) es característico
de la región afectada por monzones.
(
(
30 20 E 10 10 W 20mph 30
Figura 5.5 Representación esquemática de tipos de perfiles verticales del viento zonal en latitudes bajas (según Riehl, 1950, presen-
tado en Palmen y Newton, 1969).
Hay una mayor variedad de perturbadones tropicales debido a las marcadas variadones en la estructura de
las corrientes básicas en los trópicos en distintas regiones. En varias zonas de los trópicos hay importantes sistemas gene-
radores de fenómenos meteorológicos, asodados a perturbadones de ondas a escala sinóptica. La parte tropical del
Atlántico, África central, y el este y el oeste del océano Pacífico son conoddos por la máxima frecuencia de desarrollo de
esas ondas que tienen su origen en los vientos alisios del este de los trópicos, y se conocen con el nombre de ondas del
este. Las clases de perturbaciones varían en fundón de la ubicadón geográfica y de la estadón, dependiendo en gran
medida de la estructura regional de la corriente básica. Por ejemplo, las ondas del este se desarrollan, según Riehl, sólo
cuando la corriente del este tiene una profundidad de seis a ocho km como mínimo. Por estas y otras razones, son comu-
nes en latitudes subtropicales solamente en verano y en longitudes particulares, en general hacia el oeste de zonas de altas
presiones subtropicales, al oeste del Atlántico y en medio del Pacífico, y sobre todo en el hemisferio Norte (Palmen y
Newton, 1969). Riehl hizo un estudio precursor de las ondas del este en la región del Caribe y presentó un modelo clási-
co de las mismas. Esas perturbaciones de ondas tropicales a baja altitud encerradas en alisios del este se desarrollan en
muchas partes de las regiones tropicales. Comienzan fonnándose como perturbadones con amplitudes débiles que se
intensifican gradualmente hasta convertirse en circuladones de tipos de onda organizadas durante su propagadón hacia
el oeste. Algunas de estas ondas son el presagio de depresiones y ciclones tropicales en los océanos Atlántico y Paáfico.
Sin embargo, no todas las ondas tienen la estructura ideal de tipo onda del este de Riehl. Sus características estructurales,
- longitud de onda, amplitud, velocidad de movimiento y frecuencia - difieren de una región a otra. En las estructura
influye el entorno básico. Por ejemplo, la estructura de las ondas en el Pacífico sufre un cambio sistemático al desplazar-
se hada el oeste. El eje de la onda, que se inclina hacia el este con la altura en el sector oriental, pasa a una posidón ver-
tical en la región central y se inclina en sentido opuesto en el oeste. Se cree que este cambio de estructura de la onda se
debe a la variación con la longitud de la cizalladura vertical de la corriente básica (Cadet, 1990).
Muchas ondas en los vientos del este a baja altitud son reflexiones de dclones en capas altas. Una onda
puede alcanzar su amplitud máxima en la troposfera baja o media o ser la manifestadón de características de la troposfe-
ra alta (depresión fría o extensión ecuatorial de una vaguada de latitudes medias).
El primero que reconoció la importanda de las ondas del este, sobre todo con respecto a la predicción de
dclones tropicales, fue Dunn (1940), quien observó una serie de caídas y aumentos de la presión (centros isalobáricos) que
se desplazaba desde el este hacia el oeste a través de las islas del mar del Caribe (Dunn y Miller, 1964). Sin embargo, en
estudios posteriores surgió una considerable controversia entre meteorólogos tropicales sobre las ondas del este con res-
pecto a su importancia en el desarrollo de tonnentas tropicales (ciclones). Arnold (1966), Fett (1966) y otros atribuyen esos
(
CAPíTULO S V.15
5.5.1
5.5.1.1
fenómenos a las ondas del este. Sadler (1967a), empero, mantenía que todos los ddones tropicales se forman inídalmente
en una zona de cizalladura entre dos corrientes que avanzan en direcdones opuestas. Riehl (1945) observó que los cen-
tros isalobáricos estaban acompañados de osciladones similares a ondas que se desplazan hada el oeste en el flujo básico
del este de la troposfera baja. Redentemente, se han realizado varios estudios para determinar el carácter de las ondas del
este en diferentes regiones de los trópicos.
Los resultados del análisis de la secdón tiempo-longitud y del análisis espectral de potenda del componen-
te meridional v del viento horizontal, considerados por Cadet (1990), aportan algunas características interesantes de las
perturbadones ondulatorias tropicales a escala sinóptica, como:
a) en la región existen perturbadones de propagadón hada el oeste desde África ocddental hasta el
Atlántico central (0-60°W), que duran de tres a cuatro días aproximadamente. Esta dase de perturba-
dón corresponde a las ondas africanas. Al parecer, la perturbadón tiene su origen en África central,
cerca de 30
o
E, alcanza una amplitud máxima cerca de la costa ocddental de África (15°W), y se debili-
ta a medida que se propaga hacia el oeste en el océano Atlántico, para desaparecer sobre América del
Sur (60
0
W-SO°W);
b) en la región oriental del Paáfico aparece otra perturbación que se desplaza hada el oeste con una dura-
ción de cuatro a seis días. Algunas de estas perturbadones se propagan más hacia el oeste de la línea
intemadonal de cambio de fecha;
e) las perturbaciones con grandes amplitudes se desplazan hacia el oeste con una duradón de 5,7 días en
la región occidental del Paáfico entre 120
0
E y 170
o
E. La veloddad de desplazamiento de las perturba-
ciones hada el oeste en la parte occidental del Paáfico es más lenta que en las partes central y oriental.
En la región del océano Índico no se observa ninguna propagadón de fase sistemática (50
o
E-1Q00E), y
en esta región predominan las variaciones del período superiores a 10 días;
d) en la región ecuatorial, entre 15°N y 15°S, las perturbadones tienen amplitudes mayores en las latitu-
des septentrionales que en las meridionales.
La mayoría de las perturbadones tienen muchas características comunes. Éstas pueden resumirse y descri-
birse en forma de modelo, si bien tales perturbadones pueden diferir entre sí de una situadón a otra. Estos modelos de
perturbaciones sinópticas son importantes desde el punto de vista de la predicción. Estos modelos se desarrollaron sobre
todo inmediatamente antes de la Segunda Guerra Mundial. Con la disponíbilidad de datos convencionales se generó una
renovado interés por tales modelos (particularmente los datos de observaciones en capas altas y los datos satelitales por
teledetecdón).
En vista de las diferendas en las características de las perturbadones ondulatorias en diferentes regiones de
los trópicos, en las siguientes secciones se describirán los modelos de estas perturbaciones por regiones.
En las regiones tropicales existe también una amplia variedad de perturbadones de vórtices que tienen su ori-
gen en una perturbadón ondulatoria o se desarrollan independientemente. Además de las mencionadas perturbaciones
principales hay perturbaciones lineales, líneas de cizalladura y asíntotas, que producen asirnísmo importantes cantidades de
actividad meteorológica en diferentes partes de los trópicos. Cada una de estas perturbadones debe tratarse por separado.
Ondas*
PERTURBACIONES ONDULATORIAS A ESCALA SINÓPTICA EN EL CARIBE
Las ondas del este en la región del Caribe son las perturbadones ondulatorias más estudiadas. Sus principa-
les características son las siguientes:
a) la onda abarca todo el espesor de la troposfera, alcanzando su máxima intensidad en el estrato de 700 a
500 hPa. El eje de la vaguada se inclina hada el este al ascender. Esto supone que cuando la onda se des-
plaza hacia el oeste la parte superior llega a una estadón después que la parte inferior. En la Figura 5.6
se muestra una secdón este-oeste de una onda del este. El análisis global de datos del GATE en la región
25
300 150 150 300 450 Millas
25
70W 60W
A
I I
N
30
20 - ~
/" /" /"
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~ 20
15 -
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10
Cima de capa húmeda/
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10
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O
70W 60W
Figura 5.6 - Modelo de una onda del este: a) sección este-oeste a través de una onda; b) líneas de corriente (líneas continuas) de
10 000-15 000 pies e isobaras de superficie (líneas de trazos). Los ejes de la vaguada en la superficie y a 10 000-15 000 pies
están representados por líneas continuas. (Según Riehl, 1945, y presentado en Atkinson, 1971.)
• Esta sección se ha tomado de Cadet (1990) y Atkinson (1971).
V.16 GUÍA DEL SISTEMA MUNDlAL DE PROCESO DE DATOS
del Caribe reveló la existencia de una inclinadón moderada hacia el este del eje de la vaguada hasta
700 hPa, con una fuerte inclinación hacia el oeste. Shapiro (1986) analizó la estructura tridimensio-
nal de una serie de ondas del este en la zona, en julio de 1975. En contraste con el modelo clásico pre-
sentado por Riehl, observó una inclinadón hada el oeste del eje de la vaguada en fundón de su altu-
ra. En particular, tanto la vortiddad como la velocidad meridional probaron de manera concluyente
un desplazamiento de fase próximo a 90° a 200 hPa en relación con la troposfera baja. La influenda
del entorno básico sobre la estructura de la onda ha sido estudiada por Holton (1971) y Shapiro y otros
(1988). Holton desarrolló un modelo sencillo para analizar la estructura de perturbadones ondulato-
rias lineales forzadas en presencia de cizalladura vertical del viento zonal medio. En el caso de un vien-
to medio con cizalladura del oeste desde la superficie hasta unos 12 km, las soludones indicaban una
vaguada de superficie al oeste del calentamiento máximo y una inclinación hacia el este al ascender,
de acuerdo con el modelo de ondas clásico. Shapiro llegó a la conclusión de que la inclinación hacia
el este del eje de la vaguada en la imagen clásica de la onda del este del Caribe no se debe simplemente
al perfil vertical del viento zonal medio. La latitud de la perturbadón puede ser un factor importan-
te. Por ejemplo, con una cizalladura del oeste en la troposfera baja y media, en la latitud de máximo
calentamiento centrado en 19°N se observa una inclinadón hacia el oeste de 700 hPa. Por debajo de
400 hPa se favorece una inclinación hacia el este cuando el calentamiento se sitúa más hacia el sur,
cerca de 9°N. En ese caso, el desplazamiento de fase hacia el oeste se produce en una estrecha capa
cerca del nivel de calentamiento máximo;
b) las ondas se desplazan hacia el oeste a velocidades medias de 10 a 15 nudos. Cuando se mueven con
más lentitud que esa corriente en los niveles inferiores y más rápidamente que la corriente básica en
los niveles superiores, la zona situada al oeste de las vaguadas de la onda se caracteriza por subsiden-
cia y el buen tiempo, mientras que al este de la vaguada hay zonas de convergencia y perturbadones
meteorológicas. Riehl (1967) presentó un estudio en el que la onda se desplazaba realmente con
mayor rapidez que la corriente básica en la que se encontraba. En ese caso, la convergencia se produ-
cía al oeste del eje de la onda, aumentando su fuerza al acercarse al eje. Se observó que la configura-
ción de las nubes vinculada a la onda variaba considerablemente;
e) el desplazamiento hacia el oeste de una onda del este que no se desarrolla es una problema bastante
complejo. En general se utilizan estimadones de los diversos términos de la ecuación de vorticidad
para determinar cuáles contribuyen a una tendencia positiva de vorticidad al oeste de la vaguada en
la superficie que obligarán a la perturbación a desplazarse hacia el oeste. La advección de vorticidad
positiva contribuye sumamente a esta intensificación local de la vorticidad al frente de la vaguada de
superficie. Este efecto queda contrarrestado hasta cierto punto por el término de divergenda de la
ecuación de vorticidad;
d) en la Figura 5.7 se muestra la distribución de la temperatura y de la humedad en una onda del este.
En esta sección cronológica vertical se presentan los isotermas como una desviadón de la temperatu-
ra observada a partir de una atmósfera tropical estándar. Existe un núcleo frío al este de la vaguada de
la onda y un núcleo cálido al oeste, en capas bajas. En capas más altas, entre 500 y 250 hPa, puede
observarse una inversión de la estructura térmica anormal. Las temperaturas más frías en los niveles
inferiores detrás de la vaguada de la onda se mantienen mediante una combinación de varios facto-
res, como desaparición de la insolación debida a una fuerte nubosidad, evaporación de la lluvia y
enfriamiento adiabático debido a desplazamientos ascendentes en el sector convergente.
Krishnamurtti y Kanamitsu (1973) consideraron el mantenimiento del núcleo frío de 1 ó 2°C, que exis-
te en el interior de una onda del este, espedalmente en la región del Caribe, donde la estructura
térmica se mantiene casi constante. Algunos experimentos numéricos realizados por los autores con
gradientes de temperatura de convección y radiación y sin ellos mostraron que el núcleo frío se
lOO ,--------------------,
(
(
(
200
300
~ 4 0 0
..,
E
~ S O O
Z
'O
;;; 600
w
o:
o. 700
800
900
1000 '--'---'---'----'---'----'-_-'-_"----'-_--'---'
6·002 7-00 8-00
AGOSTO DE 1964
9-00 10-00
Figura 5.7 - Sección cronológica vertical que muestra los vientos (nudos), la temperatura C (linea continua) y la humedad específica
(linea de trazos) g/kg (según Riehl, 1967, presentado por Cadet, 1990).
(
CAPÍTULO S V.17
mantiene fundamentalmente por desplazamientos ascendentes en la región de la capa límite de la
porción activa de la onda. Los movimientos ascendentes debidos a convergencia friccional y a un
calentamiento en altitud explican el enfriamiento adiabático. Por tanto, el núcleo frío no es mera-
mente un fenómeno advectivo que se traslada del este al oeste, sino que se mantiene mediante pro-
cesos dinámicos y termodinámicos. La anomalía térmica observada se atribuye a los efectos de la
convección de cúmulos. El espesor de la capa húmeda que aumenta a medida que la vaguada se
aproxima del oeste al este, alcanza su máximo nivel al este de la vaguada de la onda;
e) Frank (1969) propuso una estructura de la configuración de nubes asociada con las ondas del este.
La denominó formación Vinvertida debido a su apariencia. En la Figura 5.8 se muestra una confi-
guración (modelo) ideal de V invertida, parecido a una serie de uves encajadas e invertidas. Este
tipo de modelo parece estar mejor definido en el este y el centro del Atlántico. Al aproximarse la
onda a las Antillas, las nubes asociadas con ella desaparecen frecuentemente o resultan menos visi-
bles. Este modelo de V invertida se ha documentado utilizando imágenes tomadas por satélite y
fuentes de datos convencionales. Merrit (1964) también revela que la distribución de las nubes más
frecuentemente relacionada con perturbaciones de vientos del este a baja altitud tiene una aparien-
cia vortical aparentemente asociada con vórtices ciclónicos en la troposfera media;
50W 40W 30W
N
25 -
20 -
15 -
10 -
0-----------
I 1 I
50W 40W 30W
N
25
20
O
Figura 5.8 - Modelo de configuración de nubes 'en Vinvertida' (zonas punteadas) y flujo en la troposfera baja asociado (según Frank,
1969, presentado por Atkinson, 1971).
fJ en general, se ha demostrado que el mecanismo barotrópico puede ser el más importante en la fase
de formación inicial de ondas del Atlántico. Sin embargo, después de ese desarrollo inicial, las per-
turbaciones liberan energía a flujos zonales locales, lo que indica que el mecanismo barotrópico no
es importante para el mantenimiento de las ondas, y quizá el papel de convección revista más
importancia. En un estudio de ondas del este que se propagan hacia el oeste realizado en 1961,
Krishnamurti y Kanarnitsu (1973) observaron que la transformación de energía potencial de remo-
linos en energía cinética de éstos es un importante mecanismo para el mantenimiento de las ondas
del este. Ese mecanismo parece funcionar como sigue: el movimiento ascendente se produce en el
eje de la onda y en su parte posterior. En esta región, hay un núcleo de calor cerca de la superficie
de 500 hPa. La subsidencia tiene lugar en tomo al eje de la onda y por encima de ella. El resulta-
do neto de esta ascensión de aire húmedo relativamente cálido y descenso de aire relativamente más
frío y seco es que la generación de energía cinética de los remolinos se deriva de la energía poten-
cial disponible de éstos. Sin embargo, los resultados de Krishnamurti y Kanamitsu no se basan en
observaciones, sino en experimentos numéricos que pueden tener sus propias limitaciones.
5.5.1.2 PERTURBACIONES ONDULATORIAS A ESCALA SINÓPTICA EN EL PACÍFICO
Los sectores oriental y occidental del océano Pacífico se caracterizan por perturbaciones ondulatorias del
este. Estas ondas sobre la parte oriental del océano Pacífico han sido estudiadas por Tai y Ogura (1987). Acontinua-
ción se resumen sus propiedades:
a) la longitud de onda media de las ondas del este sobre la parte occidental del Pacífico es de unos
3 500-4 000 km. Las ondas se desplazan hacia el oeste a una velocidad media de r de longitud al
día, es decir, unos 9 m s·l. Las fluctuaciones del viento a lo largo de los meridianos más fuertes se
producen cerca de 800 hPa (3-4 m s·l) y 175 hPa (2-3 m 5"1). Las fluctuaciones en las capas altas y
bajas están casi fuera de fase. Las fluctuaciones de la temperatura son de loe o menos, con ano-
malías frías en las capas bajas en la región inmediata de la vaguada y en la troposfera alta sobre ella.
Entre ambas hay una región anormalmente cálida. El movimiento vertical se da en todas partes,
salvo en las proximidades de la dorsal a baja altitud. La convergencia predomina en las capas bajas
de las ondas. El nivel de no divergencia varía entre 500 y 300 hPa. La región de fuerte divergencia
está centrada en 175 hPa sobre la zona de vaguada a baja altitud;
V.18 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
b) la longitud de onda media de las ondas del este sobre la parte oriental del Pacífico es del orden de
3000-3500 km con un período de cuatro a seis días y una velocidad de propagación de 5-7 m s-l. (
La amplitud máxima de la onda es de unos 4 m s-l. No se observa un máximo secundario en alti-
tud, como en el caso de las ondas de la parte occidental del Paáfico. Las ondas presentan un núcleo
frío capas bajas con un calor anormal sobre ellas;
e) la estructura de las ondas en el Pacífico sufre un cambio sistemático cuando se desplazan hacia el
oeste. El eje de la onda se inclina hacia el este al ascender en el sector oriental, pasa a vertical en la
región central y adquiere una inclinación opuesta en el sector occidental. Este comportamiento de
las ondas se atribuye a la variación longitudinal de la cizalladura vertical de la corriente básica.
5.5.1.3 ONDAS AFRICANAS
Durante el verano boreal, las ondas se producen sobre África del norte y se propagan hacia el oeste. Estas
ondas se desplazan hacia el oeste y se convierten a veces en ciclones tropicales sobre el océano Atlántico y el Caribe.
Deben su existencia a una corriente de chorro en la troposfera media que se desarrolla en la zona a un nivel de
700 - 650 hPa, centrado cerca de 16°N (Figura 5.9). El chorro es causado por el viento térmico debido a fuertes gra-
dientes de temperatura en la troposfera baja, entre el ecuador y 25°N, que se desarrolla como reacción al intenso calen-
tamiento solar sobre el desierto del Sahara con aire frío y húmedo en el sur. Se observa que en la zona de ciZalladura
ciclónica al sur de este núcleo de chorro se forman perturbaciones a escala sinóptica. La inestabilidad barotrópica y
baroclínica asociada con este chorro proporciona la fuente de energía para el desarrollo de estas ondas.
(
-12 -8 -4
100
___


8 oc(
c::
:>
1-
...J
oc(
+4 O
lATITUD
Distribudón del viento zonal medio en África del norte (30
0
W a 10
0
E de longitud) en el período comprendido entre el
23 de agosto y el 19 de septiembre de 1974. La latitud se muestra con reladón a la latitud en que la amplitud de la
perturbación es máxima, en 700 hPa (unos l2°N). El intervalo del contorno es de 2,5 m s-l (según Reed y otros, 1977,
presentado por Holton, 1999).
Figura 5.9
La existencia de ondas africanas fue sugerida ya en los años 1930. Los datos sateJitales permitieron cono-
cer mejor la estructura de esas ondas. Burpee (1972) hizo un estudio precursor de las ondas africanas. Siguieron varios
más, como los de Redd y otros (1977), Thompson y otros (1979), Norquisty otros (1977), Albignaty Reed (1980 y Estoque
(1982). Sobre la base de esos estudios, pueden resumirse las siguientes características principales de las ondas africanas:
a) las ondas tienen una longitud media de 2 500 km Yuna velocidad de propagación hacia el oeste de
unos 8 m s-I, lo que supone un período de tres a cinco días aproximadamente. Las perturbaciones
tienen alteraciones de velocidad horiZontal que alcanzan su máxima amplitud al nivel de 650 hPa;
b) el eje de las ondas tiene una pronunciada inclinación norte-este/sur-oeste en las proximidades de
700 hPa. Esto implica un fuerte transporte de cantidad de movimiento del oeste hacia el norte y
una conversión de energía cinética zonal en energía cinética de remolinos. En las proximidades de
la trayectoria de la perturbación (unos 10
0
N), el eje de las ondas es esencialmente vertical por deba-
jo de 700 hPa y asciende hacia el oeste. En la región de la mayor baroclinicidad al norte del tra-
yecto, se inclina hacia el este con una altura en la zona de ciZalladura del este por debajo de 700
hPa, lo que indica que el crecimiento baroclínico de las ondas se produce en esta región;
e) las perturbaciones tienen un núcleo frío por debajo de 650 hPa, un núcleo cálido entre 650 hPa y
250 hPa, y un núcleo frío en los niveles superiores. La vorticidad es mayor (3x10-
5
sol) a 650 hPa.
La mayor vorticidad anticiclónica se observa en la troposfera alta centrada en el norte del centro de
vorticidad ciclónica de baja altitud;
d) la fluctuaciones de temperatura más altas se producen a 850 hPa en la región de fuerte contraste
térmico al norte de la trayectoria de la perturbación. Existe una correlación negativa entre la tem-
peratura y el componente de viento meridional que indica una conversión de energía potencial
disponible zonal en energía potencial disponible de remolinos;
e) el mayor movimiento ascendente se produce a 700 hPa antes de la vaguada. El movimiento ascen-
dente guarda relación con anomalías de temperatura cálida en la zona baroclínica en torno a
850 hPa y cerca de 300 hPa, lo que indica que se mantienen las ondas, al menos en parte, debido a
la conversión de la energía baroclínica;
(
(
CAPÍTULO 5 V.19
f) las ondas se originan en África central como consecuencia de inestabilidad conjunta barotrópica-
baroclínica. En las primeras fases, la convección no está organizada y el calor latente que se libera
influye poco en el desarrollo de las ondas. Al avanzar éstas hacia el oeste, la convección se organi-
za mejor, por io que el calentamiento de condensación sobre África occidental se convierte en un
factor dominante de su crecimiento y sostenimiento.
5.5.2 Torbellinos
En las latitudes tropicales existen al menos tres clases muy diferentes de torbellinos ciclónicos} de con-
siderable tamaño y fuerza. Los más comunes e importantes son los ciclones tropicales de núcleo cálido. Los ciclones
tropicales se producen en una corriente básica casi barotrópica y adquieren su núcleo cálido debido a la liberación de
calor de condensación latente. Alcanzan su máxima intensidad en la troposfera baja} intensidad que disminuye con
la altura, debido al núcleo cálido. El segundo tipo de torbellinos ciclónicos} observados sobre la India en la estación
del monzón de verano, son perturbaciones de núcleo frío en corriente baroclínica con vientos del oeste básicos en las
capas bajas y del este en las altas. Se trata de depresiones monzónicas que también alcanzan su máxima intensidad
en la troposfera baja y ascienden nonnalmente hacia el suroeste. El tercer tipo son los ciclones de la troposfera media
de núcleo frío, que se producen en latitudes subtropicales y se asemejan en algunos aspectos a los ciclones de latitu-
des medias. Su máxima intensidad se sitúa en los niveles de la troposfera media. Como ejemplo de ciclones de
troposfera media pueden citarse los ciclones subtropicales} que se producen en el Pacífico} y los ciclones de la estación
de los monzones en el Mar Arábigo.
Los otros tipos de torbellinos que existen en los trópicos son los ciclones de la troposfera alta sobre los
océanos tropicales durante la estación cálida, y los anticiclones de la troposfera baja.
Acontinuadón se describen las prindpales características de los modelos de cada uno de estos torbellinos.
5.5.2.1 CICLONES TROPICALES
Los ciclones tropicales son el fenómeno más impresionante de las regiones tropicales} debido a su capa-
cidad destructora y a su gran influencia en las actividades humanas.
Los ciclones tropicales son intensas tormentas vortica1es que se desarrollan sobre los océanos tropicales
en las regiones donde la temperatura de la superficie del mar es muy cálida. Esas tormentas se conocen con distintos
nombres en diferentes cuencas oceánicas} como huracanes en el Atlántico y en el Pacífico oriental, tifones en el
Pacífico occidental y en el Mar de China} y ciclones en la zona norte del océano Índico. La clasificación de los dclo-
nes tropicales también difiere según las regiones del mundo. El Servicio Meteorológico de Estados Unidos utiliza el
siguiente sistema de clasificación:
a) depresión tropical: ciclón tropical débil con una circulación en superficie cerrada definida} una o
más isobaras de superficie cerradas y vientos sostenidos con una velocidad máxima inferior a
34 nudos (17 m s·l);
b) tormenta tropical: ciclón tropical con isobaras cerradas y vientos sostenidos con una velocidad
máxima comprendida entre 34 y 63 nudos (17-32 m 5"1), inclusive;
e) tifón/huracán: ciclón tropical con vientos sostenidos y una velocidad máxima de 64 nudos
(33 m s·l) o más.
EnJapón, cualquier ciclón tropical con vientos de 34 nudos o más se denomina tifón. En la India se uti-
lizan los términos depresión} depresión profunda, tormenta ciclónica} fuerte tonnenta ciclónica y fuerte tonnenta
ciclónica con un núcleo de vientos huracanados para valores umbral de velocidades del viento de 17-27 nudos,
28-33 nudos} 34-47 nudos, 48-63 nudos y 64 nudos o más} respectivamente. La clasíficación de supertifón se aplica a
las tonnentas que alcanzan una intensidad de 130 nudos (67 m s·l) (Askue y Cheng Shang Lee} 1984).
Según las estadísticas, en el mundo se observan unos 80 ciclones tropicales al año (Gray, 1981)} en los
que los máximos vientos de superficie sostenidos (1 minuto, por término medio) rebasan 20-25 m s·l. Entre casi la
mitad y los dos tercios de ellos alcanzan finalmente fuerza de huracán. En el oeste del Pacífico Norte y en el Mar de
China meridional es donde se experimenta la máxima frecuencia del desarrollo de ciclones tropicales} y son las úni-
cas zonas donde pueden formarse tormentas tropicales en cualquier mes del año (sobre todo entre julio y octubre). Al
parecer, la causa más frecuente de la fonnación de ciclones es cuando la vaguada del monzón se encuentra al norte de
su posición nonnal o se extiende más hacia el este de lo normal. Durante el período comprendido entre septiembre
y diciembre, la vaguada del monzón se extiende ocasionalmente hacia el este hasta los 180° de longitud, aumentan-
do así las probabilidades de formación de ciclones sobre la región de las islas Marshall. La fonnación de ciclones
tropicales en el Mar de China meridional llega al máximo durante el período de transición del otoño, cuando la vagua-
da del monzón se orienta del este al oeste en esa zona.
El Pacífico Norte oriental figura en segundo lugar} inmediatamente detrás del Pacífico Norte ocddental,
en lo que respecta al promedio de tormentas tropicales anuales. Casi la totalidad de las borrascas que tienen lugar en
esa zona se producen entre los meses de junio y octubre, y más del 50 por dento en los meses de agosto y septiembre.
Una vez formadas} la mayoría de esas tormentas se desplazan hacia el oeste o el noroeste, donde las aguas son más
frías, y penetran en regiones de fuerte cizalladura vertical del viento, dos factores importantes que parecen impedir
una mayor evolución de estos sistemas y que en realidad son la causa de su desaparición.
Los ciclones se forman también sobre el Atlántico Norte oriental, que tiene muchas características simi-
lares a la región del Pacífico Norte oriental. Sin embargo} una importante diferencia es que los ciclones del Atlántico
Norte oriental se originan sobre tierra en la zona de cizalladura de África, pero no a nivel de superficie. La zona de
cizalladura se inclina hacia la línea del ecuador con una posición media de 20
0
N a 25°N cerca de la superficie y hasta
V.20 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
100N a 15°N, al nivel de 700 hPa. El aire muy seco en la posidón de la zona de cizalladura en superfide no favorece la
formación de torbellinos; éstos suelen formarse más al sur, donde hay humedad a lo largo de una capa atmosférica espe-
sa. Por consiguiente, los dclones que se forman sobre África alcanzan su máxima intensidad entre 850 y 700 hPa, y por
lo general no están vinculados a un torbellino de viento superficial hasta que alcanzan las costas de África ocddental.
En el hemisferio sur, los torbellinos ciclónicos en capas bajas forman una vaguada monzónica, que se ex-
tiende hacia el este desde África hasta unos 180° de longitud. En esas zonas, la formación de torbellinos se produce gene-
ralmente en el período comprendido entre noviembre y finales de mayo y es más común entre enero y finales de marzo.
Por lo general, los ciclones tropicales no se producen en las regiones del este del Pacífico sur ni en el Atlántico sur.
5.5.2.1.1 MODELO DE CICLÓN TROPICAL
El modelo de un ciclón tropical totalmente formado puede describirse por sus características bien defi-
nidas de campo de viento, distribución de la presión de superficie, campo de la temperatura, sistemas de nubes y
dinámica del núcleo interno y región exterior.
5.5.2.1.1.1 CAMPO DE VIENTO
La estructura del campo de viento en un ciclón tropical puede examinarse con la ayuda de una ecuación
de la cantidad de movimiento expresada en términos de sistema de coordenadas dlíndricas. Se supone que la acele-
ración radial es cero (la componente radial del viento es constante), y luego, a falta de fricción, la ecuación de la
cantidad de movimiento (Holland, 1985) reviste la forma de:
V2/r + fV - l/r' ap/éJr = O
Esta es la ecuación del viento de gradiente en la que la fuerza centrífuga V2/r, la fuerza de Coriolis fV y
la fuerza del gradiente de presión - 1/r . ap/éJr están en equilibrio. La naturaleza del flujo puede investigarse más a
fondo definiendo un parámetro de escala no dimensional:
Ro = r,v2/r) / fV = V/fr
que es la reladón entre la aceleración centrífuga y la de Coriolis. Esto se conoce como número de Rossby. Para valo-
res pequeños del número de Rossby (aceleración centrifuga muchísimo más pequeña que la aceleración de Coriolis),
el flujo es casi geostrófico.
En los ciclones tropicales, la escala horizontal de la región donde la convección es fuerte tiene normal-
mente un radio de unos 100 km. La máxima velocidad tangencial del viento en las tormentas tropicales varía nor-
malmente entre SO y 100 m s-l. Para velocidades tan altas y escalas relativamente pequeñas, el térmirIo de la fuerza
centrífuga no puede despreciarse en comparación con la fuerza de Coriolis. Así pues, en una primera aproximación
el equilibrio de fuerza radial en un huracán estacionario satisface la reladón del viento de gradiente, y no el equilibrio
geostrófico. En la región del núcleo, sin embargo, las altas velocidades del viento combinadas con el pequeño radio
de curvatura dan como resultado una aceleración centrífuga de V2/r, que es mucho mayor que la aceleración de
Coriolis fV. Por tanto, la aceleración de Coriolis no puede despreciarse, y se dice que el flujo encuentra un equilibrio
ciclostrófico. En valores muy grandes de Ro (más de SO) se produce un equilibrio ciclostrófico. El movimiento en la
escala de los huracanes se mantiene en equilibrio hidrostático, aunque el movimiento en las distintas torres de cúmu-
lus no tiene ese equilibrio.
El campo de drculación horizontal en capas bajas en los ciclones tropicales totalmente formados puede
dividirse claramente en tres regiones:
a) la parte exterior, que se extiende desde el interior de la periferia de la tormenta hasta la región de
máximos vientos. En esta región, la velocidad del viento aumenta hacia el centro;
b) la región de vientos máximos que rodea el ojo es la característica más notable de los ciclones tropi-
cales totalmente formados. Esta región, que mide de 10 a 20 km de anchura, coincide con el muro
de nubes que rodea el ojo y se conoce con el nombre de muro del ojo. Es el anillo convectivo más
profundo de un ciclón tropical. La convección más violenta y la más fuerte cantidad de lluvia de
la tormenta están asociadas normalmente con el muro de nubes, pues en ese punto es donde
adquiere mayor vigor la convergencia de bajo nivel y el movimiento vertical ascendente. La región
del muro del ojo se caracteriza por gradientes de presión máxima y los vientos más fuertes. Se obser-
va una cizalladura ciclónica hacia el interior y una cizalladura anticiclónica hacia el exterior. La
temperatura aumenta rápidamente, en tanto que el punto de rocío disminuye, hacia el interior,
debido a un movimiento de subsidencia en el ojo. Los valores más altos del punto de rocío se obser-
van en el radio de máximos vientos tangenciales;
e) el ojo es la parte más profunda de la tormenta en la que la velocidad del viento disminuye rápida-
mente al decrecer la distancia hacia el centro. El tamaño del ojo, determinado por el radio del muro
de nubes del ojo varía según los casos, y también en función del tiempo en una misma tormenta.
El radio del ojo puede variar de menos de 20 km en pequeñas tormentas intensas hasta 60-80 km
en el de tormentas muy grandes. Sobre la base 46 informes de penetración de aeronaves, ]ordan
(1952) observó que un diámetro del ojo variaba entre 13 y 140 km, sin ninguna relación clara con
la presión central. La mayoría de las veces, el ojo se hace más pequeño a medida que adquiere fuer-
za el ciclón, y más grande al debilitarse, pero también es frecuente lo contrario (Palmen y Newton,
1969). La circulación de ciclones tropicales intensos se extiende en torno a 14-15 km de altitud
(cerca de la tropopausa tropical). Como las tormentas son núcleos cálidos, la circulación ciclónica
disminuye con la altura. Sin embargo, la cizalladura vertical es pequeña, y alcanza hasta unos 6 km.
(
(
(
(
CAPíTULO 5 V.21
La formación del ojo y del muro de nubes del ojo puede explicarse por el principio de conservación de
impulso angular absoluto, que se define como:
M
r
= Ve' r + (12 . r
2
en donde Ve es la velocidad tangencial. Como las corrientes de aire soplan hacia el interior, su velocidad tangencial
aumenta de manera que M
r
se mantiene.
El aire centrípeto no puede penetrar en la parte central de un huracán porque, con la velocidad tangencial
lograda con una gran aproximación al centro, la fuerza centrífuga sería tan grande que gradiente de presión radial no
podría forzar más hacia el interior la parte de aire. Con la conservación del impulso angular, Ve sería infinita al aproxi-
marse al centro la línea de corriente de baja altitud. La energía cinética total que puede almacenar la corriente es
limitada debido al descenso de la presión disponible, por lo que no puede aumentar indefinidamente. En otras pala-
bras, las corrientes que convergen no pueden penetrar más allá de cierto radio mínimo T y han de girar hacia arriba y
finalmente hacia el exterior a niveles más altos, puesto que el gradiente de presión radial disminuye con la elevación. La
superficie de revolución definida por esta línea de corriente es idéntica al muro del ojo (palmen y Newton, 1969).
La circulación vertical de los ciclones tropicales puede dividirse también en tres capas:
a) la capa más baja desde la superficie hasta unos 3 km se denomina capa centrípeta, porque contiene
un componente pronunciado de movimiento hacia el centro de la tormenta. La mayoría de este
flujo se produce por debajo de un kilómetro en la capa límite planetaria¡
b) en la capa media, de unos 3 a 7,6 km de altitud, el flujo es sobre todo tangencial con poco movi-
miento radial o ninguno¡
e) la capa centrífuga se extiende desde 7,6 km hasta la cima de la tormenta, donde se da el máximo
movimiento centrífugo en las tormentas totalmente desarrolladas que se producen cerca de 12 km.
El campo de viento en torno al centro de la tormenta es normalmente asimétrico, y los vientos acimu-
tales más fuertes se producen a la derecha en el sentido del desplazamiento. El máximo acimutal suele encontrarse
hacia el cuadrante superior derecho. Pueden darse varios máximas de viento separadas. La configuración del viento
acimutal se invierte en las tormentas del hemisferio sur, por lo que los máximos se dan en el cuadrante superior
izquierdo (Sheets y Holland, 1981). Los vientos más fuertes se producen cerca del centro, en el muro del ojo. La barre-
ra máxima contra el viento se inclina hacia el exterior al ascender. En la troposfera alta se observa una salida ciclóni-
ca centrípeta. La extensión horizontal de la circulación ciclónica en la troposfera alta es mucho más pequeña que en
las capas más bajas y está rodeada de corriente anticiclónica. La circulación centrífuga en la troposfera alta se refleja
en bandas de cirros en las imágenes de satélite.
La vorticidad relativa cerca del centro es de 10-
3
s-l que supone 100 veces el valor en la fase de forma-
ción. La velocidad de rotación correspondiente es 10 veces más rápida que la Tierra (Kurihara, 1985).
Los campos de desplazamiento vertical indican que el movimiento ascendente más fuerte se limita en
gran medida a las proximidades del núcleo principal. La región exterior es descendente, con bandas de sólo un débil
movimiento ascendente. En particular, hay una zona de subsidencia con un radio del orden de 4 a 6° de latitud
asociada a la zona clara que rodea a la mayoría de los ciclones.
En resumen, la estructura tridimensional del viento en las tormentas tropicales consiste en aire que
penetra en la tormenta a través de la capa centrípeta, aumenta fundamentalmente en el muro de nubes del ojo y las
otras bandas de lluvia, y finalmente fluye hacia el exterior desde la cima de la tormenta y se desvanece algo más lejos.
En el ojo del ciclón se produce también un pequeño movimiento descendente.
5.5.2.1.1.2 DISTRIBUCIÓN DE LA PRESIÓN DE SUPERFICIE
La presión más baja se da en el ojo. El déficit central puede variar de tan sólo 6 hPa (número T 2,5 de
la clasificación de Dvorak) a 140 hPa (número T 8,0). La presión central más baja de 870 hPa observada hasta ahora
es la del tifón Tip en el noroeste del Pacífico, el 12 de octubre de 1979, con un viento de superficie máximo estimado
en 85 m s-l (Kurihara, 1985). La presión más baja registrada al norte del Océano Índico es de 919 hPa, con el ciclón
False Point que azotó Orissa al este de la Indía en septiembre de 1985, aunque la presión central estimada más baja en
esta región es de 911 hPa, con el ciclón que se registró en nov.iembre de 1977 en Andhra Pradesh, India (Mandal,
1990). Ambos ciclones se produjeron en la costa oriental de la Bahía de Bengala. Los gradientes de presión más fuer-
tes se dan en la región del muro del ojo. Los gradientes de presión normales observados en el caso de una tempestad
media son de 2,5 hPa/km (Riehl, 1979). Mandal (1990) informó del caso del ciclón de la Bahía de Bengala de 3 de
junio de 1982, que afectó a Orissa, donde el gradiente de presión observado fue de unos 13 hPa/1<rn, bastante grande
para una tempestad con una velocidad máxima del viento de 100 nudos. Esto indica que los gradientes de presión en
las distintas tempestades pueden ser muy grandes. Fuera del muro del ojo los gradientes de presión son débiles.
5.5.2.1.1.3 CAMPO DE TEMPERATURA
Los ciclones tropicales intensos tienen circulaciones atmosféricas directas de núcleo cálido en los que el
aire caliente sube y el frío desciende. La energía térmica se convierte en energía potencial, y la energía potencial en
energía cinética. La magnitud de las fluctuaciones de temperatura en los ciclones tropicales puede estimarse aplican-
do gradualmente argumentos a la ecuación de movimiento. La relación entre el gradiente radial de temperatura y la
cizal1adura vertical del viento tangencial viene dada por:
dV/dz*' (f + 2V/r) = R/H' or/ar
en donde z* = -H [n(p/pJ es la coordenada vertical en el sistema de coordenadas alogarítmicas de presión, H =RTrlg
la altura a escala estándar de la atmósfera, V la velocidad del viento de gradiente, T la temperatura absoluta, f el
V.22 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
parámetro de Coriolis, y r a distanda radial desde el eje de la tempestad. La corriente dclónica en un dclón dismi-
nuye rápidamente con la altura desde que alcanza su valor máximo, en la troposfera baja. Así pues, la capa límite
dV/dZ*<O, según la ecuación anterior implica que éfT/dr<O, y la temperatura máxima ha de produdrse en el centro de
la tempestad lo cual coincide con la 'observación de que los ciclones tropicales son sistemas de núcleo cálido. Esto es
necesario para que el calentamiento de cúmulos genere energía dnética.
Suponiendo que la escala vertical del sistema es igual a la altura de la escala H, la escala de la veloddad
tangendal será U=50 m s-l, la escala horizontal L =100 km y, suponiendo que f= 5x10·
5
s·l, según la ecuadón
anterior, la fluctuación de la temperatura radial habrá de tener una magnitud:
IlT =LH/R . (U/H)(f+2UIL) =10°C
De acuerdo con los datos relativos a la temperatura media del ojo y la distribución de la presión central
en superfide, presentada por Palmen y Newton (1969) y basada en Jordan (1958), los dclones tropicales moderados
con una presión central en la gama de 998-980 hPa se producen a una temperatura de superficie de 25,2°C, y los ciclo-
nes más intensos con una presión central de superfide en la gama 901-883 hPa se producen a una temperatura de
superficie de 27,l°C. Por tanto, existe una diferencia de 2°C solamente en la temperatura de superfide entre los ciclo-
nes más débiles y más intensos. Amayor altitud, la temperatura del ojo aumenta al disminuir la presión de superfi-
de, partiendo de consideraciones hidrostáticas.
La prindpal fuente de energía de los dclones tropicales es la liberadón de calor latente de condensadón,
que se produce en el muro del ojo y en las bandas de lluvia en espiral. En una estructura térmica típica, un dclón tro-
pical tiene un núcleo cálido estrecho en la troposfera baja, que alcanza una anchura y una magnitud máximas en la
troposfera alta cerca de 250 hPa, en donde se dan normalmente temperaturas de 10
0
e o más. Los gradientes hori-
zontales de temperatura máximos se observan en las proximidades del cinturón de viento máximo y se concentran en
una banda estrecha que se extiende desde el borde interior del muro del ojo hasta el exterior del muro de nubes. Los
gradientes de temperatura máximos se observan en la troposfera media. El gradiente pequeño se observa dentro del
propio ojo, especialmente en capas bajas. Fuera del muro del ojo, las anomalías de temperatura en la troposfera baja
son ligeramente irJferiores a lo normal. La última fuente térmica de esas tempestades la propordonan las temperatu-
ras cálidas en la superficie del mar en latitudes bajas en las zonas de formación prindpales. En éstas, la adidón de
calor sensible y la humedad al aire de superfide que gira en espiral hacia el interior equilibra el enfriamiento adiabá-
tico debido a la disminución de la presión, por lo que las temperaturas a nivel del mar permanecen casi isotérmica.
5.5.2.1.1.4 SISTEMAS DE NUBES
Los principales sistemas de nubes convectivos (bandas de lluvia) en los dclones tropicales tienen una
estructura en bandas, según muestran los esquemas de eco radárico y las fotografías de satélite. El movimiento ascen-
dente en las tempestades se concentra en esas bandas de lluvia, y especialmente en las nubes que rodean el muro del
ojo, donde se han observado corrientes ascendentes de 10 a 25 nudos. Esas bandas forman con frecuencia espirales
logarítmicas que describen una curva hacia el irJterior y el centro. La importanda de las bandas de lluvia reside en
que los grandes cambios de intensidad pueden deberse a la contracción y reformación de anillos concéntricos y con-
vectivos en torno alojo (Willoughby y otros, 1982). Por consiguiente, los cambios estructurales en las bandas de llu-
via son importantes desde el punto de vista de la predicción. El transporte térmico vertical y la conversión de ener-
gía potencial en energía cinética se produce fundamentalmente en las bandas de lluvia. Se utilizan técnicas avanza-
das de imágenes satelitales para proyectar las zonas más luminosas causadas por pequeños cumulonimbus que pene-
tran en la protecdón del drros, lo que permite conocer la ubicación de importantes bandas de lluvia. La altura máxi-
ma de los cumulonimbus está reladonada con la intensidad de la tempestad. No es raro que esas alturas máximas
rebasen 15 km, especialmente en el muro de nubes.
Además de las bandas de lluvia en la región del núcleo las hay en la región exterior; se observan sobre
todo en una región convectiva en gran escala que tiene su origen en regiones ecuatoriales y se extiende en torno al
lado este de los ciclones tropicales. Los predictores denomirJan frecuentemente a esta región convectiva banda de ali-
mentadón, por creerse que propordona un conducto para que el aire tropical húmedo pase en espiral a la región del
núcleo. Estas bandas de lluvia pueden tener su origen a 2.000-3.000 km del núcleo y produdr fenómenos meteoro-
lógicos rigurosos, como vientos fuertes y predpitaciones intensas. Se ha observado que las bandas de desplazan con
el ciclón.
5.5.2.1.1.5 DINÁMICA DEL NÚCLEO INTERNO Y DE LA REGIÓN EXTERIOR
En un ciclón tropical se producen considerables cambios en las propiedades dinámicas entre la región
exterior y la región del núcleo y entre la atmósfera baja y la alta, que se describen a continuación (según Holland,
1985):
a) en un ciclón tropical, la atmósfera es casi siempre estáticamente estable; de ahí la resistencia a los
desplazamientos verticales en un medio seco. Las propiedades de la estabilidad estadística pueden
expresarse en términos de frecuencia de Brunt-Vaisala, que se define como:
N2 =géJZn8/dz
que representa el grado de resistenda al desplazamiento vertical para la estabilidad estática N2»0.
Por otro lado, la inestabilidad condicional en un ciclón intenso varía de estable en el ojo y ligera-
mente inestable en el muro del ojo a la inestabilidad normal tropical en la región exterior. La esta-
bilidad estática varía muy poco con el radio;
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.23
b) hay grandes variaciones horizontales en la frecuencia inercial [, el número de Rossby Ro Yel núme-
ro rotacional de Froude F
R
entre la región del núcleo y la región exterior. La frecuencia inercial es
una medida de resistencia a los desplazamientos horizontales, y está en función del gradiente radial
de momento angular. Se define como:
[2 =1/r
2
aWalar
o [2 = (fo + Q(fo + 2v/r)
Para [2 = O, el impulso angular absoluto M
a
es constante con relación al radio. Una partícula que se
desplace horizontalmente permanecerá en equilibrio con relación al viento del gradiente, que es un
estado de equilibrio neutro para los desplazamientos horizontales. Si [2 *- O, todo movimiento hori-
zontal producirá un desequilibrio del viento del gradiente y una aceleración radial. Para [2«0, el
momento angular absoluto disminuirá con el radio, y la aceleración seguirá la dirección del despla-
zamiento, lo que dará como resultado una creciente circulación inestable (inestabilidad inercial).
Para [2»0, la aceleración se opondrá al desplazamiento inicial y producirá una oscilación estable
con la frecuencia 1. Las estabilidades inercial y estática influyen de un movimiento radial y vertical
de un ciclón tropical.
El número rotacional de Froude F
R
está definido por:
F
R
= L 2 / L ~
en donde Les la escala de longitud característica para la región de interés, y L
R
es el radio de defor-
mación de Rossby, dado por:
L
R
=NH/I
en donde NH es la velocidad del modo de gravedad interno de interés (H es la altura de la escala
correspondiente). El número rotacional de Froude proporciona un indicador objetivo de la eficien-
cia en los ajustes del viento y de la masa con relación a las perturbaciones impuestas.
La región del núcleo se caracteriza por una elevada estabilidad inercial y por el flujo del núme-
ro rotacional de Froude, y está dominada por procesos convectivos. Debido a los elevados valores
de F
R
, los vientos tienden a ajustarse a las perturbaciones del campo de masa, como las asociadas
con la convección de cúmulus. Acausa de la fuerte resistencia a los movimientos radiales (gran esta-
bilidad inercial) hay una tendencia a la simetría axial en el núcleo, y para aceleraciones del viento
muy grandes sólo se necesita una pequeñísima parte del momento angular total del ciclón.
La región del núcleo de un ciclón tropical totalmente desarrollado se extiende en general de tres
a seis veces el radio de vientos máximos desde el centro del ciclón. Las dimensiones reales pueden
variar de tan sólo 20-30 km en un ciclón pequeño a centenares de km en los ciclones grandes.
El fuerte movimiento ascendente en los ciclones tropicales se limita en gran medida a las proxi-
midades del núcleo. La región exterior es muy subsidente con bandas de movimiento ascendente
débil únicamente. En particular, hay una zona de subsidencia en torno a un radio de 4_6
0
de lati-
tud, asociada con la zona despejada que rodea a la mayoría de los ciclones (Holland, 1985);
e) además de las variaciones horizontales, hay una sustancial cizalladura del viento vertical, con un
flujo anticiclónico en la troposfera alta que se superpone al régimen de vientos ciclónicos inferior.
El espesor y la fuerza de este flujo anticiclónico aumentan con el radio. Como resultado, se produ-
cen fuertes variaciones verticales en la estabilidad inercial, que alcanzan la mayor intensidad cerca
de 900 hPa y la menor en la troposfera alta. En los otros parámetros de la escala se producen varia-
ciones verticales análogas.
Si se consideran también los efectos de fricción, puede decirse que un ciclón tropical comprende cinco
regímenes distintos: la capa límite, el régimen de núcleo, el régimen de la envolvente de interacción, el régimen exte-
rior y el régimen centrífugo anticiclónico.
El régimen de la envolvente de interacción proporciona la zona intermedia entre el régimen exterior,
dominado por el medio ambiente, y el núcleo dominado más convectivamente. El régimen de flujo exterior contiene
el principal volumen de un ciclón tropical, y se caracteriza por reducidos valores del número de Rossby y del número
rotacional de Froude, así como por una baja inestabilidad inercial. En el régimen exterior, el campo de masa se ajus-
ta preferentemente a las perturbaciones del campo de viento debido a importaciones del momento angular del
medio ambiente. El desplazamiento radial no está indebidamente limitado en este régimen, y el flujo tiende a ser
asimétrico.
5.5.2.2 DEPRESIONES MONZÓNICAS
Las depresiones monzónicas son intensas perturbaciones tropicales en las que una perturbación en el
campo de presión y del viento es muy grande en comparación con las ondas del este y con los sistemas de aglomera-
ciones de nubes de los océanos Atlántico y Pacífico, pero menor que en un ciclón tropical. Las depresiones monzó-
nicas son una de las perturbaciones a escala sinóptica más importantes que se forman periódicamente en la circula-
ción de monzones casi estacionaria que predomina en la región del océano Índico durante la estación del mon-
zón del suroeste, de junio a septiembre. Una vaguada del monzón a escala planetaria, que se extiende desde la costa
occidental de África hasta la costa asiática del Pacífico, es la característica más destacada de la circulación del
monzón. Las depresiones monzónicas se observan asimismo en la región australiana durante el período del monzón
del noroeste.
V.24 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.5.2.2.1 DEPRESIONES MONZÓNICAS EN LA REGlÓN INDIA
Las depresiones se forman sobre el Golfo de Bengala, el este del Mar Arábigo e incluso sobre tierra (deno-
minadas depresiones terrestres), pero donde se dan con mayor frecuencia es en el Golfo de Bengala (más del 80% del
total), y con menor, en el Mar Arábigo (menos del 10%).
En la India se denomina depresión a un sistema si la velocidad del viento en su circulación es de 17 a
27 nudos, y depresión profunda si la velocidad del viento es de 28 a 33 nudos. Los sistemas más débiles con vientos
inferiores a 17 nudos se llaman bajas presiones.
La zona de formación es la entrada del Golfo de Bengala durante julio y agosto, y la parte central de la
bahía durante junio y septiembre. En esos meses, esta zona es una región favorable para la ciclogénesis. La frecuen-
cia de formación media sobre el Golfo de Bengala es de dos al mes. Las depresiones monzónicas se forman sobre la
superficie caliente del Golfo de Bengala en el medio húmedo del aire del monzón, y siguen una dirección occidental
o noroccidental a lo largo de la vaguada del monzón hacia el medio más cálido y más seco de la depresión térmica
que existe en la parte occidental de la India y Pakistán.
En la India, las depresiones monzónicas son los sistemas generadores de lluvia más importantes de la
estación del monzón del suroeste, aunque, según un estudio de Mooley (1973), la contribución de las precipitaciones
asociadas a la depresión a las precipitaciones estacionales totales es más bien pequeña, representando solamente entre
el 11 y el 16% en las zonas abarcadas por sus trayectorias. Tampoco existe mucha relación entre el número de depre-
siones monzónicas y la precipitación monzónica en un año.
Incluso si la contribución de las depresiones monzónicas a la precipitación total es reducida, si tomamos
únicamente en consideración la precipitación en su campo directo, contribuye notablemente si se considera que la
formación de depresiones monzónicas va acompañada de la activación del sistema de vaguada del monzón y del refor-
zamiento del flujo monzónico dos o tres días antes de la formación de la depresión y dos o tres días después de su
paso, en que la vaguada del monzón permanece activa. Además, también contribuyen notablemente sistemas más
débiles, que se clasifican como zonas de baja presión pero que se comportan como depreSiones. Las depresiones mon-
zónicas adquieren mayor importancia debido a las siguientes características:
a) el paso de una depresión monzónica entraña lluvia sobre una amplia zona;
b) el desplazamiento de una depresión monzónica en rápida sucesión y su estancamiento/baja veloci-
dad pueden causar inundaciones en algunas zonas;
e) el comienzo de un monzón va asociado con frecuencia a la formación y el desplazamiento de una
depresión monzónica;
d) el desarrollo de una depresión puede interrumpir prolongados períodos de sequía.
El primer estudio detallado de las depresiones monzónicas, en un intento por modelar este fenómeno,
lo hicieron Krishnamurti y otros (1975, 1976) en dos documentos. Sikka (1977) realizó un análisis de los estudios
sobre la historia, la estructura y la evolución de las depresiones monzónicas. Un componente del Experimento
sobre los Monzones-1979 (MONEX) se consagró al estudio de las depresiones monzónicas, especialmente durante
su fase de formación (Douglas, 1987). Entre los estudios recientes de la estructura sinóptica y dinámica de las
depresiones figuran los de Sarker y Choudhury (1988), Prasad y otros (1990), Warner y Grumm (1984) y Manda y otros
(1987).
5.5.2.2.1.1 CARACTERíSTICAS DE LAS DEPRESIONES MONZÓNICAS
a) Las depresiones monzónicas· a escala sinóptica con una presión central de 992 hPa aproximada-
mente se propagan hacia el oeste a una velocidad de unos So de longitud al día. Estas depresiones
son similares a las que se producen sobre los océanos Atlántico y Pacífico en las zonas tropicales;
muchas de ellas se convierten en tifones. Sin embargo, estas depresiones no adquieren la intensi-
dad de tormentas tropicales porque se forman muy cerca de la tierra y avanzan hacia el interior poco
después de formarse, por lo que su vida sobre el mar es muy breve. En segundo lugar, las fortísimas
cizalladuras del viento (vientos del oeste en capas bajas y del este en capas altas), que caracterizan
a la circulacióñ de los monzones en esta zona, pueden ser un poderoso factor de inhibición en su
intensificación (Krishnamurti y otros, 1975);
b) la topografía de la presión en superficie de las depresiones monzónicas es normalmente de 2-3 iso-
baras cerradas a intervalos de 2 hPa. Con frecuencia tienen forma elíptica y se alargan en dirección
este-oeste; el eje mayor es de 5,5
0
de longitud, y el menor de unos 4,5
0
de latitud (Rao, 1976);
e) la circulación ciclónica de una depresión se extiende hasta 1 000 km en sentido horízontal y hasta
9 km en el vertical. Tiene una longitud de onda horizontal de unos 2 000 km. En la estructura
mixta (Krishnamurti y otros, 1975), se observan componentes ciclónicos máximos a niveles com-
prendidos entre 0,9 y 1,5 km (con una velocidad de 15 m s-l), a una distancia de 300-400 km del
centro. La vortícidad ciclónica cobra fuerza al alcanzar una altura del orden de 800 hPa, para dis-
minuir por encima de ella, invirtiendo su tendencia en la troposfera alta. La zona de máxima vor-
ticidad ciclónica se encuentra en el sector suroeste de la depresión. El campo de vorticidad absolu-
ta normal en la troposfera baja asociado con la depresión monzónica es de unos 7 x lO-s s-l. Hacia
el sur de la depresión hay una superposición de vientos del oeste en los flujos monzónicos a escala
planetaria y de los flujos asociados con la depresión. En esta región pueden producirse los vientos
más fuertes (50 nudos) (Krishnamurti y otros, 1975);
d) el centro de la depresión desciende en el sentido vertical hacia el suroeste o el oeste del centro a
nivel del mar. Hay casos de profundas depresiones que presentan poca inclinación vertical, al
(
(
(
(
CAPiTULO 5 V.25
menos hasta 500 hPa (Sikka, 1977). Prasad y otros (1990) han observado también que durante la
fase intensa de una depresión no hay inclinación vertical;
e) la distribución de las precipitaciones asociadas con las depresiones monzónícas alcanza normal-
mente una precipitación máxima en el cuadrante suroeste. Pisharoty y Asnani (1957) observaron
que en los casos de desplazamiento del oeste al noroeste en una mañana dada, las fuertes precipi-
taciones (»7,5 cm en las 24 horas anteriores) se extienden a unos 500 km por delante y 500 km
por detrás del centro de la depresión. Esta zona tiene una anchura del orden de 400 km casi total-
mente al sur de la trayectoria. Por tanto, las fuertes precipitaciones en las 24 horas subsiguientes de
determinado día se distribuyen hasta una distancia de 1 000 km aproximadamente por delante del
centro de la depresión ese día. La zona de máximas precipitaciones se desplaza hacia el noroeste y
luego hacia el nordeste, cambiando el trayecto de la depresión del noroeste hacia el norte y luego
hacia el nordeste. En general, la lluvia acumulada durante 24 horas en caso de depresión es de
10-20 cm, y no son raras las precipitaciones aisladas que rebasan 30 cm en 24 horas;
f) las depresiones monzónícas tienen una estructura de núcleo frío por debajo de los níveles medios y
temperaturas anormalmente cálidas por encima. La amplitud térmica de una depresión monzóni-
ca es mayor cerca de 800 hPa (unos 2-3°C). La advección cálida en capas bajas del aire del desierto
al oeste de la depresión origina primordialmente un pronunciado núcleo cálido al frente de la depre-
sión en movimiento. El núcleo frío es pronunciado por debajo de 600 hPa, y por encima de ese
nivel hay una inversión de la estructura térmica. Cerca de 400 hPa, la amplitud es pequeña; tan
sólo de 1 a 1,5°e. La correlación de la velocidad vertical y la temperatura WT' y del calentamien-
to convectivo y la temperatura H'T' son importantes para la conversión de energía potencial dispo-
nible de torbellino en energía cinética de torbellino y la generación de energía potencial disponible
de torbellino a partir de la convección, respectivamente;
g) Douglas (1987) estudió la evolución de diferentes términos de la ecuación de vorticidad. El térmi-
no de divergencia (generación de vorticidad por convergencia) es positivo a lo largo de una capa
espesa, desde la superficie hasta 500 hPa. El término de advección horizontal es negativo en la tro-
posfera baja y media, lo que indica que los valores inferiores de vorticidad relativa penetran por
advección en el dominio desde el norte. Los otros dos términos (advección vertical de vorticidad y
generación por gradientes horizontales de movimiento vertical en presencia de cizalladura vertical)
son insignificantes por debajo de 700 hPa. En la atmósfera media, los términos de divergencia y
advección horizontal son pequeños, y los otros se anulan. La tendencia neta es reducida. En la tro-
posfera alta, la divergencia fuerte tiende a reducir rápidamente la vorticidad. Se produce una fuer-
te importación vertical desde abajo porque el gradiente vertical de vorticidad y el movimiento
ascendente wson mayores a 300 hPa. Así pues, en la zona de lluvias, la vorticidad ciclónica aumen-
ta por debajo de 550 hPa y disminuye por encima de ese nível. El transporte de vorticidad entre los
dos niveles se realiza por convección de cúmulos;
h) se han hecho muchas tentativas para explicar el proceso de formación de las depresiones monzó-
nicas. Koteswaram y George (1960) ofrecieron una explicación sinóptica y dinámica, lo mismo
que Koteswaram y Bhaskar Rao (1963), en la que, según la teoría de Petterson de desarrollo apli-
cada originalmente a los ciclones extratropicales, sugieren que el desarrollo de una depresión mon-
zóníca sobre el norte del Golfo de Bengala se produce cuando una zona de advección de vortici-
dad positiva al frente de una vaguada de ondas del este que se desplaza hacia el oeste en la tro-
posfera alta se superpone con la vaguada del monzón preexistente que se adentra en el golfo antes
de formarse una depresión. El movimiento de la vaguada en la troposfera alta puede seguirse más
hacia el este, en dirección del Pacífico. En algunos casos, la vaguada puede deberse a un sistema
extratropical (Prasad y Krishna Rao, 1974). Posteriormente, mediante métodos teóricos, se ha tra-
tado de explicar la formación de depresiones monzónicas a través de la dinámica barotrópica, baro-
clínica-CISK (Síkka y Gadgil, 1975; Shukla, 1976; Krishnamurti y otros, 1976). Según indican estos
estudios, en las primeras fases de desarrollo, la dinámica barotrópica desempeña una importante
función como criterio de inestabilidad barotrópica ¡)--au/ay2. En una fase ulterior, el desarrollo y
el mantenimiento de la depresión están íntimamente relacionados con la dinámica baroclínica de
la CISK, en que la energía proporcionada por la liberación de calor de condensación latente se con-
vierte en la principal fuente de energía de la depresión. Utilizando como estudio el caso de una
depresión que se produjo en agosto de 1968, Krishnamurti y otros (1976) demostraron que tam-
bién se cumplía la condición de la inestabilidad barotrópica-baroclínica combinada (el gradiente
meridional de vorticidad potencial de desvanece en alguna parte de la zona). Através de una serie
de experimentos numéricos y de cálculos sobre el intercambio de energía, los autores llegan a la
conclusión de que, a falta de efectos baroclínicos, los flujos son barotrópicamente estables. Sin
embargo, si se incorporan los efectos baroclínicos, los flujos adquieren poco a poco una inestabi-
lidad barotrópica. Se destacó la función de la topografía del fondo y de la convección de cúmu-
los, incorporadas en su experimento por un modelo de ecuaciones primitivas. Llegaron a la con-
clusión de que el calentamiento convectivo de cúmulos genera una energía potencial disponible
de torbellino que libera calor a niveles apropiados por encima del núcleo frío de la depresión,
donde hay un ligero núcleo cálido. En este caso, la elevación de un aire relativamente caliente
contribuye en gran medida a la generación de la energía cinética de la turbulencia de la depresión.
V.26
i)
GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
El princípal resultado de este estudío es que la perturbadón se debe fundamentalmente a la con-
veccíón de cúmulos;
las depresíones monzónícas están encerradas en un flujo ambíental de fuerte cízalladura. Las for-
macíones de nubes se caracterízan por una cízalladura en el que una densa capa de nubes se des-
plaza en dírecdón de la cízalladura vertical en la capa en que se produce la convección. Las seña-
les satelitales de las depresiones monzónícas fueron estudíadas por Srinívasan y otros (1971) y
Choudhury y otros (1985). Las características de cízalladura de las nubes de una depresíón monzó-
nica son símilares a las observadas en fases débiles de ciclones tropicales (Dvorak, 1975), en que la
densa masa de nubes descíende siempre desde el centro a baja altitud.
(
5.5.2.2.1.2 CARACTERÍSTICAS SINÓPTICAS QUE PRECEDEN A LA FORMACIÓN DE DEPRESIONES MONZÓNICAS
Las siguientes características sinópticas preceden generalmente a la formación de depresiones monzóni-
cas y se consideran favorables para la ciclogénesis (Sikka, 1977):
a) la presión descíende al norte del Golfo de Bengala sin ninguna reduccíón o aumento significativo en
otras partes de la vaguada del monzón. Esta disminución de la presión se produce bien in situ o en
asocíacíón con el movímiento de una zona de baja presión procedente del este que puede ser el resto
de un tifón. Las zonas de baja presión procedentes del este representan sólo el 20% aproximada-
mente del número total de formacíones en la estacíón. La mayoría de las veces, estas depresiones que
se propagan hacía el oeste sólo pueden observarse en el campo de cambio de presión de 24 horas;
b) la intensificación de la corriente monzónica sobre India peninsular y el centro del Golfo de Bengala
a más de 20 m s-l, que se considera asodada con una nueva írrupdón de aire que cruza el ecuador.
Esto aumenta la cízalladura del víento dclóníco al norte de la bahía;
e) la formadón del centro inicíal de circuladón cíclóníca en la troposfera baja y media (800 a 600 hPa), (
y su intensificacíón y descenso gradual hasta el nivel del mar;
d) el aumento del contenido de humedad del aire en la troposfera media (700-500 hPa) sobre el norte
del Golfo de Bengala;
e) la mayor actividad pluvíométrica sobre las islas de la bahía y las regiones costeras de Bírrnania,
Bangladesh, Orissa y Bengala occídental;
f) la mayor divergencía en la troposfera alta sobre el norte del Golfo de Bengala, según muestra la
difluencía del flujo a 200 hPa, el aumento hacia abajo de los víentos del este y del nordeste desde
Bangladesh hasta Bengala occídental, la migracíón hacía el oeste de las perturbacíones en los víen-
tos del este en la troposfera alta sobre Bengala occídental, y un desplazamiento favorable en la posi-
cíón de la círculación anticíclóníca estacíonal sobre la región tibetana. Sin embargo, hay ocasiones
en que un mero examen visual de los mapas de la troposfera alta analízados periódicamente puede
resultar más bien desalentador en cuanto a la presencía de estas características;
g) la persistencía de una masa de nubes luminosa casi círcular (de 4-5 grados de diámetro), situada nor-
malmente al sur del centro de la zona de bajas presiones de superfide en la fase inídal de formacíón;
h) el desplazamiento hacía el este de una vaguada norte-sur en la troposfera baja sobre Orissa y Bihar
que avanza hacía el norte del golfo, lo que origina la formacíón de una depresión.
5.5.2.2.2 DEPRESIONES MONZÓNICAS EN LA REGIÓN AUSTRALIANA
En la región australiana no existe una definición precisa de depresión monzóníca, pero esencíalmente se
trata de una círculacíón cíclónica situada sobre tierra, dentro de la línea de cízalladura monzóníca, y con una inten-
sidad máxima en la troposfera baja de 850-700 hPa (McBride, 1984). Davidson y Holland (1987) señalan también que
no hay una climatología detallada ni definición precísa de esas depresiones en la región australiana. Sin embargo, tie-
nen núcleos cálidos en la troposfera medía y alta en sus fases de formacíón. En las depresiones monzónicas se dan
ocasionalmente vientos a baja altitud de hasta 30 m s-lo más, e incluso cuando están situadas en medio del conti-
nente pueden presentar una estructura de bandas lluvíosas espírales similar a la de los dclones tropícales (McBride,
1984). La estructura en gran escala de una depresión es muy semejante a la de un cíclón tropical (McBride y Keenan,
1982); Love y Garden, 1983). En muchos casos, las depresíones monzónicas son transformacíones de un dclón tro-
pical cuando cruza una línea costera (McBríde y Keenan, 1982). En su primera fase de desarrollo, ambos tipos de sis-
temas presentan con frecuencía estructuras espacíales muy similares de líneas curvas de nubes mesoescalares.
5.5.2.3 CICLONES DE LA TROPOSFERA MEDIA
En cíertas regiones y estacíones tropicales, los dclones alcanzan su máxíma intensidad en la troposfera
media. Atkinson (1971) examina estos sistemas establecíendo dos grandes categorías, a saber: cíclones subtropicales
que se producen sobre la parte oriental del Pacífico norte y del Atlántico norte durante la temporada fría, y cíclones del
Mar Arábigo que se producen cerca de la costa occídental de la India durante la estacíón de los monzones del suroeste.
(
5.5.2.3.1 CICLONES SUBTROPICALES
Simpson (1952) mostró que estos sistemas representaban una importante característica de la circulacíón
en las regiones subtropicales durante la estacíón invernal. Estudió 76 de estos sistemas, conocídos con el nombre de
tormentas Kona en las Islas Hawaü, que se orígínan cuando una depresión cerrada a gran altitud en las regiones sub-
tropicales queda aislada de la corriente princípal de los vientos del oeste en capas altas. Simpson identificó dos fuen- e
tes de estas tempestades. Los dos tercíos de ellas aproximadamente se desarrollan a partir de cíclones ocluídos que
CAPÍTULO 5 V.27
quedan atrapados en latitudes bajas por la acción de bloqueo de una zona de alta presión caliente, y el tercio restan-
te se debe al desarrollo baroclínico de depresiones cortadas en la troposfera media y alta, que extienden gradualmen-
te su circulación a la superficie. Otra importante fuente de ciclones subtropicales la constituyen los ciclones que
pierden intensidad y pasan a latitudes subtropicales. Una vez formados, los ciclones subtropicales parecen tener la
misma estructura general y el mismo comportamiento, cualquiera que sea su origen.
En el océano Pacífico, los ciclones subtropicales se dan generalmente en una latitud de 15°N a 35°N y a
longitudes comprendidas entre 175°Ey 140
o
W, en tanto que Simpson observó sistemas similares en el Atlántico Norte
a una latitud de 15°N a 35°N y a longitudes de 30
0
W a 60°W, que tenían lugar sobre todo entre noviembre y enero.
Basándose en los ciclones del Pacífico, Simpson ideó modelos compuestos de estos sistemas que comprendían la
distribución del viento y las precipitaciones. Esos modelos presentan las siguientes características:
a) los niveles máximos de la velocidad del viento y las precipitaciones se observan en el cuadrante este
del ciclón, a una distancia de 200 a sao millas del centro, según las proporciones del mismo;
b) con excepción de algunos ciclones subtropicales que adquieren características de ciclón tropical, el
núcleo central de las tormentas (a 100 millas o menos del centro) constituye una región de débil
gradiente de presión y ligeros vientos;
e) en las fases finales, estos sistemas generalmente se desplazan a una zona favorable para la frontogé-
nesis y se regeneran en forma de depresión ondulatoria;
d) ocasionalmente, debido a la liberación del calor latente situado cerca del centro de la tormenta,
adquieren las características de núcleo cálido de los ciclones tropicales, antes de cambiar de direc-
ción y ser absorbidos por vientos polares occidentales;
e) Ramage (1961) estudió también las distribuciones y las características del viento meteorológicas
asociadas a los ciclones subtropicales. Utilizando datos convencionales y las primeras imágenes del
satélite TIROS, Ramage mostró que en la troposfera media (entre 600 y 400 hPa) se producen los vien-
tos más fuertes, los gradientes de presión más pronunciados y la mayor convergencia. La máxima
convergencia horizontal del Viento se produce hacia el nivel de 600 hPa , convirtiéndose en general
en un movimiento ascendente (vertical) por encima de este nivel, y en un movimiento descendente
por debajo de él, exceptuada la capa próxima a la superficie. El ojo de la tempestad es bastante
grande, con nubes dispersas en tiempo y poco significativo. Las zonas de tiempo significativo se
encuentran a una distancia de 100 y 300 millas del centro, en tanto que más allá de 300 millas sólo se
perciben nubes aisladas;
f) una importante diferencia entre los modelos de Simpson (1952) y Ramage (1961) es la distribución de
las condiciones meteorológicas alrededor del centro de la tempestad. En el primero, la máxima preci-
pitación se observa al este del centro, mientras que en el segundo la situación atmosférica está distri-
buida mucho más simétricamente respecto del centro de la tempestad. Ramage explicó esa diferencia
declarando que Simpson no distinguía entre verdaderos ciclones subtropicales, totalmente indepen-
dientes de los Vientos polares del oeste, y las vaguadas de gran amplitud de esta misma circulación polar
del oeste, donde las malas condidones meteorológicas se concentran generalmente al este del eje de la
vaguada. Ramage observó también que esos sistemas son muy persistentes, pues duran hasta varias
semanas, y son absorbidos principalmente por vaguadas de gran amplitud de los vientos polares del
oeste, en vez de decaer send1lamente como consecuenda de la falta de energia o de efectos de fricción.
En un estudio posterior, Hebert (1973) describió dos tipos de ciclones subtropicales fuertes, acompaña-
dos de Vientos de fuerza de temporal o más, a saber:
a) una depresión fría en altitud cuya circulación se extiende hasta las capas de superficie y vientos sos-
tenidos máximos (de fuerza de temporal o fuerza de tempestad) que se producen generalmente en
un radio del orden de 100 millas o más del centro de presión. Estos sistemas atraviesan a veces una
fase de transición, y se convierten en tempestades tropicales o huracanes;
b) un ciclón de mesoescala que tiene su origen cerca de un antiguo frente con vientos máximos soste-
nidos de fuerza de temporal o fuerza de tempestad y un radio de Vientos máximos generalmente
inferiores a 300 millas, cuya circulación total abarca a veces una zona de diámetro inidalmente
inferior alOa millas.
Estos ciclones marinos pueden tener una estructura de núcleo frío o cálido, son por lo general de breve
duración y, en definitiva, pueden evolucionar hasta convertirse en grandes huracanes o ciclones ondulatorias
extratropicales. Estos últimos se denominaban en un principio "neutercanes", pero ahora se clasifican como una
subdivisión de la categoría más amplia de ciclones subtropicales.
Tales sistemas evolucionan generalmente en un medio baroclínico y pueden o no alcanzar la mayor
intensidad en la troposfera media. Parte del problema que se plantea al predictor operativo es cómo jerarquizar,
clasificar y finalmente predecir el movimiento y la intensidad de esos sistemas. En el pasado, en general no se tenían
en cuenta los datos convencionales (procedentes de buques) que podían haber indicado la presencia de un centro de
baja presión en una zona que, por lo demás, tenía la apariencia de estar sometida a la influencia de una dorsal de alta
presión. Con frecuencia, no se disponía de otras observaciones próximas que confirmaran la existencia de tal
depresión. Por tanto, las observaciones se consideraban como indicio de una condición transitoria que probablemente
no persistiera, o como errores de transmisión, a menos que otra información confirmara el informe o informes
anteriores, o hasta que sucediera así.
Con la aparición de datos de satélite, y en particular de satélites geoestacionarios, se ha demostrado que
estas observaciones se asociaban a menudo con zonas de perturbaciones atmosférÍcas y, por consiguiente, que rara vez
V.28 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
se debían a errores de transmisión. Más tarde. Herbert y Poteat (1975) desarrollaron una técnica para clasificar esos
sistemas sobre la base de los datos satelitales disponibles. Entre los objetivos de su estudio figuraba la utilización de
características de nubes asociadas con ciclones subtropicales para:
a) establecer una diferenda entre ciclones subtropicales y ciclones tropicales en las fases de formación
(vientos inferiores a los de fuerza de temporal);
b) evaluar la intensidad de los dclanes subtropicales; y
e) desarrollar criterios que podrían concordar con la técnica de Dvorak (1973), siempre y cuando estos
sistemas presenten características tropicales.
Aun cuando Herbert y Poteat desarrollaron su técnica para el Atlántico Norte, sus características fundamen-
tales pueden aplicarse a otras regiones tropicales. Sin embargo, los autores advierten que"oo. como en el caso de todos los
estudios sobre las condidones meteorológicas tropicales y subtropicales, la reladón existente entre las características funda-
mentales de las nubes y de los campos de viento y la presión en esas zonas concretas debe determinarse basándose en datos
regionales". Las directrices que se desprenden del trabajo del Herbert y Poteat (1975) figuran en los Anexos 5.A a 5.e.
5.5.2.3.2 CICLONES DEL MAR ARÁBIGO
Estos sistemas, que originan la mayor parte de las precipitadones a lo largo de la costa ocddental de la India,
se desarrollan entre 700 y 500 hPa en la vaguada del monzón, situada al noroeste del Mar Arábigo durante la estadón de
los monzones del suroeste. Miller y Keshavarnurthy (1968) examinaron las características de estos sistemas basados en un
estudio detallado de datos recopilados durante la Expedidón Internadonal al Océano Índico (IIOE). Entre estos datos se
incluyen observadones convendonales en superfide y en altitud, informes de aviones de reconodmiento e informadón
obtenida por satélite. Se hizo un análisis combinado utilizando como referencia la posidón del centro del dclón a
500 hPa, teniendo en cuenta el viento, la presión y la temperatura, la humedad y la situadón meteorológica, que se utili-
zaron como centro de un sistema de referenda de coordinadas móviles. Acontinuadón se indican algunas características
importantes de estos sistemas:
a) un análisis dilemático mixto próximo a la superfide (500-900 m) ya niveles de 600 hPa (Figura 5.10)
muestra que la única prueba de una perturbadón en superfide es una vaguada débil cercana a la costa,
mientras que a 600 hPa el centro del ddón está bien desarrollado. La región del mayor desarrollo de
nubes en vertical y las peores condidones meteorológicas se encuentra ligeramente al oeste del centro
del ciclón;
(
(
(
Figura 5.10 - Análisis combinados de: a) una capa próxima a la superficie (500-900 metros); y b) el nivel de 600 hPa de un ciclón de
la troposfera media bien desarrollado sobre la región occidental de la India durante el mes de julio de 1963 (adaptado por
Atkinson, 1971, según Miller y Keshavamurthy, 1968).
b) la estructura térmica de estos dclones presenta un calor anormal por endma de los niveles medios y un
frío anormal por debajo;
e) el valor máximo de la vortiddad absoluta de estos sistemas se da cerca del nivel de 600 hPa, con una
inclinadón vertical extrema orientada hada el oeste, en una sección transversal este-oeste, y hada el
sur, en una secdón transversal norte-sur;
d) en las capas medias, la zona situada al oeste del centro del ciclón se caracteriza por movimientos ascen-
dentes, en tanto que en el este predominan movimientos descendentes debido sobre todo a la advec-
dón de aire cálido hada el oeste procedente de las zonas terrestres, y de aire frío hada el este procedente
de las regiones oceánicas. La modificadón diurna de las velocidades verticales es muy acusada, proba-
blemente como consecuenda de las variaciones diurnas, tanto en la dirección como en la veloddad del
viento. Krishnamurti y Hawkins (1970) emplearon un modelo de diagnóstico de dnco niveles para
investigar la estructura y la energética de estos ciclones de la troposfera media en Asia meridional. Su
modelo, que comprende una pararnetrizadón de la convecdón en la escala de cúmulos y su función en
el mantenimiento de estos ddones, puede utilizarse para explicar la dinámica asodada con la ubicación
de las condiciones meteorológicas más extremas al oeste del centro del ciclón.
Los movimientos ligados a la escala de los cúmulos ya la escala sinóptica desempeñan en el manteni-
miento de estos ciclones la doble función siguiente:
(
CAPÍTULO 5 V.29
a) ambas escalas contribuyen a un neto calentamiento del aire por encima del dclón (calentamiento dia-
bático debido al movimiento en la escala de cúmulos y debido al movimiento adiabático descendente
en la escala sinóptica);
b) las dos escalas se contraponen en la conversión de la energía potendal de turbulenda disponible en
energía dnética de turbulenda (los movimientos en la escala de cúmulos causan una generadón neta
de energía dnética, en tanto que los movimientos en la escala sinóptica transforman la energía dnéti-
ca en energía potendal).
Así pues, estos dclones de la troposfera media no pueden mantenerse como sistemas estables sin convección
de cúmulus, porque las conversiones de energía, la fricción y la exportación de energía a escala sinóptica absorben y ago-
tan rápidamente su energía dnética disponible.
5.5.2.4 CICLONES DE LA TROPOSFERA ALTA
Hay pruebas de otra amplia clase de perturbaciones que no corresponden a ninguno de los modelos ante-
riores. Se trata de vórtices de núcleo frío en la troposfera alta que se producen en asociación con vaguadas tropicales
en la troposfera alta sobre el noroeste del Pacífico y el Atlántico. La vaguada en medio del Pacífico es una caracterís-
tica climatológica persistente de la circulación de verano en el Pacífico Norte, que se extiende desde Alaska, en direc-
ción del suroeste, hasta Indonesia, a 200 hPa. Aspliden y otros (1965-67) han mostrado un fenómeno similar en el
Atlántico Norte. Estas vaguadas están limitadas al norte y al sur por las líneas de la dorsal. En la Figura 5.11 se mues-
tra la configuración media de las líneas de la dorsal y de la vaguada a 200 hPa durante agosto sobre el hemisferio norte,
según Sadler (1964). En estas vaguadas frías es donde se forman ciclones en la troposfera alta, que descienden a veces
hasta la troposfera baja, originando raramente tempestades tropicales.
Figura 5.11 - Configuración media de las líneas de la dorsal y de la vaguada a 200 hPa sobre el hemisferio norte en agosto (según Sadler,
1964, y reproducida por Atkinson, 1971).
Donde estos sistemas están definidos con mayor claridad es en la troposfera alta, con una amplitud máxima
proXIDla a 200 hPa. Hasta este nivel, la amplitud aumenta en forma monotónica con la altura. Las vaguadas
(o depresiones frías) son más frías que su entorno, dándose las mayores anomalías de temperatura cerca del nivel de 300
hPa. Los centros de la depresión, en los que generalmente no hay nubes, presentan indicios de subsidenda. Cuando hay
nubosidad, se limita a la periferia exterior de las depresiones.
Se ha observado que estas perturbaciones se desplazan en cualquier dirección, pero dentro del dnturón sub-
tropical se orientan normalmente hada el oeste, a unos 5_6
0
de longitud por día. Algunas se inician mediante una incur-
sión de vaguadas frías en latitudes medias que penetran en los trópicos, mientras otras se desarrollan in situ. La precipita-
ción está únicamente asociada a sistemas más fuertes que se extienden a través de toda la troposfera.
A.continuación se describen brevemente estos ciclones en distintas regiones.
5.5.2.4.1 PAcíFICO NORTE
Sadler (1967b) realizó estudios sinópticos detallados de dclones de la troposfera alta en esta región. Durante
un período de diez días, en 1964, siguió una serie de sistemas que se desplazaban hacia el oeste a través del Pacífico, a lo
largo de la vaguada de capas altas (utilizando datos convendonales, aeronotificadones e imágenes de satélite). Varios de
estos sistemas de altitud evoludonaban en dirección descendente hasta la superficie en la parte occidental del Patifico
Norte, y estaban casualmente vinculados con la formación observada de tormentas tropicales. En estos estudios se docu-
menta el movimiento y la influencia de los torbellinos en la troposfera alta en la formadón de las tormentas tropicales en
V.30 GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
la región. Los torbellinos en capas altas se reflejaban como ondas induddas en los alisios del este. Durante el proceso de
conversión de un dclón de núcleo frío en dclón de núcleo cálido, el debilitamiento de la circuladón en capas altas esta-
ba Vinculado con un lento calentamiento advectivo al desplazarse el sistema hada el oeste en regiones en donde las tem-
peraturas en la troposfera alta son mucho más elevadas, con algún calentamiento adidonal debido a la liberadón del calor
latente de condensadón resultante de los profundos procesos convectivos asodados a la depresión fría.
El modelo tridimensional de Sadler para la circuladón y la topografía de las nubes asodadas con dclones
entre moderados y fuertes en la troposfera alta, que han penetrado en dirección descendente desde el nivel de 200 hPa
hasta la superfide, se ilustra en la Figura 5.12, en la que a) se indica que el vórtice ha alcanzado el nivel de 700 hPa y se
refleja en la superfide como una vaguada indudda, y b) se ilustra claramente que el vórtice ha penetrado en el nivel de la
superfide. Esto último se limita en general a la parte ocddental del Paófico Norte, ya que las temperaturas más frías de la
superfide del mar y la fuerte inversión de los vientos alisios tienden a impedir la evolución del torbellino en superficie más
al este. La circulación en superfide, que se desarrolla como consecuenda de este proceso, depende esendalmente de la
extensión zonal, de la intensidad y la profundidad de penetradón del dclón en capas altas que algunos casos tal vez pro-
duzca solamente en la superfide una zona de velocidad mínima del viento, sin cambios de direcdón, mientras que en otros
puede no haber indidos en la superfide.
(
A
200 hPa
500 hPa
700 hPa
Superficie
B e
(
Figura 5.12 - Modelo tridimensional de ciclones en la troposfera alta que han penetrado en dirección descendente hasta: a) el nivel
de 700 hPa, y b) el nivel de la superficie. En el recuadro e) se representa una distribución típica de nubes observada por
satélíte (según Sadler, 1967b, presentado por Atkinson, 1971).
Los sistemas en superfide se desplazan hacia el oeste (a unos cinco grados de longitud por día), junto con
los dclones en altitud asodados. Sin embargo, en algunos casos, y especialmente durante las temporadas de transidón en
la región de las islas Hawaii, los dclones en altitud se desplazan hacia el este, convirtiéndose en una vaguada o un vórtice
inducidos en superfide, que se desplaza en sentido contrario al flujo del este de baja altitud.
Las nubes asociadas a los ciclones en altitud dependen de la intensidad de la penetradón, la situación geo-
gráfica y la inclinación del sistema. En la Figura 5.12 e) se muestra una topografía de nubes típica asodada con las circu-
ladones representadas en los modelos a) y bY. La convergenda de las capas bajas y las principales características de las
nubes se observan en la parte oriental del sistema de superficie, que corresponde, teniendo en cuenta la inclinadón del sis-
tema, a una región de divergencia en capas altas. La configuradón de nubes de torbellino, que se puede observar en las (
fotografías de satélite, es la que se ajusta más al esquema de circulación próximo al nivel de 700 hPa.
Los vórtices, que llegan a convertirse en tormentas tropicales, adoptan la configuración de nubes en espiral
(bandas) característica. Sadler (1967b) destaca que "el aspecto de los sistemas nubosos conforme se perciben desde satéli-
tes es altamente variable debido a la cambiante naturaleza de los sistemas de circulación en altitud y a la estructura térmi-
ca en la troposfera baja". No obstante, los sistemas de nubes importantes se observan generalmente al sur de la línea de
la vaguada en altitud. Si no están directamente Vinculado a un ciclón en capas altas, se pueden extender o incluso retirar
a una distancia considerable de la vaguada, pero lo general se limitan a la región del flujo de vientos del oeste situada entre
la vaguada y la línea de la dorsal superior situada al sur.
5.5.2.4.2 ATLÁNTICO NORTE
Aspliden y otros (1965-67) estudiaron los sistemas sinópticos en la zona del Atlántico Norte utilizando datos
de superficie y a 200 hPa, así como fotografías de satélite, y observaron que la vaguada en la troposfera alta constituye una
característica importante de la circulación durante la estadón cálida en esta región. Por regla general, su investigación
demostró que los ciclones a un nivel de 200 hPa situados al este de SooW de longitud se desplazan hacia el este, en tanto
que los situados al oeste de SooW de longitud se desplazan hada el oeste. En las partes centrales del Atlántico los ciclones
tenían tendencia a formar bucles en lugar de desplazarse de forma sistemática a lo largo de una dirección o trayectoria
dada. Esos ciclones se desplazan a velocidades que varían entre 0,1° Y5° de latitud por día, y tienen una duración de 2 a
31 días. Aunque no se observaron casos de formación de tormentas tropicales a partir de ciclones en altitud durante el
período del estudio, los autores señalaron que los ciclones en capas altas no se reflejaban en prindpio en la superficie por
perturbaciones de tipo ondulatorio en el flujo del este en la parte noroccidental de la región. En otros estudios, sin embar-
go, se señala que estos ciclones en altitud pueden, en raras ocasiones, impulsar una evolución de tormenta tropical sobre
el Atlántico Norte.
CAPÍTULO S V.31
Frank (1970) documentó la distribudón de los fenómenos meteorológicos asodados con depresiones frías
en la troposfera alta en la región del Atlántico Norte. Utilizando datos convendonales, correladonó el espesor vertical de
la capa influida por una depresión con las condidones meteorológicas concomitantes. Las depresiones se calificaban de
húmedas o secas, según la situadón meteorológica asodada. Sobre la base de este estudio, Frank desarrolló un modelo
(Figura 5.13) de la distribudón de las nubes en tomo a las depresiones frías en altitud promediando la nubosidad según
los datos obtenidos por satélite en cuadrados reticulares de dos grados de latitud y de longitud en tomo a la depresión en
13 casos de depresión fría. En la malla central, de un grado de lado, la nubosidad media era sólo de 0,1, mientras que un
anillo bien marcado de máxima nubosidad (representado por una linea gruesa de trazos en la Figura 5.13), circunscribe el
centro a una distanda media de 145 millas aproximadamente. La nubosidad alrededor de estas depresiones era asimétri-
ca, con la mayor concentradón de nubes situada al este del centro de la depresión (persistentemente alta, con una media
de 0,8 y una gama de 0,6 a 1,0 observadas en los casos concretos estudiados). Excepdón hecha de la lengua de nubes que
se extiende hada el sur, el diámetro medio del borde exterior de la nubosidad de la presión fría asodada era aproximada-
mente de 600 millas. Este modelo, en que el núcleo central despejado está rodeado de una nubosidad máxima, sugiere la
presenda de una circuladón directa (aire frío descendente y aire cálido ascendente), acompañada de una conversión de
energía potencial en energía dnética. Por consiguiente, estas depresiones frías en altitud pueden sustentarse a sí mismas,
por lo que no necesitan una fuente de energía externa.
Figura 5.13 - Nubosidad media compuesta (en décimas) establecida a partir de 13 casos de depresiones frías húmedas en el Atlántico
Norte en el período comprendido entre 1961 y 1966. (Según Frank, 1970a, presentado por Atkinson, 1971).
En otro estudio, Carlson (1967) recopiló datos (viento, altitud, temperatura, humedad, veloddad vertical,
nubosidad y condidones meteorológicas) durante un período de seis días, en octubre de 1965, en el que había una depre-
sión fría estadonaria sobre el mar del Caribe ocddental (Figura 5.14). Carlson observó que el vórtice se extendía entre
500 hPa y 700 hPa en forma de circuladón cerrada. A 700 hPa había una acusada vaguada, mientras que en la superfide
se perdbía sólo una débil vaguada del este. En la distribudón de nubes y del tiempo asociada con la vaguada, la prindpal
barrera de nubes se encontraba al este de la depresión y de la vaguada en altitud. La región de convecdón importante ocu-
paba únicamente una pequeña parte de la zona total con cúmulos de buen tiempo y algunos cúmulos muy elevados per-
sistentes al oeste de la vaguada en altitud.
leyenda
A .: 118 C'l. aMA 3 000 IT.
B .: 3/8 o. CIMA S 000 Fr.
e .: 4/8 o. CltM 10000 Fr.
D '" 4/8 6 CIMA 14000rr.<I}')
E .: 218 Ó CIMA 14 000 Fr. +
218 ~ CIMA 24 000 Fr. o
218 a CIMA. 24000 Fr. (v>
G '" 118 a CIMA. 3 000 FT. +
718 ~ BASE 12000FT.+
6/8 ---.
H = 318 C) CIMA 5 000 FT. +
518 ~ BASE. 15000 Fr. +
6.8 --..
I .: 4/8 ~ CIMA 24 000 Fr....
2/8 CIMA 35000 Fr. (1]) +
4/8 BASE 12 000 FT. +
4/8 ---.
X .: 4/8 ---J
Y=6/811 0--'
Figura 5.14 - a) Circulación compuesta a 250 hPa y b) esquema de nubosidad y situación meteorológica, durante un período de seis
días, asociado a una depresión fría en altitud en el Caribe en octubre de 1965. La escala indicada en las figuras corres-
ponde a 1
0
de latitud y de longitud. La barrera de nubes principal se encuentra dentro de la línea de trazos y la región
de convección importante se sitúa en la zona punteada "1". (Según Carlson, 1967, presentado por Atkinson, 1971).
V.32 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.5.2.4.3 TEMPORALES DE AMÉRICA CENTRAL
Estos sistemas guardan relación con los ciclones de la troposfera alta y tienen lugar al este del Pacífico
Norte y sobre América Central y sus proximidades (de junio a noviembre, pero más corrientemente en julio y agosto).
Las precipitaciones y las nubes ocasionadas por estos temporales son parecidas a las vinculadas con los huracanes. Sin
embargo, los vientos a baja altitud asociados con los temporales son relativamente débiles.
Pallmann (1968) desarrolló un modelo de topografía de la troposfera baja y de la distribución de la situa-
ción meteorológica asociada con estos sistemas (Figura 5.15). En este modelo se observan extensas zonas de nubes de
altostratos en el flanco oriental del sistema COn cumulonimbos inmersos y lluvias constantes sobre el cuadrante nor-
oriental. Como estos temporales son con frecuencia casi estacionarios durante períodos de bastantes días, pueden
producir lluvias catastróficas e inundaciones importantes en América Central, donde los efectos orográficos no hacen
más que intensificar las precipitaciones y aumentar los riesgos de inundación.
100' . 90' 80' 70'W
O' '--_---L__-'-_...I1.--L--.----J'---J__---L__-'-__-'-_-' O'
(
100' 90' 80' 7 0 ~ W
Figura 5.15 - Modelo del contorno de la troposfera baja y esquemas meteorológicos de un temporal (según Pallmann, 1968, presenta-
do por Atkinson, 1971).
5.5.2.4.4 HEMISFERIO SUR
Los ciclones se desarrollan durante la estación calurosa en la zona de vaguadas tropicales en la troposfe-
ra alta sobre el Pacífico sur. Lo mismo que sucede en la región oceánica tropical del hemisferio norte, estos ciclones
en altitud desencadenan de vez en cuando tormentas tropicales. Como la vaguada monzónica a baja altitud
en el Pacífico sur raras veces se extiende al este de 180
0
de longitud, es probable que la mayoría de los casos de raras
tormentas tropicales que se desarrollan al este de la línea internacional de fecha se deban a ciclones de la troposfera
alta.
5.5.2.5 ANTICICLONES DE LA TROPOSFERA BAJA
Estos sistemas se producen sobre todo en regiones y estaciones donde la vaguada del monzón se des-
plaza en más de unos 100 de latitud a partir del ecuador (LaSeur, 1964). La cobertura casi global con satélites geosín-
cronos proporciona a los meteorólogos una importante fuente de datos, necesaria para investigar la dinámica de tales
sistemas en latitudes bajas. Examinando fotografías de satélites sucesivas (Hubert y Whitney, 1971; Young y otros,
1972; Bradford y otros, 1975; Novak y Young, 1976; Borneman, 1978) pueden derivarse de los movimientos de las
nubes vientos a diversos niveles. En la Figura 5.16 se muestra un ejemplo de la utilización combinada de fuentes de
datos de satélite y convencionales para obtener un modelo de anticiclones ecuatoriales migratorios en la zona orien-
tal del Pacífico Norte (según Fujita y otros, 1969). Durante la fase de empuje, un flujo en gran escala procedente del
hemisferio norte presiona hacia el norte, produciendo una banda curvada de nubosidad intertropical, que puede
impulsarse hasta 1 000 km al norte. Con frecuencia se observa la formación de tormentas tropicales a lo largo de la
zona en que el aire procedente de los hemisferios norte y sur comienza a interactuar con gran cizalladura horizontal
del viento y vorticidad ciclónica relativa.
Entre uno y tres días, el flujo del hemisferio sur adquiere la suficiente vorticidad relativa anticiclónica
para empezar a volver hacia el sur - con lo que se inicia la fase de cambio de dirección - y la banda de nubes inter-
tropicales presenta pocos cambios. Las depresiones tropicales formadas durante la fase de empuje tienden a apartar-
se de la región de la banda de nubes tropicales. Después de un día más o menos, el anticiclón ecuatorial se caracteri-
za por una circulación cerrada - denominada fase de separación - y el centro de la circulación se encuentra total-
mente rodeado de aire procedente del hemisferio Sur.
Cuando se produce una ruptura en la banda de nubes intertropicales, los alisios del hemisferio norte se
desplazan hacia el sur del anticiclón, y tiene lugar la fase de mezcla. Los alisios del norte y el flujo de hemisferio sur
se mezclan en torno a la periferia del anticiclón.
Cuando se transporta una considerable cantidad de aire de los alisios del norte a través de los sectores
meridionales del anticiclón ecuatorial, el sistema comienza a migrar hacia el oeste/noroeste. Al mismo tiempo, el flujo
del hemisferio sur sigue impulsando la banda de nubes a lo largo del borde anterior del anticiclón. Este impulso con-
junto de los vientos alisios del norte y del flujo del hemisferio sur da muchas veces como resultado una intensísima
zona de convergencia caracterizada por la vorticidad ciclónica. Una intensa banda de nubosidad intertropical
(
CAPÍTULO 5 V.33
situada en esta región se denomina banda de irrupción. Este proceso se conoce también como fase de irrupción, y
puede durar de uno a dos días. Después de este período, la banda de irrupción se desintegra en pequeños fragmentos
o en aglomeraciones de nubes aisladas.
Una vez desintegrada la banda de irrupción, el flujo del sur o del sudeste que se desplaza hacia el sur del
centro ecuatorial del anticiclón sigue siendo intenso. Este flujo anticiclónico tiene aún suficiente fuerza para impedir el
movimiento hacia el sudeste de un frente frío en latitudes medias, por lo que se produce el desarrollo de una onda a lo
largo del frente (fase de interacción). El ciclón examinado en el modelo anterior tiene una vida total de dos semanas
aproximadamente.
Figura 5.16 - Modelo de seis fases de anticiclones ecuatoriales al este del Pacífico Norte (según Fujita Yotros, 1969, presentado por
Atkinson, 1971).
Fujita y otros (1969) sugieren que el desarrollo de estos anticiclones está relacionado con las temperatu-
ras frías en la superficie del mar en las zonas ecuatoriales del este del Pacífico. Sobre el océano Atlántico, durante el
verano, en el hemisferio norte, se observa una temperatura mínima de las aguas ecuatoriales análoga, pero menos pro-
nunciada. Esto puede producir anticiclones similares cerca del ecuador en esa región.
5.5.3 Perturbaciones lineales
Una perturbación lineal es un sistema de escala sinóptica en el que la vorticidad o la divergencia
(convergencia), o ambas, tienden a concentrarse en una zona cuya longitud es mucho mayor que su anchura (LaSeur,
1964). En los trópicos hay fundamentalmente dos clases de perturbaciones, a saber:
a) líneas de cizalladura: zonas estrechas a través de las cuales se produce un cambio brusco en el com-
ponente del viento horizontal paralelo a estas líneas, utilizadas comúnmente para referirse a líneas
de cizalladura ciclónica, como las vaguadas del monzón y de la troposfera alta. Las líneas de ciza-
lladura se pueden asociar asimismo con los vestigios de antiguas zonas frontales que han alcanzado
el entorno barotrópico de las regiones tropicales;
b) asíntotas: líneas o curvas de convergencia y divergencia en que las líneas de corriente se definen
como una serie de curvas tangentes al viento en una circulación instantánea. Las asíntotas se pue-
den observar también independientemente en regiones con un flujo de dirección relativamente uni-
forme, si bien se asocian más normalmente con vórtices tropicales.
5.5.3.1 líNEAS DE CIZALLADURA
Las líneas de cizalladura son líneas o zonas estrechas a través de las cuales se producen bruscos cambios en
el componente de viento horizontal paralelo a estas líneas. En otros términos, se trata de líneas de máxima cizalladura
horizontal del viento.
Cuando los sistemas baroclínicos en latitudes medias (frentes) penetran en las regiones tropicales casi baro-
trópicas, a menudo es difícil seguirlos mediante datos convencionales, en particular en regiones oceánicas. Los métodos
normalizados de análisis frontal, es decir, la búsqueda de irregularidades en la temperatura, la humedad y le viento, con
frecuencia no permiten determinar correctamente las posiciones frontales, una vez que estos sistemas han entrado en
las regiones tropicales. Las diferencias de temperatura y humedad (punto de rocío) son mínimas e incluso nulas
cuando ambas masas de aire se mezclan y se modifican, haciéndose más homogéneas. Sólo puede manifestarse una
V.34 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
ligera desviación del viento a lo largo de la zona frontal o de la línea de cizalladura, que en muchos casos puede no indi-
car debidamente la posición frontal.
Cuando los datos más convencionales son inadecuados, las imágenes por satélite pueden ser especial-
mente útiles para el analista, pues ofrecen cierta continuidad y con frecuencia topografías de las nubes identificables
que ayudan a localizar esas posiciones frontales en líneas de cizalladura. También en este caso convendría desarrollar
un modelo que facilite los análisis y la comprensión de estos sistemas.
Un modelo especial de configuraciones nubosas identificables asociadas a las líneas de cizalladura (frentes)
en las regiones tropicales muestra que el borde frontal de esos sistemas puede estar marcado por una línea de convección
pronunciada. Hacia el norte de la línea o banda principal puede aparecer una serie de líneas convectivas orientadas para-
lelamente a la línea de cizalladura o al frente y la dirección del viento. Las cimas de las nubes medias asociadas con estos
sistemas se hallan en general en la gama de unos 3 ó 4,5 km (10 000 a 15 000 pies), pero los techos bajos y las lluvias
fuertes a lo largo de la linea pueden causar malas condiciones meteorológicas, en particular cerca de las masas de tierra
que suelen producir efectos orográficos marcados. En la Figura 5.17 se representa el modelo de Palmer y otros (1955) de
las características en superficie de las lineas de corriente y las isotacas asociadas a una linea de cizalladura (en realidad un
resto de frente frío) sobre una zona oceánica tropical (el Paáfico central). En este modelo se observan ligeros aumentos
de la velocidad del viento y cambios de dirección exactamente al norte de la linea de cizalladura.
(
lO"
m----------------
170" 170" W
15"
lO"
(
Figura 5.17 - Modelo del esquema de líneas de corriente/isotacas en superfide asociadas a una línea de cizaUadura sobre una zona
oceánica tropical (según Palmer y otros, 1955, presentado por Atkinson, 1971).
Cuando los frentes fríos en superficie penetran en las regiones tropicales hasta bajas latitudes sobre zonas
continentales durante la estación fría, muchas veces pueden mantenerse discontinuidades en superficie de la tempe-
ratura, el punto de rocío y el viento, debido al enfriamiento repetido por radiación nocturna en la masa de aire polar
seco y claro. En algunas regiones, la topografía facilita la penetración hacia el ecuador de las masas de aire polar.
Por ejemplo, las Montañas Rocosas de América del Norte canalizan el aire frío hacia el sur sobre las llanuras centrales
de Estados Unidos y a través del Golfo de México. Como resultado, los frentes fríos, denominados "northers" o
"tehuantepecers" afectan con frecuencia a América Central y provocan lluvias intensas en las pendientes azotadas por
el viento y efectos de foehn en las pendientes a sotavento.
Las vaguadas tropicales en la troposfera alta y las vaguadas monzónicas en la troposfera baja pueden con-
siderarse también como líneas o zonas de cizalladura. Dado que estas características contienen con frecuencia una
serie de vórtices ciclónicos, la vorticidad y los valores de divergencia a lo largo de esas vaguadas varían considerable-
mente. En algunos casos, esos sistemas se caracterizan por la presencia de líneas de cizalladura alargadas en dirección
del viento, asociadas a una topografía alargada de la vorticidad y la divergencia, por lo que pueden considerarse per-
turbaciones lineales. La mayor parte del tiempo significativo cerca de las vaguadas en la troposfera alta se asocia a esos
vórtices ciclónicos a lo largo de las líneas de la vaguada. Sin embargo, cerca de las vaguadas monzónicas en la
troposfera baja puede haber una importante nubosidad y fuertes precipitaciones, incluso cuando no son evidentes vór-
tices ciclónicos acusados. Por otra parte, la nubosidad es a menudo mínima en la línea de la vaguada monzónica sobre
las regiones tropicales oceánicas, y máxima en ambos lados de la vaguada. La mayor actividad y las más fuertes
precipitaciones se observan en el lado ecuatorial de la vaguada, en el flujo occidental a baja altitud. En ciertas zonas
continentales tropicales, esa nubosidad mínima que sigue el eje de la vaguada monzónica puede quedar enmascarada
por efectos topográficos locales.
5.5.3.2 ASÍNTOTAS
Las asíntotas son líneas horizontales a lo largo de las cuales tiene lugar la confluencia o difluencia hori-
zontal del flujo de aire. Si la confluencia masiva se produce cerca de la superficie terrestre, el aire entrante se eleva por
encima de la línea de confluencia (asíntota de confluencia) y, como resultado, estas líneas se asocian frecuentemente
a nubes convectivas. Ala inversa, si tiene lugar una divergencia masiva, el aire cercano a la superficie se extiende ale-
jándose de la línea, y se produce una subsidencia procedente de capas altas a lo largo de la asíntota de difluencia.
El tiempo significativo en las regiones tropicales se asocia frecuentemente con asíntotas de confluencia
(velocidad a la que el flujo adyacente converge a lo largo de un eje perpendicular al flujo en el punto en cuestión) en
la troposfera baja, pero las asíntotas no se asocian con discontinuidades frontales. Estos fenómenos producen a veces
lluvias sumamente fuertes y inundaciones. Palmer y otros (1955) dieron varios ejemplos de estos tipos de condiciones
(
CAPÍTULO S V.3S
meteorológicas convectivas a lo largo de las asíntotas de confluencia sobre el Pacífico central. En la Figura S.18.a) se
describe uno de estos ejemplos. La línea septentrional de grandes cúmulos se asocia con un frente frío que entra en
las bajas latitudes, mientras que la línea meridional de actividad meteorológica entre las latitudes de SON y 10
0
N se
vincula con una asíntota de confluencia en el flujo oriental tropical. Los ciclones de la troposfera baja tienen
normalmente una o más asíntotas de confluencia que se funden en el centro de la circulación, en tanto que los anti-
ciclones van habitualmente acompañados de asíntotas de difluencia. La situación de las asíntotas vinculadas a los
vórtices y los frentes fríos (líneas de cizalladura) puede predecirse con cierto grato de exactitud sobre la base de
consideraciones de continuidad de desplazamientos anteriores de los vórtices o los frentes. Por otra parte, es suma-
mente difícil pronosticar, en lo que respecta a la formación, el movimiento o la disipación, las asíntotas que surgen
de manera independiente y no están asociadas con vórtices o frentes en el interior de una masa de aire tropical, aun
cuando sean útiles para explicar el tiempo presente (Atkinson, 1971).
20
N
170'
170'
BV
<"'l • 15
~ •• V
160'
160'
lO
Figura 5.18 - a) Análisis de las líneas de corriente/isotacas al nivel de 457 m (1500 pies); y b) distribudón meteorológica asodada a la
asíntota confluyente en el Pacífico Norte, el 6 de abril de 1954. Las líneas festoneadas situadas más al interior limitan la
región de nubes altas disgregadas, y las líneas festoneadas exteriores representan los límites de zonas de nubes altas
dispersas. Las formas de las nubes y los meteoros se representan de manera normalizada (según Palmer y otros, 1955,
adaptado por Atkinson, 1971).
5.6 Técnicas de análisis sinóptico en las regiones tropicales
En meteorología sinóptica, el análisis se defíne como un estudio detallado del estado de la atmósfera
basado en observaciones reales, que por lo general comprende una división del conjunto en sus topografías compo-
nentes, lo cual presupone el trazado de familias de isopletas de los diversos elementos. Así, el análisis de mapas
sinópticos puede consistir, por ejemplo, en el trazado y la interpretación de los esquemas del viento, la presión, los
cambios de presión, la temperatura, la humedad, las nubes y los hidrometeoros, elementos todos ellos basados en
observaciones reales efectuadas simultáneamente.
Aun cuando esta definición es válida para el análisis a escala sinóptica, tanto en las regiones tropicales
como extratropicales, es evidente que algunas técnicas de análisis sinóptico han tenido más éxito y, por lo tanto, han
sido más útiles en unas regiones del globo que otras. En latitudes medias y altas, por ejemplo, "los contrastes de las
masas de aire son (generalmente) importantes y los esquemas de presión están bien definidos. En las regiones tropi-
cales propiamente dichas sólo hay una masa de aire, y los esquemas de presión, normalmente débiles, difieren mucho
del campo de movimiento" (Saucier, 1955).
Los problemas asociados con la medición, la recopilación, la transmisión, la codificación/decodificación,
la precisión, la representatividad y, con frecuencia, la escasez de datos meteorológicos en las regiones tropicales han
sido examinados con detalle por Atkinson (1971). Baste decir que el meteorólogo que trabaja con datos relativos a la
atmósfera tropical - en que los gradientes térmicos, de presión y densidad a escala sinóptica son normalmente
débiles y las variaciones diurnas grandes - debe utilizar técnicas de análisis que se han adaptado a partir de modelos
extratropicales para las regiones tropicales o se han desarrollado especialmente para éstas. La disponibilidad de datos
de satélite ha contribuido a suministrar al meteorólogo valiosa información a varios niveles sobre regiones tropicales
por lo demás carentes de datos. En el resto de esta sección se hace una breve exposición del análisis sinóptico en
función de técnica de análisis manuales y automáticas.
5.6.1 Técnicas de análisis manuales
Aunque los datos obtenidos con análisis automatizados se han popularizado recientemente, y se utilizan
en numerosos países, en las regiones tropicales todavía se aplican universalmente técnicas de análisis manual.
En general, los niveles que parecen más adecuados para relacionar las características de la circulación con
las condiciones meteorológicas en los trópicos, lo cual constituye el objetivo principal de tales análisis, son el nivel
próximo a la superficie, relativamente exento de los efectos de fricción, y la troposfera alta. En la mayoría de las zonas
tropicales, el nivel del gradiente, que describe el flujo no sometido a fricción a 915 m (3 000 pies) sobre la superficie,
y el nivel de 200 ó 250 hPa representan opciones idóneas para los mapas básicos que se han de analizar. Los datos del
nivel del gradiente pueden obtenerse a partir de observaciones de radioviento y de globos piloto, informes de buques,
V.36 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
análisis de los vientos en capas bajas de las regiones oceánicas tropicales, y de los vientos de capas bajas derivados de
satélite. Los datos relativos a nivel de 200 hPa pueden obtenerse a partir de observaciones de radioviento y de globos
piloto, aeronotificaciones a niveles apropiados, y especialmente de los vientos derivados por satélite en capas altas,
que son sumamente importantes, dada la falta de datos sobre las regiones oceánicas tropicales.
Los análisis en superficie de la zona trazada comprenden, entre otras cosas:
a) una definición de la topografía isobárica (presión) y de los sistemas de escala sinóptica (altas pre-
siones, depresiones, ondas del este/tropicales, líneas de cizalladura, vaguadas y frentes);
b) la determinación de los cambios de presión en 24 horas; y
e) la delimitación de zonas de precipitación, bruma, niebla y considerable nubosidad.
En los trabajos de Atkinson (1971) y Saucier (1955) se describen con detalle los procedimientos de aná-
lisis recomendados para completar los gráficos de superficie/y de nivel gradiente.
Los análisis de las líneas de corriente y las isotacas del campo de viento en varios niveles quizá sea el tipo
más corriente de análisis manual en las regiones tropicales. En la Figura 5.19 se muestra un modelo básico de esta
técnica de análisis. La técnica de análisis de las líneas de corriente y las isotacas es particularmente útil en los trópi-
cos, dada la ausencia de una presión bien definida y de la relación de altitud-viento en latitudes bajas.
(
(
240
Figura 5.19 - Modelo sencillo de técnica de análisis de líneas de corriente e isotacas (según Dugdale, 1977).
Las líneas de corriente, cuya tangente en cualquier punto de un fluido son paralelas a la velocidad
instantánea del fluido en dicho punto, se representan mediante curvas continuas con flechas dispuestas de tal modo
que la dirección del viento se pueda deducir por interpolación en cualquier punto del mapa. En un flujo estable, las
líneas de corriente coinciden con las trayectorias de las partículas del fluido. Además, la topografía de las líneas de
corriente varía con el tiempo. Un campo bidimensional del vector del viento, generalmente los componentes hori-
zontales de dicho vector, se define perfectamente combinando las líneas de corriente y las isotacas (isolíneas que
conectan puntos de la misma velocidad del viento).
El análisis de las líneas de corriente tiene las siguientes características principales:
a) circulaciones (ciclónicas o anticiclónicas);
b) asíntotas;
e) puntos singulares;
d) puntos neutros;
e) ondas.
Las circulaciones ciclónicas (o anticiclónicas) (torbellinos) se representan con frecuencia por regiones de
flujo ciclónico (o anticiclónico) en el esquema de análisis de las líneas de corriente. Las asíntotas son líneas en las
que, por lo general, tienden a converger o diverger dos líneas de corriente vecinas. Los puntos singulares son aque-
llos en que se puede trazar más de una línea de corriente o alrededor de los cuales las líneas de corriente forman una
curva cerrada. Los puntos neutros son aquellos en los que se cruzan dos asíntotas, una que representa la confluencia
y otra la difluencia, (puntos singulares asociados a collados). Por último, las ondas se describen como configuracio-
nes sinusoidales de líneas de corriente paralelas.
Un análisis completo de la topografía de las líneas de corriente y las isotacas es sumamente útil para eva-
luar las propiedades cinéticas de las condiciones que explican el tiempo presente y, por tanto, para preparar predic-
ciones meteorológicas precisas en las regiones tropicales. Debe recordarse que el espaciamiento entre dos líneas de
corriente consecutivas (adyacentes) no constituye una medida de la fuerza del viento, ni el análisis de las líneas de
corriente basta por sí solo para definir el campo de viento horizontal. Para ello hay que combinar el análisis de las
isotacas con el análisis de las líneas de corriente.
En el análisis manual se utilizan los siguientes tipos de mapas.
5.6.1.1 MAPAS CONVENCIONALES
Se han utilizado análisis de sección transversal en las regiones extratropicales y tropicales para ilustrar y
analizar la estructura de la atmósfera en un plano vertical. Las coordenadas de una sección transversal vertical ordi-
naria en el espacio son la altura sobre el nivel del mar para las ordenadas y una escala espacial horizontal adecuada
para las abscisas. En una sección transversal sinóptica (Saucier, 1955), la escala de referencia vertical es la presión, que
(
(
CAPiTULO 5 V.37
corresponde a la referencia vertical de los datos de radiovíento/radiosonda. La escala de la altura puede convertirse en
una escala de presión:
a) aplicando la relación presión-altura en una atmósfera normalizada, en la que la escala vertical del
mapa es lineal para la altura y aproximadamente logarítmica para la presión;
b) igualando la escala de las ordenadas a un logaritmo de la presión, que disminuye en sentido inver-
so a la altura.
Esta clase de sección transversal vertical en el espacio constituye un vínculo útil entre los diagramas de
sondeo termodinámico y los gráficos sinópticos. La sección transversal espacial vertical propiamente dicha se utiliza
para representar la distribución de diversos parámetros meteorológicos en cierto número de estaciones seleccionadas
en un momento determinado. Las secciones transversales verticales diarias en las rutas aéreas muy transitadas, por
ejemplo, son útiles para dar instrucciones a los pilotos.
Las secciones transversales verticales cronológicas dan muy buenos resultados para delimitar y seguir las
perturbaciones tropicales (ondas, torbellinos, etc.). Estos gráficos son parecidos a la sección transversal vertical en el
espacio mencionada anteriormente, salvo que proporcionan una descripción de los elementos meteorológicos selec-
cionados en una sola estación y en un período de tiempo dado. En la sección transversal vertical en el espacio el
tiempo es fijo. La escala de ordenadas es la altura (con relación al nivel del mar) o cierta función de la presión (casi
lineal en altura), y la abscisa es el tiempo. En la Figura 5.20 se da un ejemplo de sección transversal vertical cronoló-
gica. Los datos en superficie y en altitud se inscriben en estos gráficos al nivel apropiado sobre la estación a lo largo
de la línea vertical correspondiente al momento de la observación. El resultado es una imagen que representa la
secuencia cronológica de los fenómenos meteorológicos acaecidos en la estación de que se trate.
En las regiones tropicales, donde las perturbaciones se desplazan generalmente de este a oeste, las sec-
ciones transversales verticales cronológicas representan habitualmente la evolución del tiempo hacia la derecha, de
modo que los sistemas y las características de la circulación (vaguadas, dorsales, ondas, torbellinos) figuran igual que
en los gráficos sinópticos horizontales. Además de constituir una excelente fuente de datos para localizar estos siste-
mas tropicales, tales gráficos permiten al analista examinar la secuencia de los parámetros meteorológicos trazados
durante los intervalos de tiempo entre gráficos sinópticos y en los intervalos espaciales entre niveles de análisis. Se
recuerda una vez más que estos gráficos deben utilizarse junto con otros diagramas de diagnóstico y otras fuentes de
datos, y no en lugar de ellos.
Se han utilizado diagramas cuadriculados para trazar observaciones meteorológicas horarias (Atkinson,
1971). Un diagrama cuadriculado normal consta de 24 casillas en cada hilera, de manera que se pueden trazar en ellas
todas las observaciones horarias en determinada estación. Además de emplearse como medio de actualizar con rapi-
dez y frecuencia los informes sobre el estado meteorológico de la estación, este gráfico es una valiosa ayuda climato-
lógica para fines de análisis y predicción. Las variaciones diurnas locales del tiempo (convección, chubascos, niebla,
nubosidad) se pueden registrar rápidamente mediante esta sencilla técnica de diagnóstico.
En diversas estaciones de toda la zona tropical se emplean otros gráficos suplementarios o auxiliares,
como diagramas de cizalladura del viento horizontal y vertical, gráficos de análisis de las precipitaciones, nefoanálisis,
gráficos de radar sobre el movímiento de las nubes, etc. Además, se debe estimular a analistas y predictores, particu-
larmente en esas regiones, a utilizar otros medios idóneos para representar el estado presente de la atmósfera, con obje-
to de satisfacer las necesidades de análisis/predicción de sus respectivas estaciones.
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Figura 5.20 - Ejemplo de sección transversal vertical cronológica. La posición de la vaguada ecuatorial se indica con una línea de
trazos gruesa (según Riehl, 1954).
V.38 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Los diagramas aerológicos se utilizan en los análisis tropicales para determinar la estabilidad atmosféri-
ca. Puede resultar difícil sacar conclusiones a partir de un solo sondeo de radioviento/radiosonda, porque estos
dispositivos únicamente toman muestras de partes limitadas de la atmósfera. Procede señalar que, a causa de fenó-
menos de escala subsinóptica, los datos de sondeos son con frecuenda poco representativos de las condiciones
ambientales en mayor escala. En efecto, esto significa que los diagramas termodinámicos o aerológicos son en gene-
ral menos útiles para fines de análisis tropical que para análisis de frentes, masas de aire, nubosidad y estabilidad en
latitudes superiores (Atkinson, 1971). Sin embargo, estos diagramas propordonan alguna información útil para fines
de análisis y predicdón. Quizá los elementos meteorológicos más importantes que pueden analizarse con sondeos
tropicales sean la distribución vertical y los cambios de la humedad en función del tiempo. Los perfiles verticales de
la temperatura suelen proporcionar menos información sobre las regiones tropicales entre la línea del ecuador y los
20° de latitud, donde se producen ligeras variadones cotidianas de la temperatura con relación a la media, excepto
con respecto a las modificaciones en la capa afectada por el calentamiento y el enfriamiento de la superficie. Otra
excepción es la variación de la temperatura observada en los niveles de la troposfera baja, debido a cambios diarios en
la altura y/o la intensidad de la inversión subtropical (de los alisios).
Aun cuando los distintos mapas son, en general, más prácticos o simplemente preferidos a otros, los dia-
gramas aerológicos o termodinámicos sirven para ilustrar las diferendas de las prindpales variables meteorológicas en
fundón de la altitud, y también para poner de manifiesto determinadas propiedades hidrostáticas y de estabilidad de los
datos de sondeo. La ordenada de estos diagramas es normalmente una simple fundón de la presión, aunque con
frecuencia sólo es aproximadamente una escala de altitud geométrica. La temperatura se representa normalmente de
forma lineal a lo largo de·la abscisa. Cada diagrama completo contiene, en general, por lo menos cinco series de líneas:
a) isobaras;
b) isotermas;
e) adiabáticas secas;
d) seudodiabáticas; y
e) líneas de saturación de la humedad.
Estas líneas representan transformaciones de a (volumen específico), -p (presión) o el diagrama de
Clapeyron.
Además del diagrama oblicuo T-log p y del tefigrama, utilizados en Estados Unidos, el Reino Unido y
Canadá, otros diagramas termodinámicos de que se dispone o que se utilizan actualmente son:
a) el emagrama, formado por rotadón de las isotermas del diagrama a -p en una posición vertical;
b) el diagrama de Stüve o seudoadiabático, muy popular en Estados Unidos en razón de su sencillez y
semejanza con el emagrama;
e) el aerograma de Refsdal, que contiene las coordinadas de log T, - T;
d) el pastagrama de Bellamy, que es un verdadero gráfico termodinámico basado en la atmósfera
normalizada estadounidense. Es similar al diagrama oblicuo T-log p, salvo en su parte superior, que
es en realidad un emagrama.
La elección de cualquier gráfico para utilizarlo en análisis en las regiones tropicales debe basarse en los
tres principios siguientes:
a) su precisión y adaptabilidad para cálculos termodinámicos (en particular para las evaluadones de
presión-altura y de estabilidad);
b) la sencillez geométrica del diagrama, en cuanto a la facilidad con que pueden trazarse e interpre-
tarse visualmente los sondeos atmosféricos, y a su adaptación como modelo de referencia para la
presentación mental de diversos procesos atmosféricos;
e) el grado en que diferencia la humedad y la estratificación térmica en un sondeo (Saucier, 1955).
Los predictores han de utilizar todo tipo de técnicas. Los gráficos y análisis automáticos y manuales
analizados aquí se han concebido para emplearlos como parte de una serie integrada de técnicas y estrategias.
5.6.1.2 MAPAS AUXILIARES
Estos mapas se dividen en dos categorías principales, a saber, los produddos por un procedimiento de
análisis objetivo automático y los más convencionales producidos representando y analizando los datos manualmen-
te. Con independencia de cómo se produzcan, los mapas auxiliares vienen a complementar los productos ya descri-
tos (tanto los representados y analizados manualmente como los producidos objetivamente). Juntos, constituyen la
base del tipo de razonamiento de diagnóstico que requiere el meteorólogo operativo que ha de predecir las condicio-
nes ambientales en algún momento y lugar futuros, o sobre alguna zona, fundándose sobre todo en condiciones actua-
les observadas anteriormente.
5.6.2 Técnicas de análisis automáticas
Las mejoras en las técnicas aplicadas a la modelización matemática, unidas a los avances en la tecnolo-
gía de soporte físico y software, han tenido gran incidencia en el número y el tipo de productos de que disponen ahora
los meteorólogos. La utilización de programas de análisis tropicales automáticos seguirá ampliándose en el futuro, a
medida que se disponga de más datos y de mayor calidad, y que sigan perfeccionándose las comunicaciones meteo-
rológicas.
En la actualidad, los análisis automáticos en las regiones tropicales los proporcionan varios sistemas de
asimilación, análisis y predicción numéricos mundiales de datos. Hace poco, se han desarrollado más análisis numé-
ricos detallados en las regiones tropicales, junto con predicciones meteorológicas numéricas regionales.
(
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.39
5.7
5.7.1
Debe señalarse que, debido a la mayor extensión de redes de observación en las regiones tropicales, y a
las escalas espaciales más pequeñas de los sistemas meteorológicos tropicales derivados en gran medida de procesos
convectivos, los análisis numéricos en los trópicos siguen siendo de peor calidad que los realizados en latitudes extra-
tropicales, sobre todo en el hemisferio norte.
Los métodos de análisis numérico en las regiones tropicales no difieren fundamentalmente de los utili-
zados en las extratropicales.
En el Capítulo 3 se trata exhaustivamente de los métodos de análisis numérico del tiempo, así como de
las razones de la automatización de los análisis y predicciones meteorológicos, y las principales funciones de un
análisis meteorológico y un sistema de prognosis automatizado. En la mayoría de los casos, se han aplicado en gran-
des centros meteorológicos productos informatizados para procesar más eficazmente grandes cantidades de datos
meteorológicos en períodos relativamente breves.
Métodos de predicción en las regiones tropicales
Enfoques de la predicción meteorológica operativa
Hay dos grandes enfoques de la predicción meteorológica operativa:
a) el enfoque subjetivo - conocido también como enfoque sinóptico - es aquel en el que el predictor
trata de predecir los futuros cambios de la atmósfera a partir de su estado inicial, teniendo en cuen-
ta sus conocimientos teóricos y su experiencia sobre la evolución de las situaciones meteorológicas
en el pasado. El método sinóptico de predicción a corto plazo comprende una evaluación subjeti-
va de la evolución y proyección de los sistemas meteorológicos en el futuro próximo, a partir del
estudio de mapas meteorológicos en superficie y en altitud. El éxito de la predicción depende de la
competencia y la experiencia del predictor;
b) el método objetivo (predicción numérica del tiempo), en el que se utilizan las leyes físicas conocidas
para describir los cambios de la atmósfera. Se formulan y resuelven por métodos numéricos las
ecuaciones en que se expresan los cambios físicos en la atmósfera. Los datos necesarios para la pre-
dicción meteorológica numérica son el estado de la atmósfera en un primer momento, y las leyes
físicas que rigen los cambios de ese estado. Por tanto, la predicción numérica del tiempo se descri-
be como un problema de valor inicial. Las leyes físicas aplicadas se basan en la conservación de
masa, cantidad de movimiento, energía, vapor de agua y otros gases y aerosoles en la atmósfera.
En la práctica, la aplicación de modelos de predicción numérica del tiempo para las predicciones meteoro-
lógicas tiene algunas dificultades inherentes debido sobre todo a dos razones. En primer lugar, nunca es posible definir
'perfectamente el estado inicial de la atmósfera por falta de datos de observación adecuados. En segundo término, la for-
mulación matemática precisa de las leyes físicas que rigen los cambios en la atmósfera constituye un complejo problema,
y no es posible hallar soluciones analíticas exactas de esas ecuaciones debido a la falta de linealidad. Las ecuaciones del
modelo han de resolverse mediante técnicas numéricas informatizadas. Yesto no es en sí un problema fácil. Las solucio-
nes numéricas dependen en gran medida de la elección de las condiciones límite y de los métodos de diferenciación fini-
tos que han de concebirse minuciosamente para garantizar soluciones estables y realistas. No obstante esas limitaciones
inherentes, el enfoque de predicción numérica del tiempo ha alcanzado un elevado grado de sofisticación con los pro-
gresos en la tecnología de observación, por un lado, y la de cálculo, por otro. Cada vez hay más posibilidades de reducir
la resolución horizontal y vertical de los modelos y de incorporar en ellos una diversidad de procesos físicos de la atmós-
fera real, con lo que ha mejorado mucho la precisión de la predicción en el transcurso de los años.
Las predicciones meteorológicas operativas se clasifican en las gamas siguientes:
a) corto plazo: períodos de hasta 72 horas (tres días), que comprenden:
i) predicción inmediata: 0-2 horas (tiempo presente);
ii) muy corto plazo: 0-12 horas;
b) medio plazo: períodos de tres a 10 días;
e) largo plazo: más de 10 días, de unas semanas a un mes, una estación, e incluso más.
5.7.2 Técnicas de predicción a corto plazo
Atkinson (1971) señala que se puede mostrar cierta pericia en la predicción mediante análisis rigurosos y
extrapolando las características de la circulación y del tiempo observados, modificados para tener en cuenta las variacio-
nes diurnas y topográficas. Se recomienda un método sistemático, que comprenda el uso integrado de la totalidad de los
datos disponibles, como mapas de pronósticos de circulación y nubosidad, ayudas climatológicas, estudios de las predic-
ciones locales, índices de estabilidad, datos de radar y de satélite.
Un buen punto de partida para elaborar predicciones a corto plazo es el examen de los mapas de pronósti-
cos de circulación y de la nubosidad confeccionados a base de los datos disponibles más recientes: análisis sinópticos,
análisis cinemáticos (líneas de corriente e Ísotacas), e imágenes de satélites (fotografías y datos derivados). Los mapas de
pronósticos de nubosidad deben prepararse teniendo en cuenta la climatología y los análisis nefoscópicos recientes ela-
borados mediante datos de satélites y demás fuentes de información (Atkinson, 1971). Este análisis debe delinear regio-
nes de fuerte convección y puede colocarse directamente sobre fotografías de satélite y/o gráficos sinópticos con el fin de
facilitar la extrapolación de las configuraciones nubosas de los sistemas circulatorios en movimiento. También deben
tenerse en cuenta la nubosidad orográficamente inducida, los efectos climatológicos (variaciones diurnas) y la relación
empírica entre las características de la circulación y las formaciones de nubes.
Chang (1970) indica que la extrapolación directa de los sistemas nubosos en las regiones de vientos
alisios puede ser útil como técnica de predicción. La intensidad de los sistemas que se desplazan a zonas en que la
V.40 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
temperatura de la superfide marina es más fría (o más cálida) con frecuencia disminuye (aumenta). Los cambios de
intensidad de los sistemas nubosos tropicales también pueden estar relacionados con la acción recíproca entre los sis-
temas de la troposfera alta y baja. Frank (1969) demostró que a menudo crece rápidamente la convección asociada
con la propagadón orientada hacia el oeste en los sistemas de nubes en el Atlántico Norte, al penetrar éstos en el flujo
sudoccidental en capas altas, al este de la vaguada en altitud. La intensidad de estos sistemas de nubes tiende a dis-
minuir al desplazarse hacia el oeste de la vaguada en altitud.
Nunca se insistirá bastante en la importancia de conocer a fondo la climatología tropical. El predictor
debe preparar o utilizar resúmenes climatológicos que proporcionen informadón, en términos probabilísticos, sobre
diversas categorías de fenómenos meteorológicos que se producirán en distintos períodos futuros, basados en el valor
de la categoría inicial de los fenómenos selecdonados. Entre los ejemplos típicos figuran la estructuración de los
resúmenes climatológicos relativos al límite superior, la visibilidad, las precipitaciones (presencia y magnitud), la
nubosidad, y cualquier elemento o fenómeno meteorológico que pueda clasificarse en categorías distintas.
Ya se ha indicado que los cambios de presión y temperatura diurnos son normalmente mucho más
importantes que las variaciones de un día a otro en la mayoría de las estaciones tropicales. Por consiguiente, la deter-
minación de los valores medios de estos parámetros en diversas horas del día, o sobre una base mensual o estacional,
es útil a efectos de predicción. Tales tablas se pueden preparar inicialmente para un mes, utilizando para cada hora
las desviadones de los valores de la presión o la temperatura mensuales medias. Estos datos pueden combinarse y/o
clasificarse después en muestras homogéneas sobre una base estacional, por ejemplo.
También puede tabularse o representarse visualmente, por medio de un tablero cuadriculado, con fines
de predicción, la variación diurna de otros parámetros meteorológicos. Estas tabulaciones deben comprender para
cada hora el porcentaje de frecuencia de la aparición de parámetros como límite superior, visibilidad, precipitaciones,
tormentas, niebla, velocidad y dirección del viento, y demás variables de interés e importancia local. El conocimien-
to de este aspecto de la climatología contribuye a mantener el parámetro pronosticado en límites razonables, y sirve
de orientación sobre la probabilidad de evolución de los diversos parámetros. Además, esta clase de informadón
climatológica es útil para determinar un intervalo de variación lógico para cada parámetro, a fin de compararlo con
observadones reales para verificar si hay errores.
Deben estimularse los estudios de predicdón local, pues si se proyectan y preparan cuidadosamente,
pueden ser de gran utilidad para el predictor tropical. De esta forma, los meteorólogos aprenderán a utilizar todas las
fuentes de datos existentes en la elaboración de las relaciones empíricas que mejor satisfagan sus necesidades de
predicción.
Los cálculos de la estabilidad atmosférica pueden efectuarse aplicando algunos aerogramas. El predictor
debe examinar varios írIdices de estabilidad (lE) y vincularlos empíricamente a las características meteorológicas tro-
picales importantes que puedan ser útiles en la predicdón. Los lE utilizados corrientemente, aunque no siempre
prácticos en las regiones tropicales, comprenden: el lE de Showalter, el írIdice de ascendencia, el índice de la totali-
dad de los totales (que comprende los írIdices de los totales verticales y horizontales), el lE de Fawbush-Miller y el
írIdice del valor K. Atkinson (1971) hace una descripción de estos írIdices. Vasic (1977) y Giraud (1977) dan más
detalles sobre la utilización de la climatología como instrumento de predicción en las regiones tropicales.
Un enfoque algo más amplio es el adoptado por Chelam (1977), quien examina las técnicas de predic-
ción utilizadas en África occidental, y por Obasi (1977), quien expone las técnicas de predicción en África oriental.
Chelam, al describir las técnicas de predicción cualitativa, se limita a examinar aquellas que no requieren necesaria-
mente una densa red de datos en el espacio ni en el tiempo. Por tanto, sus observaciones pueden constituir una
valiosa contribución para los predictores de las regiones tropicales, que con frecuencia carecen del lujo de una red
densa de datos.
En su trabajo, Chelam examina los problemas de predicción asociados al viento, a la temperatura, la
humedad, la visibilidad, las precipitaciones, las perturbaciones tropicales, el polvo y la calima, las líneas de perturba-
ción de África occidental (líneas de turbonada), las influencias orográficas, otros sistemas de escala sinóptica en la
región de África occidental, y fenómenos de interés general en las regiones tropicales, como corrientes en chorro del
este, circulaciones de Hadley y lluvias monzónicas.
Obasi (1977) examina las técnicas de predicción aplicadas en la región de África oriental. Expone bre-
vemente la índole de los problemas que se plantean en el análisis tropical, y hace seguidamente una descripción de
diversos modelos primarios (conducto, puente y deriva) que pueden emplearse para visualizar o conceptualizar los
esquemas de flujo tropical. Se han confeccionado cinco modelos denominados secundarios, mediante la modifica-
ción de los modelos primarios mencionados. Estos son diamante, conducto desplazado, deriva de la cizalladura, deri-
va del gradiente zonal y escalón. Obasi describe con cierto detalle estos modelos de flujo conceptuales. Su examen
con respecto a las consideraciones prácticas requeridas en casos de escasez de datos y cuando es necesario compilar
datos compuestos (incluidos los datos disponibles para horas no sinópticas) deben revestir particular interés para todos
los meteorólogos/predictores tropicales que han de afrontar problemas similares.
En las siguientes subsecciones se describen los métodos generalmente utilizados para la predicción a
corto plazo.
5.7.2.1 MODELOS
El examen de secuencias de mapas meteorológicos que abarcan largos períodos muestra que el tiempo
no cambia en forma totalmente aleatoria. Si lo hiciera, la predicción sería imposible. Se ha observado que hay una
tendencia a que ciertos cambios se sigan entre sí en forma bastante ordenada. Aveces se observa toda una serie de
cambios en momentos muy distanciados, con pequeñas diferencias únicamente entre un momento y el siguiente. Por
(
(
(
CAPÍTULO S VAl
5.7.3
5.7.3.1
ejemplo, en la historia de la vida de un ciclón tropical hay una serie de fases. Si bien cada ciclón tiene sus propias
peculiaridades, en todos se dan ciertas propiedades comunes que pueden combinarse en un modelo típico y que son
de gran ayuda para la predicción. Ya se ha mencionado este concepto de modelo sinóptico.
Antes de introducirse las ideas bidimensionales de las masas de aire y las zonas frontales, los únicos mode-
los que existían eran los relativos a los sistemas de presión. Se hicieron intentos para relacionar todas las condiciones
meteorológicas con un pequeño número de sistemas isobáricos típicos (depresiones, altas presiones, vaguadas, dorsales,
collados, depresiones secundarias, etc.). Todavía hoy, esta relación de tiempo y presión se perpetúa en prácticas de pre-
dicción meteorológica operativa. Sin embargo, la utilización de modelos para la producción sinóptica encierra un peli-
gro, y es que esos modelos describen esencialmente algunas de las características más corrientes del tiempo. Huelga
decir que esas descripciones excluyen expresamente las características no comunes, y que cuando surge lo inhabitual
falla el modelo normalizado. Por tanto, ningún modelo único puede utilizarse con éxito en todas las ocasiones, y el
buen meteorólogo es el familiarizado con numerosos modelos y el que los utiliza todos cuando procede.
5.7.2.2 EXTRAPOLACIÓN E INTERPOLACIÓN
Una técnica sumamente útil y muy practicada de predicción es pronosticar el movimiento del tiempo
existente extrapolando en el futuro las tendencias del pasado inmediato. Analizando detenidamente una serie de
mapas se obtienen las velocidades y aceleraciones de características fundamentales, como centros de presión, frentes
y líneas de vaguada. El movimiento de esas características puede extenderse luego al futuro, partiendo de la hipóte-
sis de que seguirán produciéndose cambios en forma similar. Por supuesto que, en general, esto no será absolutamente
así, pero para las predicciones a corto plazo, de hasta 12 horas, es un excelente método de predicción.
5.7.2.3 ANÁLOGOS
Una manera de predecir la evolución que probablemente se produzca en determinada situación es buscar
situadones similares (o análogos) en el pasado, y ver lo que sucedió entonces. La enorme variedad de situaciones sinóp-
ticas no permite comparar exactamente el presente con alguna ocasión anterior, sobre todo porque la comparación debe
ser realmente tridimensional. Incluso si se trata de hallar únicamente una similitud aproximada, se requieren registros
que abarquen varios decenios. Esto entraña un complejo sistema de clasificación de los mapas, y toda investigación
supone una labor colosal. El método únicamente puede utilizarse, en realidad, con ayuda de un ordenador.
5.7.2.4 CLIMATOLOGÍA
La climatología es el estudio de las condiciones meteorológicas medias en determinado período y las
variaciones reales diarias de esas condiciones con respecto a esa media. Esto comprende dos aspectos generales: el
primero, es estadístico y el segundo, físico. En primer lugar, la climatología está relacionada con el resumen de diver-
sos elementos del clima en forma conveniente. Esto abarca el análisis de la frecuencia con que se producen los fenó-
menos, ·el cálculo de los valores medios y diversas medidas de dispersión con respecto a la media, y la estimación de
la importancia de las desviaciones con relación a esa media. En las predicciones diarias, la utilidad directa de esta clase
de información es escasa, pero es esencial que un predictor tenga presente, por ejemplo, la temperatura normal de la
época del año y los límites extremos que no es probable superar.
Predicción numérica del tiempo en las regiones tropicales
POSIBILIDAD DE PREDECIR LAS CONDICIONES METEOROLÓGICAS EN LAS REGIONES TROPICALES
La mayoría de las actividades de modelización de PNT han seguido concentradas en las regiones extra-
tropicales, debido a la existencia de una teoría razonablemente satisfactoria de la dinámica de la atmósfera en latitu-
des medias y la disponibilidad de una mejor cobertura de datos. Por otro lado, los progresos en la comprensión de la
dinámica de la circulación tropical han sido más bien lentos. Por diversas razones, la posibilidad de predecir las con-
diciones meteorológicas cotidianas en los trópicos a corto y a medio plazo sigue siendo escasa. Esto puede atribuirse
a los cuatro principales factores siguientes:
a) cobertura de la observación en los trópicos relativamente deficiente, y dificultades para definir con
precisión los campos iniciales;
b) débil acoplamiento entre masa y movimiento y carencia de un marco dinámico adecuado para
definir únicamente sistemas de circuladón tropical;
e) predominio de los forzamientos físicos sobre los forzamientos dinámicos;
d) comprensión insufidente de las interacciones entre los movimientos a escala de cúmulos y gran
escala, e inadecuada representación de los procesos convectivos en los modelos numéricos tropicales.
Estas características contribuyen a la aparición de errores relativamente grandes en análisis y predic-
ciones.
Por predecibilidad se entiende normalmente la relación entre el error cuadrático medio (ECM) y la des-
viación típica climatológica, que es el valor de saturación de errores. Si esta relación es mayor que 1,0 es que no hay
acierto en la predicción, por lo que se refiere al error ECM. La predecibilidad o período de predicciones útiles se
define, pues, como el número de días en que el error ECM sigue siendo inferior a la desviación típica climatológica
(desviación típica de las fluctuaciones cotidianas).
Se ha determinado razonablemente que es imposible predecir con mucha antelación condiciones mete-
orológicas instantáneas. Existen claros indicios de un límite teórico inherente para predecir la atmósfera, que puede
llegar a varias semanas. Si bien es así en el caso de sistemas meteorológicos instantáneos, hay indicaciones evidentes
(Shukla, 1984; Miyakoda y otros, 1983) de que la predecibilidad de medias temporales (S, 10 ó 30 días) es mayor,
V.42 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
particularmente en los trópicos (Bengtsson, 1985). Según Shukla (1985), el límite de predecibilidad determinista para
los trópicos es sólo de tres a cinco días, en comparación con dos a tres semanas para latitudes medias. Kanamitsu
(1985) ha mostrado, utilizando el modelo del CEPMMP, que la predecibilidad en las regiones tropicales es mucho
menor (unos dos días) que en las extratropicales (cinco a siete días). La baja predecibilidad en los trópicos se debe a
que la desviación típica de las fluctuaciones de un día a otro (valor de saturación de errores) es mucho menor en las
regiones tropicales, y a que las inestabilidades asociadas con el crecimiento de las perturbaciones tropicales son impul-
sadas por la convección húmeda, lo cual da lugar a mayores tasas de crecimiento que las que entrañan las inestabili-
dades dinámicas de las latitudes medias, impelidas por la cizalladura del viento horizontal o vertical. Shukla ha
mostrado además que, si bien el error cuadrático medio (ECM) de las predicciones es muy reducido en los trópicos, la
relación entre el ECMy la desviación típica es mayor que 0,5 de uno a cinco días, en tanto que tarda entre unos cinco
y 12 días en alcanzar ese valor para las latitudes medias. Estas conclusiones se basan en el supuesto de un campo de
error inicial ideal en todo el globo. En realidad, la red de observación en los trópicos es peor que en latitudes medias,
y las perspectivas para la predicción determinista de las condiciones meteorológicas día a día en los trópicos parecen
poco prometedoras. Shukla observó, por otro lado, que las perspectivas para predecir medias espaciales y temporales
son buenas. Esto se debe en parte a la menor variabilidad de un día a otro en los trópicos, y en parte a que, debido a
la fuerte influencia de condiciones límite, las medias espaciales y temporales son más predecibles en los trópicos que
en las latitudes medias.
En el primer estudio realizado sobre la predecibilidad de diferentes escalas, por separado, Smagorinsky
(1969) llegó a la conclusión de que las escalas más grandes se predicen mejor que las más pequeñas. Aeste respecto,
Shukla (1985) observó que en el caso de 40-60
o
N de latitud para 500 hPa, la predecibilidad a escala planetaria
(O a 4 ondas en la dirección zonal) era superior a cuatro semanas en comparación con unas dos para escalas sinópti-
cas (S a 12 ondas en la dirección zonal). Para 13 a 36 ondas, la predecibilidad era sólo de unos días. La mayor
predecibilidad de las ondas a escala planetaria se debe a los mayores valores de su amplitud y variabilidad.
Los errores medios (sistemáticos) representan una gran parte de los errores totales en los trópicos: de
80 a 90 por ciento para la altitud, de 60 a 80 por ciento para la temperatura, de 50 a 70 por ciento para la componente
zonal del viento, y de 30 a SO por ciento para la componente meridional, en la gama de predicción de 24 a 168 horas
(Kanamitsu, 1985). En comparación, el porcentaje del error medio en relación con el ECM total en las regiones extra-
tropicales es de 20 a 30 por ciento para todas las variables. Por consiguiente, es evidente que si pueden suprimirse
hasta cierto punto esos grandísimos errores sistemáticos, las predicciones en los trópicos mejorarán espectacularmen-
te. La modelización tropical representa una considerable ventaja y encierra promesas para mejorar la predicción siem-
pre y cuando se comprendan y representen mejor los procesos físicos en los modelos tropicales.
. El campo de movimiento se degrada rápidamente porque las técnicas de parametrización actuales son
inadecuadas, lo que produce a su vez campos de calentamiento menos realistas. Kanamitsu (1985) demostró una fuer-
te sensibilidad a los errores sistemáticos del modelo del CEPMMP para prescribir perfiles y distribuciones de calenta-
miento diabático en los trópicos. Estudios realizados con datos del FGGE con respecto a la predicción numérica del
tiempo del comienzo de un monzón en 1979 (Krishnamurti, 1985) han demostrado igualmente una fuerte sensibili-
dad del comienzo de los monzones a los diversos procedimientos de parametrización de cúmulos. Por tanto, la para-
metrización de cúmulos constituye un problema en la modelización tropical y requiere un esfuerzo concertado. La
solución de este problema podrá mejorar en gran medida la predecibilidad en las regiones tropicales.
Apesar de las deficiencias inherentes de PNT en los trópicos, según se ha descrito, en los últimos años
se han realizado grandes progresos en el desarrollo de modelos de predicción numérica del tiempo para latitudes bajas.
El grado de perfeccionamiento de los modelos regionales y mundiales ha evolucionado considerablemente. Debido a
la necesidad de predecir fenómenos meteorológicos de gran intensidad se han desarrollado modelos de alta resolución
con un tratamiento exhaustivo de procesos físicos. Esto ha sido posible por disponerse de observaciones mucho mejo-
res en el mundo entero y de ordenadores mucho más rápidos. Yha influido decisivamente en la técnica de modelos
de predicción numérica del tiempo. En los últimos años han mejorado sustancialmente las técnicas de parametriza-
ción físicas. Se han concebido métodos de inicialización según los cuales los movimientos divergentes conservan
importante información sobre las circulaciones verticales de tipo Hadley y Walker. Se han ideado procedimientos de
inicialización físicos para incluir los índices de precipitación iniciales derivados de una combinación de radiancia de
satélite y datos de pluviómetros para mejorar el campo de humedad inicial.
Estudios más recientes de la versión semiimplícita y semilagrangiana de los modelos regionales han con-
ducido a tratar con precisión la advección no lineal y a utilizar pasos de larga duración. No sólo han evolucionado
los modelos regionales, pues los mundiales tienen también resoluciones horizontales cada vez más finas.
Los modelos mundiales tienen la ventaja de que no plantean problemas de condiciones en los límites
laterales. El rendimiento de los modelos mundiales de alta resolución ha alcanzado tal nivel que pueden incluso
utilizarse como modelos de mesoescala de tipo casi estático. Los modelos mundiales mesoescalares han resultado
también utilísimos para tratar todo el ciclo de vida de los ciclones tropicales. En los últimos años han surgido varios
modelos regionales mesoescalares para la predicción de fuertes precipitaciones. Krishnamurti y otros (1990) resumen
brevemente algunos de esos modelos.
5.7.3.2 SISTEMAS y MODELOS DE PREDICCIÓN NUMÉRICA DEL TIEMPO OPERATIVA
Los sistemas de predicción meteorológica operativa actuales se aplican con un procedimiento de asimi-
lación de datos tetradimensional. En este procedimiento se utiliza constantemente un modelo de predicción, y las
variables del modelo se corrigen o actualizan de vez en cuando para insertar las últimas observaciones con lo que los
campos del modelo se orientan a las observaciones. Éstas pueden insertarse continuamente en el momento de la
(
(
(
CAPÍTULO S V.43
observadón O en torno al mismo, o agruparse e insertarse intermitentemente a intervalos fijos de seis horas, por ejem-
plo. El primer procedimiento se conoce como asimilación de datos continua, y el segundo como asimilación de datos
intermitente. La asimilación de datos intermitente se emplea en la mayoría de los sistemas operativos de PNT¡ por
ejemplo, en la Oficina del Centro de Investigación Meteorológica de Australia, en el Centro Europeo de Predicción
Meteorológica a Medio Plazo (CEPMMn en el Reino Unido, y en el Centro Meteorológico Nacional (CMN) de
Washington. El Servicio Meteorológico del Reino Unido utiliza el procedimiento de asimilación de datos continua
(Lorenc y otros, 1991). Una extensión natural de las técnicas es la asimilación variacional tetradimensional. En este
procedimiento se realiza una integración reiterada con estados iniciales modificados para hallar la trayectoria del
modelo (predicción) que corresponde mejor a las observaciones y otros condicionamientos. Las técnicas para modi-
ficar el estado inicial abarcan el uso del adjunto del modelo de predicción, seguido de sofisticados (y onerosos)
procedimientos de minimización. En la Sección 3.4 se dan más detalles sobre el procedimiento adoptado para la
asimilación de datos.
Según los casos, en la predicción numérica del tiempo se utilizan varios tipos de modelos¡ cabe citar las
escalas de movimientos atmosféricos que deben resolverse con el modelo y los períodos para los que se requieren pre-
dicciones. En el Cuadro 5.1 se enumeran las escalas de los sistemas de movimientos atmosféricos y los modelos de
predicción pertinentes utilizados en la OMM (1987a).
Los modelos barotrópicos y de ecuaciones primitivas de un solo nivel representan un utilísimo punto de
partida para la predicción numérica del tiempo en las regiones tropicales. Yap (1987) da más detalles sobre estos
modelos.
Cuadro 5.1
Sistemas tropicales y modelos de predicción correspondientes
Escala del sistema
Escala planetaria
(S 000 km)
Gran escala
(1 000-5 000 km)
Escala media
(100-1000 km)
Pequeña escala
(menos de
100 km)
Sistema Modelo Penado de predicdón
Monzón Mundial Largo plazo
Célula de Hadley Medio plazo
Célula de Walker
ZCIT
Depresión monzónica Mundial Medio plazo
Onda del este Malla fina Corto plazo
área limitada
Ciclón tropical Malla fina Corto plazo
Líneas de turbonada área limitada Muy corto plazo
Aglomeración de nubes (área móvil)
Tormeta Capa límite Muy corto plazo
Brisa del mar y modelos Predicción inme-
mesoescalares diata
En la actualidad, la predicción numérica del tiempo en los trópicos se basa fundamentalmente en mode-
los de ecuaciones primitivas de varios niveles, que pueden dividirse en dos grupos principales: modelos mundiales
donde los trópicos constituyen la parte del dominio de cálculo, y modelos de PNT de área limitada, concebidos
particularmente para el cinturón tropical o para alguna región de los trópicos. En el último caso, los valores límite
dependientes del tiempo se proporcionan mediante predicciones mundiales. Las ecuaciones principales, los métodos
numéricos y las parametrizaciones de procesos físicos en los modelos orientados a la predicción meteorológica en las
regiones tropicales no difieren fundamentalmente de los utilizados a escala mundial o regional en las regiones extra-
tropicales. Krishnamurti y otros (1990) hacen una descripción de una versión semiimplícita y semilagrangiana de
modelo de predicción tropical de alta resolución, que muestra un buen acierto en las predicciones de circulación. En
un trabajo anterior, Krishnamurti y otros (1988) informaron de la predicción de tormentas tropicales con un modelo
espectral mundial de resolución Tl70. Esta clase de modelo permitió estudiar todo el ciclo de vida del tifón Hope, que
llegó a tierra firme cerca de Hong Kong en agosto de 1979. En la sección 3.5 figuran más detalles sobre las tendencias
recientes en el desarrollo de la PNT.
5.7.3.3 PREDICCIONES PROLONGADAS
Las predicciones a medio y a largo plazo, conocidas también como predicciones prolongadas, no pueden
ser tan detalladas como las predicciones a corto plazo. En tanto que la finalidad de las predicciones a corto y a medio
plazo es proporcionar información sobre las condiciones meteorológicas día a día, las predicciones a largo plazo se
estructuran en tendencias o desviaciones de parámetros meteorológicos seleccionados, como la temperatura o la
precipitación superior e inferior a la normal en una región dada y en un período de tiempo determinado.
Hasta hace poco, los métodos empleados en las predicciones prolongadas se basaban en las estadísticas y
los análogos. Sin embargo, últimamente se ha probado la utilidad de modelos de predicción numérica del tiempo en
V.44 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
las predicciones prolongadas y las simulaciones climáticas. Ha mejorado notablemente nuestra capacidad para prede-
cir los movimientos, al menos en gran escala, debido sobre todo a un considerable aumento de las observaciones mete-
orológicas, a un sustancial incremento de la potencia de ordenador y al desarrollo de modelos resultantes.
En el método de los análogos se preparan mapas en que se indican la topografía de la temperatura y pre-
sión, con medias mensuales, junto a otros de anomalías, o diferencias con relación a las normales, para predicciones
prolongadas. Esos mapas, y la secuencia de las condiciones meteorológicas sinópticas durante el mes forman la des-
cripción básica de las condiciones meteorológicas de meses anteriores. Se procede luego a una búsqueda de meses
similares en años precedentes, que tengan bastante semejanza con el mes inmediatamente anterior, a fin de que los
resultados den alguna indicación del carácter probable del mes siguiente.
En los métodos estadísticos, la relación predictando-predictor forma la base de las predicciones a largo
plazo. Se prueba la correlación con el predictando de un gran número de predictores, y se seleccionan algunas varia-
bles que guarden gran relación para establecer la ecuación de regresión.
El método de predicción numérica del tiempo para las predicciones prolongadas consiste simplemente
en integrar las ecuaciones diferenciales de un modelo de Circulación general (MCG) en el tiempo, utilizando un peque-
ño paso de tiempo, y en proyectar las soluciones a 10 días, un mes o una estación, o incluso más. El paso de tiempo,
como en el caso de los modelos de PNT habituales, es tan sólo de 5 a 30 minutos, según la técnica de diferencia de
tiempo utilizada. El pequeño paso de tiempo se aplica para determinar los términos físicos, y en particular los térmi-
nos de advección en ecuaciones hidrodinámicas y termodinámicas con la mayor precisión posible, y evitar así el uso
de cualquier modelo estadístico, mecanístico o muy sofisticado en la estructura básica. Las relaciones empíricas o
constantes están limitadas al mínimo. Las predicciones a medio plazo, que abarcan unos diez días, y las predicciones
a largo plazo, que abarcan la gama superior a dos semanas, no difieren mucho en la mayoría de las formulaciones
básicas. Sin embargo, el grado de importancia de cada término en la ecuación varía, sobre todo en las esferas de ciclo
hidrológico, en algunos de los procesos a escala subreticular y en las condiciones de los límites inferiores. En este
último aspecto se requiere a veces un modelo aire-mar, lo que aumenta considerablemente la complejidad.
Otra notable diferencia entre las predicciones a medio y a largo plazo es que la estocasticidad predomi-
na cada vez más al ampliarse la gama de tiempo. Cualquier pequeña incertidumbre en el momento inicial aumenta
debido a las características dinámicas inherentes, yen un mes la incertidumbre adquiere grandes proporciones. Aeste
respecto, conviene modificar previamente las ecuaciones básicas, pasando al denominado modelo estocástico-diná-
mico. Así y todo, no existe ningún método eficiente de cálculos en los modelos de tipo estocástico-dinámico, y siguen
utilizándose las ecuaciones originales del MCG (Miyakoda y Sirutis, 1985).
Los modelos utilizados en la predicción a medio y a largo plazo se basan normalmente en una serie de
ecuaciones primitivas en el sistema de coordenadas sigma. Los modelos han de abarcar el mundo entero. La mayo-
ría de ellos tienen una formulación espectral debido a ciertas ventajas que ofrece este tipo de formulación, aunque
también se utilizan modelos de punto reticular. Las ecuaciones principales son las habituales de cantidad de movi-
miento, termodinámica y conservación representadas en una geometría esférica. Los procesos físicos importantes en
las escalas a medio plazo comprenden ciclos hidrológicos, procesos de interacción radiación-nubes, convección húme-
da, procesos de capa límite planetaria y flujos de energía en superficie. Bengtsson (1985) hace una descripción de los
aspectos dinámicos y físicos de un modelo de predicción meteorológica a medio plazo. Observó que las predicciones
a medio plazo son sensibles a las condiciones iniciales de humedad del suelo y temperatura de la superficie del mar,
particularmente en las regiones tropicales. Todavía no se ha evaluado el efecto de la capa de nieve a medio plazo, pero
pueden tener importancia local o regional. El CEPMMP ha introducido valores para la nieve y la humedad del suelo
(estimadas mediante observaciones sinópticas) en los modelos de predicción operativa, y ha observado una ligera
mejora de las predicciones (Bengtsson, 1985)
En cuanto a las predicciones tropicales, las evaluaciones subjetivas y objetivas indican que hay serias
deficiencias en la parametrización de la convección, y que es necesario hacer un considerable esfuerzo para compren-
derlas y corregirlas. Los experimentos comunicados por Bengtsson y Simmons (1983) ha mostrado una gran sensibi-
lidad a la parametrización de la convección húmeda. Se ha demostrado que con la incorporación de forzamiento
físico en la inicialización mej oran-las predicciones en las regiones tropicales.
En las predicciones a largo plazo deben considerarse dos importantes factores: la dinámica interna de la
atmósfera y los forzamientos en los límites externos. Cada vez es más evidente que la dinámica interna es, en efecto,
esencial para la simulación de la variabilidad a escala mensual. Las predicciones estacionales, cuando son posibles,
sólo pueden realizarse teniendo en cuenta el efecto de los forzamientos externos asociados con las anomalías de la
temperatura de la superficie del mar, la humedad del suelo y la capa de nieve y hielo (Shukkla, 1984). El mejor ejem-
plo fue el del fenómeno El Niño/Oscilación Austral 1982-1983, que ejerció una indiscutible influencia en las
condiciones meteorológicas generales en el mundo entero, lo que prueba la importancia de la dinámica tropical y la
interacción aire-mar.
5.7.3.4 INTERPRETACIÓN ESTADÍSTICA DE PRODUCTOS DE PNT PARA LA PREDICCIÓN DE ELEMENTOS
METEOROLÓGICOS
En la actualidad, el comportamiento de sistemas atmosféricos a escala sinóptica se predice en forma
precisa con uno a tres días de antelación, mediante modelos de predicción numérica del tiempo operativa. Sin em-
bargo, algunos elementos meteorológicos no se predicen como variables físicas de estos modelos. Por tanto, la
interpretación de las predicciones numéricas, es decir, la previsión meteorológica a partir de la presión, la altitud, la
temperatura y los campos de viento previstos por el modelo numérico, plantea un importante problema para los
predictores meteorológicos locales.
(
(
(
CAPíTULO 5 VAS
Con el fin de utilizar los productos numéricos que ofrecen un modelo de predicción, se han desarrolla-
do varios métodos estadísticos para calcular las predicciones de ciertos elementos meteorológicos. En el Capítulo 3 se
analizan los detalles de los métodos de interpretación estadística.
5.8 Predicción de ciclones tropicales*
Esta sección trata de las técnicas de predicción sínóptica (incluso por satélite), estadística y numérica de
los ciclones, y se examinan diversos métodos de predicción (por ejemplo, la verificación de las predicciones de ciclo-
nes tropicales). Se hace un análisis de las diversas técnicas de predicción concebidas para pronosticar la intensidad y
el movimiento de los ciclones tropicales.
5.8.1 Formación de ciclones tropicales
El origen de los ciclones tropicales son perturbaciones convectivas iniciales conocidas como aglomera-
ciones de nubes o complejos convectivos mesoescalares. Al pasar de un estado disperso a tormentas intensas total-
mente desarrolladas atraviesan varias fases características. La primera se denomina a veces perturbación tropical, que
se define como una región de convección organizada con un diámetro de 200-600 km Ytiene un carácter migratorio
no frontal (Elsberry, 1985). Las tres fases siguientes corresponden a depresiones tropicales, tormentas tropicales y
tifones/huracanes, conforme se define en la sección 5.5.2.1. Para describir las diversas fases de desarrollo de un ciclón
tropical, Frank (1985) sugiere los siguientes términos:
a) génesis: transición de una perturbación a depresión, formación inicial de una circulación rotatoria
con una escala de varios centenares de km;
b) desarrollo: transición de depresión tropical a tormenta tropical; y
e) intensificación: evolución de tormenta tropical a huracán (ciclón totalmente desarrollado).
En la predicción de la génesis y el desarrollo de los ciclones tropicales intervienen varias consideracio-
nes. La primera es la climatología de la formación del ciclón en una región dada. La climatología actúa más bien
como condicionamiento; por ejemplo, para conocer si se han producido o no anteriormente ciclones tropicales
en determinada región. Sin embargo, la climatología no proporciona directrices generales sobre la génesis real ni el
futuro desarrollo/intensificación de la perturbación. La génesis, el desarrollo y la intensificación están fundamental-
mente relacionados con las influencias ambientales sinópticas. Hay características de nubes distintivas asociadas con
la formación de ciclones que se observan en la imágenes transmitidas por satélite.
Las características climatológicas, sinópticas y derivadas de las imágenes de nubes obtenidas por satélite
asociadas con la formación de ciclones constituyen la base de métodos sinópticos de predicción de ciclones tropica-
les. Estas características se describen en las subsecciones siguientes.
b)
e)
d)
e)
f)
GÉNESIS
CARACTERÍSTICAS CLIMATOLÓGICAS
Los ciclones tropicales se forman sobre zonas limitadas de las cuencas oceánicas, y son altamente esta-
cionales. Esto significa, claro es, que hay condiciones ambientales específicas para la génesis de los ciclones tropica-
les, su desarrollo e intensificación. La frecuencia climatológica de la génesis está relacionada con seis factores, a saber:
a) una cálida y espesa capa mixta oceánica (con una temperatura de la superficie del mar de 26,SoC
como mínimo);
humedad a nivel medio superior a la media;
inestabilidad condicional a través de una capa espesa de la atmósfera;
vorticidad a bajo nivel superior a la media;
débil cizalladura vertical del viento horizontal;
alejamiento al menos unos grados con relación al ecuador (es decir, un valor importante de vortici-
dad planetaria).
McBride (1981a, b) y McBride y Zehr (1981) observaron que si bien se cumplen comúnmente las condi-
ciones termodinámicas necesarias para la génesis de un ciclón tropical, en general la formación no se produce hasta
que una perturbación convectiva preexistente penetra en una región de gran escala con una vorticidad ciclónica supe-
rior a la media en capas bajas y una vorticidad antíciclónica en capas altas. La génesis se produce normalmente a lo
largo de la línea de cizalladura del viento vertical cero entre regiones con cizalladuras más fuertes y de signo opuesto
en ambos lados. McBride observó que este esquema de circulación se describía debidamente mediante un parámetro
derivado sustrayendo la vorticidad relativa a 200 hPa (promediada a partir de un radio de 0_6
0
de latitud) de la vorti-
cidad media a 850 hPa. Lee (1986) observó que las aglomeraciones de nubes previas al ciclón tenían circulaciones
ciclónicas a nivel medio e inferior más fuertes a partir de un radio de 2_8° de latitud y flujos centrípetos de cantidad
de movimiento más importantes en los niveles medios, en comparación con las aglomeraciones que no se desarrollan.
Gray (1979) definió un parámetro de génesis como producto de términos que contienen funciones de
los seis parámetros anteriores, que viene dado por:
p = m;r+5) . (1/(sz+3)) . (aB
e
/ap+5) . (B) . ((RH-40)/30)
en donde f es el parámetro de Coriolis, Sr la vorticidad relativa, Sz la cizalladura vertical del viento entre 850 y
200 hPa, aBe/ap el régimen de descenso de la temperatura potencial equivalente entre 950 y 500 hPa, y E el paráme-
tro de energía oceánica.
5.8.1.1
5.8.1.1.1
• El contenido de esta sección se ha extraído de la publicación A Global View of Tropical Cyclones, que contiene el informe del Cursillo
internacional sobre ciclones tropicales celebrado en Bangkok (Tailandia), del 25 de noviembre al 3 de diciembre de 1985.
V.46 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
El parámetro de génesis es el producto de tres factores térmicos y tres factores dinámicos. Los seis pará-
metros considerados anteriormente no son, sin embargo, independientes. En los trópicos, las regiones de elevadas
temperaturas de la superficie del mar están invariablemente correlacionadas con la inestabilidad condicional a causa
de débiles gradientes de temperatura horizontal en las capas medias. Las altas humedades a esos niveles suelen pro-
ducirse también en regiones con aguas cálidas. Prácticamente todas las zonas de fuerte convección están asociadas a
un movimiento ascendente medio y son húmedas en altitud. La vorticidad relativa y el parámetro de Coriolis
pueden combinarse para obtener la vorticidad absoluta. Por tanto, los parámetros climatológicos en gran escala
asociados con la formación de ciclones tropicales pueden resumirse así:
a) temperaturas cálidas de la superficie del mar unidas a una espesa capa oceánica mixta¡
b) importantes valores de vorticidad absoluta en la troposfera baja;
e) débil cizalladura vertical del viento directamente sobre la perturbación previa a la tempestad¡
d) movimiento ascendente medio y elevada humedad en capas medias.
Gray ( 1975) partió de la hipótesis de que los ciclones se forman sólo durante períodos en que esas con-
diciones sufren variaciones con valores superiores a su media climatológica regional. Calculó algunos valores críticos
del parámetro de génesis para que una depresión tropical se convierta en tempestad tropical en los océanos Pacífico y
Atlántico. Los valores medios de P para las dos cuencas oceánicas son 73 U Y48 U, respectivamente, en donde
U =10-
8
Cal Ks-l cm-
3
. Mandal y otros (1987) han calculado parámetros de génesis similares en el caso de un ciclón
que se desarrolla y uno que no se desarrolla en el norte del océano Índico. Hallaron un valor medio de 83,S U como
valor crítico del parámetro de génesis para el desarrollo de un ciclón tropical en esta zona. Sus resultados indican que
el valor crítico de P es mayor al norte del océano Índico que en los océanos Pacífico y Atlántico.
Se necesitan temperaturas de la superficie del mar superiores a 26,S· C y una capa de humedad espesa a
nivel inferior porque las fases de génesis y desarrollo son sensibles a la evaporación en superficie, lo cual está directa-
mente relacionado con la temperatura de la superficie del mar. Las temperaturas de la superficie del mar más altas
favorecen también la inestabilidad latente y una convección profunda. Para que la tormenta no enfríe las aguas de
superficie mediante mezcla vertical tienen que haber una espesa capa oceánica mixta. Sin embargo, salvo durante los
períodos iniciales y finales de las estaciones de ciclones tropicales, y cerca de los límites hacia el polo de regiones
probables a su desarrollo, estos dos criterios sinópticos se encuentran casi siempre presentes en el caso de una pertur-
bación preexistente. La formación del núcleo cálido necesario para una disminución de una presión concentrada, y
la ciclogénesis depende más de criterios dinámicos que de criterios termodinámicos.
5.8.1.1.2 CARACTERÍSTICAS SINÓPTICAS
5.8.1.1.2.1 VORTICIDAD CICLÓNICA EN CAPAS BAJAS
Una importante característica a escala sinóptica requerida para la génesis de ciclones tropicales es una
perturbación preexistente con vorticidad ciclónica que contenga abundante convección profunda. Riehl (1954) seña-
ló que para que se desarrolle el ciclón tiene que haber una perturbación preexistente. Tal vorticidad ciclónica condi-
ciona la convergencia de humedad requerida para un calentamiento neto de la troposfera.
McBride y Gray (1980) y Lee (1986) han mostrado que las perturbaciones preciclónicas tienen velocida-
des ascendentes medias de 100 hPa/día o más, promediadas en una zona cuadrada de cuatro grados de lado. El tipo
de perturbación preexistente constituye una de las principales diferencias regionales en el desarrollo inicial de un
ciclón tropical. Los esquemas meteorológicos sinópticos que conducen a la formación de la perturbación preexisten-
te también varían de una región a otra. Una vez formado el ciclón, empero, fundamentalmente hay poca diferencia
en las condiciones de intensificación (Gray, 1968). La mayoría de los ciclones se forman en la zona de cizalladura
entre monzones¡ normalmente cruzan los vientos del oeste ecuatoriales y los vientos alisios del este (Sadler 1967a).
Con el mayor flujo a ambos lados de esta vaguada monzónica aumenta la vorticidad relativa en capas bajas y las con-
diciones son más favorables para la génesis. Los vientos del oeste de la parte ecuatorial pueden adquirir fuerza debi-
do a masas frías procedentes del hemisferio de invierno, que incrementan la presión en el ecuador y conducen a gra-
dientes de presión y un flujo del oeste más fuertes a lo largo del ecuador. He y Yang (1981) mostraron ejemplos de
interacciones entre ondas largas en el hemisferio sur y vientos del este ecuatoriales al oeste del Paáfico Norte duran-
te el verano del hemisferio norte.
El flujo del este en la parte situada hacia el polo de la vaguada monzónica puede reforzarse como resul-
tado de la intensificación de la dorsal subtropical. Los fuertes y profundos alisios en la parte situada hacia el ecuador
de la dorsal subtropical indica la posibilidad de que se produzca un ciclón al oeste del Pacífico norte y sur.
Gray (1968) estimó que aproximadamente el 80 por ciento de todos los ciclones tropicales tienen su
origen en la ZClT o junto a su límite hacia el polo o en una vaguada monzónica. La mayoría de los restantes se
forman a partir de perturbaciones encerradas en un flujo de alisios del este, muchas de ellas asociadas a la vaguada en
la troposfera superior tropical (VTST) (Sadler, 1976, 1978). Sadler mostró que los intensos vórtices ciclónicos que se
mueven hacia el oeste en la VTST dan lugar a la iniciación e intensificación de tifones al oeste del Pacífico Norte.
Shimuzu (1982) informó de la formación del tifón Ellis en junio de 1979, en asociación con un vórtice ciclónico en
la troposfera alta que se desplazaba hacia el oeste en la VTST al oeste del Pacífico Norte. Una pequeña fracción
(3-5 por ciento) se forman en regiones subtropicales cerca de zonas frontales estacionarias o al este de vaguadas en
capas altas. Estos denominados sistemas baroclímicos plantean un problema de predicción especial al oeste de los
océanos Atlántico Norte y del Pacífico Norte, donde los frentes se encuentran con aguas calientes en posiciones
situadas hacia el polo relativamente altas en comparación con el hemisferio sur. Las irrupciones en capas bajas
procedentes del hemisferio opuesto pueden desempeñar muchas veces una importante función en la ciclogénesis
tropical.
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.47
5.8.1.1.2.2 CIZALLADURA VERTICAL DEL VIENTO
Para proteger el núcleo cálido de los efectos de ventilación (desecadón o enfriamiento) se necesita una débil
cizalladura vertical del viento. La fuerte cizalladura vertical entre los flujos horizontales de capa baja y alta quizás sea el
único factor de inhibidón más importante en el desarrollo del núcleo cálido. Los experimentos numéricos realizados en
años redentes (Kurihara y Tuleya, 1981, 1982; Tuleya y Kurihara, 1981, 1982, 1984) han estableddo que la vortiddad en
capas bajas y el acoplamiento vertical entre la troposfera baja y la troposfera alta son factores importantes en la forma-
ción de los ciclones. El acoplamiento vertical resulta favorecido por una débil cizalladura vertical del viento o por un
régimen en el que los vientos del este aumentan al ascender. La génesis se impide cuando los vientos del este se inten-
sifican con la altitud, lo cual coincide con las observaciones. Los ciclones tropicales raramente se forman en regiones en
que hay cizalladura de los vientos del este al ascender. Esa cizalladura se produce en regímenes de vientos alisios hacia
el ecuador de las vaguadas tropicales en la troposfera superior, y al noroeste de Australia durante el período del flujo del
monzón del noroeste. También se cree que la cizalladura de los vientos del este asodada con el paso de vaguadas en
latitudes medias que se extienden hasta los trópicos impide la formación de ciclones.
5.8.1.1.2.3 DIVERGENCIA EN CAPAS ALTAS
Una amplia zona de vorticidad anticiclónica en capas altas permite que la perturbación establezca un
mecanismo centrífugo adecuado para la divergencia de masa (Erickson, 1977). Un factor esencial en el desarrollo de
los ciclones tropicales, y tal vez en la génesis, es el establedmiento de uno o más chorros centrífugos en la troposfera
superior (Sadler, 1978). Esos chorros se encuentran normalmente en los cuadrantes del nordeste y el suroeste de los
ciclones del hemisferio norte, y a la inversa en el hemisferio sur. En el hemisferio norte, el chorro en el cuadrante del
noroeste representa una fusión del flujo centrífugo anticiclónico con la corriente en chorro subtropical, la vaguada
tropical en la troposfera alta, o una vaguada que penetra desde los vientos del este en latitudes medias. Una depre-
sión fría adyacente en capas altas puede proporcionar también el mecanismo necesario para aumentar el flujo centrí-
fugo. El chorro de cuadrante sudoccidental representa una interacción entre el ciclón y el chorro del este tropical,
pero está reladonado frecuentemente con la presencia de un fuerte anticiclón en altitud en el hemisferio de invierno.
5.8.1.1.2.4 CARACTERÍSTICAS DE LAS IMÁGENES OBTENIDAS POR SATÉLITE
En las técnicas más utilizadas, y con mucho, para la verificación de la génesis y el desarrollo de dclones
tropicales se emplean imágenes obtenidas por satélite. Se trata de la única fuente de datos disponible en muchas
regiones, y de la menos onerosa en la mayoría de ellas. Muchísimos centros recurren a una variación de la técnica de
reconocimiento de esquemas desarrollada por Dvorak (1975, 1984). Los indicios habituales de la génesis de los ciclo-
nes según se ven en las imágenes de las nubes son:
a) la curvatura de la banda de nubes que constituye el primer indido;
b) la presencia de convección profunda en bandas curvadas, un centro de circulación (marcado por
bandas de nubes curvadas circundantes) y la persistencia de estas dos características durante 12 ho-
ras por lo menos. Sin embargo, existe una considerable variabilidad entre las distribudones de
nubes asociadas con distintas perturbaciones previas a los ciclones. Generalmente se utilizan mapas
en que se muestran situaciones típicas;
e) en el Atlántico y en el este del Pacífico, muchas veces pueden detectarse indidos de ciclogénesis uno
o dos días antes de la fase inidal de formadón. El primer indido en esos casos es que la aglomeradón
de nubes se alarga con un estiramiento de su límite norte y una intensificación de la convecdón;
el) a medida que se intensifica la perturbación, la principal banda convectiva adquiere mayor fuerza y
se curva cada vez más en torno al centro de la circulación.
Con la llegada de los satélites geoestacionarios, los países provistos de los sistemas adecuados de recep-
ción y proceso de datos pueden calcular vectores del movimiento de las nubes, o los vientos, sobre todo a nivel de
cirros y de la base de las nubes de cúmulos. Varios investigadores han utilizado estos datos (Erickson, 1974; Rodgers,
y otros, 1977) para calcular la divergencia, la vorticidad, la cizalladura vertical del viento horizontal, y otras propie-
dades de la atmósfera. Esta información puede aplicarse, utilizando técnicas sinópticas, al estudio y la predicción del
desarrollo de los ciclones tropicales. Erickson (1977) y Arnold (1977), por ejemplo, han analizado diferencias obser-
vadas entre perturbaciones tropicales que se desarrollan y no se desarrollan, primordialmente del tipo de la ZClT al
oeste del Pacífico Norte. Los resultados de esos estudios, basados únicamente en datos transmitidos por satélite, pue-
den ser útiles para los especialistas en meteorología tropical.
5.8.1.2 VARIACIONES DE INTENSIDAD
Las variaciones de intensidad se producen principalmente en la parte central de un ciclón. En relación
con otras regiones, el núcleo tiene valores muy altos de los números de Rossby y de Froude, así como de los paráme-
tros de estabilidad inercial, y se circunscribe a una zona relativamente pequeña con débil impulso angular (véase la
sección 5.5.2.1.1.5). Las variaciones de intensidad en los ciclones tropicales se producen por una interacción entre las
escalas convectiva y ciclónica, influida por interacciones termodinámicas y dinámicas con la superficie subyacente y
el entorno circundante. Las influencias ambientales pueden favorecer o frenar la intensificación. A continuación se
analizan las funciones de estas interacciones.
5.8.1.2.1 FUNCIÓN DE LA CONVECCIÓN HÚMEDA
La liberación de calor latente en la convección húmeda fue reconocida como un importante factor en la
intensificación de los ciclones tropicales por Riehl (1954). La primera especificación cuantitativa de una interacción entre
VA8 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
las escalas convectiva y ciclóníca entró en el concepto de inestabilidad condicional de segundo orden (CISK), introduci-
do por Carney y Eliassen (1964) y Ooyama (1964). En esa teoría se describió un proceso de interacción de escala lineal
en el que la convergencia friccional de la humedad por la circulación en gran escala aumentaba la convección de
cúmulos, lo que a su vez intensificaba el sistema en gran escala, y así sucesivamente.
Ahora se sabe que esas interacciones lineales de pequeña amplitud son demasiado simplistas para explicar
el desarrollo de ciclones tropicales, y el ténníno CISK se interpreta en el sentido más amplio del desarrollo de una per-
turbación en gran escala imputable a una interacción inestable con la convección mesoescalar inherente.
La convección influye considerablemente en los cambios de intensidad de los ciclones tropicales, a causa
de la elevada estabilidad inercial y del flujo rotacional del número de Froude.
En general, en los trópicos la vorticidad absoluta es reducida, debido a los pequeños valores del parámetro
de Coriolis. Por eso, el radio de deformación de Rossby (véase la Sección 5.5.2.1.1.5), que es la relación entre la veloci-
dad de la onda de gravedad y la frecuencia inercial (o estabilidad), es muy grande (con frecuencia miles de kilómetros)
para circulaciones en gran escala vertical. Este valor es un indicio del espacio que han de recorrer las ondas de gravedad
para que los efectos inerciales resulten importantes. Como las aglomeraciones de nubes son mucho menores que esos
valores de L
R
, no logran convertir la liberación del calor latente en calentamiento, lo que supone una disminución de
las presiones en superficie y un aumento de la circulación rotacional. La energía procedente del calentamiento diabáti-
co se dispersa radialmente por la ondas gravitatorias en una escala comparable aL
R
, yen los radios se observa una peque-
ña perturbación del flujo rotacional mucho menor que L
R
.
Ahora bien, en la región del núcleo del ciclón tropical, la vorticidad relativa es inhabitualmente grande; de
ahí que la estabilidad inercial sea elevada, y el radio de deformación de Rossby, pequeño. Como resultado, las aglome-
raciones de nubes transforman con mayor eficiencia el calor latente en calentamiento.
La intensificación de los ciclones parece depender no tanto de la cantidad de convección profunda que se
produce en el sistema ciclóníco en su conjunto como de la cantidad de convección profunda y de la magnitud resultan-
te de la circulación en masa centrípeta, ascendente y luego centrífuga que se produce en el núcleo central en un radio de
Oa 1° ó Oa 2° del sistema (Chen y Gray, 1984).
Los ciclones tropicales que desarrollan un intenso ojo cálido a la vez que la convección húmeda inestable se
mantiene en las proximidades inmediatas pueden producir nuevas intensificaciones (Holland, 1985). Por ejemplo, Dvorak
(1984) muestra que las nubes de convección profunda con cimas frías están asociadas a una intensificación continua.
Merrill (1985) comparó elementos de tifones en intensificación (de intensidad similar) en el oeste del Pacífico norte. Como
las temperaturas eran casi las mismas en la troposfera baja, no había notables diferencias en los dos tipos de tifones en cuan-
to a la temperatura de la superficie del mar. Ahora bien, las sustanciales diferencias de temperatura en la troposfera alta
indican que el tifón que se intensifica es mucho más inestable convectivamente (fuera de la región del ojo no discerníble)
que el que no evoluciona. Hay varios procesos para establecer una troposfera alta fría mediante interacciones ambientales.
5.8.1.2.2 . FUNCIÓN DE LA VORTICIDAD
Como ya se ha dicho, la vorticidad superior a la normal en capas bajas es un importante factor para
determinar si puede tener lugar la ciclogénesis fuera de una aglomeración de nubes. La vorticidad en capas bajas tiene
dos efectos: a) al aumentar la vorticidad, crece la frecuencia inercial J, y el radio de deformación de Rossby LR dismi-
nuye, con lo que se reduce la escala de reacción y aumenta la eficiencia de conversión de liberación de calor latente
en calentamiento. Este, a su vez, disminuye la presión en la superficie y aumenta la circulación rotacional; b) al ace-
lerarse la rotación en superficie, la convergencia friccional (o bombeo de Elanan) incrementa la magnitud del aflujo
de aire en capas bajas. Este aflujo en los ciclones tropicales totalmente desarrollados se mantiene en gran medida por
su convergencia friccional.
Cuando una aglomeración de nubes forma un vórtice bien desarrollado con un radio de vientos máxi-
mos (RVM) distintivo, las propiedades dinámicas del aire dentro y fuera del RVM son muy diferentes. En el interior
del RVM, existe una elevada vorticidad relativa, porque tanto los términos de la cizalladura como de la curvatura con-
tribuyen positivamente a la vorticidad. En el exterior del RVM, la vorticidad relativa es normalmente muy reducida,
porque el término de la cizalladura es negativo. En relación con estos argumentos, la región de alta vorticidad
dentro del RVM es mucho más eficiente en cuanto a conversión de la liberación del calor latente en calentamiento e
incremento del flujo rotacional que la región exterior. La convergencia friccional en capas bajas, cerca de la máxima
vorticidad, justamente en el interior del RVM tiende a concentrar el calentamiento latente en esa zona. Este calenta-
miento reduce la presión del núcleo, refuerza el gradiente de la presión radial y el flujo rotacional, contrae el vórtice,
y aumenta la convergencia friccional. Esto, a su vez, conduce a una mayor convección, y así sucesivamente. Este
modelo clásico de intensificación de la tormenta tropical está ampliamente aceptado como explicación lógica de cómo
se convierte una tempestad tropical en ciclón totalmente desarrollado. Sin embargo, no explica la génesis de una tem-
pestad tropical resultante de una perturbación previa, puesto que la convergencia en las primeras fases se debe sobre
todo a desequilibrios entre los campos de viento y de presión causados por la liberación de calor latente y/o procesos
advectivos no lineales, y no a la pequeña convergencia friccional que se observa en un sistema débil.
5.8.1.2.3 INTERACCIONES CON EL MEDIO AMBIENTE
Hay una interacción entre los ciclones tropicales y los sistemas meteorológicos adyacentes que produce
variaciones de intensidad. Entre los ejemplos cabe citar ráfagas de viento en capas bajas de los alisios del este o vientos
del oeste monzónicos, una vaguada en la troposfera alta que encuentra un obstáculo, con desarrollo asociado a un cho-
rro centrífugo, una disminución de la cizalladura por la invasión de vientos del oeste en la troposfera alta, un desarrollo
de circulaciones secundarias forzadas por el desvanecimiento de una depresión fría en la troposfera alta, y la advección
(
(
(
CAPiTULO 5 VA!!
de aire frío o seco en el núcleo dcl ciclón. 'li>les interacciones forman la base de la maY01ia dc las reglas empíricas para
predecir los cambios de la intensidad de los ciclones. Acontinuación Se examinan tres tipos particulares de interaccio-
nes, asociados a la rápida intensificación o al desarrollo sostenido conducente a un sistcma muy intenso:
a) el prilner tipo de interacción parece producirse sobre todo en la cuenca del Atlántico Norte. La inter-
acción com.íenza con una depresión fría en la troposfera alta y la aparición de un ciclón troplcalmuy
próxinlo que se desarrollaiu situ °se desplaza. Se ha observado un descenso brusco de la depresión
fría asociada con el desarrollo de un fuerte flujo centrifugo procedente del ciclón y una rápidainten-
sifkación para convertirse enhuracán violento (Simpson yRíehl, 1981). Ríenl sugirió que estose debe
a un desvanecimiento espontáneo del lago de aire fria asociado con una depresión en la troposfera
alta. Luego se genera una Circulación solenoidal de aire frío descendente en la depresión y aIre calien-
te ascendente en el ciclón. La energía potencial original se convierte en energía cinética del solenoi-
de que se invierte y produce una circulaci6n secundaría, Según Rlehl, el ddón se intensifica luego
debido a una impo:rtacI6n en capas bajas y a una exportación en capas altas del Impulso angular;
b) el segundo tipo de interacción comprende el desarrollo de un fuerte canal de flujo centrífugo orienta*
do a los vientos del oeste al acercarse al oeste del ciclón tropical o desarrollarse una vaguada en capas
altas. Se trata de un importante mecanisrno en regiones como Australia y el océano Pacífico sur, donde
los ciclones tropicales se desarrollan norrnalmente muy cerca del flujo subtropical del oeste en la tro-
posfera alta;
e) el tercer tipo de interacción es fundamentalmente un fenómeno que se da en el oeste del Pacíflco
Norte, en que el ciclón se sitúa en una posiciónventajosa con relación a la vaguada tropkal en la tro-
posfera alta. Sadler (1967b, 1978) observó que esta serie<Je fenómenos está normalmente asociada con
la intensificaci6n del ciclón, y sugirió que el mecanismo subyacente era la fonnadón de dos canales
de flujo centrífugo hacia el nordeste y el suroeste.
S.S.1.2A CONPlGrmACJÓN DELl'LU¡O CENTRiFUGO EN CAPAS ALTAS ASOCJAD,1 A LAS ltARlACJONES DE INTENSIDAD
DE LOS CJCLONES TROPIC}UJ1S
En un detallado estudio de cierto número de ciclones que se formaron durante el período del FGGE en seis
cuencas oceánicas del globo, Chen y Gra)' (1984) identificaron distintas configuraciones deflujot:entrífugo encapas altas
asociadas con la intensUlcación de los cidones tropicales. Su estudio se basa en que si una circulación de flujo centrífu-
go de un ciclón tropical se concentra encanales estrechos, puede tener una importante influencia en la intensificación
del núcleo interno de la tempestad. Los autores definen el flujo centrifugo de la tempestad según el número de canales
de flujo observables y concentrados: un. solo canal defiulO centrífugo, doble canal y número indefinido.
CadaconfiguradÓl1 se subdivide luego en tres o cuatro, según la posición relativa del centro del anticiclón
a 200 hPa, y las orIentaciones del canal de flujo hacia el polo, hacia el ecuador, o ambos. En la configuración de doble
canal, el flujo sigue dos dIrecciones en capas altas: una hada el polo y otra hacia el ecuador. El doble canal origina con
frecuencia el rápido desarrollo de tU1 ciclón muy proflmdo. En la Hgura 5.21 se da un ejemplo de doble canal de flujo
centrífugo, obsel'vado en el caso del tifón Owen al noroeste del Pacífico, el ZS de septiembre de 1979. En esta configu-
ración, el ciclón tropical se en{;uentra en la región centra! del anticiclón encapas altas. 1.'1 máxima velocidad del viento
de Owen aumentó de 45 nudos el 24 de septiembre a 110 nudos el 26 de septiembre, debido aparentemente a esta con-
figuración doble. Otro ejemplo citado por los autore.ses el del tifón Tip,quc también tuvo un fuerte doble canal de flujo
centrifugo en su período de rápido desarrollo.
l'lgnra S.21 - Fotogr¡¡fia por satélíte del tifón Owen que muestril un dobl<o canal de flUjo bacin el exterIor, el 25 de septieluhre de 1979
(n<Japrado de Chen y Gray, 198'H.
V.50 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Cuando los flujos en tomo a un anticiclón en capas altas no están vinculados a un canal de flujo cen-
trífugo reconocible, se denomina configuración sin flujo centrífugo. Los diagramas no reconocibles representan
aproXimadamente el 20 por ciento de los casos de intensificación del ciclón. Las periferias de una configuración sin
flujo centrífugo se caracterizan a menudo por barbas y cortas líneas de cirros laterales. Esta configuración nubosa
indica que la divergencia en capas altas sigue siendo fuerte, pero no está organizada en canales reconocibles de flujo
centrífugo de gran velocidad.
El análisis estadístico de las velocidades de intensificación de los casos de ciclones tropicales anuales del
FGGE han mostrado que los flujos centrífugos de doble canal son más favorables para la intensificación rápida. El flujo
de un solo canal, los ciclones tropicales con centros situados al oeste o al este de un anticiclón a 200 hPa son más favo-
rables para las velocidades de intensificación más profunda que cuando el centro se encuentra en medio del anticiclón.
Un anticiclón de capa alta en un lado del ecuador puede influir profundamente en la dirección y la mag-
nitud del canal de flujo centrífugo hacia el ecuador de un ciclón tropical en el hemisferio opuesto. Así ocurre
particularmente cuando un anticiclón en el hemisferio sur ecuatorial que se intensifica se desplaza hacia el oeste y se
acerca a la misma longitud de un ciclón tropical en el hemisferio norte. En ese tipo de situaciones se refuerza el canal
de flujo centrífugo hacia el ecuador del ciclón tropical y con frecuencia se produce una intensificación del ciclón muy
rápida. Estas influencias en capas altas de todo el hemisferio parecen prevalecer sobre todo en el caso de intensifica-
ción de ciclones en el nordeste y el noroeste del Pacífico. Chen y Gray observaron que cuando el flujo centrífugo a
200 hPa con un radio de 4_8
0
al exterior de la tempestad se concentra en canales estrechos y fuertes (por oposición a
canales uniformes y más débiles), se reúnen las condiciones generales necesarias para una concentración del ciclón en
el núcleo interno de la convección profunda.
5.8.1.2.5 CARACTERÍSTICAS DE LAS IMÁGENES OBTENIDAS POR SATÉLITE
La técnica de Dvorak (1975) es probablemente la mejor conocida y la más aplicada en la predicción de
las variaciones de intensidad de los ciclones tropicales.
Dicha técnica, que constituye un enfoque sistemático para evaluar la intensidad de los ciclones tropica-
les con datos de imágenes obtenidas por satélite ha mostrado una buena coherencia operativa durante largo tiempo.
Estos procedimientos y normas se han concebido para que sirvan de guía a los analistas meteorológicos en situacio-
nes complejas, tratando así de lograr la coherencia en las estimaciones de los analistas que trabajan con las mismas
series de datos y los mismos recursos.
Dvorak describe un método para determinar las intensidades de los ciclones tropicales a partir de
imágenes de satélite infrarrojas intensificadas. El trabajo se ha realizado pensando en las necesidades de un analista
meteorológico operativo, y contiene una lista de procedimientos progresivos para lograr la coherencia entre analistas
que realizan estimaciones de la intensidad de los ciclones tropicales. En este modelo se incorporan asimismo con-
ceptos que permiten una mayor sencillez y objetividad de los análisis, utilizando los datos de imágenes infrarrojas
procedentes de satélites geoestacionarios (disponibles las 24 horas del día). Utilizando las características de nubes de
un ciclón o una perturbación tropical y sus antecedentes se puede efectuar una evaluación de su intensidad en modo
operativo. Las características de las nubes y los antecedentes (evolución de la configuración nubosa) se emplean en el
análisis con un modelo empírico de desarrollo de un ciclón tropical. El modelo proporciona orientaciones y normas
para aplicarlas en los períodos en que las formaciones de nubes asociadas con tales perturbaciones son difusos y, por
lo tanto, presentan dificultades de interpretación. Los ajustes en la relación de características/intensidad de las nubes
se prevén en el modelo en caso necesario.
Las características de la nubosidad observadas en las imágenes de satélite vinculadas con la intensidad
de una perturbación tropical son aquellas que describen el centro del sistema de nubes y la nubosidad densa que lo
rodea. Las imágenes infrarrojas intensificadas proporcionan límites discretos para estudiar las características, así como
una medida objetiva de su profundidad vertical. Esas imágenes contribuyen así a aumentar la objetividad del análi-
sis en mayor grado que las imágenes de espectro visible únicamente. Amold (1977) examinó numerosos ciclones de
todas las dimensiones e intensidades, llegando a la conclusión de que el résultado más importante del análisis de las
imágenes obtenidas por satélite es la gran variabilidad de la nubosidad diurna observada cada día y en cada ciclón.
Esta diversidad se manifestaba en las cantidades de convección profunda, la profusión de cirros y la estratificación de
los ciclones tropicales. Arnold examinó nueve tipos distintos de estratificación de los datos obtenidos por satélite
comparados con diversos parámetros de ciclones, como la fase preliminar a la depresión respecto a la del tifón, los
sistemas de movimiento rápido respecto a los lentos, las diferencias en la dirección, los tifones de rápida intensifica-
ción respecto a los tifones estables, la nubosidad pasada y presente respecto a la intensidad, y las perturbaciones
ecuatoriales respecto a los vientos alisios. El autor llegó a la conclusión de que hay pocas probabilidades de lograr una
relación entre la cantidad de nubosidad vinculada a un ciclón concreto y cualquiera de los nueve parámetros
estudiados.
Existe alguna controversia en cuanto a la exactitud de la técnica de Dvorak en las aplicaciones operati-
vas. Como los ciclones tropicales evolucionan normalmente a través de ciclos de vida característicos, se trata de saber
si las imágenes transmitidas por satélite ofrecen posibilidades de pronósticos acertados y no sirven simplemente para
aplicar la climatología regional al conocimiento de la intensidad existente. Es dificil evaluar la exactitud de las
estimaciones de intensidad, debido a la falta de datos de verificación independientes en la mayoría de las regiones.
Sin embargo, de momento, los métodos de Dvorak siguen siendo quizá las técnicas de satélite más útiles para
predecir las variaciones de la intensidad asociadas a los ciclones tropicales.
Rodgers (1984) sugirió la utilización de mediciones de sondas atmosféricas mediante radiómetros
de exploración circular para radiaciones en el espectro visible y en el infrarrojo de dos parámetros meteorológicos
(
(
(
CAPÍTULO 5 V.51
- espesor en la troposfera alta y media, yagua predpitable - en la predicción de los ciclones tropicales. Observó que
los gradientes horizontales y los cambios temporales en el espesor de la troposfera alta y media, y el agua predpitable,
probablemente indiquen características de drculación ambiental que pueden afectar al desplazamiento o la intensifi-
cación de los ciclones tropicales, como la depresión de la troposfera alta tropical y las depresiones baroclínicas en los
vientos del oeste.
Uno de los mecanismos, propuesto por Gray (1979), es que la formación y la intensificación de ciclones
tropicales pueden producirse en regiones donde un vórtice de ciclón en la troposfera inferior se superpone en deter-
minadas zonas (de unos 200 km de radio) de subsidencia en la troposfera alta forzada dinámicamente. Esta
subsidencia se debe a la convergencia en la troposfera alta de corrientes centrífugas procedentes de profundas células
convectivas adyacentes y corrientes ambientales. Rodgers da ejemplos en que es posible reconocer este tipo de subsi-
dencia mediante los datos obtenidos por dicho radiómetro de exploración circular que pueden originar la inten-
sificación de un ciclón tropical. Este puede ser un medio auxiliar útil para verificar y predecir la intensidad y las
variaciones de desplazamiento de los ciclones tropicales.
5.8.1.2.6 VARIACIÓN DE LA INTENSIDAD Y DE LA ESTRUCTURA DEBIDO A LA LLEGADA A TIERRA
Es sabido que la intensidad y la estructura de los dclones tropicales varían al llegar a tierra firme, des-
pués de lo cual se produce una rápida pérdida de intensidad y un posible cambio a otro tipo de sistema. En algunos
casos, los ciclones que se desplazan en tierra y se debilitan vuelven a surgir en el mar, con mayor intensidad. El debi-
litamiento de los ciclones después de cruzar la tierra se debe sobre todo a la pérdida del flujo de energía en superfide,
particularmente en forma de calor latente. La mayor disipación friccional en la superficie produce también un flujo
centrípeto más fuerte, un enfriamiento adiabático más rápido, y una estabilización de la capa límite. Luego se redu-
ce la convección de humedad y el ciclón se llena rápidamente. La región de vientos máximos se extiende también en
general hacia fuera, y la presión en el exterior de la región del núcleo puede disminuir ligeramente.
En terreno llano, la estabilización de la capa límite puede originar un desacoplamiento entre la cir-
culación en la troposfera media y la superfide. Pueden producirse fuertes ráfagas locales de tipo reventón, pues este
aire se mezcla al descender en la capa límite. Al rodear la convección la vorticidad horizontal con una elevada
cizalladura en sentido vertical se producen a veces tomados. El ciclón puede también reorganizarse y mantener esa
organización en la troposfera media durante varios días. Cuando se deben a una corriente de aire tropical húmedo,
esos sistemas pueden producir importantes inundaciones.
Las grandes montañas perturban considerablemente la circulación del ciclón en la troposfera baja. En
terrenos montañosos se observan efectos locales muy fuertes, inclusive ráfagas violentas, predpitaciones muy inten-
sas e inundadones locales. El rápido agotamiento de la humedad de la atmósfera a causa de fuertes precipitaciones,
unido a un descenso de aire seco que fluye hasta el centro del ciclón puede acelerar la pérdida de intensidad.
5.8.1.2.7 PASO A SISTEMAS EXTRATROPICALES
Los ciclones tropicales varían de intensidad y de estructura después de introducirse en latitudes más
altas, al encontrar allí fuertes cizalladuras verticales del viento en el flujo del oeste subtropical. Los ciclones pueden
perder intensidad, convertirse en sistemas extratropicales u originar alguna forma de desarrollo baroclínico, como la
formación de ondas en una zona frontal. Esos cambios de estructura pueden producirse a veces con gran rapidez, y
tal vez uno de los fenómenos más difíciles de predecir sea el paso a sistemas extratropicales. En esa transición pueden
registrarse los siguientes cambios de estructura:
a) los campos de temperatura y humedad adquieren asimetrías distintas;
b) la convección de la región organizada en el núcleo se altera y desaparece;
e) la circulación en las capas medias y altas se altera y se debilita;
d) la precipitación se desplaza hacia el cuadrante este frontal;
e) el aire seco y frío penetra en la circulación desde el frente;
f) la zona de vientos de fuerza temporal se amplia.
5.8.1.2.8 RELACIÓN ENTRE LAS VARIACIONES DE INTENSIDAD DEL NÚCLEO INTERNO Y LA REGIÓN EXTERIOR
Merrill (1984) y Weatherford y Gray (1988) mostraron que existe una buena relación entre la fuerza y el
tamaño del viento del núcleo externo. Sin embargo, tanto el tamaño como la fuerza del viento en el núcleo externo
y sus variaciones y guardan poca correlación con la intensidad y los cambios del núcleo. Los ciclones tropicales pue-
den sufrir considerables variaciones en la intensidad del núcleo o en la fuerza del viento en el núcleo externo, en tanto
que el otro modo permanece esencialmente constante (Rolland, 1985). Weatherford y Gray (1984) citan algunos
ejemplos de casos de tifones que ilustran este aspecto. En el caso del supertifón Wynne, en 1980, observaron que,
durante el período de evoludón de depresión tropical a tempestad tropical, se produjo una intensificación simultánea
de la fuerza del viento exterior y una intensificación del núcleo. Pero, desde el período de la fase inicial del tifón, la
intensificación del núcleo interno del ciclón hasta la fase de supertifón se produjo sin variar notablemente la fuerza
del viento exterior. Luego, los vientos exteriores se intensificaron durante un par de días sin cambiar la intensidad del
núcleo interno. En la fase de desvanecimiento, la intensidad del núcleo interno de Wynne disminuyó espectacular-
mente, manteniéndose la misma fuerza del viento en la parte exterior. En otro ejemplo, el del supertifón Mac en
1982, se produjo una intensificación del núcleo interno más rápida que el fortalecimiento en la región exterior. Sin
embargo, mientras se debilitaba el núcleo interno de Mac seguía aumentando su intensidad en la región exterior. Los
autores citan varios casos en que se han experimentados pocos variaciones en la intensidad del núcleo interno pero
grandes variaciones en la fuerza de viento en su parte exterior.
V.52 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.8.2 Métodos para predecir las trayectorias
El desplazamiento de los ciclones tropicales es el resultado final de una compleja interacción de in-
fluencias externas e internas en varias escalas horizontales. El efecto externo de primera magnitud es su dirección
ambiental. Sin embargo, esta varía en el espacio y en el tiempo. Las variaciones en la circulación en gran escala y en
los sistemas sinópticos adyacentes pueden influir también en la dirección. Los efectos internos comprenden las
influencias de la escala ciclónica y la interacción no lineal entre la circulación del vórtice y el medio ambiente. Para
comprender la función de los diversos factores que influyen en el desplazamiento de los ciclones tropicales conven-
drá considerar sus aspectos teóricos.
5.8.2.1 ASPECTOS TEÓRICOS DEL DESPLAZAMIENTO DE LOS CICLONES TROPICALES
Al considerar los métodos dinámicos de predicción de la trayectoria convendrá examinar brevemente los
aspectos teóricos del desplazamiento de los ciclones tropicales, lo cual puede hacerse mediante la ecuación de vorticidad:
Jt;Jat=-V' Vs-{3v-(s+fJV' V
(
en donde los términos tienen su significado habitual. Un ciclón se desplaza reaccionando a la tendencia de vortici-
dad y lo hará hacia (apartándose de) la región con la máxima tendencia de vorticidad ciclónical (anticiclónica). Como
puede verse en la ecuación anterior, hay tres términos que contribuyen a la tendencia de vorticidad: advección de la
vorticidad, la deriva denominada beta, y divergencia.
La advección de la vorticidad contribuye a la tendencia a la vorticidad en dos formas: en el campo de
la tempestad debido a la asimetría en la configuración de la vorticidad, y mediante la advección uniforme del vórtice
por un flujo en gran escala (dirección ambiental). La deriva beta contribuye a la tendencia de vorticidad en forma
(negativa) en el hemisferio norte al oeste (este) del centro, es decir, el flujo hacia el sur al oeste refuerza la vorticidad (
planetaria en esta región, y el ciclón tiende a desplazarse hacia el oeste en la región de creciente vorticidad. El efecto
beta lineal introduce una circulación secundaria mediante la tendencia de la vorticidad a crear un dipolo positivo-
negativo (Holland, 1985). La circulación secundaria con rotación ciclónica al oeste y anticiclónica al este del centro
del vórtice pasa directamente a través del núcleo interno y desplaza el centro hacia el norte. Según esta interpreta-
ción, la combinación de tal componente hacia el norte y de la propagación hacia el oeste debida al término f3v daría
como resultadq un desplazamiento hacia el noroeste. Esto explica que los ciclones tiendan a desplazarse hacia el polo
y hacia el oeste incluso en ausencia de flujo básico.
Cuando se incluyen procesos de advección no lineales, el flujo asociado con la circulación en el núcleo
interno desplaza la vorticidad con tendencia de vorticidad ciclónica (anticiclónica) en la parte situada hacia el polo
(hacia el ecuador). El efecto inicial de agregar un término de advección no lineal es una traslación hacia el polo.
El ajuste debido al término lineal f3 conduce a una trayectoria hacia el noroeste en régimen estable.
E! tamaño y la forma del perfil meridional del viento influyen en el desplazamiento. En una tempestad
de gran tamaño, en que hay vientos más fuertes de radios mayores, el componente meridional de más amplitud
supondrá una mayor contribución del término f3v, que ha de equilibrarse con el término de advección horizontal en
régimen estable. Este proceso de ajuste supone una distorsión de la configuración de la vorticidad que induce a la
advección por la circulación del vórtice. Chan y Williams (1987) han demostrado que un vórtice con un perfil de este
tipo tiene un desplazamiento hacia el noroeste que duplica casi al de un perfil en el que los vientos meridionales son
débiles en radios grandes. Por otro lado, un aumento de la velocidad del viento cerca del centro del vórtice (mayor
intensidad) no cambia notablemente la dirección ni la velocidad del desplazamiento. Según algunos estudios de
observación, cuanto más intensos son los ciclones tropicales mayores son sus componentes meridionales. (',
La contribución del término de divergencia se debe a las influencias a escala de tempestad que pueden tener
su origen en la liberación de calor latente y en el calentamiento. Es físicamente plausible que una distribución asimétri-
ca de la liberación de calor latente conduzca a una deflección de un centro de baja presión hacia la región de mayor
calentamiento. En Elsberry (1985) figuran más detalles sobre la teoría del desplazamiento de los ciclones tropicales.
5.8.2.2 CONSIDERACIONES SINÓPTICAS
Acción rectora ambiental
La consideración más importante en la predicción sinóptica del desplazamiento de ciclones tropicales es
la identificación de la acción rectora ambiental. En muchos de los primeros estudios se consideraba que el ciclón
tropical se desplazaba como un vórtice puntual en un flujo fluido sin interacción uniforme. La dinámica de esta
advección uniforme del vórtice está contenida en el primer término de la derecha de la ecuación de vorticidad consi-
derada anteriormente. Según el concepto de acción directa, los ciclones tropicales suelen desplazarse a la velocidad y
en la dirección del flujo ambiental de capa espesa. Sin embargo, hay alguna controversia en cuanto al mejor nivelo
capa de la atmósfera que determina primordialmente el desplazamiento de los ciclones tropicales. En estudios recien-
tes, Neumann (1979) y Pike (1985) demuestran que los desplazamientos de los ciclones tropicales tienen una mayor
correlación con el flujo a niveles de la troposfera media. Neumann indica asimismo que en un flujo de capa espesa
con ponderación de la masa puede obtenerse un resultado algo mejor. Sanders y otros (1980) han demostrado que
utilizando sólo tres niveles (850, 500 Y250 hPa) puede obtenerse una excelente estimación del flujo medio en capa
espesa. Sin embargo, si se omite el nivel de 500 hPa puede degradarse considerablemente la estimación.
Acción rectora geostrófica en superficie
Un método relativamente sencillo en el que se utiliza el mapa de presión en superficie y sus cambios en
24 horas es el basado en el concepto de acción rectora geostrófica en superficie. Se utiliza junto con técnicas y
CAPÍTULO 5 V.53
sistemas de observación más sofisticados para calcular el desplazamiento del ciclón tropical (indispensable en las
técnicas de los análogos, estadísticas y dinámicas), y para comparar la calidad de las predicciones objetivas a más corto
plazo con la situación sinóptica vigente.
Por medio de esta técnica se obtienen tanto los componentes zonales como meridionales del desplaza-
miento de la perturbación, midiendo el gradiente de presión en la perturbación. El gradiente de presión ha de medir-
se fuera de la zona de circulación del ciclón tropical (normalmente desde la primera isobara de curva anticiclónica o
collado en el exterior del ciclón). Debido a la influencia de la fuerte variación norte-sur en el parámetro de Coriolis
sobre el cálculo geostrófico en latitudes medias, es preciso calcular el componente zonal como la diferencia de las
componentes medidas al norte y al sur del centro del ciclón (OMM, 1979, Figura 3-8).
La hipótesis fundamental en esta técnica es que la masa de aire del entorno que sigue el ciclón es homo-
génea. Como, incluso en las regiones tropicales, esta no es una hipótesis muy buena} se recurre a una modificación
de la acción directa, basada en la diferencia media de la temperatura en el ciclón en ciertas capas de la atmósfera.
Cuando se dispone de datos de la temperatura en altitud} conviene determinar la diferencia de temperatura requerida
que corresponda al intervalo entre las isobaras de superficie que se utilizan en el análisis de la región que interesa.
Cuando no se dispone de datos de la temperatura en altitud, el desplazamiento pasado y presente del ciclón o las
imágenes obtenidas por satélite pueden proporcionar cierta información sobre el campo de temperatura. De ello se
desprende que cuando el ciclón se dirige hacia la derecha de la trayectoria geostrófica prevista en un entorno homo-
géneo hay delante aire más frío, en tanto que un desplazamiento hacia la izquierda indica que el aire es más caliente.
La existencia de estas zonas de baja y alta presión puede deducirse que la distribución de las nubes observadas por
satélite} y puede estar relacionada con la presencia de aire frío y cálido} respectivamente.
Utilización de las variaciones de presión y de los campos de desviación
Varios servicios meteorológicos han utilizado las variaciones de presión en las seis a doce horas anterio-
res (con las correspondientes correcciones de las variaciones diurnas) para predecir la intensificación de los ciclones
tropicales y la dirección de su desplazamiento. Los mapas de tendencia barométrica - basados en esas variaciones de
presión corregidas, particularmente en estaciones situadas en islas y costas - proporcionan a veces indicaciones úti-
les para determinar la desplazamiento} incluida la incurvación de un ciclón tropical que se aproxima. Las variaciones
de presión también pueden ser de utilidad en las predicciones a corto plazo en momentos críticos. Pueden emplear-
se para predecir la llegada o no a tierra firme de un ciclón, o como apoyo para evaluar los cambios de trayectoria duran-
te la aproximación a tierra.
Es asimismo importante que el predictor reconozca el límite exterior de la circulación de un ciclón tropi-
cal. Las variadones de presión en el interior de la circulación reflejan el desplazamiento del ciclón durante las últimas
horas, en tanto que las variaciones de presión fuera de la circulación indican a menudo futuros cambios de desplaza-
miento. -Cuando se registran grandes alteraciones de la presión fuera de la circulación, su efecto es cambiar el ciclón en
ángulo recto respecto a la línea que une el núcleo isalobárico con el centro del ciclón (OMM} 1979, Figura 3-11).
En bajas latitudes, incluso una variación de presión relativamente pequeña al sudeste o al suroeste del
centro (en el hemisferio norte), sin una variación de la presión de signo contrario, puede originar un cambio de direc-
ción importante en el desplazamiento del ciclón. Esto se refleja en el concepto de acción rectora geostrófica como
consecuencia del gran efecto del parámetro de Coriolis en bajas latitudes. Cuanto menor es el desplazamiento del
ciclón tropical, más pronunciado es el cambio de dirección, incluso con una variación de presión de tan sólo 1 hPa.
La principal ventaja del concepto de acción rectora geostrófica en superficie es que esencialmente sólo
requiere un análisis de la presión de superficie, por lo que puede utilizarse cuando no se dispone de otros medios auxi-
liares. La utilización de las variaciones (altas) de presión y el cálculo del desplazamiento presente permiten al predic-
tor obtener una dimensión que no se limita a la mera persistencia. Además} eso puede contribuir a evitar errores de
predicción debidos a una mala interpretación de los datos del centro de la perturbación} que pueden conducir a
desviaciones pronunciadas respecto a la trayectoria precedente suavizada.
El mayor inconveniente de este método es su sensibilidad a la falta de precisión de los análisis en super-
ficie o en altitud} realizados normalmente en zonas en las que escasean los datos. Además, la importancia del efecto
de Coriolis en los cálculos en bajas latitudes puede inducir a grandes errores de predicción cuando hay pequeños
errores de análisis (1 hPa, por ejemplo). En tanto que las variaciones de presión y altura ayudan a determinar los
cambios de dirección y velocidad de un ciclón tropical} sus magnitudes y desplazamientos respecto a éste dificultan
la predicción de esas variaciones.
Persistencia
Una predicción de persistencia presupone fundamentalmente que el efecto conjugado de todas las
fuerzas que desencadenan un ciclón tropical durante un período anterior es constante o, por lo menos} predomina
durante algún tiempo. La persistencia se considera normalmente como el desplazamiento l/suave" del ciclón tropical
en las 12 ó 24 horas anteriores. La predicción de persistencia resultante se da entonces sencillamente mediante una
extrapolación lineal de esta trayectoria pasada para las siguientes 12 a 24 horas. Puede obtenerse una predicción más
precisa de persistencia teniendo en cuenta las variaciones de dirección y de velocidad durante las últimas 24 horas.
Con frecuencia es dificil realizar predicciones de persistencia más precisas en condiciones operativas, debido a las
incertidumbres sobre las posiciones actuales y pasadas de los ciclones.
Cuando se dispone solamente de un número limitado de posiciones pasadas del centro ciclónico, el pre-
dictor debe tratar de no cometer el error de describir el desplazamiento del ciclón uniendo simplemente esas posicio-
nes de secuencias de imágenes procedentes de satélites geoestacionarios para detectar y documentar los movimientos
V.54
--------- - - - - - ~ - _ . _ -
GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
oscilatorios de los ciclones tropicales. El examen de fotografías de radares con base terrestre también ha demostrado
este tipo de movimientos, que están relacionados con la interacción entre la dinámica del centro del ciclón y la
corriente de la acción rectora de los ciclones tropicales sobre el diámetro del ojo y de la posición. Los errores son gene-
ralmente del mismo orden (de 15 a 100 km). Por consiguiente, deben tenerse en cuenta estos factores al determinar
si la trayectoria suavizada debe prolongarse hacia la izquierda, hacia el eje, o hacia la derecha del emplazamiento efec-
tivo. Ano ser que existan pruebas concluyentes en contrario, debe hacerse lo posible para trazar todas las posiciones
con el fin reducir al mínimo las variaciones de dirección y velocidad (es decir, para mantener la continuidad).
Casi todas las técnicas de predicción de ciclones tropicales comprenden un aspecto de persistencia. La
principal ventaja de una predicción basada en la persistencia es su propia sencillez. Estas predicciones suelen dar los
mejores resultados cuando la frecuencia climatológica de aparición del fenómeno es alta. La ventaja de la persisten-
cia sobre la climatología radica en su utilidad en caso de desplazamientos anómalos en latitudes altas, particularmen-
te si se consideran los efectos de segundo orden de esta última. Los controles de la predicción y las reducciones de
variancia para técnicas de análisis estadístico muestran, empero, una rápida disminución en el acierto de las predic-
ciones basadas en la persistencia después de 12 horas. Los experimentos realizados en el Centro Nacional de
Huracanes (Neumann, 1983) demuestran las considerables mejoras en la predicción a corto plazo que pueden
derivarse de las mejores vectores de movimiento inicial.
Climatología
En estas predicciones se aprovecha la repetición temporal y espacial de las trayectorias de los ciclones
tropicales que tienen su origen en los fenómenos de escala sinóptica que rigen los ciclones. Según la dimensión del
modelo, la dirección resultante y la velocidad media escalar del movimiento pueden obtenerse en cuadrados de lati-
tud/longitud de tan sólo 2,5° y períodos de tiempo de cinco días solamente. Para hacer una predicción de trayecto-
ria, los vectores climatológicos en los lugares apropiados se multiplican por el intervalo del tiempo, agregándose los
desplazamientos a la latitud y longitud actuales. La predicción climatológica desplaza al ciclón en la dirección
resultante a la velocidad escalar media correspondiente al emplazamiento (latitud/longitud) y al período del año.
Las predicciones pueden modificarse si el ciclón se desplaza a una posición en que los valores medios difieren en el
período de validez de la predicción.
Las predicciones climatológicas del desplazamiento de los ciclones tropicales son acertadas cuando se
producen con frecuencia. Pero eso no es así en latitudes altas o cuando intervienen modelos sinópticos anómalos. El
reconocimiento de este último hecho constituye en sí una indicación. Los predictores de ciclones tropicales han de
conocer bien la climatología regional, a fin de poder distinguir las situaciones normales de las anormales. Una pre-
dicción climatológica debe considerarse como predicción "poco precisa", porque la única información que contiene
es la ubicación de la tempestad. Cabe esperar mejores resultados combinando la persistencia y la climatología que
aplicando otras a técnicas.
(
Persistencia y climatología
Descritas por primera vez por Bell (1962), estas predicciones se utilizan en muchos centros de predicción
de ciclones tropicales en el hemisferio oriental. Expuesto con sencillez, si Pes la persistencia y Cla climatología, la pre-
dicción se expresa en términos de un modelo ponderado como nP + mC, en donde n y m constituyen los factores de
ponderación (con frecuencia iguales). Otra posibilidad es una combinación en que pese más la persistencia al comien-
zo de la predicción y más la climatología a medida que se alarga el período; por ejemplo, 72 horas. En este caso, el vec-
tor de persistencia se obtiene por extrapolación lineal de la trayectoria suavizada de las últimas 12 horas. El vector de
climatología se basa en la climatología regional, teniendo en cuenta la ubicación del ciclón tropical y la época de la esta- (
ción. La posición prevista, normalmente para las 24 horas siguientes, se indica entonces por el punto medio del
segmento que une las dos posiciones (obtenidas con el trazado de los valores apropiados en un mapa de Mercator).
El empleo de predicciones P + Cde mayor magnitud sería análogo a los ejemplos dados por separado para
la persistencia y la climatología. La principal ventaja de la predicción de persistencia y climatología empleando la misma
ponderación (en l° ó 2°) con frecuencia denominada predicción 1/2 (P + C) , debido a que cada uno de sus factores
equivale a 1/2, es su disponibilidad. Este tipo de predicción puede elaborarse tan pronto como se determina la ubica-
ción del ciclón tropical. Otras ponderaciones y estratificaciones son viables y pueden ser útiles, pero requieren cálculos
adicionales. Ciertos inconvenientes de esta técnica son su menor utilidad en latitudes elevadas, sobre todo debido a la
incurvación y a la climatología insuficiente, así como a la presencia de una dirección bimodal en algunas zonas.
Influencia en el desplazamiento de los ciclones tropicales de los fenómenos cirCIIlatorios en gran escala
y escala sinóptica.
La corriente básica que dirige los ciclones tropicales puede sufrir fluctuaciones durante el ciclo de
vida del ciclón e influir en su desplazamiento por varias razones. Algunas de las principales influencias son las
siguientes:
a) cuando el ciclón tropical se encuentra en los vientos del este, la fuerza de la corriente básica se rige
por el gradiente de presión entre el anticiclón subtropical y la vaguada ecuatorial. Si se refuerza el
anticiclón subtropical se producen desplazamientos en la ubicación o amplitud de la vaguada
ecuatorial que pueden producir ráfagas de los vientos asilios. Los análisis espectrales de los vientos
en las regiones tropicales revelan periodicidades de 10 a 15 días y de 40 a 50 días. Estas periodici-
dades están asociadas a movimientos atmosféricos grandes que pueden causar ligeros cambios en la
corriente básica, según la fase de la fluctuación;
(
CAPÍTULO 5 V.55
b) al oeste del Paáfico Norte, donde pueden produdrse ciclones tropicales casi todos los meses del año,
las drculadones en gran escala difieren mucho durante los períodos del monzón de verano y el mon-
zón de invierno en Asia. Durante el monzón de verano, en la circulación en la alta troposfera predo-
mina generalmente la alta presión tibetana. Si ésta es estacionaria, la vaguada en capas altas sobre el
este de Asia entre la alta presión tibetana y la alta presión subtropical sobre el oeste del Paáfico puede
desviar un ciclón tropical hacia el norte e impedir que llegue a tierra firme en China. Si la alta presión
tibetana se desplaza hacia el este y se funde con la alta presión subtropical, el dclón tropical tiende a
dirigirse hada el oeste y penetrar en China. Otros reajustes de los sistemas en latitudes medias y altas
pueden afectar asimismo al entorno de los dclones tropicales al oeste del Pacífico Norte;
e) durante el período del monzón de invierno, la corriente básica que orienta los ciclones tropicales al
oeste del Pacífico Norte puede modificarse por varios efectos importantes. Con una alta presión
estacionaria de bloqueo al este de Asia, generalmente cerca de 50-70° N Y110-150° E se bifurca la
corriente de vientos del este en altas latitudes. Un efecto descendente del bloqueo es la debilitación
de la alta presión subtropical del componente de orientación hacia el oeste de los ciclones tropica-
les, que pueden seguir entonces una trayectoria más hacia el norte. La alta presión del bloqueo es
también favorable al desarrollo de vaguadas de onda larga al oeste. Una vaguada de gran amplitud
que se extiende hasta las zonas subtropicales favorece también al desplazamiento hacia el norte y la
incurvación de los ciclones. Como el sistema de altas presiones y vaguadas de bloqueo es casi esta-
cionario, la tendencia a trayectorias más hacia el norte puede ser persistente. Por otro lado, la exten-
sión hacia el oeste del anticiclón subtropical favorece una trayectoria más occidental de los ciclones
tropicales en la costa de China;
d) las circulaciones adyacentes a escala sinóptica pueden influir considerablemente en la corriente
rectora del ciclón tropical. La aproximación de una vaguada a latitudes medias crea una de las
situaciones más difíciles de predecir en los ciclones tropicales. Si la amplitud de la vaguada es
suficientemente grande, la corriente rectora se desplazará hacia el polo y hacia la incurvación, con
posibilidades de gran aceleración del desplazamiento;
e) en un análisis de los ciclones del Golfo de Bengala, Srinivasan y Ramamurthy (1973) establecieron
una correlación entre la posidón de los ciclones con respecto a la dorsal en la troposfera alta a
200-150 hPa, que predomina en la circulación a gran escala en esos niveles. Entre las principales
conclusiones, que pueden aplicarse a otras regiones, figuran las siguientes:
i) cuando la tempestad encuentra realmente en el sur de la línea de la dorsal subtropical, se
desplaza en el sentido este a oeste-norte-oeste. Cuanto más al sur se encuentra la tempestad de
la línea de la dorsal, más probable es que siga una trayectoria oeste-oeste-norte-oeste. La tem-
pestad debe encontrarse al menos a 3-4º de latitud al sur de la línea de la dorsal;
ii) si la tempestad se encuentra en el interior de 3° de la línea de la dorsal, lo probable es que siga
una trayectoria generalmente hacia el norte en lugar de hacia el oeste. La tempestad puede
desplazarse lentamente e incluso permanecer estacionaria;
iii) cuando la tempestad atraviesa la línea de la dorsal hacia el norte, el desplazamiento tiene un
componente este. Los vientos en altitud conocidos mediante satélites son útiles para determi-
nar la configuradón de la cizalladura a 200-150 hPa sobre las zonas marinas y determinar la
ubicadón de la línea de la dorsal subtropical en forma objetiva;
f) la interacción entre dos ciclones tropicales adyacentes pueden originar trayectorias inhabituales que
giran en tomo a un punto intermedio (efecto Fujiwhara). Se ha observado que el efecto Fujiwhara
predomina si la distancia de separación entre los dos ciclones es inferior a unos 6° de latitud.
Cuando la distancia de separación aumenta de 7 a 15° de la latitud, el efecto de acción rectora
ambiental adquiere progresivamente más importancia que el efecto Fujiwhara. Dong y Neumann
(1983) obseryaron que los ciclones tropicales más binarios situados en una zona de convergencia
intertropical (ZCIT) o cerca de ella al oeste del Pacífico Norte tienen una rotación contraria al
sentido de las agujas del reloj;
g) los ciclones tropicales que se forman junto a depresiones tropicales en la troposfera alta pueden tener
un desplazamiento errático debido a una corriente rectora débil que comprende vientos del este en
capas bajas y vientos del oeste en capas altas. La interacción de un ciclón tropical existente con una
depresión en la troposfera alta también puede causar desviaciones en la trayectoria del ciclón;
h) los ajustes en la posición de la ZCIT pueden influir asimismo en la dirección del ciclón tropical. El
desplazamiento hacia el polo de la vaguada ecuatorial intensificará los vientos alisios del nordeste.
Si se forma un anticiclón ecuatorial fuerte dentro de la zona ecuatorial intermedia y se desplaza
hacia el polo hasta unos 10° de latitud desde el ecuador, la corriente básica en latitudes más bajas
cambiará de vientos del este a vientos del oeste. Esta situación puede suponer un cambio re-
pentino en la trayectoria de un ciclón tropical hacia el polo y e incluso hacia el este. Así pues, el
predictor de ciclones tropicales ha de conocer las influencias transecuatoriales, así como los efectos
subtropicales y en latitudes medias;
i) las masas frías de los monzones de invierno asiáticos pueden interactuar también localmente con
las circulaciones de los ciclones tropicales. La masa fría en capas bajas puede influir en la dirección,
pues la intensidad del aire frío y cálido penetra rápidamente en la circulación del ciclón tropical.
Un chorro hacia el este en capas altas puede originar un rápido cambio hacia el nordeste y el este;
V.56 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
j) a veces, la rubierta de cirros de un ciclón tropical puede abrirse, con lo que se debilita la cirrulación
dclónica en capas bajas. Si esto se produce de noche, las imágenes en el espectro infrarrojo pueden
revelar sólo la rápida conversión de la rubierta de cirros. Únicamente ruando se toman esas imágenes
de día resultará evidente que la cirruladón en capas bajas permanece detrás. Este tipo de situadones
puede plantear un problema dífícil para los predíctores, y es preciso estudiarlo detenidamente.
(
Observacíones por satélite
En vista de la escasez de observaciones convencionales en los trópicos, la interpretación de los datos
obtenidos por satélite puede ser uno de los medios de análisis más importantes. Dvorak (1984) da numerosos ejem-
plos de cirrulaciones a escala sinóptica reveladas en las imágenes obtenidas por satélite en el espectro visible o en el
infrarrojo que influyen posteriormente en la trayectoria de los ciclones tropicales. Por ejemplo, los cambios en la
orientación de las nubes, a lo largo del borde del sistema hacia el polo indica una evoludón de la inrurvadón ruan-
do el ciclón tropical interactúa con una vaguada en latitudes medías. Las imágenes de vapor de agua proporcionan
también informadón adidonal sobre las características en capas altas que pueden influir en el desplazamiento de los
ciclones tropicales. Dvorak observó que la mayoría de las tempestades que se desplazan hada el noroeste cambian
hacia el norte ruando se aproxima a la tempestad un límite de humedad de inrurvadón ciclónica, y se establece hacia
el norte una configuración de la humedad y de las nubes. Se observó que ruando se producía una disipación consi-
derable en la configuración de la humedad y de las nubes al norte del centro de la tempestad ésta giraba hacia el oeste.
Por tanto, los datos obtenidos por teledetección pueden revelar cambios a escala sinóptica quizá no observados por
otras fuentes de datos.
En estudios en que se utilizan imágenes de satélites se ha intentado establecer una relación entre los cam-
bios pasados de las características de las nubes en relación con los dclones tropicales y los cambios futuros en la direc-
ción del desplazamiento. En un estudío de Fett y Brand (1975), por ejemplo, se examinan seis configuraciones de
nubes fácilmente identificables y se extrapola la rotación de una o varias de estas características durante las 24 horas
anteriores para obtener el cambio de dirección del desplazamiento durante las 24 horas siguientes. Fett y Brand obser-
varon que los ciclones al oeste del Pacífico Norte suelen desplazarse hacia la derecha, siguiendo una rotadón dextror-
sa de las características menores de las nubes en función del tiempo.
En un estudio pareddo, Lajoie y Nicholls (1974) utilizaron características de la nubosidad de las imáge-
nes de satélites disponibles para obtener el cambio de dirección en las 12 horas siguientes. El rasgo principal consi-
derado en este estudio fue la primera banda de nubosidad externa situada fuera de la masa de nubes central. Se obser-
vó asimismo que la direcdón de los ciclones tropicales cambia con freruenda siguiendo una línea que une el centro
del dclón con el grupo de rumulonimbus más desarrollado situado al final de la corriente descendente o cerca de ella
(en el sentido ciclónico de la corriente centrípeta) de la banda de nubosidad externa y alejado del sector donde no hay
grupos de rumulonimbus.
Las características de las imágenes de satélites son útiles para predecir la trayectoria en zonas donde esca-
sean los datos. Ofrecen indicaciones para detectar fuertes cambios de dirección de los ciclones tropicales, que quizá
otras técnicas no permitan predecir debidamente.
Otro elemento auxiliar para determinar la dirección del desplazamiento de los ciclones tropicales es la
extensión de la nubosidad. Esto corresponde a la descripción de las lenguas cálidas y húmedas o de la acción rectora de
espesor utilizada en otras técnicas. La nubosidad se desarrolla a menudo antes de que estos sistemas sigan una dirección.
5.8.2.3 MODELOS DE ANÁLOGOS
La filosofía fundamental de los modelos de análogos es que determinada tempestad se desplazará a la
velocidad media y en la dirección de todas las tempestades que se han producido en la misma región con algún inter-
valo de tiempo centrado en el día de que se trate. Puede calificarse de otro tipo de predicción climatológica.
La técnica persigue identificar un análogo aceptable en ruanto a tolerancias espacio/tiempo u otras con-
diciones especificadas. En el proceso de los análogos se trata de seleccionar tempestades históricas temporal y espa-
cialmente similares a la tempestad considerada. Normalmente se eligen los análogos posibles sobre la base de facto-
res como la época de año, el desplazamiento inicial de la tempestad (dirección y velocidad) y la posición de la tem-
pestad análoga con relación a la tempestad considerada (latitud/longitud). La base de la predicción definitiva está
constituida por trayectorias análogas seleccionadas, traducidas a un origen común y combinadas con la persistencia.
Cuando más de una de la familia de tempestades está asociada con determinada zona y época del año puede darse un
factor de complicación en la selección de análogos. Un requisito previo para desarrollo y uso práctico de un modelo
de análogos es la disponibilidad de datos archivados sobre las trayectorias de las tempestades. Se dispone de largas
series de datos para la mayoría de las cuencas oceánicas, salvo el nordeste del Pacífico, para la que no existen datos
adecuados antes de 1960.
Hope y Neumann (1970) elaboraron técnicas automatizadas de selección de análogos para el Atlántico;
]arrell y Somevell (1970) lo hicieron para el oeste del Pacífico Norte, ]arrell y otros (1975), para el este del Pacífico
Norte, y Annette (1978) para Australia.
Las técnicas de los análogos comprenden asimismo un aspecto de persistencia. En el sistema de análo-
gos de huracanes (HURRAN) elaborado por Neumann y Hope (1972), cada análogo seleccionado se pasa a la posición
de la tempestad considerada y se relaciona con la dirección y la velocidad de ésta. En las 36 horas primeras de la pre-
dicción, se hacen ajustes lineales de la dirección y la velocidad. En 12 horas el desplazamiento es de 2/3 de la persis-
tencia y de 1/3 del movimiento de la tempestad análoga. Los modelos son sencillos y, si se utilizan debidamente, ofre-
cen una orientación útil como primera aproximación en las predicciones operativas de las trayectorias de los ciclones.
(
(
(
CAPÍTULO S V.57
Los modelos de análogos tienen dos inconvenientes: que no siempre es posible hallar el suficiente
número de análogos, y que es costoso buscar cada vez la muestra histórica completa para extraer análogos. Pero tiene
la ventaja de que las elipses de probabilidad de esta técnica proporcionan información útil al predictor sobre las carac-
terísticas de error probables.
Los análisis temporales y espaciales de las trayectorias de los ciclones tropicales muestran que existe una
tendencia a la repetición que puede asociarse con esquemas identificables e igualmente repetitivos. En los modelos
de los análogos se aprovecha la capacidad de identificación de familias de trayectorias. Utilizando una serie de pro-
gramas informáticos, el método de los análogos asocia la trayectoria de la depresión en curso con la de su antecesora,
lo que permite hacer deducciones sobre su comportamiento futuro. Al menos conceptualmente, el método de los aná-
logos ha sido utilizado (en sentido subjetivo) por los meteorólogos durante varios decenios. Las aplicaciones objeti-
vas y regulares del método tenían un inconveniente: la vasta cantidad de datos que debían procesarse manualmente.
Pero la disponibilidad y el empleo de sistemas informáticos de gran velocidad en numerosos centros de aviso de ciclo-
nes tropicales constituyen ahora un medio rápido de archivo, recuperación, selección y proceso de grandes cantida-
des de datos históricos sobre las trayectorias de las tempestades.
5.8.2.3.1 ELIPSES DE PROBABILIDAD
Cuando las predicciones por análogos se presentan al usuario como elipses de probabilidad, la trayecto-
ria más probable, en función del tiempo, viene dada por el centro de gravedad de esas elipses. Las trayectorias menos
probables se deducen del tamaño, la forma y la orientación de las elipses. Cuando las elipses son alargadas - en vez
de perpendiculares - en el sentido de la trayectoria, los problemas de predicción pueden estar relacionados con la
velocidad y no con la dirección de desplazamiento. En realidad, estas elipses representan la proyección de una super-
ficie de correlación tridimensional normal en un plano bidimensional.
Cuando la distribución normal de las dos variables (función de densidad de probabilidad) se integra en
una zona circular, puede obtenerse la probabilidad de la tempestad en una zona dada y en un momento preciso. Esto
puede interpretarse también como la probabilidad de que se produzca una tempestad a cierta distancia de determina-
do emplazamiento (una ciudad, por ejemplo) en el período de predicción. Procede señalar, no obstante, que existen
numerosas zonas en las que no puede aplicarse el supuesto de la normalidad de dos variables; por ejemplo, donde la
top.ografía local influye en las trayectorias de las tempestades o en donde grandes masas de tierra producen trayecto-
rias divergentes; entonces es preferible utilizar una distribución normal de dos variables bimodal en lugar de unírno-
dal (Crutcher y Joiner, 1997).
5.8.2.4 MODELOS ESTADÍSTICOS
Los modelos estadísticos se basan sobre todo en el uso de técnicas de regresión. Hay tres tipos de mode-
los de regresión estadísticos para predecir las trayectorias de los ciclones: modelos que utilizan la climatología y la per-
sistencia únicamente como predictores (modelos análogos simulados), modelos que comprenden, sin limitarse a ellos,
predictores derivados de datos sinópticos observados (modelos clásicos y/o estadísticos sinópticos), y modelos que
comprenden, pero tampoco se limitan a ellos, predictores derivados de campos predichos numéricamente (modelos
estadísticos dinámicos). A continuación se describe brevemente cada uno de estos modelos.
5.8.2.4.1 MODELOS DE ANÁLOGOS SIMULADOS
Los modelos de análogos simulados constituyen una clase de modelos simples de ecuaciones de regresión
para predecir el desplazamiento de los ciclones tropicales. Utilizan explícitamente la climatología y la persistencia, y
excluyen todos los datos sinópticos corrientes en sus ecuaciones de predicdón, con lo que se asemejan mucho a los
. modelos de análogos. Los predictores utilizados en los modelos de análogos simulados son idénticos a los empleados en
los modelos de análogos puros, pero se utilizan de distinta manera para derivar directamente las ecuaciones. Una carac-
terística de los modelos de análogos es la representación de las trayectorias previstas en forma de elipses de probabilidad,
que dan las trayectorias más probables. Los modelos de análogos simulados ofrecen también esta posibilidad.
El potencial de reducción de la varianza en los modelos de análogos simulados se deriva de siete predic-
tores fundamentales: el número del día juliano, la latitud inicial, la longitud inicial, la velocidad meridiana media
durante las 12 horas precedentes, la velocidad zonal media durante las 12 horas precedentes, la velocidad meridiana
media durante las 24 horas precedentes, y la velocidad zonal media durante las 24 horas precedentes.
Si se conocen la velocidad del viento O la presión central (medición de la intensidad de la tempestad),
pueden incluirse como octavo predictor básico. La tendencia a la no linealidad de los datos se puede tener en cuen-
ta mediante la inclusión de los productos y de los productos cruzados de los predictores básicos como predictores
adicionales. En este caso, la única restricción es que el número suplementario de predictores producidos sea propor-
cional al tamaño de la muestra. La principal ventaja de este método es su sencillez; las ecuaciones de regresión pue-
den resolverse fácilmente con pequeños sistemas informáticos o con calculadoras de mesa, en tanto que los modelos
de análogos exigen el proceso de un gran volumen de datos históricos sobre trayectorias de tempestades cada vez que
se activa el programa. Por otra parte, los modelos de análogos simulados producen siempre una predicción, incluso
cuando dejan de hacerlo los modelos de análogos puros (como sucede en situaciones anómalas). Un pequeño incon-
veniente es que la tempestad ha de existir 24 horas antes para poder calcular los predictores de persistencia. Neumann
(1972) elaboró para la región del Atlántico una combinación estadística de climatología y persistencia (CLIPER). Esto
se ha ampliado a otras cuencas; por ejemplo, para el sur del océano Índico, por Neumann y Randrianarison (1976),
para el este del Pacífico Norte, por Neumann y Leftwich (1977) y para el norte del océano Índico, por Neumann
y Mandal (1977). Xu y Neumann (1985) han desarrollado una técnica similar para el oeste del Pacífico Norte. Se
V.58 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
utilizan predictores como latitud y longitud presentes y las componentes del desplazamiento reciente y la intensidad .
de la tempestad. En CLIPER se aplican mínimos cuadrados para ajustar los predictores básicos, y varias combinacio- (
nes de polinomios para obtener ecuaciones de regresión sobre desplazamientos latitudinales/longitudinales en incre-
mentos de 12 horas. En esa técnica se utiliza la climatología de trayectorias pasadas de ciclones tropicales, así como
elementos de la persistencia de la tempestad considerada para producir una predicción.
5.8.2.4.2 MODELOS ESTADÍSTICOS SINÓPTICOS
Los modelos estadísticos sinópticos incorporan predictores obtenidos de datos sinópticos actuales u
observados recientemente. Algunos de los primeros ejemplos de modelos estadísticos sinópticos son los de Kumar y
Prasad (1973) para el norte del océano Índico, el modelo NHC67 de Miller y otros (1968), el modelo NHC72 para el
Atlántico Norte de Neumann y otros (1972), y el modelo EPHC77 para el este del Pacífico de Leftwich y Neumann
(1977). Los ejemplos posteriores comprenden TOPEND (Keenan y Woodcock, 1981), AUSTCYC (Kuuse, 1979) y otras
técnicas estadísticas (Keenan, 1984) para utilizarlas en Australia. En todos esos modelos se utilizan observaciones del
predictando y del predictor en el momento presente, y t (y posiblemente 12 horas antes de t) para predecir los valo-
res del predictando en el momento t+h, en donde h representa 72 horas.
Los predictores empleados en los modelos se seleccionan a partir de la climatología y de la persis-
tencia, así como de uno o más de los campos de altura a 1000, 700 Y500 hPa en el momento presente y 24 horas
antes. Por ejemplo, el modelo NHC72 del Atlántico utiliza el producto del modelo CLIPER del análogo simulado como
único predictor que contiene todos los atributos de la climatología y la persistencia. Se utilizan en general retículas
móviles centradas en la tempestad para representar los campos de datos, y los predictores se seleccionan sistemática-
mente utilizando el método de regresión por selecciones sucesivas. El tamaño de la retícula elegida para representar
un campo de datos sinópticos depende de la duración del período de predicción. En los modelos en que se limita la (
predicción a 24 horas, se puede utilizar una retícula de 600 millas náuticas contadas desde el centro de la tempestad,
mientras que en los modelos que con se trata de predecir un período de 72 horas hay que emplear un sistema reticu-
lar mayor. En este segundo caso son corrientes las separaciones de 300 millas náuticas. Sin embargo, en los modelos
ideados para retículas más pequeñas puede haber una separación menor; por ejemplo, de 150 millas náuticas. En los
modelos estadísticos de predicción de los desplazamientos de ciclones tropicales todavía no se ha utilizado un siste-
ma de retícula encajada, en la que la dimensión de la retícula aumenta con la distanda desde la tempestad.
Cuando se dispone de suficientes datos sobre el desarrollo, conviene estratificar las diversas situa-
ciones sinópticas y elaborar luego series separadas de ecuaciones de regresión que representan esas diferentes situa-
ciones. Como ya se ha dicho, el modelo NHC67 estratifica conforme a la situación inicial de la tempestad, al norte o
al sur de 30
0
N de latitud, con una subestratificación adicional que depende de la velocidad de la tempestad; y el mode-
lo NHC72 estratifica sobre la base del desplazamiento inicial de la tempestad. La importancia de una estratificación
adecuada fue descrita luego por Woodcock (1980), quien demostró que las predicciones basadas en regresiones múlti-
ples que se derivan por separado para distintas situaciones sinópticas (análogos) proporcionan mejores predicciones
que una sola serie que no distingue entre situaciones sinópticas. Como se ha demostrado que el desplazamiento de
los ciclones tropicales está estrechamente relacionado con las influencias ambientales, y como esas influencias sobre
los ciclones al sur de la dorsal subtropical difieren mucho de las del norte de la dorsal, las predicciones de regresión
para pronosticar el desplazamiento de los ciclones tropicales deben producir mejores resultados si los datos se estrati-
fican debidamente con respecto a la dorsal antes de formular la ecuación de regresión. Si bien la estratificación
mejora teóricamente el rendimiento de un modelo determinado, debe prestarse la máxima atención para evitar
reducciones excesivas en los tamaños de las muestras.
Pike (1984) comparó la utilidad de varios datos sobre espesor y altura en la predicción estadística del des- (
plazamiento de los ciclones. Se consideraron 56 campos de datos posibles correspondientes a todos los niveles obli-
gatorios, todas las capas de espesor posibles que delimitan y la media troposférica. El autor observó que el campo de
altitud media de una capa espesa (1000-100 hPa), calculado como H = 7SH
1
000 + lS0H
8S0
+ 17SH
700
+ lS0H
soo
+
lOOH
400
+ 7SH
300
+ SOH
2S0
+ SOH
200
+ SOH
150
+ 2SH
100
/900, en donde Hp es la altitud en la presíón p, producía
la predicción más exacta, seguida de las alturas de 700 y 500 hPa en la troposfera media. Los campos de altitud cerca
del nivel del mar y cerca de la tropopausa dan lugar a errores medios considerables. La mayoría de los campos de espe-
sor producen mayores errores en los vectores que los campos de altitud. Esos resultados se dan en líneas previstas,
pues los ciclones tropicales están orientados por vientos asociados con gradientes de altura más bien que por vientos
térmicos asociados con gradientes de espesor.
Matsumoto (1984) sugirió una estratificación tridireccional basada en la posición del ciclón tropical con
relación a una dorsal de 500 hPa. La categoría al sur de la dorsal comprende todos los ciclones en que jamás hay incur-
vación. La categoría al norte de la dorsal contiene todas las tempestades que permanecen al norte de la línea de la
dorsal durante toda su vida útil. La categoría en la dorsal comprende los segmentos de trayectoria de ciclones con
íncurvación entre 24 horas antes y 24 horas después del punto de incurvación. El conjunto de variables dependien-
tes utilizadas para desarrollar las ecuaciones de regresión abarca todos los ciclones tropicales del Atlántico entre 1946
y 1978. Hay 16 predictores potenciales derivados de una altura de 500 hPa y variaciones de presión de 24 horas, y un
viento geostrófico y su evolución a 500 y 200 hPa. El método permitió mejorar notablemente la predicción de la
trayectoria de los ciclones tropicales.
Se han propuesto método basados en funciones ortogonales empíricas (FOE) para la estratificación de
datos (Peak y Elsberry, 1986). Shaffer y Elsberry (1982) han demostrado que mediante análisis de FOE puede
proporcionarse información relativa al flujo en gran escala en torno al ciclón tropical. La técnica básica consiste en
representar el flujo ambiental como una combinación lineal de componentes principales derivadas de los campos
CAPÍTULO 5 V.59
sinópticos de un gran número de casos. La información sinóptica acerca de un caso determinado puede representar-
se eficientemente mediante coeficientes de algunas FOE, con lo que se reduce considerablemente la necesidad de
almacenar datos.
Peak y Elsberry (1986) utilizaron un análisis discriminante para elaborar un método de predicción con
el fin de pronosticar mejor el desplazamiento de la tempestad que se aparta bastante de los valores medios de la tra-
yectoria transversal (TI) y de la trayectoria longitudinal (TL). En el análisis discriminante se derivan funciones de cla-
sificación para predecir en qué grupo es más probable que se produzca la futura trayectoria del ciclón (izquierda, recta
o derecha para la componente de trayectoria transversal, y lenta, constante o rápidamente, para la componente de tra-
yectoria longitudinal). Keenan (1986) aplicó un método similar basado en las trayectorias pasadas y en los datos
sinópticos actuales para estimar las probabilidades de que los componentes de desplazamiento zonal y meridional se
sitúen por encima de la media, en la media o en las categorías inferiores a la media. Los resultados del análisis dis-
criminante fueron alentadores. En las técnicas se utilizan predictores basados en la persistencia y en una representa-
ción del forzamiento sinóptico por una función ortogal empírica.
Un problema observado en la modelización estadística es la producción del "efecto de escalera" o tra-
yectoria prevista no realista. Aunque sean estadísticamente válidas, estas trayectorias se producen a menudo debido
a la práctica de prever la trayectoria de la tempestad en pasos de 12 horas, en los que cada segmento de la predicción
(cada paso de 12 horas) es más o menos independiente de los otros segmentos. Para evitar este problema pueden uti-
lizarse los mismos predictores para cada paso de tiempo de cada componente del desplazamiento, o bien la predicción
para el momento t + h (horas) (puede efectuarse en función de las predicciones para el momento t + h +12 (horas).
5.8.2.4.3 MODELOS ESTADÍSTICOS DINÁMICOS
Estos modelos se sitúan en el nivel más alto de los modelos estadísticos para la predicción del desplaza-
miento de los ciclones tropicales; obtienen una parte de la reducción de la varianza a partir de los predictores resul-
tantes de un modelo de predicción numérica. También pueden derivar una parte de su capacidad de predicción de
otras fuentes como la climatología, la persistencia o los datos sinópticos observados en el momento. Desde el punto
de vista conceptual, los modelos estadísticos dinámicos son muy atractivos porque combinan las ventajas de los pro-
cedimientos estadísticos y dinámicos para predecir ciclones tropicales.
La utilización de la estadística de salida de modelos (MOS) es también el medio más eficaz de introducir
datos de predicción numéricos en un sistema de previsión estadística. El concepto MOS (Klein y Glahn, 1974) com-
prende fundamentalmente la introducción directa del producto de modelos numéricos en un modelo estadístico, tanto
para el desarrollo como para la aplicación operativa. Desde el punto de vista práctico, el empleo de este procedimien-
to plantea problemas en las zonas de las regiones tropicales en que se carece de datos, y donde frecuentemente no se
dispone de las muestras de datos necesarias para obtener una buena representación estadística. Hasta que puedan
desarrollarse modelos MOS para todas las zonas de las regiones tropicales, se utilizan planteamientos provisionales simi-
lares a los métodos estadísticos dinámicos. Uno de esos planteamientos alternativo o sustitutivo se denomina método
de la predicción perfecta (MPP). Otro es el planteamiento del MOS simulado (SMOS). Ambos métodos, considerados
menos apropiados que el método MOS directo, han sido descritos en detalle por Neumann y Lawrence (1975).
Allen (1984) expone una técnica MOS conocida como estadística de salida de modelo de acción directa
objetivo CYCLOPS (COSMOS) utilizada para predecir el desplazamiento de los ciclones tropicales del noroeste del
Pacífico. La técnica interpreta predicciones basadas en la corriente rectora geoestrófica suavizada en varios niveles para
dar posiciones de predicción de 24, 48 Y72 horas. El proceso utilizado en el modelo para llegar a la posición de pre-
dicción de 72 horas consta de tres fases: reconocimiento de las características, selección de predictores y aplicación
de un error sistemático a la predicción. La información aportada al COSMOS consiste en la posición actual seis horas
antes y en una posición de predicción de 72 horas a partir de CYCLOPS en los modos de pronóstico sin modificar para
los niveles de 850, 700 Y500 hPa.
En el Centro Nacional de Huracanes se han elaborado varios modelos estadísticos dinámicos que se
utilizan de vez en cuando. El modelo NHC73 desarrollado por Neumann y Lawrence (1975) para la zona del Atlántico,
que utiliza los planteamientos de predicción perfecta y SMOS es muy prometedor. El modelo comprende los siguien-
tes predictores: datos derivados del modelo CLIPER, campos de altitud actuales de 1 000, 700 Y500 hPa, y prediccio-
nes de altura de 24, 36 Y48 horas a partir del modelo de predicción del Centro Meteorológico Nacional. El modelo
NHC83 se introdujo en la temporada de huracanes de 1983. Basado en varios criterios de evaluación como puntuali-
dad, disponibilidad, utilidad global y error mínimo, el NHC83 ha dado mejores resultados en la temporada de hura-
canes de 1988 que otros modelos utilizados en el Centro Nacional de Huracanes con un margen bastante amplio
(Neumann y McAdie, 1991). Por tanto, las posibilidades de acierto son grandes con este tipo de modelos. Sin embar-
go, la utilización operativa del modelo a largo plazo revela ciertas deficiencias de diseño, que es preciso mejorar.
Neumann y McAdie han elaborado una versión mejor del modelo NHC83, el NHC90, que, según los autores, dará
mejores resultados. En Neumann y McAdie (1991) figuran más detalles sobre este modelo.
5.8.3 Predicción de ciclones mediante modelos numéricos
Desde el punto de vista histórico, el desarrollo de las técnicas de predicción dinámicas operativas de los
ciclones tropicales mediante modelos numéricos no ha seguido el ritmo de los métodos estadísticos. Si bien todavía
persiste en parte esa situación, los progresos recientes en los modelos numéricos permiten pensar que el retraso se
reduce rápidamente. En principio, es posible formular un modelo numérico, inicializarlo con datos observados e inte-
grar numéricamente las ecuaciones hidrodinámicas dependientes del tiempo durante un período apropiado con el fin
de obtener la predicción deseada. En realidad, este procedimiento se sigue a diario en los centros de predicción de
V.60 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
todo el mundo. Pero cuando se aplica a las regiones tropicales, y especialmente problema de la predicción de los ciclo-
nes tropicales, surgen ciertas dificultades.
Primero, los ciclones tropicales aparecen con mayor frecuencia en las regiones de los océanos tropicales
en que escasean los datos, donde es especialmente difícil especificar con precisión el estado inicial de la atmósfera.
Segundo, la región de vientos fuertes de un ciclón tropical es pequeña en comparación con los sistemas de escala
sinóptica. Este hecho impide por sí solo tener en cuenta los detalles del vórtice utilizando una sola dimensión de
malla o de rejilla. Tercero, la dinámica de la atmósfera tropical y la interacción de un ciclón tropical con su entorno
no se conocen tan bien como los regímenes de circulación en latitudes medias.
Con los recientes avance tecnológicos y la utilización de métodos o sistemas numéricos ingeniosos se
han resuelto en parte algunos de esos problemas. El del tamaño de la escala se ha solucionado parcialmente con la
aparición de ordenadores más rápidos, capaces de tratar el gran volumen de datos requerido por un modelo numéri-
co multiestratificado, de zona grande y malla fina. Se han empleado las llamadas retículas encajadas para determinar
la estructura de los ciclones tropicales con una retícula de malla fina, centrada en la tempestad y encajada en una retí-
cula mayor, que se utiliza para definir correctamente el entorno de la tempestad. La retícula más pequeña (fina) se
desplaza o cambia de posición a medida que la tempestad atraviesa la retícula estacionaria de mayor tamaño.
Programas como el Experimento Tropical del GARP en al Atlántico (GATE), cuyo objeto es conocer mejor la dinámi-
ca de la atmósfera tropical y de la interacción entre perturbaciones/sistemas meteorológicos tropicales y su entorno,
deberían servir para mejorar las posibilidades de diagnóstico y predicción de esos fenómenos.
Adiferencia de los modelos estadísticos, los modelos dinámicos numéricos no dependen de una relación
estadística como la establecida entre la tempestad considerada y sus análogos históricos. Como puede suponerse que
este tipo de modelo (dinámico-numérico) depende menos de los detalles del comportamiento pasado de la tempestad
que el modelo estadístico -, el desplazamiento futuro de determinada tempestad debe preverse implícitamente
mediante una integración correcta de las ecuaciones de movimiento. Si bien esta hipótesis es sin duda demasiado
simplista, los modelos dinámicos se desarrollan y utilizan, al menos en parte, como elemento integrante de las capa-
cidades del predictor, complementando las orientaciones facilitadas por los modelos estadísticos y siendo tal vez más
útiles en situaciones en que éstos últimos resultan más frágiles (por ejemplo, cuando una tempestad se comporta de
modo errático, como sucede en los casos de frenado, bucles, oscilaciones y otras desviaciones significativas con
respecto a la norma).
En los últimos años se han realizado varios estudios con modelos de ecuación primitiva (EP) avanzados
de varios niveles, a escala regional y mundial, sobre la intensidad de los ciclones tropicales y la predicción y simula-
ción de trayectorias, especialmente en el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo, el Servicio
Meteorológico del Reino Unido, la Oficina del Centro de Investigación Meteorológica de Australia, el Laboratorio
Geofísico de Dinámica de Fluidos de Princeton, el Centro Meteorológico Nacional de Washington y el Organismo de
Meteorología de Japón, Tokio. Esos estudios han demostrado ampliamente la capacidad de los modelos numéricos
actuales para prever los ciclones tropicales. Si bien los modelos proporcionan predicciones razonables de la génesis,
la intensificación y el desplazamiento de los ciclones, carecen de capacidad para resolver la estructura del núcleo y la
zona de precipitaciones interna. Esto se debe a que los modelos operativos más afinados de que se dispone actual-
mente tienen una resolución de rejilla horizontal del orden de SO a 100 km, por lo que en el mejor de los casos pue-
den resolver la estructura exterior de los sistemas. Además, los desplazamientos verticales en las bandas de cúmulos
de los ciclones tropicales son esencialmente no hidrostáticos, y para los modelos que se construyen habitualmente se
parte de hipótesis hidrostáticas. Con el fin de resolver debidamente la estructura del núcleo, hay que diseñar mode-
los con una resolución horizontal de 5 a 10 km Ybasados en formulaciones no hidrostáticas. Al mismo tiempo, el
modelo ha de tener un alcance de varios miles de kilómetros. Actualmente sólo se puede tratar informáticamente una
zona muy limitada, con una separación reticular de decenas de kilómetros.
5.8.3.1 RESULTADOS DE LA PREDICCIÓN DE CICLONES TROPICALES Y EXPERIMENTOS DE SIMULACIÓN CON MODE-
LOS NUMÉRICOS
En un primer estudio Bengtsson y otros (1982) describieron intensos vórtices de tipo huracanado que se
desarrollaban en numerosas predicciones de modelos operativos de puntos reticulares del CEPMMP en 1980 en torno
al cuarto día de sus predicciones. Aunque, en algunos casos, las tempestades del modelo parecían similares a las
tempestades reales, en muchos otros se produjo una ciclogénesis espuria. El modelo presentaba errores claros siste-
máticos en cuanto al número de tempestades al noroeste del Pacífico. Los autores estimaron que esto se debía a las
temperaturas de la superficie del mar, relativamente altas, utilizadas en el modelo, necesarias para mejorar el trans-
porte de humedad desde la capa límite hacia arriba. Apartir de 1980 se han introducido considerables mejoras en la
formulación de la física de la capa de superficie en el CEPMMP.
Dell'Osso y Bengtsson (1985) consideraron en un estudio ulterior los méritos relativos de dos modelos
efectuando predicciones de tres días del supertifón Tip en 1979. Tip fue el mayor supertifón ese año. Los dos mode-
los fueron el modelo operativo mundial de puntos reticulares del CEPMMP, y una versión de área limitada (ELAM)
del mismo modelo. Para proporcionar condiciones límite del ELAM se utilizaron los resultados del modelo mundial.
La resolución de la retícula del ELAM era de unos S7 km, en comparación con unos 208 km en el modelo mundial.
El aspecto más sorprendente del ELAM fue su capacidad para hacer una predicción razonable de la trayectoria.
La trayectoria del tifón en el modelo mundial no fue tan buena. De ese estudio se desprendió que la resolución del
modelo influía considerablemente en la precisión de las predicciones de trayectoria. Su mejor calidad puede deberse
en parte a la simulación de la estructura del tifón a mesoescala en la retícula más fina. La estructura transversal del
tifón fue mucho más realista en las predicciones del ELAM que presentó una velocidad tangencial realista, un radio
(
(
CAPÍTULO 5 V.61
más pequeño del viento máximo, un núcleo de calor más fuerte y un gradiente más profundo de la presión de
superficie que el modelo global. Otro notable aspecto de la predicción del ELAM fue el pronóstico de bandas de
precipitación espirales aparentemente muy realistas, cuya ubicación correspondía en gran medida a la observada
en las fotografías de los satélites. En este estudio, los autores demostraron que, a partir de modelos con una
resolución suficientemente alta, y datos a gran escala, pueden simularse con razonable precisión, el desarrollo, la
estructura y el desplazamiento de un ciclón tropical. Sin embargo, el tiempo necesario con estos modelos para deter-
minar la estructura mesoescalar con datos en gran escala es un importante factor de error en la predicción de las
trayectorias.
Heckley y otros (1987) describieron dos predicciones del huracán Elena, que se desencadenó el 31 de
agosto de 1985, con un modelo espectral mundial y una resolución de Tl06 ondas (truncamiento triangular). El paso
de esta tempestad a lo largo del norte del Golfo de México tenía interés al respecto. Una de las predicciones fue ope-
rativa, en tanto que en la otra se utilizó una versión experimental del modelo espectral mundial operativo. La única
diferencia en estos dos experimentos fue la parametrización de la convección de cúmulos. En el modelo operativo se
utilizó una versión de la técnica de parametrización de Kuo (Kuo, 1974) para la convección profunda. En el modelo
experimental se utilizó una técnica de ajuste retardado (Betts, 1986; Betts y Miller, 1986) para la parametrización de
la convección profunda y poco profunda. La predicción operativa fue algo deficiente y señalaba la tormenta aproXi-
madamente a 200 km al sur de la costa de Louisiana, en tanto que la predicción experimental mostraba una llegada a
tierra muy próxima a la ubicación real en la costa de Louisiana.
Krishnamurti y otros (1988) comunicaron resultados de los experimentos de predicción de varios hura-
canes/tifones importantes en la región del Atlántico/Pacífico, con un modelo espectral mundial de alta resolución. Los
casos examinados son los del huracán Frederics (1979), el huracán David (1979), el tifón Hope (1979) y el tifón Abby
(1983). El modelo espectral utiliza el método de transformadas para calcular los procesos no lineales y los físicos.
Los procesos físicos comprenden la parametrización de la capa límite planetaria, la convección de cúmulos profun-
dos y poco profundos, los procesos radiativos (incluidos procesos de retroacción de nubes, las variaciones diurnas y
balance energético en superficie) y la condensación en gran escala. La orografía de la envolvente se utiliza para
representar globalmente montañas escarpadas. Las temperaturas oceánicas se determinan a partir de una serie de
datos promediados en los 10 días anteriores a la tempestad. Se examinaron la sensibilidad de las predicciones de la
tempestad a las resoluciones horizontal y vertical, las series de datos y la representación de procesos físicos. Los
experimentos mostraron un gran acierto del modelo mundial de alta resolución en la predicción de las trayectorias.
Los errores de posición al acabar los tres días de experimentos fueron del orden de 200 a 300 km, lo que puede
compararse perfectamente con las mejores estimaciones de predicciones operativas proporcionadas por modelos
estadísticos o de retículas encajadas móviles. El modelo de alta resolución produjo una corriente rectora razonable, lo
que es importante para prever el desplazamiento de los ciclones. Los experimentos de sensibilidad realizados
sobre densidad de datos, resolución del modelo y procesos de parametrización físicos dieron los siguientes resultados
importantes:
a) se observa una considerable diferencia de calidad entre las predicciones cuando en el modelo se uti-
lizan series de datos FGGE I1Ib de gran densidad en lugar de datos operativos FGGE I1Ia con breves
series de tiempo límite del CMN de Washington, lo que destaca la importancia de la cobertura de
datos en los trópicos;
b) una versión de Kuo modificada para la parametrización de cúmulos produjo resultados satisfacto-
rios en la predicción de la formación y el desplazamiento de un vórtice de iniciación de un mon-
zón (tempestad típica) en el Mar Arábigo frente a la costa suroeste de la India, en junio de 1979;
e) para predecir razonablemente los anticiclones subtropicales hay que tener en cuenta la función de
los procesos radiativos. Esto influyó en la predicción satisfactoria de la incurvación del tifón Abby
en agosto de 1983. El desplazamiento previsto de Abby en 24 y 48 horas se aproximó mucho a las
mejores posiciones de trayectoria, con un error de 10 de latitud aproximadamente. La predicción
de altas presiones subtropicales, muy sensible al forzamiento radiativo, permite predecir mejor el
anticiclón y la corriente rectora correspondiente;
d) notables mejoras en las predicciones de las trayectorias, con un aumento de la resolución de T21 a
Tl06;
e) un notable factor es la mejor resolución en la capa límite planetaria. Los flujos de superficie en la
capa de corriente constante mejoran considerablemente mediante una mejor resolución vertical
cerca de la superficie terrestre. El mantenimiento del huracán es particularmente sensible al flujo
térmico latente;
f) el modelo mundial de más alta resolución de Tl06 utilizado en el estudio permitió resolver vientos
máximos de tan sólo 35-40 m s·l, subestimados en un factor de 2, en tanto que se sobrestimaba la
presión central.
El modelo no pudo resolver la zona de precipitación interna de la tempestad, situada en un radio de
100 km de su centro. Hubo que afinar la resolución del modelo para resolver la zona de precipitación interna. Ahora
bien, en los modelos espectrales mundiales hay que realizar muchos cálculos cuando la resolución excede de Tl70
aproximadamente. Además, en el método de transformadas comienza a debilitarse su ventaja de cálculo cuando se
compara con los modelos de puntos reticulares de muy alta resolución para escalas inferiores a 100 km. La solución
consiste en concebir modelos espectrales alargados con una resolución local más alta. En otro experimento con un
modelo regional mesoescalar a varios niveles de ecuaciones primitivas sobre la llegada a tierra de un intenso ciclón
tropical en el Golfo de Bengala, en mayo de 1979, Krishnamurti y otros (1990) mostraron la eficacia del modelo para
V.62 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
predecirla con precisión. El campo de desplazamiento previsto presentó un error mínimo en las primeras 72 horas. ('-
La trayectoria pronosticada se aproximó notablemente a la observada.
En otro experimento de sensibilidad, Krishnamurti y otros (1990) utilizaron las series de datos del
Experimento sobre el Monzón Australiano (AMEX) para inicializar las tempestades tropicales lrma y Connie, que se
formaron en la región australiana durante el período de observación especial del AMEX. La incorporación de los datos
adicionales del AMEX influyó sustancialmente en las condiciones iniciales. Mediante nuevos datos se mejoró la ubi-
cación del ciclón en capas medias, se reforzó la cizalladura horizontal del viento a lo largo de la depresión del mon-
zón en capas bajas, se acentuaron la incurvación y el chorro centrífugo de la vaguada tropical en la troposfera alta, se
determinó la vorticidad en todas las capas de la zona de génesis, se reforzó la convergencia a baja altitud en la zona
de génesis, y se mejoró la humedad en capas medias y bajas. En todas estas características, el modelo de predicción
regional generó un ciclón tropical con la estructura mesoescalar correspondiente en la ubicación correcta y con la evo-
lución temporal correcta en los casos de Irma y Connie. Sin embargo, el desplazamiento de estos sistemas no se
predijo debidamente. Esto se atribuyó a una contaminación gradual de los datos sobre la corriente rectora en gran
escala influida por inadecuaciones en los procesos físicos. Los autores observaron que la representación precisa de la
estructura tetradímensional del calentamiento convectivo es importante para predecir la trayectoria.
En los experimentos de control sin incluir los datos del AMEX, se comunicó que las predicciones sobre
el desplazamiento y la intensidad de las tempestades eran muy deficientes y que el modelo no logró predecir la ciclo-
génesis. Sin datos apropiados, los desplazamientos verticales débiles, la vorticidad ciclónica en capas bajas también
relativamente débil, y un pequeño parámetro de Coriolis en los campos iniciales dieron como resultado un ineficien-
te calentamiento convectivo y un escaso ajuste entre el campo de masa, la componente del viento divergente y la com-
ponente del viento rotacional. Esto no sólo influyó de manera adversa directamente en el desplazamiento (en razón
del término de divergencia en la ecuación de vorticidad), sino también indirectamente al degradarse la corriente (
rectora en gran escala (rotacional). Se pone, pues, una vez más de manifiesto la importancia de la cobertura con datos
adecuados.
Se han elaborado varios modelos de uno y varios niveles para predecir la trayectoria de los ciclones, que
se describen brevemente a continuación.
5.8.3.2 MODELO DE UN SOLO NIVEL: EL MODELO BAROTRÓPICO SANBAR
SANBAR es un modelo barotrópico filtrado para la predicción que utiliza los vientos promediados con
respecto a la masa en la troposfera. El modelo, concebido originalmente por Sanders y Burpee (1968) y modificado
más tarde por Pike (1972), predice fundamentalmente el desplazamiento de los ciclones tropicales estableciendo la
función de la corriente mínima y los centros de vorticidad máximos. La profundidad de la presión en que se prome-
dian las observaciones iniciales del viento es la capa de 1 000-100 hPa. Estos vientos se estiman objetivamente a
partir de los análisis automatizados de 200 hPa y niveles inferiores. Los vientos observados y estimados constituyen
la base de un análisis objetivo, que produce un campo de viento especificado en los puntos reticulares. Una vez
determinados los vientos iniciales - obteniendo sus componentes no divergentes por relajación de la función de
corriente en el interior de la retícula - y especificadas las condiciones en los limites, se utiliza la ecuación barotrópi-
ca simple de la vorticidad para predecir el desplazamiento o la trayectoria de los mínimos de la función de corriente
y de los máximos de vorticidad. El marco dinámico fundamental de este modelo es una forma simplificada de la
ecuación de vorticidad promediada para todo el espesor de la troposfera:
Bt;,Iat = - V' V1) - V" V1)' + ¡pewi 000 - wlOcY
en donde 1) es la vorticidad absoluta, y V' Y1)' denotan las desviaciones de los vientos y las vorticidades con relación (
a la media vertical.
Como no se dispone de los detalles sobre la estructura del viento en el vórtice de la tempestad ni pue-
den resolverse mediante la retícula modelo, la tempestad se sustituye por un vórtice simétricamente circular ideal. En
el modelo SANBAR original, ese vórtice ideal se resta de los datos del viento observados y estimados en la zona de
influencia, antes de efectuar el-análiSis objetivo, y a continuación se añade de nuevo. Esto origina una discrepancia
entre el desplazamiento inicial de la tempestad calculado por el modelo y el desplazamiento real observado. En los
modelos estadísticos, el desplazamiento previsto a corto plazo guarda invariablemente una alta correlación con el des-
plazamiento real. Como el predictor dispone habitualmente de una estimación razonable del desplazamiento de la
tempestad en el período de predicción, se consideró que debía incorporarse esta información en el al modelo SANBAR
(Pike, 1972). La modificación de Pike produjo predicciones de la dirección mucho mejores, en particular en las
primeras 24 horas, pero la velocidad seguía sistemáticamente subestimada. Sanders y otros (1975) observaron que ese
error se debía sobre todo:
a) a un error de truncamiento en los análogos de diferencias finitas de la función de la corriente 1fI, y
a que los cálculos de la ecuación de predicción, ocasionaban una subestimación de las velocidades
de fase, en particular en las longitudes de ondas cortas;
b) a la relajación de 1fI, que producía una corriente rectora demasiado débil. Estos problemas se corri-
gieron posteriormente.
De las Alas y Guzmán (1976) utilizaron un modelo parecido, pero más sencillo, para prever las trayecto-
rias de los ciclones cerca de Filipinas. Su modelo utiliza una relajación de la vorticidad barotrópica no divergente para
calcular 1fI. La trayectoria del tifón se calcula siguiendo el desplazamiento de un punto que representa la posición
inicial en superficie del centro del vórtice, desplazado este último en función del campo de viento en gran escala. Los
primeros experimentos realizados con este modelo en un pequeño número de casos han dado resultados alentadores.
CAPÍTULO 5 V.63
5.8.3.3 MODELOS DE PNT OpERATIVAS PARA LA PREDICCIÓN DE CICLONES TROPICALES: EL PROBLEMA DE LA
FALTA DE VÓRTICE EN LOS CAMPOS INICIALES
En la predicción numérica operativa de los ciclones tropicales intervienen varios tipos de problemas
especiales, debido sobre todo a que la estructura inicial de una tempestad no puede resolverse por falta de observa-
ciones en el campo de la misma. Las tempestades se forman en regiones oceánicas donde escasean los datos y las
observaciones no son adecuadas para conocer siquiera el flujo ambiental en gran escala. En algunos casos, incluso si
se dispone de observaciones en las proximidades de una tempestad, como consecuencia de las verificaciones de con-
trol de calidad de los restos de primera aproximación de la observación a veces no se pueden incluir esos datos en el
sistema de análisis. Puri y Lonnberg (1971) sugirieron utilizar funciones de estructura de alta resolución y modificar
el sistema de análisis para aceptar datos en las proximidades de la tempestad. Debido a esas deficiencias en el análi-
sis, las predicciones producidas por los modelos pueden contener grandes errores. Por tanto, últimamente se ha pres-
tado mucha atención a la representación correcta del vórtice de la tempestad en los campos reticulados iniciales. Se
han elaborado procedimientos para representar un vórtice ideal en el lugar de la tempestad sobre la base de la infor-
mación disponible acerca del tamaño y la intensidad de la tempestad observada, derivada normalmente de datos reci-
bidos por satélite y del análisis sinóptico (Mathur, 1991; Andersson y Hollingsworth, 1988; Prasad, 1990). El vórtice
ideal se fusiona con los campos analizados objetivamente, o se obtienen seudoobservaciones de la estructura ideal, que
se introducen en el sistema de asimilación de datos como si se tratara de observaciones reales. Se han sugerido varios
métodos para producir el vórtice ideal. Mediante un gran número de estudios con modelos numéricos de predicción
operativo de la trayectoria de ciclones y de la intensidad introduciendo un vórtice ficticio en los campos inicializados
se ha mostrado que esas predicciones mejoran muchísimo. El éxito de los experimentos ha incitado a algunos de los
principales centros de PNT a utilizar modelos mundiales para introducir vórtices ficticios a escala universal en sus sis-
temas operativos de asimilación de datos. Probablemente puedan obtenerse por el SMT con carácter regular los datos
sobre parámetros de los dclones requeridos con tal fin. En los párrafos siguientes se describen brevemente los proce-
dimientos para producir vórtices ficticios en algunos de los centros.
5.8.3.3.1 CENTRO METEOROLÓGICO NACIONAL DE WASHINGTON
El modelo de predicción operativa de los huracanes del CMN de Washington es un modelo casi lagran-
giano (MCL). basado en ecuaciones primitivas con elevada resolución horizontal (40 km) Y vertical (16 niveles).
El modelo comprende la parametrización de los principales procesos físicos y dinámicos que influyen en el desplaza-
miento y el desarrollo de un huracán (Mathur, 1991).
La prescripción de un vórtice ficticio se basa en la presión central de la tempestad Pe" la presión de la
isobara cerrada más alejada Pb y su distancia R (tamaño) con relación al centro. Estos tres parámetros (Pb' Po R), junto
con la ubicación del centro de la tempestad, se derivan del análisis sinóptico del Centro Nacional de Huracanes (CNH).
La presión de superficie Psfe(r) en un radio r en el vórtice simétrico ideal se obtiene mediante la relación:
Psfe(r) = Pmax - [&> exp(-x
2
)]1(1 + ax
2
)l/2,o r < R
Psfe(r) = Pb,o r f R
en donde x = rIR, a se especifica, y las otras dos constantes Pmax y &> se evalúan a partir de las condiciones psflO)=Pe
y Psfc(R)=Pb' Los vientos en los niveles de presión se especifican en la siguiente forma. Primero, el viento Vg(r) a
1 000 hPa se obtiene aplicando la ley del viento de gradiente:
Vilr + feVg - JI/Jlar = O
en donde fe es el parámetro de Coriolis en la latitud del centro de la tempestad. El geopotencial ¡P a 1 000 hPa se obtie-
ne de la relación aproximada ¡PI 000 = 8[Psfe(r)-1 000]. Se utiliza una serie de funciones horizontales y verticales para
derivar los vientos en las capas más altas. Las funciones se eligen de manera que la estructura del viento se asemeje a
la observada normalmente en los huracanes. Los geopotenciales en los puntos interiores de la retícula se deducen del
campo de viento utilizando la relación del viento de gradiente. La temperatura potencial de obtiene utilizando una
ecuación hidrostática.
La columna vertical en el centro del vórtice se especifica como casi saturada. En R se especifican valores
algo inferiores de la humedad relativa (RH). La intensidad de la precipitación convectiva depende de la distribución
RH. Como se espera que esta intensidad sea inferior en una tempestad más débil, los valores RH se reducen por un
factor de 0.85+0.015(Pb-Pe) para una perturbación inicial donde Pb-Pe <10 hPa.
Los campos simétricos así obtenidos se proyectan en la retícula del modelo MCL. Los campos del vórti-
ce se fusionan con los datos reticulados derivados del análisis de aviación global operativo efectuado por el CMN para
la aeronáutica (AVN), utilizando la relación:
x = w . Xv + (l - w)X
a
en donde X es una de las variables ll, v, 8, q YPsfe Ylos subíndices v' y a' denotan un campo en el vórtice y en el aná-
lisis, respectivamente. El factor de ponderación w viene dado por:
w =eos(n:rI2R) ; r < R
= Oen los demás casos
En varios estudios de casos realizados con el modelo MCL se ha mostrado que la inclusión en el análisis
de un vórtice ideal del mismo tamaño e intensidad que la tempestad observada conduce generalmente a una mejor
predicción y de la estructura de la trayectoria de una tempestad que con las predicciones sin vórtice ideal. En la
V.64 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
temporada de huracanes 1988 y 1989, las predicciones con el modelo MCL de llegada a tierra correspondían bastan-
te a la predicción hecha con el modelo NHC83. Sin embargo, en alta mar, el modelo NHC83 da mejores resultados
que el modelo MCL. .
(
900 900
Errores medios de predicción
Errores medios de predicción
800
de las trayectorias en 1990
800 de las trayectorias en 1991
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b)
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100 100
0'------'---'---'----'----'------'-----'
12 (111) 24 (101) 36 (88) 48 (77) 72 (56)
HORA DE PREDICCiÓN (número de casos)
OL-_'--_--l.__-'-__"--_--l.__-<----I
12 (30) 24 (26) 36 (20) 48 (15) 72 (8)
HORA DE PREDICCIÓN (número de casos)
(
Figura 5.22 - Errores medios de predicción de las trayectorias con los modelos MCL, NHC90 y CLIPER durante las temporadas de hura-
canes en el Atlántico norte de 1990a) y de 1991b) (adaptado de Mathur, 1991).
Desde la temporada de huracanes de 1990 se realizó una importante modificación de las condiciones ini-
ciales establecidas por el modelo MCL. Partiendo del desplazamiento real de una tempestad se definió una corriente
rectora sobre la zona de la tempestad utilizando una circulación secundaria (dipolo generalizado). El procedimiento
para especificar el dipolo fue analizado por Mathur (1991). En la Figura 5.22 se comparan los errores medios en la tra-
yectoria de la predicción con los modelos MCL, CLlPER y NHC90 (versión mejorada de NHC83) para las temporadas
de huracanes de 1990 y 1991. Los errores del modelo MCL son similares hasta 24 horas y mucho menores después de
24 horas que los errores del modelo NHC90. Los errores del modelo CLlPER son superiores a los que se dan con los
otros dos modelos.
5.8.3.3.2 CENTRO EUROPEO DE PREDICCIÓN METEOROLÓGICA A MEDIO PLAZO (CEPMMP), REINO UNIDO
Actualmente, el modelo mundial operativo del CEPMMP tiene una resolución T213 L31 (equivalente a
una resolución horizontal de unos 100 km). En el sistema operativo de asimilación de datos no se utilizan seudo-
observaciones para representar ciclones tropicales. Sin embargo, Andersson y Hollingsworth (1988) realizaron
algunos experimentos para estudiar la incidencia de la introducción de seudoobservaciones en la predicción del
desplazamiento de los ciclones tropicales mediante el modelo espectral mundial del CEPMMP.
Las seudoobservaciones se generan como modelo sencillo de ciclón tropical ideal que consta de dos par- (
tes: un vórtice simétrico ideal y un campo de fondo. Las dos partes se superponen. El campo de viento simétrico en
todos los niveles se modeliza mediante un vórtice de Rankine en el que la velocidad tangencial v en función de la dis-
tancia radial r viene dada por:
v =Vm(r/r,J ; r < r
m
V =Vm(r/r,J-a ; r> r
m
en donde Vm es la velocidad máxima del viento tangencial y rmes el radio del viento máximo, a es un parámetro con
un valor comprendido normalmente entre 0,5 y 1. Se utiliza la relación del viento de gradiente para relacionar el
viento con el geopotencial t/J:
at/J/Br = fV + V2/r
La ecuación anterior se integra para calcular l/J. La fuerza del vórtice disminuye con el aumento de la
altura según un factor mixto de la cizalladura del viento dado por McBride (1981a, b). Se introducen valores ficticios
del viento entre 850 y 300 hPa, y valores ficticios de la masa al nivel de 1 000 hPa. Para no alterar la convección no
se utilizan datos ficticios para la humedad ni el espesor. Las observaciones se introducen en el sistema de análisis como
si fueran observaciones de radiosonda convencionales.
Andersson y Hollingsworth (1988) informaron de dos estudios de casos de predicción de ciclones utili-
zando seudoobservaciones. Para un ciclón tropical en el Golfo de Carpentaria, en la región australiana, las prediccio-
nes en que se utilizaron únicamente seudoobservaciones - esto es, excluidas las observaciones dentro de determina-
da zona del ciclón tropical - fueron virtualmente las mismas que aquellas en que se utilizaron sólo datos de obser-
vaciones. En este caso, se dispuso de grandes cantidades de datos, puesto que el ciclón Jason se produjo durante el
Experimento sobre el Monzón Australiano (AMEX). En otro caso, al oeste del Pacífico Norte, las seudoobservaciones
ficticias mejoraron considerablemente las predicciones.
CAPÍTULO 5 V.65
5.8.3.3.3 OFICINA METEOROLÓGICA DEL REINO UNIDO (OMRU)
Las características generales del modelo global del PNT de la OMRU se describen en Bell y Dickinson
(1987). La resolución horizontal del modelo en los trópicos es de unos 200 km. Según Mortis y Hall (1987), el aná-
lisis de los ciclones tropicales en la OMRU se realiza insertando valores ficticios del viento en cuatro posiciones en
tomo al centro en cada nivel, entre 850 y 500 hPa. Esos valores ficticios son generalmente simétricos, pero pueden
intensificarse ligeramente en la dirección del desplazamiento del ciclón si la velocidad de translación es importante.
No se hace nada para modelizar la estructura horizontal del ciclón. Sin embargo se mantiene en la vertical un núcleo
cálido. Se trata solamente de corregir la posición del centro de la circulación o de crear una circulación cuando no
existe en el análisis.
La OMRU viene aplicando dicho método de simulación de ciclones tropicales en su modelo mundial
desde 1986. Si bien en la posición de predicción para 24 horas los errores son bastante grandes en comparación con
las predicciones manuales para 48 horas o más, el modelo muestra un notable acierto en la predicción de la posición
de los ciclones (Chan, 1990).
5.8.3.3.4 SERVICIO METEOROLÓGICO JAPONÉS (JMA)
El JMA utiliza un modelo espectral mundial (Tl06 L21) para las predicciones a medio plazo, un modelo
espectral asiático con 16 niveles en la vertical para las predicciones de 48 horas, un modelo espectral japonés (23L)
para las predicciones de 24 horas, y un modelo de predicción de tifones (MPT). La inicialización del tifón se realiza
mediante un sistema de simulación en el que, sobre la base de la posición, el tamaño y la intensidad del ciclón tropi-
cal, se establece un campo asimétrico de presión en la superficie en tomo al centro del ciclón utilizando la fórmula de
Fujita aMA, 1990) siguiente:
P(r) = PE - ¿jp[1 + (r/RoJ2
J
11
2
LlP =PE-P
cm
en donde PE y Pcm son los valores ambientales, respectivamente, de la presión media del nivel del mar y de la presión
central analizada manualmente. Ro es un parámetro que rige la forma del perfil. Ro se determina para obtener
vientos de gradiente de 15 mIs en el radio del viento de fuerza de temporal comunicado. Los valores D se calculan
para la troposfera alta con el fin de incorporar el flujo anticiclónico. La humedad relativa se prescribe como el 90 por
ciento en la troposfera en tomo al centro del ciclón, con el fin de mejorar la aceleración rotatoria del vórtice a través
de un método de convección. El tifón fictiCio se superpone sobre los campos analizados objetivamente utilizando la
siguiente fórmula media ponderada:

= 1 ; r R
cI
(zona interna)
= (Reo - r)f(Reo - R
cI
) ; (zona de transición)
= O(zona externa)
en donde ReIy Reo son los radios de unión de la corona circular de transición, y fm y f
g
son las variables de campo en
el tifón del modelo y el análisis objetivo, respectivamente.
Después de incorporar el tifón ficticio en los campos de análisis, se aplica una inicialización no lineal por
modos normales en los campos para reducir la excitación debido a la oscilación gravedad-inercia. Por último, el
campo de flujo asimétrico del número de una onda con respecto al centro del tifón se superpone sobre todo el campo
del viento, incluido el tifón ficticio, para obtener un desplazamiento inicial correcto del tifón del modelo.
5.8.4 Predicciones de probabilidad de ciclones tropicales
Varios centros de predicción utilizan el concepto de probabilidad para describir incertidumbres de que
se produzcan ciclones tropicales en un momento y lugar dados. Los usos más comunes de la probabilidad de predic-
ción en relación con el surgimiento de efectos ciclónicos violentos, como la distribución de vientos de fuerza huraca-
nada, la altura de las olas del mar y la elevación de mareas de tempestad son:
a) extender la duración utilizable de las predicciones a pesar de su creciente incertidumbre cuando
aumenta el período de predicción;
b) hacer una evaluación cuantitativa de la amenaza que supone la posible aproximación de un ciclón
a tierra firme;
e) comparar la amenaza relativa según los lugares en un momento dado, o en momentos diferentes, a
medida que se intensifica la amenaza;
d) dar una respuesta coherente a la misma serie de circunstancias, o a una similar;
e) utilizarla como instrumento en el análisis de riesgo con respecto a las medidas protectoras a largo
plazo y con fines de aviso inmediato.
Jarrell y Brand (1983) ofrecen una descripción bastante completa de los tipos de probabilidades de que
se dispone actualmente. La aplicación más común de la probabilidad es expresar la incertidumbre en las predicciones
del movimiento de los ciclones mediante la construcción de elipses de probabilidad porcentual. Los datos de ocu-
rrencia pueden haberse obtenido mediante trayectorias análogas seleccionadas en un momento determinado del año
por trayectorias generadas por otros medios -como modificando la velocidad o la dirección de un cÍclón parta tener
en cuenta todas las variaciones lógicas- o mediante los errores característicos de las predicciones oficiales de trayec-
torias. Pueden establecerse elipses de probabilidad para abarcar porcentajes seleccionados (normalmente 25, SO, ó
V.66 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
75 por ciento) de todas las ubicaciones de los ciclones. En general, las dimensiones de las elipses (incertidumbres) ('
aumentan con el incremento de los intervalos de las predicciones. Southern (1985) y Jarrell y Brand (1983) propor-
cionan más detalles.
5.8.5 Verificación de las predicciones de ciclones tropicales
Las predicciones de trayectoria de ciclones tropicales difundidas al público se basan en la consideración
de todas las orientaciones disponibles. Los diversos medios auxiliares objetivos de que se dispone en una situación
práctica producen invariablemente trayectorias contradictorias. Es preciso que el predictor conozca debidamente las
características de capacidad y rendimiento de los diversos medios auxiliares. Los fines de los estudios de verificación
son fomentar una mejor utilización de estas orientaciones y ofrecer a los preparadores de esos diversos medios la
manera de mejorarlos. Otro tipo de verificación es la determinación de errores en las predicciones oficiales, que ayu-
dan a los usuarios a comprender la utilidad de esas predicciones.
5.8.5.1 MEDICIONES DE ERRORES EN LAS PREDICCIONES DE TRAYECTORIAS
La medición más generalizada del error de predicción de la trayectoria de ciclones tropicales es el error
de desplazamiento, que es la distancia en el círculo máximo entre la predicción y las posiciones observadas (denomi-
nada también error de vector). Esta medición tiene el inconveniente de que no comprende ninguna información
sobre la dirección del error. Una manera de determinar esta dirección es medir por separado los componentes latitu-
dinales y longitudinales. Sin embargo, en este método, es difícil interpretar errores sistemáticos que pueden existir,
por ejemplo en los modelos dinámicos, cuando la muestra indica una amplia variedad de direcciones de trayectoria,
como trayectorias antes y después de la incurvación. Otro procedimiento es verificar las predicciones en un sistema
de coordenadas orientadas a lo largo de la trayectoria de la tempestad. Los componentes de error en este plantea-
miento son la trayectoria longitudinal y la trayectoria transversal. El componente de la trayectoria transversal repre-
senta la precisión en la predicción de los cambios de dirección. El error en la trayectoria longitudinal representa el
error de velocidad, aunque no sea igual a éste. Incluso si se predice que una tempestad se desplaza a la velocidad
correcta, el error de la trayectoria longitudinal será negativo si la dirección es incorrecta. Shapiro y Neumann (1984)
y Shapiro (1984) señalan que los coeficientes de correlación entre los errores de trayectoria transversal y trayectoria
longitudinal se aproximan a cero, por lo que son esencialmente independientes. En cambio, las componentes de erro-
res meridionales y zonales en el sistema de coordenadas geográficas no son independientes. Peak y Elsberry (1986) y
Chan y otros (1987) definen los componentes de trayectoria transversal y longitudinal con relación a una trayectoria
'de persistencia o de CLIPER, respectivamente. Estas técnicas sencillas de predicción de trayectorias de poca precisión
se utilizan para normalizar las posiciones previstas, que permiten una comparación de la capacidad de predicción de
diferentes técnicas de fácil comprensión. Se dice que la predicción es acertada si la precisión rebasa los niveles alcan-
zados por métodos básicos como climatología y persistencia. Neumann y Pelissier (1981) utilizaron el modelo
CLIPER como referencia para evaluar el acierto con otros medios auxiliares objetivos. Pike (1985) utilizó también
modelos de tipo CLIPER en cada región de ciclones tropicales para evaluar la dificultad de la predicción en cada una
de ellas. El autor empleó información sobre la mejor trayectoria para determinar una dificultad de predicción relati-
va. Pike clasificó las regiones en función de la dificultad decreciente como suroeste del Pacífico, Australia, Atlántico,
oeste del Pacífico Norte, suroeste del océano Índico, este del Pacífico Norte y norte del océano Índico.
Las estadísticas de verificación pueden evaluarse con inclusión o exclusión de los errores de posiciona-
miento iniciales. El error de posicionamiento es la distancia entre la posición de la tempestad inicial determinada ope-
rativamente y la posición determinada a partir de un análisis posterior o mejor trayectoria. Una doble verificación de
todas las predicciones oficiales publicada por el Centro Nacional de Huracanes entre 1970 y 1979 indica que la inclu-
sión del error de posicionamiento inicial aumentó el error medio de la predicción en 11, 6, 2 Y1 por ciento para las
proyecciones de 12, 24, 48 Y72 horas, respectivamente. Estos resultados pueden no ser representativos de otras cuen-
cas oceánicas.
Para que la comparación de las características de rendimiento de dos o más modelos sea válida ha de
basarse en muestras homogéneas. Con frecuencia es útil la estratificación de las muestras por latitud, porque las
características de la trayectoria difieren entre los vientos del este y del oeste. Las características de la trayectoria y las
características del error de predicción dependen del régimen sinóptico.
5.8.5.2 COMPARACIÓN DE VARIOS MEDIOS DE PREDICCIÓN OBJETIVA
Neumann y Pelissier (1981) ofrecen un análisis completo del rendimiento de los medios de predicción
objetiva en el Centro Nacional de HUracanes. En la Figura 5.23 se muestra el rendimiento de varios modelos -
SANBAR, MFM, NHC67, NHCn, NHC73 - y las predicciones oficiales de dicho Centro, normalizadas con referencia
a CLIPER. Como puede verse, el rendimiento del MFM es deficiente en 12 horas y excelente en 48 horas. En el
Atlántico, los modelos estadísticos (NHC67, NHCn y NHC73) proporcionan generalmente la mejor orientación glo-
bal, y el modelo de análogos (HURRAN) es el peor (Elsberry, 1985). En un estudio de centros de predicción, Holland
(1985) comunica que los errores medios de predicción para Australia, Guam y Hong Kong eran de unos 200 a 250 km
en 24 horas, 400 a 450 km en 48 horas y 600 a 700 km en n horas. Neumann y McAdie (1991) informan de la
comparación de errores medios de predicción de los modelos NHC83, CLIPER, NHCn, NHC73 y las predicciones ofi-
ciales para el período 1983-1988, que se presentan en el Cuadro 5.2. Según esas comparaciones, el NHC83 supera a
todos los demás modelos en la totalidad de las gamas de predicción. Mathur (1991) hace una comparación del mode-
lo dinámico MCL, del CMN de Washington, el NHC83, y el modelo CLIPER para los años 1988 y 1989 (Cuadro 5.3).
En este caso, el modelo NHC83 supera al MCL en las tres gamas de predicción: 24, 48 Yn horas.
(
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CAPÍTULO 5 V.67
SANBAR "

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40
12 24 36 48 60 72
INTERVALO DE PREDICCIÓN (horas)
Figura 5.23 - Errores de predicción con reladón al modelo CLIPER para una muestra homogénea de tempestades en el Atlántico duran-
te 1976-1979 (según Neumann y Pelissier, 1981).
Cuadro 5.2
Errores medios de predicción (operativa) de modelos especificados para los años 1983 a 1988,
ERRORES MEDIOS DE PREDICCIÓN (MILLAS NÁUTICAS) PARA CADA AÑO (1983-1988)
NHC83 CLIPER NHC72 OFICIAL NHC73 TAMAÑO DE LA
MUESTRA
12h 26* 30 32 39 32 08
1983 24h 49* 63 67 81 90 05
48h 166 140* 149 223 213 03
72h 374* 441 666 397 417 02
12h 48* 53 50 53 50 65
1984 24h 96* 119 104 116 119 57
48h 217* 260 252 224 243 47
72h 324* 332 422 341 419 37
12h 48* 53 57 48* 50 75
1985 24h 88* 117 128 100 107 66
48h 168* 271 290 222 242 44
72h 288* 399 367 333 466 26
12h 43 47 42* 44 43 35
1986 24h 88* 109 95 101 99 29
48h 173* 241 210 230 228 17
72h 294* 377 405 387 429 11
12h 47 52 51 47 41* 33
1987 24h 103* 140 147 114 109 30
48h 222* 391 365 233 293 24
72h 313* 638 556 365 466 19
12h 35* 38 - 36 - 66
1988 24h 58* 74 - 62 - 59
48h 129* 175 - 138 - 50
72h 193* 282 - 222 - 40
1983- 12h 43.6* 48.1 50.6 45.5 46.8 282
1988t 24h 84.3* 108.9 117.0 97.0 109.3 246
48h 177.4* 252.9 276.9 201.9 249.0 185
72h 274.4* 377.7 436.9 311.5 442.4 135
t El resumen de los modelos NHC72 y NHC73 no comprende el año 1988.
NOTA: El asterisco designa el error mínimo de determinado modelo en un período de predicción dado. La muestra es homogénea y com-
bina las predicciones de 0000 y 1200 UTC. Los modelos CLlPER, NHC72 (estadístico sinóptico) y NHC73 (estadístico dinámico)
han sido descritos por Neumann y Pelissier (1981) y el modelo NHC83 por Neumann (1980) ..
V.68 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Cuadro 5.3
Comparación de errores medios de predicción operativa de las trayectorias en los modelos MCL,
NHC83 y CLIPER (kilómetros) para las temporadas de huracanes de 1988 y 1989
24h 48h 72h
1988
MCL 182 367 539
NHC83 104 218 326
CLIPER 122 272 457
Número de casos 42 36 27
1989
MCL 180 357 564
NHC83 146 287 500
CLIPER 183 431 668
Número de casos 66 51 42
Basado en Mathur, 1991.
(
Ningún solo modelo responde a las condiciones ideales. Tal vez sea necesario combinar varios modelos.
Neumann y Pelissier (1981) sugieren que el planteamiento estadístico dinámico para las gamas ampliadas debe com-
binarse con el planteamiento estadístico sinóptico para gamas más cortas, salvo que el modelo CLIPER debe constituir
la principal orientación en el régimen de vientos del este. Tsui (1984) ha propuesto un método de ponderación ópti-
mo para la combinación de todos los medios de predicción objetiva. Quizá haya que actualizar periódicamente los
modelos de predicción para lograr un equilibrio óptimo entre los diversos factores que determinan la elección del
modelo de predicción.
5.8.6 Predicción de las mareas de tempestad
La marea de tempestad - elevación anormal del nivel de mar debido a un ciclón tropical- es un fenó-
meno oceánico que responde a una dinámica meteorológica. Las mareas potencialmente desastrosas se producen a lo
largo de las costas en que la poca elevación del terreno permite inundadones en el interior o a lo largo de masas de
agua internas, como bahías, estuarios, lagos y ríos. Se ha calculado que entre 40 y SO países tropicales resultan afec-
tados por los ciclones. Muchos de esos países sufren con frecuencia grandes catástrofes a causa de las mareas de
tempestad. En el pasado no existía ningún método satisfactorio para predecir el aumento repentino del nivel del mar
cuando una tempestad azotaba la costa. En consecuencia, los daños producidos por las inundaciones costeras eran
con frecuencia importantes. Más recientemente se han obtenido resultados alentadores en la predicción de las
mareas de tempestad con la ayuda de modelos matemáticos asistidos por ordenador.
Se sabe que cierto número de parámetros contribuyen a aumentar el nivel del mar cuando pasa una tem-
pestad. Los parámetros más importantes son los siguientes:
a) la presión central mínima, el viento máximo y su distancia con relación al centro de la tempestad,
el ángulo de advección (entre el flujo y las isobaras), y la velocidad de propagación de la tempestad;
b) la topografía del lecho del mar;
e) el ángulo entre la trayectoria de la tempestad y la costa;
d) la geometría y la configuración de la costa;
e) la fase de la marea astronómica con respecto al momento de entrada en tierra de la tempestad.
5.8.6.1 PREDICCIÓN DE LAS MAREAS MEDIANTE MODELOS MATEMÁTICOS
Si bien existen técnicas de predicción estadística de las mareas, con frecuencia estos métodos no son
prácticos debido a la falta de datos sobre fenómenos anteriores. Por tanto, para la predicdón de las mareas se utilizan
modelos matemáticos, que representan en general la propagadón de ondas largas en aguas poco profundas. Al mode-
lar los experimentos se han adoptado dos supuestos principales: la amplitud de la marea de tempestad es pequeña, y
las dimensiones horizontales de la mareas son grandes en relación con la profundidad del mar. Esas condiciones se
satisfacen en general, excepto en regiones de aguas poco profundas, donde la amplitud de la marea de tempestad es
comparable a la profundidad del mar. Como ejemplo de esas excepciones cabe citar el sector nordeste del Golfo de
Bengala - donde en una amplia zona la profundidad del mar es sólo de cinco metros -, las proximidades de las islas
costeras, y las cercanías de los estuarios. En tales regiones, los experimentos de modelización son más difíciles porque
las ecuaciones de predicdón ya no son lineales y el flujo de agua puede no ser fluvial.
La modelización matemática de las mareas de tempestad requiere la solución de ecuaciones hiperbóli-
cas, parcialmente diferentes en dos dimensiones horizontales. Además de las condiciones iniciales y en los límites,
hay que especificar los elementos dinámicos en función de la tensión de superficie y de las fuerzas interiores del gra-
diente de presión. Para adaptar un modelo de marea de tempestad a determinada región se requiere una laboriosa
adquisición de datos, a fin de especificar la batimetría de las zonas marinas y la topografía del terreno para cada
retícula del modelo. Todos esos datos han de ajustarse minuciosamente a un nivel de referencia común.
Acontinuación de describen los principales factores que se toman en consideración para predecir una
marea de tempestad.
(
,
(
(
CAPÍTULO 5 V.69
5.8.6.1.1 NIVEL DE REFERENCIA
Todos los datos sobre las elevaciones del terreno, la batimetría, los obstáculos y las alturas del agua de
superficie han de tener el mismo nivel de referencia, como el nivel medio del mar.
5.8.6.1.2 INICIALIZACIÓN
Para inicializar un modelo de marea de tempestad hay que determinar el nivel de agua anterior a la tem-
pestad. La inicialización puede realizarse con las observaciones sobre aguas litorales en calma antes de la tempestad,
o el nivel estable calculado para una tempestad estacionaria alejada en el mar.
5.8.6.1.3 MODELIZACIÓN DE LAS TEMPESTADES
Para predecir una tonnenta de tempestad tropical se necesita información sobre los parámetros de la
tempestad inmediatamente antes de llegar a tierra, en su recorrido y después, en que la generación de la marea es más
pronunciada. Su predicción depende fundamentalmente de la calidad de los datos sobre la tempestad. Nonnalmente,
se especifica un modelo de marea en el que se utilizan parámetros meteorológicos sencillos. Para la predicción ope-
rativa, se supone que la marea tiene un buen comportamiento, con un solo ojo y una estructura del viento analítica.
En los modelos de las mareas de tempestad hay que conocer su trayectoria, su intensidad y su magnitud. La intensi-
dad de la tempestad puede determinarse por la diferencia entre la presión central y la presión del medio ambiente
fuera de la tempestad. Las estimaciones de la presión central de la tempestad pueden obtenerse a partir de imágenes
de satélite y de los monogramas de Dvorak (1973, 1975, 1984). Pero es sabido que las tempestades cambian de inten-
sidad con bastante rapidez a medida que se acercan a la costa y, en tales casos, puede ser incorrecta la elevación pre-
vista del nivel del mar. La magnitud de la tempestad se parametriza mediante radios a escala, en general el radio de
vientos máximos. Una importante incertidumbre en la predicción es la trayectoria precisa y la llegada a tierra de la
tempestad. El error medio en una predicción para 24 horas del punto de llegada a tierra es del orden de 100 millas
náuticas. En los experimentos de modelización es difícil simular las variaciones repentinas en la velocidad de propa-
gación o de la incurvación cerca de la costa.
La tensión del viento por masa unitaria en la superficie del mar se fonnula en función del coeficiente de
retardo, las densidades del agua y del aire y el viento vector. Como la tensión en la superficie se aplica concretamen-
te a la superficie del mar, las observaciones del viento de que se dispone para diferentes platafonnas han de conver-
tirse en un nivel constante. También se puede concebir un modelo de marea de tempestad dependiente de paráme-
tros meteorológicos sencillos y calcular directamente un viento vector a nivel de la superficie o cerca del mismo.
5.8.6.1.4 MODELIZACIÓN DE LAS MAREAS DE TEMPESTAD
Se han concebido diversos tipos de modelos de mareas de tempestad numéricos: desde modelos unidi-
mensionales sencillos hasta otros complejos. Un modelo típico de marea de tempestad operativo es bidimensional en
el plano horizontal. Una regla práctica para determinar el máximo tamaño de la retícula disponible (en la zona de
interés) es que la técnica de diferenciación numérica debe resolver con precisión una longitud de onda cuatro veces
superior al radio del viento máximo.
Cuando se utiliza un modelo de marea de tempestad en determinada zona es preciso disponer de una
descripción de la cuenca. Eso comprende el interior de las tierras, las masas de agua interiores, como lagos, bahías y
estuarios, y un segmento de la plataforma continental.
La especificación de las condiciones en los límites plantea un difícil problema en los modelos de pre-
dicción de las mareas. Se sabe muy poco, por ejemplo, sobre la naturaleza de la fricción en el fondo del mar o la trans-
ferencia de cantidad de movimiento entre el aire y el mar en caso de fuertes vientos. Puede ser necesario introducir
complicados valores límite en función del tiempo para calcular las mareas con un modelo. Las mareas de tempestad
sobre un lago aislado independiente de los fenómenos en otras masas de agua y, por tanto, no afectado por ellos, cons-
tituyen una excepción en las aguas profundas o a lo largo de zonas costeras elevadas no se requieren valores límite.
Si el núcleo de una tempestad atraviesa la cuenca (o sale de ella) pasando por un límite de agua profundo, o a través
de tierras altas, puede bastar con condiciones en los límites simples.
En general, para predecir las mareas de tempestad se conciben los siguientes tipos de modelos:
a) algunos modelos de las mareas de tempestad se limitan a la platafonna continental Oelesnianski, 1972;
Wanstrath y otros, 1976), y la línea costera se representa como una pared vertical impenetrable. En
este modelo no se considera las inundaciones ni las mareas de tempestad en aguas interiores;
b) para calcular los valores límite que han de introducirse en un modelo de bahía de capa fina y área
limitada se utiliza un modelo simple sobre una amplia zona de la plataforma y un modelo de malla
gruesa, o incluso un modelo de marea de tempestad unidimensional. Si estos dos modelos están
dinámicamente desacoplados, la especificación de las condiciones del interfaz puede plantear difi-
cultades. Una solución consistiría en disponer de un modelo de malla gruesa para abarcar toda la
región desde las aguas profundas, a través de una bahía, hasta las tierras interiores. La solución
numérica en zonas interiores se basa en una retícula gruesa, pero los efectos de retroacción dinámi-
ca desde la bahía hasta la platafonna son aproximados. La malla gruesa no da una descripción
detallada de las mareas de tempestad en el interior de las tierras, lo que puede complicarse por
obstrucciones y pequeñas masas de agua interiores. Sin embargo, puede dar detalles de la zona
situada hacia el mar, a lo largo de las costas que bordean el océano. Tal modelo puede ser útil para
proporcionar valores límite aproximados en un modelo de marea de tempestad de zona limitada y
malla fina;
V.70 GUiA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
e) más bien que limitar un modelo de malla fina a una pequeña región o una pequeña cuenca, puede
utilizarse un sistema de coordenadas alargadas con una malla fina en una zona limitada y pasar pro-
gresivamente a una malla gruesa hacia los límites distantes de una cuenca grande. De esta forma,
puede resolverse una amplia zona geográfica representando detalladamente la región de malla fina.
En numerosos casos, basta con una simple definición de las condiciones en los límites para la región
exterior. Si bien este sistema de coordenadas de retícula alargada presenta ventajas, Lewis y otros
(1982) señalan algunos inconvenientes de consideración. Y, lo que es más importante, este tipo de
sistema de retícula suele captar energía en la malla reticular más fina, con lo que se pueden sobres-
timar los niveles de la marea de tempestad en los puntos de mayor interés.
Las mareas astronómicas pueden tratarse en una forma no depurada por superposición con la marea
calculada. Desde el punto de vista de la predicción, es difícil pronosticar el momento de llegada a tierra de una tem-
pestad y determinar Correctamente la fase adecuada de la marea astronómica. Los pequeños errores de tiempo en
cuanto a las posiciones de la trayectoria de la tempestad invalidarán la superposición con la marea astronómica.
Como en todos los modelos, es preciso resistir a la tentación de tratar coeficientes indeterminados como
parámetros de ajuste que han de especificarse arbitrariamente para una tempestad dada. Tal procedimiento permití-
rá una excelente validación de la marea calculada para esa tempestad. Sin embargo, no hay ninguna garantía de que
los mismos coeficientes sean apropiados para otras tempestades o para otras regiones. Hay grandes errores intrínsecos
en las observaciones de las mareas y meteorológicas. Por tanto, es preciso determinar los coeficientes para numerosas
tempestades. Hay quienes piensan que deben utilizarse los coeficientes más generalizados para todas las tempestades
y en todas las regiones, incluso si los resultados calculados no son ideales para determinada tempestad.
Pese a las incertidumbres, los modelos matemáticos de predicción de las mareas de tempestad han dado
resultados realistas. Un modelo elaborado por Jelesnianski (1967, 1972), en el que intervienen parámetros meteoro-
lógicos, proporciona la envolvente de las olas costeras con marea alta, incluida la ola máxima en una costa recta, para
el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos Oelesnianski, 1965, 1974; Jelesnianski y Taylor, 1973). Miyazaki
(1965) tuvo en cuenta las irregularidades costeras, como las bahías de aguas poco profundas. Das y otros (1974) y
Robinson y Flierl (1972) han preparado diagramas de predicción de las mareas de tempestad en el Golfo de Bengala.
Sus modelos permiten calcular la marea máxima producida en el momento de llegar a la costa una tempestad ideal
que afecte a diversos sectores de la costa con una velocidad uniforme. Se han calculado las mareas máximas para dis-
tintos valores 'de intensidad de la tempestad, viento máximo y velocidad de propagación. En el modelo de Robinson
y Flierl no se incluyó la fricción en el fondo del mar, y las ondas previstas eran superiores a las de Das y otros. Sin
embargo, un hecho interesante es que, a pesar de las incertidumbres de los parámetros de la tempestad, los valores
previstos son fundamentalmente correctos.
5.8.6.1.5 INTERACCIONES DE LAS MAREAS ASTRONÓMICAS Y LAS MAREAS DE TEMPESTAD
La precisión de las predicciones de las mareas depende del momento en que probablemente crucen la
costa, debido a las interacciones de las mareas de tempestad. En general, a causa de la fricción, la marea de tempes-
tad es mayor en el momento de marea baja (Proudman, 1953), pero una simple superposición de la marea pronosti-
cada y de la marea astronómica no siempre proporciona una estimación realista de la elevación total del nivel del mar.
Así ocurre cuando la marea astronómica es de la misma magnitud que la marea de tempestad. En Estados Unidos, por
ejemplo, la marea astronómica es normalmente de un orden de magnitud menor. De ahí que la interacción sea
reducida, pero hay otras regiones, sobre todo en el sector septentrional del Golfo de Bengala, donde los efectos de las
mareas son considerables.
5.8.6.1.6 PREDICCIÓN DE LAS MAREAS
Es sumamente útil proporcionar una envolvente de la superficie costera Oelesnianski, 1972) con marea
alta para toda la tempestad con independencia del momento. En cada punto reticular de una cuenca se almacena para
tenerla en cuenta en los resultados la más alta marea calculada. Las condiciones potenciales de la marea pueden espe-
cificarse mediante un examen detenido de las características de las tempestades tropicales a partir de la climatología.
Para describir debidamente la posible inundación a lo largo de un segmento real de costa tal vez sean necesarios varios
centenares de integraciones con tempestades que varían en cuanto a dirección de la trayectoria, punto de llegada a
tierra, velocidad de traslación, intensidad y tamaño. Con la información sobre la marea a partir de simulaciones de
modelos puede compilarse un atlas de fenómenos para describir la inundación debida a tempestades hipotéticas. El
predictor puede comparar una tempestad que se aproxima con una del atlas para evaluar las posibilidades de inunda-
ción. Mediante el atlas, puede aplicar el modelo de la marea en tiempo real para disponer de una predicción más deta-
llada, después de definir de nuevo su mejor estimación de la trayectoria, el tamaño y la intensidad de la tempestad.
La marea de tempestad también puede predecirse en términos de probabilidad. Cada uno de los esce-
narios de la tempestad comprendidos el citado atlas es una serie de condiciones cuya probabilidad de que se produz-
ca puede calcularse sobre la base de la predicción de la tempestad considerada. Si puede determinarse que esos
escenarios son exhaustivos y que se excluyen mutuamente, la probabilidad de que una marea rebase una aplicación
específica es simplemente la suma de las probabilidades de que ocurra de todos los escenarios en que la marea
rebasaría esa elevación. En Jarrell y Brand (1983) hay un ejemplo de esa metodología.
5.8.6.2 PREDICCIÓN DE LAS MAREAS CON AYUDA DE NOMOGRAMAS
Ghosh (1977) preparó nomogramas para estimar las mareas de tempestad máximas originadas por
ciclones tropicales que azotan la costa oriental de la India, utilizando el modelo SPLASH de Jelesnianski (1972). Los
(
(
(
CAPíTULO 5 V.71
nomogramas precalculados dan valores fijos para el descenso de presión, radio de viento máximo, el desplazamiento
vectorial de las tempestades y la batimetría mar adentro. Se presentan dos series de nomogramas: uno para la costa
del nordeste de la India, donde la pendiente de la plataforma continental es muy poco profunda, y la otra para la costa
oriental restante, donde la pendiente es en general muy profunda. También se preparó un nomograma para corregir
la magnitud de la marea máxima de los efectos de las olas en la costa del nordeste de la India, donde la gama de las
mareas semidiumas es grande. Se da un método para estimar la elevación total del mar a lo largo de una franja
costera mediante nomogramas para la costa nordeste de la India.
Crawford (1979) analizó las posibles irrupciones de huracanes en la costa sudoriental de Louisiana
(Estados Unidos), según revela un modelo de predicción de marea de tempestad. Además, en la publicación de la
OMM Present Techniques ofTropical Stoml Surge Prediction (OMM-Nº 500) se describen detalladamente las técnicas actua-
les de predicción de las mareas de tempestad asociadas a tempestades tropicales.
5.9 Fenómenos mesoescalares en las regiones tropicales
La mayoría de los fenómenos meteorológicos que se producen en la atmósfera, y que pueden causar
daños, tienen lugar en asociación con procesos mesoescalares, como fuertes tormentas, turbonadas, precipitaciones
muy fuertes, grandes turbulencias, etc. Entre los movimientos atmosféricos que pueden clasificarse entre los sistemas
mesoescalares figuran convecciones organizadas, ciclones tropicales, ciclogénesis explosiva en latitudes extratropica-
les, y algunos tipos de circulaciones inducidas por la orografía, como las ondas orográficas a sotavento.
Puede decirse que la mesoescala se caracteriza por una escala espacial temporal y horizontal menores que
en las redes de radiovientosonda tradicionales, pero considerablemente mayores que las distintas nubes de cúmulos.
Esto supone que la escala horizontal es del orden de unos cuantos a varios centenares de kilómetros, más o menos,
con una escala temporal de una a 12 horas aproximadamente. La escala vertical se extiende desde decenas de metros
hasta la profundidad de la troposfera. Las escalas más cortas corresponden a fenómenos atmosféricos que, para fines
de predicción, sólo pueden representarse estadísticamente, en tanto que las escalas más largas corresponden a fenó-
menos más pequeños que podemos distinguir generalmente en un mapa meteorológico sinóptico. La mesoescala
puede aplicarse también a los sistemas atmosféricos con una extensión horizontal suficientemente grande para que
sea válida la aproximación hidrostática de la distribución vertical de la presión pero suficientemente pequeña para que
los yientos geostróficos y de gradiente den aproximaciones inadecuadas de las circulaciones reales del viento sobre la
capa límite planetaria.
En la sección 3.1.1, así como en OMM (1987b) Yen Collier (1989) se encuentran las diferentes clasifica-
ciones de escala de los movimientos atmosféricos y la clasificación de la parte mesoescalar de un espectro, sugeridas
por Orlanski (1975).
Según su origen, los sistemas atmosféricos mesoescalares pueden dividirse en dos grupos (PieIki, 1984):
a) los forzados fundamentalmente por inhomogeneidades en la superficie (sistemas mesoescalares
debidos al terreno);
b) los forzados fundamentalmente por inestabilidades en las perturbaciones a gran escala que se des-
plazan (sistemas mesoescalares debidos a fenómenos sinópticos).
La primera categoría se caracteriza por brisas de mar y de tierra, vientos de montañas y valles, circula-
ciones urbanas y corrientes de aire forzadas en terreno accidentado. Entre los ejemplos de la segunda cabe citar
líneas de turbonadas, huracanes y aglomeraciones de nubes mesoescalares que se desplazan. Es relativamente más
fácil predecir la primera categoría de sistemas, porque se producen en asociación con fenómenos geográficos fijos en
períodos de 12 horas aproximadamente, y tienen carácter repetitivo. Además, esos sistemas no se desplazan mucho
de su punto de origen.
Los sistemas mesoescalares de la segunda categoría se producen irregularmente con relación a una ubica-
ción dada. No están forzados por fenómenos geográficos bien definidos. Para identificar y pronosticar esos sistemas se
necesitan muchos más datos que en el primer caso. Tales sistemas se inician por alguna clase de inestabilidad atmos-
férica; por ejemplo, la inestabilidad condicional de segundo orden (CISK). Tales sistemas nubosos de precipitación de
tamaño mesoescalar debidos a fenómenos sinópticos producen un elevado porcentaje de la lluvia que llega a tierra.
Para la predicción de sistemas mesoescalares y sus condiciones meteorológicas asociadas es imperativo
obtener datos de observación de buena calidad en puntos muy poco espaciados sobre un gran dominio. Hasta hace
poco, era difícil disponer de esos datos, y por lo tanto no había posibilidad de identificar los sistemas atmosféricos
mesoescalares ni de predecirlos numéricamente. Debido al desarrollo de métodos de teledetección por satélite, radar
y otros, con una elevada resolución, tanto en el tiempo como en el espacio, así como a la posibilidad de disponer de
una red de observación densa basada en tierra (radares) en algunas regiones, ahora es posible identificar perturbacio-
nes atmosféricas mesoescalares utilizando datos sobre las nubes, la precipitación y la humedad. La mayoría de ellos
tienen carácter cualitativo y no pueden utilizarse directamente en la predicción meteorológica numérica, pero con los
progresos de la teledetección en las gamas del infrarrojo y de microondas, y con la evolución de la técnica Doppler,
ahora se dispone de la base de datos inicial para modelos numéricos mesoescalares de malla muy fina, y la situación
sigue mejorando. Los satélites y los radares constituyen, con mucho, la fuente más importante de las observaciones
mesoescalares. Los satélites geoestacionarios proporcionan imágenes de nubes en rápida sucesión sobre una amplia
gama de escalas meteorológicas, desde la escala sinóptica hasta la escala de nubes, lo cual es muy útil para la predic-
ción mesoescalar. La expansión de la base de datos, el mejoramiento de los modelos de predicción numérica del tiem-
po en cuanto resolución y parametrización física, y la disponibilidad de sistemas informáticos más rápidos han
permitido elaborar modelos numéricos a mesoescala que pueden resolver circulaciones mesoescalares sobre mallas
muy finas, y ayudar así a predecir con mayor detalle los elementos meteorológicos de una zona limitada.
V.72 GUíA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
5.9.1
5.9.1.1
A continuación se describen brevemente algunas características importantes de los diversos sistemas
mesoescalares. En Atkinson (1981), Pielke (1984) y OMM (1989, 1990) figuran más detalles.
Influencia del terreno en los sistemas mesoescalares*
BRISAS DE TIERRA Y DE MAR EN TERRENO LLANO
Las brísas de tierra y de mar en terreno llano son el resultado de gradientes térmicos horizontales
debidos a la diferencia de calentamiento de grandes masas de agua y de tierra, situadas contiguamente. La brisa de
mar se produce cuando el viento sopla hacia la costa, y la brisa de tierra en el caso contrario. La brisa del mar está
fuertemente influida por el flujo sinóptico prevaleciente. La evolución de la brisa de mar se complica más cuando hay
un flujo a escala sinóptica que cuando no lo hay. Utilizando datos de observaciones, Biggs y Graves (1962) y Lyons
(1972) confeccionaron índices para estimar si habrá o no brisa de mar. Lyons, por ejemplo, ha mostrado que cuando
'1/ Cpt:.T es mayor que 10 (en donde Vg es la velocidad del viento geostrófica en superficie y t:.T es la diferencia de
temperatura máxima entre la temperatura del aire en el irIterior y la temperatura media de superficie en un lago), no
se producirá brisa de mar en el litoral de Chicago. La brisa de mar no se desarrolla cuando esta relación es grande por-
que el gradiente de presión horizontal debido a la diferencia de calentamiento entre la tierra y el lago es insuficiente
para superar la energía cirIética del flujo en gran escala.
Varios estudios han demostrado que las brisas de tierra y mar (y otros circulaciones mesoescalares simi-
lares) se resuelven deficientemente en sistemas de redes de observación meteorológica convencionales. Esa falta de
resolución origina graves problemas para elaborar predicciones operativas regulares de esos fenómenos.
Otros estudios de simulación numérica realizados desde el decenio de 1970 han permitido aclarar algo
el fenómeno de la brisa de mar. Anthes (1978) mostró, utilizando un modelo bidimensional, que con un flujo cero
prevaleciente a gran escala, el reflujo de la brisa de mar se produce totalmente sobre la capa límite, en tanto que los
vientos hacia la costa se encuentran por debajo de ese nivel. Abe y Yoshida (1982) examirIaron la influencia que tiene
la anchura de la península en la intensidad de la brisa de mar y hallaron que una anchura de 30 a 50 km produce las
velocidades verticales ascendentes más fuertes. Otros estudios han mostrado que, a lo largo del litoral, en condicio-
nes sinópticas sirI perturbaciones durante el verano en las zonas tropicales y subtropicales, la brisa de mar ejerce una
irIfluencia dominante sobre los lugares de formación y el desplazamiento de complejos tormentosos. La brisa de niar
puede generar también fenómenos meteorológicos locales de gran irItensidad.
5.9.1.2 VIENTOS DE MONTAÑA Y DE VALLE
En una región con terreno irregular puede el viento puede tener una configuración local del viento en
razón de la diferencia de calor entre la superficie del suelo y la atmósfera libre en la misma altitud, a cierta distancia.
En el suelo se produce normalmente una fuerte variación de temperatura durante el día, por lo que en ese período las
tierras más altas se convierten en una poderosa fuente de energía, en tanto que durante la noche son un sumidero de
gran calor. Generalmente se reconocen dos categorías de vientos de montaña-valle: flujo de pendiente y vientos de
valle.
Cuando el flujo en pequeña escala es ligero, es más fácil reconocer estos tipos. El flujo de pendiente se
debe a una corriente de aire denso y frío que sopla hacia abajo en tierras altas durante la noche, y al aire caliente y
menos denso que sopla hacia las alturas durante el día. Ese movimiento de aire se denomina con frecuencia flujo de
drenaje nocturno y viento ascendiente diurno, respectivamente. El flujo de drenaje nocturno se denomirIa también
viento catabático, y el ascendente diurno, viento anabático.
Los vientos de valle, la segunda categoría de flujo montaña y de valle, son circulaciones de aire ascen-
dentes y descendentes que se desarrollan a lo largo de gradientes horizontales de presión en una parte de un valle, y
que se producen a causa de la entrada en ella de una corriente de pendiente con una estructura térmica diferente de
la que se da en las proximidades.
En los días soleados, los vientos de pendiente suelen ser más profundos que durante la noche, como en
el caso de la brisa de mar, porque el aire cálido a nivel del suelo por la acción del sol se mezcla efectivamente al ascen-
der como consecuencia de un flujo de calor turbulento. Durante la noche predomirIa el enfriamiento radiativo y, si
los vientos son ligeros, el campo del flujo de perturbación resultante es menos profundo.
En el caso de características de superficie variables y/o características topográficas tridimensionales de un
flujo de gran escala - que comprende con frecuencia una cizalladura vertical del viento horizontal-, el flujo meso-
escalar resultante puede resultar muy complejo. Las variaciones diurnas de los vientos en esas situaciones sólo
pueden predecirse con una amplia red de observación y modelos de mesoescala tridimensionales precisos.
5.9.1.3 CIRCULACIÓN DE AIRE FORZADO SOBRE TERRENO ACCIDENTADO Y EN TORNO AL MISMO
Cuando el aire sopla en un terreno caracterizado por escalas horizontales de 2S a 100 km aproximada-
mente, se desarrolla otro tipo de sistema mesoescalar, que difiere de las brisas de mar y tierra, y de los vientos de mon-
taña y de valle, porque el ascenso forzado de aire en una masa de aire predominantemente estratificada en forma esta-
ble, en lugar de un calentamiento diferencial del suelo por el sol, genera la perturbación mesoescalar. La intensidad
de esta perturbación mesoescalar es directamente proporcional al gradiente de presión debido a este movimiento
forzado de aire.
Según la teoría lineal, a falta de efecto de Coriolis, se producen dos tipos de ondas al penetrar el aíre en
terreno accídentado: ondas forzadas, en la misma posición que la topografía subyacente, y ondas a sotavento, que se
• Esta sección se basa en Pielke (1984).
(
(
(
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CAPíTULO 5 V.73
5.9.2
5.9.2.1
propagan hacia abajo. Las ondas a sotavento atrapadas, que se propagan indefinidamente hacia abajo a falta de
fricción, pero que pierden rápidamente amplitud con la altura, se consideran generalmente un tipo de movimiento de
aire a sotavento de las barreras montañosas cuando el parámetro de Scorer disminuye rápidamente con la altura. Según
la teoría lineal, la longitud de onda vertical de las ondas a sotavento producidas por una sola dorsal viene dada por:
Lz =2rr/S/2 =2nV1[(g/eoJ(Je¡Jz)jl/2
en donde So se denomina parámetro de Scorer. Según la teoría lineal, para que se produzcan ondas bien desarrolla-
das, el parámetro de Scorer ha de ser menor en la troposfera alta que en baja altitud. Para ello, si Je¡Jz es constante,
Vg ha de aumentar con la altura, en tanto que si Vg es constante, Je¡Jz ha de ser menos estable en las capas altas.
Cuando se tienen en cuenta el efecto de Coriolis y la dinámica de capa límite, la reacción de la atmósfera al terreno
es más complicada. Acontinuación se indican algunos efectos importantes sobre el tiempo y la estructura de la atmós-
fera asociados con el flujo de aire forzado sobre las montañas.
Los fuertes vientos de pendiente descendente se dan a sotavento de las montañas. Esos vientos son más
fuertes cuando existe una inversión cerca de una corriente ascendente a nivel de una cumbre montañosa, y si los
perfiles de la temperatura y el viento son de tal naturaleza que la onda inducida por el terreno invierte aproximada-
mente las fases entre la superficie y la tropopausa.
Cuando el aire es demasiado estable y no puede sobrepasar ni circundar la brisa de montaña, y cuando
el terreno es demasiado alargado, la influencia de la montaña propaga rápidamente el aire hada arriba, proceso deno-
minado de bloqueo. Ese bloqueo origina una deformación de las superficies de temperatura potencial hasta crear una
corriente ascendente de la capa inestable de la montaña. Tal bloqueo puede originar la formación de chorros en capas
bajas paralelos a la montaña.
El bloqueo y la deformación resultantes de los isentropos de corriente ascendente pueden crear asimis-
mo zonas de inestabilidad convectiva, aunque no exista esa inestabilidad en el flujo sinóptico ascendente, lo que
favorece la precipitación inmediatamente de la corriente ascendente en las montañas, y aumenta la irregularidad
espacial de la precipitación.
En razón del aumento de la temperatura potencial resultante de la liberación de calor latente y del aire
potencialmente más cálido sobre la capa límite planetaria, con frecuencia se dan a sotavento de las montañas regio-
nes relativamente secas e incluso áridas, sobre todo cuando el flujo predominante de una dirección es persistente.
La precipitación y el ensombrecimiento por las nubes pueden influir en la intensidad del flujo de aire en
las montañas. La liberación de calor latente puede alterar sustancialmente la estructura de las ondas internas en
terreno accidentado.
Fenómenos mesoescalares de origen sinóptico
TEMPESTADES CONVECTIVAS*
Las tempestades convectivas se componen de células convectivas individuales que se definen como
regiones de fuertes corrientes ascendentes con una sección transversal horizontal de 10 a 100 km
2
, Yque se extienden
en el plano vertical a través de la mayor parte de la troposfera. La convección influye en la mayoría de los sistemas
meteorológicos en gran escala, pero también existen sistemas de dimensiones mesoescalares en los cuales las células
convectivas forman una perturbación aislada que no forma parte de una perturbación mayor y contiene mecanismos
atmosféricos distintos de la convección casi vertical. Hay una notable tendencia a que las tempestades convectivas se
organicen en líneas. A continuación se describe la clasificación de las tempestades convectivas.
5.9.2.1.1 TEMPESTADES UNICELULARES DE CORTA DURACIÓN
Se trata de una corriente ascendente que se extiende a través de la troposfera y produce agua líquida y
hielo. Cuando las gotas de agua o las particulas de hielo son demasiado pesadas para que la corriente ascendente
pueda soportarlas caen creando una corriente descendente que, combinada con aire más frío, origina un enfriamien-
to por evaporación. Ese enfriamiento acelera la corriente descendente, que si es suficientemente fuerte se extiende
horizontalmente cerca de la superficie produdendo una masa fría denominada frente de ráfagas.
5.9.2.1.2 TEMPESTADES SUPERCELULARES
Se trata de una sola corriente ascendente rotatoria casi estacionaria que dura varias horas. La tempestad
se propaga hacia la derecha, u ocasionalmente hacia la izquierda de los vientos medios, y con frecuencia evoluciona
a partir de sistemas de tempestades pluricelulares. Representa una correlación muy positiva entre la velocidad verti-
cal y el componente vertical de vorticidad. En términos más coloquiales, puede hablarse de tormenta rotatoria
(Doswell, 1989b). Si bien las supercélulas son relativamente raras, pues representan menos del 10 por ciento de todas
las tempestades convectivas que producen condiciones meteorológicas rigurosas (la fracción de supercélulas varía geo-
gráficamente), suponen una parte desproporcionada (que se aproxima tal vez al 50 por ciento en algunas zonas) de
los daños y pérdidas asociados con las fuertes tormentas. Esto refleja generalmente la intensidad de los fenómenos
asociados a las supercélulas. Los fenómenos de gran intensidad en las supercélulas tienden al extremo superior de la
escala de intensidad en toda clase de condiciones meteorológicas rigurosas, con la posible excepción de la intensidad
de precipitación. Las supercélulas pueden producir prácticamente todo tipo de condiciones meteorológicas rigurosas
(granizo, vientos huracanados constantes, tomados, fuertes precipitaciones y frecuentes descargas eléctricas) en un
momento u otro de su existencia.
• Esta sección se basa en Doswell (1989a) and Collier (1989).
V.74 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
Las tempestades de supercélulas tienen normalmente ciclos de vida que se miden en horas, más bien que
en decenas de minutos, como las células que componen una convección no supercelular. Por tanto, es normal (
considerar que las supercélulas alcanzan un estructura estable. Esto se considera algo engañoso, pues las supercélulas
presentan generalmente una evolución característica durante un período del orden de 45 minutos, y numerosas super-
células siguen esa evolución más de una vez, por lo que se las puede calificar de supercélulas cíclicas.
Por razones no claras aún, puede haber supercélulas de baja precipitación, supercélulas de alta precipi-
tación y las denominadas supercélulas clásicas, según la cantidad y la distribución de la precipitación en relación
con la tempestad. Como numerosas supercélulas se mueven con relativa lentitud, las versiones clásicas y de altas
precipitaciones de la supercélula pueden producir inundaciones repentinas. Incluso en las supercélulas débiles preci-
pitaciones pueden dar lugar a grandes granizadas.
5.9.2.1.3 TEMPESTADES PLURICELULARES
Se trata de una aglomeración de células de corta duración cuyo flujo centrífugo frío puede combinarse
para formar un gran frente de ráfagas. La convergencia en el borde frontal del frente de ráfagas provoca nuevas
corrientes ascendentes y se desarrollan nuevas céÍulas. Éstas pueden dividirse en las estructuras de líneas pluricelula-
res y en las estructuras de grupos pluricelulares siguientes:
a) estructuras de líneas pluricelulares (líneas de turbonadas)
estructura de tormenta pluricelular en la que las células están alineadas lateralmente a una gran dis-
tancia con relación a las dimensiones de una sola célula y en la que la separación entre células es igual
o menor que la dimensión de una sola célula. Según esta definición, hay una fuerte interacción entre
una línea. Tal interacción entre células de una línea de turbonadas tiende a limitar la intensidad local
de las condiciones meteorológicas rigurosas. En realidad, cuanto mayor es la interacción entre célu- (
las menos probable es que se den esas condiciones meteorológicas, con raras excepciones.
Según algunos estudios, las lineas de turbonadas se propagan aparentemente como ondas con
actividad convectiva particularmente intensa en la que dos o más de esas ondas se refuerzan cons-
tructivamente unas a otras y en que la atmósfera es convectivamente inestable (Rayrnond, 1975).
Sun y Ogura (1979) sugirieron que las líneas de turbonadas pueden deberse también a gradientes de
temperatura diferenciales en la capa límite que interactúan con el flujo sinóptico. Uccellini y
]ohnson (1979) examinaron la función de las ráfagas de corrientes de chorro troposféricas en el
desarrollo de líneas de turbonadas. Emanuel (1982) discutió la posibilidad de que las líneas de tur-
bonadas se autoexciten y provoquen una interacción cooperativa similar a CISK entre el cúmulo y
la mesoescala. Las líneas de turbonadas que se estancan sobre una zona geográfica pueden produ-
cir inundaciones catastróficas. También generan con frecuencia devastadores tornados;
b) estructura de grupos pluricelulares: complejos convectivos mesoescalares
Maddox (1980a, b) identificó complejos convectivos mesoescalares (CCM) o aglomeraciones con-
vectivas mesoescalares caracterizadas por la intensificación de zonas o bandas de cumulonimbus
que, asociadas a una región de lluvia estratiforme, pueden extenderse lateralmente a centenares de
kilómetros. Maddox define el CCM como sigue:
i) tamaño: pantalla de nubes contigua con temperaturas inferiores o iguales a -32°C que abarcan
una zona de más de 100 000 krn2, Yuna región nubosa interior con temperaturas inferiores o
iguales a -52°C que abarcan una zona de más de 50 000 krn2;
ii) duración: las dos mencionadas condiciones han de durar al menos seis horas. El CCM se defi-
ne entonces como una entidad hasta que ya no den apliquen las dos condiciones enumeradas (
anteriormente;
iii) forma: la excentricidad (es decir, la relación eje menor-eje mayor) ha de ser de 0,7 o más en el
momento de su máxima extensión. Las células convectivas que componen tal sistema tienen
muchos .ciclos de vida durante un episodio tan largo. En efecto, esos sistemas de tipo CCM
pueden ser comparables a ciclones tropicales en cuanto a tamaño y duración, pero la convec-
ción dentro de ellos puede ser más intensa que la convección de ciclones tropicales. Cotton y
otros (1989) han sugerido recientemente un modelo mixto de CCM. Los sistemas que no cum-
plen los criterios del CCM pueden ser sistemas convectivos mesoescalares (SCM) importantes
(Doswell, 1989a).
El proceso al que se deben normalmente la mayoría de los sistemas convectivos es la fusión de corrien-
tes centrífugas de las células convectivas componentes. El sistema es siempre sencillo porque las nume-
rosas células convectivas producen un gran flujo centrífugo enfriado por la lluvia. Además, a lo largo del
borde anterior de esta masa de aire, durante el período de vida del sistema se produce constantemente
una nueva convección. Es muy probable que durante el desarrollo de tal sistema haya fuertes vientos,
calor y tornados, mientras no haya una gran interacción de las distintas células. Posteriormente, el SCM
tropical produce una lluvia de moderada a fuerte, por lo que puede haber una inundación repentina.
Ocasionalmente, algunos sistemas producen episodios generalizados de condiciones meteorológi-
cas rigurosas, consistentes sobre todo en vientos huracanados. Todavía no se sabe realmente por qué
algunos SCM adquieren ese carácter. Cuando es así, tales sistemas se denominan "derechos" (vientos
huracanados sin movimiento aparente de rotación) (Doswell, 1989a).
Los CCM son un importante componente de la atmósfera tropical, y en el pasado se denominaban aglo-
meraciones de nubes (Pielke, 1984). Una aglomeración de nubes aparece en una imagen de satélite como una masa
- - - - ~ - - - - ~ - ~ - - - - - - ~ -
CAPíTULO 5 V.75
blanca sólida organizada. A veces hay asociadas a esas aglomeraciones de nubes grandes capas de cirros. Williams
(1970), observó que las aglomeraciones suelen estar asociadas a un débil movimiento ondulatorio y presentó un aná-
lisis de las características de las aglomeraciones de nubes. La principal característica de esas ondas es la cizalladura
ciclónica más que la incurvación. Los esquemas de divergencia vertical revelaron flujos centrípetos por debajo de 400
hPa, y un flujo centrífugo compensador concentrado en tomo a 200 hPa. Numerosos estudios han permitido cono-
cer mejor el desarrollo y el movimiento de las aglomeraciones de nubes. Cabe mencionar una técnica objetiva suge-
rida por Sikdar y Suomi (1971) para estimar el intercambio de energía en los sistemas convectivos tropicales. Consiste
en medir la variación en la zona de flujo centrífugo de los cirros a partir de fotografías sucesivas de las nubes tomadas
con satélites goesíncronos. Sikdar y Suomi propusieron diferentes modelos de convección tropical¡ en ellos se supo-
ne la existencia de una capa más baja de flujo centrífugo, en la que el aire húmedo es arrastrado hacia las nubes por
convergencia en la capa límite planetaria. Por encima hay una zona de desplazamiento vertical en forma de embu-
do. El movimiento vertical alcanza el nivel máximo en el núcleo de la nube y desciende con rapidez hacia su perife-
ria. Por último, los modelos sugieren la presencia de una capa de flujo centrífugo entre la capa de movimiento verti-
cal y la tropopausa. Se cree que esta forma de convección transporta calor de la capa límite a la troposfera alta de las
regiones tropicales. La principal incertidumbre reside en el mecanismo de arrastre o mezcla entre una nube ascen-
dente y su entorno, que impide el crecimiento de la nube. En los trabajos de Riehl y Malkus (1958) se examinan las
torres cálidas y su función en la dinámica de la predicción en las regiones tropicales.
Leary y Houze (1979) describieron la estructura y la evolución de la convección en una aglomeración de
nubes en los trópicos. Sus datos muestran que prácticamente toda la precipitación de la aglomeración nubosa tropi-
cal estudiada corresponde a seis características de precipitación mesoescalar identificables, que parecen ser las princi-
pales entidades a partir de las cuales se produce la convección tropical profunda. En el estudio se describe la impor-
tancia y la interacción de esas características durante las fases de formación, intensificación, desarrollo y disipación de
la aglomeración nubosa. Los resultados de otros estudios aparecidos en publicaciones recientes se refieren a la estruc-
tura y la dinámica de una línea de turbonadas tropicales (Houze, 1977) y a las corrientes descendentes de escala media
y convectiva en tanto que componentes distintos de una estructura de línea de turbonadas (lipser, 1977). Entre los
estudios de observación de esos sistemas tropicales figuran los de Houze y Cheng (1981), Houze (1982) y Zipser y otros
(1981). En Cotton y Anthes (1989) figura un examen exhaustivo de los estudios sobre tempestades convectivas y diná-
mica de las nubes. .
5.9.2.2 CONDICIONES AMBIENTALES FAVORABLES PARA LAS TEMPESTADES CONVECTlVAS
a) En términos generales, el carácter de las tempestades convectivas está determinado fundamental-
mente por la fuerza de las corrientes ascendentes y la cizalladura del viento vertical. Se reconoce
desde hace tiempo que las fuertes tempestades convectivas están asociadas directamente con
corrientes en chorro en latitudes subtropicales. En la Figura 5.24 se muestra la estrecha relación
entre las posiciones estacionales de las corrientes en chorro en capas altas y zonas propensas a con-
diciones meteorológicas rigurosas en el mundo entero¡
Figure 5.24 - Ilustración esquemática de la relación entre posiciones estacionales de corrientes en chorro en capas altas (flechas) y las
zonas propensas a condiciones meteorológicas rigurosas en el mundo (sombreado de rayas en zigzag). El sombreado de
rayas inclinadas indica las regiones tropicales propensas a fuertes tormentas (según DosweIl, 1989a)
b) las tempestades supercelulares suelen producirse en los límites extremos de la distribución del
empuje ascensional-cizalladura. Las supercélulas se dan sobre todo en situaciones con fuerte ines-
tabilidad convectiva (muy baja estabilidad estática, y abundante humedad en capas bajas) que se
mantiene debido a que una inversión de bloqueo impide la liberación prematura. El "loaded gun
sounding" que caracteriza a la mayoría de los episodios de supercélulas se transforma en humedad
en capas bajas y se desplaza por debajo una capa mixta elevada caracterizada por una estabilidad
estática casi neutra (es decir, gradiente vertical adiabático seco). El desarrollo de este tipo de
"sounding" favorece con frecuencia la creación de corrientes de chorro en capas bajas y una mayor
cizal1adura del viento¡
V.76 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
e) para las líneas de turbonada, la estructura de cizalladura más favorable es aquella en que la cizalla- .
dura suele limitarse a capas relativamente bajas. El carácter lineal de las líneas de turbonadas se (
refuerza por los procesos que favorecen el desarrollo de un fuerte flujo centrífugo, es decir, por el
aire seco que penetra en la tempestad desde la parte trasera de la troposfera media;
d) con una inestabilidad moderada se producen fuertes tempestades pluricelulares, numerosas gamas
distintas de humedad y cizalladura vertical moderada del viento.
5.9.2.2.1 UTILIZACIÓN DE UN HODÓGRAFO PARA DIAGNOSTICAR LA CIZALLADURA VERTICAL DEL VIENTO
El diagnóstico de la cizalladura vertical del viento puede realizarse con un hodógrafo. El hodógrafo es
una línea que conecta los extremos de los vectores viento en un perfil vertical del viento, representándose todos los
vectoreS con un origen común. Cada segmento del hodógrafo entre dos vectores viento cualesquiera representa la
cizalladura en la capa que los separa. En la Figura 5.25 se describen hodógrafos típicos para entornos que favorecen
la convección débil no organizada, tempestades pluricelulares y tempestades de supercélulas.
180·
8
A -IA- -....,---...:2:.:..70"-·-
20ms·
1
B
180·
TEMPESTAD
180·
20
6
8 10 12 14 km
270·
(
Figura 5.25 - Hodógrafos característicos de convección débil no organizada (A); tempestades pluricelulares (B) y tempestades de super-
células (C) (según Doswell, 1989b).
5.9.3 Instrumentos de predicción operativa mesoescalar
a) Observaciones en superficie
Con excepción de algunos de los instrumentos de teledetección, lo mejor para proporcionar al pre-
dictor datos mesoescalares es la red de observación en superficie. Los grupos de claves especiales
(por ejemplo, variaciones de presión) son datos sumamente importantes. Para una predicción
exacta a mesoescala es preciso analizar datos de superficie sobre una base horaria.
b) Imágenes de satélites
La manera ideal de ver una imagen de satélite es el sistema de puesta en bucle, porque con la dimen-
sión añadida del movimiento es mucho más fácil la interpretación que con imágenes fijas. Si bien las
imágenes de satélite dan sólo infonnación cualitativa, constituyen una fuente sumamente útil de
información, y son en realidad la única fuente de datos en regiones remotas donde escasean. Tales
imágenes permiten al predictor identificar la extensión de las nubes, la altura de su cima, su desplaza-
miento, su tipo (por ejemplo, convectivas o estratifonnes) y las características asociadas a los fenóme-
nos atmosféricos.
e) Sondeos por satélite (
Los sondeos de temperatura por TOVS de que se dispone mundialmente por medio de los satélites en .
órbita polar de la Administración Nadonal del Océano y de la Atmósfera (NOAA) penniten mejorar la
definidón de los sistemas a escala sinóptica, especialmente en regiones donde escaseen los datos. Se
espera proporcionar un mejor campo de fondo a escala sinóptica para la predicción mesoescalar. Pero
los sondeadores han de estar situados en una platafonna geoestacionaria. El satélite geoestacionario
GOES lleva un sondeador atmosférico de radiómetro de rotobarrido en el visible y en el infrarrojo
(VAS) que proporciona todas las horas varios productos útiles para la predicdón mesoescalar, sobre
todo en el caso de tonnentas.
d) Datos de radar
Desde el decenio de 1950, el radar ha desempeñado una función esencial en la predicción y la inves-
tigación mesoescalar. Los datos de reflectividad del eco por radar de diversos objetivos atmosféri-
cos, la forma y la evolución del eco, la velocidad Doppler conexa y las características de polariza-
ción proporcionan información sobre los objetivos propiamente dichos y sobre la convección los
movimientos del aire a mesoescala que les afectan. En la sección 4.3.1.2.5 figuran más detalles sobre
el análisis de la información por radar.
Con fines de predicción mesoescalar, es importante lograr infonnaciones de buena calidad en grandes
partes de los sistemas de precipitación a escala sinóptica, y obtener tales observaciones a considerables distancias de
viento contrario de la zona de predicdón. Para ello hay que utilizar redes de radares.
Una resolución típica para los datos de radares meteorológicos es un kilómetro y cinco minutos (Browning,
1989). Como es dificil lograr esta resolución en la práctica, la de cinco kilómetros y 15 minutos puede ser un compromi-
so aceptable ya que resultaría adecuada para representadón gráfica y el seguimiento de la mayoría de los sistemas de pre- (
dpitaciones. Sin embargo, la resolución de cinco kilómetros no es apropiada en zonas donde son frecuentes fuertes con- ..
vecciones, porque no propordonaría detalles importantes de células de tempestades convectivas y líneas de convergencia.
CAPíTULO 5 V.77
5.9.4
5.9.4.1
Actualmente cada vez hay más radares meteorológicos capaces de medir la velocidad en línea recta sobre
la base del corrimiento Doppler. Es posible obtener la velocidad media del viento mediante exploraciones cónicas en
diferentes ángulos de elevación. Wolfsber (1987) sugirió un posible método para obtener un campo tridimensional
completo de la temperatura y el viento mediante el análisis de una serie cronológica de exploraciones de volumen con
un solo radar Doppler.
En algunos países, como Estados Unidos, se aplican sistemas de perfiladores del viento para medir el
viento en la atmósfera. La red puede proporcionar registros detallados y casi continuos del viento en función de la
hora y de la altitud de gran valor para diagnosticar la evolución de los fenómenos mesoescalares y para inicializar
modelos de predicción numérica del tiempo.
En el futuro podrá contemplarse una red de radares Doppler de detección del sonido y determinación de
la distancia (SODAR) para medir los vientos en la capa límite y, tal vez, combinados con un sistema de sondeo radioa-
cústico (RASS) para medir perfiles detallados de la temperatura en capas bajas.
Métodos de predicción mesoescalar*
EXTRAPOLACIÓN LINEAL
Este método, apropiado para situaciones con células tormentosas aisladas, se utiliza para extrapolar un
ajuste por regresión lineal de los cuadrados mínimos a partir de posiciones sucesivas del centro de la célula tormen-
tosa (Wilk y Gray, 1970). Se pueden utilizar técnicas de aglomeración para tratar esquemas más complejos y evoluti-
vos (Blackmer y otros, 1973). Un método más sencillo, más seguro y, para muchos fines, más eficaz consiste en extra-
polar a partir de movimientos estimados mediante una técnica de intercorrelación o en un sentido global (Austin y
Bellon, 1974) o bien en cierto número de subzonas para poder aplicar distintos movimientos en diferentes regiones
(Bellon y otros, 1980). Sin embargo, la precisión de las predicciones de extrapolación de la configuración de las
precipitaciones con datos de radares y de satélites disminuye espectacularmente en razón de nuevos desarrollos y de
la pérdida de intensidad.
El método de extrapolación lineal puede aplicarse a otros fenómenos, además de la precipitación; por
ejemplo, las zonas nubosas observadas por satélite y zonas tormentosas detectadas por sistemas de detección de des-
cargas eléctricas. Otros fenómenos, como microrráfagas, signaturas de vórtices de tornado, y líneas de discontinuidad
de la velocidad del viento detectables por radares Doppler, son más efímeros, y la extrapolación puede ser únicamente
válida durante unos minutos o decenas de minutos. Ahora bien, debido a las malas condiciones meteorológicas aso-
ciadas, incluso estos datos pueden ser valiosos, si se dispone de los medios apropiados para difundir la información.
5.9.4.2 MODELOS CONCEPTUALES
Los modelos conceptuales, que comprenden una comprensión de la estructura, el mecanismo y el ciclo
de vida de un fenómeno observado (Browning, 1986), pueden utilizarse para mejorar las predicciones de extrapola-
ción en muchas situaciones. Por tanto, gracias a modelos conceptuales, es posible interpretar las imágenes obtenidas
por satélite, la configuración de la reflectividad de radar o la velocidad Doppler en función de determinado fenóme-
no mesoescalar, su estructura detallada y la fase de su ciclo de vida. Sirve de ejemplo el caso recién mencionado de
una signatura de vórtice de tornado detectable por radar Doppler. Es sabido que hasta 40 minutos antes de que el
tornado llegue a tierra, la signatura del vórtice puede detectarse en la troposfera media o alta (Donaldson, 1975; Brown
y otros, 1975), con lo que es posible avisar previamente (Hennington y Burgess, 1981).
Zipser (1982) describió la aplicación de un modelo de ciclo de vida de un sistema convectivo mesoesca-
lar (SCM) para mejorar la extrapolación de SCM observados. El modelo, de Leary y Houze (1979), muestra la mezcla
variable de precipitación convectiva y estratiforme durante la evolución de una clase común de SMC en regiones
tropicales y latitudes medias. Durante la fase de formación t y la fase de intensificación t + 3 horas, predominan las
células de fuerte precipitación convectiva. Durante la fase de madurez t + 6 horas, hay una mezcla de precipitación
convectiva y de precipitación estratiforme más ligera y extendida. Durante la fase de pérdida de intensidad t + 9 horas
predomina la precipitación estratiforme ligera. La fase de pérdida de intensidad se caracteriza a menudo por una
extensa y alta nube, que destaca en la imagen del satélite, y también puede haber descargas eléctricas generalizadas.
Por tanto, un predictor puede pronosticar erróneamente continuas irrupciones de condiciones meteorológicas riguro-
sas a menos que piense en el modelo de ciclo de vida.
5.9.4.3 REGLAS EMPÍRICAS
Si bien los modelos de extrapolación objetiva y numéricos desempeñan una función cada vez más
importante en la predicción mesoescalar, siguen siendo necesarias reglas empíricas, para cuya aplicación el predictor
ha de conocer el comportamiento mesoescalar de la atmósfera. Lamentablemente, como las reglas empíricas no sue-
len ser intelectualmente satisfactorias, este asunto no se trata debidamente en las publicaciones especializadas.
Donde es preciso aplicar reglas empíricas es en la predicción de irrupciones de tormentas. McGinley
(1986) resumió algunas de las principales medidas que debe tomar el predictor basadas principalmente en la expe-
riencia en Estados Unidos:
a) analizar con precisión los radiosondeos matutinos en la zona considerada para determinar la
estabilidad y el tiempo de vida necesarios para que desaparezca toda inversión de bloqueo;
b) observar la evolución de las brisas de mar y el calentamiento urbano que pueden aumentar o supri-
mir localmente la capa de inversión de bloqueo;
• Esta sección se basa en Browning (1989).
V.78 GUÍA DEL SISTEMA MUNDIAL DE PROCESO DE DATOS
e) verificar el incremento de la humedad en la capa límite;
d) observar la formación y distribución de las primeras nubes convectivas para determinar si hay un
mecanismo de forzamiento a mesoescala, evidente por los datos obtenidos por satélite o en altitud.
Observar asimismo los límites de flujos centrífugos como fuentes de desestabilización;
e) vigilar las probables configuraciones de corrientes ascendentes asociadas con frentes y ráfagas de
corrientes de chorro;
f) observar indicios de la aparición de un chorro en capas bajas.
Las condiciones previas a las tempestades fuertes son similares a las que se dan en las tormentas ordina-
rias, pero con dos notables adiciones: una fuente de aire seco sobre la capa húmeda, y cizalladura vertical del viento.
Colquhoun (1987) propuso un árbol de decisiones para predecir las tonnentas y su intensidad. En cada punto de deci-
sión, el predictor utiliza una regla empírica que debe adaptar a la región de que se trate.
5.9.4.4 CLIMATOLOGÍA MESOESCALAR
La topografía desempeña una importante función en la generación de fenómenos mesoescalares y en la
localización de los efectos meteorológicos resultantes en fonnas que dependen del viento y de la estabilidad en capas
bajas. Por tanto, pueden obtenerse considerables beneficios de la derivación de climatologías mesoescalares según las
condiciones. El problema que se plantea entonces en la predicción es combinar la información climatológica con la
identificación y el seguimiento de las situaciones del momento.
(
5.9.4.5 MODELOS UNIDIMENSIONALES CON FINES ESPECIALES
Para una predicción fiable en determinado lugar de fenómenos mesoescalares, como la nubosidad en la
capa límite y la posibilidad de niebla, no es posible limitarse a la mera extrapolación de las zonas nubosas observadas (
y de la climatología mesoescalar. También es preciso hacer una estimación del ciclo diario de la estructura de la capa
límite. Debido a la importancia de representar los procesos de turbulencia, hay que modelar la capa límite utilizando
numerosos niveles en el plazo vertical. Esto puede hacerse mediante un método de agrupaciones en el que las capas
adicionales se introducen en un modelo PNT de área limitada o, más sencillamente, mediante un modelo de trans-
fonnación de las masas de aire (1MA) en el que se aplica un modelo de capa límite unidimensional a trayectorias
calenladas por el modelo PNT (Reif, 1987).
5.9.4.6 PREDICCIÓN NUMÉRICA DEL TIEMPO MESOESCALAR
Recientemente se ha avanzado bastante en el desarrollo de modelos PNT mesoescalares. Algunos se
ut