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HERRAMIENTAS DE DERECHOS HUMANOS PARA DOCENTES CONSOLIDANDO LA VIDA DEMOCRÁTICA EN LAS AULAS

Los salteños tenemos la inmensa tarea y oportunidad de ser piedra basal en la integración […] Lo haremos, teniendo como base el tiempo y la paz. El tiempo por ser el que nos garantiza el camino correcto, que tal vez sea más lento pero nos asegura la perdurabilidad por cuanto, los cambios violentos siempre suelen ser efímeros. La paz, el otro elemento que nos impulsa, también es imprescindible, pues la violencia nunca sirve a los intereses supremos del pueblo. Mensaje del gobernador Miguel Ragone ante la Asamblea Legislativa, 25 de mayo de 1974

Presentación del Ciclo de Formación
Durante 2012, la Asociación Ragone asistió al Programa de Desarrollo Territorial en el ámbito del Ministerio de Seguridad del Gobierno de la Provincia, en el dictado de dos cursos sobre Memoria y Derechos Humanos. Los mismos se desarrollaron apuntando a uno de los objetivos del mencionado Programa que implica la revisión de hechos de violencia política en la década del setenta en la Provincia y en el país, como una manera de prevención en el ámbito de la Seguridad Ciudadana. Estos cursos estuvieron destinados a la comunidad educativa y fueron certificados por el Ministerio de Educación de la Provincia de Salta, otorgando puntajes ante la Junta a los cursantes. Constan en las Resoluciones Nª 020/12 y 191/12. Durante el año 2013, desde la Asociación Dr. Miguel Ragone, queremos invitarlos a los y las docentes a que nos acompañen en un recorrido de experiencias en torno al conocimiento y empleo de herramientas conceptuales y metodológicas en torno a los Derechos Humanos. Por eso, queremos presentarles este Ciclo de Capacitación Docente “Herramientas de Derechos Humanos para Docentes: Consolidando al vida democrática en las aulas”, que en el desarrollo de tres cursos, que pueden ser tomados consecutivamente o elegidos de acuerdo a sus 1

inquietudes, los iniciará en la reflexión, el debate y la construcción colectiva de respuestas eficaces y adecuadas las problemáticas urgentes que se presentan día a día en las aulas con los y las alumnos/as. En el transcurso de los meses que va a extenderse este ciclo de capacitación, comenzaremos a trabajar sobre las temáticas que el equipo de capacitadores de nuestra Asociación creyeron convenientes, elegidas luego de una profunda deliberación sobre los fenómenos que consideramos convenientes para nuestro contexto sociocultural salteño, reflejado en la dinámica de relaciones entre actores que circulan por el espacio escolar. Este ciclo de capacitación es mucho más que una sucesión de cursos de formación. Lo presentamos como una acción que confirma lo expresado en la Res. 721, en el sentido de considerar a las capacitaciones como contribuciones a la revisión crítica del trabajo cotidiano en las escuelas y a la incorporación de prácticas que generen mejores aprendizajes en los y las alumnos/as, a la vez que deben ser instancias que favorezcan el desarrollo profesional contextualizado que acompaña los procesos de fortalecimiento de la identidad profesional del y la docente como sujeto. Así mismo, creemos que los curso de formación docentes no tendrían que ser experiencias solitarias, sino que posibiliten el intercambio de conocimientos que cada uno, una portan a lo largo de sus prácticas educadoras, como también el fecundo incremento de las competencias profesionales y personales, que serán puestas en juego no solamente en las aulas sino en toda la comunidad educativa. Es por ello que haremos especial hincapié en el trabajo participativo y creativo en cada curso, entre los y las asistentes y los y las capacitadores/as, docentes amplia trayectoria en instituciones educativas de la provincia o como capacitadores en diversos organismos del estado provincial y nacional. Esta forma de trabajo se vería favorecida en la continuidad coordinada entre los cursos que forman el ciclo, por lo que creemos conveniente que el ciclo de formación sea tomado en la totalidad de los cursos que lo componen. Finalmente, la capacitación que nuestra Asociación presenta, está inserta en un proyecto político y social más amplio de desarrollo profesional, un proyecto que posibilite la formación de sujetos plenos/as de derechos, ciudadanos/as que hagan de los DDHH una forma de vida y sean impulsores de la paz, base vital e imperiosa para la integración de nuestro pueblo, aquella paz que tanto deseo el gobernador Ragone y por la cual comprometió hasta su vida misma.

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HERRAMIENTAS DE DERECHOS HUMANOS PARA DOCENTES: CONSOLIDANDO LA VIDA DEMOCRÁTICA EN LAS AULAS

CURSO 1: DIMENSION SOCIAL, ECONOMICA, JURIDICA Y CULTURAL DE LOS DERECHOS HUMANOS EN ARGENTINA

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CRONOGRAMA

* Lugar de realización Salta Capital: Casa de la Cultura, calle Caseros Nº460 Fecha de Inicio: 18 de Febrero de 2013 • • • • • 1º Jornada: 16 de Marzo de 2013 de 09 a 13 Hs. Salta Capital. 2º Jornada: 6 de Abril de 2013 de 09 a 13 Hs. Salta Capital. 3 º Jornada: 4 de Mayo de 2013 de 09 a 13 Hs. Salta Capital. Evaluación Final: 13 de Mayo de 2012 de 19 a 21 Hs. Salta Capital. Fecha de Finalización: 18 de Mayo de 2013. Salta Capital.

JUSTIFICACIÓN Y ENCUADRE Nuestro país atraviesa actualmente una profunda transformación social y cultural, la más importante de nuestra historia, y donde los Derechos Humanos tienen un protagonismo central. En este siglo, Argentina se ha colocado a la vanguardia de los países que legislan a favor del reconocimiento, inclusión y defensa de grupos sociales que eran excluidos, discriminados y afectados en el pleno ejercicio de su ciudadanía. Las mujeres, los pueblos originarios, las diversidades sexuales, los y las migrantes son algunos de los grupos que han sido contemplados en la agenda pública en vista de los objetivos que el estado argentino se ha propuesto en materia de DDHH. Pero este proceso de cambio y de construcción de una forma de organización nueva, inclusiva y respetuosa de las múltiples diversidades existentes, implica que cada uno/a de nosotros/as, como ciudadanos/as somos actores protagonistas de este proceso, desde el diagnóstico de situaciones, la construcción de soluciones y la evaluación de los resultados de la aplicación de políticas públicas. En este marco, la comunidad educativa-entendiendo por tal al conjunto conformado por docentes, no docentes, alumnos/as, familias, comunidad-debe tener una efectiva participación 4

que asegure la distribución de la palabra, el acceso a los conceptos y herramientas conceptuales con respecto a los DDHH. Y especialmente los y las docentes tienen como una de sus funciones principales la de formar ciudadanos, ellos y ellas acompañan a los/as niños/as y adolescentes a ser buenos ciudadanos. Pero este acompañamiento, que supone la enseñanza de un saber ser y un saber hacer es decir el desarrollo de competencias, se contextualiza para ámbitos localistas: ser ciudadano del barrio, de la zona. No se enseña a ser un buen ciudadano global. Los y las maestros/as y profesores/as deben enseñar que hay diferentes modos de ser argentino y que todas son válidas. Esto implica relacionarse con gente de entornos diferentes y ser capaz de emitir su propia opinión. Es necesaria una educación que realice un abordaje de la diversidad en los niveles local, nacional e internacional, mientras que en forma simultánea atiende las preocupaciones de los propios niños/as y jóvenes. En este sentido, es los nuevos estudios e investigaciones acerca de la construcción de los imaginarios sobre la nación, la ciudadanía, el estado, en tanto condiciones o supuestos sobre los que se afirman los DDHH, demuestran el vasto alcance de las dimensiones naturales e históricas que se han extendido a la ocupación y evolución del espacio natural, tanto como a las configuraciones estatales o jurisdiccionales, desde las cuales se identifican procesos, actores, movimientos y sujetos de los DDHH. En este contexto, dinámico y plural, los y las docentes-históricamente formados para el trabajo áulico, como maestros/as de educación básica o especialistas en una disciplina en particular- tienen que salir de las aulas e integrar activamente los contenidos relativos a los derechos humanos: la comunidad educativa en su conjunto requiere prácticas colaborativas, desde las recreativas hasta proyectos de investigación, donde el respeto a la multiculturalidad y las diversidades es fundamental en una sociedad democrática. Además, la ley de Educación Nacional N° 26.206 plantea entre sus fines y objetivos : “Brindar una formación ciudadana comprometida con los valores éticos y democráticos de participación, libertad, solidaridad, resolución pacífica de conflictos, respeto a los derechos humanos, responsabilidad, honestidad, valoración y preservación del patrimonio natural y cultural”. A su vez, las expectativas de la sociedad respecto al rol del profesor representan otro desafío. Actualmente los y las docentes deben priorizar en sus propuestas de enseñanza-aprendizaje el equilibrio psicológico y desarrollo afectivo de sus alumnos/as, la educación sexual integral, la educación vial, la lucha contra la discriminación y todo tipo de violencia, a la prevención de adicciones, a las necesidades básicas insatisfechas, a la copa de leche, a las campañas contra enfermedades, cuidado del medioambiente, planes de mejoras, etc. Todo ello sin olvidar que es responsable de la retención escolar y de que todos los alumnos aprendan lo suficiente. 5

¿Hasta qué punto la escuela puede asumir estas responsabilidades? ¿Cuál es el papel que le corresponde al Estado? Paradójicamente, todas estas nuevas demandas se inscriben en una formación docente que no está brindando los contenidos necesarios y/o suficientes acerca de los Derechos Humanos en situaciones cotidianas. Y si los brinda, se circunscriben a un enfoque enunciativo de derechos sin un adecuado encuadre conceptual, lo cual no favorece la reflexión sobre el sentido de la escuela en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los Derechos Humanos. Es por ello que las instancias de capacitación en DDHH se sustentan en la existencia de diversas carreras docentes como maestros/as de grado, profesores/as terciarios y universitarios que se desempeñan en el nivel primario y secundario ,que requieren orientación hacia los problemas de minorías culturales, de género o de las consecuencias de las nuevas configuraciones socioeconómicas. Igualmente su área comprensiva se prolonga a las actividades de la región en la cultura, en la educación y la salud. Proponer la capacitación desde una visión de brindar "herramientas" para los y las docentes busca promover en ellos la apropiación de conocimientos que favorezcan la construcción de una mirada estratégica sobre cómo enseñar a los y las niños/as y jóvenes lo que son los DDHH dentro del contexto social, que trasciende lo local, y que posee una complejidad singular donde las dimensiones de económicas, sociales-culturales y jurídicas se ven reflejadas en fenómenos. FUNDAMENTACIÓN Educar en Derechos Humanos, en el contexto de la comunidad educativa y sobre todo en las aulas escolares, significa comprometerse en la formación de ciudadanos/as activos en y para los derechos humanos,. Pero estos derechos no son simples enunciados sino valores fundamentales para la vida democrática. Lamentablemente, a diario nos enfrentamos a situaciones en donde no se respetan o se ignoran estos derechos, que son inalienables de todas las personas. Entonces, ¿de qué manera se puede lograr que ellos se hagan parte cotidiana y efectiva de nuestras vidas? La escuela y los y las docentes son esenciales en este sentido, pero no solamente desde una perspectiva que nos remita a la mera trasmisión de conceptos o conocimientos sobre estos derechos, sino que fomente vivencias, actitudes educativas que se encarne, circule y se ejerza en todos los aspectos de la vida escolar. Educar en Derechos humanos, no solamente es dar a conocer las normas de derechos humanos en una determinada cantidad de minutos, en un aula, sino también generar la reflexión 6

sobre el sistema de valores de nuestras sociedades y de nuestras comunidades educativas, sobre lo que nos ocurre como parte de determinadas realidades sociales. No se debe ignorar que las escuelas reproducen en parte lo que ocurre en la sociedad, por lo tanto si en la sociedad las desigualdades son predominantes, esto impactará negativamente en las aulas. Pero la escuela es también el lugar donde las posibilidades de crear entre todos y todas escenarios donde las interacciones sociales, la disciplina, la autoridad, las identidades, se desarrollen bajo los valores del respeto, la paz, la convivencia saludable. La capacitación en DDHH, es reconocer entonces a la educación y a sus actores principales los y las docentes , como los medios para la humanización, erigiéndolos no solo como parte de uno de los derechos más importantes para cualquier persona, sino al mismo tiempo como instrumentos esenciales para el fortalecimiento de nuestra joven democracia recuperada, por medio de la formación de sujetos de derechos que puedan reconocerse a sí mismos y a los otros/as, capaces de construir conocimientos, de enfrentar los abusos y de arriesgarse por transformar sus realidades en un sentido inclusivo. Y esas realidades están atravesadas, construidas y consolidadas por las dimensiones económicas, sociales, jurídicas, que impactan y se visibilizan con una complejidad que no puede ser desconocida por los y las docentes. Este curso de capacitación ofrece en cada uno de sus módulos perspectivas útiles para comprender estos fenómenos, desde un paradigma situado en la promoción de los DDHH, ofreciendo para ello conceptos teóricos y metodologías que acrecientes favorablemente las capacidades y competencias de los y las educadores/as. La primera unidad introducirá a los y las asistentes en el reconocimiento del proceso socio-histórico en el cual surgen los DDHH, desde los orígenes de la civilización occidental hasta la última década de este siglo en nuestro país. Se continuará con el módulo 2, donde los y las asistentes serán invitados a analizar la estrecha relación de la economía y los DDHH, pero desde una perspectiva que liga organización económica con organización social, a partir de dos momentos fundantes de nuestra nación, el Centenario y el Bicentenario. Finalmente, el módulo 3, ahondará sobre la violencia, un fenómeno que preocupa a nuestra sociedad actual, que se hace presente en las aulas, y que desequilibra las formas en que nos relacionamos como ciudadanos y sujetos de derechos como así también la posibilidad de construir una sociedad en paz y en respeto de los DDHH. DESTINATARIOS • • Docentes de todos los niveles educativos. Docentes de Áreas Especiales 7

OBJETIVOS DE LA ACCIÓN Objetivo general: • Acercar herramientas, conceptuales y estratégicas, a los y las docentes para la implementación áulica de las temáticas de Derechos Humanos, contextualizadas en los campos de lo histórico, jurídico, económico y cultural. Objetivos específicos Brindar a los y las docentes herramientas para: • • • Visualizar a la educación en Derechos Humanos como un componente central del proceso de democratización de la sociedad en su conjunto. Incentivar y desarrollar en los y las docentes una visión de las personas y sus interacciones sociales basada en la percepción que los DDHH ofrecen sobre dichos temas. Integrar teorías y reflexiones para identificar, describir, analizar situaciones concretas, tanto en el contexto áulico como en la comunidad educativa, en claves de Derechos Humanos. Conocer los fundamentos de los movimientos por la defensa de los DDHH en Argentina y las acciones que desarrollan en las esferas de las comunidades educativas Desarrollar la capacidad para transferir conceptos claros a los alumnos y alumnas sobre los derechos humanos, los derechos y obligaciones que conllevan, y los mecanismos de los que disponen para actuar como ciudadanos informados. Posibilitar que los y las docentes, en conjunto con la comunidad educativa, elaboren e implementen acciones que puedan incidir en sus territorios socioculturales a favor de la promoción y fortalecimiento de los DDHH en las áreas que consideren más vulnerables. Formular propuestas acordes a cada nivel educativo que permitan emerger iniciativas creativas que incorporen la perspectiva en DDHH para la resolución de conflictos que afecten a la convivencia de la comunidad educativa.

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MODALIDAD De acuerdo a la planificación del Curso DIMENSIÓN SOCIAL, ECONÓMICA, JURÍDICA Y CULTURAL DE LOS DDHH EN ARGENTINA y conforme a una demanda de capacitación puntal y 8

local, los cursos se dictan con modalidad semipresencial, los cuales se desarrollan a partir de una instancia presencial con 16.30 Hs. Reloj, y una instancia no presencial, de trabajo autónomo e individual de los y las cursantes, con 103 Hs. reloj. Esta instancia estará destinada a la profundización y aplicación práctica de los contenidos conceptuales y preparación de materiales de trabajo para la implementación de proyectos o acciones en las aulas o en la comunidad educativa, tal como se lo plantea en los objetivos específicos de cada curso. Las actividades para la instancia no presencial consistirán en la lectura de la bibliografía sugerida por el o la docente, que se acompañará de la resolución de guías de lectura y la realización de trabajos prácticos, cuyas consignas se entregarán al final de la instancia presencial de cada clase en cada curso. Los trabajos prácticos de la instancia no presencial, resueltos por los y las cursantes se entregarán a los y las docentes para su evaluación mediante el uso de correo electrónico, dirigido a la dirección de cada docente (para el caso de los y las asistentes de las ciudades del interior) o personalmente en la sede de la Asociación Dr. Ragone (para el caso de asistentes de capital). El plazo para la entrega de estos trabajos prácticos será a los siete (7) días hábiles considerados a partir de la fecha del encuentro presencial. No se admitirán prórrogas en las entregas y es condición para la acreditación de cada curso la entrega de todos los trabajos prácticos.

METODOLOGÍA DE TRABAJO El curso de capacitación está organizado mediante el dictado de tres módulos, uno en cada mes de la duración establecida, con el fin de poder brindar a los y las asistentes las posibilidades de incorporar y apropiarse de los conocimientos de una forma progresiva y productiva, asumiendo la responsabilidad de su propio aprendizaje. Cada tema se conforma como una posibilidad de dialogar y reflexionar sobre el lugar que les asignamos en nuestras vidas, personales y profesionales, a los derechos humanos. En este sentido la metodología de enseñanza-aprendizaje de cada módulo tenderá a promover la interacción entre los y las asistentes y los y las capacitadores/as, una interacción que buscará construir estrategias que favorezcan la apropiación progresiva de los contenidos y la 9

exploración de situaciones concretas, cercanas a los ámbitos de desempeño de los y las asistentes, que permitan la aplicación de los contenidos impartidos. En vista a la característica semi -presencial del curso, los y las capacitadores/as actuarán como tutores a distancia en la etapa no presencial para el caso de la orientación acerca de la resolución de las actividades propuestas. La comunicación se establecerá a través de correo electrónico, dirigida a las direcciones electrónicas de cada capacitador (e-mail), puestas a disposición en el encuentro presencial, en los materiales de trabajo de cada curso y en la página web de la Asociación Dr. Miguel Ragone (http://miguelragone.blogspot.com.ar/). Esta estrategia es adecuada principalmente para los y las asistentes de las ciudades del interior de la provincia. Las consultas además se podrán realizar en forma personal en la sede de la Asociación Dr. Miguel Ragone (Gral. Güemes Nº 561, SaltaCapital), donde los y las capacitadores darán clases de consulta en días y horarios que acordaran con los y las asistentes en la instancia presencial.

Para las consultas formuladas por medio de correo electrónico, las respuestas serán entregadas en un plazo no mayor a 48horas. Para la aprobación y acreditación final del curso, los y las asistentes deberán:

Cumplir con el requisito de asistencia al 80% de la actividad presencial

Haber entregado y aprobado el trabajo práctico grupal de cada módulo del curso, correspondiente a la modalidad presencial de cursada

Haber entregado el trabajo práctico individual de cada módulo del curso, correspondiente a la modalidad no-presencial de cursada

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Aprobar la evaluación final integradora, de carácter escrito e individual

Cabe desatacar que el Curso DIMENSIÓN SOCIAL, ECONÓMICA, JURÍDICA Y CULTURAL DE LOS DDHH EN ARGENTINA, como parte del Ciclo anual de capacitación docente” Herramientas de DDHH para docentes. Consolidando la vida democrática en las aulas”, es una propuesta dirigida a docentes de todos los niveles de la provincia de Salta, para la cual se han seleccionado contenidos transversales para la educación en DDHH, en concordancia a lo establecido en el art. 98 de la Ley de Educación de la provincia1, por lo cual no se establecen especificaciones de nivel o ciclo en cuanto a los contenidos conceptuales brindados en cada uno de los cursos. Sin embargo, si bien los contenidos conceptuales serán tratados en forma uniforme para todos los niveles como también los trabajos prácticos realizados durante la capacitación en modalidad presencial (en modalidad grupal), en cuanto a los trabajos prácticos desarrollados en la modalidad no presencial y en la evaluación final para la acreditación del curso, los y las capacitadores especificarán propuestas de tratamiento y/o abordajes procedimentales y actitudinales diferenciadas para los distintos niveles. Para ello se brindará un taller denominado “Aspectos
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Formarán parte de los contenidos curriculares comunes: […] c) El ejercicio y construcción de la memoria colectiva sobre los próceres que contribuyeron a la consolidación del Estado Provincial y Nacional; como así también sobre los procesos históricos y políticos que fortalezcan los sentimientos democráticos y de defensa del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Humanos. […] e) El conocimiento de la diversidad cultural de los pueblos indígenas y sus derechos, en concordancia con los principios de la normativa vigente. f) Los contenidos y enfoques que contribuyan a generar relaciones basadas en la igualdad, la solidaridad y el respeto por sí mismo y por los otros. g) El conocimiento de normas de convivencia que hagan posible la conducta individual y mejore las relaciones interpersonales, desde la escolaridad y durante todas las etapas posteriores.

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metodológicos de la educación en DDHH” en el que se abordan, las estrategias metodológicas sugeridas para tratar la problemática en los distintos niveles. Este taller se brindará en conjunto con el tercer y último módulo del curso, Un abordaje cultural de la violencia institucional, y estará a cargo de la Lic. y Prof. Paula Padilla Cisneros.

Características de cada instancia:

Modalidad Presencial: Para cada uno de los módulos que conforman el curso 1. Exposición teórica por parte de los y las capacitadores/as 2. Lectura de textos, escritos o audiovisuales, que favorezcan el debate en relación a los contenidos explicitados en la disertación inicial 3. Intercambio de opiniones y reflexiones 4. Elaboración de un trabajo práctico grupal en base a lecturas sugeridas, que deberá ser entregado al capacitador al finalizar el encuentro

Modalidad semi-presencial: 1-lectura de la bibliografía escrita o audiovisual sugerida por el o la docente al final del encuentro presencial 2-resolución de guías de lectura elaboradas por el o la capacitador/a relacionada con los textos sugeridos 3.-realización de resúmenes de cada texto sugerido 3.-elaboración de mapa conceptual que relacione los contenidos esenciales de los textos sugeridos. 12

4.-realización de consultas a los o las capacitadores/as 5.-realización de un trabajo práctico individual, cuyas consignas se habrá entregado al final de la instancia presencial de cada clase en cada curso

Evaluación final, global e integradora, que acredita el curso: Al finalizar el curso se requerirá una evaluación global integradora. La misma consistirá en la elaboración escrita e individual de una propuesta didáctica adaptada al nivel educativo en el que se desempeña el docente con enfoque en lo conceptual, procedimental y actitudinal. La propuesta debe contemplar acciones que aseguren la promoción de los derechos humanos en la comunidad educativa de pertenencia de cada participante, promoción destinada a resolver una problemática puntual que él o la asistente haya detectado en ella, como así también la replicabilidad de la acción para promover la multiplicación de la formación educativa en DDHH. El trabajo debe dar cuenta del proceso metacognitivo de los y las asistentes, como así también de la posibilidad de aplicar los saberes apropiados a situaciones que son cercanas a la vida profesional de los y las participantes, relacionadas a algunos de los temas propuestos en el programa. Esta evaluación no solo se limita a buscar la acreditación del curso, sino que también busca dar cuenta de la integración conceptual lograda por los/las participantes durante el curso, como también la reflexión y el aprendizaje. La evaluación que se propone es coherente con los objetivos, contenidos y actividades que se trabajaron en cada clase y en cada módulo, lo que nos habla también sobre una ética (relacionada en sí con los derechos humanos) de la evaluación, en el sentido que cada asistente tiene el derecho a saber sobre qué se lo va a evaluar, de qué manera, para qué realizar la evaluación, cómo se va a calificar su desempeño , en qué momento se va hacer, cuánto tiempo va a tener para hacerlo y qué recursos podrá usar .

Especificidades de la evaluación final: La evaluación final consiste en que cada participante realice una elección de la temática propuesta en el programa de cada curso, una temática sobre la que quiere trabajar en función de sus intereses y/o necesidades en relación a la comunidad educativa de pertenencia, como también en base a sus experiencias y realidades del aula en la que se desempeña.

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Es importante señalar que los trabajos podrán incluir aspectos relacionados a los DDHH que no fueron considerados en los cursos pero que despiertan el interés de los y las asistentes. Se sugiere que los y las asistentes, a medida que avancen en el cursado de cada módulo vayan seleccionando la temática a trabajar y elaborando un esquema de lo que sería su trabajo final. También es importante que realicen las consultas correspondientes a los y las capacitadores/as, quienes estarán a disposición por los medios enunciados anteriormente para ir acompañando y orientando a los/as asistentes a lo largo del proceso de elaboración. En la evaluación final se deberá tener en cuenta los siguientes elementos: Título descriptivo: El título tiene que dar cuenta del tema a desarrollar Identificación de una problemática: Esta parte deberá responder a las siguientes preguntas ¿Existe un problema en mi comunidad educativa?; ¿Cuál es el problema?; ¿Cuáles son los elementos esenciales del problema?; ¿Quiénes están afectados por el problema?; ¿Cuál es la magnitud actual del problema?; ¿Qué consecuencias tiene? Las preguntas actúan como una guía necesaria para contextualizar las acciones que se propondrán posteriormente. Se debe tener en cuenta que la selección de una problemática debe tener concordancia con el nivel educativo en el cual se desempeña cada asistente; para tal fin los y las capacitadores sugerirán algunos temas que se adecúen a las especificidades de cada nivel en el taller “Aspectos metodológicos de la educación en DDHH”. Objetivos: serán los propósitos y aspiraciones del proyecto, la situación que se desea alcanzar y que orientan todas las acciones que se busca llevar adelante. Población destinataria: precisar a qué personas o grupos de la comunidad educativa estaría dirigido el proyecto

Actividades: se tratarán de estrategias consistentes en una secuencia de actividades que combinen los recursos disponibles en la comunidad educativa de distintas maneras en respuesta a los objetivos. Algunas preguntas orientadoras: ¿Con qué recursos materiales, humanos y económicos dispongo en la comunidad educativa?; ¿Cuánto tiempo demandaría la acción propuesta?; ¿Por cuál podríamos comenzar?, ¿Los objetivos y las 14

acciones son comprensibles para la comunidad educativa?, ¿Existen instituciones u organismos que podrían colaborar con las acciones propuestas, de qué manera? La evaluación final será llevada a cabo en modalidad presencial en la fecha establecida en el cronograma general del curso.

CONTENIDOS/TEMÁTICAS A DESARROLLAR Módulo 1. Rodrigo Vásquez Visión evolutiva y jurídica de los derechos humanos. A cargo del Dr.

Módulo 2. Dos Modelos: la economía del Centenario y la del Bicentenario. A cargo de la Lic. Prof. María Gabriela Vuistaz y del Sr. Eduardo Javier Sánchez. Módulo 3. Un abordaje cultural de la violencia institucional. A cargo de la Lic.Prof. María Gabriela Vuistaz y del Sr. Fernando Pequeño Ragone.

PROGRAMA Módulo 1: Evolución de los Derechos Humanos Tema I.- El Proceso Histórico del Reconocimiento de los Derechos Humanos: 1. 2. La Antigüedad clásica. El aporte del cristianismo. Aportes Medievales. Renacimiento y la Reforma.

3. Contractualismo e iusnaturalismo. Las Declaraciones de Derechos y otros documentos de los Siglos XVII y XVIII. 4. 5. Constitucionalismo moderno. Internacionalización de los Derechos Humanos.

Tema II.- Clasificación de los Derechos Humanos 1. Las Tres generaciones. 15

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Clasificación de los DDHH y su carácter de indivisibilidad.

Tema III.- Sistema de Protección de los DDHH 3. 4. 5. 6. Evolución de las normas protectoras de los DDHH. Mecanismos de control Sistema Interamericano de Protección Estado general normativo en la República Argentina.

Módulo 2. Dos modelos: la economía del Centenario y la del Bicentenario Tema I: Dos modelos. La economía del Centenario y la del Bicentenario. Primer centenario: Una economía exportadora primaria. El “granero del mundo". La integración económica. Países manufactureros y países agros productores: Integración y desarrollo dispares. La ubicación de Argentina en la economía mundial. Cultura y educación. Límites del modelo. Bicentenario: Proyectos industrializadores y hegemonía neoliberal. Economía: Tránsito hacia un nuevo modelo. Cultura y educación. Tema II: La Economía Social Antecedentes. Características de la economía social. Cooperativismo. ¿Qué es una cooperativa? Principios actuales. Tipos de cooperativas. Importancia de las cooperativas. Emprendedores Sociales. Algo anda muy mal. ¿Qué es un emprendedor social? Las ideas de MUHAMMAD YUNUS. Un emprendedor social en Haití. Wikipedia. ¿Por qué atrae el emprendedurismo social? El Capital Social. ¿Qué es el capital social? Impactos del capital social. Tema III: Mitos sobre la pobreza Primer mito: La pobreza como fatalidad inexorable. Segundo mito: La responsabilidad de la pobreza es de los pobres. Tercer mito: La oposición entre “dar el pescado” y “enseñar a pescar". Cuarto mito: “Y yo que tengo que ver". Quinto mito: La desigualdad es un problema menor: a) La desigualdad no afecta mayormente el crecimiento; b). La falacia de la inevitabilidad; c). La falacia de que la desigualdad no es derrotarle.

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Módulo 3.Un abordaje cultural de la violencia institucional Tema 1. Cultura y violencia Tema 2. Estructura social y clase social Tema 3. Elegir las herramientas conceptuales para pensar la violencia. Tema 4. ¿Cómo estudiar la violencia? 4.1. Tipologización tradicional: violencia clásica, directa u horizontal 4.2. Otra posibilidad de tipificación: violencias verticales ó jerárquicas 4.3. Una tercera tipología: las violencias resultantes de considerar la voluntad de la persona y el tiempo en que se extiende la situación violenta Tema 5. La paz como situación opuesta a la violencia clásica: una idea ‘elitista’ de la violencia. Tema 6. Evolución del concepto de Violencia en el conocimiento Tema 7. Crítica a los conceptos de violencia del siglo XX Tema 8. ¿Cómo avanzar en el conocimiento de las violencias para logar un estado de paz más permanente? Mirada compleja y transdisciplinariedad. 8.1. Un ejemplo de transdisciplinariedad: relaciones entre la psicología, la sociología y la antropología

BIBLIOGRAFÍA 17

La bibliografía que se cita a continuación forma parte de las lecturas utilizadas por los y ls capacitadores/as para la elaboración de este curso. Las mismas pueden ser consultadas por los y la asistentes como lecturas complementarias y/o ampliatorias de cada módulo. Cabe señalar que cada uno de los módulos contará con un material de apoyo, textos escritos especialmente por los y las capacitadores/as especialistas para cada unidad de los módulos, donde estarán explicitados la bibliografía obligatoria y todos los recursos complementario disponibles en la web.

Módulo 1: Evolución de los Derechos Humanos AAVV: “Curso de Especialización en Derechos Humanos”, Publicación del Ministerio de Defensa de la Nación, Bs.As., 2008. http://www.mindef.gov.ar/publicaciones/derechos_humanos/Libro-Curso-deespecializacion-en-DDHH.php Bidart Campos, Germán: “Teoría general de los derechos Humanos”, Ed. Astrea, Bs. As., 1991.

Medina, Cecilia (Directora de Ed.): “Manual de Enseñanza. Derecho Internacional de los Derechos Humanos”, Soc. Imp. La Unión Ltda.

Padilla, Miguel M.: “Lecciones sobre Derechos Humanos y Garantías”, 3ra. Ed., Abeledo Perrot, Bs. As., 1995.

Pinto, Mónica: “El Derecho Internacional. Vigencias y desafíos en un escenario globalizado”, Punto 4, Págs. 89 a 122, Fondo de Cultura Económica, 2004.

Módulo 2: Dos modelos: la economía del Centenario y la del Bicentenario

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FERRER, Aldo con la colaboración de ROUGIER, Marcelo: “LA ECONOMÍA ARGENTINA. DESDE SUS ORÍGENES HASTA PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI” (2008). Aldo Ferrer con la colaboración de Marcelo Rougier. http://es.wikipedia.org/wiki/Valor_agregado http://argentinaencrisis1930.wikispaces.com/la+industrializaci%C3%B3n+por+sustituci%C 3%B3n+de+importaciones http://www.eumed.net/cursecon/libreria/2004/av/52.htm http://www.porunanuevaeconomia.com.ar/articulos/articulo5.pdf. Luis Affeire http://www.eness.org.ar/wp-content/uploads/ess.png Barrera Cerezal, J. J. (2008) “The Social Economy and public policies” Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa n.62 CIRIEC. España. pp 183 – 198. Cattani, A. D. (2004) “La otra economía: los conceptos esenciales” En La Otra Economía. Altamira. Argentina. Gaiger, L. I. (2004) “Emprendimientos económicos solidarios.” En La Otra Economía. Altamira. Argentina. http://www.eness.org.ar/%C2%BFque-es-economia-social-solidaria/ ALAYON, Norberto: "Pobreza, Derechos Humanos y Política Social". Conferencia en el III Congreso Internacional de Trabajo Social. San José, Costa Rica. Setiembre de 2003. ALAYON, Norberto: Asistencia y asistencialismo. ¿Pobres controlados o erradicación de la pobreza? Lumen (3ra. edición), Buenos Aires, 2000. ALAYON, Norberto: “El asistencialismo en la política social y en el trabajo social”. En: Revista Acción Crítica Nº 7, Celats-Alaets, Lima, 1980. AZPIAZU, Daniel: “El nuevo perfil de la elite empresaria. Concentración del poder económico y beneficios extraordinarios”. En: Revista Realidad Económica Nº 145, Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, Buenos Aires, enero/febrero 1997. BECCARIA, Luis y Néstor LOPEZ: Sin trabajo. Las características del desempleo y sus efectos en la sociedad argentina. Unicef/Losada, Buenos Aires, 1996. CORAGGIO, José Luis: Política Social y economía del trabajo. Miño y Dávila Editores, Buenos Aires, 1999.

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Módulo 1. Material de trabajo y actividades

Evolución de los Derechos Humanos
Dr. Rodrigo Vásquez rodrigovazquez_salta@hotmail.com asociacionmiguelragone@gmail.com miguelragone.blogspot.com.ar

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TEMA I. El Proceso Histórico del Reconocimiento de los Derechos Humanos: 1. Introducción: 2. La Antigüedad clásica. El aporte del cristianismo. 3. Aportes Medievales. Renacimiento y la Reforma. 4. Contractualismo y iusnaturalismo. Constitucionalismo moderno. 5. Constitucionalismo Social. 6. Internacionalización de los Derechos Humanos.

1. Introducción: Las sociedades humanas sienten la necesidad de plasmar en normas legales los valores éticos y sociales por los cuales quieren regirse. El surgimiento del Derecho Nacional en cada Estado e Internacional para la protección de los Derechos Humanos es un claro reflejo de ese fenómeno. El respeto a la dignidad humana, idea básica sobre la cual se funda este derecho, creció a lo largo de los años hasta alcanzar un consenso de tal magnitud que se hizo imprescindible su expresión en normas legales, con el fin de proteger eficazmente la persona humana frente a los actos que la violaban o que amenazaban violarla. La idea de la protección de la dignidad humana es anterior a la aparición del concepto jurídico de “Derechos Humanos”. Podemos hacer una breve recorrida por el proceso histórico en el reconocimiento de los DDHH. 2. La Antigüedad clásica. El aporte del cristianismo. La era precristiana mostró como nota generalizada un casi completo desconocimiento del concepto de la libertad y, por consiguiente, de los DDHH. Es que el pensamiento político en los tiempos primitivos confundía la religión, la costumbre y la ley, sin formular una clara distinción entre el Derecho y la Moral. Justificaba así el despotismo político y religioso. Aun así encontramos algunos antecedentes remotos, tales como el Cilindro de Ciro, que contiene una declaración del rey persa Ciro El Grande (539 a.C.) descubierto en 1879 y traducido en 1971, el que ha sido valorado positivamente por su sentido humanista.

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Con todo, es cierto que existe un indudable progreso de las monarquías teocráticas absolutas de la Antigüedad Oriental que negaban la existencia de DDHH, hasta las concepciones a ese respecto de los pensadores de la era grecorromana. La civilización griega importó un significativo adelanto en el campo de la libertad política al introducir y poner en práctica un sistema democrático, aunque muy limitado en su aplicación. Pero el Estado no tenía límites en su actividad porque solamente a través de él podía cumplir sus fines el individuo. No obstante, deben rescatarse de los grandes filósofos aquello de que los principios fundamentales del Derecho y la Justicia yacen en el seno de la naturaleza y se descubren con ayuda de la razón; es el concepto de un Derecho Natural superior al positivo. Los romanos dieron pasos significativos hacia el reconocimiento del valor libertad, siendo su principal aporte en lo que respecta al tema que nos ocupa, la elaboración de la doctrina del Derecho Natural, elaborada a partir del pensamiento de los filósofos griegos, conforme la cual existen, además de las normas originadas por los gobernantes, una serie de valores y principios jurídicos inmutables basados en la naturaleza humana, discernibles mediante la razón; se afirmaba entonces que las normas emanadas de los gobernantes se debían basar en los principios de la razón natural. En general, podemos decir que en la Antigüedad se acuñ el concepto de un Derecho superior que se imponía a los gobernantes, pero no le dio cabida en sus instituciones. El acontecimiento de más fecundas consecuencias en este proceso que analizamos lo constituyó el avenimiento del cristianismo y la difusión de su doctrina en el mundo conocido en esa época. Sobresale de ella, ante todo, la afirmación de la eminente dignidad humana, por ser todos los hombres y mujeres hijos de un mismo Dios y de la cual deriva la igualdad esencial de todos ellos en cuanto personas, asegurándoles por lo mismo similar titularidad a todos los derechos. Otro elemento importante fue su concepción acerca de la libertad como atributo innato de todos los seres humanos, permitiéndoles decidir su destino dentro de un marco de responsabilidad y ejerciendo el libre albedrío. Además se planteó la distinción de la esfera espiritual y la temporal, sustrayéndose de tal modo a los gobernantes seculares la potestad de intervenir en todo lo concerniente a las creencias religiosas de sus súbditos.

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Por último, el cristianismo hizo especial hincapié en los deberes de caridad y solidaridad que obligan a todos a brindar su ayuda a los menos favorecidos por la naturaleza o la fortuna.

3. Aportes Medievales. Renacimiento y la Reforma. Durante el Medioevo rigió principalmente el sistema feudal como organización política. Se establecían “pactos” o “cartas” en donde los monarcas reconocían ciertos derechos, en un comienzo sólo a la nobleza y el alto clero, y más adelante a los habitantes de las ciudades. Pero estos derechos concedidos no eran entendidos con un carácter universal, aplicables a todos y en todo lugar y tiempo. El instrumento más reconocido de esta época data de 1215, conocida como la Carta Magna inglesa, impuesta por los barones al monarca, confirmando un conjunto de libertades de las que aquellos se consideraban titulares, tales como: la de no ser arrestado o sancionado sin un posterior juicio legal de sus pares o la ley del país, la de obtener justicia sin demora, la de entrar y salir del reino con plena libertad, la de no pagar impuestos que no hubiesen votado sus representantes, etc. Dos siglos más tarde comenzó el período conocido como Renacimiento, el que se caracterizó por el redescubrimiento de valores artísticos y filosóficos de la Antigüedad Clásica. Una nota característica importante fue el paso del teocentrismo (Dios como centro del Universo) por el antropocentrismo (el hombre como centro del Universo). Esta revalorización de lo individual, aun con sus excesos, representó un avance hacia la institucionalizando las libertades. Años más tarde, la Reforma protestante, importó una posición subjetiva extrema (repudiando las intermediaciones en la vida espiritual y desconociendo la autoridad de la iglesia católica imperante) con fuerte defensa dela libertad de religión y de expresión.

4. Contractualismo y iusnaturalismo. Constitucionalismo moderno. El concepto de los DDHH empezó a delinearse en el Siglo XVIII, con el surgimiento de la teoría del contrato social de John Locke, de la Separacion de poderes de Montesquieu y de la soberanía popular de Rousseau, todas ellas fuentes del constitucionalismo.

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El constitucionalismo sostenía que la soberanía, esto es el poder último para organizar la sociedad, residía en la nación y no en el rey; los individuos que habitaban en un territorio determinado, no eran súbditos del rey, sino ciudadanos. La fuente del poder del gobernante eran los ciudadanos, quienes delegaban su poder natural al gobernante. La delegación del poder permitía la posibilidad de que cada individuo en particular y todos en conjunto decidieran retener para sí el poder sobre ciertas áreas de su vida, en las cuales ellos conservaban derechos inalienables e imprescriptibles. A su vez, la preservación de estos derechos de los individuos requería una organización social y política con determinadas características que previniera la posibilidad de que el gobernante abusara del poder que se le había delegado y se inmiscuyera en las materias propias de esta área privada, sobre la cual él no tenía facultades. La idea del contrato social y de la existencia de una esfera en la vida social de la cual el gobernante estaba excluido inspiró a la Declaración de la Independencia de los EEUU de América en 1776 y a la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789. Con ambas quedó consagrado a nivel del derecho nacional el concepto de los derechos individuales como esferas de la vida de los individuos en las cuales el gobierno debía abstenerse de alterar. Las declaraciones americana y francesa fueron seguidas por el desarrollo, en el derecho nacional, de un sistema de reconocimiento de los derechos del individuo y de protección de los mismos, a través de declaraciones de derechos incorporadas en las constituciones políticas de los Estados y de normas legales conteniendo mecanismos para su garantía.

5. Constitucionalismo Social. Las transformaciones económicas y sociales producidas en el mundo occidental a partir de la Revolución Industrial comenzada en Gran Bretaña a fines del Siglo XVIII y ampliamente extendida desde los inicios del siguiente siglo, necesariamente impactaron en la faz jurídica de los Estados. Muchas de las consecuencias de esta revolución fueron muy negativas para los sectores más desprotegidos de la sociedad, ya que los dadores de trabajo incurrieron en abusos al amparo de una libertad que se concebía como ilimitada. Nació de esa manera la “cuestión social”, que en los países europeos más industrializados alcanzó graves conflictos, cuya solución se buscó a través de la implementación de la justicia social, la que

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debe verse como una aplicación del valor justicia en el campo de las relaciones socioeconómicas y que tienden a una efectiva vigencia del bien común. Así, se pusieron en el tapete temas tales como las relaciones entre capital y trabajo, las condiciones en que debe cumplirse el trabajo en relación de dependencia, la naturaleza y límites del derecho de propiedad, la misión y los derechos de las familias y la responsabilidad y accionar del Estado respecto a estos asuntos. Surgieron entonces las corrientes socialistas como reacción al liberalismo económico y político, persiguiendo la implantación de un orden social donde principalmente los trabajadores tuvieran su merecido protagonismo. Estas corrientes tomaron cuerpo legal en sus inicios en la Constitución mexicana de 1917 y luego por la alemana de Weimar de 1919. Tantos estos textos como los que luego se fueron reproduciendo en los Estados, buscaron asegurar la realización de este concepto de justicia agregando a las ya reconocidas libertades individuales, los derechos que recibieron la denominación de sociales. A medida que se fue tomando verdadero valor de estos derechos, se los empezó a considerarlos dentro del rango de derechos fundamentales, propios a todos los seres humanos y por serlo, sustraídos en cuanto a su misma existencia a las decisiones de los gobernantes.

6. Internacionalización de los Derechos Humanos. Como vinimos viendo, principal relevancia tuvieron los avances jurídicos a partir de las Declaraciones de derechos del siglo XVIII donde empezó a perfilarse la concepción de unos derechos considerados fundamentales, que fueran complementados con las luchas sociales de los siglos posteriores encabezadas por los trabajadores. Pero fue la situación crítica de la Segunda Guerra Mundial con sus secuelas de dolor, sangre y catástrofe, lo que permitió que naciera de sus cenizas aquello que probablemente haya sido la mayor concreción jurídica alcanzada hasta ahora por la humanidad: la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada y proclamada en 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que había sido creada en 1945. Esta Declaración significa una concreción de los principales valores del humanismo, que, como se ha dicho, si bien reconocía antecedentes jurídicos y políticos en el ámbito de algunas naciones, no había tenido alcance universal. Lo lamentable es que para ello tuvieran que suceder hechos propios de una irracionalidad regresiva que pusieron en vilo los paradigmas de la civilización: genocidios (exterminios masivos), campos de concentración, 28

racismo, totalitarismo. En una palabra, tuvieron que acontecer estos hechos para que se comprendiera que la suerte de un país o un pueblo siempre está vinculada a las de los demás. La Declaración Universal estableció nuevas bases para que el mundo reconociera y respetara la igualdad de todos los seres humanos, cualquiera que fuera la nacionalidad, el sexo, el origen étnico, religioso, etc. En esa plataforma se concretaban los valores más esenciales del humanismo, para dar al mundo una forma distinta; por ejemplo, el principio de igualdad fue muy importante en un nuevo mundo que se había definido sobre otra lógica. Este principio permitió que se rompiera el colonialismo en su expresión histórica tradicional, cuando existían países que obligaban a otros y a sus pueblos a vivir en estado de servidumbre y no les permitían su independencia. De esta manera, se fue transformando el mapa político de países colonizados de Asia y de África, y el mundo se abrió a debates de mayor pluralidad. Con anterioridad al reconocimiento de derechos universales, las personas y las asociaciones no tenían la posibilidad de cuestionar lo que los Estados hacían en su jurisdicción, ya que regía el principio de no intervención en los problemas de orden interno. Como ya hemos dicho, la segunda posguerra dejó varias enseñanzas. En primer lugar, se hizo evidente que el mundo debía ser más democrático, que había que erradicar el colonialismo y crear mecanismos de funcionamiento universal y, sobre todo, que el tratamiento que cada uno de los Estados daba a los individuos tenía importancia para la paz y la estabilidad internacional. Los horrores del nazismo así lo habían demostrado. Recordamos brevemente que el antecedente directo de la ONU es la Sociedad de las Naciones y la Conferencia de San Francisco (1945), en la que se adopta la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, e intervienen 50 Estados. También se crean organizaciones paralelas: FAO, OIT, OMS, etc. En 1946 se crea el principal órgano gubernamental normativo en materia de derechos humanos de la ONU: la Comisión de Derechos Humanos. Vemos así que se conforma un nuevo sistema mundial; de allí en más, la preservación de los derechos humanos reviste un interés común y se establece una nueva ética en las elaciones internacionales. Ello explica el rol preponderante que a partir de entonces habrían de cumplir las Naciones Unidas. Históricamente, los Estados detentaban la potestad absoluta de fijar los derechos que incorporaban en su normativa y de establecer los mecanismos internos para su protección. Sin embargo, la posibilidad que se reconoce hoy al individuo de poner en cuestión el comportamiento de su propio Estado ante una instancia internacional, significa una ruptura con la concepción tradicional. La prueba más contundente es la naturaleza erga omnes2 de las obligaciones que engendran los tratados y convenios de derechos humanos. Estos no regulan las relaciones recíprocas entre Estados, y ponen en el centro de la protección al ser humano, creándose así una
Esto quiere decir que las obligaciones de respetar los derechos de las personas son para todos los Estados, puesto que el respeto de estos derechos fundamentales son reconocidos a todos los seres humanos y frente a todo poder político y humano.
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suerte de orden público internacional donde las personas –y no los Estados– constituyen el eje principal de preocupación. Este punto es muy importante ya que la incorporación del individuo a la escena internacional a través de los derechos humanos, fue lo que produjo semejante transformación. Aquí nace una nueva moral internacional. Esto prueba que la Declaración Universal es un gran legado para la humanidad y que los derechos humanos se han transformado en el principal factor que posibilitaría realizar una globalización de carácter humanitario. Los cambios que hemos mencionado, provocaron la creación de una serie de mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos. Por un lado, están los mecanismos convencionales, nacidos de los tratados y convenios, algunos de alcance universal –como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y sus dos protocolos facultativos (que crean el Comité de DDHH) y otros de dimensión regional –como la Convención Americana de DDHH (conocida como Pacto de San José de Costa Rica, que crea la Corte Interamericana de Justicia) la Convención Europea (crea el Tribunal Europeo de DDHH) y la Carta Africana (establece la Corte Africana de DDHH y de los Pueblos)

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TEMA II. Definición, caracteres, clasificación y fuentes de los DDHH 1. Definición y caracteres. 2. Clasificación. Generaciones de los DDHH 3. Fuentes

1. Definición y caracteres. Para poder analizar los derechos en particular y que también serán objeto de estudio en este curso, es necesario intentar da una definición que describa con cierta precisión qué son los DDHH. En líneas generales, en la actualidad se entiende por derechos humanos a los atributos que el ser humano posee por su condición humana (como la dignidad, la libertad, la cultura, el trabajo o la igualdad) y que le proveen una protección especial. Los derechos humanos son, entonces, derechos connaturales; es decir, propios de la condición humana de toda persona. Miguel M. Padilla3 propone la siguiente definición: “conjunto de Facultades que corresponden a todos los seres humanos como consecuencia de su innata dignidad, destinadas a permitirles el logro de sus fines y aspiraciones en armonía con los de otras personas y que deben ser reconocidos y amparados por los ordenamientos jurídicos de cada estado”. Los DDHH, por consiguiente, pertenecen a las personas por su propia naturaleza, y siendo ella igual en su esencia, corresponden a todos sin excepción, a fin de que los “disfruten con las limitaciones necesarias para permitir el uso que de ellos hagan las demás personas”. No derivan entonces de la voluntad de los órganos estatales, a los cuales solamente toca reconocerlos y garantizarlos, ni de un consenso generalizado. Los derechos humanos se encuentran revestidos de las siguientes características: Son innatos o inherentes, porque todas las personas nacemos con derechos que nos pertenecen por nuestra condición de seres humanos. Su origen no es el Estado o las leyes, decretos o títulos, sino la propia naturaleza o dignidad de la persona humana. Por eso cuando una ley viola los derechos humanos se la considera nula (sin valor) porque va contra la misma naturaleza humana. Son universales, puesto que corresponden a todos los hombres del mundo sin distinción de raza, sexo, idioma, credo o religión, nacionalidad, condición social, opinión política ni cualquier otra condición.

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“Lecciones sobre Derechos Humanos y Garantías”, 3ra. Ed., Abeledo Perrot, Bs. As.,1995

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Son inalienables, no se pueden transmitir por ningún título, ni oneroso, ni gratuito (no pueden ser comprados, vendidos, ni cedidos) Son imprescriptibles ya que no son susceptibles de perderse por el no uso, voluntario o compulsivo. Porque el paso del tiempo no los extingue, no tienen plazo para su ejercicio. Son indivisibles e interdependientes, porque están relacionados entre sí; no podemos hacer ninguna separación ni pensar que unos son más importantes que otros. La negación de algún derecho en particular significa poner en peligro el conjunto de la dignidad de la persona, por lo que el disfrute de algún derecho no puede hacerse a costa de los demás. Es así, como no podemos disfrutar plenamente de nuestro derecho a la educación si no estamos bien alimentados o si carecemos de una vivienda adecuada, ni podemos ejercer nuestro derecho a la participación política si se nos niega el derecho a manifestar o estar bien informados. Son acumulativos o irreversibles: Como la humanidad es cambiante, las necesidades también, por ello a través del tiempo vamos conquistando nuevos derechos, que una vez alcanzados forman parte del patrimonio de la dignidad humana. Una vez reconocidos formalmente los derechos humanos su vigencia no caduca (es decir, no vence nunca). Y los Estados no pueden adoptar medidas que sean regresivas en el sentido de disminuir o retacear el goce de esos derechos alcanzados. Son relativos, porque son susceptibles de una reglamentación razonable en cada Estado. Algunos derechos protegidos pueden ser objeto de restricciones legítimas en su ejercicio e, incluso, de suspensión extraordinaria.

2. Clasificación. Generaciones de los DDHH Siguiendo lo estudiado en el TEMA I, veremos ahora la tradicional clasificación de los DDHH vinculada al proceso histórico de su reconocimiento y a las características comunes de los mismos: Primera Generación: Derechos civiles y políticos (Siglo XVIII). Surgieron como respuesta a los reclamos que motivaron los principales movimientos revolucionarios de finales del siglo XVIII en occidente. Tratan esencialmente de la libertad y la participación en la vida política. Imponen al Estado el deber de abstenerse de interferir en el ejercicio y pleno goce de estos derechos por parte del ser humano. Debe limitarse a garantizar el libre goce de estos derechos, organizando la fuerza pública y creando mecanismos judiciales que los protejan. Se mencionan los siguientes: Toda persona tiene los derechos y libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, color, idioma, posición social o económica Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad jurídica Nadie estará sometido a esclavitud o servidumbre

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Nadie puede ser molestado arbitrariamente en su vida privada, familiar, domicilio o correspondencia, ni sufrir ataques a su honra o reputación Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia Toda persona tiene derecho a una nacionalidad En caso de persecución política, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en cualquier país Todo individuo tiene derecho a la libertad de pensamiento y de religión Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión de ideas Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacífica Toda persona tiene derecho a gozar de su propiedad privada Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país mediante la elección de sus representantes. Toda persona tiene derecho a ocupar un puesto público en su país. Segunda Generación: Derechos económicos, sociales y culturales (Finales del Siglo XIX y principios del XX). Surgen por las luchas sociales a raíz de las injusticias padecidas ante la nueva configuración de las ciudades luego de la Revolución Industrial. Estos derechos tienen como objetivo fundamental garantizar el bienestar económico, el acceso al trabajo, la educación y a la cultura, de tal forma que asegure el desarrollo de los seres humanos y de los pueblos. Su reconocimiento en la historia de los DDHH fue posterior a la de los derechos civiles y políticos, de allí que también sean denominados derechos de la segunda generación. La vigencia de estos derechos se encuentra condicionada a las posibilidades reales de cada país, de allí que la capacidad para lograr la realización de los mismos varía de país a país. Estos derechos económicos, sociales y culturales, pueden exigirse al Estado en la medida de los recursos que efectivamente él tenga, pero esto no significa que el Estado puede utilizar como excusa para el cumplimiento de sus obligaciones, el no poseer recursos cuando en realidad dispone de ellos. Se menciona: Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud, alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios Toda persona tiene derecho a la salud física y mental 33

Durante la maternidad y la infancia toda persona tiene derecho a cuidados y asistencia especiales Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversas modalidades Tercera Generación. Derechos de Solidaridad, Colectivos o de los Pueblos (Siglo XX hasta la actualidad). Estos contemplan cuestiones de carácter supranacional como el derecho a la paz y a un medio ambiente sano. El contenido de estos derechos no está totalmente determinado. Los Derechos de los Pueblos se encuentran en proceso de definición y están consagrados en diversas disposiciones de algunas convenciones internacionales. Derecho a la autodeterminación Derecho a la independencia económica y política Derecho a la identidad nacional y cultural Derecho a la paz Derecho a la coexistencia pacífica La cooperación internacional y regional La justicia internacional El uso de los avances de las ciencias y la tecnología La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos El medio ambiente El patrimonio común de la humanidad El desarrollo que permita una vida digna

3. Fuentes Al hablar de las fuentes nos referimos a aquello de donde emanan o donde se encuentran contenidos los derechos. Fuente entonces es a la vez origen, causa o nacimiento, y también manifestación o exteriorización de las normas jurídicas. Ahora bien, las fuentes de los DDHH, jerárquicamente ordenadas por su importancia, son: La Constitución. Es la ley suprema de cada estado, analizada en el capítulo I. Los Tratados. Son acuerdos o convenciones a la que llegan dos o más Estados u otros sujetos del derecho internacional, a través de los cuales se crean, modifican o extinguen relaciones

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jurídicas. En la Argentina se otorgó la calidad constitucional a 12 tratados internacionales, por lo que son considerados norma superior dentro del Estado. La legislación interna. Las leyes son las normas generales (es decir aquellas que rigen a todos los habitantes dentro de las fronteras) que producen los poderes legislativos de los Estado. Éstas fueron las primeras normas que fueron reconociendo en cada Estado los derechos que se consideraban fundamentales para sus habitantes. En la actualidad éstas deben ser respetuosas de los derechos fundamentales que se empezaron a reconocer a nivel internacional y por medio de tratados internacionales. En la Argentina es el Congreso Nacional el encargado de emitir las leyes de carácter nacional, pero también existen Legislaturas Provinciales que siguiendo a los principios sentados en las leyes nacionales y normas superiores, emiten leyes aplicables dentro de sus respectivas jurisdicciones. La jurisprudencia. Los jueces, funcionarios encargados de dirimir los conflictos de intereses y derechos entre las personas de un Estado, resuelven tales situaciones a través de sus sentencias. Algunas sentencias, por resolver alguna problemática generalizada en la sociedad, por su novedad o coherencia en aras de la justicia, son considerados precedentes y que cobran importancia superior cuando son pronunciados por la Corte Suprema de un Estado. Todos esos precedentes constituyen la jurisprudencia de un Estado. En relación a los DDHH, cobran especial importancia los fallos de las Cortes Internacionales creadas para velar por la protección y efectivo goce de los derechos en los Estados. Éstos precedentes contienen interpretaciones que deben iluminar a las Cortes y demás tribunales de los Estados cuando se traten cuestiones de DDHH. La costumbre. Es la repetición constante y perpetua de ciertos actos con conciencia de obligatoriedad. Este derecho no escrito fue una de las primeras fuentes de los DDHH. Es a través de la costumbre que los Estados inicialmente entablaron vínculos entre sí, principalmente en el reconocimiento y respeto de los derechos de los nacionales de otro Estado dentro de sus fronteras (es decir el reconocimiento jurídico de los extranjeros). No existían normas escritas, pero el Estado reconocía ya que un extranjero tenía derechos dentro de su territorio con algunas limitaciones razonables, y de este modo reconocía también la existencia del Estado al cual pertenecía tal extranjero. Es a través de al costumbre que los Estados fueron llegado a acuerdos de respeto mutuo, lo que principalmente a partir del siglo XX se empezó a materializar de modo escrito en los Tratados Internacionales. La doctrina. Es la opinión de los autores sobre temas de una disciplina jurídica. No constituye una fuente directa del derecho, estas interpretaciones no son obligatorias por no provenir de agentes del Estado. Pero sí constituye un valioso aporte para el legislador cuando debe producir la norma y para el juez cuando debe emitir una sentencia.

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TEMA III.- Sistema de Protección de los DDHH 1. Estado general normativo en la República Argentina 2. Sistema Interamericano de Protección de los DDHH

1. Estado general normativo en la República Argentina Pariendo de los tópicos: jerarquía normativa de la Constitución Nacional, la Constitución como norma fundamental y el orden jerárquico, podremos analizar someramente el esquema normativo de nuestro país: a) Jerarquía Normativa de la CN: En un Estado civilizado como el nuestro, los habitantes deben respetar diferentes tipos de normas: la Constitución, leyes nacionales, decretos, ordenanzas, leyes provinciales, etc. Para evitar confusiones y para que la sociedad sepa cuáles son las normas superiores que prevalecen sobre las demás, se establece una graduación jerárquica de las normas. En dicha graduación jerárquica, la Constitución Nacional ocupa el primer lugar. Por eso se la denomina “norma suprema” y de allí deriva el término “Supremacía Constitucional” b) La CN como norma fundamental: La Constitución es la norma fundamental. Todo el ordenamiento jurídico-político del Estado debe basarse en la Constitución y ser compatible con ella. La constitución obliga a que todas las demás normas y los actos estatales y privados se amolden a ella. La teoría de la “Supremacía Constitucional” surge del Art. 31 de la CN4. Cualquier disposición de una ley, decreto, ordenanza, etc. que sea contraria a la Constitución, carece de validez y correspondencia que se la declare nula o “inconstitucional”. c) Orden jerárquico: El orden de prelación de las normas es generalmente representado por una pirámide (Pirámide Jurídica). Esta forma de representar el cuerpo de normas de un Estado proviene de la teoría de Hans Kelsen5.

Artículo 31 CN: Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación; y las autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ella, no obstante cualquiera disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales, salvo para la provincia de Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre de 1859.
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Hans Kelsen (1881 – 1973) fue un jurista, político y filósofo del derecho; austríaco de origen judío. Kelsen defendió una visión positivista (o iuspositivista) que llamó Teoría pura del Derecho, excluyendo del derecho consideraciones ideológicas o morales, del cual excluyó cualquier idea de derecho natural. Kelsen en su teoría concluyó que toda norma emana de otra norma, remitiendo su origen último a una norma hipotética fundamental, necesaria para poder postular la validez del Derecho. Un gran aporte de Kelsen es su pirámide normativa, un sistema de jerarquía de las normas, según la cual toda norma recibe su valor de una norma superior.

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La pirámide jurídica grafica el ordenamiento jurídico6 de un Estado, donde las normas se interrelacionan y comparten un mismo plano de jerarquía o están en relación de subordinación respecto de normas superiores. La pirámide jurídica es un sistema de jerarquía de las normas, según la cual toda norma recibe su valor de una norma superior. El sistema abarca todo el derecho de un Estado, porque está constituido no solo por la Constitución y las leyes, sino por todas las normas jurídicas, cabe agregar los contratos, testamentos, sentencias, entre otros. Contiene una multiplicidad de normas individuales (sentencias), normas generales (leyes y diversas constituciones) que se 1. CN y T.I. con fundan en una sola norma: Jer.Const. la primera Constitución. 1. En el Estado Const. Argentino la pirámide 3. Leyes Nacionales jurídica contiene lo siguiente: Con mayor 4. Const. Prov. – T. Interprov. jerarquía, por encima de 5. Decretos del P.E.N. – Leyes Prov. todo, está la Constitución Nacional y a partir de la 6. Resoluciones Ministeriales Reforma Constitucional de 7. Ordenanzas Municipales - Resoluciones 1994, diez Tratados Internacionales de sobre 8. Sentencias Judiciales Derechos Humanos que pasaron a ocupar ese 9. Convenciones entre particulares bloque superior de constitucionalidad. Posterior a la reforma se introdujeron dos nuevos tratados en ese bloque, por lo que actualmente son doce los Tratados Internacionales que gozan de esa jerarquía superior.
2. T.I. sin Jer.

Orden jurídico: Conjunto de normas positivas vigentes relacionadas entre sí y escalonadas o jerarquizadas, que rigen en cada momento la vida y las instituciones de todas clases dentro de una nación determinada. Esas normas, en opinión de muchos jusfilósofos, han de tomarse en un sentido amplio, ya que están formadas no solo por la Constitución y por las leyes, sino también por los reglamentos, por las disposiciones de las autoridades administrativas, por las sentencias judiciales, por las costumbres y hasta por los contratos en cuanto regulan las relaciones entre las partes contratantes. La importancia de cada una de esas normas es diferente y va de mayor a menor, por lo cual las inferiores toman su fundamento de las inmediatamente superiores. A esa jerarquización o escalonamiento es a lo que Merkl y Kelsen denominaron “pirámide jurídica”.
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El orden jurídico es tan esencial para la existencia de un país que sin él no se concibe la vida social. (Definición dada por Ossorio en su Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales.)

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El Art. 75 inc. 22 de la CN modificado por la reforma de 1994, menciona a diez Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos y dispone respecto a ello que “en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte de esta constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos...”. Estos Instrumentos son: La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, La Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Convención Americana sobre Derechos Humanos (conocida también como Pacto de San José de Costa Rica), El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo, La Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, La Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes, La Convención sobre los Derechos del Niño.

El mismo art. 75, inc. 22 (último párrafo) agrega también que los demás tratados sobre Derechos Humanos podrán adquirir jerarquía constitucional con el voto de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara del Congreso. Eso sucedió en 1997 y 2003 respectivamente con dos tratados: La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas La Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y los Crímenes de Lesa Humanidad

2. Un escalón más abajo se encuentran los demás tratados internacionales pero estos son supralegales. 3. Luego le sigue la legislación nacional: aquellas leyes que dicta el Congreso, es decir los códigos y leyes de fondo que determinan que derechos y obligaciones poseemos, mientras que las leyes de forma nos marcan que procedimiento debemos seguir para llevarlas a cabo. 4. Luego la legislación provincial y Constituciones de las Provincias, así como lo establece el art. 5 de nuestra C.N.: se encuentran automáticamente un escalón mas abajo en la pirámide. 39

5. Más abajo están los Decretos del Poder Ejecutivo Nacional: son aquellos actos administrativos que contienen contenido normativo reglamentario, pero que se encuentran siempre por debajo de cualquier ley. También en este peldaño están las leyes provinciales y los decretos de los Poderes Ejecutivos de las Provincias, reglamentarios de leyes nacionales y provinciales en el ámbito de su competencia. 6. Por debajo encontramos a las Resoluciones Ministeriales, que son los instrumentos normativos por los que se van ejecutando y operativizando diferentes leyes. Los Ministerios son los diversos organismos con los que cuenta el Estado para dar mayor especialidad y organización de un gobierno. 7. Siguen las Ordenanza Municipales, que son las normas básicas de organización de un municipio y son emanadas de los cuerpos deliberativos de normas en cada municipalidad de las provincias (consejos deliberantes). 8. En penúltimo lugar están las sentencias judiciales, es decir, dado un caso concreto y particular en el sistema judicial, el juez resolverá dictando una resolución y se tendrá que llevar a cabo como la ley misma, pero solamente las personas involucradas en ese conflicto particular. Y en el último escalón, están los convenciones entre particulares, como los contratos, ya que 9. el art. 1197 del Código Civil establece que lo acordado entre las personas tiene que ser cumplido, tal como si fuera la letra de la ley; de ahí el aforismo: “los contratos son ley entre las partes” o “ los contratos deben ser cumplidos como si fuera ley entre las partes”.

2. Sistema Interamericano de Protección de los DDHH La noción de derechos humanos es cualitativamente nueva y buena. Parte de su “novedad” radica en el hecho de que incluye, como uno de sus elementos, el control internacional. La noción de derechos humanos es el fruto de una decisión política, adoptada en el momento de pensar las bases del orden jurídico-político que iba a regir después de la guerra. Ello respondió a las inéditas características de la Segunda Guerra Mundial, durante cuyo transcurso el trato que los Estados del Eje7 dieron a las personas civiles bajo su jurisdicción –incluidos sus propios nacionales–
7 Las Potencias del Eje eran la Alemania nazi, el Imperio de Japón y el Reino de Italia. Dichos países formaron un Pacto Tripartito que posteriormente derivó en lo que se llamó el Bloque Berlín-Roma-Tokio. Este nuevo bloque logró su

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supuso un quiebre rotundo con todo lo conocido durante un conflicto armado. De allí que en la construcción del orden jurídico-político de la posguerra, el trato que un Estado dé a sus nacionales y, en general, a todas las personas bajo su jurisdicción, sea considerado una cuestión internacional. Esta decisión se plasmó en los objetivos que se propusieron los Estados en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La Carta de las Naciones Unidas consagró como política de la organización el logro del respeto universal y de la efectividad de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos sin discriminación. Sin embargo, no enunció derechos protegidos. A esa tarea se dedicaron las declaraciones; esto es, pronunciamientos de órganos plenarios, inicialmente carentes de valor jurídico aunque, luego, lo adquieren porque su contenido se transforma en una costumbre internacional. Luego, la búsqueda de la certeza impuso la celebración de tratados internacionales, instrumentos jurídicos obligatorios por naturaleza, que además, tuvieron la novedad de crear sistemas de control del cumplimiento de estos derechos, es decir el control de las obligaciones asumidas por los Estados al firmar los tratados de cumplir y hacer cumplir estos DDHH considerados básicos y universales. Principal importancia tienen los tratados regionales de DDHH porque los países firmantes de los mismos se someten al control de Tribunales Internacionales que intervienen ante la denuncia de alguna persona o grupo de personas. Se establece así una estructura jurídica compuesta por normas internacionales que establecen los derechos protegidos, su alcance mínimo, sus condiciones de vigencia –las restricciones permitidas a su ejercicio e incluso la eventualidad de su suspensión en un estado de emergencia– que son válidas para todo un universo de personas, pero que deja espacio para que cada Estado pueda reglamentarlos de conformidad con su derecho nacional, con su idiosincrasia. Se trata de algo semejante a la estructura de un edificio en construcción, en la cual columnas y bases son las normas internacionales, en tanto que los espacios pueden ser cubiertos con una enorme variedad de materiales y estilos que se expresan en los derechos internos de cada Estado. Estos estilos y materiales pueden variar, pero las columnas y las bases no pueden alterarse. No se trata, entonces, de imponer igualdades a nivel mundial sino todo lo contrario, de consagrar el derecho a ser diferente como una decisión autónoma que respete la libertad y la dignidad de cada individuo. Las obligaciones de los Estados, en relación con todos los DDHH, son las de respetarlos y garantizarlos así como la de adoptar las medidas necesarias a tales fines.

establecimiento debido a las coincidencias que existían entre sus sistemas de gobierno, económico e ideológico de los tres países. En los dominios de estos Estados se produjeron las más aberrantes violaciones de los DDHH durante la Segunda Guerra Mundial.

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Refiriéndonos especialmente a nuestro continente americano, mediante la Convención Americana de DDHH conocida también como Pacto de San José de Costa Rica8, por haber sido suscrita el 22 de noviembre de 1969 en la ciudad de San José en Costa Rica, estableció un mecanismo de control excepcional –puesto que sólo interviene cuando se han agotado todas las vías judiciales internas del Estado que se trate–, que a grandes rasgos se menciona: 1. Denuncia contra un Estado proveniente de un particular, grupo de personas o de otro Estado, cuando se considere que se ha producido una violación a los DDHH contemplados en el Pacto de San José de Costa Rica y no se le pudo dar respuesta interna. La denuncia se realiza frente a la Comisión de DDHH (con sede en Washington, EEUU). 2. Si la Comisión de DDHH estima que es razonable la denuncia, pide información al Estado denunciado acerca de la situación problemática. 3. En caso de que en esa instancia el denunciante y el Estado no puedan ponerse de acuerdo para resolver su conflicto, la Comisión emite un informe donde dará recomendaciones al Estado para cambiar la situación que provocó la supuesta violación a los DDHH. 4. Si transcurrido determinado tiempo la situación se mantiene y no hay medidas efectivas del Estado para cambiar la situación, el caso se eleva a la Corte Interamericana de DDHH (con sede en Costa Rica) 5. La Corte Interamericana de DDHH resuelve el caso, ya sea condenando al Estado o absolviéndolo de culpabilidad en la violación a los DDHH denunciados.

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En la actualidad 26 son los Estados que firmaron o adhirieron posteriormente al Pacto, 2 pidieron su retiro. Argentina firmó el 02/02/1984. Para consultar el estado de firmas y ratificaciones ver la p{agina oficial de la OEA: http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B-32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos_firmas.htm

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Evaluación instancia presencial, en grupo A partir de lo estudiado en el tema I y trabajado en clase respondan en grupos las siguientes preguntas: a) b) Explique brevemente los distintos momentos en el proceso de evolución de los DDHH. ¿Qué particularidad se presenta a partir de las declaraciones de derechos del SXVIII?

c) ¿con que dificultades piensan que los Estados se encuentran en la tercera y actual etapa de internacionalización de los DDHH? d) ¿Cuál es la visión del grupo acerca de los DDHH?

Evaluación instancia no presencial, individual a) Leer el capítulo II del material de trabajo del módulo y responder las siguientes preguntas 1) ¿Cuáles son los caracteres de los DDHH? Explique. 2) ¿Qué dificultades se presentan a los Estados frente a las características de lo universal e indivisible de los DDHH? 3) En base a las respuestas realizar un mapa conceptual. b) Leer el capítulo III del material de trabajo del módulo y realice la siguiente actividad: Busque un artículo periodístico donde se plantee un problema actual de inconstitucionalidad y planifique una actividad cuya metodología corresponda al nivel donde se desempeña y destinada a sus alumnos/as. Para ello se ofrecen las siguientes preguntas orientadoras: 1. 2. 3. 4. ¿De qué se trata el artículo periodístico? ¿Quiénes son las partes involucradas en el problema que allí se plantea? ¿Qué normas y/o derechos están en conflicto? Ubíquelas en la Pirámide Jurídica Analizar la jerarquía de las normas a partir de este caso

c) En base a las lecturas realizadas sobre el material de trabajo, elaborar un glosario con los términos que considere fundamentales brindar a sus alumnos en el aula.

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Las definiciones de los términos deben ser resultado de la elaboración personal de cada asistente, no copias textuales extraídas del material de lectura o de otros textos.

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Módulo 2. Material de trabajo y actividades

Dos modelos: la economía del Centenario y la del Bicentenario Eduardo Javier Sánchez Vedelago
eduardoj3047@gmail asociacionmiguelragone@gmail.com miguelragone.blogspot.com.ar

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UNIDAD I: Dos modelos. La economía del Centenario y la del Bicentenario Primer centenario: Una economía exportadora primaria

El crecimiento económico de la Argentina fue muy pobre e inestable a lo largo del segundo siglo de la Independencia, durante el cual el Producto Bruto Interno (PBI) total creció a menos del 3% anual y el per cápita a menos del 1%. La inestabilidad predominó la mayor parte del tiempo. El ejemplo más elocuente fue la inflación, que se instaló a partir de 1945, y le confirió a la Argentina el lamentable récord del país con la más alta y prolongada inflación del mundo, con varias hiperinflaciones incluidas”. La experiencia de este segundo centenario contrasta con la del primero. En aquel entonces la economía argentina registraba aún el impulso de la expansión de sus exportaciones9 agropecuarias, que en la segunda mitad del período (1860-1910) le habían permitido crecer en el

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Las importaciones son las compras que los ciudadanos, las empresas o el gobierno de un país hacen de bienes y servicios que se producen en otros países y que se traen desde esos otros países a él. Las exportaciones son los bienes o servicios que se producen en el país, los cuales son vendidos y posteriormente enviados a clientes de otros países.

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PBI al 5,5% anual, en el per cápita al 3,3% y en la población al 3,2%; es decir, tenía uno de los más altos indicadores de crecimiento del mundo. La revolución tecnológica inaugurada en Europa a fines del siglo XVIII y la industrialización de los países más avanzados del Viejo Mundo determinaron, entre otras cosas, la apertura de posibilidades de desarrollo de los territorios aptos para la producción agropecuaria de clima templado. La fértil pradera pampeana se estableció, de este modo, como un centro natural de atracción de los intereses europeos, particularmente de los británicos. Estos “territorios inútiles” de la época colonial que, en un tiempo, fueron asiento del modesto desarrollo de la ganadería, se constituyeron como núcleo de expansión de la producción primaria. La intensidad de la integración de la Argentina en la expansiva economía mundial desde mediados del siglo XIX revolucionó en pocas décadas la fisonomía social, política y económica del país. En esta parte analizaremos este período del desarrollo argentino definido como de la economía primaria exportadora. Primaria, porque la producción agropecuaria es en toda esta etapa el sector más importante de la producción nacional y, exportadora, porque la comercialización de productos agropecuarios representa el elemento impulsor del crecimiento en el período. El “granero del mundo”

En materia económica, durante el Centenario la Argentina figuraba entre los primeros países del mundo. Por entonces, sólo siete países eran más prósperos que la Argentina (Bélgica, Suiza, Gran Bretaña y cuatro ex colonias inglesas, entre las cuales se incluye a los Estados Unidos), según la base de datos de ingresos históricos de Angus Maddison. En 1909, el ingreso per cápita en la Argentina era un 50 por ciento más alto que el de Italia, un 180 por ciento superior al de Japón y casi cinco veces mayor que el de su vecino Brasil. En el transcurso del siglo XX, la posición relativa de la Argentina en los ingresos mundiales bajó drásticamente. Para 2000, los ingresos del país eran menos de la mitad que los de Italia o Japón (Glaeser, Edward L. The New York Times. La Nación, 15 de octubre de 2009). En 1910 los Estados Unidos y la Argentina eran rivales que partían de situaciones similares. … Ambas eran naciones jóvenes y dinámicas, con tierras cultivables fértiles y exportadores confiados. Ambas llevaban la carne del Nuevo Mundo a las mesas de sus antepasados europeos. Antes de la Gran Depresión de la década de 1930, la Argentina se contaba entre las economías más ricas del mundo.

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Los millones de inmigrantes italianos e irlandeses que escapaban de la pobreza en sus países a fines del siglo diecinueve estaban divididos entre dos destinos posibles: ¿Buenos Aires o New York? ¿Las pampas o la pradera? (Beattie, Alan. Fragmentos del libro publicados en La Nación, 28 de junio de 2009). En el Centenario, la Argentina era la primera exportadora del mundo de trigo, maíz, carne vacuna, carne ovina y lana. Haciendo una comparación, el país contaba con 6.800.000 habitantes y poseía 30.000.000 de vacunos. Eligiendo países que ofrecían, por aquellos años, mayor proporción de carne por habitante, vislumbrábamos este orden de carne vacuna per cápita: República Argentina, 1624 kilogramos por habitante; Australia, 957; Canadá, 365; Estados Unidos, 265” (Posada, Adolfo. 1986; pág. 350). Entre los años 1900 y 1913, las exportaciones argentinas representaban el 2,1% del total de las mundiales, (2,6% en 1909). En el mismo período, Australia, tenía una participación del 1,5%. De allí, resulta razonable la caracterización de “El granero del mundo” para con nuestro país. Entre 1860 y 1930, Argentina experimentó un cambio profundo de su sistema de estratificación social, especialmente en la región pampeana, que consistió en el remplazo de una estructura tradicional y cerrada, por otra moderna, urbana, cosmopolita y abierta. Esta transformación estructural fue impulsada por el crecimiento económico y la creación de nuevas actividades y oportunidades asociadas con desarrollo agro-exportador, el flujo inmigratorio europeo, el proceso de urbanización, una entrada temprana en la transición demográfica y la expansión de la educación pública (Germani, 1963, 1962). El modelo de desarrollo agro-exportador fue el resultado de la estrategia adoptada por la generación del ochenta para insertar al país en el capitalismo moderno, un contexto en el que los países de Europa y Estados Unidos se transformaron en centros industriales demandantes de materias primas y una división internacional del trabajo que integró a las economías periféricas como productoras de materias primas para el mercado externo. En este contexto, el Estado argentino impulsó un tipo de desarrollo económico cuyo eje de acumulación de capital era la producción agrí-cola y ganadera, aprovechando las ventajas comparativas que otorgaba la fertilidad de las tierras de la región pampeana. Este modelo agro-exportador –como se dijo anteriormente– se basaba en la producción diversificada de productos primarios (trigo, maíz, carne, lana, fundamentalmente). La integración económica Hasta la segunda mitad del siglo XIX Europa conservó el carácter de centro dinámico del desarrollo y de la formación del mercado y la economía mundiales. El hecho de que la Revolución Industrial haya tenido su epicentro en Europa es consecuencia del previo desarrollo del capitalismo 48

comercial en el continente. Hacia 1913 las exportaciones europeas representaban el 50% de las mundiales. La etapa de la economía primaria exportadora en la Argentina está íntimamente ligada al protagonismo de Gran Bretaña en el orden mundial de la época. Ese país jugó un rol fundamental como exportador de capitales y fuente de las corrientes migratorias. Sus inversiones en el exterior no solo representaban en 1914 el 40% de las inversiones extranjeras en el mundo, sino que ellas se orientaron en gran medida hacia países en desarrollo, tanto hacia los “espacios abiertos” como hacia los países subdesarrollados densamente poblados de Asia, África y América Latina. Durante el período considerado, las inversiones extranjeras británicas fueron reorientadas desde Europa a países no europeos y una parte de las nuevas inversiones en estos últimos fueron financiadas con la liquidación de inversiones británicas en Europa. En realidad, fue principalmente a través del capital británico que los países no europeos fueron incorporados a la órbita de la economía internacional.10 Inglaterra proporcionó también una parte sustancial de la población que emigró hacia la periferia. Además, antes de la Primera Guerra Mundial, sus exportaciones representaban el 15% de las mundiales y sus importaciones, el 18%. Inglaterra registraba un fuerte exceso de importaciones sobre exportaciones, esto es, un déficit en su balanza comercial11, sino para expandir las inversiones en el exterior. A partir de las últimas décadas del siglo XIX, un grupo numeroso de países fueron incorporados a la globalización en calidad de productores y exportadores de materias primas y alimentos. El intercambio entre esos países y los países industrializados de Europa y, en medida creciente Estados Unidos, constituía hacia 1914 más de la mitad del comercio mundial.

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Naciones Unidas. Cabe destacar la profunda interdependencia que los países periféricos no europeos debían sostener con los capitales británicos para poseer una mínima participación en el comercio mundial. Esta situación restaba, lógicamente, la autonomía económica de aquellos países y el manejo propio que pudieran lograr de sus recursos. 11 La balanza comercial es el registro de las importaciones y exportaciones de un país durante un período. El saldo de la misma es la diferencia entre exportaciones e importaciones. Se dice que existe un déficit cuando una cantidad es menor a otra con la cual se compara. Por lo tanto podemos decir que hay déficit comercial cuando la cantidad de bienes y servicios que un país exporta es menor que la cantidad de bienes que importa. Por el contrario, un superávit comercial implica que la cantidad de bienes y servicios que un país exporta es mayor a la cantidad de bienes que importa.

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Estados Unidos cumplió un doble papel en todo el proceso porque, habiendo surgido a partir de la segunda mitad del siglo XIX como principal exportador de alimentos y materias primas, comenzó, como consecuencia de su vigoroso desarrollo industrial, a convertirse en un fuerte exportador de productos manufacturados. Los países industrializados de Europa, particularmente Inglaterra, Francia y Alemania, jugaron un papel mucho más definido y temprano en el proceso, como exportadores netos de manufacturas e importadores netos de productos primarios. El impulso integrador surgió, en especial, de los países industrializados de Europa, y de Inglaterra en primer lugar. Este hecho impuso causes bien definidos a la incorporación de los países de producción primaria al mercado mundial. Las economías industriales siguieron tres líneas de acción frente a las economías periféricas incorporadas al mercado mundial. Primero, buscaron en ellas fuentes de abastecimiento de alimentos y de materias primas más económicas de las que podían producirse internamente u obtenerse en los proveedores tradicionales. Segundo, procuraron ampliar sus mercados de colocación de productos industriales penetrando con ellos en los mercados internos de los países de producción primaria. 12 Tercero, canalizaron sus capitales hacia estos países en búsqueda de mayores rendimientos. Hacia 1914, del total de las inversiones colocadas por los países industrializados, el 50% estaba radicado en África, Asia y América Latina, es decir, en los países de producción primaria. Este proceso sentó las bases de una división internacional del trabajo en la cual predominaba el intercambio entre países productores y exportadores de productos primarios e importadores de manufacturas, por un lado, y, por el otro, los países importadores de productos primarios y exportadores de manufacturas. Los segundos eran exportadores de capitales hacia los primeros y éstos, en concepto de retribución por esos capitales, pagaban utilidades e intereses que volvían a reinvertirse en ellos o financiaban exportaciones a los países acreedores. La integración y la división internacional del trabajo provocaron profundas transformaciones estructurales en las economías participantes del sistema y sentaron algunas de las bases para su posterior desarrollo. Países manufactureros y países agro productores: Integración y desarrollo dispares

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De gran recurrencia histórica a lo largo de nuestra vida como país, la apertura irrestricta de la economía para el ingreso de aluviones de manufacturas extranjeras opaca y destruye cualquier intento de producción nacional y de estructuración de un mercado interno sólido y diversificado que le permita al país competir a niveles razonables con los productos importados.

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En los países industriales, la integración de la economía mundial aceleró la transformación y diversificación de sus estructuras económicas y aumentó el ritmo de desarrollo. La importación de alimentos y materias primas a precios más baratos que los producidos internamente provocó la disminución de la importancia del sector primario dentro de sus economías y el traslado acelerado de la mano de obra hacia actividades industriales y servicios de más alta productividad que las primarias. El caso más notable en este sentido fue el de la crisis de la agricultura británica, en 1870, que se derrumbó bajo el impacto de las importaciones de productos agropecuarios de las fértiles regiones de América del Norte y del Sur y de Asia El sector industrial recibió nuevos estímulos con el surgimiento de una demanda creciente de productos industriales en los países de producción primaria. Por otra parte, el rendimiento de los capitales invertidos en el exterior estimuló la multiplicación de ingresos dentro de las economías industrializadas y aumentó los recursos disponibles para la acumulación de capital. Las corrientes migratorias permitieron, además, acelerar el proceso de industrialización y urbanización de las economías europeas mediante el envío al exterior de mano de obra que no podría haber sido totalmente absorbida por las nuevas ocupaciones industriales y de servicios. La integración del mercado mundial permitió, pues, una transformación estructural y un ritmo de desarrollo más intenso de lo que hubiera sido posible a partir del solo aumento de la productividad y los ingresos derivados del desarrollo industrial y la revolución tecnológica de las economías europeas. En los países de producción primaria, el proceso integrador de la economía mundial conmovió profundamente sus estructuras económicas y su organización social. Su comportamiento fue, sin embargo, fundamentalmente distinto según fueran países de clima moderado, con grandes recursos naturales y escasa población (los “espacios abiertos”) o países densamente poblados. La Argentina constituye un caso de integración a la economía mundial de un “espacio abierto”. En cuanto a los países densamente poblados, su integración en el mercado mundial se materializó generalmente en la formación de una estructura económica específica. Por un lado, la existencia del sector destinado a producir para la exportación, con una alta densidad de capital por hombre ocupado, elevada tecnología y productividad. Por el otro, amplias masas de población viviendo en las actividades tradicionales de subsistencia al margen del efecto dinámico de la expansión de las exportaciones. El progreso técnico desencadenó las fuerzas expansivas en las economías europeas que llevarían a una integración creciente del mercado mundial. A su vez, el tipo particular de relaciones 51

establecidas bajo la forma específica de división internacional del trabajo resultante condicionó la futura capacidad de los distintos países para generar y asimilar el progreso técnico y, en última instancia, promover su desarrollo económico y social general. Aun cuando se ha sugerido que la especialización productiva termina por beneficiar a todas las naciones que la practican, en la actualidad, el llamado “mundo subdesarrollado”, con más del 80% de la población mundial, está compuesto básicamente por el mismo conjunto de países que, hacia la segunda mitad del siglo XIX, se incorporaron a la economía mundial como productores y exportadores de productos primarios e importadores de manufacturas. En la medida en que el cauce fijado para la integración mundial propició la especialización de la producción primaria y obstaculizó la diversificación de las estructuras económicas y la industrialización de los países “periféricos”, se convirtió en uno de los países fundamentales que, después de un primer impulso inicial, frenó el desarrollo de sus economías. Los procesos acumulativos típicos del desenvolvimiento económico contribuyeron a reforzar las tendencias puestas en marcha por los impulsos iniciales. En otra destacable divergencia, la aceleración del progreso técnico reveló cuán disintas eran en verdad las aptitudes de las sociedades para asimilar las transformaciones desencadenadas por la ciencia y la tecnología. Estas asimetrías se reflejaron en la aparición de una brecha, creciente en el tiempo, entre los niveles de vida de los avanzados y los rezagados. En 1913, Asia, con cerca del 60% de la población mundial, sólo aportaba el 25% del producto y su ingreso per cápita era apenas el 20% del de Europa Occidental. La Esperanza de vida reflejaba esa brecha en los niveles de vida: 55 años en Europa y 35 en Asia y el resto del mundo periférico. Estas diferencias sustentaron, a su vez, los nuevos instrumentos y mecanismos de la dominación del sistema global, que incluyeron los relativos a la división internacional del trabajo antes señalada y las reglas del juego del comercio y de las inversiones internacionales, a la medida de los intereses de los países avanzados . Uno de los instrumentos más eficaces y sutiles de la dominación fue la racionalización de las reglas del juego del sistema como interpretaciones científicas de la realidad. La teoría económica clásica13, elaborada principalmente por los grandes
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La llamada “Escuela clásica” es una escuela de pensamiento económico cuyos principales exponentes son Adam Smith, Jean-Baptiste Say y David Ricardo. Es considerada por muchos como la primera escuela moderna de economía. En el centro de la preocupación de los economistas clásicos estuvo el problema de la Riqueza, de su origen y Distribución, así como el análisis del Valor; el estudio de la Renta de la Tierra, del Comercio Internacional y de la Acción interventora del Estado resultaron otros tantos temas fundamentales en sus escritos. Los

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economistas británicos, constituyó, en efecto, una contribución científica importante, pero, también, una interpretación funcional a los intereses de la potencia tecnológica e industrialmente más avanzada de la época. La teoría de las ventajas comparativas del comercio internacional fundamentó las políticas de libre cambio, que representaba el régimen conveniente para la economía más avanzada y competitiva, la de Gran Bretaña. Los países que tuvieron suficiente densidad nacional como para observar la realidad y comportarse conforme a sus propios intereses rechazaron la visión céntrica y diseñaron políticas funcionales a su propio proceso de transformación. Tal como sucedió en Estados Unidos, que fue el país más proteccionista de su mercado interno en el transcurso del siglo XIX, en Prusia, y luego en el II Reich y en el Japón bajo la Restauración Meiji. Incluso en países que eran formalmente dependencias coloniales, como Canadá y Australia, respecto de Gran Bretaña, la organización social y las políticas económicas contribuyeron tempranamente a la industrialización y la puesta en marcha de los procesos acumulativos del desarrollo en sentido amplio. Otros – en cambio –, como los de América Latina y, notoriamente, la Argentina, en virtud de sus realidades internas, se subordinaron al pensamiento céntrico y, de manera consecuente, al subdesarrollo.

La ubicación de Argentina en la economía mundial El caso de Argentina constituye unos de los episodios más significativos de la globalización de l economía mundial anteriormente descripta. Nación independiente desde principios del siglo XIX, las 60 millones de hectáreas de su zona pampeana, de características ecológicas excepcionalmente aptas para la producción ganadera y agrícola, se constituyeron en uno de los principales centros de atracción del flujo migratorio europeo y del movimiento internacional de capital. El objetivo y el resultad de este proceso fueron el vigoroso aumento de las exportaciones y la ubicación del país en un lugar destacado en la economía mundial, tanto por el volumen de su comercio exterior como por la magnitud de los capitales extranjeros invertidos en él. La importancia del papel que jugó la Argentina en la economía internacional puede apreciarse si se observa que la inmigración neta, proveniente de Europa en su gran mayoría, ascendió entre 1857 y 1914 a 3.300.000 personas. Por otro lado, en 1913, el total de capitales extranjeros invertidos en la Argentina representaba el 8,5% de las inversiones extranjeras de los países exportadores de
clásicos, al igual que los marxistas, designaron a la naciente Ciencia Económica con el término de Economía Política y se interesaron vivamente por los temas de política económica que se discutían en la época. La mayaría abogaba por la libertad absoluta del Comercio.

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capital en todo el mundo, el 33% de las inversiones extranjeras totales en América Latina y el 42% de las inversiones del Reino Unido en la misma región. En algunos años determinados dentro de ese período, el flujo de inversiones extranjeras a la Argentina llegó a tener tal magnitud como para absorber, en el año 1889, del 40% al 50% de las inversiones totales del Reino Unido en el exterior, que, en ese mismo año, originaba la mayor parte del flujo internacional de capitales.14 La Argentina, cuyas exportaciones representaban una proporción insignificante del comercio mundial a mediados del siglo XIX, llegó a ocupar un lugar manifiesto y notorio en éste en las primeras décadas del XX. En algunos productos como maíz, trigo, lino, carnes y lanas, las exportaciones argentinas llegaron a representar la mayor parte de las exportaciones mundiales o a ocupar un lugar preponderante en éstas. No obstante, cabe destacar que si bien la política exterior argentina del período tuvo gestos de autodeterminación, como por ejemplo la neutralidad en la Primera Guerra Mundial (1914-1818), parecía ésta centrarse únicamente en una discusión de alternativas mutuamente excluyentes, es decir, o una u otra, nunca ambas: una alternativa probritánica u otra pronorteamericana. Debate, en sí mismo, revelador de una vulnerabilidad fundamental: concebir la política exterior en términos de alineamiento con una u otra potencia hegemónica en vez de autocentrarla en el interés nacional, ni más ni menos que el desarrollo interno. Un modelo de financiamiento que comienza a gestarse, que más tiene que ver con fines internos pero que en definitiva delinea la política económica del país es el acceso a los primeros créditos internacionales. Se da, así, inicio a un período de sofocantes décadas de sometimiento a los arbitrios de las “superpotencias” y de arremetimientos contra la soberanía y la independencia económica nacional. Comienza la inefable historia de la Deuda Externa. Los primeros empréstitos no fueron firmados por la Nación Argentina sino por las autoridades de Buenos Aires que había establecido relaciones de dependencia con los capitalistas ingleses, ya sea por la exportación de sus productos ganaderos o por la importación de artículos manufacturados que frustraron la oportunidad (entonces factible) de crear una industria nacional. En consecuencia, las provincias terminaron pagando una deuda que nunca contrajeron. El 17de diciembre de 1824 el Gobierno de Buenos Aires aprobó el empréstito de un 1.000.000 de libras esterlinas gestionado inicialmente por el ministro Bernardino Rivadavia. El interés anual de la deuda era más o menos de 65.000 libras esterlinas, o sea más o menos el 13% de los ingresos de la provincia de Buenos Aires en el año 1824. Para una economía de tipo
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Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX, Buenos Aires, Solar-Hachette, 1968

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primitivo esta carga podría considerarse grave, pero si las suposiciones resultaran correctas sería tolerable. Las suposiciones eran: que se reduciría el presupuesto del departamento de guerra, que se aumentaría o por lo menos se mantendría el volumen existente del tráfico comercial, del cual el Estado obtenía importantes recursos. Los objetivos perseguidos con la contratación del empréstito de Baring eran dotar de un puerto moderno y aguas corrientes a Buenos Aires, a demás de fundar pueblos en la frontera con los indios. Pero en definitiva gran parte del dinero fue empleado en la fundación de un banco y en los gastos de la guerra contra el Brasil. Colocado en Londres al 70% de su valor escrito. El préstamo se redujo a 700.00 libras, y como el prestamista comenzó retenido el servicio correspondiente a dos anualidades, de aquellas quedaron solo 70.000. Pero Baring Brothers no mandó oro, sino órdenes de pago contra comerciantes ingleses de Buenos Aires, donde no había oro. Según los cálculos más favorables en oro sólo se recibieron, por todo, 85.000 libras. Semejante operación que significaba transferir nuestra soberanía a Inglaterra dejó endeudado al país en un millón de libras esterlinas cuyo pago importaba un servicio anual de 325.000 pesos oro durante 40 años. Como era previsible, a los dos años los servicios del empréstito dejaron de abonarse. El gobernador Manuel Dorrego no cumplió con las obligaciones y Rosas, más tarde se lamentaba pero tampoco pagaba. Ante la presión de Baring, Rosas encomendó al diplomático Manuel Moreno para que tantease la posibilidad de canjear la deuda por las Islas Malvinas. Durante su largo gobierno, Rosas para algunas mensualidades, pero a penas al 20% de los intereses correspondientes, interrumpiendo los pagos en 1845 cuando se produce el bloqueo anglo-francés por el río Paraná. En cambio después de Caseros, el grupo Mitrista que pasa a controlar la provincia de Buenos Aires se preocupa por arreglar las cuentas con el imperio: envía a Norberto de la Riesta a Londres para la renegociación. De la Riesta reconoce en 1824 una deuda en concepto de capital por 977.000 libras e intereses, más intereses de intereses, que alcanzan a 1.641.000 libras, de modo que aquellas escasas libras giradas al Río de la Plata se han convertido en 2.618.000. Como se comprende, por esta módica suma se recupera el honor de la Nación, mancillado en todos esos años por la falta de cumplimiento de estas obligaciones financieras. Cuando el Mitrismo necesita financiación para el genocidio que se llamará "Guerra de La Triple Alianza”, envía a de la Riesta a Londres. Este obtiene allí un nuevo empréstito por 2.500.000 libras cuyos títulos se colocan, en su mayor parte, a 72,5% y que restado sus gastos y comisiones dejan un remanente de 1.735.703 libras, con una evaporación de 800.000 libras. En esta oportunidad, los ingleses hacen notar que otorgan el préstamo "más a de la Riesta por su trayectoria, que a la Argentina". 55

Al concluir la presidencia de Mitre la deuda externa se haya cercana a los cinco millones de libras esterlinas. Su sucesor, Domingo Sarmiento, también toma fondos externos, con motivos de deudas ocasionadas por la mencionada guerra fratricida y a si mismo para algunas obras públicas, como también para armarse ante la insurrección de unos de los últimos caudillos federales, Ricardo López Jordán. En 1874, al culminar el período presidencial de Sarmiento, puede estimarse que la deuda externa oscila alrededor de 14.500.000 de libras y el pago de los servicios anuales por amortización e intereses constituye ya un ítem importante en el presupuesto del Estado. Cultura y educación La transformación demográfica y su inserción masiva en el orden mundial impactaron también en la cultura argentina forjada, hasta la primera mitad del siglo XIX, sobre los patrones heredados del orden colonial. El país no solo asimiló inmigrantes y capitales, sino también las ideas que conmovían el escenario europeo. Romanticismo, liberalismo, modernismo literario, positivismo y pensamiento revolucionario, incluyendo el marxismo, tuvieron cultores destacados en el país. Desde las últimas décadas del siglo XIX, Buenos Aires se convirtió en un centro cultural internacionalmente reconocido y, en alguna medida, en la capital cultural de América Latina. La Argentina es una de las manifestaciones más singulares de la globalización del siglo XIX. A mediados del mismo, la cultura argentina emergió como una síntesis original de la matriz histórica y del aporte de las ideas de la cultura europea y, en menor medida, de la estadounidense, pero abierta, también, a las influencias de las grandes civilizaciones de Extremo y Medio Oriente u, aun, de África. Una cultura secular de raíces globales que concluyó por expresar la creatividad y la identidad original de los habitantes del espacio argentino. Desde la perspectiva reivindicatoria del gaucho, en el Martín Fierro, hasta la crítica de la barbarie, en el Facundo, la literatura argentina alcanzó resonancia mundial. La actividad editorial y la multiplicidad de expresiones de la cultura, incluyendo las artes gráficas, la plástica, el periodismo, el teatro, la música, revelaron la creatividad de la civilización emergente en estas latitudes del Nuevo Mundo. Gran parte de las creaciones de la cultura argentina provinieron de científicos, juristas y artistas pertenecientes a la elite de la sociedad argentina. En tal sentido, resulta insoslayable el rol que jugó la educación y el acceso a la cultura, ambas destinadas solo a las clases altas y dominantes de la República, conformando un sistema educativo clasista y coherente al sistema capitalista que se había constituido. Aspectos que posteriormente se encausarían hacia un cambio con el primer gobierno peronista (1943-1955) permitiéndose el acceso a la educación, especialmente a la escuela secundaria, de amplios sectores populares. Es imposible dejar de recordar en esta etapa el 56

enfrentamiento que se produce entre el gobierno y las elites intelectuales, la Universidad, el movimiento estudiantil y los sindicatos docentes. La imposición de un adoctrinamiento en el ámbito educativo, resulta inaceptable para muchos educadores que lo consideraron manifestaciones de un gobierno fascista. La educación formal logra sin embargo, en el marco de una mayor justicia distributiva, innegables avances. A pesar de las limitaciones que les eran impuestas a los estratos sociales bajos para acceder al sistema educativo imperante en la primera mitad del siglo XIX, la llamada “cultura popular”, originaria de éstos grupos de menores ingresos, marginales y excluidos del sistema, reveló también una notable creatividad. Con el tiempo, algunas de sus expresiones, como el tango y la música folclórica, se convirtieron en elementos esenciales de la identidad argentina mundialmente reconocidos, hasta en la actualidad inclusive. Mientras en el plano de la economía y de la política la densidad nacional resultó tan débil y vulnerable, en el de la cultura reveló una notable consistencia. En aquél, el país no lograría posicionarse en el mundo sobre un eje autocentrado en su propia creatividad y recursos. En el de la cultura, la creatividad de la sociedad argentina reveló la capacidad de asimilar las influencias externas sobre su propia matriz originaria y producir un fruto original y valioso, universalmente reconocido. El país no tuvo en tiempos de la economía exportadora ni tiene en la actualidad una crisis de identidad cultural. La diferencia entre las dos esferas radique quizás en que, en la cultura, la creatividad se exprese libremente, mientras que las políticas emergentes del sistema económico y político reflejan el esquema de poder y la concentración de la riqueza. Límites del modelo El modelo dependía del aumento permanente de la superficie explotada, de la expansión continuada de las exportaciones y del arribo de nuevas inversiones del exterior. Si desaparecía el efecto estimulante de los factores externos o se agotaba la frontera productiva de la zona pampeana por la explotación de todas las tierras disponibles (o por ambos factores), el modelo productivo agrario entraba en crisis. Así ocurrió a partir de 1930, inaugurando, luego, una nueva etapa del desarrollo económico del país. De aquí en adelante, la expansión de la producción y del ingreso real no dependería exclusivamente de la expansión continuada de la producción y las exportaciones agropecuarias y de la inversión de nuevos capitales extranjeros. El sistema de la economía primaria exportadora careció de elementos de la densidad nacional esenciales para generar un desarrollo abierto a la economía mundial, pero autosustentado en los propios recursos y capacidad endógena de organización de éstos. La concentración de la riqueza y 57

el ingreso generados por el régimen de la propiedad de la tierra, la extranjerización de segmentos fundamentales de la cadena productiva asociada a la producción primaria y un exagerado nivel de endeudamiento externo redujeron las fuentes endógenas de acumulación de capital y cambio tecnológico Los grupos económicos dominantes concibieron la acumulación de poder en el contexto de una relación subordinada a los intereses foráneos. Las ideas económicas predominantes fueron funcionales al estilo periférico de inserción internacional. Los planteos iniciales de los partidarios de la industrialización (como fue el caso de Vicente Fidel López), en la década de 1870, fueron descartados por la ideología liberal y la apertura –desde luego, selectiva– de la economía argentina. El Estado se comportó en consecuencia. Por lo tanto, las reglas de juego no fueron propicias para la formación de empresas nacionales. En definitiva, el modelo de la economía primaria exportadora no proporcionó al país respuestas a los desafíos y las oportunidades que la globalización (conocida ésta como Segundo Orden Mundial), y principalmente la Revolución Industrial, presentaron. Cuando el modelo colapsó definitivamente, a partir de la crisis de 1930, el país enfrentó el desafío de cambiar el rumbo. La principal vigencia heredada del Proyecto del centenario es el Estado Nacional argentino construido en esos años con instituciones que se organizan en función de un sistema político presidencialista. Sistema que sigue vigente, aunque ha sufrido varias rupturas realizadas por golpes de estado militares, y un “tembladeral jurídico político” producto de la abrogación de facto de la Constitución de 1949, y el incumplimiento de los preceptos de protección social. Si bien se puede considerar una herencia valiosa la preocupación de construir una nacionalidad patriótica, una herencia negativa es la idea de construir poder en base a profundas dicotomías político-sociales que han dificultado y dificultan todos los necesarios intentos de oxigenar los sectores políticos con una cultura de unión nacional básica, y una ideología liberal totalitariaargentina que no admite, en la práctica, ni siquiera rotaciones de poder democráticas teorizadas con otros valores culturales y con otros proyectos de país, que utiliza el Proyecto del 80 como modelo de “dependencia inteligente”, sirviendo a la idea de que es mejor ser socio.

Bicentenario: Proyectos industrializadores y hegemonía neoliberal

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Economía: Tránsito hacia un nuevo modelo Abandonando la centralidad de la economía en la producción y exportación de commodities15 durante la segunda etapa de vida de nuestro país, el factor básico del desarrollo lo constituiría la expansión de la demanda interna y la expansión y diversificación de las exportaciones, apoyadas en la integración de la estructura productiva y el aumento de la productividad en cada sector de actividad, mediante la acumulación de capital y la asimilación del progreso técnico. El ahorro y la inversión internos y la expansión del mercado nacional pasarían a constituirse, pues, en pilares no exclusivos pero sí insustituibles del crecimiento del país. Por supuesto, recurrentemente estos conceptos quedarían solo en la teoría. Resultaba necesario el tránsito de una economía dependiente del influjo de la demanda externa a otra apoyada en una activa política de desarrollo y de inversiones en los nuevos sectores y orientada a integrar la estructura productiva del país, a fin de producir para el mercado interno, ampliar y diversificar las exportaciones. Por otra parte, el crecimiento de la producción rural, aunque ésta hubiera perdido su papel hegemónico, debía apoyarse básicamente en el aumento de los rendimientos por hectárea, vale decir, en la profundización de la tecnología y el buen uso de la superficie disponible. Al mismo tiempo, el cambio de la estructura productiva permitiría transformar la composición del comercio exterior argentino modificando el contenido de las exportaciones mediante la incorporación de los bienes industriales que, en medida creciente a partir de 1930, son los de más fuerte expansión en el comercio mundial. La transformación de la estructura productiva se constituía, pues, en el requisito básico del crecimiento y, al mismo tiempo, del mantenimiento de una relación dinámica y expansiva con el mercado internacion Fin del modelo agroexportador

Este tipo de bienes son “genéricos”, es decir, no se tienen una diferenciación entre sí. Normalmente cuando se habla de commodities, se habla de materias primas o bienes primarios, por ejemplo: el trigo (sembrado en cualquier lado del mundo, tendrá el mismo precio y la misma calidad).

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La depresión mundial iniciada en 1929-193016 provocó la contracción de la producción, los ingresos y los niveles de ocupación en los países industrializados. Sus importaciones se desplomaron y, a través de esto, sucedió lo mismo con el volumen y los precios en el comercio internacional. La prolongación de esta crisis condujo a los países industrializados a adoptar una larga serie de medidas proteccionistas: la formación de bloques, la formalización de acuerdos bilaterales y multilaterales de comercio, el abandono del patrón oro como moneda e impuestos a las importaciones, entre otras. Todas estas medidas tenían claramente por finalidad lograr la mayor disminución posible en las importaciones y resguardar los capitales y recursos propios. La inversión privada extranjera tomó una nueva orientación. Los países exportadores de capital colocaron sus capitales en los países de su zona de influencia con mayores condiciones de seguridad y que no planteaban problemas de transferibilidad de divisas. Poe ejemplo, Inglaterra orientó sus inversiones hacia los países de la Comunidad Británica (sus numerosas colonias) y Estados Unidos hacia Canadá. Además, dichas colocaciones de capital se realizaban con vistas a producir bienes que se exportaban directamente a los propios países originarios de la inversión. Medidas de este tipo que afectaron directamente el comercio y las exportación de materias primas, plantearon problemas inéditos para los países de la periferia. Fundamentalmente las medidas restrictivas aplicadas por los países desarrollados determinaron la ruptura, durante la década de 1930, del conjunto de relaciones dentro de las cuales se había desarrollado el proceso de integración de la economía mundial a partir de la segunda mitad del siglo XIX, esto es, países de la periferia que dependían de la compra de sus productos agropecuarios comenzaron a ver severamente afectadas sus compras. El poceso se profundizó con el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
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La llamada Gran Depresión se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de

octubre de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo. La Gran Depresión fue una crisis económica mundial que se prolongó desde 1929 hasta la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a más países de las sufridas en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto puede disminuir la economía mundial.

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Concluida la guerra en 1945. Se desencadenaron las nuevas tendencias del desarrollo y la globalización impulsadas por el avance del conocimiento científico y las nuevas tecnologías rompieron con el sistema centro-periferia. La tradicional división del trabajo entre países industriales y economías especializadas en la exportación de productos primarios perdió vigencia dinámica y dejó de constituir un camino viable para el ordenamiento del comercio internacional. Surgió, en cambio, un nuevo sistema de división internacional del trabajo al nivel del intercambio de manufacturas, tecnología y capitales entre países industrialmente avanzados. La cobertura de este sistema resulta más restringida que la del anterior período y margina de las corrientes del comercio a los países de la periferia. Hacia 1930 concluyó la etapa de la economía primaria exportadora. Convergieron, para tal situación, dos factores de origen interno y la transformación radical del contexto externo. En el plano interno, la ocupación total de las tierras dentro de la frontera pampeana, consumada hacia la década de 1920, ponía término al proceso tradicional de aumento de la producción rural: la ocupación de nuevas tierras. Hasta entonces, el progreso técnico había acompañado la expansión de la superficie explotada; pero el rápido crecimiento de la producción agropecuaria y de las exportaciones hubiera sido imposible sin la previa ocupación y explotación de nuevas tierras dentro de la frontera pampeana. De allí en más, el aumento de la producción pasó a depender de los rendimientos por hectárea, esto es, del cambio tecnológico y la mecanización de las explotaciones rurales. Por otro lado, el tamaño y la complejidad de la economía argentina, en términos de población, ingreso por habitantes y diversificación estructural, imponía la integración creciente de la actividad producida a través del desarrollo industrial. Al mismo tiempo, en el plano internacional, la pérdida de dinamismo en la demanda de productos agropecuarios alteró radicalmente el papel que la economía internacional había representado, desde mediados del siglo XIX, en el crecimiento económico. Este conjunto de circunstancias, internas y externas, determinaron la pérdida del rol hegemónico del sector agropecuario de la región pampeana como promotor del crecimiento de la economía nacional. A partir de allí, resultaba impostergable sustituir un crecimiento, inviable en las nuevas circunstancias del mundo y del país, por el desarrollo fundado en la incorporación de tecnología en el tejido productivo y social, en la inclusión de valor agregado17 y manufacturas a las exportaciones.
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En términos económicos, el valor agregado es el valor adicional que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo. En otras palabras, el valor económico que un determinado

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La sustitución de importaciones En una economía cuyo nivel de ocupación, actividad e ingresos depende de las exportaciones, la contracción de éstas lleva, en ausencia de medidas compensatorias, a la desocupación de parte de la mano de obra y capacidad productiva disponibles y a una contracción del nivel de ingresos y condiciones de vida de la población. Si las exportaciones mantienen una tendencia depresiva en el largo plazo, el sistema económico crecerá de manera más lenta y, en situaciones extremas, puede estancarse o aun retroceder a niveles más bajos de ocupación e ingresos. Con la caída de la bolsa de Wall Street, se produjo una fuerte caída en las inversiones de las empresas extranjeras, trayendo como consecuencia un fuerte crecimiento del desempleo y el fin, como ya se dijo, del modelo agro-exportador. Este nuevo escenario económico mundial, trajo un cambio obligado en la política económica Argentina dando paso, a una política de sustitución de importaciones de una manera poco planificada, lo que traería consecuencias económicas en el futuro del país. Este proceso es conocido como “industrialización por sustitución de importaciones” (ISI),pretendía reducir las importaciones debido a que los valores de los productos primarios producidos en el país habían bajado bruscamente en los mercados internacionales provocando consecuentemente, una disminución significativa en la entrada de divisas a la Argentina. Para ello, era necesario incentivar la inversión industrial a través de políticas económicas como el proteccionismo, fácil acceso a crédito e invertir en infraestructura productiva a largo plazo. Así, el gobierno de Ortiz, perteneciente al partido de la Concordancia (unión de conservadores y antipersonalistas), se desligaba paulatinamente del liberalismo y competía ahora con los Estados Unidos cuya situación no era del todo firme. Esta competencia sin embargo, se limitaba. EEUU contaba con un mercado tan competitivo que Argentina perdía una considerable suma de clientes, por lo que la exportación se centró básicamente hacia países limítrofes, además del mercado interno. A su vez, la nueva maquinaria instalada en el país en la etapa anterior, favoreció el desarrollo del sector. Entonces, los capitales extranjeros que antes se usaban para importar, ahora eran usados para la producción local. De esta manera, se hizo más rentable la producción nacional y la cantidad de puestos de trabajo para los habitantes del país crecieron considerablemente.
proceso productivo adiciona al ya plasmado en las materias primas utilizadas en la producción. Entre más se le agregue valor a un producto mayor es la rentabilidad que se puede obtener. Entre más elaborado esté el producto, mayor será el margen de rentabilidad, o al menos existe esa posibilidad.

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Los sectores más beneficiados en este período fueron la industria textil y la de alimentación. Esto no debe sorprender ya que la argentina era un exportador de materias primas y lo que se estaba haciendo con los capitales extranjeros y con los grandes capitales nacionales era abastecer al mercado interno de productos que eran fácilmente elaborables con las materias primas que antes se exportaban. A esto se debe agregar el comienzo de la industria del caucho, eléctrica y metalúrgica. Este cambio en la política economía Argentina seria el comienzo de un nuevo orden social, donde el crecimiento industrial se vería acompañado por una importante participación de las clases obreras. Una de las causas principales de la industrialización como sustitución de las importaciones fue la continua dependencia que se mantenía con Gran Bretaña, razón por la cual el gobierno optó por mantener una política de proteccionismo lo que dio por resultado una menor subordinación a los capitales extranjeros, ya que solo significaban un 50% de la producción total de las industrias. Es decir que con el sistema de sustitución de importaciones se generó no solamente una menor dependencia de la entrada de divisas por exportaciones, sino que se fue logrando una reducción de la desocupación.

Hacia 1945, la política económica del peronismo profundiza este modelo productivo y lo conjuga con sus objetivos de justicia social y grandeza nacional, privilegiando tres elementos básicos: a) un rol activo del Estado en la economía; b) políticas de ingreso y sociales que tendían a aumentar el ingreso real de los asalariados; c) la cerrazón de la economía nacional, con el objeto de hacerla más independiente y menos vulnerable de los vaivenes del intercambio con el exterior.

En concordancia con esto, el Estado adquiriría un rol central en actividades económicas y de bienestar social. Detrás de esta concepción se hallaba un objetivo de redistribución de la riqueza, en pos del cual el Estado debía actuar como garante y árbitro. Esta creciente intervención del Estado ayudaba así a consolidar un proceso que otorgó un real protagonismo al sector obrero no solo en términos sociales, sino también en el crecimiento económico, que caracterizó a los gobiernos peronistas, a través de una plena distribución de los ingresos. Tabla 1: Distribución del ingreso neto. Años seleccionados 1935 -1950.

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Año 1935 1940 1945 1946 1948 1949 1950 Fuente: Ministerio de Trabajo de la Nación

Retribución Retribución del trabajo del capital 46,8 46,0 45,9 45,2 50,2 56,1 56,7 53,2 54,0 54,1 54,8 49,8 43,9 43,3

Cabe aclarar que este tipo de orientación económica no sólo fue producto de preferencias de la élite gubernamental de entonces, sino también de los condicionamientos externos que operaban sobre la economía nacional. Dichos condicionamientos se pusieron de manifiesto, por un lado, por las restricciones que impuso la conflagración mundial y, por otro, por decisiones de actores externos. Respecto de estas últimas, se destaca la política discriminatoria aplicada por los Estados Unidos sobre algunas importaciones argentinas (combustibles, insumos industriales, bienes de capital) entre 1941 y 1948. En cuanto a las exportaciones, los condicionamientos se tradujeron en una especialización argentina en productos ganaderos que tenían como principal destino Gran Bretaña. Ello implicaba poner límites a la expansión exportadora y ligarla a la suerte de ese país. Frente a estos condicionamientos y a la experiencia pasada, parecía razonable generar las condiciones para que la economía nacional dejara de depender de los vaivenes del comercio exterior, esto es, desarrollar un mercado interno capaz de funcionar como motor de crecimiento. De esa forma se logra generar un círculo virtuoso entre producción, industrialización, alto nivel de ocupación, aumento de los salarios reales y consumo.

Dictaduras militares y modelos neoliberales

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Casi en la totalidad de este segundo centenario, la política económica estuvo condicionada a la debilidad de la densidad nacional (de un aparato productivo nacional) y, en consecuencia, a la ausencia de un consenso básico acerca del rumbo a seguir. La puja por la distribución del ingreso y la vinculación del país en el resto del mundo fueron escenarios destacados de las fracturas profundas de la sociedad argentina y de las visiones irreconciliables de los principales actores sociales. En el casi medio siglo que abarca la etapa hacia una industrialización, se registraron cinco golpes de Estado y, en la mayor parte del tiempo, una u otra de las fuerzas políticas mayoritarias (radicalismo y peronismo) se encontraron proscriptas. La inflación endémica instalada desde mediados de la década de 1940 constituyó una de las consecuencias de semejante trayectoria política e institucional. Tabla 2: Tasa media anual de inflación por quinquenio Quinquenio Inflación %

1945-1949 1950-1954 1955-1959 1960-1964 1965-1969 1970-1975

18,9 20,7 34,9 22,9 37,1 231,6

Fuente: La economía argentina: Desde sus orígenes hasta principios del siglo XXI. Aldo Ferrer. 2008

En alguna medida, la realidad se sobrepuso a semejantes calamidades. Porque el cambio de circunstancias resultó de tal magnitud que, con idas y venidas, la política económica, a veces, impulsó transformaciones necesarias, y otras, cuando cambió el rumbo, no llegó a desmantelar totalmente los logros alcanzados.

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Proceso de Reorganización Nacional En marzo de 1876 fue derrocado el gobierno constitucional. El régimen de facto se propuso en el terreno económico arrasar con el tejido social y productivo construido en la etapa anterior, y sustituirlo por una nueva organización en línea con la apertura económica, la hegemonía del mercado y la visión fundamentalista de la globalización. Detrás de los objetivos declarados subyacía un cuestionamiento integral al desenvolvimiento de la economía en las décadas anteriores; según la nueva conducción económica, los elementos negativos de ese modelo eran la fuerte presencia estatal, el elevado proteccionismo y la persistente inflación, además del hecho de que dotaba de fuerte poder al sindicalismo y, consecuentemente (en la imagen de esos actores), al populismo. Las políticas económicas llevadas a cabo en el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) se demostraron incapaces de controlar el poder de determinación de precios por parte de ciertos sectores de la industria y fracasaron en su intento de controlar el comportamiento especulativo de este sector, (favorecido en parte por las políticas aplicadas) y su incidencia sobre la espiral inflacionaria.

El proceso buscó cambiar las reglas del juego económico vigentes con la intención de modificar la relación de fuerzas en la coyuntura. Su explicación y justificación las encontró en “el tremendo vacío de poder reinante” que al colocar “al país al borde de la desintegración social (hizo de) la intervención de la Fuerzas Armadas [...] la única alternativa posible frente al deterioro provocado por el desgobierno, la corrupción y la complacencia”.18 Mónica Peralta Ramos, opina que las causas de este “caos político” residían en el modelo implementado por el anterior período que estimulaba las luchas entre los distintos sectores por la apropiación de los ingresos. Esto lo hacían mediante una política de manipuleo de los tipos de cambio o de derechos de exportación o de retenciones o de todo junto, a la vez que no ha hecho más que distorsionar la economía, que financiar el crecimiento de un sector a costa del otro, alternativamente. Nosotros hemos querido terminar todo eso con algo que yo considero una de las revoluciones más profundas que estamos llevando a cabo en la economía.

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Discurso pronunciado por el General Jorge Videla, el 30 de marzo de 1976, citado en Gerardo López Alonso, 1930-1980. Cincuenta años de historia Argentina. Una cronología básica, Buenos Aires, Belgrano, 1982.

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Evidentemente la autora acierta en esta opinión. Habiendo podido estudiar durante este año las características de los diversos gobiernos de nuestro país durante los períodos inmediatamente anteriores a este, podemos confirmar que ese “manipuleo” antes mencionado fue algo recurrente en cada uno de los múltiples gobiernos que se sucedieron: continuas modificaciones de los impuestos de aduanas, de los tipos de cambio, los subsidios, devaluaciones, etcétera. El mismo secretario de comercio del nuevo gobierno, Alejandro Estrada, afirmaría que desde aproximadamente 1940 las políticas sucedidas si bien habían diferido en el estilo, su naturaleza fue siempre la misma19.

De este modo podemos afirmar a modo de síntesis que todos estos conflictos anteriores fueron los que llevaron a la Junta Militar a buscar un cambio total en la economía que se fundamentaría básicamente en cuatro objetivos principales: primero, para acabar con las luchas antes nombradas entre el capital y el trabajo asalariado había que incrementar la rentabilidad empresaria provocando una caída del salario real e incrementando la productividad obrera. Segundo, para armonizar estas relaciones se quitaría a la industria los privilegios adquiridos restituyéndosele al campo la posición que había perdido. Tercero, armonizar también las relaciones empresariales dentro de la industria para mejorar su eficiencia mediante una concentración de los ingresos. Cuarto, acrecentar el poder económico de un nuevo actor social: el capital financiero, utilizando, para tal fin, reformas que le brindarían al sector financiero un poder económico sin precedentes. El tejido productivo y social resultó seriamente dañado por la política económica del Proceso, pero el efecto más profundo fue el aumento desmedido de la deuda externa: aumentó de 8 a 45 mil millones de dólares entre 1975 y 1983. A esta altura Argentina era uno de los países más endeudados del mundo. Increíblemente, los gobiernos menemistas profundizarían esta pandemia económica, dejando un insólito nivel de deuda externa: 218 mil millones de dólares. Las consecuencias del endeudamiento se prolongaron y agravaron posteriormente con el correr del tiempo, y culminaron en el default del 2001-2002. El país permaneció sujeto, desde entonces, a los programas de ajuste respaldados y monitoreados por el Fondo Monetario Internacional. La estrategia económica del Proceso se puso en marcha en un período de intensificación de la globalización, particularmente en el de los capitales especulativos, al mismo tiempo que en los países centrales se instalaba el paradigma neoliberal. El colapso de la densidad nacional generó las
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Discurso de Alejandro Estrada, Secretario de Comercio, 16 de agosto de 1978.

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peores respuestas posibles a las nuevas tendencias de la globalización. En el terreno comercial, el desmantelamiento de la capacidad competitiva en la industria manufacturera, particularmente la de mayor contenido de valor agregado y tecnología (el ciclo privatizador de activos estatales para el financiamiento interno tuvo sus primeros antecedentes en esta dictadura militar), excluyó aún más al país de la dinámica del comercio internacional. Las exportaciones se reprimarizaron (es decir, retornaron a la venta de materias primas) y en el terreno financiero en lugar de orientar el enorme endeudamiento al crecimiento y la capacidad de pagos externos sostenida por las exportaciones, se impulsó la toma de deuda contra la fuga del ahorro interno. En definitiva, el autodenomnado Proceso de Reorganización Nacional renunció al manejo autónomo de los instrumentos de la política económica y quedó maniatado a las disposiciones de los organismos internacionales de crédito. Neoliberalismo El neoliberalismo es una corriente político-económica que propugna la reducción de la intervención del Estado al mínimo. Hace referencia a la política económica con especial énfasis en la pretensión de reducir al mínimo la intervención estatal tanto en materia económica como social, defendiendo el libre mercado capitalista como mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país. El ciclo neoliberal en la Argentina tuvo su inicio con la dictadura militar que ocupó el gobierno de la Nación en marzo de 1976, sostenida en una ideología tradicionalista y autoritaria arraigada en sectores de la iglesia y las fuerzas armadas, en el poder represivo de éstas y en la tradicional ideología libremercadista de los grupos políticos que expresaban los intereses de las oligarquías locales. El contexto ideológico internacional, que alumbraba las políticas neoliberales y la crítica al Estado de Bienestar, coadyuvó, a su vez, para que la segunda mitad de los años setenta fueran años perdidos —más aún, de retroceso— para el país: el terrorismo de Estado obstruyó la vida política y, consecuentemente, el debate y la reflexión social, al mismo tiempo que la Nación se endeudaba y sus instituciones políticas perdían autonomía, al abrirse las puertas al poder efectivo de los organismos internacionales, principalmente el Fondo Monetario Internacional, que desde entonces y de manera creciente imponen la definición de los problemas y las prioridades a la hora de tomar decisiones en el Estado. Desde ese momento comenzaron a revertirse, con un sentido negativo, los principales indicadores socio-económicos que hacían de la Argentina un país relativamente homogéneo: la informalización del empleo fue el primer signo y desnudó, además, las limitaciones de los sistemas de protección de los trabajadores; y, aunque negado por el discurso autoritario, el crecimiento de 68

la pobreza se hizo patente, marcando el final del mito de la Argentina igualitaria, sin hambre ni desocupados. El ciclo democrático se restableció en 1983. El primer presidente elegido democráticamente en esa oportunidad, Raúl Alfonsín20, creyó que enfrentaba una crisis transitoria, consecuencia inmediata de un mal gobierno de la dictadura. Pero entonces estalló la crisis de la deuda externa en América Latina y los valores de la sociedad del trabajo y del bienestar para todos que Alfonsín expresaba en su discurso político, ya habían sido profundamente erosionados por la crítica neoliberal promovida desde los países centrales, principalmente los Estados Unidos e Inglaterra. Por estas condiciones relacionadas con el exterior, el poder ejercido por las corporaciones económicas fortalecidas durante la dictadura (Azpiazu, 1997), la persistencia de grupos autoritarios y la sistemática oposición al gobierno del poderoso movimiento sindical de filiación peronista, los ochenta fueron años perdidos. La década terminó con un Producto Bruto Interno negativo y con casi el cuarenta por ciento de la población por debajo de la línea de pobreza, producto de un proceso inflacionario desbocado, que se acercó al 5.000 %; una inexorable tendencia a la baja de la población cubierta por la seguridad social; y el más profundo descrédito de las instituciones del Estado. La situación se tornó socialmente explosiva: mientras los sectores dominantes precipitaban el desquicio de la economía, con lo que se daba en llamar “colchones de precios”,21 los pobres se precipitaban a una ola de saqueos a los supermercados ante la desesperante crisis alimentaria22. La hiperinflación desatada en 1988-90 dejó una sociedad inerme y, finalmente, permeable al discurso neoliberal de la crisis, que abrazó con fervor el presidente elegido en 1989, Carlos

Representaba a la Unión Cívica Radical, uno de los partidos de masa tradicionales. Alfonsín expresaba las líneas de orientación socialdemócrata y humanista en su partido, que alberga también a conservadores y neoliberales.
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Los grandes grupos económicos reunidos en poderosas organizaciones empresarias (entre ellas, la Unión Industrial de la República Argentina) eran identificados como los “formadores de precios”, porque fijaban los mismos en valores que le aseguraban mantener sus márgenes de ganancia en plena crisis hiperinflacionaria (o gracias a ella). A esto se lo denominaba “formar un colchón” y el mecanismo era, a la vez, motor de la inflación.

Vale llamar la atención acerca del hecho de que otro estallido social, con asalto a supermercados, cerró la década del 90, terminó con el gobierno del Presidente De La Rúa y marcó el final de la hegemonía neoliberal, la apertura irrestricta de la economía y el modelo económico de la convertibilidad monetaria, inaugurado en 1991.

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Menem, representante del Partido Justicialista23. Su condición de peronista (entre otras cuestiones) hizo posible la materialización en un proyecto político y en una política de Estado, del discurso que afirmaba la ineficiencia del mismo y que encontraba en sus intervenciones (principalmente sociales y de protección de los trabajadores) la causa del estancamiento económico y de la “crisis hiperinflacionaria”, al entender que tales protecciones desincentivaban las inversiones de capital y socavaban la voluntad de trabajo de los asalariados. Además, la ampliación de las funciones económicas del Estado, con el desarrollo de empresas estatales de servicios y productoras de energía, habría conducido a desvirtuar el funcionamiento de los mercados y dado lugar al crecimiento desmesurado de los aparatos burocráticos de regulación. A su vez, la seguridad social, los consumos colectivos y las políticas sociales universales (entre ellas, las de educación y salud)habrían sido los responsables del incremento de los gastos fiscales a un nivel imposible de solventar sin exceder la presión tributaria sobre el sector productivo o generar inflación.

La noción de “crisis” se había instalado en el sentido común como un fenómeno ajeno a la voluntad y a las decisiones políticas, por lo que dejaba poco margen para comprender el juego de poder en el que se imponían y definían los problemas y las prioridades políticas y se decidían los caminos de acción. Sobre toda otra consideración, estos caminos se orientaron a asegurarle los márgenes de ganancia a las inversiones del capital más concentrado y a asegurar el pago de los intereses de la deuda externa24. Era requisito, entonces, el disciplinamiento de la fuerza de trabajo, por razones políticas, como estrictamente económicas.

Expresión partidaria del movimiento político-social fundado por Juan Domingo Perón a mediado del siglo XX, con el que se perfiló la identidad de la clase trabajadora argentina y que dio forma al Estado Social argentino y estatuto de derechos constitucionales a los derechos laborales y sociales. El presupuesto fiscal es un buen indicador de las prioridades de políticas: aún cuando el objetivo era reducir el gasto, el rubro correspondiente a estos pagos al exterior sistemáticamente crecía. A ello se destinaron los ingresos generados por la venta de las empresas públicas y otros bienes del Estado, así como los préstamos del FMI destinados a hacer frente a los vencimientos, lo que naturalmente, hizo crecer la deuda en este período (ver Grassi 2003; Lozano, 1999)
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Los medios normativos principales para el logro de estos objetivos fueron algunas leyes madre que aprobó el Congreso Nacional a principio del gobierno de Carlos Menem: la Ley de Emergencia Económica, que permitió la privatización de las empresas públicas casi sin controles; la Ley de Desregulación de la Economía; y la finalmente, la Ley de Convertibilidad Monetaria que fundó el modelo económico vigente hasta 200225. En materia laboral, la política fue tras las exigencias de los organismos de crédito, entre las que figuró sistemáticamente la reforma de las leyes para flexibilizar el empleo y bajar los costos laborales. El tema permaneció en la agenda política durante toda la década de 1990: la primera nueva Ley Nacional de Empleo fue sancionada en 1991 y la última Ley Nacional del Empleo Estable (N° 25.250), en 2000, pasando por varias reformas a lo largo de estos años.26 Sin embargo, más allá de la letra de estas normas —que no siempre resultó en los contenidos deseados por sus impulsores—, la política laboral se propuso los objetivos de adaptar la mano de obra a una supuesta demanda de alta calificación, hacer más flexible el uso de la fuerza de trabajo y reducir el costo laboral, tras la consigna de la modernización de las relaciones laborales. Cada uno de estos objetivos debía hacer más competitiva la producción local e incentivar la creación de nuevos puestos de empleo a fin de disminuir la desocupación. El resultado concreto fue una baja en el nivel de los salarios, la extensión de hecho de la jornada laboral, un aumento sostenido de la precariedad de los contratos y la consolidación del fenómeno del empleo no registrado y sin protección, todo junto a un sostenido aumento del desempleo, la subocupación y el sobre-empleo (Grassi, 2003; Lindenboim, 2002; González, 2002).

Tanto la inseguridad en el empleo como la baja en el nivel de ingresos de los hogares empujaron naturalmente a una mayor oferta de mano de obra, creando presión sobre el mercado de trabajo;
Otra coincidencia que vale la pena hacer notar: fue también una Ley de Emergencia Económica la que terminó con la Convertibilidad en 2002, y devaluó el peso argentino, después de la confiscación de los depósitos bancarios en dólares. Es decir, que esta medida también estuvo en el inicio y en el final del modelo político económico que realizó el proyecto del neoliberalismo en el país: en 1991 los ahorristas de entonces recibieron bonos, igual que los de ahora.
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Se dictó una Ley de Promoción del Empleo en 1995, que instituyó los contratos a término o promovidos; éstos fueron derogados en 1998 por la Ley 25.013. A lo largo de todo el período se registran alrededor de trescientos decretos modificatorios del contrato laboral. La Ley del año 2000 tuvo como promotor a otro gobierno (la Alianza de partidos que llevó a la presidencia a Fernando de la Rúa). Su rápida aprobación por el Senado de la Nación se explicaría más tarde por la existencia de sobornos pagados por el Ejecutivo a algunos senadores propios y de la oposición, lo que llevó a la renuncia del Vicepresidente de la Nación que denunció el hecho. El tema está siendo ventilado a principios de 2004 y la Ley 25.250 fue derogada.

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al mismo tiempo, la posibilidad de un uso más intenso y prolongado favoreció la constricción de los puestos y no su ampliación. La flexibilidad resultó en una noción equívoca, pues se trató en concreto de una mayor dependencia del empleo para la sobrevivencia y de condiciones más rígidas impuestas por las normas y por el mercado respectivo, que limitaron fuertemente las reivindicaciones de los trabajadores, de lo que el bajo nivel de salarios es un indicador. Si la concepción libremercadista no lo justificaba por sí, la radicalidad ideológica de los principales ejecutores de estas políticas en la Argentina y la desaprensión en el manejo de los asuntos públicos que caracterizó al gobierno de Carlos Menem (1989-1999) potenciaron la regresividad social y económica de las decisiones tomadas.27 Privatizaciones, Ley de Convertibilidad y fin del neoliberalismo En 1991 Menem designó en el cargo de ministro de economía a Domingo Cavallo, quien instrumentó a partir de ese año un plan de estabilización económica orientada casi particularmente a apaliar la constante hiperinflación que azotaba al país. El gobierno del presidente Carlos Menem se inició con un programa de promoción de las exportaciones argentinas, que consistía en reducir al máximo el consumo interno y dedicar los excedentes de producción a la exportación. Sin embargo, este primer programa fracasó y, a principios de 1990, hubo otro pico inflacionario. Entonces, el gobierno cambió de estrategia. En 1991, lanzó un programa de estabilización, al que llamó Plan de Convertibilidad, que consistió en fijar —a través de una ley aprobada por el Congreso— la equivalencia de un peso y un dólar, garantizada por el Banco Central. Para financiar la actividad económica, el gobierno contó con una ventaja: un período de gran disponibilidad de crédito internacional. Simultáneamente, el gobierno lanzó un plan de privatizaciones de industrias y servicios públicos de propiedad estatal. Entre otras, las empresas de petróleos, de metalurgia, de aviación, de ferrocarriles, de navegación, de subterráneos, de teléfonos, de aguas, de electricidad y de gas
Con la crisis final del ciclo político (2001-02), dejó más en claro este costado del proceso en la Argentina: el descontrol en las privatizaciones de empresas públicas de sectores estratégicos, tales como el de las comunicaciones, la explotación de hidrocarburos y la aerolínea de bandera; y la desatención de la protección del trabajo y de las necesidades sociales más elementales. Así, ese final encontró a una mitad de la población alimentándose de la basura proveniente del consumo normal de la otra mitad, mientras las empresas y bancos extranjeros pujaban por llevarse hasta el último dólar de reserva y presionaban al gobierno provisional (enero 2002-mayo 2003) para obtener compensaciones por los “perjuicios” de la devaluación asimétrica del peso en enero de 2002.
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fueron vendidas a capitales privados. Las privatizaciones se combinaron con una reducción del gasto público. La primera que salió a remate, en noviembre de 1990, fue la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel), una compañía rentable y estratégica. La parte norte fue para Telecom (franco-italiana) y el sur fue asignado a Telefónica (española en sociedad con el Citibank). Los compradores solamente pagaron 220 millones de dólares de contado, siendo que esa suma ENTel la recaudaba con una facturación bimestral. Después se fueron escalonando las demás privatizaciones: la aerolínea de bandera fue para Iberia; Gas del Estado se subdividió en ocho zonas de distribución; las áreas centrales petroleras fueron para los petroleros privados; los trenes de pasajeros interprovinciales fueron levantados y los servicios de cargas (el rubro rentable) se privatizaron; unos 10.000 kilómetros de rutas nacionales construidas con presupuesto público fueron entregadas a los privados para su explotación con el sistema del peaje, etc. A principios de 1992 apareció la enfermedad del cólera en el noroeste del país (provincias de Salta y Jujuy). Pese a que el caso planteaba la necesidad de una empresa de agua potable y obras de saneamiento fuerte, con presupuesto suficiente y controles adecuados, el gobierno concretó la privatización de Obras Sanitarias de la Nación (OSN). Fue adjudicada por 20 años a la Lyonnaise des Eaux y Sociedad Comercial del Plata, con una importante aclaración: no se pidió pago ninguno a cambio. Los adjudicatarios simplemente se comprometieron a un determinado plan de inversiones, que aún nunca cumplieron. Fueron privatizados las centrales eléctricas (Puerto y Costanera) y las distribuidoras, que se convirtieron en Edenor y Edesur. En la primera existían capitales franceses y en la segunda, chilenos y norteamericanos. Estos últimos también se apropiaron de grandes obras hidroeléctricas como El Chocón y Piedra del Aguila, localizadas en la Patagonia. Fueron privatizados bancos oficiales de provincia, medida presionada por el Banco Mundial. La privatización menemista no reconoció límites. Por eso en 1994 aprobó una ley privatizando la previsión social a favor de 24 Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones Privadas (AFJP). Sobre los 11 puntos del salario del trabajador que las AFJP descuentan, sólo le capitalizaban al asalariado 7,5 puntos y se apropian del 3,5 restante (por “gastos de seguros y gastos de administración"). Hacia 1994, cuando comenzó a regir la reforma previsional, las AFJP administraban una masa de 3.100 millones de pesos. Durante su campaña electoral, Menem había prometido que sus medidas económicas girarían en torno a la “revolución productiva” y un fuerte aumento de salarios que serviría para incentivar el consumo. La realidad fue que ninguna de las dos propuestas se cumplieron y que desde que asumió el gobierno a mediados de 1989 y hasta el año 1991 el fantasma de la hiperinflación siguió 73

asustando al gobierno y a la sociedad. Desde el comienzo Menem estableció una asociación con las corporaciones económicas, fundamentalmente con Bunge & Born que le proporcionó sus dos primeros ministros de Economía16

En 1991 Cavallo asumió como ministro de Economía, siendo el cuarto de la administración Menem, y a partir de ese momento se pusieron en funcionamiento todas las medidas ultraliberales tendientes a abrir los mercados económico, financiero y laboral. Las medidas que no lograban ser aprobadas por la oposición del Congreso fueron impuestas por decretos presidenciales. De esta manera la Argentina abrió absolutamente su economía en un momento en que los países desarrollados se aferraron al proteccionismo como resultado de la recesión que los afectaba desde comienzos de los noventa. En este contexto debe considerarse el reordenamiento de la Comunidad Económica Europea, la reunificación de Alemania en 1991, la desaceleración de la economía de Japón y la recesión en los Estados Unido. El 70% de las exportaciones argentinas se componían de productos agropecuarios ––a granel y manufacturados–– y combustibles. La exportación petrolera se hallaba limitada por las reservas y la exportación de alimentos siempre tropezando con las barreras de los países centrales. Las inversiones en los años noventa se limitaron, prácticamente, al sector servicios y a la compra de las empresas estatales. Es el período en que se incrementa la concurrencia y apertura de las cadenas de supermercados e hipermercados que afectaron profundamente al comercio minorista y a algunos sectores de las pequeñas y medianas empresas (pymes) mediante la importación de productos que competían con la industria nacional. Sin duda, la secuela de ello fue un incremento en la tasa de desempleo. Del mismo modo, las cadenas de supermercados nacionales y extranjeras tuvieron como cautivos a sus proveedores imponiéndoles ellas mismas los precios y los plazos de pago, e incluso algunos abusos dentro de una relación claramente desigual.

Por ese entonces, también debe tenerse presente que la afluencia de capitales en la Argentina fue el resultado de préstamos financieros a las empresas privadas y a las empresas estatales privatizadas y extranjerizadas.

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En rasgos generales se repitió en los ’90 la misma situación que la Argentina conoció a partir de mediados de los setenta. La sanción en 1991 de la ley de convertibilidad del ministro Cavallo fijando la paridad cambiaria de un dólar un peso, nuevamente impuso una ficción en la sociedad argentina que se percibió con capacidad económica al cobrar sus salarios a valor dólar. Al igual que en la época del ministro Martínez de Hoz, los argentinos podían viajar al exterior y adquirir vehículos, electrodomésticos y productos de alta tecnología, con lo cual a la sociedad argentina se le despertó la fascinación por el gasto y no por el ahorro.

La gran mayoría de la sociedad no recordó la experiencia del gobierno militar y una vez más se dejó llevar por la ilusión. Este proceso significó un golpe más para ciertos sectores de la industria que se vieron afectados por la importación de bienes manufacturados. Se abrió así otra etapa de desindustrialización con su correspondiente incremento en la tasa de desempleo y en un aumento de la economía informal.

Por lo tanto el crecimiento de los indicadores macroeconómicos que permitió a los defensores del ultraliberalismo ––argentinos y extranjeros–– hablar, por aquel entonces, de “economía emergente” a la Argentina, fue un crecimiento sin empleo, un crecimiento de la desocupación y que no tuvo en cuenta a amplios sectores de la sociedad, los que fueron arrojados hacia el desempleo y abandonados por el Estado que ––no ingenuamente–– fue reducido a su máxima expresión.

La “minimalización” del Estado favoreció la relajación en el control de flujos de capitales, la evasión impositiva por parte de los grandes contribuyentes y la inoperancia de los entes reguladores que debieron y deberían controlar el funcionamiento de las ex empresas estatales.

Un rasgo más de la falsedad de las políticas neoliberales ha sido el considerar que la relajación de las medidas de contralor y la flexibilidad laboral contribuirían en la competitividad empresaria y en la creación de empleos como producto de las inversiones y de la concurrencia de nuevas empresas.

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El monopolio del Estado fue transferido a un monopolio28 u oligopolio29 extranjero que incrementó progresivamente los costos de los servicios en un país de inflación cero. Como ejemplo de ello, las tarifas de las empresas telefónicas fluctuaban según el índice inflacionario de los Estados Unidos. Del mismo modo el oligopolio gozaba de un período de protección que venció en noviembre de 1999 pero que, por presión de las empresas del sector, fue prorrogado por el gobierno para evitarles la competencia. Las mismas empresas telefónicas extendieron su dominio al sector de la telefonía móvil impidiendo la concurrencia de nuevas empresas y fijando tarifas muy superiores a las de los países centrales.

Cultura y educación Protagonismo de la escuela pública A partir de mediados del siglo XX experimentó su expansión más notoria ya que no está en juego la nacionalización del aluvión inmigratorio, sino que se localiza en un escenario de modernización social y cultural. La industrialización y el ascenso de las capas medias y el ascenso social de los trabajadores desde los años 30 hasta el peronismo, marca esta universalización de la escuela primaria y una expansión de la escuela secundaria. Se ve en la dictadura de la década de los 70 los primeros indicios de segmentación de este sistema educativo.

Pablo Pineau30 coincide en establecer a la escuela pública como “garante del avance”, y marca que el modelo de escuela pública es el que se estableció a fines del siglo XIX y que llega a su máxima expansión con el peronismo. “Caído el peronismo, la escuela pública comienza su época de declive. Del 55 en adelante, el modelo de escuela pública, el modelo fundacional comienza a entrar en crisis y, sin dudas, la herida de muerte es la dictadura; y claramente la década del 90 termina de matarlo. Todas las políticas educativas de los 90, tanto a nivel nacional como a nivel
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Un monopolio es una situación de privilegio legal o fallo de mercado, en el cual existe un productor (monopolista) oferente que posee un gran poder de mercado y es el único en una industria dada que posee un producto, bien, recurso o servicio determinado y diferenciado. 29 En microeconomía, un oligopolio (del griego oligo=pocos, polio=vendedor) es un mercado dominado por un pequeño número de vendedores o prestadores de servicio 30 Doctor en Educación y presidente de la Sociedad Argentina de Historia de la Educación.

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jurisdiccional, destrozan, desarman y plantean una nueva lógica de la escuela no basada en la escuela pública”, detalla. Con el peronismo y el desarrollismo se fortalecieron las escuelas técnicas y se comenzó a dar un proceso de sistematización de la enseñanza media. Pero las irrupciones de los golpes militares de 1966 y 1976 fueron el inicio de un intento de cambiar el modelo de educación en la Argentina, política que se profundizó en la década del 90. La dictadura de 1976 trajo aparejados ciertos fenómenos nuevos, como el vaciamiento de contenidos socialmente significativos, el aumento de segmentación interna y la pérdida de la homogeneidad en la calidad educativa. Estas situaciones produjeron real impacto social provocando que un alto porcentaje de alumnos no pudiera terminar la escuela primaria, y dando comienzo a un proceso de exclusión de los niños de los sectores más desfavorecidos. La escuela pública, desde su nacimiento, garantizó que el capital simbólico sea distribuido con un nivel democrático y equitativo mucho más alto que el capital económico. Justamente allí fue donde apuntó la dictadura militar, según Pineau. “Lo que va a empezar a plantear la dictadura, y va a profundizar el liberalismo económico, es que eso está mal porque, en realidad, la distribución del capital cultural o simbólico debe coincidir lo máximo posible con la distribución del capital económico. A la vez que se ampliaba la brecha entre ricos y pobres en términos económicos, también se ampliaba en términos educativos”. El Proyecto de la Justicia Social del peronismo nos deja como herencia y vigencia la identidad e integración nacional y latinoamericana como valor, y la felicidad del pueblo como motor de realización. El trabajador es el sujeto y la comunidad organizada a través de las organizaciones libres del pueblo el marco de la democracia real. Aporta una propia ideología nacional, el Justicialismo, e institucionaliza los derechos sociales y la titularidad popular de los recursos naturales en la Constitución de 1949. Conforme la práctica de nuestros primeros habitantes concreta en 1974 el Pacto Social entre iguales (CGT, CGE y Gobierno). Asume la visión geopolítica interna y continental, aportando a la configuración de la Tercera Posición como modo de alineamiento ajeno a la bipolaridad emergente de la guerra fría entre EE.UU. y la URSS. El Proyecto de País se incluye en la currícula educativa. Concreta la alfabetización plena, expande la matrícula secundaria, deroga los aranceles universitarios, crea la Universidad Obrera. La educación, la salud, la vivienda, el trabajo digno, la protección a la niñez y la ancianidad son un derecho real. Se institucionaliza el estado de seguridad social, financiado por el pleno empleo y la productividad nacional.

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Los años ´90 En los 90 se profundizan las políticas educativas de la dictadura y la fragmentación del sistema educativo se evidencia aún más. La reforma educativa, enmarcada en los dictados de los organismos de crédito internacional, se impuso en un contexto desigual, con cambios inconsultos, improvisados y sin racionalidad pedagógica. Una de las consecuencias que se desencadenaron a partir de la aplicación de políticas neoliberales por más de 25 años, fue la casi desaparición del Estado a partir de la crisis de 2001. Así, instituciones políticas y financieras se vieron sobrepasadas por la crisis, pero, explica Pini, “la escuela, al mantener una legitimidad importante y una imagen de compromiso y hasta de decencia –como institución del Estado- en los años en los que el Estado perdió su legitimidad, empezando por la dictadura y siguiendo por la corrupción y la pérdida de autoridad de las instituciones estatales, hizo que preservar el lugar pedagógico en las escuelas, quedara sobre las espaldas de los docentes”. El imaginario a partir del cual se había pensado el modelo de escuela pública fue estratégicamente desarmado por las políticas neoliberales. La escuela de los 90 refuerza las desigualdades socioeconómicas, es el lugar –en palabras de Pineau- en donde se cumple el destino previo: “Vayas o no vayas a la escuela, tu destino social no va a estar cambiado por la escuela; al contrario, la escuela es la que te permite mejor cumplir tu destino social”. “Desaparece la idea del Estado como gran agente educador, desaparece la idea de la educación como constructora de futuros distintos a los socialmente asignados para cada sujeto, desaparece la idea de construcción de algo en el orden de lo común y de la educación como un derecho para ser pensado como un servicio”, ejemplifica.

La escuela pública debe garantizar sociedades más justas Muchas veces se es injusto con la escuela pública en el sentido de que produce muchas injusticias. Pero, sin dudas, la sociedad sería mucho más injusta si no hubiera escuelas. Uno de los pocos dispositivos que plantean algo vinculado a la justicia social en la Argentina es la escuela, a pesar de que genere injusticias. Se han planteado mucho más las injusticias que la escuela produce y nos olvidamos de esta idea que las sociedades serían mucho más injustas si no hubiera escuelas. 78

El fin último de la escuela pública debe ser el de democratizar el capital simbólico para permitir el ascenso social, más allá de las políticas de mercado y las realidades económicas personales. Ésta es la única manera que la sociedad argentina de poscrisis pueda torcer los destinos prefijados por las políticas neoliberales. Es vital que la sociedad en general, y el Estado en particular, tengan la convicción de que en la escuela se construyen futuros más justos y se garantizan los derechos. La inclusión escolar, con políticas educativas que posibiliten la construcción de futuros promisorios, garantiza la justicia social.

La definición de las nuevas leyes de Educación nacional y provincial, implicó un sentido político a la escuela pública distinto al que plasmó el neoliberalismo en Argentina. Significa, en alguna instancia, cerrar cualquier intento de mercantilización de la educación y reafirmar el concepto de público.

De esta forma, el sistema educativo se ha reorganizado, democratizando su organización y definiendo espacios colectivos de participación, que democraticen a su vez la producción y distribución de conocimientos, que enuncien derechos de los docentes, estudiantes y la comunidad educativa en su conjunto, para construir un futuro mejor.

UNIDAD II: La Economía Social La Economía Social, también conocida como Economía Social y Solidaria (ESS), es un movimiento socioeconómico basado en valores y principios, orientado hacia la construcción de una economía centrada en las personas, su desarrollo integral y el fomento de prácticas de cooperación y solidaridad en sus comunidades.

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La ESS promueve la dignificación de las personas mediante el trabajo, teniendo en cuenta dimensiones económicas, socioculturales, políticas y medioambientales. Sus frutos son el resultado de decisiones democráticas y participativas sobre las modalidades de producción, distribución y comercialización de los bienes y servicios producidos para la satisfacción de las necesidades colectivas e individuales.

La Economía Social y Solidaria no es sólo un conjunto de valores o principios, ni tiene sólo buenas intenciones. El concepto de Economía Social y Solidaria siempre hace referencia a la idea de solidaridad, en contraste con el individualismo competitivo propio del comportamiento económico de las sociedades capitalistas. Se sustenta en prácticas que día a día dan muestra de la efectividad y la importancia de esta nueva economía.

Las tomas de decisiones se dan en instancias de participación democrática, a través de encuentros superadores de los conflictos que puedan generarse. Así mismo, las decisiones institucionales son tomadas siempre de forma plenaria o asamblearia. Además se promueve una escucha personalizada atendiendo a los problemas que pueden tener emprendedores, productores, etc. Existen espacios como las ferias de barrio o en las

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reuniones grupales, donde los emprendedores encuentran respuestas a sus inquietudes, sus intereses y sus necesidades. El trabajo que estimula la ESS es de carácter asociativo y “autogestivo”, atravesado por la colaboración y cooperación entre sus miembros, así como las prácticas de intercambio también
 deben ser de carácter asociativo y justo. Se promueve la organización y autogestión de los
 emprendedores y el acompañamiento de estos grupos ante situaciones personales difíciles. El trabajo se da en forma de red, abriendo constantemente el lugar a nuevas redes. Se busca, también, la igualdad de género y la cooperación en las familias de los emprendedores, buscando prácticas que hacen a la promoción humana genuina.

Se promueve la comercialización bajo los principios del Comercio Justo, a partir de, entre otras cosas, la construcción consensuada de los precios. Se buscan alternativas de comercialización conjuntas, lugares para hacerlo, se comparten datos de proveedores, etc. Se persigue una comercialización solidaria y responsable. También, para que los proyectos emprendedores puedan comenzar o dar saltos, se llevan adelante las finanzas solidarias. Como por ejemplo la promoción de acceso a microcréditos31, a comodatos de herramientas y maquinarias o a fondos rotatorios de diversos rubros.

Las iniciativas de Economía Social y Solidaria se encuentran inmersas en su entorno social. Por eso promueven redes de cooperación con los otros actores que trabajan en el mismo territorio. El barrio debe ser el beneficiario directo, las actividades que se realicen serán en
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Los microcréditos son pequeños préstamos realizados a personas humildes o pobres a los que no conceden préstamos los bancos tradicionales. Los microcréditos posibilitan, especialmente en países en vías de desarrollo, que muchas personas sin recursos puedan financiar proyectos laborales, por su cuenta que les reviertan unos ingresos. El microcrédito es la parte esencial del campo de la microfinanciación, dentro del que se encuentran otros servicios tales como los microseguros, ahorros u otros.

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base a sus necesidades. La rentabilidad de la organización nunca debe ser la prioridad, sino que debe garantizar la calidad de vida de cada uno de los participantes.

La ESS también abarca experiencias como el Cooperativismo, las Empresas recuperadas, el Turismo Solidario, las Empresas Sociales y la Banca ética.

Antecedentes La economía social tiene como antecedente al cooperativismo obrero surgido de la resistencia contra la Revolución Industrial y el consecuente desarrollo del capitalismo. Robert Owen en 1832 creó la Labour Exchenge (Bolsa de Trabajo) en Londres, luego surgieron otras con la misma forma, donde se intercambiaban productos cuyo valor dependía del número de horas trabajadas en su producción. El emprendimiento comenzó su final en 1834 con los paros patronales (lock outs), con el cual conjuntamente colapsaban los sindicatos. Es claro antecedente de los “sistemas locales de empleo y comercio” en Canadá y de los “clubes del trueque” en Argentina. También relacionado a la economía social podemos mencionar el movimiento de las comunas, de igual forma vinculado a Owen, en las que se buscaba practicar el principio de repartición “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según su capacidad”, llevando a cabo simultáneamente diversas actividades económicas donde regía la solidaridad. El patrimonio de la comuna era colectivo y administrado por todos en conjunto, tomando las decisiones en asambleas. Éstas se han difundido a lo largo de los años y continúan expandiéndose activamente. Otro antecedente muy importante es la cooperativa de consumo Pioneros Equitativos de Rochdale formada por obreros ingleses en 1844. Los principios adoptados por la misma fueron 82

tomados como modelo en otros emprendimientos similares donde primaron, entre otras, las ideas de igualdad política, educación cooperativa y reparto justo y periódico de las ganancias. Todo ello hace que hoy Rochdale sea conocida como la madre de las cooperativas. Hacia las primeras décadas del siglo XX las cooperativas se convertían cada vez más en convencionales empresas, quedándoles solo el nombre de cooperativa. Para Singer (2004) el crecimiento del tamaño de la cooperativa y la cantidad de sus miembros dificulta la vigencia de la democracia participativa porque la autogestión es dejada de lado por falta de interés de los participantes en el emprendimiento. Es que antes que las cooperativas, fueron sus miembros quienes cambiaron, hasta finales del siglo XIX las condiciones de vida y de trabajo del proletariado eran tan bajas que sus opciones eran someterse o sublevarse, pero por ese entonces la situación de la clase trabajadora comenzó a cambiar con el aumento de los salarios reales, el derecho a la organización sindical y con ella la posibilidad de parar las actividades, junto con la aprobación de las bases del Estado de Bienestar. Reconciliados con la forma salarial, los trabajadores perdieron el entusiasmo por la autogestión. La situación cambió en 1980 con la vuelta atrás de concesiones otorgadas a los trabajadores décadas atrás, el sector financiero se volvió hegemónico e impuso sucesivos ajustes fiscales y monetarios; y el libre comercio con el flujo irrestricto de capitales permitió a las transnacionales transferir cadenas de producción a países de bajos salarios y sin un verdadero Estado de Bienestar. Es por eso que hoy es posible ver en diversos países un resurgimiento de la economía solidaria a partir de la contra-revolución neoliberal. El resurgimiento de la economía solidaria sólo se hace posible con el apoyo de las instituciones gubernamentales y de la sociedad civil, en esto la participación de las universidades resulta particularmente importante debido a su capacidad de investigación y de elaboración teórica.

Características de la economía social Podemos distinguir, entre otras, como características sobresalientes en los emprendimientos sociales o solidarios: a)La democracia participativa y la autogestión. Se debe verificar la total igualdad en la participación en la toma de decisiones de todos sus miembros o en la elección de sus autoridades en el caso de estar delegada esta función, tal que si se trata de una organización productiva por ejemplo, el capital debe encontrarse repartido en porciones iguales entre los socios. 83

b)La práctica de la solidaridad con especial énfasis en los más desfavorecidos del grupo o de la comunidad en general. Las entidades que promueven la economía solidaria dan prioridad a las asociaciones de desempleados, trabajadores en vías de perder el empleo y de los que menos tienen posibilidades de encontrar trabajo debido a la edad, la falta de calificación, discriminación de raza o de género, etc. c)El desarrollo local. Los emprendimientos solidarios surgen en un área específica por un grupo de individuos que sufren una particular problemática utilizando recursos endógenos, la vida común del grupo es lo que refuerza la cohesión de la comunidad. d)La sustentabilidad. La economía social se fundamenta en los principios de desarrollo económico respecto del cuidado del medio ambiente y el compromiso con la cohesión social, siendo pionera en las prácticas de responsabilidad social.

El siguiente cuadro ilustrativo pretende ayudar a la comprensión del concepto de economía social, agrupando las organizaciones productivas en cuatro regiones de acuerdo al tipo de propiedad de los mismos (privada o pública) y a si tienen objetivos de lucro u objetivo social.

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Siguiendo el esquema del cuadro, las instituciones pertenecientes a la Economía Social tienen cierto grado de propiedad privada (aunque el Estado puede participar en su propiedad) y no tienen el lucro como único objetivo, sino que tienen un fin social (pueden tener el objetivo de lucro, pero este no es el único). Se debe mencionar que los límites trazados en el cuadro son ilustrativos y que no siempre están perfectamente definidos (puede haber un emprendimiento con participación tanto del estado como del sector privado, que tenga objetivos comerciales y sociales al mismo tiempo).

Cooperativismo El Cooperativismo es una doctrina socio-económica que promueve la organización de las personas para satisfacer, de manera conjunta sus necesidades. El Cooperativismo está presente en todos los países del mundo. Le da la oportunidad a los seres humanos de escasos recursos, tener una empresa de su propiedad junto a otras personas. Uno de los propósitos de este sistema es eliminar la explotación de las personas por los individuos o empresas dedicados a obtener ganancias. La participación del ser humano común, asumiendo un rol protagonista en los procesos socioeconómico en la sociedad en que vive, es la principal fortaleza de la doctrina cooperativista. El cooperativismo se rige por valores y principios basados en el desarrollo integral del ser humano.

¿Qué es una cooperativa? Una cooperativa es una asociación autónoma de personas agrupadas voluntariamente para satisfacer sus necesidades económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa que se posee en conjunto y se controla democráticamente. Las cooperativas se crean por necesidades económicas y sociales, operan sin fines de lucro. Su gobierno se establece sobre bases democráticas, cada socio puede llegar a ser un director. No se especula con las acciones de los socios, las economías se les devuelven a los socios a base del patrocinio de cada uno. En efecto, la identidad del sistema cooperativo se fundamenta en los principios y valores. El cooperativismo es la puesta en práctica de los valores de igualdad, justicia, ayuda mutua, esfuerzo 85

propio, honestidad, responsabilidad social, democracia, constructividad, sacrificio y solidaridad. Lo más importante en la organización cooperativa es el ser humano. Las personas forman una cooperativa no sólo con propósitos económicos sino sociales y espirituales. En la cooperativa el aspecto humano se hace presente en el espíritu de servicio, de servir a los demás. Esta motivación es principalísima en el cooperativismo. La cooperación como sistema económico y social está basado en ideas que van desde la ayuda mutua hasta la prioridad del ser humano sobre el dinero, desde la participación equitativa en las ganancias hasta lograr una sociedad igualitaria. La cooperativa es democrática. Se mide no tan sólo por la participación de los socios en las decisiones de la empresa sino por su derecho al voto en las asambleas sin importar el dinero que tenga invertido en la cooperativa. Se organiza entre personas con intereses comunes para servirse mutuamente. No se otorgan favores especiales o privilegios a funcionarios y directivos, la autoridad suprema está en el socio.

Principios actuales Los principios actuales fueron aprobados en la Asamblea de la Alianza Cooperativa Internacional en Manchester, el 23 de septiembre de 1995: 1. Adhesión abierta y voluntaria. Las cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la condición de socios, sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa. 2. Control democrático de los socios o miembros. Participación activa, con responsabilidad ante la asamblea general y los socios por parte de las autoridades electas. Cada socio siempre tiene derecho a un solo voto, independientemente a su aporte. 3. Participación económica de los socios o miembros. Equidad. Compensación limitada. Los excedentes de cada período contemplan en primer lugar reservas, educación y solidaridad. 4. Autonomía e independencia. Asociarse sin hacerse dependiente, y sin responder a intereses externos.

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5. Educación, entrenamiento e información. A socios, dirigentes, gerentes y empleados. Pero también, informar a la comunidad sobre el cooperativismo. Este principio se une al 7º. 6. Cooperación entre cooperativas. A través de estructuras locales, regionales y nacionales; con el fin de servir mejor y de dar apoyo a nuevas entidades. 7. Compromiso con la comunidad. Desarrollo sustentable, solidaridad, aceptación de los socios, responsabilidad social.

Tipos de cooperativas Agrarias Agrupa a productores agropecuarios con el fin de insertarse mejor en el mercado, abaratar costos, comercializar lo que producen, proveerse de artículos de uso y consumo, adquirir insumos de manera más ventajosa, compartir la asistencia técnica y profesional y gestionar adecuadamente procesos de transformación de la producción. Dentro de esta rama, se diversifican en algodoneras, cerealeras, ganaderas, granjeras, hortícolas, tamberas, vinifrutícolas, yerbateras, tabacaleras, entre otras.

Trabajo Agrupan a trabajadores que aportan sus conocimientos y esfuerzos para la elaboración de productos o la prestación de servicios. Presentan la característica distintiva y esencial de que todos sus asociados trabajan en la cooperativa, y no se puede trabajar en la misma sin ser asociada, salvo explícitas excepciones.

Vivienda Surgen para solucionar el problema habitacional de sus asociados. Mediante el ahorro conjunto procuran viviendas dignas a través de la autoconstrucción o contratando a terceros, contribuyendo así a solucionar el problema habitacional en muchas localidades. 87

Consumo Procuran satisfacer las necesidades de los asociados en su carácter de consumidoras, mediante el suministro de artículos de consumo personal y del hogar. Reuniendo el poder de compra, logra obtener mejores precios, reduce la intervención de intermediarios, contrarresta la influencia de los monopolios y racionaliza la distribución en beneficio de los consumidores.

Provisión Proveen a sus asociados de los elementos y herramientas necesarios para el desarrollo de sus actividades o profesiones. Sus exponentes más representativos son las cooperativas farmacéuticas, de almaceneros o carniceros, taxistas, transportistas, entre otros.

Crédito Fomenta y reúne el ahorro de los trabajadores asalariados o independientes, pequeños y medianos comerciantes, industriales, productores rurales, profesionales, etc., y lo aplican a satisfacer las necesidades de crédito de esos mismos grupos sociales. Humaniza la función de crédito poniéndolo al alcance de los sectores más modestos. En En nuestro país y a raíz distintos desatinos en la legislación, actualmente se cuenta con el Banco Credicoop, de capital nacional, como único exponente de entidades bancarias cooperativas. Recientemente ha sido aprobada la creación de las cajas de crédito cooperativas.

Cooperativa de Crédito 1. Es de los asociados.

Banco 1. Es de un grupo de personas que aportan el capital.

2. Las ganancias que genera se distribuyen 2. Las ganancias que genera el banco se entre los asociados. distribuyen entre los accionistas. 3. Conceden préstamos a los asociados que lo 3. Conceden préstamos a quienes normalmente ya 88

requieran. 4. Otorgan préstamos a intereses bajos.

tienen dinero, exigen que el solicitante tenga bienes de fortuna para cederlos como garantía. 4. Otorgan préstamos con intereses altos.

Servicios Públicos Proporcionan servicios esenciales como electricidad, teléfonos, gas, agua potable, etc., a los asociados en su carácter de consumidores o usuarios de tales servicios. Cumplen un rol fundamental en el desarrollo de numerosas ciudades, resuelven problemas y cubren nuevas necesidades de asociados y usuarios, anexando en la actualidad servicios de sepelios, ambulancias, salas de primeros auxilios, culturales, recreativos, Internet, pago fácil, etc.

Seguros Su constitución radica en ofrecer cobertura a sus asociados en todos los tipos de riesgo que puedan presentarse, vida, accidentes, incendios, robos, automotores, enfermedades profesionales, etc. Cooperativas de Enseñanza o Escuelas Cooperativas Brindan servicio de enseñanza oficial y/o extraoficial a la comunidad. Pueden tener dos variantes, las de trabajo conformada por docentes y no docentes que trabajan en la entidad educativa y son asociados de la cooperativa, mientras que los alumnos son los usuarios del servicio; y las de provisión de servicios educativos integrada por padres o tutores, quienes son los asociados de la cooperativa, la cual asume el rol de empleadora contratando docentes y no docentes para desarrollar la actividad educativa.

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Cooperativas Escolares Persiguen una finalidad netamente educativa. Están conformadas por alumnos menores de 18 años de edad, desenvolviéndose dentro del ámbito escolar y supervisados por maestros o profesores guías.

Cooperativas de segundo grado Son aquellas conformadas por entidades cooperativas y reciben el nombre de federaciones, uniones, etc. Su conformación puede ser por rama actividad, por región, por provincia, etc., mientras que sus objetivos pueden ser de fortalecimiento de la actividad comercial, asistencia técnica, de representación gremial, etc.

Cooperativas de tercer grado Son aquellas conformadas por entidades de segundo grado y reciben el nombre de confederaciones. Su conformación generalmente es por actividad de sus cooperativas bases y sus objetivos son netamente de representación gremial.

En nuestro país existen tres confederaciones: Confederación Intercooperativa Agropecuaria Coop. Ltda. (CONINAGRO), Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR), y Confederación de Cooperativas de Vivienda de la República Argentina (CECOVIRA).

Importancia de las cooperativas Desde finales de los años 90 hemos asistido a una gran transformación de la sociedad, han aflorado nuevas necesidades y hábitos sociales que demandan un desarrollo económico, social y medioambiental, sostenible y responsable. Las nuevas necesidades, individuales o colectivas, han contribuido a la aparición de novedosas actividades económicas sociales: “Nuevos Yacimientos de 90

Empleo” (NYE), tales como Prevención en riesgos laborales, Desarrollo cultural local, Gestión de los residuos, etc. y a la generación de una demanda social hacia actuaciones responsables por parte de las empresas: Responsabilidad Social Cooperativa (RSC). El movimiento cooperativo se presenta como una apuesta por un desarrollo sostenible, responsable e inclusivo.

En este contexto, las sociedades cooperativas juegan un papel relevante. Son muchos los trabajos que relacionan a las entidades de Economía social como las fórmulas responsables de generar tejido empresarial, además de identificarse con el desarrollo sostenible. Estas son un motor de desarrollo local sostenible fundamentado en la utilización de recursos endógenos, en perseguir objetivos, económicos y sociales, para sus grupos de interés y en funcionar de forma socialmente responsable, conforme a unos valores y principios cooperativos vinculados a los de la RSC. Además, por su naturaleza económico-social son apropiadas para el lanzamiento de los NYE como actividades generadoras de empleo y medio de desarrollo económico diferente, basado en la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos y no solo en intereses económicos rentísticos.

Por lo tanto, podemos afirmar que la sociedad cooperativa se constituye como un instrumento para contribuir al desarrollo económico, social y medioambiental, de forma sostenible y responsable, siendo clave para la implementación de las actividades de NYE y la expansión de la RSC como medios de desarrollo.

Emprendedores Sociales Algo anda muy mal ¿Sabe Ud. Cuantos niños murieron por hambre el año pasado?. Fueron 5 millones. Hay en el mundo 1025 millones de personas con hambre uno de cada siete. Muchos son niños. Los chicos desnutridos, tienen 160 días de enfermedades todos los años.

Basta de pretextos. Se alega que la población crece demasiado, que hay manera de hacer frente a su aumento en los países pobres. 91

Lo real, es que el mundo produce hoy 17% más de calorías per cápita que hace 30 años.

La población creció en esos años fuertemente, pero la capacidad de producir calorías mucho más. Si se divide la producción mundial de calorías por el número de habitantes cada uno podría tener 2.720 calorías diarias más que el mínimo necesario de 2.500. Pero los niños que perecen por hambre o están desnutridos no las tienen. Los alimentos no están al alcance de sus familias. Un factor clave es según el Relator Mundial de la ONU sobre el derecho a la alimentación Olivier de Schutter “la burbuja especulativa”.

Los especuladores financieros que causaron la implosión mundial del 2008 y el 2009 y están acuciando una nueva, están apostando al mercado de alimentos a futuro, y haciendo subir los precios.

Según la FAO solo el 2% de los contratos a futuro sobre materias primas terminan en la entrega real de los productos. En el 98% de los casos, los contratos se revenden, el interés esta solo en ganar a corto plazo.

Der Spiegel (4/11/11) retrata así el funcionamiento de la Bolsa de Chicago: “Aquí en la sala de negociación de la mayor bolsa de materias primas del mundo se decide sobre los precios de los alimentos y con ello sobre el destino de millones de personas. El hambre se organiza aquí, además de la riqueza de unos pocos”.

Un informe reciente (20/1/12) de la Unión Europea muestra hasta donde el sistema es ineficiente para asegurar el derecho más elemental, el derecho a la alimentación.

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¿Qué es un emprendedor social? En base a esos y otros elementos Osberg y Martin definen a los emprendedores sociales como singularizados por tres componentes: • Identifican un equilibrio injusto que causa la exclusión, marginación, o sufrimiento de segmentos del género humano, que no tienen los medios o el peso político para alcanzar por si solos transformaciones en la situación. Identifican una oportunidad de cambiar ese status quo injusto, creando valor social, y traen para ello inspiración, creatividad, acción directa, coraje y fortaleza. Están desafiando el orden de cosas existente estable pero injusto. Generan un nuevo, equilibrio estable, que libera el potencial o alivia el sufrimiento del grupo relegado, asegurándole un mejor futuro y contribuyendo a la sociedad en general.

En la última década surgió una impresionante cantidad de emprendedores, que tomando diferentes formas representan hoy no menos del 30 % del empleo. A continuación, dos ejemplos: la provincia de Salta y de Chaco. Con actividades económicas muy diferentes y con políticas de formalización más persistentes en Salta, lo cual se aprecia en el número de trabajadores privados registrados.

Contexto económico-laboral- Salta Según datos del último trimestre de 2007 – AFIP y EPH –, la provincia de Salta tiene una tasa de actividad económica del 41,9 %, que representa a 514.000 personas que trabajan o buscan trabajo activamente. Asimismo, la tasa de desocupación del conglomerado Salta Capital es del 9,6 %, que proyectada al conjunto provincial representa 50.200 personas desocupadas. Esto significa que existen en el territorio provincial aproximadamente 463.800 personas ocupadas. Por otro lado, el conjunto de trabajadores registrados en el Régimen Nacional de Seguridad Social –Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones – muestra 94.357 trabajadores privados y 47.257 empleados públicos lo que hace un total de 141.614 trabajadores formales.

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Esto indica que existen – 463.800 menos 141.614 – 322.186 trabajadores en negro que responden a los siguientes grupos: personas con planes jefas y jefes con contraprestación, trabajadores en relación de dependencia no registrados y emprendedores o cuentapropistas. Estoy en condiciones de afirmar que existen más de 170.000 cuentapropistas, emprendedores, famiempresas, integrantes de la formidable “economía social” o popular que duplican a todos los trabajadores de la actividad privada. Contexto económico-laboral - Chaco Según datos del último trimestre de 2007 – AFIP y EPH –, la provincia de Chaco tiene una tasa de actividad económica del 34,2 %, que representa a 375.000 personas que trabajan o buscan trabajo activamente. Asimismo, la tasa de desocupación del conglomerado Gran Resistencia es del 5,8 %, que proyectada al conjunto provincial representa 20.500 personas desocupadas. Esto significa que existen en el territorio provincial aproximadamente 354.500 personas ocupadas. Por otro lado, el conjunto de trabajadores registrados en el Régimen Nacional de Seguridad Social –Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones – muestra 54.943 trabajadores privados y 75.000 empleados públicos provinciales y 2000 empleados públicos nacionales lo que hace un total de 131.943 trabajadores formales. Esto indica que existen – 354.500 menos 131.943 – 222.557 trabajadores en negro que responden a los siguientes grupos: personas con planes jefas y jefes con contraprestación, trabajadores en relación de dependencia no registrados y emprendedores o cuentapropistas. Estamos en condiciones de afirmar que existen más de 130.000 cuentapropistas, emprendedores, famiempresas, integrantes de la formidable economía social o popular que duplican a todos los trabajadores de la actividad privada.

Estos salteños y chaqueños, que todos los días deben sobrevivir con sus actividades de producción y de servicios prácticamente sin apoyo del Estado, deben ser el sujeto de una política de desarrollo de la economía social. Si esta gente contara con financiamiento, asistencia técnica, o apoyo administrativo, se constituiría en la gran base emprendedora que permitiría una mejora sustancial de la distribución de la riqueza.

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Como vemos, la cantidad de puestos de trabajo de la economía social representa el doble del trabajo en blanco de las empresas privadas que compone la economía de mercado. También existen cooperativas y monotributistas en la economía formal que integran la economía social. Veamos a continuación una caracterización de esta economía social informal. Son personas de escasos recursos que ponen en marcha emprendimientos familiares como respuesta a la falta de empleo, llegándose a constituir en muchos casos, en la única fuente de ingresos familiar. Otra característica de los integrantes del sector social es que no tienen oportunidad de obtener un empleo formal por falta de formación. En algunas casos no tienen una experiencia laboral en relación de dependencia, en otros casos se trata de personas de edad avanzada que perdieron su empleo durante los procesos de privatización y modernización de la industria. Entre las

Las ideas de MUHAMMAD YUNUS En un mundo que tiene posibilidades tecnológicas inéditas, y al mismo tiempo brechas sociales y de exclusión enormes, y donde las grandes desigualdades, y los vacíos éticos, actúan como limitantes severos para los cambios necesarios, se necesitan nuevas ideas, y actores comprometidos a fondo con la suerte de su prójimo. Hay una demanda creciente por políticas públicas centradas en las reales prioridades de la gente, y con altos niveles de calidad. Puede aportarle mucho que estén acompañadas por otros actores sociales, como los emprendedores sociales. Se caracterizan por ir a problemas sociales agudos, y abordarlos con una perspectiva no convencional creando soluciones no tradicionales para enfrentarlos. Movilizan a las comunidades para llevarlas adelante, y tratan de hacerlo con la mejor gerencia posible.

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Sus proyectos no buscan ningún lucro, pero si crear condiciones para que puedan ser autosostenibles. No van a reemplazar nunca el rol decisivo de las políticas públicas, las únicas que pueden parar la máquina de producir pobres, y excluidos a diario, pero pueden ser una ayuda muy significativa para ellas, dan respuesta ya a muchos, y son una fabrica de ideas sociales, originales, y utilizables con frecuencia por las mismas políticas públicas.5 A la cabeza de una lista muy amplia y con frecuencia anónima se hallan figuras como la del Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus, arquetipo del emprendedor social. Genera permanentemente proyectos que van a necesidades prioritarias, rompen con los caminos convencionales, movilizan a las comunidades beneficiadas, y se manejan con alta eficiencia gerencial. Concibió la idea del microcrédito. Prestar a los más pobres, aunque no tuvieran garantías, apostar por ellos. La idea le fue rechazada tanto en la banca pública, como en la privada. Violaba todas las ortodoxias en materia de crédito. Nadie salvo las enseñanzas bíblicas que promueven activamente prestar a los pobres, y prohíben la usura, había impulsado políticas de este tipo. Creó el Grameen Bank concentrado en dar pequeños préstamos para desarrollos productivos. El 95% fueron concedidos a mujeres. Debían conformar un grupo, y si bien el préstamo era individual todo el grupo se hacía responsable de su devolución. Los resultados fueron impactantes. Fueron desde el mejoramiento de la condición económica, al empoderamiento de la mujer, en medio de una cultura patriarcal. Las mujeres respondieron con creces. El Grameen Bank que fue configurado como una institución de propiedad de sus mismos prestatarios, tiene una de las mejores tasas de retorno de los préstamos de toda la industria bancaria mundial. Además Yunus, representante pleno de los rasgos más deseables del emprendedor social, lo concibió como una organización anti burocrática, sin papeles, descentralizada, con sus agentes trabajando en las aldeas, en medio de la gente.

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Tiene hoy más de 8 millones de prestatarios en Bangladesh. Presta más de 100 millones de dólares al mes. El préstamo promedio es menor a 200 dólares. Tiene préstamos que van desde 10 dólares para mendigos, hasta 1000 dólares para microempresas. El dinero viene de los depósitos de los mismos prestatarios. Cuando ingresan al banco se les abre una cuenta de ahorros, y deben guardar una pequeña cantidad de dinero en ella. Yunus (2010) señala que entre otros efectos: “es una enorme fuente de empoderamiento para una mujer decir que tiene una cuenta bancaria, y que tiene tanto dinero en la cuenta bancaria”. La experiencia se ha reproducido ya en 80 países. Más de 500 millones de personas reciben microcréditos. El gran emprendedor señala en un artículo reciente en el New York Times (15/1/2011) que la experiencia de prestar a los pobres ha sido tan exitosa que ha atraído poderosos grupos financieros, y ha llevado a algunas ONGS a reconvertirse a bancos privados. En diversos casos se han cobrado intereses muy altos deformando el sentido original de la propuesta. Advierte que se necesita regulación gubernamental en el sector, y critica severamente esos desvíos. Previene: “Siempre hay gente ansiosa de tomar provecho de los vulnerables. Los programas de créditos que buscan ganar del sufrimiento de los pobres no deben ser descriptos como microcréditos, y no se debe permitir que los inversores que son sus dueños, se beneficien de la confianza y el respeto que los bancos de microcrédito se han ganado por sus méritos”. El Grameen Bank movilizó a fondo las posibilidades de crear sus propias estructuras de protección de sus mujeres pobres empoderadas. Generó un sistema de préstamos educativos para que sus hijos pudieran estudiar, y un seguro de salud. Casi el 100% de los niños de las mujeres que reciben los créditos van a la escuela. Yunus concibió luego la idea de negocios sociales. Empresas que dan respuesta a problemas sociales críticos, pero no generan ganancias, y se autosustentan. Respondiendo a una necesidad muy importante, creo en su país, el Hospital para el Cuidado de los Ojos.

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Lleva adelante 20.000 operaciones de cataratas por año. Con la escala, por la enorme demanda insatisfecha, logró reducir el costo de cada intervención a 30 dólares. El hospital es autosustentable. La mitad de los niños en Bangladesh que tiene 158 millones de habitantes están desnutridos. Se asoció con la multinacional Danone que produce leche y yogurt. Creó la empresa GrameenDanone. Produce un yogurt a muy bajo costo que contiene todos los micronutrientes que les faltan a los niños. Por la escala, los precios son ínfimos. Si un niño consume dos tazas de ese yogur a la semana y lo hace durante ocho o nueve meses, se convierte en un niño sano. Fundó con la empresa de aguas francesa, Veolia, la empresa Grameen-Veolia para dar agua potable en aldeas. Propuso a Adidas, producir un calzado accesible a las personas más pobres. La mayor parte de las personas andan descalzas en las aldeas en Bangladesh y muchos países del mundo en desarrollo. Contraen todo orden de enfermedades por ello, anquilostomas, y otros parásitos. Se planea que el calzado cueste menos de un dólar. Proyecta crear con BASF una empresa para producir redes mosquitero químicamente tratadas a precios muy reducidos. Son vitales para reducir la malaria.

Un emprendedor social en Haití El 12 de Enero del 2010 un terremoto de escala 7.0 semidestruyó Haití. Hubo 230.000 victimas, y un millón 300.000 personas quedaron sin vivienda.Una semana después Sean Penn viajó al país a ayudar. Ahora convirtió esa ayuda según explica en la causa de su vida.Penn, ha ganado dos veces el Oscar al mejor actor de la Académica de Hollywood por sus películas Mystic River (2003), y Milk (2008). Ha sido un fuerte crítico de la Administración Bush y se ha comprometido con diversas causas sociales. Creó un campo para albergar refugiados en los suburbios de Petonville que dió un lugar a 55.000 personas, y lo gerencia personalmente. Estuvo viviendo allí por seis meses después del terremoto. Organizó los principales servicios.

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Hay allí 11.000 tiendas, servicios médicos, un mercado. Consiguió apoyo para escuelas. Incluso combatió personalmente a las pandillas criminales. Trabajó codo a codo con organizaciones como Oxfam, Save The Children, médicos sin fronteras, y otras. Explica “Pienso que nadie que no haya estado en lugares como este puede entender que es la pobreza, y que significa un falta real de infraestructura”. Entiende que la tarea es de muy largo plazo, y plantea “aquí es donde estaré, cuando no esté trabajando, por el resto de mi vida”.

Wikipedia Un caso muy actual y trascendente es el de Wikipedia, Sus fundadores, Jimmy Wales y Larry Sanger, generaron y pusieron en marcha una idea absolutamente original. Invitaron a miles de voluntarios sin pago algunos a crear y editar una enciclopedia de acceso libre en internet. La Enciclopedia tiene hoy 17 millones de artículos en 270 lenguajes. La consultan 400 millones de usuarios por mes. Está basada en el trabajo de 35.000 voluntarios. Wikipedia tiene un enorme valor económico, pero no ha cedido a ninguna tentación y ha permanecido como una organización sin fines de lucro. Clay Shirky la llama en el London Guardian “uno de los mayores actos acumulativos de generosidad de la historia”. The Economist saluda su 10 aniversario destacando: “Todos los días miles de personas editan entradas o agregan otras nuevas en retorno por nada más que contribuir al stock del conocimiento humano”.

¿Por qué atrae el emprendedurismo social? J. Gregory Dees uno de los pioneros del emprendedurismo social subraya que es diferente del empresarial.

“Los emprendedores sociales tienen una misión social explicita en mente. Su principal objetivo es convertir al mundo en un lugar mejor. Ello afecta como miden su éxito, y como estructuran sus

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organizaciones. La mejor medida de éxito para un emprendedor social no es cuantas ganancias hizo, sino cuanto valor social creo”. Razones: Axiológicas: El emprendedor no es un tecnócrata32 neutro, su identidad surge a partir de un compromiso de valores. (Señalar la fantasía de la neutralidad en la acción empresarial me parece fundamental, centra la atención en la dimensión ética de nuestro actuar) Modos de Pensar: Su pensamiento se orienta no a los síntomas, sino a las causas profundas, porque quiere llegar a soluciones estructurales de los problemas. (Esta característica puede ser un parte aguas para diferenciar emprendimiento social de lo que no lo es, es decir, ¿Se están generando cambios profundos y estructurales con las iniciativas?, ¿o solo son un paliativo que no cambian las formas de hacer y pensar?) Actitudes: El interés debe ir acompañado por el mayor respeto por la cultura, los valores de los relegados y marginados cuya vida desea mejorar. No hay lugar para la soberbia disimulada, ni para presumir de cultura superior. (El emprendedor social necesita tener la capacidad de crear colectivamente, esta misma forma del hacer es en sí revolucionaria en comparación con las prácticas empresariales y asistencialistas tradicionales) Capacidades de Convocatoria: Será fundamental desarrollar competencias que acrecienten la capacidad de convocatoria, desde la posibilidad de analizar con claridad ante todo tipo de públicos, los problemas, el contexto, y las soluciones posibles, hasta la de dar lugar real en lo que se va a hacer a los posibles socios. Orientación a la Acción: El emprendedor social no es un investigador de laboratorio, ni un profesor en una campana de cristal. Construcción de Alianzas: Son imprescindibles las alianzas con el mundo de la responsabilidad social empresarial y con el de las políticas públicas. (Superando viejos recelos entre sectores, es necesario para lograr la escala un trabajo articulado que potencie el saber hacer y el alcance de todos los involucrados)

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Persona que ocupa un cargo público por la preminencia de sus conocimientos técnicos.

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El empresariado social tiene, lo que podríamos llamar una “especificidad”. Es diferente de la actividad empresarial, y también de la actividad pública. Hay en él un impulso voluntario, y un objetivo de servicio, al mismo tiempo que una innovatividad liberada de trabas burocráticas. La especificidad del emprendedurismo social es una de las explicaciones de su gran atracción en las nuevas generaciones. Un caso paradigmático que lo ilustra es el de “Enseñar por América”. Creada hace 10 años por Wendy Kopf en USA se propuso lanzar un desafío puro de emprendeduria social a algunos de los jóvenes más brillantes de la sociedad. Se dirigió a los graduados con más altas notas de las mejores universidades proponiéndoles que al recibirse, trabajaran dos años en las escuelas más pobres del país por remuneraciones muy modestas. Crearían valor social, compartiendo una de las mejores educaciones del mundo con los niños más postergados, y tendrían una experiencia única de vida y formación. El llamado parecía quijotesco, y sin embargo el éxito fue rotundo. Les dio a ellos que tenían todo tipo de opciones económicas, la posibilidad de tener de inmediato un impacto social real. Respondieron. En el 2006, 19.000 graduados con altas calificaciones postularon para el programa. En el 2011, se multiplicaron los interesados. Hubo 97.000 aplicantes para 14.000 cargos. Ingresar a Teach for America se convirtió en un gran galardón para los jóvenes brillantes, superior aun según afirman algunos de ellos, a entrar en una Universidad de elite. Otras organizaciones han tenido similares respuestas. En el 2006 y el 2007, el Acumen Fund que promueve el empredendurismo social recibió 1100 aplicaciones de MBAs. para 15 posiciones. El Bridgespan Group una consultora que trabaja con Bain@Company que provee asistencia estratégica a organizaciones de acción social, recibió en el 2007, 1800 aplicaciones para 18 puestos. Starting Bloc cuyo Instituto de Innovación social convoca a estudiantes y profesionales jóvenes “socialmente conscientes” que persiguen carreras que contribuyen a una “economía global justa” pasó de 200 estudiantes en el 2003, a 2400 en el 2005. 101

También la provocación que significa está “especificidad” atrae a otras edades. En una encuesta a 1000 personas en los 50, patrocinada por the Met Life Foundation y Civic Ventures, el 60% dijeron estar interesados en “reordenar sus prioridades para poner el impacto social en el frente, y el centro”.

El Capital Social ¿Qué es el capital social? La idea de capital social surge cuando se deja de considerar a los seres humanos como unidades individuales que actúan en el mercado como ofertantes o demandantes de bienes, y se atiende a una de sus condiciones fundamentales la de que son “seres sociales”, y por ende desarrollan todo tipo de interrelaciones entre ellos, que no son meramente económicas. El mismo presidente de la Reserva Federal, Bernanke, señaló (2010): “Somos criaturas sociales. El dinero no es suficiente”. Ya mucho antes Keynes33 veía a la economía no como una ciencia natural, sino como una ciencia moral. Decía que “el amor al dinero” no puede ser un fin individual ni colectivo, que el objetivo “es una vida buena”, y que “hacer el mundo éticamente mejor debe ser el objetivo de la economía”. El capital social engloba por lo menos cuatro dimensiones de relaciones entre los seres humanos, ajenas al mercado, de gran peso en la vida concreta.

Confianza

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John Maynard Keynes (5 de junio de 1883 – 21 de abril de 1946) fue un economista británico, 1 considerado como uno de los más influyentes del siglo XX, cuyas ideas tuvieron una fuerte repercusión en las teorías y políticas económicas. La principal novedad de su pensamiento radica en plantear que el sistema capitalista no tiende a un equilibrio de pleno empleo de los factores productivos, sino hacia un equilibrio que solo de forma accidental coincidirá con el pleno empleo.

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La primera es el clima de confianza al interior de una sociedad. Que es lo que está sucediendo en términos de confianza interpersonal, de expectativas de confiabilidad de unas personas hacia otras. En un nivel mayor, la confianza toma otras caras: la confianza hacia las instituciones y los líderes. El nivel de confianza en las instituciones es muy importante para el funcionamiento del sistema democrático. El bajo clima de confianza mina la legitimidad y reduce la gobernabilidad democrática. Un factor clave para que haya confianza en los gobernantes y las instituciones es que la gente sienta que hay “juego limpio”. Una de sus expresiones cruciales es el grado de desigualdad. Altas desigualdades quieren decir que no lo hay. La consigna de que “somos el 99 por ciento”, que encabeza el movimiento de los Ocupa Wall Street en EE.UU. dio en los sentimientos más profundos de la sociedad. El 1 por ciento acapara hoy en ese país más del 90 por ciento de los ingresos. Sus ingresos crecieron en un 275 por ciento entre 1997 y el 2007 según el reciente informe de la respetada Oficina de Presupuesto del Congreso (26/10/11). Pero además su lobby tan efectivo volcó el sistema fiscal cada vez en su favor, haciéndolo más regresivo. Un estudio de Ciudadanos por Justicia Fiscal (4/11/11) demuestra que 280 de las mayores empresas pagaron por impuestos en los últimos tres años sólo el 18,5 por ciento de sus ganancias, la mitad de la tasa oficial. Los agujeros fiscales y desgravaciones del período Bush y el lobbismo llevaron a ello, ya que 30 de ellas no pagarán ningún impuesto en ese período. Ello desde ya destruye confianza. En América latina, también está muy erosionada por ser la región más desigual del planeta. En el último Latinobarómetro (noviembre, 2011), cuando se pregunta a los latinoamericanos de 19 países cuán justa es la distribución de la riqueza, el 80 por ciento considera que es “muy injusta o injusta”. En Chile, a pesar de sus éxitos macro, la disconformidad es mucho más marcada, es el 94 por ciento el que piensa así. En el Ecuador actual es sólo el 47 por ciento, la mitad que en Chile. Capacidad de hacer cosas juntos

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Segunda dimensión del capital social: la capacidad de asociatividad, de generar todo tipo de formas de cooperación. Desde las más elementales, como los vecinos que hacen cosas en conjunto, hasta los grandes acuerdos nacionales. El grado de asociatividad tiene todo tipo de repercusiones en el plano macroeconómico. Las sociedades que tienen mayor capacidad de desarrollar formas de colaboración son más eficientes que las sociedades en donde predomina en el plano económico la ley de la selva, en donde las condiciones impulsan el enfrentamiento de todos contra todos para ver quién gana y quién sobrevive. Son expresiones muy concretas de capacidad de asociatividad en la Argentina actual el hecho de que se hayan podido producir recientemente el Plan Estratégico Agropecuario y después el Plan Estratégico Industrial mediante amplias consultas y concertaciones a los principales actores. En el primero, liderado por el ministro Domínguez, fueron consultados y aportaron 7000 productores agropecuarios, 110 Cámaras empresariales, y 67 universidades.

Conciencia Cívica La tercera dimensión del capital social es la conciencia cívica. La misma se expresa en las actitudes que las personas de una sociedad tienen frente a lo colectivo. Qué hace la gente, por ejemplo, en cuanto a las cosas más elementales, la preservación de los espacios verdes en una ciudad, el cuidado de los transportes públicos, la protección de las bibliotecas. Desde eso, hasta qué actitud tiene frente a los impuestos y cuál es la magnitud y fuerza del voluntariado.

Los valores éticos predominantes Una cuarta dimensión del capital social son los valores éticos. Son un componente decisivo de la dinámica diaria de la actividad macroeconómica y política de una sociedad. El Premio Nobel de Economía Amartya Sen (1997) dice: “Los valores éticos de los empresarios y profesionales de una sociedad son parte fundamental de los activos productivos de esa sociedad”. Afirma que si sus valores éticos son constructivos –pro desarrollo nacional, pro crecimiento

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compartido, pro justicia social, pro progreso tecnológico, pro reglas limpias de juego, pro transparencia en el manejo de la gestión pública y de la gestión privada– son activos. Si, en cambio, son enriquecimiento inmediato, prácticas corruptas, no invertir en el país, son “pasivos productivos”. La comunidad económica ortodoxa tuvo que rendirse frente a este argumento, porque los últimos tiempos una serie de situaciones económicas muy difíciles para el planeta, se dirimieron en términos de los valores éticos predominantes en los líderes empresariales. Así, la investigación del Congreso de EE.UU. sobre las causas de la crisis de 2008/9 llegó a la conclusión de que los vacíos éticos de los altos ejecutivos financieros y de la cultura corporativa fueron una causal central. Dictaminó que influyeron “la codicia, la estupidez, y la soberbia.

Impactos del capital social La investigación de campo ha demostrado que todos estos factores que constituyen el capital social no son una especulación, sino que ejercen impactos contundentes en la realidad. El capital social hace diferencias formidables en los logros económicos y de maduración política de unos países en relación con otros. Entre otros, los estudios indican que hay una fuerte correlación entre el grado de confianza, y el civismo por un lado, las tasas de crecimiento macroeconómico de mediano y largo plazo. Cuanto mayores los primeros, más altas estas últimas (Banco Mundial, Maryland University). Hay fuertes correlaciones entre el grado de confianza existente en una sociedad y factores como la eficiencia judicial, la ausencia de corrupción, la calidad de la burocracia y el cumplimiento de los impuestos (American Economic Association Papers). El grado de participación en asociaciones mejora la productividad y rendimiento económico en campesinos pobres (Banco Mundial). El grado de confianza, entre los miembros de una sociedad influye en la esperanza de vida promedio (Universidad de Harvard). La solidez de la familia, componente básico del capital social, influye en múltiples aspectos de una sociedad como el rendimiento educativo de los niños, el desarrollo de la inteligencia emocional, y el desenvolvimiento de las capacidades crítico-creativas (diversos estudios).

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El capital social tiene, además, como lo detectó Hirschman (Princeton University), una virtud muy especial: es la única forma de capital que cuanto más se usa, más crece. Los activos productivos clásicos como las maquinarias, la infraestructura, los edificios, se consumen con su uso. En cambio cuanto más se activa la confianza, la asociatividad, el compromiso de servicio, más aumentan. El capital social está en el centro de los éxitos productivos, y económicos de diversas sociedades avanzadas de nuestro tiempo. Interactúa positivamente con las otras formas de capital. Un elevado capital social se transforma en factores como estabilidad política y macroeconómica, incentivos para la productividad y la innovación, énfasis en la educación, transparencia, erradicación de prácticas corruptas, crecimiento del trabajo voluntario. Un bajo capital social, o en proceso de erosión, sociedades donde hay altos niveles de desconfianza, poca participación, baja conciencia cívica, tienen en todos estos elementos una traba fundamental para el progreso económico y social. Como sucedió en la Argentina legada por Menem, donde la desigualdad estalló, se “robaba en nombre de la corona” (como lo demostró Horacio Verbitsky en su tan documentada y acreditada obra), y se destruyó casi totalmente la confianza, lo que se expresó en el “que se vayan todos”. Tuvo que haber una gestión política de muy alta calidad para que la confianza se recuperara. Argentina es hoy uno de los líderes en la región en confianza en el Gobierno. En general los cambios hacia modelos para la gente han llevado a que según verificó el Latinobarómetro, la confianza en los gobiernos es considerablemente mayor en América latina, 45 por ciento de la población, que lo que refleja el Eurobarómetro en Europa, sólo 29 por ciento. Antes era a la inversa.

UNIDAD III: Mitos sobre la pobreza

Primer mito: La pobreza como fatalidad inexorable Las políticas aplicadas en los ’90 generaron impactos totalmente regresivos en términos de pobreza. Argentina fue un anticipo del “fundamentalismo de mercado”, como lo llama el Premio 106

Nobel Stiglitz, que habría de causar a fines del 2007 daños severos a la economía norteamericana, catalizando la actual crisis económica mundial. Políticas como la desprotección total de la pequeña y mediana empresa, la reducción indiscriminada del funcionariado público, la privatización a ultranza, con condiciones con frecuencia muy cuestionadas, la concentración del crédito y otras llevaron a que la tasa de desocupación llegara al 23% al final de los ’90. El desempleo juvenil subió de 21,7% en 1990 a 39,5% en el 2000. La pobreza se duplicó, y alcanzaba a fines del 2002 a casi el 58% de la población. El presidente de los ‘90, Menem, reaccionaba ante la interrogación periodística sobre por qué seguía subiendo la pobreza en lo que llamaba “Argentina potencia”, señalando que “pobres hay en todos lados”, y que “pobres hubo siempre”. Sintetizaba la idea de que la pobreza es inevitable. Por ende es ajena a toda responsabilidad de las políticas públicas, y siquiera de las sociedades. En algún momento, ubicado mucho más allá en el tiempo, se reducirá como efecto del ya mencionado “derrame económico” que el modelo que preconizaba traería a todos los sectores. El razonamiento de la “inevitabilidad” y por ende “de la falta de responsabilidades” sigue muy presente en la visión usual. Se cae, en cuanto se lo confronta con la realidad. No hay pobreza en todos lados. En Noruega, casi no existe, y lo mismo sucede en los países nórdicos en general. En Japón es del 4 por ciento. Puede erradicarse totalmente de una sociedad. Por otra parte, como sucede normalmente con los mitos son útiles para eludir las gradaciones. No es lo mismo tener un 58% de pobreza como Argentina en el 2002, a tener 18% como en Costa Rica. Las diferencias significan millones de personas con vidas comprometidas severamente y grados mínimos de libertad real. La otra parte del mito, la permanencia de la pobreza en el tiempo, tampoco resiste el cotejo básico con los hechos. En la Argentina de inicios de los ‘60, con diversos problemas, bajaba de un dígito, era más de cuatro veces menor a la que tenía el país cuando terminaron los ’90. Así que no resulta cierto que la “hubo siempre”. Cuando se cae el mito aparecen las responsabilidades. En países con las potencialidades de la Argentina, la pobreza es un constructo histórico-social. Sus niveles estarán ligados a la calidad de las políticas gubernamentales y las actitudes y acciones de la sociedad. 107

Así, el hecho de que Costa Rica haya tenido en el último medio siglo niveles de pobreza menores a la mitad de los de América latina, tiene que ver con el establecimiento de políticas sociales de largo plazo, en áreas como educación y salud. Es uno de los pocos países de la región que ha tenido “políticas sociales de Estado” en este campo, que se han continuado con sus especificidades en diversas administraciones. En Chile, la dictadura militar, a pesar de progresos económicos, llevó a que la pobreza se duplicara. Entre el inicio y el final de la era de Pinochet pasó de un 20% a un 40% de la población. La democracia hizo de ella una prioridad, y el Gobierno Bachelet finalizó con un 13% de pobreza.

Segundo mito: La responsabilidad de la pobreza es de los pobres La argumentación toma múltiples formas, pero el argumento central es que hay ciertas características en el comportamiento de los pobres que generan y mantienen la pobreza. Puede llenarse con prejuicios variados: beben demasiado, tienen poca inclinación a esforzarse, no les interesa educarse. Tras el mito subyace un implícito, la pobreza sería un problema de conductas individuales. Si se superaran estos rasgos, desaparecería. En definitiva, sería culpa de sus mismas víctimas. El mundo simplificado que ofrece el mito es muy diferente del real. En América latina hay actualmente 170 millones de pobres. Casi uno de cada tres latinoamericanos está por debajo de la línea de la pobreza. Puede alguien atribuirlo a comportamientos personales. No resulta evidente que hay ausencia de oportunidades de cambio para un amplio sector de la población. En el 2009, según los estimados de la Cepal, se agregaron ocho millones más como consecuencia de los efectos de la crisis mundial, entre ellos la caída de las exportaciones, de las inversiones, del turismo y el descenso de las remesas migratorias. ¿Dónde está la culpabilidad de los pobres? El tema es inverso. Una de las dificultades mayores de la situación es que muchos de los pobres están viviendo en “trampas de pobreza”. En sociedades tan desiguales como las latinoamericanas tiende a conformarse el “accidente de nacimiento”. Según el estrato social, la región geográfica, y las condiciones del hogar donde se nace, habrá posibilidad de recibir buena educación y protección en salud, o sucederá lo contrario.

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El niño que nace en un hogar pobre, estará expuesto a riesgos de salud más severos, en muchos casos trabajará desde pequeño, sus padres pueden darle una dedicación limitada porque su esfuerzo está en la supervivencia diaria, tendrá altas probabilidades de no terminar el colegio secundario. Sin secundaria completa será difícil, actualmente, que sea contratado por alguna empresa de la economía formal, aunque sean empleos no calificados. Deberá subsistir en la marginalidad y la informalidad, con trabajos precarios y sin protección. Si no median políticas públicas activas que rompan las “trampas de pobreza”, probablemente los grupos familiares que conforme van a reproducir destinos similares. Así, en la región, si se toma el grupo de hijos de padres que terminaron la Universidad, el 91,4% de esos hijos finaliza la secundaria, y el 71,7% la universidad. En cambio en el grupo de hijos de padres con primaria incompleta, sólo el 31,7% logra completar la secundaria, y un porcentaje ínfimo, el 2,9%, termina la universidad. La gran funcionalidad del mito es que al culpabilizar a las víctimas deja libres de responsabilidades a los otros actores de la sociedad.

Tercer mito: La oposición entre “dar el pescado” y “enseñar a pescar” Las políticas sociales son cuestionadas con frecuencia en el país a partir de esta expresión casi mágica. Ayudar, otorgar subsidios a niños, jóvenes u hogares en pobreza y pobreza extrema sería fomentar el “asistencialismo”. Eso debe ser combatido y debe ponerse todo el esfuerzo, en cambio, en proporcionar trabajo. El mito crea una falsa oposición. Así, es fundamental que se ayude ya a los más de 4 millones de niños hijos de trabajadores informales que no tenían ningún sistema de protección hasta la reciente creación por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner de una asignación universal para ellos. La pobreza tiene una característica muy especial. Muchos de los efectos que produce no son reversibles después. Como demostró la Unicef, si no se ayuda ya a un niño con hambre, su cerebro será afectado, no se formarán las conexiones interneuronales y tendrá atrasos para toda la vida. Se debe ayudar con la mayor urgencia posible, pero al mismo tiempo hacerlo a través de políticas y programas que empoderen, capaciten, creen oportunidades productivas y laborales. Esa es una 109

de las metas centrales de la buena gerencia social. Hoy los más de 80 programas de transferencias condicionadas, existentes en casi toda la región, instrumento que por su efectividad se ha extendido rápidamente, tratan de combinar ambos grupos de objetivos. El ataque masivo a las políticas de ayuda lleva a desacreditarlas, y las debilita. No solucionan el problema, pero son imprescindibles para proteger ya mismo a los desprotegidos.

Cuarto mito: “Y yo que tengo que ver” Los ’90 cultivaron el individualismo a ultranza. Cada persona tenía el destino que se buscaba. El Estado, que es en definitiva acción colectiva, debía ser “mínimo”. Las preocupaciones debían estar centradas en ser exitoso, escalar, acumular. Los que quedaban en el camino era un problema de ellos, o en todo caso que se ocupe alguna entidad especializada. Se desarrollaron valores como la misma idea de “perdedores” y “ganadores” que llevaron a la insensibilidad frente a la pobreza. Las personas aprendieron a ver el “espectáculo” de la pobreza, como ajeno, y de la misma categoría que cualquier otro hecho de la naturaleza. Pasaban frente a los niños de la calle, los ancianos pidiendo caridad, los sin techo, viéndolos sin verlos, perdiendo la posibilidad de hacer contacto con su figura humana. Muchos perdieron una calidad esencial del ser humano que lo hace tal, la de “indignarse” frente a las injusticias. El mito de “yo qué tengo que ver” es incompatible con los valores morales y espirituales del país, y con lo que se espera de un ciudadano integral. El texto bíblico dice categóricamente en el Levítico (19:16): “No desatiendas la sangre de tu prójimo”. Todas las espiritualidades en actividad en el país reclaman “hacernos los unos responsables por los otros”. Los mitos reseñados, y otros añadibles, operan en la práctica como grandes “coartadas”. Frente a la pobreza de los ’90 la justificaban combinadamente y llevaban a un abanico que iba desde el

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desentendimiento hasta la insensibilidad. Los discursos racionalizadores desde la cumbre del poder encontraban una sociedad “anestesiada” por los mitos.

Quinto mito: La desigualdad es un problema menor Hay un gran interrogante abierto en América latina. ¿Por qué un continente con una dotación de recursos naturales privilegiada y todas las potencialidades para construir economías sólidas, e inclusivas, ha generado tanta pobreza? La región es diversa, y hay múltiples situaciones nacionales, pero un factor común y altamente destacado en los análisis es que sus elevados niveles de pobreza están fuertemente ligados al hecho de ser el continente más desigual de todos. El tema de la desigualdad, crucial para el país, está envuelto, como el de la pobreza, en falacias que se arraigaron firmemente en el apogeo de la cultura neoliberal que acompañó y sostuvo las políticas ortodoxas. Ellas siguen contaminando los hoy cada vez más activos debates sobre desigualdad, y es útil encararlas para elevar la calidad de la discusión. Entre ellas:

a. La desigualdad no afecta mayormente el crecimiento En sus versiones más extremas la falacia argumenta incluso que lo favorece, y esa posición circuló en el país en los momentos más crudos de aplicación de la ortodoxia. Si hay concentración y polarización, habría un grupo reducido que ampliaría sus capitales, tendría fuerte poder de inversión y dinamizaría la economía invirtiendo. En las presentaciones más moderadas se postulaba que las desigualdades son parte del camino al progreso económico, y que una vez que la economía crezca a altas tasas, se suavizarían solas. La experiencia comparada y la nacional han mostrado que la falacia sirve para legitimar el crecimiento de la desigualdad, pero es muy frágil en los hechos.

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La acumulación en unos pocos no garantiza reinversión productiva, por el contrario, crea todo orden de incentivos para el consumo suntuario y la fuga de capitales hacia paraísos fiscales. Lo que sí es efectivo, es que las altas desigualdades reducen los mercados nacionales, limitan las tasas de formación de ahorro nacional, bajan la productividad, afectan negativamente el sistema educativo generando deserción en amplios sectores y limitando la oportunidad de educación de calidad a grupos restringidos, y debilitan seriamente la cohesión social.

b. La falacia de la inevitabilidad Las altas inequidades se presentan con frecuencia con el argumento de que así es la realidad. No obedecerían a la voluntad humana, sino que serían parte inexorable de cualquier curso histórico. Se las critique o no, serían una especie de condición impuesta externa. La falacia exime de responsabilidades por ellas. La realidad, por el contrario, muestra que son un producto claro de las prioridades y políticas que una sociedad elige adoptar. Hay políticas dirigidas a mejorar la equidad, y hay políticas que la deterioran. Una asignación universal a los niños hijos de trabajadores informales como la puesta en acción en el país, significa una transferencia de ingresos hacia algunos de los sectores más carenciados que mejora la equidad. Programas como “un niño, una computadora” aplicado muy exitosamente en el Uruguay, y “Conectar igualdad” en la Argentina, democratizan el acceso a las nuevas tecnologías. Proyectos como los establecidos por los ministerios de Educación y de Trabajo del país, que dan oportunidades de completar la secundaria a quienes no pudieron finalizarla, y los acercan al mercado laboral, también la mejoran. En cambio, políticas financieras como las de los ’90, que condujeron a la desaparición de numerosas cooperativas de crédito y a la concentración del mismo en pocas instituciones financieras, y a una polarización en el acceso a créditos, agudizaron las inequidades.

c. La falacia de que la desigualdad no es derrotable

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Se argumenta que aun aceptando la no deseabilidad de las altas desigualdades, no habría manera de combatirlas. Que su complejidad excede a las posibilidades de los instrumentos de política pública disponibles. Mejorar la desigualdad requiere respuestas en profundidad, integrales, multifacéticas, acordes a su naturaleza, pero la realidad indica que hay países que lo han logrado. Por ejemplo, en las bases del modelo de Noruega, que encabeza en la última década la tabla mundial de desarrollo humano del PNUD, se halla que la sociedad se ha preocupado de garantizar a todos las mejores condiciones posibles de partida y desenvolvimiento. Ello va desde que a todo niño se le aplica poco después de nacer el conjunto de las vacunas que necesitará para el resto de su vida, hasta los extensos períodos de licencia por maternidad (15 meses) financiados por toda la sociedad para la madre y el padre, y la alta chance de ingresar y terminar una carrera universitaria. Se podrá argumentar que allí hay recursos por los ingresos petroleros, pero otros países petroleros, como Arabia Saudita, tienen ingresos aún mayores y los resultados son distintos. Hay un tema de prioridades, políticas y actitudes. Por ello, Costa Rica está entre los líderes mundiales en bajas tasas de mortalidad materna e infantil, Uruguay logro en la gestión del Frente Amplio reducir la mortalidad infantil a 7,7 por mil (la de América latina es 30 por mil), Argentina universalizó la protección jubilatoria. Desestimar el peso de las desigualdades en la magnitud de la pobreza y en la economía, considerarlas inevitables, tener una actitud derrotista frente a ellas, son algunas de las falacias que pesan sobre el retraso histórico que ha tenido el debate sobre la desigualdad en la Argentina.

Algunas conclusiones El país está en medio de transformaciones fundamentales que han alentado la esperanza colectiva.

El proyecto abierto en el 2003 por el presidente Néstor Kirchner, después de una de las peores crisis por las que haya pasado el país, es respaldado firmemente por la gran mayoría de la población, y el liderazgo presidencial de Cristina Fernández de Kirchner se ha ganado niveles de 113

respaldo masivo inéditos. Ciertos indicios nos permiten percibir que se redireccionó el rol del Estado y se encarriló en un sendero hacia una economía de rostro humano y con signos de equidad e inclusión.

De acuerdo a datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) Argentina logró reducir sus indicadores de pobreza, pasando en 2004 de un 36 % de la población bajo la línea de la pobreza, a un 6% en el año 2012.

El sistema previsional pasó de cubrir 3,5 millones de personas a cubrir 7,1 millones, lo que representa el 95,1% de las personas en edad de jubilarse.34

El PBI entre 1998 y 2002 cayó más del 20%. Entre 2003 y 2008 superó el crecimiento del 50%, motorizado por el consumo interno que representa el 65% del PBI.

Se evidencia una intención de restructuración y restitución de los patrimonios nacionales, destruidos y desmantelados por las políticas privatizadoras de los ´90, como son los casos de la renacionalización de la petrolera estatal YPF, devolviendo al país el manejo propio de un bien tan insustituible y fundamental para el desarrollo industrial como es el petróleo; y la renacionalización de la línea de bandera Aerolíneas Argentinas interconectando a todo el interior del país a una red turística que beneficia de manera destacada a las economías regionales, además de brindar servicios al exterior: 2.000 millones de dólares gastaron 1 millón y medio de argentinos que viajaron al exterior en 2012 (un 18,5% más que en 20011).35

70 % aumentó el consumo entre 2002 y 2011, registrándose los mayores aumentos en los sectores automotrices, shopings, supermercados y de electrodomésticos.

Fuente: CEPAL y OIT (Organización Mundial del Trabajo) Fuente: Ministerio de Turismo de la Nación. 4 millones de argentinos se incorporaron al turismo por mejoras económicas.
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El Banco Mundial dio a conocer el informe “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina” donde se destaca el desarrollo regional y particularmente el caso argentino donde se duplicó en la última década la cantidad de habitantes a los sectores medios liderando el ranking en América Latina.

“La experiencia reciente en América Latina y el Caribe le muestra al mundo que se puede brindar prosperidad a millones de personas a través de políticas que encuentren un equilibrio entre crecimiento económico y ampliación de oportunidades para los mas vulnerables. Representa un cambio estructural histórico”, resaltó el presidente del Banco Mundial Yong Kim, y explicó que “se debe a las políticas implementadas por los gobiernos”

La entidad señaló que “las transformaciones redistributivas del Estado ahora llegan a los pobres en una medida que hace 20 años era desconocida en la mayor parte de la región”36. Y es que, según el informe, Argentina duplicó entre 2003 y 2009 su clase media, pasando de 8,5 millones a 18,5 personas pertenecientes al estrato de clase media.

En el horizonte se halla la posibilidad de construir efectivamente una economía con rostro humano. Sin embargo, en el centro de la agenda pendiente está seguir erradicando la pobreza y mejorar la equidad. Para ello será necesario profundizar las políticas de cambio en curso y generar otras pioneras, pero al mismo tiempo desmontar los modos de pensar la economía fuertemente anclados en los ’90, en la mentalidad de diversos núcleos de la sociedad.

Ellos llevan a la insolidaridad, la no asunción de responsabilidades colectivas, al individualismo, y en definitiva son obstáculos para construir una Argentina que incluya a todos.

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Diario El Tribuno. Domingo 25 de Noviembre de 2012.

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Las soluciones no pasan por perseguir a los “limpiavidrios”, “los trapitos” y todas las víctimas de la exclusión, sino por la restitución de los derechos económicos y sociales quebrantados por “el proceso” y los ‘90 a grandes sectores de la población, y por un desarrollo integral y con equidad.

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BERNARDO KLIKSBERG: Mejorando el mundo. Los emprendedores sociales. Biblioteca Bernardo Kliksberg. http://labuenaempresa.com/2012/02/01/libro-kliskberg-emprendimiento-social/ http://www.pagina12.com.ar/especiales/archivo/bernardo_kliksberg/007-KLIKSBERG.pdf

ACTIVIDADES PRÁCTICAS INTRUDUCCION Desde diversos sectores y disciplinas han surgido en los últimos años modelos críticos al modelo económico hegemónico. Estos modelos colocan a las personas en el centro de la escena y muestran que es posible una economía más participativa, más ecológica y más justa. Se trata entonces de superar las particularidades del Estado y del Mercado para crear vínculos de cooperación y ayuda mutua que encuentran en la Sociedad Civil el escenario adecuado para desarrollarse. En nuestro país, marcada por profundas desigualdades, esta visión de la Economía resulta estratégicamente clave para promover expresiones asociativas y productivas que aportan a la transformación social y a la construcción de sociedades más equitativas y solidarias. Este proyecto viene a apoyar y promover distintas experiencias y conocimientos que transmitidos a los docentes puedan, posteriormente, ser impulsadas por estudiantes y, ser dirigidos a mejorar la calidad de vida de la comunidad. El propósito es desarrollar y fortalecer el vínculo de las instituciones educativas con las demandas de la población y, a su vez, incentivar el compromiso social de los estudiantes, docentes e investigadores de nivel superior universitario, promoviendo su participación voluntaria en proyectos sociales. Creemos firmemente que a través de esta práctica solidaria, los docentes y alumnos no sólo devuelven a la sociedad la posibilidad de estudiar que reciben de ella, sino que, a su vez, 119

transitan una experiencia de aprendizaje orientada a abordar profesionalmente problemáticas sociales concretas. Es precisamente uno de los retos más importantes de la enseñanza de la economía en el siglo XXI, principalmente en lo que respecta al desarrollo en los estudiantes de la capacidad de comprender y analizar las rápidas transformaciones del mundo actual y futuro, y más aún lograr que puedan aplicar estos conocimientos de cara al nuevo entorno que enfrentan. Los cambios económicos, políticos, sociales, ambientales, tecnológicos, etc. de las últimas décadas han cambiado la forma de ver el crecimiento y el desarrollo económico, los ciclos económicos, el capital humano, la productividad, las desigualdades sociales, la economía internacional, los procesos de producción, el impacto ambiental de las actividades humanas, entre muchos otros aspectos que han modificado la realidad económica, y en consecuencia han afectado la forma de estudiarla. Se trata, en definitiva, de dotar de un marco teórico para la construcción y difusión de una economía de carácter y rostro humano, una economía que remplace aquella hegemónica instaurada en nuestro país en su primer centenario de vida basada pura y exclusivamente en la satisfacción de demandas rentísticas de sectores de elite de la sociedad argentina y excluyendo a sectores no propietarios, sentenciándolos a una herencia generacional de carencias y pobreza; y que remplace, además, a la economía de carácter meramente comercial tradicionalmente enseñada en instituciones educativas. Una nueva etapa transita nuestra economía que de a cortos pero seguros pasos se redirecciona hacia un modelo más participativo, inclusivo y justo, más democrático y equitativo, dotado de protagonistas más atentos por las necesidades de los excluidos y fastidiados por desigualdades que verdaderamente indignan; es momento de bregar por un modelo económico más social.

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Actividades instancia presencial, en grupo En base a lo trabajado en clase y lo leído en el tema I, en grupo realizar un cuadro comparativo de las características más sobresalientes de los modelos económicos del Centenario y del Bicentenario. Actividades instancia no presencial, individual a) Leer el capítulo II del material de trabajo del módulo, realizar un resumen donde se expliciten de manera clara característica, objetivos y aplicaciones de la economía social. b) Mirar el siguiente video “El informe Kliksberg: Escándalos éticos – Capítulo 14: Economía Social”. Luego resolver y contestar las siguientes consignas: http://www.youtube.com/watch?v=s4RKJuJ05ME&list=PL2T2OyYozFkYwFrFkgwmEQv_tJnVNh9g&index=14&feature=plpp_video 1. ¿Qué es la Economía Social? Surge ésta como una alternativa ¿A qué?

2. ¿Cuáles son los principales objetivos o principios de las empresas de la Economía Social? Nombrar y explicar tres. 3. 4. ¿Cuáles son las principales dificultades que deben afrontar las cooperativas? Nombrarlas ¿Cómo es el trabajo generado por la Economía Social? ¿En qué concientiza a todos? 121

5. Una vez visto el video y con sus palabras ¿Por qué cree que son importantes la Economía Social y las Cooperativas? 6. investigar y seleccionar de los sitios web de educación argentina, videos que puedan explicar a los y las alumnos/as los principios de la economía social, sus características y aplicación. Recuerde que los textos audiovisuales deben ser correspondientes o adaptables al nivel educativo en el que se desempeña. Se sugiere consultar páginas como: Canal encuentro: http://www.encuentro.gov.ar/ Contenidos digitales abiertos: http://cda.gob.ar/ Ministerio de Educación de la Nación: http://portal.educacion.gov.ar/ Televisión pública: http://www.tvpublica.com.ar Fundación Claritas: http://www.claritas.org/es/portada Emprendedores tv: http://www.emprendedor.tv

c) En base a las lecturas realizadas sobre el material de trabajo, elaborar una línea de tiempo donde se explicite la evolución histórica y transformaciones sociales en el Centenario y el Bicentenario, mediante la selección de hitos que sean representativos de cada período, tanto en el plano internacional, nacional y local/regional, recordando que los mismos deben estar referidos a los DDHH. Así mismo el asistente debe recordar que la selección y elaboración de la línea de tiempo estará adecuada al nivel educativo en que se desempeña. Esta línea de tiempo debe contar con recortes periodísticos referidos a hechos puntuales de cada momento histórico y que guarden relación con los hitos seleccionados, expresiones artísticas representativas (imágenes de artistas plásticos, canciones, poemas, etcétera) u otros elementos que se considere necesario. El resultado de esta línea de tiempo debe plasmarse en una cartelera que pueda ser presentada en la institución educativa a la que pertenece, para la comunidad educativa.

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MÓDULO 3. Material de trabajo y actividades

Un abordaje cultural de la violencia institucional Fernando Miguel Pequeño Ragone
ferpeq@gmail.com asociacionmiguelragone@gmail.com miguelragone.blogspot.com.ar

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UN ABORDAJE CULTURAL DE LA VIOLENCIA

Objetivo: Conceptualizar la violencia como fenómeno socio – cultural proporcionando herramienta-tas para una comprensión teórica de diversos discursos sobre la misma. Se busca evidenciar la Implicancia 124

teórica y política de conceptualizar la violencia como opuesta a la paz; y presentar las ideas sobre la violencia que se generaron y con las que se trabajó durante el siglo xx. Finalmente, se busca acercar herramientas teóricas y metodológicas que hagan posible pensar a cerca de las violencias desde una perspectiva sociocultural: pensamiento complejo y transdisciplinariedad. 1. Cultura y violencia Al hablar de cultura para referirnos a las costumbres y las condiciones de vida de los seres humanos, estaremos siempre refiriéndonos a una doble dimensión de las personas: una individual y otra social. No se puede entender al ser humano prescindiendo del medio y las relaciones sociales en las que se encuentra inserto, como no se puede entender la sociedad solo como la suma de individuos, olvidándose de las particularidades individuales de cada uno de ellos, creadas por esa sociedad. Debido a que todos los pueblos defienden su propio modo de vida, es fácil entender que una manera por medio de la cual las culturas se enriquecen y se hacen más complejas ha sido mediante la elaboración y multiplicación de sus propias costumbres. Si consideramos solo un aspecto de la violencia como hecho que ocurre entre dos personas, caeríamos en la repetición anecdótica de millones de casos en que el juego de victimario y víctima terminaría solamente en lo descriptivo de la situación y poco aportaría a la causalidad real de este universalizado problema. Las relaciones humanas se han tornado materialistas y objetales. Lo económico ha sido siempre un valor humano, porque la economía ha sido necesaria siempre en la organización humana, pero actualmente el modelo económico implica la objetalización y la materialización de la vida humana. No queremos decir con esto que la economía o la política sean en la actualidad esencialmente negativas. Así como no existe un ser hu-mano que no sea político, tampoco existe una sociedad que no sea económica, porque la economía no es solo el dinero y el mercado de consumo, es también la producción, el intercambio, las actividades que dan sentido a la vida de la gente. Sin embargo, la violencia no tiene que ver únicamente con lo económico, sino también con lo cultural, con lo político, con lo laboral. Es necesario hacer un análisis de la distinción progresiva del uso de lo tecnológico y de los intereses a los que responden las estructuras políticas, que hacen el gobierno de una sociedad. ¿Qué ocurre con la objeta-lización y el materialismo que vienen transformando estructuralmente las relaciones entre los hombres y que producen violencia, cuando los poderes político y económico se deshumanizan? Lo que resulta en situaciones de violencia social es la deformación funcional e ideológica de las instituciones que las personas

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fueron creando para resolver lo económico, lo político, lo tecnológico, lo laboral; por nombrar solo los aspectos más importantes de la cultura. Si bien es cierto que la violencia humana es detectable desde el comienzo de la existencia del hombre, y esto nos da lugar a decir que la violencia es un componente que está en la esencia misma del ser humano (aunque manifestada al principio de la historia como necesaria de subsistencia y satisfacción de necesidades), fue tomando múltiples formas de expresión en cada época del desarrollo de la humanidad. Si la violencia existe desde siempre, no invalida la preocupación del incremento real de la misma, ya que en el presente no es solamente usada como elemento de subsistencia o de satisfacción de necesidades, sino que se va perfilando como una respuesta inmediata a todo tipo de frustración, por mínima que sea; y es el medio único usado por el poder para lograr su objetivo de dominación e implantación del modelo. Si bien el desarrollo de comunidades de mayor tamaño es uno de los principales motivos del progreso humano, podríamos decir que los grupos de poder asentados en los mayores conglomerados humanos a la vez que definen las formas de vida; plantean los objetivos y los imponen. Sin embargo esos objetivos son predominantemente materiales, tanto de producción como de consumo, y para la mayoría de los miembros sociales resultan inalcanzables. La energía gastada por la persecución de estos objetivos que cada vez son más difíciles de alcanzar, va deteriorando progresivamente al ser humano, anulando los valores esenciales como la solidaridad, responsabilidad, honestidad, es-fuerzo personal, amistad, calidad de trabajo. Todos estos valores van perdiendo fuerza en este contexto y en cambio encuentran sobrevaluados indicadores de comportamientos individualistas por encima de intereses y valores grupales y comunitarios. Otras características de la sociedad actual es la masificación lograda a través de mecanismos publicitarios que parten de un modelo mercantilista. La publicidad va ganando terreno y hace triunfar la filosofía del tener para ser. Los medios de comunicación son socializadores importantes de la población, y muchos de ellos están cargados de imágenes, escenas y mensajes de violencia, que son asimiladas como naturales para la resolución de conflictos. La estructura predominante del sistema social actual permite el surgimiento de grupos de poder concentrados en un porcentaje mínimo de la población universal, que se fortalecen continuamente a través del tráfico de drogas, del tráfico de armas, de la pro-moción de guerras étnicas y religiosas cargadas de prejuicios y discriminaciones que son introducidas para el propio reforzamiento de ese poder. Esto es violencia vertical y si ésta se deposita sobre los sectores 126

dominados, es entendible que la violencia se extienda horizontalmente entre distintos sectores, al interior de los grupos, tanto primarios como secundarios. De esta manera se va desarrollando un código verbal y actitudinal cargado de rencor, pasando por el resquebrajamiento del respeto hacía sí mismo y hacia los otros. Si se lograse revertir todo lo dicho anteriormente y las sociedades humanas utiliza-rían sus logros científicos y tecnológicos para un mejor desarrollo saludable de la sociedad humana; podríamos tal vez plantearnos una sublimación de la violencia y un rescate real del afecto hacia sí mismo, hacia el otro y hacia el universo total. Eliminar la pobreza, devolver el espacio social a los marginados o excluidos y resignificar al hombre como sujeto social con espacio propio; constituiría una base posible de pensar una sociedad menos violenta y por lo tanto más respetuosa de las diferencias individuales. Una sociedad que en su complementariedad enriquecería la convivencia desde lo dialogal, afectivo, solidario; liberando una creatividad compartida para vencer de esta forma los canales degradantes que deja abiertos para la propia destrucción de las personas. Destrucción que resulta en pobreza, desocupación, alcoholismo y droga, frustración y angustia, suicidio y todo aquello que vivimos cotidianamente como formas naturalizadas y destructivas no solamente del individuo, sino de sus vínculos y de la sociedad total.

2. Estructura social y clase social La sociedad occidental se conformó de una manera estratificada en clases sociales. Existen otras maneras de estratificación como castas y estamentos que asignan a la gente diferentes lugares y status en la sociedad. La estratificación puede definirse como las desigualdades estructurales que existen entre diferentes grupos de individuos. La clase es un agrupamiento a gran escala de personas que comparten ciertos recursos económi-cos, los cuales tienen una gran influencia en la forma de vida que pueden llevar. La pro-piedad de la riqueza y la ocupación son las bases más importantes de la diferencias de clases. El concepto ‘clase social’ indica un estrato social en una sociedad y su estatus co-rrespondiente. El principio de organización en clases sociales es diferente del que opera en las sociedades de castas o estamentales y choca con la ideología igualitaria asociada a la ciudadanía en los Estados de derecho. Cada uno de estos sistemas define a las personas y a los grupos según cuatro pará-metros: su procedencia, su trabajo, el tipo de personas con quienes pueden contraer ma-trimonio y los tipos de derechos y deberes rituales propios. Además, cada uno de estos sistemas está regido 127

básicamente por un determinado tipo de regulación. 1.- La casta está regida por una reglamentación de tipo religioso, 2.- el Estado por una de tipo legal y 3.- el estamento por una de tipo social. La clase social se diferencia de ellas en que está regida fundamentalmente por una ordenación de tipo económico. Sin embargo, el uso cotidiano del término naturaliza las diferencias de clase alrededor del aspecto eco-nómico. Estas tres formas de estratificación —de casta, estatal-legal y estamental— son his-tóricamente anteriores al concepto de clase social. La clase social está configurada por el mercado, constituido por personas que realizan un determinado trabajo o poseen un capital. En un momento histórico coyuntural de gran transformación planetaria como al que asistimos, es necesario saber de dónde surge y un posicionamiento propio a cerca del concepto histórico y nada natural de clase social. Existen desigualdades de salud y educación que han demostrado ser muy resistentes a las políticas sociales de los países más desarrollados y que están estrechamente relacionadas con la posición de los individuos en la clase social a la que pertenecen por nacimiento. Generalmente se define ‘clase social’ como grupo de personas situadas en condi-ciones similares en el mercado de trabajo. Esto significa que las clases sociales tienen un acceso distinto, y normalmente desigual, a privilegios, ventajas y oportunidades. En las sociedades actuales, por ejemplo, encontramos directores de grandes empresas con salarios muy elevados, mientras que los jubilados reciben pensiones escasas. Los hijos de los grupos con mayor poder adquisitivo van a escuelas distintas, obtienen calificaciones escolares superiores, disponen de diferentes oportunidades de trabajo o gozan de mejores condiciones de vivienda. Estas son algunas de las realidades asociadas al con-cepto de clase social. 3. Elegir las herramientas conceptuales para pensar la violencia. Las instituciones cambian con la sociedad, son productoras y producidas por la misma y en ellas se concentra el conocimiento que organiza la vida. Muchas de ellas, en particular las que se conectan con el capital de saberes que las sociedades acumulan en las ciencias sociales o humanísticas, perdieron por algunos años la mirada relacional que caracterizó al conocimiento sociológico durante casi dos siglos desde su surgimiento. Ocurrió cuando un par de décadas atrás, en los noventa, se comenzó a analizar la desigualdad social en la Argentina, que creció de una manera estrepitosa como resultado de las políticas económicas instaladas. Por entonces y lamentablemente muchos aún hoy, recurren a un procedimiento poco creativo, poco imaginativo y con escasa posibilidad explicativa, para pensar las condiciones de desigualdad social. Sin embargo fue exitoso porque tuvo el consenso de muchos grupos al interior de esas instituciones 128

desde las que se nutren ciencias que perfilan técnicamente las políticas de seguridad, como la criminalística y el derecho penal; y porque se instalaba también desde los medios de comunicación. Es un procedimiento que implica pensar y explicar las categorías sociales en térmi-nos esencialistas y no históricos, es decir no relacionales. Por ejemplo las categorías de ‘pobre’ ó ‘violento’ para explicar las condiciones de desigualdad social. Sin embargo, para explicar qué pasa con la pobreza y la violencia, una categoría que define una posi-ción en base a los atributos y no por las relaciones, no sirve. Para explicar los procesos sociales es necesario contar con herramientas relacionales y no que definan un punto de la estructura social por las características intrínsecas de ese punto, o sea por sus atributos; porque explicando un proceso social en base a un punto de la estructura, en un lugar y en un tiempo determinados, se explica un momento de un hecho social más que el hecho en sí mismo, es decir, el proceso. Por ejemplo, se explica cómo está o vive el pobre ó el violento, más que los motivos que producen a un ser humano en condiciones de violencia o pobreza. Es interesante tener presente que son las instituciones sociales las que permiten a las personas pensarse a sí mismas y dar significados a sus actos a lo largo del tiempo. No es posible entender a la persona sin la institución ó instituciones que la producen y satisfacen sus necesidades, y viceversa. Así, cuando sostenemos y somos formados por una institución, en particular si se trata de instituciones que construyen de alguna manera calificaciones sociales —como es el caso de la institución escolar—, estamos fuerte-mente influenciados por el lugar en el que nos hallamos dentro de la estructura social. La sociedad está organizada y jerarquizada, por lo tanto el lugar del que dirige la mirada va a estar influenciando fuertemente esa mirada. Cualquier sistema clasificatorio que armemos nosotros para pensar qué es ‘bueno’ y qué es ‘malo’, que resulta ‘correcto’ y que ‘incorrecto’, estará también fuertemente influenciado por el lugar que ocupemos en esa institución y la misma en la sociedad. Es importante considerarlo cuando se piensa en términos de construcción de hegemonía política y contra hegemonía; armando mira-das sobre el mundo que logren un consenso en grupos dominantes que podrán conducir la mirada política, y cómo puntualmente, grupos alternativos, pueden producir miradas particulares e identidades que logren consensos y puedan instalarse frente a predominios hegemónicos de instituciones, de normativas, de estructuras, y de legislaciones hege-mónicas. El cambio social tiene que ver con esa construcción de hegemonía que se pro-duce siempre y únicamente a nivel de las instituciones, no de hombres y mujeres indivi-duales.

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4. ¿Cómo estudiar la violencia? ‘Violencia’ es un término que implica una gran carga emocional. El concepto abarca fenómenos tan dispares como las guerras, la tortura, el homicidio, los linchamientos, las palizas al interior de la familia, etc. La violencia suele considerarse como un fenómeno negativo que debe ser rechaza-do. Surgen así dos trampas en que podríamos caer: a) excluir de la definición de violen-cia algo que no rechazamos, e b) incluir en la definición de violencia algo que rechaza-mos. Consideremos ahora algunas tipologías no recomendables, al menos según los prin-cipios antes enunciados. Dos tipologías, probablemente las más conocidas, serían: a) violencia agresiva frente a violencia defensiva, y b) violencia voluntaria frente a violencia involuntaria, lo que da jugar a una especie de jerarquización de las formas de violencia, empezando con las ‘peores’: 1. violencia voluntaria agresiva; 2. violencia involuntaria agresiva; 3. violencia voluntaria defensiva, y 4. violencia involuntaria defensiva Esta tipología centra la atención en la cuestión del ‘quién empezó’ y en la relación entre el autor y el acto violento. Se trata de una dicotomización ejemplar para observar que en toda tipología se en-cuentra implícito un paradigma que incluye algunas perspectivas y excluye otras. Para que algo ‘empiece’ no tiene que haber nada de ello antes. Para que algo sea ‘voluntario’ tiene que haber alguien que se proponga, que quiera el acto violento: un ‘autor’. 4.1. Tipologización tradicional: Violencia clásica, directa u horizontal

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Una primera tipología para estudiar la violencia puede construirse cruzando dos dimensiones: el tiempo, con la voluntad de la persona. Esta mirada se centra en el sujeto y sus decisiones y no en el entorno del sujeto y la manera en que ese medio sociocultural interactúa con el mismo.

CUADRO 1. Primera tipología Violencia como acontecimi ento Violencia como acción Violencia acción como noTipo I Tipo III Violencia como Algo permanent e Tipo II Tipo IV

(Cuadro 1). Tipología de violencia resultante de cruzar la voluntad del sujeto y el tiempo en que se extiende la violencia. El tipo I es lo que podría llamarse ‘violencia clásica’, y sólo dentro de este tipo tie-nen realmente sentido las dos dicotomías: agresiva/defensiva y voluntaria/involuntaria. Es lo que en las teorías de la violencia se conoce como ‘violencia directa’. En cambio, el tipo IV surge como caso puro de violencia estructural, porque no hay autor, sino un estado permanente de violencia que no puede calificarse de natural —en el sentido de ser ‘inevi¬table’—, resultando de esta forma una violencia inherente a la estructura social. Los tipos II y III son intermedios: en el tipo II ese estado permanente de cosas —por ejemplo, dejar al pueblo por debajo del nivel de subsistencia— se mantiene delibera-damente, mientras que en el tipo III la violencia estructural se manifiesta en acciones súbitas; por ejemplo, en accidentes de tránsito. 131

Volvamos ahora a las dos dicotomías que dieron lugar al tipo I, e indirectamente a los cuatro tipos mencionados. Evidentemente la atención se centra en el peor caso, el ‘agresor’ —también denominado actor, victimario—. El concepto se restringe así fiján-dose en el autor, se orienta hacia los sujetos más que hacia los objetos de la violencia, hacia los autores más que hacia las víctimas, centrándose en la culpa y en la motivación de los autores más bien que en el ámbito y el alcance de la destrucción de las víctimas. Así, según esta perspectiva orientada hacia el sujeto, la investigación considerará preferentemente las del autor agresivo. Una perspectiva orientada hacia el autor en el plano de las relaciones entre sociedades diferentes puede combinarse con una perspecti-va orientada hacia la estructura en el plano de las relaciones entre clases. Pero este en-foque es demasiado estrecho y no dirige también la atención hacia las relaciones entre los autores como causa posible de la violencia; incluso como violencia en y por sí misma. 4.2. Otra posibilidad de tipificación: Violencias verticales ó jerárquicas Otra forma de abordar el estudio de la violencias es partiendo de los niveles jerár-quicos en que se estructura la sociedad. Si tomamos como eje al nivel de organización social en que se manifiesta la violencia, se puede tipificarla como sigue: violencia intra-personal; violencia interpersonal; violencia intergrupos —siendo la violencia interclases un caso especial—; violencia intersociedades —siendo la violencia internacional un caso especial—. Esta tipología permite elaboraciones teóricas que explican bien las relaciones violentas entre grupos diferentes y con distintas jerarquías sociales, sin embargo no son eficaces en una mirada que relacione los tipos de violencia en un mismo nivel, ya que no hace distinciones entre tipos en un mismo nivel. Así, las teorías formuladas sobre la diferenciación de jerarquías tienden a focalizar la causa de la violencia en un nivel a expensas de los demás, lo que resulta demasiado radical desde un punto de vista epistemológico, y en consecuencias políticas específicas en relación a la intervención social. Cuando una teoría verticalista se centra en un solo nivel de la jerarquía, encierra un peligro potencial de distorsión explicativa y de intervención sobre la realidad. Y la con-secuencia más recurrente es el surgimiento de grupos de expertos y técnicos que esta-blecen luchas de poder académico y político en sus disciplinas de origen; al presentarse como especialistas en las raíces y causas de todos los tipos de violencia. Así, la deriva-ción del uso de teorías verticalistas únicamente para explicar la violencia, produce un reduccionismo del problema por un lado, pero también la formación y la defensa del poder de técnicos y expertos en el ámbito de la violencia. 132

Considerando las dos tipologías presentadas —la de la horizontalidad y la de la ver-ticalidad—, es posible enunciar una definición que las englobe postulando que: la violencia es un proceso evitable que obstaculiza la autorrealización humana; entendiendo por autorrealización humana la satisfacción de las necesidades de las personas, ya sean materiales o no. En el cuadro siguiente se las enuncia, atendiendo a la amplia variedad de necesida-des humanas, las que no resueltas se transforman en formas de violencia específicas, las que pueden ser abordadas desde los esquemas teóricos mencionados. Cuadro 2. Necesidades básicas, materiales y no materiales Categoría Supervivencia Necesidades y/o derechos Individual: frente a accidentes, homicidio Colectivo: frente a ataques, guerra Fisiológicas Hacia adentro: nutrición, aire, agua, sueño Hacia afuera: movimiento, excreción Ecológicas Climáticas: protección contra la intemperie Somáticas: protección contra la enfermedad Sociales Comunidad: amor, sexo, descendencia Cultura: expresión, diálogo, educación Libertad Derecha a viajar y a acoger viajeros Derechos de expresión y de impresión Política Derechos de formación de la conciencia Derechos de movilización Derechos de confrontación escolaridad transporte comunicación reunión, información partidos elecciones Jurídicas Trabajo Derechos a la protección jurídica Derecho al trabajo 133 tribunales, etc. Puestos de alimentos agua vestido, vivienda medicación Bienes seguridad

trabajo Relación sociedad con la Necesidad de creatividad, autoexpresión en el trabajo Necesidad de comprenderlas condiciones de la propia vida Necesidad de actividad, de ser sujeto y no sólo objeto ó cliente Necesidad de tiempo libre, de nuevas experiencias, necesidades intelectuales y estéticas Relación con otros Necesidad de comunidad, compañerismo, amistad, solidaridad, apoyo Necesidad de bienestar, felicidad, alegría Relación con uno Necesidad de protagonismo, de realizar el yo potencial mismo Necesidad de dar a la vida un significado, sentido o finalidad Relación con naturaleza la Necesidad de algún tipo de comunión con la naturaleza

4.3. Una tercera tipología: las violencias resultantes de considerar la voluntad de la persona y el tiempo en que se extiende la situación violenta Violencia clásica o directa. La primer categoría comprende la destrucción corporal repentina causada por un autor que se propone ejercer violencia, es decir la violencia directa contra el cuerpo humano. Podría incluir también la violencia psicológica. Cabe aquí considerar las teorías sobre el cuerpo: este puede ser leído como una unidad física-psíquica y una continuidad del espacio ‘natural’, o separado y opuesto a lo natural. Esa concepción del cuerpo humano determinará en gran parte las maneras de concebir, ex-plicar e intervenir sobre la violencia. La violencia clásica o directa, sería una fuerza materializada en una acción o hecho. Frente a este tipo se pueden considerar tres niveles de violencia estructural, volviendo al cuadro I, que cruza la

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violencia como una acción o no acción, con el hecho que se trate de un acontecimiento esporádico o permanente, cruce del que se derivan los cuatro tipos de violencia aquí considerados

Primer nivel de violencia estructural ó pobreza. ¿Por qué tiene que haber un autor identificable para que una situación o proceso pueda definirse como violencia? También puede producirse violencia sobre los cuerpos de otras maneras. Se introduce así la primera categoría de la violencia estructural: la pobreza estructuralmente condicionada. Esta mirada refiere a la estructura del sistema económico e involucra al cuerpo humano como un todo.

Segundo nivel de violencia estructural ó represión cultural ó intolerancia repre-siva. Existe una forma de violencia que no se produce sobre el cuerpo de las personas. Se introduce así la segunda categoría de violencia estructu¬ral: la represión estructuralmente condicionada, o ‘intolerancia represiva’. Es una violencia sobre la totalidad del ser. En este nivel se incluye gran parte de la teoría bourdiana , heredera de una profunda tradición republicana de la sociológia francesa, sobre la dominación dóxica como una violencia invisible.

Tercer nivel de violencia estructural ó represión cultural ó intolerancia estructural. No necesariamente debe asociarse la violencia cultural con regímenes políticos e ideológicos represivos —y declararse en documentos importantes como infracción de derechos humanos—. Al ligar la violencia estructural con la represión, se abre un campo de lo social donde la alienación está estructuralmente condicionada. Es una ‘tolerancia represiva’, porque es represiva pero también compatible con un bajo nivel de violencia estructural del segundo tipo, la represión en cuanto tal —no sobre el cuerpo directa-mente, sino entendida como pautas culturales—. En esa situación el sujeto alienado, y producido por el sistema sociocultural y estructural violento, tiene la sensación que no hay salida.

5. La paz como situación opuesta a la violencia clásica: una idea ‘elitista’ de la violencia. Solo recientemente, en los últimos doscientos años y como producto de la revolu-ción industrial y la revolución francesa, aunque más recientemente después de la segun-da guerra mundial a mediados del siglo pasado; y en la cultura occidental —con toda la diversidad que contiene en sí 135

misma—; ha surgido la idea de Paz como ‘ausencia de violencia en gran escala entre Estados’. Es una idea que esta concatenada al surgimiento histórico del actual paradigma de los ‘derechos humanos’ que transversaliza las ideas y producciones a cerca de la ciudadanía en los proyectos políticos y por tanto en las luchas de poder. Es en este sentido que nos interesa en relación a este curso de derechos humanos. Se trata de un concepto elitista, porque es una mirada centralizada y producida por las élites sociales que afrontan las condiciones adversas de la violencia global producida por la extensión de un sistema con una particular manera de producir y concebir las di-ferencias sociales. Las élites no suelen sufrir de la pobreza, la represión y la alienación en la misma medida que las masas, aunque la guerra es una condición más compartida. Esta concepción de la violencia tiene que ver también con la manera en que el ilu-minismo instaló la idea de ‘ciencia’, concibiendo de una forma determinada la produc-ción del conocimiento de las sociedades para explicarse a sí mismas, y recrearse. Una idea ligada a la especialización cada vez mayor de los estudiosos en áreas del conoci-miento; fragmentación que produce la dominación de quienes piensan estos problemas por un poder cada vez más abstracto que se alimenta a sí mismo. Así, la transdisciplina-riedad, como intento de superar la fragmentación del campo académico, fracasa las mas de las veces porque implica la reproducción de una lógica de quien tiene el poder o el monopolio del saber, impuesta por éstos; a quienes saben menos y quieren aprender. Entonces, el poderoso piensa y decide transdisciplinariamente, pero impone al dominado la fragmentación de su conocimiento, la especialidad. Una relación de conocimiento que repercute en las maneras de concebir y enfrentar la violencia. No se puede hablar de Paz en una situación en que imperan la pobreza, la represión y la alienación. Porque la Paz, como negación de la violencia, se define como ausencia de violencia clásica, de pobreza, de represión y de alienación.

6. Evolución del concepto de Violencia en el conocimiento La idea de la violencia como oposición a la paz, fue generando posturas explicativas sobre la misma que pueden sintetizarse en cuatro postulados que colocan al Estado en el centro de la mirada: 1. La violencia directa horizontal conduce a la violencia directa horizontal. Así se piensa que los preparativos para la violencia directa conducen a una acción preparatoria para la violencia directa, 136

que implica concebir las relaciones humanas como una cuestión de acción – reacción, con procesos racionales claramente definidos. Es la visión que se sostuvo desde principios del siglo pasado y actualmente la base de toda carrera armamentista y de la militarización exacerbada de las instituciones de seguridad. Desde esta visión no se considera la violencia estructural y las relaciones verticales de la vio-lencia. Desde esta mirada se avanzó en las ciencias sociales sobre todo después de los ochenta.

2. La violencia estructural conduce a la contraviolencia directa, y ésta conduce a la contra contraviolencia directa. Es decir que la violencia estructural en forma de re-presión y alienación conducirá asimismo, más pronto o más tarde, a la contra-violencia directa, de un modo u otro. Es una idea heredada en las ciencias sociales de las maneras de concebir el conflicto entre Estados Unidos y Rusia, hasta los ochenta y después de la Segunda Guerra Mundial. Después de los ochenta la idea se hace presente en las teorías de la explotación y el subdesarrollo, que explican la pobreza del tercer mundo en térmi-nos de su explotación por Estados Unidos y los países centrales.

3. La violencia directa horizontal conduce a la violencia estructural. Las guerras de conquista pueden ser un medio para establecer estructuras caracterizadas por la ex-plotación, la penetración, la fragmentación y/o la marginación. Llevado al plano inter-nacional y construido con dimensiones económicas, este esquema se traduce en imperia-lismo capitalista: una división del trabajo entre productores de materias primas y fabri-cantes, la penetración en la periferia mediante islas desarrolladas, y una estrategia de fragmentarla en países con poca interacción entre sí, seccionados por distritos ‘geográfi-cos’; excluyendo a la periferia de toda participación en los centros donde se toman deci-siones políticas y económicas que configuran su economía y su cultura. 4. La violencia estructural conduce a la violencia estructu¬ral. La pobreza puede conducir a la represión y la represión a la alienación, con mediación de violencia di-recta vertical. Esta tesis es la que orienta desde fines de los noventa, en sudamérica, los trabajos sobre las violencias. Combinando todas estas tesis se puede enunciar una explicación relacional sobre la violencia que pone en el centro de la mirada, una concepción particular de un tipo de Estado, generado y generador de violencias: la violencia directa se utilizó para establecer una violencia estructural, tras lo cual hubo una contraviolencia directa (para destruir esa estructura); se aplicó la violencia contra137

rrevolucionaria pero fue derrotada, siendo el resultado neto un nuevo autor capaz de ejercer la violencia directa, y también de establecer tipos sucesivos de violencia estructural; la mayor capacidad para la violencia directa condujo, a su vez, a una mayor capacidad para la violencia directa del contrario, creándose un circulo violento de un espiral ascendente. Esa idea está en el fondo de las lecturas actuales sobre conflictos violentos, desde las situaciones en la familia, pasando por actores que reclaman mejores condiciones de vida, la seguridad pública y privada, o la teoría del subdesarrollo. Es el pensamiento que determina a principios de este siglo, nuestras maneras de concebir la violencia, de enca-rarla y de reproducirla.

7. Crítica a los conceptos de violencia del siglo XX 1.- La idea que sostiene que la violencia directa horizontal conduce a la violencia directa horizontal; surge de un enfoque del mundo social que considera a los individuos y a la sociedad o a los grupos sociales, por separado. Trabaja en el plano de una teoría horizontal de la violencia centrada en ciclos de irrupciones violentas que ocurren siempre dentro de un mismo nivel. Así, cada caso de violencia —entre personas, grupos y sociedades— se explicaría por referencia a otro caso de violencia dentro de un mismo nivel de la estructura social o de dimensiones analíticas en un modelo explicativo de lo social. Es imprescindible aquí no confundir lo social, la realidad, con el modelo. Las teorías horizontales de la violencia, la explican partiendo de una situación de violencia directa seguida de una estructural o directa. La mayor limitación, es que se considera solo el ciclo de violencia y en un solo nivel, con la desventaja, además, de considerar al individuo, y la sociedad o los grupos sociales, por separado. Desventaja porque va en sentido contrario a la elaboración de un pensamiento complejo que no dicotómica y busque la interrelación de todos los componentes para producir conocimiento. Esta es la premisa con que se enfocaron y desarrollaron muchos estudios recientes sobre situaciones violentas, y en general se sostiene y logra explicaciones validas, pero carentes de profundidad. Aplicada a la violencia doméstica, lleva a sostener una explicación en el circuito violento como causa de la misma, por ejemplo, y en la necesidad de romperlo con la intervención de un tercero, pero nada puede decir sobre la causa. Solo expresa un mecanismo.

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2. La visión sobre la violencia estructural como conductora o causante de la contraviolencia directa, y de ésta como causante de la contra contraviolencia directa, se gesta en una concepción jerarquizada del mundo social, donde las interrelaciones entre los segmentos sociales le dan sentido a la sociedad y la perfilan en direcciones no siempre previsibles. Es la idea eje de quienes sostienen y construyen teorías verticales de la violencia, preocupados por la interrelación entre los niveles sociales o de las dimensiones en la construcción de modelos que explican lo social. Hay teorías muy importantes en esta categoría, por ejemplo, la idea de desplazamiento o proyección de la violencia intra social hacia el nivel inter social, emergentes sobre todo de las disciplinas psicológicas y del psicoanálisis.

3.- Trabajar con la idea que la violencia directa horizontal conduce a la violencia estructural, enraiza también, en concebir lo social como un todo organizado de manera jerárquica, obedeciendo a una explicación vertical de la violencia. Sin embargo, quienes trabajan más en esta dirección tienden a distanciarse del campo sociológico para con-centrarse en una visión más psicologista y hasta biologicista de lo social y de la vida. Es la vieja búsqueda de las raíces de la violencia ‘en las mentes de los hombres’, o sus cuerpos, biológicamente embebida. Entrarían aquí en consideración las teorías sobre la agresión, con sus variedades instintivas o territoriales. En esta área del conocimiento sobre las violencias, es preciso sin embargo, superar la centralización en las explicaciones que se interesan por ‘lo innato’ en la violencia directa, e incorporar la dimensión estructural de la violencia, considerando la estructura de la personalidad de los sujetos: instintos, pulsiones, inclinaciones hacia la dominación tanto como hacia la destrucción. Es fundamental en estos estudios el postulado de partida sobre la concepción del cuerpo. Pareciera en este campo, existir a primera vista una escisión en las teorías sobre la violencia: unas que enfocan lo cultural y político y otras lo biológico. Sin embargo no es así, ya que el ser humano es una totalidad integrada a su entorno ‘natural’, productor y producido por éste, de la cual la cultura es parte indisoluble. A las teorías horizontales y verticales, ya sean de tinte marxista, ya sean liberales, fuertemente sociológicas, se suma este enfoque vertical centrado en lo biológico del sujeto y de la especie, que equivale a decir en términos más sociológicos, en el individuo y en la sociedad. Las principales teorías explicativas en base a lo biológico, que son también verticales, son dos. Se pueden diferenciar: 1.- Teorías sobre la agresión directa —conocida también como teoría del condicionamiento— y sus focos explicativos:

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- instintiva - territorial, etc. 2.- Y teorías sobre la agresión estructural y sus focos explicativos. - predisposición a dominar, destruir - pulsión de muerte, instintos. Entre quienes son partidarios de la teoría del condicionamiento el hombre nace como tabula rasa en lo tocante a la violencia; pero ciertas estructuras ó experiencias pueden producir en él inclinaciones violentas en una sociedad repleta de violencia estructural, o de violencia directa, en la que la violencia se le presenta en forma concentrada a través de los medios de comunicación social. Este cuerpo teórico relaciona la violencia con el medio social. El individuo estaría condicionado a partir de su socialización en un medio hostil, y biológicamente no habría nada innato que predisponga a la violencia: las personas serían neutrales biológicamente ante la violencia. La causa es la estructura social violenta. Una mirada contrapuesta del hombre y su dimensión más cercana a la biología está dada en los teóricos de la teoría del disparador. En esta concepción, las inclinaciones hacia la destrucción y/o la dominación están latentes y pueden ser disparadas hacia la acción mediante estímulos externos especiales, algunos de los cuales si no todos- pueden clasificarse en las categorías de violencia directa y estructural. La persona menos violenta y menos dominadora puede convertirse en un agresor en ambos sentidos de la palabra si es expuesta con bastante intensidad a la violencia directa o estructural. La concepción aceptada durante mucho tiempo sobre la violencia como desorden social o como disfunción de la sociedad ha sido sustituida ahora por una perspectiva analítica y filosófica muy diferenciada, a partir de la cual es posible una evaluación de la violencia social en atención a sus funciones progresivas o regresivas. La problemática de la violencia y de la contraviolencia entra también en este contexto, aunque debe re-calcarse que esta problemática es científicamente insoluble, ya que es parte de las posiciones políticas contradictorias según las cuales la violencia y la contraviolencia se de-finen como tales. Lo que desde una perspectiva se considera como una condición pacífica, por ejemplo, la estructura específica del status quo actual, puede ser

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considerada fácilmente como la expresión misma de la violencia estructural por aquellos que sufren de ese status quo y, por lo tanto, como algo que hay que cambiar. 8. ¿Cómo avanzar en el conocimiento de las violencias para logar un estado de paz más permanente? Mirada compleja y transdisciplinariedad. Desde una concepción de lo social como un todo complejo e interrelacionado, y también jerarquizado, los cuatro enfoques presentados aquí y que cristalizan en distintos tipos de miradas sobre la violencia y lo social: el de la violencia interna y externa, y los de la violencia directa y estructural; no debieran separarse herméticamente entre sí. Por el contrario, adoptando una mirada compleja sobre el conocimiento y lo social, es preciso un trabajo científico que discierna entre esos enfoques, dando cuenta de las numerosas interrelaciones y vinculaciones de todas las dimensiones de las violencias. La premisa a principios de siglo es avanzar en un tipo de investigación que se oriente a analizar sistemáticamente la forma en que la violencia directa concreta surge de las condiciones de la violencia estructural, tanto dentro de las sociedades como entre ellas. Lo que solo puede ser fructífero si se conectan, como dijimos, la violencia interna y externa, con la violencia directa y estructural de manera tal de producir explicaciones que aborden la complejidad total del fenómeno, o por lo menos, lo más cercano posible. Y en esta empresa, la transdisciplinariedad es la metodología central, e implica superar la interdisciplinaridad y la fragmentación del conocimiento en ‘especialidades’, base de las guerras entre grupos de expertos que potenciándose, terminan muchas veces gerenciando las vidas de los actores sujetos de la investigación y/o intervención, a la vez que siendo gerenciados y pensados por el Estado al que pretenden pensar. Actualmente, el requisito indispensable para el estudio de las violencias de tal manera que permita el avance del conocimiento en la materia, y de las formas de intervención; consiste en captar y definir cadenas de violencia y no centrarse tanto en la descripción del hecho violento en si, focalizando todos los niveles en que se genera la violencia, a la vez que considerando la violencia directa, como la estructural, lo que implica no explicar la violencia en términos de víctima – victimario, ni considerándola solo en la dimensión subjetiva o en la dimensión social, sino de manera transdisciplinaria. Los logros específicos de los proyectos de investigación social consisten en el análisis muy detallado de determinantes particulares de las condiciones sociales, a partir de las cuales y dentro de las cuales la violencia potencial se convierte en manifiesta; consiste también en el análisis muy 141

diferenciado del proceso mismo de manifestaciones de la violencia, es decir de la dinámica de escalada de la violencia dentro de un esquema de interacción, y, por último, aunque en menor grado, la investigación de la terminación de conflictos violentos, es decir la transición de la fase de escalada de violencia al proceso de desescalada y a un nuevo tipo de status quo como base de la paz social. Esta mayor amplitud en la perspectiva, sin embargo, sólo puede alcanzarse si se considera la violencia como fenómeno social en su totalidad. Para ello, la investigación necesitaría orientarse simultáneamente 1. 2. 3. 4. 5. hacia el análisis de las condiciones sociales de la violencia, los procesos de manifestación de la violencia social potencial, la dinámica de los conflictos violentos, la superación de la violencia estructural y las acciones violentas y el papel de los mecanismos de resolución de conflictos.

Así, las investigaciones se conformarían de manera interdisciplinaria, sin embargo es preciso avanzar un paso más hacia la transdisciplinariedad. La diferencia entre interdisciplinariedad y transdisciplinariedad es muy considerable: 1.- Interdisciplinariedad significa en definitiva la yuxtaposición de cuestiones analíticas, precisamente como los grupos de investigación interdisciplinaria han solido agrupar a científicos de varias disciplinas. 2.- En contraste con esta actitud, la transdisciplinariedad implica una combinación de los medios propios de cada disciplina, con el objeto de estudiar los problemas bajo una nueva luz y otorgar así a esa investigación una nueva identidad. Sin embargo, lo esencial no es la creación de esta nueva identidad, sino más bien la apertura de nuevas perspectivas analíticas, lo que en cada una de las disciplinas por se-parado suele¬ ocurrir muy lentamente por varias razones, entre ellas, las muy fundamentales relativas a los procesos de crecimiento autodinámico de las ciencias y a la particular inercia burocrática que, a la larga,

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caracteriza a toda actividad científica. Estas perspectivas analíticas más amplias y de más alcance son necesarias para impedir que la investigación caiga en la rutina. Lo que resulta decisivo es la investigación explícita sobre la interconexión y la interdependencia de zonas de problemas hasta ahora tratadas por separado. Esto sólo será posible si los científicos de cada disciplina están dispuestos a adquirir parte del saber de las disciplinas vecinas para poder enfrentarse con nuevos problemas, sobre la base de un saber combinado o transdisciplinario. En otras palabras, la interdisciplinariedad implica sobreponer categorías analíticas, mientras la transdisciplinariedad requiere la combinación de categorías —y no la super-posición— para agregar o crear otras nuevas categorías y dimensiones de análisis, acelerando y potenciando el proceso del conocimiento.

8.1. Un ejemplo de transdisciplinariedad: relaciones entre la psicología, la sociología y la antropología Al tratar de entenderse asimismo el hombre progresó hacia un estudio sistemático de las relaciones entre individuo, sociedad y cultura que se nutre en tres disciplinas científicas: la psicología, la sociología y la antropología. Cada una de ellas se especializó en determinados fenómenos y desarrolló sus propias técnicas. Cada una de ellas por sí mismas no pueden explicar la amplia gama de fenómenos sociales y dar solución a ciertos problemas, aunque abarque un amplio campo y se ocupe de problemas diversos.

Para entender la cultura que produce y de la que participa cada sociedad, no es suficiente la antropología; ya que es necesario también entender las ideas individuales que van reformando y construyendo la cultura y la sociedad. Para esto, la psicología ayuda a entender el patrón de personalidad de los individuos que componen una sociedad. Pero el mayor problema al que se enfrentan los psicólogos es el grado en que los factores ambientales condicionan los estratos más profundos de la personalidad, los que no se pueden aprehender por técnicas de laboratorio porque es imposible crear ambientes controlados que se equiparen a las configuraciones socio culturales en las que se desarrollan los seres humanos. Son las relaciones entre personas las que forman la personalidad de los seres humanos; y ésta no puede entenderse sin entender el lugar que ocupan los individuos dentro del sistema estructural de su sociedad. Ya que la estructura social es por sí misma una parte de la cultura de una sociedad, es en esta interacción de cultura y sociedad donde la sociología permite el entendimiento de los rasgos sociales de una cultura, 143

muchos de los cuales no podrán explicarse si no se relacionan con la organización de la cultura como un todo.

El Individuo, la Cultura y la Sociedad Las cualidades sociales y culturales no pueden ser producidas bajo rígidas condiciones de control como en un laboratorio. El deseo humano está provisto de un bagaje de experiencia socio cultural y de un potencial congénito biológicamente determinado, por lo que no puede someterse a experimentación. Así, hay dos grandes limitaciones cuando se intenta estudiar la sociedad y la cultura: 1.- no es posible aplicar un método experimental, y 2.- se carece de unidades exactas que puedan usarse para la medición de fenómenos sociales. Por este motivo no es posible aplicar técnicas matemáticas. Si bien en psicología se logró crear una larga serie de pruebas que parecen dar resultados sólidos, éstas solo sirven para revelar determinados aspectos del contenido de la personalidad como un todo. La personalidad es un continuum dinámico. Para estudiarla es importante descubrir su organización y actuación en un momento dado; más los procesos de su desenvolvimiento, crecimiento y transformación. Pero las pruebas de la psicología solo otorgan una serie de puntos aislados en la trayectoria de vida de un individuo. Existe una estrecha dependencia funcional recíproca entre el individuo, la sociedad y la cultura; y tradicionalmente han sido consideradas de manera automatizada; haciéndose corresponder cada una con un campo científico de investigación por separado: el individuo a la psicología, la sociedad a la sociología y la cultura a la antropología. El individuo es de gran importancia para la supervivencia y el funcionamiento de la sociedad a la que pertenece o de la cultura de la que participa, constituye los cimientos de todos los fenómenos sociales y culturales. Todo individuo tiene necesidades físicas - biológicas y necesidades psíquicas. La naturaleza y hasta la presencia misma de las necesidades psíquicas sólo pueden deducirse de la conducta o comportamiento a que dan origen, pero surge la dificultad de que guarden -al igual que la física- una relación definida y aislada con algún patrón o norma de conducta. Cuando el hombre actúa -especialmente si lo hace de acuerdo a una pauta cultural establecida- por lo general la acción contribuye a satisfacer simultáneamente diversas necesidades de distintos órdenes. 144

Las formas que adopta la conducta humana jamás son explicables únicamente en función del estímulo que satisface las necesidades físicas y psíquicas de un individuo. Para satisfacer estas necesidades la conducta de los hombres requiere una organización en relación con el medio en el que tiene que actuar. Un medio que comprende factores de ambiente y de experiencia. Esta experiencia a su vez se deriva del contacto con el medio ambiente en que el individuo vive, de ahí que para comprender la personalidad individual y general es indispensable conocer el medio ambiente. Un medio ambiente natural que también está inserto en un medio ambiente humano constituido por un grupo organizado de individuos con una cultura característica. Son infinitas las posibilidades de variación de la conducta humana, cuando varias personas reaccionan de la misma manera ante una situación, la causa debe buscarse en la experiencia común que tienen esos individuos. Sin embargo existen experiencias comunes a toda la humanidad, como por ejemplo que todo adulto sea atendido en su primera infancia por otros individuos. Las sociedades humanas tienen en común ciertos rasgos:  La sociedad tiene una duración mucho mayor que la vida de un individuo. La mayoría de la gente nace, vive y muere como miembros de la misma sociedad  Las sociedades son unidades funcionales actuantes porque a pesar de ser obra de los individuos funcionan como un conjunto. Los intereses de cada uno de los miembros que la componen están subordinados a los del grupo. Pertenecer a una sociedad significa hasta cierto punto el sacrificio de la libertad personal  Las actividades necesarias para la supervivencia del conjunto están divididas y repartidas entre sus miembros. La diferenciación de las funciones hace depender más de la totalidad de la sociedad a los individuos que la ejecutan. De esta manera hemos intentando enunciar un ejemplo de conocimiento transdisciplinario centrado esta vez en el propio sujeto de conocimiento como objeto: el hombre y su posibilidad de aprender y aprehenderse. La propuesta transdisciplinaria y el paradigma del pensamiento complejo son a nuestro criterio herramientas teóricas y metodológicas que prometen contribuir a un pensamiento emancipador a principios del milenio, dado el estado actual del conocimiento sobre la violencia y su concomitancia con la elaboración de políticas públicas. Un conocimiento de la violencia que es parte estructural de los discursos contemporáneos sobre la ciudadanía, la igualdad, la inclusión y los derechos humanos, que los actuales Estados de derecho herederos del iluminismo, prometen extender.

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Actividades instancia presencial, en grupos En base a lo trabajado en clase, en grupos identificar los tipos de violencia que se hacen presentes generalmente en la comunidad educativa, realizar un esquema donde se enumeren y una manera de analizarlas. Actividades instancia no presencial, individual 1) Leer el capítulo Crítica a los conceptos de violencia del siglo XX y el capítulo El Individuo, la Cultura y la Sociedad y realizar las siguientes actividades: a) Realizar un cuadro sinóptico donde se reflejen las principales características, conflictos, críticas y soluciones para abordar la problemática de la violencia. b) Buscar una noticia periodística (texto escrito o audiovisual) que refleje un caso de violencia en el contexto de la comunidad educativa. Puede tratarse de una noticia local o internacional. c) Analizar la noticia desde los conceptos recabados en las lecturas sugeridas; para ello se ofrecen las siguientes preguntas orientadoras: ¿Qué tipo de violencia se refleja en la noticia? ¿Cómo se caracteriza al contexto sociocultural donde se desarrolla el hecho? ¿Quiénes son los protagonistas? ¿En qué medida afecta a cada uno el hecho de violencia? ¿Se plantea alguna solución?, ¿cuál? Considera que es la adecuada o podrían plantearse otras opciones más efectivas d) Desde su experiencia como docente, ¿Qué tipos de violencia son las más frecuentes en su comunidad educativa?

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c) De acuerdo a las metodologías educativas del nivel en el cual se desempeña, realizar una actividad para ser desarrollada en los recreos y que busque plantear en los y las alumnos/as la necesidad de reflexionar sobre los conflictos violentos más urgentes.

2) En base a las lecturas realizadas del material de trabajo, y considerando el nivel educativo en el que se desempeña cada asistente, elaborar un guion para un cortometraje destinado a la prevención de un tipo de violencia que afecte a la comunidad educativa de pertenencia. El guion debe desarrollar una historia y describir los medios que se utilizará para contar esa historia (producción), como también a qué público estaría destinado y también quienes podrían participar en la elaboración del cortometraje. El objetivo es que el/la asistente, mediante el cortometraje pueda involucrar a la comunidad educativa en la reflexión de las violencias que puedan afectarle, y encontrar medios creativos para comenzar a discutirlas y solucionarlas.

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