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Uno de los padecimientos más temibles en el marco de las relaciones personales, es el llamado Miedo Escénico o Pánico escénico, estado

inhibitorio que reduce la efectividad comunicacional e impide el despliegue de las capacidades expresivas potenciales de los afectados. El miedo escénico es una forma de timidez que surge en presencia de grupos, o como consecuencia de pensamientos limitadores acerca de nuestra actuación frente a grupos. Cabe destacar que muchos definen al miedo escénico como el miedo a expresar nuestra capacidad oratoria ante un público ya sea en una situación real o tan solo imaginaria, esta definición no es del todo errónea pero es una definición incompleta ya que el miedo escénico es habitual entre individuos que tienen que actuar ante una audiencia aunque no pronuncien una palabra, un claro ejemplo serian los músicos, bailarines y deportistas.

Hay por lo menos cinco elementos principales que tienden a agravar el miedo escénico: - La novedad (enfrentarse a lo que no conocemos). - La sorpresa (enfrentarse a algo que no esperábamos tener que enfrentar) - La intensidad (el grado de importancia que el reto tenga para nosotros) - El desconocimiento (el grado de ignorancia de la temática del orador). - La inexperiencia (la falta de práctica y de vivencias en este aspecto).

Síntomas del miedo escénico

Entre los síntomas físicos del miedo escénico están la respiración acelerada, la sudoración, tensión corporal, urgencia urinaria, malestar estomacal, dolor de cabeza, sequedad de la boca, rubor facial, escalofríos y náuseas.

En cuenta a respuesta psicológicas suelen incluir fallas de memoria, pensamientos pesimistas, confusión de ideas, fallas en la concentración, auto exigencia y estados emotivos como temor al rechazo, al error, al fracaso y al ridículo. Y en lo conductual, los comportamientos más vistos son evitación de la acción, intentos de huida, tics nerviosos y otros automatismos, atropellamiento verbal, tartamudeo, reducción de volumen de la voz, silencios frecuentes o largos y en algunos casos, uso voluntario de licor y drogas tranquilizantes.

Opinión acerca de la terminología “Miedo escénico” El psicólogo Renny Yagosesky aclara que existen frecuentes confusiones con respecto al concepto de miedo y temor, y los distingue, al señalar que el miedo se refiere a una respuesta compleja de causa biológica que suele surgir frente a la presencia real y verificable de algo que se odie o se tema, mientras que el temor sería una respuesta detonada por anticipaciones mentales de eventos que no han sucedido. Con base a esto Yagosesky insiste en que a pesar de que se utiliza el término "Miedo Escénico" y se incluye la palabra "Miedo", en realidad hablar de "Miedo Escénico" implica hablar de “Temor Escénico”, pues los síntomas del miedo escénico manifestados por los aquejados, tienden a hacerse presente antes de actuar en público, y durante, aunque se encuentren frente a grupos de personas que no muestran en forma alguna predisposición o rechazo.

Anécdotas Un breve artículo sobre el miedo escénico publicado en 2009 nos cuenta algunos hechos curiosos sobre comentarios de varias personas con respecto al tema. Por ejemplo: Yuri Morejón, experto en comunicación dice: El miedo a enfrentarse a un auditorio siempre existe. Y es bueno que así sea: es la mejor manera de estar alerta.

Hace años en estados unidos circulo una encuesta que reflejaba el temor de sus ciudadanos a hablar en público, mayor que a la muerte, incluso llevo a un comediante estadounidense a comentar a modo de chiste que la mayoría preferiría estar en un ataúd que pararse al frente de amigos y familiares a hablar de lo bueno que había sido el fallecido. Esta anécdota en específico se encuentra en el libro “Técnicas para hablar en Público” pero aunque parezca exagerada es innegable que pararse a dar un discurso puede llegar a ser muy aterrador. Luis Serra directivo de una compañía de seguros afirma que la sensación de hormigueo en su estomago no ha desaparecido a pesar de que lleva más de 5 años dando cursos de formación a jóvenes. También explica: antes de comenzar notas una sudoración excesiva en las manos, tratas de distraer la mente, pero tu cabeza está centrada única y exclusivamente en como empezaras el discurso. Lo que caracteriza a los bueno oradores no es tanto que no sufran temblores, sino mas bien que no dejen que los afecten. Esto claramente nos dice que el miedo escénico puede estar presente pero a pesar de eso puede pasar a ser insignificante si se aprende a vivir con él. Es como aquel viejo dicho que dice: Si no puedes con el enemigo, únetele a él.

Como controlarlo Algunas sugerencias que podemos poner en práctica para controlar el miedo escénico son las siguientes:

Investigar sobre el tema que se va a exponer de manera cuidadosa y luego delimitarlo. No es obligatorio a querer abarcar todo el contenido ya que cuando se tiene mucho material es más fácil perdernos. Por lo tanto, hay que buscar dentro del tema en general, algunos de los puntos que más nos gusten y podamos hablar sobre ellos, eso nos hará sentir a gusto porque se dominaremos el contenido.

Evitar aprendernos de memoria el tema. Si nos hemos preparado adecuadamente tendremos las ideas y los conceptos claros en la mente, por lo tanto, expliquémoslos con nuestras propias palabras. Es importante tener un buen apoyo de medios audiovisuales. Ello nos ayudara a recordar los puntos importantes de nuestro tema. Hay que enfocarnos en elaborar buenas presentaciones, ya que nos ayudarán a mantener el control sobre el tema. Con el tema delimitado, los conceptos claros en la mente y con un buen apoyo audiovisual, solo hace falta practicar. Se puede practicar frente a un espejo, con la familia, con un grupo pequeño de amigos, etc. De igual manera se puede grabar nuestra charla, de ser posible en una cámara de vídeo y luego verla varias veces. Hay que ser objetivos con nosotros mismos, primero debemos elaborar una lista de las cosas positivas que veamos y luego una lista de las que tengamos que mejorar. Conocer al público. Investigar quiénes estarán, cuántos serán, su grado de estudios, su identidad profesional, etc. Saber quiénes estarán será positivo. Hay que evitar pensar que habrá gente importante, todos los que vienen a escucharnos lo hacen porque quieren aprender de nosotros. Podemos elaborar una lista de preguntas que creamos que nos harían y para tener las respuestas a mano. Mantener el control sobre las preocupaciones. La palabra preocupación está escrita con el prefijo pre y la palabra ocupación, lo que significa que lo que hacemos es ocuparnos de algo antes de que realmente ocurra. Se dice que el 80% de nuestras preocupaciones jamás ocurren. Nuestro desafío, entonces, es llenar nuestra mente de lo positiva que será esa experiencia, lo nuevo que vamos a aprender y lo valioso que será ayudar a nuestro público. Enfrentarse al miedo escénico es posible, como sabemos muy bien, para aprender a nadar es necesario meterse en el agua varias veces hasta que dominemos las técnicas. Igualmente, para aprender a hablar en público exitosamente es necesario pararse frente a un auditorio todas las veces que sea necesario hasta que el miedo escénico sea soportable, dominable y manejable.