BUKOWSKI

Pulp
© EDITORIAL ANAGRAMA, S.A., 1996 Traducción de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro OCR y Revisión de kontra – Julio 2003

Dedicado a la mala escritura

1 Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí. –¿Sí? –dije. –¿Ha leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas. –¿Céline? –dije–. Ummm... –Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo. Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo. –¿Céline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando... –Súbase la cremallera –me contestó. Miré hacia abajo. –¿Cómo lo sabe? –le pregunté. –Da igual. Lo que quiero es a Céline. –Céline está muerto. –No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo. –Puedo encontrar sus huesos. –No, estúpido, –está vivo! –¿Dónde? –En Hollywood. He oído que se ha pasado varias veces por la librería de Red Koldowsky. –Entonces, ¿por qué no va a buscarle usted?–Porque antes quiero saber si es el auténtico Céline. Tengo que estar segura, absolutamente segura. –Pero ¿por qué ha recurrido a mí? Hay cientos de detectives en esta ciudad. –John Barton le ha recomendado a usted.

–Ah, Barton, sí. Bueno, escuche, tendrá que darme algún adelanto y tendré que verla a usted en persona. –Estaré ahí dentro de unos minutos –dijo. Ella colgó, yo me subí la cremallera. Y esperé. 2 Ella entró en mi oficina. Bueno, o sea, aquello no era justo. El vestido le estaba tan apretado que casi le estallaban las costuras. Demasiados batidos de chocolate. Llevaba unos tacones tan altos que parecían zancos. Caminaba como un borracho contoneándose por la habitación. Un glorioso vértigo de carne. –Siéntese, señora –le dije. Se dejó caer y cruzó las piernas muy arriba, tan condenadamente cerca que se me salían los ojos de las órbitas. –Encantado de verla, señora –le dije. –Deje de hacerse el bobo, por favor. No tengo nada que no haya visto usted nunca. –En eso se equivoca, señora. ¿Podría darme usted su nombre? –Señora Muerte. –¿Señora Muerte? ¿Es usted del circo? ¿Del cine? –No. –¿Lugar de nacimiento? –Da lo mismo. –¿Año de nacimiento? –No se haga el gracioso. –Sólo intentaba tener algunos antecedentes. De alguna manera se me fue el santo al cielo. Empecé a mirarle fijamente las piernas. Siempre he sido un hombre de piernas. Fue lo primero que vi al nacer. Después intenté salir. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito. Ella chasqueó los dedos: –Eh, déjelo ya. –¿Ehhh? –dije levantando la mirada. –El asunto Céline. ¿Se acuerda? –Sí, claro. Desdoblé un clip y apunté hacia ella con el extremo. – Necesitaré un cheque por servicios prestados. –Por supuesto –

¿Cuál es su tarifa? –6 dólares la hora.dijo sonriendo–. .

Belane. –Belane. –Bueno. Lo cogí. Nunca en mi vida había visto . ¿cómo es que no está segura de que este Céline es el auténtico Céline? –No lo sé. –Lo de Hemingway lo sé. Ya conoce usted a Red.. pues echa una y otra vez a Céline. preguntando sobre Faulkner. Tengo una especie de bloqueo en este asunto. Ésos abundan. pero te quedas uno o dos minutos más y entonces Red te dice: ÿ¿Por qué no te largas de una puñetera vez?Ÿ Red es un buen tipo. Hace 32 años.. jefe. ¿Dijo usted algo de una librería? –Bueno. ha estado hojeando libros. Así que por eso he venido.. Ahora déme algunos detalles sobre ese tal Céline. –¿Y usted piensa que el auténtico Céline está vivo y quiere conseguirlo? –No sabe cuánto. Barton dice que usted es bueno. No me había ocurrido nunca hasta ahora. Quiero conseguir al escritor más grande de Francia. –Entonces. Puede que lleve demasiado tiempo en este rollo. ¿eh? Hmmm. –Así que se pasa por la librería. He esperado mucho tiempo. Céline y Hemingway murieron con un día de diferencia. Nick Belane. –Gracias.. Carson McCullers. señora. –Céline está muerto. –Muy bien. –Sí –contestó–. no cualquier tonto del culo que se crea que lo es. Después se levantó y salió. arrancó el cheque del talonario y me lo lanzó. se ha pasado varias veces por la librería de Red. Charles Manson. Conseguí a Hemingway. No había visto tanto dinero desde que acerté un pleno en Hollywood Park en 1988. y Céline cruza a Musso's y se queda dando vueltas por el bar con aire triste.Muerte –dijo ella. 240 dólares. –Sí. sí –dije–. Bueno... Quiero estar segura. sólo que está un poco chiflado.Sacó su talonario de cheques. Le gusta echar a la gente de su librería. sí. –Como si no lo supiera. empiece con ello.. garabateó algo. Tiene que ser el auténticoCéline. Vuelve al día siguiente o al otro y vuelve a suceder lo mismo. Te puedes gastar mil dólares. Aterrizó en mi escritorio. –¿Seguro que era Hemingway? –Oh.. –..

Quiero pensar en aquel culo. . Más allá de cualquier cosa.un culo como aquél. Ahora no me molestéis. Más allá del concepto.

spat. Y aún estoy a tiempo de hacerlo. spat. spat. Lo sequé con una multa por impago a Hacienda y descolgué. ¿qué pasa?Ÿ Quiero decir que yo podría ser cualquier otro. sí. casi seguro que le contesto: ÿSí.3 Al día siguiente. Pero fíjate. spat. ¿O era Harry Martel? –Yo soy John Barton –me respondió una voz. ¿verdad? Siempre me elegían al final en el equipo de béisbol porque sabían que yo podía lanzar la pelota-hija-de-puta desde allí hasta Denver. ¿Era Céline Céline o era otra persona? A veces me parece que ni siquiera sé quién soy yo.. tirar de la cadena de los retretes. Harry! –Harry Martel!Ÿ. atar zapatos. Allí estaba yo. etc. spat. spat. aspat. Pero ¿qué han hecho mis manos? Rascarme las pelotas. tengo talento. Pero caliente ¿qué? Nada de nada.. Bueno. soy Nick Belane. aspat. ¿Qué importancia tiene? ¿Qué tiene un nombre? La vida es extraña. He desaprovechado mis manos. etc. eso es lo que eran. El sake me mantenía caliente. La lluvia se colaba a través del techo y hacía spat. Estaba sentado bajo la lluvia. Tiene . spat. Estaba lloviendo. gracias. Y mi mente. spat. Tal vez fuera mejor trabajar en el caso Céline. si alguien grita: ÿ–Eh. sé que ha estado recomendándome. A veces me miro las manos y me doy cuenta de que podría haber sido un gran pianista o algo así. Yo tenía talento. –Le he estado observando. –Ratas celosas!. –Soy Nick Belane –dije. spat. –Sí. firmar cheques.. El techo tenía goteras. Mi padre me había advertido que acabaría mis días meneándomela en el porche trasero de algún desconocido en Arkansas. Sonó el teléfono. Pero los autobuses me producen estreñimiento y siempre hay algún viejo británico de barba rancia que ronca. Yo había anulado la cita para hablar en la Cámara de Comercio de Palm Springs. a mis 55 años y sin siquiera un cacharro para recoger la lluvia. aspat. spat. Los autobuses para allá salen a diario. spat.

–Sí. Lo logrará. –Me alegra saberlo. ¿en qué puedo ayudarle. Y dígame. –Le he estado observando. –¿El Gorrión Rojo? ¿Qué demonios es eso? .usted talento. El negocio iba mal. señor Barton? –Estoy intentando localizar al Gorrión Rojo. sólo tiene usted que ser persistente. Está un poco verde pero eso es parte del encanto.

–Ese Gorrión no tendrá un nombre. imbécil –escupió–. Estoy seguro de que puede encontrarle. pero me limité a coger su tarjeta Visa Oro. El hombre ha nacido para morir. di una calada. Y ¿qué le parecería dármelo todo de una vez? –No. Pensé en matarle. Quiero que saques tu culo de aquí. Me sacudí algunas gotas de lluvia. Fotos de niños en posturas pornográficas. el negocio estaba remontando. Tenía un tórax inmenso y parecía que llevase hombreras. le di una patada en el culo y cogí el ascensor para bajar. señor Barton. Bueno. Pero el techo goteaba más que nunca. puse en marcha el contestador automático. Cuando iba en coche siempre me ponían una multa de estacionamiento y tenía tantas que no podía hacerles frente. –Pero eso cuesta dinero. Era como un suave montón de mierda seca. –Muy bien. Esperar el tranvía. Entonces me fijé en su barriga. Su rostro se dobló sobre la rodilla que yo estaba levantando. fui despacio hacia la puerta. me atragantó una tos seca. lo encendí. simplemente Gorrión Rojo. me coloqué mi sombrero marrón.–Estoy seguro de que existe y lo único que quiero es encontrarlo. –Tu contrato de alquiler ha vencido. lié un cigarrillo. se lo fundiría en el hipódromo. Decidí ir caminando a la librería de Red. Belane. ¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Una visión repugnante. –¿Alguna pista para empezar? –No. –Si encuentra al Gorrión Rojo le daré 100 dólares mensuales de por vida. pero estoy seguro de que el Gorrión Rojo anda por ahí en algún sitio. le di un sorbo al sake. señor Barton. Esperar un par de buenas tetas alguna noche de agosto en un cuarto . –Hmmm.. Tengo confianza en usted. la abrí y allí estaba McKelvey. Luego colgó. Cayó y luego rodó hacia un lado. Le saqué la cartera. ¿verdad? –¿A qué se refiere? –Me refiero a un nombre. Como Henry o Abner o Céline. Nick.. –No. Caminando hacia la librería de Red me sentía un poco deprimido. Pasé por encima. Le hundí el puño bien adentro. Barton me dio su teléfono y después dijo: –Tengo total confianza en usted. déjeme su teléfono y me pondré a trabajar en ello. Quiero que usted me lo localice.

Perder el tiempo. . Esperar que a las serpientes les crezcan alas.de hotel en Las Vegas. Esperar que canten los ratones.

–Esto es increíble –dije. –Este tipo tiene un problema –me dijo señalando el libro. ¿Céline? Me acerqué a él despacio. Thomas Mann. Se acaba de ir ese borracho de Chinaski. Me vio. –SAL DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! Éramos las dos únicas personas que había allí dentro. Había dejado de llover. todo encorvado. –¿Cuánto cuesta? –2800 dólares. ¿Tienes algún ejemplar firmado del Mientras agonizo de Faulkner? –Por supuesto. ––Haga el favor de dejar ese libro en su funda y lárguese de una puñetera vez! Era un tipo pequeño. que llevaba algo que parecía un impermeable amarillo. –¿Quién . Su impermeable amarillo ya no servía para nada. Pensé que le conocía de foto. Devolvió el libro a su estante y se quedó allí sin hacer nada. –EH. Tan cerca que podía ver lo que estaba leyendo. Después oí a Red. Le miré. con aire de Céline. –Yo pensaba que usted también estaba muerto –dijo él.. de aspecto delicado. Me miró. –Considera que el aburrimiento es un arte. y se volvió hacia un tipo que estaba hojeando una primera edición de No puedes volver a tu hogar. Entonces nos quedamos allí simplemente mirándonos el uno al otro. Me puse realmente cerca. –¿El qué? –me preguntó. –Lo tengo que pensar. Volvió a colocar el libro en su funda y pasó por donde estábamos nosotros dirigiéndose a la salida con una nube de humedad en los ojos.Red estaba en la librería. Céline. Después me di cuenta de que había alguien más en la librería. ––Qué suerte tienes! –me dijo–. –Perdona –dijo Red. Estaba de pie cerca del fondo. –¿Puedes creer que hay gente que entra aquí tomándose un helado de cucurucho? –Y hasta cosas peores. La montaña mágica.. –Yo pensaba que usted estaba muerto –dije yo. Ha estado fanfarroneando con la báscula nueva que tiene en correos. TÐ –dijo a gritos–. –No le hagas caso –le contesté–. una Pelouze. –¿Cuál? –le pregunté.

.es el que tiene que salir de una puñetera vez? –pregunté.

Justo entonces pasó un taxi desocupado. Era el primer taxi que yo veía por allí desde hacía décadas. Encogí los hombros y me dirigí hacia Musso's. la puerta trasera se abrió y en un tris estuvo dentro. Después desapareció. alargó el brazo y me hizo un corte de mangas. Recordé haber estado allí hacía dos o tres décadas con 3 prostitutas. –Esta revista sólo tiene un problema –dijo. –QUE SALGA DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! –Pero ¿por qué? –pregunté. Yo le seguí. ––HUELO CUȈNDO NO VAN A COMPRAR! Céline o quienquiera que fuese empezó a caminar hacia la salida. el aire era helador y todo olía como a pedos mojados. Tarareé un trocito de una de Eric . –¿Cuál es? – Simplemente que no saben escribir. dando vueltas. se dio con la cabeza contra el borde del retrete y lo llenó todo de sangre. Estuve limpiando aquello con unas toallas grandes humedecidas. El tipo aquel –¿sería Céline?– estaba en el quiosco de periódicos leyendo una revista. Les parecía gracioso. Bueno. –QUIERO PREGUNTARLE ALGO! El taxi se dirigió rápidamente hacia Hollywood Boulevard. El taxi aminoró y él dio un salto hacia adelante. Tal vez. La volvió a colocar en el estante y me miró. Me las llevé a todas a mi casa y una de ellas masturbó a mi perro. Ninguno de ellos sabe.–EL QUE SE PARECE A CÉLINE. La que estaba en la cama se quedó 4 días y 4 noches bebiéndose toda mi cerveza y hablando de sus dos hijos que estaban en Kansas City Este. que luego se marcharon. Estaban borrachas y colocadas. Al acercarme vi que era The New Yorker. Céline se asomó. Tenía la tarjeta Visa Oro. Incluso empecé a sentirme como Nicky Belane. ––EH! –le grité–. Y. se cayó. Una de las prostitutas fue al cuarto de baño. la lluvia había parado pero seguía sin mejorar. TAXI! –gritó Céline. La acosté y me fui a sentar con las otras. Subió andando hacia el Boulevard y luego se paró en el quiosco de periódicos. Estaba vivo. Quiero decir un taxi libre. Aquel quiosco de periódicos estaba allí desde que tengo memoria. además. ––EH.

Coates. La que dice ÿEl infierno es lo que has hechoŸ. .

Belane? –Bueno. Y aquel tipo de la librería parecía tener entre 40 y 50 años. cogen la piel del culo y se la ponen en la cara. No era extraño que la señora Muerte le anduviera buscando. – ¿Como qué. Si estuviera vivo. –Oh. –Hmmm –dije yo. O tal vez era que había encontrado el método para vencer el proceso de envejecimiento. he dicho que se suba la cremallera! –Bueno. Miré a dos moscas que estaban follando y después decidí llamar a la señora Muerte. –Quiero pruebas concretas de que ese tipo es o no es. Belane.4 Busqué ÿCélineŸ en el Webster. en algún sitio. No podía ser Céline. ¿Ha avanzado algo en el caso? –Céline está muerto.. es usted Belane. –¿Cómo? Ah. tendría 99 años. –Conozco los datos. Barton le recomendó a usted. y el tipo de la librería podría ser él.. –Hola –oí que decía su voz. Yo estaba loco. La piel del culo es la que más tarda en tener arrugas. La señora Muerte estaba loca. Mire. ya estaba. Me bajé la cremallera y esperé a oír su voz. mataría a mi cucaracha . nació en 1894. sé que está vivo. sí. Los pilotos de las líneas aéreas estaban locos. simplemente embarca y pide que te sirvan unas copas. ¿Sabe usted algo de eso? –Mire. No sabe usted cuánto. está bien. ¿Ha avanzado algo? Quiero conseguir a ese tipo. Bueno. de hecho también estoy trabajando para Barton. Nunca mires al piloto... señora. resuelva esto de Céline y le diré dónde está el Gorrión Rojo.. –Oh. intentando localizar al Gorrión Rojo. –Hmmm –dije. ¿Haría Céline eso? ¿A quién le gustaría vivir tanto como para llegar a los 99 años? A nadie que no sea un estúpido.. ¿me lo dirá? Haré cualquier cosa por usted. Estábamos en 1993. Ya le he dicho que tengo un bloqueo absurdo en este asunto. 1894–1961. Mira las estrellas de cine. ¿Por qué querría Céline durar tanto? Todo el asunto era de locos. bueno. ––Súbase la cremallera! –¿Ehh? ––Estúpido. me dijo que era uno de los mejores. Belane. Todas van por ahí durante sus últimos años con cara de culo.

por lo que a usted se refiere.. Barton me ha dado gato por liebre.preferida. daría de latigazos a mi madre si estuviera aquí.. O sea que será mejor que empiece con ello. ––Deje de decir tonterías! Estoy empezando a pensar que. –O resuelve esto de Céline o voy por usted! .

–Eh, espere un minuto, señora. La línea se había cortado. Colgué el auricular. –Guau! Para venir por mí no tenía ningún tipo de bloqueo. Yo tenía trabajo que hacer. Miré alrededor buscando alguna mosca a la que cargarme. La puerta se abrió de golpe y allí estaba McKelvey y una gran pila de estiércol subnormal. McKelvey me miró y después señaló a aquello. –Éste es Tommy. Tommy me miró con sus ojillos turbios. –Encantao de conócele –dijo. McKelvey sonreía de un modo horrible. –Bueno, Belane, Tommy está aquí simplemente con un propósito, y ese propósito consiste en convertirte lentamente en una mierda sangrante. ¿Verdad, Tommy? –Uhh, uhh –dijo Tommy. Parecía pesar unos 170 kilos. Bueno, quitándole el sarro se podría quedar en 160. Le dirigí una sonrisa amable. –Mira, Tommy, tú no me conoces, ¿verdad? –Uhh, uhh. –Así que ¿por qué ibas a querer hacerme daño? –Porque el señor McKelvey me lo ha dicho. – Tommy, si el señor McKelvey te dijera que bebieras pipí, ¿lo harías? –Eh –dijo McKelvey–, deja de confundir a mi muchacho. –Tommy, ¿te comerías la caca de tu madre simplemente porque el señor McKelvey te hubiera dicho que te la comieras? –¿Eh? –Calla, Belane, el que habla aquí soy yo. Se volvió hacia Tommy. –Oye, quiero que rompas a este tipo como si fuera un periódico viejo, que le hagas cachitos y los esparzas al viento, ¿lo has entendido? –Sí, señor McKelvey. –Bueno y, entonces, ¿a qué estás esperando, a la última rosa del verano? Tommy dio un paso hacia mí. Saqué la Luger del cajón y apunté a la enorme inmensidad de Tommy. ––Quieto ahí, Thomas, o vas a chorrear más líquido rojo que las camisetas del equipo de fútbol de Stanford! –Eh –dijo McKelvey–, ¿de dónde has sacado ese maldito cacharro? –Un detective sin pistola es igual que un gato con condón o que un reloj sin manecillas.

–Belane –dijo McKelvey–, hablas como un mentecato.

–Ya me lo han dicho. Ahora dile a tu muchacho que vuelva atrás o le voy a hacer tal agujero que le vas a poder pasar un pomelo de un lado al otro. –Tommy –dijo McKelvey–, vuelve aquí y ponte delante de mí. Se quedaron así. Yo tenía que decidir qué iba a hacer con ellos. No era fácil. Nunca saqué unas notas como para estudiar en Oxford. Me catearon en biología y era flojo en matemáticas, pero había conseguido mantenerme vivo hasta ahora. Tal vez. De todos modos, de momento tenía una especie de as de una baraja marcada. Tenía que hacer un movimiento. Ahora o nunca. Septiembre se venía encima. Los pájaros estaban reunidos en bandadas. El sol estaba sangrante. –Muy bien, Tommy –dije–, ponte a cuatro patas ahora mismo. Me miró como si no oyera demasiado bien. Le dirigí una leve sonrisa y le quité el seguro a la Luger. Tommy estaba sordo, pero no del todo. Se puso a cuatro patas y todo el 6.° piso se movió como si hubiera un terremoto de intensidad 5,9. Mi Dalí falso se cayó al suelo. Era el del reloj que se derrite. La mole de Tommy era como el Gran Cañón mirándome. – Tommy –le dije–, ahora tú eres un elefante y McKelvey es un elefantito, ¿de acuerdo? –¿Eh? –preguntó Tommy. Miré a McKelvey. ––Venga, sube, móntate! –Belane, ¿estás majareta? – ¿Quién sabe? La locura se establece por comparación. ¿Y quién dicta la norma? –Yo qué sé –dijo McKelvey. ––Que subas! ––Está bien, está bien! Pero nunca había tenido un problema así porque venciera un contrato de alquiler. –¿Que subas, gilipollas! McKelvey trepó a la espalda de Tommy. Tuvo serios problemas para poner una pierna a cada lado. Casi se raja el culo en dos. –Bien, Tommy –dije–, ahora eres un elefante y vas a llevar a McKelvey sobre la espalda por el rellano hasta el ascensor. – Empieza ya!

Tommy empezó a arrastrarse por el suelo de la oficina. – Belane, me las pagarás –dijo McKelvey–. Lo juro por los pelos del pubis de mi madre. –Vuelve a fastidiarme, McKelvey, –y te dejo la polla como para tirarla a la basura!

Abrí la puerta y Tommy se arrastró hacia afuera con su elefantito. Muertos entre cucarachas. 6 . El ascensor llegó. Seguro. Yo era Nicky Belane. Se abrió la puerta y yo le di una patada a Tommy en el culo. aquella tarde acabé en el hipódromo y aquella noche acabé borracho. los zapatos viejos y nadie me quería. Me sobraban 6 kilos. Necesitaba hacerlo. detective privado. Después. Llegamos hasta el ascensor y apreté el botón. un trozo de papel arrugado. Me quedé allí tarareando un trozo de ÿCarmenŸ. En cualquier momento tendría la solución. Estaba lleno de marcas rojas. examinando los hechos. El ascensor bajó. Tenía los ojos tristes. compré uno y el Daily Racing Form. Yo bajé por las escaleras. Una vez en la calle caminé con decisión entre la contaminación. me acordé de haber leído hacía tiempo cómo encontraron a Jimmy Foxx muerto en la habitación de una pensión de mala muerte. Conté 176 escalones y ya estaba en la planta baja. Pero no estaba perdiendo el tiempo. leyendo sus periódicos. Todos esos tipos que se largan de casa. 5 Por desgracia. Se arrastró hacia dentro llevando a McKelvey. Se arrastró por el rellano y al devolver mi Luger al bolsillo del abrigo noté que allí había algo. Estaba justo en la cumbre de todo. Me paré en la expendeduría de puros. Me habían cateado. Lo saqué. Tiré el papel por encima del hombro y seguí a mis amigos. Siguieron leyendo. Pero tenía cosas que hacer. Dentro había 3 personas que iban de pie. estaba reflexionando. sin saber por qué. Oí que llegaba el ascensor. Era el formulario para el examen escrito de renovación del carnet de conducir.

Belane. Ni el Gorrión Rojo. gracias. Después de todo.Al día siguiente probé suerte y volví a mi oficina. ¿Qué tal los tienes? –¿Por qué lo preguntas? ¿Quieres vérmelos? –No. Era McKelvey. falsa. . ¿qué es un detective sin oficina? Abrí la puerta y ¿quién estaba allí sentado? No era Céline. –Buenos días. Me dirigió una sonrisa dulce.

–Está bien –dijo–. Pizzas para Llevar. McKelvey vino hacia mí rodeando el escritorio. Cogí el teléfono y marqué el número de mi corredor de apuestas. –Venga. la abrió. Nada de fiestas. Por el honor de mi madre. De acuerdo. Nunca había visto una nena como ésa. Ese benefactor. cerró y desapareció. Algo en mi interior me decía que la señora Muerte estaba jugando conmigo. 7 Bueno. cuéntame. McKelvey se puso de pie al otro lado de la mesa. pero mantén esto limpio y ordenado.. de nuevo estaba en mi oficina. o te convierto en una canasta de baloncesto. Era hora de ponerse a trabajar. Nicky. –No me gusta que te metas con mi madre. cuéntame. –Soy el señor Muerte Lenta. –No puedo. –Acércate más y te coloco la cabeza en el culo. un benefactor misterioso te ha pagado el alquiler de todo el año. –Tony's. – Bueno. dígame –contestó. –Muy bien –dije–. Se dirigió a la puerta. el alquiler está pagado. ni de juegos de mierda. Mac. Tienes un año. ni de mierda. pero siempre los tuvo así. Le di mi nombre en clave. –¿Es alguien que conozco? –le pregunté. McKelvey arrastró lentamente los pies hacia la puerta. –He jurado por el honor de mi madre no decirlo. ––Por Cristo! –suspiré–. –¿El honor de tu madre? Pero si tu madre se ha trajinado más pollos que el tendero de la esquina. Tenía los ojos vidriosos. ¿verdad? –Sí. –¿Por qué? La mitad de los tíos de esta ciudad se la han metido. Se paró.Entonces se puso a rascarse los suyos bostezando. Dime algo más. era una mujer. Después se volvió a mirarme por encima del hombro izquierdo. chico. sí.. – Tranquilo –le dije–. Cuando me tienen hasta las narices se me pone un aspecto temible. –Belane –me . Lo he prometido. así que largo de aquí.

Antes tienes que hacer borrón y cuenta nueva. Eso hacen 500. . por el honor de mi madre. no puedo tomarte nota. –Tengo una apuesta de 25.contestó–. me debes 475 dólares. lo cubro todo. Si pierdo.

Estaba buscando a tientas en la oscuridad. Tenían aire de malvados. nacido para morir. sí –dijo el tipo que estaba de pie. estás listo –dijo Dante.. –Qué hijo de puta! El hombre ha nacido para pelear por cada palmo de terreno. Me puse a pensar en eso. Después me recosté en mi silla. No sabía quién podía ser. –Bueno. de acuerdo.1–Tú que vas de listo. –No estoy de broma. Nacido para pelear. –Y yo me llamo Fante –dijo el tipo que estaba de pie. no. –No conozco a ningún Tony. quiero 25 a Mariposa Quemada. ganador. –¿Cómo? Belane. es eso –dije–. Te hemos confiscado tu pistolita de agua. Fue otro.? –No. Un escalofrío me recorrió la espalda de abajo arriba y atravesó el techo. –Olvídalo. –Tiró al jockey al salir del cajón – dijo Fante. ¿Tienen ustedes la dirección correcta. Y a pensar en eso. lo tengo aquí mismo. Y junto al tipo que estaba sentado había otro que estaba de pie. 8 Después del almuerzo decidí volver a la oficina. –Muy bien.. di una buena calada al cigarrillo y eché el humo haciendo un anillo casi perfecto. Abrí la puerta y allí había un tipo sentado al otro lado de mi escritorio. –Estás de broma. porque parece que te estás quedando sin ella. tu madre me debe 230.À –Muy bien. No era McKelvey. Y entonces Dante dijo: –Mariposa Quemada perdió. Colgué. –¿Sí? Y la tuya tiene verrugas en el culo. –Y Tony dice que nos debes 500 –dijo Fante. –Ah. Y buena suerte.–Belane. Me dirigí hacia mi escritorio. –Nos manda Tony –dijo el tipo que estaba sentado. Hecho.. A la gente le gustaba sentarse en mi escritorio. mamón –dijo Dante riéndose–. Él me lo dijo. Yo no dije nada. caballeros? –Oh. ¿tú te has. . Pregúntale al polvo.. tranquilos pero malvados. en la 6. –Me llamo Dante –dijo el tipo que estaba sentado.

de las T.1 Pregúntale al polvo. (N. novela de John Fante.) .

––Qué chico tan malo! –dijo Dante–. –Tienes 3 minutos –dijo Dante. gilipollas. 14. 7.. –Espera un minuto. avancé unos pasos. 8. –Dadme 3 días. –A ti! –Eso ha estado muy bien –dije–. lo sentía bien sentido. ¿Nunca rompéis el ritmo? –Estamos aquí para romper otra cosa –dijeron los dos a la vez–. –Comprenderás –dijo Fante– que no podemos dejarte andar por ahí respirando tan contento mientras le debes 500 a Tony... luego Fante. Oí el clic de quitar un seguro. con el extremo encendido hacia dentro. Ven aquí.Retrocedí. apreté el encendedor y acerqué la llama al pitillo. Arranqué el cigarrillo de la boca de Dante y me lo metí en la mía. –Ja. 11. 3. –¿Lo dices en serio? –10. Siempre igual. ven aquí. Ahora vamos a tener que volver a empezar. Sacó un cigarrillo y se lo puso entre los labios–. –––QUEMABA!!! Era algo horrible y doloroso. 6. 5. Hmm –siguió diciendo–. lo sentía. a ti.. 12.. pero no hubo suerte. me parece que se me ha olvidado el encendedor. –De acuerdo –dijo . 13. –Enciéndeme el cigarrillo ahora mismo! Busqué mi encendedor. 9. – Un dúo! ––Cállate! –dijo Dante. –Tienes 15 segundos –dijo Dante sacando su cronómetro y poniéndolo en marcha. chicos? –les pregunté–. 4. me paré frente a una de las caras más horrorosas que he visto en mi vida. ahora coge el cigarrillo de mi boca y póntelo en la tuya con el extremo encendido para dentro.. ––Que te follen! –contesté–. ja –dije. Intenté generar cantidad de saliva y no poner la lengua a tiro. –Buen chico –dijo Dante–. –O lo haces –dijo Fante– o te vamos a hacer un agujero tan grande que los enanitos de Disneylandia van a pasar bailando por él. Me ha gustado.. Mátame. gilipollas. –¿Gilipollas? ¿Te estás hablando a ti mismo? –No. Primero Dante. enciéndeme el cigarrillo. Te he dicho que lo tuvieras en la boca hasta que yo te dijera que te lo sacases. –¿Por qué habláis por turnos. Empecé a tener arcadas y tuve que escupir aquello. y entonces dijo–: Ya está.. hasta que yo te diga que te lo puedes sacar.

Estaba realmente buena. –Vaya nena! ¿La conoces. En ese preciso momento se abrió la puerta y entró la señora Muerte. ––Guau! –dijo Dante–.Dante. Casi se me olvida lo de la boca. . Belane? –Nos hemos visto alguna vez.

Ni siquiera yo.. –Jesús! –dijo–. Nadie. –A lo mejor han sido esos tronquitos de pescado que te has comido –dijo Fante. Horrible. Abrí la ventana y miré hacia abajo. Se había ido. Y entonces Fante dijo: –Me estoy mareando. – Este tipo es realmente gracioso –dijo Fante. me encuentro terriblemente mal. a la calle. de pronto. –Tronquitos de pescado. Dante le siguió.. se callaron. –Me encuentro mal –dijo–. amigos –dije–. luego se puso amarillo. Esos destellos.. Nunca me he . pero ella no. Miré en el cuarto de baño. es hora de irse. estás hablando con el señor Muerte Lenta. Entonces la vi mirar fijamente a Fante. –¿Ah. –¿Ah. Nadie. Miré debajo del escritorio.. ¿Qué es eso? Esas luces. –¿Quiénes son estos payasos? –me preguntó. Tenían un aspecto horrible. –Gracias –dije–. no me encuentro bien. me ha salvado el pellejo. Les vi justo antes de que la puerta se cerrara.. –Muy bien. Por lo menos podría haber dicho adiós. Volví hacia mi escritorio y me senté. Necesito un médico o algo. de golpe. había mucha gente..Ella fue hacia una silla. –¿Sí? –contestó–. cruzó las piernas y la falda se le quedó muy arriba. Primero se puso blanco. sí? –dijo Fante. tengo que salir de aquí. Yo salí y les vi meterse en él. –¿Qué? ¿Aún puedes hablar? –Hablo realmente bien. Tony. – Yo haré que se larguen –dijo la señora Muerte. –Son los emisarios de un tipo que se llama Tony. Cogí el teléfono y marqué el número de Tony. –Sí –dijo Dante.. él empezó a inclinarse hacia adelante en la silla y a ponerse pálido. sí? –dijo Dante... –Tony..... Está usted al habla con. ¿Dónde estoy? Se encaminó hacia la puerta. que ya las había visto antes. Volví a entrar en la habitación.. Ninguno de nosotros podía dar crédito a aquellas piernas. Abrieron la puerta y fueron caminando lentamente hacia el ascensor. Entonces empezaron a reírse y luego... se sentó. Miré a mi alrededor. De todos modos había sido una visita agradable. Nadie. ––Haz que se larguen! Yo soy cliente tuya. tronquitos de pasmado. Entonces empezó a mirar fijamente a Dante y. Bueno.

encontrado mejor. –No lo puedo entender... –Tus chicos han estado por aquí, Tony...

–¿Sí? ¿Sí? –Esta vez les he dejado irse tranquilos, pero si me los vuelves a mandar, acabo con ellos. Oí la respiración de Tony por el teléfono. Era una respiración confusa. Luego colgó. Saqué una petaca de whisky del cajón inferior izquierdo, le quité el tapón y eché un buen trago. Si te metes con Belane, tendrás problemas. Es así de simple. Le puse el tapón a la botella, la volví a meter en el cajón y me pregunté qué era lo que tenía que hacer a continuación. Un buen detective siempre tiene cosas que hacer. Se ve en las películas. 9 Un golpe en la puerta. No, eran 5 golpes en la puerta, fuertes, insistentes. Siempre logro sacar conclusiones por la forma de golpear una puerta. A veces, si me da mala espina, no contesto. Aquella forma de golpear sólo me dio media mala espina. –Entre –dije. La puerta se abrió de pronto. Era un hombre de algo más de cincuenta años, rico a medias, nervioso a medias, los pies demasiado grandes, una verruga en la parte superior izquierda de la frente, ojos marrones, corbata, 2 coches, 2 casas, sin hijos, piscina y aguas termales, jugaba a la Bolsa y era bastante patoso. Se quedó allí de pie sin hacer nada, sudando un poco y mirándome fijamente. –Siéntese –le dije. –Soy Jack Bass –dijo– y... –Ya sé. –¿Qué? –Usted cree que su mujer se acuesta con otro o con otros. –Sí. –Ella tiene unos 20 años. –Sí, quiero que usted me dé pruebas de que lo hace y luego pediré el divorcio. –¿Para qué molestarse, Bass? Divorcíese simplemente. – Sólo quiero pruebas de que ella... ella... –Olvídelo. Ella conseguirá la misma cantidad de dinero de cualquiera de las dos maneras. Es la Nueva Época. –¿Qué quiere decir?

–Es lo que llaman el divorcio sin culpable. No importa lo que cada uno haga. –¿Cómo es eso? –Agiliza la justicia, despeja los juzgados. – Pero eso no es justicia. –Ellos creen que sí. Bass se quedó simplemente sentado en la silla, respirando y mirándome. Yo tenía que resolver el asunto Céline y encontrar al Gorrión Rojo y allí estaba aquella bola fofa de carne preocupado porque su mujer estaba echando un polvo con alguien. Por fin habló. –Sólo quiero saberlo. Sólo quiero saberlo por saberlo. –No salgo barato. –¿Cuánto? –6 dólares la hora. –No me parece mucho. –A mí, sí. ¿Tiene una foto de su mujer? Rebuscó en su cartera, encontró una, me la pasó. La miré. ––Dios mío! ¿Es realmente así? –Sí. –Se me está poniendo dura sólo de verla. –Eh, no se pase de listo. –Perdone, pero tengo que quedarme la foto. Se la devolveré cuando acabe. La metí en mi cartera. –¿Ella sigue viviendo con usted? – Sí. –Y usted ¿se va a trabajar? –Sí. –Y entonces, a veces, ella... –Sí. –¿Y qué le hace pensar que ella...? –Cosas, llamadas de teléfono, voces dentro de mi cabeza, sus cambios de comportamiento, gran número de cosas... Empujé un cuaderno de notas hacia él. –Escriba la dirección de su casa y de la oficina, y el teléfono de casa y de la oficina. De ahí lo sacaré todo. Le pillaré el culo contra la pared. Descubriré todo el asunto. –¿Qué? –Acepto el caso, señor Bass. Tras su cumplimiento, le informaré. –¿Cumplimiento? –preguntó–. Oiga, ¿está usted bien?

–Yo estoy normal. ¿Y usted? –Oh, sí, estoy muy bien. – Entonces, no se preocupe. Soy su hombre. Le pillaré el culo. Bass se levantó lentamente de la silla. Fue hacia la puerta y luego se volvió. –Barton le recomienda mucho. ––Ah, ya entiendo! Buenas tardes, señor Bass. La puerta se cerró y él se fue. El bueno del viejo Barton. Saqué la foto de la cartera y me quedé allí sentado mirándola. So puta, pensé, más que puta. Me levanté y eché la llave a la puerta. Después descolgué el teléfono. Me quedé allí sentado, tras mi escritorio, mirando la foto. So puta, pensé, te voy a pillar el culo. –Contra la pared! – No habrá piedad para ti! –Te voy a coger en medio del asunto! –Te voy a coger! So puta, so zorra, so puta. Empecé a respirar entrecortadamente. Me bajé la cremallera. Y entonces comenzó un terremoto. Tiré la foto y me refugié debajo del escritorio. Era uno de los fuertes. Tendría una intensidad 6. Debió de durar un par de minutos. Después paró. Salí de debajo del escritorio a gatas, aún con la cremallera bajada. Recogí la foto, la volví a poner en mi cartera, me subí la cremallera. El sexo es una trampa, un engaño. Es para los animales. Yo era demasiado sensato para ese tipo de mierdas. Volví a colgar el teléfono, abrí la puerta, salí, cerré con llave y me dirigí al ascensor. Tenía trabajo que hacer. Yo era el mejor detective de Los Ȉngeles y Hollywood. Apreté el botón y esperé a que el jodido ascensor subiera. 10 Sáltate el resto de ese día y esa noche. Ninguna acción. No vale la pena hablar de ello. 11 A la mañana siguiente. A las 8. Yo estaba aparcado en mi Volkswagen Escarabajo enfrente de la casa de Jack Bass. Tenía resaca y estaba leyendo el Los Angeles Times. Pero ya había hecho alguna investigación. La mujer de Bass. Su

Los recortes de prensa revelaban que fue durante un breve espacio de tiempo ganadora de un concurso de belleza. Color favorito: rojo. Fruta favorita: plátano. Miss Chiles Cocidos en 1990.nombre de pila era Cindy. actriz a ratitos. Cindy Bass. Le . que le gustaba esquiar. modelo. de soltera Cindy Maybell. estudiaba piano y le gustaban el béisbol y el waterpolo.

seguro. Le gustaban los niños. Volví a introducir la foto en mi cartera. debía de estar caliente. Era una bochornosa mañana de verano. etc. Sí. La seguí hasta la autopista. la de San Diego. ¿Qué era lo que tenía? ¿Por qué el limpiaparabrisas iba y venía frente a mí como una gran ola? Tenía que ser la resaca. Eso se paga. Sentí un tirón entre las piernas. Empecé a sudar. estaba pegándosela a Jack Bass. ¿Qué me estaba pasando? ¿Me estaba poniendo cachondo aquella dama? Tendría intestinos como todo el mundo. Una capa de sudor empezó a cubrirme la frente. Conoció a Jack Bass en la ruleta en Las Vegas. Algunas veces yo pensaba en mi hígado pero mi hígado nunca me hablaba. Seguí sentado en el coche esperando a que Cindy saliera. nunca me decía: ÿ–Para! Tú me estás matando a mí y yo voy a matarte a ti. Y yo iba a estropearle los planes. –un superdetective! Entonces vi destellos de luces rojas en mi espejo retrovisor.gustaba echar la siesta. Le voy a pillar el culo. Un Mercedes rojo. Quedábamos Cindy y yo. Yo era Nick Belane. aquella puta estaba caliente. Tendría cera en las orejas. Le voy a pillar el culo como no se lo han pillado nunca. Leía a Kant. Lo bueno que tiene ser un borracho es que nunca estás estreñido. Dos noches después estaban casados. Saqué la foto para asegurarme.Ÿ Si tuviéramos hígados que hablaran no necesitaríamos Alcohólicos Anónimos. Debí de quedarme dormido allí sentado. Estaba empezando a sentirme extraño. Bueno. Bajé la visera del coche. A eso de las 8. Cindy! Yo iba a unos 4 coches de distancia detrás de ella. iba a 120. Estaba a mi merced. No sé qué me despertó. Giró y se dirigió hacia el sur. Vodka mezclado con cerveza. Estaba caliente. pero allí estaba ella en su Mercedes saliendo marcha atrás del garaje. Se puso a 130. –Cindy. – Mierda! . etc. Le gustaba el jazz. –Eso es! Cazar y consumar. Cogió el carril de la izquierda y le empezó a zumbar. Esperaba llegar a ser abogado. Yo la seguí. lo estaba deseando. Tendría pelos en la nariz.30 Jack Bass salió marcha atrás de su garaje en su Mercedes y se dirigió a su puesto ejecutivo en la Aztec Petroleum Corp. La muy puta.

amigo. venga.Poco a poco me fui echando a un lado hacia el carril lento. –Quieto ahí. me sujetó el brazo haciéndome una llave. Me detuve. Salió uno por cada lado. . El poli más alto sacó su pistola de la funda y me apuntó. vi un sitio en el arcén. me hizo ir hasta el coche de policía y me tiró sobre el capó. –¿Qué coño vas a hacer? ¿Vas a agujerearme? – Venga. agujeréame!El más bajo se acercó a mí por detrás. Los polis pararon como a unos 20 metros detrás. aparqué el Escarabajo y salí. Me dirigí hacia ellos mientras iba sacando mi cartera.

–Tómatelo con calma. –¿Qué demonios es esto? El poli me la devolvió. –¿Quieres decir que te catearon el escrito? –Sí. Le reventaremos el culo después. –Es difícil de creer. –Ponte de pie. –Este gilipollas es un listillo –dijo el poli más bajo. – Me parece que tú no tienes nada en la cabeza –dijo Louie con una sonrisa de satisfacción. has venido corriendo echándote mano al cinturón –dijo a gritos Louie.––Pedazo de mierda! –dijo–. Esto me autoriza a conducir hasta que me vuelva a examinar la semana que viene. –Ya le reventaremos. –Es para morirse de risa –dijo Bill. –De acuerdo. –Desdóblalo y vuelve a dármelo. Quería enseñaros mis papeles. –¿Y dices que eres detective autorizado? –preguntó Louie. Bill. –Y ahora saca despacio la cartera y el carnet de conducir. –Es que odio a los listillos. ¿Sabes qué hacemos con los gilipollas como tú? –Sí. Louis. . Lo hice y le dije: –Es una especie de autorización temporal. Louie –dijo el poli alto–. –De acuerdo. –a este tipo le han cateado en el escrito del carnet de conducir! –¿Qué? ¿De verdad? –Tenía otras cosas en la cabeza. Bill. –Escucha. –Nos importa un carajo –contestó Bill. Éste no es el sitio adecuado. Los papanatas nos miraban como papanatas.. –Venga ya. Estaba siguiendo a un sospechoso. chicos. Le extendí una hojita de papel doblado. Los coches que pasaban por la autopista reducían la velocidad. Se quedaron el carnet viejo cuando fallé en el examen escrito. Soy detective autorizado de la ciudad de Los Ȉngeles. Louie aflojó la presión mortal que me estaba haciendo sobre el brazo.. Yo seguía inmovilizado sobre el capó. me lo sé muy bien. podría haber alguien por aquí con una cámara de filmar. – Tú nos has amenazado. que estamos organizando un embotellamiento –dije. –Pues sí. –Estaba echando mano a la cartera.

–Tú también. –Fírmalo. ––Guau. –¿Cómo has dicho? –Digo que es un buen trato. claro – dijo devolviéndomela de mala gana. como dice ahí. Ellos continuaron allí detrás simplemente sentados. Bill. Pero tenemos que quedarnos la foto. estaba a punto de pillarle el culo. Bill seguía mirando la foto. te pondremos una multa por ir a 120. –Sí. muy corta. echa una mirada a esto.–Iba tras una sospechosa cuando me habéis hecho señales con las luces. –La estaba siguiendo. Entré. ahora sí que me las vas a pagar. –Y conduce con cuidado –dijo Louie. Se quedó mirando la foto. guau! –empezó. Yo me metí entre el tráfico y no pasé de 100. –Gracias. agente. deberíamos detenerte –dijo Louie. Es de carácter privado. amigo. –¿Qué? –Digo que por supuesto. aunque ibas a 130. Llevaba minifalda y una blusa corta. Yo me fui hacia el mío. Se fueron hacia su coche. Bill se llevó la mano a la pistola. . Lo arrancó y me lo entregó. Le alargué la foto a Louie. Yo me quedé allí esperando. –Eh. –¿Qué? –Ya lo has oído. Cindy. ––Pero eso es extorsión! –dije yo. Luego tomé la desviación a la Autopista del Puerto. Él empezó a rellenar la multa por exceso de velocidad. pensé. Lo hice. cogí la carretera 110 en dirección sur y fui conduciendo sin saber apenas adonde iba. –Necesito que me devuelva la foto. –Tienes un plazo de diez días para pagarla o para ir al juzgado si quieres presentar alegaciones de descargo. Te voy a pillar el culo como no te lo han pillado nunca. Estaba a punto de pillarle el culo. –Pero no lo vamos a hacer –dijo Bill–. guau. Era un bombazo. lo puse en marcha. agente. –Bueno. ––Caray! –dijo. Después me pasó el formulario. Bill. Le volví a dar la foto a Bill.

Había otros dos viejos allí sentados. pasé unas cuantas manzanas. cogí a la derecha en Pacífico. a Céline o al Gorrión Rojo? –pregunté. No estaba mal. Me dio la sensación de que no respiraban. pelo blanco. el camarero pronunció un sonido: –¿Est. No lo consiguió.. blancos como la tiza. Yo me quedé de pie en la puerta mirándoles. ¿cuándo fue la última vez que uno de . El camarero era un viejo.? –¿Ha visto alguien a Cindy. aprovechando que está en movimiento. –Est. ¿No se supone que hay que enterrar a los muertos? –Escuchad. –dijo el camarero. labios blancos. ¿verdad. –Gracias –le dije–. Eso es lo que le llevó al camarero ponerme el vodka... –Un vodka 7. El otro bajó la mano y se rascó las pelotas. La tele estaba apagada. No contestaron.12 Seguí la Autopista del Puerto hasta el final. El camarero tenía mucha práctica. No se veía ninguna bebida. seguí conduciendo y vi un bar. Una silueta vieja. Fui andando hacia dentro y me senté en un taburete de la barra. piel blanca. por favor. Parecía una silueta de cartón. De pronto me sentí joven. Parecía que la sangre hubiera dejado de circular por todos ellos. El camarero siguió inmóvil. a reposar el culo cuatro minutos y medio y a olvidarse del asunto. Uno de los clientes apretó los labios hasta formar un orificio húmedo. giré a la izquierda en la calle 7. amigos. no hace falta que le ponga lima. amigos? –les pregunté. Me recordaron a las moscas en una tela de araña. todo blanco. Le di un sorbo a mi copa. Y ahora. Seguí Gaffey abajo. –¿Hay alguna posibilidad de que me pongan una copa? –pregunté.. y ahora. Se quedaron mirándome. Por fin. parecía tener unos 80 años. vaya poniéndome otro. – Bonito día. Llegué a San Pedro. Dentro estaba oscuro. Una quietud blanca. El Perro Sediento. ya secas después de que les hubieran chupado hasta la última gota. Estaba intentando hablar. aparqué y entré. Todos estaban inmóviles. O el sitio en el que las había tenido. Los otros dos viejos seguían allí sentados mirándome.

je. je. je. je. ¿anoche? –Je.vosotros le bajó las bragas a una mujer? Uno de los viejos empezó a decir: –Je. je. –¿Y estuvo bien? –Je. je. je. je. je. –Ah. .

Cayó arrastrando consigo un taburete de la barra. Todos al vientre. LOS ANILLOS Y LOS RELOJES SOBRE LA BARRA! – AHORA MISMO! –gritó uno de los tipos. Encontró la caja de los puros. ––MUY BIEN! –QUE NADIE HAGA TONTER¸AS! –LAS CARTERAS. Estaba llena. recorrí una . – Estoy como loco –dijo el tipo que había saltado la barra. Pero era demasiado tarde. ¿CŁMO SE ABRE ESTA JODIDA MȈQUINA? Miró a su alrededor. –EH. los destellos de las luces. Salí del arcén. hablando con los muertos. Dos tipos entraron por la puerta con la cara cubierta con medias. La echó al saco y saltó por encima de la barra. el glamour. En un segundo estuvo junto a la caja y la había abierto. ––NO ME LLAMES LOCO! –TE MATARÉ A TI TAMBIÉN! –dijo a voces. –EH. Entonces los dos se quedaron allí de pie unos instantes. El viejo dio tres sacudidas. Los otros dos viejos seguían vivos cuando me largué. –VEN AQU¸ Y ABRE ESTO! Le apuntó con su revólver. El otro tipo estaba metiendo lo que habíamos dejado sobre la barra en un saco. – Déjalo. Creo. –ESTOY COMO LOCO – gritó el primero. Empezó a aporrearla. Me acabé la primera copa. El tipo que estaba por dentro de la barra iba echando el dinero de la caja en un saco. Un disparo le atravesó la nariz y le salió por la nuca. Deposité mi segunda copa sobre la mesa. Necesitaba algo. ABUELO.Me estaba deprimiendo. ––JODIDO LOCO! ¿PARA QUÉ HAS HECHO ESO? –le gritó su compinche. y se volvió hacia su compañero apuntándole con su pistola. Mi vida no conducía a ninguna parte. Yo conté hasta cinco y después salí corriendo detrás. vio al camarero. Hizo tres disparos. ––COGE LA CAJA DE LOS PUROS! –DEBAJO DE LA BARRA! – le gritó a su compañero. La segunda estaba preparada. Llegué a mi coche enseguida. De pronto el camarero sabía moverse. Luego cayó al suelo. El otro saltó a la parte de dentro de la barra y fue corriendo hasta la caja registradora. El otro tipo salió corriendo por la puerta. nos vamos –dijo el otro tipo. Apuntó con el revólver al camarero. y allí estaba. alguna maldita cosa.

giré a la derecha y bajé por una lateral.manzana. Encendí un cigarrillo con el mechero del salpicadero y puse la radio. Luego reduje la velocidad y seguí conduciendo. . No sabía si volver a mi casa o a la oficina. No entendía lo que el tipo estaba rapeando. Había música rap. Entonces oí una sirena.

Belane. Eso lo había aprendido de mí. bien. También hacía algunas otras cosas raras. ¿tienes algo de beber? –En la cocina. le di un traguito y entonces oí unos golpecitos en la puerta. un pollo asado y un poco de ensalada de patata. Tiré un pomelo que rodó por la alfombra. he venido a hablar en serio. 13 De vuelta en mi apartamento me lancé al pollo y la ensalada de patata. Me senté con mi copa.Acabé en un supermercado empujando un carrito. Era mi vecino. –Loco Mike. a ver. Escupí un ala de pollo medio cruda y contesté: –¿Sí? –¿El señor Belane? –¿Sí? –Ha ganado usted un viaje a Hawai –dijo alguien. Los brazos siempre le colgaban de un modo gracioso. Belane. Luego salió andando con mucha calma y con un vaso en cada mano. Belane. sírvete tú mismo. –Hola. Se sentó frente a mí. Entré en la cocina y me serví un vodka con agua mineral más unas gotas de salsa de tabasco. Entró en la cocina. Entonces sonó el teléfono. Me sentía frustrado. Se acabó el vaso que tenía en la mano derecha y lo estrelló contra la pared. bien –le dije–. mira. silbando ÿDixieŸ.. –¿Sabes que eso se vende en muchos sitios? –le informé–. Una botella de vodka de 1/4 y papel higiénico. también. Aquella forma de golpear me daba mala espina. La mente. Deberías abastecerte. el del 302. Como si estuvieras más atrás de donde en realidad estabas. cómo es eso. –Dejemos eso. Más rápido que la lengua de un leproso por .. he venido para que tú y yo nos situemos en el camino de lograr la abundancia. –No quería quedarme corto –dijo señalando los dos vasos. Corrió el otro día. Colgué. Cogí 5 pomelos. –Bien. –Mira. –Bien. el cartero. pero de todos modos dije: ––Entre! Me arrepentí. Todo se me ponía en contra. Nunca te miraba a ti sino a algún punto por encima de tu cabeza.

la teta de una virgen. Hizo el primer cuarto en 21 segundos. Llegó como un rayo a la recta con 5 cuerpos de ventaja. al final sólo le sacaron cuerpo y .

5 dólares. –Un robo! –Y vamos a medias. Él seguía allí. A una liebre como ésa no le verán más que el agujero del culo. –¿Hay algo más de beber? –Ya sabes dónde. ––Lárgate a hacer puñetas! Se acabó su copa y se puso de pie. De 20 mil dólares está bajando a 15 mil.. Luego miró a su alrededor. pues.. Las copas le habían envalentonado. –¿10 jodidos dólares? –De acuerdo. No tengo con qué apostar. El Racing Form le ha puesto 15 a 1. Me levanté y me dirigí hacia él. . como te iba diciendo. –Sí. Suele suceder. –¿Cuánto? –20 dólares. Me pasó el otro vaso y después se sentó. –10 dólares. Pero después de dar en el blanco te podré pagar con los beneficios. Yo me acabé la mía. Belane. Estrella ese vaso y tendrás dos agujeros en el culo. Levantó el vaso.medio. –¿Cómo es que están por el suelo todos esos pomelos? –me dijo.. compañero! –¿Por qué a medias conmigo? ¿Por qué no te lo llevas tú todo?Se acabó la segunda copa. saca de correos. amigo.. Fue a la cocina. El cartero posó su vaso suavemente. ––Quieto ahí! –le dije–. ––Quieto! –le dije–. –No me gusta cómo suena eso. –¿Ehh? –Piénsalo. –Estoy un poco mal de pasta. sigue. ¿por qué a medias conmigo? –Bueno. Yo sentía que la paciencia se me estaba acabando. –Hora de irse. –Y ahora. –Porque a mí me gusta así. voy a beberme el otro. –¿Y eso por qué? –Está más cargado. Luego salió y me pasó uno de los vasos. –Mira. –¿Cómo? –2 dólares. Sírveme otra a mí. –Eso es un montonazo de dinero. sólo necesito un pellizco pequeño. –¿Hora de irse? Me iré cuando me dé la gana.

No estaba demasiado mal. Luego volví. Me sentía introspectivo. –Lo pensaré. Cerré la puerta. La vida agota a un hombre. Mírame. Llevaba puestas mis nudilleras metálicas así que a punto estuve de atravesarle. Yo la abrí y salió arrastrándose pasillo adelante hacia su apartamento. Los labios se le enrojecieron aún más. le abrí la boca y se los metí. Te succionan la grasa con un tubo. Te va a dar un ataque al corazón. eso te recuerda que tienes que dejar los donuts con gelatina. Volvía a estar con el caso Céline. 14 Al día siguiente volví a la librería de Red. le di una calada. Red. Después seguí tomándome mi copa. –No puedo. Red estaba poniéndoles los precios a algunos ejemplares raros. Me eché el abrigo hacia atrás. Luego le froté las mejillas y le di unos cachetes. La tripa se me salía empujando a través de la camisa. Decidí no hacer nada más durante ese día. El hipódromo estaba cerrado y el día estaba nublado. Mañana sería otro día. escupió un trozo de cristal y empezó a arrastrarse a cuatro patas hacia la puerta. Pasaron unos 45 minutos. Lo volví a intentar. calculo. Estoy como si no hiciera otra cosa que comer. Me senté y encontré en el cenicero medio puro apagado. –¿Qué tal si vamos a Musso's? –me preguntó. Le pasé por encima y recogí algunos trozos de cristal roto que había por el suelo. Lo encendí. Tendría que observarle en el futuro. La puedes poner en un frasco y verla. Cayó al suelo. no tiraba. Daba pena verlo. Giró sobre sí mismo.Le lancé un puñetazo a la barriga. –Deberías ir a hacerte una succión de grasa. Me había saltado un botón. le consume. Se arrastró derecho hacia la puerta. ¿Quieres un pomelo? –¿Un pomelo? Eso no hace engordar –Ya lo sé pero he tropezado con uno al . y el cartero empezó a moverse.

.levantarme esta mañana.. vamos a cambiar de tema. en la nevera? Suspiré. Son peligrosos. –Oye. –¿Dónde has dormido. –Ése. ése. ¿Conoces a ese tipo que se parece a Céline? –Ah. ¿Ha estado por aquí últimamente? .

Bajó por Hollywood Boulevard en dirección al este. Yo sonreí. enciéndalo y fúmeselo. que estaba en el arcén. –Puede ser. Oiga. se parece a alguien. pero me colé cuando empezaba a ponerse en rojo. Se deslizó por delante de nosotros. Entré de un salto. Entonces se fijó en mí. Eso le mantendrá ocupado. coja uno. Quizá debiera ir a que me succionaran la grasa con un tubo. salí como una bala y me puse a seguirle. Todavía . ¿y usted? –Antes tenía usted acento francés. –Qué suerte! Eso para que le den por culo a la ley de probabilidades. ¿nunca le han dicho que se parece a alguien? –Todo el mundo. ¿verdad? –le pregunté. Me encontraba bien. Seguía teniendo a Céline a la vista. Tenía un ejemplar firmado de Mientras agonizo. Empezó a caminar hacia la salida. modelo del 89. a tu servicio. ¿tiene un cigarrillo? –Por supuesto. Céline y yo llegamos enseguida a la Autopista de Hollywood mientras el sol abrasaba a través de las nubes.–Desde que tú estuviste. Y entonces. Céline. –En los viejos tiempos –dijo– las vidas de los escritores eran más interesantes que sus obras. Justo a tiempo de verle meterse en un Fiat. Después casi le pierdo en el siguiente semáforo. –Puede ser. ¿Y quién estaba aparcado justo detrás de él? Mi Escarabajo estaba aparcado justo detrás de él. en absoluto. más o menos. Encendí el cigarrillo. Fui hacia allá y me acerqué a él. Saqué mi paquete. entró. Señora Muerte. Le hice una seña de despedida a Red y luego salí a la calle. Oiga. Hoy en día ni sus vidas ni sus obras son interesantes. –Por favor –me dijo–. no. Me acerqué mucho. Ningún problema excepto una vieja dama de un Cadillac que me llamó una cosa fea. Era la primera vez que encontraba dónde aparcar desde hacía meses. –¿Vive usted por aquí? –le pregunté. de pronto. Devolvió el Faulkner a su sitio. le di una calada y. ¿Le estás siguiendo la pista a ese pájaro? –Podría decirse que sí. siguió pasillo adelante y cogió bruscamente un libro. después. pensé. mírame. le seguí. ¿Y usted? –Oh.

era un hombre joven. Después Céline tomó la Autopista del Puerto. Después tomó la de San Diego. . Dirección sur. Tenía la vida por delante. Después tomó la de Santa Mónica.

No estoy segura. Ah. pero nadie dijo: ÿQuiero ser detective. Llegué hasta una puerta.. Puedes quemarte. tomé aire y subí la escalera hasta la puerta. Le fui siguiendo como a una media manzana. Hablaban en tono bajo.. Después le vi aminorar. Digan eso muy deprisa. Era una casa grande y su aspecto me resultaba familiar. Supón que Jack se entera.. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada. pasó por delante de unas pocas casas y luego cruzó mirando por encima de los hombros. La cerradura no era problema.Después Céline hizo un giro y yo le fui siguiendo.Ÿ Los diez minutos habían pasado. Cuando yo iba a la escuela primaria teníamos una maestra que nos preguntó: ÿ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?Ÿ Y casi todos los niños dijeron que querían ser bomberos. volvió a mirar a su alrededor y luego se metió por el camino de entrada de una casa. Oí a Céline. Era la casa de Jack Bass. cuando me preguntó a mí. La puerta se abrió y Céline entró. bueno. Se paró en el porche. Iba a matar dos pájaros de un tiro. hacerse a un lado y detenerse. le contesté: ÿYoquesé. Esperaba que no fuera mirando demasiado por el espejo retrovisor. Me pegué a la puerta y escuché. Salí del arcén y fui conduciendo despacio. y me dirigí hacia la casa. Fui andando por el vestíbulo y luego oí voces.. . Estaban allí dentro. –Yo.. miró a su alrededor y dio unos golpecitos en la puerta. En 45 segundos estaba dentro. Tendría que darles un poco de tiempo.30 de la tarde. Es una estupidez. Temblaba un poco. No eran más que las 2.. Se detuvo.. Oí sus voces.. Iba a descubrir a Céline y a pillarle el culo a Cindy.. El terreno me resultaba familiar. Ya lo sabes... –oí que decía Cindy–. Cogí mi minicámara.. Salió del coche y se puso a andar calle abajo.Ÿ Y ahora resulta que yo lo soy. Diez minutos. Unos pocos dijeron que querían ser médicos o abogados. –Necesitas hacerlo. Di la vuelta a la manzana y aparqué donde siempre. abrí la puerta del coche de una patada.

. Es una manera de empezar.. luego le di una patada a la puerta y entré de un salto con mi cámara. La tenía preparada y enfocada.. –Nunca lo sabrá.–Nunca lo sabrá.... mira. –¿Mi bien? ¿Es que tú no vas a sacar nada? –Por supuesto que sí. cógelo con las manos.. Cindy se rió. Ten. Es por tu bien. ten. –Jack es un hombre violento. .. Esperé unos segundos.

–Este tipo es una especie de memo –dijo Cindy–. No se me ocurría nada y simplemente me quedé allí de pie. Anda por una librería haciéndome preguntas estúpidas. –Ahora mismo no lo sé. Le ruego que me permita rectificar. Bajé la cámara. Lo siento una barbaridad. Puedo explicarlo todo. Jack Bass. simplemente sujétale para que tenga que estarse quietecito un rato. Ahora me voy. me ha contratado. Ha sido un error. –Yo sí –dijo Céline–. no –dijo Cindy–. Era monstruoso. –Eh. mierda –dijo. ––Le vamos a entregar a la policía! –empezó a decir Cindy. Ya encontraré cómo arreglar esto. –Es un enfermo mental! –Lo siento. ¿Conoces a este tipo? –No le he visto en mi vida. Pero allí había un facsímil considerable de King Kong. –¿Para pillarme el culo? –Sí. –Yo sólo estaba intentando hacerle un seguro a esta señora –dijo Céline– y usted irrumpe aquí a la caza con una cámara. imbécil. –¿Cómo demonios va a rectificar? –preguntó Céline. . –Voy a llamar a la policía –dijo Cindy. –¿Qué tal un juguete? ¿Qué tipo de juguetes te gusta? King Kong ignoró mi pregunta. De verdad.Estaban sentados junto a una mesita baja y parecía que Cindy estaba firmando unos papeles. –Lo siento. Levantó la mirada y dio un grito. Su marido. Soy detective. Brewster. chico –le pregunté–. –Usted no va a ninguna parte! Apretó un timbre mientras yo me daba la vuelta para salir por la puerta. –Más vale –dijo Céline. Se volvió hacia Cindy. –Ohh. –¿Quiere que le mate? –No. –Quieta ahí –dije–. –¿Contratado? ¿Para qué? –Para pillarle el culo. –Más vale que sea una buena explicación – contestó Cindy. –Tengo que irme –dije yo. –¿Qué demonios es esto? –preguntó Céline–. –– Voy a llamar a la policía ahora mismo! –dijo Cindy. ¿quieres un caramelo? –Tú eres mi caramelo. Se dirigió lentamente hacia mí. pero me pondré en contacto con ustedes para hablar de todo esto. ––Quieta ahí! –le dije–. –Oh.

Otro día desperdiciado. Había sido una noche terrible. –Te pillaré el culo. de acuerdo. –Tengo que hacer algo! ––Pues arréglatelas sin mí. –Lo acabo de decidir. nena. Todo parecía estar en punto muerto. nena. La mitad del cuerpo quedó sobre el sofá y el resto en otra parte. pichatiesa! –De acuerdo. Pero las paredes de mi apartamento eran muy delgadas. –con Tinker Bell no!–¿Dónde está ese condenado gato? Le he visto hace un minuto. Miré a Cindy. Simplemente me quedé allí sentado. –Brewster –le dije–. ¿a quién has votado para presidente? –¿Ehhh? Se paró para pensarlo. King Kong se tambaleó. Había intentado emborracharme para dormirme. Cogí la minicámara y la lancé directa a su zona recreativa.. Me acerqué a toda prisa. –Pero la leche se me va a salir por las orejas. cogí la cámara y le di con ella en el cogote. –me va dar una apoplejía o algo! –Eso es problema tuyo. ¿dónde está el gato? –¿El gato? Ah. macho. Oí todo lo de la casa de al lado. –Oye. No hubo suerte. hijo de puta. Giré sobre los talones y salí de allí a toda pastilla. Oí un ruido de cristales rotos. 15 Al día siguiente yo estaba en mi oficina.. ––Este hombre está loco! –gritó. –¿Qué? Nunca me lo habías dicho.–De acuerdo. sirviéndome copas. Dio justo en el blanco. Se dirigió hacia mí. –Creo que tienes razón –dijo Céline. ––No te atrevas! –No te atrevas! – Con Tinker Bell no!No conseguí coger una cogorza suficiente como para dormirme. ––Pero estamos casados! – Eres demasiado repugnante. . no. Cayó de cara contra el sofá. no. tengo el nabo lleno de engrudo y si no lo vacío. Se dobló hacia adelante agarrándose las partes. Yo di un paso hacia adelante y recogí lo que quedaba de la cámara.

Ni mi vida. –Corta esa mierda de rollo. ¿Dónde estaba el coro de las chicas? ¿Por qué me sentía como si estuviera asistiendo a mi propio funeral? La puerta se abrió de golpe. Tenía que pensar. pero hazlo. Pero sentía que avanzaba hacia algo.. Jack Bass tenía un problema serio. Céline puso los pies sobre mi escritorio. –Muy bien. Bueno. ni mi año. bueno. Luego colgué... Y la señora Muerte quería a Céline. a ella le pillaría el culo. Miré a la mosca que se paseaba por mi escritorio y me apresuré a sumirla en la oscuridad. – ¿Nunca llamas a la puerta antes de entrar? –Depende –dijo Céline–. Enrollé el Racing Form. La mosca seguía paseándose por mi escritorio. amigo mío. a la mañana siguiente volvía a estar en mi oficina.. ¿A quién demonios pensaba llamar? Sabía qué hora era. arrancó de un mordisco el extremo. muy bien. –¿Y qué es lo que no se vende? –El aire. Y yo seguía sin encontrar al Gorrión Rojo. Entonces se me encendió una bombilla. lo encendió. ¿sabes? –le dije. Nacido para vivir como una rata acosada. Ni mi semana. Nacido para morir.Y. Me sentía totalmente inútil. ¿qué es lo que quieres? – Bueno. le quitó la vitola. Algo gordo. Céline estaba intentando hacerle un seguro a Cindy. ahora. ¿Por qué? Porque era un perdedor. –Estaban intentando quitarlo de en medio y que pareciera natural! –Los dos estaban en ello! Ya los tenía por las pelotas. Tenías que ser tú. veamos. traté de aplastarla y no lo conseguí.. No era mi día. como iba diciendo. ¿Te importa que me siente? –Pues sí. le dio una calada y soltó una bocanada de humo magnífica. Era un inútil. ––Tú! – dije–. Y Jack Bass estaría a tope. Un seguro de vidaa costa de Jack Bass. sacó uno. ni mi mes. Y allí estaba Céline. . tenía a Céline por las pelotas y a Cindy. Pero ya lo harán y. Había miles de millones de mujeres por ahí fuera y ninguna emprendía el camino de mi puerta. Me saqué la mano del bolsillo y descolgué el teléfono.. Intentaba pensar.. –Los venden. sacó un encendedor. Era un detective incapaz de resolver nada.. Alargó la mano hasta mi caja de puros.. Me puse de pie de un salto. –Maldita sea! Me recosté de nuevo en la silla. –Conozco esa canción –me dijo.

¿Los compras en Francia? –En Francia. –¿Por qué estás aquí? . en Schmantz. ¿qué más da? Lanzó otra bocanada de humo.––Bonitos zapatos! –le dije–.

coño. Ha atormentado a la humanidad durante siglos. este chisme . ––AHORA! – BREWSTER! –dijo gritando. se inclinó sobre el escritorio hacia mí. Céline bajó los pies. gilipollas. –¿Y qué? –Es posible que se informe a la policía. Lo levanté y lo dirigí hacia él. Bostecé. Era el hijo de puta más grande que había visto en mi vida. ––Maldito reptil! ¿Crees que me voy a quedar sin hacer nada después de esto? Fui hacia él rodeando mi escritorio. –No es un chantaje. necesito un préstamo de diez mil dólares. las cosas están así. locomotora. –Eso es una multitud. mirándome fija y directamente a los ojos. –Oye. La puerta se abrió y entró mi viejo amigo Brewster. Tienes por lo menos dos buenas mierdas encima: allanamiento de morada y malos tratos de palabra y obra. Me puse de pie al otro lado de mi escritorio. . –Lo tengo. ¿entiendes? –¿Un préstamo? ¿No tienes parientes? –No. –¿Atormentado? ––Por amor de Dios! No seas tan quisquilloso. Me sentía bastante bien. el que privó de su masculinidad a otro. Sólo te estoy pidiendo un préstamo de diez mil dólares. Canta con voz de ultrasoprano. venga. Un préstamo. el allanador de morada. –Lo tengo! –Chantaje! –Cerdo! –Chantaje!Sentí que me subía una gran excitación. señor Belane –me dijo en un tono de voz muy agudo. Le aplastaste las pelotas con aquella cámara. hijo –le dije–. –Hola. –¿Tienes alguna prueba? –Tres testigos.–Buena pregunta –contestó–. que te voy a hacer descarrilar! –Venga. Fui rodeando el escritorio hacia el cajón. locomotora. venga! Quité el seguro y apunté a su enorme barriga. –¿Y qué? –Conocemos el paradero del culpable. chu-chu-chu! –Ven hacia mí por la vía. Pero eso no le hacía parecer menor.puede parar un tren. –Belane. –¿Qué? –Brewster es ahora un eunuco. lo abrí y saqué mi 45. ¿Quieres hacer que eres una locomotora? –Venga. parecen una pareja de higos secos. Te comportas como si hubieras tenido una infancia desgraciada. –Bien –dijo–.

muévete. cerró y se quedó allí dentro.. estás de coña. Ese día no había ni contaminación. de Cindy me ocuparé yo. –Belane –oí decir a Céline a través de la puerta–. –Qué penoso montón de peligrosa estupidez! Luego apunté a Céline con mi 45. la abrió. –Belane. lo mismo. No iré a la pasma. Le empujé con mi 45. Ahora quiero que entres ahí y te sientes en la taza.. Me llevó diez minutos moverlo 3 metros. Al segundo le dije que acababa de dar un dólar a otro vagabundo. –De acuerdo –le dije–. 16 . Luego fui a mi escritorio y empecé a empujarlo lentamente hacia la puerta del cagadero. –Venga! –Ya!. recorrí el pasillo y cogí el ascensor para bajar. Era un escritorio que pesaba mucho.Brewster se detuvo. uhh. Pero quiero que entres y te sientes en la taza hasta que yo te diga que salgas. Yo le eché la llave.. –Es la puerta del lavabo. Céline dejó el puro. Brewster no te hará daño. Se dirigió hacia la puerta. Yo avanzaba con un propósito. Mis pies tenían buen aspecto al moverse sobre el pavimento. entra ahí con tu muchacho. chico. ––Entra ahí! Entró y cerró la puerta. Había tomado una decisión sobre qué iba a almorzar: gambas y patatas fritas. El ascensor llegó a la planta baja y yo salí a la calle. Los dejé allí. –Oye. –No me gusta este juego. –De acuerdo. ¿Ves esa puerta de ahí? –Uhh.. Al primer vagabundo que se me acercó le di un dólar. déjanos salir y olvidamos el asunto. Cerré con llave la puerta de la oficina. Voy a pillarle el culo. Era un infierno. Y ahora tú. luego se dirigió despacio hacia la puerta del cagadero. No necesitaré el préstamo. De pronto me sentí mejor. Me importa un bledo si te bajas los pantalones o no. ––Tú! –le dije. Yo iba detrás. etc. Y me ocuparé de Cindy. Avanzaba centímetro a centímetro. Al tercero. Lo dejé directamente contra la puerta. –Yo siempre estoy de coña.

Después de haber comido aparqué a media manzana de la casa de Cindy. –Lo tenía claro! Puse la radio para oír las noticias. . Su Mercedes rojo estaba aparcado en la rampa de acceso.Probablemente estaría esperando que Céline y Brewster volvieran.

–Belane. Algo estaba ocurriendo en aquella casa. Lo sentía vivamente. Oí las voces con más . Me calé el sombrero por encima del ojo izquierdo y me dirigí hacia la casa. Me detuve al pie de las escaleras. ¿no? Bueno. –No quiero que le hagas daño. Las de un hombre y una mujer. –¿A quién estás vigilando? –A una conexión de Céline. –Igual que tus zapatos. –Oye. Soy el único. La vida es de los osados. Es mío. Sólo se monta uno en el tiovivo una vez. tuvo que morirse dos veces. palabra de honor. ¿Dónde está Céline? –En un cagadero con un eunuco de 180 kilos. –Sí –dije–. A plena luz del día. Tal vez podría cazar alguna conversación suya por teléfono. Sólo se vive una vez. –Tú eres el único que está aquí sentado. Tal vez podría dar con alguna pista. Subí las escaleras despacio. – CAMBIO Y FUERA –dije gritando. Estoy de vigilancia. –No estás haciendo ningún progreso! –¿Quién? ¿Yo? –pregunté. –No le voy a hacer daño. Pero yo me crecía ante el peligro. nena. Pobre gilipollas. las voces venían de arriba. a veces pienso que eres subnormal. Con la excitación hasta me mordí la lengua. Mi sensor interno estaba agudizado al máximo. Eso me hacía sentir un hormigueo en las orejas y se me apretaba el agujero del culo. En 47 segundos estaba dentro. Llevaba conmigo mi minicámara de reserva. Sí. Se me ocurrió la idea de que podía colarme en el edificio y conseguir algo. Era la voz de la señora Muerte la que salía por la radio. Todo encaja. Claro que era peligroso. Luego me quedé allí simplemente sentado mirando el Mercedes rojo y pensando en Cindy. excepto en el caso de Lázaro. Llevaba también un maletín para despistar. Escupí un poco de sangre y me dirigí a la puerta. Caminé por el vestíbulo aguzando el oído. ¿no? Miré a mi alrededor. Las oía. Pero yo era Nick Be-lane. Empecé a pensar que oía voces. –¿Y qué hace allí? – Le he dejado allí para que se vaya calmando.–Estúpido –dijo una voz que salía por la radio–. Empecé a sentirme eufórico ante la acción que se avecinaba. en este momento estoy trabajando en el caso. Me deslicé fuera del coche con mi minicámara. nena. Seguía sin ser un problema. y apagué bruscamente la radio. – Pues entonces empieza a levantar el culo.

nitidez. Oí reírse a Cindy. . Seguí avanzando y me detuve junto a la puerta. Reconocí la de Cindy. Evidentemente era la puerta de un dormitorio. Me pegué a ella.

Choqué directamente contra él y le dejé enredado entre las ruedas de su bicicleta que giraban sobre el asfalto. Luego fui en un sprint por la acera. puse en marcha la cámara y abrí la puerta de una patada. ––Ahh! –Ahh! –Dios mío! –oí que decía Cindy. Luego pasé echando chispas junto a la casa de Jack Bass. sí? ––So puta! Oí a Cindy que volvía a reírse.–¿Qué piensas hacer con eso? ––Adivínalo. Vi algo en mi camino: un viejo que iba pedaleando en su bicicleta y comiéndose una manzana. Fui hacia la puerta. Estaba de pie en la puerta de entrada. Volvió a disparar. fortachón. Hubo un rato de silencio. además de los muelles de la cama. – Te voy a echar un polvazo que te vas a enterar. –¿Ah. nena! He esperado tanto tiempo. –Pues has llegado al sitio adecuado. Una pistola. ––TE PILLÉ EL CULO! –¿QUÉEE? –dijo el tipo volviéndose. El tercero se coló a través del asiento delantero. por el rabillo del ojo vi a Jack Bass en pelotas. ––VAYA MIERDA! –grité. –¿QUÉ COÑO ES ESTO? –dijo gritando. El otro pasó entre mí y la nada. Me abalancé por la calle donde estaba mi coche. Disparó. Sentí la muerte pasando rauda junto a mi oreja derecha. Demasiado tarde. En un abrir y cerrar de ojos estuve dentro de mi Escarabajo y salí con el coche chirriando del arcén. Mientras la abría. aún en pelotas. Era Jack Bass. Hice un viraje para esquivarlo y me subí del arcén a la acera. El viejo se estaba levantando despacito. del lado del copiloto. e hizo 3 disparos más. Dejé en el suelo el maletín. La bala hizo que el sombrero me girara alrededor de la cabeza. Luego. Cindy bajó las piernas y DIO UN GRITO. El tipo saltó al suelo y se me puso de frente. Un horrible gordo hijo de puta. Oí respirar fuerte y un sonido de ligeras arremetidas. –Por Dios bendito! –Era Jack Bass! Giré sobre los talones y empecé a correr escaleras abajo. dio en la guantera e . nena. Uno atravesó justo al monito que llevaba colgado del espejo retrovisor. silencio. Luego el asunto empezó a ponerse ruidoso. Tenía algo en la mano.

Enseguida estuve lejos de allí. Entré en un McDonald's.hizo un agujero. un café y un trozo de pollo en un panecillo. pedí una de patatas fritas grande. Hacía un día típico de Los Angeles: contaminación. . Luego encontré un boulevard y me metí entre el tráfico. Fui zigzagueando por media docena de calles laterales. medio nublado y sin llover desde hacía meses.

Había sido un día muy largo. Cindy. Vino hacia mí como un viento apestoso. Podían arrestarme por cualquier tipo de delitos recientes. Ya no estaba seguro de quiénes eran mis clientes. Me senté e intenté que las piezas de todo aquello encajaran. Me llevó 15 minutos. Nuestras miradas se encontraron. Entonces entró un tipo realmente mierdoso y con aspecto de crápula. Iba vestido con un sucio impermeable amarillo que le llegaba hasta la parte superior de los zapatos. me eché para atrás en el sillón y cerré los ojos. Necesitaba un buen afeitado. Ahora todo el mundo iba tras de mí: Céline. –Me gustaría que fuera uno de esos a los que he apostado –dije yo. Estaba sentado en el otro extremo de la barra leyendo The National Enquirer. Empujé mi escritorio hasta su sitio. Y seguía sin saber si Céline era Céline y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. necesitaba un corte de pelo. Nada había cambiado. Bueno. Brewster y Céline habían logrado salir del cagadero. Buen chico. Quizás hasta incluso Barton. Yo di un sorbo a mi copa. necesitaba un baño. bebiendo un whisky doble con soda. Bajo el impermeable se podía ver una camiseta blanca y una corbata naranja descolorida. No era extraño que tuviera un aire confuso. O alguien podía venir por mí. Estaba . a excepción del camarero. ni siquiera de si tenía todavía alguno. Un detective sin oficina no es un detective. –Estoy hambriento –dijo el camarero–. Brewster. Seguía allí. No valía En el sueño yo estaba sentado en un barucho. La oficina era un sitio peligroso para estar. Habían destrozado la puerta. Se sentó en el taburete que había a mi lado. El camarero miró. Estaba solo en el bar.17 Volví a la oficina. Jack Bass y la señora Muerte. Estoy tan hambriento que me comería un caballo. no me sacarían de mi oficina. Enseguida me quedé dormido. Puse los pies sobre el escritorio. que parecía un hombre bastante confuso. Comprobé si el 45 estaba en su funda.

Las mejillas hundidas.gran cosa. – empezó. Yo no le hice caso. –Oiga –le dije–.. ir a algún sitio y comer algo. Estaba más delgado que un raíl. Ya se me ocurrirá algo. Pero estoy bien. delgadas como papel. Tengo que tener abierto. me voy a acabar la copa.. –Gracias –me contestó–. –Pst. así podrá usted cerrar. Volví a mirar al camarero. . El otro tipo seguía en el taburete de al lado. Miré hacia otro lado.

––Gilipollas! –Te estás quedando conmigo! Te voy a moler a palos. Se la echó garganta abajo.–Pst... Se la bebió de un trago.. –Quiero que me hables del Gorrión Rojo. –Eh. –Espera. parece que no lo encuentro. – Déjame en paz. vivía en Glendale. sí. –Entonces se comprende. sí? ... –¿Vive usted en Redondo Beach? – me preguntó aquel tipo. –¿Qué? –Quiero decir que lo tengo en el bolsillo. El camarero se puso a ello. vacíos. – Claro. –Aja. sí? –Sí.. ––Fantástico! Veámoslo. vive en Burbank. camarero –dije a voces–. –¿Ah. Llegó. –Tengo información. –Es información que no viene en los periódicos. –No es un rollo. –Sé que lo tenía por aquí. –Otro ron con Coca–Cola para este caballero! El tipo se puso a esperar su copa. –¿Ah. –Tengo una hermana. vive en Redondo Beach. –¿Y bien? –Tengo sed. amigo –le dije.. –No la necesito. –una copa para este caballero! Póngale un ron con Coca–Cola. legañosos. Es que estaba buscando en el bolsillo que no era. –volvió a hacer el tipo que estaba a mi lado. Siguió hurgando. –Te voy a retorcer el pescuezo. –Corta el rollo. Se suicidó.. En el otro bolsillo.. Luego se volvió y me miró con ojos brillantes. ––Camarero! –dije a gritos–.. Se puso a hurgar en un bolsillo. –Conozco a un tipo que se parece a usted. Llegó la bebida.. Le voy a poner sobre la pista.. –Yo tenía un hermano –dijo–. espera.. –¿Se parecía a ti? –le pregunté. –Tengo al Gorrión conmigo –me dijo.. Leo los periódicos. –Hmmm. aquí. –En Hollywood Este. –¿Sobre qué? –El Gorrión Rojo. imbécil.

–el Gorrión Rojo! Se lo sacó del bolsillo y lo puso sobre la barra. La policía se ríe de mí... es esa mujer. Es el Gorrión Rojo. señor Grovers! –¿Ve? Todo el mundo se ríe de mí. Hal Grovers.–Sí. sí. –¿Cuál es? –6 dólares la hora.. –Venga... –¿Y cómo lo sabe? –Ella me lo ha dicho. Tenía el pichón en la mano y se lo estaba comiendo a mordiscos. – ¿Bebe usted. ja. –Me llamo Grovers.. aquí está. Miré. Necesito que me ayude. la extraterrestre.. Grovers? . Pero antes de que siga hablando tengo que decirle cuál es mi tarifa.. Le fui empujando hacia la puerta y le eché a la calle. –No creo que eso sea un problema. Me guiñó un ojo. señor Grovers? –Un ser extraterrestre me persigue. –Nada de cheques sin fondos o acabará llevando los güitos en una bolsita. –¿Cómo qué? –Atravesar el techo volando y cosas así. Tenía la boca llena de plumas y de sangre. Me di la vuelta para cerrar la puerta y vi al camarero.. La he visto hacer algunas cosas. –¿Qué mujer... Grovers. mire. Grovers? –Coño. –¿Y la cree? –Claro. –No –me contestó–. Era un pichón muerto. ¿me ha entendido? –El dinero no es el problema –me dijo–. –¿De qué se trata. –Eso es un pichón muerto –le dije. –Perdone. Entonces sonó el teléfono de mi mesa y me desperté. mire. –¿El extraterrestre es una mujer? –Sí. 18 Cogí el teléfono. ja.. la mujer de la que estamos hablando. –Ja. –Agencia de Detectives Belane. Puse unos billetes sobre la barra para pagar las copas y luego me puse de pie y agarré al tipo por el cuello de su inmundo impermeable.

Es la 3. la muerte está en todas partes. ni pájaros. 'es un pez gordo del espacio. uní espantoso bigotito rubio del mismo color que el pelo que le clareaba en la parte superior de la cabeza.. ojos verdes grisáceos con un tic en el izquierdo. demasiado redonda.. señor Grovers. señor Belane. ni peces. –Suponga que le . Un metro y medio. Maté cuatro moscas mientras esperaba. –¿Por qué? –No lo sé.. esa. por favor. Entró. Maldita sea. Me empecé a deprimir. extraterrestre. –¿Cómo? –Como que tengo que hacer todo lo que dice. No sabía qué hacer. Grovers? –Estaba esperando a que hablara usted primero. –Cuénteme algo más.–Claro. El final estaba fijado. –¿Alguna forma de llamar especial? –Sí. Llame antes de entrar. No era gran cosa. Luego oí la llamada convenida en la puerta y dije: –Pase. Grovers. esa mujer. ni fieras. tiene que pasarse por aquí en persona. ninguno tenía una oportunidad. Pasaron cinco minutos. di una calada y eché el humo haciendo un anillo perfecto. ni insectos. señor Grovers. –¿Por qué no dice usted nada. veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico.À planta del Edificio Ajax. ni roedores. hábleme un poco de ella. Me recosté en mi sillón.. Nos miramos el uno al otro. –Muy bien. encendí un puro. Ya saben. me controla la mente. ¿Y usted? –No podría aguantar si no lo hiciera. puse los pies encima de la mesa.. u-na-co-pi-ta-deo-jén. Ni hombres. Eso fue lo único que hicimos. –Dice que se llama Jeannie Nitro. ni reptiles. Me empecé a cabrear.. Así sabré que es usted. antes de que sigamos. 59 kilos. señor Grovers... –¿Y por qué quiere usted librarse de un pez gordo? – Le tengo miedo. Entró caminando con las puntas de los pies hacia afuera y se sentó. –¿No se reirá usted de mí como la policía? –Nadie se ríe como la policía. 38 años de edad. la cerveza y las pechugas de pollo. –Grovers. Escuche. –Bueno.

dijera que se comiera usted su propia caca. . ¿lo haría? –Creo que sí.

–Grovers, a usted lo que le pasa es que le va la cosa masoca. A muchos hombres les gustan esas cosas. –No, son sus trucos, dan miedo. –Grovers, he visto todo tipo de trucos y algunos... –Usted no la ha visto surgir de la nada, usted no la ha visto desvanecerse por el techo. –Me está usted aburriendo, Grovers, todo esto es un rollo. –Pos no, señor Belane. –¿ÿPos noŸ? Pero ¿de dónde coño sale usted? Habla como un hombre de las cavernas. –Y usted no parece un detective, señor Belane. –¿Ah, no? Entonces, ¿qué parezco? –Bueno, veamos, déjeme pensar... – No lo piense mucho. Esto le está costando 6 dólares la hora. – Bueno, parece usted... un fontanero. –¿Un fontanero? De acuerdo, un fontanero. ¿Y qué haría usted sin fontaneros? ¿Puede imaginarse a alguien más importante que un fontanero? –El presidente. –¿El presidente? En eso se equivoca. Se equivoca otra vez. –Cada vez que abre la boca, dice usted algo equivocado. –No estoy equivocado. –¿Lo ve? –Otra vez! Me saqué el puro de la boca y encendí un cigarrillo. Aquel tipo era una mierda pinchada en un palo. Pero era un cliente. Le miré durante un buen rato. Era un trabajo duro mirarle un buen rato. Dejé de mirarle. Miré por encima de su oreja izquierda. –De acuerdo. ¿Y qué quiere que haga con esa extraterrestre, esa Jeannie Nitro? –Librarme de ella. –No soy un matón, Grovers. – Simplemente, sáquela de mi vida como sea. –¿Ha tenido ya relaciones sexuales? –¿Se refiere usted a hoy? –Me refiero a si las ha tenido con ella. –No. –¿Tiene usted la dirección de ese bombón? ¿Su número de teléfono? ¿Su profesión? ¿Algún tatuaje? ¿Algún hobby? ¿Hábitos peculiares? –Sólo eso último... –¿Como cuáles? –Como eso de atravesar el techo volando y todo eso. –Está usted loco, Grovers. No me necesita a mí, necesita a un loquero. –Ya he ido a los loqueros. –¿Y qué le han dicho?

–Nada. Sólo que cobran más de 6 dólares la hora. –Eso prueba que está usted loco. –¿Por qué? –Cualquiera que pague eso tiene que estar loco. Luego nos quedamos allí simplemente mirándonos. Era todo bastante estúpido. Yo intentaba pensar. Me dolían las sienes. Entonces la puerta se abrió de golpe. Y entró aquella mujer. Lo único que puedo decirles es que hay miles de millones de mujeres en este mundo, ¿verdad? Algunas están bien. La mayoría están bastante bien. Pero de vez en cuando la naturaleza produce un fenómeno salvaje, hace una mujer especial, una mujer increíble. Quiero decir que la miras y no puedes creértelo. Todo en ella es un movimiento ondulante perfecto, azogue, es como una serpiente, le miras un tobillo, le miras un codo, le miras el pecho, le miras la rodilla y todo se funde en un ser impresionante, provocador, con unos ojos bellísimos que sonríen, la boca un poco hacia abajo, los labios como si estuvieran a punto de soltar una carcajada ante tu indefensión. Y saben cómo vestirse y su pelo largo incendia el aire. –Demasiado! –Maldita sea, demasiado! Grovers se puso en pie. –Jeannie! Ella había entrado en la habitación deslizándose como una chica de striptease sobre patines. Se detuvo ante nosotros mientras las paredes temblaban. Miró a Grovers. –Hal, ¿qué estás haciendo con este detective de segunda clase? –Eh, –quieta ahí, zorra! –le dije. –Bueno, Jeannie, tengo un pequeño problema y pensé que necesitaba que me ayudaran. –¿Que te ayudaran? ¿Quién? –No puedo decírtelo, se me ha comido la lengua el gato. –Hal, tú no tienes problemas desde que me tienes a mí. Yo puedo hacer cualquier cosa mejor que este detective de segunda. Yo me puse de pie. En realidad, ya lo estaba. –¿Ah, sí? Pues a ver si consigues una erección de 20 centímetros, so puta.. ––Cerdo machista! –Lo ves, te pillé, –te pillé! Jeannie se contoneó un poco por la habitación volviéndonos locos. Luego dio un salto y miró a Grovers. ––Ven aquí, perro! –Ven arrastrándote por el suelo! – Venga! ––No lo hagas, Hal! –le grité.

–¿Eh? Él ya estaba arrastrándose por el suelo hacia Jeannie. Se fue acercando. Se arrastró hasta llegar a sus pies y luego se detuvo.

–Ahora, lámeme las puntas de los zapatos con la lengua – le dijo. Grovers lo hizo una y otra vez. Jeannie me miró y sonrió con satisfacción. Una sonrisa realmente satisfecha. Yo no podía soportarlo. Me levanté. –JODIDA PUTA! –dije a gritos. Me desabroché el cinturón, me lo quité de los pantalones y fui hacia ella rodeando el escritorio con el cinturón doblado. –Jodida puta! –le dije–, –TE VOY A PILLAR EL CULO! Me abalancé hacia ella. Lo que quedaba de mi alma se estremeció en una jubilosa excitación. Sus maravillosas nalgas me incendiaban la mente. Los cielos se volvieron del revés y se estremecieron. –Suelta ese cinturón, gilipollas –dijo, chasqueando los dedos. El cinturón se me fue de las manos. Me quedé congelado. Ella se volvió hacia Grovers. –Venga, bobito, ponte de pie. Nos vamos de este estúpido lugar. –Sí, cariño. Grovers se levantó y la siguió hacia la puerta, abrieron, cerraron y desaparecieron. Yo seguía sin poder moverme. Aquella zorra debía de haber utilizado una pistola de rayos para conseguirlo. Yo seguía congelado. ¿Sería que había elegido una profesión equivocada? Tras unos veinte minutos empecé a sentir un hormigueo por todo el cuerpo. Luego me di cuenta de que podía mover las cejas. Después, la boca. –Maldita sea –dije. Luego el resto del cuerpo se me fue soltando. Por fin di un paso. Dos pasos. Luego, más pasos hacia mi escritorio. Lo rodeé. Abrí un cajón. Cogí la petaca de vodka. Le quité el tapón. Eché un buen trago. Decidí que por aquel día había terminado y que volvería a empezar al día siguiente. 19 De vuelta en la oficina, al día siguiente, me hallaba confuso. No sabía quiénes eran mis clientes o qué coño pasaba. Decidí hacer algo. Tenía el teléfono de la oficina de Jack Bass. Le llamé. –Hola –contestó. –Bass, soy Belane. ––Hijo de puta! – Cálmese, Bass, soy cinturón negro. –Necesitará serlo la

. No me di cuenta de que era usted hasta que volvió la cabeza.próxima vez que irrumpa en una de mis sesiones amorosas. lo único que pude ver fue un culo bamboleándose. –Jack.

¿qué pasa con los franceses? . Estoy a punto de echarles el guante. ¿dónde? –No importa. No se han compinchado para nada bueno. puedo esnifarlo. –¿Cómo? –Tengo una pista. Belane. –No sé si sabe lo que está haciendo. –¿Una conexión? ¿Una pista? ¿De qué me está usted hablando? –Puedo relacionarla a ella con ese tipo. –La prueba está a punto. –El mundo no es un jardín de infancia. –¿Cómo? –¿Quiere que siga con este caso o no? –Usted no ha hecho nada más que filmarme el culo. –No me gusta que hable así. –¿Ventilarse? –Quiero pillarle el culo.–¿Y quién creía que iba a ser? ¿Cree que algún tipo se la tiraría en mi propia casa? –Ocurre un montón de veces. Estoy intentando ventilarme este caso. Vayamos al grano. Le pillaré en cuanto él meta el clavo. –¿Está cerca? –Puedo olerlo. Les estoy dejando que caigan en su propia trampa. Es un tipo sospechoso. A él le conozco. –¿Cómo que no importa? –Quiero decir que no se trata de su caso. –¿Cómo? –No me refiero a su casa. –¿Los ha cazado juntos? –Aún no. –¿Por qué no? –Voy despacio. –¿No puede pillarles ya? –Tengo que esperar a que él meta el clavo. Jack. Es francés y ya sabe usted los franceses. Jack. Bass. –Estoy metido de lleno en su caso. Jack. –Entonces. Usted quiere que le pille el culo a ella. –¿Cómo? –Tengo que cazarlos en pleno acto. –Sé exactamente lo que estoy haciendo. –¿Y qué es lo que ha conseguido? –Tengo una conexión. ¿verdad? –No. ¿no? –Simplemente quiero pruebas convincentes. Conozco a ese tipo.

señor Grovers. ¿Por qué. lo recuerdo. señor Belane? –Estoy trabajando en su caso. Grovers. –Ya. lo solté y luego le dije: –Mire. Cadáveres. Uno. Quiero hablar con él. Hal. un pequeño detalle. ––Dios mío! – dije yo. –Dígame. Un hombre tiene que tener algo de que vivir. ¿quiere usted que siga con este caso? –¿Se refiere a Jeannie Nitro? –Por supuesto. siga con ello. yo no puedo explicárselo. –¿Cómo? –preguntó. Actuaba como un tipo enamorado.. Y. –¿Cómo? –preguntó. –¿Qué desea. Hice una pausa. La tengo que organizar. Bass. –¿Qué? –Necesito un mes de adelanto.. pero entretenerse con cadáveres. Bass? Voy a contar hasta cinco. se entretiene usted con cadáveres. Cogí aire. –Tengo que ponerles una trampa. ¿quiere usted que siga con este maldito caso o no? –¿Dice usted que ya está cerca? –Los tengo a los dos a tiro. –Qué mamón! A continuación llamé a Grovers. Tiene que ser segura. luego descolgó. –¿Un mes? Creí que estaba a punto de echarles el guante. – Pásemelo. ¿Dígame? –dijo. –Está bien. –¿Cómo? –¿Quiere usted que siga o no.. tres.–Si no lo sabe. El teléfono sonó tres veces. –Sí. –Ha salido a almorzar. por qué? –Es mi trabajo. ahora. está bien. –Muy bien. No tengo todo el día. lo de la extraterrestre. dos. –Grovers. –Está bien. Cuando él meta el clavo. Me había dado su número de la oficina. está bien. ¿por qué hace usted lo que hace? –¿A qué se refiere? –A entretenerse con los muertos. –Cadáveres. ¿Tiene usted a alguna otra nena del espacio por ahí? . –Funeraria Paraíso Plateado. Eso es una cosa rara. Es de enfermos. Jack. ahora.. –¿Quiere decir que come? –Sí.. Y.. cuatro. ¿Les saca la sangre? ¿Qué hace con la sangre después de sacársela? –Tengo un empleado que es quien lo hace. –el cheque ya está en camino! Me colgó bruscamente el teléfono. Soy Nick Belane... Billy French.

señor Belane. –Sí. –¿Cree usted que podrá hacer algo al respecto? –Incluso mientras estamos hablando estoy trabajando en una pista. señor Belane. Esperé. ¿Quiere hablar con él? –No. Volvió enseguida. . –Es sólo un modo de hablar. pero pregúntele qué ha tomado de almuerzo. Grovers. –¿Cómo? –Ahora tengo que dejarle. Dos semanas. He consultado con un especialista en esta materia. una pista. –Bueno. –¿Cuál? –No puedo decirle demasiado. estoy completamente metido en este asunto. señor Grovers. acabo de decírselo. –Pero creí que quería algunos datos sobre mí. Siempre estaba la señora Muerte. –Muy bien. antes de invertir más tiempo en este caso necesito otro cheque. Billy French acaba de llegar de almorzar. –Un momento. señor Grovers. Estaba colocando las piezas otra vez en su sitio. Ah. –Ha dicho que roastbeef y puré de patatas. ¿quiere que se la quite de encima? –Por supuesto. –Le enviaré un cuestionario. –¿Qué quiere decir. –Es usted un tipo inteligente. hasta Ted Williams falla alguna que otra vez. No pretendía ofender a ese bombón. una conexión. Nick Belane. Colgué. detective. Al final echaré a esa puta tan lejos que no volverá usted a verla. Pero ¿cree usted que podrá? Me parece que falló la única vez que la vio.–No.. Le mandaré un cheque por correo hoy mismo. –Mire. Dos semanas de adelanto. –No creo que sea una puta. –Eso es vomitivo. Grovers. Aún tenía que resolver el asunto del Gorrión Rojo. señor Belane? –No puedo decirle demasiado. –¿Cree que podrá hacer algo? –Maldita sea. señor Belane. Tiene un libro sobre extraterrestres pero necesita más datos sobre usted. –Está bien. puse los pies sobre el escritorio. Ahí estaba yo.. Y estaba Céline y la señora Muerte. y ¿qué quiere saber? –Espere. Pero el hecho de que usted se entretenga con cadáveres y que ella sea una extraterrestre es una conexión.

Ésa sí que era una puta. .

Tenía que pensar en todo ello. Los caballos no corrían allí. con Cindy y con Jeannie Nitro. Me empezaron a latir las sienes. Nada más que un grupo de viejos. Bass. Y allí estaba el cartero. eso impide dormir por las noches. pero retransmitían las carreras por unas pantallas y se apostaba como siempre. sino en Oak Tree. Me estaba atontando. Belane. Su rostro tenía un aire desencajado. –Lo siento –dijo–. Hinchado. Miré dentro. Al de Hollywood Park. Seguí hasta la zona del club de socios corrientes. –Voy a matarte. Pasé por delante de la zona exclusiva para miembros del Club Hípico. Las paredes de mi oficina no albergaban respuestas. El tipo que iba detrás tropezó y me rozó el bolsillo de atrás del pantalón. Demasiado. con dinero. Pero no podía conseguir que las piezas del rompecabezas encajaran del todo. Aún no. Céline. los cadáveres.Quiero decir que ¿qué otra cosa se le podría llamar? 20 Tenía que pensar en ello. el Gorrión. empujé la puerta y entré. Me puse el sombrero y salí por la puerta. –No deberías tomar café –le dije–. Uno aprende. ¿Cómo lo conseguirían? ¿Y cuánto se necesitaba? ¿Y qué significaba eso? Todos moríamos sin blanca y la mayoría vivíamos así. Cogí las escaleras mecánicas para subir. Tenía que salir de allí. Era un juego agotador. sorbiendo un café. uno aprende. Me dirigí hacia él. Cindy. Yo siempre llevo la cartera en el bolsillo delantero izquierdo. –Te voy a quitar de en medio. De algún modo todo se correspondía: el espacio. Después de cierto tiempo. Llegué al hipódromo. tus días están contados. –¿Quién coño te ha dejado entrar aquí? –le pregunté. de pie. empecé a imaginarme que estaba en la cama con la señora Muerte. –¿Cuál te gusta en la primera? –le pregunté. Perdone. . Belane – me dijo. todas a la vez. Simplemente conseguir ponerse los zapatos por las mañanas era toda una victoria. la muerte.

Sin descanso. que tengas suerte. siempre. Luego me alejé. Me dirigí al bar y pedí un café largo. –Oh. A los hombres siempre les persigue algo que nunca pueden evitar. Belane. . alargándole un par de pavos–. gracias. –Ten –le dije. –Olvídalo –le dije.–Orejas de Perro.

entré en mi coche y me largué de allí. abre el Form y empieza a leerlo. Sonrió y vino hacia mí. ––Pues entonces devuélveme los dos jodidos billetes! –Para nada. Lo hice. Belane? –me preguntó la camarera. Sentí que se retiraba la punta de la navaja. Y entonces escuché una voz detrás. el resto lo tenía cubierto con los dedos. llegué al aparcamiento. hombre. Era el cartero. –Has tenido suerte –me dijo. Encontré un sitio cerca de la pantalla. –Esto tiene 15 centímetros y me encantaría metértelos en ese estúpido barrigón. Sentí cómo el sudor me resbalaba por detrás de las orejas. Me senté. Después sentí la punta de la navaja en la nuca. –¿Cómo es que hoy no estás trabajando? ¿Quién coño está repartiendo el correo? ––Cállate! Estoy intentando decidir si te mato o no. – Gracias. Logré sacar la cartera de mi bolsillo delantero izquierdo. me senté y abrí el Form. imbécil –me contestó. Compré palomitas de maíz y un refresco. Belane. Sentí el filo de la navaja contra mi barriga. –¿Cuánto? –20 dólares. aparqué en el primer sitio que vi y entré en un cine. Era sólo la punta. Luego me puse de pie y salí. Luego se fue. Estás liquidado. Seguí allí sentado y me acabé el café. coge tu cartera. – Amigo. –Ahora. Volví a coger la propina que había dejado sobre el mostrador y me la metí en el bolsillo.–¿Cuál te gusta en la primera. Hice todo el camino hasta Hollywood. –¿Cuánto? Sentí la punta de la navaja rasgándome la piel. –50 dólares. –Esos dos billetes no te librarán. Simplemente hay días que no son tu día. –Muy bien. –Si te lo digo. Bajé por las escaleras mecánicas. ––Te voy a reventar tu jodida saca! –le dije. saca los 50 dólares y métemelos en el bolsillo de delante de la camisa. mis ganancias se reducirán a cero. saqué los 50 dólares y los metí en su bolsillo delantero. aquí tengo 10 pavos para que apuestes a Orejas de Perro. Ya estaban . Me puse de pie y me di la vuelta. siéntate ahí.

Simplemente masticaba las palomitas y sorbía el refresco. .pasando la película pero yo no miraba. Y me preguntaba si Orejas de Perro habría ganado.

Él también fue un fracasado. bebí vino. Todos mis casos seguían en punto muerto. cogió uno de mis cigarrillos. te voy a pillar el culo. Entonces hubo una especie de gran zumbido como el de una nube de abejas alrededor de una colmena. – ¿Qué? –dije yo. Me serví otro vodka sin hielo. Decidí no hacerlo. Tengo un aparato en mi dormitorio. –No quiero que te metas en mis asuntos. lo encendió y soltó una carcajada. Belane? –me preguntó. Le di un sorbo al vodka. que me haría sentirme bien. bebí vodka. Apagué las luces y me senté en la cama a oscuras. –Necesitas una asistenta –me dijo–. –Como detective te faltan tres cosas. –¿Te he asustado. Me acabé el vodka y puse el vaso a un lado. ––No! –Por todos los demonios! –le contesté–. Ya me dijo mi padre que sería un fracaso. Belane –dijo. Después. Todo inútil. un destello de luz púrpura y apareció Jeannie Nitro. Yo apagué la televisión. Se sentó en una silla.21 Esa noche no pude dormir. Me dio un susto del demonio. –Nosotros podemos crearnos cuerpos. Puse la tele. –Dejemos eso. un destello de luz . –¿Como cuáles? –Arrancar. –¿Ah. nena. Repitió la frase. Luego el rostro de aquella mujer se desvaneció en la pantalla y apareció el rostro de Jeannie Nitro. apuntar y detectar. Mala simiente. –¿Tengo yo aspecto de estar en un cuerpo muerto? –No exactamente. Lo único que necesitaba era una tarjeta de crédito. sí? Pues he descubierto tu juego. Bebí cerveza. este cuarto está inmundo. ¿Y los buenos modales? ¿No sabes llamar antes de entrar? Jeannie Nitro echó un vistazo a la habitación. –¿Y en qué consiste? –Estás sorbiéndole el seso a Grovers porque es dueño de una funeraria y quieres utilizar los cuerpos de sus muertos para que tus amigos extraterrestres se instalen en ellos. No había resuelto nada. Salió una chica joven y me dijo que hablaría conmigo. – Observa! De nuevo se produjo un zumbido.

–Hola.púrpura y en la esquina opuesta de la habitación apareció otra Jeannie Nitro. Belane –dijo. Estaba de pie junto al tiesto de mi plantita. .

o te.. –¿Son confidenciales o no existen? –No me jodas. –Mira –le dije–. –¿Sí? Pues he resuelto casos más difíciles que el tuyo.–Hola. ¿Has tenido suerte? Era la segunda vez en doce horas que oía aquello. No había mucho que meditar. Pero era demasiado tarde para empezar cualquier otra cosa. Grovers me ha contratado para que dejes de estar pegada a su culo y eso es justamente lo que intento hacer. No podía moverme. el destello púrpura y Jeannie Nitro desapareció. Hubo otro zumbido. Luego. Simplemente me quedé allí sentado esperando. – ¿En serio? Cuéntame uno. –Fanfarroneas mucho para ser un hombre cuyo talento es prácticamente cero. Belane. De pronto la mano se me heló a dos centímetros de los labios.. me estiré en la cama y . –Subí el vodka hacia la boca. conseguí inclinar la cabeza y me lo bebí todo. ¿puedes estar en dos cuerpos al mismo tiempo? –No –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. Unos diez minutos después sentí un hormigueo por todo el cuerpo. Tal vez me había equivocado de profesión. –Ehhh –dije–. Miré a la de la silla. –Pero –dijo la Jeannie Nitro que estaba de pie junto al tiesto de mi plantita– podemos saltar de un cuerpo a otro. ––Qué asco! –dijo la otra. Puse el vaso en el suelo. Me volví a la cama con mi vaso y me recosté en la almohada. con el vaso a dos centímetros de los labios. –Todos mis archivos son confidenciales. Me llevé el vodka a los labios. Fui capaz de mover la mano un poquito. Seguí sentado esperando. Y estoy siendo amable... Jeannie. otro poquito. Tenía tiempo para meditar sobre mi carrera. un destello de luz púrpura y la Jeannie Nitro que estaba junto al tiesto desapareció. No juegues conmigo. –Eres de tercer orden. Yo seguía allí sentado en la cama. Me levanté de la cama para coger el vaso y servirme otro vodka. Belane –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. incapaz de moverme. –¿O me qué? –Te. Has tenido suerte. –Duermes en calzoncillos –dijo una Jeannie Nitro. Se produjo el zumbido.

Como todos los demás. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. A los cinco minutos estaba dormido.esperé de nuevo a que me entrara sueño. .

Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Miré el techo. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. me encontraría mejor. No me quedaba ninguna energía. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. miré hacia afuera y vi una cagada de gato en el tejado de la casa de al lado. Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. ¿Sería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria. Un pedazo de linóleo. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas. Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar. cogí un poco. Metí un dedo. Una . Horrible. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. Me dirigí al retrete a mear. Era como un gusano verde. apreté el tubo. Fui a la ventana. No era más que una chincheta. Pensé que era sobre mí. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Eché el papel dentro de la taza y tiré de la cadena.22 Me desperté deprimido. Estaba atrancado. Luego me di la vuelta. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Quizá si me levantase a mediodía tendría mejor aspecto. Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo. Tenía la carne floja. Decidí quedarme en la cama hasta mediodía. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones. ningún ánimo. Vi depresión y derrota. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. –Dientes! –Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer y comer y volver a comer. lo puse en el cepillo y empecé a cepillarme. condenados a nuestros pequeños y sucios hábitos. Ojillos cobardes. Limpié el asiento. Arranqué un buen pedazo de papel higiénico y lo limpié. busqué el cepillo de dientes. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. Salió demasiado. Era verde. Somos asquerosos. El agujero del culo me escocía. Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama. las grietas del techo. Tenía un aspecto asqueroso. unos pelos de cejas enloquecidas.

Me subí las mantas hasta el cuello y esperé. Nunca contesto al teléfono por la mañana. Al final simplemente explotó. con cualquier persona de las que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Lo dejé sonar. Ya. Y como era asqueroso. era mejor que estar con otra persona. Estaba a solas conmigo. Sonó 5 veces y luego paró. Luego sonó el teléfono.vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. La mierda le salió volando de la barriga. . De verdad.

Había alguien detrás de mí. 1. –Yo iba a preguntarte lo mismo –me dijo. –¿Me estás siguiendo. Tenía que romper por algún sitio. Localizar al Gorrión Rojo. . Estaban saliendo a la pista para la 4. Me volví. No me han hecho ninguna pregunta –contestó Céline. Ella dice que se llama ÿseñora MuerteŸ. Todo parecía un sueño. Descubrir si Céline es Céline. Sentí un revólver respingón contra mi costado. –¿Quién te ha mandado seguirme? –La señora Muerte. Entonces oí un ruido detrás. Todos mis asuntos estaban bloqueados.À carrera. Si es así. Hacer que la extraterrestre deje en paz a Grovers.23 Fui al hipódromo para ver la 4. Informar a la señora Muerte de lo averiguado. –¿Qué demonios estás haciendo aquí? –le pregunté. Doblé la lista y me la volví a meter en el bolsillo. –Vamos a hablar –me dijo. Es ella la que se pone en contacto conmigo. –Muy bien –le dije–. – Adelante –le dije. Lo empuñaba por debajo del abrigo. –Soy yo el que hace las preguntas –me dijo. Saqué la lista. Luego pasó desde la fila de atrás y se sentó a mi lado. –Hermoso día –me dijo.À carrera. –¿Dónde puedo encontrar a esa zorra? –No lo sé. No me cuentes ese rollo. Era Céline. ¿cuál es tu nombre? Tu nombre verdadero. –Yo tampoco –me dijo. 2. –¿Tienes licencia para llevar eso? –le pregunté. Para empezar. Abrí el Form. Lo tenía todo por escrito. –No te estoy contando un rollo. Era un día agradable. –¿La señora Muerte? –dijo riéndose–. 4. –He pagado la entrada. Descubrir si Cindy le está poniendo los cuernos a Bass. –Está majareta. Me sonrió. ¿no? –Puede ser. pillarle el culo. apretando el arma contra mí. 3. –Hay un montón de cosas que no entiendo –le dije. cabrón? –le pregunté.

se fue andando por el pasillo y desapareció. ¿Cómo vas a ser tú cliente mío? – Averígualo. –Y que empieces ahora mismo! –Pero mi cliente es ella. –¿Y qué es lo que quiere? –Quiere saber si eres el auténtico Céline. quiero que esa mujer me deje en paz. Y también quiero saber su verdadero nombre. Ventaja: 6 a 1. ––Cállate! –me dijo–. Luna Verde ha arrasado. me voy a apostar. Y ponte a trabajar en mi caso. –6 dólares la hora. –Me cuelgue o no me cuelgue. Entonces se oyó un rugido de la multitud. –Di cuánto. –Aquí tienes un mes de adelanto. y no salgo barato. si trabajo para ti tendrás que pagarme. es lo único que puedo decirte. Yo sabía que estaba en medio de algo grande pero no podíadesenmarañarlo. –Muy bien – le dije–. –¿Gordinflón? –Te cuelga la barriga. Empecé a levantarme. Me has hecho perder un montón. Quiero que te pongas a trabajar en ello. No me trago lo de señora Muerte. enseguida vuelvo. Se metió la mano en el bolsillo y sacó un fajo de billetes. –Siéntate –dijo con un tono monótono–. Ya venían por la recta y ¿quién sacaba 3 cuerpos? ¿Y quién ganó por 4? Luna Verde. gordinflón. Luego se levantó.À carrera. –¿Ah. –Y. antes de que te vuele las pelotas. –¿Cuál te gusta en esta carrera? –me preguntó. Abrí el Form y me puse a consultar la 5. ––Mierda! –dije–. –Está bien. –Luna Verde –le dije. –¿Luna Verde? Es el que yo he seleccionado. . está bien –le dije–. sí? –Sí. eso era todo. tenía que ponerme a ello. Me los metió por la camisa. Bueno.–¿Piensas que me voy a tragar eso? –No lo sé. ¿Dónde me puedo poner en contacto contigo? –Aquí tienes mi número –me dijo alargándome un pedacito de papel. ahora –siguió diciendo–. Me senté.

Me di la vuelta y agarré a Grovers por las solapas. Maldita cosa ese negocio. anchos. Así que lo hice. –No se ha ido. señor Belane. Quizá se haya ido. –¿Suponer qué? –Es Jeannie Nitro. Joven y guapa. estrechos. . pequeños. –Lo siento –le dije–. no hay periodos de inactividad. ¿Dónde estaría Grovers? ¿Dónde estarían todos? Entonces me entró un gusanillo. Yo no.. –Guau! Hal Grovers apareció corriendo.. Al diablo con ese asunto. Y cerré la tapa de golpe. Hay gente que se compra el ataúd con mucha antelación. Está sufriendo una alucinación. Le solté las solapas.24 Al día siguiente me acerqué por la Funeraria Paraíso Plateado para hacer algunas comprobaciones. Billy French.. El ataúd estaba vacío. Grovers! –Nadie está jugando con usted. Sabe que trabajo para usted. ese chupasangre. Podía engancharlo en el coche. No parecía que hubiera nadie. ––TIENE USTED UN CADȈVER EN ESE ATAÐD! –UNA NENA. –No la he visto últimamente. Podía birlar un ataúd. chaval! –Lo he visto! –Le he visto el conejito! –Un bomboncito muerto! ¿Estás jugando conmigo? Tú y. ––BELANE! ¿QUÉ ESTȈ HACIENDO? –¿HACIENDO? ¿HACIENDO? ¿QUÉ QUIERE DECIR? ¿DŁNDE COÑO ESTABA USTED. CON UN PAR DE BUENAS TETAS! Grovers fue hacia allí y abrió la tapa. Anduve por allí y entré en una sala grande. –Aquí no hay nadie. Allí dentro había una mujer desnuda. Belane. –No soy un hombre con el que se pueda jugar. Un sitio agradable. sucias. Un vestíbulo silencioso. ––No juegues conmigo. Cada vez era mayor. Alfombras espesas. Largarme con él. debería haberlo supuesto. pero muerta. –¿Cómo? Me acerqué y miré. Grandes. DI UN GRITO. Aparqué y entré. Levanté la tapa de un ataúd y miré dentro. GROVERS? –EN EL LAVABO.. ¿POR QUÉ HA GRITADO? Señalé. Está jugando con mi mente. Estaba llena de ataúdes.

. –¿Esperando qué? –Ahora mismo no lo sé. Está esperando. Giré sobre mis talones mirando cuidadosamente a mi alrededor.Grovers.

.. –¿Por qué? –Si se lo digo. Jeannie Nitro anda merodeando alrededor de usted para conseguir estos cuerpos. Era un bonito ataúd de roble. –Tiene a uno de esos dentro. Ahora déjeme echarles una ojeada. –Muy bien. además.. ¿por qué van a utilizar los cuerpos de los muertos? ¿Por qué no se esconden en tanques de almacenaje o cuevas o algo así? ¿Por qué no utilizan cuerpos vivos? ––Qué estúpido! Los vivos reaccionarían ante su presencia. –Pero estos cuerpos están muertos. –Belane. jamás lo adivinaría. como el de las tortugas. Quiere procurarles un caparazón. ¿Cómo va a poder utilizarlos? –Los extraterrestres se esconden en los cuerpos muertos hasta que los entierran y luego se buscan los cuerpos de otros muertos. Y. – ¿Cómo lo sabe? –Acabo de ver cómo se movía. yo creo que usted –está loco! ––Venga! –Ȉbralos! Grovers abrió el primero. vamos a ver –le dije a Grovers. Un caparazón. –¿Qué? ––Acabo de verle moverse! Estiré la mano hacia abajo y agarré al tipo por el cuello. ya sabe. –– . –¿Qué quiere decir con eso? –No importa. Sígame. con un traje barato. Están en la Sala de Reposo. –Tengo que verlos. –Venga. –¿Podría hacer el favor de decirme por qué? –Jeannie Nitro quiere que sus extraterrestres ocupen estos cadáveres. están en estado de descomposición.. ––Venga! –Venga! –Está bien. –¿Cómo? –¿Quiere usted que reviente este asunto o no? – Quiero que. Había tres ataúdes. Oscuro. lo reviente. un lugar donde esconderse. Me volví y miré a Grovers. Con velas encendidas. –Es que eso es ilegal. los vamos a enterrar. de pelo espeso y rojizo. Un sitio elegante.––Rápido. Grovers! ¿Cuántos muertos tiene aquí ahora? – Tenemos dos preparados. Dentro estaba un tipo de unos 38 años. Grovers. –Pero. si quieren esconderse. abra estos ataúdes! Creo que ahora están ahí. Fuimos a la Sala de Reposo. –Entonces tengo que ver esos dos cadáveres.

Vamos! –Vamos! –Sal de ahí! –Sé que estás ahí! .

Tenía que encajar. –¿Qué diablos está pasando aquí. Pero creo que andamos cerca. Le habían coloreado las mejillas y le habían dado un toque con lápiz de labios. En algún punto todo encajaría. Yo di un salto hacia atrás. Se acercó y miró dentro del ataúd. No me he dado cuenta. Ya puedes irte. Hal. El ataúd estaba forrado de terciopelo y yo tenía una sonrisa de cera. No sé por qué se lo permito. de pelo blanco. Tenía bastante buen aspecto. para que tuvieran un aspecto lleno y saludable. Ha sido dirigente social en este barrio varias décadas. –Creo que es usted un hombre con las ideas muy confusas. de unos 70 u 80 años. Grovers. –Yo!––Qué disparate! –dijo Grovers. ––MIERDA! ¿QUÉ HA SIDO ESO? Grovers dejó escapar un débil gemido de protesta. Billy French se dio la vuelta y desapareció. Billy. –Cállese –le contesté. –Ȉbralo usted. Me di la vuelta y miré a Grovers de frente. señor Belane. por favor. Me acerqué y miré. La persona que estaba en aquel ataúd era yo. Tenía que pensar. Me acerqué a un ataúd de pino y lo abrí. –Y una mierda. –tendré que volver a empezar desde el principio! –Lo siento. Grovers? Esto no se hace. Nos está fastidiando. Abra otro. No tiene ninguna gracia. he estado más de una hora rellenándole las mejillas. –¿Es una broma. chaval? ¿De dónde has sacado a éste? –Es el señor Andrew Douglas. Ese cadáver soy yo. Me quedé mirando. – Es el señor Douglas. de un ataque al corazón. Miré. Murió de repente. Debo de estar loco. No me lo podía creer. En ese momento entró otro hombre y se quedó junto a la puerta. Ahora se le han vuelto a poner fofas. –Belane. –El cuerpo está preparado. –Es Jeannie Nitro –dije–. Pero no era yo. Esto es realmente desagradable. Era un tipo mayor. . Llevaba un traje marrón oscuro arrugado y tenía las manos cruzadas sobre el pecho con un clavel blanco. –Gracias.Al sacudirle la cabeza se le abrió la boca y escupió un trozo de algodón. La piel le brillaba como si le hubieran dado cera.

. Grovers! ¿Ese tipo no se lava las manos? –¿Qué quiere decir? –Tenía las manos rojas. ––Qué disparate! –He visto que estaban rojas.––Por Dios.

–Señor Belane, ¿le importaría mirar dentro del tercer ataúd? Aunque está vacío. Un caballero lo ha seleccionado con antelación. Me di la vuelta y me quedé mirando. –¿Y él está dentro, Grovers? –No, ese caballero está vivo. Lo ha seleccionado. Hacemos un 10% de descuento a los que los preseleccionan. ¿No le gustaría elegir uno? Tenemos un surtido estupendo. –Gracias, Grovers, pero tengo una cita en algún sitio, ya me pondré en contacto con usted. Giré sobre mis talones, fui pasillo adelante, crucé el vestíbulo y salí fuera, al aire libre, limpio. Todos los hi-jos-deputa que eligen su propio ataúd son los mismos hijos-de-puta que se la cascan 6 veces por semana. Entré en mi Escarabajo, aceleré a fondo y me metí entre el tráfico. Un tipo de una camioneta pensó que le había cerrado y me hizo un corte de mangas. Yo le contesté con otro corte de mangas. Estaba empezando a llover. Subí la ventanilla de la derecha, que funcionaba bien, y apreté el botón de la radio. 25 Cogí el ascensor a la 6.À planta. El nombre del psiquiatra era Seymour Dundee. Empujé la puerta, entré. La sala de espera estaba llena de majaretas. Un tipo estaba leyendo una revista y la tenía boca abajo. La mayoría de la gente, hombres y mujeres, estaba sentada en silencio. No parecía ni siquiera que respirasen. En la habitación gravitaba una sensación extraña. Firmé en la hoja que había sobre el escritorio y tomé asiento. El tipo que estaba a mi lado llevaba un zapato marrón y otro negro. –Oiga, amigo –me dijo. –¿Sí? –contesté. –¿Tiene cambio de un centavo? –me preguntó. –No –le contesté–, hoy no. – ¿Mañana quizá? –siguió preguntando. –Quizá mañana. –Pero quizá mañana no pueda encontrarle –dijo quejándose. Espero que no, pensé. Esperamos y esperamos. Todos. ¿No sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La

gente espera toda su vida. Esperan vivir, esperan morir. Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Esperan en la cola para recibir dinero. Y si no tienes dinero, esperas en colas más largas. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. Esperas que llueva, esperas que deje de llover. Esperas para comer y esperas para volver a comer. Esperas en la

consulta del loquero con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos. Debí de esperar tanto que me quedé dormido y me tuvo que despertar la recepcionista zarandeándome: ––Señor Belane, señor Belane, que es usted el siguiente! Era una tipa vieja y fea, era más fea que yo. Me asustó con aquella cara tan cerca de la mía. Así es como debe de ser la muerte, pensé, como esta vieja. –Cariño –le dije–, estoy preparado. –Sígame –me contestó. Crucé la sala y la seguí por el pasillo. Abrió una puerta y allí estaba aquel tipo con aire satisfecho detrás de su mesa de despacho, con una camisa verde oscuro y una chaqueta de punto sin abrochar de color naranja. Sombras oscuras. Fumaba un cigarrillo con una boquilla. –Siéntese –me dijo señalando una silla. La recepcionista cerró la puerta y desapareció. Dundee empezó a hacer garabatos con la pluma en un trozo de papel. Sin levantar la vista del papel dijo: –Cobro 160 dólares la hora. ––Que te follen! –le dije. Levantó la vista: –Ja, ja. Eso me ha gustado. Volvió a hacer algunos garabatos más y dijo: –¿A qué ha venido? –No sé por dónde empezar. –Empiece contando desde diez para atrás. ––Que follen a tu madre! –le contesté. –Ja, ja –dijo Dundee–. ¿Ha tenido usted relaciones con la suya? –¿De qué tipo? ¿Vocales? ¿Espirituales? Especifique. –Ya sabe a qué tipo me refiero. –No, no lo sé. Hizo un círculo con el dedo gordo y el índice de la mano izquierda y luego metió y sacó el índice de la derecha en él. –Así –dijo–. Hmmm... –Sí –le contesté–, recuerdo que ella puso la mano así en una ocasión y yo metí el dedo. –¿Se está usted burlando de mí? –dijo Dundee–. –Deje de hacerse el gracioso a mi costa! Me incliné hacia adelante sobre su mesa y le dije: ––Tiene suerte de que sólo me esté burlando de usted, amigo! –¿Ah, sí? –dijo echándose para atrás en su sillón. –Sí. No juegues conmigo, chaval. No se me puede considerar responsable.

–Por favor, señor Belane, por favor, ¿qué es lo que quiere? Di un puñetazo en el centro de la mesa. ––MALDITA SEA!, –LO QUE NECESITO ES AYUDA! –Por supuesto, señor Belane, pero ¿por qué se ha dirigido usted a mí? –Por las páginas amarillas. –¿Las páginas amarillas? Yo no vengo en las páginas amarillas. –Sí, sí que viene. Seymour Dundee, psiquiatra, Edificio Garner, despacho 604. –Éste es el despacho 605. Yo soy Samuel Dillon, abogado. El doctor Dundee tiene la consulta en la puerta de al lado. Me temo que se ha equivocado. Me puse de pie y sonreí. –Ahora eres tú quien juega conmigo, Dundee, estás intentando la revancha. Pero si crees que me vas a ganar con tu táctica es porque no tienes más que mierda de pollo en el cerebro. Yo estaba allí para saber si los asuntos de Céline, el Gorrión Rojo, la señora Muerte, los extraterrestres, Jack y Cindy Bass eran reales o si era que yo tenía algún problema mental. Quiero decir que nada de todo aquello tenía sentido. ¿Estaba yo fuera de eso? ¿Y adonde iba yo y por qué? El tipo que decía llamarse Samuel Dillon apretó un timbre que había sobre su mesa y enseguida apareció de nuevo la recepcionista. Seguía siendo más fea que yo. Nada había cambiado. –Molly –le dijo–, acompañe por favor a este caballero al despacho de al lado, a la consulta del doctor Dundee. Gracias. La seguí hasta el vestíbulo, donde abrió la puerta del despacho 604 y me susurró: –Siga de frente, imbécil. Entré en otra sala de espera atestada. Lo primero que vi fue al tipo que llevaba un zapato marrón y otro negro, el que me había preguntado si tenía cambio de un centavo. Él me vio. –Eh, señor... –me dijo. Fui hacia él. –También a ti te ha pasado, ¿eh? –le pregunté. – ¿El qué? –Je, je... Te has equivocado de puerta... Te has equivocado de puerta... Me di la vuelta, salí de allí y cogí el ascensor para bajar. Esperé a que llegara a la planta baja. Luego esperé a que se abrieran las puertas. Entonces crucé el vestíbulo, salí a la calle, fui hacia mi coche. Me subí. Arranqué.

Llegué a un semáforo. . Me daba la sensación de que había alguien esperándome. Pensé que lo mejor sería volver a la oficina.Esperé a que se calentara. El encendedor saltó y encendí el cigarrillo mientras seguía conduciendo. Se puso verde.

26 Me equivoqué. quizás. sólo en un estado de rápido deterioro. pasó sobre mi cabeza y me desperté. El mejor intérprete del sueño es el que lo sueña. a un bar topless y meter un billete de 5 dólares en una braguita? Intentar olvidarlo todo. Las orejas me dieron un respingo y me sentí un poco mejor. quizás. Le cuentas ese sueño a un loquero y seguro que saca una conclusión horrible. ¿Debería irme. Por ejemplo. En el último sueño que tuve yo estaba tumbado debajo de un elefante. Conserva el dinero en el bolsillo. en el despacho del abogado. Hamburguesa. no me podía mover y él estaba soltando una de las cagadas más grandes que se hayan visto jamás. estaba frío. A veces las cosas son simplemente lo que parecen y no hay más. ¿O quizá sólo estaban al revés las páginas de fuera del periódico y estaba leyendo las de dentro al derecho? ¿Existiría un Dios? ¿Y dónde estaba el Gorrión Rojo? Tenía que resolver demasiadas cosas. Podía sentir cómo se me iba calentando el cerebro. ¿Y quién no? Todos estamos en . Todavía no estaba muerto. ya se asegurará él de hacer que te sientas mal. No es más que un sueño sobre la cagada de un elefante y nada más. ¿Debería irme. Es un trabajo de dedicación plena. Te dirá que la mierda es un pene y que eso te asusta o te gusta. a un combate de boxeo y mirar cómo dos tipos se reventaban entre sí? Pero sufrimiento y problemas son lo que mantienen vivo a un hombre. Fui y me senté detrás de mi escritorio. o cualquier gilipollez por el estilo. Como lo que le pagas es una barbaridad. No había nadie en la oficina. Levantarme de la cama por la mañana era igual que enfrentarme al impenetrable muro del Universo. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. Lo que en realidad quiere decir es que él está asustado o desea el pene. Me sentía raro. ¿por qué estaba aquel hombre leyendo el periódico al revés? Donde tenía que haber estado era en la sala de espera del loquero. O apuéstalo a un buen caballo. y estaba a punto de caerme encima cuando mi gata. Había tantas cosas que no encajaban. Di un trago al sake.

un mismo barco que hace aguas. el superdetective. yo era Nick Belane. Bueno. sino de dónde no estamos. Como por ejemplo eso de la Navidad. . Seguro. no de dónde estamos. Fuera coña. Todos los demás tenemos que deshacernos de nuestros trastos para poder enterarnos de dónde estamos. animándonos unos a otros. –a la mierda la Navidad! El tipo que la inventó fue uno que nunca tuvo que cargar con exceso de equipaje. De cuantos más trastos prescindas. Todo funciona yendo hacia atrás. Ya estaba volviendo en mí. Volviéndome loco. Retrocede y el Nirvana te saltará al regazo. Sí. Me metí otro sake en el cuerpo. mejor verás.

Sonó cuatro veces. –Quiero que mañana se reúna conmigo en Musso's a las 2. –Quiero que te reúnas conmigo en Musso's mañana a las 2. deja de darme la vara. –Muy bien. gordinflón. . –Acabas de hacerlo –dijo la señora Muerte. y se acabarán todos tus problemas. pero lo que nos llega a través de él. ¿Qué pasa con el caso Céline? –Ya lo tengo todo resuelto. eso ya es otra cosa. Bueno. –La gente vive de ilusiones – dijo ella.. –Soy Nick Belane. –Allí estaré. lo encendí. no exactamente.. nena. Cogí un puro apagado del cenicero. –Apuesto mi vida a que sí –le dije. Un teléfono es un teléfono. Al menos en nuestro ambiente.30 de la tarde. ya sabes. franchute. Pero más te vale que tengas algo. Clavé los ojos en el sake. Colgó.30 de la tarde.. –Desembucha.. –Acepto los chocolates. Yo también colgué y me quedé mirando el teléfono fijamente durante un rato. –¿Sí? –Señor. –Será mejor que tengas algo. Luego cogí el teléfono y marqué el número de Céline. –Al infierno tú –dijo la señora Muerte–. –¿Pero se puede saber qué estás diciendo? –Quiero decir que no puedo descubrir mi juego. –¿Invitas tú? –Sí. –Bueno. –¿Y por qué no? –sugerí–.Entonces sonó el teléfono.. Ya nadie se despedía. –Yo me considero perfecto –contesté. –¿Por qué? –Tú aparece. por toda la mierda que oyes. no puedo destapar mi sombrero.. –Eres un filósofo de segunda –dijo la señora Muerte. ¿Es que existe otra cosa? – El final –contestó ella. Después oí su voz. ¿verdad? –Cariño. y colgó. Contesté igual que lo haría cualquier persona normal. ha ganado usted una caja de 1 kilo de cerezas recubiertas de chocolate y un viaje a Roma. Hay veces en que el teléfono me recuerda a una cagada de elefante. –Seas quien seas. Tienes algo... no tiraba. váyase al infierno.

si sigue mirándome. –Oh. ¿Te han echado de la pensión? ––Qué va!. El negocio iba bien. Se acercó a mi mesa.. Tenía un vodka 7 frente a mí. Seguía ahí. sólo quería preguntarte una cosa. Di un trago a mi copa de vodka. se quedó allí. –Vale. Me acabé la copa.Después fui a por él. Dos de mis clientes. Incontinencia. –Sólo quería preguntarte –dijo–. La pipa. pensé. –Bueno –dije–. Entonces aquel individuo se levantó y comenzó a venir hacia mi mesa. –Tú eres un enfermo.. la puse sobre la mesa. Pañales de celulosa. Me llevé la mano a la funda de mi revólver. Un tipo que estaba sentado en un compartimento no me quitaba ojo. –No he venido a pedirte pasta. lo siento pero no llevo nada suelto. –No. lo siento –dije.15 de la tarde. no sé qué puedo hacer yo. Me puso nervioso. sólo que no se sabía hacia dónde. que se te queda mirando. aguardando. –¿Tú no eres Spike Jenkins? . Estaba sentado a una mesa de Musso's. se detuvo. –¿Entonces qué te pasa? –le pregunté–. –Yo también. como las vacas. y después. Hay gente. vivo con mi madre. Lo mejor que un hombre puede llevar tieso. Tenía unos ojos como de pescado muerto. Todo ese rollo. le rompo la cara. Tenía un bigote horrible y una sonrisa falsa. Le doy dos minutos. amigo –le dije–. –¿Qué edad tienes? –46 –dijo. No se dan cuenta de que lo hacen. ya se sabe. o tal vez un dentista. –Oye. es ella la que está enferma. El tipo parecía un aparcacoches. Estaba allí. –No puedes hacer nada. Pregúntame. O tal vez fuese un bigote falso y una sonrisa horrible. Vale. levanté la vista. Céline y la señora Muerte estaban a punto de conocerse. 27 Eran las 2. Había pasado 1 minuto y 45 segundos. El tipo seguía mirando. tío –dijo.

–¿Quién? –Spike Jenkins. Te vi pelear con Tiger Forster. Tú solías pelear cerca de Detroit. eras un peso pesado. –¿Quién ganó? . Uno de los mejores combates que he visto en mi vida.

otra vez vino el tipo del compartimento. Ahora vuelve a tu asiento. Me sentía raro. era estúpido. Piensen en la cantidad de veces que uno se pone la ropa interior durante toda una vida. –No soy Jenkins. Entonces entró ella. ¿no es Spike Jenkins? – Caballero –dijo Céline mirándole–. –No parece un gran cumplido. La señora Muerte.30. Se detuvo un momento. –Así que la muerte es una señora. –Con esa tal señora Muerte. por favor. Iba vestida para matar. –qué pena. El camarero llegaba en ese momento con mi segunda copa. Era horrible. La existencia no sólo era absurda. regresó a su compartimento y se sentó. –Tomaré un whisky con soda –dijo. –Está bien. ¿qué vamos a hacer? ¿Desenmascararla? –me preguntó. Como si nada importara. Miró a Céline.! Se dio la vuelta. La Muerte. ya saben. este tipo que está contigo... Miré el reloj. Trasmití la orden al camarero. si aprecia usted el estado actual de sus pelotas retírese inmediatamente. sentó todo aquel cuerpazo en la silla. –Un whisky sour –dijo. Estaba perfectamente cronometrado. A las 2. –Eh. –¿Has visto alguna vez pelear a Spike Jenkins? –No. Me bebí mi copa de un trago. Llegó la copa de Céline. . Vino hasta nuestra mesa. Entonces. Se la bebió de un trago. La señora Muerte. El tipo volvió a marcharse. –Muy bien –dijo Céline–. O Céline. mirando a su alrededor. –¿No te estarás quedando conmigo? ¿Seguro que no eres Spike Jenkins? –Nunca lo fui... El juego me había agotado.. Le hice una seña con una servilleta pinchada en un tenedor. ¿Dónde estarían? Le hice un gesto al camarero para que me trajese otra copa.35 entró Céline. ¿para qué estoy aquí? –Voy a ponerte en contacto con la señora Muerte. Se acercó. ¿eh? –A veces. Me había quedado sin pilas. –Se parecía a mí –le dije. era un trabajo duro y nada más. Eran exactamente las 2. desagradable.–Tiger Forster.. se sentó. exactamente como le dije que hiciera.

Pedí. .Hice una seña con la cabeza al camarero.

–Ah –dijo la señora Muerte–. –Sé buen chico –le dije. –¿Has estado bebiendo? –Recientemente. vamos a verlos. Después miró a Céline. el mío tiene 7.. hemos llegado a un punto muerto. preséntese usted mismo. por ejemplo adivinar cuántas cifras tienen nuestros permisos de conducir. Tenga. –¿Qué clase de apuesta? –preguntó Céline. a ver. Se lo echó al coleto de un trago. Así que hagamos una pequeña apuesta y el que pierda paga la próxima ronda. –Bueno. –Di cualquier cosa –le dije. ¿Cómo se llama? –Spike Jenkins. –¿Cómo lo sabe? –Lo sé. nacido en 1894. –El tuyo tiene 7. –¿Ah.A. Hice señas con la cabeza al camarero y le pedí otras 3 copas. yo digo que 8. un evidente punto muerto. Alargué el brazo y cogí su permiso. echemos un vistazo a nuestros permisos. . Le pasé el permiso a la señora Muerte. Llegó el whisky sour de la señora Muerte. déjenme pensarlo –dijo Céline. –Spike Jenkins está muerto.. déjame verlo. Después nos quedamos allí sentados. Hasta ahora he pagado yo las copas. ––Qué estupidez! –dijo Céline. –El mejor de L. –Y yo que 5 – dije. –Ahora –dije–. –Oh. Había 7 cifras y también alguna otra información: LOUIS FERDINAND DESTOUCHES. querido –dijo la señora Muerte. Has contado la letra que está antes de los números.? –Los Agilipollados. –No sea gallina –dijo la señora Muerte. mirándonos. O sea. Es por eso. –Bueno – les dije–.A. –Bien. –Yo digo que 7 –dijo la señora Muerte. Conté. las cifras que aparecen en la tarjeta. mírelo. algo fácil. Los sacamos. –Vale –dijo Céline–.–No sé realmente cómo presentarles porque no estoy seguro de quién es ninguno de los dos –le dije a él. –Piénselo bien. –El mío tiene 8 –dijo Céline. –¿Qué clase de detective eres? –me preguntó Céline. sí? ¿Y qué quiere decir L. –el mío tiene 7! –Mierda –dije–. –Eso no puede ser –dije–.

Era él. Salté de la silla y corrí hacia afuera. tengo el presentimiento de que éste no es tu día. como el del metal contra la carne. yo me largo de este jodido lugar! Tiró un billete de 20 sobre la mesa. Aquello era increíble. resplandeciente de pies a cabeza.. –Claro. –No del todo –dijo. se ha ido. –Es el mío –dijo la señora Muerte. tómese otra copa. en medio del Hollywood . –Devuélvanme ese jodido permiso de conducir –dijo Céline. –Yo me largo de aquí –dijo. Allí. allí sentado con nosotros en una mesa de Musso's una tarde que rozaba casi el siglo XXI. –Oh. La vida es corta. Después un ruido fuerte y seco. Simplemente eso: extasiada. Estaba realmente bella. después desapareció. ––No. ¿vale? –Claro –dijo Céline. Cogí la moneda y me la guardé otra vez en el bolsillo. Se oyó un ruido. se levantó y se dirigió a la salida. No eran unos temblores muy grandes pero sí bastante considerables. –Bueno –le dije a la señora Muerte–.Maldita sea. Empezó a temblarme todo el cuerpo. venga –dijo la señora Muerte–. La señora Muerte se había quedado extasiada. –¿Sigues ejerciendo la medicina? –le pregunté. Nos quedamos allí sentados con nuestras copas. –Bueno –le dije a Céline–. sonriendo al tiempo que se lo devolvía. Saqué mi moneda de la suerte. Cara. la tiré al aire y grité a Céline: ––Tú hablas! ––Cruz! Cayó sobre la mesa y allí quedó. hombre –dijo la señora Muerte. –De todos modos –le dije a Céline–. Se bebió la copa de un trago. el de unos frenos chirriando. –Me siento como si me hubieran engañado –dijo Céline. parece que los dos hemos perdido. –Póngalo en mi cuenta –dijo Céline al camarero. Con gran fuerza de voluntad logré reducirlos a un estremecimiento casi continuo. Así que lo echamos a cara o cruz a ver quién paga. Y en un abrir y cerrar de ojos llegaron las copas.. –Ya me habían advertido que tuviera cuidado con los sinvergüenzas de Los Angeles.

La gorda con un enorme sombrero rojo que conducía un Olds antiguo se bajó y se puso a gritar y a gritar y a gritar.Boulevard. Céline estaba muy quieto. Yo sabía que estaba muerto. . estaba el cuerpo inanimado de Céline.

además. todos tus amigos se han ido. Valiente. pagué con mi tarjeta. Los ganadores escriben la historia. la tal Jeannie Nitro. Llamé al camarero. Había resuelto un caso. Después seguí allí sentado. Pero la mayoría no sabía esperar a la suerte. Después seguí allí sentado un poco más. Mi copa estaba intacta. Y el asunto de Jack Bass con Cindy. dejé un 20% de propina y me largué de allí. Y quedaban. rodeados de encantadoras vírgenes. Me puse a pensar en modos de solucionar la vida. Todavía seguía allí. pedí mi cuenta. Había perdido dos clientes pero había resuelto un caso. De todos modos. La señora M. –Ron con Coca–Cola. Aunque las cosas no acababan ahí. La gente que resolvía cosas tenía. pensé.. –Eh. Entonces oí la sirena. Un tipo de primera. –Dos rones con Coca–Cola. Lo bueno dura mucho.Di media vuelta y volví a entrar en Musso's. Llegaron las copas. Volví a sentarme a la mesa. Eran pensamientos agradables. Me ocupé de ella. No era ningún cantamañanas. ¿Adonde se han ido todos? Era el Pesado. una gran perseverancia y algo de buena suerte. . estaban como patos en su escondrijo esperando a alzar vuelo. Si se perseveraba el tiempo suficiente casi siempre llegaba la buena suerte. así que abandonaba. El Pesado se bebió la suya en su compartimento y yo me bebí la mía en mi mesa. Me bebí mi bebida. Abrí el cajón superior derecho. Un poco vago. Hal Grovers y la extraterrestre ésa. Todavía quedaba el Gorrión Rojo. Mis pensamientos fueron de Cindy Bass a Jeannie Nitro.. Me consideraba un triunfador. normalmente. Jenkins –oí que decía una voz–. Cuando no la oyes es cuando es para ti. 28 Al día siguiente en la oficina puse los pies sobre el escritorio y encendí un buen puro. saqué el vodka y me recompensé con un trago. –¿Qué estás bebiendo? –le pregunté. tal vez. había desaparecido. Por la victoria. Pero Belane no. uno para mí y otro –señalé– para él. Pero astuto.

–Oye. Contesté. Era la señora Muerte. Belane. –No creas que ha sido la última vez que me vas a ver –dijo la dama.Sonó el teléfono. nena. . ¿no podríamos llegar a un acuerdo? –Nunca se ha hecho. –Aquí Belane.

ya sabe. –¿Y qué es lo que es asunto suyo. ¿no? –me preguntó. señora. Acabé mi copa y llamé al camarero para que me trajera otra. Tenía que pensar. lo ignoran. Tenía casos que resolver y no sabía por dónde empezar. sólo que más . No era más que una cara llena de pelos. muchas gracias. o simplemente son demasiado tontos como para pensar en ello.. fui hacia la puerta. señora. Aparte de él. gordinflón. me quedé mirando pasar la gente. –Ni hablar. Belane.. entré. Apagué el puro. –¿Y de qué serviría? – Podría prepararme. –Eso no es asunto mío. señora. señora. Sentía su mirada. lo olvidan. una F. Pedí un whisky sour y a continuación una cerveza. el camarero y yo. me puse el sombrero.D. señora. –No lo están. cerré con llave. mejor para ti.D. –Bueno. Belane. probemos. –Lo mismo. Nada que hacer más que intentar resolver casos de los que ningún otro se ocuparía. Siempre hay alguien que te arruina el día. Me casé tres veces. –Ah.. El Eclipse. Hubo una época en que las cosas fueron un poco más emocionantes. –Muy bien. Belane. señora? –Mi trabajo. Empezó a revolvérseme la tripa y bajé andando media manzana hasta un bar. –Hasta luego. –A mí también me preocupa mi trabajo. Un tipo acomodado al final de la barra no me quitaba ojo. A nadie le interesará oír hablar del asunto. ¿qué le parece si me da una fecha. pero sí algo más. me divorcié tres. De lo que tenía ganas de verdad era de tumbarme en algún sitio y dormir durante un par de semanas. Colgó. –Sí –dije–. Una vez en la calle. Belane. entonces. me dirigí al ascensor y bajé. si no te arruina la vida. me senté en un taburete. Te he llamado sólo para que sepas que no me he olvidado de ti.. No mucho. Por lo menos no con unos honorarios tan bajos. Ya estaba cansándome del juego. no había nadie más en aquel lugar. Me ha alegrado realmente el día.–Sentemos un precedente. Nacido y ya preparado para morir. todo ser humano debería estar preparado. –De todos modos.? –¿Qué es eso? –Fecha De Defunción.

–¿Por el mismo precio? –Lo que se pueda –contesté.fuerte. – ¿Y eso qué quiere decir? .

te voy a dar una patada en el culo que te vas a enterar! –Vas a escupir sangre hasta por los ojos! El tipo se limitó a sonreír ambiguamente. –Si no quieres el dinero. joder. –¿Qué quieres? ¿Pelea? –preguntó.–¿Y tú no lo sabes? –Na. –Bueno. –Me importa un carajo si me parezco a Eddie o no. Me puse a andar sin rumbo fijo. ¿me la vas a proporcionar? El camarero trajo mi bebida. ¿has visto al Gorrión Rojo? –¿El Gorrión Rojo? ¿Y eso qué es? –Ya te enterarás cuando lo veas. –¿Sabes qué pienso? Que eres un borde –me dijo el camarero. –No lo quiero de esa forma.. –Te pareces a Eddie. El camarero seguía allí.. Olvídalo. Algo tenía que ceder y no iba a ser yo. Mi mirada se cruzó con la del tipo al final de la barra. ––NADA! –NO LE SIRVAS NADA! –gritó el tipo al otro lado de la barra. . –Sí –le dije–. Llegué a 50 en dos minutos y medio. –Yo sí me llamo Eddie –dijo él. Eddie –dijo.. Se alejó. El camarero se acercó. Comencé a contar los idiotas con los que me cruzaba. Eddie? –No me llamo Eddie –contesté.. –Hola. –Oye –le dije–. –¿Y de qué forma lo quieres? Di meló. –¿Y quién te ha dicho que podías pensar? –No tengo ninguna obligación de servirte. de pie. –No me llamo Eddie –le dije. 29 Entré y cogí un taburete.. después me metí en el siguiente bar. cogió parte del dinero que yo había dejado sobre la barra. ––Si dices una sola palabra más. Se estaba mejor en la calle. piénsatelo mientras me pones la copa. Me acabé la copa y me largué de allí. –he entrado aquí sólo para tomarme una copa tranquilamente y en paz y todo el mundo se dedica a tocarme los cojones! Por cierto. me lo quedo. me hizo un saludo con la mano y gritó: –¿Qué tal..

Después la envolví con el billete y la tiré rodando por encima de la barra hacia el camarero. – Muy bien. Eddie. La estoy viendo desde aquí. –No era más que una broma. decidiendo si seguirme el juego o no. El camarero la miró. Levanté la copa. En mi copa. camarero. señor. –¿Ah. deja de pensar un rato y mira a ver si puedes ponerme un vodka doble con tónica. Se quedó allí de pie. la exprimí encima del billete. se puso al otro extremo de la barra. Pero siempre hay alguien que se mete conmigo en todos los sitios a los que voy. Yo soy un tipo tranquilo. ¿no le gustan las bromas? –Depende de cómo se hagan. Ni un truco. –¿Ah. No voy oliéndole los sobacos a la gente ni uso ropa interior de mujer. Después saqué un billete. Decidí regresar a la oficina. eres tú el que se está quedando conmigo. se alejó sensatamente y empezó a ponerme la copa. amigo. y una pizca de lima. ¿Se puede saber qué pasa? –Pienso que eres tú el que lo provoca. Tenía trabajo que hacer. si esta noche quieres dormir en tu cama. No me dejan en paz. mirándome. Se detuvo frente a él. te estás quedando conmigo? –No. Pronto. Cogí la lima. Me puse de pie muy despacio. con las piernas cruzadas. me di la vuelta y me marché. Mientras iba andando tarareaba mi trozo preferido de ÿCarmenŸ. balanceando los tobillos. y allí estaba ella: Jeannie Nitro. Me trajo la copa. de algún modo. Yo tenía los ojos tristes y nadie me quería. no? ¿Y para quién es? ¿Para Elizabeth Taylor? Escucha. Bastante normal. Eddie volvió a alejarse. la abrí de golpe. hice un poco de ejercicio para el cuello. me la eché al coleto de un trago. y tendrás problemas de respiración. sentada sobre mi escritorio. .–¿Qué pasa. Pestañeó. sí? ¿Qué vas a hacer? ¿Y con qué ejército? –Di una sola palabra más. –Oye. –Lima no tengo. –Sí que tienes. más te vale que me pongas de esa lima. –Esa lima no es para ti. excepto yo mismo. 30 Metí la llave en la puerta de mi oficina. Yo le observaba con atención.

–Belane. Estaba estupenda. ¿Qué importaba que fuese una extraterrestre? Estaba tan buena que lo que uno habría querido era que hubiese más de ésas por ahí. ¿qué tal te va? –sonrió. Yo tenía que cargarme a aquélla. borrachín. . Pero Grovers era cliente mío. Me di perfecta cuenta de dónde residía el problema de Grovers. hacerla desaparecer.

Necesitamos la Tierra para nuestro excedente de población. –Así. Vamos a tomar la Tierra. – He venido para hacer un trato contigo. Di la vuelta alrededor de mi escritorio. nosotros no somos así. –Belane. sólo una boca fina. Siempre tenía que correr detrás de alguien. me va muy bien. Jeannie? –Tal vez. sin dejar de caminar–. me dejé caer sobre la silla. –¿Y qué pasa si no? –¿Y qué pasa si sí? –¿Me estás ofreciendo tu cuerpo. Hubo un destello de luz púrpura. Jeannie se acercó y volvió a sentarse sobre mi escritorio. sólo que estaba recubierta con un pelo grueso y en el centro tenía una gota redonda y húmeda con un solo ojo. Jeannie.borrarla de la foto. –¿Por qué? –Soy del planeta Zaros. Lo que ves no es más que un espejismo. Belane. balanceando las piernas. Allí estaba aquella cosa. La cabeza no tenía ojos. Nadie lo notaría jamás. Era como una serpiente mayor de lo normal. –Muy bien. Tenemos exceso de población. Jeannie dejó de caminar y se paró frente a mí. Miré sobre mi escritorio. –El cuerpo es parte del trato.. lo levanté . –Contestando a tu pregunta. pero ¿por qué diablos no venís sin más? Sois exactos a los humanos. Jeannie seguía sentada sobre el escritorio. – ¿Cómo eres realmente? –le pregunté. Estaba muy bien caminando por la alfombra. Nunca podía descansar. –¿Cuánto hace que no estás con una mujer? –¿Y a quién le importa eso? –A ti debería. yo pertenezco a la primera oleada de una fuerza invasora procedente del espacio. encendí un puro y suspiré. –¿Qué quiere decir ese tal vez? O lo ofreces o no lo ofreces. lancé el sombrero hacia el perchero. Agarré el teléfono. –Belane –dijo.. –Prefiero escuchar una sonata de Scarlatti. Era una cosa con un aspecto realmente asqueroso. –¿Y cuál es el trato? Jeannie bajó del escritorio y empezó a caminar de un lado a otro de la alfombra.

–No me pongas furiosa o te borro del mapa! . La cosa se había deslizado hacia un lado. Se arrastró hacia la alfombra.bien alto y golpeé con todas mis fuerzas. has intentado matarme. Fallé. Corrí detrás de ella para aplastarla con el zapato. Hubo otro destello de luz púrpura y apareció Jeannie otra vez. –Estúpido –dijo–.

. –No –dije–. Vino hacia mí. jodido gordo. Como tú. nos apretamos uno contra el otro. –los zaronianos somos guapísimos! –Ya sabía que no lo ibas a entender. me senté... Belane.... nena? –Tú eres útil para la Causa. egocéntrico y no tienes carácter. nena. Lo siento.. –¿Y si no lo hago? –Eres hombre muerto. olvídalo. –¿Qué pasa entonces? –No quiero herir tus sentimientos. un poco de coqueteo.. Pegó su cuerpo al mío. abrí el cajón.Echaba chispas por los ojos. pues nosotros somos una avanzadilla que ha venido a explorar la Tierra por nuestro exceso de población. es que podrías volver a convertirte en esa cosa horrible con un bulto en el medio y un solo ojo. lo siento. eres bobo. –Para ahí. Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron. –Está bien. –No sé si podré ayudarte. Yo estaba totalmente en trance. nena. Volví a rodear mi escritorio.. Simplemente aterrizamos allí. –¿Y yo? ¿Has perdido la cabeza por mí. –Bueno. –¿Cómo habéis aterrizado? –le pregunté a Jeannie. –¿Qué pasa. Y de algún modo me encariñé con él. –Vale. –¿Y Grovers? ¿Por qué él? ¿Por qué los cadáveres? ¿Qué tiene que ver él con todo esto? Jeannie se rió.. era una lengua caliente y zigzagueaba como una pequeña serpiente.. la destapé. –Un tubo espacial. –Nada. –no puedo! Me miró. –Por un tubo espacial. Pero nos parece que sería sensato contar con algunos de los humanos para nuestra Causa. –Dímelo. La aparté de un empujón. –¿Y por qué yo? –Eres el tipo perfecto. Bueno. nena. es que me he hecho un poco de lío. Su lengua entró rápida en mi boca. –Me ayudarás. algo con que entretenerme... ¿eh? ¿Y cuántos sois? –6.. Belane? ¿Estás demasiado viejo? –No es eso. está bien. cogí la botella de vodka. por ejemplo.. Belane. di un trago.

sonriéndome. Tenía algo en la boca. – ¿Crees que no lo voy a hacer? –repetí. Belane! –¿Crees que no lo voy a hacer? Sentí que empezaba a sudar por las sienes. aprieta el gatillo! –¿Qué? ––He dicho que aprietes el gatillo. –Belane. te guste o no. se detuvo y después escupió la bala en mi cenicero. Di otro trago al vodka. Quité el seguro y la encañoné. Había atrapado la bala con los dientes. Me aparté el sudor de los ojos y miré. Sería desperdiciar mis poderes. ––Por favor. 31 . ––Aprieta ese maldito gatillo. –Muy bien! Quizá yo tenga algo que decir al respecto. Ahora tú. ––Te voy a hacer volar por los aires de vuelta a Zaros. Era la bala. Se te contactará e informará cuando nos convenga. –Bien –dijo Jeannie–. de pie. La cogí. –tú has sido el Elegido! Hubo un resplandor de luz púrpura y desapareció. ––Nena! –dije–. Vino hacia el escritorio. Las damas no hacen más que amenazarme de muerte. primero la señora Muerte. la Causa de Zaros. Jeannie simplemente me sonrió. te captaré para nuestra Causa. cariño! ––NO! Apreté el gatillo. Sí que tenía un problema serio con aquella Jeannie. –Oye. –Podemos ganar un montón de dinero con ese numerito! –Podemos asociarnos! –Nos haríamos ricos! – Piensa en ello! –No pensaré en ello. Todavía estamos revisando el plan para habitar la Tierra.. Belane! Toda mi cara era puro sudor. Metí la mano en el cajón y busqué la Luger. Belane. regresa a Zaros. Hubo un gran estruendo y sentí el culatazo de la pistola en mi mano.–Jesús. Miré más detenidamente.. Jeannie. ¿no puedes buscarte a otra persona para ese maldito asunto? Sonrió. nena! ––Adelante. Jeannie estaba allí.

–¿Qué tal el negocio. aquí no se nota la recesión. Estaba en casa.Llamé a Grovers por teléfono. . Grovers? –Estable –dijo–.

Belane. pulgas. Disfruto demasiado con mi trabajo. Estaba haciendo progresos.. tío. nena? –No puedo.. ¿Tú qué usas? –Eso es secreto profesional. le he sacado a esa nena extraterrestre de encima. –Está bien. antes de poder relajarme. supongo que tengo que estar agradecido.. pero ¿cómo lo ha hecho? –Secreto profesional. –Me alegro de ello. lo cogí. está bien.. gusanos.. Pero. eh. Belane. ¿O la prefiere de nogal? –Bueno. Ya no volverá a molestarle. –Las balas no sirven. –¿Por qué no te tomas unas vacaciones. perros. –No lo suponga.. Pero Céline y Grovers ya eran historia. –Oye. –¿Tú sólo trabajas en la Tierra? –¿Qué quieres decir? –Bueno. Puse los pies sobre mi escritorio. Sonó el teléfono. lo que quieras.. Le mandaré la minuta del último pago por correo. hágalo. leones. ¿puedo hacerte una pregunta? –Por supuesto. Belane. –Está bien. Jeannie Nitro se había convertido ahora en miproblema. Suspiré y colgué. –Contéstame sólo a una pregunta. Era la señora Muerte. –¿El qué es bueno saberlo? –Que trabajas con extraterrestres. Todavía seguía allí. –Todavía sigo aquí.. –Veremos. veamos. digamos.. Y pague la cuenta. . tengo trabajo que hacer. Ahora lo único que tenía que hacer era pillarle el culo a Cindy Bass y localizar al Gorrión Rojo.. ¿tu trabajo también incluye. si no quiere utilizar una de sus cajas de pino. Extraterrestres. –Me aburres. empezaba a sentir que era un auténtico profesional. arañas. quiero decir. la señora Muerte me vino otra vez a la cabeza.–Su caso con Jeannie Nitro está cerrado. Por supuesto. –empezó a decir. Yo era mi propio cliente. nena. –Oye. En cierto modo. –¿El último pago? ¿Está intentando estafarme? –Grovers. Ahora le toca pagar. extraterrestres? –Por supuesto. –Es bueno saberlo. ¿Cuál es? –¿Cómo matas a los extraterrestres? –Es muy fácil.

Llevaba una minifalda. cruz. Miré su diafragma. Parecía condenadamente difícil. cariño! –dijo–. Seguí andando. –Vodka con tónica y lima. Todo le estaba demasiado pequeño: su uniforme. Aquella sonrisa era tan falsa que se me erizaron los pelos del brazo. un sitio medio elegante. Saqué una moneda y la lancé al aire: cara. Tenía un rostro duro como el acero. No lo consiguió. todavía quedaban el Gorrión Rojo y Cindy Bass. una blusa transparente y un sostén bien relleno. –Pues sí que me iba a servir eso de mucho! Tenía que resolverlo yo solo. . lo hice. La camarera vino hacia mí. tratando de menear el trasero provocativamente. ––Hola. cariño! Se alejó con paso suave. ––Muy bien. No tenía ganas de sentarme en un taburete. pegado encima del ombligo. Estaba al aire.–A mí me lo puedes decir. nena. el mundo. Pillarle el culo. Salió cruz. Quizá fuese mejor que me tomara un tiempo antes de decidir algo. Me senté en un compartimento. Colgué y volví a poner los pies sobre el escritorio. Le dolía a ella y me dolía a mí. rojizo. Cindy Bass. –De eso ya me ocuparé yo. Finalmente encontré uno. Cuando sonreía dolía. Destapé el vodka y di un traguito. su cerebro. Siguió sonriendo. Sonreí. Le hablé al papelito rosa. Gorrión Rojo. De repente empecé a deprimirme. 32 Bueno. me recosté en mi sillón y pensé en ella: Cindy Bass. en aquel trozo. cogí el ascensor en dirección a la planta baja y salí a la calle. Después de todo. para festejar los progresos que me convertían probablemente en el mejor detective de Los Ȉngeles. Quería ir hacia el sur. El problema del Sunset. 6 extraterrestres a la caza y captándome para la Causa. Aparté la mirada. es que no tiene muchos bares. ¿qué te pongo? Yo no le miré a la cara. Jesús!. cerré la oficina. Llegué al Sunset Boulevard y me dediqué a pasear. gordito –dijo justo antes de colgar. Debería notificarlo a las autoridades. Tenía un papelito rosa. mantendré la boca cerrada. tacones altos.

No dio resultado. Sólo había ganadores aparentes. Me volvía loco cuando pensaba en eso. Todos íbamos detrás de un montón de nada. Lo cogió. Belane. Todo el mundo estaba jodido. No había ganadores. Día tras día. Y eso no parecía suficiente. No con la señora Muerte esperando. No pienses en eso. No dio resultado. Sobrevivir parecía ser lo único necesario. Vino la camarera con mi copa. Belane. . no. me dije a mí mismo. me dije a mí mismo. Puse un billete sobre la mesa.No.

un tipo pequeñito con cejas de escarabajo. Cosa excepcional para un tipo de su tamaño. –Entonces considera incluida la propina. No pareció que estuviera muy contento conmigo. Me vestí. ¿recuerda a aquel francés del que le hablé? – ¿Sí? ¿Qué le pasa? . un maldito vaquero? –¿Qué es eso de vaquero? –¿No sabes lo qué es un maldito vaquero? –No. ¿a usted le ha picado un bicho raro o qué? –Es más probable que sea un ÿquéŸ. Mi suerte en los bares iba de mal en peor. me deshice de algunos residuos. ya me ocupo yo de este gilipollas. cariño! –Espera –dije–. No me sentía demasiado mal. tráeme la vuelta. –Sí. Me desperté alrededor de mediodía. –Es alguien que se lo quiere montar gratis. –¿Eso quién lo ha inventado? ¿Tú? –No. Andy. –Jack –le dije–.––Gracias. Estaba perpleja. –No te preocupes. ––EH. Esquivé su derechazo y le di con toda mi rodilla en sus partes. ¿TE ESTȈ CAUSANDO PROBLEMAS ESE GILIPOLLAS? Era el camarero de la barra. Le di una patada en el culo y salí al Sunset Boulevard. Cayó rodando por el suelo. –¿Tú qué eres. Así es como les llaman las chicas. dejé hervir el agua. probablemente te habrás ocupado de montones de gili-pollas. medité. me afeité. –No hay ninguna vuelta. me lavé los dientes. Abrió unos ojos como platos. MAMŁN! –gritó. Cogí el teléfono y llamé a Jack Bass a su oficina. Puse mi copa violentamente sobre la mesa y me levanté para recibirle. me lo comí y después ya me sentí como nuevo. Puse a cocer un huevo. Le dije quién era. lo pelé. 33 Así que me fui a casa y bebí y así pasé aquel día y aquella noche. TÐ. Mary Lou –le dije–. Bebí un vaso de zumo de tomate mezclado con cerveza. No sentía demasiado. Vi a Cejas de Escarabajo saltar por encima de la barra. Puse el huevo debajo del grifo de agua fría. –¿Qué chicas? ¿Las vaqueras? – Pero bueno. ––MARY LOU! –oí que decía una voz fuerte–.

.–Le he quitado de en medio.

. ¿Era ése el sujeto? –Bueno. –¿Entonces hay algo más aparte del francés? –Creo que sí. Confíe en mí.. yo estoy tratando de pillarle el culo a Cindy. Para eso me contrató. él estaba en contacto con ella. Jack? El teléfono se había quedado mudo en mi mano. Jack. Después volvió a hablar. Queremos pruebas que se puedan palpar. Jack. Volveré dentro de 6 días. –Le doy 6. Tengo que hacer unos negocios en el Este.–¿Cómo? –Está muerto. Está muerto. Han pasado semanas ¿y lo único que puede decirme es que hay un francés muerto y ÿCreo que síŸ? –No hace más que dar palos de ciego! –Quiero acción! –Quiero pruebas! –Quiero que esto reviente de una vez y saber qué pasa! –Dentro de 7 días.. –Mire. ¿Qué es toda esa mierda de ÿchavalŸ. .. Belane. con toda esa mierda de ÿpillarle el culoŸ! ¿Qué es usted. Jack. –Póngame a prueba. ÿchavalŸ? –No es más que una forma de hablar.. un pervertido? –Oiga. era hora de ponerse a trabajar. Creo que fue un error. –Está bien. ––Ya estamos con lo mismo! –Nos estamos acercando.. –¿Y eso adonde nos lleva? –A que ya no puede tirársela. Bueno. chaval. –Estará todo solucionado. –6 días. –No me llame chaval. –¿Contacto? ¿Qué demonios quiere decir con eso? –Bueno. Salgo para el aeropuerto dentro de una hora.. cogí al francés. –Jack. Se hizo un silencio al otro lado. no quiero herir sus sentimientos. ––Usted arregle todo este lío o se las voy a hacer pasar moradas. No nos llevará mucho tiempo. Me había colgado. cabrón! –¿Me está hablando a mí. –¿Cree que sí? ¿Cree que sí? Joder. –Bien.. le estoy pagando un montón de dinero. El muy gilipollas. yo sigo muy de cerca a Cindy. –¿Se la ha tirado usted? –Usted. –¿Pero lo hacía? –Jack. ¿No es así? –No sé por qué le contraté.

–Sí. Estaba en casa. Algo iba a pasar. Buenas noches. Lo conseguirá. Colgó. ¿Me había vuelto loco? ¿Todo aquello estaba sucediendo de verdad? Levanté el auricular y marqué el número de John Barton. Había vuelto a perder. Me sentía agobiado. Era por la tarde. aparcado cerca de la casa de Bass. Después giró y se metió en la avenida principal. Probablemente Cindy estaría allí dentro viendo alguna estupidez en la tele. Cogí el teléfono del coche y llamé para que me informaran de los resultados de la 9. Querían captarme. con sus tibias piernas cruzadas y riéndose de alguna bobada obvia. Me dolían los pies. alrededor de las 8. John. agotado. no. Entonces empecé a pensar en Jeannie Nitro y sus cinco compinches espaciales. –Bueno. encendió las luces y salió marcha atrás. en la Autopista de la Costa del . Tal vez si pudiera encontrar al Gorrión Rojo.34 Así que allí estaba yo. más o menos. Tenía que haber una forma. Iba a volver a encender mi puro. La vida te machaca. –Oiga. entonces seguiré con el caso. Quizá sea mejor que se busque a otro. por la noche. –Si averiguo algo le llamaré. se dirigió hacia el norte. Yo no era ningún cagueta. Casi lo escupo. tengo confianza en usted. Me está resultando muy difícil echarle el guante al Gorrión Rojo. nena. soy Belane. Un tipo simpático. Dio un viraje brusco. guíame al asunto. Se dirigió hacia su coche. Arrancó el coche. Cindy Bass estaba saliendo de la casa. Belane. Tenía que acabar con aquella banda. el Gorrión Rojo me cantaría la respuesta. Apagué el puro. Venga. –Bien. Subió. a media manzana. hágalo. Podía olerlo en el aire. La seguí a una distancia de media manzana. – ¿De verdad lo cree? –No tengo la menor duda. Tenía el presentimiento de que estaba en la pista de algo. –No. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada del garaje.À carrera.

Se dirigió hacia el sur. Entró y aparcó en el n. Motel Dunas de Miel. Tenía que saltármelo. para ser exactos. Aparqué. A la gente le falta originalidad. Iba por el carril de la derecha. Me pitaron y alguien me llamó gilipollas. detrás de ella. apagué las luces y esperé. Comenzó a aminorar. Después me coloqué otra vez a tres coches de distancia. … 9. la entrada de un motel. después se metió por una lateral. Estuvieron a punto pero no me dieron.… 7. Yo me dirigí al n. Yo iba a tres coches de distancia. Qué dulce. Pasó un cruce y el semáforo se me puso rojo. .Pacífico.

Después ella entró y la puerta se cerró. bueno. necesito una habitación. subió por el sendero hasta la puerta y llamó. Había un mostrador pequeño. – ¿No me da un recibo? –¿Un qué? –Un recibo. Un auténtico memo. En una trenza. estás sordo? –Me quedo con la n. ¿Qué pasa. –¿Ha dicho la n. ¿a ti qué te importa? –No tenía intención de ofenderle. No digo para mí. –¿Cómo se escribe eso? –No lo sé. Entré. Saqué la pasta. ––Qué asco! –Sólo intento propagar la palabra de Dios. Allí no había nadie. no. señor. En efectivo. Apareció alguien. Estaba descalzo. con unas cejas finas y un montón de pelo.… 3. Un timbre. Sino que debía de tenerlo para ella. señor. De hecho parecía que llevaba una pequeña coleta. ¿Tiene alguna libre? –¿No serás un chapero? –Oh. pero no propagues esa mierda a mi alrededor. Nada.… 3. inexpresivo. señor.… 8? –He dicho la n. Unos besos. Un pedo viejo. Oí que Cindy se reía. –¿Vendes droga? –No. Se abrió la puerta y apareció un tipo. – Tenemos dos.… 8 y la n. –Soy vendedor de Biblias. llevaba una camisa larga de dormir y un gorro de punto. Se abrazaron en la puerta. . Tiró una llave sobre el mostrador. Era joven. Ya saben. caballero. señor. Cogí mi cámara de filmar y me fui hacia el mostrador de recepción. 6 veces. Llamé al timbre bien fuerte. Llamé al timbre. Tenía buen aspecto.Bajó del coche.… 8 y la n. –Ay. ––Qué pena! Necesitaba un poco de coca. ––Qué gilipollas! –Bueno. Necesito una habitación. –Como quiera. –35 pavos. Cindy! Había suficiente luz y le pude ver bien. –Aja –dije–. ¿eh? –Puede que sí o puede que no. preparado para echarse un buen sueñecito.… 8. –Entonces no te lo doy. Tenía un rostro suave. – Bueno. La n. La agarró.

Billy. las madres. Iba a pillarle el culo. Allí estaba yo. busqué en mi abrigo.… 8. follar. y sencillamente no tenía ningunas ganas de hacerlo. –¿Una ducha? ¿Qué pasa. –qué gracioso eres! –Está bien. Pero todos estamos en lo cierto y equivocados y viceversa. has estado trabajando en el jardín? –Ay. ¿Pero qué importa realmente quién se tira a quién? Al final es todo tan monótono. Después de que les cortan el cordón umbilical se enganchan a otras cosas. –Necesito carne. metí la llave en la cerradura y abrí. Empecé a pensar en cambiar de trabajo. Tuve suerte. el sexo. el alcohol. A la visión. la gente se engancha a algo. . Era sólo un trabajo para pagar el alquiler. Si uno fuese un vagabundo.… 9. Pobre Bass. Un sitio agradable. Podía oírles. los espejismos. el asesinato y a las resacas de los lunes por la mañana. me largué de allí. no palabras! –Antes quiero darme una ducha. Fui a buscar un vaso a la cocina. follar. –vete a la ducha! –Yo le echaré un poco de agua helada a esta cobra! ––Ay. ja! Sonreí por primera vez desde hacía muchas semanas. 35 Seguí con el vaso pegado a la pared. el sonido. Bueno. La tengo como un garrote de matar osos y algo tengo que hacer. –Podemos hablar después –dijo Billy–. Billy. Follar. no nos precipitemos. estaba en lo cierto. Eso siempre quita las telarañas de la cabeza. Antes quiero que hablemos un poco. Oí correr el agua de la ducha. Bajé el vaso. di un traguito. –Billy –oí que decía Cindy–. a punto de irrumpir en una habitación y filmar la escena de unos follando. el dinero. escuchando. la masturbación.Cogí la llave. ja. bajé andando hasta la habitación n. Me lo llevé a la habitación y lo puse pegado a la pared que daba a la n. Billy! Ja. encontré la petaca de ginebra.

–Jesús bendito! –dijo él–. me estaba deprimiendo. Tendría que haber sido un gran filósofo. Di otro trago a la ginebra. Billy. En ese momento ella debía de estar saliendo de la ducha. Mierda. después volví a pegar el vaso a la pared. Qué mierda. metiendo y sacando aire en los pulmones. ¿lo crees de verdad? .sin otro objetivo que esperar el último día o la última noche. Sólo haciendo tiempo. de un lado a otro. les hubiera dicho a todos lo tontos que éramos. –estás más buena que un pan! Joder! –Ay.

Cindy! –Se acabó! –Por fin te he pillado el culo! Billy vino hacia mí. Billy. –Oh. ¿qué es esto? ¿Qué COÑO es esto? Cindy estaba sentada en la cama. Billy.. Saqué el 32 de la funda que llevaba a la espalda. –¿Y quién lo dice? –Lo dice este amigo que tengo aquí. creo que he cambiado de idea. ¿no? –Dices unas cosas de lo más tiernas. ¿es que no ves lo que tengo aquí delante. amigo. Una vez que Jack y yo estábamos echando un polvo entró en el dormitorio y empezó a filmarnos. –Nena.. Billy embestía como un conejo enloquecido. ––Inténtalo.… 9. No sé cómo pero notó mi presencia. comprobé la cámara de filmar. –eso no es un trasero! –Eso que tienes ahí es un contenedor lleno de gelatina. Conecté la cámara e irrumpí en el cuarto. –Esa mierda no va a detenerme. Me miró. no tengo un trasero tan grande. Está totalmente majareta. ¿crees que te voy a dejar salir vivo de aquí? – Claro que sí. sin ningún problema en absoluto. ––Tú cállate. Está loco. –tú no tienes ninguna idea que cambiar! –Ven aquí! –Trepa a esta Torre de Potencia! Despegué el vaso de la pared. salí y pasé al porche de la n. La boca completamente abierta. –Mierda. mermelada y pudin! ––Pero Billy!. ––Pero mira el tamaño de esas tetas. El cerrojo de la puerta fue fácil. La miré. nena. Lo abrí con la tarjeta Visa. Billy. Empecé a filmar. ¿yo no te importo? ¿No te importa lo que tengo dentro de mí? –Mira. joder! No entiendo como no te caes paÊ lante y te das con todos los morros contra el suelo. –Nena. imbécil! . –Eh. Se quitó de encima de Cindy y saltó al suelo. Billy. Primero muy asombrado y después muy furioso. tú. aunque supongo que ese culazo te lo impide. Normal. amigo. palpitando y saltando sin parar? –Esto es lo que vas a tener dentro de ti! –Billy. Oí los quejidos de los muelles de la cama que llegaban desde el dormitorio. me iré sin ningún problema. –Es un detective.–Acabo de decírtelo.

Billy.Seguía acercándose a mí lentamente. chaval! . –He matado a 3 hombres. –Me importa un carajo si en lugar de 3 son 4.

Se detuvo. ––Te he calado. mentiroso –sonrió. Miré a Cindy. –¿Dónde has conocido a este tipo. –Las balas no me hacen nada –dijo–. Ni se movió. Yo me retiro de este negocio. Billy? –Exacto –contestó. –Ya lo sé. No volverás a verme nunca más.–Mentiroso. cara culo! Dio el paso. y tú tampoco. ni siquiera una magulladura. se llevó la mano hacia el ombligo y se sacó la bala. –mata a ese asqueroso desgraciado! La miré. Pero no . pero es un espejismo. Billy se había quedado quieto. ––Eres un extraterrestre! Cindy se rió. mirándome. Disparé. Cindy. Me levanté y me apoyé en la pared. Me arrancó el revólver de la mano y lo tiró a un rincón del dormitorio. –Tú no te metas. Aquel tipo era un extraterrestre. ––No me digas! Cuéntamelo. esto es algo entre este caballero y yo. –¿No es así. –Mira. vamos a discutirlo. Miré a Billy. Cindy? –le pregunté. Lo noté porque la bala no le había hecho nada. Me estrellé contra la pared y caí al suelo. Después miró hacia abajo. –En un bar. –no vamos a dejar que un culo gordo que se ha tirado media ciudad provoque resentimientos entre nosotros! Billy soltó una carcajada y vino hacia mí. –te va a crecer la nariz! ––Un paso más y estás liquidado. acercándose–. –Ahora será sólo tú contra mí –dijo. 36 Entonces me di cuenta. ––Ya te he dicho que este tipo estaba chiflado! –dijo. –Billy –le dije–. amigo. Te puedes quedar con la cámara. ––Sí! –dijo Cindy desde la cama–. –Este tipo no es más que algo parecido a una serpiente con pelo y un solo ojo enorme. No había sangre. porque voy a matarte. Se camufla en lo que parece un cuerpo humano. Billy! – grité. A continuación me cogió y me arrojó al otro lado de la habitación.

me creo esa mierda que cuentas. No es ningún extraterrestre. .

Billy la miró. no hay modo de olvidarlo.. yo. ––Hijo de puta! –dijo Jeannie–. ya lo sé –dije. –No me puedo creer lo que acabo de ver aquí. –Ya –dije–. no! Hubo un destello púrpura y Billy se convirtió instantáneamente en una serpiente peluda con un ojo húmedo que empezó a zigzaguear a gran velocidad por el suelo de la habitación. Billy! –dijo. Entonces Jeannie me miró. la Causa de Zaros. lo ves! –le dije a Cindy. Entonces hubo un tercer destello de luz y Jeannie desapareció. . tú sabes que eres la única que existe para mí. el extraterrestre. Pero es que has estado tan ocupada y todo eso. Oye. apareció Jeannie Nitro. –te dije que no confraternizases con los humanos! –Nena. –Sí.. ––Lo ves. mientras empezaba a vestirse. –Nena. La mano derecha de Jeannie volvió a apuntarle una vez más. estaba como una moto.–Pregúntaselo tú. Entonces hubo un destello de luz púrpura en la habitación y allí. desapareció. Billy. ¿eres un extraterrestre? –¿Eh? –contestó él. de pie. –Venga. y apuntó su mano derecha hacia él. ––Tú te lo has buscado. tú has sido elegido para la Causa. –Jeannie –dijo Billy–. Una noche estaba sentado en un bar y entró este cañón. Jeannie. Billy avanzó hacia mí.. ––No. Cindy ya estaba completamente vestida aunque todavía en estado de shock. acaba con él de una vez! –Vale. nena. ––Las órdenes eran ÿNada de Sexo con los TerrícolasŸ! – Jeannie.. Billy. no pude evitarlo. Jack me contrató para que acabara con tus líos y eso es lo que he hecho. ––No puedo creerme lo que acabo de ver! –dijo Cindy. adelante. –¿Vas a creer a este chalado? –Claro que no. Billy estaba todavía con los cojones y el culo al aire. ––Cállate la boca. hubo otro destello y un rugido y entonces Billy. hijo de puta! – dijo Jeannie. Cindy volvió a reírse. Belane. –No lo olvides. –¿Qué demonios pasa aquí? –preguntó Cindy.. –Vale..

––Tengo que largarme de aquí! –dijo. .

Cindy. Vete. sonriendo. Otro caso resuelto. Un tipo con un buen paquete. ¿Ha averiguado algo? –Digámoslo así: los dos caballeros con los que ella tuvo contacto ahora están muertos. eran un francés y un extraterrestre. ––Cindy! –dije–.–Hazlo. tú ganas. Jack? –No sé. yo tengo algo que puedo darte a cambio de esa cámara. – ¿Usted se dedica a matar? –Jack. O te portas bien o se lo daré a Jack. Miré cómo se bamboleaban aquellas caderas increíbles. esos tipos ya están muertos. –No. –¿Todavía quiere divorciarse de Cindy. –¿Un extraterrestre? ¿Pero qué clase de mierda quiere que me trague? –Ninguna mierda. muy amable por intentarlo. Jack. ¿Qué demonios quiere decir con ÿcontactoŸ? – Jack. Cindy ya no se irá más de juerga. De todos modos. –¿Sí? –Nada. –Está bien –suspiró–. ése y el francés. y no me estoy refiriendo a mover los intestinos. Ya te habrás dado cuenta a estas alturas. Ella conoció a uno en un bar. Se volvió y se dirigió hacia la puerta. 37 Al día siguiente en la oficina llamé a Jack Bass por teléfono. a mí no se me puede comprar. Puede quedarse tranquilo. –espera un momento! Ella se volvió.. como le he dicho. Y no te olvides de lo que tengo dentro de esta cámara. ––Bueno. –Soy el mejor detective de Los Angeles.. pues que te den por culo. no. gordinflón! –dijo. Entonces salió por la puerta. –¿El qué? –Ya sabes a qué me refiero. –Oye. por favor. Nos han invadido unos pocos extraterrestres que vienen de Zaros. esos tipos han desaparecido. –¿Y cómo sé yo que ella ya no va a irse más de juerga? . –Contacto. Belane. –¿Está muerto? –Sí. Pero fui un auténtico profesional. Yo me metí en el cuarto de baño y alivié mis necesidades.

–Tiene usted algo filmado que ella no quiere que yo vea. –¿Y dice que esos tipos están muertos? ¿Y cómo sé que es verdad? –Jack.. ¿Qué más quiere? Tal vez llegue incluso a encariñarse con usted. –No lo hará porque sabe que yo puedo pillarle el culo. Las cosas iban saliendo... ––Qué más da. Me he deshecho de sus contactos y ella ya se encargará de no quitarse las bragas. lo sabrá por la forma de comportarse ella. ¿no es eso? –Puede que sí. ¿Tiene alguna otra cosa para que yo se la resuelva? Soy el mejor detective de Los Ȉngeles. eché un trago. Jack. –Vale. chantaje. Él estaba en ello. Puede que no. –Pero pasó. Y dejar de enredarme tanto con los extraterrestres. –Muy bien. Ya no se va a ir más de juerga. Digamos que tengo algo con lo que puedo pillarle el culo si lo hace. –Pero supongamos que lo hace. Nadie sabrá nunca quién era.–No se preocupe. Lo único que tenía que hacer ahora era encontrar al Gorrión Rojo. –Ahora mismo no tengo nada. Jack! –Por favor! Soy un profesional. –Hay algo en todo esto que no acaba de convencerme. esos dos tipos están muertos. Colgué. –¿Y el francés? ¿También tenía un buen paquete? –Jack.. Déle una oportunidad de acercarse. . Recibirá mis honorarios por correo dentro de un par de días. Usted no se la habrá tirado. necesitaba un poco de juerga. –Pero yo quiero que ella esté conmigo por mí mismo y no por un chantaje. ya no va a irse más de juerga. ¿no? ––Jack. Es casi como si no hubiera pasado. –¿Y usted miraba? –Yo interrumpí. vale. Jack. Ella es joven. Olvídese. –qué cojones! –¿Con un extraterrestre? –Pues ya puede estar contento. sentimentalaje! Jack. Jack. que tenga un buen día. O con la señora Muerte. ¿Y ha dicho que tenía un buen paquete? ¿Cómo era de bueno el paquete? –No puedo decirlo exactamente. Ahora deje ya de preocuparse. –Ya estamos otra vez. Tengo un as en la manga. – Ella ya no va a irse más de juerga. Abrí el cajón del escritorio y saqué el vodka.

Durante un rato. Y me di el gusto de sentirme bien.Eché otro trago de vodka. .

¿Qué tal va todo? –Un poco lento. ––Fantástico! Colgué.. Sería un chiflado. –Qué bien que me haya llamado. Usted me lo demostrará. Nick. ¿Qué quiere que haga? ¿Que lo meta en una jaula? –No. No puedo divulgarlas. –Supongamos que nunca encuentro a ese pájaro. usted lo encontrará. Encontrará al Gorrión Rojo. –¿Ha visto alguna vez a ese Gorrión Rojo? –Me han dicho que lo han visto.. Un tipo de aspecto solitario. –Supongamos que encuentro a ese pájaro. también quizás una. ¿por dónde podía empezar? Decidí probar en el bar más cercano.. Pero ya no soy un chaval. eso era todo.. Bueno.. éste es el caso más puñetero que he tenido en toda mi vida. Tengo confianza en usted. –Oiga. Necesitamos saber si existe. Para satisfacer la curiosidad. Pero resulta que me he enterado de que hay otro Gorrión Rojo por ahí. John. John.38 A continuación llamé a John Barton por teléfono. Pero. Me despierto cansado. Tenía unas crucecitas verdes pintadas en las uñas. Puede hacerlo. –John. Lo intentaré. –¿Ésa es toda la información en la que se basa? –Bueno. Hacerlo famoso. Necesito un poco más de información sobre ese Gorrión Rojo. La . Eran alrededor de la 3 de la tarde. Creo que he perdido las energías. No tenía párpados. sólo que me proporcione alguna evidencia real de que existe.. John. –Está bien. –Usted está en la flor de la vida. soy Belane. –Bueno..... El camarero se acercó. Trabajaré en ello. Busqué un taburete y me senté. No había forma de evitarlos. corazonada.. –Si de verdad está en algún lado. –Está bien.. Dirigía una imprenta al norte de la ciudad. queremos que el Gorrión Rojo sea el logotipo de nuestra empresa. –Yo siempre le he dicho a todo el mundo que usted era un gran detective. –¿Le han dicho? ¿Quién? –Fuentes confidenciales.

inmensa mayoría de la gente estaba loca. . Y los que no estaban locos estaban furiosos. Hice un esfuerzo y miré al camarero. Era la tarea más difícil que se pueda imaginar. Y los que no estaban locos ni furiosos eran idiotas. Lo único que uno podía hacer era agarrarse bien y esperar el final. No tenía escapatoria. Era una tarea difícil.

–Un whisky con agua –repetí. Alcé mi copa. Cogió el taburete que estaba a mi derecha. Hicimos chocar las copas y bebimos. Se acercó y se instaló en el taburete que estaba a mi izquierda. ... –Lo siento. como de costumbre. –¿Y cómo vas a hacer para dormir esta noche? –Me envolveré la cabeza con una toalla. Y se alejó al trote. Era la señora Muerte.. gordinflón. –Eso. –Me ha explotado el calentador de gas esta mañana. tontorrón –dijo–. –Ah. la vi entrar. Otra mujer. ––Eh. no. –Que sean dos whiskies con agua. Llevábamos unos 30 minutos allí sentados cuando alguien más entró. larga vida –dije yo. Pero seguro que me iban a dar por culo. –Lo cual no es mucho. La vi entrar con el rabillo del ojo. por favor. –que sean dos! –¿Eh? – contestó. nena. –Hola. –A mí no me vengas con insolencias. lentamente o jamás.–Un whisky con agua –dije. chico! –le grité al camarero–. Dos mujeres significan el doble de problemas que una sola mujer. –Es mejor que cascársela con la mano izquierda. –¿Se puede saber en qué rollo andas metido. –¿No podrías hacerlo ahora? –pregunté. La señora alzó la suya. y le pagué. –Larga vida –dijo la dama. ¿Por qué se dice ÿrabillo del ojoŸ? Los ojos no tienen rabillos.. tengo los nervios de punta. –Resolviendo casos. No se movió. –No. vale –dijo. Una vieja amiga. nena. Pedí otra ronda.. ¿empinando el codo? –Claro. Estaba bien sentado. –dije. –Ah –dijo. Y allí estaba el camarero poniéndolas frente a nosotros. Ahora tenía problemas por los dos lados. –O sea. o te desconecto como a una bombilla. nena. A ver si te enteras: soy el mejor detective de Los Ȉngeles. La otra mujer era Jeannie Nitro. Da igual. –¿Por qué? –preguntó él. –No importa. Quizá una copa me ayude. –¿Qué te ha pasado en los párpados? –le preguntó la señora Muerte. gordinflón? –preguntó la señora..

llegó rápida la respuesta.. tengo que hablar contigo. esencialmente. pero. ––Muy bien. –Bueno –dije–... Después miré a la señora Muerte. supongo que es hora de hacer las presentaciones. pensé. En forma de Mujer. – Nicky –susurró–. – Señora.. Me volví hacia la señora Muerte. Apenas entendía el porqué.. ¿Por qué no podía ser yo simplemente un tipo que estuviera sentado viendo un partido de béisbol? Concentrado en el resultado... ¿Tendría alguna oportunidad? A la vez se suponía que debía encontrar al Gorrión Rojo....Le pedí al camarero que pusiera otro whisky con agua. ésta va por las damas! Hicimos chocar las copas y dimos un trago. –¿Quién es esa puta? –Nunca lo adivinaría –le contesté. Hice señas al camarero para que volviera a llenar las copas. –Jeannie. Eh. –Señora Uerte –se adelantó a decir ella misma. Vale. Nunca me imaginé que me vería en un embrollo como aquél. idiota. la señora.. Habían llegado las copas. Sentía que todo era muy raro. Llegó la copa y Jeannie se la despachó de un trago. ¿Quién es esa puta que está sentada contigo? –Nunca lo adivinarías –contesté.. Puse unos billetes sobre la barra. Se miraron fijamente.. A continuación fue la señora Muerte la que me habló en un susurro. –Espero que no le moleste. creo que esto puede resultar muy interesante. que tal vez no existía. caminando por allí maravillosamente concentrada? ¿Por qué no podía ser un gallo en un gallinero picoteando semillas? ¿Por qué aquello? Jeannie me dio un codazo y susurró: –Belane. ésta es la señora. ¿Por qué no podía ser un cocinero de los que hacen huevos revueltos y actúan despreocupadamente? ¿Por qué no podía ser una mosca en la muñeca de alguna persona. – . tengo que hablar contigo. Luego me volví hacia Jeannie.. ¿Qué podía hacer? Tomártelo con calma. entre el Espacio y la Muerte. ésta es Jeannie Nitro. 39 Allí estaba yo sentado.

. tienes que hablar a solas con esa dama.Ya lo sé. ¿Por qué iba a molestarme? No estoy enamorada de ti. gordinflón.

Giró y se dirigió hacia la puerta. quiero hablar con esta dama. sigue jodiendo la marrana y ya verás. –Lo siento. Se alejó lentamente hacia el otro extremo de la barra. –Que te den por culo –contestó. Su belleza era indescriptible. . sólo que tú eres más consciente de ello. nena.. así que ya nos veremos. Tú y yo tenemos un negocio pendiente. –De eso no tengo ninguna duda. ahora esfúmate un poco. Pero sólo un momento.–Pero es que parece que usted siempre está pegada a mí. Oye. –No se pase de listo. ya. Belane. Céline.. Pero dígame sólo una cosa. El camarero se acercó a coger el dinero. –¿Qué quiere decir? –preguntó. Tómate una copa para el camino. –No tengo por qué hacerlo. –Vale. después se rascó el culo. –Belane. –Bueno. no te preocupes. tú me ayudaste con Céline. Ahora lárgate de una puñetera vez. señora. –Yo estoy pegada a todo el mundo. Sentí como un mareo cuando pasó a mi lado. ––Pero no tiene por qué contestar de un modo tan desagradable! –Si eso te ha parecido desagradable. –Has estado brillante – dije–. señora Uerte. Me volví hacia Jeannie. Parecía triste. –Está bien. –Así que yo te dejaré a solas con tu dama un momento. –Bueno.. –Sí. –¿Cómo hace un tipo gordo y feo como usted para ligar tanto? –Es por la leche que les echo a los bollitos. Luego desapareció. Acabó su copa y se puso de pie. –Alégrate de que sólo haya sido un mareo.. se detuvo allí un momento. voy a tener que marcharme. –¿Quién era? –me preguntó–. – Inténtelo. –Has sido tú el que ha preguntado. amigo –dijo. Y ahora lárgate mientras puedes. Nick. –Si te lo digo no me creerías –contesté. –Ya. –Está bien. pero no puedo evitar enredarme en estas discusiones con cada camarero con el que me topo.

Y no te olvides de nuestras centrales nucleares. Era hora de poner un poco de orden. –Adiós. me miró con unos ojos que yo nunca había visto en ningún sitio. gordinflón –dijo sonriendo. No queremos colonizar vuestra Tierra. y también a los animales.. Es tan triste que no me extraña que bebas tanto. había hecho bastante más de lo que me había propuesto . –Sí. de la Tierra. –Sí. los asesinatos. la comida contaminada. pero me había encariñado contigo.. Jeannie? –La Tierra. por eso es tan difícil que haya algo que le importe a la mayoría de la gente..–No. el agua contaminada.. El humo. Jeannie... –Voy a echarte de menos. al día siguiente. podemos desaparecer en dos días o durar mil años más. pero ¿por qué se va tu pandilla de la Tierra? –Lo hemos pensado bien y es demasiado horrible. –¿El qué es demasiado horrible. –Sí. me parece que os habéis hundido hasta el cuello. lo que quiero decir es que tendré que marcharme. por favor. se la bebió de un trago. 40 Así que. –No llores. Extendió el brazo y cogió su copa. maldita sea. Vi que los ojos se le llenaban de lágrimas. –No es culpa tuya tener que irte.. a excepción de las ratas domésticas y los caballos de carreras. todo.. Sólo me quedaba una tarea pendiente: localizar al Gorrión Rojo. los que están conmigo tendrán que marcharse. el odio. un poco de orden en mí mismo. Belane. pronto desaparecerán. la desesperación. –Es comprensible –dije riéndome–. Nadie llamaba a mi puerta para encomendarme nuevos trabajos. el aire contaminado. Jeannie. Considerándolo todo. estaba yo de vuelta en mi oficina. No sé por qué. No sabemos qué pasará. Fantástico. y jamás volvería a ver nada que se les pareciese. Jeannie. Lo único bonito de la Tierra son los animales y ahora los están exterminando. Y después se largó.

No estaba durmiendo en la calle. Por supuesto que había montones de gente buena durmiendo en la calle. Y esas necesidades cambiaban continuamente. Y no eran idiotas. Yo había tenido suerte. sólo que no encajaban dentro de la maquinaria necesaria en ese momento. El montaje era inflexible y si nos encontrábamos durmiendo en nuestra propia cama por la noche.hacer durante toda mi vida. Había conseguido algunas jugadas bastante buenas. pero también es verdad que algunas . eso ya era una inapreciable victoria sobre las fuerzas.

–Tranquilo. Como a queroseno. Bueno. en pasar el rato reflexionando. Tal vez fuesen aguas demasiado profundas para mí. Era como la búsqueda del Grial. Di la vuelta y volví a sentarme detrás de mi escritorio. vestido con harapos. –Sí. No lo sé. pase. Belane. –Me llamo Amos –dijo–. entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. –Sabemos que usted lo anda buscando. se inclinó hacia adelante. –Muy bien –dije–. Ella sabe cosas sobre el . sí? ¿Qué contraseña? –Gorrión Rojo. –Conque ÿsabemosŸ. Casi se cae redondo al suelo. ahora largúese inmediatamente. –¿Ah. Tenía un leve tic en la cabeza.de las jugadas me las había pensado bien antes. Y de pronto unos golpecitos en la puerta. El Gorrión Rojo. era un mundo bastante horrible y a menudo me sentía deprimido por la mayoría de la gente que lo habitaba. –Aquí le traigo todo –dijo. Por lo que fuera. Saqué el vodka y di un trago. Se abrió la puerta y apareció un tipo menudo. Eché otro trago de vodka. –Tal vez –contesté. Y demasiado calientes. ¿eh? ¿Y quién es ese ÿsabemosŸ? –No puedo decírselo. Se detuvo justo al borde de mi escritorio. tengo la contraseña. Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto. Quité los pies del escritorio. Olía a algo. Tenía unos ojos pequeñitos y rasgados. Le solté. rumiando sobre ello. –¿Y si yo hago que lo diga? ¿Y si le arranco la respuesta a patadas? –No puedo. Amos Redsdale. –¿Belane? –preguntó. al diablo con todo. le agarré por la pechera de su lamentable camisa. le creí. –Cuénteme más. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo. rodeé el escritorio. Pero. Puedo decirle cómo llegar al Gorrión. Me levanté. No estoy seguro. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista. Se acercó hacia mí andando de lado. considerándolo todo. ¿Quiere saberlo? –¿De qué se trata? –De una dirección.

Gorrión. . –¿Cuánto? –75 dólares.

se dirigió hacia la puerta y desapareció. ¿Cómo sé que es verdad? –Usted vaya allí y ya está. 41 Esperé a que fuese de noche. Definición de barrio bonito: lugar en el que uno no puede permitirse vivir. me deslicé fuera del coche. Pase. Lo abrí y leí. ¿no le interesa? Entonces me marcho. Los Ȉngeles Oeste. Apartamento 9. Nicky. Me han dado un soplo para la apuesta doble de hoy. Es sobre el Gorrión Rojo. –¿Cómo? –Nada.. Belane. cerré la puerta con llave y me encaminé al edificio de apartamentos. o sus combinaciones. por favor. . Un barrio bonito. –Tengo que llegar a la primera carrera –dijo. – Mierda. Amos. 3234 Rudson Drive. Bebí un traguito de vodka. el 7 y el 8. –50 pavos. dame esa dirección. –No sé de qué diablos me está usted hablando. Y allí quedé yo sentado con 60 dólares menos y un pedazo de papel en la mano. Amos. Aunque la mayoría de los números me preocupaban. señor. Luego se volvió. si quieres conservar el culo en su sitio. Me han tomado el pelo. – Más te vale que lo sea. –60 –dijo Amos. Tengo que llegar a la primera carrera. Empujé la puerta. Amos. Llamé al timbre que había junto a la placa que ponía ÿDeja FountainŸ.Ÿ –Oye. aunque con un deje irónico: –¿Sí? –Busco a Deja Fountain. fui hasta allí en coche y aparqué fuera.–Que te den por culo. Se oyó un fuerte zumbido.. Saqué 3 billetes de veinte y él me dio un pedacito de papel. Recorrí la mullida alfombra hasta encontrar el apartamento 9. –Sólo estaba bromeando un poco. Me envía Amos Redsdale. Sólo me gustaban el 3. puedes haber escrito cualquier mierda que se te pasara por la cabeza en este papel. Decía: ÿDeja Fountain. ¿Qué pasaba con el 9? Parecía como si escondiese algo peligroso. Se abrió. Se oyó una voz dulce. El material es bueno. –Vale. –Está bien. Me llamo Nick Belane.

. Oí pasos. Entonces se abrió la puerta.Llamé al timbre.

–¿Ah. –Deja. Era una habitación grande. sí? No me diga. –¿Quién es? –Eso es confidencial. Le devolveré su cacharro cuando se marche. sacó un purito. arrancó uno de los extremos de un mordisco. La seguí hacia dentro. –¿Qué? –Sólo los negros dicen ÿcabrónŸ.. Estaba cacheándome. –Tengo el presentimiento de que usted y yo podemos ser buenos amigos. seguro que ya lo sabe. le pasó un poquito la lengua. Entonces sentí un objeto duro en mi espalda. –Pase. Un tipo enorme aunque blanco. señor Belane. –Bueno. Cabello castaño oscuro. Me di la vuelta y le miré. Emitía peligro. largo. Fría. –¿Una copa? –Por supuesto. Sonrió. por favor. Joven.Era estupenda. –Mmmm. por favor. Puso la copa sobre una mesita baja que había frente a mí. señor Belane. ¿Tiene whisky y soda? –Bernie –dijo ella–. un whisky con soda. –Eso ya depende de usted. Deja se acomodó en el sofá. muy buenos amigos. le quitó el celofán. Seguí a Deja a otra habitación. ¿por qué no viene aquí y se sienta junto a mí? Me trasladé y me dejé caer junto a ella en el sofá.. Es muy atractivo. cabrón! –No te muevas! –Levanta las manos! –Bien alto. La mayoría de los hombres no saben vivir en absoluto. pues seré un cabrón –dije. cabrón! –¿Eres negro? –le pregunté. Minutos después apareció el cabrón que me había quitado mi artefacto. –Muy bien.. Tiene ese aspecto de haber vivido bien la vida. . lo encendió y expulsó un penacho de humo sexy y azulado. Culo. –Y tú también –contestó él. para un cliente. –Me han dicho que está buscando al Gorrión Rojo. señor Belane. Encontró mi artefacto. Perfume de menta. –Usted es un hombre guapo. se van desgastando simplemente. Ojos verdes. Con un vestido rojo. –Sí. ––Quieto. –¿Habla en serio? –Llámeme Deja. a ver si puedes tocar el techo. –Pero si eres blanco –dije. Con clase. ya puede darse la vuelta. lo cogió. Sus labios sonreían.. Me clavó sus ojos verdes. a su manera. Me señaló un sillón.

Una de las pistolas era la mía. mientras pienso lo que voy a hacer. luego se apartó. Después le metí la pistola en la boca. No estaba mal. Su cuerpo era como una serpiente. le devolví el puro. –Éste lo abandonará. está bien –dije. volvió a depositarse en el suelo.. –¿Quiere darle una calada? –Aja. Se alejó.. puse una en la funda y la otra la mantuve en la mano derecha. Me besó. Miraba a Deja fijamente. Le cogí del pelo y le tiré la cabeza hacia atrás hasta que abrió la boca. –¿Le molesta que fume este puro? –Aja. una en cada mano. Había pasado mucho tiempo. después temblaron un poco las paredes. Y su boca estaba sobre la mía. No estaba mal. Pegó un grito y cayó agarrándose el centro de la entrepierna. una voz: ––ALTO! Era Bernie. Bernie. Un destello de luz azul relampagueó frente a mí. ––DEJA! –dijo–. Le levanté del suelo con la mano izquierda y le arrojé sobre una silla. lo solté. –Yo nunca abandono un caso a menos que sea por expreso deseo de mi cliente. –SABES QUE TE AMO! –LE MATARÉ! –TE MATARÉ A TI! –ME MATARÉ YO! Yo estaba en una postura perfecta. Soltó una carcajada. . Deslizó la lengua en mi boca como una serpiente. Recogí las armas. Di una buena calada. tragué el humo. señor Belane. Volvió a reírse y a continuación su boca volvió a estar sobre la mía. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Belane? –No lo recuerdo. Lancé mi pierna derecha hacia arriba y le aticé en todos los huevos. –Está bien. La habitación se iluminó por un instante.–Gracias. Entonces oí pasos. Deja me pasó el puro. desapareció. –¿Hace cuánto que no está con una mujer. Bernie. la alfombra se elevó. –Señor Belane –dijo ella–. Estaba allí de pie con dos pistolas. –Aja. Di un trago al whisky. –Chupa esto un rato. me han dicho que le dijera que tiene que olvidarse completamente del Gorrión Rojo. como si no hubiese oxígeno en el aire. Bernie respiraba con dificultad. tío.

Bernie emitió un gorjeo. cabrón? –le pregunté. –Por favor. . no le mate! –¿Qué sabes sobre el Gorrión Rojo. ––No le mate! –dijo Deja–. No contestó.

–Ahora. Y de los que apestan. –Pero es que él ha dicho que te iba a matar. –¿Entonces cuándo? –Mañana por la noche. Se puso de pie y se alejó pesadamente. –¿Tiene este tipo una habitación aquí? –Sí. Era una cálida noche de luna. señor Belane. –Estoy preocupada por Bernie. Cuando me fui. –¿Qué? ¿Y por qué? Pero si me estabas metiendo la lengua hasta el esófago. Estuve un rato esperando a que se calentara. por favor! –Nena. Fue un pedo fuerte. en marcha –le dije. esta noche no.Hundí la pistola más adentro. –Está bien. Y yo todavía estaba empalmado. desapareció por el pasillo. es demasiado violento. . Deja suspiró. Ya no sonreía. Cerré la puerta tras de mí. Le saqué la pistola de la boca y le tiré al suelo. la acabé. ––Te vas ahora mismo a tu cuarto y te quedas allí hasta que yo te diga que salgas! Bernie asintió con la cabeza. quiero llegar hasta el fondo de este asunto del Gorrión Rojo. ¿no le has oído? – Probablemente no hablaba en serio. salí por el portal y regresé a mi coche. Inmediatamente oí cerrarse una puerta. Me agaché. –Esta noche no.. –Usted me da miedo. –¿No tiene tele? ¿O puzzles? ¿O un cómic? ––Por favor. –Los ÿprobablementeŸ no sirven para nada cuando el amor y las armas se dan la mano. fui pasillo adelante. –Ya está. cogí mi copa. ––Eso ha sido asqueroso! –No vuelvas a hacerlo!Me volví y miré a Deja. vayase. A la misma hora. nena –le dije–. sólito. Estará sentado en su cuarto. –No quiero. Entonces le oí tirarse un pedo. Deja estaba sentada en el sofá. volvamos a lo que estábamos. Deja había apagado su puro. con los ojos clavados en la alfombra.. Me subí y lo puse en marcha. Miré a Bernie. – Manda a Bernie al cine o algo así.

humo. –Voy a decirle algo. –¿Puedo preguntarle algo? –Sí. –¿Cuál es el problema. me senté. idiotas. Betty? –Este tipo quiere dos botellas de cerveza china. –¿Qué le sirvo. Tenía una mirada vacía. –¿Qué marca? –Alguna china. –¿China? –Dos botellas de cerveza china. Una agradable fatalidad flotaba en el aire. Tuve una infancia de mierda. Sin vaso. una necesidad inconsciente de seguridad. Dos botellas llenan un vacío que necesita ser llenado. se le veía un diente de oro. –Déjalo. –Mire. Busqué un compartimento. –Pero yo quiero hacerlo así. –Entonces. Lo que usted necesita es un loquero. caballero? No tenemos ninguna obligación de servirle. –Muy bien. –¿Por qué tengo que contártelas? Igual quiero guardármelas para mí. –Dos botellas de cerveza. probablemente esté . oscuridad. Llegó la camarera vestida con un traje estúpido: un traje de deporte rosa con unos algodones que le levantaban los pechos. –¿Sabe una cosa. Sin vaso. Me dirigió una sonrisa horrible. –¿Dos botellas. supongo. He dicho que nos reservamos el derecho de hacerlo. cielo? –dijo con voz chirriante. No estoy seguro. –Cuando las averigües me las cuentas. ¿puede traerme dos botellas de cerveza china? Se acercó un tipo enorme con un delantal blanco sucio. Quizá. cielo. A primera vista parecía estar bien: muchos compartimentos forrados de cuero. ¿por qué no se bebe primero una y después la otra? Así se mantienen frías. la razón de todo es por seguridad. Tenemos reservado el derecho de admisión. Tendré mis razones.42 Me dirigí a un bar donde todavía no había tenido problemas: el Blinky's. cielo.. –¿Me está diciendo que no me va a servir porque he pedido dos cervezas chinas y no le explico la razón? –No he dicho que no le vaya a servir. –¿Las dos cervezas se las va a beber usted? –Eso espero.. Pero hasta que consiga uno. Sin vaso. cielo? –Sí.

esperando a un amigo. Blinky. –No espera a un amigo. . Betty.

Otro tipo grande y gordo. Saqué un puro y lo encendí. –Entonces. Por fin. Betty se fue a buscar las cervezas. tú te vas a sentar al otro lado de la mesa. –Blinky –le pregunté–. –No vuelvas a dirigirme la palabra –le dije–. Y no vuelvas a hacer nada. Pasó un minuto. –En cuanto a ti –le dije a Blinky–. . –¿Y por qué no pide una. –Por supuesto –dijo. amigo. –Nunca había visto eso. nada más. ¿para qué quiere dos botellas de cerveza china? –Para bebérmelas. Estaba sudando. logrando deslizarse. –Ya le he dicho que le hacía falta un loquero –dijo Betty. Quiero que observes cómo me bebo esas tres cervezas chinas. –Pero ¿por qué no puedo hacerlo? ¿Va contra la ley? –No. Era como dos tipos grandes y gordos. –¿Qué? –Tráeme tres botellas de cerveza china. –¿No espera a ningún amigo? –me preguntó. nada en absoluto. Entonces Betty preguntó: –¿Qué hago. ¿no? –¿El Gorrión Rojo? –Sí. –No lo he visto –dijo Blinky. Betty llegaba en ese momento con las cervezas chinas. –Eso apesta –dijo Blinky. Parecía que fuera a cagarse encima. es que es raro. Blinky? –Tráele tres botellas de cerveza china.Blinky me miró. dentro de mi compartimento. que me irrite o te arrancaré los labios de esa jodida cara. –Este tipo está chiflado –dijo Blinky. Le miré y solté una carcajada. –No – contesté. Betty seguía allí. Sin vaso –dije. –Y tus excrementos también –dije yo. no se sabe cómo. Ambos se quedaron allí mirándome. el Gorrión Rojo. tú no habrás visto al Gorrión Rojo. la acaba y después pide otra? –Prefiero hacerlo así. Sin vaso. Blinky se quedó petrificado. Le temblaban las tres papadas. de pie.

Quería retirarme. Llamé al timbre del apartamento 9. Me sentía cansado. M. ¿Les había dejado escapar? Encendí el puro con una mano y con la otra trabajé la puerta con una ganzúa. Nada más que perchas solitarias. Relajarme bajo los focos mientras mi tumba abría la boca en un gran bostezo. Me había sacado brillo a los zapatos y sólo me había bebido 3 o 4 cervezas. lo descarté. Y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. Dios. Pensé brevemente en el suicidio.43 Así que allí estaba yo la noche siguiente. decíamos cuando yo era niño. ¿Se habrían largado la tal Deja y aquel cabrón? Tendría que haberlos atrapado la noche anterior. escupí el cigarro. Digamos que a un sitio como Las Vegas. recorrí el pasillo y el vestíbulo hasta que encontré lo que buscaba. Dios. No quería jugar más. No quería ni pensarlo. quiero decir mental y físicamente. un poco siniestra. Maldita sea. Nada. ÿDios está meandoŸ. encontré la botella. –Qué horrible visión! Mi primera pista hacia el Gorrión Rojo convertida ahora en 32 perchas vacías. Pegué la oreja a la puerta. con aspecto de listo. Ni siquiera el ruidito de un ratón. No había nada de ropa. Oh. Ésa era la idea que yo tenía de pasarlo bien. La puerta que ponía: ADMINISTRADOR. esperando fuera del edificio de apartamentos. señor Tohil. Como detective era un idiota. La había perdido. Sonaba como si fuese otro tipo grande. Dios. Dios. si yo no tenía nada de dinero. abrí el armario. Dios. Oh. Esperé. Recorrí el pasillo hasta el 9. Vacío. Oh. Luego me di la vuelta. busqué en mi abrigo. Nada. TOHIL Llamé a la puerta. –Flores. Forcé la puerta y entré. llamándome. Pero qué coño. Volví a llamar. salí de allí. –¿Sí? –contestaron. Caía una llovizna suave. Fui directo al dormitorio. Pasearme de una mesa de juego a otra. bebí un trago de vodka. Observando cómo los idiotas dilapidan fortunas. –Traigo unas flores para M. Se abrió y entré en el vestíbulo. Tohil! –¿Cómo ha hecho para entrar aquí? –El portal estaba .

–No lo sabía. ¿Le parece bien? .abierto. –Vale. –Se supone que no debe hacer eso. ¿Qué se supone que debo hacer? –Se supone que debe llamar al timbre desde fuera y decirme quién es usted y qué quiere. señor Tohil. Volveré a salir y llamaré al timbre y le diré que tengo unas flores para usted. ––Imposible! –Señor Tohil. señor Tohil. una señora estaba saliendo y yo he aprovechado para entrar en ese momento.

. –¿Qué cojones está usted haciendo? ¿Dónde están las flores? –Quíteme la mano del cinturón. Grandes destellos de luz me retumbaban en la cabeza por detrás de los ojos. torpes. Retrocedí.. muerto. –Tohil. Era un monstruo. Sólo una voz en mi cabeza que dijo: ÿNecesitas un neumático nuevo para la rueda derecha de atrás. Seguía avanzando. Olía como a azufre. era idiota. Jamones con dedos enormes.. tonterías. apartamento 9. –Tranquilo. Me entró el pánico. –No han dejado ninguna dirección –dijo–. Se me llenó la mano. Tohil.. cerré la puerta de una patada y le agarré del cinturón. –No me obligue a usarla! Soltó una carcajada y dio un paso hacia mí. Aquí. Sólo quiero esa información y después me iré. soy investigador privado. Entré de un salto. –Te sacaré de aquí ahora mismo! –Soy cinturón negro. muchacho. joder! –Tranquilo. Yo estaba indefenso. Pero mi pasado no relampagueó frente a mí. Entonces sentí sus manos en mi garganta. amigo. implacables. –La información es confidencial y te irás sin ella. ––Quieto ahí! – grité. Quiero saber el paradero de Deja Fountain.–Déjalo ya. –¿DŁNDE ESTȈ DEJA FOUNTAIN? –grité. Ya te estás largando de aquí. Paró. fuertes. Necesitaba un afeitado. La pistola se había encasquillado. –Anda y que te jodan –dijo viniendo hacia mí. Era un tipo grande. señor Tohil. tengo que encontrar al Gorrión Rojo y Deja Fountain tiene la solución. No podía respirar. Eso es un arma mortal. apreté el gatillo. ––Párate ahí mismo! –ordené. tal vez más arriba. La puerta se abrió de par en par. con licencia. Tengo que saber adonde han ido ella y su novio. debajo de un sobaco. No pasó nada. Tohil –le solté–. Pondría la báscula en 115 kilos. Todo se había . –Ahora lárgate de aquí antes de que me tire un pedo en tu cara! Saqué la 32 y le apunté a la barriga. Y yo estaba acabado.Ÿ Tonterías. –Que te den por culo. Le clavé la rodilla en la ingle. Podía sentir la muerte en el aire. Tendría los órganos sexuales en algún otro lugar. Eran del tamaño de un jamón.

Miré a Tohil. Me estaba mirando pero no me estaba viendo. No tenía buen aspecto en absoluto. No tenía buen aspecto. tratando de conseguir aire de la estratosfera o de donde pudiera. Le vi cogerse el .terminado para mí. Entonces sentí que las manos me soltaban de repente. Retrocedí tambaleándome.

Seguía allí. Me acerqué. No había nadie a la vista. Me dirigí hacia la puerta. Adiós. Había un billete de 50.. Me acerqué a Tohil. si le conoce. Valía más que el oro.. señora. escocés con agua. –Será mejor que vigile su peso. ya. Lo rodeé para comprobar el estado de la rueda trasera derecha. al otro lado de la habitación.. Estaba gastada. busqué su cartera. Jadeó. Nada. Sonrió. Estaba totalmente vestida de negro.... Había vuelto a mi viejo amigo. Le pasé por encima. Belane. me incliné sobre él. Liquidado. Come demasiadas patatas fritas. –Ya. Llegué al portal. ha estado dándole a la cerveza. me dirigí al coche. Me los metí en el bolsillo derecho del pantalón. –Bueno –dijo ella–. dos de 20. Bueno. Seguía cayendo una leve llovizna. sin duda. Necesitaba un neumático nuevo. uno de 5 y uno de uno. Nunca había estado tan guapa.. otra vez deprimido. Tengo que hacer otras cosas por aquí cerca. miró hacia arriba y cayó al suelo. Era agradable sentirla en la cara. También el rojo. Le sentaba bien el negro. Volvió a sonreír.. la abrí. Dientes fuertes. Tomé aire. olvídelo. –¿Alguien que yo conozco? –¿Conoce a Harry Dobbs? – Creo que no.. 44 Así que allí estaba yo. postres. Sin más. Regresé a mi casa.. Pero . le tomé el pulso. –Bueno. El whisky escocés es una bebida a la que no se le coge gusto inmediatamente. me senté en una silla. puré de patatas. estaba ella: la señora Muerte. Belane? –Realmente no me puedo quejar. salí.brazo izquierdo. entré y abrí una botella de whisky escocés. la cerré y salí al pasillo. Podría partir una llave inglesa de un mordisco. Se agarraba el brazo izquierdo y una expresión de tremendo dolor cruzó por su rostro. me tengo que ir. Y allí. suspiré. perfectos. Y después desapareció. –Vaya nena! Nunca te dejaba en la estacada.. –¿Qué tal todo. en el sofá.

Encuentro que tiene un especial toque tibio que el whisky americano no tiene. De todos modos. No era más que una cara insulsa . sabía que cuando nos sentirnos mal esa hija de puta hace que nos sintamos peor. estaba deprimido y me senté en un sillón con la petaca a mi lado.después de trabajarla un poco su magia te atrapa. No encendí la tele.

Aunque mi padre murió en la ruina. Sentados. Allí estaba yo. era interminable. Del todo. Uno casi no quería salirse. uno se apartaba. Todo se había venido abajo por trivialidades. Hay dos cosas que les mueven: la ambición y el miedo. Es que yo había fracasado hasta con las mujeres. Nada había ido realmente mal ninguna de las veces. Jamás tendría que haber dejado escapar a aquellos cabritos. una: la oportunidad. Coge la cosa real y dales en su lugar un pedazo de papel.Ÿ Parecía un buen consejo. Pinchando sin parar. Usa su dinero. escuchando la lluvia. Parecía que no había forma de salirse. No tenía mucho con que distraerme. Estaba como al principio. triturándose. Los cómicos no tenían gracia y los dramas eran de 4. Ponerse furioso por nada y por todo. En lugar de ayudar al otro. sentado. excepto el whisky escocés. ¿A qué grado puede llegar la soledad de un mamón? Pero el mundo estaba lleno de pedos viejos como yo. Y sabía que nunca volvería a encontrar a mi informante originario. La llovizna se había convertido en chaparrón y yo me quedé allí sentado escuchando el golpeteo de la lluvia sobre el techo. Así que allí estaba yo. escuchando la lluvia. Una procesión interminable de idiotas. con 55 años y andando a tientas en la oscuridad. Eso es la banca y los seguros. año tras año. preguntándose adonde se había ido todo. El Gorrión Rojo se me había escurrido de mis estúpidas manos. ¿Cuánto tiempo más podría aguantar en el juego? ¿Es que los ineptos merecían algo más que una patada en el culo? Mi viejo me había dicho: ÿMétete en algo en lo que primero te den el dinero y esperen recibir algo a cambio después. Y después se salía. Discusiones insignificantes. –joder! Me había casado tres veces. Día tras día. Pero era raro. Y a ti. Tampoco es que yo lo quisiera. seguirá llegándote.a categoría. Aquello se convertía en una competición vulgar. Y una vez dentro se transformaba en hábito. Pinchando.tras otra. Uno sabe que es . algunos de ellos famosos. Me serví otro escocés. Si me hubiera muerto en aquel mismo instante nadie habría derramado ni una sola lágrima en todo el mundo. criticaba esto o lo otro.

LLAME AL 800-435-8745. –¿Tiene usted 21 años o más? . Encendí la tele. no se ha ido a ninguna parte. CARGÐELO A SU TARJETA VISA O MASTER CARD. Di un trago al escocés y marqué el número. – Kitty. Kitty era la mejor. ¿SE ENCUENTRA SOLO? ¿DEPRIMIDO? AN¸MESE. ELLAS ESTȈN DESEANDO HABLAR CON USTED. no es que pensemos eso. Tres cuartas partes de mí estaban muertas. por favor. Sonaba como a mala leche.viejo cuando se sienta a preguntarse adonde se ha ido todo. –¿Sí? –Era una voz masculina. Aparecieron las chicas. LLAME A UNA DE NUESTRAS HERMOSAS CHICAS. Había un anuncio. Bueno. HABLE CON KITTY O FRANG¸ O BIANCA.

espere a que busque todo ese rollo en la cartera. –me siento muy cerca de ti! Me siento como si estuviera acurrucada en tu regazo.. Llevamos 2 años en este negocio. Nick.. ¿No te gusta mi voz? ¿No la encuentras bastante. Kitty. ¿quiere hablar con Kitty? –Creo que sí. mi voz no es sexy. si no te gustamos. –Amigo.. –¿Master o Visa? –Visa. me llamo Nick. número de la seguridad social y del carnet de conducir. tienes que usar la imaginación un poquito. Kitty. a nosotros tampoco nos gustas tú. ––Hola. Nick. amigo. Y también su dirección. –¿Cómo sabe que me va a gustar? –Oiga. sorbiendo un whisky escocés y escuchando la lluvia. número de teléfono. ¿Has cogido frío? –Nick. yo estoy sentado aquí solo.. bastante. soy Kitty! –Hola. mmm. –como si fueras a besarme! ––Y una mierda!. sexy? –Sí. –Está bien. ¿y cómo sé yo que no va usar toda esa información en su propio beneficio? O sea. espere un momento. Te inclinas hacia mí. vale. ¿cómo sé que no me va a joder vivo? ¿Que no va a usar esa información para obtener cosas? –Oiga. –¿Sabes?...–Más –contesté. cariño mío. –Escucha. Después oí una voz. cariño. Déjate ir y te sorprenderás de lo que podemos llegar a hacer juntos.. – Nosotros nos anunciamos por televisión. ––No te hagas el modesto! –No. aunque no demasiado. –Eh. no soy modesto. Le di la información. –tienes una voz tan sexy! –Me estoy poniendo un poco cachonda! ––Venga ya!.. –Vale. – Mmmm. mirándote a los ojos. Parece como si estuvieras acatarrada. Yo tengo los ojos grandes y azules. Hubo una pausa considerable mientras investigaban mi crédito. –Déme su número y fecha de vencimiento. Kitty. amigo. –estoy demasiado caliente como para coger frío! –¿Qué? ––He dicho que estoy demasiado caliente como para coger frío! . –¿Y de qué me va a hablar Kitty? –Le va a gustar.

–Ay.. mi barriga. Piensa en ello.. qué malo eres! Tengo muchísimas ganas de ir ahí y darte un buen azote! –O tal vez te deje que me azotes tú a mí! –¿Qué? ––Fuerte. esto! –Es mi barriga!–Sigue hablando conmigo. Tengo que hacer pis. Quizá es que fumas demasiados cigarrillos. Fui al cuarto de baño y oriné. en tu regazo. Nicky? –Los zapatos.. fuerte. Nick. me miré al espejo. Nick.. Nick.. El teléfono. Kitty? –¿No lo adivinas? –No. –¿Qué más.. tengo el vestido un poco levantado. mi copa. Tengo el pelo largo y rubio.. ––Yo sólo fumo una cosa. ¿qué es esa cosa tan grande que está ahí empinada mientras hablas conmigo? ––Ah. Nick. los zapatos. Nick! –¿El qué. puedes hacerlo mientras hablas conmigo! –No. no puedo. –¿Qué ves? –La copa. –Vale. se me ven las rodillas y los muslos. fue una mierda de conversación. parece como si hubieras cogido frío. Tiré de la cadena. me lavé las manos... –Baja la mirada. Me cubre toda la espalda. pero al menos me había hecho olvidar al Gorrión Rojo y otros asuntos. aún podía escuchar la lluvia. Nick! –Kitty. piensa que estoy ahí. piensa en ello. –Está bien... –¿Sí? –¿Me disculpas un momento? Tengo que ir al cuarto de baño. ––Nick. Sigue escuchando mi voz. –ya sé lo que vas a hacer! –Pero no tienes que ir al cuarto de baño para hacerlo. Mientras lo hacía. me guiñé un ojo y regresé a mi escocés. y ahora ¿qué ves?–Lo mismo: el teléfono. –hemos acabado esta conversación! Colgó.–Bueno. Kitty. –Nick... Bueno. –Vale. –Nick –contestó ella–. ..

amigo –dije. un viaje a Somalia. Éramos vegetales. Algunos ni siquiera hacíamos bobadas. Lo cogí. Necesitaba unas vacaciones. –¿Belane? –preguntó una voz. di una calada. ni tampoco el resto del mundo. En mi apartamento había hormigas. señor? ––Que te folle un pez! Colgué. –¿Sí. y mientras tanto hacíamos bobadas para llenar el vacío.45 Así que allí estaba yo. Tenía que ir a que me quitaran los tapones de cera de los oídos. Y cuando había algo de que preocuparse. Tenía los tacones de los zapatos gastados. Nunca se sabe. No me había reído desde hacía 6 años. Lo único que tiene que hacer es asistir a uno de nuestros seminarios donde le expondremos nuestra oferta ilimitada de valores inmobiliarios. 5. Me quedé mirando el teléfono fijamente. –¿Sí? –Señor Belane. Volvió a sonar el teléfono. No sé qué tipo de vegetal era. Tenemos una habitación con desayuno gratis para usted. esperando morir. y fingí saber de qué diablos iba el asunto. . –Oye. Necesitaba 5 mujeres. Estábamos haciendo tiempo. de vuelta en mi oficina al día siguiente. No había presentado la maldita declaración de impuestos sobre la renta. –Puede ser y una mierda –dijo la voz–. Me sentía insatisfecho y. es usted Belane o no es usted Belane. le hemos seleccionado..000 dólares o un paraguas plegable. No estaba yendo a ninguna parte. Mi coche necesitaba un cambio de aceite. –Puede ser –contesté. Pero era necesario para llamar al 091. Lo cogí. bastante jodido por todo. Me cortaba cada vez que me afeitaba. Ha ganado uno de nuestros premios. Tendía a preocuparme cuando no había nada de que preocuparse. francamente. Maldito aparato mortífero. Sonó el teléfono. Me sentía como un nabo. Encendí un puro. me emborrachaba. que puede ser un televisor. El seguro del coche me había vencido. Tenía que ir al dentista a que me hiciera una limpieza de boca.. Se me había roto una de las patillas de las gafas de leer. Yo era uno de ésos. Tenía insomnio.

Soy Belane. . sí? ¿Y quién le ha informado? –Nuestro informador es cosa nuestra. –¿Ah. me has cogido. Belane. nos hemos enterado de que está buscando al Gorrión Rojo. –Hemos decidido no hacerlo. –También lo son sus partes y eso no quita que pueda enseñarlas.–Está bien. –Muy bien.

–¿Para qué? –pregunté. Los simios le flanquearon a ambos lados. Se sentó en una silla. –Ya. Las patas de la silla cedieron un poco. Uno de un desnudo. –No tengo esos diez mil. Dentro de diez minutos. –Podemos ponerle en contacto con alguien que se los puede prestar. –Claro que la tiene. –¿Sus hijos? –Mis muchachos. Belane. Al mes. Le hice señas de que tomara asiento. –Claro. Con un golpe muy fuerte.. por Dios bendito! –Entre! La puerta se abrió de golpe. Diez minutos después llamaron a la puerta. mis muchachos –dijo. –Usted nos necesita –dijo Sanderson. Harry Sanderson.. tan bonita como un cuadro.–Está bien –dije–. llenándola por completo.000 dólares y le ponemos al Gorrión Rojo en las manos.. –dije.. Sólo las uso para una cosa. –Ya. –Pero yo no tengo ninguna garantía. ¿De qué se trata? –10. Era un simio con un puro y un traje rosa pálido. –El Gorrión Rojo –dijo Sanderson. –¿El qué? –Su vida. –Sí le digo. Colgué. El simio principal eructó. Abrí el cajón del escritorio para comprobar si mi Luger seguía allí. Un cuerpo gigantesco bloqueó la luz. Sólo con un 15% de interés. Iba acompañado de dos simios más pequeños. Allí estaba. –¿Cómo sabré que son ustedes? –Nosotros se lo diremos. Belane. –No me diga. Éstos –señaló con la cabeza a sus compinches– son mis muchachos. –¿Eso es todo? Podemos discutirlo.. –Me llamo Sanderson –dijo–. hacia mí. –¿Está usted relacionado con la nena esa y el mestizo que se largaron del apartamento la otra noche? –Yo no estoy relacionado con ninguna nena –dijo–.. –Para que me limpien la mierda. Aquello les pareció . Toda la puerta se sacudió y tembló. ––Está abierto. A sus dos simios les entró una risa floja. se inclinó un poco hacia adelante. Nos pasaremos por su oficina.

.chistoso.

pero es mejor que ustedes confíen en mí. Piénseselo muy bien. –Normal –dije–.000 dólares –dijo Sanderson. Tiene 24 horas. –¿Qué? ¿Qué se cree que somos? ¿Un puñado de tontos de capirote? –Bueno.. tenemos un prestamista que se los dejará.. Y el reloj corría. con facilidades. –Qué mierda! Alargué el brazo hacia mi escritorio y cogí la botella de vodka. Belane. sí. . Después se marcharon todos. Para siempre. –¿Ustedes? –Sí. Belane. –Le pondremos al Gorrión Rojo directamente en las manos. no los tengo. –Y a cambio ustedes. Nos lo guardamos. Ahora la pelota estaba en mi tejado. –Y como ya le he dicho. –No nos importa lo que usted crea –dijo Sanderson. –¿En qué? –Pónganme primero al Gorrión en las manos. sencillamente. Nosotros se lo damos y luego usted nos lo devuelve y paga el 15% de los diez mil cada mes hasta que la deuda esté completamente saldada. Y yo me quedé allí sentado. me lo pensaré. Piénseselo.. –¿Y no es así. mirándome. No manejaremos el dinero. –Está bien. –No se pase de listo. Se dio la vuelta y uno de sus simios se adelantó corriendo y le abrió la puerta. –¿Y cómo sé que es verdad? –¿El qué? –Que me pondrán al Gorrión en las manos.–Creo que no tiene ninguna gracia –dije. –Eso creí haber oído. tráigame al prestamista. para evitar que tenga que volver a dárnoslo. Ahora hablemos del Gorrión Rojo. Belane. –El gran simio del traje rosa se puso de pie–. –Piense. Lo único que tiene que hacer es firmar este papel. –Tiene que confiar en nosotros.. Belane? –¿El qué? –¿No confía en nosotros? –Por supuesto. –10. –Vale –dije. Después de ese plazo el trato queda cancelado. Es su única oportunidad. –Vale. Tiene que confiar en nosotros si quiere ver al Gorrión Rojo. –El prestamista somos nosotros. al 15% mensual. – Como ya le he dicho. No tenía ni idea de qué hacer. Y luego díganos qué ha decidido. El otro se quedó allí. Tiene 24 horas. Era la hora de almorzar.

. Me bebí el whisky y dejé el agua a un lado. Había un camarero. – Hacemos que la gente lo pase mal gratis –dijo el de en medio. tú. a mí y a todo lo que miraban. –Uy –dijo el tercero. Parecía como si los chicos llevaran betún en el pelo. por favor. se detuvo frente a mí. Sólo por hacerlo. 5 personas. una nena y 3 chicos delgados. Me bajé del coche. Cuando me desperté era de noche. –Si pones la mano en mi copa te parto en dos como a una mierda seca. –Sí –dijo el último. Estaba aparcado frente a un bar. Pero no saltaba. Todo era 5. Pestañeó y vino hacia mí. Los tres jovenzuelos me miraban. entré. –¿Eh? –El whisky por un lado y el agua por otro. –Dios! –Qué aburridos eran! Como casi todo el mundo. La nena estaba en un extremo de la barra. se me acercó a trompicones. –A lo mejor deberíamos comprobar si lo es de verdad o no –dijo otro. ponía el letrero de neón. –Un whisky y agua –le dije. los chicos en el otro. uy. Llegó el camarero con mi whisky y el agua. el camarero en el medio. y siguieron con aquella sonrisa de desprecio. El de en medio dijo: –Eh. Después aparqué y miré a mi alrededor. Me levanté. Sonreían con desprecio. Había 5 personas allí dentro. viejo. Hades.. Tenía una cabeza como de rana. Fumaban unos cigarrillos largos y me dirigieron una sonrisa de desprecio. y ahora ¿qué vas a hacer? Me preocupé tanto que me quedé dormido en mi escritorio. Me metí en el coche y fui conduciendo 5 millas hacia el oeste. –Creo que me voy a beber tu copa –dijo el mismo tipo. me puse el abrigo y el sombrero y me largué de allí. 5 millas.46 Bueno. Por fin logré que el camarero me atendiera cogiendo un cenicero y dejándolo caer dos veces. uy – dijo. –¿Quiere el agua dentro del whisky? –He dicho ÿwhisky y aguaŸ. –Uy. –Uy –dijo el segundo. tontos y blandengues. ¿quieres pasártelo mal un ratito? Le miré y sonreí.. –Este viejo se cree un tipo duro –dijo el de en medio.

–¿Qué era? ¿Whisky y agua? –Sí.Nada resultaba nuevo. ya nada resultaba fresco jamás. monótono. –Póngame otra copa de lo mismo –le dije al camarero. Lo mismo pasaba con las películas. . Muerto. –Ese viejo no aparece gran cosa –dijo el de en medio.

Me di la vuelta a tiempo para quitársela de la mano de una patada. Llegó el camarero con mi copa. Pasé de contestarle.–No –dije. regresé a mi taburete de la barra y pedí otra copa. –A lo mejor te gusta chupar tres zanahorias –dijo otro. Después le aticé un buen golpe por detrás de la oreja. me bebí el agua. me la metí en el bolsillo. –Oiga. Lo levanté. Atravesaron el bar corriendo y salieron por la puerta principal. Pasé por encima de él. Los otros dos se dieron la vuelta y echaron a correr. Dejé que se fueran. –A lo mejor podemos corregirte el culo –dijo el que hablaba casi todo el rato. –A lo mejor te hacemos chupar una zanahoria –dijo uno de ellos. e hice una seña con la cabeza hacia la parte de atrás del bar. mirad! –Quiere que salgamos fuera! ––A lo mejor quiere nuestras zanahorias! ––Vamos a verlo! Salí hacia la parte de atrás. cogí la navaja automática. Estaban por todo el planeta. La Tierra convertida en un hervidero de aburridos. Aburridos de mierda. Cayó al suelo. Entonces oí el ÿclicŸ de una navaja automática. Después se marchó. Pasé de responder. Reproduciendo más aburridos de mierda. eso me ha gustado –dijo–. Llevaba . Y espero que sea la última corrección que tenga que hacer esta noche. Les oí venir a mis espaldas. ––Eh. Lo puse boca arriba sobre el banco de una parada de autobús. Estaba encendiendo un cigarrillo. Cogió su copa y vino y se sentó a mi lado. me lo llevé fuera. fui a la parte de atrás. Me gustan los hombres de verdad. –No ¿qué? –Ese viejo no parece gran cosa. –Así que ¿estás de acuerdo con nosotros? –Te estoy corrigiendo. Hice lo mismo con su cartera. Después volví a entrar en el bar. –A lo mejor te ponemos el culo de sombrero –dijo uno de los otros. me lo eché por encima del hombro. me levanté. Era como una película de terror. A continuación le quité los zapatos y los tiré por la boca de una alcantarilla. Yo no dije nada. Oí toser a la nena. Regresé a donde estaba el otro chico. –Me llamo Trachea –dijo. Seguía inconsciente. Me acabé el whisky.

.demasiado perfume y siete capas de barra de labios. –¿Por qué dices eso? –Por experiencia. –Podríamos intentar conocernos –dijo. no sería más que una estupidez. –No valdría la pena.

¿qué? ––Lo he encontrado! –dijo. Llegó su copa. seguro. –¿Por ejemplo? ––Ya sabes! –No. ... ¿Qué he hecho con mi encendedor? Abrió su bolso y empezó a sacar cosas. –Adivina. –Un gin tonic... –No. –¿En qué? ¿Sabes taquigrafía? –¿Qué es eso? –Escribir frases largas con signos cortos. Un silbato. –Mmm.. con el encendedor en alto. Tres barras de labios. Esa cosa roja. menos cautivado estaba. no lo sé.. pero sé convertir cosas cortas en largas. –Yo podría ser la que te va. Bobby se alejó tambaleándose.. –David.. –No me has dicho tu nombre. Bobby. –¿Qué es eso que está ahí? –¿Dónde? –Ahí. Y. Sobre la barra. no sé. Sacó un cigarrillo y lo encendió. –dijo balbuceando. –Eres muy listo –dijo. –Una copa para Trachea –le dije al camarero. –Invítame a una copa. Soy muy buena. ––Me gusta! Una vez conocí a un tipo que se llamaba David. – Quizá sea lo que me vaya. – ¿Y qué pasó con él? –No me acuerdo. ––Ah! –dijo–. Señalé. La mía llegaba en ese momento... ¿Te gusto? –Bueno.. –¿Globos? ––Qué gracioso eres! –Eso dicen. –Sí. es mi gorrión. Un abridor de botellas.–Igual es que no has conocido más que mujeres malas. –Pues debería gustarte. Chicle. –¿Por qué? –le pregunté.. realmente no. Dio un sorbo. Cuanto más la miraba. Le sobraban unos 12 kilos. ––Mierda! –dijo–. –Hizo una pausa–. Trachea apretó su costado contra mí.

La puerta se abrió de una patada y apareció Harry Sanderson con sus dos simios. Pero tus muchachos me recuerdan a unos que trabajaban en casa de mi tía. guarda eso. volviendo a Sanderson. El mocoso ya no estaba en el banco de la parada. –Joder. Es un gorrión de galleta. arranqué y me metí entre el tráfico. Lo he comprado hoy en una tienda de animales. –Está bien. entrábamos en el restaurante y todo el mundo se daba la vuelta para mirarla. gracias. en Illinois. idiota. de modo que cuando íbamos a comer por ahí. le daba por ponerse esos colores raros. Me subí a mi coche. –Tengo más gorriones de galleta en mi casa. Una vez conocí a una nena que era así. te has puesto todo excitado! ¿Te ponen cachondo los pájaros? –Sólo el Gorrión Rojo.. La luna estaba alta y mi vida iba lentamente hacia ningún lado. –¿Lo quieres? –No. Incluso con resaca y barba de 3 días yo tenía mejor aspecto que ella. –No. . ¿Sigues tocándote los cataplines o has tomado alguna decisión? –Sigo tocándome los cataplines. David. Me puse de pie. Esta vez Sanderson llevaba un traje de color púrpura claro. Tenía un gusto bastante extraño para los colores.. Es para mi gatito. De todos modos. desgraciado. Tengo que irme ya. Puedes venir y conocer a mi gatito. 47 Al día siguiente estaba sentado en la oficina. fui hasta el otro extremo de la barra. pero no sabes lo que te pierdes. –¿Tu tía? ¿A qué coño viene todo ese rollo de tu tía? – Tenía goteras en el tejado. le lancé unos billetes al camarero y salí. Trachea. A mi gatito le encantan. –Bueno. se te han acabado las 24 horas – dijo–. déjalo. –¿Quieres al Gorrión Rojo o no? –Lo quiero. Eran alrededor de las 10 de la noche. El problema de aquella mujer era que no tenía casi nada que mereciera la pena mirar.–¿Está vivo? ¿Es de verdad? –No. es de mentira. ––David.

. –Sí.–No me digas. extender un cheque y después se subieron allí arriba.. Le hicieron firmar un pedazo de papel. . Llegaron aquellos tipos y le dijeron que le arreglarían el tejado. que tenían un superaislante.

–¿Duermes con estos chicos. Toquetearse los mofletes. –¿Dónde están esos jodidos papeles? –Aquí los tengo. –4 mil. Sanderson hizo una seña a sus dos simios para que se aproximasen. pues que te den por culo. Se subieron allí arriba y echaron aceite usado de coche. –Bueno. Cosas así.–¿Arriba de dónde. vamos al grano! ¿Quieres el Gorrión o quieres que nos larguemos? –Así que vais a prestarme 10 de los grandes. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y los tiró sobre el . Después se separaron. Sanderson? –¿Dormir? ¿Qué quieres decir con ÿdormirŸ? –Dormir. Sanderson? –Sin lugar a dudas. vamos a ver: ¿si estuvierais en mi lugar os meteríais en un asunto como éste? –Belane –dijo Sanderson sonriendo–. ¿Tenéis algún otro chollo que ofrecerme? O sea. Es nuestra última oferta. Sus dos simios sonrieron al oírle. Todo lo que había en casa de mi tía quedó destrozado. Les oí murmurar y cuchichear.. Eso es. Pero solía sentirme así a menudo. desgraciado? –Del tejado. una de las pocas cosas de las que estoy agradecido en este mundo es de no estar en tu lugar. lluvia y aceite. Cogí aire. – ¿Qué? –He dicho –que te den por culo! –¿Qué te pasa. –Así que ¿dices que podrías ponerme al Gorrión Rojo en las manos. Sanderson tenía un aspecto solemne. Cuando volvió a llover todo aquello. –Un momento.. se filtró por el techo. Me sentía como a punto de perder el control. ¿eh? Ni siquiera voy a llegar a verlos y me vais cobrar un 15% de interés mensual.. –3 mil. lo solté. Belane? ¿Has perdido la cabeza? –Sí.. Sí. debería reventarte! –No eres más que un pedo que resuena en una iglesia vacía! Sus dos simios se rieron por lo bajo. ––Belane. –¿De verdad. Belane? ¿Esa puñetera historia me ha conmovido! –Ahora. Cerrar los ojos. –Es tu última oportunidad. imbécil. Después desaparecieron. –¿Qué? ¿El qué? –Hemos decidido dejarte el pájaro por 5 mil.

Había demasiada jerga legal. Intenté leerlos.escritorio. Iba a firmar un préstamo de la .

puso un 4 y firmó. Volvió a tirarme los papeles sobre el escritorio. Había encontrado la carnicería y me había colocado al lado de las cabezas de cerdo. ––Eh! ¿Dónde está el Gorrión Rojo? Sanderson se detuvo. donde antes hubo ojos.. –Bueno. Belane –dijo Sanderson. me miraban. Me preguntaba si me la habrían dado con queso. mirando las paredes. –Reúnete con nosotros mañana a las 2 de la tarde en el Gran Mercado Central.Sociedad Apogeo a un 15% de interés mensual. Te iremos a buscar. se volvió. Un pobre hombre vino hacia mí. –dije yo. Cuando ya estaba cerca le dije: –Eh.. Busqué una pluma.. Iba cubierto de andrajos. Eso lo entendí. Había tantas cosas que podían poner triste a un hombre. 48 Así que eran las 2 de la tarde y yo estaba en el Gran Mercado Central. Te iremos a buscar allí. Aquellos tipos podrían no acudir jamás a la cita.. También algunas otras cosas. Espéranos junto a las cabezas de cerdo. tachó el 10. –Ah. –Millones de gracias. ah. amigo. di una calada a mi puro. firma ahí. –Aquí sigue poniendo un préstamo de 10 mil. ¿no tienes un dólar para una cerveza? Tengo . Él y sus dos simios se dieron la vuelta para marcharse. Los pobres hervían aquellas calaveras para hacer sopa... eso se puede arreglar. ¿Dónde? –Pregunta dónde está la carnicería. –Ahora. Después se dieron la vuelta y se largaron. –¿Las cabezas de cerdo? –Exacto. Firmé. señor Belane. –Ese sitio es muy grande. Que pase usted un buen día. Los agujeros de las calaveras. Tenía la vaga sensación de que me habían jodido. Sanderson volvió a arrancarme los papeles de la mano y se los guardó en el abrigo. –dijo. Me quedé allí sentado. Firmé aquellos jodidos papeles. Les devolví la mirada. –Sí. Me arrancó los papeles de la mano.

. joder..seca la lengua. .

–Hasta bien entrada la vejez –dijo el otro.El miserable hijo de puta se dio la vuelta y se alejó. eso sería la muerte. Sanderson? –Algo para ti. –¿Cháchara? ¿Cuándo vais a dejar de jugar? ¿Cuándo vamos a hablar en serio? –El asiento delantero de tu coche. . Nunca lo ha habido. ¿Quién sabe? Bueno. –Pero ¿por qué has dicho que me iba a gustar? –¿El qué? –Esa jaula que llevas ahí. Quizá. –Belane. somos muy buenos en ese tipo de cosas. – ¿Para qué necesitas un señuelo? –Sólo estamos jugando. esta jaula no es para ti. –Magnífico. –¿Mi coche? ¿Cómo habéis hecho para. te va a gustar. Todo depende de cómo me levante ese día. ¿Sería una jaula para pájaros? Entonces se pararon frente a mí. comer dulces.. Esta jaula está vacía. Has dicho que me iba a gustar y tus dos lameculos han asentido. hacia las cabezas de cerdo. A Sanderson y sus dos simios. –¿Por qué? – ¿Por qué? Una cabeza de cerdo no puede follar. Nos gusta jugar. –Queremos seguir viviendo –dijo uno de ellos. Belane. no hay suficiente dinero como para ir repartiéndolo. – ¿Vas a darme una jaula vacía? –Esto es el señuelo. ahora. Sanderson? –No. ¿qué llevas en esa jaula? –Ah. ¿dónde está la verdadera jaula? –En el asiento delantero de tu coche.? –Ah. –¿Estos tipos te contradicen alguna vez. ver la tele. Yo a veces doy y a veces no doy.. chaval. Se alejaron. –Sííí. Parecía una jaula para pájaros. Y. Nos veremos en algún punto de la ciudad. Y yo me quedé con las cabezas de cerdo. Sanderson. Sanderson miró por encima de mi hombro. –¿Qué llevas debajo de ese trapo. Compruébalo. Belane.. –dijo el otro. Ahora nos tenemos que ir. Sanderson sonreía y traía algo cubierto con una tela. Dentro de 30 días. Era un poco de cháchara. –Como iba diciendo. Belane. –Sólo estábamos jugando. Venían hacia donde estaba yo. no. Es que somos muy juguetones. alégrate de no ser una cabeza de cerdo. –Seguro que le gusta –dijo uno de los simios. ¿Qué puedo hacer yo? Entonces les vi..

no! Podían haber cogido un gorrión y haberlo teñido de rojo. La puerta de la jaula se había abierto y el pájaro se había escapado. Dentro había otra jaula para pájaros. Me paré y le metí un dólar en el bolsillo. la cabeza caída sobre el pecho. Sentí las cagadas del pájaro a medida que me iban cayendo. Era un pésimo tirador. también cubierta. Se había posado sobre mi cabeza. Mmm mmm. subí. Estaba atrapado. Un cabreo enorme y de mal agüero le desencajó el rostro. uno de entrada y otro de salida. Y jodido. Llevaba un rato conduciendo cuando oí un ruidito. Empezó a volar como loco por todo el coche. –Tenía que ser un jodido canario! Y no podía soltarlo. Uno rojo. Fue en ese momento cuando sentí al pájaro. Lo miré más de cerca. Le hice un corte de mangas. Había un pájaro allí dentro.Bueno. Pues no. No miré hacia atrás. Un día bueno. Era un canario teñido de rojo. Entonces miré hacia atrás. –Oh. El canario rojo. Después entré en el aparcamiento. Se moriría de hambre. Tenía que quedármelo. Mientras iba andando vi a un tipo totalmente pedo recostado contra una pared. El pájaro volaba descontrolado y yo pisé el acelerador a fondo.. Entonces se cagó. Un tipo que iba por el otro carril vio todo aquel lío y empezó a reírse de mí. Bajó el cristal de su ventanilla. Fui hacia el coche. No vi a mi amigo por ninguna parte. Después respiré bien hondo y quité el trapo. Me salté algunos semáforos y me planté rápidamente en la autopista. Falló. Estaba lleno de moscas. Tenía el espejo retrovisor dirigido hacia el suelo. Arranqué el coche y salí de allí. Salí de allí y me dirigí hacia el aparcamiento. Había un agujero de bala en dos ventanillas. Lo vi venir. Lo sentí moverse allí arriba. No había sido un día muy bueno. Comprobé si todas las ventanas del coche estaban cerradas. No era un gorrión. me apuntó con un arma y disparó. Pero sentí cómo me pasaba la bala muy cerca de la nariz. Para nada. Lo dejé así hasta llegar a la salida por la que me tenía que meter. –y una mierda! ..

El único movimiento que se me ocurría era el de largarme de la ciudad antes de que pasaran 25 días. Creo que era miércoles. Llamaron a la puerta con gran delicadeza. lo que quedaba de él. rumiando sobre el tema. Yo era Hollywood. No había ningún caso nuevo. No sacarían mi culo de Hollywood. . decidiendo cuáles serían mis siguientes movimientos.49 Estaba en la oficina. Yo seguía en las mismas con lo del Gorrión Rojo. Para nada.

y éste es Luke. señor . se sentó. claro! Ahora. Su gorila asomaba por detrás de él. –Me llamo Johnny Temple –dijo–. –Vale. hasta la camisa era negra. pero sea breve. Eso supone 600 dólares. no te metas en esto –le dije. Se abrió la puerta y apareció un tipejo todo vestido de negro. empuje y entre –dije. –¿Usted no gustar de mí. Nuestro vendedor. –¿Por qué no le dice que se vaya? – ¿Qué pasa. ¿eh? Dígame. traje negro. –mire eso! Señalé la jaula que colgaba en el rincón. Luke fue hacia la puerta y se paró delante de ella. Queremos asegurarnos de que lo tiene todo muy claro antes de venir a cobrarle el dinero.. –No se haga el chistoso.. –Seguro que sí –reconocí–. zapatos negros. eso no viene al caso. Luke. Pero a nadie más. –Bueno. –Adelante. Empezó a contraérsele la cara. –¿Tú gustar de mí. tú no te metas en esto –dijo Temple. Temple cogió una silla. Belane? –preguntó Luke. Dentro estaba el canario rojo. Luke? –¿Yo no dejar que tú entrar ni salir tampoco? –No. Harold Sanderson. –Conque Luke. –Probablemente ya lo haya hecho –respondí. Verde lima. Le hemos prestado 4 de los grandes a un interés del 15% mensual. parecía que fuera a echarse a llorar. Belane? ¿No le gusta Luke? –¿Tiene que gustarme? Luke dio un paso adelante.–Sí. a mí sí me dejas entrar y salir. –Sí. ¿y qué hace Luke? – Todo lo que yo le digo. Luke. Hemos venido a informarle brevemente. Aunque cualquier gorila de verdad tiene más cerebro que aquello que había allí. –¿Tú también? –¿A qué te refieres. –Harry es capaz de vender la piel de un muerto –dijo Temple. Por lo menos hasta que yo te lo diga. Belane.. mi ayudante.. –Él me vendió eso –dije. –¿Y si no fuera así? –Nosotros siempre cobramos. quédate delante de la puerta y no dejes entrar ni salir a nadie. –Luke. –He venido como representante de la Sociedad Apogeo. Sólo la corbata era verde. He venido a informarle brevemente. Johnny? ––Claro. –¿Vendedor? ¿Llama a ese tipo ÿvendedorŸ? –Y de los mejores que tenemos.

.Belane. de una forma u otra.

Luego aspiró lentamente. No quiero que te comas a ese pájaro vivo. he cambiado de idea. Temple. Me acerqué a la jaula y miré a mi canario rojo. –Sí. Soltó el humo. Belane. Tenemos una reputación conocida en todos lados. Luke. Johnny.. El primer plazo se cumple dentro de 25 días. déjalo en paz. –¿Ve. Belane?. –Sí. –Luke –dijo Temple–. Temple se puso de pie. Ya no sonreía. –Luke. Me miró y lo miré. –¿Lo cocino primero. Lo encendió con su encendedor. Johnny? –¿Ves ese pájaro rojo en la jaula? –Sí. Después se largaron. Quiero que lo entienda bien. –Vale. Luke cumplió la orden. Tenemos que seguir en el negocio. Temple? –Nuestros métodos varían. –Buenos días. Temple me miró. Temple giró y me dirigió una última mirada. Después hizo un ruido de pajarito: ÿ–Chirp!Ÿ. siempre cobramos de una forma u otra. abre la puerta. Era un pájaro simpático. Johnny. Somos famosos en toda la ciudad. Ya ha sido informado. y eso hizo . TEMPLE! –DETÉNGALO! –DETÉNGALO! –grité. – Supongamos que esos métodos fallan. Se le estaba yendo parte del tinte y empezaba a aparecer el amarillo natural. Y después dijo: –Luke. Johnny. –Está bien. –JESÐS! –DETÉNGALO. le dio unos golpecitos y extrajo uno. Sonrió. Se dio la vuelta. Y si un método no da resultado cambiamos a otro. nos vamos. Regresa a la puerta y quédate ahí. –¿Sí.. saques a ese pájaro de la jaula y que te lo comas vivo. No podemos permitir que nada ni nadie manche esa reputación. quiero que vayas hasta ahí. ¿Matarían a un hombre por 4 mil dólares más los intereses? Temple sacó un paquete de cigarrillos. –Creo que lo he entendido. –Me aburre. no. Johnny? –No.–¿Parten piernas. Luke se encaminó hacia la jaula.

aparqué. Llegué. Me preparé una buena copa. Un cuerpo. Fui hasta mi puerta. era una muñeca inflable. sólo que allí no se incubaba nada. Tenía que dejar aquel apartamento. La recogí y la llevé al sofá. –¿Sí? –¿Qué haces. Tenía que pensar mucho. después de nuestro divorcio. Era una de mis ex mujeres. La nena estaba inflada a tope. –Te conozco la voz. Podía ser que estuviese tras algo importante. Ya llevaba 5 años viviendo allí. El resto del mundo era mi problema. –Ah. Me encontraba en un callejón sin salida en el asunto del Gorrión Rojo y en mi propia vida. no!. Entonces sonó el teléfono. un tal Sammy. ¿Qué tal te va? Ella me había puesto aquel .Ÿ Un cartel simpático. Lo cogí. amigo. Pero yo no. Era como si estuviera construyendo un nido. Supe que se había largado a algún sitio con un tipo que se dedicaba a las apuestas en Las Vegas. las cosas se estaban poniendo interesantes. bajé del coche. deje en paz al Gorrión Rojo o terminará peor que esta mierda muerta de plástico. se ha equivocado de número.que me sintiera bien de alguna forma. Yo era fácil de contentar. metí la llave. una de esas cosas que se inflan y con las que algunos tíos hacen el amor. Lo único que tenía que hacer era encontrar una pista. 50 Decidí irme a mi apartamento y tomarme unas copas. Tal vez a nivel internacional. señora. joder. Así que había tenido visita. eché un trago. Alguien que no quería que siguiera con el caso. había algo en medio. –Lo siento. si no la gente no actuaría de aquella forma. Pero me dio esperanzas. Tontón. Penny. Tontón? Un escalofrío me recorrió la espalda. Había una dama allí tirada. Demasiada gente sabía dónde estaba mi casa. Tenía que existir una. la abrí. Hijo de puta. Entonces me di cuenta de que tenía un cartel alrededor del cuello: ÿBelane. Estaban pasando demasiadas cosas raras. El Gorrión Rojo debía de existir realmente. ¿Tal vez algo de otro mundo? El Gorrión Rojo. La última vez que había sabido algo de ella había sido hacía 5 años más o menos.

sobrenombre. –Fatal –dije. te estoy llamando desde el teléfono del portal. –Voy a subir a verte. –¿Ah. . Tontón. Sin ningún fundamento. –¿Ah. –Puede ser. sí? –Nunca supiste lo que necesitabas. pero sé lo que no necesito. –Necesitas compañía. sí? –Estoy abajo.

Penny tiró la muñeca al suelo de un empujón y se sentó con la copa en la mano. después me miró. –Gracias. –¿Y qué hace aquí? –No lo sé. Oye.. . ––Es que no tengo nada. serví dos copas más. Toma tu copa. Toma. ––Ponme una copa. Sammy se largó con todo lo que yo tenía. sonrió. –¿Utilizas eso? –Todavía no. Nos quedamos allí sentados.. pequeñas cosas. por Dios bendito! –Te haré una mamada. bebiendo nuestras copas. Penny se los metió en el bolso.. Dio un trago. –¿Contento de verme? –preguntó.. Me dirigió una sonrisa espantosa.. –Es una muñeca inflable.–¿Dónde está Sammy? –¿Quién? –Sammy. Vacié la copa y me puse otra. Se bebió la copa de un trago. Penny colgó. Esa mujer de goma. –¿Como qué? –Ahora no se me ocurre ninguna. Hay un tipo que me va a romper el culo si no pago los intereses de un préstamo. con 5 años más y 15 kilos más gorda. Me levanté. Los saqué y se los di. ¿no te acuerdas? –Mira. –Lo que yo necesito es muy poco. ahora subo. –Pasamos buenos ratos juntos –dijo.. –Pasa –dije. Tontón! –Bien. ése. –Ah. Penny. Hago unas mamadas muy buenas. Allí estaba Penny.. volví.. ––Eh! ¿Qué es eso? –¿El qué? –Esa cosa de goma. Abrí. –Te he echado de menos. Me siguió a la otra habitación. como si alguien me hubiera untado todo con mierda por encima. Tontón. Tontón. –Necesito dinero. Me sentí fatal. Tontón. todo lo que tengo son estos 20 dólares. Entonces llamaron a la puerta. –Yo estoy empeñado hasta las cejas. –¿Qué echabas de menos? –Ah.

–Gracias. – ¿Cómo? ¿Me vais a dar una paliza por 600 dólares de mierda? –Una paliza no. No te follarás eso. –¿Quién? –No lo sé. –Escucha. –No sé por qué empecé a deprimirme –dijo ella. –¿Puedo quedarme un rato a beber contigo? –¿Cuánto tiempo? –Un par de horas. Era Johnny Temple. –La Sociedad Apogeo viene a cobrar –dijo. alguien la ha dejado aquí. Era una noche tranquila. Dijo que no iba lejos. te vamos a mandar directamente al otro barrio. Luego recogí la muñeca inflable y la senté a mi lado en el sofá. Tontón. Una noche tranquila en el infierno. Yo estaba bebiendo vodka con tónica. –No tengo el dinero. ¿verdad? –No. Estaba sentado en mi oficina cuando se abrió la puerta de un golpe. Johnny.–Al principio –dije yo. Hay alguien que me está gastando bromitas. Le di otros 20 dólares más para un taxi. –Sí. –Es verdad –contestó–. Johnny suspiró. –Está bien. – ¿Quieres que te la chupe? –No. –No me lo puedo creer. ¿Dices que me vas a mandar al otro barrio por 600 dólares que son parte de una deuda de 4. espera un momento. –Eh. –¿No tienes los 600 pavos? –No tengo ni 60 pavos.000? ¿Un préstamo que me tragué como un memo y que . 51 No tienen ustedes ni idea de lo rápido que pueden pasar 25 días cuando uno no quiere que pasen. Después me quedé allí sentado. Belane. Venía con dos simios nuevos. –Tendremos que darte un escarmiento. Cuando se fue llevaba una borrachera considerable. Johnny. da igual –dijo el otro simio. Mientras la tierra ardía como un tronco podrido lleno de termitas. –Da igual lo que creas – dijo uno de los simios. nos divorciamos porque no nos llevábamos bien.

nunca llegué a ver? –Y además nunca me entregaron al Gorrión Rojo! ¿Y entonces qué pasa con los tipos que os .

Belane. Pero tenía miedo de que me mataran en el acto si lo hacía. estos tipos quieren matarme!Ÿ. Belane – dijo Johnny Temple–. Una sensación de vacío. –sonrió. ––Pero si es pleno día! –Mucho mejor. es así. Los dos simios se sentaron detrás conmigo en medio. –Y eso les mete realmente miedo en el cuerpo a los que nos deben un pastón! Porque empiezan a pensar que si te hemos hecho eso a ti por casi nada. La noticia se extiende por la ciudad. ––Quieto ahí! –dijo uno de los simios. vamos todos a dar un paseíto. Llegó el ascensor. Se abrieron las puertas. –Dame ese cacharro! Sacó mi 32 del cajón. Me empujaron dentro. Arrancó y se metió entre el tráfico. dando un paso adelante y metiéndome una Luger en la oreja–. Pero es que de lo que estamos hablando aquí es de mi vida. Temple venía detrás. –Venga. mamón –dijo Johnny. Planta baja. Y los negocios nunca tienen relación con nada más que con los beneficios.. Era un bonito día. Belane –dijo Johnny Temple. Estaba vacío. –Todo esto es un mal sueño sin sentido –dije. Gente que iba en todas direcciones. entiendo. –¿Adonde me lleváis? –Al . Johnny Temple se sentó al volante. –No puedo creer que esto esté pasando –dije. Extendí el brazo y yo mismo apreté el botón de llamada. Vestíbulo. –Te mueves deprisa para ser un gordo puñetero –le dije.deben un auténtico pastón? ¿Por qué no les mandas a ellos al otro barrio? ¿Por qué a mí? –Bueno. –De sueño nada. Estaba llena de gente. entonces ¿qué cosa inimaginable les puede llegar a pasar a ellos? ¿Entiendes? –Sí –dije–. Entonces llegamos a su coche.. ¿sabes? –No la tiene –dijo Johnny–. tiene alguna importancia. Esto es un negocio. Te mandamos al otro barrio por una miseria. ¿sabes? Y aunque no lo parezca. mientras abría el cajón del escritorio. Salimos de la oficina y fuimos hacia el ascensor. Pensé: Voy a gritar ÿ–Eh. –Gracias. Bajamos. –Sí. Salimos a la calle. así podremos verte bien. Caminé junto a ellos. levántate! Me levanté y los dos simios me exprimieron entre ellos. –Ya está bien.

vamos a organizar una meriendita. Una meriendita en uno de esos senderos retirados. nacimos así. –¿Cómo es que podéis ser tan fríos. hijos de puta? –pregunté. –Sí. Aislados. . Belane. Secretos.Parque Griffith. sí –dijo riéndose uno de los simios. –Muy fácil –dijo Johnny–.

Estaba cubierto de arbustos y ramas y no pasaba la luz del sol. De una puñetera vez –dijo Johnny. Entonces Johnny dijo: –Éste parece un buen sitio. Nunca tan magnífico. Y allí estaba: EL GORRIŁN ROJO. –Belane –dijo–. Después se me puso un simio a cada lado y me cogieron del brazo.. Uno de los simios me sacó de un tirón. una música que no había oído nunca. Cuatro tiros. Se quedó de pie frente a mí. hermoso. de un rojo que no había visto nunca. Gigantesco. muchachos. –No es ninguna broma. Nunca me había parecido tan hermosa. Seguimos andando. apareció la señora Muerte. Era rojo. Yo seguía sin creerme que aquello estuviera pasando. Temple –conseguí decir. Después volví en mí. Belane. Sabía que no me quedaba mucho. Entonces me pareció escuchar una música. esta vez sí que has caído en un mal rollo. Vamos a dar un paseíto. –Escuchad. Directos a la barriga. Y entonces. De pie junto al Gorrión. resplandeciente. No me puedo creer que el mundo funcione así. chicos –dije–. Debí de desmayarme. No me lo puedo creer. Ya está bien. – . Quizás en el último momento me dirían que todo era una broma. Después llegamos a un sendero hípico abandonado. Ya te hemos explicado las razones. Lo hice. apareciéndose frente a mí. rojo y. Entonces llegamos. O algo así. No sé. Johnny aparcó el coche. Te vamos a mandar al otro barrio. –Pues sí. Belane. Perdía sangre a montones. Vi la pistola.. Sacadlo. –Millones de gracias. Decidme que todo esto es una broma y cogemos y nos vamos todos a tomar una copa a algún sitio. –Muy bien... al igual que la música. –Por 600 dólares. Caí hacia adelante pero conseguí rodar y quedar boca arriba. Sigue andando –dijo Johnny. tan real. Que sólo querían darme una lección. Johnny venía detrás. Nunca un gorrión fue tan grande. Se marcharon. Y entonces sucedió. Quizás no pasara nada. Date la vuelta. Johnny disparó. Algo estaba cobrando forma.Seguimos en el coche.

Sonreí. Percibió que el Gorrión Rojo existía. creían que tenías montones de dinero.. el auténtico Hollywood. Y que tú lo encontrarías. Explíqueme este asunto. Johnny Temple.No puedo hablar mucho. Sanderson. señora. – Ese tal John Barton es un hombre muy sensible. Deja Fountain. que intentaban engañarte y estafarte. eran actores de pacotilla. en algún lugar. Ya lo has hecho.. de algún modo. que era real. Como tú y Musso's sois los últimos vestigios del viejo Hollywood. . Casi todos los demás.

El pico se abrió más y más. Seguía allí de pie. la cabeza del Gorrión se acercó a mí y el resplandor sonoro del amarillo avanzó suavemente y me envolvió. –Sí. señora. Se supone que no es así como sucede. Y dentro del pico había un inmenso torbellino amarillo. increíble. Apareció un enorme vacío. Estás en buenas manos. –¿Y ahora qué.. el Gorrión abrió lentamente su pico. mientras le miraba. Se enteró de que andabas metido en el asunto del Gorrión Rojo y quiso vengarse una vez más por lo de la paliza. ¿y de dónde salió aquella muñeca inflable que apareció en mi casa? ––Ah. pensé. volví a pensar. No. Adiós. . Y allí me quedé con aquel pájaro gigantesco y resplandeciente.. eso! Fue el cartero. más dinámico que el sol. Belane. lo hemos pasado bien juntos. Entonces. Esto no puede ser cierto. señora? –Te dejo con el Gorrión Rojo. no es así como sucede. No es así como sucede.–Diga. Forzó la puerta de tu casa y dejó aquello allí.

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