NI el hijo se salva de la sed de poder de Castañeda Por Carmen Gonzáles

En la mitología griega Cronos se come a los hijos, temeroso de que estos lo destronen. También envidia la vitalidad y potencia sexual de los hijos. En este caso, Castañeda intenta matar al hijo como Concejal, con el fin de recuperar la Muncipalidad de Lima como fuente de poder. Castañeda ha sido el noveno hijo de una familia. Mi hipótesis es que se sintió muy poco o nada frente a los hermanos mayores y más aún habiendo perdido a la madre en la temprana infancia. Los niños cuando pierden a la madre -incluso por muerte- nunca le perdonan, no haber estado con ellos en su infancia. No tuvo Castañeda la posibilidad de ser empoderado por la figura materna. Es por eso que frente a su necesidad de ese poder y para sentir que existe necesita “comerse sl hijo”. Este banquete es nada más que un paso necesario para recuperar el poder. Lo que siente el hijo, no interesa. Probablemente se sintió “nada” al perder la posibilidad de llegar a la Presidencia; quizás teme además “desaparecer” si finalmente lo procesan por cargos delictivos en el caso Comunicore. Frente a eso, “comerse al hijo” es un mal menor. Hay un canibalismo en esta guerra de Castañeda por ser, estar y existir; porque siente que sin poder es nada. Probablemente odia al hijo a nivel inconsciente y lo envidia. Luis Castañeda Pardo posee unas madre afectuosa (Doña Rosario Pardo ex de Castañeda), una figura materna con la que no contó el ex alcalde. En resumen, la sed de poder para sentir que existe, hace que Castañeda arrase hasta con el propio hijo; incluso ríendose de él con los de su partido, como se escucha en el audio que pasó Rosa María Palacios.

Primero hizo que su hijo tomara el camino de la política, porque le convenía para trascender a través del hijo que intenta revocar y para que éste repita su historia, ya que su padre fue Alcalde de Chiclayo. Luego lo puso de Regidor en El Concejo de La Molina para finalmente hacerlo elegir en Lima y después intentar liquidarlo.