I pistemología es una palabra que suena a difícil y erudita, culta.

Los que se dedican a esta actividad suelen pasar por intelectuales, estudiosos, «gente difícil de entender». Sin embargo, Heinz von Foerster (1911-2002), un gran pensador contemporáneo, físico, pionero de la cibernética, teóri­ co de la organización, epistemólogo, sostenía-que «todos tenemos una epistemología pero no sabemos que la tenemos».

Epistemología para Principiantes?
© de los textos, Denise Najmanovich © de las ilustraciones, Mariano Lucano © de la presente edición, Era Naciente SRL Director de la serie: Juan Carlos Kreimer Corrección: Olga Beatriz Agoglia Diseño: TXT Ediciones Para Principiantes® es una colección de libros de Era Naciente SRL Fax: (5411)4775-5018 Buenos Aires, Argentina E-mail: kreimer@ciudad.com.ar www.paraprincipiantes.com
Denise Najmanovich Epistemología para principiantes : pensamiento científico, conocimiento del conocimiento / Denise Najmanovich ; ilustrado por Mariano Lucano. - 1a ed. Buenos Aires : Era Naciente, 2008. 176 p. : II. ; 20x14 cm. - (Para principíente» / Juan Cario« Augusto Krelmer) ISBN 978-987-555-047-6 ' 1 . Epistemologle. I. Lucano, Marieno. CDD 121
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II. Titulo

ISBN: 978-987-555-047-6 Queda hecho el depósito que prevé la Ley 11.723 Ninguna flgdie de este libro puede ser reproducida, almacerfeda o-tra psmitida de manera alguna por ningjpn m ediM ^a sea electrónico, químico o de fotacania, sin permiso previo escrito del editor. Esta ediciúmte'3000 ejemplares se terminó de imprimir en la planta impresora de Sevagraf S.A., Buenos Aires, República Argentina, en febrero de 2008.

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Todos los seres humanos tenemos conocimientos pero... ¿sabemos qué es conocer? Cuando le pedían que definiera el tiempo, San Agustín (354-430) daba una respuesta que vale perfectamente para el conoci­ miento y, por extensión, para muchos grandes temas que admiten dife­ rentes perspectivas.

En distintas culturas existen diferentes concepciones sobre el conocimiento: U S & la*K«S k i oC p S j c .R e h 'í ^ C-gMla c a b e z a ESTA*
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El camino del conocimiento no es una autopista que parte de la igno­ rancia para arribar al saber. Es un amplio jardin de senderos que se bifurcan en múltiples dimensiones generando un paisaje caleidoscòpi­ co en el que los saberes se enredan, entrecruzan, atraviesan, distin­ guen y confunden con las creencias, la sabiduría, la información, la comprensión, las explicaciones, la ciencia, las opiniones...
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En distintos países y en diferentes momentos, incluso en cada institución, . las competencias y fronteras de cada una de estas miradas han sido dife­ rentes y han variado a través del tiempo.
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% * V E I A & ffc A Í-C i¿ n
El poeta y filósofo libanés Khalil Gibran (1883-1931) y el filósofo, psicólo­ go y pedagogo estadounidense John Dewey (1859-1952), como muchos otros pensadores, concibieron perspectivas valiosas para intentar com­ prender el conocimiento. No existe un único problema del conocimiento. Cada cultura ha pensado de distintos modos la actividad cognitiva. La importancia relativa de las preguntas se modifica en cada época, nuevos interrogantes aparecen y otros se desvanecen. Aunque heredaron saberes e interrogantes de los antiguos griegos o de los hombres del renacimiento, las preocupaciones centrales y las formas en que los epistemólogos académicos del siglo XX han planteado el problema del conocimiento son diferentes. Esta diversi­ dad de problemáticas nos ha llevado a elegir una forma de presentar los problemas respetando, hasta donde es posible, la perspectiva de las dis­ tintas épocas y lugares. | fefteotL ¿A-j PECokioOrt^To CoHo$íL«s SíE^KtJ Hü&iE&H EN ítfU TA po f ¿ osh . ^ s rnTs*fc><¡A<4TéS y i E.PíST«inoíjs<ii(AS ' pe«©«*« k w p«$;pvár/& óoe Hau 5tt)c> tiÁ& pifí)Kip;p45 EK ec Si(iU}XX, T U s w e ti A PENSAR ESrAÍ ú>e3r¡©*4C. S ew NbVCQÁac ,DE5t!>TiHwl5í) ¿o Coijtato Hóro'ttiCP. t~—

No sólo en distintas épocas, sino en un mismo tiempo y en un mismo país también coexisten diferentes concepciones respecto al conocimiento. Por lo general una misma persona participa de múltiples formas de conocer y de legitimar su saber. Estos conocimientos tienen mucha importancia en nuestra forma de vivir, de enseñar y aprender, de comunicamos, de relacio­ namos, de resolver nuestros conflictos y compartir nuestras experiencias. La teoría del conocimiento, la filosofía de la ciencia, la epistemología, las ciencias cognitivas, la gnoseología son disciplinas que se ocupan de la am­ plia, diversa y ardua tarea de conocer el conocimiento. No sin riesgos...
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El camino del conocimiento del conocimiento que vamos a recorrer co­ mienza en la antigua Grecia y finaliza en el Occidente contemporáneo. En su transcurso se despliegan los interrogantes de cada época en su con­ texto histórico y en relación a su forma de ver el mundo. De este modo, evitaremos la arrogancia de suponer que la mirada de nuestra cultura es necesariamente superior a otras. Seguir el itinerario de los distintos capí­ tulos, concentrarse en la integridad de cada período y prestar atención a la forma específica de construir y entender los problemas inherentes a ca­ da época permiten hacer una lectura que también da cuenta de los cam­ bios y las permanencias en la evolución histórica.
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C A K tM o tH T R E

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C A K iN o S )

El conocimiento ha sido concebido por algunas corrientes de pensamien­ to modernas como una «capacidad humana natural» y, como tal, ahistórica e independiente del contexto sociocultural. Sin embargo, ésta es ape­ nas una entre muchas otras concepciones. Cada vez más estudiosos del «conocimiento del conocimiento» en sus diversas formas tienden a consi­ derar que éste no existe independientemente de los otros aspectos de la vida humana y que para conocerlo es imprescindible comprender las rela­ ciones entre el saber, el poder, el hacer y el sentir, así como los modos en que las distintas instituciones sociales llevaron adelante estas tareas.

Kn los lejanos tiempos en que nació la cultura griega exístían ya muchas otras como la egipcia, la china o la hindú con saberes muy diferentes a los ■ i<10 forjaron Sócrates, Platón o Aristóteles. El privilegio de la palabra divinn, que hablaba sólo por la boca de los sacerdotes o los reyes, era la nor­ ma en ciertas sociedades donde el ritual era el organizador de la práctica •locial.

JoWtfO

Al intentar comprender el conocimiento en su contexto histórico social he­ mos destacado las relaciones de la epistemología con los demás saberes. Nuestra concepción del conocimiento no es independiente de lo que pen­ samos sobre el mundo y nuestro lugar en él. La ciencia y la epistemología han estado siempre entrelazadas (aun cuando su conexión haya sido ne­ gada). Esta mirada integradora no pretende ser exhaustiva: no supone que el camino recorrido es el único posible ni que puede exponerse com­ pletamente. Lejos de presentar una historia lineal, el itinerario propuesto muestra saltos, lagunas, retrocesos, caminos sin salida, retornos inespe­ rados, transformaciones...

Como es imposible recorrer todos los senderos del conocimiento, partir de la Grecia Antigua, cuyo legado ha sido fundamental para la construcción de nuestra cultura y por lo tanto de nuestra epistemología, puede mostrar­ nos un camino.

centro de reu­ nión o plaza pública. recoger o reunir. decir. En cualquier caso.fy ltity fi: K \(E H L\ / % { el Estamos tan acostumbrados a comenzar cualquier narración histórica buscando los antecedentes griegos que raramente nos preguntamos por qué iniciar allí nuestra tradición cultural. palabra. entre los que se destaca el hecho de que en Atenas cambió el valor y la forma de compartir nuestra experiencia a través de la palabra. Entre la política y el logos se establece una relación estrecha. discurso. Ferrater Mora (19121991). ya no hay una palabra indiscutible. una de las exigencias fundamentales del arte político. para designar estudio o conocimiento. lA f A U B i^ 9 i v i K \ n o cstzo Ouoe. término que solemos traducir como Ciudad-Estado. ante todo. la discusión. que proviene del verbo «legein». Ese término griego. dar sentido. un extraordinario privilegio de la palabra sobre todos los instrumentos de po­ der.C. Esta creación política implicó. habla. En una república. verbo. como afirma el Diccionario de Filosofía de J. na­ rrar. ojea e c (Aovacaj^o ÍA K * T e S ¿ a C K a p a e«Logos» se traduce habitualmente como razón. originariamente significaba hablar. concepto. En el ágora. un saber garanti­ zado. transformó radical­ mente la vida social y las relaciones entre los hombres gracias a una in­ vención: la democracia. geología. y muchísimos otros. el logos ha sido un vocablo central en la filosofía griega. nació alrede­ dor de los siglos VIII y VII a. Éste fue un acontecimiento decisivo por muchos y diversos mo­ tivos. Una de las respuestas más acep­ tadas es que en Grecia se gestó un modo de organización social diferen­ te: la polis. El hombre adquiere conciencia del «logos». expre­ sión. inteligencia. pensamiento. es tener un lúcido y potente dominio del lenguaje. II La polis. y luego se incorporó a otros idiomas en expresiones como ‘lógica’ y en el final de tér­ minos como filología. una trabazón recíproca. 10 . la argumenta­ ción. En el caso de Atenas. En la polis la palabra cobró un nuevo sentido en un estilo de relación diferente entre hombres iguales reunidos en la asamblea de ciudadanos. etc. Se establece el debate contradictorio.

no puede exigir obediencia. Platón. La palabra entre iguales (Homoioi/isoi) ya no tiene garantías. ni los esclavos. ni abolir las pujas de poder. Y-los hombres deben adiestrarse en este nuevo arte dis­ cursivo.C. Debe seducir.PEÍ El movimiento de democratización y divulgación tuvo consecuencias deci­ sivas en el plano intelectual. abrieron el camino para la reflexión filosófica. pero no pudo instituir la iden­ tidad de aptitudes. y su discípulo Aristóteles (384-322 a. f e ftlA & fo W f e L A Q gM | I a polis griega estableció un modelo de ciudadanía basado en una demo­ cracia directa en el que el debate reemplazó (a veces) a la espada^ Los <<>mbates fueron menos sangrientos pero no menos intensos y no todos podían participar de ellos: ni las mujeres. saber. y con ella una nueva profesión: el maestro de retórica o sofista. mediante el análisis que ambas lle­ van a cabo de las formas del discurso como instrumento de victoria en las luchas en la asamblea y en el tribunal. Entre los que le declararon abiertamente la guerra. ni los niños. el filósofo francés Michel Foucault (1926-1984) realiza una célebre inversión: Históricamente la retórica y la sofística. no todos los pensadores dieron una cálida recep­ ción a esta nueva actividad. ni los extranjeros eran considerados ciudadanos. con­ vencer. Platón (427-348 a.C. vencer. El inestable equilibrio entre guerra y política es expresado por el general prusiano Von Clausewitz (1780-1831) en el siglo XIX con una sentencia famosa. no obliga. por ejemplo. Utilizó todas las armas de la polémica para lograrlo y en gran medida lo consiguió (es bueno recordar que Potemos era el Dios de la guerra). Comienza así a desarrollarse una nueva habilidad. técnica. 13 .) construyeron una imagen degradada de los sofistas (término cuya etimo­ logía indica que eran «intelectuales que saben hablar»). Sin embargo. inven­ tó una peculiar concepción de la verdad porque quería diferenciar drásti­ camente a su maestro (y con ello a sí mismo) de los demás. Platón y sus segui­ dores consiguieron desacreditar a sus adversarios de tal forma que los tér­ minos «sofisma» y «sofista» tuvieron hasta hace muy poco tiempo una connotación totalmente peyorativa. La democracia instituyó la igualdad entre los ciudadanos en relación a sus posibilidades de participar en la vida pública.). En el siglo XX.

. ¿Qué buscaba Sócrates con este «acoso intelectual»? Según su parecer. EL JVA f NTEHo. \ \ O .0 ^ R e _ p e a K . Sorprendido al saberlo. ( 1 0 4 T O t> PO& H A 5 ? O T e l a R -T S -S ^ c Y" o r E-t_ f oE-TA E jecor^K j 3 o OFtOO Les H-vpe c k e r . a partir de sus respuestas. A partir de ese momento decidió consagrar su vida a comprender el porqué de las palabras del oráculo (considerado in­ falible). Poca [ \ > C o M C iE M O A r PESER^ S A & Íp T l f S í^ e £ * > < PcSi &LE_ . M a . PA«A a o e . Sin embargo.ires. a los trabajadores manuales y a los milil.OU OOtAPAtiOf . En cada conversación. S o y SAfi>iO? rtE^AEUPi-EAjo EM UCiüW P.op\p-\w5 ¿■UCEiAS. Exami­ nó a los políticos y a los poetas. / / Gi^E.los demás ni siquiera saben eso.(jK .C t / ~Cü AJ^^O A Fi|2rt\ OüE. juzgó que éstos suponían saber aun cuando no era el caso.__ \ \ 5 A 0 > ií 3 < Y M A P A 3ávBEE s re .E l. mientras que él estaba convencido de no saber. La postura de Sócrates generalmente ha sido interpretada como de una suprema humildad. aun cuando no sabían.m a S SAe>\o E L K B A H o J )E ^ T E H /V ) Sócrates se dedicó a indagar a sus conciudadanos en la búsqueda de al­ guno que fuera más sabio que él.e E P ío S ? I\ Vo H oTe^G o skrtoO U m.CE£.3 ó ú f^ S ^ S ° M * íE Es famosa la anécdota que narra el dictamen del oráculo de Delfos cuan­ do sostiene que Sócrates (470-399 a. ‘ ASoM SA0 iCSEM ■ ¡ f U) CMCS o re& S ye s o ¿ A o e A o < e R x J > e .u opinión y la de Platón). Para ello debía pincharlos como si fuera una especie de tábano.. L PEUSOAPA K RE.s e - _ l ■QKAW LO] ¿ a o e <Si.o-ER. cm A coL o rKeKJTA..es .C. para poner a prueba al oráculo. Sócrates se convencía cada vez más que los demás creían saber algo.) es el más sabio entre los atenien­ se. 15 .EX&DLOS P o^ T oI^K P actes . confirmando una y otra vez el vaticinio del Oráculo (al menos según ■ .O E _ T xn e u ^ . 5 oCPATES>£SEL Ho > a & r e . el Dios le había asignado la misión de sacudir la modorra de sus conciu­ dadanos.fRPCH& A C^DA OUO de: M <5 OoMC. Se impuso la tarea de interrogar a sus conciudadanos respecto de su saber y. USkBUwRÍA. el supuestamente humilde filósofo. cada vez más estudiosos se in­ clinan por una lectura diametralmente opuesta y sostienen que su dis­ curso deja traslucir una inmensa soberbia. En buena parte de la población de Atenas lo que despertaron estos inte­ rrogatorios fue el odio hacia aquel que los estaba aguijoneando. manifestó: «Sólo sé que no sé nada». i S lCú. DE-SfiERTE. Muchos hoy plantean que la famosa frase «Sólo sé que no sé nada» sugería claramente que: .P A R E . CONSTE.?¿auE H*. ENTONCES > H e.

\ y . polí­ gonos.E fá j? CoHÓK] ? _____l V W En la actualidad usamos el término «idea» de muy distintas formas equipa­ rándolo con «noción». entendida como aquello que definía la naturaleza de la cosa en cuestión. Quería hallar una respuesta universal y por lo tanto in­ dependiente de las distintas situaciones particulares a las preguntas: ¿qué es la Valentía? ¿qué es la Justicia? ¿qué es el Bien? ¿qué es la Belleza? 16 Sócrates evaluaba el saber de los demás comparándolo con el suyo y conideraba que los otros sabían menos que él porque tenían un saber prácti­ co. e incluso con «signifi­ cado».p E -fo B J -r-2 P K o P .LA ¿Buscaba algo Sócrates además de poner a prueba al Oráculo? A través de esas conversaciones (que Platón llamó diálogos).. independientemente de las situa­ ciones particulares.Z A . Sócrates aplicó esa metodología a las cuestio­ nes morales y Platón la extendió a todas las áreas del conocimiento. ¿qué quiere decir que Sócra­ tes y su discípulo Platón inventaron o crearon las ideas? \ 51 H W l \ £ J M § V é_ c l . pretendía hallar la «¡dea».i búsqueda de Sócrates estaba guiada por la suposición de que hay una i iracterística definitoria. un único elemento común a la diversidad de acins valientes. Ese pro­ ceso de abstracción y universalidad del saber tuvo como antecedente y modelo al pensamiento geométrico que Pitágoras (575-500 a. 17 . Sócraiits y su descendencia filosófica han gestado una noción del concepto co­ mo un universal que define o determina la naturaleza de una entidad. J oS t . pro­ ci ¡so o suceso. «concepto».) y su escuela habían desarrollado con exquisitez. Y. aprox. o justos. círculos y elipses.. se impone inmediatamente otra pregunta: ¿no han acompañado las ideas al hombre desde que arribó a la condición de Homo Sapiens'? Y si así fuera. en cambio.EM CkTI r 'T odos L© Í acto s J o S fo S ? / T o Pa S ZAS $ e llez pE.G \ CSÍA>ST¡crt{ • HAV' Ai-Gc. La filosofía griega antigua lo utilizaba de un modo peculiar. Si aceptamos esta perspectiva. Los geómetras abstraen de las complejísimas formas del universo sensible sólo un conjunto muy redu­ cido de ellas: algunas figuras regulares y simples como los triángulos. era un conocimiento universal.C. Sócra­ tes en sus diálogos (o más bien interrogatorios) buscaba encontrar lo que caracteriza a una determinada entidad. «pensamiento». I . mW' Lo h¡SMo ocokKE T C o n ¿a & U M C . Su tarea consistía en buscar una unidad real que se suponía que existía bajo la diversidad aparente. o buenos o bellos. lo que él valoraba.

SOS? I ’latón dedicó una inmensa cantidad de páginas a criticar a los poetas.1 -------------.i> O K I y / A L l E . [jíílS 3 0 Y o 6-uE R ÍA ¿ “ A.EHER. “ K e r m e s e s o Oú E T ví l l a m a r " e * .«. el máximo exponente de una nueva actitud de conocimiento: la contemplación teórica. C o n t r a . i .. ¿ ^ c k a x e ^ c^ o .s.V uen tes Eisi CoMÓM ¿ o s < a o e .OS. de la geometría sobre la acción dramática? Precisamente Platón. ) LO W->íE Cono l o < o \..O&K! A EN EA5 P IG E M P C \ L ^ r r^ i A í > d c o ^ o H u fE K lP o r ---------------------.—— La c a b a l l e r í a O ^ C j a t e .c . El inglés Eric Haveloc (1903I988). ad­ virtió que: «mientras la poesía ejerciera su reinado absoluto.Tamto r e s p e c t o 4 o . p iS fW .CV P E ToD O „ áABER K .Pser.t\e»ew ACE.APi-'-W N. . y e t n * t s t o i f Ho>\e-Ro Z.^ o Sa.e^TE.—11— ------------- C A.' .*EfiA. 5. t)o a 5 FR. el fundador de la Academia.. E í. \ .S C tA r N _ . uno de lo más reconocidos estudiosos de la antigüedad griega. . t o c r . Desde nuestra perspectiva actual no es fácil ver qué relación podían tener los poetas con la política o con la educación. . ___ /f e7^ VP oocfA o "t”: T iE HP o H a ch a s C . ¿ a c ít a « * . ¿Quién era el principal interesado en el triunfo de la prosa sobre la poe­ sía. f¡ D E : e ^T o 1 > 5 LCS v — —------ ---------.Í. . Q TRA^ haoM a « --» - =■ k\ F=l-4 £>^ 14.O S GRiCófí. L°S VALIENTES P E ¿A U ifAU Te KM I IMEANTE R ía D E ¿. .— G¿UE<tO PE LO j-t-E - P g . O W A MAVE £.j v io e .A "O S l 1 ^ A P.-3o k / C . 0 L0 ACEKCA 1 PE ESE-fAO^O. T opo T i Po P F. H C ^ o s a s M f c ji iw s .A tAS eNjRrRr'EtK'DES?) A ^ r e m p = > 5 R e ^ o e n lo s A s u ^ rc * . c¿ > ho l A LA C A R R C R A X A T O D o L o P E M ¿ S ICoKo u capaces ReaL A^ .® h e * r e .Ro LA DE.\o ' i f o t frftA 0P1SE0 . >»— . e k c l P ym m m ^ g i ¿II ^ r t j E L Oo.1 1----.i obra de Platón inaugura una forma de pensar y de exponer el conoci­ miento que constituye un notable monumento pedagógico. v o z . l d e . t í c ^ t Ttek*«. E 5<Q iO ' PA«A EUA VEWTfc R. P U ^ A „ K.^ > e ..o<E-E-K. G.r/v^vny PE ye kea ¿\\2 2<fe. B o T ó A t rU rt.j J u$ C A N P ¿ a o e G5 E L iC PERO a ü £ p íC É 5 p e <30 «aÚ C ho ¡ . .— ¿A ^.R..Su ac /” >-osa. En su tratado político La República.Co. 7 E. _ — • a Ca AR c t ex. .f c _ Q O > 4 T C ? __________ 3 C A T A T E S ¿<WAfRfc*W i ío ^ t A jñ e . expuso sus críticas ■ i la educación tradicional griega. P6. V é HOCMü \ E-Kií O • -. es decir: al legado de Homero.'5püE5U A Los E M E M . que fue el primero de Occidente.G o rtftA tt T a n to e n la I ¿uE_efo.-io s > j t ^ RAPItJE Z .HO T*.M t E .d ?C g>C «¿$ ^ _________ e i r ¡■A feo. L « s e M tM > 6 o S ? ztz= ^ c=^zl 1 --^ = ^ .0 U HEKATOM6E fA tlA E L / DWÓ E faSTAU) A B o -U to A O tc ffW .&C-R. se alzaba co­ mo un obstáculo para el logro de una prosa eficaz».

Constituía la columna vertebral de la formación cultural y.4aof. la concepción platónica del mundo. Los encuentros comunitarios de alta pertenencia y profundamente conmovedores eran un modo de compartir el conocimiento.p e . la universalidad. Quizá por eso Sócrates se haya negado a escribir: el maestro de Platón descon­ fiaba de un saber separado de la persona viva en conversación con sus pa­ res. de menoscabo de la conexión .n|uel tiempo y aquel escenario hasta la actualidad. 20 Ningún héroe homérico salía de una situación difícil teorizando. Pla­ tón combatió duramente ese sistema. pues la educación tenía como objetivo central la formación de ciudadanos.E H p o . Ésa era la ba­ se de la enseñanza en la Grecia Arcaica. v HAOEUT)o (SOamOC-S . más aun. W o C o rt.® ' El sistema educativo que prevaleció en Grecia antes de la extensión del hábito de la escritura y la lectura (que nunca fue demasiado amplia en la Antigüedad) se basaba en la poesía homérica que era un compendio de la tradición oral.OS oS HAN ÍC omewz A üo P°R. Desde . « Teóricos»: tal el nombre que recibían los hombres que miraban los juedos olímpicos. se dirigían contra una manera de vivir.T ® P c5 >-°5 S ócrates le. lejos de ser un modo de expresión individual. Por eso algo totalmente opuesto a la contemplación y el estilo argumental platónico. El lengua­ je de la poesía épica era el de la acción y nadie podía sustraerse a ella.F iE S F * ? * & T ¡ C jí H W * CA.£ o» ie n t * p> a HüchaS ocasiones P a<&C£. la mirada alejada. lo hacía siempre en el contexto vital que le daba sentido. v V L i a P Los ataques platónicos iban dirigidos contra un procedimiento educado^ nal. para ser diferenciados de los que participaban. pues el saber no se impartía en instituciones especializadas: era parte de la vida cotidiana. J VERAS 6EUER. 21 . si bien buscaba una definición. En contraste. Su enseñanza era un modo de problematizar que. era un compendio del saber social. y constituían el principal obstáculo para al empleo del análisis distanciado y la clasificación en lar­ gas secuencias causa-efecto que proponía el fundador de la Academia. de la que es deudora la filosofía occiden­ tal.ilectiva y de privilegio de la lógica. L. En aquel tiempo la actividad poética. cre­ erse independiente ni asumir un rol presuntamente pasivo. la teoría ha implicado nlempre una actitud de distanciamiento. por tanto. de la política. Platón desplegó to-^ do su saber retórico para oponerse a la mentalidad poética.K G s W M P M Q o 'H T e . privilegia la posición teórica. S N COSAS P E -e < IE R K A r » K \ ^ ■i .

un ejemplo extraordinario [ P¡veRMS AdoAS de una razón astuta que I ?AfA to s a o E S e B m 3 \« r . W u T A 6 l £ y el mundo real. aprox.. un creador de apariencias. A partir de esa operación conceptual de abstracción. una manera de pennar que separa radicalmente la sensibilidad y la inteligencia. El pensamiento de Heráclito (544 . Htexc. que diera cuenta de toda la expe..C. OW bì transformación ni S E E K P o IT a A J adoraba la estabilidad.. las formas definidas y regulares.uTo. Ante la evidente variabilidad ^ diversidad de la experiencia. e m ¿«¿ A é u A s ^ P r . a todos los niveles. Parménides de Elea (nació 540 a.. aI ' ~ \ 0 ^ n j A medida que se fue imponiendo el tipo de discurso teórico. A pa r íe n * C W O IM h \ ü ( Á 6 i L \ p A p E tE R N U P A D Aunque de modos muy distintos. La retórica del teórico (generalmente negada como tal) es la de las afirma­ ciones universales y eternas. el estilo fue transformándose: se pasó de un lenguaje de acciones (verbos) y cualida­ des (adjetivos) propio de los poetas y los profetas a un tipo de discurso abstracto.Ja. tanto Platón como Aristóteles admitieron In distinción parmenídea y fundaron. Primero Parménides y luego Pia­ se escandalizaron ante la dificultad que representaban para el icimiento la inmensa diversidad y las múltiples transformaciones que entramos en el mundo. que tuvo ETEftNO.Sft' V Òkn&AM TE. a la que considera sólo aparente.. era un artista del disfraz. a partir de ella. Ó»¿\CO. j dos: el mundo aparente R E-ALìD a D . insamiento filosófico se fue separando del mito y su multiplicidad buso una realidad única. es decir de un conocimiento gamntizado. opuesto a otro que es mera Doxa (opinión). eterno e inmutable. Aristóteles construyó una filosofía más matizada que hi­ zo lugar a la sensibilidad en el proceso de conocimiento. gran influencia sobre « V m n o t/iL .iA 5?tAHpAf> ES T»DA«/iA JPiVgg. el gran héroe homérico.m las bases de una lógica que Aristóteles terminaría de desarrollar y que llevaba a una concepción dicotòmica. despreció la transformación y la diversidad.480 a. ni tiempos.) y sus seguidores no tuvieron otra posibilidad que la de fAeAUEW.Pfó SoSTuVO escindir el universo en ¡¿lOE exiSTE üNKüAJiO. y exaltó la actividad intelectual.) conservaba aún esa vitalidad y potencia aunque se deslizaba Pm. absoluto. concibió como única realidad a un «Ser» (con mayúsculas). centrado en los sustantivos que no admiten grados.. ¡U vN nuW *«. 23 . C aprox.t $ l i [ Ì l ^ E R ^ Ì ì MoSe<C Mo È5 I abstracción. la estabi­ lidad y la unidad. > peligrosamente hacia el lenguaje de la ' . Concibieron esa situación como absurda y sen.: J P e Z . Ulises. 5 E ^ e. purificación y separa­ ción pudo nacer la idea de una Episteme.) Ersi J no temía la Y TAMfetóJ La s A. verdadero. 7 Parménides. r Platón. subyacente. Platón desva­ lorizó la experiencia sensorial.

) los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados» —Platón. * V iv ig e ________ ________ __________ _______________ . La República.Í£ H 0 E S C C a J ^ A H C & A f -------------------------------- Vt X v i ' C\ : l ’latón advierte a sus lectores que el camino es arduo. fypM qt ¡M M & ¡ K O A tJ M a S O T^ veiA ’ «._ -l_l_ — I * j> ^T 0'! 'í jf e Ib C t t íh . ¿ W E . Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que bri­ lla detrás de ellos. omo v t <-&> e s u a v c z fo & e A l \qe. ASEfc-ÜM ESOAtfo I>E ¿A CAl/EfcAJA. K A oE C o ^ P E R * . pues habiendo salido también él de la oscuridad sa­ be que la luz es siempre cegadora. de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos. del otro lado del tabique. en toda su extensión. £SA ÚM\CA FortMÁ © p w m *.Y T E h tQ . 514 j ¿ a o e P a s a ría 5 . que tiene la entrada abierta. una morada subterránea en forma de caverna.2APC A I-\í(2aM¿ALoZ ? ¿ H P P.. En ella están unos hombres con las piernas y el cuello encadenados. (.^ QOE. pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales. hechos en piedra y madera y de diversas clases.. y entre el fuego y los prisioneros hay un tabique cons­ truido de lado a lado. a la luz. y entre los que pasan unos ha­ blan y otros callan.O E 5 E . No promete una ilu­ minación instantánea.OE O W Hort&«£ \ CoAjUJoEK toSA/AUTES VoL<iEft..SentíRA-em ^ r. como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar.'cu L T A tte. v m rm '• Mote PtftCfc (J. Imagínate ahora que. i* — ~. los muñecos. porque las cadenas les impiden girar en derre­ dor las cabezas. VII./A S A . iz a v c y Fo(2.. por encima del biombo. ¿AS OÍAS A 0 £ . Pero nos dice que ese camino de sa­ crificios tiene la más valiosa recompensa: el acceso a la verdad.EM5AS ¿Lóese.

A ESE Ptí>¡»STB. I > S ¿ 0 R .¿ L . CALiOES No l e i W E fc& S* L& M ¡ Ma -a estr o i -**— 1 — I n la Antigua Grecia era inconcebible una separación entre el conocimien­ to y la política. PiSco K.-— -___ m e .R»eS P t ¿ A L IC L E 3 . Platón sostenía que el gobierno debía estar a cargo de los filósofos. que siguen el camino del conocimiento y logran el acceso a la verdadera realidad.S O A l t .SO <3üJE. convencer. No eran aristócratas y su labor como maestros debía ser recompensada económicamente.— 1^0 P fe E S T A i A T E M C ió M . 3 0 S T l E t ^ E . absoluto: inventó la Verdad en la filosofía. Tampoco pretendían tener un acceso privilegiado a la realidad. pero se negó a escribir y a establecer doctrina manteniéndose siempre en el cam­ po de la interrogación.— -------. m w . ¿ ó t o r -------. Francois Chátelet. 26 Los Sofistas fueron bastante más humildes en sus pretensiones (tal vez a oso se deba."I ■!— T------ En tiempos de Platón no existía distinción alguna entre filosofía y ciencia/ A nivel del conocimiento sólo una división tenia sentido: la que distinguía entre episteme (conocimiento verdadero) y doxa (opinión). filósofo e historia­ dor de la filosofía francés.A ¿o E je a L . al saber y a la luz. Platón. puso de relieve la importancia del recurso a la «verdad» como modo de garantizar el sometimiento de los interlocutores.^E¿StoNS&. FREWTE. seguro. A ESTE. en parte. ni pensaban que la verdad pudiera tener dueño.Muchos autores presentan el nacimiento de la filosofía como una libera­ ción o un claro signo de progreso que va desde la superstición y el mito hasta la razón y la episteme (conocimiento verdadero y garantizadle).< 1 o e . La palabra «verdad» existía desde mucho antes de que naciera el fundador de la Academia. su derrota). estableció un dogma. 2 § 5 ÍT L pS d | e W £ S P M * o UW5> — ^-------------. en cambio. Sus reflexiones siempre estaban abiertas a nuevas posibilidades y su objetivo era explíci­ tamente el de seducir. r - p¿aT¿m C.:--------a i —• __ J . HXS A O A ' p £ A fe 3 S a o E P A p E L J S ¡ « A fl. son quienes deben gobernar. su saber estaba al alcance de todos quienes quisieran cultivarlo (y pudieran pagarlo).O^. A partir de las enseñan­ zas platónicas y de los aportes y modifica­ ciones de su discípulo Aristóteles la distinción entre episteme y doxa se estableció firmemente en la cultuiii Occidental. Pla­ tón fue el padre de esa idea y su caverna es.e A S E K T iH 'iE K T D P e _ ¿ c ¿ PfcE5CK\TES Y VK A AFÍ2haR_ QüfLXU. precisamente por su saber. £ L F? I c S o R d UA A lie.E S £ ¿ . o ganarle a los adversarios. . sostuvo que era posible arribar a un saber definitivo. paradójicamente. . (1925-1985). Sócrates fue uno de los que iniciaron el proceso para establecer esta distinción. Según su enseñanza sólo los filósofos. . pero no con el sigi iillcado y la importancia que adoptó en su filosofía. P a r e c e . el mito fun­ dacional y el lugar de captura donde quedamos atrapados creyendo que buscamos la libertad.

el alma habita en el mundo ideal pero al venir a este mundo olvida lo que sabía. pretenden dar explicaciones causales y no se conforman sólo con modelos abstractos: buscan mecanismos productivos. a ® 0 5 C m tk D . Si consideramos sus concepciones cosmológi­ cas. en cambio. L6 $ e K ue. lo inmutable. ambas concepciones tienen una fuerte presencia en nuestras vidas. en consideraciones geo­ métricas y de armonía debidas a la influencia pitagórica. No en vano Aristóteles era el hijo de un médico cuyo arte no puede reducirse jamás a la contemplación y la abstracción matemá­ tica. . Según esa concepción nuestro mundo sensible es una mera copia. aunque con estilos diferentes. el mundo que percibimos a través de los sentidos era para Platón mera apariencia. 29 . una versión degradada. de la que derivan nuestras teorías actuales. Para Platón el conocimiento verdadero sólo se logra a través de un proce­ dimiento que denominó anamnesis: el recuerdo.vA U ■ f. la cultura rena­ centista y luego la moderna absorbieron dos concepciones muy diferentes: la platónica y la aristotélica. f<¡í?HAt 'TX(* ¡KifDECüAJVV S: Son ASTROS peRftCxoSf P°c? fe. lo eterno y necesario./A 'fco Jfe z. An­ tes de nacer. La diferencia entre las dos con­ cepciones radica en que la pers­ pectiva aristotélica reconoce y valora la observación y la experimen­ tación. para conocer es preciso recordar.' k ¿A Z A S ftlH S ? Del inmenso legado de la Antigüedad griega.kl 0W&.ou> Y eéjbomte . ante todo y sobre todo. La discriminación se fue estableciendo a partir del reconocimiento de las con­ tradicciones en el proceso de conocer. El legado de Platón destaca la importancia de las matemáticas y sus seguidores buscan. conjuntamente con la suposición de que había algún método para acceder directamente a la realidad. veremos que ambos se inspiraron. a tra­ vés de la contemplación intelectual. \ ¿ c 5 n o f^ is c T ^ D i(2 A ' ~T í D £ lK S o S ífc & U j ■ i jp E . una versión degradada y fallida del ver­ dadero mundo: el mundo de las Ideas.>S La idea de un acceso privilegiado a la realidad sólo puede sostenerse una vez que se ha aceptado la distinción radical entre realidad y apariencia. borro­ sa (como las figuras de sombra de la caverna) del mundo de las Ideas. lo que el alma conoció en el mundo de las Ideas. Nuestro mundo de experiencia. A pesar de las grandes diferencias entre los sistemas ambos coinciden en que la ciencia es un saber de lo universal. Los aristoté­ licos. Por lo tanto. aunque de modo diferente. Hasta el día de hoy. encontrar un modelo matemá­ tico satisfactorio para comprender los fenómenos.

Su esquema permitía dar cuenta de las observaciones que mostraban el avance y retroceso de los planetas. MPVÍMi EKiToS La demanda de Platón fue satisfecha por Eudoxo (408-355 a. aprox.1 'y ^ L %i> g |M W I o único que Platón quería.¿ . H ¡H ' Za s o 9 e ¿¿> Sa l v a b a - I udoxo no buscaba (y por tanto no encontró) explicaciones físicas de su modelo de esferas.C. Fueron Aristóteles y luego Ptolomeo (85-165 d. como si estuvieran producidos por una combinación de movimientos circulares. La expectativa plató­ nica se satisfizo plenamente con la construcción matemática. Éste no se conformó 1 011 un esqueleto parcial ni con la posibilidad de «salvar las apariencias» da forma verosímil: él deseaba (y lo construyó) un modelo cosmológico que explicara causalmente el funcionamiento del universo. E x fü a o E £ 5 t4 o S s e & ^ O Ío M n 0 T .) quienes se hicieron cargo de buscar las explicaciones causales y construir un sistema astronómico funcional. guiado por su noción de perfección. y ba­ jo el influjo de la geometría y de su especial atracción por la simetría. pero no su1 odió lo mismo con las aspiraciones de Aristóteles. Tan acostumbrados estamos a tener problemas que raramente pensamos qué es un problema o por qué tal o cual cosa resulta problemática. 31 . Sus conglomerados de esferas no eran más que fór­ mulas geométricas. A partir de esta disonancia entre su experiencia y su expectativa nació su problema y con él la astronomía como la conocemos. con­ sideró absurdo que los planetas (en griego significa «astro errante») no se movieran en conjunto con los otros astros siguiendo órbitas circulares. meros expedientes de cómputo. en cambio.) quien propuso un modelo matemático que en principio podía «salvar las apariencias». y lo que Eudoxo le dio. Los chi­ nos no consideraban que las estrellas tenían que moverse de una mane­ ra determinada o que existieran formas más perfectas que otras y por lo tanto nunca creyeron que la forma de moverse que tenían los planetas era problemática. era un modelo inteleclnal que permitiera incluir las observaciones planetarias en un esquema limerai basado solamente en el movimiento circular.Z a M $ 0 . Platón.C. No estaba interesado en su realidad física sino en la cohnrencia matemática.

u$A& Poic rtEPiC ' PE LA EXPeRíEnícwV y ' h tó F ¿ . O .r e a l m¡s4 ESTRUCTURA ? ^O T ü k 1< 5 A . además de estar construida a partir de argumentos empíricos sólidos que la sostuvieron a lo largo de varios siglos. ha sido central en el armazón intelectual de la cul­ tura occidental y es de una belleza cautivante. Su postura funda una concepción instrumentalista del conocimiento: las teorías son herra­ mientas útiles.E _ x . E É A M AS 4.>a h © S '» m x e =. en la escuela y muchas veces también en la versidad se sigue enseñando y pensando linealmente. Lk e se kící*c ■peLc* . Su cosmovisión. O . 32 I n la segunda mitad del siglo XX empezaron a alzarse múltiples voces contra esta versión lineal de la historia que se autoproclama universal pe­ ro está construida exclusivamente desde la perspectiva europea. aue-pA fU .O&TEUER ÓH CERTERO ^ > 7 p E ¿AS (La. Esa cosmovisión fue des­ preciada por los positivistas modernos y recién comenzó a ser revalorizada hacia mediados del siglo XX gracias a la labor de nuevas corrientes de investigación histórica.¿\ X ^'S T^T e Z'C A Aristóteles trabajó afanosamente para construir una visión de conjunto que no fuera sólo un esquema verosímil en el que ubicar las observaciones si­ no también que permitiera comprender y explicar las causas de su funcio­ namiento. Sin embar. Hecha «sta advertencia. podemos saltar en el espacio tiempo desde la polis grie­ ga hasta la ciudad imperial de Alejandría. f t j & m g A f ve u uueA.1 VA [ 'C iE M O A ' P A C ^ A íi5 T o 'T e ¿ _ H S D M A T "ü M 1 > a íA £ N T A L .T Platón consideraba que un número infinito de teorías podía explicar cual­ quier observación y que a partir de estudios empíricos nunca podríamos determinar exactamente cuál de ellas era la verdadera. c ^ L d & r c A j_ / l a u í 5t<>?. Njo EÍ2A-MÍ5 r <SivJE. Para hacerlo tuvo en cuenta tanto los aspectos lógicos como los físicos.U E . no descripciones de la verdadera realidad. ¿ ^ o p e L c b m S T R u f lE i historia que nos han enseñado sigue una cronología lineal. KeC TÁPÉ- A d e la n t c . j j / a F Í S í ca.0 E UM AüXtZoAR^. hombres de distintos lugares o culturas (a veces aun cuando com­ an el mismo territorio) tienen problemáticas distintas y ritmos diferenA pesar de ello. ÓMiCo CoMoGMtEMTO C e r t e r o e s e l c o ^ o c M iÉ m ^ P ^ M A ^ ^ C ^ S P B T O ^ K u N P o S o W 'P d D E H C S t E > . 33 . j ExPR-esAR. entre cuyos trabajos se destacan los del historiador francés Alexandre Koyré (1892-1964) y del norteamericano Tomás Kuhn (1922-1996).^UUAGiEMaA AÍiSTÉACTA. sin olvidarse de los estéticos. W o eSTof pe A a ^ D o ^ ^ E S P < 6 ¡S ¿ £ .

en las metodologías y en los estilos de conocimiento. planteó que el filósolii ateniense cedió el paso al erudito y al experto de cultura helenística i|iii) tendía hacia la especialización y.C. En nuestro itinerario a saltos en el tiempo veremos hasta qué niveljpfsubyacentes todas las historias se entrelazan y retroalimentan. Allrod North Whitehead (1861 -1947). el ciudadano de­ pila súbdito. ciudad-estado (polis) relativamente independiente. un tipo de instituciones y prácticas.£ADe5 REGiONEJ) á. aparece el erudito o experto. ™ 34 11 cambio institucional implicó un cambio de-figuras y modos de ejercer el «nber. . <SUEt?£. que fue educado por Aristóteles. quedó ba­ jo la tutela imperial.) el centro cultural se desplazó a la ciudad de Alejandría y un inició el «período helenístico» que llegó aproximadamente hasta el s¡lo II d. Como las ideas nunca han existido en el vacío sino en el contexto de un modo de vida.M rE tA T o S ¿a I t So V R C tS C .?<>£>$ AL Itffe fis o La gran gesta de Alejandro Magno (353-323 a. I 3EPARAM. fruto de un estilo moderno de especialización en disciplinas separadas.C. aún hoy se dicta la historia de las ideas to­ talmente divorciada de la historia política e incluso se la considera un área independiente de la historia de las ciencias. cambió radicalmente el contexto político de la Antigüedad grie­ ga. Con el triunfo de Alejandro Magno <nn el 323 a. El museo y la biblioteca fueron las instituciones características | ose período. uno de los máximos exponentes de esta corriente.).L<6T*rtA6 PE M ü«ÍO Kr*>i fHCA.IK ESPECüiXaóW < 3 L o E . y muchas veces por delante de él. En re­ lación a la preocupación por el conocimiento. lo que trajo aparejado un cambio muy importante en los temas privile­ giados. no es el único. El hombre griego pasó de ser partícipe de una asamblea de ciudadanos iguales a ser súbdito de un inmenso impe­ rio. Al menos.C. ¿a ffcoPi* ¿OHK 0 0 * 0 .C. V EL C^SCieUTE $£. al mismo tiempo. Atenas.\5UV*£> E KÍTRE S'. esa transformación afectó tanto las formas de conocer como la valoración del conocimiento." En nuestro sistema educativo. El filósofo interesado por múltiples cuestiones y creador de siste­ mas ya no es el faro del conocimiento. TÁto CukL. Su forma de producción de saber era muy diferente a la do la Academia platónica y el Liceo aristotélico que se basaban en la reu­ nión del maestro en conversación abierta con sus discípulos. forma filosófica formulada por Pirrón de Elis (365-275 a.OHECTAR. C X A U T E .To<>. esta época se caracterizó i x x el abandono de las preguntas más generales y por la expansión del •Bcepticismo.). Junto a él. j J)e-L Ai- f\T° S I I período de la cultura griega liderado por la polis ateniense es conocido i mi ol nombre de «cultura helénica». una sensibilidad. matemático y filósofo inglés que in­ vestigó sobre los distintos estilos del conocimiento.C.. Para LeS E^oX>.5U.

Las diferencias entre Protágoras (485-410 a. . El término «escepticismo» deriva de sképtomai: «miro alrededor». las formas y el valor del conocimiento. La vida en la polis. y es por lo general una postura estéril. ya que nos conduce al silencio. la participación en la Asamblea y el ejercicio de la ciudadanía hacían prácticamente imposible el surgi­ miento de un escepticismo como el de Pirrón. abrió la puerta a la comprensión de las relaciones entre co­ nocimiento y lenguaje. El «dogmatismo sin fisuras» afirma que el ser hu­ mano puede conocer con absoluta certeza y suele conducir a la intransi­ gencia y al despotismo. todo teórico o pensador productivo es simul­ táneamente un escéptico y un dogmático débil (en distintas proporciones): llene que dudar de lo establecido para proponer otra mirada y tiene que •firmar algo nuevo para poder producirla. La falta de garantías del saber lleva a Pirrón a desplazar el eje de atención de la cosmología al pro­ blema del conocimiento. que lo llevó a retirarse de la sociedad. estamos condenándonos a ver un mundo sin ma­ ncos ni sutileza.C. Cuando el dogmático une la afirmación de lo propio con la negación de lo ajeno. ertfre otras virtudes. «indago» y ésa es la propuesta de esta corriente: exa­ minar las posibilidades y límites. 36 El «escepticismo extremo» niega toda posibilidad de conocimiento. Si encasillamos a Protágoras y Pirrón en la categoría escépticos sin hacer distinciones entre ellos.Luego de varios siglos de elaboración de distintos sistemas cosmológicos que van de los pitagóricos hasta Aristóteles. se hace cada vez más eviden­ te la dificultad (sino la imposibilidad) de llegar a una verdad absoluta e in­ conmovible respecto a los fenómenos naturales. Todo creador de doctrina. la época de Oro de la Grecia An­ tigua.) y Pirrón son enormes. y por lo tanto el conocimiento. El primero vivió durante el Siglo de Pericles. Este aislamiento es más fácil que se produzca en un súbdito im­ perial que elige una actitud individualista extrema que en un ciudadano cu­ ya vida. a la inncción y al ostracismo. suele pasar de la afirmación al fanatis­ mo. sólo tiene sentido en la relación con los otros. enseñó y fue estimado (y odiado) por ello. Su concepción de la po­ sibilidad de conocer se caracteriza por un escepticismo débil que.

causas y conocer los mecanismos mecanismos de (A^ST&TetES RC-Si P 6 . entre uchos otros historiadores del Jo XX. 38 f uno bien mostraron Alexandre >yré y Tomás Kuhn.ve Platón). í& í . y Euclides (vivió hacia el 300 a. Si bien este último no aportó muchos hallazgos matemáticos nue­ vos en su obra. de la igualdad ciudadana. 3i HoetE-KAKl ¿XiP C j HíS E S tR ífo '} C_oHoceJw3 L°$ EXE'^SJre^ j m unEiMrc^ a u t P K o p o ie fAKA a v a ia ^ u i id e a 'DE. expresar ostudiaba. que argumentos stractos y metafísicos i favor.<ca S.p A p. sostiene que su ilelo se impuso únicamente su autoridad y que su r. La versión más popular i la historia. importa distinguir las ten­ dencias generales o las características comunes de una época. es particularmente adecuado para el desarrollo de un escepticismo débil y creativo. Aristóteles nunca se JnCase '''I I m I \unE N S * EXlEMSáC&J. haciéndose más proclive a la orto­ doxia que a la creatividad.).M > OjuE X s X f a SEWTE LoC\. del debate pluralista.idor no podía esgrimir . M ik L í pe.kí ttfOARéc la investigación empírica a lo pírica (algo (algo a lo EL NuciEo PftnMfc» |ue fue mucho más proclive •ocl.P» R. . » « tU A o W fK :staba interesado en explicar las e í ^C í PA. la producción del conocimiento ya no es incumbencia de todos los ciudadanos sino que se ha especializado. El pensamiento que divide tajantemente al mundo en polaridades absolu­ tas separadas y opuestas tiende a construir un espacio conceptual en blanco y negro. . lógica y la deducción.E . . ü + iW t K ^ o S jw js . escolarizado y refugiado en la erudición.Rv cep<y©>je?> íwhepíatA í empírica sin despreciar i p e L . iracterizó por mantener leruna una ^ 1 ipeculación apartada(completamente completamente L oC.¿A f I*« !« So C í £ A j » R . ■•»w . De este modo entenderemos a los especialistas eruditos como totalmente faltos de imaginación y creatividad o incapaces de salir­ se de los casilleros profesionales. sin caer en el absurdo de suponer que se aplican sin más a cada una de las per­ sonas en un momento dado. autor de los “Elementos de Geometría" y gran sistematizador de los conocimientos geométricos de los griegos. Las diferentes facetas y aspectos de la activi­ dad cognitiva nos muestran que la erudiqjjfn es necesaria para toda actividad creativa y que la creatividad también» acompaña y potencia a la erudición. difundida por los sltivistas. Esos intereses ses lo inclinaban ^ v'l hacia la indagación y la investigación ¡ 'c ^ M s a ü e M T e riuc«^s ir jamás la J.) uno de los fi­ lósofos de la naturaleza e inventores más importantes de la historia occidental. \ A ü fo R .C. ¡r- . EZ^ÓÓH. Bajo un régimen imperial.&O&IaTíE. producción de los fenómenos ’menos que íg /0 a u e sa©T4.1*5 El ámbito de la polis. fue absolutamente original en la forma de organizados y El hopfip A^rdtELtií) se ScSCove I W I I 2000 AfíoS SoL? poR. Sin embargo. Fc.&JíA [M H O '/vL e l V b l. Entre los eruditos famosos de la cultura he­ lenística están nada menos que Arquímedes (287-212 a. O I T oR a Anstóteles fue el pensador que logró imponer ni sistema geocéntrico mayoritariamente (ceptado por todas las elites cultas iN i Antigüedad y de la Edad Media i idental.C.

PASAR. Para creer en él es preciso que nos convenzan.f¿XZ*. E S <2ofcJ4— .R j\^ £ H t L e S T & f^ X £- i M iíi% n 5 ^ C e > V D V ? J )g en los tiempos de Aristóteles los filósofos sabían que la tierra era mui lio más grande que los territorios conocidos. L o s PM1ARjC& T o p o s E N E L K iS M O 5EK W 10O ( . P E A t ú H K V P E L S flL < M S E . Lo T a W o LK CiJE.\C. y la tarea no es en absoluto sencilla. V tsJO P¿*J-JA^ CotAo S E VE(?iA /<l)K)Qoe ¿ B a A ¿ éOM.UHcS A * r \ V a « . J fe íií f4 . .eK. C.. para lo que es preciso una velocidad altísima Si se puede sentir el efecto del viento al correr o cabalgar. A ¿-OS p . U SoH8RXpE-&<b ..V fM a P X O O R E S f ' P E . la más simple y la más racional en su tiempo. ¿ C Ó M O p d p fc (A ¿ A T .. ¡cuán­ to más habría de sentirse la velocidad de la tierra surcando el espacio co­ mo un bólido! Estos son apenas algunos de los argumentos en contra del movimiento de la tierra que planteaban los portavoces de la concepción de una tierra inmóvil que era la hipótesis observacionalmente mejor funda­ mentada.e m P e S P í A Z A Í lS E V K oT a A la mayoría de los antiguos (y aún hoy a la mayoría de las personas no alfabetizadas o pertenecientes a culturas diferentes de la nuestra) la idea de una Tierra girando le parecía demasiado extraña y sin ningún funda­ mento en la experiencia.¿AT. 41 .<2jfv 'y-TuSRA fZAMA / J S ií A T . & m a T R J Í-rtE ^ A . Hoy como ayer.0 6 S i E t l f í . NO 3»BER.C .ES V W CoiMC«t>E. S r ü áwe tLKoiAHxtKao A W é Vee n Ma e s t r o CoeMO? NiOESTfccS p ¡e V E L \A m r© <4Sf .. pero recién con Eratóstenes (276 -194 a.GjOM ^ r m uestras oSSEKWa©«^’ M r la esfe^A:^ p ES /A F id o £ f v > PoK.m (2 o T<vC ío k ) -Te. GdM O W Ar. E C U f S E S < 3 .fcAPipEZ.R5£. Ya en la época de Aristóteles se pensaba que la tierra era redonda y esta teoría se mantuvo firme entre los eruditos a lo largo del tiempo. ^PAQUEA? Colón no fue el primero en proponer ni en demostrar la esfericidad de la Tierra.R.^ ü M O ? a t9 6 _ U H W L > ti fh I J>¿S. 40 Un objeto del tamaño de la tierra tiene que atravesar girando una distan­ cia inmensa en menos de 24 horas. el movimiento de la Tierra es im­ perceptible.1 ' rUS PERfeCT* Y \ L£ C o ^ E S P ^ H . W'5\cfv^efí^ CE^CAWA X ZAPe.) se obtuvo un cálculo bastante exacto de su tamaño.J U \T f e .ESTE) VAA06. VgfEC. ( jjg m f (© E S T t . . 8>. No sólo los astros se ven circulares sino que Aristóteles observó que la som­ bra de los eclipses era curva y dedujo que debían ser esféricos y no pla­ nos pues en ese caso al menos algunos eclipses tendrían que producir una sombra lineal. .

Parménides y Platón. mejor aun. b) El argumento de la torre: Si se arroja un objeto desde lo alto de una torre. sino justo allí. Sin embargo.C) fue el primero en lograr un modelo que satisficiera esta exigencia. Esto muestra que la tierra no se ha movido^ Parménides había escindido el mundo en Aparente y Real. mientras éste cae. PA(U Cot\P(lENÍ>Ef^ e i. si la tierra estuviera en movimiento tendría que haberse desplazado muchos metros. Platón exigió que las observaciones del mo­ vimiento de las estrellas y planetas fueran explicadas sólo con movimientos circulares perfectos. Aristóteles no quedó satisfecho con el modelo propuesto por Eudoxo pues le parecía una solución abstracta.FoKGÁOMísí-V'eMtO P eí Cxsncs n o a lcam Z 4 Co*j 01) M odelo m T tH A 'n c o i a) El argumento del paralaje: SI la Tierra se moviera debería observarse el «paralaje estelar». diverso (el que todos conocemos) y el segun(lo inmóvil. cambiante. a la que se le sumó la concepción de Parménides sobre la perlocción de la esfera y el pensamiento platónico que privilegiaba el movi­ miento circular.i cosmología aristotélica se edificó sobre los cimientos elaborados por los pitagóricos. podemos abando­ nar estas polaridades extremas incapaces de hacer inteligibles procesos i oinplejos con múltiples facetas. Aristóteles respetó algunos elementos de sus predeceso­ res y otros los cambió totalmente. De los primeros tomó la noción de nrmonía. 42 . eterno y perfecto. No obstante el objeto no cae lejos del pie de la to­ rre. de modo tal que podemos pensar que liie a la vez conservador y revolucionario o.¡v ^ S ( M < t o iA t ¡ p < D | _p£ ¿A -pERK V f«R>L^ J £ L C?5^¡°6 I . siendo el pri­ mero imperfecto. que es el desplazamiento aparente de un objeto cuando se lo observa desde dos posidones distintas. Eudoxo (390-338 a.

Aristóteles podía explicar pérfecImnente por qué los habitantes del otro lado de la esfera no se caían. ya que los cambios que podían ser expresados numéricamente eran sólo unos pocos frente a todos los tipos posibles. . . al mismo tiempo. H E C E S iT -A K O ^ 7 ---------jA A C E . Para explicar el cambio en general y el desplazamiento (concebidp como un tipo de cambio) utilizó una analogía con la biología. consideró que si las sustancias graves (pesadas) como la Tierra tien­ den a caer. Y es por ello que la Tierra ocupa ese lugar nn el modelo geocéntrico.) ASCa e ^3>e a k ro c A o A ’E A T e .U r TíERRAr A ü k M ü fL E S r é p£¿. iZ .p ^ r r r z q i r ~ --— \ <-. Esta distinción le permitió dar cuenta del cambio y la transformación y. e n r o ? q e 3 )e S e fc.^ Z s S k ^ ^ ’ ' .^4.tó e C tiO M E S JXL £ S e * C ÍG F ~ De esta manera elegante y económica. «¿Cómo puede darse una expli­ cación completa del crecimiento y maduración de una manzana sola­ mente en términos de números y formas?». ya •lúe en ese universo la Tierra central está ubicada abajo y cuando estamos «n su superficie no habría hacia dónde caer.cü/Soo k ¿ma* ¡O^m e t ^ jh p 4 La concepción del cosmos aristotélico dividió al universo en dos: Universo Sublunar y Supralunar. explicar el comportamiento regular e inmutable que para los griegos debían tener los astros. EU EL H oOEU) A t&dXU iC o ¡I M O So n GpMl/£MC4QAjA/£$ l 1 > S P '. c m .^ C A M ftio T . ) p l n t x ' i g . Para comprender los fenómenos del movimiento Aristóteles estudió primero el problema ge­ neral a nivel terrestre. 44 « I E$. y luego utilizó los resultados obtenidos para sacar conclusiones acerca de los cielos. J r —r ------— ~ r ~ . donde cada parte mantenía una relación orgánica con I«r demás. Partiendo de la ¡dea (aceptada en su época) de un universo es­ férico. ÍA‘Tifcg. ^o c /¡m >'e h Pe_j> a ^ c a e r ." ^ — ^ * —'-----* P A R * lA K T M U L A . PoEPE < 2 aE£S£ Vr. preguntaba con lucidez a sus opositores. H G ^ Z o m A L H E K T E . okaT pve-p t a ^ ('S í HPLEMESVTE U S o L T ^ K O ^ .i LAVO. se ubicarán naturalmente en el centro de la esfera (en este ca­ no el «centro» define el «abajo»). Ih - _____ l'&OE Cü&> ES ESTE KODE ¿0 tCAPiE. w ^ ^ w \ • ■ ’ ^ S fb E ^ e o Aristóteles planteaba que hay muchas propiedades de las cosas que no se pueden comprender en términos geométricos o numéricos. o s j ~5 'j€ M k ^ A 'E r o r 'f f v ' • ' . ?üE5 Á6AÍ0 £5 7 SIEMfiíjE. hkxü< z a l o vc& |M t# jw > ¿a/ explicación física del movimiento le permitió a Aristóteles construir una Imagen del mundo.—. que lo llevó a concebir dos tipos de cambio fundamentales: el “natural” y el “forzado”. yíb¿.

Comentaron y tradujeron a los grandes maestros clásicos y presentaron investigaciones completamente diferenIns del saber griego. Su cosmología es considerada la base a partir de la Cual se estructuraron las creencias cosmológicas en la Europa medieval después del siglo XII. ’»"ejDuCÁjtoK. la trigono­ metría y una multitud de procedimientos algebraicos. la famosa Geografía (aprox150 d.es p£¿ ¿aT»mo E N EL I1APA PoEpeü o&5 Em £$& rt&PÁ'EXAKck H PAPAí -ELcS . la ciencia como la conocemos hoy sería impensable. Sin ellos. ARCHIVOS v Ptolomeo ha sido uno de esos extraordinarios estudiosos de Alejandría. L o S A fc A S E S HA..) nos ha lega­ do una información fundamental para reconstruir posteriormente todos los lugares conocidos en aquel tiempo y trazar los mapas utilizando sus re­ glas. ASÍ CoHo EL tRÓEH'oSo Ke'TfcDo De.C. Además de la geografía. como el cálculo con numeración decimal.) de Ptolomeo (85-165 d. si bien el saber tendía hacia la especialización.' Para comprender el nacimiento de la ciencia moderna es imprescindible mconocer el aporte árabe también en relación al modelo experimental: aportaron Instrumentos de todo tipo. K f I E H e NiTE . ni a separar la ciencia de la filosofía (como lo hacemos hoy). donde. se ocupó extensamente de temas astrológicos y astronómicos (que tampoco se consideraban independientes). fj^o'tfecaái fb*J i fTO torifeC PAíK TrtANSFEÍUfc. P í O t o K o y A: HEWJfc» \ l \ ---------. lo era muy poco si lo comparamos con el actual. Ptolomeo es un buen ejem­ plo de la amplitud de ese saber que si bien era más especializado que en tiempos de Aristóteles. TAL £ H a.C. 5 . hasta hace unas décadas la historia oficial de la ciencia solía obviar sus aportes o limitar su contribución al cuidado de la herencia griega y a su traducción.uitmética y del estilo cuantificador. 46 . nunca llegó a pen­ sarse en disciplinas separadas o independientes entre sí. A pesar de esto. fue un gran matemático e inventor de instrumentos. u**:* fin m .U S í D o L<6 M A je S T M Aunque no ha llegado a nosotros ninguno de sus mapas.L\ U k Los árabes no se limitaron a resguardar el legado griego —que ya en su origen recibió múltiples influencias orientales—: lo enriquecieron de muy diversas maneras. metodologías y miberes desconocidos en Occidente.’ ¿A ñSfB-KA AL fcx^O J He S o b a j o t w s r n b v k v o x 'K g S ó L o Y . Su obra demarcó tanto el apogeo de la cartografía antigua como el final del gran impulso investigador de los alejandrinos en ese campo. sin embargo. particularmente en todo ló que hace al desarrollo de la .

S t . se dieron cuenta de los peligros que podía entrañar la llegada de la cultura griega. en la disciplinada sociedad romana y opusieron una dura resistencia. al 14.fc <s#^£' Si bien al rechazo inicial le siguió una fase de aceptación. al menos en los dominios occidentales. la resistencia de Catón fue sumamente fructífera y la lengua de la cul­ tura del imperio pasó a ser el latín.).i HoPEeenos o l \}\va^ Ia S ^ ü K £$ fo ^ p ^ e ^ T A L .^ a \ N u e s t r a C o L X o iA S E H fttE - I h \ r*M « s< H p o c .C.). Los conservadores. Respecto de la filosofía y de la ciencia. es necesario volver hacia atrás para poder conocer otra de las rutas que confluyeron para la construcción de la cultura occidental: la del Imperio Romano de Occiden­ te y la cultura cristiana. fS W i p U A ü c n k V e & Q c ü i w J / /A CúNSTRutriO^ p e e ¡nfftfcio S5\\\\W' Í A f g g ü A r t a S B L A ^T E S T ¿ v 5 ¿ESTíc. 49 ne»¡tíii»jR»w6o M fE R . los romanos tuvieron una indiferen­ cia casi total.iO £. con su estilo polémico. La mayoría de los autores coincide en concebir los inicios del Imperio Ro­ mano en el reinado de Augusto (63 a. ? t k o (_ _ _ ETEIÍWAS Q c ^ í\ f L k O Ó t i SO'vj S iEfltKE: f« T E ¿ E C IÜ A L 3 £ Z a 5 P& c V E ftD A T Ü É T ? S*. Su interés se concentró casi exclusivamente en problemas ju­ rídicos. VI 5TR.C.í c r t í í I |T ¡W € . Este camino de la historia ha sido (y aún es) mu­ cho más reconocido y valorado por las historias oficiales. la conquista de Macedonia puso a los romanos en contacto inmediato con Grecia y provocó un rápido incremento en sus relaciones con la cultura he­ lénica. nflB— g r-— — ~~— 7 A < s e o H E rR « % E S ¿ a R £ . r A N f lE S .ío $ o¿v¡PAEC HASTA <Xot' ?oM tp S e S E E ^O O E C E W fiü fT O A H E U T E — j ( ( C R O ^W ¿PS OArtiWoS. 'o n i ¿ > P ^A cncA S SoM ir \ f t t f . como Catón (243-149 a. A pesar de esa resistencia y de que en pocas décadas la pe­ netración del saber griego fue inmensa.C.'JeS ¿5 g a £ > V Las 1 Vx Ü k G c KAnI C¿>K I x C o ^ f A . sería erróneo considerar que Gre­ cia hubiera logrado efectivamente imponer a Roma su cultura.°H a *A° ]) e o C C v P e iv itE ^ /A ^ T ^ K ^ S ^ o ^ P A - .Antes de proseguir el camino que lleva de los árabes al Renacimiento ita­ liano. En el campo lingüísti­ co.6 e ^ 7 L MEJORES . esto no implica un interés homogéneo respecto de la cultura griega. En el año 168 a.R A R . dado su evidente interés en la construcción de un estado eficiente. d.C. a través de Al-Andaluz y de la España cristiana.C6 rwr££est$ SoM p K A 'e n o q j. ¿AS C ju e . f x ~ ■^eoMW Jo i O C C I P fc U % f itífc R tc f p.

no tenían ningún prejuicio que les impidiera recurrir a to­ do lo que les fuera útil. sostiene que «fuera de algunos hombres excepcionales. !-.C. lo definido. HÓ¿-Tif¿ES PAítA. El eclecticismo expresaba mucho mejor las com­ plejidades con las que tenían que lidiar y el espíritu práctico que exigía la gestión política de una multiplicidad de pueblos. En cambio los romanos. 7 j fiLtfeoF.A DESPEO WJ A LO S EOJECTtaS? ¿ "~ \K r7 ^ 3 CA< *L ± E . no tuvie­ ron problema alguno en mezclar todo aquello que les resultara útil. así como el pensamiento reflexivo en su actitud más amplia que no siem­ pre admite categorías a-priori. ? # k a Alexandre Koyré calificó la filosofía de Cicerón como «ensayos de un lite­ rato aficionado». / j Los pensadores romanos.).i desprecio de muchos los historiadores de la filosofía actuales respecto del pensamiento romano no debe extrañarnos: si filosofía es sólo aquello que se enseña actualmente. fue un pensador ecléctico orgulloso de serlo. Se lks ESTADOS P £ X t"S ° S . . lo homogéneo.R í >e m e n C texe le Ca UK-k En. podría aceptarse una cierta declinación en el Imperio Romano. l ffefco HoCMoS KVo LoSoH V io I i ó ue W ^ i a S Í a |fe ejLUs CMGOS SokI \ UCoU S íSTH ATES _B . uno de sus líderes más apreciados. U G o K P i.U6 EAJ S^S t >EU A6STKACT© VMO Despe. sobre todo en Occidente.OMK -7 X .t>A ^j^K E S S i S a rd e Z*. Cicerón aparece como un pensador de gran importancia y valor.R c £ X\ AO &Bm eo^ C f o o e s FÁC il u6i<Afi. pdofo *^í>. u .KfR. V.e. Bertrand Russell. P>e . sólo consideraban perfec­ to a lo puro. filósofo. Roma actuó como un esterilizador sobre la zona de habla griega del imperio».e_ fce<ai>eft. que ya no vivían en una polis sino que pertene­ cían a un imperio. Su desprecio no es una excepción entre los estudiosos contemporáneos de la Antigüedad. Cice­ rón (106-43 a. desde una corriente filosófica completamente diferente. Pero si utilizamos una concep­ ción más amplia e incluimos la filosofía política y la filosofía del derecho.-- b fé to K Los filósofos griegos detestaban todo lo híbrido.TWf siE.ej^A O P e . matemático y pacifista inglés (1872-1970).

de preocupaciones y de estilo.M fe fo J * O c c íp ^ T ti - U ? Ñ tfv S r . & > e z $ ¿ a óW \dk C o M &úe S e r- fc a m 0 c * \S e £ /A $ O . Este padre de la Iglesia afirmó que «un cristiano debe estar interesado en conocer a Dios y al alma y absolutamente nada más». El saber se refugió primero en las abadías y los conventos. logia: estudio). los europeos se reen­ contraron con muchas de las grandes obras de la cultura helénica y helenística. Pero antes de que esto suceda. pero fundamentalmente en los siglos XI y XII. En los territorios occidentales que hoy llamamos Europa sólo la Iglesia se ocupó de preservar una pequeña parte del legado clásico. « r V Al caer el Imperio Romano de Occidente gran parte de nuestra herencia cultural se conservó en el Imperio Oriental. de polémicas interminables en los que el saber no tenía una gran conexión con la observación de la na­ turaleza -aunque ésta nunca estuvo totalmente ausente-. el Grande. influido por el pensamiento platónico. Para los cristianos buscar las causas naturales de los fenómenos naturales es limitarse a «causas segundas». cayó en el año 476. TetA GM#Jo AL CoPi^ fSC T&cro. ni en la política. Éstos fueron eruditos cuyo mundo era un universo de textos. El saber griego quedó por mu­ chos siglos al cuidado casi exclusivo de los árabes y recién a partir del si­ glo X. Una. detenerse a mitad de camino en la explicación y renunciar al conocimiento de la Aunque el Imperio Romano fue uno de los más estables y duraderos. 52 Este desinterés por las cuestiones naturales no debe entenderse como un re­ pudio al saber sino como un cambio de foco de interés. ocurrió un acontecimiento fundamental en la historia: Constantino I. en Occidente comenzó a desarrollarse la teología cristiana.C) tuvo una importancia fundamental en la conformación del modo peculiar en que el cristianismo concibió el conocimiento. ni en la jurisprudencia: se había desplazado hacia la teología (teo: Dios. San Agustín (354-430 d. en el año 285 el emperador Diocleciano comprendió que la autoridad imperial ya no podía mantenerse como hasta entonces y dividió el Imperio en dos partes. la liderada por él. de citas de maestros. en el año 324 d. se extendió hasta 1453. la de Oriente. estuvo mucho más interesado en el alma que en la «physis» (naturaleza) y valorizó a las matemáticas por sobre las demás formas de conocimiento de la naturaleza. La otra. de referen­ cias bibliográficas. luego en las uni­ versidades medievales al cuidado de estudiosos llamados escolásticos. conducida por Maximiliano en Occidente.C Á : Mientras el legado griego era preservado en el Imperio Oriental. El conocimiento ya no se centraba en la naturaleza. 53 . San Agustín.C. impuso al cristianis­ mo como religión oficial.

al •" El movimiento hacia una nueva versión de la doctrina cristiana no fue in­ cruento ni lineal. En Europa sólo se conocían y aceptaban algunas de sus obras de lógica y otras pocas más. p E .. Aunque las prohibiciones pronto perdie­ ron su eficacia.. que primero influyó en la Iglesia y. en 1215 se autorizó la enseñanza del Organon./ 6 N $ o 4 lA N Z * g ^ R tU & o M M ^ E 5To5 5 ^ 6 b R e s Clom Los kJoest^oS í Se recuperaron el Almagesto de Ptolomeo y otras obras destacadas de la sa­ biduría antigua. lo que produjo una profunda conmoción y una gran avidez por conocer los tesoros de la cultura clásica. iC o a M T a S 6>54S M ^ e i // v SJ K tC v 6 > B n V ü 'i x E S tA . l^ . S E G unc^L. Esa avalancha de conocimien­ tos generó un movimiento intelectual de amplio alcance. con el tiempo.BifóROClOME^ $lt4 SABER. 55 . CoMOC*flí¿NTo N©SoN r 'R m . US a o e . el camino hacia una unificación doctrinaria que incluyera a Aristóteles llevaría aún mucho tiempo.rt° S í'Sot^ HOY PiFeKENKESC (. llevó a un cambio de orientación caracterizado por una preponderancia cada vez mayor de las posiciones aristotélicas y un creciente interés en las investigaciones naturales y la cosmología. H o ^ N i o S RcCr*>S w: ESUKl EXENTOS pe.. En Occidente.PA Y’ ^ ú C M ^ h VE C ES Q dAhob C R e .PE. por lo tanto. pero la ma­ yor parte de su extraordinario legado había quedado en el Imperio Roma­ no de Oriente y. Res­ pecto de la cosmología no existía ningún tipo de unanimidad entre los cris­ tianos. C u *L E ¿ £óiR .it o Hasta el siglo XII la actitud teológica predominante era agustiniana.. la atención prestada a estas cuestiones fue crecien­ do entre 1200 y 1225 a medida que se recuperaron y tradujeron al latín gran parte de las obras de Aristóteles que habían sido salvaguardadas por los árabes y desde Bizancio fueron llegando paulatinamente a Occidente.: SFlsiPcRííi S*NI SAL. se había desvanecido para los estudiosos oc­ hentales. 54 La recepción a las obras de Aristóteles no resultó precisamente cálida: en 1210 un concilio prohibió la enseñanza de cualquier doctrina aristotélica. Cb^ocÍAKoS! Lo5 iCaK' A vanza^cs I>eí. FfeL'<¡fc°S> E’kJCO^TRaIíoS 4 «te. o c e . pero se confirmó la prohi­ bición de la Física y la Metafísica. como suelen contar los manuales escolares: también había estado parcial­ mente «ausente» durante casi 1500 años. Aristóteles no sólo no había reinado durante 2000 años.

El intelectual era un individuo que culti­ vaba y vendía el producto de su saber. no eran por ello fácilmente clasificables. Hacia mediados del siglo XI Eu­ ropa se encontraba en un período de transformaciones desconocido hasta entonces. La época de las grandes invasiones había llegado a su fin. ^ Ovoe. Se$»rt P e ÍJ )M 0 íIE { t í # ' ^ a / C o H £ ^_ ^ A partir del siglo XIII. y f4o S o!A ita¿ ) E. H£P¿oet/o Cp^Gel&ía S o EkóTeuga. etc. 57 .L uM. y por más que en su mayoría fueran jurídicamente clérigos. sostiene que con el término «intelectual» los hombres de la Edad Media no aludían tanto a una categoría profesional.£&*° PA^A L»5 PeCaPc-ReS P ’EP a b jc . uno de los medievalistas más reconocidos de la actualidad. como los de Dante.So | O K u U C «£ L o A p . aportaron mucho a su difusión y a que el universo de las esferas comenzara a formar parte del «sentido común» de la época.). "1 La Tíe&Ka enJ e l ¡ . C t^T^o PeLuu. la extraordinaria síntesis aristotélico-tomista (de San­ to Tomás) pasó a ser la concepción del universo más extendida y acepta­ da entre las elites cultas de la cristiandad. la burguesía. ¿a C e í j Te Peí. magister. professor. También hizo su aparición un actor social hasta entonces desconocido: el intelectual. nue­ vamente se comenzaba a desarrollar la vida urbana. 56 Jacques Le Goff (1924). ¡n m t c tr o a am xu » Lk CoKiCéPcioM PE. que se designa­ ba con multitud de vocablos (litteratus. p e ¿A F o C m .p Ció M ^ E M ¿ ¿ p iV iM A v «sVAL.^ |T 5 k A 5 S S S I3 Para comprender la importancia de la concepción tomista del mundo es preciso ubicarla en el contexto de lo que los historiadores actuales han de­ nominado el «Renacimiento del Siglo XII».v'tKSo p E .$ 0 ^ . Aunque comúnmente estaban al servicio de la Iglesia. La magna obra de Santo Tomás fue el fruto de esta vi­ sión y en su Summa Theologica integró una visión bíblica del hombre y de la salvación con una concepción aristotélica del mundo material. La incorporación del pensamiento de Aristóteles que se produjo en la doc­ trina cristiana en el siglo XIII tiene como figura central a Santo Tomás de Aquino (1225-1274) quien realizó una síntesis magistral entre la doctrina cristiana y la cosmovisión aristotélica. sino a una cualidad de tipo más general.vJE^.. se expandió el comer­ cio y comenzó a crecer una nueva clase social. Su ámbito natural se centraba en las ciudades pues éstas oficiaban como centro para todas las inquietudes de renovación de la época y como el lugar de asentamiento de las nuevas instituciones culturales. Escritos alegóricos. f r 6 * ¿AS ALhaS > YoKj:tiF. pero éstas no pue­ den contradecirse. Para este sabio de la iglesia el co­ nocimiento abrevaba en dos fuentes: la fe y la razón.

Así nació la Universidad. Para com­ prender la importancia y el valor de la producción escolástica de conoci­ mientos es preciso entender el contexto en que tuvieron que trabajar y pensar. Éste se caracterizó por la llegada a la Europa cristiana de una cre­ ciente cantidad de traducciones del árabe y del griego que contenían una inmensa variedad de nuevos conocimientos que no podía asimilarse sin antes atravesar un profundo debate sobre métodos y fundamentos. Jna de las ironías de la cultura moderna en Occidente es el considerar al tundo islámico como algo extraño.tS d L T A t i M .TO .eN Hem o 5 „ ( lìiooHf/ieMpetts Jil '• ì f C c *i f¿>*iTc5 PE.1. los debates escolásticos no se reducían a averiguar cuántos ángeles entraban en la punta de un alfiler. Cuando los europeos oc­ cidentales redescubrieron a Aristóteles mediante el contacto con discípus islámicos y judíos.0U?a. ESTE E5>. como han pretendido algunas versiones poco matizadas de la historia. Santo Tomás tenía entre sus objetivos el de discutir (y por supuesto vencer) a las interpretaciones pa­ ganas. Las primeras en aparecer-y en alcan­ zar mayor relevancia fueron la universidades de París. .1198) y el físico y científico Ibn Sina (Avicena) (985.•U /A ó M M S . Oxford y Bolonia creadas a partir de la experiencia de escuelas episcopales que ya tenían un cierto nivel de importancia en el siglo XII. Con el fin de proteger sus intereses.Vv5.A'fcO ^ G o K E K T A . En sus claustros. \ ES.C. Al concebir a la teología como una ciencia. D o . pero aprendió mucho de ellos. sobre todo en España. en especial combatió las versiones del aristotelismo defendidas por los árabes.^ ! ^ ‘P A P ¿ V fM tSLo/XSTiCs ^ E P i r i ^ L 1 A e Sg S 10'^ p e Za l/e-KP\P~ í Tanto los nuevos «maestros» como sus «alumnos» carecían de una orga­ nización y tenían una vida prácticamente nómade.\| p. H e K t ó u C H o D e . Ha MAM SAJ&.ot>ieMV P E H e rcD o.T4 C o P v K e G iK o P e -S o ^ ' Ef<aO»VOCAG¡ON E J ■J 7 rm m q ||iy' La Universidad devino el medio natural en el que el intelectual del Medioe­ vo alcanzó su madurez. H o c m o íj LO K/\. C. Los más nportantes de estos comentaristas fueron los filósofos Al-Kindi (789-873 d.1036). también recibieron elaborads comentarios realizados por escritores musulmanes. .OO >4?6o \E-CKaR^ CM S e Ñ A M Z A í j . Estas nuevas instituciones al­ teraron la jerarquía de las prácticas educativas y entraron además en con­ flicto con la organización política. t e R o -EU.F /t á L .E6. y al igual que el resto de los grupos profesionales de las ciu­ dades. En ese contexto la concepción aristotélico-tomística logró un consenso mayoritario y estructuró el saber culto hasta el Re­ nacimiento. / T I f “ ’ jÉ f^ tL S J f’oeSro oüe Lo c$ • v> i t i R .STcR.oMWb Y .S jS Í H STX ne.E*i A * I*S XR<ST¿T E L Lo «¿M ■ ESTo D. se organizaron en un gremio y crearon una institución para que los albergara. .S. 58 Í-°S iKÍr>eX£S CeUíCíN B.) y Ibn Rusd (Averroes) (1126 . cuando representa una de las fuentes jndamentales en la que abrevó nuestra cultura.

CRtEM a o t O U foco' De. 1 5 O dho i \P. Fue un tiempo de incertidumbre y creación que afectó profundamente creencias.A.D .KOS -----— r-—r-r---* i i C Jí M CMúb f rum w m m V ìV ìR e H E i . en Europa comenzó un proceso de expansión des­ comunal del espacio vital. 61 .ido discutidas en muchos aspectos. Una profunda crisis religiosa llevó al cisma a la Iglesia. a partir del reencuentro con la sabiduría antigua que aportaron los árabes.T o jo s E l t b S <ÍAH&iC5 -te A E P A M - I a formulación clásica de lo que es el Renacimiento se debe sobre todo a la obra del historiador suizo Jacob Burckhardt (1818-1897) quien publicó /< ■ / cultura del renacimiento en Italia (1860). M * c & C io M . prácticas y valores en boga. y la dividió en católicos y protestantes.' Qac. la pintura y la arquitectura-.ASKo AL H¿KO T<EHPo La vida cotidiana en las ciudades estaba en continuo crecimiento y trans­ formación: el ascenso de la burguesía y el desarrollo del comercio trajeron aparejados un gran cambio en la arquitectura y en el arte. 5 . H^Be R . wkcenxu Sato 0MA..CE La A vX '^K H^LOoÓkì 7 CrtttJA. l ©S TcAüSfoftnv etf Pr^mcíP f Mo Lo CfeHAS. También se modificaron radical­ mente las relaciones económicas. . Aunque sus concepciones han •. Las necesidades de la vida ciudadana propul­ saron la actividad inventiva. v. L o S Oaaè. • — árfr * 3 “— i. la producción de máquinas y la valoración cre­ ciente de la precisión. todos reconocen la importancia de oste período de grandes cambios.i/tó Er4 « M IA . en las formas en que los hombres y mujeres debían de concebirse a sí mismos y rela­ cionarse entre sí. àoe. $ . R f N*t<H>£WTO o 0*ì » 1D&Be . v~ *< cs' p£. El desarrollo del movimiento humanis­ ta y el nacimiento de la ciencia moderna resultan centrales para la historia de nuestros modos de conocimiento. } f e PoCA_H<J'f •nl-me. . Este cambio se expresó en importantes transformaciones artísticas -en la música.< y'a<U (he'¡r¿ El Renacimiento fue una época turbulenta en todas las áreas de la vida hu­ mana.es&KiTg. basadas en la expansión del comercio y se adoptaron nuevas técnicas contables que impulsaron el desarrollo de las matemáticas prácticas.RFbne. 60 La ciencia y la filosofía modernas nacieron gracias al cambio global de actitud y sensibilidad que se fue dando en y a partir del Renacimien­ to. adv&fJ ?°W *k « te e . ^ I EWToS.O^)] ?RoDOCEM 4U6dST. ■ .S DéC A5>ò VWÍA. dando lugar a los procesos de Reforma y Con­ trarreforma. Merced a los viajes y conquistas que incluyeron tanto un nue­ vo continente físico (América en 1492) como la creación de un nuevo es­ pacio intelectual.

K>ViGoMA* » a. . P r U V o C . no sólo como criatura de Dios.fo x W tá H C E K vD o y E L C A E L o IS tiE .EcM M IPO Sw.JLi i En el Renacimiento surgió una mentalidad que supo pensar el espacio in­ finito pero que también contribuyó a domesticarlo. dotado de gusto y juicio. • ."“VIa-'I x . ■ .R E . Milán. entre las fronteras de ias colectividades locales y los nacientes es­ tados nacionales. la pintura y la literatura adquirieron un papel y un brillo desconocido en la sociedad medieval. S T y j| En Florencia. Lo SuCeS'i/o j Ex P e ^D o X /a S “^ ^ 1 IC oU f'A D A S /LESP^Oi I |Ho T&Ko A. fW ^ S rV » ^ W \ C ^ r . Los límites de ia tierra se ampliaron para albergar nuevos territorios. con la imagen que el hombre tenía de sí mismo.^W íí> e > k ^ e . . Como en todos los tiempos de grandes cambios se vivió una gran tensión entre cerrazón y apertura a la novedad que se fue expresando de muchas formas: como una puja entre el espacio finito e in­ finito.c S ¿. Se estudiaron los textos clásicos griegos y romanos y se los valoró por sí mismos sin necesidad de referirlos al dogma cristiano. a través de él. £e_ C z s s x a l: o p e . La arquitectura. j o í t ■. q jh v X«^> PoS>enoi> Ver T a C" | ” U OOKO OVVWe. MfE»Vro«. rM 6E M ttLR £57 C o&ue-Ro. 62 C o f \ o Lo O o N c i& . el siglo XV comenzó con una nueva manera de percibir y con­ cebir la naturaleza. Venecia y otras de las principales ciudades italianas. Gracias a la im­ prenta el saber se propagó velozmente en todas las direcciones. el Renacimiento no le dio siempre la bienvenida a los nue­ vos modos de pensar.fcSALE "REM/VCEKlTÍSrA.¿-óSofo S. El humanismo fue ante todo un movimiento relacionado con el arte y. i/ip R . otras re­ chazadas hasta el punto de llevar a la hoguera a quienes las promovían como a Giordano Bruno (1548-1600) que se atrevió a cuestionar la cos­ mología arístotélico-tomista. El humanismo supuso una ruptura cultural con la tradición medieval. por la revolución en los cielos iniciada por Galileo (1564-1642) y Giordano Bruno (1548-1600) y la expansión de nuevas creencias y formas de vivir tanto religiosas co­ mo seculares. de su potencia y de su lu­ gar en el mundo. entre antiguas prácticas comunitarias y la aparición del individuo-ciudadano. Algunas novedades fueron bien recibidas. Su característica central fue la de conceder una gran importancia al estudio de la Antigüedad y considerarla el modelo a seguir en toda la actividad cultural.I fez. ViHG E L G E .*. Los nuevos modos de vida en las ciudades fueron gestando las condiciones que permitirían pensar al hombre como un ciudadano.. contribuyó decisivamente a forjar una nueva concepción del hombre como un ser libre y civilizado.^ o iA T o fM l AL r " .''. Gmje. Estalló el universo aris­ totélico de las esferas y el espacio devino inmensidad sin fin.' * . de la historia y de la filosofía moral.I u A L .' í . H s 2 y i s t ^ j. F. El estudio de la literatura antigua.^ Época marcada por la exploración de mares y tierras. . Ferrara.

____ / I i Muchos historiadores. que en muchos casos eran crí­ ticos a todo pensamiento nuevo. a l J W v i L « J J _______ I fi te ^ M o S T ° K T c )« Á & . RE. sucesivas guerras y enfren­ tamientos diezmaban a Europa. particularmente al científico. sus intereses variados. Entre tanto.Vi. AL6u. EL fKPETO ES ?oT£MC. sus estu­ dios anatómicos con su capacidad experimental. se expandió la Inquisición. Tampoco lo es­ taban la práctica y la teoría.) no fueron «especialistas». inventor. . p é i_ íaóToR -. N a a d * D E ¿_K ^cK >e^To. su formación múltiple.D5 • TuEtófJ PH^Seáoip^ É * "£*TEfctt. su pintura con sus conocimientos de óptica y alquimia. Su obra como ingeniero se enriqueció con su saber sobre física. Leonardo se impone como un ejemplo exquisito de esta nueva sensibilidad renacen­ tista: fue pintor..SPETO VADM i A^CícjM . anatomista. Sin embargo el propio Papa alojó y estimuló la obra de Leonardo.U ) . t . Aristóteles.'A ( •• ó * ) Los hombres del Renacimiento.V ’EKÍ>Aj).O E A. al igual que los griegos del período helé­ nico (Platón.¿A £ x P e R. Su curiosidad era amplia y diversa. geómetra. mago-alquimista. p f t . su cartografía con sus habilidades extraordinarias para el dibujo y la observación.ÍA . t Á m M G < U 6 .etc. y éste tuvo más de una diferencia con los humanistas. construyeron y difundieron una versión muy acha­ tada de ese proceso multidimensional y heterogéneo que sirvió de nexo entre el medioevo y la modernidad. ingeniero y un extraordinario cocinero. tribunal eclesiástico que se dedica­ ba a perseguir a todos los que se oponían o pensaban diferente acusán­ dolos de brujería o de impiedad. Y T t A K m . Se suele presentar a este período co­ mo el enfrentamiento entre la «luz» (aportada por el humanismo y la cien­ cia naciente) y la «oscuridad» (atribuida a la iglesia en su totalidad). A £ 5 l A H U A 'P E . los médicos comenzaban a estudiar la anatomía disecando cadáveres y los inventores producían máquinas de toda clase. físico.JA Al mismo tiempo que los artistas renovaban sus técnicas.. los filósofos na­ turales desarrollaban nuevas teorías.K¿AO»S Y om¿>s ¿O Z M oK J>E. su cocina con su saber botánico y sus dotes estéticas. inventor. cartógrafo. 64 Para Leonardo la ciencia y el arte no estaban separados.

Los «libre pensadores» del renacimiento y los inicios de la modernidad se libe­ raron de las ataduras de la escolástica pero crearon otras nuevas.5EE. prosiguieron la tarea de lograr presentaciones adecuadas del mundo sobre el papel. Leonardo trabajó incansablemente durante varios años en la confección de mapas de la zona del Río Arno. le hubiera dado a Florencia una ventaja geopolítica fundamental en contra de los intereses de la ciudad de Pisa. colaborando en el pro­ yecto de Maquiavelo (1469-1527) para desviar este río que. ■ a fe E M EL At<íE_ ?£S«PE. g W tftfta w S Más importante que el aporte de Leonardo en la construcción de un pen­ samiento que sobrepasó los límites impuestos por la Iglesia y el saber me­ dieval. Las concepciones ptolemaicas. Muy pronto fue traducida y adquirió una gran influencia en los ámbitos más diversos. los modos de repre­ sentación y la política se intensificaran en un mundo en expansión comer­ cial y territorial. su rival. lo enriquecieron y actualizaron. La metodología de la «cuadriculación» se instauró como una metáfora fun­ dante y central de todo el espíritu moderno. C5 iH?C*. de haberse lo­ grado.^ K T < M Í. P .TEfm.^ t© T > \T A » ^ o o QyjfL -kiel ' ^tceSAR.R¿ Lo has A PC. medir y repre­ sentar el espacio.p T ^ . JEM IP o E C W .vO ESTA6LECEJ^ OKi He'TOÍO p e . A hü&SHlóS P >^At£S Pe.ttee» EL CARxo&ía'F'GO lo a n te s PoS'BíJE-.>SA 4o£. LEoNAfCPO . Los mandamientos divinos fueron sustituidos por otros nuevos: las exigencias cuadriculadoras del naciente método científico. P e t o Za <2-¡f NCSk T iE N£L T T £ M fto 5 P'feREKT E-5 A Lk fW T *A /AuñúoE ¿KfrAS £ 5 T E ^ Í-KTR£¿a2¡vPAS . Partieron del legado de Ptolomeo.VAHTfc.forman par­ ten de la misma trama conceptual que une a los pintores con los matemá­ ticos y los cartógrafos. Lo P-0. fue su elaboración de una nueva «grilla conceptual»: la perspecti­ va lineal en la pintura y la cuadriculación del espacio en la cartografía. La obra de Durero (14711528) De varietate figurarum muestra cómo las técnicas de proyección y cuadriculación -en este caso de rostros y cuerpos humanos. tL iR F . <ioe. -------- j«W >¡EN} T ___ Á ■fefcgtAQV . CtjASÁkxújiAQCÚ fAÜA CoKi-TF^EL^LO No es extraño que las relaciones entre la geografía. 5a. ] ‘ Lo HA. Todos ellos suponían que eran capaces de arran­ car los secretos a la naturaleza y representarlos en sus obras.'1 ***•< 67 .‘¿oR'Pft'£Ht>£fc. Muchos artistas-científicos renacentistas. eran llamativamente afines a las desarrolladas por los artistas en relación con la técnica de la perspectiva y facilitaron el uso sistemático del «enrejado» para dividir.-A . fOEDA. •«xrruefcUO i>£ EUA. En 1400 una copia de la Ge­ ografía de Ptolomeo había llegado a Florencia proveniente de Bizancio.

Pero no sólo los científicos realizan experimen­ tos en este sentido.o SoF'% tSTA ESCRiTÍlzM ESE. traducidos.AfcfEXTo 4I0TE-N0F¿T Tt-eS o jo s . no se trataba de estimular una experiencia espontánea.kJ Sí€*>T»o í I j ) Sj S Tr.L ----------.£¿ÁatyOSO L¡SRO &0E ESTfc' CoHTív^/sMtNiTB. HortW^tttuTC:. . La dife­ rencia clave es que en la ciencia moderna se privilegió un lenguaje específico: la matemática lineal. Su estilo fue experimental y no meramente empí­ rico. Experiencias tenemos todos los seres humanos.• N i ------------------------L ¿ j ► Durante el período renacentista fue creciendo paulatina y sostenidamente una actitud de exploración y de investigación en múltiples campos de la vi­ da ciudadana. aunque consideraba que la mate­ mática era el lenguaje clave para comprender la creación. (LoOAfVO ONÌVER.ESc*¡fO. al igual que para Galileo. C-ÍRcuLdS V ts.lA ^T?T“J) « P e fin etÍtA L ¿A$ n/féMA'T. no fueron sólo objeto de devoción (aunque algunos humanistas así lo hubieran preferido): muchos se inspiraron en ellos.c. sino de desarrollar un trabajo cuidadosamente preparado y analizado. PüECfc. A P dN X VA U T Para Leonardo. ESTÁ e. 69 .Tek.ES Co^í 55T/C. írtPoSi&«L EsTo& hE W05 O ff* PALA&rt*. tomando más su es­ píritu que su letra. sofisticada y sutilmente entrelaza­ da con la teoría. B ^ó io íA .<*JG</U>5.m oíajJ]§Q ¿ V & Í A V<UI<2X<0* 3 ¡ 'w Z a tE o g . Una de las grandes transformaciones que comenzaron en el Renacimien­ to y llegaron a su punto máximo en la Modernidad se relaciona con el des­ plazamiento de la noción de experiencia hacia la de experimento controla­ do. experimentos sólo realizan algunos. HL. Una forma de diferenciarlos es que el «experimento» exi­ ge planificación y control.s S ¡m t m c u ú>. ¿b>e " S A fc e d . leídos. S . h e t 'íÚ * ? . As­ trólogo. tfo SE. A lo largo de su vida no distinguió ni separó su labor como Astrónomo. también lo hacen los pintores o los cocineros.£. > t .(A$.68 Galileo.PESCUFP^ ST ANTEEMOSE "EL Y5 t LxS Gají». La diferencia estriba en que en el experimento hay una hibridación: se trata de una experiencia elaborada. Filósofo Natural o Matemático. Los libros antiguos.----------------------.r /v s o a j US pí¡L¿tc.SO ) . al igual que Leonardo. no fue un hombre de intereses restringidos. valorados y recono­ cidos.'A J S i * U s Ò.ÙE S e fka.

.LO S T oT tos. ¿A. (Sn B aií YP « > ü .' A ü ¡> i j> ° s v f e 's j A p t s < r ~ — ----------------------------------------------------.L a T>b z x a HJeoEf 6 tJ< SA R .O / JA . s.V'S ) S .. la filosofía y la ciencia. UMA ESfefcA CR. Sin embargo.. ? Hk&ER. otras apeló a la experiencia. HOV (vjvjEdb y i r ~ -----.——------------. Galileo recurrió a to­ dos los argumentos posibles para intentar hacer un lugar a sus nuevas ciencias: a veces se apoyó en la razón.S ^’ c>'.£XüS>©t-i£S *S u IPa ìa oPo k e . So Fe. puede resultarnos extraña la forma en que estas actividades eran consideradas en la Antigüedad y el Renaci­ miento. 70 ..R£E~ ÀLa [6 l e S>A. Copérnico (1473-1543). 'V . el arte y la ciencia no se mezclan.y_EÍkRo¿£S La historia oficial de la polémica entre Galileo y la Iglesia dice que se en­ frentó la «fe» de los religiosos y la «razón» del científico..c o ^J . Las instituciones tradicionalmente encargadas de legitimar el conocimiento estaban en crisis.EM. - -------- ------------ i _ "" . i ?e®.. Mo roE. G A LiLto. S>hl F0nPA Ehi U PAZjóM àiie-J eST^Kfe. ACASo U S .. inclu­ so llegó a apoyarse en San Agustín contra Santo Tomás.mt’ii. Solemos creer que la verdad es una sola -la que pue­ de ser demostrada científicamente-. UaS S A f t io S S o S T ie ^ E M S & T e rt* W tR ^ 'C X M M y p Ino ^ ca Hj B.vìmo • ‘SviS At.. en particular la Iglesia.Aceita E. H €_\ > w et. [ H *C £ S...R. Francis Bacon (1561-1626). la filosofía y el experimento no suelen te­ ner relación alguna.?A J)0... ¿A D 6SrCO vR.. N oS*. los otros saberes quedarían devalua­ dos al rango de meras creencias.— ■ En nuestra época. la religión..\'A . que suele separar en compartimentos estancos el arte.Kj. Un nuevo saber siempre tiene dificultades para hacerse un lugar..né.c»iKEK\roS> n o 7 4lCam2Au ?aaa V E n o srilM iì ’ & x . pero no había otras nuevas que las reemplazaran.ejsa.0 *. feCoM.. en la actualidad muchos estudiosos sostienen que también se opuso la fe de Galileo en el sistema copernicano a la razón de los jesuítas que sostenían que no había pruebas contundentes a favor del nuevo sistema.coo a«e.eiw ouxe*) P.fc 'ttiV p R S A Ko < a o t a /' / EM O H IH5JTÍ¿<JHCKT0^^ . así como a los antiguos les resultaría absurda o inaceptable nues­ tra concepción.¿.T A V x> 7P -> ep o ver. fües ¿A S Í.SA i. [coNtSTe. £ n E Íf-< / Q trtA O fffA ? J ¡ \ / <i.oe_ <ao Conozco ojAK'Qn DESOe.De. Anre. o?a4fc-Al**=e. ESCA^ob $E£>o£tfb io<a^€. aot A u ^ c . E M fe ^ A ) 1 Yo He OTvLi^'Oo ESE AkT^oioTA..ftA*. 71 \j gS k En nuestra cultura la observación y la fe pertenecen a dominios de expe­ riencia separados... Pite. faltaban siglos para que tuvieran e^poder de «garantizar la verdad». t7 * y > r [ J P o é ..ÍE6AJ1¿U5?: 'Som h o y ■prFtüFKneS A /a s Tüya. é. S'.. Kepler (1571-1630).f^ÍA-OOC E ÍT t' H: $*&€£.pe.'— —-------1 ----. Galileo y Newton (1642-1727) denominaban «Filosofía Natural» a su labor porque en su tiempo nadie distinguía entre ciencia y filosofía. ¿ a s &3 ^ K ^ S "1 En el Renacimiento las verdades tradicionales ya no tenían la misma fir­ meza que antes y el saber científico aún distaba mucho de poder imponer su propia verdad como la única verdad.STA¿|UA..ME^SaR^O. fue el mayor de­ fensor de su tiempo de la observación como fuente de conocimiento y tam­ poco se interesó por los hallazgos astronómicos del pensador italiano. Las Universida­ des estaban bajo el control eclesiástico y las Academias Científicas recién comenzaban a formarse.^.--------------------------------..\/Enc£>.(w tteurcs \ f$B8Á*S «. ‘ >S.I°T'vmto Ucpoe. filósofo inglés contemporáneo de Galileo.le s Ae.e. la astronomía nada tiene que ver con la astrologia..

QüE. no debemos olvidar que Galileo está pidien­ do que se acepte una observación realizada por un «instrumentó» total­ mente nuevo y que nadie sabía bien cómo operaba éste. ¿ nl K V - :• • t > r f eS r e A ^ | 9 : ZA ¿ oW jv lo e V o t A t T o ? | e lK o P o m a Ü fc L ' l a c íík c ía . H A & í/u'si:© i/¡stas.fSTAS v . La forma en que mu­ chos historiadores trata­ ron el juicio que le hizo la Iglesia Católica a Ga­ lileo por sus investiga­ ciones puede conside­ rarse paradigmática de un modo de simplifica­ ción distorsionada.A B S oW A . U H<jtr¡ P¿iOí>Dk JfeU>S ¡e s ^S 'B íx . HakIa&Ra^o e l Cas o S a b le o ■ rtuESnuy. . En primer lu­ gar. lo que intensificó sus problemas con la Inquisición.. Comenzaron a escucharse otras voces: Alexandre Koyré (1892-1964). exhortaba.- - / . Con la excusa de la claridad pedagógica se constru­ yó un mito propagandis­ ta sin relieve ni matices que aplastó la compleji­ dad de un proceso multifacético. 72 FA-¿TA- TaUxq £ r CN'-S CoMq PE J En el siglo XX comenzó una revisión crítica de las «historias oficiales» de la ciencia y el caso Galileo fue estudiado exhaustivamente.S tAD Pn-f«oCESolL—t ! tSXO t s tCJrALHE^E.-MONO. Arthur Koestler (1905-1983). En el caso particular de la negativa de los sabios aristotélicos a aceptar las observaciones del telescopio. OSfiteA/Aj) ¿AS ESTRE¿MS. \tiCfcE '&LE .L MOMERO DE ESTitELÍAS .r P o R á L d E S d T f a . entre otros estudiosos de gran prestigio. Además de científico lúcido era un hábil polemista que muchas veces pecaba de soberbia y de exce­ so de ironía. \ ¿A LES M CEÓADo F R E N T E a ' h ü ^ ? | EVi Pf No a S aoE KoST^AftANl U C üH fct. r<aoe ^ e s a jí^ ekj s * T>*rZ 'c.’feACiQNÁ. f M KiSÍADAS.t. f e t o ¿a P f ¿aS £5TREUa¿ * £ PAeíXt. pues se acaba­ ba de inventar. Además. la base de la educación tradicional era la palabra de los autores-auto­ ridades y Galileo pedía. Galileo sabía perfectamente que para demostrar el movimiento terrestre tenía que superar muchísimos obstáculos de diversa índole. 73 .--------------------------------------------------------------------------------. incluso exigía cambiar de tribunal: de la autoridad de los textos sagrados y la palabra de los maestros al impe­ rio de los sentidos o de la razón. Thomas Kuhn (1922-1996). poco creíbles y difíciles de admitir. . 1x6. las ob­ servaciones que éste permitía realizar estaban más cerca del milagro y la magia que de la ciencia. nadie podía tener certeza respecto a cuáles eran las situaciones en que el telescopio brindaba una informa­ ción fidedigna y cuando podía ser engañoso. i ?txX»ELH SE-g. Él era consciente que estaba pidiendo a sus con­ temporáneos que consideraran cosas sorprendentes y maravillosas pero. . En su intento por convencer a sus con­ temporáneos osciló permanentemente entre posiciones empiristas o racio­ nalistas según qué le resultara más ventajoso. difundieron una versión muy diferente de las investigaciones de Galileo y del juicio que se llevó a cabo en su contra. en su época. En la época en que Galileo presentó el telescopio ante el Senado de Venecia (1609). por la misma razón.

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Bacon proponía la observación rigurosa como la llave maestra de un nue­ vo método de conocimiento que debía imponerse al saber tradicional. Ex­ puso estas ideas en su obra cumbre a la que llamó “Novum Organum“ (1620) para dejar en claro que estaba intentando superar la propuesta que Aristóteles expuso en su célebre Organon (nombre con el que se conocen los tratados lógicos de Aristóteles).

Para comprender la polémica entre Galileo y la Iglesia, y las dificultades que tenían los pensadores «revolucionarios» como Francis Bacon para re­ conocer y distinguir entre diversos modos de conocer y validar el conoci­ miento, conviene tener en cuenta la sensación de incertidumbre y caos que se vivió en este período. Tal vez la literatura, y especialmente la poe­ sía, sean las que mejor nos muestren cómo se afrontaba el hecho de vivir en un mundo en mutación. El poeta Inglés John Donne (1572-1631) en su Anatomía del mundo escrita en 1611 nos lo presenta con suma claridad:

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La sensibilidad artística no podía ser ajena a los cambios que se vivían, a las nuevas visiones y versiones del mundo. Como en todo tiempo de cam­ bio, los valores también entraron en crisis. En este caso, el nacimiento y desarrollo del espíritu moderno trajo aparejado una desvalorización siste­ mática de la sensibilidad poética y una valoración creciente del número, la cantidad, el cálculo y la medida.
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El Novum Organum tuvo un gran impacto en su tiempo y sobre todo en el siglo siguiente, influyendo enormemente en la aceptación de la idea de que el conocimiento debía basarse en una observación y experimentación precisas (aun cuando su propio autor tendió a desconocer, criticar o recha­ zar los avances científicos más importantes de su época).
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Bacon les reprochaba a los filósofos «el haber vivido alejados de los ne­ gocios, ya que no es la meta de un pensador escribir en el ocio cosas pa­ ra leer en el ocio sino proporcionar las armas para la vida activa». También fue uno de los primeros pensadores que tuvo claro el poder que otorga el conocimiento, acuñando un famoso lema que se expandió a los cuatro vientos durante generaciones:

Una cosa era utilizar un instrumento como el telescopio por su valor prác­ tico y otra, muy diferente, aceptarlo como «fuente probatoria», o en el te­ rreno cosmológico. Las resistencias resultan comprensibles y razonables si consideramos que su utilización con el fin de escrutar los cielos implicó una transformación total de lo observado hasta ese momento en la dilata­ da historia de la astronomía (por más de 20 siglos, desde las observacio­ nes babilónicas hasta el Renacimiento, se habían observado los astros só­ lo a simple vista). ^ Pe-Tal.oOiac ES PREGSo £tü£ oS _ t i 6e.R6iS.Pe- Ia E S ü A ''1 ¡■PÉXeAK«UAx>o AoT?> &.0E S o creiS EL TkeHo A V-jeSTRo ■pA^oM.vKiEWTo Y S*?K.iW iS La TeWA.qp*Jj Y Ó£5TiHAC/d*l 2>el \Á)E.STR.oS Se UT-stó, <2.0£ tA>e.CAK. A es¿j¿kar. A. Vtanes tAuuCA oíD AS-'" •
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* Los historiadores que gustan de divulgar estas palabras del gran sabio elu­ den el hecho de que sólo algunos - ni siquiera la mayoría de los opositores a Galileo- se negaron a mirar por el telescopio. Más aun, algunos de sus más acérrimos enemigos fueron precisamente aquellos que habían acogido con mayor beneplácito sus primeras observaciones telescópicas, entre ellos varios de los astrónomos más destacados del Colegio Romano. También Ur­ bano VIII, el Papa reinante en el momento de su condena en 1633, había in­ tervenido a favor de Galileo en 1616 antes de ser coronado, llegando inclu­ so a escribir una oda en su honor: «Adulatio Perniciosa » (1620).
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Como el telescopio de Galileo tenía un aumento de nueve veces, permitía que se vieran velas y naves situadas tan lejos que transcurrían dos horas antes de que pudieran ser divisadas a simple vísta. Aunque la información brindada por instrumentos nuevos no resultaba confiable inmediatamente, los militares le dieron la bienvenida por su utilidad práctica. Ellos no esta­ ban interesados en la teoría sino en las ventajas del instrumento y comen­ zaron a aprovecharlo rápidamente con grandes beneficios.
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V
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En la cultura occidental actual la astronomía es un saber técnico que na­ da tiene que ver con la vida humana, sus pesares y sus anhelos, sus bús­ quedas espirituales o su destino. Sin embargo, durante el Renacimiento la transformación de la cosmología produjo una herida en el corazón del sis­ tema que organizaba al mundo y la experiencia humana. La primer gran conmoción se produjo al publicarse la obra de Copérnico De Revolutionibus Orbium Coelestium (1543 -Sobre el movimiento de las esferas celes­ tiales), en la que se exponía su concepción del sistema heliocéntrico, que cuestionaba a la vez la verdad expresada en el texto bíblico y la autoridad de Aristóteles, el más sagrado de los clásicos.

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La obra de Copérnico había circulado libremente en toda la cristiandad du­ rante más de medio siglo. Su influencia fue importante y se había discuti­ do ampliamente acerca de sus planteos, pero siempre considerándolos como un «modelo matemático»; es decir, como un sistema de «hipótesis que permitían salvar las apariencias» y no como una descripción verdade­ ra del mundo físico. Pero Galileo pretendía que se aceptara el modelo he­ liocéntrico como una descripción verdadera del mundo y no como mera hi­ pótesis privada de toda realidad. rS f aoE- ES P£¿i6ft.oSO fE.ft.0 3 - La \A*P4J¡ ía E>£>LA! i O Ponc- A ¿A l/ e w x j) fScRiTA j P fk So O'-e. e l Papa he_ A P °V W ; ,Vlo E K l VAW O 'p.RecTnMe^TE. t *c6 eM O ^ I E x r r o S jf ^ M e . v l T E £ t o £ « e ! ^ lA HVTúRaLea. £.$ e s t a ÓlTiMa /aaoc-Tebe? R.Í'JvL é Ó i A ^ .^ E .

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El modelo astronómico de Ptolomeo había sido adoptado, porque coinci­ día mejor con la experiencia y con los más finos razonamientos, y no so­ lamente por la «autoridad» de sus patrocinadores (aunque ésta importa­ ba en aquel tiempo como en todos los tiempos). Galileo logró erosionar la certeza respecto del modelo geocéntrico, pudo llamar la atención con su telescopio sobre muchas cosas nuevas y sorprendentes (entre ellas algu­ nos indicios fuertes a favor de la movilidad de la tierra), pero no mostrar el paralaje estelar ni muchas otras pruebas empíricas que le exigían sus oponentes.
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Si reflexionamos sobre las enormes dificultades que hay que atravesar pa­ ra hacer confiable un nuevo instrumento, y le añadimos a ello el hecho de que en la época de Galileo ni siquiera se valoraba un saber instrumental, no podemos seguir sosteniendo que los teólogos se negaban a «ver la evi­ dencia», puesto que, sencillamente, no había tal cosa. Había indicios pro­ metedores, conjeturas interesantes, pero no demostraciones convincentes. LoS MAPAS « S t b U a "PE. <2^ü lb o EfUM tam ^m b ka cto s J OOE ,ew EUX>S, EL <S<2jú?ó 3>E. ¿A£ íiEYÁECS ISoiO ' 0©^ !Dir«CüLTAl>, £ .L < S Z ¿ ? o De. © R - íó a j tAo ' fúEDE fc£CoN>OCe£<>e. E N A b S o L o T O , V ¿A E.«ort>tE- H A , CSCAjfU £AAo E L £00A D oft.¿ ü M ^, PoDEA.tb j^ o tiT A K U s , s)<J£q 3E>va¿.¿A/HEtJrE- Mo £x¿STE.i

La Revolución Copernicana fue un largo proceso de transformación con­ ceptual que llevó varios siglos. De manera algo arbitraria, como ocurre siempre que se Intentan establecer periodizaciones históricas, podemos ubicarla en el lapso que media entre la publicación de la obra copernica­ na De Revolutionibus (1543) y la aparición del Tratado de Mecánica Ce­ leste del matemático y astrónomo Pierre Simón Laplace (1799-1825) en 1805; con un pico de gloria en 1687, cuando Newton dio a conocer su gran obra: Principia Mathematica Philosophiae Naturalis.

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Arthur Koestler (1905-1983) fue un extraordinario historiador de la ciencia que dedicó buena parte de su labor a estudiar la tradición astronómica y en particular las peripecias del juicio a Galileo. Sus trabajos dejan en cla­ ro que lo que estaba en juego era la posibilidad de construir un nuevo mo­ do de experimentar, valorar, y relacionarse con el mundo y que el extraor­ dinario padre de la ciencia moderna sólo estaba en condiciones de presentar indicios, de proponer hipótesis más o menos verosímiles, pero nada que pudiera llamarse «evidencia» o «hechos incontrovertibles».
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La Revolución Copernicana no sólo fue un largo proceso sino que involucró a hombres muy diferentes, provenientes de toda Europa y de tradiciones intelectuales heterogéneas. Copérnico fue canónigo de la catedral de Frauenburg, Laplace fue un claro exponente del nuevo espíritu de la Ilustración francesa, Newton fue bautizado por el brillante economista británico Lord Keynes (1883-1946) como «el último de los magos». El triunfo del modelo heliocéntrico y de la física newtoniana no fue el resultado de un debate racional, sino una ardua conquista en un juego de poder-saber-hacer de altísima complejidad que incluyó múltiples prácticas e instituciones y se extendió varios siglos, construyendo un nuevo mundo.

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C /.0 ^ fa-BLAlü 1>EL LpS ÍUMüME|2A£>LES ASTRx-S La S > C .----------.iG)Ot03>Q I5E.e a ^ o G A jo I a Q jp c rs -a te K R E s T ftf S e c o h ^ r t íc t u neRA m tA 'rofíA . las instituciones fueron ganando poder para instituir un «nuevo tribunal» capaz de establecer qué conocimientos habrían de considerarse legítimos. Es por esto que una «revolución astronómica» provocó tanto ma­ lestar y enfrentamientos tan enconados que llegaron hasta la hoguera co­ mo el caso de Giordano Bruno o al juicio. tA'S Con?AMEROi "Pt.eAD^ V ¡£ om*R a Í ^ -Sí OTROS ACEfTA^i f K QUK H S m p. Al estallar esta concepción del espacio..VtesoLiS^o <3. en 1666.ELo H' 1>£L ih ir .la suficiente para que los pensadores pudieran proteger los nuevos saberes.U AccaPEMí a PEÍs? LifiCti í Hfc. Al disponer de espacios propios y de publicaciones para el intercambio. los partidarios de las nuevas ciencias se vieron obligados a fundar las Academias.C»CC^«>Íi El estallido de las esferas que contenían al Universo aristotélico-tomista implicó tanto un cambio de la configuración del Cosmos como de la arqui­ tectura del pensamiento humano.0E KaB'iA T ír^ p o l UKfi.'iTÍS C La Soto cs ^ Í Z e S¿SteYje &. fue un proce­ so mucho más complejo pues el cambio de la cosmovisión no era una me­ ra cuestión técnica: de él dependían la ubicación del infierno y el paraíso y con ellos la condena o la salvación de los seres humanos.\Z(a. de la “Académie des Sciences” en Francia.ve. UWA rt-. ¿A U&Gw^ÓM J e L ?A(ÜA«So EL.if t r 1 La filosofía y la historia de la ciencia positivistas han presentado el enfren­ tamiento entre Galileo y la Iglesia como un debate asimétrico en el que la luz de la razón venció a la oscuridad de la fe.■ — ~s -----------— — ------------------. AVENT OBAr. condena y confinamiento orde­ nado por la Inquisición como le sucedió a Galileo. ' tuc&n Co p e f ^ O r u J Para sostener. 1560 aprox. ECo hoR. a partir del siglo XVII la nueva ins­ titución fue extendiéndose y se fundaron academias en los principales pa­ íses de Europa destacándose la fundación. OKI /S. ACOHPAÚAM *K U SáSátMtgA sp J 3 e ^ ü E.. Sostenidas en su mayoría por el poder Real obtuvieron cierta independencia respecto a la Iglesia. ” JtelYTR.) y considerar como la primera acade­ mia «realmente científica» a la que se constituyó en Roma en 1603 bajo el nombre de “Accademia dei Lincei" (Academia de los Linces) de la que fue miembro Galileo. JtaA íí?Dec.I/C3 «O R . expandir su influencia y ganar adeptos.-------. .(J N *. (S eoSR ftTar QjNCRfrrA ?RETE K v TAS . al hombre se le hizo imprescindible encontrar nuevamente su lugar en el mundo. Sin embargo. p i s P o E s r r o s a La. En cualquier caso. 7» R M --------------------------------------. v. Como las universidades estaban completamente ba­ jo el control de la Iglesia.^ íe<cst«io t\coo es HeceSA^oo § É K ¡M fe M C o a T R A i^ s E qom o n e c e . difundir y validar nuevas ideas siempre fue preciso crear nuevas instituciones. 82 Algunos historiadores prefieren pasar por alto la «Accademia dei Segreti» (Academia del Secreto.eN T iF ¡<b 5 y K LáS ofoS D e l S ¿ L c X m .

e i^ r o E s e ^ 't o S P o ú a S SV F iU & iF b S t f SoBR-E. La fe -tanto la científica como la religiosa.K . SI volvemos sobre nuestros pasos para mirar con más detalle la controversia. el cambio y el crecimiento. T o p ¿ a 5 > Gd&as V J aoE < S ¿ > no ^ e to Deuj G eom etría. H eD E ¿ ajfeicC o / V & o P .no le era en absoluto ajena. Su descripción se redujo sólo a los átomos desplazándose en el vacío siguiendo unas trayectorias predecibles y reversibles. r----------------. la corrupción. T em a o & sta ^t e . recuperado y radicalmente transformado por los estudiosos del Rena­ cimiento y la Modernidad que desarrollaron una «nueva ciencia» a partir de un tema antiguo. dejando de lado la transformación cuali­ tativa y reduciendo el foco de interés sólo a aquello que entrara en la gri­ lla de la metodología cuantificadora. A K ^ < * jo <3oe. Galileo comenzó su trabajo inspirándose en la labor de sus antecesores. El estudio del movimiento (que en la época de Aristóteles incluía el crecimiento y la maduración) se limitó sólo al desplazamiento en el espacio. E S re. chocando entre sí sin sufrir modificaciones. ^3 cierto. no es posible obviar ese legado cultural.E¿J| H o /. Aun cuando su mirada fuera crítica o dife­ rente.'E D k 'b & b D e. la transformación. VKSTA A MoÚA K V o «AnJ . 84 La ciencia moderna eliminó de su mundo las transformaciones que fue­ ron consideradas meras apariencias de una realidad esencial inmutable. eSPe^TWA W A # A LA M T O Q a L ^ Z a J Realhemte ew U £ > G j .f V t e N < ES Galileo fue condenado. Para comprender la polémica y la condena a Galileo es preci­ so ahondar no sólo en los detalles del debate conceptual sino en el con­ texto en el que se realizó: el de la crisis eclesiástica y la Contrarreforma.</AÍ>>\S ^ D E H D & m ÍA 5 ’> f Como todos los investigadores. Todo proceso interesante tie­ ne múltiples idas y vueltas y el enfrentamiento de Galileo con el Santo Ofi­ cio no es una excepción.é N K S A dE .L M k b P . Nada menos que la gestación. podremos ver que la razón no era propiedad exclusiva del filósofo sino un terreno compartido con sus adversarios -que en muchos casos hicieron mejor uso de la misma que este gran Académi­ co Linceo-.— _ __________ _____________ bS C qSaS £*4 d oHCM$*J) VPiSTiiiGoil. Las nuevas ideas incluían necesariamente una nue­ va forma de experimentar el mundo. ya había un estado de opinión «rebelde» a las doctrinas aristotélicas creado por Nico­ lás de Oresme (1320-1382) y otros críticos escolásticos de las concepcio­ nes aristotélicas del movimiento que habían convertido a la cuestión en un tema fundamental de controversia en las universidades.-----------. pero no es tan sencillo comprender có­ mo y mucho menos por qué. A . La historia que puede condensarse en una frase no merece ni siquiera el nombre de tal. En este caso. El movimiento fue uno de los temas de mayor interés de la filosofía grie­ ga.eS . fueron condenados a ser meras apariencias de una realidad esencial­ mente mecánica. 85 . en una danza regida por leyes matemáticas in­ diferentes al destino humano y sus necesidades.2a ' hA£. S iito OBSEfc.

en lo que llamó el “misterio cosmográfico" (1596). Tras largos años de investigación logró organizados y darles forma. pasó gran parte de su vida intentando asociar los 5 sólidos pita­ góricos a las órbitas de los planetas alrededor del Sol. Kepler le había pedido a Galileo un telescopio para poder reproducir y ve­ rificar sus observaciones pero el tempestuoso pensador nunca se lo envió.L. nunca concibió la ¡dea de que el dogma de la perfección esférica y el movimiento circular pudiera no ser verdadero. Con ellos. Las «observaciones» no son un acto simple y. Entusiasmado con su propia obra le envió un ejemplar a Galileo. en agosto de 1610. y los que la promovieron tuvieron fuertes diferencias entre sí. Tan estéticamente edificante y empíricamente sustentable era la concepción de las órbitas circulares que. menos aun. Kepler lo estudió cuidadosamente y. 86 La nueva mirada no era sólo óptica y matemática sino también de criterio. trabajó junto a Tycho Brahe (1546-1601). a pesar de los muchos desafíos que Galileo se atrevió a interponer contra el geocentrismo. el arzobispo Ernesto de Colonia le regaló uno. por primera vez. lo es su significado. 87 . Kepler obtuvo los datos más confiables y actualizados de su tiem­ po. Finalmente. veremos cómo la ba­ talla por el establecimiento de una nueva ciencia no es una cuestión de que unos quieran ver y los otros se nieguen a hacerlo. En su afán de descubrir esa ge­ ometría. Esto lo llevó a concebir el Universo como la obra de un creador divino: el Geómetra Perfecto. Ni siquiera Galileo se atrevió a se­ mejante ruptura. el más importante observador de los cielos e inventor de nuevos instrumentos astronómi­ cos que le permitieron medir con una precisión muy superior a la cono­ cida hasta entonces las posiciones de las estrellas y los planetas.Johannes Kepler. Las órbitas propuestas por Kepler ya no seguían el camino circular de Platón: trazaban un recorrido elíptico. los unos se negaron a reconocer las observaciones y razonamientos de los otros. ÍÉ T f t i M C J w T A S E S T M C OWES S*J<LE S. pudo dar una explicación satisfactoria de su funcionamiento en un libro monumental de óptica geométrica llamado Dioptrice (1611). Kepler estaba fascinado por la geometría de Euclides y valoraba mucho la tradición pitagórica. al igual que los creyentes en el sistema geocéntrico. Si a ello le agregamos la dificultad que implica utilizar ciertos instrumentos. En muchos casos. quien no fue muy receptivo: nunca le contestó. uno jle los más grandes astrónomos y matemáticos de su época.

racionalistas. 89 . pues nadie siente que ésta se mueva.fA. comerciantes. en una verdadera orgía de pensamiento-acciónpercepción-creación. artesanos. La mera observación parecía contraria al movimiento de la tierra.A . al punto que. las prácticas y los saberes se dis­ tanciaron tanto que a muchos les cuesta creer que algunas vez estuvieron unidas.tkE. Expresó claramente este punto de vista cuando dijo: “Los argumentos contrarios a la rotación de la tierra que hemos examinado son muy plausibles». ni fue el producto de la concepción inmaculada de un método universal. ¡A . neoplatónicos. matemáticos. Fue una criatura engendrada por una multiplicidad de progenitores. La ciencia moderna no brotó de un solo hombre.CE. experimentadores. la primera se erigió en o a ñ n r a ríe» s u s creencias “ lh CXEHC4A -Se.L o S ' *. Del mismo modo. la expe­ riencia no estaba precisamente a su favor. místicos. a despecho de los segundos. ingenieros. entre muchos otros. Al mismo tiempo. magos. Para darle vida se fertilizaron mutuamente: religiosos. aristotélicos. el genial pensador no dejaba de asombrarse al pensar «que Aristarco y Copémico pudieron hacer de la razón la conquistadora de los sentidos.' ¿ A C i^ U C \\ E $ Una vez establecida una frontera conceptual y creadas instituciones dis­ tintas para la Astronomía y la Astrología.>K jC H o A C<JAMDo) NoS £>E -C |A*J j ^ E . Galileo sabía perfectamente que la evidencia de los sentidos parecía contraria al movimiento de la tierra. tenemos que comprender que en la época de Galileo fuera imposible concebirlas de modo independiente. filósofos.

ST T e lb S S o S H ovAH «EhToS T . comenzó a derrumbarse. S>E_ C A R / C T E « tW N iO .E n E k í H eR C eD . ume-ah-e. «Lo áoE. Sin embargo. Al verlo de este modo el movimiento de caída de la piedra resulta ser un movimiento compuesto en el que se combinan el movimiento lineal que conocían sus contemporáneos y uno circular que hace que la piedra acompañe a la torre (y a la Tierra) en su caída. DEL MíSMC Koí>o c I oe. Era preciso gestar un modo de experiencia nuevo: «el experimento» u observación razonada y controlada. Al soltarla se dirige hacia abajo pero conservando aún el movimiento de rotación terrestre. era evidente que las nuevas formas de pensar. de la transforma­ ción de las formas de vida en las ciudades.<2ioE_ CA. SiU o A Oki APARATO D t ?oR. y en el del ardor de la Iglesia Católica en su lucha contra la Reforma. A UW* SIM PLE ^ AGkíhTíCA. el cosmos aristotélico. Galileo y Kepler. 90 La concepción aristotélico-tomista no fue abandonada en un día. Es en ese contexto.V'ofWTBNDo ES IDEHoSm^ Aotí* c e le s t e £>e-&e a Ser. enseñar y compartir el conocimiento estaban tomando una fuerza cada vez mayor.' PESo») A partir de los razonamientos de Galileo. Para convencer a sus oponentes planteaba que al tener sujeta la piedra en lo alto de la torre ésta comparte el movimiento de la Tierra.? £ JL o j T o D o 'O E P e K JE . ÜK) . de pensar y de actuar. lo que antes era un argumento en contra del movimiento de |a Tierra se convierte en una razón a su favor. Galileo recurrió a otra estrategia: no se trataba ya de seguir la autoridad de los textos. -pg ÜM $. como un esfuerzo desesperado para frenar el impulso del nuevo pensamiento y de las instituciones que lo encarnaban.Viendd que las observaciones solas no eran favorables a su tesis. A partir de los trabajos de Copémico. pero tampoco la de la observación pura. producir. que se inscribe el juicio de Galileo. y la creación de nuevos instru­ mentos y maquinarias. concebido como un gran or­ ganismo. No se trató nunca de una disputa meramente técnica o científica entre monjes oscuros y científicos iluminados sino de la puja entre modos de vivir. 91 . valorar. y falta­ ba aún mucho tiempo para que el nuevo modelo fuera aceptado extendidamente. al igual que la torre. Las crisis religiosas y la expansión de nuevas instituciones permitieron que lenta pero inexorablemente fuera creciendo la idea de un Universo análogo a una gran máquina automática. cuyas partes estaban relacionadas con el todo.

las relaciones sociales. la arquitectura.p o / a KA° s S'GL? S . la organización del hábitat y hasta los modales en la mesa. cobra un signi­ ficado especial cuando la vemos sobre el telón de fondo de la metamorfo­ sis global de la sociedad de su tiempo. En esa sociedad. Toda la cristiandad estaba en plena convulsión pero. Ld f¡ 2. fundamentalmente rural y feudal. al menos en principio. KoUAY HWiA 'KeS’AKXíQo HoÍoMaS EQo. la concepción del mundo.. sino también que era el edificio completo del poder eclesiástico que se estaba derrumbando y era imposible apuntalarlo o modificarlo. con nuevos actores sociales y nuevos modos de producción económica entre los que se destaca el comercio. Un saber que no era propiedad de la Iglesia ni de la no­ bleza y que si hemos de creer a Descartes. del mismo modo que iba creciendo el «Index» de libros prohibidos. J En EL C o H v je N C x 'P o ZÍ. El mun­ do cambiaba y era preciso crear nuevas formas de pensar que pudieran ayudar a entenderlo y colaborar en su producción. Ko V*^ VW N iK U * pv*fto (k>t. La búsqueda de Des­ cartes. ya se empezaba a hacer evidente que el deterioro no se limi­ taba sólo a algunas áreas peculiares de esa grandiosa construcción inte­ lectual. P. clérigos y sectores populares en la que el conocimiento no era un valor particularmente apreciado. el gusto estético. Sabía de los traba­ jos de Kepler y Galileo en apoyo de las concepciones copernicanas. Un cambio que abarcó la política..S i — r_ _ C V f V T Ü L 5 f v ^ J = j a b e r . salvo entre algunos religiosos..Vi« S e \. La expan­ ì ò a ’k T k s sión de las publicaciones había ad­ quirido un ritmo importante. Había una gran efervescencia intelectual pe­ ro también una conciencia clara de que era preciso ser cauto. como una propiedad «democráticamente» distribuida. | La producción de ingenios y autómatas estaba en plena expansión y la metáfora mecánica recorría a toda velocidad el imaginario social. fue concebido. Hacía más de un siglo que la im­ prenta estaba en plena actividad productiva en Europa.'K V. a diferencia de lo que había ocurrido en el Re­ nacimiento.oMVCütEVi'lcrtENiTL.Lc EmEN" J Descartes nació en 1596. Des­ cartes inició el camino de la duda conmovido profundamente por las crisis del universo arístotélico-tomista y de la Iglesia. ¥ p e a riLoSoF. 0 « . así como del destino que les espe­ raba a los disidentes imprudentes.T\T'Vo ^ . su anhelo por encontrar ¡deas «claras y distintas».VJB SóU> ( • Ha&íBMSWa CoLTÍt/ApO. 93 . la religión. ¿-L ^ A G fr V E ^ T o p s lA F 'L -ó o Z A ^ ° P £ RSA Para comprender por qué suele señalarse por unanimidad a Descartes (1596-1650) como el padre de la filosofía moderna es necesario pensar su producción intelectual en relación a su época y a la que la precedió. Í ■f¿A (fioAtpAt) W V ' 'Aio BASTA TE N E & &M5N m'GEM iO ..'PATídK i:toD o EL/füMOo EST\' TEHER. hizo que se fuera apreciando cada vez más el saber. 92 Todos estos cambios fueron configurando una nueva mentalidad: «la civi­ lidad». El desarrollo de las ciudades.. La sociedad medieval fue una sociedad formada por estamentos de nobles. Z«S J^S SB LB C ToS e s p a t o s ao>t E x rs r.SCoTxPo. el honor o el coraje resultaban mucho más valiosos que el conocimiento.\K Í$fA L ES •ÁfiiOkfc. . V *0 . el estatus del saber. un buen tiempo después del surgimiento del humanismo y del comienzo del Renacimiento. YX. Las luchas entre el poder eclesiástico y la no­ bleza estaban en pleno auge.

Quería una sola verdad pero no la impuesta por la tra­ dición. aí rico y al pobre. No valoraba el conocimiento de los viejos maestros ni reconocía su autoridad.O*. Vl.ve. tenía aún enormes cuotas de poder. El campo social en que Descartes habría de sembrar sus ideas estaba preparado para recibirlas. «OF. El «Discurso del Método» comienza con la decla­ ración absolutamente revolucionaria de que el buen sentido es la cosa me­ jor repartida del mundo. sino en la historia.H* fAíS.E3áWe_ E S f E t o <Sio£_ cüvEMfcS SE. em­ bebido en un paisaje en que la diversidad crecía y se expandía. especialmente la Iglesia. M© ?0EJ>E_ „ HA6 E-R. Descartes emprendió la búsqueda de una verdad incontrovertible.. r w "YSi€SCR. ni pretendió para sí el dudoso rol de por­ tavoz o Intérprete de Dios. Esta es la diferencia que hace la diferencia en­ tre el pensador francés y sus predecesores. ningún hombre podía ocupar ese lu­ gar. 95 .) CoM S<DERAM T)0 CüXmTAS OPiMioNES 1>N ER . por más que estuviera deteriorada. El gran filósofo francés dio forma «clara y distin­ ta» a una concepción que ya impregnaba la imaginación de muchos de sus contemporáneos.so RahcM K >ÜL JoZÉA^A'H HE^o^e-S M¡5 QlñMlOMg. Descartes ya no intentaba convencer a los sabios de la Iglesia sino desplazarlos del tribunal que juzgaba la validez del conocimiento.\ ¿ T fí ~E f s 'R T Descartes no inventó una nueva filosofía en la nada. L A l/ER-PADERA YoCASr P¿>«. 94 Fi lo S o ft k Sq$ca. Descartes se preguntó: ¿Quién será capaz de garantizar el conocimiento? Él no se pos­ tuló como nuevo juez del saber. SoLK.SftecEProR£S. ¿A 3>E. garantizada y única.fX¿So"ToT>o UXÜJE.0 BA V u o ta i N*ToR. a su juicio. < 3 . MAS CiOE ’UMA. La estrategia utilizada fue de un exquisito refinamiento que vale la pena ana­ lizar con cierto detalle. nos pertenece a todos por igual. SifcvtN DEL. Teniendo en cuenta las dificultades que atravesa­ ban las instituciones tradicionales.o\en^s Solo A&Ros {GWfe UQm&ií Ekí i /£ 2 DE Q^OENiCEK. y a nosotros en él. En sus propias palabras: ]( !. A LoS C¿>LToEES i (P e.ES U ¿EM<¡oA DE. Su propuesta fue del todo diferente: la nueva fuente de legitimidad había de ser el Método. Ko^vioS) El proyecto de Descartes era cambiar de raíz toda la forma de concebir el mundo. ¿ a ViE-Vc Descartes consideraba que la pluralidad de opiniones era sinónimo de cri­ sis del pensamiento que dejaba entrever la falta de fuerza y de claridad del saber de su tiempo. Para que pudiera imponerse era preciso suplantar a la vieja autoridad que. Ésta es una operación mayúscula con amplias consecuencias en la historia de Occidente.e O ft. Afirma que la razón no tiene dueño privilegiado.AL GtOE. Esta democratización de la razón iguala al siervo y al señor.s A.$AS P^EDEM Se I^ ‘ S©ST£*4iS>A£> PoR GeÑítS J>oCTAS. y que es la única cosa que nos hace hom­ bres y nos distingue de los animales. El triunfo de su filosofía impli­ caba no sólo una nueva imagen del mundo sino una nueva forma de pro­ ducir y juzgar el conocimiento. angustia­ do frente a la caída de los saberes que hasta hace poco tiempo se habí­ an juzgado eternos. Frente a una sociedad en plena transformación. al noble y al campesino.

hasta que la duda lo lleva a encontrarse frente a frente consi­ go mismo. en las que los hombres han gestado sus propios modos de ser racionales. puesto que fue un invento moderno. El hallazgo lo sorprende. A j E ^ T E W p E R . Entre el mundo y él se interponía el dolor y la frustración de ver evaporarse la certeza del saber instituido. Esa es la diferencia entre el «tengo razón» que puede admitir otras razones y «existe una razón única» (es la que yo tengo y no puede haber ninguna otra). 97 «La Razón» no nació con Descartes. pAHE.-------------« La actitud de Descartes es la de aquel que ya no puede confiar en el lega­ do cultural. Los pensadores medievales tenían una larga y exquisita historia de pensamiento racional legitimado por sus instituciones y ligado a sus prác­ ticas. 'PESCO 8 >lE1?TO M C ) ’ 6 «oVANOVA. Supone que de esta manera su construcción no tendrá el mismo ca­ lamitoso destino que la grandiosa obra de Santo Tomás.L o <a.aotse.Y.ov6 M g tfcaC üU &Afco iMStRv¿\(mE ( VlAfeE^. ] El pensamiento cartesiano fue el resultado del inmenso temor al caos que se produjo en su tiempo.T A K T o £ CoMo CbUSi D&Í2JES V© / j ( '} j * &0'E^O?aufcTü JE&ESÍ í GortO vUREEfAGS f j V . Él concibió un modo específico de racionalidad diferente a la razón de la tradición occidental y de muchísimas otras culturas.'EMTo A L A F e . La razón cartesiana no podía tener preeminencia alguna en la sociedad me­ dieval. "joPosúA. 5 eüoe. Una de las diferencias cruciales es que esta razón carte­ siana se cree la única y no admite la posibilidad de otras formas de racio­ nalidad. pues siente que está siendo tragado por las arenas movedizas de la incertidumbre. ao F EXiSTÚW SA6iOi>.¿ < M \ ¿ H tC A . simplemente que no concebían a la razón de la misma manera en que fue pensada por Descartes y sus se­ guidores. ?H. Se propone entonces construir un nuevo edificio des­ de los cimientos.úEO z££M cS . El filósofo no se enfrentaba al mundo con ojos llenos de asombro como sus predecesores griegos. sin confiar en nada que no sea su « buen sentido » o ra­ zón. a su sistema de validación y de percepción del mundo. E ti ¿A . E " ’' “ y Yo e K OWA D E ÍA SE SC oEíA S A-H5 (C fc ie fc ftE S J>E EOJJCPA.'A AL£*l>4K ? E L U 'T \E R g A /. 96 . a su historia.Tó £ L £ K'TE. S i E S GlOE LOS Haó. Esto no quiere decir que los pen­ sadores medievales no fueran racionales.'HDiM. comienza a investigar las fuentes de error y del co­ nocimiento. Al enfrentarse a la falibilidad del saber.. j -------.

que pretendía era volver a fundar el mundo pero sobre unas bases más firmes que las de aquel que se-hundfa bajos sus pies.-— p rmndo:-----------. est « r P? P e . su princi•pal ocupación fue conseguir una certidumbre semejante respecto a l' conocimiento.S ■ . Qná vez que llegó'a la afirmación fundamental “pienso. Sin embargo. del mundo (que.| .n¡'de su suj^o: se dedicó can'ahínco a restituir la realidad al ------—— -------— — — ---------.ro "De. PeC OKi So ^ e -T o . ' .S£ Fue el camino de la duda el que lo llevó a hacer una afirmación fundamen­ tal: la de su existencia como sujeto del pensamiento. 'qii’ e hizo.. luego existo». desde entonces'. al contrario.. 98 Descartes no era un'escéptico.•tE íie R . imaginó que un «genio maligno» podría estar engañándo­ lo respecto a cualquier cosa que pensara. apenas -nacido. pertsár. Resulta llamativo que la filosofía que «¿inventó» ál Sujeto fuera tambjén la que mas eñer^'as ütijiZóipbr anillar «-minimizar su-subjetividad.La conciencia y el temor a equivocarse empujan a Descartes a emprender el viaje de la duda metódica. W (K YCcf\TnA£A. A esta afirmación clave de la nueva cultura moderna llega el filósofo a partir de la duda. A-partir de ese momento.grandes esfuerzos para parirlo. ¿ j b t á j ? É 4 r G p -m ro .una certeza . se encargó1 de aplastarlo. Buscándola. Pro CdEtfTfc 3>&e/ ü k M ez. inserto en una cultura y parte de la historia sino una sustancia pensante. \ lK CEJ T&Za" ^ i/£«3>áp. J r b é s c w tte . el filósofo no se interesó más por explorar. Su exís1 tencia como Sujeto pensante era. Tuvo R£CoUoC£(^ O . inconmovible. una razón desencarnada y a-histórica. t & r K .de éáe.^ Z o La 3>£ H A S ? r _r~ 'fe sfe C . 3L W W l 'O l M w m fk [. sería considerado un mundo extérnó e independiente del sujeto). La duda fue sólo un camino que recorrió metódicamente con el de­ seo de arribar a la certeza.S . Déscártes. <aü$.r-— ----------— — • ■ e^ás. a diferencia de los Escépticos que pusieron todo en duda y suspendieron el juicio. Descartes dudó con el objetivo claro de buscar la certeza y el fundamenta firme sobre el que construir un nuevo saber.la naturaleza. 0E 1 B L p f c X c R .. lo . excep­ to del hecho dé que estaba pensando. Pero ¿qué clase de cosa es para Descartes «esa cosa que piensa»? No es un ser humano corporal.dWE.

.OkJA Boem a H e t ^ T o í a X£. \ & • ''i J P 1 H v .EPrt£$¿VA E L Mom Do ELW¿aTHZA.HAe. S: H A H Q)S*S AÍAtE R._____________ Así nació el mundo cartesiano de entidades o idealizaciones matemáticas. Eliminada la subjetividad del sujeto. se perdió también la sensualidad del objeto. sólo se tomaron en cuenta las cualidades mensurables de los objetos.- M 1 r h .¿a CoM ceftoioú 3>£¿- S £ Que. Esta situación lo llevó a hacer una distinción entre mundo externo y mun­ do interno (teatro de la mente). El problema radicaba entonces en saber cuáles serían. yA <3U £4 R e s to s y^ 5 -pe o c e k ^ u ». E-¿_ i S o iE T b 5 E Lo <2. 5¿Lo S z \T u y t. X l HEMOS £.ve *. que fue reemplazado por una representación abstracta. ya que eran las únicas expresables en el lenguaje matemático de la época. r '2 ~ v i / f« " CtoMoeiMiE K\TO . ¿Cuáles eran esas co­ sas? Los objetos matemáticos. cia iz * v &gT^vKne>ATfe 7________ ^ S ¡2 ^ ^ 7 ^ v v .Ü A la pregunta de cómo podía estar seguro de no ser engañado Descartes respondió que si Dios había creado un ser inteligente.Eft3>e.sTr^To Gofio é u i3. Al menos algunas cosas tenían que ser necesariamente verdaderas.: R SaL Es ?a£A b L /JaíA M as a Or Ovi a^p-oLo. Des­ cartes juzgó que aquellas cosas de las que podía hacerse una ¡dea «cla­ ra y distinta» tenían necesariamente que existir.fA. disfrutan los seres humanos. e s im k re><u* i* .¡ h K eH T * Las meditaciones cartesianas dieron origen al sujeto. Descartes no mira directamente al mundo sino que se ve a sí mismo observando el mundo.i A(jE$ 1 LA P. De la enorme sensualidad que. &s ¡= H oao p. los únicos de los que él (ysjiuchos de sus contemporáneos y sucesores) no podía dudar. del mundo. Su reflexión dividió al universo en dos sus­ tancias completamente diferentes la «res extensa» (sustancia material) y la «res cogitans» (sustancia pensante). ?ÚEPE.T o S q so em ca/ue). En adelante el conocimiento fue concebido como la imagen de una naturaleza externa «objetiva» (total­ mente independiente) que se refleja en el interior del sujeto.H. rie QoEPA ?<*.eE. As í Cono e l P. f2. .W M2.£pí2eSemA e M ¿ A ^ E^ T t- _ *W. no sería para enga­ ñarlo siempre. tXA.EMACEUVÍSTA ?Lo\JEE.CA Ho y cX£>í:U^{>o/.US..ÜToEAv K.MTo<2.-m " j WHX: • F L HvtiVb e*£TeS¡AAto Se. e l'S c l Pe«o P e .Hú'( ClA^o v H'l V j>i.0ER. Crt> PoRcS.*) CuAjSXo S e Las CoMS>-Df £A OoKo 05\pTcS MCTeHs'r.

El siglo XVII vio gestarse una de las mayores escenías de pugilato filosófico: la que enfrentó a los empiristas y a los racionalis tas. aunque podamos incorporar nuevos términos y transformar viejos significados.n / j/ u . .Cipaj a. porque seguimos utilizando un idioma que no nace con nosotros. el legado cultural no es op­ tativo. Entre muchas otras cosas.'SrÁ . recibiendo a través de su sensibilidad y buscando en su actividad). la pretensión de que la mente puede funcionar como un espejo o que el pintor es capaz de plasmar la «realidad» sobre la tela.. En ambos casos. pues el filósofo ha llegado a ella cuando se dio cuenta que no podía dudar de que estaba dudando pero. como todos los modernos. la magia represen­ tativa. recién hacia fines del siglo X)< comenzó a prestar­ se ate'nción al terreno común a esos enfrentamiento si es decir. Los manuales de filosofía tradicionales solían hacer énfasis en las po sicíones de cada uno de los contendientes. Para Descartes. ¿.L a D ire c ta He&TE a M5 Pto<^Au. la tensión principal pasó a ser la relación entre realidad externa y la imagen que nos hacemos de ella. eliminando. Bibbio EL ÉSTA POSESO DE \A E ttS E W a í> E 5 ü 3 i DE ¿ A S oPiNiíNB DEJüS CbfJtHROZNEOS. para producirse. pretender comenzar desde cero. Así. b) escamotear la materialidad de la tela y de la técnica ( se pretende que supongamos que el medio es inerte. priorizando. es decir. a esa zona de acuerdos que ha hecho posible el desacuerdo la concepción representacionalista. A u tá M o M ^ e w T E & je a s í qúe . ma5‘ E l S u je to QoE K>(ú.?AGENTA. ALMdtóX>o je s te . y anular el pasado. no se trata sólo de conocer sino de ser capaz de fundamentar y garantizar el saber para lograr una «representación» verdadera del mundo. organi­ zando. V' e l tfü W O Cotltf AaüEÜÜO MíA^.P í M R 'S T V d v i J fo zó M S e Puede A fu c x K La noción de sujeto es a la vez fuente de certeza y de ¡ncertidumbre.T<a¿ h>sh* s . A fU E -IX . más allá de este punto. Ser moderno es.t>0 t)E-Sl>E OMA VENTAMAc S>oN U S POSOLAS PEtA 0qH¿eP¿4CÍM Re. La preocupación fundamental asociada a esta perspectiva conocida como representacionálismo es la de evitar el error. pretendió romper absolutamente con la tradición. necesita de varios trucos: a) eludir la presencia y actividad del sujeto/pintor (seleccionando. común a ambas posiciones. que sus características propias no participan en la configuración de la imagen) y c) olvidar que en cada caso se ha tenido que elegir un punto de vista y por lo tanto se han descartado una Infinidad de otras perspectivas posibles. IÁ UiO ' ' ' (¿05 A^Me^ToS S » k ñ Descartes. el error siempre estaba acechando. entre otras cosas. 6‘itì El representacionalismo supone la objetividad. Sin embargo.

w9\K. r. Y T * t \ P aca Ia S>e ¿as A ot0 r.LOScfRas \ . sino que. T odo ifc T ih o T e R k . Ensayo acerca del entendimiento humano (1690).OaKOK\oSoTf!£6 D E C n o S . 104 Las prácticas pictóricas de la perspectiva renacentista.vDaDes ¿ o e w¿>s Re.¿OáM© S e .eSEKir^)o Política i r J KvjCHoS pe Lo5 Textos SE.E li foiANOO. Francis Bacon (1561-1626) lanzó el puntapié inicial y su postura fue tomada. fue durante el siglo XVII cuando se desarrolló una potente corriente fi­ losófica empirista que hizo de las fuentes del conocimiento el centro de su reflexión.— r~ J Las concepciones de Locke no se limitan en absoluto a la epistemología.O K j £S?E¿o íU E D e _ A lte . entre los que se destaca la imprenta. por George Berkeley (1685-1753).r*v d e es^cs v>e^aí>c><íe-S r^j o ¿o cone ktam cono aa&o ^ C O K fL E T A flE N iT E \W9 E .ÉA E . OM Fa PEL. ksR. LltKlk? (•••) 4 ESTO K e S'PomDo C o H imPACAfcrtA: DE.fj£> CoANtO ESTAM lK ? í.)tf£R <E . CAftACTERES. J l L \ “U frtA FaSa Desde la Antigüedad muchos filósofos han mantenido la tesis de que el co­ nocimiento se adquiere y se justifica mediante la experiencia. o i ' ■y R eK uS A ^ PEZTflo irt (MAfeENSS O Í5EAS <4o£ ¿os ? 0ESTOS 1>E¿AMTE J E £¿_ p to o d c e w i ------. EA ELLKSE FiMPA~toT>o GortaeiH.ewTo ' Tbepe. como sostenían los racio­ nalistas. se ocupó ampliamente de problemas de filosofía po­ lítica. abonaron el terreno para que se des­ arrollase la noción de «representación» que permitió suponer que el cono­ cimiento es un proceso por el cual se imprime en la mente una copia idén­ tica de la realidad.) / CüAM Do ¿AS (D E A S i •S'E <OfRc. Ninguno de ellos consideró que ambas disciplinas estaban separadas. lo muestran con gran claridad.P 6 KiP¡ENT£ . e u a s e DE-R íva.y f°L -T T C \ . Sin embar­ go. en el siglo XVIII.UrtEt^EES. VACíO DE. T>£ La M A M E f l A < á . se ins­ tituyó la creencia que sostiene la separación entre ciencia y política.TEGA£.. Sólo cuando la división entre mundo objetivo y mundo subjetivo triunfó. El empirismo se desarrolló fundamen­ talmente en Inglaterra.CE W A ¿A I MEWTe-^EL EtiTE. Su pensamiento no puede entenderse si rto^s en contraste con el de sus adversarios racionalistas. para él no toda experiencia tiene el mismo valor sino que privilegia un modo específico de relación con el mundo. En su primer libro. las teorías ópticogeométricas que fueron desarrollándose en el campo de la filosofía natu­ ral y la aparición y difusión de una gran variedad de ingenios mecánicos. ( DE. 105 .n o C. al igual que Hobbes.¿>0& REfctSEKSTA£i¿/U S E O SA c PALA ¿AS lítA S f N Ü .SO?ori64KVC6>(3L'it. ÓxñAS ^ÚEl/AS. ■KeHoSAR.CMLAS PA#A WAC€£. Loc­ ke se ocupó de demostrar que todo conocimiento proviene de la experien­ cia y que no existen ideas ni principios innatos.PR. So AcTiviCKD F. a la impresión de la ideas y a que éstas son reflejadas como en un espejo.M G ¡A . La referencia de Locke a la observación visual. SiK) iDEAS.emtÜ Y DE. I T e U E ÍU a S Wj A¿. MEMTE. transformada y enriquecida por Thomas Hobbes (1588-1679). Un famo­ so lema de los empiristas afirma que la mente de cada hombre al nacer es como una «tabla rasa» o «papel en blanco» que sólo se va llenando de contenido a través de las experiencias vividas. John Locke (1632-1704) y luego.tS A S / Q o e EXTKAKJó & oE MdMCA K t HavX S>ApO C-OENiT* Pe.. Sin embargo.ü £ . c a r. 2¡F/0LViQAkJ PE IKifoOMA^ So6£EA í rt PoRrA MTr SiHA -<CT<V<DAT) m PoUtiC* <% <& 3>ESX*$U>ULA0AW iA HAYc>e.

Según Locke las cualidades primarias -solidez.Esta3 >¡STiN£i¿M 8. Locke se in­ serta rápidamente en la tradición de vituperación de la experiencia sensi­ ble.TCS De tA0EST<2 A E xP E ^E m oa. partien­ do de una concepción empirista terminó realizando un giro hacia el realis­ mo al postular la diferencia entre cualidades primarias y secundarias. Por otra parte. j \A TfiAUE'5 p e Sd I fERCEPCtOKi Y k W O\ f pütpe. Las dicotomías tienden a reproducirse creando en­ frentamientos a todos los niveles. figura.So^ 'T^Ta ^C -K T E ¡MS£PA(U. 106 Berkeley y Locke estaban de acuerdo en que el conocimiento se adquiere a partir de la experiencia. S.ÓKi Como¿Th >E^T£? Hom am o " PoepE. color.¡ Así como Descartes sólo reconoce como verdaderas aquellas ideas que se le presentan de manera «clara y distinta» privilegiando las entidades matemáticas por sobre todas las demás.existen en las cosas mismas. <2ü£ E S » S E * f’cG. x>EL ©&vj=To F tn Q B P E tiv EA'. de modo tal que muchas veces encon­ tramos que antiguos enemigos se alian contra nuevos adversarios y las clasificaciones que en un principio parecían claras y distintas comienzan a complicarse extraordinariamente. Berkeley no aceptaba esa distinción porque le parecía absur­ da la idea de que es posible comparar nuestras experiencias con un mun­ do exterior independiente. Locke distingue en las cosas dos cualidades totalmente diferentes a las que llama primarias y secundarias. Y Locáo o tra s CokbVfiteS fcpAZ/iertTE Mo SdM MMX EM ¿oS oB(eT «6 MsHoS. que Berkeley demolió. I Tk h a r í AS . es decir. ^¡¿(Oé. ÚLM¿5 ALIA p e S<-) | ESToV GohPí£TAHEMtE ) 3>EA¿i>tPDo C o O T é o . ^ CoAL<DApeS ' <50t So»1 PAoñ'Aj. e t c . 107 . S. no es expe­ rimentado. “( —) EtOTRcl MS C oMSWOí S frsí'. Sin embargo sus diferencias en lo demás eran tan grandes como la de cada uno de ellos con Descartes. las primeras corresponden a los cuerpos mismos y las segundas serían el fruto de nuestra peculiar percepción. Locke. l l a h o C ^ a l íP a ^ s e g jm > « ^ I ¿ Y Cj5r\a PoEPe.oiexDo'. mientras que las secundarias -gusto. extensión.650¿rA PaíIaDoJi¿4 0M c h P í^ S T ^ . é JS ro s. por definición. De este modo. ORÍ SAee(LU3. sonido.existen sólo en el sujeto. S o ^ D ^ S .ertPflE. 'UmDy > ÜH«6 Cono ¿>s ( JoffiA5 Zas Conoce. los tres coincidían en que en el teatro del conocimiento había un nuevo protagonista ineludible: el Sujeto. /aoe¿uS á-'JC. .enUo esco'm o P oej * 5 A ^ U ñ . X ¿a 3 < s lü e . calor. sabor. para gestar una distinción sumamente cuestionable (y cuestionada) entre las propiedades de los objetos. Para él. ÓoIAoSoW LcS Gd^oGjES. aquel que. etc . pero nunca una experiencia con un mundo que no podemos experimentar. Para él sólo podemos comparar una experiencia con otra experiencia. C o te & Q jjd fe $ E ^vKvéJkí ot» f MODO < = * / | Lo o o e He EW T.6(£5 De £> w coE Lfo X ¿AS <w t ¿¿/MO & ' ( 6 * m » Las tensiones que enfrentaron a los racionalistas con los empiristas no fueron menores que las que surgieron en el interior de esta corriente en­ tre Berkeley y Locke.tíc.MiU'R. forma. movimiento o reposo y número.

En la modernidad las cuestiones del origen.GoKOCCft. Sin embargo. 108 En la Modernidad ya no hay una mirada fresca llena de asombro como en la Antigüedad. El pensamiento dicotòmico que divide al mundo en categorías excluyentes y opuestas suele ubicar a Hume (1711-1766) entre los filósofos empiristas. La filosofía griega privilegió la pregunta por la consistencia de la realidad. Cuando el Sujeto hizo su apa­ rición. M o e s m « . £5 ?os<<bl£. en cambio. sin lugar a duda. 109 . su filosofía es muy diferente a la de Locke y Berkeley. Se puede decir que Hume fue un ade­ lantado a su tiempo: sus reflexiones eran demasiado audaces y. garantizado y ab­ soluto del mundo. El temor al error supera la admiración ante el mundo. que aunque sea falible puede aun ser potente y productivo.Y:-La El modelo representacional supone un abismo infranqueable entre el ob­ jeto y el sujeto. en mu­ chos casos. e t HdMDo S oLo Tevjeh o S Oonocthj.eMVQ' Pe. puso en primer plano el “Problema del Co­ nocimiento” o «Problema Epistemológico». funda­ mento y forma de validación del conocimiento se convierten en el proble­ ma central de la nueva filosofía. Descartes ponía el acento en que se trataba de dos sus­ tancias distintas: la «res extensa» (que corresponde al mundo físico) y la «res cogitans» (que se refiere al pensamiento humano). Fue capaz de sostener la incertidumbre de todo conoci­ miento humano sin renunciar al saber. aunque el cisma entre su noción de cualidades pri­ marias y secundarias también es total. Locke. ?i <Icepcáo^ > Y p e ¿AS i PE QO£ Co^EOAS. llegó de la mano de la duda e instaló el problema de la certeza y las garantías del saber. sus conclusiones resultaban insoportables para aquellos que estaban buscando a toda costa certezas y garantías. Hume reaccionó de un modo diferente a Locke y Berkeley pues no creía que fuera posible obtener un conocimiento cierto. y en cierto sentido lo es. la filosofía moderna. ubica la separación a otro nivel. Fren­ te a esta situación los tres adalides del empirismo tomaron distintos cami­ nos.

su mode­ lo fue considerado la imagen objetiva del mundo. Sus sucesores consideraron que Newton había sido capaz de descifrar la partitura. 3>e T)i<^o jU 'jp g lp g s 1.^ieKPo RaZcTm SMo ¿A O oytoHfe'g. . retomó los trabajos de Copérnico.T£Z\ EL Pfo&LEMA E$£WE £ L HOJK0 «£KO Actúa S'á. La obra de Newton cul­ minó el proceso iniciado varios siglos antes proporcionando una concepción global de universo adecuada a los nuevos tiempos. En 1802 cuando Pierre Simón de Laplace (1749-1827) publicó su Tratado de Mecánica Celeste.. 111 ...U £ L M úM DO H t k L 2>ÍH het4CkDklA<L Mi AL AoToH.. jf x ik Pop&R.ía I.. C o ^ ú ü f L ÜOESTVK (/©A '¿ A tA ^ D U . creencia que había hereda­ do de los pitagóricos. la nueva cosmovisión llegó a su madurez creando una imagen del universo que ya no precisaba de la tutela divina pues estaba fé­ rreamente regido por las leyes naturales propuestas por Newton. Sus investigaciones fueron estrictas y rigurosas tanto desde el punto de vista empírico como respecto a la elaboración lógica. A partir del siglo XVIII. T E H E K o S Ms^toTA 2E¿AtfEK. HA LSC fi-ito ONi ^rVú(LTA(ATE LnB&3 SoG flE /4 J j M p lk eLSiSTEH A.r*— — . 110 Kepler suponía qué existía una música celestial. Kepler y Gallleo para construir una síntesis poderosa.. Newton puso orden y concierto a ese univer­ so que los renacentistas sentían que se fragmentaba en miles de pedazos. ...* *’ hecesv T aw j B F ü P .0 e.. que además de filósofo natural fue alquimista.g.---------------------.— rtE PAft£ó¡© ÜKlA Las conclusiones de la investigación de Hume resultaron totalmente per­ turbadoras aunque no tanto para sus contemporáneos (que no le presta­ ron mucha atención) sino para los positivistas y empiristas lógicos del si­ glo XX que no podían continuar esa línea de investigación sin encontrar una solución al problema de las garantías que ofrecía el conocimiento em­ pírico para nuestro conocimiento del mundo..PAÍ» Dfc MOBSTfco < 2 . tE K E « ^ ÜtikC£Z. 1i" i*r'.' .^ . David Hume en su encuentro con el sujeto no miró hacia otro lado sino que se dedicó a indagar la naturaleza humana..«un- Va N ío IS A A C H E .. dejó un banquete de saber a disposición de sus seguidores y tam­ bién la espada de la incertidumbre pendiendo del techo. Este múltiple pensador inglés. 9 * «W a n ít ía ') Contemporáneo de Locke.---------.. Investigó a fondo las caracte­ rísticas y los modos de la experiencia humana en los que se gesta el co­ nocimiento. Isaac Newton contribuyó de modo fundamental a la estructuración y consolidación de la Filosofía Natural que Impactó fuertemente en la reflexión empirista. se interesó en la teología y en el diseño de instrumentos. Hume.S ^ er. al igual que Democles...

. El lenguaje era el de las matemáti­ cas y éstas configuraron una imagen del mundo en el que todo lo que existe resulta de la composición de átomos que se mueven en el vacío siguiendo las leyes que formuló Newton. Sin embargo. uno de sus textos más famo­ sos y valorados.aí>o U b vW-oREs PE EMACTiTcV f Pe. de una manera trágica y bella. La actitud científica. Estas leyes estaban escritas en las cosas mis­ mas y no necesariamente por Dios. que una vez programada funciona eternamente siguiendo las reglas escritas en su programa 113 . Siguiendo las nor­ mativas de Francis Bacon. í L VZShSS-ÜJM TfcUM> CdLToRA «ioe. debía "torturara la naturaleza hasta arrancar­ le sus secretos”. Ilya Prigogine (1917-2003). Con el triunfo del modelo newtoniano el hombre pasó a ser considerado un observador separado en un universo que le es ajeno. Para e l t > í s ^ krollo o b í a S o caïpaD Tze^ottúiZiCK a o e s t L <t o AmÊÊÊÊi'Æm V V 5 L HoDELo M E ^ x c 'o Í>CL MoM Antes de la gran transformación que dio surgimiento a la ciencia moder­ na.de conocerlo todo: el pasado. Premio Nóbel de Química 1977. Como si fuera un reloj. produjo un uni­ verso donde el hombre: ".. ha planteado que es­ te proceso ha llevado «a una transformación irreversible de la relación con la naturaleza (. y luego la cultura científica y laica que fue estableciéndose a lo largo del siglo XVIII y XIX. como un gitano. tan indiferente a sus esperanzas como a su sufrimiento así lo describió. el universo era concebido como un todo orgánico. de modo que quedó abierto el camino para que los filósofos de la Ilustración primero. el conocimiento total del mundo sólo W ene una restricción: nuestra limitada potencia de cáleute^Desder ésta perspectiva conceptual el hombre resulta capaz “en principio “ -aunque no de hecho. dominarlo.So PoRjàuE. que busca una unidad elemental para explicar el comportamiento de un todo mayor a partir de las propiedades de sus unidades componentes.) que se comporta como un autómata. explotarlo y hacerlo rendir. Según Laplace y todo el cienti­ ficismo moderno que lo siguió. T o to Peí DETE u s ¿£yés ÍCoVTTaPl^CE. es posible manipularlo. ¿M P ° ^ í e5 T ’ G<Po í La idea de un mundo mecánico está estrechamente ligada a la concep­ ción analítica del conocimiento.CiSC(ÓM y' f’R.tfc C ^ 'C 0 El nuevo orden del mundo gestado se organizó a partir de la noción de «Leyes de la naturaleza». cuya característi­ ca fundamental era la interdependencia de los fenómenos materiales y espirituales. el presente y el futuro del universo.. en cambio. PoPc KcS £L PA'xkTO .£. el mecanismo puede ser desmontado y estudiado pieza por pieza.EDii'Oic-N. EL PüíSE^TE y l EL FoToe© feL dN'VER. Según esta concep­ ción. Dios era el amo y señor del universo mecánico para él. ■ GRacíAS A Ke V 5o S I L-EVcS.. ¿se da cuenta de que. ya no era imprescindible. Ha P*UM-E<£. 112 Newton era un creyente devoto. el premio Nóbel de Medicina Jaques Monod (1910-1976) en el “El azar y la necesidad”. se desembarazan de los dictados divinos. vive en la frontera de un mundo extraño? Un mundo sordo a su música. El hombre formaba parte de la naturaleza armónicamente con las otras criaturas.

e S C-í e r t Oj w $Ley£ s tA<re.A / T y CoMj||¡ h V ff.( ÓÚ Cc^oCnH. ¿a ¿(U vJeoD ) A ü£.icMTo CJaRd V ^sTiNTO A pesar de que la contribución newtoniana fue fundamental pa­ ra el triunfo del modelo mecánico y la expresión matemática de las leyes. así como otras se­ mejantes de Galileo. P £«o T E N ^ t A o S OKI l E M a o A ¿ e .c&' e s / Descartes había postulado un modelo mecánico del universo puramente especulativo. Él valoraba y utili­ zaba la matemática como medio de conocimiento pero no creía que fuera el lenguaje mismo del universo. sus hipótesis no tenían ninguna relación con experimentos ni observaciones astronómicas. ' . sólo son palabras». k1 4 PEWitfc»! S a b e r . Galileo. que tienen en común la característica de ser pasibles de un tratamiento cuan­ titativo y una descripción en términos matemáticos. en cambio.m'tiuO S>ou R i 6 d^oS\S V'SOS ?<t>racME$( S e c o K P ir^ S ie m p re .H A fr iC A l '^ A . había construido su sistema a partir de los datos observacionales de Kepler. pero no por ello dejó de inventar hipótesis. sabores y so­ nidos. para sostener sus posturas de que la ciencia se ba­ sa únicamente en la observación y en la experimentación. Es deliciosamente pa­ radójico saber que Newton. I)F . . Durante mucho tiempo los estudiosos de histo­ ria de la ciencia consideraron que el título hacía hincapié en que se trata­ ba de una explicación matemática como un modo de fortalecer y realzar la filosofía. Galileo ya habla comenzado con la purga de cualidades cuando afirmó que: «Si las orejas. Descartes aportó lo suyo y clamó: «Dadme extensión y movimiento y construiré el universo». Muchos autores sostienen que Newton tuvo que agregar el término «Matemático» porque no podía ofrecer más que una descripción de cómo operaban las leyes universales y no era capaz de ex­ plicar las causas de la gravedad. cantidad (tamaño) y movimiento permanecerían. aunque lo negara. c á rto Afecta.S . <a. uno de los mayores genios matemá­ ticos de todos los tiempos.' t)» f e G 3h* H e ¿ P\íS£. tef^o kJq A lcanzaW Paita s a & e g l. Sin embargo. Los empiristas han utilizado esta afirmación contraria a la formulación de hipótesis. no creyó que el mundo fuera desci­ frable plenamente con métodos matemáticos. ni pretendía expulsar a Dios del mismo. NoS KüCMoS A*i»5 i 5o*cs . . (no sabía el porqué). abstraídos de la criatura viviente. L \ La gran obra newtoniana sobre el movimiento se titula Principios Matemá­ ticos de Filosofía Natural. pero se terminarían los olores. En el siglo XX. <?or RP°S . Newton. cuando no di­ rectamente invertida.■ i l f r y Id » ü La descripción cuantitativa del mundo requirió que se llevara adelante una depuración drástica y radical de las entidades que lo pueblan para dejarlo reducido a extensión y desplazamiento. todas las corrientes actuales reconocen que sin la invención de hipótesis la ciencia es imposible.ASi ES. soy de la opinión de que la forma. esa concepción ha sido matizada. pJ-M fe íH ¡T E ?tóO 0O R. lenguas y nari­ ces se suprimieran. los cuales. y sus discípulos simplificaron mil fenóme­ nos y cualidades para concentrarse en la extensión y el movimiento. él no estaba conforme con esa perspectiva: le resultaba in­ suficiente.

Si l*C*eNCiA. i'nftoií. ( P to S T>¡¿© * t‘ &°E WEwstOU S E A Í Volviendo a Hume. por lo tanto podemos creer que es correcto pensar: «El sol siempre sale por las mañanas». a la transforma­ ción del sistema social de legitimación de conocimiento y al desarrollo de un nuevo modo de valoración de la «evidencia» en una sociedad profun­ damente distinta a la del sabio renacentista condenado por la Iglesia. que nació cuando murió Galileo. La inferencia inductiva es la que nos permite pasar de las observaciones singulares a las leyes generales. y antes de ayer. El sol salió hoy por la mañana.I lio T 't w e CAZmv. Este razonamiento es de tipo inductivo.'.y el conocimiento de la realidad que se deriva de la percepción. y el día anterior. Pa­ ra comprender la fuerza con que sedujo la nueva perspectiva newtoniana a sus contemporáneos basta con conocer el proyecto de epitafio que com­ puso Alexander Pope (1688-1744). 4 f*£>TX¿u< ¿A3 MX&o.'bS. también salió ayer. La aceptación de un cos­ mos mecánico con un sol central y los planetas girando en derredor en ór­ bitas inerciales regidas por leyes matemáticas inexorables fue posible gracias a la labor de varias generaciones de pensadores.MAS V o T '^ x . iM éf MvéS C S jO » |<\EC -FS. pero como no existe ninguna conexión necesaria entre una causa dada y su efecto.'TAH c6 117 . que es exacto y certero pero no aporta información sobre el mundo externo.No fue hasta después de Newton. El conocimiento obtenido no es demostrable sino tan sólo probable. y fun­ damentalmente con la aceptación generalizada de la teoría newtoniana y su difusión merced a los filósofos de la Ilustración. FOEL En relación a las cuestiones de hecho.M E K S ¿A NOOtt-. surge de la experiencia pero para Hume no tiene garantías de ningún tipo.TA.1 . A lc a n ^ M GoM Mo:> AVo&E. éste dividió todo el conocimiento en dos clases: el co­ nocimiento de la relación de las ideas -e l conocimiento hallado en las ma­ temáticas y la lógica. que la teoría heliocén­ trica se impuso como cosmovisión dominante. \ ¿A N4J0KALE& V ' SoS Lñ Í£S /AÓA. no se puede esperar conocer ninguna realidad futura con certeza. APe HAS „ ¿as G c £AS 1 F¡JK£$pNEM Gf<Í. También consideró que el conocimiento de la realidad des­ cansa en la relación causa-efecto.Yo T'írU t’o ¡ (í^c. Hume consideró que no hay posibilidad de ningún conocimiento demostrativo respecto del mundo pues todo cuanto conocemos lo sabemos por observación directa o por inferencia inductiva. considerado como uno de los mejores poetas ingleses del siglo XVIII.

119 . sino que vemos la presencia contigua en el espacio y sucesiva en el tiempo de A (la causa) y B (el efecto).*r■.se Lk OTÜA. 118 A pesar de que muchas veces estemos convencidos de que hemos «vis­ to» la causa de un fenómeno. Este princi­ pio sin garantías lo usamos también para predecir el comportamiento futu­ ro aunque no puede brindar seguridad alguna.T .Co » a¿ j DAD Cioè.}" ¿ co a ' l F u e U CA. SoMOSOaPa^S esto que «A es causa B» okj*C bU E x¡¿ H 1 implica un salto conceptual. ni en la naturaleza. UCOE.« . Suponer a partir de Y Lk te esto aue «4 « L m de J p fi» C ^uSAS. según Hume. es el fruto de la asociación de ideas debida a la costumbre o hábito de observar que «siempre que A. no observamos que «S es causado por A». Efectivamente. La «necesidad» es puramente mental. En nuestra experiencia ~ =v i ­ sólo podemos observar la M'RAK° 15 . E F e r r o s< eoe.p !¿ H em e.I — # E L E F e C T O A ¿A CAO&W HA6a A Gi^o O aU sseo csA lC ^ I i^ i> E F e c r t G>l£.----------—. y tra­ ducimos la asociación como una conexión necesaria. Pero ese supuesto no se funda en una demostración sino que es fruto de la costumbre y las creencias.7 --------.U3A La causalidad. conexión constante entre ^ fenómenos.. -----. no se corresponde con ninguna impresión sensible. R e a ^ e -Mt e a ¿a c a u s e o -. no está en las cosas. entonces B». sólo vemos secuen­ cias de acontecimientos que nosotros relacionamos de un modo causal pero que perfectamente pueden haber ocurrido de otro modo.-----. La aceptación de los principios de inducción y causalidad se debe a 1 4 : la observación de una conjunción constante de los hechos en la experiencia.— Hume planteó que todo razonamiento sobre la experiencia se basa en la suposición de que la naturaleza transcurre de un modo uniforme. ésta no es observable. S o L o i?KgC^WAr1C& Q u £ . si no existe previamente A». y que «no se produce B. Mo o & S S W a M o S ¡ ---. a ría . La idea de «causa» que tiene la forma: «A es causa de B». Tenemos por costum­ bre asociar lo que hemos observado que se produce repetidamente.

E. Estas influencias lo llevaron a reconsiderar las ideas racionalis­ tas con las que se había formado. muchos autores coinciden en que su postura es más bien inclasificable por su originalidad y por el mo­ do en que concibe la razón. A?To ¿A <AD4-. las pasiones y el conocimiento humano en to­ das sus dimensiones.. pues no pretende establecer una epistemología independientemente de las demás acciones humanas. e s A&£*>«>o p£fneNO£i<ÜOE S e a ToTALHEíOE A¿Ek» OES1E EKFR^nTaJ>o A E?Oa . el filósofo alemán se propuso investigar có­ mo era posible un saber empírico que pudiera considerarse necesario y no meramente posible. Kant quedó «hechizado» por la ciencia newtoniana a la que consideraba verdadera. De este modo Kant construyó un nuevo problema más que responder a las viejas preguntas que enfrentaban a los empiristas y los racionalistas. e ¿ AíXA S E A T A ti& 'E^ (GdALUEfAtE.. Su concepción de la naturaleza.£ S o .----------------. por lo tanto.. éíCuEG.Po tlü^MO f s r ( OoHBjESTü Xe. sino comprender nuestra actividad cognitiva en el contexto de nuestra vida como seres paalonales y sociales. El problema es que las dos posiciones resultaban contradictorias pues la ciencia newtoniana era experimental y. ^ P o( ^ OoKVS»\é>ú.Nío ?AR>ece estaR .. Se formó en la tradición racionalista pero sintió un tremendo im­ pacto al conocer la física newtoniana.. PAfVre.iO lEM-vOo £>£ «CfrUo 'i K^E^A0 ] ___" lililí II I. H'jOKAS CtoSAS 'PiSTfK'TA^.r-HgT i MSePARA6i£leíAK(CTo(?At£-2i. LA H^y'oR. y la filosofía de Hume. w o^ Poe.R. por una parte.Sü PüESTo<SÓE. aceptaba la posición de Hume que distinguía entre las ciencias experimentales y las formales.üU \HP£R.E L Baruch Spinoza (1632-1677) suele ser presentado como miembro conspi­ cuo del «bando» racionalista. de los afectos. 130 A diferencia de Hume.. "ES PA«XE. U=s3S¿_ JEL GOE R.foEj | ICottfr.WO: E¿.-------— k _________ — ------’-----.. para Hume no tenía garantía de verdad alguna. Sin embargo. una aptitud independiente de la sensibilidad o de los deseos.—— " — — ■ —r M T Immanuel Kant (1724-1804) fue un filósofo alemán cuya obra es conside­ rada como una de las que mayor influencia ha tenido en la historia del pen­ samiento.TEHEÍL PAtóA Ak j?| ¡¡¡ ) .UA.E'Z!.. a r«M £e que. ?g. f& ofee^a.e s ftR x o p e h >s ¿eh q p o é m C ttc o .eSTKift«>«flnÉ >£Í Lx95 ¿ÍM itE S ó>0£ H'5 hABSVCS^ KAfcíAM t¡SrA&í&C¡DÓ ' - m a sa ba .. T ■ ■ *. La razón no era...efcoí'í ÍÍ0£ HE A&OCA1LK A 'vJ j ¿AÍMEST¡6A<C¡©U p e bs> '■ * CoW iCioW Ec.---------------------. Al mismo tiempo. HoHe h e p . O o m e s tx ^ h óm cftc f L ^ k S Z ^ r ü Ir A & ^ E lQ Ú LoS ¡É | l| PoS>eR. inmersos en ia naturaleza.. para él. a&AaieftPo. S # : HE Cfc*iUÉNCiel2¿>t4 T^TAtMCMtE fe HiC. P'¿E.TArtEW£ KAaoWAüSTAj S LoS PZaMteos P £ Home /te. áOE f(KEM P¿6'<61£{LA ES-P£ H \e ^ K V ¿ L ConaciHZWR S¡Ki R.iiTi f .. DECoSgjoe. JíEM'vK-O p e LA KÍ*vToRA1 . Su concepción del entendimiento humano es mucho más compleja que la de sus contemporáneos. =r^T K T f^A G ¿k\ tftTEücCTOAL.¿^HoA. Frente a este dilema. III-----.MoCJHÍS¡M4S ?M*Jes <S0E. PA. fAítA doMCE É > \ < £.. "m oSoS Ü k \K ntfLtf A UD..Et^£_ pA(iA<ao£.CCE <üüt C-o^OfiejJ EL f<oH P)(5_e.IIII I —.-----------------.. .'Po RESocTE... 12I .MoH&«-E. Kah ESefiJTo ActR<A De ¿os AFtctaS ^ÍA CoSJfcocrA *lúM A.MI I. del razonamiento y la intuición se asemejan mucho más a los planteos actua­ les del pensamiento complejo que han roto con la tradición representacionalista moderna. O d HPETEUTE ..& císajo Se om aum ejko CoKstChüq y1 v/ARiADo. idea que le resultaba completamente absurda a Kant. por otra. y AoMaoe. _____ J Spinoza no pensaba en el hombre como una razón abstracta sino como un ser humano capaz de ser afectado de múltiples formas.

renunciar a la idea de que la ciencia provee un conocimiento verdadero. cuáles son los límites de la razón y qué es posible conocer. la primera de sus tres obras fundamen­ tales. 122 . ni quería. \ ) ¿ lA G>oe' e s ¿KE-X< P FR\£ A. PK^X\C i¿LK(*Jc& X l^o fa o u E S .OE. pensó que debían existir condi­ ciones anteriores a la experiencia que la hicieran posible y se preguntó cuáles serían. La forma de responder de Kant a estas preguntas sobre las condiciones de posibilidad del saber recibe el nombre general de «criticismo» o «filo­ sofía crítica» y sus tesis centrales aparecieron expuestas principalmente en Crítica de la razón pura (1781). "£>E Kant consideraba que la experiencia humana sería caótica si no . Es por ello que se dedicó a investigar con tesón qué es lo que hace posible la experiencia humana.tuviéra­ mos alguna forma de ordenar la infinidad de impresiones que recibimos del mundo exterior. A partir de esta idea. IES S. sino más bien la de constituir la critica del mismo. Este sujeto no es un yo psicológico. objetivo y universal. La salida del atolladero planteado por Hume comenzó a entreverse cuando Kant se preguntó de dónde podían provenir la necesidad y la universalidad si no era de la experiencia.HfATc ¡ "D x-LM ú^V o & s dUvVEKSAi-Y' j NECESARjo STeKií» &. Su respuesta fue que el encargado de organizar el caos de sensaciones y darle una forma era el sujeto trascendental. Críti­ ca del juicio (1790). P E ¿A E x fE R T E K X ó T A .MJiW \ P f^P á n /A Kant se dedicó con perseverancia a buscar una salida a la afirmación de Hume de que no es posible un conocimiento universal y necesario de los hechos de la naturaleza. el sujeto no es mero espectador. Su filosofía no tenía la pretensión de establecer un sistema de conocimiento. tampoco se desentiende del mundo: las categorías configuran lo que registró la sensibilidad a partir de la interacción. Sof30. una especie de estructura uni­ versal que contiene las condiciones de posibilidad del conocimiento. luego. Como-pEMOSTfcO WvWjE. Responder a esta pregunta era crucial pues no podía. Esta respuesta al problema del origen del conocimiento pro­ dujo un cambio tan radical que suele hablarse de ella como de un «giro copernicano» en la filosofía. De este modo el pensamiento de este filósofo fue capaz de conjugar el empirismo y el racionalismo creando una configuración nueva. es un sujeto formal. L a SOLoOoKi E s esropíAI?.e CaSc^. pues sin ellas la ciencia no tiene garantía alguna. . En ella.EKPRjE. álo e. ¿C>no füETo ¡WyfieíL Í M l A ! P£M<dST*A(1. Las otras dos son: Crítica de la razón práctica (1788) y.o i ^üM AM Av y' QoE'ZA Mee PoSí&LE.dotvx. 1 Í W i E M E .| Según Kant no percibimos impresiones -como aseguraban los empiristassino objetos organizados por las categorías a-priori del sujeto trascenden­ tal. » . es constructor del objeto del conocimien­ to pues les impone sus categorías a-priori. E¿.

sino el mundo como se nos representa gracias a la actividad del sujeto trascen­ dental: el mundo fenoménico. sino todo cuanto podemos conocer por la experiencia y. Se caracterizó fundamentalmente por una confianza ilimitada en la razón para mejorar la vida humana y por una visión optimista de la historia definida por la confianza en el progreso. El fenómeno.oe ftA. • as J La objetividad de Kant difiere de la de sus predecesores. Para ellos.i \¡ ku'c £. 125 .. LoS H0 M. y despreciado m n el m o tft d e « o s c u r a n tis m o » .'áE — ifUeieR-oü fóe. para Kant. Francia y Alemania desde mediados del s.U iuSTRAOON IH OwE.J)° í r5 -N lo í^( eí\/ì C ° Para Kant.s m l a s t mtu) o o mc s ^ oo^cg p r o >som c e ó S=*. en Fran­ cia. el objeto de conocimiento ya no es el mundo «en sí» reflejado en la mente como si fuera un espejo. $ o HonVa A 3 LA fvK M é ú u o S e R 'A f a s * ® » ... ' \ ¡ J j l “V>KS/M2X. Como en todos los tiempos. todo cuanto se opusiera a la iluminación racional era rechazado tajantemente como irracional e indigno del hombre ilustrado. en Alemania. aquello a lo que se aplica el conocimiento científico.5 R. los redactores de la Enciclopedia (diecisiete volúmenes de 1751 a 1765): Denis Diderot (1713-1784) y Jean d'Alembert (1717-1783). Voltaire (1694-1778) y Jean Jaques Rousseau (1712-1778). El período también es conocido como «Siglo de las luces».. Locke y Hume. Se conside­ raban a sí mismos la elite de la sociedad y pensaban conducirla por la senda del progreso y la buenaventura dejando atrás toda superstición. Como estas formas a-priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y del entendi­ miento (entre ellas la de causa) son comunes a todos. e^iA<3. En esa época. Europa -sobre todo en Inglaterra. no es una ilusión o un engaño de los sentidos. en Inglaterra. la razón sólo podía conducir hacia la li­ bertad y el bien. Entre sus líderes destacan. Nuestro cono­ cimiento es objetivo pero no describe ni refleja el mundo en sí.. 124 El movimiento generado por las ideas de la Ilustración no se limitó a la filosofía: se extendió a todas las áreas de conocimiento y a las prácticas sociales más amplias.fi> ¡X ¡-uz. la objetividad que­ daría garantizada. En Kant encontramos un sujeto activo.eS DE. o «lluminismo». los temas del saber y los del poder también estuvieron ligados en las concepciones iluministas.. «Siglo de la razón». sino el mundo configurado en la ex­ periencia humana por el sujeto trascendental.O T o p o ¿A ^ © t 'A | P e R X » LS > C t. Esta concepción es­ tá tan lejos de la «tabla rasa» empirista como de la racionalidad cartesia­ na. Christian Wolf (1679-1754) y Kant. Se ha dado en liamar Ilustración al conjunto de ideas filosóficas y políticas predominantes en .. pero al precio de reconocer que es imposible un conoci­ miento independiente de nuestra forma de conocer. U h f ü A S A íiiF w e ó . irracionalidad y tiranía. El conocimiento objetivo es el fruto de la actividad del sujeto y no un mero reflejo. por lo tanto. El mundo fenoménico es el fruto de la actividad del sujeto tras­ cendental que organiza la experiencia mediante formas a-priori.M °H . XVII al XVIII-. capaz de darle forma al mundo y conocerlo.

iHCiP(VLE5 ESPeCúIaCíOMES 0VP4. En estas dos obras expuso los linca­ mientos generales de lo que se ha denominado positivismo y que él llamó también «filosofía positiva» o «espíritu positivo». separar las explicaciones su­ poniendo que unas son «positivas» (objetivas o verdaderas) porque se apoyan en hechos y otras no lo son.& T ^t> o C uehiTÍF fG o | O 9o^»it-íVo v io A & e r? . Para muchos filósofos. EL ESTACO HET^FfSiCo O A<í>STí2AcTo. dh moestka5 fR. En este sentido. su prestigio cre­ ciente y la potencia de sus producciones propulsaron la creencia de que existe un único modo de conocimiento certero y veraz: el conocimiento científico. Al igual que Bacon.Po(LTQ£¡> ESTADOS Te<5Wos> t> ¡PeR E MTfcS *.ó r\o p o cííb I "J^MC&TTZaALC * f ¿ £bA¿. S *<¡L© El siglo XX comenzó con un fuerte ascenso de la concepciones empiristas y positivistas. KlO ES>TG <Q .A SUJETOS f£CHHE_ Como parte del movimiento ilustrado..tL P°SW 6h°> El filósofo francés Auguste Comte (1798 -1857) fue el fundador de la co­ rriente positivista. C ada om a. 127 . la humanidad evolucionó desde estadios en que estuvo dominada por la ima­ ginación y la superstición hasta llegar a su madurez en la era de la razón en la que sólo admite explicaciones «positivas» (no sobrenaturales). Sin embargo. G okíoó nv&KvTO f I 1 Las corrientes más activas en esta tarea de encontrar un método definiti­ vo para distinguir entre el «saber garantizado» (o científico) y la mera opi­ nión fueron las de los empiristas y positivistas lógicos. Según su concepción. Comte comparte los valores de ra­ cionalidad y progreso aplicándolos tanto al individuo como a la especie hu­ mana en su conjunto. El inmenso desarrollo de la investigación científica. ES EVAT>£KiTe QOE ¿AC e n c ía ES OWT'Po p e CbttOáKiEW ttDS J OBViAHEUTE. ES tm sá L / e r j> 4 D & £ o y ' WBm f a r u/vjD4 n m r A H o T T ] r fx lv b 'c Paca A l& gm oS sza. ES Lh 3>>FE^eKiC. es particularmente notable su rechazo a las ob­ servaciones microscópicas y a las teorías que se derivaron de ellas. Sus obras fundamentales son: Curso de filosofía positi­ va y Sistema de política positiva.EL ESTOPO TEO LÓ &CC o PiCTlCÍQ. descono­ ció o rechazó muchos de los desarrollos de Ja ciencia de su época porque no coincidían con su concepción de lo que debía entenderse por hechos positivos. ÍA m DE KM&SrK. el problema central de la epistemología pasó a ser la demarcación entre ciencia y «pseudociencia». aunque se trataba de una concepción «positiva» que no recurría a entidades sobrenaturales.. Locke y Hume un conjunto de ideas claves: la importancia de la ex­ periencia en la creación y fundamentación de conocimiento y la valoración del método. su labor culminó en la exposición de una nueva religión. Éstos heredaron de Bacon. Su obra muestra cuán difícil es (sino imposible). E . Paradójicamente.."ei/^ n T e "> p £ ñ o é C . . los padres fundadores también les dejaron se­ rios problemas sin resolver. 126 $ jS T < U 6 d iK S-kí Lü&aéL A r^ T ^ E i Lh CrF^CfA Y OTICOS He’To P0 3 DE. sobre todo en el mundo anglosajón y su esfera de influen­ cia. PASA $>0(jsSivM\£ÚVE..o'S Co W OCi Mí&NT06.

^TE?ASaÍ>QS H o Le?£tlWAt\:\ : OUK -TomPaKE AT/VOcm ESTR. Bertrand Russell (1872-1970). îifE .\¡oüJ\Ó A ¡ iKjCúvtfo lu c rá ^ j>£ ’ f-Krem'Tta V O U A . Su postura filosófica llevaba a la conclusión de que era imposible que pudiera haber una certeza objetiva a partir de los datos que aportan los sentidos. oW A x f ^. /ufa 7aœ Eyíaw h€ | A ü . el interés por la ciencia se limitó casi con exclusivi­ dad a la lógica de la investigación. a su vez. drásticamente depurada para que pudiera encajar en la fina maquinaria de la lógica.<ct/^ I F¡ Ce Y So ti£X0t>0L0b\k i l(3. matemático y filósofo inglés. Locke. se puso en marcha un programa de investigación centrado en los nuevos desarrollos de la lógica formal que ligaba de una manera nueva la verdad y el significado. Desde la antigua Grecia existió una férrea oposición entre las corrientes de pensamiento influidas principalmente por las matemáticas y la lógica y aquellas que pretendían fundamentar la validez del conocimiento en pro­ cedimientos empíricos. provocó una drástica reducción en una amplia variedad de temas pro­ pios de la epistemología que en muchos casos se redujo a una filosofía de la ciencia y..oe.E. J p c.tA bóscmseíx "pe.EL. IA b e r t r a u p fe s e u - l z ?a & ¿ ¡ToDo Los ?«ÚÉ>¿£/1^5 u>aop s e s m o s . esP£iUncÇ> ¿tOE ESTAS tvWEu^) ^ to lA H iE m A S fV S ?EhMíTAm.rA ?iA tíieA io H ume M olo .T A S De l f A ú V t c r o l.o v uó&íck. 129 . Para lograrlo. PoDElLúSA: T E 'm . Esta tarea exi­ gía tanto una revisión de los fundamentos de la matemática como de los métodos de las ciencias de la naturaleza. E H ftft'S /ld c lksm v Ac tu el? vEL r\os>e.p i Co S o V.CiOÚ | V D E ¿A. L A P e S j So EUO . jt / S La incorporación de nuevas herramientas lógicas no produjo una amplia­ ción de los métodos y del campo de preguntas sino que.o \ Hume había establecido una separación tajante entre las ciencias mate­ máticas y las empíricas.& E fi PÍAS RAY ENT&.il 3>el pe. válidas en todo tiempo y lugar. entonces.G ft. El empirismo del siglo XX debía encontrar un modo de refutar esta «sentencia» que pendía sobre el conocimiento científico. 128 Hume había mostrado que la ciencia es un tipo de conocimiento construi­ do a partir de Leyes Universales. que fue. fue uno de los líderes de esta corriente que tuvo una gran influencia en la primera mitad del siglo pasado. )P£^AjáyK\ U 3. ¿Gl Æ.fK6. l a C f c d ':W f í & EtASE6ú'p¿y SE.RJ^etjE<<r lí' H one PoR. más aun. paradójicamen­ te.»¿oRo'iA^PE-LK | Ex (L\CK. arribar a las «Leyes Universales» de la ciencia a partir de los datos de la experiencia que son necesariamente singulares? ¿Cómo podemos estar seguros de su vali­ dez? Sobre estas preguntas claves trabajaron los filósofos de la ciencia en la primera mitad del siglo XX. ¿Cómo es posible. Los empiristas y positivistas lógicos del siglo XX buscaron una forma de compatibilizar ambas perspectivas. pero la experiencia humana es particular y está necesariamente enraizada en el tiempo y el espacio.fu\© L á v ic o ) Lo \ I ttfm e . i AÍW<Tí . ?E P o IíW T ?E. La inmensa variedad y riqueza de la ex­ periencia humana se limitó prácticamente a la noción de observación ex­ perimental.

ts W>r±áíJ dame.r t)C ^EH joSTRAR. Petto ■ ----. r j* J 10 s e. pre­ sentaba muchas dificultades. goeS s )S f . por lo tanto es preciso traducir la imagen observada a un enun­ ciado lingüístico. ' I ^ f ! Coosi¿«ro ¿¿utoadOí ) Cor>cJj i r y ! h«. que la ciencia es una actividad puramente racional basada en la observación sistemática de la naturaleza a partir de la cual se descubren leyes que pueden ser verifica­ das rigurosamente. La mayoría de las personas cul­ tas creían.-¿ E K l íjlo e ’CoMs. I S e . LLE_¿\ D E . ¿ a c a e w o ía e s u ó H K A ro e m pe ¿bwociH>mtd CAW . Sin embargo. Éstos daban por sentada la concepción representacionalista.r¿ SíAMfceÁ 7 e&t*. y en muchos casos aún siguen creyendo. la confianza en el progreso y la expansión de la cultura técnica hicieron que «científico» y «verdadero» se volvieran casi sinónimos. rßA & A io I L R..C<£oßosofJ | A T í2AVÉ5PE[Ü « T ftA ftA jO fR \¿ 0RoSO > S a \ S íe^frenníL -frèmei siimwo a -r *yhs*ta. &AS* eü oe. 130 Siempre *Ht. que supone que nuestras imágenes del mundo se corresponden punto a punto con lo que el mundo es (como la imagen especular) y que esta co­ rrespondencia puede transmitirse sin pérdida al lenguaje hablado. / PE«0 . examinada en detalle.parece.£eg>/^oMES YexP&mHc-Kvro^. como había planteado Hume. Süi>A*-'n-HAC<OfiE5 YAauE. desde hacía tiempo los filósofos pensa­ ban que esta afirmación no era precisa y que. En segundo término: las observaciones y los experimen­ tos sólo permiten gestar «enunciados singulares».Qo^er \ a i*».£ L T k -5 L e K O E4 Hacia 1900. los espectaculares desarrollos de la ciencia. tìo f Orinan í+réícJo U r Comida a (« ' W>Y V*» OcOiräo \ pdo+oá l .. fl .sTE i E s e . r¿ Se. y con Analizando el proceso de producción del conocimiento científico. En primer lugar. los filó­ sofos encontraron múltiples dificultades. <4 este PWvaA W a q ftrtfc *« i. á® .-c * \\ — — « g T rrr ^mítnfjgL ■^n El problema de la traducción de las observaciones a los «enunciados observacionales» prácticamente no fue tratado por los filósofos positivistas y empiristas.éM. J— . pues se basán en lo que un observador puede ver o experimentar en un determinado tiempo y lugar. rto'Cè. He. mientras que la ciencia trata de enunciados universales y necesa­ rios. el hecho de que las observaciones son «actos privados» y la ciencia es «conocimiento pú­ blico» y.^ p e ^ ^ p ^ ^ S ] ¿AS OB s B ^ 1 ^ 0 wESjK"-------—7 _A[A¿ ¿ E v fe ^ y p -^ ^ H HH.

£-S > Z ■ : wmBES^A sm GSm / ^ l ¡ i ¡ f vah ^ \ \ \ __P(^D<2.JA y i K ^ (S \\]6 x \ ______— ______________________________ -I------------------------El proceso que permite pasar de los enunciados singulares («Hoy he co­ mido a las 9 hs. . si bien no podía garantizar el saber con certeza absoluta.EMTO ittÖOCUl/Ü H O THEKE. T A fA Z O M A H ® ^X > i MPOCTÍVO y40£STKo ftoVec-T© V Q o-bC A . incluso muchísimos casos.A<i>¿£KÍ=KnE: m ua¿os « \v / C oN iC üE R C o. | f¿AM e^To V^OA-T.E KsOMC^AÄ.a r a k ít (Á¿ d e . CoCE6A/ J # i y V . fA iSAjE. Plantearon que era evi­ dente que el razonamiento inductivo se mostraba sumamente adecuado en muchas circunstancias y que./ ' . ______ ) Í®lsÉÉ_ /S ljä •Ka'. ^e.cE.— 7 E^feR -vEM O 'A T M A \. G. La retirada a la Probabilidad dio apenas un leve respiro a los investigadores porque casi inmediatamente se hizo evidente que sus supuestos no eran vá­ lidos.E S « S K ¿ So. EN Lü^i^peA&AVJD^JAft.d QTZa CKt-itUö 'Vgl m rn m m m á ll. <Soe Se. ö a s a a w ^ « a t e s * . "DE. E ß A f ß e C iS o R E * ^ u N C t« A .e?¿E .A LköaSB 5E la cíe ^ a . t f lS a H w lP v LÁ i ^P ocoíó ^ " Recdmooíp cioe 46>So¿-oTA^Ewre_ JfcadE^-TELRA . aunque no tenga garantías. ¿A Wm J V / M x S S S ^ W m m í j m e x p e ^ m ^ a M03 ST* v ( / / • y / W H mo ^ s t^ a caoe. todos los investigadores sabían perfectamente que las le­ yes científicas pretendían ser universales. -------1 IA Lo'&ic. era una herramienta fundamental para poder desarrollar el conocimiento y. tanto en el pasado como en el presente. 4 .(A Afe)R-P-O .¿C áloe H o ^ ^ <^03 ?¿ETEMit«.¿A VEßJMD E S o o e *4 0 PoD i A dw e. »'tíjH o PoEDo fc. El gran problema de los empiristas -que pretendían que la ciencia proviene exclusivamente de la experiencia.era el de con­ seguir una demostración de la validez del razonamiento inductivo.E M T é ^ öU)E S o s tiré ' f f iq V .JíK ap^ ^ A f ^ e ¿ r p / \ p | Dado que la lógica no admitía el razonamiento inductivo como un tipo de saber que pudiera garantizar la verdad de sus afirmaciones.¿. £LC^MMoJ ttoPiffCArtOS OM PoöO C. c & R te -ZA ASl <äoe_ D e b e m o s r e c o m e n z ía . La experiencia podía convalidar algunos casos. jF ^ T S ? ^ eso 5Eß. A iA iDEA PE-ÖOEU . los empiristas se refugiaron en su lugar favorito: la experiencia. pero comparados con el infinito número que supone una ley universal siempre darían una probabilidad nula de certeza. feS OM S A 6E í^ P ifert. f \ El razonamiento inductivo. lo que implica que son válidas en todo tiempo y lugar. p^íto *ÜW ASÍ SE6oi*í4. sí podía al menos hacerlo con una gran probabilidad. J ^-JSsS lLf^f . No resulta fácil abandonarlo ni tampoco es posible aceptarlo sin más como la metodología capaz de ga­ rantizar el conocimiento científico.) a las leyes universales («Siempre como a las 9 hs») se denomina inducción.SA<^vA IffcNSA^. Este duro golpe no desanimó a los pensadores que buscaron caminos alternativos para salvar al menos algunos restos de la demolición de sus pretensiones de fundamentar la ciencia en las observaciones. 133 <fYs. ^ c-e g-T^ -z a . jLES'Ev'iDEMTE&oE EüftAZoUAIT.L \ fAR\P.. Por un lado. por lo tanto.ÍWTO HaCftO ^EioR ^ G^E AVtR. e n Ur If SSLv f / IDE».\ \ ( O E a^TK .j\. c ^. La le­ yenda del «Pavo Inductivista» inventada por Bertrand Russell muestra a las claras que este planteo no resistía los embates del análisis..o HoV' Me S. ■'X$\ casos T A mto ^-£> Mfe|í ' VTAHPoco R eM A cio A¿A lExcu>stv'AKEH*te. s Es-re'^ ¿ o st'R ö M X S . ------. V_£S LK F íE sta f &(Lo k e pA«_ece d o iT A n ft? ¿ a '\ £So es> figs. es muy adecuado para muchísimas circunstancias de la vida. AL.' svewuo [PUA fotl/MA HAfe'1 L Y M£.

los fi­ lósofos positivistas siguieron la propuesta de Reichenbach de dividir la ac­ tividad científica en dos momentos completamente separados e indepen­ dientes: el «contexto de descubrimiento» y el «contexto de justificación». Sin em­ bargo. Oioe. !üU VAKos S>H . si bien eran fundamentales. He SB E£PE«. 134 LoS S o tß o i. que es preci­ so un trabajo de crea­ ción de hipótesis que puede obtener mate­ riales e ideas de otras múltiples facetas de la experiencia humana. Con gran dolor. incluidos los sueños. Los filósofos inductivistas tienen gran experiencia en ese sentido. encontrara en un sue­ ño la respuesta que lo guió para proponer la estructura del Benceno. Poco después de re­ nunciar a la idea de que la observación podía garantizar el saber surgió otro inconveniente serio: las leyes de la ciencia contienen muchos térmi­ nos que refieren a entidades que no han sido observadas. aún no puede hablarse de «leyes». 135 . la creatividad humana que les estaba dando una es­ tocada. así como Gregor Mendel (1822-1884) postuló los genes y propuso sus leyes sin verlos. En esta etapa.TXߣSf l'EHCo^Vt'RE. John Dalton (1766-1844) desarrolló la teoría atómica sin haber observado jamás un átomo. pero no por ello cejaron en sus inten­ tos. (ASoLoC iO Kii <8 AKoRA Va Cono ES IX ^ ESTP-o Cxo h a ü c c fce n c e m o Para salvar su proyecto de fundamentar la ciencia en la experiencia. 's > (ao / 1SM KJC. Los procesos de inven­ ción. M >oS áwe. y encontraron un modo de evitar la debacle final de su programa de investigación.5 E | LoS '(Av/eSTi<SA. e St a « o fe s ^ c ió ii 3 > e .t ] Los filósofos positivis­ tas y empiristas tuvie­ ron que soportar un trago amargo otra vez. también les tendió una mano. ¿a s ¿EVfeS t 4 ° ] neCAS <£e^eea¿.¡'2ac^omes. todo está permitido. sino tan sólo de hipótesis que deben ser luego verificadas empíricamente. MAL E K > teofjj S i' . Friedrich Kekulé (1829-1896). que el gran químico alemán. no pertenecían ya al campo de la verda­ dera ciencia y desaparecieron del foco de interés de los filósofos empiris­ tas y positivistas. En el primero. los filósofos de la ciencia aceptaron que las leyes no podían provenir de la mera observación y que era necesario aceptar el pa­ pel de la imaginación en la formulación de las leyes. ¿Ho V E H p C jiÁ ií.EN a í e ^ 'P M > F 5 ofcSERMA~e>ueS ESHO-| foe<?t£. por ejemplo. Con renovados bríos. Puede admitirse. adoptaron una propuesta que inicial­ mente les pareció un chiste de mal gusto y admitieron que las le­ yes científicas no na­ cen de forma directa y lineal de las observa­ ciones. Es­ ta postura daba por tierra con sus pretensiones de un saber puramente objetivo.F 4 Te5 Dice el dicho popular que los problemas nunca vienen solos.

de. KiE. — —^ 3>e¿A v&^KOsa¿5^ ]------------- > ES N£ceSAR \0 3>ei)0c¡(V. ya se tra­ te de observaciones directas o de experimentos. Oje.oe. otro de los más destacados exponentes del po­ sitivismo lógico del siglo XX. 136 ■e. La ciencia podía comenzar de muchas maneras diferentes y sus fuentes ser de lo más diversas. Exffcfcj^eUTqs. pero rápida­ mente comenzó a mostrar serias fisuras. ha^ S>e.---------------------------.H L \ E t^ A .. el proyecto empirista cobró nuevas fuerzas y modificó sus propuestas. aunque pueden au­ mentar nuestra confianza y sustentar su credibilidad. Las pruebas empíricas. 5$f H'PóTeSiS *S \M ffc c tttftim a w 4¿^ K *> H A fASADO ffcU Lfitjtto w l . desarrolló detalladamente la concepción del «Método Hipotético-Deductivo» en un libro de gran difusión: La filosofía de la ciencia natural. Su exposición comienza por el proceso de contrastación de la hipótesis. se limitó a estudiar solamente el proceso de prueba de las hipótesis y se desentendió completamente de cómo éstas se producen. recién entonces serían admitidas legítimamente como leyes. pero to­ das ellas convergían en la formulación de hipótesis que. si salían airosas de un riguroso proceso de verificación empírica.fcA. f ° ^ L \ A partir de esa distinción entre diferentes contextos propuesta por el filó­ sofo alemán Hans Reichenbach (1891-1953). pues..STro ALáüM tó M óTE S x'S . . ------.OE. son siempre «singulares» y por lo tanto no pueden «verificar» hipótesis universales. El problema de la inducción que los filósofos creían haber sorteado volvió a presentarse cuando menos lo esperaban.0C:£ti LA tíV ÍA . La lógica deductiva entró en escena y comenzaron a desarrollarse las ideas que desembocaron en la formula­ ción del «Método Hipotético-Deductivo» Cari Hempel (1905-1997). q_¿a ¿03 í\ ia a.^ fR . los experimentos no pueden demostrar deductivamente la verdad de la hipótesis. La expectativa creada por la nueva propuesta fue enorme. al igual que todos los autores de esta corriente. Veamos lo que le ocurrió al médico húngaro Ignaz Semmelweis (1818-1865): r ^ / n P lo E t e ir f A W ^ E W A S m i J Ota íe «I piifóioaes pe <2. Como veremos.

¿ ujemta OoAKiSo Kio?A¿(N Ei_) S a c e rd o te . se desarrolla la «verdadera» activi­ dad científica que consiste en la verificación de las hipótesis. .U C p K ix a ü w & h ¿A En la historia de la ciencia estas «casualidades» han ocurrido con frecuen­ cia.S-NlA -g». i ¿AS «MfZoEWO AS £PíX>e1í2/vcA5 r — 3 > *5 fc eR /A *J AFECTAD '\6. A partir de la formulación de hipótesis. Lo que encontraron en su investigación fue para ellos profundamente perturbador: la forma del razonamiento que llevaba a aceptar o rechazar una hipótesis no permitía garantizar la verdad de los enunciados. tVfPtM'YBttmte. comienza la puesta a prueba de la misma desarrollando consecuencias empíricas que deben contrastarse experimentalmente. e l.A S í' ¿Ü 1£W.uajl a LAS P¿>5 P iv /c s v o ^e S . Sólo así quedarían salvaguardadas la objetividad y la garantía del conoci­ miento científico. e s íAiM floe^cíA S *C H./W^ffl [MoettEs.cej 6 . ello s.A la m PüEPE. Para saber si una hipótesis es verdadera o no. Fue allí donde su proyecto recibió el golpe de gracia dado que la lógica deductiva no sólo no les daba la razón sino que se las negaba ro­ tundamente. según Hempel y sus seguidores.^tKPoTESiS e^ocZ 'g. pues no pertenecían al «contexto de justificación» donde podían utilizar sus instrumentos lógicos. es preciso deducir de ella consecuen­ cias experimentales y proceder a su contrastación. LflÉy ¿A E^P e RÍEUCÍA HOESTray^E. PR'HeftA t>.e-Po tbejSWE aók) r ^Afc. ni a los po­ sitivistas en general.ííS:ks>‘ 139 . ¿_as H ifó r e S '« S Y T E o ^ U fj G 'E ^T ÍfíC A S Kb SE. : HAyrtEMcg. 138 Limitando su foco al «contexto de justificación» Hempel y sus colegas em­ prendieron la ardua tarea de dilucidar la estructura lógica de este proceso. V | ÍM t>.S£ÍL HlSTA. cuando la «casualidad» vino en su ayuda: un colega se cortó con un escalpelo que había sido utilizado para una autopsia y murió después de una agonía muy semejante a la que mostraban las mujeres que tenían fiebre puerperal.< 5 > QfiUfcr fA ^ ^ E S m ^ >f . La investiga­ ción de Semmelweis estaba empantanada. Estamos ahora en el «contexto de justificación» en el que.r " jPEmVAKi 3>E-¿0S f(E£Hí6l OfcSn-RV/APOS ®>\NO QOE.vrs¡c>M'ÍP r£L HAüHAW ENTO jtee^tfE et> TAhftacofoet>e se«.e. fue su propia herramienta la que le dio el mazazo final a su proyecto.f 1oexAUTV)»7 E&HW'ofc. . /y IA P rV > v ^Y *. y resultaron fructíferas tan solo cuando «aterrizaron» en alguien capaz de tomarlas en cuenta y darles significado.cTA j— ■ Ninguna de las hipótesis logró pasar la prueba experimental. Para gran desgracia de los investigadores. 2 >£ P*<ZA de. Este proceso clave de produc­ ción de sentido y actividad inventiva no le interesaba a Hempel.

HA6A ovi PoDeo 1 J ffljjm m eNi s ° RtCcR^ í>C >. Esto no quiere decir que la conclusión sea necesariamente falsa. que son los que estaban en el fo­ co de interés de los epistemólogos.TES Poß *•>£*.¿¡ 141 . Sin embargo. Pe. muchos de eDos se re­ sisten a ponerla en práctica y ejercen tal presión que.ru¿.y ° W i& v jP o i T *-> e V j ¿ t í ft¡T *x ¿ y j | Cuando una hipótesis como «Las muertes por fiebre puerperal se deben a la contaminación con material cadavérico» se pone a prueba experimen­ talmente. :. el Dr.. Semmelweis debe abandonar su puesto. <¿CD*1o PoEíoPoWE-Río / ( ftúK-GA f A medida que el programa de investigación del positivismo y el empirismo lógico avanzaba fue encontrando cada vez más dificultades para lograr su objetivo: mostrar que la ciencia tenía un único método y que éste permitía arribar a un conocimiento verdadero y universal. Por un lado.. PaR£££. ite'.. esta estocada no hi­ rió el corazón del proyecto. — -: — J------- He. Las P artas DPfrekj I !//////////M P e s Pues De ¿as ._______ LA M ifoTESíS . no es lógicamente válida.lA ^ Í ^ H V S e . M á e K H ^ ^ i O @ ® E Í l ^ 'V . í \ 1 l l QMA« f a ¿ aq~ 4 • r ^ \y -^ la va«. tan solo podemos tener una mayor esperanza que si la prueba hubiera resulta­ do sido negativa.sh<mo¡co a tE _ _ y El alivio de Semmelweis dura poco: la exigencia de lavarse las manos con cal clorurada resulta intolerable para sus colegas. {SSSftTT': ’oí~ P.. Ooe.tó’PESlS/¿AS MÜEC. . P s i- PEt>'\RcE. ¿As w n os Goto q nl ¡ CLoRo Ea TW . »/////» AKlvrS X > r. a su vez. E á o T v o co ^ | ESE ¡1 Semmelweis le pide al sacerdote que modifique su camino y las muertes no cambian de proporción. 0T<2a.\I¿ Z ESta^oS ?to£LrMA|' S . ?£&© E$ MECESAftiO ESTAR S E ^ c XJo.<^16. por lo cual rechaza esa hipótesis.v'e ' rra.cjók) n *E J fcre s wo3elkoTxrg4j ÍAVUfÓTBSIS ESTXCSA. Jm -trata T > £ ¿a ''FA LA . finalmente. \ T ' ^ E . t e +v d áoe_ 7 ¡ Í | j4 * ESCAHOS AÚM NdKiOV £<*£ÍAHC6 ¿ LJe _ fä P rA H o S Jtf ^ o ^ J ^ ío m ^ lfíW ^ s llP fe E svA /2. piwrt>vo»Ji 1 fn t>. hipótesis que se muestran endebles y cuyos resultados en la contrastación experimen­ tal son dudosos pueden ser aceptadas.^ < — o^P' c>' onví S La fftaPoU.O ^g® 'pÉ-AF^A^oAO ^ L jp g p * H e . hipótesis bien establecidas que han pasado la prueba experimental con gran éxito resultan rechazadas por la comunidad científica y. Kio K e.< T O r ® ^ 1 Vís. S f E K VESAS ffilJ 'Is H k ^ K v . Luego de en­ terarse de la muerte de su colega con síntomas semejantes a la fiebre puerperal. 140 La forma deductiva correspondiente al proceso de confirmación de una hipótesis. s e .! . En general se puede decir que la forma de este razo­ namiento es: «S/ se dan las condiciones C entonces se producirá un acontecimiento E». es preciso deducir de ella ciertas condiciones que permitan re­ chazarla o validarla. pues se trataba de cuestiones de la práctica profesional y no de problemas lógicos.w AS>o rr*e-6>/íEW.v h ^ s a s v i W M M í IM M M M IIIM B frW .SELSACERScrE H o P a«ecE HOY 'rA '£¿ £. conocida como la «Falacia de la afirmación del consecuen­ te». sino que no hay garantía alguna de la verdad de la hipótesis aún cuando el experimento resulte favorable. propone una nueva hipótesis: «Las muertes se deben a conta­ minación con el material cadavérico» y decide ponerla a prueba.¿v •/.

Sin embargo.¡oM D6 L GomSEA)Cí^3 CoM uM E^EKfLO CoT<P>X«¿> jr f y' S E K c ia o .M. ..HEM0J) 1 ( jo m & O ^ U S o C o ^ 'í^ tA S . i B A a s M ii 1U 5 H¡W tTe. Esto. . los ni­ ños jugaron al carnaval. aunque esta vez parecía que habían llegado a un callejón sin salida dado que la propia lógica les negaba su apoyo. El refugio frente a esta dificultad fue la probabilidad. desde luego.24«e. j j r j f r f n f t v n i j é í i i ' ■ • r íi s s.g| H A t^ '-T ó S PEL I)E. no implicaba que la ciencia fuera un tipo de saber despreciable o inco­ rrecto: simplemente no daba lugar a las pretensiones de certeza que anhela­ ba el positivismo.eJ|S AMAí.La estructura lógica de los razonamientos que llevan a la contrastación de hipótesis permite rechazarlas cuando salen derrotadas pero no garantiza su verdad cuando el experimento es favorable. .PlcéA6 (£HEfr^e S o M V fe R m p E M S i 3 *N EH & A fe.RlAS HEtVTWS fe$t)LTBl| EXiToSAS V R£0 <AaR(AS C « * fi ^ ü&/oS PAT<6 o exP£ C h o t o s R<c$oaeAlJ SoffaftrrEM LÁ i C^MTru. .^.K P A b D e ^ c ^ k ís s c o e m te . etc..-..DEESTeJicCo fop£^<6 Mfi.s / <aoe e ¿ d /a f p a E5P¿_e n I>. PASÓ E. V£(?ACaI>AÍ> P fcl 4l\Te0eX>irKT£. o U r t r i.o H iz o b o s weces¡pm >e.FÍ¿A ¿a 'F'^AáA X>EJ^ /\F¡RMAC. (üjiev¿J Se trata de una falacia porque en lógica la exigencia es que tengamos certeza de la conclusión y no meramente que podamos tener confianza o esperanza en ella.al me­ nos provisoriamente. ? ..éo.S'.1)o . ' ■ /■ ■ ■ .w <3ko6. no podemos estar jamás seguros de la verdad de la hipótesis. totalmente fundamentado y capaz de ofrecer garantías absolutas.srACídÁ e /p e iíh e N tA C % & s h o ~ > . Noí>DTÍí©íS SA. se esfumaban nuevamente: la pro­ babilidad de un resultado favorable frente a infinitos casos posibles (que es lo que propone una ley universal) es nula. aun cuan­ do el experimento o la observación sean favorables (el patio está efecti­ vamente mojado).e>Ef\OS QOE Lo C^iE.. 143 .S G.S A T¿. si­ no solamente que no tenemos garantías de ello: si el patio está mojado es posible que haya llovido. ¿ a vfe . el perro hizo de las suyas. Con este tipo de razonamientos. el hecho de que en lógica se considere a este razonamiento una falacia no indica que la conclusión sea falsa. La retirada a la probabilidad traía otra vez el problema de la inducción y mostraba cómo la confianza en las hipótesis es mác bien un hábito (en muchos casos una costumbre lúcida y necesaria) como había planteado Hume. SiéM . pero también puede haber otros motivos: un vecino ha regado las plantas en exceso.n«íRarS hioPoo>ti4 i VefoPrjvflst EKPERiMewTA^ieme. Cc£_ Pa t io esta' Ko^DO ) Ko <SAftAAiT»Z\ a.EMDAtf : ‘t s .5 ^ e l PeR»R. p e to I 1 ÍTopmoS PoMEWAS A ífoBÉA Y A1. P aRAÜOE Gc*\Pfc.o^ Lo& oe_ « |g * Las pretensiones iniciales de encontrar una metodología que garantizara la objetividad y la verdad del saber científico se desmoronaban.litEWE. h u«. Al programa positivista sólo le quedaba la esperanza de poder abordar el problema desde otra perspectiva ya que cada día se sumaban nuevos inconvenientes.4 I' *• £■•' f . ttt 142 Los sueños de un conocimiento claro y distinto.

. J E L P(2cx£SO t E C L iM i WAO'Ort € M tAS ] T E O R ÍA S R fcFoTAPAS . m U> El cambio de óptica propuesto por Popper consistió en «invertir» la pers­ pectiva tradicional. £he.£ & W r ': C & A L . . sobre el grado de error tolerable y otras hipótesis específicas re­ lacionadas con el campo de estudio... Popper aprovechó una asimetría lógica que aparece en la contrastación de hipótesis universales: para verificarlas es preciso infinitos casos (lo que trae al primer plano el problema de la inducción). V\r\<2>ÍA Oiüe.....ÍL ^ ‘aISa.. fl -----..¿ r 'lv m i e M U ? < * & & * p e ingerW fc*«ó^:v. L.R eS oLT E . Ife i //V 'V /-? e k o w v \ o > a e ________ ______ M m í f 1 Las hipótesis no pueden ser contrastadas de una en una como requiere un modelo puro.....— !> es < üüb. s o s ? l k k v e í os & £ £ a L T A 1 n «o ¡L S A 6 e. del funcionamiento de los instrumentos a utilizar.. debido a que la lógica tiene un espacio importante en la ac­ tividad científica.----------- w . En segundo término.E .. !ES iNCA£. En primer lugar.<IC> ÜOUOk fe P e M C fc.. en todo experimento. H 's r « T ^ < c ^ e w itl/v • ?!?* T :X % 2F' . LeS.Ó M ES P *M C Á £>o I HA6*\^ST*>HaSTA AfoftA.*•*. de allí que su posición se conozca como «Falsacionismo».% : tu. es necesario sólo uno.•?■•. El vienés Karl Popper (1902-1994).. según Popper.LE<£a<£A A t-C A W Z ^ lA *' • ^ ^ H fh ¡ l P A R F ce-áoE es S E ^ v < 5 C o M o O fiiie c í< ^ i \ ñ P y PMWTrAG. 145 .\. WACeR^ j | P i OMAv ?*JQs>oMTAr ||¡|p D lF & d e M T E ^ m 4 r S K d o & & o s c \c ^ o r a r \ f ¿j H^&í/Ar ( ^ E 5 f0 e s m 4 m i _ ^ -r¡ ü ^ l ^ r x / ^ U T>.. uno de los más importantes filósofos del siglo XX que desarrolló gran parte de su trabajo en Inglaterra (donde la reina le concedió el título de Sir) fue el encargado de traer el respiro ne­ cesario cuando todo hacía pensar que la propuesta positivista había fraca­ sado. l t . pero de ningún modo privilegiado. sobre las herramientas matemáticas con las que se ha de recabar los re­ sultados...A-i-eóM E X P E ^ e m o W J á tS r... 144 a C A « Co a u &íe j íLP<W k * o —' ■ ‘ m 'S &v>t. r -U v e c e s W £ . S m E r\ 6A «> 0.cíqÍA V </eR¿F«AC»©& A . Si planteamos la hipótesis de que «Todos los me­ tales se derriten a más de 100 grados» y luego la contrastamos y en los primeros experimentos encontramos que efectivamente es así. se ponen siempre a prueba suposiciones respecto del modo de observación. ' . En cambio cuando en el vigési­ mo intento resulta que un metal se derrite a los 80°. no tene­ mos derecho alguno a decir que la hipótesis es verdadera. El alivio duró muy poco tiempo: la propuesta falsacionista (si bien tenía un punto fuerte a favor dado que el argumento de la asimetría lógica era re­ almente contundente) distaba mucho de haber resuelto el problema..---. S ¡TtíDo E L T v e K fo 3)EtAWT!Sí>E. Ci£NTffTccf~> vukw as. Conjuntamente con la hipótesis a comprobar.. en cambio.. fü E S MOMC*. para falsaria. sabemos con certeza que la hipótesis es falsa y podemos rechazarla. porque el proceso de contrastación de las hipótesis en el laboratorio es muy diferente al que ocurre en los modelos ideales de los filósofos. En lugar de interrogarse sobre cómo se verificaban las hipótesis se preguntó cómo se podían «falsar» (demostrar que una hipó­ tesis es falsa).. M K W U f' H e /Lo&eASo Vk<L iíh P*So ’R ftn e AL E n c & u tT ía g ..?£.. Siempre hay hipótesis auxiliares que acompañan a la que se está poniendo a prueba.(S>oe. : ■ -■ k ^ . S a b e m o s r fí-i hiOtSTtAS -t£ o < L ító &o*4 .iiJ C jd K o PC o& C . Su posición exigía un giro importante en relación a muchos aspec­ tos de la lógica de la investigación pero daba una solución original y lúcida al problema de la inducción. ¿CoHO ? « 3 &T>€... A S ¡H a T « ...s \ HKfisVCES Y. I:x j x ~ r> ^ T 3 ( ¿AChEUCÍA P ta S tó S A A P a rtíc . 'p & S fA K o ^A & Í. OOrtSReSO? F-.ecA /A O it u a x ..Hoe£T«A.. aunque tenga­ mos buenos motivos para confiar en ella.. ?<LdbL&MA P£ ÍA iv ^ o c o d n esva&a.-..'>6l& Peto IA SoLoüÓU A L .

los falsacionistas. t e m e m o s «Soe.v 'g M C —^ aoe.££>TAkJ . Sin embargo. r e s g / s e •pe¿_ L>% r ■ » 'P^tSüí..TADo oee.0 t 1 fii'mijl L h -f ’' . fe e <2......m H B l H H S I E o g s E . Popper fue muy audaz para su tiempo y se atrevió a plantear que la ciencia no podía comenzar con ob­ servaciones porque toda observación.. Para ellos. . no era una teoría a ser comprobada sino una verdad evidente por sí misma. 4 ¿ j£ J N /\| T E c H íA AoMdOe.. GcMO L a & 0 E.< ■t= -T Í LA &(b$>B P E P e ^ D E . a la investigación del fenómeno observacional. e S c ? ¿ ^ C e s L A ^ I L _ 0 & se R V > kC ífiíW f o R A LA 6a..\A OtWtoTESs. U &¿£. de manera tal que sea posible dar lugar a la complejidad de la práctica científica.i> y \ tt( 5 S * fír< A J > ‘ La gran mayoría de los filósofos positivistas y empiristas del siglo XX es­ taban de acuerdo en el papel fundamental de la observación como fun­ damento de la actividad científica... las teorías se construyen como conjeturas provisionales. le dedicaron muy poca atención. Sólo en relación a ciertas conjeturas.ecepe. P e ftjO .P E iA T E O R . ] . siempre sujetas al control experimental. nr iW *” *l.. por no decir ninguna...vamos e>* e l Vacío í. po»^. ¿A <oQ£. ÜUK TE O R ÍA P£ Aííóóm Tv fo ?«.. V&JESú ftaNE. 6 A lo ^« i/e u Popper se atrevió a contradecir algunos de los presupuestos más venera­ dos del empirismo de todos los tiempos. se opuso tenazmen­ te y con argumentos contundentes a la idea de que la ciencia comienza con la observación. 147 ..CAoMAt_ P e Las Q pM S E ^eMcM¿ dOfc pElíoCthOS P E 0/JA"reoR. vX K a.1!3cm T tT . A "t*® © NCi AD© O ftS e Y. la ciencia no comienza con observaciones sino con proble­ mas.. \ A .&R. a diferencia de los filósofos que tomaron la vía de escape de la distinción de contextos.E..II ¥• V ia -ta jl^ c ío 'a .RVAA<S ^ > K f ¿ Q ó Y \O f o e p E . para tener un sentido. SBB 8 ga>»newaSggS s e a p e . El mismo esquema. o & s e f ^ A f t J jl (¿oiAPA ESA H : < & H A .vACioMAi. La falsabilidad de sus teorías es la característica diferencial de la ciencia respecto de otros modos de conocimiento que se presentan como infalibles.vA.t e o « ... expectativas y supuestos (teó­ ricos) es que nuestra atención destaca ciertos elementos del fondo de ex­ periencia y las observaciones cobran sentido. Para Popper..b a l s a r Mo o&SE-R. En particular. ¿ C ^ o E 'S TeoR C a ? jf \ ? o s¿g>ie. on ¿aso.. 146 Para Popper y todos sus seguidores. depende de una teoría (en una amplia acepción del término).lw ^ ^ SÍ C o N | Q ft . esta po­ sición no implica una ruptura radical sino una reformulación de la concep­ ción clásica. aunque en una versión un poco más sofisticada.S ¿jotaoe. les servía para suponer que la cons­ trucción de los «enunciados observacionales» era una tarea simple y prácticamente mecánica. poR.. hasta que la historia metió la cola. í f c R L o T ¡ 't*oX >o'E ^O ts J<-¡A£>0 O&SE-'fc. Éste parecía ser un principio «claro y distinto» que permitía trazar una frontera absoluta entre la ciencia y las otras formas de conocimiento. e. . el modelo representacionalista que supone que la visión es un tipo de fe­ nómeno meramente especular.n o £¿ oe_ &^SCAM<ce V 3QLeCC¿OtJV\©S <3üE' i OfeSE-C-VArZ.. Pero. <S»j.R .AüC6. a pesar de la importan­ cia que le asignaban y de que su concepción del mundo valoraba la indagación experimental.SE I > t ü M 1 \/0 ? __ H ^H O S t^ P £ R < H E K T o 7 M É I L e s ?¡ d o a o s t e o e s ¿i o e .'~"“. De este modo el filósofo rompe con la tradición empirista que supone que todo lo que está en el in­ telecto proviene exclusivamente de la experiencia. Sin embargo.

es FA C *c£. Sus aspiraciones fueron mucho más modestas: afirmó la racionalidad de la ciencia y la exis­ tencia del progreso científico.. Popper dejó bien en claro que todos los enunciados científicos son conje­ turas sujetas al proceso de contrastación experimental. pEltoESTA Wo 1 t í e n e CAftwKfAS ÜN E.3>fi.cts ¡aoé e s to a . y ¡¡¡I.ewca PUEPE-.r e ¿c& P ü w e c s De. r £>L©&>CKK© II I I Pü£9€_ E n T i. VE E¡W Sr£¡hi P^&tE^'AS&O t'TO 'K&íiM li GüEl EtWfcEüVAR { <í£SaLVER . Lakatos desarrolló su filosofía de la ciencia como un intento de ampliación y reformulación del falsacionismo de Popper. introdujo la complejidad en la filosofía de la ciencia anglosajona al plantear que el proceso de contrastación experimental no podía considerarse aisladamente y que era preciso comprender la actividad científica teniendo en cuenta un con­ texto más amplio.O IA 2ARjX>5 ^-JÜt /// C?0¡AK*i0S EH H/l LA ACE. J>& 0oPe'(^l(G0.eM í^ e s o I rftni í 5>EÜ(JÁt .Cl'HL JÍA ACtiVip^ CiEüffífídk £5Sü HMteWífcI |Q o H P L e k . j^A ceW JoTES 4SuSt^Sq«. Su concepción del desarro­ llo de| conocimiento científico implicaba un gran desafio a la tradición empirista y positivista aunque aún puede ubicarse dentro de ella. PE. abandonó la pretensión de que la ciencia brinde certeza y verdad. c HoS LLé V a a A C e fT A R ..MOMCÍAXX) [Lt* eaL faoEiA n=_ Q uí ÜW (Lí fisdLC 'JiCi OSO A6>Soun\s. £m S¿S UfeOjOS VUe>£A P E (¿AI-ÍLEO.£¿. Hü LTÍ P i. ¿ 4 \M E S T (6 A ^ ¿ ^ ExfERiMeiWDS k 'te o r ía s o teCVKZo eKft'RÁCO^SóUG ía e x p e -R. fWERljO.< TÍ2ATA O FA¿3a¿L 0 MAT 1 p ’E. filósofo y matemático húngaro que pasó los últimos años de su vida trabajando en Londres.. Lakatos planteó que la actividad científica no consistía en contrastar hipótesis aisladas sino en elaborar y poner a prueba teorías que eran estructuras organizadas de hipótesis que no tenían sentido en sí mismas sino en re­ lación al lugar que ocupaban en un amplio «programa de investigación científica» v ja o lT p . Sin embargo. 148 íe s cuefcroL Pavos. fftfl l I pec(S ioN .Px\ci6^{JJ) ¿A w vroS !. y a considerar a la ciencia como una compleja actividad social humana que debía estudiarse en su contexto de producción. A partir de sus hallaz­ gos se abrió una compuerta que llevó las aguas de la investigación a ale­ jarse cada vez más del purismo logicista y el empirismo estricto. dado que siempre habría una forma posible de rechazar el resul­ tado experimental negativo. Para Popper las teorías científicas son rechazadas o aceptadas como par­ te de un proceso racional de toma de decisiones.PBHPE. Esta postura lo llevó a proponer que ninguna teoría podría ser falsada en la práctica. Su epistemología tomó un punto de partida muy dife­ rente al de la tradición (que analizaba los procesos de justificación de las teorías considerando experimentos o situaciones aisladas).SE alv m *D c D e .SE. Al mismo tiempo planteó que las observaciones sólo tienen significado en el contexto de un problema y que todas están inevitablemente «cargadas de teoría». su confian­ za inicial en trazar una línea demarcatoria definitiva entre la ciencia y las demás formas de conocimiento se vieron defraudadas por el hecho de que la pureza racional de este proceso estaba aún por demostrarse y su pro­ pio trabajo ponía seriamente en duda que así fuera. £ N SoS ¡ j feGoS KúfiSflU. U úh Q a í. o» ExfewnfcKTO.fi€Vk)TOU.\ I ( Imre Lakatos (1922-1974).^ . 149 .^ -— <S fi£.tp<ia«.

ErA U EfiT?* P.ir*a)o j>g|_ E-x PERxMEUto Sg-Ayte<^ F a O E ^ s r ^ No sólo en el campo político sino también en la epistemología se vivió la década del sesenta como un tiempo tumultuoso. H íT A P^EC E <SoE s ó lo EH Lh eol-WcA «Af XEf^T\ r rír p ^ T | r r r - [ La CUewa'A TAtA&'EKi A-TCMKÍsA feRÍOttefr ÍDE-T^ j j í J . el filósofo e historiador de la ciencia es­ tadounidense.He -R ^ t -C a .. pe­ ro un programa es considerado «progresista» por Lakatos cuando predo­ mina la producción de nuevo conocimiento más que el mantenimiento de lo ya obtenido. En 1962. En ese texto.FER efVTE A¿- í \ y ° MO ÜMA L ^ iT O 5>£ ¿as Ptoí>ocooMES. productivo y renovador.K^fl1* 0 0*A Lakatos denominó a estos procedimientos tendientes a salvar el núcleo central de un programa «Heurística Negativa» y planteó que su utilización no sólo era evidente en la historia de la ciencia sino también necesaria. Sus in­ vestigaciones históricas le mostraban una actividad muy diferente a la que la filosofía logicista pregonaba en sus manuales y la difusión periodística repetía sin cuestionar. ISO fcgv&iidfeAt^io Thomas Kuhn se doctoró en física en la Universidad de Harvard. a t ^ o s .ix>Vi‘STo. E L W> ?oE I> E See. No % ¿Lo Wóe^wa'co &£¿AC*é«^A lV ¿ _ y C3TA’ s áÍAtSiXS CKHfcioS «S. Esto es precisamente lo que la epistemología de Lakatos permitía considerar: que.l .»o ~ T A M R > fe « l «1. son las nociones de racionalidad y del progreso de la cien­ cia las que no son negociables. dado que eran ellas las que estructuraban todas las preguntas y organizaban las respuestas. En el caso de la filoso­ fía positivista. En particular.'vi>ADéS I>(Pé<Et^ES ) T? y M fC■•fe. en las prácticas reales de investigación. es la denominación que le dio a las líneas maestras que guían la investigación y que son las responsables de los nuevos ha­ llazgos. La «Heurística positiva». «» ■ ^"■¡¡asraf'j^sss íe t^ EU ESE. CaM< i^OS> . )El?&sai. Thomas Kuhn (1922-1996) publicó La estructura de las revolu­ ciones científicas. ^ iA HíSTo^iA ESrA. /<e*'£S. sino una producción humana sujeta a revoluciones. Allí tuvo a su cargo un curso académico sobre Historia de la Ciencia a partir del cual comenzó a cuestionarse la concepción positivista heredada. existe un núcleo central que se mantiene a toda costa y que resulta infalsable. El desarrollo del conocimiento depende de ambas estrategias. K ^ t v v ^ La y& U j ( q Q Las pretensiones iniciales del programa de investigación positivista fueron disminuyendo pero su corazón parecía incólume a cualquier golpe. le resultó sospechoso cómo presen­ taban los manuales de historia de la física la figura de Aristóteles.'A'T'fo.—r^ L a TetfbM t u < 3boe £L Pasase Y eacfc&yice. libro que produjo una gran conmoción en el mundo aca­ démico y fuera de él. 151 . FoR. CA^O Lo-oLv/tD^aeMOS V S £ 6 úvftfcrto£> ! l&aScyvKCo poQ. planteó que el desarrollo de la ciencia no era un perpetuo ascenso desde la ignorancia al saber siguiendo la guia de un método úni­ co.j Q ¡íSRAMpe-S TRAUSR>RtfA£¿OMES SÓLO JXm N0& M KESPoESTAS \ Vi£JAS P (2£ 6 0 wn<SSM 0 O ü E S b U E R a ií o T f t t ó l Y ESTA&LEdtH fPioR.

plena de sentido. reconociendo la belleza. w 153 . Se embebió en el espíritu de loa autores que estudiaba. Sus trabajos coinciden con los de Lakatos en propo­ ner que una nueva teoría nunca triunfa sobre otra ya establecida sólo por­ que “concuerda mejor con los hechos”. permitió que la belleza de sus teorías lo cautivara. Asi. que consistía en medir los conocimientos del pasado con la vara de los del presente. Gran parte de la tradición histórica.camemT£. plante­ aba que Aristóteles había sido responsable de un «retraso» del desarrollo de la física durante dos mil años.U5S I b'. 1AJ 0 Pe?ac.a |^ m m rJ c . totalmente diferente de la versión anacrónica tradicional.?ST©TC. L S “I o p w f : En La revolución copemicana Kuhn describe la complejidad de la lucha entre teorías rivales.XfL'CA«. Kuhn osó interrogar a fondo la historia da la ciencia para tratar de comprendería.ír-y S f i ¿«Loe.E..<^* &<iA£ DELG>AoeJH\Eí-!CiÓ ttA vA í I D I P F ^C V S A O o?A M ^ K P L e fA H E A L ^ P < M y E t/W iM j Aok|.é>Lt e.dOEOKlATBc>«. especialmente la anglosajona.O ^ T A K o y poco C'C. ?ER o. Es por eso que resultó tan difícil su reemplazo por la concepción heliocéntri­ ca.íK Q e m a . despedazando para ello los universos de sentido que daban coherencia y significado a los sucesos y a las teorías.^ ífiA .G¿MO ES ft&'.oues KrtEPiOcwfcS átJE RE4Í. A0TO«. _ —J "LA O&SEgvAúOM YIa fo & P E N VPE&EN J>KA&t.EÍe. ow Q jB R . .fcoKEKrTO P E ¿A .fo i> e _ T A LES C j& z r t c 'A t S . líO 'CAj^'re. ¿A<Sa^ p e ¿ a s u B CPeE(^ci4£> oeM tíft'os Aphís>&(£S o j m ^ e ii5 c o n t( 2aRío 7 u g 'AAbfc. Cuando publicó en 1957 La Revolución Copemicana produjo un gran cimbronazo en el mundo académico. p E T C . que re­ posaba exclusivamente en su reconocimiento como filósofo pero que na­ da tenia que aportar a la física puesto que sus concepciones eran meras especulaciones sin ninguna base empírica. CoKO E L De. la aceptación del modelo geocéntrico fue el fruto de la autoridad de Aristóteles..R . Los trabajos pioneros de Koyré y Kuhn dieron inicio a una gran actividad de investi­ gación histórica a lo largo del siglo XX que condujo a una concepción completamente diferente del pasado.L E -.t a u t o t ^ n f ó V * * . AR.I» ON üEUTifiGO Eaí E¿ ÍA e o fiM O ^o Mo Son "Lo TXDO pofc LA exP tR . Su obra demolió la visión ortodoxa positivista de la ciencia.<2aw\£s . Intentó restituirles la coherencia que la historiografía positivista les habla negado. " i ___ Siguiendo en muchos aspectos los análisis del gran historiador de la ciencia francés Alexandre Koyré.rí~ ^ C fi^ K e K te T ] -t-AM AfcSdRPA Ü O H O ¿aP:^ca A«.u o IC» OH' * Mo —mr»— rf /T ff» ~ ~ ^ é . ya que esta concordancia está me­ diada por procedimientos experimentales.í(XzJHAfA SiDo TOMA&aT5w\ c ú s e l o . decisiones metodológicas y compromisos que pueden ir desde aspectos metafísicos hasta posibles aplicaciones tecnológicas.«TO TE'í. desarro­ lló un modelo de historia viva. ON i TALENTO Kio'TA. la racio­ nalidad y la potencia de la cosmovisión aristotélica y considerando la complejidad del proceso revolucionario que llevó a la aceptación del pa­ radigma newtoniano.' ¿ .t5¿_AG.£M c<x.i . 152 Su exposición del modelo geocéntrico aristotélico-ptolemalco mostró que éste poseía una gran coherencia lógica y un sólido respaldo empírico. ta w to s c.<OaJ> *£>£•(_« L & íÍD L . ILoHímo T AwA. f>&t-Aí>A'DO*-eí>.& S . Según ese punto de vista.Si. ' 1 '. las investigaciones de Kuhn sobre la historia de la física tuvieron por objeto comprender la concepción aristotélica-ptolemaica del mundo en el contexto de su época sin juzgarla desde el saber contemporáneo. s í SoLA& .

los conceptos fundamentales. 154 El modelo de desarrollo científico de Kuhn procede en etapas.? A ^ 4 P ’ £ n ' \ ) . nos provee de un fuerte marco conceptual y de herramientas adecuadas para llevar a cabo la ta­ rea de investigación. ios estilos de investigación de una disciplina. Kuhn nece­ sitó desarrollar un nuevo concepto y acuñó la palabra «paradigma» para expresarlo. los presupuestos. Luego. al­ go más compleja para los partidarios del método hipotético-deductivo y que comenzó a ser considerada altamente problemática por Lakatos. Para los nuevos fi­ lósofos de la ciencia. considerar un fenómeno determinado como un he­ cho y explicarlo teóricamente implica decisiones metafísicas. engloba los métodos. V 155 .0 C-SoS I i ) M e w T o M iW o Y f¡ j/ } \ | H ñ I |||||| / ff e f e S o i M w .sn? bs N £ c e . ustep ’ Px&QasA ?M\ «5<tíU<Aík CiHo OKI* TEoR'A\ P & P ía Za a r& fo S ñ ftq u FARE. )OoKQ M f ít Oij Ñú£</o" foKftc Pe i/. nos dice Kuhn.C-O^ies lo s '/éiorps {Jf 'M le r d o s . Luego. fue radicalmente transformada por Kuhn y todos los filósofos posteriores a los que suele llamarse genéricamente «post-positivistas». ^ u í c k s e ¿Kttwcie>M<k>ñ3iátfíAx) ^ow ¿M > J oe SW*\fc¿(<eo Ser^ <9<W Vcá0 ^ 0. S í . ELfAEADiéM 3) t f t N E ¿ j en-Maáe-S p o e W a A monée ( ty ■ f y d ^ 0 5 e n»U¿i©«a* e r^ V a s í f __ c^ue <3éf’ ecícfy d«( O O on^so Pdafeffles. Primero un estadio pre-paradigmático. En una acepción más amplia. la ciencia va madurando y los Investigado­ res desarrollan las tareas correspondientes a la "ciencia normal": Inten­ tan resolver los enigmas que inevitablemente deja abierta la primera formulación del paradigma. en sentido restringido. H íC h » 5 ( ' t m . / G u T s a S T e s I^ m o s .( EW RÉ. La relación hechos-teoría que era lineal y directa para los inductivistas.¿A f£(^C£fcJoM ELQowCHniElKtTO YlAfcXPteSfeOM StiE. La dinámica newtoniana). En un principio.£fe&d¿T*&QS Para dar cuenta de los hallazgos de su investigación histórica. s o ^ . un para­ digma no es más que una promesa de éxito. S í ELüSTAÍto i>fe£_ vefc<4i CdH o< ¡W Ptf*®i6rfV e*U>AM¡a. sin que ninguna logre un consenso mayorítarlo de la comuni­ dad.h Frente al esquema de desarrollo continuo y progresivo. .V ív * e ftu l ( e m m o n d o s T>jfeRjeM TES c rilE&SAMEHTE € S ESrRoc*ofcc5 EL Co-N. Kuhn propone su concepción de los paradigmas. Paradigma. co­ mo modelos ejemplares que guían la investigación en un área determina­ da del conocimiento y que son sustituidos por otros nuevos mediante ver­ daderas revoluciones científicas.. metodológi­ cas y técnicas de gran complejidad. $ A & o T E U m £M 1 L)M GoM^MTo AUtüo t e y P&cBPcMiemZ \ L\«40ce> & k L E . caracterizado por la proliferación de teorí­ as rivales. el establecimiento del paradigma que define el campo de In­ vestigación.OS OM S>\KLC>6o -s>g. los modelos teóricos y las metodologías que se utilizarán. es una teoría ejemplar aceptada por una comunidad científica como guía de investigación (Ej. que elaboraron los positivistas lógicos.oaHEN’SO.

d e ^ M B tt& o lo é M S ^ r«oCEP)(iiEw'Vos> n a \ ¡ E V d ^ L \ X^OHAi-fA FN> ÜM Dfet^tRjO 1>€. ^ tA e fts t e k fkl±K P e R s ¡ s ^ T 6 aoe.í > -a o '* t ^ KoHM P ( ^ u F ^ T \ o a La ciencia normal consiste en resolver enigmas dentro del marco concep­ tual que provee el paradigma. OWA AUofWLfA «o fdeíJE RtSbLUeeSE.»aq ® ¿ J o e w n e j y i Áí lm M í M M fgA C TicA H em s.. En los períodos de crisis.KErtAfc.AAI1C£ <&0£. ES fflE C íS o 0 M /\ REVOLÜCJOA C iE H T ffrc v IE ^ U ?ARA PoI)E-^ <SE. neutrales y verdaderas.J ) E .-----------.. ! ¿ & o e J>¡FE. O ^ A ^ O H A L {\ ? — — .. É EfcyroKCES ¿C d H © S e . Kuhn asigna un rol fundamental a la historia de la ciencia. Kuhn propuso analizar el marco de producción.|/0 ------------------------------------------------------. para explicar estas anomalí­ as surgen nuevos candidatos a paradigma.. % M | 'M I . . y en muchos casos el debate llega hasta el cuestionamiento de la concepción del mundo que está implicada por la teoría. es decir. ES ONA .-------- En las épocas críticas todo se pone en duda..£ S r 1 ft>^KEUTeu£ACiO>U¿. Desde esta perspectiva es imprescindible la re­ visión de los criterios de verificación (o de falsación) de las teorías. para conver­ tirse en un producto de la actividad humana en el seno de una cultura determinada. A ¿¿o S O K J E^vfeMA CoAUDo TEM'EMqS ¿ASe6dR. L A ^ !^ ... L ¿A P ifE R tK ia A ES &0E. „ .S>At> DE PoDfel^ ReSoW&<?.-m .• . ¿A SN 0P I/A 5 ?ieBSc«tt £ « ¥ V Paga •^sPoM E. k» k € í n o t>*. Por último. las certezas se disuelven y reaparecen los debates sobre los “fundamentos” de las disciplinas que en las épocas normales se daban por sentados y se consideraban verdades evidentes.. Algunos pueden persistir sin poder ser re­ sueltos satisfactoriamente hasta convertirse en verdaderas anomalías que lleven a una crisis.¿.. Los términos fundamentales utilizados ya no son indudables.R£ ►«A 1— 7 = z = = r z-^L C =z - . ----------. pAi2AT?<gMA .. Finalmente. se discuten las decisiones metodológicas. M u £.. que la epistemología positivista había impuesto. validación y aplicación de las teorías científicas como un sistema complejo con múltiples interaccio­ nes y retroalimentaciones. Tam­ bién se hizo necesario reconsiderar la división del proceso de producción de teorías en contextos estancos de invención. las revoluciones científicas son aquellos episo­ dios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reem­ plazado por otro nuevo e incompatible.. 157 . es decir a las condiciones efectivas en que las teorías cien­ tíficas se producen. la ciencia deja de ser considera­ da un conjunto de teorías objetivas. En segundo lugar.:~W K. CortSJ$>E...Z ... R s £Soei\M>J /^ S M ^ L f^ K X Í 3>EL Qohooh iem to m ACTi^pAJ) fa e -T E U sio \i ¿ lo e ^ü .- 7 .¿£ . Kuhn cuestiona la concepción positivista de “progreso científico”.. En primer lugar.e. teorías alternativas. que en general subvierten todo el edificio conceptual sobre el que estaba montado el viejo paradigma.. 4oe.. .S E H ¡í/-fA $ 4 Los aspectos centrales de la ruptura de Kuhn con “la concepción here­ dada» (léase la epistemología positivista) abarcan tres cuestiones funda­ mentales. ■ '" " ■ ' . f .e /u o 'A . = rz AÉ ec ' H É Ü ' " . l o s 1 AS¡ ES ?So G>nCepaoM p/rT) . validación y aplicación...

A¿.¿a c¿ e a k j a.¿* k t a Eu " Jf. o ft^ rc o s « m m \ íe u te s 3>e<cmwb HoHfeteS á>0£. Para descubrir cómo se llevan a cabo las re­ voluciones científicas.y>UtoW 6#H . M 1 X jS ) 'É Z Jm r ' JK P S u íí I ^ ^ E A . El estudio histórico de la revolu­ ción copernicana muestra claramente que la elección de paradigma no puede resolverse nunca de manera inequívoca sólo medíante la lógica y la experimentación.1 .-----------------------------------.r. y la comunidad de científicos la abandona por otra a través de un cambio global de la percepción y de la concepción del mundo.¿» <ttví£ kuWM tAOnHt>M»PAl> r B fA %-r . iDo HOX J o o 6J. ■ggS^^ftECiSAhCH^gLSglW BO LoPifcEL PAgAPteHV. reconocido como uno de los fundadores de la física cuántica). ÜM^ OoMOM'PAP CjEKSrf F'<A QoH m j» | üfefAKi ¿ W & k dJj P A ^ te M ^ ZAS KjrL kC ío n e S J>E_ fj ü ZXPUCA portaos Í-AS. I L ' _ — — — -----------------------. sino por­ que los representantes del paradigma más antiguo van falleciendo» (tomando una idea de Max Plank. g d hAQ -.U*> ápfc. La actividad científica ha comenzado a pen­ sarse como una tarea comunitaria guiada por un paradigma. . En la epistemología de Kuhn. E5 AQ-OELLO &oe L©S MEHB1C 0S I £>£. (1858-1947) físico alemán. f<l£t>EM £>ot>4 hen© S < P <p. ^ £ ^ 0 EStXM SiQOlERX Di5 pJE^T 0 S AJE-ScyGkAR. debido a que la teoría an­ tigua se muestra cada vez más incapaz de resolver las anomalías que se le presentan. s¡M P e G M tscBñ. . | W De acuerdo con Kuhn.I-------------. Todas ellas se afectan y condicio­ nan mutuamente y sólo pueden adquirir sentido en el intercambio de la comunidad científica en el contexto más amplio de la sociedad en que es­ tá inserta. OSTEPES SoU Lob ?4 R ttW ¡Jta fcE* 3m«.es o ntfciUSA HEMTE. tendremos. sostiene que «un pa­ radigma no triunfa porque consiga convencer a sus oponentes. que examinar no sólo el efecto de la naturaleza y la lógica. por consiguiente. DeSeMTOo. noft/ML. ^ Acn'ToT) S OUA f/üfótKA De. No es un proceso puramente individual que pueda ocurrir a partir de un debate racional sino una transformación que afecta a los miembros de una comunidad científi­ ca y que se extiende por períodos largos de tiempo como muestra la his­ toria de la revolución copernicana. a tal punto que Kuhn. Se trata de una producción humana compleja que incluye múltiples dimensiones en­ tre las que se destacan: la percepción.. el cambio de un paradigma por otro. y en todas las corrientes post-positivistas que le sucedieron. OTR*.eM W -. pE S ^pñC nvA Q o e TACWAki. a través de una revolución. no ocurre debido a que el nuevo paradigma responde me­ jor las preguntas que el viejo.4 El debate que se establece entre defensores de distintos paradigmas pue­ de resultar a menudo estéril. W P fioftofiU i OKi hoi-\lc HAM S. Uo £SrA GoHfrlQMfKÍbS Qd^ias ^E^dAS -fK íA P íoo ns m -Es í>e. y la experimentación. 158 - Kuhn planteó que “No hay ninguna norma más elevada que la aceptación de la comunidad pertinente.. SienfríE. Ocurre más bien. la comunicación.G >)KkL£& P C cfe& '. la actividad científica ya no es concebida como el pro­ ducto de un sujeto racional aislado que observa una naturaleza comple­ tamente independiente de él. la imaginación. el razonamiento. que Kuhn ha planteado como una especie de «conversión». sino también las técnicas de argu­ mentación persuasiva efectivas dentro de los grupos muy especiales que constituyen la comunidad de científicos».

En 1970 publicó Contra el méto­ do uno de los libros más importantes en el que expone su teoría anarquis­ ta del conocimiento. — * .. esta característica impli­ ca que no puede pensarse la evolución de la ciencia como un proceso li­ neal y acumulativo ya que no hay forma de establecer una escala común entre paradigmas. HÍS 1/iVA * SoTt L.. ------- En los últimos años de su vida. .. — .. Éste es uno de los motivos por los que el pasaje de un paradigma a otro exige una transformación global de la percepción y de la producción de significado. .. "¿4 H .. para él.. A esta característica de los paradigmas. defendieron más firmemente que Kuhn la ^S| inconmensurabilidad teórica y.. Kuhn la llama “inconmensurabilidad”. nacido en Viena se nacionalizó estadounidense.. ■ ■ ■ ■ ■ Diferentes paradigmas enfocan diferentes aspectos del mundo y tienen problemas y presupuestos disímiles. y¿ ax d 'o A a s o [ a C ts £ < á...f¿ ¿ A a-th— „ —........ Esa postura es lo que en definitiva defendía el positivismo (aunque cada uno de sus cultores suponía que «él único verdadero método» era el que él mismo proponía).. particularmente Paul Feyerabend (1924-1994).. 161 . el científico no sólo podía utilizar cualquier metodología que le resultara conveniente para resolver los problemas que se estaba planteando...ú£ íjm SEA O A ^ Z D e .. sino inventar otros nuevos sobre la marcha o tomarlos prestados de otros saberes o prácticas si le resultaba conveniente. Aló v'ÁJbMH.. VE ¿o < Z M E J o R \-{BXOVÓLO &0 PóFÍK/^ C— J .. . T»VL g-£PS>E n mfeoju/g.. ■ j gf c Paul Feyerabend... 160 Su postura «anarquista» (que más tarde prefirió llamar «dadaísta» inspirándose en ese movimiento artístico que se burlaba de las convenciones) se centraba en que.. ni podía existir un método general y único válido para todas las ciencias en todos los tiempos. no existía. -■ . Otros filósofos de la ciencia. término que significa “sin medida común”.... de modo tal que no puede pensarse como puramente racional dado que el proceso excede largamente el ámbito de la lógica aunque obviamente la incluye.— .... Para Feyerabend. En los años 60’ comenzó a escribir artículos en los que hacia una revisión crítica de la tradición epistemológica anglosajona generando en sus tres décadas de investigación una postura altamente crítica (y criticada) que abogaba por el pluralismo teórico y metodológico. us tevozjaooMES C ie trt r< a s £jJ ES Más <b*JTENiOq...... Kuhn ha suavizado algunos de sus planteos pero manteniéndose firme en el núcleo central de sus concepciones originales: que la investigación científica está guiada por “paradigmas” y que evoluciona a través de “revoluciones científicas”. profundizaron sus críticas a la concepción positivista... HüLTi LKTERA¿_ . Además.. por eso no existe una medida común de su éxito o fracaso que permita evaluarlos... ...

k Tajde«E A / teM C H D e l o & s e M A ío iL Y l¿ Kono^lp4oe. uno de los padres de la ouéntlca.¿AÍKveSTt6 Acjo ^ \/A I£ m T> r ¿ tfMTQ^ p¿ocgJ>imeNros y ’b Í e ^ P e rd k ^ S itu A C ío X .ca¿_ e s fo c a d o í i_K}Te. P i a p í a e s ) . N T t v>e. Í/P J^IA S AlSeuiKAM\'A^> y ..c<<ó^ . o ^ ¿ A principios del siglo XX se produjo una explosión de nuevas concepcio­ nes: primero la relatividad y luego la teoría cuántica en la física despla­ zaron al paradigma newtoniano. DeapuAn ile Halaaiiliary ya no pu­ do sostenerse la idea de un obeeivadof paalvo fianla a .— ... Sin embargo... enunoló en 1927 el «Principio de indeterminación» que supone un Mmblo funda mental en nuestra forma de concebir el conocimiento I o i|ue él «nuon tró fue que era imposible determinar slmultáneammil» non llltiil la posición y velocidad de un electrón. 1 Ittfo S iB tg .o E k u -->m ACiow C oM c&m ^ DE. debido a qua «I en|>arlmentadQf al realizar la medida modifica los datos..(^R. la novedad y la sorpresa. C^EN-riflGO. á ü £ ¿A R $ ¡a p £ L S \C p L o xx WoSoií t L SAfte** CjÉWfRCo E fiS ^ E M o L D é iC ^ s . independiente. el destino de todos los seres que pueblan el universo estaba prefijado de antemano.mafro * fsJíMÉüM pdoc£D«rt¡Ei^Ej £STAr £x<OuCDo ' ____ Y " rAKPocb P < jet> e . •pi'STtKléu. IM A ^ ÍN A C io /^ TÍPKAít.e5 K o/U - O S $ lfy \tJ j)e A ¿_ Desde el nacimiento de la ciencia moderna hasta finales del siglo XX rei­ nó el paradigma newtoniano. Las posiciones pluralistas efe Feyerabend resultaron más intolerables aun que las concepciones revolucionarias de Kuhn. vaoooíp p e. ^A o t« jd . Lo que él sostuvo toda su vida es que no era posible de­ mostrar que la ciencia era capaz de acceder a una verdad universal y de producir un conocimiento totalmente garantizado.. La idea de «un paradig­ ma» podía llegar a asimilarse pero la pluralidad teórica y metodológica era lisa y llanamente insoportable." M é e *.CdS-MTf fíc o . es>awG_ " e u pTZ. ” > < ---------. ____ „ r * ’A + *- t ó « ..*o í¿. por lo tanto. el cambio. no había forma de diferenciar la ciencia de otros modos de saber. ^ Acoe-í-Po (JE mE-Sa u -------------------. pr.. fte-(CSüA.. El conocimiento científico buscaba en cada área del saber las unidades fundamentales que lo componían para luego construir un modelo mecánico capaz de explicar y predecir el comporta­ miento del conjunto con la ayuda de leyes que determinaban completa­ mente su funcionamiento.S T A 9c\O ti P e s r u iH 6 A l*. no habla lu­ gar para el azar ni para la transformación. p£L SABER.. \ feextMENTe_ p ^ p 0Wi6 ¿£-s j / „ uíl A&r. -< A tó T tu ¿ ro " to O o y A te " Pec. ^ lR 1 ? . ?ec. Desde la propia física aparecieron cuestionamientos muy serios a la concepción positivista de la clendn que suponía la independencia del observador respecto del mumln Wnmm Heisenberg (1901-1976). . Los detractores del «anarquismo metodo­ lógico» acusaron al pensador de «relativista» y de plantear que «todo es igual» y que. £S WfCESARiO gfCuKWíLA UV E H T f¡-£ H A H .. T>e... pü£De. sólo el eterno funcionamiento de un mecanismo inexorable. 'fmmM j y ..fcE . Lo H ( s > ü sre x> A c e / c á ^ o S A tíe r to s c o A k © M o KiO ha Y Ww4> oa M Evotio G M i'.¿A e x p e l e . Según esta concepción..*P D » ¿Í3 > .. 06SE£iM&> U No fc)EÍE 3 <PSTEM Ert¿£ fchO A K U Ñ o !C>e.. ¿a S ¡ m o t a r e '« ¿AS Q o n jtifc to u e &o&cxri.O<£>Af^ íx S iW íia o fi WfSt^fl-icA. P E H ' u e . su universalidad dejaba afuera la vida. í Ka BastamtE-temía. . VtE Ü U P ü m a s ¿Ag¿Q~iOMA¿_ 1>BL 3 A fcgfe. lo que Feyerabend negó puesto que la ciencia es una actividad específica de nuestra cultura con rasgos diferenciales e institu­ ciones propias....iO o & ai <ae me.eXS^íXEj-TTE 3 oPE(¿.. O &ÜF<&ÍIZ. jes.¿ l PoaE Pe. Esta perspectiva fue muy exitosa y potente: permitió construir máquinas de todo tipo y comprender una gran variedad de fenómenos.... .e f e iu r S £ a uaja a í m D e .. i 'i j i i ------------ £SE.. kío H\v ro<tMA.R.KOS Cí>w KoHM Y A«ort\ EHPazá A TfoMA^l 1 | C .

Sí> £*) Pe/WMEMTB 'TrUHsÑDrW. —— i i i |c i e n t ..... •V --------------------'V í K AJj En este universo reencantado se abren nuevas posibilidades de encuentro entre las ciencias y las humanidades. Muchos científicos han seguido el camino que abrieron Prigogine y otros pioneros creando nuevas perspectivas que son conocidas como Enfo­ ques de la Complejidad o Ciencias de la Complejidad que promueven el diá­ logo entre diferentes disciplinas y saberes. OMa UE^. pero nos ha separado en dos culturas que raramente intercambian entre si: la cultura científica y la cultura humanista....fiNA. los investigadores en inteligencia artificial.. / Qoe.-ífc£j/W ¿ OM t fE K f t o <Wl£ (/Erí-S.. El trabajo científico que desarrolló Prigogine ha sido un aporte fundamental para la construcción de una nueva concepción evolu­ tiva de la naturaleza compatible con las humanidades... / A m o P íc m s a íj a l H c h w e Cs>na c J u s & r í m w v & e W H y f f e 3 > e m N ^ « a (. En las últimas décadas del siglo XX comenzaron a crearse departamentos de «Ciencias Cognitivas» en las universidades..... A ...rfCtfE. filósofos del lenguaje y de la mente. proble­ mas.V M o S T O A M ^ o O M HOMOo .. antropólogos.. .. en donde el azar y la necesidad se conjugan para darnos estabilidad pero también creatividad.....agftJ. P£xxóftAJ"\AT>A fÜKtfjOUA £T£y?-MAf-AEnTE Su&uieNEoJ Los trabajos de Kuhn y Feyerabend abrieron una compuerta por la que rá­ pidamente comenzó a fluir una potente corriente de investigación que des. y a la ciencia de los medios de reflexionar sobre su práctica"...... epistemólogos y. entre los que se des­ atacan los neurofisiólogos..pjas> D£Ca.. Ilya Prigogine... 164 No todos los investigadores que trabajan en la actualidad i ma del conocimiento aceptan gustosos el término «CplaH nombrar su labor.. — " .. '■ ■ ■ i» . Premio Nobel de Química en 1977.. El mundo que nos presentan en sus trabajos ya no es un mecanismo determinado por leyes sino un univer­ so de creatividad y complejidad creciente.u n a NAToRAUE-ZA Se CoMO dw A<ÍXÓHi\TA. a E UPAOCiO M AS* 6 -gXA.€ « M CA M TAÍX) ’ ES ÜfJA í « l " i i ¡ « i j j fe m n n g — . en el mundo |0fl4 nominación ha quedado demasiado asociada a la autlvIÉ estudiosos que todavía están interesados en la domitmai’l y otros saberes mientras que. ¿AS Refc¿AS ¿ V ¿a < ^e N c . corta a la filosofía de una de sus fuen­ tes tradicionales de reflexión. en particular. r E w ías>óLt.(? ..u) A fo G W i 4¿60.TA¿..3>£ P&>CESo j)... . La ciencia moderna ha dado grandes cosas a la humanidad. conceptos y teorías sobre el conocimiento y la ciencia..Oaí V ELV><¿a>*rx (C o H E M A D£SARR£¿ÍA*¿>e _ PACA^ióHAb |^n^C SoEfiQ .de muy diversas disciplinas y perspectivas aportó nuevos aires... en permanente transformación. ¿AC...toraí£ ta Hoc-R -ta") /P A S iV A .■ ■‘ ■ — . señaló con claridad el peligro que entraña este divorcio entre las dos culturas: “Se encuentra así acentuada una tendencia al enclaustramiento general que. f ¡ c 6 » a o e . el hombre deja de ser un espectador pasivo de las leyes eternas e inmutables. . en los que participan pro­ fesionales provenientes de muy diversas disciplinas.e z < 'f’AtL.. metodologías.. y del destino que está escrito en ellas. €m e s te ¿)M(uen&a HA Y ¿OÍA/t fAfU £¿ A Z t f i I Y' TAti&EÁ/ P ítU U fI ^MEce^iPAD &0 £..Ce v e to 4LHcnfertj=_ oma ua..wA‘ MtT < i3 _ YeREATtVO (JM Ü W tVE«.. Las teorías de Pri­ gogine nos abren las puertas a un Universo abierto que no está absoluta­ mente determinado. pues consideran que... los psicólogos cognitivos.eNCiAtHope.. en las nuavM pa>M|iMP< considerablemente más amplio.. 0E7 1 IHÍy£Poej>.

1 ' lA W ü 1 &ÚKL Q o & QttMÜAF o tc & rU 'P c A . también los antropólogos e. Muchos psicólogos de la gestalt (forma). biólogos y neurofisiólogos. f 166 ■ fó U£.. .v6 CE- z> H e ^ < H E A ¡ W ^ y^S ^ 9? ! \/iV>ÓN'' ES PECK. _ v Las investigaciones de Maturana han tenido una gran influencia en la his­ toria de la fisiología de la percepción porque rompieron con la Idea trai< li cional existente que trataba al sistema nervioso como un analizador pasi­ vo de las dimensiones físicas del estímulo. no podía organizar los datos obtenidos. Si la visión da la rana no < > s pasiva ni puede asimilarse a la óptica especular. O & < . Fue asi que se le ocu­ rrió que la pregunta que estaba haciendo tenía como supuesto subya­ cente la idea de que la rana tenía que ver lo que hay en el mundo como si fuera un espejo.. ios A Les í?£$cta5)os f¿fSí& H W cS ¿A E sW ío S PmSÁ..ME-mE Osrto \ ^. En la elaboración del concepto de paradigma. que le estaba imponiendo al mundo un es­ quema representacional. á U tl/A U A l/B L : d B 8 ^ / t d A 6 AÍo V^OKAM f l ot o De m i £ j -V o D tí^ T A S PA/2A AfcJUfcA • y y t iM ^ P í B ® Í ^ S P m B i 3r í S f e S ? ifc . aunque los filósofos empiristas y positivistas lógicos sean furiosos defensores de la ciencia. A muchos estudiosos contemporáneos les ha llamado poderosamente la atención que.omxaRioS. (ipo CoHe Si < 3 li. comenzaron a tenerse en cuenta cada vez más extensa­ mente los resultados provenien­ tes de las distintas disciplinas que estudiaban el fenómeno..e' Veo \ peií.’ W íír^ v c m n v s \ i \m m sets \/oI. a pesar de trabajar rigurosamente. incluso.D © CuamSo N o < THM&> L o S A tílE o S o S p o e S T t ^ .. Sus hallazgos fueron importantísimos y mostra­ ron que. psicólogos cognitivos.¿jes OACAore (tfstfcl SE “ W 6 f c « « . salvo honrosas excepciones. Sabía que no era un problema del modelo experimental que había diseñado cuidadosamente.MLoStüKK&rU fO&'teS. desda entonce'. En un mo­ mento de la investigación Maturana comprendió que algo debía estar mal en su investigación porque. Implicaron el desarrollo de una concepción dinámica de la vida y del conocimionto. la percep­ ción es un proceso complejo que incluye las expectativas y sabe­ res. Francisco Varela (1940 2001). E ^ffS /'MCf?EVfeí. es decir. 1RU*><£. además del estu­ dio de la historia de la ciencia.PfcCTA.SELoS c^'tE. lingüistas desarrollaron importantísimas investi­ gaciones que hasta Kuhn no habían sido tomadas seriamente en cuenta por los filósofos positivistas.l A í\E s v < v/<S¡¿^ e s T S 2j*. sino de la forma en que estaba interrogando a la naturaleza. mucho manoe lo aa al fe nómeno de observación humana que incluye muchas más dlmenslonae cognitivas. El impacto de sus trabajos en la reflexión epistemológica y en laa ciencias cognitivas contemporáneas ha sido muy im p o rtln it« ^ ^ <« 167. Maturana y otro biólogo chileno. Kuhn tomó en cuenta los traba­ jos de investigación científica so­ bre la percepción. hayan prestado poca o nula atención a las investigaciones empíricas que se estaban desarrollando sobre la per­ cepción y particularmente sobre la visión.. A partir de ese puntapié ini­ cial. fá V S t \ le nA vJ ( lU \K (5106 «b( 0 u>Rt AHoíU i/6 eToDo iM E -fc r. ampliaron el foco de sus investigaciones que. Semana 5^oierfte. El biólogo chileno Humberto Maturana (1928-) obtuvo su doctorado en Harvard trabajando sobre la fisiología de la visión de la rana. lejos de ser un proceso «especular» como supone el representacionalismo.

Ce^eeKo. pero si nos quedamos sólo con ella. En particular. HAmCMSA m ctesr* Fi>fk EfoEi. #>«4 foE&STE«1 . si todos tenemos una zona ciega.(AOUA PAÍEL de 2>S£*s J . i£> <aoe octiC.Lo que los fisiólogos no se habían preguntado era por qué.d a itfc e .JL'ñ íZ c> ú i¿ s & fc e P e ftE ^ -. ya que el cerebro “reorganiza” y «configura» la información de mane­ ra tal que se obtenga una imagen completa. eí_o¿g \ z ^ e x o c .í m a 'k S ostpw sh tL L iiifto C o M U r M w o P e J te O íA . La fisiología explicaba perfec­ tamente bien esta característica de nuestro sistema visual: no puede verse nada de lo que se proyecta sobre la parte de la retina en la que sale el ner­ vio óptico dado que en esa zona no hay ni conos ni bastoncillos. t . Hac.| • Los experimentos de Maturana y otros neurofisiólogos llamaron la aten­ ción de muchos investigadores de otras disciplinas. actúa de tal modo que obtura la reflexión más amplia. aw eeírA &>«*].£ £5. «PlCEr-~" M ese Pe Los Vu-recfrásj S --------I / . 169 . El desarrollo de las consecuanclas epis­ temológicas de la segunda cibernética dio origen al «Constructivismo Ra­ dical». pa< za • Coa t*> fas': )T ~ ■ j0 s!£«3L a ----------------------------. A ¿ * H. ■ ! & Í Í 2 5 Í ° K0 ÍA m ^O lA .aA»eZa«te v «ACÍA A1RXS. Ésta se caracteriza por realizar una vunlta reflexiva de la cibernética sobre sí misma. Este fenómeno es conocido como el «punto ciego» y muestra que en todo momento hay cierta parte de nues­ tro campo visual que nos resulta invisible. que nació da la constata< lón de que no sólo no vemos en el punto ciego. de Heinz von Foerster.- ❖ VeM VoE (¡s\£ !<.í&KCíAS Veso a t e s cas ■ ¿A M » na J)eMAs S ew <o es ESPecíA O ^ C JO M A<M££¿AS <ME De la. Este último es un problema de «segundo orden». EN . ex t & í2. poro puede considerarse el principal motor de la cibernética de segundo orden (de los sistemas observadores).Sortes'’ . sino que "no vamos i|ue no vemos”. V H o 6l/A ¿¡£>&0 ¿EMT4.MEMTE. que son los receptores visuales. (AS EX’PER. Lo que Von Foerster encontró en esta expe­ riencia y que los fisiólogos no «observaron» fue que somos ciegos a nues­ tra ceguera. no nos damos cuenta de ello. ASTE^ÍSCo. uno de los principales exponentes de la naciente «Ciberné­ tica que estaba interesado en un fenómeno propio de los seres humanos conocido como el «punto ciego visual». El cerebro «completa» por su cuenta el campo visual de tal modo que nun­ ca notamos el «punto ciego». Si hacemos el experimento que solicita la figura siguiente notaremos que en un momento el círculo «des­ aparece» de nuestro campo visual. una corriente sumamenta activa an las últimas décadas tanto en el mundo académico como fuera del mismo.v /a tHASEM \/CSti4t_ (LA. porque Hurgo < i< > esa reflexión del sistema sobre sí mismo.«. |Ooe' 6<lACitó o ESTE. HOEV* ElCíQ&c [E M H H E U T t. ¿A Sin embargo. La explicación fisiológica es valiosa y necesaria para comprender el fenómeno. T«SAM«eOE. 168 Von Foerster habla participado del alumbramiento de la primera cibernéti­ ca (de los sistemas observados) en un destacado segundo plano. AL c ¿ a í L&ü T>e¿A ¿ÍMÉA ^ * STA" ^ BL ^STEX'SOJ.SftV D&TAMCÍAc QÍo-foí>e¿. aplastando con el peso de la res­ puesta científica la profunda turbación que se desencadena cuando nos damos cuenta de que somos incapaces de ver que no vemos. íHvieft. Nadie tiene una experiencia visual con un agujero negro. ¿loe e¿. nadie anda por el mundo con un “agujero” en su campo vi­ sual. pasando dal dominio de la flslo logia al dominio del conocimiento.

í m p i e & ó M ó A P E O J A M S . la realidad y el lenguaje. fbeí€M o6tEKsEft¿P^ | w a /o $ c m s &H aceho *> L & W . El SALMCE-PE.M T e m I q.¿w ig y . Keneth Gergen (1936). eplatentóloga y feminista teórica.] (Vb a km E ^ o y g & c ^ ( ^ ^ A y \ ! ^ . Jacques Derrida (1930-2004) denominó afabulación a este proceder característico del discurso que pre­ tende no ser enunciado por nadie. £A2&MA6¡£5 £ í^ £ 5 ^ T E S |p e. destacándose la creciente preocupación por las relaciones entre la ciencia. 3. Sus trabajos estuvie­ ron influidos también por las investigaciones de Derrida y otros «Deconstructivistas».fl^ El naciente movimiento conocido como «feminismo teórico» ss Intemsó vi­ vamente por estos planteos.‘MQflímd í Qu^ASfeMiíS. Berger y Thomas Luckmann abrió un camino de exploración a fon­ do de las complejas relaciones que conectan el pensamiento. Todos ellos trabajaron la relación entre el conocimiento y el lenguaje. sus límites. 7 ^ 3 ¿ dSNÍH e RaS . fue una de las principales propulsoras da una nuo va epistemología feminista que cuestiona las concepciones positivistas desde la perspectiva de género. M HAt»tDc OWAP & m & £ ^ ( c ^ .L o b /r.frt£ttao$$V fo>5¡&<©. Sus trabajos contribuyeron a crear una nueva corriente de pensamiento «post-positivista» que reconfiguró la problemáti­ ca epistemológica planteando nuevos problemas respecto del saber. que tuvo un enorme impacto en la cultura más allá de los muros académicos. física. Los construccionistas sociales pusieron un énfasis particular sobre el aspecto colectivo del conocimiento y el papel del lenguaje como mediador de este proceso. £sos ^ ^ W ^ w^ f'^¿eTAt1ftn£ ¿ ¡¡1 ^ l|á u fiae. la sociedad y la tecnología. Thomas Luckmann (1927). Las preocupaciones de estos estu­ diosos del conocimiento ya no son las mismas que las de los epistemólogos clásicos.^ E La publicación en 1966 del libro La construcción social de la realidad de Peter L. y por otro lado.PATOS K4&4N a MS ^ M ^AS.. V ¡ J PiCfjJ RAÍ* P E & ^ S lt ó W .¿A t>í))¿p/i[)M> ( jl\o |¿|Í (lé il j £ 0& M I£ j/( Humberto Maturana puso especial énfasis en las consecuencias éticas y políticas de la epistemología positivista planteando que todo aquel que ha­ bla desde «la objetividad» pretende tener un acceso privilegiado al mun­ do. E Scs MISMOS 1A10S. 171 . Sus trabajos han contribuido como pocol a cuestionar el mito de la «Mirada Objetiva» que presenta al científico co­ mo una máquina registradora de datos provenientes de una naturaleza ra­ dicalmente ajena e independiente da él. En las últimas décadas del siglo pasado cobró fuerza una nueva perspec­ tiva epistemológica conocida como «Construccionismo Social». Esta oonoapclón entraña el peli­ gro de no reconocer que la objetividad as al mito fundante H Ép w i modernidad que hace invisibles las conexiones existentes entre la activi­ dad científica.£S> U * p > / ^ ^ B m £ M o « Í 5 PELQ^fE¿SQ>^'i 'i-toTAtM ew iE e i/iP E m E . la gestión política y la vida sociocultural. Entre los integrantes de esta corriente. ¿Aen? flíSA ' ~ T L o m ^ z fe¡*> T V íL l ES Qo£ ¿A&GVWW« * » * 50 ¿ N© TE VA& CoEfí&.— ^ ■¿— ¿ . El filósofo francés. esta actitud implicaba una total falta de responsabili­ dad por el propio discurso ya que el que habla supone ser vocero del mundo y no de sí mismo. se destacan Peter Berger (1929-). características y posibilidades. Evelyn Fox Keller (1936-). L J ^ ■Hah « ehtos p e íN m e. á ^ y í H oSeas Ñec¡© .

la predicción y la conservación mecanicista. í l o . filósofo y teórico de la complejidad.. XXz^XlAc P«=c £<M L f . &W1ÉJE.. al igual que Prigogine. una sensibilidad.'E < 2c>M eí~43k«.. {» P aQ ttaH au V fL-<z.K' £•MTO p iOa^/vz 'De.'MAOk&KOo . Pensar «en red» implica.. Nuestra experiencia del mundo está modelada por la actividad del sujeto.es 1 a MAKPfAJ $£ lo5 Q iM <’tt 6 <3ü£.co^éd<y¿tdft.. tejedor y parte de la trama.. la fábula que hacía de la historia humana un ca­ mino recto de la ignorancia al saber ha dado paso a itinerarios en red. diálogo con la naturaleza.e¿c>NoC4M¡tKiro D e . . entre las que se destaca la de «red» que hoy ocupa un lugar central en la producción de sentido tanto en las ciencias naturales como en las sociales.. Especialmente destacables en este sentido han sido los aportes de Edgar Morin (1921-).7 A a s rc jü L j^ a o b / Re. QcMfznXAW. En los últimos años del siglo XX. y f ií t m e s m .>c> tortPetLooM ¿AAja-L1 E S A feSo^C o .Ucn Auto u h v B o & ^ a HtTAfofu. un lenguaje. \ ‘/{MvMAO© poft o » ! * . En el campo de la epistemología.A L .'« « * * fí*iMANE*Vre. un hombre con intereses y actividad multidisciplinaria o.nocir ve las barreras impuestas por la tradición y pro|.S£ M B zá ( X>e¿..rtHfd. a la vez. Nuevas metáforas han ido dando forma a nuestra experiencia del mundo. 3 mai Morin. mejor aun. tanto en la cien­ cia como en la epistemología.^ L £<^^ ° Y 1 0L A^ BCXMS. él mismo va adquiriendo forma y cam­ biando en las interacciones. antropólogo. s a |T /w rA t>£ yCMOM i6 M&A.oS AL&0HA& 3>£ l u ftfiS A H ie rv o <aoe ¿ g m " cu>Hfi£.y ■ — . pero profundizando epistemológicos.s > . ’Pe. .u© DEiCouociHiE-Mro no S i 6 oe_ o m L ík e * ASCfcM EüTg. PA(¿a PASa&Aüh fiiÓ fet P e ¿A EL i L A O e> S B fí\¡A Q Ó ^. ¿A S í e l G\m. c.¿ Q f^ o f a v e ti¿£ fm S A ^ A ? El siglo XXI ha comenzado bajo el signo de la complejidad. ÜoiJTt'ÍO LAd'i VdomìMaiSL.. <- EsME¡ceSAR.. ya sean filósofos o científicos. un modo de interacción en el mundo en el que no está solo sino en comu­ nidad con otros. X>íA6ú6^(2». los nue­ vos paradigmas pusieron él acento en los procesos dinámicos y no lineales. asistimos a (y participamos de) cambios notables en la epistemología que han acompañado y se han nutrido del cambio paradigmático en las ciencias.owAl fcES)J e m ?ew h a measte CRjECTMíeMrofi . Púepe. an­ te todo. I E*fò R -C M 1. Los constructivistas. la posibilidad de tener en cuenta el alto grado de interconexión de los fenómenos y establecer itinerarios de conocimiento tomando en cuen­ ta las diversas formas de experiencia humana y sus múltiples articulacio­ nes. Conocí n i E tilo VV\6 ¿AAíe.e&wcoKiTrtArtjjcs S. que hoy muchos prefieren llamar «conoci­ miento del conocimiento». pero ya no por un sujeto trascendental sino por un ser huma­ no dotado de un cuerpo. 50 .6*r AS?i<tj. una historia. d^construccionistas y construccionistas sociales van más allá: no son las cate­ gorías innatas las que organizan la percepción y posibilitan el conoci­ miento. LoS 46oRJ>ajes j¿A Dfcí|3> íMfte.fa ü A Kant había planteado que el sujeto trascendental era e T que le daba la forma a la experiencia humana del mundo. al mismo tiempo. desarrolla una concepción dal C . El sujeto es. Así como la ciencia clásica se caracterizó por privilegiar la linealidad. ! o Pfc MT«¿ «£■ U fL H \ fu e & M K IA .| G o t* Lo .. reconocen que la simplicidad de las teorías no es correlativa a la del mundo en que vivimos. configura el mundo y lo da sentido y.XE. Mu­ chos de los grandes pensadores actuales.MÍ. TQ¡>o cptioci V ÌUOtfuCtC1 P ( (tíD iV o . transdisciplinaria que ha recorrido los caminos del saber como historiador. 173 . l o ( I b a l.

El cono<:lml»nlO I ducto sino una producción siempre abierta que tmr nosotros mismos en él. *w a s be o..> \.r. EWcJW-tblo6 <U/M 1 £íg V & kü . Moestn.gs A c tú e s H R£SP< 3^SA6t&S J *> > 'm i. píouocro/ pkoíw cto^ o E&Ti?. ’ A o v o ft¿>AK^2ADor^_ y _ _ \ E T¿_ TErt.M Eí. ha entrado en una fase de transformacio­ nes que ha tomado proporciones imposibles de soslayar. 'tedtftexWk.ASe«U. £A S iHTeClkOaotAES EMTR£ vUSMW 'tMoS.e . <a»e Ldvno P-'A ió & ic a . h a s <a. exige un cambio en el trata­ miento global del conocimiento tanto a nivel conceptual como de las prác­ ticas institucionales.| tíSTEJ HA PZA^EAJíO OüE" r¿ I^Sd PF¿4 MOPERAJ& AL p£ASSAHi6WTO OoHPüEiO O oM -É ^ ^£¿eSrPA3> PE Roe/A5 C ^ é M f ^ S ^ fU jT o to . <aoie¿. como ayer y maften«.I>eST¿n«.« . \HPlvKPOoS V U S fíoOtiCEj.muchos han comenzado a llamar “conocimiento del conocimiento”. que han reinado desde los inicios de la modernidad hasta mediados del siglo XX hoy es­ tán en franca declinación. -toTAUO AX) "De ¿a íA F o fiH v^cT ^ i>eco£¿ ej?z> fc&flwSfcAws^ rf(2j?Fe$í»g¿. *•„ EK'tEMDe^JPeo'^'zc ríOPO £/L <2¿)MocíMiEMT0 rí& M C sR etonocE il& U I m a & & ¿. ¿A SoCiEOAP es pfioDúCiOA fio€.e£>TR<Jc^i^ ifWbweTbOoi ¿ o íiu e e s ffccüüaco P ^-tvjoaow á' S o f e ^ A<5oe¿£o «tot Lo fí<. W fflm ím sk> S píA tieviT E ¿A e s f A' EA £¿TOuD.*'• L yr ¡S W '.rt. tvJCjtfe rvO '-*•'"• .t> e u eLSe*40peUüH)Ovt.W S & ñ .o E s e¿. a c R»e<P<>¿'CJOKj¡S/-f-o dt)£. con relativo éxito pudieron construir. RETRo AflTü'A S o£fl£ i.R ffc. la fá­ bula que hacfa dé la historia humada un camino recto de la ignorancia al saber ha dado pgso a itinerarios en red.¡Ao doa£í*T«2)C )/ 5p£»ta' m iA í'A . M e n o ti. y í m¿ .. fúHTo i>e. Cada dia son más los científicos y estudiosos interesados en el conocimiento del conocimiento que están dispuestos a abandonar la idea del conocimiento como la des­ cripción de un mundo completamente independiente del observador.'. coa¿. El mundo estable al que aspiraron y que. <iw fRoces» <te?otswo£s A Ciót i . CAUCAS V fíoOüCTíXfS De -^®o6 íXc OlE¿£>S ?<2qMC£ .cefi_ PAíMctfío £S f-L fto¿oétílIH(CTi’£«3. o C a c ito s ca. y es wskd. el §nboi i i i i ubi cibe como una representación o producto de la mente da un i do.e^ tfA ffA < g .L (D A . (ío Ld&* u <i>/v«QueL ¿A Cas. T<£«fo. OUAl/EZ VftoDOCÁCA. a . P E tólA V Q 'E tK i) . f i ^€t or t ^r t ÉM ' wÉÍ \ — dl^MoMSo D E GkHftioS UER. Hoy.»ac Z n R l §m Desde los enfoques que hacen honor a la complejidad. e. -v w jg rl ' i ^ :. El universo me­ cánico.»«. P£©E>OCjDo EKi üm Qc Xo G/i<3»r H i'SAVI X^T o -Oí A í ST! t(¿TWo^ . JK ^ s < aJ iII' fcW g .Qf.A " ** ¿"rf=r W >/ i ¿ lo e Kvg i. : ‘¿ : ^ ¡ N y ) l .s o s C e u .e¿-~to'po ■ Z' — .TW *k 6 ¿£J/ Cono ELMUE&tfeO tio ALC¿/i3tJTj71: (2o^1TheR. íA » d A .UOB AiA.-■ • J ¡ jR \i v . ¿a ip e A Tí s l ^ cx-o b f a b * . ni los siste­ mas aislados de la ciencia clásica.V'EZ. V. Por eso. T tu s o e A i^ E . .T e . El pensamiento complejo no admite las separaciones absolutas.06A&. Q w ¡> K /f£ & a o / Las concepciones representacionalistas y positivistas.m aP . sino como una actividad configuradora en la qu« partía res humanos junto con nuestras producciones y intercambio abierto con el medio ambiente.’ 1 ."¿fc* ■ 'á l ¡ ¡ i. ¿ O S PecBotXos y L o iE Fecros So ^ Ai.»ne..ocrjm/sjpe«. * ^ 1 '.: T \M r" fV \ \ J ? T .W£W3S o H EJO R E S e s {(iw escíA píe-LE . «Bl SOtO tM l d ( ( to no consiste en encontrar nuevas tierral Bino en V»l con .CoMftíMetWk«. ¿A R ecoR stViD AP í2 o ^P £ Q j^za ¿v'W£Aí-iPao r/0T «. r j¿ £ § VI Papbls>e peoPüCTort. íA«Hi>fiEMi>ei.£ 3>£Q^ C M c tA m iT E ? ^ 5¡g>tOT<<A <t oe. Este transitar por \á complejidad requiere de algunos principios-guías. • • ei_ f«. <.6 o íu « y »oCemca 5k *U > & X o M os PERHW m j>es<*u>ew / H M T t M E « .e.1i. val» Ib | las palabras de Marcel Proust (1871-1922). lineal y predecible se está desmoronando. ■ I & P ■■ " ■.

Bioquímica.T r Semiotica 15 0 5 0 1 I grafici l m m F T '"fucili [Trotskyj m m iLeninl MARIANO LUCANO Ilustrador. Nació En 1968 en Buenos Aires. por la Universidad Católica de Santiago de Chile.rara iviarna. la paciencia que me tienen día tras día. sus comentarios imprescindibles y por su estímulo para este y tantos otros proyectos. A la redac­ ción en pleno de Barcelona. plástico y diseñador gráfico (UBA). Es codirector de la revista Barcelona.ar Blog: episteparaprincipiantes Agradece: A Carlos. Uru­ guay). A mis alumnos que a lo largo de muchos años me han Acompañado en la facul­ tad o en los grupos de estudio privados con sus preguntas.com. A Carlos Kravetz por los 'consejos.denisenajmanovich. por la Universidad de Nuevo León (Monterrey. Página web: www. Doctorada en la PUC-San Pablo. cuestionamientos. Laura y Natalia Kravetz: por las correcciones a los sucesi­ vos borradores. Profesora del Doctorado Interdisciplinario de Ciencias So­ ciales de la UNER y del Doctorado de la Facultad de Arqui­ tectura de la Universidad de Buenos Aires.ar B IB L IO T E C A D E BDS0002023'' . Universidad CAECE. que estuvo uesue ei principio y me acompaña siempre” DENISE NAJMANOVICH Epistemóloga. Trabaja en temáticas relacionadas con el enfoque de la complejidad. Quiere agradecer a Juan Carlos Kreimer y a Denise Najmanovich por la paciencia y comprensión. y coautor de Puto el que Lee (ed. Colabora como dibujante en varias revistas y editoriales de Argentina y de Mexico. propuestas y aportes enriqueciendo mi pensamiento y puliendo mi expresión. México). y muy especialmente a Lucía Harari. Página web: www. Profesora in­ vitada por PUC . Barcelona). Titular de “Epis­ temología de las Ciencias Sociales” y de “Epistemología de la Psicología Social”.com. Argentina. A Silvia Labayru por su compañía lúcida. este li­ bro no sería el que es. por la felicidad que me causa vivir con ellos. i:r? .ar e-mail: denisenajmanovich@yahoo. y la tranquilidad que significa saber que siempre cuento con ellos y. su compenetración con el tra­ bajo y su sentido del humor. Argentina. autor de Penas de Muerte.marianolucano. por la Universidad de la República (Montevideo. sin cuyos lápices.San Pablo (Brasil). A Mariano Lucano por sus dibujos maravillosos. la sub­ jetividad contemporánea y las redes sociales. los nuevos paradigmas.com. A Juan Carlos Kreimer por el placer y la tranquilidad que da tener un editor que me acompañó con sus propuestas y correcciones respetuosas de las que he aprendido un montón (o eso espero). entre otras. sobre todo. por estar en el paramundo. Autora de numerosas publicaciones en la argentina y en el exterior. Master en Metodología de la Investigación Científica. A Martha Gaiada y Horacio Lucano.

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