ESTUDIO DE CASO Burlas en la sala de clases. Intervención cognitiva conductual para un caso de ansiedad frente a las disertaciones.

Mi paciente se llama Marisol, tiene 11 años y es estudiante de quinto año básico. Llega a terapia derivada desde su escuela por ser una niña tímida y retraída, con problemas de aprendizaje que la llevaron anteriormente a formar parte de un proyecto de integración. Al llegar a terapia junto a su madre, Marisol mostró desde el comienzo señales de tener problemas intelectuales, su estatura no era acorde con su edad y su forma de ser se revelaba muy infantil. Le pregunto por qué estaba acá y en esta ocasión no es ella, sino la madre, la que responde diciendo que su hija es muy tímida, llora por todo y no puede enfrentarse al curso, ya que le da miedo que se rían de ella. Comenzamos a revisar por parte las necesidades de la menor y una de sus principales inquietudes fue su temor constante ante la exposición. Comentaba que cuando estaba en clases exponiendo frente a su curso, le daba mucho miedo y no podía terminar de disertar pues se ponía a llorar y debía dejar la presentación a medias. Indagando el porqué se sentía tan nerviosa, comentó que se debía a que sus compañeros se burlaban de ella, por lo que comenzaba a tiritar y sufrir esa sensación de que olvidaba todo, hasta que no aguantaba más y terminaba llorando, lo que provocaba más burlas por parte de ellos. No quise detenerme mucho en todo lo que le ocurría, debido a que demoraba más en recordar las cosas que una niña de su edad, el tiempo se tornaba escaso y podría pasar la sesión entera en eso, así que le pedí que preparara un tema que fuera de su agrado, le pasé plumones para que dibujara y escribiera lo que ella considerase importante en su presentación. Luego de eso puse unas sillas y nos sentamos frente a ella (la madre nos acompañó). Le pedí que expusiera y le expliqué que ella sería quien hablara, nosotras no interrumpiríamos hasta que ella nos avisara que había terminado. La paciente comenzó a exponer sin problemas, no hubo nerviosismos y sólo se sonrojó al sentir que no tenía nada más que decir. Terminada la exposición regresamos a nuestros asientos y le pedí que me comentara qué había sentido en esta situación, comenzamos a indagar el porqué se sentía bien exponiendo en esa situación y no cuando estaba en la sala con sus compañeros. La niña señaló que no se sintió nerviosa, (que era la idea principal, hacerla sentir que estaba en un ambiente de confianza exponiendo y luego llevar eso a la sala de clases) que no le había costado exponer, ni tampoco había olvidado nada de lo que había preparado, le pedí entonces, que comparara las dos situaciones y me contara las diferencias que la hacían sentir mal o bien según el caso, Marisol contó que cuando estaba en la sala, su mayor temor eran las risas de sus compañeros y de esto mismo me tomé para realizar una reestructuración cognitiva, pues ella sabía que sus compañeros se reían, pero no sabía por qué, atribuyéndolo a que se reían de ella. Comenzamos así a conversar específicamente sobre los compañeros que se reían, cuándo se reían y de quién se reían, concluyendo que ellos lo hacían en todo momento, eran los que más molestaban en la sala y a los que siempre regañaban por burlarse de otros.
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A la semana siguiente la paciente llega muy contenta contándome que había disertado y no se había puesto a llorar. ella me miró con cara de interrogación y no pronunció palabra. No sé si antes. ella debía parar de exponer y pedir silencio para continuar. lo que arrojó como resultado una exposición sin temores y una mayor confianza en ella misma. en las exposiciones. Al decir esto. 2 . que pensara que las risas eran normales y que eran de los compañeros molestosos que acostumbraban a hacer lo mismo siempre. Marisol supo controlar su ansiedad. Durante esa misma semana ella debía disertar. pedir a la profesora que lo hiciera. pero no fue necesario saberlo. pensaba que los compañeros se reían de ella sin saber porqué.Acerca de esto mismo le hice cuestionarse lo siguiente: “si sabes cómo son tus compañeros. pero también muy efectiva. así que le pedí que tratara de hacerlo con mucha tranquilidad. sus compañeros se reían realmente de ella. pues la paciente tenía una idea irracional. que no había sido necesario pedir silencio porque no se habían reído y ella se había sentido muy tranquila mientras exponía. que si llegaba a sentir que sus compañeros se reían. ¿por qué piensas que ellos se ríen de ti y no se están riendo por otro motivo o simplemente por costumbre?”. y si no era capaz de hacer eso. Personalmente siento que mi intervención fue muy simple.

le pregunté por sus síntomas físicos y comenzó a relatarme que el miércoles de esa semana sintió una puntada en el corazón “es como que me atravesara el pecho. sentía que las cosas no estaban bien desde la última pelea y ya no sabía si realmente quería casarse con él. a lo que ella accedió. Al poco tiempo de ahondar en su relación. Después me contó que no ha podido comer en estos días (ella sufre de gastritis) y que podía pasar todo el desayuno tratando de comerse un pedacito de pan “tengo la garganta apretada… no me pasa nada. Fuimos indagando en las interacciones de la semana anterior y de pronto ella me mencionó con un tono de angustia “es que yo no me he sentido bien”. Entonces le propuse realizar un ejercicio para relajarnos y conocer lo que le estaba pasando a su cuerpo. ya que si bien se inclinaba a permanecer con su pololo. me decidí a hacer algo más arriesgado. como si le estuviesen presionando con las manos.Usar o no usar una técnica. porque no ha podido estabilizarse en su relación y además porque está cercana a cumplirse la fecha de este acuerdo de matrimonio y no sabe cómo será la relación una vez casada. me respondió que cree que es por la ansiedad. pues me quedaba poco tiempo y por esas cosas del calendario hacía dos semanas que no nos veíamos. me comenta que está enamorada de otra persona. mi consultante no estaba satisfecha con su relación de pareja. soltera y sin hijos. y que esto no le había permitido desempeñarse bien en su trabajo. Llega a la primera sesión con un motivo de consulta claro. no obstante. pues ahora ella quería tomar una decisión sobre con quién estar. no mejoraba su relación con él. pero que tardaron mucho en atenderla por lo que regresó a su casa. En ese momento. le pregunté si ella sabe porqué está teniendo esos síntomas físicos. ella ya no era feliz y las peleas eran cada vez más constantes. Luego me comentó que el día jueves había sentido una opresión en el pecho. pero este tercero está casado. con quien mantiene una relación íntima y siente que con él podría ser feliz. Mi consultante es una mujer de 34 años. sin cambios considerables. Como lo había imaginado. como si me colocarán una aguja a presión…”. su relación de pareja de nueve años no estaba funcionando. el chicle es lo único que resisto”. 3 . Así fueron transcurriendo los encuentros. Reflexiones acerca de la respuesta de una paciente a un ejercicio de focusing. En la quinta sesión. pues ella no había dado pie para esa situación. Desde ese momento el motivo de consulta se tornó confuso. en este último tiempo no habían discutido. me dijo además que el miércoles intentó ir al hospital. Yo anticipaba que podría venir completamente feliz por haber generado cambios en su relación de pareja o nuevamente infeliz por aquellas discusiones y pautas de interacción que entre los dos mantenían.

de lo contrario el contactarse con lo que le pasa podría aumentar su angustia. yo traté de calmarla con mi voz. Luego le pregunté cómo se siente ella con esta puntada. En ese momento ella abrió sus ojos rojos y me dijo “¡es por él!” y se colocó a llorar cubriéndose todo el rostro. mientras ella abría a ratos los ojos con una mirada de rabia desafiante. pero traté de mantener el control de la situación y acompañarla. que en nuestro encuentro de cierre. comencé a cuestionarme sobre la persona que tenía a mi lado y el uso de la técnica. le dije que estuviera tranquila. mantuve el mismo tono de voz y le di un momento. comprendí que había sido arriesgado intentar el ejercicio de focusing con ella. yo me impacté por el contenido de su relato. Aún así.Le pedí que se ubicara cómodamente en la silla y que comenzara a enfocarse en su respiración. Muchas cosas pasaron por mi mente. así como también su condición de católica. no había podido identificar antes. creo que esta sesión me sirvió para comprender que ella requería de mayor ayuda de la que yo podía brindarle. puesto que un amigo que la llamó en ese momento fue a verla y la disuadió de su propósito. pues al no tener un ojo clínico desarrollado. Posteriormente la invité a que recordara la puntada y le pregunté por qué está ahí ese dolor. en que comenzó a sentir la puntada en el corazón y que me describiera cómo es y donde está. pensando en que esto y las pastillas que tenía en su bolso le darían el valor para tirarse a la línea del tren. Es por esto. Después de realizar un ejercicio de respiración. Creo que en el momento que vi sus ojos. le pedí que recordara ese día. Entonces comencé a persuadirla de mantener fuera esos pensamientos. me senté a su lado y le coloque una mano en la espalda. ya que para trabajar con este tipo de técnicas es necesario que el paciente posea una estructura de personalidad estable. realice una inducción y al poco tiempo me di cuenta que estaba relajada. que estábamos en un ambiente de confianza y que si necesitaba llorar podía hacerlo. sabía que tenía 4 . Mi consultante de a poco comenzó a decirme que cuando ella empieza a llorar no puede detenerse. yo le comenté todo lo que había significado para mí esa quinta sesión y que al desear yo lo mejor para ella. Luego ella prosiguió diciéndome que incluso el día jueves se había puesto a beber sola. ella se calmó y nos incorporamos a la sesión. en mi reflexión personal. impactada por su reacción y sensibilizada por su llanto. Comenzó a relatarme que los días anteriores había estado pésimo y que había pensado seriamente en matarse. en ese instante algunas lágrimas recorrieron sus mejillas. la invito para que toque el lugar si lo estima necesario. En ese instante empecé a realizar la técnica de focusing. Yo. recordándole todas aquellas cosas que ella desea para su futuro y su vida. las reales necesidades de ella como paciente. Esta idea no se pudo llevar a cabo. Posteriormente.

Debo decir que al comienzo lo tomó mal. le sería difícil depositarla nuevamente en otra persona. pues ella necesitaba de un profesional con más experiencia. pero a medida que la conversación fue transcurriendo. pues el que nosotras habíamos iniciado debía tener un final. Yo comprendí y le dije que cuando ella estuviera preparada emprendiera un nuevo viaje. Tomado del Libro: HISTORIAS DE PSICOTERAPIA 5 .que finalizar nuestra relación terapéutica. fue abriéndose a la posibilidad de que a futuro podría continuar en psicoterapia pero con otro psicólogo. mencionándome también que toda la confianza que ella me tenía.

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