You are on page 1of 400

Y. Le Bohec

EL EJÉRCITO ROMANO
INSTRUMENTO PARA LA CONQUISTA DE UN IMPERIO

Ariel

ArielGrandesBatallas

Diseño de la cubierta: R E M O L A C H A 1.a edición: m ayo 2004 Título original: L'Armée Romaine Traducción de
I g n a c io H ie r r o

Revisión científica:
F r a n c is c o G r a c ia A l o n s o

© 1989 Éditions A. et. J. Picard Las ilustraciones sin indicación de procedencia pertenecen al autor, y los esquemas son de H. Delhumeau. Derechos exclusivos de edición en español reservados para todo el mundo y propiedad de la traducción: © 2004: Editorial Ariel, S. A. Avda. Diagonal, 662-664 - 08034 Barcelona IS B N : 84-344-6723-2 Depósito legal: B. 20.595 - 2004 Impreso en España
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor.

Recuerda, romano, es a ti a quien corresponde conquistar a los pueblos. V i r g i l i o , Eneida, VI, 851

Supone un gran placer, al inicio del libro, expresar mi reconocimiento a mis amigos Frangois Hinard y Michel Reddé, que han sabido encontrar tiempo para ayudarme.

INTRODUCCIÓN
En el año 9 de nuestra era, tres legiones, a las órdenes de Publius Quinctilius Varus, acompañadas de sus correspondientes auxiliares, fueron aniquiladas en Teutoburgo por los germanos de Arminius. A la llegada de las noticias del desastre, Augusto se revistió de luto riguroso y, según Suetonio, durante varios meses fue víctima de accesos de có­ lera, en medio de los cuales gritaba: «Varus, (devuélveme mis legio­ nes!»1Evidentemente, el emperador consideraba que el ejército ocu­ paba un lugar muy importante en el seno del Estado; pero, ¿no estaba falseada esa visión del príncipe? ¿Es preciso que aceptemos sin res­ tricciones su punto de vista?

Los historiadores y el ejército romano
De alguna manera, los historiadores han ido evolucionando. En el siglo xix colocaban en primer plano los acontecimientos, hacían una «historia de batallas»; según esa óptica, era necesario contar el su­ ceso de Teutoburgo hasta en los menores detalles. Mediado el siglo XX, por el contrario, la «escuela de los Anales» anteponía lo cuantitativo y lo social: desde esa perspectiva, sería preciso hacer casi una descrip­ ción del ejército de Varus sin tener en cuenta para nada la emboscada que provocó su destrucción. En la actualidad se considera, en efecto, que las «estructuras» (reclutamiento, tácticas, etc.) tienen una importan­ cia fundamental; pero no se olvida la evolución, por lo que se hace un esfuerzo para situar en su justo lugar los acontecimientos, los gran­ des conflictos e incluso las batallas. Por otra parte, contamos con dos obras2 que han demostrado la importancia de la guerra en la Antigüedad. Según Y. Garlan, aquélla es expresión de una determinada sociedad: de hecho, en Teutoburgo perecieron senadores y caballeros tanto como hombres del pueblo, ciu­
1. Suetonio, A ug., XXIII, 4. 2. Y. Garlan, La guerre dans l'Antiquité, 1972; J. Harmand, La guerre antique, de Sumer á Rome, 1973.

10

EL EJÉRCITO ROM ANO

dadanos y desplazados. J. Harmand va más lejos y piensa que la gue­ rra traduce una civilización en su totalidad, que tiene importancia no sólo para la historia social, sino también para la de los hechos políti­ cos, económicos, religiosos y culturales. Además, el Estado romano se nos presenta como un conjunto complejo, formado por tres elementos fundamentales, vinculados en­ tre sí: la administración central, la provincial y el ejército; cualquier modificación de alguno de esos tres instrumentos de poder conlleva necesariamente una transformación de los otros dos, debido precisa­ mente a las estrechas relaciones que mantienen entre sí. Ahora bien, nos encontramos con que, recientemente, no se ha publicado síntesis alguna sobre el tercero de esos objetos de estudio; estamos, por tanto, ante una laguna que se debe llenar. En el Alto Imperio, momento en que comienzan a conocerse bien los órganos de gobierno, así como la vida económica y social, la religión y la cultura, el ejército sigue aún presentando, sin embargo, numerosas incógnitas. Es cierto que posee­ mos innumerables informes de excavaciones que describen múltiples fortificaciones; es cierto que dos libros bastante recientes3 están dedi­ cados uno al ejército y otro al soldado romano, pero sus contenidos, lejos de solaparse, se complementan, y falta una obra de conjunto so­ bre el tema. Esa laguna se explica, sin duda, a la vez por los riesgos que se derivan de la empresa (el miedo a hacer la «historia de bata­ llas» o événementielle) y por un cierto descrédito que se ha arrojado so­ bre los asuntos militares. ¿Es necesario decir que ese desprecio nos parece perfectamente injustificado?

Algunas paradojas y varios problemas
En efecto, la historia militar de Roma tiene numerosos centros de interés que se presentan, en ocasiones, de forma paradójica. Antes de citarlos es necesario precisar que este libro sólo se ocu­ pará de los tres primeros siglos de nuestra era, es decir, del Alto Imperio: con Augusto se acaba prácticamente el vasto movimiento de conquis­ tas que marcó la República, al tiempo que sale a escena un orden nuevo, tanto en la estrategia como en la organización del ejército; por el con­ trario, Diocleciano y Constantino abren un periodo diferente en todos esos campos: modifican profundamente el modo de reclutamiento de los soldados y la distribución de fuerzas encargadas de mantener la se­ guridad del Imperio.4
3. 4. G. R. Watson, The Román Soldier, 1969; G. Webster, The Román Imperial Army, Í969. Véase la conclusión, p. 361,

se plantea un problema técnico: es evidente que los tipos de unidades.INTRODUCCIÓN 11 Volviendo a las paradojas a que hemos hecho referencia ante­ riormente se advierte que lo esencial interesa antes que nada a los historiadores. junto al dinero. la mayoría de las veces sin motivo— términos lati­ nos de los que ignoran el sentido preciso. por los bárbaros. como Y. y. Véase. basándose en datos erróneos. aunque algunos estudiosos. en efecto. 1 976. el valor exacto del ejér­ cito romano? Pero eso no es todo. castra. Además. como es lógico. cap. que Roma construyó un imperio vasto y duradero. para otros. 6. ¿cuál es la composición social de ese ejército? Ese punto. naturalmente. ahora se sabe que ciertos valores contribuyen a formar las mentalidades colectivas. entonces. no se trata de lo militar). Peí t>. presenta una enorme complejidad. p. sus dife­ rentes elementos les habían sido arrebatados a los vencidos la víspera. No obstante. por los bandoleros. el 238. puesto que. a menudo. dis­ ponían de un armamento heteróclito. y hasta el sonoro castrum. gracias a sus tropas. La paixrom aine. V. Y. y desde el interior. 8. p. todo lo que constituye la «apariencia» (en el caso estudiado por ese autor. 1967. en ocasiones. además. 5. op. como P. o incluso ni siquiera se ha hecho en modo alguno desde hace mucho tiempo. Se constata. el prestigio. esos conquistadores sufrieron desastres. intervienen el poder. ciertos autores disfrutan utilizando por cualquier motivo —y. no han sido es­ tudiados en profundidad. . Rostovtzeff había escrito que. Garlan..6 han creído en la existencia de «la paz romana». Veyne. ¿Cuál es. los honores. P. pain et le cirqtie. los ciudadanos-civiles se enfrentaron a los soldados-campesinos en tumultos especialmente violentos. Veyne8 ha demostrado cómo. 7. el mando. la estrategia. M. la táctica. Petit. ciertamente. En segundo lugar. 3. Le. como vexillatió.7 ésta se presenta en buena medida como un mito: el Imperio habría sido atacado a la vez desde el exterior. fundamental desde la perspectiva de la historiografía ac­ tual. Asimismo. un ejemplo ilustrará esta aseveración: al copiarse unos a otros y al desconocer la realidad. Y la primera de ellas es la de si esos soldados habían sido capaces de mantener el orden. como el de Teutoburgo. P. Pero. cit. conviene plantear al menos cuatro cuestio­ nes más. parte II. 163. En efecto. pero esa teoría ha sido posteriormente criticada. Garlan. los investigadores tra­ bajan todavía.5 y es evidente que su sentido de la disciplina le habría chocado a más de un militar del siglo xxi. hay numerosas preguntas so­ bre el medio de origen y sobre la patria de los reclutas. y P.

algunos autores se han interrogado por la naturaleza del sistema de­ fensivo del Imperio romano. Frontiéres terrestres. mediante el reclutamiento. una «estructura» del Estado. es imposible utilizar sistemáticamente la prosopografía o la onomástica. Seguro que tienen razón. Pero parece evidente que quedarán muchas cuestiones sin respuesta si se prima un aspecto del tema. y no podemos esperar comprender lo que fue realmente el ejército romano si se estudia el reclutamiento sin te­ ner en cuenta la estrategia. 10. para los militares y. Ciertamente. Recientemente. Perpignan. al que denominan limes. La IIlé Légion Auguste. ¿es necesario recordar que ese sistema lo instaura­ ron militares. ed. de l'Université de Besangon. 1989. trataremos de responder a una ultima pregunta: ¿cuál ha sido el papel exacto del ejército romano en el mundo de su tiempo? Es preciso recordar aquí lo que hemos afirmado antes: que ha sido uno de los elementos constitutivos del poder central. véase sobre ello Y. Rousselle. que ha ejercido una cierta acción en las provincias donde se encontraba acantonado. 9. A título de ejemplo: C. la fotografía aérea sin los informes de las excavaciones y las inscripciones sin las fuentes literarias. Debemos contemplar también un último problema.1 0 Han valorado su papel económico (el control de las actividades comerciales) y/o cul­ tural (marcar un límite entre los romanos y los bárbaros). y tam­ poco es el objetivo señalado de este libro. el de la economía y el de la espiritualidad (concepto con el que es necesario entender romanización y religión). se comprenderá mejor su importancia si se piensa que también ha estado vinculado a la sociedad civil. por ejemplo como patrono. un método9 o una clase de fuentes: una síntesis debe proponerse provocar confrontaciones en el seno de cada una de esas categorías. Le Bohec. En una obra tan general. Annales litt. recíprocamente. se ha visto sometido a su vez a la influencia del medio sobre el que maniobraba.12 EL EJÉRCITO ROM ANO Finalmente.). Se relaciona. no dejaría de ser pre­ tencioso tratar de decirlo todo en el marco de una sola obra. con una finalidad militar? Las fuentes Los documentos susceptibles de utilizarse forman parte de cinco grandes categorías. con tres campos: el de la política. . Todo se halla relacionado. 1995. 390. Pero. por tanto. 1989. París. Whittaker. R. frontiéres célestes dans l'Antiquité (A. por tanto. por tanto. Les frontiéres de l'empire romain. Si se desea aportar algo nuevo a una historia general sobre el Imperio romano no hay más remedio que consagrarse a un principio al que llamaremos «de globalidad». al satisfacer los salarios y.

pp. Conclusión: ¡qué cantidad de errores se hubieran evitado los primeros y cuántos falsos sentidos se hubieran ahorrado los segundos! Los escritores pueden clasificarse también en dos grandes grupos. Le Bohec. L a s in s c r ip c io n e s Los romanos tenían por costumbre grabar textos en materiales duros. V. para el periodo posterior. . Por otra parte. desde el siglo iv. en el peor de los casos. Claude de Lyon. esa manía. por las apor­ taciones de las inscripciones y de la arqueología. XLI. Le Bohec y J. Arriano. que abordan cues­ tiones religiosas a partir de ejemplos concretos. Vegecio. en el me­ jor. Frontino. Polieno. 169-179. por encima de todos. los latinistas se han desinteresado. empereur romain (Y. Classical PhiloL. pero. Pero hay cosas mejores. sensibles a la atracción aportada por las excavaciones. Plinio el Joven. que no fue extraña al ejército.1 1 Se trata. de tácticos.). quien. París. Y. Y lo mismo sucede con el Código teodosiano y con las Instituciones de Justiniano. pero nos ofrecen innume­ rables informaciones sobre ese tema: Polibio y César para la época re­ publicana. A. 1997.1 2Vitrubio (en el libro X de su Arquitectura).INTRODUCCIÓN 13 L a s FUENTES LITERARIAS Los autores antiguos han sido muy descuidados por los historia­ dores. «Que voulait done Onesandros?». Suetonio. Tácito. en ese campo. pp. En efecto. a me­ nudo esos escritos permiten comprender mejor las inscripciones. los hechos de que hablan son. a menudo. El primero estaría compuesto por aquellos para los que la ciencia mili­ tar no constituye la principal preocupación. colecciones jurídicas ambas. Burnand. 217-225. esa moda. Martin. recípro­ camente. nos ha de­ 11. La letteratura «De re militan». Cualesquiera que sean. 1974. eds. y Flavio Josefo. 12. tardíos y. es necesario con­ sultar sobre todo a Arrius Menander. el Pseudo-Higinio. algunos pensadores de la Antigüedad han escrito exclusivamente sobre el arte de la guerra. están mal fechados. Aelio Arístides. Desgraciadamente. Y. Giuffre. Eliano. 1946. sobre todo. Dion Casio y la Historia Augusta. Encontramos también precisiones en el Talmud de Jerusalén y en el de Babilonia: son tratados recopilados por rabinos entre los siglos n y v. de entre los cuales destacan algunos es­ pecialistas de la poliorcética o de las estratagemas: Onesandros. Modesto y. observa lo mejor que puede el Alto Imperio. se ha cuestionado1 3 si Augusto y Adriano no habían promulgado re­ glamentos para uso del ejército. 13.-P. nadie hasta el presente había soñado ni siquiera con leerlos bajo esa óptica. Neumann.

15. lo que provoca entonces la constitución de agru­ paciones parecidas a clubes. L'Année épigraphique. Los «diplomas militares» son co­ pias certificadas conformes de constituciones imperiales que conce­ den la ciudadanía a soldados en el momento de la licencia. Madrid. de «listas militares» (en latín. Perea Yébencs. éstas son frases honoríficas cuando el motivo de su redacción es el de celebrar los méritos de un mortal.1 5 en el mo­ mento del licénciamiento de todos los miembros de un mismo grupo de edad. Corpus inscriptionum latinarum. Roxan. ha he­ cho colocar (este epitafio). portaáguila de la XIV Legión Gemina..). centurión.. consideran esas series como sufi­ cientes por sí mismas. habiendo cumplido quince años de servicio. entonces. sobre todo. de manera errónea.. se trata de un epitafio encontrado en Mayence:1 6 «(Aquí yace) Cneius Musius. sel.14 E L EJÉRCITO ROM ANO jado una herencia de varios cientos de miles de inscripciones. tenemos las consagraciones. o la con­ fieren a sus hijos o a las madres de éstos. especialmente vol. S. se habla. Dessau. En realidad. 1999. por otro lado. H. se trata de documentos de carácter pri­ vado y no oficial. Esas consagraciones colectivas tienen habitualmente dos partes: la dedicatoria propiamente dicha y la serie de nombres de los autores. de treinta y dos años. n. como a menudo se ha dado el caso de que esos dos elementos han sido separados y que el primero de ellos se ha perdido.° 2.» Un especialista datará esa sepultura en la pri­ mera mitad del siglo i de nuestra era basándose en tres elementos: los 14. latercula. a propósito del segundo. mucho mejor que laterculi. y colectivas cuando son varios los hombres que han cotizado con ese fin. Marcus Musius. Para obtener una fecha aproximada es preciso examinar. . 1978-2003. Veamos un ejem­ plo. de la tribu Galería. M. Inscr. como archivos establecidos por las autorida­ des para saber de cuántos hombres disponen. o en diversas circunstancias. Su hermano. Contamos también con epitafios y. religiosas cuando se dirigen a uno o a varios dio­ ses.341. Román Military Diplomas. que se denominaban colegios. X V I y sup. o cuántos de entre ellos deben licenciarse. la fórmula empleada. Una primera dificultad se presenta porque esos textos raramente cuentan con una mención cronológica explícita. Mommsen). De donde se deriva un contrasentido que se halla bastante extendido: son numerosos los his­ toriadores que. la construcción de un edificio. y conmemorativas cuando pretenden eternizar un acontecimiento cualquiera (una victoria. 4 vols. hijo de Titus. 16. se las considera individuales si han sido colocadas a instancia de una sola persona. forma adoptada por todo el mundo desde la época de Th. etc.1 4 que pueden clasificarse en tres grupos. originario de Veleia. Collegia militaría. lat. el contexto arqueológico cuando es conocido y. por último.

si procede de un dialecto bárbaro (por ejemplo. los tria nomina (praenomen-gentilicio-cognomen) caracterizan al ciudadano romano del siglo n: con anterioridad a los Flavios. cuando. por tanto. praenomen Caius gentilicio filiación Claudius Caii f. falta a menudo el cognomen. del medio social y del origen geográfico. El interés de la onomás­ tica reside en que varía en función de la época.... el gentilicio (Claudius).. del tracio.). etc. mientras que el praenomen. servil.) y militar (duración del servicio.). . sin gentilicio. datar una inscripción sólo hay que considerar los criterios establecidos para la re­ gión o para la ciudad de donde proviene el texto. Nombres de un ciudadano romano en el siglo / /dC. El gentilicio. El cogno­ men nos ofrece numerosas aportaciones: en ausencia de la mención de la patria y cuando no ha sido tomado del latín. individualizan a quien los lleva. pero todo eso no se­ ría más que darle un falso sentido. La nomenclatura de un ciudadano romano puede comportar va­ rios elementos: el praenomen (Caius). des provinces ibériques. apa­ rece la filiación.. tribu Galeria cognomen patria Saturninus Abella signum Antacius Podríamos vemos tentados a traducir praenomen por «nombre». o con una moda. Epagathus. por encima de todo. como Hiddibal).. Así.INTRODUCCIÓN 15 nombres de los personajes. la tribu y la patria. presenta. puede indicar la pro­ vincia de procedencia de la persona (¡un Asdrúbal será necesariamente africano!). indica que nos hallamos en presencia 17. como en la época de Adriano. Veamos rápidamente en qué criterios habrá fundado sus cálculos el investigador. se pueden tener en consideración algunas constantes importantes. la patria (una ciudad) y el signum (Antacius). mientras que en el siglo in se pierde el hábito de mencionar el praenomen. cognomen por «apellido» y signum por «apodo». es que el texto es del siglo L El signum. o del fenicio. y aún más el cognomen y el signum. la tribu (Galeria). 28. y. 1982. si viene del griego (Cleitomachus. que aparece a finales del siglo n.) se co­ rresponde con un origen oriental. L'armée romaine. «no hay más epigrafía que la local»:1 7 para estudiar y. común a todas las per­ sonas cuyos ancestros han recibido la ciudadanía de un mismo ma­ gistrado o emperador (Iulius. un aspecto colectivo. Claudius. sobre todo. p. además.. al me­ nos un cognomen (Saturninus). se ha convertido en algo extraño en el Bajo Imperio. la filiación (hijo de Lucius). a condi­ ción de no querer proponer dataciones demasiado precisas. las indicaciones de orden civil (edad. R Le Roux.. si se encuentra solo. No obstante. como Bithus. perfectamente vulgar en esa época. Ciertamente.

-J. La tombe gallo-romaine. 1973. los epítetos honoríficos que se conceden a las alas y a las co­ hortes {torquata. 1973.. pp. en Hispania. 55-95. Clauss. la mención de compañeros de ar­ mas como dedicantes de una sepultura no significa nada. 9. de la centuria de Rufus. Las informaciones de orden militar1 9 proporcionan también nu­ merosos datos. Fink. 1975. es decir. es propia de los nobles. cit. Pero un texto que comienza por la invocación «A los dioses manes» no se­ ría anterior al fin de ese mismo siglo I y. pp. el hecho de llevar varios cognomina. Hatt. pp.1 8 el empleo del nominativo nos remitirá. La indicación de grados... sobre todo. 176-201. Las informaciones de orden civil que nos proporciona una ins­ cripción pueden estar constituidas por elementos diferentes. en cuanto al empleo de aerum. Trans. la palabra sestercio se escribe «HS» en el siglo 11. 538540. si su designación se hace en ablativo. «SS» en el m. se trata de una forma que se utilizó. y de los «burgueses gentileshombres». En los epitafios.) no hacen aparición más que con los Flavios.. d’ épigr. pp. y contrariamente a lo que se ha creído algunas veces. ha servido durante tantos años». Y.. La mención de dos emperadores que gobiernan juntos (abreviada como «Augg» por Augusti dúo) no puede ser anterior al 161. si emplean el verbo militauit : «tal soldado. . 210-215. para damos su grado. R. Se con­ sidera «tardío» el recurso a formas del latín «vulgar» (por ejemplo. etc. Philol.. la polinomia. por ejemplo. en fin. 3.. de un esclavo. y lo mismo sirve por lo que se refiere a la duración del servicio. 7-151. Clauss. Cuando se trata del precio del monumento.-M. J.. es preciso señalar que un estudio muy cuidadoso2 0 ha demostrado 18. por el contrario. al siglo I. Welt. n. se data con toda seguridad a finales del siglo n. Por lo que se refiere a las tropas auxiliares. Lassére. LXXXIV. pp. o ex o in ala Pannoniorum). J. B. y Aufstieg und Niedergang d. 1953. los soldados apenas mencionan la centuria a que pertenecen hasta el siglo i. Assoc. 19. Afric. Americ.». de una carrera. e «IS». el texto es. 1973.. op. Por lo general. Por el con­ trario. Elius por Aelius). Antiq. si se inicia con « Memoria de N. Finalmente. r . pre­ cedido o no de una preposición {miles ala Pannoniorum. 20. indica solamente praefectus equitum sin ninguna otra precisión. felix. entre ambos. del siglo m. Le Bohec. M. En cambio. Saddington. remite igualmente casi con toda seguridad al siglo m.16 E L EJÉRCITO ROM ANO de un desplazado. pos. es preciso tener en cuenta que las inscripciones son antiguas (siglo i) si el nú­ mero del cuerpo sigue al nombre de la unidad {ala Pannoniorum I en lugar de ala I Pannoniorum). D. M. II. de un hombre del pueblo bajo.. año en que Marco Aurelio se asocia con Lucio Vero. Principales. sin duda. O. 1951.. Vil. pero cuando el tiempo de servicio de armas se expresa con el sustantivo stipendiorum. o también si un oficial. cit. pero no ex­ clusivamente. especialmente cuando son sucesivos. VI¿ Congrés intem.

Die rómischen Schreibtafeln von Vindonissa. 4 vols. Presentación de M. CIL. Fink.. 21. 1986. . en Suiza. 1996. eds.2 5 L o s PAPIROS Los especialistas clasifican los papiros2 6 en dos grandes grupos: literarios y documentales. mientras que la fórmula centuria rufiana indica que ha dejado su destino. 1978-2003. para conocer la vida cotidiana de los soldados. en Tripolitania2 4 y del Mons Claudianus.. 55. Les ostraka de Bu Njem. XII. R. Eck y H. «L a libération des soldáis romains sous le HautEmpire». 1985. Colonia-Viena. O. Trípoli. A causa de su propia naturaleza. proporcionan derechos (ciudadanía romana.. 23. Birley. 26. Greenhead. pp. supl. Absil e Y. pero que aún no ha sido susti­ tuido.2 2 de Vindonissa (Windisch). Der Gesellschaft Pro Vindonissa. no pue­ den conservarse más que en regiones de clima seco. Son los ostraka o tablillas de ma­ dera que nos dan a conocer la vida cotidiana y personal de los solda­ dos. se presentan como dos tablillas de bronce atadas por un hilo fijado por los sellos de siete testigos. XLIV. aún más. R. Marichal. 1997. en Egipto. 1994. Desde el punto de vista del contenido. Los «diplomas militares» informan notablemente sobre el re­ clutamiento de los auxiliares. de constituciones imperiales. VII. 2. Ostraka graeca et latina. 1992. y II. 24. Londres. 22. y derecho de matrimonio o conubium ) a soldados no legio­ narios. certificados legalizados ante tes­ tigos.2 3 de Bu Njem. en Siria. que comprenden una epistula missoria seguida por una lex data. Roxan.. Por esa razón. 25. Román Military Records on Papyrus.a ed. Román Mitítary Diplomas. Wolff.2 1 Desde el punto de vista material. la mayor parte de los que son útiles para la historia del ejército y. R. Brujas. La guarnición de Dura-Europos. 4. acaban de ser publicados documentos importantes y originales. 855-870. Proceden de Vindoíanda. Mons Claudianus. en Britania. ha proporcionado también una importante cantidad. El Cairo. esos textos son copias. 1992. Libya Ant. Vindolandas Román Records.. Cleveland. y supj. M. con bibligrafía más completa. Una categoría particular de inscripciones la constituyen lo que los historiadores denominan «diplomas militares». M. 1971. Speidel. Le Bohec. A. se han encontrado en Egipto. I.INTRODUCCIÓN 17 que la expresión centuria Rufi significa que el centurión Rufus se ha­ lla aún ocupando el cargo.. Latomus. Veróffent. XVI. Siempre en el campo de la epigrafía. p. sobre los veteranos y sobre la composi­ ción de los ejércitos de ciertas provincias.). Heer und Integrationspolitik (W.

exaltan le­ giones o ejércitos enteros cuyo soberano (o un pretendiente) busca su apoyo. aunque esta última costumbre haya podido conocer rea­ pariciones en esta o aquella época. o instaladas formando 27. etc. Pero el interés más inmediato se dedicará al estudio de los monu­ mentos funerarios y de las construcciones militares. 1). pp. o incluso mira a quienes han venido a verle (lám. 1923 ss. hemos podido demostrar una evolución: en el siglo I. I a V. los talleres de fabricación de moneda funcionan especialmente para cubrir las nece­ sidades de las tropas. 1923 a 1933. 2c). Por lo general. sobre todo las de los suboficiales y los centuriones. como hicieron Macer y su legio I Macriana. 2a). II. I. esas sepulturas se encontraban agrupadas si­ guiendo las vías que partían del campamento. También se puede ver un busto. aparece también un personaje de pie: sacrifica o participa en el ban­ quete funerario. o incluso en un templo (lám. A.18 L as m o n ed as EL EJÉRCITO ROM ANO Las numerosas emisiones monetales2 7 ilustran igualmente la historia del ejército romano. a través de sus leyendas. La IH e Légion Auguste. 2b). y en el ni. En el siglo m. pero también la disciplina. H. I. Sydenham. Le Bohec. o incluso matar a un enemigo caído en el suelo (lám. y Coins ofthe Román Empire in the British Museum. I. La a r q u e o l o g ía Las excavaciones2 8 no nos proporcionan únicamente inscrip­ ciones. También se han en­ contrado sepulturas con una figura de jinete: éste puede hallarse pie a tierra de cara al espectador. 81-116. en el siglo II. Otras difunden temas militares de propaganda imperial. o que se encuentra en un nicho. Se sabe que la inhumación comenzó a practicarse en fecha más tardía que la inci­ neración. Y. 1989. desplazarse a la grupa de su caballo. bajo «cúpulas». Algunas de esas tumbas se hallaban ornadas con relieves. bajo altares en forma de cubo. I. que se destaca simplemente de la piedra. Desde hace mucho tiempo se conocen monedas conmemo­ rativas de victorias o grabados en honor de unidades distinguidas. Y. los cadáveres de los soldados difuntos se colocaban bajo estelas o losas planas. Mattingly y E. sobre todo cuando el príncipe no está muy seguro de que esa fidelidad continúe. Adriano y los dife­ rentes exercitus de las provincias. 28. unos semicilindros que descansan sobre la fosa (véase lám. Unas. Román Imperial Coinage. . Finalmente. a propósito del ejército de Africa. la fidelidad de los ejércitos (fides exercituum).

Coulston. por ejemplo. que nos permite observar además la evolución. Véase parte III. De pronto. II. Lo más interesante nos lo propone la arqueología militar. Bishop y J. se vuelven caducos. siguiendo la cuenca mediterránea. 336-337. La existencia de esas ruinas la ha revelado. La trace de Rome dans le désert de Syrie. en un primer momento alrededor de la fortaleza y. ahora se puede comprobar mucho mejor su diversidad y evolución. Poidebard. simplificadores por necesidad. Les armes des Romains. representa en reali­ dad un volumen. siendo un monumento conme­ morativo de una victoria de Trajano. en ocasiones. Serie de congresos titulados Román Militaiy Equipment Studies (ROMEC). pues reinaba una verda­ dera diversidad. el fuste mide 29. la arqueología dispone de algunos monumen­ tos importantes. la más famosa de las cua­ les se encuentra en el Reino Unido: se trata del Muro de Adriano.78 m. Fossatum Africae. 1993. de los cascos. Poidebard ha utilizado esa técnica en el caso del ejército romano con particular éxito en Siria. Baradez en el sur de Argelia. La Columna Trajana. además ha sido redactado en dos «bibliotecas» (alcanza una altura de 29.INTRODUCCIÓN 19 una corona. des­ pués. está formado por una enorme base circular que sostiene un trofeo. M. Baradez. 248 (catastro romano de la zona de Montélimar). La Columna Aureliana. es decir. 30. 1980. p. .60 m). 1949. cuyos relieves han sufrido daños mucho mayores. Los viejos esquemas. La vie mystérieuse des chefs-d'ceuvre. se descubren varios cien­ tos de fortalezas y de «defensas lineales». N. un libro sobre el que se han ido inscribiendo esculturas y no un texto del relato de los éxitos de Roma sobre los da­ dos a principios del siglo n de nuestra era. 3). 32. C.2 9 los satélites artificiales comienzan a sustituir al avión. da cuenta de las guerras llevadas a cabo por Marco Aurelio contra los germanos y los sármatas (fue esculpida en el 180. IX. La science au service de l’art.05 m). y J. 1934. también en Roma. rodeando la aglomeración civil que acompañaba a esta última (lám. C. en Rumania.3 0 En segundo lugar.3 1 Trabajos recientes3 2 han llamado la atención sobre una realidad que había sido descuidada: los soldados no sólo tienen necesidad de armas. Román Military Equipment. París. J. sino también de un conjunto de materiales que constituyen el equipo militar. p. Aylesbury. pues es preciso comprobar siempre los indicios que ofrece sobre el terreno. el mo­ numento de Adam-Klissi. En cuanto al armamento. 1989. A. 31. Feugére. 29. M. sin contar una base de 10. A. cap. Finalmente. la foto­ grafía aérea. en Roma.

y centuriones en las villas.1 (442). deben pre­ pararse mediante ejercicios y maniobras. el de matar sin dejarse matar. los historiadores tie­ nen tendencia. y la marina se esforzaba por prevenir el retorno. Los stationarii y los burgañi velaban por la seguridad de las vías y de los mercados. Ch. algo que no tenía una importancia menor en la mentali­ dad de los antiguos. una reflexión inicial de esta clase nos permitirá com­ prender mejor algunos de los análisis que desarrollaremos más adelante. 1-10.3 4 33. otros suboficiales tenían la respon­ sabilidad de controlar lo que se decía en las escuelas. La f u n c ió n s e c u n d a r ia : l a p o l ic ía Pero como representa una verdadera fuerza y como el Estado romano no tuvo nunca la idea de organizar el mantenimiento del or­ den en el interior de las fronteras. y antes de describir ese ejército y mostrar su evolución. Su cometido principal es. 1903. 8. III. IV. Ch. conviene precisar brevemente cuáles han sido sus misiones. «el combate es el ob­ jetivo final de los ejércitos». Fiavio Josefo. su papel se limitaba a espiar posibles factores de conflicto. 34. Baba Qama. Ardant du Picq. Como consecuencia. p. 3. Talmud de Jérusalén. Vm. Ardant du Picq. de la piratería. conviene que aseguren el mantenimiento y la guardia de las fortificaciones. Évangiles. son los militares quienes se encar­ gaban de la policía. G.3 3 Los soldados tienen por oficio hacer la guerra contra un enemigo exterior. 1.20 E L EJÉRCITO ROM ANO Las misiones del ejército romano Después de haber hecho inventario de las fuentes que nos permi­ ten el conocimiento de los soldados romanos. 5-13. . por tanto. Luc. La fu n c ió n p rin c ip a l: l a g u e r r a e x t e r i o r Cuando se ocupan de los asuntos militares.. de los trigales y. Debemos subrayar que podían actuar de manera preventiva.I. a olvidar una verdad previa (puesto que desconfían de «la historia de batallas»): según escribió un especialista demasiado poco apreciado. de los templos. En Judea se establecieron decuriones en las aldeas. y que observen al enemigo por medio de patrullas. Pero en ese caso. en ocasiones. Su deber impone además a los legiona­ rios romanos garantizar la protección de los ciudadanos romanos. Mat.. siempre posible.. VII. Études sur le combat.

II y IIL . Plinio el Joven. III. Sev. 3 (portorium)-.122.3 6 no obstante.3 7 Finalmente..Yebamoth. 19-20. Carne. pp. 36. X. 39. es el ejército el que garantiza la guardia de prisio­ nes3 8 y la seguridad de personalidades oficiales a las que proporciona navios y escoltas. además. X. XVI. IV. 10. An. 74.4 4 35.INTRODUCCIÓN 21 Pero se recurría a él.3 5 y. como hizo un stationarius mencionado por Plinio el Joven. 1982. 14. Ibid. 119-121. 21-22 y 27-28. VIII. Plinio el Joven..4 2 e incluso. 41.. 41. des provinces ibériques. Code théodosien. VIII. eran a menudo soldados quienes arrestaban a los cristianos. Historia Augusta. fundamentalmente. 40. 327. Véase parte III. 3 (el cargo oficial se llamaba cursus publicus). LXXVI. el ejército debía efectuar tareas administrativas. Sept.4 1 quizá proteger la recaudación de un impuesto. Cartas. 6. 43. X. Así.. en ciertos casos. religioso (cul­ tos a determinadas divinidades) y cultural (la difusión de la romani­ zación). Véase parte ni. será preciso analizar de nuevo el papel indirecto de las tro­ pas. 38. su misión principal en tiempos de paz consistía en eliminar el bandidaje en ge­ neral. X. éstos pueden ser eliminados físicamente en todo momento por una policía secreta especialmente concebida con ese fin. P. 19-20 y77-78. 37. p.4 0 llevar el correo ofi­ cial. para que realizase fun­ ciones represivas. en los campos económico (el gasto de los salarios). Debía perseguirse a los esclavos que huían. los interrogaban y los ejecutaban..4 3 Además de todo esto. Talmud de Jerusalén. Corpus inscr. lat. caps. pues. IV. debemos tener cuidado. 42. cap.n. Le Roux. XVIII. Cartas. Historia Augusta.. el portorium. Plinio el Joven. IX. L’ armée romaine. durante las persecuciones del siglo m. en periodos de gue­ rras civiles se llama a menudo «bandidos» (latrones) a los enemigos políticos. IV.. encargarse de obras públicas.° i 8. Cartas. 5. pero nada prueba que los soldados se ha­ yan ocupado de otros impuestos imperiales. 44. 4 y 8. Dion Casio.3 9 L as f u n c io n e s a n e x a s Pero a los soldados se les confiaba también el ejercicio de activi­ dades sin relación alguna con el uso de la fuerza que representaban: algunos emperadores no vieron en ellos más que una mano de obra relativamente cualificada y que no le costaba nada al Estado. De hecho. Tácito.

JERARQUÍA Y CALIDAD .P r im e r a parte LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO.

creo. el Senado le concedió imprudentemente el mando de las tropas. a continuación tomó varias decisiones que per­ mitirían distinguir diferentes tipos de unidades. segunda y tercera líneas. había enviado Augusto a 1. en los que se encontraban unidades de elite junto a otras de primera. . subor­ dinados unos a otros. lo esencial se encuentra en otro lugar. encargadas de vigilar las fronteras del Imperio con tanta constancia como disciplina. An. relacionándose entre sí. Esta organización dio como resultado la creación de un ejército en el que los cuerpos de tropa se hallaban jerarquizados. Un texto del historiador latino Tácito. como a las legiones. y más concretamente en la doble elección llevada a cabo por Augusto: cuando. mues­ tra bien a las claras la complejidad del ejército romano: «El [Tiberio] hizo una rápida enumeración de todas las legiones y las provincias que éstas defendían. capaces de dictar su ley incluso al so­ berano y disponibles en todo momento para efectuar un golpe de Estado.. que en sus Anales1 ofrece una descripción de las fuerzas de que disponía Tiberio el 23 dC.. Tácito.C a p ít u l o I LOS CUERPOS DE TROPA. eso es algo que también yo. LA APUESTA POR LA DIVERSIDAD Para un no iniciado. Actuó así por razones de orden militar (el enemigo principal se en­ contraba fuera de las fronteras) y también políticas (no estaba mal con­ tar con la capacidad de presionar tanto a los plebeyos como a los se­ nadores). 4. ¿Es preciso decir que la reali­ dad se presenta bajo un aspecto ligeramente distinto? De hecho. 5 y 5. el 27 aC. capturadas en la victoria de Accio.. y a la cercana costa de la Galia las naves rostra­ das que. A Italia la defendían en ambos mares sendas flotas.. una en Miseno y la otra en Ravenna. debo hacer. la expresión «ejército romano» recuerda tanto a los insoportables pretorianos. pero dejó alrededor de un 5 por ciento en las cercanías de Roma. enun­ ciando cuáles eran los recursos militares que Roma tenía en esa época. situó la mayoría de éstas en las fronteras. IV..

L A DEFENSA DEL IMPERIO (siglos i-tn) .

reclutadas en su mayoría en Etruria y en Umbría. Las Hispanias re­ cién sometidas estaban vigiladas por otras tres. las tropas se reagruparon esencialmente en las zonas periféricas y acabó por crearse un verdadero cuartel mi­ litar entre el Viminal. 1939. Le coorti pretorie. espectáculo contrario a las tradiciones políticas y religiosas de la República. y sus fuerzas no eran muy diferentes a las otras. La guarnición de Roma Comencemos por la capital del Imperio. . y también en el an­ tiguo Lacio y en las primeras colonias romanas.. como esa región está a la es­ palda de las anteriores. Passeriiii. Les cohortes prétoriennes.2toman el nombre y su origen del reducido grupo de hombres que acompañaban 2. desde las fronteras de Siria hasta el río Eufrates.LOS CUERPOS DE TROPA 27 la ciudad de Frejus con fuertes tripulaciones. L as c o h o r t e s p r e t o r ia n a s Las más célebres de esas unidades. alas de caballería y cohortes auxiliares. la Ciudad tenía su propia guarnición. Augusto repartió la mayor parte de los pretorianos por las ciudades del Lacio. III. A continuación. hasta que llegó un momento en que los habitantes se acostumbraron a ver hombres armados por la calle. el rey Juba había recibido el poder sobre ellos como presente del pueblo romano. dos en Mesia y otras tantas en Dalmacia. que servían de protección contra los germanos y los galos a la vez. de un ejér­ cito de fronteras compuesto por legiones y unidades auxiliares. el Celio y el Esquilino (lám.» Este texto muestra la existencia de una marina. 1939. en caso de peli­ gro inminente podían ser llamadas con presteza. pero también cerca de Italia. Pero las fuerzas más importantes eran las ocho legiones apostadas en el Rin. estas últimas. Por otro lado. La ri­ bera del Danubio la guarnecían dos legiones en Panonia. cuatro legiones defendían ese inmenso territo­ rio y controlaban a los pueblos limítrofes hiberos y albanos. A. tres cohortes urbanas y nueve pretorianas. a partir de aquí. y Egipto por otras tantas. así como de tropas estacionadas en Roma. 4). En cuanto a los mo­ ros. M. Durry. No obstante. El resto de Africa estaba vigilado por dos legiones. en provincias estratégicamente elegidas había trirremes aliadas.. las cohortes pretorianas. Los diez mil hombres que constituyen lo que se conoce como «guarnición de Roma» no es­ tuvieron en un primer momento instalados todos ellos en el interior de la Ciudad: notablemente.

cuyo nom­ bre se explica porque manda. en nú­ mero de nueve. lógico que este último tratara de reclutar a los mejores soldados. no era otra que la de garantizar la seguridad del soberano. el año 2 aC. creadas por Augusto. por tanto. 1980. Era. el 27 o el 26 aC. cada una de ellas se encontraba al mando de un tri­ buno y seis centuriones.° 24. 5. Passerini a contemplarlos como la elite del ejército.. Vt-VTH. Pflaum. Ambas interpreta­ ciones se complementan y no se contradicen. Passerini y. conocidos con el nombre de pretores. M. en lo que nosotros denominaríamos el «extrarradio»— . . recuperando esa costumbre. Augusto creó así la guardia imperial. igualmente.3 Es esto lo que ha llevado a A. y es imposible equivocarse. a los trescientos speculatores (otra de las guardias del príncipe). Durry y H. es decir. y recibieron el escor­ pión como emblema. junto a una mayoría de soldados de infantería (¿4/5?). Durry ha pensado muy acertadamente que desempeñaban un papel político.72 ha. y al oeste se acondicionó un terreno para la ins­ trucción. Dion Casio. 6. y como el lugar donde se encontraba la guarnición les llevaba a realizar la vigilancia de la vía pública. n. aumentando a mil en la época de Septimio Severo. para Th. fuera de la mura­ lla serviana. tanto para tiempos de paz como en campaña. An.. A las cohortes pretorianas se las lla­ maba equitatae. Tiberio (14-37) sólo nombró un comandante y designó para ese cargo al tristemente célebre Sejano. Esas cohortes se hallan a las órdenes del prefecto o prefectos del pretorio. 4. el de garantizar la paz en Roma. comprendían entre sus filas a algunos jine­ tes (¿1/5?). Kennedy. Pseudo-Higinio. que recibieron como primera misión la de proveerlas de man­ dos. más reciente­ mente.4 Las doce unidades se alojaron en un campamento de 440 m por 380 m. A. con excepción del trecenarius. cuya primera misión. Tácito. Véase L'Année épigraphique. L. o campus. En conjunto. para D. En este caso. personajes del orden ecuestre que dependían directamente del emperador. el 23 de nuestra era. por tanto. y con excepción también de su segundo. fueron aquel emperador y ese oficial quienes. 16. 5. el princeps castrorum. las fuentes literarias y la epigrafía no ofrecen ninguna cla­ 3. 19.28 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO a los magistrados republicanos. en la meseta del Esquilmo. es decir. Los especialistas han discutido a propósito del nú­ mero de hombres con que contaría cada una de esas cohortes: mil. IV. que serían numeradas de I a IX. estos últimos son iguales entre sí. se instituyeron los prefectos del pretorio.-G. Mommsen. desde un principio. LVII. instalaron las nueve cohortes pre­ torianas y las tres cohortes urbanas (véase más adelante) en la propia Roma —a decir verdad. Fueron. De munitionibus castrorum.5 quinientos solamente para M. cuando partían en campaña. el primero entre todos. 5.

L as cohortes urbanas Las cohortes pretorianas obtuvieron un gran prestigio por el he­ cho de vivir en la intimidad del príncipe. que abrigaban alrededor de cinco mil soldados. 1967.72 ha. Aug. En la propia Roma existe un cuerpo igualmente creado por Augusto. Die cohortes urbanae. hacia el 13 aC. durante la gue­ rra civil. el vencedor.. los pretorianos pusieron en subasta el Imperio: entregaron la púrpura a quien les ofreció más di­ nero. hay que creer ne­ cesariamente que cada una de las doce cohortes de Roma no dispo­ nía más que de quinientos soldados. para llegar a 16 en el 69. personaje de rango senatorial y. las disolvió. el 192. II. pues en conjunto no contaban más que con 16. LXXIV. Para castigarlos. Antes del 47. 4. Stud. Constantino. 8. con nueve cohortes quingenarias. en el siglo II pasan a de­ pender de los prefectos del pretorio. El 312. de la misma manera en que los pretorianos constituyen «la guardia del emperador». por tanto.. 2. éstas toman partido por Magencio. Sev. XVII. por tanto. pues constituían su escolta cotidiana. 13. se ins­ talaron una en Lyon y la otra en Cartago. otras dos. 1. 5. ocupaban entre 18 y 20 ha. y sometidas por ello mucho más 6. En el siglo i de nuestra era están a las órdenes del prefecto de la Ciudad. más humilde tanto por la función como por el número de unidades: las cohortes urbanas. Zósimo. Suetonio. . 7. Vespasiano regresó al orden augustiniano. puede afirmarse entonces que se trata de «quingenarias». H. Suetonio8 define la misión de las tres primeras: deben asegurar «la guardia de la Ciudad». Sept. Septimio Severo6 sustituyó a los amotinados por soldados procedentes de sus propias legiones. y organizadas si­ guiendo el mismo modelo. noble.7 numeradas a continua­ ción de las pretorianas.LOS CUERPOS DE TROPA 29 ridad. su número aumentó a doce. fundamentalmente desempeñan un papel po­ licial. Epigr. a las que Domiciano añadió una décima. pero organizó el nuevo pretorio en unidades miliarias. Herodiano. Después de su derrota en Puente Milvio. Freis.. III. En las revueltas que siguieron al asesinato de Cómodo. pero se convierten pronto en unidades de elite. XLIX. por tanto de la X a la XII. El seguimiento de su historia parece más sencillo. por el contrario. I. Dion Casio. y no de «miliarias». por tanto. la arqueología aporta un argumento determi­ nante: los campamentos legionarios. instituidas a continuación. pero. 8. Historia Augusta.. cuando Vitelio aumentó hasta mil el efectivo de cada una.

1 0 creadas por Augusto el 6 de nuestra era. A cada una de esas unidades se le confía la responsabilidad sobre dos de los catorce dis­ tritos en que se halla dividida la Ciudad. n. con Antonino Pío se cuentan tres en Roma. en su origen. d'Afrique. 1996. Sablayrolles. . pero. El 23 se instalan en el mismo campamento que las cohortes pre­ torianas. ocupaban «puestos de emer­ gencia» situados por doquier. con sifones. para reducirse a cuatro el 69. y que vuelven a quinientos con Vespasiano. su historia es la de los cambios en el número total: entre el 41 y el 47. Reagrupaban hombres que de­ bían realizar dos funciones: asegurar la vigilancia nocturna de Roma y servir como cuerpo de bomberos permanente. parece razonable atri­ buirles unos efectivos iniciales de quinientos soldados. Los vigilantes. pero es posible que algunas de ellas ocupasen «puestos de policía» situados en la Ciudad. secundado. En cuanto a la jerarquía. Aureliano hace construir un campamento propio. R. un cuerpo mucho más humilde que el de los pretorianos y los urbaniciani: son las siete co­ hortes de vigilantes. es posible que contasen con algunos hombres mon­ tados entre sus filas a ejemplo de las cohortes pretorianas. El 270. a principios del siglo iii. con Claudio serán siete. que Vitelio au­ mentará a mil. Cada una de ellas dispone de un tribuno y seis centuriones. y que quizá haya aumentado Septimio Severo hasta los mil quinientos. L as c o h o r t e s d e v ig il a n t e s En la propia Roma existe.30 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO estrechamente al príncipe.° 164. y según demuestra Ulpiano. el prefecto de los vigilantes. Inscr. no parece que. 10. en cualquier caso. Libertinas miles. fueran considerados verdaderos soldados. a partir de Trajano. los castra urbana del Campo de Marte. pasan de tres a seis. en época de Vitelio. como muy tarde. donde permanecen hasta el 270. París-Roma. 9. Sobreviven al episodio del 312. cubos y escobas para luchar contra los incendios. y Septimio Severo no hace más que aumentar sus efectivos.9 Por los motivos a que hemos hecho referencia anteriormente. contaban con un princeps intercalado entre los simples centuriones y los tribunos (respectivamente siete y uno por co­ horte). en el transcurso del siglo iv pierden su papel militar y se transforman en secciones de empleados al servicio de la administración. sin embargo. lat. por un subprefecto. En el puesto más elevado se encontraba un equites. y que fueron miliarias quizá desde el origen. pero el único jinete conocido pertenece a la guarnición de Cartago. equipados con lámparas para patrullar de noche. más tarde. fueron militarizados.

R. Mitteil. en un número que oscilaba entre cien y quinientos. pp. y se encargó también de esa tarea a otros cuerpos. se encon­ traban también. A una nueva disolución bajo Galba le siguió. Balb. parece que los emperadores con­ sideraron que los pretorianos no bastaban para garantizar su seguri­ dad.. Tiberio otorgó la ciudadanía romana a todos aquellos que hubieran cumplido seis años de servicio (posteriormente se redujo a tres años). a las órdenes del prefecto del pretorio. 1994. pues Roma contaba con mu­ chos más soldados. 6. 1965. 5-XTV. P. M. Disuelta después del desastre de Varus. XLVI. el año 24. Suetonio. 12. O t r a s u n id a d e s d e l a g u a r n ic ió n d e R oma La lista no se limita a estas cohortes. es decir. Southern. 2. R. Colonia.. Paribeni. Ya desde un primer momento. vinculados a los legados de las legiones y a los gobernadores. Pero la seguridad inmediata al soberano sólo la garantizaba verdaderamente la «caballería personal del emperador». 1994. Cl. esas unidades tenían un carácter indiscutiblemente militar. era una clase de aquel tipo de tropas a las que se les denominaba un numerus. mandadas por decuriones y un tribuno. se hallaban asimismo organizados en un numerus de mil hombres (o quizá de quinientos) a 11. XLIX. y 13. 6. del mismo autor Riding for Caesar. esos «bomberos» se reclutaban entre las ca­ pas más bajas de la sociedad... Creados por Trajano con los restos de los «germanos». por tanto. Sobre la caballería.. Suetonio. los equites singulares Augusti. y fue Calígula quien la militarizó de forma definitiva. 1. I. I. Como estaba formada por jinetes. 13. 24. sin duda. 1. Al. 31. A su lado. los trescientos «batidores» (speculatores)u servían igualmente como guardias de corps. 14. véase K. Londres.1 4 que no deben confundirse con los equites singulares de las provincias. otra restauración en época de Trajano. esos soldados se organizaban en turmas. esa unidad se volvió a constituir antes del 14 de nuestra era. Aug.. Tácito.LOS CUERPOS DE TROPA 31 En un primer momento. arch.. 1992. Londres. XXV. . una unidad de irregulares. Kaiserl. 3 y Max. Dixon y P. 1905. 3. Die equites singulares Augusti. Sev. An. y Die Denkmáler der Kaiserreiter. A principios del siglo m. TV. d. Historia Augusta. Tácito. 321-329. Instit. d. Herodiano. The Román Cavalry. los dos grandes puer­ tos por los que pasaban los avituallamientos de Roma. Spiedel. en ori­ gen formaban una especie de milicia privada. instalados en el mismo campamento que los pretorianos. Claudio1 1 hizo instalar una co­ horte de vigilantes en Pouzzoles y otra en Ostia. 7. XIII. H. Augusto re­ clutó a los «guardias de corps germanos» o «bátavos»1 2 (corporis custodes). XX.

. el «campamento nuevo». «The castra peregrina and the ‘peregrini’». pp. 17. 80. 176-182 (véase R. servían como policía militar. 1923. 1905. Ocuparon dos emplazamientos su­ cesivos. B. Había marinos1 8 que hacían el oficio de correos. G. Baillie Reynolds. El numerus de los statores Augusti. bajo Caracalla. Instit. en la mar­ gen derecha del Tíber. 149-150 (véase P.* que nos plantean algunos problemas. por ejemplo. Los primipilares. Rome. 31. por tanto. N. ibidem. 16. cerca del Coliseo. Historia Augusta. las cohortes pretorianas se mantenían como las unidades más importantes. y «The Organization of fnimentarii». 4. es­ pías1 7 y correos entre el emperador y las legiones.l. 1988. . Adr. atestaban las calles de la Ciudad: en el 68 se podían ver soldados procedentes de los ejércitos de Iliria y de Germania. que no osó instalar en Roma más que a algunos soldados. (N. 19. pero el nuevo régimen era una ver­ dadera monarquía que se apoyaba en el ejército. podemos comprobar. Amer. Ranltov.. que tenían además la responsa­ bilidad de encargarse de los toldos que protegían del sol el anfiteatro. Mann. Finalmente. J. Mem. 2. De todas formas.. 18. 6 y 7. En Roma encontramos una clase de soldados a quienes los his­ toriadores llaman «frumentarios» y «desplazados». Paribeni. pp. y Macr. a germanos y escitas. o convocados por una circunstancia excepcional. situados ambos próximos a Letrán. Sinningen. Acad. 148. subordinado él mismo al prefecto del pretorio. Mitteil d. C. XIII. XII.. XX. pp. se alojaban en los castra peregrina cuando se hallaban de paso por la capital. W. d. Mann1 5 piensa que la existencia de castra pe­ regrina no prueba la existencia deperegrini. los de Miseno. Zeitschrifi für Papyrologie uns Epigrafik. 74. H. K. Pero eso no es todo. 3 y 6. St. después. Véase. un decurión princeps.. Tácito. etc. Kaiserl. los de la flota de Ravenna estaban alojados en la naumaquia de Augusto. el «campamento viejo» y.32 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO principios del siglo n. Journal ofRom . Zeitschrift fiir Papyrologie uns Epigrafik. 31. 211-224. toda clase de militares1 9 de paso entre dos guarniciones. N. 310-320. * El concepto «desplazados» se refiere a los miembros de una unidad militar que no disponen de la categoría de ciudadano romano y corresponde al termino latino «peregrini». XI. the castra peregrina and the provincial officia». « Frumentarii. por tanto. B. J. XXVII. proveían de consejeros al estado mayor. H . al mismo jefe.. 6. pp. pp. Estaban mandados por decuriones. se encontraban sobre el Esquilino. arch. antiguos pri­ meros centuriones de las legiones. I. C. la ra­ pidez de la evolución de la situación: los emperadores del siglo I olvi­ daron muy pronto la prudencia de Augusto. alojados en el campamento de los pretorianos y subordinados. p. 1990. un tribuno (dos a partir de Septimio Severo). del asesor) 15. Tácito. Rankov1 6 le da la ra­ zón a Mann y propone que se considere que los frumentarios. 152-189). 1962.

que manda. 21. IV. Y. fue restablecida muy pronto. 22. The Román Legions. D. quizá suprimida por Trajano.gio. Lyon. M. Rhein. la caballería.2 1 que cuentan con un águila como emblema y que representan a una elite. Papers Brit. 2. o sólo auxiliares: aquí se cons­ tata también la existencia de una nueva jerarquía. no obstante. 2. en A.. 10. Hay una particularidad que merece subrayarse: los jinetes legionarios obedecen a centuriones y no a decuriones. Les légions de Rome sous le Haut-Empire. ReaUEncyclopadie. de ese con­ traste surgieron en ocasiones conflictos. Contó desde un principio con ciento veinte hombres. pero que cuenta con el doble de efectivos (lám. 2000. Wissowa. Keppie. o de un centurión llamado triarius ordo y. de tres manípulos o seis centurias cada una. Cada una de ellas está for­ mada por alrededor de cinco mil hombres.. Saxider. el aspecto militar y el número concedían la primacía a las tropas de las fronteras. a excepción de la I Cohorte. Museum. cinco tribunos a los que se llama «angusticlavios». Pauly y G. un prefecto del 20. II. XLI. 1958. L. 1925. permanentemente. teniendo el de mayor grado el título de primipilo. 97-135. J. pp. uno (¿o varios?) tribuno «de seis meses» (sexmenstris). pp. en razón de la estrecha banda de púr­ pura que orna su vestido y que indica que pertenecen al orden ecues­ tre (cada uno de ellos es responsable de dos cohortes). ibid. 2. la línea de mando consta de cincuenta y nueve centuriones. celos. Desde la base hasta el comandante supremo. 8-17. La caballería legionaria. XII. pp. H. cifra que se mantuvo hasta la época de Galieno: este último aumentó sus efectivos hasta los setecientos veintiséis combatientes. Bickel.). que no tiene más que cinco centurias. Parker. Le Bohec (ed.2 0 Cada provincia lin­ dante con el mundo bárbaro tenía asignado un ejército compuesto por una o varias legiones con sus auxiliares. a esos hombres se les añade un destacamento de veteranos (uexillum)2 2 a las órdenes de un cu­ rador o de un prefecto. . sin duda.LOS CUERPOS DE TROPA 33 El ejército de provincias Desde el punto de vista político. 1952. Herodiano. esencialmente tropas de infantería. A comienzos del Principado. organizados en diez cohortes. E. Ritterling. F.a ed. L as l e g io n e s Comenzar por las unidades que gozaban del mayor prestigio significa hablar de las legiones. la guarnición de Roma prevale­ cía por encima de cualquier otra. School Rome. 5). 1973. 79-96. XCV. E. art. E. Le. un grupo de jinetes.

VIII. Rowell. La evolución posterior puede resumirse en un cuadro (véase página siguiente). ya hablaremos de ellos más adelante.. 1914. el 14 de nuestra era. significando que procedía de la aristocracia senatorial. 2. D. y con la desaparición de sus dos superiores (el legado y el tribuno laticlavio) el antiguo prefecto del campamento se encontró si­ tuado al frente de ese cuerpo. que perte­ nece al mismo orden. en A. cit.. un tribuno llamado «laticlavio». Corpus inscr.. «. Saddington. 1. Entre el 30 aC.. art. y aún por encima. II Augusta. esos precedentes sirvieron de inspiración a Galieno. ibid.-A. L. y el 6 dC. n. se las conoce con el nombre de «quingenarias» o «miliarias» (eviden­ temente. tres (XVII-XIX) se perdieron tres años más tarde en el desastre de Varus. Pauly y G. Suetonio. había dejado vein­ ticinco.. art. Este emperador no hizo más que suprimir los puestos de mando reservados a los se­ nadores. La III Legión Augusta y sus auxiliares. op. Las unidades que Augusto instaló en Egipto y las que creó Septimio Severo tuvieron como comandantes a prefectos ecuestres. XVII. 4.2 5 por tanto.° 2. The Development of the Román Auxiliary Forces (49 B. el legado de la legión. 1982. Cada legión se designa por un número y un nombre (I Minervia. Ala.). Wissowa. porque su túnica lleva una ancha banda de color púrpura. C. III Cirenaica. el año 6 hizo desaparecer ocho (de la X III a la XX). 1894. y IV. Cohors..». los efectivos no se corresponden nunca con cifras perfectamente redondas). eventualmente (si hay varias legiones en la misma provincia) un legado del ejército. a su muerte. Augusto. H. Cualquier creación se corresponde con la preparación de una conquista. T. lat. a continuación fusionó dos (XXI-XXII). 24. Cheesman. redujo el número de legiones de sesenta a dieciocho. Ner.34 LA ORGANIZACIÓN D E L EJÉRCITO campamento. etc. XIX. 79). The Auxilia o f the Román Imperial Army.2 4 que tienen por función asistir a aquéllas. L O S AUXILIARES Las legiones nunca van solas.D.. Cichorius.637. finalmente. B. pero que también pueden actuar independientemente: esos cuerpos auxiliares contaban con quinientos o mil hombres.C. 1900. siempre están acompañadas por unidades de menor importancia. I.. 1937. 23. .2 3 pero las de­ rrotas supusieron desapariciones y las revueltas desembocaron en di­ soluciones. Por lo que se refiere a los nombres «variables». que generalizó el sistema. G. 25. art. de hecho.. que había heredado una enorme cantidad de soldados reclutados durante la Guerra Civil. Numerus.

J. C. el año 69. XVI (Gallica) II Adiutrix. HLV. y su éxito evitaba que se derramase una sangre. 2. Tácito. XXX Vlpia IX Hispana.2 7 que describe la entrada de Vitelio en Roma. IV Flauia. XV Primigenia. IV Macedónica. III Parthica Vespasiano 83 86-87 89 o 92 (?) Trajano 132-135 (?) v. 165 (?) v. 27. XXII Deioteriana II Italica. a su lado los es­ tandartes pertenecientes a los destacamentos de otras cuatro legio­ 26. II Parthica. Hermes. VII Gemina I (Germanica). es decir. por otra parte preciosa. por otra. lo que no era impedimento alguno para que a menudo se les en­ viara a abrir las hostilidades: su pérdida valía menos que la de los le­ gionarios. 483-489. XXII Primigena I Italica I Adiutrix. He aquí cómo discurría el desfile militar: «En cabeza avanzaban las águilas de cuatro legiones. algunos ejércitos contaban con cierta su­ perioridad de unos o de otros. no se han encontrado solda­ dos ciudadanos en aquellas provincias que eran procuradurías.LOS CUERPOS DE TROPA 35 Creación2 6y desaparición de legiones Fecha Creación Desaparición Calígula o Claudio 67 Galba (68-69) 69 XV Primigenia. XCI. considerados como combatientes de menor va­ lor. 89. Un texto de Tácito. muestra claramente la jerarquía existente en el seno del ejército romano. II. • XVI Flauia I Mineruia V Alaudae XXI Rapax II Traiana. Dion Casio. En el primero de los casos. . parece que los auxiliares fueron realmente «auxiliares». III Italica I Parthica. 197 Los especialistas ya no admiten. 1963. Mann. que el número de soldados auxiliares haya sido sistemáticamente igual al de legionarios: por una parte. H. pp. como anteriormente.. 24.

Entre esas tropas de menor valor.862. o de un tribuno en los cuerpos de ciudadanos romanos y en las que eran miliarias. vienen las cohor­ tes. en efecto.° 4. y por diez. en este caso. Constituidas por caballería. un tribuno: este oficial. el centurión princeps. 3. y debemos recordar aquí la aparición de un profundo debate entre los historiadores.. a continuación treinta y cuatro cohortes de infantería auxiliar distinguidas por el nombre de sus na­ ciones o el aspecto de su armamento. 29.3 3 adjetivo que faci­ lita su traducción por «montados». n. después de las fi­ las de infantería venía la caballería. asistido por un subprefecto a princi­ pios del Imperio. 4. XVI. las alas representaban una elite relativa. si son quingenarias. después las enseñas de doce alas de caballería. fundamentalmente. Algunas de ellas go­ zaban de un prestigio muy superior a otras y.3 2 se llaman equitatae.. Los documentos hablan. y 35. las manda un prefecto y.° 6. de «co­ hortes» y de «numeri». habían sido formadas con vo­ luntarios.627: 4 decuriones. situado él mismo a las órdenes de un prefecto en las unidades quingenarias.3 1 La cadena de mando estaba formada por centuriones subordinados a uno de ellos. o 240 caballeros para 760 infantes = 1 0 centurias y 6 turmas. Pseudo-Higinio. 3 (512 hombres en un ala quingenaria).. a razón de uno por turma. Flavio Josefo. An.2 9 En el primer caso. 31. pertenece al orden ecuestre. III. la presencia de un subprefecto no está atestiguada hasta el principio de la época imperial. cuando son quingenarias. 8. . Pero la situación es todavía más compleja de lo que parece. XVIU. Birley. Pseudo-Higinio. por tanto. en el se­ gundo. tropas de infantería constituidas por seis centurias. Corpus inscr. n i.2 8 y en veinticuatro. un tamaño que parece haberse alcanzado con escasa frecuencia antes de la época flavia. n. 54-67. Arriano. G. y por orden de dignidad. XXVIII. están divididas en dieciséis tur­ mas. los soldados de estas unidades disfrutaban de la misma con­ sideración que los legionarios.. 2 (67): 120 caballeros y 600 infantes = 6 centurias y 3 turmas. de «alas». Corpus inscr. E. conocidas ya desde los pri­ meros tiempos del Imperio. I. E. T..» Este pasaje muestra además la existencia de una cierta diversidad en el seno mismo de esas cla­ ses de unidades. se convertían en excepción: son las que habían sido reclutadas entre ciudadanos ro­ manos y otras que. Después de las alas.3 0 unas dimensiones que no parece que existieran antes de la crisis del 68-69. 3 (« cohortes ciuium romano ruin» y « uohmtariorum ciuium romanorum»). Algunas cohortes auxiliares. si son miliarias. Mél. 1966. /. 32.36 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO nes. pero esa equivalencia comporta 28. lat. pp. X. Swoboda. 33. 30. Le asiste un decurión princeps y otros decuriones. Tácito. cuando son miliarias. lat.

Corpus inscr. conocidos con el nombre de sin­ gulares legati.3 9 desaparecen en la segunda mitad del siglo m para dejar su lugar a los 34. Speidel. Historia. 751-763.040. designa a cualquier unidad que no sea ni una legión. H. R. 38. M. pp. utilizados igualmente por el ejército romano. 2003. W. por tanto. ya se trate de quingenarias o de miliarias respectivamente (es difícil poder presen­ tar aquí cifras precisas). pp. sentado en su montura. clava la lanza en un hombre caído de espaldas3 6 (lám. L. y cuentan con un prefecto. se sumarán a los stratores. pero se ha hecho notar también que los camellos espanta­ ban a los caballos. En la parte inferior de la escala se encuentran los numeri. 389-407. Un caso particular: L’Année épigrafique. 24). 36. (n. 1950. 1954.3 5 y sobre todo por relieves que muestran caballeros de las cohortes a punto de matar enemigos caídos en el suelo: en uno de ellos se ve a uno de esos soldados que. IV.° 767 ( numerus para una legión). 35. servían como animales de carga. n. como muy tarde a principios del siglo n.). Guards o f the Román Army. el término numerus posee dos acepciones diferentes. Niederg.° 18.3 7 De hecho. L’Année épigraphique. pp.LOS CUERPOS DE TROPA 37 una ambigüedad. I. n. VIII. 202-231. ni un ala. De hecho. XX. Los singulares. que cons­ tituyen una reserva y una escuela de suboficiales. La cuestión que se plantea es la de precisar el papel de los jinetes:3 4 según G. J. 1978. pp. pero auténtica.3 8 que forma. de caballería o de infantería. Corpus inscr. lat. C. reclutados exclusivamente en las alas y en las cohortes. lat. W. 39.° 583. F. M. n. París.. combaten a pie y constituyen. 37. II. si el número de soldados es de quinientos. Roweil. legionarios de in­ fantería dedicados a realizar la misma tarea). Les discours d’Hadrien á Varmée d ’Afrique. Mann. cit. En cuanto a los dromedarios. de esta manera se halla constituida la guardia de corps de los legados imperiales. hacen aparición junto a los gobernadores de provincias en la época flavia. por el contrario. 1971. Speidel. ni una cohorte. se trata de unidades mixtas. VIII. 3. Cheesman. pero R.° 21. . rom Welt.. Nos inclinamos a considerar más acer­ tada esta segunda opinión. 6). Vittinghoff. Aufstieg u. Y. y junto a los co­ mandantes de las legiones. Davies. art. Le Bohec (ed. Su mando se halla confiado a centuriones y decuriones. 1975. 501-506. o un tribuno. un numerus mandado por un centurión legionario con el título de praepositus o curam agens (esos soldados. que formaban una caballería ciertamente de segunda línea. Hennes.042. compuestas por seis o diez centurias y entre tres y seis turmas. Davies creía. n. si es de mil. T. 1969-1970. una infantería montada. Historia. En sen­ tido general. los caballos les sirven simplemente para desplazarse. LXXXII. pues parece confirmarse a partir de cier­ tos pasajes de algunos discursos pronunciados por Adriano en Africa. por tanto. 1983.

numerus Palmyrenorum. 78-80 41. Ertsslin. Pero también puede derivar de la no­ menclatura de un individuo. En este caso existe una enorme diversidad: encon­ tramos grupos de mil hombres. Klio. o incluso por su título («el numerus de los moros». que son. Vlpia o Aelia. Ancient Society. o los designaban por sus nombres étnicos («los moros». ¡y no a los indios!). lo que en el l habían sido las tropas auxiliares. como se tenía la intención de utilizar a los bárbaros. Podrían servir como modelos la caba­ llería mora de Lusius Quietus y los symmachiarii mencionados por el Pseudo-Higinio. Pseudo-Higinio. pp.. Hay una explicación a la aparición de esa clase de unidades: a principios del Imperio. Flauia. remitiendo. pp. 42. otros aún más reducidos (a los primeros los mandan tribunos. En un sentido más estricto. ed. a los segundos pre­ fectos y a los demás «encargados». etc.4 0 con Trajano. ala I Asturum. lo mismo que en el resto de las tropas auxiliares.. entonces. armamento). en el siglo II. Esta segunda categoría hace aparición a finales del siglo I o. Lenoir. «de los palmirianos».. ciudadanos roma­ nos e indígenas romanizados se fueron alistando en esas unidades. hemos de decir que los romanos les llamaban «los bárbaros» (nationes). E. al primer perso­ naje que tuvo el honor de mandar la tropa4 2 (el ala Indiana evoca a un cierto Indus. era preciso crear alguna cosa nueva: los numen son. más probablemente. XXXI. pp. como dis­ 40. pero. M. A veces. en los siglos i y n contamos con las Augusta. «los palmirianos»). a principios del n. IX. Birley. El tercer elemento designa normalmente el pueblo en cuyo seno se han reclu­ tado inicialmente los soldados. etc..4 1 topamos también con jinetes e infantes cuyos mandos subalternos se hallan ocupados respectivamente por decuriones y centuriones. los pueblos sometidos su­ ministraron hombres a las alas y las cohortes. curam agentes). a menudo. o por «curadores». 1900. Hablando de estos sol­ dados. estas últimas siguen las mismas normas para su de­ nominación que las legiones: lo más frecuente es que aparezcan tres elementos de base: el tipo. Claudia. n. L’Année épigraphique. En general. 365-370. la palabra numeras se aplica a una tropa formada por soldados no romanos que han conservado sus características étnicas (lengua.). y 127-133. En algunos casos siguen otras precisiones.). atraídos por unos salarios relativamente elevados. 1979. cen­ turiones legionarios destacados.38 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO protectores. uniforme. 258-273.° 197. otros de quinientos. 1978. una formación de esa clase se construye siguiendo el modelo de la legio I Augusta. praepositi. . W. el número y el nombre (cohors I Afrorum. después del número aparece indicado el emperador que ha creado la unidad: cohors I Vlpia Brittonum. poco a poco. 1938.

Herodiano. y el indicativo de la provincia de la guarnición (la cohors I Gallorum Dacica fue cons­ tituida en la Galia y enviada a Dacia).4 8 obra de M.4 4 Con los dálmatas y los moros. Kaiserzeit. tan pronto como consideran inevitable su derrota. 48.4 6 A pesar de todo. V. siguiente. XV. 1896. los equites stablesiani'. de ciudadanos roma­ nos». etc. 9. Historia Augusta. LVI. M. ueterana: «la más antigua». entre los moros y los desertores par­ tos. 7. Cl. de un cuerpo de arqueros osroenianos. tiende a rehabilitarla demostrando su utilidad. El ori­ gen de esa evolución quizá deberíamos buscarlo en la creación.). se dota de un ejér­ cito de gran movilidad. VI. . 44. Galieno crea una reserva mon­ tada que se halla aún operativa en la época de Claudio II 4 5 y de Aureliano. la constitución de una marina permanente fue una de las primeras preocupaciones del vencedor de Accio: desde el 31 antes 43. D. las legiones constitu­ yen el eslabón más sólido del ejército de fronteras. Stud. Kriegsflotten d. Mare nostrum. independientemente de las legiones. Más adelante examinaremos los sobrenombres «variables» y los derivados de los gentilicios impe­ riales. 3. Red dé. Cliapot. I. fiel. Zósimo. véase n. Fiebiger. Reddé.LOS CUERPOS DE TROPA 39 tinciones y epitafios de honor («piadosa. 47. O. la marina4 7 siempre ha ocupado un pobre papel en el organigrama del ejército romano. Leipz. se integran en las filas romanas. pero una tesis reciente. scutata: «de portadores de escudo». La flotte de Miséne. co n ta rio ru m : «comba­ tientes con venablos». en el siglo m se modifica esa organización. durante el Alto Imperio. 275-461. 2. clibanarii ) se reclutan aún en Osroene. 8. equitata. y se les utiliza sobre todo en grandes masas. y solos. Sev. 1893. No obstante.. III. De hecho.. 45. Historia Augusta. a las que proveen de una caballe­ ría pesada. 1966. lle­ vada a cabo por Septimio Severo. 9. 1986. La marina Por el contrario. pp. Herodiano.4 3 Pero no es hasta Severo Alejandro cuando esa táctica se emplea a gran escala: caballeros con corazas (catafractos. Kienast. 46. 5. rom. los promoti («la elite») y los scutarii («p or­ tadores de escudo»). Al. títulos descriptivos («miliaria». utiliza a los dálmatas y a los germanos contra los palmirianos que. XI. 50. Este último confía a cada gobernador su propio grupo de intervención rápida. Se re­ curre cada vez más a los auxiliares.. sagittariorum: «de arqueros».

de Germania. . sin duda. de Siria y de Alejandría). a partir de Nerón. excepto bajo Claudio y Nerón. Posteriormente. de Panonia. sin duda bajo Domiciano. cada navio estaba asimilado a una centuria). cuando esa tarea se le confió a un liberto. 48) estima entre cuarenta y cuarenta y cinco mil el número de soldados que han servido en esa arma. calificativo que perderían el 312. se podría asimilar al «trierarca» (cualquiera que fuese su importancia. una guerra. del Ponto. a Miseno y Ravenna:4 9 se dice que. En el caso de una mi­ sión precisa. que. Poco tiempo después. tal cifra parece quizá excesiva. se trataba del jefe de la base o de la reserva. El último investigador que se ha ocupado de la marina ro­ mana (véase n. 1. Octavio (el futuro Augusto) instaló la mayor parte de sus navios en Fréjus. una obra importante o la ocupación de pues­ tos avanzados. el ejército de fronteras o las flotas pueden enviar lejos destacamentos más o menos importantes a 49. de Germania. las flotas provinciales se con­ fían a centuriones legionarios destacados para el cargo y a prefectos ecuestres. El mando de cada escuadra italiana le correspondía a un pre­ fecto perteneciente al orden ecuestre. de Mesia. unos tendrían como misión controlar el Mediterráneo occidental y los otros el oriental. etc. los transfirió esencialmente a Italia. y el cen­ turión.40 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO de nuestra era. desde esos dos puertos. responsable de un navio. A conti­ nuación viene el «nearca» (¿comandante de una división?). más adelante estudiaremos los sobrenombres «variables».). Finalmente. se presenta bajo un aspecto aún más compli­ cado si intervienen circunstancias excepcionales. la guarnición de Roma. Normalmente. Se sabe también de la presencia de un oficial llamado praeposilus reliquationi : sin duda. de Panonia.. Las escuadras de Miseno y Ravenna recibieron el epíteto de praetoria . más compleja en tiempos normales de lo que se hubiera podido creer. XLIX. a cada uno de ellos le asistía un subprefecto. una flota se designa simplemente con dos palabras: su naturaleza y el nombre del sector geográfico donde se encuentra (flota de Miseno. de Ravenna. Los destacamentos Esta organización. Aug. Suetonio. diferentes flotillas se encargaron de manifestar la presencia romana en los mares periféricos y en los grandes ríos (flotas de Britania. pero no hay ningún dato que la convierta en invero­ símil. entendiéndose siempre que el almirante residente en Miseno prevalecía sobre el de Ravenna.

54.. 1 (miembro de una uexillatió).5 3 pero es difícil que este último consiga un elevado grado de obedien­ cia al ser un desconocido para sus nuevos subordinados. cuando se está seguro por completo de la presencia de un uexillum. 53. f. En primer lugar. 18.. Flavio Josefo. la definición de una «vexila­ ción» es. R. que designa el estandarte a cuyo lado se reagrupaban los soldados que dejaban su cuerpo de origen para realizar una tarea particular. Vin. Stud. sólo debe emplearse si se encuentra mencionada explícitamente en un texto. Suetonio. 1967. u. la guerra. n. 1. título homónimo al de los portaestandartes de la caballería. Epigr. 51. Epigr. Corpus inscr. 8 (494).5 4 Las «vexilaciones» se clasifican en dos grandes grupos en función de la tarea que les ha sido confiada. 50. por tanto. En principio. I.5 2 Una vez llegados al nuevo teatro de operaciones. o destinar solamente el equivalente de dos o cuatro cohortes por unidad. 1 (portaestandarte de caballería).. Vexillationen d. el mando de los ciudadanos romanos sólo puede con­ fiarse a un oficial de rango senatorial y el de los soldados bárbaros a una personalidad de orden ecuestre. men­ cionando a un soldado muerto lejos de la base habitual de su unidad. pp. II.. y 4 i. oficial. a los miembros de uno de esos grupos se les denominaba uexillarii. Saxer. 55. Pseudo-Higinio. An. VI. Zeitsch. lat. pero encontramos excepciones. sin que los hombres estén agrupados alrededor de ese símbolo.. rom. Le Roux. como se acos­ tumbra en ocasiones. Kaiserheeres. Papyr. ya sea mil o dos mil hombres en cada ocasión.230. tenemos soldados de la VI Legión Ferrata obedeciendo al legado de la III Legión Augusta). los hombres se po­ nen a las órdenes del comandante del sector (así. 2. L O S DESTACAMENTOS DE VEXILARIOS50 El nombre de «vexilación» procede de la palabra «u exillu m ». V. Tácito.LOS CUERPOS DE TROPA 41 los que tan pronto se denomina destacamentos de vexilarios (uexillaíiones) como numen collati. y no es sufi­ ciente para probar su existencia la aparición de una sepultura.° 10. 38. P. pues puede haber desplazamientos indivi­ duales o colectivos por numerosas razones. jurídica. puede proceder de idéntica ma­ nera: prestará todas sus tropas o una fracción de cada una de ellas. G. de alguna manera. 52. 1981.5 1 No se debe aplicar este término a cualquier unidad desplazada. . Vesp.5 5 y si se trata de auxiliares. XLIII. 195-206. El ejército de una provincia puede en­ viar al terreno de operaciones una legión entera y un destacamento de cada una de sus legiones.

por tanto.. 1 y 5. que se hallan situados por encima de los equites. XIII.5 8 Pero no sólo intervienen en caso de guerra (véase n. la construcción de una fortificación o la ocupación de un puesto avanzado... sin mantener una forma instituciona­ lizada y. presio­ nado éste por las necesidades del momento. por lo que. a equites. 467-477. el jefe del desta­ camento tiene derecho al título de praepositus. An.42 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO en particular en el siglo i. donde esa regla era menos estricta de lo que se ha creído: puede haber sido investido para ese cargo un antiguo primipilo (primer centurión)5 6 o un prefecto del campamento. por ejemplo. Es necesario citar aún una ter­ cera posibilidad.». 38. XII. tareas que requieren un número de hombres me­ nor. Podía reunirse una «vexilación» para ejecutar determinadas obras. procedente de la aristo­ cracia. A partir de Marco Aurelio. el jefe de los legionarios es un noble.. J. L O S N U M E R I COLLATI Los desplazamientos de los soldados lejos de sus unidades de ori­ gen se hacen.». el mando le correspondía a un centurión o a un simple principalis (soldado exento de la realización de las tareas del servicio). en ciertos casos. pp. 52). y excepcionalmente el depraepositus o praefectus. Tácito. An. los militares se reúnen y deben acatar indistintamente las órdenes de varios praepositi. IV. Tácito. «bajo la responsabilidad de N. 57. enton­ ces. . o bien se tomaban algunos hombres de cada centuria. Saseí. senatoriales o ecues­ tres. 3.. los marinos es­ tán confiados a un centurión. 1974. Si se trataba de legionarios. cada centuria o cada turma ofrece los hombres que quedan subordinados a un principalis. se organizan grandes cuer­ pos expedicionarios confiados a senadores. 2. las cohortes o las flotas están confiados.5 7 Esa norma se cumple mucho mejor en el siglo n: hasta la época de Marco Aurelio (161-180). como «vexilaciones». En todos los casos. entre la época de Augusto y mediados del siglo m. el grueso del efectivo estaba con­ fiado a una cohorte. Chiron. tribuno o legado. en otros. adopta el título de «legado imperial de las “vexilaciones”». 58. En el caso de los auxiliares. la unidad se encuentra « sub cura N . 36.. subordinados asimismo a un jefe (dux). y en tiempos de Septimio Severo. En cuatro inscripciones africanas del siglo m puede 56. que. y 55. podemos encontramos con unos comandantes a los que se conoce con el nombre de «prolegato». por lo general. los soldados de las alas. Finalmente.

los auxi­ liares de esa región no se movían más que en el interior de un sector limitado. Ahora bien. ni centurio.° 31). un centurión de la le­ gión. en el siglo íll. Nos queda. Para comprender el sentido de esa expresión es preciso definir cada una de las dos palabras que la componen: el término numerus designa ya sea a soldados no romanos o a cualquier clase de tropa con excep­ ción de la legión. todo el contexto sugiere que no se trata más que de una uni­ dad permanente. pero se sabe también que pueden actuar de manera aislada. otro de los auxiliares y un decurión de ala.LOS CUERPOS DE TROPA 43 leerse la expresión numerus collatus. con mucha frecuencia. que el ejército romano se hallaba compuesto por numerosas clases de unidades. pp.6 0 o bien de alguna clase de «vexilación». como pertenecientes al cuerpo en cuestión (no encontra­ mos ni miles. . que lleva el título de praepositus. están formados por soldados (ciento veintiséis en uno de los textos) procedentes de varios campamentos o de varios cuerpos. Admitamos. 233-241. el mando está confiado a los suboficiales del destacamento. ¿Hay que añadir aún algo más? 59. pp. 945-955. «incorporado a la guardia de corps» ( L'Année épigraphique. se encuentran las palabras aere coílato. además. que quieren decir «reu­ nido el dinero» o «habiéndose hecho una colecta». por'tanto. por tanto. 1968. Esta interpretación podría confirmarla una inscripción de Roma: uñ soldado ha sido collat(us) in singular(es). por tanto. Es de notar que en ninguno de los cuatro textos se presenta a los soldados. en la epigrafía del Magreb. X I I¿ Congrés du limes. ni tampoco a los oficiales. y III1 Congrés de Sassañ.as «milicias locales» Parece. 60. ni praefectus numeri collati)'. parece ser que. Además. en cuanto al participio pasado co­ llatus. el ala o la cohorte. lo que excluye la segunda de las teorías (adviértase. en ocasio­ nes. significa «reunida». análogo a los cuerpos bárbaros de ese nombre. a otros destacamentos. Le Bohec. n. las inscripciones se hallan dispersas desde Numidia hasta Tripolitania. que debe rechazarse la primera hi­ pótesis. esos numeri collati acompañan. 1980. que una unidad «adscrita» no es otra cosa que una es­ pecie de «vexilación»).5 9 Se han propuesto tres inter­ pretaciones distintas a esa inscripción: se trataba de un numerus or­ dinario. 1986. reunidos para ejecutar una acción precisa. por otra parte. y que pueden ser perma­ nentes. de una unidad adscrita a otra para reforzarla. la tercera interpretación: se llaman numeri collati a los destacamentos que no tienen derecho al uexillum . Y. La cuesión de l.

62. «aliados» (symmachiarii). pp. «m oros» o «exploradores de Pomaria» (Pomaria se encontraba en la Mauretania Cesariana). A. 1980. 64. 66. simplemente después de haber sido recomendados al emperador por 61. los limitanei de la Historia Augusta. en Occidente. XV. Jaczynowska. 65. y ellos honran especialmente a Marte). los investigadores han cometido numerosos errores al basar sus opiniones en dos clases de argumentos. en dos pasajes sos­ pechosos que no confirma ningún otro autor. D.6 2 así como en otros cuerpos que lle­ vaban el nombre de «portadores de lanzas» (hastiferi) . Cagnat. municipales o provinciales. LVffl. 4.. R. St. Sev. Desgraciadamente. C. 7. Demoulin. 63. irenarcas. 142-160. LXXIX. pp. Afr. y Prob. de las na­ ciones (gentes) y de las ciudades. En cuanto a los pre­ tendidos «oficiales». 198-246. Journal Rom. en Oriente. A con­ tinuación han confeccionado la lista de la escala de mando de esa clase de combatientes.44 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Algunos historiadores han creído en la existencia de «milicias loca­ les».6 3 los symmachiarii.. De munidpalibus et prouincialibus militiis in Imperio romano. 1978. 1903. Nicolet. pp. Rome. ¿Se añadían esos efectivos a las legiones y a las tropas auxi­ liares en caso de guerra en el extranjero. III. Jacques. De todas maneras.6 1 Esa expresión presenta el incon­ veniente de su ambigüedad. VII. Stapfers. LVII. pp. F. Ant. . y tribunos militares a populo. «jóvenes» (iuuenes). Pero ya se ha dicho que el ejército tiene por mi­ sión principal proteger el Imperio contra cualquier clase de amenaza exterior. 1967. 1899. Musée Belge. pensaron encontrar el rastro de esas unidades en los famosísimos «soldados-campesinos del limes». los moros y los explora­ dores de Pomaria sirven con mucha regularidad en el ejército romano y constituyen numen. 29-76. Sólo la organización de los iuuenesM podría hacer pensar efectivamente en alguna clase de milicia local: esas aso­ ciaciones reagrupan a los hijos de los notables y a otros jóvenes de con­ dición más humilde6 5 a quienes se proporciona una educación depor­ tiva teñida de militarismo (el lusus iuuenum es el encargado de los ejercicios. Les associations de la jeunesse romaine. los hastiferi son los de­ votos de la diosa Bellone. prefectos del litoral (ora marítima). Es bien cierto que las autoridades mu­ nicipales disponían de hombres armados para asegurarse el mantenimiento del orden en los territorios que se encontraban bajo su responsabilidad. M él Ec. XIV. 217-230. los limitanei sólo los menciona la Historia Augusta. 177-192. Musée Beíge. En un principio. poco hay de interés en todo eso: en esta época. de bellum externuin? Esa es otra cuestión muy distinta. 1967. H.. Fr. 1980. Fishwick. M. son ahora mucho mejor conocidos: los tribunos militares acreditados como «a populo»6 6 efectúan un servicio normal. Historia Augusta. pp. AL.

67. es posible que una inscripción de Tripolitania6 9 dé a conocer una etapa intermedia. Y.7 1 aproximadamente con sesenta hombres por centuria y un número de auxiliares igual al de legionarios). Tácito. 70.7 0 En tales condiciones.. siguiendo a Tácito. sel. tropas de provincias y flotas: el ejército ro­ mano presentaba una enorme diversidad. Rom. 71. 5.. 58. y IV. fechado en el reinado de Filipo el Arabe. Le Bohec. 293-300. con enorme cautela. 1966. 6. es posible proponer al­ gunos resultados (para los cálculos contamos. lat.6 7 Sin ninguna duda. cada ciudad disponía de efectivos encargados de garantizar el mantenimiento del orden en su territorio. pp. Mél. 54 ss. no obstante. en ocasiones. no se puede ni siquiera suponer el valor relativo del número total de hom­ bres que lo formaban: un auxiliar no puede sustituir a un legionario. por lo que se refiere al praefectus orae maritimae. Dessau. Revue Arch.° 6. . 90 alas quingenarias y 10 miliarias. Ese texto. E. An. n. «Les milites glanici: possibilités et probabilités». Inscr. como es difícil de imaginar que el comandante de una unidad miliaria se haya colocado al frente de un puesto avan­ zado tan pequeño. Es cierto. los prefectos de las naciones. E. 68. se trata de un personaje que desempeña un cargo ecuestre al servicio del Estado. n.° 880. Inscr.. CIII. de las ciudades y los irenarcas.. las escasas cifras de que disponemos han de tomarse. 3-4. nos indica que un tribuno. H. Swoboda. de Narbonnaise. 69. además. en caso de necesidad. Conclusión Guarnición de Roma. el jefe de una mili­ cia local.087. magistrados municipales regulares. los milites glanici de una inscripción del sur de la Galia entran en esa categoría. que. quizá deba pensarse que nos encontramos ante el predecesor de los tribunos del Bajo Imperio. ha construido un fortín de 15 m de lado y sin que aparezca mención alguna de un ala o de una cohorte. 1999. en el curso de la cual ciertos responsables locales se habrían visto obligados a organizar la defensa contra los bárba­ ros. No obstante. pp. a las órdenes de un praepositus limitis. THpolit. para el siglo n. Birley. XIV. 32.6 8 Además. disponen de los mis­ mos medios que sus homólogos para realizar funciones de policía. 270 co­ hortes quingenarias y de 40 a 50 miliarias.LOS CUERPOS DE TROPA 45 la plebe de su patria. y que dispone de tropas regulares. contabiliza.

sólo queda el recurso a la calidad: la diversidad constatable implicaba la existencia de una cierta jerarquía entre las diferentes clases de unidades. 1952. IV. Número de legiones 15 Número total de hombres 160. Gagé. An. Se plan­ tea entonces la cuestión del reclutamiento: ¿cuáles eran los criterios con los que se efectuaba? ¿Por qué se destinaba ese hombre a las tro­ pas auxiliares y aquel otro a la legión? No obstante.492 14 dC. 161 211 25 (¿23?) 25 28 (+5) 33 240. Lat. pp. incluso los más optimistas..000 315. 1939. 1977). Rev. 23 v. Tácito. excesivo) Historia Augusta. XXIII.. .000 240. en el interior de una misma unidad — ¿y por qué sor­ prenderse cuando se trata de asuntos militares?— . E. Et. Sev.000 456. 5 Corpus inscr. Si tenemos en cuenta los kilómetros de fronteras que defender. Para suplir las insuficien­ cias en el número. J. 209-216. n. 285-296 ídem. pp. Cavaignac.000 Referencias Res gestae diui Augusti (J. 5).. cuerpos de elite y tropas de segunda fila.. lat. R.46 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Efectivos del ejército romano Fecha 31 aC. esos datos.. sin duda. Carcopino. Sept. como los de J. 2 (véase VIII. tes­ timonian una gran debilidad de efectivos.° 3. debe señalarse en primer lugar que. Dussaud. se encuentran esas dos características: diversidad y jerarquía. VI. Carcopino. Mél.000 (un resultado. ed.

LOS CUERPOS DE TROPA 47 Cuadro resumen: La organización del ejército romano el 23 dC.500 7. Lugar de la guarnición Nom bre de las unidades Número total aproximado de hombres 4.000 Prefecto del pretorio M (¿D?) (véase más arriba) Creada después 1 tribuno (E) de 23 de los decuriones Desplazados (?) 1 princeps de los centuriones Frumentarios Princeps Creados después de 23 100 creados después de 23 1 1 100 «Gendarmes» (statores) Primipilos Marinos Prefecto del pretorio (véase más arriba) 1 TOTAL GUARNICIÓN DE ROM A 10.500 Cohortes de vigilantes D (?) o M Infantería 7 3.000 .000 Guardias de corps germanos 100-500 1 250 «Exploradores» Prefecto del (speculatores) pretorio (véase más arriba) Caballería personal del emperador (equites singulares Augusti) 300 1 1 300 1.500 Línea de mando 1 (o 2) Prefecto del pretorio (E) 1 tribuno (E ) x 9 6 centuriones x 9 1 prefecto de la Ciudad (S) 1 tribuno (E ) x 3 6 centuriones x 3 1 prefecto de los vigilantes (E) 1 tribuno (E ) x 7 7 centuriones x 7 1 tribuno (E) de los decuriones Características Número de de las unidades unidades D Infantería (+ algunos jinetes) 9 Roma Cohortes Guarnición pretorianas de Roma Cohortes urbanas D Infantería 3 1.

pero apenas aparecen antes de la época flavia. para las tres unidades llamadas partas a partir de su creación en tiempos de Septimio Severo. en Egipto. *2.000 Provincias Marina Flotas de Britania. Alejandría ídem TOTAL GENER AL * 1. Siria. *3.000 Jinetes D*5 Infantería D*5 Infantería + caballería 250. El tribuno (S) desaparece con Galieno. siguiente). *5.000 TOTAL EJÉRCITO DE FRONTERAS Miseno y Ravenna Marina Flota de M . Mesia. M = miliario. Germania.48 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Cuadro resumen: La organización del ejército romano el 23 dC. Esos prefectos se sustituyen por tribunos (E). de ellos 1 primipilo 1 prefecto (E )*4 16 decuriones 1 prefecto (E )'4 6 centuriones 1 prefecto (E)*4 3 decuriones 6 centuriones Características Número de de las unidades unidades 5. Ciertos cuerpos auxiliares son miliarios. excepto 120 jinetes”3 25 Auxiliares *Alas * Cohortes * Cohortes mixtas *Numeri D *5 250 125. E = de orden ecuestre.000 Línea de mando (1 legado del ejército) (S) 1 legado de legión ( S r 1 1 tribuno (S)*2 1 prefecto de campamento 5 tribunos (E) 1 (?) tribuno «de seis meses» 59 centuriones.000 El legado de legión (S) se sustituye por un prefecto (E). Ponto. *4. Panonia. Abreviaturas: D = quingenario. 1 prefecto por flota (E) navarcas centuriones trierarcas 1 prefecto (E) por flota de los trierarcas Marinos llamados «soldados» 40. desde Augusto. S = de orden senatorial .000 hombres de infantería. 300.y R . La caballería alcanza los 726 hombres con Galieno. esa práctica se generaliza con Galieno. cuando la unidad es miliaria (véase n. (continuación) Lugar Nombre de las de la guarnicióni unidades Fronteras Ejército de provincias Legiones Número total aproximado de hombres 125.

Los ciudada­ nos romanos procedentes de la plebe entraban en las legiones. en las tropas auxiliares. la pretura y el consulado). en el peor. la edilidad. servían como oficiales. al menos. Esa diver­ sificación. también vemos equites. Le Bohec (ed. no debemos olvidar que. Puesta al día en La hiérarchie (Rangordnung) de l'armée romaine. algunas unidades po­ seían esclavos que realizaban tareas administrativas o de otro tipo. incluso los esclavos. y los desplazados. que no alcanzó su apogeo hasta finales del siglo u de nuestra era. cada soldado (o casi todos). en el ejército romano estaban representadas todas las clases sociales. .).Rangordnung». Esta doble clasificación. Dobson (obra clásica). encontramos nobles: senadores. constituye lo que los historiadores han denominado. Die Rangordnung des rómischen Heeres. por la vía de la jerarquía. Los hijos de los notables municipales accedían al centurionato. Von Domaszewsld. En realidad. Además. inscritos en el censo como poseedores. En efecto. ejecutaba una función bien definida y difícilmente po­ día verse sustituido por otro: el abanico de posibles actividades iba de la artillería a la caballería. 1967. LA APUESTA POR LA PREPARACIÓN Cuando se habla de «los pretorianos». existente ya en la época republicana..1 1. París. en el mejor de los casos se está recordando a hombres capaces de avanzar conservando la formación y. sin embargo. por B.C a p ít u l o II LOS HOMBRES. en función de la jerarquía y de la especialización. de un millón de sestercios. Además. 1995. y que pasaban después al servicio del príncipe como procuradores y prefec­ tos: ocupaban puestos de mando inferiores a los anteriores.a ed. y comprendía otras mil especialidades. «los legionarios» o «los au­ xiliares». Y. A. y que ejercían el monopolio de las magistraturas (la cuestura. una batahola difícil­ mente descriptible. de la ins­ trucción a la música. de las transmisiones al servicio sanitario. 2. la «. poseedores como mínimo de cuatrocientos mil sestercios. uti­ lizando una palabra alemana. parece. ocupaba un lugar preciso.

. puede ejercer mandos más elevados de lo que hubiera sido nor­ mal en tiempos ordinarios. numerosos mandos fueron capaces de realizar ver­ daderas hazañas: el equites Caius Velius Rufus se vanagloria de haber efectuado una incursión a través del reino de Decebalio.50 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO El cuerpo de oficiales A semejanza de los antiguos. 1956. n. Quart. 1938. 21-25. 3. un joven de buena familia. Desde el momento en que la téc­ nica militar de aquella época no presentaba una excesiva complejidad. I.5 y. Shotter. denominamos a cualquier persona situada por en­ cima del centurión.2precisemos ya que. Mél. varios de ellos se vanaglorian del entusiasmo que en ellos provoca el ejército:6llevan una vida austera. Nos vemos obligados a rechazar ese estereotipo. L’Année épigraphique.° 368. Class. un pueblo germano. puede también variar dependiendo de las circunstancias y de las personalidades:3 un hombre valiente. es decir. 131-183. G e n e r a l id a d e s La pertenencia a ese cuerpo. además. de haber llevado al emperador botín y prisioneros entre los que figuraban los dos hijos del soberano de los partos. la Dacia. A. los senadores cuentan todavía con una buena experiencia militar. 13. por lo general. Fr. más tarde. . 5. en el año 238. basada en criterios sociales e insti­ tucionales.4 Marcus Valerius Maximianus mató con sus propias manos a Valaon. 371-373. 1903. 6. C. D. Zósimo. una cualidad que se opone. rey de los naristas. Onesandros. Ec. a la mediocridad de la línea de mando superior. ejercida por aficionados incompetentes: las victorias las ha­ bría obtenido la tropa. n. con ese término. Ya se ha dicho suficientemente que el valor del ejército romano se explicaba por la eficacia de los soldados y los centuriones. 1969. Lopuszanski. I. 4. G.° 124. XIX. 14. y XXXIII. inmerso en una guerra difícil. de alguna manera a pesar de la presencia de los superiores. a menudo. Además. L’Année épigraphique. comencemos por las personalidades de más elevada dignidad. algunas semanas de mando efectivo eran suficientes para asimilar lo esencial. 2. por los oficiales. Cualquier hijo de un senador o de un equites poseía en su biblioteca tratados de­ dicados al arte de la guerra y hacía ejercicio con regularidad: esas lec­ turas y esa práctica formaban parte de la educación que recibía. pp. y. Rome. se preparan con regularidad y portan una espada de 2. LV. pp.

G. 5. Dion Casio. 12. M. 1975. a emprender la guerra y concluir la paz. 8. Historia Augusta. Además. (ed. EL. 2. actúa en­ tonces mediante su carisma: son sus poderes religiosos los que han conseguido que los dioses se pongan del lado de Roma. I. Herodiano. cuando un emperador toma el título de «vencedor de los partos» no quiere decir que haya estado alguna vez en Oriente. La hiérarchie (Rangordnung) de l’ année romaine sous le Haut-Empire. aunque no se halle presente en el teatro de operaciones. 17.). 9. 1998. GalL.1 1 se estableció para Perennis. 12. Pseudo-Higinio. Stuttgart.» El soberano se rodea de un estado mayor y se asiste en cuestio­ nes militares por el (o los) prefectos del pretorio. 3..1 4 7. 11. y V. 2. Historia Augusta. 11-31. se les denomina «u iri militares». pp. Campwell. Wesch-Klein. 8. G. Bersanetti. Herodiano. XXXIII. Les préfets du prétoire. XX. 1. pero sin llevar el título (esos tres personajes sirvieron bajo Cómodo. 11. 2. . X. París. todos los oficiales realizaban más o menos las mis­ mas funciones: conducir a los hombres al combate. 13. IV. Herodiano.1 3que ocuparon ese cargo. no parece que nunca hayan constituido una casta: su comunidad era abierta.1 No obstante. 10. 1995. y T r. Tyr.1 2 y lo mismo podría decirse en el caso de Pateraus y de Oleandro. entre 180 y 186). en este campo9 se cuenta con un jefe supremo: el em­ perador. pp.LOS HOM BRES 51 manera permanente. 3. 1951. 1997. la creación de un grupo cerrado se hubiera visto impedida por una prerrogativa que se atribuía al prín­ cipe: era éste quien designaba a los nuevos dignatarios. París. Zósimo. 151-170. Y. Soziale Aspekte des rómischen Heerwesens in der Kidserze. Athenaeum. 12. así. Dion Casio1 0 ha sido quien me­ jor ha descrito los poderes ejercidos en ese campo por los soberanos: «Tienen derecho a realizar el reclutamiento del ejército. que desempeñan a la vez el papel de primer ministro y el de ministro de la Guerra. esta segunda función ha sido revalorizada para principios del siglo n por el Pseudo-Higinio. St. B. I.it. Absil. Lili. Flavio y Chrestus ejercieron esas mismas activida­ des todavía en tiempos de Severo Alejandro. prepararlos en la instrucción y dictar justicia. VI. XXIX. Por otra parte. 14. Es a él a quien se considera el triunfador de cualquier bata­ lla. LXV. a imponer con­ tribuciones. a mandar siem­ pre y por encima de todos igualmente a los soldados extranjeros [los auxiliares] y a las legiones. 2. Journal Rom. Le Bohec. M.8 La j e r a r q u ía De hecho. I..

tercer dig­ natario de la unidad hasta ese momento. y permuta su tí­ tulo por el de «distinguido (egregius) prefecto de la legión». 9. desde su creación por Septimio Severo. pasa a ocupar el primer rango por la desaparición del legado y del tribuno laticlavio. vela por la buena marcha de las unidades que se en­ cuentran a sus órdenes. allí donde se hallan estacionadas las legiones. 5-6. dependiendo directamente del praeses. pero de manera privada. Akad. R.° 6. n.1 8 Esa organización (el mando superior confiado a un prefecto) exis­ tía ya en ciertas legiones. p. Hist. El mando de una legión lo ostenta otro legado imperial propretor (pretoriano). 4. VII.1 7 A partir de Galieno. A partir de Galieno. 1966. Oester. 1991. y en otros lugares a un procurador del orden ecuestre. que significa simplemente «jefe». G. II. Esa palabra. III. 16.. II. 9. Agr. Die íegionslegaten der rómischen Armee. Sitzungs. Se mantiene aún un de­ bate sobre una hipotética. Vegecio. en aquellas que se hallaban estacionadas en Egipto desde Augusto (pues los senadores no tenían el derecho de resi­ dencia en ese territorio perteneciente al príncipe). con la ayuda de un cuestor o de un curador y velar. por la seguri­ dad del territorio. Agr. puesto que es designado por el Senado (normalmente es el propio emperador quien nombra a los co­ mandantes). Bul!. Wien. sus poderes son de orden estrictamente mili­ tar.° 18. lo que significa que deben «decir el dere­ cho» (es decir. 15. se había empleado ya desde finales del siglo II. CCXI. CXCII. y aparece entonces (hacia 262) el título de «praeses perfectissimus» para designar al responsable de la provincia. Vegecio.. sólo permanecen en el ejército los equites. 2. el prefecto del campamento.. VIII. 1899. lat. praeses. 3. 1.042. administrar justicia). le­ gado imperial propretor de orden senatorial (consular).. Franke.. Corpus inscr. África constituye una excepción: el procónsul que la administra. véase también Th. Bochum.. . Tácito. 9.1 5 subordinado a su homónimo el gobernador de la provin­ cia (si en ese distrito sólo existe un cuerpo de esa clase. X. 6.. Comité T r. VII. n. n.. Flavio Josefo.° 6. y en las tres unidades conocidas como partas. 17. 18. y de toda suerte efímera. Egger. dispone igualmente de tropas. velar por la vida religiosa y la con­ servación de los templos. es la misma per­ sona quien desempeña ambas funciones). y CCXÜ. en fin. 11. Pan.52 LA ORGANIZACIÓN D E L EJÉRCITO Los ejércitos de provincias tienen a su frente al gobernador. 5. Los gobernadores tienen como función fundamental el garantizar el orden público. Plinio el Joven. Wissens. n.1 6y dispone de poderes financieros y judiciales. asegurar la recaudación de impuestos. Tácito. por lo general durante un año. 5. CCL. que ocupa el cargo dos o tres años. II.° 22. Vegecio. comprendidas también las tropas auxiliares: hace respetar la disciplina y las entrena. 2. Ese oficial. vols. Aa. Hasta la época de Calígula. «restauración se­ natorial» bajo el emperador Tácito.

n. 27. de las deliberaciones del estado mayor del legado. Agr.048. e imparten justicia.2 2 El prefecto del campamento. esperará la obtención de ese cargo para el que ya se está preparando.1 9 su nombre se debe a la amplia banda de color púrpura que decora su toga. Pan. y XV. Vegecio.2 8 presiden los ejercicios.LOS H OM BRES 53 El tribuno laticlavio ocupa la segunda posición del escalafón. Finalmente. Tácito.2 4 como consecuencia. n. Tácito. 23. Suetonio. 4. . En combate. 2. 5. 29.078 (muestra la jerarquía). en el combate. el mantenimiento del hospital. es decir. lat. n. de todas formas.. G.4. hace el papel de consejero y tiene poderes judiciales2 0 y mili­ tares: es quien ordena las prácticas de las maniobras2 1 y.° 18. X. se­ gún B..° 18. El término dux2 9 significa «jefe» en general. 39. unos mil hombres. 5. Plinio el Joven. 2. en tiempos de paz. a pesar de su juventud (unos veinte años) y de su escasa experiencia (ocupa el cargo durante un año). 1981. III. Aug. por tanto. Pan. I. I. Pan. /. 5. 20. 21. 3. L'Année épigraphique. 24. n. VIII. participa. Para alcanzar ese cargo era necesario haber conse­ guido tres tribunados en Roma. en caso de incapacidad del legado.° 495. 26. En las inscripciones o en los textos literarios aparecen otros ofi­ ciales. Tácito. Suetonio. 16. XLIX.. 25. 31..2 5 escoge el em­ plazamiento de los puestos y se encarga de su construcción. Vegecio. G.. II. 2. por el aprovisionamiento de los graneros.. Cartas. 2. qui ducit. en todo momento. dirige la artillería.. 1 . en el curso de su carrera. 5 (131). 20. XXXVIII. el tribuno «de seis meses» (sexmenstris) manda sin lugar a dudas la caballería legionaria: estaría. cada uno de ellos tenía a su cargo dos cohortes. 2. An. 3. 22. 2. Los cinco tribunos angusticlavios que vienen a continuación reci­ bían el nombre por la estrecha banda de color púrpura cosida en la toga y que establecía su pertenencia al orden ecuestre.. XV.. 28. 55. Plinio el Joven. XIII. le susti­ tuye y lleva entonces el título de tnbunus prolegato. lat. B a (?). 36. XV. durante la marcha del ejército supervisa los bagajes y. Corpus inscr. daba acceso al orden ecuestre. sólo ocupando ese cargo. Dobson.VI. VTII.. II. 12. Corpus inscr. XII. Flavio Josefo.. III. Vesp. V. y VI. se ocupa del mantenimiento de las defensas. XIII. 2.2 7 Participan en calidad de consejeros en las reuniones del estado mayor de la legión y. Flavio Josefo. Plinio el Joven. 2-3.2 6 o ser un antiguo primipilo. Asistido por un estado mayor propio. que.. en un sen­ 19. /. An. 12 (2). y recuerda su origen senatorial. en las expediciones se le confía la dirección de los asedios. Digesto. G.. 12. velan por la seguridad de las puertas del campamento. III. 10. Flavio Josefo. Vegecio. 38.2 3 tercer personaje de la unidad. 1.

en cuanto a los tribunos de los cuerpos urbanos. Car. 87. Jacopi. XIII. antes de acceder al primipilato en una legión. Historia.3 4 30. 31. pero que posee una elevada capacidad de mando. De manera general. No se sabe muy bien qué sucedía en las unidades que no eran le­ giones: podemos pensar que los prefectos de la guarnición de Roma y los de las unidades auxiliares tenían. Historia Augusta. VI. 33. con el título de «distinguido» (egregius). pp. y doscientos mil en el n. VTI. Finalmente. análogos poderes a los de los legados propretores. R m d . Chiron. 1977. pero de rango inferior al precedente. T. que mandan a legionarios y auxiliares constituidos en destacamentos. Britania o el Ponto tenía cien mil sestercios de salario a partir de Septimio Severo. I. jefe de una parte limitada de la zona de frontera. 1965. Cartas. M.. 28. Sander. 36. En el siglo i. finalmente. E. X. una tropa enviada a una misión con­ creta y que sólo está formada por soldados ciudadanos puede estar con­ fiada a un prolegato.. 1957. el papel que desempeñaban debía recordar el de sus homólogos del ejército de fronteras. lat. a partir de las guerras de Marco Aurelio con los marcomanos queda reservado a los senadores. un capitán de navio (trierarca) podía llegar a alcanzar el cargo de jefe de escuadra (navarca). a partir de Marco Aurelio. pp. Contamos con dos estudios3 3 dedicados a los oficiales de marina y. 32.. un subprefecto. Además. 347-367.2 . Plinio el Joven. y un jefe de la base o de la reserva (praepositus reliquationi) ganaba sesenta mil sestercios.. en los siglos i y n designa a un personaje que no pertenece al orden senatorial. Acta arch.3 0 En combate se utilizan antiguos prefectos con el título de «primipilos». 393-408. mien­ tras que un prefecto de la flota en Germania. G. en el iii. Hung. los protectores diuini lateris. 1951. pp. 34. la palabra praepositus designa también a un jefe. 532-556. n. VI. también «distinguido».3 1 al tener a sus órdenes a los mandos de las alas y de las cohortes. a veces es un senador quien porta ese título. después el de primer centurión de la flota (princeps). mediado el si­ glo iii. son responsables de los puestos avanzados guarnecidos por soldados. a sus salarios anuales. por el contrario. pero. Tácito. En lo suce­ sivo. n. VII.348. por ejemplo un equites situado al mando de alguna «vexilación». constituían una reserva. X. y el de «perfectísimo». An. Corpus inscr. un prefecto de una flota italiana percibía cien mil sestercios. Nagy. aparece el dux íimitis. una guar­ dia imperial y una elite reclutada entre los suboficiales. función que se haya atestiguada entre la época de Augusto y mediados del siglo in. Véase parte I.54 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO tido técnico. 298-307. sobre sus hombres. 1 y 5. Christol.2aparecidos entre 253 y 268. Accad. ya sea ésta de legionarios o de auxiliares. cap.° 3. . XVII. pp. en particular. 1 (pasaje dudoso). Lincei.

pretor. Tuscus ha asumido magistraturas en Roma (cuestura. a continuación se había iniciado como responsable de acuñaciones y después como tribuno laticlavio en una legión. la elite social tenía dos categorías. sino inverso. legado de la provincia de África. miembro del colegio sacerdotal de Adriano. tribuno militar de la IV Legión Flavia. debían ciertamente ese honor a su situación censal. Sacerdotes 3. de la tribu Stellatina. Publius Tullius Callistio ha hecho colocar (esta inscripción). ha gobernado dos provincias en las que se encontraban legiones. IX. . le­ gado (imperial) propretor de las provincias de Germania Superior y de Panonia Superior. tribuno de la plebe. La cairera senatorial. augur. ha administrado el tesoro del Estado conocido con el nombre de «Tesoro de Saturno». Magistraturas Cuestor Edil o tribuno de la plebe Pretor Cónsul 4. Por tanto. Se sabe que. tribunado de la plebe. curador de obras públicas. intermedias (entre) y como sacerdotes.» Esa carrera no aparece en orden cronológico. al ejercicio de magistraturas. n. compañero del emperador. Corpus inscr. pretura. Augusto. prefecto del Tesoro de Saturno. y sobre todo. pertenecientes al Senado. la plata y el oro. en el Alto Imperio. Los nobles. miem­ bro del colegio sacerdotal de Antonino. lat. además de esos cargos. cónsul. Cargos preliminares Vigintiviro Tribuno laticlavio* 2.. consulado).365. entre sus elevadas funciones urbanas ha asistido al procónsul de África. Cargos intermedios Curador Legado* Procónsul Cargos varios Una inscripción3 5 aclarará este asunto: «A Lucius Dasumius Tullius Tuscus. cumplían funciones prelimi­ nares (antes). cuestor del emperador Antonino Pío.° 3. miem­ bro de la comisión de los tres encargados de golpear y grabar (acuñar) el bronce.LOS HOM BRES 55 L a s CARRERAS Queda por resituar esos mandos en el seno de las carreras cono­ cidas. ha administrado obras 35. hijo de Publius. Los cargos destelados con asterisco llevan aparejados poderes militares 1. pero también.

3 7 en la época de los Flavios. especializada en asuntos financieros. V. lo que no deja de ser un hecho curioso.000 = jefe de servicio en la cancillería. Prefecturas Prefecto de flota* Prefecto de vigilantes* Prefecto de la anona Prefecto de Egipto* Prefecto del pretorio* 4.56 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO públicas y aconsejado al emperador. legados de legión (cincuenta candidatos para veinticinco puestos). CL. también pudieron acceder a la prefectura de ala en tiempo de Augusto y Tiberio. En el Imperio. ese orden se 36. Max. . La carrera ecuestre.3 6 En los inicios del Imperio. Normalmente.. emperadores divinizados a su muerte. los miembros del Senado ocupan muy pocos cargos militares: sirven de tribunos laticlavios. los equites representaban una elite de segundo rango. Milicias ecuestres en provincias: prefecto de cohorte* tribuno angusticlavio de legión* prefecto de ala* 2. Sacerdocios Comenzaban por «tres milicias ecuestres» de tres años cada una. o en las finanzas o gobernador de provincia* 3. Los cargos designados con asterisco llevan aparejados poderes militares 1.000 200.000 sestercios por año 300. comandantes de ejér­ citos o de «vexilaciones». a los jóvenes pro­ cedentes de este segundo orden no les quedaba otra cosa que el tribunato. y ha actuado de augur. XXV. los primipilos alcanzaban el mando de las cohortes y los senadores principiantes el de las alas. Historia Augusta. 1. Suetonio. y después a una legión. 1. Adriano y Antonino. estos últimos pasan de una cohorte a un ala. 37.000 60. ha servido igualmente a los dio­ ses. Procúratelas Procurador con en Roma: tribuno de cohorte de vigilantes* tribuno de cohorte urbana* tribuno de cohorte prelorian a* 100. pero a la vez mucho más claramente guerrera y. A partir de Claudio.

H. Cartas. . hasta Adriano. 41. en los pre­ torianos. de la tribu Quirina. Por tanto. pero en todo caso una apertura. XXXVI. tribuno militar de la VI Legión Victoriosa. en la época de Augusto. después en los urbaniciani y. un simple soldado se 38. 1970. Corpus inscr. con una corona de oro.» Entre 161 y 166. Por otra parte. y Septimio Severo permite evitar el paso por la legión a quienes lo deseen. se puede hacer una lista impresionante con las po­ sibilidades que se les proponen: en Roma pueden ser prefectos o subprefectos en el pretorio o entre los vigilantes. finalmente. II. en el siglo iri. como muy tarde. flamen de la provincia de la Hispania Citerior. prefecto de la VI Cohorte de los Astures. condecorado por el emperador Vespasiano. en primer lugar: así encontramos que. en la marina les están reservadas todas las pre­ fecturas y subprefecturas. Pero otro equites. Latomus. ala). ese personaje de rango ecuestre residía en Tarragona. como prefectos del cam­ pamento y tribunos. y entre los auxiliares ocupan igualmente todos los cargos de prefectos y tribunos. salidos incluso de entre las filas. hija de Caius.637. Se ha escrito que el «pre­ fecto del litoral» (ora marítima) mandaba al menos una cohorte. Se trataba de una importante opción de promoción que se les ofrecía. sacerdote de Roma y de Augusto. 69-81. y tribunos en todos los cuerpos. podían hacer carrera en Roma y convertirse en equites sirviendo en la guarnición urbana donde ejercían un triple tribunado.4 1 El interés de esos cargos ecuestres tiene también su papel social: constituyen tan pronto un fin como un punto de partida. J. donde se les utiliza como prefectos coman­ dantes en Egipto y en las tres unidades partas.LOS HOM BRES 57 modifica ligeramente y permanece estable (cohorte. 40.4 0 Los mejores centuriones pretorianos. son ios equites quienes constituyen los mejores ofi­ ciales del ejército romano. X. n. Osier. Valeria Arábica. . una lanza pura y un estandarte de caballería. 21 (praefectu$ orne Ponticae). Anc. lat. en las legiones. hijo de Lucius.3 8 Una inscripción3 9 encontrada en Hispania muestra esa sucesión: «A Lucius Pompeius Faventinus. hizo erigir (este monumento). 1977. pp.. divinizado. legión. I.° 2. Apertura para los inferiores. su esposa. Soc. que lleva el mismo título y ejerce su responsabilidad en el mar Negro no cuenta con tropas a su disposición: debe pedir una escolta al gobernador de la provincia. al tiempo que el mando de la infantería auxiliar se vuelve facultativo. primero entre los vigilantes. pp. 39.. 674-687. prefecto de caballería de la II Ala de los Hispanos. el Estado ofrece a quienes lo desean la posibilidad de realizar un cuarto reenganche militar. quizá desde Adriano. Plinio ei Joven. Devijver.

XXXVI. debemos evocar el caso del tribunato «de seis meses» (sexmenstris): parece bastante análogo a la prefectura de los obreros. pero con el doble de efectivos. 89-147. 20. anona. f. Centuriones y decuriones Descendamos un primer grado en la jerarquía del ejército romano. 43.4 2 otro militar sin graduación ha podido alzarse hasta la prefectura del pre­ torio. se constata una evolución bastante importante del cuerpo de oficiales: los senadores ceden totalmente la plaza a los equites. o direcciones de servicios en Roma). 2. La. . parece que. 46. p. M él Casa Velázquez. IIIé Légion Auguste. VIII. jefe de ga­ binete de un magistrado.4 5 cuyas diez cohortes se dividen cada una de ellas en seis centurias. permitiendo a los notables locales in­ gresar en el orden ecuestre sin tener en cuenta su origen. 1972. que presenta una originali­ dad al compararla con el cuerpo de oficiales: se trata. pretorio). en efecto. 1979. en la segunda mitad del siglo m. Le Bohec. esas dos funciones habrían podido servir de «recompensa para los civiles». tenemos también las carreras mixtas. que cuenta con cinco. Egipto. pp. salvo la I. 206-207. de alguna forma. mostrando así con claridad que. a continuación. Tácito. por medio de esa clase de servicio. Algunos pueden llegar incluso a entrar en el orden senato­ rial. para los más dotados. 1989. en prefecto de cohorte. de mi­ litares de carrera.4 3 Por lo general. Y. Le Roux. después de lo cual se le abren las procúratelas (cargos financieros o gobiernos de provincias. existía también una puerta a la promoción más elevada. un cargo plenamente civil cuyo titular es. Tácito. An„ I.4 4 En conclusión. por tanto.58 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO convierte en centurión y. Y. P. pero es bien cierto que fue durante la crisis del 68-69. el hijo de un equites comienza directamente en las milicias.//.. Finalmente.1. u. Los CENTURIONES DE LAS LEGIONES La organización mejor conocida es la de la legión. 122. 44. Papyr. Zeitsch. Los centuriones de la infantería y los decuriones de la caballería cons­ tituyen una línea de mando subalterna. En cada cohorte se incluyen los siguientes cargos por orden de dignidad: el pilus prior. pp. Epigr. Le Bohec. el 42. 45. las prefecturas más elevadas (vigilantes.. y.

El primipilo. y en los comandantes de ciertas unidades auxiliares. 3. Es el acceso a la I cohorte lo que constituye una verdadera pro­ 46. en el mando de los ciento veinte jinetes. pero esa función únicamente existe en los mismos inicios del Imperio. cap. como contrapartida encontramos el primus pilus. en las cohortes II a X. conocemos la existencia de «primipili bis». n. es necesario pensar también. An. 47.. lat. Tácito4 6 dice que eran sesenta. de he­ cho. Si en la I cohorte no existe pilus posterior. funciones administrativas. que participa en las reuniones del estado mayor del legado tiene autoridad. Pero aquí se plantea un problema: normalmente de­ berían contarse cincuenta y nueve centuriones por legión. cumple al menos veinte años de servicio. No obstante. VIII. ocho! Puede explicarse una insuficiencia por una vacante aún sin cu­ brir. el hastatus prior. el pilus posterior. en los jefes de «vexilaciones» enviados a puestos situados lejos del campamento. se nos ofrecen varias posibilidades. primer suboficial de ese rango para toda la legión. Pero aquí abordamos el problema de las carreras. I. hay quien ha escrito que los de edad más avanzada realizaban. Además. . Al pasar una me­ dia de tres años y medio por guarnición. Cada centurión. 30. conduce a sus hombres al combate y dirige su entrenamiento. y una inscripción africana4 7 da una lista de sesenta y tres. todos los cen­ turiones son iguales en rango. y se ordenan en función de la antigüe­ dad. Tácito. de los que dos son primipilos: la IX cohorte sólo tiene cinco. 48. asistido por un ayudante.4 8 que manda a los veteranos. el princeps posterior y el hastatus posterior. y so­ bre todo. sobre su cen­ turia y su cohorte.065. Corpus inscr. Se admite por lo general que. n. I. ¡y la VI. pero la I y la V III cuentan con siete cada una.LOS HOM BRES 59 COHORTES II a X COHORTE I primus pilus princeps prior princeps posterior * hastatus prior _ pilus prior pilus posterior princeps prior princeps posterior hastatus prior hastatus posterior hastatus posterior princeps prior..° 18. 32. como todos los pilus prior. en cuanto a los excedentes. Véase parte í. asimismo se puede recordar el triarius ordo.

» Por debajo se abren varias posibilidades: el primipilato. y el primer cargo se confiere de acuerdo con el medio social de proceden­ cia del militar: un ex equite romano inaugura su carrera desde un ni­ vel más elevado. 1989. Las carreras se han estudiado muy poco en estos úl­ timos tiempos.° 4. Corpus inscr. son simples soldados (lo que ocurre normalmente entre los auxiliares) o. P. lat. pero también en el ejército de provincias. procedente de los equites singulares Augusti.. . Mcl. hijo de Marcus. hastatus prior de la V II Legión Gemina. por ejemplo. acabar con un estereotipo: a los cen­ turiones no se les elige sólo en función de su valor. 101): en ocasiones. más alto se llega (un personaje que ha co­ menzado directamente como centurión tiene más oportunidades de obtener el primipilato que. 1969. VIII. pero. de la V II Legión Claudia. 50. centurión de la I Legión Adiutrix. 101-102. Su esposa y heredera. 89-147. por tanto. lo que les permite ser ascendidos en Roma. Breeze. El valor y las condecoraciones tienen una importancia muy limitada. pp. y también solda­ dos de cohortes pretorianas. de la V III Legión Augusta. de la tribu Papiria. en el primer caso. pueden llegar directamente al grado buscado. (muerto) a los sesenta años. pp. J. Pero. pp. Ulpia Iuventina.147. El avance se hace en función del cargo inicial. Y. En efecto. de la XIV Legión Gemina. pueden ser jinetes de ala. Epigr. 147-184. originario de Poetovio (en Panonia). los cinco cargos existentes representan cada uno de ellos un ascenso.60 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO moción. en la mayoría de los casos. II. ex equite romano. pero esta ascensión no es ni sis­ temática ni obligatoria). como puede comprobarse en este texto de Tarragona:5 0 «A Marcus Aurelius Lucillus. LeRoux. se les llama «procedentes del orden ecuestre». 1972.4 9 Se ha constatado que presentan una gran diversi­ dad. B. un antiguo corniculario). después un segundo primipilato que confiere una autoridad superior a la de los 49. La IIIé Légion Auguste. Stud. más a menudo. ha hecho construir (esta sepultura) para su marido que ha cumplido a la per­ fección con todos sus deberes y que estuvo lleno de benevolencia. después de cua­ renta de servicio. Alcanzado el centurionato. suboficiales (más adelante veremos que ciertos ayudantes ac­ ceden normalmente al centurionato. n. a los solicitantes se les abren dos vías principales. Le Bohec. si son equites romanos o hijos de notables. Dobson y D.. avanza más rápido y llega más lejos que el hijo de un notable. Casa Velázquez. nada más lejos de ello. es preciso. VIII. un militar realiza por lo general va­ rios mandos sucesivos y del mismo nivel. esta dignidad se confiere a hombres que forman ya parte del ejército (véase p. después de seguir la vía civil. de la II Legión Trajana. lo que puede sorprender al lector del siglo XXI: cuanto más arriba se empieza. en ésta.

centurión de varias legiones. procurador del Ponto y de Bitinia».° 3. Según numerosos historiadores. y si el cargo inicial que obtiene es elevado.° 8.. primipilo de la IV Legión Flavia afortunada. más lejos llegará. M. 1978. lat. se aborda aquí un aspecto importante de la sociedad y de la mentalidad del Alto Imperio: la dignidad que un hombre obtiene varía en función del medio social del que procede. conocida por un documento de Roma. tri­ buno de la I Cohorte Urbana. según M. XI.278.. Die primipilares. 49.. 8.5 2 Algunos muy raros privilegiados alcanzan las procúratelas. Corpus inscr.» (inscripción hallada en Cádiz). 1940... ocurrido durante la guerra civil que siguió a la muerte de Nerón. Corpus inscr. la expresión «centuriones de primera clase» es una traducción de prim i ordines. pero puede favorecer enor­ memente la progresión de un hijo (en esta época se trabajaba ya para la posteridad). por razones más serias.° 3. B.. aquí.° 7. hay tam­ bién incertidumbre en cuanto al primipilo. Ordo significa «cen­ turia». Tácito.5 8 podemos entonces preguntarnos si no se trata de suboficia­ les que combaten en primera línea. 55. Durry. II.326.5 4 Nos que­ dan por estudiar algunos casos particulares. J. H.° 1. n. V. los cinco centuriones de la I cohorte recibirían el nombre de primi ordines. o incluso el mando de un cuerpo auxiliar. n. 54. complicada por la aparición del título de protector. 22.5 1 Pero veamos un ejemplo de promoción: «. Dobson.. la carrera de este tal Proculus.. pero ese caso es excepcional: «A Cneius Pompeius Proculus. III.5 6 formaban parte de la guarni­ ción de Roma. n.5 5 ¿o se trata de una mala lectura de hastatus? Tampoco se sabe muy bien qué son los deputati y los supemumerarii mencionados en varias inscripciones. el mérito de un individuo se coloca en segundo plano. 52. El. o aún más. Se ha desatado un cierto debate a propósito de si el prefecto del cam­ pamento pertenece al orden ecuestre.. concierne a la VII Legión Galbiana: «le mataron a seis de sus centu­ riones de primera clase». de la X II Urbana. art. VI. 3-4. por lo que pre­ senta dificultades la interpretación de un texto de Tácito. 53. 13-23. VI. Christol. M.5 7 Ese episo­ dio. IX. Corpus inscr. III. n. p. 31. o la prefectura del campamento.558.5 3 no es frecuente. Por otra parte. 168. S.399. Class. toriennes. lat. lat. Cohortes pré1968. H.215. De hecho. Durry. el de una unidad de la guarnición de Roma. Ant. 56. Tácito. Añadamos que con Galieno aparece una nueva clase de carrera. n. n. se le conferirá de 51. Lucius Alfenus Avitianus.. Corpus inscr.° 5. Ignoramos qué sea un adstatus. cit. tribuno de la III Cohorte de vigilantes. De Laet. 57. primipilo. . 58.. lat.. n. pp.LOS HOM BRES 61 tribunos. y esa frase nos muestra que había más de seis primi ordines en una legión.627.

u. Se constata que un de­ curión de cohorte se halla subordinado a un decurión de ala. Davies. lat. G. que tiene precedencia sobre los demás. Trans. Corpus gloss. Un especialista americano6 0 había ofrecido otra interpreta­ ción: el ordinarius habría mandado un ordo. según los glosarios. Amer. pero los glosarios relacionan esa palabra con la idea de disciplina. En cuanto a los demás cuer­ pos. salvo el trecenarius. 59. designaría al pri­ mer centurión de una cohorte mixta. En las co­ hortes pretorianas. las cohortes de infantería tie­ nen de tres a seis decuriones y de seis a diez centuriones. 61. lat. 56). 127-148. Durry analiza una clase de carrera a la que denomina «de caballeros-pretorianos»: el militar co­ mienza con tres cargos de suboficial en la guarnición de Roma. W. implica una noción de capacidad. 60. 253-275. II. 36. VI). adoptando el primero de ellos el nom­ bre de princeps. R. Corpus gloss.. Goetz. según se trate de quingenarias o de miliarias. Las alas. y para el que Vegecio nos ofrece esta definición: «los que. e igualmente a excepción del princeps castrorum. Goetz. 1976. des­ pués ejerce el centurionato. 13.. 57. y no de de­ curiones como hubiera sido lo normal. V. G. segundo de aquél. Zeitsch. Davies. pp. Gilliam. la expresión «primeras centurias» designaría a las que preceden al conjunto de la legión. Ese se­ gundo título se vuelve un misterio: para R. a continuación. en combate. y 458. LXXI. llevan las primeras cen­ turias». Como ya sabemos. . f. XX. a su vez. 606. nos encontramos con muy escasas particularidades. necesitan die­ ciséis o veinticuatro decuriones. Assoc. 29. En su obra sobre los pretorianos (véase n. F. 451. para servir un triple tribunado que le abre acceso a las pro­ cúratelas. regresa a la capital. los centuriones son iguales en dignidad. En ese pasaje.6 1 Los DECURIONES Y CENTURIONES DE LAS UNIDADES DISTINTAS DE LAS LEGIONES Al examinar las legiones se constata como hecho excepcional que los jinetes se hallen bajo el mando de centuriones. Vegecio. pp. 15. W. por idénticas razones. Papyr. II. M. como el ordinatus.62 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO buena gana un sentido análogo al título de ordinarius5 9 que. J. en una legión y en los tres cuerpos ur­ banos. alcanzando el primipilato y. Epigr. 453. finalmente. que. 1940. II. Phil. los auxiliares presentan una gran diversidad. es inferior a un centurión. 7 (véase Modestus. 451. varía el número de suboficiales de los numeri. y no a las que componen la I cohorte..

los ayudantes son los lugartenientes de los oficiales de ma­ yor rango. una sor­ prendente diversidad de títulos y funciones. al menos en el caso de flo­ tas provinciales. beneficiara. puesto que son quienes.LOS HOM BRES 63 La marina plantea aquí también algunos problemas. al leer las inscripciones se constata. por así decir. Reddé. de líber. De meta. descubrimos una elevada tecnificación. Véase parte I. Se llama teserarios a quie­ nes llevan las contraseñas y las órdenes a los barracones de los solda­ dos.6 2 cada navio. los que combaten a la cabeza de las legiones llevan todavía el nom­ bre de campigeni. I. y varios barcos constituyen una escuadra a las órdenes de un navarca. mojón. trompeta. época en la que vive. de no ser así. y por comu. por el contrario. n. se conocen como tubicines. sin duda. hacen nacer en el campamento la disciplina y el valor por el ejemplo que ofrecen. . Según M. una especialización extremada. La tropa en las legiones Ciertamente.. Podemos preguntarnos por qué no se apli­ caron los mismos principios a la industria y la agricultura: cuestión de mentalidad. pero esos dos oficiales de marina. se llaman librarii a quienes registran todos los detalles concernientes a la legión. En relación con las ra­ 62. cap. los que alcanzan ese grado por el favor de los tribunos. lo manda un trierarca. Vegecio describe cuál era la situación en el Alto Imperio (véase n. y van apareciendo no­ vedades incesantemente. buccinatores [sic] y comicines a los que se sirven de esos diferen­ tes instrumentos. 48. y armaturae simplares a los que sólo reciben una. 63): «Los portaáguilas y los portaimágenes son quienes portan las águilas y las imágenes del emperador. cuerna. Después del siglo iv. asimilado a una centuria. por tuba. Se llaman armaturae duplares a los soldados hábiles en la esgrima y que tienen dos raciones. las legiones no eran masas de hombres indiferenciados. se llaman mensores a quienes miden en cada zona de acampada el espacio destinado a colocar las tiendas o a los que señalan el alojamiento en las ciudades. por buccina [sic]. se llaman metatores a los que preceden al ejército para marcarle el campamento. poseen una dignidad inferior a la de un centurión le­ gionario. los portaenseñas son quienes portan las enseñas y a quienes en el momento presente se les conoce como dragonarios. corneta. Roma hubiera conocido un ex­ traordinario desarrollo económico.. que quedan asociados a éstos por una especie de adopción para realizar su servicio en caso de enfermedad o de ausencia.

Ante la multiplicidad de apelativos. E. miles).. 65. J. siéndolo durante cuatro meses. 1989. La primera dificultad consiste en clasificar a los hombres. 193-207. Breeze. 7 y Y. 1. Parece que se ajusta mucho más a la realidad el punto de vista de varios estudiosos ingleses. El inconveniente de ese sistema es que trata de hacer creer en la existencia de un numeroso personal administrativo frente a una minoría de combatientes. A los demás se les llamaba trabajadores. Véase n. Le Bohec. sin embargo. debía gozar de mayor presti­ gio que el portador del signum. .cada oficial. II. 1974. III. Corpus inscr. La I I I e Legión Augusle. Breeze. Véase. Añadiríamos de buen grado un tercer criterio.64 LA ORGANIZACIÓN D E L EJÉRCITO ciones. Birley. CLXXIV. n. res­ ponsable del emblema de toda la legión. se convierte en recluta (tiro). Birley.. que varía desde el sencillo al triple.440. He aquí los principales soldados u oficiales de las diferentes clases. B. pp. E. von Domaszewsld6 3 ha reaccionado como jurista y ha primado el estudio de los estados mayores relacionados con. pp. Por otro lado. X. Para todo este capítulo. 64. Importa además tener bien presente que lo esencial para cualquier soldado era la preparación para la guerra. V.6 4 que insisten en el sueldo. Un joven que ingresa en el ejército pasa primero por el consejo de revisión {probatio)) una vez reconocido como apto (probatus). había también candidatos dobles y simples: se encontraban en filas para ascender. 245-292.° 5.» Y. que disfrutaban de todas las prerrogativas rela­ cionadas con su grado. Anc. y en la exención de tareas. consultar igualmente a Vegecio. el de la honorabilidad conseguida por el desempeño de una función: un portaáguila. 185 (aquí no volveremos a presentar todas las fuen­ tes ni toda la bibliografía). Dobson.. Plinio el Joven. B. 1972. ciertos tí­ tulos sólo designan ocupaciones efímeras («de puertas». 3 (Trajano es dux. el estudioso austríaco A. legatus. 66.840. J.6 6 pasando por el veterano que conserva ese título hasta la 63. C r it e r io s d e c l a s if ic a c ió n Comenzando por las legiones. Al cabo de ese tiempo presta juramento y sirve como combatiente. lat. sin duda. Soc. p. por ejemplo. Bonner Jahrb.. símbolo de un simple manípulo. Román Britain and the Román Anny. desde el simple soldado (gregalis)6 5 hasta el general. VI. n. 1953. por­ que se hallaban obligados a realizar trabajos y toda suerte de servi­ cios en el ejército. D. Pan. mientras que otros implican una función permanente. ha sido debido al azar en los des­ cubrimientos la razón de que sean mejor conocidas que los demás cuer­ pos.° 940. El término mi­ les designa a cualquier militar. adportam). y IX. n. Dobson y D. Vegecio simplifica en exceso la realidad.° 2.

Un maestro (magister) dirige la artillería y a partir de Aureliano. Nellis-Clément.617 y 5. n. particularmente un centurión (se trata del optio simple). 69. La jerarquía elemental Títulos M u n ifex (trabajos mecánicos/’7 Immunis (exento) simplaris simplaris Tareas Sí No No No No Sueldo l l 11 / 2 2 3 6 8 Immunis . y son futuros centuriones.7 1 algunos sirven como mayordomos. 2000. 1995.° 495. 239-247. siguiente). n. VIII. Goetz. 70. Sander. poco a poco ese apelativo va convir­ tiéndose en sinónimo de optio.° 896 (¡pero raras veces presume de ser un simple mtinifexl). n. J. el corniculario toma el nombre de una condecoración consti­ tuida por dos pequeños cuernos que cuelgan de su casco: preside el es­ tado mayor particular de un oficial. de un tribuno o de un prefecto del que ha actuado como asistente.o s 1. Burdeos. algunos de ellos constituyen una elite: son los lla­ mados ad spem ordinis o spei. pp. G. véase n. 68. a otros se les paga más. lat. El candidato ha sido designado por el oficial para ocupar un cargo cual­ quiera. un «beneficio». IX. Sólo se conoce un triplicarius: L'Année épigraphique.809. Principales. Historia. otros vigilan las prisiones y los lugares de descanso de los correos del Estado (las stationes del cursus publicas). Corpus inscr. Al curador se le ha encargado una misión (cura).. en el siglo m. otro hace lo propio con la caballería.. III. Stuttgart. 71.principahs r \ l sesquiplicarius duplicarim 6 9 triplicarius 70 Además. E. lat.LOS HOM BRES 65 muerte. Clauss. el de los veteranos mandaba el destacamento de antiguos combatientes. V.. Die Beneficiarier. J. Corpus inscr. . 1973 (desde el si­ glo i). disco significa «aprender». Otros títulos implican el ejercicio de una autoridad. En latín clá­ sico. El optio es el adjunto de un personaje cualquiera que ocupa un cargo. Les beneficiara. M. 208. Pero ya aquí se da una cierta clasificación: a algunos de los alistados se les dispensa de la realización de las tareas propias del servicio. el «beneficiario» debe su apelativo al hecho de haber recibido una misión. lat. 1976. E. ciertos títulos llevan aparejado un honor particular. Ott. Corpus gloss. Sander (nunca antes del siglo ii. 1959. pero en el lenguaje militar y en el Bajo 67. 25 (épophélés). bajo Augusto.

pues de él sólo se sabe que sirve en la ca72. pro­ ceden casi siempre del pretorio (euocati Augusti). Corpus gloss.° 5. y ocupan un rango elevado: por su dignidad se sitúan inmedia­ tamente por detrás del último centurión de la unidad. V. al pollio. en el dominio de la instrucción. Goetz. en la época de Galíeno contaba con setecientos veinti­ séis soldados. como muy tarde desde Adriano. Seguramente. 73. incluso aunque ya no pertenezcan al ejército. Se llama evocatus a cualquier militar que con­ tinúa en servicio después de la duración legal.. son instructores. 5. si es que esa palabra designa al forrajeador y no al responsable de la propiedad de las armas. «enseñar»: los discentes. Strat. Quienes combaten en primera línea. a los ar­ quitectos o a los jinetes.66 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Imperio ese verbo quiere decir. Corpus inscr. La instrucción queda confiada al maestro del campo de maniobras (magister campi). responsable de la contraseña (tesserarius) y asistente. ese término puede aplicarse también a un oficial.. sobre todo. 74. lat.. no está mandada por decuriones. al veterinario (pequarius) y. a veces de una le­ gión. . 257-259 (pollos). la infantería es superior en número. por delante de los estandartes (signa). conservan el prestigio. cercanos a los «doctores». quizá. 3.7 4 La caballería. y los demás postsignani. Como hecho excepcional. lat. los veteranos.7 3 Finalmente.. la edificación o el aprovisionamiento y. A. El cuidado de los caballos se le adjudica al palafrenero ya citado. la policía. asistidos por diversos suboficiales: portaestandarte (uexittarius). G. pp. el marcado de límites. 638. caba­ llería y artillería. Frontino. C a r g o s p ro p ia m e n te m ilit a r e s Las armas Nos encontramos con la clasificación moderna: infantería. n. fo­ rrajeador (pollio) y palafrenero (mulio). n. 1979. XIII.1 5 También se ig­ nora quién era el hastiliarius.093. D’Ors. formada por ciento veinte hombres. al responsable del entrenamiento (exercitator) y al instructor (discens). en ocasiones.° 6. Emérita. quizá fue su­ primida por Trajano y posteriormente restablecida. lat. 75. XIII. II. sino por centuriones. 17.7 2 pero se recurrió fundamentalmente a esa práctica con soldados que poseían una elevada cualificación en la administración.081. XLVn. e inician en su oficio a los portadores de las águilas o de los estandartes de la caballería. se llaman antesignani. Corpus inscr.

Tampoco se sabe más sobre el cuestor de la caballería:7 6 ese subofi­ cial paga algo. Frontino. la epigrafía nos da a conocer la exis­ tencia de artilleros (ballistarii). V. 10-16.. 81. la legión cuenta con una doble ventaja. III. 2 y 9. Arch. «asta de jabalina». T. expertos en artillería (doctores ballistarum). No creemos que el arquitecto de la legión haya desempeñado un pa­ pel importante en este terreno. 4.° 583. 7. que aprende su tarea de un discens. claramente el aprovisionamiento. así como el mercado en que se aprovisionan los soldados. 8. Greek and Román Aríilleiy. II. 8) que muestra el ca­ mino a seguir. los signiferi se encuentran organizados: de ellos se tiene conoci­ miento de un principalis.. 1969-1970. II. París. XXVII. G. n. H. Strdt. Cada legión cuenta con un águila a la que se le rinde culto. Cada manípulo (agmpamiento de dos centurias) po­ see un signum confiado a un signifer8 1 (lám.7 9 La transmisión de órdenes En primer lugar.. 1997. 78. 77. los oficiales disponen de dos me­ dios para transmitir sus órdenes. Pero la infantería continúa siendo «la reina de las batallas». II. L. 39. en la marcha y en el combate. Vitruvio.es sur les monnaies d’ Asie Mineure. 7). W. 50. F. llamado uexillarium y no «uexillifer» . sin duda el sexmenstris. XIX. 25. III. Tácito. G. los soldados deben seguir sin perder de vista sus estandartes. 1.7 8 de los que conviene precisar que no constituía su función principal. En cuanto a la tercera arma. supervisa los depósitos de dinero colocados bajo el oratorio de las en­ señas. para esas actividades civiles se hace secundar por asistentes (adiutores). T. César. 20. esa palabra se ha relacionado con hastile. 1971. en el campamento. esa masa puede maniobrar con comodidad. XIV. pesa una gran responsabilidad. y a quien no debemos confundir con su homónimo. y que. que se encuentran a las órdenes del maestro de las balistas. 2 y 52.. 79. 10 y 25. G. Marsden. el 76.. lanza­ ban proyectiles y glandes. 3. VII. 4. B. Además.. X. 6 y XXIII. 7.LOS HOM BRES 67 ballena. permite poner en juego un elevado número de hombres. la caballe­ ría sigue a un portador de uexillium. 2 (80). por un lado.7 el combate a los legionarios montados. Amiano Marcelino. 1.. Vegecio. Arriano. 4. E. por otro. 5 (la lectura libratores de algunos manuscritos es mejor que la inusual libri Lores). Tácito. Flavio Josefo. y que es servida por un portaáguila (aquilifer)8 0 (lám. y XIII. V. Rebuffat. so­ bre ese suboficial. Recordemos final­ 7 quien manda en mente que es un tribuno. . los libratores. 80. L’Année épigraphique. 4. 5. por el contrario. Í£s enseign. C„ II. para Roma. de op dones y discentes. An. Arriano.

68 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO miembro de una «vexilación» (lám. VII. 5. se conoce mal: quizá era una tuba algo más corta y que dibujaba un arco suave (lám.. pero también a determinados toques musicales. Strat. XIV. Flavio Josefa. G. Tácito. en las ceremonias. . aunquecasi nunca se encuentran junto a los oficiales. VI. y en las celebraciones religiosas como la suovetaurilia. XVI). III. a quienes da la señal de asalto y la de re­ tirada. lat. lo que contradice la tesis que defiende que se encontraban ligados obligatoriamente a la primera. también aquí hay nume­ rosos discentes. 4.. Estos señalan la diana y el cambio de guardia. Quienes hacían uso de la trompeta debían purificar el instrumento en el curso del tubilustrium. tres para la caballería y tres para los oficia­ les. Strat. se ignora si deberíamos contabilizar uno por legión o uno por cada emperador divinizado. se hallan organizados siguiendo el modelo de los tubicines. 22 (véase Modesto. se ha llegado a establecer que uno de ellos se hallaba inscrito en la III cohorte. 28. 84. 85. 86. Columna Trajana.os 7-8 y 77-78. 3 (86). debemos recordar. por el contrario. En una legión se cuentan treinta y nueve: veintisiete para los manípulos de las cohortes II a X. 5. así como la partida del campamento. 83. III. encargado de pre­ sentar el busto imperial. An. 3. 10). hace pensar que la bo­ cina era un segundo instrumento que tocaban algunos tubicines o ciertos com icinesP 82. Goetz. Finalmente. Flavio Josefa. T. las trompetas y las cuernas tocan al unísono8 5 para dar aviso de que se debe avanzar contra el enemigo. I.. El como (cornu). I. Tácito. II. 50. consistente en el sacrificio de un cerdo.8 4 en la batalla.. un toro y un car­ nero. que hay que trabar combate. /. G.8 2 y sirven sobre todo para señalar las tácticas. n. cinco para las centurias de la I cohorte. 18. I. En segundo lugar. Corpus gloss. 28. lo que la convierte en diferente del an­ terior instrumento.8 6 Los tocadores de corno no son más que treinta yseis. 87. Vegecio. Frontino.. se deja oír también en las ceremonias sagradas. aunque no se trate aparentemente de una función táctica. 90. An. 1. un pa­ saje de Vegecio y otro de los glosarios latinos.. 3. 68. 9. 3 (89.. al imaginifer. 9). La dificultad la presentan los bucinatores: el escaso número de inscripciones que los mencionan. Tanto en un caso como en eí otro se atestigua la presencia de optiones. los soldados deben obedecer señales auditivas. que es una tuba curvada y re­ forzada por una barra metálica. G. Frontino. La bocina. 1. I. Amano. En el combate se utilizan tres instrumentos: la trompeta recta (tuba)8 3 se dirige a todos los soldados. a la que apenas se recurre. o los bustos imperiales. evidentemente tienen que estar atentos a la voz de sus superiores. Normalmente. 13. V. 91). 3. suena especialmente dirigida a los portadores de signa.

y que despiertan a los vigilantes dormidos. 89. pp. 1930. LX III. unos vigilan la capilla de las enseñas (aedituus). 361-371. 88. 26. no podemos dejar de recordar la actitud ad­ mirable de Antonino Pío. se confía en los soldados.. Vegecio Títulos Instrumentos tubicen cornicen Glosarios tubicen cornicen 1 tuba / cornu v cornu t tuba v tuba I cornu + bucina + bucina La seguridad Esa preocupación meticulosa por la distribución de los cargos está también relacionada estrechamente con la seguridad del campa­ mento. otros la sala de ejercicios (cusios basilicae). 24. Journal Savants. Dion Casio. una función muy pró­ xima a esta última es la que ejerce el clauicularius. Goetz. debemos recordar tam­ bién al hydraularius que interpreta el órgano en la ejecución de algu­ nos ritos. .9 0 que rastrean a espías y deser­ tores. Se efectuaban rondas a lo largo de un circitor. Entre los centinelas (excubitores) hay algu­ nos muy especializados. Corpus gloss.8 8 En la Columna Trajana pueden verse a flautistas que acom­ pañan la purificación del campamento (lustrado):8 9estos últimos pueden ser civiles (quizá incluso esclavos). y L. J. por encima de todo.os 37 y 74. algunos de ellos iban a caballo). Sin duda. los graneros (horrearius) y la puerta (adportam) del campamento o de cualquiera de sus monumentos. pp. lat. Con este fin se utilizan perros. «portero» (del cam­ pamento). III. escrita en una tableta que portaba un «teserario» (había uno por centuria. Colum na Trajana. n. y.LOS HOM BRES 69 Aunque sólo se trate de un cargo táctico. 1976. Rev. y los solda­ dos de guardia recibían una contraseña. los armeros (cusios armorum). 90. A este respecto. sabiéndose próximo a la muerte. ÉL Grecques. XLITI. o más concretamente los signa (adsigna). Roussel. las termas (ad balnea). Robert. el empera­ dor respondió así al soldado que vino a preguntarle qué contraseña G. 206-209. P. 84.

y a un optio campi. Pero no sólo está el campamento. Graux. los de las legiones tenían derecho a guardias de corps {singulares. Boppard-amPlinio el Joven. Horsmann. en ocasiones. Corpus gloss. G. para que puedan hacerlo con la mayor tranquilidad. el doctor cohortis.70 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO debería trasmitir a ios centinelas: «Igualdad de espíritu (aequanimitas) . H . 1991. en todo momento hay que proteger especialmente a los oficiales. a éstos se les confiaron tareas diferentes: al haber servido de exploradores. en otro tiempo exploradores. II. finalmente. policías y verdugos. Los legados de los ejércitos y. Mél. Pan. En su origen. 14. Tácito. o instructor. III. 1.. 91. y excepcionalmente a los mensores. Algunos oficiales tenían de­ recho al menos a un caballerizo (strator) y a un mayordomo (domicurius).. el explorator observa los movimientos del adversario. a los esgrimistas. al menos desde Trajano. transmiten esa ta­ rea a los proculcatores. 93. 1884.» Finalmente. II. y asegurarles una escolta que tes­ timonie su dignidad.9 2 La instrucción9 3 A todos esos cargos hay que añadir otros que desempeñan un papel fundamental. 4. se convirtieron en correos. 56. Cuando el ejército se desplaza. hay que prepararse. Rhein. Goetz.9 5 a su subordinado. y III. 2. XIII. de alguna manera un «formador de formadores»). Los historiadores han descuidado enormemente la preparación para el combate. 92. Tácito. 94. Ch. E. oficiales de justi­ cia y. .9 1 después. Untersuchungen zur militarischen Ausbildung..9 4 que ha regresado al servicio activo. Pero ese último título nos aleja de los cargos estrictamente mili­ tares. el horologiarius indica a los músicos en qué momento deben señalar los cambios de guardia. G. lat. Beurlier. procedentes de las tropas auxiliares). esa misión incumbía a los diez speculatores. como la tarea principal de los soldados consiste en hacer la guerra. pero conocemos uno que percibía doble sueldo. 5. 34. cuando las condiciones son normales. 353. y III. a los hom­ bres que practican la esgrima se les conoce como quintanari. A los jinetes los entrena un magister campi y un exercitator. el secutor sería un singularis de rango inferior. pp. 96. Presidido por un «veterano» conde­ corado.. 54. 43. 95. un doctor armorum o armatura (también se conoce un discens armaturarum. 297-303. es necesario que los mandos co­ nozcan los movimientos del enemigo. H. Los speculatores. Según al­ gunos autores. el ejercicio tiene lugar en un terreno determinado que se confía al campidoctor. Por tanto.

lo muele un molinero (molendarius) y lo distribuye el mensor frumenti. los encargados de encontrarlo (en tiempos de paz. el servicio de ingeniería llegó a controlar una verdadera 96. X X X III. Stuttgart. al tiempo que actúa como responsable del mercado. 8 (véase H.. Rem esal Rodríguez. 99. V III. esos soldados sirven como correos y se ocupan quizá de la anona). 98. Poseían un embrión de intendencia militar confiada a un veterano voluntario que vuelve al 1 asistidos por el cuestor servicio activo y a los portadores de los signa. n. Corpus gloss. J.. Aurelius Víctor. el carnicero (lanius) es quien la compra.° 2.° 8. Katharinen. Goetz.. al de­ sarrollarse. lat. El ad ligna balnei tiene a su cargo el aprovisionamiento de la madera para calentar las termas. Th. n. la parte de la ali­ mentación aportada por el Estado da más sentido al salariarius 9 9 Finalmente. 1997. Los SER VIC IO S El aprovisionamiento9 6 Los legionarios romanos recibían una alimentación abundante y más variada de lo que se ha dicho hasta ahora.542: salariarius m unicipal). los «frumentarios».'9 (que paga) y por el actarius o actuarías 9 8 que es quien lleva los regis­ tros. 228.275. Los cazadores (uenatores) son los encargados de proporcionar carne en época de guerra. De Caes. Se sabe de la existencia de un cantinero (cibariator). En campaña. sel. 97. se le confía al guardián del almacén (horrearius). el grano lo compra en el mercado un intendente (dispensator). lat. 13.224. lat.LOS HOMBRES 71 el estado mayor les descarga de algunas preocupaciones materiales que se confian a servicios especializados. pero en este campo la especialización se halla aún desarrollándose. Corpus inscr. El librarius horreorum lleva la contabilidad en todas las fases del proceso. El cuerpo de ingenieros y los talleres Es evidente que alguna de esas actividades podían dejarse en ma­ nos de civiles. 1995. .. G.. pero el ejército tiende a vivir en la autarquía y. V. n. Corpus inscr. Heeresversorgung und die wirschaftlichen Beziehungen zwischen der Baetica und Germanien. A partir de Septimio Severo. en el campamento. Inscr. Dessau. si no es así. La base de la alimentación es el trigo.° 18. Kissel. II. son los suministradores de trigo. Untersuchungen zur Logistik des rómischen Heeres. el transporte de esas mercaderías incumbe a los carrete­ ros (ascitae y carrarii) . St. lat.

El hospital poseía un option. Wilmanns. R. 101. Epigmphica. 108. tenía como objetivo levantar en las expedicio­ nes un campamento sólido cada tarde. II. En su origen. el servicio sanitario1 0 7incluye un personal numeroso y muy especializado. 107. 1979. pas. El metator. W. Plinio el Joven. a algunos se les llama «ordi­ narios»: ¿son civiles agregados al ejército.. 59). 98. lat.. 1969. XLI. 1970. 12. G. Pseudo-Higinio. para abrir canales. Cartas. 1962. XXVII. R. 103.. cit.. sesquiplicarii. Hildesheim. p.. 1969. La sanidad militar1 0 6 Colocado en época tardía bajo la responsabilidad del prefecto del campamento. n. 66-72. 149. 1-11. Jahrb. Medizin der Antike. V. en la Columna Trajana1 0 8 aparece uno de esos personajes. Goetz. pp. 1970. VI. y Saalb. XLVI. son generalistas o. Legio V il Germina. Strat. 168. n. X.1 0 1 el agrimensor (mensor)1 0 2 marcaba el emplazamiento de los acantonamientos. por ejemplo. E. Encontraremos por todas partes largas series de títulos corres­ pondientes a las actividades de esa verdadera fábrica: pero los dos estudiosos1 0 5 que han establecido esas listas han utilizado numerosos documentos de un dudoso carácter militar. pp. Scarborough.725. Este último. Bonner Jahrb. Corpus inscr. curando a un herido. 102. H. Frontino. X.° 29. J. Davies. portando casco y espada. Plinio el Joven. 17-18: existencia de un mensor civil. pp. Cartas. especialistas con rango de centurión? Se puede también suponer que son cirujanos que acompañan al ejército al combate en primera línea (véase n. Epigr.1 0 0que marchaba por delante de la tropa. 104. 106. J. 105. Román Medicine. Plinio el Joven. n. 246-247. 3. En las fortalezas permanentes funcionaba un taller (fabrica) que producía armas y que se encontraba bajo la res­ ponsabilidad de un maestro ( magisterj 1 0 4 asistido por un ayudante y un doctor. 41-42 y 61-62 (¿eran soldados?). 2. 7.72 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO industria. Columna Trajana. pero no se sabe para qué sirve el recipiente del que el capsarius re­ cibe el nombre: ¿es para llevar documentos o apósitos? Sería entonces 100. .° 2. Rowland. lat. Sander. J. VIII. de tal manera que sus competencias se utilizaron también para ayudar a los artilleros y.. cuyo rango se encuentra todavía mal definido. delimitaba las tierras pertenecientes a la le­ gión y podía suplir al arquitecto. C. por el con­ trario. Corpus gloss. Stud. aseguraba la construcción de los edificios y la reparación de las máquinas de guerra:1 0 3 desempeñaba casi las mismas funciones que el librator. pp. Der Sanitatsdients -im rómischen Reich. 83-99. el geómetra (librator) se aseguraba de la horizontalidad de los niveles.. 1995. debía encontrar el emplazamiento adecuado y dis­ tribuir a continuación las unidades. duplicarii e incluso centuriones. von Petrikovits. CLXII. Entre los médicos (medid) aparecen simples immunes.

G. 2. Los sacerdotes Cada legión cuenta con un arúspice. E l . 1940. y trabaja igual­ mente para el servicio estatal de correos.. A esas víctimas las prepara el uictimarius. en ocasiones. Historia Augusta. 136. el ejército utiliza sus propios intérpretes:1 1 2 109. En fin. El marsus[09 sería a la vez un mago y un especialista en herpetología. 314. Aurelius Víctor. Moed Katan. XXXIII. el pollio. lat. se le conoce como «archivero de cuentas». Goetz. L. Todas esas funciones nos alejan más y más de los cargos tácticos que. 13. 13a. Í10.1 1 0 tiene el título de actarius o actuarius. Se sabe también de la existencia de secre­ tarios médicos (librarii). 90. XXIII. los exacti\ uno de ellos. sin duda equivalente al ad hostias. y también los camellos (ad o cum camellos [sz'c]). 2Í. . es posible que los pollos tuvieran asimismo derecho a un espe­ cialista. éstas son registradas de inmediato por un estenógrafo. I. llamado también a commentariis. II. por el contrario. 38.. L a s fu n c io n e s a d m in is tra tiv a s El personal La responsabilidad de la documentación en general está con­ fiada a las «gentes de las actas». Hellenica. 111. no debe olvidarse. etc. 536. Corpus gloss. a las órdenes de un procurador en jefe (summus curator). 21. librarías a rationibus). lat. pero es difícil conocer la diferencia en­ tre ellos). Conviene. Cuando el legado da órdenes. 26. 127. examinar al personal administrativo. el que regis­ tra los detalles del servicio diario y es responsable de la anona a par­ tir de Septimio Severo. Robert. Goetz. se ocupa de los archivos cuando éstos tienen únicamente carácter militar. por tanto. El commentariensis. el notarius o el exceptor (existen ambos títulos. 112. p. Pero el ejército romano no se preocupaba sólo de los hombres y de los ani­ males: se esfuerza también y por encima de todo de satisfacer a los dioses. De Caes. G. El pullarius es quien guarda los pollos sagrados. Talmud de Babilonia. el librariusn{ se especializa en contabilidad (por lo que. encargado de leer los presa­ gios en las entrañas de los animales sacrificados. el ganado se hallaba confiado a un veterinario (pequarius). y de formadores (discentes) para esas dos últi­ mas funciones. Finalmente. Corpus gloss.LOS HOM BRES 73 una especie de farmacéutico. IV. L E . siguen siendo esenciales..

como el pro­ cónsul de Africa o el prefecto del litoral del mar Negro. y que duplican a algunos milita­ res. Se conoce. Podemos esquematizar y poner al día sus resultados. Germanorum. entre ellos. a su vez.. 114. A. 14. se cuentan como mínimo tres: el del «campamento».74 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO interpres Dacorum.1 1 4 Algunos oficiales disponían también de un secretariado: immunis legionis. de la misma manera en que esclavos y libertos imperiales duplican a los procuradores. tienen derecho a la asistencia de suboficiales destacados del ejército más próximo. 1973. lat. Están aún por precisar las diferencias exis­ tentes entre esos tres servicios. Principales.1 nalicularius. vinculados con las finanzas de la legión o incluso de la provincia. de cornicularios. Esa perso­ nalidad se halla asistida por esclavos y libertos. a quien no se debe confudir con su homónimo de los colegios. de beneficiarios. el tesorero-pagador (dispensator) y el ayudante (uikarius). p. legad. etc. situada por lo general a las órdenes de un comiculario. el contable (tabularius). consularis intervenían en esas funciones. prefectos y tribunos están secundados cada uno por una administración específica (officium). Goetz. que sirven también como cajas conta­ bles. Hay también algunas otras funciones de las que se nos escapa su na­ 1 3 y el caturaleza concreta: el cerarius escribía sobre tabletas de cera. de la misma ma­ nera que el servicio de contabilidad (officium rationum ) . Las oficinas Algunas personalidades más o menos importantes. G. como aquel soldado enviado a tierras de los garamantes. el del «centu­ rión princeps» y el de los «stratores» . V. M. asociaciones de suboficiales con fines religiosos. se podía llegar a destacar hombres entre los bárbaros. von Domaszewski ha realizado numerosos cuadros de esos estados mayores. Clauss. En cuanto al soldado a quien estos documentos redactados en cursiva 11a113. todos esos soldados estaban asistidos por ayudantes (adiutores). 566. el cajero (arkarius). que era más un empleado de la escritura que un técnico en aguas. Corpus gloss. caballerizos que realizan asimismo funciones administrativas. Los legados. este último y sus colegas se reagrupan. llamada también officium. están igualmente dirigidos cada uno de ellos por un corniculario. Los solda­ dos agregados al servicio del comandante de la legión se hallan su­ bordinados al optio del pretorio y a un centurión. 41. los fondos de la unidad los gestiona la cuestura a las ór­ denes de un cuestor. se trataba de obtener información a cualquier precio. en una oficina. En fin. con ese fin. Finalmente. . Los archivos (tabularía).

von Domaszewski y B. según A.LOS H OM BRES 75 Los estados mayores de los oficiales. Dobson Fronteras Roma Prefecto d e la ciudad I j Legado i gobernador Prefecto del pretorio Tribuno del pretorio Legiones Tribuno angusticlavio Tribuno sexmenstris Legado d e legión Tribuno latí da vio Prefecto Prefecto ala Auxiliares •a Prefecto coh on e X Tribuno urbano J 8 0 £ §•3 1 X X acrarius adiutor : cornicularii librara principis officii corniculariorum tabitlarii strataruní bene/kiarius commentariensis cormcitlarius discens domkurius eques exactas exceptar frumentarias harnspex immunis imnumis cerarim interpres librarías optio pallar itts a quaeslionibus quaestionarius secutar singutaris speculator sialor strator itexiltarim tiictimarius X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X X .

algunos autores han hecho una descripción de los soldados como si pasasen el tiempo a la caza de sospechosos. pp. un legionario podía detener al causante de un problema. durante el servicio.° 3. con este fin. En la ciudad. 2. utiliza habitualmente a los beneficiarios y a los frumentarios. XXIX. y para detener a los culpables. símbolo del centurión. Tácito. el orden lo asegura un puesto de policía (statio) mandado por uno de los tribu­ nos. 117.. Así se puede citar el caso de un habitante de Verona conocido por el epitafio que hizo colocar su esposa:1 1 8 «Lucius 115. llegado el caso. 118. interrogarlo e incluso ejecutarlo. el ejército puede enviar hombres para asegurar la vigilancia de las prisiones civiles. Afr.375. pequeñas guarnicio­ nes de burgarii y de stationarii tienen la misión de vigilar a los viajeros y la red viaria. 28. a los speculatores y a los commentarienses. por tanto.76 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO man ad anuam. n. Ant. La justicia y la policía En efecto. The fustis. tomado en ocasiones erróneamente por el sarmiento. Se recurre a un stator (no debe confundirse con el strator. 1. P. podemos preguntamos si no debemos ver en él un ad annua.. como según las órdenes no importaba si. Speidel.1 1 7 Es. En el interior del campamento.ns encargado de pagar las pensiones de los veteranos. caballerizo) para la detención y la con­ dena de los militares culpables de delitos menores. Suetonio. algunas de las cuales siguen siendo to­ davía hoy un misterio: ¿Es el ad fiscum un recaudador? ¿Se halla el ad praepositum agregado a un suboficial jefe del campamento en un puesto de pequeñas dimensiones? ¿Y es el conductor un responsable de finanzas encargado de adquirir los abastecimientos? Sobre todo eso sólo contamos con hipótesis. Corpus inscr. los soldados dejan un destino para ocupar otro. H „ I. municipales. 116. el fustis. Cartas. La reali­ dad es mucho más simple. Pero aún falta recordar un último asunto sobre el que se ha escrito mucho y notablemente muchas tonterías. para calmar el ardor de eventuales manifestantes. lat. bien evidente que una legión cuenta con una gran diversidad de especialidades. Finalmente. XVIII. . M. Plinio el Joven. aunque sólo se trata de una hipótesis. 31. V. algunos soldados reciben un bastón. Las promociones y los traslados Se constata también que. Vesp.. 137-149.1 5 6 las celdas de arresto las guarda un ayudante y es el quaestionarius quien se encarga de aplicar la tortura. X. Fuera de la forta­ leza. 1993.

financieros: en otros se observa. Domitia Prisca. de la tribu Publilia. procura­ dor de los veteranos de la misma legión. por ejem­ plo. hijo de Lucius.LOS HOM BRES 77 frumentarias exactas librarius beneficiarius eques centurio* Sertorius Firmus. portador de signum. sin lugar a dudas. hija de Lucius (ha hecho grabar esta inscripción). liberto. el cambio no parece ir acompañado de beneficios sustanciales.» En algunos casos. portaáguila de la XI Legión Claudia. una promo­ . su mujer. pía y fiel.

. el cambio puede acaecer ex suffragio". en las restantes unidades no encontraremos un aquilifer. consiguió la prefectura del pre­ torio. él [un mal ge­ neral] ofreció a las legiones los grados de los centuriones muertos.. corniculario del tribuno y finalmente. lat. portador del signum. por ejemplo en un des­ file. a veces. En ocasiones. lo que explica la ausencia 119. Tácito. H. Recordemos. se sabe que los signa llevan en este cuerpo un retrato del emperador. La tropa en otras unidades diferentes a las legiones En las unidades distintas de las legiones encontramos. entonces. 14 (soldado convertido en procurador). 1. un título reservado únicamente a los pretorianos (los demás «reenganchados» no tienen derecho al epíteto de «impe­ riales»). considerados siempre como ciudadanos romanos: en medio de una reunión cualquiera. en el año 69. Es posible hacer una excelente carrera en el seno del pretorio: Lucius Pompeius Reburrus. H. por ejemplo. muestra a las claras la impor­ tancia que tenían los hombres.° 2. 3-4. en la marina o en Roma. los mismos títulos. «teserario». a los vigilias que deben actuar. simple legionario. en teoría. algunas funciones no han sido todavía confirmadas en las tropas auxiliares. Por el con­ trario. pero ese silencio no signiñca que no hayan existido. ayudante. después sirvió como beneficiario del tribuno. LXXVIII. con mayor precisión «reen­ ganchado imperial».78 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO ción: Plotius Firmus.. en primer lugar que. más o me­ nos. cualquier progresión en la jerarquía queda al libre albedrío de los superiores. los soldados pueden pedir por aclamación que uno de ellos ob­ tenga tal cargo. 46. Dion Casio. n. II.610. es decir. de todas maneras. « évocat » (veterano reenganchado después de la licencia). procurador de fi­ nanzas. del em­ perador. como contamos con una documentación mucho menos abundante. Tácito. Tácito1 2 0 muestra el uso perverso que puede hacerse de esta práctica: «Para habituar al soldado a la licencia. algunas especialidades caracterizan. limitarse a algunas generalizaciones y a ciertas peculiaridades. como bomberos. Sus sufragios (suffragia) aseguraron la elección de los más turbulentos.1 1 9 Por lo general. o. ingresó en la VII Cohorte a partir del consejo de revisión.1 2 1 un hispano. Será obligado. En cuanto a los cargos militares. como sólo las legiones llevan un águila. . esta prác­ tica. III. pero es cierto que ese hecho tiene lugar durante la Guerra Civil.» Podemos representar en un cuadro los movimientos de personal co­ nocidos hasta el presente (véase página anterior). característica del ejército romano. 121. 49. Corpus inscr. I. 120.

el cusios uiuarii. p. trabajan en las oficinas. Por lo que se refiere a las demás unidades de la guarnición de Roma. se puede recordar entre los guardias de corps (equites singula­ res Augusti) al tablifer. se singularizan en razón de su función particular: luchan contra el fuego. el ostiarius. y el turarius. grabador o cincelador (¿para las armas?). M. Las unidades de tropas auxiliares se parecen mucho a las legio­ nes. el aedilis. Además. Por otro lado. Code ihéodosien. que administra las sumas entregadas por el tesoro imperial a las cohortes. 80. Si las cohortes urbanas apenas presentan singularidad alguna (cuentan asimismo con un fisci curator). la marina presenta más particularidades por el hecho de la existencia de cargos que le son propios. Clauss. El sifonarius acciona la bomba contra incendios. Los marinos. de intervenir por lo general en operaciones de orientación (chorographiarius). y un topógrafo. así como la de sacerdotes que llevan nombres par­ ticulares ( sacerdos y antistes). lo que nada tiene de extraño si se recuerda que el prefecto del pretorio hace igualmente la función de primer ministro y de ministro de la Guerra: el scriniarius y su superior. sin duda. Principales. el uncinarius maneja un gancho para desescombrar. Es evidente que se da ahí un refuerzo de la seguridad: se conoce la existencia de un portero (¿del campamento?). un codicillarius realiza fun­ ciones administrativas mal definidas. 1973. Finalmente.LOS HOM BRES 79 de imaginifer. en el campamento de los desplazados. Los numeri cuentan con correos (ueredarii) y mensajeros (baiuli. encar­ gado de la redacción de las listas de soldados. y el falciarius un instrumento parecido a una hoz (por desgracia no se sabe muy bien qué hace el emitularius). cuentan con suboficiales especializados en navegación: el timonel (gubemator). y no «marineros» (nautae). Pero es la administración la que se nos muestra pletórica. por el contrario. . lo mismo que el laterculensis. el primoscriniarius. Se ignora la función exacta del tector}2 2 pero es obligado creer que se hallaba relacionada con la guardia imperial de los equites singulares Augusti. lla­ mados «soldados» (milites). portaestandarte. II. tenemos los que deben preparar en particular los com­ bates del anfiteatro: con ese fin se mantiene un «guardián del zoo». Í23.]2i a ra­ zón de uno por turma). Está atesti­ guada también la existencia de un caelator. así como. ayudado por el aquarius. el 122. 27. Un «experto en el oficio de arquero» interviene en el adiestramiento. vigilante de los mercados o de los templos. excepto en que los jinetes se hallan organizados en turmas. los vigilias. encargado. sacerdote de cul­ tos de Tracia. y el fisci curator. 1 (2).

al me­ 124.. una vez más. en Dura-Europos. los soldados llevan una vida muy parecida: ejercen actividades análogas. Inscr. R. 125. la mayor parte en Egipto y algunos en Siria. An.80 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO «oficial» de proa (proveía). los arqueólogos rebuscan en los vertederos de los campamentos (que. cuyo título se halla relacionado con las coronas utilizadas en determinadas ceremonias. el maestro de las velas (uelarius). En tierra. . Comptes rendus Acad. Ya se ve que las unidades diferentes de las legiones ofrecen algu­ nas peculiaridades. I. Sea como fuere. se trata de fragmentos de cerámica en los que se hallan recogidas en notas las efemérides de esa fortaleza. 436-452. de esta o aquella función que hasta ahora no ha sido atestiguada más que en otro cuerpo. al menos cuando las condiciones climáticas permiten la conservación. los vigilantes por su papel en la lucha con­ tra incendios. que les valen casti­ gos y recompensas escasamente diferentes entre sí. Pero es posible que nuevos hallazgos muestren la existencia. Un pasaje de Tácito1 2 5muestra que. Manchal. el jefe de los remeros (celeusta o pausarius) y el suboficial encargado de portar el ritmo de la cadencia (pitulus). pp. Se ha encontrado un informe diario. tres tipos de unidades presentan una cierta originalidad: el pretorio por sus ac­ tividades administrativas. 34. Pero las fuentes literarias vuelven a ser. las cuentas rendidas por acontecimientos coti­ dianos que nos hablan de cuatro incidentes. así como la correspon­ dencia que dirigían los soldados destacados en minúsculas posicio­ nes alrededor de la fortaleza. La vida militar En cualquier caso. 3.1 2 4 Libia. Allí. También se dispone de una serie de ostraka encontra­ dos en Bu-Njem. se han descubierto papiros. De esa forma. L a s ACTIVIDADES COTIDIANAS Para conocer la vida cotidiana de los militares. aquí o allá.. del barco se encargan los obreros de los arsenales (fabri nauales): es posible que tengan por jefe al nauphylax. en el campo de la religión se sabe de la existen­ cia de un coronarius. 1979. insustituibles. y la marina. junto con las ne­ crópolis. que muestra el número de hombres (variable de 42 a 63). quizá encuentren una parte de los archivos del jefe de correos. En fin. en todas esas unidades. Tácito. constituyen sus lugares predilectos).

realizar las funciones de ordenanza.» Ese agotamiento de los soldados se explica ciertamente por la du­ reza del servicio. I. Tácito. H. 80. sobre todo. A lo largo del día. 17. lle­ var el correo oficial. las legiones que defienden la margen izquierda del Rin se han sublevado. . III. otros. comenzó a oír quejas discordantes. No obstante. están obligados a ejercitarse y a hacer la guerra. /. agua. estaban menos expuestos que otros a un peligro exterior (el caso contrario sería el de Germania).. y An. Germanicus. se hallaban dispensados permanentemente de hacer esos trabajos. 128. unos formaban destacamentos para ir a buscar leña. entre las cuales figuraban naturalmente los desfiles que. percibir ciertos impuestos y trabajar en obras públicas. le hacían introducir los dedos para que tocara sus encías sin dientes. que les entregaba la contraseña y el orden del día. siempre podían com­ prar una exención a su centurión:1 3 0 no puede dejar de sorprender esa práctica a aquellos de nuestros contemporáneos que imaginaban que el ejército romano estaba sometido a una disciplina de hierro igual para todos.1 2 8 o para ocupar y defender pequeños puestos fronterizos.3. 5. 130. 127.. III. I. Los hechos en cuestión suceden poco después de la muerte de Augusto. los immunes. Flavio Josefo. 20): deben ejercer tareas administrativas.. 6. Tácito. a todas esas tareas podían añadirse algunas ceremonias. y su general. se encargaban de inspeccio­ nar los alrededores de la fortaleza. 18. G. 3-6. 46. Antes hemos visto 126. en cuanto a quienes sufrían un acceso de pereza. éstos ante los tribunos. II.1 2 9 efectuar la limpieza (nota prece­ dente) de los caminos del campamento y de los diferentes locales. y los oficiales ante el le­ gado. 5. pero. 3 (87). que co­ menzaba ya por la formación matinal. a otros más se les confiaban las ta­ reas exigidas por la vida común: había que nombrar centinelas. otros le mostraban sus miembros encorvados por la vejez. regresa con toda urgencia a su campamento: «Una vez atravesada la empalizada. Y algunos.1 2 7 a conti­ nuación. H. el servicio cotidiano. Tácito. tomándole la mano como si se la fue­ ran a besar.. algunos ejércitos (por ejemplo. G. suscitando la satisfacción de unos y los celos y las ironías de otros.LOS HOM BRES 81 nos en ciertos momentos. por otra parte. 129. siempre. 3 (85). por encima de todo. 5. el de Hispania en el si­ glo h). y eso era bien conocido. enviados en patrulla. grano. sobre todo para las guardias nocturnas. XI. avituallamientos.. Flavio Josefo. por la ejecución de sus di­ versas misiones (véase p. no se efectuaban a paso cadencioso. Algunos soldados. Los soldados se presentaban ante sus centuriones. An.1 2 6 A todo eso hay que añadir. la vida militar no estaba exenta de una cierta dureza.

y II. armamento. hacían recibos. y presentan otros tres impor­ tantes centros de interés. H.. M. R.. 35): en cabeza venían los legionarios. lo que no había sido Vitelio. tenían preocupaciones religiosas. R. se preocupan evidentemente por la vida militar.. 1992. y realizaban inventarios de pro­ ductos alimenticios. y sus problemas de salud. los tribunos y los centuriones de primer rango. la tasa de absentismo por motivos médicos parece haber sido bastante elevada. Podían estar dedicados a entregar salvoconductos. Debían preocuparse por el aprovisionamiento. ejército digno de un príncipe.82 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO la descripción que hace Tácito de la entrada de Vitelio en Roma. el legado. Por otra parte. 1997. Marichal. VII. Die rómischen Schreibtafeln von Vindonissa. 89. podían dirigirse a los hombres: la civilización romana es una civilización del verbo. Están constituidos por cartas de recomendación. VII. J32. 1992. vestido. la adlocutio. Les ostraka de Bu Njem. Documentos. después las cohortes de auxiliares. como to­ dos los hombres de su época. Prestaban o pedían préstamos. 1994. 2. Birley. ostraka y tabletas de madera.: la religión desempeñaba igualmente un papel importante en las mentalidades colectivas de la época (véase cap. Señalaban por escrito a sus superiores todos los incidentes relacionados con sus subordinados y con el territorio que debían vigilar. que los soldados utilizaban con profusión. etc. en cuanto a los soldados. ejercicios.). 11). etc. Ant. los militares se ocupaban mucho de las cues­ tiones crematísticas. 3 {véase 2). completan la aportación de la papirología por lo que se refiere a la vida cotidiana y las mentali­ dades colectivas. Los suboficiales rellenaban numerosos informes y estadillos del servicio. Ostraka graeca et latina. se preocupaban por su salario y gastaban sus ingresos de diferentes ma­ neras (alimentación. guardias fijas. 1996. los demás flanqueaban cada uno a su centuria. seguidos de las alas de la caballería. en medio del brillo de sus armas y de sus condecoraciones.. Libya. Hay listas de hombres que dan a conocer sus ocu­ paciones. Esta ceremonia. Finalmente. Supl.. que aparecen en la lectura de su correspondencia. y la palabra ocupa un lugar importantísimo. En primer lugar. figura varias veces en monedas (lám.1 3 2 recientemente pu­ blicados en lo que tienen de más esencial. el año 69 (p. I. todos ellos vestidos de blanco. en la que se ven igualmente numerosas ce­ remonias religiosas. II. purificación del ejército (lustratio). Mons Claudianus. 131. der Gesellschaft Pro Vindonissa.»1 3 1 El mismo emperador o su representante. Speidel. XII. en la Columna Trajana y en la Columna Aureliana. etc.a ed. la tropa iba prece­ dida por sus oficiales. ejecución de diversos sacrificios. relucían sus faleras y collares: espectáculo imponente. . Veróffent. Vindolanda's Román Records. «Por delante de las águilas marchaban los pre­ fectos de campamento. El estudio del vocabu­ Tácito. A. IX de la parte III).

sin preocuparse por los efectos li­ terarios. pero dejándole vivir como hombre libre. evaluar su nivel cultural. las diezmaba y las alimentaba con cebada. vesti­ dos a veces únicamente con una simple túnica. conservaban un alto grado de libertad ante los mandos y en su vestimenta (a ese respecto. lo hizo así sin concederles las recompensas debidas a los años de servicio. sobre todo los legionarios. a mantenerse en pie ante la tienda del general. Cuando las cohortes habían retrocedido. y bastante desordenada. . Se pueden clasificar en diversos grupos. Cuando los centuriones desertaban de su puesto. por otra parte. Aug. alabándola. de notas tomadas deprisa. XXTV.» Ese texto muestra la diversidad de los castigos existentes. como si se tratara de simples soldados y. sin embargo. en el sentido moderno del término —pues ya veremos que la acep­ ción de esa palabra es diferente en latín (p. de una correspondencia privada.. lo hizo ad­ judicar a uno de sus libertos. Suetonio evoca. Algunos de ellos tenían un carácter moral: ante una falta menor. Suetonio. los soldados romanos. en el caso de otras faltas. Por una parte. que siempre son con­ siderados ciudadanos. 3-5. o le envia­ 133. sin cinturón. que en el de Federico II). por ejemplo. Los CASTIGOS Debemos regresar a la dureza del servicio militar. pero al ver que los recaudadores públicos [pertenecientes ellos también al orden ecuestre] se disponían a comprarlo. Cuando la X Legión obede­ ció mostrando un aire de revuelta. se presenta bajo dos aspectos que pueden parecemos contradictorios. en particular en combate. el soldado se veía castigado a la realización de guardias suplementarias. condenándo­ los. pero no los enumera todos.1 3 3 «A un equites romano. La disciplina. como otros reclamaran con una insistencia excesiva su licen­ cia. lo hizo vender en subasta con todos sus bienes. Pero. que había hecho cortar los pulgares de sus dos hijos para librarlos del servicio. por otra parte. debemos ponernos en guardia ante el hecho de que se trata. por lo general. e incluso. hacen pensar más en el Tsahal —el ejército de Israel—. ordenándole que lo enviase al campo. les infligía penas infamantes. la licenció entera con ignominia. o a sos­ tener en la mano una pértiga de diez pies o incluso un manojo de hierba. la severidad de Augusto. les castigaba con la muerte.LOS HOM BRES 83 lario y de la sintaxis de esa correspondencia permite. se hallaban sujetos a una obediencia ciega y sometidos a terribles castigos. 144)—.

bastón de mando del cen­ turión. 5. 18. Un soldado podía dejar un puesto a cambio de otro que simplemente se consideraba más honorífico (un signifer se convertía en aquilifer) o se le dispensaba de realizar determinadas tareas. Pero aún había casos más graves. es ese instrumento esquematizado el que designa al oficial en cues­ tión (7). 7. decidió castigar a la unidad que había provocado la muerte de su abuelo y de su tío. Polieno. la pérdida financiera se acompañaba de una profunda humillación. VIII. se hacía salir de las filas a uno de cada diez. para castigar a los desertores y a los cobardes.. el comandante podía recurrir a la pena de muerte. que consistía en alternar la severidad y la generosidad.1 3 5 igual­ mente. Esta se manifes­ taba bajo dos aspectos: las promociones y las condecoraciones. en este último caso se diezmaba. 24. 135. alineados los soldados. An. 21.. otorgaba a este último el derecho a golpear a los ciudadanos romanos. pero eficaz. L. suponían una disminu­ ción de los ingresos: multas y retenciones en las pagas. al haber tomado partido esta última con­ tra Gordiano I y Gordiano II en África. aquellos a los que el azar hu­ biera designado eran ejecutados en el propio campo. la III Legión Augusta. por el contrario. en aplicación de una psicología sumaria. temporalmente o durante 134. Flavio Josefo. Gordiano III. 7 (103). Se podía disolver una unidad entera. 5. Aug. a un duplicarius a simpla­ ris) y cambios de unidad (a un legionario se le destinaba a una cohorte de auxiliares).1 3 6 bajo la forma de un castigo individual o colectivo.84 LA ORGANIZACIÓN DEL EJERCITO ban a prisión o. 3. en las inscripcio­ nes. 1 (362). nieto del primero y sobrino del segundo. 1. Strat.1 3 4 o incluso se le daba una comida peor a la que reci­ bían sus compañeros: por ejemplo. degradaciones (a un centurión se le degradaba a soldado. 1. Tácito. XI. IV. 136. . Suetonio. en el 238. G. los oficiales podían recompensar a los buenos soldados. reconocido como emperador por el Senado de Roma. podía recibir golpes: el sarmiento. Finalmente. se le obligaba a pasar la noche fuera de las murallas. ni.. Frontino. es decir. L as RECOMPENSAS Por el contrario. Strat. VIH. y ese poder tiene tanta importancia que. como ocurrió con la X Legión según el texto de Suetonio que hemos citado anteriormente. Polieno. 2. y lo mismo sucedió con la III Legión Gallica con Heliogábalo y. 24. XXIV. en los dos últimos casos citados.. se le entregaba cebada. y VI. en casos extremos. Otros castigos eran de orden económico.

En ocasiones recibía un re­ galo en metales preciosos: alguna vez Augusto distribuyó así oro y plata. lat. 4-7. más que las tres recompensas enumera­ das en la inscripción que acabamos de citar (láms. La dife­ rencia fundamental reside en la persona a que se otorgan: militares sin graduación u oficiales. Polieno. En principio.. 138. co­ llares y brazaletes» (se llamaban faleras a unas placas muy parecidas a nuestras medallas modernas). 6. que efectuaba entonces como immunis. 1. las primeras sólo se entregan nor­ malmente como recompensa por una hazaña (ob uirtutem). Maxfield. hijo de Quintus. H. VII. Se las llamaba «murales» o «de empalizada» (para aquel que alcanzaba primero la defensa enemiga). podían obtener distin­ ciones reservadas en principio a personajes de más alto rango. Plinio ei Viejo. sin bus­ car la popularidad. Además. a excepción de los primipilos. los centuriones sólo reci­ bían coronas.1 3 7 Como los demás. XVI. según re­ coge una inscripción1 4 0 hallada cerca de Turín y grabada en honor de «Lucius Coelius. n. XXV. V. en 137. 5 (sin duda bajo la forma de condecoraciones). y a menudo a simples soldados. sino simplemente por su participación en la campaña (incluso. «cívica» (para quien sal­ vaba la vida de un ciudadano romano).. G.. 7 muestra un aquilifer que exhibe nueve faleras y dos collares en el pectoral de su coraza). cambiaba de unidad. Suetonio. cuyo valor era puramente honorí­ fico. convirtién­ dose en duplicarius y hasta en centurión. como las coronas.» Las condecoraciones1 3 9 presentan una gran diversidad. N. VIII. que podían obtener ade­ más una «lanza pura» (hasta pura). condecorado por su valor (ob uirtutes [ sic] ) con faleras. «naval» (por un éxito marí­ timo). Corpus inscr. En efecto. este emperador concedió sobre todo medallas (dona militaría). ¿ V . 1981. [Marcus] Agrippa una bandera azulada.. o incluso ascendía en el escalafón. A. A los oficiales no se les acostumbra a recompensar por su valen­ tía. pasando de una cohorte de auxi­ liares a una legión. y XXII. VIII-IX.. soldado de la IX Legión. «de sitio» (por haber conseguido levantar un asedio) o «de oro» (por diversas hazañas). 12. que coronas obsidionales y murales.° 7. 3-4. En el mejor de los casos. Entregó como pre­ sente a M. V.LOS HOM BRES 85 todo el servicio. The Mitítary Decorations o f the Rom án Army. véase Flavio Josefo. Auiu-Gelle. Strat. 140. 6-14. después de su victoria naval en Sicilia. Estas últimas las concedía sólo en muy raras ocasiones. 139. A. la lám.495. Aug. en principio. Como excepción. 3 (14). [él] otorgó con mucha mayor facilidad con­ decoraciones. V. portador de signum. V. pero con discernimiento:1 3 8 «Por lo que se refiere a las recompensas militares. . los simples soldados no po­ dían conseguir. collares y todas las demás insignias de oro y plata. 24.

Tienen derecho a coronas. se tiene en cuenta el lugar ocupado por el beneficiario en la jerarquía (cuanto más elevado. Se. LXXVI. como Trajano. cuyo número. Pero subieron hasta 8. Ac. se considera que la repetición de una condeco­ 141. VIII-IX. Nagy. es necesario establecer diferencias te­ niendo en cuenta la cronología. XVI. quedan todavía por hacer dos observacio­ nes. pp. varía esencialmente en función de tres criterios: en primer lugar. Condecoraciones de oficiales bajo Trajano. Acta Ant. 1968. que alcanzó igual digni­ dad con Marco Aurelio y Lucius Verus. finalmente. a lanzas puras1 4 1 y a estandartes de caballería (láms. y Titus Pomponius Vitrasius Pollio. y en ello interviene el mérito personal. . pues algunos emperadores. 142. pp. un legado de legión no obtuvo de Marco Aurelio más que tres coronas. mayor obtención de honores). en otro caso. general de Trajano.86 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO ciertos casos. 12). «La haste puré». Le Bohec. Hung. como Marco Aurelio. T. esas cifras aún alcanzaban niveles inferiores: 1. dos lanzas y dos estandartes. Y. jamás fijado de forma rí­ gida. 289-295. Revue des Études latines. fueron más generosos que otros. según T. hasta las guerras civiles les permiten obtener condecora­ ciones). Por una parte. De manera general. 1998. pa­ rece que se pueden distinguir dos niveles por grado. 8 y 8 para Lucius Licinius Sura.. en tiem­ pos de Adriano. 1 y 0. 27-34. Podríamos citar también otros ejemplos de análogas irregularidades. a continuación. Nagy1 4 2 En cambio.

Y. terminándola en 5 o en 0. más breve es el servicio en él. los sol­ dados romanos no se licenciaban más que cada dos años. el 5 dC. sirven entre veintisiete y veintinueve años hasta el 138. XIII. Sev. En efecto.1 4 6pero. 78. I. AL. los romanos no tenían la misma concepción del tiempo que nosotros. los guardias de corps (equites singulares Augusti). . Tácito. los epigrafistas han señalado que la costumbre de mencionar esta clase de recompensas se pierde a comienzos del siglo ITT y no supera el reinado de Caracalla. Tomadas todas esas precauciones. veinte. Dion Casio. 146.. LV. de alguna manera una promoción en el interior del grado. mientras que otras (dificultades financieras. XL. en el siglo II. que llega a los veintidós al año siguiente. duraba muchísimo. Prob. por lo general. bajo Severo Alejandro. sin duda. 3. Así. y el Estado impone un total de veinte años. en la práctica. ritmada por ocupaciones que. a partir del 6 dC. más cuatro como veteranos. 144. ciertas circunstancias (una guerra importante) podían alargar el servicio por encima del tiempo legal. Por otra parte. Sin embargo. aquellos que contaban con un estado civil no daban. Valeriano. agobiada entre el miedo al castigo y la esperanza de recompensa. 1989. ¿Cuántos años? Esa es la cuestión que se plantea. al fin del reinado de Augusto. 5. su edad con precisión:1 4 4 a menudo redondeaban la cifra más próxima. Aur. la teoría es de veinte años como mínimo. para colmo. 542. en la guarnición de Roma. An. V. En cuanto a los legionarios. que no son más que pura ora­ toria. por ejemplo) podían provocar desmovilizaciones anticipadas. los textos literarios1 4 3 hablan todavía de ello a lo largo de todo ese mismo siglo. L a DURACIÓN DEL SERVICIO Esa vida militar. Le Bohec.1 4 5 los pretorianos servían dieciséis años y los soldados de las co­ hortes urbanas... Historia Augusta. La H Ie Légion Auguste. p. Tácito y Probo. 145. y solamente veinticinco después de esa fecha. Además.. pero también monótonas. VI. 23. se co­ bran. 2. y la solución al problema no es sencilla. esa distin­ ción se desdibuja. aunque las levas eran anuales. Así. algunos soldados 143.LOS HOM BRES 87 ración representa un honor. Modestas. 1. es posible proponer con cierta prudencia algunas cifras que va­ rían en función de un principio esencial (y es la única certidumbre con que contamos): cuanto más elevada sea la dignidad del cuerpo. los da­ tos varían muchísimo: el 13 antes de nuestra era están dieciséis años en el servicio activo.

90. pues se señalan nuevamente veinte de servicio.1 4 8 Los cuer­ pos que no se encuentran en el primer plano son también. Carcopino. las obligaciones resultantes no impedían.. que parecen dema­ siado sencillos. También en el interior de un mismo cuerpo encontramos diversidad y jerarquía. 147. pero cuenta por igual la especialidad: el portaáguila. sin embargo. el artillero o el trompeta se bene­ fician de un prestigio que no tienen los demás. las cifras varían entre los veintitrés y los veintiséis años. es evidente que el hombre que ingresaba en la ca­ rrera militar pasaba al servicio del Estado buena parte de su existen­ cia. si sirve en un cuerpo urbano.88 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO sirven hasta treinta o cuarenta años. a su homónimo el comandante de navio. Thomas. En el siglo n. Esa jerarquía se basa. Tácito. entre las diversas clases de unidades (guarnición de Roma. Conclusión Por tanto. y de veintiocho en la segunda mitad del siglo n. Según J. Le Bohec. volve­ remos más adelante sobre ello. 149. desgracia­ damente. los menos conocidos.1 4 7 Esos excesos provocan revuel­ tas y. sino también que.1 4 9 los auxiliares sirven veinticinco años en la época de Augusto. se vuelve a los dieciséis años. op. por ejemplo.. Carcopino. P. 144. 17. es superior. cit. 1 . efectuarán un servicio de veintiséis años a principios de la era cristiana. Pero es evidente que deberemos volver sobre estos datos. y un decurión conseguirá más gloria y bene­ ficios si pertenece a un ala que a una cohorte. descansando sobre una jerarquía: el pretorio prevalecía sobre las co­ hortes urbanas. En cuanto a los marinos. J. que gozara de una vida privada y que desempeñara un papel en la vida económica y religiosa de la provincia donde se encontraba de guarnición. 1930. combinadas en un sistema muy complejo: no es sólo que el centurión se encuentre situado por encima de un soldado. p. Una organización de esa clase exige una enorme dedicación por parte de los oficiales e im­ plica dos necesidades: que la aristocracia acepte desempeñar su papel y que el Estado lleve a cabo una política de reclutamiento basada en la calidad. En resumen. Mél. en el hecho de servir en esta o aquella tropa. los legionarios sobre las auxiliares y la marina. 148. por tanto. pero por poco tiempo. poco después del 14. veintiséis a partir de mediados del siglo i y veintiocho a partir de Caracalla. . n. An. Y. y matizarlos de entrada. 3. ejércitos de provincias y flota) existía una gran diversidad.

después de su creación por Septimio Severo. que son honores per­ manentes. Galieno generalizó esa práctica. 1. en particular por lo que se refiere a los sol­ dados. I. Los suboficiales: 59 centuriones. II. Desde Augusto. en ocasiones. el legado de legión se halla sustituido por un prefecto ecuestre en Egipto y en las tres unidades denominadas «par­ tas». La jerarquía La jerarquía elemental Los títulos honoríficos: immunis .simplaris ~ simplaris candidatus comícularius beneficiarius curator magister optio discens euocatus ueteranus . Los oficiales (por orden de dignidad): 1 legado imperial propretor (rango senatorial) 1 tribuno laticlavio (rango senatorial) 1 prefecto del campamento 5 tribunos angusticlavios (rango ecuestre) 1 (?) tribuno «de seis meses» (sexmenstris).LOS H OM BRES 89 Cuadro resum en : l a o r g a n iz a c ió n d e u n a l e g ió n El cuadro siguiente. al tiempo que suprimía el tribuno laticlavio. y los cargos temporales: con el estado actual de la docu­ mentación es.principalis tmmums munifex triplicarius duplicarías sesquiplicarius . con un primipilo a la cabeza y los otros cuatro centu­ riones de la I Cohorte. mezcla intencionadamente los grados. imposible distinguir unos de otros.

Los cargos propiamente militares (algunos títulos pueden encon­ trarse bajo dos rubricas diferentes) Las amms Infantería antesignanus postsignanus Caballería eques discens eq. uexillarius tesserarius optio pollio mulio magister campi exercitator pequarius hastiliarius quaestor Artillería ballistarii doctores ballistarum magister La transmisión Los estandartes aquilifer discens aq. optio sig.90 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO 2. quintanarius ballistaiiAm . principalis sig. signifer + adiutor discens sig. uexillarius [ imaginifer] La música tubicen comicen bucinator ihydraularius] La segundad Los centinelas excubitor aedituus ad signa cusios basilicae custos armorum ad balnea horrearius ad portam clauicularius circitor tesserarius horologiarius Los escoltas speculator singulañs secutor strator domicurius La información proculcator explorator La instrucción campidoctor doctor cohortis optio campi magister campi exercitator doctor armorum armatura discens arm.

Las funciones desconocidas ad praepositum conductor ad fiscum .LOS HOM BRES 91 3. marsus El servicio veterinario pequarius pollio ad. La policía y la justicia quaestionarius stator hurgarías stationarius optio ó. La administración exactus act(u)arius com men tariensis 0 a commentariis summus curator librarius (a rationibus) notarius exceptor scñba tabularía interpres cerarius canalicularius immunes diversos adiutores diversos ad anuam .ad annua(?) quaestura Los soldados Las oficinas: los esclavos y libertos officia arkarius tabularius dispensator uikañus 5. y lib. cum camellis El aprovisiona­ miento (signifer) quaestor act(u)arius cibariator frumentarius dispensator horrearius molendarius mensor frumenti librarius horreorum uenator lanius ad ligna balnei salariarius asciía carrariarius Los sacerdotes hamspex uictimarius ad hostias pullarius El taller magister optio doctor 4. Los servicios El cuerpo de ingenieros y los talleres Las construcciones metator librator mensor0 architectus El servicio sanitario La medicina medicus (simple u ordinarius) capsarius librarius discens caps.

de otra. pues concierne a la sociedad: ¿de qué re­ giones y de qué medios proceden los soldados? Esas cuestiones son más importantes de lo que puedan parecer. de cualquier manera. y así han re­ accionado las mentalidades colectivas de la Antigüedad.Capítulo III EL RECLUTAMIENTO. pues el origen de un hom­ bre depende en buena medida del lugar en que se hace. pasó lo esencial de su vida en los campamentos. ya no presentaremos excepciones. en otro tiempo había ejercido la profesión de pastor y. cual­ quier senador debe pasar previamente por el tribunado laticlavio y la legación de la legión. parece inútil e imposible es­ tudiar el reclutamiento de los cuadros superiores. y sería una tarea que. sin duda. en la medida obviamente en que las fuentes nos lo permitan. en parte ficticio. sino que trataremos de hacer un estudio general. un hijo de cen­ turión obtenía más fácilmente un grado que el hijo de un simple soldado. Un trabajo así obligaría. Teniendo en cuenta lo que se ha ido constatando en los capítulos precedentes. En adelante. por sí sola. des­ pués. en primer lugar. donde fue as­ cendiendo sucesivamente por los diversos grados. una carrera de esa clase in­ dica un carácter excepcional y. de una parte. exigiría más de un . a examinar esos dos órde­ nes en conjunto. hasta alcanzar el más elevado de todos ellos. cualquier equites está obligado a comenzar su carrera por las milicias ecuestres (aunque se conocen excepcio­ nes). En efecto. la importancia del reclutamiento. Seguramente. cae por su peso que es necesario establecer distinciones entre las diferentes clases de unidades. queda claro que el destino de ese personaje se urdió el día en que ingresó en el ejército. y en­ tre los oficiales y los soldados. por tanto. Dentro de los límites de esta obra. LA APUESTA POR LA CALIDAD Del 235 al 238. el Imperio romano fue gobernado por un coloso conocido con el nombre de Maximino el Tracio. Según la Historia Augusta. Pero esta cuestión presenta un interés aún más fundamental para los historiadores actuales. De este ejemplo se deduce.

dispo­ nemos de dos buenos libros. / / reclutamento delle legioni. Finalmente. en el interior de cada cuerpo. uno de ellos para los auxiliares. y en lo que se refiere a los simples soldados. en el seno del ejército. del mismo autor. r. esas funciones son prácticamente obligatorias y que han sido asu­ midas por todos o por casi todos. el ejército de fronteras y las flotas: está ahora muy claro que las cosas no debieron suceder de igual manera en todas ellas. no nos permitirán trazar un cuadro completo. K. 1971. los centuriones. 1. tres artículos en Esercito e marina di Rom a avitica.94 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO libro.. En efecto. 2. la guar­ nición de Roma. Y. y fundamentalmente. Welt. esa clase de investigaciones se arries­ gan a no valorar en lo que se merecen determinados aspectos origi­ nales. La IIIé Légion Augnste. Gagé. pp. obra de G. 1951. 1991. Alfoldy. 5. lo ideal consistiría en poder estudiar el reclutamiento tomando en consideración tres diferencias esenciales. y esto cae por su propio peso. Pero hay otras más. en el siglo in. que tienen ya una vida que supera los treinta años. Aufstieg u. 82-122. Le Bohec. convendría poder seguir a lo largo de todo ese tiempo cada una de las grandes clases de unidades. Pero las lagunas. En primer lugar. 491-530. Kraft. 1992. ambas publicaciones. 1989. Augusto no se encontró en las mismas condiciones que cualquiera de los nume­ rosos emperadores efímeros que. los demás aspectos del tema no han recibido siempre un tratamiento tan eficaz. Histoire social de Rome. Niedergang d. 11-141. para tener en cuenta la puesta al día en lo que concierne tanto a las unidades de ciudadanos4 como a las 1. 4. pp. Les classes sociales dans l'Empire romain. . véase n. pp. col.1Por otra parte. véa­ se n.a ed. V. véase n. teniendo en cuenta que. Véase especialmente G. Por fortuna. pp. Forni. debido a K. 1953.2 y el otro para los legionarios. 1974. Kraft. siguiente. los suboficiales de to­ das clases y los simples soldados. Forni. G. sería deseable distinguir. Forni. 2. En segundo lugar. Un buen resumen en J. 339-391. tanto de docu­ mentación como de bibliografía. es necesario valo­ rar una inevitable evolución a lo largo de tres siglos de historia: es evi­ dente que. en el momento en que organizaba su ejército. si­ guiente. París. vivieron la «crisis del Imperio». Generalidades Esas lagunas de la documentación representan una primera di­ ficultad. Z u r Rekm tierung der Alen and Kohorten an Rhein und Donan. Existen otras dificultades. G.3 por otro lado. Mavars. II. 3. Desgraciadamente. han sido actualizadas.

Esa dificultad.6 pero había nacido en Lepcis Magna. o «extranjero». era esclavo o libre. por ejemplo en la época de Cómodo. estaba excluido de la participación en la vida colectiva de la ciudad en que se encontraba y. en ocasiones. convertir «regional» en una especie de sinónimo de «provincial». y 337 ss. Vbique populus.. 171 ss. 94 y n. 265. Ciertamente. se mantiene una ambigüedad. pp. . esos soldados son los que actualmente se conocen mejor. 129: la cuestión del origen de los Septimios africanos es aún objeto de debate. cada hombre poseía el sentimiento de pertenencia a una ciudad y. todos los habitantes del Imperio se ca­ racterizaban por contar con un estatus jurídico determinado: desde hacía más o menos tiempo. proponemos además no tener en consideración más que el estado del mundo romano como se encon­ traba a finales del siglo n. pp. Y. 1982. y considerar como «extranjeros» a todos los militares que no pueden incluirse en alguna de las dos categorías precedentes.-M. y Britania se había escindido en dos. 1982. sino tres. un legionario. que ya no era sencilla. en contacto. Numidia se había separado de África. cada habitante del Imperio no tenía una sola patria.EL RECLUTAMIENTO 95 alas y las cohortes. de Ariminum (en la ac­ tualidad Rímini). y que. XLIV. Palestina de Siria. Es necesario ofrecer una definición clara de cada uno de esos tres adjetivos. menciona su origo: Marcus Aquilius Proculus. Proponemos reservar el término «local» al caso en que los soldados procedieran de la localidad próxima al campa­ mento en que sirven. viene a añadirse a otra que tiene su origen en la realidad de la Antigüedad. des provinces ibériques. es necesario precisar también que algunos persona­ jes habitantes de provincias conservaban el recuerdo de la ciudad ita­ liana en la que. 1982. con­ servaba un horroroso acento africano y su ascendencia se hallaba mar­ cada por un indiscutible mestizaje. no podía votar en las elecciones de los magistrados municipales. que se solapaban o interferían entre sí. en Maurétanie Césarienne. Le Bohcc. R Le Roux. Así. Les troupes auxiliaires. en las mentalidades co­ lectivas de los antiguos. 92-93. de la tribu Aniensis. en ese último caso.. N. creada recientemente. L'année romaine. en la Libia actual. Benseddik. Epigraphica. 6. p. por ejemplo. Pero eso no es todo. por tanto..5 se impone ya un esfuerzo de síntesis. todos pertenecían a una de las múltiples culturas. p. J. conservaba la­ zos con otra. por el empleo de un vocabulario demasiado a menudo impreciso: hablan de un reclutamiento «local» o «regional». hijo de Marcus. Así pues. en su onomástica.. tiempo atrás. se influen­ 5. Algunos historiadores han tendido a complicar una realidad. pues. habían vivido sus antepasados: es posible que Septimio Severo no haya olvidado que su familia procedía de ul­ tramar. En efecto. con Septimio Severo. Ahora bien. En segundo lugar. Lassére. 1977. En fin. ciudadano romano o desplazado. considerado como un extranjero si vivía en una colonia. por tanto..

4. 5. 1. 1976. Italia no se hallaba organizada en pro­ vincias. a los historiado­ res les ha costado en ocasiones alcanzar conclusiones claras. XIII. 35. por otra. pero que era ciudadano romano o des­ plazado. Las Actas del mártir Maximiliano9 muestran que todavía en la época de la Tetrarquía. Como. 9. de las existentes en el Imperio: se yuxtaponían y se interpenetraban tradiciones indígenas e italianas. Benabou. 58. 4. . los cambios que se constatan ¿eran consecuencia de una voluntad política clara o impuestos por la fuerza de las cosas. cualquiera que fuere el rango de este úl­ timo. conviene admitir además la precisa distinción establecida por M. lógicas y coherentes. bajo el Alto Imperio. por una parte. el 12 de marzo de 295. y las diferencias existentes entre los distintos tipos de unida­ des. 8. Benabou7 entre romanos. La vraie Légende dorée. P. Como contrapartida. y 5.96 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO ciaban recíprocamente. esa operación formaba parte de las tareas que incumbían al gobernador de la provincia. An. procedían de la ciudad o del campo. 583-584. el procónsul que ase­ diaba Cartago se trasladaba a Tébesa para efectuar el reclutamiento. 9. p. y con este propósito no debe olvidarse que es preciso no descuidar la evolución. Monceaux. 251. XVI.. en primer lugar. por apremios financieros? Con el fin de responder a esas tres importantes cuestiones es preciso examinai'. 82. 3-4. 1. y podía expresarse en galo o en latín. I.8 el de legado imperial propretor o el de procónsul. 1928. por ejemplo. el emperador envió allí con esta finalidad a una persona que 7. «romanizados parciales» y «refractarios». 69. Sólo en este último caso. Tácito. es decir. y a qué edad ingresaban en el ejército? Y finalmente. 2. los problemas planteados por la cuestión del reclutamiento son bien conocidos. 16. ya sea el de procurador. véase n. La résistance africaine á la romanisation. La organización material E l RESPONSABLE Y EL CONTINGENTE La leva recibía el nombre de dilectus. H „ II. pertenecían a familias ricas o pobres. un parisino decía que habitaba en Lutecia. M. 1. cómo se organizaba el reclutamiento de manera concreta. Al no haber tenido en cuenta esas dificultades. Se confiaba siempre a un responsable que ocupaba un cargo elevado en la sociedad. Así. Los especialistas se han planteado tres cuestiones: ¿cuáles fueron los orígenes geográficos de los soldados? ¿Cuáles fueron sus lu­ gares de procedencia. Acta Maximiliani. 3. En tiempos normales. pp. III.

Tácito. II. Por otro lado. .1 0 En caso de crisis o de alguna dificultad. pero. según Tácito. en la península. más o me­ nos. dada esa situación. 13. cuyo título variaba dependiendo de la situa­ ción jurídica de la región en la que operarían: eran. Forni1 2 ha calculado que una legión no necesitaba más que doscientos cuarenta soldados nuevos por año. para veinticinco unidades de ese tipo. de una cantidad mínima.. se llega a un total de dieciocho mil hombres para el conjunto de la cuenca mediterránea. cualquiera que fuese la dignidad del responsable. se necesitaba un número parecido para las tropas auxiliares. acusado por los cirenaicos de haber violado el tesoro de Esculapio y de dejarse co­ rromper mediante intrigas y oro en las levas de soldados». el servicio mi­ litar obligatorio se mantuvo durante toda la duración del Imperio. y se envía a los terri­ torios vecinos a los hombres que sirven bajo sus estandartes para rea­ lizar esas operaciones. 4.E L RECLUTAMIENTO 97 ostenta el título expreso de dilectator.1 3 «Vitelio ordenó 10. Tácito. este último iba siempre acompañado de una escolta imponente como nos enseña una inscripción1 1 grabada en honor de un tribuno por «los centuriones y los soldados de la III Legión Cirenaica y la X X II Legión [Dejotariana] que han sido enviados a la provincia de Cirenaica para efectuar la leva (dilectus caussa [sic])-». Forni. 12. 11. n. parecería fácil reunir un efectivo así. y que la marina y la guarnición de Roma juntas tenían unas exigencias aná­ logas. en tiempos de Nerón. «se dictaminó la exclusión del Senado de Pedius Blesus. G. 1951. 30. II reclutamento. G. Pero. los misi ad dilectum. An. se debía com­ pletar su número con conscriptos: al menos en teoría. Llegó a darse el caso de que al­ gunos jóvenes habían comprado a precio de oro la exención del servi­ cio militar haciéndose declarar inútiles. 69. 1953. 1. por tanto. En primer lugar. p. Cualquiera que hubiera sido la población global de esos territorios. Así. a las finanzas imperiales les había costado siempre sopor­ tar un peso de esa clase. Las dos unida­ des en cuestión pertenecen al ejército de Egipto. el Estado ape­ laba a los voluntarios. Se trata. se recurría a encargados de misión extraordinarios. Si se tiene en cuenta que. y en las que ocupaban la autoridad del príncipe se llamaban tam­ bién dilectatores e inquisitores. ¡ 8. Por tanto. lo que. los jóvenes susceptibles de verse afectados son poco numerosos. si éstos no eran suficientes. supone una cifra anual de unos seis mil reclutas para todo el Imperio. L'Année épigraphique. así. se casti­ gaba al organizador de la operación. cuando se sentía la ur­ gencia de conseguir nuevos refuerzos. el año 69. H. XIV.. en las provincias senatoriales los legad ad dileclum.° 88.

i. del que se libran también ciertos centuriones).1 4Esas dificultades pueden sorprendemos: dieciocho mil hom­ bres son muy pocos para una extensión tan enorme. Bonmr Jahrb. y le hace pasar por la toesa para estar seguro de que no se encuentra por debajo de la talla mínima impuesta (1. CLXTX. Finalmente. lo que no deja de ser excesivo. a un census local. al mismo tiempo se les ofrecía la licencia a to­ dos». E l CONSEJO DE REVISIÓN Esta exigencia aparece con toda claridad en el consejo de revi­ sión. 1969. X. al menos a algunos se les exigía que supieran leer. la epikrisis. W. Davies. esa operación iba unida a una especie de censo. 16. Cartas. pp. . pues es la lengua de mando de todo el Imperio.98 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO recortar los efectivos de las legiones y de los auxiliares y prohibió nue­ vos enrolamientos. 9) muestran claramente el desarrollo del dilectus. per­ fectamente atestiguada. Finalmente. R. 82. las autoridades proce­ den a un examen intelectual: para servir es preciso conocer el latín. escribir y contar. 208-232. comienza por un examen físico: el responsable se asegura de la buena conformación ge­ neral del joven y. Tácito. rarísi­ 14.65 m para un legionario). 29-30.. cuando la ne­ cesidad de legionarios se hacía acuciante. véase tam­ bién Plinio el Joven.1 6 A continuación. Las Acta Maximiliani (n. evidentemente. y si había nacido en una familia de desplazados se le orientaba hacia los auxiliares. aunque éstos no se vieran afectados por el dilectus. antes de enrolarlo se le concedía a un bárbaro el estatus correspondiente. A veces. Incluso se conocen algunos casos. puede darse una situación en la que ni la conscrip­ ción ni el voluntariado fueran suficientes para responder a la demanda. y esto no era lo más sencillo. de su pertenencia al sexo masculino. no se trata de reclutar a cualquiera: el imperativo de calidad. Pero. la probado1 5 (examen que sufrían tanto los simples soldados como los oficiales. corres­ pondiente a una política consciente y querida por el Estado romano. comprueba igualmente la vista. 15. El con­ trol. de hecho. omnipresente en la civilización romana. que se realiza sobre tres aspectos principales. si era ciu­ dadano se le enviaba a una legión. Vegecio. En Egipto. Se le pedía al joven su origen: si era hijo de notable podía aspirar al centurionato. ha hecho decir a algunos historiadores que el ejército funcionaba como una máquina de multiplicar ciudadanos. intervenía el aspecto ju­ rídico. impone en realidad una elección restringida. 5. I. en ese caso se recurre al servicio de los retirados: se moviliza a los ve­ teranos. Esa práctica.

La moralidad también importaba: era necesario que el hombre no hubiera sufrido condena. 1942. en épocas nor­ males. debe condenárseles a muerte. pero ciertos histo­ riadores han considerado que el origo «uem a» mencionado en algunas inscripciones indicaba que su titular no disfrutaba de libertad. puede designar a un niño nacido en servidumbre.. el acceso a cualquier clase de unidad estaba estrictamente prohibido a los esclavos. En efecto. si han sido entregados como sustitutos. 30 (véase 29). XXV. el emperador se vio obli­ gado a promocionar gentes de condición aún más baja:1 7 «Él [Augusto] sólo enroló dos veces libertos como soldados: la primera para prote­ ger las colonias cercanas a Illyricum. Suetonio. 20. XLIX. Normes civiques et métier militaire á Rome. 314-317. En respuesta a una pregunta de Plinio el Joven. 2. 4 (7). 18.EL RECLUTAMIENTO 99 mos es cierto. respondió:1 8 «Es necesario saber si han sido voluntarios.2 0 Se plantea aquí un problema que no parece haber sido tratado siempre de manera satisfactoria: se trata de la cuestión de la edad a la que se podía ingresar en el ejército. pero se aplica también a un perso­ naje que vive allí o que ha visto la luz en ese lugar. Cartas. p. Classical PhiloL. se trataba de esclavos que deberían servir a per­ sonas ricas de ambos sexos. 16. si han venido por voluntad propia. esa palabra signi­ fica entonces «nativo del lugar». la palabra uema tiene dos sentidos: ciertamente. Digeste. y Augusto velaba particularmente porque se rechazase a to­ dos aquellos que habían sido considerados culpables de adulterio. el reclutamiento es culpable. de desplazados que han conservado su estatus después del reclutamiento en las unidades de primera línea. La mayor parte de los historia­ dores dedicados a estudiar este tema han hecho la lista de los epita­ 17. tanto cuando era el propio joven como su padre quienes los habían ejercido. sin mezclarlos con los soldados libres de nacimiento ni entregarles las mismas armas. con pleno conocimiento de su condición. Si han sido llamados. la segunda para guardar la ribera [izquierda] del Rin. o si han respondido a un llamamiento o si han sido en­ tregados como sustitutos. G.» De hecho. Aug. 82. Plinio el Joven. y que le interrogó a propósito de dos hombres de esa categoría. que ejercía las fun­ ciones de gobernador de Bitinia. XXXVII. 19. Ch. J. pp. 1983. .» Esa ac­ titud de Trajano no tiene nada de extraordinaria. de he­ cho. ciertos trabajos eran considerados como infames (mercader de escla­ vos. por ejemplo) y prohibían el acceso al ejército.1 9 El examen jurídico comprobaba además otros aspectos. Starr. X. pero él les hizo liberar sobre el terreno y los colocó en primera línea. los culpables son quienes los han entregado. y Trajano se mostró intransigente con ello. Vendrand-Voyer. En ciertas circunstancias extremas.

del padre o de cualquier personalidad importante. soldado (miles) de tal unidad. si se tiene en cuenta la dureza y la duración del servicio. Había. se puede com­ prender que el reclutamiento tuvo lugar hacia los veinte años y su li­ cencia hacia los cuarenta y cinco. Es difícil imaginar que alguien de esas edades tomara una empalizada al asalto o que parti­ cipara en el entrenamiento cotidiano. Véase parte II. cit. por tanto. la sustracción ofrece la fecha de ingreso correctamente). Plinio el Joven. sabrá responder a tu benevolencia. 23. Le Bohec. el error procede de que. todos los hombres mantienen hasta su muerte el título de miles.. 147. se podía llegar hasta los treinta años. Y. y puedes ya juzgar por sus pri­ meros actos. joven. Cartas. ha vivido x años y ha servido y años». por ejemplo en caso de crisis. n. y deben también compararse con las fuentes literarias. Esas cifras pa­ recen más razonables. una dificultad: con ese método se encuentran personas que habían ingresado a los cuarenta y. El ascenso que concederás al hijo será para mí. p. por otra parte. probo.» El personaje alabado en esta carta 21. TV. Siento por él un gran afecto. ha merecido mues­ tras de simpatía sin reservas de los muy honorables Julius Ferox y Fuscus Salinator. puesto que. lo que le hace digno de su distinguido pa­ dre. E l INGRESO E N EL EJÉRCITO No era malo. op. X. sobre todo porque tiene como hijo a Nymphidius Lupus.. Se constata entonces2 2 que la regla imponía la elección de los reclutas entre los dieciocho y los veintiún años en tiempo normal. no utilizar más que las inscripciones que indican de manera explícita la muerte del soldado durante la duración del servicio (en ese caso. a los cincuenta años. activo.2 1 De hecho. excepcionalmente. no obstante. 87. Es necesario. muy duro y exigente. contar con alguna carta de reco­ mendación. 4. Plinio el Joven inundaba a Trajano con esa clase de peticiones:2 3 «Señor. motivo de alegría y de gratitud. estableciendo después una lista con los resultados obtenidos. En el caso de un ciudadano que lleve ese título. lo que no ha impedido que ese per­ sonaje se calificara de soldado hasta el día de su muerte. una vez regresados a la vida civil. 22. el primipilo Nymphidius Lupus ha sido mi compañero de armas.100 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO fios redactados sobre el modelo «tal. se­ ñor. como prefecto de cohorte. que haya servido veinticinco años y haya fallecido a los setenta y cinco. cap. a continuación se hace la resta pertinente x-y para obtener la cifra buscada. en ocasiones. .

1972. obra de P. La complejidad de las medidas que se tomaban para el recluta­ miento hace pensar que esas operaciones. Y. 26. pero hay un caso en el que sucede inmediatamente después:2 4 esa singularidad se explica quizá por el hecho de que la leva en cuestión tiene lugar du­ rante un episodio de la Guerra Civil. por tanto. . 4. pero incluso simples soldados tenían ventaja si dispo­ nían de recomendaciones. P. 25. «recluta». una donde la pertenencia a un grupo o a un nivel se hacía en función de criterios jurídicos. era preciso inscribirse en un álbum. comprometiéndose a servir bien. quizás. B. op. pero tampoco militar. El. 1978. pues podían utilizarlos cada vez que se presentaba una posibilidad de pro­ moción. «marcado». no debe retenernos. Le Bohec. Dobson. H. tenían por objetivo mantener una política de calidad. y la VII Gemina. llamado iusiurandum o. accedía a un estatus intermedio en el que ya no era ci­ vil.EL RECLUTAMIENTO 101 sirve de oficial. Una vez finalizado el consejo de revisión. Finalmente. per­ 24. Le Roux. Los beneficiarios de esta clase de docu­ mentos tenían. normalmente. la III Augusta. así.2 6 que pertenecía al ejército de África. el signaculum. algunos cristianos consideraron incompatibles el juramento-sacramentum y el bautismo-sacramento (igualmente un sacramentum). pp. prestaba juramento ante los dioses y el emperador. 89-147.2 7 es­ tacionada en Hispania. es decir. Casa Velázquez. Este último trabajo.. cit. 3-4. presentaba un aspecto religioso. Mél. un trozo de metal colgado de una cuerda alrededor del cuello. interés en no desprenderse de ellos. VIII. salvo en el caso de los primipilos2 5 y de dos legiones. Ese compromiso. A continuación es obligado afir­ mar que ese problema ha sido poco estudiado. se le decía entonces signatus. esta cere­ monia tenía lugar cuatro meses después de la probatio . es necesario comenzar por el examen de los centu­ riones y los primipilos. sacramentum. jerarquizados también entre sí y más cerca­ nos a los soldados que a los nobles. el joven. en unas listas (in números referri). Como la sociedad romana estaba estructurada en órdenes. En efecto. aún le esperaban tres formalida­ des más. Tácito. 27. El reclutamiento de los centuriones y de los primipilos Como la situación de los oficiales. Die primipilaires. senatoriales o ecuestres. que no se hacían a la li­ gera.. Además recibía. y que simbolizaba su pertenencia al ejército. n. 58. Le Roux. promovido a tiro. al menos hasta fechas recientes. a veces.

y adoptar en adelante un tipo de clasificación que será muy utilizada más tarde. En el siglo II. . a conti­ nuación. la procedencia geográfica y. Sus progenito­ res son hacendados. el movimiento se debe a que estos últimos han preferido ingresar antes en la guarnición de Roma que en las legiones. pues las fuen­ tes se muestran muy decepcionantes sobre este aspecto. indicativo de una promoción más rápida. o por esta o aquella unidad no parece que ha­ yan constituido privilegio alguno. el resto nacieron en Occidente. la situación parece a un tiempo más sencilla y más estable. sus habitantes. fenómeno que se constata desde la época de Trajano-Adriano. ciudadanos de pleno derecho. Los centuriones. en el siglo ITT parece que ya no hay italianos: la evolución iniciada en el siglo n había lle­ gado a su fin.102 LA ORGANIZACIÓN DE L EJÉRCITO mite eliminar una hipótesis: en el curso de una carrera. disfrutaban de los mismos privilegios que si vivieran en la capital: son los italianos de ul­ tramar. Desde el punto de vista social. de hecho. en primer lugar. el origen social. y que consis­ tirá en estudiar. Los PRJM IPILOS Será más fácil comenzar por presentar a los militares de digni­ dad más elevada. El efectivo lo completan algunos equites romanos (ex equite romano). los primipilos proceden en su ma­ yoría de las ciudades italianas. se instaura una mayor diversidad: los provinciales acceden con mayor facilidad al primipilato. los primipilos (véase n. que ejercen funciones municipales en ese estrecho marco. en las colonias: con este último nombre se conocen aquellas ciudades con­ sideradas jurídicamente como un pedazo de Roma instalado lejos. cuyos bienes apenas sobrepasan el territorio de una sola ciudad. pues esa elección les aseguraba salarios más elevados y les permitía disfrutar de los encantos de la Ciudad. el paso por esta o aquella provincia. se sabe que la demografía de la península conoció di­ ficultades a partir de finales del siglo I. los primi­ pilos proceden normalmente de familias de notables. por otro lado. No hay que pensar en que esos emperadores hayan aplicado una política consciente y vo­ luntaria de exclusión de los italianos. En fin. se iban desplazando según las vacantes de puestos que quedaban: sólo el paso por la I Cohorte o por la guarni­ ción de Roma representaba una promoción para un suboficial que sir­ viera en una legión. que permanecían como media tres años y me­ dio en cada guarnición. En el siglo I de nuestra era. 33). Por lo que podemos saber.

presen­ tar algunos rasgos originales. 26 y 27). Podemos. contamos con cifras muy completas de dos legiones (véanse ns. porque. A pesar de todo. Híspanos f Occidentales -j [ italianos otros 1 S . U í Total 13 16 15 1 2 7 5 0 9 7 5 0 2 2 5 1 Orientales Total 14 21 10 45 IT T Legión Augusta s.EL RECLUTAMIENTO 103 L O S CENTURIONES Las diferencias en el reclutamiento entre centuriones y primipilos no debían ser muy importantes. E L RECLUTAMIENTO GEOGRÁFICO La patria de los centuriones VII Legión Gemina s. aunque es preciso reconocer que nues­ tro conocimiento continúa siendo insuficiente en razón del escaso número de estudios sistemáticos sobre este aspecto. III 2 1 Total 12 7 Total 5 27 6 38 . la documentación es abundante. en definitiva. éstos no son más que los mejores de aquéllos. 1 Africanos í Occidentales l Otros Orientales 1 2 6 7 2 1 9 10 italianos 1 1 S. Nos ha parecido pre­ ferible presentar en primer lugar los cuadros y comentarlos a conti­ nuación. II S. Además. II 9 5 S. no obstante.

al mismo tiempo. un reclutamiento re­ gional. En el siglo II. Flavio Josefo. Pero se comprueba ya la aparición de algunos orientales en la III Legión Augusta. hemos pensado utilizar dos elementos. G. los italianos ocupan una posi­ ción dominante. 1. Los orien­ tales. dismi­ nuye de manera paralela el peso de los italianos. que servía en una unidad estacionada en Siria. y existe. sobre todo en Hispania. en la época de Nerón. en el de Africa. ausentes siempre de esta última región. aunque esa regla no esté perfectamente verificada en el caso de Hispania y. su presencia es parti­ cularmente modesta en Hispania. todavía modesto. en el siglo í. sin duda. éstos ocupan todavía una posición sólida. IV. es notable la presencia de una neta diversificación. Y todavía hay más: 28. En prim er lugar. no obstante. por la movilidad bastante importante existente en el seno del cuerpo de centuriones.104 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO De manera general. bajo el Imperio. en la mayoría de los casos. la ma­ yoría de ellos de las colonias de Occidente. Aunque los suboficiales origi­ narios de la península no han desaparecido por completo de las lis­ tas. en especial de las regiones romanizadas del oeste de las llanuras danubianas. sobre todo. sí es evidente que han cedido la preeminencia a sus colegas pro­ cedentes de provincias. Además. procedentes. Los ORÍGENES SOCIALES Si la mención de la patria (origo) se encuentra a veces en ins­ cripciones donde se habla de centuriones. mal que bien. sin embargo. . desempeñan en lo su­ cesivo im papel importante en África. En el siglo m. mientras que los «indígenas» van siendo poco numerosos por todas partes. Flavio Josefo28 habla de un centurión sirio. se documenta un neto progreso de los provinciales. Si bien los orientales se hallan pre­ sentes ya a partir de ese momento por doquier. Es necesario abordar el problema de manera indirecta y. sabemos que los nuevos ciudadanos presentaban su gentilicio al magistrado que les concedía la naturalización. 5 (38). era el príncipe (pero no exclusivamente). Las personas origi­ narias de las viejas colonias de Occidente aportan un número nada despreciable. para ello. lo que se explica. por el contrario. desde la época de Trajano-Adriano. desde el reinado de Septimio Severo. el origen social de éstos continúa siendo difícil de conocer: son muy pocos los que entre aquéllos ofrecen alguna información sobre ese tema. el porcentaje de indígenas no les permite conseguir una mayoría absoluta: decididamente esos militares se desplazan de manera continua.

pp.-M. Vbique populus. II 20 0 0 20 S.EL RECLUTAMIENTO 105 en efecto.I Gentilicios imperiales no imperiales Total 1 12 13 S. 1977. En segundo lugar se pueden utilizar los cognomina . de una política de «naturalización de los indígenas». III 4 6 10 s. También allí se presentan listas más detalladas (véase n. Pero precisamente el hecho de que se haya visto la necesidad de darles una forma latinizada no parece carecer de significado. irr 9 l 0 10 Total 15 32 47 Total 43 1 0 44 Cognomina latinos griegos otros Total 14 0 0 14 29. A la inversa. n 10 14 24 s. considerar que las provincias conquistadas en la época republicana habían sido objeto. Lassére. ! s. antes de la época de Augusto. J. 33-201.) traducido. No nos ha parecido siempre oportuno ofrecer cuadros demasiado complejos: en el caso de que se desee una mayor información. por tanto. 26). los nombres que no son de algún emperador tienen muchas posibilida­ des de pertenecer a un descendiente de italiano inmigrado. Pero es preciso.29 por otra parte. si nos encontramos con un Julius en el siglo n. La romanización de los centuriones VII Legión Gemina S. presenta un cierto interés poder se­ guir su evolución. iberos. pues Julius remite a César o a Augusto. los gobernadores cuentan siempre con la facultad de promocionar a algunos de sus administrados. . se ha escrito que alguno de ellos no era en realidad más que un nombre provincial (libios. etc. se sabe que tiene relación con un indígena cuya familia ha sido romanizada de antiguo. Además. 26). remitimos al lector a otro libro (véase n.

De hecho. incluido ahora el siglo lli. y de algunos otros estudios. incluso ante la preponderancia abrumadora. una política de reclutamiento más laxa. De aquí se deducirá que para ser centurión era preciso ha­ ber alcanzado un cierto nivel (o como mínimo un nivel cierto) de ro­ manización. Por el contrario. se ha demostrado que sólo dos emperadores han aceptado conceder el sarmiento a hombres reciente­ mente naturalizados: Adriano (Aelius) y Caracalla (Aurelius).106 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO III Legión Augusta Gentilicios imperiales no imperiales Total s. uno se queda sorprendido ante la importancia. pues. del latín: en la VII Legión Gemina sólo se encuentra un nombre griego (y además es en el siglo m). por tanto. y que accedían a . I 24 1 1 26 s. entonces. IJl 64 2 2 68 Total 77 108 185 Total 209 9 4 222 Cognomina latinos griegos otros Total Estos cuadros muestran que los gentilicios imperiales se encuen­ tran en cantidades muy reducidas en el siglo i. II 121 6 1 128 35 34 69 S. el porcentaje de las onomásticas recibidas de Italia permanecen constantes durante todo el Alto Imperio. ambas cate­ gorías prácticamente se equilibran: es. se deduce que esos subofi­ ciales procedían normalmente de familias de notables. pero. De estas listas. remiten en realidad a soberanos de las épo­ cas julio-claudia o flavia. que han llevado a cabo. Más todavía. 26). en el siglo n parecen más numerosos. y algún otro extraído de tina lengua regio­ nal. en el siglo m. esos nombres revelan que esta­ mos ante personas que proceden de familias que ya habían recibido ha­ cía mucho tiempo la ciudadanía romana.¡ 3 32 35 s. ¡II 39 42 81 S. Cuando se examinan los cognomina. al comienzo de ese periodo cuando podemos comenzar a hablar de una evolución en el recluta­ miento de los centuriones. Encontraremos informaciones más precisas en otra obra (véase n. u s .

El reclutamiento de los legionarios H ist o r io g r a fía s o b r e e l t em a Al estudiar el reclutamiento de los legionarios. en primer lugar. por otro lado. en cualquier caso. en ocasiones. ese movimiento habría alcanzado su apo­ geo en el curso de los acontecimientos que se desarrollaron en Africa en el año 238. 25. fue el gran Th. esa elección traduce una voluntad muy clara: la de seguir una política de calidad. Mommsen. Ese estudio magistral pareció desanimar durante mucho tiempo a sus posibles émulos. estableciendo listas de patrias. Por parte del poder. testimonio de cómo la III Legión Augusta barría del mapa la revuelta de notables que apoyaban al procónsul Gordiano. Adriano y Septimio Severo. una vez más. Rostovtzeff. LII. con­ cluyó que debían distinguirse dos zonas de reclutamiento.EL RECLUTAMIENTO 107 su grado sin pasar siempre por las filas. 31. 1957. de la parte más antigua y más profundamente romanizada de una clase media que. 2. M. así como varias épocas. Oriente y Occidente. se acerca al origen social de los legionarios. a estos últimos se les elegía entre los simples sol­ dados.30 de entre ellos. finalmente. hasta que M. pero utilizada siempre. Th. De todas maneras. una pe­ queña minoría procedía del orden ecuestre (ex equite romano). Dion Casio. 30. se dice que se hallaba estrechamente relacionada con el régimen imperial. . Los primipilos y los centuriones procedían. 32. es de esperar que nos movamos en un medio social muy próximo al de los centuriones. a algunos otros podríamos considerarlos hijos de soldados. En efecto. pp. V. Mommsen31 el primero en dar un impulso a la investigación.a ed. Ephemeris Epigraphica. Desarrolló la tesis de la ruralización progresiva del ejército romano a par­ tir de principios del siglo n. es uno de los temas mejor conocidos a la vista. 159-249.. pues. por tanto. 1884. proclamado emperador: el sabio ruso contemplaba este asunto como un episodio de guerra civil que oponía los soldados-campesinos a los civiles-ciudadanos. y también de la importancia de los trabajos que se le han consagrado desde hace ya mucho tiempo. The Social and Economic History ofthe Román Empire. y parecería como si esa ca­ tegoría hubiera progresado un poco en el siglo m. de la abundancia de la documentación. pueden aparecer matices e incluso diferen­ cias. correspondiendo los principales cor­ tes cronológicos a los reinados de Vespasiano.32 en una obra criticada a ve­ ces. 2 vols. Rostovtzeff.

33 los desórdenes del 238 se resumían en una insurrección contra una fiscalidad que se había vuelto agobiante y que se consi­ deraba insoportable. relevados con una licencia ho­ norable y que comenzaron su servicio bajo el consulado de Apronianus y de Paulus (el año 168). por el estudio de las diferentes patrias que. lo más sencillo parece ser aceptar una distinción ya adoptada para los cen­ turiones. en ocasiones.. pp. Mommsen se habían llevado a cabo numerosos descubrimientos y.580. al menos con al­ guna precisión. pues. L.. 4. W.. la tesis de M. cónsul por segunda vez. 313-315 (a títuJo de ejemplo). 1982.. en conjunto. La principal dificultad procede de las fuentes. Por lo que se refiere a las inscripciones. Le Roux. Cambridge Anciení History. lat. no se pueden datar. op. 35. Augusto. P. n. L’armée romaine. dañadas y. Cuando se investiga en los autores literarios hay que desconfiar del optimismo excesivo de unos y. Pertinax. 1939.. además.108 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Pero desde la época de Th. reves­ tido de su segundo poder tribunicio (el año 194). 6. los epitafios o las «listas» están. aclamado Imperator por tres veces. Hadrumetum.» Sigue una lista fragmentaria de nombres clasificados por cohortes y centurias. en cuatro estudios ejemplares (véanse notas 3 y 4). III. n. del pesimismo muy a la moda de la mayoría: Tácito o S. Foucher.. Le Bohec. Le correspondió a G. Cyprien. Y.. soberano pontífice. a menudo. 34.34 Para presentar esos resultados. Rostovtzeff no había conseguido la unanimidad de la crítica: para muchos de los his­ toriadores. des provinces ibériques. se conocen bastante bien. Los veteranos de la II Legión Trajana. procónsul y padre de la patria. por ejemplo. 1964. así como una síntesis del problema. cit. hacer y poner al dia las listas de patrias conocidas. Finalmente. No obstante. con­ sideran de buen grado que cualquier tiempo pasado fue mejor. insurrección seguida por una represión llevada a cabo por soldados sencillamente disciplinados. otras dos obras recientes aportan al cuadro al­ gunos matices y precisiones. sobre todo. Veamos un texto35 hallado cerca de Alejandría: «Al emperador César Lucius Septimio Severo. pp. Corpus inscr. Forni. E l ASPECTO GEOGRÁFICO Generalidades Comenzaremos. 72 ss. presentan un interés considerable en este tema. . XII. Ensslin. Tomemos uno de los pasajes: 33. [laguna] (han ofrecido esta dedicatoria).

se asiste a un retroceso lento. que prefieren ingre­ sar en las cohortes pretorianas y urbanas donde se ejerce la doble atrac­ ción de unos salarios más elevados y los atractivos de la Ciudad. de la tribu Pollia. de la tribu Pollia. de la tribu Collina. II. los italianos van en cabeza. de todas mane­ ras. Caius Valerius Apollinaris. de la tribu Pollia. al poder político le parece normal proceder a una cierta mezcla de poblaciones. hijo de Marcus. los encargados del reclutamiento encuentran dificultades para encontrar hombres. del número de soldados originarios de la península: hacia la época de Vespasiano 36. Centuria de Severo: Marcus Aurelius Isidorus. pero este extracto debe servir para ilus­ trar ese aspecto: en el momento de su licénciamiento. No obstante. del campa­ mento (castris). finalmente. . XLV (149). del campamento. en la parte del Imperio en que se habla latín. En Occidente. Por una parte. es decir. Mommsen. en la que de­ tallan el nombramiento. N. parece que se asiste a una evolución lenta y continua. los soldados hacen grabar una inscripción en honor del emperador. Por otro lado. hijo de Titus. Antes de adelantar conclusiones debemos hacer aún dos obser­ vaciones de orden general.36 son muy pocas las provincias que demuestran ser capaces de proveerse de sus propios defensores y. VII. Caius Pompeius Serenus. Etruria y Umbría y los de las antiguas colonias. y en oposición a la opi­ nión de Th. por el contrario. sin que aparentemente hubiera necesidad alguna que impusiera un movimiento migratorio de esa clase.. indican con qué ocasión fue redactado el texto y.EL RECLUTAMIENTO 109 V Cohorte: Centuria de Celer: Marcus Gabinius Ammonianus. de Alejandría. se constata que hay tradiciones establecidas: durante todo el siglo i de nuestra era. pero inexorable. Plinio el Viejo. Centuria de Flavius Philippianus: Titus Aurelius Chaeremonianus. en la actualidad apenas se cree en la existencia de transformaciones bruscas derivadas de las de­ cisiones de los emperadores. en la Galia se siguió la costum­ bre de enviar jóvenes a servir a Africa. quienes han cotizado para pagar ese monumento dan sus nombres. hijo de Caius. Hay otros nombres más. El siglo I de nuestra era es el de los «extranjeros»: de manera ge­ neral. hijo de Caius. del campamento. Pero hay que distinguir las dos mitades de la cuenca mediterránea. si se exceptúan los del Lacio. de Hierapolis.

Se. Vittinghoff. Así se explicaría el reclutamiento de gentes del campo. Mócsy. En la parte este del Imperio. que. Corpus inscr. Mommsen). I.. la ciudadanía romana. las más romanizadas y las me­ jor pacificadas del Imperio: la Galia Narbonense.110 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO es más difícil encontrarlos en las legiones sin que haya intervenido nin­ guna decisión del poder político (en ese punto. Sanders. PhiloL. sino «el campamento». n.. Ac. Forni en contra de Th. Y desde la época de Augusto realmente se prac­ tica el reclutamiento local. Paralelamente. 299-308. 39. los soldados proce­ den normalmente de esa mitad de la cuenca mediterránea. Ciertos soldados no indi­ can para su lugar de nacimiento una ciudad. los niños habidos de ellas eran ilegítimos. por tanto. Mócsy. y XX. Señalemos en principio que no hay que decir ex castris como se hace a veces: la preposición no se encuentra nunca en las inscripciones. P. tan caro a M. las más ricas. H. año de promulgación de un famoso edicto de Caracalla. F. pp. Hung. Pero ya se ha dicho que la tesis de este último ha sido discutida. 133168 (véase L’Année Épigraphique.39 ha propuesto una teoría diferente: el origo castris se les habría dado como patria ficticia a aque­ llos jóvenes que. no obstante. pp. todos los hombres libres del Imperio obtuvieron. Rostovtzeff. tabernas. 1972. 1965. 1941. 32. no habrían disfrutado de todos los derechos necesarios para ingresar en una legión. donde la lengua de la administra­ ción es el griego. África y Macedonia. también lo fue la de A. 40. p. The Frontier People of Román Britain. XIII. .38 Señalemos. 38. pp. la crítica actual da la razón a G. Americ. en par­ ticular por F. A. Pero un estudioso húngaro. El origo castris 37 plantea un problema. cuando los padres se hallaban aún sirviendo por mujeres que vivían en las canabae: re­ ciben este nombre las construcciones civiles (casas. los historiadores han creí­ do que se trataba de hijos de militares. 425-431.° 6. que las auto­ rizó en el 197. 1965. concebidos.627. 84-87. 1974. lat. n. Jouni. Como esas uniones estaban prohibidas hasta la época de Septimio Severo. Vittinghoff. serían desplazados y. pp. Durante mucho tiempo y de forma unánime. Salway. y se les llama «orientales». Mócsy. LXII. en el momento de enrolarse. 1971. se asiste a un aumento progresivo del número de no italianos que proceden de provincias senatoriales. A. A. la situación difiere: en el siglo i. la Bética. III. Acta Ant. comer­ cios diversos) levantadas junto a las fortificaciones y en las que se en­ contraba de todo para satisfacer cualquier necesidad. en una «lista» encontrada en Alejandría se mencionan hombres originarios de esta ciudad y otros que dan como origen «el campamento» (castris). Chiron. a partir del 212.40 quien ha defendido con habilidad la inter­ 37.° 493).

81-135. el reclutamiento regional parece haberse convertido en norma. En ese momento. Historia Augusta. Le Bohec. durante la guerra civil que sigue a la muerte de Cómodo). finalmente. se vio obligado a contentarse con seguir una evolución que. Si se vuelve a tomar el hilo de la cronología se constata que. esos movimientos se explican por tradiciones que se remontan al Triunvirato. que se encontraba al norte del macizo del Aurés. Sin embargo. pp. 43. Ec. De hecho.. aún se encuentran «extranje­ ros» en las legiones.EL RECLUTAMIENTO 111 pretación tradicional. 44. gálatas en Egipto y galos en Africa: en uno y otro caso. hay que examinar qué ocurre en tiempos normales. por su parte. XXVIII. 3 y 5. Fr. por lo general. Veyne. préstamos ofrecidos por el Estado a propietarios acomodados de la pe­ nínsula y cuyos intereses servían para criar a niños pobres. Pan. en las canabae. A pesar de las dificultades que conoce el Imperio en su época.41 pero. a par­ tir de principios del siglo n. entre otras cosas para que ésta volviera a abastecer de personal al ejército:42 creó los alimenta. pues. a hombres re­ cientemente naturalizados. a través de una fase intermedia en el curso de la cual los soldados proceden de ciu­ dades cada vez más próximas a la fortaleza.43 Pero aparentemente esta tentativa fracasó. Ciertamente. P. y los «extranjeros». aunque li­ bres por nacimiento. después en Numidia y. no obstante. en la propia Lámbese. ha sido posible demostrar que el origo castris fue concedido. En primer lugar. n. se observa una evolución uniforme: se pasa lentamente de un reclutamiento regional a uno local. Herodiano. 42.. en la época de Adriano. Rome. cit. Se dice que Trajano concibió una política enca­ minada a desarrollar la demografía de Italia. XXI. 1957. 9. cerca de un cam­ pamento. quizás por la fuerza de las cosas. A finales del siglo II45 y principios del m. se observa. y 1958. Así. op. un elevado porcentaje de jóvenes mencionando el origo castris. 177-241. Mél.. 11 (Panonia. indica con toda claridad que quien lo lleva ha nacido en las canabae. Adriano se dedicó a realizar reformas importantes que seguían un camino radicalmente opuesto: fue él quien habría genera­ lizado el reclutamiento regional y quien habría dado un impulso evi­ dente al reclutamiento local. 4. Marco Aurelio44 dedicó aún todos los cuidados a elegir a los mejores hombres para las legiones. 8-9 (véase 6-7 para los auxiliares). pp. Y. la III Legión Augusta. se ace­ leró bajo su reinado. M. Ant. al tiempo que se muestra mucho menos in­ teresado cuando se ocupa de los auxiliares. incluso los italia­ 41. se proveía primero en África. en este periodo conviene distinguir dos tipos de cir­ cunstancias posibles. Plimo el Joven. . II. 45.

es necesario inter­ pretar con prudencia la presencia de «extranjeros» en una «lista» de militares. los restos de una «vexilación» se incluirán en el ejército local. 12. así.. Herodiano. en ese momento. t. Así.48 No obs­ tante. un destacamento de una legión de Germania. 48. An. por el contrario. así. En este último caso tiene lugar una mezcla de poblaciones. esta observación. no puede despreciarse por entero. 3. cierta­ mente bastante rara pero que. para defender Armenia. III y XVII. son las regiones más próximas a la frontera amenazada las que pro­ porcionan los reclutas. XHI. Por el contrario. que constituyen. Junto a ese reclutamiento normal se constata la existencia de prác­ ticas excepcionales. según el segundo principio. se produce: la disolución de una unidad por motivos disciplinarios. 47. Por tanto. se recurre a los gálatas y a los capadocios. Herodiano. 1. S. ad Dem. 49. Por lo general. sin embargo. de un autor de natu­ ral pesimista. en el 238. en­ viada a combatir contra los partos. cuando éste quiere oponerse a Maximino el Tracio.49 Después de la campaña se conduce al ejército. las autorida­ des responsables aplican uno de estos dos principios divergentes. parece que los soldados de la legión que recibía ese castigo no eran retomados a la vida civil. . sino que se les dispersaba por diferentes guarniciones. 1. los espe­ cialistas creen que. Lib. en primer lugar a las provincias situadas en la proximidad del teatro de operaciones. VII. 4. en África parece. un segundo caso que tiene lugar en tiempos de guerra. Tácito. se podían reponer en el lugar las pérdidas sufri­ das en combate.112 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO nos. Durante todo el tiempo de vida del Alto Imperio se mantuvo el principio del servicio militar obligatorio. Severo Alejandro (222-235) recurre a los provinciales y también a los italianos. ilirios y tracios ingresan en gran número en las legiones. aunque no representen más que un contingente poco importante. y allí.46 desolado. se conoce muy mal qué sucede en el periodo más intenso de la profunda crisis del siglo m. 46. Cipriano. no desaparecen por entero de las listas. En el peor momento. en ese caso. recibirá un contingente de solda­ dos sirios. que se haya generalizado el recurso a los hijos de soldados. Según el primero de ellos. por tanto. VI. De hecho. que los campamentos están vacíos. porque puede traducir un flujo regular o un movimiento excepcional. no se recurre a esta movilización por todo el Imperio más que en momentos de serias dificultades. No podemos olvidar además otra circunstancia. I y 35. O.. S.47 y asimismo es todavía la península la base del Senado. ante una campaña. por el contrario. de acuerdo con lo que mejor le parezca al general. Cipriano constata.

Regiones de origen según G. a menudo. sin precisar Tarraconense Bética Lusitania Britania Galia. y cuántos. Forni (véanse ns. un aspecto del problema: son muy pocos los investigadores que se han preguntado por qué esta o aque­ lla región había proporcionado soldados o no. sin precisar Panonia superior Panonia inferior Mesia inferior Mesia superior Dacia Dalmacia Macedón ia Épiro Acaya Tracia 215 134 0 2 3 3 0 0 31 4 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 3 14 0 0 0 ClaudioNerón 124 136 3 5 13 1 1 3 58 4 2 0 1 1 0 0 0 0 0 9 0 0 0 0 0 0 6 10 0 0 0 FlaviosTrajano 83 299 1 11 3 4 0 4 34 12 6 0 3 1 0 27 2 0 2 21 0 10 4 I 1 0 5 7 4 0 2 Adrianofm s. 3 y 4) AugustoCalígula ítalia Provincias Hispania.EL RECLUTAMIENTO 113 Las regiones de origen Se ha descuidado. sin precisar Narbonense Lyonesado Aquitania Bélgica Alpes marítimos Alpes apeninos Germania.019 1 15 1 3 4 18 6 5 0 5 2 0 12 21 15 1 12 31 8 44 55 22 128 51 19 10 0 1 107 . sin precisar Germania inferior Germania superior Cerdeña Retía Nórica Panonia.in 37 2.

Son ellos quienes han conquistado todos los pueblos de la cuenca mediterránea.114 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Regiones de origen según G. tema para una interpretación política: se explica por el hecho de que la conquista y la Guerra Civil. es a ti a quien corresponde conquistar a los pueblos»50 (y por «romano» debe entenderse «ciudadano romano». engloba sobre todo a los italianos). Por tanto. evidente­ mente. W. Como consecuencia. 851. pues las cifras que propone no tienen siempre el mismo sig­ nificado. Después. . Scripta Varia. fue una moderación demográfica la que impuso un retroceso en esa clase de reclutamiento.. debemos analizarlo con cierta prudencia. En. VI. que han precedido al adveni­ miento del Imperio. Así la primacía de Italia en la primera época es. ni 5 6 5 1 1 0 11 0 55 45 1 874 5 Este cuadro muestra claramente que todas las regiones del Imperio han proporcionado soldados. parecería normal que los vencedores continuaran garantizando la se­ guridad de los territorios dominados. haciendo que la guarnición de Roma satisficiera las peticiones de vo­ luntarios. la expansión en la cifra de ciertas regiones tra­ duce el aumento de su población y el desarrollo de su romanización. Fomi (continuación) AugustoCalígula Asia Bitinia Galacia-Licaonia Paflagonia Licia Panfilia-Pisidia Ponto-Capadocia Cilicia Chipre Siria-Palestina Egipto Cirenaica África-Numidia Mauretanias 3 3 30 0 10 4 1 1 5 9 1 7 0 ClaudioNerón 2 0 5 0 1 4 0 0 3 0 0 4 0 FlaviosTrajano 4 30 6 0 2 2 0 0 53 11 1 24 0 Adrianofm s. Por el contrario. Virgilio. 50. como ya dijo Virgilio: «Recuerda. romano. 53-63. 1980. pp. en el inicio del principado. fueron llevadas a cabo por soldados originarios de la península. Seston. expresión que.

. 24 18 13 12 8 El reclutamiento de los legionarios en la Narbonense Vienne 6 Arles. Por encima de todas ellas..estaba también muy poblada y los protagonistas del conflicto del 68-69 supieron aprovecharse de ello. n. 52. 6. 88. An. r. Tarascón. Nat. 1980. Cavaillon. 18. XVI. 2. cit. Grenier. r. 54. H. donde se encuentran nu­ merosos hijos de militares. Si en esas listas aparecen tantos africanos es. Soc. Antibes. Niedergang d. pp. sobre esto. Pero es bien cierto que. 5 (año 65 para Iliria).249. 1. Welt. Asia —sólo se trata de la franja occi­ dental de Anatolia— . 1983. pp. 1956. 6. Castelnau-deNarbona 5 Alba Léze. op. en los siglos n y m se encuentra el cuartel ge­ neral de la III Legión Augusta. por el excepcional grado de conservación del yacimiento de Lámbese.53 la Bética y la Narbonense. pp. . 13. 2 Riez Uzés.. Tampoco puede dejarse en el olvido el azar de los descubrimien­ tos. L'Année Épigraphique.. Tácito. 53. 4 Valence Fréius 3 Aix Luc-en-Diois Digne. II.54 A título de ejemplo. XTV. Béziers. Nimes 1 Carcasona. Apt. Antiquaires Fr. se solicitó a todas las partes del Imperio que pro­ porcionaran soldados. 53) indican que se procedía a realizar levas. II. Vaison Saint-Rémy Junto a esas consideraciones de orden político y demográfico hay otras que revisten un aspecto más técnico: poco a poco. Panonia. II.. 1951. Mesia y Dacia—. Wdt.52 Y se habrían podido hacer análogas constataciones para Macedonia. 35-42. donde. 587-1. Como contrapartida. al norte del Aurés. Solin. Cirenaica. 2. 4. Aufstieg u. en uno u otro momento. 7. a pesar de que dos documentos diferentes (n.EL RECLUTAMIENTO 115 Piénsese. se puede mostrar cuá­ les fueron las ciudades del sur de la Galia que proporcionaron milita­ res y observar cuántos tomaron los responsables del reclutamiento en cada una de ellas. Bull. únicamente la mala suerte explica que se conozca muy poco de los soldados origi­ narios de Cirenaica. en gran parte. Speidel. A. n. las tranquilas provincias senatoriales se vieron reemplazadas por regiones más pró­ ximas a las fronteras. Africa51 ha abastecido de hombres y los ha en­ viado a toda clase de unidades. 51. Tácito. Aufstieg u. 55. Le Bohec. por ejemplo Siria55 —pero también podría ci­ tarse Germania. Y. Niedergang d. Tácito. en las antiguas provincias proconsulares. M. y donde esos jóvenes no obedecían tan a regañadientes el ingreso en el ejército. 730-746 (Asia Menor. en general). H. 29. An.

1969. se ha perdido la costumbre de mencionar la patria. sin duda como consecuencia de la guerra dacia de Trajano. 57. y. L’armée romaine. se reconstruye quizá a partir de un reclu­ tamiento local. pues no se dispone más que de algunas «listas». sin ser jamás mayoritários. 177-210.56 donde la mayor parte del tiempo se hallaba estacio­ nada una sola legión. la III Augusta. A finales del siglo II. pp. mientras que los origo castris. al Triunvirato. en esta oca­ sión los bitinios (la región estaba bien poblada). . sobre todo. en el caso de estos últimos se trata de una tradición que se re­ monta. A principios del siglo m. La legión. la documentación. sobre todo. 58. italianos y. es de remarcar un rasgo original: la presencia permanente. de un fuerte contingente de soldados «indígenas».. a mediados del siglo m. pas. El siglo I es el de los «extranjeros». 56. cit. permite seguir muy bien su evolución. Le Roux. pero es todavía un número inferior al de los «extranjeros». en sus orígenes. acom­ pañado de legionarios reclutados al otro lado del Mediterráneo. en la legión habrían ingresado africanos (algunos se incorporarían ya en el siglo anterior). Lépido habría llegado a África. 1982. El cuadro de la página siguiente podrá sernos de utilidad para comprender ahora la situación en Hispania. y en ciertas ciudades de la Galia se tendría por costumbre el envío de jó­ venes a servir en ultramar. a continuación. n. sirios. la importancia de los italianos y los galos. hombres procedentes del Bajo Danubio. De Regibus. galos. en los siglos n y m. Como contrapartida. Manini. tienen una buena representación. G.57 En el caso del ejército de Hispania encontramos igualmente. la tasa de «ex­ tranjeros» se mantiene estable. desprovinces ibériques. de Numidia.. Y. manifiesta desde el prin­ cipio. P. Mél. L. conviene preguntarse cuál era su destino. Forni y D. y se observa un descenso regular de unos y otros. di­ suelta entre el 238 y el 253. nativos sobre todo del norte del Magreb y. sin duda. 50. Debido a las lagunas exis­ tentes en la bibliografía sobre ese tema es necesario contentarse con sondeos. A principios del siglo n. pero. El origen de los legionarios que sirvieron en Egipto58 es bastante menos conocido. Le Bohec. seguido de una tímida aparición de africanos. examinaremos sucesivamente tres casos. bastante abun­ dante para el siglo n y la época de los Severos.116 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Los ejércitos de destino Después de haber visto el lugar de procedencia de los reclutas. desde la campaña contra los partos del propio Trajano. En África.. esos porcentajes se han invertido: predominan los africanos.

EL RECLUTAMIENTO 117 El reclutamiento de los legionarios para el ejército romano en Hispania Italia Hispania Galias África Otros Total / / Augusto . III. (entran en 1955.° 6580 .3 36 Augusto Inscr.3 157 épigr.1 B.4 132 11. en servicio III en el 168) n. servicio en ii.5 15 5 77.G. II S..° 1083 (papiro) 5. lü 1® 7 14 4 Ó* 19 11 4 22 1 20 0 0 8 (37) (40) (33) 10 4 1 0 0 4 4 8 0 0 0 2 2 Total 2 0 19 27 (20?) 2 12 26 65 9 (25) 0 17 (135) 15 61 49 38 (39?) 31 179 (180?) El reclutamiento de los legionarios para el ejército romano de Egipto Referencias N. 14 14. del 41 n.5 194 (entran 40 inscr.2 Corpus 44. i 5 S.fin s.7 Antes IV..6 67.4 8.° % por origen total de Italia Galia Painfilia Bitinia Siria ÁfricaEgipto Varios paflagonia hombres 25 22.. lat.68 14 68 .3 Année 2.2 35. lat.° 6627 21.2 7.2 13.U. n.° 238 = 131-132) 1969-1970 n.4 14.° 633 Corpus 2.

contando con un número de textos muy superior. comportaba un aspecto jurídico. La procedencia del ejército de Egipto se expresa en dos elementos: uno de ellos es la presencia de numerosos soldados originarios de Asia Menor. y de Galacia. pero parece seguir manteniendo el carácter de rareza extraordi­ naria. Finalmente. si era preciso y. este cuadro per­ mite. Circunstancias excepcionales y graves podían imponer el recurso a una u otra de esas categorías inferiores.118 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO A pesar del escaso número de cifras que propone. aunque haya dado comienzo muy pronto. es­ tos últimos podían llegar a ingresar a veces en esa clase de unidades. incluso el de castris. afortunadamente. pero. como al­ gunos de los militares precisan su patria. ni los libertos. conservando su estatus de origen: se ha confirmado un caso de ese tipo. es no­ table. en general. En cambio. y el auge del número de indígenas. en una si­ tuación así. EL ASPECTO SOCIAL La cuestión del origen geográfico de los soldados se presenta. En esos casos es necesario realizar una búsqueda indirecta como la que se ha hecho anteriormente en el caso de los centuriones. a continuación. realizar algunas observaciones. El derecho Anteriormente hemos visto que el consejo de revisión. incluso en el Oriente romano. normalmente. En cambio. por tanto. alguno de ellos no indica más que la profesión del padre. el responsable del dilectus debía conceder previamente la libertad a los candidatos. el reclutamiento local. el problema no parece irre­ soluble. la presencia de un contingente ita­ liano. se encuentra ya recogido testimonialmente desde la época de Augusto. la proba­ do. por el hecho de que una «vexilación» de la III Legión Augusta acababa de ser integrada en la II Trajana. pa­ rece que se trata de una tradición que se rem onta a la época del Triunvirato). si se tiene en cuenta la proximidad de su patria. por otro lado. en particular (en este último caso. la exudada- . el muy elevado por­ centaje de africanos que nos muestra una de las inscripciones se ex­ plica. sorprende menos la presencia de sirios. no deja de ser muy normal. y tampoco los desplazados. Pero. alguno no dice de qué medio social procede. Los esclavos no tenían derecho a integrarse en una legión. sin duda. una situación que no es habitual. o la que él mismo ejercía eventualmente en el momento de ser reclutado. al menos. En primer lugar. bajo aspectos complejos: es necesario valorar una evolución de las provincias de origen y de los ejércitos de acogida.

contrariamente a lo que han creído algunos autores.62 es muy anterior a la organización que realiza Augusto de un ejército profesional. Normes civiques. cit. Vendránd-Voyer. es un espléndido ejem­ plo de falso problema.61 resulta que los legiona­ rios no procedían de la clase de los notables de las ciudades: alguno —o al menos bien pocos entran en esa categoría— no pertenecía a aquellas familias que copaban los consejos municipales. las curias. cualquier órigo remite a una 59. y ese castigo sólo se aplicaba a las capas inferiores de la so­ ciedad.Rev. ¿Fue necesario caer tan bajo? ¿Debemos darle la razón a M. los soldados eran condenados a la pena capital. Mél. urbano o rural. Ciertamente. o si el texto no hace más que retomar una práctica instituida hacía mucho tiempo. podríamos pregun­ tamos si esa medida innova. En efecto.. An. 1. nos hace sa­ ber que. ese dilema.: A. los legionarios deben poseer la condición de romanos de pleno derecho: tal es la norma. Por otro lado. 4. un pasaje de las «Sentencias». 1969. 61. El medio de origen Hay una segunda observación que viene a confirmar lo que aca­ bamos de decir. Paulo. op.. Sobre este asunto existe por tanto una diferencia real entre los centuriones y los simples soldados. Le Bohec.60 un célebre jurista.. y un estudio reciente dedicado a la situación jurídica de los militares59 insiste con vigor en dos exigencias. M. XXXI. y p. En primer lugar. . Lat. Durry . Sentences. es uno de los tópicos de las literaturas antiguas. J. n. Parece más probable la primera interpretación (véase n. como soldados. XLVI. XLVTI bis. 60. Rostovtzeff y admitir la intrusión de campesinos bárbaros en la tropa? En absoluto. 237-251. Et. Pero en el siglo ni. 1983. confirmando una evolución que se ha ini­ ciado desde hace ya algún tiempo. 59). ante algunos delitos. Tácito. es necesario señalar que el in­ vestigador ruso fue víctima primero de la aceptación de un lugar co­ mún: el mito de la excelencia de lo rural y la mediocridad de la ciu­ dadanía urbana. sólo se les enrolaba después de seguir ese proceso. pp. al menos en África. 62. Michel. pero la investigación quizá se si­ túa al margen del sentido jurídico. atribuidas a Paulo. pp. p. 77. Y. Rostovtzeff piensa que cada vez que una persona menciona este o aquel origo es que habita en la ciudad. las de la «selec­ ción y el elitismo» del reclutamiento. No obstante. después de una investigación muy precisa. los llamados «humiliores». En primer lugar. 69 ss.. M. ej.EL RECLUTAMIENTO 119 nía.

ciudades que formaban parte de la carga de los habitantes de la metrópoli. Además. Pero aún hay más: la mentalidad antigua no se adaptaba a esa clase de dicotomía. adaptándose al ritmo de las estaciones y de las cosechas. más ricas y estaban más romanizadas que las que se hallaban sometidas al poder del príncipe. con actividades secundarias y terciarias. pero también los procedentes de las provincias imperiales en beneficio de los del do­ minio senatorial. En primer lugar. en los que todos vivían de la agricultura. op. de los soldados de la III Legión Augusta (en %) Italia Provincias Provincias senatoriales imperiales S. es decir. y los más ricos hombres de negocios sólo perseguían una finalidad: invertir en tierras los beneficios que les reportaba el comercio o el artesanado. en realidad.. por regiones. De este cuadro se desprende. cit. es probable que su sentimiento fuera más el de pertenecer al campamento que a la ciudad o al campo. . Italia ganaba de lejos sobre las unas y las otras. y los municipios. los italianos iban disminuyendo. II 54 1 44 Principios s.120 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO ciudad. pedazos de Roma desgajados de la ciu­ dad madre. pues. De todas formas. un buen número de los lugares que calificamos como ciudades no eran más que pueblos grandes. po­ dríamos pensar en este caso en las múltiples ruinas que encontramos en Asia y África. como por ejemplo las de Dougga. Esa sensación la refuerza otro mecanismo de con­ trol: se sabe que las colonias. Y. Y todavía podemos ir más lejos. Le Bohec. sólo algunos cen­ tros importantes. ni 0 62 37 Ciertamente. Y es bien cierto que. a una villa y su territorio. n. representaban una elite en la jerar­ 63. una impresión di­ ferente: quizá los legionarios pertenecían a un medio más elevado del que se ha creído. como Éfeso o Cartago. de hecho. I 19 ' 23 56 S. como un soldado pasaba en el ejército de veinte a veinticinco años. los propios habitan­ tes de las grandes ciudades vivían más cerca de la naturaleza que un parisiense o un neoyorquino del siglo XXI. Ahora bien. en todos esos dominios. contaban. 4.63 Origen. contamos con una investigación sobre ese tema a propó­ sito de los soldados de la III Legión Augusta. se sabe que al­ gunas provincias (aquéllas que dependían de la autoridad del Senado) eran más tranquilas.

Ahora bien. Se había descuidado también otro aspecto del origen de esos soldados: el medio en que han vivido su infancia y adolescencia. . esencial­ mente. 65. procedentes de familias de marinos. la mención de las patrias. en un cálculo sobre la legión africana:64 la primera categoría se hallaba representada por 615 indi­ viduos. Ibid. contra 53 como máximo de la se­ gunda o. en beneficio. bajo los cuales se encontraban las aglo­ meraciones de desplazados. de jóvenes nacidos en burgos rurales. un 8 por ciento. en un burgo rural o cerca de una fortificación. es decir. 64. a mediados del siglo n. Existe otro elemento que puede uti­ lizarse y que. ha sido posible realizar un cálculo sobre el tema. una vez más en la III Legión Augusta. lo que es lo mismo. por otro lado. y a continuación de hijos de soldados. será suficiente que volvamos a tener en cuenta los dos puntos principales examinados en el párrafo dedicado a los centuriones. presenta un mayor interés. Ya hemos comprobado con anterioridad que esa técnica puede ser de gran ayuda al investigador. En cualquier caso. No es indiferente que un futuro militar haya pasado sus primeros años en un puerto. a principios del siglo m. en primer lu­ gar. de comerciantes y de artesanos. un 92 por ciento.EL RECLUTAMIENTO 121 quía de los estatus urbanos. L as e n se ñ a n z a s q ue n o s o frece la onom ástica Las listas que acaban de establecerse tienen en cuenta. Ibid.65 Medio de origen de los soldados de la III Legión Augusta (en %) Ciudades Ciudades Lámbese del litoral del interior + castra 117-161 161-192 193-238 46 33 16 30 43 44 23 25 39 El cuadro anterior muestra dos profundas disminuciones de hom­ bres procedentes de ciudades portuarias. porque nos ofrece unas cifras mucho más importantes: es el de la onomástica.

122 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Los gentilicios Comenzaremos por tanto. I S. .66 Gentilicios de los soldados de la III Legión Augusta (en %) s. se trata de la VII Legión Gemina). Le Roux. Ibid. Aún podemos precisar más esos datos distinguiendo los diferentes soberanos y estableciendo aquí una comparación con el ejército de Hispania67 (esencialmente. HI S. 1982. II S. H-HI Media 21 Emperadores 39 35 35 35 17 Gobernadores (República) 21 25 18 19 12 Gobernadores (Imperio) 14 14 13 13 Inmigrantes italianos 23 24 24 29 19 Gentilicios derivados de cognomina 3 3 2 3 3 7 Gentilicios diversos 11 7 7 6 Estas cifras muestran que el ejército romano de África contaba entre sus filas con una cuarta parte de descendientes de italianos in­ migrados (casi un tercio en el siglo i) y un 65 por ciento de africanos romanizados. véase también P. pues ese nombre remite a los emperado­ res Claudio y Nerón. En cuanto a los gentilicios raros. los que no se corresponden con un emperador o con un magistrado conocidos.. puede pa­ sar ya por romano viejo. la importancia de los gentilicios que re­ miten a gobernadores de la época republicana incitan a pensar que esos militares proceden de familias naturalizadas de antiguo.. pero m uestran tam bién si la naturalización es reciente o no: un Claudius acaba de ser ascendido recientemente. si vive a mediados del siglo I de nuestra era. a principios del siglo m. En el cuadro siguiente nos limitaremos aún a la III Legión Augusta. 66. des provinces ibériques. Finalmente. 67. en cambio. indican que nos hallamos en presencia de indígenas romanizados. en primer lugar por los gentilicios. No obstante. L'armée romaine. Ibid. emperadores o gobernadores. abonan la presunción de que los llevaban inmigrantes ita­ lianos.'. es posible señalar (aunque ese punto se deduce con dificultades del cuadro) que no parece haber existido una gran evolución en la época de los Severos en relación con el siglo n. Si los han llevado personas conocidas. es decir.

Tito. con un porcentaje más elevado de Iidii y Aurelii. Marco Aurelio. al­ gunos rasgos originales. presenta. Aelii 14 Cómodo 3 12 Marco Aurelio. si el ejército de Hispania sigue en líneas generales la evolución del africano. 1 s. La lengua de los cognomina de los soldados (véase n. de hecho César y Augusto. Cómodo. Los cognomina A partir del estudio de los cognomina podemos llegar a conseguir. acabando de esa manera un proceso evolutivo iniciado mucho tiempo antes. conocimientos diferentes y complementarios de los que nos ha proporcionado el examen de los gentilicios. Caracalla 22 Aurelii Para la buena comprensión de este cuadro es necesario precisar que Marco Aurelio y Cómodo modificaron su onomástica en el curso de sus reinados y que Caracalla concedió el 212 la ciudadanía romana a to­ dos los hombres libres del Imperio que aún carecían de ella. Tiberio. Nerón 8 3 Claudii 13 10 Flauii Vespasiano. Augusto. por otra parte.5 95 3 2 2 91 7 0 1 2 2 97 0 95 2 2 1 3 1 95 1 94 3 . 67) (en %) Legiones de Hispania III Legión Augusta S. m Media S. veremos de qué lenguas proceden los nombres de los soldados de la TTTLegión Augusta y del ejército de Hispania. Calígula 59 Iulii Claudio. Antonino Pío. representados además sobre todo por Caracalla. no obstante. queda muy atrás la de los Flavios y los Aurelios. Es notable la importancia de la obra de los Julios. En primer lugar. Domiciano 5 3 Vlpii Trajano Adriano. lí latinos griegos indígenas otros latinos griegos indígenas otros 2 4 1 94 0 96 1 2 0 0. también aquí todavía po­ demos hacer comparaciones. Por otro lado.EL RECLUTAMIENTO 123 Gentilicios im periales de los legionarios (en %) III Legión Legiones Gentilicios Emperadores concernidos Augusta de Hispania 49 (César).

. 1978. 71. con mayor frecuencia. 1965. Hatt72 había demostrado que Saturninus se encontraba con tanta frecuencia en la Galia como en el Proconsulado. inscripciones. Arch. Por otro lado. 75-81. pero existían mo­ das que variaban según el medio social. I. 1965. los esclavos. a partir de ahí creemos poder deducir que esos soldados perte­ necían a una clase media que tomaba su onomástica tan pronto de lo más alto como de lo más bajo de la escala social. Secundus. En pri­ mer lugar. Est. 69. R. Historia. n. necesario. XXVII. pp. En cambio. y otros. 327-329. 73. unos los nobles. Hatt. Por lo que respecta a la III Legión Augusta.-J. 18. Fortunatus. Le Bohec. cit.-J. por un fenómeno de moda. no puede sorprendemos esa preeminencia. . seguir la tesis de estos dos eruditos. P. Salway. The Latin cognomina. J. 4. Y. Y. Maximus. por con­ siguiente. simplemente. J. Syme. en fin. Salway no ha encontrado más que un 50 por ciento de nombres latinos para el conjunto de la región68 o de los soldados que se hallaban en la guar­ nición. Numerosos epigrafistas han considerado que ciertos cognomina de forma latina pertenecerían a esta o a aquella región del Imperio. 1964. Primus y Rufus. Sir R. En segundo lugar se muestra como predominante la lengua latina. se ha llevado a cabo una investigación70 que mues­ tra una mezcolanza de nombres. hay que desestim ar una línea de investigación. 72.73 en efecto. Rev. otros los simples ciudadanos. Kajanto. op. ese fenómeno debe ex­ plicarse por la importancia del número de esclavos que vivían allí y 68. Conviene añadir que. P. que la cos­ tumbre de grabar textos en piedra procede de Italia y que. ha puesto en duda el carácter «africano» de Donatus. 4. pueda adjudicarse a uno de esos grupos la exclusividad en la materia. por lo demás.69 sin que. ya antes que él. op. encontramos prácticamente en todas las provincias los mismos cognomina : Félix. unos más rebuscados y otros más vul­ gares. cit. podría objetarse que los documentos son. por tanto. por­ que traducirían nombres indígenas o. p. esencialmente. pp. ciertamente. las diferencias existentes entre la legión de Africa y las de Hispania parecen de carácter menor.. Apenas podemos mostrar en el Imperio la existencia de dos casos particulares: el observador queda asombrado ante el porcen­ taje tan elevado de nombres griegos en Roma. Syme71 ha atacado esa teoría. n. XV. se ha establecido que los cognomina los llevaban. Optatus y Rogatus. Frontier People of Román Britain. Le Bohee. Es.124 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO De este cuadro se desprenden dos enseñanzas esenciales. Una compara­ ción nos perm itirá entonces m edir con mayor exactitud la predisposición de esas cifras: en la provincia de Britania. 70.

Esos sol­ dados pertenecían. Et. lo que es perfectamente comprensible. en Africa. 1971-1974. es decir. ha parecido con­ veniente incluirlos en tres categorías:77 en efecto. a la plebe de los humiliores.74 el uso de una de esas onomásticas posee un significado social: indica que se trata de un esclavo o de un li­ berto. 76. 77. De todas formas. 74. Arch Algór. a título de ejemplo). y esa crisis estallaba en un momento en que los bárbaros partían al asalto del Imperio desde el este y el norte. cit. Pero Ph. Solin. que. H. 1983. 78. Aún sería posible llevar más lejos esta clase de análisis. en fin. Bull.Anc. querida por ei poder imperial. 75. ha sido objeto de debate. P. Beitñige zur Kenntnis der griechischen Personnamen inRom.. 222. Huttunen. y es for­ zoso constatar la débil importancia de estos últimos a lo largo de todo el Alto Imperio. p. op. La cuestión de los cognomina griegos. Leveau75 ha contemplado igualmente la posibilidad de que se trate de una moda. en lo que respecta al reclutamiento de los legiona­ rios. Leveau. no obstante. romanizada de más antiguo.78 No obstante. debemos deducir algunas características importantes. 1974. con los que acabaremos este párrafo. Le Bohec. los habitantes de las regiones militares pa­ recen haber tenido siempre una especial predilección por llamar Victor a sus hijos.76 en su crítica a H.. piensa en una mayor diversidad de explicaciones. la capa superior. Ph. Según H. 296. Por otro lado. En conse­ cuencia. J. a lo largo del si­ glo ttt sobre todo. Parece. esa clase de nomenclatura no aparece más que muy raramente. Con el fin de poder llegar a alguna conclusión. en particular en la época del filoheleno Adriano (117-138). en Hispania. p. encontraríamos sol­ dados procedentes de Oriente. a la vista precisamente de ese pequeño número de casos. y Rev. seguramente. Normes civiques. Huttunen. Y. otros del campamento (de los castris) y. pero constituirían su élite. The Social Strata in (he Imperial City ofRome. reservaremos la expresión de «nombres indígenas» a aque­ llos que no han sido traducidos (Baricio o Namphamo. Finalmente. al tratarse de legionarios. 4. 1971. hacia la época de Adriano. es decir. Solin. 77 y 99. n. . otros más que han vivido a principios del siglo II. Solin. la voluntad del Estado ha debido acomodarse a la fuerza de las cosas: era cada vez más difícil encontrar hombres y di­ nero para pagar unos salarios atractivos. Vendrand-Voyer. 1974. pp. P. Andergus o Clutamus.. Esa elección de los mejores se explica por una política cons­ ciente. presentándose tres tesis en­ frentadas.LXXVI.EL RECLUTAMIENTO 125 por la fuerte mezcla de poblaciones que se efectuaba en la capital del Imperio. V.

Los pueblos de procedencia de esos soldados no han sido estu­ diados recientemente. al menos una norma rígida. en la obra magistral de K. . que no existe regla alguna. provincia de la que proceden sus soldados más antiguos. Sí. en la me­ dida en que se establece una tradición y lazos entre la provincia de partida y el ejército de llegada. EL ASPECTO GEOGRÁFICO Examinemos primero la situación geográfica. galos y panonios). y éste es el segundo punto de acuerdo. Zur Rekrutierung der Alen und Kohorten an Rhein und Donan. T. es decir. Todas esas investigaciones han llegado a dos conclusiones importantes sobre las que apenas hay más que ligeros desacuerdos entre los estudiosos.. sin demérito alguno. 175-179. En primer lugar. disponen de una cantidad bastante ele­ vada de documentos. «listas». la de las patrias. podemos utilizar aquí las lis­ 79. y ello por dos razones. Journ. Cuando la unidad se halla designada por dos nombres étnicos (por ejemplo. Rowell. muchos otros trabajos. Además. Rom. Kraft. inscripciones funerarias. Se sabe que el nombre del pueblo que forma parte de la de­ nominación de una unidad auxiliar indica el lugar en que ha sido constituida o donde lleva a cabo su primer reclutamiento: el ala I Thracum nace en Tracia. en conjunto. los cuerpos auxiliares. pp. H. La primera regla es. A partir de ahí pueden continuar eligiéndose nuevos militares en la región de origen durante un cierto tiempo. el tema ha sido muy bien estudiado. XLffl. De todas formas. esa clase de de­ nominación no ha sido atestiguada hasta el momento actual más que para el siglo n. Kraft. ala Gallorum et Pannoniorum) significa que ha habido una fusión entre los restos de dos cuerpos diferentes (en el ejemplo anterior. esas dos clases de unidades no cesaron de aproximarse las unas a las otras. K.126 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO El reclutamiento de los auxiliares Los historiadores conocen casi tan bien el sistema de recluta­ miento de las tropas auxiliares como el de los legionarios. Así. en par­ ticular para las provincias del Rin y del Danubio.. pues cada región de partida y cada ejército de acogida han ido siguiendo su propia evolución. 1951. «diplomas mi­ litares» y papiros. No obstante. existe una tendencia general a salir al paso de lo que ya se ha observado para las legiones: de la misma manera en que estas últimas apelaban a jóvenes que per­ tenecían a medios cada vez más humildes. iban eligiendo cada vez más a ciudadanos romanos. 1953.79 pero también se podrían citar..

80 ciertamente. 1936. L. Menapii. Cantabri. XLVIII.81 pero permiten contar con una visión de conjunto sobre el tema. 175-186: 2 alas. 1914. L’Année Épigraphique. X llé Congrés du limes. Cheesman. 81. Van de Weerd. 1072: 3 alas y 12 cohortes en el momento máximo. Para proseguir con este asunto. Holder. 4 vols. Vardidli. D.85 Germani Bataui. B. según G. des provinces ibériques. et Vettones) Bracaraugustani. 4 cohortes. Arauaci. 85. 1 de menapos. Cañetes. Cheesman. Cugerni. añadir lemaui y lungones. . Saddington. Lucenses (Hispani + Callaeci). Noroeste de Europa Regiones Britania83 Tarraconense84 Alas 2 12 Unidades Cohortes 16 49 Denominaciones Pueblos Total Tribus Bnilones 18 61 Hispani (+ H. Ét. Véase n. L. (+ Veniaesses). + Pannonii) 80. P. Smeesters. 86. Sugambri. Rev. 1977. Celtiberi.. 1980 (parcialmente actualizado). El reclutamiento inicial de los auxiliares. M. 3 cohortes de belgas. Canninefates. Astures Compagones (+ Gallaeci).S7 Vangiones. J. Le Roux. datan de 1914. Mattiaci. Class. Neruiift Sequani et Rauraci. Treueri. Sunuci. 80-90: 6 cohortes en Bretaña. L. 83. 1980. Drioux. G. Vsipi Lusltañia (véase n. The auxilia ofthe Román Imperial Army. 1946.. XVI y Supl. P. 82. 1982. Xé Congrés du limes. 341-372: 1 ala de nervianos y 2 de tongreses.. p. V.82 las notas (infra) nos proporcionarán en algunos casos una actualización. Lingones... L'armée romaine. véase Corpus inscr. Nemetes. The auxilia from Augustus to Trajan. pp. 1 de morinos. Vascones 9 Lusitani 47 +X Belgae . pp. Ausetani.. 84. Vbii. 87. Cheesman. siguiente. 84) Bélgica 0 6 9 41 +X Lionesado 11 (+ 14 ?) 21 32 Galli (+14 ?) (+ Bosporani.EL RECLUTAMIENTO 127 tas ofrecidas por G. G. Morini. Ant. Roxan. L. Anc. lat.. pp. 1978-2003. Román Military Diplomas. 11 de nervianos y 2 de tongreses (3/18). Tungri.

Ritterling.es Macedones Cyrrhestici Cretes 88. 82-91.043-1. Dardani Daci Thrac. Petolescu. E. 89. Revista de Istorie. Tnimplini. C. Cheesman. G. 13 Aipini Montani. 1980. 1969. lüynci. XXXIII. Cheesm an. (+ Dalmatae) Varciani Dalmatae Bosporani. XXI. Bélgica).. Vindelici. Noreste de Europa Unidades Regiones Panonia Dalmacia Mesia Dacia89 Tracia90 Macedonia Creta (véase Cirenaica) Alas 8 0 2 1 9 0 0 Cohortes 18 11 5 6 22 3 1 Total 26 11 7 7 31 3 1 Denominaciones Pueblos Tribus Pannonii Breuci. pp. Sarmatae. según G. 1. Rctia Nórica Alas 0 2 0 0 I 0 1 Cohortes 7 0 3 3 12 19 1 Denominaciones Pueblos Total Tribus Bituriges Aquitani 7 Vocontii 2 Corsi 3 (+ Sardi et Ligares) Sardi 3 (+ Corsi) Ligures (+ Corsi). según G.128 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO E l reclutam iento inicial de los auxiliares. L. pp. 1926-1927. sobre todo de cohortes. M. Israel Explor. pp. L. C. Klio. Noroeste de E uropa (continuación) Unidades Regiones Aquitania Narbonense Córcega Cerdeña Alpes88 .061: envía 12 unida­ des. Gaesati Noñci 2 E l reclutam iento inicial de los auxiliares. . Joum. 90. Jarrett. XIX. 215-224: 9 alas y 28 cohortes. Vallenses 19 Raeti Heluetii (de iiecho.

Ét. Gaetidi. sobre todo alas. 37-39: 7 alas de frigios. 1989. 157-172. 1941. pp. Arch.EL RECLUTAMIENTO 129 Asia Regiones Galacia Cilicia Chipre Siria92 Alas 1 0 0 2 (+2) 2 0 (+1) Unidades Cohortes Total 7 6 4 4 4 4 22 24 (+5) (+7) 10 6 12 6 (+1) Denominaciones Tribus Pueblos Galatae Paflagones. I.. Merlin. A. pp. que no deben con­ fundirse con los africanos en conjunto. Rev.. 96. . 512-515: envía 13. es decir. pp. Cantacuzéne. 521-531: 8 unidades. Huraei. Acta Musei Napoc. 94. Apameni. Maurí Afri. 1969. Kennedy. 1922. 92. Hemeseni. 95. Rev. pp. Phryges91 Cilices Cypri Syri Antiochenses.n sagittarii Ascalonitani. Chalcideni. Musée Belge. Y. 1977. Russu.000 hombres. Commageni. XXXI.. XVII. VI. Hamii. J.% Cirtenses. La IIIé Legión Auguste. pueblo poco numeroso del norte de la actual Tunicia. 167-186. XIé Congrés du limes. Damasceni. Canatheni. Anc. Sebasíeni Petraei + dromedarii Palestina Arabía África Regiones Egipto94 Cirenaíca (véase Creta) África95y Mauritania Alas 0 0 5 Unidades Cohortes Total 2 2 4 4 14 19 Denominaciones Pueblos Tribus Thebaei Cyrenaici Numidae. 93. Musulamii 91. Le Bohec. D. 5 alas y 21 cohortes. pp. pp. L. Los afri. I. Cisipadenses. Carcopino. G. 215 y 218-219: los hombres dependientes del derecho egipcio sólo podían servir como auxiliares o en la flota. Tyrii + Parthi. 1927.

ha sido reclutada en las regiones de influencia celta (Tarraconense y Lionesado). ello se explica por el hecho de que se encuentran en los numeri. esas listas permiten hacer interesantes constataciones: Europa ha suministrado más de las tres cuartas partes de esos auxiliares (301 unidades de un total de 383. cit. Veamos el reclutamiento de las alas y las cohortes del Rin y el Danubio según K. simplificando los resultados obtenidos para el Rin. y la parte occiden­ tal del continente ha dado ella sola más de la mitad (215. L. Kraft. Si los arqueros se hallan poco representados en esas listas. . A continuación debemos presentar cuadros que muestran una evolución. es decir.. o quizá porque G. y a continuación en Tracia y en Panonia. pues no hay otro interés que el momento de creación de las unidades.5 %).ii.97 «Extranjeros» Flavios-Trajano Rin Danubio Total Adriano-hacia 170 Rin Danubio Total Fin Rin Danubio Total s . Kraft. Cheesman ha descartado esas unidades en sus in­ vestigaciones. 6. 64-68. Por lo que se refiere a la caballería. zonas militares bien estudiadas recientemente. un 78. el Danubio y Mauretania. op.130 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Aunque su significación cronológica no sea más que limitada. pp. K.iii «Indígenas» 28 25 53 3 24 27 8 29 37 13 30 43 1 18 19 6 25 31 97.s .5 %). muy atrás vienen Asia (57. 15 %) y Africa (25. un 56 %).

f. en Maurétanie Césarienne. fenómeno que puede observarse también en tiempos de Nerón. 265. pp. por otra parte. s. Le Bohec. En el siglo n. 7 (268). En ese caso. Así. algunas unidades (a me­ nudo. y que han sido concebidos desde el princi­ pio como tropas formadas por bárbaros: eso supone que se mantienen los lazos con la patria de origen.100 aprovechándose particularmente el talento de los orientales en ese terreno. y contrariamente a lo que se ha dicho a menudo. Y. 13. los «in­ dígenas» se llevan la palma. p. por lo que se hace venir de 98. en especial los textos literarios. de numeri) están constituidas por especialistas. son los numeri. XXXI. Y. que los reclutadores van a buscar a la Tarraconense. la Galia y la Germania. estas cifras deben relacionarse con la información que nos proporcionan otras fuentes. Pero desde Tiberio aparecen nuevas clases de reclutamiento: se hacen llamamientos a la moviliza­ ción regional e incluso local. en el Rin. Benseddik. XLIV. que aparecen como muy pronto a finales del siglo i. Benseddik. . pa­ rece poder constatarse una estabilidad bastante elevada: de manera ge­ neral. 1927. Las troupes auxiliaires." Esa situación caracteriza a la Mauretania y asi­ mismo a las provincias danubianas.EL RECLUTAMIENTO 131 Reclutamiento de auxiliares en M auretania Cesariana. !KI¡ S. nos encontramos con arqueros. se recurre prácticamente lo mismo a los hombres nacidos en la provincia que a quienes proceden del exterior. N. la con­ fianza se relaciona con las tradiciones de una ciudad: los habitantes de Palmira son grandes tiradores de arco. hay un llamamiento fun­ damentalmente de «extranjeros»... el origo castris no parece haber hecho aparición con anterio­ ridad al comienzo de la época antonina. II. 99. según N. 157-172. Musée Belge. Asimismo. (1982). G. algunas unidades se escapan al reclutamiento lo­ cal. Epigraphica. además. /. II S. III «Extranjeros» 16 0 3 2 «Indígenas» I 1 7 3 Con el fin de realizar un comentario fructífero. Más tarde. Para el siglo i. al menos en las guarniciones eu­ ropeas. 1982. Flavio Josefa. Canlacuzéne. 100.. En un primer momento. estando siempre lige­ ramente por delante los primeros. Por el contrario. G.98 Flavios-Trajano S.

y se les considera como iguales a los legiona101. igualmente. que nunca permanecen de guarnición en su isla. EL ASPECTO SOCIAL El estatuto jurídico de los auxiliares ha sido muy bien estudiado por K. 80-81. una presencia nada despreciable de «extranjeros».ji- En el momento de su creación.102 Alas Cohortes Ciudadanos Ciudadanos romanos Desplazados romanos Desplazados 44 0 7 48 17 27 19 32 17 13 10 13 0 38 3 43 Julio-claudios Flavios-Trajano Adriano-hacia 170 Fin principios del s. cit. pero bárbaras. los sirios emigran relativamente poco. galos. op. No obs­ tante.. Por el contrario. en esencia a principios del Alto Imperio. los soldados que sirven en ellas disfrutan de ese estatuto jurídico. Se conoce mu­ cho peor el siglo m: los documentos se vuelven menos numerosos. al menos para sus comienzos. m d e l s . a los que prefieren en­ viar lejos de su patria: es lo que sucede con los bretones. las autorida­ des románas desconfían de algunos bárbaros. Kraft. Además. . a partir de sus reflexiones organizó un cuadro que pre­ sentamos a continuación. Normalmente. 98. es decir. un estudio reciente. 102.101 que des­ graciadamente sólo presenta un reducido número de casos. Véase n. y más en las cohortes que en las alas. se evitaba dejar a demasiados moros en Maui etania. K. germanos e hispanos. se nos presenta ya una excepción: algunas cohortes no llevan el nombre de un pueblo. simplificándolo. pp. son mucho más difíciles de datar y los estudios se hacen raros. debemos admitir.132 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO su metrópoli a los soldados que forman el numeras Palmyrenorum sagittariorum. sino que se las denomina «de ciudadanos ro­ manos». Kraft. hace pen­ sar que. las unidades auxiliares se hallan constituidas por sol­ dados que responden al estatuto de desplazados y que son de culturas diversas. en el caso de la caballería se prefiere a los occidentales. Por el contrario. No obs­ tante.

105 Entre Vespasiano y Adriano nos encontramos con una cierta evo­ lución: ingresan en las alas y en las cohortes ciudadanos de pleno derecho. enrola en los auxiliares gentes de cualquier procedencia y estado. Tácito. o incluso por marinos (classicae)... unos lo reciben al ingresar y otros 103. Las que se llaman de esa manera desde su creación llevan a ve­ ces otros nombres: se las designa como si estuviesen constituidas por voluntarios (uoluntarii). 170-c.103 Tácito. 5. que debe hacer frente a una grave dificultad y a la urgencia. En la época julio-claudia. Normalmente. que. A partir de Adriano y hasta aproximadamente el 170. 6-7 y XXIII. 42. 5. . Tácito. 2. si no cuentan al nacer con el estatuto de romanos. XXVm y XXXII. donde ya aparece la presencia de algunos ciuda­ danos romanos. 210). estos últimos sólo mantienen una presencia residual. más numerosos en la infantería que en la caballería. III.EL RECLUTAMIENTO 133 ríos.107 al tiempo que escogía con sumo cuidado a los legionarios. Historia Augusta. Marco Aurelio. Agr. Tácito106 des­ cribe unidades de esa categoría y deja entrever que todavía se hallan compuestas mayoritariamente por bárbaros. 105. An. 107. estos últimos han sido identificados con pre­ cisión: se trata de militares de la flota naturalizados en el 28 aC. Tácito. 1. Pero las circunstancias imponen medidas excepcionales: el enemigo se acerca peligrosamente.104 Durante la crisis del 68-69 habla de los germanos quienes. XXI. Más tarde.. 33. des­ pués de haber participado en la campaña de Aquitania de Marcus Valerius Messalla Corvinus. M. bajo las notas de un himno salvaje y agitando sus cabe­ lleras por encima de los hombros». desconfía de los soldados. avanza­ ban al azar. y en el periodo que sigue (c. desde es­ clavos considerados «voluntarios» hasta bandoleros y gladiadores. «desnudos. para el 82 y de nuevo para el 83. 3. según la moda de su país. III.. 22. 106. Si comparamos las diferentes clases de soldados que han sido reclutados para el ejército de fronteras. Con todo. in­ forma de que su aspecto sorprendía por su extrañeza y de que habla­ ban lenguas incomprensibles. 104. o por hombres libres (ingenui). entre esos militares sólo encontramos bárbaros. esa dignidad se acordó en ocasiones análogas como recompensa para aquellas cohortes que se habían distinguido en combate. Ant. Tácito.. donde ocupan no obstante todavía un lugar secundario por su número. romanos y desplazados quedan casi equilibrados. II. ciertamente. An. H.. Sin embargo. los cuerpos auxiliares están constitui­ dos generalmente por desplazados. excepción hecha de los nu­ men y de algunas unidades especializadas. se constata que.

En efecto. pp. tiene lugar una verdadera conmoción: con el fin de castigar a los pretorianos que. sobre todo ilirios. el emperador africano que. la península suministra aún el 89 por ciento de esos solda­ dos. Etruria. Umbría y de las colonias más antiguas. disuelve esas cohortes y las recompone utili­ zando gentes de provincias. El reclutamiento de cuerpos distintos a las legiones y a las tropas auxiliares En los diferentes cuerpos de la guarnición de Roma y en las flo­ tas. Durry109 considera que. su acceso se ha­ llaba limitado a los jóvenes procedentes del Lacio. 1972.134 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO al licenciarse. quería recom pensar a sus propios soldados.*08 bajo Claudio. 5. Desde el 193. Les cohortes prétoriennes. el poder imperial quiere primar a los soldados. Historia. 141-189. la llanura del Po. Algunos dálmatas y panonios se benefician de esa tímida evolución. habían subastado el Imperio. para ingresar hay que ser italiano. Tácito. hace aparición en las listas la Galia Cisalpina. . 110. en conjunto. en otros. L a GUARNICIÓN DE ROMA Las cohortes pretorianas Que las cohortes pretorianas constituían la flor y nata del ejér­ cito romano se comprueba en el reclutamiento. pp. a la muerte de Cómodo. no. Debemos a ese estudioso italiano algunas de las cifras que muestran la amplitud de la reforma del 193. pp. son humildes. A. 1939. en uno y otro caso. es decir. que se trata de gente procedente de familias de notables. por otra parte. Se ignora el origen so­ cial de esos militares: mientras que M. en el siglo i. 108. J. 474-480. A. hasta tiempos de Tiberio. al menos en los co­ mienzos del Principado. más aún. M. 239-257. a principios del reinado de Septimio Severo. 1939. Durry. Sasel. An„ IV. y esa cifra sólo disminuye muy ligeramente a lo largo de la época antonina. la situación se presenta bajo aspectos distintos según el momento: en algunos casos. XXI. Passerini110 piensa. 109. el servicio militar funciona como una máquina de difusión de la ciudadanía. Le coorti pretorie. 5. por el contrario. Passerini. A principios del siglo II.

. 114. debe admitirse (lo que parece lógico a la vista de los oríge­ nes geográficos) que.4 procede del griego y sólo un 2. 23-40. en esas unidades. Por el contrario. F.20 Orientales Las cohortes urbanas Cuando se trata de las cohortes urbanas. Pero. una de ellas en Lyon. . 111. 1968.50 60.114 Poseemos muy escasas menciones a los lugares de origen como para que un resultado de esa clase pueda tener un significado real. Como en las listas de nombres sólo se encuentra un 15 % de gentilicios imperiales (98/640). II.113 esas cifras se convierten en 88 y 12 % respectivamente.. para H. Hist. por encima de la legión de Numidia. IV. prác­ ticamente no ha evolucionado. Le Bohec. debemos distinguir dos casos.EL RECLUTAMIENTO 135 El reclutamiento en % de los pretorianos. 113. por otro lado. Duval. C. Lance! e Y. S. N. pp.1-11 S. no han alcanzado los mismos resultados en valores absolutos. H. según A. Tácito. An.8 % de lenguas «indí­ genas». Pagnoni. pero los porcentajes son com­ parables. Epigr. Die cohortes urbanae. pero un 6. Desde el punto de vista de la romanización. Stud.5 % de italianos y un 14. ha mos­ trado un 25 % de gentilicios imperiales. esa cohorte esta­ ría situada.111 su reclutamiento no es distinto del pretorio. pp. después. o casi idénticos. los cognomina son latinos en un 90 %. 33-89. Passerini S . Bitll. sólo encontramos un número muy pequeño de nuevos ciudadanos. 112. The Cohortes urbanae. pp. Desde el momento en que utilizaban métodos diferentes. Esta última ha sido estudiada. Epigraphica. Tr. por tanto.5 % de provinciales. C. 1942.. Dos epigrafistas se han dedicado a estudiar este asunto. Mench. sabemos que dos cohortes urbanas habían sido destacadas de manera permanente en provincias. lo que constituye una gran originali­ dad. correspondiendo el 28 % a nom­ bres de gobernadores del proconsulado: eso daría como resultado más de una mitad de africanos naturalizados y solamente un 45 % de des­ cendientes de italianos.30 Occidentales 9. IV. Freiss. Ciertamente. pero.70 4. y la otra en Cartago. 50-62. ni 0 Italianos 86. 1967. Freis. En principio^ se piensa que no se han movido de Roma. 1984. A.30 39. Com. En ori­ gen. 495-497 y 501-505. 5. Mench112 cuenta un 85. pp. 5. pero por de­ bajo de sus homologas estacionadas en la capital dpi Imperio. en uno y otro: F.

los statores Augusti. p. Th. F. 1962. 1986. hasta la época de Domiciano. Re. Die equites singulares Augusti. en par­ ticular bátavos. Die Flotte d. XXV. pp. 118. En el siglo II hay una neta mayoría de occidentales. Kaiserzeit. 900-909. La «gendarmería imperial». Reddé (véase n. Libertinas miles. Latomus. estaba compuesta generalmente por antiguos soldados de la guardia montada personal del príncipe. procedentes de un medio formado por desplaza­ dos. Pero el 90 por ciento de esos militares portan gentilicios im­ periales. los equites singulares Augusti. p. después del 193 dominan claramente panonios. 316-327. todos los libertos desde un prin­ cipio fueron reemplazados rápidamente por desplazados e incluso por ciudadanos romanos. Mommsen y J. pero acaban por admitirse africanos y orientales. XI.nd. Accad. Para estos últimos dispo­ nemos por fortuna de un estudio reciente. desplazados e incluso. todos ellos. dacios y tracios. su presencia aparece como una herencia de la Guerra Civil). 1891. atraídos por el sueldo y por el atractivo de la Ciudad. pertenecían al grupo de los libertos y los esclavos. 105-113. Reddé. M. Grosso117 explica ese fenómeno diciendo que los equites singulares Augusti. XXIX. Jarbh. ciudadanos romanos. oficiales o no. F. Entre sus filas se cuenta una apabullante mayoría de italia­ nos. Wiirzb. Brissaud). 1949-1950. Manuel des antiquités romaines (trad. Grosso. M. rom. Mommsen119 había sostenido que.136 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Las demás unidades de la guarnición de Roma Gracias a un libro reciente115 se conoce bien el reclutamiento de los vigililantes. pero des­ pués de haber recibido la libertad y aún de forma excepcional (de he­ cho. Después de la época de 115. 120. Speidel. L. 18. 242. M. f. germanos. L as flo ta s Cuando se estudia a los marinos se tropieza igualmente con un delicado problema jurídico. Wickert. de J. 118) ha considerado la situación ini­ cial como compleja: habían sido enrolados algunos esclavos. pp. París-Roma. 117. 1964. 116. R.118 Th. Pandera120 había resaltado la presencia en sus filas de ciudadanos romanos desde la época de Augusto. S. Panciera. Como ya se ha dicho. 119. Marquardt. Mare nostrum. según las observa­ ciones de S. a su lado se encontraban libertos. 1996. Sablayrolles.116 Se trata de jinetes reclu­ tados directamente o tomados de las alas de las tropas auxiliares. Pero S. IV. Lincei. Recientemente. . A lt. 1966. pp. Pandera. recibían la ciudadanía latina al ingresar en el ejército y se con­ vertían en romanos de pleno derecho acabado el servicio.

pp. Seston. VII. un grado aún inferior en la escala de va­ lores de los antiguos. 122. 383-384. The Román Imperial Navy. 1941.123. Y es bien cierto que los ma­ rineros acceden. según M. G. El reclutamiento de los marinos. y los diplomas que se les entregan en su licénciamiento les otorgan la cualidad de ro­ manos. 66 ss.EL RECLUTAMIENTO 137 Augusto. Chapot. Starr. en conjunto. Es evidente que no se sabe nada de ese tema por lo qué concierne a las flotas pro­ vinciales. La flotte de Miséne. W. V.123 a partir de Adriano era preciso disfrutar del derecho latino para ingresar en la flota. Reddé Italia Occidente Africa Dalmacia Panonia Córcega Cerdeña Total Oriente Asia Siria Egipto Tracia Grecia Total Varios Total general Miseno 6 11 12 10 4 22 59 38 13 54 37 8 150 4 219 Ravenna 1 2 12 5 3 3 25 3 7 7 2 1 20 1 47 121. 118) ha podido establecer nuevas listas para las demás. Reddé (véase n. próximo al nivel de servidumbre. En la época fiavia (69-96). 1896. Rev. 123. 180-181. Según V. cuando Caracalla concede ese privilegio a cuantos hombres libres habitan en el Imperio. Ch. Chapot. Pero M. pp. a la ciuitas romana el 212. pp. . Los orígenes geográficos plantean menos problemas. 1933. PhiloL. todos esos soldados poseían los tria nomina.121 los marinos eran en su mayoría no ciudadanos que reci­ bían la calificación de latinos al finalizar el servicio:122 los desplazados se codeaban con una minoría de libertos y con algunos hombres que recibían el estatus de egipcios.

Y. es necesario que los ejércitos no se enfrenten a demasiadas difi­ cultades.138 LA ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO Así. Tales decisiones dejan bien claro que el poder imperial se en­ cuentra ligado a una política de calidad. sobre todo. Le Bohec. 124. Sassari. Conclusión La tradición romana y las mentalidades colectivas consideran al­ gunas clases de unidades como más dignas de interés que otras. a demasiadas guerras y. Pero. en Panonia y. hasta allí donde la escasez de los documentos permite dar cuenta de ello. que consigan prestigio. sobre todo. Con este fin. Es decir. y esas actitudes se traducen en la elección de los hombres llamados a servir: las unidades de elite están constituidas por ciudadanos romanos pro­ cedentes del Lacio y de la Italia central. 1990. en Dalmacia. para que siga siendo po­ sible. a demasiadas derrotas. de la provincia de Asia. a medida que vamos aleján­ donos de Roma y descendiendo en la escala del estatus jurídico se ob­ serva que los militares en cuestión gozan cada vez de menor importancia para la seguridad del Imperio. La Sardaigiie et Varmée romaine. de Tracia y de Cerdeña. los marinos de los navios con base en Miseno proceden de Egipto. el Estado debe disponer de medios financieros nada despreciables. recluta sus hombres en Siria y en Egipto. Es preciso que los soldados disfruten de un cierto respeto reconocido por todos.124 En cuanto a la flota de Ravena. a la jerarquía de los cuerpos de tropa corresponde una jerarquía en el reclutamiento. pues las apariencias tienen su im­ portancia en la sociedad. .

S egunda pa r t e ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO. DEFENSA Y ATAQUE .

1948. pp. XXVII. después. pp. 16 y 79. las más grandes enciclopedias dedicadas a la Antigüedad.3 Una obra reciente propone una síntesis convincente. Ch. 1968. obediencia a los jefes. Études sur le combat. Davies por la arqueología. Latomus. r. Algunos autores se han dedicado a ella de manera indirecta: A. Boppard-amRheim. 75-95. Untersuchungen zur militárischen Ausbildung.2 y R. debe insertarse entre dos parámetros. si llega el caso. la «Pauly-Wissowa» y la «Daremberg-Saglio». pp. en emplazamientos específicos y con un encuadramiento propio. 4. 1936. no han considerado útil consagrar ni siquiera un breve artículo a esa actividad. pp. 1 ss„ XLI. . 1946. pp. 3. R. XXXI. dejar la vida en el combate. 73-100. G. CXXV. a título de ejemplos. 1903. XXVI. eso es lo que piensan muchos de nuestros contemporáneos y la mayoría de los historiadores. esa actitud pide una corrección. XLIII. 360 ss. pp. 1968. uno que evoque el lupanar y otro las termas. y Aufstieg und Niedergang d.4 Muestra en particular que debe esperarse a la época del Imperio para encontrar una instrucción bien organizada. Davies. 1933. Horsmann. II. 1974. 1. A. En nuestra época. Welt. Neumann. y algunos investigadores han llegado incluso a presentir el lu­ gar de excepción que ocupaba la instrucción en la eficacia de las tropas de Roma. Neumann por el derecho. Al me­ nos. Por ello. Por lo que se refiere al resto. confirma las principales aportaciones de nuestra edición de 1989. 1991. pp.C apítulo IV LA INSTRUCCIÓN. Classical PhiloL. Ardant du Picq. 2. 299-338. ocupándose de los campos de maniobras y de la ca­ ballería. 157-173. pp. a sus ojos. por el estudio de los reglamentos. 217-225. al­ gunos especialistas del ejército1 han considerado con buen criterio que esa práctica ha presentado una importancia mucho mayor de la que se ha dicho. Por tanto. y Klio. la instrucción no sirve más que para llenar uno de los capítulos de la vida militar cotidiana. I. PREPARAR LA VICTORIA ¿Qué se le pide a un soldado? En principio. The Classical Journal.

. para presidir unas ma­ niobras del ejército de África. 16. Pero es la época de Adriano la que proporciona más informacio­ nes sobre la materia. Flavio Josefo. Adr. 7. 1938. cada uno de esos dos términos ocupa cuatro interminables columnas:6 es decir.. 12. 7 (577). (y) ¿qué decir de la instrucción de las legiones?. por ejemplo.. Los propios romanos concedían un lugar importante a la instrucción.. que se enseña y se aprende. conserva­ 5. Varrón7 no dudaba en invertir el que nos parecería un orden normal: llegó a hacer derivar el sustantivo «ejército» (exercitus) del verbo «ejer­ citar» (exercito). 24). el arte de la guerra pasaba por ser una ciencia. Cicerón. Cahiers Groupe Rech. poned en la vanguar­ dia a un soldado de igual valentía. En sus investigaciones etimológicas. Y Cicerón8 le concedió el apoyo de su autoridad: «Ya sabes. Flavio Josefo. 9 (véase también. pero sin instrucción. 1977. como las matemáticas o la literatura. 71 -85 y láms.387. Historia Augusta. y 10.142 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO En efecto.11 oficial judío vencido por Vespasiano y Tito. H.L. LVH. 6 y otras notas de este capítulo. Y. 2. Thesaurus linguae latinae. 10. V... Le Bohec. Varrón. Tusc. la importancia de esa práctica y ese hecho hacen que sea aún más sorprendente la ausencia de curiosidad de que hacen gala los modernos. A ojos de los an­ tiguos. Tácito habla a menudo del tema. Véase especialmente la n. 9. 2 y XXVI.384-1. 87: exercitus quod exercitando fit melior.383 y 1.. II. cuál es para nosotros el sentido de la palabra '"ejército". al menos.9 podemos al menos citar a va­ rios autores que han hecho algo más que mencionar por alusiones esa actividad. 37. De l. Para designar esa actividad. le reprochaban un cierto «pacifismo» o. En el Thesaurus linguae latinae. . X. la instrucción no debería despreciarse:5 es la que ex­ plica en buena medida el éxito del ejército romano.. 2 (476). 11. 5. ese espléndido lé­ xico en el que se encuentran recogidas todas las referencias a los au­ tores conocidos. I. Poco después. XLV-XLV3I.» Sin ánimo de ofrecer una lista exhaustiva de los textos literarios o epigráficos que se refieren a ese tema. V. en el norte del macizo del Aurés.379-1. explica su derrota por la eficacia que esa práctica confiere a las legiones. El propio emperador concedía gran importan­ cia a la instrucción:12 esa actitud le permitía asegurarse la obediencia de los cuadros del ejército. 6. y en unos discursos célebres. A mediados del siglo i de nuestra era. Onesandros10 re­ cuerda en general sus deberes en esa materia. y parecerá una mujer.. 20. la lengua latina dispone de dos palabras: exercitium y exercitatio. LXLX. G. 1 (72-75). col. una falta de ardor ofensivo. una «disciplina». 2. Onesandros. 8. Como es ob­ vio. Dion Casio. IX-X. pp.. 1. de no ser así. Année rom . Fue en persona a Lámbese. III. que.

Frontino.. «Mediante los ejercicios militares. se enorgullece15 de haber cruzado el Danubio a nado a la cabeza de sus hombres. Verus). Princ. 1. III.17 que escribe en el siglo iv.16 De hecho. . lat.19 es fácil comprender que aquí interviene el deporte. La cuestión que ahora se plantea es la de saber por qué la ins­ trucción revistió tal importancia. efectuando una gira de inspección por las guarniciones situadas en las riberas del mar Negro. hubiéramos podido encontrar otros ejemplos más antiguos. Catón el Viejo. sino con varias respuestas. continúa siendo la fuente más interesante sobre esta cuestión. En primer lugar. 15. precisamente. Adriano). Vegecio. Igualmente podríamos citar un pasaje poco conocido de Frontón. Le Bohec (ed. 17. el legionario debe superar físicamente a su po­ sible adversario..13 expresa lo que siente por ese tema.14 uno de sus generales. 10. El interés de esa práctica había sido percibido ya en la época republicana: acabamos de citar a Catón el Viejo. Frontón. a Varrón y a Cicerón. responderemos al interrogante no con una. Y un tribuno. Arriano.LA INSTRUCCIÓN 143 dos en buena medida gracias a una inscripción. comandante de una unidad de mil bátavos. passim. 8.° 3. Corpus inscr. los romanos preparan no sólo cuerpos robustos. Trajano y. y finalmente a Tarruntenus Paternus y Cornelius Celsus. y a continuación tres grandes emperadores (Augusto. pero que informa de épocas ante­ riores. n. 18. Pero es preciso también templar el carácter. 19. Arriano. Herodiano. 2 (Caius Duilius). Menciona en particular a los autores que utiliza: en primer lugar. 14. 16. volva­ mos al Alto Imperio. hist. Periplo del Ponto Euxino. I y II.18 pero no es ése nuestro objetivo. VIII-IX (introducción a la guerra con los partos de Lucius Vegecio. Y.. El objetivo fundamental de la instrucción con­ siste en conferir al soldado romano la superioridad sobre el bárbaro en la batalla. Strat. Les discours d'Hadrien á Vamiée d ’Afrique. La importancia de la instrucción Las f u n c io n e s MILITARES En el mundo de la milicia constituye una evidencia que la ins­ trucción desempeña un importante papel. sino tam13. II.)? 2003.676. y precisa que Adriano lo consideró una hazaña. obliga a hacer instrucción a los soldados. pertrechados con su ar­ mamento. III. París.

93. 2. in­ cluso aunque parezca absurda. a cambio de algunas pér­ didas. porque lo ha repetido mil veces en el campo de maniobras. Goetz. 2. Corpus gloss. 2. se hallaba por un lado protegida por mon­ tañas y por el otro por el Mosela. lat. II. H. 5. 16. El. 1. (N.144 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO bién almas fuertes». De hecho. 29-30. III. 51.20 Esa práctica permite ade­ más soportar mejor las heridas. 21. No significaba solamente una obediencia ciega a las órdenes: esa actitud se daba más bien como consecuencia. 20. 76. 6-9. el de «es­ tudiar para vencer». G. an­ terior) habla en el mismo sentido. VI.. ID. véase también III.* incluso aunque el nivel de conocimientos re­ queridos fuese muy técnico y. El efecto psi­ cológico tiene una gran importancia. 1. 5. por ende.. 71.. V. 18-19. bastante bajo.. 22. Tácito. Herodiano (n. 25. 7 (577 y 580-581). Flavio Josefo.) . Strat.26 El ejército romano aplicaba un principio re­ cuperado por numerosas escuelas militares en la actualidad. «Él [el general Cerialis] llegó tras tres días de marcha ante Rigodulum [en la actualidad Riol. 27. Plinio el Joven. 93. II. Un pasaje de Tácito27 muestra claramente la eñcacia de esa ins­ trucción.. por encima de todo. 1. pues saben que. Frontino. 1.23 y ésta era tan importante que había sido divinizada y contaba con altares en los campamentos.. 1. V. Strat. Strat. II. II. An. -ere\ y ese verbo significa «aprender»:24 en el tema militar es necesa­ rio formarse. Tácito. alcanzarán un éxito aplastante. 38. H. 2 (476). 26. 7 (102). Cicerón. G. I. el soldado que sabe qué debe hacer. II. 24.22 Pero aún hay más: la instrucción se halla vinculada directamente a la disciplina. donde se forman los oficiales del ejér­ cito francés. Soldados romanos bien preparados y. * Divisa de la Escuela Militar de Saint-Cry. Cartas. 1: disciplina militiaque nostra. IV. 23. 1.. Tácito. 71..21 no enloquecer de dolor. 1-2 y 5-6. 21. tiene confianza en sí mismo y en sus jefes. en disc-iplina se encuentra la raíz disc-o. y además Valentinus la había forti­ 20. 5. H. aceptan sin rechistar obedecer una orden que les expondrá a los ataques del enemigo. Galba. 1 y 6-7. /.. IV. 42. G. 7. Frontino. Ejecutar una orden. posición que Valentinus conservaba con la ayuda de un numeroso grupo de Tréveris. cerca de Tréveris]. todo eso se enseña25 de la misma manera que el mantenimiento de las armas o la construcción de una empalizada. este último corre el riesgo de desanimarse y evitar el combate mediante la huida. 12.. Suetonio. 5. III. Frontino. señala Flavio Josefo. X. del asesor. IV. Tuse. 77. presenta una ventaja considera­ ble: si los soldados son capaces de ejecutar sus maniobras a la perfección en presencia del enemigo. «aprender» todos los arcanos.. respetar a los superiores. III. 87. todo ello forma parte de los imperativos de la profesión. 10. II. Flavio Josefo. muy disci­ plinados.

por tanto. . V. abrir las hostilidades sería absurdo. pero. Una parte de la caballería rodeó la posición por pendientes más accesibles e hizo prisioneros a los belgas más nobles. Plutarco30 cuenta que Pompeyo. XLI.tus . el servicio al Estado. pues sería tanto como renunciar a la propia superiori­ dad. encontrándose en Oriente. Para comprender el alcance de esa obligación es necesario explicar qué es la uirtus. se dedicaba a hacer ejercicios de equitación durante el sitio de Petra. es decir. a la molicie. acceder a la cuestura. 4 y LXXXVIII. la ausencia de ocupaciones conduce a la indisciplina. para hacer carrera es necesario demostrar que se posee esa cualidad. la in­ terrupción de la instrucción volvería la vida del soldado a la ociosi­ dad y. T. a perder una importante ventaja. por tanto. a la desobediencia. uir ha dado «vi­ ril»). Por otra parte. 29. a la pretura y al consulado. el servicio civil (servicio de las magistraturas) y el servicio mi­ litar (el mando). Pompeyo. Arriano.. en un momento en que llegaron mensajeros con sus lanzas rodeadas dé 28. La importancia de la instrucción se encuentra testimoniada a lo largo de toda la historia de Roma y se manifiesta ya desde la época re­ publicana. bajo sus dos aspectos complemen­ tarios. LXXX. él despreciaba a un enemigo reunido sin un plan y al que la fuerza de su posición no le ayudaba hasta el punto de que los legionarios no contaran con re­ cursos debido a su bravura. un noble debe. pa­ labra que se traduce a menudo de manera impropia como «coraje». al cargo de edil o de tribuno de la plebe. Esas obras de defensa no impidieron al general romano ordenar a su infantería que las asaltara y a su caballería que ascendiera por la colina alineada. Dion Casio. Plutarco. La uirtus es lo que caracteriza al hombre {uir .» Arriano28 ha recordado una consecuencia de esa acción: es nece­ sario no hacer entrar en combate a hombres que no han pasado por la instrucción. 3. el enemigo fue desalojado y pre­ cipitado hacia abajo como una avalancha. cuando llegaron al cuerpo a cuerpo. en esas condiciones. con su jefe Valentinus.LA INSTRUCCIÓN 145 ficado con trincheras y barricadas de rocas. pero no puede quedarse sólo en eso: es necesario que demuestre también su capacidad en el ejército. 30. a exponerse a la derrota. 4-5. El ascenso fue algo lento mientras la ca­ ballería pasaba ante el enemigo que la acribillaba con proyectiles.29 E l PAPEL POLÍTICO Los oficiales deben tomar parte en la instrucción.

Al. . «pacifista». Trajano dedica toda su atención a esas prácticas e incluso se mezcla con sus hombres para dar ejemplo. y a lo largo de todo el Alto Imperio. 31. Maximino el Tracio se convirtió en emperador en el 235 porque.37 Así.. su victoria. En fin. Tácito. Tib. señal de que eran portadores de buenas noticias. 1. la práctica de la ins­ trucción ha tenido una doble finalidad. 33. Severo Alejandro se educó. que en el 31 aC. 35. Dion Casio. Pero aunque la instrucción haya podido utilizarse de diferentes maneras. Suetonio. Por el contrario. Sev. LVII. manifiesta que re­ nuncia a la uirtus. LXXXIII.. 34. de cuya actitud ya hemos hablado (véanse ns.6. Suetonio. con vistas a la púrpura:34 la pre­ paración militar formó parte de su educación (y es la Historia Augusta. y para que aceptasen con docilidad sus proyectos. siempre lo ha sido con fines políticos. es decir. XXXVI.31 de esa manera. política y militar. y dejó de practicar su instrucción. lo que le valió alabanzas.. 24. vela cuidadosamente de la instrucción para cal­ mar la inquietud de los senadores y los equites que podrían conside­ rarle demasiado prudente. Después de la batalla de Accio. les invita a asistir a las maniobras de la guardia pretoriana. Herodiano. dejó de practicar sus ejercicios de instrucción. Pan. y fue precisa la mayor insistencia de los soldados para que consin­ tiera en interrumpirla: conoció entonces el suicidio de Mitrídates y. por tanto. Historia Augusta. 32. que se convierte en inofensivo políticamente. XIII. Tiberio utilizó también esa misma arma: para atemorizar a los senadores. desde su infancia. Durante la Guerra Civil. 1.35 se había revelado como un exce­ lente formador de reclutas. se trataba de propaganda política. Para ma­ nifestar esa pretensión. Aug. 1. 1. la que relata esa anécdota). I. XIII. 37. y deseó demostrarle que no aspiraba al Imperio. significó su victoria sobre Marco Antonio. Pero el imperator les hizo esperar y continuó sus evoluciones: quería recordar con ello que la instrucción se hallaba por encima de cualquier otra exigen­ cia.146 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO laurel. 36. Algunas décadas más tarde..36 En circunstancias diferentes. H. Aún más tarde. se retiró a Rodas. Adriano.33 Su sucesor. 1.32 fue una falta irreparable que provocó su caída. 12-15). Plinio el Joven.. Tiberio quiso mostrar a Augusto que este último era culpable de consentirle una excesiva ambi­ ción. según Herodiano. Vitelio descuidó la preparación de las tro­ pas: a ojos de Tácito. VII. Ha llegado el momento de ver qué realidades se ocultan detrás de esa palabra. Augusto quiso difundir la idea de que el tiempo de paz había llegado definitivamente a Roma. escrita a finales del siglo rv y quizás a principios del V. III.

codificaron todas esas enseñanzas. 42. /. ahí hay 38. Vendrand-Voyer. R. que se pueden reagrupar bajo dos rúbricas principales: en efecto. Flavio Josefo. si el accidente ocurre en otro lugar. n..43 Las a c t iv id a d e s La palabra instrucción recoge actividades muy diversas. el objetivo con­ siste en asegurar al soldado romano la superioridad sobre el bárbaro. 3. 1983. el conjunto de leyes reu­ nido por Justiniano recoge elementos permanentes del derecho:42 si un hombre es herido en un campo de maniobras (campus) por un soldado dedicado a la instrucción. 6. 5. por el contra­ rio. la aplicación de la táctica en el campo de batalla y los lugares para situar los campamentos muestran claramente la existencia de una ciencia militar. V. Tácito. una cierta cultura militar re­ cibe una elaboración jurídica bajo Septimio Severo. Historia Augusta. /.042 (Y. 1 (73). Como a los roma­ nos les podía el espíritu jurídico. . Flavio Josefo40 lo dijo claramente y no hay razón alguna para poner en duda esa afirmación: los reglamentos estaban bien redactados. No obstante. 13)... 4 (123-126). 55. III. mientras que otras no. 515-524 (sobre César). 9.38 de la que también forma parte la instrucción. Max. LXIX. En todo mo­ mento. pp.39 esa ciencia la llevan a la práctica los oficiales. op. un gran príncipe deseaba que esa práctica tuviese un carácter cotidiano. 39. II. Vegecio. unas son individuales. incluso en combate singular y hasta desarmado. G. Además hay otras reglas que se conservaron mucho más tiempo. Le Bohec. Justiniano. Dion Casio. 3. Rambaud.41 Formada ya desde los orígenes.. I y II. a principios del siglo m aún se hallaban en vi­ gor. 4. pp. J. An. 4. En el primer caso. Schilling.535 = 18. IV. X. 41. 40. III. n. con asistencia de algunos subofi­ ciales que poseen determinados conocimientos técnicos (así. el militar se considera res­ ponsable y ese asunto da pie a la apertura de diligencias. 313 ss. el metator participa de la construcción del campamento)..LA INSTRUCCIÓN 147 El contenido G e n e r a l id a d e s La puesta en práctica de la estrategia definida por el mando. 3. 43. G. Normes civiques et métier militaire á Rome sous le Principat. VIII. Flavio Josefo. lat. se excusa al agresor.. Mél." 2. 1983. Inst. cit. Adriano fue quien hizo publicar un buen número de las medidas re­ lativas a la instrucción. 33. passim. M.. Corpus inscr.

Pan. 18. 1. 45. a recibirlas. solamente pone técnicos a disposición de los civiles: bajo Antonino Pío. H. a los militares se les confían para la instrucción armas especiales. 1. I. (n. Juvenal. cit. 2. 1-2. Tácito. los legionarios proporcio­ nan al emperador una mano de obra cualificada y a bajo costo. Corpus gloss. 11. habían atravesado el Danubio con todo su armamento encima (pero esa hazaña se presenta como un hecho ex­ cepcional). En principio. 46. L. 1. Ait. Vegecio. cit. 52. cuando las circunstancias lo permiten (es decir. Se trata ahora de asegurar a los roma­ nos la superioridad en el combate en unidades constituidas: pasan a realizar actividades colectivas.148 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO que distinguir entre acciones que son puramente físicas de otras que presentan un carácter militar. Russell Robinson.. I. 247. N. 1975. I.49 an­ tepasado del maniquí. Arriano. 3. En ciertos casos. por tanto.. 47. 15). XIII.. los oficiales. 1. 25. 52. 49. y 12. lat. 51. etc. los hombres que van montados disponen de un casco particular. el soldado pasa a rea­ lizar actividades más profesionales. 23. el palus. 9 y II. y II.50 flechas y jabalinas. Flavio Josefo. Vegecio. . II. G. 5. Péripie. 4-5. carm. (n. y Tib. pas. I. Plinio el Joven. LXXXIII.. Frontino. I. en esencia. Aug. más militares. IV. Aulu-Geile. sino también.. lo que le permite a este último hacer manifestación de su generosidad. 14. 48. XI. VI. puede pasar a un segundo grado de instrucción. y sobre todo. la ciudad de Bejaia (antigua Bugía) quería 44. marchan en traje de deporte. Vegecio. Porphyrion. III. mane­ jar la honda y utilizar el arco (n. 8. anterior). II.45 Se les obliga también a correr y saltar. 8. 30.. VI.. asi como piedras. Debe. con todo el equipo o cargando pesos su­ plementarios. se les obliga a llevar a cabo obras públicas. Goetz. 26. 107. Toda esa parte de la formación es común a los cuarteles y a las escuelas de gladiadores. XIII.51 La equitación es. III. en virtud del principio que sostiene que el manejo de piedras fortalece el cuerpo. ó. 50.47 hemos citado más arriba (n. así. 15) el caso de los mil bátavos que. Se habitúa también a arrojar armas. y II. anterior). III. 33. 18. al ma­ nejo de las armas. siguiendo a su oficial. Arriano. Vegecio. Suetonio. ¡fuera de zonas desérticas!) hacen natación. 1. Strat.. ni..44 Y lo mismo que todos los ejércitos del mundo. 33. 2. 33. no sólo deben dedicarse a ella los simples jine­ tes.52 Cuando el soldado ha adquirido un mínimo de fuerza física y de destreza en la utilización de la espada y el venablo. y. 64. Plutarco. Periplo. los combatientes comienzan por hacer gimnasia. 1. The Armour of Imperial Rome.46 y. a buen precio. G. el último elemento importante de esas ac­ tividades individuales. pas. Por tanto. 7. Vegecio. Pompeyo. por lo demás. Vegecio.. 1 (73).48 Aprende esgrima contra una estaca. XLI. Una vez que ha dado firmeza a su cuerpo. I. En principio. p. Vegecio. III. Horat. 3. De esa manera. 55. An.

como los arcos.LA INSTRUCCIÓN 149 construir un acueducto. en oca­ siones. Algunas de esas tareas tenían implicaciones económicas muy favorables: era pre­ ciso trazar carreteras. edificaron tem­ plos y santuarios. Prob. Por orden de Trajano. como las plazas. Suetonio.. Timgad. IV. éstas miden 21 km de largo. Le Bohec. Esos trabajos formaban parte íntegra de la instrucción.. esas diferentes em­ presas contaban con un motivo principal de orden militar: se quería facilitar así los movimientos de tropas y la vigilancia del enemigo po­ tencial.. ese plan no reproduce en nada el de una fortificación: se trata de una colonia destinada a aumentar económicamente el valor de la zona meridional de las altas llanuras del Constantinesado. y se vieron en la necesidad de construir un túnel de 428 m. que obtuvo del legado de la III Legión Augusta que un librator viniera a solucionar el problema. 54. que había sido levantada por com­ pleto utilizando mano de obra militar. 1969. Contrariamente a lo que se ha escrito. pero otras pueden aumentar el atrac­ tivo o la comodidad de la ciudad. La IIlé Légion Auguste.. Otras poseen una función económica más importante. 2.122. Aug. IX. no presen­ tan más que un interés decorativo.728 = 18. saber ejecutarlos bien mostraba que se poseía «disciplina»: Frontino56 afirma 53. los soldados eran también capaces de construir otras cosas diferentes a los campamentos. 2. Frontino. 55. 1. n. 1989. 145 pp. el centro primitivo estaba diseñado como un cuadrado de 350 m de lado. O. Los arqueólogos han dado con las canalizaciones.. Lassus. pueden construir mercados o incluso (pero se trata de casos excepcionales) ciudades enteras. una ciudad si­ tuada al norte del macizo del Aurés. el mando les exigía que pusiesen en marcha todos los elementos de sus diferentes sistemas defensivos. Strat. p. . levantan monumentos destinados a mostrar la benevolencia del soberano. como no encontró ningún ingeniero compe­ tente.° 2. 1). circos).53 Esas construcciones civiles brillan por su diversidad. algunas de esas edificaciones. Timgad55 se erigió en suelo vir­ gen. XVIII. 56. Corpus inscr. 18. Por encima de todo. delimitado por una empalizada con cuatro puertas y ángulos redondeados. Y.54 A veces los soldados efectúan un aterrazamiento para salvar una zanja. Tácito. 3. 2 (véase I. colocar mojones de delimitación entre tribus y efectuar operaciones de catastro o de centuriación. las calles. los acue­ ductos y los lugares de diversión (teatros. VIH. 3-4. XI. Historia Augusta. An. En efecto. anfiteatros. lat. XVI. Los militares traba­ jan también en minas y canteras. situado a 86 m de altura. acabó por dirigirse al gobernador. 2. J. el 100 de nuestra era fue consagrada Timgad. 378. Calles perpendiculares aislaban manzanas regulares.

. a la que más tarde encontramos en Estrasburgo. Slov.150 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO muy certeramente que los legionarios debían ser capaces de construir puentes con mayor rapidez de lo que podían hacerlo los bárbaros. un campamento y un campo de instrucción. tenía como finalidad mostrar a los enemigos su inferioridad. el lugar donde el soldado desig­ nado colocaba las armas. Oikumene. 1976. 1975. esos trabajos habi­ túan a los hombres a actuar juntos. Fitz. Bb. Lappio leg(ato Augusti propraetore). había venido completa a Mirebeau por un tiempo. 1977. 61. J. colocada bajo la protección de la caballería. se conoce bien el legado imperial Aulus Bucius Lappius Maximus: ejerció sus funciones en la época de los Flavios. En algunos casos. L'Année épigraphique. Cóte-d’Or. L'Année épigraphique.° 359. 1973. se ha hallado una leyenda relativamente larga y más explí­ cita que de costumbre:60 LEG . 1981. pp. pp. LAPPIO LEG. campos de ejercicio y líneas defensivas. conduciéndolos. al desánimo. «por el bien de la disciplina». Se deduce de ahí que la VIH Legión Augusta. 393397. XLIII. Corpus inscr. 59. 58. fuertes. I. XXVIII. Por otro lado. Se pretendía tam­ bién sedentarizar a los seminómadas que siempre habían constituido una fuente de problemas. . y dada la plasticidad de la arcilla. Pseudo-Higinio.° 729. Le Bohec. Así. Esa rapidez. En efecto. se marcan sobre las tabletas nombres diferentes cada vez:61 los productos así obtenidos sirvieron para indi­ car el emplazamiento de una cama. La participación de los soldados en esa serie de trabajos la ates­ tigua un género de documentos muy extendidos por todo el Imperio: las tabletas de arcilla estampillada. al menos. el respon­ sable de la fabricación. VIIIAVG. y Acta Arch. por tanto. n. Pero la pacificación de los indígenas. lat. n. 60. Y. A diferencia de la gimnasia y de la esgrima. construir torres.57 El Pseudo-Higinio58 va aún más lejos: recomienda excavar un foso alrededor del campa­ mento de marcha.59 Antes de que la arcilla esté co­ cida se le imprime una marca con un sello: ese breve texto ofrece de manera abreviada el nombre de la unidad y. y había hecho cons­ truir.° 2. incluso aunque el ejército se encuentre en país amigo. n. el mando o el magister fabricae. colectivamente. Epigraphica. = Leg(io) VIII Aug(usta). esa técnica. en ocasiones. etc. 127-160. Aquí llegamos a lo esencial..042. Finalmente. pp. VHI. 215-224. en Mirebeau.532 = 18. el objetivo fundamental de la instrucción con­ siste en que los soldados aprendan a maniobrar en formación. correspondía a la in­ fantería. XLIX: causa disciplinae. Es ne­ cesario que todos sepan cuál es su lugar en la formación de combate o cuándo y cómo deben moverse sin perjudicar la cohesión de su cen­ 57. el desarrollo de la agricultura y la instalación de una buena red de vías beneficiaban a toda la provincia.

ese movimiento da lugar a una serie de relaciones en cascada. Arriano hace un periplo por el mar Negro (n. El propio Trajano no desdeñaba hacer esa función. Historia Augusta. 1-6. nos consta la existencia de ve­ rificaciones excepcionales. Otras circunstancias irregulares permi­ tían controles suplementarios: un papiro. 62. 63. es un general quien efectúa un re­ corrido por las guarniciones de un sector: bajo Adriano. y que efectúa ese viaje con la exclusiva fi­ nalidad de asegurarse de que el campo de maniobras sea frecuentado con una asiduidad suficiente. Cuando un emperador incapaz o un legado ne­ gligente abandonaban ese papel entregándolo a un personaje que no se hallaba a la altura de la tarea. II. África (ns. como hizo Plancina.. su ejecución no queda a la buena voluntad de cada cual. infan­ tes contra infantes. XIII. Cumplía la función de instructor principal. Pero si quien intervenía era la mujer del general. según la expresión despectiva de Plinio el Joven. Flavio Josefo. y III passinv. El control Dado que esa actividad reviste gran importancia. Pero no olvida la instrucción. Como más adelante veremos (pp. III. Tácito. Pan. Todas las mañanas proceden a una inspección: cada centurión es responsable de su unidad. XIII. había algunos oficiales especializados en la preparación de la instruc­ ción. los soldados se vis­ ten en traje de combate para practicar la instrucción.63 la gente seria murmuraba. Pan. 1 (74-75). «a un maestrillo griego». Los cuadros deben controlar regularmente el nivel de prepara­ ción de la tropa.62 Los oficiales obligan a ejecutar simulacros de batallas. VI. A veces.LA INSTRUCCIÓN 151 turia. 14). Plinio el Joven. 6. lo que da idea de la impor­ tancia de esa misión. hallado en Dura:Europos. 5. Ni siquiera la marina escapa a esa obligación. o contra jinetes. 2. de vez en cuando se reagrupan los navios y se preparan para la guerra de escuadras. indica que un desfile acompañaba a la entrega de la paga. G. un tribuno debe velar por dos cohortes y un legado por una legión.. Max.' . la presidencia de esa actividad se confiaba a un ve­ terano reenganchado y condecorado. Plinio el Joven. examina el estado de las fortificaciones.. Vegecio. Debe recordarse asi­ mismo que el propio Adriano visita en persona Panonia y también. Por norma. 55. X.. controla las reservas de víveres y verifica las lis­ tas de efectivos. Onesandros. 11-13. 13 y 15). 171-172). cuando la unidad contaba con uno de ellos. H. en el 128. Además. I. en ocasiones. 5. Situados por debajo de los cuadros (legado-tribunos-centuriones).

el exercitator y el magister campi. 66. 1999. y a su subordinado. la raíz doct~ muestra claramente que esa persona ha recibido alguna en­ señanza. las evoluciones de la caballería exigen la presencia de palafreneros particularmente competentes. Le Bohec.» Pero es necesario precisar el contenido de esta cita para com­ prender el desarrollo exacto de esas prácticas. el campus . la esgrima depende del talento de un armatura o doctor armorum : también aquí. Los emplazamientos Ya hemos visto que algunos suboficiales no ejercían más que responsabilidades en el campo de maniobras. En segundo lugar. o sobre el campo de instrucción el resto del año.152 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO esposa de Pisón. Nos encontramos. . de alguna manera «un formador de formadores». ha aprendido una ciencia en la que está versado. «Recherches sur les terrains d’exercice de i'année romaine sous le Haut-Empire». pero parte de esas actividades se desarrollaban en otros lugares. 6. el optio campi.66 En los orígenes de la historia de Roma. 2. la sociedad romana se caracterizaba por una cierta misoginia. fue necesa­ rio buscar nuevas soluciones y organizar esas actividades en las ciu­ 64. Bulletin des Antiquités Luxembourgeoises. En primer lugar. Otras dos actividades necesitan igualmente de la intervención de competencias especiales. con toda una jerarquía dedicada a controlar la instrucción. deja bien claro que esa actividad debe aprenderse. 65. es un hom­ bre instruido que debe transmitir su saber. An. II. que le secunda y que será quien le su­ cederá. que mandaba en Oriente.. 3. o de nieve. LQ. pp. 79-95. a velar por su buen desarrollo. los soldados se prepara­ ban para la guerra en el Campo de Marte (Campus Martius). 55. por tanto. Sus responsabilidades le permiten contar con un adjunto. La existencia de un discens armaturarum. El campo de maniobras se confiaba a un suboficial que llevaba por título el de campidoctor. el doctor cohortis. ese examen permitirá además abordar algunos puntos relacionados con la arqueología mi­ litar. Tácito. Con la ampliación de las conquistas y la integración en el ejército de jóvenes habitantes de zonas cada vez más alejadas de la Ciudad. entonces estallaba el es­ cándalo:64 entre otras cosas. XXVII. Y. «Los maestros en el arte militar —recuerda Vegecio—65 han querido que la instrucción de la infantería fuese ininterrumpida. Vegecio. el título de doctor no es gratuito. que tuviera lugar a cubierto en tiempos de lluvia. III. 33.

. 1960. y otras en el exterior. Dessau. notablemente en Britania. En segundo lugar. y justamente han explicado ese fenómeno al contrario. The Román Inscr..68 un campamento de época flavia. mencione una basílica «de instrucción».620. pero no hay certeza de ello: la inscripción de Britania da­ tada en la época de Gordiano III fue hallada «al este de la fortaleza de Lanchester». n. tiene en su extremo un ábside (espacio semicircular). G. cit. por el gusto de los militares por los espec­ táculos violentos. su plano. en Turda (Potaissa). lat. P.° 2. Wright. donde. Parece que algunas de ellas se levantaron dentro del terreno de los propios campamentos. y la práctica de la esgrima en el buen tiempo podía desarrollarse muy bien en esos emplazamientos. los soldados utilizaban construcciones que no ha­ bían sido concebidas para ese fin. I. En principio. Los arqueólogos han señalado la presencia. tiene forma de rectángulo. se levantaban construcciones espe­ ciales para realizar esa práctica. 1965. estaba constituida por una amplia sala protegida por una techumbre..615. en función del programa que se quería ejecutar allí. P.° 6. Los romanos utilizaban esos monumentos para protegerse de la lluvia o del ardor del sol. en otros mo­ mentos.° 2.091 (H. Collingwood y R. n. Sin duda con razón.71 esta última data igualmente de la época de Gordiano III. muy sencillo. con una puerta.LA INSTRUCCIÓN 153 dades de reclutamiento o junto a los campamentos. R. En efecto. En el Alto Imperio se eligieron lugares diferentes. n. Dessau. lat. . n.025 = H. 213.° 2. op. Wright. por ejemplo. L. servían asimismo de pica­ 67. aunque evoca una basílica construida en 140 en Syene (Egipto) por la I Cohorte de los Cilicios.619). 3Ü.° 978 (H. Dessau. 69..° 364. una parte de la ins­ trucción se efectuaba en plena naturaleza.. selectae. y dividido en tres naves por una doble columnata que. la marcha. Inscr. Román St. Inscr. en Inchtuthill. Nada prueba que la inscripción Corpus inscr. a menudo. Corpus inscr. 1971. 70. selectae. lat. Sin embargo. Joum. se sabe de la existencia de «basílicas» de entrenamiento (basilicae exercitatoriae). n. VII. Collingwood y R. p.)69 y en Lanchester (bajo Gordiano III)70 y se menciona otra en Dacia. R. lat. y eso cae por su peso. pero quizá la losa pudo ser trasladada hasta allí. cit. Han sido localizadas varías basílicas de instrucción. iban también a morir retiarios y mirmillones. op. 68. of Britain. G. Pero debemos hacer intervenir otro factor: la ins­ trucción se relacionaba con las actividades de los gladiadores en nu­ merosos aspectos.67 La basílica. o «pórtico real». n. n. en Netherby (222 dC. los historiadores han considerado que se trataba de salas de armas donde se practicaba la esgrima. n.° 1. L’Année épigraphique. 71. como los anfiteatros (aunque esto se ha discutido). de palestras cerca de los campamentos.° 445). y ese hecho muestra igualmente la importancia de la instrucción para los romanos. en ocasiones.

Justiniano. Múltiples sondeos han demostrado que. Historia Augusta. XIII. en el interior. Rostovtzeff.74 Consiste en un cuadrado de 200 m de lado. Ese pequeño túmulo de ladrillo se transformó en monumento conmemorativo de la visita de Adriano en el año 128: los militares fi­ jaron en él placas en las que se han recogido grabados los discursos pronunciados por el emperador y es evidente que se levantó una co­ lumna para embellecer el conjunto. sin duda.° 2. al menos algunas de ellas. Ciertamente. de abrevaderos para los ca­ ballos o de lavabos para los soldados. III. aceptada por nume­ rosos comentaristas. designa una llanura. creen que ese terreno de deportes debía consistir en una simple plaza sin techo. Pero se trata de un pleonasmo. por analogía con la basílica exercitatoria. ha inventado la expresión de campus exercitatorius. lat. véase más adelante.. Corpus inscr. 72. la palabra en cuestión puede. pues se han hallado restos de cemento para obras hidráulicas.tomarse en diferentes sentidos:72 de manera general. Inst.. 1.532 = 18. ante­ rior) muestra claramente que es el emplazamiento normal en que tiene lugar la instrucción. n.. Max. Esta última in­ terpretación es la única que puede retenerse desde que se emplea en un contexto militar. un campo de batalla o un campo de maniobras. desde la que los responsables podían supervisar las evoluciones de la infantería y la ca­ ballería. el de Lámbese. en el discurso pronun­ ciado por Adriano en el 128 en ese lugar dice con claridad que se trata de un campus. col. al norte del Aurés (lám. Como en este emplazamiento no se ha podido encontrar nada. III. M. 73. 74. por derivación se aplica a una plaza pú­ blica. Plinio el Joven. li­ mitado por un muro de piedras de 60 cm de ancho y con dos puertas. Los arqueólogos que estudian la topografía de Roma creen ha­ ber localizado el campus de las cohortes pretorianas y urbanas: debía estar situado al oeste del cuartel construido en tiempos de Tiberio. 13).. IV. Pan. ha sido estudiado gracias a las exca­ vaciones realizadas allí (véase n. de tierra batida. sirven. VIII. un espacio enlosetado bastante estrecho daba paso rápidamente a la tierra. X.154 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO deros. 4. 1912. está calificada de baselica [s¿c] equestris exercitatoria. no se había construido ningún elemento. situada en el centro. 212 ss. Thesaurus íinguae latinae. 1 (meditado campestris).73 y un pasaje del manual de Justiniano (n. Pero el campo de maniobras por excelencia recibe el nombre de campus. El único campus bien conocido.042 (véase n. además. Sobre las inscripciones. puesto que la de Netherby. 13). . 5). los ángulos están redondeados y el recinto se encuentra flanqueado por catorce medias lunas. Alrededor. a la que nos hemos referido poco antes. 3. si se ex­ ceptúa una tribuna (tribunal).

LA INSTRUCCIÓN

155

Gracias a la epigrafía conocemos otros campos de maniobras, pero no hay duda alguna de que cada fortificación debía contar con uno. No obstante, debido a su construcción simple (suelos de tierra y muros poco anchos), esos conjuntos han desaparecido o han escapado a la atención de los investigadores. Las inscripciones mencionan uno en Tébessa, también en África, para la época flavia,75 y otros tres en Oriente. En el año 183, en Palmira, un decurión de numeras, siguiendo órdenes del centurión que se hallaba al mando de la unidad y del le­ gado, hace que sus hombres preparen un nuevo campus con su co­ rrespondiente tribuna.76 Hacia el 208-209 (?), una cohorte levantó en Dura-Europos un templo después de haber ampliado el campo de maniobras.77 Y el 188, en Colybrassos, Cilicia, una legión arrasa una colina para disponer de un emplazamiento adaptado a la práctica de la instrucción.78 La epigrafía (véanse las cinco notas precedentes), comportándose por una vez de una manera bastante indiscreta, permite definir algu­ nas características del campus. En primer lugar, es necesario que se instale en terreno llano. A continuación puede ampliarse si, por ejem­ plo, la unidad que lo utiliza se ve reforzada. Además, una fortifica­ ción puede disponer de varios: en Palmira, los soldados construyen un «nuevo campus », lo que demuestra que debía haber otro, más antiguo. Finalmente —¿pero cómo sorprenderse conociendo el espíritu de los romanos?— se encuentra colocado bajo la protección de varios dio­ ses (ya volveremos sobre ello). Como contrapartida, parece que que­ dan aún por definir las características originales de los eventuales cam­ pos de maniobras reservados a las evoluciones de la caballería.79 Esos espacios amplios y vacíos podían tentar a algunos de los ofi­ ciales que los utilizaban: debían utilizarse para usos muy diversos y no siempre en relación muy estrecha con la instrucción, por ejemplo para desfiles. Pero se presentaban como un lugar ideal para las reu­ niones. Es bien conocido que la civilización romana concedía enorme importancia a la palabra, y los militares no escapaban a esa regla: el discurso imperial, la ceremonia de la adlocutio, encontraba su lugar natural en el campo de maniobras; monedas que llevan la leyenda «ADLOCVTIO»,80 por ejemplo las acuñadas por Adriano entre el 134
75. S. Gsell, Iriso: lat. Algérie, I, 1922, n.° 3.596; Y. Le Bobee, La HIÉLegión Auguste, 1989, p. 362. 76. L'Année épigraphique, 1933, n.ü214; Cahiers Groupe Rech. Armée rom., I, 1977, p. 78. 77. L’Année épigraphique, 1931, n.° 113. 78. L’Année épigraphique, 1972, n.° 636. 79. R. Davies, The Archaeological Journal, CXXV, 1968, pp. 73-100. 80. H. Matüngly y E. A. Sydenbam, The Román Imperial Coinage, II, 1926, pp. 331 ss., y p. 436, n.° 739.

156

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

y el 138, así como numerosos textos literarios, describen ese género de celebraciones,81 que igualmente se encuentran representadas en la Columna Trajana y la Columna Aureliana (véanse anteriorm ente p. 82). En fin, era allí donde se reunían los soldados en caso de difi­ cultades, cuando debían iniciar un debate, discutir de cualquier asunto:82 el campus es a los militares lo que el foro a los civiles.
Los emperadores, la instrucción y la disciplina

Cuando se trata de la instrucción y la disciplina, hay que adver­ tir que la situación varía en función del carácter y de la actitud de cada oficial y, sobre todo, de cada emperador. Más adelante veremos cuál es la política que han seguido los diferentes soberanos que se han ido sucediendo en la jefatura del Estado. A guisa de prefacio, se impone de alguna manera el examen de sus actitudes ante la instrucción, es decir, a fin de cuentas, ante el soldado. Dado que el Imperio es una mo­ narquía militar, que el poder que en él se ejerce depende de la buena voluntad del ejército, encontraremos aquí las principales diferencias cronológicas de la historia general. Así, no sorprende constatar que la época julio-claudia comienza bien y acaba mal. Según Tácito, Augusto83 pasa por ser un buen ge­ neral, y Tiberio84 aún más (afirmación que adquiere todo su valor cuando se sabe la escasa simpatía manifestada de manera general por aquel autor hacia ese soberano). Hemos de esperar a Claudio,85 tan criticado ya en su tiempo, y rehabilitado en la actualidad, para encontrar alguien que ya no tiene derecho a su cuota de elogios; no so­ lamente supo velar porque la disciplina reinara en los campamentos, sino que también tuvo la astucia de rodearse de oficiales enérgicos corno Corbulón.86 Como contrapartida, Nerón87 demostró ser inca­ paz de mantener el orden en el seno de la tropa. Los historiadores de la Antigüedad han otorgado un importantí­ simo papel a la disciplina en la crisis del 68-69: Nerón, demasiado me­ diocre, no podía conservar la púrpura. Su sucesor, Galba,88 no sólo se reveló como un personaje estricto, sino demasiado estricto, hasta el
81. 82. 83. 84. 85. 86. 87. 88. Discurso de Adriano en África (ns. 13 y 74); Herodiano, II, 10, 1; VI, 9, 3; VII, 8, 3. Historia Augusta, Prob., X, 4. Suetonio, Aug,, XXIV, 2 y XXV, 1. Tácito, An., I, 4, 3 y 12, 5. Aurelius Víctor, De Caes., IV, 2. Tácito, An., XI, 19. Tácito, H., I, 5, 3. Tácito, H., I, 5, 3; Suetonio, Galba, VI, 3; Dion Casio, LXTV, 3.

LA INSTRUCCIÓN

157

punto de provocar su perdición. A la inversa, Vitelio89 también fracasó, pero a causa de su enorme ignorancia de la realidad militar y por su molicie. Cerialis90 representa un caso interesante: descuidó la disci­ plina, porque pensaba que no era necesaria, puesto que se beneficiaba de la protección particular de la diosa Fortuna; pero esa asistencia demostró ser insuficiente: la Fortuna no puede hacer nada sin la Disciplina, otra divinidad, y la empresa llenó de la mayor confusión a ese general. Después de los desórdenes provocados por la crisis, se asiste ló­ gicamente a una reactivación del Imperio, en general, y del ejército en particular. Ese retorno al orden es obra del enérgico Vespasiano.9i Pero, con los Flavios, se repite la evolución observada bajo los Julioclaudios: la dinastía, llegada al poder gracias a un personaje dotado de autoridad, se viene abajo por la debilidad de su último representante. De hecho, Domiciano92 no puede o no quiere mantener la disciplina, y descuida la supervisión de la instrucción. Esa deficiencia, que con­ duce a su fracaso y a la desaparición consiguiente, permite a Plinio el Joven trazar un bello retrato antitético de Trajano,93 el emperador soldado y verdadero fundador de la dinastía antonina, si se exceptúa al efímero Nerva. La personalidad de Adriano se presta mucho más al debate. Es cierto que antes se ha afirmado que se ocupaba mucho de la prepara­ ción de los soldados. Se le ha visto enviar a Arriano a las guarniciones que rodeaban el Ponto, y él mismo asistió a maniobras en Africa y en Panonia. No obstante, Frontón94 le reprocha sus lagunas en el domi­ nio de la disciplina: sin duda, el emperador filósofo era más filósofo que emperador. También se puede pensar que su política militar, com­ parada con la de su antecesor Trajano, carecía de dinamismo, parecía demasiado defensiva: en ese caso, y a ojos al menos de algunos de sus generales, debió manifestar un reprochable desconocimiento de la «dis­ ciplina», del arte del combate, que comprende asimismo una estrate­ gia razonable y, por ello, ofensiva. La guerra civil que estalló en el 193 es testigo de la reaparición de la importancia de la autoridad, y ese hecho no debe dejamos de recor­ dar la crisis del 68-69. Pertinax95 pasaba por autoritario, y Pescennius
89. Tácito, H., III, 56, 3; Viteltius est ignaras militiae. 90. Tácito, H., V, 21, 5. 91. Suetonio, Vesp., VIII, 3-5. 92. Plinio el Joven, Pan., VI, 2. 93. Plinio el Joven, Pan., IX, 3; XIII; XVIII. Opinión compartida por Frontino, Princ. hist., VIII-IX. 94. Frontino, pos. cit. en n. anterior. 95. Historia Augusta, Pert., III, 10.

158

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

Niger96 lo era aún más. Pero Septimio Severo plantea un problema aná­ logo al que hemos encontrado a propósito de Adriano. Ciertamente, se reconoce que exigía obediencia a los soldados97 y Herodiano señala que velaba porque se practicara la instrucción con regularidad.98 No obs­ tante/ ese mismo Herodiano99 le acusa de haber sido el primero en de­ bilitar la disciplina; de hecho, esa queja echa raíces, sin duda, en la política de reformas puesta en práctica por el emperador africano: aumentó los salarios, permitió que los militares vivieran con mujeres y autorizó a los suboficiales a constituirse en colegios. Es la novedad lo que asusta: se reprocha a Septimio Severo su liberalidad, al tiempo que se reprochaba a Adriano su relativo pacifismo. Entre los sucesores in­ mediatos, aparece en primer lugar el efímero Macrino,100 que se mos­ tró más fiel a la tradición afirmando que los romanos conseguían su superioridad de la disciplina. Y a continuación viene la figura de Severo Alejandro,101 último representante de la dinastía, y que supo mos­ trarse enérgico, demasiado para el gusto de sus soldados. Después de la muerte de este emperador fue cuando estalló con toda gravedad una profunda crisis, cuyos indicios se habían podido observar desde hacía ya cincuenta años: el Imperio se vio atacado por los germanos, al norte, y por los persas, al este. En medio de una se­ rie de soberanos rápidamente eliminados (el Imperio era entonces «una monarquía absoluta atemperada por el asesinato») emergen algunas grandes figuras. Y esas personalidades que destacan deben a su auto­ ridad el hecho de durar un poco más que las otras. En primer lugar, es necesario recordar a Maximino el Tracio; ya se ha dicho todo lo que le debía a su talento en el campo de maniobras. Es preciso aña­ dir que pasaba por ser demasiado severo.102 Entre los emperadores que se han mantenido cierto tiempo en el poder a pesar de la tormenta, Galieno también es calificado de cruel por sus soldados.103 Es cierto que ese juicio se debe a la Historia Augusta, a la que no le gustaba nada ese soberano, del que reprocha su política considerada quizá sin razón como hostil al Senado. Entre los emperadores que reinaron en la segunda mitad del si­ glo m, hay varios conocidos como los «ilirios», debido a su origen geo­ gráfico, y que han dejado una reputación como militares eficaces y enér96. 97. 98. 99. 100. 101. 102. 103. Historia Augusta, Pese. N., VII, 7, y X, Aurelius Víctor, De Caes., XX, 21; Historie Auguste, Pese. N., III, 9-12. Herodiano, II, 10, 8. Herodiano, III, 8, 5. Herodiano, IV, 14, 7. Aurelius Victor, De Caes., XXTV, 3; Historia Augusta, S. Al., LII-LIV y LXIV, 3. Historia Augusta, Max., VIII, 7. Historia Augusta, Gall., XVIII, 1.

LA INSTRUCCIÓN

159

gicos, pero un tanto incultos. Todos cuantos han sido considerados ofi­ ciales valerosos, notablemente Claudio II,104 Aureliano105 y Probo,106 han velado por el respeto de la disciplina y por la práctica de la instrucción. Se ha podido notar, por tanto, que ciertos juicios de autores de la Antigüedad exigían su matización; de hecho, sería deseable la apa­ rición de nuevos estudios sobre este tema, que permitirían, sin duda, tener más en cuenta la pasión de cada autor.
La instrucción y los dioses

Si los emperadores desempeñan un papel importante en la prác­ tica de la instrucción, los dioses no pueden mantenerse indiferentes a esas actividades,107 lo que no deja de ser normal tratándose de la his­ toria romana. Habrá que distinguir tres polos sagrados hacia los que se dirige la veneración de los soldados. En primer lugar está la Disciplina. Los romanos tenían la costum­ bre de divinizar abstracciones (la Fortuna, el Honor, etc.); no es, por tanto, una sorpresa la existencia de ese culto, y ya se ha hablado sufi­ cientemente de los vínculos que unían esa noción a la de instrucción. Se le elevaban altares (ARA DISCIPLINAE, «Altar de la Disciplina»)108 en los campamentos y esa práctica, que se remonta a los orígenes de Roma, disfrutó, como vemos, de una existencia muy prolongada. Es necesario citar a continuación el grupo de divinidades relacio­ nadas con el campus, conocidas con el nombre de «campestres». De cual­ quier forma, debe evitarse un escollo que, por otra parte, ha escapado a la atención de numerosos epigrafistas: ese adjetivo puede aplicarse también a potencias «de la llanura» y no tener, por tanto, ningún carác­ ter militar; es posible que tales cultos hayan sido celebrados en algunas regiones del Imperio. Por consiguiente, necesitamos conocer el empla­ zamiento exacto del que proceden las inscripciones que las mencionan: el significado de ese adjetivo variará si el documento fue hallado en un campamento, en un campo de maniobras o... ¡en plena naturaleza! Así pues, los nombres de los Campestres109 de Germania y de las Matres Campestres110 de Britania quizá no revistan de hecho las mismas realidades.
104. 105. 106. 107. 108. 109. 110. traducen: Historia Augusta, Ci, XI, 6 ss. Historia Augusta, Aur., VI, 2; VII, 3 ss; VIII. Aurelius Víctor, De Caes., XXXVII, 2. I. A. Richmond, Bull. John Rylands Libr., XLV, 1962, pp. 185-197. H. Dessau, Inscr. lat. selectae, n.° 3.810, p. e. Ibid., n.° 2.064. R. G. Collingwood y R. R Wright, The Román Inscrip. ofBritain, I, 1965, n.° 1.334, «The three Mother Goddesses of the Parade-Ground».

160

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

En Hispania se ha atestiguado un Mars Campester111 y, en ese caso, no existe ambigüedad alguna: «Consagración a Marte del campo de maniobras. Titus Aurelius Decimus, centurión de la VII Legión Gemina afortunada, jefe (praepositus) de la guardia de corps (equites singulares) y al mismo tiempo maestro instructor (campidoctor) (ha hecho erigir este monumento) a la salud del emperador Marco Aurelio Cómodo, Augusto, y a la salud de la guardia de corps. La dedicatoria se ha hecho en las calendas de marzo, siendo cónsules Mamertino y Rufo (el 1 de marzo del 182).» De la misma manera era honrada Némesis, la diosa que castigaba a los orgullosos; su culto se menciona en una inscripción de Roma:112 «A la santa Némesis del campo de maniobras, a la salud de nuestros dos señores los em­ peradores. Publius Aelius Pacatus, hijo de Publius, inscrito en la tribu Aelia, y originario de Scupi [ciudad de Mesia, en la actualidad Uskub], prevenido en sueños, ha hecho colocar de buen corazón (esta dedi­ catoria), que había prometido siendo doctor de cohorte, ahora que es doctor del campo de maniobras de la I Cohorte Pretoriana piadosa y vengadora.» Se sabe también que otras fuerzas protegían hombres y bienes, y más exactamente a cada uno de ellos en particular: se las llamaba «ge­ nios» y parece claro (véase n. 74) que una inscripción había mencio­ nado un genio del campus. Todas esas divinidades contaban con ritos particulares. Una procesión anual (véase n. 105) partía en su honor desde la tribuna del campo de maniobras; parece ser que en Egipto se les sacrificaban gacelas. En el campo de maniobras de Dura-Europos (véase n. 77) se les había levantado un templo, y parece cierto que lo mismo había sucedido en Roma en el de las cohortes pretorianas y ur­ banas. Para acabar, no olvidemos el grupo de dioses asociado. En efecto, cuando los antiguos celebraban cualquier clase de culto se dirigían como es lógico a una divinidad particular y, según la ocasión, princi­ pal, pero (con el fin de asegurarse mejor el efecto de sus súplicas) nunca se olvidaban de otras potencias próximas y que tendrían como come­ tido reforzar la acción de la primera en ser invocada (por ejemplo, se relacionaba de buen grado a Deméter y a su hija Perséfone). En el campo de maniobras se honraba especialmente a Júpiter, protector a la vez de la Ciudad y de su ejército. También se hallan atestiguados el «Marte militar» y una abstracción divinizada, la Victoria Augusta. Vigilado por suboficiales, el ejército se hallaba protegido por dioses.
111. Corpus inscr. lat., II, n.° 4.083. 112. Corpus inscr. lat., VI, n.° 533.

LA INSTRUCCIÓN
Conclusión

161

No parece inútil volver de nuevo a un punto al que ya se ha he­ cho referencia: la importancia de la instrucción se le ha escapado a un buen número de historiadores. Sin embargo, es ese entrenamiento el que explica en gran medida el éxito del ejército romano. Y los pro­ pios antiguos eran muy conscientes de ello. Consideraban que un noble no podía hacer carrera si no se dedicaba a ejecutar esa práctica con regularidad, que un emperador no podía ejercer el poder si no ve­ laba porque los campos de maniobras estuviesen frecuentados con asiduidad. La instrucción, la ubicación de los campamentos, la táctica y la estrategia constituían una disciplina, una ciencia,113 elaborada poco a poco desde los orígenes de Roma, y que ha recibido forma jurídica desde principios del siglo m: fue entonces cuando quedó codificada. La palabra disciplina reviste dos realidades diferentes en apariencia, pero próximas de hecho: designa en principio un campo de conoci­ mientos y, a continuación, solamente obediencia. La adquisición de esa cultura militar supone la existencia de un mínimo de cultura a secas: con ello se hace indispensable una polí­ tica de reclutamiento basada en la calidad.

113. Dion Casio, LXIX, 3 y LXXVn, 13.

C apítulo V

LA TÁCTICA. MATAR SIN DEJARSE MATAR En el siglo xxi, algunos soldados, por ejemplo los de la Organización de las Naciones Unidas, están encargados de mantener la paz. A los romanos, una misión de esa clase les hubiera parecido una insensa­ tez, y su concepción de la guerra se ha mantenido intacta hasta el si­ glo xix: «El hombre no va al combate por el combate en sí, sino por la victoria.»1 Ese éxito, objetivo buscado por cualquier empresa militar, se basaba en parte en la aplicación de una táctica: primero, era nece­ sario desplazar un ejército y, a continuación, hacerle entrar en com­ bate. En el Imperio, numerosos intelectuales han reflexionado y escrito a propósito del combate. No obstante, y a pesar de la abundancia de la documentación, esa cuestión ha sido escasamente estudiada por nuestros contemporáneos, quizá por temor a hacer una «historia de batallas»; a pesar de todo, el desarrollo de las campañas de Trajano en Dacia, por ejemplo, no está exento de consecuencias en el terreno económico:2 en efecto, reportaron enormes cantidades de oro. Una primera constatación, cuando se estudian los tratados de tác­ tica, es la de que los autores de la época imperial escriben, a menudo, en griego, refiriéndose en su mayoría a ejemplos extraídos de la his­ toria de Esparta, de Atenas o de las monarquías helenísticas,3 como si consideraran que los romanos no habían inventado nada en ese campo. Pero antes de comprobar si esa extravagancia debe atribuirse a una moda o a un error de perspectiva, no será inútil precisar los medios de que disponían los combatientes para ejercer su trabajo.
1. Ch. Ardant du Picq, Études sur le combat, 1903, p. 5. Es cierto que existió en Roma un mito de la paz (Altar de la Paz Augusta); pero sólo puede admitirse como una conse­ cuencia de la Victoria. 2. Véase sobre ello, por ejemplo, P. Petit, Histoire générale de l'Empire romain, 1974, p. 158. 3. Arriano, Tactica, cita a Pirro el Joven, a Clearco, a Pausanias, a Polibio, etc.

pp. Salama. entonces ¿cómo definir la función exacta del cusios armorum ? Sabemos que cada campamento contaba con armerías (ar­ mamentario) confiadas a la responsabilidad de aquel suboficial y si­ tuadas en la zona central de la fortificación. Soc. La ma­ yor parte de los historiadores han pensado que los militares guardaban el equipo a su cargo durante todo el tiempo que se mantenían en servi­ cio. A pesar de ser abundante. en los principia. es la extraordinaria diversi­ dad de las armas conocidas. pero que. la documenta­ ción no cesa sin embargo de crecer a medida que avanzan los des­ cubrimientos arqueológicos. el resto del tiempo.5 El soldado debe conservar esas armas. Así. las fuentes literarias ofrecen un cierto número de indicaciones. XXIII-XXV. relativamente poco. más eficaz. menos peligrosos (es preciso evitar los accidentes). debían depositarlo en ese arsenal.4 mien­ tras que. Véase n. comparando el artista al guerrero romano con un hé­ roe de la Hélade. es decir. 5. utiliza un material más funcional. Un libro bien ilustrado el de H. Finalmente. Lo que sorprende. 14 a 17). se le pide que reproduzca modelos griegos. por tanto. en ocasiones. pp. 130-142 (armas de parada). por otra parte. en primer lugar. al mismo tiempo. de riqueza.098. Pero disponemos desde hace ya tiempo de dos álbumes maravillosos. haya sido objeto de restaura­ ciones en época moderna.091-1. más dañada que la precedente. confía el cui­ dado de grabar su sepultura a un escultor que tiene derecho a hacer gala de cierta fantasía y al que. Pero. un mismo hombre puede aparecer re­ presentado con cuatro equipos diferentes: en las paradas militares se esfuerza por hacer una exhibición de lujo.. Waurick. en la instrucción.164 G e n e r a l id a d e s ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Las condiciones del combate: el armamento Antes de comprobar qué es lo que se sabe sobre los navios de guerra. así como relieves que re­ presentan a soldados (láms. XHé Congrés du limes. 1984. 1. por el contrario. . las excavaciones han proporcio­ nado espadas. finalmente. 1980. Russell Robinson. Además. en el combate. cascos y otros mil objetos. G. Fr. An. recurre a instrumentos menos rígidos y. seguramente para halagarle. The Armour of Imperial Rome. Bul!. precisamente bajo la responsabilidad del cusios armorum. aunque ésta. perfectam ente bien ilustrados: la Columna Trajana (láms. detengámonos primeramente en el armamento individual. XI-XXII) y la Columna Aureliana. permanecen aún abiertos numerosos ca­ minos de investigación. 9. Todo ello explica que dispongamos de obras bien hechas sobre el tema. P. 1975. En una obra 4. es su pro­ pietario.

portan tres o más jabalinas. una pala y un hacha. Herodiano. y la de la derecha no mide más que medio codo. cuentan con sus propias originalidades.» Todavía en el siglo iii. Añadamos que quizá podía haber tenido como misión la de ocuparse de la arti­ llería. cit. en tiempos de Augusto.. 5 (94-97). 7. observamos que. cada suboficial y cada clase de uni­ dades. Finalmente. estar protegido por una coraza griega y tener en la mano una espada hispana. y ade­ más una sierra. no obstante. un escudo alargado que reposa oblicuamente sobre el flanco del caballo. H. el legionario puede llevar un casco galo. de punta larga. sin olvidar la correa. el resto de la legión jabalina y un escudo oblongo. Los jinetes llevan a un costado un largo machete y en la mano una enorme jaba­ lina. no es posible dejar de constatar una cierta evolución que. Russell Robinson6 emite una hipótesis seductora: este úl­ timo sólo se hallaba a cargo de las armas de recambio. una cadena y víveres para tres días. ID. ya desde la época republicana. colgado a su lado. p. 5. 8. de tal manera que el soldado de infantería va casi tan cargado como las muías de carga. los comandantes toman a los vencidos en la vís­ pera todo lo que puede ser útil. que forman la guardia personal del general. H. III. Los cascos y las corazas son idén­ ticos a los de la infantería. 6. . que comienza en el 66. así como una pica. o casi todas ellas. en el carcaj. pues era preciso que alguien controlara el armamento colectivo. Además. apenas existen armas «romanas»: después de cada campaña. a lo largo de tres siglos de historia.LA TÁCTICA 165 reciente. los autores anti­ guos explicaban los éxitos de Roma en gran medida por su superiori­ dad en el dominio del armamento individual. un cesto. pero la de la izquierda es claramente más larga. viene impuesta en buena me­ dida por esa sorprendente adaptación de los romanos a las técnicas de la guerra. op. La infan­ tería de elite que forma la guardia del general lleva una lanza y un es­ cudo redondo. Flavio Josefo admiraba sin re­ servas a sus adversarios:7 «La infantería va armada con coraza y casco y lleva una espada a cada costado. 9. Russell Robinson. En principio. la hoz. Herodiano8 cree que la superioridad militar de Roma descansa en buena medida en la calidad del arma­ mento individual de sus soldados. Los jinetes de elite. 9. y las excavaciones han revelado en los principia la presencia de balas de piedra. G. así. Cualquiera que haya sido ese servicio concreto. tienen el mismo armamento que los jinetes or­ dinarios. En el momento de la Guerra Judía. Flavio Josefo. Es necesario abstenerse de creer en la existencia de una unifor­ midad en ese terreno. 4.

El modelo más típicamente romano cuenta también con subdivisiones: la cota de malla la encontramos con mucha mayor fre­ cuencia que la casaca de cuero recubierta de escamas metálicas. no obs­ tante. Además. con decora­ ciones. y el término spatha. Coulston. para el combate a distancia. se protege en primer lugar con un casco (galea. presentando. 1993. la infantería lleva una lanza (hasta) y una jabalina. C. Esos trabajos recientes permiten.166 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Los trabajos más recientes9 no se limitan únicamente al arma­ mento. finalmente. C. en los encuentros cuerpo a cuerpo. se sirve de una espada corta. de los que se encuentran varias clases. posee una coraza (lorica). Se llama «musculada» a la de tipo griego. Bisbop y J. que es a quien mejor co­ nocemos. corta y más o menos gruesa (pilum). según se ha dicho. observar una evolución en ciertas piezas. . 1989. además. Para atacar. que designaba en origen a la espada de los auxiliares. hay una variante más rara. cuando reproduce en el bronce la apariencia de la muscula­ tura pectoral de un hombre. más bien reservada a los ofi­ ciales. teniendo en cuenta los cambios que han ido apareciendo con el tiempo. así como de un puñal. los borceguíes o coturnos (caligae). dispone de un es­ cudo (scutum): normalmente rectangular. la espada hispana (gladius). M. Serie de congresos titulados Román Military Equipment Studies (ROMEC). en ocasiones. M. a cualquier tipo de espada. lleva un cubrenucas. lógi­ camente. París. Feugére. Román Military Equipment. En la época de Augusto. puede ser plano (en este caso hace pensar en un origen galo) o abombado (tomado prestado de los gladiadores samnitas). ya que está formado por un sencillo casquete que. por ejemplo. El armamento de los legionarios Hablaremos. Aylesbury. acabó por designar. sino que dedican su atención al equipa­ miento militar. por tanto. Así sucede con los escudos desde el siglo I de nuestra era. por ejemplo en los cascos. a aquellos artículos cuya naturaleza no es específicamente militar. Muestran asimismo que los legionarios y los auxiliares poseían materiales que se parecían mucho más de lo que se ha creído. Finalmente. Es precisamente esa pareja 9. reina ya aquí una cierta diversidad. una gran diversidad. como. el calzado. La espada es más larga de lo que se ha creído (alrededor de 60 cm). M. pero que presenta particularidades. es decir. a finales del siglo TI. y. A continua­ ción. comenzaremos por el legionario. Les armes des Romains. de armas defensivas y ofensivas. el soldado va equipado con espinilleras. cassis) de forma bastante simple.

16. existen formas ovala­ das. láms. según hemos visto ya. ya muy corriente a finales del siglo u. En la Columna Trajana pueden verse numerosas corazas articuladas. 1955). Aparece después el modelo clásico. y 14.12 pero también se conoce la ca­ saca recubierta de escamas13 y la cota de malla.. para protegerse cuentan. El arma arrojadiza se alarga un poco y un cinturón (cingulum) permite llevar colgado el espadín. Columna Aureliana. pero abandonan la co­ raza. con orejeras y cubrenuca.° XVI. Encontramos también diferentes formas de corazas: se difunde la llamada «muscu­ lada».. conocida como «articulada». que acabó así por ceder su lugar a una espada de mayores dimensiones (spatha). n. abombado o plano. . Como armas ofen­ 10. soldados de caballería y arqueros. Caprino et alii. m . En un momento en que hasta los estatus jurídicos se acercan. que visten incluso los simples legionarios (quizá para distin­ guirse. 3. a partir de ese momento. el modelo más extendido es el que tiene láminas de metal.10 Ciertamente. 10. por lo general de forma oval. sin plumas. n. Ibid. con penacho. no debemos engañarnos: durante la gran crisis del Imperio la infantería sigue siendo la reina de las batallas.° III. de C. pero cada vez menos. y circulares en el caso de la caballe­ ría. en primer lugar del casco. IV. Refiriéndose a los principios del siglo m. Podemos seguir la evolución de otras piezas de ese armamento. 35. sin que sobresalga nada de él. haciendo una antítesis inspirada en la desarrollada por Esquilo en Los persas. Ibid. Los sol­ dados conservan los tipos de casco anteriores.° XVI y XXXI-XXXII. lám. Columna Aureliana. por encima de todo. incluso aunque las tropas montadas desempeñen un papel creciente. Ibid. XVI y XXXI-XXXII (ed.14 Los escudos pre­ sentan asimismo algunas variedades: junto al rectangular. Tácito. 11. Herodiano16 opone los occidentales. Sin embargo.11 y en la época de Marco Aurelio se difunde otra forma que recuerda al gorro frigio. con el escudo. Herodiano.. 12..LA TÁCTICA 167 de espada y jabalina lo que mejor caracteriza al legionario de los si­ glos i y ii. y con mayor precisión a la época de Caracalla. An. XII. 5. n. en este caso los partos. aquí los ro­ manos. 14. las armas tienden a uniformizarse. Señalemos finalmente que siempre aparecen atestiguadas las es­ pinilleras. los oficiales superiores la abandonan entonces por una de ta­ lla más corta). utiliza todavía la lanza y el puñal. 13. soldados de infantería y lanceros. n. encontramos el tipo «galo». tan frecuente en la Columna Trajana.15 en ocasiones hexagonales. a los orientales. 3. 15.° XXXI-XXXII. Ibid. en el siglo I.

ovalada. Archers d ’a utrefois.22 están presentes en la Columna Trajana. Pann. los jinetes de las alas van mejor protegidos: lle­ van ya cascos de hierro. La si­ tuación cambia a partir de la época de Trajano. la espada larga y un puñal.° 15. Desde el siglo I. En el siglo ii aparece gran cantidad de armas. 18. /. T. sobre todo en el siglo m. y proceden de Siria.. X. se protegen tras grandes escudos planos y es­ trechos. a veces. III.18 y túnicas de cuero. IV. El armamento de los auxiliares Si en el Principado. XII. no debería insistirse mucho en este tipo de unidades. en ocasiones. poseen escudos bas­ tante estrechos y de forma. 21.21 la espada se hace más larga y. T. que debieron ser confiadas a los auxiliares más que a los legionarios. Tácito. van de Weerd y P. 19. o cotas de malla. se añaden jabalinas. y escudos más bien largos y ovalados.23 reclutados también generalmente en Siria o en Arabia. . in­ fantería a caballería. Columna Trajana. 18 (211). que ha sustituido definitivamente a la espada hispana.. pp. archers d ’a ujourd'hui. y ya en la época flavia sabemos de la existencia de honderos.. An. Llevan cascos de for­ mas variadas. Russell Robinson.168 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO sivas disponen de la espada larga. pp. Pero el factor de diversidad más importante entre los auxiliares se halla relacionado con el empleo de cuerpos especializados. Flavio Josefo. Así. algunas placas del mismo metal para cubrirse el pecho. se utiliza a los 17.20 En la época de Antonino Pío. el auxiliar quedaba definido por otra pareja de armas: espada y lanza17 (spatha-hasta). H. 1925. Combaten con las mis­ mas armas que la infantería de las cohortes. 7. 22. y de una jabalina más ligera que el antiguo pilum. H. el estado mayor recurre al servicio de arqueros. H. 35. Diss. 5. pero se les emplea sobre todo en el siglo ni. op.. G. Para atacar utilizan la lanza. debido a la gran diversidad que reina en ese terreno y que opone. En el siglo i. Stein. recubiertas a veces de placas de metal. n. los soldados de infantería van mal protegidos.. 1938.. 28 cohortes y 10 numeri. cit. en primer lugar. 229-242: 6 alas. el legionario se caracterizaba por la pareja espada corta-jabalina (gladius-pilum ). 20. parece en principio deseable disponer de sol­ dados que utilicen armas arrojadizas. 23. Arriano. XXXIII. los mejores proceden de las regiones celtas del Imperio. No obstante. Con el mismo objetivo. 86-87. Lambrechts.19 A partir de Trajano se protegen aún con mayor eficacia: en la Columna Trajana se les ve revestidos de co­ tas de malla por encima de sus túnicas de cuero. Arriano.

. se conocen unidades montadas fuertemente acorazadas. pp. sin duda. Klio . El armamento de los demás militares Contamos con menos información sobre el armamento de los de­ más soldados. 447-461. 167. IV. 5. Heuberger.30 En la Columna Trajana se ven también suevos que combaten con una maza. n. 1938.LA TÁCTICA 169 osroenianos contra los partos y después contra los persas.33 Al contrario. 24.. Unos entran en el ejército romano en la época de Nerón.. cuando se les ve intervenir con mayor eficacia. Columna Trajana. XXXI. los «catafractos». 1. el mando trata tam ­ bién de disponer de una caballería diversificada.25 Se sirven del arco turco26 y algunos van montados.28 que reciben el nombre del contus.31 A excepción de algunas unidades de arqueros. constituyendo unidades de caballe­ ría ligera. J. LVII. Herodiano. 27. R. Revue Archéol.27 Como tropas de choque. 15.. Columna Aureliana. Corpus inscr. el mismo Talmud. existen ya en la época de Adriano. soldados cuya denominación procede del gaesum. sobre todo en Retía. presentes en la Columna Trajana. 1967. todos esos cuerpos se hallan constituidos por infantes. LXm-LXIV. 33. ligera y pesada. Taanith. 32. 1933. Herodiano.632. se re­ clutaban en los países de tradición celta. 2 (Septimio Severo contra los partos). T. pp.24 pero esos cuerpos conocen un verdadero desarrollo fun­ damentalmente a partir de principios del siglo m. No obstante. 29.32 son muy utilizados espe­ cialmente en el siglo m. se usan en un primer momento los contarii. Mili!. III.. Sulimirski. P. Int. XI. pp.. 8. 34. IX. 28. una lanza pesada. Berakoth. Rev. p. n. combatientes subidos en carros (se trata.03 XVII y LXLX. de un anacronismo). Los moros. Journal of Rom. T. 31. Eadie.° XXXIX. d'Hist. ofrecen una doble ventaja: su gran movilidad y su destreza en el manejo del venablo. Medinger. a excepción quizá de los pretorianos y de los oficiales. 227-234. pero hay otros originarios de Tracia. Ib id. el Talmud de Jerusalén29 describe su arma como un bastón.° 5. esos hom­ bres van vestidos en general con una cota de malla y su intervención en combate aparece representada en la base del trofeo de Adam-Klissi y en la Columna Aureliana. un venablo. 25. El ejército romano disponía igualmente de «gesates». 30.1952.. St. W. 60-80. lat. 26. y se les ve tanto en la Columna Trajana como en la Aureliana. pero es en el siglo Ilí. habla de assedarii. en las que incluso los caballos disponían de protección. Arriano. n. I.34 los volvemos a encontrar en la Columna Aureliana. XII. Talmud de Jerusalén. 8. durante la gran crisis del Imperio.

1939. y que. Clauss35 ha escrito que los «batidores» (speculatores) porta­ ban espada y lanza. 136 ss. ese oficial superior poseía una guardia de corps montada (equites singulares) o a pie (pedites singu­ lares)) la primera no se distinguiría de la caballería legionaria. pp.36 En cuanto a la escolta personal del emperador. 1 ritievi flavi del Palazzo de la Cancellería. que. Su casco era del tipo «de anillas» para el combate. que protegía ya a la caballería. H. después. escobas (scopae) y cubos (amae). utilizaban bom­ bas contra incendios (siphones). Al principio. pp. de una oreja a la otra. los centuriones llevaban en el casco un pe­ nacho que no iba de atrás a adelante. a principios del Imperio. por sus lanzas. pp. Por otro lado. unos instrumentos parecidos a hoces (falces). lo mismo que los legionarios.. pues Roma con­ taba con numerosos inmuebles. F. 37. ese instrum ento sería el que caracterizaría a aquellos hombres que se hallaban al servicio de un gobernador (officium) . puesto que su tarea principal consistía en combatir el fuego. no la aban­ donan jamás y aún la conservan en el 312. y 147 ss. . M. la encontramos en la Columna Trajana: se reconoce por los escudos ovales. pasan a la de escamas.37 aunque ese juicio vale sobre todo para el siglo n. y que los «frumentarios» y los «beneficiarios» dis­ ponían igualmente de una lanza. Con tal fin. debían ser fácilmente re­ conocibles. 195-236. Magi. ganchos (unci). 36. Por lo que se refiere a los suboficiales. mien­ tras que la segunda quizá habría estado provista de escudos redondos y astas. Hasta el siglo II. Aún se puede llevar más lejos la analogía con los soldados de las legiones: los del pretorio recurren a las mismas armas ofensivas: la espada y el venablo. en la época de Marco Aurelio. una vez más. M. 1973. sino de derecha a izquierda. 303-308. 38. después abandonarían ese mo35. pp. M. cit. 78 y 97. si no exclusiva. y «con penacho» para las paradas. 39. El equipo de los vigilantes era muy especial. era del tipo «musculado». Revue Archéol. 1928. Clauss. 1945 (esos relieves quizá sean algo más tardíos de lo que cree el autor). Durry.38 Los ofi­ ciales39 iban también protegidos por una coraza. Untersuchungen zu den principales des rómischen Heeres. Les cohortes prétoriennes. con láminas de metal.170 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Hagamos primero un repaso rápido a los diversos tipos de mili­ tares. las jabalinas y. es decir. M. Durry. la infantería porta una coraza articulada (segmentata). los equites singulares Augusti. al menos era característica de esas unidades. Russell Robinson. pero también mantas (centones). op. Pero ya se ha dicho que los pretorianos eran los más conocidos. Utilizaban escalas (scalae) para salvar a las gentes que habían quedado bloqueadas en los pisos. y que se conoce como la crista transuersa..

que se utiliza durante las operaciones. 1989. así como para las maniobras. La vestimenta militar Al hablar del aspecto exterior de los militares... Ciertamente. 41. los especialistas no se ponen de acuerdo sobre la exis­ tencia. Mac Mullen. en particular en los relieves funerarios: en el momento de su muerte. Por eso la expresión «esse in procinctu ». Para finalizar este análisis deberíamos subrayar una característica de las armas de que disponían los soldados romanos: la sorprendente heterogeneidad de ese material. y los especialistas40 no siempre se ponen de acuerdo en­ tre ellos. 144-166. En los pies. pero asimismo en el momento en que el ejército se reúne en asamblea antes de una expedición. V. nom­ bre de la casaca de los soldados. significa simplemente «estar con el equipo de combate». lucían al costado una espada pequeña llamada parazonium. por los campamentos en que este úl­ timo servía como general. Soldier and Civilian. Para desig­ nar ese uniforme. 576. CLXXVI. p. siendo niño. vestimenta característica del ciudadano romano. Y. las caligae: el nombre del emperador Calígula («Pequeño Borceguí») es un mote afectuoso que le pusieron los soldados cuando. como ya hemos dicho. Le Bohec.LA TÁCTICA 171 délo por otro más corto. M. es precisamente ese saber esco­ ger lo mejor que había en las panoplias de las naciones vencidas lo que explica en parte la eficacia de las legiones y de los auxiliares. a menudo. los oficiales se distinguen por sus botines (calceus) de los simples soldados. y todos tienden a exhibir con orgullo la toga. esa chaqueta corta se coloca por en­ cima de una túnica. G. En cambio. 1967. . 1963. en los desfiles 40. que calzan borceguíes. E. R. o no. que se ha traducido de diferentes maneras («estar a punto de entrar en combate» o «estar en plena batalla»). Gaius. Corpus gioss. 163. 101. Germánico. Bonner Jahrb. la espada hispana y el escudo galo se unen al arco sirio y a la coraza griega. 179-180. muchos han abandonado ya el ejército. 43 (y 137. acom­ pañaba a su padre. lat. Historia.41 y su empleo no prueba en absoluto la existencia de un conflicto o de una guerra. Por otra parte. Goetz. Sander. en traje civil. de un uniforme de parada. II. pp. algunos autores utilizan el sustantivo sagum. 1976. el procinctus. hay un equipo de combate. e igualmente en ciertas misiones. Inst. La IIIé Légion Auguste. los soldados que poseen esa dignidad se hallan muy orgullosos de ella. 123-163. queda aún por responder a una última pregunta: ¿cómo iban vestidos? La respuesta no es sencilla. pp. 25). pp. Es cierto que los legionarios y los pretorianos se nos mues­ tran. XII. Speidel..

algunos de ellos —y el origen de esa moda debe buscarse. a más de un lector: los astilleros navales italianos proporcionaban productos muy superiores a los griegos. protegidos por su cargamento de ánforas. II. Por tanto. Con ese fin. 1967-1968. de M. además. que datan del siglo m aC. 139-182 (tema que debe profundizarse). El resultado más importante a que ha llegado M. Las condiciones del combate: el navio Para comprender la táctica y. por tanto. los yacimientos submarinos se han revelado muy fructíferos. pp. Pero la marina militar no transportaba cargamentos aná­ logos y los navios vacíos se dispersaban en mil pedazos a merced de las corrientes. Se sabe además que Septimio Severo concedió a los centuriones el derecho a vestir de blanco (albata decursio) en esa clase de exhibicio­ nes. si ello es posible.172 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO se tenía por costumbre hacer gala de las condecoraciones recibidas. también la estrate­ gia. y que Galieno extendió ese privilegio a todos los soldados. de hecho. sin duda. Africa. G. en los que a menudo se sacrifican la perspectiva y los detalles. Reddé. fundamentalmente entre la caballería de las alas que. La arqueología ha encontrado numerosos barcos civiles reposando sobre la arena. a menudo. viste una casaca sobre una corta túnica. ViHe. 43. Reddé. pues es difícil representar en un espacio pe­ queño un buque de gran tamaño. no es inútil saber cómo se presentaban los navios de guerra. sin duda. Reddé sor­ prenderá. en par­ ticular entre los hombres de los numeri bárbaros que habían conser­ vado sus trajes nacionales.43 del que hemos tomado prestada toda la descripción que sigue. la profusa cantidad de cuerpos y de fun­ ciones existentes en el ejército romano. . dis­ ponemos de un estudio reciente. parece que pueden darse por seguras algunas con­ clusiones. La Antigüedad apenas nos ha legado dos navios de guerra. las célebres galeras púnicas de Marsala. a partir de ahí. M. en los países celtas— portan calzones cortos: ¡no se puede desechar que hayan sido los militares quienes difundieran el pantalón!42 Hemos visto. 1986. esa sorprendente diversidad. es necesario el estudio de los textos literarios y de los monumentos escultóricos. en este dominio las investigaciones no pueden basarse en la observación directa. Entre los auxiliares reinaba la diversidad más extrema. No obstante. se observa una cierta tenden­ cia a la uniformización. es necesario conocer el armamento individual. Mare nostrum. Tal afirma­ 42. las armas y la vestimenta acre­ cientan aún más. en el fondo de las aguas. No obstante.

iba atada a un gran mástil. representaban el modelo habitual de navio. la principal. la liburna era una nave muy grande. de la cuatrirreme Minerva. y estos barcos utilizan dos medios de propulsión.» El texto menciona dos trirremes (la Júpiter y la Mercurio) y una cuatrirreme (la Minerva). de la trirreme Mercurio. piedras o arena). Además. n. Conocemos otros tipos de navios. cuando Sulpicius Priscus era optio de la trirrem e Júpiter . sus herederos.LA TÁCTICA 173 ción queda justificada por tres argumentos: en primer lugar. era más ligera y poseía. siguiendo siempre la misma técnica. casi tan corriente como la trirreme. La liburna. 80 b. Dessau. se ocu­ pan de la superestructura. Los carpinteros de ribera co­ mienzan por colocar la quilla del casco. las primeras pa­ recen haber sido más numerosas. el del número de filas de remos y el de su disposición. después pueden ya montar los costados. Epigraphica. para dirigirlos. es preciso reconocer que no se entiende de qué manera debía situarse la tripulación a bordo. Insc. Para el Talmud de Babilonia. 44.833. de hecho. vivió cuarenta años y sirvió veinte. A Titus Tarentius Maximus. pero intercaladas. a razón de sesenta para cada flota italiana y de ciento treinta para las escuadras de provincias. los navios romanos son los que están más per­ feccionados. Reddé. de nacionalidad besa [pueblo de Tracia]. Ya sólo queda efectuar el calafateado. todos los barcos se desplazaban a remo. a continuación instalan las cuadernas destinadas a reafirmar aquél. Recordemos primero que. es decir. según estimacio­ nes de M. lat. están construidos «borde contra borde». una más pe­ queña iba fijada a un mástil secundario. Para acabar. Una vela cuadrada. un mayor grado de movilidad. se han ocupado [de hacer erigir este monumento]. pp. En segundo lugar. XVIII. . Después de haber he­ cho todo eso pueden ya fijar las demás cuadernas. con tres filas de remos superpuestas. H. S.44 un epitafio. En cuanto a los navios de cuatro filas de remos o más. y Quintus Domitius Optatus. ilustrará este asunto: «[Consagración] a los dioses Manes. Una inscripción de Miseno. selectae. Panciera. 1956. y ha­ cer que pongan el lastre (por lo general. los pilotos se servían de un timón lateral doble. que las tracas (planchas de los costados) se hallan unidas una contra otra.° 2.45 Diversas clases de barcos de apoyo aseguraban el trans­ porte de hombres y material. Pero aquí se nos plantea un problema. antes de entregar el barco a quienes lo hayan de usar. 45. los bar­ cos romanos son más sólidos. por tanto. 130-156. La marina militar disponía de unos dosciento cincuenta navios. borde contra borde. Cauis Iulius Philo. lo que les permitía marchar a dos nudos o dos nudos y medio como máximo. soldado de la trirreme Júpiter. Baba Meria. Pero la velocidad cuenta tanto como la movilidad.

debían contar también con cuerpos de desembarco. el general se asegura la logística (hablaremos de ello más adelante en el capítulo dedicado a «La estrategia»).46 en el Alto Imperio. Las piezas de artillería les permiten golpear al enemigo a distancia. uti­ lizándose para ello las guarniciones. Austin y N. su primer problema consiste en conocer lo mejor posible las tropas colocadas a sus órdenes. en la elección del lugar. sino también cuál es su va­ lor: ¿están descansadas o fatigadas?. Según ha demostrado una obra reciente. Pero un buen general no desencadena las hostilidades sin importarle el lugar: debe elegir el terreno que le parece más apropiado a los medios de que dis­ pone y. se les utiliza asimismo en tierra para provocar un efecto sorpresa: atacan al enemigo por donde no se lo espera. ¿han adquirido el hábito de combatir?. Rankov. Por tanto. Por tanto. superaba también a cualquier otro contendiente por la ex­ celencia de la producción de sus artesanos navales. El ejército en marcha La razón de ser de un ejército reside en el combate. debe informarse de las fuerzas reunidas por el enemigo. lo que tiene como objeto debilitar su moral y sus efectivos antes del encuentro directo. Explorado. Londres-Nueva York. Sobre el puente se levantan una o varias torres. Las informaciones las centralizan el consilium del emperador y los officia de los gobernadores de provincia y de los comandantes del ejército. 1995. B. J. ¿se hallan bien o mal preparadas. tenemos a los exploratores y los speculatores. Finalmente. que permiten a la infantería de marina dominar a un eventual adversario. E. antes de llegar al abordaje. 1995. Cada barco posee un espolón de bronce fijado a la quilla. Obra muy innovadora de Th.47 Después 46. la información se encontraba perfectamente organizada. Katharinen. no sólo tratará de conocer el número de infantes y de jinetes. de acribillarle a dispa­ ros. St. cuyos soldados podían evidentemente intervenir con eficacia en un combate naval. los navios romanos son los que se hallan mejor armados. Untersuchungen zur Logistik des rómischen Heeres in den Provinzen des griechischen Ostens. Kissel. es preciso que tenga en cuenta tam­ bién las fuerzas del enemigo. Primeramente. A continuación. de legionarios y de auxiliares que se hallan bajo su mando. 47. Hay alguna clase de soldados especializada en esa investiga­ ción. por los flan­ cos o en la retaguardia. N. ¿cómo están de moral? En segundo lugar.174 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Pero aún hay más: ya para acabar. el ejército romano no sólo brillaba por el valor de su armamento. . los viajeros o incluso verdaderos espías.

avanzar por un terreno estrecho. debe organizar sus tropas para alcanzar el objetivo. podemos subrayar algunos pun­ tos en que se hallaban de acuerdo los generales interesados por el or­ den de marcha (lám. en un largo cordón. y aquí los estrategas distinguen dos casos.48 No obstante. no debe olvidarse la Columna Trajana ni la Aureliana. esa disposición tiene una importancia fundamental. y se recuerda que Publius Quinctilius Varus no fue derrotado en una ba­ talla campal. . Pero es necesario incluso prever lo imprevisible y actuar de tal manera que las pérdidas sean limitadas en caso de ataque durante el trayecto. hay dos elementos que sobresalen en cualquier organización en ese dominio: la rapidez y la seguridad. por encima de todo. y su pér­ dida podría significar la desorganización de la columna. Durante el desplaza­ miento. Esa pro­ tección representa. es imposible asegurar con eficacia la cobertura de los flancos.LA TÁCTICA 175 decide el emplazamiento en que tendrá lugar el encuentro. Finalmente. de responder con rapidez. por lo común. la retaguardia quedaba confiada a las unidades menos valiosas. entonces. protegidos de la mejor manera posible: repre­ sentan el elemento más vulnerable de un ejército en marcha. una obligación constante. Véanse las notas siguientes. a esas preguntas se ha contestado con una gran di­ versidad de respuestas. por tanto. la emboscada se convierte en un riesgo de primer orden. la vanguardia la constituían habitualmente tropas auxiliares y caballería: se trataba de explorar el terreno y. Además. pues los soldados. seguir un valle. (es decir. si era necesario. que se puede formular de la siguiente manera: ¿en qué orden disponer la infantería y la caballería. En primer lugar. para atacarlos así con mayor comodidad. en el 57 aC. De la misma manera. Para asegu­ rarla es necesario tener en cuenta la topografía. pues el adversario puede apro­ vecharse de que los romanos no se hallen dispuestos en orden de ba­ talla. Finalmente. El general pre­ ferirá pasar el menor tiempo posible en un orden que le sitúe en po­ sición de debilidad y tratará de evitar cualquier sorpresa desagrada­ ble. todavía en la época repu­ 48. XXVI. los legionarios y los auxiliares y. Si el ejército debe penetrar por un desfiladero. dónde colocar los bagajes? EL ORDEN DE MARCHA Ciertamente. Los estrategas romanos han analizado en profundidad ese problema. por lo general abandonan sus filas para tratar de recuperarlas. Julio César. 18). las tropas se estiran. al ver cómo los enemigos se apoderan de sus pertenencias. en principio los bagajes se co­ locaban en el centro.

después de las tropas que se cuidaban de su guardia. 19. véase la Columna Aureliana.» Es sorprendente el parecido entre el orden de marcha elegido por César y el ordenado por Tito. 1 (47-49). detrás de él. con una retaguardia para controlarlos. B. les seguían los zapadores y los agrimensores del campamento. 51. Tito procede prácticamente de la misma forma que César. VII. los lanceros. por último. Cuando eso no es posible. que son los auxiliares quienes se encuentran en retaguardia. los mercenarios venían aún más atrás. 2. en particular. Onesandros. inmediatamente seguidas por los tribunos y los prefectos de las cohortes. los arqueros y los honderos.176 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO blicana) debe hacer frente a esa clase de situación49 en la campaña contra los belgas. dos legiones de reclutas. lám. precedidos por los bagajes. L. es cierto. Tito llevaba por vanguardia a las tropas reales y a todos los contingentes auxilia­ res. en filas de a seis. G. un carácter excepcional.50 En Samaria.. después de ellos venían las enseñas. 2-3. Flavio Josefo. y a continuación el grueso de la columna. XIV. los servidores del ejército de cada legión. detrás. por el contrario. a los auxiliares. esa situación en la que el ejército avanza a tra­ vés de un paso estrecho debe evitarse a toda costa. Normalmente. la caballería legiona­ ria. no obstante. el general elige un terreno llano 49. César. II. Mediado el siglo i de nuestra era. y precisa. con soldados de elite. después van los ba­ gajes y. A continuación va el grueso del ejér­ cito constituido por sus seis mejores legiones. La prin­ cipal diferencia entre ambos generales es que el primero coloca los ba­ gajes inmediatamente detrás del grueso de los legionarios. Onesandros consagra un tra­ tado a las obligaciones del general en jefe. 50. iba el propio Tito con la elite de los sol­ dados y. . a continuación iban los bagajes de los oficiales y. cuando haya que trabar combate en una zona estrecha. por tanto. V. mientras que el segundo procede de manera inversa. Recomienda elegir prefe­ rentemente un terreno despejado. Aunque el autor no habla de ello. es decir. Presenta. agrupadas alrededor del águila y precedidas por sus trompetas. aconseja ocupar pri­ mero las zonas altas. G. no es del todo imposible que la m archa la cerrara alguna cohorte de aliados (es eso lo que han hecho otros conocidos estra­ tegas). En cualquier caso. Flavio Josefo nos ofrece una descripción más detallada de su dispositivo:51 «En su progresión por territorio enemigo. que precedía a las máquinas de guerra. que entre los dos hay algunas diferencias: Flavio Josefo no dice si en la vanguardia iba la caballería. Puso a la cabeza a la caballería. lo que parece muy probable.

Alanos. seguida por el resto de los aliados.54 por su propio cometido. Onesandros. por tanto. se le consagra en gran parte todo un tratado. tomó sus disposiciones de marcha y de combate. Al comienzo mismo del reinado de Tiberio. Onesandros.LA TÁCTICA 177 y despejado para evitar el riesgo de emboscada. de los que se encuentran en la Disposición de marcha. XI. después las alas y las cohortes auxiliares. passim. recuerda que es preciso enviar sol­ dados a forrajear. Ese avance por terreno peligroso es de tal importancia que. bajo Antonino Pío. X.. 5-6. 54. Lo mismo que el resto de los estrategas. Se recomienda seguir un dispositivo muy parecido al que había adoptado Germánico más de un siglo antes. 53. T. en la vanguar­ dia coloca a la caballería. Además. el ala izquierda estaba formada por sol­ dados de la XXI.» También en ese texto aparece la importancia de los bagajes: se hallan rodeados por todas partes y confiados a la elite de los soldados. En esas condiciones. A la cabeza iba una parte de la caballería y de la infantería auxiliar. a mediados del siglo I de nuestra era. puede asegurar la protección de los flancos. Disposición de marcha y orden de batalla contra los alanos. Poco tiempo después..55 y en La táctica ofrece consejos que tan pronto completan. I. Arriano. como difie­ ren. Tácito. 55. Onesandros ofrece con­ sejos que no contradicen en nada las opciones elegidas por Germánico. la legión XX se asegu­ raba de la retaguardia. De hecho.. protegidos eficazmente. después. VI. por este orden. venía la primera legión rodeando los bagajes. las legiones. en ese caso.53 pide que las tropas se dispongan en orden cerrado y formando en cuadro. y la derecha por los de la V. en su tratado sobre los deberes del general en jefe. La diferencia principal entre ambos generales se encuentra en este punto: Germánico sitúa a los legionarios en los flancos del ejército. 7. de tal manera que los bagajes se sitúen en el centro y. En cabeza avanzan exploradores montados. . ese autor ha abordado por dos veces el mismo asunto. Siguen. Germánico lleva al ejército del Rin contra los usipetas y los bructeros:52 «El general.. La preocu­ 52. XIII y XVI. la obra de Arriano. 51. Se ha dicho con anterioridad que éste aconsejaba no hacer entrar en acción al ejército en un desfiladero. estos últimos sirven de exploradores y proporcionan informaciones sobre la presencia o ausencia de fuerzas enemigas en las proximidades. mientras que Arriano coloca auxiliares. sino elegir siempre que ello fuera posible espacios llanos y abiertos. además. Otros auxiliares cierran la marcha (soldados de infantería) y protegen los flancos (de caballe­ ría). los aliados y los bagajes. An.

Pseudo-Higinio. la táctica ro­ mana se adapta en función de las circunstancias. en efecto. Picard. los generales debían disponer de vías fáciles de utilizar. siempre es necesario situarlos lo más lejos posible del enemigo. se constata una vez más (y el segundo texto de Arriano es preciso en ese tema) que. En todo caso. pero también pueden ubicarse en el centro. puentes y campamentos. Castellum Dimmidi. a derecha o a izquierda. como el armamento. Por lo general es la infantería. ya sea de­ lante. cerca de los legionarios.-Ch. Esas obras constituyen uno de los numerosos factores de éxito del ejército romano.-Ch. mientras que la ca­ ballería.56 Y po­ seemos un texto del Pseudo-Higinio57 que muestra un reparto de tra­ bajo muy parecido bajo Trajano: la infantería de marina construye las rutas. . envía la caballería en vanguardia y cierra la marcha con la ayuda de las co­ hortes auxiliares. pues no se realizan sin importar cómo ni se con­ fían a cualquiera. se pueden deducir algunas características permanentes: un general debe situar los bagajes en el centro. En cualquier caso. la caballería no debe contar con un lugar fijo: el general hará uso de ella en función del terreno y de la supuesta posición del adversario. pp. Sin embargo. que los jinetes monta­ dos disfrutan de un privilegio: se hallan exentos de corveas (immunes). Las rutas y los puentes Con el fin de avanzar rápidamente por territorio enemigo. G. sobre todo si se ignora de dónde procederá el peligro.178 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO pación principal continúa siendo la seguridad de los bagajes. debe recordarse. 1947. y la infantería auxiliar las seguirá o las flanqueará. 45 ss. y es la caballería mora y panonia la que se encarga de la segu­ ridad de los trabajadores. La división de tareas la ha explicado muy bien G. Las legiones marcharán a la cabeza y en la cola o junto a las alas. no 56. XXIV. incluida la de los auxiliares. Las o b r a s pú b l ic a s Un ejército que se desplaza por territorio enemigo no encuentra siempre las comodidades a que le había habituado el mundo romano y es necesario acondicionar el territorio atravesado para conseguir un má­ ximo de seguridad: debe construir carreteras. De esa forma. la suministradora de mano de obra. Picard. 57. detrás. asegura la supervisión y la pro­ tección de la obra. en particular la de las legiones.

a continuación. había también la posibilidad de construir un puente. op. Por lo demás. a desecar algunas ciénagas de pequeñas dimen­ siones. El campamento de marcha Sin embargo. en el llano.62 y él mismo. Trajano utilizó la cien­ cia del arquitecto Apolodoro de Damasco: este último se encuentra re­ presentado en la Columna Trajana a punto de organizar la travesía del Danubio.64 diferían de los campamentos permanentes (castra hiberna. LXVni. se sabe que rara­ mente las rutas romanas se hallaban empedradas. la infantería se dedicaba a talar los árboles cuando se atravesaba un bosque. I. n.. Atravesar un curso de agua representaba otra dificultad. XXX y LXXXI. 13. 3. De hecho.os XIII. Davin. 5. Hist. 64. 62. Y. Esos campamentos de marcha. 61. n. cuando se encontraba con ellas.° 74. se disponía una pasarela por encima. 1928-1929. y cualquiera que sea la admiración que susciten esas construcciones. Bull. Columna Trajana. por encima de todo por las dimen­ siones y los materiales utilizados. n. Columna Aureliana. Finalmente.os 4-5 y 34. Strat. 60. n. n. Un trabajo de esa clase ha­ bría comportado una pérdida de tiempo y un desgaste de energías per­ fectamente inútil. a despejar los roquedos elevados en un des­ filadero y. Columna Trajana. Com. 59. se construía un puente de barcas:60 dis­ puestas borda contra borda. LXXXIV y CVIII. IX. esos edificios apenas nos han legado restos 58. cit. los soldados par­ ticipantes en una expedición debían quedar al abrigo de una defensa. Frontino. statiua). P. de madera o de pie­ dra. se contentaba con aplanar el suelo o. . Le Bohec. y destrui­ dos a igual velocidad. pp. Apolodoro de Damas. Véase también la Columna Trajana. Se podía echar mano de la m arina para atravesar el río en barcas.LA TÁCTICA 179 debe creerse que los caminos así acondicionados se hallaban adoqui­ nados. 665-682. Columna Aureliana.59 O también. construi­ dos y destruidos en ocasiones de manera cotidiana. Levantados con rapidez.61 Durante la campaña contra los dacios. 63. aún las hay mejores: todas las tardes. y gracias a la misma armada. en un tratado. TYav. 41. temporales (castra aestiua).63 nos legó sus secretos de cons­ trucción. Dion Casio. En efecto. con disponer mar­ cas que indicaran la dirección a seguir. a los que nos re­ feriremos en el capítulo siguiente.os III. LXXVni.58 salvo junto a las ciudades y en las travesías de estas últimas. más sencillamente todavía. ante la que se debía elegir entre tres soluciones diferentes.. se ataban fuertemente unas a otras y..

. es mejor evitar que se halle dominada por una altura desde la que el enemigo pudiera arrojar fácilmente vena­ blos. esta última cubre una superficie mucho menor si se trata de un campamento de marcha que si es un establecimiento per­ manente. 53. al menos hay un tema que puede conservarse: la pre­ sencia de elementos griegos. 67. a continuación. 45. Vegecio. IV. Es Pirro. G. I. . Pseudo-Higinio. J.os 1-3. Columna Trajana. Polibio. Pseudo-Higinio. flechas y piedras contra la guarnición. los romanos se agrupa­ ban en cabañas por cohortes. 68. el rey de Macedonia. quien habría sido el primero que inspiró la idea de un recinto protegido. 41. 1 (77). XXVI. 90. 8. Un suelo en pendiente es mejor que otro:70 favorece la evacuación de las aguas. Pseudo-Higinio. 69. Flavio Josefo. n. LXXXVD. 9-12. rey de Épiro. frecuente­ mente en forma de V. Mél.71 A continuación. 71. G. 70. t (79 y 84). se tendrá buen cuidado de que haya agua en cantidad suficiente para sostener un asedio. 287-320. Frontino67 dice que.180 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO arqueológicos: para conocerlos es preciso el recurso a las fuentes lite­ rarias. VI. 5. 29. la aireación y facilita una salida contra eventuales asaltantes. 14. /. LVI. III. uno de sus cam­ pamentos. XXVI-XXVÜ y LVII. sintió tanta admiración por un campamento romano como para declarar que no podía calificarse de bárbaros69 a hombres capaces de erigir un edificio parecido. 34. 8. Con el fin de conseguir una fortificación muy simple74 (lám. 5. Strat. Pseudo-Higinio.. 1975. XXXI. III. Pseudo-Higinio. Flavio Josefo. École Fr. Por otra parte. Si ese relato no parece perfecta­ mente exacto. 72. VIII-IX.66 El origen de las fortificaciones romanas continúa siendo bastante misterioso. LVII. Onesandros.65 así como a las representaciones de la Columna Trajana y de la Columna Aureliana. 69. 73.73 Después levantan la empalizada. Le Gall. 1 (76-78). 98. G. Filipo V. es decir. en su inicio. 74. era preciso elegir cuidadosa­ mente el emplazamiento. los responsables deben asegurarse de que la posición sea defendible:72 por ejemplo. pero no deben descartarse por completo las posibles influencias etruscas. pp. /. 19) se excava primeramente un foso (fossa). III. Frontino. 36. Finalmente.. tomado al asalto por soldados italianos. La tierra sacada de él se deposita inmediatamente 65. modelos procedentes de la propia península:68 quizá en ese dominio haya desempeñado un pa­ pel el arte augura] y la técnica catastral de los agrimensores. Columna Aureliana. Antes de edificar un campamento. Rome. imitado. 66. 78-79. 1. XLV3TI. III. 27-42 (época republicana).os LXXXII y XCIV. habría sido primero estudiado y.. Tito Livio. Flavio Josefo. 48. 5. Los soldados comienzan por aplanar el suelo. n.

76 Por detrás se encuentra siempre un espacio vacío (interuallum) donde van a parar las flechas y los venablos que conseguían salvar la muralla. Columna Trajana. XLIX. in­ dica que los romanos de su tiempo levantaban campamentos cuadra­ dos. la elevación de tierra que lo acompaña. VI. pp.. El objetivo buscado era entonces el de quebrar el ímpetu a un posible asaltante.80 El Pseudo-Higinio81 dice que un campamento cuenta con cinco protecciones: el foso. 77. Pseudo-Higinio. con menor frecuencia. 81. 27-42. etc. Frontino. Flavio Josefo. 79. III.77 pues es evidente que constituyen el punto débil de la em­ palizada. 55. I.75 que puede hallarse flanqueado por to­ rres o bastiones. que es­ cribe en la época republicana. la empalizada. G. los legionarios cavan pozos. por encima del cual se construye una empalizada de madera (uallum) o. Se conocen dos clases de puertas (lám. 1 (80). G. o se realiza una prolongación de las murallas hacia el interior y el exterior. 5. según los autores el plan de conjunto fue variando. y después se allana de manera que forme una especie de ca­ mino de ronda elevado (agger). en cuyo fondo colocan troncos de árboles con ramas. XXVI. 21). También. lo que evidentemente se temía era el efecto de choque producido por un asalto. XXVII. catapultas y balistas. 78. Es preciso fortificar cuidadosamente los cuatro accesos al cam­ pamento. un múrete de ramas e incluso de piedra. en la segunda mitad del siglo n aC. M. . formando dos cuartos de círcu­ lo..1977.os 46. III.78 de tal forma que dis­ minuya el ímpetu de un ataque. los «cervatillos» y las armas de los soldados que allí se encuentran. Lenoir: «ciervos»).LA TÁCTICA 181 detrás. Aunque no siga una evolución diacrónica.5. la tienda del cuestor. al final de esta última se encontraba una plaza pública (el forum). 697-722. 2. Flavio Josefo. levantadas en unas horas. como escorpiones. Pseudo-Higinio.. Polibio. LV. XLVIII. esa zona permite igualmente los des­ plazamientos rápidos por el interior del recinto fortificado.19 De hecho. n. 76. Pseudo-Higinio. Pseudo-Higinio. ante la fortaleza. Strat. Mél École Fr. responsable de la financiación de las operaciones (el quaes75. LXXXIX. si­ tuado exactamente en el eje del paso (titulum). L. Polibio82 (lám. LI (M. a esos obstáculos los denominan «cer­ vatillos» (ceruoli) .. 82. los arquitectos denominan a esto último «una pequeña llave» (clauicula). 20): o los soldados levantan un pequeño obstáculo paralelo al gran recinto. Pseudo-Higinio. 80. divididos en tres tercios por las vías quinta y principalis. Lenoir. provistas de piezas de artillería. 1 (81). Pseudo-Higinio. /. a la vista de la relativa fragilidad de esa clase de cons­ trucciones. Rome. 5. LVIEI.

90. 5. HE.90 Disponía asimismo de otros alojamientos para oficiales y solda­ dos. había un hospital para tratar a los hombres y también una en­ 83. 22). se puede fijar también el emplazamiento de las vías y de las em­ palizadas (parece que también recibía el nombre de groma el centro del campamento). 24). XXI. los otros dos tercios de ese es­ pacio estaban cortados en dos por la vía decumana. Pseudo-Higinio. pues no hay ningún elemento que deba dejarse al azar. 23): constituido por cua­ tro plomadas. el pretorio (tienda del general) está en el centro del dispositivo. 1 (82). 10. III. G. el Pseudo-Higinio. 1 (76-78). Pero la parte situada al final de la vía «principal» se escinde en dos por la vía pretoriana. la pretentura (praetentura). Pseudo-Higinio. Flavio Josefo83 habla todavía de un cuadrado. 9. pas. en cuyo interior se instalan las tiendas87 (lám. 86. 1 (83). XI. era necesario prever un espacio para las instalaciones de uso colectivo: un taller91 aseguraba la reparación de las armas en mal estado. . 5. III. n. 1 (462).182 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO torium). la del general. Sin embargo. Pseudo-Higinio.88 Lo más cercano es el auguratorium. Flavio Josefo. Además. En las proximidades se ha­ llaba instalada igualmente una tribuna. el ge­ neral observaba el vuelo de los pájaros). permitía hacer divisiones en ángulos de 90°. III. los costados del pretorio (latera praetorii) y la retentura (retentura). XXVII. G. Flavio Josefo. XVIII. Pseudo-Higinio. IV y XXXV.. anterior. de esa ma­ nera. Flavio Josefo. 5. El propio Pseudo-Higinio y Flavio Josefo nos proporcionan nu­ merosas informaciones sobre la ocupación del terreno en el interior de la fortificación. y el quaestorium85 se ha­ lla situado en medio del último tercio. Pseudo-Higinio. XII. 85. cit. Difiere igualmente la organización del espacio. Las calles delimitan espacios rectangulares. y la del general (el praetorium)'. 1 (462). un agrimensor coloca en el centro un instrumento llamado groma86 (lám. que escribe de veinte a treinta años más tarde. G. la más importante. 89. Flavio Josefo. G. 2 (447). XI. Dos siglos más tarde. L. desde la que el comandante en jefe impartía justicia y pronunciaba discursos. presenta los mismos caracteres sagrados que un tem­ plo. 7 (447). 5. Una vez aplanado el terreno. Es cierto que las vías principal y quinta dividen el conjunto en tres ter­ cios. Pseudo-Higinio. 9. XXVII.1 (79). el que se encuentra aislado por la uia quintana. 10. 84. donde tenía lugar la lectura de los auspicios89 (con el fin de obtener los avisos de los dioses. XXVII. 87. Flavio Josefo. 91. /. recomienda unas proporciones diferentes: aconseja construir un rectángulo cuya relación entre los lados sea de 2/384 (lám. 88.

con las diversas obras que aseguran su defensa.94 evidentemente si las condiciones lo permitían.96 la de Miseno trasladará a Oriente el dinero y los bagajes reunidos con motivo de la guerra contra los persas. Flavio Josefo. 93. para el transporte de víveres95 y de hombres. con la organización extremadamente compleja de sus elementos internos.93 Cuando se describe ese campamento. lo que impedía el nacimiento de una potencia marítima que le hiciera la competencia y hacía imposible la aparición de una piratería.854. es necesario insistir en la existencia del lugar público indispensable. III. y cada sol­ dado tenía que conocer muy bien su tarea para no perder tiempo. pp. Es 92. un general romano debe tomar toda una serie de pre­ cauciones cuando decide poner en marcha a su ejército. /. 34 y 59. Finalmente. 5. el forum. al estar privada de bases terrestres. encontramos aquí una razón fundamental de ser (la principal. sin duda) de esos navios de guerra: deben asegurar la logística de las operaciones. a veces. n. The Román Imperial Navy. n. 1986. 96. Esas exigencias implican un reclutamiento de calidad y un adiestramiento extremo. 95. Se ha es­ crito a menudo que la marina romana no servía para nada. 23-25. B. 301. Reddé. 94.LA TÁCTICA 183 fermería para los animales.322 = 14. G. Dobson. Die Primipilares. . Columna Ttajana. De hecho. pp. lat.97 y podríamos citar muchos otros ejemplos. 97. Por tanto.° 205. el ejército romano utiliza los servicios de la flota. la flota de Ravenna pudo participar así en la gran expedición contra los partos del 214-217. TV y XXXV.. Servían. Pseudo-Higinio. 1941. n. puesto que Roma controlaba todo el perímetro de la cuenca mediterránea. todo ese conjunto podía construirse cada tarde en un lugar dife­ rente y destruirlo cada mañana. si ello era necesa­ rio. los responsa­ bles romanos no ignoraban el efecto sorpresa que producía un de­ sembarco y. 191-192. M. en efecto. recurrían a él. Mare nostrum. E l PAPEL DE LA FLOTA Para los desplazamientos. Corpus inscr. G.os 3.92 Y evidentemente. 1978. Esas medi­ das de seguridad tratan de evitar el caer en una emboscada o el ser atacados por sorpresa cuando sus tropas se hallan descansando.. debemos concluir en consecuencia que cada oficial debía saber perfectamente su cometido. Ch. y cuando se piensa que. Starr. 1 (83).° 1. VHI. al tratarse de arqui­ tectura romana.

W. M. como veremos. Los soldados embarcados pasaban enton­ ces al terreno del adversario. Sin embargo. 1969. una técnica que. entendiendo por ello el terreno y la ciudad de que dependía: apoderarse del centro neurálgico del enemigo parecía siempre la mejor solución para arreglar un conflicto. De ahí que los 98. el combate en campo abierto o en la mar.184 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO evidente que esas prácticas exigen de los hombres competencia y adies­ tramiento. Es evidente que el objetivo del historiador del siglo XXI difiere de éste: es necesario ex­ traer algunas constantes que definen el arte de la guerra. Reddé. La ausencia de cualquier otra potencia marítima en el Mediterráneo y la dificultad de que eventuales piratas encontra­ sen bases terrestres convertían en hipotética la posibilidad de que Roma se viese obligada a mantener un encuentro cualquiera en alta mar. matar o herir a algunos de sus hom­ bres y debilitar su moral antes del choque. no carece de implicaciones sociales. y las flotas de Miseno y Ravenna se hallaban prestas a res­ ponder ante cualquier eventualidad. y el combate se transformaba entonces en una serie de duelos como en tierra. en esos escritos contemplaban la posibilidad de exaltar vir­ tudes como el valor o censurar vicios como la pereza. El ejército en combate Los autores antiguos nos han legado numerosas descripciones de batallas. es propio de los buenos generales prever incluso lo im­ previsible. La batalla e n la m ar Arriano evoca una táctica específica del combate naval. Para el abordaje. . La Antigüedad vivía en un régimen urbano. op. Greek and Román Artillery. Marsden. El a se d io Los textos hablan a menudo de asedios. 164 ss. cit. La táctica ro­ mana varía dependiendo de su utilización en uno de los tres casos po­ sibles: el asedio. pp. los mari­ nos disponían de arpones y de ganchos que les permitían fijar los dos navios borda contra borda. catapultas y balistas: el lanzamiento de piedras y de flechas debía dañar los aparejos del adversario.98 pero omite su explicación. En los navios se embarcaba arti­ llería.. E.

además se utilizaba toda una amplia variedad de máquinas para llegar hasta los muros más resis­ tentes. I. llenos de esa clase de des­ cripciones. R. 104. Pero los legionarios también podían caer en una trampa. 103. Por ejemplo. debe mucho a los griegos. flechas y piedras so­ bre los asaltantes. 22. una ciencia que. sino también cuando efectuaban una salida en masa y provocaban de esa forma una serie de combates singulares. n. la poliorcética debe. olvidándose 99. a los asaltantes les esperaba una nueva prueba.. cuando uno se halla rodeado de bárbaros. 87-88 y 101-102.104 incluso antes de que se hubiesen acercado a los pies del muro. V. esa táctica permitía ade­ más agravar el sufrimiento provocado por la escasez de víveres y de agua:107 por lo que se atacaba a los soldados enviados a forrajear. Columna Trajana.. XLIII. n. Latomus. 102. era necesario rodear a los asediados.os 46 y 101-102. Columna Trajana. y los soldados debían efectuar importantes tareas de ingeniería. 28 (271-175). La muralla de la localidad atacada representa casi con toda seguridad el obstáculo prin­ cipal. y la Columna Trajana nos muestra la actuación de los ro­ manos para ocupar Sarmizegethusa. Flavio Josefo. n. describe en detalle los efectos del aceite hirviendo. la de correr el riesgo de recibir una lluvia de agua hirviendo o de aceite ardiente. 3.LA TÁCTICA 185 autores antiguos" hayan reflexionado siempre sobre la poliorcética. dedicarse igualmente al arte de de­ fenderse. Es eso lo que hizo Tito en el sitio de Jerusalén.os 46 y 101-102. Flavio Josefo y Tácito (véase más adelante). X. 100. como su nombre indica.os 86-87. Onesandros. 7. XLII. .103 los defensores de la ciudad arrojaban venablos.. en ocasiones. 101. Flavio Josefo. 1984. 10. 7. 13 (186).106 Por tanto. Rebuffat. 106. Vitrubio. 3-26. 105. 4 y 7. pp. parecía más hábil animar a los sitiados a la deserción. Tácito. III. En ese dominio se revela además la técnica del ejército romano. Ahí.101 la capital de los dacios. protegidos por las almenas (propugnacula) . Apolodoro de Damas. II. por tanto. G. /. Apolodoro de Damas.. Es cierto que. Columna Trajana. G. 2 (agua). 13 ss. Frontino. n. sino un lugar para cada hombre. Columna Trajana. y la Columna Trajana102 nos permite ver cómo los dacios se ven rechazados de una fortificación que querían tomar. III. H. VIII. 107. Ningún barullo. por tanto. III. Desde esa altura.105 El segundo problema que se le presentaba al estado mayor romano era el de los hombres: suponían un peligro no sólo cuando se protegían detrás de la fortificación. Strat. Los sitiados El dispositivo romano se organizaba en función de los medios de que disponían los asediados.os 46. Los relatos históricos100 se hallan.

fue sorprendido cuando tra­ taba de recuperar algunas piezas de oro de entre sus excrementos.112 Tito se instaló en un campamento enorme. 4 (550-556) 109. Los sitiadores Para acabar con esas dos dificultades que constituyen el muro y los hombres. 84. era necesario impedir cualquier clase de co­ municación con posibles aliados: ningún mensajero debía atravesar las líneas romanas. después 108. Se puede observar ya esa clase de organización en el sitio de Alesia a finales de la época republicana. Flavio Josefo. G. 7. para le­ vantar la empalizada se utilizaba por lo general madera y. les abrieron el vientre a unos dos mil.. junto con los sirios.109 El campamento de asedio representaba el elemento principal de los medios de sitio puestos en funcionamiento. Harmand. G. Pero es necesario señalar dos particularidades. 111. 3. Flavio Josefo.110 el principal abrigaba el cuartel general. Reddé.111 En el asedio de Jerusalén. los poliorcetas imperiales disponían de tres medios de actuación: soldados bien adiestrados. Alésia (M. V. 112. 5 (133-134). añadida al ham­ bre y a la sed. los judíos no padecieron nada más cruel que esa calamidad: en una sola noche. El bloqueo evitaba así también la petición de refuerzos. 12. 7. 3 (72). H. 3 vols. /. 1 (499). ramas o piedras. Une campagne césarienne. Por una parte. Alésia. 4(146). se parecía mucho más a aquellos que se levantaban al atardecer al final de una etapa de marcha que a las fortificaciones permanentes. Flavio Josefo. 2 (303). 13. se podía conseguir una pieza que valía anteriormente veinticinco. I. . obras de ingeniería y máqui­ nas. J. Tácito. V. 110.J. pues se tenían muy en cuenta los efectos psicoló­ gicos de la incertidumbre en que vivían los asediados. y la chusma árabe.» Por encima de todo. 2. les abría el vientre y miraba en los intestinos. En mi opi­ nión. 1967.186 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO de la avidez de algunos de los auxiliares:108 «Uno de los desertores (judíos). Por norma. III. el prefecto. por doce dracmas áticas.. I . con menor frecuencia. 2. ed.. Pero al descubrirse en uno de ellos ese procedimiento. el lugar atacado se hallaba rodeado por varios puestos. y una serie de puntos de apoyo anexos com­ pletaban el dispositivo. G. 2001. que se encontraba entre los sirios. hasta el punto de que. la conducción de un asedio competía al tercer oficial de la legión. Construido con gran rapidez y previsto para una duración limitada. Se tragaban esas piezas antes de partir porque eran todos registrados por los rebeldes y porque el oro era muy abundante en la ciudad. III. se extendió por todo el campamento la noticia de que los desertores llegaban cargados de oro.

LA TÁCTICA 187 se desplazó varias veces a medida que sus hombres iban obteniendo éxitos parciales. 26. uallum (defensa) y munimenta (fortificaciones en general). César había organizado de ese modo el sitio de Alesia (véase n. H. III. Esa empresa presenta un gran interés para el historiador. III. 116). 13. 117. en todo este proceso se fueron añadiendo trece forti­ nes. III. 84.85 km. Yadin Excavations. G. En Jemsalén. Tácito. . Estas otras obras tienen un triple objetivo. Los romanos no actuaron de manera diferente en los sitios de Plasencia115 y de Cremona. A propósito de Cremona (véase n. 1989-1994. Con ese fin. uno romboidal (H) y formas indefinidas (F2 y. 101). se les rodea de una defensa que puede estar constituida por una simple elevación de tierra. que. 8-9. Flavio Josefo. Tácito. Tácito emplea tres términos: castra (campamento).117 Muy a menudo. en terreno llano. al principio del reinado de Vespasiano. que partía.158 que reproduce así la «for­ tificación elemental» ya descrita. En los años que preceden al advenimiento del Imperio. G. Hadas-Lebel. erigidos y abandonados también en función de las necesidades del momento. Tito hizo construir un muro de 7. I-I. un agger.116 en el curso de la Guerra Civil del 68-69. 1995. The Y. Jerusalén. Massada. Flavius Silva instaló alrededor de Masada los destacamentos de la X Legión Fretensis y sus auxiliares. 4 vols. En Masada (véanse ns. 25). G). Masada. 2. los planos de los campamentos variaban en función de la topografía. 25). 19 ss. 116. Todas las puertas pertenecen al tipo conocido como de «pequeñas llaves» (clauiculae). 2. H. uno de ellos se ha ampliado durante el asedio al añadírsele una se­ gunda defensa. seis pequeños y dos grandes. 8. Tácito. 1 (499)... reforzada esta última también por un encañizado. habitualmente eran rectángulos o cuadrados. como siempre. G. XXVIII.119 Las 113. 115. Por otro lado. Pero los textos y la arqueología muestran la existencia de obras complementarias considerables. I. 7. Flavio Josefo. publicados. alrededor de ese lugar se han localizado ocho recintos. esa defensa se ve acompañada por un foso y provista de una empalizada. cualquier forma era posible. 111).. 12. /. durante las campañas de Trajano contra los dacios (la conquista de esa provincia tuvo lugar entre el 101 y el 107). V. del cuartel general. 119. M. XXVIII. dis­ pone de una descripción hecha por un escritor.. no obstante.113 y de los resultados de las excavaciones114 (lám. por una vez. En el año 72. 118. Flavio Josefo. sobre todo. es preciso aislar totalmente a los asediados. encontra­ mos uno cuadrado (E). En primer lugar. París.. ni en el de Sarmizegethusa (véase n. VII. Flavio Josefo. 114. 113-114 y lám.

/. II. 126. VII. Se construye entonces una terraza de aproximación. Flavio Josefo. II. Se puede intentar destruirlo. G. VII. Si esta última se negaba a rendirse. 2 (276-277). 3. Flavio Josefo. 25). 122. I. 7 (149). los romanos dis­ ponen en principio de defensas fijas. Apolodoro de Damas. Flavio Josefo. una segunda defensa. 2 (358). 127. XXVIII. 1. antes de que llegase ese momento debían resolverse varios problemas. aún más larga que la primera. L.4 (467). 2 (107). Flavio Josefo. confirmando el relato de Flavio Josefo.. encañizados y cubiertas de madera tras las que se protegen los soldados. Strat. rellenando de astillas y de broza agujeros abiertos previamente en el paramento. 1-2. Sin embargo. les protegía del exterior. 5 (304). C.120 permiten seguir una obra análoga de 3.188 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO excavaciones de Masada. 9. 4. César. B. Flavio Josefo. VII. Ahí encontramos un se­ gundo objetivo buscado por los mandos. Con ese fin. 9. 1 (374). 2. que no es cuestión de rellenarlo pues acostumbra a faltar el tiempo necesario para ello. . Esos esfuerzos muestran la preocupación del estado mayor por pro­ teger a los hombres. VI. G. que se va haciendo avanzar con la máxima ele­ vación posible.65 km. Y si los romanos temían la llegada de un ejército de socorro. 125. Columna Trajana.° 90 (ante Sarmizegethusa). G.122 en la mayoría de los casos montadas sobre ruedas. VII. 8. Apolodoro de Damas. 121. incendiarlo. como le sucedió a César en Alesia. una ciu­ dad fortificada cuenta normalmente con un foso. con picos o con un ariete. 11. 1 y G. 5 y IV.. al menos en un punto. G.. 8. VI. que permiten la aproximación a los muros de la ciudad ene­ miga y que se conocen con el doble nombre de «tortuga» (testudo) y «ratoncillo» (musculus)'. una estrecha len­ gua de tierra y piedras. 8. En el sitio de Jerusalén.123 Tito hizo construir al me­ nos cinco.125 Seguramente es el propio muro el que constituye el principal pro­ blema. 124. G. 1 (222). 2 (402). Para abrir una brecha existen varios medios: atacar el muro por medio de obre­ ros protegidos bajo tortugas. Frontino.126 o destruirlo socavándolo con la ayuda de una mina.124 no hubo más que una. En ciertos casos. Vitrubio. 16. 84. eran galerías. 10. Pero el tercero y principal objetivo de un general romano era la ocupación de la ciudad. En efecto. G.. por limitar las pérdidas. en Masada. cuando la terraza es particularmente estrecha. entonces era necesario tomarla por asalto. III. se habla de «puente de aproxi­ mación» . L. n. Apolodoro de Damas. y cuyo techo había sido reforzado considerablemente me­ diante uniones con placas de metal y pedazos de cuero. II.121 También se utilizan proteccio­ nes móviles.127 120. 123. V. de la que la arqueología ha encontrado los vestigios (lám. X. 8.

. y para evitar la destrucción de sus máquinas (arie­ tes. pues sa­ bemos de una construcción a la que se aplica ese nombre: el mismo autor califica igualmente de bracchia132 los tres «largos muros». Tito Livio. VI-VIL 130. 129. por tanto. 2. 26. 30 (284). R. 5. 1 (291). 131. 1900. Wright. 8. I. Esa sorprendente diversidad de construcciones confirma lo que ya ha sido constatado a propósito del ejército romano: posee un elevado nivel técnico. 1967. apoyándose en el Corpus inscr. En el 438 aC.. 1 (Aníbal.134 Añadamos finalmente que los soldados romanos disponían de una gran variedad de tortugas135 para protegerse durante las obras o en el momento del asalto. 9.LA TÁCTICA 189 La excavación de un túnel permite también evitar el obstáculo y pe­ netrar en la ciudad. I. podemos pregun­ tarnos si no es esa clase de construcción la que se ve representada en un sector de la Columna Trajana. V. The Román Inscript.. véase igualmente XXII. Llamaremos.. IV. 1929 ss. 52.130 Tito Livio es quien nos explica claramente de qué se trata. III. 216 aC. L. R. 5 (309). Vitrubio. 13 ss.). Stud. I. X. comparándola con una «defensa puntual» (ciudad o campamento). Collingwood y R. s. Flavio Josefo. 8. Frontino. VE. 17. P.160. Die Vexillationem .° 3. lat. III.). 135. En cualquier caso. col. 133. 14. van provistas de arietes y de escalas o puentes voladizos que se utilizan en el asalto final. Ardea es asediada por los volscos. Un doble «brazo» per­ mite garantizar la seguridad de una vía de comunicación. I. ofBrüain. sirven de observatorio y de puestos de tiro. un simple bracchium constituye un obstáculo a un cerco eficaz. Saxer. IX. cons­ truidos después de las Guerras Médicas. 73. bracchium a una «defensa lineal» (muro). 15. H.° 722 (a menos que no necesiten revisarlo. por ejemplo si une un campamento a un río. Strat. construyendo torres. G. Excavations at Dura-Europos. etc. Véase igualmente n. 134.° 72. Los estrategas de la Antigüedad advertían la 128.129 protegidas a veces de hierro y levantadas sobre ruedas. Preliminary Reports y Final Reports. sobre todo al corpus cesariano. Epigr. Apolodoro de Damas. p. 132. un ejér­ cito romano de socorro los rodea a su vez y construye dos bracchia para conectar con la ciudad. Vitrabio.531 pero todavía hay algo mejor. n. y que unían Atenas con El Pireo. 1965.. los enemigos de Roma utilizaron en ocasiones ese procedimiento: a varios metros bajo el nivel del suelo. n.018: [aqíiam]).. Columna Trajana. 7. en DuraEuropos128 se ha encontrado el cadáver de un soldado muerto por los persas a mediados del siglo m de nuestra era. n. En fin. en Thesaurus linguae latinae. 7. también Frontino133 confirma esa interpretación.° 188. XXXI. G. Numerosas referencias. Es igualmente posible dominar el obstáculo. debemos mencionar una clase de construcción a la que apenas se hace referencia y que aún es más extraño que se estudie: el «brazo» (bracchium ). Tito Livio. n. X. Apolodoro de Damas.

I.5(151). IV.. Talmud de Jerusalén. Tácito. provocar pérdidas humanas entre el enemigo y debilitar su moral. No obstante. En caso de asedio. A continuación tenía lugar la intervención de la artillería338 con un triple objetivo: causar daños suplementarios en la defensa. si se tiene en cuenta además que las investigaciones no parecen haber sido exhaustivas en ese tema (véase 136. se basaba en un principio de la física: en una madeja de fibras pre­ viamente retorcidas se insertaba una palanca que aumentaba aún más la torsión. Horaioth. . es de­ cir. usaban las que iban embarcadas en los navios de guerra. Marsden. sólo quedaba un recurso: el combate. III. 84. G. 7. E. H. 137. 138. Frontino. 7. in­ cluso vigas (lám.0 Flavio Josefo.. 2. el emperador Guillermo II había he­ cho reconstruir máquinas romanas: a 50 m. una flecha alcanzaba el centro del blanco ¡y una segunda partía en dos la primera! A 340 m. esos ingenios se utilizaban en la mar. 4). III.. un proyectil de 60 cm de largo había atravesado una plancha de 2 cm de grosor. cuando atacaban un puerto. 141. 139. 26) Si todas esas operaciones no causaban entre los sitiados un es­ panto suficiente para provocar su rendición. 2. 2 (véase 33.. 2.» El asalto (lám. en las batallas campales. XXIX. pues preferían elegir el punto más débil de la defensa. y en tierra. 84. 27). H. Tácito. Frontino136 lo expresa con toda claridad al citar a un gran general de mediados del siglo i de nuestra era: «Según Domitius Corbulón. es preciso vencer al enemigo con la azada. con las obras. XXIX. y 9 (167-168). Esa artillería móvil. III. No parece que los romanos practicasen regularmente el ataque generalizado por todos los lados a la vez. 140. 7. 23.137 aquel frente en el que se había iniciado la terraza de asalto. los asaltantes utilizaban esas piezas montándolas sobre ruedas y. cuando se soltaba el brazo se liberaba entonces una energía considerable. III. generalmente ambos bandos contaban con ellas: los defensores de la ciudad las situaban en las murallas y en las torres. 1969. G. la artillería romana plantea un problema delicado: no es fácil darle nombre a cada pieza.190 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO importancia de esos medios. 5 (151). 4. en el combate naval. Además. En 1902. esencialmente copiada de Grecia. Flavio Josefo. Contaban con máquinas (tormenta)139 que lanzaban proyectiles140 (venablos y flechas. W. Greek and Román Artillery. algunas de éstas incendiarias)141 o piedras. Strat. III.

Se conocen otros artefactos que forman parte igualmente de la serie de tormenta .-Ch. G. V. Añadamos finalmente que. V. 4. Flavio Josefo. ar­ mada en su extremo con un grueso revestimiento de hierro en forma de cabeza de carnero: de ahí su nombre. /. Finalmente. Dejemos a un lado el asunto de la legión de cincuenta y cinco centurias. Vi. 16.. se denomina escorpión a una pequeña ca­ tapulta. a menos que este último término haya adquirido una acepción genérica. en las ins­ cripciones. 145. todos los artilleros aparecen designados con el término de balUstarii. 2 y 9. X. Quizá sería necesario buscar en otra parte: la diferencia podría residir en el hecho de que ciertas piezas las utilizan para conseguir un tiro tenso (catapultas) y otras un tiro curvo (balistas). en el siglo II. de nuevo hacia delante por los mismos hombres con todo su peso y uniendo todas sus fuerzas. 11. 5 (473). 5 (310): Masada. Vitrubio. 143. Flavio Josefo. 3 (sitio de Plasencia). 13. p. Se baten las defensas con helepoles145 o arietes. 144. Actualmente. Tácito. VE. César143 habla de catapultas que arrojan piedras y de balistas que envían vigas sobre el enemigo.LA TÁCTICA 191 n. una legión utiliza diez onagros (uno por cohorte) y cincuenta y cinco carrobalistas (una por centuria)..146 Flavio Josefo describe uno de esos monstruos utilizado en el sitio de Jotapata (véase n. además.3 (26). 8. . II. G.» 142. balas de 300 a 400 gramos en el siglo IV. G. es la infantería legionaria144 la encar­ gada de accionarlos. 19 (214-217): Jotapata. se ha invertido la significación inicial de esos términos. y no existe torre tan sólida o muro tan grueso que. El. 7. aunque haya podido soportar el primer choque. 138). como un astil de balanza. 22. según Vegecio. parecida a un mástil de navio. otras funcionan con resortes metálicos. cada centuria contaba con una catapulta. G. C. sea capaz de resistir golpes suce­ sivos. es necesario señalar que. En el siglo i. Además. la pala­ bra balista servia a la vez para designar una máquina que utiliza pro­ yectiles y balas. I. Dimmidi. Está suspendido en el centro por unos cables. el ariete golpeaba la muralla con su cabeza de hie­ rro. y. 95. y una balista que lanzaba piedras. X. a continuación.. éstos sirven también para intentar abatir la puerta. 1947. II. nombre que se le daba a un instrumento que arro­ jaba flechas. Picard. Apolodoro de Damas. César. los historiadores parecen haberse puesto de acuerdo en algunas definiciones. en el siglo iv. No obstante. Vitrubio. si la mayor parte de las máquinas utilizan la torsión. Empujado hacia atrás por una gran cantidad de servidores y. En principio. 146.142 y carrobalista a un ingenio montado sobre ruedas. 1. y por otra viga apoyada en cada una de sus extremidades con postes clavados en tierra. onagro a un pequeño escorpión. anterior): «Es una viga inmensa. H..

Para protegerse. 151. mujeres cuya vida estaba casi finalizada. Colum na Trajana. 7. 21 (252). III.. prestos a penetrar los primeros en la ciudad cuando hubieran sido colocadas las escalas de asalto. Por detrás de ese cordón de caballería. 150. n.QLIV. Flavio Josefo. Si los romanos consiguen man­ tener esa posición. 34 (329-331) y 36. Flavio Josefo. 1 y 84. Arriano.. cuando los vencidos se han rendido sin opo­ ner resistencia.192 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Al mismo tiempo. para que ninguno de los sitiados pu­ diera escapar sin ser visto. desplegó a los arqueros con la orden de hallarse preparados para arro­ jar sus flechas. El mismo Flavio Josefo1 4 7 mues­ tra cómo Vespasiano procedió en el asedio de Jotapata: «Queriendo limpiar las brechas de sus defensores.1 5 1 quizá porque tuvo lugar en el curso de una guerra civil. se mezclaba la violación con la matanza. Vespasiano situó a la elite de la infan­ tería. eran arrastrados para que sirvieran de ju­ guete. Se inicia entonces el saqueo de la ciudad. 2. que va acompañado de horrores peores a los sufridos en el asedio. Tácito. Colum na n. /.1 4 8 Arqueros y honderos lanzan una última lluvia de flechas y proyectiles. Ni el rango ni la edad significaban protección alguna. hizo desmontar a los más bra­ vos de su caballería y los repartió en tres columnas de asalto frente a las zonas derruidas de las defensas: llevaban todo el cuerpo protegido con corazas y sostenían sus lanzas con la punta hacia delante. despreciados como botín. Apolodoro de Damas. una calaña curtida en toda clase de prácticas lú­ bricas y crueles. y a los soldados cuando fue necesario el asalto. La tom a de Cremona. provocó aún mayores crueldades: «Cuarenta mil hombres de armas se precipitaron en ella.° 50. sin contar un gran número de sirvientes del ejér­ cito y de vivanderos.. G. /. Ancianos de edad provecta. n. VIH.. y la in­ fantería añade sus venablos. puede decirse que la batalla está ganada. así como a los honderos y las máquinas de tiro. Columna Trajana. Cuando se encontraban con una virgen núbil o con un hombre 147. G. Aureliana. los legionarios «hacen la tortuga» con ayuda de sus escudos. y se asiste entonces a toda una serie de combates cuerpo a cuerpo. 348. Se colocan contra los muros las escalas de asalto1 4 9 o se disponen desde lo alto de las torres móviles. H „ ni. T. III. Tácito. La tradición quiere que el botín vaya a los oficiales. G. 33. 2. Se al­ canza la parte más elevada de la muralla. 7. Tras ellos. El si­ tio de Jotapata1 5 0 finaliza con verdaderas matanzas. . 149. Flavio Josefo.° 86. XI. 7. H „ III. la matanza con la violación. el general romano dispone sus tropas frente al punto considerado como más débil.» En ese momento ya podía comenzar el ataque. 31. I. Desplegó el resto de la caballería frente a la defensa en toda aque­ lla parte que daba a la montaña. 24 (254-256). III.

p:ecní L ám in a 2. . la piedra puede hallarse ador­ nada además por uno o varios relieves. Busto del difunto (dibujo inédito conservado en la Biblioteca de la Sorbona). Cada sepultura va nor­ malmente acompañada de una inscripción. í . Se co­ nocen tres grandes clases de monumentos funerarios. b. c. por acróteras o por otras decoraciones. a.L ámina 1. Estela. Pueden establecerse diferencias cronológicas: la estela es más antigua. b. RN A C LV 57H 7 T K 'v A i / A k K o m . la cú­ pula más tardía y el altar ocupa una posición intermedia. a. Relieves fune­ rarios. Monumentos funerarios. Cúpula.. Altar. } >^|>svm. Caballero car­ gando (Museo de Tipasa).

Baratte y N. Hai'dra y sus necrópolis militares. Las necrópolis dibujan una corona alrededor de la ciudad. Duval. Difunto de pie frente al espec­ tador (Museo de Cherchel). Según F. 1974. .rios. L ámina 3. Les ruines de Ammaedara-Haidra. c. las sepulturas de los soldados están dispues­ tas a lo largo de las rutas que parten del campamento.

La ciudad estaba vigilada y protegida a la vez por los castra praetoria. se fueron instalando pues­ tos menores con el fin de dividir en zonas el espacio urbano. . 1968. con él tiempo. Durry. Les cohortes prétoriennes. La guarnición de Roma. Según M.L ámina 4.

% . Desde el punto de vista admi­ nistrativo.acenturia 1 . L á m in a 6. seis centurias. es decir. La organización de una legión.1. con excepción de la primera. lleva una espada corta en el costado derecho y protege el pecho con una cota de malla (Museo de Argel). Este ji­ . cada cohorte com­ prendía tres manípulos. . Caballero au­ xiliar cargando.. 1 '■ .er manípulo 1. que tenía cinco centurias. pero con el doble de efectivos. una legión se hallaba dividida en diez cohortes.. * ‘ jifl l il i nete de una cohorte auxiliar mata a un enemigo caído en el suelo golpeándolé con una lanza que mide cerca de dos metros.a centuria doble I cohorte lí a X cohortes L ámina 5.

von Domaszewski. representan un arco. un signum: se han fijado seis discos sobre un asta. . donde se encontraba en la época flavia la X IV Legión Gemina. S. Este relieve funerario de Mayence. así como una punta de lanza arriba y una cabeza. Bajo la arcada principal. y debajo un jabalí. E. personificación quizá de la provincia de Britania. llevando un puñal en la cintura. Las es­ culturas de este panel. Según A. Escocia). procedente del Muro de Antonino.L á m in a 7. la XX Valeria Victrix. H iíR H ÍxH ^ C L ámina 8. Scott. Robertsony M. con un reálce en el centro. Portador de signum (signifer). una mujer. A los lados se encuentran dos bárbaros vencidos. The Román Collections in the Hunterian Museum. se halla frente a un soldado que porta el águila de su legión. Aufsátze zur rómischen Heeresgeschichte. A su derecha. Va vestida con una túnica y un manto corto. en Britania. muestra a un soldado llevando coraza. Según A. espada y puñal. 1972. de camero abajo (Mayence). emblema de la unidad (Hutcheson Hill. Portador del águila (aquilífer).

De Antonis. Este detalle se encuentra en la base de la Columna de Antonino Pío. en Roma (160-161).L ámina 9. Estandartes de caballería (uexilla). Roma. Muestra la ca­ balgata que acompaña los funerales del emperador (Museo del Vaticano). Col. .

von Domaszewski. Col del Instituto Arqueológico Alemán. a. Ceremonia de la adlocutio. Según A. como puede observarse aquí. subido en un es­ trado. 1972. Dos comícines. . Música y vida religiosa.L ámina 10. Aufsátze zur rómischen Heeresgeschichte. el segundo se ha co­ nocido gracias a un relieve funerario: ha servido en el pretorio. El primero de esos dos músicos está representado en la Columna Trajana. La música acompaña la purifica­ ción del campamento. en la Columna Trajana. En esta moneda se ve al emperador. b. L á m ina 11. Col B.N. dirigiéndose a los soldados.

CORONAE CIVICA NAVALIS MURAUS VALLARIS .

Según V. Estandarte. b. Estas condecoraciones. Brazaletes. . e. A. d. Decoraciones. c. Coronas. Collares. The Military Decorations of the Román Army. forman parte de diferentes categorías. que podían ir acumulándose. Maxfield.E A R M IL L A E L ámina 12. Soldados y oficiales recibían recompensas: los pri­ meros por sus hazañas y los segundos por la simple participación en una campaña. a. Lanzas « puras». 1981.

1. El campus de Lámbese. En el centro se encontraba una tribuna.1977.Lámina 13. Según Cahiers du groupe de recherche sur larmée romaine et les provinces. Este campo de ejer­ cicios comprende un espacio con el suelo de tierra batida. limitado por muros delgados que sólo tienen dos puertas. .

. Coarelli. Guida archeologica di Roma. 6. L ámina 14. 76-114: quinta campaña. 1974. Columna Trajana Dibujos de S. El ejército romano atraviesa el Danubio sobre un puente de barcas. Reinach.1-2-3. Primer consejo de guerra de Trajano. 34-58: tercera campaña. 1-58: Primera guerra de Trajano contra tos dados: 1-23: primera campaña. 59-114: Segunda guerra de Trajano contra los dados: 59-75: cuarta campaña. Texto según F. Las fortificaciones romanas a lo largo del Danubio. Répertoire de reliefs grecs et romaines. 4-5. 24-33: segunda campaña.

16. Sacrificio de purificación que precede a la ocupación de un nuevo campamento. . Marcha del ejército a través de un bosque. Alocución de Trajano a las tropas. 11-12. Soldados abatiendo ár­ boles para la construcción de otro campamento. 9. los soldados construyen un puente y un fortín. 13. Caballeros prestos a partir. Construcción de un campamento. 14. 8. Caballeros e infantes en el momento departir. 10. 15.7. Un espía enemigo es condu­ cido ante el emperador. Trajano supervisa la construcción del campamento.

el emperador carga contra los catafractarios enemigos. Embajadores dados ante Trajano. 21. 23. Otro detalle de la misma escena. A la cabeza de la caballería. Trajano con un grupo de cautivos. 24. Transporte de víveres en barco. 19. . Primer encuentro con los dados. Los romanos incendian viviendas de los dados.17-18. 26. ataque de los dados a un campamento romano. 22. éstos huyen. 20. Embarque de Trajano. Jinetes dados se ahogan atravesando un río. 25.

30. 28. Otra escena mostrando al emperador y sóida- . Trajano y un grupo de soldados ante un campamento. las mujeres y los niños. Construcción de un campamento en presencia del emperador. Homenaje del ejército al empera­ dor. sumisión a Trajano de los jefes bárbaros. 34.27. 32. sumisión de los ancianos. 31. A la cabeza de la caballería. curación de los heridos romanos. cautivos dados en una fortificación. El ejército romano atraviesa el Danubio. 36. Huida de los dados. prisioneros romanos torturados por mujeres. Partida del ejército y nueva batalla. 29. 35. suplicio de prisioneros enemigos. 33. Alocución del emperador a los sol­ dados. Continuación de la batalla. el emperador carga contra los catafractarios ene­ migos.

43. Construcción de un campamento. 42. 44. 38. 39. sometimiento de jefes dacios a Trajano. Batallas ante las fortificaciones romanas. 40.dos. Unos convoyes se dirigen a un cam­ pamento. sometimiento de un jefe bárbaro. . Construcción de un campa­ mento. El emperador asiste a una carga de la caballería númida [n. Alocución de Trajano a los soldados. El ejército romano avanza por un bosque entre fortificaciones enemigas. Purificación del campa­ mento. 46. del a. se talan árboles para levantar un campamento.: en realidadse trata de la caballería mora]. 41. incendio de fortificaciones enemigas. 45. Dacios huyendo por un bosque. El emperador atraviesa un río por un puente. 37.

Los dados descansan en sus fortificaciones. 51. Nueva batalla.47. Sometimiento a Trajano del rey Decebalo y de otros jefes dados. los ro­ manos « hacen la tortuga». Los romanos cons­ truyen un campamento. 52. 56. Trajano recibe las cabezas de dos jefes dados. Los dados des­ truyen sus fortificaciones. 48. . 49-50. 53. 54-55. Trajano supervisa la construcción de un campamento. Los dados talan árboles para construir fortificadones.

inicio de la segunda guerra contra los dacios (primavera 105 aC. última alocución de Trajano a las tropas.). . 61-63. La Victoria escribe en un escudo situado entre dos trofeos. Partida de los navios de Ancona. Desembarco (¿en la costa dálmata?) e inicio de la marcha del ejército romano. 58. 59. 65-66. Entrada en otra ciudad y nuevo sacri­ ficio. 64. Entrada triun­ fal del emperador y sacrificio solemne. Salida de ancianos. 60. mujeres y niños con sus rebaños. Llegada a un puerto (¿de Italia?).57.

67-68. Tala de árboles para levantar un campamento. 70. 73. Sometimiento de una ciudad y sacrificio solemne en los altares. 74. Llegada de Trajano a la cabeza. Trajano recibe la sumisión de los jefes bárbaros en una ciudad romana provista de un anfiteatro. 69. . de la caballería. Nuevo ata­ que de los dados. 71. 76. 75. Los dados se refugian en una fortifi­ cación. 72. El ejército romano atraviesa el río. su derrota. Sacrificio celebrado por el emperador frente al gran puente construido sobre el Danubio por Apolodoro de Damas. Ataque de los dados a una fortaleza romana.

77. 86. . Asalto a Sarmizegethusa. 84. Salida del ejército romano y llegada a un campamento. 85. 82-83. consejo de guerra del emperador. Batalla. Sacrificio de purificación del campamento y discurso a las tropas. Discusión entre los dacios en una fortificación. Sacrificio. Los soldados buscan víveres. 80-81. 78-79.

88-89. Los dados incendian Sarmizegethusa para no entregarla a los romanos. consejo de guerra del emperador. 92. 96. 91. . 94. Sometimiento de dados a Trajano. 93.87. Embajada de un jefe dacio a Trajano. Los jefes dados se envene­ nan. Asalto a Sarmizegethusa. 95. Los romanos ocupan Sarmizegethusa. Los romanos construyen empalizadas de ma­ dera. Dados en fuga. 90. Prosigue el asalto con máquinas de asedio.

en fuga. 104. Los dacios. Dados. 100. 98. los dacios abando­ nan una fortaleza. Sumisión de jefes dacios a Trajano. Alocución de Trajano a los soldados. . 106. el tesoro de los dacios transportado en mulos. 102. Construcción de un campamento. La caballería romana persigue a Decebalo y a sus últimos fieles. 105. vencidos. mandados por Decebalo.97. Sometimiento de los dacios a Trajano. Cruce de un río. 99. 101. Huida de dacios y suicidio de algunos de sus jefes. Los romanos ocupan Sarmizegethusa. atacan un campa­ mento romano. 103.

Toma de la última fortificación dada y asalto a una ciudad. la cabeza del rey es llevada al campamento romano. 110. 112. . 113-114. Captura de otros dados. Muerte de Decebalo alcanzado por los romanos. La caballería romana persigue a Decebalo y a sus últimos fieles. Los hijos de Decebalo son hechos prisioneros. La ciudad es incendiada.107-110 ! 11-114 107. Ancianos. mujeres y niños deportados. 111. 108. 109.

El soldado lleva una. Col. b. c. Legionario saludando (principios del s.). El armamento.). / dC. i dC. (Museo de Estrasburgo). el casco y el escudo de ese soldado (figura de terracota). Legionario difunto (principios del Alto Im perio). (Museo de Estrasburgo). del Museo Arqueológico de Estrasburgo. Una espada y su vaina (principios del s. a. . Nótese la coraza. espada en el costado derecho (Museo de Estrasburgo).L ám ina 15.

b. 2bis y 6. . n). M. 2. Auxiliares (principios del s.L ámina 16A. P. En este documento se ve la célebre caballería mora que se hallaba a las ór­ denes de Lusius Quietus. Véanse también las figs. Monti. a. Auxiliares y legionarios. Col.

L ámina 16B. Columna Trajana. P. muerto sin duda en combate.) Col. según un molde conservado en Roma. sirvió en Panonia. Col. L ámina 17. Los legionarios también hacen la siega. Alinari. (Roma. M. está represen­ tado en una escena de vic­ toria (Museo Arqueo­ lógico de Budapest. . en el museo de la civilización romana). Legionario (prin­ cipio del s. II). Legionario (finales del s. n). Monti. Este le­ gionario. Auxiliares y le­ gionarios.

. Guerra Judía. C: caballería. descrito por Flavio Josefo. levantan una empalizada (vallum). Exterior Interior A. a continuación. 1. alanos. 2. Clavicula. Arriano. A: auxiliares. Según César. Titulum. b. La fortificación elemental. Ejército en terreno llano. V. 19. Paso estrecho. 1. Guerra de las Galias. Ejército de Tito en Samaría. An. X 51. Terreno llano. B: baga­ jes. a. Orden de marcha de los ejércitos romanos. 5-6). 2. En los campamentos de marcha era suficiente levantar un obstáculo simple des­ tinado a detener la intrusión de un enemigo eventual: los soldados levantan un múrete frente a la abertura (titulum) o prolongan los dos muros mediante arcos de círculo (clavicula). 2-3. II. 2. Ejército romano en Germania a principios del reinado de Tiberio (Tácito. . 1 (47-49). I. Los soldados romanos cavan un foso (fossa) y arrojan los escombros detrás de ese primer obstáculo con el fin de crear una eleva­ ción de tierra (agger) sobre la que. Titulum L ámina 20.n. abierto i Germánico l L I — <m í f ls s L A 1 1 n | aliados 2 Arriano (alanos) I GEP a L ámina 18. Puertas de los campamentos de marcha. II. Valium 1 Enemigos j J Romanos j Agger / / / Fossa L ámina 19. L: legionarios.

Robertson y M. Una tienda. INTERVALLV M J El campamento de marcha según el Pseudo-Higinio. en la época repu­ blicana). L á m in a Una groma. E. y las calles se cruzan todavía en ángulo recto. INTERALLVM > < < PRiNCIPALiS < > H rn > r- z VIA LATVS C > PRINCIPALIS > UTVS z -z. The Román Collections in the Hunterian Museiim. . S. 1966. nos ha propor­ cionado una notable colección de cueros. entre los cuales se han encontrado restos de tiendas (Bar HUI). él griego Polibio describe con admiración un campamento de mar­ cha romano (VI. s. Scott.f.. Según A. (es decir. Mediado el si­ glo n aC. La muralla va acompañada siempre por un intervallum. m 3 o QUiNTANA m O < > s H m > | PRAETORII 5 PRAETORII ? 2 1 > VIA QVAESTORI\'M QVINTANA INTEF VALLÜM 1 1 RETENTVR A [ L ámina 22. 27-42): una defensa casi cuadrada se alarga mediante un espacio Ubre (interuallum). la vi­ vienda del general (praetorium) y la del cuestor (quaestorium). describe un campamento de mar­ cha romano de principios del siglo u dC. en Escocia. se encuentra una plaza (forum). El campamento de Barr HUI. además de los alojamientos.INTERVALLVM q v a e s t o r ív m ' p r e a e t o r iv m ' f o r v m r INTER i/ALLUM < > PRAETE NTVRA > TI 30 m 21. 21). Modelo conservado en la Saalburg. El campamento de marcha según Polibio. atribuido sin fundamento al PseudoHiginio. en el cen­ tro. Dibujado por E Kretschmer. el latus praetorii a la derecha y también a la izquierda de la vivienda del general. la retentura detrás. L ámina 23. El plano se ha alargado y dividido en cuatro partes: lapraetentura frente al praetorium. La groma permite hacer jalonamientos en án­ gulos de 90°. las calles se cruzan en ángulo recto. y permite seguir la evolución desde el de Polibio (véase lám. La technique romaine. L ám ina 24. Un tratado anó­ nimo.

6. Auguratorium. Puerta principal izquierda. 3. Antiquity. Hospital (?). A. 4. los romanos debieron pre­ parar una terraza de asalto para tomar la plaza. III. 9. Tribuna. El asedio de Masada. Detalle: el campamento. Puerta pretoriana. Flavius Silva hizo levantar ocho fortines y una defensa lineal Además. Hawkes. 2. 1929. Alojamiento de los cuadros. I. Para aislar a los ju­ díos que se habían refugiado en la cíudadela de Masada. 7. 5. B.. 10. Puerta decumana. I I . Según Ch. Principia (mejor que praetorium). Emplazamiento de los estandartes. . Schola (?). el año 7 2 . Vista de conjunto. Puerta principal derecha. 8.L á m in a 25.

Dibujo del medio: vista en plano. después de haber salvado el posible foso con un puente de asalto. o cavar una mina sobre la que se hundirá la defensa. Greek and Román Artillery. Ante una gran muralla. . Puede atacar el principal punto débil. o incluso llegará a hacer un subterráneo que permi­ tirá evitar el obstáculo. L ámina 27. Esta máquina sirve para arrojar piedras. Según E. Dibujo inferior: vista lateral. con la ayuda de un ariete. 1971. Esta máquina sirve para arrojar flechas. Dibujo superior izquierda: planta. la puerta. A. Marsden. Asalto a una ciudad asediada. Dibujo a la derecha: vista de frente. W . Según E. La artillería. hará construir una terraza de asalto. Dibujo superior: vista desde lo alto.Subterráneo L ámina 26. W. 1971. B. Greek and Román Artillery. Dibujo inferior izquierda: vista lateral. Al general romano se le ofre­ cen varias posibilidades para tomar por asalto una ciudad asediada. Marsden.

La batalla. ante el campamento. los ha flanqueado de auxiliares. Espacio limitado (Agrícola) )ampamento Reserva i----. Espacio amplio (Arriano) Caballería y artillería L Infantería Arqueros Artilleros ^r ii (elite) Arqueros Legionarios (novatos) Infantería Arqueros Artilleros Cohortes auxiliares Cohortes auxiliares Enem igos 28. Al no disponer más que de un espacio restringido. y a ambos lados.1 legionarios | Alas I auxiliares Cohortes auxiliares | Alas | auxiliares Enemigos B. Dispositivo inicial de Arriano. B. ha dispuesto la artillería y los arqueros. Dispositivo inicial de Agrícola. Por detrás. A.a . L á m in a . Al tener ante sí un espacio más extenso de aquel con el que contaba Agrícola. junto al que ha situado una reserva. Arriano ha po­ dido desplegar a los legionarios. Agrícola coloca a los auxiliares en pri­ mera línea y a los legionarios por detrás.

La defensa lineal o « muro» comprende una elevación de piedra o de tierra. flanqueada por torres y for­ tines. La defensa lineal: esquema teórico. La organización defensiva: estructura teórica. Un camino pa­ ralelo al frente es el que constituye la columna vertebral de lo que se ha con­ venido en llamar «limes». y puede apoyarse en un río o en una defensa lineal. y con una. allí se kan instalado puestos avanzados y torres de vigía. .l . en toda su longitud. Contiene.f Campamento L ámina 30. así como por un foso (véase un corte longitudinal en figs. 19 y 34). fortificaciones. Torre 3. Hay otras vías que discurren hacia el interior o se adentran en el país bárbaro.País bárbaro L ámina 29. for­ tines y torres. dos o tres vías en paralelo. País bárbaro Vía Foso Vía Muralla Vía Provincia romana JTorr4.

15. Alojamientos de immunes. Acuartelamientos de la I cohorte. 10. 16. Alojamientos de una unidad auxiliar. 1 1i . Praetorium. 6. 14. 8. Dormitorios. Colegio (?) de la I cohorte.i.10 0. 19. 3. Almacén. 11. von Petrikovits. Taller. Alojamiento de immunes.r. 4. 17. 20. 23. Termas. Según H. 1. 200 m 31A. L . 21.i i i i l . 12. 13. Los campamentos. 22. Nouaesium-Neuss: un campamento de legión. 2. Hospital. Almacén.í . 7. 5. Acuartelamientos de una centu­ ria. Alojamiento de oficiales.1 -------. Alojamientos de immunes.-L:------. Die Innenbauten rómischer Legionslager. 18. Alojamientos de immunes. Almacén. Termas. Principia. 9. Almacén. 1975. L á m in a . Horma. Comandante de la unidad auxiliar. Almacén.•0.

Hadrian's Wall. Breeze y B. Fitz. Según B. Según J. en Britania. Lám in a 3 IB. A lo largo del Muro de Adriano. Der rómische limes in Ungam. CamponaNagytetény: un campa­ mento de ala. Dobson. 30 m 31C. y aún se hallaba activo a final del siglo rv. J. fue cons­ truido sin duda bajo Domiciano para la I Ata de Tongreses. se encuentran pequeños fuertes dis­ puestos casi en cada milla (de ahí su nombre).50 m / Los cam­ pamentos. Éste mide menos de 24 m de ancho por casi 27 m de largo. de 178 m por 200 m. L á m in a . 1976. Poltross Burn: un «castillo miliar». fue ocu­ pado por la I Ala de Tracios a principios del siglo II. 1976. Los campamentos.

por ejemplo. Román Fort-Defences. Jones. L ám ina 32. Según M. 1975. son todas ellas anteriores al reinado de Adriano. presentadas aquí en corte transversal. se puede construir un recinto nuevo en el exte­ rior del primero (caso 1). en una variedad de combinaciones (casos 2 a 5). Los campamentos: variación de las superficies. o incluir la nueva defensa en la antigua. J. . Estas defensas. si tiene lugar un cambio de unidad.W A L L II L IN C O L N BOWES V E R U L A M IU M Cortes de las defensas. Para am­ pliar un campamento o para disminuir su superficie. L ám ina 33.

d. se han atestiguado otras muchas puntuales. fortificaciones y fortines. B. Muro de Antonino (oeste) y i Hcrlha ■ > Strageath 4 5 6 7 3 A rdoch Curpow C am clon L u rg M o o r Outerw ards 8 Bw lhw ellhaugh Loud on H ill Casiledykcs I. Muro de Adriano.yne C ra w fo rd D u risdccr Barburgh M ili ( arzicld G lcn io ch a r W a rd L a w R cdshaw Burn M illó n FairK o im Birrcn s forl and Bu rnsw ark forllct Rai-'huriifool Rroom holm N c lh crb y Bcw casilc Cram ond 9 10 1 1 12 13 !4 15 16 17 18 19 20 2 1 43 44 45 46 47 48 49 50 5 1 52 53 54 55 56 57 58 59 60 6! 62 O íd Pcnrith Urougham K ir k b y T h o r c Bram plon W h iilc y Castlc Corbridgo W a s h in g W c ll Chestcr-lc-Strcot Ebchcslcr Lanchostcr Binehcslcr Picrccbridge [irough-undcr-Siainm orc Bowes G r c ia Uridgc L o w Bo rro w Rridge 22 23 24 25 26 27 invcrcsk 28 O \lo n 29 Ncw stcad 30 31 32 33 34 Am blcsidc H ardknotl Ravcnglass NVaiercrook 63 D rough-by-Fiainbndgc 64 Üurrow-in-I. Muro de Antonino. e incluso más al norte. Muro de Antonino (este) 30 m y d. 1976. Pero. Dobson. Cortes transversales de los dos muros: a. a. c. sector occidental. Muro de Adriano (piedra) b. A. Hadrians Wall. sector de piedra. J. Muro de Antonino. b.a.onsdalc 65 Lancastcr 66 K irkham 67 Ribchcstcr 68 Long Presión 69 Flslack 70 Ilk lcy 7 1 Aldborough 72 M altón 73 Y o rk 74 Ncsvlon K y m c 75 C asllcford 76 77 78 79 80 81 X2 83 Sfack Casiloshaw Cappuck C hew O rcen H ig h Rochcstcr R isincham Reckfool 35 M aryp o rt 36 B a rro w W a lls 37 M o resby 38 Pupeas lie 39 Cücrm otc 40 O íd Carüsle 41 Carlislc 42 W rc a v M elandra M anchcsíer W igan Chcsler Brough-on-Noc Tem pleborough 84 Doncaslcr 85 Hrough-on-Humber L ámina 34. Según D. Los dos muros británicos van acompañados de torres. Los muros romanos de Britania. por detrás de estas defensas. Muro de Adriano. . Breeze y B. Mapas. sector oriental. sector de tierra. Muro de Adriano (césped) / 7 / c.

1860. datan de alrededor del año 261. L ámina 36. el último de los « emperadores galos» (268270). I. y el otro a la X I Legión Claudia. Durante la «cri­ sis del Imperio». I. . 1962. N. los soldados re­ cibían buenas piezas de plata. Según H. en Camuntum (Petronell). Moneda de Septimio Severo. Moneda de Galieno. y la unidad era honrada con el título de «libertadora» (de la tiranía): leg(io) I I I Aug(usta) lib(eratrix). Moneda de Victorinus. Según H. bajo Septimio Severo (193-211). Description historique des monnaies frappées dans l'Empire romain. uno a la I I I Legión Itálica. Román Coins. Cohén. Estos antoniniani (dobles sestercios) de Galieno celebran. Moneda de Clodius Macer. Col B. las monedas contienen cada vez me­ nos metal precioso y se vuelven más y más ligeras. L ámina 37A. debe por tanto pagar para conseguir la fidelidad de sus tropas.L ám ina 35. Cohén. se encontraba en Panonia. Victorinus. Description historique des monnaies frappées dans l'Empire romain. L ámina 37B. Esta emisión estaba destinada a conseguir la fidelidad de la legión africana a favor del usurpador Clodius Macer. En el reverso de esta mo­ neda se ve un águila entre dos signa: esta emisión celebrando a la X IV Legión Gemina que. Mattingly. Según H. C ol British Museum. 1859. Col British Museum.

-P. ha­ cia el 270 se abandona a su vez el barrio C (4) y. en plena « crisis del Imperio». se abandonan el fuerte y el barrio D (3). en él 167 se rodea de un muro el há­ bitat civil que se ha desarrollado en la proximidad (2). nacida de un campamento. la ciudad es tomada y destruida. . 264. Según J. Rapidum-Sour Djouab: ciudad y campamento.Lám in a 38. a mediados del s. Estos seis cro­ quis muestran la grandeza y la decadencia de una pequeña ciudad de Mauretania. En el año 122 se construye un fuerte de 135 x 127 m para una cohorte (1). p. 1983. Laporte. Bull. poco después. Soc. Antiq. / / / . France. a punto de acabar el s. m vuelve a ocuparse el barrio A (6). y queda abandonada durante algunas décadas (5).

F. así como el toro destinado al sacrificio.D. Un triunfo en la época de Augusto. A. L á m in a . otro sentido de la palabra « disciplina». como la gramática o la retórica. El oficio militar se aprende: es una «disciplina». este friso se encuentra en el interior del templo de Apolo Sosieno.L ámina 39. U. Esa doble noción adquirió tal importancia que acabó por convertirse en una di­ vinidad: la Disciplina. N. Moneda conmemorativa de la Disciplina. El triunfo. Col. B. en Roma. Este relieve muestra a dos bárbaros atados y un trofeo en medio de los vencedores. Grabado hacia el 20 aC. Col. ese estudio no puede hacerse sin obediencia. 40..

El triunfo de Tito. en particular el famoso candela­ bro de siete brazos. Alinari. muestran al triunfador en su carro y el botín tomado en el Templo de Jerusalén. . que domina el Foro. situados en el interior del arco de Tito. Col. Estos relieves. B y C.L ámina 40.

1. pp. 24. X III. eso no obstante. Alanos. . Carcopino. von Müller. 1928. G. Veith. en I. XV-XX I.. Dos son particularmente los au­ tores que han dejado relatos más interesantes sobre el tema. 154. 1 y IV. Oxford. César. venían otros que los masacraban. A. 1966. 3-5 (fundam ental). 6. passim (p. III. y An. Speidel. que pretende cons­ tituir el grado superior de la táctica. 1959. Por ello.1 5 4 Ciertamente. Arriano. m onumento de Adam -Klissi (F. Goldsworthy. Todos deben ser diestros en esas prácticas debido a la ins­ trucción. 3. Flavlo Josefo.. terminaban despedazados por las manos brutales que trataban de apropiárselos. Florescu. The Rom án Army at War. n. II. la conducción de un asedio exige la intervención de múl­ tiples competencias: los oficiales deben conocer poliorcética y arqui­ tectura. IV. M onum entulde la Adam-Klissi. ej. Krom ayer y G.. ahora. 2. Mientras unos robaban la plata de los templos y las pesadas ofrendas de oro. ofrece dos ejemplos de virtudes unidas a la disciplina. X X X V . pp. G. Heerwesen und Kriegsführung. Mél. 905-916. 153. y a continua­ ción durante la batalla. no cuenta demasiado. En cuanto a los soldados. 75-78). L a b a t a l l a e n c a m p o a b ie r t o Es preciso que los militares se hallen bien preparados para ven­ cer en campo abierto. /. K.os 17-18).. Vegecio. 249 ss.. Colum na Trajana. Thouvenot. 38. 10. y acababan por provocar entre los raptores un combate a muerte. su obra se pre­ senta como una serie de recetas destinadas a procurar el éxito en esta 152.. Frontino. 100 B C -A D 200. 20. pero aquí la técnica tiene menos importancia que en los asedios: el coraje suple al material que. hay numerosos puntos que aún perma­ necen oscuros. al menos algunos de ellos. Cremona se vio sometida a todos esos horrores durante cuatro días.» Y en Jerusalén se llevó a cabo una matanza cada vez que se tomaba uno de los barrios. en primer lugar. Los autores antiguos1 5 2 nos han legado numerosas des­ cripciones de batallas. 1996. qué debe hacerse antes. Clasifica sus consejos en cuatro aparta­ dos: examina. R&vue. Handbuch. ArchéoL. Dion Casio. la arqueología ha proporcionado restos intere­ santes1 5 3 y. 14. 3. 8. y después cuando se trata de un asedio. III. atribuye la invención de esa disciplina a los helenos. la inteligencia no se halla ausente de ese tipo de com­ bates. J.. De he­ cho. X I-X X X . M. 1971.. J. más que una reflexión sobre el arte de vencer. para acabar. Onesandros. advirtiendo que la propia palabra es griega. Agr. Tácito.LA TÁCTICA 193 bien parecido. pero se refugia en el sector de la estratagema. pp. B. J. B. a muchos se les obliga a poseer conocim ientos específicos de esta o aquella función. LX H .

Flavio Josefo. y pocos romanos. Strat. tiene lugar una deliberación del estado m ayor:1 5 8 conviene organizar el dispositivo en función del terreno elegido. I. para atacar a los judíos. Stmt.r II. Para que fuese po­ sible rodear al enemigo o desbordarle era preciso disponer de un cen­ tro y de dos alas.» Polieno atribuye igualmente a los griegos el mérito de haber in­ ventado las estratagemas. Los casos que presenta los cla­ sifica en función de la cronología y de la geografía. Los generales romanos pensaban habitualmente que su superioridad sobre las hordas bárbaras se debía. Stmt. y cuando vio que los bárbaros. recomienda que. esa ciencia fue ilustrada por los romanos y so­ bre el terreno. se pueden disponer algunos obstácu­ los destinados a entorpecer a los bárbaros. Pero. azotados por la tormenta y hundidos por la fatiga. a la capacidad de maniobra de sus hombres. Esos dos autores no realizaron una reflexión en profundidad sobre la táctica. III. es necesario aprovecharse de las circunstancias. 5. El orden de batalla Previa a cualquier acción.. eligió el sábado. retuvo a sus tropas en el cam­ pamento. Frontino.. 5. es necesario propagar un incendio que retrase a los per­ seguidores. de hecho.194 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO o aquella circunstancia.1 5 5 Antes de una batalla. como hizo Tiberio. 158. . 3. los atacó y los derrotó». a excepción de Augusto. y dejó al enemigo expuesto a las lluvias torrenciales que ca­ yeron durante todo el día.. 1. Y para no dejar a ninguno en el tintero. 1-8. 3. 1. día en que les está prohibido hacer nada. que sean fácilmente salvables por las legiones: se excavan fosos y se clavan estacas en el suelo. Frontino. Frontino. principalmente de las más inesperadas:1 5 7 «E l divino Vespasiano Augusto. y les derrotó. ante todo. 160. 157. y gracias al entrenamiento de los soldados y a la flexibilidad de las cohortes. 15. II. II. lo mejor es que el enemigo se agote. entonces hizo dar la señal.. cuando se es perseguido. al menos parcial­ mente. Frontino. Y es lo que necesitamos hacer a continuación. G.1 5 6 quien «viendo a las bandas feroces de los panonios marchar al combate desde el amanecer. perdían el coraje y flaqueaban.1 6 0 Esa división en tres partes no tiene en cuenta la 155. 17-18. 159. En primer lugar. Strat. II. 17. Frontino. han tenido el honor de figurar en su palma­ res. co­ mienza su obra con ejemplos míticos. 156. De esa manera. Strat.1 5 9 La tropa se dispone sobre el terreno teniendo presente el espacio con el que cuenta. 6 (98-100).

Dion Casio. En los dos flancos de esta falange se reparten en número igual. X III. en especial honderos y arqueros. y se contaría allí con una re­ serva en caso de retirada. XXX. del que desconoce dónde 161. E s el dispositivo recom endado p o r Onesandros. si se combatía sin verter sangre romana. ocho mil soldados de infan­ tería en el centro. Cuando el ejército entra en acción en un país bárbaro.» El oficial romano tenía además a su dis­ posición «cuatro cuerpos de caballería. fi­ nalmente.1 6 1 que matan de le­ jos y que se hallan dispersos por delante del ejército. situados en ocho filas. algunas cohortes auxiliares se instalan inmediatamente por delante. es necesario como mínimo contemplar otra hipótesis: Arriano se había mostrado como un maniobrero más fino que Agrícola. al pie de las colinas. Agrícola nos ofreció un ejem­ plo de táctica simple en un campo de batalla muy encajonado1 6 2 (lám. los guardias de corps de los oficiales y doscientos legionarios. Arriano muestra. 28a): «É l [Agrícola] estableció este dispositivo: la infante­ ría auxiliar. sobre dos pe­ queñas elevaciones. A finales del siglo I de nuestra era. A m an o . Disposition de marche et ordre de bataille contre les Alains. unos a caballo y otros no. 164. bascularán hacia las alas para reforzarlas. como fuerza central. que había reservado para hacer frente a las necesidades imprevistas de la batalla». precediendo a más jinetes y artille­ ros que. dejando a un lado la eventualidad siempre posible de que se dieran progresos en ese dominio.LA TÁCTICA 195 infantería ligera. Agr. de espalda al campamento. detrás de él o en los flancos. las legiones permanecieron ante el atrincheramiento: el brillo de la victoria sería considerable. Lo esencial del dispositivo lo constituyen los legionarios. y X X X V II. X V -X X I. LI. 10. Su organización presenta una mayor complejidad. 162. con los mejor preparados a la derecha. 40. cómo pueden desplegarse las tropas cuando no se carece de espacio1 6 3 (lám. en segunda línea se encuentran los doce mil legionarios. infantes. Por detrás de la infantería de elite se sitúa una fila de ar­ queros. 2. Agrícola coloca a los auxiliares en primera línea. pas. 3.. tres mil jinetes desplegados en las alas. 3-4. 28b). Tácito1 6 4 habla de una tercera posibilidad. X X X V . Onesandros. 1. Finalmente.. An. XXX. por el contrario. cit. El general dispone además de una reserva formada por la caballería de elite. T ácito. arqueros y piezas de artillería. . A mediados del siglo ti. Tácito. desde el inicio de las hostilidades. Por tanto. que contaba con ocho mil hombres. y mil quinientos jinetes en cada ala. 163. unos dos m il hombres montados constituyen una reserva móvil.

H .. y V. 13. 5). Agr. en me­ dio de esa mezcla. 303-318. 1928. Stud. pp. M. Los historiadores no se ponen de acuerdo. pp. X C V I. Dion Casio. Onesandros. en la época de Arriano. y su estructura. 78. De hecho. nos parece que. Heerwesen und Kriegsführung. I. J. IX. Parker. Handbuch . IV. Tácito. pero. 2. en el papel que desempeñaban las diversas subdi­ visiones que acabamos de citar. Colum na Aureliana. H.1 6 6 por lo de­ 165. el ejército romano no debía entrar en combate hasta que no hubiese conseguido el me­ jor dispositivo posible. y la guerra no se es­ capa a esa regla. 163). los generales tenían la opción de elegir entre varias tácticas posibles. En cuanto a la caballería. LXII. los soldados se distribuyen desde la mañana ante el campamento. K rom ayer y G. pero. Harmand. Por tanto. dividida en cohortes. le confería una enorme flexibilidad. 236-237 (República). 31. en cuadro o en cuña. LXXXTO. de hecho. Wheeler. para demostrar su superioridad. Speidel. que extraía su individualidad de su signum. siguiendo lo que a ojos del general parecía más conveniente. p. J. pp. daban la impresión de ser un muro de hie­ rro erizado de venablos. Parker. 1928. 8. L'armée. Chiron. 4. Según esta hipótesis. Una vez puesto en marcha ese orden. H. TV. y en previsión de un enfrentamiento. . Cohortes y manípulos: Tácito. se agrupaban en una falange compacta. 415-416. y avanzan de esa forma hasta que en­ tran en contacto con el enemigo: en ese caso. manípulos y centurias (véase lám. hay coincidencia entre el orden de marcha y el de combate. la unidad táctica más importante era el manípulo. 550-552. pp. 50 (contra lo que defiende H . X X X III-X X X IV (¡a título de ejemplo!). decidiéndose por una de ellas en función del enemigo y del terreno. M. Nos queda por referirnos a un último aspecto: la estructura de la legión en combate. IV.. 1975. C. cualquier cosa se inicia con discursos. civilizaciones del verbo. en I. debe estar siempre preparado para sufrir un asalto y reaccionar en cualquier momento. no debía presentarse sin or­ den: se agrupaban en rombo. 18. ya podía comenzar la batalla. una vez que cada soldado ocupa su puesto. X III. E l desarrollo de la batalla Por tanto. LV. Veith. aun así. D. H. von Müller. 1979. escudo contra escudo: de frente. En las civilizaciones mediterráneas. 2. D. Arriano (véase n. n. 1967. codo a codo. cree en el papel táctico de las cohortes y las centurias). p. Art ofW ar. todavía debería seguirse un cierto número de pasos. Delbrück. I. E.os IV.. M. 1983. 166. 78..196 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO se encuentra el enemigo. el general se dirige a los combatientes exhortándolos. Legions. Pero la legión se mantenía como elemento principal de cualquier organización.1 6 5 La táctica de César es muy conocida: los solda­ dos se disponían en tres órdenes (triplex acies) ’ . Falange: Tácito. 5. IV. Epigr. 3.

El tercer caso posible es el preferido por los romanos: mantie­ nen la iniciativa y maniobran.1 6 8 En ese momento. Flavio Josefo.1 7 2 En todas esas operaciones observamos una característica constante: aunque la caballería desempeñe un papel creciente en el 167. avanzando los primeros a marchas forzadas. el general debe enviar su caballería con­ tra los asaltantes. no sucedía sólo que el enemigo no tuviera intención alguna de ponerse a salvo. si el enemigo se encontraba a tiro. 172. y los demás en buen orden. II. respetando así las consignas de prudencia. la infantería descendía de las alturas en las que se hallaba situada para dominar el teatro de operaciones. deben elegir el punto más débil del dispositivo adverso. Frontino. (259). Ese trabajo de las catapultas y las balistas se com ­ pletaba con la intervención. en ese momento preciso.1 7 0 Podía suceder. Alains. sino que tomaba la iniciativa y trataba de desbordar una de las alas. Tácito. 7 25. G. 7 (75). XXVT-XXX.1 6 7 con ella se pretendía matar a algunos adversarios. Flavio Josefo. Tácito.1 7 1 La infantería auxiliar es la que tiene el honor de iniciar el combate. Comenzaban entonces las maniobras. cit. Tácito obtiene un evidente placer en la recomposición de esa clase de discursos. debían reforzar el co­ raje de quienes los emitían y atemorizar a quienes los oían. 1 ss. 169. 168.. Lo mismo que en el ataque a una de­ fensa urbana. 23. Arriano recomienda entonces re­ sistir a la tentación y no alargar el frente. Alains. 1. III. Una preparación artillera se dedica a ablandar los primeros ob­ jetivos. di­ rigiéndose hacia ese punto que su comandante considera como menos protegido. En un segundo caso. 1. en las filas romanas se elevaba un griterío ensordecedor. 170. para bloquear el movimiento.1 6 9 según los autores de la Antigüedad. en efecto. L. Arriano. con el lanzamiento de venablos. Arriano. aterrorizado por la or­ ganización de los romanos y debilitado por los primeros tiros de que había sido objeto. VI.. /. desmo­ ralizar también al máximo al enemigo y sembrar el desorden en su línea de combate. XXV. A continuación dan comienzo las hostilidades propiamente di­ chas. 4. para asegu­ rarse de que ese repliegue no era una añagaza. dependiendo de los tres ca­ sos susceptibles de ocurrir. esos gri­ tos revestían una enorme importancia: en efecto. 3. de los arqueros y los honderos y. Strat.LA TÁCTICA 197 más. pas. que ya desde el primer momento el enemigo se pusiera en fuga. X X X V I. . Arriano. 22. G. H. según ese mismo autor. 171. H „ II. VI. la falange se escindía en varias partes. A continuación. y la caballería se introducía por los espacios que quedaban en­ tre ellas. Agr. En esa eventualidad..

198 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO siglo III. pas. Nazir. X X X V I. 2. 238. 3. Ch. 2 y X V I. en fin. en particular la de las legiones. Le atrapó por el tobillo. la caballería desempeña un papel secunda­ rio:1 7 8 la caballería ligera hostiga al enemigo arrojándole flechas y ve­ nablos.1 7 4 pues los hombres de la última fila. X II. y girando en todas di­ recciones. En todo caso.. los soldados romanos no deben nunca perder de vista sus estandartes (águilas. 1968. Arriano. su acción tiene por finalidad llegar a un combate cuerpo a cuerpo en el que siempre puede realizar alguna hazaña. Études sur le combat. 1. es la infantería. los arqueros y los honderos. presionan a los más jóvenes que se encuentran por delante de ellos. p. 7. En tales condiciones. Tácito. n. 174. de nombre Pedanius. . Agr. armado de pies a cabeza.1 7 5 esa presión es mortal. pero los catafractos no provocan el mismo efecto de masa y de choque que los legionarios: sus corazas están pensadas para prote­ gerlos y no para que sus golpes sean más impactantes.1 7 7 y es preciso que escuchen con atención las consignas transmitidas por las trompetas y las trompas. la infantería ligera. X V y XX V. 177. Alains.os 50-51.1 7 3 En efecto. levantan una muralla protectora frente al adversario. Vigneron. grande y fuerte. 43. Con todo ello. cit. V III. 15. II. 41. precedente. en principio los ve­ teranos. 175. Sota. Así. llegado ese momento. escudo contra escudo. lanzó su caballo con la brida caída sobre el flanco y tomó a uno de los enemigos en fuga. parece creer en su capaci­ dad de choque. una pe­ queña loma) sin que se deshaga su formación. Le cheval dans VAntiquité. 19-20 y 72. cuando los judíos habían sido ya puestos en fuga y se les empujaba de forma desordenada hacia el fondo del barranco. signa y uexilla). «uno de los jinetes de las cohortes. A m a n o . pp. H . 1903. Talmud de Jerusalén. presenta una ventaja triple: se beneficia del efecto de choque. 3. un hombre joven. Tácito. op. la instrucción de los romanos les permite m o­ verse incluso aunque topen con un obstáculo (por ejemplo. pues la primera línea avanza eri­ zada de lanzas. «hacen la tortuga»:1 7 6 los de la primera fila. cit.. P. los de las filas siguientes colocan los escudos por encima de la cabeza de tal manera que los proyectiles de los bárbaros difícilmente pueden alcanzarles. II. A rd ant du Picq. Strat. Además. Ch. Frontino. Colum na Trajana. Tácito. Mientras duran esas maniobras. pp. acaban por com pletar la acción de esa infantería pesada.. 176. T. n. durante la gue­ rra de Tito contra los judíos. la que se man­ tiene como la «reina de las batallas» en todo el Alto Im perio. 73-75. El jinete no tiene más que un elemento de superioridad: atemoriza al soldado de infantería porque le domina desde la altura de su montura. II. Talmud de Babilonia. a pesar de la ausencia de estribos. T. Ardant du Picq. van muy bien protegidos pues.. o de masa.. 66 b. dejando colgar todo el cuerpo del 173. 178.

mataron a todos cuantos se encontraban en las proxi­ midades. 7 (75). 8 (161-163). y en esos encuentros era imposible discernir a cuál de los dos campos pertenecía cada grupo de comba­ tientes. a continuación. y los enemigos eran poco hábiles. estaban bien entrenados desde hacía mucho tiempo. las demás cohortes.LA TÁCTICA 199 caballo al galope. X X X V I y X X X V II. en un fogoso impulso de emulación. En la batalla que tiene lugar en el interior de Jerusalén. G. 1. en medio de las prisas por alcanzar la victoria. llegando confusamente los gritos a los oídos a causa de su volum en». 3 (313). a avanzar sobre las colinas. 1. desplegando una fuerza extraordinaria del brazo y de todo el cuerpo y una no menos extraordinaria destreza como jinete. inicia el combate cuerpo a cuerpo en las mejo­ res condiciones. G. se batían cuerpo a cuerpo. e incluso. si la línea enemiga ha quedado desarticulada en el momento del contacto. al contar con aquellos pequeños escudos y con unas espadas desmesuradas. . Flavio Josefo.. Mientras tanto. se lanzaron hacia donde se encon­ traba la lucha cuerpo a cuerpo de la infantería. A pesar del terror sú­ 179. 2. se lo llevó a César. después de haber puesto en fuga a los bretones que iban en carros. pues las espadas sin punta de los bretones no permitían el cruce de los hie­ rros ni el combate cercano.. 7. VI. éj. véase también. 181.1 8 0 Todas las descripciones que acaban de ha­ cerse se encuentran reunidas y resumidas en el relato de una batalla que consigue casi todo su valor del estilo maravillosamente conciso de Tácito. desde que los bátavos se dedi­ caron a repartir golpes en medio de aquella mezcolanza de gente. se combatía de lejos.1 7 9 Pero volvamos a la infantería. Al final de las maniobras que le han sido ordenadas. Flavio Josefo. p. los bretones se servían de sus largas espadas y de sus escudos cortos para parar o desviar los venablos de nuestros soldados. Agrícola invitó a cuatro cohortes de bátavos y a dos de tongreses a llegar al cuerpo a cuerpo. Agr. Por tanto. Tácito. VI. desenvainando la es­ pada. a golpear con la protuberancia de los escudos. 180. utilizando las espadas. después de haber abatido a los enemigos formados en la llanura. nues­ tros escuadrones de caballería. a lacerar los rostros y. de­ jaban a muchos de ellos medio muertos o ilesos. V. Trasladando a gran velocidad a su prisionero como si se tratara de un trofeo. con firmeza y des­ treza. «los proyectiles y las lanzas eran tan inútiles para los unos (los romanos) como para los otros (los judíos).1 8 1 Los hechos ocurren en la isla de Britania en el año 83. «A l principio del encuentro. y sus propios proyectiles volaban en abundancia. Tito expresó su admiración por la fuerza de quien había realizado esa hazaña». al estar tan entremezclados y cambiados de orden debido a la estrechez del lugar.

1 8 7 Marcus Caelius. y le ha dado muerte antes de que este último haya tenido tiempo de suicidarse. y que. co­ menzaron a descender poco a poco y a acosar la retaguardia de los vencedores. 184. des­ pués ha decapitado a su víctim a y ha llevado su cabeza a Trajano. permanecieron allí trabados. En ese momento. G. 4. el rey de los dacios.1 8 2 Otros huyen. 185. hallándose al mismo tiempo arrollados por los ca­ ballos y. 7. a la espera de venderlos como escla­ vos. en Macedonia. pues los hombres. Da entonces comienzo la persecución. Strat. X III. 1969-1970. n. destinar a los hombres y a los dioses lo que les es debido a unos y a otros. aún no habían entrado en combate. a menudo.1 8 4 Después.. O nesandros. sin jinetes. X X X V II. n. n. lat. Entretanto. . los romanos deben ejercitar su pietas. en medio del es­ pesor de los batallones enemigos y de las irregularidades del terreno. es de­ cir.os 106-108. Corpus inscr. pp. explica una escena de la Columna Trajana. ha alcanzado a Decébalo. 2. V I. con dificultades para mantenerse sin caer en aquella pendiente. pero temiendo precisamente esa maniobra. Flavio Josefo. H. los soldados saquean los bagajes de los vencidos.1971. Previamente. y X I. 1.1 8 3 no hay que caer en una trampa. Tácito. 183. 9. cuando se hayan ya seguros de que no corren riesgo al­ guno. Tácito. unos se rinden: se les hace prisioneros. centurión muerto en el desastre de 182. Colum na Aureliana. III. 6.1 8 5 Una inscripción. se precipitaban allí donde les conducía el miedo a través de las filas o de frente. Finalizada la batalla. a los asaltantes se les puso en fuga y se les dispersó con tanta mayor rapidez debido a la seguridad con que habían cargado.° L X X II. 186. Agrícola opuso a su avance cuatro cuerpos de caballería que había reservado para ha­ cer frente a las necesidades imprevistas de la batalla. n. despreciaban nuestra inferioridad numérica. I.. Rev. Frontino. que se encuentra reproducida igualmente en el monumento de AdamK lissi:1 8 6 Tiberius Claudius Maximus.. Tácito. Strat. Aquel combate no tenía el aspecto de ser una pelea para la caballe­ ría. aquellos bretones que. con toda tranquilidad. Finalmente. en una emboscada. por carros a la deriva caballos aterrorizados. 5 (46). originario de Filipos. 3.. II. Agr.» Cuando los bárbaros advierten que han sido derrotados. la caballería parte en persecución de los enemigos en fuga. Colum na Trajana.323. precedente). X X X V II. 75-78 (Columna Trajana. L'Année épigraphique... V I. M . 54. o se les mata de inmediato. situados en la cima de las colinas. n ° 7. 11. los vivos entierran a los muertos..° 583. Frontino. des­ cubierta recientemente. Agr. 187. Archéol.200 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO bito que ocasionaron. Mientras los médicos curan a los heridos. Speidel. los legio­ narios exploran metódicamente el terreno. todos los especialistas en cuestiones bélicas recomiendan actuar con una extremada prudencia.

190.. selectae. 188. N o se deja al azar ningún movimiento y. Tácito. y adornarlo con mármol: en Adam-Klissi es donde se encuentra la más imponente de las construcciones de ese género actualmente conocidas. 19. n. B.LA TÁCTICA 201 Varus. Inscr.1 8 9 Finalmente. los hombres han reflexionado sobre el orden de marcha y el de combate: existe. por tanto. lo que no tiene menos importancia. incluso aunque se inspire a menudo en el pensamiento griego. Florescu. 1959. el general romano puede recibir del emperador los honores de la ovación1 9 0 o. una ciencia militar romana. III. los prim eros deben saber. 189. Dessau. M onum ental de la Adam-Klissi.1 8 8 Los vencedores dedican un trofeo: construyen un mu­ ñeco revestido de armas diversas tomadas al enemigo. para eternizar ese monumento de acción de gracias se le puede reproducir en bronce o esculpirlo en piedra. en la provincia de Germania. los segundos obedecer. . ha podido ser enterrado en Xanten. cuanto más se avanza. Conclusión Es evidente que. F. examinaremos con mayor detalle esas cere­ monias más adelante). An. en las operaciones de los asedios y en los com­ bates a campo abierto. a cada una de las unidades se le asigna un lugar preciso. más se constata el hecho de que el ejército romano nunca ofrece la imagen de ser una horda desorganizada: cuando se desplaza. H . Una armonía de esa clase no puede existir sin un recluta­ miento de calidad y sin una instrucción constante. lat. de regreso a Roma. a falta del propio triunfo. Pero la puesta en práctica de esas técnicas implica una perfecta colaboración entre oficiales y soldados. cada cuerpo de ejército debe ocupar un punto determinado. las condecoraciones triunfales (debido a sus implicaciones religiosas.244. si sus soldados le habían aclamado en el campo de batalla.° 2.

nos vengan a la mente algunos vo­ cablos y ciertas imágenes: automáticamente pensamos en el excesiva­ mente famoso limes. entrada «lim es» del Diz. y el Gran Campamento de Lámbese deja paso a alguna otra fortificación levantada en Siria o en cualquier otro país del Danubio. Die Innenbauten rómischer Legionslager wáhrend der Pñnzipatszeit. G. la disposición de las par­ tes que los componen presenta un gran interés y merecerían ser me­ jor conocidos de lo que lo están en la actualidad. 34 s. IV. N o obstante.C a p ít u l o V I LA ESTRATEGIA: EL CAMPAMENTO PERMANENTE. H. recor­ darla consigue que. 3. No obstante.. 1975: libro notable que merecería su traducción. 1. J. No obstante. von Peírikovits. II. DESALENTAR LA AGRESIÓN Es posible que el estudio de la táctica haya podido parecer que presentaba un aspecto demasiado profesional. ofrece un excelente prin­ cipio de puesta a punto sobre esta cuestión.. vemos a las legiones de Germania superponerse al muro construido en Britania bajo Adriano.1 Del mismo modo. no ha sido aún objeto de un estudio de síntesis:3 carecemos de un enfoque geográ­ fico global del ejército romano. 1953-1954. . Acad. Forni. las fortificaciones y las murallas. Se. pp. los manuales mantienen aún ciertas inexactitudes tanto sobre la palabra como sobre la reali­ dad que ésta cubre. debemos hacer una primera cons­ tatación a propósito del limes : si no errores. era necesario. en las grandes fortificaciones y en los ejércitos de provincias. demasiado técnico.2 En cuanto al dis­ positivo que se realizaba en cada una de las regiones. de inmediato. Hung. 117-219: importante in­ vestigación. antes que nada presen­ taremos dos elementos que se encuentran presentes siempre: las de­ fensas puntuales y las defensas lineales.. Szüagyi. pues los generales romanos organizaron su es­ trategia en función del armamento y de la capacidad de maniobra de las tropas con que contaban. 2. Creemos conocer bastante bien esta organización militar. Acta Ant.ionario epigr. las excavaciones han sacado a la luz numerosos campamentos permanentes. aunque únicamente epigráfica.

quizá lo más sencillo. situados con la mar a la espalda. como los sármatas o los rosulanos. Y si un propósito de esa clase no ha inspirado al organizador del Imperio. parece que la paz se instaló ya allí y la V II Legión Gemina parece controlar tanto las minas del noroeste como a los hombres del país. el inmenso pueblo de los germanos. por detrás del Rin y del Danubio. Esa amenaza se volvía aún más real cuando a los germanos se les añadían pueblos nómadas procedentes del este. L O S E N E M IG O S Si seguimos un orden geográfico. el ven­ . cuya excelencia en el combate no hay por qué volver a establecer. parece lógico admitir que la estrategia romana ha ido variando en función de los enemigos efectivos o potenciales a los que debía hacer frente. Por otra parte. los bretones (habitantes de la actual Gran Bretaña) siempre conservaron entre sus filas a algunos irreductibles. éstos. de sus divisiones políticas. Su valor guerrero y su número representaron siempre una dificultad para el mando romano. Pero tomemos las cosas con calma: no se trata de contarlo todo sobre los bárbaros en unas pocas páginas. después de Augusto. Ese peligro aumentó todavía más en el siglo III. su demografía y la longitud de las fronteras que Roma debía defen­ der. por tanto. por los ata­ ques de los piratas sajones. de ahí el peligro que podía representar Arminio. Por el contrario. la combatividad de los «indígenas» había alcanzado mucha fama y Roma reclutó a muchos de ellos para sus unidades auxiliares. los caledonios del norte de la isla nunca pertenecieron al Imperio. Roma y sus enemigos: ¿ataque o defensa? En efecto. es indudable que sus sucesores han debido adaptar su política a la actitud de los adversarios. se beneficiaba de tres ventajas: su combatividad. a fin de comprender cómo Roma debió enfren­ tarse de forma diferente a unos y otros. La debilidad de esos bárbaros residía en su fragmenta­ ción política. No obstante.204 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO Sin embargo. La penín­ sula Ibérica exigió más de dos siglos de luchas hasta su conquista de­ finitiva. que debía aprovecharse. conviene empezar por recordar una vez más las condi­ ciones de su realización. no contaban con refugio posible alguno. comen­ zaremos por dos casos particulares: Hispania y Britania. sino solamente de definir las características m ili­ tares de cada pueblo. En el continente.

cual­ quiera que haya sido su coraje. en el curso de sus desplazamientos. en la margen izquierda del Danubio inferior. No es necesario. la monarquía que ejercía el poder tenía costumbres relativamente pacíficas.LA ESTRATEGIA 205 cedor de Varus. cuando inició un movimiento de unificación. los nobadas y blemmías de Egipto. instauraron un poder nacionalista. La principal tarea de los legionarios consistía. en efecto. y los persas sasánidas. Sin embargo. es­ taban constituidos en reino. en el siglo III aparece una nueva situación creada por todos esos pue­ blos de la frontera norte: fuertes sacudidas. por tanto. Para comprender la importancia de ese siglo III conviene consi­ derar igualmente lo que estaba sucediendo en Oriente. Lo que los historiadores de Roma llaman «la gran crisis del siglo I I I » se explica por la conjunción de dos agresiones: por el este. Recientes investigaciones tienden a insistir en las influencias sufridas por los romanos en contacto con los bárbaros. ce­ der a esa ilusión óptica: una buena parte de los indígenas estaba in­ corporada a Roma (esa región nos ha legado innumerables ruinas. guerrero y. que sucedieron a los partos arsácidas. Al leer a algunos autores actuales se podría creer que Africa vivió tres siglos de insurrección permanente. Pero. los moros y los númidas del actual Magreb. en cuanto a los nómadas. Además. por lo demás. que contaban en su mano con varias bazas: su riqueza (el célebre «oro de los dacios»). en la vigilancia de sus movimientos. proyectaron contra el Imperio a aquellas que se encontraban más cercanas. y lo mismo ha­ cen los germanos por el norte. sobre todo. N o obstante. En Irán se en­ contraba el único Estado poderoso y centralizado próximo al Imperio romano. Irán pasa a la ofensiva. aumentaba el peligro. La frontera sur planteaba aún otros problemas. se produjo una revolución. sin embargo. En los dos primeros siglos de nuestra era. habitaban los dacios. aunque por motivos distintos. cuando se constituían confederaciones. que atravesaban. sus revueltas sólo podían servir para añadir dificulta­ des a las que debía afrontar el estado mayor romano. da­ tadas en el Alto Imperio. Merece subrayarse una particularidad de esas regiones: esas naciones habita­ ban tanto al norte como al sur de la frontera. en la actual Rumania. su Estado no ocupaba una superficie extensa comparada con la del mundo romano. poco numerosos y desorganizados. no pueden compararse a germanos o a persas. en Extremo Oriente. en el orden religioso. como bolas de billar. N o obstante. fue­ ron empujando unas contra otras a esas naciones que. en caso de crisis en los demás frentes. su organización. entre el 212 y el 227. ha producido escritores e incluso emperadores). fanático. La principal ame­ naza la constituían los nómadas y los seminómadas. no debe olvidarse que. pues adap­ . su ausencia de com­ plejos frente al Imperio y. De ahí que.

Roma adoptaba una estrategia defen­ siva. las relaciones con los bárbaros eran complejas. trató de con­ servar y estabilizar los resultados conseguidos.» Esa afirmación se funda en el hecho de que. Virgilio. utilizaban en prim er lugar tropas m óvi­ les). p. mientras que otros preferían el conflicto. De una parte. 1972. contraria­ mente a lo que en ocasiones se ha escrito. De todas formas. La guerre dans VAntiquité. en su mentalidad colectiva. es necesario matizar esa aseveración. prem ia a las que se someten y domeña a las orgullosas. en el 14 dC. contra los persas. 53-63. E l p r o b l e m a e s t r a t é g ic o ¿Cuál es la estrategia de conjunto que se adoptó frente a todos esos pueblos? ¿Sobre qué principios básicos establecieron su plan los responsables militares romanos? Para Y. en cuanto a los nómadas. en la práctica. Efectivamente. económico o de cualquier otro tipo. Roma se apoyaba en Palmira para luchar contra los par­ tos y. 852-853. los medios no eran ilimitados: el estado mayor no había oído hablar nunca de Siberia o del Congo. pp. se daban episodios de agresividad: sabemos 4. De hecho. Virgilio le habla de otras naciones:6 «Im pónles la prác­ tica de la paz. algunos buscaban la alianza con Roma. Pero debemos hablar de dos excepciones a esta regla. Garlan. Y. 103. a la muerte de Augusto. Scñpta varia. y un episodio como el de Varus debía servir para calmar las ambiciones. En principio.. de vez en cuando. Además. ese objetivo era una utopía. aquella parte de conservadurismo que se atribuye al espíritu romano. esa concepción plantea un problema: parece limitar.. En Oriente. por ejemplo. en tiempos normales. 5. 1980. 6. Y el derecho se pone al servicio del imperialismo. la política exterior del Im perio. después. el pueblo romano no reco­ nocía límite alguno a su poder: le competía dominar todo el mundo. pues en principio. No obstante. el do­ minio romano se encontraba ya poco menos que delimitado defini­ tivamente. y adoptaban aquellas armas que les parecían de m ayor cali­ dad.5 Dirigiéndose al ciudadano. ciertos territorios no presentaban ningún in­ terés militar. quizá en exceso. Garlan4 no existe duda al­ guna de que se eligió la opción defensiva: «Desde el reinado de Augusto. VI. W. En. de ese modo.206 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO taban su táctica a la clase de enem igo que tenían ante sí (en Mauretania.» Pero. . Finalmente. Seston. ciertos vecinos podían presentar resistencia. por encima de todo.

por no citar más que los casos más flagrantes. Lógicamente. J. Rem esal Rodríguez. Un ejército en campaña tiene ne­ cesidad de vino y aceite. de armas. Además. por trigo. Teniendo en cuenta. en primer lu­ gar. mientras no ha llegado a territo­ rio enemigo. 1997. Trajano (contra los dacios. Un cierto número de personalidades. lo que propone el imperialismo y lo que imponen las realidades. tanto de monta como para transporte. Claudio (Britania). incluso después del 14. pero eso no es todo. desempeñan un papel en el suministro de provisiones. Sus vecinos estaban estrechamente vigilados. madera y pieles. L a l o g ís t ic a d u r a n t e l a s o p e r a c io n e s Las anexiones de territorios y la construcción de medios de co­ municación (vías y puertos) tienen una significación estratégica por lo que concierne a la logística. 1995. sa­ bemos que. Én Oriente. si nos remitimos al cuadro dedicado a la aparición de esas unidades (p. de animales. Marco Aurelio y Septimio Severo (también en Oriente). varios emperadores practicaron una política belicista y. Th.LA ESTRATEGIA 207 que cada conquista venía precedida por la creación de una o varias legiones. el prim ipilo y el summus curator. los árabes y los partos). Logistik des rómischen Heeres. Un ejército en campaña. Kissel. impor­ tantes unas. 7. Heeresversorgung. trataremos de definir la estrategia del Imperio con una expresión antitética: ofen­ siva en la defensiva.7 Los aprovisionamien­ tos no se dejan al azar en la época del Imperio. Por otra parte. de rango más modesto otras. con las co­ munidades de la provincia e incluso con intervenciones imperiales. el praefectus orae Ponticae. . concebido como un impuesto y llamado la «anona m ilitar». nos limitaremos a Calígula (Mauretania). puede contar con los notables municipales. 35) veremos la frecuencia de esos episodios. son el prefecto de la anona y los procuradores imperiales. la costa de Licia-Panfilia y Egipto: no hay nada nuevo en todo ello. y esto es lo que demuestra un libro re­ ciente e importante para nuestro propósito. el respeto por los demás no era suficiente para im­ pedir a los militares romanos llevar a cabo guerras preventivas y re­ presalias. por tanto. los suministros están constituidos. y la destruc­ ción de un peligro potencial les pareció siempre el mejor medio para garantizar su propia seguridad. más o menos directas. los cen­ tros de producción para el ejército se encuentran en el litoral del mar Negro.

E. cerca de Dijon. Isaac. fr.8 consa­ gradas a la estrategia puesta en práctica por Roma. 1990.208 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO E v o l u c ió n d e l a s c o n c e p c io n e s Pero en tres siglos se constata una evolución. 1987.). La I I I 1 Légion Auguste. y a veces lejos de ellas. en África igualmente. La grande stratégie de Vempire romain (trad. con todo su territorio dividido en tres grupos. Con los Flavios se pasa al «ejército permanente» de P. se organiza la «defensa hacia adelante»: no es sólo que los soldados romanos acam­ pen en la frontera. Le Roux). Luttwak): las últimas zonas situadas bajo la influencia o el control diplomático se ven poco a poco sometidas a un régimen de administración directa. N . sino que.. califica de «hegem ónico» el Im perio romano de los comienzos. la situación evoluciona una vez más. Pero. En la Galia. N. N. The Umits ofEm pire. Luttwak califica de «preclusiva» («que desvía»). construyen vías en los países bár­ baros. Por una parte se pasa de «un Imperio hegemónico» a un «Im perio territorial» (E. en Santonge. el de los que viven bajo ad­ ministración directa. la III Legión Augusta no se encuentra en la proximidad de todos sus eventuales adversarios. 1982. Oxford. los campamentos de Arlaines. De esa manera. este último de época flavia. Los responsables adoptan una actitud más defensiva: a menudo se abandonan los puestos avanzados. Esas transforma­ ciones han sido objeto de estudio en dos obras importantes. en Hispania se encuentra un «ejército de paz» (P. P. quizá demuestren el deseo de vigilar el inte­ rior del Imperio y también la voluntad de no exponer en demasía a las legiones a las incursiones y los golpes de mano del enemigo. Y el Danubio se halla asimismo defendido desde bastante lejos. Le Roux: las tropas romanas se sedentarizan y se acercan a los límites que se­ paran romanidad y barbarie. Por otra parte. V éase también Y. y las guarniciones se hallan de 8. el mando dis­ pone de una protección «científica». . La época julio-claudia es la del «ejército experimental» (P. con la crisis del siglo i ii . una estrategia que E. El prim ero de los autores a que nos referimos. E. des provinces ibériques. a lo largo de las cuales se instalan puestos avanzados y torres de vigía. y B. N. L e Roux. L’ année romaine. cerca de Soissons. una en conjunto y la otra en el caso particular de las provincias ibéricas. 1989. además. Lentamente se va dibujando una doble evolución. Un sistema de Estados clientelares completa el papel de los soldados. los que se encuentran bajo control diplomático y los que se hallan simplemente sometidos a su influencia. en el siglo II. Luttwak. Le Bobee.. de Aulnay. Luttwak. Le Roux): se insta­ lan en las fronteras unidades extremadamente móviles. así como el de Mirebeau. junto a los tanteos.

). No obstante. Pero. con esta impresión pesimista. sin embargo. 2.. . No hay que quedarse. el Estado romano actuó así porque quería. Como es lógico. los tratados contienen a menudo cláusulas que mencionan rehenes (este punto no ha sido hasta ahora bien estu­ diado):9 los soberanos que quieren hacer demostración de su buena fe envían a algunos de sus parientes a la corte imperial. que clasificaremos en dos gru­ pos: las «defensas lineales». Luttwak). 331 y ss. La ausencia de imaginación ofrece la impresión de que se está ante un «ejército inmóvil» (P. cierta­ mente. pero volverán a aparecer una vez más en estas páginas. An.. las unida­ des no se desplazan demasiado. N. esa organiza­ ción militar comprendía tres elementos: los dioses. En efecto. Tácito. 4 (357). estaban íntimamente per­ suadidos de ello (véanse pp. De hecho. II.. X I. Le Roux). Frontino. las conferencias y los debates desempeñan un papel importante. para aplicar su política.LA ESTRATEGIA 209 nuevo instaladas detrás de la frontera («la defensa en profundidad» de E. Flavio Josefo. 2. /. no podía llevarse a cabo ninguna empresa sin la asistencia divina. pues disponía de medios importantes. lo esencial son las fuerzas militares. que se consideraban de buen grado como el pueblo más piadoso del mundo. el aspecto más original de ese conjunto se ha­ llaba constituido por las construcciones. pero secundario si lo comparamos con el poder del dinero (para ob­ tener la paz. pues su política era clara. largos muros levantados frente a los bár­ 9. legionarios. 1. para ga­ rantizar la seguridad del Imperio. XII. Strat. asimismo se necesitaban soldados. el Estado romano confi­ guró paulatinamente lo que se conoce en general como limes (más ade­ lante explicaremos por qué ese término no es exactamente adecuado). los hombres y las piedras. G. pero han perdido la iniciativa. 6. VI. Pan. En segundo lugar. Además. es preciso recordar la actividad diplomática. La organización defensiva: la estructura de conjunto G e n e r a l id a d e s Efectivamente. 19. En primer lugar está el aspecto psicológico: todo el mundo sabe qué deseaba Roma. el ejército y las fortificaciones que éste ha levantado. 11. y los romanos. Domiciano hubiera preferido comprar a los dacios que com batirlos). si no es para tratar de tapar una bre­ cha. Plinio el Joven. En el espíritu de sus iniciadores. auxiliares y marinos: ya hemos he­ cho su presentación. Se trataba de una zona defensiva que rodeaba casi por completo la cuenca mediterránea. A menudo..

Y. a veces. Am ano.. 1949. demuestran que un oficial romano debía tener dos preocupaciones permanentes: las piedras y los hombres. nos los ha revelado de un solo golpe la fotografía aérea.. Arriano. Se sabe que. ver los caballos. después de dar una vuelta por los muros y los fosos. 2003. 29). Poidebard. Periplo del Ponto Euxino. algo así como murallas chinas reducidas. una vía. como el Rin o el Danubio.» Por aquel tiempo. los enfermos y los aprovisionamientos de víveres. el ac­ tual mar Negro: «Nos encontramos en Apsarus. He inspeccionado las armas. por tanto. las fortifica­ ciones. París. Esa necesidad se traducía en la existencia de inspec­ ciones. Les discours d ’Hadrien á l'armée d ’Afrique. En ocasiones. 1934. Adriano1 0 se trasladó al norte del Aurés. 10. en el año 128. pro­ tegiendo el flanco del enemigo. fortines y fortificaciones. es un obstáculo natural alargado. que designa un sendero. Era obligado velar porque los edificios estuviesen en buen es­ tado de conservación. los jinetes que se ejercitaban en la monta. y las «defensas pun­ tuales». . pues a menudo encontramos siem­ pre el mismo en Europa. 1-2. J. que comprendía múltiples elementos. el hospital. 11. hemos podido. Fossatum Africae.. y X.1 2 La importancia de esos descubrimientos conduce a una constatación que quizá sorprenda al hombre del siglo xxi: la «frontera» romana no que­ daba reducida jamás a una línea. 3. VI. donde se hallan esta­ blecidas cinco cohortes. 12.» Esos textos son significativos. los aprovisionamientos. para comprobar si la instrucción se practicaba de la manera adecuada. como son actualmente los límites en­ tre los Estados. torres. como en los casos de Siria y Numidia. ahí encontramos el sentido original de la palabra limes. La trace de R om e dans le désert de Syrie. y convenía también que a los soldados no se les dejase a su aire. efectuó una gira alrededor del Ponto Euxino.. normalmente un curso de agua. Un camino paralelo al frente discurre. por el contrario. y si el campamento y el campo de maniobras se hallaban en un cuidadoso estado de conservación. A. Por la misma época.210 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO baros. se hallaba constituida por una franja más o menos estrecha.1 1 general y estratega. visitó también allí otra guarnición: «ese mismo día. La e s t r u c t u r a t e ó r i c a d e l s is t e m a d e f e n s iv o Podemos presentar el esquema ideal del sistema defensivo de una provincia cualquiera (lám. XXXI. los fosos. Le Bohec (ed.). Gracias a las excavaciones se están haciendo aflorar varios conjuntos de ese género. Baradez. El camino representa lo esencial de esta zona: por lo demás.

hay puertos que acogen a los navios de la flota.. constituían focos de romanización y contribuían. las autoridades consideraban que era mejor 13. Tácito. Sin embargo.. 3. ciertamente. en zona desértica. Cicerón. 4. Comité Trav. sobre todo. y lo mismo sucede en Numidia en el caso de Seguía bent el-Krass. 977-998. p. Por detrás del camino se instalan otras fortificacio­ nes. B. 14. XTV. An. si era necesario. Cuando ese camino paralelo al frente discurre junto a un río. con mayor eficacia todavía cuando se trataba de veteranos. por tanto. se constata que los m ilitares romanos desplegaron una actividad incansable. De lege agraria.1 6 Más allá del camino. sobre todo en el siglo II. Egipto y Africa. N o encontramos la misma situación en Europa y en Oriente. como mucho. los muros de Adriano y de Antonino se alargan siguiendo al menos un camino. en los desiertos de Siria. 1972. II.1 3 la fotografía aérea y las investigaciones sobre el terreno han mostrado cómo se había aplicado ese principio en Siria y en Numidia. Bull. Agr. allí donde se en­ contraban. cit. los campesinos que las poblaban po­ dían tomar las armas. Grandes campamentos dan cobijo. En el caso de los sistemas abiertos. no eran a menudo más que granjas fortificadas. 15. 17. En efecto. XVI. se habían instalado cerca de la frontera. es preciso desconfiar de los mapas: en las regiones militares. en ese momento y durante el periodo en que dominó la teoría de la «defensa ofensiva». en el 63 aC. algunas de las cuales.LA ESTRATEGIA 211 En otros casos acompaña a una «defensa lineal» artificial: en Britania. Isaac. pp. a una legión y sirven también de depósitos de víveres. Hist. X IIé Congrés du li­ mes. villas pobladas por ciudadanos romanos. An. cada uno de ellos.5. se dice que nos encontramos ante un sistema cerrado...1 S Es también cierto que. Cuando existe una barrera continua. río o muralla. su prin­ cipal razón de ser residía en el campo de la economía: tenían como función esencial la explotación del territorio en que habían sido le­ vantadas. XV. 1. Leveau. indirectamente a la pacificación de la región. los oasis: esa práctica había sido ex­ plicada por Tácito. Es verdad que. las propugnacula Im perii . .. op. Otros fortines menos impor­ tantes reciben igualmente aprovisionamientos. Benseddik. 31. No obstante. Tácito. al final de la época republicana. N . Todo el camino se halla salpicado por «defensas puntuales». 73. por oposición al sis­ tema abierto que tenemos. y las atalayas sirven de postas entre unos y otros. el ejército trata de controlar los puntos de agua. No obstante. algunos arqueólogos han tendido a bautizar como campa­ mentos numerosas ruinas que. 1980.1 4 Conviene no exagerar demasiado el papel de las colonias. Cicerón había dicho de ellas que eran «las trincheras del Im perio». 16. Ph.

no someti­ das. École Fr. Plinio el Viejo. 829-861. Corpus inscr. Encontramos también torres. por último. un camino y otras construcciones milita­ 17. los pretorianos remontan el N ilo2 3 (no son. pp.-Ch. 1947.° 21. 7. Existía.).. M é l Éc..1 9 en la región de Colonia. Rebuffat. G. proporcionada tanto por la vista como por el oído. 35. pp. 317-408.. pp. H. Comptes Rendus Acad. 20. pp. N. Bull.567. pp. una pequeña expedición sobrepasa el Djebel Amour. Strat. Esa organización estática servía de apoyo a elementos móviles. una zona defensiva relativamente amplia en la que se encontraba el ejército de fronteras. especialmente alejadas de los caminos: las más avanzadas se hundían profundam ente en el corazón del dom inio bárbaro. Picard. Las rutas eran recorridas por mensajeros. IX . la ingeniería había instalado pues­ tos avanzados: temporales. P.1 7 En un mapa pueden distinguirse tres zonas sucesivas: un sector de ocupación militar continua. 23. n.2 2 así como las obser­ vaciones ofrecidas por los vigías de las torres. Rom e (M o d . . 22. del mismo modo que la serie de fortines levantados en Tripolitania20 y en N um idia2 1 bajo Septimio Severo. 1978. en el año 174. la información de oído: interrogaban a los cara­ vaneros y a los jefes indígenas con quienes mantenían relación. pp. pp. 149-150. los territo­ rios bajo control y las zonas enteramente independientes. valiéndose de combinaciones de antorchas para comunicar noticias. otras utilizadas para transmitir mensajes: existía una especie de telégrafo Chappe. 189 ss. Maroc. Podía también hacer incursiones: bajo Nerón. en un prim er momento.212 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO vigilar de cerca a los bárbaros. 25. 1969. 24. los organizadores de grandes expedi­ ciones.1 8 Finalmente. Fr. X C VI. R. por tanto. y 495-505. unas para servir como postas de las es­ tafetas. Rebuffat. 21. 11. II. VI. ya fueran aislados o en patrullas. lat. V III. Por tanto. Inscr. Arnaud. como las que exploraron las regiones saharianas y que han sido estudiadas por J. El estado mayor utilizaba mapas.2 5 Pero los oficiales utilizaban también el boca a boca. los primeros militares romanos que si­ guieron esa vía). Castellum D im m idi. pues se concedía mucha im­ portancia a la información (p. n. 1975. una montaña situada bastante más allá del África civi­ lizada. Esa franja de territorio comprendía un eje central. Frontino. 1972. R. 1981. pp. J.602. L ’activité des Médite.rranéens aux confins de l'Afrique. en el segundo de esos espacios pueden observarse cons­ trucciones. Limes tripolitanus. 537. XC. 1974.2 4 Tenemos. Desanges. P. es decir. com o los que Germánico hizo construir entre los ubianos. 319-339. R. Rebuffat. Trousset. 189-212. 1973-1975. 19. Mél. La primera de ellas podía proceder de nume­ rosas fuentes. se volvieron muy rápidamente permanentes... Rom e. sin embargo. 46). enviaba ex­ ploradores a zonas alejadas. Í978. 18. Arch. igualmente. Desanges. 174.

1974. designa un sendero. 8. el de limes. hay que tener en cuenta que el empleo de esa palabra con ese sentido es tardío y no siem­ pre ha sido atestiguado en las inscripciones ni en los textos literarios. la frontera de África2 7 se halla prote­ 26. fortines y torres. en su conjunto. se aplica entonces a una franja de terreno que comprendía un camino y que tenía. La cuestión reviste tanta mayor importancia cuanto que algunos de nuestros contemporáneos han utilizado varias palabras latinas a menudo de manera equivocada. es el terreno que rodea una sepultura. En primer lugar. fortificaciones. en el interior de la misma provincia se ha insistido en que la seguridad podía estar garantizada por varias organizaciones ar­ ticuladas entre sí: de esa forma. hablar de un limes tripolitano o de un li­ mes de Retia. Además. Pero aquí debemos aportar dos precisiones. . G.. por ello. Y. Sin embargo. por ejemplo). por ejem­ plo). 27. Podemos. una ruta o el límite en­ tre dos campos. Podemos traducirlo por la expresión «sistema defensivo». ese término cubre un conjunto formado por una ruta o una red y que se completa con dife­ rentes fortificaciones. vías secundarias. hay que enten­ der que sólo se refiere a una porción muy restringida de la zona situada bajo control del ejército. varias razones de ser: definido de ma­ nera jurídica. El v o c a b u la r io A continuación debemos preguntamos qué nombre daban los an­ tiguos a ese espacio. Forni. en el momento actual se conoce su sentido pre­ ciso (véase n. 1). un segmento correspondiente a una ciudad. op. 285-289. en el dominio militar. es el espacio que separa dos terrenos o el que es necesa­ rio para un acueducto. a un pueblo o a una región. Normalmente va acompañado por un adjetivo o por un complemento del nombre que indican sus límites geográficos:2 6 en él primero de los casos {limes tripolitanus . pp. ese sector se extiende hasta alcanzar las dimensiones de una pro­ vincia. en el segundo caso (limes Raetiae. se apoyaba en un río o en una «defensa lineal». ir.LA ESTRATEGIA 213 res. cit. por tanto. ha sido también el peor tratado. pero (aunque esa regla comporte excepciones) es mejor evitar hablar de limes en solitario. Le Bohec. En cualquier caso. esa pa­ labra no designa en principio el sistema defensivo en tanto que tal. IX é Congrés du limes. Además. En origen. según los casos. El término más importante. esta última interpretación sólo ha hecho aparición tardía­ mente (no encontramos su primer uso hasta el 97 dC. Rápidamente adoptó una acepción «bidimensional» (G. desde el punto de vista religioso.). Fom i).

en su origen significa simplemente «orilla» (de un río).2 8 El concepto «pretentura» (praetentura) recoge realidades muy diversas. 33. 46. esa palabra vuelve a acoger el signi­ ficado del limes en su acepción geográficamente más limitada: en­ contramos un dux ripae.. al término de esa evolución. 28. 2 y XV.214 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO gida por una estructura compleja.602. 2. esa palabra se em­ plea en un sentido parecido al de limes . la cos­ tumbre le añadió una implicación defensiva:3 3 se trata de la ribera en que se encuentran soldados. Inscr.714. Como la frontera militar coincide a veces con el curso de un río. H „ III. a veces con connotaciones defensivas: H. E p„ X. GiUiam. esp. los agrimensores. 1941. lleva el título de «legado imperial para la pretentura de Italia y de los Alpes durante la expedición contra los germanos».° 22. 2. 30. n° 4. 1976. ripa. 2. H.3 2 más tarde. Pflaum . 32.3 4 De cualquier forma. se la designa igualmente con el nombre de «ribera». 171). 31. se instalan algunas de­ fensas suplementarias al norte de la zona militar. G.-G. ripa) designa normalmente el sistema de­ fensivo del Imperio como tal. V IH . notablemente en Cartago. 4. 158.. n. 36. praetentura. En principio. An. Goetz.717. Dessau. en el Eufrates. En el si­ glo iii. 2.715-2. Ese término puede aplicarse igualmente a un puesto avanzado. seleclae.2 9 Designa también a veces una ruta.os 2.672. debe señalarse que ninguno de esos tres tér­ minos (limes. pp. lat. Transactions Amer. . F.709 y 2. Philol Assoc. I. LXXTI. 157-175. finalmente. II. del macizo aurasiano parten brazos que se alar­ gan por el Sáhara de Numidia y cubren Tripolitania. cuyo título está muy próximo al de dux limitis. selectae. 15. Inscr. está constituida por un nudo central que rodea el macizo del Aurés. Dessau. Pliuio el Joven. 29. n. lat.714a. a propósito de los campamentos: designan así la parte de la fortificación que se extiende entre la vía «principal» y la puerta pretoriana.737. H . 21. JE . 3. en su conjunto: su empleo implica en principio una limitación a un sector geográfico restringido. Su interpreta­ ción más rigurosa la volvemos a encontrar en el lenguaje de los gromatici. n. Algérie. Finalmente. Tácito. J. Inscr. en Dura-Europos. 34. También han sido utilizadas otras palabras. 3. que. otro documento epigráfico3 1 menciona a un personaje llamado Quintus Antistius Adventus Postumius Aquilinus quien. lat. ora designa el li­ toral marítimo. Corpus gloss.os 2..681. Corpus inscr. un camino para­ lelo a la frontera: algunas inscripciones3 0 dicen que los emperadores Septimio Severo y Caracalla «han ordenado que fuesen colocados los hitos miliarios de la nueva pretentura». Esse in procinctu significa solamente «estar en uniform e de com bate» y no «estar cerca del teatro de operaciones» ni «en el sector de guerra» (véase p. lat. fortificaciones o ambas cosas.. a una fortificación permanente levantada en terri­ torio enemigo. en el año 168. lat.

3 5 Es inútil volver a referimos a los bracchia a que hemos hecho re­ ferencia anteriormente (véase p. más que a las «lineales». hierba o por una empalizada de madera. en ocasiones. una elevación de tierra y una empalizada (lám. 233-234. en esas zonas militares. en avanzadilla o en retaguardia. Napoii. pp. Como en el caso de un limes abierto. en ocasiones un simple sendero. Hadrián’ s Wall. Es evidente que los especialistas se han preguntado por la efica­ cia de esas barreras: podían ser atravesadas por uno u otro de los ex­ tremos. elemento esencial de las defensas lineales. quizá expliquen por qué el Imperio no fue rodeado totalmente por una gigantesca «muralla china» que. 19). Pueden apo­ yarse contra la fortificación que les proporciona uno de sus cuatro mu­ ros. conservadas las más conocidas en la isla de Britania (muros de Adriano y de Antonino). desde el momento en que sólo contamos con una inscripción que emplea de m anera explícita uno u otro. . 36. en otros casos una verdadera vía que. 35. a veces por detrás de él. equipada con arietes y escalas. sin duda. J. Esas insuficiencias. Esta última puede estar constituida por tierra vegetal. culturales y morales que aíslan dos civilizaciones. sus ingenieros y soldados eran muy capaces de levantar. o incluso encontrarse por encima de la propia fortificación. XXVI. Tiene un ca­ mino en paralelo. al sur del Aurés (Seguia bent el-Krass) y en Mauretania Tingitana. o lejos de él. D. son asi­ mismo separaciones económicas. pues aún está por definir su sentido preciso. El principio básico presenta una gran sencillez (lám. Por el contrario. Pero. y no es cierto que hayan opuesto una resistencia insalvable al asalto de una tropa numerosa. H ay que evitar los términos de clausura y fossatum. se hallan integrados. Dobson. 1976. Recherches sur les fortifications linéaires romaines. en la Germania Superior. de una cierta longitud. se encuentra si­ tuado a veces ante el uallum. esos límites. 1997.LA ESTRATEGIA 215 L a s « d e f e n s a s l in e a l e s » En ocasiones. esos edificios pueden estar le­ vantados en una desviación del eje viario. se halla incluso desdoblada: ese eje de co­ municación. largos muros destinados tanto a impedir las infil­ traciones de los bárbaros como a marcar el límite jurídico del espacio que no se debe franquear so pena de ser declarado enemigo. los romanos construyeron «defensas lineales». 30): se prepara una fortificación elemental3 6 del tipo ana­ lizado más arriba. y que comprende un foso. o incluso por un muro de ladrillo o de piedra. París-Rom a. XXXI. a veces. las autoridades militares romanas han preferido recurrir de manera sis­ temática a las «defensas puntuales». Breeze y B. Otro componente que no se puede olvidar es el que representan torres y campamentos. De hecho. J. no se pueden pasar por alto algunas fortificaciones de ese género. 189).

1. 426. 39.os 2.. Un castellum 4 0 es un campamento pequeño: el pro­ pio nombre es un diminutivo. lat. en el campo del vocabula­ rio.os 2. hiberna). Le Bohec. HI. en contraposición a los «campamentos de verano» (castra aestiua). 3. Corpus inscr. y su empleo varía también en función de la época.4 2 esos pequeños puestos tenían com o m isión la de garantizar la seguridad en los 37. I. An. G. . H . n. 42. XIV. El propio campamento se designa con el nombre de castra cualquiera que sea su extensión. Corpus gloss. 16.494 y 2. a una pequeña comunidad que carece del estatuto de colon ia o de m u nicipio (en este caso. V III. E l vocabulario latino de las fortificaciones 3 7 En latín se conocen como munimenta3 S varias clases de fortifi­ caciones. levantados al atardecer de cada etapa durante las ex­ pediciones (véase p. Tácito. 8.4 1 o se ha utilizado incluso com o diminutivo de castellum. y.495. n. Corpus inscr.548. en particular un simple muro. 2. 26. y 30. 3. pues son varias las palabras para designar recintos de tamaños diferentes. Pero lo que parece conferir originali­ dad a ese vocablo es que im plica una idea de función. lat. 38. resu­ mido. en el lenguaje civil. la d efin ición es ju ríd ica).. XXV. puede encubrir varias realidades diferentes. 26. También se emplea el término burgus. lat. es decir. en la expresión burgus speculatorius. Y. El cam p am en to p e rm a n e n t e Contamos con una enorme variedad de fortificaciones romanas. La oposición es clara en Tácito. a una aldea que poseía un embrión de municipalidad. pero no existe otra palabra para un establecimiento de grandes dim en­ siones.. Agr. 40. 4. en particular de vigilancia.. esa diversidad se expresa. Tácito. 41. castra hiberna o.. 3.. Existían apelativos diversos para las fortificaciones de peque­ ñas dimensiones. a su vez diminutivo de castra . X X .546 y 2. 46.216 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO L a s «d e fe n s a s p u n tu a le s ». cit.. fuera del estamento militar. II. Cuando se trata de sol­ dados. III. pero se llama de esa manera. n. antes que nada. en primer lugar. V U I. esas denominaciones3 9 se explican por el hecho de que los soldados romanos se preparaban para la guerra en la estación más fría y partían en campaña con el retom o del buen tiempo. A las fortifica­ ciones permanentes se les llaman «campamentos perm anentes» o «campamentos de invierno» ( castra staliua. op. 2. 3.. An. Goetz. capaz de acoger a toda una legión. 179). X V I. una torre (el latino burgus pertenece a la misma familia que el griego purgos). para designar a una asociación de derecho público.

Libya in History.49 varios de esos puestos se hallan situados en des­ viaciones de los grandes ejes.5 1 quizá deba­ mos buscar en Retia el modelo arquitectónico original. 3.. Pero eso no es todo. Kunst. esa palabra designa en principio a los hombres. Nórica. Y entre las cons­ trucciones de dimensiones modestas nos queda por hablar del praesidium. 52. Aug. Eroubin. I. una guarnición. f Gesch. Suetonio. Talmud de Jerusalén. X X I. 139-144. 1984.5 0 todo lo que se sabe con certeza es que la raíz «cien» (centum) se halla incluida en aquella palabra. Dalmacia y Panonia. M o'ed Katan. pp. X é Congrés du limes. 1902. pp. F. V. E. 195-204. 1. 54 ss. o sea.LA ESTRATEGIA 217 caminos43 y velar por el mantenimiento del buen orden en los pue­ blos. análoga a un burgus. 1962.4 7 Interesa en ocasiones contar con guarniciones para garantizar la seguridad de las rutas:4 8 Aquilea. Tácito. y no se corresponden tampoco con los centros administrativos de los dominios imperiales. D. pp. Birley. 50. por lo general. pp. A decir verdad. Wagner. pero no ne­ cesariamente fortificada. una larga duración en la ocupación del lugar. 46. cuando nos enfrentamos a ese tér­ mino. 44. 299-311 y 317-318. Mél. podemos dudar entre varias posibilidades. J. 1. 47. Pero será difícil decir cuáles son los objetos o los seres que deben contarse hasta al­ canzar ese número. pero no debió de ser construido mucho tiempo antes. 49. 1977. en África. X X X II.. Cuando se tiene algún conocimiento de ellos.4 4 Cuando se encuentra mencionada una statio. 158-211. 5. Sin em­ bargo. Aboda Zara. Sasel. 3. J. . W. el empleo de esa palabra implica una cierta permanencia. Iv. 1. finalmente. Smith. la idea principal relacionada con el vocablo es la de lucha contra el bandolerismo. 48. H. Mél. 234-244.. A. 51. Agr. von Dom aszewski. Westd. XVI. XX . se está haciendo re­ ferencia a una construcción pequeña. 28. u.4 6 debe remarcarse que los soldados des­ tacados en una statio son.5 2 y conservó durante mucho tiempo ese signifi­ 43. Tácito. pero que aquí no tiene sentido: en una gran fortificación. 45. Zeitsch. 1968. n. Eliminemos en primer lugar una interpretación atestiguada. Le Bohec. Bull.. 1. Comité TYav. ha servido de punto de origen para la numeración de los miliarios de las vías que atrave­ saban las provincias de Retia. además. XIV. The Inscriptions o f Rom án Tripolitania. 1965.. donde residían beneficiarios. Hist. se da ese nombre al puesto de policía. H. 28b. pp. Lieb. Talmud de Jemsalén. esos campamentos son de pequeña extensión y tardíos: el más antiguo de los actualmente descubiertos fue objeto de una restauración en el año 246.4 5 Fuera de ese contexto. suboficiales. Hay inscripciones que mencionan igualmente el vocablo centenaria. Schteiermacher.° 880. Y. pp. en particular beneficiarios. Talmud de Babilonia.

de postas de transmisiones. La primera regla que aceptar en ese campo impone evi­ tar el esquematismo: no existe un prototipo único. y de casteílum en el Bajo Imperio. No obstante. Colum na Trajana. Esa tarea incumbe a los oficiales y al metator. es preciso estudiar el ejemplo de una gran fortifica­ ción. finalmente. con apariciones más raras de trape­ cios o círculos.218 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO cado. que no se vea ame­ nazado por un desplome. pueden constituir también un punto de parada obligada cuando cierran un valle. presentan una forma cuadrada o rectangular. El más pequeño de los recintos conocidos por los arqueólogos po­ see. deben asegurar la exis­ tencia de agua suficiente en el lugar elegido. X X X II). El primer problema consiste en elegir el emplazamiento cuida­ dosamente. las torres cua­ dradas presentan la ventaja de poder construirse con mayor rapidez. las torres cumplen varias funciones: sirven de puestos de observación (vigías). o una fortificación complementaria cuando se hallan entre dos campamentos. En el Alto Imperio puede con­ siderarse un equivalente de castra. 54. 3. dos nombres: turris y burgus. obligados a obedecer a los mismos principios que se debían establecer para los cas­ tra aestiua: buscan un lugar fácilmente defendible. se pueden distinguir algunas grandes líneas. en ese campo. 55). algunos trazos permanentes. y se aplica entonces a la fortificación que abriga a los soldados.5 3Aisladas. Esa variedad no es fruto del azar. para facilitar la aireación y la evacuación de las aguas sucias. pero más sólidas. en latín. o de defensas avanzadas.° 2. velan por que el terreno esté en pendiente. pasa del contenido al continente. Además. más difíciles de levantar. n. no se deja nada a la fantasía de los arquitectos: de hecho. A m an o . pero el inconveniente de ofrecer menor resistencia a arietes y balas de piedra que las torres circulares. en una inspección por las márgenes del mar Negro. En la época de Adriano. Nos encon­ tramos con una elevada variedad de planos. pues. sería imposible asi­ milar un campamento a un pabellón prefabricado. Después. la evolución no sigue el mismo ritmo en las diferentes regiones del Imperio. E l campamento permanente: su composición Para comprender cómo estaba organizado el espacio en el inte­ rior de los castra. y para reforzar el vigor de una eventual salida en caso de sitio. Periplo. Lander (véase n. . Arriano5 4 describió uno de esos campamentos permanen­ 53. de aquellas que habían sido concebidas para abrigar a una le­ gión. y como ha demostrado J. y siempre en la hipótesis de esa eventualidad. IX. pues es ahí donde encontramos el mayor número de edificios (lám. normalmente.

Esa evolución se explica por otra: el cambio en la elección de los materiales. viejas estatuas.» La muralla constituye el elemento más importante de esa fortifi­ cación. La primera cuestión que se plantea es la de su perfil: en un corte transversal. Finalmente. von Petrikovits. colocadas encima. 55. he creído conveniente. me ha parecido. muy fuerte y muy bien ubicada para proteger a quienes navegan por este lado. En otro tiempo. M. 250-267. Rom án Stone Fortifications. XXXTV. en la época julio-claudia. Le camp romain de Louqsor. Reddé et alii. etc. la construcción del Bajo Imperio está ca­ racterizada por la reutilización: los obreros no se dirigen a las canteras o a las ladrillerías.. Die Innenbauten rom. Cagnat. Para el B ajo Im perio: S. R. Late Rom án Fortifications. En prin­ cipio puede haber dos y hasta tres fosos. y que cierre el puerto con todas las casas en el exterior del muro. 1917. de madera. sepulturas. y los in­ tegran en sus propias murallas. H. J. XXVI. los generales se dan cuenta de que los sistemas defensivos levantados hasta entonces gozarán de larga vida: se destruyen las empalizadas y se rehacen después en ladrillo o piedra. pp. se encuentra provista de todo lo necesario para que ningún bárbaro pueda acercarse. sino que aprovechan fragmentos arquitectónicos de monumentos en ruinas. en resumen. el muro era de tierra y las torres. . No obstante. Pero lo más interesante es el recinto. a partir de la época claudia. construir otro foso que llegue hasta el río. y poner en peligro de asedio a quienes lo guardan. después del año 69. I. de un rectángulo. Johnson. y los cimientos sólidos. 32) y después. aparecen algunas particularidades. Legionslager. apuntalados con recubrimientos de tierra. donde se hallan instalados cuatrocientos soldados de elite. 19). La cima del muro se termina por una sucesión de almenas y baluartes (propugnáculo. a partir del doble foso que rodea la muralla. 1975. Dos largos fosos rodean la muralla.: véase p. altares. tierra y madera. Manuel d ’ arquéologie romaine.5 m. 185) muy va­ riados (rectangulares. 1983. Sobre el muro se hallan colocadas máquinas. con un amplio espacio libre (interuallum) de­ trás del muro. en el siglo I presenta el aspecto de un cuadrilátero irregular (lám. y como todo lo que hay fuera de la fortificación se encuentra habitado por hombres retirados del servicio y por algunos comerciantes. 1983. En efecto.LA ESTRATEGIA 219 tes: «L a fortificación (situada a la entrada del Faso). Su espesor varía en principio entre 2 y 3. los soldados utilizan ramas. pero ahora el muro y las torres son de ladrillo cocido.5 5 Está construida siguiendo el modelo de la fortificación ele­ mental que ya hemos examinado a propósito de los campamentos de marcha y de las defensas lineales: encontramos la trilogía fossa-aggeruallum (lám. Lander. 1986. con aspillera central o en T). Pero como era necesario que el puerto fuese seguro para los navios. por la na­ turaleza de los lugares.

los ar­ quitectos las flanquean de torres: en los siglos I y II son simplemente cuadradas o rectangulares. lisa. Junto con los bastiones que las acompañan. aconseja 4/3. en las murallas urbanas están diseñadas como un arco de círculo hacia el interior). pero ese modelo no se generaliza hasta bien avanzado el si­ glo ni. en comparación con la forma cuadrada. redondeados por un lado o en forma de pen­ tágono. CLXXI. 57. 1971. a partir de Vespasiano se sitúan en las prolongaciones de la muralla. Th. que se levanta con mucha m ayor rapidez.220 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO Sobre el plano. las murallas se hallan flanqueadas por bastiones internos en los ángulos y en los intervalos. el Pseudo-Higinio recomienda que la relación longitud/anchura sea de 3/2. que el cuadrado gozaba del favor de los milita­ res romanos. pues representan un punto débil en caso de asalto (en la época julio-claudia. a partir de Marco Aurelio. En el Alto Imperio ya no sucede lo mismo: es cierto que. Según J.5 6 construi­ das cuidadosamente. Hablando de los cam­ pamentos de marcha. von Petrikovits. a menudo. y para construcciones provisionales. Lander (véase n. las primeras torres exte­ riores en ángulo aparecen después de las guerras contra los marcomanos. Por lo general. en el Bajo Imperio. Bonner Jahrb. pp. 1971. el recinto cuenta con cuatro puertas. Sea como fuere. LXI. y excepcionalmente cuadrado. Por el contrario. las torres5 7 consti­ tuyen precisamente un elemento importante de la muralla. H. pero que es menos resistente. En el siglo i i . que escribe en el siglo iv. Vegecio. el recinto se presenta normalmente bajo la forma de un rectángulo con los ángulos redondeados. Pero las fortificaciones permanentes construidas por la misma época obedecen a principios diferentes: encontramos así 5/4 en ElKasbat (Gemellae) y 6/5 en Lámbese. además. 201-287. los campamentos se construyen siguiendo un plano normalmente rectangular. 178 ss.. En el Alto Imperio. Para reforzarlas. domina el rectángulo. aparecen modelos más variados. 55). pp. . 56. Joum . las construcciones que se le añaden están en la parte interior. por el contrario. En el siglo III. in­ cluido el círculo. la fachada exterior del muro es. pero.. en el siglo i. Polibio había consta­ tado. en la época republicana. Bechert. todavía a principios del siglo n. Recordemos lo que ya se ha dicho anteriormente: la planta circular presenta la ventaja de la solidez y el inconveniente de la di­ ficultad de construcción. aunque sólo fuera por el papel de apoyo que desempeñan frente a las piezas de artillería. encontramos todas las formas. en esa época desaparece el interuallum : a ve­ ces las construcciones se apoyan en la muralla (es lo que se conoce como «acuartelamientos periféricos»). pero que tiene la mente puesta en épocas anteriores. Rom án St.

En el fondo se encuen­ tra la capilla en la que se depositan las enseñas (aedes signorum) y que se presenta a menudo con el aspecto de una sala de extremada senci­ llez. comprenden dos patios sucesivos. Siempre en el fondo. A las fortificaciones que tienen bastiones con ángulos rectos se las denomina «tetrárquicas» (por el sistema polí­ tico impuesto por Diocleciano). H . y la vía quintana se encuentra entre los lados de los principia y la retentura. en ocasiones. n. Desde la groma parten los dos brazos de la vía «principal» y de la vía pretoriana. H. G.5 8 El campamento se divide en tres partes separadas por dos ejes: la vía «principal» diferencia la pre­ tentura de los lados de los principia (más adelante nos detendremos en esta palabra). pp. los añadidos a la muralla se encuentran en la fachada externa. pp.° 723. Rom . previa a la profunda crisis del siglo ni. la parte cen­ tral la ocupan precisamente los principia. dirigida esta última en dirección a la puerta más cercana. El lugar en el que se coloca tiene tanta importancia que en Lámbese quedó señalado por un «tetrapilo». 1947. ej. Inscr. un sótano ins­ talado bajo esa cámara abriga los fondos de la unidad y los depósitos efectuados obligatoriamente por los soldados. Finalmente. 60. Al menos cuando se trata de extensos recintos de 20 ha. 50.6 0 A partir del siglo ii. instrumento que tiene cuatro plomadas. Pero los arquitectos no comienzan por la construcción de la mu­ ralla: su primera tarea consistía en la organización del espacio inte­ rior de la fortificación. y que per­ mite trazar vías en ángulo recto. 281-300. en el Bajo Imperio.5 9 llamados a menudo de ma­ nera errónea el «pretorio». 1974. Castellum Dimmidi. un arco de triunfo de cuádruple fachada. reina una sorprendente diver­ sidad: rectángulos.LA ESTRATEGIA 221 y el semicírculo a partir aproximadamente del año 250. n. L X X X I.-Ch. K olbe. Dessau.176 (p. 23). 1974. . L ’Année épigraphique. sahctae. círculos y semicírculos se dan la mano. XXVII. En los campamentos permanentes del Alto Imperio. de hecho. Se trata de un conjunto de edificaciones que constituyen el centro de la fortificación. en el siglo iv. que representan una suma que recuperarán al pasar a la vida civil. de acuerdo con las circunstancias que han presidido el nacimiento del campa­ mento. esa planta ha hecho apa­ rición con toda seguridad bastante antes. se halla decorada de tal manera que cuenta con un pequeño templo sobre un podio. Por el con­ trario. se transforma en basílica en la segunda mitad del siglo m: se añaden dos filas de columnas que la di­ viden en tres naves y que sostienen un techo.). En prim er lugar se encuentra la groma (lám. G. lat. 58.° 9. más pequeño el segundo que el primero. 127-131. Mittheil. Pjcard.

Rom e. Según H. lat. el discurso a los soldados. están reservados a algu­ nos auxiliares.). Dessau. Se advertirá. Libya Antiqua.178 (p. en los extre­ mos de cada uno de esos alineamientos se encuentran unos aparta­ mentos más amplios reservados a los centuriones. desempeña un papel destacado en la civilización romana. Frang. von Petrikovits (véase n. Corpus gloss.6 2 Las armerías6 3 (armamenta­ rio) se hallan dispuestas a los lados del primero de los patios. Otras salas abrigan las oficinas ( tabularium legionis. a partir de Septimio Severo provistos de ábsides. Inscr. que cuentan con un muro semicircular. hay algunos suboficiales que cuentan con alo­ jamientos mejores: son los immunes. un campamento legionario equivale a un verdadero pueblo. 528. pp. Los oficiales habitan en verdaderas casas ubicadas en el patio central. . pp. que se ha­ llan situadas a menudo siguiendo la vía «principal». los arquitectos han apoyado los principia al fondo de la fortifi­ cación. selectae. N o obstante. éstos (cualquiera que sea su extensión) jamás ocu­ pan la mayor parte del campamento: en efecto.). depósitos de archivos. El ejército ofrece menor intimidad a los centuriones y a los soldados: viven en los dormitorios para la tropa. los principales . los menos confortables. contra la muralla. al lado contrario de los principia. talleres y termas. etc. se trata de establecimientos que datan de principios del siglo m. H. construidos en el si­ glo rv. Goetz. por tanto. dos series de sa­ las que se reparten a uno y otro lado del patio central.-M. R. almacenes. reciben el nombre de «escuelas»:6 1 eran los lugares en que se reunían los colegios de sub­ oficiales constituidos con la autorización de Septimio Severo. lat.° 2. 21. Rebuffat. La más grande de esas viviendas la ocupa el jefe del acuartelamiento. II. Por tanto. En Bu Njem. tabularium principis. Carrié. 46. que en ciertos campamentos. Dessau. comprendiendo varias zonas. H. Tácito. y al servicio domés­ tico.6 4 Con unos cinco mil hombres. Inscr.. Mél. además. se encuentra allí todo lo que pueda necesitar la vida cotidiana de una comunidad de esa clase: hospital.222 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO una serie de locales. n. G. es decir. se ha encontrado in­ cluso un pupitre con doble pendiente. Ec. un legado imperial propretor si la fortificación abriga una legión: es a esta vivienda a la que debemos reservar el nombre de praetorium. LX X X V I. ej. J. 55). 63. ej. lo esencial de este úl­ timo son los alojamientos. 25. 819-850. 61. 62. Finalmente una tribuna (tribunal) permite al oficial de mayor rango de la guarni­ ción dirigirse a sus hombres: el rito de la adlocutio.). 204^207. 1974. 59. sin olvidar las letrinas públicas.375 (p. 6. los artilleros y los jinetes. selectae. Libia. I. X I-X II. 38. 1974-1975. otros locales. 64.. lat. n° 9. 502. H. a los que se admite en el recinto.

P. ocupan un espacio de 20-30 m por 6-10. se han 65. y separadas entre sí por un pasillo. Fue levantado de planta cuadrada. en Germania. Han sido estudiados otros hospitales. von Petrikovits. Se ha podido reconstruir también la cámara del mé­ dico y la farmacia.5 m de lado después de una ampliación (el cam­ pamento prim itivo era más pequeño). por parejas o incluso situados uno a conti­ nuación del otro. los cereales. los almacenes reciben aquellos obje­ tos que producen los obreros. Rom án Military Stone-built Granaries in Britain. po­ día atender simultáneamente a doscientos enfermos o heridos. Lotschitz.. al que se accedía desde una sala. Dessau. Los graneros (horrea)6 7 plantean dos difíciles problemas constructivos: las paredes soportan fortísimas presiones del cereal. y. Schultze. G. Tenía dos series de salas dis­ puestas sobre tres lados. se reparten alrededor de un patio central. 54-63. IXé Congrés du limes.2 por 40. en U. y se encuentran apuntalados por contrafuertes. 66. Se necesitan almacenes sobre todo para los víveres. dobles. construidos en madera. cada legión cuenta con un taller o fabrica. selectae. las habitaciones. midiendo 83. C X X X IX . Las excavaciones han mostrado la existencia de particularidades regionales: en Britania. Sander. pp. 1974. Bonner Jahrb. ej. Irtscr. especialmente los de Haltem. 139-161. En el centro se encontraba un patio de 40.LA ESTRATEGIA 223 Conocemos bastante bien los hospitales militares (ualetudinaria). rápidamente se ven sustituidos por edificios de piedra. R. según G. H. esa construcción tiene dos partes: la produc­ ción se halla asegurada en una serie de salas que se despliegan en U alrededor de un patio pequeño. pp. Rom án Granarles and Store Buildings.. 399-407. 67): al­ macenes únicos. a principios del siglo i de nuestra era. .). A. Altenberg (Camuntum) y Neuss (Nouaesium).6 6 que abastece fundamentalmente una parte de las armas necesarias de la unidad. 1976. En principio. Se tenía previsto un sistema de drenaje para mantener secos esos espacios. 1934. Los edificios que cumplen una función económica ocupan más espacio. que en ocasiones presentan una planta rectangular. En general. sino que conviene además prever siempre la even­ tualidad de un asedio. En primer lugar. largas y es­ trechas. Los muros alcanzan un grosor extraor­ dinario. El de Vetera (en la actualidad Xanten. el vino. iat. pp. si son húmedos. los sue­ los acaban provocando la podredumbre de las provisiones que se han encargado de proteger. Bonner Jahrb.174 (p. CLX II. Rickman se distinguen cuatro tipos principales (véase n. E. H. 1971. el aceite. n.2 m. en los Países Bajos)6 5 da una buena idea de la arquitectura de esos edificios. Al examinar los planos de los horrea. que se comporta como un líquido. Gentry.° 9. 67. Rickm an. 1962. no importa únicamente poder satisfacer las necesi­ dades regulares.

Dom . para evitar sorpresas desagra­ dables. Ese líquido no era sólo precioso para beber. También era necesario tener en cuenta el aprovisionamiento de agua. colocaban juntas dos unidades de ese tipo. he aquí las principales construccio­ nes que arqueólogos y epigrafistas han identificado en los campamentos romanos. selectae. algunas de ellas subterráneas. Canalizaciones. Calles. los generales romanos confiaban enormemente en las grandes concentraciones de efectivos y. ej.. Rufus». más por la eficacia médica atribuida a la frecuentación de esos lugares. «centuria de Vireius». los campamentos permanentes ocupaban una superfi­ cie mucho más importante que la reservada a los recintos construi­ dos en el curso de una expedición. poco a poco las fueron dispersando y Domiciano prohibió expresa­ mente que dos de ellas se establecieron en el mismo acantonamiento. una sala fría. unían el cam­ pamento a la fuente más próxima y. Dessau. una tercera para la exudación y una última provista de agua caliente. Ese espacio variaba en función de la unidad acantonada en él. plazas y un centro administrativo. H.224 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO encontrado ruedas de molino en las que aparecían los nombres de quie­ nes las utilizaban: «centuria de C. Inscr.). pues temía un golpe de Estado. las mejor cono­ cidas son las fortificaciones previstas para una o dos legiones.620 (p. un hospital. pa­ rece que cada centuria se encargaba de moler el grano necesario para su propia alimentación. Después. n.° 2. actuaba así por motivos puramente políticos. a principios del Imperio. que por su función recreativa. Suetonio. otra tibia. VII. . un taller. graneros. Las costumbres higiénicas de los romanos les empujaban a exigir grandes cantidades. Los legionarios consideraban normal tomar baños con regularidad. Las construcciones de ese género excavadas en las fortificaciones no parecen presentar carac­ terística particular alguna. y el problema se planteaba especialmente agudizado en las regiones desérticas. 69. sin duda. Pero éstos podían ser más o menos grandes. y había termas en cada campamento:6 8 se trata del único lugar de placer que haya existido jamás en un recinto m ilitar. lat. 4. con mu­ cha frecuencia. esa presencia se explica. Desde ese punto de vista. termas y alojamientos.6 9 68. E l campamento permanente: algunas notas sobre la superficie De hecho. se mantenían reservas en cisternas. Se sabe que. Encontramos un vestuario.

existía una enorme 70. sólo los solteros residían en el campamento. Herodiano. no se trata más que de suposiciones. 8. 28 aprox. Hay sólo un caso que plan­ tea problemas: en Albano. Esa unidad fue creada por Septimio Severo y ese emperador había permitido a los soldados «v i­ vir con sus mujeres». . pudiéndose reducir la superficie reservada a aloja­ mientos. Es posible proponer dos hipótesis. En el momento en que pasamos a los auxiliares. la II Legión Parta no disponía más que de 10 ha. 27 17 24 aprox. Pero se puede contemplar igualmente otra posibilidad: esa legión contaría con menos de cinco mil hombres. 22 19 24 20 25 22 10 Julio-claudios Tiberio Claudio Vespasiano 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Domiciano Trajano 1 1 1 1 Fin Trajanoprincipio Adriano Lámbese (Lambaesis) 179 v.7 0 Por consiguiente. En cualquier caso. la situación se complica aún más por tres razones. Por una parte. 190 Septimio Severo Regensburg (Castra Regina) Lorch ( Lauriacum) Albano El cuadro anterior demuestra que una legión se establecía sobre una superficie que variaba entre 17 y 28 ha. repitámoslo. III. 20 aprox. 5.LA ESTRATEGIA 225 Campamentos legionarios en el Alto Imperio Épocas Lugares Superficie (en ha) Número de unidades 2 2 2 2 Augusto Haltem Oberaden Mayence (Mogontiacum) Xanten (Vetera) Neuss (Nouaesium) Altenburg (Camuntum) Windisch (Vindonissa) Bonn (Bonna) Lincoln Chester (Deua) Caerleon (Isca) Nimega (Nouiomagus) León Inchtuthil Estrasburgo (Argentorate) Budapest (Aquincum) 36 35 35-36 50 23-25 20 18 aprox. 19 aprox.

el texto procede de Kopaceni. algunos cuerpos son quingenarios y otros miliarios. Reddé Ala miliaria Ala quingenaria Cohorte miliaria Cohorte quingenaria equitata 5. Esas dificultades explican que los historiadores no se hayan puesto siempre de acuerdo en esa cuestión. 1963. el texto no menciona siempre obligatoriamente todas las características de la tropa que ocupa el lugar. quizá sea preferible ofrecer las razones de unos y otros: el futuro decidirá.a ed. C. Webster R. 87. Le Bohec M. 1965. 206. op.2-3tl 4-5 2-3 Cohorte quingenaria Parece. 1947. Corpus inscr. G.796. Y.-Ch.° 13. pues. 15. Finalmente. n. Rebuffat. cónsul por tercera vez (140 dC. Gallia. mientras que en una cohorte sólo hay algunos que cuentan con ellos (se trata de una cohors equitata). 1974 (2. 185. pp. The Rom án Imperial Army. en la antigua provincia de Dacia: «Bajo el emperador César Tito Aelio Adriano Antonino Pío.). M. .5 1 2 2 5. difícil alcanzar conclusiones indiscutibles. n. I.8 1.3 3. X L III.). No obstante. p. Por otro lado.7-2. 71. Thamusida. 8.8 1. y entre los numeri reina la más ex­ tremada variedad. que fue evacuado en parte y confiado solamente a la mitad de esos efectivos.226 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO variedad de unidades: todos los soldados de un ala tienen caballos. Boon G. y una cohorte miliaria alrededor de 3 ha.7 1.. lat. Lo más que podemos decir es que un ala miliaria disponía de 5 a 6 ha.3 1. previsto inicialmente para mil hombres. Reddé.1-3. un ala quingenaria de cerca de 4 ha como máximo. Segontiacum. Augusto.2 1. 1985. G. revestido de su tercer poder tribunicio.8-4. p.2-6 3. III. 72 y 76. 72.-Ch. L e Bohec.1 2. cuando hallamos una inscripción en un cam­ pamento de auxiliares. R. Boon. Picará G. Webster. cit. Picard. Pero puede plantearse otro problema al que ya nos hemos refe­ rido anteriormente y del que una inscripción7 2 muestra su im por­ tancia.8 2. p.3-3. además. hay más de un ejemplo de campamento. p.. Los campamentos de auxiliares en el Alto Imperio (en ha)7 1 Unidades G. G. Castellum Dim m idi.2-6 2. C. Rebuffat Y .

25). XXXIV.LA ESTRATEGIA 227 el emperador ha hecho ampliar la fortificación del numeras de vigi­ lantes de las rutas (burgarii) y de los correos (ueredarii). situado en el interior de uno más grande. un pequeño rectángulo se encuentra ubicado apo­ yado en otro de mayor tamaño. los planos de que disponemos pueden clasificarse en cinco categorías (lám. ese trabajo fue efectuado por el procu­ rador imperial Aquila Fidus. en Lámbese. porque esta unidad acampaba en muy poco espacio. en un mismo lugar. sin que se pueda saber muy bien si el campamento primitivo fue ampliado o a la inversa: la ausencia de inscripciones o la insuficiencia documental no aportan siempre los elementos necesarios para establecer una cronología. 2) Un pequeño recinto ocupa una esquina de uno mayor. sólo utiliza una parte del muro de este último. Por tanto. un puesto menor. 33): 1) Dos campamentos se separan uno de otro. Los sectores estratégicos: la diversidad regional De cualquier forma. en Saalburg. y en Eining. una en el interior de la otra. el año 81 y una legión entera hacia el 115-120. los arqueólogos han estudiado esta si­ tuación en la Germania Superior. La arqueología muestra. la diversidad del m edio natural y la varie­ dad de los potenciales enemigos o de los efectivos que habitaban al­ rededor de ese inmenso dominio imponían a los estrategas romanos . 4) En Britania. podemos encontrarnos con que se diera la situación inversa: si un ala miliaria abandonaba un lugar en el que estuviera emplazada. Judea. al norte del Aurés. en Halton Chesters. esa situación la encontramos en Africa. pero no explica cómo. Además. podemos observar esa imbricación en Masada. sin embargo. pueden presentarse diferentes casos: «defensas linea­ les» o «puntuales». en el de­ sierto de Siria. incluso su­ perpuestos. 3) En Hirbet Hassan Aga.» Ese documento dice efectivamente que se ha alargado el muro principal. Lo que siempre acaba por sorprender al observador es esa mezcla entre sencillez y técnica que permite la construcción de esos monumentos. y del Atlántico al Eufrates. los oficiales podían verse ten­ tados a reducir la muralla para facilitar la defensa. la existencia de recintos múltiples. donde una cohorte se instaló. fortificaciones o fortines. siendo sustituida por una cohorte quingenaria. ni siquiera re­ lativa. Sea como fuere. 5) Se levantan dos murallas paralelas. doblando la longitud de las murallas e instalando torres. a propósito de F1 y F2 (véase igualmente la lám. en la antigua provincia de Retia. que encontramos con formas muy parecidas desde Escocia hasta el Sáhara. XXVHI.

por otra. p. Tácito. por el contrario. IV. 1973. Finalmente.. por tanto. la protección de Italia y. 75. M. Thomasson. en determinados momentos. II. 25). IV. se las conoce como «sin ejércitos» (inermes). de un ejército (exercitus) compuesto ya sea por legionarios7 3 y auxiliares. 9. 76. En un pa­ saje al que ya nos hemos referido con anterioridad (pp. Herodiano7 5 insiste. Tácito presenta la dispersión de los efectivos. De hecho. C a r a c t e r ís t ic a s c o m u n e s Cada provincia fronteriza disponía. 25). Reddé. A algunas re­ giones del Imperio. 1986. An. Opuscula romana. es el caso de las guarniciones de Iliria-Dalmacia que. según los sectores que debían de­ fender (véase mapa. 77.7 6 El p a p e l d e l a m a rin a y d e l o s p u e r t o s En cierto sentido. se situaban efectivos muy alejados del frente. De todas formas. por una parte. Pero debe­ mos descartar la hipótesis de que realizara una función policial. en el si­ glo i. Herodiano. en particular del interior. E. 1. garantizaban. a germanos y galos. pero esa expresión no quiere decir «sin soldados»: se necesita un mínimo de tropa en cada sector. 5. 2 (véase p. IX.. el Mediterráneo no es más que un lago romano. en el peligro que los bárbaros ejercen sobre las provincias danubianas: tampoco parecen más fiables las poblaciones que habitan en el interior del Imperio.7 7 73. Tácito. pero únicamente se refiere a las principales concentraciones de soldados: más adelante veremos que la situación presentaba una complejidad infinitamente mayor. . Tácito7 4 dice claramente que las legiones estacionadas a lo largo del Rin deben vigilar. se puede considerar a la marina como la úl­ tima reserva del Im perio en cuanto a los soldados. no deberíamos imaginarnos que el ejército de fronteras tuviera solamente una única misión. 5. desde Augusto. para servir de escolta al gobernador y para vigilar las minas y los talleres de fabricación de moneda. a la vez. servían de reserva a las legiones de Panonia y Mesia. 26). Mare nostrum. la de esperar al enemigo exterior.228 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO la elección de soluciones originales. 25-27). 74. 5 (véase p. 61-66 (lista de provincias con una legión). al menos para asegu­ rar las labores de policía. pp. o únicamente por caballería de las alas e infantería de las cohortes. An. B. Un siglo más tarde.

Pero ese papel explica también el hecho de que no existan arquetipos de puertos militares: nada distingue verdaderamente a Miseno de Ostia o de Puzoles. Jacopi. que descansa en el empleo de navios. En efecto. pero no se en­ cuentra ningún monumento que recuerde la presencia en ese lugar de una importante flota de guerra. De hecho. Lincei. encontramos soldados en el centro geo­ gráfico del Imperio. en esos tres lugares se em­ barcan y desembarcan hombres y mercaderías. gracias a las flotas. 533. Pero también los tenemos en otras regiones ale­ 78. Ravenna interviene en las operaciones contra los partos. Reddé sostiene que a los marinos se les considera verdaderos sol­ dados ya desde la época de Augusto y que. en el dominio naval. quedan aún por des­ cubrir los acuartelamientos de los marinos y sus campos de maniobras. L A S R E G IO N E S D E L IN T E R IO R Así. esos barcos transportan avituallamientos y tropas. n. 79. ejercen una función militar. Esa actividad. los soldados de las flotas italianas proporcionan hom­ bres de reserva en las guerras contra los germanos o contra los par­ tos. y el faro con que cuenta facilita la navegación. G. esencialmente. hace que. Una de las primeras escenas de la Columna Trajana7 8 representa navios en los que los soldados embarcan provisiones. en consecuencia. VI. Ravenna7 9 disfruta de un buen emplaza­ miento.° 3. a la estrategia de los dos primeros siglos de nuestra era se la califique de «defensa activa». en Siria. p. así como a la del siglo m (las obras de fortifi­ cación adquieren una importancia predominante durante la gran crisis). en ese momento quedan instaladas esencialmente en el oeste. dell'Accad. .LA ESTRATEGIA 229 M. el Danubio y el Ponto Euxino. Esa fun­ ción explica la reactivación sistemática del puerto de Seleucia de Pieria. y existen navios dispersos a lo largo de toda la frontera septentrional. Entretanto. Rendic. durante cada una de las expediciones de los empe­ radores contra los partos se encuentran allí soldados de las flotas pretorianas. Colum na Trajana. puesto que. Miseno vigila la cuenca occidental del Mediterráneo. Con la fundación del Imperio se crean flotas per­ manentes (herederas de las concentraciones navales del Triunvirato). por oposición a la «defensa pa­ siva» que caracteriza a la época republicana (sólo se creaba una ma­ rina en caso de guerra). Fundamentalmente — y eso es esencial— aseguran la logística de las expediciones. 1951. Debido a la laguna que la une al Po por un canal. en el Rin.

de ciüdadela. y sobre todo en el África proconsular. Rom án St. pp.8 4 Allí tenía su re­ sidencia una cohorte urbana (la X III con los Flavios. A continuación no pode­ mos pasar por alto las dos grandes bases militares de Miseno y Ravenna. Tácito.° 2. Hist. así como diversos des­ tacamentos e incluso otra legión efímera. LIX . 7. H . se instaló en Cagliari un grupo procedente de Miseno. en el siglo i. y quizá también infantería. Occidente Cerca de Italia. S. sin olvidar otras unidades de menor importancia numérica. L e B oh ec. en el año 202. 33-89. En el resto de Occidente. Estrabón. Inscr. pp. en los jardines del actual palacio presidencial. a Ostia y Puzoles. con sus co­ hortes pretorianas. En primer lugar. más tarde. conocidas como «sin ejército». en particular. N . la provincia de Cerdeña estaba guarnecida por no menos de tres cohortes en época de Augusto. 83. las flotas habían trasladado destacamentos a varios puertos de la pe­ nínsula. así como beneficiarios. el ala Siliana con los Julio-claudios. Bull. por tanto. los urbaniciani y los vigilantes. X V U . 84. desguarnecidas. Ritterling. el campamento estaría quizá situado en la llanura de Bordj Djedid. n. D ion Casio.. 20. no estaban.. selectae. 81. Vesp. 5.. Cartago8 3 sigue como base de retaguardia. en la Bética. Dessau. H.. Cl. 28-32. Septimio Severo instaló los Castra Álbana\ a 20 km al sur-sudeste de Roma. la I Macriana.155 ( castra en Ostia). 48. encontramos soldados un poco por to­ das partes. la I después) y otra cohorte extraída de la III Legión Augusta. . asimismo provincia sena­ torial. de­ bemos recordar que. XXV. 3. Suetonio. Lancel e Y. 1984. 80. en cada uno de ellos se encontraba una cohorte de vigilantes. IV. donde el gobernador manda a los legionarios hasta el reinado de Calígula. 85.8 2 Finalmente.8 0 Italia Cuando nos referimos a esa clase de sectores. debemos pensar en la guarnición de Roma. E..8 1 además.230 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO jadas de las fronteras.8 5 Se sabe de la existencia de otras unidades en el Magreb. 6. 1927. Por el contrario. X V II. Joum . Duval. durante la cri­ sis del 68-69. 82. lat. sólo se encuentran quinientos soldados de infantería auxiliares. más tarde. Suetonio. este personaje conserva permanentemente bajo sus órdenes alrededor de un millar de hombres. el conjunto más im­ portante del personal m ilitar se hallaba seguramente en Italia. esas zonas. Com ité Trav. un recinto de 10 ha acogió a la II Legión Parta. 3. V III.

con una co­ horte8 8 (cohors XIV. La gamison romaine de Lyon. pp. 35-70. Se sabe que. pp. ha sido objeto de re­ cientes sondeos. V III. pp. contrapuesto a «Oriente» donde esa función la ejercía el griego. Ph. la muralla. TV. com o mínimo. cerca de Saint-Bertrand-de-Comminges. Contrariamente a lo que se ha dicho. 1994. 91. X L III. Aquitania. pp. 1977. L e Bohec.. Reddé. 1995. Cahiers Groupe Rech. X V II X V III bajo los Julio-claudios. 103137. 1985. Tronche.89 se rem onta al tiem po de los Julio-claudios. P.90 un descubrimiento aún más reciente acaba de tener lugar en Encraoustos. Reddé. Pero recientes descubrimientos han certificado la existencia de campamentos situados lejos de la frontera del Rin y construidos en época antigua: en Arlaines. conocida hace ya bastante tiempo. y con las de Civilis. bajo Tiberio. Aulnay-deSaintonge. en el siglo I. LVI. C h aad y G. Octavio había instalado su flota en Fréjus. III. 49-79. Mayence. M. L'armée romaine en Gaule. véase mapa de la p. pp. 1996. 90. después de la batalla de Accio. 1.9 2 Quizá esas construcciones ten­ gan relación con la conquista y con las insurrecciones de Florus y Sacrovir. 811-818.. Fabia. 87. se ha sacado a luz un campamento en Mirebeau. Añadamos aquí que las provincias de los Alpes recibieron guarniciones de auxiliares desde su formación. An. Tutor y Sabinus en el 68-70. D. Reddé (ed. 99-120. Pero debemos recordar también que la Galia fue esce­ nario de inestabilidad política en el siglo III. Y. Tácito. cerca de Soissons.). Lyon. 92. todo el conjunto.9 1 fi­ nalmente. G ogu ey y M . Esa posición 86. en la Narbonense.8 7 Lyon contó siempre. París. Soukiassian. I. Pero. R G Z M . 88. lo m ism o que la que ha sido puesta al descubierto en Aulnay de Saintonge. 1918. Classicus. en el que se han encontrado ladrillos sellados que datan. no cree­ mos que esa unidad tuviera com o m isión la de proteger la fábrica de moneda: la expresión ad monetam que se encuentra en una ins­ cripción significa «cuyo campamento se encuentra próxim o a la fá­ brica de m oneda». las concentraciones más importantes de tropas de Occidente se encontraban en Iliria-Dalmacia (precisemos que por «O ccidente» entendemos la parte del mundo romano donde se em­ pleaba el latín como lengua habitual. 89. Le B ohec (ed. 5. M .). Encraoustos. eds. próximo a Dijon. . y Gallia. Un camp militaire romain á Aulnay-de-Saintonge. X I I I Vrbana bajo los Antoninos. 1984. 4.). 26). y destacamentos legio­ narios en el siglo m). Le camp légionnaire de Mirebeau (R . Militaires romains en Gaule civile. Y. Armée rom. de la época flavia. 1990. X V IIL V G V D U N IE N S IS AD M O N E T A M .LA ESTRATEGIA 231 Las Gallas8 6 parecen haber atraído un m ayor número de m ili­ tares. 1993. Latomus. 1997. I Vrbana bajo los Flavios. pero solamente a principios del Imperio. COH.

pp. PhiloL. como en Panonia. los efectivos no cesaron de disminuir a lo largo de todo el siglo i. a la vez. Sin embargo. Ritterling. A principios del Imperio. M. IX Hispana. Augusto no instaló todas sus tropas en la frontera. Cartas. esta última abandona la región que ya será sólo defendida por auxi­ liares. 21-22. R. 52-62. y A. al menos de manera permanente. X V Apollinarís y X X Valeria). pasando de cinco legiones bajo Augusto (V III Augusta. al este. Americ. y a esas unidades las hizo ir situándose en prim era línea de form a muy paulatina. 1962. M. 181-190. ibid. en fin. K. XIV. de alguna forma. si era necesario.9 6 especialmente en el Ponto-Bitinia. estaban situados lejos del Rin y del Danubio. 259-296.. 400-413. Pero. Macedonia9 5 estaba protegida por las dos le­ giones de Mesia (IV Escita y V Macedónica). en Africa. Plinio el Joven. ese sector conserva aún cierta importancia a fi­ nales del siglo II. se hallaban «salpicadas» por pequeñas unidades. Este rápido examen conduce a una conclusión importante y ori­ ginal: contrariamente a lo que se ha afirmado a menudo. bajo Domiciano. 96. Acta Arch. W. Hung. a los ejércitos que acampaban en la margen de­ recha del Danubio. R. K. 1928. Alfóldy. . R om án St. Journ . LX X V I. X V II. Herodiano. Joum . se encontraba más cerca de Cartago que de los garamantes. 10. cerca del enemigo potencial. anterior) y en Tracia. 28-32. las guar­ niciones de Macedonia y de Iliria-Dalmacia. momento en que la frontera del Danubio se encuen­ tra nuevamente amenazada. X V III. X . G.. a una desde Claudio (X I Claudia. La III Legión Augusta. y sobre todo a partir de fi­ nales del siglo I. Sherk. 94. PhiloL. L X X V III. pp. En función de la geografía y de los enemigos potenciales. la parte esencial de las tropas de Roma se hallan acan­ tonadas próximas al mundo bárbaro. E. 1927. X I futura «Claudia». Americ. los campamentos de Aulnay y de Arlaines.. así como en Asia Menor. 1957. pp. 93. después IV Flavia). En cualquier caso. Ramsay.9 3 N o obstante. 95. Journ.9 4 Oriente Las regiones interiores orientales nunca han albergado masas de soldados tan considerables. cerrar el acceso a Italia y trasladar fuerzas de so­ corro.232 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO permitía. 1955. 8. tanto en Mesia. también se encuentran cohortes de auxiliares en Acaya (véase n. pp. pp. se pueden distinguir tres grandes sectores militares. al norte. Conservó importantes reservas en retaguardia. 11. Sherk.

XXXV. Dobson. Si se contempla en un corte transversal. la flota de Britania. en los años 43-44 (II Augusta. que ocupan cada una de ellas un amplio campamento: la II Augusta se encuentra en Caerleon (Isca).LA ESTRATEGIA 233 L A FRONTERA NORTE La frontera norte. 1976. The Rom án Army in . fortines y torres. 34). y a veces con tierra (coronado entonces por una empalizada). la VI Victrix en York (Eburacum) y la X X Valeria en Chester (Deua). La gran originalidad del sistema defensivo de esta provincia hay que buscarla en otro lugar: los romanos construyeron dos defensas lineales (lám. D. el muro propiamente dicho. y final­ mente un camino. es menos sencillo impe­ dir que los navios rodeen el obstáculo por uno u otro lado. La guarnición comprendía además cua­ tro legiones en el momento de la anexión. distinguimos una fosa. que discurre desde el Atlántico hasta el mar Negro. puertas y for­ tines llamados hoy día «castillos m iliarios» (cada 1. 1982. Es más corto. una berma. Si se observa su plano. con una longitud de 128 km. se va reduciendo hasta convertirse en una estrecha franja de te­ rreno allí donde finaliza la dominación romana. Cerrar ese paso no presenta dificultad alguna. encontramos también for­ tificaciones. fosa-berma-muro-camino). El Muro de Antonino presenta la misma estructura en su corte transversal (de norte a sur. X IV Gemina y X X Valeria). Para ase­ gurar la defensa de la provincia romana y sus relaciones con el conti­ nente se organizó. la classis Britannica. Las pri­ meras fortificaciones se levantaron en Gloucester. pues sólo cuenta con 97.9 7 ocupada únicamente en su parte meridio­ nal. todavía se cuenta con cuatro bajo Vespasiano (la II Adiutrix ha sustituido a la X IV Gemina). Por el contrario. es notable la presencia de torres insertadas en la fortificación (cada 500 m). este obstáculo comprende cuatro elementos: de norte a sur. Lincoln y quizá en Wroxeter. Breeze y B. el M uro de Adriano. ya desde principios de la conquista.600 m). Holder. J. Britain. En los siglos n y m. P. Hadñan's Wall. construido por lo general en piedra. los efectivos se redujeron a tres unida­ des. IX Hispana. y forti­ ficaciones apoyadas igualm ente sobre el propio obstáculo (cada 10 km). amenazados to­ dos ellos por numerosos y belicosos pueblos. une el estuario del Tyne con el Solway Firth. pero le­ vantado por entero con tierra y madera. comprende a su vez tres sectores principales. La más antigua. Britania La isla de Britania.

menor peso. a partir de Trajano. y se halla situado más al norte. Kraft. 98. Osnabrück. abandonado de nuevo del 184 al 197. El territorio continuó constituyendo una de las gran­ des preocupaciones de los estrategas romanos. Rom án St. Baatz. Varus sufrió un desastre en Teutoburgo el año 9 dC. K. Zur Rekrutierung der Alen und Kohorten an Rhein und Donau.). fue reocupado entre el 160 y el 184. 1999. Germanien und die Ausgrabungen von Kalkriese. por esa di­ rección la amenaza tenía.. Der rom. 1932. que amenazaba por el oeste la frontera renana y por el norte la del Danubio. R om . Así. en Kalkriese. Tiberio dedicó grandes cuidados a esa región antes de su ac­ ceso a la púrpura. El problem a que se plantea es el de la cronología: el M uro de Adriano. Los historiadores británicos no comprenden muy bien las razones de esas idas y venidas. Journ. Stud. 1951. Schluter y R. E.. . 41-55. La «guardia del R in » En el límite septentrional del Imperio habitaba el numeroso pue­ blo de los germanos. pp. Syme. G.234 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO 60 km. algo más de treinta mil hombres utilizaban una flota. y sólo cuatro desde ese momento. 1968. cerca de Osnabrück. W. lo que demuestra que. D. 99. en apariencia. los ar­ queólogos alemanes han dado con el lugar de la batalla. que mantuvieron per­ manentemente fuerzas importantes: al menos cinco legiones bajo Augusto. Se sabe que Augusto había proyectado ampliar hacia el este el mundo romano y hacer que la frontera descansara en el Wesser y el Elba. Limes.. posterior­ mente. Alfóldy. X V III." Ese desastre y la situación de revueltas militares a que debió hacer frente Germánico entre el 14 y el 16 impusieron el abandono definitivo de esa expansión. La ocupación m ilitar de la margen iz ­ quierda del Rin9 8 la organizó Druso entre el 12 y el 9 aC. la classis Germanica. D ie kaiserlichen Beamten und Truppenkórper im rom.. tres fortalezas y una muralla. en el siglo n de nuestra era. 1975. y reactivado una vez más entre el 197 y el 367. construido en el año 122. Epigr. Deutschland. entre el Firth de Clyde y el Firth de Forth. Wiegels. rom. siete durante la mayor parte del siglo I. VI. se pasa de los no­ venta mil hombres en el siglo i. y los auxiliares. a unos 20 km al norte de la localización que an­ teriormente se había considerado com o lugar del encu en tro. a cuarenta y cinco mil durante los si­ glos II y ni. R. año en que se evacuó de manera definitiva. se abandonó en beneficio del de Antonino entre el 138 y alrededor del 160. 1928. Si se tiene en cuenta la flota. (eds. Die Hilfstruppen d. Stein. Provinz Germania Inferior.

la I Legión Minervia se halla estacionada en Bonn (Bonna) y la X X X Vlpiana en Xanten (Vetera). situada en el ángulo formado por los cursos su­ periores del Rin y del Danubio. formaba lo que se llamaban los Campos Decumates. X Ú I Gemina. I (Germánica). y la más moderna (siglo m) hacia Lorch. VI Victrix. X X I Rapax.L A E ST R A T E G IA 235 Las legiones de Germania Augusto Tiberio 5 mínimo 8 V Alondra o XVI. X IV Gemina. uno por delante y el otro por detrás. X X II Primigenia. se di­ vidía en dos ramas. a partir de Cómodo. XVII. X VIII. II Augusta. la piedra sustituye a la madera). se distinguen en­ tonces la Germania Superior y la Inferior. X X Victrix.000 m y las fortificaciones se dis- . V Alondra. anexionada en la época flavia. Claudio 7 Vespasiano 7 Trajano-Aureliano 4 La margen izquierda del Rin constituye una provincia única hasta los años 89-90. momento en que se escinde en dos. X X II Primigenia I Minervia. Esta última cuenta con va­ rias grandes fortificaciones. X IV Gemina. al sur de Giessen y al este de Frankfurt. IV Macedónica. V Alondra. X X I Rapax. mientras que el legado-gobernador reside en Colonia. X I Claudia. Había torres situadas cada 500 o 1. después se dirigía derecho hacia el sur y. XVI. V III Augusta. deberíamos mencionar también la de Neuss (Nouaesium) y la de Nimega (Nouiom agus). V I Victrix (sustituida por la X X X Vlpiana). flanquean la muralla. En el siglo n. Para proteger ese sector. I Adiutrix. las de Haltern y Oberaden datan de la época augusta. los legionarios habían construido un obstáculo con­ tinuo de 382 km. y sobre todo para marcar el límite que separaba a los romanos de los países bárbaros. X Gemina. X X I Rapax. No sucedía lo mismo en la Germania Superior. que nacía al norte de Coblenza para dirigirse hacia el este: pasaba por el norte de Wiesbaden. El elemento esen­ cial estaba formado por una empalizada colocada sobre una elevación de tierra (a veces. XIX. Todas esas ciudadelas se apoyan en el Rin: la construcción de una defensa lineal se revelaba inútil. más si se tiene en cuenta que la región. X X II Primigenia. La más antigua de ellas (siglo i) seguía hacia Stuttgart. dos fosos. XVI. X V Primigenia. I (Germánica). al final. X IV Gemina.

98. E l sector danubiano El sector danubiano de la frontera norte1 0 0 presentaba una im ­ portancia mucho mayor a ojos de los estrategas imperiales:1 0 1 de he­ cho. Además. 3981. II. y solamente a cuatro en los dos siglos siguientes. esa frontera se en­ contraba relativamente alejada.. W. la seguridad del Rin se hallaba confiada a ocho legio­ nes en el siglo I. Noricum . cerca de Dijon (esta localidad formaba parte de la Germania Superior). Retia. eran relativamente poco numerosas: nueve eii total. había recibido a la V III Augusta en la época flavia. Esa cifra aumenta hasta la quincena desde la época de Tiberio. entre el 12 y el 10 aC. 1938.236 ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO ponían de manera más irregular. y que. A principios de la época imperial. albergaban res­ pectivamente la X I Legión Claudia. Esencialmente. Herodiano. Die Dislokation der rom. estaba defendida por dos le­ giones (X III Gemina y X X I Rapax) bajo Augusto. Una red de caminos debía completar ese conjunto. Las gran­ des fortificaciones se encontraban en Windisch (Vmdonissa). subraya la im portancia p ara finales del siglo H. En el siglo II. Estrasburgo (Argentorate) y Mayence (M ogontiacum). fue allí donde se concentraron a lo largo de todo el Alto Imperio las mayores masas de soldados. 9. por otra parte. Con los auxiliares y la flota del Danubio se llegan a contabilizar alrededor de doscientos mil hombres. una defensa lineal de 382 km protegía la Germania Superior. rei­ nos como los de Bohemia y Dacia. Moesia. lugar en que había estable­ cido su residencia el legado-gobernador. a menudo difíciles de percibir. se estabiliza entre dieciocho y veinte a partir del reinado de Claudio y hasta el final del siglo III. Con anterioridad. su conquista la orga­ nizó Tiberio. el peligro no se limitaba únicamente a los germanos. Mirebeau. Véase n. N o obstante. 1959. n. pueblos a veces con influencias celtas.° 845. la defensa de la margen derecha del Danubio quedaba garantizada desde lejos por las legiones que se encontraban en Iliria y Macedonia. Pannonia. 1. Por tanto. Wagner. A partir de la época de Tiberio no se encuentran más que auxiliares y ese régimen se man­ 100. 101. ocupada por Druso el 15 aC. lo que re­ presenta ¡más de la mitad del ejército romano! La propia longitud de esa frontera impone establecer distincio­ nes por provincias. y también los nómadas de las es­ tepas de la Rusia meridional representaban amenazas permanentes y diversas. H Ié Congrés du ¡imes. y L ’ Année épigraphique. Auxiliarformationen in der Prov. . la V III Augusta y la X X I Primigenia. a intervalos que oscilaban entre 5 y 17 km. Dacia.

que tenía como misión oponerse a los sármatas. y otra para hacer frente a los cuados. el reparto de los efectivos. las tropas van desplazándose hacia el norte y se instalan en la margen de­ recha del Danubio. y que par­ tía de Lorch para finalizar al oeste de Regensburg. éstas son la X III Gemina y la X V Apollinaris. también aquí hasta el reinado de Marco Aurelio. En la provincia vecina. que han ido aportando diferentes soluciones según la época. Ljubljana ( Entona : XV Apollinaris) y Sisak ( Siscia : IX Hispana). a partir de Claudio. Pero desde el 15 de nuestra era. constituía su parte esencial. Se completaba con una red de ca­ minos. que presentaba su zona cóncava hacia el norte. y su guarnición estaba formada únicamente por au­ xiliares. Limes in Ungam. a la que sucedió un muro de piedra de 1 m de grosor y de 2. Augusto había instalado tro­ pas bastante alejadas de la propia frontera: las tres legiones se en­ contraban en Ptuj ( P o e to u io : V III Augusta). creada sin duda por Vespasiano. 1976. cuya presencia hace inútil la construcción de una defensa li­ neal.5 a 3 m de altura. que instaló la II Legión Itálica en Enns (Lauriacum). Tiberio devuelve los efec­ tivos a dos unidades. J. por el contrario. El codo que dibuja el Danubio a la altura de esa provincia plantea un difícil problema a los estrategas. Bajo Caracalla se reforzaron los efectivos de esta provincia con la llegada de la I Adiutrix. Además. donde se estacionaba la II Legión Adiutrix. en el lugar llamado Szony-Kom áron ( B rigetio : I Adiutrix). instaló la III Legión Itálica en Regensburg (Castra Regina). divide la provincia en dos. 102. torres y fuertes. Poco después de la conquista efectuada entre el 12 y el 9 aC. Los arqueólogos han estudiado una defensa lineal de 166 km. entre el 103 y el 106. y poco a poco. A partir de ese momento. . elementos de la flota de Panonia recorrían la parte del Danubio que pasaba por la Nórica. exige una marina. la Nórica. prácti­ camente estables hasta finales del siglo. no se encuentra ningún obs­ táculo continuo. que continúa la de Germania Superior y a la que se conocía desde hacía mucho tiempo con el nombre de «M uro del Diablo»: dibujaba un arco en dirección este-oeste.. Dar rom. Una empalizada. La Panonia Superior dispone de dos fortificacio­ nes encargadas de vigilar a los marcomanos: Vienne ( Vindobona : X Gemina) y Altenburg ( Carnuntum : X IV Gemina). el de Budapest (A q u in c u m ) . la classis Pannonica. Trajano es quien me­ jor responde a la situación y. Panonia1 0 2 se apoya en este gran río.LA ESTRATEGIA 237 tiene hasta los tiempos de Marco Aurelio. quien. hacia el 165. Lo mismo que esta última provincia. En la Panonia Inferior sólo se encuentra un campamento im portante. se hace en función de los ene­ migos potenciales. Durante las guerras dácicas. Fitz.

B. la IV Flavia y la X III Gemina. A m an o . Periplo del Ponto Euxino. es decir al norte del río. V. Dos fortifi­ caciones defienden la M esia Superior. Inmediatamente después de la conquista. se le­ vantó en Oltenie una muralla de tierra de 235 km de longitud. Acta Antigua. el segundo en Iglita ( Troesmis: V Macedónica) y el último en Silistra (Durostorum\ X I Claudia). Vaschide. Las dos primeras citadas abandonaron muy pronto el país. pp. el mar N egro1 0 5 sólo 103. Trajano dejó allí tres legiones. la I Adiutrix. A todo esto debemos añadir las actividades de los navios de la flota. 87-105. 1937. Así. 1903. . En el siglo iii. se envió como refuerzo a la V Legión Macedónica. creada por Vespasiano. V Macedónica y V II futura Claudia) acampa­ ban bastante alejadas de la frontera. la debilidad de los efec­ tivos instalados en esa provincia muy expuesta y tardíamente anexio­ nada. Una impresión similar se desprende al examinar la situación en la Dacia. Historia militara a Daciei romane. Histoire de la conquéte romaine de la Dacie. levantados el primero de ellos en Swislow (Nouae : I Itálica). En efecto. desde el momento en que se encontró un cierto equilibrio. en cualquier caso. situado en la margen izquierda del Danubio. que re­ cibía el apoyo de varios fortines. Esos efectivos aumentan hasta cuatro legiones con Claudio.1 0 4 pero es notable. en tiempos de Trajano se construye en Dobroudja una defensa lineal. Gerov. se encontraba una defensa lineal: quizá a principios del siglo n. XV. una de ellas construida en Kostolac ( Vim inacium : V II Claudia) y otra en Belgrado ( Singidunum : V Alondra. las tres legiones que Augusto había instalado en Mesia1 0 3 (IV Escitia. E l mar Negro La presencia militar de Roma se vuelve menos intensa a medida que abandonamos las márgenes del Danubio. más tarde II Adiutrix y finalmente IV Flavia). V. en su mar­ gen derecha. mediante el refuerzo de la V III Augusta. la geografía militar de la región presenta una gran estabilidad. donde sólo permaneció la X III Gemina en su campamento de Alba Julia ( Apuíum ). se evitó realizar cambio alguno. En adelante. 104.238 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO Una evolución análoga se observa en la historia militar de las pro­ vincias situadas a lo largo del curso inferior del Danubio. En ese territorio. 1967. la classis Moesica. Lo que más sorprende de la organi­ zación defensiva de la Mesia es la estabilidad bastante poco común de las unidades allí acantonadas: el observador recibe la impresión de que. 105. Christescu. La provincia Inferior cuenta con tres grandes campamentos. Según algunos arqueólogos. y a cinco con Trajano.

a ed. tres con Augusto. Cracovia. pequeño Estado que se debate entre dos grandes potencias. la estrategia del Imperio depende de la geografía física y hu­ mana. Al estudiar el sector oriental. después de haber reducido Arabia a provincia (de hecho.n el sur. En el norte. y la separación con la potencia iraní venía mar­ cada por el alto Tigris.LA ESTRATEGIA 239 se halla rodeado por pequeños puestos. tanto por pa­ cifismo como por necesidad. Oxford (2. reciente). . ed. lo que más sorprende es el aumento regular y constante de efectivos. Pero la revolución que. incluso llegó a tomarla. En el centro. por su posición. Pero Adriano. Septimio Severo consumó la anexión: a partir de ese momento. A. el Bosforo Cimerio (la actual Crimea) se mantiene como reino independiente. ese cuadro nos ha conducido hasta la frontera que separa el mundo romano de Irán. al menos en teoría: una guarnición está encargada de manera perma­ nente de su vigilancia. The R om án Army in the East. entre el 212 y el 227. y en tiempos de Nerón se crea una flota para aportarles apoyo logístico. las montañas corresponden a Armenia. V. quien se había apoderado del Khabour en el curso de sus campañas. la ciudad caravanera de Palmira controla todos los intercambios civiles y militares de la re­ gión. 1934. Poidebard. ha­ bía sido testigo de la sustitución de los partos arsácidas por los persas sasánidas provocó incesantes guerras a lo largo de todo el siglo in. entre el 161 y el 167. B. La política expansionista se había puesto de moda con Lucius Verus. La trace de Rome dans le désert de Syrie. la parte occidental de la Jordania actual). El número de legiones. 1994. reina de Palmira. mucho más que en otros lugares. los valles del Éufrates y el Tigris avanzan como dos avenidas. Trajano había intentado anexionarse Mesopotamia. En el norte. Chapot. L a F R O N T E R A E ST E Generalidades Casi sin advertirlo. La frontiére romaine de l'Euphrate. 1990. The Limits o f Empire. Isaac. Nisibe y Singara pertenecían a Roma. el desierto aísla Palestina. Siria y Fenicia.). E.1 0 6 Aquí. pero un conquistador procedente del oeste se vería obli­ gado a descender hacia el sur y. 106. The Rom án and Byzantine Army in the East (E. se había visto obligado a fijar la frontera del Imperio en el curso inferior del Éufrates. en medio de esa crisis se impone la figura excepcional de Zenobia. por tanto. 1907. siempre presentaría a su enemigo el flanco izquierdo. Dabrowa.

240

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

llega a las cuatro bajo Tiberio, seis con Vespasiano, siete con Trajano, ocho en la época de Antonino Pío, diez con Caracalla y doce con Aureliano, lo que supone aproximadamente un incremento de treinta mil a ciento cincuenta mil hombres; ese aumento constituye un m o­ vimiento inverso del que se puede observar en la mayor parte de las demás fronteras. Sin embargo, ni siquiera a finales del siglo m, los efec­ tivos reunidos en ese sector llegarán a alcanzar los reagrupados frente a los germanos, por detrás del Rin y, especialmente, detrás del curso superior del Danubio. Por otro lado, no parece que en esa región se haya construido nunca una defensa lineal. Es posible distinguir aquí cuatro sectores principales. Capadocia Reducida a provincia en el 17 dC., Capadocia, que hace frente a Armenia, contó siempre con dos legiones: en Melitene, al sur, acam­ paba la X II Fulminata; la fortificación de Sadag (Sataía), al norte, albergaba, en principio, a la X V I Flavia y, posteriormente, a la X V Apollinaris. Siria Con el fin de sim plificar la exposición, excluiremos Judea o Palestina de lo que se ha denominado Siria. Por el contrario, es pre­ ciso incluir por el norte la Comagena, anexionada por Tiberio, aban­ donada por Calígula en el año 38, y ocupada de nuevo por Vespasiano, de manera definitiva, en el 72. Por la misma razón, la ciudad carava­ nera de Palmira, tan importante desde el punto de vista militar, forma parte del mismo sistema estratégico, aunque haya gozado de cierta au­ tonomía (de hecho, conoció casi siempre un régimen de protectorado), y Dura-Europos, donde se encontraba una cohorte, servía de posición avanzada. En ausencia de defensas lineales, el eje principal de esta organi­ zación militar se hallaba constituido por grandes campamentos legio­ narios, de los que raramente se encontraban en funcionamiento más de tres a la vez: Emesa albergó los dos primeros siglos de nuestra era a la III Legión Gallica, que partió muy pronto hacia el sur de Fenicia; Laodicea recibió, en el siglo i, la VI Ferrata, y la II Trajana a principios del siglo ii; en Cirrus se encontraban la X Fretensis, en la época julioclaudia, y la IV Escita, a continuación; a partir de principios del siglo i i , acampa en Samosata la X V I Legión Flavia. A partir de Septimio Severo, a estas unidades hay que añadir la I y la III Legiones Partas, así como numerosos auxiliares, en especial de caballería, durante la

LA ESTRATEGIA

241

crisis del siglo III, e igualmente a partir de los Flavios o de Trajano, la ñota de Siria (ciassis Syriaca). Finalmente, Aureliano instaló en el sur de Fenicia la I Legión Illyriciana. Todas esas tropas debían controlar por encima de todo los vados, las fuentes y los puentes; esos lugares, militarmente sensibles, estaban protegidos por numerosos puestos, a menudo sencillas torres. Una red de caminos ponía en contacto los di­ ferentes elementos de ese sistema: pero esa organización estratégica no alcanzó verdaderamente la perfección hasta la época de la Tetrarquía, cuando se proveyó convenientemente de fuertes la strata Diocletiana ,1 0 7 la ruta Damasco-Palmira-Soura. Judea o Palestina Más al sur, Judea presenta un caso particular. Reducida a pro­ vincia en el 6 dC., y ampliada con el Haurán en el 34 y con Galilea en el 39, fue foco de importantes levantamientos en el 66-70 y en el 132-135; a finales del reinado de Trajano, algunos judíos de la diáspora habían fomentado igualmente el conflicto con el Imperio. Es decir, las tropas instaladas en ese territorio debían vigilar tanto a los sedentarios como el desierto. Lo más frecuente era que se dedi­ caran a esa tarea dos legiones, la X Fretensis, instalada en Jerusalén a partir de Vespasiano, y la VI Ferrata, que, a partir de Adriano, acampó al norte del país, en Caparcotna. Arabia El flanco de Palestina, la actual Jordania, se hallaba protegido por la provincia de Arabia,1 0 8 donde no se encuentra más que una legión, quizá la V I Ferrata inmediatamente después de la anexión, a princi­ pios del siglo II, y seguramente la I II Cirenaica a partir de Adriano. El cuartel general se encontraba en Bosra. La columna vertebral del sis­ tema defensivo de este sector la constituía la «nueva ruta» de Trajano, que discurría de Bosra a Áqaba, pasando por Gerasa, Ammán y Petra. A lo largo de ese eje se habían levantado numerosos fortines y torres, especialmente en la zona meridional. Para vigilar el desierto se envia­ ban patrullas a gran distancia, hasta el Hedjaz y los límites del Nefoud.1 0 9

107. V. Chapot, op. cit., p. 250. 108. S. T. Parker, X I Ié Congrés du limes, 1980, pp. 865-878; D. L. Kennedy, Román Frontier in North East Jordán, 1982; G. W. B ow ersock, R om á n Arabia, 1983; véase n. s, Í09. M. Speidel, Latomus, XX XIII, 1974, pp. 934-939; M. Sartre, Trois études sur l'Arabie, 1982.

242
L A FRONTERA SUR

ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO

En caso de necesidad, Palestina y Arabia podían recibir socorros del ejército de Egipto. Con el estudio de este último pasamos a la fron­ tera sur del Imperio, un sector que los estrategas romanos considera­ ban secundario y donde volvemos a encontrar lo mismo que había sucedido en Germania: los efectivos iniciales disminuyen rápidamente. Además, nos hallamos ante una notable particularidad: el número to­ tal de soldados que sirven en esa frontera es muy bajo, hasta el punto de que tres provincias, la Cirenaica y ambas Mauretanias, sólo están defendidas por auxiliares, situación que, en la frontera norte, única­ mente sucede en Retia y Nórica con anterioridad al reinado de Marco Aurelio. Egipto El ejército romano de Egipto1 1 0 lo encontramos ya organizado a partir del año 29 aC. Esa provincia constituye un caso particular por muchos motivos. En primer lugar, los limos del N ilo ofrecen una im­ portante producción de cereal que, en la época julio-claudia, repre­ senta el capítulo esencial del aprovisionamiento de Roma. Después, desde el punto de vista jurídico, depende por entero de la autoridad del príncipe: de alguna manera se presenta como una conquista per­ sonal que Octavio habría hecho después de la batalla de Accio, con­ vertida en una inmensa propiedad imperial, de tal manera que los se­ nadores quedan cuidadosamente descartados. Finalmente, la ciudad más importante de la región, Alejandría, no está situada «en Egipto», sino «contra Egipto», al menos a los ojos de algunos de los antiguos. Desde el punto de vista militar, esa ciudad tiene gran importan­ cia. En efecto, la estrategia adoptada por los romanos en esta región no tiene equivalente alguno en ninguna otra parte: las defensas no se hallan dispuestas siguiendo una línea este-oeste, protegiendo el norte contra el sur, como se podría esperar después de haber observado lo que sucedía en los sectores septentrionales y orientales. Se constata, por el contrario, que aquí los romanos pusieron en marcha una orga­ nización enteramente inédita, adaptada a las realidades jurídicas y eco­ nómicas del país. En efecto, no existe en Egipto un sistema defensivo propiamente dicho. Las tropas se concentran en el campamento de Nicopolis, cerca
110. J. Lesquier, L'armée romaine d ’ Egypte, 1918; R. Cavenaile, Aegyptus, L, 1970, pp. 213-320; N . Criniti, Aegyptus, L ili, 1973, pp. 93-158, y LIX, 1979, pp. 190-261; R. Alston, Soldier and Society in R om án Egypt, 1995, Londres-Nueva York.

LA ESTRATEGIA

243

de Alejandría. En la época de Augusto, ese ejército cuenta con tres le­ giones (III Cirenaica, X II Fulminata y X X II Deiotariana); a esos efec­ tivos habría que añadir lógicamente los auxiliares, así como una flota, la cíassis alexandrina, construida, sin duda, por iniciativa de Augusto. La X II Fulminata abandona la zona desde la época de Tiberio y es po­ sible que, en tiempos de Trajano, le tocara el turno de partir a la III Cirenaica. Además, la X X II Deiotariana desapareció durante la gue­ rra judía. En Nicopolis nada más permanece una unidad, la II Trajana, creada por el emperador del que toma el nombre, y cuyo destino se identifica a partir de ese momento con el de la provincia donde se en­ cuentra de guarnición. Pero eso no es todo: además del extenso cam­ pamento situado cerca de Alejandría, el ejército romano de Egipto dis­ pone de una serie de fortines instalados unos a lo largo de la gran ruta que bordea el Nilo, principal eje de esa organización estratégica, y otros en puestos avanzados, en las márgenes del desierto y en los oasis. Así, las unidades que aseguran la defensa de esta provincia se dis­ ponen de norte a sur y no, como podría esperarse, en dirección esteoeste. Por otra parte, los efectivos disminuyen a lo largo del siglo i. Cirenaica En Cirenaica podemos estudiar otro sistema defensivo del de­ sierto,111aunque las fuentes sean bastante escasas. El objetivo de los estrategas debía consistir en garantizar la seguridad de la Pentápolis y de la fértil llanura situada cerca del Mediterráneo. R. G. Goodchild consideraba que no era del todo imposible que esa provincia dispu­ siera de una organización militar desde el siglo i, que se habría re­ forzado en primer lugar después de la insurrección judía que estalló el año 115, y sobre todo durante la crisis del siglo m. La protección de hombres y bienes dependía fundamentalmente de la piedra: se ha­ bían reparado granjas fortificadas y pequeños campamentos, y las ciudades se habían rodeado de murallas. La guarnición de Cirenaica estaba formada por una o dos cohortes auxiliares; en caso de crisis, llegaban legionarios de las provincias vecinas. En cuanto a los re­ cintos descritos por R. G. Goodchild, muchos parecen bastante tar­ díos, y serían contemporáneos en buena medida de la gran crisis del siglo III.

111. n.os 940-942.

R. G. Goodchild, Libyan Studies, 1976, pp. 195-209; L'Année épigraphique, 1983,

244

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

África-numidia La situación se presenta con otro aspecto bien diferente en la cer­ cana Africa,1 1 2 de la que Numidia fue desgajada por Septimio Severo. En efecto, esa región estaba más poblada y era con mucho más rica. Desde mediado el siglo i, tendió a sustituir a Egipto como productora del grano destinado a la alimentación de los romanos, lo que habla de la importancia de esos territorios. La organización defensiva sufrió una evolución bien conocida en sus rasgos más generales. En la época de Augusto, el procónsul man­ daba dos legiones, quizá tres, y está aún por determinar el lugar de ubicación de la guarnición. Es necesario subrayar el carácter excep­ cional de ese poder militar: normalmente, un magistrado de ese rango no tiene autoridad sobre todo un ejército. Antes del 14 de nuestra era, al menos una de esas dos legiones, la III Augusta, se instala quizá en Hai'dra; antes del final del reinado de Tiberio es la única que queda en África y, desde ese momento, su historia se confunde con la de la pro­ vincia. Con Calígula la situación pasa a ser la normal: el ejército, que deja de estar a las órdenes del procónsul, se confía a un legado pro­ pretor, subordinado directamente al emperador. Bajo Vespasiano, el cuartel general pasa a Tebessa, ciudad situada a 35 km al oeste de Haídra, ignorándose los motivos de ese traslado. Finalmente, entre el 115 y aproximadamente el 120, la III Legión Augusta se instala en Lámbese, al norte del Aurés; permanece allí dos siglos excepto durante algunos años: queda disuelta en el 238 y se vuelve a rehacer en el 253, El dispositivo militar de los siglos n y m se conoce bastante bien: se han llevado a cabo excavaciones,1 1 3 apoyadas por la fotografía aérea,15 4 y se han realizado investigaciones sobre el terreno, en el sur de Tunicia1 1 5 y en Libia.1 1 6 El Aurés se halla rodeado por una ruta guar­ necida de fortificaciones. El Africa útil se encuentra separada del de­ sierto por otra vía, igualmente provista de campamentos y dividida en tres secciones, los sistemas de Numidia, de Tripolitania occidental y de Tripolitania oriental. Se instalaron puestos avanzados en el de­ sierto, por ejemplo en Messad y Ghadamés, mientras que se situaban algunas otras guarniciones al norte de la zona militar. Se ha observado la presencia de defensas lineales en Tunicia y en Argelia, sobre todo al
112. Y. Le Bohec, La I I I é Légion Auguste, 1989 y Les unités auxiliaires en Afrique et Numidie, 1989. 113. G.-Ch. Picard, Castellum Dim m idi, 1947. 114. J. Baradez, Fossatum Africae, 1949, 115. P. Trousset, Recherches sur le limes tripotítanus, 1974. 116. Num erosos artículos de R. Rebuffat; véase, p. ej., en Armées et fiscalité, 1977, pp. 395-419.

LA ESTRATEGIA

245

sur del Aurés: la Seguía bent el-Krass, que data sin duda de principios del siglo II, dibuja un arco de 60 km al sur del uad Djedi. Desde el de­ sierto hacia el norte, si practicamos un corte transversal, está consti­ tuida por un talud, una berma, un foso, una segunda berma y un muro, normalmente de piedra. Sobre el plano se distingue una red de co­ municaciones, campamentos y torres, construidas a caballo sobre el muro o detrás de éste, e incluso aisladas. Mauretania Cesariana Cuando se pasa de Numidia hacia el oeste, el mundo romano se estrecha; la frontera se acerca al litoral. La defensa de Mauretania Cesariana1 1 7 queda abandonada a los auxiliares; destacamentos de las flotas de Alejandría o de Siria vienen, en ocasiones, a fondear en los puertos de la provincia. La estrategia presenta aquí una cierta origi­ nalidad, pues descansa en dos elementos. Cherchel, lugar en que re­ side el procurador-gobernador, alberga casi siempre a los soldados, entre ellos a la marinería, y ese papel militar de la principal ciudad de la provincia lleva a hacemos pensar en el desempeñado por Alejandría en Egipto. Por otro lado, una serie de campamentos situados a lo largo de un eje viario en dirección este-oeste separa el mundo romano de la Mauretania independiente. Con Trajano, esa frontera se apoya en el uad Chelif; se prolonga por el oeste hasta alcanzar Ain Temouchent, y por el este hasta Sour el-Ghozlane, la antigua Aumale. En tiempos de Septimio Severo se instaló una «nueva pretentura»; esa ruta, pro­ vista de fortificaciones, pasa más al sur y discurre desde Tarmount, al norte del Chott el-Hodna, hasta Tlemcen y Marnia. La primitiva Mauretania Cesariana raramente se alejaba más allá de 50 km del li­ toral; la segunda representaba como media el doble de la superficie inicial. Mauretania Tingitana Desde el punto de vista militar y económico, las dos Mauretanias no tienen en común más que el nombre. Hay historiadores que pien­ san incluso que nunca existió una vía de comunicación terrestre en­ tre ambas. De hecho, la Mauretania Tingitana1 1 8 se presenta como un

117. N . Benseddik, Les troupes auxiliaires de l’armée romaine en Maurétanie Césarienne, 1982; Y. L e Bohec, «Frontiéres et limites militaires de la Maurétanie Césarienne sous fe HautE m pire», Mél. P. Salama, París, 1999, pp. 111-127. 118. H . Nesselhauf, Epigraphica, X II, 1950, pp. 34-48; M. Roxan, Latom us , X X X II, 1973, pp. 838-855; Y. L e Bohec, Cahiers, pp. 20-21 y 23-24.

246

ACTIVIDADES DEL EJÉRCITO

territorio aislado, cuyos contactos materiales y administrativos la unían más a Hispania que al resto del Magreb. No obstante, su organización defensiva no se halla desprovista de originalidad.1 1 9 Se basa también en el empleo exclusivo de auxiliares. Cubre toda la provincia una serie de campamentos, particularmente densa alrededor de Volubilis: no se distingue una franja este-oeste aná­ loga a la que existe en la Cesariana, pero los arqueólogos han descu­ bierto y estudiado una defensa lineal, que nace en el litoral, aproxi­ madamente a 6 km al sur de Rabat y parte en dirección este unos 12 km. Comprende una fosa, un muro de piedra, situado inmediatamente al norte, y una berma que se coloca entre ambos, más algunas torres. La posición y la planificación de ese obstáculo muestran la evidencia de que únicamente tenía por misión proteger la colonia de Sala, que se encontraba cerca del emplazamiento de la actual Rabat. Conclusiones sobre la frontera sur En la Mauretania Tingitana no debían de encontrarse demasiados soldados. Esa debilidad de efectivos caracteriza además a todo el con­ junto de la frontera sur: si a las tropas de Egipto y Cirenaica añadi­ mos las que se encontraban en el Magreb, se llega a un total aproxi­ mado de 60.000 hombres en la época de Augusto. Pero esa cifra va decayendo rápidamente: pasa a 50.000 bajo Tiberio, a 40.000 con Claudio, y se estabiliza en 30.000 soldados de Trajano a Diocleciano. Parece muy modesta si. se piensa en la misión que esos soldados debían cumplir, la de vigilar un territorio que transcurría desde el Atlántico hasta el mar Rojo. Esa disminución muestra claramente que la seguridad de la región no preocupaba demasiado a los estrategas romanos: si re­ cordamos la importancia económica que Africa tenía para el Imperio, esa «despreocupación» no se puede explicar más que por el éxito de la pacificación y de la romanización de las provincias implicadas.

L a H is p a n ia T a r r a c o n e n s e

Otro caso particular lo representa la Hispania Tarraconense,1 2 0 que, efectivamente, no tiene ninguna frontera común con los países bárbaros y, sin embargo, alberga soldados. La finalización de la con­ quista se halla marcada por una serie de operaciones en el noroeste
119. M . Euzennat, Le limes de Tingúeme, 1989, París. 120. P. Le Roux, L'armée romaine... des provinces ibériques, 1982 (véase A. Tranoy, La Galice romaine, 1981, pp, 167-178).

LA ESTRATEGIA

247

entre el 29 y el 19 aC., en el curso de las cuales se hizo famoso Agrippa. Intervienen entonces alrededor de ocho legiones: una I (sin duda, la I Augusta), la II Augusta, la IV Macedónica, la V Alondra (o la X VI), la V I Victrix, la IX Hispana, la X Gemina y la XX. Desde la época de Tiberio no quedan más que tres, la V I Victrix, la X Gemina y la IV Macedónica. Esta última parte, a su vez, y los efectivos caen a dos unidades bajo Claudio, y a continuación a una con Nerón, después de la partida de la X Gemina. Galba crea en la provincia la V II Gemina y parte con ella. Después de un breve periodo que es testigo del re­ greso a Hispania de la X Gemina junto con la I Adiutrix, Vespasiano decide que ese sector sólo contará con una legión, la V II Gemina, que permanecerá aquí hasta el fin del Alto Imperio. Por lo general, se cree que esa unidad iba acompañada de un número muy escaso de auxi­ liares. La organización defensiva de esa provincia tiene en cuenta las necesidades de la estrategia local: no se trata de defender una fron­ tera contra un enemigo, sino de vigilar a los indígenas más turbulen­ tos y garantizar la seguridad de las explotaciones mineras. Según P. Le Roux y A. Tranoy, no hay por tanto una zona militar que presente el aspecto de una franja, no hay un limes, com o en Britania, el Rin o el Danubio, sino un centro principal y posiciones anejas. El cuartel general se hallaba instalado en León (cuyo nombre deriva de la pala­ bra legio ), en un gran campamento de 570 por 350 m, lo que repre­ senta casi 20 ha. En Rosinos de Vidríales se ha excavado otro recinto que rodea un terreno de casi 5 ha y que albergaba un ala de caballe­ ría. Finalmente, una o varias cohortes tenían por misión la de vigilar la ora marítima, en el litoral mediterráneo. En total, menos de diez mil hombres tenían como cometido el de garantizar la seguridad de Hispania.

E l b a l a n c e e s t r a t é g ic o

Un buen indicador de la evolución de la estrategia imperial, nos lo proporciona la distribución de las legiones. En el cuadro de la pá­ gina siguiente podemos, por una parte, observar la'evolución de los efectivos en el interior de cada zona y, por otra, hacer comparaciones para cada periodo entre los diferentes sectores. La distribución de las legiones Este cuadro muestra que, en los inicios del Imperio, Renania y África representaban los sectores considerados más expuestos; por otro

de Britania.248 ACTIVIDADES D E L EJÉRCITO lado. sobre todo. aca­ barían por hacer estallar las defensas del Imperio. Augusto Tiberio Claudio Vespasiano Trajano Antonino Interior Italia lliriaDalmacia Macedonia Total Frontera norte Britania Rin Danubio Total Frontera este Frontera sur Egipto África Total Hispania 3 2* 5 5 2 2 4 3 2 1 3 2 2 1 3 1 2 1 3 1 1 1 2 1 3 4 4 6 7 8 5* 4 9 8 3 11 4 7 8 19 4 7 6 17 3 4 12 19 3 4 10 17 3 2 (?) 2 Caracalla Aureliano 1 1 1 1 g 2 1 1 1 1 3 4 13 20 3 4 12 19 10 12 1 1 2 1 1 1 2 1 * Mínimo . y aún más la de Oriente. por el contrario. se había constituido. parece claro que los estrategas romanos consi­ deraron siempre que la principal amenaza procedía de Germania y no de Irán. una importante concentración. mientras que. los alanos y los suevos quienes. de Hispania y de África conocieron una cierta reducción de sus efectivos. los alamanes y los godos. pero esos genera­ les se equivocaron en un aspecto: esos bárbaros franquearon el Rin y no el Danubio. Su cálculo no era erróneo: son los vándalos. se reforzaba la defensa del Danubio. a la que los historiadores nunca han concedido el valor que se merece. en Iliria y Macedonia. después de los francos. los ejércitos del Rin. N o obstante. Después de un periodo de experimentación más o menos largo.

y para combatir con las ma­ yores oportunidades de éxito. para ocupar su lugar en una columna desplazándose o en el campo de batalla. debían haber adquirido ciertos conocimientos. sin los ejercicios de instrucción. de vías. era necesario disponer. así como para organizar un sistema defensivo. La estrategia y la táctica que convirtieron en una potencia a Rom a no podían aplicarse sin una preparación intensiva. para disponer las tropas antes del combate. Las mismas exigencias habían sido formuladas a propósito de la táctica estudiada en el capítulo precedente: para cons­ truir un campamento de marcha. para cons­ truir las fortificaciones y las defensas lineales. Y los oficiales. la estrategia diseñada por Roma se basaba en varios elementos: sin olvidar a los dioses. Pero estos últimos. tenían la obligación de estar preparados en esas múltiples tareas.LA ESTRATEGIA 249 Conclusión Por tanto. . para elegir un emplazamiento en el que pasar la noche. era necesario que el legionario hubiera aprendido bien su oficio. murallas y soldados. fundamen­ talmente.

PROSPERIDAD Y ROMANIZACIÓN .T ercera parte EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO.

En un contexto de guerra civil aún podía hacer más: las tropas de una pro­ vincia.1 Los cambios se manifiestan esencialmente en dos campos y. apoyándose en sus habitantes. esbozar las líneas generales de tales aconteci­ mientos. de mantenimiento del or­ den. Algunos dirigieron vastas operaciones y llevaron sus triun­ fos al Capitolio. Campbell. B. 156. por tanto. aquél poseía perma­ nentemente un peso específico con el que era necesario contar. sin su­ brayar que este o aquel elemento había sufrido modificaciones en uno u otro momento. y algu­ nos más incluso embarcarse en guerras sin gloria que se semejaban mucho a simples operaciones de policía. 1984. Por tanto. Sin entrar en detalle. Le Bohec. se encontrará un complemento bibliográfico para cada reinado en Y. algunos soberanos trataron de adaptar aquellas estructuras que podían parecer obsoletas. se esforzaron por aplicar una política. . o casi todos. GUERRA Y POLÍTICA Hasta el presente ha parecido preferible estudiar el ejército ro­ mano examinando sucesivamente cada uno de sus aspectos. The Emperor and the Román Army. La I I I é Légion Auguste. En segundo lugar se observa la intromisión del ejército en la vida política: al ostentar el príncipe la jefatura. defensiva u ofensiva. 1989. Pero otros debieron disimular sus desastres. conviene. previendo el futuro o extrayendo lecciones de los fraca­ sos. podían quitar o poner sobera­ i.C a p ít u lo VII HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO. No obstante. Todos los empe­ radores. en los asuntos propiamente militares. los investigadores señalarán -—y quizá lamentarán— que no exista ninguna historia militar del Imperio. sería imperdonable sacrificar su evolución en un libro de historia. Además. Es evidente que no podríamos plantearnos re­ sumir aquí los principales acontecimientos ocurridos en la cuenca me­ diterránea en el curso de los tres primeros siglos de nuestra era. en primer lugar. Véase igualmente p. Oxford.

no se puede dejar de subrayar la obra prodigiosa llevada a cabo en la época de Augusto. Pensamos. Petit.). enfrentados a la fuerza de los acontecimientos. des provinces ibériques. 1984. Organización y revueltas nacionales Por lo que se refiere al siglo i en conjunto. Aurelius Victor. 4.8 en especial las transformaciones queridas por 2. Keppie. 3. du­ rante un largo periodo. Aurelius Victor. 1974. P. sino que recogió la herencia del ejército republicano. 6. y E. . y ahí es cuando intervenía el ejército. Piganiol. cit. 32: «Augusto no tenía nada de jefe de guerra. Luttwak. I. Es evi­ dente que no fue el inventor de todo. 4.4 se cons­ tata que los reinados y las dinastías. De Caes.. se corresponden también muy a menudo con grandes movi­ mientos de la historia. otorga a ese príncipe un trato más halagüeño.. Le Roux.. sus sucesores se limitaron a reformar lo que ya estaba en funcionamiento: transformando «el ejército experimen­ tal» en «ejército permanente».254 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO nos. Le Roux. o bastante habilidad en la elec­ ción de colaboradores competentes para constituir con ellos el grupo de íntimos. fr. Sin embargo.7 haciéndose eco de una tra­ dición antigua. 1. con él. H. I.). op. pp. L.6 insistiendo en el hecho de que raramente se presentaba en persona en el campo de batalla. 5.5 A ugusto y e l n a c i m i e n t o d e l e j é r c it o im p e r i a l A menudo.. véase P. A. The Making o f the Román Army. que constituyen indicativos có­ modos.» 7.. La grande stratégie de l ’empire romaine (trad. P. 225: «Augusto tuvo un es­ caso talento como general». cit. los historiadores contemporáneos se han puesto de acuerdo para negar las cualidades militares de Augusto.. L'armée romaine.a ed. Le Roux. Por ejemplo. N. 83 y 127. 1982. 1 . Histoire de Rome (5. Tácito. pp. Ese fenómeno puede explicarse de diferentes maneras: seguramente. P. Sobre los principales movimientos cronológicos. p. p. Londres. que es necesario rehabilitar a Augusto como general. en otros casos se ha dado la situación contraria: la me­ diocridad de un gobernante y de sus consejeros. algunos soberanos han tenido personalidad su­ ficiente como para marcar su época.3 Al examinar en conjunto el periodo a que nos referimos. 1987. 8. ha podido provocar una revolución de pala­ cio. Histoire genérale de Vempire romain. op. Ahí reside el «secreto del Imperio» evocado por Tácito2 y estu­ diado recientemente. 127 ss.

a su vez. la diferencia entre unidades auxiliares y legiones. en par­ ticular Octavio y Antonio. Sin duda. se contaron entre sus más eficaces generales. todo ello se remonta a los inicios del nuevo régimen. Aug. Podríamos citar muchos nombres junto a los de Caius Sentius Satuminus.. Tiberio. Cayo César. Augusto lo supo organizar muy bien. su yerno Agrippa. Dion Casio. Se sabe que se casó dos veces. los modelos de reclutamiento y la estrategia puesta en marcha en las fronteras. II. la organización del ejército tal como podemos verla en el Alto Imperio data de su reinado. pero la coincidencia que más favoreció a Augusto es que fue capaz de encontrar a sus me­ jores cuadros en su propio entorno.9Es cierto que no lo cons­ truyó todo a partir de la nada: la República había dispuesto ya de fuerzas bastante bien estructuradas para conquistar una buena parte del mundo mediterráneo. En primer lugar. 1 / Scribonia + Augusto 2/ + Libia + Tiberio Claudio Nerón Julia + Agrippa Tiberio Druso + Antonia Minor Cayo César Germánico 9. no conviene otorgar a una sola persona todo el honor por esas innovaciones. el papel del soberano adquiere gran im­ portancia: es él quien decide en último término y también reposa so­ bre él la responsabilidad de la elección de sus consejeros. Druso y Germánico. XXIV-XXYT y XLEX. Pero la distinción entre la guarnición de Roma y las de provincias. en un régimen monárquico. Suetonio. LIV. 25. Es verdad que la Guerra Civil hizo salir a la luz a una amplia serie de grandes generales que. el mando de unas y de otras. 5. Herodiano. Pero no es éste nuestro propósito. 11. pero también sus hijastros. . no obstante. así como su nieto.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 255 César e impuestas después por la guerra civil que vio cómo los anti­ guos miembros del triunvirato entraban en conflicto entre sí. Ahora bien. 5-6 (importante). Lucius Domitius Ahenobardus y el del malogrado Publius Quinctilius Varus. formaron a sus sucesores (de la misma manera en que fueron las conquistas de la Revolución las que proporcionaron a Napoleón la mayor parte de sus mariscales).

eds. Druso y Tiberio ocupan Retia y la Vindelicia. Lucius Calpurnius Pisón había hecho ya en Mesia una ex­ hibición de las armas romanas. Schluter y R. En primer lugar. pues los soldados romanos se batían por todas partes.256 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Por otra parte. Primero. por otra. el del Rin y el del Danubio. Pero Arminius. Algunas operaciones de Tiberio y de Germánico permiten cuando menos esta­ bilizar el frente. a las que añaden la Nórica. Los acontecimientos más importantes suceden so­ bre todo entre el 12 y el 10: Tiberio acaba por pacificar los territorios situados en la margen derecha del Danubio. Entre el 12 y el 9 consigue alcanzar el Elba al término de una serie de brillan­ tes campañas.). se necesitaba un gran número de oficiales valero­ sos. todas esas operaciones combinadas 10. Esa conquista. se dedicó a conseguir de una vez por todas el sometimiento de Hispania. en un lugar que acaba de ser descubierto (Kalkriese). Pueden dis­ tinguirse cuatro sectores principales de actividad militar. el propio Augusto. no obstante.. no estaba finalizada aún por completo: la zona noroeste de la península seguía siendo in­ domable. hacen sufrir un revés a Lollius. Son. El mismo año. Wiegels. Parecía muy probable que Augusto tratara de ampliar los límites del Imperio hacia el Elba. Druso emprende la fortificación de esa frontera. después del desastre que hace sufrir a Varus en el 9 de nuestra era. le tocó el turno a los grandes valles. Tiberio consolida la parte defensiva de su obra en el 8-7 aC. emprendida al final del siglo III aC. y en el 4 dC. . por una parte.. Osnabrück. la Panonia había sido ocupada desde el año 19 y. y en el 7 aC. lo que no impidió el resurgir de los conflictos en el año 16 aC. En segundo lugar. Paralelamente. quien volvió a instaurar el orden perturbado por los indígenas. con la colaboración de Agrippa..1 0 consigue que los estrategas romanos entren en razón y renuncien definitivamente a cual­ quier ampliación importante de su dominio sobre Germania. pero fallece en el viaje de regreso. Aquitania se vio recorrida por las tropas de Marcus Valerius Messalla Corvinus. 1999. y con el fin de garantizar la seguridad de las rela­ ciones entre la Galia e Italia. en el año 29. en el 13. y entre Roma y esa fron­ tera septentrional. es la frontera norte la que más preocupa a Augusto. Rom. Pero la frontera norte comprendía dos sectores. Se conmemoró ese éxito con el célebre trofeo de la Turbia. desde el 16 aC. después de que otros prepararan su acción. El sector norte comprende igualmente las regiones danubianas. En el 15 aC. Durante diez años (del 29 al 19) combatieron siete legiones con sus correspondientes auxiliares. era necesario acabar la conquista de los Alpes: en el año 25 fueron sometidos los salasios. Germanien und die Ausgrabungen von Kalkriese (W. los sicambros quienes.

Oriente es el tercer sector que solicitará la dedicación de Augusto. y el 9 dC. En esta ocasión. Para acabar.. queda dividida y. Conquistado inmediatamente des­ pués de la batalla de Accio (31 aC. el célebre Herodes. cuyo rey Marbod luchó contra Tiberio desde el 6 hasta el 9. Esa guerra hizo aún más daño si se tiene en cuenta que en el año 6 dC. Crimea y el Ponto. En primer lugar. el más conocido de los cuales es. y el 4 dC. el emperador refuerza allí la presencia romana: en el año 25 redujo la Galacia a provincia. la frontera meridional plantea problemas diferentes en sus sectores oriental y occidental. La seguridad de esa región quedaba también garantizada por la imposición del protectorado a los reinos de Tracia. Judea. No obstante. se basan más en la diplomacia que en la guerra: en el año 20. (mantiene ese estatuto hasta el año 42). se ve obligado a reprimir una insurrec­ ción en el sur. Egipto constituye rápidamente una base de partida para expediciones lejanas: el primer prefecto (go­ bernador). fi­ nalmente. entregada a manos de reyes. envía a Armenia a su nieto Cayo César. La provincia de África conoció dos grandes oleadas de guerras: entre el 35 y el 20 aC. se habían sublevado Panonia y Dalmacia. después. entre el 1 aC. Cornelius Gallus. a continua­ ción.. confiada a prefectos a partir del 6 dC. Para finalizar este breve análisis debe indicarse que las dificulta­ des parecen acumularse hacia finales del reinado. Las relaciones con los partos. Tiberio recibe las enseñas que habían arrebatado a Crassus y a Marco Antonio (esa escena se representó en la coraza de la célebre estatua de Augusto hallada en Prima Porta). Pero la céltica Bohemia fue invadida por los marcomanos. Aelius Gallus explora Arabia: se trató de un in­ tento de expansión hacia oriente que fracasó. el balance continúa siendo importante y los historiadores tienen demasiada tendencia a ol­ vidarlo: por una parte. sin duda. Recordemos finalmente —aunque ese hecho no haya tenido relación alguna con la historia militar— que se pre­ sentan ante la corte imperial embajadores procedentes de los princi­ pados de la India. lo mismo que el de C. que muere al acabar su misión. Petronius en dirección a Etiopía (esos acontecimientos ocurrieron entre los años 24 y 21).HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 257 permitieron alcanzar el Elba también desde el Danubio. los pueblos sublevados son los nasamones de Tripolitania.). la segunda serie de problemas se encuen­ tra mal datada: se la sitúa entre el 1 y el 6 de nuestra era o entre el 1 aC. con las revueltas de Panonia y Dalmacia en el 6 dC. relativamente tranqui­ las. la guerra de Marbod del 6 al 9 y el desastre de Varus ese mismo año. las conquistas cubren territorios inmensos (no­ . los musulames de la región de Tebessa y los gétulos que se dedican al nomadeo entre el desierto y el África «útil». Roma combatió a los garamantes de la actual Fezzan.

Tácito. 52. los musulames.1 2junto con Druso. 39. Druso fue enviado a Iliria. An. 20-21. no lo olvidemos. Tácito. creemos que es necesario rehabilitar. Tiberio. Inmediatamente después de esos acontecimientos. Tácito.1 4Parece ser que Tiberio no se disgustó demasiado al constatar 11. Tib. 4.. Suetonio. margen derecha del Danubio.. 13. y ya sea el mérito de los propios soberanos o de sus consejeros. donde se redondeó el dominio de Roma: desde el año 17. en Judea. 16 y s. incluso rayana casi en la monstruosidad. III. II. llamado Tacfarmas. juguete de sus libertos y de sus sucesivas esposas que no se privaban de burlarse de él continuamente y en público.258 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO roeste de Hispania. Egipto. Alpes. 31 y s. y Tracia se agitó en los años 20-22. fueron anexionados en el año 34. 50 y s... Los su c e so re s de A u g u sto en e l s ig lo i Los Julio-claudios Entre los sucesores de Augusto. . Capadocia fue convertida en provincia. An. An. Es el caso de Tiberio. en cuanto a Claudio. Por esas dos razones. En esa zona. XXXI. el ejército dependía del Senado. y 23-26. pero su reinado había comenzado mal: las legiones de Panonia y Germania estaban amoti­ nadas.1 3 África y la Galia conocieron las crisis más agudas. IV. I. Armenia en reino pro­ tegido. Calígula y Nerón. en la que. Pero lo que mejor caracteriza la época de Tiberio son las revueltas nacionales. io reconoce a pesar de su aversión por Tiberio. provincialización de Galacia y Judea). por otra parte. el he­ cho es que sus reinados estuvieron marcados por numerosos éxitos. a una sedición que se extendió. un desertor. al menos la obra de su rei­ nado en el aspecto militar. empujó a su pueblo. I. él mismo las había acompa­ ñado en una expedición más allá del Rin (14-17). En la primera de las provincias citadas. Germánico las habían sometido de nuevo a la disciplina y. Tácito. 14. y los Estados de Filipo. 32 y 35.4 7 1 . Sin embargo. pasa por ser un borracho. 5. 12. la obra institucio­ nal y estratégica de la que hemos hablado antes no puede dejarse en el olvido. seña­ lemos igualmente la creación del protectorado de Moravia. envía a Germánico a Oriente (18-19). si no la figura de Augusto como general.. 13... muchos presentan una persona­ lidad desequilibrada. . se había revelado como un buen general11antes de acceder a la púrpura. para controlarlas mejor. El primero de esos príncipes. III. Esos progresos no impiden que la situación se tense de nuevo hacia finales del reinado. 3. 3.

además. por el nombre de sus jefes. de Ptolomeo. la puesta en marcha de una nueva política africana. 17. los soldadosrespetaron a ese go­ bernante. Claudio tuvo proble­ mas: en Germania debió enviar a Vespasiano1 9 a Estrasburgo para vi­ gilar a los catos. n. Cuando Claudio llegó al poder. Esos éxitos convierten el reinado de Claudio en una etapa importante dela historia militar de Roma. A n XII. An.1 7 quien. An.. 16. 18-19. Tácito. 28. 19. 40 y s. III. Tácito. en el 49. En el año 44. An. De Caes. Y eso no fue todo. Pero la gran obra del reinado (pues Claudio alcanzó éxito allí donde había fracasado César) fue la conquista de Britania1 6 (la actual Gran Bretaña).003. Cl. Tácito. rey de Mauretania...1 5 Igual que Tiberio. V. promulgó un cierto número de leyes y reorganizó la carrera de oficiales de rango ecuestre. Judea quedó anexionada de nuevo y confiada a pro­ curadores (conservó ese estatuto hasta el año 66). uno de cuyos móviles quizá pueda encontrarse en la psicopatía del gobernante. debió hacer frente en primer lu­ gar a la nueva situación creada en el oeste del Magreb por la muerte del soberano: un liberto de este último. En el pasivo de ese gobernante loco se cuenta una campaña abortada contra los catos en el año 39 y un abandono provisional de Armenia y Judea. a ese movimiento se le denominó revuelta de Florus y Sacrovir. Pero continuaban planteándose problemas en las fronteras. a Corbulón2 0 15.. y después. 4 y 17. El asesinato. en el 41-42. sobre todo. así como impor­ tantes efectivos: la Mauretania Cesariana (de Cherchel) y la Tingitana (de Tánger) se añadieron a la lista de provincias. A partir de ese momento. En efecto. en el año 40. III. lat. . 1 (véase también XXII. 20. «la carrera militar de los equiles —según Suetonio— 1 8fue reglamentada de esa manera: después del mando de una cohorte se le confería el de un ala de caballería. XXV.. un tribunato de legión». Aedemon. en el activo hay que anotar la creación de un extenso Estado tracio y.° 7.. En el año 42 fue enviado a ese nuevo teatro de ope­ raciones un excelente general.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 259 la incapacidad de la ilustre asamblea que permitió que el conflicto du­ rara del 17 al 24. Suetonius Paulinus. Sin embargo. XI. En la Galia se sublevaron los trevires y los eduanos (año 21). Suetonio. 31 y s. 18. Calígula no pensó en emprender la menor re­ forma de importancia: la obra de Augusto era todavía suficiente. a con­ tinuación. Tácito. Corpus inscr. fue el primer reformador de la obra de Augusto. XII. 1).. se inscribía en realidad en el marco de una concepción coherente. había provocado una gran insurrección. y en el 45 o el 46 le tocó a Tracia el tumo de integrarse en el Imperio. y preparaba una nueva anexión. Aurelius Victor.

y Otón. continúa la guerra de Judea. algunos pueblos trataron de liberarse. Vologeses invadió Armenia. Suetonius Paulinus. El año 69 21.2 3 Vespasiano y su hijo Titus reci­ ben como misión la de restablecer el orden en ese sector.260 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO para pacificar a choques y frisones. los diferentes ejércitos de provincias. imponerse a los bretones. 29 y s. 24. Tácito. Pero Galba. Nerón debió. que aún se encontraba en activo. Galba fue el primero en lograr hacerse reco­ nocer como emperador. 25. presenta un triple aspecto: por una parte. Vit. Flavio Josefo. trató de sustituirle. finalmente. Pero sería el final del reinado el que provocó la peor de las sorpresas: en el año 53. 2. por otra. XEEI. En el año 66 estallaba una insurrección en Judea. se convertirán en disidentes sin conseguir jamás alcanzar sus objetivos. comandante de la III Legión Augusta. En esa misma época. Vindex. y Macer. la reina Boadicea. falleció Nerón. Pero eso no es todo. sin embargo. sus guerras fueron siempre defensivas.. LXTV. Dion Casio. . con el apoyo de ambas Hispanias. por tanto. se vio obligado a combatir a los partos (58-63). A continuación les llegó el turno de imponer su candidato a las legiones de Germania: Vitelio. tratan de promocionar a sus propios generales para conseguir que se revistan de púrpura. enfrentarse a una situación difícil: ni pudo ni supo emprender reforma o conquista alguna. An. En primer lugar.. en ese lugar. en diferentes partes del Imperio es­ tallan insurrecciones de carácter nacional. a quien apoyaban los pretorianos. I. recha­ zaba aún la dominación romana. aún no lo ha­ bían conseguido cuando. El legado del Lionesado.2 5 En esa misma época. las guerras que lleva a cabo Nerón tienen su origen en la política de Claudio. 6 y s. Britania. 23. demasiado autoritario. Diversas emisiones monetarias celebraban a las legiones (lám. no pudo.2 2 y esa resistencia la simbolizaba una mujer. VIII. 3. y ahí es donde reside la originalidad de su política en el dominio militar.2 4 fue abandonado por sus tropas.2 1 Corbulón conquistó Armenia después de las difi­ cultades conocidas. 22. pero en el 61 también fue ocupado el Adiabene.. el año 68. Tácito. Es preciso constatar que. 35). apoyados por civiles. Suetonio. An. en el plano militar. el otro extremo del Imperio. XXXVI. XTV. La crisis del 68-69 El fracaso de Nerón provocó una crisis que. G. y aprovechándose de que los romanos luchaban entre sí.

Aurelius Victor. En el 89-90.2 9 que heredó en primer lugar el problema bretón. K. Según Tácito. 2-3. Aurelius Victor. A continuación. primogénito de Vespasiano. se mantuvo muy poco tiempo al frente del Imperio como para poder realizar una obra significativa. VI.. XI. Fueron los germanos los pri­ meros en provocar dificultades. No le sucedió lo mismo a su hermano Domiciano. I.. Desde el 85.. 4 y VIII. 4.. quien trató de sublevarse (88-99). Tácito. VIII. 28. Strat. 9. Suetonio. VIII. 3. Domiciano deci­ dió la anexión de la Campos Decumates (el ángulo que dibujan los cur­ sos superiores del Rin y el Danubio) y dividió en dos la provincia de Germania (Germania Superior e Inferior). los acon­ tecimientos que acompañaron esa tentativa significaron sin duda la desaparición de la XXI Legión Rapax. pero no sería hasta el año 73 cuando cayó el último foco de resistencia. 10. Tutor y Sabinus proclamaron un imperio galo. Frontino (74-77) y Agrícola (77-84). Vespasiano pasaba con justicia por ser un ofi­ cial valeroso. En el año 83 (¿o quizá 81?). en Germania. 8. En esa misma época se continuó la política expansionista: se ocupó. 78. De Caes. Tito. Classicus.2 8 Había dejado a su hijo Tito con el encargo de solucio­ nar el problema judío. 1989.. la Commagena quedó definitivamente anexio­ nada a la provincia de Siria. el empe­ rador envió a Frontino contra los catos. y 3. fue un legado. «los galos por su libertad. el valle del Neckar y los romanos se vieron obligados a combatir la resistencia animada por la profetisa Velleda.. . Suetonio.2 6 los insurgentes combatían por motivos diferentes. Aurelius Victor. 1. Los Flavios De todos modos. 29. Dom. el Danubio 26. un año después. Éste alcanzó el triunfo en el año 71 (un arco en el Foro muestra el candelabro de siete brazos tomado del templo de Jerusalén). Pero todo volvió al orden cuando Vespasiano decidió marchar sobre Roma: contaba con el apoyo de las legiones de Oriente y las del Danubio. De Caes. los bátavos por la gloria y los germanos por el pillaje». Bonn. De Caes. En el año 72. Strobel. Die Donaukriege Domitians. 27. Britania vio pasar tam­ bién a varios grandes generales: Cerialis (71-74).2 7 si recordamos que era allí donde se encontraban las con­ centraciones más importantes de soldados romanos. la ciudadela de Masada. Lucius Antonius Satuminus. y dejó que Agrícola llevara a cabo una ac­ ción finalmente coronada por el éxito. H. VI. Vesp. Frontino. TV..HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 261 estalló la insurrección entre los bátavos a instigación de Civilis. es fácil comprender las razones de su éxito.

La vie quotidienne á Rome. XTV. 31.425. n. 1. 34. Le Roux. Finalmente.3 3 Trajano fue el soberano que llevó el Imperio a su apogeo. Domiciano ordenó el aniquilamiento de los nasamones. al menos durante los primeros años de reinado (véase n. 1939. si no se tiene en cuenta que trató de impulsar la 30. 45 ss. fr. Por el contrario.P. 169.262 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO fue testigo de la agitación de cuados y marcomanos.... V . P. Petit. un pueblo de Tripolitania. habían sido comprados. En Africa. La grande stratégie de lempira romain (trad. al no poder ser derrotados. J. 32. 33. p. pp. Corpus inscr.3 0 El fra­ caso ante los dacios no tuvo nada que ver en la eliminación de este em­ perador. estallaron en Germania numerosos problemas.. ganado por «el vino y los jovencitos». Pero serían sobre todo los dacios quienes causarían problemas a Domiciano: un altar y un mausoleo. había sido muy bien acogido en los medios militares y disfrutó de su apoyo.° 7. Histoire genérale de VEmpire romain.). Carcopino. yazigos y sármatas. Aurelius Victor. Petit3 4 no ve en él más que a un «militarote de frente caída». a finales del año 97. recibió una petición de alianza de Vologeses para rechazar a los alanos..3 2 Se trata de una personalidad discutida. 1982. tuvo como mérito principal el haber ele­ gido por sucesor a un hombre valiente. 1987. El tiempo de las grandes guerras Si. p. N. de los que volveremos a hablar extensamente a continuación.. Luttwak. II. P. las tropas estacionadas en Hispania durante el siglo II pueden recibir el título de «ejército de paz». no pudieron hacer olvidar a los ge­ nerales romanos que esos bárbaros. Suetonio. En el campo que nos interesa apenas se mostró reformista. lat. De Caes. 1974. Plinio el Joven. («Imperio territorial». por el contrario. Pan. Para J.3 1 es preciso cons­ tatar que las demás legiones no conocieron más que una calma siem­ pre precaria. erigidos en Adam-Klissi en esa época (el tro­ feo data de la época de Trajano). 16. Carcopino. . Entretanto. 29). T rajano y l a s g u e r r a s o f e n s iv a s Parece inútil detenernos en Nerva: durante su corto reinado. L'armée romaine. desprovinces ibériques. 5. y así fue como hizo su entrada en la historia el heredero designado. véase también E. defensa hacia adelante). Dom. p. XII. con toda justicia. 156.. a los ojos de muchos historiadores.

En el aspecto económico. si no se conseguía la destrucción del enemigo. I. se trató del segundo gran proyecto militar del reinado. se volvió al tiempo de las grandes conquistas.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 263 demografía de Italia para facilitar el reclutamiento de las legiones (p. contra los partos). n° 4. A. Nos ha legado dos monumentos importantes: un trofeo dedicado a Mars Ultor («Marte Vengador») en la localidad de Adam-Klissi3 7 y. M. Gervasio. School Rome. 353-364. 37.. Plinio el Joven. desde el punto de vista cro­ nológico. cuyo preludio podía ser quizá la destrucción del Estado parto. en ese mismo momento. permitía controlar algo mejor las relaciones con la India. G. Sin tener demasiado interés por sí misma. Esa fase de expansión ha sido olvidada a veces porque el emperador no consideró útil tomar entre sus títulos un nombre que la recordara. después. Guey. F. Esa empresa3 9 se explicaba por diferentes motivos. pp. y Cartas. II. 36. archéol. Con él. su política. J. V. a menudo. 1959. A. 1971. 39. la célebre Columna Trajana. 29-39. pp. Se sabe también que remarcó con toda claridad el aspecto mi­ litar de su poder. Corpus inscr.461 (carrera de un centurión decorada durante la gue­ rra contra los dacios y. Trajan’ s Parthian War. 71-78. fue en la época de su reinado cuando se conquistó el Aurés y comenzó a desarrollarse. . si se tiene en cuenta la estrategia. finalmente. 106. Apenas finalizada la campaña de Dacia se enviaron algunos sol­ dados a Oriente:3 8 en el 105-106 se creó la provincia de Arabia (la ac­ tual Jordania). La victoria le permitió hacerse llamar Dacicus. Speidel. Bdoch. por en­ cima de todo fue un hombre práctico: aplicó una política belicosa. X. el emperador deseaba acumular todavía más glo­ ria a su nombre. Florescu. Es esa campaña la que explica que los rumanos hablen todavía hoy una lengua románica. tenía lugar un acontecimiento muy complicado: la conquista de la Dacia. Papers Brít. en el orden político. con sus 35. F. Richmond. 8. se po­ nía en marcha la idea de organizar una nueva línea defensiva que cu­ briera Armenia y todo el norte de Mesopotamia. XXXV. 1948. lo que no desagradaba al ejército. 1967. aun­ que. El soberano en persona franqueó el Danubio y tuvo que llevar a cabo varias campañas desde el 101 al 105 (la pacificación no se con­ siguió hasta el 107). debía servir fundamentalmente para consolidar un dispositivo estratégico que te­ nía como objetivo la conquista de Mesopotamia. Essai sur la guerre parthique de Trajan. 1910. Rev. sin embargo. Monumentul de la Adam-Klissi. Intervinieron al menos diez legiones. M. 111). LXVIII. a la vista de lo que se hallaba en juego. quizá debiera conside­ rársele como el primero. en Roma. Los historiadores han descuidado. Mél. 7.3 6 Y además. lat.. Lepper. pp. 38. Pan. 1937. Dion Casio. lo que explicaría la falta de atención que le han dedicado los epigrafistas. B.3 5 De hecho.

II. 41. LXIX. Algunos historia­ dores han querido ver en sus decisiones. A.4 0 De hecho. Imp. Más aún. Adriano no deja de velar por el respeto a las tradiciones. 40) y fue a menudo a verificar personalmente si los soldados se entrenaban con regularidad (p. ¿podía concebirse en la Antigüedad una actitud de esa clase? Sea como fuere. pp. plantea un difícil problema histórico: ¿se trata verdaderamente de un pacifista? Más aún. L A «PAZ ROMANA» Su sucesor. costa­ ría demasiado cara. era nece­ sario resolver el problema judío: en el año 117. Adr. 40. XIV. Nórica. a partir del 113-114 y hasta la muerte de Trajano. . Retia y Britania (el célebre «Muro de Adriano») y quizá también en Africa. 9. esta vez en Judea. 1926. 142). si es que era posible. Más de una vez se ha concedido que fue el creador de los numen étnicos: actualmente. una nueva guerra. Siria y Mauretania). Coin. XH. Se erigieron fortificaciones4 2 en Germania. 1. Dacia. Germania. los cursos superiores del Tigris y el Eufrates pasaron a con­ trol romano y.264 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO auxiliares. Las emisiones de sestercios celebraron a varios ejércitos provinciales (Hispania. H. Pero en el año 117 los partos reaccionaron.. aún poseían fuerza de ley. En el año 115. quizá equivocadas.4 1 Veló por encima de todo por que el Imperio se encontrase presto a la de­ fensa. al precio de algunas matanzas. Capadocia. Si no se presenta como conquistador. Adriano. un pro­ fundo cambio en la estrategia imperial. obligó a evacuar los territorios conquistados por Trajano en Mesopotamia. Mattingly y E. 42. un siglo más tarde. en el año 123. se apoderaron de Nisibe. Odesa y Ctesifón. Dion Casio. En cualquier caso. 458-462. fue conquistada también la Adiabene (antigua Asiría). Retia. considerando que su defensa. Incluso llegó a promulgar algunos re­ glamentos que. Historia Augusta. la modera­ ción de ese gobernante le ha valido una reputación de estratega me­ diocre. inmediatamente después de revestirse de púrpura. El emperador inspeccionó cam­ pamentos y murallas (n. uno de los generales de Trajano (Lusius Quietus) había tomado ese asunto en sus manos. Rom. Aurelius Victor. al año siguiente. 6.. permitió entre el 132 y el 135 so­ lucionar el problema durante bastante tiempo. Mesia. si es que la Seguía bent el-Krass data de esa época. Sydenham. y los judíos residentes en va­ rias provincias iniciaron una revuelta a la muerte de Trajano. mantiene un encuentro con el rey de los partos y concluye una paz con él.

un nuevo muro situaría más al norte los lí­ mites del Imperio. en Mauretania. Corpus inscr. 46. Dion Casio. el de los costoboques. e incluso aunque los partos fueran los primeros en invadir Siria. los tiempos de Adriano habrían podido pasar por un periodo de enorme calma en el plano militar. se ha considerado a menudo que esa construcción había tenido como objetivo la respuesta a una agresión. del 162 al 166.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 265 uno se pregunta si esa innovación no data de la época de Trajano o incluso de Domiciano. LXXI. 45. 85-94. el empera­ dor filósofo que demostró también ser un excelente jefe militar4 5 y que supo rodearse de un buen equipo. 44. 2. En Britania. in­ cluso las Mauretanias y Egipto. este último con el movimiento de los boucoloi. nada prueba que los romanos lo sintieran.4 4 En conjunto. L’Année épigraphique.4 9 Quizá haya sido en el curso de esas hostilidades cuando desapareció 43. Al este. .4 6 Por una parte. Nouveaux choix d’inscñptions grecques.856. 1 .4 8 En Oriente.° 31. 47. sólo una serie de pequeños movimientos por todo el Imperio. XVI.. 8. así como Grecia. Finalmente. 8. una serie de pro­ blemas relativamente menores agitaron algunas de las provincias. Herodiano. lat. De no ser por los judíos. En el sector norte fue preciso solucionar algunos conflictos con los germanos y los dacios. a menos que no hubieran aca­ bado con ella los brigantes de Britania. 49. n. L A ALERTA La situación se agravó en la época de Marco Aurelio. De Caes. 2. sobre todo. 5. se reactivara la guerra en Armenia y que los judíos mantuvieran aún su agitación. I. en 172-173. la historia de su remado se halla marcada por pequeñas agitaciones. no obstante. n. En la frontera sur se señala una insurrección en Egipto y. es sin duda en este momento cuando desaparecen dos legiones: la XXII Dejotariana y la IX Hispana. 1960. entre el 161 y el 163..° 28. y 4. 1 (Perennis). VI. La guerra duró cuatro años. 48. en el año 155 se concluyó un tratado con Vologeses. y Lucius Verus secundó a Marco Aurelio.4 7 Además. la historia militar del Imperio se vio agitada por dos guerras de primer orden. nada grave. lo que no impidió que. Antonino Pío. Herodiano. disuelta esta última por un acto de indisciplina. que disfrutaba de una buena reputación como general. 1971. pp.4 3 no se vio obligado a hacer frente a conflictos serios. y quizá por los bretones. Aurelius Víctor. que fue atacada por un pueblo bárbaro. I.

Guey. 53. Klio. pero sería el frente danubiano el más amenazado: las legiones debie­ ron combatir una vez más a los sármatas y a los yazigos (o a los ro­ xolanos). El conflicto finalizó con éxito: a Avidius Cassius se le confió una nueva provincia.5 2 fueron construidos numerosos puestos de observación (burgi) y se instalaron guarniciones (praesidia) desde el Danubio hasta el Aurés. Journal Warburg and Courtauld Inst. Desde el 166-167. ambos pueblos en el 174. W. J. 50. I... El siglo II. Pero lo más grave sucedió a continuación. VI. 1961. De Caes. XXXIX. 2. J. 185-189. Studien zur Markussaide. Anc. 1952. Morris.5 1 gracias sin duda en parte a las personalidades de las que se rodeó: para fre­ nar el desarrollo del bandolerismo. Marco Aurelio se encuentra a orillas del Danubio desde el 172 al 175. salvo la construcción de numerosas fortificaciones y la constitución de los numeri étnicos (suponiendo que no daten de la época de Domiciano). Marco Aurelio combatió hasta el 169. 33-47. pp. entre los años 184 y 186. . 17. cada año se presentaba ante las fronteras una nueva oleada de bárbaros: los cua­ dos en el 172. el emperador sigue aún junto a sus soldados y muere en medio de ellos en el año 180. los soldados no podían quejarse de no recibir favores. 1948.. El fin del periodo antonino se halla marcado por un cierto retomo a la calma. la guerra se vuelve muy dura. A partir del 171 comenzó una segunda ofensiva. los sármatas en el 173. XVII. L.. pp. 6. La Columna Aureliana5 0 informa de una parte de las luchas que se desarrollaron a uno y otro lado del Danubio. J. Un tercer episodio de conflictos lleva del 177 al 179. 51. casi no aporta modificaciones en el aspecto militar: apenas hay gran cosa que apuntar en su activo. los marcomanos.5 3 Britania conoció una nueva oleada de revueltas. se crearon entonces la II y la III Itálicas. 199-214 (lucha contra los latrunculi). Herodiano. Historia Augusta. 1941. XV. 2. Cómodo supo llevar a cabo una política militar relativamente eficaz. pp. Mesopotamia. Por lo que se re­ fiere a las operaciones. Los godos ejercieron presión sobre los cuados. A pesar de los defectos que se le han achacado. Revue Et. y a continuación a los cuados y a los marcomanos. en el 188-189. que atravesaron la Panonia y no se detuvieron hasta al­ canzar el Adriático. La dinastía de los Antoninos se extinguió con el asesinato de Cómodo. Zwikker. considerado a menudo como la edad de oro del Imperio romano. y los sármatas solos en el 175. Perl. 52. convertidas estas últimas en defensivas. se asistió a un primer asalto de los germanos. esta época se vio marcada por las guerras ofen­ sivas de Trajano y por las de Marco Aurelio. Fitz.266 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO la XXII Legión Dejotariana (a menos que eso no haya sucedido antes). Aurelius Victor. los yazigos y los roxolanos.

158). y es un tal Didius Julianus quien había hecho la puja más elevada. inmediatamente después del asesinato de Pertinax. Clodius Albinus. pp. 3. 57. VI. V Macedónica. IX. sino también como un re­ formador de primer orden. 2. ITT Itálica. Jul. En efecto. nos encontramos con una situación análoga a la existente después de la muerte de Nerón: cuatro perso­ nalidades pretenden encamar la legitimidad. XI. 4. 9. I. Coin. los soldados de Siria apoyaban a su legado. Historia Augusta. N. II Itálica. Herodiano. X. II. 36) ofrecen la lista de las legiones compradas o por comprar: I Itálica. por la dura­ ción de las guerras que habían tenido lugar durante el reinado de Marco Aurelio. XIII. 2 (con una restricción para la disciplina: véase p. De Caes. H. VII. I Adiutrix. V III Augusta. III. Es evidente que una situación de esa clase no podía eternizarse: 54. Mattingly y E. Historia Augusta. 7. y 15. 59. 3. Herod¡ano. 6.. el poder dejó de estar en manos de los Antoninos y recayó en un tal Pertinax.5 7 Pero las legiones de Panonia proclamaron a su jefe. 6. Se le consideró. Sydenham. y el ejército del Rin se alineó en la misma posición que el del Danubio. En Roma. 1. 11.. IV Flavia. XX. 4 y 10. Perí. 55. Herodiano. . al propo­ ner que se le ofreciera el título de César a su general. III.5 4 pero quizá dema­ siado autoritario. II. En ese mismo momento. y a los de Britania se les adelantó hábilmente Septimio Severo. 9.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 267 El siglo La iii : los Severos y la crisis militar Severos: las r efo rm as y las g uer r as época d e lo s A la muerte de Cómodo. Herodiano. Imp. I Minervia. V II Claudia. X III Gemina... Septimio Severo.7. 2. sin duda. Comienza entonces uno de los reinados más importantes del Alto Imperio por lo que se refiere a la historia militar: Septimio Severo5 6 se revela no sólo como un gran estratega. Historia Augusta. La Historia Augusta5 5 ofrece para ese periodo una información interesante (pero ¿podemos considerar esta fuente de toda confianza?): los nobles tratan de eludir sus deberes militares. 8. II. Conoce las dos caras del combate: la gue­ rra civil y la guerra contra los extranjeros. 7. 1.. XI Claudia. A. XIV Gemina.. no obstante. Historia Augusta. X X II Primigenia y XXX Vlpia. 6-8. 4. Pescennius Niger. II. que lo conservó por poco tiempo. Historia Augusta. I. Cl Alb. Aurelius Víctor. Zósimo. 92-93. los pretoria­ nos habían puesto el Imperio en subasta. Las monedas de los años 193-194 (lám. no obs­ tante.5 8 un buen general pero demasiado autoritario. 56. 7. Did. 6. 10. XXXVI. 58. 2. 8. un oficial valeroso. 14. Rom. el caso parece excepcional y se explica. IV. III.. IV. 7. 1. 8.5 9 un oficial también valeroso y por ello asimismo más exigente que los demás. Pert. VI. Pese. II Adiutrix. 1936. 8. 1-2. V.

estableció un nuevo equili­ brio entre precios e ingresos. Dion Casio. una subida de los salarios. Herodiano. una primera campaña tuvo lugar en Osroene y en Adiabene. algunas no pretendían otra cosa que mejorar las condiciones de vida de los militares. Y. II. sin duda el segundo en importancia después de Augusto. LXXVIII. del 194 al 1986 0 Fechas 194 194-195 195-1966 1 196-197 197-198 Nombre oficial del conflicto expeditio urbica expeditio parthica expeditio asiana expeditio gallica expeditio parthica mesopotamica Adversarios Didius Julianus Partos: Osroene. 3. 63.. 34. la organización de la anona militar mejoró de forma habitual:6 4 se conoce con ese nombre (anona) la parte de las deducciones en especie que se enviaban direc­ tamente al ejército para su alimentación (contrariamente a lo que al­ gunos han creído. 2 y 47. A continuación. 64. anexionándose la Alta Mesopotamia. 8. 60. les dio un úl­ timo consejo a sus hijos: «Enriqueced a los soldados y burlaros del resto. 5 (alza precedente bajo Domiciano. dirigida contra el Senado y apoyada en el ejército. un aspecto que. Desde el 193 de hecho. no obstante. de entre las medidas adoptadas por Septimio Severo.» La frase parece demasiado hermosa como para no ser apócrifa. como es lógico. .6 3 la se­ gunda desde que los había fijado Augusto. a menudo. 11. De hecho. 61. 62. véase el capítulo siguiente). XV. Adiabene Pescennius Niger Clodius Albinus Partos: Mesopotamia Pero a Septimio Severo no se le debe considerar un vulgar mili­ tarote fanfarrón: se reveló también como un gran reformador del ejército. quedaron eliminados los imperalores aspirantes.6 2 En el lecho de muerte. 2. Las guerras de Septimio Severo. 45. Sev. Sólo hay otro conflicto importante en ese reinado a partir del 206: se trató de la guerra llevada a cabo en Bretaña (véase más adelante). Historia Augusta. y una segunda condujo las legiones hasta Ctesifón. Herodiano. Al. En primer lugar.268 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO era preciso que uno de los cuatro eliminara a los otros tres. En Oriente. III. contra los pretendientes y contra los partos a la vez. no parece que se creara ningún impuesto nuevo). traduce bastante bien el estado de ánimo del reinado. 1 . aunque de­ sempeñara un papel considerable en ese campo. Septimio Severo pudo ofrecer todo aquello de lo que era capaz su talento mili­ tar: se vio entonces obligado a combatir en varios frentes. Las medidas que adoptó se inspiraron en una política consciente. se les escapa a los historiadores.

de portadores de contraseñas. vienen los artículos donde se fija la cantidad a pagar de entrada. 66.6 6 Las primeras asociaciones se crearon en la época de Augusto. 1999. 394. Y. 2001. Phang. 1895-1900 (4.-P. por tanto. vols. finalmente. de comiculares. No obstante. es. que tenían una función parecida. llamada escuela. de manera más general. confiada a un teso­ rero (quaestor)\ se reunían en una sala de los principia del campamento. sin embargo. de beneficiarios. Perea Yébenes. ésta no era más que una pequeña ha­ bitación que contaba con unos bancos de piedra y un ábside. como era el caso de los colegios de veteranos. tenían una finalidad religiosa. Septimio Severo extendió así el derecho a constituirse en colegios a militares aún en activo. pero sólo habían sido autorizadas para los veteranos y siempre que tu­ vieran una finalidad funeraria: cada soldado satisfacía una suma al te­ sorero de la comunidad y. S. se conocían asociaciones de dupUcarii. Su existencia era.6 5 El emperador favoreció igualmente la creación de colegios mili­ tares. Leyde-Nueva York. Collegia militaría. por lo general. de contables (librarii) y de guardianes de las armerías (custodes arm oru m }. Según unos. de empleados del hos­ pital. el Estado romano desconfiaba profundamente de ellos: debían recibir una au­ torización para funcionar y se les vigilaba estrechamente. para otros. a cambio. También existían colegios en la sociedad civil. es decir. Madrid. Étude historique sur les corporations professionnelles chez les Romains. se aseguraba que recibiría una se­ pultura decente. funeral o. los de «los padres fundadores». esa autorización sólo se les con­ cedió a los suboficiales. de músicos. y seguramente esta lista no es exhaustiva. Le Bohec. Waltzing. llamadas «reglamentos» (leges).HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 269 Además. . por eso. Esos tex­ tos se hallan siempre divididos en tres partes: comienzan con un preám­ bulo en el que se honra al emperador. reli­ giosa. Se sabe que los soldados implicados mantenían una caja (arca). inexacto afirmar que Septimio Severo les concedió el derecho a «casarse». sigue una lista de nombres. Pero la organización por oficios les confería en ocasiones un aspecto reivindicativo (algunos historiadores han querido ver en esta institución un embrión del movimiento sindical). The Marriage o f Román Soldiers. el 65. p. una pared semicircular. viajes e incluso de de­ gradación. Bibliografía abundante: J. jubilación. Se han encontrado numerosas inscripciones de constitución de colegios. E. Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la función de esas asociaciones. especialmente funeraria. muy anterior al reinado de Augusto. se les permitió a los soldados vivir con mujeres fuera del cam­ pamento. 1989. o a su heredero en caso de fallecimiento.). y las sumas que deben reintegrarse al soldado en caso de promoción. Así. La I I l é Légion Auguste. de soldados de caballería. E. de optiones.

Y eso no es todo. que desempeñaba un poco el papel de una caja de jubilación. concretas. atraer a los campamentos a la elite de la juventud y. sin duda únicamente a los principales. Mél. sobre todo. quizá era cada vez más difícil encontrar voluntarios entre la aristocracia. pp. en la separación de los poderes civil y militar. incitar a los hom­ bres de alto rango a que realizaran esfuerzos para progresar en la je­ rarquía. Instituidos hacia 197-198. Igualmente. al desarrollarse. les per­ mitió portar el anillo de oro (véase n.6 8 mandados por duces o praepositi designados por el poder central cuando entraban en juego las grandes unidades. R. Finalmente.6 7 notablemente con las tres legiones denomi­ nadas «partas» (I. ninguno de esos argumentos es con­ vincente: las «leyes» halladas no dicen nada de eso. Septimio Severo se esforzó por halagar a los soldados. Concedió a los centuriones el derecho a desfilar ataviados de blanco (albata decursio) y a los soldados. Otros especialis­ tas sostienen que esas corporaciones garantizaban la defensa de los in­ tereses profesionales de sus miembros. los colegios mili­ tares funcionaban todavía con Alejandro Severo. 67. Pero debemos subrayar que. pp. muestran claramente que los suboficiales im­ plicados se preocupaban por disponer a la vez de una banca de depó­ sitos y de una compañía de seguros. debía desembocar. 1986. no se limitó a tratar de seducir a las tropas.270 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO hecho de que los soldados se reunieran en un edificio de esas carac­ terísticas demuestra que tenían como razón de ser la celebración del culto imperial. y no tanto a los simples solda­ dos. II y III). trataba de primar a los suboficiales. podemos por tanto preguntamos si no tenía otras preocupaciones: quizá deseaba mejorar el reclutamiento. 1939. los equites estaban más di­ rectamente sometidos a la autoridad imperial. el emperador quería apoyarse en el ejército contra el Senado. Si a esta medida se le añade el empleo creciente de destacamentos (uexillationes) . Todo ello no era for­ tuito: como se ha dicho. pero. y no se las confió a legados de rango senatorial. se com­ prenderá que esa práctica. 209-216. Sin embargo. en las provincias. inter­ vino también en la organización de la estrategia. Dussaud. incluso en ese caso. . M. Junto a esas ventajas materiales. 68. sino a prefectos ecuestres. de todas formas. por encima de todo. decisión que era reflejo además de una elección política: en efecto. Por el contrario. los textos de que disponemos no nos permiten aceptar sin más esa opi­ nión. Carcopino. Carríéres senatoriales. Christol. instaló dos de ellas en Mesopotamia y la tercera en las proximidades de Roma. hizo acuñar monedas que conmemoraban a algunas legiones. 62). A decir verdad. aumentó los efectivos. 35-39. J. En primer lugar.

donde mu­ rió en el 211. Después tuvo que rechazar a los germanos y los alamanes que amenazaban los Campos Decumates. XXI.2. Dion Casio. 72. EL. las medidas que tomó sirvieron para frenarla. R. En el 206. 16 y 24. Además. Heliogábalo debió «comprar» la III Legión Cirenaica. y el resto de su política militar permanece más reformadora que cual­ quiera de las que se han estudiado para los dos primeros siglos del Alto Imperio. como la vigilancia de carreteras.V 1. el ejército se en­ frenta en Oriente a una nueva ofensiva. el de Severo Alejandro. importa muy poco la pureza de las intenciones del gobernante. ¿Qué es lo que se constata? Se observa cierto desorden en la calidad del re­ clutamiento a principios del siglo m. De hecho.7 0 Después de un lapso de tiempo. excepción hecha de la organización del ejército querida por Augusto. . señalado por la usurpación de Macrino. E. Para conseguir la púrpura.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 271 A. 9. 70. G. Finalmente. pp. pero se trata de una degradación lenta. 481-500. y a los godos que presionaban las defensas del Danubio (212-214). Se ignora si Septimio Severo quiso o no esa regresión. el emperador partió a combatir en Britania. R. desde el 223.7 1 se constata además que supo obtener la colaboración de personas notables para ocupar los car­ gos de mando del ejército. el poder volvió a la familia de los Severos. LXXVII. que quizá se acelere algo en ese momento. y el origo castris conoce un cierto avance en detrimento de los ciudadanos romanizados. Watson y R. partió hacia Oriente para guerrear contra los partos de Artabán IV (215-217). von Domaszewski había reprochado a Septimio Severo que hu­ biese «barbarizado» el ejército. Historia. parece ser que provocando gran dolor en el conjunto de los soldados. tarea que había emprendido su padre. de la misma manera que Vespasiano no había expulsado a los italianos. Caracalla. Murió durante este último conflicto. al menos. Historia Augusta..7 2 La historia de esta dinastía finaliza con otro reinado importante. debió acabar la pacificación de la isla. Ibid . Smith6 9 se han hecho cargo de la defensa del soberano: éste no habría orillado a los ciudadanos romanos del ejército. 71. se vio obligado a luchar en tres frentes. en esta ocasión de los persas 69. 3. Primeramente. los le­ gionarios se ven realizando más a menudo tareas menos nobles. Smith. 1972. Su hijo y heredero. Su reinado se vio aún mar­ cado por una ofensiva de los marcomanos. En primer lugar. y que continúa un movimiento que ya había dado comienzo a finales del siglo n: los sol­ dados hablan un latín más vulgar. E. IX. por el contrario. que se encontraba cerca de su lugar de residencia.

A.. los «catafractos» (véase p. 3. Herodiano. 77. en el norte. Herodiano. 3. E l. 78. los partos arsácidas son derribados por una revolución que coloca en su lugar a una nueva dinastía. 1. 1 . Pero eso no es todo: las invasiones provocan una desorganización general. XXVII. 75.272 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO sasánidas. análogos a los desplazamientos de las bolas de billar. . 74. cuyo origen es esencialmente militar: su causa es la conjunción de las ofensivas de los germanos y del Estado iraní.7 6 Es indudable que esas agre­ siones. ani­ mados por una intolerancia religiosa extraña y por un nacionalismo particularmente agresivo. XXIII.191-1. L. Sev. XIII. en Armenia y quizá en Isauria. los bárbaros que viven junto a las fronteras se ven presionados por otros recién llegados: el origen de esos movimientos. 80. Historia Augusta.7 8 los soldados no fueron los últimos en aprobar su conducta. Historia Augusta. se encuentra en Extremo Oriente. y ese acierto se explica en parte por su pro­ pio valor7 7 y asimismo por el de sus generales. la de los persas sasánidas. En primer lugar.7 4 Al mismo tiempo estallaba una serie de insurrecciones en las dos Mauretanias. 1966. LIX.8 0 Sin embargo. Ibid.2. 76. 2. 7.204. en el 232. Sev.7 5 en Iliria. 39). 1. XXI. 6-7. y XIV. VI. Zósimo. AL. H. en particular aquellos provistos de corazas. Al. AL. VI. 1 y 5.7 9 aunque aparentemente no le ha­ yan seguido con entusiasmo todos sus oficiales. Historia Augusta. Piganiol. LVIII. Sev. pp. L a s CARACTERÍSTICAS DE LA CRISIS La mitad del siglo m está marcada por una crisis profunda. Historia Augusta. II. Sev. Sev. se reclutaron numerosos auxi­ liares en Oriente y en Mauretania. el emperador en persona se presentó en el teatro de operaciones. Mél. Herodiano. 79. 30. las exigencias de la 73. 11. 2 y VII.. 2. Historia Augusta. de su reinado data una importante modificación de la táctica: el recurso cada vez más frecuente a unidades de arqueros y de jinetes. mandados por Ardaschir. Pavis D'Escurac. y quizá también las cualidades personales del gobernante. I. grave. 9. le condujeron a hacer evolucionar las estructuras del ejército. AI. 1.7 3 Por otro lado.. De esa forma se fue modificando paulatinamente el aspecto del ejército romano. las cir­ cunstancias eran propicias: Severo Alejandro conoció el éxito en el con­ junto de su política militar.. n. 6. AL. con el fin de responder a las nuevas necesidades. las legiones tuvieron que rechazar a los alamanes que atacaban la Galia. Roma debe hacer frente simultáneamente como puede a esos dos frentes. LV-LVI. 4. En efecto. Por el este. 1. VI. I. 3. en el dominio político.

HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 273 guerra hacen que evolucione la naturaleza del poder. The Román Eastem Frontier and the Persian Wars A. Strobel. pero ¿de qué pueden estar disgustados? Se piensa entonces en la famosa «im­ piedad» de los cristianos. de las ciudades y del campo. Écija. Menéndez Argüín. N. K. Tac.. 1982. . psicológica. 82.8 2 K. en el campo de batalla. I I I d. Para mostrar esa evolución es pre­ ciso que volvamos a tomar el hilo de la cronología. 1993. Das Imperium Romanum im «3. bandas de bando­ leros recorren las provincias. C. En conjunto. Y a continuación se degrada la economía.. R. por encima de todo. 169 y 361: del «ejército de la paz» al «ejército inmóvil». Para colmo. H. Jahrhundert». Las legiones del s. Los soldados ha­ cen y deshacen a su antojo. al precio de una cierta militarización del régimen. 83. y que se nutre más de los fantasmas de los ju­ díos y de los cristianos que de la realidad. que no honran a Júpiter ni a Marte.D. se constata que la estrategia se vuelve más defensiva. la propia sociedad sufría en sus carnes las consecuencias de esos desórdenes.. Además. no debemos exagerar la magnitud del desastre. C.8 3 la táctica utiliza más a la ca­ ballería acorazada y a los arqueros. que surge de las mentalidades colectivas. Le Roux.8 1 los reinados son breves debido a los asesinatos. Lieu. ni a nin­ guna otra de las potestades supremas. Dodgeon y S. VII. no pueden demostrar su dadi­ vosidad. Historia Augusta. 226-363. y se asiste a la ruina del comer­ cio. no todas las clases so­ ciales sufrieron de la misma manera. poniendo y quitando a los soberanos. dejación de responsabilidades Crisis moral: persecuciones Sin embargo. 1991. pp. Finalmente.— — ► Crisis social: bandolerismo. Stuttgart. la historiografía actual tiende a subrayar los límites de la crisis: no to­ das las regiones se vieron afectadas por igual. A. las conciencias se sienten turbadas: si los dioses permiten esos desastres es porque desean manifestar su irritación. Londres-Nueva York. de ahí las persecuciones. 81. P. des provinces ibériques. y no todas las épocas conocieron una desgracia parecida. 3. Strobel consi­ dera que la crisis es. pero llamada a suscitar controversia. L’armée romaine. La crisis del siglo m Crisis política: inestabilidad del poder Crisis económica: ruina generalizada Crisis militar (derrotas)^ . y los notables no pueden manifestar su ge­ nerosidad al servicio de la colectividad. algunos soberanos supieron reac­ cionar. 2000. En una te­ sis brillante. a me­ nudo generales. Véase también M.

La situación parecía tener algunos ele-. I. 91. 90. 1. dos hechos. la alerta militar pa­ reció suficientemente seria como para poner en juego importantes re­ cursos. y por primera vez. los carpos y los godos franquean el Danubio. 93). desde el 238. Fue necesario conseguir grandes cantidades de dinero y la fiscalidad se convirtió en insoportable hasta el punto de que.274 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO LA CRISIS Y SUS LÍMITES La crisis del siglo m se agrava con Maximino el Tracio. Fue sustituido por Gordiano III. que se deshicieron de Gordiano III para colocar como sucesor a su último prefecto del pretorio.8 8y los soldados no es­ taban descontentos de su nuevo jefe supremo.. Zósimo. 89. 87.8 6 Además. al menos a ojos de sus contemporáneos. mentos positivos: Timesiteo. no obstante. En efecto. a saber: la conjunción de dos ata­ ques. 2. Herodiano. y XXVI. 6. acabaron por agotar a los soldados. aunque son rechazados. 1. Ibid. nieto de Gordiano I. Ibid. 3. y XXITT. Gordiano I y Gordiano II. XXX. pues mar­ can el principio de una nueva era. 14. el emperador procedía de un medio muy humilde. XXIV.. ese reinado se caracterizó por la detestable situación inherente a la crisis del siglo m en ese dominio. Ibid. bajo su reinado. incesantes y du­ ras.9 1 84. ese emperador se muestra sobre todo como un excelente general. Gord. 88. estalló una revuelta en la provincia Proconsular: los africanos. Pero los persas pasan también al asalto... Herodiano. a pesar de la muerte de los nuevos soberanos.8 9 Sin embargo. un niño cuyo reinado parecía simbolizar un retomo a la tradición. pues había salido del rango de suboficial (véase p. 2.. 85. Historia Augusta. su primer prefecto del pretorio. 3 y s. VII. 3-4. los frentes conocen un periodo de calma momentánea: la seguridad del Imperio se vería amenazada sobre todo por los germanos y. uno en el frente oriental y otro en el norte. proclamaron como emperadores al gobernador y a su hijo.9 0 Esas guerras. XXVÜI. XXIII. 6. después. 86. encon­ tramos senadores capaces de ejercer el mando. XXII. VII. por sár­ matas y dacios. en el año 238. los italianos siguieron la revuelta y. pasaba por ser un estratega competente. 1.8 4 mo­ difica la composición del estado mayor8 5 y. La legión de Numidia vaciló. Por otra parte. 4. supe­ rados por el peso de los impuestos. Filipo. .8 7 los nobles proporcionaban al menos to­ davía una buena parte de los cuadros del ejército. en el plano militar. Ibid. Maximino el Tracio desapareció. Por un lado. pero después reprimió con ferocidad el movimiento* No obstante. Ciertamente. Podemos retener.

se someten. 3. Y no son las primeras grandes persecuciones contra los cris­ tianos las que calman a los bárbaros. Valeriano. Zósimo. y el 248 se asiste a un nuevo asalto de los carpos y los godos. 1966. representando también él al Estado. 36. III. los fran­ cos y los alamanes. 4 (véase. en el año 250. y ejecutado. Pero los romanos se enfrentan a una si­ tuación difícil. 95. espantosa: en el momento en que a duras penas se con­ tiene a los germanos por el norte.9 4 Sin embargo. los persas pasan al ataque en el este. 1955. XLII. El periodo más sombrío de esta crisis del siglo ni se sitúa sin duda en la época en que reinan conjuntamente Valeriano y su hijo Galieno. I. Mattingly y E. Sydenham. es posible que poseyera cualidades mi­ litares. Fitz. Coin. y Dacia queda sumergida en ellas en el 256. No se sabe qué se le puede incriminar más a Valeriano. 21. En el 244. sin embargo. Imp. 1949. pp. Zósimo. hace acuñar monedas glorificando a las legiones de las que espera conseguir apoyo. LVII. los roxolanos se presentan en las fronteras de la Mesia Inferior.9 2 pero no le sirvieron de gran cosa cuando tuvo frente a sí al rey Kniva. saquean la Galia y llegan incluso hasta Hispania sin encon­ trar resistencia. una expedición se esfuerza por despejar las provincias danubianas. que conduce a sus godos hasta Beroé y Filipópolis.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 275 Éste compró la paz en Oriente con el fin de dedicar sus esfuer­ zos al problema de Occidente. cuados y sármatas amenazan la Panonia Inferior. El 252-253. en el 258. a continuación. 2. 1966. . los alamanes invaden Alsacia. si su falta de suerte9 3 o de energía. del 254 al 258. los sobe­ ranos se suceden. otros pueblos germánicos asaltan las provincias da­ nubianas. es hecho prisionero en el 259 o el 260. Saquean el Asia Menor y la margen derecha del Danubio en el año 256. Carus. 3. 112.. IV. El Imperio se hunde en la crisis. 96. Latomus. Rom. envió a su hijo Galieno a la Galia.9 6 Simultáneamente. 353-365. 93. Coll. A. y en el 258 se les ve una vez más en Anatolia. al me­ nos formalmente.9 5 Y eso no es todo: al mismo tiempo (259-260). el primer emperador ilirio (las monedas ce­ lebran su exercitus illuricianus). Al mismo tiempo. J. I. cuyo gobernador. Revue Ét. J. pp. pp.. Decio. Ingenuus. etc. suprema humilla­ ción para el Imperio. 113-122. Sapor toma Antioquía.. e Ingenuus et Régatien. reivindica igualmente la púrpura para sí. Los godos se revelan aún como más peligrosos. Aurei. H. que había ido a combatirle. esta­ llan insurrecciones en Numidia (253-258) y en Mauretania (253-260). donde Regaliano. los alamanes y los francos abren brecha en las defensas romanas. 5). Historia Augusta. J. LXXXI. 114. En el 256. desde el 245 hasta el 247. se proclama emperador. gana para su causa a los ejércitos de Panonia Superior 92. Anc. Mél. Carcopino. 134. combatidos desde el 256 al 258. 94. Guey.

6. I Itálica. mientras que los alamanes atacaban de nuevo. En primer lugar. Numismat. XVn. Grecia y Capadocia. 1 . I Minervia. 1972.9 8 No obstante." a las tropas que formaron esa fuerza.. 1927. continuó la coincidencia en­ tre las acciones de los adversarios. pero fue heredero de una difícil situación. 3. X III Gemina.1 0 0 Los piratas saquearon las costas de Britania y de la Mancha. en Milán. hacía amistad con rufianes y borrachos. L. abandonándose a su mujer Salonina y a su amor escandaloso por una hija de Atalo. Mattingly y E. se reunió en Milán un gran ejército. 92-97. Estallan. Postumus creó un Imperio romano de las Galias y.. las invasiones y las usurpaciones que tan bien caracterizan la crisis del siglo m.-G. II Adiutrix. 98. según M. XXV. acre­ centaron las dificultades militares. los alamanes llegaron a Italia. De Caes. Christol. A. Aurelius Víctor. 110-117. XXXIII. en el 268. X Gemina.. En el 261. Pflaum. Zósimo. .. Esos desórdenes facilitaron las usurpaciones que. 4 s. GalL. XI Claudia. 100. en el 259-260 los francos llevaron a cabo su segunda gran invasión sobre la Galia: se envió a Postumus para ha­ cerles frente. H. el emperador en persona in­ tervino contra los germanos. pero ahora en Retia. De Blois. los go­ dos saquearan Tracia. Rom. rey de los germanos. a su vez. y algunas de las monedas de Galieno que evo­ can unidades militares celebran. y XXI. llamada Pipa». Imp. 30. XIV Gemina y XXX Vlpia (véase lám. VII Claudia. Historia. en política exterior. en el 267. Bull. V Macedónica. V. mien­ tras los bárbaros asaltaban el Imperio. la situación es particularmente delicada para su hijo Galieno. Mientras Galieno preparaba una guerra contra los persas. IV Flavia.9 7 Por lo que se refiere a este último.276 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO y Dacia. I. XXXVI. de manera simultánea. En las monedas de plata que el emperador hizo acuñar (¿desde 258-259?) se encuentran mencionadas las cohortes pretorianas y numerosas legiones: I Adiutrix. véase también Historia Augusta. 250-254. Eso no impidió que. VIII Augusta. XXVII. II Itálica. supo revelarse como un gran reformador y los historiadores actuales tienden a rehabilitarle. por tanto. 1976. En Occidente. Soc. «frecuentaba los tugurios y las tabernas. 37a). y los blemmios se lanzaron sobre el valle del Nilo. una conjura per­ 97. L a s REACCIONES A LA CRISIS A la muerte de Valeriano. H. pp. 2 (más bien favorable a Galieno). M. 2 y 37. II Pártica. pp. 99. la tradición senatorial nos ha legado el retrato de un emperador libertino que. Christol. III Itálica. The Policy o f the Emperor Gallienus. Sydenham. Frang. Coin. 1976. pp.

6). sí lo hacían al menos por Roma. . los scutari y los stablesiani. esa evolu­ ción reforzó la profesionalidad del cuerpo de oficiales. y des­ pués Emiliano. sin duda en el año 262. A Postumus le sucedió Victorinus (lám. los destacamentos se confiaron a praepositi ecuestres y el mando de fuerzas más amplías a los duces . XXXIII. siguiendo el modelo de las estacionadas en Egipto o de las tres llamadas «partas». y el emperador aumentó el número de las antiguas unidades de esa clase. Pero. 37b). Oriente fue también testigo de la presencia de va­ rios soberanos ilegítimos. como Macrieno y Quietus. Aurelius Víctor. Además. Christol. los senadores no querrían ya servir en el ejército. las dálmatas y las moras.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 277 mitió que Aureolus vistiera la púrpura. la de legados y de tribunos laticlavios. en el 260. Corrieres se­ natoriales. si no combatían a favor suyo. De Caes. Al mismo tiempo. Presionado por su esposa. Galieno suprimió entonces sus funciones. los p rom o ti. Según Aurelius Victor. modificó el mando de las legiones. Pero actuó mucho mejor reformando el ejér­ cito con que contaba. esa evolución de­ 101. el rey Odeynath creó un verdadero imperio.. 39-48 (¿262?). contra los persas y los germanos. Por encima de todo. los gober­ nadores de provincias del orden senatorial se vieron sustituidos pau­ latinamente por praesides de rango ecuestre. se crea­ ron nuevas unidades montadas. XXXVI. al menos durante cierto tiempo. 1986. Galieno primó el papel de la caballería en la táctica y en la estrategia: al hacerlo así. con­ siguió. 34 (véase XXXVII. en conjunto. por otra parte. M. lo que. Quizá el principal mérito de Galieno haya sido el de haber com­ prendido que no disponía de medios suficientes para resistir a esas fuerzas centrífugas. por la desaparición de los dos rangos superiores. advirtió que de hecho esos usurpadores. y de esa manera los prefectos del campamento se encontraron situados al frente de las legiones. Pero fue sobre todo la ciudad de Palmira la que de­ sempeñaría un papel importante. Con el tiempo. Todas las legiones recibieron entonces un encuadramiento uniforme. a los que permanecieron sometidos los prefectos de las legiones.1 0 1 «prohibió a los senado­ res la carrera militar y el acceso al ejército». Un historiador ha supuesto que lo único que hizo fue ratificar una situación de hecho: debido a la dureza de las guerras. se mantuvieron algunas excepciones: algunas provin­ cias quedaron en manos de senadores. además. Parece que. Soñaba con ex­ tender su dominio hacia Anatolia y Egipto. la de los protectores. El número de jinetes por legión pasó de 120 a 726 hombres. pp. extraía lecciones de los acontecimien­ tos de los años 252-253 y 259-260 (los bárbaros no habían encontrado obstáculo alguno al atravesar el limes). la célebre Zenobia. Instauró una nueva guardia de corps.

104. Salonina y Plotino se esforzaron por restablecer la unidad moral del mundo romano en tomo al neoplato­ nismo. en persona o utilizando a los generales. Añadamos que se le ha adjudicado el que. Cesaron las persecuciones a los cristianos.278 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO sembocó en el nacimiento de una reserva móvil estacionada detrás de la frontera. fueron de nuevo los alamanes. 103. Pero el emperador llevó a cabo dos campañas en Oriente. después. 1 y s. francos y alamanes se vieron rechazados de la frontera del Rin. Pero el Imperio no se hundió. Todas esas reformas complacían a los soldados. Aureliano trató una vez más de conseguir la unanimidad en el Imperio. también en el 270. Zenobia extendía su do­ minio a Egipto y el Asia Menor. se trataba de una innovación estratégica que suponía una pequeña revolución. Galieno murió al ir a combatir a Aureolus. Ese mismo año. la infantería continuó siendo la reina de las batallas. contra los carpos. XXII. 4. Historia Augusta. sin duda también. Los alamanes fueron vencidos de nuevo. recurriera de manera creciente a los auxiliares bárbaros. Historia Augusta. Aureliano guerreó contra los alamanes. 1 . llamado «el Gótico». los vándalos y los sármatas. era privilegio de los centuriones. quienes atacaron Retia. a costa de los godos. XXX. e incluso se puede asistir a un cierto renacimiento cultural en las artes y el pensamiento.. Pero el gran éxito del reinado. Galieno amplió entonces hasta la tropa el dere­ cho a desfilar ataviados de blanco. el reinado de ese emperador vale mucho más de lo que nos ha infor­ mado la tradición senatorial: es cierto que los enemigos atacaban por todas partes a la vez y que se multiplicaban las usurpaciones. la situación fue mejorando lentamente. En suma. de combatir. esta vez en las proximidades del lago Garda. esta vez junto con los juthungas. . en los años 271-272 y 272-273.. en el Danubio. en el 271 les sucedieron los godos. Ibid. Gal!. Claudio II falleció sin haber podido hacer nada al respecto. Le correspondió a su sucesor. en el año 270. Se ocupó. en general. Sin embargo.1 0 4 En el 274.. se apiñaban los marcomanos. tuvo lugar cerca de Nish. colocado bajo el signo del helenismo.1 0 2 con el fin de ganárselos aún más. Aurei. A partir de entonces. sobre todo. a finales de ese 102. poner fin a ese intento de usurpación. para someter a Zenobia y a su hijo Waballath. El siguiente reinado no presenta el menor interés. XV.1 0 3Desde su regreso. Entretanto. con esa albata decursio que. en esta oca­ sión en tomo al culto al dios Sol. Claudio II. el ejército se vio mejor adaptado a su misión. los francos y. en el 273. desde la época de Septimio Severo. Desde el 270. el que le valió el sobre­ nombre al emperador.

los godos una vez más. I.1 0 5 quien supo ganarse la simpatía de los soldados.. no se dieron ni victorias ni desastres extraordinarios. donde aplastó a los blemmios. 107. los francos y los alamanes fueron expulsados de la Galia. IV. atravesaron a con­ tinuación el Mediterráneo. Se suceden los reinados. de Tracia e Iliria. atacaron en el Rin. en general breves. vni. Carus. Zósimo. el primero 105. Algunos de esos encuentros no resistieron excesiva gravedad. en especial en la Mancha y en las costas de Britania. 71. Historia Augusta. 109. pasan por ser buenos generales. De hecho. XXXIII. sin detenerse excepto para saquear. Igualmente. y siempre los alamanes. Esa anécdota muestra que la marina romana no se hallaba a la altura de su tarea. . ibid..1 1 1 sus hijos evacuaron los territorios conquistados. pero dichosos: los em­ peradores de este final del siglo m. Aurelius Victor. aliados de los francos para la oca­ sión. V.1 0 7 En 276-278. y VII. XI. si ocurrió. También hay constancia de la existencia de problemas en Britania.. Tac. pero significa­ tivo:1 0 8 los francos. 72. Sobre todo debió combatir en dos frentes1 1 0 y recha­ zar primero a los sármatas y después a los persas. Carino y Numeriano. que habían sido deportados a las riberas del mar Negro. 3. 1. 2. y quizá a los getas. Durante su reinado tuvo lugar un hecho curioso. Caro y sus hijos. VIII. Panégyriques. La Historia Augusta1 0 9 acusa a Caro de haber militarizado el Estado para com­ placer a los soldados. 108. cuando falleció. y los burgundios y los vándalos. En 278-279. 9. y los francos y los alamanes pasaron a la Galia en el 275-276. Historia Augusta. Sin duda por desidia. de Retia. 1 .HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 279 mismo año. Y esa situación se prolongó todavía con Tácito: en el 275. no pudieron hacer nada eficaz en ese aspecto. nada tuvo que ver con el ejér­ cito y. 110. y Prob. IV.. en el 274 se evacuó Dacia. 3. Murieron. Se habla a veces de una hipotética restauración sena­ torial bajo este gobernante. y X. robaron barcos. pero esa tendencia había dado comienzo hacía ya largo tiempo.. franquearon los estrechos. la piratería hacía estragos siempre. 18. 4. se lan­ zaron sobre Asia Menor. remontaron hacia el norte y re­ gresaron a su patria. 10Ó. 111. 9. la mayoría de ellos originarios de Iliria. XIV. fue efímera. I. En 280-281. 1. Había pensado in­ cluso invadir Mesopotamia. una campaña barrió a los godos.1 0 6 a pesar de llevar a cabo numerosas campañas. 3.. De Caes. Historia Augusta. Y los últimos soberanos de esa época a la que denominamos Alto Imperio. pasa­ ron a los pies del peñón de Gibraltar. Ibid. Prob. de cualquier manera. Ése fue todavía el caso de Probo. el emperador se trasladó a Asia. Zósimo. 1 (sobre Carino). y después a Egipto. donde se enfrentaría a los persas.

Augusto se 112. pero entonces comienza una nueva época. se hallaban en llamas.» En su origen. al felicitarle. cuyo éxito había sido reconocido por sus propios soldados. En la época republicana se designaba con ese nombre a un ge­ neral victorioso. quienes le habían concedido el título a guisa de elogio. y la tomó el díá del aniversario del nacimiento de su hija. queda claro que se han valo­ rado en varias ocasiones los vínculos existentes entre los soberanos y los ejércitos: el Imperio vive bajo una monarquía militar. Al ha­ cerlo. y los gober­ nantes lo saben: sin ninguna vergüenza. la guerra y la propaganda política Al hilo de las páginas precedentes. «En el último asalto a Jerusalén —cuenta Suetonio— . . a partir del 19 aC. utilizan una sorprendente pro­ paganda política que ha llegado hasta nosotros gracias a las inscrip­ ciones y las monedas. pero. VI. así como los edificios próximos. Bajo el Imperio se mantuvo esa tradición. no sin una gran habilidad. L. E l TEMA DE LA VICTORIA En primer lugar. Suetonio. Titus.» Flavio Josefo1 1 3 relata el mismo episodio. 3. 113. ese honor iba dedicado al general que había ejer­ cido el mando efectivo en la batalla y le abría el camino para recibir un posible triunfo en la Ciudad. le ofrecieron sacrificios en ese mismo lugar. le saluda­ ron como imperator.280 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO quizá asesinado. juegan. 1 (316). G. Flavio Josefo. 6. y de­ clararon a Tito imperator con las más fuertes aclamaciones. El ejército.. V. La alegría de los soldados y el cariño que sentían por él era tan vivo que. con el sentido de la palabra imperator. y el poder pasó a manos de Diocleciano. y el segundo con grandes probabilidades de que así fuera. pero haciendo uso de una tradición diferente: «Ahora que los rebeldes es­ taban refugiados en la ciudad y que el Santuario propiamente dicho.1 1 2 él [Tito] abatió a doce de­ fensores de la ciudad con el mismo número de flechas. habiéndolas plantado frente a la puerta oriental. y tenemos dos autores diferen­ tes que relatan cómo fue Tito honrado de esa manera. los romanos trajeron las enseñas al patio del Templo y. se esfuerzan por convencer a sus administrados de que su sola presencia es suficiente para garantizar la victoria.

cualquier victoria de las armas romanas no se debía al talento del general al mando. y además Britannicus. las inscripciones que mencionan a soberanos comprenden a la vez esos títulos y las aclamaciones imperiales. seis veces cónsul. como evocación del emperador. Dacio [= 'Vencedor de los germanos y de los da­ cios”]. príncipe muy valiente.. que habría inspirado al general que se hallaba en el campo de batalla. servir para designar a un ofi­ cial que ha ganado una batalla. Desde ese momento. el Senado y el pueblo de Roma [le han hecho erigir este arco]. reales o supuestos. Ya en época de Augusto. pero también para mencionar al jefe de Estado en nombre del cual los romanos han obtenido un éxito o para recordar al soberano de una manera general. desde enton­ ces. 2. un príncipe fue llamado Germanicus para celebrar la dominación de Roma sobre Germania. sino a su propio poder divino. se le añadió el superlativo: este soberano se hizo llamar «muy grande vencedor de los partos». pero no por ello dejó una vez más de proclamarse im pera tor. hijo de Nerva divinizado. lat. Para desembarazarse de los dacios. Plinio el Joven. 114. más tarde otro. a partir de Marco Aurelio. . que lleva el título de imperator en sus dos sentidos. los emperadores dejaron de añadir sus triun­ fos. Domiciano compró la paz. soberano pontífice. a su numen. pa­ dre de la patria. recibió el nombre de Britannicus. Claudio veintisiete. n. sólo el príncipe máximo tenía derecho al triunfo y a recibir las aclamaciones: Augusto acumuló veintiuno. XII.4 Sin embargo. y por razones análogas. aclamado vencedor [ imperator] siete veces. ese título cubre otras dos rea­ lidades diferentes: puede. 115. Augusto. y así sucesivamente. después. el célebre arco de Benevento se halla ornado con un texto en el que a Trajano. Tiberio ocho. Después de esa fecha. revestido con su decimoctavo poder tribu­ nicio.» Esa costumbre de ponerse sobre­ nombres en recuerdo de los pueblos vencidos duró hasta el Bajo Imperio y. Esa utilización de la victoria con fines de propaganda política tomó tanta importancia que algunos soberanos se atribuyeron títulos de éxito cuando sus tropas habían sufrido una derrota. se le honra mediante la invocación de sus éxitos bélicos:1 1 5 « Al emperador [imperator] César Nerva Trajano.. Corpus inscr. Así. Muy pronto aparecieron otros elementos de titulación en recuerdo de victorias. el mejor [de los príncipes]. por tanto. Pan.° 1. Calígula fue el primero en darse a sí mismo un apelativo evocando un triunfo: fue precisamente él quien se hizo designar como Germanicus. Claudio fue también Germanicus.558.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 281 reservó la exclusiva de una ceremonia tan prestigiosa. Germánico. Por el contrario. a partir de Gordiano III.

). XXVII. fue primeramente llamado Germanicus (Suetonio. 177-231. Cagnat. pp. e! hijo de Claudio y de Mesalina. A semejanza de Calígula. 1). 118. El sobrenombre de Germanicus se le concedió al nieto de Livia. Britannicus (Germanicus) Germanicus 27 Germanicus Germanicus Germanicus (con Nerva) Dacicus Parthicus 20 17 22 2 13 Adriano Antonino Pío Marco Aurelio Lucio Vero Cómodo Septimio Severo Caracalla Geta 2 ¿Germanicus? 2 ¿Dacicus? Armeniacus Parthicus maximus 10 Medicus Germanicus Sarmaticus Armeniacus | Parthicus maximus r con Marco Aurelio 5 Medicus J Germanicus 1 Sarmaticus f con Marco Aurelio 8 Britannicus J Arabicus Adiabenicus 15 Parthicus maximus Britannicus maximus Parthicus maximus 1 con Septimio Britannicus maximus J Severo 3 Germanicus Arabicus Adiabenicus Britannicus con Septimio Severo 116.282 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO El tema de la victoria en las titulaciones imperiales1 1 6 Emperadores Augusto1 1 7 Tiberio Calígula Claudio1 1 8 Nerón Vitelio Vespasiano Tito Domiciano Nerva Trajano Títulos Salutaciones imperiales 21 8 Germanicus Germanicus. esposa de Augusto. R. 117. Claudio toma el de Germanicus más como nombre de persona que como sobrenombre de victoria. 1914 (4. Épigraphie latine. más conocido como Britannicus. . CL.f t ed.

hijo Carpicus ] Germanicus j con Filip0* padre Decio Dacicus maximus Valeriano Germanicus maximus Galieno Germanicus maximus Dacicus maximus Parthicus maximus Persicus maximus Postumo Germanicus maximus Claudio II. especialmente en el siglo m. «El Gótico» Germanicus maximus Dacicus maximus Parthicus maximus Aureliano Garmanicus maximus Gothicus maximus Parthicus maximus Carpicus maximus Dacicus maximus Britannicus maximus Sarmaticus maximus Persicus maximus Waballath Arabicus maximus Adiabenicus maximus Gothicus maximus Tácito Probo Germanicus maximus Gothicus maximus Persicus maximus Caro Germanicus maximus Carino Persicus maximus con Caro Germanicus maximus Britannicus maximus Gordiano III Filipo VÍNCULOS ENTRE LOS EMPERADORES Y LAS UNIDADES Además. los emperadores se esfor­ zaron por establecer vínculos personales y políticos con los diferentes cuerpos.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 283 Salutaciones imperiales Emperadores Maximino el Tracio Títulos Germanicus maximus Sarmaticus maximus Dacicus maximus Parthicus maximus Persicus maximus Carpicus maximus Germanicus Filipo. . concediéndoles títulos honoríficos.

-a Commodianus. y Acta Arch . Athenaeum. 1977. y XXI. Cómodo volvió a utilizarla. los Flavios. Fue muy frecuente y afectó tanto a la guarnición de Roma como a los ejércitos de fronteras o a la flota.1 2 1 Domitianus.-a Aurelianus.-a Seuerianus. Galba (Sulpicius). Adriano y Antonino Pío (Aelius). I. 79-91. . Claudio. cuando un 119.-a Seuerianus. por ejemplo. LV. 1940.1 2 2 quien cree que sólo se trata de menciones estrictamente cronológicas. Unos evocaban al emperador bajo el que había sido constituida la uni­ dad. Fitz. XVIII. así. ala I Flauia o legio V II Claudia.-a Postumianus.-a Septimianus. las unidades recurren a otros sobrenombres cono­ cidos como «variables». disponemos de aquellos epítetos que indican alguna virtud. Marco Aurelio y Cómodo (Aurelius). La VII Legión Gemina fue proclamada «feliz» (felix) en 73-74 y «piadosa» a principios del si­ glo ni. la legio I I I Augusta será igualmente Antoniana. pp. 122. y Septimio Severo (Septimius). de la cohorte o del ala.. Gallienus. 393-397. 1943.-a. -a El significado de esta tercera categoría de sobrenombres ha sido recientemente analizada por J.-a Gordianus. Oikumene. M.284 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Las tropas romanas podían recibir tres ciases de sobrenombres. la III Legión Augusta es denominada «piadosa y vengadora» desde Septimio Severo hasta el 238. Bersanetti.-a Alexandrianus. Alexandrianus. 1976. Sólo los soberanos de los siglos I y II recurrieron a esa práctica: Augusto. Vespasiano. y «piadosa y fiel» bajo la Tetrarquía.~a Philippianus. Un caso particular nos lo presentan aquellas legiones conocidas como « Geminae». XXVIII. Trajano (Ulpius o Traianus). Slov. pero ala Parthorum Antoninianorum .-a (desde Septimio Severo) Antonianus. Señalemos que se escribe legio V il Gemina Antoniniana. 120. J.1 2 0 pues cambian con cada soberano.-a Balbinus. Volusianus.1 1 9 En segundo lugar.-a.-a Gallianus.-a Maximinianus. Fitz.-a Valerianus. pp. y se les añade indicando el padre fundador de la legión.-a Decianus. 215-224. Esa práctica tiene su ori­ gen en una medida de Domiciano que quería honrar así a las tropas de Germania. en un cursus.-a Pupienus. G. después Alexandriana. En tercer lugar.-a. Nerva. 23. así. pp. Dion Casio.-a Claudianus. más tarde Maximiniana y así sucesivamente. pp. 105-135. 121. que son el resultado de la fusión de otras dos ya existentes. He aquí la lista de sobrenombres atestiguados.-a Tetricianus. pero no se convirtió realmente en algo habitual hasta principios del siglo m.

Epigraphica. Sólo cuatro soberanos supieron provocar transformaciones importantes. quiere simplemente decir que la inscripción ha sido gra­ bada en la época de Filipo el Arabe. sobre todo en el caso del primero de ellos. fue además un gran conquistador. hubo mo­ dificaciones cuyos detalles aún son mal conocidos debido a las lagu­ nas documentales. más tarde se instauró un cierto automatismo. la evolución desempeña un papel relativamente secunda­ rio. Pero la crisis impuso una renovación de la táctica. Por el con­ trario. en otros casos. Le Bohec. Se revela ahí un ele­ mento esencial para quien quiera comprender la eficacia del ejército romano: su capacidad de adaptación a las circunstancias. 1981. 127-160. Algunas inscripciones confirman esa interpretación. Y.1 2 3 pero es difícil creer que los emperadores no hayan tenido jamás segundas intenciones en ese terreno. . predominan los elementos permanentes. además. a lo largo de todo el siglo m. en particular para los inicios del siglo m. de la estrategia y del sistema de reclutamiento. No obstante. XLILE. el historiador constata que. Septimio Severo y Galieno promovieron reformas mucho más importantes de lo que se ha pensado.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 285 personaje dice que ha sido tribuno de la V III Cohorte Pretoriana Philippiana. En contrapartida. Trajano no fue más que un ejecutante: emprendió grandes expediciones prácticamente sin modificar la organización heredada. Conclusión Cuando se contemplan con visión de conjunto los tres primeros siglos del ejército romano imperial. no contento con poner en mar­ cha nuevas estructuras. y Augusto conti­ núa siendo el más activo de ellos. 123. en ese campo. esos sobrenombres parecen haber sido concedidos como un honor. pp. pues.

Arabia a continuación. II Parta: Italia. II Adiutrix: Britania. IV Flavia: Dalmacia. a partir de Domiciano. Britania. desde Septimio Severo. Panonia. 2. I Minervia: Germania. Les légions de Rome soits le Haut-Empire. a ellas remitimos al lector que desee más detalles. Germania. a par­ tir de Adriano. IV Macedónica: Hispania. I Parta: Mesopotamia. VI Ferrata: Siria. II Trajana: Siria. Dacia a principios del siglo n. XII. con Trajano. 1925. I Germánica: Germania.). III Parta: Mesopotamia. Dacia. bajo Claudio. I Adiutrix: Germania. I Itálica: Mesia. C. II Augusta: Hispania. Le Bohec (ed. de Claudio a Domiciano. El artículo «Legio» de la Realencyclopadie1 2 4 y el libro Les légions constituyen las actualiza­ ciones más completas disponibles hasta el momento. bajo los Julio-ciaudios. III Itálica: Retia. Th. .). 1991 (2 vols. con Tiberio. IV Escitia: Mesia. Mesia. a principios del siglo n. bajo los Julio-claudios. 124. Y. Realencyclopadie. Arabia. Die Legionslegaten der rómischen Armee. 2000. E. Mesia. III Gallica: Siria. Lyon. a partir de Marco Aurelio. bajo Trajano. a partir de Claudio. Germania. después Panonia. V Macedónica: Mesia (salvo Nerón: Siria).. V Alondra: Germania. III Augusta: África-Numidia.286 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Apéndice: Movimientos de las legiones en los siglos i y n Únicamente citamos aquí las legiones mejor conocidas y los des­ plazamientos principales efectuados por ellas. a partir de Adriano. bajo Augusto. 2 vols. Siria a partir de Nerón. bajo los Flavios. a partir de Septimio Severo. bajo Domiciano y Trajano. Panonia. a continuación. Judea. con Domiciano. 1982. a partir de Marco Aurelio. Egipto. a partir de Septimio Severo. Franke. en la voz Legio] J. Bochum. desde Vespasiano. Legionary Recruitrmnt. de Augusto a Diocleciano. desde Domiciano. bajo los Julio-claudios. en el siglo i. de Vespasiano a Domiciano. II Itálica: Nórica. Mann. Mesia. de Augusto a Claudio. de Augusto a Trajano o Adriano. bajo los Flavios. III Cirenaica: Egipto. Ritterling.

salvo con Nerón (Siria). hasta Trajano. Claudia: Dalmacia. a partir de Vespasiano. de Claudio a Domiciano. y después Germania. Germania.HISTORIA DEL EJÉRCITO ROMANO 287 VI VII VII VIII IX X X XI X II X III X IV XV XVI XX XXI X X II XXII XXX Victrix: Hispania. Capadocia. Flavia: Capadocia. después. Claudia: Dalmacia. Rapax: Retia. y después Panonia. Germania. Dacia. Gemina: Hispania. con Claudio y Nerón. Primigenia: Germania. Germania. Germania. hasta Claudio. después Panonia. Capadocia. Panonia. a partir de Trajano. bajo los Julio-claudios. Dejotariana: Egipto. bajo los Flavios y Trajano. Panonia. Panonia. Fretensis: Siria. Germania. a continuación Mesia. con los Flavios. a continuación. de Tiberio a Nerón. Britania. a partir de Vespasiano. hasta Domiciano. Britania. a partir de Claudio. a partir de Adriano. Mesia. Gemina: Retia. Gemina: Hispania. Fulminata: Egipto. Valeria Victrix: Dalmacia. Judea. y después Panonia. Apollinaris: Dalmacia. bajo Augusto y Tiberio. Mesia. de Vespasiano a Trajano. a partir de Adriano. a continuación. bajo los Julio-claudios. Britania. a partir de Adriano. a partir de Vespasiano. Vlpia: Panonia. y después Germania. Britania. y después Germania. bajo Nerón. Hispana: Dalmacia. Augusta: Dalmacia. de Augusto a Claudio. de Vespasiano a principios del reinado de Domiciano. Gemina: Germania. Siria. con Claudio. Siria. . a partir de Trajano. bajo Claudio y Nerón. Germania. a partir de trajano. de Augusto a Claudio. bajo Trajano. después. hasta Claudio. bajo Augusto y Tiberio. de Claudio a Trajano. Panonia. hasta Adriano. con los Flavios. bajo los Julio-claudios.

Juvenal. El ámbito económico La vida económica del mundo mediterráneo se vio transformada de diferentes maneras por la presencia de los soldados.2 enumerar los privilegios del oficio de las armas?» Por otro lado. 1-2. . 2. 3. Hemos visto an­ tes cómo sabía Roma prepararse para esa eventualidad y hacer frente a la necesidad. pp. Pero junto a ese papel militar. Es eso lo que ha demostrado el es­ tudioso británico P. XVI. P. 1. convirtiéndose el ejército en un elemento importante de la sociedad:1 «¿Quién po­ dría. Salway. Les classes sociales dans l'Empire romain. The Frontier People o f Román Britain. Los imperati­ vos de la defensa ocupaban un lugar preponderante en la vida y en las preocupaciones de las gentes del Alto Imperio romano. Salway. oh Galio —se pregunta Juvenal— .a ed.. y pueden com­ probarse. Gagé. y como consecuencia indirecta. 133-138 y 249-272. ECONOMÍA Y DEMOGRAFÍA Sin duda alguna.C a p ít u l o VIII EL PAPEL MATERIAL. 1965. actividades de alguna manera profesionales. las tropas cumplían una función económica. aunque ciertamente para un territorio res­ tringido. el paisaje y la existencia misma de las poblaciones se ven modificados por la pre­ sencia de ese elemento dinámico. 2. la principal razón de ser de los soldados con­ siste en hacer la guerra. J. se puede decir que esas transformacio­ nes afectan esencialmente a dos ámbitos: el económico y el demográ­ fico. en las provincias. 1971. en todo aquello afectado por las actividades puramente mi­ litares.3 Con el fin de simplificar. en matar sin dejarse matar.

los primeros. Metam. 255-266 (véase p. de espías. se cortaban los caminos. 139-144. las ciudades se veían sometidas al pillaje. pp.6 daban gracias a los dioses antes de regresar a sus cuerpos de origen. numerosas unidades (véanse los caps. 4.385.. los bárbaros representaban un peligro. VI. 2 (véase Prou. R. la misma idea se encuentra en Tácito.. La «paz rom a n a »4 La primera tarea de las legiones consistía en impedir que un even­ tual enemigo penetrase en las provincias.. Expresión empleada por Séneca. Agr.° 2. la repre­ sión incumbía al ejército: el mantenimiento del orden. se estacionaban despla­ zados (?) y «frumentarios» que servían.5 en el interior. a parte de los vigilantes. en Britain and Rome. IV. Pero. n. existían puestos (stationes) diseminados sobre todo a lo largo de los caminos. al finalizar su servicio en el destacamento (expleta statione). lat. burgarii o stationarii. IV. Además. En ambos frentes. objetivo bus­ cado por el Estado. Dion Casio. cualquier historiador sabe que la guerra arruinaba los territorios en los que se desarrollaba. de hecho. . De todas formas. I. si en el exterior. los soldados que se hallaban estacio­ nados en ellos (véase cap. n. XXX. n. pp. Corpus inscr. 212). 143-152. Pero también se utilizaba 4. Pero. En la capital. los bandoleros suponían otro. Mac Mullen. I y II de la parte I) desempeñaban un papel muy poco cas­ trense.° 17. 1966. que no concibieron de forma clara la existencia de una fuerza de policía o de gendarmería importante e independiente.° 6. n. VIII. Apuleyo. Satiricón: relato que ocurre en parte en medio de truhanes.. n. Lieb.290 C o n s e c u e n c ia s EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO e c o n ó m ic a s d e l p a p e l d e s e m p e ñ a d o p o r l o s m il it a r e s Ya hemos visto que las consecuencias fueron múltiples. 14). 2.728 = 18. Enemies o f the Román Order. 1-27. VIII. 13-17. Cerrar el paso a los bárbaros servía para favorecer la prosperidad. cit. Petronio.122. La ideología imperial se basaba en buena medida en un encadenamiento de beneficios: victo­ ria — >paz — > prosperidad.° 234. J. En Italia y en provincias. 6. XI. 5. III. 7 (paz y dominación). 1965.° 3. se incendiaban los campos. pp. la expresión «paz ro­ mana» presenta un doble significado: implica a la vez ausencia de con­ flicto y presencia de bienes que fluyen de ella. de ejecutores dis­ cretos de las tareas de rango inferior del poder. y los segundos. II) tenían títulos diversos. y la autoridad acantonaba también beneficiarii.. LXXV. no obs­ tante con dos excepciones notables: los vigilantes de Roma y algunos hombres al servicio de los magistrados municipales para atrapar a los ladrones de gallinas. H.626. algo así como nuestros modernos agentes «de información general». suponía un todo indisociable en las mentalidades de la época. op.107. lat.. Clem. Gagé. Corpus inscr.

op. Séneca. en 30-29. los límites del Hadramaut y del Yemen. Daniels. En 25-24. pp. VI. el mantenimiento del orden favorecía la prospe­ ridad. el prefecto de Egipto. .. 8. Su sucesor.. Ch. Les explorateurs de l ’Antiquité. especialmente pp. Plinio. las «exploraciones»7 (de he­ cho.° 128. 3-5. los pretorianos remon­ taron el Nilo y alcanzaron Meroe. pero no es éste el único aspecto que debemos considerar. Cornelius Gallus. ese oficial alcanzó. L. E.N. Inscr. y completaba así el papel de las autoridades locales. El ejército actuaba. lo más frecuente es que se trate de expediciones organizadas por el ejército). no hay ninguna duda de que las unidades colocadas a las órdenes de los gobernadores de las provincias servían como fuerzas de policía. n. sin duda. XVII. 227) que no había mu­ chos lugares del Imperio desprovistos por entero de tropas. J. 1978. 1970.. Q. especialmente los frumentarii y los speculatores.-M.-M. Les Méditerranéens aux confins de l'Afrique. Así.8 En la época de Nerón.N. 54. impropiamente. pero apare­ cen muy pocas muestras de aquellos recipientes que se remonten hasta la época de los Julio-claudios. Desde hace mucho tiempo. los intercambios alcanzaron su apogeo 7. 1932. Daniels. las relaciones entre guerra y comercio quizá hayan sido valoradas para el caso del Fezzan.N. las guarniciones de Lyon y de Cartago ilustran bien esa situación. VI. también prefecto de Egipto. que reconociera Arabia. H. los historiadores han atraído la atención sobre lo que ellos llaman. II. pero la operación se con­ virtió en un desastre. Petronius. en el actual Magreb. cit. y hay quienes creen que el lucro era el móvil de esas empresas. Cary y E. I 1 y 119. 35. 9.EL PAPEL MATERIAL 291 con ese mismo fin a aquellos militares cuyo papel táctico les predis­ ponía a la movilidad. en el 19 aC. pp.9 Más al oeste. Cornelius Balbus recibió los honores del triunfo por haber combatido hasta alcanzar esa región. por tanto. según un breve trabajo de Ch. Finalmente. Philae. Augusto encargó a Aelius Gallus. 10. The Garamantes o f Southern Libya. Desanges. y Plinio. en particular en aquellas regiones donde no existía la amenaza de un enemigo exterior. 8. Desanges. H. 4. 24-25. Estrabón. Las «exploraciones» Seguramente.1 0 quien ha establecido que la abundancia de cerámica romana acompañaba los progresos hechos por los militares en el conocimiento de ese te­ rritorio. M. reemprendió el proyecto de Cornelius Gallus e hizo una especie de marcha por el territorio si­ tuado al sur de Siene. H. 1969. 307-321. de sustituto allí donde era necesa­ ria una gendarmería que no existía. 323 ss. XVI. Warmington. pero debemos recordar (p.. Bemand. pp. J. VI.. Así. remontó el Nilo hasta Philae. 35.

trazaban caminos. Les dossiers de l'arquéologie.° 2. que llegó hasta el misterioso país de Agisymba. La seguridad debía desempeñar un impor­ tante papel: con el fin de proteger un territorio. Gsell. 12. que le enviase un arquitecto. es. 1977. en la Cesariana. Monuments antiques de VAlgérie. los habitantes de la ciudad se dirigieron a su gober­ nador. pp. el aspecto económico se nos presenta sólo como una consecuencia indirecta. Al no po­ der construirlo. quien pidió a su compañero de armas. . En el año 137. por tanto. y P. Trad. VIH. para potenciar su fuerza física. Y además. n. la mano de obra la pro­ porcionó. el ejército de Mauretania. deben situarse las misiones de Valerius Festus y de Septimius Flaccus. 1979. en la época en que.292 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO bajo la dinastía flavia. en un primer momento. debido a los fra­ casos de los civiles. no estaría de más co­ nocer los pueblos que lo rodeaban.° 38. Février. junto a la seguridad y la economía. lícito suponer que.-P. Hay un ejemplo que merece estudiarse: se trata del acueducto de Bejaia1 1 (antigua Bujía). 88-89. precisamente. Le siücle des Antonins . I. 148). 11. pp. quizá parecerá excesivo asignar móviles eco­ nómicos a esas empresas. Y recordemos que. construían villas y monumen­ tos.728 = 18. En cualquier caso. el librator Nonius Datus remitió un plan que se puso en marcha en los años 149 y 151-152. 90-91. Martin. los oficiales les obligaban a rea­ lizar obras de interés público (p. el legado de la III Legión Augusta.. el agua recorría 21 km y descendía de los 428 a los 26 m de altura. n. Las obras de interés público Los soldados practicaban también la instrucción. lat.1 2 Mantener la paz. Y se podrían multiplicar los ejemplos tomándolos de otras partes del mundo antiguo. pp. im­ perativos intelectuales y culturales intervenían en la lista de motivos que justifican esas expediciones. la ciudad y. después. 249 ss. de J.122.-A. vigilar a los vecinos del Imperio y practicar la instrucción son las tres actividades cuya función principal es com­ petencia del dominio militar. ¿debemos creer que esos oficiales se hallaban desprovistos por entero de curiosidad? También entre ellos existía un gusto natural y normal por el conocimiento. después de haber cruzado por un túnel. y S. así como la de Julius Maternus. 1901. Al finalizar la obra. Corpus inscr. Los arqueólogos perciben fácilmente las consecuencias de esta polí­ tica: son particularmente abundantes los vasos y las ánforas del siglo n. Pero en este campo todavía hay más.

3. se encargaba de ello un oficial en viaje de inspección. I. 2.EL PAPEL MATERIAL 293 Los s o l d a d o s c o m o a g e n t e s e c o n ó m ic o s En efecto. 1. sobre todo en la producción escrita del Alto Imperio. Arriano.1 4 Los salarios El elemento esencial de esta posición desahogada lo represen­ taba el sueldo. R. Dion Casio. y X. Aboda Zara. los soldados ocuparon un lugar destacado en los pro­ cesos de producción y de consumo.1 5 En Dura-Europos. L as rentas d e lo s sold ad os La riqueza de los militares constituyó un tema frecuente. por no hablar ya de un esclavo. los historiadores no han insistido lo suñciente en es­ tos ingresos. un soldado parecería mal pagado. . 14. por otro. eran relativamente elevados y. W. Baba Mecía'. 16. y después las nóminas (ratio) se le volvían a entregar al pro­ curador. 1967. 1-2. la diferencia entre las rentas más bajas y las más elevadas era mucho más evidente que en nuestros días. A la distribución. en el siglo III. VI. 15.1 3 pero también en la del Bajo Imperio. realizada en el campamento. Periplo. Tácito. 115-118. le seguía una parada. pp. La importancia de esos pagos se manifiesta en las ceremonias que acompañaban su distribución. 15 (centuriones). V. En este tema. II.. 5. 6. conviene no obstante aportar una precisión. De ese modo. si se contrasta su sueldo con lo que ga­ naba un pequeño campesino o un obrero agrícola. 17. si se le compara con un procurador. Davies. «la escala salarial». LIX. Scheqalim. Los militares se contaban entre los pocos asalariados de la Antigüedad y disponían de rentas que les ofrecían un relativo desa­ hogo. los soldados iban a buscar la paga (ad opinionem stipendii) y la custodiaban respetando un cierto reparto de tareas: los de infantería garantizaban la protección de los dromeda­ rios que transportaban el dinero. En la zona del mar Negro. y los jinetes servían de escolta mon­ tada. los recibían con regu­ laridad. que mostraban dos características importantes: por un lado.1 6 13. XVI. Historia. y bien pagado. An. bajo Adriano. I. Talmud de Jerusalén. En la Antigüedad.

y muy novedosa. 1992. 65.. La cantidad percibida importa muy poco para nuestro propósito. Alston. VII. An. se puede distinguir también una gradación que di­ ferenciaba al soldado raso de los que percibían un sueldo y medio (sesquiplicarius) o dos (duplicarius ) . se decidieron aumentos salariales en va­ rias ocasiones. centuriones y decu­ riones. Dos es­ tudios recientes. Ahora se sabe que existía una re­ tribución desde finales de la época republicana. alrededor del cual se hacen toda clase de especulaciones. tanto papiros. Tácito. proponen una escala salarial bas­ tante completa. a igualdad de títulos. un oficial estaba mejor pagado que un centurión.2 0 que se basan en textos literarios ya conocidos. nos encontramos con muchas mayores dificultades cuando queremos saber a cuánto ascendían. París. un centurión recibía más dinero que si lo hacía en las cohortes urbanas. Dom. Suetonio. en Judea. pues se conocen pocas e incluso no siempre son irrefutables. y «Rang und Sold im romischen Heer».). 17.. en particular en un papiro de Masada. St. lo que nos interesa es que. M. un centurión que un soldado y. 299-309.1 9 de hecho. 19. Journal o f Rom. pp. a finales del reinado de Augusto. pp.. 1995. es preciso añadir un cuarto pago anual igual a los tres primeros. Así. 113-123. se fijó en 225 denarios anuales1 8 (se trataba por tanto de monedas de plata). se ha comprobado que el ejército romano se sometía a un principio bá­ sico:1 7jerarquías y salarios se hallaban vinculados. en­ tre estos últimos. intervenía también el prestigio de la unidad: si servía en el pretorio. cap. 20. Le Bohec (ed. Las dificultades comienzan cuando se trata de avanzar cifras. pp. Parte I. y estaba mejor remunerado en la legión que en las tropas auxiliares. Asimismo se sabe de manera se­ gura que. p. es el del legionario de sueldo único. se han confeccionado cuadros de cifras tan diversos como poco fiables. para soldados. 6. II. «Román Army Pay Scales».. . LXXXII. por el contrario. cuestionado por R. 87-106. 5 y XII. Ciertamente. Journal ofRom . 18. St. o incluso tres (triplicarius). La hiérarchie (Rangordnung) de Varmée romainem Y. Speidel. bajo Domiciano. El primer aumento no ocurre hasta aproximadamente el año 83. El caso mejor conocido. I. «Román Military Pay». en el Alto Imperio.294 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Si es bien cierto que comenzamos a conocer el mecanismo de distribución de los salarios. 1 . y muy manoseados por los investigadores. con esca­ sos documentos. Además. 1994. 17. A. como sobre todo en una tablilla de Vindonissa. LXXXIV. quien eleva esa cantidad de 225 hasta los 300 denarios. varios elementos no presentan dificultad alguna.

500 (?) 2.050 3.000 10.000 ma­ linos.400 24.000 (?) Septimio SeveroCaracalla 8.000 15.500 25. que.500 15.000 7.800 8.000 1.000 en las legiones.000 3. 125. se han establecido a partir de varias hipótesis.200 7.500 5. y 40.000 3.500 11.000 37.000 6.000 combatientes en la guarnición de Roma. podemos hacer­ nos una idea de lo que el Estado romano invertía en salarios para el ejército.000 2.000 8.250 Si aceptamos los datos de estos dos cuadros. nos encontramos ante un presupuesto militar bastante importante. otros tantos en las tropas auxiliares.200 2.600 Maximino el Tracio 750 900 900 1.000 1.200 1.200 12.400 6.EL PAPEL MATERIAL 295 Salarios anuales (en sestercios) Soldados Miles cohortis Eques cohortis Miles legionis Eques legionis o alae Miles praetorianus Urbanicianus Miles uigilum Augusto Domiciano Severo Septimio Caracalla 3.500 56.000 25.000 4.000 12. no debemos ol­ vidarlo.750 7. Suponiendo que los soldados de tropa sólo recibían el salario base.250 2.000 3.500 6.250 12.400 2.500 750 (?) 1.600 3.000 16.000 1. .000 22.750 7.000 (?) Oficiales y suboficiales Tribuno sexmenstris (sobre 6 meses) Centurión = prefecto de cohorte Primus ordo ~ tribuno angusticlavio Prefecto de ala Primipilo = prefecto de campamento = prefecto de ala miliaria AugustoDomiciano CaracallaDiocleciano 1.000 2.500 15.875 3.000 37.200 1.400 4.000 (?) DomicianoSeptimio Severo 4. y contando con 15.

. XVII. decía. Historia Augusta. 23. Abrégé des procurateurs éqi íestres (adapt. era preciso reducir los salarios: pero como éstos constituían una parte importante del atractivo que el servicio militar ejercía sobre los jóvenes. y también no dárselo.25 64. 1974. Pelaum. .-G. pue­ den compararse. 3 (véase 28). Ducrous).296 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Gastos del Estado romano en sueldos (en m illones de denarios anuales) AugustoDomiciano Soldados guarnición de Roma legiones auxiliares flotas Centuriones Oficiales Total estimado DomicianoSeptimio Severo Septimio SeveroCaracalla CaracallaDiocleciano 4.75 6 37. H. era im­ posible mantener en armas a más hombres de los que tenía el impe­ rio.. Macrino escribe al Senado para hacerle saber las dificultades por las que atravesaba:2 3 «Por no hablar de otras ven­ tajas que ellos [los soldados] han obtenido de Severo y de su hijo.50 28 9 4 13 6.74 millones de denarios. Aur. veintiuno de esos funcionarios tocaban a sesenta mil sestercios anua­ les.. Comprobamos. 22.30 8. Dion Casio. de N.50 84 27 12 39 19 195 Para hacerse una idea de lo que representaban esos gastos. M. lo que representa un desembolso anual de 2. con los utilizados para retribuir a los procuradores imperiales en la época de Trajano:2 1 con este soberano.2 2 en el 217. 4-5.50 130 13.30 17. veintinueve a cien mil y treinta y cuatro a doscientos mil. Y esa fue la decisión que tomó Diocleciano. que el ejército figuraba en el presupuesto del Estado como una de las principales fuentes de gastos. era imposible.30 86. De ahí que las finanzas imperiales se encontraran de manera permanente en equi­ librio inestable..» En tiempos normales. de no ser así. 21.30 12 5. pp. O. LXXVHí. darles el sueldo completo con las elevadas pagas que recibían. esa clase de medidas habrían conseguido sacrificar la calidad en beneficio de la cantidad. 36.. Duval y S. por tanto. En caso de urgencia era preciso recurrir a medidas ex­ tremas: la Historia Augusta cuenta que Marco Aurelio debió vender su vajilla.20 9 56 18 8 26 12. 17 18. por ejemplo.

6 (véase 33). y lo mismo que algunos trabajado­ res del siglo xxi. en el segundo. Inst. 50. Además. II. Gaius. III. y a los jefes cuando la ciudad ha capitulado». en Atrnées etfiscalité.205 y 207. pp. Si el salario constituía la parte esencial en la fortuna de un soldado.. el soldado podía recibir herencias y disfrutaba de los bienes de su «esposa». el veterano recuperaba los ahorros que le habían obligado a hacer. no suponía la totalidad. pas. 29. 69. cit..3 2 en el pri­ mer caso. Gaius. . 28. Suetonio. y recibía también los praemia militiae. A menudo. 26.. En múltiples circunstan24.2 9 En una inscripción. Epigraphica. p p . Vesp. pues se le añadían otras fuentes de rentas. los militares romanos habían obtenido primas. Corbier. Girard. III.» La cos­ tumbre quiere que «el botín de una ciudad tomada al asalto [pertenezca] a los soldados.. pp. III. Historia Augusta. 34-38 y 49. S.EL PAPEL MATERIAL 297 Los ingresos complementarios Pero eso no es todo. n. en territorio enemigo. in­ demnizaciones en forma de forraje para los jinetes. 27.336. Tácito. las tropas procedían en un primer mo­ mento a efectuar requisas en territorio romano.2 4 clavos para los za­ patos y calzado para los demás (< clauarium 2 5 y calciarium 26). y elevaban quejas a los empera­ dores. Reclutamento. 19. 25. Inst. los soldados conservan lo que han conquistado. 1955. 4. y son numerosos los textos que muestran la importancia del botín: «Lo que nosotros tomamos al enemigo —afirma el jurista Gaius—3 1 se convierte igualmente en nuestro por consideración natural. 209-212. 1977. lat. En primer lugar. Corpus inscr. H. que ocurrían en dos circunstan­ cias diferentes. en el momento de su licencia.. En caso de guerra.. de tres mil denarios en la época de Augusto y de ocho mil doscientos cin­ cuenta en el 212. Pese. Fomi. H. 162-163. los civiles consideraban excesivas esas exacciones. VIII.2 7 Y como cualquier otro ciudadano. 5. IV. A continuación. N.3 0hallada en los límites entre Peonia y Tracia. Tácito. que se lamentaban de la depredación provocada por las tropas de paso. 32. pp.a ed. se menciona «el texto de Skaptopara».° 12. 1953. F. Suetonio. 6.2 8 Y aún había algo mejor. G. Lo más rentable lo representaban los in­ gresos excepcionales y extraordinarios. el derecho de guerra permi­ tía el pillaje. M... 31. sin contar con el hecho de que sus progenitores podían entregarle un «viático» ( uiaticum ) de setenta y cinco denarios cuando se incorporaba a filas. ele­ vada en el 238 al emperador Gordiano III por los habitantes del lugar. que da a conocer una queja. 1918. XVII. 30. 6. 27. Textes de droit romain. III. los oficiales se convierten en propietarios de los bienes que han perte­ necido a quienes se han sometido a su poder. Daris.

después del final feliz del asedio de Sarmizegethusa.3 9 La costumbre de esas distribuciones excepcionales. LVI. Aug. Tácito. quien.. VI. 34. 5. 40. n. CIV y CXVI. XXXVIII. se impuso rápidamente hasta el punto de que acabaron por pa­ recer normales. evoca también el fabuloso «oro de los dacios». y H.. Sev..4. 5. LXXXV. 5. n. LV. 1 (271). en Siria. I. 5. 3 y 6. Aug. 32. espetó «que tenía la costumbre de enrolar soldados.3 3 Después de la toma de Jerusalén. 36. En la Columna Aureliana3 6 se ven varios pasajes con grupos de soldados que se llevan animales y mujeres.500 d ? 250 d 125 d Donantes Augusto Circunstancias Beneficiarios Referencias His. Suetonio. VII. Sept. G. el oro se vendía al peso a la mitad de su valor anterior». An. Agr. 39. . 37. muy bien recibido: el pillaje de la capital de los partos. Dion Casio. esa victoria tuvo como consecuencia que «to­ dos los soldados rebosaran de botín. XVI. LXXIII. Onesandros.298 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO cías. o solamente disfrutaban de ello los pretorianos. 3. 38. 8. Suetonio. 4 Tácito. S. los emperadores mimaban a los soldados. AL. y son raros los emperadores que las re­ chazaron. liberalitates o donatiua.o s 96 y 103. El único problema que todavía se nos plantea es el de saber si todos los militares tenían derecho. CI. 1. III. Columna Aureliana. 5. LVII. y no de comprarlos». Galba. Flavio Josefo. 6 Dion Casio.S.. 6.o s LXIV. 3. la lista de beneficiarios varía en función de las circunstancias... XVI. Columna Trajana. los romanos robaban todo cuanto caía en sus manos». XL.. VI. Suetonio.2 (85 dr a los legionarios). y se daban fundamentalmente en los comienzos de cualquier reinado. 1 1 y XXXV. 26. hasta el punto de que. 35. CI.3 4 La Columna Trajana3 5 muestra unos soldados que. Entrada en Roma soldados Caius en el ejército soldados testamento pretorianos urbaniciani legionarios y auxiliares de las cohortes de ciudadanos 75 d 33. a guisa de argumento.3 7 En tiempo de paz. 1 (317). véase n. Historia Augusta.4 0 Los donatiua y las liberalitates Cantidades d = denaños dr = dracmas 2. /. s. Y Septimio Severo habría prometido a sus combatientes un regalo extraordinario. a excepción de Galba. Historia Augusta. «mientras el santuario quemaba. Sev. de hecho. se nos muestra la importancia del botín. portan un cofre y pesados paquetes. Aug.3 8 Severo Alejandro hizo que se les distribuyeran ropas. a ve­ ces con extraordinaria generosidad: Augusto no los olvidó al redactar su testamento. y 6. 3.

EL PAPEL MATERIAL

299

Los donatiua y las liberalitates (continuación)

Donantes Tiberio

Circunstancias revueltas de Germania y Panonia asunto de Sejano testamento

Beneficiarios soldados

Cantidades d = denarios dr - dracmas doble del legado de Augusto 1.000 d 250 d

Referencias Dion Casio, LVH, 5, 3 y 6, 4; Suetonio, Tib., XLVIII, 4. Suetonio, Tib., XLVIII, 4 Suetonio, Tib., LXXVI, 2; Dion Casio, LVIII, 18 y LIX, 2, 2. Dion Casio, LIX, 2, 4

pretorianos pretorianos

Calígula

advenimiento

pretorianos urbaniciani otros

muerte de Lépido problemas en Britania Claudio advenimiento

soldados soldados pretorianos

2.500 dr 125 dr ‘ 85 dr dobla el legado de Tiberio ?

■ ? Dion Casio, LIX, 25.
3.750 d o 5.000 d 25 d

Dion Casio, LIX, 22.

aniversario del advenimiento toma de la toga viril por Nerón Nerón advenimiento

Suetonio, Ci, X, 8; Flavio Sosefo, G. /., XIX, 4, 2 (247) Dion Casio, LX, 12,4. Tácito, An., XII, 41, 3; Suetonio, Nerón, VII, 6. Tácito, An., XII, 69, 4 (véase Dion Casio, LX, 3, 1). Suetonio, Ner., X, 2. Dion Casio, XLI, 14, (véase Tácito, An., XIV, 11). Tácito, An., XV, 72, 1 ; Dion Casio, LXH, 27,4. Suetonio, G., XVI, 2 y XVII, 1; Dion Casio, LXIV, 3, 3. Dion Casio, pasaje cit.; Plutarco, G., II, 2; Suetonio, G., XX, 1 (véaseTácito, H ., 1,5,1).

pretorianos soldados pretorianos

trigo mensual muerte de Agripina asunto Pisón Galba rechaza el donatium promesa pretorianos pretorianos pretorianos 500 d

pretorianos legionarios

7.500 dr 1.250 dr

300

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

Los donatiua y las liberalitates (continuación)

Donantes Otón

Circunstancias promesa

Beneficiarios pretorianos legionarios soldados soldados legionarios

Cantidades d - denarios dr = dracmas

Referencias

1.250 d Tácito, H., I, 82, 5; ? III, 10, 4. ? Tácito, H., IV, 36,2. Tácito, H., II, 94, 5.

Vitelio Vitelio o Vespasiano Vespasiano Tito Domiciano Nerva Trajano Adriano

concesión imposible concesión acordada 69

? Tácito, H., IV, 58, 6.

soldados suma módica Tácito, H. II, 82, 4. pretorianos 25 dr Dion Casio, LXV, 22, 2. pretorianos Dion Casio, LXVI, 26,3. como Tito Dion Casio, LXVI, 26,3. ? Dion Casio, LXVII, 7, 3. H. Mattingly, Coins B M ., III, 46 soldados ? Plinio, Pan., XXV, 2 yX L I, 1. doble largitio 75.000.000 d en total Hist. Aug., Adr., V, 7 Hist. Aug., Adr. XXIII, 12 y 14; AeL, III, 3 y VI, 1.

advenimiento guerra dacia

pretorianos soldados

advenimiento adopción de Aelius César

soldados soldados

Antonino Pío matrimonio de su hija Marco Aurelio Cómodo Pertinax advenimiento

soldados pretorianos

? Hist. Aug., Ant. P., VIII, 1 y X, 2. 5.000 d Hist. Aug., M. Aur., o 3.000 d VII, 9; Dion Casio, LXIII, 8, 4. ? Herodiano, I, 5, 1 y 8

advenimiento advenimiento

pretorianos pretorianos

concesión prometida

paga Hist. Aug., P, VII, 5. prometida por Cómodo pretorianos 3.000 d Hist. Aug., P, XV, 7 1.500 d y VII, 5 y 11; Dion Casio, LXXIII, 8, 4.

EL PAPEL MATERIAL

301

Los donatiua y las liberalitates (continuación)

Donantes Didio Juliano

Circunstancias concesión prometida

Beneficiarios pretorianos

Cantidades d = denarios dr - dracmas 6.250 d 7.500 d

Referencias

Herodiano, II, 6, 8, y 11,7; Dion Casio, LXXIII, 11, 4, 5; Hist. Aug., D.J., III, 2; Zonaras, XII, 7. Hist. Aug., C. A., II, 4.

Clodio Albino Séptimo Severo

promesa 193

soldados soldados

3 aurei

197 198

soldados soldados

2.500 d Herodiano, II, 14, 5; Hist. Aug., S.S., VII, 6. Herodiano, III, 6, 8
y 8, 4.

203, 10.° aniversario Caracalla diversos 211, muerte de Geta crisis

pretorianos soldados pretorianos'4 f pretorianos soldados

pillaje de Hist. Aug., S. S., capital de XVI, 5. los partos 10 aurei Dion Casio, LXXVI,
1, 1.

Herodiano, IV, 7, 4. Tertuliano, De c., I. 2.500 dr Herodiano, IV, 4, 7 diversos
? y 5, 1

Macrino

750 dr Dion Casio, LXXVffl, 19, 2. 5.000 dr Dion Casio, LXXVHI, prometidos, 34, 2. 1 .000 dados 8 aurei Hist. Aug., Diad., n , 1 500 dr Dion Casio, LXXIX,
1, 1

Heliogábalo Alejandro Severo

crisis ? guerra en oriente (231)

soldados soldados soldados soldados

3 donatiua Hist. Aug., A. S., XXVI, 1 generosidad Herodiano, VI, 4, 1. sumas Herodiano, VII, 8, 9. enormes (bis)

Maximino

238, guerra civil

41.

Y. Le Bohec, Rev. Ét. Aug., XXXVIII, 1992, pp. 6 ss.

302

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

Los donatiua y las liberalitates (continuación) Cantidades d = denarios dr = dracmas

Donantes Gordiano

Circunstancias 238, guerra

Beneficiarios soldados

Referencias

el donatium Herodiano, VII, 6, 4. más grande conocido suma Zósimo, I, 19, 1. importante suma Hist. Aug,, T, IX, habitual 1.

Filipo Tácito

asesinato de Gordiano advenimiento

soldados pretorianos

Todas esas rentas convertían a los militares en personas relativa­ mente acomodadas, cuya presencia se devenía en una fuente de riqueza mobiliaria; desempeñaban un papel motor en el sentido estricto del término, pues ponían en marcha una máquina: por un lado, el Estado conseguía dinero de los particulares para satisfacer los salarios; por otro, esos mismo particulares recuperaban el dinero en forma de los gastos realizados por los consumidores pertenecientes al ejército. Pero, desde un punto de vista estrictamente económico, conviene mantenerse al margen de cualquier triunfalismo. Quienes vivieron en los tres primeros siglos de nuestra era, ignorantes de los mecanis­ mos financieros, cometieron numerosos errores, de entre los que po­ demos señalar al menos tres. En primer lugar, y según hemos visto, el Estado se comportaba como un «mal patrón»: el incremento de los salarios no seguía más que de lejos la curva de los precios, lo que provocaba una nefasta tendencia deflacionista (en el Alto Imperio es preciso no reducir la coyuntura únicamente al movimiento inflacionista, ciertamente real y dominante, pero que no lo explica todo). En segundo lugar, la importancia de las sumas dedicadas al ejército con­ vertía en frágil el equilibrio entre ingresos y gastos, lo que provocó un verdadero monopolio del capítulo de salidas en el dominio presu­ puestario. Finalmente, las costumbres y la mentalidad colectiva pre­ sionaban a los soldados a la tesaurización: una parte de la masa mo­ netaria disponible se encontraba inmovilizada, estéril, y quedaba de esa manera fuera del circuito económico. Además, el poder favorecía esa clase de hábitos: depósitos obligatorios, y otros voluntarios, los primeros de los cuales se limitaban a un máximo de 250 denarios,4 2
42, Suetonio, Dom., VII, 4.

EL PAPEL MATERIAL

303

se efectuaban en la capilla donde se depositaban las enseñas, que fun­ cionaba así como caja de ahorros, pero una curiosa caja de ahorros que ni invertía ni proporcionaba intereses: son los seposita y los de­ posita que vigilaban los signiferi.4 3 No deja de ser cierto, sin embargo, que esos salarios desempeñaban un papel considerable en aquellas re­ giones en que se satisfacían y según las cantidades correspondientes.

Los SOLDADOS COMO

CONSUMIDORES

De hecho, el campamento constituía un importante mercado,4 4 y la población civil era muy consciente de ello. En primer lugar, hemos de constatar el hecho de que, contraria­ mente a la leyenda, los soldados tenían una alimentación variada;4 5 es cierto que, lo mismo que para cualquier otro ser humano hasta el siglo x v i i i , la base la constituían los cereales; así, una legión consu­ mía en seis días 180 hl de cereal, es decir, la producción de 8 ha; pero a ello habría que añadir importantes cantidades de carne, de pescado y de mariscos, legumbres, judías y lentejas, productos diversos y tam­ bién vino. En un primer momento, el aprovisionamiento del campamento lo aseguraba un embrión de servicio de intendencia y, más tarde, la puesta en marcha de lo que se conocía como «anona militar».4 6 Sobre ese sistema planean todavía hoy algunas nubes. Según J. Guey,4 7 lo habría creado Trajano: a partir de entonces, una parte de los salarios se vería sustituido por provisiones. Para D. van Berchem,4 8 la insti­ tución sería obra de Septimio Severo, que habría creado un nuevo im­ puesto, la perfeccionaría Caracalla y se sistematizaría en tiempos de Gordiano III.4 9 También se puede considerar otra teoría: no se trata de un descuento suplementario, sino de una parte de la antigua anona que habría sido apartada en beneficio del ejército.5 0
43. R. W. Davies, Bonner Jahrh., CLXVffl, 1968, pp. 161-165. 44. Tácito, An., I, 17, 6. 45. R. W. Davies, Britannia, II, 1971, pp. 122-142; J. Remesal Rodríguez, Heeres versorgung und die wirtschaftlichen Beziehungen zwischen der Baetica und Germanien, 1997, Stuttgart; C. Carreras Monfort y P. P. A. Funari, Britannia y el Mediterráneo, 1998, Barcelona. 46. Historia Augusta, Sev. Al., XV, 5 y Gord., XXIX, 2; Vegecio, II, 7. 47. J. Guey, Mél. Ec. Fr. Rome, LV, 1938, pp. 56-77. 48. D. van Berchem, Bull. Soc. Ant. Fr., 1937, pp. 137-202, y en Armées et fiscalité, 1977, p. 332; N. Baynes, Journal Rom. St., XXIX, 1939, pp. 116-118. 49. Historia Augusta, Sev. Al., XV, 5, menciona la anona militar en tiempos del último de los Severos. 50. Véase M. Corbier, en Armées et fiscafíté, 1977, p. 337, y J.-M. Carné, en Les dévaluations á Rome, 1978, pp. 237-238.

304

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

Las armas representaban otro importante capítulo de gasto para los soldados, porque, contrariamente a lo que sucede en los ejércitos modernos, en el romano eran ellos quienes debían procurárselas:5 1 en los siglos I y II, cada militar pagaba su equipo, pero, en el siglo DI, es el Estado el que se lo proporciona, deduciéndoselo del sueldo.5 2 De la misma manera, tampoco se les entregaban los uniformes, los trajes y las tiendas.5 3 Además, el ejército utilizaba animales de carga, bue­ yes de labor en los prata (más adelante volveremos sobre este concepto), monturas, caballos y camellos.5 4 En fin, los soldados se comportaban como cualquier consumidor relativamente acomodado; son testimo­ nio los documentos que nos los muestran haciendo compras diversas, como ese militar de la X III Legión Gemina que compra una esclava cretense.5 5 La reglamentación en vigor potenciaba además esas compras. Podían presentarse dos casos: una compra hecha por un particular, o por la unidad en tanto que persona moral. En la segunda de esas si­ tuaciones, el comandante efectuaba el pago por orden del procurador (probado después de la signatio), con los fondos depositados en la quaestura Los soldados y los veteranos se beneficiaban sobre todo de cier­ tas inmunidades,5 7 de exenciones de impuestos: desde el principio, que­ daron dispensados del tributo y de toda carga personal u obligación pública (muñera publica). A partir de Domiciano,5 8 la dispensa afectó al portorium y al uectigal (derechos de aduanas y el impuesto territo­ rial), y se hallaban incluidos el militar, su mujer, sus hijos y los pro­ genitores; todos esos privilegios quedaron consignados en el registro de los veteranos, en Egipto, en el momento en que se realizó esa es­ pecie de censo conocido bajo el nombre de epikrisis.5 9 Por el contra­ rio, algunos impuestos indirectos permanecían en manos del Estado, en particular los muñera patrimonii, cargas vinculadas al patrimonio. La epigrafía nos ha legado testimonios de esta situación. Se ha­ cían públicas las tarifas, y se han encontrado algunas de ellas,6 0 que mencionan sumas de ciertos productos. Al proceder de África los do­
.56

51. Tácito, An., I, 17, 6 (bajo Tiberio). 52. R. Mac Mullen, Amer. Journal Arch., 1960, pp. 23-40, y Soldier and Civilian, 1967, pp. 179-180; H. U. Nuber, Chiron, II, 1972, pp. 483-507. 53. Tácito, pas. cit., n. 64; véase Historia Augusta, pas. cit., n. 39. 54. Tácito, H., IV, 60, 2. 55. F. Girard, Textes de droit romain, 1918, 4.a ed., p. 845. 56. R. W. Davies, Latomus, XXVIII, 1969, pp. 435-449. 57. Gaius, Inst., I, 57. 58. Tácito, An., XIII, 35, 2 y 51, 1. F. Girard, Textes, p. 193. 59. J. Lesquier, Armée romaine d’Egypte, 1918, p. 163. 60. Corpus inscr. lat., VIII, n.° 4.508 = 18.653 y 18.352; L'Année épigraphique, 1914, n.° 234 (Numidia); H. Seyrig, Syria, XXII, 1941, p. 155 (Siria).

EL PAPEL MATERIAL

305

cumentos por él estudiados, S. J. De Laet6 1 creía que esas deducciones habían sido efectuadas en el marco de la IV publica Africae, pero esa hipótesis no explicaría el descubrimiento de un documento análogo en Siria (véase n. 60).

LOS SOLDADOS COMO PRODUCTORES

De conformidad con la mentalidad de la época, y cualquiera que fuera la importancia de sus ingresos, los soldados trataban de gastar lo menos posible, convirtiéndose ellos mismos en productores: el cam­ pamento funcionaba parcialmente a la vez como una empresa indus­ trial (o, si se prefiere, artesanal) y como centro de un gran dominio. Cada fortificación encerraba un taller o fabrica, que producía armas u otros objetos.6 2 Poseía también tierras,6 3 que cultivaba, y, más a menudo aún, reservaba para el ganado. Una inscripción da a conocer «un destacamento que ha sido enviado a segar el forraje» (uexillatio ad fenum secandum).6 4 Los epigrafistas6 5 han publicado las inscripciones de una serie de mojones que delimitaban un espacio en el que se extendía el derecho de propiedad del ejército. Pero, para designar el dominio militar, los textos empleaban dos palabras diferentes, prata y territorium. Así, en­ tre Burgos y Santander, se ha encontrado «un mojón imperial [que] 6 otro «mo­ separa los prata de la IV Legión y las tierras de Juliobriga»;6 jón imperial separa los prata de la IV Legión y las tierras de Segisamo». Pero en otros lugares se utiliza el término territorium :6 7 «El empera­ dor César, Marco Aurelio, Severo, Alejandro, piadoso, feliz, Augusto, ha hecho construir este establecimiento de baños en su totalidad en el territorium de la II Legión Adiutrix, piadosa, fiel, severiana. La res­ ponsabilidad de esas obras se le ha confiado a Flavius Marcianus.» Hay, al menos, cinco teorías diferentes elaboradas para explicar qué es lo que hay de distinto entre prata y territorium : 1) A. Schulten6 8 creía que ambos términos designaban una misma extensión de tierras, pero que prata se usaba en un contexto económico y territorium se em­
61. S. J. de Laet, Portorium, 1949, pp. 263-271. 62. Tácito, H., II, 82, 1: las armas se fabrican en las ciudades. 63. Tácito, An., XIII, 54, 2-3. 64. Corpus inscr. lat., VIII, n.° 4.322 = 18.527. 65. A. Mócsy, VfÉCongrés dtt limes, 1967, pp. 211-214. 66. H. Dessau, Inscr. lat. sel., n.o s 2.454 y 2.454. 67. H. Dessau, Inscr. lat. sel., n.° 2.456; véase n. s. 68. A. Schulten, Iiermes, XXIX, 1889, pp. 481-516; ha sido aprobado por A. Mócsy, Acta Arch. Hung., m, 1953, pp. 179-200, y por A. García y Bellido, Arch. Esp. Arqu., XXXTV, 1961, pp. 118-119.

306

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

pleaba en los asuntos administrativos o militares. 2) P. Salway6 9 acepta esa diferencia de sentido, pero, según él, territorium cubre una super­ ficie más extensa que prata. 3) El territorium, esencialmente militar para H. von Petrikovits,7 0 puede estar delimitado si se levanta el plano de los puntos en que se han encontrado tablillas de cerámica estam­ pillada con el nombre de la correspondiente unidad. 4) Por el contra­ rio, para R. Mac Mullen,7 1 el territorium es un espacio puramente económico; en buena lógica, al menos para este estudioso, debe ser más restringido que el campo de acción potencial de la legión o del cuerpo auxiliar del que se trate. 5) Finalmente, M. Kandler7 2 estima que los mojones miliarios que señalaban la distancia en relación con el campamento (a castris...) no cubrían más que el territorium . La segunda teoría es la que parece más satisfactoria. De hecho, deberíamos hacer intervenir no dos, sino tres conceptos diferentes. Para los asuntos económicos se empleaba el término prata: el sentido general del término invita a que así lo decidamos, y se encuentra re­ lacionado con la ganadería; la epigrafía lo asocia tanto a las legiones como a las unidades auxiliares. Para los asuntos militares, como no se conocen otros territoria que los legionarios, parece más verosímil que fuera ésta la palabra que se utilizaba. Finalmente, no debe descuidarse el aspecto administrativo: a menudo, los legados hacían también las funciones de gobernadores y la historia de algunas regiones se con­ funde con la de ciertas legiones (piénsese, por ejemplo, en la III Cirenaica y Arabia). Hablaremos entonces áeprouincia, pero es preciso advertir que ese vocablo debe utilizarse con prudencia: la provincia de Numidia no fue creada oficialmente hasta la época de Septimio Severo, casi un siglo después de la llegada de la III Legión Augusta a Lámbese, y comprendía la región de Constantina que, según parece, no se ha­ llaba ocupada militarmente en tiempos normales.

Los SOLDADOS COMO HOMBRES

DE NEGOCIOS

La ganadería practicada en los prata se hacía en nombre de la uni­ dad, considerada como una persona moral; sus beneficios no revertían en los soldados en tanto que individuos, pero se ha afirmado que és­ tos disponían de liquidez. Parte de ese dinero se atesoraba, otra se mal­
69. Hispania 1974, pp. 70. 71. 72. P. Salway, Frontier People o f Román Britain, 1965, p. 188. Lo ha seguido J. M. Roldán, y el ejército romano, 1974, pp. 196-197, F. Vittinghoff, Acc. Na?,. Linc., CXCIV, 109-124, y P. Le Roux, en Armées etfiscalité, 1977, pp. 350-353. H. von Petrikovits, Realencyclopadie, VIII A, 2, 1958, col. 1.825, R. Mac Mullen, Soldier and Civilian, 1967, pp. 7-11. M. Kandler, X Ié Congrés du limes, 1977, pp. 145-154.

De manera esquemática.. 51. fue objeto de las atenciones de Nerón. Pont. 80. 50. o adquirir algunos productos y reven­ derlos con beneficios. pp. salvo para aquellos objetos con los que traficaran». cit. 211 y 316. 17. Adriano dio un nuevo impulso a ese mo­ vimiento y. 13-17. Vendrand-Voyer. I. según hemos visto antes.. op.. Textes. entró en vigor una regla jurídica específica del soldado. se asistió a la elabo­ ración de un código militar.7 3 y todavía quedaba un remanente para hacer negocios..407 y 496 (Papiniano y Paulo). cada clase de unidades tenía sus exigencias. durante los siglos II y ni. I. pp. 373.. en la compra de exenciones a los centurio­ nes— .7 9 Por otro lado. 185. 74. 1 (véase 35. Girard. XVI. I. 77. y el prefecto del pretorio o el legado para la sentencia) y se beneficiaba de un procedimiento acelerado. que los soldados conservaran su inmunidad. y An. 78. 181 (es posible que los Aurelios del 212 no hayan disfrutado de todas las ventajas de la condición militar). los soldados vivían en medio de unas condiciones excepcionales. 147. luvenal. Segré. Vendrand-Voyer. I. se concedía a la finalización del tiempo de servicio a los marinos y a los auxiliares que no gozasen de ella con anterio­ ridad. efí. quien «ordenó me­ diante edicto. Tácito. Por tanto. 1983. pp. 3-6. H. XÜI. se le reconocía como propietario y sus bienes pa­ saban a formar parte de dos categorías:8 0 unos eran de origen militar (bona castrensia) y los otros (peculium castrensej 8 1 podían haber sido 73. Se po­ día prestar dinero con interés. 46. XVTI. Rom. An. 248 ss.. Normes civiques et métier militaire á Rome. Tácito. cit. 81. 6. 76.7 7 Naturalmente.7 5 Y las ventajas que lle­ vaba aparejadas su condición sobrepasaban con mucho el simple ám­ bito fiscal: disponían de una importante protección legal. compradores o vendedores. Tertuliano.7 6 A lo largo de los siglos i. Vendrand-Voyer.. J. La situación fiscal de los militares. op.EL PAPEL MATERIAL 307 gastaba —-por ejemplo.. que les beneficiaba. Vendrand-Voyer.. 2). J. podemos recordar una regla general: la ciu­ dadanía romana. 79. no existía una igualdad jurídica. . op. cualquier pretoriano o legiona­ rio era juzgado en el campamento7 8 por sus oficiales (un tribuno para la instrucción.7 4 L a PROTECCIÓN JURÍDICA DE LOS SOLDADOS De esa forma. J. F. A. De cor. En caso de acusación de crimen. 184 s. Rend. Acc. exigida para el ingreso en la guarnición de Roma o en las legiones. 75. Juvenal. 1941. anterior y posterior a nuestra era. XVI. p. pp.

Reinach. Th. 164-165. P. después del 197. El estatuto de los niños planteaba entonces un problema. XXII. Gaius. Cl. Ant. historiadores y juristas no se ponen de acuerdo sobre la libertad de to­ mar mujer concedida a los soldados. Rev. Proc. Mél. 86. p. S.. sus hijos. 89. una tasa del 5 por ciento que pesaba sobre las sucesiones. 1930. quedaron exentos de satisfacer la veinteava parte de la he­ rencia. como mínimo.8 2 El «peculio» podía transmitirse por herencia. a partir de Adriano. 212 s. n. P. 82. pp. Journal Rom. Pero es una vez más Adriano quien ela­ boró el mayor número de reglas: los militares pudieron a partir de entonces testar como civiles. Sander. Rev. figuraba la fortuna de la que él llamaba su «es­ posa».. 87. con una única restricción: en esta clase de asuntos. op. P. 65. esa ventaja se ex­ tendió a todos los soldados. Justiniano.8 3 El derecho de posesión se acompañaba de otra clase de derecho muy importante a ojos de los habitantes del Imperio.308 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO adquiridos en cualquier clase de circunstancia. 109-124. St. XLm.8 7 Con Trajano. siempre condenadas. Rhein. 299-333. fr. J. XXTTT. el militar se hallaba sometido a la potestad (potestas) de su padre. J. lo que les permitía liberarse de la auto­ ridad paterna. Carcopino. ya fueran veteranos o se hallaran en servicio activo. ilegítimos puesto que tenían prohibido el matrimonio. Phil. pero toleradas.. 97-98. 269).. p. en el segundo caso.. y XLIV. J.. 1970. en los dos primeros siglos del Imperio.. el de la trans­ misión por testamento. B. Textes. II. Campbell. pp. XVI. 1978. O. Juvenal. 83. a partir del año 119. 3-72. LXVIII. (n. y legales a partir de entonces. pp. en este segundo grupo. R. CI. I. F. St. Doc. Ist. VII. étr. 61 y 64. Amer. XXIV. podemos de­ finir algunas líneas generales: esas uniones fueron contrarias a las le­ yes y prohibidas hasta Claudio. A Guarino.. 10. 1919. Carcopino. los soldados pudieron vivir con sus mujeres fuera del campamento. pp. Fink.8 4 El tus testamenti fue una simple derivación del ius testamenti in procinctu :8 5 en un primer momento. Garnsey. 1901. p. a los solda­ dos que partían a la guerra se les permitió que redactaran sus últimas voluntades. Tassistro. 1920. 43-53. Gaius. Pero. 1941. 88. 601. p. pp. Dir. desde Claudio hasta Septimio Severo. 84. 114. 4.. Inst. Girard. Assoc. op. E. Ulpiano. LXXII. pp. pasaje cit. Inst. En efecto. 101. podían heredar e incluso. Diritto Rom. pp.. 93. Dr. cit. Thomas. 110. VendrandVoyer. de la patria potestas. ÉL Anc. y ante cualquier cam­ paña en la de Augusto. temporalmente en la época de César. 12.8 6 Y Juvenal se indignó sobremanera al ver que podían testar viviendo aún los padres.8 8 Se instituyó también un testamento oral: Caracalla limitó su uso a los combatientes en campaña. Nouv. 85. pp.. California St. Boíl. . 1941. E. 1958.. Trans. p. 1922. Phang. III. cit. Inst. 195. Mus. St. 51-52. 11-12.8 9 Por tanto. Justiniano.

padre de la patria. aclamado im­ perator veintidós veces. Ap. 1985. y el hijo de un legionario y de la hija de un ciudadano era ilegítimo. n. I Flavia miliaria de los Hispanos. pp. . 855-870. 90.9 3 «objeto doble» en griego. Le Bohec. 9) lugar de exposición pública del original. 8) nombre o nombres de los beneficiarios. Diplomas. no se correspondía con la realidad jurídica. 2) lista de las unidades a que se refería. 91. 6) naturaleza de los privilegios concedidos. en n. si había sido con­ cebido en tiempos del servicio de su padre. 10) lista de testigos. Valerius Noster. constaba siempre de los mismos elementos: 1) Mención del emperador. y no por ello menos importante. el ge­ neral del ejército concedía a quienes lo solicitaban. T. op. I de los Cretenses.EL PAPEL MATERIAL 309 el título de «esposa» (uxor). Corpus inscr. estereotipada.. se verificaba que fueran iguales rompiendo los siete sellos. Augusto. 104. pues se trataba de dos tablillas de bronce unidas por un hilo. 5) afir­ mación de méritos. 92. Roxan. Vendrand-Voyer. n. un informe de buena conducta.. Aparece una bibliografía en el art. I de los Montani. Acilius Avióla y de Pansa.9 1 Esa operación exigía dos etapas. y lo merecían. VI de los Tracios y VII de los Breucos ciudadanos romanos.° 1 .° 647. que se menciona a menudo en las ins­ cripciones. véase L’Année épigraphique. recubierto con los sellos de siete testigos: el mismo texto aparece en la cara vista y en la oculta. y. cit. II Flavia de los Comagenianos. la víspera de las nonas de enero [el 4 de enero del 122]. ha acordado la concesión de su licencia honrosa a L. 3) localización de la provincia de la guarnición en el caso de los auxiliares. 94. 1978.»9 2 A continuación podía entregarse un documento que la tradición conoce como «diploma militar». I de los Cilicios. censor perpe­ tuo. hacia la finalización del tiempo de servicio. a los jinetes y los infantes que sirven en el ala pretoriana y en las diez cohortes [llamadas] I de los Lusitanos. V de los Hispanos. conocido como «certificado de licencia honrosa» (tabula honestae missionis): «En el consulado de M. Haterius Nepos. revestido del decimoquinto poder tribunicio. vencedor de los germanos. M. XLIV. 869-870. Veamos un ejemplo:9 4 «El emperador César Domiciano. 7) fe­ cha. pp. que ha finalizado su servi­ cio (emeritus) . 109-110. n. Latomus.9 0 Finalmente. cit. Absil e Y. cónsul por decimoséptima vez. pontífice soberano. 4) nombre del comandante del ejército. J. La composición.° 6. lat. si era necesario. 1980. jinete del ala de los voconces. pp. IV de los Retios. XVI. M. abordamos aquí la cuestión de la licencia del servicio y la de los «diplomas militares». En un primer momento. prefecto de Egipto. 93. algunos militares recibían los últimos privile­ gios según petición hecha. de la turma de Gavius (Gauiana). hijo de Vespasiano divinizado.

en el Alto . [Beneficiarios]: Dolens. a soldados en ac­ tivo. En cuanto a los marinos. Transcrito y reconocido conforme a la tablilla de bronce que ha sido colocada en Roma. efectuaban un servicio militar obligatorio y no tenían necesi­ dad de incentivos para realizar su tarea. cerca de la [¿estatua?] de Minerva. a ellos mismos. Por esas actas. infante de la VI cohorte de los Tracios. a partir de Claudio corrieron la misma suerte que los soldados de las cohortes y de las alas. A propósito de esa disparidad se han avanzado diversas explicaciones. [el emperador] les ha concedido la ciudadanía y el derecho de matrimonio con las esposas que tenían en el momento en que les fue concedida la ciudadanía o. que en principio habían sido reclutados en la marina. finalmente. [hecho] el cuarto día antes de los idus de julio.» De hecho. parece que hacia 140-145 la administración vaciló. En el caso de los auxiliares conviene distinguir dos periodos: Claudio concedió los dos beneficios mencionados a los soldados. y Valens. tales documentos no son más que copias certificadas conformes por testigos de textos legislativos (los juristas dicen que se tiene sucesivamente una epistula missoria y una lex data) puestos a exposición pública. a excepción de quie­ nes habían servido en la I y la II Adiutrices. se decidió por una medida intermedia: sólo el receptor y sus hijos conservaron el rango de beneficiarios de la ciudadanía. cuando el servicio se alargaba demasiado tiempo. de hecho. y los «diplomas» conocidos que les son en­ tregados llevan por fecha desde los años 72-73 al 306. con las esposas que habrán tenido a continuación. hijo de Sublusius. en el Capitolio hasta el año 88. a sus hijos y a sus des­ cendientes. en la pared trasera del templo de Augusto divinizado. durante el consulado de T. Aemilius Cicatricula Pompeius Longinus. a sus hijos y a sus descendientes. Fabius Postuminus. que han merecido recibir veinticinco años de salarios o más. herederos de las huestes republi­ canas. Se ha insistido en que los legionarios no recibían esa clase de documentos. y lo mismo a quienes hayan sido reenviados con una licencia honrosa. para quienes eran solteros. después de haber recibido sus salarios. o ambos privilegios a la vez. o más co­ múnmente a veteranos. esa exclusión se justifica por el hecho de que esos militares. a condición de que cada uno sólo espose a una mujer. su hijo. hacia 140-145 ocurrió un cambio (se descartó la conce­ sión a la posteridad) y en el año 203 está datado el último diploma atestiguado. y cu­ yos nombres están escritos más abajo. Besse.310 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO que se encuentran en Mesia Superior bajo el mando de Cn. Pero. que comanda Claudius Alpinus. los emperadores concedían la ciudadanía romana o el derecho de ma­ trimonio (conubium). Para unos. y detrás del nuevo templo de Augusto divinizado a partir del año 90. Es evidente que los pretorianos sólo tenían necesidad del conubium. Prifemius Paetus y de Q.

Actualmente. a empleados de la administración. De todas esas notas se deduce que los militares se beneficiaban de múltiples ventajas: poseían el estatuto de hombres libres. vender. después. que serían citados sin orden alguno en un primer momento y. A partir de ahí. p. los historiadores se hallan divididos sobre ese tema: para unos. en función de su ancianidad. A su vez. y era preciso solicitarlo. después de 133-138. o en determina­ das circunstancias. entre los cuales figuraban. así como el de­ recho de matrimonio. y las dificultades de reclutamiento para los segundos. se bene­ ficiaban de procedimientos particulares en caso de acusación. M. y quizá estos últimos no estén equivocados. Los diplomas parecen haber sido instituidos para los pre­ torianos y para los auxiliares en determinadas circunstancias: los con­ flictos de 68-69 para los primeros. Corbier9 5 ha demostrado que las recompensas distribuidas a final del servicio variaban en función de la jerarquía de las unidades: los auxiliares y los marinos no recibían más que un diploma. no eran concedidos más que a voluntad del soberano. los legionarios sólo te­ nían derecho a los praemia (dinero y/o tierras) y los pretorianos acu­ mulaban diploma y praemia.. Esas ventajas jurídicas. esos beneficios atraían a civiles. a partir de esa época. Añadamos que se ha estudiado el caso de los testigos: hasta 73-74 se acudió a los compañeros del beneñciario. paz y prosperidad. Sea como fuere. a continuación. . para sus hijos y sus descendientes. antiguos militares. los veteranos. en ciertos casos. para otros. los «di­ plomas militares» representaban una norma y se les distribuía regu­ larmente. 95. 208. 1977. dis­ frutaban de diversos derechos (poseer. Es posible que no haya habido ningún aconteci­ miento parecido en el caso de las legiones. por tanto. sumadas a la percep­ ción de un salario regular. testar) y. M.. tener necesidad (no era normal que un ciudadano romano soltero la tuviera). en Armées et fiscalité. convertían a los soldados en plebeyos privilegiados. C iv il e s v i n c u l a d o s e c o n ó m i c a m e n t e a l e j é r c it o La presencia del ejército creaba.EL PAPEL MATERIAL 311 Imperio se generalizó el voluntariado y quizá fuese necesario buscar en otro lugar. la concesión de esas ventajas no era sistemática: había que tener derecho (gracias a una licencia honrosa). en primer lugar. podían recibir «diplomas» que les concedían la ciudadanía ro­ mana para ellos. Corbier.

que «ha aca­ bado su tiempo». de Hispania sólo conta­ mos con cincuenta y dos nombres). 98. S. Veteranos en el África romana. A. al afirmar que era commodis acceptis o commodis honoratus)..1 0 0 era ho­ nesta para quien había servido el tiempo previsto. IX. M. esp. se distinguía la missio nummaria que se recompen­ saba con una cantidad de dinero. I. Le Bohec. 100. concretada en un lote de terreno que se atribuía individualmente (uiritim) o en tierras de colonias compartidas entre varios veteranos. Barí. XVII. 1989. Segré. col. pp. lat.085. Rom. I veterani in Italia in etá imperiale. cap. permitía obtener recompensas. n. 282-286 (véase Y.609. derecho a él). 3. Colonisation and Veteran Settlement in Italy.9 7 o la bibliografía se encuentra dis­ persa o es escasamente accesible.. 167-182. Mus. 47-14 BC. 102. continuaban formando parte de la legión durante cuatro años. Londres. n. Barcelona. Journal Phil. Chausa Sáez. Véase parte I. 101. 2. y la missio agraria. Acc.. 1983. 1983. a veces se les designaba sim­ plemente como «veteranos del emperador». 97. CI. a condición de haber cumplido sus obligaciones de manera satisfactoria: entonces pa­ saba a llamarse ueteranus. Bajo Augusto. . 3958. Amer. A partir de ese momento. Inscr. pp. con una actividad satisfactoria para sus superiores. víctima de una he­ rida o de una enfermedad. 132-134). J. Neumann. Le Roux. C. formaban un destacamento (uexillum) a las órdenes de un curator o de un centurión triarius ordo . Rhein. H. XLIII. En este último caso. \982. 1999. P. y en ese caso le daba derechos. Speidel. y eran vueltos a llamar a filas si se consideraba necesario: en ese caso.. Konzepte der Privilegierung romischer Veteranen. que constituían un grupo aparte en razón de su dignidad específica. pp. L.1 0 2 . R. quizá missicius o incluso emeritus. 101 96. E. era causaría para alguien declarado inútil. a los antiguos pretorianos. 1941. Marm. Vesp. Pont. 166-169. 1981. 1962. Sup. p. 22. ueterani Augustu Lo más importante es la «licencia». El beneficiario que ha­ bía recibido lo que merecía (commoda o praemia militiae) se conside­ raba honrado con ese regalo (se convertía entonces en un acceptarius. Realencyclopadie. la m i s s i o era calificada de ignominiosa para un mal soldado. Suetonio. Epigraphica. I. Sander. Todisco. Rend.° 9.597-1. Keppie. Dessau..9S Pero muy rá­ pidamente rompieron cualquier vínculo existente con el servicio activo para convertirse en civiles de pleno derecho. Legionary Recruitment and Veteran Settlement. 1997. A. sel. E. 99. 344-347. se reservó ese título a cualquier persona de rango igual o inferior al centurionado (los centuriones tenían.312 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Los veteranos9 6 Los veteranos comienzan a ser bien conocidos a pesar de la escasez de fuentes: o son poco numerosos (por ejemplo. Stuttgart. 1. por tanto. pp. 1982. expulsado debido a su falta de dis­ ciplina. L’armée des provinces ibériqnes. 171. Link. A. pp. CIV.

000 más en el 14 aC.1 0 6 o instalarse lejos de ellas. a partir de Claudio. op. 27 y 31. y en Armées et fiscalité. fue en principio con­ fiado a un praefectus. y. En el 7. el 4 y el 3 aC. 106. pp. 104. sobre todo. Sch. Los ingresos pro­ cedían de un impuesto especial. y Papers Br. muy superiores a las necesidades y.° 4. Altert. Keppie. 1920. Class. el aerarium militare. E. a los medios con que contaba el Imperio. f. 105. Dion Casio. en el caso de estos úl­ timos. estudiado por M. un legionario re­ cibía cinco mil denarios y. 1912. designado por el emperador. la veinteava parte de las herencias. 267284. una menor intensidad: cada legión perdía alrededor de doscientos cincuenta hombres por año. n.. d. Para todos ellos. íat. que instaló en Italia en una veintena de colonias. Quart. klass.. G. todos los soldados recuperaban los ahorros que ha­ bían ingresado obligados en la capilla de las enseñas y en la caja del colegio. de manera accesoria. 197-234. ocho mil doscientos cincuenta) y se señala la disminución de las distribuciones de tierras.1 0 3 Ese orga­ nismo.. J. creado el 6 de nuestra era por Augusto. En sus Res Gestae. antiguo pretor. Rome. Corbier. el responsa­ ble. el 2 aC. pagada de un tesoro particular. L. Esos veteranos podían regresar a su patria. que partieron hacia las Hispanias y la Narbonense. pp. 187-194. Corpus inscr. a continuación 100..800. L ’aerarium Saturni el Vaerarium militare. Ese sistema funcionó hasta mediado el siglo m. Y no debe olvidarse que. 4 y 17. al menos a partir de Septimio Severo. queda el testimonio de otras salidas. de la centésima parte de las ventas. 4-5 (véase también las Res Gestae).xm se vanagloriaba de haber licenciado a un gran número de soldados: 120. Nene Jhb. se encontró a cargo de un número considerable de efectivos. Cada uno de ellos re­ cibió entonces una parcela de tierra y una suma en dinero: tres mil denarios para un legionario y de cinco mil para un pretoriano. el soberano dedicó seiscientos millones de sestercios en la Península y doscientos millones en provincias. Es fácil de entender que Augusto se preocupara especialmente de los veteranos: en el 31 aC. An. LI. en el 31 aC. 1983. y otros 96. pp. cit. después de la batalla de Accio. cerca del campamento en que haS03.1 0 5 A par­ tir de entonces se constata una doble evolución: los pagos en especies se vuelven cada vez más importantes (bajo Calígula. Colonisation and Veteran Settlement in Italy. 1977. el 6. a partir de ese momento. el conjunto del ejército romano no licenciaba anualmente más que a unos quince mil hombres. 77-105. 1974. Corbier. Tácito. a sus ciudades de origen. que acaba­ rían por desaparecer con Adriano. M. en el año 212. el movimiento de licénciamientos conoció. XIV. . VIII. XIV.000. en el mo­ mento del retiro. 1984..EL PAPEL MATERIAL 313 Los antiguos soldados recibían una suma. Hardy. C.000.. Müller. Mann.. A. mantenía una relación directa con éste. LII. pp. XXIX. En la época postaugustiana.

pero también unos para otros.-M. Tácito. pas. II. Corpus inscr. p. 152. Realencyclopadie. A.1 1 2 Y su papel era importante: la experiencia en la guerra les convertía en protectores designados. la tierra les pertenecía. Vbique populus.1 0 7 Establecían vínculos con las aris­ tocracias municipales y pasaban a formar parte del medio local. en otros.° 28. como más adelante veremos. 109. delimitaban los dominios y los terrenos de libre tránsito. Egipto. por tanto. Sup. XIV.. II. n. H.° 854. . 3. An. col. Mél. que ha­ bían constituido siempre una fuente de conflictos. 73 y 74. sólo disfrutaban del usufructo y eran únicamente possessores.. Le Roux. Ner.° 9. Inscr.o s 22. n.314 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO bían servido. 1977. artesanos. 1912. Inscr. en especial los legados. 2.084.. IX. n. siempre en África: Corpus inscr..os 4.574. y el ganado bovino que no favorece la movilidad. se consideraba generalmente que algunas prácticas agrícolas po­ seían una función estratégica.. que sólo es rentable varios años después de haber sido plantado.786 y 22. Campesinos. Neumann. los legionarios realizaban el catastro de tierras.609. n..° 35. Comm. El olivo.460 y 2. Trav. la seguridad. Tun. los ofi­ ciales.1 1 0tenían la honorabilidad de los decuriones (raramente. Inscr. Tun.os 14. y las colonias que constituían desempeñaban un papel defensivo. a los campesinos se les trataba con especial mira­ miento: para ellos. lat. Greníer. no se mantenían indiferentes ante la po­ 107. 571-583. R. n. pp. 130.882. impulsaban la sedentarización de los nómadas. Dessau. n. Trip. 1935. n. 25. Dessau.789.. y otros Al garantizar la paz y. J. H. 1942-1943. de hecho)1 1 1 y podían organizarse en colegios. 1932-1933. junto a la «esposa». Vm.967. pp. se convertían en propieta­ rios de bienes raíces. IX. Bull. sel. 4-5. etc. VIII. en ciertos casos. pueden en­ contrarse prácticas análogas en Siria. n. L'Année épigraphique..° 623. lat. Alg. Inscr. 18. 1939. 111. e Inscr. 108. Lassére. En particular. lat. 114. 6. los soldados atraían a numerosos civiles que trabajaban para el ejército. n. 27 y 31.o s 71. Inscr. especialmente cuando se instalaban en los dominios imperiales.. Suetonio.1 0 9 Había un derecho que protegía a los veteranos y que ya hemos mencionado anteriormente: se beneficiaban de inmunidades. 112. P.252. lat.5 1 4 Además. Hist. a título de ejemplo. incluso aunque vivieran en la ciudad.o s 148-151. lat.343. Pavis d'Escurac. H.. Catastro del 29-30 en África. Digeste. A.. delimitaciones bajo los Flavios. Favorecían la munici­ palización de las regiones poco urbanizadas y desarrollaron el proceso de romanización. 113. n. comerciantes.059. XLIX. sel.. 1962. 356-358.608-1. n.° 31. lat.o s 2. 1.. lat. provocando un «efecto llamada» muy conocido por los eco­ nomistas. cit. Rom.1 0 8 Pero. n. 1962. 23.1 1 3 Por otro lado.

\1 1 7 es preciso entender.1 1 5 La insurrección de Avidius Cassius. y cuántos eran indígenas más o menos ro­ manizados. lat. 117. donde también se citan los «cria­ dos» de los soldados.. n. precedían a los soldados. Finalmente. en Numidia. 1980.. III. 4. ese género de actividades que los eco­ nomistas vinculan al «sector terciario». los calones. hizo que Marco Aurelio desconfiara: a partir de ese momento evitó enviar senadores a ejercer el mando en aquellas provincias en las que poseían dominios. «pro­ veedor titular de tal cohorte» o «de tal legión».045.EL PAPEL MATERIAL 315 sibilidad de conseguir beneficios ocasionales: L. en este caso el tiempo libre. a negociantes. Pero no parece que los militares hubieran sido más borrachínes o más obsesos sexuales que los civiles de su tiempo:1 1 8 los grafitos hallados en las fortificaciones y su propia corresponden­ cia. II. hasta el punto de llegar a decirse que eran lixa cohortis A. n. 62. a veces. Le Roux. 4. 116. a la que nos referiremos en el capítulo siguiente.. no obstante. muestran que tenían otras prioridades además de frecuentar los bajos fondos.. H. XIX.969. pp. Verdaderos profesionales vinculaban su destino con esta o aquella unidad. X llé Congrés du limes. La existencia del mercado formado por el campamento favore­ cía también el desarrollo del artesanado que. sin duda. H. po­ día llegar a convertirse en una verdadera industria. y protegido por ese puesto adquirió tierras en el oasis de Negrine y comenzó a practicar la oleicultura. gladiadores y prostitu­ ción de ambos sexos.° 8. 118. Tácito. o legionis B . músicos. Tácito. y X.035. XLV. particularmente si se trataba de cerámica o de metales. Véase.° 262. 12. antes que «sirviente en» la unidad en cuestión. II. 66-73. pp. 1. los co­ merciantes más emprendedores se alejaban de los campamentos romanos hasta alcanzar el corazón de los países bárbaros. No obstante. 1980..1 1 6 Sería interesante saber cuántos de ellos procedían de Italia. y P. a su vez.. ex­ ploradores de la conquista. no podríamos pasar por alto lo que en nuestros días se ha dado en llamar «servicios». muy importantes en la civilización romana en general y particular­ mente en el caso de los soldados.0271. lupanares y lugares de espectáculos variados donde se podían encontrar actores. Aug. ya fuese al por menor o al por mayor. Suetonio. es preciso insistir en que la vida cotidiana variaba según las 115. Epigraphica. n. 2. Minucius Natalis hizo instalar una fortificación en el Henchir Besseriani (Ad Maiores). Cerca del campamento se instala­ ban tabernas. Todos esos productos atraían. por su producción. Cotejar el Corpus inscr.° 2. y otras les se­ guían. e incluso se atrevían a ir a lugares en los que nunca se había aventurado el ejército romano. An.. en el año 175. danzantes. un curioso grafito: L'Année épigraphique. VIII. von Petrilcovits. pero las fuentes no nos dicen nada sobre ello. 1983.478 = 17.. 87. .

1965. 229-318. 1953. se habla únicamente del grupo de ciudadanos roma­ nos. pueden levantarse apartadas del campamento. IH. Birley. Ckiron. L'Année épigraphique. pp. Designaba un conjunto de tipo urbano. los recientes trabajos de J. Mócsy. Acta Anc. Tácito. . y se ha señalado que esos hábitats estaban a menudo levantados según un plan geométrico. 38): en el 122. II. en Britania los uici poseían una gran variedad de monu­ mentos. los consistentes o incolae. que de­ signaría un establecimiento menos importante por su extensión. Hung. 500.1 2 3 En Lámbese. Se. Acta arch. en Dacia). A. 1953. se habría empleado la palabra uicus. 159 y 168. F. pp. con la posibilidad de conseguir promociones. altares. 80. 5. 120. que se empleó desde la época de Augusto para las localidades de Haltern y de Mayence. se revelan al arqueólogo y se ocultan al epigrafista. esas aglomeraciones no tienen para nosotros ni nombres ni titulación alguna. e incluso rodearla en su totalidad.. Román Britain and the Román Army. 179-200. atraídos por la riqueza de los soldados. P. Laporte1 2 4 en Sour Djouab. I. la uia Septimiana. acompañaban siempre a los campamentos legionarios y tenían la posibilidad de convertirse en municipios o en colonias. Laporte. e incluso de co­ lonia. 121. H. Rapidum. pp. No obstante.. Hermes. termas. la antigua Rapidum (Mauretania) pueden servir de ejemplo (lám. se muestra quizá demasiado sistemático. XXXVII.1 2 0 La epigrafía nos da a conocer una cierta variedad de esta­ tus jurídicos. 1894.316 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO provincias donde se encontraban las guarniciones. Hung. Salway.1 2 2 los canabae. unía el pueblo al campamento y simbolizaba los vínculos entre ambos ele­ mentos. en Germania. Según algunos his­ toriadores. más a menudo. 71-80. 9-11 y 117. E. Pero. 119. n. en otros casos. 1972. levantado no lejos de una fortificación y que contaba con una vida colectiva propia. pp. y que era más be­ nigna en Siria1 1 9 que en Germania o en Britania. pp. curadores y ediles. A. 1989. Frontier People o f Román Britain.-P. creaban un hábitat cerca de cada campa­ mento. XXIX. A veces. o apoyarse en una parte de la fortificación. J. la II Cohorte de los Sardos construyó un campamento de 135 x 127 m. Vittinghoff.1 2 1 llegando esas aglomeraciones a alcanzar el rango de municipio. p.. etc. templos. la autoridad la ejercían magistri.-P. 1983. a los que debemos añadir los veteranos y las familias de los soldados. los investigadores han identifi­ cado asimismo necrópolis. XX. Sassari. La palabra más conocida es la de canabae. una calle cuidadosamente ordenada.. 1971. Las aglomeraciones situadas junto a los campamentos Todos esos civiles. 122. Schulten.° 858 (Porolissum. 124. Podríamos ilustrar este punto con numerosos ejemplos. 123. Numidia.

M. véase parte II. J. La economía agraria variaba en función del género de vida: los sedentarios producían sobre todo cereales que. Euzennat.1 2 9 también en Marruecos y.1 2 8 en Marruecos. sobre todo. La iraca de Rome dans le désert de Syñe. Euzennat. esta nueva región podía presentarse de dos maneras diferen­ tes: o bien era casi continua.1 2 7 en Argelia. n. por tanto. op. 2) Las vías. pre­ sas y canales. atraída por las ventajas que proporcionaba la «frontera». etc. 126. como el padre A. En esas regiones existía un hábitat mixto: aglomeraciones de tipo urbano. Le limes de Tingitane. pero también las utilizaban los comerciantes y otros via­ jeros. Se iba preparando el terreno: se levantaban muretes que impedían el deslizamiento. Seguia bent el-Krass. según hemos visto. 128. La z o n a m il it a r Civiles y militares. A. París. 116.15 km de longitud delimitó una aglome­ ración de 11. P. se trataba. complementaban con viñas y olivos. como en Siria y Numidia. que se unía a los muros de la fortificación. 129. Fossatum Africae. Rebuffat.). 2 vols. han mostrado que el exa­ men del terreno aún conserva sus virtudes y continúa siendo insusti­ tuible. Rebuffat. toda una población se sen­ tía.1 2 6 en Siria. M. se clasificaban en defensas puntuales (fortificaciones. cap. 122 (286 p. 1989. por tanto. Se hallaba constituida por tres clases de construcciones: 1) Las construcciones militares desempeñaban natu­ ralmente un papel primordial. cit. y el agua se utilizaba mucho mejor gracias a un sistema de pozos. Salway1 2 5 ha estudiado en profundidad ese fenómeno en Britania. que de hecho eran fundamen­ talmente pistas. Poidebard. fortines y torres).). R. aldeas y granjas aisladas. 127.EL PAPEL MATERIAL 317 en el 167. como sucede en Britania a lo largo del Muro de Adriano. Poidebard. Sobre un mapa. n. designaba una zona geográfica que debía su propia existencia al ejército.. 1934. . muy importan­ tes para nuestro propósito. y a veces también 125. P. algunos estudiosos han utilizado la fotografía aérea. allí donde el clima lo permitía. y R. en otras regiones.6 ha. Esta «frontera» presentaba una clara originalidad. Baradez. estaban trazadas y las mantenían los soldados para su propio uso. Salway. dispo­ niéndose como una especie de cortina de encaje entre el mundo ro­ mano y el de los bárbaros. de obras de naturaleza mixta. o discontinua. y defensas lineales (muros de Britania. o el coronel J. una muralla de 1. rurales y urbanos. 3) Cerca de los campamentos y entre ellos se instalaron construcciones puramente civiles. 1949. cisternas. pueblos. en Tripolitania. V. Baradez.

Véanse a este propósito las actas del coloquio de Caen. los grandes grupos nó­ madas se detenían en ocasiones para cultivar algunos productos. Instaló ese ejército en las fronteras y. íes morts et Vau-delá (nov. añadían a los productos de la tierra. como un importante instrumento de desarrollo económico. El ejército se muestra. 1985). es decir. La mort. han señalado la frecuencia 130. prata y territorium no son términos que se adecúen a la perfección. al actuar así. pues. tampoco es posible hablar con un sentido preciso de limes: este vocablo tuvo una aparición tar­ día y mantiene un contenido muy técnico. era necesario que dispusiera de medios financieros importan­ tes. para poder desempeñar plenamente ese papel. preferimos hablar de «zona militar». Por ello.318 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO con ganado bovino. y los seminómadas. más allá de la zona militar. modificó sin querer la distribución de los pueblos por el Imperio. aunque. los investigadores han utilizado las ins­ cripciones sin discernir entre ellas. El ámbito demográfico Augusto quiso contar con un ejército permanente y con un servi­ cio de larga duración. el cuidado de rebaños de carne­ ros y cabras. Es evidente que ejerció una acción nada despreciable en la demo­ grafía de esa «zona militar». . ¿Contaba el latín con una palabra que designara ese sector geo­ gráfico en que la vida económica y el paisaje presentaban tanta origi­ nalidad? Ya hemos visto anteriormente quo . en una y otra parte del limes. 1987. En un primer momento. Desde hace mucho tiempo se sabe que la documentación no se caracteriza precisamente por su abundancia. A continuación han advertido su ligereza y han ido destruyendo todo aquello que previamente habían adorado como irrefutable: por ejemplo. 376 pp. Pero existe y los nu­ merosos epitafios disponibles deberían informamos de la mortali­ dad. el del valor de las fuentes y la escasez de éstas. pero preferían la ganadería (el camello no se utilizó de forma sistemática hasta muy tarde). E l PROBLEMA El problema1 3 0reside en el cálculo de la profundidad de esas trans­ formaciones y volvemos a toparnos aquí con el debate relacionado de la manera más general con todo lo relativo a la demografía cuando se trata de la Antigüedad.

Además.-M. En el caso de la III Legión Augusta de Numidia1 3 1 se constata que. 3 casos = 3 niños. . Le Bohec. puesto que. Cherty. pero considerando que carecen de precisión. 53-64. inmediatamente después. La IH é Légion Auguste. 132.. véanse n. Frontier and Society in Román North Africa. La expe­ riencia recomienda. «¿Peut-on 'compter la mort’ des soldats de la IIIé Légion Auguste?». más ele­ vada: es posible que algunas mujeres hayan dejado a amigos o a pro­ genitores el cuidado de asegurar la sepultura de sus maridos y. que no representan más que datos redondeados. sin poderla calcular. Y. hemos visto que cualquier clase de unión había estado prohibida de Augusto a Claudio. por lo que se refiere a la nupcialidad. los soldados son todos ellos adultos de sexo mas­ culino. pp. 9 casos = 2 niños. Oxford. 1 caso = 4 niños.EL PAPEL MATERIAL 319 inusual de las edades de fallecimiento acabadas en 0 o en 5. repartidos esencialmente por las fronteras del Imperio. Pero incluso aquí es ve­ rosímil pensar que esos militares hayan tenido una descendencia más abundante que la revelada por la epigrafía. la tasa era únicamente de 1. 1987. sin duda. la tasa real de nupcialidad era. Vbique populus. Lassére. s. D. 543. tolerada de Claudio a Septimio Severo y que. 519 s. 1998. la media 131. tomar las cifras que nos han propuesto. poseemos ciertas informaciones que nadie ha pensado seriamente poner en duda: el servicio militar duraba alrededor de veinticinco años e implicaba a unos trescientos mil hom­ bres. Colloque de Caen. Así.40 para los veteranos. el 58 %. mencionan la existen­ cia de una «esposa». 206.45 para la provincia de Africa y 2. p. 1977. La mortalidad1 3 3 relaciona la situación de los soldados con la de los civiles. 20 casos = > 1 niño. sin duda. es decir. Lo mismo su­ cede con la fecundidad de las mujeres de los soldados que han servido en esa unidad. f e c u n d i d a d y m o r t a l id a d El medio implicado presenta algunas particularidades. nos queda la posibilidad de hacer demografía «cualitativa»: podemos constatar ciertos fenómenos.48 contra 2. a falta de una demografía «cuantitativa». al mantenerse al margen. 133 y n. J. como la expansión de la población en las regiones de guarnición. según las estimaciones de J. Y. no aparecen en la inscripción. pp. 1989. veremos alguna más. Lassére:1 3 2 46 casos = 1 niño. En fin. de 354 epitafios del siglo n. Esos rasgos originales volvemos a encontrarlos cuando se trata de definir las características de esas personas en los principales do­ minios tradicionales de la demografía. 133. se había autorizado el matrimonio.-M. N u p c i a l i d a d . por definición. En efecto. Le Bohec.

que se licenciaban antes que los auxiliares. el reclutamiento se efectuaba habitualmente hiera del sector de la guar­ nición. no es posible adelantar ninguna cifra sobre este tema. La d u r a c ió n d e l s e r v ic io : a s p e c t o s d e m o g r á f ic o s El problema. y no a los 42. simple­ mente cabe recordar aquí que el tiempo de actividad variaba en rela­ ción inversa al prestigio de la unidad implicada: los pretorianos servían menos tiempo que los legionarios. 131. no obstante. Desgraciadamente. más «profesional». apenas signifi­ caba algo en la III Legión Augusta: sólo se sabe de seis soldados y un centurión caídos ante el enemigo. Burn. que pre­ sentan una gran importancia histórica. en los comienzos del Imperio. por tanto. pero es verosímil que esa causa de muerte desempeñara un papel más importante en las guarniciones de otras provincias. pero con una di­ ferencia: el cambio se sitúa a los 30 años. A. un 134. las bajas en combate. Hemos visto que. que los militares africanos mo­ rían en mayor número que los civiles antes de los 42 años y que esa situación se invirtió rápidamente. 1953. en el siglo II. La incidencia de los «accidentes de trabajo». A. al tiempo que los historiadores de Roma priman las relaciones entre la capital y las re­ giones periféricas. antes de acabar realizándose cerca de los campamentos. mientras que los marinos eran los que más tiempo perma­ necían en activo. 87). . de la duración del servicio no ha sido estudiado nunca de forma satisfactoria. Véase n. R. 1-31. pp. Se dio. los legionarios servían veinticinco o veintiséis años. TV. ha observado una situación análoga en el caso de las tropas estacionadas en el Danubio. L as m ig r a c io n e s y l a u r b a n iz a c ió n Anteriormente hemos visto cómo la zona militar que rodeaba el Imperio se había convertido también en una zona urbanizada en ra­ zón de las necesidades del ejército. Past and Present.1 3 5 Como ya ha sido abor­ dado (p. es suficiente con que remitamos a ese pasaje. pues han revalorizado la te­ sis de la existencia de vínculos entre las provincias. 135. Burn1 3 4 cree. y que después se produjo en el interior de esa zona. Se conocen mejor algunos movimientos migratorios.320 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO de la mortalidad se sitúa en unos 47 años. R. 45 en Lámbese y 46-47 en África.

cada año. atraídos por la paz y la prosperidad de la «zona militar». sino de calidad: era más sencillo encontrar soldados que buenos soldados. XXVHI. o durante las guerras del siglo III. Para un te­ rritorio tan inmenso.EL PAPEL MATERIAL 321 flujo migratorio importante. Y. también calzadas y toda clase de gentes que vivían dedicadas a numerosos oficios. gracias a la paz. al hablar de movimientos migratorios vinculados a la presencia del ejército. pero que no dejó de debilitarse. hasta desaparecer en el siglo 1IL No obstante. ese total representaba de hecho muy poco. Es sin duda esa opción política la que. Corpus inscr. Se hallaba expuesta a los ataques de los bárbaros y. la riqueza de esa zona militar dependía estrechamente de la prosperidad del Imperio. 5. incitó a Trajano a crear una fundación. creaban una zona caracterizada por la prosperidad económica y el dinamismo demográfico.. Conclusión En aquellas regiones donde se encontraban de guarnición. a éstos es imposi­ ble contabilizarlos. Plinio.. no representaba más que una ligera cor­ tina con numerosas interrupciones. cuya ñnalidad era la de asegurar el mantenimiento de los huérfanos nacidos en Italia (se trataba de los alimenta). por tanto. de cantidad. . y por encima de todo sus salarios. las uni­ dades del ejército romano desempeñaban un papel material impor­ tante. Las diversas fuentes de ingresos de los sol­ dados. doscientos cincuenta nuevos compensaran los dos­ cientos cincuenta que se licenciaban. XI. se puede calcular aproxima­ damente la masa de soldados implicados: en el caso de una legión de cinco mil hombres que servían durante veinticinco años. de los que hemos hablado más arriba. por ejemplo.147. directo o indirecto. Pero esa zona era frágil. 136.° 1. las necesidades anuales se establecían en un número que os­ cilaba entre los diez mil y los quince mil jóvenes reclutas. entre otros motivos. Para el conjunto del ejército romano. por encima de todo. sería imposible descuidar a los numerosos civiles. muy a menudo. era necesa­ rio que. n. después del desastre de Varus. pero. Se podían ver allí campamentos y pueblos. El verdadero problema no era. y sólo existen síntomas de crisis de reclutamiento en periodos particular­ mente difíciles.1 3 6 Y. lat. Pan.

De la misma manera. pues esa actividad no constituía su razón de ser. otros describen a los militares como unos bárbaros. puesto que se les reclutaba en la región de la guarnición. Se sabe también que se dio una evolución general implicando al conjunto de los habitantes del oikumene. El fac­ tor social y la cronología intervienen. y me­ rece la pena que recordemos los dos debates más importantes. intervenían en la vida cultural. además. y. Así. se­ gún algunas obras. Bien al contrario. La cultura laica Lo que se ha comentado más arriba a propósito del reclutamiento debe servir para iluminar el debate: no se puede colocar en un mismo plano a un legionario o a un auxiliar. a los dioses orientales porque habrían respondido mejor a sus aspi­ raciones espirituales. Los historiadores han propuesto dos pun­ tos de vista divergentes en lo que concierne a esos aspectos. pues. de su tiempo. máxime si este último servía en un numerus y. en algunas obras se presenta al ejército como un instrumento de difusión de la romanización. La religión cons­ tituye un segundo campo que también divide a los historiadores. según otras. un papel económico importante. los soldados primaban las culturas locales. aunque indirecto.C a p ít u l o IX EL PAPEL CULTURAL. . los autores subrayan entonces la im­ portancia del consejo de revisión. por tanto. en ese campo. espiritual. en primer lugar. de la probado. CULTURA PROFANA Y CULTURA SACRA Los soldados desempeñaban. la situación ha cambiado entre la época de Augusto y la de Diocleciano.

Pero aún hay más. se aseguraba así que algunos soldados poseyeran un mí­ nimo de conocimientos. 4. 55 y 60 (con muchos matices). Fr. Horacio. Corpus inscr. n. n. algunos militares ponían a sus hijos nombres utilizados por los grandes autores de la literatura latina. Inscr. An.835. Ec. Mél. 1971. VIII. a las oficinas de la unidad. H. Evidentemente. Soc. era necesario que algunos reclutas supieran leer. lat. no se daban las órdenes en griego. al menos sí que los admiraban. III. su métrica es más correcta a principios del si­ glo i que a finales del II. L. 148. 5. Syria. sel.ie.id.° 2.4 cosa que demuestra que. mucho más que cualquiera otros.2 Hay epitafios de soldados redactados en verso. de la probatio. Y.° 702 = 12. 7. Y asimismo. Rome. los centuriones pagaban mucho para enviar a los hijos a la escuela. I. H. a los futuros notarii se les exigían las competencias necesarias para recoger los dis­ cursos en taquigrafía. VI. 6. pp. pero esa evolución se constata también en otras capas de la sociedad. Tácito.3 ciertamente. Por otro lado. Y ahora vamos con la cara contraria. VI.° 2. a algunos de los hombres se les destinaba a la administración. especialmente los héroes de Virgilio. escribir1y contar: desde ese momento.. El latín conservó durante todo el periodo su exclusivismo: sólo en él se podían expresar las órdenes para el conjunto de las unidades. Carcopino5 demostró cómo la presencia en El-Kantara (Numidia). de dos unidades sirias. .167 (una lista que no es exhaustiva). Además. reclu­ tadas en Palmira y Hemese. í 989. L. 2. En Oriente se emplea el griego corrientemente. Además es cierto que los soldados de los nu­ men han conservado. En el momento del consejo de revisión... II. es probable que otros autores hayan inspirado esa decisión. lat. 5. se ha señalado que. algunos militares conocían len­ guas bárbaras. 1933. idiomas de vencidos. n. había creado un islote de civilización se­ mítica al oeste del Aurés. pp. en particular Ovidio y Catulo.324 L A LENGUA LATINA EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO La cuestión lingüística ilustra muy bien el tema. 1. Vegecio. H. Les unités auxiliaires en Afrique et Num. Carcopino. n. IV. 33.6 lo que permitía al mando disponer de traductores. 70-75. I.. en egipcio o en arameo.128.489. J. El. Dessau. Vidman... La cultura literaria había penetrado en ese me­ dio. 1925. II. Sat. si no leían las obras de esos escri­ tores. incluso para los numerv. p. sus caracte­ rísticas étnicas. J. Tácito. 19. los responsables verificaban esas capacidades.° 2. 3. Anc. en oca­ siones. En la época de Augusto. Le Bohec. Por otro lado. 6. 162-173. Marrou. 67. la lengua y la religión.

Clauss. pp. Studi ital. por otra parte. 41-76. Bianchi. en Tripolitania. Filol. Pikhaus. III. n. n. pp. lat. L. no obstante. se servían de una pala­ bra africana que se difundió por todas las guarniciones del Imperio: mapalia. sin duda. Historia Augusta. Inscr. un com­ patriota se convirtió en un «conterraneus» . 8. 1973. A mediados del siglo III. XXXV. Cías. Ant.. y Agrie. Heráus. además. 33. reconociendo. Lassére. n. XVIII. VI.505: interpres Gemianorum. para designar una mala fortificación. 1981. H. Es. a mostrarlos como bárbaros. p. H. XII. . III. segregó su propia jerga. su bra­ vura. n. y que de ninguna manera pretendían realizar una obra literaria.1 1 que conocemos en particular gracias a las inscripciones y a los textos literarios. L'Année épigraphique. fueron redactados en una verdadera jerigonza.. Archiv. se traduce de diferentes maneras. 54. M. XVI. Lejos de ser aceptada como una prueba de apertura de espíritu. 437. Corpus inscr. la cali­ dad de los epitafios métricos sufrió una cierta regresión1 0 y.. 13. Lexilc. 9. b. III. al grito se le llama «barritus» y. 1975. es necesario añadir que no escribían para la posteridad.1 3 ¿Cómo conciliar esas imágenes contradictorias? Pues teniendo en cuenta dos datos: las clases de unidades y la evolución de las formas de reclutamiento. las formas en «latín vulgar» se multiplica­ ban. «choza». lat.EL PAPEL CULTURAL 325 como ese interprex (sic) Dacorum del que nos habla la epigrafía.. 255-280.° 10. Por ejemplo. X IIé Congrés du limes. pero tampoco unos animales ignorantes. 1980. 5.9 Es evidente la constatación de una degradación del nivel cultural. Es bien cierto que los militares no son intelectuales. Gram. 11. 90. Por otro lado. R. 1947. Epigraphica. comprender lo que hablaban estos últimos. XXXII. Y el ejército. pp. 1900.. los archivos del puesto de Bu Njem. ese conocimiento se presenta como un testi­ monio de la intrusión de indígenas poco romanizados en el ejército. W. pp. D.° 35. a insistir en su carencia de cul­ tura. J. entre el 253 y el 259. en un medio sencillo donde se redactaron los textos conocidos como los ostraka de Bu Njem. En cualquier caso. 5. se ha constatado un descenso en la calidad de los reclutas 7. 12. Comptes rendus Acad. 1979..-M.1 2 Además..7 Y un documento recientemente descubierto menciona a un soldado des­ tacado «entre los garamantes»8 que debía.° 869. son numerosos los escritores que se dedican a criticar a los soldados. como cualquier otro medio cerrado. a medida que iba pasando el tiempo. es evidente que los auxiliares debían estar me­ nos romanizados que los legionarios. 967 y 972. Marichal. JuL. en descargo de los autores de esos documentos. p. apareció un verdadero argot militar. 637-654. L'Année épigraphique. Did. 1910. sino con prisa. en la epigrafía. 10. 3. Tácito. que. Juvenal. el.

La idea prin­ cipal. En cuanto a las críticas procedentes de los escritores. pero sólo nos proporciona ciento noventa y dos nombres para trescientos veintiocho hombres. El derecho y el soldado En lo que concierne a los simples particulares. A continuación es el griego el que aporta la mayor contribución. pues se realizó sobre una muestra representativa de cinco mil setecientos casos. L. aunque sea antiguo. ciudadanía e instituciones. y esa evolución en las selecciones en el momento del dilectus no podía otra cosa que hacerse notar en el campo cultural. ese trabajo puede utilizarse. 1916. el de la ciudad y el de la provincia. Resumiendo. L. en los episodios de guerras intestinas. Dean. En 1916. por una u 14. . la onomástica de los legionarios revela su pertenen­ cia a la romanidad. R. aquellos que han sido usados en más de una vein­ tena de ocasiones. es la de que el ejército ha funcionado como una máquina de fabricación de ciudadanos ro­ manos. R. los soldados se­ guían sus costumbres. el 193-197 y el 238. en particular en el 68-69. el del individuo.326 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO en la época de Septimio Severo. En aquellos periodos en los que. son cincuenta y seis. El resto. el fenicio y el árabe). al constituir la elite. y todos ellos proceden del latín. Cognomina o f Soldiers in Román Legions. Los nombres más frecuentes. difundió ampliamente la ciuitas romana. menos uno (Alejandro). sólo se ve representado en cantidades despreciables (se trata sobre todo del tracio. la ima­ gen del militarote representó un lugar común que alcanzó toda su fuerza en los periodos de crisis. sobrepasaban en un punto a la media. aquella sobre la que conviene insistir. en primer lugar en­ tre los propios militares. E l DERECHO ROMANO En el mundo romano se estrechan vínculos complejos y variados entre el ejército y el derecho (por «derecho» es preciso entender aquí «derecho público». Esa situación puede aquilatarse. salvo el celta (80 nombres). no obstante con un ligero desfase: surgidos de la plebe. De hecho. ya hemos hecho mención de algunos hechos en el capítulo precedente. parece que no habían constituido más que un topos literario. y también «derecho pri­ vado»): los contactos se establecieron a tres niveles. Dean1 4 publicó un estudio sobre los cognomina de los legionarios. parece que el ejército siguió la evolución general.

pero es nece­ sario recordar que esa práctica perdió su eficacia.214 (véase n. 1941. y por encima de todo. E. y XIV. O. 175-179.EL PAPEL CULTURAL 327 otra razón... algunos oficiales recibían misiones que no dejaban de ser de carácter civil. . A menudo.1 5Por otra parte. Los «diplomas militares» ofrecen. y esa reglamentación constituía una garantía para la mujer y para su descendencia. n. 17. El ejército y la municipalización El ejército intervenía también en la vida de las ciudades.o s 388. VIII.1 6 En cualquier momento en que un romano caía en manos del enemigo perdía su estatus por el propio hecho de su cautiverio: el Estado ya no le reconocía como suyo. puesto que efectuaban el census:1 8 preparaban las listas de ciudadanos y no ciu­ dadanos. puesto que allí existía una «curia de veteranos». Rhein. al objeto del reclutamiento. lat. sin duda. Corpus inscr. es preciso recordar una práctica muy original que ve­ nía recogida en la expresión ius postliminii. III. Mus.° 3. habla de «es­ ponsales». Proc. que muestra una clara vocación de poder político.. 109-124. les estaba reservada una división del cuerpo político. phil. pp.234). Corpus inscr.687. se le concedía a los jóve­ nes que se alistaban como voluntarios en las legiones. re­ cobraba la totalidad de sus derechos. el reclutamiento se hacía difícil. los soldados engendraban ciudadanos. motivaciones de tipo municipal y fiscal. Finalmente. Trans. n. 1958. las «esposas» desplazadas y los niños concebidos durante el servicio obtenían el mismo estatus que su padre cuando éste finalizaba el cumplimiento de sus obligaciones: es decir. En cualquier época. puesto que tanto las alas como las cohortes fueron acogiendo un número cada vez menor de desplazados.” 18. que servían. una prueba de esa legislación. pero que quizá tuvieran también. no obstante. Pero. si se evadía o recuperaba la libertad de una u otra manera. 18. 16. Las familias de los soldados también se beneficiaban de esa ge­ nerosidad. LXXII. Fink. las ciudades buscaban la protección 15. CI. en Lámbese.1 7 A veces. pero volvía a tener efecto inmediatamente después de su li­ cencia. >4 5 5 . R.° 18.955. en Numidia. se le otorgaba siempre a quienes no la poseían en el momento en que finalizaban su servicio en las tropas auxiliares. pp. Un hombre ya casado en el momento del consejo de revi­ sión veía suspendida su unión todo el tiempo que duraba el servicio de armas.. 6. lat. Amer. n. Ya se ha dicho que los veteranos quedaban vinculados al orden de los de­ curiones. ingresando en el medio de los notables. Sander.

Véase parte III. si era necesario. en Arabia ligada a la III Cirenaica. en Hispania.1 9 trata­ ban de fijar en un lugar a las poblaciones móviles. o en Numidia y la III Augusta. Además. Un libro reciente2 3 se ha esforzado en demostrar cómo. más raramente.. Las operaciones de «centuriación» y. según hemos visto. P. y que era necesario. 23. ejercían funciones administrativas. 22. Collart. Véase cap. 21. vigilar de cerca. p.328 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO del comandante de la legión o del ejército más próximo. n. la organización militar había estado vinculada a la provincialización de la Península y a la vida municipal. 36. n. Pero los militares no intervenían solamente en los municipios y las colonias. como la recepción del impuesto. se piensa. Corpus inscr. 316. pp. ¿Y es posible explicar el pasado de Britania o de las Germanias sin mencionar sus guarnicio­ nes? De hecho. el ejército desempeñaba también un papel en la vida provincial. por tanto. velaban por el mantenimiento del orden público y. Ya se ha dicho suficientemente que la his­ toria de determinadas regiones se confundía con la de las legiones es­ tacionadas en ellas. 1982. En el conjunto del Imperio. La parte más original de sus actividades en ese campo implicaba a los nómadas. al menos en sus zonas fronterizas.° 5.2 1 Y.2 2 El ejército y la provincialización En sus niveles más elevados. 20. n. Corr. V. 321-324. 113.. sin que se pueda diferenciar con claridad entre esas dos clases de actividades. praefectus nationis. reclutaban auxiliares. LVII.2 0 Se reconocían por sus títulos en las inscripciones: praefectus gentis y. lat. los legados ejercían a la vez las funciones de goberna­ dores y de jefes del ejército. numerosos le­ gados ejercieron así el patronato de ciudades que se encontraban en la zona situada bajo su control. 1931. IX. perpetua amenaza para los sedentarios. Bull. L ’Année épigraphique. cap. por ejemplo. 19. Bel.267. P. n.° 5. los canabae se transformaban finalmente en municipios e incluso en colonias. desempeñaba también un papel en la promoción de los simples particulares. L ’armée des provinces ibériques. Le Roux.363. para que acaba­ sen por ser sometidas en un tiempo más o menos breve. II. de acantonamiento de tribus. . al­ gunos oficiales recibían la misión de controlar estrechamente a este o aquel grupo. sobre todo. 1933. anterior.

. los soldados rasos per­ tenecían a la plebe y adoptaban sus gustos. H. 1975. entre civiles y militares pueden observarse víncu­ los más numerosos y complejos: el derecho y las instituciones no lo ex­ plican todo. . Hutchthausen. si no. Allí hemos visto la importancia de la riqueza. Com. lat.EL PAPEL CULTURAL LOS MODOS DE VIDA 329 Por otra parte. 19-51. pp. Mél. Apenas se encuentran teatros en la proximidad de los campamentos y. Lo mismo que muchos de sus contemporáneos. a preferir ciertas actividades y maneras de pensar. Corpus inscr. Por el contrario. pero poniendo el acento en los as­ pectos menos refinados y más brutales de los espectáculos. ¡piénsese en el papel del lixal): estos últimos se distraían a la manera de los demás plebeyos. Hist. de la vida profesional y de la religión.978. unos y otros compartían un mismo género de vida. Janon. Bull. Lettere latine d’un soldato di Traia. sin em­ bargo. pp. Innenbauten. Por otra parte. Trav. Pighi. las tabletas de Vindolanda. 1973. o incluso los documentos del Mons Cíaudianus antes mencionados. Golvin y M. Esas similitudes y diferencias se evidenciaban en la elección del tiempo libre (algo tan importante para los militares. y. 102-104. W.2 6 conocidas gracias a las inscripciones y a la correspondencia que nos han proporcionado fuentes jurídicas (el Código Justiniano). n. la práctica de su oficio les llevaba a primar algunos aspectos del mundo de su tiempo. como ya se ha dicho. LAS MENTALIDADES COLECTIVAS Las semblanzas y las diferencias entre los militares de graduación y los plebeyos se evidenciaban también en las mentalidades colecti­ vas. las cacerías y los combates de gladiadores atraían a los legionarios. G. las de Vindonissa. como en el caso de Aquincum (Budapest) y Carnuntum (Petronell). debemos recordar que esas construcciones se dedicaban también a finalidades profesionales. pp. 1964. von Petrikovits. Atene e Roma. VIII. 169-193. los soldados concedían gran importancia a 24. realizar la instrucción. hasta el punto de que todos los grandes campamentos aca­ baron por contar con termas2 5 en el interior del recinto. Los baños ofrecían otra válvula de escape muy buscada. J. sobre los escenarios no sólo se representaban obras con pre­ tensiones intelectuales. pp. hasta el punto de que en ocasio­ nes se encontraban dos anfiteatros2 4 en las ciudades provistas de guar­ nición. pero con ciertos matices: en primer lugar. 25. B. en Panonia.° 17. 26.-Cl.no. y también los ostraka de Bu Njem.. así como papiros egipcios. Mondini. L. En efecto. 241-258. Hartkes. 1976-1978. M. por otra parte. 1915.

330

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

la familia; al igual que cualquiera de las personas del entorno, eran sensibles a los animales, y sabían admirar un buen caballo, aunque sir­ vieran en la infantería; en fin, apreciaban la buena comida y el vino: «... Durante toda mi vida, he bebido con placer. ¡Bebed, pues, vosotros que estáis vivos!...» Eso aconsejaba en su epitafio2 7 un veterano de la V Legión Gallica, enterrado en Antioquía de Pisidia. Es evidente que los aspectos profesionales ejercían un gran peso sobre los espíritus. En su sepultura, un primipilo anónimo resumía así su vida y sus preocupaciones:2 8
Deseaba tener cadáveres de dacios, y los he tenido. Deseaba sentarme en un lugar de paz, y me he sentado. Deseaba conseguir triunfos brillantes, y así ha sido. Deseaba obtener todas las ventajas financieras del primipilato, y las he obtenido. Deseaba contemplar la desnudez de las Ninfas, y las he visto.

En ese medio, la promoción y la carrera ocupaban un lugar im­ portante, como también, seguramente, la instrucción y la disciplina, aunque sin duda menos que el dinero, el salario, preocupación per­ manente para todos. En la inscripción que acabamos de citar queda claro que el acceso al grado de primipilo sólo se concebía vinculado de inmediato a «las ventajas financieras» (con esa expresión traduci­ mos en el texto la palabra latina commoda). Y como la promoción te­ nían que avalarla los jefes, que debían velar también por que no se des­ cuidase el servicio, los rangos ejercían un peso importante sobre las mentalidades. Era preciso saber apreciarlos, y hacérselo saber, en oca­ siones no sin adulación, como muestra esta inscripción hallada en Egipto: «¡Viva el decurión Caesius! jEs un valiente! Todos nosotros, compañeros de armas, puestos bajo su responsabilidad, se lo agrade­ cemos.»2 9 Por otra parte, es suficiente echarle un vistazo a una mues­ tra de epigrafía para comprobar hasta qué punto se veneraba al co­ mandante supremo del ejército romano, el emperador. Los soldados pertenecían, pues, al medio de los plebeyos, y, poco a poco, llegamos a delimitar con mayor precisión el lugar que ocupa­ ban en la sociedad. Existían matices que traducían las diferencias en­ tre los distintos tipos de unidades. Esos hombres, en aquella situa­ ción relativamente fácil gracias a los salarios, estaban además bastante bien romanizados, incluso aunque prefirieran los aspectos más bru­

27. 28. 29.

Corpus inscr. lat., III, n,o s 6.824 y 6.825. B ull Com. Trav. Hist., 1928-1929, p. 94, n.° 2. H. Dessau, Inscr. lat. sel., n.° 2.609.

EL PAPEL CULTURAL

331

tales y menos refinados de la civilización del Alto Imperio: el latín, el anfiteatro y la vida militar marcaban su vida cotidiana. En cuanto a la mentalidad, no podemos descuidar aquello que constituía lo más esencial: la piedad.

La vida religiosa Los romanos se autoproclamaban el pueblo más piadoso del mundo, y era esa actitud, esa pietas, la que explicaba la facilidad de sus conquistas y las justificaba.3 0 La guerra no puede analizarse sepa­ rada de la religión;3 1 H. Le Bonniec3 2 había mostrado esos vínculos en un artículo ya clásico, pero su análisis, evidentemente breve, se inte­ resa sobre todo por la época republicana. El gusto por las armas y la preocupación por los dioses constituían, junto con el derecho y el res­ peto por la tierra, los cuatro elementos más conocidos y más impor­ tantes de las «mentalidades colectivas» ya estudiadas. Ese estado se remontaba de hecho a una época anterior, quizá a los orígenes de Roma, y esos elementos diversos han ejercido su influencia unos sobre otros: el derecho militar romano, especialmente a través de las nociones de disciplina y de juramento, se hallaba en su totalidad impregnado de religión.3 3

Los

FIELES

La historia de la religión romana ha descuidado muy a menudo el elemento humano, los fieles, y no ha sido hasta muy recientemente que M. Le Glay ha llamado la atención sobre ese tema.3 4 Se plantean de en­ trada dos cuestiones, y la primera de ellas es la siguiente: ¿quiénes eran? El papel de los oficiales y de la colectividad Los militares reaccionaban en función de su género de vida, es decir, respetando el principio de la jerarquía y comportándose como cuerpo constituido. Raramente, una persona a título personal ofrecía
30. Onesandros, IV. 31. H. von Domaszewski, Aufsatze zur rom. Heeresgeschichte, 1972, pp. 81-209; E. Birley, Aufstieg u. Niederg. rom. Welt, II, 16, 2, 1978, pp. 1.506-1.541; J. Helgeland, ibid., pp. 1.470-1.505; Y. Le Bohec, La I I I é Légion Auguste, 1989, pp. 548-572. 32. H. Le Bonniec, en J.-P. Brisson, Problémes de la guerre á Rome, 1069, pp. 101-115. 33. J. Vendrand-Voyer, Normes civiques et métier militaire, 1983, pp. 28-42. 34. M. Le Glay, Satume africa in, 1966, p. VI.

332

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

una consagración; el simple soldado no se conducía como un indivi­ duo aislado, especialmente a principios del Imperio —en el siglo ffl se aprecia una cierta evolución en ese tema— , sino como un elemento del grupo. Merece citarse aquí una inscripción que ha escapado a la atención de numerosos investigadores, pues muestra cómo se de­ sarrollaba un acto de piedad colectiva. El documento se encontró en un pozo del Gran Campamento de Lámbese, en Numidia, y procedía de un legionario que había tomado la iniciativa: «Los hombres piado­ sos que quieran entregar su óbolo a Esculapio no tienen más que po­ nerlo en este tronco; con ello, se hará una ofrenda a Esculapio.»3 5 Este personaje anónimo había expuesto el texto cerca de un tronco durante algún tiempo; sus compañeros ponían una moneda cada uno, y sin duda grababan su nombre al lado. Cuando la escudilla estaba llena, el devoto de Esculapio adquiría un altar o una estatua, o cualquier otra cosa, y hacía grabar una inscripción mencionando el nombre del dios y de los diferentes donantes. Pero el ejército mostraba lo mejor de sí mismo en ese campo si­ guiendo la vía oficial. Hemos visto anteriormente que cada unidad in­ cluía una verdadera estructura clerical, que incluía un aruspice, un sacrificador, etc. Un estudio reciente3 6 ha demostrado que el primipilo desempeñaba aquí un papel privilegiado: en particular, aseguraba la protección de los estandartes, que eran sagrados, y recibía la respon­ sabilidad de hacer grabar las dedicatorias oficiales. Además, eran los comandantes de las unidades los que aparecían más a menudo en las inscripciones religiosas; es cierto que aún más a principios del Imperio que en el siglo m. La percepción de lo divino Otra cuestión que se nos plantea es la de saber cómo percibían los soldados lo divino. Después de lo que ya se ha dicho, sería impo­ sible creer que, formando parte del servicio, la religión no afectara a las sensibilidades. Es evidente que las impregnaba, pero con la inter­ mediación de la jerarquía, pues se la percibía más como una obliga­ ción colectiva que individual. En primer lugar, los soldados percibían lo divino como cual­ quier otra persona de su tiempo, a través de seres abstractos, los nu~ mina, y a través también de un panteón antropomorfo. Sin embargo, y debido a los peligros a que les exponía su oficio, buscaban a veces una protección individual. Quizá más que los civiles, recurrían a los
35. 36. Bull. Com. Trav. Hist., 1907, p. 255. J. Kolendo, Archeologia, XXXI, 1980, pp. 49-60.

EL PAPEL CULTURAL

333

«sincretismos de asociación»,3 7 es decir, unían dioses a dioses para reforzar la eficacia de sus plegarias: «A Júpiter, el más bueno y más grande, a Juno, a Minerva, a Marte, a la Victoria, a Hércules, a la Fortuna, a Mercurio, a la Felicidad, a la Salud, a los Destinos, a las divinidades del campo de maniobras, a Silvano, a Apolo, a Diana, a Epona, a las Madres Sulevias y al Genio de la guardia de corps del em­ perador...»3 8 La fórmula más segura era la de dirigirse «a todos los dioses y a todas las diosas», pues de esa manera se tenía la certeza de no olvidar a nadie. Por otra parte, los epítetos empleados muestran también esa originalidad: ciertamente, los dioses son buenos (boni) y hospitalarios (hospites) y garantizan la salud (salutares), como dirían los civiles, pero son también compasivos (iuuantes), defienden (fauto­ res) y preservan del mal (conseruatores). Esos múltiples poderes testimonian la omnipotencia de sus po­ seedores, que se manifiesta permanentemente a través de milagros. Estamos aquí también ante un aspecto muy importante y muy des­ cuidado de la religión romana: la divinidad es activa y los hombres pueden constatarlo. Muchas inscripciones se han grabado como con­ secuencia de una aparición (ex uisu) o de una orden (iussu, monitu). Los fieles dirigían sus peticiones, que eran atendidas, y debían a con­ tinuación satisfacer sus votos, como nos lo muestran fórmulas muy repetidas y a las que los epigrafistas no prestan atención (ex uoto, uotum soluit libens mérito o animo = VSLM o A). Antes hemos citado a aquel primipilo anónimo que tuvo la fortuna de «ver a las Ninfas desnudas». Cuando Adriano llegó a Africa para realizar la inspección de las tro­ pas, en el año 128, su sola presencia provocó un primer «milagro de la lluvia».3 9 Ese fenómeno se repitió en circunstancias dramáticas, durante las campañas germánicas de Marco Aurelio, donde además intervino entonces un «milagro del rayo».4 0 Para los militares, la noción de sagrado adquiría también una dimensión espacial: el mundo romano poseía fronteras que estaban colocadas bajo la protección de los dioses. Se conoce muy bien en el caso del pomoerium, límite sagrado de la ciudad en la época republi­ cana. Bajo el Imperio, ese valor sufrió una transferencia, pues también se aplicó al limes, a la zona fronteriza que era bastante más que una barrera militar y que poseía también un valor jurídico y religioso: cuando los bárbaros la franqueaban, cometían un sacrilegio y se

37. 38. 39. XXII, 14. 40.

M. Le Glay, en Les sincrétismes dans VAntiquité, 1975, pp. 148-149. H. Dessau, Inscr. lat. sel., n.° 2.181. Compárese Corpus inscr. lat, VIII, n.o s 2.609 y 2.610, con Historia Augusta, Adr., Columna Aureliana, n.o s XI y XVI; Dion Casio, LXXI, 9-10 (véase también, LX, 9).

334

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

exponían a la cólera de los dioses de Roma. Esa complejidad la han revalorizado D. J. Breeze y B. Dobson en un libro dedicado al muro que Adriano hizo construir en Britania.4 1 Por tanto, el Imperio se hallaba protegido igualmente por una mi­ licia celeste.

Los

RITOS

Para satisfacer a esas potencias, los soldados celebraban varios ritos. Los ritos cívicos Algunos ritos los practicaban todos los hombres libres de aque­ lla época. Se trata de los ritos cívicos; en ese caso, los militares se com­ portaban como todos los plebeyos, pero con las dos matizaciones de que hemos hablado anteriormente y que volvemos a encontrar aquí. Por una parte, a menudo las ofrendas eran una obra colectiva: es esta o aquella unidad la que ofrece una estatua, un altar, un monumento de culto cualquiera o un templo, y los salarios permitían darle una cierta suntuosidad a ese acto. Por otro lado, son normalmente los ofi­ ciales quienes ofician en nombre de todos. En la Columna Trajana se observa cómo el emperador inicia cada campaña con una suovetaurilia, sacrificio de un cerdo, un cordero y un toro, que se ejecutaba al son de la música militar y que finalizaba con la inmolación de nuevas víctimas;4 2 las mismas escenas se repiten en la Columna Aureliana.4 3 En el siglo m, en Dura-Europos, el tribuno Tarentius oficiaba en nom­ bre de los veintitrés hombres de la XX Cohorte de los Palmirianos que se hallaban presentes: hizo quemar algunos granos de incienso, según muestra una pintura; una escena análoga está reproducida en Numidia, en Messad.4 4 Los ritos guerreros Algunos ritos, aquellos que marcaban el ritmo de las campañas, tenían un contenido exclusivamente militar; existían ya desde la época republicana, pero habían sufrido una inevitable evolución.
41. 42. 43. 44. p. 167. D. J. Breeze y B. Dobson, Hadrian's Wall, 1976, pp. 5 y 233-234. Columna Trajana, n.o s 74, 77, y 77-78. Columna Aureliana, n.o sX TTT, XXX y LXXV. F. Cumont, Mom. Mém. Acad. Inscr., XXVI, 1923; G.-Ch. Picard, Dimmidi, 1947,

EL PAPEL CULTURAL

335

Así, la constitución del ejército estaba marcada por un juramentosacramento (sacramentum) compromiso que vinculaba al soldado al general y al emperador en presencia de los dioses. En los inicios del Imperio, ese acto sufrió una relativa laicización (el sacramentum se convierte en un simple iusiurandum); después, en el siglo III, el con­ tenido sagrado se reafirmó de nuevo, sin duda bajo los efectos de la crisis, y quizá también por influencia de la competencia monoteísta. Sin embargo, ese movimiento de reacción no dejó de plantear algunos problemas de conciencia a los cristianos que vestían uniforme.4 6 Después, antes de que el ejército penetrara en territorio enemigo, era necesario purificarlo;4 7 la ceremonia (lustrado) iba acompañada de una suovetaurilia. Ceremonias análogas señalaban igualmente el fin de cada periodo bélico (en la época republicana se practicaba el sa­ crificio de un caballo en octubre, el equus october). Determinados ri­ tos trataban de limpiar de toda mácula el campamento, las enseñas, las armas (armilustrium) y las trompetas (tubilustrium). Los feciales declaraban la guerra y se abrían las puertas del tem­ plo de Jano. El planteamiento de una batalla debía obedecer también a cierto número de preceptos. No se podían iniciar las hostilidades en un día nefasto o sin alcanzar el acuerdo de los dioses;4 8 se asegura­ ban ese apoyo mediante la lectura de los auspicios o por el examen de las entrañas de las víctimas. Si la euocado, el llamamiento a Roma de los dioses del adversa­ rio, apenas está atestiguada en el Imperio, perduró, por el contrario, la deuotio, aunque siguiendo una evolución. Bajo la República, se tra­ taba del sacrificio supremo consentido por el general cuando se en­ contraba en situación desesperada; ese oficial se precipitaba en medio de los enemigos que, al darle muerte, elevaban a los dioses una ofrenda para su propia derrota. El emperador Claudio II (268-270) se «sacrifi­ caría» todavía de esa forma por el bien del Estado.4 9 Pero, con el Principado, casi no se emplea ni siquiera esa palabra, y el acto, mal comprendido a menudo por quienes lo describen, de alguna manera se «democratiza», puesto que a partir de entonces son soldados rasos quienes ofrendan sus vidas. Flavio Josefo describe de esa forma la ha­
,45

45. Frontino, Strat., IV, 1, 4; S. Tondo, St. Doc. Hist. Jar., XXIX, 1963, y XXXIV, 1968, pp. 376-396; D. Gaspar, Acta Arch. Hung., XXVIII, 1976, pp. 197-203. 46. E. De Backer, Sacramentum, 1911; Ch, Pietri, Mél. Ec. Fr. Rome, LXXIV, 2, 1962, pp. 649-664; D. Michaelides, Sacramentum, 1970; C. Mohrmann, Mél. J. H. Waszink, 1973, pp. 233-242. 47. Onesandros, V; Columna Trajana, n.° 7; Columna Aureliana, n.° VI. 48. Onesandros, X, 25-28. 49. Aurelius Victor, XXXTV, 3-6. Véase También Frontino, Strat., IV, 5, 4 (tentativa de devotio que aborta), y n. s.

336

EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO

zaña de un militar que se «sacrifica» durante un asedio;5 0 pero el his­ toriador, que es judío, no comprende el sentido religioso de ese acto, en el que sólo ve una acción de bravura sin igual: «Un hombre que ser­ vía en las cohortes auxiliares, un sirio llamado Sabino, se distinguió: tenía una fuerza y un coraje notables; no obstante, cualquiera que le hubiera conocido antes de ese momento, a juzgar por su físico, tam­ poco le hubiera tomado por un soldado ordinario: era negro de piel, endeble, descarnado, pero en ese cuerpo, nada pesado y demasiado menudo para la fuerza de que hacía gala, habitaba un alma de héroe. Fue el primero en alzarse: "César — dijo— , te hago el don de mi per­ sona con gozo y seré el primero en poner el pie sobre la muralla. Hago votos para que tu fortuna acompañe mi fuerza y mi voluntad; pero si el destino no ve con buenos ojos mi empresa, sepas que no me sor­ prenderé por mi fracaso, sino que he elegido deliberadamente morir por ti...” Sabino, avanzando contra los proyectiles y acribillado por los disparos, no se detuvo en su ímpetu antes de haber alcanzado lo alto del muro y de poner al enemigo en derrota... Este héroe, después de haber llevado a cabo su empresa, resbaló y, habiendo tropezado con­ tra una piedra, cayó sobre ella de cabeza... lleno de heridas, dejó caer el brazo y, finalmente, antes de expirar, quedó enterrado por los pro­ yectiles: héroe digno, por su bravura, merecedor de mejor suerte, pero cuya muerte se halla relacionada con su empresa.» Cuando, finalmente, el éxito había coronado la acción de las ar­ mas romanas, convenía honrar a los dioses. Se les daba las gracias de inmediato, mediante una especie de «Te Deum».5 1 Después, se ente­ rraba a las víctimas5 2 celebrando todos los ritos tradicionales: el culto a los muertos formaba una parte integral del paganismo. A continua­ ción, los vencedores dejaban sobre el campo de batalla un trofeo.5 3 Ese monumento, de origen griego e introducido tardíamente en Roma, es­ taba constituido por un maniquí equipado como un soldado, que do­ mina sobre un montón de armas arrebatadas a los vencidos o no (lám. XXXVIII, 40a). Esa ofrenda se podía perennizar fundiéndola en bronce o esculpiéndola en mármol. A partir de Sila, las divinidades a las que se tenía mayor devoción fueron Venus, Marte y la Victoria. Augusto puso el acento en la Victoria, vinculada a la Fortuna-Tiché, que revelaba el carisma imperial, el Genio de Augusto. Trajano regresó a la ortodoxia republicana: la Victoria es un don de la Virtud, la devo­ ción. Durante la crisis del siglo m, los dioses quedaron olvidados ante
50. 51. 52. 53. Flavio Josefo, G. VI, 1, 6 (54-66). Onesandros, XXXIV. Onesandros, XXXVI. G.-Ch. Picard, Les trophées romains, 1957.

EL PAPEL CULTURAL

337

el absolutismo imperial, y se consagraron menos trofeos. El más im­ presionante de ellos fue erigido por Trajano en Adam-Klissi. Descansa sobre un zócalo circular y conmemora la venganza que el soberano ha cobrado sobre los dacios, los roxolanos y los bastamos. Pueden verse otros en la Columna Trajana y en la Aureliana, donde se hallan acom­ pañados por la Victoria.5 4 Y eso no es todo. En la República, los soldados podían darle las gracias a un general que les hubiera mandado bien, aclamándolo como «imperator» la misma tarde de la batalla. Si, después de una investiga­ ción, el Senado ratificaba aquella decisión, el vencedor tenía derecho al triunfo.5 5 No es seguro que durante el Imperio se hayan seguido siem­ pre estas reglas y, en cualquier caso, Augusto se apropió rápidamente y para su único provecho del beneficio de esa ceremonia.5 6 El triunfo, organizado por un curador,5 7 era una celebración religiosa que formaba parte de la categoría de las procesiones. El general victorioso consti­ tuía el elemento esencial, pues encarnaba a Júpiter: subido en un ca­ rro, se le revestía con una túnica púrpura, puesta bajo una toga sem­ brada de estrellas doradas; llevaba en las manos un cetro coronado por un águila y un ramo de laurel; portaba en la frente una corona hecha con hojas de la misma planta, y un esclavo pequeño, situado tras él, lle­ vaba otra corona, ésta de oro, repitiendo, a fin de no provocar los ce­ los del verdadero Júpiter, que no era más que un hombre. Con este nuevo héroe, marchaban los senadores y los soldados, quienes debían burlarse de su jefe para rebajar la envidia que podrían llegar a sentir los dioses (a César se le dijo, por ejemplo, lo siguiente: «Hombre de to­ das las mujeres, mujer de todos los hombres.»). A continuación seguían también el botín y los vencidos, en persona o representados por sím­ bolos, así como las víctimas del sacrificio. En el fondo, esta procesión, que partía del Campo de Marte y pasaba por el Foro antes de llegar al Capitolio, estaba orientada por entero a la inmolación de aquéllas. Poseemos numerosas descripciones de triunfos. El celebrado por Germánico en el 18 dC. recordaba la humillación de los germanos.5 8 Pero el más interesante y conocido sea quizá el esculpido en el arco de Tito que domina el Foro romano: recuerda la derrota de los judíos, sim­ bolizada por la presencia, en medio del botín, del famoso candelabro de siete brazos5 9 (lám. XXXIX, 40), tomado del templo de Jerusalén.
54. Columna Trajana, n.° 58; Columna Aureliana, n.° LV. 55. Dion Casio, Frag., VIII; H. S. Versnel, Triumphus, 1970; V. A. Maxfield, Military Decorations, 1981, pp. 101-109. 56. Suetonio, Aug., XXV, 4. 57. Corpus inscr. lat., XIV, n.° 2.922. 58. Tácito, An., II, 41, 2-4. 59. Flavio Josefo, G. I., VI, 8, 3 (387-388), y 9, 2 (417).

20. XXIV. A. 3. En cuanto a los buenos ge­ nerales. D. VII. IX. Tib.cr día de las nonas de enero 7. Vero 4 febrero 1 marzo 7 marzo 60. I-Ioey y W.338 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Esa ceremonia confería a su celebrante un carisma importantí­ simo. 1952. O. St. Tácito. XI. Suetonio. El calendario militar de Dura-Europos Fechas romanas Calendas de enero 3. R. S.° día de las calendas de febrero 5. XLV. Pero los soldados no debían olvidar a los dioses cuando reinaba la paz. F. Feríale Duranum. en el 19 aC. 61.6 0 El calendario Esas celebraciones sólo tenían lugar en tiempos de guerra. En Dura-Europos se ha encontrado el calendario de la XX Cohorte de los Palmirianos. IV. 4.er (?) día de los idus de enero 9.° (?) día de los idus de enero 3. Fink. y se halla incompleto (faltan fun­ damentalmente los tres últimos meses del año)..° día de los idus de enero 6.. A los militares les con­ ciernen particularmente tres clases de festividades: del emperador.° día de las calendas de febrero Vísperas de las nonas de febrero Calendas de marzo Nonas de marzo Fechas cristianas Celebraciones y observaciones 1 enero 3 enero 7 enero 8 (?) enero 11 (?) enero 24 enero 28 enero ? Votos Licénciamiento (missio) y en­ trega de salarios Aniversario (natalis) de una diosa anónima Aniversario de L. Snyder. El último particular en recibir ese honor fue Cornelio Balbo. sin duda entre el 225 y el 227. Seius.6 1 El texto de ese papiro fue redactado entre el 224 y el 235. 5 y XXVI. tuvieron que consolarse con los ornamentos triunfales. An. del Estado y del ejército. CL. el triunfo quedó reservado a los emperadores y a los miembros de su familia. A. suegro del emperador Aniversario del diuus Adriano Victoria del diuus Severo y acceso al poder (imperium) del diuus Trajano Acceso al poder del diuus Caracalla Aniversario de Marte victorioso Acceso al poder del diuus Marco Aurelio y del diuus L. Yate el. 1940. Nock. . Después. pp. pues eran el Genio y el Numen del prín­ cipe los que habían asegurado la victoria. Rev. 26 y 46. 187-252. Harvard Th.. aunque el soberano no hubiera estado pre­ sente en el campo de batalla..

EL PAPEL CULTURAL 339 El calendario militar de Dura-Europos (continuación) Fechas romanas 3.° día de los idus de julio 4.er día de los idus de marzo Víspera de los idus de marzo Fechas cristianas Celebraciones y observaciones 13 marzo 14 marzo Alejandro Severo es aclamado Imperator Alejandro Severo se convierte en Augusto.° día de los idus de junio 6.” día de los idus de mayo 12 mayo 12.er día de los idus de abril 19 marzo 4 abril 9 abril 11 abril 21 abril 11.° (?) día las calendas de junio 26 (?) junio Calendas de julio 1 julio 4.° día de las calendas de mayo 6.° día de los idus de abril 3.° día de las calendas de mayo 26 abril Nonas (?) de mayo 6.° día de las calendas de agosto Calendas de agosto Nonas de agosto 10 julio 12 julio 23 julio 1 agosto 5 agosto .° (?) día de las nonas de julio 4 (?) julio 6.° día de las calendas de junio 23 mayo 31 mayo Víspera de las calendas de junio 9 junio 5.° día de los idus de mayo 7 (?) mayo 10 mayo 4.° día de las calendas de abril Víspera de las nonas de abril 5.° día de las calendas de junio 20 mayo 9. véase 31 de mayo Juegos en el circo en honor de Marte El diuus Septimio Severo aclamado Imperator Aniversario de Germánico Rosalía signorum (véase 10 de mayo) Fiesta de Vesta Alejandro Severo recibe el tí­ tulo de César y toma la toga viril Alejandro Severo designado para su primer consulado Aniversario de la diua Matidia. sobrina de Trajano Acceso al poder del diuus Antonino Pío Aniversario del diuus César Fiesta de Neptuno Aniversario del diuus Claudio y del diuus Pertinax Juegos en el circo en honor de Salus 14. padre de la patria y sumo pontífice Quincuatrías (fiestas en honor de Minerva) Aniversario del diuus Caracalla Acceso al poder del diuus Septimio Severo Aniversario del diuus Septimio Severo Aniversario de la Ciudad de Roma Aniversario del diuus Marco Aurelio Aniversario de la diua Maesa Rosalía signorum (fiesta de los estandartes).° día de los idus de julio 10.

sel. hermana de Trajano Aniversario del diuus Cómodo Entrega del salario Víspera de las calendas de septiembre 7.. Precisemos también desde ahora —aunque de­ beremos volver sobre ello— que los hombres que servían en los numeri conservaban una religiosidad de un carácter nacional más marcado.° día de las calendas de octubre 31 agosto 7 (?) septiembre 18 septiembre Aniversario del diuus Trajano (¿y acceso al poder del diuus Nerva?) 13. que les 62. 111.° día de las calendas Fiesta de Saturno 17 diciembre de enero E l p a n te ó n d e l o s s o l d a d o s Ya sean ritos bélicos o festividades simplemente militares. Dessau. 1972. n. Corpus inscr. y H. lat.6 3 dii militares.° (?) día de las calendas 20-22 septiembre Aniversario de la diua de octubre Faustina 9. n. Britannia. I. Dion Casio.340 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO El calendario militar de Dura-Europos (continuación) Fechas romanas [. LXXVII.591 (A.° 2. Aufsatze. 99). 16. Los dioses militares de tradición romana Los combatientes esperaban una particular protección de un con­ junto de potencias llamadas «dioses militares».° 7. más interés (y eso es per­ fectamente normal). sus héroes6 2 y dioses eran los mismos que los de sus coetáneos.. pp. p. 63. Henig..] de las calendas de septiembre ídem ídem Fechas cristianas Celebraciones y óbsecaciones 14-28 agosto 15-28 agosto 16-30 agosto Aniversario de la emperatriz Mamaea ? Aniversario de la diua Marciana.° día de las calendas Aniversario del diuus 19 septiembre de octubre Antonino Pío 12-10. El estudio del panteón honrado por los soldados confirma esa tendencia. salvo en un punto: dedicaban una mayor atención.° día de las calendas Aniversario del diuus 23 septiembre de octubre Augusto 16. 249-265.° (?) día de los idus de septiembre 14. . estos últimos se comportaban en ese campo como todos los habitantes del Imperio. M. von Domaszewski. a las potencias susceptibles de protegerles en el ejer­ cicio de su difícil tarea. lat.320.. Inscr. 1970. esas di­ versas celebraciones priman a las deidades oficiales.

era menos venerada en los campamentos. y también entre las que ocupaban África. antiguo epíteto que insistía en su ca­ rácter guerrero.6 7 En Britania. Corpus inscr. ejercían dos funciones prin­ cipales: procuraban alimento y seguridad. se decía simplemente que era militaris. lo que le acercaba al Balidir lo­ cal. entre los pretorianos y los equites singulares Augusti. que le pusieron como apelativo el de castrensis. el de stator. maestro de armas. recordaba que era él quien detenía a los ene­ migos. Venus aseguraba la victoria. 64. sel. se ganaba los votos de los empleados de la contabilidad y de los trompetistas que hacían resonar los instrumentos de metal. ante un semidiós. n. no se volvían a cerrar hasta que se alcanzaba la paz. dirigía también el servicio militar (militiae potens)’ . 66. como depulsor rechazaba al adversario (en particular. poseía una naturaleza campestre en la tradición italiana. el más reverenciado era Marte. En esta lista había algunos de los grandes dioses que más consi­ deración habían alcanzado.EL PAPEL CULTURAL 341 asistían en su vida cotidiana. No obstante. No obstante. II. por ejemplo. que.6 4 y más aún en las batallas. era también valiente. o casi todos. las tropas de Panonia le reconocían ese mérito). 159. era Gradiuus. notablemente en el siglo ni. ella misma era la Victoria. ualens.6 6 Otro dios. lat. Silvano. quien desde siempre ayu­ daba a los romanos en los combates y que no sería olvidado en el Alto Imperio. con el fin de que pudiese presentarse en el campo de batalla. Si su hermana y esposa. Véase parte II. Así sucede con la Tríada Capitolina. vigilaba el campo de maniobras.° 4. notablemente en el ejército de África. Hércules obtuvo gran difusión entre los ejércitos de Germania. llevaba diversos epítetos que evocaban su papel: el más antiguo en la Vrbs. n.o s 18 y 27. .° 2. la ciudad de Septimio Severo y de Caracalla. cuyo jefe. H.. Cuando se trata de grandes dioses antropomorfos es necesario recordar de entrada que todos. mo­ mento en que se le denominaba campester. cap. n.. pero más militarizada para las tropas de Panonia. Inscr. como conseruator protegía la patria. Genios y enseñas.584.083. Jano. IV. 65. principios divinizados. antes de un conflicto era conveniente abrir las puertas de su templo.6 5 Podemos distinguir aquí cuatro grupos principales: grandes dioses. donde había tomado el lugar de un dios indígena. favorito de Cómodo y patrón de Lepcis Magna. el Hércules grecorromano. Júpiter. Dessau. p. para todos. quedó algo desdibujado. De igual manera. donde les recordaba a Donar —en los del Danubio— en África y también en Roma. Columna Trajana. la reina Juno. entre las que recordaba a Vetiri. 67. su éxito se extendió a los pretorianos. lat. en particular en el campo de maniobras. la poliade (protectora de la Ciudad) en Roma. su hija Minerva. Y.

Corpus inscr. n.° 2. el ser «viril»). que era la característica del hombre (el uir. divinidad emparentada con la persona imperial. 6. muy rica también en sig­ nificado. Esa palabra. La Victoria y la Fortuna manifestaban la omnipotencia de los dio­ ses. del destino. Parte II. 39) y se le ofrecían altares. como ya hemos visto. Las inscripciones y las monedas las mencionan a menudo. G. Pero la Victoria no iba sola. 55. n. Inscr. es decir. cap.6 8 Una de las particularidades de la religión romana consistía en re­ servar un buen lugar en su panteón a abstracciones divinizadas (los grie­ gos han conocido esa práctica. Esa Disciplina no podía adquirirse sin la Virtud.. A propósito de la instrucción. Iba en muchas oca­ siones flanqueada por dos trofeos. Pr. IV. 73.6 9 monumentos consagrados. también fueron calificados de militares . Picard.7 1 En las inscripciones conviene distinguir la Victoria Augusta (Victoria Augusta). Les trophées romains.7 3 hemos visto anteriormente el do­ ble significado de Disciplina. XXXVIII. 69. honrado hasta alcanzar su punto máximo en el Oriente me­ diterráneo de la época helenística bajo el nombre de Tyché. HI. n.° 3. El nombre de esta última divinidad no debe tomarse en el sentido moderno del término. el respeto a un código de conducta. . y se le daban las gracias después.342 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Añadamos. sel. finalmente. otra acep­ ción del término.. designaba en primer lugar una actitud individual. el servicio del Estado bajo sus dos formas.7 0 a veces. 1957. lat. p. y de ninguna manera en su significado financiero: se trataba del azar. implicando así el «coraje». 70. otros principios insistían en el papel desempeñado por los huma­ nos.. representada bajo la apa­ riencia de una mujer alada que tiende una corona. 68. podía hacerse acompañar por el Feliz Desenlace (Bonus Euentus) y sobre todo por la Fortuna7 2 (Fortuna). Ref. pero le han concedido menor importan­ cia). Antes de la ba­ talla se suplicaba a esta diosa. se acuñaban monedas en su honor (lám. que recordaba el papel desempeñado por el o los soberanos en un éxito de las armas romanas. Onesandros. 71. en nu­ merosos casos. Los soldados colocaban de buen grado sus estatuas en los límites de los campamentos. Dessau. «ciencia» y «obediencia».585. protectores de las encrucijadas y los recintos domésticos. que los lares. a la tríada Marte-Venus-Victoria. civil y militar.-Ch. La más importante de esas potencias fue la Victoria. Los militares debían asimismo tener Piedad (Pietas) para obtener la Victoria. 72. de la Victoria de Augusto o de los Augustos (Victoria Augusti o Augustorum). El Honor (Honos) representaba la última abstracción importante que nos quedaba por señalar. sólo se la asociaba con Marte. y no se olvidaban de añadirla a su panteón. lat. H.460. 147. como se practicaba en la Francia del siglo x v ii .

no a lugares. sino a grupos humanos. II.o s 227 y 234. .180 (también aquí a título de ejemplos). Papyr.8 1 y que se hallaban depositadas en una capilla. En cualquier caso. Cada águila de la legión era portadora de símbolos que se mos­ .. donde estaban asociados con los dii campestres.. Corpus inscr. XVII.° 230. Inscr.7 6 inaugurado con un sacrificio...EL PAPEL CULTURAL 343 Pero. H„ TV. VI. III. sel. así como a los uexilla. situada en el centro de los principia. del numerus. lat. Unos ejercían una función «topográfica».° 2.o s 1. el pretorio o el augural Otros Genios7 9 velaban por el hospital. 58.8 0 y en primer lugar a los soldados en general. Columna Trajana. (a título de ejemplo). más a menudo. n. se hallaban vinculados a edificios y. n. 75. n. H. 13. entre los auxilia­ res. en las legiones.646 y 15.7 4 Y eso no es todo. donde descansaban al lado de la imagen (¿o imáge­ nes?) del emperador (¿o de los emperadores?). Tácito. n.019.° 5.o s 7 y 37. de las que se celebraban los aniver­ sarios. n. Y esta lista no pretende ni mucho menos ser exhaustiva. Corpus inscr. n. de la turma y de la centuria. Corpus inscr.78 74.634. el de las enseñas. sobre todo.° 2. n. 78. 81. los de los frumentañi y de los equites singulares Augusti. An.° 12. el natalis aquilae. Herz. una suovetaurilia celebrada al son de la doble flauta. y L’Année épigraphique. Tácito. Pesahim. II. sin olvidar. y a través de su Honos. 1975. b. 13. 82. los almacenes.° 2. así.083. n. Así aparecen testimonios de los Genios de los soldados. 87. A los dioses antropomorfos y a los principios ve­ nía a añadirse una tercera categoría de protectores: se trataba de los Genios. según acabamos de ver. Se les puede clasificar en dos grandes categorías. Corpus inscr.7 5 que era un espacio sagrado. II. conviene no olvidar un último culto típica­ mente militar. Talmud de Babylone. n. 76. así como.. III. al águila de la legión8 2 se la honraba con ocasión de su aniversario. del ala.° 1. en Roma.. el Honor del Águila. Fuera de los cam­ pamentos se conocen otros que protegían los puestos de policía (stationes) y los campos de maniobras (campi). Particularmente. lat. los depósitos de archivos. VI. Epigr. P. Otros genios se hallaban vinculados. de la centuria y de los principales.. Corpus inscr. II. pp. lat. expresaba la gloria vinculada al ejercicio de una función o al trato con un personaje de alto rango o con un ser divino.208. 181-197. 77. 1898. lat. de la cohorte. . A los signa se les festejaba y se les cubría de flores en los Rosalía. II. de la cohorte. al campamento. n. seres bastante análogos a los ángeles de la guarda del catoli­ cismo. lat. la zona central del campamento. lat. Dessau. de la legión.556.552. los lo­ cales de los colegios (escuelas) y la tribuna del legado..° 2. los primipilos celebraban el Honos Aquilas.7 7 así como a la vivienda del general. Zeits. la aedes signorum . 1 79. n. 80. emblema y símbolo sagrado de la unidad.

Cuites militaires. Las monedas acuñadas en la crisis del siglo m muestran que la elección de esos emblemas quizá fue variando. 1972. 212. Legions. von Domaszewski. 1903. . M. — ■ — Carnero — — — Capricornio — __ „ ■ — — — _ — Loba y gemelos Capricornio — Centauro — — — — Centauro Hércules — — ■ —■ — Cigüeña León — León — León — — Aguila — — Toro — — — Toro — Toro — — — __ „ Toro Toro — — Toro Toro Neptuno — __ — — — — 83. p. 1980. 261-263. Rene]. A. Los emblemas de las legiones8 3 Unidades I Adiutrix Siglos i y ii Galieno Capricornio Pegaso Jabalí Toro — Minerva Capricornio Jabalí Pegaso — — Victorino — — Carausio — — Capricornio Pegaso I Itálica Jabalí Toro Bos marinus I Minervia Minerva Camero I Adiutrix Capricornio II Adiutrix Jabalí Pegaso II Augusta Capricornio Pegaso Marte II Itálica Loba Capricornio Cigüeña II Parta Centauro II Trajana Hércules III Augusta Capricornio Pegaso III Gallica Toro III Itálica Cigüeña IV Flavia León IV Macedónica Toro Capricornio V Macedónica Toro Aguila VI Victrix Toro VII Claudia Toro León V III Augusta Toro X Fretensis Toro Jabalí X Gemina Toro X I Claudia Neptuno X II Fulminata Rayo — -Camero —.344 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO traban en esas celebraciones. 55. p. pero pueden utilizarse otras fuentes para conocerlos mejor. Parker. Aufsatze. H. pp. Ch. D..

Asimismo se elevaban plegarias a la Buena Diosa (Bona Dea). Encontramos aquí una clasificación parecida a la precedente. en época alta. llamado Bonus Puer en latín y que era una especie de Marte árabe). se utilizaba el valor curativo de las aguas que. con influencias griegas o indígenas cuya profundidad es. por ejemplo. que. Hygie o Salus. Esculapio le sucedió en los corazones de los legionarios. Parece. ciertamente mejor o peor. abstracciones y Genios. por otra parte. se confirma aquí la tesis expuesta anteriormente: los cultos oficiales y tradicionales ocupaban una plaza sobresaliente en el medio militar. difícil de medir. en Lámbese (Numidia). se le erigió un amplio santuario. se haya privilegiado una especie de «servicio de salud» divino con Apolo (y en lugar secunda­ rio. Y lo mismo que hacían todos los habitantes del Imperio. Los dioses civiles de tradición romana Esa opinión queda aún mejor ratificada cuando se hace la lista de las divinidades civiles. Pero creemos que lo más importante se halla en otro lugar. en Azizu. conocida también como Buena Salud. en el mismo centro del Gran Campamento de . aquellas cuyo carácter bélico se sitúa en un segundo plano. Así está representado todo el panteón del Alto Imperio. no obstante. — Capricornio Neptuno — — Si a ese catálogo se le añaden los dioses no romanos.EL PAPEL CULTURAL 345 Los emblemas de las legiones (continuación) Unidades X III Gemina XIV Gemina Siglos i y ii Galieno León Capricornio — — — — Victorino León Capricornio — Carausio León Capricornio Águila XVI Flavia León X X Valeria Jabalí Capricornio X XI Rapax Capricornio XXII Primigenia Capricornio Hércules XXX Vlpia Néptuno Capricornio Júpiter _ — _ — Capricornio Neptuno —■ —. Jabalí — — Capricornio Capricornio — — — Jabalí — . se puede advertir que el aspecto «profesional» desempeñaba un importante pa­ pel en la vida religiosa de los campamentos. en ocasiones. su hermana Diana). con grandes divinidades. sobre los que será necesario volver (piénsese. centro de recepción de numerosos desplazados. estaban divinizadas.

Cartas. Su culto se celebraba con la consagración de un altar cada 3 de mayo. cuanto más tiempo hacía que no eran ya reclutados en la Vrbs. Se limitaban a formular vo­ tos «por la salud del emperador». 52 y 102. especialmente celebrada en época de Adriano y en Oriente. La voluntad del poder político era por tanto evidente. Un caso específico lo representa el dios itálico Cereo. pero fuera del recinto militar. Cartas. 85. tanto más orgullosos de su título de ciudadanos. X. Como puede comprenderse.346 EL PAPEL DEL EJÉRCITO EN EL IMPERIO Lámbese existía una Ninfeion. todo eso no tiene nada de original. y ese culto lo servía un soldado que le estaba espe­ cialmente dedicado. y también toda clase de Genios vinculados a los lugares por los que pasaban los ejércitos. Una fes­ tividad y un juramento celebraban el aniversario del emperador.8 5 «por la victoria del emperador». adoptado especialmente por el ejército de África. y rezaban a Júpiter para que conservara a su soberano (íupiter conseruator). es decir. Volvemos a encontrar igualmente todas las abstracciones divini­ zadas honradas por los civiles. que vivían a la sombra del soberano. V. y los cuerpos menos romanizados. parecen haber quedado vinculados a la conservación de la tradición en Italia. El culto imperial Sin embargo. su marido. 86. Plinio. así como la diosa Roma.. 100 (a principios de año). F.8 6 El busto imperial se encontraba en la capilla de las enseñas. Y como los soldados servían a menudo lejos de sus ciudades de origen. se ofreció un templo a Neptuno y diversas cons­ trucciones que atraían a los fíeles desde muy lejos. es Flora8 4 la que ha entregado a los hombres la miel y la cera (como nombre común. todos velaban cuidadosamente por rogar a su deus patrius. sin embargo. los auxiliares. 20 ss. X. cuando nos enfrentamos al culto imperial. Los pretorianos. el imaginifer. cereus significa «cirio») y es también ella la que le ha dado a Juno una planta mágica que le permitió engen­ drar a Marte sin la intervención de Júpiter. mostraban un mayor celo que los legionarios: estos últimos. . en el centro del campamento. Plinio. Autorizados por Septimio Severo. y continuando en esa ciudad. el último día de las Floralias. se nos revelan algunos matices y ciertas divergencias en función de las dife­ rentes clases de unidades. que debía permitirle regresar a casa. esa leyenda ex­ plica que se haya establecido un vínculo entre Cereo y el ejército. Ovidio. los colegios actuaron de esa misma manera y muy a menudo se con­ templa la intervención de los legados (los soldados no se mostraron 84.

donde se erigió un templo en honor de Antenocitius y varios textos conmemoraban a sus semejantes (Veteres. Los dii Mauri obtuvieron un éxito algo mayor en Mauretania. Y las emperatrices de la dinastía severa se con­ virtieron en «madres de los campamentos». sin olvidar a los diversos dioses Augustos. pero es difícil estimar con exactitud su importancia. 88. Sólo aquellos militares que servían en los numeri más bárbaros conservaron un vínculo claro con los cultos de sus ancestros: por ejemplo. a Silvano. Cocidius). Por lo que se refiere al resto. en los corazones de los soldados. Es cierto que otras clases de unidades hacían manifestaciones de piedad ante divinida­ des exóticas. Belatucadrus. y alguna más para las Cereres. los equites singulares Augusti veneraban a las Matres. 159-172. 1923. en El-Kantara como en Messad. pues se camuflan por la práctica de la interpretatio romana. G.-Ch. habiéndose relacionado las inscripciones tracias del Esquilino con los pretorianos. pues ya habían existido precedentes. Los dioses no romanos Es evidente que. En cuanto a los ilirios. por ejemplo. así como las divinidades bretonas cerca del Muro de Adriano. Picard. No será hasta alrededor del año 200 cuando la domus Augusta se con­ vierte en domus divina y se califica al emperador de «maestro» (dominus noster). por tanto. Mém. F. tanto en Dura-Europos8 7 como en Numidia. otra para su hermana y esposa Caelestis. no son demasiado numerosos. a Apolo y a Diana. que consistía en latinizar sus nombres. los dioses no romanos podían cla­ sificarse en dos grandes grupos. Cumont. Unos pertenecían a los fondos indí­ genas de las diversas provincias y. XXVI.. y en Panonia a Sedatus y Trasitus. quedaba muy poco espacio para los dioses no romanos. Esta mediocridad puede comprobarse en África. 1947. a los Suleuiae. Ese apego a los protectores del país en que 87. los palmirianos veneraban en todas partes a Malagbel y a Hieróbolo. así como a los diui (emperadores divinizados después de su muerte) y a la domus Augusta (la «familia del soberano»). donde los legionarios no han legado más que una inscripción honrando a Saturno. Inscr.8 8 y los hemesenios cele­ braban el culto al Sol allí donde se encontraran. aparentemente. los resultados fueron. al menos de forma bastante general. Mon. Acad. Dimmidi. pp. bastante decepcionantes: no se honraba más que al Genio y al Numen («ángel guardián» y «voluntad actuante») del emperador. honraban a Silvano.EL PAPEL CULTURAL 347 activos en ese campo más que a partir precisamente de Septimio Severo). calificados de dii patrii. En los países de tradición celta se honró a Epona. En el seno de las legiones. .

92 en Commagene. 90. consiguió fíeles en Rom a. 14. 9 y 12. dedicado al Sol y venerado en Siria. 24. Finalm ente. tanto en la Colum na Trajana com o en la Aureliana. III. Dion Casio. en el Danubio. H. Su culto se hallaba asociado al de las enseñas. . Aquel Ba'al Tarz. Un segundo grupo de dioses no rom anos lo constituyen las d ivi­ nidades orientales de las que se ha tom ado mucho en préstamo. 6. convertido en Sol invencible. durante la guerra civil que siguió a la muerte de Nerón. E l Júpiter de H eliópolis (Baalbek) era «e l Ángel enviado p or B el». 92. cuando un ejército iniciaba una expedición.9 1 De hecho. el iraní. E l de Doliché. reforzaba el poder político. es necesario concederles menos im portancia de lo que se ha he­ cho hasta el presente. pero había sido ignorado p or los poderes oficiales. lo hacía incluso an­ tes de penetrar en territorio enem igo y.. The Religión o f Iuppiter Dotichenus in the Román Army. 91. reco rd ab a a M arte. los dioses orientales no se difunden de m anera sign ifica­ tiva en el ejército rom ano hasta el siglo iii. la tercera legión le saludó»:90 en este caso se trataba de la cele­ bración de un culto local. p o r tanto. en la categoría an terior cuando los encontram os en esas re­ giones. Columna Aureliana. Contam os tam bién con pruebas de la vinculación de los hombres de la I I I Legión Gallica al dios de Hemese. n. de origen hitita. llam ado en latín Bonus Puer. proceden tes de E gipto. Los militares construyeron mithraea. el «N iñ o B u en o ».° III. y sedujeron sobre todo en p rim er lugar a los cuadros. Herodiano. LXV. entre los equites singulares Augusti. Tácito. parece que los cultos orientales. n. de arribada tardía a Occidente. Señalemos ya desde el principio que son tam ­ b ién indígenas en Anatolia. y el árabe Azizu. era garante del buen orden del cosmos. Columna Trajana.° 4. en S iria o en E gip to y que entran. Así. Speidel. a A polo y a Diana. pues era en parte concebido com o una m ilicia: el tercero de los siete grados de iniciación daba derecho al título de «sol­ dado (de d ios)». que los soldados que servían en ese territorio honraban aunque se encontra­ ran de operaciones en Italia. Su culto agradaba. Los Júpiter sirios conocieron igualmente un gran éxito. M. «a la salida del sol. al Sol y a la Luna. En resumen. El principal de ellos fue M itra.348 EL PAPEL DEL EJÉRCITO E N EL IMPERIO se encontraban las guarniciones revelaba una tradición muy romana: era necesario ponerse siempre bajo la protección de los dioses loca­ les. no habían afectado más que a una parte del ejército ro­ 89.8 9 se ve cóm o el Danubio divinizado vela p or las tropas romanas que inician la campaña. 3. según la costumbre de Siria. la mañana de una batalla. 1978. Isis y Serapis se hallaban a m enudo vinculados al culto a las aguas. sin duda. en el R in y hasta en Britania. V.

no parece que el culto haya presen­ tado la m enor originalidad. p. Véase n. y los soldados se com portaban en ese caso com o los civiles. A con­ tinuación debían construir sepulturas coronadas por un monumento fu n erario o cen otafios. Y. por ejemplo. pp. 18 y lám.E L PAPEL CULTURAL 349 mano.9 6 en el siglo I los supervivientes ofrecían estelas. unos a otros. si no se h abía p o d id o lo c a liza r el cadáver. Los sincretismos de acum ulación Nos hubiera gustado decir muchas más cosas sobre un fenóm eno muy importante y del que ya hemos hablado anteriormente. 93. la guerra y la patria. 95. según hemos visto en la inscripción citada más arriba. p. naturalmente. M. Se trataba de una práctica consistente en añadir. A lo sumo. O. un gran número de dioses para reforzar su ac­ tividad. la guerra: todos los seres di­ vinos citados intervienen en los combates. 96. aparecen dos temas importantes. 38. pero siem pre vinculados: la guerra y la p ro­ vincia de la guarnición. especialmente importante para hombres cuya profesión les exponía a una muerte prematura. M. I. 1989.9 5 Parece que las series de dioses no se constituían al azar y que se pueden dis­ tinguir dos clases de sincretismos. 570. p o ­ dían hacer grabar relieves al lado de las inscripciones que conm em o­ raban su recuerdo. Introducción. al m enos en África. La pietas im po­ nía a los supervivientes la obligación de enterrar a sus compañeros caí­ dos en com bate y celebrar los cultos que marcaba la tradición. 94. gracias a sus salarios. altares en el siglo n. podem os señalar que los m ilitares. L e Glay9 3 los ha estudiado de m a­ nera general y sólo el ejército de Africa94 ha sido objeto de un inicio de investigación sobre ese tema. En el prim er caso se evidencia un carácter único y dominante. los centuriones conseguían incluso hacerse erigir mausoleos. Le Glay. alcanzaron m ayor éxito en el Oriente m edite­ rráneo. en otro caso. y cúpulas en el m. Le Bohec. más ricos aún. Para quienes m orían en el lecho. 1975. E l cu lto a los muertos N o se puede abandonar un examen del paganismo romano sin re­ cordar el culto a los muertos. Las tumbas se agrupaban en vastas n ecrópolis alineadas a lo largo de las rutas que partían del cam pam ento. . etc. Según hemos visto con anterioridad. La IIIé Légion Auguste. en Syncrétismes. 123-151. la guerra y la salud. pero poco conocido: el de los sincretismos.

Siniscalco. contam inada a sus ojos casi p or entero. era im posible llevar a cabo alguna clase de sincre­ tismo entre los dioses del ejército. los Padres de la Iglesia y la apologética antigua exage­ raron. II. Bulí. en la receptividad de los m ilitares ante la nueva fe. De hecho. 41-69. N o sería hasta más tarde cuando el cristianismo penetra­ ría en el ejército rom ano. 1892. 2. tan necesarios para mantener la dis­ ciplina. E. p or otro lado. P. se com portaban de la misma manera: conservadores. 1984. Les chrétiens et le service militaire. L. Com.350 EL PAPEL DEL EJÉRCITO E N EL IMPERIO En resumen. y el tratado Sobre la corona muestra a un pretoriano que p refiere m o rir a realizar sacrificios. Les passions de s.1 0 2 buscó el martirio. Beurlier. incluso podía llegar a prohibírseles verter sangre. Tertuliano dice en varias ocasiones que sus correligion arios llenaban los cam pam entos. Le Bohec. 9-10. Dupraz. mantenían las tradiciones del pa­ ganismo romano. Trav. E l cristianism o en el ejército rom ano Esa actitud plantea un p ro b lem a a los historiadores. 1924. una m oral exigente hacía sentir la incom patibilidad existente entre el juram ento (sacram entum ) pres­ tado al Estado y los sacram entos (.9 9 Esas persecuciones se explican p or varios motivos: desde el punto de vista teológico. Hist. 1961. 100. De Regibus.1 0 1 algunos escritores han acusado incluso a este m o v i­ m iento de haber causado el hundimiento de las defensas del Im perio y perm itido las invasiones germánicas. 101.sacram entum tien e tam bién ese m ism o sentido). véase n. pues las fuentes cristianas insisten. hasta lle­ gar incluso a aniquilar a la «L eg ió n Tebana». de tal manera que ciertos historiadores han visto en ellos a «objetores de con cien cia»10 0 y desertores. L. 102. influida por el m ontañismo. se constata que los soldados. Didaskaleion.97 la X I I L e g ió n Fulm inata habría obten ido de D ios una llu via m ila grosa que salvó al ejército. p or el contrario. 99. Maurice d’ Agaune. y el Dios de los cristianos. 31 (J. En el 174 — y el pagano D ion Casio tam ­ bién creía en e llo — . tanto cuando celebra­ ban el culto a los grandes dioses com o a los muertos. especialm ente con D ecio en E gipto y con G alieno en Judea. 1984. finalmente. Y. Dion Casio. pp. LXXI. 50. E n la Apologética. estos últimos no p o ­ dían celebrar ritos idólatras. p. entre la m ilicia de Cristo y la m ilicia del emperador. 98. Pero serían D ioclecian o y M axim in o quienes aplicarían esa política con m ayor rigor.. Sólo una m inoría herética.98 Num erosos soldados sufrieron persecución a lo largo de todo el siglo m. Massimiliano: un obiettore di coscienza. L a d eb ilidad de esa p en etración ha qu e­ 97. . Helgeland).

G. De hecho. el ejército desempeñó. R. Y. Bidez. M. en el este de la cuenca mediterránea. pp. Mél. . Y la crisis del siglo m trastocó todo el antiguo orden financiero. 1956. 105. en Chñstianity in Brítain. 571. cit. Esa política no podía aplicarse sino al precio de una inversión im por­ tante. pero su pre­ sencia fue m enos profunda en el seno del ejército que entre los c i­ viles. Durry. Es preciso asimismo valorar la capacidad evolutiva del proceso: ese papel desem peñado respecto a la rom anización y la tradición exi­ gía la voluntad de no aceptar más que un reclutam iento de calidad. Difundió la rom anización y practicó el paganism o con un espíritu muy tradicional. Le Bohec. Conclusión En la sociedad del Alto Im perio. por tanto. el papel de fuerza conservadora. Watson. o le acompañaba o le sustituía. pp.1 0 3 así com o para Britania1 0 4 y África.. 51-54. 103. n. 1968.1 0 5 puede ser que Oriente conociera una situación ligeram ente distinta. 94. J. p. op. el griego se utilizaba a menudo más que el latín. los soldados se colocaban de buen grado del lado de los per­ seguidores.EL PAPEL CULTURAL 351 dado establecida para el pretorio. conviene distinguir las dos partes del Imperio. 85-90. Oriente y Occidente. Ciertamente. 104.

y. La guerre dans l'Antiquité. Y. 3. Corvisier ha estudiado. sin em bargo. Garlan. Ph. P or no hablar más que de la producción francesa. autor de un libro notable sobre los motines de 1917. Harmand. Y esa constatación es tam bién de a p licación a la An tigü edad :6 el estudio del ejército ro ­ m ano y de sus guerras conduce necesariamente a tocar todos los cam ­ pos de la vida. Renouvin ha trabajado mucho sobre la Primera Guerra Mundial. 2. la re­ ligión . Contamine es conocido por sus trabajos sobre la Guerra de los Cien Años y el fin de la Edad Media. 5. R enouvin. Martel ha organizado un centro de estudios militares en la Universidad de Montpellier. la sociedad. A. hacerse en prim er lugar: en buena lógica. De la confrontación de sus trabajos se desprende una enseñanza en form a de evidencia: no se puede reconstruir el pasado sin tener en cuenta los con flictos que lo han agitado. M artel. 1973.). 2 vols.5 Desde 1989 estos m aestros han tenido epígonos y el Centre d ’Etudes d’H istoire de a Défense les perm ite contar con un lugar de encuen­ tro.3 G. . E l exam en de esos diferentes aspectos del tem a no puede. También podríamos citar a G.2 especialista de la Edad M oderna. G. Pedroncini. Sobre sus cenizas puede nacer una nueva historia m ilitar. 1. C on tam in e1 para la Edad M edia. la política. ha organizado la enseñanza de la historia en la Escuela Militar de Saint-Cyr. la cultura. que ya se ha m anifestado con v ig o r durante estos últim os años. ilustran ese objetivo. L'armée frangaise de la fin du X VIIdsiécle au Ministére de Choiseul (1964. A. en especial. 1972. conviene obser­ var en p rin cip io quién form aba esa hueste im perial.C a p ít u lo X CONCLUSIÓN GENERAL L a «h isto ria de las batallas» trad icion al ha m u erto y nadie la echará de menos. para la época contem poránea. Corvisier. Bouthoul y Sas reflexiones consagradas a la «poiemología». Pedron cin i4 y A. La guerre antique. a P. 4. A. P. 6. sería preciso citar entre los nom bres más im portantes a Ph. antes de tratar de saber qué llegó a hacer. y J. la econom ía.

el «centro del p od er». n. Delbrück. E.074 y ss. 8. (B. 1928. Le Bohec. 2. p ero jam ás se prohibían pasar a la ofensiva: destruir al enem igo allí donde se en­ contrase no planteaba ningún problem a de conciencia o diplom ático. había entrado en las b ib liotecas. 3. von Domaszewski. De Ruggiero. form ada a partir de los mejores soldados del Imperio. The Grand Strategy o f the Román Empire. las legiones y los auxiliares. Nos muestran.1 0 Los cuadros debían conocer una estrategia que había ido evolu­ cionando. Esa estrategia im plicaba la puesta en práctica de una táctica in­ teligen te.1 3 los objetivos de la guerra se caracterizaban. H. 2. I. empujado quizá por preocupaciones muy actuales. un enfoque de alguna manera técnico y profesional.8 de la misma manera. pp. aunque sólo haya desem­ peñado un papel secundario. Dizionario epigráfico. insiste en esa claridad de visión. Dobson).. Handbuch. 1986. y la marina. Rangordnung. 1967. IV. M. La IIJéLegión Auguste. E. Y. en I.a ed. llam ada a m enudo lim e s } 2 una franja de territorio bastante am plia que c o m ­ prendía defensas puntuales (cam pam entos y torres). Art ofWar. 15. en E. por tanto. H. 12. se hallaba instalado en las fronteras. pues cada uno de los hom bres tenía adjudicado un lugar preciso.1 5 pero descuidada desde hace ya tiem po p or el descrédito 7. Antiquity. J. IV. tam poco había sido descuidada. la guerra se había convertido en objeto de ciencia: se estudiaba y era tema de libros. Veith. Rom a. por su sim plicidad. A. la construcción de un cam pam ento ponía en ju ego com pe­ tencias muy diversas9 y la m arina tenía mucho más valor de lo que la tradición ha hecho creer. 13 y s. Roma contaba con una diplomacia que apenas ha sido estudiada. cit. 1975. 3.354 E L EJÉRCITO ROM ANO Características específicas del ejército romano Estas primeras investigaciones adoptan. así. Luttwak. Luttwak. Innenbauten. N. en principio que. 1989. 1978. G. Román Stone Fortifications.1 1 y que se m aterializaba en esa zona com pleja. 1975. 11. 9. 1983. N o obstante. Mare nostrum. para los rom anos del Alto Im perio. von Petrikovits. 14. sub voce Limes. por su claridad:1 4 garantizar la seguridad del Im perio o conseguir botín del adversario. Lander. Los ge­ nerales se m antenían h abitu alm en te a la defensiva. Véanse pp. 1959. von Müller. N. 11. Forni. 10. en fun­ ción de su especialidad (y había un gran número de ellas). Heerwesen und Kriegsführung. obstáculos linea­ les (ríos y m uros) y caminos. El grueso del ejército. 185-195. Kromayer y G. había recibido tam bién una guarnición. 13. .7 L o que en una prim era aproxim ación im p resion a p or encim a de todo es la sorprendente com plejidad de ese ejército y de sus empresas: la legión no se parecía en nada a un tropel de gente. J. Reddé.a ed. pp. 1. op.

trad. cada conquista aportaba enseñanzas. pero. Y lo que no deja de ser curioso. Esa táctica inteligente no pod ían ponerla en práctica más que hombres m uy bien entrenados. esa institución im plicaba a representantes de varias capas de la sociedad:1 7 la fuerza de las legiones no descansaba solamente sobre un libro de preceptos técnicos. sin em bargo.aed. Véase bibliografía en G. y otras más en campos es­ pecialmente diseñados para ellas (los cam pi). 1971. G. Alfóldy. Histoire sociale de Rome.. no obstante. 249 ss.1 6 Se sabe que los soldados endure­ cían sus cuerpos m ediante prácticas deportivas. Ahora se sabe que el valor del ejército rom ano. los oficiales concebían la guerra com o una ciencia y. El ejército romano y la sociedad Por su complejidad. en basílicas. 1991. de la honda y el arco. tra za r carreteras y e d ific a r cam p a­ mentos. por en­ cim a de todo. Los oficiales romanos de­ bían saber con stru ir puentes. 17.CONCLUSIÓN GENERAL 355 arrojado sobre la «historia de las batallas». des­ pués de cada derrota. nunca había sido bien estudiada. al estudiar la táctica. el in vestigador no puede dejar de sorprenderse de la gran capacidad de adaptación del ejército rom ano: tiene la im presión de que. un entrenam iento cotidiano y preciso. Algunas de esas prácticas se desarrollaban al aire li­ bre. Horsmann. se ex­ plican. de todos raras cualidades de m a n io ­ bra: la legió n rom ana era la falange de Alejandro dotada de una m a­ yo r flexibilidad: pero esa cien cia m ilita r no perm anecía inalterable. E l orden de m archa y el de batalla obedecían a un regla­ m ento m uy extenso. J. pp. p or razones de orden técnico o profesional: en prim er lugar. 2. lo m ism o que cuando se analiza el armamento. el estado m ayor sacaba las consecuencias de aquel fracaso con el fin de prepararse m e jo r para el siguiente en­ cuentro. la ins­ trucción. fr. y el estado m a­ yor daba pruebas de una gran capacidad de adaptación. otras en salas cubiertas. que las reglas que presidían la conducta a seguir en un asedio. Gagé. al servicio de una estrategia ambiciosa.. sus éxitos. táctica elaborada que exigía una preparación intensiva. al menos en parte. Les classes sociales dans VEmpire romain. elem ento fundam ental del éxito de los ejércitos romanos. . Los encuentros en campo ab ierto exigían. y que participa­ ban en m aniobras bajo la dirección de instructores cuidadosamente seleccionados. que aprendían el m a­ nejo de la espada y la jabalina. aplicaban una. se basaba en los hom ­ 16. menos am plio.

Desprestigiado durante largo tiempo. y la ciencia m ilitar se ad­ quiría p or lecturas que form aban parte de la educación de cualquier 18. en las que se hallaban subordinados a los legados y a los tri­ bunos laticlavios. VIII de parte III. los centuriones ex equite rom ano. Journal. Gagé. poseían un privilegio de exclusi­ vidad. en las alas y las co ­ hortes. Véase cap. y J. Zur Rekrutierung der Alen und Kohoríen. los decuriones de caballería y los centuriones de infantería. ingresaban en el siglo i en las unidades auxiliares. 1949. Sólo un hombre. que p rivile­ giaba el nacim iento en detrim ento del mérito. Se podía creer que esa clase de reclutam iento. Birley. Durham Univ. Los esclavos. K. y esa sem inobleza o nobleza de segunda fila que constituía el orden ecuestre. Los equi­ tes. hay que tener mucho cuidado con esto: el ejército no reproducía la sociedad. 19. Son los excepcionales de entre ellos quienes iban a integrar los cuadros subalternos. a los cuerpos auxiliares y a las legiones. y com o el servicio era en teoría universal y obligatorio. la nobleza del Im perio. los «extranjeros». 8-19. pp. Pero com o las necesidades se­ guían siendo modestas (m enos de diez m il hombres por año).1 8 Los menos romanizados. y después en los num eri bárbaros. . se constata que la misma práctica conducía a alcanzar unos resultados muy positivos. Forni. no lo eran de form a completa. que pertenecían al orden senatorial. 1951. Pero si se examina el cuerpo de oficiales. Kraft.1 9 Se ha dicho muchas veces que la eficacia del ejército ro­ m ano reposaba en buena m edida sobre las espaldas de los suboficia­ les. Sin embargo. no tenían acceso a ese honor en razón de su indignidad. 20. los senadores.356 E L EJÉRCITO ROM ANO bres que las com ponían. II reclutamento delle legioni. en el m ejor de los casos. o que. un u ir poseedor de uirtus. G. 1953 (esa clasificación era muy importante en las mentalidades antiguas). son los hijos de los notables municipales e incluso ciertos equites romanos. P o r el contrario. suponía un elem ento de debilidad.. Los hombres libres se clasificaban en función de su estatus ju rí­ d ico. con el título de tribunos o de prefectos. los responsables po­ dían elegir a los m ejores plebeyos. proporcionaban cuadros a la guarnición de R om a y a las flotas. el de proporcionar oficiales. se ha insistido mucho menos en otro tem a im ­ portante: una parte de ellos había alcanzado directamente ese grado sin pasar por el estadio de soldado raso. op. antes al contrario. E. ese encuadramiento bien merece una rehabilitación:20 la práctica del deporte le proporcionaba vigo r y energía. los «desplazados». son los prime­ ros que han emprendido esa revisión. Así. cit. podía portar armas. Quienes poseían la ciuda­ danía se encontraban en las legiones. nos ofrece una im agen parcial y deformada. que no eran seres humanos.

. así com o por el ejercicio del mando. que es quien cuenta esa anécdota. se apoyaba más o menos abiertamente en los soldados. pp. .2 1 aunque esto no es se­ guro. sin em bargo. conscientes 21. El ejército y el mundo romano Esas necesidades financieras nos recuerdan que el ejército. sino en provincias. debía buscar el apoyo de fuerzas que era preciso encontrar en las capas sociales más bajas. Los plebeyos más dotados trataban tam bién de escapar a sus obligaciones. es decir. 23. Christol. las guerras.CONCLUSIÓN GENER AL 357 joven bien educado. de escuela. Pero la aplica­ ción de esa política suponía que se diesen dos condiciones: el Estado debía verter poca sangre e invertir mucho dinero. Tácito. Por tanto. Christol. es cierto. especialmente en el cam po político. lejos de encontrarse fuera del tiem po y del mundo. 22. Carriéres sénatoriales. I. y más concretamente en los campamentos de provincias. E l régim en se definía com o una m onarquía militar. 1982. Dio ti Casio. R Le Roux. Augusto había to­ m ado una decisión clara: un reclutam iento de calidad. 24.2 4 De hecho. 1986. largas y peligrosas. ya se trate de cuadros o de soldados. pero igual­ mente porque el servicio m ilitar se había convertido en un verdadero oficio y porque esa profesión estaba cada vez peor remunerada. M. D ebido a la crisis. Recuérdese que Tiberio invitó a los m iem bros de la ilustre asamblea a un espectáculo particular: les m ostró a los pretorianos haciendo ins­ trucción. a causa de los riesgos que se corrían. vivía en simbiosis con el Im perio: eran numerosos los vínculos que les unían. L'armée romaine des provinces ibériques. 2. que los senadores evitasen los campamentos. LVH. no se en­ gaña cuando dice que el mensaje estaba bien claro: el soberano que­ ría recordar a sus invitados dónde se encontraba verdaderamente el poder. Ese cuadro idílico no representa. consiguieron que los nobles se olvidasen de sus deberes. constituyendo los prim eros meses en el cargo una especie de periodo de prácticas. 127 ss. más que la situa­ ción de los siglos i y n de nuestra era.22 Y Dion Casio. y evidentemente tam poco en la Curia. Con el fin de equi­ librar la presión del Senado y de los senadores. los legionarios. 24. en el siglo ra cam biaron mucho las cosas: según M. P or otro lado. Tácito ha hablado del «secreto del Im p e rio »2 3y ahora sabemos perfectam ente qué quería dar a entender con ello: los nuevos jefes del Estado no eran elegidos en la capital. 4. H.

Señalemos en prim er lugar que su simple pre­ sencia pesaba en la vida m aterial del m om ento: habían creado una zona de prosperidad que rodeaba el Im perio. gastaban sus salarios en las regiones donde se encontraban. e incluso sin saberlo. Enemies o f the Román Order. la única en que se podían dar las órdenes. Salway. Esa franja de prosperidad adolecía. no obstante. Además. R. Mac Mullen.28 los mandos de los ejércitos ejercían igualm ente 25. 1965. la fam osa «p a z rom ana». The Frontier People o f Román Britain. op. sin demoras excesivas y suponiendo una buena cantidad de dinero. En p rim er lugar. Y los soldados parcelaban las tierras y acantonaban las tribus. 27. cit. y la segunda garantizar las fun­ ciones de policía. es decir. comerciantes y campesinos. Otro cam po en el que los m ilitares desem peñaban un papel im ­ portante sin quererlo. los veteranos in ­ gresaban en las curias y los legados ejercían el patronato de las ciu­ dades. Todavía a un nivel más elevado. y que se concedía en las unidades auxiliares al fin a liza r el servicio. de dos debilidades: precisaba de una inercia de continuidad.2 6 Además. Y además. en las cohortes urbanas y en las legiones. construían puentes y trazaban cal­ zadas. P. se vería mal que hubieran eludido su deber en ese tema. participaba en la m u nicipalización del Im perio: algunos oficiales hacían de ad­ m inistradores de las tribus. el ejér­ cito difundía la ciudadanía. 28. n. conservaban la paz. Y com o disponían de la fuerza. los auténticos Quírites. el latín era la lengua de m ando.358 EL EJÉRCITO ROM ANO y orgullosos de su título de ciudadanos. Artesanos. en última instancia de la prosperidad del Estado. desem peñaban un papel quizá más im p o r­ tante en otros dominios. intervenía en el proceso de provin cialización . o efectuaban el census.25 Contra los bandoleros y los bárbaros. 24. se creó así una econom ía monetaria. y.27 que se exigía para ingresar en el p re­ torio. se consideraban los herede­ ros de los romanos. P. era el de la cultura: d i­ fundían la ro m a n ización precisam ente en aquellas region es en las que gastaban sus salarios. 26. pero también organizadores de lugares de placer venían a aprovecharse de ese maná. unas buenas monedas de plata goza­ ban de una cierta com odidad. Los soldados ejercían de manera consciente sus obligaciones po­ líticas. 1966. . 18. pueblos y extensos dom inios. Véase n. Pero. y donde se establecían a m enudo después de licen ­ ciarse: cobradas con regularidad. su prim era m isión consistía en luchar contra el enem igo exterior.. Le Roux. que se percibía com o un factor de prosperidad. Cerca de los cam­ pamentos nacían ciudades. de todas formas. desbrozaban nuevos caminos para los negocios. sin saberlo. Al con trario de lo que sucedía en el mundo exterior. dependía de los salarios.

Lo mismo que los civiles. Durry. de todas maneras. Pero esa situación no era fortuita: derivaba de una política de reclutam iento consciente. 32. de la fam ilia. se trataba tam bién de una form a de vida. com o ya hemos hecho notar. de la que com partían los gustos menos refinados. Le Bohec. sin embargo. 29. 1940. 16. que form aban el pueblo más piadoso del mundo. del servicio. Le Glay. rom. 51-54. pp. las decisiones sólo eran posibles con una condición: era preciso que las finanzas del Estado lo perm itieran. incluso aún más marcada por la presencia divina: los romanos declaraban en voz alta y potente. Birley y J. se dirigían a numerosísimas potencias ce­ lestiales que acumulaban en m últiples «sincretism os» para acrecen­ tar la eficacia de sus súplicas. llegaron poco y tarde. Helgeland. encontrarse en otro lugar. Esa psicología de los militares estaba.. Sin em bargo. E. el cristianism o conoció la m ism a suerte y los soldados se encontraban más a gusto del lado de los perseguidores. los cultos indígenas y orientales. en efecto. veían por todas partes la presencia de los dioses y notaban su eficacia en form a de numerosos milagros. R. pp.29 y los soldados eran romanos. Coincidían cultura laica y religiosidad: los militares pertenecían al m edio form ado p or los ciudadanos y con m ayor exactitud al de los plebeyos. A. Fink. M.3 1 El poder reforzaba ade­ más esas tendencias: calendarios oficiales3 2 im ponían la celebración de festividades y de ritos. caracteri­ zaban básicam ente lo que ha dado en llam arse com o «m entalidades colectivas». J. querida. 2. 85-90. sin em bargo. Mél. 1989. y ahí los solda­ dos m anifestaban una vez más su pertenencia a la plebe. S. y más o rigi­ nal. F.CONCLUSIÓN GENER AL 359 la función de los gobernadores. 31. La im ­ portancia de las distracciones. Welt. Yale el. sin falsa vergüenza. 123-151. aunque hayan ocupado algún espacio en los campamentos. convenía que unos salarios elevados sirvieran de acicate a los m ejores jóvenes pertene­ cientes a esa clase. contrariamente a lo que se ha escrito a menudo. no sería lógico redu­ cir la n oción de rom anización solam ente a su aspecto institucional. 1978. Y. 30. Watson. en Aufstieg und Niedergang d. p. parece que los legio ­ narios se habían visto fuertem ente atraídos p or el paganism o más tradicional y más nacional: digamos una vez más que eran romanos. Feríale Duranum. en Christianity in Britain. pp. Snyder. . O. II. R. Hoey y W. más vulgares: se sentían más atraídos p o r los com bates de gladiadores que p or el teatro. G. VII. 1968. St. También com o los civiles. en Syncrétismes.30 El carácter fundamental. 1975. e incluso aún más que ellos. M. Bidez. La IIIé Légion Auguste. Com o consecuencia. de esa religiosidad parece. 572. algunos de los cuales se remontaban a tiem ­ pos muy antiguos. 1956.

debía estar servido p o r un ejército perm anente y basado en un reclutam iento de calidad.34 tercer gran reform ad or del ejército romano. cit. op. Pero eso no es todo. . las ofensivas contra los dacios y los partos del prim ero de los dos em peradores citados. Pues. Después de dos siglos de historia puede realizarse un balance para concluir que el enem igo más tem ible se encontraba al otro lado del Rin y del Danubio: eran los germanos. La crisis. 34. de lo que se ha dicho. m od ificar el mando y la estrategia: debió adm itir que los senadores no ocupaban ya un lugar en los campamentos. llevó a cabo las últimas guerras importantes del principado. en particular en M esopotam ia. p or un im presio­ nante esfuerzo de organización: se puso en práctica la llam ada «es ­ trategia del lim es » (en un m om ento en que la palabra limes aún no ha­ bía hecho aparición en el vocabulario oficial con el sentido que aquí le dam os).. aunque conociera algunos reveses. si existen rasgos perm anentes que llegan hasta el p eriod o del Alto Im p erio. bas­ tante menos seria.360 E L EJÉRCITO ROM ANO Así. no obstante. Los investigadores han minimizado a menudo la importancia de las conquistas de Augusto. 21. tam bién aparecen algunos m om entos de crucial im portancia. y defensivas en el Danubio. pues el fundador del Im perio. provocó una nueva transform ación del ejército. Correspondió a G alieno. Christol. por otra parte. Después de él. en prim er lugar. m om ento en que los persas sasánidas sucedieron a los partos arsácidas. tene­ mos que esperar a Trajano y a M arco Aurelio para asistir a otras gran­ des campañas. especialmente la autorización de los colegios y el que los soldados vivieran con sus «esposas». el estudio del ejército nos lleva muy lejos: pasa por un exa­ m en de la sociedad para acabar en una vasta encuesta sobre la civili­ zación. n. Al principio. la época de Augusto33 se vio marcada. E vo lu c ió n y ru ptu ra E l aspecto fin an ciero a que nos acabam os de re fe rir nos con ­ duce hasta otra realidad histórica: la evolución. Septim io Severo renovó la tradición augusta: p or una parte. por el norte y p or el este. a continuación venían Irán y los partos arsácidas. y cuando el Im perio se vio atacado a la vez en dos frentes. una reacción ante las dificultades del m om ento. en el caso del segundo. supo tam bién acre­ centar considerablem ente el dom inio heredado. M. efectuó algunas reform as. no hay evidencia alguna de que el Im perio saliera ganando: el m ito de la «pro33. La situación se agravó en el siglo m.

P or otra parte. pareció más eficaz efectuar concen­ traciones de tropas móviles por detrás del limes. 38. y más precisamente en los siglos i y n.3 7 que sin ninguna duda exa­ gera. Pero la bibliografía del ejército romano en el Bajo Imperio exigiría bastante más que una nota. van Berchem. Bewegungsheer. 1974.38 es decir. 1967. VII. 37. 1 y 2. Dioclétien et la Tétrarchie. Lactancio. En el Alto Im perio. Mac Mullen. Per la storia dell'esercito ro­ mano. Hoffmann. en las ideas de Galieno: los cuerpos de combate esen­ ciales se encontraron desde entonces en el interior del Im perio. Spátróm. Podem os definir el ejército del Bajo Im p erio3 5 utilizando los rasgos contrarios.CONCLUSIÓN GENER AL 361 fesionalización» de los cuadros m erecería sin ninguna duda ser exa­ minado de nuevo. Acum ulándose. Constantino concibió una nueva estrategia inspirándose. lle ga in clu so a d ec ir que se m u ltip licó p o r cuatro. E n el B ajo Im p erio. 1952.. los oficiales com ienzan a proceder de m edios más populares. R. A partir de m ediado el siglo ni. con el ejército instalado en las fronteras. D iocleciano36 sus­ tituyó aquel principio basado en la calidad p or otro que insistía en el aspecto cuantitativo: durante su reinado se acrecentó considerable­ m ente la masa de soldados y Lactancio. aleja­ dos de las fronteras. Gabba. De la mort des persécuteurs. los o fi­ ciales ya no procedían del Senado. E l ejército del A lto Im p e rio presentaba tres características fundamentales: la estrategia del limes. Seston. W. Epigr. 1959. esas pequeñas m od ificacion es adquirieron im ­ portancia. L’ armée de Dioclétien et la réfonne constantinienne. Interpretación de los hechos puesta de relieve por E. 1946. Algunos de esos rasgos contribuyeron tam­ bién a dibujar el «Renacim iento del siglo IV ». esa evolución desem ­ b ocó en ruptura. D. Parece ser que no se dio ningún corte brusco. que eran custodiadas p or tropas de m enor valor. 1969 y 1970. según parece lo más verosímil. VII. véase también la nota siguiente. en particular aquellas impuestas después de los fracasos su­ fridos a m ediados del siglo m. E. 36. poco a poco. D. el ejér­ cito rom ano se caracteriza p or la existencia de cuadros aristocráticos. nada parecido a una revolución: la crisis de mediados del siglo Til había impuesto a Galieno ciertas transformaciones. y la canti­ dad debe suplir a la calidad. Stud. . un encuadram iento aristocrático y un re­ clutam iento de calidad. Histoire du Bas-Empire. 35. p or un reclutam iento de calidad y por la elección de la llamada «es­ trategia del lim e s ». Y. los cuerpos de com bate se han ido desplazando hasta situarse p or detrás de las fronteras. Después. Stein. que servirían para preparar las de D iocleciano y Constantino. Soldier and Civilian in the Later Román Empire. A continuación. 2 vols.

1956. G. C... M.. Brissaud). Legionary Recruitement and Veteran Settlement.. J.a éd. 1969 y 1974. The Román Soldier. L. Londres. . History o f the Art ofWar. The making o f the Román Army.. Giuffre. The Román Imperial Army. NuevaYork. La letteratura «De re militari». Westport. y Marquardt.. Londres. N o obstante. Manuales Historia general Watson. 1969 y 1981. Instituciones militares romanas.. 1891.BIBLIOGRAFÍA El autor relaciona a continuación los títulos más importantes y recientes.. Oxford. Antiquity. B.. M anuel des antiquités romaines. H. De Vorganisation m ilitaire chez les Rom ains (trad. J. 1984. 1984. Th. 1982. V. Para una m ayor exhaustividad se invita al lector a consul­ tar las notas y la bibliografía que luego se propone. Keppie. The Emperor and the Román Army. Londres. 2. París. Diccionario Marín Peña. R. de J. Webster. Cualquier reflexión sobre este tem a puede tom ar com o punto de partida las obras de Mom msen. G. Delbrück. Ñapóles.. esta obra antigua y total­ mente obsoleta solamente tiene interés para la historiografía. 1974. Temas particulares Campbell. XI. 2. 1975.. Madrid. Mann J.a ed. I.

7. Helgeland.364 Elenco de artículos Congreso de limes EL EJÉRCITO ROM ANO Sólo relacionam os aquí las referencias a los coloquios citados en las páginas de este libro. . (MAVORS. 1974. — . Román Army Papers. Akten des 11. Bolonia. t. 1. Varios Birley. The rise o f ethnic Units in the Román Imperial Army. Bonn. t. The Service in the Román Army. 1977. J. I. 339-391. Geschichte des rómischen Heeres. D. The significance o f the centurión and the primipilaris in the Román Army and Administration.. II. Davies. 1506-1541. 1978. 1991. p. Forni. 3. t.. 1953. Dobson. t. Acres du 9é Congrés intemational d’études sur les frontiéres romaines. II. I). Colección M AVO RS Amsterdam Alfóldy. 16. 1986. 2. Speidel. Studien zu den Militargrenzen Roms. 202-231. p. J. Estrazione étnica e sociale dei soldati delle legioni. II. Studien zu den Militargrenzen Roms. p. p. Speidel. Londres. Birley. G. 1977. Aufstieg und Niedergang der rómischen Welt Seguidamente se relacionan los artículos más utilizados en las pá­ ginas precedentes. Saddington. t. V). t. 2. 1975. Gabra E. 1989 (MAVORS. Stuttgart. 730-746. Forni G. II. The development o f the Román Auxiliary Forces from Augustus to Trajan. Román Army Religión. 176-201..Legionaries from Asia Minor. 1974. 392-434. E.. 2. The Religión o f the Román Army (1895-1977). Per la storia delVesercito romano in étá imperiale. II). 1470-1505. 1980. p. II. Román Britain and the Román Army. 3. B. 1974.. E. 1975. intemationalen Limeskongresses. Esercito e marina di Roma antica. ITT).. 16. Edimburgo. 1974. y II. VIII). publicados en Berlín y Nueva York. Budapest. 1984 (MAVORS. II. II. R. Bucarest.. Román Frontier Studies. 1985. B. 1980. G. t. Román Army Studies. Oxford. 1978. F.. 1. p. 1992 (MAVORS. M. Gilliam. p.. 1986 (MAVORS...

M. Revue Philologique. Bon. “Legio"»...) 1991. II. R. M. Lo vaina (5 vol.. 1973.. 1967. Prosopographia militiarum equestrium. Freis. A.. 1973. Berna. Darmstadt. D. Saxer.. Roma. 1925. C.. 1.. IIpotere e Vesercito.. 1986. V. Bonn. Milán y Rome (véase Aufstieg und Niedergang. Kienast. Cichorius. 2a éd. G. 1937. M. «Du nombre et des titres des centurions légionnaires». Epigraphische Studien. . G. 1967. (B. Guards o f the Román Army. París y Roma. Speidel. 1978.. 1894. 1914 (reimpreso 1971). A. M. (ed. Aufsatze zur rómische Heeresgeschichte. Untersuchungen zu den principales des rómischen Heeres. H. 1939. Reddé. 112-124. XII. E. y MAVORS citados más arriba). Epigraphische Studien. 1900. Starr. Dobson. Durry. I.. y Le Bonniec H. 1951. Colonia. Ch. 1941 (reimpreso 1975). 1939 (reimpreso 1968). Le coorti pretorie. y II. Bonn. A. 1974. Die Vexillationen des rómische Kaiserheeres. I.a ed. Parker.u. K.. Bonn. Dobson).eit. A. Londres. Civiltá dei Romani.-Ch. Maxfield. 2. II reclutamento delle legioni da Augusto a Diocleziano. II. El reclutamiento Forni. Devijver. La organización del ejército Cheesman.. Bochum. Chicago. S. Los oficiales y la tropa Clauss.. Die cohortes urbanae. m. Zur Rekrutierung der Alen und Kohorten an Rhein und Donan... Die Rangordnung des rómischen Heeres. 1976-1993.. 1981. p. H. Speidel. B. Die equites singulares Augusti. « s . Ritterling. 1965. Bon. (reimpreso 1980).. 1958. Von Domaszewski. Passerini. en Realencyclopddie. Bonn. “Ala" et “Cohors”». L. Die primipilares. More nostrum. 1953. The auxilia o f the Román Imperial Army. The Román Imperial Navy. Kraft.. D.). Gesammelte Aufsatze zur Militargeschichte.1972. 1966. Westport. M. «s... Untersuchungen zu den Kriegsflotten der rómischen Kaiser?.. París. Milán. G. . Hildesheim y Nueva York. en Realencyclopdádie. K. Picard... H. 1967. The Román Legions. M. 1978. 2. Settis. G.BIBLIOGRAFÍA 365 Kraft. The military Decorations o f the Román Army. Les cohortes prétoriennes. Von Domaszewski. Bon. II.

París. 1926. La I I I é Légion Auguste. Classical Philology.. El Cairo. P. 73-100. «Heeresreglement». trad. Berlín. p. D. 1934. 1928. «Rekrutenausbildung». Cahiers du groupe de recherches sur Varmée romaine et les provinces. Le Roux. Heerwesen und Rriegsführung. 71-85. Der rómische Limes in Ungam.. 1928. «The training Grounds of Romari cavalry». 1946.. en De Ruggiero. Aix-Marsella-París. Klio.. 1980. D. 1953-1954.. J. París. p. p. y Dobson. 1975.VI. 1948. 1987. CXXV. 1968. Fomi. . p.. E. B. Les armes romaines. Hadrian’ s Wall. y Veith. en Von Muller I. 148 y siguientes.. Kromayer. 3. 1971.. 1989. IV. Múnich. La estrategia Alfóldy. Archaeological Journal. Marsden. Stein. 1918.. G. VIII. 1074 y siguientes. XXVIII. 1. 2. J. G. (2 vol. Román Granaries and Store Buildings. A. ibid.. E. París. 117-219.). N. Oxford. L ’armée romaine et Vorganisation des provinces ibériques. p. L. E. 1971. Luttwak. 1976. Die Hilfstruppen der Germania Inferior.. Lesquier. 297 y siguientes.. Rickman. J. La grande stratégie de Vempire romain.a ed..a éd. Greek and Román Artillery.f Londres.. 1977. 1982. La táctica Couissin. P. Fitz. Breeze. Budapest. Acta Antiqua Academiae Scientiarum Hungaricae. J. The grand Strategy o f the Román Empire. Bon. D. y Les unités auxiliaires de Varmée ro­ maine en Afrique Proconsulaire et Numidie. Viena. Poidebard. Epigraphische Studien. fr. G. Die kaiserlichen Beamten und Truppenkórper im rómischen Deutschland unter dem Prinzipat. A. «Heeresdiziplin». G.. La trace de Rome dans le desert de Syrie. «Militárhandbuch». «s. p.a éd. 360 y siguientes.. 1959. p.. II. «Les variations des centres de prépondérance militaire dans les provinces frontiéres de l ’Empire romain»..366 La instrucción E L EJÉRCITO ROM ANO Davies. R. Klio. Neumann. 217 y siguientes. 2. p. 1968. Kennedy.. 1974 y 1979. J. Dizionario epigráfico. Le Bohec Y..u. París .. 1932. L ’armée romaine d’Egypte. E. 1934. Der rómische Limes zwischen Rhein und Donan. W. Archaeological Explorations on the Román Frontier in NorthEast Jordán. Baatz. Baltimore y Londres. Cambridge. «Le pseudo “camp des auxiliaires” á Lámbese».. IV 3.. Szilagyi.. Handbuch der klassischen Altertumswissenschaft. “Limes”». 2. Le Bohec Y. 1982. Oxford.

1964. W. Groenman-Van W aateringe. y de Helgeland. J.~Ch. 1937. A. Cambridge. O xford). Les trophées romains. 1938.). Picard. París. p. Hoey. F. en Brisson.-P. II. Wagner.Moesia und Dacia.. París... 1965. et alii. W. L a colección M AVORS prosigue su cam ino felizm ente. Guey.. Trajans Parthian War. 1975. Die ínnenbauten rómischer Legionslager.. 2. Speidel. Oxford. «Feríale Duranum». B IB L IO G R A F ÍA C O M P L E M E N T A R IA Generalidades Los congresos limes continúan celebrándose y sus actas siempre se publican (además: R om án Frontier Studies. 16. P. y Snyder.) 1997. J. Bucarest. Le Bonniec H. Opladen. Normes civiques e¡ métier militaire á Rome sous le Principal. F. R. 1957. Pighi. 1978. G. . Lapper. Problémes de la guerre á Rome. G. Die Dislokation der rómischen Auxiliarformationen in den Provinzen Noricum. Essai sur la guerre parthique de Trajan. Lettere latine d'un soldato di Traiano... S. H. Véase tam bié Aufstieg und Niedergang. Ley de.. The Religión o f Iuppiter Dolichenus in the Román Army. J. W. 1969. 1995. 1978. Yale Classical Studies. Góttingen. M. Clermont-Ferrand. J. 1940. The Frontier People o f Román Britain. VII. La historia Véanse los manuales de historia general. A. El papel material Salway. El papel cultural Fink.. B.BIBLIOGRAFÍA 367 Von Petrikovits. 1983. citado más arriba (artículos de B irley E. 1948. Vendrand-Voyer.. cada vez se centran más en la arqueología. 101115. O. (ed... Pannonia. Bolonia.

B. Les ostraka de Bu Njem.368 E L EJÉRCITO ROM ANO Los últimos autores que deben referenciarse son: Mócsy. Les beneficiara. R. y Dobson. 1992. L.. B.. 2000. Stuttgart. D. 1997. Medizin der Antike. Alfóldy. Román Military Diplomas. Ostraka graeca et latina. 1994. 55. El Cairo. Dobson y W. 2. Londres. Brugg.. Trípoli. Nelis-Clément. Las fuentes Birley. Y. G. Breeze. con biblio­ grafía más completa. 7. 2000. 1996. H. Burdeos. Stuttgart..). Soziale Aspekte des rómischen Heerwesens in der Kaiserzeit. 3 vol... J. Der Sanitatsdienst im rómischen Reich. 1998. Die Beneficiarier. Madrid.. Die rómischen Schreibtafeln von Vindonissa. A. Stoll. ed. Speidel. 11. Londres-NuevaYork. Los oficiales y la tropa La hiérarchie (Rangordnung) de Varmée romaine. — Mons Claudianus. J. Lihya Ant. Soldier and society in Román Egypt. 1994 Keppie. 1995. Devijver. Le Bohec. 2001. R. 2. Heer und Gesellschaft in den rómischen Kaiserzeit. 1995.. — Die Denkmaller der Kaiserreiter. S. Greenhead. Hüdesheim. 1995. p.a ed.. Kaiser. Colonia. La organización del ejército Les légions de Rome sous le Haut-Empire. der Gesellschaft Pro Vindonissa. M.. P. 2000. Veróffent. Y Le Bohec.. 1994. Londres. Roxan. C.. Libertinus miles. (II). G.. Perea Yébenes.. Suppl. . Wilmanns. Wesch-Klein. VII... Speidel. Lion. Stuttgart. 2 vol. Sablayrolles. 1996... A. R. Ott. 1994. J. 2000.. 10. 1993. Ridingfor Caesar. ed. XII. 1992. 9. París-Roma. I. 1992. M. M. R. y II. 1992. Eck (ed. 1978-1994. París.. O... 1998. D. Los stratores en el ejército romano. Marichal. Vindolandas Román Records. El reclutamiento Alston. 1995. Baatz. J. 12. 13.

. Boppardam-Rhein. The Román Army in the East. — Román Warfare. París. ed. L ’armée romaine en Gaule. 1996. Londres-Nueva York. E.. K. 1992. París-Roma.. Román Military Equipment. ed. Londres-NuevaYork. E. Rousselle. A. C. Goldsworthy. 1997. M. 1989. C. 1989. Les enseignes sur les monnaies d’Asie Mineare. más reciente). M. Londres. 1991. N... Dixon. Bishop.. París. M. — Militaires romains en Gaule civile. Dabrowa. 1990. Isaac. Oxford. 1995. The Román Cavalry.. Les préfets du prétoire dAugusre á Commode. Perpiñán. 1991. P. B. Annales litt. The limits o f Empire. y Rankov.. C. Londres. La táctica Austin. 1989... Oxford (2. 1993. Feugére. Whittalcer. M. . en el campo de batalla. C. N. 1999. N.. The Román Eastem Frontier and the Persian Wars A. Le Bohec Y. Napoli. 1995. Les frontiéres de Vempire romain. Euzennat.. R. N. M. 2000. 1997. R. R. m d. Untersuchungen zur militarischen Ausbildung. ed. y Wiegels. Recherches sur les fortijlcaúons linéaires romaines.. Les armes des Romains. M.. La historia Menéndez Argüín. Lyon. Goguey. 1994. Rebuffat. Sassari.. La Sardaigne et l’armée romaine sous le Haut-Empire. RómischGermanisches ZentraL Museum. W. XXXVI. 1996. y Reddé. — Le camp légionnaire de Mirebeau..BIBLIOGRAFÍA 369 La instrucción Horsmann..D. — The Román and Byzantine Army in the East. — Rom. Y Le Bohec. ed. Osnabrück. G. ed. C. 390. 1990. 2000. y Southern. J. Explorado. 1995. Le limes de Tingüane. Londres. Las legiones del s. frontiéres celestes dans l ’Antiquité.. de 1 ‘Université de Besangon. J. Cracovia. Reddé M. París. y Couiston. J. París. Schluter. A. K.. 1997. The Román Army at War. Germanien und die Ausgrabungen von Kalkriese. París. La estrategia Absil. R.a ed. ed. París. 226-363. Écija. Dodgeon y Lieu S. 100 BC-AD 200. B. — Frontiéres terrestres. A. 1993. R. F.

C. Konzepte der Privilegierung rómischer Veteranen. Katharmen. P. Todisco. Untersuchungen zur Logistik des rómischen Heeres in den Provinzen des griechischen Ostens. Th.. H.. E. Remesa] Rodríguez. Barcelona. ed. A. Frontier and society in Román North Africa. 1999. S. Oxford. Barcelone. Colonia-Viena.. 1997..370 El papel material EL EJÉRCITO ROM ANO Carreras Monfort. 1989. 1999. W. 1998. Chausa Sáez. P. Britannia y el Mediterráneo. St. / veterani in Italia in etá imperiale. Stuttgart. Cherry. y Funari. Perea Yébenes. J. 1998. Madrid. Veteranos en el África romana. Collegia militaría. D.. 1995. S.. Link. .. y Wolff.. 1997. 1986. Bari. — Heer und Integrationspolitik. Heeresversorgung und die wirtzschaftlichen Beziehungen zwischen der Baetica und Germanien. Kissel. A. Eck.. Stuttgart.

................. Las misiones del ejército romano ..................................... Capítulo II Los hombres........................................................... Capítulo III El reclutamiento...... La apuesta por la diversidad ........... Conclusión............................ .......... ................................................................................................ El cuerpo de oficiales ....................................... . 9 9 10 12 20 Primera parte L a organización del ejército................................. Algunas generalizaciones........... El ejército de provincias.............................................................................. Los historiadores y el ejército romano ............................ Conclusión........................................................... ................ .......................................... El reclutamiento de los legionarios....................................... ...................................... La guarnición de Roma .... Conclusión............................ La tropa en las legiones .... La apuesta por la preparación...................................................... Jerarquía y calidad Capítulo I Los cuerpos de tropa.................................................... La cuesión de las «milicias locales» .................................................................... .. Los destacamentos ................... El reclutamiento de los auxiliares.................................................................. Algunas paradojas y varios problemas .......................... 25 27 33 39 40 43 45 49 50 58 63 78 80 88 93 94 96 101 107 126 134 138 .......... La apuesta por la ca lid a d .............................................................................................. La vida militar .......................... Centuriones y decuriones.......................... La marina .......................................................ÍNDICE Introducción........................................................................ La organización m aterial.............................. La tropa en otras unidades diferentes a las legion es. El reclutamiento de cuerpos distintos a las legiones y a las tropas auxiliares.......................................... ..................................................... ............... El reclutamiento de los centuriones y delos primipilos ......................................................................................................... Las fuentes ..................................

....................... Capítulo IX....................................... El papel cultural... Capítulo V... .. El ejército en m a rch a....................................................... El tiempo de las grandes guerras ................................... ...... Conclusión. La estrategia: el campamento permanente..................... Desalentar la agresión ........... 141 143 147 151 152 156 159 161 163 164 172 174 184 201 203 204 209 227 249 T ercera parte El papel del ejército en el Imperio.... Matar sin dejarsematar ......... Guerra y p o lític a ........................................................ 253 254 262 267 280 285 286 289 289 318 321 323 323 ......................... Conclusión............................................... la instrucción y la disciplina....... Apéndice: Movimientos de las legiones en los siglos i y i i .................. El control.............372 E L EJÉRCITO ROM ANO Segunda parte A ctividades del ejército......... Capítulo VI................... El siglo m: los Severos y la crisis militar ........................................ ............................ Los emperadores................................................................................................ Los emplazamientos....................... El contenido ...................................................................................... El papel material... ......................................................................... Prosperidad y romanización Capítulo VIL Historia del ejército romano.............. El ejército....................................................... La táctica............................................... La cultura la ic a ................. El ámbito demográfico. Las condiciones del combate: el arm am ento.......... El ejército en combate ........................................................................................... Conclusión....................................... Cultura profana y cultura sacra ........ Preparar la victoria ................. Conclusión..................... .............................. Roma y sus enemigos: ¿ataque o defensa?.......... La importancia de la instrucción ............ ............................................................. Conclusión......................... la guerra y la propagandap o lític a .............................................................. Las condiciones del combate: el navio .... La instrucción................................................................................................... Los sectores estratégicos: la diversidad regional .................................................... La instrucción y los dioses.............. Defensa y ataque Capítulo IV...................... Economía y dem ografía.................... Organización y revueltas nacionales.................................................................................................................. Capítulo VIII........ El ámbito econ óm ico....... ................. La organización defensiva: la estructura de conjunto............................

.......................... C a p ít u l o X............. Evolución y ruptura ........................................................... Conclusión gen era l................................................................................ Características específicas del ejército romano ..................................................................... El ejército romano y la sociedad......................................................... El ejército y el mundo romano ................................. Bibliografía ......................... Conclusión.......................................................................ÍNDICE 373 331 351 353 354 355 357 360 363 La vida religiosa ..................................................................... ......

Polígono Industrial «La Florida» 08130 Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona) .Impreso en el mes de mayo de 2004 en A&M GRÁFIC. S. L.