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CUERPOS Y SEXUALIDADES EN LA ESCUELA De La normaLidad" a La disidencia
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PAIDOS

ó. VISIONES Y DISCURSOS EN LA EDUCACIÓN TíSICA DE LA ESCUELA PRIMARIA
por David Beer

A pesar de que en [a ú[tima mitad del sigto XX y comienzos det )(XI se avanzó ctaramente hacia una concepción no discriminadora É¡l sexo -a partir de los profundos cambios sociates producidos, las luchas de género y una notable apertura ideotógica-, en ta actuatidrd aún existen muchos comportamientos, actitudes y vatoraciones da marcado carácter sexista. No hay ninguna duda de que [as mujeilt han adquirido una presencia importante en campos y actividades que antes eran campo de exctusivo dominio mascutino. Ahora bien, une mirada sobre e[ camino que tuvieron que recorrery los obstácu-

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lor que hubieron de superar, nos permite comprender que resta
mucho por hacer. Este trabajo apunta a visualizar de qué modo y bajo qué formas

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poder hace btanco sobre los cuerpos escotarizados, específicamf nte e[ cuerpo femenino. Para etto, anatizaré desde [a perspectiva dr género e[ discurso que [a educación física escotar tiende a conslruir respecto tanto de ta subjetividad femenina como de [a mascullnr, Mi propósito es indagar también acerca de las retaciones que ¡t estabtecen en las ctases de educación física y las acciones que se elorcen sobre tos cuerpos; asimismo, analizaré [o que ocurre entre

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esta disciptina escotar y aquettos sujetos que han optado por etegrr yvivir una sexuatidad que ocupa otros territorios, tates como ta bisc xuatidad, [a homosexuatidad y [a transexuatidad. Trabajar desde eI concepto de género nos permitirá entender [;r posición diferenciada que tieng [o mascutino y [o femenino dentro deI sistema educativo. A [a hora de pensar en [os diferentes meca nismos de poder que ejerce [a educación en generaty [a educaciórr física en particutar, en [a medida en que [a sexuatidad es construc tora de diferencias, [a forma de definición escotar de [a sexuatidarl surge como un dispositivo de poder.

Ahora bien, [a sexualidad puede ser enfocada desde múttipl.es pcrspectivas. Asi, e[ término aparecerá asociado a:

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un campo [ega[ que estabtece y reguta los intercambios sexuates en [a pareja adutta y tegítima; e[ desarrotto de diferentes campos de conocimiento: [a ctínica

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La perspectiva de género ha contribuido a esctarecer que [a:, funciones que se asignan a hombres y mujeres -[o que se entiendo por "mascutino" o "femenino"- son eminentemente cutturates. En ese sentido, como veremos, las visiones que predominan en
la

médica, [a psiquiatría, [a rel.igión y [a ctínica psicoana[ítica, entre otras; ta normalización: a partir deI estabtecimiento de ciertas regtas y normas apoyadas en diferentes instituciones, se construye un discurso de verdad sobre [a sexualidad; tos cambios en las formas de subjetividad, es decir, en el modo como los sujetos dan sentido y valoran sus conductas, ptaceres y sentimientos; tos discursos y los actos: aquetto que se puede o no se puede

escueta tienden a menospreciar [o femenino sobre [o mascutino: nr en [as entrevistas ni en [as prácticas discursivas de [os/as docentes se piensa en un [ugar de iguatdad a [as mujeres y los hombres, así como tampoco se admite [a posibitidad de sostener una propuesta para las sexualidades no hegemónicas.

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decir fto que se entiende por "normatidad") en e[ marco de "ta
decencia" de [as patabras y de [os gestos. "experien-

La sexuatidad y ta identidad de género confórman una cia", a partir de ta cuat los individuos se reconocen como sujetos de una f ciertaJ def inición y etección sexuat.

EL SEXISMO EN LA CONSTRUCCION SOCIAL DEL CUERPO
E[ concepto de "to femenino", en [a medida en que es producto de [a cuttura, ha variado sensibtemente en tiempo y espacio. También [o

da, y forma parte de to que Etías denomina "proceso civitizatorio" (Etías, 1998). Según Foucautt (2000), a principios det sigto XVll ta sexualidad aparece como categoría centrat de ciertas prácticas discursivas y disciptinas científicas fcomo eI discurso médico, et psiquiátrico, o eI ctínico]. Etlo no significa que dichas prácticas no existieran antes, pero para e[ autor es propio de [a modernidad haber avanzado

es e[ concepto de "sexuatidad", construcción histórica que deviene de un [argo proceso de desarrotto. La sexuatidad es enseñada y aprendi-

"sexismo", Cuando a [o largo de este capítuto nos referimos a queremos signif icar e[ conjunto de prácticas que devatúan [o femenino, así como también toda forma de etección e identidad sexuaI considerada anorma[. De[ mismo modo que eI racismo implica prácticas, prejuicios y una ideotogía que discrimina y desdeña a [as personas por e[ cotor de piet, et sexismo subvatora, exctuye, subrepresenta y estereotipa a las mujeres y a los sujetos con identidades ¡exuates diferentes, cotocándotos en un papet de inferioridad, anor-

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malidad y enfermedad. EI sexismo escotar, en tanto productor de lstereotipos, adquiere fuerza en [a medida en que se desptiega robre [a tarea y rutina de l'a escueta, desdibujándose tras los atributos de [a personatidad de los individuos y de los grupos. Así, se asu-

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progresivamente hacia una sexuatidad eficazmente encerrada, arrinconada, vigitada y ctasificada. Una sexuatidad que es absorbida, por una parte, por [a famitia, y por otra, por [a función reproductora.

men certezas inmodificables, y se ctasifican y se prescriben las lormas normates de ser y vivir [a sexuatldad y eI género. Pensar [a rexualidad como un campo susceptibte de ser cruzado por [a escotaridad nos ayudará q corhprender cómo inf luye [a escotarización en

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e[ proceso de construcción sociaI del cuerpo y de constitución de [as

identidades, tanto femeninas como mascutinas. Y consecuentemente, nos invita a abrir interrogantes sobre [as otras identidades, [as ocultas, negadas, inhibidas y estigmatizadas.

vrgitancia y educación permanente. De [o cpntrario, podrían aparecen prácticas que objeten y cuestionen las vergÜenzas y las cutpas, y que nos inviten a actuar sin temor aI escándato, [o que nos acercoría a espacios de resistencia y de no sometimiento f rente a los dis-

A primera vista, e[ cuerpo se presenta como atgo concreto y naturat, un espacio propio, familiar y cotidiano. En cierta medida, podríamos suponer que et cuerpo supone nuestra primera relación con eI principio de propiedad. Y La sexuatidad se incluiría dentro dc [o que denominamos "propiedad privada". Si seguimos una matriz liberaI de pensamiento, podríamos decir que [o que pertenece a [o privado no debería ser materia de cuestionamiento deI discurso públ.ico y estatat. Sin embargo, como dice
Foucautt [2OOO' l 9), "et poder se despliega aun bajo las sábanas". En este despliegue se inctuyen un conjunto heterogéneo de discursos y de efectos de poder sobre los cuerpos, [o que hace que eI sexo y e[ cuerpo sean asuntos púbticos e institucionates. La escueta, [a cárcel, eI hospitat, ta igtesia, son sóto atgunas de [as instituciones quc trabajan a los efectos de gobernar nuestros cuerpos y los espacios más escabrosos y proctives aI desgobierno. EI cuerpo y [a sexualidad son gobernados porque son asuntos que incumben aI poder, y cons-

cursos de normatización. Si fuera tan fácit gobernarnos, si nuestras zonas escabrosas", nuestras zonas ocuttas y nuestras privacidades estuvieran controtadas, nos gobernarían a través de nuestros deseos y secretos: e[ problema y ta esencia del discurso represivo estaría resuetto. Como no [o está, es necesario insistir una y otra vez mediante, entre otros, eI discurso educativo. En cada cuerpo [a historia se inscribe y se re-escribe. Los dis-

cursos que definen aquetto considerado como satudabte se han modificado por completo, así como también se han extendido los de to que se considera "permisibte" frente a [as técnicas que
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fomentan ta betleza y [a producción corporat, [[egando inctuso a "empujar" Lo permitido hacia prácticas que pueden ser definidas
como no satudabtes. En [a actuatidad, ta existencia detvirus detsida ha posibititado un "castiga" a resurgimiento det discurso conservador' pues este ma[ tos indiscipl.inados y anormales que no aceptan someter su sexuatidad ante los discursos de poder. También [a obesidad constituye otra geñaL de indiscipl.ina corporat; dado que supone falta de actividad lfsica, este "mat" se encauza por tos agentes deI bienestar físico: médicos ctínicos, psicoanatistas, psiquiatras dietótogos, nutrlcionistas y otros profesionates. Por [o tanto, todo cuerpo desafiante, diferente' será interpelado por [os distintos dispositivos y discursos deI poder, a [os efectos de
los para autoconocimiento' proceso de un sujetos están inmersos en reconocer sus desviaciones, traumas, comptejos y represiones, a [os

tituyen una cuestión de "gubernamentatidad" [Varela, 19971, es decir, no sotamente dependiente deI controI externo sino, y sobre
todo, deI autocontrot. Por e[[o, es un desafío para [a investigación exptorar [as prácticas y e[ f uncionamiento de tos cuerpos y de los discursos. E[ conjunto de dispositivos de confesión, por ejempto, constituye una práctica muy ctara de los efectos de poder devenidos de los exámenes de conciencia. También nuestro cuerpo es examinado desde otras disciptinas: eI médico, por ejempto, a través de su observación minuciosa, también nos señata las conductas que permiten reencauzar nuestros mates. Y en eI campo psíquico, de algún modo también et psicoanatista nos confiesa e interpeta, devolviéndonos a un discurso basado en [a normal.idad, to que ancta en una cierta y def inida moralidad f Foucautt, 2000: 281. Las conductas sexuates -sobre todo aquettas que son consideradas por fuera deI campo de [a normatidad y [a ley sexuaI f [a cuaI es determinada por [a pareja tegítima]- son objeto de cuidado y controt,

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lograr su reconquista y reencauzamiento. A[ mismo tiempo,

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efectos de gobernarse y ser gobernados.

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A[ discurso y Las prácticas de [a ctínica médica tradicional se surna en [a modernidad [a educación como dispositivo de gubernamenta[idad y gobierno. Este dispositivo inctuirá y desptegará un con-

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junto de mecanismos de psico-colonización y psicopedagogización. Es así como se constituirá toda una compteja y variada red de controt,

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que sevotcará sobre nuestro cuerpo, bajo ta forma de terapias, regí menes, dietas y prohibiciones, toda una economía potítica det dis

eI sometimiento que ejercen los hombres -más específicamente eI género mascutino- sobre [as mujeres, y el
Ahor^a bien,

na, en e[ cua[ "todo se puede comprar y todo se puede vender" [Gentitti, 200'1]. Este proceso de mercantitización utitiza at cuerpo como btanco sobre e[ cual desptegarse. Así, e[ discurso posmoder, no de cuidado deI cuerpo incIuye un severo autoexamen: que sepa mos y contemos [as catorías que ingresamos en cada ingesta, quc
reaticemos cátcutos de consumo catórico y que acreditemos récords

curso afirmada en e[ gobierno del cuerpo. Hoy en día a estos dispositivos debemos agregarle [a producciórr deI cuerpo como un espacio para eI consumo, et Iugar preferencial de anctaje detproceso potítico de mercantitización de ta vida cotidia

nlodelo heterosexualsobre eI homosexuatconstituyen una forma de 6lercicio det poder que imprime una huetta sobre todas [as retaciones sociates: ettrabajo, ta potítica, ta cuttura, [a ciencia y, obviamente, tas retaciones interpersonates IBeer, inédito). En esta retación de poder, [as actitudes y los comportamientos que históricamente han sido atribuidos at género mascutino son los dominantes, mientras que eI universo que tradicionatmente ha estado considerado como propio de tas mujeres es visto como retevante róto en a[gunas esferas sociates y sin trascendencia en muchas otras. E[ orden sociaI imperante, en e[ que se produce e[ someti-

de tiempo sin comer... De atguna manera, eI cuerpo sano se nor] presenta como una empresa, y nosotros como los empresarios quo acometemos este complejo y dificuttoso desafío de mostrarnos y parecer sujetos "dispuestos". Esta ltamada a [a eterna disposición corporal explica [a generatización del proceso de deportivización dc las actividades corporates, como práctica que permite conocerse a sí mismo y competir con otros, Este proceso de deportivización presente también en [a escueta supone poder regutar las conductas det
cuerpo. Pero e[ cuerpo resiste como espacio de to incierto, det cambio, deI movimiento... Cada vez que se cree que eI cuerpo ha sido captu-

"patriarcado". Por miento de un género por eI otro, se denomina patriarcado se entiende [a "institucionatización deI dominio mascutino sobre las mujeres dentro de [a famitia y [a extensión de esta lupremacía a[ resto de [a sociedad" ILerner, 1990, en Morgade,
1995).

Ahora bien, e[ sexismo derivado delorden patriarcaI de [a sociedad constituye una pauta cutturaI profundamente anti-democrática, cn [a medida en que [a democracia postuta [a idea de que todas [as

rado por tas tecnotogías de poder, éste se rebeta y se recodifica, desafiando aI poder que [e ha dado forma pero que no logra otorgar[e un único y permanente sentido. Resiste también en retación con [os intentos de constituirto en máquina ef iciente, cattada y obediente. Nos enfermamos -a pesar de todos [os mapas existentes sobre nuestra constitución genética y de los descubrimientos biotecnotógicos- nos cansamos, nos desganamos... Los discursos de ta ctíni-

personas deben ser tratadas por igual y tener las mismas oportunidades, y en ningún caso quedarán discriminadas en función de su otnia, sexo o clase sociat. No obstante, las determinaciones sexistes siguen estando prof undamente arraigadas en [a cuttura, y suponen un tiempo más [ento que eI que rige los cambios tegislativos. Por otra parte, además det aspecto format, eI poder se ejerce cotidianamente por medio de diferentes mecanismos y prácticas sociates' Por eso, no habrá cambio posibte si no existe una transformación de los mecanismos propios de[ micropoder, que funcionan más attá de[ Estado, bajo ta forma det hábito y [as prácticas, entre ettas [as
pedagóg icas.

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ca médica que nos alertan sobre los petigros de los

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atimentarios no logran disminuir e[ incremento det cotesterot. Así, estamos lejos de ser sujetos ascéticos. Frente a [r, discursos de [a gimnasia, [a dieta y e[ autocontrol e're se oh.-, van en los medios de comunicación, [a escueta y otras ¡nstttuLrones -y que desptiegan un juego de seducción y resistencia-, nos sometemos por momentos -o sea, aceptamos ser sometidos-, y por momentos nos resistimos.

Si aceptamos que eI gobierno deI deseo es un asunto educativo, entonces [a sexuatidad deja de ser un asunto personat y privado para percibirse como un probtema donde se entrecruzan y despl'ie-

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gan discursos

y prácticas de poder. Los

conceptos de género y

sexuatidad aparecen como dos instancias profundamente articutadas: mientras [a sexuatidad imptica las diferentes formas de vivir et

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ptacer, el goce y e[ deseo sexual e involucra prácticas y juegos sexuates, diversos y divergentes, eI género apunta a un concepto más amplio, y refiere a las variadas formas de vivir [a masculinidad o ta feminidad en todos sus aspectos. Digámosto de otra manera: las formas de pensarse y hacerse hombre o mujer se han modificado y, con ettas, [as posibitidades de vivir los ptaceres y deseos del cuerpo. Desde los años ó0 hay numerosos debates acerca de [as identidades y tas prácticas sexuates y de género, imputsados por tos movimientos feministas, lésbicos y gays, que entre otras cosas han logrado hacer visibte aquetto que permanecía invisible, Nos encontramos en medio de profundas transformaciones que ya están en [a base de nuestras identidades y formas de retacionarnos con nosotros mismos y con los otros. Las nuevas tecnotogías reproductivas y ta posibitidad de transgredir las fronteras sexuales, entre otros aspectos, erosionan los saberes y las certezas que teníamos sobre nuestro cuerpo, ya que se han subvertido [as formas históricas de procreación lfertitización, clonación); de establecer retaciones sexuates Ihay maneras de ltevartas adetante en forma virtuat, incluso en e[ anonimato); de amar [existen vincutos amorosos entre homosexuates, transexuatesl; de relacionarnos [e[ chat ha posibititado [a formación de numerosas parejasJ; de criar Ipueden existir dos madres o dos padres para un niñol;de conformar parejas en forma tegatIhay casamientos entre personas del mismo sexo]; de etegir nuestros sexo o eI de nuestros hijos/as Ipor vía quirúrgica o manipulación genética) y de morir feutanasia solicitada). A este novedoso paisaje, debemos agregarte en nuestras sociedades [a maternidad temprana, [a existencia deI sida y [as enfermedades infecto-contagiosas por transmisión sexuat, que nos ltevan a retacionarnos en e[ campo del ptacer con cierto temor y a desplegar tecnotogías de autocontro[.

lo incorporación de las mujeres al sistema educativo suPUSo

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tngreso aI sistema, no hay que otvidar que éste ya había sido creaao ualo un orden patriarca[, en e[ marco de instituciones patriarcatos. si bien en [a actuatordenación curricutar no se hace distinción y ontre [o que se considera un saber apropiado para l,os niños para adotescenlos reatizar tas niñas, o entre las actividades que deben les o [as adolescentes, en [a práctica, atLídonde et currícuto se aptide[ ce y desptiega, las diferencias y las asimetrías están a [a orden pero format, la iguatdad dfa. Podríamos decir que se ha alcanzado lejos se está de ta iguaLdad realy de ta justicia curricutar Iconnett, tigZl. por etlo, es indispensable anatizar [as prácticas y [os vínCuque pretos pedagógicos, de modo de poder advertir las retaciones "tas
Cuestionadas por pasar por atto otras dimensiones de la desiguat-

dican ta desiguaLdad. Como sostiene Da Sil.va t2001), perspectivas críticas sobre eI currícuto fueron crecientemente
dad que no estuvieran ligadas a [a clase sociat. En concreto, se cuestionaban tas perspectivas críticas por dejar pasar e[ papet del género y de La raza en.el proceso de producción y reproducción de la desiguatdad". Para anatizar esta desiguatdad, basta con observar [o que sucepor ejemde en eI patio y en eI auta. En ta ctase de educación física, varones los de favor a plo, se advierten miradas y tratos diferenciates por sobre [as mujeres; pol su parte' los docentes consuttados y Las naturatizan ta actitud activa del niño como atgo propio

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EDUCACIÓN F|SICA ESCOLAR, OÉ¡¡ERO Y SEXUALIDADES É
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En La medida en que [a sexuatidad es aprendida, construida, enseñada e institucionatizada, se torna indispensabte reftexionar sobre las pautas que se transmiten a niños y adotescentes. Si bien

¡utoridades de su mascutinidad. En [o que respecta a [a disposición espacia[, lostiene Sue Askew f1998), los varones ocupan tas zonas centrates detpatio y las niñas se ubican en sitos periféricos, donde pueden ttepiovar adetante sus juegos pasivos. En 1974, en una investigación espacio su nera, Roger Hart observó que las niñas veían restringido para prevenir posibtes accidentes, dada ta actividad y brusquedad propia de tos juegos varonites IGarcía, 1994]j. A más de treinta años de esa investigación, quedan resabios de esos cuidados y restricciones que, obstacutizando ta posibitidad de moverse [ibremente, [tegan a generar a [a targa fal.ta de confianza en las niñas, sobre todo en [o referente aI desarrotto de las cualidades físicas y [as competencias motrices comptejas. Es interesante advertir que et discurso de justif icación de este enmarcamiento espacial de las niñas con[[e-

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va una mezcta de supuesta necesidad de protección "de parte del macho" y de determinismo biotógico. En [as prácticas de educación física, los víncutos pedagógicos siguen manteniendo muchas formas de discriminación que están aceptadas porque se consideran "normales", dado que forman parte de un conjunto de pautas cutturales profundamente arraigadas. Scraton Í1995) advierte en su estudio que existen concepciones y actitudes muy arraigadas en et pensamiento de los docentes varones y mujeres sobre Las habitidades, capacidades y cuatidades f ísicas de los niños y las niñas. Es por etto que varios estudios de género y sexuatidad se han encaminado aI anátisis de [as prácticas educativas en generaI y de ia educación física en particutar, con etobjetivo de hacervisibles [os mecanismos discriminatorios, tanto en [a estructura formaI institucionat, como en el. discurso y las prácticas educativas. E[ término educación mixta no puede ya apenas designar [a inctusión de las niñas en eI sistema educativo: es necesario avanzar hacia una coeducación, [a cuaI no será posibte si no se produce a [a vez [a inctusión de las pautas culturates de los sitenciados/as y se deconstruyen [os muros que separan [o mascutino y [o femenino. E[ currícuto educativo suele representar estereotipos de género, tanto en los textos escolares como en los discursos y tas prácticas. Por ejempto, aI presentar a [a mujer como ama de casa o docente en un texto escotar, o aI hombre como profesionat y sostén del hogar, ya se perf ita un orden jerárquico. Lamentablemente, algunos docentes del área de educación física esperan comportamientos, actitudes, habitidades y saberes diferentes según provengan de los niños o de las niñas. La educación física no ha contribuido a modificar o a transformar eI sexismo educativo, sino que, por eI contrario, históricamente [a identidad de [a educación física ha estado anclada en eI paradigma positivista propio de las ciencias médico'bioLógicas y en una mirada patriarcal IRozengardt,200ó). En este tipo de concepción de [a educación física, ta perspectiva de género está ausente y prevalece, en cambio, una fundamentación biologicista de [as diferencias entre "sexo" se estavarones y mujeres, es decir, a partir de ta categoría btecen retaciones y diferencias asimétricas y supuestamente inmo-

"ta educación dif icabtes entre varones y niñas. Según Scraton t19951, lfsica de tas niñas se basó en ciertos supuestos retativos a ta lfemi-

nidad', categorizada según tres áreas principates: ta habitidad

y

capacidad físicas, [a maternidad y [a sexuatidad". En ciertos [ibros de texto usados aún hoy en atgunos profesorados, se observa [a consideración de las mujeres como varones disminuidos y frustrados. Son los hombres quienes tienen e[ control en las

actividades deportivas, y son etlos quienes "dejan" que las mujeres participen, dándotes aLgún tipo de ventaja compensatoria y reformutando las regtas de juego IHeargraves ,1994i,. Niños y niñas aparecen con habilidades físicas diferentes, pero comptementarias, [o que da tugar a pares duates deI estito controt/fuerza, sutileza/eficacia, cauteta/audacia, diferenciaciones que se presentan como "naturates". La feminidad es concebida, bajo esta perspectiva, como una {isposición que, además, no busca et contacto físico. En to relativo a [a maternidad, [a educación física era considerada como una preparación física y sociaI para eI desempeño de los rotes de espesa y madre. Desde [uego, en [a actuatidad et papeI de tas niñas no se formuta ya en esos términos, pero es importante considerar no sóto e[ contenido curricutar, sino también e[ lugar de ta mujer en ias actividades que se desptiegan en ctase: tas restricciones sobre eI espacio personaI y eI físico, [as ctases separadas por sexo, las regtas de los deportes para las niñas, junto con los

gupuestos en torno a [a necesidad de restringir y controtar sus movimientos,.que ltevan a tas jóvenes a aprender que necesitan proteger sus cuerpos y deben permanecer encapsu[adas en un
espacio personat. Poseer una identidad y reconocerse en etta imptica reconocerse dentro de un grupo sociaty en una sexuatidad particular. Pero en eI juego deL poder hay identidades que prevatecen sobre otras: atgunas se presentan como verdaderas y permanentes, en tanto otras elecciones o pertenencias son rechazadas, sitenciadas o invisibitizadas. Como dice Foucault [2000], [a sexuatidad se presenta como "aquetto dicho y no dicho, como instituciones, arquitecturas, medidas administrativas, enunciados, proposiciones de todo tipo. Es por [o tanto [o que da forma y sentido sin [a necesidad de configurarse en [ey. Es una invención sociat, constituida históricamente, en donde se des-

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ptiegan, entrecruzan, mezctan y confrontan múitiptes discursos sobre eI sexo y [a verdad". Et dispositivo escotar actúa definiendo identidades, no sóto socia [es, sino también de raza, género, ctase, etc.; por eso resutta una gran responsabitidad examinar los contenidos que se transmitan. En [a construcción de una sociedad pturatista y democrática, capaz de reconocer las diferentes identidades que [a habitan y conforman, desempeña un papeI fundamenta[ [a escueta, [a cuaI deberá ser capaz dc derribar los prejuicios y estereotipos sexuates y de atbergar tas diferencias en su seno.

ESCOLARIZANDO EL CUERPO, MOLDEANDO LAS IDENTIDADES

Por [o generaI en [a escueta, y en particular en [a clase de educación física, [a mascutinidad se asocia con [a rudeza en los juegos,

[a cuaI se transfiere hacia [as prácticas deportivas. Según

Etías

f 198ó), en [a competencia deportiva encontramos un tipo de viotencia consentida y civitizatoria. A los efectos de anatizar estas concepciones, se reatizó un trabajo de campo en [a Universidad de Buenos Aires,l en eI cuaI se entre-

los atumnos durante las competencias. Tomamos, como unidad de análisis, docentes que tenían a su cargo equipos femeninos y mascu[inos. Nuestra intención radicaba en encontrar y luego anatizar las diferencias de género que se estabtecían en e[ discurso, quatquiera fuera su índote. Parte de [a tarea fue ampliada con entrevistas a los docentes y a [a supervisora escotar. En las mismas, se pudo trabajar sobre criterios y prácticas de evatuación atendiendo a [a cuestión de género, y preguntar. por e[ fundamento de los mismos. Consideramos que ettrabajo reatizado es sóto un indicador parciat de [as retaciones de podery de género que se desptiegan en [a escuela, por [o que sería ¡in duda de sumo interés profundizar los estudios en este sentido. En tas entrevistas reatizadas en [a investigación, [a competencia aparece en los diversos sujetos conceptuatizada de forma heterogénea: para atgunos, se trata de un medio indispensable para Lograr mejores aprendizajes en cuanto a [o estrictamente deportivo. para otros, es vista como una tecnología de disciptinamiento que apunta t [a producción de sujetos competitivos. Frente a [a pregunta sobre la importancia de [a competencia en [a educación física, una supervisora de educación f ísica dijo [o siguiente:
Sí, sirve mucho, para aprender más y mejor. Los alumnos Logran superarse a sí mismos. La competencia es indispensable.

vistaron profesores/as de educación física a propósito de Ias supuestas diferencias en eI rendimiento escotar y deportivo entrc niñas y niños. El trabajo de investigación fue realizado como partc
del programa de iguatdad entre hombres y mujeres del Gobierno dc La Ciudad de Buenos Aires y se desarroltó entre los meses de junio y diciembre del año 2003. El, objetivo era anatizar los efectos dc poder de los discursos relacionados con et género y [a sexuatidad sobre e[ cuerpo del atumnado. La metodotogía de trabajo consistió en observar cómo se retacionaban -en términos de discursos- los docentes con las atumnas y con
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Y otro sostuvo:
Sí, está bárbaro, la competencia es Io mejor que hay, es Ia síntesis de la educación física bien entendida, una competencia sana, de muchos partidos, de muchos chicos donde todos juegan, no hay una reivindicación del premio. Si bien siempre va a haber un ganador y un perdedor, eso es en eL buen sentido: al perdedor Ie sirve para mejorar, al ganador porque jugó muy bien y se lo merece por todo el esfuerzo que hizo, Éstos son los premios de Ia competencia.

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1. Beer, D. [2003): "Educación física escotar y relaciones de género" [mimeol Plan de lguatdad de Oportunidades y de Trato entre Mujeres y Varones, Secretaría dc Educación, Gobierno de ta Ciudad de Buenos Aires.

En estos fragmentos aparece [a supremacia que se te adjudica a la competencia en eI deporte esco[ar y a su vez ta idea de que "jugar trien" y ser "competitivo" se instata como [a medida desde [a cualse

cvatúa e[ aprendizaje deportivo en [a escueta.

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a [a hora de pensar estas variabtes en retación con eI género, nos encontramos con esta respuesta, por ejempto:
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y la táctica dependen del estímulo, pero si agarrás cualqwet libro de medicina ves las diferencias. EI hombre tiene un cuerpo y un¡t fuerza superior, si está mejor dotado va a tener mayores resultados. Tiene mayor habilidad, mejor contextura física, lo que Ie da más fortale" za y mejor chance de ganar Si es petiso y gordo tiene menos chance.,. de Educación Física, 20031. f supervisora Se advierte ctaramente en esta entrevista [a existencia de[ discurso médico como sustrato argumentativo para sostener un marcado determinismo genérico, que produce 'como hemos vistomodelos e identidades hegemónicas. La educación y las instituciones educativas abordan [a construcción de La identidad sexuatno sóto en to referente a nuestra relación con et conocimiento, sino a las posiciones corporales que debemos adoptar inctuso en [os recreos, según seamos varones o mujeres. Así, se espera que los varones participen en juegos donde midan su vigor físico, que sean un tanto desordenados, sucios y desobedientes. Por eI contrario, de [as niñas se espera timpieza, silencio, putcritud, obediencia, y que en los recreos permanezcan en un costado diatogando o jugando a saltar. Si un niño juega con eltas, puede ser interpelado por sus pares como "maricón", y si una niña desea jugar at fútbot en el. recreo, posibtemente sea mirada como varonera". Aun cuando ta escuela no pueda ser pensada como [a institución que determina eI destino de nuestras etecciones y de nuestras vidas, no por etlo debemos sostayar que las proposiciones educativas, sus discursos, prácticas, permisos y prohibiciones, crean sen-

El juego

mirones, son figuras que son rechazadas por [a escueta, percibidos como sujetos corrompidos por e[ deseo sexual, por consiguiente, acusados de atterar et orden escotar [Foucautt, 2000: 34]. De atguna manera, [a escueta desptiega una especie de "cerco de inctusión
heterosexua t". Pero esas certezas que presentaba la escueta son desafiadas por

perversos, los adetantados, [os precoces, los manoseadores, los

"más adetante". ya que es en [a vida adutta y responsabte, entre las "cuatro paredes del matrimonio" donde se puede desptegar e[ sexo. ldentidad y sitencio parecerían ser las proposiciones centraies del discurso sexuaI escorar. Es por elto que los que se atreven a romper con et modelo de inocencia y pureza infantit, tos que expresan su sexuatidad divergente en forma visibte y púbtica, quedan marcados y son btanco de vigitancia y controI permanente. Los desviados, tos

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tidos, configuran nuestras percepciones

y [e dan contenido a

les, se constituye en un espacio comptejo y trabado. En raras oportunidades los atumnos/as pueden asumir sin culpa o vergüenza sus deseos, sobre todo si éstos son manifiestamente homo o
bisexuates.

truye un conocimiento sobre atgo desconocido. Ese conocimiento marginat está exctuido de [a estructura format deI currícuto, como ocurre con tantos otros saberes que son considerados marginales. Así, la institución educativa pasa a ser un sitio de des-conocimiento de saberes e individuos; aI no abrir eI juego que habir.ite a los sujetos a asumir su condición de bisexuates, homosexuates o transexua-

movimientos y espacios sociates, que producen otros saberes y conocimientos, como e[ feminismo, [a teoría gueer y los movimíentos [ésbicos y gays. Richard Johnson habta det croset como esé forma escondida y secreta de vivir [a sexuaLidad no hegemónica" fJohnson, 199óJ. Es en ese espacio de ocuttamiento y de secreto donde se organiza y cons_

tos nuevos

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nuestra historia personat, corporaI y sexuat. Somos sujetos escolarizados; por l'o tanto, de una u otra manera las marcas escotares permanecen en nuestro cuerpo, tanto las que vatoramos como
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aquettas que despreciamos.

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La escuela no sóto tiene [a misión de contribuir a constituir [a sexuatidad "norma[" -[a heterosexualidad- en tanto modeto atcanzabte, sino que a su vez debe suspender su ejercicio activo para

nuestra investigación, es que ta biotogía se presenta como un régimen de verdad y particutarmente como ta verdad sobre [a sexuatidad y et sexo' Desde esta perspectiva, [a sexuatidad aparece como un atributo inmodifícabte de un todo hegemónico, [o que se torna un discurso de poder esencialista y determinista: "ros varones" y "tas mujeres", con su correspondiente orientación heterosexuat.

Uno de tos aspectos que se evidencian en los testimonios de

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Pero [a sexuatidad, más que una esencia, supone prácticas, con-

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tenidos y significados que toman formas divergentes: homosexua[es, heterosexuates, bisexuates, transexuates o e[ modo que asume "vistas" en eI en eI travestismo. No obstante, estas formas no son ámbito escotar, así como son sostayadas en eI discurso. Por eso, más attá de los pensamientos personates que pueda tener cada uno, es irnprescindibte reftexionar acerca det discurso que se desptiega ante los alumnos, sobre los intereses que están tras eI control y [a regutación deI erotismo, a los efectos de superar eI reduccionismo bioLógico.2 Reduccionismo sexista y heteronormativo que se visualiza con claridad en eI siguiente testimonio brindado por una supervisora de educación f ísica:
Entrevistadora Según su experiertcia, ¿las alumnas son más o menos despiertas? ¿Más o menob resistentes? Supervisora: ¿Vos me decís en comparación a los hombres?
Entrevistadora : Po r ejem plo... Supervisora: Sí, son menos resrslentes y menas hábiles, por su propia contextura física. Pero en comparación con antes han meiorado, en comparación con ellas mismas han meiorado.

El discurso médico, qué define una determinada base biotógica en términos de dotación física fcontextura corporat, fuerza, attura, pesol y en términos de distinción de sexos Ihombre y mujerl, [o que condiciona eI ejercicio físico.

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E[ discurso deportivo profesionat, que se constituye como e[ parámetro desde eI cuaI se mide eI aprendizaje de [a educación
física escolar. Esté espacio es pensado como un ámbito de pedaa tos atumnos/as para un tipo y grado de competencia deportiva estabtecido por et discurso deportivo de atto rend¡miento. y desde esta óptica, se

gogización deportiva: se pretende preparar

parte de[ sustrato biotógico que define e[ discurso médico.
patabras de [a supervisora:

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Sí, ahora las chicas juegan mejor que antes cuando yo era joven. Son más serias. Se superaron a sí mismas. En general el aprendizaje de la educación física mejoró mucho.

En [a entrevista puede apreciarse [a determinación biotógica del cuerpo sobre [a posibitidad de participar y "ganar" en et
deporte.

0tro rasgo que se aprecia en [os testimonios es que [a enseñanza de [a educacién física está concebida como [a apticación de "estí-

LA CLASE DE EDUCACIóN TíSICN La pedagogía o ta didáctica de [a educación física se subordina dos tendencias:
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mutos", que servirían para exptotar las capacidades biotógicas y
nada por eI cuerpo "dado": [as chicas tienen cuerpo de chicas y es desde ese cuerpo "natura[" que van superándose. Un aspecto .que aparece en [a investigación -que también se retaciona con eI paradigma médico- es e[ de ta retación aparenteatcanzar determinado grado de ef icacia deportiva, siempre condicio(J

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2. La teoría queerya mencionada en este [ibro ofrece interesantes aportes para pensar La diversiáad sexual {véase Da Sitva, 2001}. En e[ émbito de La educación, esta ieoría p[antea la necesidad de pensar eL sentido mismo del currícuto, sus propias def iniciones hegemónicámente normatizadoras y mascutinizantes, así como sus pretensiones de gJbernar a [os sujetoS más aLtá de [as diferencias y [os espacios dofrde habitan. También se encuentra fuera deI currícu[o la diversidad de posibilidades erót¡cás, e[ desptiegue deI placer corporaL, de lantasías, ternuras, deseos y todo aquetto que hace a nueltras conductas más íntimas y persona[es. Para esta corriente, el abordaje de [as diferencias en general no forma parte de [as preocupaciones escola,et, poieI contrario, et dispositivo escotartiende hacia la uniformidad y homogenizbción de tas conductas, Los deseos y [os saberes.

mente indiscutibte entre salud y educación física. Los aspectos de [a satud que se nombran son los retacionados con e[ funcionamiento orgánico deI cuerpo: respiración, circutación y sistema nervioso. siempre et cuerpo aI que parece referirse es eI cuerpo biotógico o [a dimensión orgánica deI mismo. Y [a terminotogía médica se utiliza como argumento que estabtece diferenciaciones biotógicas entre los sexos.
En generaI puede decirse que eI concepto de género no es parte de las categorías que los entrevistados utitizan para comprender las

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situaciones escotares: no consideran [a diferencia entre ta subjetividad femenina y [a mascutina con respecto a [a actividad física, sino que las diferencias son expticadas refiriéndose a las características biotógicas propias de cada sexo, las que son vistas como naturates, tógicas e inmutables.
Entrevistador: ¿En qué considera que hay diferencias? Profesor: En Io fisiológico exclusivamente, en lo que es el desarrollo biológico, el chico a esta edad [séptimo gradol ya está muscularmente más desarrollado y más avanzado que |as chicas, es decir, así como en una etapa anterior Llegan primero las chicas, en esta etapa, a esta edad, ya los varones se desprenden..., o sea, desde el punto de vista biológico ya están identificados como varones, siendo físicamente un poco ya más fuertes que las chicas.

EI sedentarismo de la mujer es impresionante. Uno de los objetivos de nuestra escuela, de esta escuela, que planteamos cuando empezamos, es sacarlas del sedentarismo, hacerlas deportistas, útiles afuera de la escueLa, que eligieran juegos, que eligieran deportes, después del muestreo, y que se dedicaran a jugar afuera, en sus ratos libres.

Como vemos, el' patrón de comparación que es utitizado para evatuar a [as atumnas es et modelo mascutino. Es este esti[o de rendimiento y actuación eI que ofrece una medida de comparación frente a [a cua[ las atumnas se encuentran en un grado de inferioridad. Lo femenino, en tanto construcción sociat, queda atrapado entonces en una serie de categorías como susceptibil.idad, debitidad, fatta de fuerza y de resistencia. Así, e[ énfasis está puesto en et déficit de [o femenino frente aI modeto hegemónico, en [ugar de constituirto como un modelo con identidad propia. De hecho, aque-

EI cuerpo de [a mujer posee en eI discurso pedagógico un sustrato biológico que [a cotoca en un grado de inferioridad en compa-

ración con eI hombre. En los atributos deportivos enumerados -fuerza, vetocidad, capacidad de reflexión táctica, resistencia- ta mujer presenta un grado de inferioridad deportiva. La subjetividad femenina es caracterizada como pasiva, en ctara oposición a [a mascutina, que aparece como activa. Este par duatizado actividad/pasivídad tiene diversas connotaciones según cada entrevistado. Lo femenino-pasivo surge vincutado a[ sedentarismo, ta inhibición, o a [a intetectuatidad como forma compensatoria de lograr un menor esfuerzo. En los juegos compartidos, por ejempto, [a participación de las atumnas se ve condicionada por [a habititación y regutación que ejercen los varones en [a dinámica de juego, [o que imptica otra forma de pasividad.

ltas niñas que [ogran destacarse por su rendimiento deportivo, [o hacen a costa de 'ganarse" atributos típicamente mascutinos: e[ ser "guerreras", et ser ttamadas "varoncitos", etc. En varios fragmentos de [as entrevistas pueden apreciarse estas calificaciones:
Supervisora:
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como te dije antes el varón, tiene más resistencia, velo-

Entrevistador: ¿Y Ia mujer? Y... agarrá un libro de medicina.,., Ios cuerpos son distintos, Ia mujer tiene menos fuerza y resistencia. Porque la capacidad y la resistencia es dif erente. El varón tiene más f uerza y garra. 5i [tas mujeresl, son menos resistentes y menos hábiles, por su propia contextura

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En [a medida en que cuatquier relación de pasividad/actividad imptica una retación de sometimiento o subordinación, ser conscientes de los discursos imptícitos u ocuttos resutta fundamentaI para comenzar a desterrartos. En patabras de un profesor;

En [a medida en que se considera que eI rendimiento en eI juego de l'as mujeres es inferior aI de [os varones, se produce un rechazo

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ante [a posibitidad de estabtecer torneos mixtos. La competencia deportiva y e[ torneo sólo funcionan cuando et encuentro se reatiza entre equipos separados por sexo. Es decir, l'a desventaja deportiva que representa [a mujer no posibilita e[ juego entre equipos mixtos. Como contrapartida, cuando etobjetivo del juego no es [a competencia sino [a "diversión", [a existencia de equipos mixtos está permiti-

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da. Eso produce dos efectos "cotaterates": por un [ado, [a aparente

necesidad de imptementar mecanismos de compensación -por
ejempto, un regtamento adaptado- y, por otro, un mejoramiento en e[ rendimiento de las atumnas acompañado de una baja corretativa en e[ de los alumnos.

y no únicamente biotógico, cuya raíz se encuentra en las primeras interacciones que tos sujetos estabtecen con su entorno, afianzándose en [a famitia, [a escueta y [a sociedad". En eI discurso pedagógico acerca de [a enseñanza y eI aprendizaje de [a educación física en [a escueta que se desprende de [a investigación, confluyen dos campos discursivos: por un [ado, aparece fuertemente eI discurso de [a competencia deportiva de atto

Por otra parte, si La [égica escotar sostiene eI discurso deI
deporte profesionaI y su forma de organización, está estableciendo eI paradigma de [a competencia. Para constituir aI niño en atumno de educación física, por medio de tas prácticas escotares se [e enseña a adoptar determinadas actitudes corporates cuando juega "rescon compañeras [designadas gtobatmente como actitudes de peto"), que to conduzcan aI autocontrol de sus fuerzas [frente a una compañera un varón debe correr más lentamente, tirar más despacio, [anzar con menos fuerza, etc.], de modo de no provocarte daño.
Estas pautas transmiten [a imagen de tas niñas como seres débites y vutnerabtes, necesitados de protección. También se [e imponen ciertas regtas {como [a obtigación de pasar [a petota a una compañera, o eI vator dobte det goI convertido por una atumna), o se estimuta para que satga de su "egoísmo" y aprenda a compartir el juego con tos demás, aunque sean menos hábites. En esta [ó9ica escolar, a [a mujer se [a tlende a encapsutar en un espacio restringido -visto como ámbito de protección-, [o que [a vuetve más vutnerabte y dependiente de [as decisiones y conductas de sus compañeros varones.

rendimiento y, por et otro, e[ discurso médico que estabtece un determinante biotógico que condiciona e[ cuerpo en su desarrotto deportivo. En muchas entrevistas se considera aprendizaje de educación física at [ogro de cierto grado de competencia en et ejercicio deportivo. Así, ta enseñanza de [a educación física es vista como el entrenamiento individuat que conduce a ser comPetente y competitivo en eI ejercicio de los distintos deportes que ófrece [a escuela' Sibien [a escueta sostiene un discurso de iguatdad, existen prác' ticas de discriminación entre los géneros. Y elhecho de que [a perspectiva de género y sexo se encuentre poco anatizada en los estudios sóciales sobre ta educación f ísica, contribuye a naturatizar [a discri-

TRABAJAR EN Y CON LA DIFERENCIA Como ya hemos visto a [o [argo de [a exposición, en eI discurso escotar hay un estereotipo que detinea cómo son [as mujeres y qué es [o femenino: [a feminidad supone un estado de tranquitidad, equitibrio, deticadeza, finura y sumisión. Los profesores -aI menos los de educación física- continúan reforzando y reproduciendo ese esquema dominante de ta mascutinidad. Ruiz f 1992:7Bl da cuenta deI desempeño distinto de varones y

minación y a sitenciarta. Dentro de un modeto de educación fisica subordinado a ta tógica detdeporte de alto rendimiento o a un modeto médico-biol.ógico, [as diferencias serán centrates y et papeI de ta mujer y de las sexuatidades divergentes estará determinado por su constitución f ísica. Pero es posibl.e considerar [a educación física desde otra óptica, como un espacio y una práctica pedagógica dentro de una escueta orientada a darle a cada sujeto [a oportunidad de expresar su propio deseo en retación con su cuerpo, su subjetividad y en retación con e[ otro. Un modeto que no sóto piense [as categorías de [o femenino y [o masculino [y ta sexuatidad misma] como opuestos exctuyentes, únicos, cerrados, estáticos y predeterminados cuttural o biotógicamente. Un modeto necesario, dado que en una sociedad patriarcat,

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ta distinción femenino/mascutino suete ser funcionaI aI sometimiento de [o femenino por [o masculino, de [o pasivo por [o activo.
Un modeto que, a diferencia del actuat, conduzca hacia [a afirmación

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niñas, manifestando que "sus diferenqias en eI desarrotlo de tas habitidades motrices tienen un origen preferentemente ambiental

de una subjetividad femenina como sujeto independiente. En este sentido, et espacio de ta clase de educación física puede

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hacer una contribución, en [a medida en que sea un espacio de

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reconoc¡miento de [as diferencias y sea parte constitutiva del suje-

to en tanto sujeto del deseo. La ctase de educación física, como espacio privitegiado de trabajo sobre eI cuerpo, debe ser asumida
como una práctica importante en [a conformación de ta identidad y subjetividad de [os atumnos/as. Así, es un espacio en que se debe-

En eI tema que nos ocupa, muchas veces se escucha habtar de "toterancia". Pero [a etección misma del término denuncia [a visión que se tiene de [o "diferente". Se [o "totera", cuando en reatidad e[

otro ha de ser ptenamente aceptado e incorporado como to que es: diferente. En nombre de ta "toterancia", las culturas de las minorías
y [a diferencia no son verdaderamente incorporadas, sino meramen-

rán contrarrestar los estereotipos genéricos junto con su impronta histórica normatizadora, de modo de dar lugar a prácticas igualitarias que no respondan a [a imposición de identidades preconfiguradas. Si existe o no [a posibitidad de sumar a [a educación física en [a construcción de una escueta inctusiva y democrática, etto dependerá dettratamiento que se te dé a[ "otro" y a [o "otro". Habrá que ver

te "soportadas". Et discurso de [a toterancia no sóto es ambiguo; corre también e[ riesgo de transformarse en un pensamiento de conci[iación con et pasado, un discurso de ta desmemoria de [a opresión y ta negación, que se constituya como un conjunto de reftexiones desapasionadas, subestimadoras en reatidad de [o diferente. E[ reto para [a escueta y, en particutar, para ta educación física es sies posibte trabajar eny con [a diferencia. Esto implicaría trabajar sobre ta posibiLidad de que e[ otro pueda expresarse en todo momento taI cuaI es, en tanto cuerpo, en tanto identidad, en tanto diferente. Una educación, una escueta que apueste a recorrer un itinerario plurat, inctuyente, sin códigos inmodif icabtes y sin invisibil.idades.

de qué modo concebimos aI diferente: si [o entendemos como un sujeto, un iguat, que ha reatizado otras etecciones que deben ser respetadas y aseguradas o, por e[ contrario, si [o concebimos como e[ causante de mates y perturbaciones de diverso tipo. Ya en Sarmiento, quien encarna por excetencia eI discurso pedagógico, los otros llos gauchos, los indiosl eran concebidos como [a "barbarie". Más tarde, los anarquistas serán visualizados como e[ "mal.", y también los homosexuates fueron concebidos como un maI que acechaba principatmente en los cuartetes y [as escuetas, donde se reatizaba [a formación e instrucción de los ciudada nos.

Si tos homosexuates eran presentados como hombres feminiza-

dos y [as mujeres mascutinizadas como invertidas y enfermas, [a promesa educativa consistió en quitar [a patabra y el cuerpo det diferente, desvalorizando su cultura, sus vatores y sus perspectivas. Se construyó así un currícuto oficiat, legítimo y hegemónico, con contenidos básicos representativos de[ discurso heterosexuaI y mascutino
dominante, que sitenciaba a las minorías a través de mecanismos de exctusión y deslegitimación. En este sentido, pensar una historia del cuerpo escolarizado en [a Argentina supondría trabajar con [a historia de los/as "diferentes".
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Para finatizar, si una sociedad democrática tiene puestas sus esperanzas de integración en [a escueta, [a misma debe partir de [a base de no permitirse ningún tipo de discriminación, sea por pertenencia socia[, por cotor de piet, origen étnico o elección sexuat. La escueta debe ser compartida por todos/as por i9uat. E[ sexo, en tanto elección, constitución y diferencia, no puede convertirse en un factor [imitativo del desarrotlo deI atumnado. La tarea pendiente, sin embargo, no es nada sencitta, ya que antes de [a escueta, y junto con ésta, [a famitia, los medios de comunicación, eI saber médico y [as igtesias van marcando [o que es propio y aceptabte de las sexuatidades. Pero es deber de los docentes pensar en eI papet que [e cabe a [a educación en ta reproducción y transmisión de discursos estereotipadores y discriminatorios, para poder generar un espacio de inctusión y democracia
reates.

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Anatizar e[ sentido potítico deI discurso dominante positivista e higienicista y cómo éste fue mutando pero también permaneciendo en [a escueta en generaty en [a educación física en particutar, sería un primer paso en esta investigación.

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