LA EMPRESA (I

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1.- LA EMPRESA COMO UNIDAD ECONOMICA El concepto de empresa dentro de la realidad económica es un concepto complejo, no fácilmente definible. Algunas definiciones que se aproximan a la noción de empresa pueden ser: − “Empresa es el espacio socioeconómico dentro del cual se combinan económica y socialmente- los factores de la producción y queda limitada la posibilidad de ganancia o ahorro o pérdida.” − “Es un patrimonio organizado -económica y jurídicamente- para la producción.” − “Son organizaciones de capital y trabajo para la producción de bienes y servicios”. A modo de resumen, se puede concluir que la empresa es un conjunto de factores de producción coordinados con función de producir y fin último ligado íntimamente al sistema económico en el que está inmerso. Puede definirse, más concretamente, como el conjunto de actividades llevadas a cabo (emprendidas) por el empresario para la producción y el intercambio (distribución) de bienes y servicios con el objeto de obtener un beneficio máximo o cuando menos satisfactorio (suficiente). Así, para la realización de sus actividades la empresa necesita disponer de recursos con los que poder financiar la compra de los elementos productivos, pago de materias primas, de salarios, etc. necesarios para su proceso. Una parte de estos recursos son aportados por el empresario-promotor y sus socios en forma de capital propio; otra parte puede obtenerse en el mercado financiero en forma de créditos y el resto, probablemente la parte más importante, generada por las ventas o la actividad propia de la empresa, de modo que quede un remanente con el que se pueda remunerar convenientemente el capital propio y al propio empresario. De este modo, la empresa se constituye en la unidad económica básica, siendo en realidad algo más que un simple conjunto de bienes materiales, ya que conforma todo un sistema de coordinación central, una unidad de dirección y planificación. Unidad que, por otra parte, se encuentra inmersa y formando parte integrante de un sistema o entorno económico condicionante, del que depende en el desarrollo de su actividad productiva.

2.- CLASES DE EMPRESAS, POR SU PERSONALIDAD

Hay que establecer, de entrada, una división fundamental de las empresas: las que corresponden a personas físicas concretas y las que correponden a grupos de personas institucionalizados. 2.1 - Empresas individuales. Una empresa individual está formada por una persona física que, profesionalmente y en su propio nombre, realiza una actividad de mercado, es decir, organiza los elementos precisos para la producción de bienes o servicios para el mercado. La responsabilidad patrimonial del empresario individual comprende no sólo los bienes que están afectados al ejercicio de la actividad empresarial, sino también los que no lo están, lo cual implica que no hay distinción a efectos de responsabilidad entre su patrimonio mercantil y civil. En el tejido económico de un pais las empresas individuales son una parte sustancial que, por otra parte, representa el grado de iniciativa y capacidad de asumir riesgos de sus habitantes. Según datos recientes, en España hay aproximadamente 1,6 millones de empresas individuales que suponen cerca del 70% del total; aunque se considera deficitario, en comparación con otros paises, su número ya da una idea de la importancia que tienen en el conjunto de la economía y, muy particularmente, del empleo. 2.2 - Sociedades. Como concepto establecido por las leyes, una sociedad es al mismo tiempo un contrato, una forma legal típica de agrupación voluntaria de personas y una forma de empresa. Denominaremos contrato legal de sociedad aquel “por el cual dos o mas personas se obligan a poner en común dinero, bienes o industria (es decir, trabajo o servicios) con ánimo de partir entre si las ganancias” o por el que “se obligan a poner en fondo común bienes, industria o alguna de estas cosas para obtener lucro (beneficio para si mismo)”. Toda sociedad se basa en el reconocimiento de la personalidad jurídica que es la forma mas perfecta de organización. Se basa en la creación de un patrimonio propio, con su activo y su pasivo, separado del patrimonio de los socios. La administración y representación de este patrimonio la hacen unos administradores, que actúan en nombre de la sociedad, comprometiendo el patrimonio de esta. La sociedad tiene su propia nacionalidad, domicilio social y contabilidad, independientes todos ellos de los que posean sus socios. Por este motivo, la sociedad debe tener “capital propio” o “fondos propios” suficientes para atender por si misma al pago de sus acreedores, es decir, para asumir la responsabilidad patrimonial.

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Hay varios tipos de sociedades, reconocidos en las leyes mercantiles, que difieren en su forma de denominación, de administración y, sobre todo, en las responsabilidades de los socios por los hechos societarios. a) Sociedad colectiva. Es aquella en que dos o mas socios, utilizando una denominación subjetiva (razón social), desarrollan una actividad mercantil con ánimo de lucro, respondiendo todos ellos por las deudas sociales de forma ilimitada, solidaria entre si y subsidiaria con respecto al patrimonio social. Es una sociedad de trabajo o de colaboración en la gestión en la que pueden intervenir todos los socios, en tanto que sólo ostentan representación o tienen derecho al uso de la firma social los designados en la escritura. Se trata de una sociedad personal, ya que la persona del socio es elemento esencial, con las siguientes consecuencias: − La razón social incluirá el nombre de los socios; cuando no designe a todos, deberá añadir las palabras “y Compañía”. − No cabe transmitir la condición de socio sin el consentimiento de todos, ni siquiera por causa de muerte, salvo pacto expreso de continuación de la sociedad con los herederos o de subsistencia de la sociedad entre los sobrevivientes. − No es posible la sociedad unipersonal, ni originaria ni sobrevenida por acumulación de las participaciones en un socio único. − Es nula la adquisición por la sociedad de sus propias participaciones. − La actuación de la sociedad exige el consentimiento de todos los socios, si bien la doctrina ha admitido la posibilidad de pactar en ella un régimen de funcionamiento por acuerdos mayoritarios. − Se establece un régimen de prohibición de competencia para todos los socios, absoluta si es de género u objeto indeterminado, limitada al objeto social en caso de estar éste determinado; y siempre para los socios industriales (que aportan solo trabajo). Esto constituye un acuerdo restrictivo de la competencia, legal o “per se”. La administración de la sociedad puede conferirse en la escritura de constitución a un administrador (o varios) expresamente designados, de modo que los demás quedarán excluidos de ella y los administradores escriturados no pueden ser separados a no ser que la misma escritura prevea lo contrario. El socio industrial posee los mismos derechos (a intervenir en la gestión, a incluir su nombre en la razón social) y responsabilidad (ilimitada, solidaria); pero, salvo pacto en contrario, no participa en las pérdidas, y sí en las ganancias, pero en la porción del socio capitalista con menor participación en ellas. b) Sociedad comanditaria simple. Agrupa a uno o varios socios colectivos y a uno o varios socios comanditarios, asumiendo los primeros necesariamente la administración social, con responsabilidad ilimitada, solidaria entre sí y subsidiaria al patrimonio social y limitándose los segundos a participar en las
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ganancias y en las pérdidas sólo hasta el límite de la aportación prometida; pero si el socio comanditario interviene en la gestión social o consiente la inclusión de su nombre en la razón social, responderá como socio colectivo. A pesar de su carácter dual es un único contrato, posee personalidad jurídica y los caracteres de una sociedad personalista, que hemos examinado en la sociedad colectiva, incluso en relación con los socios comanditarios. Subsiste entre los socios colectivos, caso de desaparición de los comanditarios por cualquier causa; pero es indispensable al menos la presencia de un socio colectivo. En su constitución constarán las mismas circunstancias que en la colectiva y las especiales del socio o socios comanditarios. c) Sociedad comanditaria por acciones. Es una sociedad por acciones -en esencia, una sociedad anónima- pero con responsabilidad ilimitada, solidaria entre si y subsidiaria al patrimonio social de los accionistas administradores quienes, en este aspecto, adquieren la condición de “socios colectivos”. En consecuencia, existe un único capital social, dividido en acciones integrado por las aportaciones de todos los socios; una junta general que integra a todos los socios y que, en principio, tiene casi las mismas facultades que en la sociedad anónima: aprobación de cuentas anuales y de la gestión social, aplicación del resultado, exigencia de responsabilidad de los administradores “socios colectivos” y modificación de estatutos, fusión, escisión o disolución. Los accionistas que asumen la administración social y, con ella, la responsabilidad como si fueran socios colectivos, figurarán en los estatutos sociales; podrán incluir su nombre en la “razón social”, si la sociedad no opta por una denominación objetiva; y serán los únicos facultados para ser administradores, que responderán personalmente, como todo administrador, de la gestión social, hasta el momento en que se publique su cese en el Registro Mercantil y, además, como “socios colectivos” responderán ilimitada, solidaria y subsidiariamente, de las deudas sociales. Las modificaciones de los estatutos sociales consistentes en nombramientos de administradores, modificación del régimen de administración, cambio de objeto social o prórroga de la duración de la sociedad, exigen el consentimiento expreso de todos los socios colectivos. La sociedad se disuelve, además de por causas de toda sociedad anónima, por fallecimiento, cese, incapacitación o quiebra de todos los socios colectivos (por evidente paralización de su órgano de administración), salvo que en el plazo de 6 meses se incorpore algún socio colectivo o se transforme en otro tipo de sociedad. d) Sociedad anónima. El capital social estará dividido en acciones y se integrará por las aportaciones de los socios, quienes no responderán personalmente por las deudas sociales. La única responsabilidad de los socios es la de aportar el
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valor de emisión de sus acciones. Según la Ley de Sociedades Anónimas vigente (1989) el capital social será como mínimo de 10 millones de pesetas, totalmente suscrito y desembolsado, al menos, en un 25%. La sociedad anónima es, así, el prototipo de las sociedades de capital o capitalistas, porque en ellas las características personales del socio son irrelevantes, salvo que se incorporen a los estatutos sociales en forma de restricciones a la libre transmisibilidad de las acciones. Y es el prototipo de la sociedad por acciones, cuyo esquema se traslada al régimen de la sociedad comanditaria por acciones, salvo las peculiaridades que ésta impone. En algunas legislaciones se habla de “sociedad por acciones”, mas expresiva que “sociedad anónima”, que tan sólo significa que su denominación social, a diferencia de la razón social de las sociedades personalistas, no tiene que incorporar necesariamente el nombre de los socios. La sociedad anónima tiene una finalidad esencialmente lucrativa, aunque en ocasiones en la práctica puede ésta quedar en un segundo plano, dando mayor importancia a su capacidad de organización u otros fines, como ocurre en las constituidas con capital público, o en su amplia utilización en las nuevas instituciones del Mercado de Valores (sociedades rectoras de las bolsas, Sociedades y Agencias de Valores y Bolsa, el Servicio de Compensación y Liquidación de Valores). Los principios que rigen toda sociedad anónima (siendo en realidad aplicables a todas las sociedades de capital), son fundamentalmente: el fin de lucro y/o de patrimonio totalmente repartible; el deber de capitalización adecuada; la reserva de la iniciativa empresarial para la modificación, disolución y decisiones básicas en la organización corporativa y financiera, para los socios, en razón de y en la medida en que aportan capital; el deber de fidelidad entre los socios, ya que entre ellos subsiste la relación contractual directa de sociedad, además de los derechos que ejercen en los órganos sociales y frente a ellos; la igualdad de trato para todos los socios; la conservación de la empresa; el principio democrático o de mayoría en los órganos sociales y separación de competencias entre ellos; la administración de un patrimonio dinámico con rendición de cuentas “a posteriori”, sin límites previos presupuestarios y sin imposición de una política empresarial general a los administradores y, con carácter general, la libre transmisibilidad de las acciones. e) Sociedad de responsabilidad limitada. Es una sociedad mercantil, es decir, tiene necesariamente finalidad lucrativa, cualquiera que sea su objeto o actividad. Su capital social deberá estar determinado, no ser inferior a 500.000 pesetas, expresándose en esa moneda, y totalmente desembolsado. Estará dividido en participaciones iguales, acumulables e indivisibles, que no podrán incorporarse a títulos negociables (títulos valores) ni denominarse acciones. Los socios, que no excederán de cincuenta, no responden personalmente de las deudas sociales. Tendrán una denominación que podrá ser objetiva o subjetiva, es decir, integrada
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por los nombre de los socios, a la que se añadirá la indicación “sociedad de responsabilidad limitada” o “sociedad limitada”. Si la comparamos con la sociedad anónima, vemos que: − En principio, su régimen jurídico está pensado para una sociedad de menores dimensiones, lo que se recoge en el texto legal mediante el capital social mínimo (500.000 pesetas), notablemente inferior al de la sociedad anónima (10 millones). En cambio la ley ha suprimido el número máximo de socios (50) que establecía la legislación anterior, probablemente por las dificultades y problemas que entrañaba mantener ese límite. − Las participaciones sociales en que se divide el capital son distintas a las acciones de sociedad anónima. Todas las de una misma sociedad han de ser iguales, no admitiéndose distintas clases por el contenido de derechos, y no son negociables en bolsa, por lo que no pueden incorporarse o representarse materialmente mediante títulos valores ni mediante anotaciones en cuenta o registros informáticos.

3.- CLASES DE EMPRESA, SEGUN SU EMPRESARIO Esta clasificación atiende a la titularidad del capital social. Comprende los siguientes tres grandes grupos: privadas, públicas y cooperativas. a) Empresas privadas. En este tipo de empresas el capital es propiedad de particulares, conocidos como accionistas y socios en general. En ellas, naturalmente, predomina el interés privado. Es el tipo de empresa más común y, de un modo general, aplicable a todas las actividades; su objetivo económico se reduce a optimizar bajo restricciones el criterio de obtener el máximo beneficio y conseguir los fines de mercado propuestos. b) Empresas públicas. El capital de estas empresas, o su mayor parte, es propiedad del Estado o de los poderes públicos, en general.. Estas empresas se constituyen en nombre y defensa del interés general, por diversos motivos. En atención a esto pueden establecerse dos tipos: − Por un lado están las que pretenden enmendar las deficiencias del mercado, en aquellas áreas que no deberían estar sometidas a sus vaivenes (caso de las empresas productoras de bienes y servicios básicos que no podrían ser explotados en régimen de empresa privada) y las empresas que explotan actividades constitutivas de monopolios naturales. Estas empresas públicas se conocen como de no mercado. − Existe también otro grupo de empresas públicas que compiten directa o indirectamente con la empresa privada. Su nacimiento ha sido motivado por el
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hecho de suplir o estimular la empresa privada, de modo que se potencie el desarrollo de actividades intensivas de capital y/o tecnológicas; frenar o limitar la entrada en el país de multinacionales extranjeras; por motivaciones ideológicas; para resolver problemas a corto plazo, cuya solución no podía ser resuelta de otro modo, etc. Estas son empresas públicas de mercado. Por razones obvias, ambos tipos han de ser gestionados de manera muy diferente, teniendo que existir para las empresas de no mercado (por la falta de un marco de referencia objetivo es el mercado) un grado de intervención estatal mayor. Cuál es o debe ser el objetivo de la empresa pública ha sido siempre motivo de polémica, no siendo éste la obtención del máximo beneficio. Sus fines se identifican con los del sector público: eficiencia en la asignación de medios, estabilidad y pleno empleo, crecimiento económico y distribución de la renta. En cualquier caso, es necesario recordar que el principio de máximo beneficio, en cuanto a criterio de rentabilidad, no debe separarse nunca de la gestión de ninguna empresa, ya sea esta pública o privada; este principio, no obstante, está subordinado, en la empresa pública, a objetivos de orden superior diseñados por los instrumentadores de la política económica de cada país. Pueden establecerse las siguientes características de la empresa pública: − La mayoría de su capital social es de propiedad pública (el Estado u organismos autónomos, corporaciones locales, comunidades autónomas), o bien aun siendo minoritaria la parte de capital de titularidad por los poderes públicos, éstos ostentan la facultad de controlar las mismas, por algún precepto legal que les autorice. − Existencia de propósitos públicos que conviven con los propios del mercado, aunque subordinados los segundos a los primeros. Por esta razón una empresa pública puede ser eficiente aunque cierre los ejercicios con pérdidas, siempre y cuando éstas hayan sido las menores posibles y se hayan cumplido los objetivos por los cuales la empresa ha sido constituida. − Mayores restricciones con respecto a la empresa privada, ya que junto a las restricciones impuestas por los mercados, de orden competitivo, hay que añadir los que derivan de la intervención pública (utilización de una tecnología concreta, mantenimiento de cierto nivel de empleo, etc.), con vistas al cumplimiento de los fines primordiales de la empresa pública. c) Empresas cooperativas. También son llamadas empresas sociales y en ellas el capital es propiedad de los propios trabajadores. Este tipo de empresas pueden definirse como una comunidad de personas que se asocian libremente para realizar cometidos de contenido económico. Su fin último no es la obtención

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del máximo beneficio, sino la defensa y el aseguramiento de los intereses de sus miembros. Presentan las siguientes características principales: − Son democráticas, en el sentido de que las personas elegidas para dirigirlas han sido elegidas por los socios cooperativos bajo el principio de ‘un hombre, un voto’. − No existen socios capitalistas. El capital propio (fondo social) de la cooperativa se constituye a base las aportaciones de los propio trabajadores. − Rige en ellas el principio de puertas abiertas; el trabajador tiene libertad de elección de empresa, siempre que la misma le acepte. − Promueven la cooperación conciliadora frente a la lucha competitiva. − No existe el principio de máximo beneficio. La renta es renta social, al confundirse con la combinación de los factores productivos y la de asumir riesgos con la de los restantes factores productivos. La diversidad en este tipo de empresas es grande, según el sector de la actividad económica en el que operan (cooperativas agrícolas, industriales, de servicios). Asimismo puede hacerse una clasificación de ellas desde el desarrollo histórico de la cooperatividad: cooperativas de consumo y cooperativas de producción. Las cooperativas de consumo están formadas por usuarios o consumidores (en general, economías domésticas) con objeto de satisfacer sus necesidades personales al costo más bajo posible. Estas empresas compiten con los comerciantes o distribuidores, tanto mayoristas como minoristas, pudiendo incluso tener sus propias fábricas. Su demanda está prácticamente asegurada. En las cooperativas de producción los trabajadores asumen funciones empresariales, aportando el capital y tomando la iniciativa y responsabilidad del proceso productivo, compitiendo en los mercados como cualquier otra empresa. Su demanda no está asegurada, por lo que asumen un gran riesgo empresarial. Estas empresas tropiezan con numerosas dificultades, por las cuales se explica su limitado éxito: − Dificultades para reunir los capitales suficientes. En general, la actividad empresarial en sectores punta requiere de grandes inversiones, por lo que las cooperativas, salvo excepciones suelen situarse en sectores marginales de la economía. − Dificultades organizativas para mantener la disciplina, puesto que los puestos directores son elegidos por los propios compañeros. La asamblea general de trabajadores es el órgano soberano que elige al consejo obrero, la junta rectora o el consejo de administración. Cuando se estima que entre los propios socios no existe personal cualificado para la gerencia, se suele contratar personal externo. Aunque esta práctica puede parecer que va en contra de la propia filosofía del cooperativismo, es conveniente recordar que

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su base está en realidad en que son los propios trabajadores los que detentan el poder de la empresa. − La tentación existente en las cooperativas prósperas de introducir personal ajeno asalariado de destajar parte del trabajo a domicilio con objeto de aumentar los beneficios que se reparten entre los socios, lo que supone una desnaturalización de los principios del cooperativismo, siendo además una práctica que, a la larga, degrada la cooperativa y por lo tanto acaba destruyéndola.

4.- OBJETIVOS DE LA EMPRESA Definimos como objetivos de la empresa los fines hacia los que se dirigen sus actividades. Por supuesto los objetivos generales de las empresas pueden ser múltiples y como ejemplos se pueden poner los siguientes: − Obtener una cierta tasa de utilidades y rendimiento sobre la inversión. − Hacer hincapié en la investigación para tener posibilidad continua de productos patentados. − Promover la venta de acciones al público. − Distribuir productos en mercados extranjeros. − Asegurar precios competitivos. − Lograr una posición dominante en la industria. − Respetar los valores de la sociedad en que se opera. − Obtener el máximo beneficio para los socios. − Proporcionar beneficios de carácter social. Evidentemente, las preferencias a la hora de aplicar estos objetivos generales, variarán en función del tipo de empresa. El objetivo normal de toda empresa es conseguir el máximo beneficio; este principio es el marco de referencia que inspira el funcionamiento de la misma desde el momento de su nacimiento, si bien ha de ser matizado como ya se ha indicado en las secciones anteriores. Así, en las empresas públicas este principio sólo se utiliza en sentido técnico. Pero tampoco debe separarse de la gestión de ninguna empresa, puesto que está unido al principio de economicidad, que quiere decir que la consecución de unos objetivos ha de estar ligada a la minimización del sacrificio o coste. Otros objetivos de la empresa vienen marcados por su carácter social. Así, en la empresa pública, el máximo beneficio es un objetivo de menor importancia respecto a la función para la que fue creada: producción de bienes y servicios básicos, potenciación y control de sectores que son piedra angular en la economía
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de un país, pleno empleo, etc.. Estos beneficios de carácter social entroncan también con los objetivos de las empresas cooperativas, que tienen como finalidad primera salvaguardar los intereses de sus miembros o asociados. En las empresas públicas y cooperativas prima, respectivamente, el interés general y el comunal. Por otra parte, la teoría social sostiene que la responsabilidad de la empresa no se limita al cumplimiento del objetivo u objetivos económico-financieros, sino que además incluye objetivos de contenido social, en beneficio de los trabajadores y sus familias y la sociedad en general, y de la que el denominado balance social es su principal exponente.

5.- ORGANIZACION: ESCUELAS DE PENSAMIENTO Para la mayoría de los administradores prácticos el término organización implica una estructura intencional y formalizada de puestos; otra forma de explicar el concepto de organización sería: − La identificación y clasificación de las actividades requeridas. − Agrupamiento de las actividades necesarias para lograr los objetivos. Entre las escuelas de pensamiento principales podemos distinguir: a) Organización lineal. Es la considerada óptima por Henri Fayol y Max Weber. Es el tipo más antiguo y simple que se conoce; sus principios “unidad de mando y disciplina”. La autoridad y comunicación se origina en la cima de la pirámide y llega hasta los niveles más bajos. Los deberes y obligaciones aparecen claramente definidos. Cada jefe tiene a su cargo un número de personas, teniendo estas a su vez al suyo otro cierto número de ellas, en una suerte de estructura arbórea. Este tipo de organización se utiliza mucho en pequeñas y medianas empresas. Su inconveniente radica en la concentración de trabajo en los ocupantes de puestos más altos (obligados a conocer y ocuparse de todo, carecen del tiempo necesario para el diseño de estrategias y para la configuración de políticas empresariales). En las organizaciones de mayor tamaño se puede llegar a la burocratización y esclerosis de la propia empresa, pecando de una excesiva dependencia de la organización respecto a los altos directivos, cuya marcha puede causar a la empresa importantes perjuicios. b) Organización funcional. Ideada por F. W. Taylor, esta organización se caracteriza por introducir especialistas en los diferentes niveles, los cuales concentran su actividad en un tipo muy concreto de trabajo. Las diferentes funciones empresariales se encomiendan a los más preparados para realizarlas.
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Cada directivo es responsable ante sus jefes de las partes de trabajo que le competen. Los recursos y la autoridad están estructurados sobre la base de técnicas industriales o profesionales reconocidas, tales como producción, ventas, personal, etc. Su principal mérito se encuentra en que se obtiene las máximas ventajas funcionales, debido al conocimiento y experiencia en la materia de los distintos directivos. Pero, en cambio, el hecho de depender de varios jefes o supervisores complica la estructura y puede crear conflictos. Muy poco utilizada. c) Organización mixta (línea y staff). En este modelo se intenta aprovechar lo positivo de las organizaciones lineal y funcional. Las funciones de línea son aquellas que actúan directamente sobre el logro de los objetivos de la empresa. Por otra parte las funciones de staff son aquellas que ayudan al personal de línea del modo más eficaz para el logro de sus objetivos. Así podríamos decir que la autoridad de línea es aquella relación en la que un superior ejerce supervisión inmediata sobre un subordinado. Y la naturaleza de la relación de staff es de asesoramiento. Se dispone de un grupo de especialistas o asesores carentes de toda autoridad directa (staff). El jefe de staff sólo tiene autoridad sobre su propio equipo de trabajo. Su labor es de apoyo técnico o de asesoramiento, dando respuesta a los problemas que surjan, asesorando al directivo u otros jefes sobre el desempeño de las funciones en que son expertos. Pueden existir tantos staffs como niveles o jefes haya. El staff del presidente suele constar de un mayor número de técnicos, de formación más general y heterogénea. Según se llega a niveles más bajos, nos encontramos con grupos más reducidos y con una formación más especializada. Su inconveniente se reduce a los posibles conflictos que se pueden dar a la hora de tomar decisiones, entre la competencia técnica y la autoridad formal. Es el tipo de organización más utilizado, en medianas y grandes empresas. d) Organización por comités. En esta forma de organización las decisiones se toman en grupo, de forma colegiada. Esta opción tiene ciertas ventajas: − Una decisión colegiada, con la participación de varios miembros relevantes de la organización, viendo los pros y los contras que presenta, es menos subjetiva que una decisión individual.

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− Se asegura el cumplimiento de las decisiones por todos los participantes en las mismas. Como inconvenientes nos encontramos con: − Pérdida de tiempo, lo que puede hacer que llegue tarde la decisión adoptada. − Diluir la responsabilidad, en caso de resultados negativos de la decisión colegiada. − El dominio de un grupo, imponiendo su voluntad y creando suspicacias en el seno del comité. − Dificultad en llegar a la solución óptima por la voluntad de compromiso entre los miembros del comité. Este tipo de organización no suele encontrarse en la realidad, en estado puro, aunque si aparece combinada con la de “línea y staff”; y es rara la empresa que no tenga comités constituidos para ciertas funciones o tareas concretas, como el Comité de Riesgos de una entidad financiera encargado de aprobar o denegar los créditos solicitados. e) Organización matricial. Surgió debido a que ningún tipo de organización era capaz de recoger todas las interdependencias que operan, tanto vertical como horizontalmente, entre las diferentes partes de la empresa. En ella, la autoridad orientada hacia un proyecto concreto se sobrepone a las técnicas funcionales. Una empresa moderna en proceso de crecimiento y desarrollo, deberá adaptar sus estructuras a otras más nuevas, que complementen las anteriores, dando así respuesta a las dificultades y problemas que vayan surgiendo. Al utilizar una estructura matricial, se recurre a varios criterios de agrupación, a pesar de sacrificar la “unidad de mando”. Así, un investigador o jefe de proyecto puede pedir, usar y dirigir recursos de otra parte de la organización para conseguir los objetivos del proyecto. Algunos autores sugieren que la estructura “divisional” puede considerarse como una etapa intermedia antes de la transición final a una organización matricial. Cuando las grandes empresas industriales americanas se extendieron por los estados de la Unión y saltaron después a otros países, su estructura funcional se mostró incapaz de resolver los problemas. Por ello, en la búsqueda de nuevas fórmulas, se encontró la estructura de tipo divisional como solución. Cada división se encargaba de un producto o grupo de productos, y una sede central coordinaba las actividades de todas las divisiones. Los problemas de comunicación y las dificultades de coordinación, han hecho pensar en bases de agrupación simultánea, lo que significaría pasar a una estructura matricial, aunque hasta la fecha no hay ejemplos relevantes que ofrecer.
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En la sucinta enumeración de este capítulo hemos pretendido dar una visión de los distintos modelo que se han venido utilizando en la empresa aunque, como conclusión, hay que reconocer que ninguno, por general que sea, permite dar respuesta a todos los problemas que presenta una organización empresarial medianamente compleja, puesto que las empresas son sistemas sociales abiertos que interactúan continuamente con un medio ambiente cada vez más complejo y cambiante. Se apuntan, desde la década de los setenta, nuevos modelos para la solución de los problemas organizativos que esta sociedad ha creado: se tiende a la creación de equipos de expertos multidisciplinares, creados a propósito para cada problema concreto. De alguna manera, el principio de unidad de mando se dispersa o fragmenta, siendo los agentes de enlace el principal mecanismo de coordinación de estos nuevos sistemas; en tales grupos, existe cierta simbiosis entre expertos, directivos de línea y de staff. Una vez resuelto el problema, el equipo se disuelve, volviéndose a formar nuevos equipos para dar respuesta a nuevos problemas.

6.- ORGANIGRAMA Es la representación gráfica del sistema de autoridad formal o jerarquía de la organización. Es el esquema gráfico que expresa las relaciones de dependencia formal de las diferentes unidades y personas que integran la empresa. Además de la línea jerárquica, suelen recoger también las relaciones funcionales y colaterales, dependiendo del modelo o tipo de organización adoptado. Constituye siempre una representación simplificada de la estructura de la organización, desde un punto de vista estático. En páginas siguientes, se muestran los organigramas que corresponden a los distintos modelos de organización expuestos.

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a) Modelo de organización lineal:

Director General

Director comercial

Director de producción

Director financiero

Jefe de compras

Jefede ventas

Directorde fábrica A

Directorde fábrica B

Jefede créditos

Jefe de contabilidad

Compradores

Vendedores

Obreros

Obreros

Empleados

Empleados

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b) Modelo de organización funcional:

Presidente

Director general

Director del servicio de control de calidad

Ingeniero-Jefe del departamento de producción

Director del servicio de control de rendimientos

Obreros

Obreros

Obreros

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c) Modelo de organización mixta (línea y staff):

Presidente Staff General Director General

Director comercial

Director de producción

Director de los servicios administrativos

Staff de especialistas en produccion

Vendedores

Obreros

Empleados

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e) Modelo de organización matricial (el ejemplo propuesto se concreta para trabajos de ingeniería):

DIRECTOR DE INGENIERÍA

Jefe de diseño preliminar

Jefe de ingeniería mecánica

Jefe de ingeniería eléctrica

Jefe de ingeniería hidraúlica

Jefe de ingeniería metalúrgica

Director del proyecto A

Director del proyecto B

Director del proyecto C

Director del proyecto D

Septiembre, 1997

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