Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez.

El momento constitucional de la Unión Europea: Reflexiones al calor de la Sentencia del Tribunal Constitucional Federal Alemán de 30 de junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa.

Por Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez, estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de Coruña (España)

SUMARIO: I. Introducción, 1; II. Calificación de la naturaleza de la Unión Europea,2; III. Justificación de la categoría, 3; IV Conclusiones, 11; V.Bibliografía, 13.

I.-Introducción: Consideraciones generales y de las formas de organización: OOII, federación y confederación. La presente reflexión, trata de determinar cuál es la naturaleza efectiva de la Unión Europea como una Comunidad de Derecho que se encuentra a caballo entre la Federación y la Organización Internacional de integración –categorías que abordaremos sucintamente-. Configuraremos una categoría material propia de transición entre ambas aunque formalmente nos encontramos, y eso debe quedar suficientemente, claro en la segunda de ellas. Esta es una cuestión de candente actualidad en Europa y debería resultar así para el mundo por la injerencia específica que presentan las decisiones de uno de los bloques económicos más importantes del mundo sobre el resto de la globalidad. Al hilo de lo anterior, debemos esbozar las diferencias que distinguen a la federación y a la confederación. En primer lugar, se diferencian por el modo de llevar a cabo la modificación formal de su norma fundamental. Así pues, en la Confederación se requiere la unanimidad de sus miembros, mientras que en el Estado Federal basta con que sea aprobada con mayoría cualificada. En segundo lugar, se diferencian por la eficacia de las normas jurídicas emanadas por los órganos centrales para los ciudadanos. En este sentido, las normas confederales solamente podrán ser aplicadas a los ciudadanos cuando éstas hayan sido transformadas en Derecho interno por los órganos estatales; por el

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. contrario, las normas de un Estado federal serán directamente aplicables a los ciudadanos1. II.- Calificación de la naturaleza de la Unión Europea De lo anteriormente expuesto se puede concluir, por tanto, que la Unión Europea se configura como una realidad intermedia entre la Confederación arcaica y el Estado federal. Respecto de la Confederación arcaica se diferencia porque se encuentra en una fase de centralización mucho más avanzada. Actualmente los destinatarios de las normas dictadas por el poder central no son únicamente las autoridades de las colectividades confederadas, como ocurría en la estructura arcaica, sino también los ciudadanos Sin embargo, como hemos adelantado, también puede considerarse que la EU sea una organización internacional de integración; aserto el cual requiere definir la fina frontera que separa a la confederación y federación de la organización internacional de integración: ésta es tal que orbita en el ámbito de la soberanía y la jerarquía normativa, por lo cual la confederación y la federación se dotan de una Norma Fundamental y –sobre todo- suprema que presenta primacía frente a las constituciones de los Estados que la integran. De este modo, la Organización Internacional de integración opera por medio de una cesión de competencias de los Estados miembros a los órganos comunes (…) dichos órganos (quienes tienen la posibilidad) de pronunciarse por mayoría (y no por unanimidad como en las organizaciones tradicionales). Nos encontramos, pues, ante unas organizaciones que se sitúan entre las Organizaciones Internacionales clásicas y las estructuras federales – anteriormente comentadas- . La distribución de competencias que opera en su seno es tan profunda que no pueden equipararse absolutamente a las Organizaciones tradicionales, mientras que la retención de determinados poderes soberanos por sus Estados (…) impide que también puedan ser calificadas de Estados federales.2

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RUIPÉREZ, J.: La “Constitución europea” y la Teoría del Poder Constituyente , Biblioteca

Nueva, 2000 (pp. 44 a 46)
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DIEZ DE VELASCO M. Las Organizaciones Internacionales, Tecnos Madrid , 2010

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. De todo ello se infiere que la EU dista en un grado suficiente de la estructura Estatal y tiende al ámbito de las Organizaciones Internacionales sin la pérdida de su idiosincrasia derivada de una estructura de progresiva integración que evoluciona por etapas. Podemos hablar de una Organización Internacional líquida que ha ido adaptándose con el devenir de la realidad a mayores grados de integración desde sus inicios como organización puramente económica

hasta momentos como el actual, que podríamos calificarlo como: una situación organizacional con notas paraestatales de ejercicio centralizado de funciones soberanas. Sobre la anterior categorización debe predicarse a título preliminarmente indicativo que la Unión Europea formalmente se sustrae al régimen general de Derecho Internacional Público relativo a las Organizaciones Internacionales de Integración. El análisis que se efectúa es una exégesis acerca de la materialidad cuyo devenir ha sido más acelerado que la capacidad evolutiva de elementos positivo-formales.

III.- Justificación de la categoría

Esta categoría que hemos elaborado, debe encontrarse revestida de las máximas cautelas en su justificación. De este modo, se hace necesario, además del rigor científico que exige precisar los elementos que la respaldan, detallar con un pormenorizado análisis, si resulta posible, en el proceso de avance de la integración, cohonestar la garantía de las estructuras constitucionales y las políticas fundamentales de los Estados miembros soberanos, reconocidas por el art. 4.2, frase 1, TUE versión Lisboa.
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El contenido de garantía de las estructuras estatales que sirve como gran canal argumental de nuestro discurso pivotará sobre la SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL FEDERAL ALEMÁN DE 30 DE JUNIO DE 2009 SOBRE EL TRATADO DE LISBOA. La misma constituye, en palabras de CAMISÓN

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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL FEDERAL ALEMÁN (BVG), Sentencia de 30 de junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa; en adelante, SBVG.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. YAGÜE4 uno de los más significativos hitos en el Derecho Constitucional de la Unión Europea de los últimos tiempos, erigiéndose en una hoja de ruta constituyente de la Unión Europea. que La misma ha la
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aportado

las

precomprensiones

constituyentes

completan

jurisprudencia

constitucional Europea, como ya había indicado HÄBERLE , necesarias para la profundización en el proceso de integración comunitario, no sólo por la dimensión que el Estado Alemán y el peso específico que su Tribunal

Constitucional tiene el contexto de la Unión, sino por la especial significación de los fundamentos de dicha Sentencia, tanto que incluso ya se la ha llegado a considerar como el desencadenante de un nuevo paradigma en la filosofía del proceso de integración europeo.

Considerando primero.- Análisis formal Considerando la importancia de la formalidad a la hora de determinación de la realidad en el ámbito del Derecho Internacional, se puede comprobar cómo la EU se ha desprovisto de aquellos elementos que resultan intrínsecos a la organización federal o confederal; tal y como se detalla en la Sentencia del BVG: i. El Tratado de Lisboa abandona claramente el concepto de Constitución, “que consistía en derogar todos los tratados vigentes y sustituirlos por un texto único denominado "Constitución". Los Tratados son simplemente modificados, y el esquema conceptual subyacente a los Tratados reformados refleja la renuncia al concepto de Constitución. ii. Se descarta la terminología empleada habitualmente a nivel estatal. La expresión “Constitución” no se utiliza el “Ministro de asuntos exteriores” pasa a denominarse “Alto Representante para la política exterior y de seguridad “, y, asimismo,

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CAMISÓN YAGÜE J.A. The Judgment of Bundesverfassungsgericht on the Treaty of Lisbon . (2011) 5 HÄBERLE, P. El estado Constitucional Europeo. Cuestiones Constitucionales, nº 2 enerojunio 2000, pág. 88 y ss.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. iii. Las categorías “Ley” y “Ley marco” no se mantienen, al contrario que la de “Decisión”, con menor carga simbólica. El procedimiento de codecisión, por su parte, ve modificada su denominación por la de “procedimiento legislativo ordinario” y se distingue de un “procedimiento legislativo especial”. Los instrumentos jurídicos aprobados en un procedimiento legislativo se denominan “actos legislativos”. iv. Se omite la mención a los símbolos de la Unión Europea: bandera, himno, divisa, moneda y Día de Europa. v. El Tratado de Lisboa no fundamenta una estatalidad propia de la Unión Europea. Ni lo implica el reconocimiento de la personalidad jurídica de la Unión Europea ni tampoco la unión de Derecho comunitario y Derecho de la Unión. La referencia a las ciudadanas y ciudadanos de la Unión en el art. 14.2 TUE versión Lisboa acentúa su posición como sujeto de legitimación de la Unión Europea, sin que constituyan un pueblo europeo. vi. El derecho a revocar la vinculación contradice la tesis de la asunción de estatalidad por parte de la Unión Europea; la Unión Europea no tendría ninguna competencia para tomar medidas coercitivas o ejecutivas. vii. El Tratado evita cualquier acercamiento terminológico a la

estatalidad, y asimismo el reconocimiento de la personalidad jurídica de la Unión Europea no proporciona ningún indicio para ello.

Cdo. Segundo.- De la legitimidad democrática de la Unión

El Título II de la nueva versión del Tratado de la Unión Europea contiene “disposiciones sobre los principios democráticos”. Conforme a ello, el funcionamiento de la Unión Europea se basa en la democracia representativa (art. 10.1 TUE versión Lisboa), que se completa mediante elementos de la democracia participativa, asociativa y directa, en especial una iniciativa ciudadana (art. 11 TUE versión Lisboa). El principio de la democracia representativa hace referencia a dos vías de legitimación: al Parlamento Europeo como representación “directa” de los ciudadanos de la Unión, así

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. como a los Jefes de Estado y de Gobierno representados en el Consejo Europeo y a los miembros de los Gobiernos de los Estados miembros representados en el Consejo, “que serán democráticamente responsables, bien ante sus Parlamentos nacionales, bien ante sus ciudadanos” (art. 10.2 TUE versión Lisboa).

Aunque, ciertamente, el Tratado de Lisboa supone de modo efectivo un nuevo paso hacia la consolidación de procedimientos más democráticos para la Unión Europea y su funcionamiento, aún no puede decirse, al menos desde la perspectiva del Derecho Constitucional, que el déficit democrático de la Unión es algo del pasado. Este déficit democrático es puesto en evidencia por el BVG optando por una comprensión del futuro de la Unión Europea como potencialmente confederal6; establece así el Tribunal de Karlsruhe que las cámaras se erigen en elementos fundamentales y de centralidad en la integración europea a través de las cuales resulta posible una verdadera legitimación democrática del proceso de integración, siendo los cauces de

participación democrática real del pueblo alemán en los asuntos de la Unión Europea. En definitiva, se muta la concepción ontológica del modo de comprender el déficit democrático de la Unión, oponiendo a la concepción iusinternacionalista de las Instituciones Comunitarias de corte finalista 7 la idea de una Unión de Estados que esboza VON BOGDANDY8, en la cual aparece un déficit democrático intrínseco al estadio intermedio entre la Organización internacional y la organización de corte federalista que debe ser solventado para proceder hacia el momento constitucional al que, naturalmente, conduce el sendero emprendido.

Desde esta perspectiva, algunas voces hablan de un dominio del Gobierno de la Unión frente al Parlamento nacional, en lo que se refiere a la función
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Opción que legitima nuestra categorización puesto que, veladamente, se entiende que la Unión es una realidad a caballo entre el mundo confederal y la Organización internacional. 7 Esta concepción pivota sobre el savoir faire de las instituciones comunitarias, cuya pericia permite salvar este déficit. 8 Cfr. ARMIN VON BOGDANDY, JÜRGEN BAST (EDS.), HART PUBLISHING, VERLAG C.H. BECK The Federal Order of Competences. In: Principles of European Constitutional Law , Oxford, München (2010), 275-307. Y Principles of European Constitutional Law, Oxford, München 2010, 11-54.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. normativa en el nivel europeo. El recurrente en la SBVG detalla el mecanismo : Aquél podría contribuir, como parte del Consejo, a producir Derecho de alto rango, que desplazaría al Derecho aprobado por el Bundestag alemán. Con este "juego sobre la banda" el Gobierno federal podría eludir al Parlamento y aprobar normas a nivel europeo, para las que no conseguiría una mayoría en el Bundestag.

Este juego puede conllevar a que quienes tienen derecho a voto podrían alegar la relevancia constitucional del déficit de legitimación democrática de la Unión Europea a partir del mismo derecho que permite alegar frente al déficit de la democracia estatal interna en los ámbitos competenciales afectados por medio de la integración europea que resulta consecuencia, según el BVG, de la transferencia de derechos de soberanía, se trasladan al nivel europeo decisiones que afectan directamente a los ciudadanos. Partiendo del fundamento del principio democrático, considerado como un derecho subjetivo amparable, puede no carecer de sentido, cuando se transfieren derechos de soberanía a la Unión Europea, el que el poder soberano ejercido a nivel europeo también esté democráticamente legitimado . Debido ello a que el

pueblo, quien ha decidido dotarse de un techo constitucional bajo el que guarnecerse al calor de la democracia, exige que toda normativa inferior a la Fundamental que se les aplique permanezca legitimada por el principio democrático bajo el que fue creada.

La SBVG concluye tras un complejo corpus argumentativo que: No se habría dado tampoco una violación del principio de separación de poderes. Ni el Tratado de Lisboa cimenta una legislación ejecutiva del Gobierno Federal, ni establece nuevas posibilidades para lo que el recurrente llama “juego sobre la banda”. Precisamente se evitarán mejor semejantes comportamientos sobre la base de las nuevas disposiciones sobre la publicidad de las sesiones del Consejo y los fortalecidos derechos de control del Parlamento según el Protocolo de Subsidiariedad

Se fortalece así, como defiende el BVG, un Estado constitucional (que) se compromete con otros Estados que comparten el mismo fundamento de

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. valores de libertad y de igualdad de derechos y que, como él mismo, sitúan la dignidad de la persona y los principios de igual libertad personal en el centro del ordenamiento jurídico. Los Estados constitucionales democráticos sólo pueden incrementar su influencia conformadora sobre una sociedad cada vez más variable e interconectada por encima de cualquier frontera, a través de una coordinación razonable que salvaguarde tanto su interés particular como el interés común. Este aserto preconiza dos importantes cuestiones complementarias –ya preliminarmente mentadas-; en primera derivada, como desde la comprensión de la necesidad de un equilibrio pacífico de intereses y de la posibilidad de una organización común, se (…) consigue el nivel de posibilidades de acción que se requiere para poder crear de forma responsable las condiciones para una sociedad libre también en el futuro; abriendo así la vía al progreso integrador en un grado más cualificado. Sin embargo, en segunda derivada, establece el elemento de centralidad de este proceso en los Estados constitucionales.

Ello no resulta baladí cuando se comprueba, y así lo añade el recurrente, como el Bundestag a través de las disposiciones del Tratado de Lisboa pierde sus competencias de decisión sobre el empleo de las fuerzas armadas alemanas en el ámbito de las intervenciones en crisis europeas, dado que es el Consejo el que, de conformidad con el artículo 42.4 TUE versión Lisboa, decide sobre el “inicio de una misión”. Puesto que dicho acuerdo no tiene que ser adoptado de conformidad con las prescripciones constitucionales de los Estados miembros , se plantea la cuestión de si el representante del Gobierno nacional en el Consejo está obligado a, antes de que se celebre la correspondiente votación en el Consejo, recabar el consentimiento de su Parlamento. Resultará determinante el papel que juegue el uso de la fuerza en el ámbito internacional, elemento fundamental de la soberanía de un Estado; de este modo, si existe una cesión absoluta del uso de la fuerza a la Unión, aparecería un matiz muy cualificado de nota de estatalidad; sin embargo, si se precisa la consulta al Parlamento o se prevé reserva a la actuación, así como la posibilidad de actuación independiente del Estado soberano, la nota que prevalecerá será la de Organización Internacional.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. La Constituciones de los Estados Europeos permite al legislador precisamente una extensa transferencia de derechos de soberanía a la Unión Europea. Dicha habilitación queda no obstante supeditada al requisito de que en dicho proceso se preserve la estatalidad constitucional soberana sobre la base de un programa de integración acorde con el principio de atribución singular y restringida de competencias, y desde el respeto a la identidad constitucional de los Estados miembros, y que al mismo tiempo los Estados miembros no pierdan su capacidad de organización autónoma política y social de las condiciones de vida.

Incluso, un proceso de amplio alcance de progresiva autonomía de soberanía política para la Unión Europea, a través del reconocimiento de competencias cada vez más numerosas, y de una superación paulatina de las exigencias de unanimidad todavía existentes o de las todavía vigentes regulaciones de la igualdad entre Estados, solamente puede producirse desde la libertad de acción del pueblo autodeterminado. Tales avances en la integración deben, en razón de la Constitución, estar objetivamente limitados mediante el acto de transferencia y ser por principio revocables. Por dicho motivo –

independientemente del compromiso de carácter indefinido adquirido mediante los tratados–, la retirada del proceso de integración europea no puede impedirse por otros Estados miembros ni por el poder autónomo de la Unión. No se trata de una secesión, lo que sucedería en el caso de un tipo de estructura estatal como la federación o la confederación9

La Unión Europea trata de compensar el considerable exceso de federalización que persiste, en particular a través del fortalecimiento de los derechos orientados a la participación y a la transparencia tanto de los ciudadanos como de las asociaciones, como también a través del realce de los Parlamentos nacionales y de las regiones. El Tratado de Lisboa refuerza dichos contenidos de democracia participativa orientados a la participación en los procesos.

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TOMUSCHAT, “Secession and Self- Determination”, en: Kohen, Secession.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. Ciertamente, con este enfoque que adopta el Tratado de Lisboa, la Unión Europea recupera de nuevo el clásico principio de Derecho internacional de igualdad entre Estados – un Estado, un voto –. El nuevo elemento correctivo de la mayoría de la población añade, no obstante, otro sujeto de imputación, que consiste en los pueblos de los Estados miembros de la Unión, pero en referencia no a los ciudadanos de la Unión como sujetos de soberanía política, sino a los habitantes de los Estados miembros como expresión de la fuerza de representación del representante del Estado miembro en cuestión en el Consejo.

La construcción de la Unión Europea debe cumplir con los principios democráticos tanto en la forma y alcance de la transferencia de derechos de soberanía como también en la conformación organizativa y procedimental del poder de acción autónomo de la Unión. La integración europea no debe conducir ni a un vaciamiento del sistema de soberanía democrática ni del poder público supranacional en cuanto a tal puede incumplir principios democráticos fundamentales.

Cdo. Tercero.- Relativo a la modificación del tratado y su relación con la afectación a la soberanía.

El BVG detalla una de las innovaciones que introduce el Tratado de Lisboa con respecto a la modificación de los tratados; ello es, tal y como la sentencia expresa, el llamado procedimiento-pasarela (Brückenverfahren), un procedimiento de reforma del Tratado (…)Lisboa, para rechazar la reforma del Tratado propuesta por la Comisión, en el plazo de seis meses después de su comunicación, (art. 48.7 (3) TUE versión Lisboa; art. 81.3 (TFUE). El rechazo por parte de un parlamento nacional es suficiente para que se frustre la reforma del Tratado propuesta. Este precepto, lejos de lo que pueda semejar un fortalecimiento de la soberanía europea en la búsqueda de una legitimación total de las normas de Derecho Originario que se crean; implica una mejoría de las posiciones de los Parlamentos nacionales, quienes reafirman su autoridad soberana frente a las potestades de las instituciones de la Unión. Nuevamente

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. observamos la centralidad de las Cámaras que el BVG persigue en la hoja de ruta esbozada.

Cdo. Cuarto.- Del principio de primacía. En multitud de ocasiones se ha referido el principio de primacía como una de las características que determinan de forma sustancial el carácter tendencial a la soberanía e incluso materialmente Estatal de la Unión Europea. Este principio consiste en la superposición del Derecho comunitario sobre el nacional en las materias que ha existido una delegación expresa del Estado a la Unión Europea. Respecto a tal cuestión, en la sentencia que comentamos, el Constitucional alemán ha resuelto expresamente: La primacía de aplicación del Derecho de la Unión no otorga a la Unión ninguna estatalidad, sino que simplemente aclara el carácter de la Unión Europea como Comunidad de Derecho. La Declaración, que no forma parte de la parte normativa del Tratado, no modifica la situación jurídica previa y no conduce a una supraordenación del Derecho europeo sobre la Constitución nacional

Cdo. Quinto - Del Ius Puniendi La cuestión del Derecho Penal en la Europa resulta crucial en la determinación del carácter del momento constitucional que atraviesa la Unión – lo que constituye el objeto de nuestro estudio- puesto que la Unión en modo alguno tiene ejercicio de Ius puniendi, que resulta ser la potestad por antonomasia del Estado.

El Tratado de Lisboa en su título V considera Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia que abarca la cooperación en materia penal considerada en los Tratados de Niza y Ámsterdam. Sin embargo la cooperación en materia penal no supone alteración, menoscabo o rasgadura alguna sobre el Ius puniendi puesto que la misma no se proyecta sobre la sustancialidad de esta potestad sino sobre la modulación de la formalidad de que la misma se dota en la concreción normativa de las penas y los tipos delictivos.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. Ahora bien, en los últimos años hemos advertido como la Unión si ha tenido un papel fundamental que se ha proyectado sobre la definición de los tipos penales, no con carácter originario, si no complementándolo a través de la normativa administrativa a la que se remite, en multitud de ocasiones, la norma penal para la definición del tipo. Ello, en puridad no supone una intromisión sobre el Ius puniendi; sin embargo existe una manifestación de Ius puniendi impropia, distinta de la penal en la cual sí la Unión ha tenido un papel fundamental en la definición de los tipos: Los tipos pertenecientes al régimen sancionador- administrativo. Esta potestad de la administración no deja de ser, y así lo ha afirmado el Tribunal Supremo Español en Sentencia de 12 de Febrero de 1986, análoga a la penal. Advertimos, de este modo, una de las más significativas notas de ejercicio centralizado – en las instituciones comunitarias- de potestades naturalmente pertenecientes a los Estados, lo que resulta conciliable, plausible y conforme a la definición que hemos elevado sobre la unión ab initio.

Como resultado de ello, debe revestirse de las máximas garantías de legitimación democrática todo procedimiento de creación de normas que afecten de modo propio o, especialmente, impropio al punición de los Estados. las potestades de

IV.- Conclusiones Podemos por todo ello elevar a definitivo al menos en el día de hoy, situados ante una hoja de ruta hacia la integración, el concepto con el que describíamos el estado constitucional que atraviesa la Unión Europea en este escrito: Situación organizacional con notas paraestatales de ejercicio centralizado de funciones soberanas. Esta situación, en ausencia de un poder constituyente propio la labor constitucional en Europa está siendo elaborada por un Constituyente material integrado por sujetos constituyentes impropios entre los que se encuentran los Tribunales Constitucionales de los Estados miembros, ocupando un lugar destacado entre ellos el Tribunal Constitucional Federal Alemán. En la Sentencia de junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa del Bundesverfassungsgericht se contienen una serie de precomprensiones

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. constituyentes que constituyen la aportación de la doctrina germana como sujeto constitucional impropio al proceso de integración europea. Son fundamentalmente tres las precomprensiones constituyentes más destacadas que nos ofrece la Sentencia. En primer lugar, la necesidad de establecer una Unión Europea verdaderamente democrática; en segundo

lugar, que la integración se lleve a cabo sobre la base de un modelo federal (para el cual partiremos del estadio que se ha evaluado y conceptualizado en este trabajo); y en tercer lugar, que la Unión Europea debe asumir también como propio el principio del Estado social. Finalmente, incorporamos a este discurso: No tengamos miedo a las palabras: necesitaremos avanzar hacia una federación de Naciones-Estado. Este es nuestro horizonte político. Eso es lo que debe guiar nuestro trabajo en los años por venir", dijo en su alocución anual sobre "el estado de la Unión". "Una federación democrática de Estados nacionales que pueda abordar nuestros problemas comunes, compartiendo la soberanía de una forma en que cada país y sus ciudadanos estén mejor equipados para controlar su propio destino", dijo DURAO BARROSO.

Grupo Temis-LCG: Susana Montes Vázquez y Manuel Díaz Pérez. V.- BIBLIOGRAFÍA.

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ARMIN VON BOGDANDY, JÜRGEN BAST (EDS.), HART PUBLISHING, VERLAG C.H. BECK: The Federal Order of Competences. In: Principles of European Constitutional La , Oxford, München (2010), 275-307. Y Principles of European Constitutional Law, Oxford, München (2010),pp. 11-54.

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CAMISÓN YAGÜE J.A. The Judgment of Bundesverfassungsgericht on the Treaty of Lisbon. (2011)

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DIEZ DE VELASCO M. Las Organizaciones Internacionales, Tecnos Madrid , 2010

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HÄBERLE,

P.

El

estado

Constitucional

Europeo.

Cuestiones

Constitucionales, nº 2 enero-junio (2000), pp. 88 y ss. RUIPÉREZ, J.: La “Constitución europea” y la Teoría del Poder Constituyente, Biblioteca Nueva, (2000), pp. 44 a 46 Sentencia del Tribunal Constitucional Federal Alemán de 30 de junio de 2009 sobre el Tratado de Lisboa. TOMUSCHAT, Secession. Secession and SelfDetermination, en: Kohen,