CUARESMA

Hermanos de la Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina

E I

XPOSICIÓN

DE RODILLAS

El sacerdote revestido expone el Santísimo Sacramento y lo inciensa, mientras se entona el Pange lingua u otro canto.
NVOCACIONES A JESÚS EN SU PASIÓN.

Nos encontramos en las vísperas de la gran semana de la fe cristiana en la que conmemoramos la pasión, muerte y resurrección del Señor. La cuaresma ha debido ser para nosotros un tiempo de encuentro con el Señor, de poner nuestra vida en su presencia y de dejarnos transformar por su gracia. En esta noche, delante de Jesús –presente en la Sagrada Hostia- queremos adorarle por su infinita misericordia que no se cansa de perdonarnos y darle gracias por estar siempre llamándonos hacia sí, por darnos la oportunidad de volvernos a él. El recuerdo de su pasión ha de llevarnos al reconocimiento de nuestros pecados y a la conversión. TODO LO HA SUFRIDO POR MÍ.
(breve silencio)

Jesús pobre y abatido, R/. Ten piedad de mí, Señor Jesús no conocido y menospreciado, Jesús aborrecido, calumniado y perseguido, Jesús dejado de los hombres y del demonio tentado, ten piedad de mí, Señor Jesús entregado y vendido por vil precio, Jesús blasfemado, acusado y condenado injustamente, Jesús vestido de un hábito de oprobios y afrentas, Jesús abofeteado y burlado, Jesús arrastrado con una soga al cuello, Jesús tenido por loco y endemoniado, Jesús azotado hasta derramar sangre, Jesús pospuesto a Barrabás, Jesús despojado de todas sus vestiduras con infamia,

Jesús coronado de espinas y saludado por burla, Jesús cargado con la cruz de mis pecados, Jesús triste hasta la muerte, Jesús consumido de dolores, de injurias y de humillaciones, Jesús afrentado, escupido, ultrajado y escarnecido, Jesús pendiente de un madero infame entre dos ladrones, Jesús aniquilado y sin honra para con los hombres, Canto Penitencial
Oh, rostro ensangrentado, de Cristo, es Señor, Cabeza circundada de afrenta y de dolor. Contritos contemplamos tu pena y tu aflicción. Acoge nuestro llanto, oh Cristo Salvador. Tú pagas por las culpas del hombre pecador. Clavado en el madero, nos das la salvación. Tu sangre nos redime, tu amor nos da el perdón. Acoge nuestro llanto, oh Cristo Salvador. Extiende por el mundo tu reino de bondad. Las puertas del abismo no prevalecerán. Seamos los creyentes testigos de tu amor. Acoge nuestro llanto, oh Cristo Salvado

T

IEMPO DE MEDITACIÓN

SENTADOS

ectura del Evangelio según san Lucas 7, 36-50 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.»

Él le dijo: «Has juzgado bien.» Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.» Palabra de Dios.
PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN (Cfr. Comentario de San Gregorio Magno)
(a desarrollar por el director, en este momento se pueden intercalar cantos o antífonas apropiadas)

Esta mujer conocía las manchas de su mala vida y corrió a lavarlas a la fuente de la misericordia, sin avergonzarse de que estaban presentes los invitados. Con los ojos había apetecido las cosas de la tierra, pero ahora lloraba con los mismos en señal de penitencia. Con sus cabellos que antes había adornado para engalanar su rostro, ahora enjugaba las lágrimas. Con la boca había hablado palabras de vanidad, pero ahora, besando los pies del Señor, consagra sus labios a besar sus plantas. Había usado los perfumes para dar buen olor a su cuerpo, pero esto, que hasta aquí había empleado en la inmodestia, lo ofrecía ahora al Señor de una manera laudable. Todo lo que había tenido para su propia complacencia ahora lo ofrece en holocausto. Todos sus crímenes los convirtió en otras tantas virtudes, para consagrarse exclusivamente al Señor por medio de la penitencia, tanto como se había separado de El por la culpa. Es necesario, pues, que cuando tratemos con los pecadores, nos compadezcamos antes de su triste situación. Porque también nosotros, o habremos caído en los mismos pecados, o podremos caer. Conviene distinguir con cuidado entre los vicios, que debemos aborrecer, y las personas, de quienes debemos compadecernos. "Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simeón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa, no me diste agua para los pies; mas ésta, con sus lágrimas, ha regado mis pies".

PRECES SACERDOTALES
DE RODILLAS

A nuestro Santísimo Padre el Papa, R/. Dale, Señor, tu corazón de Buen Pastor. A los Obispos, R/. Dales la plenitud de tu Espíritu y hazlos fieles a tu Evangelio. A los Sacerdotes, R/. Dales amor a su sacerdocio y fidelidad hasta la muerte. A los Párrocos, R/. Concédeles ejercer su ministerio con amor, humildad y actitud de servicio. A los confesores y directores espirituales, R/. Infúndeles tu Espíritu y dales tu celo ardiente por la salvación de los hombres. A los misioneros, que lleven tu palabra a los que no te conocen R/. Y su vida sea el mejor testimonio de lo que predican. A los que trabajan con los pobres y los jóvenes, con los presos y los enfermos,

R/. Asístelos en su apostolado y dales fortaleza y constancia. A los sacerdotes pobres, R/. Llénalos de Ti, Señor. A los sacerdotes en crisis, R/. Sostenlos en la lucha y muéstrales tu camino. A los sacerdotes calumniados y perseguidos, R/. Dales mansedumbre y un corazón capaz de perdonar. A los sacerdotes enfermos y ancianos, R/. Ilumina su vida con tu presencia y dales tu paz. A los Sacerdotes que sienten el peso de su soledad, R/. Déjalos en el corazón de tu Madre, Señor. A todos tus sacerdotes, R/. Infúndeles tu Espíritu para que se transformen en Ti. A todos los hijos de la Iglesia; R/. Dales un espíritu de conversión. A mí, pobre pecador R/. Mírame con misericordia y amor.

OREMOS Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria del Padre, te rogamos por todos los Sacerdotes, llénalos de fe, de celo y de amor. Tú que quieres que todos los hombres se salven, y lleguen al conocimiento de la verdad y sean uno como tú eres uno. Te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores.

B

ENDICIÓN Y RESERVA

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