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Bertrand Russell, un matemático/filósofo nacido en 1878 en Gales, tiene un peculiar libro lleno de optimismo, que a pesar del

prefacio de la tercera edición donde suena un hombre totalmente vacío de esperanzas donde llama “Optimista” a aquel que crea que la situación del mundo pueda mejorar, es aceptable pues el libro “Los caminos de la libertad”, el libro a tratar en esta publicación, fue terminado en 1918 acabando la denominada “Gran Guerra” en la cual el mundo entero esperaba que al terminar dicha guerra, empezaría una gran mejora en el mundo y se conocería la paz. Pero el prefacio antes mencionado fue escrito en 1948, tres años después del término de la Segunda Guerra Mundial y comienzos de lo que parecía una Tercer Guerra, donde la esperanza de la mayoría venía hacia abajo. El matemático, encarcelado apenas 1 año después de la publicación de “Los caminos de la libertad”, por aconsejar sobre como se podía evitar el servicio militar al estar en contra de la participación inglesa en la guerra, comienza la introducción diciendo que todos los sistemas políticos filosóficos comienzan con “La República” de Platón. Y todos comienzan a partir de ella a crear nuevos sistemas que ven por una mejoría en la vida de los demás seres humanos, no simplemente en la suya, esto último para Bertrand es algo no aceptable, pues son como animales plenamente instintivos que solo buscan su placer momentáneo y buscan colocarse en los altos estándares de una sociedad. En cambio aquellos que toman el riesgo de pensar y de actuar en pro de una sociedad equitativa son aquellas personas que realmente valen la pena. Son aquellas personas que luchan no por ellos, si no por todos, los que se dedican a pensar y a hacer algunas obras que parecerían utópicas para un presente pero que en un futuro velarán por el bien de la humanidad en general. Aquellos que no buscan la satisfacción personal, si no los que buscan la satisfacción de la humanidad, son aquellos que sufren la miseria, los que terminan en la cárcel o desterrados por permanecer siempre fieles a sus ideas. Marx, exiliado de su natal Prusia y también de Francia y otros países sufrió como lo relata Bertrand y el siguiente capítulo dedicado al “marxismo” enuncia las principales teorías del Manifiesto comunista y luego cita los ejemplos del capítulo 1 del Capital de Marx, donde se siente el odio total de Marx hacia el sistema capitalista y donde se podría decir Marx busca enardecer sus lectores obreros. Pero al final comienza a leerse a un Bertrand Russell que no apoya al comunismo y lo ataca desde el sindicalismo y se pregunta: ¿Realmente es deseable el socialismo? Y luego enuncia que las leyes impuestas por Marx no son exactas, porque mientras avanza el tiempo Bertrand enuncia la creación de una especie clase media, donde el obrero es un pequeño capitalista y en contra de lo que dice Marx los capitalistas no empiezan a reducirse en número, si no que empiezan a crecer. Comienza poco después a darle entrada a Bakunin, contemporáneo y gran opositor de Marx, un intelectual del Anarquismo, teoría a la cual le toca la revisión inmediatamente después del Socialismo marxista. Bakunin, el gran odiado de Marx, también fue exiliado varias veces hasta de Francia y condenado a muerte dos veces, no podía permanecer mucho tiempo en ningún sitio porque siempre causaba odio del gobierno opresor del lugar donde estuviera, fue liberado bajo condición en Siberia después de su segunda condena a muerte, donde logró escapar a Japón y llegó a América para llegar a Inglaterra donde siguió buscando hacer validas sus ideas y donde también siguió recibiendo ataques constantes de Marx. Él acusa a Marx de patriota alemán y de burgués

Pero en el Anarquismo esto no sería así. pasa a una no tan afamada doctrina política denominada “Sindicalismo” la cual utiliza métodos como el sabotaje cuando las huelgas son imposibles. Terminados los exámenes al Socialismo marxista y la Anarquía comunista. aunque según él desaparece en Europa después de la Gran Guerra. Pero lo resuelve a la manera de Kropotkin denunciando que el trabajo actualmente es tedioso porque no se puede prácticamente vivir de él y además son muchas las horas que se tiene que hacer. el sabotaje. Además de que habría una especie de repulsión de la sociedad a cualquiera que se entregue a la holgazanería. Pero no hay una eliminación total de toda forma de gobierno. llamada “Los problemas del porvenir” lo primero en plantearse es la problemática del trabajo y se centra la mayor parte del tiempo en el Anarquismo. donde todo obrero esté en huelga y se cancele por ende el sistema capitalista. pues realmente es la más conflictiva teoría en base a como sin una autoridad y sin un miedo podrás hacer a alguien trabajar. va de cosas totalmente pequeñas como explicarle al consumidor la verdad de los productos o seguir al pie de la letra reglamentos para que la producción sea escasa y costosa. Para Russell éste es el sistema mejor puesto. El más importante método del Sindicalismo es la huelga. pero para el Sindicalismo resulta que es la forma de intentar emancipar al trabajador y destruir todo tipo de sistema de patrono y obrero. hasta el. Aquí acaba la primer parte del libro de Russell que es el recorrido histórico de los 3 grandes sistemas que el planteó.vanidoso. Pero aunque sea acerca mucho al Anarquismo el Sindicalismo propone algo parecido a jefes gremiales elegidos por los obreros. sabotaje de la maquinaria o de la empresa en general. mientras seguía pronunciando el miedo constante que debía provocarnos el hecho de que un estado comunista pudiera contagiarse de lo tirano del capitalista y regresar a un estado de opresión. En la segunda parte. . Para así poder imponer este nuevo régimen tan poco popular. según lo describe Bertrand. valga la redundancia. pues se reducirían las horas de trabajo y se haría de él algo agradable y necesario para cuidar la salud mental y corporal. El sindicalista busca una huelga general. que generalmente intenta perfeccionar el funcionamiento de las industrias. por el bien de unos pocos.