Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta

REFORMULAN IMPUTACIÓN - REQUIEREN INSTRUCCIÓN DEL SUMARIO

Señor juez: JORGE EDUARDO AUAT, Fiscal General a cargo de la Unidad Fiscal de coordinación y seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el terrorismo de estado de la Procuración General de la Nación, JAVIER AUGUSTO DE LUCA, Fiscal General ante la Cámara Nacional de Casación Penal, y HORACIO JUAN AZZOLIN, Fiscal de la Procuración General de la Nación, utilizando la facultad que nos otorga la resolución M.P. n° 66/10 de intervenir en forma conjunta o alternada en causas por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el último gobierno de facto, en cualquier jurisdicción del país sin distinción de instancias, y la que le otorga al último de los nombrados la resolución P.G.N. n° 48/11 de intervenir especialmente en las causas de la jurisdicción Salta que aborden la temática antes mencionada nos presentamos en los autos nº 411/09 caratulados “Lona, Ricardo s/prevaricato (act. relativas del expte. n° 764/08 J.F. 1 ‘Ragone’)” del registro del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4, y decimos: 1. Objeto. De acuerdo con el estado actual de la causa, en función de las últimas decisiones de la Cámara Nacional de Casación Penal a las que se hará referencia más adelante, venimos formalmente a requerir la instrucción del sumario en los términos de los arts. 120 de la Constitución Nacional y 5, 180, 188 y concordantes del Código Procesal Penal, y solicitamos desde ahora se convoque al imputado Ricardo Lona a estas actuaciones.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta A los fines de asegurar el pleno ejercicio del derecho de defensa en juicio, para evitar sorpresas al imputado y para observar de manera escrupulosa el principio de congruencia, ponemos de manifiesto que esta requisitoria no se circunscribe o limita a los hechos (y calificaciones legales penales a que esos hechos dan lugar) que han constituido el objeto procesal de estas actuaciones hasta aquí, sino que solicitaremos en este acto que ese objeto sea ampliado a una mirada más abarcativa de la intervención que le pudo haber cabido a Lona y demás personas en el homicidio de Ragone. En pocas palabras, de la investigación, quizás surja la evidencia que impida seguir viendo a Lona como una persona que tuvo una intervención después del hecho, y deba ser considerado como un partícipe de él (según el grado de esa participación que finalmente se determine, arts. 45 a 48 del Código Penal). Y esta consideración es mandatoria para nosotros, debido a la exigencia internacional y constitucional de investigar, descubrir todos los hechos, y enjuiciar y castigar a todos los responsables de ellos, en casos de delitos de lesa humanidad cometidos desde el terrorismo de Estado (arts. 8.1., 25 y cctes. C.A.S.D.H.) Por dicha razón, no puede prevalecer una distinción de derecho común nacional por sobre las categorías del derecho internacional, recibido por nuestra constitución desde siempre, de una manera operativa (art. 118 CN). 2. Antecedentes del caso. Antes de ingresar en el fondo de la cuestión, consideramos necesario relatar brevemente las diversas alternativas que llevaron a la formación de esta causa y, por último, a la necesidad de realizar esta presentación. Así las cosas, conviene recordar que ante el Juzgado Federal n° 1 de Salta se radicó la causa n° 87.078/76 iniciada el 11 de marzo de 1976 a raíz del secuestro y posterior desaparición de Miguel Ragone, la muerte de Santiago Catalino

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Arredes y la agresión de la que fuera víctima Margarita Martínez de Leal (ver acta inicial del sumario, de fs. 1/2 y 6/7)1 La investigación de esos hechos estuvo a cargo del por entonces juez federal de Salta, Ricardo Lona, quien recibió el sumario de prevención realizado por la Policía de la Provincia de Salta el 19 de mayo de 1976 (fs. 277 y 308) y, tras conferir una vista al fiscal federal Víctor Nicolás Massafra (fs. 277vta./278 y 309/310) resolvió, el 31 de mayo de 1976, sobreseer provisionalmente la causa hasta tanto sean habidos el o los autores del hecho (fs. 279 y 311) Diez años después, en agosto de 1986, el por entonces juez federal Ricardo Lona decidió agregar sin más (fs. 289 vta.) 2 la denuncia realizada por el representante de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de la Nación aportando la información recogida por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que daba cuenta de la presunta participación en el hecho de funcionarios militares y policiales (fs. 283/289 y 316/322, ver específicamente fs. 285 y 318) Luego, en octubre de ese mismo año, el ex juez recabó a la justicia provincial información relativa a una causa en la que se habría mencionado a uno de los presuntos autores del hecho (fs. 290 y 323)3 y, tras recibir algunas declaraciones

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En cursiva, de aquí en adelante, se citan las fojas de la presente causa. Esto es así, porque pese a que este legajo está basado en la investigación original, no contiene copias íntegras de aquélla y, además, su foliatura fue modificada. De esta forma se utilizará, en la cita de fojas, la numeración de la investigación original y se mencionará, cuando sea posible, la numeración de esta causa en letra cursiva. Ello, sin perjuicio que se habría ordenado obtener más copias del expediente (ver fs. 575 y 586 de la presente). Se deja constancia igualmente que en la Cámara Nacional de Casación Penal, en función de los recursos que se mencionarán seguidamente, se cuenta con un juego de copias de la causa que puede ser aprovechado para más adelante. 2 Expresamente se proveyó “Agréguese”, de puño y letra. 3 Ante un juzgado de instrucción de la localidad salteña de Metán tramitaba, desde 1977, una causa por el homicidio de dos personas en la que terminaron imputados algunos policías de la zona. Ese mismo año, durante una audiencia que se realizaba en el juzgado se presentó Juan Carlos Grande (militar de carrera y por entonces sub jefe de la policía salteña) quien habría tenido con una conversación con el juez de la causa y luego con el abogado de la familia de las víctimas, informando que no podía avanzarse más en la encuesta porque uno de los policías imputados había participado en el secuestro de Miguel Ragone. La causa en cuestión, conocida vulgarmente como la de los “Arbolitos” tramita actualmente ante el Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2 bajo el n° 872/07.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta testimoniales, se excusó de intervenir en la causa por enemistad con uno de los presuntos imputados4, lo que ocurrió el 17 de noviembre de 1986 (fs. 315 y 355). En lo que interesa la investigación continuó a cargo del juez federal reemplazante Alberto Aragone (fs. 316 y 356) hasta marzo de 1988 cuando, tras recibirse un oficio5, el expediente no tuvo, inexplicablemente, más movimientos (ver fs. 486 vta.). Es recién en el año 2004 cuando la encuesta comienza a reactivarse y ello tiene que ver, concretamente, con la radicación de una nueva denuncia por los mismos hechos, realizada por Víctor Hugo Elías y Juan Carlos Villamayor 6 (fs. 501/502) que se radicó con el n° 703/04 en el Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2. La instrucción de esta nueva causa fue delegada en la Fiscalía Federal n° 1 de Salta (art. 196 del C.P.P.) Tras realizarse una gran cantidad de medidas de prueba, el titular de esa dependencia, Ricardo Rafael Toranzos centró la imputación y solicitó, entre otras cosas, que se convoque a prestar declaración indagatoria a varias personas (fs. 646/673). El juez de la causa, por entonces Abel Cornejo, decidió el 22 de octubre de 2004 acumular esta nueva denuncia a la causa anteriormente mencionada, realizar algunas medidas de prueba y, en lo que interesa, conferir nueva vista al fiscal para que se expida respecto de la conducta de Ricardo Lona (ver, específicamente, fs. 679). En ese sentido, Cornejo sostuvo que “… surge a fs. 279 y 315 expediente n° 87.078/76 la supuesta responsabilidad penal que le cabe a quien en ese momento se desempeñaba como juez federal de Salta, el Dr. Ricardo Lona, hecho que deberá escindirse del proceso principal y corrérsele vista al Sr. Fiscal en los términos del art. 180 del Código Procesal Penal de la Nación, habida cuenta que podrían haberse cometido los delitos previstos en los artículos 249, 269 y 277 inciso 1° del Código Penal. Tal circunstancia no surge de la requisitoria fiscal…” (ver específicamente, fs. 676 cuarto párrafo).
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El ya mencionado Juan Carlos Grande. En el que se informaba el estado de la causa mencionada anteriormente, concretamente el resultado del juicio oral realizado en el marco de ella. 6 Ambos fueron compañeros de militancia política de Miguel Ragone.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Posteriormente, antes de concretar la vista, el juez escindió la investigación respecto de Lona ordenado obtener copias de toda la causa. Concretamente decidió “…cúmplase con la escisión ordenada en el punto antes mencionado, extrayéndose copias de la totalidad de estas actuaciones y córrase nuevamente vista para que se expida respecto de la posible responsabilidad que le cupo al otrora titular del Juzgado Federal de Salta, Dr. Ricardo Lona, en la presunta comisión de los delitos previstos y reprimidos en los artículos 249, 169 y 277, inc.1° del Código Penal; de conformidad con lo dispuesto en el artículo 180 del CPPN...” (ver, específicamente, fs. 756, primer párrafo). El nuevo expediente se radicó con el n° 995/04 también en el Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2. En ese marco el fiscal Toranzos se excusó de intervenir por poseer una relación de amistad con Ricardo Lona (ver fs. 3200)7. Frente a ésto se dio intervención al titular de la Fiscalía Federal n° 2 de Salta, Eduardo Villalba (fs. 3201), quien también se excusó por iguales motivos (fs. 3202/3203). Ante eso se le designó al fiscal subrogante Julio Robles (fs. 3255) quien también se excusó alegando violencia moral (fs. 3256); a renglón seguido quien se inhibió para intervenir fue el propio juez Cornejo (fs. 3257/3258 y 367/368), radicándose las actuaciones en el Juzgado Federal n° 2 de Salta a cargo de Miguel Antonio Medina bajo el n° 1065/04, luego de lo cual ordenó la acumulación de ellas a la investigación principal –que también había quedado radicada en su juzgado bajo el n° 01/05– (fs. 3263 y 372 y nota de fs. 3264 y 373). Asimismo, el juez solicitó a través de la fiscalía general la designación un fiscal, que recayó en José Luis Bruno, titular de la Fiscalía Federal de Oran (fs. 3260, 3264 y 373).

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La numeración sigue correspondiendo al expediente principal. Esto es así porque la causa que se ordenó formar por separado respecto de Lona terminó luego (y solo por un tiempo) acumulada a la investigación originaria.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Antes de efectivizar la vista ordenada oportunamente respecto de Lona, el juez Medina detalló (fs. 3264 y 373) los hechos que deberían constituir el objeto procesal de la causa: 1) La orden impartida para hacer entrega del cadáver de Santiago Catalino Arredes a sus deudos, sin que se le hubiera practicado la autopsia (tal como surge de las actas de fs. 1/2 y 8, y 6/7 y 13). 2) La omisión de hacer comparecer a Margarita Martínez de Leal a prestar declaración como damnificada y testigo privilegiada del hecho, pues de acuerdo a lo manifestado por la nombrada (fs. 1053/1056), nunca se presentó a declarar en ese carácter (esto implica claramente la falsedad del acta de fs. 46 o 56, en la que se hizo constar su supuesto testimonio ante los funcionarios policiales preventores). 3) La entrega del automóvil utilizado por Miguel Ragone y de los automóviles que habrían intervenido en el hecho (fs. 154, 176, 177 y 183) sin haber dispuesto pericias tendientes a determinar la presencia de sangre o algún otro material de interés para la causa. 4) La omisión de hacer comparecer a prestar declaración testimonial a testigos presenciales, tales como Jorge Albrecht, Antonio Arce y Sandra Siegrist, como así también de disponer tareas de investigación en las inmediaciones del lugar donde sucedieron los hechos con el objeto de recabar información fundamental para dar con los autores de los mismos. 5) El dictado de la resolución de sobreseimiento provisional en los términos del artículo 435, inciso 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal (fs. 279 y 311), sin haber dispuesto ninguna medida para procurar el esclarecimiento del hecho y la identificación de los supuestos autores y partícipes.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Al tiempo de expedirse, el fiscal Bruno consideró que no existía mérito suficiente para abrir instancia en contra Lona ya que los hechos no constituían delito, conforme la parte pertinente del art. 188 del Código Procesal Penal. Sostuvo en esa ocasión que las causas de la muerte de Arredes se habían podido determinar sin hacer autopsia, que Martínez de Leal había declarado en el sumario policial, que los automóviles habían sido entregados luego de realizar pericias, que Albretch, Siegrist y Arce habían declarado en el sumario de prevención y que se habían realizado otras diligencias para averiguar lo sucedido y que las actuaciones habían sido concluidas en forma provisoria ante las infructuosas diligencias realizadas por la policía provincial para dar con los autores del hecho, algo que estaba previsto en la legislación de por ese entonces (fs. 3304/3311 y 377/383). El juez de instrucción no compartió el criterio del fiscal y, por ello, elevó el caso en consulta a la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, por aplicación analógica del art. 348 C.P.P.N. (fs. 3349/3352 y 384/387). Mientras la cuestión tramitaba ante la cámara –que trataba de integrarse ante las múltiples excusaciones de funcionarios por su amistad con Lona, ver por ejemplo fs. 3363/67, 3515, 3548, 3557, 3617, 3932, etc. –, la defensa de Antonio Bussi apeló la decisión de elevar en consulta (fs. 3470/3473), lo que fue tenido presente para su oportunidad (fs. 3477) aunque bastante tiempo después el recurso sería rechazado (fs. 4327/4331). Problemas también hubo para que intervenga algún representante del Ministerio Público ante las sucesivas excusaciones presentadas, algunas de las cuales también se motivaban en la amistad con Ricardo Lona (fs. 3631, 3636, 3685, 3691) hasta que terminó designado el titular de la Fiscalía Federal n° 1 de Jujuy, Domingo José Batule (fs. 3700). El nombrado entendió (fs. 3704) que el procedimiento de consulta en aplicación analógica del art. 348 del ritual no debía utilizarse pero, sin propiciar la nulidad de esa norma, entendía que la cuestión podía resolverse en forma interna en el

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta seno del Ministerio Público (el fiscal general y no la cámara de apelaciones decidía si se compartía o no el dictamen del fiscal de primera instancia). Tiempo después la cámara coincidió con el criterio antes sentado y se le enviaron las actuaciones (fs. 3982/83 y 389/390). Así las cosas, el fiscal Batule refutó los argumentos dados oportunamente por su colega Bruno y entendió que había mérito para iniciar la investigación contra Lona, por eso decidió apartarlo –pese a que se había excusado, fs. 4213/4216 y 391/394 y designar en su reemplazo al titular de la Fiscalía Federal n° 2 de Jujuy, Mario Francisco Snopek– (fs. 4238/4242 y 395/399). Concluyó en esa ocasión que “…las circunstancias señaladas denotan la posible comisión de los delitos de ‘abuso de autoridad’, ‘incumplimiento a los deberes de funcionario público’, ‘prevaricato’ y ‘encubrimiento’, previstos y sancionados por los arts. 248, 249, 269 y 277 incs. 1° y 2° del Código Penal –versión vigente en la época de los hechos-, y resultan suficientes para disentir con el dictamen fiscal desestimatorio, pues cabe promover acción para la investigación de los mismos ” (ver, específicamente, fs. 4242 y 399). Se le remitieron entonces las actuaciones al fiscal Snopek (fs. 4262 y 400) quien, en función de lo expuesto por el fiscal general, requirió la instrucción del sumario y pidió que Lona sea indagado (fs. 4281 y 402); posteriormente el juez de la causa tuvo por formulado el requerimiento de instrucción correspondiente (fs. 4287). Posteriormente, el 7 de agosto de 2006, Lona fue convocado a prestar declaración indagatoria (fs. 4594), acto que se suspendió ante un planteo de nulidad8 del procedimiento que llevó al dictamen fiscal por el que se ordenara su indagatoria (fs.

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Incidente n° 01/20/05/06. En el mismo se planteó la nulidad del procedimiento de consulta en aplicación analógica del art. 348 del ritual y en la misma ocasión se recusó al fiscal Batule, por lo que se formaron dos incidentes, uno por cada planteo. Sobre el primer incidente se volverá necesariamente más adelante; sobre el segundo resta indicar que la recusación fue desestimada por la cámara federal salteña el 13 de noviembre de 2006 (fs. 24/29 del incidente), decisión contra la cual Lona interpuso recurso de casación que fue concedido (fs. 33/40 y 42/44). El planteo se radicó entonces en la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal bajo el n° 7722 que, sin resolver el fondo, incorporó (fs. 79/82) fotocopia de la primer decisión adoptada en la primera de las incidencias mencionadas (que anuló el procedimiento de consulta pero mantuvo al fiscal Bruno como parte necesaria no acusadora; como se dijo, ya se profundizarán estos conceptos más adelante).
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta 4658). Paralelamente, la causa seguía avanzando respecto del resto de las personas imputadas9, algunas por algunas de las cuales se llegaría hasta la etapa de debate10. Ínterin, el 15 de febrero de 2007, el juez Miguel Medina se excusó de intervenir en las actuaciones (fs. 6022), lo que fue rechazado por la cámara de apelaciones (fs. 6039/6040). Medina sería luego recusado (fs. 6192/6201), lo que motivó una nueva excusación del citado funcionario (fs. 6202/6204) y una extensa búsqueda entre los abogados de la matrícula para conseguir que alguno aceptara intervenir en la causa (ver, por ejemplo, fs. 6244/6267). Finalmente termina siendo designado Marcelo Pío Castellani (fs. 6268) quien, pese a no haber aceptado la inhibición de Medina (fs. 6417/6419) continuó interviniendo en la causa por decisión de la cámara salteña (fs. 6423/6426). Así las cosas, la cámara federal de Salta resolvió la incidencia planteada por Lona, rechazando sus planteos de nulificar todo lo actuado11 y pese a que se concedió recurso de casación al respecto (ver fs. 6780/6783)12 el 3 de septiembre de 2007 se volvió a convocar a Lona a prestar declaración indagatoria (fs. 6728) y, pese a que su defensa intentó suspender la diligencia por la existencia de la instancia recursiva antes citada (fs. 6788) el juez mantuvo su criterio (fs. 6790 y 442).

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Ver pronunciamientos de fs. 1730/43 –falta de mérito de Santos Leónides Acosta-, fs. 1132 –falta de mérito de Miguel Ángel Corbalán-, fs. 1730/43 y 2085–auto de procesamiento de Ruben Nélson Herrera, Pedro Javier Herrera, Miguel Raúl Gentil confirmado por la cámara a fs. 4005/49-, fs. 2156/63 y 359/366 –auto de procesamiento de Luciano Benjamín Menéndez, Joaquín Guil y Carlos Alberto Mulhall, confirmado por la cámara a fs. 4005/49-, fs. 5693/700 –auto de procesamiento de Virtom Modesto Mendíaz-, fs. 7224/74 y 470/500 –auto de procesamiento de Joaquín Guil y Jorge Héctor Zanetto, confirmado por la cámara a fs. 8124/8150 y 529/556-, fs. 7723/39 –auto de procesamiento de Andrés del Valle Soraire, confirmado por la cámara a fs. 8124/815010 Con fecha 11 de octubre de 2011 el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta, en el marco de la causa n° 3115/2009 condenó a Carlos Alberto Mulhall, Miguel Raúl Gentil, Joaquín Guil, Pedro Javier Herrera y Rubén Nélson Herrera, tras haber separado previamente del proceso a Luciano Benjamín Menéndez por razones de salud. En esa misma ocasión se absolvió a Andrés Soraire y Jorge Zanetto. Contra las absoluciones esta parte interpuso recurso de casación que fue concedido. 11 Ver nota 8. Se trata del planteo de nulidad del procedimiento de consulta efectuado el 30 de agosto de 2006 (fs. 2/11) y rechazado el 28 de septiembre de 2006 (fs. 45/47), decisión esta última que fue confirmada el 21 de diciembre de 2006 por la cámara federal (sf. 109/113) lo que motivó la interposición de un recurso de casación que fue concedido (fs. 130/133) radicándose la incidencia en la Sala II de la Cámara Nacional de Casación Penal, bajo el n° 7942. Lo actuado en esta instancia será detallado más adelante. 12 Ver nota 11.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Finalmente, el 18 de septiembre de 2007 se recibió declaración indagatoria al nombrado (fs. 6864/6875 y 456/467) y posteriormente, el 27 de noviembre de 2007 se dispuso su procesamiento por considerarlo autor de los delitos de encubrimiento y prevaricato, en concurso real –arts. 45, 55, 269, 277 inc. 1° y 2° del Código Penal– (fs. 7224/7253 y 470/500). La decisión fue apelada por la defensa (fs. 7313/7314 y 503/504) y el recurso concedido (fs. 7330). Mientras se tramitaba el recurso, el juez ad hoc Marcelo Pío Castellani renunció a su cargo, de forma tal que la cámara de apelaciones salteña decidió que las actuaciones pasen a tramitar nuevamente al Juzgado Federal n° 1 de Salta, por ese entonces a cargo de Horacio Aguilar (ver fs. 7831), donde se registraron bajo el n° 764/08); ante la renuncia de Aguilar al cargo de juez subrogante de ese juzgado, la encuesta quedó a cargo de Julio Leonardo Bavio (ver fs. 8122), actual juez subrogante del citado organismo judicial. Finalmente, el 10 de marzo de 2009, la cámara de apelaciones decidió confirmar el procesamiento de Lona por el delito de prevaricato y sobreseerlo por el delito de encubrimiento, al considerar que la acción penal respecto del mismo se había extinguido por prescripción (ver fs. 8124/8150 ó 8412/40 y la expresión de agravios de fs. 8280/8291; ver en la presente causa fs. 529/556). Ordenó también la separación de las actuaciones relativas a Ricardo Lona, que quedaron radicadas en el Juzgado Federal n° 2 de Salta, bajo el n° 411/0913. Contra esa decisión de desvincular a Lona la parte acusadora interpuso recurso de casación, que fue concedido (fs. 8036/51 ó 8488/8503 y 8212/8214 ó 8515/8517). En definitiva, las actuaciones relativas a la actuación de Ricardo Lona en el caso de Miguel Ragone quedaron radicadas en el Juzgado Federal n° 2 de Salta; mientras tanto en el Juzgado Federal n° 1 de esa localidad tramitaba la causa respecto
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La cámara había ordenado la acumulación de las actuaciones a la causa n° 627/05, donde se investigan otras tantas irregularidades atribuidas a Lona por su actuación en causas de la época, cosa que así se hizo. Pese a ello, luego se decidió escindir la investigación respecto de las irregularidades en el caso “Ragone”, que tramitaron en forma separada bajo el nº 411/09 (ver auto de fs. 575 de la citada causa y de fs. 4570 de la causa nº 627/05) Esa decisión fue apelada por la defensa de Lona y rechazada por la alzada (fs. 586, 634/635 y 655/656 de la presente)
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta del resto de los imputados; en cuanto a esto último, un segmento del proceso fue elevado al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta –donde se registró bajo el n° 3315/200914–, ordenándose la obtención de copias para proseguir la encuesta respecto del resto de los imputados (Antonio Domingo Bussi, Roberto Arredes, Víctor Vilte, entre otros) –estos testimonios se radicaron bajo el n° 764/08 y se encuentran en pleno trámite ya que la fiscalía solicitó nuevas diligencias de prueba en el primer semestre de 2012- (ver auto de fs. 8701 del 16 de junio de 2009). En lo que aquí interesa, en el Juzgado Federal n° 2 de Salta siguió adelante el proceso contra Lona ya que la cámara había confirmado su procesamiento en orden al delito de prevaricato. Fue por ello que, tras notificar a las partes lo resuelto por la alzada (fs. 558) la querella (fs. 602/621, 709/727, 728/791 y 792/799) y el fiscal (fs. 693/700) requirieron la elevación a juicio del sumario, en los términos del art. 346 y concordantes del Código Procesal Penal. En la oportunidad establecida por el art. 349 del ritual (fs. 800) la defensa solicitó la suspensión del procedimiento por quedar pendiente de resolución la cuestión relativa a la validez del procedimiento de consulta (fs. 820/822) y, luego, se opuso a la elevación a juicio del sumario planteando una excepción de falta de acción por atipicidad (fs. 825/830) y planteó la nulidad del requerimiento de elevación a juicio postulado por el fiscal (fs. 830) En agosto de 2010 se decidió rechazar el planteo de suspensión del trámite (fs. 939/943), decisión que fue apelada por la defensa (fs. 946/947) y la cámara federal salteña decidió estar a la espera de la resolución de los recursos pendientes por parte de la casación antes de tratar la cuestión. También se decidió en el principal (fs. 1000) estar a la espera de lo que resuelva la cámara de casación en los incidentes a los que se hará mención a continuación. Mientras todo esto sucedía, la Sala II de la Cámara de Casación Penal estaba abocada a tramitar, principalmente, dos recursos.
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Ver nota 10, donde se da cuenta del resultado final del proceso en la etapa de debate.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta El primero es el planteado por el propio Lona contra la decisión de la cámara federal salteña de mantener la validez del procedimiento de consulta. Ese recurso tramitó bajo el n° 7942 y allí se decidió, el 6 de febrero de 2008 (fs. 200/203)15 hacer lugar al recurso, anular todo lo actuado a partir del procedimiento de consulta16 manteniendo al fiscal Bruno como parte necesaria no acusadora y a la querella 17 como parte acusadora. En esta ocasión, la casación, con una integración diferente a la actual, otorgó en parte la razón a los recurrentes. Haciendo lugar al recurso de la defensa declaró que el trámite impreso al caso, a partir del pedido fiscal de desestimación “… no encuentra recepción en ninguna de las … cláusulas del catálogo instrumental, de suerte tal que la elevación en consulta del sobreseimiento propiciado por el fiscal de grado a la fiscalía de esa Alzada significó en los hechos la implementación de un control inexistente en la normativa procesal aplicable, lo cual se traduce en una arrogación de facultades propias de la labor legislativa y por ende ajenas al ámbito de incumbencia del poder judicial…”. Sin embargo, como ya se adelantó, mantuvo vigente la acción afirmando –según la interpretación que se asignó al precedente “Santillán” de la Corte Suprema publicado en Fallos: 321:2021, y al fallo “Linares” de Sala I de la Casación– que “… Cuando hay un particular damnificado constituido en parte querellante y éste impulsa la acción, sin perjuicio de la opinión del Ministerio Público Fiscal, la jurisdicción se ve obligada a analizar la viabilidad del pedido, correspondiendo a la querella, en forma autónoma, impulsar los procedimientos al comienzo del asunto, conforme lo establecen los arts. 180 y concordantes del C.P.P.N., al finalizar la instrucción, de acuerdo con lo
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Las fojas corresponden al expediente de la casación. El ya citado auto de fs. 3349/3352. 17 En la causa se habían constituido como querellantes la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Salta (fs. 1324), la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de la Nación (fs. 1670/87), y la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta (1232/33). Estos organismos se habían ceñido al objeto del requerimiento de instrucción del fiscal Toranzos (fs. 646/673), y no habían realizado ninguna instancia que implicase requerir del Ministerio Público que promoviese acción contra el ex Juez Federal de Salta Ricardo Lona por su actuación como juez en la causa n° 87.078/76, ni por los hechos que aparecían descritos de oficio por el juez federal a fs. 3264.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta dispuesto en los arts. 346 y concordantes del mismo cuerpo legal, para obtener la elevación a juicio, con las limitaciones correspondientes…”. Contra esa decisión querella y defensa interpusieron recursos extraordinarios que fueron concedidos (fs. 321/323). La Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió, el 14 de septiembre de 2010, dejar sin efecto la sentencia apelada (fs. 350) En esa oportunidad afirmó que “…las cuestiones planteadas en la presente causa resultan sustancialmente análogas a las resueltas por el Tribunal en los autos A.2655.XXXVIII "Amarilla, Javier O. s/ causa n° 4330" (votos respectivos de los jueces Petracchi y Highton de Nolasco, Fayt, Maqueda y Zaffaroni) del 23 de diciembre de 2004, a cuyos fundamentos y conclusiones corresponde remitir por razones de brevedad … asimismo, cabe remitir en lo pertinente a los fundamentos y conclusiones de la causa "Mattio, Celina Edith" (Fallos: 327:5959)…”. El juez Lorenzetti se ha remitido allí al voto de los jueces Petracchi y Highton de Nolasco en la sentencia del caso “Amarilla”, y la jueza Carmen Argibay concurrió a la solución sosteniendo que “…Las cuestiones traídas a conocimiento del Tribunal resultan sustancialmente análogas a las resueltas en el precedente "Alas, Leonardo Fabián" (voto de la jueza Argibay), registrado en Fallos: 328:3271, a cuyos fundamentos y conclusiones corresponde remitir en lo pertinente…”. Al decidir de ese modo la Corte no acogió la pretensión del Procurador Fiscal Eduardo Ezequiel Casal que había promovido la desestimación del recurso extraordinario de la defensa y solicitó que se hiciese lugar a los recursos promovidos por los querellantes. Sostuvo al respecto que “…el planteo de estos últimos respecto de la validez de la consulta al Fiscal General debe prosperar, pues se ajusta, mutatis mutandis, al criterio sostenido por esta Procuración General al dictaminar el 18 de junio de 2004, en los autos caratulados “Campana, Luis Santiago s/recurso de casación”, causa n° 2975, letra C, libro XXXIX; mantenido en las causas S. 222, L.XL, “Solomianski, Gerardo s/ recurso de casación”, del 21 de marzo de 2005 y “Santos

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Caballero, María Isabel y otros s/ recurso de casación”, letra S, n° 1966, libro XLII, del 2 de julio de 2007 …”. Esto, obviamente, merecía un nuevo pronunciamiento de la casación; el 11 de agosto de 2011 ese organismo judicial decidió anular todo lo actuado a partir del procedimiento de consulta –tal y como lo había hecho antes– sin perjuicio de resaltar que la acción podía ser promovida por un fiscal (fs. 389/400). Más allá que esto surge claramente de la parte dispositiva, el voto del juez García abunda sobre el particular. Al respecto, tras indicar que el juez de primera instancia debería haber archivado las actuaciones tras recibir el dictamen fiscal que solicitaba desestimar las actuaciones respecto de Lona aclaró que “….De acuerdo con la interpretación que he sentado antes de ahora en casos análogos (confrontar causa n° 12.215 “Arias, Cristian Gustavo s/recurso de casación”, rta: 29/04/2010, reg: 16.339), una declaración de que no se puede proceder por inexistencia de requerimiento fiscal de instrucción no obsta a que un fiscal competente promueva la acción penal en legal forma por los mismos hechos, en la medida en que, si el proceso nunca fue legalmente promovido, lo que aquí se decide no podría constituir obstáculo procesal a una persecución promovida en legal forma…” . En el mismo sentido apunta el juez Yacobucci al sostener que “…del fallo del Superior Tribunal, a estudio, sólo puede deducirse la confirmación en cuanto a la inconstitucionalidad del sistema de consulta. Ahora bien, en torno a la posibilidad de la querella de impulsar la acción deduzco que al hacer lugar al recurso de casación formulado por la defensa y dejar sin efecto el pronunciamiento de esta Sala, a pesar de que no se haya profundizado sobre el tema, está claro que la querella no podrá continuar sin la actuación necesaria e irremplazable del Fiscal. En base a estas consideraciones deberá declararse la nulidad de todo lo actuado a partir del trámite de consulta (art. 167, inc. 2°, CPPN). No obstante ello, cabe advertir que la decisión que se adopte no impide per se que, si así lo considera el Ministerio Público Fiscal, se vuelva a requerir por el comportamiento observado por Ricardo Lona…”

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta El segundo recurso al que se viene haciendo referencia es el planteado por la querella contra la decisión de la cámara federal de sobreseer a Lona respecto del delito de encubrimiento por considerar que la acción estaba prescripta. Ese tramitó bajo el n° 11.002 y el 8 de septiembre de 2011 (complementado con la resolución aclaratoria del 26 de ese mismo mes y año) se decidió revocar el sobreseimiento de Lona y de Mendíaz (fs. 8220/8239 y 8266)18 En esa decisión, el juez Guillermo Yacobucci sostuvo que “…la desaparición forzada de personas –delito calificado como de lesa humanidad- es un crimen complejo, que no solo asume la privación ilegítima de la libertad del sujeto pasivo sino que integra la intervención de funcionarios estatales, la omisión de actuar conforme a sus deberes y el ocultamiento sobre el destino de la persona –con la consiguiente afectación de sus familiares y allegados-. En su desarrollo pues, aparece vinculado con lo que se denomina “delitos conexos” ya que se integran al modo en que las autoridades estatales ocultan, dejan impune o encubren lo sucedido con el sujeto.” “Esto resulta manifiesto a partir del tipo asumido por el art. 2 de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas –que vale recordar, fue incorporada a la Constitución por ley 24.556- en virtud del cual se entiende por desaparición forzada de personas, en el derecho penal internacional, la privación de la libertad a uno o más sujetos, cualquiera que fuera su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero del individuo.” “En esa línea, la Corte IDH ha señalado que la desaparición forzada de personas supone una violación múltiple y continuada de numerosos derechos reconocidos en la Convención ADH y que, habitualmente, implica la concreción de otros delitos conexos que hacen a la indefensión, vulnerabilidad y desprotección del sujeto por parte del orden legal (Corte IDH, “Velásquez Rodríguez vs. Honduras”, sent. 29/07/88, Serie C, n° 4, par. 155). Esta consideración ha sido adoptada por la
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Nuevamente, las fojas corresponden al expediente de la casación.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Corte Suprema de Justicia entre otros precedentes por el de Fallos: 327:3312, “Arancibia Clavel” que, cabe recordar, lo define como un delito de lesa humanidad.” Más adelante, al tratar el aporte concreto de Lona en el asunto, indicó que “…lo que aquí está en discusión es si la actuación imputada a Ricardo Lona… se integra en esa imposibilidad surgida de la estructura del poder que lleva a la impunidad de hecho sobre lo acontecido a Miguel Ragone, Santiago Arredes y Margarita Martínez de Leal, sin responsabilidad de parte de los nombrados o, si por el contrario, aquellos actuaron a partir de un vínculo o conexión post ejecutiva con los sucesos constitutivos de crímenes de lesa humanidad…” “En este último caso, no se puede hablar de un comportamiento conforme a los estándares y posibilidades que determina el momento signado por un gobierno de facto o la crisis institucional, sino de una adecuación o integración con los actos criminales que constituyen actos de lesa humanidad. El favorecimiento –a través del encubrimiento, la omisión de deberes, la prevaricación- aparecerán entonces como modos que la doctrina define en términos de “solidarización” (Ricardo Robles Planas) con los hechos que afectaron a las víctimas ya reiteradamente mencionadas. De esa forma se asocian dos ámbitos –autónomos típicamente- en un mismo contexto de significación normativa –vínculo o relación de interferencia-.” “Los términos de las concretas imputaciones dirigidas a Lona … suponen pues que los actos de encubrimiento y omisión de deberes en torno a la investigación judicial y policial que tenían como objeto la desaparición del ex gobernador Miguel Ragone y otros hechos ocurridos en torno a ella, como ser la muerte y lesiones de los testigos del suceso, mantienen un vínculo directo –“delitos conexos”- con el crimen principal, que posee la categoría de lesa humanidad. En esa línea entonces el progreso de la investigación sobre la actuación de ambos imputados no puede ser alcanzado por el instituto de la prescripción como lo ha decidido el a quo y es motivo de agravio por los recurrentes.” “En este sentido, la Corte IDH ha sostenido que el Estado no puede invocar ‘dificultades de orden interno' para sustraerse al deber de investigar los

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta hechos con los que se contravino la Convención y sancionar a quienes resulten penalmente responsables de los mismos (Sentencia en el caso "Barrios Altos", del 14 de marzo de 2001).” Tras relatar las demoras que había sufrido el expediente indicó que “… Además, es de destacar que este expediente tramita en forma independiente respecto del imputado Lona, por decisión del juez de la causa quien a fs. 676 escindió el proceso. Por ello, en relación a los otros imputados el proceso ya se encuentra en etapa de juicio. En definitiva, las cuestiones antes aludidas deben ser llevadas a su dilucidación a través del progreso de la investigación y, en su caso de acuerdo a lo que entonces se decida sobre el mérito de lo comprobado, a la etapa del juicio.” “En ese sentido, la Corte IDH ha manifestado que ha de exigir al Estado “…la determinación procesal de los patrones de actuación conjunta y de todas las personas que de diversas formas participaron en dichas violaciones y sus correspondientes responsabilidades y reparar a las víctimas del caso.” (“Masacre de las dos Erres vs. Guatemala”, sentencia del 24 de noviembre de 2009, serie C, n° 211, par. 149).” “Por todo lo expuesto el recurso argumental a la autonomía de los tipos penales aludida por el a quo para resolver en el modo que lo hizo no consulta la expresión de significado normativo que supone su conexión con los hechos precedentes que fueron así favorecidos. Los comportamientos atendidos no poseen una autonomía absoluta, sino que dejan subsistente cierta dependencia surgida del entorpecimiento de las funciones de investigación, esclarecimiento, persecución y sanción. Lo que cabe establecer es si esa situación respondió a una imposibilidad estructural objetiva o a una actuación “solidaria” con estos tanto en términos de imputación objetiva como subjetiva.” “De esa forma las afirmaciones de la Cámara de Apelaciones sobre la prescripción de la acción en esta causa resultan ineficaces para sostener la medida…” En su voto concurrente, el juez Luis García reafirma los conceptos de su colega preopinante, fundamentalmente al sostener que “…la desaparición forzada de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta personas –delito calificado como de lesa humanidad- es un crimen complejo, que no sólo asume la privación ilegítima de la libertad del sujeto pasivo sino que integra la intervención de funcionarios estatales, la omisión de actuar conforme a sus deberes y el ocultamiento sobre el destino de la persona – con la consiguiente afectación de sus familiares y allegados- y se pone el acento en que con la desaparición aparecen vinculados delitos conexos que se integran al modo en que las autoridades estatales ocultan, dejan impune o encubren lo sucedido con la víctima de la desaparición forzada…” Decide precisar el concepto de desaparición forzada de personas afirmando que “…El art. 2 de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas –incorporada al catálogo del art. 75, inc. 22, de la forzada la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuera su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes”. “El supuesto de hecho del crimen internacional de desaparición forzada constituye un supuesto de hecho complejo, con un acto antecedente o inicial de ejecución –la privación de la libertad de la víctima- y uno consecutivo –la negativa a dar informaciones sobre la detención, sobre su existencia o sobre el paradero de la persona privada de libertad-.” Luego de analizar jurisprudencia del sistema interamericano de derechos humanos acerca de la obligación de investigar estos delitos pese a los obstáculos que puedan existir en los sistemas jurídicos nacionales, pasa a analizar un punto central –la relación entre encubrimiento y delito precedente-, que lo sintetiza de esta forma. “…El delito de desaparición forzada de personas es un delito complejo de ejecución permanente, ejecución que no cesa mientras no se informe el paradero de la persona o se esclarezca lo acontecido con ella. Por su naturaleza compleja la

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta desaparición no se agota en el acto de la privación de libertad de la persona, sino que sigue ejecutándose y consumándose mientras no se establezca su paradero o suerte, y el mismo carácter complejo comprende aportes diversos en cualquiera de las etapas ejecutivas. La desaparición forzada implica la colocación de la víctima fuera de la protección de la ley. El recurso a las autoridades estatales de investigación y ante los tribunales constituye el remedio efectivo a la múltiple violación de derechos que acarrea la desaparición forzada. La negativa de las autoridades a investigar, o la de los jueces cuando la investigación es puesta a su cargo por la ley procesal aplicable, no sólo constituye la privación de acceso a un remedio efectivo, sino también un acto que favorece o refuerza la impunidad de una desaparición que, por definición continúa ejecutándose.” “ En ese contexto, la conducta de las autoridades estatales establecidas por la ley para esclarecer la desaparición, o ponerle fin, que deliberadamente refuerza la impunidad y frustra el esclarecimiento, sea que se deba subsumir bajo la forma de cooperación sucesiva al hecho en curso de ejecución, o accesoria, o bajo alguna de las formas de favorecimiento del art. 277 C.P., guarda claramente una relación de conexión causal tal con la desaparición forzada cuya ejecución no ha cesado, que no puede ser tratada bajo un estatuto legal distinto. En esos casos, a diferencia de otros, se trata de un favorecimiento al hecho o a sus autores, realizado durante la ejecución, que es también causa eficiente de la desaparición forzada, porque mantiene la impunidad, y mantiene a la víctima fuera de la protección de la ley.” “Por cierto, no caen en este supuesto los casos en los que las autoridades designadas por la ley para la investigación la llevan a cabo empleando todos los medios razonablemente disponibles, pero que no arroja frutos, sino de los casos en los que deliberadamente las autoridades estatales competentes no están dispuestas a llevar a cabo la investigación o el enjuiciamiento, y deliberadamente omiten emprender una investigación seria con los medios disponibles, o sólo satisfacen de modo aparente la investigación, porque no se busca esclarecer el hecho o identificar a sus autores y, de ese modo, cooperan causalmente a la manutención de la

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta desaparición forzada y por ende el favorecimiento del hecho o de la impunidad. Estos últimos no deben ser tratados, en lo que aquí interesa, bajo reglas de persecución distintas de las de la desaparición forzada. Lo que aquí se dice, alcanza también al homicidio y lesiones a otras personas, cometidos en el acto de comienzo de ejecución de la desaparición forzada de Miguel Ragone porque estos delitos –en las circunstancias concretas del caso- son inescindibles del medio mismo de ejecución de la desaparición.” “Esta es en definitiva la hipótesis de la imputación en la presente causa contra Ricardo Lona…” Como se advierte, ambos fallos habilitan esta presentación. El primero, para impulsar la acción ya que la casación ha entendido que, pese al primer dictamen fiscal que consideraba que las conductas achacadas a Lona eran atípicas, el Ministerio Público se encuentra habilitado a promover la acción penal aún incluso después de un acto jurisdiccional que recoja aquella pretensión fiscal mediante un archivo por inexistencia de delito. El segundo, para reformular la imputación dirigida hacia Ricardo Lona en función de su aporte efectivo al suceso. Conviene aquí hacer una aclaración. El Ministerio Público Fiscal a lo largo del proceso mantuvo su interés en el impulso de la acción penal. Aquí se reedita ese interés, para cumplimentar los postulados de la Cámara de Casación y para dar por terminada la cuestión, aunque seguimos creyendo que en la especie este impulso específico no era necesario, porque la causa había comenzado a tramitarse bajo un régimen procesal que no lo exigía (y los actos desarrollados en forma válida en un tiempo y lugar, deben seguir considerándose así aunque las formas muten en el futuro), y porque aunque se mirase el proceso a la luz de las nuevas exigencias legales, lo cierto es que se había iniciado de conformidad con una de las formas que la ley prevé, esta es, por prevención policial (art. 195 C.P.P.; ver

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta acta inicial del sumario, de fs. 1/2 y 6/7, a la que luego se le acumuló, en 2004, la nueva denuncia formulada por los mismos hechos, decidiéndose en esa ocasión que el proceso continúe tramitando bajo las reglas del Código Procesal Penal). Es fácil colegir entonces que el verdadero motivo por el cual toda esta discusión demandó la parálisis de la investigación por más de seis años, no será encontrado nunca en los libros de derecho procesal ni en las disquisiciones de los grandes juristas. 3. Introducción a los hechos. Como en este tipo de causas el análisis de la prueba debe hacerse siempre de lo general a lo particular, entendemos que antes de ingresar a los hechos del caso es necesario contextualizar el suceso, para lo cual creemos necesario describir el fenómeno represivo acaecido en nuestro país a partir de 1975, con especial hincapié en la provincia de Salta. 3.1. El contexto nacional de los hechos. El sub examine tiene la particularidad de haber ocurrido pocos días antes de ocurrido el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, hecho este último que se acreditó fehacientemente en el informe de la CONADEP19 y con pronunciamientos
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La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) comenzó a funcionar una vez restablecida la democracia en nuestro país. Mas allá de la recalcada reputación de sus integrantes, es útil recordar que tal organismo fue creado a través del decreto 187/83 del Poder Ejecutivo Nacional, a efectos de esclarecer los hechos relacionados con la desaparición de personas, constituyendo un ente de carácter público (art. 33 del Código Civil), con propio patrimonio, siendo sus miembros funcionarios públicos y las actuaciones que labraron cuanto las denuncias que recogieron, también instrumentos públicos (art. 979, inc. 2 del Código Civil). En cumplimiento de su tarea la, Comisión elaboró más de 7.000 legajos comprensivos de declaraciones y testimonios de víctimas directas, sobrevivientes, familiares de desaparecidos, verificó y determinó la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención donde reinaran los tormentos físicos, psíquicos y condiciones inhumanas de vida, recepcionó declaraciones a miembros del accionar represivo integrantes de fuerzas de seguridad, se realizaron inspecciones en diversos sitios y se recabaron informaciones de las fuerzas armadas y de seguridad cuanto de diversos organismos, acumulando más de cincuenta mil páginas documentales. Todo ese material quedó plasmado en la publicación “Nunca Más” y constituye una fuente probatoria de indudable valor, no sólo porque el relevamiento fue cercano a la comisión de los hechos sino también porque el mismo fue integral y permite comprobar la existencia de un modus operandi que se generalizó en todo el país. El informe mencionado permite comprobar además la existencia misma del régimen de facto que usurpó el poder
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta judiciales pasados en autoridad de cosa juzgada, como el de la causa n° 13/84, caratulada “Causa originariamente instruida por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas en cumplimiento del decreto 158/83 del Poder Ejecutivo Nacional”, de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal (conocido como el “Juicio a las Juntas”) y que fuera publicado en la colección de fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Fallos: 309) En este último expediente se probó la organización y funcionamiento de una estructura estatal ilegal, orquestada por las fuerzas armadas, la cual tenía como propósito llevar adelante un plan clandestino de represión comprensivo de la masiva y sistemática violación de los derechos humanos; se trataba de un circuito represivo ilegal, que operó de manera coordinada y sistemática sobre todo el territorio nacional durante el período de facto 1976/1983.En la citada causa n° 13/84 la cámara federal porteña analizó los sucesos ocurridos en el país durante el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” en lo atinente, entre otros aspectos, al sistema represivo antes mencionado y consideró que los hechos que tuvo por probados constituían un sistema operativo diseñado por los comandantes en jefe de las tres fuerzas, y que dispuso, al margen del orden constitucional, una manera de luchar contra la subversión terrorista que básicamente consistió en: (i) Capturar a quienes pudieran resultar sospechosos de tener vínculos con la subversión, de acuerdo con los informes de inteligencia; (ii) conducirlos a lugares situados dentro de unidades militares o bajo su dependencia; (iii) una vez allí, interrogarlos bajo tormentos a fin de obtener los mayores datos posibles acerca de otras personas involucradas; (iv) someterlos a condiciones de vida inhumanas, con el objeto de quebrar su resistencia moral;
entre 1976 y 1983 (pese a ser, como se dijo en la sentencia de Fallos: 309, un hecho notorio y que por lo tanto no necesita comprobación) y el funcionamiento del sistema represivo en general. Su validez y aptitud probatoria fue afirmada en ese precedente y en otros tantos posteriores.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta (v) efectuar todo lo descripto en la clandestinidad más absoluta, para lo cual los secuestradores debían ocultar su identidad y realizar los operativos preferentemente de noche; las víctimas debían permanecer totalmente incomunicadas, con los ojos vendados y se debía negar a cualquier autoridad, familiar o allegado la existencia del secuestrado; (vi) amplia libertad de los cuadros inferiores para determinar la suerte del aprehendido, que podía luego ser liberado, puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sometido a proceso militar o civil, o bien eliminado físicamente.Además, integraba el sistema la garantía de impunidad que se aseguraba a los ejecutores, por vía de la no intervención de los organismos legales de prevención del delito en la realización de los procedimientos, negando y ocultando la realidad de los hechos ante los requerimientos que se efectuaban al respecto, efectuando remedos de investigaciones sobre lo que ocurría y utilizando el poder estatal para persuadir a la opinión pública local y extranjera de que las denuncias eran falsas y que respondían a una campaña orquestada de desprestigio al gobierno.Asimismo se ha evidenciado en el juicio a las juntas que en la ejecución de los hechos los subordinados cometieron otros delitos que no estaban directamente ordenados, pero que podían considerarse consecuencia natural del sistema adoptado. En este marco, quedan comprendidos, entre otros, los atentados a la integridad sexual de las cautivas y los abusos de índole similar. Como se verá, el contexto en el que se cometió el hecho que estamos investigando no fue ajeno a esta estructura, pese a haberse cometido antes del golpe de estado. En ese sentido conviene señalar, en primer lugar, la cantidad de secuestros relevados por la CONADEP con anterioridad al golpe de estado explicando al respecto la lucha contra la subversión llevada adelante por las fuerzas armadas se

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta había iniciado antes del 24 de marzo de 1976, a partir del denominado “Operativo Independencia”20. Además, en la ya citada causa nº 13/84 se trataron puntualmente los casos de secuestros producidos antes del golpe21 y se menciona no sólo la existencia de grupos paramilitares que actuaban, antes del 24 de marzo de 1976, contra las organizaciones subversivas sino la propia actividad de las fuerzas armadas en la denominada “lucha contra la subversión”. Respecto de los grupos paramilitares, la sentencia mencionada hace referencia a la Alianza Anticomunista Argentina22 que, según la Cámara Federal de la Capital, en el precedente “Rovira”, habría operado, bajo el mando del ex Ministro de Bienestar Social José López Rega, entre los años 1973 a 1975; su objetivo no habría sido otro que el perseguir a los comunistas y a los desafectos al gobierno; sus cuadros
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Se expresa en la publicación que “…Si bien constan en los archivos de la CONADEP denuncias acerca de aproximadamente 600 secuestros que se habrían producido antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976, es a partir de ese día que son privadas ilegitimamente de su libertad decenas de miles de personas en todo el país, 8.960 de las cuales continúan desaparecidas al día de la fecha. La metodología empleada fue ensayada desde antes de asumir el gobiermo militar (Operativo «Independencia» en Tucumán). Se distingue de los métodos empleados en otros países por la total clandestinidad en que se obraba; la detención de personas seguida de su desaparición y la pertinaz negativa oficial a reconocer la responsabilidad de los organismos intervinientes. Su período de aplicación es prolongado, abarca a toda la Nación y no se limita a los grandes centros urbanos…” (Ver “Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas – Nunca Más” , Ed. Eudeba, Buenos Aires, 2008, 8° edición, pág. 20/21) 21 “…comenzó a producirse un tipo de hecho que, lamentablemente, en años posteriores tuvo un auge notable, y que consistió en la desaparición de personas atribuida a razones políticas. Esta nueva clase de delito tuvo características propias que permitieron diferenciarlo de la privación, ilegal de libertad producida por la delincuencia común, en que la privación ilegal aparece generalmente vinculada a la necesidad de lograr Ia, impunidad de otros delitos, o a fines extorsivos o sexuales, por la cual, su duración aparece siempre limitada en el tiempo a la consecución de esos fines, no así en la desaparición, donde las víctimas generalmente no volvían a ser liberadas, ni esclarecerse lo sucedido. Según informó en la Audiencia el Doctor Eduardo Rabossi (fs. 1558 de la versión mecanografiada), la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas recabó la información sobre 19 casos ocurridos en 1973, 50 casos ocurridos en 1974, 359 casos ocurridos en 1975 y 549 casos en el primer trimestre de 1976, consignando que en noviembre de 1975 se produjeron 35 desapariciones, en diciembre del mismo año, 90, desapariciones, en enero de 1976, 155 desapariciones, en febrero de 1976, 84 desapariciones, y en marzo del mismo año, 310 desapariciones. Sobre este punto, a requerimiento del Tribunal, distintos Juzgados del país informaron sobre expedientes relacionados con la desaparición de 262 personas, iniciadas con anterioridad a 1976…” (Fallos: 309:98) 22 En la sentencia se tiene por probado (cuestiones de hecho n° 15 y 16) que en la primera mitad de la década del 70 se desarrolló una actividad de tipo terrorista, llevada a cabo por la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) cuyo objetivo aparente fue el de combatir a las bandas subversivas. Al mismo tiempo comenzaron a producirse desapariciones de personas atribuibles a razones políticas (Fallos: 309:95)
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta habrían sido integrados por funcionarios públicos y su accionar habría contado con la tolerancia del gobierno democrático de turno23. Recientemente el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Córdoba nº 1, en el marco de la causa nº 281/09 seguida, entre otros, a Luciano Benjamín Menéndez24, también tuvo por probada la existencia de este plan sistemático antes del golpe de estado, concretamente a partir de reuniones de la comunidad informativa de la zona de defensa respectiva (la Zona 3, correspondiente al Comando del III Cuerpo de Ejército, que incluía la provincia de Salta) a partir del año 1975 y del establecimiento para la misma época de centros clandestinos de detención. Además, la documentación presentada ante el Tribunal Oral en Criminal Federal de Tucumán en el marco del expediente n° J - 29/09 caratulado “Jefatura de Policía de Tucumán s/secuestros y desapariciones” da cuenta de circunstancias similares en la órbita de influencia de la Brigada de Infantería V, con asiento en San Miguel de Tucumán, de la cual dependía la provincia de Salta en lo referido a la lucha contra la subversión, como se verá más adelante. Conviene recordar al respecto que, producto de la actividad de organizaciones político-militares (o, en términos de la época “subversivas”) el gobierno constitucional dictó una legislación especial, que tenía como fin combatir la subversión, la que a su vez fue complementada mediante diversas reglamentaciones militares: (i) el 5 de febrero de 1975 se dictó el decreto n° 261/75 por el cual se encomendó al Comando General del Ejército “ejecutar las operaciones militares necesarias para neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos en la Provincia de Tucumán” (aniquilar fue interpretado como “quebrar la capacidad de combate” conforme lo declararon en la causa n° 13/84 los funcionarios intervinientes);

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Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, causa nº 40.188 “Rovira, Miguel Angel s/ prisión preventiva”, rta. 14 de mayo de 2008. 24 Tribunal Oral en lo Criminal Federal nº 1 de Córdoba, causa nº 218/2009, caratulada “Menéndez Luciano Benjamín, Campos Rodolfo Aníbal, Cejas César Armando, Britos Hugo Cayetano, Flores Calixto Luis, Gómez Miguel Ángel, p.ss.aa. homicidio agravado, privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravados, lesiones gravísimas”, rta. 11 de diciembre de 2009.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta (ii) el 6 de octubre de 1975 se dictó el decreto n° 2770, por el que se creó el Consejo de Seguridad Interna, integrado -entre otros- por los Comandantes de las FF.AA., que tenía como fin “asesorar y proponer al Presidente las medidas necesarias para la lucha contra la subversión y la planificación, conducción y coordinación con las autoridades nacionales para la ejecución de la lucha”; (iii) ese mismo día se firma el decreto n° 2771 que facultó al Consejo a suscribir convenios con las provincias a fin de colocar bajo su control operacional al personal policial y penitenciario; (iv) en igual fecha se firma el decreto n° 2772 que extendió el accionar de las Fuerzas Armadas, otorgando a las mismas la facultad de “ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”. (v) el 15 de octubre de 1975 los decretos citados son reglamentados por la Directiva del Consejo de Defensa nº 1/75, que organizó el modo en que se iba a implementar dicho accionar, utilizando simultáneamente todos los medios disponibles en forma coordinada con los diferentes niveles, y poniendo en manos del Ejército la responsabilidad de dirigir las operaciones contra la subversión en todo el territorio del país. (vi) el 28 de octubre de 1975, el Comandante General del Ejército dictó la Directiva nº 404/75, con la finalidad de “poner en ejecución inmediata” las medidas y acciones previstas en la Directiva nº 1, por la cual fijó las zonas prioritarias de lucha (Tucumán, Capital Federal – La Plata, Córdoba, Rosario y Santa Fe), y dispuso la división territorial del país en zonas, subzonas, áreas y subáreas, conforme al Plan de Capacidades del año 1972. Esta directiva estableció como misión del Ejército“Operar ofensivamente (…) contra la subversión en el ámbito de su jurisdicción y fuera de ella en apoyo de las otras FF.AA., para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas…”. Además, se estableció que las reglas de procedimiento para detenciones

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta y allanamientos quedaría supeditada a una reglamentación identificada como Procedimiento Operativo Normal –PON– (vii) durante el mismo gobierno constitucional, se sancionaron numerosas leyes dirigidas a prevenir o reprimir las actividades terroristas, entre las que cabe mencionar la ley nº 20.642 que creo nuevas figuras y agravó las penas de otras ya existentes; y la ley nº 20.840, que estableció un régimen de penalidades para las diferentes actividades terroristas. También se dictaron los decretos n° 642, 807 y 1078 por los cuales se reglamentó el trámite de la opción para salir del país durante el estado de sitio. Lo ocurrido después del golpe de estado, en particular en lo referente a la no modificación de las normas vigentes sino, por el contrario, la profundización de sus conceptos, por otras normas y el dictado de reglamentos que regulaban con mayor precisión aún sobre la materia, llevó a concluir a los miembros de la cámara federal porteña, en el ya citado pronunciamiento, que el gobierno constitucional (y sus fuerzas armadas) contaban con los medios necesarios para combatir el terrorismo; ello así puesto que la política legislativa aplicada al fenómeno subversivo no había sufrido cambios sustanciales después de su derrocamiento, como así tampoco las directivas, órdenes y demás reglamentaciones emitidas por las distintas fuerzas. Sostuvieron que el gobierno militar, en vez de usar esa estructura legal prefirió implementar un modo clandestino de represión. Esto llevó a la conclusión que coexistieron dos sistemas jurídicos: uno de orden normativo, amparado por las leyes, órdenes y directivas antes consignados, que reglaban formalmente la actuación de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorismo, y un orden predominantemente verbal, secreto, y en el que sólo se observaba parcialmente el orden formal. A igual tesis se arriba en el ya citado informe de la CONADEP, al mencionar la existencia de una estructura clandestina dentro del poder estatal que fue negada categóricamente al principio y luego debió ser admitida aunque con argumentos mendaces.

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Sentado esto, conviene adentrarse –específicamente en lo que interesa– en la normativa específica vigente al tiempo de los hechos. (i) Conforme la Directiva del Consejo de Defensa n° 1/75 (Lucha contra la subversión): - Se dispone que las fuerzas armadas, de seguridad y policiales ejecutarán la ofensiva contra la subversión en todo el territorio nacional para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas. - Se manda que las acciones debían obtener información sobre el aparato subversivo, crear una situación de inestabilidad permanente sobre el mismo, aniquilar sus elementos constitutivos, desalentar el apoyo de terceros, incrementar el apoyo de la población a las operaciones y orientar la opinión pública nacional e internacional a fin de que tome conciencia que la subversión es un “enemigo indigno de la patria”. - Se asume una actitud ofensiva, dando amplia libertad de acción a las fuerzas para intervenir en situaciones en las que se adviertan connotaciones subversivas. - Si bien se plantea que las operaciones se desarrollarán conjuntamente entre las fuerzas armadas, de seguridad y policiales, se le da al Ejército la responsabilidad primaria en la dirección de las operaciones contra la subversión y la conducción con responsabilidad primaria del esfuerzo de inteligencia de la comunidad informativa contra la subversión. - Se dispone que el Ejército además tendrá control operacional sobre la Policía Federal Argentina, el Servicio Penitenciario Federal y elementos de policía y penitenciarios provinciales; tendrá también control funcional sobre la por entonces denominada Secretaría de Informaciones del Estado. - La Armada y la Fuerza Aérea debían satisfacer con prioridad los requerimientos operacionales del Ejército y debían proporcionar el apoyo de inteligencia requerido por esa fuerza. - Se plantea una fuerte acción sicológica tendiente a generar en la opinión pública las condiciones sicosociales que contribuyan a aniquilar la subversión; debía influenciarse

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta sicológicamente en todas las áreas del quehacer nacional, intentando promover y consolidar valores que conforman el “estilo de vida argentino”. En el régimen funcional de la acción sicológica se establecen las zonas de prioridad (Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Bahía Blanca, etc.) y se manda a realizar acciones intensas en zonas potencialmente aptas o donde el accionar subversivo es limitado (entre ellas se menciona a Salta y Jujuy) En el anexo 2 de ese régimen funcional se identifica como blancos públicos de la acción sicológica y se considera oponentes a las instituciones provinciales y municipales infiltradas y a familiares de gobiernos provinciales y municipales. - Se dispone un enlace con las autoridades gubernamentales (provinciales y municipales) al efecto de, entre otras cosas, sugerir medidas tendientes a eliminar las causas en las que se apoya la subversión, mencionar la inconveniencia de medidas adoptadas o a adoptar. Se aclara que la interacción es sólo en lo referido a la lucha contra la subversión. (ii) Conforme la Directiva del Comandante General del Ejército n°

404/75 (Lucha contra la subversión), que viene a poner en ejecución inmediata la norma mencionada más arriba: - Se profundizan los criterios expuestos más arriba, reafirmando la responsabilidad primaria del Ejército en la lucha contra la subversión, definiendo lo que es un actitud ofensiva (realizar operaciones que ejerzan una presión constante en tiempo y espacio sobre las organizaciones subversivas, asumiendo la acción primeramente con actividades de inteligencia y con operaciones sicológicas) y confirmando la amplia libertad de acción de los comandos, indicando la necesidad de integrar y coordinar esas operaciones con miembros de otras fuerzas armadas, en especial en operaciones de ambiente urbano. - Se plantean las zonas del esfuerzo principal y las fases de trabajo por zona y por períodos de tiempo

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta - Se establece que la acción directa sobre las organizaciones subversivas se llevará a cabo teniendo en cuenta que están constituidas por elementos que cumplen distintas funciones. Se manda actuar con un orden de importancia, en el primero de ellos está el aparato político-administrativo, luego los elementos subversivos abiertos, luego los clandestinos y luego las organizaciones colaterales. - Las policías provinciales quedan bajo el control operacional de cada comandante de una zona de defensa, pudiendo ese comandante delegar el control de la totalidad o de parte de los elementos orgánicos de una policía provincial. La autoridad militar, con asesoramiento policial, debía requerir los medios necesarios para la ejecución de cada operación; los medios policiales afectados a una operación permanecían bajo control directo de la autoridad militar; los medios policiales también debían ejecutar acciones contra la subversión determinadas por la autoridad militar e, incluso, en determinados casos, podían actuar por propia iniciativa. - En el anexo 1 se dedica especial atención a la actividad de inteligencia. Primeramente considera enemigas a las organizaciones PRT-ERP y Montoneros. Respecto de esta última indica que aparece insertada y enmarcada por las motivaciones políticas que le proporciona el peronismo y plantea el proyecto de toma del poder mediante la construcción del poder popular en todos los ámbitos y respaldado por una fuerza armada que asuma su proyecto político. Menciona que en lo político su accionar se ha centrado en la organización del Partido Auténtico para aglutinar a los peronistas desplazados y descontentos con la conducción oficial; indica que en lo sindical su accionar – prioritario- tiende a lograr la representatividad del sector obrero y su objetivo es quitar la conducción real a los delegados gremiales (protagonistas ortodoxos) Entre los interrogantes que se plantean es el apoyo o adhesión de los partidos políticos a las organizaciones subversivas, mandando a la actividad de inteligencia determinar cómo se va a concretar el mismo. Se exige primero la aplicación de estrictas medidas de seguridad y el desarrollo de una actividad tendiente a localizar simpatizantes de las mismas entre los miembros de las fuerzas legales. Además, se establece un sistema de intercambio

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta permanente de información mediante el envío de partes de inteligencia semanales y se establece que la fuente primaria de información surgirá de los detenidos. - En el anexo 3, operaciones sicológicas, se plantea el mismo sistema de blancos antes descriptos (entre los bancos públicos se identifica como oponente a las instituciones nacionales, provinciales y municipales infiltradas) (iii) Esta última directiva se complementa con el Plan del Ejército (Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional) dictado en febrero de 1976 que establece, entre muchas otras cosas que el día “D” a la hora “H” se procedería a detener a las personas que se determine previamente, para lo cual debían elaborarse listas. Es que el Ejército tenía un plan que esencialmente consistía en llevar a cabo el golpe de estado en sí mismo. Es decir, fue concebido a espaldas del poder democrático por un grupo de funcionarios públicos que habían jurado defenderlo con su vida. Sus enemigos u oponentes son “...todas las organizaciones o elementos integrados en ellas existentes en el país o que pudieran surgir del proceso, que de cualquier forma se opongan a la toma del poder y/u obstaculicen el normal desenvolvimiento del Gobierno Militar a establecer...” (Ver Anexo 2 del Plan del Ejército Contribuyente al Plan de Seguridad Nacional, Título “Resumen de la situación enemiga”; A. Determinación del Oponente), y allí se clasifican en activos y potenciales, es decir, personas que todavía no han llevado acción delictiva alguna. Así quienes se oponían a la toma del poder por parte de las Fuerzas Armadas y/o los que pudieran obstaculizar el desenvolvimiento del futuro gobierno militar. Este marco se integra con la reglamentación militar específica; los reglamentos en cuestión han sido considerados de carácter público25 y, por lo demás, fueron incorporados como prueba en el tramo de la causa que se elevó a juicio conforme lo expuesto anteriormente26.
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Tribunal Oral en lo Criminal Federal n° 5 de la Capital Federal, causas n° 1170-A y 1261/1268.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta En lo relevante, conviene citar: (i) El reglamento RC-3-30 de “Organización y funcionamiento de los Estados Mayores” del cual surge cómo se estructura y actúa una unidad militar. El comandante de la unidad es su único responsable y no puede compartir ni delegar esa responsabilidad (art. 1.001); está acompañado de un estado mayor que constituye con el comandante una única entidad militar (art. 1.002) y tiene por objeto el exitoso cumplimiento de la misión del comandante. El estado mayor tiene campos de acción: Personal, Inteligencia, Operaciones, Logística y Asuntos Civiles –G-1, G-2, G-3, G-4 y G-5 respectivamente– (arts. 2.002 a 2.006), esquema que se reproduce en todos los niveles del ejército, aunque en las unidades (a diferencia de las brigadas) en vez de existir estados mayores hay planas mayores -S-1, S-2, S-3, S-4- (art. 2013). Inteligencia tiene responsabilidad sobre todos los aspectos relacionados con el enemigo, debe coordinar las operaciones tácticas y reunir información, adquirir los blancos y coordinar las operaciones sicológicas (arts. 3.005 y 3.006). Personal administra también lo referente al personal detenido –y a todo individuo bajo control militar- y tramitaba, por ende, la documentación para su puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (art. 3.004). Operaciones se encarga de los aspectos relacionados a la organización, instrucción y operaciones y debe coordinar las mismas con inteligencia (arts. 3.007 y 3.008)Logística, como su nombre lo indica, se encarga del apoyo en materia de abastecimiento, transporte y movimientos de tropa (arts. 3.009 y 3.010). El funcionamiento interno de los estados o planas mayores estaba regulado por el Reglamento de Servicio Interno RV 200-10. Más allá de reiterarse las funciones detalladas más arriba, se destaca la norma que dispone que el jefe de la
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Es por ello que los reglamentos en cuestión (y también las directivas antes citadas) pueden ser solicitados al tribunal oral. La fiscalía cuenta con una versión digitalizada de los mismos que pone a disposición del juzgado.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta unidad empleará su plana mayor para preparar los planes y órdenes que transformen en acción sus resoluciones (art. 1.051). (ii) El reglamento RC-8-1 “Operaciones no convencionales (Fuerzas especiales)” que consideraba a la subversión una operación no convencional (art. 1.001), el reglamento RC-8-2 “Operaciones contra fuerzas irregulares” que consideraba que la contrasubversión debía individualizar los elementos de las operaciones subversivas para destruirlos o neutralizarlos, para lo cual la inteligencia y la actividad sicológica eran fundamentales (arts. 1.001, 1.004 y 5.007). (iii) Igual sentido se expresa en el reglamento RE-9-51 “Instrucción de lucha contra elementos subversivos” y en el reglamento RC-9-1 “Operaciones contra elementos subversivos” (arts. 1.001. 1.002 y prólogo respectivamente) Este último, además de reiterar varios términos a los que ya se hizo mención, valora que en la lucha contra elementos subversivos tendría más valor la información transformada en inteligencia que el despliegue de efectivos militares. La reunión de información debía centralizarse en un organismo que pudiera luego distribuirla (art. 4.003). Se indica también que debía accionarse con máxima violencia, que las acciones serían violentas y sangrientas pero se justificarían con operaciones sicológicas (art. 4.003). (iv) Concretando más estas ideas fuerza el reglamento RC-9-1 “Operaciones contra elementos subversivos” reafirmaba el carácter ofensivo de las operaciones (art. 1.003). Por su parte, el reglamento M-65-1 (M-150-1) “Manual de ejercicio de mando” disponía que las operaciones se realicen en secreto y por sorpresa (art. 7.025).

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta El reglamento RV-150-5 “Instrucción para operaciones de seguridad” recomendaba tener superioridad numérica y de armamentos, proceder con rapidez y con sorpresa para detener a una persona (art. 1.006), (v) El reglamento RC-9-1 “Operaciones contra elementos subversivos” indicaba que la actividad de inteligencia constituía la base fundamental en que se apoyaba la lucha contra la subversión y tendría como objetivo descubrir, identificar, y localizar la estructura clandestina y sus elementos de apoyo, móviles y modos de acción y estaría reservadas a los organismos especializados de las fuerzas armadas, policiales y de seguridad. En esta misma línea el reglamento RC-16-1 “Inteligencia táctica” definía información, inteligencia, reunión de información (explotación sistemática de las fuentes) y contrainteligencia; el jefe u oficial de inteligencia (G-2/S-2) tenía la responsabilidad primaria en todos los aspectos del campo de la inteligencia (arts. 1.001 a 1.011) Sostenía que el personal militar enemigo (incluido prisioneros de guerra) era una de las fuentes de información más provechosas, mandando obtener la máxima información de los prisioneros de guerra mediante un hábil manejo y tratamiento desde el momento de su captura hasta que los interrogatorios finalizaran, pudiendo integrarse al equipo del Ejercito el personal de otras fuerzas armadas (art. 3.006). Lo expuesto hasta ahora demuestra un claro esfuerzo estatal en atacar lo que se denominaban organizaciones subversivas. En lo que interesa, las características principales estaban dadas por: (i) una actitud coordinada de las fuerzas armadas y de seguridad, pero con la asignación de responsabilidad primaria en el Ejército Argentino, al que deberían prestar su apoyo la Armada y la Fuerza Aérea, existiendo un control operacional sobre las fuerzas policiales y de seguridad nacionales y provinciales, (ii) esa actividad debía ser predominantemente ofensiva (se exigía acción y no reacción) en función de los blancos previamente seleccionados, que ya hemos

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta descripto; de ahí es lógico que hayan existido listas de personas a detener preparadas con anterioridad al golpe de estado. (iii) las operaciones ofensivas –tendientes a destruir la subversión– debían estar necesariamente precedidas de una actividad de inteligencia que permita reunir información para desarrollarlas; la actividad de inteligencia surgía de la reunión de información, una de sus fuentes eran los detenidos, que debían ser interrogados. El responsable principal era el oficial de inteligencia (G-2/S-2) y en los interrogatorios podían participar interrogadores de otras fuerzas. (iv) las detenciones estaban rodeadas de un importante operativo de seguridad que exigía un equipo de apoyo, uno que realizaba el cerco en el lugar y otro que ingresaba al lugar donde debía realizarse el procedimiento; debían llevarse elementos para atar y encapuchar a los detenidos; el jefe debía aparecer en el lugar del procedimiento una vez finalizado el mismo para verificar sus resultados; los operativos eran secretos, por sorpresa y generalmente de noche. (v) a la par de las operaciones ofensivas debían realizarse operaciones sicológicas para influir en la opinión pública nacional e internacional sobre los males del accionar subversivo. Surge claramente del informe de la CONADEP que la forma en la que las detenciones eran practicadas coincide en lo sustancial con lo expuesto más arriba (eran practicadas generalmente de noche, en el domicilio de la víctima, por una gran cantidad de personas -la “patota”- fuertemente armadas y apoyadas por vehículos en el exterior, las mismas ingresaban generalmente de sorpresa; el detenido era encapuchado y/o esposado). El informe referenciado menciona también cómo fue puesta en práctica la actividad de inteligencia, pilar de la lucha contra la subversión. Lo que se definía en los reglamentos como la obtención de información se tradujo en los hechos en violentos y reiterados interrogatorios acerca de la militancia de los detenidos. Además, se ha logrado determinar a través del citado informe de la CONADEP, de la ya mencionada causa nº 13/84 y de la causa nº 44/85 caratulada

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta “Causa incoada en virtud del decreto 280/84 del Poder Ejecutivo Nacional” también de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital (comúnmente llamada “Camps”)27, una metodología generalizada por la que la “desaparición” comenzaba con el secuestro de una persona y su ingreso a un centro clandestino de detención mediante la supresión de todo nexo con el exterior; el secuestrado llegaba al centro encapuchado o “tabicado” situación en la que generalmente padecía todo el tiempo que estuviera alojado en el centro de que se trate, así la víctima podía ser agredida en cualquier momento sin posibilidad alguna de defenderse; se utilizaron números de identificación que eran asignados a cada prisionero al ingreso al campo. A su vez, se les ordenaba, ni bien ingresaban, que recordasen esa numeración porque con ella serían llamados de ahí en adelante, sea para hacer uso del baño, para ser torturados o para trasladarlos; la alimentación que se les daba era, además de escasa y de mala calidad, provista en forma irregular, lo que provocaba un creciente desmejoramiento físico en los mismos; la precariedad e indigencia sanitarias contribuían también a que la salud de los detenidos se deteriore aún más, lo cual debe ser considerado junto con la falta de higiene existente en los centros y la imposibilidad de asearse adecuadamente. La tortura en si misma merece un análisis aparte. En un documento de trabajo que se realizó al respecto se afirmó que “….se aplicaba con un doble objetivo. Los detenidos eran sometidos a tormentos en el primer momento de su ingreso al centro de detención con el fin primordial de extraerles información respecto de las personas con las que compartían su actividad política, domicilios, contactos, citas, etcétera; es decir, como objetivo de inteligencia. Así, a través de las informaciones que se extraía a cada uno de los detenidos el sistema de represión se actualizaba y reproducía. El segundo fin de la tortura era el sometimiento de los detenidos, de quitarles toda voluntad y quebrarlos en su espíritu para facilitar el tratamiento de los mismos hasta el momento en que se decidía su liberación o su “traslado” “Al referirnos a la tortura debe recordarse, en primer lugar, que la privación de la libertad ambulatoria implicó, para quienes la sufrían, además, la
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Sentencia del 2 de diciembre de 1976.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta completa pérdida de referencias de espacio y tiempo, en medio de condiciones de extremo maltrato físico y psicológico, ya que la víctima perdía todos sus derechos. A ello debía agregarse la asignación de un código alfanumérico, en reemplazo de su nombre, ni bien ingresaban al campo, lo cual implicaba la supresión de la identidad, de la individualidad, del pasado y de la pertenencia al núcleo básico familiar y social. A partir de ello éstos eran llamados ya sea para salir a los baños o para ser torturados o “trasladados” por esa identificación…” “La vida misma dentro del centro era un padecimiento en sí mismo…. En condiciones inhumanas los secuestrados transcurrían sus días, privados de los requisitos mínimos para su subsistencia, como ser la higiene personal y comida apropiada y suficiente...” En ese contexto, para el Ministerio Público Fiscal no solamente constituyen torturas o tormentos algunas prácticas sobre el físico de los sujetos detenidos, sino también las que derivan de las condiciones generales de su detención en sí mismas, como el encapuchamiento, la falta de alimentación, de atención sanitaria, de asesoramiento jurídico, de incomunicación prolongada, la incertidumbre sobre su destino y el hacerlos percibir las operaciones realizadas sobre terceros para influir en su psiquismo28. En términos prácticos, dos son las consecuencias jurídicas de esta observación: una, aunque no encontremos en los cuerpos de los detenidos las marcas físicas de las lesiones, hemos de sostener que igualmente constituyeron torturas o tormentos todos los demás padecimientos sufridos por ellos desde el momento de sus detenciones hasta sus traslados a otras dependencias, su eliminación física o su liberación. La otra, es que como estas condiciones de detención formaron parte necesaria del plan sistemático implementado desde la superioridad, no existe la
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Ver informe de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el Terrorismo de Estado, del Ministerio Público Fiscal, del 12 de noviembre de 2008, titulado “Tratamiento Penal de las Condiciones De Detención En Los Centros Clandestinos frente al Tipo Penal del Artículo 144 Ter, CP”. (puede ser consultado on line en www.mpf.gov.ar/Institucional/UnidadesFE/Documento-sobre-imputaciones-a-personas-secuestradas-enCCD.pdf)
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta posibilidad de que alguna persona secuestrada en este marco no haya sido torturada, física o psicológicamente. Aunque alguno no haya sufrido golpes y picana, igualmente fue puesto frente a los padecidos por otros, simulacros de fusilamientos, tabicamientos, etc. etc. En definitiva, no existieron los detenidos no torturados. La tortura fue parte constitutiva del sistema. Entonces, como se dijo antes el contexto antes descripto prueba por si solo un estado de cosas y este contexto es el cristal a través del cual deben observarse los hechos materia de juzgamiento en esta causa. 3.2. El contexto provincial de los hechos. Para la época del hecho, el ejército se había desplegado en el país que había sido dividido en cinco zonas cuyo comando coincidía con el de cada uno de los Cuerpos de Ejército –normalmente a cargo de un general de división- y del Comando de Institutos Militares.29 El comando de Zona 3 se encontraba a cargo del III Cuerpo de Ejército, con asiento en la ciudad de Córdoba y jurisdicción en las provincias de Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Cada comando de zona contaba con elementos orgánicos con responsabilidad operacional directa (principalmente, comandos de subzona y jefaturas de área) y otros bajo control operacional (en lo que interesa, las fuerzas de seguridad y servicios penitenciarios federales y provinciales30).

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Ver, para lo que se dirá a continuación, Mittelbach, Federico – Mittelbach, Jorge “Sobre áreas y tumbas. Informe sobre desaparecedores”, Ed. Sudamericana, pág. 15/22. La fiscalía cuenta con una edición digitalizada de esa publicación que pone a disposición del juzgado. 30 Ver por ejemplo informe de fs. 223 de la causa n° 563/99, caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/Denuncia: Las Palomitas - Cabeza de Buey” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4 donde el jefe del servicio penitenciario salteño se reconoce dependiendo del Área 322.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta El por entonces General Luciano Benjamín Menéndez era, a marzo de 1976, encargado del Comando del III Cuerpo de Ejército31. Las zonas estaban, a su vez, divididas en subzonas que estuvieron normalmente a cargo de los comandantes de las brigadas de ejército existentes, pero también de segundos comandantes de cuerpo, comandantes de artillería, destacamentos de exploración, etc. En la Zona 3 había cuatro subzonas: Subzona 31 con jurisdicción en las provincias de Córdoba, La Rioja y Catamarca, Subzona 33 con jurisdicción en las provincias de Mendoza y San Juan, Subzona 34 con jurisdicción en la provincia de San Luis y, la que nos interesa, la Subzona 32 a cargo del comando de la Brigada de Infantería V y con jurisdicción en las provincias de Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Jujuy. El por entonces General Antonio Domingo Bussi se desempeñaba, a marzo de 1976, como Comandante de la Brigada de Infantería V con asiento en la ciudad de San Miguel de Tucumán32. Finalmente, cada subzona estaba dividida en áreas, generalmente a cargo de las unidades de combate, usualmente a cargo de coroneles o tenientes coroneles. En la Zona 3 llegó a haber 24 áreas. En lo que interesa, la subzona 32 estaba integrada, entre otras, por el Área 322, cuya unidad responsable era el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada (o de Montaña, según la época) 141 “General Güemes” cuyo jefe era, además, titular del Distrito Militar Salta. Los otros elementos orgánicos eran la Compañía de Ingenieros de Montaña 5, la Compañía de Sanidad 5 –Hospital Militar Salta- que luego se denominó
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Ver fs. 4843 de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta, caratulada "Herrera, Rubén Nelson y otros s/ homicidios del Dr. Miguel Ragone y Santiago Catalino Arredes, y lesiones en perjuicio de Margarita Martínez de Leal”, fs. 1757 de la causa n° 1480/07 caratulada “Ríos Ereñú, Héctor Luis y otros s/ infracción Art. 142 incisos 1° y 5° del Código Penal” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4 y constancias de su legajo personal incorporado como prueba a esa causa. 32 Ver fs. 4843 de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta, caratulada “Herrera, Rubén Nelson y otros s/ homicidios del Dr. Miguel Ragone y Santiago Catalino Arredes, y lesiones en perjuicio de Margarita Martínez de Leal” y constancias de su legajo personal incorporado como prueba a esa causa.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Hospital Quirúrgico Móvil 141, el Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada 141 y la Compañía de Ingenieros de Montaña 533. Esta denominación se mantuvo aún en tiempos de la democracia34. El por entonces Coronel Carlos Alberto Mulhall era, al tiempo del hecho, Jefe del Destacamento de Exploración de Caballería de Blindada (o de Montaña) 141, Jefe de la Guarnición del Ejército Salta35 y Jefe del Área 322, tal como surge de los sellos aclaratorios que utilizaba en la época36. Del Destacamento 141, se determinó que el segundo jefe era el Teniente Coronel Joaquín Cornejo Alemán, el S1 (personal) era el Teniente Ricardo Benjamín Isidro de la Vega, el S2 (Inteligencia) era Raúl Humberto Gómez Fuentealba37 y el S3 (Operaciones) era Juan Carlos Grande38. Conviene destacar que este último, en septiembre de 1976 pasaría a ser sub jefe de la policía provincial bajo el mando de Virtom Mendíaz, pasando a ser su jefe desde diciembre de 1977 hasta marzo de 197939. Claramente, en función de este esquema, el jefe de la Guarnición Ejército Salta dependía del Comandante de la Brigada de Infantería V y este, a su vez, del Comandante del III Cuerpo de Ejército40.
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Ver, al respecto, el organigrama remitido por el Ejército Argentino incorporado como prueba en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal de Salta de Salta y fs. 163 de la causa n° 1-376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1. 34 Ver informe de fs. 235 de la causa n° 563/99, caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/Denuncia: Las Palomitas - Cabeza de Buey” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4, firmada en 1984 por el jefe de la misma. 35 Ver fs. 190 de la causa n° 563/99 del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. 36 Ver informes de fs. 190 y 946 de la ya citada causa n° 563/99 del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4, su reconocimiento expreso al respecto al prestar declaración indagatoria en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal de Salta, ver fs. 1952/53 de la misma y su legajo personal incorporado a la misma. 37 Mencionado, junto con los restantes miembros de la plana mayor, por Mariano De Nevares al ser indagado en el marco de la causa nº 471/11 del Juzgado Federal nº 2 de Salta, Secretaría nº 4. El legajo personal de Gómez Fuentealba se encuentra reservado en la citada causa n° 1-376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1. 38 Se ha solicitado al Ministerio de Defensa de la Nación un informe completo acerca de las planas mayores de las unidades militares que operaban en Salta, así como las de la Brigada de Infantería V de Tucumán y el comando del III Cuerpo de Ejército de Córdoba. 39 Ver constancias de su legajo personal, en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal de Salta. 40 Ver informe de fs. 3879 de la causa n° 563/99 del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4; ver también las inspecciones realizadas a la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 por parte de los responsables de esas dependencias militares, que surgen del libro histórico de la unidad - incorporado
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Esta relación de comando también es reconocida por Mulhall en su indagatoria rendida en la investigación por el homicidio de Miguel Ragone. Sobre el particular, afirmó que fue jefe del Destacamento de Exploración 141 y del Área 322 y que dependía orgánicamente del Comando del III Cuerpo del Ejercito para lo específico de la actividad de un regimiento; sin embargo indicó que hubo una división en zonas, subzonas y áreas para la lucha contra la subversión y que el área de Salta dependía de la subzona de Tucumán por eso las órdenes relativas a la lucha antisubversiva iban de Córdoba a Tucumán y de ahí a Salta (ver fs. 1952/1953). Párrafo aparte merece el Destacamento de Inteligencia n° 143 que operaba en la provincia de Salta. Éste, según lo informado por el Ejército Argentino, dependía orgánicamente del Comando del III Cuerpo de Ejército pese a lo cual de la lectura de su libro histórico41 surge que al tiempo de los hechos recibió inspecciones conjuntas del subjefe del Comando del III Cuerpo de Ejército, del subjefe de la Brigada de Infantería V y del Jefe de la Guarnición del Ejército “Salta” (el 30 de enero de 1976) Al tiempo de los hechos el jefe del destacamento era el Teniente Coronel Osvaldo Mario Baudini42 y el jefe de la primera sección de ejecución era el Capitán Rodolfo Antonio Aguilar 43 que, como se verá, aparece teniendo una importante intervención en la investigación (o su simulacro) por la desaparición de Miguel Ragone. Ya se ha explicado como la inteligencia era una pieza clave en el engranaje del sistema represivo encabezado por el ejército y el Destacamento 143 no era ajeno al mismo sino todo lo contrario.
como prueba en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta del cual, incluso, surge que el jefe de la unidad al tiempo de los hechos fue puesto en funciones por el Comandante del III Cuerpo de Ejército. 41 Incorporado como prueba a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. 42 Ver expediente n° 03/07 de la Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos de esta jurisdicción, incorporado como prueba a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta y constancias de su legajo personal, reservadas en el marco de la causa n° 3050/09 caratulada “Arias, Carlos Alberto y Zírpolo, Luis Ángel Gaspar s/privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio calificado” (Caso “Melitón Bustos”) del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. 43 Su legajo personal se incorporó como prueba a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. El acta de su defunción aparece agregada a fs. 5226.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta El Reglamento RC 16 -5 “La unidad de inteligencia” menciona que las unidades de inteligencia son los batallones y los destacamentos de inteligencia siendo el único medio de inteligencia del que dispondrá el ejército (art. 1.001), su misión será la de realizar las actividades de inteligencia que le competen y las que le ordene el comando del cual depende (art. 1.002) y para eso debía realizar actividades de investigación (art. 1.003), reunión de información e inteligencia (art. 1.004) Recientemente el Programa Verdad y Justicia, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, realizó un estudio de todos los destacamentos de inteligencia del país44. En ese documento, se citan, entre otras, las declaraciones de Luciano Benjamín Menéndez ante el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (que reconoció que el sistema inteligencia del III Cuerpo de Ejército se nutría de los destacamentos de la Zona 3 y que su personal participaba en los interrogatorios a detenidos) y de Carlos Alberto Mulhall ante los miembros de la Cámara Federal porteña en el marco de la causa n° 13/84 (que, entre otras cosas, indicó que en el tratamiento de los detenidos intervenía personal de inteligencia, con quienes se hacían reuniones periódicas de intercambio de información). El citado informe destaca una circunstancia única en el país. Tras el golpe de estado, Mulhall es designado interventor militar de la provincia y nombró ministro de gobierno, justicia y educación al Teniente Coronel Baudini45. En conclusión: el jefe del destacamento de inteligencia era, a un tiempo, funcionario del gobierno provincial y comandaba desde ese cargo a los servicios de inteligencia de las fuerzas de seguridad provinciales que estaban a su cargo. Conviene recordar que, conforme el anexo 1 de la Directiva del Consejo de Defensa n° 1/75 la comunidad de inteligencia local era dirigida y coordinada por cada una de las áreas.
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El informe fue distribuido entre los magistrados de la jurisdicción y una copia del mismo se incorporó a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal de Salta. 45 Ver legajos personales de Mulhall y Baudini y constancias de fs. 96/97, 349/351, 363/364 de causa n° 1-376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1. En la causa citada en último término se encuentra reservado el legajo de Baudini labrado en la Gobernación de la Provincia de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Sobre la actividad concreta del destacamento, basta como ejemplo la gran cantidad de informes de antecedentes emanados de ese organismo que fueron analizados por la Comisión Asesora de Antecedentes y los pedidos de captura solicitados por el destacamento a varias personas relacionadas directa o indirectamente con Miguel Ragone46. Igualmente, el Destacamento 143 parece no ser el único que realizaba inteligencia en Salta. Del legajo personal de Joaquín Guil47 surge palmariamente que también lo hacía el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 141 (que, como se vio al tratar el reglamento de estados mayores, tenía un servicio de inteligencia propio) En ese sentido, oficiales del estado mayor del mismo fueron individualizados mientras fotografiaban, entre otros puntos de interés, la casa del propio Guil, ya retirado de la fuerza, cosa que le valió una sanción por no avisar a sus superiores tal circunstancia; en su declaración indagatoria en la investigación por la desaparición de Miguel Ragone Guil también indicó que la Policía Federal Argentina realizaba acciones de inteligencia y, como veremos, luego también lo hacía la policía provincial (fs. 2018/21). La comunidad informativa a la que se ha venido haciendo referencia también aparece documentada por escrito no sólo en los reglamentos policiales a los que se hará mención más adelante sino también por la documentación obtenida por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, que da cuenta del intercambio de
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Ver informe de la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, que gestiona el archivo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que se incorporara como prueba en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. Es conveniente informar que el citado archivo estaba basado en fichas que remitían a legajos, clasificados en factores (político, social, económico, religioso, estudiantil, laboral) y luego en mesas o secciones (merecen destacarse las dedicadas a la actividad estudiantil y política –mesa “A”-, gremial -“mesa B”-, al comunismo –mesa “C”, subversiva –mesa “DS”-) Lo relevante de este archivo, más allá de documentar la forma en la que se realizaba espionaje políticoideológico en nuestro país hasta no hace mucho tiempo, es la existencia de información concreta del caso de Miguel Ragone y que permite acreditar, entre muchas otras cosas, la investigación ideológica sobre la que era objeto la víctima y su entorno. La existencia de este archivo es una muestra de que, como era de esperarse, la burocracia estatal estuvo presente durante la dictadura militar, generando constancias documentales sobre el proceder ilegítimo de los responsables de la misma, aunque en su mayoría fueron destruidas o permanecen ocultas. Para más información sobre el archivo consultar www.comisionporlamemoria.org/archivo/. 47 Este, como muchos otros legajos policiales que se citarán a continuación, se han incorporado a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta información entre los organismos de inteligencia de esa provincia; el sistema puede traspasarse perfectamente a la realidad salteña si se tiene en cuenta la dependencia ya establecida entre esa provincia y su vecina48. La descripción cabal de lo que era la comunidad informativa y de cómo funcionaba en la práctica surge del informe remitido por la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires49. Yendo ahora a los elementos que estaban bajo control operacional del ejército, la cuestión normativa en materia de seguridad en Salta al tiempo del hecho estaba signada no sólo por los decretos y directivas militares ya citadas sino también por el decreto ley nº 35, del 30 de diciembre de 1975, firmado por el interventor Ferdinando Pedrini (fs. 1270/1271), en donde se ratificaba el convenio firmado en la ciudad de Buenos Aires, el 15 de octubre de ese año entre el Ministro del Interior, el Ministro de Defensa en su carácter de presidente del Consejo de Defensa y el interventor interino de la provincia de Salta quienes, en función del ya citado art. 1º del decreto 2771/75 del Poder Ejecutivo Nacional, acordaron que el gobierno de la Provincia de Salta coloque bajo el control operacional del Consejo de Defensa al personal y medios policiales y penitenciarios que les sean requeridos por las autoridades militares, jurisdiccionales facultadas al efecto. El control operacional al que se hace referencia estaba dado en el empleo inmediato del personal y medios exclusivamente en la lucha contra la subversión y consistía en las misiones que a tal fin se les imponía. El personal policial debía asignarle prioridad al cumplimiento de las misiones y tareas inherentes a la lucha contra la subversión y a las autoridades militares que la ejercían y contribuían a su capacitación.

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Ver fs. 224/225 y 242 del legajo de documentación remitido por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán aportada por el testigo Juan Carlos Clemente al expediente nº J - 29/09 caratulado “Jefatura de Policía de Tucumán s/secuestros y desapariciones” e incorporado a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. 49 Ver informe de la Comisión Provincial de la Memoria de la Provincia de Buenos Aires, que gestiona el archivo de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que se incorporara como prueba en la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta En cuanto a la organización de la Policía de la Provincia de Salta, se ha determinado50 que al tiempo de los hechos la ley orgánica de la policía provincial era la n° 4258/68 (sancionada el 29 de julio de 1968) cuya vigencia fue restablecida por el gobierno de Ragone por ley n° 4615 del 28 de mayo de 1973 (esa norma también dejó sin efecto el art. 14 de la ley n° 4491 que establecía la estabilidad del personal policial). Tras el golpe militar, por decreto provincial n° 14 del 21 de abril de 1976, se dicta una nueva ley orgánica que rigió hasta el año 1983. En definitiva, la ley vigente al tiempo del hecho daba jurisdicción a la policía en toda la provincia para prevenir y reprimir delitos (art. 2) y, entre sus misiones, estaba en el orden provincial la de impedir todo ataque, trama o movimiento subversivo, proveer a la seguridad de las personas y cosas del estado provincial, prevenir, reprimir las alteraciones del orden público e intervenir en las reuniones públicas al aire libre o locales cerrados, hacer uso de la fuerza pública para prevenir y reprimir los delitos y detener a los sospechosos (art. 4) y en el orden nacional concurrir al contraespionaje y al contrasabotaje. Debía investigar los delitos, asegurar la prueba, descubrir y detener a los autores entregándolos a la justicia y remitir las actuaciones sumariales al juez competente (art. 6) tanto para casos ordinarios como federales (art. 7). La estructura comprendía un jefe, un subjefe, varias direcciones entre las que se destaca la de seguridad y la de investigaciones y dos divisiones, una de las cuales era la de contralor general (art. 12) El jefe de la policía la conducía operativa y administrativamente (art. 15) y el subjefe lo secundaba en la conducción de la institución (art. 16). El por entonces Teniente Coronel Miguel Raúl Gentil era el jefe de la Policía de Salta durante marzo de 1976 (concretamente entre el 23 noviembre de 1974 – designado por el interventor Mosquera-, y septiembre de 197651), y el por entonces
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Ver el citado expediente n° 03/07 de la unidad de asistencia del Ministerio Público y la documentación obtenida por la Gendarmería Nacional Argentina en virtud de la orden de presentación librada en el marco de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral de Salta. 51 Según surge del citado expediente n° 03/07 de la unidad de asistencia del Ministerio Público y de su legajo personal incorporados a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Mayor Virtom Modesto Mendíaz era su sub jefe durante el mismo período, luego fue jefe de policía; se destaca también que, tras el golpe de estado, asumió como secretario General de la Gobernación, designado por Mulhall52. Más allá de la evidente relación entre ejército y policía teniendo en cuenta la subordinación que existía conforme las normativas ya estudiadas, el propio Guil al prestar indagatoria en una causa de esta jurisdicción53 reconoció la subordinación de la Policía al Ejército; otro tanto hizo Gentil, al declarar ante el Juzgado de Instrucción Militar en el marco de la causa “Palomitas” al afirmar que la policía participó en la lucha contra la subversión, bajo control operacional del Jefe de la Guarnición Militar Salta que era, a su vez, Jefe del Área 322. Afirmó, entre otras cosas, haber realizado operaciones de seguridad, controles de población y reunión de información54. Sin embargo, en el descargo por escrito al cual se remitió en su declaración indagatoria en el marco de la investigación de la desaparición de Ragone (fs. 1317/18), si bien afirmó que las directivas y órdenes relativas a la lucha antisubversiva tenían origen en el comando de cuerpo, dijo que le eran ajenas a su quehacer las tareas propias de la guerra contra la subversión. Como veremos, nada más alejado a la realidad. Mulhall, al prestar declaración la citada causa n° 13/84, reconoció que en lo relativo a la lucha contra la subversión todas las unidades militares dependían de él y también estaban subordinadas las fuerzas de seguridad provinciales y federales, destacando que todo ese personal se desempeñó en forma brillante y altamente eficiente55.
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Ver fs. 4843 de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta, informe de fs. 371 de la causa n° 1-376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1, constancias del citado expediente n° 03/07 de la unidad de asistencia del Ministerio Público y de su legajo personal. En la segunda de las causas mencionadas (“Parada de Russo”) se ha reservado el legajo de Mendíaz correspondiente a su paso por la administración pública salteña, como también los de todos los funcionarios de la misma durante el gobierno de facto. 53 Causa n° 692/08 del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. 54 Ver constancias de fs. 2076/2071 de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta y fs. 2067/2074 de la causa n° causa n° 563/99, caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/Denuncia: Las Palomitas - Cabeza de Buey” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. 55 Copia del acta mecanografiada respectiva se hallan incorporadas a fs. 1339/1363 de la causa n° 1376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Teniendo en cuenta todo lo expuesto, es evidente que ya desde 1975 todas las unidades militares y policiales de la Zona III y, en lo que nos interesa, del Área 322 tenían el cometido declarado de luchar contra la subversión o, como dicen las normas, aniquilar el accionar de elementos subversivos. Estas acciones, como se vio, debían ser ofensivas y nutridas de inteligencia previa. Claramente entonces, el Destacamento de Caballería Blindada 141 y, por ende, el imputado Mulhall y toda su plana mayor (con la que tomaba las decisiones conforme la reglamentación militar citada) no eran ajenos a este cometido. Esto, que surge del análisis de la reglamentación mencionada anteriormente y termina siendo reconocido por el nombrado en las declaraciones que ha prestado a lo largo del tiempo. Veamos. Al prestar declaración indagatoria en el marco de la investigación por la desaparición de Miguel Ragone (fs. 1952/1953), Mulhall afirmó que, pese a no eludir su responsabilidad en la lucha contra la subversión en la provincia de Salta, al tiempo del hecho estaba recién instalado y muy ocupado realizando gestiones protocolares y administrativas y por ello no estaba en “condiciones” de llevar a cabo nada de lo que se lo acusaba. Pero al prestar declaración en el marco de la ya citada causa n° 13/84 dijo absolutamente lo contrario. Conviene mencionar antes que nada que en esa ocasión Mulhall fue escuchado en los términos del art. 490 del Código de Justicia Militar y, concretamente, como imputado56. Pues bien, en esa ocasión, éste reconoció haber participado activamente en la lucha contra la subversión desde su asunción como jefe en el Destacamento de Exploración de Caballería 141 y de la Guarnición Militar Salta –“luché activamente y con mis subordinados emprendimos esa acción, que permite, hoy día, que estemos aquí
desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1. Eventualmente puede pedirse otro ejemplar a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal; la declaración no aparece en la sentencia publicada en Fallos: 309 sino en la colección de actas mecanografiadas en poder del citado organismo judicial.
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Así se encargó de aclararlo el propio presidente del tribunal ante una intervención de uno de los defensores y así surge de la negativa que hizo de contestar algunas preguntas relativas al caso “Palomitas”.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta en este juicio”–. Afirmó también que todas las órdenes que tenían que ver con la lucha contra la subversión provenían de él, que en la provincia de Salta muchos civiles brindaron información de las organizaciones subversivas (ERP y Montoneros) y que la provincia se consideraba un “aguantadero” para las organizaciones que actuaban en Tucumán57. Además, cuando prestó declaración ante la justicia militar en el marco de la investigación por el caso “Palomitas”, reconoció haber participado en la lucha contra la subversión, tanto cuando fue Jefe de la Guarnición Ejército Salta como cuando fue Interventor Militar de la provincia (luego del golpe); indicó que se hacían operaciones militares (entre las que incluyó las denominadas “ofensivas”, y ya sabemos lo que quiere decir eso conforme los reglamentos) como de seguridad; afirmó que el accionar militar llevado a cabo durante la que denominó “guerra” contra la “delincuencia terrorista” se basó en el empleo de los procedimientos de lucha que determinan los reglamentos militares58. Una mención interesante relativa al involucramiento que tenía Mulhall en la lucha contra la subversión surge del reclamo administrativo realizado por el por entonces mayor Norberto Domingo Yommi. El nombrado integró la nómina de los denominados comúnmente “33 orientales”, un grupo de militares que en octubre de 1980 fueron dados de baja por no estar compenetrados con “la filosofía y el sentir institucional del ejército”. Los reclamos administrativos que se suscitaron por parte de los excluidos han permitido recolectar mucha prueba respecto de la denominada “lucha contra la subversión” En el caso de Yommi, al intentar demostrar su compromiso con la filosofía de las fuerzas armadas, menciona que siempre ha ejecutado con convicción las misiones que se le asignaron en la lucha contra la subversión. Indica que en marzo de 1976, antes del golpe de estado, fue designado interventor en la UNSA y afirma haberse
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Ver fs. 1339/1363 de la causa n° 1-376/07 caratulada “Parada de Russo Reina Isabel – Investigación sobre el destino de los detenidos desaparecidos s/ Habeas Data” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 1. Se deja constancia que esa declaración se observa sólo en las actas mecanografiadas del “juicio a las juntas” y no integra el contenido de la sentencia definitiva. 58 Ver fs. 2067/2074 de la causa n° causa n° 563/99, caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/Denuncia: Las Palomitas - Cabeza de Buey” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta concentrado en la sustanciación de sumarios contra subversivos, sostiene haberle dado al área de inteligencia militar y al jefe de policía salteño un listado con nombres de docentes y haber mantenido informado permanentemente al imputado Mulhall acerca de las actividades que desarrollaba59. Este caso se cruza el de Mario Carlos Casalla. Al respecto la Comisión Provincial de la Memoria informó que en los archivos de la ex DIPBA aparece que el nombrado fue interventor del Departamento de Humanidades de la UNSA y es indicado como quien tildaba de marxista al rector Holver Martínez Borelli (quien tuvo un pedido de captura por tener actividades subversivas); pese a ello fue dejado cesante en 1976 por su supuesta ideología marxista, según informa el Destacamento de Inteligencia 143. Casalla, como se dijo antes, se dirige en una nota al citado destacamento intentando demostrar que no posee ideología marxista y que, por el contrario, ha luchado contra la subversión depurando ideológicamente la universidad, colaborando estrechamente con el Delegado de la Policía Federal, un principal de inteligencia, la Gendarmería y la Guarnición Militar Salta. Lo interesante para destacar es que dice que Yommi se ha equivocado. Esto permite indicar que, posiblemente, Casalla haya estado en aquellas listas que Yommi dice haber elaborado y ello generó su desafectación de la casa de estudios. También en función de la reglamentación antes expuesta el imputado Gentil, militar en actividad y jefe por entonces de la policía salteña tampoco podía ser ajeno a ella, máxime cuando sus cuadros inferiores tenían una explícita actividad al respecto. Más allá que él, personalmente, reconoció en la investigación del caso “Palomitas” haber luchado contra la subversión60, más allá de que aparece, también, recibiendo de Yommi un listado de presuntos subversivos de la universidad, que haya tildado de “comunistas” a funcionarios del gobierno de Ragone61 y que haya tenido una
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Ver fs. 4546/4558 de la causa n° 286/04 caratulada Ovalle Juan Manuel, Guil Joaquín, Murúa Abel y otros s/ infracción arts. 141, 144 bis inc. 1º…” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. 60 Ver fs. 2076/79 de la causa n° causa n° 563/99, caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/Denuncia: Las Palomitas - Cabeza de Buey” del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. 61 Ver testimonio de Enrique Hermann Phister Frías a fs. 572/573.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta fuerte formación en inteligencia (conforme su legajo, se dedicó a eso entre 1969 y 197362) hay muchos otros ejemplos tan contundentes como éstos. Si para muestra basta un botón, dentro de la Compañía Guardia de Infantería, que dependía directamente de la Dirección de Seguridad, el segundo jefe comisario Roberto Agustín Tacacho se reconoce a cargo del “grupo antiguerrilla” –esto surge claramente de fs. 47 de la investigación del crimen de Miguel Ragone–63. El propio director de seguridad Guil aparece también participando ampliamente en la lucha contra la subversión. Estudiando su legajo personal64, de las calificaciones recibidas se destaca la de septiembre de 1976, realizada por el jefe de la policía (Mendíaz) y el subjefe (Grande) donde se le consigna un concepto general sobresaliente y se menciona que “se ha destacado por la lealtad a sus superiores y por el espíritu y valor puesto de manifiesto en la lucha contra la delincuencia subversiva. Merece el más alto concepto entre los jefes de la institución”. En 1977 el nuevo jefe (Carpani Costa) y el subjefe (Grande) mantienen su calificación de sobresaliente y también fue felicitado por el Jefe de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 por la ejecución de un estudio de terreno cuya “forma y fondo revelan un esfuerzo y preocupación, lo cual demuestra la consustanciación entusiasta y consciente entre la Fuerza Ejército y la Policía de la Provincia de Salta que luchan contra un enemigo común” (otro felicitado fue Ofelio Natal Sallent, mencionado por el testigo Caprini Castellanos como uno de los ejecutores del hecho) En 1978 se lo vuelve a calificar como sobresaliente y se menciona que “se destaca nítidamente por su espíritu policial, carácter y lealtad, por su capacidad para planificar y dar órdenes de operaciones. Es un profesional altamente útil para la institución y un verdadero ejemplo para sus subalternos” Además, en julio de 1977 realizó el “Curso Regional de Defensa Nacional” organizado por la Escuela de Defensa Nacional que parece no tener compatibilidad con las funciones que formalmente desarrollaba.
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Su original se incorporó a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. También de las constancias de su legajo personal incorporado a la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. 64 Incorporado a la causa citada más arriba.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Otro elemento para destacar relativo a la vinculación de Guil con la lucha contra la subversión surge del legajo policial de Eduardo del Carmen Del Valle65. El nombrado había sido dado de baja en 1961 (sumariado por abuso de autoridad y cohecho) y en 1977 es reincorporado en la Sección Informaciones de Metán, pasando al año siguiente a trabajar en la Sección Informaciones de la Unidad Regional Sur. En 1980 fue cesanteado de la fuerza policial. Lo llamativo del caso es la forma en la que se reincorpora y quienes intervienen. Del Valle, por entonces Director de Tránsito de Metán66, se dirigió al Jefe de la Unidad Regional Sur para que eleve su pedido a la jerarquía superior; destacó en su solicitud su “disciplina militar”; cuando el jefe de la Unidad Regional Sur gira las actuaciones a su superior (Joaquín Guil), destacó que el solicitante era un “efectivo colaborador en la información antisubversiva” y acompañó una nota de apoyo de los policías Rafael Perelló y Justo Marcial Alemán, donde al acompañar el pedido de Del Valle destacaron que “el nombrado en los últimos tiempos ha colaborado ampliamente en la lucha anti subversiva con nosotros ya sea en la parte informativa como en la operativa, por lo tanto estimamos que se ha definido perfectamente como un hombre integrado a las fuerzas de seguridad” igualmente destacaron que el cargo de director de tránsito, de permanecer allí, les era “sumamente útil” Evidentemente es en función de estos antecedentes que luego es reincorporado a la fuerza, comunicación que a del Valle le hace llegar nada menos que Roberto Arredes. La historia de Del Valle no termina aquí, cuando es nuevamente cesanteado se incorpora como personal civil de inteligencia al Destacamento de Inteligencia 143, cumpliendo funciones de agente de reunión de información67. Roberto Arredes ya se dijo que al tiempo del hecho era Jefe de Personal, pero anteriormente había estado a cargo de Contralor General (1969/1971), ocasión en
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Incorporado a fs. 1512 de la causa nº 135/05 “Del Valle Eduardo del Carmen, Mulhall Carlos Alberto, Perello Rafael s/ homicidio, privación ilegítima de la libertad, desaparición forzada de Reynaldo Isola, Juana Isabel López y Luis Eduardo Rizzo Patrón” del Juzgado Federal nº 2 de Salta, Secretaría nº 4 de Derechos Humanos. 66 Ver también fs. 1467 de la causa mencionada más arriba. 67 Ver fs. 4085 del expediente nº 328/00 “Parada de Russo Reina Isabel y otros s/ investigación sobre el destino de los detenidos y desaparecidos de salta s/ habeas data” del Juzgado Federal nº 2 de Salta, Secretaría n° 4., donde se aclara que esta información está desclasificada conforme Decreto PEN n° 4/2010).
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta la que fue felicitado por su “brillante labor” interviniendo en el descubrimiento de una célula comunista y realizó un curso dictado por la Escuela Nacional de Inteligencia que evidentemente debe relacionarse con la lucha antisubversiva; luego, como vimos, en 1977, aceptaría reincorporar a una persona a la policía –tras pasar el pedido por las manos de Guil- por su destacada actuación en la lucha contra la subversión. Finalmente, el propio comisario principal Antonio Saravia, Jefe del Departamento de Informaciones Policiales –cuyo cometido específico era el espionaje político e ideológico como lo explican los reglamentos y lo declaró en el debate Yago de Gracia- aparece interviniendo en procedimientos anti subversivos absolutamente irregulares ya en 1975. En efecto, los documentos hallados casualmente e incorporados a “Palomitas”68 dan cuenta del pedido de Virtom Modesto Mendíaz (por entonces subjefe de la policía salteña) fechado el 26 de febrero de 1975 de realizar un allanamiento en la localidad de Tucumán, cuyo resultado es remitido por el por entonces principal Antonio Saravia de la División Contralor General al jefe de la Delegación Salta de la Policía Federal Argentina. Otro de sus miembros, Felipe Severino Oviedo (ex Calpanchay) 69 perteneció al área entre 1968 y 1972, regresando allí entre 1974 y 1976. En 1972 realiza un curso de “Operaciones Especiales de Contrainteligencia” dictado por la Junta de Comandantes en Jefe del Estado Mayor Conjunto. En marzo de 1975 Roberto Arredes, por entonces a cargo de Contralor General, solicita al jefe de policía Miguel Gentil su ascenso “como justo premio a su dedicación, idoneidad, disciplina, responsabilidad y alto grado de superación alcanzado a través del tiempo” y en base a “su participación activa y eficaz en la totalidad de las investigaciones y procedimientos antisubversivos realizados en esta provincia”; obviamente se hace lugar a su pedido. Luego, en la década de 1980 sería cesanteado, acusado de exacciones ilegales e incumplimiento de sus deberes como funcionario público (ver constancias de su legajo personal reservadas).
68

Ver fs. 7314 de la causa nº 563/99 “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/ denuncia Las Palomitas – Cabeza de Buey” del Juzgado Federal nº 2 de Salta, Secretaría nº 4 69 Se cambió el apellido hace algunos años, en la instrucción declaró como Calpanchay (fs. 22 de esta causa). Su legajo personal fue reservado en el tribunal oral federal de salteño.
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3.3. La Salta de Miguel Ragone. Tras años de dictadura militar, en 1973 se habilitan los comicios a nivel nacional, permitiendo el regreso del “Peronismo” (cualquiera fuera la denominación formal que esas fuerzas políticas pudieran haber adoptado para la ocasión comicial, y que había estado proscripto durante mucho tiempo). A nivel nacional se impone la fórmula Héctor Cámpora–Vicente Solano Lima y a nivel provincial la de Miguel Ragone y Olivio Ríos. Ragone, quien trabajó con Ramón Carrillo, había integrado la “resistencia peronista” durante los años de proscripción y, mediante acuerdo con los otros sectores del peronismo salteño (fundamentalmente los referentes de la lista “Azul y Blanca”) y con la bendición del propio Perón (según lo relató en el debate el testigo Juan Carlos Villamayor) encabezó la lista acompañado de un sindicalista, como en la mayoría de los lugares del país. Ganaron las elecciones el 11 de marzo de 1973, con un amplísimo porcentaje de votos70. La lectura de su discurso de asunción ante la asamblea legislativa, del 25 de mayo de 197371 da un pantallazo lo suficientemente amplio para entender cuáles eran sus ideas. Así, los conceptos de “socialismo nacional”, “patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”. Los testigos del juicio han destacado, entre otras cosas su honestidad y pulcritud en la gestión de gobierno (Néstor Finetti, Juan Carlos Villamayor), la búsqueda de un cuerpo de técnicos que lo ayudaran con independencia de su filiación política, y un profundo interés por los más necesitados (Gerardo Héctor Bavio, Jesús Pérez). La gestión de Ragone parece retratada claramente en el resto de la documentación presentada por Caro, en las publicaciones aportadas por Jesús Pérez y en

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Ver documentación remitida por la Secretaría Electoral del Juzgado Federal n° 1 de Salta fs. 1074/1086. 71 Aportado al debate por el testigo Gregorio Abelardo Caro Figueroa.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta los documentales “El crimen impune de Miguel Ragone” y “Ragone por Ragone” aportados al debate.72 Sin embargo, sus casi 18 meses de gobierno no estarían signados por la armonía. Diversos hechos, generados fundamentalmente por los intereses locales, llevarían a la intervención de la provincia. Nuevamente un mensaje ante la legislatura, pero al año siguiente73 permite entender la situación cuando el tono del discurso cambia y llama, fundamentalmente, a la unión que, para ese entonces, comenzaba a desaparecer o ya lo había hecho completamente. El hablar de “democracia integrada” y traducirlo en “dejar de lado las pequeñas diferencias partidarias para dar el ejemplo a la ciudadanía de esta unidad que reclamamos todos”, parece ser también un buen pantallazo de lo que estaba ocurriendo. La toma de la sede de la Confederación General del Trabajo por parte de miembros de la CGT Clasista por junio de 1973 y la decisión de Ragone de no desalojarlos usando la fuerza pública sino establecer un canal de diálogo para llegar a una solución pacífica generó enconos a nivel local y a nivel nacional (desde donde le pedían, a través de emisarios –generalmente legisladores provinciales–) la solución de la cuestión. Por esa época se había producido el regreso de Juan D. Perón (que generaría la renuncia de la fórmula presidencial, el 13 de julio de 1973, para permitirle al líder del movimiento presentarse a elecciones que ganó el 23 de septiembre, con asunción el 12 de octubre) y, según el libro “La Triple A”74, ello generó el despliegue y bautismo de fuego de esta organización, cuyos cometidos ya fueron detallados, primero para controlar el entorno del ex presidente y, a partir de allí, para generar una serie de atentados contra quienes consideraban sus enemigos. Otro aporte interesante a esta

72

Todos estos elementos fueron reservados por el tribunal oral. La fiscalía posee copias que pone a disposición del juzgado. 73 También aportado por Caro en el debate. 74 González Jansen, Ignacio “La Triple-A”, Ed. Contrapunto, Buenos Aires, 1986. Se pone a disposición del juzgado una versión digitalizada de la publicación.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta investigación es la referencia al crecimiento de poder de la denominada “burocracia sindical”, que repercutiría necesariamente en Salta. Y así se ve, por ejemplo, en la toma de la propia casa de gobierno por parte de sindicalistas y miembros de la lista “Azul y Blanca”, ocurrida en septiembre de 1973 por un presunto desplante de Ragone al no poner la bandera a media asta en señal de duelo por la muerte del dirigente sindical José Rucci. El hecho es una demostración cabal del contexto histórico al poco tiempo de la asunción del gobernador. En el debate se escuchó a Mario Amelunge (sindicalista de la UOM, Unión Obrera Metalúrgica, uno de los activos participantes de la toma, quien indicó que la idea era hacer una demostración de fuerza y que, si bien al principio se llevaban bien con Ragone, tuvieron un problema político-ideológico) y a Horacio Bravo Herrera (abogado de la UOM, quien afirmó que la toma fue espontánea y que Ragone, juntamente con algunos otros gobernadores, no seguía los lineamientos del gobierno nacional y que Ragone tenía una posición de izquierda que el gobierno no aceptaba). También declaró Ricardo Falú (quien dice haber mediado para normalizar la situación, aunque estaba incluido en la facción que terminó tomando la Casa). Más allá de todo esto, los diarios de la época pintan de cuerpo entero como se vivió la situación y, en lo que era un preámbulo de lo que vendría, ya dejaban instalada la idea del pedido de intervención militar para normalizar la situación75 . Las acusaciones de infiltración de la izquierda en el gobierno se van acumulando y van repercutiendo necesariamente en el gobierno central, que empieza a pedir, a través de emisarios, la renuncia de algunos funcionarios del gobierno de Ragone vinculados a la izquierda (ver testimonios en el debate de Bavio, Phister Frías, entre otros) a las que Ragone va accediendo para mantener la estabilidad de su gobierno. La tapa de la revista “El Cabildo” aportada al debate y citada por el testigo Caro Figueroa es fiel exponente de las acusaciones que se realizaban. Tras el ataque en enero de 1974 a un cuartel en Azul, prov. de Buenos Aires, la cuestión parece agudizarse y comienza un proceso de depuración en el
75

Ver diarios El Tribuno” y “Norte” del 28 de septiembre de 1973. Ver, además, el testimonio, entre otros, de Néstor Antonio Finetti y de Gerardo Bavio rendidos en el debate
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta gobierno de los funcionarios ligados a la “Tendencia revolucionaria”, uno de cuyos primeros exponentes fue el gobernador bonaerense Oscar Bidegain, que fue reemplazado por su vice Victorio Calabró que provenía de la UOM. En febrero de 1974, se emiten varios comunicados manifestando su preocupación por los infiltrados y afirmando la necesidad de depurar el movimiento y los cuadros de gobierno. En consonancia con ello, el plenario de las “62 Organizaciones Gremiales Peronistas de Salta” reafirma su lealtad con Perón y declara persona no grata a, entre otros, Ragone, Phister Frías, Bavio, Jesús Pérez y demás infiltrados en, por ejemplo, el Poder Judicial, como “cabezas visibles del aparato montado por el marxismo”76. Luego, sectores del propio peronismo, como las “62 Organizaciones” y la lista “Azul y Blanca” publican una solicitada criticando al gobierno provincial indicando que lo habían exhortado a eliminar de sus cuadros a elementos infiltrados que, desde sus cargos, atentan contra el interés del país; la solicitada anuncia que comunicarían lo resuelto al gobierno nacional y exhortaba a las autoridades del Movimiento Nacional Justicialista a tomar las medidas necesarias para dar termino a la situación que atentaba, incluso, contra la seguridad y defensa nacionales77. En mayo de ese año se produciría el “Oliviazo”: la toma del poder por parte del vice gobernador Olivio Ríos en ausencia de Ragone y el despido de varios funcionarios nombrados por el gobernador; en paralelo se publicaría una nueva solicitada en términos similares, firmada por los mismos sectores del peronismo ya mencionados más la Confederación General del Trabajo denunciando la acción disociadora, “montonera” y antiperonista del gobernador Ragone y exhortando a un tiempo al Movimiento Justicialista a acelerar la definición de la problemática situación.78 La situación se normalizaría con el regreso de Ragone y la reasunción de su mando, aunque Olivio Ríos se encargó de anunciar que había instado a Ragone a
76

Ver “El Tribuno” de 5 de febrero de 1974 y Servetto, Alicia “73/76. El gobierno peronista contra las “provincias montoneras””, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2010. 77 Ver diario “El Tribuno” del 6 de febrero de 1974. 78 Ver “El Tribuno” del 5 de mayo de 1974.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta cumplir las directivas que impartía el Movimiento Nacional Justicialista y se apartase de la influencia que sobre el Poder Ejecutivo ejercían los denominados Montoneros y Clasistas79. Días después el plenario de la CGT decretaría una huelga por tiempo indeterminado80. La muerte de Perón y a asunción en su reemplazo de su esposa, la vicepresidenta María Estela Martínez, no harían sino empeorar las cosas ya que, según lo declarado en la audiencia, Ragone tenía un apoyo expreso de aquél (aunque sus detractores eran los que se consideraban leales a Perón) que se fue con su vida (ver, al respecto, lo expuesto por Juan C. Villamayor en el debate). Este hecho generaría un espiral de violencia asociado a la AAA (así lo expresó Gerardo Bavio en el juicio) del que no fue ajena la realidad salteña. En ese sentido, en agosto de ese año circularon en Salta una serie de panfletos por los cuales se informaba a la población que se había iniciado la lucha contra los traidores de la patria, de forma tal que se anunciaba la ejecución de varias personas, entre ellas Farat Sire Salim, Luis Rizzo Patrón, Holver Martínez Borrelli, Enrique Phister Frías); se exigía además la renuncia de otras tantas personas, entre ellas Miguel Ragone y los jueces Mario Salvadores y Marta Poma 81. El panfleto estaba firmado por el “Comando General Guemes – AAA”. Marta Poma ha declarado en el debate que, como juez, había impartido instrucciones a las autoridades policiales para que manejen sus procedimientos con corrección, teniendo en cuenta el maltrato que se venía dando a los detenidos; no solo esa orden no fue acatada, sino que sufrió un atentado en la casa, apareció mencionada en el panfleto en cuestión y terminó renunciando a la judicatura; Mario Salvadores realizó una investigación contra funcionarios policiales, recibiendo amenazas y apareciendo mencionado luego en el panfleto, permaneció en su cargo hasta que con la intervención de Mosquera fue detenido sin justificación alguna pese a su cargo de juez, luego de lo cual terminó presentando su renuncia (ver también fs. 6464/6466)
79 80

Ver “El Tribuno” del 9 de mayo de 1974. Ver “el Tribuno” del 11 de mayo de 1974. 81 Ver informe de la Comisión Provincial de la Memoria incorporado a fs. 9017 de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta La constante presión logró sus frutos, el 22 de noviembre de 1974 los tres poderes de la provincia de Salta fueron intervenidos, la prensa llegó a considerar “cosa juzgada” la intervención de la provincia82. El decreto respectivo lleva el n° 1579 y fue publicado en el Boletín Oficial el 28 de noviembre de 1974; entre sus considerandos analiza la desvinculación del gobierno provincial de los básicos lineamientos nacionales que se traduce en una manifiesta ineficacia represiva frente a la acción perturbadora de las fuerzas cuya actividad ha sido declarada al margen de la ley por lo cual la comunidad se siente abandonada e indefensa. Indica también, entre muchas otras cosas, que en la provincia ocurrieron actos conmocionantes de la vida sindical que se podrían haber superado de mediar una debida intervención del gobierno y que ha habido enfrentamientos entre el poder ejecutivo provincial con otros sectores populares, en discordancia con las pautas que utiliza el gobierno nacional83. Salta no fue la única provincia intervenida. Luego de la caída de Bidegain, durante 1974 se intervinieron las provincias de Formosa (Atenor Gauna), Córdoba (Ricardo Obregón Cano), Mendoza (Alberto Martínez Baca) y Santa Cruz (Jorge Cepernic)84. El interventor, José Alejandro Mosquera, fue designado a renglón seguido por decreto n° 1580. Sus primeros actos de gobierno fueron, el 23 de noviembre de 1974, decretar la caducidad del mandato de Miguel Ragone, de Olivio Ríos y de todos los legisladores provinciales y poner en comisión a los miembros del poder judicial provincial (decreto n° 1), decretar la caducidad del mandato de todos los intendentes y concejales (decreto n° 2), aceptar la renuncia del jefe de policía René Sánchez (decreto n° 4) y designar en ese cargo a Miguel Gentil (decreto n° 5)85 Mosquera, al declarar en la audiencia (ya había declarado antes, fs. 1493/1496), relató las alternativas previas a la intervención y explicó el verdadero
82 83

Ver “El Tribuno” del 20 de noviembre de 1974. Se pone a disposición la versión digitalizada de ese decreto y de los primeros dictados por el interventor de la provincia. 84 Para una mayor comprensión del fenómeno, ver el trabajo de Alicia Servetto, ya mencionado. 85 Ver Boletín Oficial de la Provincia de Salta n° 9.636 del 3 de diciembre de 1974. .
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta cometido de la intervención. En un discurso similar al de las solicitadas, dijo que se limitó a nombrar en el gobierno sólo a peronistas, entre los que mencionó, justamente a los opositores a Ragone que aparecían. Fue borroso también al intentar explicar la cuestión de la subversión, aunque no tuvo problemas de claridad al tiempo de asumir al afirmar que “Nosotros elegimos -porque somos parte del pueblo por ser peronistas- el camino del tiempo para hacer nuestra revolución. Y aquellos enemigos del pueblo, aquellos hombres que creen que una revolución se hace simplemente a tiros o poniendo bombas, no tendrán cabida en este gobierno del pueblo”86. También dijo que, pese a que tenía una idea de quien quería que fuera el jefe de policía, el Ministro del Interior Rocamora le pidió que nombre a un militar en actividad, a pedido no recuerda si del III Cuerpo de Ejército o de la Guarnición Militar Salta. Tras la intervención federal Ragone se dedicó nuevamente a su actividad de médico, no sin antes dejar un mensaje de lo que vendría por medio de prensa “Si hemos servido, vamos al volver…”87. Y así fue como se intentó gestar el regreso a la política a través de las elecciones internas del partido. A partir de ese momento se generarían una serie de acontecimientos que terminarían con su muerte. En ese sentido, luego de la intervención de la provincia Ragone continuó ejerciendo la medicina, aunque no estaba del todo alejado de la política partidaria. Si bien la idea de la conformación de la lista para participar de las elecciones interna data de principios de 1976 (allí la ubicó el testigo Finetti en el debate), los acercamientos se realizaron meses antes, por agosto o septiembre de 1975 no ya por miembros de la “lista verde” de Ragone sino por los integrantes del Partido Auténtico, denominado por los testigos (y por la propia reglamentación militar, conforme lo expuesto) el ala política de la organización Montoneros (que había pasado a la clandestinidad y su actividad había sido declarada prohibida por Decreto 2552/75 del 12 de septiembre de 1975).
86 87

Ver “El Intransigente” y “El Tribuno” del 24 de noviembre de 1974 Ver “El Intransigente” del 23 de noviembre de 1974)
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Los testigos (Villamayor y Bavio) han declarado en el juicio que miembros de esa facción política88 le ofrecieron a Ragone unirse al movimiento, ofrecimiento que la víctima declinó porque prefería pelear las elecciones dentro del partido justicialista; pese a la negativa las relaciones quedaron cordiales (según lo afirmaron en forma conteste Villamayor y Bavio). La reunión se habría realizado en secreto entre agosto y septiembre de 1975 según pueden ubicarla los testigos ya mencionados. A los pocos días de ella, Villamayor relató que fue convocado al despacho de Gentil, por entonces jefe de policía, quien le dijo estar enterado de la reunión con los del Partido Auténtico y le dijo que los días de los peronistas de Ragone habían terminado y que debía convencerlo que se baje de la escena política. Conviene destacar que no era la primera vez que Gentil tenía manifestaciones contrarias a Ragone. Villamayor contó en la audiencia lo ocurrido el día de la asunción de Mosquera, cuando no le permitió estacionar el auto donde siempre lo hacía al mismísimo gobernador de la provincia. Otro que se pronunció al respecto fue Enrique Phister Frías (fs. 572/573), quien indicó el odio que tenía Gentil por el gobernador; relató incluso la visita que le hizo al nombrado cuando era funcionario de Ragone (para ese entonces, según su legajo, era segundo jefe del Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 141) donde le decía que varios funcionarios de los que terminaron siendo desplazados debían irse del gobierno por “comunistas” Ragone, enterado de eso, decidió seguir adelante. Tiempo después, en un momento que Villamayor ubicó entre diciembre de 1975 y febrero de 1976 fue convocado al Hotel Plaza a reunirse con un tal Zanetto 89.
88

El mentado Gerardo Bavio, y Jorge Cepernic –electo en 1973 gobernador de Santa Cruz hasta la intervención federal de la provincia en octubre de 1974- y Alberto Martínez Baca –electo en 1973 gobernador de Mendoza, cargo en el que permaneció hasta junio de 1974 luego de lo cual su provincia fue intervenida- Ver, nuevamente, el ya citado trabajo de Servetto. 89 Jorge Héctor Zanetto, funcionario de la intervención federal de Salta, que aparece nombrado como secretario privado de Ginés Fernández, ministro de Bienestar Social de la provincia. Ambos eran miembros activos de la Unión Obrera Metalúrgica, opositora a Ragone. Zanetto aparece también muy vinculado a Lorenzo Miguel –tanto que fueron detenidos juntos-; este último, a su vez, aparece vinculado a la AAA, organización paramilitar que en su momento exigiera la renuncia de Ragone en ese comunicado al que se hizo referencia anteriormente. Para más precisiones, ver pronunciamientos de fs. 7224/74 y 8124/8150 y la citada publicación “La Triple-A”
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Éste le dice sabía de la reunión con Gentil y que sabía que Ragone no había renunciado, indicándole que esa noche tenía que llevar la renuncia de Ragone al Ministerio de Bienestar Social Ginés Fernández en una reunión en la que iba a estar el Jefe de Policía y, entre otros, un contador representando a Roberto Romero y Horacio Bravo Herrera (ambos opositores políticos de Ragone) que en eso le iba la vida a Ragone. Nuevamente, enterado Ragone de lo ocurrido, la renuncia no fue presentada pese a lo cual éste empezó a madurar la idea de retirar su candidatura a las internas del partido justicialista porque sabía que estaba en peligro. En definitiva, Villamayor dijo en la audiencia que el borrador de la renuncia fue redactado y Ragone lo iba a firmar el día en el que fue secuestrado. Entonces, la vinculación de Zanetto con la UOM –sindicato que nucleaba a algunos de los opositores más férreos a Ragone– y la aparición del nombrado en la intervención federal de Salta luego de la reunión que tuvieran Ragone con los miembros del Partido Auténtico, no parece ser casual. Como dijo Villamayor en el debate, el propio Zanetto le afirmó que éste vino a Salta a cumplir una misión importante: conseguir que Ragone, opositor de sus amos, se retire de la política. Pero aquí ya no se trataba de una cuestión netamente partidaria, porque ya aparece interviniendo en jefe de la policía, quien fue el primer encargado de transmitir la amenaza, luego de enterarse (inteligencia mediante, obviamente) de la reunión con el Partido Auténtico. El mismo jefe de la policía iba a esperar, con los poderosos de la UOM local, la renuncia de Ragone tras la amenaza de Zanetto. Recuérdese que se trataba de otra etapa histórica, donde el gobierno nacional había mandado a combatir la subversión en todo el país y donde Montoneros, el Partido Auténtico y cualquiera que apareciese mínimamente vinculado a la tendencia revolucionaria (y Ragone venía siendo acusado de eso prácticamente desde su asunción en 1973) era un blanco, un enemigo. Y a los enemigos había que aniquilarlos –ver, nuevamente, los decretos, órdenes y reglamentos militares ya citados–. Tiempo después se tomaría conocimiento de que Ragone, Caro Figueroa, Melitón Bustos, Martínez Borelli, Bavio, Phister Frías y Risso Patrón tenían un pedido

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta de captura ordenado por las autoridades militares-policiales de nuestro país en función de sus actividades subversivas. Ese pedido, Operación Cóndor mediante, fue distribuido en 1976 a todas las dependencias militares y policiales del Brasil90. Listas como estas, de personas buscadas, son las mismas que aparecen en el informe de la Comisión Provincial de la Memoria como emanadas del Destacamento de Inteligencia nº 14391. Listas como estas deberían haberse confeccionado conforme el Plan del Ejército ya citado. En definitiva, desde la propia estructura estatal encargada de la lucha contra la subversión se había caracterizado a Ragone y a muchos de sus seguidores, como enemigos, dignos de ser capturados. 4. Los hechos. Se describirán aquí, conforme la manda del art. 188 del Código Procesal Penal, cuales son los hechos que se le imputan a Ricardo Lona. Los mismos son conocidos por V.S. porque surgen de las piezas de esta causa. Lo que se pretende hacer por el presente es sistematizarlos en función de los elementos que obran en el sumario y de los obtenidos durante el debate. Esto implicará una modificación de la plataforma fáctica en los términos de los arts. 5, 188 y 195 C.P.P.N.

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El pedido de captura de Miguel Ragone, identificado como “pedido de búsqueda 771” aparece ya en la causa antes de su remisión a la etapa de debate (ver constancias de fs.1539/1531 y la actividad procesal que se había realizado con relación a la misma en función de lo ordenado por la cámara en la sentencia de fs. 4005/4059; ver también respuestas de fs. 6050 y 6134 a pedidos de informes oportunamente cursados) Cuando una porción de la causa ya se había radicado en el tribunal oral salteño el Ministerio Público Fiscal determinó que copia de ese documento estaba en poder de Jair Krischke, abogado brasilero y presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos (Movimento de Justiça e Direitos Humanos, con domicilio en Rua Gen. Andrade Neves, 159, Bairro Centro, Porto Alegre, Brasil, www.direitoshumanos.org.br) El nombrado envió a esta parte una copia del documento. El original se encontraría en el archivo público del estado de Río de Janeiro (Arquivo Público do Estado do Rio de Janeiro, con domicilio en Praia de Botafogo, 480, Botafogo, Rio de Janeiro, Brasil) El nombrado Krischke declaró en el debate mediante una video conferencia, detallando la forma en la que fue hallado el documento, corroborando que una copia del mismo me fue enviada e indicando sus implicancias en el marco del Plan Cóndor –cuyos objetivos son de público y notorio conocimiento- El documento en cuestión, también en el marco del debate, fue traducido al idioma castellano. 91 Incorporado al debate de la causa n° 3115/09 del tribunal oral federal de esta ciudad.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta 4.1. Preparación del crimen. Siempre hemos hablado que los hechos del caso ocurren el 11 de marzo de 1976 cuando, en realidad, comienzan a ejecutarse y a anunciarse unos días antes. El día 8 de marzo de 1976, en forma simultánea, fueron sustraídos cuatro vehículos en la zona céntrica de la localidad de Río Hondo de la Provincia de Santiago del Estero: 1) un Chevy Súper Sport color rojo, dominio T-031507, 2) un Ford Falcon, gris modelo 70 dominio T-016814, 3) un Ford Falcon modelo 76, color azul, con techo vinílico negro, cero kilómetro, sin patente y 4) un Fíat 125 modelo 76, color gris, dominio 004991. El primero de los vehículos le fue sustraído a Juan Carlos Ingalina a las 04.10 hs. aproximadamente. El nombrado circulaba junto con Oscar Cisneros y, al salir de una estación de servicio, fueron interceptados por un automóvil Ford Falcon de donde bajaron unos individuos y uno de ellos le pidió documentos, al prender la luz del interior del automóvil los atacantes le apuntaron con un arma de fuego, lo hicieron recostar boca abajo, le vendaron los ojos y los atacantes condujeron el auto por 30 minutos (ver su testimonio a fs. 177) El tercero de los vehículos mencionados (el Ford Falcon gris) le fue sustraído al taxista Dante Estergidio Torrez (que declaró en el debate), el día precitado, alrededor de las 04.00 hs. En esa ocasión indicó que se le acercaron tres jóvenes, con tonada salteña, vestidos de civil y pelo corto y le pidieron hacer un viaje de unas diez cuadras. Uno subió adelante y los otros dos atrás. Luego de andar unas ocho cuadras le pusieron una pistola de cada lado (que reconoció que eran del Ejército por haber hecho el servicio militar, trabajando en la sala de armas) y le dijeron que necesitaban el auto para hacer un operativo (término que se encargó de definir Yago de Gracia en su declaración testimonial como una acción antisubversiva). Lo hicieron pasar atrás. Los ladrones le dijeron que compre “La Gaceta” y que por ese medio se iba a enterar de dónde iban a dejar el auto. Torrez, a bordo del vehículo con sus captores, fue testigo de otras sustracciones de vehículos que se iban haciendo en el camino, entre ellos el de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Ingalina. En dirección a Tucumán lo hicieron bajar y le indicaron que haga la denuncia, aunque en la comisaría del lugar dudaron de recibírsela. De los otros dos vehículos no hay mayores precisiones, el Ford Falcon restante jamás apareció y el Fiat 125 fue entregado a su propietario sin escucharlo en declaración testimonial. El detalle de los vehículos fue obtenido de la publicación de “La Gaceta” (ver fs. 19)92. 4.2. El ataque a Miguel Ragone, Santiago Arredes y Margarita Martínez de Leal. Conforme surge de las piezas incorporadas a esta causa y las arrimadas del debate, los hechos del caso pudieron reconstruirse de esta forma: El día 11 de marzo de 1976, aproximadamente a las 8 de la mañana, Miguel Ragone partió de su domicilio ubicado en el Pasaje Gabriel Puló 146, de la ciudad de Salta, conduciendo un automóvil (el cual estaba a nombre de su yerno Jorge Fernando Pequeño) marca Peugeot 504, dominio A-024444, hacia su trabajo. El nombrado, como todas las mañanas, bajó por el Pasaje Puló hasta la intersección con la calle Del Milagro donde dobló hacia la izquierda. Hizo una cuadra y, o bien en la esquina de Del Milagro y el Pasaje San Lorenzo o bien a la altura del número 160 de Del Milagro, su vehículo fue colisionado, probablemente por un Chevy color anaranjado (el de Ingalina) o por un Ford Falcon color gris (el de Torrez) que provocó que el rodado se detuviese en la última de las ubicaciones. El vehículo embístete se colocó detrás del Peugeot 504 y el otro vehículo le cerró el paso por delante, quedando de esta forma cercado y acorralado entre ambos autos. Del automóvil embistente, descendieron dos personas y, de manera abrupta, abordaron el auto de Ragone, uno por la puerta del conductor y otro del lado
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Respecto de estos vehículos ver, además, actuaciones remitidas por la Secretaría de Superintendencia del Poder Judicial de Santiago del Estero (fs. 6052/6014), constancia de hallazgo de vehículo Fíat 125 dominio nº 004991 (fs. 18), copias de oficios sobre búsqueda de rastros y pericias en los autos secuestrados (fs. 30, 32 y 45), informe pericial sobre los rodados incautados (fs. 48), informe pericial sobre los rastros papilares hallados en los rodados incautados (fs. 236), nota de hallazgo de un automóvil Ford Falcon –dominio T 016814 (fs. 47), fotografías sobre los rodados incautados (fs. 50/55), acta de entrega del Peugeot 504 dominio A 024444 (fs. 153), acta de entrega del Ford Falcon dominio T 016814 (fs. 176), acta de entrega del Fíat 125 (fs. 183)
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta del acompañante. El de la izquierda era una persona corpulenta, de 1,80 de altura, morocho. En tanto, el otro resultó ser de estatura más baja, menos corpulento y de tez blanca. Abrieron las puertas de ambos lados con violencia y lo desplazaron al conductor hacia el medio de los asientos. Estas personas redujeron por la fuerza a Ragone, efectuándose entre 5 y 8 disparos con armas de fuego. Luego, trasladaron el cuerpo del ex gobernador desvanecido a la parte posterior del vehículo, uno lo agarraba de arriba -de adelante- y otro de los pies. Al sentirse la colisión de los autos, Margarita Martínez de Leal, quien estaba prestando servicios en la firma Betella Hermanos en la calle Del Milagro 161, salió por la puerta vaivén y observó los tres autos dispuestos como se lo describió más arriba. También vio como dos personas sacaban un cuerpo desde la parte de delante de uno de los vehículos y lo empezaban a desplazar (ella pensó que era a otro auto porque había más de uno, pero no llegó a presenciar concretamente el momento en el que lo colocaban) En ese momento, un muchacho joven, de pelo corto, le apuntó en forma directa y le disparó una ráfaga, de al menos tres tiros, con una ametralladora que colgaba de su hombro, ocasionando una herida en su brazo con orificio de salida. Frente al impacto la nombrada permaneció en el suelo, fuera del alcance de la vista de sus atacantes, hasta que sintió que los automóviles volvieron a arrancar. Una vez que los atacantes lograran disparar y reducir a Miguel Ragone y producirle heridas a Margarita Martínez de Leal, se subieron a los autos y emprendieron la huída por la calle Del Milagro. Al pasar por la intersección de la calle Apolinario Saravia, se encontraba en la esquina, observando el hecho, Santiago Catalino Arredes, quien era el propietario del almacén ubicado en esa misma ochava. Arredes, salió a la vereda, a raíz del ruido de los disparos, y comenzó a gritar en defensa de Ragone. En ese momento el automóvil Chevy color naranja, detuvo lentamente su marcha y uno de sus ocupantes disparó contra Arredes un tiro que impactó en su pecho, ocasionando el deceso en ese instante. Ante ello, los autos siguieron su marcha por calle Del Milagro, hacia el sur, apoyados en algún lugar por un Ford Falcon color celeste.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Esta secuencia se construyó con los siguientes elementos de prueba: * La declaración de Margarita Martínez de Leal rendida en el debate (más allá de su testimonio a fs. 1053/1056), que describió la secuencia antes descripta. Indicó que ingresó a trabajar en la empresa Betella Hermanos poco antes de las ocho de la mañana, ocasión en la que escuchó el impacto de los vehículos y, al asomarse para ver qué pasaba (efectuó una descripción de cómo era el lugar), observó a los tres autos, a los dos hombres moviendo un cuerpo y al tercero que le disparara. Indicó que luego de no escuchar más ruidos se dirigió hasta la casa del médico Jorge Albretch quien vivía al frente. Él le dijo que no la podía ayudar pero que la acompañaba al Hospital San Bernardo, yendo para allí vieron el cuerpo de Arredes y tuvo una crisis de nervios al darse cuenta de lo que estaba pasando. Ya en el hospital, fue atendida por unos médicos quienes la enyesaron. Estuvo sin concurrir a trabajar por 60 días y el hecho la afectó para toda su vida, tal y como relató en la audiencia (tenía miedo a salir, miedo a estar sola, que incluso transmitió a sus hijos) Pericialmente sus lesiones están constatadas por el informe médico de la instrucción policial (fs. 98) y el realizado por el Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional que, además, se expidió sobre el daño psicológico sufrido93. * La declaración testimonial de Jorge Carlos Albretch, quien dijo en el debate (más allá de sus testimonios de fs. 82 y 1000/1002) que el día del hecho aproximadamente a las 08.15 hs. escuchó el ruido de un choque en la esquina de su casa (sita en Del Milagro y Pasaje San Lorenzo) y a raíz de ello salió a la vereda a ver qué sucedía. Observó allí, frente a su domicilio (Del Milagro 170) que se detenía un vehículo Peugeot 504 (que reconoció en la foto de fs. 50) y detrás un vehículo que identificó como un Rambler. Dijo que del rodado se bajaron dos personas mientras una tercera quedó adentro; estas personas empezaron a forcejear con las puertas violentamente y luego de abrirlas forcejearon con el conductor, a quien intentaban poner en la parte del medio de la parte de adelante del auto. Allí escuchó entre 5 y 8 disparos, lo que motivó que entre a su casa, perdiendo por unos segundos la visual de o que ocurría. Al volver a ver, observó
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El mismo fue realizado en el marco de la causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta que los vehículos arrancaron y se dirigieron por la calle Del Milagro hacia el Sur. Al llegar a la otra esquina (Del Milagro y Apolinario Saravia) escuchó otras dos detonaciones y vio caer a Arredes, que estaba parado en la esquina de su negocio. Si bien no vio otros vehículos, indicó que el Rambler no pudo haber chocado al auto de Ragone porque no tenía daños. Al rato se acercó Martínez de Leal quien le pidió asistencia médica porque tenía una herida de bala. La asistió en el consultorio vendándole el brazo y como vio que era una herida de importancia la llevó al hospital San Bernardo. Salieron en su auto y paró en la esquina y revisó a Arredes para ver si podía darle algún tipo de ayuda. Cuando vio que sus signos vitales habían desaparecido siguió viaje al hospital donde habló con las enfermeras, explicó lo ocurrido y se retiró nuevamente a su domicilio donde luego conversó con los vecinos y con un sujeto que no era vecino quien les indicó que el secuestrado era Ragone, luego de lo cual se retiró en un rodado Chevy (que reconoció en la fotografía de fs. 51). * Julio Octavio Montellano, médico del Hospital San Bernardo, declararía luego en el debate cómo efectuó curaciones a la testigo, víctima de una herida de arma de fuego94. * La declaración testimonial de Sandra Mabel Siegrist quien declaró en el debate (más allá de su declaración de fs. 1091/1092 y 5414). La nombrada indicó que el día del hecho salió de su casa aproximadamente 07.45 o 07.50 hs. caminando por el Pasaje San Lorenzo. Dijo que antes de llegar a la esquina de calle Del Milagro escuchó un ruido como de choque y otros que identificó como unos petardos. Ya en la esquina vio tres autos, el Ragone al medio y dos autos cerrándole el paso que no tenían patentes. Vio que una persona venía corriendo desde el almacén de Arredes ubicado en la intersección de Del Milagro y Apolinario Saravia hacia donde estaban los autos que era sobre el
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Los médicos Montellano (o Monteyano) y Cornejo aparecen mencionados en las actuaciones policiales (en el acta de fs. 1/2) como quienes atendieran a Martínez de Leal al tiempo del hecho en el Hospital San Bernardo. Durante la instrucción se había intentado identificar a los nombrados, pero con resultado negativo (ver informe del Hospital San Bernardo -fs. 2315/2316, 5187/5191, 5214/5220, 5520/5523, 5640 y 5842/5846-, de la Dirección General de Personal de la Secretaría General de la Gobernación de Salta -fs. 5642- y del Colegio de Médicos de la Provincia de Salta -fs. 6580/6581 y 6932/6935-) pero esto se debió a que los requerimientos cursados no fueron direccionados correctamente. La instrucción suplementaria realizada por la fiscalía (art. 26 L.O.M.P.) permitió localizar a Julio Montellano y hacerlo concurrir al debate, quedando pendiente el testimonio de Luis Cornejo.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta frente de la empresa Betella Hnos. Esta persona, que describió, tenía un movimiento raro al correr, se inclinaba sobre su lado derecho como si tuviera alguna discapacidad al correr o bien era por el peso del arma; la testigo reconoció que el arma era una ametralladora corta Uzi. La testigo vio que dos sujetos sacaron a Ragone del asiento delantero de su auto y lo pusieron en el asiento de atrás, tomándolo de los brazos (estaba cabeza abajo sin conocimiento), ocasión en la que observó que perdía un zapato. Luego de esto, los autos arrancaron nuevamente y sintió nuevamente disparos tiros. La testigo pudo ver luego el cuerpo de Arredes, tirado en la vereda sin vida. Se enteró en el lugar que el nombrado habría querido salir a defender a Ragone para que lo dejen en paz. * La declaración testimonial de Carmen Inés Ilvento (la rendida en el debate, más allá de lo expuesto a fs. 537/538 y 609), quien en ese momento trabajaba en la panadería sita en calle Del Milagro 75/73, a una cuadra del lugar del ataque y se encontraba 50 metros hacia adentro del local. Desde allí pudo identificar tres sonidos de disparos de arma de fuego y el chirriar de las gomas de automóviles. Yendo hacia la puerta del local vio pasar a gran velocidad a dos automóviles Ford Falcon ocupados por dos personas cada uno. Luego, llegó una empleada de nombre Primitiva Díaz y le comentó que estaba Arredes tirado en la vereda, ante lo cual fue al lugar de los hechos donde tomó conocimiento de lo sucedido. También relató que momento después llegó la policía, pero que estos agentes no eran los policías que custodiaban la casa de Gentil. La testigo confeccionó en su ocasión un croquis que fue reconocido en la audiencia de debate (el de fs. 539). * La declaración testimonial de Carmen Rosa Díaz (rendida en el debate), quien vivía en Apolinario Saravia 213 (a metros del lugar del hecho). Dijo que sintió ruidos razón, por la cual salió a la vereda y allí vio a Santiago Catalino Arredes tirado en la vereda, no encontrándose nadie junto a su cadáver95.
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Su versión de los hechos aparece filmada en el documental “El crimen impune del gobernador Ragone”. Aparece mencionada como una vecina de la zona en el informe glosado a fs. 4690/4692 de la
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta * La declaración testimonial de Antonio Aristóbulo Arce, apodado “El Negrito” (fs. 5), quien era empleado de Santiago Arredes. Dijo que a las 08.15 hs. del día del hecho se escucharon unos ruidos ante lo cual Arredes salió a la puerta del almacén. Allí percató que eran sonidos provenientes de un arma de fuego. Comentó que en ese momento pasaron dos automóviles. El segundo rodado (marca Chevy naranja con el techo negro) al cruzar por frente del negocio donde se encontraba parado Arredes, detuvo un poco la marcha y salió de allí un disparo dirigido a Arredes provocándole la muerte en el instante. * Carlos Caprini Castellanos (fs. 5418) afirmó haber visto a Arce inmediatamente después del hecho, quien le brindó un relato similar al ya descripto. * Las declaraciones testimoniales de Justina Arredes y de Norma Gutiérrez, hermana y sobrina, respectivamente, de Santiago Arredes (rendidas ambas en el debate, las testigos fueron localizadas por averiguaciones encargadas por la fiscalía a la Gendarmería Nacional Argentina) Ambas fueron contestes en afirmar que se enteraron del hecho pasadas las ocho de la mañana, la primera porque estaba trabajando en el Hospital San Bernardo y se lo contaron sus compañeros quienes la trasladaron al lugar y la segunda porque concurrió a su casa el mentado Arce, quien le indicó que Arredes, al escuchar los disparos, lo obligó a ingresar al negocio mientras el salía, aparentemente a defender a Ragone. Ambas afirmaron haber visto el cuerpo sin vida del almacenero y observado un impacto de bala en una máquina que estaba dentro del almacén. * Más allá de lo expuesto por los testigos, el deceso de Arredes se tiene por probado por su acta de defunción (fs. 270) Las causas de la muerte se acreditan por el informe policial (fs. 83) y el realizado durante el debate por los profesionales de la corte salteña y del Equipo Argentino de Antropología Forense, contestes en indicar que el nombrado falleció por una herida de arma de fuego que le atravesó el tórax, sin haberse realizado una autopsia previa96.

causa n° 3115/09 del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta. 96 A pedido de la fiscalía el cuerpo de Arredes fue exhumado y sometido a una nueva autopsia cuyos resultados se incorporaron al debate.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta * La declaración en el debate de Jorge Fernando Pequeño, yerno de Ragone, quien indicó que el vehículo utilizado por el nombrado, pese a estar a su nombre, era propiedad de éste. Confirmó que la víctima salía siempre de su casa a las ocho de la mañana. * La declaración en el debate de Clotilde Ragone (más allá de sus declaraciones de fs. 5349/5350 y 5617/5618), quien confirmara que su padre era muy metódico y que salía diariamente a trabajar a las ocho de la mañana. 4.3. Lo ocurrido luego. 4.3.1. Autos utilizados en el hecho. Los vehículos mencionados más arriba fueron abandonados por los autores del hecho en distintos puntos de la provincia de Salta. En primer lugar, fue encontrado el automóvil Peugeot 504 que conducía Ragone, abandonado en la ruta 9 en las cercanías de la salida de la localidad de Cerrillos con un choque en la puerta delantera del lado izquierdo con rastros de pintura color roja. En el interior del vehículo se encontraron manchas de sangre en el piso en el asiento delantero y también se encontró un zapato mocasín el cual pertenecía al Miguel Ragone. Más tarde, el mismo 11 de marzo de 1976 a horas 23.40 fue localizado el Fiat 125 en la zona sur de Salta, en el camino a la Isla. Estaba abandonado y con las llaves en el asiento delantero En tercer lugar fue encontrado el automóvil Chevy en la localidad de Coronel Moldes. Por último, el día 12 de marzo de 1976, fue encontrado el Ford Falcon gris plomo en la ruta 68 a la altura del km 72 del camino a Cafayate. Conforme el testimonio de Torrez, ya citado, el nombrado fue a ver al juez federal, quien le dio una autorización para que retirara el auto de la jefatura de la policía provincial. Indicó el testigo que al vehículo faltaban las ruedas, las llaves, la rueda de auxilio y estaba chocado en el guardabarros delantero. En el baúl había manchas de sangre que se notaba que habían intentado limpiar. También recibió del juez

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta un salvoconducto (el testigo lo llamó “pasaporte”) para sortear los controles policiales de regreso a su provincia. 4.3.2. Lo vivido por los testigos Damián Mendoza antes del hecho y Clotilde Ragone, Margarita Martínez de Leal y Jorge Carlos Albretch después del hecho. Damián Mendoza, amigo personal de Ragone, relató en el debate (declaró también a fs. 5415/5416, 6823 y 7222) que se enteró por un militar conocido suyo, de apellido Rodríguez Saa, que Ragone sería secuestrado y que habían partido dos comandos (es decir, dos personas) en una Chevy roja desde Córdoba a prestar apoyo en el suceso. Recuerda haber concurrido a la casa de Ragone a avisarle, pero él minimizó las amenazas. Presente en algún momento de esa secuencia estuvo Miguel Ragone (h), tal y como quedó determinado luego del careo entre ambos (realizado también en el debate). Al otro día se enteró del secuestro de Ragone y, al concurrir a la casa de la familia, se encontró con el imputado Mulhall y el juez Lona, quien le preguntó por la advertencia que había recibido de parte de este militar. Emparentado con esto, Villamayor dijo en el debate haberse enterado luego del hecho a través de Guiñázú que integrantes del operativo habían salido de Córdoba y que la orden habría provenido de Harguindeguy y de Menéndez y que habían ido robando autos en el camino. La coincidencia entre ambos relatos es destacable, máxime teniendo en cuenta que el fallido careo entre ambos testigos (también en el debate) Villamayor afirmó no conocer a Mendoza. Jamás, entonces, pueden haberse puesto de acuerdo al realizar afirmaciones tan similares. Además, durante el debate, tanto Clotilde Ragone, como Margarita Martínez de Leal y Jorge Albretch relataron circunstancias que merecen destacarse para lo que se dirá a continuación.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta En primer lugar, Clotilde Ragone declaró en la audiencia que el día del hecho, a media mañana, irrumpieron en su domicilio policías de civil quienes, sin darle ninguna explicación de lo ocurrido, revisaron por completo su departamento. Luego se retiraron del lugar, ocasión en la que se encontraron en la puerta a un chofer de su esposo, Carlos Nielsen. Todavía no se había enterado de lo ocurrido con su padre. En ese sentido, Jorge Fernando Pequeño, su esposo, indicó que al enterarse de la detención de Nielsen concurrió a la central de policía, se entrevistó con Joaquín Guil y gestionó su liberación; a Nielsen le habrían preguntado acerca del color del vehículo de Miguel Ragone. Parte de esta secuencia está documentada en el acta inicial de la causa (fs. 1/2). Si bien se ofreció para el debate el testimonio de Carlos Nielsen, el mismo no pudo ser localizado (aparentemente viviría en Chile) En segundo lugar, Martínez de Leal, una vez atendida en el Hospital San Bernardo, fue dejada en un recinto tapada íntegramente con una sábana y al lado del cuerpo de Santiago Arredes. Este extremo fue afirmado por la propia víctima y por su esposo quien al enterarse del hecho la fue a ver al hospital, aunque no pudo enterarse de lo que pasó por el estado de shock que presentaba. Los esposos fueron contestes en afirmar que regresaron a su hogar sobre las 19.00 hs. y luego fueron visitados por una comisión policial. Margarita no pudo recordar quienes eran ni de qué hablaron por el estado en el que se encontraba, pero su esposo (Manuel Benjamín Leal, que también declaró en el debate) indicó en la audiencia que uno de los visitantes fue Joaquín Guil, con quien su esposa habló a solas. Luego de esa visita, durante 30 días la familia tuvo un agente uniformado de custodio en la puerta de la casa, cosa que no ocurrió con el resto de los testigos ni con la familia de Ragone. Es de público conocimiento que sólo a las personas muertas les tapan la cara. Además, el testigo Albretch, en su carácter de médico, resaltó que de estar vivo un paciente de ninguna manera se le tapa la cara ya que esto el signo característico que tienen los médicos para diferenciar un paciente vivo de un fallecido. Tal como lo afirmó

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta el testigo, la cara tapada fue un signo, o sea una señal, mensaje que quienes perpetraron el crimen, quisieron darle a la víctima. Esto nos lleva a pensar si la policía estaba allí para cuidarla o para darle otra señal de advertencia, como cuando se le tapó la cara y la dejaron al lado de un cadáver. Resta decir que parte de su “aseguramiento” también surge del acta inicial. Finalmente, respecto al testigo Albretch, el nombrado afirmó en el debate que el mismo día del hecho concurrieron a su consultorio, haciéndose pasar por pacientes, dos personas que dijeron ser de la Policía Federal Argentina quienes le preguntaron acerca de lo que habría ocurrido, cosa que el testigo les relató. Luego, por temor, se fue a su finca en Cerrillos. Dos días después, varias personas vestidas de civil armadas, que no se identificaron, fueron a buscarlo en una Estanciera rural sin identificación. En ese momento lo obligaron a subir a la camioneta y no permitieron que vaya a buscar ni los documentos ni la billetera. Lo llevaron a comisaría de Cerrillos, lo encerraron a una habitación, hablaron por radio y como a la hora lo llevaron a la central de policía. Cuando ingresó a tal dependencia, estaba el comisario Guil, quien se identificó como tal, y le dijo que tenía entendido que era testigo de los hechos. En esa oportunidad Albretch le comentó todo lo que había visto, ante lo cual Guil le dijo que el lunes tenía que ir a prestar declaración testimonial, cosa que efectivamente terminó haciendo (reconoció su testimonial rendida en la instrucción policial) Guil le preguntaba específicamente por el hecho y por sus perpetradores, concretamente si los había podido ver. Albretch relató el temor que sentía en ese momento y que, en el traslado a Cerrillos, pensó que si a un testigo lo habían matado podían hacer lo mismo con él. 4.4. La investigación policial.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta 4.4.1. Descripción. El origen de esta causa es el sumario n° 233/76 del registro de la Seccional Primera de la Policía de la Provincia de Salta. El acta inicial (de fs. 1/2) da cuenta de la recepción a las 08.40 hs. del 11 de marzo de 1976 de un llamado de un policía que estaba de guardia en el Hospital San Bernardo, informando el ingreso de una persona con una herida de bala. Ante ello se comisiona al Oficial Ayudante Silvio Mariscal, sumariante de turno, hasta el nosocomio. Al llegar a lo que se denomina “el lugar de los hechos” el funcionario se entera que esta persona había fallecido producto de una herida de bala en el tórax y deja constancia que se encontraba presente el Director de Personal de la fuerza, Inspector General Roberto Arredes, hermano del occiso, y personal de infantería que habría llegado antes. Frente a ello llegan al lugar del hecho el jefe de la comisaría, Comisario Inspector Santiago Matías Pedroza y el segundo jefe, Sub Comisario Néstor Liendro. Se decide hacer un “sondeo” de información en las adyacencias del lugar del hecho y se detecta a Antonio Arce, cuyo relato se vuelca en el acta de forma similar a la ya relatada anteriormente (observó, en definitiva, como mataban a Arredes que salió a la puerta del negocio luego de escuchar los tiros) y a Sandra Siegrist (se detalla en el acta que escuchó disparos y que vio tres autos –Chevy, Peugeot y Falcon, en ese orden-) Se hace constar que se parte de una hipótesis que el hecho sería un atentado extremista “por el desarrollo del mismo” y que Arredes sería una víctima inocente. Se deja constancia del secuestro de un zapato frente a la empresa Betella Hermanos. “De regreso” al Hospital San Bernardo se deja constancia de la presencia del Director de Seguridad y de las lesiones que habría sufrido Margarita Martínez de Leal, a quien no se pudo entrevistar pero se recibió la versión de la “ señora de Aguirre” y de “Raúl Cardozo”, sereno de Betella; ante el temor que se pueda atentar contra su vida por lo que habría visto se le implanta una custodia. También se entrevista

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta a otra persona, Trinidad Moya, que afirmó haber visto parte del hecho, pero su testimonio se descartó porque no coincidía con lo que afirmaban los otros testigos. “Arribando a algunas conclusiones con el señor Director de Seguridad” se dispone el pase del expediente a la División Contralor General, avisando del hecho al juez federal para lo cual se reúne el Inspector de Zona, Comisario Inspector Abel Guaymas, con quien se concurre al despacho de Ricardo Lona quien ordena la remisión del cadáver a la morgue. “Ante versiones” se constituye (no se informa quien) en el domicilio de Clotilde Ragone donde se hace una “inspección ocular” y se condujo “demorado” a Carlos Nielsen porque se encontraba nervioso frente a la comisión policial; fue remitido a la Dirección de Seguridad. La comisión policial se constituyó luego en la vivienda de Ragone, donde se entrevista a su esposa Clotilde; la nombrada reconoce el zapato secuestrado como de propiedad de su marido, indicando que se lo había puesto ese día. Nuevamente en el hospital, y en función de lo dispuesto por el juez, se entrega el cadáver de Santiago Arredes a su hermano. El acta aparece firmada por Santiago Matías Pedroza y Néstor Liendro. Mariscal reconocería en el debate realizado durante 2011 –al que se hizo referencia en esta presentación- que el acta fue labrada en la comisaría, habiendo hecho el borrador en el lugar del suceso. A continuación se agregan las actas que documentan las testimoniales de Mariscal (fs. 3), Siegrist (fs. 4) y Arce (fs. 5) Las dos primeras fueron reconocidas en el debate por los respectivos testigos. Seguidamente, “conforme a lo dispuesto por la Superioridad” se remiten las actuaciones al Jefe de Contralor General para su prosecución (fs. 6) Se agrega a continuación el croquis que hizo Mariscal (fs. 7) y el acta labrada en la preventora en la que se da cuenta que Roberto Arredes no desea que se le haga una autopsia a su hermano, criterio compartido por el juez; el acta es firmada por Arredes, Pedroza, Liendro y Mariscal (fs. 8)

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Se agrega luego la testimonial recibida el 12 de marzo de 1976 a Miguel Ragone (h) en la Dirección de Seguridad y a continuación las actuaciones remitidas por la Comisaría de Cerrillos a la Seccional Primera por orden de la Dirección de Seguridad (fs. 12) consistentes en testimonio de Luis Bernardo Cruz dando cuenta del hallazgo en Cerrillos del auto de Ragone (fs. 10) y el pedido de la Comisaría de Cerrillos al Director de Investigaciones del envío de un técnico en huellas dactilares (fs. 11); todo esto es remitido por Pedroza al Departamento de Informaciones Policiales por tratarse “el presente hecho de carácter subversivo” (fs. 13). Ya en esa área el sumario se registra con el n° 10/76 (fs. 267) y se escucha a Víctor Faustino Ríos, del Comando Radioeléctrico, quien dio cuenta que se enteró del hecho a raíz de un llamado telefónico, desplazó personal al lugar y, al enterarse qué vehículos habrían participado, comunicó la novedad a los puestos de control para que se trate de individualizar a los desconocidos y posterior detención, por lo que a las 08.40 hs. estaban todos avisados (fs. 14). El radiograma en cuestión se incorpora a renglón seguido (fs. 15) donde se manda localizar a un Chevy color naranja, un Ford Falcon o Rambler color sin identificar con personas armadas que trasladarían a Ragone. El radiograma es firmado por el Comisario Principal Antonio Saravia, jefe de la División Informaciones Policiales. A continuación se inserta otro radiograma que ratifica el pedido anterior y ordena realizar rastrillajes para localizar a los “extremistas” que asesinaron a Arredes y secuestraron a Ragone. Lo firma el Inspector General Joaquín Guil, Director de Seguridad (fs. 16) Luego el Sub Comisario Ulloa, Jefe de la Compañía Guardia de Infantería, le informa a Guil el hallazgo del Fíat 125 (fs. 18) y ese funcionario remite el informe a la División Informaciones Policiales para agregar al expediente del secuestro de Ragone (fs. 18 vta) Más adelante se agrega un recorte del diario “La Gaceta” de Tucumán, dando cuenta del robo de los vehículos (fs. 19)

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta A medida que se van hallando los autos, conforme lo detallado más arriba, se van solicitando las pericias pertinentes a la Dirección de Investigaciones (en especial la búsqueda de manchas de sangre en el auto de Ragone), se ordena la intensificación de los rastrillajes por parte de la Dirección de Seguridad y se va escuchando a los preventores siempre en la División Informaciones Policiales. También se van incorporando las respuestas de las distintas seccionales al radiograma cursado pidiendo el secuestro de los autos y rastrillajes (en algunos se da cuenta de la detención de personas y el secuestro de armas) y las fotos de los rodados cuando fueron incautados (fs. 50/55). Se incorpora (fs. 46) la supuesta declaración testimonial recibida el 13 de marzo en el domicilio de Margarita Martínez de Leal, labrada por personal del Departamento de Informaciones Policiales. Posteriormente, ya sobre el 18 de marzo, se agregan (fs. 142) recortes de diarios que dan cuenta de la auto-adjudicación del hecho por parte de la organización Montoneros (previamente se habría recibido un telegrama de la Secretaría de Inteligencia solicitando corroborar esa información, fs. 123/124). Luego se incorpora el comunicado, que fue remitido al diario “El Intransigente” (fs. 143/144) fechado en San Nicolás el 16 de marzo de 1976, dando cuenta que el 11 de ese mes y año se detuvo a Miguel Ragone para su posterior juzgamiento, procedimiento a cargo del “Comando General Güemes”, pelotones “Locaccio” y “Díaz”. Se decidió allí que Ragone era un traidor por no haber dado apoyo al Partido Auténtico, siendo ajusticiado por la espalda y enterrado el 16 de marzo en Tucumán. Sobre el mismo luego se glosa (fs. 268/269) un informe que remite al Departamento de Informaciones Policiales el ya citado Capitán Rodolfo Antonio Aguilar del Destacamento de Inteligencia 143 del Ejército Argentino que analiza el parte y asegura su autenticidad porque: (i) el papel es similar a los usados en los comunicados, (ii) existe una “Columna General Güemes” de dicha organización, (iii) menciona la posibilidad que existan los pelotones “Locaccio” y “Díaz”, dos miembros

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta de Montoneros fallecidos en Jujuy en 1975, (iv) que miembros del Partido Auténtico efectivamente se habrían contactado con Ragone para ofrecerle su incorporación a dicho partido, a lo que Ragone se habría negado, lo que habría significado restarle al mismo un apoyo muy importante y (v) los símbolos utilizados corresponden a los que emplea la organización. Luego, tras un resumen de lo actuado realizado por Víctor Hugo Vargas, Sub Comisario del Departamento de Informaciones Policiales, ese organismo eleva las actuaciones al juez federal, con la firma en este caso del Jefe de Policía, Teniente Coronel Miguel Gentil y con la estampa del sello-medalla de la Jefatura de la Policía y del Departamento de Informaciones Policiales –uno al lado del otro- (fs. 271/275) Sin diligencias adicionales más que una vista al fiscal por la competencia, el sumario es sobreseído provisionalmente hasta tanto sean habidos los autores del hecho, sin expresar fundamentos adicionales (fs. 279) 4.4.2. Análisis. Puede inferirse que la investigación estuvo destinada claramente a asegurar la impunidad de los autores del hecho. En ese sentido, es evidente que el ataque a Miguel Ragone iba a tener una inmediata repercusión pública al ser una conocida y querida figura en buena parte del pueblo salteño, máxime teniendo en cuenta la forma en la que se decidió ejecutar el hecho (a plena luz del día, en centro de la ciudad de Salta). Esto implicaba la necesidad de aparentar alguna investigación tendiente a dar con los autores del hecho y, obviamente, desviar el foco de la atención haciendo aparecer rápidamente a un presunto culpable, silenciando a un tiempo a quienes estaban en condiciones de identificar a los verdaderos autores. Este proceder, además, permitiría luego al juez interviniente cerrar el sumario sin una mínima investigación ulterior y serviría a otros propósitos, tales como amedrentar a la población de Salta (que sufrió violaciones a su intimidad sin autorización judicial –controles vehiculares, allanamientos, detenciones–)

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta En otras palabras, Ragone, figura pública, no podía desaparecer sin más, como pasó con muchas otras personas. Tras un análisis de las primeras páginas del sumario, y en una primera aproximación, puede afirmarse como hipótesis que el plan original de secuestrar a Ragone fue modificado sobre la marcha al aparecer en escena Santiago Arredes, quien fue ultimado, y Margarita Martínez de Leal, con quien evidentemente se intentó hacer lo mismo. Arce, Siegrist y Albretch también aparecieron en escena inmediatamente. El ingreso de Margarita Martínez en el hospital San Bernardo después del hecho generó una repercusión impensada, porque al poco tiempo estaba actuando en el lugar personal subalterno de la Comisaría Primera de Salta dependencia a la que, evidentemente, se la pretendió desplazar de la investigación. Es por eso que si uno lee atentamente el acta inicial (labrada, recuérdese, en la sede de la comisaría luego de la constitución de su personal en el lugar del crimen) puede darse cuenta cómo el sumario fue virtualmente arrancado de manos de esa dependencia policial instalando la hipótesis de un atentado subversivo (“…Arribando a algunas conclusiones con el señor Director de Seguridad…”) que luego fue instalada en los medios de prensa a través de comunicados a nivel provincial y nacional; y girado, por orden del Director de Seguridad Guil hacia la División Contralor General (que, aparentemente, era lo mismo que el Departamento de Informaciones Policiales que ya actuaba oficialmente aunque su consagración formal parece venir con la reforma a la ley orgánica policial), órgano que en principio no estaba llamado a realizar sumarios policiales aunque llevaba nueve en el año. El nuevo organismo que pasa a intervenir, recordemos que se dedicaba a hacer inteligencia, fue el que realizó la mayoría de las actuaciones cuya irregularidad se demostrará a continuación, con plena colaboración de la Dirección de Seguridad y de la Dirección de Investigaciones, tanto que podría afirmarse que las tres áreas actuaban en conjunto. La frutilla del postre es la remisión del sumario al juez federal rubricada por el mismísimo jefe de policía, Miguel Gentil. Huelga decir que la intervención

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta directa de tan importante funcionario en la constancia de remisión de un sumario policial, a más de no ser en absoluto habitual, demuestra su directo involucramiento en el asunto. Esto explica el porqué del testimonio de Mariscal –durante el debate–, que recordó haber concurrido al lugar del hecho, haber realizado un croquis, haber labrado un borrador de acta que fue luego redactado en la comisaría, haber recordado la presencia del juez de la causa en la dependencia policial (única vez en su carrera que observó una cosa así) y haber recordado la inusual orden de jefatura de remitir el sumario a otra área. También explica el porqué de las declaraciones auténticas del nombrado, de Siegrist y de Arce y, de igual modo, la declaración absolutamente falsa atribuida a Martínez de Leal que aparece recibida por personal de Informaciones Policiales en su domicilio cuando el único que concurrió a su casa fue el jefe de la Dirección de Seguridad, con quien habló a solas (además de que no estaba en condiciones de rubricar ningún acta ya que tenía su brazo enyesado, así lo afirmaron en el debate Montellano y la propia Martínez, que negó haber firmado la declaración en cuestión). Esto explica además las razones que llevaron a Pedroza y a Liendro a tener un testimonio lo suficientemente resbaloso en la audiencia para no poder indicar los motivos por los cuales el sumario fue remitido a un área distinta a la que debería haber estado, plantando ante el tribunal una serie de excusas tan baladíes que motivaron su detención por la comisión del delito de falso testimonio97. Más, el propio Saravia, que directamente dijo no haber intervenido formalmente en la investigación cuando todo el sumario dice lo contrario aunque, ya demasiado presionado, pretendió contentarnos en el debate afirmando que alguna investigación realizó a pedido del hermano de Arredes, Director de Personal de la
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Causa nº 486/11 caratulada “Pedroza, Santiago Matías s/ falso testimonio” y causa nº 500/11 caratulada “Liendro, Néstor s/ falso testimonio”, ambas del registro del Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2; esta parte solicitó que ambas se acumulen a la causa nº 764/08 caratulada “Testimonios del expte. nº 764/08 caratulado “Investigación sobre la desaparición del Dr. Miguel Ragone, del homicidio del Sr. Santiago Catalino Arredes y las lesiones sufridas por la Sra. Margarita Martínez de Leal” de ese juzgado.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta fuerza, de la cual no dejó ninguna constancia. Esto nos permite entender, también, porqué se dejaron de lado pruebas tan valiosas como rastros de sangre y de pintura, la propia autopsia de Arredes, los restos de los proyectiles usados en el hecho, los propios vehículos, los zapatos de Miguel Ragone….98,99 En definitiva, en vez de encararse una investigación, se hizo control de daños. Sigamos viendo otros elementos que permiten sostener esa afirmación. Falsedad en el horario del radiograma de fs. 15. Lo primero que llama la atención es el radiograma de fs. 15 que fuera emitido por Antonio Saravia desde el Departamento de Informaciones Policiales a los jefes de todas las dependencias y que habría sido transmitido el día 11 de marzo de 1976 a las 08.40 hs., como se nos pretende hacer creer leyendo su texto y por intermedio del testimonio policial de Víctor Faustino Ríos rendido en el debate (en igual sentido, ver fs. 14 y 5192/5194) En ese radiograma se avisó a todas las comisarías que había muerto el hermano del Inspector General Roberto Arredes y se había secuestrado a Ragone y se ordenaba se adopten urgentes medidas a efectos de localizar un vehículo Chevy color naranja y un Ford Falcón o Rambler color, y se impuso la obligación de informar las novedades que hubiese cada 2 horas. Para esta parte es claro que el radiograma no fue emitido a la hora que se indica sino mucho más tarde, permitiendo de esta forma las autoridades policiales que los autores materiales pudieran transitar libremente por la provincia. De otro modo no se entiende cómo se desarrollaron los acontecimientos posteriores.
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Los zapatos de Ragone fueron secuestrados durante la instrucción y remitidos en depósito a la Policía de la Provincia de Salta (fs. 266) Durante el debate intentó localizárselos, con resultado obviamente negativo. 99 Por su declaración mendaz se formó la causa nº 499/11 “Saravia, Antonio s/ falso testimonio” del registro del Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2; esta parte solicitó que ese expediente se acumule a la causa nº 764/08 caratulada “Testimonios del expte. nº 764/08 caratulado “Investigación sobre la desaparición del Dr. Miguel Ragone, del homicidio del Sr. Santiago Catalino Arredes y las lesiones sufridas por la Sra. Margarita Martínez de Leal” de ese juzgado.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Esto es así porque: * El radiograma imponía la obligación de comunicar las novedades que hubiese cada 2 horas. Resulta llamativo entonces que recién las primeras respuestas comenzaran a llegar después de las 20.00 hs. En efecto, el primer radio recibido en Salta es de la jurisdicción de Orán a las 20.00 hs. Los radiogramas de fs. 20 y 21, provenientes de San Antonio de los Cobres y Güemes, respectivamente, que llegaron a Salta a las 21.00 hs. dicen “acuso recibo”, por lo que se estima que se trata de la primera respuesta en el que el personal de la comisaría se notificó. En líneas generales puede notarse que esas respuestas cada dos horas comienzan a llegar entre las 20.00 y las 21.00 hs., doce horas después de lo esperado si el telegrama hubiese sido librado cuando se dice que se lo hizo. Es ilógico pensar que en forma simultánea las comisarías de toda una provincia iban a comenzar a responder los radios con la frecuencia indicada y a la misma hora, si la orden no hubiese llegado pasadas las 20.00 hs. En concreto, estos son los horarios de las respuestas de cada una de las jurisdicciones:
SAC (Salta Capital) 11/03 21:00 nro. 266 En respuesta a 3120, sin novedades (fs 20, claramente está respondiendo el radiograma de fs 15) 11/03 23:30 nro. 267. Siguiendo mío 266 y su 3120 sin novedad. 12/03 00:05 nro .268 Mío y jurisdicción sin novedad. Escuadrón de Gendarmería está colaborando (fs. 26) JVG (Joaquín V. Gonzalez) 11/03 21:00 nro. 87. En respuesta a 3120, sin novedad (fs. 20) TAR (Tartagal) 11/03 21:40 nro. 1335. En respuesta a 3120, sin novedad (fs. 20) 11/03 23:30 nro. 1336 Siguiendo radio 1335, sin novedad y hace notar que Gendarmería colabora (fs. 23) GUE (Güemes) 11/03 21:00 nro. 633. En respuesta 3120, no hay resultado positivo (fs. 21) 11/03 23:00 nro. 635. Siguiendo 633, sin novedad (fs. 25) MTN (Metán) 11/03 21:30 nro. 1344. En respuesta 3120, no hay novedad (fs. 21)

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11/03 22:30 nro. 1345 siguiendo 1344 no hay novedades (fs. 26) 11/03 22:40 nro. 1340 Informa que a partir de las 20 se habilitó control de vehículos en ruta 43 y 16. (fs. 26) 12/03 00:05 nro. 1348 siguiendo 1345 no hay novedad. 12/03 06:05 nro. 1349 Informa que en esa comisaría y jurisdicción no se registraron novedades. Idem hrs 02:00 y 04:00 CAF (Cafayate) 11/03 22:10 nro. 1027 (fs. 21) 11/03 23:00: nro. 1032 siguiendo mío 1027 sin novedad (fs. 23) 12/03 06:05 nro. 1036 siguiendo mío 1034 y 1035 de hrs 02.00 y 04:00 no hay novedades ORA (Orán) 11/03 20:00 nro. 1220 A suyo 3120 – de la fecha, se tomó razón se adoptaron medidas. Esta jurisdicción se recargo personal para mejor servicio. 11/03 22:00 nro. 1226. En respuesta 3120, sin novedad (fs. 21) 11/03 23:30 nro. 1228. Sin novedad (fs. 23) ELC (El Carril – dentro de esta jurisdicción ésta Moldes) 11/03 22:00 nro. 466. En respuesta 3120. Única novedad registrada en Comisaría Moldes 11/03 23:30 nro. 467. Siguiendo 466, no se registran novedades (fs. 25) 12/03 00:20 nro. 468 Contesta radio 3150 (a Guil) informa que hasta el momento no hay novedades y que se encuentra patrullando ruta 9 hasta Guachitas (fs. 27) 12/03 06:10 nro. 469 Informa que en hrs. 02:00 y 04:00 no hay registro de novedades (fs 27)100

* El acta de fs. 1/2 consigna que Marcial Liendro se comunicó con la Comisaría Primera a las 08.40 hs. informando que momentos antes había ingresado a la guardia del Hospital San Bernardo una persona herida de bala, que luego Silvio Mariscal tomó conocimiento que se trataba de Santiago Catalino Arredes. En el acta también se dio cuenta que en el lugar del hecho ya se encontraba el Inspector General Roberto Arredes, luego de lo cual llegaron el jefe y el subjefe de la Comisaría Primera. Ahora bien, si Pedroza y Liendro fueron al lugar del hecho, claramente lo hicieron con posterioridad a las 08.40 horas ya que allí se habría recibido el primer llamado. También estos policías llegaron al lugar del hecho más tarde que el testigo Jorge Carlos Albretch, ya que este declaró que al llegar al lugar del hecho, luego de
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Se copió textualmente el contenido de los telegramas.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta dejar a Margarita de Leal, no había personal policial, sino tan solo un grupo de vecinos comentando lo sucedido. Imposible, entonces, que el telegrama se haya librado a la hora que indica, ya que en ese momento las autoridades policiales no sabían lo que había ocurrido. * Tampoco puede dejar de resaltarse que en tal comunicado se menoscabó información. En ese sentido, nunca se ordenó que se busque el automóvil Peugeot que manejaba Ragone, lo que implica dos cosas: o bien la policía, en forma deliberada, omitió dar este dato para que no se halle el vehículo, o bien claramente al momento de emitir el radio ya se había encontrado el Peugeot (ya se ha mencionado la hora y circunstancias en las que el rodado fue hallado) Cualquiera de las dos hipótesis es válida aunque claramente la segunda se compadece más con lo que se viene sosteniendo. * Analizando un poco más el tema de los vehículos a buscar, seguimos hallando irregularidades. En efecto, en el radiograma se ordenó que se busque a un Chevy, a un Ford Falcón o un Rambler. Por un lado, es llamativo que el radiograma ordene buscar un Rambler, ya que el único testigo que declara que en el hecho se utilizó este tipo de vehículo es Jorge Carlos Albretch quien a las 08.40 hs. todavía no se había contactado con los preventores. Hay tres situaciones en las cuales la policía puede haber tomado conocimiento de la existencia del Rambler a través de Albretch, ninguna de las cuales ocurrió antes de la hora en cuestión. En primer lugar, a través de los oficiales de la Policía Federal que entrevistaron a Albretch la tarde del hecho en su consultorio. El segundo momento pudo haber sido el viernes 12 de marzo, cuando la policía fue a buscar a Albretch a su finca de Cerrillos para entrevistarse con Guil. La tercera ocasión pudo haber sido a los tres días, cuando se formalizó su declaración testimonial. Recordemos que Albretch no fue entrevistado en el lugar del hecho por personal policial (según refiriera en el debate) y, en la hipótesis extrema que se lo hubiese hecho, nada dice al respecto el acta inicial.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta * Por último, afirmar que el horario del radiograma de fs. 15 es falso, da coherencia a las contradicciones de Carlos Carbajal y Luis Bernardo Cruz, contrastadas con el acta de fs. 10, relativas a la forma en la que hallaron el auto de Miguel Ragone en Cerrillos. En efecto, por un lado, en el acta de fs. 10 labrada por Cruz, se dejó constancia que el día 11 de marzo de 1976 a horas 08.45 hs. llegó a la comisaría de Cerrillos el agente Carabajal quién informó que observó que llegaron al lugar tres vehículos que circulaban de Norte a Sur y que dos personas se bajaron del Peugeot 504 y ascendieron a otro marca Ford Falcón color gris y dejaron abandonado el primero. En tanto, el tercer vehículo se trataba un Chevy color rojo. Por último en el acta se consignó que el hecho fue informado al Departamento de Seguridad por intermedio de radio comando. Lo vertido en esta acta, se contradice con lo expuesto en el debate por los testigos Carabajal y Cruz, que a su vez éstos mismos se contradicen entre sí. Por un lado, Carabajal expresó en la audiencia que observó el intercambio de vehículos alrededor de 9 o 10 de la mañana mientras se encontraba de vigilancia en el matadero de Cerrillos y que el hecho no le pareció extraño. Luego dio aviso en la comisaría y después de esto se fue a hacer otras diligencias. En tanto, Cruz expresó que cree que informó que encontraron un auto a las 08.45 hs. y que fue al lugar de los hechos con Carabajal. El primero de los nombrados expuso que se enteró del secuestro de Ragone cuando llegó a la comisaría y no sabe por qué medio; en tanto, el agente Cruz, afirmó que se enteró de lo sucedido recién a las 13.00 hs. Las contradicciones están a la vista y ponen de manifiesto que el radiograma de fs. 15 jamás pudo haberse emitido a las 08.40 hs., ya que de haber sido así el personal de la comisaría debería haber estado abocado a la búsqueda de Ragone, secuestro que, como se dijo, los testigos afirmaron desconocer. [Mas] Irregularidades posteriores Otra serie de circunstancias que se señalarán ponen de manifiesto lo que se viene diciendo: que el sumario policial no fue más que un fingido intento de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta investigación, ya que por tratarse de un ex gobernador, no podía dejar de “hacer que se hacía”. * A fs. 16, las 21.55 hs. del día del hecho, Joaquín Guil envió un radio a las localidades de Cafayate, Moldes y El Carril ratificando el pedido de Saravia y ordenando rastrillajes de la forma indicada, cuando por la hora las personas buscadas debían estar bien lejos de esos lugares. * Tras la salida del expediente de la Seccional Primera se recibieron 18 declaraciones testimoniales a saber: (i) Seis miembros de la policía de la provincia que dependían de la Dirección de Seguridad. Uno de ellos, José Calpanchay –cuyos antecedentes en la lucha contra la subversión ya hemos destacado- durante el debate no reconoció su firma en ninguna de las declaraciones obrantes a fs. 22 y 172 que daban cuenta de rastrillajes supuestamente hechos por el nombrado. Otros tres fueron los custodios de la casa de Gentil dos de los cuales, Pedro Javier Herrera y Rubén Nélson Herrera, fueron condenados por encubrimiento (fs. 33, 34 y 35). (ii) Dos testigos del hecho. Albretch, quien primero fue interrogado por miembros de la Policía Federal y luego por Guil antes de concretar su declaración tres días después y, como se anticipó, Margarita Martínez de Leal quien no reconoció su firma en el acta, a más que estaba imposibilitada de firmar, conforme se ha acreditado en el debate por varios testimonios (actas de fs. 82 y 46). (iii) Tres empleadas de Miguel Ragone en la Clínica Azul a quienes se les preguntó si la víctima recibió amenazas. (iv) El testigo Cancino, cuyos dichos solo sirven para distraer la atención hacia otros focos (fs. 164) (v) Los dueños (no todos) de los autos sustraídos. Resulta llamativo que en un caso donde se debía investigar nada menos que el secuestro de un ex gobernador de la provincia y el homicidio del hermano de un encumbrado miembro de esa fuerza de seguridad, se omitiera escuchar a otras personas que podrían haber hecho aportes de relevancia.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta No se escuchó por ejemplo, a la esposa de Miguel Ragone, ni a su hija (cuya casa igualmente fue allanada y revisada íntegramente), ni al propio Nielsen que fue demorado sin justificación alguna, ni a la gente del entorno de Ragone para averiguar por lo mismo que le preguntaron a sus secretarias. Mendoza dijo en el debate que el juez Lona le había preguntado por la información que tenía del hecho; sin embargo su testimonio no fue recibido en esa época sino muchísimos años después, cuando Lona no estaba más en su puesto. Tampoco se escuchó a nadie de la familia Arredes. Al respecto, ¿no es acaso curioso que Arredes, siendo Inspector General de la Policía, no quisiera declarar en la causa donde se investigaba la muerte de su propio hermano? ¿Su única intervención es, entonces, solicitar que no se haga la autopsia de su hermano destruyendo toda prueba posible que de podría haber obtenido en ese momento? En esa dirección, declaró en el debate el testigo Eduardo Moisés (ver además, fs. 5201) manifestando que no practicó autopsia, sino que solamente lo revisó para poder hacer el certificando de defunción. Agregó que en su carácter de médico legista revisó más de 100 cadáveres y fue la primera y única vez que no se realizó un autopsia, y que él estaba dispuesto a realizar una autopsia, pero fue la propia Jefatura de Policía la que solicitó el cuerpo yendo contra la ley (arts. 222, 227 y cctes. del Código de Procedimientos en Materia Penal, ley 2372 y modificatorias, vigente al tiempo del hecho) No se identificó correctamente y menos se citó a la enfermera Arroyo y a los médicos Monteyano y Cornejo y Tamayo Ojeda que surgen del acta inicial. No se procuró individualizar a las dos clientas que, según el testimonio de Arce, estaban en el almacén de Arredes. No se realizaron rastrillajes en el lugar de los hechos, esto es ni en Betella, ni en el almacén de Arredes en búsqueda de proyectiles (los testigos dieron cuenta de la existencia de rastros en ambos lugares, por ejemplo la máquina en la que se incrustó el proyectil que mató a Arredes (ver los dichos de Justina Arredes y Norma Gutiérrez en el debate)

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No se fotografiaron ni se preservaron las huellas de automóviles del lugar del hecho ni del lugar donde apareció el auto de Miguel Ragone (ver, al respecto, testimonio de Miguel Ragone hijo y de Néstor Finetti) En el Peugeot que conducía Ragone se encontraron restos de pintura roja, los mismos no fueron levantados para compararla con la pintura del Chevy incautado. El vehículo no fue preservado para ulteriores pericias sino entregado a los pocos días del hecho; actualmente se intenta localizarlo a instancias de esta parte en el marco de la causa nº 764/08 caratulada “Testimonios del expte. nº 764/08 caratulado “Investigación sobre la desaparición del Dr. Miguel Ragone, del homicidio del Sr. Santiago Catalino Arredes y las lesiones sufridas por la Sra. Margarita Martínez de Leal” del registro del Juzgado Federal nº 1 de Salta, Secretaría nº 2. No se peritó la sangre hallada en el Ford Falcon gris; de hecho según su propietario Dante Torrez, la misma pretendió ser limpiada. No se procuró obtener la historia clínica de Margarita Martínez de Leal. Los zapatos de Miguel Ragone, incautados durante la investigación, desaparecieron del interior de la jefatura de policía… 5. Calificación de los hechos. Aunque no es estrictamente necesario a los fines de esta presentación, conviene hacer una mínima referencia al encuadre legal de los hechos que se propone, ya que difiere en algunos aspectos con el fijado anteriormente por el Ministerio Público al requerir la elevación de un tramo de la causa a juicio. En ese sentido, se considera que el ataque que sufrieran Miguel Ragone, Santiago Arredes y Margarita Martínez de Leal encuadra en los delitos de homicidio agravado por mediar alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas en el caso de Miguel Ragone, homicidio agravado por mediar alevosía, con el concurso premeditado de dos o más personas y para procurar la impunidad en el caso de Santiago Arredes y tentativa de igual delito en el caso de Margarita Martínez de Leal, los cuales

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta concurren realmente entre sí (arts. 42, 44, 55 y 80 inc. 2º, 3º y 4º conforme la redacción vigente al tiempo del hecho, según Leyes 11.179, 11.221 y 20.642). Todos sabemos que la figura básica del homicidio, del art. 79 del Código Penal, sanciona al que matare a otro. El análisis del tipo no reviste mayor complejidad, lo único que corresponde destacar que la falta de aparición del cuerpo de Miguel Ragone no es óbice en lo absoluto para considerar inaplicable esta figura para su caso, como lo sosteniendo en varios precedentes la Cámara de Casación Penal. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en “Castillo Páez vs. Perú” también desestimó el argumento relativo a la falta de tipificación del delito de homicidio por la falta de hallazgo del cadáver, teniendo en cuenta el contexto de la desaparición forzada de personas. En la misma línea de pensamiento se había expresado la Corte en los casos “Velásquez Rodríguez”, “Godinez Cruz”, entre otros. Así fue entendido también por nuestros tribunales, en los precedentes “Labolita” del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata y “Vargas Aignasse” del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán. Los dos ataques a Ragone, Arredes y Martínez de Leal comparten el agravante de la alevosía (art. 80 inc. 2º del Código Penal) por los dos factores clásicamente receptados por la doctrina (Creus, Soler, Núñez): el estado de indefensión de la víctima y la falta de riesgo para el atacante. Por eso la definición clásica de la misma es “a traición y sobre seguro”. Claramente ninguno de los tres estaba en condiciones de defenderse de las agresiones, en primer lugar porque ni siquiera las vieron venir, cosa que los perpetradores sabían de antemano, provocaron y/o se aprovecharon de ellas. Esta figura así fue utilizada en varios precedentes, desde la ya citada causa 13 hasta en “Vargas Aignasse”. Los tres ataques también comparten el agravante del concurso premeditado de dos o más personas (art. 80 inc. 4º del Código Penal) cuyo fundamento radica nuevamente en la menor indefensión de la víctima ante la pluralidad de perpetradores.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Finalmente, los casos de Arredes y Martínez de Leal comparten la agravante criminis causae (art. 80 inc. 3º del Código Penal) ya que en este caso es evidente, conforme la mecánica del hecho que las agresiones que ellos sufrieran estuvieron motivadas pura y exclusivamente en su presencia en el lugar del hecho y en la posibilidad que pudieran alertar a las autoridades policiales. En este caso, entonces, se procuró consagrar la impunidad, que es uno de los requisitos exigidos por la norma. Los casos de Arredes y Ragone se consideran consumados al haberse comprobado –con lo antes expuesto– la muerte de ambos. El caso de Margarita Martínez de Leal, ya desde la instrucción, pero claramente surge del debate que a ella le dispararon a matar y la prueba más cabal de eso fue lo que aconteció con Arredes. Ella fue observada viendo lo que pasaba, un sujeto le apuntó y le disparó, tal y como pasó con el almacenero; la muerte de la víctima no se produjo por causas ajenas a la voluntad del agente, en este caso su mala puntería. Más allá que en el marco de esta causa ya no podría haber debate al respecto, en relación a las personas que ya fueron enjuiciadas por esos hechos, conviene apuntar que ha podido demostrarse con claridad que el ataque sufrido por Miguel Ragone en modo alguno puede limitarse a su asesinato. Son muchos y muy ricos probatoriamente los elementos que se han ventilado y que permiten afirmar que Ragone fue objeto de una persecución cuyo objetivo fue que éste abandonara la actividad política. Su homicidio, en este contexto, fue el último y definitivo de los actos que conformaron el ataque contra su persona que se planeó y dispuso desde el Estado desde, al menos, 1975. La tipificación de esos hechos de acuerdo con la ley penal argentina fue analizada precedentemente. En lo que sigue efectuaremos algunas consideraciones en torno al tratamiento que a esos mismos sucesos delictivos corresponde brindarle según el derecho penal internacional. No hay controversia respecto del hecho de que durante la vigencia del terrorismo de Estado en Argentina su población civil sufrió un ataque generalizado y sistemático. Es importante señalar, al respecto, que la idea de “ataque” está vinculada

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta con la comisión múltiple de de actos criminales. Por otra parte, la afectación de un gran número de víctimas es lo que torna “generalizado” a ese ataque, mientras que el hecho de que éste se haya llevado adelante según un plan preconcebido que defina un patrón de conducta que vincule a sus distintos actos es la circunstancia que lo vuelve sistemático. La ocurrencia de cada uno de estos aspectos en el caso del terrorismo de Estado en nuestro país está fuera de debate (tales extremos se probaron por primera vez en la causa 13/84 CCCFed y han sido corroborados en este juicio y en todos los que se desarrollan y se desarrollaron en nuestro país en los últimos años). Ahora bien, según el derecho penal internacional, desde por lo menos mitad del siglo pasado, existe una serie de actos ilícitos que, cuando ocurren como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil, quedan comprendidos en la categoría de los crímenes contra la humanidad. Esa serie de actos ilícitos particulares que abarca la categoría son, entre otros delitos, el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación o traslado forzoso de población, la encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional, la tortura, la violación, la persecución, etcétera (las listas contenidas en el artículo 7.1. a-k del Estatuto de Roma para la Corte Penal Internacional, así como las que se encuentran en los artículos 5.a–i y 3.a-i del Estatuto para el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y del Estatuto del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, respectivamente, son pautas a tener en cuenta en este sentido). Una de las consecuencias que universalmente se le reconoce a la aplicación de la categoría de los crímenes contra la humanidad es la imprescriptibilidad de los delitos que ella alcanza. No hay en la acción típica del “asesinato” —como crimen contra la humanidad— ningún elemento que demande mayor análisis para afirmar que los hechos que produjeron la muerte de Miguel Ragone pueden subsumirse en esa figura del derecho penal internacional.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta La figura de persecución, también aplicable al caso por las razones que se expondrán a continuación, sí tiene características en torno a las que vale la pena detenerse. En este sentido, la acción internacionalmente reprimida es la “persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional” (artículo 7.1.h del Estatuto de Roma, que recepta las categorías del derecho internacional ya existentes y vigentes para nosotros al momento de los hechos). A su vez, el Estatuto dispone que por persecución se entenderá la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad (artículo 7.2.g). En ese sentido vemos que, por razones políticas, se ha privado a Miguel Ragone de derechos fundamentales, consistentes en la posibilidad de participar activamente en la vida política en una sociedad democrática. Ragone fue perseguido, como se ha visto, en tanto perteneciente a un grupo ideológicamente disidente a las autoridades que llevaron adelante el ataque en Salta y en la Argentina. Ahora bien, a partir de todo lo dicho, es fácil advertir que los hechos ilícitos cometidos en perjuicio de Miguel Ragone, Santiago Arredes y Margarita Martínez se subsumen tanto en el tipo del art. 80 del Código Penal, homicidio El primer juicio de subsunción tiene efectos para la tipicidad y la pena de los hechos reprochados, mientras que el segundo es la base de la aplicación al caso de la regla de la imprescriptibilidad y la responsabilidad del Estado argentino por su omisión de investigación y enjuiciamiento. Finalmente, conviene decir que tanto el encuadre legal de los hechos como su carácter de crímenes contra la humanidad han sido afirmados por el tribunal oral local en la sentencia de la causa nº 3115/09 más allá de que este último aspecto ha múltiplemente agravado, como en la de delito de lesa humanidad.

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta sido también sostenido en autos por la justicia de instrucción, la cámara federal y la cámara de casación penal. El tribunal oral, en consonancia con los precedentes de casación citados en esta presentación, también consideró crimen de lesa humanidad el encubrimiento (art. 277 C.P.) de estos hechos, con lo cual la discusión al respecto –suscitada a raíz del procesamiento de Ricardo Lona y de Virtom Mendíaz- ha quedado zanjada. Pese a todo, conviene recordar brevemente que la cuestión parece suficientemente aclarada mediante el precedente “Arancibia Clavel” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación101, que apoya su desarrollo argumentativo en el artículo II de la Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Crímenes de Lesa Humanidad y en el artículo 25 del Estatuto de Roma. En su texto, establece que se aplicará, según lo enumera el artículo II a: “los representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o que inciten directamente a la perpetración de alguno de esos crímenes, o que conspiren para cometerlos, cualquiera que sea su grado de desarrollo, así como a los representantes de la autoridad del Estado que toleren su perpetración” Tal como expresan Sancinetti y Ferrante102, las consecuencias de la Convención alcanzan tanto a todos aquellos que intervinieran en la comisión de los hechos ilícitos como a los funcionarios estatales que la tolerasen. Del texto de la convención resulta evidente que esta tolerancia debe tener al menos dos características: i) debe tratarse de una tolerancia que constituya un ilícito jurídico-penal, ya que, de lo contrario, carecería totalmente de sentido hacer referencia a su imprescriptibilidad y ii) debe tratarse de una ilícito jurídico-penal diferente a la autoría o participación en los delitos de lesa humanidad, ya que esta alternativa se encuentra contemplada en el párrafo anterior del artículo II cuando dice: “los representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o que inciten directamente a la perpetración de alguno de esos
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“Arancibia Clavel, Enrique Lautaro s/ homicidio calificado y asociación ilícita” (C.S.J.N., A. 38. XXXVII, 24/8/04) 102 Sancinetti-Ferrante, El Derecho Penal en la Protección de los Derechos Humanos , Hammurabi, 1999, pág. 425.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta crímenes, o que conspiren para cometerlos, cualquiera que sea su grado de desarrollo”. En definitiva, este tolerar puede entenderse como el infringir los deberes que a los agentes -ya sean judiciales o policiales- les compete (denunciar, perseguir, investigar), y no lo hacen. Es decir, ese tolerar presupone una omisión ante un deber o una actitud pasiva frente al delito de otro. Como se anticipó, la casación tuvo la oportunidad de pronunciarse al respecto hace años, cuando todavía Guil estaba imputado de la comisión del delito de encubrimiento103. Con cita de “Arancibia Clavel” sostuvo que “respecto a los delitos como el genocidio, la tortura, la desaparición forzada de personas, el homicidio y cualquier otro tipo de actos dirigidos a perseguir y examinar opositores políticos – supuesto en el que se puede encuadrar la conducta de Guil (y por consiguiente la de los otros imputados por encubrimiento)-pueden ser considerados crímenes contra la humanidad, porque atentan contra el derecho de gentes previsto en el art. 118 de la Constitución Nacional.” Este criterio sería luego reafirmado, como se anticipó, al tratar las situaciones procesales de Ricardo Lona y Virtom Mendíaz, considerando el encubrimiento por el que –hasta ahora- vienen imputados, como crimen de lesa humanidad104. 6. Participación de Ricardo Lona. 6.1. Descripción. Se han expuesto todas las irregularidades, omisiones y contradicciones que se advierten en la investigación del hecho. No cabe duda que ellas respondieron a un plan orquestado previamente en el que el juez de la causa fue un engranaje más.

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C.N.C.P., Sala II, causa nº 7138 “Guil, Joaquín s/ recurso de casación”, rta. 23/02/2007. C.N.C.P., Sala II, causa nª 11.002 “Guil Joaquín y Zanetto Jorge Héctor y otros s/ recurso de casación”, rta. 09/09/2011
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta Es que insulta a la inteligencia pensar que, por ejemplo, todas las diligencias de prueba omitidas no se practicaron porque no se le ocurrieron a quienes no sólo estaban entrenados para ello sino que, además, tenían la obligación funcional de hacerlo (arts. 178, 183, 184, 185, 195, 196 y cctes. del C.P.M.P.) Nos referimos a los funcionarios policiales, algunos de los cuales fueron condenados y el resto denunciados y, fundamentalmente, al juez de la causa Ricardo Lona. Este último no sólo tenía, como dijimos, el entrenamiento y conocimiento para y la obligación de investigar sino que, en el caso, se ha probado que se había involucrado directamente en el caso. Como se verá, a los fines de la participación criminal, no es determinante que ese involucramiento sea anterior o posterior al hecho principal, sino que el acuerdo entre los participantes sea previo. Lona estaba en ese puesto para brindar impunidad. Ese fue su rol en esta empresa criminal. Ya se ha explicado cómo entrevistó a la familia de Ragone en su domicilio al poco tiempo del hecho, conversando allí con un posible testigo –Mendoza– y estando presente en la comisaría preventora. Esto, más allá que la envergadura del caso y su repercusión pública –porque la víctima era el ex gobernador de la provincia– ameritaba una investigación exhaustiva que no se realizó. También surge de la lectura del expediente que, ya en democracia, el imputado recibió una información concreta acerca del involucramiento de fuerzas de seguridad y militares en el hecho –la presentación realizada por la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de la Nación aportando la información recogida por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP)– pese a lo cual no reabrió la investigación cuando ella estaba reservada esperando, supuestamente, nuevos elementos de prueba para hacerlo (art. 436 segunda parte del Código de Procedimientos en Materia Penal) Recordemos que en esa ocasión proveyó, de puño y letra, simplemente “Agréguese”, cuando se le estaba aportando una línea de trabajo concreta. Pese a ello, por esos mismos años, Lona investigaba “febrilmente” la masacre de “Palomitas”…

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Nada indica que su obrar se debió solamente a que Lona era un funcionario negligente. En ese sentido, si se estudia su actuación (o la falta de ella) en otros tantos casos denunciados durante el gobierno de facto que pasaron por las manos de ese abogado, se advertirá claramente que su accionar respondía a un patrón: no investigar los hechos que aparecían cometidos por las fuerzas de seguridad, en el ámbito de la alegada lucha contra la subversión o situaciones afines. Veamos algunos ejemplos de esta inactividad que surgen de la causa n° 627/05 del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4. La causa se inicia con la remisión de testimonios de la causa nº 286/04 “Ovalle, Juan y otros…” del registro del Juzgado Federal nº 2, Secretaría nº 4. En el marco de esa causa se había denunciado la desaparición de Silvia Benjamina Aramayo, quien habría sido detenida en su domicilio de la capital salteña el 24 de septiembre de 1976 por personal que se identificó como perteneciente a la Gendarmería Nacional Argentina. Ese suceso había sido denunciado anteriormente, el 29 de septiembre de 1976, por Brunilda Rojas, madre de la víctima, concretamente en el marco de la causa nº 88.017/76 del registro del Juzgado Federal nº 1 de Salta. En esa ocasión, se recibió la denuncia y se ordenó a las fuerzas de seguridad se informe si Aramayo estaba detenida en alguna dependencia; recibidos los informes –que negaban esa circunstancia- el 2 de noviembre de 1976 el juez Ricardo Lona sobreseyó provisionalmente la causa hasta tanto sean habidos los autores del hecho. Se agregaron además los testimonios de la causa nº 175/06, que se forma a su vez con testimonios de la causa nº 131bis/05 del registro del Juzgado Federal nº 2, Secretaría nº 4. La misma, originalmente, proviene del Juzgado Federal nº 1 de Salta, donde se registró bajo el nº 87.332/76. Allí, Lucas Guerrero denunció el secuestro de su hijo Norberto Guerrero quien fue detenido el 29 de mayo de 1976 en su domicilio de la localidad salteña de General Güemes por personas armadas que no se identificaron. Tras una fugaz investigación policial, sin ordenar medidas adicionales, el 23 de junio de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta 1976 el juez Ricardo Lona sobreseyó provisionalmente la causa hasta tanto sean habidos los autores del hecho. Finalmente, se agregaron copias de la causa nº 647/06 que se forma con testimonios de la causa nº 747/04 del registro del Juzgado Federal nº 2, Secretaría nº 4. A su vez, esa causa se forma con testimonios de la causa nº 874/03 en la que se solicitó se investiguen los hechos denunciados oportunamente en el marco de la causa nº 3406/00 “Parada de Russo Reina Isabel y otros – Investigación sobre el destino de los detenidos y desaparecidos de Salta – Habeas data” del registro del Juzgado Federal nº 2, Secretaría nº 3 de esa ciudad. Se mencionaron en concreto los casos de Pedro Bonifacio Vélez, Raùl Vaca Rubio, Aniceto Berón, Mario Luna, Carmen Berta Torres, Francisca Delicia Torres, Juan José Figueroa Elías, Juan de Dios Ortiz, Sergio W. Copa, David León, Carlos E. Figueroa Rojas, Santos Abraham Garnica, Héctor Domingo Gamboa, Gema Ana María Fernández Acieri y Ramón Gerardo Gallardo y se decidió que se forme una causa por separado respecto de cada uno de los casos. La causa nº 747/04 se refiere en concreto a la desaparición de Carlos E. Figueroa Rojas; el hecho había sido denunciado previamente en el marco de la causa nº 88.366/76 del Juzgado Federal nº 1 de Salta; allí el 25 de septiembre de 1976 Valle Olegaria Rojas de Figueroa denunció que personas armadas que dijeron ser de la policía secuestraron a su hijo de su domicilio de la capital salteña. El expediente tuvo un breve paso por la justicia provincial. Intervino el Juzgado de Instrucción Formal de Primera Nominación de Salta a cargo de Mario Di Salvo. Tras recibirse el sumario de prevención la agente fiscal Susana Beatriz S. de Martínez entendió que el hecho fue cometido “por un grupo armado de personas… que… perseguirían el logro de sus postulados ideológicos o la eliminación de los contrarios a ellos, por vías no establecidas en la Constitución Nacional y disposiciones legales que rigen y organizan la vida política, económica y social de la Nación…” entendiendo por ello que era competente la justicia federal; el juez Di Salvo compartió los argumentos del fiscal y declinó la competencia el 29 de octubre de 1976. Tras recibir las actuaciones, sin realizar diligencias de prueba adicionales, el 18 de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta noviembre de 1976 el juez Ricardo Lona, sobreseyó provisionalmente la causa hasta tanto sean habidos los autores del hecho. En estos casos –seleccionados al azar de los imputados a Lona– se advierte claramente cómo, frente a una denuncia concreta del secuestro de una persona por parte de miembros de alguna fuerza de seguridad, Lona archivaba las actuaciones sin investigación previa, sin esa investigación que cualquier funcionario judicial hubiese efectuado. En ese sentido, puede compararse lo que hicieron los jueces provinciales frente a los mismos casos y en la misma época. Así, la ya citada causa n° 627/05 se nutrió también de la causa nº 684/05 que se forma, a su vez, con testimonios de la causa nº 134/05 del registro de ese mismo juzgado. La misma, originalmente, proviene del Juzgado Federal nº 1 de Salta, donde se registró bajo el nº 87.432/76. Allí, Marta Colque denunció el secuestro de su esposo Julio Víctor Apaza, quien fuera detenido por personas que dijeron ser de la Policía Federal el 29 de mayo de 1976 en el domicilio del nombrado sito en la localidad salteña de General Güemes. Luego el propio Apaza se presentó a declarar ante las autoridades policiales donde expresó que “por razones de seguridad personal” nada tenía que decir respecto del hecho que se había denunciado; pero luego, ante las autoridades de la justicia provincial afirmó haber sido detenido e interrogado sobre su afinidad al comunismo y sus supuestas actividades subversivas, recuperando luego su libertad. Prevenía en ese entonces la justicia provincial, concretamente el Juzgado de Instrucción Formal de Primera Nominación de Salta a cargo de Mario Di Salvo. Fue en ese momento que el agente fiscal Silvia Vidal, interinamente a cargo de la Fiscalía Penal nº 1 consideró insuficientes los dichos de Apaza y mandó citarlo nuevamente en forma confidencial. Fue así que dio la versión completa de los hechos ante el agente fiscal interino Fernando Marinaro quien luego entendió que el hecho fue cometido “por un grupo armado de personas… que… perseguirían el logro de sus postulados ideológicos o la eliminación de los contrarios a ellos, por vías no establecidas en la Constitución Nacional y disposiciones legales que rigen y organizan la vida política, económica y

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta social de la Nación…” entendiendo por ello que era competente la justicia federal; el juez Di Salvo compartió los argumentos del fiscal y declinó la competencia el 23 de junio de 1976 . Tras ese fugaz paso por la justicia provincial, las actuaciones se radicaron en la justicia federal, ocasión en la que, sin investigación alguna, el 8 de julio de 1976, el juez Lona sobreseyó las actuaciones hasta tanto sean habidos los autores del hecho. Nótese cómo la investigación avanzaba en sede provincial en un sentido concreto de investigar a las fuerzas de seguridad hasta que caía en manos de la justicia federal y allí se estancaba. Y, repetimos, esa paralización en el juzgado del imputado no era producto de la falta de imaginación de Lona sin por una decisión expresa de no investigar. Esto se demuestra claramente cuando se analiza la actuación del abogado en casos similares pero con el regreso de la democracia. Por ejemplo, de la lectura de la causa nº 180/06 de ese juzgado federal, acumulada a la ya citada causa n° 627/05.Aquella causa se forma con testimonios de la causa nº 137/05 del registro del Juzgado Federal nº 2, Secretaría nº 4. La misma, originalmente, proviene del Juzgado Federal nº 1 de Salta, donde se registró bajo el nº 87.760/76. Allí, Oscar Bianchini denunció el secuestro de su hijo Oscar Alberto Bianchini, quien fue detenido el 16 de agosto de 1976 en su domicilio de la capital salteña por personas armadas que no se identificaron. La radicación de la denuncia fue comunicada al juez a los pocos días y se ordenó aguardar la recepción del sumario correspondiente. Sin embargo, cuando en 1984 se reciben actuaciones de la justicia tucumana a raíz de la denuncia que se hizo del caso ante la CONADEP se advirtió que el sumario policial jamás había sido recibido sino que había sido enviado por error a la justicia provincial, que lo terminó remitiendo. Una vez recibidas las actuaciones, el criterio fiscal fue remitir el legajo a la justicia militar, pese a lo cual Lona ordenó la realización de diversas medidas de prueba, entre ellas escuchar a los funcionarios policiales preventores y a los vecinos del lugar y solicitar a las fuerzas armadas y de

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta seguridad se informe si se realizó algún procedimiento “antisubversivo” en la fecha del hecho. La última providencia, de julio de 1985, dispone estar a esos pedidos de informes sin que haya habido resolución de mérito alguna. Otro tanto, pero con alguna particularidad, ocurrió en el marco de la causa n° 563/99 caratulada “Cabezas, Daniel Vicente y otros s/ denuncia: Las Palomitas – Cabeza de Buey” del registro del Juzgado Federal n° 2 de Salta, Secretaría n° 4 (las mismas piezas formaron la causa n° 138/11 caratulada “Menéndez, Luciano Benjamín y otros s/ denuncia Las Palomitas – Cabeza de Buey (homicidio –privación ilegítima de la libertad y otros) del Juzgado Federal n° 1 de Salta, Secretaría n° 2). Allí, como es de público conocimiento, se investigó el asesinato de un grupo de presos políticos que estaban detenidos a disposición del juez Lona y que fueron trasladados invocando aparentes razones de seguridad. Pese a que eran presos a su disposición, Lona no investigó sus muertes –pese a que estaban detenidos a su disposición– hasta el regreso de la democracia, cuando empezó una voluminosa investigación (basta para ello compulsar los primeros cuerpos del expediente). En conclusión, la colaboración de Ricardo Lona en el homicidio de Miguel Ragone, Santiago Catalino Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal constituyó parte de un eslabón indispensable para la implementación y continuidad del accionar delictivo durante fenómeno represivo ilegal que se desarrolló en la provincia de Salta, en el marco del Plan Sistemático descripto. Queda de manifiesto que quienes se encargaban de torturar, secuestrar y matar opositores políticos, como los que deban las órdenes, sabían que podían contar desde el primer momento del iter criminis con la anuencia y colaboración del juez para realizar acciones delictivas con apariencia de legalidad y la seguridad de que no serían delatados ni investigados. Esto demuestra la existencia de un acuerdo tácito que ubica al imputado como integrante del accionar represivo en la provincia. En otras palabras, el Poder Judicial también fue puesto al servicio del terrorismo de Estado en Salta.

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Pero su participación en los hechos no se funda en el mero juramento a los postulados de un régimen ilegal por ser de facto que, además, se demostró fue ilegal en su accionar105, sino en su ilegal actuación concreta en este expediente. 6.2. Encuadre legal. El análisis de todos estos antecedentes, nos lleva a advertir que esta tolerancia y colaboración por parte del magistrado que terminó erigiendo una suerte de garantía de impunidad para los delitos cometidos por los miembros de las fuerzas de seguridad y militares. Todo esto en conjunto permite suponer una conducta del ex juez que excede el mero favorecimiento real por lo que su intervención adquiere un significado en relación al ilícito cometido por otro lo que lo pone directamente en la estructura represiva como si fuera un ejecutor más. Puede considerarse entonces que el accionar de Lona consistió en la ayuda posterior prestada en satisfacción de una promesa anterior, por la cual los miembros de las fuerzas de seguridad y militares podían contar con una garantía de impunidad al momento de actuar. No se trata ya de considerar que su responsabilidad penal se limita a la de haber prevaricado y encubierto, arts. 277 y 269 del Código Penal, que son los delitos que oportunamente se le imputaron a Lona (más allá que su conducta también podría haber encuadrado en la de incumplimiento de los deberes de funcionario público y en la de omisión de persecución, arts. 248 y 274 del C.P.), sino de haber participado directamente en éste de la forma en la que se indica.
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Conforme surge de su legajo personal, por Decreto n° 3276/75 del 4 de noviembre de 1975 –en plena intervención federal- Ricardo Lona fue designado Juez del Juzgado Federal de Salta, habiendo asumido el cargo el 13 de noviembre de 1975. Tras el golpe de estado, por Ley n° 21.258 (B.O. 29/03/76) se hizo cesar en sus cargos a los ministros de la Corte Suprema, al Procurador General de la Nación y a los miembros de los tribunales superiores provinciales (arts. 1° y 2°); además se declaró en comisión a todos los jueces del país (art. 3°) y se dispuso, en lo que interesa, que aquellos que sean confirmados en el cargo deberían prestar juramento de acatamiento a los Objetivos Básicos fijados por la Junta Militar, Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional y la Constitución Nacional en tanto no se oponga a aquéllos (art. 6°). Así, por Decreto 1516/76 del 27 de julio de 1976 fue confirmado en el cargo. Esto implicó el juramento posterior conforme los postulados del Proceso.
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En ese sentido, esta parte entiende que no puede pasarse por alto la sistematicidad y continuidad en el tiempo de las infracciones y es por eso que la situación planteada en esta causa debe analizarse juntamente con las restantes irregularidades investigadas en el proceso conexo ya citado. Si bien la cantidad de infracciones (junto con la calidad –gravedad- de las mismas) fue un criterio utilizado para distinguir el error judicial del abuso de autoridad (que da lugar a la infracción dolosa del deber), aquí se trata de otra cuestión: la sistematicidad y continuidad en el tiempo de las infracciones puede considerarse o bien como indicio de una promesa expresa de impunidad a los autores de los delitos no investigados o bien como manifestación de una promesa tácita, que, conforme el artículos 45 y 46 del CP, conllevaría la imputación por participación en los delitos ocultados. Esto a pesar de que su ejecución ya hubiera culminado cuando interviniera el magistrado prestando la ayuda posterior, debido a que se considera el aporte psicológico que provee quien promete impunidad cuando aún la ejecución del delito no ha culminado. Debe tenerse en cuenta que la sistematicidad y continuidad en el tiempo de las infracciones permiten considerar, sin liviandad alguna, como plausible, la posible existencia de un pacto de impunidad alcanzado entre, al menos, algunos miembros de la magistratura que ocupaban las instancias de instrucción de la justicia federal y los responsables del aparato represivo. Quién interviene luego de la ejecución del hecho ilícito prestando una ayuda que había sido prometida con anterioridad al mismo debe ser considerado cooperador en el delito. La particularidad de esta forma de intervención delictiva es que, a pesar de que la prestación objetiva que realiza el partícipe (ayuda) tiene lugar luego de que los autores han ejecutado el hecho, puede atribuirse el título de imputación de “partícipe” en virtud de la promesa anterior a la misma. En efecto, conforme la doctrina dominante, la existencia de un pacto previo en virtud del cual se garantiza la impunidad de los autores de los delitos previos

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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta permite atribuir responsabilidad penal a los ocultadores en carácter de partícipes en los delitos cuya comisión se promete ocultar a los ojos de las autoridades estatales. Sin embargo, el mandato de considerar a estos ocultadores como partícipes en el delito previo no proviene sólo de la doctrina dominante sino, mucho más importante, de un mandato legal: el artículo 46 del Código Penal indica que “… los que presten una ayuda posterior cumpliendo promesas anteriores al mismo, serán reprimidos con la pena correspondiente al delito, disminuida de un tercio a la mitad…”. En efecto, como ya se ha expresado, el art. 46 del Código Penal reconoce la cooperación psíquica o intelectual, entre las que se incluye el reforzamiento de la decisión del autor. Ésta tiene lugar por medio de la promesa anterior al delito y está sometida a la condición de ser cumplida con posterioridad106. El análisis de los hechos descritos lleva a este Ministerio Público Fiscal a imputar al por entonces juez federal salteño tanto la prestación de una ayuda posterior a los hechos ilícitos cometidos por militares y policías en el marco del funcionamiento del aparato represivo como la promesa anterior que fue considerada, entonces, por los autores de los delitos al momento de decidir llevar adelante su comisión. En este caso en concreto, vemos que la ayuda posterior constituyó en las infracciones, omisiones e irregularidades consignadas en el sumario, las cuales ya fueron analizadas. En tanto, la posible existencia de la promesa anterior se evidencia en la sistematicidad y continuidad de las infracciones. Ahora bien, para poder imputar estos hechos como participación en los delitos ocultados debe evidenciarse que tales ayudas fueron prometidas con anterioridad. La cuestión que se plantea entonces es ¿qué significa “prometer”? En efecto, como ya se ha expresado, el art. 46 del Código Penal reconoce la cooperación que se manifiesta en el reforzamiento de la decisión del autor por medio de la promesa anterior al delito y sometida a la condición de ser cumplida con
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Zaffaroni/Alagia/Slokar”; Derecho Penal. Parte General”, 2° Ed., Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 805.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta posterioridad107. Sin embargo, no debe concebirse esta promesa como la exigencia de una suerte de contrato escrito y explícito entre autor y cómplice. Este Ministerio Público Fiscal ya indicó la relevancia de considerar la gravedad y cantidad (elementos cualitativos y cuantitativos) de las infracciones cometidas por los magistrados, lo que resultó definitorio para establecer las infracciones de deber y el dolo en los ilícitos cometidos. Sin embargo, consideramos, asimismo, que no pueden pasarse por alto otras características de dicho hechos ilícitos que resultarían relevantes en relación con la consideración de la promesa anterior: su carácter sistemático; es decir, la persistencia de los mismos y su continuidad a lo largo del tiempo. En efecto, no puede soslayarse que el hecho de que las infracciones ilícitas se sucedieran a lo largo del tiempo, una tras otra, sin solución de continuidad, imponen pensar las infracciones no ya como sucesos sincrónicos, que ocurren uno tras otro, uno independiente del otro, sino como una suma de sucesos cuyo carácter diacrónico merece una explicación: la existencia de una promesa de impunidad que garantizara que la operatoria del aparato represivo tendría lugar sin sobresaltos. Ahora bien, si es cierto que este carácter diacrónico de las infracciones requiere una explicación por la vía de una promesa de impunidad, dos son los caminos para alcanzarla: o bien la existencia de un pacto expreso o bien la conformación de un pacto tácito por la continuidad en el tiempo de las infracciones. En relación con la consideración de un pacto expreso, debe tenerse en cuenta que la sistematicidad y continuidad en el tiempo de las infracciones permiten considerar, sin liviandad alguna, como plausible, la posible existencia de un pacto de impunidad alcanzado entre, al menos, algunos miembros de la magistratura que ocupaban las instancias de instrucción de la justicia federal y los responsables del aparato represivo: así, tal sistematicidad en la comisión de infracciones por parte de funcionarios que debían controlar a las fuerzas de seguridad para asegurar la vigencia de

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Zaffaroni/Alagia/Slokar”; “Derecho Penal. Parte General”, 2° Ed., Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 805.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta los derechos fundamentales, puede valorarse como indicio de la existencia de un pacto expreso que prometía la ayuda posterior con contenido ocultador. Sin embargo, las teorías de la intervención punible no son tan exigentes como para requerir un pacto expreso (por regla de muy difícil prueba, si no es por medio de indicios arduos de obtener) al momento de imputar la participación en el hecho ilícito de otro. Por el contrario, resulta ampliamente aceptado en la doctrina nacional y comparada que alcanza con un pacto tácito para imputar la intervención punible en el hecho de otro. En efecto, resultan aquí aplicables la teoría general de la participación y la complicidad, de las que el reforzamiento de la decisión del autor por medio de la promesa anterior es sólo una especie. Así, los requisitos para que exista complicidad en los términos expresados son, conforme la doctrina jurídico-penal argentina, más amplios que lo que impone la estrechez de un pacto expreso. Así, conforme Zaffaroni/Alagia/Slokar, la cooperación es la ayuda que el autor acepta del cooperador, aún de forma tácita, no siendo necesario que el autor sepa concretamente de quién procede la ayuda, ni tampoco que cumpla ninguna formalidad para aceptarla108. Si esta es la regla general aplicable a todas las formas de complicidad, no puede aplicarse una regla distinta a la cooperación que tiene lugar por medio del reforzamiento de la decisión del autor (que es un caso de cooperación): la promesa también puede tener lugar por medio de actos exteriores que implican un compromiso tácito de ocultar los delitos cometidos. Obsérvese que la doctrina jurídico-penal ya ha aceptado la relevancia jurídica de los acuerdos tácitos para atribuir responsabilidad penal. En efecto, en el ámbito de la coautoría la doctrina ha analizado el requisito del acuerdo previo entre los intervinientes y ha considerado que resulta suficiente el acuerdo tácito entre los intervinientes. En efecto, en el ámbito del Derecho Penal Internacional, pero refiriendo a la doctrina alemana dominante, dice Kai Ambos: “[…] el derecho penal internacional sigue a la doctrina nacional generalmente reconocida, según la cual la resolución a
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Zaffaroni/Alagia/Slokar”; “Derecho Penal. Parte General”, 2° Ed., Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 804.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta cometer el hecho puede consistir en un acuerdo informal de voluntad […]” y agrega, en relación con un caso de violación, “[…] En el caso arriba mencionado de la violación cometida en un conflicto armado por (al menos) dos intervinientes sólo rara vez existirá un plan concreto; más bien, los intervinientes se determinarán espontáneamente –en razón de un acuerdo tácito de voluntades- a cometer la violación […]”109. También el Tribunal Supremo español acepta el acuerdo tácito de voluntades en la coautoría, diciendo: “[…] el concierto de voluntades que requiere la coautoría tanto puede ser previo como simultáneo al acto, expreso o tácito […]”110. Si se considera que, en realidad, no existe diferencia entre la participación por promesa anterior y la coautoría, más que la circunstancia de que la primera tiene lugar cuando el hecho se ha dejado de ejecutar y la segunda cuando aún la ejecución tiene lugar, entonces, no existe óbice alguno para aplicar la regla del pacto tácito tanto a la coautoría como a la promesa anterior. De este modo, puede observarse que la doctrina ha analizado el alcance del acto de “prometer”, y existe consenso en que en el ámbito de la intervención delictiva la promesa no requiere una manifestación expresa, sino que alcanza con un pacto tácito cuya existencia pueda derivarse de actos exteriores. Así, la doctrina ha incluido dentro del núcleo de significación del término “prometer” también las promesas tácitas111. Sin duda, para esto se ha apelado a un criterio teleológico de interpretación que ha

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Ambos, Kai; “La Parte General del Derecho Penal Internacional. Bases para una elaboración dogmática, (Trad: E. Malarino)”, Dunker & Humblot et. al., Bogotá, 2005, p. 185. 110 STS de 23 de diciembre de 1987 (Ponente Morenilla Rodríguez); cit. en Moreno y Bravo, E. ; “Autoría en la doctrina del Tribunal Supremo (coautoría, autoría mediata y delitos impropios de omisión)”, Dykinson, Madrid, 1997, p. 39. 111 Tal como dice la mejor doctrina, todos los conceptos tienen un núcleo conceptual que alcanza los casos más evidentes y fáciles y una zona de penumbra en el que se hallan los casos que requieren un poco más de análisis para definir si se encuentran alcanzados por el significado del término. En efecto, al llevar a cabo un análisis lingüístico de un término, la doctrina entiende que existen tres zonas dentro del campo semántico del mismo: una zona de seguridad, en la que se englobarán todos los casos que de modo cierto aparecen incluidos en la extensión del concepto -referencia empírica; los tipos de casos alcanzados- y que se denomina núcleo de significación; otra zona de seguridad, que aludirá a todos los casos que de modo cierto no entran en la extensión del referido concepto; y, finalmente, una zona de penumbra, de duda, en la que se incluirán todos los casos de los que no se sabe con seguridad si pertenecen a la extensión conceptual o no (campo de significación). Confr. Silva Sánchez, J.M.; “Aproximación al Derecho Penal Contemporáneo”, Bosch, Barcelona, 1992, p. 130.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta establecido el correcto alcance del art. 46 del Código Penal112: la finalidad de la norma es evitar que se cree una expectativa en el infractor de que contará con ayuda posterior, debido a que esta expectativa constituye un apoyo psicológico que crea incentivos para delinquir; no es relevante si esta expectativa se ha creado por actos expresos o tácitos. Sí es requisito necesario que esa expectativa creada de forma tácita sea satisfecha, luego, por quien la ha creado, proveyendo la ayuda prometida, adaptándose ilícitamente a la organización delictiva del autor, lo que se ha visto plenamente satisfecho en los hechos aquí analizados. Lo propio habría ocurrido en la relación entre los miembros de las fuerzas de seguridad que intervinieron en el aparato represivo del Estado y el magistrado: la repetición de conductas ilícitamente tolerantes por parte del magistrado respecto de los delitos cometidos por policías y militares consiste en un aporte al hecho, al exponer la seguridad de tolerancia e impunidad posterior. Para establecer la existencia de esta promesa tácita en las presentes actuaciones, no puede soslayarse la importancia de la sistematicidad y continuidad en el tiempo de las infracciones cometidas por los funcionarios. Dicha sistematicidad, o bien es evidencia de una promesa expresa, o bien constituye en sí misma una promesa tácita de impunidad que debió de crear paulatinamente una expectativa en los autores de aquellos delitos que llegaban a conocimiento de los funcionarios imputados. En efecto, la repetición de comportamientos (acciones u omisiones) implica una adaptación de la organización de un individuo a la organización llevada a cabo por otro: esta adaptación crea expectativas mutuas que son consideradas al momento de realizar el comportamiento ilícito. En concreto, los hechos aquí investigados permiten suponer que el imputado adaptó el funcionamiento de la administración de justicia en su ámbito de competencia, y con ello su propia actividad individual, de forma tal que los responsables del aparato represivo en Salta podían contar con su anuencia de para organizar la actividad del aparato represivo con riesgos
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Acerca del carácter correctivo que tiene el canon teleológico respecto del gramatical, ver Silva Sánchez, J.M.; “Aproximación al Derecho Penal Contemporáneo”, Bosch, Barcelona, 1992, pp. 130, 131.
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Ministerio Público Fiscal Unidad de Asistencia para causas por violaciones a los Derechos Humanos Jurisdicción Salta jurídicos minimizados, con base en los actos concluyentes posteriores del juez llamado a investigar, que implicaba una promesa tácita de impunidad113. Para concluir, debe destacarse que no existe óbice alguno para castigar la complicidad por omisión: más aún, obsérvese que los casos que plantea la doctrina al respecto son, particularmente, el tipo de garantía de impunidad que se da en la causa que nos ocupa, cuando dice “en cuanto a la forma de la complicidad, nada obsta para que éste pueda tener lugar por omisión, y buen ejemplo de ello dan los casos que estaban expresamente previstos en el código Tejedor, respecto de los funcionarios que, de acuerdo con los autores, prometían omitir el cumplimiento de sus deberes represivos (…)”114 o, en sentido similar, “si el agente de policía promete al ladrón no denunciarlo después que comete el robo, el agente es cómplice, porque promete no hacer algo que está obligado a cumplir”115. 7. Conclusiones finales – Petitorio. A lo largo de esta presentación se han detallado las alternativas procesales que ha tenido esta investigación, iniciada para determinar la responsabilidad penal del ex juez Ricardo Lona en lo relativo al ataque que sufrieran Miguel Ragone, Santiago Catalino Arredes y Margarita Martínez de Leal. Se explicado cómo se ha tenido por probado el suceso que los damnificara y cómo ha sido de irregular la conducta de los funcionarios policiales y judiciales que intervinieron en el caso por mandato legal.
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En el mismo sentido, en la doctrina española, dice Hernández Plasencia respecto del acuerdo común necesario para la coautoría que “El acuerdo común, que debe manifestarse con anterioridad a la ejecución del hecho o incluso durante la misma, bien puede producirse a través de actos concluyentes, como lo es el actuar justamente después de recibir la orden, muestra de su conformidad con ella, adecuando la realización del delito a lo que se le ha ordenado”; en efecto, la exteriorización de actos manifiestan una voluntad de forma tácita que alcanza, según el autor, para la coautoría. Obsérvese que si bien el ejemplo hace referencia a una orden, cabe también referir a una expresión tácita por parte de los responsables del aparato represivo que se derivara del contexto legal de la dictadura militar. Conf. HERNÁNDEZ PLASENCIA, J.; La Autoría Mediata en Derecho Penal, Comares, Granada, 1996, p. 266. 114 Zaffaroni/Alagia/Slokar “Derecho Penal. Parte General”, 2° Ed., Ediar, Buenos Aires, 2002, p. 804. También en favor de la complicidad por vía omisiva, Soler, Sebastián “Derecho Penal Argentino. Tomo II, 10° Reimpresión Total, TEA, Buenos Aires, 1992, p. 333. 115 Confr. Soler, Sebastián “Derecho Penal Argentino. Tomo II, 10° Reimpresión Total, TEA, Buenos Aires, 1992, p. 333.
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Con las pruebas acumuladas a lo largo de estos años, en especial con los ricos elementos que han surgido del debate realizado durante el año 2011 se ha pretendido demostrar que Ricardo Lona, principal responsable de la investigación del caso, realizó determinadas conductas (patentizadas en el irregular trámite de la causa) que no pueden limitarse a una mera infracción de deber (como hasta ahora ha venido imputado) sino a una participación directa en el hecho principal en los términos del art. 46 del Código Penal. Es por eso que se solicitará en definitiva que el nombrado sea indagado nuevamente como partícipe de ese suceso, que ha sido debidamente detallado a lo largo de la presente. Por todo lo expuesto solicitamos: 1) Tenga por formalmente promovida la acción penal respecto de los hechos reseñados; 2) se solicite al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Salta la remisión de las constancias de interés obtenidas en el marco de la causa nº 3115/09 en especial: (i) copia fiel de las actas de debate, (ii) copia fiel de la documentación reservada durante el mismo, (iii) copia digital de las filmaciones y de los registros de audio de las audiencias de debate116. 3) Se cite a prestar declaración indagatoria a Ricardo Lona (art. 294 C.P.P.) Proveer de conformidad, será justicia. Unidad Fiscal, Octubre 5 de 2012.

Jorge E. Auat

Horacio Azzolin

Javier Augusto De Luca

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Todas las audiencias de debate fueron filmadas en función de un convenio suscripto con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) Sin embargo, algunos testimonios no quedaron registrados en video. Pero de cada uno de los testimonios y demás diligencias quedó preservado el audio. Es por ello que se solicita la remisión de ambos registros. La fiscalía cuenta con una copia de los mismos y los pone a disposición para abreviar los tiempos.
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