P/IRkUNk CRITICA DE Lk EPISTEMOLOGIk

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siglo raintiuno •dilOTM

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PARA UNA CRITICA DE LA EPISTEMOLOGÍA por DOMINIQUE LECOURT ventiuno editores MÉXICO ESPAÑA ARGENTINA COLOMBIA .

5 primera edición en francés. D E COLOMBIA portada de maria luisa martinez passarge primera edición en español. MAOniO 33. s. sa siglo veintiuno de Colombia. D F siglo veintiuno de españa editores. paris y montpellier. sa Cff>LAZA S. ltda AV. BOGOTÁ.siglo veintiuno editores. 04310 MÉXICO. a.1 4 3 0 .2 3 . ESPAÑA siglo veintiuno argentina editores. v. DELEGACIÓN COYOACAN. 1 9 7 2 titulo original: pour une critique de répistémologie derechos reservados conforme a la ley impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico . 1987 nuevamente compuesta y corregida © siglo xxi editores. 1972 © librairíe fran(ois maspero. sa de cv CERBO DEL AGUA 24». de c. 1 9 7 3 Kxta edición en español. ISBN % 8 . U 17-73 PRIMER PISO.

es decir. l u c h a r en su dominio específico c o n t r a las intrusiones de las filosofías idealistas del conocimiento. En efecto. Míchel Foucault. ilustrada por algunos nombres: Gastón Bachelard.INTRODUCCIÓN Los textos que se van a leer tienen u n a historia que. I n d u d a b l e m e n t e es difícil imaginar o b r a s m á s disímiles en c u a n t o a sus objetos. También hay que agregar que a la estricta especialización de Canguilhem se opone el "enciclopedismo" de Foucault que habla acerca de lingüística. a u n q u e Canguilhem retoma. pretensiones y ecos respectivos. el proyecto b a c b e l a r d i a n o de " d a r a la ciencia la filosofía que se m e r e c e " . se c o m p r u e b a q u e Bachelard. desde el p r i m e r mom e n t o se reconoció el interés y la originalidad de la epistemología bachelardiana. hay q u e confesar que. exclusivamente dedicado a la fisicoquímica de su tiempo. por su p a r t e . Por último. un verdadero " d e s c e n t r a m i e n t o " con respecto a la historia de las ciencias p a r a dedicarse a las condiciones m á s generales del " s a b e r " . en cierto sentido. El p r i m e r accidente surge de la historia propia de la epistemología francesa. pero sólo luego de algunos años se tomó en c u e n t a la real importancia de [7] . sin duda. a u n q u e esta polémica no fue menos constante. Por o t r a parte. Esta historia depende de u n encuentro —del marxismo y la epistemología— que a su vez puede aparecer como p r o d u c t o de u n doble " a c c i d e n t e " histórico. Georges Canguilhem. es útil conocer p a r a a p r e c i a r su j u s t o alcance. en Foucault. no dice ni u n a p a l a b r a con respecto a ello. en ella se constituyó u n a " t r a d i c i ó n " original. a u n q u e sea posible a p r o x i m a r la o b r a de Foucaull a la de Canguilhem p o r su c o m ú n interés p o r la historia de las ciencias biológicas. sufrió u n desplazamiento singular. economía p o l í t i c a así como de la historia n a t u r a l y de biología.

la distingue de todo lo que se practica en otros lados con el nombre de "epistemología". que pertenecen a una "escuela" epistemológica. Los de Foucault fueron objeto de un extraño desprecio ya que debieron una p a r t e de su rápida celebridad al eco que les dio un campo al que no pertenecían. Este no-positivismo."estructuralismo". como se manifiesta ahora. en la Universidad de Yale y en la Academia de Ciencias de Moscú. después de veinte años de un desconocimiento más o menos deliberado. se autodenomina "arqueólogo del saber". El rasgo comúti que mencionamos es más real y profundo. bajo su a p a r e n t e diversidad. a ser calificado de "epistemólogo". Se opone a o t r a tradición que tiene sus " e s c u e l a s " e "instituciones". En resumen. i n a u g u r a d o p o r Bachelard. que pertenecen a u n a "tradición epistemológica"? A n u e s t r o juicio. como proponemos. que en la actualidad es dominante y en la que se unen las investigaciones que se llevan a cabo en Oriente y Occidente. con razón. reside«n su "no-positivismo" radical y deliberado. Bachelard fue. constituye su punto de acuerdo y proviene de su "posición" c o m ú n en filosofía. se t r a s m i t e e n t r e esas t r e s o b r a s . Por lo demás. y p a r a formularlo provisoriamente en forma negativa. En estas condiciones. ¿es posible predicar con respecto a ellos. Todas estas razones hacen inexacto decir. p e r o no es lícito pedir a la psicología que sustituya al análisis histórico sin renunciar al mismo tiempo a c o m p r e n d e r algo más que lo anecdótico. el " m a e s t r o " de Canguilhem. . y Canguilhem el de Foucault. el del . a n u e s t r o parecer forma la " a r g a m a s a " de la tradición que une a los tres a u t o r e s y. Sería superficial t r a t a r de rendir cuenta de ello mediante las presuntas "influencias" intelectuales que pudieron haber ejercido los maestros sobre los discípulos. a la vez.8 INTRODUCCIÓN los trabajos de Canguilhem. con respecto a estos autores. es válido p o r la existencia de u n rasgo común que. por cierto. Canguilhem es un historiador de las ciencias y Foucault se negaría.

a pesar de las distinciones internas que hay que o p e r a r en ella. a n u n c i a r o n con el título de "ciencia de la ciencia" la aparición de una nueva disciplina y fundaban bajo esta insignia u n a institución original. Es el caso de los especialistas anglosajones B e m a l y Price que. Mikoulinski y Rodnyi— p a r a r e t o m a r el m i s m o proyecto en los mismos términos. ^ El título de la obra fundamental de R e i c h e n b a c h e s The Rise of Scientific Philosophy. las categorías de lo que Reichenbach llamaba " u n a filosofía científica"^. en realidad. es masivamente "positivista" en c u a n t o siempre trata. o ya se encargue a u n a ciencia d e t e r m i n a d a que elabore sus categorías. de una u otra m a n e r a . Pues.' Lo m i s m o sucede. la filosofía de n u e s t r o tiempo." ' E s t o s artículos fueron traducidos en la serie de los Cahiers du CERM. a u n q u e en u n a forma muy diferente. son p r u e b a suficiente de que se ubican en el m i s m o campo. "Science et Production". Las insistentes referencias a ellos que hacen en la actualidad los redactores de la revista de filosofía de la Academia de Ciencias de Moscú {Voprosy Filosofi) —Kedrov. . " u n a ciencia de la organización del trabajo científico".INTRODUCCIÓN 9 Afirmamos que esta o t r a tradición. con la corriente "neopositivista lógica" que t r a t a de formar. sobre la base de los conceptos de la disciplina científica que es la lógica matemática. Ya se convierta a la epistemología en u n a especie de "encrucijada" en la que u n a cohorte de disciplinas heteróclitas con pretensiones científicas llegan a conj u g a r sus distintos conceptos p a r a constituir u n a teoría general de la ciencia. que sea "ciencia de la ciencia" y a la vez crítica científica de la filosofía. hace m á s de veinte años. de e l a b o r a r u n a "ciencia de la ciencia" —variante tecnocrática—. el p r e s u p u e s t o filosófico de la e m p r e s a es el mismo. este p r e s u p u e s t o común e n c u e n t r a su mejor expresión en el eslogan: "Una ciencia de la ciencia es posible. y es el que nos hace calificar estos intentos de "positivistas".

El positivismo que denunciamos está constituido precisamente por su conjunción. Esto es paradójico porque precisamente unos y otros p r e t e n d e n hab e r p u e s t o fin a la " u s u r p a c i ó n f i l o s ó f i c a " devolviendo a la ciencia su propiedad m á s legítima y su bien m á s preciado: ella misma. la unidad de una totalidad indiferenciada. otro está relacionado con el círculo de esta duplicación en la reflexividad que postula del t é r m i n o sobre sí mismo: "ciencia de la ciencia". p a r a colmo de paradoja. Este "trat a m i e n t o " o este " p u n t o de vista s o b r e " la ciencia es propiamente filosófico.1o INTRODUCCIÓN La afirmación que a c a b a m o s de arriesgar puede sorprender. oculta y revela a la vez. Incluso repite. seguimos afirmando que la filosofía no está a u s e n t e de esos trabajos. c u a n d o habla de las ciencias. Sin embargo. Agreguemos. por lo menos en principio. es hacer uso —en este caso. El p r i m e r punto ya es muy conocido eij la actualidad. bajo u n m a n t o modernista y cientificista. sólo se preocupa por una cosa: e x t r a e r su "esencia" común p a r a poder h a b l a r de "la ciencia" —no del "conocimiento científico"— y luego fundamentarse en las tesis producidas de esa m a n e r a p a r a elaborar una teoría del conocimiento. un procedimiento clásico de la filosofía idealista que. h a b l a r de la ciencia en general como u n a entidad que a su vez podría considerarse como objeto. doble uso— de una noción ideológica. Es suponer que se puede t r a t a r el conjunto de las prácticas científicas como u n a realidad homogénea. que constituye. Uno surge de la u n i d a d que se afirma del t é r m i n o duplicado: "la ciencia". que allí se conjugan dos p r e s u p u e s t o s filosóficos. la "ciencia de la ciencia" estaría hipotecada por un p r e s u p u e s t o filosófico. Si se relee la historia de la filosofía se c o m p r u e b a fácilmente con qué notable regularidad funciona este procedimiento de Platón a Husserl. £1 supuesto filosófico cuya presencia descubrimos en los epistemólogos positivistas es de esta m a n e r a un supuesto filosófico idealista. de m a n e r a sintomática u n a realidad que . Como tal.

pues ellas no existen fuera del sistema que constituyen. instalado y delimitado p o r él mismo. el supuesto filosófico idealista del que hablamos: la historia efec­ tiva de las ciencias. s o b e r a n a m e n t e autónomo. sin choques ni obstáculos. sordo m u r m u l l o en su fuero íntimo. A nuestro jui­ cio la propia realidad de estas prácticas se oculta de esta forma. p o r simple autorreflexión. sin salir de sí. en vez de desplegarse bajo el signo de la calma identidad que se le quiere conferir. en el espacio p u r o de la cientificidad instituido.INTRODUCCIÓN 1 1 percibimos: el conjunto de las prácticas científicas. La consecuencia inmediata y decisiva es que si las leyes del propio discurso cien­ tífico d e t e r m i n a n el espacio de su propio desarrollo. El entrelazamiento de sus contradicciones da forma a su historia. en última instancia. que. Decir que es posible u n a ciencia de la ciencia es afirmar a d e m á s que "la ciencia ' puede develar. Es a f i r m a r que el "discurso científico" tiene la virtud intrínseca —y excepcional— de poder enunciar. en caso de necesidad. el "discurso científico". sólo tiene realidad por las diferentes con­ tradicciones que mantienen entre sí las disciplinas teóricas que figuran en él. Con o t r a s p a l a b r a s . los principios de su propia teoría. Con m á s exactitud. al a t r i b u i r a este conjunto la uni­ dad de u n a totalidad. Sin choques ni obstáculos. b a s t a r í a con explicitar p a r a que todo se aclare. p o r ende. su teoría y sus protocolos experi­ mentales específicos— y en su desarrollo desigual —cada una tiene su historia particular. en- . enunciado y s u p e r a d o ya en ese discurso implícito que constantemente mantiene consigo mismo. este p r e s u p u e s t o " r e a d s o r b e " —anula i m a g i n a r i a m e n t e — la realidad de esas prácticas que residen en su distinción —cada una tie­ ne su propio objeto. ya que todo obstáculo siem­ pre estaría localizado. Este sistema. Ahora sabe­ mos lo que "oculta". si n o e n c u e n t r a en él ningún choque ni obstáculo. no tendría que d a r cuentas a nadie y se construiría. tanto de su funcionamiento como de su formación. p o r sí mismo. las leyes de su constitución.

que lo t r a b a n m o m e n t á n e a m e n t e . en el mejor de los casos: una evolución que conduce al conocimiento del e r r o r a la verdad. en la que todas las verdades se miden por la última en aparecer. podemos afirmar que en este caso se repite. El c a m i n o que reco^ El mejor hasta ahora es el de Hyppolite en Logique Existence. su m a r c h a progresiva. luego la p r i m e r a oposición inmediata e n t r e ella y el objeto hasta el Saber Absoluto. et . n o hay historia real de las ciencias. en los discursos que elabora sobre sí misma. todas formales. Traduzcamos esto.12 INTRODUCCIÓN tonces la culminación del saber —su fin y perfección— siempre es posible en principio: de hecho sólo quedan por allanar las pocas dificultades. Problema técnico. con respecto a las ciencias existentes. es decir como base y garantía. apelaremos a u n a ilustración típica: la filosofía de Hegel. esta filosofía. las categorías que se enunciaron en el e x t r a ñ o libro: La ciencia de la lógica. se da como "fundamento".^ Para n u e s t r o s fines sólo retenemos este pequeño hecho: Hegel declara que en él están consignadas las categorías de la cientificidad de la ciencia. en la posición aquí declarada de reflexión constituyente? Como el tema es importante. La historia de "la ciencia" sólo es un desarrollo. u n a operación filosófica muy antigua. O mejor dicho: el tiempo sólo puede intervenir bajo la forma del retraso o de la anticipación. Lo atestigua este texto en el que el a u t o r sitúa el libro con respecto a La fenomenología del espíritu: "En La fenomenología del espíritu seguí la evolución de la conciencia. en una nueva forma. Nuevamente. La posición p a r t i c u l a r de este libro en el sistema hegeliano m e r e c e r í a p o r sí sola un estudio especial. Lo que se a c o s t u m b r a a d e n o m i n a r las "Grandes Filosofías" (denominación que debe revisarse) ¿acaso no tuvieron como proyecto —y como pretensión confesa— enunciar los criterios de toda cientificidad real o posible? ¿Acaso no se colocaron. Como es sabido. el tiempo no les hace mella.

podemos decir. trad. es evidente que el proyecto de "ciencia de la ciencia" sólo es la repetición en una nueva forma de la m i s m a operación p r o p i a m e n t e filosófica. 33-34. al decir del propio Hegel. La filosofía de Hegel se hace p a s a r p o r "la filosofía de todas las filosofías". De ello se sigue que. En estas condiciones. La ciencia de la lógica de Hegel es la ciencia filosófica. ya que contiene su justificación en sí mismo. el " f u n d a m e n t o " del concepto de ciencia. Muestra la posición del contenido de la lógica con relación a las ciencias existentes a las que Hegel denomina "ciencias empíricas": la lógica p r e s e n t a el concepto de ciencia. Sin d u d a no es ilegítimo tom a r l a s al pie de la letra y considerarla.'"* Para nosotros este texto es doblemente interesante. Jankelevitch. de lo que p r a c t i c a b a n en forma tácita las filosofías idealistas anteriores. Se observaría entonces que la pieza clave de esta filosofía es u n a "ciencia de la ciencia". como "la verdad". Operación cuyo efecto se une con el que señalamos respecto a Ifi constitución de la noción ideológica u n i t a r i a de "la ciencia": anula la realidad efectiva de la historia de las ciencias al ubicarla bajo el signo de la teleología. la ciencia de las ciencias. en la posición que se a t r i b u y e con relación al sistema de las ciencias existentes. en efecto. en consecuencia. la ciencia verdadera. En resumen. r e t o m a n d o los * Pp. p a r a e x p r e s a r l o mejor: el libro de Hegel contiene la "justificación".INTRODUCCIÓN 13 rrió pasa p o r todas las formas de la relación entre la conciencia y el objeto y culmina en el concepto de ciencia. Si avanzamos u n poco m á s se percibe que. . o. Haciendo abstracción de la e s t r u c t u r a específica que adopta esta teleología en la dialéctica hegeliana. este concepto no necesita ninguna justificación. que llega a la conciencia de sí. abstracción hecha de lo que se afirma p o r sí m i s m o en el interior de la lógica. la sola escritura de ese libro —La ciencia de la lógica— suponía la finalización de La fenomenología del espíritu y. la conclusión de la propia historia.

no resulta sorprendente que el no-positivismo de la tradición epistemológica de la que hablamos se desarrolle y se base en un rechazo deliberado de todo "evolucionismo". Ahora podemos d a r el contenido positivo de la dife­ rencia específica de esta tradición epistemológica. del antievolucionismo que profesan los tres. Su no-positivismo y antievolucionismo provienen de la unión que reconocen entre la epistemología y la práctiva efectiva de la historia de las ciencias. mejor dicho. en historia de las ciencias. mejor d e m o s t r ó las implicancias teóricas. Con otras p a l a b r a s . O m á s aún: el evolucio­ nismo es el complemento obligado. . al pro­ poner distinguir entre los "comienzos" de u n a cien­ cia y sus "orígenes". al principio de La arqueología del saber.14 INTRODUCCIÓN términos del comienzo de este análisis. Diremos que el no-positivismo se apoya en u n antievolucionismo. Sin duda. Hoy es muy conocida la p r i m e r a expresión de ese re­ chazo en Bachelard: la noción de " r u p t u r a " episte­ mológica en una denegación dirigida a toda filosofía de la historia que quiera hacer p a s a r bajo su jurisdic­ ción a las categorías epistemológicas que trabaja. es Michel Foucault quien. hasta aquí enunciado en forma negativa y polémica. decisivas con respecto a la concepción de la historia. al denunciar sin cesar todo in­ tento de b u s c a r " p r e c u r s o r e s " m á s o menos lejanos en un "descubrimiento". tiene la misma preocupa­ ción. al analizar la noción de "discontinuidad". que el proyec­ to de una "ciencia de la ciencia" tiene como efecto co­ m ú n reducir la historia efectiva de las ciencias a u n a especie de evolución. unidad cuya teoría intentó esbozar ^ Esta aserción se puede ilustrar fácilmente con el e s t u d i o de una doctrina c o m o la de Ernest Mach en que la n o c i ó n de "eco­ nomía de p e n s a m i e n t o " opera la unión entre una e p i s t e m o l o g í a resueltamente positivista y una c o n c e p c i ó n de la historia de las ciencias inspirada en el e v o l u c i o n i s m o spenceriano.' En estas condiciones. Unión o. del positivismo en epistemología. positivismo y evolucionismo van a la par. Tampoco se ignora que Georges Canguilhem.

p o r q u e nos designa.INTRODUCCIÓN 15 cada uno siguiendo caminos propios.. en principio. Canguilhem. . su fracaso. Es u n fracaso sin duda inevitable. la ciencia m a r x i s t a de la historia. todos los problemas epistemológicos experimentan en ellos u n desplazamiento revolucionario p o r el simple hecho d e la p r á c t i c a de esta unidad. como se acaba de ver. la historia de la unidad que m e n c i o n a m o s . de una disciplina que n o reconocen: el " m a t e r i a l i s m o histórico". * La d e b e m o s a G. es.. de sus luchas y sus éxitos. p u e s esta teoría surge. a n u e s t r o juicio. de sus inconsecuencias. Francia es después de ello u n o de los pocos países del m u n d o —si no el único— en el que la historia de las ciencias se practica y enseña en facultades (en la actualidad UER ) de Filosofía. Este análisis surge de u n a historia de la epistemología que queda p o r hacer. De todos modos. en t a n t o sucede sobre la base de una práctica justa. esos intentos fracasaron h a s t a ahora. por o t r a p a r t e . en última instancia. H a s t a este m o m e n t o sólo disponemos de una sola indicación de hecho* con respecto a esto. Queda por c o m p r e n d e r cómo ese no-positivismo antievolucionista p u d o s u r g i r y t r a s m i t i r s e en la filosofía francesa. en este caso a d o p t a la forma de una p a r a d o j a p a r a elucidar: a p a r e n t e m e n t e Auguste Comte y sus discípulos hicieron posible esta u n i d a d y la inscribieron en la institución universitaria francesa al convertir a la historia de las ciencias en u n a disciplina surgida de la filosofía. De hecho. al lado y contra o t r a s corrientes más a d e c u a d a s a las tendencias d o m i n a n t e s —espiritualistas y positivistas— de esta filosofía. nos resulta infinitamente precioso. como veremos. su no-positivismo. Sin embargo. Sólo podemos decir que esta historia sería. h i s t o r i a de su formación. De esta m a n e r a habría que i m p u t a r a los fundadores de la filosofía positivista el comienzo de u n a tradición cuyo rasgo fundamental. en su desplazamiento. de sus fracasos. el lugar en el que debemos volver a trabajar.

nadie puede cuestionarlo de buena fe. se compren­ de s o b r e q u é b a s e p u d i e r o n e f e c t u a r s e e s t e encuentro y este recomienzo: sobre la base de los ele­ mentos materialistas liberados por el no-positivismo y el antievolucionismo de la tradición epistemológica mencionada. Nadie ignora que. Pero este anti­ humanismo es sólo el reverso negativo y polémico de un intento positivo que aún no terminó de entregar­ nos sus lecciones: la reafirmación del c a r á c t e r cientí­ fico de la obra teórica fundamental de Marx. cumplió. en efecto. una función positiva al permitir lo que se de­ nominó un "recomienzo" del materialismo dialécti­ co. a estos efectos. Althusser recurrió a algunas categorías epistemológicas bachelardianas. El capi­ tal. todas las difi­ c u l t a d e s c r i s t a l i z a r o n e n la u b i c a c i ó n d e l "materialismo dialéctico". las investigaciones de Louis Althusser que lo provocaron se ubican bajo el signo del " a n t i h u m a n i s m o teórico" c o n t r a u n a corriente institucionalmente dominante. Althus­ ser fue el p r i m e r o en reconocerlas y darles un nom­ bre: "el teoricismo". Al convertir esta filosofía —teoría— en la "teoría de la práctica teórica" y al apoyar el c a r á c t e r científico de esta disciplina. en especial a la desde ese m o m e n t o famosa noción de " r u p t u r a epistemológica". r e p r e s e n t a d a en la década de 1960 por Roger Garaudy. Son conocidas también las consecuencias teóricas y políticas que esta extracción p u d o producir. que es teóricamente neohegeliano y políticamente revisionista. Sin d u d a es fá­ cil en la actualidad ironizar sobre la extracción acrítica por un filósofo marxista de una categoría filosó­ fica "burguesa".16 INTRODUCCIÓN El segundo "accidente" proviene de la historia del " m a r x i s m o " en Francia. de la "filosofía m a r x i s t a " . ya anunciada por Marx. constituye por sí mismo el encuentro del que hablábamos al comienzo. Después de lo que a c a b a m o s de decir. En esta ocasión. de la . en su tiempo. en la exis­ tencia de hecho del "materialismo histórico". Se po­ dría caracterizarlo también de m a n e r a negativa y po­ lémica. esto no impide que esta extracción.

p o r una nueva paradoja que no parece haber llamado p a r t i c u l a r m e n t e la atención. el p r o b l e m a de su determinación y asignarles u n a ubicación: ¿era sólo u n a i m p o s t u r a o constituye u n a especie de anticipación paralela a esas disciplinas futuras? En este último caso. dieron los elementos p a r a una rectificación de esa ubicación de la filosofía. concebido m á s o menos explícitamente como "ciencia de la ciencia". Decimos: "impensables en la antigua e s t r u c t u r a " . estas pre- . el espacio en el que se deben c o n s t r u i r sus conc e p t o s e s p e c í f i c o s : el p r o p i o " m a t e r i a l i s m o histórico". n o podían e n c o n t r a r su lugar propio. Los textos que siguen lo atestiguan. E s t a rectificación tiene grandes consecuencias. para proponerle. con respecto a esas disciplinas nuevas. Althusser p u d o pensar que fundaba la u n i d a d sólo practicada y postulada de la Epistemología y de la Historia de las Ciencias. al hacer reaparecer. Una de las m á s i m p o r t a n t e s fue i m p o n e m o s un retomo a la epistemología de donde todo partió. y en especial su Lenin y la filosofía. p a r a volver a n u e s t r o comienzo. la filosofía como "intervención política en las ciencias". ¿cuál es el mecanismo teórico que se opera en esa anticipación? Éstas son las p r e g u n t a s que nos vemos obligados a plantear. Los trabajos posteriores de Althusser. la importación de las categorías epistemológicas no positivistas tuvo por efecto reactivar bajo una forma nueva e inesperada el espejismo positivista de una "ciencia de la ciencia". Pero. siguiendo a Lenin. gracias a u n a relectura a t e n t a de Materialismo y empiriocriticismo. u n personaje que hasta ese m o m e n t o había quedado ausente de la escena teórica: la política. Al definir. Althusser indicó entonces dos t a r e a s nuevas impensables en la antigua e s t r u c t u r a : la de elaborar una teoría no filosófica de la filosofía. y la de elaborar una teoría materialista de la historia de las ciencias. bautizada con el n o m b r e de Teoría. En realidad.INTRODUCCIÓN 17 ciencia de la historia. p o r q u e " p r e s a s " en el " m a t e r i a l i s m o dialéctico".

18 INTRODUCCIÓN guntas fijan también el alcance de estos estudios. DOMINIQUE LECOURT mayo de 1971 . O con m á s exactitud: a ese t e r r e n o cuyos c o n t o m o s esperamos que se empiecen a distinguir al t é r m i n o de esta lectura: la historia de las ciencias como región relativamente a u t ó n o m a de la Ciencia de la Historia. Sólo se t r a t a de u n a etapa que nos conduce al u m b r a l —y sólo a él— de u n trabajo que. m u n i d o de algunos conceptos nuevos que este r e t o m o h a b r á permitido construir. pequeña c o m a r c a en u n vasto continente. nos conducirá "al t e r r e n o " de la historia de las ciencias.

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