Un grupo de presión internacional ha denunciado que la tortura y el maltrato de los presos políticos tamiles prevalecen en Sri Lanka casi

cuatro años después del final de la guerra civil en el país. Todavía algunos detenidos mueren en manos de sus captores. Decenas de miles de tamiles han sido detenidos sin juicio desde 2009, año en el cual la fuerza militar de Sri Lanka finalmente aplastó a los rebeldes de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil en un conflicto interminable por el control de la península Jaffna en el norte de la isla. Desde entonces, según la Campaña para la Paz y la Justicia en Sri Lanka con sede en Londres, el gobierno se ha burlado de las leyes y ha violado las promesas de reconciliación después de este conflicto a través del abuso sistemático de estos presos, muchos de los cuales no tenían vínculos con los Tigres de Tamil. Más de 100.000 personas de ambos bandos murieron en Sri Lanka en los 26 años de guerra territorial entre la minoría tamil y las tropas del gobierno de mayoría singalesa. Tanto los rebeldes y las fuerzas gubernamentales fueron acusadas de atrocidades generalizadas durante los combates. Pero ahora Sri Lanka está recuperando cierta credibilidad a través de su renacimiento como destino turístico popular y su papel de anfitrión de una importante cumbre de la Comunidad de Naciones Britanicas a finales de este año. Sin embargo la campaña advierte que si no se ejerce presión sobre el liderazgo del país, la oportunidad para una paz duradera se desvanecerá. La campaña hace sus recomendaciones en un nuevo informe, “LOS PRESOS POLÍTICOS TAMILES EN SRI LANKA”, el cual examina el trato de los detenidos del país el pasado junio, a raíz de un motín en el centro de detención en Vavuniya provocando brutales represalias policiales. El estudio del abuso de prisioneros antes y después de los disturbios en Vavuniya destaca la falta de voluntad del Gobierno para alejarse de la violencia de su pasado reciente. "Los disturbios en Vavuniya es un ejemplo de cómo el compromiso de Sri Lanka para la reconciliación después de la guerra es una farsa, la guerra ha terminado hace casi cuatro años, pero los presos son mantenidos en condiciones abominables y privados de los derechos humanos", dice el informe. Un caso de estudio documenta el trato que se le dio a Ganesan Nimalaruban, un trabajador aspirante de la oficina de correos que fue detenido en 2009 y presuntamente sometido a tres días de tortura que lo dejó con problemas cardíacos y respiratorios. Más tarde murió en custodia. La Familia de Nimalaruban dice que su hijo de 28 años solía ser golpeado en la cárcel y hacía frecuentes visitas al hospital, donde, esposado en el suelo le negaron alimentos y agua, y también contrajo dengue. Las autoridades afirman que Nimalaruban sufrió un fatal ataque al corazón a causa de los disturbios. Su madre, Rajeswari, insiste en que su hijo murió a causa de las repetidas brutalidades que la policía ha tratado de ocultar. Ella dice que la batalla legal de Nimalaruban dejó empobrecida a su familia, así como ha sido objeto de intimidación. "Si mi hijo habría hecho algo mal, debería haber ido a los tribunales y recibido castigo", Rajeswari es citada en el informe. "¿Pero que ley dice que mi hijo fuera torturado y asesinado?"

Otro caso de estudio describe la prueba supuesta de un artista, identificada/o como MM, quien fue detenida/o en 2007. Esta persona de 28-años, quien ha sufrido de polio desde la infancia, afirma que fue forzado/a después de días de tortura a firmar una falsa confesión indicando que había ayudado a rebeldes Tigres Tamiles. Dijo que se le había extraído las uñas de los pies y luego fue electrocutado, dejándolo inconsciente durante tres días. Ahora es declarado culpable, ha sido enviado a prisión en la ciudad central de Kandy, lejos de su casa en el norte. Apenas se le ha permitido el contacto con su esposa o su hijo, que nació pocos meses después de su detención. El informe también critica a un programa de rehabilitación gubernamental para ex soldados de Tamil que, se dice, también está asolado por la violencia y, a pesar de ser oficialmente clasificado como voluntario, se utiliza con frecuencia como una herramienta para prolongar la detención sin juicio. El informe de la Campaña en Sri Lanka dice que el tratamiento de los prisioneros tamiles, junto con otras violaciones de los derechos humanos, ha sido en gran parte desapercibido por un mundo exterior dispuesto a creer que el recién conflicto en el país está relegado en la historia. La isla esta actualmente disfrutando de una revitalización de su industria turística. Lonely Planet, la guía de viaje, votó recientemente a Sri Lanka como su principal destino turístico para el año 2013. También está en proceso de rehabilitación diplomática. Sri Lanka ha sido elegida como sede para la reunión de los jefes de estado de la Comunidad de Naciones Britanicas en noviembre 2013. El año pasado, el presidente Mahinda Rajapaksa asistió a las celebraciones del jubileo de la reina Elizabeth en Londres. "Pese a su flagrante indiferencia por los derechos humanos, las transgresiones del Estado de Sri Lanka han sido pasados por alto por la comunidad internacional", dice el informe. La Campaña de Sri Lanka quiere presionar al gobierno de Sri Lanka a cumplir con las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y poner fin a violaciones constitucionales. Se dice que las leyes anti-terroristas que conceden amplios poderes a la policía deben ser derogados, los presos políticos deben ser acusados o liberados en un plazo razonable y las listas de los detenidos publicadas bajo medidas especiales. También quiere que se mejore el tratamiento de prisioneros y el acceso que se les da a los familiares. Añade: “Si no se habla del problema de los prisioneros políticos, la reconciliación de la Sri Lanka post Guerra no puede ocurrir. Es imperativo que el gobierno actúe ahora.”

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