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EL NACIMIENTO DEL TERRORISMO EN OCCIDENTE Anarquía, nihilismo y violencia revolucionaria

por

J u a n A v il é s

y
ÁNGEL HERRERÍN

(eds.)

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SIGLO

Esta obra ha sido publicada con una subvención de la Dirección Ge­ neral del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo con lo pre­ visto en el artículo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual.

La investigación en que se basa este libro se ha realizado con ayuda de la financiación recibida del Ministerio de Educación y Ciencia en el marco de los proyectos «El terrorismo anarquista en España, Francia e Italia: un análisis comparado, 1892-1912» (HUM 2004-00640) y de la Comunidad de Madrid en el marco del proyecto «El terrorismo anar­ quista en España y Francia» (20041/PCa m /004).

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SIGLO

España México Argentina

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© De esta edición, enero de 2008
SIGLO XXI DE ESPAÑA EDITORES, S. A.

Menéndez Pidal, 3 bis. 28036 Madrid www.sigloxxieditores.com © Juan Aviles y Ángel Herrerín (eds.) Diseño de la cubierta: simonpatesdesign Fotografía de cubierta: Bomba Orsini. Archivo fotográfico del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona
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............................... /..... ¿QUÉ ES EL TERRORISMO?............... EL ANARQUISMO ENAUSTRIA.... Avilés ................................. Ravachol............... V 3..... EL ANARQUISMO FRANCÉS A FINES DEL SIGLO XIX.......... Avilés ................. Rivas........................ n................ ........................... V...... V ............... Sante Caserío ............................. n i LA CONFERENCIA INTERNACIONAL ANTIANARQUISTA DE ROMA.. LA ERA DE LOS ATENTADOS........................... L..................................... IV..... LO S ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL AN AR­ QUISM O EN ALEMANIA........................................................ I............................ IX 1 1 8 13 17 20 26 29 30 35 42 45 47 53 53 58 58 63 66 71 75 EL TERRORISMO ANARQUISTA EN FRANCIA....................................................../.................................................................................................. SEMBLANZAS....................................... Emile Henry ... n. Collado ......... EL LA REPRESIÓN GUBERNATIVA DEL ANARQUISMO...... 1..................ÍNDICE INTRODUCCIÓN.................................................................... LAS ANDANZAS TERRORISTAS DE AUGUST REINDORF............................. EL ASESINATO DE HUMBERTO 1 .......................... EL DECLIVE DEL ANARQUISMO GERMÁNICO.................. EL ÚLTIMO ACTO: LA MATANZA DEL DIANA................ LOS ORÍGENES....... IV................................... EL DEBATE SOBRE LA VIOLENCIA................. 2...... VI......................................... LOS ATENTADOS DE 1878 CONTRA GUILLERMO 1 ...................................... C.. .............. I............................................................. m...................... Auguste Vaillant.................................... I.................. JOHANN MOST Y EL EXILIO ANARQUISTA ALEMÁN... n.............. PRO PAGAN D A PO R EL HECHO Y REGICIDIO EN ITA­ LIA.

.............................................. 141 142 149 157 7...... EL ATENTADO DE LA CALLE ROHAN................................. EL ATENTADO DE CAMBIOS NUEVOS............. NIHILISMO........ IV.......................................... EL ATENTADO DE MADRID........................... ESPAÑA: LA PRO PAGAN DA POR LA REPRESIÓN........ DE ASESINOS A MÁRTIRES............ I....... V............ VI 189 189 193 198 ................ ANARQUISMO Y TERRORISMO......... DE JOHANN M OST A EMM A GOLDMAN: EL ANARQUIS­ M O EN LO S ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA......................... EL ASESINATO DE CAN ALEJAS Y LOS ANARQUISTAS ESPAÑOLES EN ESTADOS UNIDOS......................... ¿QUÉ ES EL NIHILISMO?.......... Aviles ................................ S ueño .... n........................................................ EPÍLOGO........................ III.............................................................................. LOS HOMBRES CLAVE DEL ANARQUISMO ESPAÑOL EN ESTA­ DOS UNIDOS..... Núñez Florencio ........................................ EFERVESCENCIA ANARQUISTA DURANTE EL GOBIERNO DE CANALEJAS..... EL PROCESO DE MONTJUIC....... V...... A........ ESPAÑA: LA RECEPCIÓN DEL NIHILISMO COMO ESPÍRITU DE ÉPOCA........ I.... VI....................... ANARQUISTAS ALEMANES EN AMÉRICA.................... II.................... III............................................................................................/......................... I OBJETIVO: VENGAR LA MUERTE DE FERRER..................... CONCLUSIONES.......... I.................. I............................. II................ CONTRA ALFONSO XIII: ATENTADOS FRUSTRADOS Y CONSPIRACIÓN REVOLUCIONARIA............... ni........................ 18921900............................................................................................ m..................... EL ASESINATO DE MCKINLEY..................................... 79 80 82 86 90 5................................... II.......... ¿PORQUÉ CANALEJAS?............. L A INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISM O ES­ PAÑOL.......... IV.............................. H EL ATENTADO DEL TEATRO DEL LICEO...................................ÍNDICE 4.. m............... IV.......... Herrerín ..... S...................................... R................................................................ LOS «MÁRTIRES DE CHICAGO».................. EMMA GOLDMAN........ EL ATENTADO CONTRA EL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS..... MANUEL PARDIÑAS ASESINA A CANALEJAS...... 5.............. 159 160 162 168 172 180 185 8... 103 104 110 115 121 130 6............................. Sueño ..

LA SOLIDARIDAD TAMBIÉN IMPLICA CONTROL.................................. m..................... LAS MÚLTIPLES CARAS DE LA SOLIDARIDAD......... EL NIHILISMO EN ACCIÓN: LA VIOLENCIA COMO FUERZA RE­ GENERADORA................... 2 19 221 224 232 238 243 251 252 FUENTES..... 19 3 1-19 3 6 ...................................Í n d ic e IV.......... I................. 265 vil .............................................. «REPÚBLICA SINDICAL» Y COMUNISMO LIBERTARIO.......................... LA OTRA CARA DE LA SOLIDARIDAD: GRUPOS DE AC­ CIÓN Y CONTROL ÁCRATA.............................................................................................................. IV......................................... LÓGICA INSURRECCIONAL Y VIOLENCIA...................................... Javera ..................... BIBLIOGRAFÍA.............. 203 209 9........ V............. DEL NIHILISMO BAROJIANO A LA TKTVIALIZACIÓN DE LA LI­ TERATURA POPULAR... DOS OB­ JETIVOS CONSECUTIVOS..............................................................5 ........ H ............................ LAS CONSECUENCIAS INTERNAS DEL INSURRECCIONALISMO..... LOS AUTORES.............................................. V............................

anarquismo y terro­ rismo eran términos casi sinónimos para unos gobiernos y una opi­ nión pública que compartían la inquietud por la sucesión de atenta­ dos inspirados por la ideología ácrata. En todas partes un mismo ideal revolucionario empujaba hacia la violencia a los anar­ quistas. y en 1898 se celebró en Roma una conferencia internacional para abordarlo. De manera significativa. pues en ella desempeñaron un gran papel los narodniki rusos y algunos grupos nacionalistas. esa conferencia se denominó «antianarquista». en el sentido que definiremos a continuación. En realidad. la primera gran oleada de terrorismo. La tendencia de los historiadores a centrarse en los casos na­ cionales. se carteaban entre sí y se desplazaban a través de las fronteras. que tan trágica relevancia iba a adquirir en nuestro tiempo.INTRODUCCIÓN. para vengar a sus camaradas franceses o españoles. no es un fenómeno nuevo. no fue exclusivamente anarquista. ha dificultado la comprensión de un fe­ nómeno que fue esencialmente internacional. ¿QUÉ ES EL TERRORISMO? JUAN AVILES* El terrorismo. cuando no locales. que leían a los mismos autores. En aras de la revolución mun­ dial había incluso militantes dispuestos a matar y morir fuera de su país. no cabe negar que el terrorismo anarquista fue el que más contribuyó a que en el conjunto de Occidente se difun­ diera el temor ante ese nuevo fenómeno. como los ir­ landeses. una amenaza global que desde los atentados del 11 de septiembre obsesiona a los responsables de seguridad de todos los paí­ ses. A pesar de ello. como lo hicieron los italianos Caserío y Angiolillo que. asesinaron respectiva­ * Catedrático de Historia Contemporánea de la UNED. El tema preocupaba ya hace más de un siglo. apenas se ha abordado hasta ahora el estudio comparado del terrorismo anarquista en los distintos países a los que afectó. porque. . en aquellos momentos. A pesar de ello.

el golpe de Estado o la guerrilla. en Alemania y en Estados Unidos. Se trata de una violencia ejercida a través de una serie de asesinatos selectivos. por lo que a menudo se considera que definir una organización o un acto como terrorista implica una valora­ ción puramente subjetiva. Se imponía. Sueiro. Francia. tiene una connotación muy negativa. x . pues. integramos un grupo de investigación que lleva varios años trabajando en el tema. y 06/HSE/0078/2004 financiado por la Comuni­ dad de Madrid. y tal es el propósito de este libro.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e mente al presidente francés Carnot y al jefe de Gobierno español Cá­ novas del Castillo. con el fin de crear un ambiente favorable a los fines que los terroristas persiguen. Ho­ landa y los Estados Unidos. para otros son luchadores por la li­ bertad. en las que hemos rastreado la información recopilada en este libro l. Herrerín y Avilés. sino que. financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Italia. de acuerdo con la famosa máxima de que quienes para unos son terroristas. En ese sen­ tido el terrorismo se diferencia de otras formas de violencia política como la guerra. Rivas. Alemania. 1 Se trata de los proyectos de investigación HUM 2 0 0 4 -0 0 6 4 0 / h ist . ¿Por qué no prescindir pues del mismo? Porque. I. resultado de la colaboración de siete estudiosos de la materia. Cuatro de nosotros. con la ayuda de subvenciones recibidas del Ministerio de Educación y Ciencia y de la Comunidad de Madrid. en ese caso. un análisis conjunto del desarrollo que tuvo el terrorismo anarquista en Francia y en Italia. cuyo objetivo es amedrentar a los agentes del Estado. sin las cuales habría sido imposible consul­ tar los archivos y bibliotecas de España. EL CONCEPTO DE TERRORISMO El término «terrorismo» no es neutro. la insurrección. que ha cobrado una gran importancia en el mundo en las últimas décadas. y por supuesto en España. y cuyos orígenes se remontan a hace más de un si­ glo. habría que buscar otro para caracterizar esta forma específica de vio­ lencia política. a la so­ ciedad en su conjunto o a una parte de la misma. por el contrario.

sin embargo. estamos ante el problema del lla­ mado terrorismo de Estado. En segundo lugar. sea intimidar a una po­ blación u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo»2. en la medida en que no deja claro si deben considerarse terro­ ristas los ataques contra la población civil perpetrados por agentes regulares de un Estado. cuando el propósi­ to de dicho acto. la exclusión de la misma de los ataques dirigidos contra combatientes en una situación de conflicto armado: las acciones de guerra quedan al margen del concepto. independientemente de que las lleven a cabo ejércitos o fuerzas irregulares. hay buenas razones para incluir en el concepto de te­ rrorismo los crímenes contra la población civil realizados por agentes clandestinos de un Estado. En pri­ mer lugar. se considera terrorista cualquier acto «destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a cualquier otra persona que no participe directamente en las hostilidades en una situación de conflicto armado. En realidad. En otras palabras. esta definición resulta un tanto im­ precisa. que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en diciembre de 1999 y que entró en vi­ gor en abril de 2002. que ha sido lue­ go retomada en otros documentos. una definición universal del acto terrorista.htm XI . a veces muy difíciles de distinguir de los terroristas comunes. el de aterrorizar a una población y el de forzar una decisión de un gobierno u organiza­ ción internacional. pero ello resulta muy difícil. pero en cambio conviene excluir los crímenes co­ 2 El texto de la convención puede consultarse en www. contenida en la Convención Internacional para la Supre­ sión de la Financiación del Terrorismo. Dos aspectos de esta definición merecen ser subrayados.I n t r o d u c c ió n Sería sin duda deseable que la comunidad internacional acordara una definición común de terrorismo que disipara todas las dudas res­ pecto al significado del término.un. De acuerdo con esta definición. por la negativa de ciertos gobiernos a admitir que puedan ser calificados como terroristas actos cometidos en el contexto de luchas de libera­ ción nacional. Sin embargo.org/law/cod/'finterr. Existe. por su naturaleza o contexto. la distinción entre dos posibles objetivos del terrorismo. ya sea en el contexto de una guerra o de una acción represiva.

Vale la pena destacar el último punto: influir en una audiencia. El genocidio y otros crímenes internacionales. lo que caracteriza al terrorismo. lo fue en la Convención aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 19463. con motivación política. una definición muy adecuada es la que utiliza el Departamento de Es­ tado americano. Propaganda por el hecho. título 22. esos otros tipos de crímenes es­ tán bien definidos en el derecho internacional. tal como habitualmente lo entende­ mos. perpetrada contra objetivos no combatientes por grupos no estatales o por agentes clandestinos. coincidiera con el de la prensa de masas. XII .E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e metidos por agentes regulares del mismo. Resulta. Además. En realidad. según la cual el terrorismo consiste en una «violencia premeditada. Tampoco es conve­ niente extender el término hasta abarcar los crímenes de guerra o las matanzas realizadas abiertamente por fuerzas irregulares. el término ad­ quiere tal grado de generalidad que tendríamos que buscar otro más específico para las acciones de ETA o Al Qaeda. Si consideramos terroristas los campos de exterminio nazi o las purgas de Stalin. tal como hoy lo entendemos. 1999. No es por tanto sorprendente que el nacimiento del terrorismo. y el de genocidio. De ahí que el 3 Alicia Gil Gil. Se trata de un rasgo que todos los estudiosos del terrorismo han destaca­ do: el propósito de un atentado terrorista no es tanto matar a unas personas en concreto como lanzar un mensaje a un público más am­ plio. Lo que necesitamos es una defini­ ción precisa de ese tipo específico de crímenes que solemos denominar terroristas. Sin unos medios de comunicación que se hagan eco del mismo. al que se pretende atemorizar o incitar a la rebelión. sección 2656f. ha­ bitualmente con el propósito de influir en una audiencia»4. del todo injustificado el extendido temor de que excluir los crímenes de Estado del concepto de terrorismo equi­ valga a considerarlos menos graves. el mensaje te­ rrorista difícilmente puede alcanzar una gran difusión. como decían algunos anarquistas hace un siglo. es la acción clandestina. En este sentido. por tanto. 4 Código de los Estados Unidos de América. Los conceptos de cri­ men de guerra y de crimen contra la humanidad fueron por primera vez definidos en la Carta del Tribunal Militar Internacional de Nüremberg. y que consisten en actos de violencia selectivos realizados por agentes clandestinos con una finalidad política.

8 Lindsay Clutterbuck. «Political and economíc terror in the tactics of the Russian Socialist-Revolutionary Party before 1914». Esto no implica que fenómenos con cierta semejanza con el terro­ rismo contemporáneo no se hayan producido en sociedades premodernas. Un estudioso del tema. 1982. y por ello resulta el más interesante desde la perspectiva ac­ tual9. 5 David Rapoport. von Borcke. los asesinos ismaelíes de los siglos XI al XIII. los narodniki primero y sus he­ rederos. David Rapoport. 2004. o incluso los thugs adoradores de Kali que actuaron en la India hasta el siglo XIX5. 6 David Rapoport. como era el caso de la Rusia de los zares a fines del siglo XIX. 9 Para una visión comparativa. 2004. los terroristas que más impacto tuvieron fueron los rusos. la primera de las cuales abarcaría las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del X X 6. ha propuesto una periodización del terrorismo contemporáneo en cuatro grandes oleadas. Pero fue sólo en Europa. Dentro de ella. 1982. véase Bernard Lewis.I n t r o d u c c ió n terrorismo no arraigue más que en aquellos países en los que existe cierto grado de libertad. The assassins: a radical sed in Islam. 1984. «Fear and trembling: terrorism in three religious traditions». véase Juan Avilés. M. «Violence and terror in Russian revolutionary populism: the Narodnaya Volya. Pomper. más tarde7. 1879-1883». y P. cuando el fenómeno terrorista adquirió la fisono­ mía que hoy conserva. y a fines del siglo XIX. los socialistas revolucionarios. «Las cuatro oleadas de terror insurgente y el 11 de septiem­ bre». 7 Véase A. Tampoco se debe olvidar el papel pionero que en el desarrollo de las tácticas terroristas jugaron los nacionalistas irlandeses de fines del siglo X IX s. Perrie. 2004. como los sicarios judíos del siglo I. Pero el te­ rrorismo anarquista fue el único que adquirió una dimensión interna­ cional. «Los orígenes del terrorismo eu­ ropeo: narodniki y anarquistas». aunque sea mínimo. Sobre la secta de los asesinos. Al respecto se suele citar el caso de movimientos violentos de inspiración religiosa. «Russian revolutionary terrorism». xnr . 1967. 1995. «The progenitors of terrorism: Russian revolutionaries or extreme Irish republicans?».

La lógica del terrorismo. El anarquismo. entendida como una gran causa que todo lo justifica. pero para entender el fenómeno. que Edurne Uñarte ha denominado «diagnósti­ co progresista» del terrorismo.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e ü. de la nación —para librarla de sus opresores—. a la opresión política. pp. Los terroristas han matado siempre para imponer su visión ideológica del mundo. que propugna una sociedad nueva. Existe una co­ rriente interpretativa. el terrorismo constituye el ejemplo más típico de lo que los actuales analistas de temas militares denomi­ 10 Edurne Uriarte. y no en otros11. Una cuestión que es posible analizar desde dos enfoques. sin desigualdad ni coerción. XIV . según la cual éste surge como respues­ ta a la desigualdad social. Han matado en nombre de la revolución —para construir un mundo me­ jor—. Pero lo cierto es que la mayoría de los anarquistas. más que considerarlo en términos de respuesta a una injus­ ticia. Desde la primera perspectiva. Terrorismo y democracia tras el 11-M. 2006. Es cier­ to que el descontento social ante una situación percibida como injusta favorece el arraigo de un movimiento terrorista. o al imperialismo10. Conviene. el de la estrategia de un movi­ miento que se enfrenta a enemigos poderosos. pero en su mayoría se caracterizan por su aspiración a un profundo cambio en el marco de la vida colectiva. resulta conveniente analizarlo en términos de sus objetivos. 56-121. no han recurrido nunca al terrorismo. reflexionar sobre cuáles son las circunstancias que favorecen la adopción de esta extrema forma de violencia. pero resulta imposible explicar en esos términos por qué el terrorismo ha surgido en determinados tiempos y lugares. como la mayoría de los nacionalistas o de los integristas religiosos. EL TERRORISMO COMO OPCIÓN ESTRATÉGICA Las motivaciones políticas de los distintos movimientos terroristas que se han sucedido en el mundo durante el último siglo y medio son muy variadas. y al segundo epidemiológico. forma por supuesto parte de esas grandes ideologías transformadoras capa­ ces de inspirar el terrorismo. Llamaremos al primer enfoque estratégico. y el del contagio de las actitudes. por tan­ to. 11 Luis Corte Ibáñez. 2004. o de la religión —para implantar en la tierra el reino de Dios—.

existi­ rá la tentación de recurrir a él siempre que una organización o un mo­ vimiento se plantee un desafío contra un Estado sin disponer de los apoyos necesarios para ganar unas elecciones. hay que señalar que el te­ rrorismo anarquista se dio incluso en los países más democráticos. fuera un movimiento muy minoritario. Desde esta perspectiva. ya que con­ sistían en la eliminación total e inmediata del Estado y de la propie­ dad. «The logic of terrorism: terrorist behaviour as a product of strategíc choice». Resulta también evidente que sus atentados eran a menudo concebidos como un medio para transmitir a las masas el mensaje re­ volucionario mucho más rápido que la propaganda verbal. XV . salvo en algunos lugares y momentos. en contraste con sus rivales socialistas o comunistas que ofrecían una estrategia más gradual. la segunda cuando el gru­ po opera en el marco de un Estado autoritario. Por tanto. y la tercera responde simplemente a la convicción del grupo de que la mo­ vilización popular resulta una vía demasiado lenta13. el terrorismo permite compensar la asimetría de fuer­ za y enfrentarse a un enemigo mucho más poderoso. En cuanto a la ausencia de vías pacíficas alternativas. lo que sin duda a contribuyó a que. por su repercusión en los medios de comunicación. 13 Martha Crenshaw. 1990. puede afirmarse que en determi­ nadas circunstancias la estrategia terrorista responde a la lógica de la elección racional. tres de las cuales resultan pertinentes para el análisis del caso anarquista. En un artículo sobre la lógica estratégica del terrorismo. Marta Crenshaw mencionó varias circunstancias que pueden incrementar la inclinación de un grupo por la vía terrorista. En el caso de los anarquistas. unos efectos políticos muy grandes mediante el empleo de recursos humanos y económicos muy reducidos. 2004. en el sentido de que está basada en un análisis de costes y beneficios. Debido a que permite obtener. y al margen de consideraciones morales. 12 José Luis Calvo Albero. el radicalismo de sus objetivos era evidente.I n t r o d u c c ió n nan estrategias asimétricas12. «El terrorismo como estrategia asimétrica». en el que las posibili­ dades de una acción política y propagandística son muy limitadas. montar una insurrec­ ción o iniciar una campaña guerrillera. La primera se da cuan­ do la posición ideológica de un grupo resulta demasiado radical para que pueda lograr un amplio apoyo popular.

pero no arraigó en ellos. en su capítulo de este libro. la Rusia zarista. el de captar rápidamente la atención de la opinión pública. lo que los anarquistas denominaban propaganda por el hecho. El primero es. Crenshaw señala tres que son significa­ tivos para nuestro análisis. se dio a veces la paradoja de que un atentado provocara una reacción de rechazo popular. xvi . por ejemplo. En cambio. propaganda por la represión. Los primeros estrategas de ETA. y. Respecto a los beneficios estratégicos que proporciona el terro­ rismo a quienes lo practican. por supuesto. plantearon su lucha en tér­ minos de una espiral de acción. donde la vía electoral tenía escaso atractivo para las masas. debido al sistemático falseamiento de los resultados y a la tradición insurreccional surgida a comienzos del siglo XIX. en cambio. de cara a prepa­ rar una insurrección popular. es probable que los Estados totali­ tarios. Y fue en un Estado realmente autoritario aunque no totalitario. Y respecto a los atentados anarquistas de hace un siglo. El caso em­ blemático fue el del feroz atentado contra la procesión de Santa Ma­ ría del Mar en Barcelona. Esto último es lo que Angel Herrerín denomina. represión y acción. donde más impacto tuvo el terrorismo en el período considerado en este libro. que no dejan ningún resquicio de libertad. El segundo es el de acostumbrar a las masas a la idea de la violencia. con la particularidad de que el terrorismo ruso no fue de inspiración anarquista. sean inmunes al te­ rrorismo. algo que algunos grupos terroristas se han planteado como estrategia deliberada.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e como Francia y Estados Unidos. Lo hizo en cambio en España. la subsiguiente represión indiscriminada se convirtiera en una baza propagandística para el movimiento anarquista. y la represión que culminó con el triste­ mente célebre proceso de Montjuic. es decir. Y el tercero es el de provocar al Estado para que tome medidas represivas indiscriminadas que incrementen el descon­ tento popular. algo que sin duda estaba en la mente de muchos anarquistas.

mientras que el movimiento en su conjunto se limitaba a crear un clima intelectual y moral favorable a todo tipo de acción contra el Estado y contra el ca­ pital. lnside terrorism. Como lo demuestran los distintos capítulos de este libro. de una epidemia de magnicidios. Al convertir en héroes y mártires de la causa a muchos autores de atentados. Perl. Demanding the impossible: a history o f anarchism.I n t r o d u c c ió n n i. no sólo para multiplicar el efecto de terror en la población amenazada. especialmente a magnicidas como Caserío. en el período clásico del anarquismo. por ejemplo. «The media and terrorism: a reassessment». pp. 1998. donde en 1911 doce anarquistas fueron ejecutados tras una conspiración contra la vida del emperador14. Paul Wilkinson. De ahí el papel importantísimo que en el desarrollo del terroris­ mo tienen los medios de comunicación. la propaganda anarquista contribuía a que surgieran emulado­ res. Bruce Hofiman. sino a un efecto de contagio por el que anarquistas de un país se planteaban emular lo que habían hecho los anarquistas de otros. EL TERRORISMO COMO EPIDEMIA El enfoque estratégico resulta fundamental para entender el fenóme­ no terrorista. «Terrorism. Angiolillo o Bresci. no respondió probablemente a las órdenes de una central terrorista internacional. que alcanzó incluso a Japón. Aunque nos falta información precisa sobre muchos casos. La sucesión de magnicidios frustrados de que fueron objeto en 1878 y 1879 los monarcas de España. p. En ese sentido se puede hablar. 15 Véase Raphael F. sino para estimular la in­ corporación a la lucha de nuevos terroristas. 1993. es pro­ bable que ciertos atentados hayan sido cometidos bajo el estímulo de haber leído la noticia de otro. pero se debe tener presente que. 131-155. Italia y Alemania. xvn . sus principios antiorganizativos hacían difícil que se pudiera plantear una campaña de atentados coordinada por un núcleo diri­ gente. 1997. los atentados anarquistas fueron habitualmente cometidos por pequeños grupos o incluso por individuos aislados —aunque esto último fue probablemente menos común de lo que parecía—. En el caso de ciertas publicaciones 14 Peter Marshall. en el caso del anarquis­ mo. 524. the media. 1997. and the government». como han comprobado muchos estudiosos del tem a15.

1989. como se explica en varios capítulos de este libro. resulta conveniente recurrir a las aportaciones de la psicología evolu­ cionista. En un libro pionero publicado hace treinta años. el biólogo Ri­ chard Dawkins apuntó también que. Y para comprender cómo se difundió el contagio terrorista a tra­ vés de la prensa y la propaganda. Su idea es que las representaciones mentales tienen una capacidad variable de seducir a las mentes humanas. pasando de una mente a otra17. inde­ pendientemente de su utilidad para los individuos que las asumen. La historia del terrorismo en inseparable de la historia de la comuni­ cación. 17 Richard Dawkins. y destacó su característica esen­ cial de ser entidades capaces de replicarse a sí mismas. desde la aparición de la especie humana. como eran los magnicidios o los atentados masivos. por la relevancia que daban a unos hechos sin duda espectaculares. los símbolos. The selfish gene. y los especialistas en genética de las poblaciones estudian la difusión de los genes. En ese sentido tienen una capacidad de autor replicarse. de inspiración darwíníana. que la de amplificar el efecto de miedo creado por los atentados. en el que replanteó la función de los genes en la evolución. precisamente las representaciones mentales. Expl&ining culture: a naturalistic approach. es decir de las ideas. 1996. pp. que descarta los motivos psicopatológicos. Los terroristas lb Dan Sperber. y en especial a la que el antropó­ logo Dan Sperber ha denominado epidemiología de las representacio­ nes. 190-200. su función fue más la de estimular a futuros terroristas. xvm . los mitos y las imágenes que conforman la visión del mundo de los individuos y condicionan sus conductas16. El tema de los motivos individuales que pueden llevar a los indivi­ duos a incorporarse a grupos terroristas ha generado una amplia bi­ bliografía. habían surgido otro tipo de entidades dotadas de la misma capacidad. incluida la propaganda por el hecho. cuya difusión era muy minoritaria. científicos sociales e historiadores pueden analizar la difusión de las representaciones mentales. a las que pro­ puso denominar memes. De la misma manera que los epidemiólogos estudian el contagio de las enfermedades. función esta que involuntariamente cumplían los diarios de gran tirada.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e anarquistas.

Angiolillo. que hace siglos denotaron a algunos de los pri­ meros grupos similares a los que hoy denominamos terroristas. Matan a traición pero no lo hacen para conseguir un beneficio personal. Me limitaré aquí a un solo ejemplo. sino en nombre de una gran causa. x rx . Sería pues interesante analizar cómo. que han abrazado una ideología en virtud de la cual no sienten re­ paros en matar a los supuestos enemigos de su causa1S. Y ese mismo es el significado del término árabe sháhid que hoy aplican a los terroristas suicidas sus admiradores. como se comprueba por la connotación negativa que han asumido los térmi­ nos sicario y asesino. su destino más probable es la cárcel o la muerte. «Políticas perfectas: ideales. Y es el conjunto de poderosas representaciones mentales que convergen en esas abstracciones el que les permite superar el estigma que en la mayoría de las sociedades tiene el asesinato a traición. pero cabe suponer que su valor para esti­ mular la imitación —resumido en la antigua sentencia sanguis m arty rum est sem en christianorum — responde al mismo mecanismo psicológico.I n t r o d u c c ió n no suelen ser psicópatas —pues éstos son demasiado individualistas para convertirse en miembros fiables de una organización— ni para­ noicos. Una interesante reflexión sobre cómo la ad­ hesión fanática a unos ideales puede conducir a la perversidad moral se encuentra en Rafael del Aguila. a pesar del anticlericalismo de quie­ nes escribían las apologéticas semblanzas de los Caserío. mártir os — alude al testigo. Desde la 18 Luis Corte Ibáñez (2006:173-224). sea la revolución. La raíz etimológica de la palabra mártir —que proviene del griego m arty s. sino que se li­ mitaban a morir por su fe. Bresci y demás. Cierto es que éstos no mataban. moralidad y juicio». porque el mártir es el que testimonia la verdad de su fe al mo­ rir por ella. 2005. cier­ tas representaciones mentales han inducido a personas aparentemente normales a la acción terrorista. y si ello parece responder a rasgos uni­ versales de la mente humana. su tono recuerda de manera inconfundible al culto de los mártires cristianos. por el contrario. ya que. en el sentido judicial del término. la representación del terrorista como héroe e incluso como mártir. en nuestro caso los países occidentales de hace un siglo. la nación o la re­ ligión. Suelen ser fanáti­ cos. La prensa anarquista exaltó una y otra vez a quienes estuvieron dispuesto a morir para matar a un tirano y. en un determinado entorno cultural. ni personas que se dejen dominar por la ira.

2002. se convirtieron en héroes. véase Scott Atran. pp. fueron exaltados no sólo porque habían matado a un supuesto tirano. Pero no era necesario ser inocente para convertirse en mártir de la causa. los Caserío. pero los anarquistas que fue­ ron torturados y fusilados en Montjuic —entre los que con toda pro­ babilidad no se encontraba el terrorista—. 114-146. 19 Sobre el sacrificio como medio de reforzar la cohesión de un grupo. In gods we trust: the evolutionary landscape of religión. sino también porque habían hecho el supremo sacrificio de su vida. lo mismo que sus predecesores americanos. XX . Quienes mataron sin preocuparse por preparar la huida y murieron por ello. los «mártires de Chica­ go». Angiolillo y Bresci. ¿Y qué mejor manera de demostrar la sinceridad del compromiso que morir por esa causa?1 9 De ahí la extraordinaria inversión moral por la que el asesino era presentado como mártir. en que el compromiso de los de­ más es sincero. Nadie sabe quién lanzó la bomba que segó las vidas de quienes asistían a la procesión de Santa María del Mar en la calle barcelonesa de Cambios Nuevos.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e perspectiva de la psicología de inspiración darwiniana todo esto resul­ ta muy fácil de comprender: la adhesión una empresa colectiva impli­ ca la confianza en que no hay engaño.

en su acepción primera de acción insurreccional con propósito propagandístico. un jefe del Gobierno español. tuvo un ori­ gen en buena medida italiano. PROPAGANDA POR EL HECHO Y REGICIDIO EN ITALIA JUAN AVILÉS * El concepto de la propaganda por el hecho. Y los anarquistas italianos protagoniza­ ron también la serie de magnicidios que. la práctica terrorista no arrai­ gó en el anarquismo italiano y llegó prácticamente a su fin con el asesi­ nato del rey Humberto. Cario». LOS ORÍGENES El movimiento anarquista italiano se configuró en el congreso que en agosto de 1872 celebró en Rímini la federación italiana de la Asocia­ ción Internacional de Trabajadores (a i t ). Algunos de esos magnicidios pu­ dieron ser actos individuales. costaron la vida a un presidente francés. entre 1894 y 1901. como Cario Cafiero í. perpetrada en 1921. Tampoco hubo en Italia grandes atentados in­ discriminados. I. Allí estuvieron algunos de los militantes que más destacarían en los años siguientes. . y hundía sus raíces en la tradición revo­ lucionaria del K isorgim ento. Errico * Catedrático de Historia Contemporánea de la UNED.1. una em­ peratriz austríaca y un rey de Italia. con una sola excepción. Sin embargo. 1 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Cafiero. tan trágica como tardía: la matanza del teatro Diana de Milán. en el que triunfó plenamen­ te la línea de Bakunin. mientras que otros fueron probable­ mente el resultado de conspiraciones de gran alcance. a diferencia de lo que ocurrió en España.

quien se mantendría siempre fiel a la herencia de Bakunin4. Bakunin. 18721932. la federación italiana de la Internacional insistía más en la emancipación de la humanidad en su conjunto. Andrea». pp. Erríco». 1999. 2003. que había de agrupar a los revolucionarios más decididos. 3 lbid. Poco después. En Saint-Imier se reunieron delegados suizos. sin embargo. que en la emancipación exclusiva de la clase obrera._. nacidos en ricas fami­ lias terratenientes—. al margen del congreso oficial. pp. «Costa. Poco después se celebró en Suiza el con­ greso de Saint-Imier. 2 . la Alianza Socialista Revolu­ cionaria. Giuseppe Fanelli. La síntesis entre la influencia decisiva de Bakunin y la heren­ cia revolucionaria del R isorgim ento. Garibaldi y Pisacane. II sol delVavvenire: V'anarchismo in Italia dalle origini alia Prima Guerra Mondiale. Costa y Cafiero crearon un 2 Ibid.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e Malatesta2 y Andrea Costa3. los anarquistas italianos defendieron el internacionalismo como un principio opuesto a la idea nacional. compañero de Pisacane— habían luchado en el pasado5. ita­ lianos. españoles. Constituida sobre todo por artesanos y obreros. 4 Berti. sin apenas pre­ sencia campesina pero con una significativa minoría de jóvenes bur­ gueses desclasados —como Cañero y Malatesta. firmemente defendida por Cafiero. franceses y rusos y. boicoteado por los anarquistas. algunos de ellos —entre otros. se tradujo en una orientación insurrec­ cional. Errico Malatesta e il movimento anarchico italiano e internazionale. «Malatesta. 5 Antonioli y Massini. en franca ruptura con la tradición garibaldina. Costa y Malatesta. entre ellos Malatesta. que supuso el nacimiento de una Internacional antiautoritaria. por la que. presente a través de la incorpora­ ción al nuevo movimiento intemacionalista de antiguos seguidores de Mazzini. 25-3 4. como respuesta al precedente congreso de la AIT en la Haya. Bakunin creó una organización secreta. 11-39. Por otra parte. a través de la abolición de toda autoridad. La necesidad de una insurrección general fue defendida por Costa en el congreso de la Internacional que tuvo lugar en Ginebra en sep­ tiembre de 1873. y se mostraba además muy reticente hacia la actividad sindical.. en el que Marx había hecho expulsar a Bakunin.

por la tesis favorable a la lucha sindical que defendió la delegación belga. y unas días después. en el Sur. el éxito propagandístico se alcanzó a través de los consiguien­ tes procesos. en los que los acusados pudieron defender sus ideas anarquistas y fueron ab sueltos6. Cafiero y Malatesta tuvieron ocasión de exponer su concepto de la propagan­ da mediante la insurrección. De nuevo los informadores de la policía propiciaron una acción preventiva de las autoridades. que arrestó entre otros a Costa. acordó en secreto realizar una nueva intentona insurreccional. en el congreso internacional de Berna. uno de los cuales resultó muerto. pues los delegados votaron mayoritariamente. s Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Ceccarelli. declaraba la guerra a las instituciones. Del 5 al 11 de abril vagaron por las montañas y entraron en dos pueblos. pudo huir al monte tras un en­ cuentro con los carabineros. en los que quemaron los títulos de propiedad y predicaron la revolu­ ción social a los campesinos. cercana a la ciudad de Benevento. Pietro Ce­ sare». pp.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia comité clandestino para preparar una insurrección en Italia. el hombre cla­ ve en los preparativos. pero a pesar de ello una banda de veintiséis militantes. llevó a que se abortara la insurrección. y el lugar elegido fue la aislada y montañosa comarca del Mátese. pero finalmente hubieron de rendirse 6 Berti (2003:37-50). pero la acción preventiva de la policía. y que debía sustituirse por «la propaganda clamorosa. El tono predominante en el congreso no era sin embargo ése. 3 . de las insurrecciones y las barricadas». encabezados por Cafiero. que había de ser el epicentro de una insurrección que estallaría simultá­ neamente en varias ciudades y en áreas rurales del Sur. Sin em­ bargo. con la abstención de españoles e italianos. una tesis que a ojos de Malatesta era reaccionaria ‘. solemne. 54-56. 7 Ibid. y anunciaba que el tiempo de la propaganda pacífica de las ideas revolucionarias había concluido. El primer manifiesto de este comité. El propio Bakunin se desplazó en secreto a Bolonia. redactado por Costa.. La nueva insurrección italiana habría de tener un carácter exclusivamente rural. El congreso nacional de Florencia-Tosi. Malatesta y Pietro Cesare Ceccarelli8. celebrado en octubre de 1876.

Cafiero también apoyó la táctica electoral cuando regresó a Italia. sino el golpe de mano de una minoría. Sus militantes más conocidos partieron para el exilio. 10 Carta reproducida en Dadá. La propia Internacional antiautoritaria dejó de existir en 1877. Uanarchismo in Italia: fra movimento e partito: storia e documenti delV anarchismo italiano. El planteamiento no había sido esta vez el de la insu­ rrección popular masiva que predicaba Bakunin. formuló la mejor justificación teóri­ ca de la insurrección del Mátese en una carta escrita en 1881. La represión que siguió a la aventura del Mátese contribuyó. Giovanni Nicotera. que había encontrado la muerte cuando en 1857 desembarcó al mando de trescientos hombres en un vano intento de provocar una insurrección en el reino de las Dos Sícilias. De los grandes militantes de la prime­ ra hora. A partir de 1879. Andrea Costa se mostró partidario de la partici­ pación en la vida política legal. pero su influencia declinó rápidamente como re­ sultado de sus crecientes problemas mentales.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e sin combate9. 178-183. y fueron absueltos por el jura­ do. un miembro de la iz­ quierda liberal que en su juventud había participado en la fatídica expe­ dición de Pisa cañe. antiguo garibaldino. como vía para la emancipación de los trabajadores. sólo Malatesta permaneció fiel a la línea de Bakunin. repetidas veces intentado en la lucha por la unidad de Italia. se mostró inicialmente partidario de juzgar en con­ sejo de guerra a los participantes en la insurrección. en parte como resultado de la amnistía concedida tras la coronación del nuevo rey Humberto I. algunos anarquistas ? Berti (2003: 63-80). el más socialista de los héroes del K isorgim ento. en la que sostuvo que se había concebido en términos de propaganda por el hecho. a que concluyera la actividad de lafederación italiana de la Internacional. y algunos de ellos cambiaron de orientación po­ lítica. lo que le convirtió en uno de los fundadores del socialis­ mo democrático italiano. pero finalmente decidió que los juzgara un tribunal civil. lo más importante es que. fallecido en 1876. entre otros por Cario Písacane. El ministro del Interior. tras el fracaso de las intentonas insurreccionales. pp. para estimular la voluntad revolucionaria de los campe­ sinos 10. Ceccarelli. que le llevarían a morir en un manicomio diez años después. 1984. Desde el punto de vista de este libro. 4 . sin embargo.

fue sólo en Rusia donde el terrorismo prendió. Para más detalles: Gakerano. 1997. De hecho. pero el hecho que más impacto tuvo fue el intento de asesinato del rey Hum­ berto I en Nápoles. 5 . incluidos el puñal. Giovanni Passanante. En los preparativos de la insurrección del Mátese jugó un papel importante un miembro de Narodnaja Volja. Ahora bien. antiguo oficial de artillería del ejército ruso. por obra de la organiza­ ción revolucionaria —no anarquista— Narodnaja Volja (Voluntad del Pueblo). El primer encuentro entre Kravcinskij y Ma­ latesta tuvo lugar cuando el segundo viajó a los Balcanes en 1876. un periódico dirigido en Gine­ bra por Kropotkin. el joven cocinero Giovanni Passanante. De hecho. 13 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Passanante. quien en 1880. los contactos entre los narodniki rusos. los primeros atentados habían tenido lugar en Italia a los pocos meses de fracasar la aventura del Mátese. 124. pp. Bach Jensen (2004): «Daggers. pero fue condenado a cadena perpetua13. escribió un manual de lucha guerrillera destinado a los insurgentes italianos. 12 Adamo. rifles and dynamite: anarchist terrorism in Nineteenth Century Europe».P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io en I t a l ia escogieron el terrorismo individual como medio para realizar la pro­ paganda por el hecho. Entre los primeros defensores teóricos de esta opción se halló Cafiero. pero resulta muy llamativo que en ese mismo año de 1878 se produjeran dos aten­ tados contra el emperador de Alemania. y los anarquistas italianos fueron inten­ sos. citado en R. en vísperas de su conversión al electoralismo. 1892-1894. 2004. cuya campaña culminó en 1881 con el asesinato de Alejan­ dro II. con el propósito de participar en la insurrección bosnia contra el dominio 11 Le Kévolté. conocidos en Occidente como nihilistas. y en noviembre estallaron otras en Florencia y Pisa12. Sergej Mikhailovic Stepnjak Kravcinskij. En febrero estalló en Florencia una bomba en un homenaje fúnebre al rey Víctor Ma­ nuel II. y otros dos contra altos responsables policiales rusos. publicó en Le K évolté. un artículo en el que llamaba a utilizar cualquier instrumento para la rebelión. Pensiero e dinamite: glianarchicie la violenza. el rifle y la dinami­ ta u . sólo causó al soberano una herida leve con su puñal. otro contra el rey de España. Este artículo de Cañero ha sido a veces atribuido a Kropotkin. 15-16. el 17 de noviembre. Giovan­ ni». El autor del atentado. quien al parecer. 25 de diciembre de 1880. p. No se demostró que Passanante tuviera cómplices.

lo mismo que ocurría con Inglaterra y los Estados Unidos. incluidos Kropotkin. que no llegaron a identificarle. Los contactos más interesantes entre italianos y rusos tuvieron lu­ gar en Suiza. 15 Molinari. Tales contactos fueron espiados por informadores a sueldo del cónsul italiano en Ginebra. pero con la ventaja de hallarse en el centro de Europa. 17 Dizion&rio biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Merlino. no había otro medio que eliminar a los sobe­ ranos y sus ministros. tramada desde Suiza por revolucio­ narios de varias nacionalidades. cuando el comité ruso de Suiza financió un viaje de Malatesta a Rumania. La interpretación terrorista de la propaganda por el hecho fue adoptada por un congreso revolucionario internacional que tuvo lu­ gar en Londres en julio de 1881. el entusiasta ale­ mán de la dinamita Johan Most. 1998. se hizo eco de una circular enviada a su país por el comité revo­ lucionario ruso de Suiza. Con la perspectiva de una revolución general que no se consideraba lejana. pero fue pronto liberado por las autoridades italianas. 2001. «Nichilísti a Ginebra». cuyas leyes liberales la convertían en uno de los refugios preferidos de los revolucionarios. estaban convencidos de que había una conspiración internacional contra las vidas de los monarcas europeos. al ser imposible por el momento enfrentarse a los ejércitos para hacer la revolución. y con él el gobierno italiano. pero lo cierto es que no han aparecido pruebas de esa conspiración. «Un rivoluzionario di professione tra gli insorti del Mátese». El cónsul. 6 . país en el que los narodniki tenían una base de operaciones16. quien. en un informe de agosto de 1878. De la cooperación entre italianos y rusos el cónsul tuvo otra prueba en 1879. A él acudieron destacados militantes anarquistas de quince países. 16 Musarra. Kravcinskij fue detenido cuando intentaba sumarse a los insurgentes del Mátese. Quizá todo se redujera a que el ejemplo de los unos estimulara a los otros.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e otomano14. según la cual se había llegado a la conclusión de que. el congreso 14 Berti (2003:52-53). y en agosto de 1878 asesinó en San Petersburgo a un general de la policía15. Francesco S averio». y los italianos Malatesta y Francesco Saverio Merlino —un joven abogado que había defendido al anterior en el proceso por la insurrección del Mátese— 1?.

aunque hubo algunos atentados en Alemania. muy poco movimiento y en la década de los ochenta la actividad terrorista fue mínima.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia afirmó que la acción contra las instituciones más simple hablaba a las masas con más elocuencia que miles de impresos y ríos de palabras. Celso». «Par­ megianni. pero Pini fue arrestado en Francia. Francia y Estados Unidos19. 19 Bachjensen (2004:129-133). quienes habían fundado en París un grupo anarquista que se financiaba mediante atracos. vio denegada por la justicia británica su extradición a Italia. y publicaba un periódico en el que se daban recetas de explo­ sivos. condenado a veinte años de trabajos forzados y deportado a un pe­ nal de Guayana. 21 Carta reproducida en Adamo (2004:115-116). Pero lo que más nos interesa aquí es que el atentado contra Ceretti fue severamente criticado en medios anar­ quistas. donde murió. Achille Vittorio». En Italia destacó la acción de Achille Vittorio Pini y Luigi Parmegianni. quien se refugió en Inglaterra. en la que afirmó que no eran verdaderos anarquistas quienes polemizaban a golpe de puñal21. 7 . Más afortunado fue Parmegianni. En febrero de 1889 ambos hirieron con arma blanca al socia­ lista Celso Ceretti —antiguo garibaldino y uno de los fundadores de la federación italiana de la Internacional. 20 Dizionario biográfico degli anarchici ttaliani (2003 -2004): «Ceretti. Merlino escribió una carta cordial a Ceretti. Luigi». 18 Berti (2003: 90-99). y recomendó el estudio de las ciencias técnicas y químicas para su apli­ cación como medio de defensa y ataque18. de la que luego se había apartado— quien les había acusado de estar a sueldo de la policía. y anos después hizo una fortuna en el comer­ cio de antigüedades20. Ambos lograron huir de Italia. sin embargo. «Pini. La comisión de correspondencia nombrada por el congreso de Londres tuvo. Era difícil propugnar más claramente los atentados con explosivos.

citado en Antonioli y Massini (1999:59). que resultó ileso. La oleada de atentados comenzó en Italia en enero de 1892. Francesco Crispi. en junio. con una bomba contra la prefectura de Grosseto. pp. 9-11. el anarquismo italiano no era más que una sombra de lo que había sido en los setenta. en Toscana. 25 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Lega. pero sus presuntos cómplices fueron absueltos por falta de pruebas25. Quien sí consiguió su objetivo. El 23 de junio de 1894 adquirió un puñal y se diri­ 22 Masini. Lega fue condenado a veinte años de cárcel y murió en prisión. En el congreso de Génova de agosto de 1892 se produjo su ruptura con los socialistas. Aunque había grupos anarquistas muy activos a nivel local. el joven carpintero y militante anarquista Paolo Lega disparó contra el presidente del Gobierno. En particular Ravachol se convirtió en un héroe de leyenda para muchos militantes italianos. 2J Berti (2003:188-192). Poco después. LA ERA DE LOS ATENTADOS A comienzos de los años noventa. pero los hechos que más im­ pactaron en la opinión pública de la península tuvieron lugar en Fran­ cia23. 24 L’Uomo Libero (Imola). 31 de diciembre de 1896. El más grave tuvo lugar en Roma en marzo de 1894. partidarios de entrar en la política institucional. cuando una explosión junto al palacio de Montecitorio mató a dos personas e hirió a varias. Un periódico anarquista recordaría más adelante que por entonces «quien no se presentaba como un Ravachol redivivo no merecía ser llamado compañero»24.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e II. carecían de coordinación. y a partir de entonces fueron éstos quienes adquirieron una mayor influencia entre los traba­ jadores. y se prolongó durante dos años. Paolo». donde entró en contacto con los anarquistas locales. Muchos de aquellos atentados no causaron víctimas mortales. Stona degli anarchici italiani nell1época degli attentati. y los atentados de aquellos años les valieron el rechazo de los medios liberales22. e ingreso con ello en el panteón anarquista. estaban sometidos a la represión de las au­ toridades. fue un joven panadero que había huido de Italia para esca­ par de una condena por propaganda antimilitarista y se había estable­ cido en la localidad francesa de Séte. 1981. .

La prensa anarquis­ ta italiana de los Estados Unidos. En su proceso. estaban dispuestos a pasar a la acción. 2001. que podía expresarse con mucha mayor libertad que la publicada en Italia. Este homenaje a Caserío no implicaba que Gori apoyara los aten­ tados. 1994. El abogado y destacado propagandista de la anarquía. 29 «Trabajadores a vosotros se dirige el canto de esta canción mía que sabe a llanto y que recuerda a un valiente joven fuerte que por amor a vosotros desafió a la muerte». 94-109. donde al día siguiente asesinó al presidente de la Repúbli­ ca. Sante». pp. Más detalles en Gremmo. Sante Caserío. Sadi Carnot. y se hicieron famosas las palabras con las que supuestamente se habría negado a denunciar a sus cómplices: «io son delTAnarchia/ Caserío fa il fornaio/ e non la spia»27. Estas y otras canciones sobre Caserío se recogen en Catanuto y Schirone. culpable a sus ojos de no haber indultado al anarquis­ ta Vaillant. quien le había tratado en Milán. Tras la ejecución de Caserío. (2003-2004): «Caserío. La Q uestione Sociale. Caserío negó haber tenido cómplices. II canto anarchico in Italia nelVOttocento en elNovecento. Pietro». 27 «Pertenezco a la anarquía. y no espía». y fue por ello acusado por la prensa conservadora de haberle inducido al crimen. muestra la aureola de marti­ rio que tenían los terroristas que habían pagado con su vida su desafío al poder. y en Lyon fueron atacados varios comercios re­ gentados por italianos. Caserío es panadero. Su crimen generó una oleada de xenofobia. Pietro Gori28. le dedicó una hermosa elegía que comenzaba así: Lavoratori a voi diretto é i l canto di questa mia canzon che sa di pianto e che ricorda un baldo giovin forte che per amor di voi sfidó la m orte 29. 9 . condenado a muerte por haber lanzado en la cámara de los diputados una bomba que no causó víctimas. porque los últimos 30 km de su viaje a Lyon los hizo a pie26. y si los tuvo no le proporcionaron muchos medios. que se pu­ 26 Ibid.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia gió a Lyon. Varias canciones populares recordaron su muerte en la guillotina. 28 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Gori. por un motivo o por otro. pero lo cierto es que la exaltación de asesinos como él en los medios anarquistas no podía sino estimular a quienes.

30 La Questione Sociaíe (Paterson). y sancionó la incitación a cometerlos y la apología de los mismos. La primera ley agravó las penas por delitos con explosivos. New Jersey. a aquellos que con lento e ininterrumpido trabajo pretenden sublevar a las plebes contra el presente orden social. 24 de julio 1894. La tercera estableció el arresto preventivo y la deportación a un domicilio obligado de quienes hubieran manifestado el propósito de actuar por vías de hecho contra el orden social y prohibió las aso­ ciaciones y reuniones que tuvieran ese fin. y la propaganda anti­ militarista. La respuesta del gobierno italiano a esta oleada de atentados con­ sistió en un endurecimiento de la legislación represiva. Roma. 15 de agosto de 1894. Giuseppe Bandi. y por escrito y de palabra excitan las fantasías de los ilusos y de los ignorantes al odio más feroz contra ciertas clases de ciudadanos32. sobre todo la instiga­ ción a que los militares desobedecieran las leyes. El mismo día que Crispi presentó en la cámara la nueva legisla­ ción. más que a los autores materiales.El ¡ n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e blicaba en Paterson. En enero de 1895 llegaron los primeros anarquistas deportados a la colonia de Porto Ercole. en un promontorio aislado de la costa toscana31. Traducción propia. tuvo lugar en Livomo otro asesinato de inspiración anarquista. Crispí presentó a la cámara tres proyectos de ley para el mante­ nimiento del orden público. 10 . En el mismo número se reproducía la ya citada elegía de Gori. La segunda endu­ recía las penas por ciertos delitos de imprenta. Madrid. El 1 de julio de 1894. 32 Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (AMAE). y sobre todo justiciero de todo el dolor de las plebes sufrientes30. Una circular del Ministerio de Justi­ cia dirigida a los fiscales lo explicaba así: La responsabilidad de los atroces atentados que se han cometido incumbe. publicó en primera página un retrato del magnicida. que fueron aprobados el 19 de julio. perseguidos y asesinados. antiguo garibaldino y director de un periódico local. Estas leyes tuvieron origen en la convicción del gobierno italiano de que los atentados eran el resultado de una propaganda destructiva a la que era necesario poner coto. H 2750: circular del Ministerio de Gracia y justicia. 31 Masini (1981:55-61). acompañado de un artículo en el que lo calificaba de vengador de los anarquistas ridiculizados.

el principal obstáculo a la independencia de Cuba35. Poco después del atentado contra Humberto I tuvieron lugar dos crímenes. Lucchesi. Angiolillo era un joven tipógra­ fo que había huido de Italia para evitar una condena por propaganda subversiva y su víctima era un político al que se consideraba. Acciarito murió en prisión en 1943 34. cuando un sospe­ choso murió tras haber sido interrogado. y el 1 de septiembre de 1898 Luigi Luccheni mató de una puñalada a la emperatriz de Austria-Hungría. el 22 de abril de 1897 sufrió un nuevo atentado el rey Humberto I. que explicó haber aceptado cometerlo porque para él su vida no tenía ya valor. Tras irnos años de menor actividad terrorista. Rosolino Romiti fue condenado a cadena perpetua como instigador del asesinato. por un lado. terminó por denunciar a algunos cóm­ plices. cometidos por italianos. El 8 de agosto de 1897. Isabel. que se había destacado por sus críticas a la violencia tras los atentados contra Crispi y Carnot. Michele». en cam­ 33 Dizionario biográfico áegli anarchici italiani (2003 -2004): «Lucchesi. responsable de las torturas sufridas en el castillo de Montjuic tras el terrible atentado de la calle Cambios Nuevos. Esta vez no fue difícil identificar a los cómplices. y por otro. que resultó ileso. 34 Ibid. Michele Angiolillo asesinó de un tiro al jefe del Gobierno español. que se había visto reducido a la miseria tras haber teni­ do que cerrar su taller por falta de trabajo y había asistido a reuniones socialistas y anarquistas. El propio Acciarito. 11 . aunque no era un militante activo. «Michele Angiolillo e l’assassinio di Cánovas del Castillo». Antonio Cánovas del Castillo. que eran varios anarquistas locales. y uno de ellos. Di­ zionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Angiolillo. Pietro Acciarito. (2003-2004): «Acciarito. Negó ini­ cialmente haber tenido cómplices y el esfuerzo de las autoridades por hallarlos tuvo en esta ocasión un resultado trágico. 35 Tamburini.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia II Telegrafo. en un balneario del norte de España. un trabajador muy pobre. Pietro». fue apuñalado por Oreste Luc­ chesi. pero se retractó en el proceso de éstos y la tesis de la conspiración se hundió por falta de pruebas. 1996. que fue condenado a cadena perpetua. en la ciudad suiza de Ginebra. Oreste». El frus­ trado magnicida que había intentado apuñalarle era un joven herrero. de ideas anarquistas y pasado violen­ to. fue condenado a treinta años y murió en prisión33. que tuvieron una gran resonancia en toda Europa. Luccheni.

se creería estar ante el retrato de un mártir cristiano. Uno de los pocos que salió en su defensa fue Giuseppe Ciancabilla. alto y robusto. sabía de todos hacerse amar por la dulzura de su carácter. puro y ovalado.. un carácter tan alto y elevado y de sentimientos tan nobles y gene­ rosos. bello y simpático. con un rostro páli­ do. Bastantes anarquis­ tas lamentaron la muerte de la emperatriz y atribuyeron el acto de Luccheni más a la desesperación de un infeliz crecido en una sociedad injusta que a la inspiración de un ideal. 15 de septiembre de 1897.] Era joven. tan sólo como un símbolo de la realeza36..] Tenía afecto hacía todos. La Questione Sociale (Paterson) 19 de noviembre de 1898.E l n a c l m ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e bio> era un pobre trabajador que había vagabundeado por Europa. observaba La Q uestione Sociale. Ibid. Giuseppe». Por otro lado. Había sido un gran éxito de propaganda. a su acto se le atribuyeron consecuencias muy positivas. He aquí como le describió La Q uestione Sociale tras su ejecución: Quien ajustició a Cánovas del Castillo. que puede ser citado como ejemplo y designado para la admiración universal. tras la condena de Luccheni a cadena perpetua —se suicidaría en prisión unos años después— escri­ bió un artículo en honor de quien había golpeado implacablemente en nombre de la anarquía38. [. Ibid. porque había lleva­ do a que la prensa burguesa americana se ocupara por primera vez 36 37 38 39 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Luccheni. no odiaba a nadie y su amistad llegaba hasta el sacri­ ficio completo de sí mismo39. Salvo por la ausencia de toda referencia religiosa.. Pero fue Angiolillo quien se convirtió en un auténtico mártir. Michele Angiolillo es una figura tan espléndida.. (2003-2004): «Ciancabilla. Luigi». donde asumió la dirección de La Q uestione Sociale de Paterson. [. Se trasladó en­ tonces a Estados Unidos. infatigable propagandista de la anarquía. Sufría por la miseria ajena más que por la propia.. 12 .] Bueno y generoso.. [.. revista en la que. quien por entonces residía en Neüchatel y a quien su apolo­ gía de aquel atentado le costó la expulsión de Suiza37. El eco de ambos atentados fue muy diferente. no era conocido como militante y parece haber escogido a su víctima casi al azar.

quien a la muerte de Angiolillo le dedicó un celebre artículo. y sus responsabilidades políticas eran nulas..P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia de los anarquistas torturados y fusilados en Montjuic40. 41 Ibid. La empera­ triz Isabel. Las simpatías hacia el gesto de Angiolillo no se redujeron a los anarquistas más militantes. sino que alcanzaron a esos medios intelectuales que por entonces se sentían hastiados por la mediocridad de la política parlamentaria y consideraban. LA CONFERENCIA INTERNACIONAL ANTIANARQUISTA DE ROMA Es difícil saber sí el crimen de Angiolillo representó realmente un éxi­ to de la propaganda por el hecho. la encantadora Sissi de sus años jóvenes. lleno de elogios hacia el anarquismo. 42 Masiní (1981:116). era muy popular en toda Europa. más conocido por su pseu­ dónimo de Rastignac. entendido como una afirmación de la conciencia individual y de la voluntad re­ novadora42. altos funcionarios y mandos policiales— de 21 países europeos. 15 de agosto de 1897. La Conferencia Internacional de Roma para la defensa social con­ tra el anarquismo tuvo lugar entre los días 24 de noviembre y 21 de di­ ciembre de 1898. Ese era el caso del periodista italiano Vincenzo Morello. III. en cambio. Y había cau­ sado un «saludable terror» en la burguesía41. esta vez se produjeron violentos motines contra los italianos en Alemania y Austria-Hungría. por lo que su muerte fue vista como una manifestación de la furia homicida que estaba engendrando la propaganda anarquista. con asistencia de 54 delegados —diplomáticos. el gobierno italiano decidió dar un impulso a la cooperación internacional contra la amenaza anarquista y para ello convocó una conferencia en Roma. Ante la presión diplomática a la que se vio sometido por parte de Viena y Berlín.. Como había ocu­ rrido en Francia cuando el asesinato de Carnot. 13 . Representó 4 0 Ibid. heroica la acción directa. pero no hay duda de que el de Luccheni resultó contraproducente para la causa anarquista. 15 de octubre de 1897.

mientras que la de Gran Breta­ ña se mostró reticente frente a todo acuerdo que pudiera ser nocivo para las libertades públicas y la de Francia se situó en un punto inter­ medio. que al delegado español le parecía errónea pero respetable: 43 Bach Jensen. En contra de los deseos rusos y alemanes no se llegó a una definición general del anarquismo. 14 . En todo caso. 1992.155-169. H 2750. «The International Anti-Anarchist Conference of 1898 and the origins of Interpol». 44 AMAE. por medios violentos. Las posiciones moderadas se impusieron en la definición de la amenaza. etc. Este último sería contra el que se dirigieran las resoluciones de la conferencia. catedrático de Derecho penal. Liang. 1981. Las delegaciones de Rusia. que se fundaría en 1923 y se relanzaría en 1946. «Conférence intemationale pour la défense sociale contre les anar chistes: rélevé des propositions adoptées parles deux Commissíons et par la Sous-Commission». de toda organización social».E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e una iniciativa sin precedentes en el campo de la cooperación interna­ cional en temas de seguridad interior. The rise ofmodern pólice and the European State system-from Metíernick to the Second World War. La importancia que tenía haber adopta­ do este enfoque la explicó muy bien en su memoria el delegado espa­ ñol Félix de Aramburu. por lo que ha sido considerada como un primer paso hacia la creación de Interpol. la conferencia no tomaría acuerdos vinculantes. esto es el anarquismo de la dinamita. A efectos de las resoluciones de la conferencia se consideraría por ello anarquista tan sólo a quien cometiera ese tipo de actos44. quien subrayó que la fórmula adoptada respondía al propósito de diferenciar lo que no podía menos de diferenciarse: «el Anarquismo teórico y pacífico y el Anarquismo que se manifiesta en lo que viene llamándose la propa­ ganda p o r e l h ech o. Madrid. sino sólo del «acto anarquista».». Alemania y Austria-Hungría fueron las más decididas a la hora de impulsar la re­ presión internacional del anarquismo. que terminó por imponerse. sino que se limitaría a hacer recomen­ daciones cuya implementacíón correspondería a cada uno de los esta­ dos participantes43. entendido como «todo acto encaminado a la destrucción. pp. mientras que no se adoptó resolución alguna contra la doctrina anarquista en sí. del puñal.

.. de todo gobier­ no. Embajador de Rusia la. Caserío. especialmente mediante explosivos. contra la preparación de tales actos. mientras que resultaba factible la cooperación contra una epidemia de actos violentos que. el barón de Rollan d 46. y contra la propaganda anarquista en las fuerzas armadas. H 2750. Félix de Aramburu y Zuloaga». Grave. junto a las penas de pri­ 45 AMAE. 46 Bachjensen (1981:325-326). Así es que. cuya delegación. frente a las posiciones extremas de la delegación rusa. vendría el libre juego de las leyes naturales en que la humanidad hallaría la paz. para no herir la sensibilidad de su aliada Rusia. contra la incitación a cometerlos y la apología de los mismos. etc.] Creí entonces pertinente manifestar —salvados todos los respetos— que no era dable con­ fundir la teoría anárquica con las prácticas criminales anárquicas e incluir bajo el mismo anatema a hombres como Réclus. la justicia y el orden verdade­ ros45. la pretensión de una cooperación judicial y policial internacio­ nales contra un movimiento político. tenía su filiación doctrinal y no cabía asegurar que careciese en absoluto de su parte afirmativa. resultaba inaceptable. aunque fuera tan subversivo como el anarquismo.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia En una de las primeras sesiones plenas de la Conferencia. a su juicio. Vaillant. contra las asociaciones que tuvieran ese fin. es decir. (inte­ ligencias privilegiadas al fin y al cabo) y a delincuentes como Ravachol. «Conferencia internacional de Roma para la defensa so­ cial contra el anarquismo. 1898: memoria del Delegado técnico de España D. que el Anarquismo. eran evidentemente criminales desde el punto de vis­ ta del derecho penal. previa y necesaria declaración de que el Anarquismo no podía considerarse como doctrina política. Dada la tolerancia que hacia los delitos políticos mostraba la Eu­ ropa liberal del siglo XIX. puesto que proclamaba que mediante la negación y el aniquilamiento de toda autoridad. Angiolillo y otros tales. 15 . La conferencia recomendó a los países participantes que tomaran medidas legislativas contra la violencia anarquista. Kropotkin. promovió el Sr.-salvo en la autocrática Rusia. Recomendó también que. con ser todo lo utó­ pico y erróneo que se quisiera. Madrid. al margen de su inspira­ ción anarquista. [. acabaron imponiéndose las más moderadas que aus­ piciaba Francia. prefirió que el protagonismo en su presentación lo asu­ miera el delegado monegasco. y de todas las instituciones históricas.

Madrid. 48 Bachjensen (1981: 333-342). por iniciativa de Francia. Otras recomendaciones de la conferencia resultaban más difíciles de implementar. para evitar que quedaran excluidos de los acuerdos de extradición y. se recurriera frente a los anarquistas a la prohibición de residen­ cia en determinados lugares. se estableció que las autoridades de los distintos países se comunicaran recíprocamente toda la información útil. 16 .. aunque esta última recomendación fue aprobada por muy estrecho margen.El n a c i m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e sión. que a nivel bilateral había comenzado años antes. sin embargo. la convicción de que la propaganda por el hecho se magnificaba por la atención que la 47 AMAE. Con todo. la conferencia contribuyó a una mayor cooperación en la vigilancia de los anarquis­ tas. «Conférence. y que los anarquistas extran­ jeros expulsados de un país fueran enviados a su país de origen. H 2750. Se adoptó también el principio de que los actos anarquistas no fueran considerados delitos políticos. que terminaría conduciendo a una guerra mundial infinita­ mente más destructiva que todos los atentados anarquistas. en especial las declaraciones de los procesa­ dos. Respecto a la pena de muerte.. Los efectos prácticos de esta conferencia parecen haber sido bas­ tante limitados.». y que se tradujo en un intercambio confidencial de informa­ ción entre las policías europeas48. No era fácil impulsar la cooperación judicial y policial internacional en un momento de creciente tensión entre las potencias europeas. recomendó que no fuera aplicada públicamente. Tampoco era fácil la cooperación en estas materias entre la autocracia zarista y estados tan liberales como Gran Bretaña. que los actos contra los so­ beranos y jefes de Estado o sus familias fueran siempre incluidos entre los delitos para los que estaba prevista la extradición47. como era el caso de las que implicaban una restric­ ción de la libertad de prensa. justificadamente considerada como un pilar de la sociedad liberal. En cuanto a la cooperación internacional. a fin de limitar su libertad de movimien­ tos. Existía. También se recomendó que se prohibiera la reproducción de las actas de los proce­ sos contra los anarquistas. en particular. sin duda para reducir el efecto propagandístico que para los anarquistas tenía la ejecución de uno de los suyos. e incluso que se pusieran límites a la información sobre el anar­ quismo en la prensa.

que provoca un contagio moral y un poder suges­ tivo harto sensibles [. H2750. aunque con algunas impreci­ siones. El delegado español lo explicó así: Difícil. proporciona datos sobre los cómplices de Bresci. Un buen estado de la cuestión se encuentra en Berti (2003:304-323). Gli anarchici che uccisero XJmberto I. 17 .P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io en I t a l ia prensa prestaba a los atentados. sino que tras el atentado había toda una conspiración50. IV.] aunque comparto en mucho las opiniones de aquellos escritores (el doctor Aubray particularmente) que han demostrado la influencia de la prensa en la criminalidad mediante el rela­ to minucioso de los delitos... [.. 2000..». Petracco. 49 AMAE. sino impracticable. 50 Sobre este atentado y su autor se ha investigado mucho. es impedir a la prensa periódica que divulgue las noticias y pormenores concernientes a los atentados anárquicos y a las sesio­ nes de los tribunales por ellos promovidas. y que la gloria que ello proporcionaba a quienes los cometían suponía un estímulo para sus futuros imitado­ res. ..] una jactancia y un afán de notoriedad evidentes. Decidido a ser héroe y mártir.] Hay en el anarquista [. Gaetano Bresci. pero su interpretación se basa en una injustificada negativa a admitir que el asesino tuviera cómplice alguno. da muchos detalles. Galzetano. que añade un nuevo elemento: la posible implicación de Malatesta. Era la tercera vez que atentaban contra su vida y en este caso hay sólidos indicios de que el asesino no actuó en solitario. ofrece un relato sugestivo.. conforta su decisión la esperanza de que su nombre correrá el mundo circundado de esa aureola y se repetirá con gratitud y admiración por los que le sigan en la campaña reden­ tora y terrorista. era atractivo y aficionado a vestir bien. «Conferencia. 2000. Gaetano». confía aquella misión de asegurar su fama49. 2001.. A la prensa amiga y enemiga. Madrid. Bresci era un obrero textil que había conseguido labrarse un modesto bienestar tras emigrar a los Estados Unidos. Uanarchico che venne dall’America. Y para un resumen breve puede consultarse la voz redactada por el propio Berti en Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Bresci. Gremmo. siempre curiosa y vocinglera. EL ASESINATO DE HUMBERTO I La era de los magnicidios perpetrados por anarquistas italianos con­ cluyó el 29 de julio de 1900 cuando Gaetano Bresci asesinó en Monza a Humberto I..

en unos meses o en unos años. 289-297. 52 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Granotti. estaba casado con una joven ir­ landesa. y especialmente en Pater­ son. y el 29 de julio logró su mortal propósito. New Jer­ sey. Uno de ellos. el socialista Filippo Turati. tras los incidentes de Milán de mayo de 1898. creen que sí tuvo cómplices. Según su primer abogado. y conoció a Malatesta durante el viaje de éste a los Estados Unidos. conocido como Biondino. cuando había logrado refugiarse de nuevo en los Estados Unidos. Sobre el viaje de Malatesta. El 17 de mayo de 1900 se embarcó en Nueva York provisto de una pistola. una hazaña por la que Humberto I lo fe­ licitó y condecoró. un obrero textil que había emigrado a Paterson. tenía una hija y esperaba otra. con ocasión de una huelga ge­ neral. Y hay indicios de que otros anarquistas le ayudaron en la preparación del atentado. una ciudad textil que era el principal centro del anarquismo italiano en los Estados Unidos. una de cuyas prin­ cipales etapas fue.El n a c i m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e se había esforzado en aprender inglés. Luigi». que había co­ menzado a imaginar tras anteriores episodios represivos. Según declararía Bresci más tarde. como Giampietro Berti. por supuesto. con un balance de ochenta muertos y cientos de heridos. «L’assassinio di Umberto I e gli anarchici di Paterson». El odio hacia la monar­ quía italiana había llegado por entonces al máximo. Luigi Granotti. 1968. 1976. Bibliografía dell'anarchismo. la revolución triunfante le devolvería la libertad. pp. Bettini. entre los que quizá se ha51 Sobre los anarquistas italianos en los Estados Unidos. que publicaba La Q uestione Sociale . Los historiadores más rigurosos. estaba convencido de que. véase Ferraris. Allí se incorporó al grupo Diritto alTEsistenza. y Petacco (2000: 21-29). en los que. el gobernador militar Fiorenzo Bava Beccaris ordenó a las tro­ pas disparar contra los manifestantes. Había abrazado desde muy jo­ ven las ideas anarquistas y en 1898 se estableció en Paterson. Berti (2003:285-289). que lue­ go renunció a defenderle. Arrestado inmediatamente. donde moriría en 194952. en el que fue condenado a cadena per­ petua. fue condenado en rebel­ día a cadena perpetua en 1901. negó tener cómplice alguno y mantu­ vo esa tesis durante el proceso. 18 . Paterson51. aquella feroz re­ presión le decidió a cumplir el proyecto de matar al rey. La opinión de Roberto Gremmo es que el proyecto surgió entre un grupo de anarquistas italianos de Paterson.

en los que los movimientos de tendencia insurrecional habían estallado sucesivamente en Sicilia. incluida la socialista. Toda la prensa. incluida una en la que Bresci pedía a Dios perdón por su crimen: O mió rimorso eterno. 53 Gremmo (2000:45-50). Pero si ése era el proyecto. pretendía abrir una crisis en la monarquía que favoreciera la insurrección. quien tiende a ti la mano. Varias eran sin embargo favorables al rey. con participación de socialistas. condenó duramente el atentado.» Canciones citadas en Catanuto y Schirone (2001: 149-159). compuso un himno al rey y Gabriele d’Annunzio le dedicó una elegía. En aquellos últimos años del siglo XIX. he matado a un rey tan bueno.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia liara Giuseppe Ciancabilla53. o borghesia. Berti cree. es un hombre indigno de mirar al sol. imitaremos a Bresci y Ravachol.» 56 «Para mí remordimiento eterno. republicanos y anarquistas. pido a Dios per­ dón pero perdonarme no puede. B erti(2003:313-317). algunas fue­ ron favorables al asesino y hubo una que animó a imitar su gesto: Prm di morir sulfango della via imiteremo Bresci e Ravachol. Un poeta de izquierdas. '' «Antes de morir en el barro de la calle. en las minas cercanas a Carrara y en Milán. 19 . además. como los que luego sufriría Alfonso XIII. é un uomo indegno di guardare il sol35. su fracaso fue total. En Paterson debió hablar de ello con Bresci. ho ucciso un Re si buono io chiedo a Dio perdono ma perdonar non puó 56. pues lo que el magnicidio suscitó en Ita­ lia fue una oleada de lamentos por la muerte del monarca y de indigna­ ción contra su asesino. Malatesta creía llegado el momen­ to para una amplia insurrección antimonárquica. Desde esa perspectiva. de aguda crisis social. Entre las canciones populares que comentaron el suceso. Giovanni Pascoli. chi stende a te la mano. a quien más tarde se referiría como íntimo amigo suyo54. que el propio Malatesta estaba al corriente de los propósitos de Bresci. cabe suponer que el atentado contra Hum­ berto I. burguesía.

58 Supplemento áella Questione Sociale (Paterson). A los héroes. en la que es fácil identificar a María Sofía. en una carta interceptada por la policía italiana en 1901. pero hay en cambio indicios de contactos entre la ex reina y Malatesta. La Q uestione Sociale de Paterson editó poco después del atentado un suplemento gratuito. María Sofía de Ba~ viera. la palma del martirio»58. la política italiana asumió una orientación más re­ formista y liberal que en los últimos años de Humberto I. la justicia del pueblo. quienes mataron en nombre de la anarquía encontraron siempre camaradas 57 Petacco (2000:143-162). Giolitti llegó incluso a la convicción de que María Sofía había fi­ nanciado el atentado. murió en prisión el 22 de mayo de 1901. 24 de noviembre de 1900. Todo hace suponer que la operación para rescatar a Bresci no tuvo existencia real. Bresci entró en el panteón de los héroes y mártires anarquistas. No hay sin embargo pruebas de que ella hubiera estado al corriente del proyecto de atentado57. Ambos odiaban a la dinas­ tía Saboya y el anarquista no tenía escrúpulos en recibir ayudas finan­ cieras de cualquier procedencia. por suicidio según la versión oficial. 8 de julio de 1899.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Por otra parte. 59 La Questione Sociale (Paterson). cuando el nuevo rey encargó formar gobierno a Giovanni Giolitti. que ha suscitado siem­ pre muchas dudas. Como Caserio y Angiolillo antes que él. con participación de Malatesta y finan­ ciada nada menos que por la ex reina de Nápoles. aunque anar­ quistas como Malatesta se negaran a reconocer que se hubiera produ­ cido un cambio. En cuanto a Bresci. De hecho. Malatesta aludía a una «Señora». V EL DEBATE SOBRE LA VIOLENCIA Desde que Ravachol diera inicio a «la refulgente serie de actos terro­ ristas que hicieron enloquecer de miedo a la burguesía»59. cuyo conte­ nido podía resumirse en los dos lemas que lo encabezaban: «A los tira­ nos. Algunos estudiosos del tema sospechan que fue asesinado por orden de Giolitti. que había estado en relación con él y le había proporcionado recursos. Berti (2003: 317-323). 20 . quien temía que estuviera en marcha una operación para liberarlo.

un joven 60 La protesta umana (San Francisco). no sólo como un instrumento necesario para la revolución. A algunos anarquistas. Con todo. 20 de febrero de 1904.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia dispuestos a ensalzarlos como héroes. algunos anarquistas parecían por entonces dispues­ tos a matanzas indiscriminadas. asesino del rey de Italia. En una carta a una amiga explicó que Ra­ vachol le parecía un hombre sincero y entregado a la causa. sino como un gesto en sí mismo valioso. En realidad. y Czolgosz. 29 de abril de 1892. 21 . aunque tan extraviado en sus razonamientos como para asesinar de la manera más feroz a un viejo inofensivo. Pero sí en. 62 E. público primaba en él la solidaridad anarquista. a fin de purgar a la humanidad de ele­ mentos nocivos. como Malatesta. Traducción propia. pero deploró que se pudiera haber herido a gente ino­ cente y admitió que otros de sus actos no le gustaron (se refería al ase­ sinato de un anciano para robarle). porque «era un ser inútil para la sociedad». por ejemplo. Malatesta a Luisa Minguzzi Pesci. se convierten ellos en jueces y verdu­ gos y condenan a muerte y ejecutan a aquellos a quienes juzgan inútiles62. en Adamo (2004:139140). il Adamo (2004:46). asesino del presidente de los Estados Unidos60. y que lo que le preocupaba eran las re­ acciones de algunos de sus partidarios: Uno dice que Ravachol hizo bien en matar al viejo. un perió­ dico anarquista italiano que se publicaba en San Francisco ofrecía a sus lectores la adquisición de tres retratos. cuya opresión hacía que los pobres recurrieran en su rebelión a medios incluso feroces61. otro que no vale la pena discutir por un viejo «al que queda­ ban pocos años de vida» y así por el estilo. el de Kropotkin y los de dos magnícidas: Bresci. En 1904. Lo que significa que estos anarquis­ tas que no quieren juicios ni tribunales. en privado Malatesta se mostró más crítico. El terrorista se convertía pues en el héroe por excelencia y ello respondía a una exaltación del acto violento. el anarquista italiano se mostró de acuerdo con algunos de los atentados cometidos por el francés. En una entrevista concedida a Le Fígaro en octubre de 1892. esto les preocupó desde el primer momento. la responsabilidad mo­ ral de lo ocurrido se la atribuía a los ricos. desde que vie­ ron el entusiasmo que en muchos camaradas despertaba Ravachol. Un caso extremo fue el de Paolo Schicchi.

En la lucha por la existencia entre dos elementos. 18 de julio de 1891. Paolo». Con ocasión del segundo. Mujeres. Schicchi comba­ tió cualquier sentimentalismo que obstaculizara el empleo de la vio­ lencia revolucionaria para el exterminio total de la burguesía. el derecho del juez a condenar. lamentaba que algunos anarquistas hubieran olvidado que la violencia era sólo una dura necesidad y la hubieran convertido en el fin mismo de la lucha. donde se convirtió al anar­ quismo. ambos en Barcelona. Tras recordar que la sociedad burguesa se mantenía mediante la fuer­ za de las armas. y que para crear una sociedad nueva era indispensable una revolución violenta. 22 . Malatesta manifestó públicamente su desacuerdo. podrida y cruel. ardiente republicano desde su infancia. con buenos motivos. No entendía que un periódico anarquista hubiera podido refe­ rirse al «heroico autor» del reciente atentado contra la procesión de Barcelona: 63 Diztonario biográfico deglianarchiciitaliani (2003-2004): «Schicchi. ni­ ños. que en la humanidad tiene la misma función que el diente venenoso en la víbora64. si no. es vuelta a empezar: En nuestro caso se trata también de una exigencia imperiosa de la ley de la selección. En uno de los artículos que allí publicó.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e siciliano de familia próspera. en Adamo (2004: 124). quien en 1891 editó en Ginebra dos números de un periódico apropiadamente titulado P ensiero e d in a m ite es decir «pensamiento y dinamita»63. Hay que purificar la familia hu­ mana y librarla de esta estirpe corrompida y malvada. viejos. Le parecía increíble que quie­ nes negaban. para que uno quede en paz el otro debe desaparecer de arriba a abajo. En España ese tipo de actitud se puso en práctica a través de aten­ tados indiscriminados como los del teatro del Liceo y la procesión de Santa María del Mar. proclamaran que tenían derecho a matar a quienes no pensaban como ellos. todos deben ser ahogados en sangre. un obje­ tivo que justificaba incluso con argumentos pseudobiológicos: Para que la revolución social triunfe completamente hay que destruir a toda esa raza de ladrones y asesinos que llamamos burguesía. desertor del ejército y exiliado en París. en un artículo pu­ blicado en un periódico anarquista italiano que se editaba en Londres. Traducción propia. í4 Pensiero e Dinamite.

los cu­ chillos de Acciarito.] Matar a veces es santo... En su opinión.. Así ocurría en el artículo con el que se abría el suplemento que La Q uestione Sociale dedicó al asesinato de Humberto I: Vida y muerte son inseparables. un interés por el anarquismo. hombres inermes porque eran católicos! Esto es ya peor que la venganza: es el furor morboso de unos místicos sanguinarios. el pensador que mata un prejuicio. ¡OhTorquemada! ¡OhRobespierre!65. en los que se planteó si los actos que se presenta­ ban como propaganda por el hecho habían favorecido o no la causa anarquista. o de una idea. pues. muriendo producimos nuevas vidas. en Adamo (2004: 195). Vaillant y Henry. publicó también una serie de artículos a propósito del atentado de Bresci. Las bombas de Ravachol. matan para facilitar la vida. Es posible que este artículo fuera escrito por Pedro Esteve. funciones indispensables de la Naturaleza. agosto de 1896.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia Ninguna razón de lucha. Para vivir debe­ mos matar. Cuando se mata para vivir. ¡Alabados sean! El español Pedro Esteve. De hecho. el rebelde que mata a un tirano. El hombre que mata a una fiera.. Caserío y Luccheni. La Vida y la Muerte son. que apare­ ció sin firma. es el holo­ causto sangriento en el altar de un dios.. habían tenido dos consecuencias opuestas: por un lado habían despertado en el pueblo. que para el caso es lo mismo. 24 de noviembre de 1900. y sobre todo en la prensa. Pallás. o para dar nueva vida. algunos anarquistas de fines del XIX habían caído de lle­ no en la mística de la violencia. La una depende de la otra. las pistolas de Lega. nada: ¡es heroico haber matado a mujeres. ninguna excusa. posible autor de este artículo. aunque a veces disfrazaran esa mística bajo una capa de materialismo. niños. Angioli­ llo y Bresci habían conseguido lo que no lograban los mejores pensa­ 65 L'Anarcbia. quien en un número posterior lo defendió frente a las críticas de tres lectores: La Questione Sociale (Paterson). simples transformaciones de la materia. 23 . como tantas veces había ocurrido y volvería a ocurrir en la historia. [. 5 de enero de 1901. pero por otro lado habían desencadena­ do una persecución contra los anarquistas que dificultaba su labor educativa. 66 Supplemento della Questione Sociale (Paterson).

la etapa más activa del terrorismo anarquista italiano concluyó con el crimen de Bresci. no todos los atentados eran iguales. Su tesis era que la anar­ quía representaba la negación de la violencia. se ha­ bía puesto de moda entre los intelectuales declararse anarquistas.. y recopilados más tarde en un folleto: Pedro Esteve. per­ siguiendo la originalidad. pero Angiolillo y Bresci dieron paso a una acción más me­ ditada. por tanto. que por entonces se estaba convirtiendo en una de las figuras intelectuales más brillantes del anarquismo italia­ no. Biblioteca della Questione Sociale. y el acto de Bresci había pretendido lo mismo. y volvería a ocurrir en las intentonas contra Alfon­ so XIII. que había escrito muchas mentiras y denigrado a los anarquistas. la teoría de la propaganda mediante el aten­ tado había perdido pues atractivo. En Francia. sino de facilitar o acelerar la revolución. y los magnicidios comenzaban a ser concebidos como un instrumento para desencadenar la revolu­ ción. escribió entre 1906 y 1907 una serie de artículos en la revista II Fensiero. no se trataba sólo de propaganda. 24 . J. que pueden conside­ rarse como el epitafio de esta etapa terrorista.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e dores anarquistas: despertar el interés de la prensa internacional. 05 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Fabbri. A proposito d’un regicidio. Angiolillo había provocado un cambio en el ambiente político es­ pañol. sino el odio y la venganza. Luigi Fabbri68. debido a los atentados. A la altura de 1900. y que. sino un medio al que los anarquistas recurrían 67 Estos artículos fueron publicados en español por El Despertar y en italiano por La Questione Sociale. Luigi». Un joven seguidor de Ma­ latesta. AI eliminar al hombre más poderoso de Espa­ ña. Por lo demás. aunque este aparente auge del anarquismo. Por otra parte. En su caso. como posiblemente había ocurrido en el caso del asesinato de Humberto I. la violencia no podía constituir un fin. Paterson. pues su propósito últi­ mo era la paz entre los hombres. sobre todo. había conducido a muchos a creer que los principios anarquistas no eran el amor y la libertad. 1900. fundada por Pietro Gori y él mismo. aunque los par­ tidos populares italianos no habían sabido aprovechar su sacrificio para impulsar la revolución67. Rava­ chol y Léauthier representaron la acción impulsiva de las víctimas de la miseria. N. pero también había publicado verdades y sobre todo había despertado en muchos lectores el deseo de informarse.

[. sobre todo en Francia. no por sus fines. todos los anarquistas a los que yo entonces trataba encontraron el hecho ilógico e inú­ tilmente cruel.. sobre todo por los artistas y literatos educados en la escuela de Nietzsche69. por intelectua­ les que en realidad no abrazaron las ideas anarquistas. y no escondían sü desaprobación y su descontento por lo ocu­ rrido. que él considera­ ba burguesas. sino por su propia y sola belleza estética. 25 .. 16 de julio de 1906.] estas distinciones son despreciadas por quienes aman la rebelión no por el propósito al que tiende. la consideraba como el resul­ tado de una influencia burguesa —la peor descalificación en la pluma de un anarquista. Se sentían atraídos por la belleza de la rebelión. La propaganda mediante hechos violentos individuales podía resul­ tar útil en ciertos casos. En cuanto a la marcada inclinación por la violencia que se había dado en los años noventa. El problema era que esas tendencias esteticistas. y esto resultaba inadmisible desde el punto de vista moral: El acto de rebelión que no tiene plenamente en cuenta sus efectos es moral­ mente condenable. [. [.. Recordaba Fabbri cómo en los primeros años noventa los aten­ tados habían sido exaltados. Traducción propia.] Pero [.. habían tenido un eco importante en el propio movi­ miento anarquista: Las formas estéticas y paradójicas de la literatura anarquizante han tenido una enorme repercusión en el mundo anarquista..] y cuando tras su decapitación 69 IIPensiero (Roma). y en su gran mayoría pasaron a defender poco tiempo después tesis diametral­ mente opuestas.. sino un medio de lucha que los anarquistas podían acep­ tar o rechazar. pero no constituía un elemento de la doctrina anarquista. Pero cuando durante el proceso Henry pronunció su célebre autode­ fensa.. que ha contribuido no poco á que se perdiera de vista el lado socialista y humanitario del anarquismo. aunque su intención sea buena. que es una auténtica joya literaria. como todo acto de crueldad.P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia obligados por las condiciones de la lucha en una sociedad violenta.] Cuando en 1894 Emile Henry lanzó una bomba en un café.. y que ha contribuido poderosamente a que se desarrollara su lado terrorista.

la agitación obrera llegó a su cénit cuando un con­ flicto entre la patronal y los trabajadores metalúrgicos llevó a una ocu­ pación masiva de fábricas. que fue acusado de conspiración contra el Esta­ do. Un año después. Malatesta y dos de sus compañeros se declararon en huelga de hambre el 18 de marzo de 1921. Como puede verse. 70 Ibid. y los sindicatos mayoritarios prefirie­ ron firmar un acuerdo. hizo detener a los principales dirigentes anarquistas. 26 . Los militantes anarquistas vieron entonces llegado el momento de la insurrección.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e tantos escritores que no eran para nada anarquistas exaltaron la figura del guillotinado y su lógica y su ingenio. Giuseppe». en sep­ tiembre de 1920. a quien acompañaría hasta su muerte—. el gobierno liberal de Giolitti. «Ma­ nará. destrozado por su propia bomba en septiembre de 1919. y en realidad se gestó el triunfo del fascismo. Elena». En aquellos años actuó en Milán un grupo de anarquistas que cometió va­ rios atentados con explosivos contra lugares representativos del mun­ do burgués. del atentado70. Giuseppe Mariani y Bruno Filippi71. he aquí que la opinión de la mayoría de los anarquistas cambió y su acto encontró apologistas e imitadores. 71 Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004): «Melli. dejó en el último plano el aspecto so­ cial. en el que por un tiempo pareció posible una revolu­ ción proletaria. pero su influencia en el movi­ miento obrero era muy limitada. Ante la prolongación de su prisión preventiva. o mejor dicho antisocial. Este último murió en un atentado contra un café. que no había recurrido a la fuerza para poner fin a la ocupación de las fábri­ cas. entre ellos el ya anciano Malatesta. literario. VI. Tras ello. De dicho grupo formaban parte. el lado estético. EL ÚLTIMO ACTO: LA MATANZA DEL DIANA El peor atentado de todo el período de la historia de Italia que esta­ mos analizando tuvo lugar en el convulso ambiente de la primera pos­ guerra mundial. entre otros. Elena Mellí —una obrera que por entonces se convirtió en amante de Malatesta.

pero a la vez «noblemente altruista».P r o p a g a n d a p o r e l h e c h o y r e g ic id io e n I t a l ia Fue en estas circunstancias cuando el grupo anarquista ya citado optó por cometer el más terrible de sus atentados12. que habían consagrado su vida a una idea y estaban dispuestos a cualquier sacrificio73. condenado a cadena perpetua. recobraría la li­ bertad. porque perjudicaba su causa. 1979. La reacción de Malatesta al atentado fue muy característica de la ambigüedad de los principales líderes anarquistas frente al terrorismo. sólo Mariani. La explosión desencadenó un infierno. un hotel y un café. de quien equivocadamente suponían que vivía frente al teatro. De los tres asesinos. cuando se supo que los autores eran de verdad anarquistas. citado en Berti (2003: 716). provocado por un impulso cie­ go. Y a Elena Melli.18 de diciembre de 1921. Cualquiera 72 El atentado del Diana ha sido minuciosamente estudiado por Mantovani. Pero. que fue procesada y absuelta por el atentado en el que murió Filippi. lo calificó como un delito que sólo podía haber sido realizado por un loco o por un ene­ migo de los anarquistas. en el que resultó absuelto. pero no fue interrogada por la matanza del Diana. En el proceso sos­ tuvieron que habían pretendido atentar contra el jefe de policía res­ ponsable de la detención de Malatesta. en el que en ese momento se representaba la opereta Mazurka blu. de tal manera que «aquellos asesinos» eran también «santos y héroes». 27 . veinticinco años después. Mariani y otros dos miembros de su grupo depositaron una maleta con más de ciento cincuenta cartuchos de dinamita junto a una puerta lateral del teatro Diana. la policía le intervino una carta en la que aludía al propósito de «derramar cuanta más sangre de burgueses y policías fuera posible». Un buen resumen se halla en Berti (2003: 705718). pero fueron más tarde arrestados. con un balance de veintiún muertos y cerca de cien heridos. pero en mi opinión es más proba­ ble que se tratara de un atentado indiscriminado contra la burguesía. como el que un cuarto de siglo antes había tenido lugar en el Liceo de Barcelona. Lo consideró entonces un acto de locura. matizó su opinión. De hecho. Nada más conocerlo suspendió junto con sus compañeros la huelga de hambre y durante su juicio. Ma­ zurka blu: la strage del Diana. Los tres terroris­ tas lograron huir. El 23 de marzo. 75 Umanitá Nova (Milán). para redimir el mundo. el grupo de Mariani había atentado previamen­ te contra un restaurante.

Milán. 28 . BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Como historia general del anarquismo italiano en el período considerado puede consultarse: Masini. Franco Angeli. con referencias bibliográficas. quienes mataban en nombre de la anarquía encontraban siempre comprensión en aquellos que veían en el Estado el origen de todos los males. en la que se expone el estado de la cuestión acerca de los principales atentados: Berti. Storia degli anarchici italiani nell’época degli attentati. 2 vols. conviene re­ currir a una excelente biografía de la figura más destacada del anarquismo italiano. Errico Malatesta e ilmovimento anarchico italia­ no e internazionale. Milán. 2003. 1872-1932. BSF. Pisa. Una obra de re­ ferencia muy útil. Para profundizar en el tema. Pier Cario. Giampíetro. 1981.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e que fuera la ferocidad de sus actos. Rizzoli. que incluye la biografía de los principales autores de atenta­ dos . es: Dizionario biográfico degli anarchici italiani (2003-2004).

Tal sociedad tendría sus bases econó­ micas en la socialización del suelo. En el pensamiento anarquista. pero muy pronto se recurriría también a la propaganda por el hecho. El éxito de esta revolución dependería a su vez del establecimiento de una alianza internacional de las clases trabajado­ ras. En él. los auto­ res dejaban constancia de que la sociedad estaba basada en el principio de la propiedad privada y que el Estado no era más que un arma para la defensa de los derechos de las clases privilegiadas. pp. en todo caso. 1931.2. sólo ten­ dría carácter temporalx . que estaría basada en el principio de la agrupación libre de individuos. 29 . pero en la que. El Es­ tado. como mé­ todo de acción legítimo para desestabilizar las estructuras del Estado y dar comienzo a la revolución social. 1 Véase Netdau. un pequeño grupo de personas reu­ nidas en Berna firmaron un programa que. el asesinato de un opresor llegaría a tener más valor que miles de discur­ sos. Anarchisten und Sozialrevolutionáre: Die historische Entwicklung des Anarchismus in den Jahren 1880-1886 . por tanto. se mantendría la libertad de acción e independencia de cada grupo revolucionario y que. es consi­ derado como el primer documento anarquista alemán. en retrospectiva. * Visiting fellow en la London School of Economics and political Science. habría de ser eliminado como paso previo a la crea­ ción de la sociedad del futuro. LOS ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA CARLOS COLLADO SEEDEL'-' A comienzos de octubre de 1875. del capital y de los instrumentos de producción. Para lograr esa transformación hacia una sociedad consi­ derada como justa sería necesario realizar una revolución social por medios violentos. además. 131 y ss. Los medios para incitar a la revolución serían en un primer mo­ mento la propaganda mediante la palabra hablada y escrita.

Ello tiene su explicación. con la intención de crear núcleos anarquistas en zonas industriales como Berlín. 1963. Le LocleSonvilier et Saint-Imier-La Chaux-de-Fonds. Reinsdorf. realizó prolongados via­ jes por Alemania. por haber toma­ do parte activa en la organización de una manifestación prohibida en conmemoración de la Comuna de París. Este país sería un constante punto de referencia para el movimiento anarquista alemán.2002. el A rbeiter-Zeitung dejó de aparecer al cabo de poco más de un año de su existencia. La fédé­ ration jumsienne. por una parte. en las actividades de la Fédération Jurassienne. Leipzig o la vertiente central del Rin y del Meno. Thomann.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e I. Der libertare Sozialismus in der Westschuieiz. prohibiéndoseles el regreso durante tres años. 30 . ubicada en la zona francófona de Suiza. Otto Rinke y August Reinsdorf perseguían propagar los ideales anarquistas en Alemania. Les hauts lieux de Vanarchisme jurassien. A pesar de este revés. donde toda actividad socialista era vista con recelo y seguida de cerca por las autoridades. que se dedi­ có a propagar en solitario las ideas de Proudhon— apareciera por pri­ mera vez en Suiza. James Guillaume y posteriormente Piotr Kropotkin a la cabeza. sobre todo. Magdeburgo. anarquistas alemanes de primera hora como Emíl Werner. intentaron introducir y divulgar las ideas anarquistas entre las ma­ sas obreras alemanas. LOS ATENTADOS DE 1878 CONTRA GUILLERMO I En Berna apareció a mediados de julio de 1876 el primer periódico anarquista. Con su edición. puede considerarse como una de las cunas del anarquismo. los anarquistas alemanes disfrutarían en Suiza de una libertad de movimientos mucho mayor que en Alema­ nia o el Imperio austro-húngaro. tanto con la celebración de reuniones como con la edición de publicaciones que eran distribuidas clandestinamente en 2 Véase Bigler. debido a que Rinke y Werner habían sido procesados y expulsados del cantón de Berna. Por otra parte. el incipiente movimiento anarquista alemán tuvo en Suiza una impor­ tante base de acción. 1866-1880 . Sin embargo. el Arbeiter-Zeitung. que irradió desde allí a otros países europeos2. es sintomático que el anarquismo alemán —aparte de las actividades del médico Arthur Mülberger. que con Michaíl Bakunin. De esta forma. Desde Sui­ za. 1991. Enckell.

había pertenecido en Leipzig al grupo de anarquistas que se reunía en tomo a Reinsdorf y.LOS ATENTADOS DE 1 8 7 8 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA Alemania. sin embargo. El jo­ ven Cari Nobiling. armado con un revólver. según Andrew Carlson. quien en la tarde del 11 de mayo. El anarquismo alemán tuvo allí durante muchos años un lu­ gar de refugio ante la creciente persecución en Alemania y Austria. el 2 de junio del mismo año 1878 tuvo lugar un segundo atentado contra el emperador. Hódel sería decapitado a mediados de agosto de 1878. a primera hora de la tarde de ese día. Hódel declaró haber leído a Bakunin. Si bien no existe unanimidad al respecto. El primer intento de magnicidio fue perpetrado por Emil Hó~ del. falló en su objetivo y fue arrestado por la policía en el mismo lugar de los hechos. y aun bajo el supuesto de que el atentado de Hódel haya sido el resultado de una acción más o menos espontánea sin conexión directa con los anarquistas alemanes del Jura. El autor del atentado había sido miembro con cargo remunerado del partido so­ cialista. quien se estableció por un tiempo en la ciudad sajona para continuar la labor de Reinsdorf. 121. trasladado a Berlín. la nuca. Unos cuarenta proyectiles penetraron en la cabeza. aunque había sido expulsado de éste pocas semanas antes de cometer el atentado por malversación de fondos y por sus posiciones revolucionarias. Un punto de inflexión lo constituyeron dos atentados contra el káiser Guillermo I. Hódel. este inten­ to de magnicidio puede ser considerado como un acto de propaganda por el hecho en el sentido anarquista. disparó tres veces contra el emperador cuando pasaba en carroza por el bule­ var principal de Berlín. los 3 Véase Carlson. lesionó grave­ mente a Guillermo I con dos descargas de perdigones de calibre ma­ yor. El movimiento anarquista alemán todavía se encontraba a media­ dos de la década de los setenta en una fase embrionaria. había entrado en contacto con Emil Wemer. Sea como fuere. 1972. incompatibles con la política de moderación del par­ tido. Al poco tiempo de este primer intento. ambos en 1878. en otoño de 1877. Después de su procesamiento y condena a la pena máxima. 31 . hecho que se reflejaba en que la policía alemana en aquellos años aún no había fija­ do ningún interés especial en sus actividades. p. el atentado de Hódel fue preparado por Werner en Leipzig en abril de 18783. Anarchism in Germany: The early movement.

de no haber llevado un casco militar que evitó la penetración de gran parte de la munición. de la división de la sociedad en clases sociales y del reparto injusto de la riqueza del país. Había sido preparado cuidadosamente. Tanto la policía de Londres como la de París habían advertido a las autorida­ des alemanas. pues en aquellos años se encontraba allí realizando sus estudios uni­ versitarios y solía acudir a mítines de grupos socialistas. una procedente de París. la descarga hubiera sido mortal. con antelación al atentado. La policía. no logró establecer. con lo que no se corresponde con el perfil general de personas comprometidas con la propaganda por el hecho. y otra de Londres. datada el 28 de abril. que algo se estaba tramando en Berlín. no sólo argumentaba en contra del sistema político. se anunciaba que próximamente tendría lu­ gar en Berlín una gran explosión «liberadora». y atraer a aquellos que tenían interés en opciones radicales y que estaban disgustados con la línea moderada del partido socialista. doctorán­ dose en economía política por la Universidad de Leipzig. una conexión entre este atentado y los grupos terroristas de Rusia. sino que había abogado a favor de la revolución social y del uso de la dinamita para lograr la creación de una sociedad igualitaria. lesionándose gravemente y falleciendo pocos meses más tarde a consecuencia de sus heridas. tal y como pretendió. e indicaron precisamente el 2 de junio como el día previsto para la puesta en práctica de los planes. y las pesquisas de la policía descubrieron una serie de indicios que apuntaban a que detrás del mismo se hallaba todo un grupo de conspiradores. Parece que detrás de este atentado también estuvo la mano de Emil Werner. se­ 32 . sin embar­ go. Después del intento de homicidio. sí había tenido contactos con el anar­ quista Emil Werner y con miembros de la Federación del Jura. Nobiling empuñó una pistola que llevaba consigo y se disparó en la cabeza. En dos cartas halladas en San Petersburgo. Se consideraba anarquista y. Nobiling pertenecía a una familia burguesa bien situada de oficiales del ejército y funciona­ rios del Estado.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e hombros y brazos y. sin embargo. del 8 de mayo. a los que tam­ bién solía acudir Reinsdorf para hacer propaganda para el anarquis­ mo. Cari Nobiling. No­ biling. según constató el médico que le atendió. Tam­ bién es probable que Nobiling coincidiera con Reinsdorf en Leipzig. El autor del atentado había estudiado agronomía y ciencias económicas. en sus intervenciones públicas.

al menos en el caso del perpetrado por Nobiling. así como de los antiguos miembros de la Comuna parisina Louis Pindy y Leo Frankel5. 42 y ss. La repetición del intento de magnicidio y la lesión grave que había su­ frido el emperador provocaron un temor generalizado en la socie­ dad. antiguo miembro de la Co­ muna de París y editor del periódico anarquista UAvant-Garde en La Chaux-de-Fonds. August Reinsdorf und die Propaganda der Tai.). Aunque la policía no lograría esclarecer los entramados de la conspiración. 1998. el Reichstag —la cámara de diputados— promul­ 4 Véase Most. que un rápido fallecimiento de Nobiling era de sumo interés para la causa. de haber logrado su pro­ pósito homicida.). en la que se ha­ bía decidido realizar un segundo intento.LOS ATENTADOS DE 1 8 7 8 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA gún pesquisas policiales. pp. En una carta. con lo que Bismarck tuvo manos libres para actuar. fechada quince días antes del atentado. pero parece que habían sido preparados por Werner des­ de Leipzig y. 33 . considerado por el can­ ciller como altamente peligroso para el orden social del Imperio. Autores de la época afirma­ ron que ambos atentados contra el káiser estuvieron inspirados por Reinsdorf4. y se temió que se llegara a una situación parecida a la que se es­ taba viviendo en Rusia. Frankel comentaba a su compañero que. lo ha­ bían sido con el conocimiento previo de miembros de la Federación del Jura. el partido socialista como organización no había tenido nada que ver con los atentados. pero no logrado. No menos significativo fue que Emil Werner. después del atentado fallido de Hódel. escribiera a su compañero Paul Brousse. Hubo pues una conspiración amplia. como quedaría claro en las investigaciones policiales. después del atentado. tomo I. había tenido lugar en Neuchátel una reu­ nión de la sección alemana de la Federación del Jura. a raíz del primero: com­ batir frontalmente el movimiento socialista. hubieran tenido una gran circulación. el destacado miembro de la Federación del Jura Jacques Guillaume admitía que Nobiling era uno de los suyos. 3 Enckell (1991: 76 y ss. este segundo atentado permitió llevar a cabo lo que Bismarck había intentado. Si bien. Thomann (2002: 94 y ss. tanto Hódel como Nobiling habían acudido pocos días antes del atentado a un fotógrafo para hacerse unos retratos que. Como nota curiosa.

en el que hubo duros enfrenta­ mientos entre anarquistas y socialistas. que sin embargo exigiría mucha paciencia. y a raíz de la polémica frente al anarquis­ mo. El partido socialista se distanciaría de for­ ma consecuente de todo movimiento que buscara la confrontación con el Estado. Aunque nunca logró convertirse en un movimien­ to de masas. por la que se prohibi­ ría toda actividad del partido. fueron muchos los socialistas desilusionados que engrosaron las filas de los anarquistas como única opción existente de política revolucionaria. Ya en el Congreso universal so­ cialista de Gante. de esta forma. además. aunque no la candidatura indepen­ diente de sus miembros en las elecciones parlamentarias. Esta actitud del partido socialista permitiría que. el anarquismo alemán pudiera presentarse como alternativa revolucio­ naria al socialismo. para lograr mejores resultados en las medidas antiterroristas. fue un foco de atracción para socialistas descontentos con la línea tomada por los dirigentes de su partido. las vías violentas conducirían únicamente a resultados desastrosos. el socialismo alemán continuaría abogando por una estrategia de legalidad parla­ mentaria y de no violencia. Para éstos. el partido socialista lograría consolidarse como partido refor­ mista. a mediados de 1877. Los míticos dirigentes del partido socialista. De hecho. A pesar de la promulgación de la Sozialistengesetz. no existía vía alguna alternativa a la de la legalidad. pretendiendo también. Los atentados contra el emperador condujeron. De esta forma. tendrían sus raíces en el partido 34 . August Bebél y Wilhelm Liebknecht. por su parte. Según la convicción de la cúpula del partido. defendieron tenaz­ mente una estrategia de búsqueda de reformas sociales por vías lega­ les.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e gó en octubre de 1878 la ley contra el socialismo. había quedado claro que el anarquismo y el socialismo continuarían su lucha política por sende­ ros opuestos. pudiéndose incluso afirmar que la casi totalidad de los militantes anarquistas alemanes que entraron en el movimiento a partir de la promulgación de la Sozialistengesetz. corregir la ima­ gen propagada por los órganos del gobierno de una identidad com ú n entre el socialismo y el anarquismo. a una reorgani­ zación de los aparatos policiales. con la finalidad de lograr una mejora en las condiciones materiales de vida de la clase obrera. S ozialistengesetz — que habría de ser renovada periódicamente—.

para hablar de uno de los anarquistas alemanes de pro­ cedencia socialista más emblemáticos. Most emigra­ ría voluntariamente a Londres. Bajo la nueva ley. le habían acarreado conflictos con las autoridades. Ein Versach. escribiría ma­ nuales para la fabricación casera de dinamita. p. Geschichte des ’linken Radikalismus' in Deutschland. Organisierter Anarchismus im Deutschen Kaiserreich von 1871. JOHANN MOST Y EL EXILIO ANARQUISTA ALEMÁN Johann Most. y para otros socialistas radicales como Wilhelm Hasselmann. Fráncfort. apoyaría a Most en la funda­ ción de un nuevo periódico. al prohibirse la publicación del periódico socialista B erlin er F reie P resse del que era editor. a finales de 1878. sin embargo. 58. la persecución poli­ cial se convertiría en tan opresiva que. Sufrió de forma inmediata los efectos de la nueva ley. el socialismo debía recurrir a la violencia como método de acción legíti­ mo para lograr sus fines 1. había sido miembro del Reichstag desde 1874. que consagraría su vida a la predica­ ción del combate contra el Estado y sus representantes. Este. A pesar de la evidente desigualdad de fuerzas. que se convirtiría durante mu­ chos años en el órgano principal del movimiento anarquista alemán. el socialis­ mo y el anarquismo alemán se verían a partir de ahora en una continua situación de rivalidad. 7 Véase Bock. 1976. Para Most. Ya con antelación a 1878. en las que abogaba incesante­ mente por la revolución social violenta. 35 . ingresando allí en el K om m um stische A rbeiterbíldungsverein.Los ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA socialista6. por su parte. tanto sus publica­ ciones como sus apariciones públicas. por medio de la divulgación clandestina de Freiheit. Freiheit . 1969. Most. El cometido que perseguíeron desde entonces Most y sus correli­ gionarios fue el de difundir entre la clase obrera alemana la doctrina socialista revolucionaria. H. En este sentido. que aclamaría los atentados contra el káiser. Most también emprendería una agitación ve­ hemente en contra de la actitud legalista y moderada de la cúpula del partido socialista. y daría instrucciones 6 Véase Linse.

E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e sobre el uso de armas blancas. se acercó paulatinamente a este mo­ vimiento. legalista. 1919. pero no para Alemania. sobre todo. y especialmente a raíz de su amistad con el anarquista belga de ascendencia alemana Victor Dave. Most. sin embargo. en el que estuvieron presentes casi exclu­ sivamente delegados moderados. Los grupos de oposición de ta­ lante revolucionario fueron considerados por el socialismo mayoritario como elementos de discordia que impedían la consecución de logros sociales y que sólo servirían a los grupos reaccionarios en su afán de mantener el control del poder y de la sociedad. y sobre los métodos más efectivos para provocar incendios. 199 y ss. El socialismo alemán. y en consecuen­ cia cerraría filas en tomo a sus líderes. pp. debido a la Sozialistengesetz. 36 . La «política de desesperación». y su anhelo principal en estos años fue la suplantación de la cú­ pula directiva que lo había transformado en un partido disciplinado y. consolidó con éxito su estrate­ gia antianarquista y de legalidad. Geschichte der Deutscben Sozialdemokratie. influido por los ideales anarquistas propagados por la Fede­ ración del Jura. La cúpula del partido concentró to­ dos sus esfuerzos en calmar la impaciencia revolucionaria de sus mili­ tantes. Este apego de Most por el socialismo haría que los anarquistas que procedían de la Federación del Jura consideraran que nunca entendió realmente el significado de la doctrina anarquista. Su periódico siguió fir­ mando con el subtítulo de «Órgano de los socialistas revoluciona­ rios». según el argumento utilizado en aquel momento. 8 Véase Mehring. que había participado en una revuelta en Cataluña en 1873. y no fue hasta mediados de la década de los ochenta cuando finalmente dejaría atrás su pasado socialista. El legalismo triunfó definitivamente en el congreso que en 1880 hubo de celebrar el partido clandestinamente en Wyden. Suiza. temía por su porvenir. El par­ tido socialista. y en el que se acordó la expulsión de Most y Hasselmann. sobre la utilización de tóxicos. tomo 4: Bis zum ErfurterProgramm. Most se seguiría considerando como un «socia­ lista auténtico». El socialismo de la época no vio en los anarquis­ tas más que una «furia disparatada»8. evidentemente. qui­ zá pudiera ser conveniente para Rusia. si bien no lograría separarse hasta mucho tiempo después de los ideales del socialismo revolucionario.

y de esta forma 9 VéaseLinse (1969:24 y ss). en contras­ te con su percepción de los socialistas como gran movimiento obrero de masas. el anarquismo y la política gubernamental se influirían mutua­ mente y conducirían a ambos a mantener posturas cada vez más radi­ cales. el terrorismo legitimaría oleadas de represión por parte de los órganos del Estado. citado en Linse (1969:24). 10 Johann Most en: Die Freiheit. no distinguieron entre el movimiento anarquista y el so­ cialista. Tal y como lo formularía Johann Most: «Cuanto más violento se muestre el Estado. Exageró el peligro que radicaba en los actos terroristas de origen anarquista para justificar una brutal represión. al fin y al cabo. no re­ presentaban un peligro real para la estabilidad del Estado. Por otra parte. la política represiva de las autori­ dades del Reich respecto de las organizaciones obreras influiría de forma determinante en el movimiento anarquista en este país. durante mucho tiempo los órganos gubernamentales. los órganos de seguridad y el gobierno del Reich deliberadamente sostuvieron una identidad de fines y métodos entre socialistas y anarquistas. 21-1-1888.LOS ATENTADOS DE 1 8 7 8 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA La evolución del movimiento anarquista en Alemania. De hecho. Como destaca Ulrich Linse9. El régimen de Bismarck se apoyaría en el peligro que representa­ ban las actividades terroristas para desatar una dura persecución de todo movimiento obrero de signo revolucionario. así como gran parte de la sociedad. para de esta forma poder actuar indiscriminadamente. tanto más crece el odio en contra de é l»10. dándole un impulso considerable. apostara por la re­ volución y comenzara a nutrir las filas del movimiento anarquista. Así. tiene que ser vista en íntima relación con la política interior de Bismarck. Precisa­ mente los efectos de la ley contra el socialismo traerían consigo que una parte de la militancia socialista se radicalizara. y si bien los miembros del partido socialista no participaron en ningún momento en dichas actividades terroristas. por tanto. Precisamente la reacción represiva de los órganos del Estado confirmaría a los militantes anarquistas en su empeño de acabar por medios revolucionarios con las estructuras de poder estatal para establecer un régimen libertario. Bismarck era conscien­ te de que los insignificantes grupos anarquistas. 37 .

bajo la impresión de los atentados de 1878 se desataría una oleada de represión contra elementos considerados como antipatrióticos: la fiscalía llegaría a abrir 563 sumarios por im­ putaciones de crimen de lesé m ajesté ’ y por aplauso a la realización de los intentos de magnicidio12. Mientras que el envío postal. Con todo. La mayo­ ría de los lectores no estaban en ningún caso dispuestos a participar en atentados terroristas. sí los tuvo su distribución en Alemania. 12 lbid. El control policial dificultó enor­ memente tanto la creación de grupos anarquistas como la comunican Véase Carlson (1972: 399). p. No obstante. Además. reu­ nido en el exilio de Londres. inclu­ so solían ser miembros del partido socialista. practicado al principio. resultó ser costosísimo. el grupo de Most. Más bien eran simpatizantes que.) 38 . no todo abonado a uno de estos boletines podía ser considerado como militante anarquista. Por efecto de la ley antisocialista y de la represión policial. Por tanto. a su vez. 13 Liase (19 6 9 :14yss.. junto con su boletín Freiheit. La acción revoluciona­ ria de estos simpatizantes quedaba reducida a la lectura y propagación de las publicaciones prohibidas13. ya que era la única vía para mantener el contacto con los militantes y hacer proselitismo.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e poder asegurar el orden social establecido n. Así pues. el anar­ quismo alemán se vio forzado a operar desde el extranjero. planes de aten­ tados que fueron descubiertos con antelación por los órganos de segu­ ridad fueron dados a conocer con retraso. Pero si bien la publicación semanal de F reiheit en un principio no se encon­ tró con problemas. para de esta forma poder instrumentalizar los hechos a nivel político. la divulgación de la propaganda anarquista en Alemania era imperati­ va. Ante esta situación. la frontera belga y la suiza. los anarquistas tropezarían con grandes problemas para introducirlos ejemplares por medio del contrabando. 14 2 . Las rutas más utilizadas eran a través del puerto de Hamburgo. estuvo domi­ nado y fue dirigido por las agrupaciones que se establecieron más allá de las fronteras alemanas. donde no se vería perseguido con la misma vehemencia. a fin de lograr con mayor facilidad la prórroga del Sozialistengesetz o para endurecer las leyes antiterroristas. se convirtió en estos anos en el grupo anarquista alemán de mayor relevancia.

detenciones arbitrarias y duras conde­ nas de prisión. p. Esta cooperación interna­ cional. pues aquellos gobiernos más liberales. cuyo territorio fue el lugar preferido por los anarquistas para establecerse en el exilio. espe­ cialmente como consecuencia de los atentados contra Guillermo I de 1878. 397. serían instigados por los aparatos de seguridad para despedirlos y privarlos de esta forma de toda base de subsistencia. en efecto. Austria y Rusia. violaciones del secreto postal. preferirían no poner en peligro su situación personal14. para de esta forma tener un efecto intimidador y coercitivo sobre posibles simpatizantes. La política antianarquista de Bismarck no se limitó a la persecu­ ción del movimiento dentro del Reich. El «canciller de hierro».Los ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA ción entre ellos y con el extranjero. y la persecución constante forzaría a muchos. y que ante la severidad con la que actuaban las autoridades. Incluso los propietarios de viviendas arrendadas a anarquistas. La persecución gubernamental se manifestaría en la prohibición de publicaciones y de reuniones. intentó repetidamente concertar acciones antiterroristas más allá de las fronteras del Impe­ rio para combatir de raíz el anarquismo. expulsiones del lugar de residencia. sino a huir del país. así como los empresarios de las fábricas en que trabaja­ ban. Y. como el británico y el suizo. Tanto la policía como la fiscalía ampliaron en la medida de lo posible su margen de acción. cuyos inspiradores se creían en Rusia. parece poder deducirse que este proceder surtió efecto sobre aquellos grupos de personas afines al anarquismo pero que no pertenecían propiamente al núcleo del movi­ miento. no sólo a efectuar constan­ tes cambios de domicilio. 14 Véase Wagner Poliíiscber Terrorismus und Strafrecht im Deutschen Kaiserreich von 1871. se negaron una y otra vez a concertar acuerdos represivos al respecto. sino que era su cometido obrar en contra de un número de personas lo más grande posible. Todo esto se convirtiría en el día a día de los anarquistas y de sus simpatizantes. este proceder no sólo tenía como objetivo lograr la máxima información sobre el anarquismo alemán. impidiendo de esta forma la ex­ pansión del anarquismo en Alemania. sin embargo. 39 . Se­ gún Joachím Wagner. se limitó básicamente al intercambio de infor­ maciones y ayuda material entre Alemania. 1981.

l6y ss. y en conflicto con los editores de F reiheit en Suiza. por haber publicado en mayo de 1882 un artículo en el que exaltó el asesinato en Dublín de Lord Cavendish. se hizo notar la difícil situación en que se encontraba el anarquismo alemán. Los grupos procedentes de Alemania no estaban representados más que con dos delegados. donde se publicó un primer número en julio de 1882. En ausencia de Most. pero. Para desgracia del anarquismo alemán. Most trató de mantener. acudiendo a Londres como representantes de grupos anar­ quistas establecidos en Francia. desde Estados Uni­ dos. se encar­ gó de la publicación de F reiheit Johannes Neve. la distancia hizo qué a partir de entonces los problemas se incrementaran. 1983. pero también éste tuvo pronto problemas con las autoridades británicas y optó por huir de Inglaterra. Después de puesto en libertad tras cumplir su condena. Bélgica o los Estados Unidos15.p p .E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Una eficaz labor de investigación a gran escala llevó. donde pasó a publicarse F reiheit a finales de 1882. Suiza. 18.. tanto en Alemania como en Londres y otras ciu­ dades europeas. Pasó entonces a ser editado en Suiza. p. el mismo Most fue condenado en Londres a más de un año de prisión16. Most optó por abando­ nar Europa y se instaló en Nueva York. al desmantelamieñto de gran parte de la red de grupos anarquis­ tas creada hasta entonces. la policía logró incluso in­ troducir confidentes. quedó claro que este perió­ dico había perdido su base de operaciones en Londres. Con la posterior confiscación de otro número de Freiheit. a finales de 1880. todo intento de reestructurar la red de 15 Véase Oliver The International Anarchist Movement in Late Victorian London. su labor de incitar a las clases obreras alemanas a la lucha revolu­ cionaria. en el que se decidiría la continuación de la propaganda por el hecho. aunque en Londres se mantuvo un importante núcleo de enlace entre Nueva York y Alemania. como consecuencia de un artículo de marzo de 1881 en que elogiaba el asesinato del zar Alejandro II. En el congreso internacional anarquista ce­ lebrado en Londres a mediados de julio de 1881. 40 . De esta forma. que lograron ganarse la confianza de personas clave del movimiento. 16 Ibid. Un problema adicional para el anarquismo alemán vino de que. mientras que los alemanes exiliados fueron el grupo más numeroso.

pues si bien la existencia de agentes poli­ ciales infiltrados fue descubierta con relativa frecuencia por los mis­ mos anarquistas. el gobierno pre­ firió no destruir por completo el movimiento revolucionario en Ale­ mania. sin que las autoridades actuaran en su contra. Otros agents p rovoca teu n escribirían artículos incediarios en Freiheit. la creación de un fondo para la financiación de atentados. 41 . y la policía de Berlín. incluso contri­ buiría a la financiación del periódico de Most17. pues su existencia permitía mantener la legislación de excep­ ción en contra del socialismo. Otro agente propuso en 1881. Ante esta situación. la policía instigó por medio de un agente la preparación de un atentado contra el jefe de la policía política de Francfort. éstos no lograron anteponer medios eficaces para impedir su constante infiltración. 17 Carlson (1972: 231). La creación de nuevas células anarquistas era seguida de cerca por la policía y. así como en localizar y arrestar a los miembros más destacados del movi­ miento. en Zúrich. haciendo incluso el primer ingreso en efectivo. procedía de las arcas del Estado. que a lo largo de la década de los ochenta no contaría en ningún momento con más de trescientos militantes. Los confidentes policiales tenían pues un papel activo en un movimiento ya de por sí reducido. la policía alemana concentraría sus esfuerzos en controlar en la medida de lo posible los canales de distribución de F reiheit y de otros impresos anarquistas. dinero que. al parecer. claro está. los órganos de seguridad incluso propondrían la realización de determinados atentados que. Así. A partir de 1881. A tra­ vés de sus agentes. desmantelados antes de su realización. fueron creadas diez nuevas células con un total de sesenta miembros. servirían posteriormente como prueba para demostrar la peligrosidad del movimiento anarquista. Así. Los órganos de segu­ ridad lograrían una penetración del movimiento a tal nivel que llega­ ron a estar capacitados para determinar en buena medida el grado de las actividades anarquistas. a comienzos de 1881.LOS ATENTADOS DE 1 8 7 8 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA grupos de acción en Alemania estaba condenado de antemano al fra­ caso. aunque ésta toleró en buena medida su existencia. tuvo al movimiento anarquista controlado en todo momento.

LAS ANDANZAS TERRORISTAS DE AUGUST REINDORF August Reinsdorf fue uno de los anarquistas alemanes más compro­ metidos con la propaganda por el hecho. Al cabo de tres meses de prisión. Allí colaboró en el envío clandestino de impre­ sos a Alemania. e impedi­ ría que Reinsdorf pudiera establecerse en lugar alguno más que por un breve espacio de tiempo. y sus andanzas permiten des­ cribir en buena medida. fue condenado in absentia a tres años de prisión. donde rápidamente volvió a tener problemas con las autoridades. Los planes preveían excavar un túnel y colocar los explosivos debajo de los pilares centrales del edificio.E l n a c im ie n to d e l t e r r o r is m o en O c c id e n te n i. tanto la actividad anarquista en Alemania. se fugó de la capital del Reich y finalmente se estableció una vez más en Suiza. por lo que tampoco Suiza sería de ahora en adelante un lugar seguro para el fugitivo. presumiblemente para asesinar al jefe de Policía y rea­ lizar los preparativos para efectuar un atentado contra el Reichstag. Reinsdorf se trasladó entonces a las inmediaciones de Kassel. Reinsdorf fue puesto en liber­ tad y expulsado de Berlín. en la ciudad de Friburgo. aunque tam­ bién allí la policía le obligaría al poco tiempo a abandonar la ciu­ dad. aunque en este caso debido a acusaciones por abuso sexual de una joven menor de edad. volvió a entrar en conflicto con las autoridades. Viajó entonces a Múnich. Si bien pudo fugarse. Emil Werner. transladándose a Leipzig. La policía seguiría su rastro. Pero un agente infiltrado en la organización en Londres informó a las autoridades policiales en Alemania. había intentado fun­ dar en Berlín. Ante esta situación de acoso perma­ nente. junto con su compañero del grupo de Berna. pasando en prisión cuatro meses por la divulgación de panfletos anarquistas. donde pudo permanecer tres semanas antes de verse de nuevo for­ zado a cambiar de domicilio. En el verano de 1880. Reinsdorf se trasladó otra vez a Suiza. 42 . Reinsdorf se trasladó nueva­ mente a Berlín. como las tácticas policiales. Allí. con lo que Reins­ dorf pudo ser arrestado en Berlín. para de esta forma lograr su total derrumbe en el momento de la celebración de una de las sesiones del parlamento. Después de la desmantelación de los loca­ les de producción del periódico Der K am pf que Reinsdorf.

Reinsdorf se trasladó a su ciudad natal de Pegau. decidió volver a Ale­ mania para proseguir la lucha. aprovechando que a finales de septiembre de 1883 estaba previsto que el kaiser. Allí creó una célula de anarquistas. y después de entrar tam­ bién en conflicto con las autoridades francesas. volvió a Pegau. donde tampoco pudo permanecer por mucho tiempo. debida a unas lluvias torrenciales. Tras breves estancias en Stuttgart. al hacérse­ le culpable de robo de explosivos. había hecho 43 . cuyas actividades en este caso no fueron descu­ biertas de antemano. se instaló a mediados de marzo de 1883 en la localidad de Elberfeld. Después de cumplir condena por declarar una identi­ dad falsa. Realmente espectacular fue el proyecto de Reinsdorf de eliminar de un golpe el mayor número posible de los príncipes y dignatarios del país. Al cabo de unos meses. Los terroristas. el príncipe heredero. Finalmente cruzó la frontera con Francia y llegó a París en otoño de 1882. del N iederwalddenkmal un monumento que simbolizaba la victoria contra Francia en la guerra de 1870 y la unificación alemana.LOS ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA En marzo de 1882. colocaron gran cantidad de cartuchos de dina­ mita en un canal de drenaje que pasaba por debajo del camino por el que pasaría la comitiva. antes de emprender una larga travesía a pie a través de Alemania buscando refugio temporal en las casas de simpatizantes. Francfort. sede de una floreciente industria química y textil. dando las instrucciones necesarias desde el hospital. donde nuevamente fue arrestado. marchó a Berlín. sino que también hubiera sido el autor material del mismo. Después de quedar en libertad a falta de pruebas por este delito. y es de suponer que una serie de atentados y explosiones ocurridos en la zona en el ve­ rano de ese año fueran el resultado de las actividades de este grupo. pero una grave lesión de tobillo a comienzos de septiem­ bre y el empeoramiento de su tuberculosis le forzaron a permanecer hospitalizado hasta pasada la fecha prevista para el atentado. Reinsdorf. Reinsdorf no sólo organizó minucio­ samente el atentado. pero no lograron la detonación de los explosi­ vos pues la humedad. Tuvo pues que delegar la realización del atentado en dos de sus colaborado­ res. aparentemente en estado de desesperación por la incesante persecución de la que era objeto y por una grave infección de tuberculosis. Mannheim y Hanau. a orillas del Rin. la totalidad de los prínci­ pes regentes de los reinos de Alemania y un gran número de notables asistieran a la inauguración.

la policía reac­ cionaría con extremada precaución ante rumores sobre posibles aten­ tados. pues no se hallaban presentes en el acto. y ello originó una tremenda sensación de inseguridad y de temor en la bur­ guesía y la nobleza alemanas. pero causando sólo destrozos materiales. Reinsdorf ingresó nuevamente por dos meses en un hospital debido a su infección de tuberculosis. Incluso la incitación a realizar atentados 44 . en espera de su procesamiento por el intento de atentado del Niederwalddenkmal. pues no dejaba de ser curioso que en el momento de la explosión no se en­ contrara nadie dentro del edificio. El káiser y su séquito ni siquiera hubieran resultado dañados. previéndose ahora en muchos casos la pena capital. Las investigaciones apuntaban a Reinsdorf como autor del atentado. los anarquistas recogieron la dinamita y se desplaza­ ron a la ciudad cercana de Rüdesheim en la que estaba teniendo lu­ gar un concierto festivo en conmemoración del acto. Después de este in­ tento fallido. sino que habían continuado su ruta a Wiesbaden. En todo caso. colocaron los explosivos en la pared exterior del salón de fiestas. A finales de año.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e inservible la mecha de baja calidad que habían adquirido. y meros actos criminales sin significado político alguno fueron repetidamente asociados con los anarquistas. unas semanas antes de la votación de la Sozialistengesetz. tuvo lugar una explosión de bomba en la prefectu­ ra de policía de Fráncfort originando considerables daños en el edifi­ cio. si bien también corrieron rumores según los cuales la explo­ sión había sido causada por la misma policía. a pesar de la orden expresa de Reinsdorf de no ahorrar costes. En abril de 1884. se votara en junio de 1884 una ley que agravaba las penas por posesión y utilización ilegal de explosivos. logrando en este caso su detonación. A los dos días de abandonar el hospital fue arrestado por la policía y llevado a Fránc­ fort. Allí permaneció en prisión mientras que era desarti­ culada la célula anarquista de Elberfeld. pendiente de votación. El espanto que produjeron llevó a que. finalmente fueron dados a conocer los hechos del N iedenoalddenkmal. además de prorrogarse la vigencia de la ley an­ tisocialista. el año 1883 resultó ser para el anarquismo alemán el de mayor actividad terrorista. Unos días después de que Reinsdorf abandonara el hospital a me­ diados de octubre. para de esta forma ase­ gurar la prórroga de la Sozialistengesetz. En este clima de tensión.

IV. pues se había destacado repetidamente por su eficacia en combatir al anar­ quismo. tal y como mantendría Most en su biografía de Reinsdorf18. que se celebró a finales de 1884 en Leipzig y causó un inmenso interés público. El presunto autor de este atentado. A partir de entonces. Rumpf. y en Erfeld el propietario de una fábrica. sin em­ bargo. la propaganda por el hecho desaparecería en Alemania. o el mero hecho de no informar a las autoridades sobre todo conocimien­ to acerca de atentados por medio de explosivos. él y uno de sus compañeros fueron condenados a la pena capital y ejecutados a co­ mienzos de febrero de 1885. ha sido considerado por tanto como acto de venganza por su ejecución. El golpe que con estas condenas sufrió el movimiento anarquista alemán fue demoledor. en la localidad de Wattenscheid fueron asesinados dos policías. envalentados por este magnicidio. en todo caso. y ejecutado en noviembre de 1885. fue arresta­ do a los pocos días por casualidad en un control policial y sería conde­ nado a la pena capital. que estaba estrechamente entrelazado con el alemán. en enero de ese año. El asesinato con arma blanca del jefe de la policía política de la prefectura de Fráncfort. como en Alemania. 45 . Julius Lieske. aún tuvieron lugar algunos atentados menores. comenzaran a hacerse notar con actos de violencia que. no fue un objetivo casual. acarrearían graves consecuencias para todo el 18 Most (1998: 82 y ss. EL ANARQUISMO EN AUSTRIA El anarquismo austríaco. Cari Ludwig Rumpf. El atentado contra el zar Ale­ jandro II en marzo de 1881 tuvo como consecuencia que en el Im­ perio austro-húngaro grupos radicales. corrió una suerte similar. En el proceso contra Reinsdorf y su grupo.). sobre la base de pruebas circunstanciales. la aprobación pública de dichos actos. como una ex­ plosión en la casa del alcaldé de la pequeña población de Walsenhausen. Entre diciembre de 1884 y marzo del año si­ guiente.LOS ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA por medio de explosivos. podían acarrear de ahora en adelante cinco años de prisión.

sino que también los mantuvo en Francia. Así. Cientos de personas fueron encarceladas. y pocas semanas más tarde tuvo lugar un asalto a una oficina de cambios. pues las autoridades austríacas emprenderían una persecu­ ción y represión a gran escala de todo el movimiento. La serie de homicidios perpetrados por socialistas radicales aus­ tríacos comenzó en julio de 1882 con el asesinato y el desvalijo de los haberes de un empresario fabricante de calzados de Viena. en París. A finales de 1883 fue víctima de un atentado en Viena un oficial de policía que había observado una reunión de socialistas radicales. 46 . en cuyo transcurso no sólo fue ase­ sinado con un golpe de hacha el propietario de la agencia. en este último caso con la finalidad de hacerse con valores para financiar posteriores actividades. expulsadas de Viena. no sólo fueron arrestados. si bien final­ mente desistió de realizar el viaje19. los anarquistas austría­ cos también procedían en buena medida del movimiento socialista revolucionario. muchas de ellas abandonarían 19 Véase Peukert Erinnerungen eines Proletariers aus der revolutionaren Arbeiterbewegung. 32 y ss. Peukert se relacionó con anarquistas alemanes como Otto Rinke. En el año 1879 estuvo a punto de visitar España para conocer de cerca las tácticas revolucionarias en ese país. Al igual que en el país vecino. sino tam­ bién sus dos hijos menores de edad casualmente presentes en el acto. Uno de los anarquistas austríacos de mayor relevancia fue Josef Peukert. juzgados y condenados a la pena máxima la mayoría de los autores de estos atentados. además. 2002. la represión gubernamental implicó también la prohibición de la organización y la prensa del so­ cialismo radical.El n a c i m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e movimiento. Si bien el socialismo radical como organización no estaría involu­ crado en estos homicidios. anarquistas austríacos asesinarían a un farmacéu­ tico y a un guardia militar en Estrasburgo. las consecuencias afectarían a toda la orga­ nización. el editor del periódico socialista radical de Viena Die Zukunft. Peukert no sólo mantuvo estrechos contactos con anarquistas alemanes y con grupos en Suiza. y también con franceses como Emile Gauthier y Elisée Reclus. Al poco tiempo fue asesinado en Viena otro agente de policía. así como a un banquero en Stuttgart. En octu­ bre del año siguiente. De esta forma. y unas qui­ nientas. pp.

.LOS ATENTADOS DE 1 8 7 8 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA Austria e incluso Europa. Die Berliner Politische Polizei im Kampf gegen die deutsche Arbeiterbewegungj 1962. Das Leben einesRebellen. Y. V. además.l27. comenzaron a actuar contra de la presencia en su territorio de anarquistas alemanes y austríacos.los gru­ pos de acción y las masas obreras. los anarquistas no sólo perdieron la mejor base de opera20 Ibid. Asesinatos como el del propietario de la oficina de cambios y sus hijos enfurecieron. en cuyo interés y beneficio preten­ dían obrar aquéllos. Los restos del movimiento revolucionario quedaron a partir de entonces bajo un es­ tricto control policial y los anarquistas en Austria no volverían a levan­ tar cabeza. el destacado anarquista austríaco Josef Peukert lamentaría la violencia cometida contra personas sin significación política. pp. 47 . comenzó a presen­ ciarse una actitud negativa que hacía cada vez más difícil la compren­ sión de la gran importancia de un movimiento de masas»21.132 ss. 22 Véase Fricke. en vez de una actividad constructiva. pues sólo tuvieron como resultado excitar a la opinión pública en contra del anarquismo equiparándolo con vulgares grupos de criminales20. Como constataría años más tarde el militante anarquista Rudolf Rocker: «Se perdió el contacto de convivencia con las masas. 1924. como agravante. la circunstancia de que las bases del movimiento anarquista se encontra­ ran en el extranjero. emigrando en buena medida a los Estados Unidos. a la opinión pública. 171 y ss. que exigiría du­ ras medidas contra los autores de actos tan salvajes. También las autoridades suizas. pp. El Gobierno de Berna se compremetió a desarticular los centros anarquistas en su país. 21 Rocker. lográndolo con tal eficacia que incluso las autoridades alemanas se mostraron satisfechas con las medidas tomadas al respecto22. Bismarcks Prátonaner. llevaron a un creciente alejamiento entre.p . a raíz de la gran actividad anar­ quista en 1883 y 1884.]ohann Most. De esta forma. EL DECLIVE DEL ANARQUISMO GERMÁNICO La clandestinidad en que vivían los anarquistas y. En retrospectiva.

En di­ ciembre de 1881 había aparecido su primer y por el momento único número. en mayo de 1884.). El conflicto se acrecentaría con la aparición en la escena londinen­ se. que desem­ bocarían a mediados de los años ochenta en una ruptura entre el gru­ po encabezado por Most y otro. La incapacidad de crear un clima revolucionario en Alemania y Austria. no sólo en la elección del nombre. 48 . tras haber sido puesto en libertad en Alemania. Most. Peukert se opondría ahora de manera creciente a la pretensión de Most de encamar el liderazgo del movimiento anarquista alemán. se opondrían especialmente a la actitud autoritaria de Most. quien con su perió­ dico F reiheit . contribuyeron a crear serios conflictos internos en el anarquismo alemán. si bien se retomó su publicación en octubre de 1883 al regre­ so de Rinke. En el pa­ sado. Nettlau (1931:328 y ss. y la destrucción por las fuerzas del orden de buena parte de las estructuras del movimiento. Una primera expresión visible del conflicto fue la aparación del periódico Der R ebell. y es significativo que Peukert se quejara de que Most hubiera declinado repetidamente la publicación en Freiheit de artículos suyos. Rinke había colaborado estrechamente con Kropotkin en la edi­ ción de Le R évolté. sino también im­ portantes rutas de contrabando de material de propaganda. de Victor Dave. El periódico D er R eb ell era. una publicación con la que los editores querían contrarrestar la influencia que ejercía Most desde Nueva York. con el del príncipe ruso. obligados a abandonar Suiza o imposibilitados de permanecer en Ale­ mania y Austria después de haber cumplido sus condenas penitencia­ rias. por lo que no es extraño que el periódico que editó tuviera grandes similitudes. pues. al que se unirían Peu­ kert y otros. había sido durante muchos años el líder programático indiscutido comenzó ahora a tener roces con antiguos compañeros y colaboradores que. claramente. se instalaron en Londres. incluso en Suiza. tras haber cumplido condena 25 Véase Rocker (1924: 227 y ss. Rinke. formado por antiguos anarquistas del Jura entorno a Josef Peukert y Otto Rinke. la revista emblemática del anarquismo alemán.). editado en Londres por Werner y Rinke. Con esto.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e clones de la que habían disfrutado hasta entonces. dos periódicos de signo anarquista comenzarían a hacerse competencia23.

que rápidamente adquirió un considerable atractivo para la militancia anarquista. Peukert abandonó Lon­ dres y tras estancias en París. logrando debilitar la credibilidad de Peukert hasta tal punto que éste perdió todo respaldo dentro del movimiento. Dave. si bien bajo circunstancias extrañas que hacían suponer una cooperación fuera de la legalidad entre las autori­ dades belgas y alemanas. Finalmente. pero al seguir siendo per­ sona buscada por la policía londinense a raíz de su trabajo para Freiheit. Al crearse este grupo en 1886. aunque seguiría dedicado a la propagación de los idea­ 24 Véase Cadson (1972: 333). La crisis se hizo pública en mayo de 1885. y. y formarían en consecuencia un grupo independiente. en consonancia con Most. las continuas difamaciones mutuas debidas al conflicto obra­ ron en contra de los intereses del movimiento y llegaron a consumir buena parte de las energías. Con el aumento de la crispación del conflicto. en febrero de 1887 conseguirían su arresto. Bilbao y Burdeos. El grupo de Most y Dave culpó a Peukert y a los suyos de haber facilitado la entrega de Neve. Al ser uno de los pocos anarquistas en libertad considerados como alta­ mente peligrosos. las autoridades alemanas concentraron gran canti­ dad de esfuerzos en lograr su detención. y en oposición al grupo en tomo a Der Rebell\ intentó hacerse a su vez con el liderazgo del movi­ miento24. No obstante. por su parte. se trasladó en 1890 a Nueva York. Peukert y sus seguidores fueron expulsados de la sección a la que pertenecían dentro del K om m unistische A rbeiterbildungsverein. Neve había llegado a Lon­ dres a finales de 1884 procedente de Suiza. 49 . Neve fue sentenciado a quince años de cár­ cel y moriría en prisión a finales de 1896. trasladó su residencia a Bélgica para coordinar desde allí el paso clandestino a Alemania de la propaganda anarquista y para pre­ parar atentados con explosivos. ten­ dría pronto conocimiento de que Neve se encontraba en Bélgica. Der R ebell fue relevado por un nuevo ór­ gano propagandístico denominado Die A utonomie. al distanciarse F reiheit explícitamente de D er R ebell. una de las figuras centrales del anarquismo de primera hora. La detención de Johannes Neve condujo finalmente a una grave crisis del anarquismo alemán de Londres. La policía alemana.LOS ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA por su participación en la red de células anarquistas desmanteladas a finales de 1880.

la eliminación de las personas clave comprometidas con la propaganda por el hecho. Esta «guerra entre hermanos» completaría todo aquello que la ley antiso­ cialista. que ocupó por un tiempo la dirección del grupo Autonom ie. el movimiento anarquista sufriría cambios trascendentales en su organización e ideología. si bien continuarían los debates en torno a la realización de atentados. Con el cese de las medidas excepcionales en contra del socialismo en 1890. 50 . mientras que Berlín. las ac­ tividades se reducirían ahora a la agitación y la propaganda por medio de mítines o boletines. perdió el contacto con el movimiento en Alemania. Pero. industrial y cultural alemana se convirtiría en el nuevo centro del anar­ quismo alemán. a partir de ahora las sedes anarquistas en el exterior perderían importancia para el movimiento dentro de Alemania. la gran metrópoli política. abandonó Londres después de entrar en conflicto con las au­ toridades.. muchos de los anarquistas no serían capazes de seguir adelante bajo las opresoras circunstancias de ilegali­ dad. en consecuencia. Según Carlson. Por último Dave perdió toda autoridad al darse a conocer una serie de irregularidades en su actividad y. fue expulsado del K om m u nistisch e A rbeiterbildun gsverein y abandonó Londres. que a raíz de su carisma y sus firmes convicciones habían ejercido de aglutinante dentro del grupo debilitó el movimiento de forma irrecuperable. Sería la hora de anar25 íbid. al desaparecer en cierta medida la sen­ sación de impotencia de las clases obreras. ante la panorámica desalentadora que presentaba el movimien­ to anarquista alemán. También Rinke. Sin ellos y no siendo posible reemplazarlos. incluso Most. Con la menor persecución de los anarquistas. sobre todo. 26 Véase Wagner (1981:401).E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e les anarquistas. la propaganda por el hecho perde­ ría buena parte de su atractivo. la represión policial y la eje­ cución de varios anarquistas habían iniciado. p. persecución policial y clandestinidad en que vivían26. De esta forma. perdió la convicción de lograr la revolución social25. la ley sobre el uso de la dinamita. y emigró a los Estados Unidos estableciéndose en San Luis. y si bien su periódico seguiría siendo publicado hasta 1910. Como destaca Joachim Wagner. Por una parte. a partir de entonces se perdería el consenso sobre la utilización de la violencia para la consecución de la revolución.236.

quienes en noviembre d el9 1 8 yp o ru n breve espacio de tiempo. 1969. La Primera Guerra Mundial presentó finalmente una ocasión úni­ ca para demostrar la capacidad revolucionaria del anarquismo. del movimiento socialista. Anarchism in Germany. Por otra parte. si bien marginada. Joachim. The early movement. 1972. con la creación de sindicatos y cooperativas locales. había desaparecido. Heidelberg. La confian­ za en la posibilidad de una revolución social a corto plazo. ni de provocar la revolución. que repudiaron la propaganda por el hecho y preconizaron la utilización de nuevos medios. The Scarecrow Press. ni de adaptarse a las nuevas circunstancias. De hecho. Para entonces. Duncker & Humboldt. Cobró en cambio mayor peso el anarcosindicalis­ mo. Berlín. una evolución que chocaba con los principios del anarquismo revolucionario y terro­ rista que preconizaba la destrucción inmediata del Estado. Organisierter Anarchismus im Deutschen Kaíserreich von 1871. Carlson. Reinsdorf y muchos otros anarquistas de primera hora. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA El anarquismo alemán ha sido considerado durante mucho tiempo como par­ te. El anarquismo no tendría atractivo suficiente para poder competir con los programas revolucionarios y radicales de los nuevos grupos marca­ damente marxistas que se escindieron del partido socialista. Poliíischer Terrorismus und Strafrecht im Deutschen Kaiserreich von 1871. Metuchen. tal y como había sido propagada por Most. las estructuras de la organización. tanto legislativa como policial hacia el fenómeno terro­ 51 . el movimiento anarquista no sería capaz. En todo caso y como resalta Ulrich Linse. sin embargo. el mímimo arraigo de las ideas anarquistas en Alemania es sin duda la razón que explica el redu­ cido interés historíográfico por la materia. así como el perfil so­ cial de sus miembros han sido analizados por Ulrich Linse. La historia de la propaganda por el hecho ha sido investigada con minuciosidad por Andrew R. tomarían la ini­ ciativa de la revolución. ha centrado su interés en la reacción. 1981. como la huelga general. a partir de 1890 ya no se constatarían atentados de origen anar­ quista en Alemania. Wagner.LOS ATENTADOS DE 1878 Y LOS ORÍGENES DEL ANARQUISMO EN ALEMANIA quistas como Gustav Landauer y Erich Mühsam. Decker. tales como el Spartakusbund y los Socialistas Independientes.

Josef. Por una parte. Como literatu­ ra coetánea de carácter biográfico y autobiográfico destacan: Rocker. Anarchisten und Sozialrevolutionare: Die historische Entwicklung des Anarchismus in den Jabren 1880-1886. Berlín. Es interesante constatar que la investigación sobre el anar­ quismo estuvo dominada en Alemania por la coyuntura política en el país. Desde entonces el anarquismo alemán no ha vuelto a acaparar especial atención dentro de la historiografía. Berlín. 52 . Max. Peukert. existió un gran interés por la temática a consecuencia de los movimientos sociales de 1968. Rudolf. Johann Most. 1931. Berlín. Erinnerungen eines Proletariers aus der revolutionaren Arbezterbeivegung. Nettlau. efecto que se repitió en la segunda mitad de los años setenta a raíz de la aparición en la República Federal del fenómeno del terrorista de izquierdas. 1927.El n a c l m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e rista de la época. 1913. Das Leben eines Rebellen.

aunque sólo una mi­ noría de sus protagonistas fueran verdaderamente tales. La Comuna de París de 1871 se convirtió en un gran mito para los anarquistas. EL ANARQUISMO FRANCÉS A FINES DEL SIGLO XIX Durante la década que siguió a la terrible represión de la Comuna. El francés Pierre-Joseph Proudhon fue el primer pensa­ dor que se definió como anarquista y su influencia en el desarrollo ul­ terior del movimiento fue muy grande. I. Pero lo que aquí nos interesa son los atentados que tuvieron lugar en París a comienzos de los años noventa.3. en mayo de 1881 nacía el partido anar­ * Profesora titular de Historia Contemporánea de la UNED. treinta años más tarde. Por tanto. 53 . los anarquistas si­ guieron su propia vía. la principal corriente libertaria en las primeras décadas del siglo XX. En él aprobaron el recurso a la propaganda por el hecho para suprimir la propiedad —in­ cluso colectiva—. Pero apenas pudo renacer el movimiento obrero. que contribuyeron decisiva­ mente a que en toda Europa la imagen de los anarquistas quedara aso­ ciada a la dinamita. que los anarquistas abandonaron para celebrar su propio congreso socialistarevolucionario independiente los días 25 a 29. La escisión se produjo en el Congreso obrero de la región del Centro que se celebró en mayo del 1881 en París. Y. EL TERRORISMO ANARQUISTA EN FRANCIA LUCÍA RIVAS LARA* Francia ha desempeñado un papel de primer orden en la historia del anarquismo. Francia fue el lugar de nacimiento del anarcosindicalismo. los anarquistas no tuvieron ocasión de actuar abiertamente en Francia.

Des origines a 1914. de formación cultural. en sus relaciones con todo trabajador. El grupo debe discutir todas las cuestio­ nes que puedan interesar a sus miembros. Le mouvement anarchiste en Trance. la del Mediodía y la Alianza de los grupos socialistas revolucio­ narios de París2. pues el congreso de Londres de julio de 1881. Pero el principio de solidaridad invocado en ellas entraba en 1 Maitron. adoptó un programa que precisaba con toda claridad la ética que cada afiliado debía observar: «La conducta de cada uno de sus miembros debe estar basada. y únicamente subsistieron durante algún tiempo la Federación Revolucionaria de la Región del Este. Todos los ensayos de agrupaciones regionales que se in­ tentaron en las dos décadas fracasaron. 2 Maitron (1975: 118-119). lo mismo ocurrió en Francia a nivel nacional y regional.111-112. 54 . A este efecto. De ahí lo sorpren­ dentes que fueron para la mayoría. carentes de vínculos entre ellos. p p . Y en aras del principio de autonomía. No tenía oficinas ni cotización fija. El grupo anarquista era un ente muy particular. sus actuaciones o proyectos. toda resolución debe ser to­ mada por unanimidad». I. pero no de acción. toda acción personal debe ser conforme a las resoluciones del grupo. Por entonces la antigua AIT estaba en trance de desaparecer.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e quista autónomo francés. incluso para los miembros de sus propios grupos. 1975. distintos de los defendidos por las otras corrientes socialistas1. era un lugar de reunión. Los miembros del grupo se declararán solidarios de todos sus camaradas. reconstituido el 29 de febrero de 1892. la sala del grupo era un lugar de paso donde cada. sobre los principios de honestidad y de justicia. el grupo de Saint-Etienne. a raíz del fenómeno Ravachol. con sus propios programa y método de ac­ ción. que también se pro­ nunció a favor de la propaganda por el hecho. sin ningún pareci­ do con las secciones o grupos de otros partidos. pues no hubo más organización que los grupos locales. Estas resoluciones demuestran el malestar que los actos de Ravachol habían provocado en algunos miembros del grupo. Precisa­ mente por ello. miembro era independiente y no estaba obligado a informar a nadie sobre sus movimientos. fue el último congreso internacional en muchos años. las actuaciones de Ravachol o de Vaillant.

Este tipo de or­ ganización tenía ciertas ventajas. núm. Incluso la mayor parte del tiempo no hay apenas nuevos elementos. En 1883. «un incendiario». «un partidario de la dinamita». por lo que todo quedó en letra muerta3. «Los Terribles» en La C iotat. Numéricamente tenían escasos efectivos. asambleas y otras actividades de los grupos. «Los insurrectos». cuando el «partido anarquista» pasaba por la fase idílica en la que cada uno se veía protagonista de la Gran Revolución que reconci­ liaría a la humanidad. pues si la policía se introducía fácil­ mente en esos colectivos. 5 Ibid. definió a los grupos anarquistas como: «simples citas donde los ami­ gos se reúnen cada semana para hablar entre ellos de las cosas que les interesan.. Pero también tenía graves inconvenientes para la coordinación de la acción y sü eficacia4. Desde 1882 los miem­ bros manifestaron un espíritu salvaje y firmaban: «un amigo de Robespierre».. 55 . existían el «Círculo de la Flor y de la concordia» en Vauclus. «La Pantera». un periódico anarquista publicó una relación de 38 grupos.. Luego comprendieron que un nombre no es suficiente para llegar a la revolu­ ción. pp. Los nombres de los grupos eran reveladores. A mediados de 1881. 25. «Los Miserables» en París.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia contradicción con la autonomía individual. En un primer mo­ mento. Serie Ba «Rapports des renseignements généraux». están depositados numerosos informes de confi­ dentes de la policía que relatan el discurrir de las reuniones culturales. y en concreto en el cartón Ba/1498 «Rapports et informations concernants les “menées” anarchistes». excepto un pequeño grupo de 4 o 5 fieles». En 1884 los grupos adoptaron nombres de guerra. como «Los indignados» en Vienne. 4 Maitron (1975:123). Maitron (1975: 121-122). concen­ 3 La Révolte. Pero enseguida llegó la desilusión y comprendieron que la lucha sería dura. en el proceso de los anarquistas de Lyon.5. 12/18 de marzo de 1892. o el «Círculo de la Aurora» en Marsella. 123-124. Entonces el «Círculo de los Amigos reunidos» cambió el nombre por el menos pacífico «La Plebe anarquista revolucionaria». Emile Gautíer. En el Archivo de la Prefectura de Policía de París (appp) . «un cortador de cabezas». le resultaba difícil vigilar a unos miembros que no estaban obligados a decir lo que pensaban ni lo que hacían.

En el con­ junto de Francia. si eran obra individual o planeados por algún grupo. La Révolte núm.000 franceses que sentían vaga simpatía por el movimiento6. en el Este y el Sur. aunque aumentó el interés de la policía por conocer sus efectivos. a veces pistolas.000 militantes activos. cuando comenzó la etapa de los atentados. pues a partir de 1892. En octubre de ese mismo año. y unos 10. puña­ les. núm. Respecto a París.1 9 de junio de 1881. habría 14 grupos según la policía y una decena según La K évolte.600 miembros asiduos. Las armas que utilizaban en sus atentados fueron cuchillos. pero sobre todo —y ésta fue la novedad del mo­ mento— la dinamita7. Maitron (1975: 124-130). 6 La Révolution Sociale. pero parece que los atentados eran cometidos por individuos aislados o ayudados por gru­ pos muy reducidos. en ju­ nio de 1883 otro informe contabilizaba 13 grupos. que normalmente desconocían su desti­ no. Sólo mante­ nían contactos con quienes les proporcionaban el material necesario para preparar los atentados. independientes y de corta existencia. la policía que se trataba de complots. un informe policial los evaluaba en 42. 2/9 de marzo de 1888. los atentados anarquistas fueron pocos y de escasa importancia. 56 . Durante los años ochenta. 7 Maitron (1975:154-162). Los anarquistas sostenían que eran actos indi­ viduales. donde había 12. Ba73 y75. De la década siguiente carecemos de datos suficientes para hacer unas estadísticas siquiera aproximadas. es muy difícil precisar cómo y por quiénes se fraguaban los atentados. muchos grupos pasaron a la clan­ destinidad y otros se dispersaron. En esta primera etapa del terrorismo francés.000 simpatizan­ tes. con un total de unos 1. Informes policiales en appp. 2 7 .500 simpatizantes que al menos adquirían prensa anarquis­ ta. otro informe los evaluaba en 19. y quizá unos 100. con unos 500 miembros. 16 de ellos en París y sus alrededores. 24. 4. Maitron estima que habría unos 50 grupos. y en 1888. de los que una quincena eran de París y sus alrededores. de los que 100 serían activos. un informe policial de 1882 estimaba que los gru­ pos tenían unos 2.E l n acl m ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e trados sobre todo en París y alrededores. en febrero de 1887. con unos 200 miembros. pese a que se predicó sin descanso la propa­ ganda por el hecho. A comienzos de los años noventa. o incluso si fueron anarquistas sus autores.

E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia

Un atentado característico fue el cometido por el periodista Philippe Cyvoct, quien el 21 de octubre de 1882 lanzó una bomba en el Res­ taurante-Teatro L’Assommoir de Lyon. Tras el atentado huyó a Bruse­ las, donde poco después fue detenido y entregado a la policía francesa; condenado a muerte por el tribunal que le juzgó, posteriormente le fue conmutada la pena por dieciocho años de trabajos forzados8. Pero la propaganda por el hecho llegó a su cénit en Francia en la dé­ cada siguiente. Fue entonces cuando se produjeron los atentados más graves, realizados por figuras que la prensa anarquista se encargó de ha­ cer célebres al resaltar su espíritu valiente y su sacrificio en aras de las me­ joras sociales. Fueron unos años en que la oleada terrorista, iniciada por los atentados de Ravachol, atemorizó a la burguesía francesa por obra de Auguste Vaillant, Emile Henry y el italiano Geronimo Santo Caserío. En el origen de la mayor oleada de atentados en la historia del anarquismo francés estuvo un incidente, el ñamado affaire Clichy de 1891. A la vuelta de la manifestación del 1 de Mayo que los trabajado­ res habían realizado en Levallois, a las afueras de París, anarquistas ar­ mados y policías se enfrentaron, intercambiando algunos disparos. Un anarquista, Leveillé, fue herido, y tanto él como sus compañeros Decamps y Bardare fueron conducidos a la comisaría de Clichy, donde recibieron una paliza. A finales de agosto se celebró el juicio en la Sala de lo Criminal del Sena, con el magistrado Benoit de presidente y Bulot como fiscal. Leveillé fue absuelto, pero Decamps y Dar daré conde­ nados a cinco y tres años respectivamente. El asunto apenas tuvo im­ portancia, pero fue el punto de partida del período de atentados anarquistas que asolaron Francia esos años, pues la prensa anarquista dio gran publicidad al caso, y la paliza que recibieron los tres anarquis­ tas y las penas excesivas impuestas en el juicio fueron sentidas por sus correligionarios como un desafío que creó en ellos el deseo de vengan­ za. Uno de esos anarquistas, Ravachol, sería el encargado de ejecutar­ la, convirtiéndose en «el justiciero de los compañeros maltratados»9.
s Ibid., pp. 166-170. 9 Uno de los propagandistas libertarios más importantes y respetados de Francia, Sebastián Faure, contó el desarrollo del juicio en el folleto: «La anarquía en la sala de lo criminal». Extractos del mismo se pueden consultar en Maitron, Ravachol y los anar­ quistas, 2003, pp. 41-50.

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E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e

II.

SEMBLANZAS

m. Ravachol
El primero de los terroristas de aquellos años que se hizo tristemente célebre fue Ravachol, cuyo verdadero nombre era Francois Koeningstein. Fue una figura controvertida, ya que muchos anarquistas se ne­ garon a concederle un lugar entre ellos hasta su ejecución, y algunos estudiosos le consideran un simple delincuente que tomó la causa anarquista como justificación de sus actos. Nació en Saint-Chamond el 14 de octubre de 1859, de padre holandés y madre francesa10. Su padre era metalúrgico y su madre obrera torcedora de seda, aunque también asistía a gentes acomodadas. Cuando tenía siete años su pa­ dre los abandonó, dejando a su madre con cuatro hijos, de los que el más pequeño sólo tenía tres meses. Ravachol hubo de contribuir al mantenimiento de la familia desde los ocho años, trabajando primero como pastor en La Rivoire y pasando por diversos oficios como mine­ ro, cordelero, tintorero y otros. A los 18 años abandonó la religión y comenzó a frecuentar reuniones públicas en círculos de estudios so­ ciales, haciéndose primero colectivista y luego anarquista. Cuando su patrón lo supo, los despidió a él y a su hermano. Mientras tanto, su her­ mana pequeña había muerto y la mayor acababa de tener un hijo natu­ ral. La miseria reinaba en su casa y él comenzó a robar, probando des­ pués el contrabando de alcohol y la fabricación de moneda falsa. En ese tiempo entabló una relación amorosa con una mujer casada, a la que su madre no aceptó, lo que provocó el alejamiento materno-filial. Como la falsificación de monedas tampoco le daba para vivir, empezó a realizar robos cada vez mayores, llegando incluso al asesinato para apoderarse de lo ajeno. Siendo ya miembro de un grupo anarquista y buscado por asesi­ nato y robo, en julio de 1891 se refugió, bajo nombre falso, en casa de su compañero Chaumartin en Saint-Denis, cuya mujer era amiga de la
Sus memorias, que redactó a los vigilantes de la cárcel, se pueden consultar en el Rapports des renseignements généraux, Serie Ba 1132. También en Maitron (2003:53-95).
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APPP,

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del anarquista Decamps. Ravachol y otros anarquistas u decidieron entonces vengar a los condenados por el asunto del 1 de mayo. Su pri­ mer objetivo fue la comisaría de Clichy, que intentaron hacer estallar el 7 de marzo de 1892. Pero las dificultades les disuadieron y acorda­ ron atacar al consejero Benoit, que había presidido la audiencia en el juicio contra Decamps y Dar daré. El día 11, el grupo acudió a su do­ micilio, en el bulevar Saint-Germain, con una olla de hierro cargada de dinamita y restos de chatarra para que actuaran como metralla. Ra­ vachol la depositó en el entresuelo del primer piso para que destruye­ ra todo el edificio, encendió la mecha y salió rápidamente. La explo­ sión causó graves destrozos, evaluados en 40.000 francos de la época, pero sólo hubo un herido. El presidente Benoit, que ocupaba el cuar­ to piso, resultó ileso. Ese mismo día 11 otra bomba explotó en el cuar­ tel Lobau12. Algunos días después decidieron atentar contra el fiscal Bulot, que había pedido la pena de muerte para los condenados de Clichy, con un ingenio fabricado por Ravachol y Simón. Pero el intento quedó desbaratado por la actuación de un auxiliar de policía que fre­ cuentaba la casa de Chaumartin. Gracias a él, éste y Simón fueron de­ tenidos el 17, pero Ravachol consiguió escapar y se fue a vivir a SaintMandé, a esperar mejor ocasión. El día 27, por la mañana temprano, marchó a la vivienda de Bulot en la calle Clichy, dejó la valija con los explosivos en el segundo descansillo y se marchó. Enseguida se pro­ dujo una terrible explosión que dejó totalmente devastado el inmue­ ble. Hubo siete heridos y unos 120.000 francos de pérdidas. A conti­ nuación cogió el autobús y se fue a comer al restaurante Véry, en el bulevar Magenta, donde estuvo hablando con el camarero Lhérot so­ bre las teorías anarquistas y antimilitaristas. También comentó la ex­ plosión que acababa de producirse, lo que intrigó mucho al camarero,
11 Simón Charles Achille —llamado Biscuit y Ravachol II— , Jas-Béala y su amante Mariette Soubére. 12 A raíz de estos atentados se produjeron numerosas detenciones de anarquistas en Reims y Toulouse; en esta última incluso se requisaron periódicos y folletos de esa ideología. El periódico En Dehors de París hizo un llamamiento de solidaridad a favor de los hijos de anarquistas detenidos. En la lista de donantes figuraban nombres de jóvenes artistas y literatos. El Corsario, La Coruña, núm. 100, año III, 1 de mayo de 1894, p. 4.
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ya que nadie lo sabía aún en el barrio. La policía estaba sobre su pista, pues sospechaba que él era el autor de la explosión del bulevar SaintGermain, y había dado sus señas a la prensa. Cuando unos días des­ pués volvió al mismo restaurante, el camarero le observó con más de­ tenimiento y vio la cicatriz de la mano izquierda y otras señas que había dado la prensa sobre el autor del atentado. Rápidamente avisó a la policía, que procedió a detenerle no sin dificultad, siendo necesa­ rios diez hombres para reducirle. El 26 de abril compareció ante la Sala de lo Criminal del Sena, en el Palacio de Justicia13. El día anterior había estallado una bomba en el restaurante Véry, produciendo dos muertos14. Tras las delibera­ ciones, Simón y Ravachol fueron condenados a trabajos forzados a perpetuidad. Esta sentencia causó gran malestar en la burguesía, que a juicio de la prensa anarquista hubiera querido su condena a muerte15. En junio, Ravachol compareció de nuevo, esta vez en la audiencia del Loira —en Montbrisson— para responder del asesinato de cinco per­ sonas y la violación de una sepultura, crímenes cometidos con anterio­ ridad a las explosiones16. El negó rotundamente casi todas las acusa­
13 Todos los asientos estaban ocupados por numerosos policías vigilantes, y sólo se permitió la entrada a una docena de oyentes. 14 Se consideró autor del atentado para vengar a Ravachol a Theodule Meunier, que fue detenido en 1894 y procesado por ello el 26 de julio. Pese a los atenuantes — contradicciones de varios testigos— que el tribunal consideró, se le condenó a cade­ na perpetua. Fue el último arrestado anarquista juzgado con arreglo a la antigua legis­ lación. De él opinaba el periódico L'Eclair que «es un excelente oficial ebanista que tie­ ne fama de ser muy probo, que se hizo anarquista por odio alas desigualdades sociales; y que en otro tiempo combinó, según se dice, un espantoso atentado, del mismo modo que hizo ayer su defensa, con sangre fría». El Despertar, Nueva York, núm. 91, 20 de agosto de 1894, p. 3. 15 Esto comentaba El Despertar, Nueva York, núm. 35, año n, 1 de junio de 1892. Pero añadía que la sentencia era justa, pues según la ley penal francesa no se podía condenar a muerte por tentativa de asesinato si no iba seguida del hecho. Simón fue el forzado núm. 26507, y murió en las Islas de la Salud el 23 de octubre de 1894, en una rebelión de detenidos anarquistas. La revuelta fue contada por La Sociale, núm. 44, 8/15 de marzo de 1896. 16 El 30 de marzo de 1886 asesinó al rentista de ochenta y seis años M. Rivollier y su criada, cerca de Saint-Chamond, para robarles, aunque asustado por sus gritos huyó sin llevarse nada. También violó la tumba de la baronesa de Rochetaillée, la noche del 14 al 15 de mayo de 1891, para robar las joyas. Con el mismo objetivo el 18 de junio de 60

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ciones, reconociendo sólo la violación de la sepultura de una condesa, en busca de joyas, y la muerte de un ermitaño, para robarle. En su de­ fensa alegó que robó, y accidentalmente mató, para obtener los recur­ sos que el trabajo no le proporcionaba. No actuaba con un fin pura­ mente egoísta sino por la causa: «si he robado, ha sido en primer lugar para satisfacer mis necesidades personales, luego para ayudar a la cau­ sa anarquista, pues nosotros trabajamos para la felicidad del pueblo» 17. Por lo tanto rechazó toda responsabilidad, culpando de sus actos a la sociedad con un alegado que terminaba: «¡Juzgadme, señores jura­ dos! Pero, si me habéis comprendido, juzgándome, juzgáis a todos los desgraciados que la miseria, junto con la natural dignidad, ha hecho criminales. ¡Los que la riqueza, el bienestar, les habría hecho gentes honradas. Que una sociedad inteligente les habría hecho personas como todas las demás! » 18. Fue condenado a muerte y recibió la sentencia al grito de ¡Viva la anarquía! El 11 de julio de 1892, ya en el patíbulo de la cárcel de Saint-Etienne, el capellán le pidió que se confesara, lo que él rechazó diciendo que hasta exhalar el último suspiro mantendría las opiniones por las que moría. Fue ejecutado mientras entonaba una canción anti­ clerical. Tenía treinta y tres años19. Persona muy cuestionada incluso
1891 asesinó al ennitaño de Chambles, Jacques Bruel, un anciano de noventa años que vivía solo y tenía mucho dinero; se llevó varios miles de francos. Descubierto el asesi­ nato fue arrestado, pero consiguió escapar. Y el 27 de julio asesinó a las señoras Marcon de Saint-Eüenne, apoderándose de 48 monedas de 5 centavos. Además de otras muchas fechorías y delitos. 17 Declaraciones hechas en la audiencia del 21 de junio de 1892, contenidas en la Gazette des Tribunaux. También en Maitron (1975: 218). Editaron crónicas sobre el juicio numerosos periódicos anarquistas, como La Cuestión Social, Valencia; El Corsa­ rio, La Coruña, núm. 1 1 1 ,1 7 de julio de 1892, pp. 3-4; El Despertar, Nueva York, núm. 39, año n, 1 de agosto de 1892, p. 3; El Productor, Barcelona, núm. 308, 21 de julio de 18 9 2 ,p . 1. 18 Entregó a su defensor, M. Legasse, el texto de una declaración que quería que leyera al final de la exposición de sus doctrinas, pero el Consejero Darrigand no le per­ mitió hacerlo. Decía: «Yo deseo que los jurados que me han condenado a muerte lan­ zando el desespero a los que me han conservado su afección, lleven en su conciencia el recuerdo de su sentencia con tanta firmeza y coraje como yo llevaré mi cabeza debajo de la cuchilla de la guillotina». El Productor, Barcelona, núm. 306, año VI, 7 de julio de 1892, pp. 1-2. 19 El Productor, núm. 307, año VI, 14 de julio de 1892, p. 1. 61

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en medios anarquistas hasta su comparecencia en juicio, su actitud animosa y desafiante en los procesos le dieron gran renombre entre ellos, convirtiéndose para algunos en una especie de «Cristo violento» cuyo «asesinato legal» debía abrir una era de represalias. Por esos días el órgano anarquista de la época Le P ére P einará 20 decía en sus pági­ nas: «La cabeza de Ravachol ha rodado a sus pies, ahora temen que pueda explotar como una bomba». Al día siguiente de su ejecución los anarquistas prometieron vengarle. Tras su muerte se vivió un año de calma, alterada sólo por un he­ cho trágico: la bomba que mató a cinco personas en la comisaría de la calle Bons-Enfants. Pero surgieron imitadores que ensayaban su ta­ lento aquí y allá, simples bromistas que contribuían a sembrar el páni­ co. Los espíritus estaban sobreexcitados. Las cartas anónimas se mul­ tiplicaban y bajo el menor pretexto se amenazaba con hacer saltar al propietario, al portero o al vecino. Jurados y jueces del primer proce­ so a Ravachol fueron acusados de haber tenido miedo, y el comisario Dresch que le había arrestado fue despedido de su pensión y tuvo difi­ cultades para realojarse por el miedo de los caseros a una posible ven­ ganza. La policía intensificaba las investigaciones y los arrestos, en un inútil intento de parar el movimiento puesto en marcha. Luego, a fina­ les de 1893 la propaganda por el hecho reapareció con nuevos bríos. El día 13 de noviembre, el zapatero Léon-Jules Leauthier, buen obre­ ro, honesto y sobrio pero fanatizado por las ideas anarquistas, apuñaló en París al «primer burgués» que se encontró, el ministro serbio Georgewith, lamentando no poder realizar un gesto que impresionase a la gente «como el sublime compañero Ravachol»21. Desde entonces y a lo largo de 1894 se produjeron numerosos actos terroristas de gran envergadura, que obligaron al gobierno a tomar medidas severas. Los protagonistas de los mayores atentados de esos años fueron Auguste Vaillant, Emile Henry y Sante Caserío.

20 Periódico fundado por Émile Pouget en 1889. 21 El 23 de febrero de 1894 compareció ante la Sala de lo Criminal del Sena, que tras largos debates lo condenó a trabajos forzados a perpetuidad. Su estancia en pri­ sión fue muy breve, pues en octubre murió en el curso de una revuelta de anarquistas en las Islas de la Salud, la misma en la que murió Simón, el amigo de Ravachol.
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n.2. Auguste Vaillant
Auguste Vaillant nadó en 1861 en Méziéres, en el departamento de las Ardenas22. Tuvo una infancia miserable, pues su padre, gendarme en Córcega, les abandonó siendo aún muy pequeño. Su madre se casó de nuevo con un hombre que no quiso responsabilizarse de él y le echó de su casa, por lo que su madre lo encomendó a una nodriza. A los doce años se fue solo a París, donde fue condenado por mendicidad y robo. A los quince trabajó como aprendiz en una pastelería, pero de espíritu inquieto pasó por diversos oficios. Atraído por la ideología socialista, primero entró en el grupo Los Independientes de Montmartre, del que fue secretario. Acusado de espía lo abandonó en 1888, y al año siguiente era delegado del grupo Les Révoltés, de VilleneuveSaint-Georges. Pero no aceptaba la mediocridad de su vida en Francia y sonaba con viajar y conocer los países nuevos, de modo que en 1890 se fue a Argentina, donde obtuvo una concesión en el territorio de Chaco y conoció a algunos anarquistas23. Su vida allí también era muy difícil y volvió a Francia en marzo de 1893, instalándose en Choisy-leRoi, donde trabajó como secretario de una biblioteca. Era muy traba­ jador y deseaba hacer felices a su compañera y su hija Sidonie24, pero no conseguía salir de la miseria. Mientras tanto la idea del atentado rondaba su mente. Desenga­ ñado de la vida quería morir, pero deseaba que su muerte fuera «el grito de toda una clase que reivindica sus derechos y que pronto aña­

22 Resumen de su biografía en Maitron (1975: 231-236). 23 Archives Nationales (a n ), Serie F7 Pólice Générale 12 5 0 8 , «Lettre du Vaillant du 6-X I-1890 á des amis en France». Allí conoció a Jean-Isídore Dalbiés, apodado Colló (Couyou), anarquista considerado peligroso por la policía. Dalbiés nació en Dlesur-Tet (Pirineos Orientales) en 1 8 5 7 . Militante desde su época del servicio militar, donde pasó un consejo de guerra por deserción, en 1 8 8 7 se fue a Buenos Aires para unir los diversos movimientos anarquistas, muy numerosos en esa época en Argentina como en casi toda América latina. El movimiento anarquista argentino era de los más vigorosos del momento, en primer lugar por la llegada a Buenos Aires en 1 8 8 5 de una de las figuras más grandes del anarquismo internacional, Enrico Malatesta, pero tam­ bién por la abundante inmigración italiana que reforzaba el movimiento. 24 La había tenido en matrimonio legal.
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pro­ metiendo gratificar con 100 francos al que lograse arrestarlo27. Pero a la mañana siguiente. Vaillant había contestado: «Eso no lo sabréis jam ás»28. 4. p. en Ga­ zette des Tribunaux. se perseguía al azar. se reanudó el debate. el 10 de enero. 15 de febrero de 1894. Mr Raynal. pues a la pregunta de la po­ licía sobre posibles cómplices. Consiguió dinero gracias a la mujer de Paul Reclus y otro anarquista. en la Gazette des Tribunaux.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e dirá los actos a la palabra»25. unos setenta. El Gobierno. compró lo necesario para preparar una bomba y con ello se fue a una habitación de un hotel de París. alarmado. Cuando los heridos. núm. herido por la explosión del arte­ facto y atendido en el Hotel-Dieu. 28 El Despertar. p. 11 de enero de 1894. año TV. Se realizó un registro minucioso en la casa de Elisée Reclus —al que buscó. Nueva York. cuando los diputa­ dos asistían a un debate parlamentario. como posible implicado—. Auguste Vaillant. junto con su sobrino Paul. así como su eficacia. se realizaba gran número de detenciones y se dieron órdenes a todas las oficinas de la administración pública para que se vigilase a cualquier emplea­ do que fuera sospechoso de anarquismo. Soldados vigilaban el exte­ 25 «Declaración de Vaillant a los establecidos». año IV. 27 El Despertar. 26 Información detallada sobre el atentado en la Cámara de los diputados. Hacia las cuatro de la tarde del 9 de diciembre de 1893. Ese día se tomaron numero­ sas precauciones para evitar sobresaltos. 64 . 3. se confesó autor del atentado y escribió al juez de instrucción el relato completo de los hechos. núm. 1 de enero de 1894. fueron ex­ puestas en la Cámara por el Ministro del Interior. Las medidas draconianas y las tácticas policia­ les que en la caza de anarquistas siguieron al atentado. temiendo hallarse ante una amplía conspira­ ción anarquista. El juicio —suspendido en dos ocasiones— se celebró rápidamen­ te y sólo duró una sesión. 11 de enero de 1894. un ujier y gran número de personas que asistían como espectadores a la sesión26. Este perió­ dico siguió con interés todo el proceso. una luz muy viva apareció de repente a la altura de las tribunas de la segunda galería y una fuerte detonación resonó. expulsó de Francia a quince anarquistas italianos. Inmediatamente se realizaron numerosas detenciones. fueron evacuados. mientras que un aluvión de proyectiles golpeaba más o menos gravemente a muchos diputados. Fue­ ron unos días en que se espiaba. Nueva York. 76. 73.

Nueva York. 4. que dependía del pre­ sidente de la República31. Quiérele mucho. El Despertar. 29 «Revista europea». y no te pesará de ello. 75. 31 El 18 de enero. p. 2. Sébastien Faure. pero Vaillant prefirió a un compañero antiguo amigo que le merecía total confianza. gritando «¡Viva la anarquía. escaso por no ha­ berle dado acceso a la sala. Vaillant tomó la palabra para justificar sus actos. cuando el tribunal leyó su fa­ llo. como hicisteis con otros que me precedieron»29. También en el número siguiente se ocupa del proceso. año IV. Nueva York. 65 . Tenía como Ravachol 33 años32. año IV. año rv. El Despertar. querida mía. su hija Sidonie escribió a la esposa del presidente Sadi Camot una emotiva carta. pues bajo el punto de vista filosófico Sebastián Faure será tu verdadero padre. tratan­ do de demostrar lo necesario que era el cambio de la sociedad. En la carta también le hablaba de sus principios al­ truistas y de sus ideales anarquistas para que la humanidad fuese feliz. el acusado mantuvo una actitud tranquila e indiferente. No lo concedió. Vaillant dijo: «Deploro no haber matado a todos los diputados».. pues el malestar de la sociedad por los casos de corrupción de parlamentarios era palpable y despertó la simpatía hacia el autor del atentado. Y se produjeron muchas peticiones de indulto. 32 Cuando murió V aillant. 75. Es verdad que no lo serás más que bajo el punto de vísta social. p. Así se lo indicaba a su hija en una carta que le escribió des­ de la cárcel de la Roquette en estos términos: «Cuando íeas estas líneas habré dejado de existir: serás huérfana. 15 de marzo de 1894. Y hubo otras mu­ chas peticiones de indulto. y cuando el fiscal terminó la lectura de la acusación. Lyon y en otros muchos lugares hubo protestas y manifestaciones contra la sentencia.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia rior del edificio y policías interrogaban al público. porque él sólo cariño puede tener para ti». núm. Escu­ cha bien sus consejos. Mi muerte será venga­ da!». Nueva York. la marquesa de Uzes hizo gestiones para adoptar a su hija Sidonie. Aceptó la sentencia como casi todos los anarquistas. í de febrero de 1894. 78. según el periódico anarquista El Despertar. 2. Durante la vista. p. Termi­ nó su alocución con la frase: «Ahora podéis vengaros en mi persona. suplicando su intervención a favor de su padre. En Marsella. Desde principios de siglo era la primera vez que se condenaba a muerte a alguien que no hubiera matado. Al pie de la guillotina gritó con voz firme: «Muerte a la sociedad burguesa y viva la anar­ quía». y el 5 de febrero de 1894 murió guillotinado a primera hora de la mañana. núm. 30 En contradicción con esta versión. núm. Pese a las elocuentes declaraciones de Vaillant negando que hubiera pretendido matar a nadie —insistía en que al lanzar el artefacto sólo había querido he­ rir—30. algunas salidas incluso del seno de los diputados y de varias altas personalidades. 1 de febrero de 1894. fue condenado a muerte.

Una semana después de la ejecución de Vaillant. Emile Henry le vengó poniendo una bomba en el café Terminus. y además había atacado a un Parla­ mento que en esos momentos estaba muy desacreditado por la impli­ cación de ciertos diputados en las corrupciones habidas en la construcción del Canal de Panamá. mientras que anarquistas como Jean Grave opinaban que quizá había sido utilizado por agentes provocadores. 34 Apodado Fortuné. El Despertar. Auguste Vaillant entró en l categoría de los mártires de la anarquía33. y hoy se conservan en el appp.3. había participado activamente. 3. Nueva York. Serie Ba/1289. Todos esos testimonios fueron recogidos por el conservador del cementerio. núm. Socialistas como Guesde le criti­ caron. E m ile H en ry Émile Henry34 nació el 26 de septiembre de 1872 en el barrio barcelo­ nés de San Martí de Provensals. Tras la amnistía volvieron a Francia en 1882. sus devotos fueron dejando en ella numerosas esquelas en las que expresaban sus sentimientos de solidaridad y respeto hacia el que allí yacía. Recibió una educa­ ción esmerada en la Escuela Politécnica36 y durante un tiempo trabajó con un ingeniero de obras públicas en Venecia. que se servían de ella para fotografiar a los visitantes que más tarde eran objeto de la acción policial. por lo que estaba condenado a muerte. 66 . para muchos. Pues en primer lugar no ha­ bía cometido ningún asesinato. 35 Se puede consultar su biografía en Maitron (2003: 97-139) y Maitron (1975: 239 y ss. pues el atentado fue muy oportuno para permitir al Parlamento votar por urgencia las lois scélérates contra los anarquistas. Fortuné Henry. II. donde su familia se refugió huyendo de la represión posterior a la Comuna en la que el padre. 77. 1 de marzo de 1894. pues fue un brillante alumno.). posteriormente lo ha­ 33 Su tumba en el cementerio de Ivry se convirtió en un lugar de peregrinación constantemente visitado por muchísima gente.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Y también como aquél. segundo premio de Excelencia en 1887. año IV. pese a las órdenes prohibitivas de las autoridades. donde su padre murió. 2 o premio de Excelen­ cia en 1885. p. primer premio de Excelencia en 1886. quedando su madre sola con tres hijos35. Siempre cubierta de flores. quinto accésit de Excelencia en 1880. 36 Allí estudió con una beca.

de modo que pocos meses después defendía su eficacia «para despertar a las masas» y «mostrar el lado vulnerable de la burguesía». y alquiló una habitación con el seudónimo de Louis Dubois. El 12 de febre­ ro siguiente. al sorpren­ derle su jefe haciendo propaganda entre los compañeros. pues temiendo ser detenido de nuevo se fue a Ingla­ terra. A raíz de los primeros atentados de ese año fue detenido el 30 de mayo. pues no había pruebas en firme contra él.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia ría en un comercio de París. 67 . A principios de 1892 criticaba a Ravachol y los atentados. Iba dirigido contra las oficinas de la Compañía de mi­ nas de Carmaux. cuando la transportaban por el patio del edificio. Ese día se presentó en la Villa Faucheur. y entró como escribiente en el despacho de un es cultor. el inspector Troutot —murió a lo largo del día— y Torteaux. el guardia Réaux — que quedó destrozado— . de donde varios policías la trasladaron rápidamente a la comisa­ ría del barrio del Palais Royal. Luego com­ probaron que en su mesa tenía información sobre fabricación de ex­ plosivos. A las 11:30 de la mañana explotó. En esa época se convirtió al anarquismo. cubierta con un ejemplar del periódico Temps Nouveaux del 1 de junio. situada en la calle Bons Enfants. provisto de un revólver cargado con balas mordidas para 37 Murieron el subrigadier Fomorin. No obstante. pero experi­ mentó una evolución ideológica. Durante un tiempo colaboró en la administración del periódico En Dehors. La bajaron a la calle. el ordenanza de la compañía Garin. el secretario de la comisaría Pousset. Dos días des­ pués desapareció.° 11 de la aveni­ da de la Opera. A partir de entonces se perdió su pista hasta el 20 de diciembre de 1893. situadas en el entresuelo de la casa n. pese a las numerosas circunstancias sospechosas que le acusaban hubieron de dejarle libre.decorador. El portero y el ordenanza de la empresa encontraron en el rellano de la oficina una marmita de hierro. La investigación que entonces se practicó llevó a la pista de Emile Henry como autor del artefacto y del atentado. Compró las sustancias necesarias y fabricó una bomba. en cuyos círculos adquirió gran aprecio por su instrucción superior. Poco después fue despedido del trabajo. pero hubo de ser liberado pronto por falta de pruebas. en la calle de los Envierges. Hubo seis muertos y parte del inmueble quedó demolida37. El 8 de noviembre de 1892 se produjo un atentado en la calle Bons Enfants.

Como todos los anarquistas. organizada y dirigida por los socialistas y que finalmente fracasó. Pero ese día. hasta el día 23 negó su participación. Inmediatamente iniciaron su persecución varios testigos del acto. A las 9:00 encendió la mecha con el cigarro y salió rápidamente.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e causar más daño. Respecto al atentado de la calle Bons Enfants —sobre el que también le interrogaron—. de un puñal con la hoja envenenada y la bomba co­ locada en la cintura del pantalón. aunque la instruc­ ción dedujo que otros conocían sus proyectos. sino gran satisfacción y en todo caso pesar por su actuación defectuosa. de las que al menos una murió. algún policía. marchó a la avenida de la Opera y buscó un café concurrido para conseguir el mayor número posible de víctimas. y transeúntes y clientes del café. tomando cañas y fu­ mando un cigarro. Y se de­ claró único autor del explosivo y de su colocación en las oficinas de las minas. debiendo ser protegido por la policía de la ira de los presentes. cambió su postura y se confesó único culpable. a que se llenase. Véanse detalles so­ bre la fabricación del artefacto y toda la preparación del atentado en Maitron (2003: 106-107). Desde la puerta se volvió y arrojó la bomba hacia el techo en dirección ala orquesta. Afirmó que lo había hecho para demos­ trar a los mineros de Carmaux38 que sólo los anarquistas se entrega­ ban a la causa y sólo sus métodos con dinamita eran válidos. En su declaración. Sobre las 8:30 de la mañana entró en el del hotel Terminus. Pues confesó con coraje que «cuantos más bur­ gueses mate. afirmó haber actuado por decisión exclusivamente personal. dando amplios detalles sobre su concepción y realización. colocado frente a otros anarquistas también sospechosos de haber participado. mientras el perseguido disparaba varias veces sobre ellos. Henry—que en un principio había tomado el falso nombre de Léon Bretón— no mos­ tró arrepentimiento. de modo que antes de caer chocó con la lámpara y luego rebotó sobre la tarima. y finalmente fue detenido. Sostuvo que cometió el atentado contra la compañía minera en protesta por el fracaso de la huelga y por la situación de miseria en que 38 Que durante el verano de 1892 habían mantenido una huelga de dos meses. 68 . próximo a la estación de Saint-Lazaire y esperó. más feliz seré». Hubo varios heridos de diversa consideración. Esta quedó hundida por la explosión y veinte personas resultaron heridas.

decís. arrojó una bomba. 9 de cada 10 compatriotas ni siquiera le conocían. por el que se sintió atraído en un primer momento. Explicó asimismo por qué abandonó el socialismo. vuestras detenciones y expulsiones masivas de extranjeros. En el juicio afirmó no reconocer al tribunal ni su veredicto. y de la que están ausentes la justicia y la igualdad. Vaillant. puesto que hacéis responsable a todo un partido del acto de un solo in­ dividuo y atacáis en bloque. vuestras guillotinas. también nosotros atacamos en bloque40. 69 . Dijo que lá bomba del Café Terminus es una respuesta a todas vuestras violaciones de la libertad. que Emile Henry escribió a petición del Director de la Conciergeríe. Su testimonio se encuentra en Maitron (2003: 97-139). y cómo buscó la nueva moral «en armonía con las leyes de la naturaleza que debe rege­ nerar el viejo mundo y producir una humanidad feliz». ir a atacar a pacíficos consumidores que escuchan música en un café y que quizás no son ni magis­ trados ni diputados? La respuesta es sencilla.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia habían quedado los trabajadores tras dos meses sin cobrar el sueldo y con las cajas de resistencia vacías. 40 Las actas de acusación del juicio contienen todo el proceso de los días 27 y 28 de abril de 1894 en el Palacio de Justicia. extendiéndose en una crítica de la sociedad en la que sólo triunfan los cínicos y serviles. la prisión donde estuvo hasta su ejecución. vuestras represiones. se siguió la pista a cualquiera que tuviera relación con algún anarquista. Se declaró anarquista. cómo su formación cultural y los estudios científicos le hicieron materialista y ateo. sin preocuparse de la total indigencia en que quedaban sus familias tras las detencio­ nes ?9. No importó. pero que intervendría para explicar sus actuaciones y los motivos que lo habían impulsado. Bien. Un solo hombre. Pero. Persiguieron en masa. La burguesía ha hecho un blo­ que de los anarquistas. Terminó su intervención diciendo: 39 En los APPP Serie Ba/140 se encuentra fotocopia del texto sobre sus teorías anar­ quistas. Y el del café Terminus lo realizó im­ presionado por la política represiva que había impuesto la policía con­ tra todos los anarquistas tras el atentado de Vaillant. ¿por qué. Emile Henry fue el terrorista que con más elocuencia defendió sus ideas en aquellos años.

aunque no hubo víctimas mortales. En la comisaría declaró que creía que el guardia era el mismo que prendió al anarquista. otros se encargarán de darlo.. 70 . Nueva York. La Lanterne — que en su página 3 publica la carta de despedida de Henry a su madre— y otros. aguillotinado en Montbrisson y en París. diciendo «esto encargóme para ti Emile Henry». poco im­ porta. 1-2. agarrotado en Jerez. camaradas. apodado Rabardy. año IV. que fueron detenidos en el acto. 15 de mayo de 1894. Es imposible relatar todos los atentados que se produjeron en los seis primeros meses de 1894. dados por otros tantos individuos. 85. otras caerán aún [. parece que Emile Henry había prohibido a su abogado pedir el indulto al presidente. en la calle SaintJacques y en el extrarradio Saint-Martin. que moría el 15 de marzo siguiente en la iglesia de la Madeleine al estallar un ingenio que transportaba. decapitado en Alemania.. año IV. 42 Varios periódicos criticaron esa actitud del Presidente.] Otros añadiréis aún a la sangrienta lista. Condenado a muerte. núm. 20 de junio de 1894. viva la anarquía». Nueva York. el 4 de abril. que dejó sin un ojo al intelec­ tual anarquista Laurent Tailhard. Las dos parecen haber sido obra del anarquista belga Pauwels. pero lo que jamás podréis des­ truir. se oyó una voz que decía «¡Viva la Comuna! ¡No era Emilio Henry sino Carnot y sus ministros los que deberían ser guillotinados!». p. en la plaza de la Roquette de París. un individuo asestó tres puñaladas a un guardia munici­ pal en la plaza Nótre Dame de París.. Murió guillotina­ do a las 4:15 de la mañana del 21 de mayo de 1894.. núm. Por entonces. es la Anarquía41. como también lo darán a Perier y 41 «Defensa de Emilio Henry». se producía un nuevo atentado en el restaurante Foyot. Información contenida en El Despertar. seguida de tres o cuatro vivas a la anarquía y a Emilio Henry. El Despertar. El Corsario. lo que aquél no cumplió. pp. «Perdí el golpe.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Estoy seguro de que mí cabeza no será la última que cortaréis. Baste decir que una semana después del efectuado en el café Terminus hubo dos explosiones.] Habéis ahorcado en Chicago. 82. Sus últimas palabras en el patíbulo fueron: «Animo. no obstante el indulto fue denegado por Carnot42. como El Despertar. añadió. 3. Cuan­ do rodó su cabeza. Tenía sólo veintiún años. fusilado en Barcelo­ na. [. Unos días después.

pasando por otras va­ rias ciudades del país y siendo también detenido en Lausana y Ginebra. IL4. 43 Dupuy presidía la Cámara de los Diputados el día del atentado de Auguste Vai­ llant. en el seno de una familia modesta y honrada. Su padre Antonio. Tras la muerte de Sadi Carnot ocuparía la Presidencia del país. 71 . donde trabajó en varias ciudades. compró un puñal.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia a Dupuy»43. 178. en 1893 escapó del servicio militar y huyó a Lugano. Conocedor de la visita que realizaría el presi­ dente de la República Sadi Carnot a la Exposición Internacional de Lyon el 24 de junio. En 1892 fue condenado a ocho meses de prisión en Milán. hizo los preparativos y se marchó a reci­ birle. Pronto pasó a Francia. Y fue en esta ciudad donde tuvo la idea de realizar un atentado. la actual Séte. decidió que él sería la víctima de su atentado. El Corsarioj La Coruña. 6 de septiembre de 1894. Sante Caserío La era de los atentados que había comenzado dos años antes con las bombas de Ravachol. Y finalmente el 14 de junio Sante Caserío apuñaló al pre­ sidente de la República. Finalmente encontró trabajo como panadero en Cétte. 3. por repartir propaganda antimilitarista entre los soldados. la cerró en 1894 el anarquista italiano Sante Ca­ serío. Nació éste el 8 de septiembre de 1873 en MottaVisconti. en Sui­ za. Sante comenzó a trabajar como aprendiz de panadero en Milán a los 12 años. El cabeza de familia los sacaba adelante con muchas dificultades y mu­ rió pronto. p. donde trabajó como ayudante de panadero. A los 18 años se incorporó a un grupo anarquista y desde en­ tonces fue un asiduo lector de folletos y libros de esta ideología. tenían una numerosa prole. de los que Caserío era el segundo. Se despidió del trabajo. y su madre. en la provincia de Milán. año V. por haber rechazado la petición de gracia para Vaillant. núm. Pese a estar muy unido a su familia la dejó muy pronto. Martina. batelero de profesión. Puesto en libertad pro­ visional. Por su parte Peder fue ministro y tuvo gran protagonismo en la aprobación de las lois scélérates. Allí residió sin formalizar su declaración de residencia y entró en contacto con anarquistas. siete hijos.

30 agosto de 1 8 9 4 . «De Ravachol á Caserio. una multitud esperaba concentrada entre las plazas de Cordeliers y la de la Bolsa. que había actuado solo y libremente. Rápidamente trató de es­ capar. También en Maitron (1975: 248). Gazette des Tribunaux. mango convexo de cuero y con la inscripción «Recuerda Toledo». Caserío fue conducido a la prefectura y. También estaba en la plaza Cordeliers Sante Caserío. sin cómplices. núm. y que con su ac­ ción había vengado a sus compañeros anarquistas. del barrio des Eufoires. El Corsario. atrave­ sándole el hígado. pero fue detenido en el acto por la multitud. 3.p . 72 . que la víspera había cogido varios trenes para ir de Cétte a Vienne y desde allí caminó 27 km hasta Lyon. y el gobierno italiano por su parte encarceló a más de ciento cincuenta y expulsó a algún español que mostró públicamente su alegría por la 44 El puñal quedó clavado hasta la empuñada en el cuerpo del Presidente. núm. sacó un puñal que llevaba escondido en la chaqueta y se lo clavó gritando varias veces «¡Viva la anarquía!»44. el Juez de Instrucción M. sin contar lo que se pagó por ventanas y bal­ cones para presenciar el paso del cadáver. Varennes. año IV.. aunque estaba fabricado en Thiers. para ver al presidente a la sali­ da del banquete en la Bolsa de Comercio. Ese día la viuda de Carnot recibía una foto de Ravachol enviada por Caserío en la que de­ cía «ha sido vengado». El arma homicida era un puñal damasquinado que le costó 5 fr. 17 8. 6 de septiembre de 1894. El inspector de Seguridad del Palacio del Eliseo dijo que el golpe que asestó al presidente fue tan rápido que no pudo impedirlo. «Revista europea». lo que le produjo una intensa hemorragia interna. Todo ello fue muy criticado por los monár­ quicos. Por la tarde. 3/4 de agosto de 1894.. La Coruña. con hoja de 16 cm. 2. Enseguida la policía detuvo a más de doscientos anarquistas. Declaró que había matado al presidente porque era un tirano. 45 Para darle sepultura se organizó un majestuoso entierro. Cuando la calesa descubierta de éste estuvo a su altura.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O cc id e n t e Tal como estaba programado. Benoist lo interrogó en el Palacio de Justicia. el 24 de junio el presidente visitó la Exposición Internacional en el parque de la Cabeza de Oro. p. en la primera fila del lugar por donde pasaría el presidente. antes de que se marchara al Grand-Théatre. al día si­ guiente. cuyo costo en flores y coronas ascendió a 5 millones de francos. 88.». Nueva York. se subió al estribo del co­ che. Se deslizó con sigilo entre la mul­ titud hasta colocarse cerca de un candelabro de la Bolsa de Comercio. El presidente mu­ rió a las tres horas45. Toda la información sobre el atentado se encuentra en H. El Despertar.

178. Además entre los anarquistas reina la más absoluta libertad. 2. ya entonces le había hablado de su propósito de matar al presidente. almacenes y cafés adminis­ trados por italianos. rodeado por un gran batallón de gendarmes con el sable desen­ vainado. núm. que le defendió a «su manera». afirmó que se hizo anarquista tras el 1 de Mayo de 1891.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia muerte de Carnot. querien­ do hacerle pasar por loco47. La Coruña. El prisionero. El Corsario. esperando acabar así con el peligro de una cons­ piración anarquista. por propia iniciativa y sin cómplices. La causa se vio el 2 de agosto en el Palacio de Justicia de Lyon. pp. 6 de septiembre de 18 9 4 . Tras la detención.a época. robando e incendiando mercancías tiradas en la calle. 48 Contestando a esas declaraciones. Criticó las vergonzosas desigualdades sociales que le hicieron dejar de creer en Dios. El reo fue conducido a las 4:30 de la mañana en un coche ce­ lular. en ciudades como Lyon y Marsella la gente se lanzó sobre tiendas. según el testimonio de Edouard Leblanc. Un batallón de infantería ro­ deaba el palacio y en el interior estaba toda una compañía de guardias de la paz. 73 .3. núm. 92. y siguió con más críticas a la sociedad bur­ guesa 46. Yo no he sido designado por nadie. pues ninguno se quiso encargar de su defensa. Sólo se podía entrar con tarjeta en la sala. Pero. compareció ante la Audiencia de lo Criminal del Ró­ dano asistido por el decano de los abogados. Nueva York. soldado de veintidós años de la guarnición de Marsella que coincidió con él en el hospital de aquella ciudad. año v. 30 de agosto de 1894. Caserío lo negó todo diciendo: «Nada de eso es verdad. se había hecho un sorteo para ver quién sería el encargado de realizar el asesinato y le había corres­ pondido a é l4S. Aseguró haber actuado para vengar a Ra­ vachol. Se puso furioso cuando en plena audiencia fue interrogado ásperamente por su abogado. Incluso le contó que en una reunión de anarquis­ tas celebrada tiempo atrás en la ciudad. y ni aun la suerte puede obligarles a realizar actos que no sean de su agrado». dócil y pacífico. Vaillant y Emile Henry. donde se concen­ traban más de cien periodistas extranjeros y franceses. Sólo perdió la calma cuando se le preguntó sobre su 46 Declaraciones contenidas en El Despertar. 47 Algunos familiares habían tenido trastornos mentales — dos tíos dementes— y su padre padeció ataques epilépticos. año IV.p . 1-2. y contó con fuertes medidas de seguridad.

al grito de «¡Viva la revolución social!». Antes del momen­ to trágico gritó con voz muy fuerte y en mal francés: «¡Valor. El recurso de gracia fue denegado por Jean Casimir-Perier. 9 1. núm. cuyo texto se puede leer en El Des­ pertar. Eí director de la prisión Mr. Unos apoyan la tesis de la existencia de una red anarquista activa en esa época en toda Europa occidental. Nueva York. como sus predeceso­ res. 52 El Despertar. Como en el caso de Vaillant. Sus compañeros juraron vengar­ le. 51 El Corsario. Es posible que se hubiera producido un complot para asesinar al presidente. 49 Desde la cárcel le escribió una emotiva carta.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e madre a la que tenía un gran cariño49. año V. año IV. Tenía tan sólo veintiún años de edad. Tras un juicio rápido de tan sólo veintidós días y un proceso de apenas doce horas. 10 de agosto de 1894. 1. Los gendarmes se lo lle­ varon mientras de nuevo gritaba «¡Valor compañeros. y leyó varios libros. núm. 6 de septiembre de 1894. p. La multitud asistió a su ejecución desde la lejanía. p. 74 . Acogió la sentencia. Pero advirtió que le recibía «como com­ patriota». queda la incógnita de cómo Caserío pudo cometer tan fácilmente su crimen. muy pálido pero con entereza y energía no­ tables. núm. el último El Quijote. pero que la dejó porque su gran familia era la humanidad. pero lo cierto es que los jueces sólo pudieron condenar a Caserío52. Nueva York. p. La Coruña. viva la anar­ quía!». A las 4:30 de la mañana del 16 de agosto salió de la cárcel y. 90. otros niegan esa posibilidad. pero nunca lo hicieron. en un carruaje se dirigió a la guillotina instalada en Saint Paul y subió al cadalso tras rechazar la asistencia religiosa. En la cárcel recibió al padre Gras. Raux decía que tenía cara dulce y ojos candorosos que rechazaban su peligrosidad. 3. el nuevo presidente de la República50. Su cuerpo fue inhuma­ do en el cementerio de la Guillotiére. Su acción fue la última de la propaganda por el hecho. 3. Mientras estuvo allí se escri­ bió varias cartas con su madre y hermanos. Dijo que amaba mucho a su fa­ milia. unos minutos de deliberaciones fueron suficientes para condenarle a muerte. tras­ ladado desde su pueblo en Italia para asistirle. 178. no como sacerdote.2 0 de agosto de 1894. 50 Aunque muchos niegan que él la pidiera. camara­ das! ¡Viva la anarquía!»51.

54 Maitron (1975:252). Las leyes que utilizó para luchar contra el terroris­ mo anarquista fueron la ley Dufaure. la segunda definió como asociaciones de malhechores aquellas que se propusieran come­ ter atentados. que los anarquistas denominaron lois scélérates. tras una serie de atentados. Eran leyes que sólo pudieron ser aprobadas por un Parlamento altera­ 53 Cahm. 75 . LA REPRESIÓN GUBERNATIVA DEL ANARQUISMO El gobierno francés reaccionó con prontitud ante los atentados anar­ quistas. que pasó tres años en una prisión francesa53. 1 de enero de 1894. pp. que representaba un ataque directo a la libertad de expresión. 55 «Revista europea». 178-190. año TV. La primera condenó la apología de los atentados. Esta ley fue empleada para condenar en el proceso de Lyon de 1883. incluido el ruso Kropotkin.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia III. 1989. aprobada tras el asesinato de Camot. 1872-1886. y las leyes de 1893 y 1894. Esta última ley. a consecuencia de la oleada de atentados de los primeros años noventa se aprobaron tres leyes represivas. La primera prohibía la Inter­ nacional —a la que consideraba una organización subversiva— y fue utilizada para perseguir y reprimir a quienes habían participado en la Comuna de París. por ejemplo. Luego. Y lo hizo en primer lugar promulgando leyes que determina­ ran las actuaciones a seguir. Nueva York. durante diez años. que la Cámara de los Diputados aprobó en 1894. a varios conocidos anarquistas que no estuvie­ ron implicados directamente en ellos. núm. ha Libre Varóle. el movimiento obrero francés se viera reducido a la clandestinidad. Su aplicación condujo a que. 73. y la tercera. entre diciembre de 1893 y julio de 1894. prohibió todo tipo de propaganda anarquista 54. El Despertar. Kropotkin and the rise o f revolutionary anarchism. p. aunque no llegaran a hacerlo. escribió: «La Cámara ha votado una ley mons­ truosa sobre la prensa. aprobada en marzo de 1872 y dirigida contra la Internacional. aunque también a veces utilizó estrategias al margen de éstas. una ley que suprime todas las garantías del acusado y le entrega al juez de instrucción atado de pies y manos»55. 3. recibió fuertes críticas en la prensa de izquierdas.

que más tarde confluyó en el denominado sindicalismo revoluciona­ 56 La colaboración policial franco-española en la vigilancia de los anarquistas fue muy intensa. telegramas y demás documentación que se intercambiaban ambos gobiernos se puede consultar en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid (AMAEM). 2750 ss. Orden público. Cerró este período terrorista el Proceso de los Treinta. 76 . Anarquismo. éstos abandonaron la táctica terrorista. sus militantes eran fichados y soportaban medidas intimidatorias. Por tanto. defendida por Emile Pouget y Fernán d Pelloutier. Todos los acusados fueron absueltos. y H 1533 ss. Serie H. salvo tres contra los que existían pruebas concretas de que habían cometido de­ litos57.: Correspondencia con Embajada de España en París. el movimiento anarquista francés había sido casi exclusivamente pacífico. la causa que —en aplicación de las lois scélérates — se siguió en agosto de 1894 ante la Audiencia del Sena contra los principales líderes intelectuales anarquistas. sus métodos re­ presivos para perseguirlo fueron menos violentos que en otras partes y se mantuvieron siempre dentro de la legalidad en el trato a los deteni­ dos. en el ambiente de miedo y malestar que habían creado el atentado de Vaillant en la Cámara de los diputados. que no tuvo resultado positivo alguno para los anarquistas franceses. citado en Maitron (2003:23). no se destruye con unos kilos de explosivos»58. Sébastien Faure y Emile Pouget. la importancia que adquirió la violencia anarquista en Barcelona condu­ jo a que los servicios policiales franceses colaboraran estrechamente con los españoles56. La mayor parte de las publicaciones anar­ quistas tuvieron que dejar de imprimirse. Tras la etapa de atentados. Desde los años no­ venta se desarrolló en Francia una forma libertaria de sindicalismo. Hasta los atentados de los primeros años noventa. como registros domiciliarios. 18-24 de marzo de 1891.. si bien la postura del gobierno francés frente al terroris­ mo anarquista era similar a la del resto de los países. y el asesinato del presidente Carnot a manos de Caserío. 58 LaRévolte. No obstante. Como había escrito Kropotkin ya en 1891: «Un edificio que se basa en siglos de historia. entre los que se encontraban Jean Grave. La numerosa correspondencia. Por el contrario. cobró fuerza la tendencia a participar en la lucha sindical.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e do. A partir de los años noventa. 57 Maitron (1975:252-256).

Jean. etc. desarrollo y consolidación de la doctrina anarquista a través de la historia. I: Des origines a 1914. gran investigador del anarquismo francés. París. 60 Maitron (1975:261). 77 .ce. la era de los atentados individuales dio paso a la de las minorías anar­ quistas dispuestas a actuar entre las masas60. Rea­ liza el análisis de la evolución del anarquismo francés en las tres etapas. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA El libro imprescindible para conocer todo lo necesario y de interés del movi­ miento anarquista en Francia es: Maitron. co­ rrespondencia privada. así como los cambios de táctica que observa en cada una de ellas. dosieres inéditos de la prefectura de policía de París. 59 Maitron (1975:283-330). cuyo mayor auge se dio en vísperas de la Gran Guerra59. Murcia. vol. Pero como dice Jean Maitron. es recomenda­ ble consultar también: Maitron. así como su acción en las diversas etapas por las que pasa desde la Comuna de París a la Primera Guerra Mundial. Analiza el nacimiento. Le mouvement anarchiste en 7ran. 2003 (edición francesa de Gallimard). Jean. como las me­ morias de Ravachol. 1975. Pero lo nove­ doso de la obra es que realiza el análisis a través de documentos. Gallimard edítions. Ravachol y ¿os anarquistas.E l t e r r o r ism o a n a r q u is t a e n F r a n c ia rio. edi­ ción española de Huerga y Fierro. Por otro lado.

incluidos los violentos. En definitiva. la sedición y el sabotaje. en «cartas a un francés sobre la presente crisis». se había convertido ya en sinónimo de atentados y actos terroristas2. sin embargo. la más irresistible forma de propagan­ da». El execrable orden so­ cial existente no había sido construido sobre tinta y papel. en 1883. de re­ vuelta. La lucha por la libertad. DE JOHANN MOST A EMMA GOLDMAN: EL ANARQUISMO EN LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA SUSANA SUEERO SEOANE * El término «propaganda por el hecho» significó al principio para los anarquistas un llamamiento a la acción y no sólo a las palabras. La propaganda por la palabra era inútil sin la propaganda por el hecho para aterrorizar a los opresores e inspirar a los oprimidos. El Congreso anarquista de Londres de 1881 adoptó una resolución que asumía la propaganda por el hecho y urgía al anarquista al estudio de los avances de la ciencia de la química para prepararse para el uso de explosivos.4. 2 Fue a partir de las tentativas de 1878 de asesinar al emperador alemán Guillermo I cuando los anarquistas comenzaron a referirse a la «propaganda por el hecho» como sinónimo de atentados o asesinatos. en el que se hacía un llama­ miento a la destrucción del poder de clase por todos los medios posibles. * Profesora titular de Historia Contemporánea de la UNED. así que la tinta y el papel no lo iban a destruir. 79 . era una guerra y las guerras había que ganarlas. afirmaron. 1 Fue Bakunin quien en 1870. Esta misma polí­ tica fiie adoptada entre los anarquistas de Estados Unidos en el mani­ fiesto del Congreso de Pittsburgh. ha­ bía alentado a los anarquistas a dar a conocer sus principios «no con palabras sino con hechos porque los hechos son la más popular. como eficaz forma de propaganda \ Acción en el sentido de agitación. En el último cuarto del siglo XIX. el uso selectivo de la fuerza era un medio eficaz y necesario para acelerár el cambio revolucionario. incluyendo las huelgas espontáneas.

Die Arbeiter Zeitung en Chicago. 3. que se pu­ blicaba los sábados. y Fackel. aprendían alemán antes que inglés para poder leerlos3. unos cua­ tro millones de alemanes se unieron al millón que ya estaba en Norteamérica. Creían que el fin de la revolución —destruir las corrup­ tas instituciones que oprimían al pueblo y alumbrar una nueva socie­ dad libre donde prevalecería la justicia y la armonía entre los hom­ bres— justificaba la propaganda por el hecho. sobre todo. vivían. cuyo director. Véase Wittke. y haría caer el mito de la invencibilidad de la burguesía. Arme Teufel. Bekken «The First Anarchist Daily Newspaper: The Chicago Arbeiter-Zeitung». The German-Language Press in America. 1957. leían li­ bros. destacaron Freie Wachtj en Filadelfia. amaban y mo­ rían en la comunidad alemana de Estados Unidos que suponía el 10 % de la población. Eso decían los más famosos periódicos anarquistas alemanes de Estados Unidos que otros inmigrantes anarquistas no alemanes an­ siaban leer. dirigido por August Spies y publicado de lunes a viernes. los americanos nativos de padres alemanes sumaban más de cinco millones. necesaria para incitar y movilizar a las masas. que había unos diez millo­ nes de alemanes o americano-alemanes que hablaban alemán. Anarchist Studies. hasta el punto de que. 1. El terrorista daría un gran ejemplo de sacrificio y abnegación al dar su vida de forma altruista por la causa. Además de Freiheit. Algunos de ellos eran anarquistas y partidarios de la insurrección. en Detroit. En 1900. muchos de los anarquistas partidarios decididos de la violencia eran alemanes que habían huido o habían sido expulsa­ dos de Alemania por las leyes antisocialistas que imponían duras con­ denas de cárcel a los agitadores sociales. revistas y periódicos en alemán. Johann 3 En la mayoría de las ciudades industriales de Norteamérica había en la década de 1890 varios periódicos anarquistas en alemán. y. El más influ­ yente de los periódicos anarquistas en lengua alemana en Estados Unidos fue el semanario F reiheit (Libertad). Entre 1850 y 1890.El naclmiento del terrorismo en Occidente I. ANARQUISTAS ALEMANES EN AMÉRICA En Estados Unidos. los domingos. a veces. 80 . cantaban. núm. Verbote. El alemán era por entonces la segunda lengua después del inglés en número de publicaciones. 1995. La perpetración de actos de violencia ideológi­ camente motivados excitaría el ardor de los obreros. convirtiéndose en mártir. Es decir. vol.

Al llegar a Estados Unidos. su primera residencia como exi­ liado.DeJohann Most a Emma Goldman. Robert Hunter (1914).. Ocultaba ese defecto con una es­ pesa barba. sólo en Alemania ven­ dió cien mil ejemplares. Carecía de dinero y subsistió en gran parte con sus obras. Grandes escritores como Henry James (La princesa Casamáxima) y Joseph Conrad (El Agente secreto) se inspiraron en Most y en los clubes y salones don­ de él y sus camaradas daban conferencias. 1975. sarcástico. Samuel Yellen. Sus cenizas fueron llevadas a Nueva York y se le hizo un fu­ neral con palabras de algunos de sus correligionarios. 1980. Véase también. Se le ha llamado «el terrorista de la palabra» o «la voz del terror» porque su actividad fundamental consistió en difundir la idea anarquista de la propaganda del terror. cuando buscó el cambio. Rudolf Rocker. Most trabajó durante un tiempo en una fábrica de munición y explo­ sivos de New Jersey. En sus páginas defendía abiertamente el asesinato político. Fue encarcelado en numerosas ocasiones pero nunca por lo que hizo sino por lo que dijo. Hasta su muerte. que llegaba mucho a los obreros. en Nueva York. Acabó sus días el 17 de marzo de 1906 en un crema­ torio de Cincinnati. Utilizaba un lenguaje impúdico. Most4. su madre murió cuando él era pequeño. ruso y sueco. Por su parte. como Lucy Parsons o Emma Goldman. donde tuvo una gran difusión entre los anarquistas alemanes y judíos. francés. era. escribió su biografía en los años veinte con el título Johann Most. cuando quiso que algún funcionario fuese reemplazado. Véase también Nomad. 193 9. español. se emborrachó. en Horowitz. italiano. su padre se volvió a casar y su madrastra no le quería. Luego desarrolló una enfermedad que le desfiguró el rostro. algunas de las cuales fueron grandes éxitos de ventas. escribió en Violence and the Lahour Movement que «la historia de las tácticas terroristas en América se centra en gran me­ dida en la carrera de Johann Most». urgió la revolución. y luego. 81 . traducida al in­ glés. al emigrar a Estados Unidos en 1882. Un camarada anarquista. La Pestilencia de Dios. Terrorist of the World». No era un terrorista practicante sino «voci­ ferante». para describir en sus novelas el anarquismo de finales del siglo XIX en Estados Unidos. The Voice of Terror. nacido en Baviera en 1846. que se produjo repentinamente en 1906 durante una gira de agitación. «Los partidarios americanos de la “propaganda por los hechos” (1936)». polaco. Los anarquistas. vulgar. pidió su asesinato». Ohio. orador. portugués. panfletista y edi­ tor.. 11 La práctica. experiencia y aprendizaje que en 1885 volcó en 4 Most. Das Leben eines Rebellen. como el Club Social Revolucionario de Nue­ va York. «The Preacher: Johann Most. tuvo una infancia desdichada. y Trautmann. «como un bulldog dispuesto a morder a cualquiera que se cruzara por delante». A Biography o f Johann Most. un so­ ciólogo socialista del primer tercio del siglo XX. A Most se le llamó la Bestia Salvaje CWild Beast). Most fue un incansable agitador. lo editó primero en Londres. dice Trautmann (uno de sus biógrafos). blasfemo. «no hacía nada a medias: cuando bebió. Por ejemplo.

si algún curioso se detenía a estudiar y experimentar las recetas de Most. que acabaría siendo para siem­ pre recordada con la creación del Día Internacional del Trabajo todos los Primeros de Mayo. el dramatismo de sus ges­ tos y sus técnicas teatrales. LOS «MÁRTIRES DE CHICAGO» Otro de aquellos editores de diarios anarquistas en alemán. dinami­ ta. Su fealdad. 6 Hay una autobiografía de Spies (1887). facilitaban la labor de los caricatu­ ristas. una manifestación obrera acabó en Chicago en un violento choque entre la policía y los obreros. venenos. n. así como fabricar bombas (incluida la carta-bomba de su invención) y otro tipo de armamento. que no podían comprar rifles pero sí fabricar dinamita7. su fisonomía distorsionada por una enfer­ medad en su temprana juventud. fulminato de mercurio.El nacimiento del terrorismo en Occidente un libro que se convirtió en un manual clásico de terrorismo. Spies hizo entonces en su periódico un llamamiento a la acción con un titular en el que afirmaba que una ráfaga de balas (de la policía) bien merecía un kilo de dinamita (de los obreros) y que ésta era el arma de los pobres. espoletas. Most era entonces un líder anarquista muy respetado por sus múltiples condenas de cárcel y su enorme po­ der de convicción al expresar sus incendiarias ideas en defensa de la propaganda por el hecho. un atractivo y culto inmigrante de treinta años6. con ins­ trucciones muy precisas para preparar y usar nitroglicerina. Los políticos y la prensa burgueses se burlaron del manual. 5 El subtítulo del libro era: manual de instrucciones para el uso de nitroglicerina. Durante la famosa huelga general a favor de la jornada de ocho horas. Pero su legión de seguidores lo idolatraban por su talento como orador. el 1 de mayo de 1886. resulta que funciona­ ban. venenos. bombas.» 82 . ridiculizaron sus discursos y lo caricaturizaron como un monstruo loco. di­ namita. 7 «A pound of dynamite is worth a bushel of bullets. en este caso de Chicago. era August Spies. Se titulaba Ciencia de la guerra revolu cion a ria5. su voz enérgica y persuasiva. algodón de pólvora. Bismarck se rió en el parlamento alemán del texto de Most pero lo cierto es que.

vehemente defensor de la propaganda por el hecho. cogió el testigo de su lucha y se convirtió en una persuasiva oradora que convocaba a miles de personas que iban a escucharla y no dudó en manifestarse a favor de actos de terrorismo e incluso en alguna ocasión sugirió que había que dinamitar Westminster Abbey. Sacco and Vanzetti: The Anarchist Background. El octavo encausado en el proceso de Haymarket. En este clima se produjo un suceso sangriento que se convirtió en uno de los episodios más importantes en la historia del movimiento obrero norteamericano. se quitó la vida en la cárcel un día antes de que le ahorcaran. Además de August Vincent Theodore Spies (1855-1887). la fraterni83 . que tras la ejecución de su mari­ do. entre cuyas obras.DeJohann Most a Emma Goldman. el más joven y ferviente de todos los condenados. seis eran alemanes. el 11 de noviembre fueron también ejecutados los anarquistas alemanes Adolph Fischer (1858-1887) y George Engel (1836-1887). Oscar Neebe. También es de interés Roediger y Rosemont (eds. un americano nacido en Alabama. Entre los mártires de Haymarket había también un inglés. A otro alemán. merece la pena citar. y Morris. Obras más antiguas son David. Enseguida se detuvo a Spies y a otros siete anarquistas. los detenidos fueron declarados culpables de conspiración para cometer asesinato y condenados a la horca8. Anarchist Portraits. luchó por los derechos de los negros y se casó con una mujer afroamericana. History of the Haymarket Affair. Haymarket Scrapbook. ambos editores del periódico anarcocomunista Der Anarchist que promovía desde sus páginas la resistencia violenta al poder constituido. Louis Lingg (1864-1887). que repudió su origen. al pronunciar sus últimas palabras antes de que se dictara la sen­ tencia. El gran experto en la historia del anarquismo en Estados Unidos es Paul Avrich. orador carísmático. «Ordeal byjury: Trial of the Chicago Anarcho-Communists». El libro básico. Cuatro fueron de hecho ahorcados9. agitador de 38 anos. 9 Adolph Fischer. afirmó: «Si voy a morir por ser anarquista. ya clásico. sobre este suceso es Avrich. a tres se les conmutó la pena de muerte por la de ca­ 8 De los ocho condenados de Haymarket. 1984. director del periódico anarquista Alarm de Chicago. cinco de ellos también alemanes. no fue. A Study in the American SocialRevolutionary and Labor Movements. 1986. Michael Schwab (1853-1898) le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua. cuando la policía avanzaba hacia la masa aira­ da. por mi amor a la libertad. A pesar de no haberse identificado al asesino. Anarchist Volees: An Oral History o f Anarchism in America. 1952. The Haymarket Tragedy.). incluidos siete policías. The Modern School Movement: Anarchism and Education in the United States. En respuesta a lo ocurrido el 1 de mayo. de buena familia. El único que no era inmigrante era Albert Parsons. como sus siete compañeros. alguien arrojó una bomba causando múltiples muertos. además de la ya citada sobre la tragedia de Haymarket. condenado a la pena capital sino a quince años de trabajos forzados. se convocó una manifestación de protesta el 4 de mayo en la plaza de Haymarket de Chicago. Lucy Parsons. 1936. Samuel Fielden.

se exten­ dió la imagen del anarquista como un loco fanático cargado de bom­ bas. El juicio. pero la sociedad americana los veía como gentes extravagantes y consideraba que la violencia política era un fenóme­ no circunscrito a Europa. En un país como Estados Unidos donde la libertad personal y la oportunidad económica aguardaban a todo aquel que llegase hasta allí. exhortaban a la violencia y a la des­ trucción desde sus tribunas. no había habido hasta entonces ningún caso de terror anarquista. La explosión de la bomba de Haymarket suscitó en la sociedad norteamericana un gran odio y temor hacia los anarquistas. Pero a finales del siglo XIX. una retórica de la violencia. Spies dijo: «¡Q ue el mundo sepa que en 1886 en el estado de Illinois ocho hombres fueron condenados a muerte porque creían en un futuro mejor!». Algunos anarquistas. Y. el dad y la igualdad. pese a la glorificación de los atentados y de la dinami­ ta en la prensa anarquista. En Estados Unidos. Por su parte. se escuchó a Spies decir: «Llegará un tiempo en que nuestro silencio será mucho más poderoso que las voces que hoy estranguláis». Sí la muerte es la condena por nuestro amor a la liber­ tad del género humano. ¿por qué iba alguien a querer lanzar bombas? Los anarquistas americanos 1 0 no se identificaban con la violencia política. bajo el capuchón que ocultaba el rostro de los que estaban a punto de morir colgados. 10 Uno de los más eminentes anarquistas americanos era Berjamin Tucker. con las declaraciones de los anarquistas publicadas en todos los periódicos. sino de anarquismo. sí.El nacimiento del terrorismo en Occidente dena perpetua y uno se las ingenió para suicidarse la noche antes de su ejecución ingiriendo dinamita y haciendo volar su cabeza por los aires. editor de la revista filosófica Liberty. que estaban siendo juzgados y condenados por el crimen. ya en el pa­ tíbulo. no de asesinato. un discurso. como hemos visto. giras de conferen­ cias o en la prensa. ya fuese en mítines. que no había llegado a materializarse en actos. y proclamaron a los cuatro vientos. A falta de ninguna prueba directa sobre su culpabilidad. Había. proporcionó la mejor propaganda que nunca jamás ha­ bía tenido antes el anarquismo. al igual que sucedía en otros países del con­ tinente americano con mucha inmigración europea. pero un asesino no soy». no protestaré. todos ellos sabían. ¡Llamen a sus verdugos!». entonces con orgullo y decisión pagaré ese alto precio. como hemos visto. «Sí la muerte es la condena por proclamar la verdad. como era el caso de Argentina. 84 . entonces digo abiertamente que he perdido el derecho a la vida.

Muchos anarquistas en Estados Unidos nacieron para la causa re­ volucionaria el día en que los anarquistas de Chicago. También se sabe que ningu­ no de los acusados fue el que arrojó la bomba y que no hubo ni una 11 Véase. pero ya nunca se recuperó. Véase Berkman. 85 . 1978. A pesar de haber sido gravemente heri­ da.. Se hicieron colectas para costear su tratamiento médico. 1914. An American Anarchist: The Life o f Voltairine de Cleyre• .DeJ ohann Most a Emma Goldman. Fue el 11 de noviembre de 1887. Sí se sabe que la mayoría de los muertos lo fueron por disparos de la policía y no por las esquirlas de la bomba. Era la prueba de que el anarquismo era una verdadera amenaza para la so­ ciedad y el gobierno. Avrich. Selected Works o f Voltairine de Cleyre. igual que habían hecho Malatesta y Louise Michel (1830-1905) al ser atacados. Esa fecha supuso el bautismo político de todos los anarquistas que iban a destacar en las décadas siguientes.. opreso­ ras y corruptas monarquías de Europa. Haymarket significó una brutal violación de las libertades civiles y un horrendo crimen de personas inocentes. como Alemania. Las vidas y muertes de los anarquistas de Haymarket fueron una fuente de inspiración para muchos anarquistas y también para muchos obreros que en los años venideros les recordarían y homena­ jearían todos los 11 de noviembre. en cambio. América se equiparaba a las decadentes. La identidad de quien arrojó la bomba sigue siendo un misterio. que la sangre había corrido por las calles. empe­ zando por la famosa oradora Emma Goldman. Para otros. se negó a denunciar a su agresor. pequeño movimiento anarquista de los Estados Unidos estaba domi­ nado por hombres procedentes de Europa. A raíz de la bomba en Haymarket. su camarada Alexander Berkman. Junto a Emma Goldman y Lucy Parsons. o la anarquista y librepensadora Voltairine de Cleyre11. Rusia o Espa­ ña. que es la figura más prominente del movimiento anarquista norteamericano. pensaron. Al enviar a la muerte a aquellos hombres. No podían creer que se hubiera producido un desenlace tan bárbaro en la libre y democrática América. en adelante llamados «los mártires de Chicago» fueron ejecutados. Fue víctima de un intento de asesinato por parte de un ex alumno en 1902. Voltairine de Cleyre (1866-1912) es la más destacada oradora anarquista de principios del siglo XX. la opinión pública percibió como terrorífica novedad que aquellos extraños anarquistas extranjeros habían usado de ver­ dad la violencia.

Lectora voraz. EMMA GOLDMAN A Emma Goldman. duro. Fue un juicio injusto y sin garantías12. mártires de la causa revolucionaria. incorporó ideas de muchos pensadores anarquistas como Bakunin. los consideró sus héroes sublimes. Comenzó su carrera como agitadora política en unos años. que ya nunca se rehizo hasta su muerte. ffl. A l día siguiente. de depresión económica en Estados Unidos. el gobernador de Illinois. John Peter Altgeld. Kropotkín y Malatesta. en una fábrica de ropa. perdonó y puso en libertad a los tres anarquistas supervivientes que aún permanecían en la cárcel y condenó el juicio como un caso de asesinato ju­ dicial. apasionado. Altgeld era un hombre extraño. que había nacido en Alemania aunque había llegado a Estados Unidos siendo un bebé de tres meses. en Nueva 12 El 25 de junio de 1893 se erigió un monumento a los anarquistas de Haymarket en el lugar de la masacre en Chicago. a la edad de cuarenta y cinco años. y tomó la decisión de vengar sus muertes. gracias a sus enseñanzas. Goldman llegaría a ser aún mejor oradora que el propio Most. de habla alemana ya que el alemán era su lengua materna. 86 . cosiendo durante diez horas y media al día por un sueldo miserable. su maestro y su amante.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e sola prueba que vinculara a ninguno de ellos con el autor material. En Nueva York conoció a Johann Most que se convirtió en su ídolo. Abandonó su infeliz vida doméstica de mujer casada (aunque continuó legalmente casada para conservar la ciudadanía americana) y se fue a la ciudad de Nueva York donde comenzó su larga trayectoria de activista anarquista entre la co­ munidad inmigrante de habla yiddish y. sobre todo. la dé­ cada de 1890. con paro masivo y muchos más disturbios laborales que en la década anterior. Su atrevimiento le valió acabar con su carrera política. Convencida de la inocencia de aquellos anarquistas ejecutados. en 1902. este suceso le impresionó honda­ mente. tuvo una infancia dura pero consi­ guió a base de esfuerzo y estudio escalar varios puestos oficiales hasta llegar a go­ bernador. una inmigrante judía rusa (nacida en Lituania) que entonces tenía diecisiete años y trabajaba en Rochester. En 1893 pronunció un famoso discurso en Union Square. cerca de Nueva York.

había contratado como revientahuelgas1 4le confirmó en su idea de que esas extraordinarias fuerzas represivas debían ser respondidas con contra­ violencia. in­ cluidos mujeres y niños. instando a los obreros a manifestarse para pedir trabajo y si no se lo daban. Goldman volvió a quedar terriblemente impresionada por otro episodio. Ésta sería sólo una de las muchas detenciones que su­ frió en su incansable labor propagandista a favor del ideal anarquista. Pensilvania. Berkman.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . 14 Frick había quedado a cargo de la fábrica de acero Carnegie mientras su propie­ tario. y si les negaban las dos co­ sas. para llamar la atención del mundo entero hacia la causa anarquista. que en Estados Unidos se recuerda también como un hito en la historia de movimiento obrero americano.. viajó en julio de 1892 hasta la fábrica para asesinar al magnate pero falló. a coger el pan porque era su «sagrado derecho». que debía ser el autor material. planearon un atentado contra Frick para vengar la muerte de obreros inocentes. con su vibrante discurso. contratándolos como mercenarios armados en los conflictos la­ borales. a manifestarse para pedir pan. 87 . Ella y su camarada y amante Alexander Berkman. Durante tres décadas conmovió a la nación. que fue la brutal re­ presión de una huelga prolongada en la fábrica de acero de Homestead. y defendiendo siem­ pre los derechos de los trabajadores. Andrew Carnegie. Henry Clay Frick. fue arrestada y condenada a un año de cárcel. sólo le produjo heridas y fue detenido y condenado a veinti- 13 Alian Pinkerton estableció su Agencia Nacional de Detectives en 1850. York. inmigran­ te judío ruso igual que ella. ya que los empresarios recurrieron con fre­ cuencia a sus agentes. no consiguió matarlo. oponiéndose a la guerra y al servicio militar. tanto a sus admiradores como a sus detractores. con toda la nación indignada por la intervención de Frick. Por esta exhorta­ ción.. La noticia de la muerte de huelguistas. proclamando la libe­ ración sexual. Era un perfecto acto de propa­ ganda por el hecho ya que se trataba de aprovechar el adecuado mo­ mento psicológico. basada en el principio de expropiación que preconizaban los anarcocomunistas como Kropotkin. estaba de vacaciones estivales pescando salmón en Escocia. por los disparos de pistoleros de la agencia Pinkerton1 3 que el gerente de la empresa. en Pittsburgh. atacando al matrimonio como una forma de prostitu­ ción. Llega­ ría a ser muy detestada por los obreros.

pero ninguno de los disparos alcanzó el objetivo. salvó la vida. asegurando que los obreros ameri­ canos no estaban suficientemente maduros para entender estos actos. sacó un puñal y arremetió contra el magnate hasta siete veces pero éste. La mu­ jer del látigo era Emma Goldman. los celos y la vanidad quizá influyeran en la postura de Most. Acto seguido. Aquel aten­ tado fallido conmocionó al movimiento anarquista en Estados Unidos donde se imponía cada vez más el sector moderado y hubo agrias dis­ cusiones sobre la justificación de la violencia política como táctica anarquista. 1962 (en castellano. Los anarquistas. A Portrait oftbe World before the War. El miedo. los cuales eran. fue en busca de Frick. Península. 1890-1914. ya había protagonizado alguna otra dura disputa con otros correligio­ narios cuyo trasfondo no era sólo ideológico sino de choque de per­ 15 Berkman. por lo tanto. Cuando Most expresaba esta idea en el transcurso de una confe­ rencia.° de su libro The Proud Tower.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e dos años de cárcel de los cuales pasó catorce en prisión15. el más reverenciado partidario del terror. en La Torre del Orgu­ llo. «La idea y el hecho. El escándalo de dos amantes peleándose en público causó sensación y atrajo considerablemente la atención de la prensa. cap. El propio Johan Most. llamándole cobarde y traidor y dejándole señales duraderas. denunció la tentativa de Berkman. tantas veces encarcelado por defender y glorificar el tiranicidio. acos­ tumbrado a liderar el movimiento anarquista en Estados Unidos. 2007). Este repudio de Most al acto de Berkman creó entre muchos camaradas un enorme desconcierto y fue un duro golpe para el movi­ miento anarquista de Norteamérica del que no llegó a recuperarse nunca16. 2. 1890-1914». que había sido amante tanto de Most como de Berkman. inútiles. 1890-1914. . sacó su re­ volver y disparó hasta tres veces. «The Idea and the Deed. que. Una semblanza del mundo antes de la Primera Guerra Mundial. de forma milagrosa. Most no sólo era rival de Berkman por el afecto de la joven Goldman —que tenía la mitad de años que él— sino que corría el peligro de ser arrestado como cómplice de Berkman. 16 Véase Tuchman. una mujer entre el público se levantó y fue hasta el escenario blandiendo un látigo con el que pegó con furia al conferenciante. 1890-1914». que tenía entonces veintidós años. En un país sin conciencia prole­ taria —afirmó— el terrorismo era inútil porque los obreros no lo en­ tendían. The Anarchists. Barcelo­ na.

de índole personal para repudiar el atentado de Berkman de 1892. publicada en 1931. pero se negaban a condenar esos actos individuales de violencia considerándolos como un justo derecho a la venganza con­ tra la injusticia y la crueldad. Living my Life. California. La introducción a esta selección documental. la Uni­ versidad de Berkeley. con duras descalificaciones entre ambos. le costó más dar ese giro y es­ tuvo durante más tiempo dispuesta a elogiar a los autores de atentados 17 En concreto. Había otros que no creían en la eficacia de esas tácticas como acicate de la re­ vuelta obrera. comenzando por la suya propia. 1972. ha publicado una interesante y amplia recopilación de documentos sobre Emma Goldman (cartas que escribió y recibió. quien hizo la siguiente fa­ mosa afirmación en su periódico La R évolte: «Una estructura basada en siglos de historia no puede ser destruida con unos cuantos kilos de explosivos». l:M ade For Ame- . Anarchism in Germany. Véase Carlson. The early movement. a car­ go de Candace Falk. A Emma Goldman18. con una escalada de actos terroristas sin precedentes. 2 vols.. sin embargo. su énfasis ya no estaría en el uso de esas tácticas. reseñas de sus conferencias en la prensa. sonalidades17. Pero. comenzaron a emerger entre los más importantes pensadores anarquistas serias du­ das sobre la eficacia de la táctica de la propaganda por el hecho. informes policiales sobre la vigilancia de la que era objeto o sobre sus diversas detenciones. donde la propaganda por la palabra era posible. probablemente la más conocida y representativa figura del anarquismo norteamerica­ no de finales del siglo XIX y principios deí XX. sino en la educa­ ción de las masas. A Documentary Hhtory o f theAmerican Years... Algunos juzgaban muy negativa la repercusión de la pro­ paganda por el hecho para el movimiento anarquista y trataban de contrarrestar la imagen del anarquista como terrorista. en la que oculta sus múltiples momentos de abatimiento. un tanto novelada y optimista. aparte de estas razones. lo cierto es que en Esta­ dos Unidos. la llamada «guerra de hermanos» (Bruder-Krieg) entre Johann Most yjoseph Peukert (1855-1910).D e J o h a n n M o s t a E mí\ia G o l d m a n . Véase Emma Goldman. Hay múltiples biografías. vol. dudas que fueron bien articuladas por Kropotkin. que en Europa fue la era de los atentados. Muy recientemente.). es fundamental para conocer la figura de Goldman. eran cada vez más los anarquistas que creían que el terrorismo estaba fue­ ra de lugar. 18 Son muy abundantes los estudios sobre la vida y la obra de Emma Goldman.. Aunque Kropotkin nunca llegó a repudiar el atentado como derecho a la venganza. e incluso elogió el heroísmo de esos ac­ tos. En la década de 1890.

sentido y amoroso reconocimiento al coraje de Berkman. Goldman tuvo siempre una actitud comprensiva hacia la violen­ cia. Durante los catorce años en que estuvo él en prisión. tenían como trasfondo un muy profun­ do. Por supues­ to que lo que siempre la caracterizó fue la palabra escrita y hablada. nada anti­ pática. 90 . rica. 20 Goldman dijo de la emperatriz que era una mujer inofensiva. Su portentosa capacidad oratoria y su gran fuer­ za de persuasión fueron sus mejores armas. Véase. Incluso aunque creyese que algunos actos de esta naturaleza eran erróneos o estaban desencaminados —por ejemplo. y no la violencia física. 2003. fue supuestamen­ te asesinado en prisión. la ignorancia y la pobreza19. con frecuencia deprimido y en alguna oca­ sión a las puertas del suicidio. el asesinato de la emperatriz austríaca Isabel en 1898 20— mostró siempre empatia por aquellas «almas sensibles» que realizaban actos de terror. 1902-1909. Goldman escribió un poético elogio. su ínti­ mo amigo. infeliz. cuyo largo y duro confinamiento solitario en la cárcel le pesaba tremendamente. Cuando Gaetano Bresci. 2 de junio de 1901. texto de Emma Goldman en Free Society. su dimensión heroica. que cir­ culó ampliamente. Sus referencias al heroísmo de aquellos anarquistas que cometían ac­ tos individuales de violencia. también. cientos estaban naciendo dispuestos a dar sus vidas para liberar a la humanidad de la tiranía. que nunca había sido responsable directa de ninguna atrocidad. 1890-1901 . 2: Making Speech Free. Pero su discurso era el de justificar el uso de la violencia en un mundo injusto de explotación in­ dustrial de las masas obreras y de brutal represión del Estado. en el que aseguraba que al tiempo que un Bresci era ejecutado. ella trató sin descanso de explicar a la gente la significación de aquel atentado. 19 Véase «Gaetano Bresci». Drinnon (1965): Rebel in Paradise (en castellano. 2005. más aún cuando ella había sido su cómplice en la planificación del atenta­ do por el que él había sido condenado. el anarquista italiano procedente de Estados Unidos que viajó a Italia y asesinó al rey Humberto en 1901. el hombre más importante de su vida.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e como mártires que sacrificaban sus vidas para liberar a otros. Rebelde en el paraíso yanqui). vol.

Callado. Ohio. tortura y muerte. le impactaron las palabras de Goldman de exaltación del attentater como mártir de una causa elevada. EL ASESINATO DE MCK3NLEY A una de aquellas conferencias en que Goldman glorificaba el heroís­ mo de los anarquistas comprometidos en actos de violencia selectivos. muy solitario.. a matar al presidente de la nación. el asesino de McKinley. a la que tuvo el atrevimiento de presentarse y pedirle recomendación sobre lecturas anarquistas y de la que se con­ virtió desde entonces en gran admirador (y quizá enamorado). como supremo sacri­ ficio por la causa. no bebía una gota de alcohol. un acto de violencia político.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . pero con un extraordinario coraje. ya fuese mediante suicidio o ejecución.años listo e infeliz que vivía en Cleveland. Habitualmen­ te autodidacta. reconoció en el retrato del asesino a uno de sus seguidores. un asesinato selectivo destinado a despertar la conciencia de los obreros contra sus opresores. a principios de septiembre de 1901. comía fru­ galmente y estaba por entero dedicado a la causa revolucionaria. León Czolgosz (pronunciado Cholgosh) era un joven de veintiocho . siempre comía solo. La palabra alemana attentater era usada por los anarquistas para denominar al autor de un atentado '(attentat). por lo general desconocido o poco conocido en el movi­ miento anarquista.. o quisiera lanzar a alguno de los que la escu­ chaban. Emma Goldman fue a comprar el periódico y leyó que un anarquista había disparado hiriendo de muerte al presidente de los Estados Uni­ dos. tras la cual no trataba de escapar sino que asumía toda la responsabi­ lidad de su acto y aceptaba su inevitable destino de cárcel. El attentater era un idealista de la violencia. la llevaba a cabo a la luz del día. en público. No es nada probable que de forma intencionada Emma Goldman enviase. pero no cabe duda de que a León Czolgosz. Cuan­ do un par de meses después. cuarto de los ocho hijos de padres inmigrantes polacos. IV. nunca en la 91 . de pocos amigos. Orgulloso de su misión. William McKinley. introvertido.. Era normal que mostraran una actitud estoica en el patíbulo. no bebía ni fumaba. no fumaba. asistió un joven que quedó totalmente fascinado y deslumbrado por el ímpetu de aquella mujer.

un perfecto desco­ nocido. que tenían muchos más hijos que los americanos nativos. Guardó el recorte sobre el asesinato del rey de Italia y lo leía con frecuencia. Aunque no se sabe con cer­ teza. En realidad. comandante de la plaza y responsable de la brutal represión y ma­ sacre de muchos civiles inermes (80 muertos y 450 heridos). Leyó también en un periódico que el presidente McKinley iba a visitar la Exposición Pan-Americana en Buffalo. Se dio cuenta de que era posible que alguien como él. y consideró que ésa era una gran oportunidad para repetir la hazaña de Bresci. era un don Nadie. era un historial común y normal entre las familias de los inmigrantes. apellido que significa Nadie y. muchos indicios apuntan a que tuvo ayuda. pero resulta poco probable. agradeciéndole los servicios prestados «a las instituciones y la ciudadanía». Quedó tremendamente impactado y seducido por Bresci. donde trabó amistad con Malatesta y el grupo que editaba el famoso periódico anarquista La Questione Sociale. y no mantenía contactos sexuales. había estado o se creía enfermo. se especuló con que fuera un hipocondríaco o bien que padeciese sífilis. Probablemente creía que iba a morir pronto. en efecto. Nue­ va York. asestase un golpe tremendo al sistema en aras de la justicia social. Desde luego. que tenía ya la economía más poderosa del mundo— era un hombre amigable al 21 Bresci afirmó que su acción era un acto reparador que vengaba los trágicos suce­ sos de Milán de mayo de 1898 tras los cuales el rey había condecorado al general Fiorenzo Bava Beccaris.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e mesa con su familia. había tenido que en­ trar a trabajar en una fábrica para contribuir a sostener la economía familiar. Sólo había ido al colegio cinco años. el incentivo logístico e ideológico lo encontró en Paterson. New Jersey. Estaba tan excitado con este asesinato que no podía dormir. Su madre murió al dar a luz a su último hijo cuando él tenía doce años. La policía lo encontró entre sus pertenencias cuando lo detuvo. Czolgosz usó el alias de Fred Nieman. Bresci dijo también que había actuado solo y sin cómplices. Se quedaba de noche hasta muy tarde devorando panfletos y libros sobre anarquismo. McKinley —que acababa de iniciar su segundo mandato en un país donde la industria y los negocios estaban en expansión. que embarcó rumbo a Italia y allí asesinó de un disparo al rey Humberto el 29 de julio de 1900 21. el inmigrante italiano. 92 . estampador de seda en Paterson. su padre se volvió a casar y él desarrolló un odio tremendo hacia su madrastra. la capital del anarquismo italiano en Estados Uni­ dos. un obrero corriente.

que les ser­ 22 Dos presidentes norteamericanos habían sido asesinados por disparos antes de McKínley. aunque Emma Goldman le había servido de inspiración. en una época en que no existían aún medidas de seguridad en torno al presidente. pequeña y compacta. que había sido detenido en el acto. El autor. La policía aseguró que el asesino tenía cómplices y que detrás del atentado había un «complot» clandestino internacional. En Europa. pero los disparos. médico de profesión. El ase­ sino. lejos de arrepentirse. Los periódicos publicaron la foto de Goldman y afirmaron que habían sido sus palabras las que habían decidido al asesino a cometer el atentado. Abraham Lincoln (1865) y James A. 93 . que. 2001. Czolgosz aseguró con orgullo que era anarquista. The McKínley Assassination. fue sometido a duros interro­ gatorios. siempre que ocurría un atentado anarquista.. Stolen Glory. lo que les distrajo del verdadero peligro. cuando el presidente murió. fue muy criti­ cado por parte de la prensa y de otros colegas médicos por una actuación que se juzgó errónea. Garfield (1881)..D e J o h a n n M o st a E m m a G o l d m a n . Tres agentes del Servicio Secreto escrutaban los movimientos de todos cuantos se acercaban al presidente2 2 pero en el momento en que le to­ caba el turno a Czolgosz. le acabaron provocando una gangrena mortal23. que nadie le contrató ni le pagó ni le dijo que lo hiciera. un auditorio de la Exposición. La policía hizo una exhaustiva investigación en su entorno familiar y laboral para determinar sí estaba loco. que le encantaba mezclarse con la gente. en el pecho y el estómago. creía haber cumplido con un deber. pero no pudo dicta­ minarse nada concluyente. estrechar la mano de los ciu­ dadanos y eso es lo que hacía el 6 de septiembre de 1901 en el Templo de la Música. presta mucha atención a las decisiones tomadas por el equipo médico local de Buífalo que le operó de urgencia y que. donde una larga cola de miles de personas esperaba pacientemente el turno para saludarle. con la que disparó dos veces desde muy cerca al presidente. Durante ocho días McKínley se mantuvo con vida y al principio se creyó que se recuperaría de las heridas. y que había actuado completamente solo. tanto la prensa como los gobiernos fomentaban esa idea del complot internacional. estaban al parecer ocupados prestando aten­ ción a otro individuo que habían considerado sospechoso. 23 Fisher. Czolgosz llevaba vendada la mano de­ recha con un pañuelo blanco en el que escondía una pistola igual a la usada por Bresci.

salvad a la humani­ dad con sangre. al no disponerse de pruebas sobre su complicidad. sin autén­ tica relación con el movimiento anarquista. 25 Entre los anarquistas que consideraron a Czolgosz un asesino común. dada la psicología nerviosa y com­ pulsiva de Czolgosz. fue puesta en liber­ tad. publicaba un artículo incendiario de un autor de hacía cincuenta años. retirar de la circulación24. Fue detenida e interrogada durante dos semanas pero. No obstante. asesinad a los asesinos. titulado «asesinato por asesinato» en el que. En realidad. Incluso Alexander Berkman conside­ ró que el atentado contra el presidente carecía de necesidad social y no podía ser entendido por las masas. 94 . Era un hombre al que nadie en el movimiento anarquista co­ nocía. entre otras cosas. se podía leer: «Decimos. 24 Fue una coincidencia que el mismo día del atentado saliese a la calle el número de Freiheit en que Most. en muchas ocasiones. donde se detuvo a los anarquistas más significados. al enterarse del asesinato del presi­ dente. una de las ciudades de Estados Unidos con más tradición anarquista. se habló mucho de una conspiración y las sospe­ chas gubernamentales llevaron inmediatamente a Chicago. utilizando el mismo argumento de Most para referirse al atentado del propio Berkman unos años antes. lo consideraron un lunático sin un verdadero compromiso con el anarquismo y sin ninguna preparación anarquista sólida25. Al conocer la suerte de sus camaradas de Chicago y saber que estaba siendo bus­ cada por más de doscientos policías. aunque en alguna ocasión había hecho comentarios cuya inge­ nuidad había suscitado el recelo de algún camarada que había llegado a sospechar que fuese un espía. está Joseph Labadie cuya nieta ha escrito una buena biografía. todo indica que el asesinato de McKinley fue un acto aislado cometido por un solo indi­ viduo. También se detuvo y se condenó a un año de cárcel a Johann Most que tuvo la mala suerte de publicar el día antes en su periódico un ar­ tículo a favor del tiranicidio que. Goldman fue hasta allí dispuesta a dar la cara. veneno y hierro». Labadie and the Labor Movement. seguía teniendo validez. Véase Anderson. La mayoría de los anarquistas. contra miembros de la oposición que distaban mucho de ser anarquistas. unos cincuenta. All-American Anarchist. 1998. el revolucionario alemán Karl Fíeizen que.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e vía para emprender con más facilidad la persecución contra los anar­ quistas y. no pudo. para rellenar un hueco del periódico. Joseph A. según Most. aunque lo intentó.

son sólo símbolos y están privados de su individualidad y su humanidad. en la que muestra cómo con el paso del tiempo ha ido cambiando su compromiso con la violencia y su vi­ sión del terrorismo como instrumento político. Explicó que cuando decidió atentar contra Frick en 1892. Pero esta­ blecía una clara diferencia entre el empresario a quien él había tratado de asesinar. que nunca había acu­ mulado riquezas y no era un representante directo.. muy típica por lo demás del anarquismo. y el presidente McKinley. Editorial Melusina. no lo hizo pensando en él como hombre sino como símbolo de las fuerzas represivas del capitalismo. al llevar a cabo el atentado.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . quizá por la necesidad de creer que sus años en la cárcel no habían sido en vano. entre el crimen y el asesinato político. Goldman arropó al asesino de McKinley de un aura romántica. con sus propios sentimientos. Berkman había cambiado de perspectiva y ya no compartía ese idealismo abstracto y frío en el que. tanto el que atenta como el que es objeto del atentado. 95 . un enemigo del pueblo. ya que aún seguía confinado en la penitenciaría del esta­ do de Pensilvania. sino como un instrumento de la causa revolu­ cionaria. y reivindicaba su propia tentativa de asesinato. no actuó como hombre. que quizá había visto en el presidente a la máxima representación del nue­ vo imperialismo americano. haciendo esfuerzos por sobrevivir física y mental­ mente a las brutales y degradantes condiciones carcelarias. una víctima explotada y desheredada del sistema. bastante benigno por lo demás. Barcelona. sino tan sólo un símbolo. véase Memorias de un anarquista en prisión. y él mismo.. del imperante sistema de opresión económica. Apareció una reedición en 1970. 2007. como Frick. la revista de Emma Goldman. un hombre con el alma cándida de un niño y 26 Prisión Memoirs of an Anarchist: Studies in the Libertarían and Utopian Tradition. Berkman escribió una autobiografía apasionante. al afirmar que era un alma sensible que no po­ día soportar un mundo cruel. Sólo Emma Goldman se empeñó en describir al asesino de McKinley como un hombre con una conciencia social muy aguda. titulada M em o­ rias de un anarquista en p risión 26. culpable del derramamiento de la sangre de los obreros. uno más de la legión de oprimidos que llevaban una oscu­ ra vida de desconsuelo. publicadas por vez primera en 1912 por la imprenta de Mother Earth. Pero en 1901. En castellano. de la riqueza y el poderío de la nación. Seguía haciendo una distinción.

A él ve­ nían a refugiarse de las persecuciones que decían sufrir en algunos países de Europa. Legación de España en Washington. cuya figura estaría ya para siempre ligada al asesinato de McKinley. al que se juzgó en un tiempo récord. Fue también una época muy dura para el anarquismo norteame­ ricano en general.) Pero ahora la nación americana ha sido herida y es uná­ nime el clamor por una reforma de las leyes o por un concierto inter­ nacional que permita a la sociedad defenderse de tan inicuos atenta­ dos»28. en octubre de 1906. orden públi­ co. elogiando su valentía.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e la energía de un gigante. con valor para sacrificar su vida y morir en soledad por un ideal 21. Se examinó su cerebro 27 Al tiempo que defendía y trataba de proteger al asesino. La airada y atemorizada opinión pública pidió venganza.. Expediente 10.. legajo H-2751. se ofreció a cuidar como enfermera (uno de sus oficios) al presidente moribundo. «la opinión pública está muy excitada contra los anar­ quistas que hasta ahora eran vistos con total indiferencia (. Muchos que hasta entonces no habían oído hablar de ella. Pero Goldman se quedó totalmente sola en su defensa del asesino. Aquí se reunían. asociarían para siempre su nombre con el terrorismo. recibió amenazas de muerte y temió por su vida a manos de las masas airadas. sino como un enemigo público peligroso por la amenazadora carga de su mensaje político. 14 de septiembre de 1901. 96 . fue una época muy dura para Emma Goldman. Arcos. Desde luego. y el 29 de octubre fue ejecutado en la silla eléctrica. En palabras del representante diplomático español en Washington. Pasó los siguientes diez años de su vida cambiando de nombre y de residencia para poder conseguir casa y trabajo. «La tragedia de Buffalo» que fue más tarde reeditado en su re­ vista Mother Eartb (Madre Tierra). aquí propagaban sus ideas y aquí preparaban con facilidad los atentados que habían de ejecutar en Europa (. Otros que ya la conocían no la verían ya como una elocuente oradora radical. Fue señalada como la musa del asesino.) Este país ha sido hasta ahora asilo tranquilo para los anarquistas. a Minis­ tro de Estado. Sobre el atentado escri­ bió un célebre artículo. 28 Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid (a m a e ). en un número dedicado a la memoria de Czolgosz para conmemorar el quinto aniversario de su ejecución... El asesino. dos semanas des­ pués de los disparos. se declaró culpable y rechazó toda defensa.

Había habido. a los que acusó de criminales.. una red difusa. En algunas ciudades. que fue en Europa la década del magnicidio. y sobre 29 Preston. el suce­ sor de McKínley. que hasta entonces creía que la propagan­ da por el hecho era un mal exclusivo de Europa. Theodore Roosevelt. Declaró la guerra a los anarquistas. afirmó reiteradamente que existía una amenaza te­ rrorista global. se aprobaron leyes antianarquistas de inmigración que impedían entrar en Estados Unidos a todo aquel. quedó conmocionada. que una sociedad de­ mocrática como Estados Unidos era inmune a la violencia anarquista. Sus restos se rociaron con ácido sulfúrico. el anar­ quismo fue equiparado al terrorismo en la mentalidad colectiva. no sólo que alentase la caída violenta de los gobiernos. El asesinato de McKinley hizo volar por los aires esta ilusión. sino que pusiera en cuestión la justicia del sistema29. y aquellos que creían en la vio­ lencia y quizás la practicaban. a su vez.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . Aliens and Dtsenters: Federal Suppression o f Radicáis. es verdad. donde la violencia anarquista provocaba una dura represión gubernamental y ésta. Durante la década de 1890. Al contrario que en ciertos países de Europa. Más que nunca. en busca de algún defecto o anomalíaí que pudiera ser la prueba de un desorden mental. pero ningún otro destacado episodio de violencia anarquista hasta 1901. las masas enfurecidas emprendieron la caza del anarquista. 97 . no hubo en Estados Unidos ningún sig­ nificativo acto de venganza después de la tragedia de Haymarket. 1963. Para mitigar la sensación de vulnerabilidad que se extendió por toda la nación. A pesar de que Czolgosz había nacido en América. en la sombra pero omnipresente. Se empeñó en impedir la entrada en el país de todo anarquista y expulsar a-los que ya estaban. 1903-1933. Hubo llamamientos a la venganza contra los anarquistas. o para vengar la prolongada condena de cárcel de Berkman.. cerca de De­ troit. Estados Unidos parecía inmune a la violencia anarquista. comenzó enton­ ces en un país agarrotado por el miedo. sin distinguir entre los anarquistas filosóficos. La represión gubernamental de la que muchos anarquistas europeos habían huido buscando refugio en Estados Unidos. que sólo se identificaban con las teorías sociales del anarquismo. estas leyes se basaban en la idea de que el anarquismo. la represalia o venganza anarquista en un inacabable círculo vicioso. La sociedad americana. la bomba de Hay­ market en Chicago en 1886.

Vivían en un mundo un tanto aislado. Entre ellos había quienes habían escuchado e interiorizado en Europa los llamamientos a la acción violenta. 1983. Los trabajadores de la seda eran obreros muy cualificados y también muy politiza­ dos. los anarquistas. Not Like Us: Inmigrants and Minorities in America. El flujo de inmigrantes trajo consigo una población muy heterogénea y un mundo laboral cada vez más complejo. De 1896 a 1914. la mayoría deseaba re­ gresar a su país natal. el odio contra toda autori­ dad. en New Jersey. A l menos 1. más de quince millones de estos nuevos inmigrantes originarios del sur y del este de Europa llegaron a Estados Unidos30. con nume­ rosas fábricas donde se elaboraba prácticamente toda la producción textil de seda de los Estados Unidos. de las regiones del sur y muy en concreto de la región de Nápoles y de Sicilia. Austria-Hungría. La mayoría eran inmi­ grantes económicos que llegaban buscando mejores salarios. Por ejemplo.000 checos o eslovacos. es decir.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e todo su vertiente violenta. entre patronos y obreros. ideología. era una filosofía circunscrita a los inmigran­ tes extranjeros que llegaban a Estados Unidos con las disolventes ideas que traían de Europa. los obreros nativos 98 . que huían de la represión en sus países. congregaron a un número cre­ ciente de anarquistas31. La expectativa de vida de la po­ blación trabajadora en Estados Unidos era entonces de 48 años. En las grandes ciudades. de nacionalidad. y sobre todo los anarquistas partidarios de la propaganda por el hecho. En 1920. Becoming American: An Ethnic History. Ciudades industriales como Paterson. España— ha­ bían aumentado a un ritmo sin precedentes. sino entre la propia masa trabajadora por motivos diver­ sos. De los 3 millones de italianos que llegaron en este periodo. En Esta­ dos Unidos. y de hecho.000 croatas o eslovenos. los inmigrantes que llegaron de Europa —desde Alema­ nia. Rusia e Italia. el 50% lo conseguía. Daniels. los inmigrantes eran ya alrededor de 18 millones. pero ha­ bía también muchos inmigrantes políticos. el 80% procedían del «mezzogiorno». aunque sí muy encona­ dos. 1997.000 habitan­ tes. 500. etc. 1890-1924. especialízación. Véase Archdeacon. 700. separado del am­ biente cultural americano. 31 Era una ciudad — casi un suburbio de Nueva York— de unos 100. El 76% de los in­ migrantes eran adultos jóvenes de entre quince y cuarenta años. en menor medida. Y había mucho de cierto en ello. En la última década del siglo XIX. Rusia.5 millones eran polacos. Los antagonismos no eran sólo. Algunos llevaron consigo al cruzar el Atlántico una firme convicción anarquista. los inmigrantes se 30 La mayoría procedentes del Imperio Austrohúngaro. eran inmigrantes que hablaban en idiomas que el público americano no entendía. Italia y.

99 . además de Paterson y Nueva York. ruso. 1984. irlandés. había que captar al mundo anglosajón. cervecerías. Fue en este mundo inmigrante en el que floreció el anarquismo. San Francisco. Había sec­ tores alemán.. en el caso de Nueva York en el East Side. círculos. publicaba su periódico El Despertar. cafés. Scranton (ed. Pasó la mi­ tad de su vida en el exilio. danés. aprovechó para dar un gran número de conferencias en italiano y español en las principales ciudades industriales del país. el anarquista español Pedro Esteve. Había que americanizar el movimiento obrero o morir. en 1899-1900. no ocurre lo mismo con el caso del es­ pañol que aún necesita una investigación en profundidad. se cantaba y se dis­ cutía de política y de filosofía en interminables discusiones en torno a doctrinas. italianos y franceses. Silk City.. cada uno de los cuales era un her­ videro de salones. 1860-1940. Ese mismo año. si la revolución iba a tener lugar. polaco. eran Chicago. aus­ tríaco. 198 5. que siempre había sido visto por las masas obreras norteamericanas como un forastero. inglés. Pronto se evidenció la insuficiencia e inconsistencia de un movimien­ to basado exclusivamente en el elemento extranjero. fue invitado a Paterson para hacerse cargo de la edición del periódico La Questione Sociale pero durante los meses en que estuvo en Estados Uni­ dos. imprentas. clubes. concentraban en un barrio determinado.. italiano.. Cada vez eran más los que veían con claridad que. Most. francés. etc. era un hombre acaudalado que puso toda su fortuna a disposición de la causa anarquista. bohemio. librerías. Otros centros importantes de anarquismo. En 1903. Véase Herbst y Keene. Boston. ya que era la primera vez que se prohibía entrar en el país a causa de de habla inglesa no querían mezclarse con los alemanes. Así como el anarquismo italia­ no en Estados Unidos está bastante estudiado. objetivos y métodos revolucionarios. Studies on the Paterson Silk Industry. anarquista propagandista italiano que creía en la necesidad de la propaganda —incluida la acción directa— para sacar a las masas de su apatía y pre­ parar la revolución. ésta debía hacerse en inglés.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . Newark y Passaic. Los socialistas aprendieron inglés y consiguieron llegar a ser un partido americano. un personaje fundamental en el movimiento anarquista de Esta­ dos Unidos sobre el que sabemos muy poco. de origen aristocrático como Kropotkin. Por Paterson pasaron anarquistas ilustres como Errico Malatesta. donde residían agrupados por nacionalidades. se bebía. En Paterson. ligas. donde se comía.). se fumaba. húngaro. Malatesta. Filadelfia. Life and Times in Silk City. confesó que su empeño de veinte años por inculcar el anarquismo a los americanos había sido un fraca­ so. el Congreso americano votó una ley de inmigra­ ción que supuso un cambio radical en la historia de Estados Unidos.

Selig Silverstein. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA El libro básico. Por el contrario. tras el asesinato de McKinley. una serie de mítines en Estados Unidos pero fue detenido y deportado en aplicación de la ley antianarquista. The Haymarket Tragedy. Durante años. de importancia capital en la historia del movimiento obrero. Aunque hubo aún algún acto aislado de violencia anarquista.El n a c i m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e las creencias políticas32. como había hecho años antes. como la bomba de Union Square. John Tumer. 1984. Gran Bretaña y Canadá. recopilando pruebas para in­ culparla. y al final de su vida vivió la Guerra Civil española como último capítulo de su turbulenta historia de compromiso político revolucionario. los anarquistas anónimos. Princeton University Press. en la ciudad de Nueva York. Véase Wexler.000. la mayoría de los defensores de la violencia habían muerto o se dedicaban a actividades más pacíficas. Está enterrada en Chicago. siguieron entrando sin problemas. Francia. El ritmo de inmi­ gración no decreció. incluidos Kropotkin o John Turner33. comunistas y radicales en 19 19 durante el llamado «miedo rojo» (red scare). que es ya un clásico. que estalló pre­ maturamente en las manos de un joven anarquista.300. es el de Paul Avrich. Abatida por la victoria de Franco. Del mismo autor. A los anarquistas conocidos se les vedó total­ mente la entrada en Estados Unidos. que años atrás habían estado en diversas giras de conferencias. un cultivado anarcosindicalista inglés. Emma Goldman in exile: f rom the Russian Revolution to theSpanish Civil War. fue acogida por amigos y camaradas en Canadá donde murió en 1939 a los setenta años. 100 . Sin embargo. 1999. creyente en la huelga general como medio de hacer caer al capitalismo pero no partidario del asesina­ to. Pero la época de la propaganda por el hecho ya había pasado. Fue deportada junto con Berkman y otros camaradas a la Unión Soviética donde experimentó una gran decepción ante el despotismo comunista contra el que arremetió. casi 1. sobre los sucesos de Haymarket y el proceso y ajusticiamiento de los anarquistas de Chicago. en marzo de 1908. quiso dar. 33 En 1903. que se negaban a revelar su credo político. Luego continuó su exilio en Alemania. el gobierno ame­ ricano trató de revocar la ciudadanía a Emma Goldman. 1907 fue el año en que más in­ migrantes llegaron a Estados Unidos. Voces anarquis­ 52 Una versión más extensa de esta ley fue la que acabó deportando a Emma Gold­ man y a otros 248 anarquistas.

La Universidad de Berkeley. Errzco Malatesta e il movimento anarchico italiano e internazionale. A Biography o f Johann Most. Véase Emma Goldman.. The Voice o f Terror. 1872-1932. Westport. Una historia oral del anarquismo en los Estados Unidos. Nueva York. es fundamental para conocer la figura de Goldman. Madrid. Greenwood Press. tas. 2: MakingSpeech Free.. Barcelona. 1931. 101 . ha publicado recientemente una interesante y amplia recopilación de documentos sobre Emma Goldman. Cali­ fornia. 1980. A Documentary History o f the American Years. hay múltiples biografías. hay un libro reciente y muy documentado: Arrigo Petacco. Milán. Sobre Errico Malatesta. 1: Made For America. sobre sus largos años en la cárcel: Memorias de un anarquista en prisión. comenzando por la suya propia. Sobre el alemán Johann Most. Conn. 2007. 1902-1909 (2005). la más completa y documentada de las cuales es la de Frederíc Trautmann. 2000. vol. Sobre Emma Goldman. Muy interesantes también son las memorias de Alexander Berkman. com­ pañero inseparable de Goldman. Living my Life. LAnarchico che venne dalla America. 2 vols. La introducción a esta selección docu­ mental. Franco Angelí. 2004. Funda­ ción Anselmo Lorenzo. 2003. 1890-1901 (2003). vol.D e J o h a n n M o s t a E m m a G o l d m a n . a cargo de Candace Falk. Sobre Gaetano Bresci.. Storia di Gaetano Bresci e del complotto per uccidere Umberto I Mondadori. Editorial Melusina. cuya vida e ideas inspiraron obras de Henry James (La princesa Casamáxima) y Joseph Conrad (El Agente secreto). la biografía más reciente y documentada es la de Giampietro Bertí. existen varias biografías.

1998. Or­ den Público. la negación de cualquier autoridad o el ejemplo de una actuación cotidiana que implicara la ruptura con las pautas de vida burguesa. 1892-1900 ÁNGEL HERKERÍN LÓPEZ * En su origen la propaganda por el hecho se asimiló principalmente con la insurrección y. 139-156. pp. suponía un choque no sólo con las autoridades municipales y religiosas. Incluía también formas pacíficas que llevaban implícitas la de­ sobediencia ante el poder. La ideología política del anarquismo español (1868-1910j. 67-104. Los atentados terroristas durante este período tuvieron una mez­ cla de venganza y simbolismo que intentaban señalar el camino a se­ guir para la destrucción completa de la sociedad del momento. La razón de la fuerza. más adelante. el Capitalismo y la Iglesia. la propaganda por el hecho sé ha vinculado en el imaginario de los pueblos con el atentado terro­ rista. 1 Véase Alvarez Junco. con el terrorismo. en muchos casos. González Calleja. según sus planteamientos. Acciones de este tipo fueron las que puso en marcha el anarquis­ mo revolucionario en España. Los anarquistas. ESPAÑA: LA PROPAGANDA POR LA REPRESIÓN. Álvarez Junco. «Los dos anarquismos». pp. «La cara oscura del anarquismo». Joll. Casanova. 1976. 10 3 . 1968. 1977. 105-135. pp. 253. Sin embargo. sobre cuyas cenizas se construiría una nueva sociedad más justa e igualitaria. aunque lo cier­ to es que no se circunscribe sólo y exclusivamente a las acciones vio­ lentas. sino también con la incomprensión del pueblo 1. pp. 2000.5. el impago de alqui­ leres o la celebración de nacimientos y defunciones civiles alejadas de cualquier ritual religioso que. * Profesor de Historia Contemporánea de la u n e d . Como ejemplos significativos podemos seña­ lar: la oposición a incorporarse al servicio militar. subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917). en la última década del siglo XIX para su lucha contra la trilogía que. condensaba todo el mal de la sociedad: el Estado.

En cuanto a las causas que motivaron esta oleada de atentados. indigna­ ción y aislamiento que. se debe entender como un ataque contra el Estado y el militarismo. los resultados obtenidos por su actuación terrorista no fueron positivos. sociales y económicas y unos destinatarios perfecta­ mente escogidos. Los detenidos denunciaron casos de tortura y 104 . el fracaso de las reivindicaciones obreras del 1 de Mayo y. Las bombas lanzadas en el Liceo de Barce­ lona. La bomba que estalló en la calle de Cambios Nuevos en Barcelona duran­ te la procesión del Corpus de la iglesia de Santa María del Mar. Las reivindicaciones obreras en Barcelona durante el 1 de Mayo de 1890 pusieron el acento en la situación angustiosa de la clase traba­ jadora. sino que tuvieron unas claras connota­ ciones políticas. el 7 de noviembre de 1893.E l n a c im e e n to d e l t e r r o r i s m o e n O c c id e n te En ese sentido se tienen que encuadrar los principales atentados que se realizaron en España a finales del XIX. Sin embargo. Entre los primeros. el 8 de enero de 1892. varios cente­ nares de campesinos ocuparon la ciudad a los gritos de ¡Viva la anar­ quía! ¡Abajo la explotación! En la acción murieron dos paisanos de la localidad y un asaltante. el 7 de junio de 1896. suscitaban los anarquistas. la cruenta represión tras los sucesos ocurridos en la ciudad gaditana de Jerez. el 24 de septiembre de 1893. fue un acto contra la burguesía. con especial atención a la consecución de la jomada de ocho horas. es más. la concienciación y el apoyo del pueblo. solidaridad y hasta ejemplo para las futuras genera­ ciones. la puesta en marcha de una represión tremendamente cruel y las manifiestas irregularidades cometidas en los procesos abiertos contra los supuestos culpables de los atentados lograban cambiar los sentimientos de repulsa. por otro. por los de compasión. si mediante estas acciones el movimiento anarquista pretendía la difusión de sus ideas. hay que señalar diversos acontecimientos acaecidos tanto en España como en el ámbito internacional. que no deben ser entendidos como actos indiscriminados. en algunos casos fueron profundamente negativos. en un principio. exigiendo reformas económicas al tiempo que importantes medidas laborales. El atentado contra el general Martínez Campos. los campesinos realizaban levantamien­ tos de una forma cícilica para protestar por la situación de extrema pobreza en la que vivían. En Andalucía. Solamente el abuso de poder de las autoridades. por un lado. En Jerez. tenía como destinatario la Iglesia católica.

105 . donde la vertiente individualista se imponía a la comunitaria. En Barcelona.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n .1 9 0 0 la represión contra el movimiento obrero fue excepcional. EL ATENTADO CONTRA EL GENERAL MARTÍNEZ CAMPOS En 1893 se iniciaba en España un ciclo terrorista que se extendió has­ ta el inicio del nuevo siglo. que llegaron a causar más de veinte muertos y varias decenas de heridos4. hay que añadir la situa­ ción del anarquismo internacional. Archivo General Militar de Segovia (AGMS). Se detuvo a más de 3 00 personas. Madrid. n.° 90. El terrorismo anarquista 1888-1909. con la consiguiente apuesta por la «propa­ ganda por el hecho». por ejemplo. 3 El Corsario. donde la represen­ tación parlamentaria de las fuerzas opositoras al régimen quedaba muy dificultada. Durante ese año se produjeron atentados en varias ciudades españolas como Barcelona. 1983. como los anarquistas. editado en La Coruña. señalaban la corrupción e injusticia del sistema y propo­ nían sencillamente su eliminación. El primer gran atentado de este período tuvo como objetivo 2 Proceso de Jerez. se anunció la explosión de 16 petardos en la ciudad. Estos hechos provocaron una fuerte reacción en España y en las principales capitales europeas. 4 Núñez Florencio. A estos sucesos ocurridos en nuestro país. 1 8 9 2 . de las cuales cerca de 7 0 fueron juzgadas y 4 eje­ cutadas2. y se publicaron fra­ ses que anunciaban venganza: «La sangre que va a verterse sólo puede pagarse con sangre»3. Esta circunstancia no sólo obstaculizaba cualquier intento de integrar en el sistema a grupos sociales o tendencias políti­ cas que tenían cabida en cualquier régimen auténticamente democrá­ tico. daba razones a aquellos que. sino que incluso se puede decir que empujaba a actuar fuera de la legalidad o. hay que se­ ñalar la influencia que tuvieron en España los atentados ocurridos en Francia en esta época y el ejemplo que para los anarquistas representó la figura de Ravachol. Valencia o Bil­ bao. 46. año III. en su versión más violenta. cuando menos. Además. I. Para completar el cuadro. p. no podemos olvidar las peculiaridades del régimen de la Restauración.

le­ gajo 157. 24 de septiembre de 1893. Tan fanático que ha manifestado que lo único que siente es no haber conseguido su objeto7. En el atentado murieron el guardia civil Jaime Tous. durante el desfile militar con motivo de las fiestas de la Merced en la Ciudad Condal. la máxima autoridad militar en Cataluña asistió. 24 de septiembre de 1893. y Telegrama del General Martí­ nez Campos al Ministro de la Guerra. en el pecho. Sin embargo. y el ayu­ dante de Martínez Campos. el general Molins. legajo 157. en el brazo derecho. Los artefactos no lograron su objetivo. «para tranquilizar y evitar que telegramas falsos o exagerados pudieran producir trastornos»5. 7 Telegrama del General Martínez Campos al Ministro de la Guerra. de treinta años de edad y oficial impresor. y un paisano que fue pisoteado por los caballos espantados por la deflagración. 25 de septiembre de 1893. 5 Telegrama del General Martínez Campos al Ministro de la Guerra. AIHCM. la explosión alcanzó a personas del séquito y a gente del pueblo que presenciaba la parada militar. 106 . Además varias personas fueron atendidas en la casa de socorro más próxima con heridas de diferente considera­ ción6. Se ha detenido al presunto autor del atentado que se llama Paulino Pallás Latorre. sin que afecta­ ra a ningún órgano vital. anarquista fanático. Arsenio Martínez Campos. en cuya casa se han encontrado proclamas y retratos de los anarquis­ tas de Chicago. por la tarde. La propia Capitanía General relataba así lo acontecido tras las ex­ plosiones y la detención del autor del atentado: El hecho ocurrió durante el desfile ai pasar la División de Caballería y conti­ nuó a los gritos unánimes de ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Reina!. el general Castellvi. dados por el ejér­ cito y el Pueblo. El 24 de septiembre. Archivo del Instituto de Historia y Cultura Militar (AIHCM). legajo 157.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e al capitán general de Cataluña. 6 Diario de Barcelona. entre otros militares. a causa de la explosión. 24 de sep­ tiembre de 1893. un anarquista arrojó dos bombas en la Gran Vía barcelonesa contra el general. Tam­ bién resultaron heridos. De hecho. señor Bustos. AIHCM. a la inauguración del Congreso Inter­ nacional Literario. pues Martínez Campos sólo resultó herido de forma leve en el muslo de la pierna derecha. con diversas contusiones.

la posible connivencia de grupos anarquistas de diversos países para la realización de aten­ tados. Pallás envió una carta desde su calabozo en el castillo de Montjuic en los últimos días de su vida al director del periódico republica­ no El País por la que. entre ciertos sectores sociales.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . y del inspector de policía Tressols iniciaron las consiguien­ tes redadas en la ciudad que provocaron las primeras detenciones en el mismo día del atentado. Por su parte. según decía. 1901.277.1 9 0 0 En efecto. 1 8 9 2 . aun­ que la existencia de dichos complots en algunos casos parece evidente. las autoridades bajo el mando del gobernador civil. Pallás fue detenido en el mismo lugar del suceso sin que ofre­ ciera ninguna resistencia8. las informaciones periodísti­ cas señalaban. en su vivienda se encontraron diversos ejemplares de periódicos anarquistas y una lámina litografiada con el retrato de los anarquis­ tas procesados en Chicago por el atentado de Haymarket. 11 Diario de Barcelona. fue una de las constantes que se bara­ jaron en las investigaciones policiales de la época. 9 Diario de Barcelona. desde el principio de la investigación. Al día si­ guiente del atentado eran ya diecisiete los anarquistas detenidos en el castillo de Montjuic10. 10 Diario de Barcelona. señor Obregón9. Esta circunstancia no era nada excepcional. en lugar de aprovechar el tumulto del momento para escapar. Sin embargo. 25 de septiembre de 1893. la mayoría de las veces fue difícil de verificar. 27 de septiembre de 1893. la posible exis­ tencia de un complot en el que estuvieran implicados anarquistas extranjeros n. Los victimarios.p. Como recogía el telegrama de la Capita­ nía. quería desmentir los falsos rumo­ 8 Véase Sempau. es más. A pesar de que en todo momento Pallás admitió ser el único responsable del atentado. Señor Larroca. Los arrestados pasaron a disposición del juez instructor de la Capitanía General. 30 de septiembre de 1893. y en más de ' una ocasión pertenecía al campo de las elucubraciones o al miedo que suscitaba. Paulino Pallás había arrojado las dos bombas Orsini al paso del General y. lanzó su gorra al aire mientras gritaba «¡Viva la Anar­ quía!». la idea de la conspiración anarquista internacional en la mayoría de los atentados acaecidos en España entre finales del siglo XIX y las prime­ ras décadas del siglo siguiente. 107 .

que la muerte de unos cuan­ tos no debe influir en nada para dejar de llevar adelante una idea rege­ neradora si ésta se cree buena y justa». Así el general. lo respeto». Otra. por otro. que había conducido a la restauración monárquica en la persona de Alfon­ so XII. El contenido de la carta nos facilita también el acerca­ miento a los planteamientos de aquellos que. ha necesitado para medio implantar sus ideas. que no hay héroes ni traidores. Por último. fue «héroe porque ha gana­ do». que no puede aplicar a él un dedo que no se pose sobre una lla­ ga purulenta. señalaba cómo en el transcurso de dicha conversación uno de los interlocutores justificaba los medios para conseguir un buen fin: «Cuando se pretende implantar una reforma que se cree justa y para bien general no se mira el perjuicio particular. Pallás quería dejar claro que no atentó contra Martínez Campos por una cuestión personal. el autor no quería que le confundieran con un asesino. si hubiera perdido». al mismo tiempo. tratándose de que la humanidad mejore de condición». Pallás reconocía que esta conversación le impre­ sionó y que dejó en él dos ideas: «Una. En el mismo sentido. que corran ríos de sangre inocente». pues son hijos de las circunstancias.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e res que había levantado su acción y. ya que «como soldado y como caballero. Su intención era «deshacer un punto de apoyo de los varios en que descansa el actual estado de cosas en España». diez mil víctimas inocentes. y señalaba como el re­ sultado final de nuestras acciones influye en su consideración por parte de la sociedad. la Revolución francesa «que navegó sobre lagos de sangre para difundir las suyas de libertad e igualdad». porque en ningún 108 . Contaba cómo a la edad de doce años había presenciado una conversación en su casa sobre la sublevación de Martínez Campos en Sagunto. Pallás reflexionaba sobre su contenido. Cien mil. El que así reflexionaba ponía dos ejemplos bien dispares: Jesucris­ to que «con sus doctrinas de paz. Este era precisamente el motivo de su acción: «Regenerar» la so­ ciedad. como Pallas. no deben tenerse en cuenta. explicar los verdaderos motivos que le habían llevado a realizar el atentado del 24 de septiembre. querían conseguir la revolución a través de acciones violentas. He creído que debe destruirse y he querido llevar a la obra demoledora mi herramienta en forma de otra bomba». Ya que esa sociedad era como: «Un cuerpo gangrenado de tal modo. que podía haber sido tachado como un «traidor.

Esta carta se complementó con otra fechada al día siguiente en la que. a Rosa Samaniego. al ostentar el cargo de Capitán General de Cataluña. leg. Pallás pertenecía al grupo de anarquistas que 12 Carta de Paulino Pallás desde el Castillo de Montjuic al director de El País. 26 de octubre de 1895. al que según sus pala­ bras respetaba. tras leer unos periódicos que «apes­ tan a sacristía». 1 8 9 2 . En segundo lugar. Por último. periódico comunista-anárquico. sino al símbolo que encamaba en su doble papel de re­ presentante del Estado y militar. sería posible construir algo nuevo y puro. y a todos juntos las palabras de Dante: «Non raggíonam dilor. 3 de octubre de 1893. 4 de octubre de 1893. la idea de que la sociedad es­ taba tan corrompida que sólo mediante su destrucción. periódico comunista-anárquico. R 62.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . ma guarda y passa» [síc] v . En primer lugar. lo que implica­ ba un gran «baño de sangre». ellos. Este fin. parodiando a Echegaray: «Soy más decente que usted. editado en La Plata. por sí mismo y según su criterio. Varias cuestiones se pueden señalar en el contenido de estas cartas que pueden ayudar a entender los móviles. 13 Carta de Paulino Pallás desde el Castillo de Montjuic al director de El País. Pallás destacaba que atentó contra Martínez Campos por ser un pilar de esa sociedad «gangrenada». ¿Cuán­ do llegará a sumar el anarquismo el número de víctimas que tienen a su costa esos feroces bandidos de guante blanco? ¿Dónde podrán encontrar un anar­ quista que se parezca al cura de Santa Cruz. sólo pensó en prestar «un servicio a la humanidad»12. Archivo General Militar de Segovia (AGMS). 26 de octubre de 1895. 9. criticaba a los que: Están indignados. como él mismo señalaba. ya no sólo de Pallás sino de otros anarquistas que actuaban de acuerdo a la versión violenta de la propaganda por el hecho. Era necesario hacer desaparecer lo existente para que. más ca­ ballero». R 62. secc. renaciera de sus cenizas una sociedad más justa e igualitaria. secc. justificaba la realización de atentados. 10 9 . Recogida en La Anarquía. En el fondo. de Cuenca y de mil puntos con lúbricas orgías. a g m s . los que designaban simas donde arrojar a sus víctimas con vida. no atentaba contra el individuo. Recogida en La Anarquía. a Saballs o al tigre del Maestrazgo? Respecto al juicio que de mí forman. los que cele­ bran las hecatombes de Olot. cual ave Fénix.1 9 0 0 momento pretendió salir con vida tras su acción. espantados de mi crimen. horrorizados. les diré a cada uno en particular. editado en La Plata. leg. 9. Ellos.

15 La Vanguardia. Pallás ingresó en capilla el día 5 de octubre. 17 Diario de Barcelona. Según las informaciones aparecidas. No pretendía escapar con vida tras la realización de su acción. que al referirse a Pallás señalaba: «¡Lástima! —me decía hasta en el momento que en nombre de nuestro soberano me levantaba para pedir su muer­ te— que corazón tan bien templado no se pusiera al servicio de la patria como lo ha sido en contra.»15. presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina. el encausado declaró que actuó solo y que las bombas se las había pro­ porcionado un italiano llamado Francesco Momo. La sentencia del Consejo fue remi­ tida al General Pavía.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e estaban dispuestos a dar su vida por «la Idea». El día 6 de octubre de 1893 a las nueve de la mañana en el Castillo de Montjuich. 75. 16 Diario de Barcelona. persona que había fallecido con anterioridad. momento en el que entonó un himno anarquista. Núñez Florencio (1983: 132). 27 de septiembre de 1893. A continuación miembros de comunida­ des religiosas intentaron atender espiritualmente al reo. 14 de diciembre de 1896. Esta determinación y entereza ante la muerte impresionaba a veces hasta a sus enemigos. El Consejo de Guerra contra Paulino Pallás se celebró a los cinco días de cometido el atentado. y Aviles. con sus actos. más bien al contrario. que ratificó la condena a muerte. de compañeros a los que vengaban o en aras de una futura sociedad mejor que. como sucedió con el fiscal nombrado para el caso del atentado de Cambios Nuevos. 19 Sempau (1901: 277). Pallás fue fusilado «de rodillas. A este respecto es significativa la preocupación de Pallás por no ser consi­ derado como un vulgar asesino. 18 Diario de Barcelona. 2006. como consecuencia de la manipulación de los artefactos que fabricaba en un taller de sillas del término munici­ pal de San Martín de Provensals16. Sus últimas pala­ bras fueron: «La venganza será terrible»19. circunstancia que. p. 6 de octubre de 1893. 5 de octubre de 1893... Estos «mártires de la idea» ofrecían el sacrificio de sus vidas en pro de unos ideales. 110 . pretendían ayudar a conseguir14. en todo momento. rehusó17. Francisco Ferrer y Guardia. 14 Núñez Florencio (1983:128). aceptaba y hasta se puede decir que deseaba su muerte a modo de inmolación. por la espalda y sin vendarle los ojos»18.

el general Martínez Campos. 10 de noviembre de 1893. y terminar subrayando que el verdadero nombre de Rinaldi. las investigaciones señalaban a un anarquista identificado con el nombre de Rinaldi que. los anarquistas buscados por la poli­ cía utilizaban diferentes nombres. 24 Diario de Barcelona. las in­ formaciones periodísticas apuntaban en la dirección de un complot anarquista internacional. quien en un telegrama di­ rigido al ministro de la Guerra. según las noticias aparecidas. 111 . Núñez Florencio (1983:53). AIHCM. esa misma noche. el siguiente atentado que tuvo lugar en Barcelona fue terrible. Archivo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (ATSJC). En otras investigaciones aparecen 22 muertos y 35 heridos. para luego señalar que también se llamaba Ramón Massó. explotó en el pa­ tio de butacas durante la representación del segundo acto de la ópera «Guillermo Tell». 22 Diario de Barcelona. véase González Calleja (1998:272-273). legajo 157. señalaba que aunque «no estaba en el teatro y como los anarquistas cumplen sus promesas». Nadie dudó desde el primer instante sobre la autoría del atentado y la venganza que llevaba implícita. EL ATENTADO DEL TEATRO DEL LICEO En efecto. En este caso. 23 Diario de Barcelona. Rinaldi apareció en los me­ dios periodísticos primero con este nombre. El ejecutivo suprimió inme­ diatamente las garantías constitucionales en la provincia de Barcelona22.1 9 0 0 H. La explosión causó 20 muertos y 27 heridos20. siendo detenido en Perpignan23. A) igual que había sucedido en el atentado de septiembre. lo que hacía dificultoso su identifi­ cación y posterior detención. 24 de noviembre de 1893. una bomba Orsini. 20 Estas cifras aparecen en el resumen de la causa judicial como 20 asesinatos con­ sumados y 27 frustrados. causas seguidas con anterioridad a 1904.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . 7 de noviembre de 1893. según informaba un diario suizo. pedía la promulgación de leyes represivas21. 21 Telegrama del General en Jefe del 4 o Cuerpo del Ejército al Ministro de la Gue­ rra. de las dos arrojadas desde el quinto piso del Teatro Liceo. En concreto. 1 8 9 2 . Así lo entendió el destinatario del anterior artefac­ to en Barcelona. había huido de Barcelona con destino a Francia nada más producirse el atentado. 23 y 30 de diciembre de 1893. El 7 de noviembre de 1893 a las once de la noche. Como sucedía en casos similares. era Rmgnieri24.

El 19 de noviembre. el ataque se había producido en el Teatro del Liceo. de la pérdida de los sentimientos reli­ giosos. 29 de diciembre de 1893. no en vano. en comparación con los agentes de seguridad que patrullaban Madrid. estaba el policía local Tressols y los tenientes de la guardia civil Alfredo Peñas y Narciso Por­ tas. Aquellos que requerían ser interrogados de una forma especial eran trasladados al castillo de Montjuic. de la apatía tradicional y. al igual que el general Martínez Campos. Archivo del Fomento del Tra­ bajo Nacional (AFTN). 23 se encontraban en los calabozos de la fortaleza28. Los sectores más influyentes de la sociedad catalana exigían resultados inmediatos en las investigacio­ nes policiales. 28 Diano de Barcelona. 29 El Trabajo Nacional' 10 de noviembre de 1893. 19 de noviembre de 1893. la puesta en marcha de «medidas más eficaces». Al igual que había sucedido en el atentado anterior. Barcelona. lugar emblemático para la burguesía catalana. la prensa local informaba que desde el día del atentado habían sido detenidos 170 anarquistas26. Los anarquistas eran trasladados a las cárceles nacionales que pronto se vieron saturadas. a mediados de diciem­ bre. Una burgue­ sía que denunciaba la falta de medios policiales existentes en Barcelo­ na para la lucha contra el terrorismo. Así.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Pero Rinaldi o Ramón Massó o Ruigneri. 25 Véase los ejemplares del Diario de Barcelona. al tiempo que exigía. sobre todo. Las informaciones sobre la detención del autor o autores del aten­ tado eran continuas en la prensa local. aunque esta vez el número de arrestados fue muy superior. La patronal catalana denunciaba que: «Estas son las consecuencias de una larga impunidad. las detenciones se iniciaron en la mis­ ma noche del suceso. 112 . Junto al señor Larroca. por lo que se tuvo que habilitar el barco Navarra como prisión improvisada. no era sino uno de los cientos de detenidos como consecuencia de la fuerte represión puesta en marcha por el Gobernador Civil de Barcelona. 19 de diciembre de 1893. como si no fueran necesarios para el sostén del orden social»29. de los 128 detenidos. mientras que a finales de año el número total. de la falta de vigilancia. 27 Diario de Barcelona. que volvía a estar al frente de la investigación. incluidos los que habían sido puestos en libertad. del 19 de noviembre hasta finales de 1893. ascendía a 2602/. que destacó en el transcurso de las pesquisas23. 26 Diario de Barcelona.

puso en evidencia tanto las actuaciones de la policía como los medios para conseguir las confesiones. cuando uno de los detenidos. José Bernat. 2 de enero de 1894. Los imputados eran. José Sabat. Sin embargo. 32 Sempau (1901:279-280). fue de­ clarado convicto y confeso como autor del atentado. años más tarde. En ella. José Codina.1 9 0 0 Las investigaciones policiales empezaron a dar sus frutos a media­ dos de diciembre. sin una gota de agua». verdadero autor del atentado. Lo sucedido con Codina parece refrendar dichas denuncias. concretamen­ te en 1899. retorcimiento de los genitales. el capitán general de Cataluña. el 2 de enero de 1894 en Zaragoza31. Rafael Miralies. admitía las denuncias de torturas contra los detenidos en los atentados contra el general Martínez Campos o del Liceo. 1 8 9 2 .E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . la detención de Santia­ go Salvador. por lo que parece evi­ dente que nadie aceptaría la culpabilidad de un hecho de estas carac­ terísticas. Mir. siempre y cuando no se le hubieran infligido torturas para conseguir su confesión. y reconocía: La circunstancia agravante de que la causa del Liceo fue instruida por la juris­ dicción ordinaria. Cerezuela señalaba que había sido víctima de fusilamientos simulados. 113 . Las acusaciones de torturas contra la policía fueron constantes en los sucesos de la época. uno de los detenidos. según la 30 Núñez Florencio (1983:55). Sempau (1901:278-279). sino también en el atentado anterior contra el general Martínez Campos. Co­ dina se había declarado culpable del atentado. Jaime Sogas. Juan Carbonell y Villarrubias30. cuentan con visos de realidad. acusaciones que son siempre difíciles de co­ rroborar aunque. Mauricio Cerezuela. de­ nunció las torturas a las que había sido sometido a través de una carta al diario El Vais. Cerezuela. Otras cartas similares fueron recogidas en la prensa anarquista de la época32. Junto a Codina se acusó a otros nueve anarquistas de estar implicados ya no sólo en dicho suceso. siendo inocente. en los casos que nos ocupan. 31 Diario de Barcelona. Emilio Despujol. que con toda probabilidad le costaría la vida. Manuel Archs. y que los supuestos tormentos fueron entonces. A este respecto. En el caso del Liceo. latigazos du­ rante días o que por único alimento le entregaban «pan y bacalao seco. A.

hasta ese momento por el caso del Liceo. 34 Diario de Barcelona. Ramón Murull atentó contra el gobernador civil. La ley im­ 33 Providencia del Capitán General de Cataluña. que se celebró a mediados de julio. Mir.. Por lo que la causa del atentado contra el general Martínez Campos se reabrió. en el caso de Cambios Nuevos. Cerezuela. como cómplices del atentado.a. Ramón Carné y Baltasar Balleras. sufrió un vuelco importante con la detención de Salvador. y los encausados. En la vista. Archs. Todo parece indicar que.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e voz pública. a pesar de haber en­ contrado al culpable del atentado. sino que vino a prestarles aparentes visos de verdad. Miralies. Salvador. Ramón Felip. 10 de julio de 1894. El anarquista no consiguió su objetivo y el goberna­ dor sufrió heridas de escasa consideración. Carbonell y Villarrubias. mientras que los cuatro restantes. actuando como inmediato ordenador de dichos tormentos el propio Sr. 4. El 25 de enero de 1894. pasaron a ser juzgados por la justicia militar como cómpli­ ces de Paulino Pallás. Junto a Murull fueron de­ tenidos. Las peticiones recibidas por el ejecutivo español de medidas re­ presivas contra el anarquismo tuvieron su recompensa en la ley sobre atentados por medio de explosivos del 10 de julio de 1894. provocaron los deseos de venganza contra quien ocupaba la responsabilidad última en las investigaciones.a. Sabat. Larroca. Bemat y Sogas. 114 . el hecho de que habiendo acabado por confesarse el reo Codina autor del hecho de haber arrojado la bomba del Li­ ceo. Emilio Despujol. Ramón Larroca. 5\ La fuerte represión contra los medios anarquistas y las torturas in­ fligidas a los detenidos. leg. fueron condenados a cadena perpetua. y no sólo se hizo alguna mención de tales violencias en el plenarío y en alguna defensa. que más tarde fue aprehendido el verdadero autor. 30 de noviembre de 1899. AIHCM. 157. ni la policía ni la justicia estaban dispuestas a liberar a aquellos a los que ya habían señalado como cul­ pables. en los calabozos del Gobierno Civil. El Consejo de Guerra sentenció a muerte a Co­ dina. Mu­ rull fue condenado a diecisiete años de prisión.. La ejecución tuvo lugar el 21 de mayo de 1894. mientras que los otros tres detenidos fueron absueltos34. En cuanto al caso del Liceo. el mismo día en que el anarquista Emile Henry era ajusticiado en París. y se probó que Codina era inocente de tal delito. 2.

Salvador hizo creer a la comuni­ dad católica de Barcelona que abjuraba de sus principios anarquistas y que volvía al seno de la Iglesia. Mi deseo consistía en sembrar el terror y el espanto36. Durante la vista. así como a los que colaborasen en estos delitos o hicieran apología de los mismos. Durante el tiempo que transcurrió desde su ingreso en prisión hasta su ejecución.1 9 0 0 ponía penas de muerte o cadena perpetua para aquellos que atentaran con bombas causando víctimas o para las acciones que se produjeran en lugares públicos. El órgano de expresión de la patronal catalana. le facilitó ciertos privilegios durante su estancia en la cárcel. Esta actitud. Mi deseo era destruir la sociedad burguesa. a la cual el anarquis­ mo tiene declarada la guerra abierta. Tras la muerte de Santiago Salvador. Además. venta o colocación de explosivos. 1 8 9 2 . No me propuse matar a unas personas determinadas. Salvador mantuvo la farsa hasta mo­ mentos antes de ser ejecutado. había mostrado su preocupa­ 35 Calleja (1998:274). que se cumplió el 21 de noviembre de 1894. La sentencia del Jurado fue de pena de muerte. 115 . seguramente motivada por la esperanza de eludir la pena capital. Barcelona vivió un período de cierta calma que se vio interrumpido un año y medio después de una forma brutal. se le apli­ có la nueva ley antiterrorista. y me propuse atacar la organización ac­ tual de la sociedad para implantar el comunismo anárquico. Esperé al segundo acto para que el teatro se llenase y tirar las bombas. 36 Número especial de La Vanguardia. Me era indiferente matar a unos u a otros. en una medida de dudosa legalidad. 1 noviembre de 1993. Sabía que concurriría al teatro todo lo más significado y distinguido de la so­ ciedad barcelonesa. se consideraban ilícitas las asociaciones que alenta­ ran o facilitaran la ejecución de dichas acciones35. La ley también castigaba a aquellos que estuvie­ ran implicados en la fabricación. mientras que en relación al atentado del Liceo aseguró no querer «vengar la muerte de Pallás».E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . en su editorial sobre el atentado del Liceo. Santiago Salvador fue juzgado por la jurisdicción ordinaria me­ diante jurado. Salvador declaró que «era tan sólo aficionado a la anarquía desde unos tres años». aunque.

independientemente de su ten­ dencia política. Amadeo Moreno de 19 y Antonio Estol. Ramón Santamaría. de 14 años. 8 y 9 de junio de 1896. 19 años. Emilio Oller. 45. EL ATENTADO DE CAMBIOS NUEVOS Sobre las nueve de la noche del día 7 de junio de 1896 una bomba es­ talló en la confluencia de las calles Cambios Nuevos y Arenas de Cam­ bio durante la celebración de la procesión del Corpus de la Iglesia de Santa María del Mar. El Trabajo Nacional' 10 de noviembre de 1893. Francisco Ibars. circulaban tras la custodia en el momento de la explosión40. 40 Telegrama de Comandante en Jefe al Ministro de Guerra de fecha 7 de junio de 1896. de 6 años de edad. con el capitán general a la cabe­ za. José Rovira. pintor de 19 años. 116 . Al final fueron doce las per­ sonas fallecidas y más de sesenta fueron atendidas en casas de socorro y hospitales39. 39 Los fallecidos fueron: José Díaz y Martí. una mujer y dos hombres38. Barcelona. en Barcelona. Todos ellos eran gente del pueblo. ya no sólo 37 Editorial: «El atentado del Liceo». 41 años. Andrés Martínez y Escolar. legajo 157. Información recogida en los periódi­ cos La Vanguardia y Diario de Barcelona entre los días 8 y 16 de junio de 1897. y prácticamente todos los periódicos. es­ tudiante. 11 años. AIHCM. José Beltrán. blandiendo el pendón principal. En la calle quedaron tendidos tres cuerpos sin vida.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e ción por el hito que representaba la bomba arrojada en el teatro y la escalada de violencia que acciones de este tipo representaban. jornalero. > s 'Diario de Barcelona y La Vanguardia. El edi­ torial terminaba su argumentación con unas palabras que iban a ser desgraciadamente premonitorias: «Atentados semejantes podrán ex­ tenderse mañana a una iglesia. III. 56 años. o cometerse en mitad de un paseo o en una calle»37. jornalero de 28 años. La repulsa por el criminal atentado era general en las calles. Pelegrín Vives y Borrás. Mercedes Arcot. 14. En los días siguientes el número de heridos que fallecieron a consecuencia de la explosión continuó su lento pero implacable goteo. pues no hubo nin­ gún herido entre las autoridades que. Carmen Gimjoan. clamaban exigiendo medidas represivas. a f t n .

tomado del Diario de Barcelona. 11 de junio de 1896. 10 de junio de 1896. como Domínguez Pascual.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . se pedía tranquilidad. todas las conquistas de un siglo»45. las opiniones eran muy similares a las que se expresaban en las páginas de la prensa. En el Congreso de los Diputados. otros.. 43 F. mientras que los más conservadores. sino contra todos aquellos que profesasen estas ideas y. como el de Gracia o el de Hostalfranchs. El conservador Diario de Barcelona iba un paso más allá y requería una ley en la que se declarase que el simple hecho de ser anarquista constituyera un delito: «A las fieras no se les pregunta si han causado algún daño. persiguiéndolos como se descastan las alimañas en el campo»42. La repulsa por el atentado tam­ bién se expresó desde ateneos. ambos en El Nuevo Régimen. 42 El Imparcial. 10 de jimio de 1896. exigía que se buscara a los anarquistas asesinos «noche y día. en el Diario de Barcelona. negaba la necesidad de nuevas leyes represivas.»41. demandaban medidas extraordinarias para perseguir a los culpables. 46 Sesión del Congreso de los Diputados recogida en las páginas de La Vanguardia. y aprovechaba la situación para arremeter contra las ideas liberales y contra los derechos de expresión. para no dilapi­ dar en «una hora de miedo.1 9 0 0 contra los anarquistas autores del atentado. 44 Editorial de La Unión Católica. 9 de junio de 1896. que condenaban tan repugnante y horrendo crimen47. 43 Diario de Barcelona. 9 de junio de 1896. 11 y 16 de junio de 1896. contra las ideas mis­ mas. como Planas y Casals. exigían no sólo el castigo a los culpables sino la persecución de las ideas anarquistas46. Algunos diputados. 13 de junio de 19896. se las extermina por el solo hecho de ser fie­ ras»43. 1 8 9 2 . como el que representaba el sema­ nario federal El N uevo R égim en. como el liberal Aguilera. propaganda y reunión44. y editorial titulado: «La explosión de Barce­ lona». en bastantes casos. Solamente en casos muy especiales. La prensa religiosa mantenía posiciones extremadamente con­ servadoras. como la liga de productores del Principado de Cataluña o la Federación Obrera de los Tres Clases de Vapor. 117 . E llm parcial.. 47 La Vanguardia. La Vanguardia pedía «extirpar esta secta sanguinaria. Pi y Arsuaga. Todas estas reacciones colaboraron a que el miedo y la zozobra que habían inundado las calles de Barcelona y de toda España se 41 La Vanguardia. «Los anarquistas». y en organizaciones obreras. diario liberal.

el cabo de tambores. En un ambiente tan enrarecido comenzaron las investigaciones policiales que puso en marcha el juez encargado de la instrucción del proceso. y a los que sus propios compañeros también recriminaban. AGMS. con lo que el Estado gastaba para 48 Conferencia telegráfica entre el Ministro de la Guerra y el Comandante en Jefe del 4 o Cuerpo del Ejército. para la seguridad de sus habitantes. el presupuesto que se asignaba a la policía bar­ celonesa ascendía a 179. Como entre los heridos en el atentado se encontraba un mili­ tar en acto de servicio. 45 Expediente de Narciso Portas. A este respecto. el 8 de junio de 1896. legajo 157. en concreto. entre las 1. El juez puso a sus órdenes al teniente de la Guardia Civil Narciso Portas que. el capitán general seña­ laba que Portas había sido pieza clave en anteriores investigaciones al lograr «hacer confesar a los cómplices de Pallás y Salvador»48. Barcelona y su provincia contaban. El te­ niente de la Guardia Civil contaba con una gran experiencia en la re­ presión de las protestas obreras y atentados de terrorismo por lo que había recibido la Cruz de primera Clase del Mérito Militar con distin­ tivo blanco y había sido propuesto para Caballero de la Real y distin­ guida Orden de Carlos III49. lo que su­ ponía que cada agente de seguridad tenía que velar por unos 8. Además. 1. que ya había actuado en anteriores procesos contra anarquistas. como se recordará.a división. con 1 inspector de pri­ mera.000 ciudadanos. el sumario se tramitó a través de la jurisdicción militar. 8 de segunda y 160 de tercera. P-2538. AIHCM.a sección. hubiese tomado parte o no en el atentado.30 y las 3 horas de la ma­ drugada. era considerada culpable. Cualquier persona que se moviera en círculos liberta­ rios >como ateneos o sociedades obreras. Según el presupuesto de 1893. Se nombró como juez instructor al teniente coronel Enrique Marzo. 1. 118 . Pero la policía de Barcelona no parecía un cuerpo suficientemente preparado.El n a c i m i e n t o d e l t e r r o r i s m o e n O c c i d e n t e transformaran en odio y ganas irrefrenables de venganza contra todos los anarquistas. Guillermo Andrés. había tenido una actuación destacada en la investi­ gación del atentado del Liceo. incluso sí su visión del anarquismo era radicalmente opuesta a la de aquellos criminales que eran capaces de arrojar una bomba en mitad de una multitud.000 pesetas. ni con los medios necesarios para enfrentarse a la violencia anarquista. en total 169 efectivos.

el número de detenidos superó los 40054. y González Calleja (1998:278). 12 y 22 de junio de 1896. independiente de su relación con la au­ 30 Datos en el artículo: «La seguridad y vigilancia en Barcelona». que no caben en las prisiones de Montjuic»56. la reina accedía a dicha petición.. AIHCM. Sr. 9 de junio de 1896. 51 Conferencia telegráfica entre el Ministro de la Guerra y el Comandante en Jefe del 4. «El proceso de Montju'ic: La condena internacional al régimen de la res­ tauración». 1992. Juan Muñoz Vargas. 119 . 11 de junio de 1896. petición que fue denegada.° Cuerpo del Ejército. Por su parte. 22 de julio de 1896. En total. al día siguiente del atentado. un proble­ ma para las autoridades que se vieron desbordadas. entre las 1. desde el primer momento. el día 12 eran ya 80 los que se encontraban en prisión y el 22 del mismo mes la cifra ascendía a 19353. Véase también González Calleja (1998:279-281). 9 de junio. y La Vanguardia. es decir. 55 La Vanguardia. Este volumen ex­ cepcional de detenidos supuso. En la misma noche de la explosión. los periódicos locales se hacían eco de la labor de la poli­ cía. 47-60.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . 52 Diario de Barcelona. pp. la cárcel de Barcelona estaba completamente abarrotada y se fueron efectuando trasvases de presos al castillo de Montjuic55. 33 Diario de Barcelona. 13 y 18 de junio de 1896. 1 8 9 2 . A los pocos días.30 y las 3 horas de la madru­ gada.1 9 0 0 vigilancia en la provincia de la Ciudad Condal algo más de diez cénti­ mos anuales por habitante50. al tiempo que soli­ citaba la suspensión de las garantías constitucionales 51.. legajo 157. El día siguiente. o que tuviera como objetivo la aplicación de un castigo ejemplar a am­ plios sectores de la sociedad. 56 Carta del Ministro de Marina al Excmo. y firmaba un decreto que estuvo en vigor hasta el 17 de diciembre del mismo año52. 8 de junio de 1896. La situación llegó al extremo que el capitán general de Cataluña pidió permiso al ministro de Marina para que fueran trasladados al crucero A lmirante O quendo «cincuenta anarquistas. 34 Abelló. el capitán general de Barcelo­ na propuso la detención inmediata de «los presuntos autores del aten­ tado o sea de anarquistas de antiguo conocidos. 8 de junio de 1896.». Diario cíe Barcelo­ na. Un número tan elevado de detenidos sólo se puede concebir me­ diante una actuación policial desarrollada completamente a ciegas. infor­ maba de la detención de 38 individuos. que el día 8 de junio. legajo 157. AIHCM.

pues los trabajos que se habían realizado en relación con atentados anarquistas se remontaban a la época de las acciones terroristas en la Gran Vía y en el Liceo.1 2 y 16 de junio de 1896. miembros de asociaciones obreras. Asunción Ballvé. ponían en entredicho su poder y privilegios. profesores de escuelas laicas y. 120 . 5S La Vanguardia. a través de las huelgas o mediante la crítica feroz al clero y la realización de una vida apartada de los altares. Teresa Claramunt. El recién nacido fue llevado al juzgado envuelto en un lienzo rojo. el cual fue bautizado civilmente.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e toría del atentado. socialistas. La prensa aportaba como datos contra Asun­ ción que «dio a luz un niño. En relación con la primera de ellas. 1 1 . que había sido compañera de un anarquis­ ta fallecido en la cárcel. En estas circunstancias: Se impuso como indispensable la detención de numerosos individuos. como fue el caso de la primera mujer arrestada. se detuvo de forma indiscriminada a republica­ nos. por supuesto. para poner en marcha un escarmiento que alcanzó a todos aquellos grupos que se oponían al sistema. las autoridades aprovecharon la in­ dignación que el atentado había producido en la población y el am­ biente de venganza que la prensa conservadora había promovido. eran conocidos como de ideas anarquistas y más o menos encubiertamente propagandistas de su doctrina57. La realidad es que se produjeron ambas situaciones en la labor de la policía barcelonesa. Las detenciones podían tener como causa las «malas compañías» o el llevar una vida privada «diferente». anarquistas. El movi­ 57 Escrito de la Capitanía General de Cataluña.. librepensadores. masones. y tuvo como tercer nombre el de Anárquico». En este cometido no les faltó el apo­ yo de la burguesía y la Iglesia. AIHCM. que si bien no ofrecían de pronto méritos suficientes para hacer recaer sobre ellos sospecha alguna de participación en el mismo. En cuanto al segundo punto. 4 de marzo de 1897. En consecuencia. que vieron la ocasión de arreglar cuen­ tas con aquellos que.. Otra mujer. le­ gajo 157. el propio capitán general de Cataluña reconocía que se carecían de «datos suficientes para poder dirigir con acierto las pesquisas». era detenida y señalada como la «oradora de meeting obreros»58.

12 de septiembre de 1896. En contraposición. Jefe de la Brigada especial de la Policía Judicia —cuerpo creado por Cánovas— tras lograr la confesión de los autore del atentado62. El cruento atentado terrorista había supuesto que cientos de libertarios se encontraran detenidos o hubieran tenido que huir de la ciudad. que sus ateneos y centros de reunión estuvieran clausu­ rados. opuestos al régimen. éste fue el momento dulce para las autorida­ des y para todos aquellos grupos que apoyaban su actuación. 1. 18 de julio de 1896. «so pretexto de perseguir a los anarquistas.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . 1 8 9 2 . I a sección. Por su parte. P-2538. el teniente Portas. aprobada el 2 de septiembre de 1896. e responsable de las investigaciones. Ade­ más. y cuyos nombres se encontraban en unas supuestas «listas negras» en poder de la policía59. el Gobierno en Cataluña ha encarcelado a cuantas perso­ nas considera temibles por sus ideas avanzadas»60. que se habían visto envueltos en la persecución policial. No en vano multitud de comités republicanos y socia­ listas habían sido desmantelados y sus militantes detenidos. 59 60 61 62 Véase Abelló (1992: 47-60). Esta ley venía a agravar las pe­ nas contempladas en la anterior de julio de 1894 6l. el daño provocado al movimiento obrero había sido enorme. Expediente de Narciso Portas. el gobierno de Cáno­ vas lograba sacar adelante una nueva ley de represión del anarquismo. sufriera el desprecio del pueblo y el aisla­ miento de la inmensa mayoría de fuerzas opositoras al régimen de la Restauración. En el devenir de los acontecimientos que rodearon al atentado de Cambios Nuevos. era nombrado. AGMS. ya no sólo para el movimiento anarquista. Además de comprobar cómo sus adversarios políticos. en general. sus periódicos y revistas prohibidos y que el movimiento anarquista. 121 .1 9 0 0 miento obrero sufrió en gran medida la represión policial con la deten­ ción de los trabajadores que habían participado en las huelgas de años anteriores. El Nuevo Régimen. sino para todos aquellos grupos. éste fue el momento más complicado.a división. en octubre de 1896. En fin. El Nuevo Régimen. obreros y anticlericales eran detenidos y sus organizaciones liquidadas. con la destrucción de unas débiles estructuras que tardaría tiempo en recuperar.

En un proceso de estas ca­ racterísticas. IV. y en medio de un ambiente repleto de represión. en el que estaban en juego muchas vidas humanas. En segundo lugar hay que referirse al asunto más grave de todos los denunciados por los detenidos: las supuestas torturas que sufrie­ ron algunos de los procesados. La Capitanía General de Cataluña era la encargada de hacer llegar a la prensa los comunicados de lo que sucedía en la vista. A finales de noviembre de 1896. EL PROCESO DE MONTJUIC El consejo de guerra se celebró a partir de mediados de diciembre de 1896. En el transcurso del mismo se pusieron de manifiesto las tortu­ ras sufridas por los detenidos y las irregularidades del sumario. Pero no era ésta. Sin embargo. los procesados señalaban la incomunicación prolongada a la que habían sido sometidos y la indigencia de pruebas en la que se encon­ traban. es de­ cir. un mes antes del comienzo del juicio. odio y venganza. que cambió el rumbo de los acontecimientos.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Era evidente que los fines que la tendencia más violenta del movi­ miento anarquista pretendía alcanzar a través de la propaganda por el hecho habían fracasado rotundamente. hay que señalar que el juicio se celebró a puerta cerrada. En primer lugar. los diarios españoles El País y El N uevo R égim en informaban de que habían recibido cartas indivi­ duales y colectivas de los detenidos en las que denunciaban los malos tratos a los que habían sido sometidos. Los 122 . a escala nacional e interna­ cional. esta situación cambió con el proceso que se celebró en el Castillo de Montjuic. En una carta que enviaban al ministro de Guerra. la deci­ sión de celebrar la vista a puerta cerrada no parece que fuera la opción más acertada. al no habérseles admitido la presencia de ningún testigo. La verdad es que la lectura de estos periódicos causa hoy en día cierto rubor. al comprobar la inge­ nuidad del editorialista al señalar que «no nos podíamos creer que a finales del siglo XIX se emplease aún como medio de investigación el tormento». que sirvieron de argumento para una campaña. la única de­ nuncia sobre supuestas irregularidades en el proceso. publicada por El N uevo R égi­ m en. a pesar de ser la más grave.

12 3 . en las que se recogía el dinero para la propaganda por la ac­ ción.1 9 0 0 encausados revelaban también que durante la rueda de reconocimien­ tos no se había respetado la ley que regulaba los mismos. advertían que en el juicio se iba a proceder contra 87 personas por la acusación de tan sólo 3. como pre­ suntos partícipes o cómplices. Las bombas adquiridas quedaron en poder de Nogués. que percibieron las 300 pesetas restan­ tes. incomuni­ cados. La otra comisión era la de Sans. José Vila y José Pons. la inmensa mayoría se habían realizado indivi­ dualmente. en este centro tenían lugar dos tipos de reuniones: unas pú­ blicas. y que se encontraban todavía. AIHCM. pero el número quedó reducido a 87 cuando la causa se elevó a plenario. Emilio Despujol. el juicio se inició el 11 de diciembre de 1896. Con este ambiente de fondo. formada por Jaime Vilella. y que recibieron 400 pesetas. principalmente.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . según sus manifestaciones. 1 8 9 2 . El número de personas presentes en el sumario. que ascendieron a unas 700 pesetas. a finales de noviembre. Molas y 63 El Nuevo Régimen. Por último. José Molas y Francisco Llombart —que se encontraba huido—. existía en Barcelona un numeroso grupo de anarquistas de acción que acostumbraban a celebrar reu­ niones en cafés o cervecerías de los alrededores de la ciudad. Se les juzgaba por la muerte de 12 personas y lesiones oca­ sionadas a otras 35 64. Una de estas comisiones era llamada del ba­ rrio de Gracia. legajo 157. y no en grupo de seis personas como la ley marcaba. La carta llevaba la rúbrica de 77 de los inculpados63. Según la policía. pues. que eran a la vez acusadores y procesa­ dos. compuesta por-Antonio Nogués. 64 Providencia del Capitán General de Cataluña. en su inmensa mayoría anar­ quistas. en la calle de Salva y. Según la versión de los hechos facilitada por la policía y recogi­ da en las conclusiones del juicio. en las que se decidía las acciones a desarrollar. En estas reuniones se acordó la designación de dos comisiones encargadas de adquirir los explosi­ vos y conservarlos a disposición de los compañeros que los solicita­ sen para su utilización. el Centro de Carreteros. José Molas y Luis Más eran los encargados de recoger los fondos. y otras secretas. entre otros el Café de la Esperanza. la cervecería de José Bisbal. era 131. 30 de noviem­ bre de 1899. 28 de noviembre de 1896.

Jaime Vilella Cristofol. 124 . 68 El Nuevo Régimen. legajo 157. 19 de diciembre de 1896. 29 de noviembre de 1896. AIHCM. que alcanzaban a todos aquellos que habían participado en las reuniones secretas. José Pons Vilaplana. & l Relatorios del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Llegado el momento de las conclusiones del juicio. en concreto. El día siguiente. al señalar que a tal acción le impulsó «el credo de sus ideas para llenar el mundo de ellas»67. En su declaración. Tomás Ascheri Torratti. Los dos primeros tomaron sendas bombas con la pre­ tensión de arrojarlas a la procesión del Corpus de la Catedral de Barcelona.El nacimiento del terrorismo en Occidente Llombart65. legajo 157. y ca­ dena perpetua para los 59 restantes. El letrado manifestó que cerra­ ba «los ojos a la razón» y declaraba «cómplices a todos los que asistie­ ron a las reuniones públicas del Centro de Carreteros». la arrojó al paso de la procesión de la Iglesia de Santa María del Mar. Sin embargo. con la intención de que estallara «al paso de las autoridades»66. Ascheri realizó apología de la propaganda por el he­ cho. el fiscal solicitó 28 penas de muerte. El Capitán General de Cataluña discrepó de dicha sentencia pues. el Consejo de Gue­ rra rebajó la petición del fiscal y consideró como merecedores de la pena capital a 8 de los procesados. José Molas Durán. y una más que dudosa ética profesional para quien está al servicio de las leyes. 7 de junio. 66 Telegrama del Capitán General de Cataluña dirigido al Ministro de la Guerra. Luis Más García y Se­ bastián Suñé Gabaldá. es­ timaba que la pena de muerte debía ser aplicada a 20 de los acusados. Antonio Nogués Eigueras. AIHCM. aunque en el último instante desistieron de su idea y abandonaron los artefactos en la calle Fivaller. fue Tomás Ascheri quien per­ trechado con otra bomba. de conformidad con el dictamen del auditor. el fiscal. según su declaración ante la policía. José Vila Valls. 65 Relatorios del Consejo Supremo de Guerra y Marina. legajo 157. entendiendo que a cada uno se le había de juzgar «según su maldad y no según sus obras»68. 29 de abril de 1897. donde los encontró la policía. mostró una mezcla entre valores públicos y privados. 29 de abril de 1897. Así pues. AIHCM. coro­ nel de infantería Ernesto García Navarro.

doctor en medicina. ingeniero. en los trabajado­ res para corregir su actitud «en las huelgas y la conveniencia de que se ocupasen de cuestiones patrióticas»70. según sus defensores. o Pedro Coraminas. grupo de estudiantes franceses que publicaban el periódico Sur de trimard y que defendían el trabajo sin remuneración. Hay que señalar diversas cuestiones que sucedieron durante la ce­ lebración del Consejo y que fueron importantes para el devenir de los acontecimientos. de una manera es­ pecial. abogado o Ricardo Jansens. Todos ellos insistieron en que Corominas era republicano centralista y que había abandonado la militancia republicana para dedicarse a sus estu­ dios sociológicos. Según sus testigos. 14 de di­ ciembre de 1896. que entre los encausados. doctor en ciencias. legajo 157. que la defensa de Corominas había «ocupado preferentemente a la opinión pública. en las informaciones periodísticas so­ bre el desarrollo del juicio. director de un Colegio de Barcelona. la mención a Corominas era continua. Salvador Dalí.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . . 125 AIHCM. De hecho. Además. Aunque quizá sería más oportuno decir que su presencia en el sumario había preocupado a 69 Relatorios del Consejo Supremo de Guerra y Marina. el jo­ ven abogado trataba de influir. 70 Sesiones del 12 y 13 de diciembre recogidas en el Diario de Barcelona. de Ricardo Fontseré. abogado y compañero de estudios universitarios de muchos jóvenes de «buena familia». 1 8 9 2 . 29 de abril de 1897. aparte de la inmensa mayoría que eran obreros manuales. 71 Diario de Barcelona. publicis­ ta y con importantes relaciones en el extranjero. Si Corominas frecuentaba el Centro de Carreteros no era porque fuera anarquista o para dar conferencias sobre anar­ quismo. su presencia se debía a la necesidad de recoger datos para sus obras en curso: «Sociología de las multitudes» y «Sociología de los afectos». sin duda por su carácter de abogado y tratarse de persona que contaba con algunas relaciones en esta capital» 71. y la presencia de testigos para su defensa. 15 de diciembre de 1896. En primer lugar hay que subrayar. Corominas simpatizaba con los trimardeurs . figuraban personajes como Femando Tarrida del Mármol. abrumadora.1 9 0 0 Ante esta discrepancia se dispuso elevar los autos al Consejó Supremo de Guerra y Marina69. En definitiva. entre otros. Así se recogieron las declaraciones.

Otro asunto fundamental durante la vista fue la denuncia por par­ te de los acusados de los supuestos malos tratos que habían recibido durante el proceso. 1990. a aquellos hombres inocentes?»75. cuestión que provocó el acuerdo de los magistrados de que el médico del Batallón de Figueras visitara a los torturados para verificar su estado. 74 Carta de los procesados desde los penales de Africa dirigida al Ministro de la Guerra. el fiscal parecía admitir la posibilidad. Riquer i Permanyer. 172-173. Según los acusados. legajo 157.El nacimiento del terrorismo en Occidente personas influyentes. el fiscal encar­ gado del sumario abierto para esclarecer las supuestas torturas.. AIHCM. Es más. 75 Intervención del fiscal en el sumario sobre los supuestos malos tratos en Mont­ juic. los procesados repitieron una y otra vez que en la sesión del juicio habían denunciado las torturas. AIHCM. que el Consejo Supremo de Guerra y Marina aquilataría las pruebas y corre­ giría las deficiencias que hubiera en la causa respecto a Pedro Corominas72. Años más tarde. más que razona­ ble. que más adelante abordaremos. 1 de noviembre de 1897. pp. que no dudaban en asegurar. Dejando a un lado la última consideración. 126 . y el dictamen fue leído a los miembros del tri­ bunal que se mostraron conformes74. también en Corominas (1974: 176-177). 19 de enero de 1900. Ni en las informaciones periodísticas. y si lo hicie­ ron ¿va a suponerse que entre toda aquella dignísima oficialidad no había un solo caballero que se pusiese al lado de la caridad y de la jus­ ticia. en privado. 73 Véase Coraminas. legajo 157. Esta situación contrastaba con la del resto de procesados. relata­ ron como Antonio Nogués pidió al tribunal que se le permitiera des­ nudarse para que comprobaran las innumerables cicatrices que reco­ rrían su cuerpo. En los meses y años posteriores. de que los procesados hubieran denunciado las torturas ante el '2 B. Diarisy Records. . ni en las actas del juicio aparecían dichas denuncias73. Epistolario político de Manuel Duran i Bos (corresponden­ cia entre 1866-1904). 1974. que como se recordara estaban basadas en las notas que facilitaba la capitanía ge­ neral. hacía el siguiente comentario sobre la de­ nuncia o no por los encausados en la sesión del Consejo de Guerra: «¿Por qué no lo denunciaron en el Consejo de Guerra?. el informe médico corro­ boró sus afirmaciones. pues los periódicos no recogieron en sus páginas el testimonio de ningún testigo en su defensa.

y habría que decir único. 77 La Vanguardia. legajo 157. En definitiva.1 9 0 0 tribunal. 1 8 9 2 . Es lógico pensar que si los inculpados habían informado de los malos tratos a la prensa. en el que se recogían las torturas a las que habían sido sometidos los detenidos en Montjuic. ¿por qué no iban a denunciar esta importante prueba ante el Consejo de Guerra. de forma anóni­ ma. Por último. se pretendía que los miem­ bros del Consejo de Guerra recapacitasen ante la posibilidad de que el procedimiento estuviese viciado desde su origen por las supuestas tor­ turas infligidas a los acusados.E s p a ñ a : l a p r o p a g a n d a p o r l a r e p r e s ió n . en Abelló (1992): 47-60. el presidente fiscal asesor y los vocales del Consejo recibieron. 14 de diciembre de 1896. la instrucción del sumario y la vista presencial estu­ vieron repletas de irregularidades que deberían haber supuesto la anulación de todas las actuaciones y el inicio de un nuevo procedi­ miento. siempre que el objetivo del juicio hubiera sido impartir justi­ cia y no fuera más importante —como opinaba el director del Diario d e Barcelona — acabar con el movimiento anarquista que identificar exactamente a los autores del terrible atentado78. hay que señalar que tras la lectura en el Con­ sejo de Guerra de la acusación del fiscal. ya que el indicio principal. 127 . un ejemplar del periódico El N uevo R égim en. 10 de enero de 1897. El máximo responsable militar de la región entendía que este envío co­ rrespondía a un intento de «excitar la compasión y cohibir el ánimo de los jueces»76. cuándo muchos de ellos sabían que iban a ser condenados a la pena capital? Tampoco se puede admitir que los miembros del tribunal no co­ nocieran estas importantes acusaciones en el momento de emitir el ve­ redicto. y promovieran la anulación de las ac­ tuaciones realizadas hasta el momento. 78 Diario de Barcelona. cuando. 76 Telegrama del Capitán General de Cataluña dirigido al Ministro de Guerra. AIHCM. A este respecto. número que tam­ bién recibió el capitán general de Cataluña. cada uno de ellos. para la condena de los 87 conde­ nados consistía en la declaración de tres de ellos: Ascheri. 12 de diciembre de 1896. hay que decir que los abogados de los acusados insis­ tieron en la falta de pruebas contra sus defendidos. probablemente. cuyos testimonios habían sido obtenidos mediante torturas. Nogués y Más77. y hasta habían escrito una carta al Ministro de la Guerra en la que se recogía esta circunstancia.

José Vila Valls. Carta de los procesados desde los penales de África. Jacinto Melich Alemany. Todas ellas en AIHCM. AIHCM. Juan Bautista Oller y Juan Casanovas Viladelprat. Rafael Cusidos Baró. recordándoles cómo se había realizado el sumario y repitiendo. AIHCM. 81 Fueron los casos de: Francisco Callis Clavería. rebajó considerable­ mente las condenas impuestas por la corte anterior. una vez más. legajo 157. 82 En concreto: Juan Salas Cortacamps (a) Casablanca. legajo 157. Baldomero Oller Tarafa. 9 de marzo de 1897. respectivamente. Por lo que les condenó a la pena de muerte. El Tribunal Supremo absolvió a los 62 encausados restantes83. Todas estas presiones influyeron en el Consejo Su­ premo que. Cristóbal SolerGagés (a) Tafol. legajo 157. José Mesal Valderrama. puesto que todos habían asistido a las reuniones secretas en el Centro de Carreteros81.El nacimiento del terrorismo en Occidente En abril de 1897 se reunió el Consejo Supremo de Guerra y Mari­ na —que juzgó a los acusados de acuerdo a la ley de 1894— 79 para re­ visar la sentencia dictada por el Consejo de Guerra ordinario. 12 8 . Siete más eran considerados «conspiradores» en el atentado82. José Pons Vilaplana (a) Pepet. 21 de diciembre de 1896 y 14 de octubre de 1897. Epifanio Cans Vidal. legajo 157. A otros trece encausados. legajo 157. Juan Torrens Ros. Francisco Lis Arbiol. En consecuencia. Antonio Cas­ ta Pons y Lorenzo Serra Balmes. 29 de abril de 1897. 80 Carta publicada en El País. Sebastián Suñé Gabaldá. AIHCM. Antonio Ceperuelo Hernández. A las cinco de la mañana del 6 de mayo de 1897 eran pasados por las armas en el foso de Montjuic los cinco condenados a muerte que. el tri­ bunal los consideraba «cómplices». las tor­ turas recibidas80. AIHCM. 1 de noviembre de 1897. Los acusados enviaron diferentes cartas a la prensa. al presidente del Alto Tribunal y hasta a la reina. 79 Así lo hacían constar en las actas los fiscales. Relatorios del Consejo Supremo de Guerra y Marina. Nogués. Alsina y Más como los coautores por cooperación directa. Carta desde los penales de África dirigida al Ministro de Guerra. Sentencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina. es­ tas veinte personas fueron condenadas a penas que oscilaban entre los diez y los veinte años de prisión. Sentencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina. El Alto Tribunal consideraba a Ascheri el autor material del atentado y a Molas. Jaime Vilella Cristofol. Carta de los detenidos en Montjuic. 83 Sentencia del Consejo Supremo de Guerra y Marina. aunque no anuló el procedimiento. a miembros del ejecu­ tivo. 21 de diciembre de 1896. Mateo Ripoll Boldú. 11 de noviem­ bre de 1897. en Corominas (1974). Dos instancias dirigidas al Ministro de la Guerra y a la Reina.

Abad de Santilián. legajo 157. la sentencia del Supremo no significó su puesta en libertad. AIHCM. y no lo hiciera momentos antes sobre las autori­ dades. 100. según testimonio del resto de presos en el Castillo. Memorias (1897-1936). González Calleja (1998: 278). Para aquellos que fueron absueltos. AIHCM. 11 de noviembre de 1897. AIHCM. anarquista francés. El gobierno decidió aplicar con carác­ ter retroactivo la ley aprobada en septiembre de 1896 —lo que supo­ nía una importante violación de los principios jurídicos— y extrañar fuera del país a aquellos que no habían sido condenados. siendo detenido por la Guardia Civil en la madrugada del día nueve»86. Según cifras que aportaban los propios detenidos en mayo de 1897. 29 de abril de 1897. Meses antes del fusilamiento. legajo 157. 129 . que el autor arrojara la bomba al paso de la multitud. p. legajo 157. 6 de mayo de 1897.1 9 0 0 en sus últimos momentos. cuestión que corroboró el propio acusado en sendas misivas que dirigió a su familia y a la prensa Ascheri era un personaje oscuro que además de moverse en círculos anarquistas actuaba de confidente de la policía. «conferenció con el Gobernador de dos a cuatro de la madrugada y en la noche siguiente tuvo otra conferencia. 1977. Este no es el único punto oscuro del atentado perpetrado en la calle de Cambios Nuevos. y carta de los procesados desde los penales de Africa. Es cuestión aceptada que Ascheri no fue quien arrojó la bomba al paso de la procesión. 87 Un resumen de todas las pruebas que llevan hasta Girault en: Avilés (2006: 8384). 1949. según todas las declaraciones. todas las pruebas apuntan hacia un tal Girault. De hecho. 1 8 9 2 . los encarcela­ 84 Telegrama del Capitán General de Cataluña al Ministro de la Guerra.España: la propaganda por la represión. gritaron: «¡Pueblo! ¡Somos inocentes! ¡Abajo la Inquisi­ ción !»84. eran el objetivo del aten­ tado. pues resulta de todo punto incomprensible. que. 11 de noviembre de 1897. los procesados dirigieron una carta a la embajada francesa en Madrid en la que afirmaban que To­ más Ascheri no era el autor del atentado. S5 Carta de los procesados desde los penales de África. p. En la tormenta: años de destierro. 86 Relatorios del Consejo Supremo de G uerra y Marina. co­ nociendo las angostas calles de la zona. 61. Rocker. que tras cometer el atentado huyó a América87. la misma noche del atentado se presentó en el Gobierno Civil de Barcelona para ofrecer sus servicios.

»93. 92 Escrito del Ministerio de Estado español dirigido al Embajador Británico. la única posibilidad real para el ejecutivo español con­ sistió en el envío a Inglaterra de los anarquistas extrañados. cómo era posible que muchos de los firmantes en dichos escritos continuaran «detenidos en el castillo de Montjuic. ante nuevos transportes. habiendo sido absueltos por este Consejo Su­ premo. en enero de 1898. preguntaba al capitán general de Cataluña. ya que el gobierno español introdujo una maldad añadida en la aplicación del extrañamiento: los presos tenían que pagarse los gastos de viaje hasta el país de acogida. De hecho. situación que se consumó en los meses siguientes91. 88 Escrito de los detenidos en Montjuic y en otras cárceles de Barcelona a la Reina. 12 de jvüio de 1897. H 2751. 91 González Calleja (1998: 288-289). aunque las autoridades del país vecino.. 90 Escrito de la Embajada de Francia en España. 2 de mayo de 1900. legajo 157. a los pocos días. legajo 157. 17 de enero de 1898. Ante esta negativa. el ministro de Estado español tuvo que garantizar al go­ bierno de Su Graciosa Majestad ¡la falta de peligrosidad de los anar­ quistas allí enviados!92. lo que implicaba su permanencia en la cárcel indefinidamente. suspendieron la admisión de más anarquistas en su territorio90. 16 de junio del mismo año. En un primer momento. 13 de junio de 1897. lo que había supuesto para ellos y sus familias la miseria. 89 Abelló (1992:47-60). el Consejo Supremo de Guerra y Marina. AIHCM. situación que los detenidos lograron evitar por las presiones internacionales que arre­ ciaban contra las actuaciones de las autoridades españolas en todo este asunto89. Pero la salida del país de los absueltos por el Consejo no fue tarea fácil. no podían cumplir el requisito del gobierno. AIHCM. 130 . ante las repetidas instancias suscritas por los anarquistas pre­ sos en Montjuic que solicitaban la revisión de la causa.E l nacim iento del terrorism o en Occiden te dos ascendían a 195 individuos88. el gobierno español pretendió su extrañamiento a Río de Oro. Como la inmensa mayoría de los de­ tenidos eran trabajadores que llevaban ya en prisión cerca de un año.. cincuenta detenidos fueron expulsa­ dos a Francia. legajo 157. Más adelante. Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Madrid (AMAEM). 93 Escrito del Consejo Supremo de Guerra y Marina dirigido al Ministro de Gue­ rra. AIHCM. En junio de 1897. y telegrama del Ministro de Guerra.

y colocaron a los primeros en el banquillo de los acusados. Ambas campañas provocaron un cambio radical en los papeles asu­ midos por autoridades y anarquistas desde el inicio del atentado de Cambios Nuevos. En ellos se remarcaba la impor­ tancia que la Iglesia católica había tenido en todo el proceso y se seña­ laba al presidente del ejecutivo español. y con los hermanos Natason. las irregu­ laridades acontecidas durante el proceso y en la vista del Consejo de Guerra. Además de la campaña des­ plegada en estas publicaciones. 131 . desencadenaron una fuerte campaña internacional a favor de los procesados y en contra de las autoridades españolas que tuvo su reflejo. así como las penalidades que estaban sufriendo aquellos que habían sido absueltos por el alto tribunal. quienes desempeñaron un papel fundamental en la denuncia de lo acontecido en el proceso de M ontjuic94. 1 8 9 2 . AIHCM. fundadores de la K evue B lanche 95. 95 Véase Abelló (1992: 47-60). más adelante. quien a su vez le puso en contacto con Henri Rochefort. se celebraron mítines por toda Fran­ cia. lo acontecido en el «Castillo maldito» con la lucha por la independencia que cubanos y filipinos llevaban a cabo contra la «España Inquisito94 Ambos son señalados como los principales instigadores de la campaña desarro­ llada a escala nacional e internacional por el Fiscal del sumario sobre los supuestos ma­ los tratos en Montjuic. en los que se explicaba las torturas infligidas a los anarquistas detenidos. como el principal responsable de las torturas y desdichas de los anarquistas procesados. Por otro lado. Tarrida se refugio en Francia donde contactó con Charles Malato. con gran afluencia de público. Cánovas del Castillo. V. Tarrida unió. desde el primer momento. legajo 157. en un movimiento por la revisión del proceso de Montjuic en nuestro país.E SP A iÑ A : la propaganda por la represión. director de L lntransigeant.1 9 0 0 Las denuncias de torturas por parte de los detenidos. DE ASESINOS A MÁRTIRES Entre aquellos que habían abandonado las cárceles españolas se en­ contraban Fernando Tarrida del Mármol y Pedro Corominas.

II-305 y5E . En Inglaterra se constituyó el Spanish Atrocities Committee. precisamente en Londres y en N. 97 Sumario sobre los supuestos malos tratos en Montjuic. uno francés y otro inglés. Otro panfleto titulado: «Torture of prisioners in Spain». con declaraciones de Sebastián Suyé. uno de los 28 anarquistas que habían llegado a Liverpool desde Barcelona expulsado por el gobierno español. con el testimonio de Francisco Gana y certificados de dos médicos.. 13 2 . donde unos folletos allí editados justificaban la interven­ ción de Estados Unidos en la guerra colonial al presentar «análogos relatos de hechos ocurridos en Cuba y Filipinas» 91. Tiburio Estorqui. 19 de enero de 1900. principalmente cuando la campaña alcanzó las costas del otro lado del Atlántico. El panfleto se cerraba con los nombres en mayúscula de los torturadores98.». donde relataba cómo: le pusieron en las muñecas cadenas con clavos que penetraban en la carne y el teniente Narciso Portas le mandó ir de un lado a otro en el cuarto. legajo 157. Félix Corral. Ambos en el Archivo Histórico de Barcelona (AHB). 98 Panfleto. Esta circunstancia provocaba un gran malestar entre los mili­ tares españoles. trotando como caballo. Manuel Carreras. AIHCM. que en colaboración con Tarrida del Mármol —que se refugió en aquel país tras ser expulsado de Francia—. Los nombres de los torturadores que aparecían eran: Narciso Portas. York. como el principal responsable. en concreto de Estados Unidos. además de la declaración de Gana explicando con todo lujo de detalles las torturas a las que fue sometido. En ellos se recogía el testimonio de Fran­ cisco Gana. se incluían dos certificados de sendos médicos. El fiscal del Consejo significaba que esta propaganda presentaba «a los espa­ ñoles como bárbaros. 5E. titulado: «Spanish Tortures! Oficial Tortures!».304. Rafael Mayans Botas.EL NACIMIENTO DEL TERRORISM O EN OCCIDENTE n a l»96.. José Mayans. y que había sufri­ do torturas en Montjuic. En estos folletos. Fulls volanders. La prensa inglesa tam­ bién recogía las intervenciones de Francisco Gana ante auditorios re­ pletos.n. organizó mítines y publicó un gran número de panfletos. crueles e inicuos. que daban fe de las cicatrices encontradas en el cuerpo de Gana tras los exámenes efectuados. Cuando después de algunas horas de este ejercicio se paró para 96 Avilés (2006: 76-77). Leandro López Parralles y el sargento Botas. respecti­ vamente. Cirilo Ruiz Osma. fondo.

le pinchó en la cara. legajo 157. contenida en una carta del Ministro de Estado español.. según manifestaban. 102 Escritos del Ministerio de Guerra. del Ministerio de De­ fensa. AIHCM. 101 Escrito de la Capitanía General de Cataluña..1 9 0 0 descansar. y del Capitán General de Cataluña. le­ gajo 157. España volvía a aparecer como el país de la Inquisición. La solución que adoptó el gobierno español para solucionar todos estos casos fue la expulsión de los extranjeros que no estuvieran encausados. Cuando lo recobró se encontró en un charco de sangre y que le faltaban las uñas de los dedos gordos de los pies ". 4 de marzo de 1893. 1 8 9 2 . las autoridades belgas habían presentado diferentes reclamaciones ante el gobierno español al considerar irregular el pro­ cedimiento contra Enrique Broussers. 100 Telegrama del Embajador de España en Berlín dirigido al Ministro de Estado de España. legajo 157. Esta campaña internacional iba haciendo mella en la opinión pú­ blica de los países europeos. Luego le obligó a andar cuatro días y cuatro noches sin descanso hasta que cayó sin conocimiento. El principal dirigente político de esta España. al no existir cargo alguno que justificase su detención. legajo 157. Al cabo de 22 ho­ ras pidió de beber y le dieron un latigazo. donde la Iglesia cató­ lica seguía instruyendo procesos. le dieron latigazos en el cuerpo y en las piernas. Cánovas del Castillo. a i h c m . Así los socialistas alemanes se interesaron por Emilio Hüffell. que. AIHCM. 9 de septiembre de 1897. 26 de febrero de 1897. 21 de marzo de 1897. procediendo a la entrega en sus respec­ tivas fronteras102. 28 de febrero de 1897. con el beneplácito de las autorida­ des. contra todos aquellos que se enfrentaban a su poder. aparecía como 99 Despacho del embajador en Londres sobre la información aparecida en The Labour Leader. Toda esta campaña internacional fue tremendamente negativa para la reputación del régimen español de la Restauración. AIHCM. llevaba preso nueve meses sin que se le hubiera tomado declaración y sufriendo tormentos 10°. y encontrarse en prisión «tan sólo por consi­ derarle anarquista»101. en la barba y en las costillas y le dio puntapiés en todo el cuerpo. que presionaba a sus gobiernos para que intervinieran por los compatriotas detenidos en las cárceles españolas a raíz del atentado.E s p a ñ a : l a p r o p a g a in d a p o r l a r e p r e s ió n . 133 . Por su parte. 12 de abril de 1897.

105 Reales Decretos de 15 de diciembre de 1897. Todas las peticiones fueron desestimadas por­ que no se fundaban en ninguno de los casos que recogía el Código de Justicia Militar y. dificultaban las movilizaciones que reivindicaban el indulto para los presos o la re­ visión del proceso. Valencia o Palma de Mallorca. como cierres de centros de reunión o clausura de periódicos. porque la opinión pública española estuvo mucho más pendiente de la guerra que puso fin a nuestra presencia colonial en Cuba y Filipinas. Escrito del Consejo Supremo de G uerra y Marina. porque tampoco alegaban hechos concretos de carácter punible que antes no hubieran sido tomados en considera­ ción 105. anarquista alemán inmigrado a Inglaterra. además. Según Rudolf Rocker. Angiolillo había estado presente en una de las reuniones privadas en donde Francisco Gana había enseñado las cicatrices por las torturas recibidas103. por varias razones: por un lado. Carta del Ministerio de Guerra dirigida a la Capitanía General de Cataluña. castigo inmediato contra los que reca­ 10J Rocker (1949: 60-64). una vez más. legajo 157. así como parti­ dos y grupos republicanos. y terminó pagando con su vida la indiscri­ minada y excesiva represión. a i h c m . porque las medidas represivas. 17 de enero de 1898.El nacimiento del terrorismo en Occidente un deleznable torturador. el 8 de agosto de 1897. 1 de marzo de 1898 y. Aunque en nuestro país el movimiento a favor de los procesados fue más tardío. La venganza por lo acontecido en el pro­ ceso de Montjuic fue el motivo argüido por Michelle Angiolillo para asesinarle en el balneario de Santa Agueda en Guipúzcoa. 12 de jimio de 1899. Esta situación internacional tuvo su reflejo en España. Los mismos encarcelados promovieron a través de varias instancias la revisión de la causa por el atentado de la calle de Cambios Nuevos104. A estas solicitudes de revisión se sumaron ayuntamientos como los de Zaragoza. 104 La primera de ellas fue presentada ante el Ministro de Guerra el 2 1 de diciem­ bre de 1896. En general se reclamaba la aprobación de reformas sociales mediante la ley propuesta por el republicano Gu­ mersindo de Azcárate. en junio de 1899. separación de la actividad de todos aquellos que participaron en el proceso. la segunda tuvo como destinataria la Reina el 14 de octubre de 1897. y no fue tan popular como sucedió en el extranjero. por otro lado. legajo 157. AIHCM. 134 .

que había sido condenado a veinte años de cárcel por el Consejo Supremo.nuevo juez interpretó que. 135 . le­ gajo 157. 107 Sumario sobre supuestos malos tratos en Montjuic. legajo 157. La denuncia de las supuestas torturas ante el Fiscal de la Audiencia de Madrid implicó la incoación del procedimiento por un juzgado ordinario. cuando Juan Bautista Oller. y con el periódico republicano El N uevo R égim en. en cuya demarcación se encontraba el Castillo de Montjuic. 30 de noviembre de 1899. Algunas de estas peticiones no fueron atendidas. y publicaron artículos en los que se describí­ an los horrores a los que habían sido sometidos. otras no se afrontaron. 1 8 9 2 . a algunas de ellas la autoridad no tuvo más remedio que enfrentarse empujada por los acontecimientos y. en enero de 1898107. entonces. con el efecto inmediato que la situación requería. como sucedió con la revisión del proceso o el castigo a los culpables. los re­ sultados de su actuación fue más negativa que la inactividad misma. 19 de enero de 1900.España: la propaganda por la represión. director del diario El País. ni mucho menos. estuvo de tránsito en Madrid hacia otro penal. En efecto. El . Las autoridades españolas no promo­ vieron la apertura de este sumario para esclarecer lo sucedido en el Castillo.1 9 0 0 yera culpabilidad. y Providencia del Capitán General de Cataluña. es más. debía ser un juez de esta capital el que prosiguiera con el sumario. como los sucesos que estaba investigando se habían producido en Barcelona. AIHCM. el juez instructor de Madrid fue acumu­ lando testimonios y reconocimientos médicos de los penados en dife­ rentes cárceles de la península y norte de África hasta que fue ascendi­ do. contactó con Vicente Cazorla. el inicio de diligencias fue consecuencia de la labor de cierta prensa y las actuaciones por parte de un juez ordinario de Madrid. Durante ocho meses. por lo que se inhibió a favor de un colega del Distrito de-Atarazanas en Barcelona. El nuevo instruc­ tor entendió que la causa en realidad pertenecía a la jurisdicción mili­ 106 Carta de la Capitanía General de Cataluña dirigida a la Presidencia del Consejo de Ministros. revisión del proceso con todas sus consecuencias y derogación de la ley de 1896 contra el anarquismo106. AIHCM. 21 de mayo de 1899. Así sucedió con el sumario abierto por los supuestos malos tratos a los procesados en Montjuic. Los redacto­ res de ambos rotativos visitaron a los presos acompañados por médi­ cos que les reconocieron.

como seña­ lar la imposibilidad de que los acusados resistieran los tormentos sin violencia. El máximo responsable militar en Cataluña planteó una cuestión de competencias. Ante esta situación. cuestión que sucedió. legajo 157. como que los procesados no habían denunciado los malos tra­ tos en la vista. «y para poder en su día fun­ darla según formal y a su vez innecesario empeño de mi auditor. AIHCM. otras guardaban relación con las diferencias que se po­ dían apreciar entre los diversos certificados médicos aportados por el juez ordinario. que no atacaran a sus torturadores durante los inte­ rrogatorios. en los que. unas ya han sido reflejadas en el presente trabajo. tras catorce meses en la civil. 136 AIHCM. es decir. realizó una se­ rie de argumentaciones verdaderamente desconcertantes. en abril de 1899. hube de nombrar un juez instructor para la formación de las diligencias in­ quisitivas acerca de si se sufrieron o no tormentos en Montjuic con motivo del proceso de Cambios Nuevos»10S. Emi­ lio Despujol. Por su parte.El nacimiento del terrorismo en Occidente tar. el fiscal afir­ mó que la mayoría de los procesados no habían sido torturados. Pero quizá la parte más increíble en el dictamen del fiscal 108 Providencia del Capitán General de Cataluña. 109 Escrito de la Capitanía General de Cataluña en el que se adjuntaba la providen­ cia de la sala de Justicia del Supremo. que si en última instancia el sumario por malos tratos continuó su recorrido fue por­ que de esta manera Despujol se aseguraba que las instrucciones volví­ an a la jurisdicción militar. legajo 157. 5 de febrero de 1900. Además. que pedía la devolución del sumario a la jurisdicción ordinaria. no había concordancia en la descripción ni en la fecha de las cicatrices. Es decir. 30 de noviembre de 1899. se sucedieron una serie de reclama­ ciones por parte de la Audiencia. por lo que remitió los autos al Capitán General de Cataluña. o asegurar que en el sumario existían dos cartas de puño y letra de Ascheri en las que manifestaba su gratitud al teniente Portas por todos los favores que de él había recibido y le deseaba ascensos en su carrera. el resultado del sumario fue el sobresei­ miento «definitivamente de las actuaciones en averiguaciones de los supuestos malos tratos a varios presos en el Castillo de Montjuic»109. Como es fácil adivinar. En cuanto a las consideraciones que recogía el sumario para rechazar las acusaciones de torturas. según Despujol. y lo redujo todo a rumores o informaciones falsas. .

1 8 9 2 . se han celebrado multitud de mítines revisionistas en los que han hablado ex minis­ tros de la Corona y hasta alguno que lo fue y puede volver a serlo de Gracia y Justicia condenando el procedimiento militar y abogando por la libertad de los que condenó muy justamente el Consejo Supremo1U. AIHCM.. 137 . y a pesar del sobreseimiento del sumario. se califica éste de monstruoso y se pide su revisión y el castigo de los culpables.1 9 0 0 se encontraba en su interpretación del caso de Luis Más. Las infor­ maciones señalaban que Más había sido sometido al «tormento del casco» por lo que se había vuelto loco y le habían colocado una ca­ misa de fuerza. Más allá de estas consideraciones. según el fiscal. 30 de noviembre de 1899. Impotente sin duda la legislación vigente para impedirlo. a estas alturas. 19 de enero de 1900. el fiscal lo justificaba diciendo que: se encariñó de tal modo con la idea del suicidio que para evitarlo hubo necesi­ dad de recurrir a todos los medios. El atentado de Cambios Nuevos y el asesinato de Cánovas cerra­ ron el primer período de terrorismo anarquista en España. El propio capitán general Despujol se quejaba amargamente de que: A diario. El fiscal sostenía que el acusado no había perdido la razón como demostraba el que se hubiera casado cuando estaba en ca­ pilla. se llama asesinos y verdugos al Teniente Portas y a los guar­ dias a sus órdenes y hasta en periódicos militares (Dios se lo perdone) por es­ critores que nunca han tenido ocasión de hojear el proceso de Cambios Nuevos. de que en el Castillo de Montjuic se habían producido torturas. Con relación al hecho de que el con­ denado llevara una camisa de fuerza. si no en la prensa de opi­ niones templadas.. no hubiera consentido el capellán si Más hubiera perdido la razón. prácticamente nadie dudaba ya. a i h c m . Se suele ar­ 1!0 Dictamen del Fiscal en el sumario sobre supuestos malos tratos en Montjuic. ceremonia que. legajo 157.España: la propaganda por la represión. legajo 157. no ya en periódicos más o menos radicales. y viendo que por la violencia no lo lograba concibió la idea de contraer mal de tisis para lo cual se entregó a la masturba­ ción por manera tal que llegó a ejecutarla hasta treinta veces diarias110. 111 Providencia del Capitán General de Cataluña.

a división P-2538. el nuevo siglo trajo consigo la revisión de algunas de las decisiones que había provocado el atentado de Cambios Nuevos: en enero de 1900. el proceso de Montjuic acaparó toda la atención. Por el contrario.a sección. fecha en la quedó en ia situación de excedente. 1. 13 8 . junto con las torturas denunciadas por los detenidos en procesos llenos de irregularidades. el de Cambios Nuevos. con el apoyo de la burguesía y la Iglesia católica. Nar­ ciso Portas mantuvo su puesto de Jefe de la Brigada especial de la Po­ licía Judicial hasta el 25 de octubre de 1901. se encontraron con la condena. cargaron de razones a republicanos. la indignación y el aislamiento por tan salvajes aten­ tados. los resultados tan negativos cosechados por la táctica terrorista del anarquismo violento implica­ ron necesariamente un cambio de estrategia. estas cuestiones pasaron a un segundo plano o simplemente desaparecieron de la opinión pública. el gobierno del conservador Francisco Silvela conmutó las penas de cárcel por las de extrañamien­ to a los anarquistas encarcelados por el proceso de Montjuiclu . el gobierno español también llevó a cabo un giro en sus actuaciones. AGMS. librepensadores o anarquistas para denunciar lo acontecido.El nacimiento del terrorismo en Occidente gumentar que la represión ejercida fue la causa fundamental que de­ terminó el fin de esta etapa. trasladándose a Madrid el 18 de noviembre del mismo año113. los atentados del Liceo y. Sin embargo. La represión desmesurada e indiscriminada puesta en marcha por las autoridades. el centro de atención ya no fue el detestable atentado que había causado doce muertos y más de una treintena de heridos. a modo de conclusiones. provocaron una reacción completamente contraría a los fines que desde los medios anarquis­ tas más violentos pretendían obtener con lo que denominaban la propaganda por el hecho. por lo que los papeles desempeñados hasta el momento por unos y otros sufrie­ 112 González Calleja (1998: 297). principalmente. Desde este momento. La ley contra el anarquismo de septiembre de 1896 fue derogada en 1902. Por su parte. En resumen. En lugar de la concienciación del pueblo. la atracción de las masas y la difusión de sus ideas. 1. ni tan siquiera la identificación de los autores. 113 Expediente de Narciso Portas. Además de la aprobación de una legislación laboral.

La razón de la fuerza.España: la propaganda por la represión. y J. 2006. Para un estudio más general sobre la violencia y su represión es recomendable la consulta de la monografía: E. Por último. Siglo XXI. González Calleja. Para un recorrido general de la épo­ ca y de los principales atentados de finales del siglo X IX y principios del siglo XX. La propaganda por el hecho. sobre la re­ presión en el proceso de Montjuic: F. Urales. Romero Maura. La ideología política del anarquismo espa­ ñol (1868-1910). en su versión violenta. Francisco Ferrer y Guardia. Barcelona. tanto del anarquismo como del movimiento obrero. Presses Universitaires du Mirail. Sobre el pensamiento anarquista resulta imprescin­ dible la lectura de: J. subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917). 1 8 9 2 . BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA El libro básico para profundizar en el contenido de este capítulo es: R. Grijalbo. mientras que los que habían sido señalados como asesinos. 1976. anarquista y mártir. Siglo XXI. En sus páginas se hace un recorrido por los atentados ocurridos en España du­ rante este importante período. 1975. Orden público. Ma­ drid. Pedagogo. J. Consejo Supe­ rior de Investigaciones Científicas. 1983. 1992. se había de­ mostrado inservible cuando no especialmente contraproducente para los propósitos.1 9 0 0 ron un intercambio radical. La rosa de fuego: el obrerismo barcelonés de 1899 a 1909. E l terrorismo anarquista 1888-1909. Marcial Pons. Madrid. Madrid. . Alvarez Junco. Núñez Florencio. Madrid. Avilés. eran llamados mártires. 1998. además de analizar las bases ideológicas anar­ quistas que justificaron esta actuación y las políticas represivas puestas en marcha desde el Estado. Solamente la propaganda por la represión consiguió que este triste episodio protagonizado por anarquistas de acción pasara al futuro del mundo libertario como un ejemplo de lucha contra el poder. Toulouse. Aquellos que se habían abrogado la de­ fensa de la justicia y el orden eran considerados como tiranos y tortu­ radores. El castillo maldito.

el jesuíta español Juan de Mariana recurrió a precedentes tanto bíblicos como grecorromanos para justificar el asesinato a traición de un tirano. 1 Una útil selección de textos sobre el tiranicidio puede consultarse en Laqueur. los llamados monarcómacos. pero en el mismo contexto de las guerras de reli­ gión. Sus argu­ mentos influyeron más tarde en los escritos de algunos protestantes franceses. CONTRA ALFONSO XIII: ATENTADOS FRUSTRADOS Y CONSPIRACIÓN REVOLUCIONARIA JUANAVELÉS* Los asesinatos de monarcas y otros dirigentes políticos no sólo tienen una larga tradición histórica. 2004. pero en ocasio­ * Catedrático d e Historia Contemporánea de la UNED. que gobernaban en dos de los países más democráticos del mundo. obispo de Chartres. el magnicidio representaba una forma exce­ lente de mostrar que el poder político era vulnerable.6. recurrió a ejemplos bíblicos para demostrar que estaba justi­ ficado el asesinato de un tirano que violara la ley de Dios. 141 . que les llevó a aprobar incluso el asesinato de presidentes republicanos como el fran­ cés Carnot y el americano McKinley. Desde el punto de vista de la propaganda por el hecho. pp. 7-47. por ejemplo. el asesino de César. En el siglo XII Juan de Salisbury. una tesis que contribuiría a la oscura reputación de que la Compañía de Jesús gozó durante siglos entre sus enemigosl. la del tiranicidio como recurso legítimo contra la opresión. los anarquistas añadieron un elemento crucial. Voices of terror. sino la más noble de las acciones. autor de Vindiciae contra tyrannos (1579). sino que a menudo han sido justificados de acuerdo con una doctrina que se remonta a la Grecia clásica. escribió que matar a un tirano no era un crimen. A esta milenaria tradición. y Plutarco trazó un retrato muy favorable de Bruto. Cicerón. el más destacado de los cuales fue Duplessis Mornay. la concepción de que todo gobierno era injusto. Veinte años después.

entre los que destacaban Francis­ co Ferrer y Alejandro Lerroux. el comisario espe­ cial que la República francesa había desplazado a Barcelona para vigilar a los anarquistas. en su estudio sobre la violencia política en la España durante la Restauración2. La razón de la fuerza. se hizo eco del temor que las autoridades españolas tenían ante un posible atentado en aquella ocasión4. juró la Constitución y asumió la res­ ponsabilidad de la corona. 2006.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e nes. al cumplir 16 años. 3 Avilés. que tuvo lugar el 17 de mayo. Francia y otros países. la policía madrileña halló unos cartuchos de dinamita y detuvo a varios anarquistas a los que acusó de 2 González Calleja. Así es que. París. los primeros rumores de un posible atentado se produjeron en la primavera de 1902. en su mayoría. Justo en vísperas de la jura. La documentación sobre el tema que se puede rastrear en los archivos de España. Desde primeros de abril. Esto es lo que probablemente ocurrió en el caso de los atentados contra el joven rey de España Alfonso XIII que tuvieron lugar en París en 1905 y en Madrid en 1906. cuando. pp. podía ser también concebido como desencadenante de una insu­ rrección revolucionaria. 142 . 355-381. 145-196. De hecho. pp. I. abril y mayo de 1902. 4 Archives Nationales (AN). como lo he expuesto por primera vez en mi biografía de Ferrer3. ha sido planteada hace mucho tiempo y recientemente la ha retomado con sólidos argumentos Eduardo González Calleja. informes del comisario Bonnecarrére. 1998. F7 15924. obra de autores individuales o de conspiraciones más amplias. los casos anali­ zados en este capítulo se pueden enmarcar con bastante certeza en eí segundo tipo. EL ATENTADO DE LA CALLE DE ROLLAN Alfonso X ni no tuvo que dar la más mínima prueba de tendencias ti­ ránicas antes de que se atentara contra su vida. dentro de la gran cuestión de si los atentados anarquistas fueron. Francisco Ferrer y Guardia. La tesis de que aquellos atentados fueron el resultado de una conspiración entre ele­ mentos anarquistas y republicanos. es muy amplia y conduce a reforzar esta tesis.

y cabe pensar que. Muchos años más tarde. 54-74.. sin po­ ner bombas6. sin alcanzar la di­ mensión de la campaña de Montjuic. sin embargo. Una publicación que editaban en París los revolucionarios españoles. Lo cierto es que la extrema izquierda francesa. en el que el famoso anarquis­ 5 Álvarez Junco. pero no ocultó que el grupo anarquista madrileño que encabezaba el veterano Fermín Salvochea.. 1990. 143 . Vallina sostuvo en sus memorias que todo había sido una provocación policial. sirvió para reavivar el recuerdo de anteriores casos. en agosto de 1903. sólo comparable con la de los zares. preparar un atentado.C o n tr a A lfo n s o XIII. Mis memorias. entre ellos Pedro Vallina. del que formaban parte Suárez y él mismo. había estado implicado en otros intentos de atentados con explosivos. 7 Sobre lo ocurrido en Alcalá del Valle y la campaña de denuncia. y fue el motivo que el joven anarquista Joaquín Miguel Artal esgrimió para explicar su atentado contra el jefe de Gobierno Antonio Maura. a pesar de que Maura no gobernaba cuando ocu­ rrió lo de Alcalá del Valle7. 6 Vallina. con motivo de una visita de Alfonso XIII a París. 286. LEspagne Inquisitoriales de­ dicó a Alfonso XIII un número entero. pp. y en esta ocasión murió en cir­ cunstancias sospechosas tras ser detenido. pero los demás fueron pronto puestos en libertad. 2000. Para entonces. en el curso de una huelga que degeneró en enfrentamiento con la Guardia Civil. se trató del intento de algunos policías de apuntarse un éxito5. a quien hirió levemente de una puñalada en abril de 1904. Este último había participado unos años antes en un intento de volar la casa de Cánovas. p. y en particular los anarquistas de París. Antonio Apolo y Francisco Suárez. ellos sólo pretendían «aguar la fiesta» de la jura con protestas. Esta vez. prepararon la visita del rey con una campaña de agitación en la que se presentaba a la monarquía española como una de las más reaccionarias de Europa. véase Avilés (2006:138-141). la propaganda contra la monarquía española había encontrado munición en un dramático episodio en la localidad gaditana de Alcalá del Valle. Más serio fue lo que ocurrió tres años después. El emperador del Paralelo. La denuncia de que algunos de los campe­ sinos entonces detenidos habían sido torturados. más que una conspira­ ción auténtica.

al que pagaba para que vigilara a los revolucionarios españoles activos en Francia9. León y Castillo. n Archive de la Préfecture de Pólice (app). Sannois. Cuando Artal tuvo la desgracia de no matar a Maura. que sería la señal para un levantamiento simultáneo en Madrid. Sannois comunicó que varios anar­ quistas residentes en París. Valencia y Cádiz. Augusto González Besada no estimó que el movimiento revoluciona­ 8 L’Espagne Inquiütoriale. Mientras esta campaña de descrédito se desarrollaba a la luz del día. AE5884. el ministro de Gobernación. se supo que había viajado a España10. Alcalá. al parecer de acuerdo con algunos mandos militares n. León y Castillo. Sobre la campaña contra Alfonso XIII en Francia véase Aviles (2006:148-151). que habría de realizar­ se en la capital francesa o en Madrid. Barcelona. había entrado en contacto con los grupos de acción anarquistas de Barcelona y preparaba un atentado contra el rey. Según la policía de París. AE 5884. y que recientemente había desapareci­ do de París sin que nadie supiera dónde había ido. Traducción propia. Al­ calá. 9 Su verdadero nombre era Aristide Jalaber de Fontenay. París. 144 . estaba en marcha una conspiración contra la vida del rey. Una copia de este informe fue filtrada a la embajada española y se conserva en AGA. AE 5881. Infor­ mado de ello por la embajada española. 21 de marzo de 1905. Los pri­ meros informes sobre lo que se tramaba los recibió la embajada espa­ ñola a través de un agente secreto. con la participación de Lerroux y otros jefes repu­ blicanos.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e ta holandés Dómela Nieuwenhuis incluyó esta ominosa apología del magnícidio: Cuando Cánovas fue ejecutado por Angiolillo. estaban prepa­ rando un atentado con explosivos contra el rey. Sannois. 9 de febrero de 1905. 28 de marzo de 1905. casi todos decíamos o pensábamos ¡Qué pena que no lo haya logrado!8. Ba 13 19 . Alcalá de Henares. En febrero de 1905. cuyo sobrenombre era Sannois. pero cuando a me­ diados de marzo regresó. Véase su expediente en Archivo General de la Administración (AGA). octubre de 1904. núm. informó que Vallina era un terrorista peligrosísimo por su fanatismo e inteligencia. 18 de fe­ brero de 1905. 10 AGA. 3. El embajador español en París. todo el mundo civilizado res­ piró y nos dijimos: un tirano menos. entre ellos Pedro Vallina.

no era cosa difícil y habría que empezar por la supresión terrorista de Alfonso XIII»13. así es que la policía sometió a vigilancia al zapatero y comprobó que el 21 de abril entregaba una carta a Malato. 14 Copias del informe policial. en la que se anunciaba la llegada de un paquete postal desde Barcelona. Vallina acudió a su domicilio para recogerlas. París. en cambio. tras lo cual se alejaron de París en bicicleta. y las hacía llegar al famoso anarquista Charles Malato. especial­ mente los desconocidos. de la carta y del cheque se encuentran en APP. supuestamente relacionadas con el viaje del rey. que pudiera servir para con­ feccionar un artefacto explosivo. Alcalá.C o n t r a A l f o n s o X III. que podría tener grandes consecuencias. El propio Vallina se refirió años más tarde en sus memorias a su misterioso viaje. De hecho. Le pre­ ocupaba. Tras su estancia en Barcelona visitó Londres.. Ba 1317. en la que Francisco Ferrer. y confirmó que había visitado Barcelona. director en Barcelona de una escuela y una editorial de orienta­ ción anarquista. en compañía de otro español. pero no se impidió su entrega y el za­ patero lo llevó al domicilio de Malato. donde se entrevistó con el veterano anar­ quista italiano Errico Malatesta al que informó de que esperaba «iniciar en España un movimiento revolucionario.. rio que se preparaba pudiera llegar a representar un peligro12. El 12 de mayo éste recibió por el mismo procedimiento otras cuatro piñas de hierro y. 145 . la llegada de Alfonso XIII a París estaba prevista para esa fecha. La pista más directa de lo que se tramaba apareció cuando la poli­ cía francesa detectó que un zapatero parisino apellidado Causannel recibía cartas de Barcelona. al día siguien­ te. El 14 de abril un agente copió el texto de una de ellas. 1J Vallina (2000:89-93). Alejandro Farrás. Los hechos le darían la razón. González Besada. donde le habían llamado para preparar una inminente insurrección antimonár­ quica y se ocupó de instalar un laboratorio para la elaboración de ex­ plosivos y de instruir a quienes habían de manejarlos. le remitía un cheque de 150 francos y le informaba de que «la fecha oficial» estaba fijada para el 30 de mayo14. AE 5884. 12 AGA. 2 y 7 de abril de 1905. lo que pudieran hacer los anarquistas. El paquete fue abierto en la aduana y se comprobó que contenía un objeto de hierro en forma de piña con una perforación central parcial.

14 de junio de 1905. La bomba no alcanzó a los dos mandata­ rios. Ba 1982. los otros detenidos negaron cualquier impli­ cación. Evidente­ mente alguien había suplantado su identidad. sin duda para atenuar la gravedad de sus propósitos de cara a las autoridades francesas17. pero Vallina no ocultó sus propósitos de atentar contra el rey. Unos días más tarde. informe de 19 de julio de 1905. dos notas manuscritas de 23 146 . AE 58 5 8 . Ba 13 19 . 17 APP. París. Cuando el juez le mostró una fotografía de aquella bomba en forma de piña a Vallina. Finalmente el atentado se produjo en París en la madrugada del 1 de junio de 1905. éste admitió que era idéntica a las que él había tenido en su poder y sugirió que el atentado pudiera ha­ berío realizado Farrás1 8 . algunas semanas después. Al ser interrogados. Todos los esfuerzos por localizar al tal Aviñó resultaron sin embargo infructuosos. París. Vallina desenterró efectivamente dos piñas en el bosque de Clamart. París. aunque sostuvo que pensaba hacerlo en España. 1 2 5 1 3 . interrogatorio de los detenidos por el comisario Fouquet. de mayo de 1905. pero se sospechaba que habrían enterrado las píñas cerca de la localidad de Clamart13. 15 APP. que acababan de asistir a una fun­ ción en la Ópera. La policía no es­ peró más y el día 25 fueron detenidos Vallina. f 7. el zapatero y otros tres anarquistas supuestamente implicados en el proyecto de atentado.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Los agentes encargados de seguirles los perdieron. No se pudo en cambio localizar a Farrás. 1S AN. Una segunda bomba no estalló y fue recogida. París. Tribunal del Sena. con lo que jamás se pudo saber si fue él quien lanzó las bombas en la calle de Rohan1 9 . quien sospechaba que aquel había preparado el explosivo el día anteriorl6. 25 de mayo de 1905. Pero no tardó en saberse que el verdadero Ale­ jandro Farrás había fallecido en Barcelona diez meses antes. cuando el carruaje descubierto que ocupaban Alfonso X ni y el presidente francés Louvet. París. en­ tre ellos el inglés Bernard Harvey. pero hirió a varios miembros de la escolta y a algunos transeúntes. frente al Louvre. 15 AGA. APP. intacta y cargada con ful­ minato de mercurio. la policía de París llegó a la conclusión de que se trataba del anarquista barcelonés Eduardo Aviñó. informe de 18 de mayo de 1905. La persona que en aquella ocasión le acompaña­ ba era un informador de la policía francesa. Alcalá. llegó al punto en que la calle de Rohan desemboca en la de Rivoli. González Besada. B B lS 2 3 1 1 . Ba 13 19. 10 de junio de 1905. 16 AN.

7 de junio de 1905. El proceso por el atentado de la calle de Rohan comenzó el 27 de octubre de 1905 y se desarrolló en cuatro jornadas. incluso más allá de los medios libertarios. 147 . la justicia fran­ cesa procesó a cuatro sospechosos de haber jugado un papel clave en su preparación. por un lado Malato y el zapatero Caussanel. pp. Por otra parte. Malato no era solamente un teórico y es posible que hubiera estado implicado en acciones terroristas. Sannois. y por otro Vallina y Harvey. pero lo que dio resonancia al proceso. Alcalá AE 5858. sino obra de un aficionado. la defensa se centró en argumentar que se trataba de una maquinación policial y en desacre­ 20 Varias. pero negó que las hubiera recogido en el domicilio de Malato. una figura importante del movimiento anarquista internacional20. Frente a tales pruebas. e incluso admitió que había fa­ bricado algo de fulminato en su propia casa. las relaciones de Malato no se limitaban a los medios anarquistas. 51-54. Sus conexiones republicanas. en opinión de la mayoría de los anar­ quistas. 21 AGA. que ha­ brían recibido de Barcelona las ya famosas piñas de hierro. Caussanel y Harvey eran poco conocidos y. Este por su parte lo negó todo.C o n tra A lfo n so X E L A falta del autor o autores materiales del atentado. Pocos días después del atentado de la calle de Rohan. 1997. y que el encon­ trado en casa del segundo no era de producción industrial. Vallina reconoció haber encargado a España y recibido en París las piñas de hierro. que habrían preparado el explosivo. Sannois se hizo eco de las afirmaciones de algunos anarquistas en el sentido de que Malato había participado en las conspiraciones que llevaron al asesinato de Cánovas y del rey Humberto de Italia21. Harvey tuvo que reconocer que en su agenda se hallaban anotaciones sobre las ventajas del fulminato de mercurio y sobre el modo de cargar una bomba. Colabo­ rador frecuente de la prensa libertaria y autor de varios libros. pero negó toda implica­ ción en el atentado. Vallina había quedado desacreditado por sus confesiones. París and the anarchisís. Este último era. en efecto. fue la presencia de Malato. El director del laboratorio municipal explicó que la investigación realizada en los domicilios de Vallina y Harvey mos­ traba que ambos podrían haber fabricado fulminato. socialistas y masónicas iban a serle de una gran utilidad en el proceso al que se enfrentaba. como el utilizado en la bomba que no llegó a explo­ tar en la calle de Rohan.

3 de diciembre de 1905. que fueron absueltos. pero admitió que. mientras que el diputado Lerroux pronunció durante dos horas una requisitoria con­ tra las fuerzas del orden españolas. 24 Lerroux. La Lanterne. en las que negó haber tenido una complicidad directa. Los recuerdos de Montjuich resultaron muy convenientes para elio. a pesar de lo cual muchos parecieron creerla. Por su parte. Más datos sobre el atentado de la calle Rohan. «Un bon veredict». 449-451. A. Así lo reconoció muchos años después en sus memorias. Briand. 22 Actas del proceso en Gazette des Tnbunaux. dado que las pruebas contra ellos eran bastante sólidas. a las que acusó de ser responsables de los atentados con bombas que se habían venido sucediendo en Bar­ celona y de haber preparado también el atentado de la calle de Rohan. Pero posible­ mente el veredicto no habría sido el mismo si el jurado hubiera sabido que Lerroux conoció de antemano los preparativos del atentado y ha­ bía estado dispuesto a aprovecharlo para desencadenar un levanta­ miento republicano. se había ocupado de infor­ marse24. destacados miembros del partido socia­ lista. 148 . algo que no deja de resultar sorprendente. entre ellos Jean Jaurés. Mis memorias1963. El veredicto del jurado fue favorable a los acusados. 1 de diciembre de 1905. L’Humanité. El ex ministro republicano Nicolás Estévanez. en Avilés (2006:152-163). que formaba parte de la mayoría parlamentaria23. muy relacionado con los medios anarquistas. ante la posibilidad de que Alfonso XIII sufriera un atentado en París. 23 J. 27 de noviembre a 2 de diciembre de 1905. entre ellos Jean Jaurés y Aristide Briand. En cambio la tesis manteni­ da por Lerroux de que la policía española habría puesto en peligro la vida del rey con el único objetivo de propiciar la condena de unos cuantos anarquistas residentes en París resultaba completamente in­ verosímil. varios diputados franceses. testi­ ficaron en favor de Malato22. testificó que la policía española tenía interés en deshacerse de Vallina. con ayuda de algunos militares.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e ditar al régimen de Madrid. Jaurés. «Pólice internationale». pp.

oculta en un ramo de flores. Según las conclu­ siones del fiscal. en la misma España o en Burdeos. p p . adonde el rey va a ir. Los soberanos salieron ilesos. Pocos días después. Alcalá. que la embajada española remitió a Madrid. Hay todos los motivos para pensar que ha venido a París a propósito de la boda del rey de España. de la «Escuela Moderna» de Barcelona. a mediados de mayo de 1906. recogidas en la publicación oficial de las actas del proce­ so: Regicidio frustrado (1911): IV. He lo­ calizado este documento después de publicar mi estudio sobre Ferrer. 149 . 26 Conclusiones del fiscal. un informe de la policía de París. el 31 de mayo de 1906. pero el artefacto causó estragos entre quienes presenciaban el paso de la comitiva. porque se ha reunido parti­ cular y prolongadamente con Malato y Paraf-Javal. ha pasado última­ mente quince días en París. informe de 18 de mayo de 1906. AE 5883. lo que lo convierte en uno de los atentados más sangrientos de la historiá de España26. Quien lanzó la bomba no tenía evidente­ mente el menor escrúpulo en que murieran gentes tan estúpidas como para sentirse atraídas por una boda real.. Traducción propia. desde una ventana del cuarto piso de una casa de huéspedes situada en el número 88 de la calle Ma­ yor. según dicen ellos25. Los anarquistas extranje­ ros están muy ocupados por la boda del rey de España e intercambian mu­ chas cartas con los compañeros refugiados en Londres y Ginebra y con los de M adrid y Barcelona. uno de los inquilinos de la casa la abandonó precipitadamente. Es muy probable que intenten perpetrar un atentado contra el rey de España. alguien lanzó una bomba.. Alfonso XIII contrajo nupcias con Victoria Eugenia de Battenberg. n. Paraf-Javal era uno de los más conocidos anarquistas franceses. y recibieron heridas de diversa consideración 68 civiles y 39 militares.C o n t r a A l f o n s o X III. y ocho mi­ litares. se hacía eco de la posibilidad de un nuevo intento: El famoso Ferrer. pero fue visto por un testigo que 25 AGA. murieron 15 civiles. incluidas seis mujeres. 59-63. En la confusión del primer momento. y cuando el cortejo re­ gresaba de la iglesia de los Jerónimos al Palacio Real. EL ATENTADO DE MADRID Un año después del atentado de Rohan.

Por otra parte se averiguó que el pro­ pio Estévanez había estado de incógnito en Barcelona en vísperas del atentado. 267-268 y 288-289. era catalán y se llamaba Mateo Morral. Ante las pruebas de su estrecha relación con el regicida frustrado que iban apareciendo. declaró que lo conocía des­ de hacía un par de años. Estévanez reco­ mendaba no enfrentarse al ejército profesional en su terreno. que últimamente le había encargado que se ocupara de las publicaciones de la Escuela Moderna y que. el director de la Escuela Moderna fue detenido el 4 de junio. en una venta cercana a Alcalá de Henares. Morral ha­ bía sido procesado por la publicación de un libro de entrevistas con el ex ministro republicano Nicolás Estévanez. pp. Tres días después. si no era como pago del manuscri­ to29. posiblemente el propio Morral. el 19 de mayo. e incluso interesarse por «las aplica­ ciones revolucionarias de la electricidad» (suponemos que para la confección de detonadores)30. Fructuoso Vega. daba a un joven entrevistador. al ser éste interrogado. sin explicar su destino28. como la dinamita. respecto a cuyo uso no había que tener «escrúpulos de monja». pp. Morral había partido para un viaje de quince días. pero no pudo explicar satisfactoriamente por qué le había enviado a Esté­ vanez un cheque de 600 pesetas. Por este motivo fue a su vez procesado a finales de junio Ferrer. sino em­ plear nuevas armas. 150 . quien sostuvo que el editor había sido exclusivamente Morral. 30 Morral. pp. fecha en quex 27 Regicidio (1911): I. pero Morral lo mató de un disparo y a conti­ nuación se suicidó27. 45-49. Se trataba de un texto en que el veterano militar y revolucionario. exactamente desde el 16 hasta el 22 de mayo. En Barcelona no se tardó en averiguar que era amigo de Ferrer y. unos meses antes del atentado. 29 Regicidio (1911): II. Pensamientos revoluciona­ rios. trató de condu­ cirle ante las autoridades. Se trataba de la persona que había alquilado la habita­ ción desde la que se lanzó la bomba. su nerviosismo lo delató y un guarda. 28-29 y 39-40. 7 -22. Se supo también que.E l n a c l m ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e lo identificó. durante unos días ministro de la Guerra en tiempos de la I República. 28 Regicidio (1911): m. 1978. Remamientos revolucionarios de Nicolás Estévanez. algu­ nos consejos sobre cómo montar una insurrección. pp.

No por ello se dio por vencido Ferrer. se sentaron a tomar unas cervezas con unos conocidos suyos. 151 . Al ser interrogado por el juez. quien se negó y fue luego el primero en confesar lo ocurrido al ser interrogado por la policía.. 231-232. al igual que Ferrer33. aunque no tenía prisa en recibirlos. Nakens explicó que aquel joven. pp. pues temió que se tratara de una maniobra para implicarle en un proyecto anar­ quista. y partieron en comitiva a buscarlo. les explicó que el jo­ ven era un periodista de provincias perseguido.. «José Nakens». un semanario satírico. 33 Regicidio (1911): I. que se presentó en su despacho le había pedido su palabra de que no revelaría lo que iba a decirle y tras ello le confesó que era el autor del atentado que acababa de tener lugar. al que había que bus­ car refugio.238-240 y 265-268. y que pocos días antes del atentado había re­ cibido de él un talón de mil pesetas como anticipo de dos libros que aquél deseaba que escribiera para la editorial de la Escuela Moderna. le dijo que podía quedarse con las mil pesetas como contri­ bución a la campaña revolucionaria que realizaba en El Motín. 32 Pérez Ledesma. Interrogado al respecto. Nakens explicó que conocía a Ferrer desde hacía años. que fue quien albergó a Morral por una noche. Se llevó a Morral a la calle. cuyo director era José Nakens32. aun­ que no escribiera ningún libro para su editorial.C o n tra A lfo n s o XD3. Esta carta le inquietó. pp. En su declaración. para él desconocido. sino porque conside­ 31 Regicidio (1911): m. sus tres acompañantes. se embarcó rumbo a La Habana. Nakens. el sargento y su mu­ jer fueron procesados por regicidio frustrado. pero tampoco se comportó como un conspirador muy profesional. quien en una carta fechada el mismo día del atentado. republicano y anticlerical. 266-271. Lerroux reconoció haberse reunido en aquellos días varias veces con Estévanez y con Ferrer. y luego al sar­ gento Bernardo Mata. 2000. en Madrid se había averiguado que. El director de El M otín no lo denunció. Se lo pidieron a un vie­ jo zapatero anarquista. Nakens declaró que no había ayudado a Morral por relacionar la propuesta de Ferrer con la llegada de aquel desconocido a su despacho. Morral había acudido en busca de ayuda a la redacción de El Motín . Entre tanto. así es que rechazó educadamente la propuesta. algo que este último se vio forzado a reconocer31. Como resultado. tras el atentado.

Pero el tribunal no aceptó su peti­ ción en lo referente a Ferrer. la coinci­ dencia resultaba un tanto sospechosa. 152 . y dos años después fue indultado.244-246 y 253-255. pero la cuestión es si esa ayu­ da llevaba como contrapartida un compromiso de contribuir a empre­ sas que no tendrían como arma la pluma. quien fue absuelto. pp. las declaracio­ nes de Apolo y Camba demostraban que existía una estrecha colabo­ ración revolucionaria entre Ferrer y Morral ya en 1904. Julio Camba. sino sólo en su encubri­ miento. que ellos acepta­ ron. antes del atentado de la calle de Rohan35. Antonio Apolo y el más tarde famoso periodista. cuyos edi­ tores. No hay duda de que Ferrer estaba dispuesto a prestar ayuda eco­ nómica a publicaciones revolucionarias. sin embargo. sino la bomba. 35 Regicidio (1911): n. 36 Regicidio (1911): rv. Por otra parte. Pidió por ello para él una pena de dieciseis años de prisión. Un caso interesante fue el de la publicación anarquista El Rebelde. pero es evidente que la coincidencia del envió del talón con el viaje de Morral a Madrid resultaba muy sospe­ chosa34. La tesis del fiscal era que Morral había informado a Ferrer de su proyecto de regicidio.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e raba indigna la delación. 401-403. pp. pp. y que poco después se presentó en su casa un anarquista con unos cartuchos de dinamita que pretendía usar en un atentado contra Mau­ ra. Sería excesivo concluir que hubo una relación entre ambas cosas pero. mientras que para Nakens y los otros cinco procesados solicitó la de nueve años como encubridores. 34 Regicidio (1911): i. al igual que otros tres acusados. 67-68. declararon al juez que en 1904 les había visitado Morral y les había ofrecido una ayuda económica en nombre de Ferrer. es decir. al igual que en el caso del cheque recibido por Nakens. mientras que Nakens y dos de las personas que le ha­ bían ayudado a ocultar a Morral fueron condenados a nueve años de prisión. El tribunal no estimó. cuyas ideas anarquistas com­ partía. y que si bien éste no había tomado parte di­ recta en la ejecución del atentado. que Nakens hubiera participado en la preparación del crimen. había coadyuvado física y moral­ mente mediante el apoyo al regicida. 467-472 y 4 8 5 -4 8 7 . junto con los restantes condenados36.

en la hoja citada. La tesis anarquista de que este tipo de actos eran obra de individuos aislados que expresaban así su protesta frente a la opresión quedaba aparentemente confirmada... con pie de imprenta del periódico anarquista parisino Les Temps Nouveaux. pues. pero al haber lanzado su bomba desde un cuarto piso sobre una calle llena de gente. Su contenido resulta interesante.]. que un atentado en el que ha­ bían resultado muertas y heridas numerosas personas cuya única res­ ponsabilidad consistía en haberse acercado a presenciar el cortejo real. aunque el rey hubiera salido ileso. probar que hubiera habido una conspi­ ración previa al atentado. «enemigos de lo existente». por hazar (sic) no murió envuelto entre los escombros de su pedestal. se convirtió en un nuevo mártir de la causa anarquista. se proponía una lucha sin cuartel «contra todo y contra to­ dos». [. a costa de los papanatas serviles que habían acudido a presenciar el deslumbrantre cortejo: Nadie pensaba que a la inmensa bacanal de un pueblo ebrio de sumisión.] Aún recordamos los reproches dirigidos al vengador.. esperando burlar todas las previsiones. Nosotros no dormíamos. Morral po­ dría haber utilizado la pistola o el puñal. la minoría activa de los anarquistas. esa actitud se enmar­ caba en la denuncia de la pasividad de los trabajadores frente a la opresión que sufrían: «Sois esclavos pero os creeis libres». En cuanto al propio Morral. cambiando las risota­ das en temblor de espanto. y que por otra parte son los mismos de siempre: Si tanto odio tienen a la autoridad ¿porqué no matan cara a cara (a) los causantes de su odio? [. porque había logrado ensangrentar su fiesta. Nadie absolutamente dudaba ante la algazara general que un descontento turbara la fiesta. Frente a esa pasividad. [. Una justificación de su crimen puede encontrarse en una hoja en español impresa por entonces. Y.] Si el símbolo. por­ que trataba de justificar. el atentado de Morral había representa­ do un triunfo.C o n t r a A l f o n s o X I II .. nada menos. en el que sólo se demostró la participación de Mateo Morral. pu­ diera alguien juntar su estrofa de rebeldía. no por esto la labor fue menos fructífera ni satisfactoria. La justicia no pudo.. era inevi­ table que causara un gran número de víctimas.. incluidos Angiolillo y Artal. Se tra­ taba sirviéndonos de un lugar común de aguar la fiesta y fue ensangrantada 153 . Por ello. en su opinión. Como otros magnicidas. La justificación de su acto sólo era pues posible desde una actitud de desprecio hacia la vida de los ciudadanos comunes..

nuestra acción se afirma valiente y épica. Alcalá. pues no le considerábamos capaz de ir para aplaudir o arrojar flores al paso del cortejo. 39 Testimonio citado en Matrion. a lo que iba Morral a Madrid. nacido como éste en Sabadell y amigo suyo desde la infancia. AE 5883: «Afirmando». 1940. pero que Ferrer «sabía. Rosell sostuvo que su amigo no tuvo cómplices. son siempre el mayor número37. p. había participado en los prepa­ rativos del mismo39. En cuanto a las víctimas civiles que habían acudido a ver a los re­ yes. contra el mismo monarca». quien con toda probabilidad. 154 . Vidas trágicas. Una pista importante para desvelar la trama de la conspiración se encuentra en los contactos de Morral con Nicolás Estévanez. Morral era un «már­ tir de la revolución» como los nihilistas rusos o Bresci40. Empecemos por los que ofrece un libro inédito de Albano Rosell. 40 Malato (s. el anóni­ 37 AGA. La confesión es im­ portante. Le mouvement anarchiste en France.): L’atiéntalo di Mateo Morral. hoja impresa sin fecha. I. un anarquista dos años más joven que Morral. hay que tener en cuenta otros datos que no salieron a la luz en el pro­ ceso. Para Malato.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e sobrepasando toda esperanza. Respecto al atentado. la opinión de los anónimos redactores de la hoja no podía ser más despectiva: Si en el espíritu popular no hubieran existido bastantes gérmenes de servilis­ mo para ir a contemplarlos. sobre todo porque implica que personas próximas a Morral creían que era éste el autor del atentado parisino38. Contra toda la fanfarronada desplegada ese día. Y esto es algo que al final de su vida sugirió también el propio Charles Malato. pp. posiblemente. como hemos visto. la cabalgata no se hubiera organizado. 411-412. pues no te­ nía ésta por objeto más que deslumbrar a los papanatas que como es sabido. por otra parte. £ . 38 Rosell. así como otros lo suponí­ amos. Resta por aclarar si el atentado de la calle Mayor fue obra de un individuo aislado o el resultado de una conspiración. En la in­ troducción del ya citado libro Pensamientos revolucionarios. 143. y más los que no desconocíamos su acto de un año antes en París. y para abordarla. 1975.

fechada en París el 9 de marzo de 1906. no habiéndolo hecho ya por no haber visto ningún trata­ do de aplicación a la guerra.C o n t r a A l f o n s o X H I. Y los actos decisivos. mientras que la alusión a la elec­ tricidad probablemente se refería a su empleo en detonadores. 175-176. Cualquier boticario amigo le dará mejor que yo la receta de la arena. es decir. «The progenitors of terrorism». pues no hay una sola. Pues bien. decía que el proyecto de visitar en París al ex ministro de la Guerra. como ya lo habían hecho veinte años antes los terroristas rusos43. probablemente el propio Morral. a quien acudió con una carta de presentación de Ferrer.. 43 Clutterbuck. un indicio fundamental es el que dio Lerroux en sus memorias. Respecto a si hubo otros conspira­ dores. Supongo que no lo dirá por mí. ni aun en las librerías militares de la rué Danton. artículo reproducido en Morral (1978:13-16). apareció una car­ ta de Estévanez a aquél. ácerca de los contactos que tuvo con Estévanez durante la breve es­ tancia de éste en Barcelona. a diferencia de Ferrer. pues yo escribo poco y hablo menos.. que incluía el siguiente mensaje para «Roca». que sí estaba al corriente. de quien hay derecho a esperarlos es de la gente joven. ni Estévanez ni él sabían de antemano que se iba a producir el atentado. se le había ocurrido al leer en un periódico de Barcelona un artículo en el que aquél se ofrecía a proporcionar la receta de cierta «arena» que pu­ diera ser útil para los revolucionarios. Dado el contexto. 170. 155 . Estévanez. 1911. y que estoy de acuerdo con lo que me dice de que con discursos y libritos no vamos a ninguna parte. De donde se deduce la importante conclusión de que. pp. Según su ver­ sión. pseudónimo que utilizaba Morral: Hágame usted el favor de decirle a Roca de mi parte [. y aludía también al posible uso revolucionario de la electricidad41. 2004. sino muchas y yo no soy químico42. «Pensamientos inactuales». 42 Carta reproducida en Causa contra Francisco Ferrer Guardia.] que le mandaré li­ bros de electricidad. al igual que 41 N. sabían meses antes del atentado que Morral estaba intentando procurarse un artefacto explosivo.. en vísperas del atentado. en un registro de los pa­ peles de Ferrer realizado por orden judicial en 1909.. a nadie le puede quedar duda de que la citada «arena» era en realidad un explosivo. tanto Ferrer como Estéva­ nez. mo entrevistador de Estévanez. p.

pero es im­ probable que en aquella comida no se m encionara a A lfonso XIII. No estamos ante una confesión en toda regla. Pero admitía que los tres cenaron en un restaurante con un joven al que él no cono­ cía y que resultó ser Morral.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e «había previsto el suceso de la calle de Rohan en París». Sannois. cuando fue primero a Es­ paña para reunirse con Ferrer. resulta peregrina. sobre la base de informes que le parecían dignos de fe. Estévanez y Ferrer eran los auténticos jefes de los complots anarquistas. Decidió pues prepararse para la eventualidad. habrían estado implicados en los atentados de París y Madrid. pero a la que no se podía oponer. La manera en que lo contó en sus me­ morias pretendía. En julio de 1906 informó al embajador de que. cuando Ferrer le planteó qué podría suceder si algo le ocurría al rey en su boda. llegó muy pronto a la convicción de que los aten­ tados de París y Madrid fueron el resultado de una misma trama conspirativa. A A Lerroux (1963: 459-467). Por su parte. pero la tesis de Lerroux de que recibir información de que se va a producir un atentado y disponerse para aprovecharlo con fines insurreccionales no implica una responsabilidad en el mismo. Según Sannois. el primero como ca­ beza pensante y el segundo como financiero. El 31 de mayo. sin embargo. Estévanez había recibido a Morral en su domicilio de París y había engañado a todos sus amigos diciendo que iba a embarcarse en Le Havre para Cuba. en París. y de su testimonio se desprende muy claramente que Lerroux se comprome­ tió a iniciar una insurrección. ocultar su responsabilidad en el pro­ yecto de regicidio. preparó a sus hombres para el asalto del castillo de Montjuic y contactó con los militares con los que creía contar y con las organizaciones de provincias. junto a Ferrer y otros conspiradores. fue sólo tras la partida de Estévanez. una llamada telefónica de Madrid que nunca se produjo. No explicó de qué hablaron. 156 . «una fatalidad histórica» en la que él para nada había puesto su voluntad. Le­ rroux esperaba en un café de la plaza de Cataluña. Además de ellos y de Morral. el principal organizador de los dos complots que dieron lugar a los atentados de la calle de Rohan y de la calle Mayor. había llegado a la conclu­ sión de que Estévanez había sido. Se­ gún Lerroux. el agente secreto al servicio de la embajada de España en París. porque las autoridades suspendieron las comunicaciones tras el atentado44.

C o n tra A l fo n so X H L .

Malato, Lerroux, el colaborador de éste Ricardo Fuente, Vallina, y al­ gunos otros individuos menos conocidos45.

m.

CONCLUSIONES

La documentación hoy disponible permite, pues, llegar a unas conclu­ siones bastante claras acerca de los atentados contra Alfonso XIII de 1905 y 1906. Respecto al atentado de la calle de Rohan, todo indica que las bombas fueron fabricadas en España y enviadas a Malato en París, donde las recogió Vallina, quien las cargó con ayuda de Harvey. No podemos, sin embargo, establecer quién las lanzó; pudo haber sido Avíñó, Morral o un tercer hombre. Por su parte, Ferrer y Lerroux estaban al corriente de que se preparaba el regicidio, al igual que otras personas. Y en el caso del atentado de la calle Mayor, no hay duda de que Morral lanzó la bomba, aunque no sabemos cómo se la procuró, y hay indicios muy sólidos de la implicación de Ferrer, Estévanez y Lerroux. En cuanto a Nakens, quien fue justamente condenado como encubridor del asesino, no hay pruebas de que conociera de antemano lo que se tramaba. Lejos de tratarse de actos individuales, aquellos intentos de regici­ dio fueron, pues, el resultado de una amplia conspiración en la que participaron personas de distintas nacionalidades. El propósito de matar al rey parece haber sido bien conocido en círculos anarquistas bastante amplios, aunque los detalles de la conspiración los supieran probablemente muy pocas personas. Pero lo más interesante de aque­ llo era la participación republicana. Los atentados fueron planeados y ejecutados exclusivamente por anarquistas, pero Lerroux fue infor­ mado de antemano, y no es difícil entender el motivo, ya que la muer­ te del rey sin sucesor habría generado un vacío de poder propicio a una intentona revolucionaria, que habría sido protagonizada por los republicanos lerrouxistas. Y, a su vez, esa revolución republicana ha­ bría sido aprovechada por los anarquistas para avanzar en su objetivo,
45 AGA Alcalá, AE 5883, Sannois, 11 de julio de 1906. Más datos sobre el atentado de la calle Mayor en Avilés (2006:167-196).

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E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e

aun más ambicioso, de destruir toda autoridad. En ese sentido, resulta acertada la caracterización que Joaquín Romero Maura hiciera de es­ tos atentados en un artículo pionero, publicado hace casi cuarenta años: se trataba de un «terrorismo estratégico» que iba más allá de la propaganda por el hecho, pues pretendía favorecer un estallido revo­ lucionario inmediato46.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

La conspiración que condujo a los atentados contra Alfonso XIII fue analiza­ do en un artículo de 1968 reproducido en: J. Romero Maura, La Romana del diablo: ensayos sobre la violencia política en España, 1900-1950 , Madrid, Mar­ cial Pons, 2000. Su análisis ha sido desarrollado en una obra que analiza en conjunto el problema de la violencia política en la España de la Restauración: E. González Calleja, La razón de la fuerza: orden público, subversión y violen­ cia política en la España de la Restauración (1875-1917), Madrid, Consejo Su­ perior de Investigaciones Científicas, 1998. El tema ha sido analizado en pro­ fundidad en dos capítulos de: J. Avilés, francisco Ferrer y Guardia. Pedagogo, anarquista y mártir, Madrid, Marcial Pons, 2006.

46 Romero Maura, ha romana del diablo, 2000, p. 23. 158

7. EL ASESINATO DE CANALEJAS Y LOS ANARQUISTAS ESPAÑOLES EN ESTADOS UNIDOS
SUSANA SUEIRO SEOANE *

El fusilamiento de Ferrer en octubre de 1909 dio lugar a una gran campaña internacional de protesta de enorme repercusión. El epicen­ tro de dicha protesta, con manifestaciones masivas en las calles, estuvo en París, donde la campaña se inició ya cuando el pedagogo anarquis­ ta fue detenido y procesado como supuesto instigador de la Semana Trágica. Tras su ejecución, las manifestaciones de protesta se exten­ dieron por otros muchos países de Europa y Américal. Hubo huelgas, ataques a las embajadas y consulados españoles, suscripciones para le­ vantar monumentos a su memoria y para establecer escuelas moder­ nas, mítines de homenaje al líder anarquista... Ferrer se convirtió en un nuevo mártir de la causa. Su ejecución, como antes el proceso a los presos del «castillo maldito» de Montjuic, quedó para siempre en el imaginario colectivo de los anarquistas, para quienes los gobernantes españoles, y por encima de todos ellos, el rey, se habían manchado de nuevo las manos de sangre. Para los múltiples —aunque en su mayor parte minúsculos— grupos anarquistas de ac­ ción distribuidos por el mundo, la muerte de Ferrer supuso un acica­ te, y hubo a partir de entonces una época de gran efervescencia y de complots destinados a vengar la muerte del mártir. Los anarquistas es­ taban convencidos de que, más tarde o más temprano, alguien lo con­ seguiría.

* Profesora titular de Historia Contemporánea de la UNED. 1 Véase Avilés, Francisco Ferrer y Guardia. Pedagogo, anarquista y mártir, 2006. So­ bre las manifestaciones de protesta en Bruselas, Roma, Ginebra, Berlín, Viena, Buenos Aires, Montevideo, Panamá... y otras ciudades de Europa y América, véase, Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (amae ), Madrid, Orden Público, H 2752. 159

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I.

OBJETIVO: VENGAR LA MUERTE DE FERRER

La mayoría creía que serían los camaradas de España los que lo harían. De hecho, hubo en los años siguientes algunos atentados frustrados que demostraban a los anarquistas que aún quedaban camaradas de acción dispuestos a dar su vida asesinando tiranos. A las nueve y me­ dia de la noche del 23 de mayo de 1910, una bomba explotó en la calle Mayor de Madrid, muy cerca del monumento a las víctimas del aten­ tado de Morral contra los reyes de 1906. La bomba causó escasos da­ ños; el autor del atentado, José Corengia Tabocelli, italiano de naci­ miento, resultó herido por la explosión, y al ser capturado se suicidó de un tiro en la cabeza con la pistola que llevaba. Poco después, el 22 de julio de 1910, al llegar Maura a Barcelona camino de sus vacaciones en Palma de Mallorca, fue tiroteado cuando salía del tren en el apeadero de Gracia. Recibió dos heridas de bala en brazo y pierna de carácter leve, ya que pudo seguir andando. El asaltante, Manuel Possá Roca, que fue arrestado inmediatamente, era en esta ocasión un joven lerrouxista del partido radical, de veintidós años, nativo de Barcelona, que no soportaba que el causante de la feroz represión en la ciudad condal del año anterior pisase su suelo2. Condenado a tres años y siete meses de cárcel, recibió el indulto antes de cumplir la totalidad de la pena. Estos fracasos no desanimaron a los anarquistas de acción españo­ les esparcidos por el mundo, que esperaban que los camaradas de Barcelona conmemorarían el primer aniversario del fusilamiento de Ferrer con un golpe quizá definitivo contra la monarquía de Alfon­ so XIII. Hubo desilusión cuando se supo que, no sólo no habían apro­ vechado esa ocasión para vengar la muerte de Ferrer, sino que ni si­ quiera habían conseguido celebrar una manifestación ante la presencia de una enorme fuerza militar encargada de evitarlo3. Sin
2 La Legación norteamericana en Madrid daba cuenta pormenorizadamente de es­ tos atentados al Departamento de Estado. Véase, U. S. National Archives (USNA), College Park, Maryland, Department of State, Spain, 1910-1929, microfilm 1369, decimal file 852, roll 1. 3 USNA, U.S. Secret Service, Record Group 87, Agents Reports, Specíal Investigations, Alpha file, Agent Hymans. Informe de 15 de octubre de 1910, box 11. 160

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embargo, la prensa siguió dando cuenta periódicamente del descubri­ miento de alguna bomba que, de haber estallado, habría causado te­ rribles daños. Por ejemplo, el 24 de enero de 1911 fue localizada, an­ tes de que estallara, una bomba colocada en un urinario público en la calle Pelayo de Barcelona. Otra, al día siguiente, debajo de un banco en el paseo de Gracia frente a la casa del alcalde. Todo parecía indicar que eran atentados anarquistas4. A raíz del fusilamiento de Ferrer, la crisis del sistema de la Restau­ ración se agudizó. La inmensa campaña de protesta internacional por la ejecución del pedagogo anarquista fue la causante de la caída del gobierno Maura y, más aún, de la ruptura de la tradicional solidaridad entre los dos partidos dinásticos que se alternaban en el poder en el llamado tumo pacífico. Maura se sintió traicionado por el rey, que le retiró su confianza para dársela a Moret, y se sintió desde luego trai­ cionado por los liberales que, al grito de «Maura, no» se sumaron a la campaña de descrédito por su actuación en la Semana Trágica. Otra de las consecuencias políticas de lo ocurrido fue el cambio de estrate­ gia por parte de la izquierda extradinástica, y, en concreto, de los so­ cialistas, a los que lo ocurrido dio ánimos de lucha a favor de la demo­ cracia y la república por la vía electoral. Abandonaron su tradicional retraimiento político y su negativa a cualquier contacto con el mundo «burgués», y optaron por una alianza de fuerzas progresistas, la llama­ da Conjunción Republicano-Socialista, que en las elecciones de mayo de 1910 obtuvo un gran triunfo, limitado a Madrid pero resonante por lo amplio e inesperado. Un socialista, Pablo Iglesias, líder carismático e indiscutible del PSOE, ocupaba por primera vez un escaño en el Parlamento. Desde que el Partido Liberal llegó de nuevo al poder en 1909, las disensiones entre las distintas fracciones liberales se recrudecieron. A Moret le sustituyó Canalejas tras la crisis de febrero de 1910. Los con­ tinuos cambios totales o parciales de gabinete hacían muy complica­ da la gobernabilidad. El embajador norteamericano en Madrid se quejaba en junio de 1913 de que, desde que él había llegado a España
4 USNA. Department of State, Spain 1910-1929. El Embajador norteamericano en Madrid, Henry la Ide, al Departamento de Estado. Record Group 59/250/Microfikn 1369/decimalfíle 852/roll 1.

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6 Ibid. a Ca­ nalejas se le acumularon los problemas durante su etapa al frente del gobierno entre 1910yl912. y que no era deber del Congreso revisar el procedimiento ni autorizar que se reabriera la investigación del caso. se habían producido trece crisis de gobierno. n. que tuvo lugar entre el 24 de marzo y el 8 de abril de 1911. lo que le impedía avanzar en los asuntos pendientes de las relaciones EE UUEspaña5. La cuestión de Marruecos volvía a estar candente. que emprendieron una intensa labor de propaganda en contra de la misma. España se veía nuevamente envuelta en el conflicto norteafricano del que hasta el final de la Restauración todos los gobier­ nos de Madrid iban a ser prisioneros. en una época de marcada rivalidad colonial. concitaba la radical oposición de los partidos de izquierdas. habitadas por indómitas tribus hostiles a todo intento de penetración extranjera. el tribunal compe­ tente y legal. EFERVESCENCIA ANARQUISTA DURANTE EL GOBIERNO CANALEJAS A pesar del firme ejercicio de su liderazgo en el partido liberal y de sus grandes dotes para llevar a cabo su programa de reformas. iban a hacer muy difícil que los gobiernos españoles se libraran de emprender allí acciones milita­ res. Las repercusiones por la ejecución de Ferrer no fueron aje­ nas a alguna de aquellas crisis. La Conjun­ 5 Ibid. y muy particularmente de Francia. 162 . y las características de la zona adjudicada a España. Aunque la posición del gobierno Cana­ lejas era que el juicio de Ferrer había sido correcto. Los intereses marroquíes de las demás potencias europeas.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e hacía cuatro años. las disensiones en el seno del gabinete no le dejaron otra opción que abrir una crisis de gobierno y remodelarlo6. Una de las razones de la crisis total de gobierno del 1 de abril de 1911 fue la campaña en pro de la revisión de su proceso. sin embargo. La intervención militar en Marruecos. Los partidos de izquierda consiguieron que se celebra­ ra en las Cortes un debate sobre el tema.

'Hendaya. y se desencadenó una agitación antimilitarista que vino a sumarse a una creciente conflictividad obrera. al cabo de menos de un año. La organización Solidaridad Obrera convocó en el otoño de 1910 un congreso nacional.000 afiliados. en septiembre de 1911. Montpellier y Lyon— multiplicaron 163 . la CNT. Biarritz.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . Cataluña era la zona con más incidencia del movi­ miento huelguístico y allí el anarquismo había logrado reorganizarse y obtener un gran protagonismo. muchos jóvenes cruzaron la frontera y se refugiaron en Francia para no cumplir sus obligaciones militares. donde fueron salvajemente asesinados un juez de Sueca y dos alguaciles. en protesta por la guerra de Marruecos y por la represión de la huelga de carreteros de Bilbao. Los líderes anarquistas españoles hicieron en esas localidades del sur de Francia un esfuerzo de propaganda para crear adeptos a su causa.. Cuando. sobre todo en Inglaterra y Francia —en ciudades como Londres. Todas estas circunstancias dieron pie a los anarquistas españoles para renovar su actividad e intensificar su campaña contra el presi­ dente del Consejo y contra el rey. que había decaído hacia 1905. Burdeos. que fue declarada ilegal y no volvería a la vida pú­ blica hasta la víspera de la primera guerra mundial en 1914. Bayona. La huelga adquirió carácter nacional. en la que confluyeron las tradiciones anarquista y sindicalista revolucionaria y que defendía la huelga general revolucionaria como supremo medio de lucha. La oleada de huelgas durante la primavera y el verano de 1911 culminó con una huelga general de 48 horas el 11 de septiembre. Al declararse la guerra de Marrue­ cos. aunque al­ canzó máxima gravedad en Zaragoza y Valencia. como Cerbére. y muy en concreto en Cullera. París. Desde la oleada reivindicativa de los primeros años del siglo. ción Republicano-Socialista lanzó duros ataques. y también Toulouse. en el que se fundó la Confederación Nacional del Trabajo. convocó su primer Congreso ordinario. el llamado «Con­ greso de Bellas Artes».. Pero los graves y sangrientos sucesos que tuvieron lugar inmediatamente después provocaron la clausura de la CNT. Perpiñán y Port-Vendres. Los anarquistas españoles refugiados en el extranjero a raíz de la Semana Trágica. no se había producido una situación de tan­ ta agitación social. Los pueblos próximos a la frontera.. se llenaron de prófugos y deserto­ res. contaba ya con 30.

en los que los oradores. aunque contiene datos de interés. porque sólo los leían los ya convencidos. Periódicos anarquistas como La Guerre Sociale y La Batailíe Syndicaliste publicaron violentos artículos con injurias a Alfonso XIII e in­ citaciones al asesinato. aseguraban que un desastre español en Marruecos encende­ ría la mecha de una revolución en España que veían cada vez más cer­ cana. con un lenguaje tremendamente violento. Amenazaban al monarca con recibirle con nue­ vas bombas si osaba pisar suelo francés. Leroy (seudónimo de Miguel Villalobos Moreno).E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e sus mítines. Orden Público. uno de los principales creadores del Comité Pro-Revolución Española. y que ese tipo de periódicos eran los que armaban el brazo de los asesinos solitarios. Los sucesos de Cullera durante la huelga general de septiembre fueron aprovechados por los anarquistas para lanzar una campaña si­ milar a la de dos años atrás con el caso Ferrer. Véase también. sugiriéndoles el crimen. El Comité de Defensa de las Víctimas de la Represión Española convocó acciones de protes­ 7 AMAE. aprovecharon la ocasión para difundir panfletos y organizar mítines contrarios al gobierno y la monarquía españoles. H 2753. El asesinato de Canalejas y el caso Ferrer. estaban cuidadosamente guarda­ das esperando una nueva ocasión propicia7. Madrid. Miguel Moreno. El gobierno es­ pañol contestaba que la experiencia demostraba que las incitaciones a criminales atentados que se hacían desde la prensa no siempre caían en el vacío. 164 . Las fórmulas químicas y el fulminato de mercurio que habían servido para fabricar la bomba de la rué Rohan en 1905. Francia trataba de tranquilizar a las autoridades españolas con el argumento de que la influencia de los periódicos anarquistas era muy escasa. aseguraban. Las quejas del gobierno español. Por lo demás. renegó de sus anti­ guos compañeros e ideas. personajes tan conocidos como Charles Malato. En París. se puso al servicio de la policía española como confidente y escribió este libro como descargo de conciencia que. no parece fiable dada su animadversión hacía sus antiguos correligionarios y su interés en probar su implicación en los atentados. 1913. y sus peticiones de que las autoridades francesas pusieran coto a esta exaltación del crimen político solían obtener como res­ puesta del gobierno francés el argumento de la impotencia debida a su escasa capacidad de acción en materia de libertad de prensa. Los secretos del anarquismo. anarquista nacido en Cartagena.

Durante esos años... «hombres inocentes» que esta­ ban siendo salvajemente torturados —sus supuestos tormentos eran descritos con precisión— serían condenados a muerte. roll 1. H 2770. Department of State. con gran nú­ mero de huelgas9. informes de diciembre de 1911 y enero de 1912 del embajador español en París al ministro de Estado. en el juicio por los sucesos de Cullera. El bienio 1911-1912 fue tremendamente conflictivo. En sus mítines y pan­ fletos denunciaban las horribles torturas. alias Chato Cuqueta— considerado máximo culpable. ante una nueva convocatoria de huelga ge­ neral ferroviaria en octubre. que estaban sufriendo los presos políticos en las cárceles españolas. Orden Público. en asiduo contacto con sus camara­ 8 Véase AMAE. u s n a . amenazaban con terribles represalias si el tribunal militar cumplía las sentencias. el rey le conmutó también a éste la pena capital por la de cadena perpetua. los anarquistas españoles de Francia. al que califica­ ban de «renegado» y «traidor» a la causa democrática. No obstante. Desde Francia. la campaña anarquista en España y en el extranjero arreció. decidió la militarización de los obreros. y en algunas ocasiones hacían apología del atentado pidiendo el asesinato de Canalejass. La creciente eficacia de las organizaciones obreras no hizo desaparecer los atentados individuales. Cuando. el embajador aseguraba que allí los anarquistas españoles estaban recurriendo a los mismos proce­ dimientos y preparativos que con el caso Ferrer. el gobierno de Canalejas actuó con energía y firmeza ante las huelgas obreras y.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . y el Consejo de Ministros recomendó al rey clemencia a favor de seis de los encau­ sados. siete de los responsables fueron efec­ tivamente condenados a muerte. 59/250/Microfilm 1369. que tuvieron que prestar servicio como soldados: fue la llamada ley del brazalete. 1910-1929. Finalmente. Pero el gobierno de Canalejas no deseaba en absoluto un nuevo caso Ferrer. Madrid. 9 Muy interesantes resultan los informes del embajador norteamericano en Ma­ drid al Secretario de Estado sobre la política de Canalejas con respecto a los conflictos sociales. semejantes a las de Montjuic o Alcalá del Valle. Canalejas era contrario a la pena de muerte. Los oradores aseguraban que los presos de Cullera. deci­ mal file 852. ta «contra la Inquisición española» y contra Canalejas. 165 . pero no del séptimo —-Juan Jover Corral. Spain.

no sólo dentro de Europa. sobre todo entre España. reunirse con correligionarios. así como los confidentes a suel­ do contratados por cuenta del tesoro público. Idea y Acción. principalmente de Londres. La Luz10. que desde luego sabían aprovechar. Risveglio. Francia e Inglaterra. La relativa facilidad de movimientos era una de las principales ventajas de estos grupos y sus integrantes. en una permanente búsqueda de contactos. Y esa libertad de movimientos era posible porque.. sobre todo de Barcelona. Sin Dios ni Patria. En muchos casos. 166 . cruzando el Océano hasta América (principalmente a los Estados Unidos. pero también de Bélgica y Holanda. se agitaron sin descanso.— trataban de irradiar y propagar «la Idea» mediante la difusión de prensa anarquista. Sufragaban sus actividades y editaban sus publi­ caciones mediante colectas entre los simpatizantes para el beneficio de la causa.. a pesar de los crecientes esfuer­ zos de los gobiernos para vigilar y reprimir las actividades anarquistas violentas. los medios con que contaban eran aún muy precarios. o tratar de escapar al sentirse vigilados por la policía. y de otras partes de Europa. Eran corrientes los casos de estafas.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e das de España. normalmente un semanario. Los documentación sobre vi­ gilancia de anarquistas existente en los archivos demuestra ese cons­ tante ir y venir de anarquistas de un lado a otro. bien para conspirar. acarreaban un oneroso desembolso sin utilidad práctica alguna. Abajo la Tiranía. L'Alba Sociale. Italia. bien en busca de tra­ bajo. que recibían nombres alusivos a su ideario —Acción Libre. el núcleo lo constituían los individuos que formaban parte de la redacción de una publicación anarquista. sino. Gruppo Volontá. fraudes o simples tomaduras de pelo por parte de anarquistas 10 Los italianos tenían también nombres alusivos: La Voce dello Schiavo. Los grupos.. cada vez más. Agrupación Directa. que se movían de acá para allá. y organizando periódicamente viajes o giras de pro­ paganda que consistían en dar conferencias y promover reuniones en los centros obreros. y más reducidos solían ser los re­ cursos económicos de que disponían. los detectives privados. Era constante el contacto entre los diferentes grupos y el trasiego de anarquistas. Los grupos anarquistas solían tener en general un número de miembros reducido. Cuba y Argentina). Habitualmente estaban com­ puestos por unas pocas personas en torno a un periódico..

).E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . 11 Era considerado en aquellos días el mejor detective de América. La embajada española en Washington. dirigida por el famoso detective William J. En cuanto a los confidentes. di­ rectamente. Newark. éstos solían ser anarquistas renegados que aseguraban poder hacer importantes revelaciones y suministrar relevante información sobre manejos. decidió contratar los ser­ vicios de una prestigiosa agencia privada de detectives de Nueva York.. una tremenda explosión con 20 muertos y multitud de heridos. inventada. falsificación de moneda y vigilancia personal del presidente. con cuenta­ gotas. «Es un individuo —decía de uno de ellos un funcionario español encarga­ do de tratar con él— sospechoso a más no poder. para prolongar indefinidamente el cobro de sus servicios. el 1 de octubre de 1910.. la Agencia Burns. Tampa (Florida). y que apenas tenía medios ni competencias claras para vigilar a los anarquistas extranjeros residentes en el país. Passaic y Paterson (New Jer­ sey). siempre a cambio de dinero y otras prebendas. incompletas. conspiraciones y atentados que supuesta­ mente preparaban sus antiguos correligionarios. supuestamente arrepentidos. ante la actividad de los anarquistas españoles en diversas ciudades de Estados Unidos —Nueva York. Entre otros éxi­ tos contaba con el de haber averiguado quienes habían organbado el atentado con bomba en el edificio de Los Angeles Times que ocasionó. dedicado básica­ mente a temas de fraude bancario. que durante mucho tiempo estuvo presentando elevadas fac­ turas por unos informes sobre vigilancia de anarquistas que resultaron en su mayoría totalmente falsos. resultaba muy di­ fícil encontrar a alguno que inspirase la más mínima confianza. La información suministrada era. Por lo demás. el gobierno español le estuvo pagando durante más de un año. entre otras cosas porque los servicios secretos estaban aún en mantillas. 167 . Burns u... Los confidentes en cuestión solían acabar con la paciencia de los funcionarios españoles. dando permanentes largas y facilitando informaciones parciales.—. tan ávido de extirpar dinero como reacio a adelantar noticias.» A pesar de esta opinión. Podemos ci­ tar varios casos llamativos. la cooperación entre gobiernos sobre vigilancia de anarquistas dejaba por entonces mucho que desear. como era el caso del Servicio Secreto Federal norteamericano. complots. Por lo general. Boston (Mass. de los que finalmente sólo quedaba la evidencia de que trataban de buscarse un modo de vida.

15-45. III. Se 12 Bach Jensen. AMAE. 13 Después de una dificultosa búsqueda. U. era todavía muy deficiente y poco podía esperar el gobierno español de ella. Secret Service. paseaba por la Puerta del Sol haciendo tiempo antes del Consejo de Ministros que tenía a mediodía en el Ministerio de Gobernación.S. De hecho. Orden Público. USNA. nunca a América sino a algún país de Europa. pp. había un solo agente secreto dedicado a vigilar a los anarquistas residentes en Es­ tados Unidos13. Véase. El medio más útil. International Policing and the War against Anarchlst Terrorism. 14 Hay constancia de que. Record Group 87. su nombre era Hermán. Ma­ drid. de modo que no podía funcionar adecua­ damente como una fuerza policial central12. Alpha file. que tenían múltiples tareas a su cargo. Montpelier. «The United States. Special Investigations. que le consideraban uno de ellos. H 2753168 . 2001. MANUEL PARDIÑAS ASESINA A CANALEJAS En la mañana del martes 12 de noviembre de 1912. José Canalejas. Terrorism and Politicdl Violence. era el envío de policías desde España con la exclusiva misión de vigilar las actividades anarquistas. la autora de este trabajo consiguió locali­ zar los informes de este agente. en el que acababa de crearse la Dirección General de Seguridad. llamado Hymans. el presidente del Gobierno. en mayo de 1913. aunque entre los anarquistas.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Disponía de unos cincuenta o sesenta agentes en total. a petición del director de la Seguridad Francesa. que se haría cargo desde entonces de la vigilancia anarquista —y no ya la sección de orden público del Ministerio de Estado— envió agentes de policía expertos en vigilancia a Burdeos. el ministerio español de Gobernación. Boxes 7-14. Agents Reports. Agent Hymans. y sólo muy excepcionalmente y para ocasiones muy concretas se enviaron agentes especiales con la misión de vigilancia. como Francia con ocasión de algún viaje real al país vecino14. Cerbére y Hendaya para apoyar a la policía local durante el viaje del rey Alfonso XIII a París. 1900-1914». según los representantes diplomáti­ cos en los distintos países donde había actividad de anarquistas espa­ ñoles. Las quejas de los representantes españoles en Cuba sobre la policía secreta de la isla eran aún mayores: no estaba aún bien montada. después de haber despachado con el rey. pero no había presupuesto en el Ministerio de Gobernación para ello.

detuvo. Según se supo después del atentado por personas cercanas. Simón Radowitzky. como era su costumbre. bien vestido. italianos y rusos) en una manifestación convocada por la Federación Obrera Regional Argentina. Pardiñas era obrero pintor. entonces en plena ebullición. al parecer muy competente. un judío ruso de dieciocho años.. ni juga­ ba. residiendo durante los últimos meses en Francia. Era delgado y de aspecto enfermi­ zo. quizá para librarse del servicio militar. amante de la sole­ dad. que pasaba las horas leyendo libros sobre anarquismo y no tenía ninguna otra afición. acabando con la vida de éste y de su secretario. viéndose atrapado. con bigote. Había estudiado en la Escuela de Artes y Oficios y trabajado como pintor decorador en Zaragoza. al mes del fusilamiento de Ferrer. al ser menor de edad. se alimentaba casi exclusivamente de legumbres. En 1903 decidió embarcarse para Argentina. En noviembre de 1909. El 14 de noviembre de 1909. ante el escaparate de la Librería San Martín para observar en esta ocasión un mapa del conflicto de los Bal­ canes. San Sebastián. arrojó una bomba al paso del carruaje de Falcón. Radowitzky trató de suicidarse pero fue capturado y condenado a muerte aunque. jefe de policía de la capital federal. Eran las once y veinte. Falcón. Biarritz y Bayona. con un gabán gris claro. no comía ni carne ni pescado. le disparó a quemarropa tres tiros con una pistola Browning de gran calibre que le causaron la muerte en el acto. recién llegado a la Argentina. ni tenía vicio alguno. a raíz del asesinato del jefe de policía de Buenos Aires 15. y cuando sólo hacía una semana que un joven había sido arrestado cuando depositaba una bomba en la iglesia del Carmen de Buenos Aires. un anarquista de 26 años nacido en El Grado. se le conmutó la pena capital por la cadena perpetua en el tristemente famoso penal de 169 . era odiado por lo anarquistas que le consideraban responsable de una masacre de obreros anarquistas (mayoritariamente españoles. f o r a (anarquista) para conmemorar el 1 de mayo de 1909 con muchos heridos y varios anarquistas muertos. que había vivido en Buenos Aires. aspecto juvenil. era un individuo poco sociable. obrero metalúrgico. Uno de los agentes de policía que seguía a cierta distancia al pre­ sidente se lanzó sobre el asesino. Huesca. barba rala. la mayoría españoles y que desencadenó una «Semana Roja» en Buenos Aires. ni bebía.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . En ese mo­ mento. Enseguida se supo que se trataba de Manuel Par diñas Serrato. no fumaba. sombrero fle­ xible y corbata de seda verde. pantalón azul marino.. había sido expulsado de Argentina en 13 El coronel Ramón L. ni le divertía nada. se quitó la vida con el arma que llevaba. un hombre rubio. antes de viajar a Europa. y éste. en la Habana y en Tampa.

Conocidas publicaciones anarquistas. Ministro en Washington. a Juan Riaño. en Tierra del Fuego. Canalejas. al objeto de enviar a un individuo de acción dispuesto a cometer un atentado contra el rey de España cuando éste se dirigiese a San Sebastián en agosto17. 1974. 17 Ministro de Estado. En enero de 1912 el gobierno español tuvo por primera vez noticia de ello. visitaba Buenos Aires con ocasión de las fiestas del primer centenario de la independencia argentina. de la que protagonizó una especta­ cular aunque fugaz huida. embarcó con destino a los Estados Unidos. 16 La investigación sobre su viaje a Tampa desde La Habana se hizo después del asesinato de Canalejas. promulgada en noviembre de 1902 con la idea de frenar los conflictos sociales me­ diante la deportación de obreros extranjeros. muchos de ellos anarquistas. AMAE. 16 de noviembre de 1912. aunque muchos pensaron que sus camara­ das le habían ordenado cometer el atentado por ser menor de edad y poder así salvar la vida. entre 1909 y 1911 donde se cree que traba­ jó en la redacción del periódico anarquista Tierra. sobre todo italianos y es­ pañoles. Madrid. un nuevo decreto de represión anarquista fue aprobado por el parlamento de Buenos Aires. a raíz de un atentado perpetrado cuando la infanta doña Isabel de Borbón. al aproximar­ se la fecha de su crimen. Alhucemas. El 27 de julio de 1910. sabía de su existencia y de sus propósitos asesinos. en Florida16. en concreto hacia Tampa. Ma­ drid. Tras el asesinato de Falcón se desató una gran represión y muchos obreros anar­ quistas extranjeros fueron deportados. El llamado por sus correligionarios «mártir de Ushuaia» pasó veintiún años en prisión. La sentencia ordenaba que todos los años. entre ellos Pardiñas. Orden Público. las sospechas se confirmaron cuando se in­ terceptó una carta que Pardiñas enviaba desde Tampa a un correligio­ nario residente en Burdeos. H-2758. Véase Bayer. A mediados de abril de 1911. Pardiñas sí era conoci­ do por la policía y los representantes diplomáticos de varios países. y la propia víctima. Madrid. en representación de Alfonso X ill. pasase veinte días de reclusión solitaria a pan y agüa. Vicente García. Nunca dijo si había actuado solo o con cómplices. aplaudieron el acto justiciero de Radowitzky. Véase Legación española en la Habana a Ministro de Estado. H-275S.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e virtud de una ley contra los extranjeros indeseables. ¿mártir o asesino?. ayudado por camaradas anarquistas. 7 de enero de 1912. Pardiñas estuvo luego en La Habana durante dos años. Radowitzky. Luchó en la guerra ci­ vil española y murió en México en 1956. AMAE. pidiéndole dinero para completar el ya reunido en los Estados Unidos. como La Protesta o Nuestra Defensa. «Pardiñas». En febrero. Aunque todos estos datos sobre su personalidad y su trayectoria vital no se sabrían hasta después del atentado. Al co­ Ushuaia. Orden Público. 170 .

Herbst y Keene. P. Varios meses después. Hymans llevaba años infiltrado entre los anarquistas italianos y españoles de Paterson. en estrecho contacto con el el vi­ cecónsul en Tampa y el cónsul en Nueva York. 20 Scranton íed. de 8 de enero de 1912 decía: «Según informes recibidos del Gobierno de S.. Silk City. De allí había sali­ do Gaetano Brescí. está tratando de obtener recursos para enviar a España a uno de los individuos que compo­ nen su grupo con el propósito de atentar contra la vida de S. Studieson the Valerson Sük Industty.. en 1900. encargado de vigilar a los anarquistas. 1984.). el anarquista que mató al rey de Italia. exis­ tía una gran concentración de obreros anarquistas20. En Estados Unidos.. Mr.) Le ruego tenga a bien disponer que Pardiñas y su grupo sean estrechamente vigilados y me sea notificado todo movimiento de los mismos que pueda relacionarse con la ejecución de sus intentos. el secretario americano del Tesoro escribía al de Estado que «Pardiñas es aún un misterio porque no hemos podido encontrar ninguna prue­ ba de la existencia de un hombre con ese apellido» 13. el Rey (. 171 . El representante diplomático español en Washington. 1985. Knox. Juan Riaño. mantuvo correspon­ dencia sobre este asunto —e incluso se entrevistó— con los secretarios norteamericanos de Estado. C. este último porque de él dependía el Servicio de Policía Secreta que se ocupaba de la vigilancia de anarquistas18. Life and Times in Silk City. el gobierno español reiteró su petición de búsqueda y vigilancia de Pardiñas. Véase. KG 5 9/25 0/microfilm 1369/roll n . el anarquista Pardiñas. el importante centro industrial de la seda donde. M. 1860-1940. Tanto mi Gobierno como yo agradecemos en extremo al Federal que preste la ayuda y los poderosos recursos con los que cuenta a fin de conseguir la vigi­ lancia de estos individuos»19 USNA. residente en Tampa. Knox. El 9 de abril. Maurits Hymans. también. como hemos señalado. había un agente espe­ cial de la policía secreta. M. Humber­ to I. haciéndose pasar por uno de ellos. no se había avanzado nada en la localización de Pardiñas. New Jersey. MacVeagh. Mr. que se declaraba a favor de la propaganda por el hecho.. nocerse el contenido de la carta. pero se lamentaba constantemente de su incapacidad para avivar el movi­ miento anarquista y conseguir penetrar en el movimiento obrero nor­ 18 Un telegrama de Riaño desde la Legación española en Washington al secretario de Estado norteamericano.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . Enviaba al jefe de los servicios secretos un informe diario relatando pormenorizadamente las actividades y conversaciones del grupo anar­ quista. Fl. desde principios del siglo XX. y del Tesoro.° 12. en concreto a los de Paterson.

no constaban antecedentes sobre él en el archivo que la policía secreta tenía de individuos de ideas ácratas. 172 . que se relacionaban con 21 USNA. Record Group 87. fichados como propagandistas activos.»2 5 No era en Estados Unidos un anarquista conocido. Spedal Investigations. USNA. en La Habana. 22 «No he oído hablar nunca de Pardiñas. Pardiñas pertenecía al tipo. del anarquista solitario. considerados como los verdaderos hombres importantes del movimiento anarquista español en Estados Unidos. muy común. pero los anarquistas españoles en Tampa y otros lugares enviaron dinero a España para la defensa de los alborotadores de Cullera y también para las escuelas Ferrer y el movimiento Ferrer». LOS HOMBRES CLAVE DEL ANARQUISMO ESPAÑOL EN ESTADOS UNIDOS Por los informes de Hymans. sa­ bemos quiénes eran los anarquistas españoles conocidos. donde había residido durante un tiempo. boxes 7-14. y por los que desde Washington man­ daba el representante diplomático español al ministro de Estado. reservado y taciturno. «El tal Pardiñas —decía Juan Riaño desde la Legación de Espa­ ña en Washington— no he podido averiguar quién pueda ser y creo que debe ser un nombre supuesto.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e teamericano21. box 13. lo que significaba que tampoco allí se había distinguido como agitador o propagador anarquista. Specíal Investigations. que daban conferencias. no consiguieron locali­ zarlo. Alpha File. RG 87/450/65/7/4. H 2759. 23 26 de marzo de 1912. a lo que se sumaba que la mayoría de los lí­ deres sindicales de América desconfiaban de los anarquistas por sus tácticas terroristas. Agents Reports. La legislación antianarquista de la administración Roosevelt había sido letal. una vez alertados. Ni Hymans22 ni los confidentes utilizados por los representantes diplomáticos españoles en Estados Unidos tenían información sobre nadie llamado Pardiñas y. que dirigían o escribían en perió­ dicos anarquistas. Hymans al jefe del Servi­ cio Secreto. Orden Publico. Madrid. no se había significado entre la colonia de obre­ ros españoles. Agent Hymans. Eran personas instruidas. IV. Como más tarde se supo. Alpha File. 1871-1936. AMAE.

un influyente periódico anarquista de Barcelo­ na. no sólo de América y Europa. cuyo idioma dominaba. Esteve era el líder del grupo anarquista de Paterson. partidario como Esteve de la propaganda por el hecho. donde aprendió el oficio de impresor que ya no abandonaría nunca. cansado de la inactividad del grupo de Paterson28. 25 Había trabajado en El Productor. que comentaban y debatían. persona amigable. y La Questione Sociale. íntimo amigo de Malatesta. A Portrait of the World before the War. Ludovico Caminita. que luego siguió editando en Pater­ son.. inteligente y culta. a través de los informes diarios del agente Hymans. se 24 Impresiona comprobar. En 1900 cuando Bresci salió de Paterson y emprendió su criminal viaje para asesinar al rey Humberto. insistiendo en la grandeza de los actos individuales de violen­ cia para dar a conocer la fuerza de la anarquía27. Cuando en octubre de 1909 Ferrer fue ejecutado. que se había alojado en su casa en su viaje a Estados Unidos en 1899-190026.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s .. The Proud Tower. sobre la actividad anarquista de sus co­ rreligionarios en muy diversos países. 1962. pero en marzo de 1908 el gobierno dictó una orden de exclusión dél 173 . Lanarchico che venne dalVAmerica: storia di Gaetano Bresci e del complotto per uccidere Umberto 1. también en Paterson. quedó encargado de dirigir el periódico anarquista La Questione Sociale. New Jersey. hacía varios años que Esteve. Florida. 105. Pettacco. 28 AI marcharse Esteve de Paterson. 21 Tuchman. aunque sobre todo españoles e italianos. Cuando en 1892. El catalán Pedro Esteve (1866-1925) era considerado por enton­ ces como el hombre «que verdaderamente dirige el movimiento anar­ quista de los españoles residentes en los Estados Unidos». En los masivos mítines que se celebraron para aplaudir públicamente el acto de Bresci. también. compuesto por individuos de distintas nacionalidades. en la resaca de la revuelta de Jerez. Tenían no­ ticias detalladas. Era tipógrafo25. era ya un prominente anarquista con un destacado papel en el desarrollo del movimiento en Barcelona. Una vez en Es­ tados Unidos. s íjq o también de Japón y otros lejanos países. editó El Despertar en Nueva York. Véase. cómo los principales líderes del movimiento anarquista en Estados Unidos estaban perfectamente al corriente del movimiento en las demás partes del mundo.2000. 1890-1914 . anarquistas de otros países. El Esclavo. Los más conocidos eran Jaime Vidal y Pedro Esteve24. en Tampa. Esteve había sido el principal orador. decidió abandonar España y establecerse en los Estados Unidos. 26 Había sido Pedro Esteve el que acompañó a Malatesta en 1891-1892 en un viaje de propaganda por España. p.

The Immigrant World ofYbor City. Su calidad llegó a considerarse superior a los de La Habana. según un informe de Hymans— debemos avergonzarnos de nosotros mismos. echaba mucho de menos a Pedro Es­ teve. somos demasiado perezosos y todo lo que hacemos es hablar de lo que otros camaradas están haciendo en otras partes del mundo. Esteve es el único anarquista cuyos artículos inducen a los camaradas a dar sus vidas por el movimiento. como en su día había hecho Bresci asesinando al rey de Italia. a Tampa (Florida). «Los camaradas de Paterson. Italians and their Latin Neighbors in Tampa. Agent Hymans. compadeciéndose de que. Once a CigarMaker. 29 Véanse los informes del agente Hymans a lo largo de 1906. desde que él se había ido. pero no somos ca­ paces de crear un grupo revolucionario fuerte. Esteve se carteaba periódicamente con Hymans. también. lo cual era mucho más fácil que ir a España a arriesgar sus vidas. En 1900.. 1871-1936. 1987. que alcanzaron populari­ dad. junto con su compañera. USNA. contándole la actividad de propaganda que realizaba en Tampa29. otra anarquista de Paterson llamada María Roda. en la que imprimía periódi­ cos. Special Investigations. Véase.. que había creci­ do alrededor de la fábrica de tabaco que el empresario español Vicen­ te Martínez Ybor fundó en 18853 El cálido y húmedo clima de Flori­ correo de dicha publicación por un artículo revolucionario del que se declaró autor Caminita. manifiestos. En mayo de 1910. sólo cabía esperar que algún camarada de Europa emprendiera la acción y les despertara. panfletos. sacándoles de su modorra. donde había establecido una pequeña imprenta. En 1909.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e había trasladado. Ybor City era conocida como la capital de ciga­ rros del mundo. hojas volantes. languidecían y habían perdi­ do la energía para organizar nuevos actos de propaganda por el hecho.1907 y 1908 en box 9 y box 10. Women and Work Culture in American Cigar Faetones. Poliglota Press. 30 El libro fundamental sobre Ybor City y las fábricas de tabaco de Tampa es Mormino y Poz2etta. Cooper. —dijo uno (Fermino Gallo). que sólo somos anarquistas de nombre y que seguimos viviendo de las rentas de la gloria del acto de Bresci. a quien trataba cariñosamente como a un camarada amigo. y siguieron lamentándose de que lo único que hacían en Paterson era confor­ marse con protestar en mítines y en el periódico L’Era Nuova. 1900-1919. box 11. agrupa­ dos en torno a un nuevo periódico L’Era Nuova. el grupo de Paterson trataba de convencer a Esteve para que volviera allí a ha­ cerse cargo de L’Era Nuova. 1987. Agents Reports. el grupo de anarquistas españoles e italianos de Paterson. 1885-1985. 174 . Alpha File. que veían improbable que algún camarada de Estados Unidos viajase a Es­ paña para vengar su muerte. RG 87/450/65/7/4. En Tampa estaba la famosa ciudad de Ybor City.» La agitación que provocó el fusilamiento de Ferrer no pare­ ció conseguir superar el derrotismo de que daban muéstralos anarquistas españoles de Paterson. Men.

le valió una orden de detención. y hasta el final de la huelga estuvo en Paterson ha­ ciendo propaganda a favor de los huelguistas31. Los obreros tabaqueros elegían a los lectores y las lecturas. como Tierra y Libertad de Barcelona. AMAE. españoles e ita­ lianos (fundamentalmente sicilianos) que trabajaban en las múltiples fábricas de cigarros. el órgano del sindicato de los cigarreros. como el Centro Español o L’Unione italiana. por lo que abandonó Tampa. los obreros discu­ tían luego lo que habían oído en la fábrica con sus familias. la mayoría inmigrantes. Cuan­ do Pardiñas lo conoció. mientras éstos enrollaban y cortaban los puros a mano. Existía la tradición de los «lectores» que leían en alto a los torcedores capítulos de libros y noticias de periódicos. con una fuerte tradición de agitación... Pardiñas estableció contacto con él visitándole varias veces en su imprenta. sociedades de ayuda mutua. Kropotkin. durante la cual se produjo el lin­ chamiento de dos huelguistas sospechosos de haber disparado y mata­ do a un empleado. y de esta forma iba ampliándose su conciencia de clase. crearon sus clubes de debate. Pedro Esteve escribió por entonces varios mani­ fiestos para animar a los obreros en huelga y realizó colectas para ellos. 31 USNA. y les pagaban sus honorarios mediante colectas que se realizaban los domingos. así como cooperativas. Eran habituales las lecturas de textos de Marx. Box 12. mu­ chos de ellos radicales.. Sus artículos revolucionarios en El Internacional. Malatesta. Cuando Pardiñas. Tampa era una comunidad multiétnica donde había sobre todo obreros cubanos. da era ideal para la fabricación de cigarros. estuvo en Tampa. En junio de 1910.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . antes de emprender el que sería su criminal via­ je. 175 . Los lectores eran objeto de un respeto reverencial. la mayoría de ellos con una fuerte militancia so­ cialista o anarquista. Era un mundo de obreros revolucionarios. 28 de noviembre de 1912. 25 de enero de 1911.. Bakunin. Esteve tenía ya a sus espaldas una amplísima e Informe de Hymans. estalló una violenta huelga de siete meses en las fábricas de tabaco de Tampa. Orden Público. 32 Vicecónsul de España en Tampa a Legación de España en Washington. o El Despertar que se publicaba en Key West. allí estaba Esteve. si bien este dato sólo se­ ría conocido después de perpetrado el asesinato de Canalejas32. así como de periódicos anarquistas. imprentas donde se editaban periódicos y panfletos. Madrid. H 2758. Los obreros de Tampa.

Madrid.. Roma. Oilers and Watertenders Union of the Atlantic and Gulf en la que asi­ mismo tenía mucha influencia. El fusila­ miento de Ferrer. y se definía como «una rama del “Partido Revolucionario” con sede en París. animó a Esteve. Publicó algunos panfletos y convo­ 3 3 La actividad de Esteve en Ybor City fue prolífica. donde se hablaba inglés. ya que había dirigido con anterioridad los semanarios R egeneración y Cultura 'Proletaria34. Vidal. Pardiñas se fue de Tampa a Nue­ va York. y la campaña contra el gobierno español desatada a continuación. 34 3 de enero de 1912. tenía también gran experiencia en prensa anarquista. H 2759. La Habana. Fundó un centro cultural de librepensadores de todas las nacionalidades. español e italia­ no. compues­ to por revolucionarios españoles». llamado Antorcha. A mediados de febrero de 1912. del que fue secreta­ rio. aunque el español era más o menos la lengua oficial. junto a Jaime Vidal. Jaime Vidal promovió la creación de un Comité Pro-Revolución Española de Nueva York. Expediente Jaime Vidal. y Sáenz Peña de Argentina. recitales de música y había una sala de lectura donde era posible leer periódicos anarquistas de Madrid. fundado en 191133. El gobierno espa­ ñol tenía información que apuntaba a Esteve como instigador de un complot contra el rey de España. que atrajo a estu­ diantes de diversas nacionalidades. Madrid. así como veladas literarias. . En Ybor City fundó también Esteve una Escuela Francisco Ferrer. un centro donde se impartían clases de muchas materias. y contra los presidentes Madero de México. aunque fundamentalmente españoles. Tras los su­ cesos de la Semana Trágica. que dirigió en Tampa un grupo de ac­ ción llamado Francisco Ferrer.. Por medio de estas organizaciones de obreros portuarios. esperaba hacer una intensa propaganda anarquista para conseguir adeptos35. de marineros y estibadores. AMAE.Tenía también un gimnasio para el ejercicio y el deporte. de unos cuarenta años. H 2759. había funda­ do la Sociedad de Fogoneros Españoles asociada a la Marine Firemen.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e influyente historia de militancia anarquista en Estados Unidos como agitador y activista. 55 AMAE. Brooklyn. Orden Público. comenzó a publi­ car el periódico Cultura Obrera. Llevaba años animando a sus lectores a expresar su protesta mediante un «gran gesto» como era un atentado. al mismo tiempo que el activo Pedro Esteve se trasladaba también a Nueva York donde. Expediente de Jaime Vidal. Tenía sus oficinas en 310 Fulton St. 176 . Muy conocido en los medios anarquistas de Nueva York.

Newark o West Hoboken. Los oradores. por ejemplo. protestar contra la «moderna Inquisición españo­ la» y «continuar la lucha en España para destruir la vergonzosa mo­ narquía del demente Alfonso XIII gobernada por clérigos que son una genuina representación de la Inquisición de Torquemada. 177 . informe de Hymans de 14 de enero de 1910. se dirigían al «público radical» en diversos idiomas: inglés.E l a s e sin a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . respectivamente. ruso.» International Mass Meeting in behalf of the victims of the Spanish reaction to be held under the auspices of the Spanísh ProRevolution Committee of New York. checo y español36. del periódico anarquista Cultura Obrera de esa ciudad. En AMAE. có actos «al objeto de reunir fondos para ayudar a las víctimas de la re­ presión española». por entonces. suponiendo que era un agente provocador empleado por el Gobierno español. H 2752 hay una traducción de este panfleto enviada por Juan Riaño desde la Embajada de Washington al ministro de Estado el 10 de febrero de 1910. Era casi obligado que cualquier anarquista de acción deseoso de algún gesto heroico por la causa les fuese a ver para presentarse como candidato a viajar a España y asesinar al rey Alfonso. Esteve y Vidal le miraron con des­ confianza. ya fuese en Tampa o Nueva York. Solicitó un empleo como impre­ sor en Cultura Obrera. director y propietario. y que mantiene al pueblo en la oscuridad y la ignorancia». alemán. que el anar­ quista Antonio Acevedo salió de Tampa con la intención de asociar­ se con Pedro Esteve y Jaime Vidal. en Paterson. Le dijo a Esteve que su deseo era volver a España después de haber ahorrado algún dinero para procurar la venganza de la muerte de Ferrer. Un ejemplar de este panfleto en USNA. francés. italiano. La idea del atentado contra Alfonso XIII para vengar a Ferrer se discutía por entonces en todas las reuniones de anarquistas españoles de Estados Unidos. En 1912. Esteve y Vidal ya habían encontrado a alguien dispuesto al viaje criminal: Manuel Pardiñas. Se sabe. el cuartel general de los anarquistas españoles en los Estados Unidos se había establecido en Nueva York en torno a Vi­ dal y Esteve. La campaña internacional que provocó el fusilamiento de Ferrer dio al languideciente movimiento anarquista 36 «To the Radical People of All Countries. Muy probablemente.. Madrid. en su lucha «contra el despotismo y la barbarie».

y del que Goldman dijo que. Emma Goldman. por­ que eso demostraría a los anarquistas de otros países que el movimien­ to en América no estaba muerto38. 40 Henry May Kelly. junto con los de las vecinas localidades de Newark y Haledon. Las comillas y el subrayado en el original. Informe de Hymans. y Goldman afirmó que el eco de su asesinato acabaría derriban­ do todos los tronos del mundo37. organizaron un pic­ nic al aire libre en un parque. anarquista norteamericano (18711953). box 11. donde cantaron canciones revoluciona­ rias y vendieron e hicieron suscripciones a los periódicos anarquistas más populares como UEra Nouva. box 11. como en otras muchas partes del mundo. era más peligroso para el gobierno español muerto que vivo. actos de protesta. 24 de octubre de 1909.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e español en Estados Unidos renovados ánimos de lucha. dormir. matar y morir. como Alexander Berkman. como Harry Kelly40 o Max BaInforme de Hymans. 37 USNA. fundador de la Asociación Ferrer de Nueva York y de la Escuela Moderna de Stelton. Otros anarquistas conocidos. a quien Berkman llamó cobarde. manifestaciones y mítines de homenaje a Ferrer. La revista mensual de Emma Goldman. En Estados Unidos hubo. Uno de los anarquistas del grupo de Paterson. De nuevo cre­ yeron que. En el Carnegie Hall de Nueva York hablaron los más conocidos anarquistas de Estados Unidos. 6 de noviembre de 1909. dijo Berkman. 178 . New Jersey. To­ dos profirieron ataques contra el gobierno español y sobre todo con­ tra el rey Alfonso. El subrayado en el original. Dentro de poco —aseguraba— el reino de Alfonso figurará en el museo de antigüedades. en el que el agente se­ creto Hymans estaba infiltrado. Emma Gold­ man fue particularmente activa en los actos de recuerdo de Ferrer. conocido como Harry. Mother Earth. o el español Jaime Vidal. no servía absolu­ tamente para nada más que comer. 39 Informe de Hymans de junio de 1910. al igual que los mandatarios de otros países. El grupo de Paterson. era cuestión de poco tiempo el estalli­ do de la revolución que destruiría el régimen burgués y alumbraría un nuevo orden ajeno a toda autoridad. comenzó a publicarse en 1906. Cronaca Sovversiva y M other Earth39. comentó que tenía la esperanza de que los mítines de Emma Goldman sobre Ferrer influyeran en alguno de los jóvenes camaradas y les decidiera a hacer «algo práctico». 38 USNA. Ferrer. al menos en Europa. a pesar de que en algunas ciudades le prohibieron dar conferencias.

Editó también el Chicago Worker. pero nadie le culpa a él del asesinato de Ferrer.. o el 13 de octubre. Baginski afirmó que «la sangre mártir de Ferrer será la semilla de un poderoso movimiento anarquista en todo el mundo»42. Ante las noticias que les llegaban de condenas de anarquistas en Espa­ ña por participar en complots revolucionarios. Se exilió de Alema­ nia viajando a Estados Unidos en 1893. el periódico de John Most. Ante las amenazas que se habían recibido de volar el consulado espa­ ñol en Nueva York en el aniversario de la ejecución de Ferrer. Informe de Hymans. ginski41. 28 de octubre de 1909. así como en Freedom y fue coeditor y agente de Emma Goldman en Mother Earth de Nueva York. 45 USNA. como el organizado por los anarquistas españoles de Nueva York en Cooper Union. box 11. Uno de los anarquistas amigos de Hymans afir­ mó: «Creo que Pereira tiene miedo y quiere a varios policías custo­ diando su casa. Emilio Pereira. uno de los anarquistas exclamó: «Dejemos que el Gobierno español asesine a nuestros camaradas por decenas o centenas. Informe de Hymans. el 20 de enero de 1910.. con motivo del primer aniver­ sario de su muerte. Colaboró en Freiheit. o el del Majestic Hall. el año 1910 será el último para ese gobierno tirano»43. en 1U East 125th Street. para recaudar fondos para los revolu­ cionarios de España. obtendremos nuestra venganza con la revolución. 42 u s n a . el cón­ sul general. y siguieron celebrándose mítines en memoria de Ferrer. se celebró el mitin anual en recuerdo de los mártires de Chicago de 1886. 14 de enero de 1910. Informe de Hymans. como Salt Lake City.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . anunció que el 13 de octubre el consulado permanecería cerrado. pronunciaron también conferencias en homenaje a Ferrer. 44 USNA. todos los oradores establecieron un paralelismo en­ tre las circunstancias en que los camaradas de Chicago fueron ahorca­ dos y el fusilamiento de Ferrer.. en Chicago. Cuando. 12 de octubre de 1910. o la asociación de Nueva York (en 241 Fifth Avenue). box 11. en noviembre. como el club de 1015 Halsted St. y contribuyeron a crear asociaciones y clubes Francisco Ferrer en diversas ciudades norteame­ ricanas. box 11. se proyectó abrir escuelas modernas en distintos lugares de Estados Unidos. 41 Anarquista norteamericano nacido en Prusia (1864-1943). Es el idiota de Alfonso y los curas quienes deben ser castigados» 44. Tanto Berkman como Goldman insistían en que los anarquistas en Estados Unidos no debían olvidar a Ferrer. 179 .

H 2756. H 2753. aragonés como él. Madrid. de Osea. según el cónsul. El hom­ bre fuerte de Burdeos. En Tampa. era un hombre ya maduro. le conocían por Manolo. Se llamaba a sí mismo «sociólogo» pero. seguían recogiéndose fondos para los revolucionarios españoles. así que se pensó en obtener el que faltaba en Cuba y Francia. el cual se mostraba tremendamente escurridizo para la policía que trataba de localizarle45. de entre cin­ cuenta y cuatro y cincuenta y ocho años. Vicecónsul en Tampa a la Legación de España en Washington. Propagandista activo. el viceconsula­ do español no logró dar con él.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e En 1911. 26 de marzo de 1912. Orden Público. no trabajaba asiduamente y vivía de los fondos que recibía para hacer propaganda de las ideas anarquistas46. el anarquista de acción que había prometido 45 Más tarde se supo que se hacía llamar Manuel Pardina. a Legación de España en Washington. que escribía de vez en cuan­ do en periódicos anarquistas. muy de cerca. Ladia. AMAE. y en alguna ocasión se ven­ dieron retratos y panfletos de Ferrer con el mismo objetivo de conse­ guir dinero. como Pardiñas. 2 8 de noviembre de 1 9 12 . fue entonces a La Habana y se estableció luego en Tampa. 180 . Orden Público. Los grupos de Tampa y Burdeos es­ taban en estrecha relación para la organización del atentado. según las informaciones de Hymans. a otro anarquista que después se supo que había tenido una es­ trecha relación con Pardiñas: Felipe Ladia. en cambio. 46 Vicecónsul de España en Tampa. Madrid. expulsado de Buenos Aires por creérsele implicado en el asesinato del jefe de policía de dicha ciudad. a veces con el seudónimo de F. no Pardiñas. pero al parecer no había suficiente dinero. Incluye fo­ tografía de Ladia que se conserva en este legajo. que ha­ bía sido. Ladia y su grupo (entre los que se encontra­ ba Pardiñas) estaba recogiendo fondos en Tampa para enviar a al­ guien decidido a España a atentar contra el rey. AMAE. V. igual que Pardiñas. Se hicieron colectas. Alejandro Nistal. aunque sí vigiló. aunque los pocos que le conocían. ¿POR QUÉ CANALEJAS? Este era el ambiente cuando el gobierno español conoció los planes de un tal «Pardiñas».

El asesino. de unos cuarenta y cua­ tro años47. que habían firmado junto con él la carta enviada a Burdeos pidiendo fondos para el atentado. Por último. Probablemente. era ir a Burdeos a recoger los fondos que el grupo anarquista de esa ciudad tenía para él. 31 de agosto de 1912. Orden Público. insistió en dar el mitin con la bala alojada en su pecho. de treinta y seis años. El gobierno espa­ ñol pidió entonces al francés que extremara al máximo su vigilancia49. 181 . y que había llegado a Burdeos el 19 de agosto. 49 El ministro de Estado. AMAE. Orden Pú­ blico. H2757. Madrid. los también anarquistas Agustín Sán­ chez y Angel Valladares. García Prieto. Aunque herido. Aseguró que el anarquista Czolgosz 47 Sobre Vicente García hay mucha documentación en a m a e . su locuaci­ dad le salvó la vida.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . era Vicente García y García. Pardiñas supo. Madrid. era el cubano Marcelo Salinas. ayudar y financiar al individuo que viajase desde Tampa para asesinar al rey. que luego se supo que había sido com­ pañero de cuarto de Pardiñas. 48 AMAE. Ambos eran lec­ tores en importantes fábricas de cigarros de Tampa. fue detenido inmediatamente. Como sabemos. que el presidente norteamericano Theodore Roosevelt había sido víctima de un atenta­ do el 14 de octubre de 1912. que unos años más tarde sería detenido por su implicación en un intento de asesinato del presidente norteamericano Wilson y expulsado de Estados Unidos y luego de España48. otro anarquista vigilado en Tampa. Se llamaba John Schrank y había emigrado a Estados Unidos desde Baviera a la edad de nueve años. marqués de Alhucemas. Al parecer. Hacía campaña en Milwaukee para un tercer mandato cuando un hombre le disparó. Por fin se localizó el paradero de Pardiñas al saberse que había emprendido viaje a Europa. Orden Público. tonelero. ya en Europa. la idea de Pardiñas y del grupo de Tampa que le en­ vió. La policía también vigiló en Tampa a dos camaradas ami­ gos o conocidos de Pardiñas. junto con un camarada llamado Hernán­ dez. Madrid. porque la bala atravesó la carpeta con las cincuen­ ta hojas de papel escritas con su discurso y evitó que la herida fuese mortal. H 2753. H 2757. y pasar de allí a San Sebastián para llevar a cabo el atentado cuando Alfonso XIII se dirigiese allí para pasar las vacaciones en el mes de agosto. al ministro de Gobernación.

Las pesquisas se lleva­ ron a cabo por parte de la Dirección General de Seguridad del Minis­ terio del Interior francés. como Fernando Ramos Sánchez5 1y Ni­ colás Guallarte Serrano52. lo que le obligó a llevar una vida tranquila. en la Semana Trágica.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e se le había aparecido en un sueño para decirle que no era él quien ha­ bía asesinado al presidente McKinley en 1901. ebanista de veinte años. 2003. aunque en algún momento se re­ lacionó con otros anarquistas. Había estado en Inglaterra y en Francia. a petición de la española. que no era libertario. 53 Los informes diarios de la policía en el Archivo de la Prefectura de Policía de París (APPP). hizo una foto a Pardiñas por la que éste supo que estaba siendo vigilado. En España se le había procesado por un delito de sedición en Zaragoza durante unos disturbios en sep­ tiembre de 1910. aunque luego. Luego buscó trabajo como pintor en una empresa de construcción. Esta revelación sirvió para que le decla­ rasen perturbado mental. The Making of Tbeodore Rooseveh's America. 52 La policía francesa lo consideraba un anarquista muy peligroso. 182 . casada con el español José Castejo. Murdering McKinley. La vigilancia de que se sabía objeto le de­ cidió a abandonar Burdeos el 18 de septiembre y trasladarse a París donde vivía su hermano Agustín. sino Roosevelt. pero fue recluido de por vida en un mani­ comio50. la policía encargada de la vigilancia de Pardiñas en París enviaba un informe con el detalle de todos sus movimientos. luego en Barcelona durante la Semana Trágica. Había un agente de policía encargado espe­ cíficamente de la vigilancia de Pardiñas llamado M. en los que hirió a un guardia civil. No fue ejecutado porque en Wisconsin no existía la pena de muerte. Indultado en marzo de 1910. no se sabe cómo. lleva­ do por la ambición política. en mayo volvió a ser encarcelado por estar relacionado con el atentado con bom­ ba que estalló en manos del italiano Corengia frente al monumento conmemorativo a las víctimas de Morral. Cada día. donde se le detuvo por ataques al ejército y excitación a los soldados a la insubordinación. Tuvo alK una amante llamada Pilar. Nicolle que se 50 Rauchway. En París se dio también cuenta de que estaba siendo vigilado y no frecuentó los medios libertarios53. En Burdeos se asoció al grupo anarquista Acción Libre. Antes. había conseguido li­ cenciarse del ejército. En Burdeos la policía francesa. Serie Ba-1213. había desertado como soldado y huido. AJ principio se dedicó a deambular por la ciudad como si estuviera haciendo turismo. 55 Considerado un anarquista muy peligroso.

tre­ 54 González Calleja. tanto por la derecha como por la izquierda. per­ dió su pista el día 6 de noviembre. el político más odiado por los anarquistas. Su gobierno fue un fecundo período de legislación social y laboral. 183 . Nueva York. La Ha­ bana. no consta en ningún lugar. de lo que se hablaba era de atentar contra el rey. ejemplo de la cual fue la reducción de la jomada de trabajo a nueve horas. En cualquier caso. y estuvo a punto de suponer la ruptura de Es­ paña con la Santa Sede. Lejos de las posiciones de Maura. por lo que su desaparición supondría un duro golpe para la Corona. tildado de reaccionario. la prensa carlista y ultraclerical. La policía francesa. Su famosa Ley del Candado de 1910. el asesinato de Canalejas iba a suponer para el ministro español de Gobernación. José Canalejas. su dimisión y el abandono para siempre del primer plano de la vida pública54. que para evitar su vuelta al poder estaría justifi­ cado el magnicidío. 467. el crimen de Cana­ lejas era particularmente ilógico. que en los dos últimos años había sido objeto de ataques feroces. Antonio Ba­ rroso. Canalejas se ha­ bía distinguido por una política reformista en un sentido liberal pro­ gresista.. el de la máxima autoridad del gobierno español en aquel momento. Según el embajador norteamericano. Sólo ante la imposibilidad o gran dificultad de cumplir este objetivo. que frenaba la expansión de las órdenes religiosas. había desatado masivas protestas de católicos. Ni el Ministerio de Estado ni la embajada española estuvieron al corrien­ te. 1998. subversión y violencia po­ lítica en la España de la Restauración (1875-1917). Orden público. y del que hasta Pablo Iglesias había dicho en un discurso en las Cortes. Tampa. Lo cierto es que Canalejas no era Maura. De hecho. que tan de cerca había seguido a Pardiñas. represor y clerical a raíz de la Semana Trágica. La razón de la fuerza. Burdeos y París. Aunque parece probable que avisa­ ra de la desaparición de Pardiñas a las autoridades españolas. execrable e inútil. y que además era gran amigo del rey. entendía directamente con el Ministerio de Gobernación español. El objetivo de Pardiñas era asesinar a Alfonso XIII. En los grupos anarquistas con los que había tenido relación en Buenos Aires.. decidió aprovechar la oportunidad de atentar contra un objetivo más fácil. dada la tolerancia de la víctima con las ideas avanzadas y su carácter inclinado al perdón y a no extremarla represión.El a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . p.

Orden Público. Monarquía Federal. «para el catolicismo no tenía más que menospre­ cio». AMAE. y el cri­ minal sólo había llevado esos mismos principios hasta sus últimas con­ secuencias. fundado en 191255. se hubiese arrepentido y execrado de esos principios que había profesado y que eran los que habían armado la mano de su asesino56. en el que compa­ raba a Canalejas con su asesino. en el postrer momento de su vida. otro. publicó al día siguiente del asesinato un artículo de su director. El siglo XX: 1898-1936. «ha tratado de emular el odio satánico del jacobinismo francés». de 20 de julio de 1913. 1998. H2753. «Dios no ha consentido que se consumasen sus planes». periodista autorizado por la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Pero no sólo desde estas posiciones carlistas de intolerancia y fanatismo católico se dedi­ caban tremendas despedidas al presidente asesinado. % El embajador español cerca de la Santa Sede. «toda su política fue una prueba odiosa de su total hostilidad a nuestra religión». recibió con alborozo. tenía tantos sino más ene­ 55 Véase Seoane y Sáxz. desde su posición de maximalismo político y religioso. órgano oficioso del Vaticano. Quedaba claro que Canalejas. asesinado. la noticia del asesinato de Canalejas. 184 . enviaba el 14 de noviembre de 1912 el recorte de este artículo al Ministro de Estado. asegurando que ambos pertenecían a la misma escuela liberal cosmopolita. anticlerical al tiempo que fervoroso creyente (tenía capilla privada en su casa). Ma­ drid. el único representante de la prensa que tenía acceso a los Palacios Apostólicos. según el autor. Angelini. El Osservatore Romano. había profesado los principios fundamentales de esa escuela liberal. La víctima. Un artículo de 6 de julio de 1912 se titulaba «Visca la violencia». que recibía apoyo directo del pretendiente carlista Don Jaime. «su muerte es una tremenda lección de la divina Providencia». «no nos sentimos obligados a derramar lágrimas sobre su cadá­ ver». publicó dos días después del asesinato un artículo con el titular «Justicia Divina: Canalejas. Angelini acababa haciendo votos porque Canalejas. Final sangriento para todos los enemigos de la Iglesia». proclamaba que «la estaca y la browning son dos compañeras inseparables de la juventud jaimista». Otro periódico carlista de Barcelo­ na. Historia del periodismo en España. vol. El artículo decía entre otras co­ sas.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e mendamente combativa. marqués de González. 3. 117. y que en muchos casos exhortaba a la violen­ cia desde diarios como La Trinchera.

Peirats. los anarquistas de acción intensificaron su actividad. Como de costumbre. envió una nota personal al rey. impresionado por la noticia y emocionado de que hubiese salido ileso. El rey. Eran muchos ios que pensaban que aún quedaba por hacer lo que Pardiñas no había conseguido: matar al rey5S. según el propio rey contó al presidente norteamericano. que afirma que se desconoce casi todo sobre Pardiñas y los móviles de su acto. se comportó con admirable serenidad lo que aumentó mucho su popularidad.. Hubo incluso quienes en España se preguntaron si el presidente del Consejo asesinado había sido víctima de la Ley del Brazalete o de la Ley del Candado. por ejemplo. Alfonso XIII escapó de la muerte «providencialmen­ te». El anarquista Rafael Sancho Alegre le había disparado tres tiros en la calle de Alcalá de Madrid durante un acto de jura de bandera.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . migos en las filas de la derecha. EPÍLOGO Tras el atentado de Canalejas. las publicaciones anarquistas aseguraron que Sancho Alegre sería condenado a muerte y en Francia una de ellas llegó a afirmar que. Alfonso XIII no resultó herido. Los anarquistas en la crisis política española. 25 de noviembre de 1912. «según la ley vigente en España. VI. será enterrado 57 Eso sostiene. AMAE. Woodrow Wilson. La tarde del 13 de abril de 1913 estuvo a punto de cumplirse este objetivo. ya que había sido zaherido tanto por la extrema izquierda como por la extre­ ma derecha57. H 2754.. aunque sí su ca­ ballo. 58 El embajador de España en París al ministro de Estado. El agresor trató de suicidarse pero fue detenido. 1976. como otros muchos jefes de gobierno. al pa­ recer. animados por la acción de Pardiñas. Madrid. Orden Público. que. sobre todo entre los católicos tradicionalistas que por entonces habían constituido grupos paramilitares bien organizados y cada vez más violentos. Tanto el embajador inglés como el norteamericano informaban a sus gobiernos sobre las manifestaciones populares de fervor monárquico que se habían producido a raíz del atentado. 185 .

AMAE. El otro compañero de Pardiñas en Burdeos. Madrid. aunque condenado a muerte. Filadelfia. 11 de diciembre de 1912. García marchó entonces a Lon­ dres. obtuvo a última hora el indulto. pasajeros y tripulación con destino a Europa. 60 Véase La Bataille Syndicaliste. En realidad. el gobierno francés había decretado varias expulsiones de anarquistas considerados peligrosos. como Vi­ cente García. el asesino de Alfonso XIII estará en París». 30 de abril de 1913. Caballero. el gobierno se tomó más en serio la vigilan­ cia de los anarquistas que. lo que constituía una verdadera dificultad a efectos de vigilancia de individuos tan peligrosos61. AMAE. A pesar de las expulsiones. «por haberse adquirido prueba de que hizo venir de Tampa al asesino del Sr. H 2753. H 2756. dejó de ser competencia exclusi­ va del Departamento del Tesoro para pasar a serlo. Boston. que amenazaron repetidamente con no dejar salir vivo al rey si pisaba suelo francés60. Orden Público. recorte enviado por ViUaurrutia al ministro de Estado. 186 . de la Oficina de Investigación dependiente del Departamento de Justi­ cia. El viaje se consideraba en muchos círculos oficiales extremadamente arriesgado. cada vez más. a ministro de Estado. De hecho Gua­ llarte se fue a Bélgica. el gobierno español se quejaba de que Francia hacía a los anarquistas el favor de no dar a conocer el país al que iban a refugiarse. en 1913. Baltimore— al obje­ to de vigilar los barcos. al tiempo que prepararon manifestaciones hostiles a la visita y violentos artículos volviendo a la carga sobre los terribles suplicios que sufrían los prisioneros en España. la cual envió agentes especiales a los principales puertos esta­ dounidenses —Nueva York. En Estados Unidos. Guallarte. en estrecha colaboración con las autoridades de inmigración.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e vivo después de un simulacro de ejecución que consiste en ahorcarlo en el garrote»59. Orden Público. fue así mismo expulsado de Francia. Expediente de Nicolás Guallarte. conside­ rado también un elemento muy peligroso. A raíz del asesinato de Canalejas. 24 de abril de 1913 que publicaba un artículo con el título «El 7 de mayo próximo. Canalejas». con la 59 La Bataille Syndicaliste. El viaje de Alfonso XIII a París en mayo de ese mismo año fue ocasión de una renovada campaña de los anarquistas españoles de Francia. Madrid. 61 Embajador español en París. aunque durante un tiempo el gobierno español creyó que estaba en Inglaterra.

el representante español en La Habana decía al mi­ nistro de Estado español. las no­ ticias venían de Pittsburgh. Panepinto era un héroe para la comunidad ita­ liana de Tampa. en enero de 1913. en una reunión anarquista en Nueva York. había unos cíen miembros que seguían haciendo colectas para la causa. y entre éste y sus colegas del Te­ soro y de Justicia a propósito de la investigación sobre actividades anarquistas terroris­ tas «que amenazaban a la Familia Real de España y a sus Instituciones gubernamenta­ les» en USNA. considerándose que ambos estaban estrechamente conectados con estos intentos criminales64.. seguía dirigiendo la Asociación Ferrer de Tam­ pa haciendo incansable propaganda entre los obreros cigarreros.E l a s e s in a t o d e C a n a l e ja s y l o s a n a r q u is t a s e s p a ñ o l e s . Por su parte. Liberación. Record Group 59/250/Microfilm 1369/rolls 12 y 13. Varias confidencias recibidas por el gobierno español so­ bre la preparación en Estados Unidos de un nuevo atentado en Es­ paña hicieron saltar nuevamente la voz de alarma. Los industriales del Mundo.. aseguraba que. Los nombres de Pedro Esteve y Jaime Vi­ dal salían a relucir siempre en estas tramas. Ambos eran miembros prominentes de la Asociación Ferrer de Nueva York. de Sicilia. 63 Escritor. idea de detectar a posibles anarquistas de acción con propósitos cri­ minales 62. Una. los anarquistas habían formado nuevos grupos. entre todos. se había acordado que el 20 de enero saldrían para Europa dos camaradas al objeto de cometer un nuevo atentado contra alguna alta personalidad política española. 65. RG. Era originario. 1908-1922. y que. Esteve. desde el asesinato de Canalejas. Federal Bureau of Investigation. muy poco después del asesinato de Canale­ 62 USNA. 6 3 En concreto las reuniones se habían celebrado en McKeesport (Pensílvanía). 64 Véase el intercambio de correspondencia entre el embajador de España en Washington y el secretario de Estado norteamericano. artista. bajo la presidencia de Vidal. y se ha­ bía recaudado dinero para que dos hombres designados como delega­ dos embarcasen próximamente con destino a España para matar al rey o al presidente del Consejo. donde se habían celebrado varias reuniones de anarquistas españoles e italianos los días 25 y 26 de enero63. Amor y Libertad. El vi­ cecónsul español en esa localidad de Florida aseguraba que. como muchos de los italianos residentes en Tampa. Investigative Case Files of the Bureau. líder socialista. en Sharpsburg (Pensilvania) y en el Royal Garden Restaurant de Pittsburg (Pensilvania). 187 . Ferrer y Lorenzo Panepinto65. además. En febrero.

y principalmente el puerto de La Habana. en los años siguientes. Un libro esencial sobre la violencia política en la España de la Restauración hasta la crisis del año 17. Mormino. más de la mitad de la isla. con una colonia española de por lo menos 100. 1998. han tomado como punto es­ tratégico estas Antillas. que abarcaba 60. Orden público. Italians and theirLatin Neigbbors in Ta??ipaJ 1885-1985. y.: The Immigrant World ofYbor City. Univer­ sity of Illinois Press. sobre la vida en las fábricas de tabaco de Tampa (Florida). en general. subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917).000 km. Urbana. CSIC. la época dorada de la propaganda por el hecho había tocado a su fin. también en Cuba.El n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e jas. Eduardo: La razón de la fuerza. pueden consultarse las obras siguientes: González Calleja. No obstante. que estaba «claramente demostrado que los anarquistas. Aunque siguió habiendo episodios de violencia anarquista. y Pozzetta. 1987 (reeditado en 1998 por University Press of Flo­ rida). cada vez más vigilados y perseguidos en Europa. donde prendió la ideo­ logía anarquista entre los obreros inmigrantes. George E. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Este capítulo se basa en fuentes archivísticas no conocidas hasta la fecha. Madrid. No obstante. Gary R. conocida a principios del siglo X X como la capital de cigarros del mundo. Es el libro fundamental sobre Ybor City. 188 . El cónsul español en Santiago de Cuba se quejaba por su parte al ministro de Estado de la imposibili­ dad de ejercer una vigilancia efectiva en una jurisdicción como la suya.000 individuos. por la facilidad con que pueden escapar de sus perseguidores por el nú­ mero considerable de buques que entran y salen de tantos puertos cercanos en los que la policía no es tan activa ni tan experta en esta clase de servicios como la europea». como marco general. la eficacia policial mejoró y los países intensificaron su coopera­ ción con un mayor intercambio de datos sobre terrorismo anarquista. como en Estados Unidos y en Eu­ ropa.

El nihilismo era para Jacobi la deriva filosófica subsiguiente al idealismo trascendental kantiano. En efecto. como una corriente que busca elfinal. precipitada. se convierte en una construcción del yo. N ie t z s c h e 1 L ¿QUÉ ES EL NIHILISMO? El punto de partida casi inevitable para delimitar intelectual o filosófi­ camente el nihilismo es la famosa referencia de Jacobi de 1799 en su Carta a Fíchte. violenta. El problema en­ tonces es que quien «crea» el mundo no es ya Dios sino la razón hu­ mana.8. Escritos postumos.. Aunque el preceptor de Kónigsberg no se atreviera a dar más pasos hacia el abismo. Profesor de Filosofía. El nihilismo. la realidad. F. 189 . con una torturante tensión que crece de década en década. 1 Nietzsche. LA INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISMO ESPAÑOL RAFAEL NÚÑEZ FLORENCIO * Toda nuestra cultura europea se mueve desde hace ya largo tiempo.. mero artificio de aquella «subjetividad trascendental» que postulaba el pensador prusiano. De este modo. pp. que no tiene por qué reconocer ninguna realidad ajena a sí mis­ ma. antes consistente por sí misma. Nada sería más útil y promocionable que un consecuente nihilismo en la acción. en la me­ dida en que se destruye la certeza tradicional sobre la realidad del mundo y con ello termina haciéndose superflua la existencia de un Dios —garantía del orden moral. las consecuencias eran inevitables. al negar el mundo en sí. 116. primera alusión explícita al concepto que tanto juego daría en los dos siglos siguientes. el hombre se encuentra ante el precipi­ cio del nihilismo: al fin y al cabo. 1998. no queda nada más allá de la razón * Doctor en Historia.120. del idealis­ mo trascendental al idealismo absoluto de Hegel y sus afines. como hacia una ca­ tástrofe: inquieta.

la representada por el Superhom­ bre. al asignarle un lugar privi­ legiado en su concepción filosófica2. Ello implica la ruptura absoluta con los lazos del pasado. es pasión incontenible. Por expresarlo con la claridad que lo hace D. véase Ferrarís. es la «muerte de Dios» a manos del hombre. por otra parte. Tras una primera recreación del concepto en algunos artistas e in­ telectuales del romanticismo germano.. Como no hay nada dado de antemano. 190 . con lo contingente. no habría límites morales para la singularidad individual: «Si el bien y el mal no funcionan ya como principios en sí. Jano contemporáneo. es sin duda Nietzsche el pensa­ dor que da un impulso decisivo al término. ni siquiera una realidad previamente establecida. y además de esa faceta negativa o destructiva. sustituida por un eterno retorno que significa decir sí a este mun­ do sin esperar salvación alguna. el bien. lejos de ser todo resultado de un Dios creador. 29-37. Toda la metafísica occidental desde Platón se nos viene abajo. Pero el nihilismo. sin ningún tipo de trascendencia. Dios.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e porque. Sánchez Meca. fun­ diéndonos con la tierra. Y ello implica. 2000. Dicho más cla­ ramente aún.. tiene dos caras. presenta una faz distinta que es todo lo contrario del lamento o la pasividad: es acción. pp. todo de­ pende del individuo que se atreva a desarrollar su capacidad creadora. Ruptura por ejemplo con la concepción lineal (cristiana) del tiem­ po.) dejan de tener vigencia. es el mismo Ser Supremo quien se ha convertido. con la única vida que realmente existe. ¿Qué significa el nihilismo para el iconoclasta alemán? El mismo se encarga de explicitarlo meridiana­ mente: que los valores supremos (la verdad. en una mera creación del hombre. si todo comportamiento humano es expresión de una voluntad de po­ der. de la absurda contraposición entre la verdad y la mentira que hasta ahora ha enca­ denado a los espíritus débiles. Por decirlo en términos todavía más sintéticos. es fuerza. el ser que se atreve a romper con las falsas certezas y con las creen­ cias consoladoras para instaurar unos nuevos valores. Nietzsche y el nihilismo. para colocarse más allá del bien y del mal. junto con el mundo pretendida­ mente «objetivo». ¡ qué más da entonces que esa voluntad se exprese en el ejercicio del bien o en ejercicio del mal! A un criminal no se le podría exigir 2 Sobre la lectura nietzscheana de Kant y Schopenhauer. que se desemboque en un nuevo tipo de actitud humana.

Más matices interesantes para lo que aquí se trata presenta la com­ paración entre nihilismo y pesimismo. ¿Qué es el nihilismo?. algunos autores consideran «que lo que está en el fondo del pesimismo no es otra cosa que el nihilismo. No hace falta subrayar el juego que podía dar esta laxitud moral o. exaltados o simplemente deseosos de encontrar un atajo para llevar a la práctica sus ideas redentoras. esa patente rendición de los medios al fin. Del mismo modo que la confluencia entre anarquistas y nihilistas no autoriza a hablar sin más de una identificación entre ambas corrientes. planteamientos y objetivos del movimiento libertario a una estrategia tan concreta como la del nihilismo. 191 . Si se prefiere una aproximación más elemental y esquemática. 2004. aún en me­ nor medida. Pero las cosas no son tan sencillas porque. El mal del siglo. Un estudio de mayores pretensiones tendría que situar el nihilis­ mo en su justo lugar en el seno de las corrientes irracionalistas y pesi­ mistas. Creo que en ella está el verdadero epicentro de la crisis espiritual de fin de siglo»4. Amau.L a INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISMO ESPAÑOL que reformase su conducta para adaptarse a la norma de una econo­ mía pulsional mediocre y rebañizada»3. Más aún. 2003. “El pesimismo como pre­ formación del nihilismo” —ésta es la fórmula de Nietzsche—. aun admitiendo 3 Sánchez Meca. Establezcamos sencillamente que el pensamiento nihilista tiene bastante de irracionalismo (sería más preciso matizarlo como una de las modalidades de antirracionalismo). Pero antes de entrar en materia propiamente dicha. en individuos impacientes. 4 Cerezo. 1990. éste tiene por qué desembocar en aquél. tarea que desborda obviamente las pretensiones de este ensa­ yo. ingredientes imprescindibles ambos para ese cóctel denominado «mal del siglo». El conflicto entre Ilustración y Romanticismo en la crisis finisecular del siglo XIX. 120. p. no estará de más que prolonguemos bre­ vemente estas consideraciones preliminares. pp. para ser exactos. 15-26. p. ni siquie­ ra en un país preciso (el caso ruso como emblemático) ni en un mo­ mento histórico determinado: no se puede reducir la pluralidad de opciones. pero no es menos evidente que el nihilismo no se disuelve sin más en el irracionalismo ni. El nihilismo. Ya se ha sugerido que hay una indudable con­ vergencia entre ambos si atendemos a una de las caras del primero. 321. si se prefiere. del siglo XIX tar­ dío.

ciega. frenética. que se extiende a lo largo y ancho del Viejo Continente8. Fin de siglo. 1973. ciudades muertas. parálisis o desá­ nimo en que cae la mayor parte del pesimismo de la época. Figuras y mitos. será preciso reconocer que aquél sigue una trayectoria peculiar en el magma del «mal del siglo» o entre los di­ versos y entrelazados «males del siglo».. desesperanza. pp. para no perdernos en procelosos territorios ajenos a esta cuestión. 1980. ausencia de pulso. que juega con nosotros y nos lleva a la Nada»? O cuando se pregunta «¿Para qué hacer nada? Yo creo que la vida es el mal.. tedio. No habla­ mos en términos teóricos. habrá de admitirse que. 1980. spleen. pp. Las flores del mal de Baudelaire. / poeta. el Diario de Amiel o el no menos famoso Obermann de Sénancour. símbolo repetido de la falta de horizontes del devenir humano (. en el fondo. 8 Cerezo (2003: 324-334).. o de lo que podría ser o haber sido. 230 y 274. en la faceta vigorosamente creadora del nihilismo. 2000. «El sol murió. 126-127.5. sino de lo que realmente fue: el pesimismo que se traduce en decadentismo. muestras todas ellas de una sensibilidad. discutible—. como mínimo.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e que en cierto sentido el nihilismo sea la esencia o motor de la pesa­ dumbre finisecular. Pero insisto en que aun cuando se diagnostique al nihilismo como desencadenante del pesimismo del momento —lo cual ya sería. ¿Es nihilista acaso el Azorín que confiesa no poder apartar de su cabeza esa «inmensa danza de la Muerte. Imágenes del pesimismo. uno y otro siguen derroteros disímiles. la Playa de Dover de Arnold Matthew. tan exquisita como.. Lozano. opio. 13-30. 6 Piolín. Fijémonos tan sólo. estética narcotizante. tan ponderada en las páginas nietzscheanas. Nada más lejos de la inacción. Poesías completas. La voluntad.. ayuna de esperanza. pp. ¿Hay nihilismo en esas líneas de Machado en las que el poeta parece recrearse ante el sinsentido del ocaso. tras ese maridaje o hibri­ dación. en el oca­ so?») 7. es fomentar esta perdu­ rable agonía sobre un átomo perdido en lo infinito»6. 41-66. inacción. abulia. Frente a lo que el concepto 5 Hinterháuser. pp. El antes citado Pedro Cerezo así parece considerarlo. y de ahí que los incluya en su caracterización de la experiencia nihilista junto con el Discurso de Cristo muerto de Jean Paul. Literatura y Arte 1898-1930.. 7 Machado. ¿Qué buscas. 192 .

Nihilismo y terrorismo. el nihilismo no se solaza en la mera ne­ gación. el más carac­ terístico «mal del siglo». trasladado al ámbito sociopolítico. La explicación subsiguiente termina emparentando la propaganda por el hecho nihilista con las demás doctrinas revolucionarias de la época. De ahí que. que tuvo en Rusia sus mayores desenvolvimien­ tos». como no po­ día ser de otro modo. ANARQUISMO Y TERRORISMO El artículo correspondiente de la Enciclopedia Espasa-Calpe (edición original de 1919) definía el nihilismo como «doctrina política de nega­ ción del orden social. pero —sigue diciendo el artículo en cuestión— no se presenta con todo su potencial destructor hasta que la adoptan unos grupos de exaltados rusos bajo el reinado del zar Alejandro II. «Ser nihilista entonces era ser escéptico. H NIHILISMO. como hemos reiteradamen­ te señalado. 2003. 692-693. como sí ocurre con el decadentismo de la época. Ya en Nietzsche. es pasión. pues el nihilista trata de cambiar aquello que no le gusta y. Extensión de la protesta y confluencia con otras corrientes radicales fueron así dos caras de la misma moneda. 10 Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana «Nihilismo». Sobre nihilismo y violencia política desde la pers­ pectiva de hoy: -Instituto Español de Estudios Estratégicos. no duda en acudir a los métodos más contundentes o expeditivos9. a tono con la radicalidad de su análisis y sus objetivos. 9 Sobre nihilismo y violencia en general: Navarte. Los críticos no se limitaron a lamentarse sino que pasaron a la acción. por lo tanto. inseparable de la violencia. La palabra en sí ya se usaba en el argot revolucionario francés an­ terior a 1848. Nihilismo y violenáa: ensayos so­ bre filosofía contemporánea. desde entonces hasta hoy. impulso creador.L a in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e sp a ñ o l pueda equívocamente sugerir. vigor. pp. en especial. 1919. el nihilismo resulte.» Pero la mera teoría se tradujo pronto en hechos. con el radicalismo anarquista de Bakunin: «el socialismo anárquico vino a ser. la quintaesencia del nihi­ lismo»10. 193 . dudar de todo mejoramiento posi­ ble y concentrar en el zar y sus funcionarios la causa de todas las pesa­ dumbres sociales. 2004.

Como la moral no exis­ te. no tanto por la primacía cronológica cuan­ to por la radical coherencia en su actitud rebelde. La desesperación no ayuda precisamente a propo­ ner fórmulas graduales de mejora. Los exiliados románticos (Bakunin.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Como dice Paul Avrich. 1974. pp. «desde el asesinato a la más pequeña ratería». creo que más apropiado sería denomi­ narle el «primer nihilista». 1985. a pesar de su influencia indudable en la acracia rusa. 45-46. y no creía en nada más». mucho más preocupado por los medios de cons­ piración y terrorismo que por los excelsos objetivos de la sociedad sin Estado». en especial en un país como Rusia. incluso en su momento de esplendor. El irra­ cionalismo hunde sus raíces en la tradición revolucionaria rusa hasta tal punto que una profunda veta de «anti-intelectualismo» impregna al anarquismo de esa nación. una más romántica fe en la naturaleza humana: creía en la revolución como dogma válido y sufi­ ciente por sí mismo. escribe Avrich n. como Bakunin. el nihilismo no es propiamente anarquismo. los enemigos y hasta los supuestos amigos. Un rebelde integral. El «más dra­ mático discípulo de Bakunin dentro de Rusia». 12 Carr. No obstante. Edward Hallet Carr llama a Necháiev «el primer terrorista». 239. 194 . sometido a uno de los despotismos más fero­ ces del momento. Herzen. todo está permitido en aras de la revolución. Si lo que se busca es una caracterización rotunda. contra todo y contra todos. el pensamiento de Bakunin pa­ recía un depurado sistema filosófico. como Herzen. una román­ tica fe en la democracia o. Apenas hay lugar para el examen desapasionado y todo coadyuva a la explosión incontrolada. Comparado con ese primitivismo. Ogarev). Lo expresa muy bien el propio Carr: «Necháiev creía en la destruc­ ción del orden existente no porque tuviera. 98-99 y ss. Necháiev (18471882). a comienzos del siglo XX: «La mayoría de los anarquistas rusos alberga­ ban una profunda desconfianza hacia los sistemas racionales y hacia los intelectuales que los elaboraban». Los anarquistas rusos. Con cierta exageración y algunas dosis de esquematismo. «era más un apóstol de la dictadura revolucionaria que un anarquista genuino. como recuerda n Avrich. Resulta innegable sin embargo que todos estos movimientos irracionales y violentos dejaron su huella en el anarquismo. sin que al revolucionario le detenga conside­ ración alguna fuera de esa lógica fanática12. p.

28-29 y ss. poco antes de ser ajusticiado. y por otro. por encima de todo. Atentados famosos. 1879. como el de Vera Zasulich en 1878 contra el jefe de policía de San Petersburgo. escrito en primera persona por un tal Antón Préhznev. proporcio­ naban a los conspiradores una aureola romántica a la que era muy difí-cil sustraerse. había escrito que «ninguna propaganda puede tener una importancia tan grande». el mismo Bakunin se sentía atraído por la contundencia te­ rrorista. 92-95. 1975. Memorias de un miembro del comité ejecutivo. el terrorismo revolucionario con el sis­ temático asesinato político16.L A INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISMO ESPAÑOL Wittkop. un motivo de alarma social y era preciso combatirlos de modo inmediato. los más ponderados no dejaban de reconocer que esos brotes violentos no eran más que la respuesta desesperada a un estado de opresión15. 1882. aplicando además el máximo rigor para que sirviera de es­ carmiento y disuasión de futuros perturbadores. ambos igual de nefastos: por un lado. 16 Barr. Los nihilistas rusos. En algunos casos se habla de los dos extremos de la política rusa. Lo expresó así. un argumento poco discutible. pp. desde la perspectiva conservadora no se tenía el más mínimo interés en establecer distinciones o matizaciones en co­ rrientes y movimientos que coincidían en lo esencial. Constituían un peligro. Por otro lado. 14 Sobre la actitud conservadora de meter a los nihilistas en el mismo saco de todos los agitadores del orden social: Lubomirski. era simplemente que no había otra alternativa. no deja de consignarse que el despotismo zarista podía llegar a 13 Wittkop. Le nihilisme en Russie. narra de modo dramático cómo se hizo nihilista como respuesta a la brutalidad represiva del zarismo. aludiendo a uno de los atentados fallidos contra Alejandro II. sólo queda el camino del terror»13. 1919. Ya en 1866. 195 . 189. como el éxito obtenido en 1881. Y en último término estaba la efectividad. En otras ocasiones. El nihilismo y la política rusa. 15 Un relato novelado. a la par que se abomina de los crímenes nihi­ listas. Le Queux. la destrucción del orden social por los métodos más expeditivos14. p. Bajo la bandera negra. el absolutismo de los zares y su brutal despotismo militar. pp. el herma­ no mayor de Lenin: «En un sistema que prohíbe toda libertad de ex­ presión y reprime todo intento legal de servir al bien y a la ilustración del pueblo. con la explosión que cuesta la vida al zar. Pero para muchos la cuestión esencial. No obstante. tras tantas intentonas anteriores.

la abre una mujer. fundador de Lajo v en Rusia. es cierto. luego recogidas en un grueso tomo. puesto que establece el principio de la eterna negación». sin tener en cuenta éste resultaba ininteligible la producción literaria.. dice Arnaudo. de paradojas radicales. al fin y al cabo. la atracción del torbellino violento.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e extremos de una injusticia atroz. a propósito de la condena de Chernishevski. sus reflexiones venían con los vientos de Occidente. B. 196 . pues. Aunque la preocupación fundamental de la condesa era otra. 365. 153-311. una cierta fascinación del mal. y mártir al ser injustamente enviado largos años a Siberia: «Aque­ lla persecución injusta. tan inconcebible ensañamiento con un hom­ bre superior cuyo solo delito consistía en nutrir su mente de ideas exaltadas. 1887. el análisis de la lite­ ratura rusa del momento. Pardo Bazán apunta como primeros apóstoles del nihilismo a Herzen y Bakunin1S.. Por otro lado. el nihilismo. en ese país apasionado e idealista. 18 Pardo Bazán. no podía dejar de hacerse eco del ambiente sociopolítico. En sus palabras se trasluce tam­ bién algo que luego se pondrá de moda entre los sectores establecidos.»17. que em17 Amau. y en su profesión de fe se encuentran todas las bases del nihilismo ideal. Estudio crítico del nihilismo. En él se señalaba a Alexandr Herzen (1812-1870) como el auténtico precursor de la co­ rriente: «el sistema de Herzen no es más que una especie de pesimis­ mo. 1881-1882. Esta consideración del «terror nihilista» como bárbara respuesta a un previo «terror autoritario» está también de modo explícito en las conferencias que doña Emilia Pardo Bazán pronunció en el Ateneo madrileño en 1887. primero en Pa­ rís y luego en Londres. auténtico profeta del nihilis­ mo. ni menos merecedor de tan bárbaro castigo. Por eso. pues desde 1847 residía fuera de su patria.. pp. pero (.. La revolución y la novela en Rusia (Lecturas en el Ateneo de Ma­ drid). p. Un halo romántico.) que en último resultado no podían constituir jamás delito alguno. por ejemplo. la Carlota Corday del nihilismo: Vera Zasulitch». escritor. 210 y 216-220. Arnaudo. Pero aunque Herzen fuera ruso. autor de la famosa novela ¿Q ué hacer? (1863). Es muy posible que la condesa tomara esos datos de un libro pu­ blicado poco antes en español de G. Rusia ante el Occidente. en especial. Como. un destino trágico parece que acompaña al nihilista como si fuera su inseparable sombra: «la era del nihilismo sanguina­ rio. cómo negarlo.

que no acepta ningún principio como artículo de fe. que es 19 Amaudo. aunque el concepto fuera empleado por autores anteriores como Royer Collard. esta palabra define a un hombre que.. El nihilismo. Véase Gil. Es interesante tener en cuenta que la novela se publicó originalmente en 1862 y la primera traducción al castellano data de 1894. 1999.. 20 Turguéniev. Hay unanimidad en este sentido en atribuir su popularización a Turguéniev. Bazárov es el precedente de Raskólkinov. entonces.] —Que lo considera todo desde el punto de vista crítico —puntualizó Arkadi. La sociedad nihilista. 31-32. pp. Puede hablarse. «nada». También L. sino también como reflejo de las corrientes irracionalistas y pesimistas europeas de la época19. que se empezó a es­ cribir en 186521. un retrato de ambiente y de época: como se ha dicho a menudo. «Los antecedentes del nihilismo ruso». o in­ cluso un poco antes {apunta la fecha de 1857). pero lo esencial está ya puesto sobre la mesa. pp. por encima de todo.. no es lo mismo. Recordemos el famoso pasaje de Padres e hijos donde se presenta al nihilista Bazárov: —N ihilista—balbució Nikolai—. por cuan­ to puedo juzgar. por grande que sea el respeto que se dé a este principio20. pues. El paso siguiente es el más fácil de dar. empezando como re­ sulta casi lógico por el propio nivel terminológico. ¿que no re­ conoce nada? —Di mejor: que no respeta nada —se apresuró a decir Pável [. de un espíritu de época. Es verdad que el personaje que dibuja Turguéniev es más un teóri­ co que un hombre volcado a la acción. Padres e hijos. 1990. en todo caso. Su fin.. no puede verse tan sólo como resultado de la elaboración interior. Su origen. El nihilista es un hombre que no se doblega ante ninguna autoridad. Su esencia. termina desembocando en un naciona­ lismo mesiánico que poco tiene que ver con el ideal revolucionario clásico. Pasamar. 29 y ss.L a in f l u e n c ia n ih il ist a en EL ANARQUISMO ESPAÑOL pieza a cuajar entre los jóvenes rusos en la década de los sesenta. —No. El mundo como desilusión. p. Conviene a este propósito precisar las cosas. Su desarrollo. — ¿Y no es lo mismo? —preguntó Pavel Pietróvich. Eso viene del latín nihil. No hay que olvidar por otro lado que hay en ella. 197 . pp. 1978. 67. 145-152. 21 Bien es verdad que el nihilismo en Dostoievski adopta formas más tendentes a la resignación que a la venganza y. Víctor Hugo y De Maistre. el protagonista de Crimen y castigo.

insatisfacción o.. Pese a su aislamiento. pues. también está presente en algunos románticos como Jean Paul y se consolida en los nihilistas o anarquistas rusos que a partir de 1860 negaron violentamente todo tipo de autoridad y orden social. 198 . de Chernishevski. si no hubieran conectado con una profunda «crisis científica» y una no menos dramática «crisis religiosa». a literatos y políticos. lo místico y lo sentimental»23. «parecía exaltar lo impreciso. p. el caso ruso es tan sólo la expresión más o menos ses­ gada de algo que se está produciendo en toda Europa. a pesar de las diferen­ cias. frente a la clari­ dad y el «ansia de definición» que propugnaban los primeros románti­ cos. para las nuevas generaciones. Bakunin y Necháiev. 249. más clara­ mente. p. Dostoievski (. tras el largo reinado de las certidumbres positivis­ tas. en Nietzsche (1998: 13). de las décadas que se extienden entre los años sesenta y noventa— no estaría completo si no levantamos la vista de la aportación rusa. 1997b. a pesar de las divergen­ cias. 23 Mosse. La cultura europea del siglo XX. cuyas conse­ cuencias resume Stromberg con precisión: «Fue una época en la que. «malestar». Dobroliúbov. La cultura europea del siglo XIX. Se fraguaba la «revolución antipo­ sitivista». para bien o para mal.) reflejaba esta concepción»22. hay un nexo común a todos ellos: «Los precedentes se remontan a las acusaciones de Jacobi a ciertos filósofos.. El pesimismo de Schopenhauer o el irracionalismo de Nietzsche no hubieran pasado de ser manifestaciones minoritarias y de muy re­ ducido impacto. la «atmósfera de conformismo resultaba asfixiante». ese nuevo clima que se definirá pronto como inquietud. 1997a. «Presentación». Es el caso. III. Como dice Mosse. a teóricos y activistas. Pisarev. una segunda oleada de romanticismo que. Parecido planteamiento en Mosse. 28.El n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e lo que hacen algunos autores al relacionar a nihilistas y anarquistas. ESPAÑA: LA RECEPCIÓN DEL NIHILISMO COMO ESPÍRITU DE ÉPOCA El ambiente intelectual del período —estamos hablando. Europa conoció las profundidades de la mente 22 Mayos. recordemos.

como intelectual rebelde. Casa de muñecas). 199 . Se trata. El origen del hom bre estará disponible en español en 1876 y un año después aparecía El origen de las especies . Spencer en 1878-1879. Hay también un cierto malditismo en la línea que inaugura Baudelaire con Las flores del mal y luego seguirán. el primero empezó a traducirse en 1875. Es el reinado de los decadentistas que Nordau trata­ rá vanamente de exorcizar en Degeneración (1894). pp. de algunas piezas de Ibsen (Un enem igo del pueblo. con introducción de Clarín. 23 Vázquez Bigi. Los héroes de Carlyle data de 1892.. 171-190. «El pesimismo filosófico europeo y la Generación del Noventa y Ocho». a realizar matizaciones. Renán. 113-114. Tomamos algunos datos de Vázquez Bigi25: de los autores que acabamos de mencionar. Núñez Ruiz. de Villiers de lTsle Adam. como puede apre­ ciarse. Del socialismo utópico al socialismo científico de Engels se traducía en 1886 y El origen de la fa ­ milia. Spencer. Carlyle.La in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e sp a ñ o l que se encuentran más allá del pensamiento racional. pero suficientemente indicativo. Como señala uno de los mejores especialistas en el tema. no obstante. por ser uno de los más sin­ tomáticos. fechas 24 Stromberg. España en el ultimo cuarto del XIX no era ni mucho menos un planeta aparte. Revista de Occidente. 309 y ss. pp.1972. Historia intelectual europea desde 1789. en las que reinan mito y símbolo y acechan ocultos poderes extraños y terribles. En 1900 aparecían Materia y m em o­ ria de Bergson y seis títulos de Nietzsche. como testimonian las traducciones de los principales autores de la época: Darwin. mientras que La descendencia del hom bre data en nuestro idioma de 1885. etc. de un repaso apresurado y sin ningún ánimo de exhaustividad.. Nordau. en 1893-1894. D. Pese al tópico de la barrera pirenaica.. 1995.. Una aproximación más cuidadosa fuerza. núm. Algunos autores y obras alcanzan en las postrimerías de siglo categorías de símbolo o expresión del espíritu de la época: tal es el caso de A contracorriente de Huysmans. Ni el fi­ lósofo ni el científico pueden guiar hasta allí. aunque cabe la posibili­ dad de que lo hagan el poeta o el novelista»24. de Rimbaud o Zola a Wilde y Joyce. Es por tanto el momen­ to del literato como debelador de sombras y al mismo tiempo como ser insatisfecho. Schopenhauer empezaba a conocerse en caste­ llano en la segunda mitad de los ochenta. Tomemos el caso de Darwin. en larga estela.

se había producido una cierta difusión de los más im­ pactantes planteamientos darwinistas en círculos intelectuales y espe­ cializados.31-35. Pero no será hasta bien avanzada la década de los setenta. pp. y eso a pesar del giro conservador de los acontecimientos políticos. Marxistas y anarquistas van. Darwin en España. en es­ pecial. La re­ volución ideológica del anarquismo finisecular. El darwinismo en España. a modo de supuesto compartido. pp. Dicho en términos más claros —y perdónese la simplificación—: aunque Darwin y Nietzsche. 1982. al amparo de «la libertad de expresión reinante en el sexenio re­ volucionario». cuando pueda hablarse de «intensas y virulentas polémicas sobre el tema» o de que «casi todos los rincones de la geografía española se ve­ rán pronto sacudidos por la polémica darwinista». a debatir los problemas sociales en el mismo terreno de juego marcado por el darwinismo social»26. Véase también Glick. Véase «Estudio preliminar». Valentí. 26-27. que afectaba. Bien es verdad que algunos años antes. a casi todos los pensadores coetáneos. y en algunas cosas hasta opuestos. plan­ tea una alternativa: «una fraternidad universal inspirada en el cristia­ nismo más o menos depurado. tal 26 Núñez Ruiz. En los ingenuos cuadros de honor de la publicística proletaria —en especial en aquellos típicos santorales laicos a los que tan dados eran algunos cenáculos anarquistas o simplemente «avanzados»— ambos podían ocupar simbólicamente la hornacina correspondiente sin que muchos detectaran contradicción o incompatibilidad. dice E. fueran tan diferentes. por personalizar en dos figuras represen­ tativas. o el predominio de los fuertes.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e —subraya el investigador— significativamente tardías si tomamos como referencia las ediciones originales o las primeras traducciones en los países del Occidente europeo. Más aún: aunque el darwinismo social se convertiría en una teoría grata al capitalismo tradicio­ nal —la competencia y la lucha egoísta como leyes de vida— no es me­ nos cierto que las implicaciones de los descubrimientos de Darwin se asientan «en un difuso clima de tipo cientista. 200 . No hace falta enfatizar el revulsivo que implicaba el darwinismo en un ambiente pacato y cerrado como el español: baste pensar en sus implicaciones de orden religioso y moral.53-54. 1977. la lec­ tura de los mismos se hacía en clave de ruptura con el orden estableci­ do. pues. 1320 y 28-29 y ss.

«enemigos de una sociedad sin gobierno». «proceden del darwinismo {evolución y selección) y consti­ tuyen esa pléyade de genios que consideran que el mundo ha de estar dirigido y gobernado por los hombres mejores y más inteligentes». de la sociedad li­ bertaria. Novalis y Ruskin. replica Federico Urales. El nihilismo confluye con el anarquismo. 194 y 203. plena y cabalmente entendido si se lo enmarca adecuadamente como sed de novedades. el colectivismo marxista con el individualismo ibseniano. al dar cuenta de sus influencias. en su vertiente destructiva. o hacer convivir al menos. 201 . 1973. Uno de los intelectuales representativos del momento. pues. Pero son. La evolución de la filosofía en España. la de­ mocracia con el anarquismo. podríamos decir. pp. Lo que en apariencia parece un totum revolutum de influencias mal asimiladas o un proceso —el que viven los intelectuales de fin de siglo— lleno de zigzagueos y contradicciones puede ser. En otras palabras. Emerson.L A INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISMO ESPAÑOL como se desprende de la teoría evolucionista y el apocalipsis nietzscheano». El primer modernismo literario catalán y sus fundamentos ideológicos. como voluntad de ruptura con un orden de cosas insatis­ factorio. no faltaron quienes pretendieron afrontar la modernidad «indiscriminadamente como la suma de doctrinas y comentes que sucesiva o simultáneamen­ te gozaban de predicamento en el mundo “de fuera”». que ejerce aquí de teórico anarquista ortodoxo. los dos primeros son Stirner y Nietzsche. 27 Valentí. de los actuales procedimientos de gobierno y en cuanto afirman que el predominio de la sensibilidad y de la retórica nos ha conducido a la actual decadencia mental». 1977. la libertad del arte con su misión al servicio de las ideas»27. Todos ellos. cita en primer lugar a Darwin y. el naturalismo con el simbolismo. 28 Urales. por otro lado. Nada menos que «conciliar. pp. En muchos casos. entre los alemanes. Pompeyo Gener. 178-192. la fe en el positivismo científico con su superación idealista. para mencionar seguidamente a Carlyle. porque lo que prefieren es que mande una aristocracia que ellos confunden con la estirpe del superhombre nietzscheano28. ante ése y otros muchos dilemas. «son anarquistas en cuanto niegan la eficacia de las ac­ tuales leyes. es decir.

Tras varias pinceladas sobre el ambiente del mo­ mento. resultado de esa voluntad de “europeización” a que se llega en torno a 1900. y que de la cuna al sepulcro es ne­ cesario reprender. núm. tiene fe en el ser humano. 30 Laguerre. El comentario de esta última obra continúa en el número siguiente. íbsen.30. demasiado humano. Ecce Homo y Así habló Zaratustra. o tam­ bién «la moral del porvenÍD>.1 de junio de 1900. 31 La Revista Blanca. Verlaine?. ni tam­ poco hacia el Norte. núm. él mismo ensaya una respuesta-resumen: «La entrada de Nietzsche en España es. interesa­ ba el pensador germano por las mismas o parecidas razones por las que interesaban los demás: por su voluntad de ruptura con el orden constituido. A menudo todo ello se canaliza como vina «nueva moral». el mismo Corominas ha reseñado algunas obras de Nietzsche. La Revista Blanca. el social de Ibsen. pp. Zola. tapar la boca. Antes. En definitiva. considera iguales al hombre y a la mujer. pues. amenazar. en el núm. Con este título hay un artículo en La Re­ vista Blanca que dice: «La moral reinante. por una actitud vital radicalmente disconforme. esperan el apóstol o apóstoles que lo vean en forma asimilable al alma de las multitudes»31. recortar las garras. aterrorizar. etc. trata al hombre como a un animal maligno a quien es preciso limar los dientes. Nietzsche. como la de otros grandes artistas y filó­ sofos extranjeros. porque abría nuevos caminos en el arte y en la concepción del ser humano y. la nueva moral es optimista. concretamente Humano. como resu­ men o corolario. No es debida a un particular movimiento de atención hacia la filosofía alemana. por sus innovaciones de pensamiento o de estilo. como el que representa Pedro Corominas en su colaboración habitual en la misma revista. Tolstói. 1967. 24-25.1 de marzo de 1900. el aristocrático de Nietzsche. «La moral del porvenÍD>. Frente a ella.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e ¿Qué tienen en común los cinco grandes astros éticos y estéticos de fin de siglo. nacida del triste dogma ca­ tólico. 4 7. Nietzsche en España. porque dibujaba un nuevo horizonte al que aspirar. se pregunta Gonzalo Sobejano. La revista fundada por Urales contiene 202 .1 de febrero de 1902. sobre todo. zurrar. 29 Sobejano. En una de sus crónicas escribe Corominas que «el individua­ lismo heroico de Emerson y Carlyle. ponerle grillos. He aquí un nietzscheísmo muy tamizado. sino al deseo de conocer y asimilar a uno de los más revolucionarios pensadores europeos»29. 8 7. ni hacia Alemania misma. muros y barreras de todas clases». el filosófico de Spencer. 4 1 .

aún más claramente —por lo que respecta al sentido que aquí interesa— la desembocadura ganivetiana en la nada más absoluta: «Yo pongo el centro en el espíritu. 203 . con el nihilismo que nos ocupa en esta refle­ xión. de la riqueza o de los bienes conven­ cionales. aunque se nutriera inevitablemente del mismo ambiente de in­ satisfacción y de necesidad de ruptura. enlazaba bien con la negación y el decadentismo finiseculares o. presentaba. La Revista Blanca. una ruptura desencantada con el mundo y sus vanidades. como ya se ha dicho. IV. 64. adopta un tono positivo pero mesurado. Los trabajos del infatigable creador Pío Cid. más allá de una búsqueda un tanto ingenua de la provocación o. «La anarquía. ¿Qué soy? Nada.1 de mayo de 1900. Aunque en el conjunto de la li­ teratura rusa que influye de manera directa o indirecta en el anarquismo español. 412. se prestigiaba así con el sello de la modernidad y la ruptura pero. un artículo de Henry Lichtenberg sobre «Federico Nietzsche». 4 5. unos rasgos ciertamente dis­ tintos.L a in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e sp a ñ o l Uno de los ingredientes o elementos de esas nuevas aspiraciones. 32 Ganivet. menos abúlico en cualquier caso (pese a las apariencias) del que señalábamos en Azorín páginas atrás. No parece sin embargo que pueda emparentarse este nadismo intelectual. aunque no se supiese muy bien lo que ello significaba. para adentrarse en uno mismo sin brújula alguna. con la sed de interiorización: un «no» rotundo y casi as­ queado a la búsqueda del poder. la figura de Tolstoi terminó siendo una de las otros artículos que toman distancia con la violencia o con la impregnación nietzscheísta del anarquismo. ¿Qué represento? Nada. en el mejor de los casos. como un extracto de Grave. Su fin y sus medios». núm. ¿Qué poseo? Nada. Ahora estoy en camino de ser un verdadero hombre»32. 1998. simplemente. ¿Qué apetezco? Nada.15 de febrero de 1901. tanto el teórico o intelectual como el volcado a la acción. el nihilismo. sobre todo. p. En el núm. DEL NIHILISMO BAROJIANO A LA TRIVIALIZACIÓN DE LA LITERATURA POPULAR El nihilismo ruso. el «¡Aden­ tro!» de Unamuno o.

pp. el rechazo visceral (no sólo intelectual) de la sociedad burguesa y del conformismo. en ocasiones. una impaciencia que llevaba a cortar aparatosamente amarras con lo establecido. segui­ miento o imitación. «Otra vertiente del 98: la bohemia finisecular». a automarginarse y. pues ambas na­ cían de un hontanar común: en lo más obvio. 204 . La cara oculta del 98. hasta vi­ vir peligrosamente. La razón es clara y ya fue adelantada por Pérez de la Dehesa en unas páginas precursoras de este tipo de estudios: en las inevitables simplificacio­ nes que se dan en estos casos. De ahí que no haya tanta distancia entre actitudes aparentemente desconectadas como la müitancia violenta y la bohemia finisecular. justo lo contrario del individualismo nietzscheísta de un Ibsen o un Carlyle33.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e más destacadas. en tanto que los lejanos resplan­ dores del Ideal les cegaban con su luz inalcanzable»54. 1998. las cosas son más complejas porque las concomitancias con una sensibilidad nihilista no procedían exactamente de una in­ fluencia concreta y detectable de éste u otro autor. sino que eran el re­ sultado de la coincidencia en un determinado estado de ánimo. 141-154. Tiempo y Tie­ rra. podríamos decir y no una relación de influjo. en últi­ mo extremo. en Urales (1977:41-56). Místicos e intelectuales en la España delfín del siglo (1895-1902). «Estudio preliminar». Un juego de espejos. Tolstói venía a representar un anarquis­ mo pacifista. y su hambruna y sus pa­ decimientos bohemios —verdadera “noche del sentido”— venían acompañados de la no menos oscura “noche del espíritu”. 5. Además. porque fue uno de 5 3 Pérez de la Dehesa. «cristiano». pródigas ambas en dolorosas sintomatologías. 188. 34 Calvo. halla­ ban un voluptuoso placer en el sufrimiento. Como ellos. como nuevos héroes románticos35. núm. no es precisamente al autor de Guerra y paz el ideólo­ go que más nos interesa desde la perspectiva del nihilismo. De entre los que luego pasarán por grandes autores noventaiochistas —una juventud bastante desorientada entonces— quisiera detenerme un momento en Baroja por tres razones. 35 Núñez Florencio. En palabras de un fino analista del ambiente de la España finisecular. p. «las poses de la juventud decadente asumían las formas de la sensibilidad dolorosa de los místicos.1997. que trataré de ex­ poner con la mayor concisión posible: primero.

a ese estado anímico36. 205 . pasando por Stirner). En conclusión: «Esta predilección por los tipos antisociales y su amorali­ dad hacen del nuevo escritor ruso un hombre tan peligroso para el Es­ tado como si fuera nihilista»38. encuentra en aquél «una extraña mezcla de pesimismo hegeliano y de entusiasmo por las ideas socialistas y los hombres nuevos». Aunque Gorki no pueda confundirse con los nihilistas. terminarán por asimilarse a ese mismo ambiente y ser tan revolu­ cionarios como aquéllos: «Los vagabundos cínicos de Gorki tienen la moral preconizada por Nietzsche. 15 de noviembre de 1901. 214-218. hasta el punto de que probablemente resulte ser el intelectual es­ pañol que más cercano pueda considerarse a ese movimiento o. 208-219. con la ya citada Pardo Bazán. para la moral de Nietzsche y de Gorki es un criminal». digá­ moslo con más precisión. pp.). Y sigue di­ ciendo Baroja: «Para la moral cristiana el tipo de hombre superior es el asceta. pp. tanto ensayística como novelísti­ ca. que más inte­ rés demostró hacia la literatura rusa en general y hacia el nihilismo en particular. núm. 1932. porque Baroja incorporó en diversas ocasiones como personajes o criaturas de su invención a los anarquistas de acción del momento.L a in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e s p a ñ o l los autores del momento. los caracteres que dibuja. Sobejano (1967: 347-348 y ss. 37 Baroja. porque la recepción de este último encontró además acomodo en su propia obra. Por lo que respecta al primer punto. por último. esos ingredientes que necesitan «todas las sectas»37. «Gorki». La literatura rusa en España. 36 En un senado muy próximo. 82. considera el novelista vasco a Herzen y Bakunin «los hombres de la primera evolución del nihilis­ mo». y a la vez caracteriza el ambiente intelectual como un crisol en el que se fun­ den los más variados autores (de Darwin a Haeckel. La Revista blanca. reflejando así de modo fiel la ideología de aquellos que en España pa­ saban por ser émulos de los activistas que luchaban contra la autocra­ cia zarista. los apasionados por la destrucción» que tienen en Chernishevski a su filósofo y mártir. advier­ te. Escritos dejuventud. Sobre las semejanzas entre Gorki y Baroja. Y. 1972. hasta producir «los nihilistas modernos. véase Portnoff. es casi un lugar común calificar a Baroja como el más nietzscheiano de los autores del momento. 38 Baroja. esa moral que consiste en satisfacer todos los instintos sin preocuparse para nada del prójimo». segundo.

El n a c l m ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Pero. un ideal en donde pueda descansar mi alma herida y fa­ tigada por las impurezas de la vida. ni siquiera en la ciencia o en la humanidad. «Nihil». no vale ni siquiera la sabiduría. con grandes fábricas como fraguas inmensas vomitan­ do fuego y humo en la oscuridad y un lejano castillo en las alturas des­ de el que se vigila a los «espectros» que se afanan en el trabajo. lo que destaca en Baroja es su atracción por el mismo fondo del asunto. de manera que sus ideas germi­ nan y se produce una «agitación desconocida»: los miserables asaltan el castillo. guiados por «hombres extraños. Los símbolos de esta parábola son tan obvios. como dice —otra vez explícitamente— en otro cuento simbólico.. la clarividencia es convencida por la re­ volución para que derrame su semilla. 80-87. Cuentos.. pero hay determinadas actitudes ideológicas y vitales que per­ manecen invariables. vuelve resigna­ do a su hogar: «volví a ser paria y volví a sufrir. 206 . 49. Baroja es menos pri­ mario. Un posterior diálogo entre personajes simbólicos —el joven. ni preemi­ nencias. de mirada triste. ni en la patria. con ojos alucinados de poetas y de rebeldes». pp. que brillaba entre nubes de fuego y de sangre en un porvenir no lejano»39. Uno de sus primeros relatos. El exterminio fue absoluto».. «No quiero derechos. Pue­ de aspirarse sin embargo a un ideal. más allá de esa atención a una corriente ideológica. gente pálida. el odio santo por los vencedores» y la «aurora de la Jerusalén nueva. significativamente titulado «Nihil» es un compendio de las constantes ideológicas de la época: empieza con una descripción de tonos apocalípticos. que eximen de cualquier glosa. quizá más elaborados o simplemente más conseguidos. El ejército del cas­ tillo los venció «y los pasó a cuchillo. no basta la libertad. el viejo y la miseria— pone de relieve que ya no se puede creer en nada: ni en Dios. «un paisaje de pesadilla de noche calenturienta». Quiero un ideal adonde dirigir mis ojos turbios por la tristeza. núra. En otros relatos. no sirve de nada la riqueza. hasta en sus meno­ res detalles. Sólo queda un niño. Este relato aparece también en El Re­ belde..» En este juego de símbolos. 1966.24 de noviembre de 1904. un poeta. no es suficiente con ser poderoso. ni placeres. quien experimenta todo ello buscando inútilmente la dicha. y esperé tranquilo la i9 Baroja. que canta «la gloria de los rebeldes muertos.

41. reyes. —Derribarlo todo —le contestaba yo. 164. «Parábola» (1966:43-45). gritando: ¡Saluty bombes d’Orsini!. otras de pera.La in f l u e n c ia n ih il ist a en e l a n a r q u is m o e sp a ñ o l hora de la muerte. sobre todo.. echando bombas a un lado y a otro42. con una admiración de salvaje. tan brutal como en el fondo ingenua: Eso de «dynamitons» entusiasmaba a mi paisano. En varias ocasiones se dibuja de una forma natural y convincente esa ansia de destrucción por la destrucción misma. pero también esa extraña fascinación que suscita el mal. la dulce hora de perder la personalidad en el cre­ púsculo del pasado y de fundirse en la augusta inconsciencia. En varias novelas de su primera época... había unas en forma de naranja. Aurora roja. la vio­ lencia. lo desconocido o lo incomprensible. un domingo por la tarde. Monarquía. otras eran de cristal [.. obispos. dejando que sean ellos mismos los que se retraten en lo que son y. 41 Baroja. Se pide mano dura y re­ presión.. —¿Tó? — ¡Todo!. y sin duda la más representativa. La más conocida de es­ tas obras. 42 Ibtd. República. en lo que quieren ser y hacer.] —:[... — ¿Qué quieren éztos ? —me decía. 207 . por lo que respecta a un presente sombrío y por lo que atañe a un futuro que ya entonces parecía más que improbable. pero también se hace patente la curiosidad 40 Baroja.? Un día nos comprometimos más de doscientos a entrar en la Rambla. En otro pasaje se pone de relieve la fascinación por las bombas: —Y eran bonitas las bombas —añadió el Libertario—. es Aurora roja. como un rayo de sol en las masas azules de los mares»40.. 231. ¡todo abajo! — ¡Qué gachos! —decía él. p....] ¿Te acuerdas —preguntó al Libertario— cuando pasábamos en grupos y nos saludábamos.. Nihilismo quizá por partida doble.. culmina­ ción de la trilogía de La lucha por la vida. Baroja hace intervenir a personajes comprometidos con el Ideal y les da la palabra. por supuesto. p. 1974. curas. Al otro lado de la sociedad los atentados despiertan pavor e indig­ nación.

la represión zarista. sólo la narración autobiográfica de Vera Figner —Rusia en las tinieblas (Me­ morias de una nihilista) — contiene en su título de una manera justifi­ cada el término en cuestión. 1906. del doctor Séliva. El nihilista español. que con la más pequeña excusa incluyen el concepto en la portada. sobre todo de autores rusos. pues ape­ nas se menciona a los nihilistas. obviamente. es un pequeño libro cuyo conteni­ do nada tiene que ver con ese reclamo impactante. Un cuento largo de Chejov lleva como título Stepane el nihilista. Era difícil evitar el tono apocalíptico o el enfoque folletinesco. invoca las inevitables fogatas inmensas y voladuras es­ 4 3 Goron. tra­ ta al menos de un asunto de esa índole. /D estrucción! (Episodio nihilista). La fa­ mosa y antes aludida novela de Turguéniev aparece traducida también como Un nihilista. Los nihilistas. más allá de un caso cogido por los pelos en las páginas iniciales. aunque no serán crímenes y conspiraciones lo que se encuentre en sus páginas sino el complicado tejido de las relaciones humanas y unos penetrantes retratos psicológicos. Lo mismo puede decirse de la traducción al catalán que hizo Narcís Oller. Una nihilista. del relato escrito sobre su estancia en prisión por el ruso Isaac Paulowsky (un joven que. de las obras de la época (finales del XIX y comienzos del XX) citadas hasta ahora. Un ejemplo típico: el título es un reclamo. El nihilismo en la literatura no dio mucho juego. como tantos otros. pero. sufrió la intolerancia zarista. Si el crimen iba acompaña­ do de la palabra nihilista se creaba un morbo suplementario43. El libro en cuestión recoge supuestamente las memorias del ex jefe de la Poli­ cía de París. eso no lo con­ vertía automáticamente en nihilista). Algo semejante ocurre con Marcos el nihilista.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e hacia aquel mundo clandestino y fanático. es una breve obra que cae plenamente en esas dos trampas: al mencionar las aspiraciones del protagonista. de F. 208 . En puridad. porque en sus páginas puede encontrarse en efecto un relato detallado de las actividades conspirativas y terro­ ristas de los grupos rusos que respondían a ese ideario. Gómez Humaran (1892). con el nombre de M emóries d'un nihilista. Son va­ rias las obras literarias de la época. M emorias contemporáneas. Aunque su título sea igualmente injustificado. de Iván Gontcharov. que presenta más conflictos sentimentales que asuntos directa­ mente relacionados con el nihilismo. de Zofja Kowalewska.

raros y extraor­ dinarios»44. Los enamorados terminan en Siberia haciendo tra­ bajos forzados. V. p. Nos encontramos nuevamente con el típico ac­ tivista joven que. como patología o desorden psíquico: «Si bien es ver­ dad que el germen del nihilismo tuvo su cuna en Rusia. Magdalena o la regeneración de un nihilista. baste señalar que un autor consagrado. Vi­ cente Blasco Ibáñez. pues el protagonista se enamora perdidamente de la hija de su camarada. Antes de que logren llevar sus proyectos a la práctica aparece la policía. No es extraño por ello que la tesis de la novela sea que el amor es capaz de vencer al extravío. 209 . naciendo a consecuencia de una exaltación de la sen­ sibilidad moral. Con ello y con la intervención de la Divina Providencia se logra «la regeneración de un nihilista». no se resiste a entrar en este ámbito: Un idilio nihilista (1928) es una narración sentimental que no aporta nada nue­ vo sobre el particular. EL NIHILISMO EN ACCIÓN: LA VIOLENCIA COMO FUERZA REGENERADORA Reconozco de partida que el epígrafe puede dar lugar a unos equívo­ cos que me apresuro a deshacer antes de entrar en el meollo del asun­ 44 Feijóo. pero también con una cierta debilidad por la «literatura popular».L a in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e s p a ñ o l trepitosas que significarán el fin de esta sociedad podrida y dejarán paso al nacimiento de una era de redención. 1906. vemos que parecen obedecer al desequilibrio de las fa­ cultades mentales. estudiadas detenidamente sus distintas manifestaciones. es descubierto por su mujer. traduciéndose por actos incoherentes. con ayuda de un veterano. Para no alargar más unas consideraciones un poco marginales al objetivo que aquí nos ocupa. Reacciona matán­ dola a ella y matándose él. de Alfonso Feijóo y Cazañas (1906). atribuido por muchos al régimen absolutista. es una obra risible que aborda el nihilismo desde una ópti­ ca conservadora. 276. Cuando este personaje va a cometer un atentado. prepara un atentado con­ tra el zar. Magdalena o la regeneración de un nihilista. Junto al aspecto conspirativo aparece el tema amoroso tradicional.

el caso ruso se enjuicia en el marco de las circunstancias de aquel país (con especial énfasis en la cerrazón de la autocracia zarista)46. no como táctica o recurso coyuntura! sino 45 Remito simplemente. es obvio que el recurso a la violencia contra los gobernantes zaristas tuvo un ascendiente en la táctica ácrata del atentado. tanto en su ideología como en su praxis. la propaganda por el hecho. ' Complementariamente. 52-58. sino todo lo contrario47. 4 Í > «Los actos terroristas son en Rusia el único medio de poner freno a las violencias sin límites de las autoridades del zar». sorteando sistemáticamente la práctica. un fenómeno específico de las coordenadas rusas. 41 Véase por ejemplo un comentario sarcástico ante los atentados de los nihilistas rusos. 82. sin olvidar la impronta de la impaciencia revolucionaria de sus lí­ deres. en una palabra—. para una visión resumida.5 de marzo de 1904. el análisis clásico que conlleva la alusión o rela­ ción de actos terroristas. núm. Claves de razón práctica. El Rebelde. a menudo parecía que no había más recurso que la violencia ciega. Plehwe. mayo de 1998. núm. Ni siquiera pretendo contextualizar la prácti­ ca del atentado en el seno del movimiento anarquista internacional: me he ocupado de ambas líneas de análisis en otros trabajos anterio­ res45. a mi artículo: «El terrorismo en España hace un siglo». No es mi intención abordar hechos concretos —actos de fuerza. atentados. 11 de agosto de 1904. 11. Tampoco pretendo insistir en el nihilismo ruso propiamente di­ cho: por todo lo expuesto hasta ahora habrá podido comprobarse que es usual considerar aquel nihilismo. el papel que juega la apelación a la violencia. pero éste surge más bien del propio seno del movimien­ to libertario internacional y de las condiciones concretas en cada na­ ción. de Bakunin a Malatesta. El Rebelde. En otras palabras. como reconocían hasta las mentes conservadoras. es decir. es obvio que los sectores anarquistas más exaltados contemplaban con abierta simpatía el resultado de los métodos expeditivos empleados por los nihilistas: «un tirano menos» nunca iba a producir amargor. como el que le cuesta la vida al ministro del Interior. «Plehwe en la playa». de modo que. lo cual con­ lleva una influencia relativa en el Occidente europeo y en España en particular. en L. Pero ahora nos interesa una cosa muy distinta. Aparte de ello. porque el lector que haya llegado hasta aquí habrá podido apreciar la voluntad exclusivamente teórica de es­ tas páginas. Bonafoux.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e to. 34. 210 . núm. pp.

La mejor propaganda antimili­ 43 Urales. en la cosmovisión de determinados sectores sedicentemente ácratas. es el clásico «la fuerza se combate con la fuer­ za» 30. sino con la violencia y una organización perfecta para destruirlos. 49 Mella. «cuando el Poder. que no sirven de nada. puesto que los gobiernos se arrogan el derecho de muerte sobre los pueblos. Hasta el teórico Urales. ya superado el radicalismo de su juventud. como en la actualidad acontece en España. no son seres normales. Kicardo Mella. dice con ocasión de los famosos sucesos de Chicago. a. Como están organi­ zados para el crimen y extremadamente armados. no sólo es sordo a sus clamores.. de instintos perversos.La Anarquía. «Mi vida». No se trata por tanto. «Reflexiones» . aunque en privado discrepemos de la táctica de los compañeros.11 de noviembre de 1892.. 15. s. sino desequilibrados. aplicando su escasa inteligencia al arte de matar. III.La in f l u e n c ia n ih il ist a en e l a n a r q u is m o e s p a ñ o l como fuerza regeneradora (nihilista en su sentido más prístino). vol. 83. Como decía otro de los teóricos del anarquis­ mo hispano. 113. «era un verdadero revolu­ cionario y cualquiera en idénticas circunstancias. 211 . y cuando pueden se convierten a sí mis­ mos en dictadores. porque eso lo defienden o lo jus­ tifican casi todos los anarquistas. otro de los argumentos clásicos: no se puede hacer el juego a los enemigos. no les es difícil satisfacer sus bajos instintos. en la lucha revolucionaria no se puede an­ dar con delicadezas: fuera quien fuese quien arrojó la bomba. sino que organiza o tolera la in­ justicia y la crueldad»4S. «Páginas inmortales». Maupassant. El Rebelde. a tiranos y explotadores. núm. p. que tampoco será el que aquí centre nuestra atención. Así lo expresa Pedro Vallina cuando recomienda la mejor ma­ nera de «tratar» con esos seres degenerados que visten uniforme: Los militares. debía haber obrado de igual manera»49. ascensos y condecoraciones.. 50 «. insisto. argumenta que la violencia terrorista es el único medio de «hacer justicia» en ciertas ocasiones. Protegen. del mero exhorto a la violencia porque las cir­ cunstancias no dejan otra alternativa. 31 de marzo de 1904. además. Un tercer argumento tradicional. núm. Y no hay que oponerse con razones. máxime gozando de impunidad completa y recibiendo como premio a sus tristes hazañas. Es éste. Tales hom­ bres constituyen uno de los mayores azotes del género humano. La Revista Blanca. nada tiene de extraño que los pueblos se tomen a veces el derecho de muerte sobre los gobiernos». al fin y al cabo.

Ras hace una lectura positiva de las teorías de Stirner. porque va más allá de éste: «Sdmer es el no-crisdano por ex­ celencia. has­ ta la sesuda Revista Blanca. 55 Véase. los autores de los asesinatos de Cánovas. 5. 11. 1968. La obra de Stirner es para el comentarista la «Biblia Mo­ derna».13 de diciembre de 1904. El Rebelde. de manera más con­ creta. Apolo. Aun­ que ninguna de ellas llega a la insistencia del periódico que nos ocupa y. pese a su Anticristo». Sólo importa el yo porque Dios ha muerto. 5 de marzo de 1904. Satanás54. «Seamos bárbaros». núm. es arrojarles a los militares una bomba sobre sus ca­ bezas51. se reivindica la pasión sal­ vaje del hombre que no teme rebelarse. el án­ gel caído. 8. sobre todo. El Rebelde. 114 de El Rebelde. Mis memorias• . «Filosofando». ni otro dios que yo. I. pp. A nadie tenemos que rendir cuentas: «¿No oís el ruido que ha­ cen los sepultureros que entierran a Dios? ¿No sentís el olor de la pu­ 51 Vallina. elogiaban explícitamente a Stirner53. 82-83. en el que A. McKinley. decía Malatesta. No es extraño por ello que. sosteniendo además que no es el precursor de Nietzsche. mientras que Nietzsche era un místico con sus dejos y fundamentos de cristia­ nismo. ni otro mundo que yo. «Satanás». Caserío y Bresci. 15 de marzo de 1903. Camot y Hum­ berto I respectivamente55. Encontramos en primer lugar un individualismo de raíz stirneriana que se complace en los aspectos más egocéntricos: «no existe para mí otra realidad que yo. 34 Camba. el núm.4 de agosto de 1904. núm. dice un joven y radicalizado Julio Camba. por ejemplo. De Stirner a Nietzsche y a la moral nietzscheana hay una continui­ dad absolutamente coherente. el que se atreve a alzarse contra Dios. núm. núm. Digamos de paso que otras muchas publicaciones libertarias. que yo lo soy todo para mí». El Rebelde. 52 Camba (a). hasta desembocar en el canto al rebelde por excelencia. por ejemplo. El periódico madrileño El R ebelde es uno de los ejemplos más re­ presentativos de ese nihilismo en el que ahora nos interesa fijamos. 33. Cholgozs. se elogie a aquellos rebeldes que han tenido el valor de alzarse contra los tiranos: Angiolillo. a asumir plenamente sus consecuencias. en especial la rebeldía: contra la instrucción y la cultura. 55 El Rebelde.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e tarista. vol.23 de enero de 1904. 212 . al que nos vamos a encontrar en multitud de sueltos y artículos de esta índo­ le52.

Así. aunque disienta de la moral tradicional.1904. El Rebelde. núm. La anterior cita de Nietzsche. La última cita de Camba.) ¡Blasfemias! ¡Herejías! Bien aplicadas son tan úti­ les como un sistema filosófico»58. nosotros queremos ahora que el Hombre viva». 48. en nom­ bre de la moral cristiana? Las supuestas virtudes religiosas están basa­ das «en una humildad hipócrita y en el más repugnante fanatismo».. Ensayo sobre la decadencia anarquista». Elyseo de Carvalho56lo menciona también como pun­ to de partida de un artículo que incita a situarse por encima del bien y del mal. 213 . La humildad les hace tristes. núm. gran cataplasma». porque sociedad quiere decir masas y pastores. núm. 38 Rey. 3 de no­ viembre de 1904. una infamia. con alusiones a «la miseria moral y física crea­ da por el cristianismo». el inmoralismo como bandera. en el mismo sentido. 6 de octubre de 1904.. 42. núm. Las citas y alusiones a Nietzsche son muy numerosas. en El Rebelde. Estos mismos argumentos y este mismo tono agresivo apa­ recen en otras ocasiones: «Mirando a los cristianos sentimos asco. «El criminal y sus análogos». pues. 57 Nietzsche. Levantemos. dice el ubicuo Camba: «Contra el veneno. Gener. 16 de esta pu­ blicación. ¿En nombre de qué vamos a condenar al inconformista. 46. una ignominia. Su religión es una religión de pobreza. Es el momento de un nuevo ser humano: «todos los dioses han muerto. núm. el inmoralismo (. un opro­ bio. por ejemplo. Blázquez. núm. 29 de septiembre de 1904. en el núm. Ellos son taciturnos. 31 de marzo de 1904. es una religión de miseria. Contra la moral. como mínimo. «La moral cristiana». una afrenta sin ca­ lificativo». «La caridad. El Rebelde. Casa. Todo lo colectivo está. También.L a in f l u e n c ia n ih il ist a en e l a n a r q u is m o e s p a ñ o l trefacción divina? Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado». lo que la sociedad suele estigmatizar como criminal no es más que un «hombre fuerte colocado en condiciones desfavorables»57. ¡Hasta los míti­ 36 «Las ruinas de Icaria. 15. el veneno. Al fin y al cabo. Un hombre fuerte. El Rebelde. El Rebelde. 41. así como la repro­ ducción de diversos frases y fragmentos de obras del pensador alemán. «La esclavitud moderna». «El día de difuntos». ambos en El Rebelde. Su culto nos repugna. 27. Y el perdón a su prójimo los hace cobardes». La misma caridad no es más que «un baldón. ése es el objetivo. bajo la sombra de la sospe­ cha.17 de noviembre de 1904. El te­ mor de su dios los hace desconfiados. una injusticia sin mensurabilidad.

«Un día el sol habrá de levantarse más rojo que nunca... pero aguar­ daos.. — ¿Si las puertas de los ricos se cierran para ti? O. individual. 42. —Pediré limosna a los pobres en las grandes rutas. La borrachera de sangre: «¡Paz! ¡Amor! Habéis dicho bien.. Tenemos que vaciar antes la enorme carga de nuestros odios» (. y más acción». porque son agresiones que matan. 214 . 60 «Loco (cuento carcelario)». que lo corrompáis todo. y no tiene nada que ver con la injusticia social.. como no podía ser de otro modo.. Será una 59 Aguilar. Lo dice una vez más J.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e nes!: «Un mitin es una decadencia. hay que cantar al puñal. 61 «El espíritu de idolatría». O.) Queremos pervertir el mundo para que si de ello es capaz el mundo se redima. frente a la muerte inútil de las guerras conven­ cionales. de su interior. 6 de octubre de 1904. naturalmente. El Rebelde.14 de julio de 1904. todos esos presupuestos derivan. como ya antes se apuntaba. núm. En el número 22 de la publicación que nos ocupa aparece «En un camino». —¿Si no te dan nada? O.). «Menos palabras. 30. ni se debe a que el pueblo le produzca lástima61. al revólver y a la bomba. queremos hacer el caos para ver de formar un génesis»60. P. el canto a la violencia como estallido de furor. —La ley me ordena vivir. núm. que lo inmoralicéis todo (. --M e emboscaré en los recodos del camino y mataré. p — ¡Dios te guarde! Estamos a un paso de la borrachera nihilista. a los poderosos. Y.. Camba: «Lo que yo quiero es que lo de­ sordenéis todo. El Rebelde.. un mitin es un histrionismo. núm. de O.. hacia la acción violenta. Véase en el mismo número. «Un mitin». Mirbeau. El Rebelde. 26. p —Dios te prohíbe matar. lo cierto es que frente a la fuerza de los ejércitos constituidos. y dan así vida a todos los de­ más. un mitin es una cobardía individual y colectiva»59. Clariá. sin límites. La redención es individual o no será. Camba no tiene inconveniente en reconocer que su op­ ción revolucionaria surge de dentro. Sólo existe la esperan­ za desde la perspectiva individual.. En cualquier caso... sin fin determinado incluso. que finaliza de este modo un diálogo en­ tre un pasajero y un obrero: P.

23.) ¡Que se nos haga más sangre! ¡Que se nos pe­ gue más fuerte! ¿Verdad.. El aplauso a la destrucción ciega: a propósito de un accidente ferroviario en el que mueren.. «Crónica: tiranuelos». El Rebelde. Porque el despotismo español. Podría decirse. En este último punto está la clave de la cuestión: con una tiranía in­ soportable sería más fácil el estallido. El Rebelde. que esto nos daría nuevos bríos para la batalla? (. de una manera que nos haga sentir a todos sus efectos.) La sangre es fecunda»64. llegados a este punto.. nietzscheiano. altanero. se ha leído bien.. 21 y 28. (.) La au­ toridad. se dice que «el tren hace en España lo que no somos capaces de hacer los hom­ bres»62. y el poder di­ simula las crueldades e injusticias con el manto de la ley. con el zar hecho trizas. argumenta Joaquín Dicenta.. núm.. 28.) Me equivoqué. el gobernante hipócrita. La cita anterior «Voz de guerra». (. entre otros. ori­ ginal de El Impardal. Maura permanece im­ pasible y callado como la esfinge pavorosa del gran desierto.. núms.) Deseamos que se nos hostigue hasta que la sangre brote a chorros de nuestras heridas. compañeros. «Un tren que piensa». el tirano es un tiranuelo cauteloso y ramplón que hasta cuando tortura lo hace en la sombra. que nos arranque ayes de dolor a los unos y rugidos de rabia a los otros. apocalíptico. El Rebelde. El sr. casi. señor. el despotismo ruso. 215 .. 30 de junio de 1904. Sí. que nos hiera en lo más sensible de nuestra carne. 64 Citas tomadas de «Yo y Maura» y «Gesta». 63 Dicenta. También se echa de menos una resistencia como la de allá... Resulta curioso ver en qué callejón sin salida termina desembo­ cando este nihilismo ciego.11 de agosto de 1904. brutal e implacable. dos guardias civiles y tres escolapios. (. ni siquiera tiene la grandeza del que rige en aquellas lejanas tierras: aquí la reacción es co­ barde. la autocracia zarista. 62 Blázquez. un jefe de policía cosido a tiros o un ministro del Interior volando por los aires63. entendemos nosotros que debe manifestarse en estas circunstancias.L A INFLUENCIA NIHILISTA EN EL ANARQUISMO ESPAÑOL hostia de sangre para comunión de todos los tiranos». de una manera violenta. (. lo que se echa de menos en España es. en efecto. Así se confiesa explícitamente en muchas ocasiones: «Yo quisiera ver a Maura fiero. 3 4 . Pues ahora. núm. dura.. que terminamos acer­ cándonos al punto de partida.. núm. mortífera. El Rebelde.

de muchos rebeldes»66. El Rebelde. aún quedan algunas esperanzas para los subversivos: es verdad que España es «esa tierra. Rodrí­ guez. por lo menos bajo los ropajes que preconizaban estos llamamientos desaforados. núm. apostilla: «Somos una raza de vencidos. temperamentos fuertes que contrastan con la raza exangüe. por otro lado. toreros y maricones.».25 de agosto de 1904. núm.65.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e La crítica a la situación española se hace ahora por su falta de grandeza.13 de octubre de 1904. la «solidaridad de vencidos».13 de octubre de 1904. los de la España del momento son «pequeños y mezquinos. no queda al margen de la ola de pesimismo que se abate sobre la nación. Camba. núm.. 66 Elam. núm. Blázquez. permite esperar que las cosas puedan cambiar: «¡España! La nación de grandes infamias. Mientras los déspotas de la Roma antigua. «Nuestra crueldad». para lo bueno y para lo malo. «Tenemos la cobardía de los débiles». Estos rebeldes. divertían a las muchedumbres y creían en la licitud y en la bondad de sus fieras inhumanidades». El Rebelde. donde no hay más personas decentes que los anarquistas y los ladrones y salteadores. 13 de octubre de 1904. «la muchedumbre se ha impuesto». Camba. Pero precisamente la exis­ tencia de aquellos aventureros. por su parte. sin furores de odio ni ansias de guerra para conseguir el desquite». 43. «La cobardía española». poblada de chulos y frailes. es también la tierra de grandes luchadores. eran grandes verdugos de la Hu­ manidad que «atacaban pecho a pecho. 43. asquerosa más que ninguna. Se dibuja así un triste cuadro de la «raza». El Rebelde. sin embargo. un nihilismo que hay que entender ahora dentro de unas coordenadas específica­ mente híspanas: parece que en este aspecto. Termina invocando a los extranjeros para que fecunden a las españo­ las y desaparezca así de nuestra sangre los glóbulos frailunos y de se­ ñoritos que la mantienen envenenada.. Todo ello. porque todo lo demás es fraile o afrailado». 36. «Pero volveré. «¡A prisa! ¡A prisa!». atacan hipó­ critamente y en la sombra» y saben en definitiva «que los bárbaros martirios que inflingen son execrables y execrados universalmente».. El Rebelde. tan propio del ambiente intelectual que sigue al 98. admitiendo mal que bien tan negro panorama. dice J. M. 43. 216 . no aparecieron. Incluso así. En deb 5 Blázquez. al menos un sector anar­ quista. inserto en las negras tintas del fresco que retrata al país en su conjunto..

Madrid. Sarpe. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Es difícil recomendar una bibliografía que responda exactamente al epígrafe de «L a influencia nihilista en el anarquismo español». Madrid. Síntesis. Avrich. 1999) está abocado a la violencia (C. La sociedad nihilista. 1974. Gil Villa. dadas las circunstancias? La provocación quedó en eso. con obras como H. lo que debía servir de chispa para un pavoroso incendio. sin profundidad. 1998. 217 . no habría que descui­ dar el contexto de las representaciones políticas y culturales en el tránsito en­ tre el X IX y X X . 1985. 1975). Sánchez Meca. El mal del siglo. 2003). Grijalbo. Ogarev. partiendo de obras clásicas como las de Carr (Los exiliados románticos: Bakunin. 1967. sin calado social y sin mayores repercusio­ nes. Bajo la bandera negra. Padres e hijos. 2003). Madrid. Todo lo más. El nihilismo. Sobejano. Herzen. El nihilismo. Alianza. San Sebastián. quedó en mero fuego de artificio para solaz o autojustificación de unos pocos. El nihilismo como epítome del desengaño (F. Barcelona. Fin de siglo. Es­ critos postumos. en mero desahogo verbal. escaso eco tuvo en la práctica este radicalismo individualista. ¿Podría ser de otro modo. prestando especial atención a su penetración en España (G. México. Por otra parte. Nihilismo y violencia: ensayos sobre filosofía contempo­ ránea.L a in f l u e n c ia n ih il ist a e n e l a n a r q u is m o e sp a ñ o l fruitiva. Biblioteca Nueva-Universidad de Granada. apenas nada que ver con el nihilismo original. un nietzscheísmo de andar por casa. Figuras y mitos. Gredos. Madrid. Nietzsche en España. Libertarias. Hinterháuser. Península. 1990). Tendríamos quizá que empezar por atender a los orígenes filosóficos (E Nietzsche. como el fallido de Artal contra Maura en 1904. El mundo como desilusión. Navarte. Madrid. el estancamiento de la cuestión social y la ausencia de alternativas a corto plazo. y Wittkop. Los anarquistas rusos. Cerezo Galán. Madrid. D. P. Espasa. Madrid. Es verdad que algunos atentados se cometieron a la sombra de tales proclamas. Saturrarán. Podríamos aplicar a estos nihilistas de salón la misma vara de medir que ellos aplicaban para señalar el contraste entre la situación rusa y la española: pese a la violencia verbal que desplegaban. Pero en su conjunto podría decirse que. 2004) y literarios (I. en indignación sincera o im­ postada por la marcha del país. S. Turguéniev. Po­ dría seguirse con un vistazo a las fuentes del nihilismo ya directamente políti­ co.

Mis memorias. Tierra y Libertad. Aurora roja. Taurus. y también pueden resultar interesantes los testimonios de algunos anarquistas radicales que vivieron en aquel ambiente. pue­ de verse la historia del concepto mismo que hace F. 1974. Longares. prólogo y selección de M. Volpí. Atendiendo a esas coordenadas. como es el caso de Pedro Vallina. Ma­ drid. 218 . México-Caracas. Edicusa. Madrid. resultan indispensa­ bles las obras de Pío Batoja. Para terminar.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Madrid. y Escri­ tos de juventud. Siruela. Caro Raggio. Madrid. El nihilismo. 1980. 2007. 1972. 1968.

1918-1923: la repressió obrera i la violencia. La defensa armada de la revolución. pp. 2003. en particular. 2000. Bengoechea. Para el período 1919-1923: González Calle­ ja y Reguillo. 130-183. 219 . 1999. ha resultado difícil o casi imposible que la historiografía incorporara al análisis del anarquismo. La novela es de Oller. The Anarchists. y. Una historia de las «guardias» cívicas en la España del siglo XX. el de los «grupos de acción» también llamados «específi­ cos». 1904-1909». 1931-1936 SUSANNA TAVERA GARCÍA * A pesar de los incuestionables testimonios aportados por los militan­ tes libertarios. 1995. 1996. González Calleja. 309-327. La razón de la fuerza. «Barcelona. 1968. Orden público. Cen­ trado en Cataluña. y de evidencias como las de los magnicidios cometidos en la España contemporánea. tampoco ha sido incorporado historiográficamente el estudio de los llamados «grupos de afinidad» anarquista y. El terrorismo anarquista. 1917-1931. L’allian^a de patrons i mílitars con­ tra el sistema liberal». el de sus vinculaciones con actuaciones terroris­ tas como las antes mencionadas o con el mantenimiento de una estrategia de presión sindical que buscaba la incorporación de los * Catedrática de Historia Contemporánea. 1998. «Terrorismo y crisis de la organización obrera a fines del XIX». en cambio la de «dirty tricks department» en We. González Calle­ ja. «Terrorísm in Barcelona and its Impact on Spanish Politics. 1983. 1919. y Robles Egea. pp. Quan mataven pels carrers 1930. pp. 2000. su llamada «cara oscura». «La cara oscura del anarquismo». Para el contexto de la Semana Trágica. 26-27. Lanarquisme i les lluites socials a Bar­ celona. 1982. 1888-1909. 205-238. El máuser y el sufragio: orden público. Romero Maura. según el título de una novela de 1930) l. subversión y violencia política en la España de la Restauración (1875-1917). quan mataven pels carrers (cuando mataban por las calles. Stuart Christie prefiere. muy es­ pecialmente. Universitat de Barcelona. Prada. 1 Insiste en este lado oscuro en Casanova. LA OTRA CARA DE LA SOLIDARIDAD: GRUPOS DE ACCIÓN Y CONTROL ÁCRATA. más allá del período de la propaganda por el hecho o de los años 1919-1923. para el de la propaganda por el hecho: Nuñez Florencio. pp. Dejando aparte ini­ ciales incursiones. subversión y violencia política en la España de la Restauración.9.

a unas relativamente más numerosas incursiones en la «afinidad cultural». tam­ bién. y. 1998. «Grupos de afini­ dad. en definitiva. por tanto. Pero. La revista ética-iniciales (1927-1937). a manera de justifica­ ción de sus anteriores trabajos. pues. como es lógico también. Vida y actividad cultural de las asociaciones anarquistas valencianas durante la segunda República y la Guerra Civil. 1997. que en este ensayo analizaremos como expre­ siones miméticas de las de una gran familia formada por los «grupos» y los militantes que los formaban. Tal semejanza explica.El n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e obreros a sus sindicatos y la transformación de éstos en una verdadera closedshop al estilo británico2. pp. se deriva del tantas veces constatado apego a las perspectivas de los propios militantes anarquistas. 1936-1938»-. 2001. Diez. 1993. también. cuyo discurso siempre ha codificado la violencia como una necesidad impuesta por los enemigos de la revolución y. que en los años republicanos tejieron una compleja polídca de expulsiones sindicales y un claro retroceso de los adherentes a los Sindicatos Unicos de la CNT. «La noción de “sociabilidad” y la historia social y política: ¿usos o abusos?. del mismo autor. Esta situación también tiene que ver con la tendencia anarquista a dejar testimonio escrito de la historia política del movimiento. Tavera y Ucelay-Da Cal. Martínez Fiol y Tavera. a pesar de tal marcha atrás. Utopía sexual a la prensa anarquista de Catalunya. Abordarlas es. En tér­ minos generales. el que ha sido de­ 2 Las aportaciones inciden sobre todo en una exploración de los enfrentamientos surgidos en el primer año de Guerra Civil. pero no de sus relaciones internas. Para la influencia nunca confesada de las closed shop en el sindicalismo catalán. que las relaciones anarquistas estuvieran determinadas por una solidaridad especialmente activa en situaciones de represión y violencia. 167-190 y. Ateneos y grupos ácratas. Las causas de tal incapacidad historiográfica son diversas. 220 . una brillante aproximación. «Elparaíso de la razón»: la revista Estudios (1928-1937) y el mundo cul­ tural anarquista. el movimiento conservó el dinamismo y la cohesión nece­ saria para ir hacia una reincorporación de los anarcosindicalistas expul­ sados en el Congreso de Zaragoza de mayo de 1936. como un elemento tan reac­ tivo que ni siquiera era necesario mencionar. de él. en Navarro. desafíos y posibilidades». la solidaridad tiene numerosas face­ tas. disciplina bélica y periodismo libertario. explorar cómo. más cuando las pistas po­ dían contribuir a la temida represión gubernativa o empresarial. «Corporativismo y revolución: los límites de las utopías proletarias en Cataluña (19361939)». 2002. Las que se analizan aquí son las de control y exigencia colectiva. 2006. Navarro.

vol. pp. Ute chin. 9. Tales influencias se habían desarrollado mediante un discurso o una retórica que se carac­ teriza aquí como «patrística» y que constituye el recurso que más abiertamente singulariza toda la prosa anarquista. una espe­ 3 Tomo lo de «más pequeña y revolucionaria a un tiempo» de José Luis Oyón. por una corta y nada pretenciosa colección de escritos sobre la vida de Cristo. 4 La concepción de «patrística» a que me refiero aquí y que atribuyo a la publicístíca libertaria se inspira en la literatura cristiana. pp. trabajo en prensa. 1995. espe­ cialmente la contribución de Borcke. las de los populistas rusos5. La Rosa de Fuego. 159 ss. 1982. 199-202. 221 . Social Pro­ test. Tam­ bién la traducción del clásico S. Varlamov.. los Apóstoles y los mártires teniendo en común todos la función de justificar la propia fe y definir dogmáticamente las propias creencias. como repetido y efi­ caz recurso político6. LÓGICA INSURRECCIONAL Y VIOLENCIA La violencia nunca fue un fenómeno simple. 282-310. formada según la Enciclopedia Britá­ nica. Rumbos de la historia soviética. 4 Romero Maura. de hecho. Violence and Terror in Nineenteenth. finalmente. y Hirschfeld (eds. a un largo y complejo proceso de plasmación históri­ ca que incorporaba herencias tan dilatadas como las del primer socia­ lismo insurreccional de Blanqui. «Violence and Terror in Russían Revolutíonary Populism: The Narodnaya Volya». 201-202. 5 Entre una muy extensa bibliografía. Mommsen.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . las del radicalismo demócrata mazániano o. por más que no hubiera anarquista al que pudiera habérsele escapado que «para derrocar la sociedad existente era necesario derribarla»4. The New Encyclopaedia Britannica. pp. pues impregnó to­ dos los escritos que vieron la luz con la manifiesta intención de apelar a la autoridad ideológica de los grandes teóricos. o al decidido enfrentamiento a los militares rebeldes un poco más tarde en julio del mismo año3. vida obrera.). La quiebra de la ciudad popular: espacio.Century Europe. pp.. 1965. por el contrario. 1982.and Twentieth. inmigración y anarquismo en la Barce­ lona de entreguenas. 48-62. Historia del pensamiento político ruso. «Balamin y los jacobinos y blanquiscas rusos» en Black. nominado de una CNT «más pequeña y revolucionaria a un tiempo». I. La «patrística» constituye. 1968. La violencia obedecía. pp. Agradezco al autor su lectura. V.

también. no todo proviene de discursos políticos derivados del insurreccionalismo o de la propaganda por el hecho: su representación también asumió las aportaciones de una mítica. núm. en la década de los años veinte. 5. los estrictos límites de la propaganda por el hecho. pp. 9 Ravindranathan. Histoire des mouvements libertaires dans le monde. pues. Para la progresiva plasmación y heterogénea compactacíón ideológica. 1978. hubo en Cataluña otros ciclos en los que su ' Una aproximación al papel político de las «ideas» en Romero Maura (1995: 236 y ss.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e cié de arsenal que en España había sido progresivamente establecido desde los tiempos de la Primera Internacional. el de los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti8. The Haymarket Tragedy. 1970. 456-479. pp. L’ajfaire Sacco et Van­ zetti. 1988. Segundo Certamen Socialista celebrado en Barcelona el día 10 de noviem­ bre de 1889 en el Palacio de Bellas Artes. 2004. vol. 4. llegado el siglo XX. la violencia del anarquismo español superó. Romero Maura. 1900-1950. L’Anarchie. ambos de origen fundamentalmente francés. entretejió y trató de compactarla por considerarla expresión de la acción revolucionaria del pueblo: «Sólo tenemos fe en la revolución del pueblo para su definitiva y completa emancipación»9. 1903. el anarcocomunismo kropotkiano. The Anarchists. También. Cronológicamente. 1976. una reedición traducida en Romero Maura. «The Spanish Case». Ortner. El común denomina­ dor a tanta y heterogénea diversidad lo constituye el hecho de que el discurso anarquista la asumió. TarÍ2Zo. así como un larguísimo etcétera en el que destacan Malatesta y otros anarquistas europeos7. 83-109. El enemigo extranjero. 1996. La romana del diablo: ensayos so­ bre la violencia política en España. pp. el del «Proceso de Montjuic» o. Governement and Opposition. las justificaciones italianas de la pro­ paganda por el hecho y. y. Con poste­ rioridad a este período. Creagh. el modelo de los «mártires de Chicago» tantas veces utilizado después de la celebración el 10 de no­ viembre de 1889 del Segundo Certamen Socialista de Barcelona. más tarde.). incorporando al mu­ tual! smo proudhoniano y al colectivismo bakuninista originarios. 1964. el individualismo y el sin­ dicalismo. Sacco & Vanzetti. El desglose de conte­ nidos ideológicos. en lo que hace al tema concreto de la violen­ cia. La ideología política del anarquismo español (1868-1910). 1984. Joll. formada a partir de hechos fac­ tuales. 222 . 60-61. Bakunin and tbe Italians. 2000. en Alvarez Tunco. 8 Segarra. con el título: «El anarquismo: el caso es­ pañol». como por ejemplo y entre otros. Avrich. Sin embargo.

L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d ...

utilización se intensificó, introduciendo significativos y evidentes cambios: en los primeros años del siglo y hasta 1909, el agotamiento de la violencia popular espontánea de características decimonónicas en, por ejemplo, la Semana Trágica barcelonesa; en los anos 19181923, la introducción de la «violencia sindical»; y, en 1931-1936, la de la «violencia insurreccional» antirrepublicana. Cabe señalar que, si­ tuando el inicio del segundo ciclo, el la «violencia sindical», en 1918 y no en 1919, como de hecho se acostumbra, pretendo superar los lími­ tes estrictos de quan mataven pels carrers y de cuando la violencia era, por tanto, un patrimonio cruzado de sectores patronales, sindicales y policiales. La intención está en asumir que la intimidación sindical fue ampliamente utilizada tras el Congreso de Sants de 1918 en el proceso de refundación, implantación y consolidación de los Sindicatos Uni­ cos de la CNT catalana10. Tal intimidación era, en definitiva, expresión de la voluntad de transformarse en la primera organización de masas de la historia de Cataluña o, incluso, de España; pero, también, de apro­ vechar la crisis del sistema canovista para avanzar en la construcción de una sociedad corporativa y síndicalizada. No todo era, pues, que los Sindicatos Unicos les plantaran cara a los patronos mediante la acción directa para llegar a ser reconocidos como una fuerza activa en el mercado de trabajo y en las relaciones sociolaborales u. Como anarquistas o anarcosindicalistas, los dirigentes de la CNT catalana también aspiraban a sustituir el conjunto del orden social por otro de inspiración obrerista, no democrático y gestionado por los sindicatos de trabajadores, fueran estos obreros manuales o campesinos, ya que todos ellos estaban ampliamente representados entonces en la Regional catalana12. De ahí, arranca la visión que esta­
10 Algunos testimonios en Sanz, El sindicalismo y la política. Los «Solidarios» y «Nosotros», 1966, pp.21 ss. Del mismo autor, El sindicalismo español antes de la Guerra Civil, 1976; y de Pestaña, «Lo que aprendí en la vida», Trayectoria sindicalista, 1974, pp. 79-242. En general, Meaker (1974): The revolutionary Left in Spain, 1914-1923. También, Balcells, «Violencia y terrorismo en la lucha de clases de Barcelona de 1913 a 1923», 1987, pp. 37-79. 11 Barrio, El sueño de la democracia industrial: sindicalismo y democracia en España, 1917-1923, 1996. 12 Gabriel, Classe obrera i sindicáis a Catalunya, 1903-1920. Tesis Doctoral, Uni­ versitat de Barcelona, 1981; y del mismo autor, «Eren temps de sindicáis. Reconsidera223

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blece cierta relación entre Sindicatos Únicos y las closed shops, por más que tal conexión nunca fuera aceptada por los anarquistas. Y ahí gravita, también, la definición de la sociedad sindical que Joan Peiró formularía en 1928, en plena discusión por tanto de la política corpo­ rativa de Aunós, el ministro de Trabajo, Comercio e Industria del Di­ rectorio Civil de Primo de Rivera13.
Destru'it el capitaiisme i l ’estat, obtinguda peí poblé la possesssió deis mitjans de producció, canvi i transport, el problema més gran, potser l ’únic proble­ ma, és el d’organitzar la producció i la seva distribució; i aixó está més a les mans de les organitzacions sindicáis que no pas a les de cap partít, per més partit de classe que vulgui dir-se 14.

II.

«REPÚBLICA SINDICAL» Y COMUNISMO LIBERTARIO, DOS OBJETIVOS CONSECUTIVOS

La confluencia de numerosas causas políticas y sociales se registró en la violencia de los años inmediatamente posteriores, los correspon­ dientes a la primera posguerra mundial y a la dictadura de Primo de Rivera. Pero no siempre se ha señalado que entre ellas también hubo predisposiciones y motivaciones heredadas de la práctica e intencio­ nes sindicales mencionadas en el anterior párrafo. Estas herencias fue­ ron las que, de manera especial, se manifestaron en la violencia del ci­ clo republicano o, al menos, en su inicial despegue. En efecto, es evidente que la transición entre la monarquía alfonsina y la República del 14 de abril se inició mucho antes de lo que
cions a l’entom de 1917-1923», 1995. También Tavera y Vega, «Uafiliació sindical a la de Catalunya: Entre l’eufória revolucionaria i l’ensulsiada confederal», n, 1990, pp. 343 y ss. 13 Río, Corporativismo y relaciones laborales en Cataluña. Una aproximación desde la prensa obrera (1928-1929), 2002. 14 «Destruido el capitalismo y el estado, conseguida por el pueblo la posesión de los medios de producción, intercambio y transporte, el problema más grande, puede que el único problema, sea el de organizar la producción y la distribución; y esto pue­ den hacerlo mejor las organizaciones sindicales que los partidos, por más que algunos se autodenominen partidos de clase». Peiró, Escrits, 1917-1939, 1975.
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acostumbran a suponer los libros de historia y los memorialistas polí­ ticos. Primo dimitió «borboneado» el 28 de enero de 1930; se inició entonces la llamada «Dictablanda» del general Berenguer retornando la CNT a la legalidad en el verano del mismo año con un pesado lastre anterior. La ilegalización de la CNT en 1924 y las dificultades en que tuvieron que moverse los núcleos de dirigentes dispersos a partir de entonces, habían impuesto una progresiva diferenciación de alternati­ vas contrapuestas, defendidas unas por los exilados en Francia princi­ palmente, y otras por los núcleos del interior con Peiró y Pestaña a la cabeza15. La situación fue especialmente complicada a partir de 1925, cuando el general Primo de Rivera trató de favorecer el retorno a una normalidad constitucional que no pasó de tímidos intentos de lavarle la cara al régimen: en 1925 se constituyó el Directorio Civil; en 1926, Eduardo Aunós patrocinó la Organización Nacional Corporativa que debía regular el conjunto de las relaciones laborales; en 1927, se cons­ tituyó la Asamblea Nacional Consultiva, una cámara designada que contó con mujeres asambleístas; y, por último, en 1929 salió a infor­ mación pública el proyecto de una Constitución que nunca llegaría a ser realidad16. Aunque fracasados, estos intentos acentuaron las tensiones inter­ nas en el movimiento anarquista. Peiró, se opuso abiertamente al corporativismo laboral de Primo. Pestaña —que en aquellos momentos quizá había iniciado ya la lenta evolución personal que, años más tar­ de, le conduciría a su personal formulación de un partido sindicalis­ ta— se manifestó partidario de una Unión de Militantes, compatible
15 Elorza, «El anarcosindicalismo español bajo la Dictadura (1923-193 0). La géne­ sis de la Federación Anarquista Ibérica (i)», Revista de Trabajo, 39-40,1972, pp. 123477 y, del mismo autor, «La CNT bajo la Dictadura (1923-1930) (ll)» Revista de Trabajo, nos. 44-45,1973-1974, pp. 311-617. 16 En general, Casassas, ha Dictadura de Primo de Rivera, 1983; Ben-Ami, La Dicta­ dura de Primo de Rivera, 1923-1930, 1984; Gómez-Navarro, El régimen de Primo de Rivera: reyes, dictaduras y dictadores, 1991; González Calleja, La España de Primo de Rivera: la modernización autoritaria, 1923-1930, 2005. Para sindicalismo y corporativismo, Winston, La clase trabajadora y la derecha en España, 1989; Río (2002). Para las mujeres y la Asamblea, Folguera, «Feminismo y Estado: La participación de las mu­ jeres en las instituciones políticas durante la Dictadura de Primo de Rivera», 1983, pp. 32-56; y Duch, Dones publiques a l’Espanya del segle XX, 2005, pp. 31-61. 225

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con la política de Aunós y capaz de recomponer la interrumpida rela­ ción entre los obreros afiliados a los sindicatos de la CNT y sus dirigen­ tes anarcosindicalistas. Ambos, desde sus visiones personales, trataron de favorecer el retorno de los Sindicatos Unicos. El corporativismo fracasó, sin embargo, gracias a la oposición de los anarquistas y, tam­ bién, a la del sindicalismo católico y de los Sindicatos Libres prospe­ rando, en cambio, el apoyo anarcosindicalista a las conspiraciones antiprimoriveristas. Desde la secretaría de un reorganizado Comité Nacional de la CNT, Peiró potenciaría los contactos con Sánchez Gue­ rra, jefe de la oposición conservadora a Primo de Rivera, y, por su par­ te, el Comité Regional de la CNT catalana hizo lo propio con militares republicanos descontentos y técnicos que estaban igualmente en la oposición al régimen, pero lo hizo desde Badalona, una población de la comarca del Maresme muy cercana a Barcelona17. Las tres tendencias —la que buscaba una convivencia difícil que creían necesaria, la que se oponía a cualquier transacción política, y la que optó por la conspiración insurreccional— contaban con adeptos propios y, aunque hubiera obvios cambios de fila y perspectiva, en lo sucesivo conservarían este mismo influjo, el que también afloraría en el último levantamiento antimonárquico de diciembre de 1930, y el que, sobre todo, marcaría los primeros posicionamientos contra la Re­ pública de 1931. Sin embargo, la existencia de una verdadera «luna de miel» entre los militantes anarquistas y el nuevo régimen republicano fue evidente. En Cataluña, hasta los anarquistas de los «grupos de ac­ ción» más radicales manifestaron su entusiasmo, y Durruti, uno de los «Solidarios» más representativos llegó incluso a decir que Francesc Maciá, el viejo caudillo catalanista, podría llegar a hacer realidad el co­ munismo libertario18. Pero, la «luna de miel» duró poco, y entre la

17 Leal y Rodríguez, Lo que no se sabía de Fermín Galán, 1931; Pou y Magriñá, Un año de conspiración (1930). Antes de la República, 1933; Marsá, La sublevación de Jaca. Relato de un rebelde, 1931; Manent, Records d’un sindicalista llibertari cátala, 1976. También, Ucelay-Da Cal, El nadonalisme radical catata i la resistencia a la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931), 1983; González Calleja (2005). 18 «Buenaventura Durruti contesta en nombre de la FAI al manifiesto de los sindi­ calistas reformistas», La Tierra, 3 de septiembre de 1931, en El movimiento libertario español, pasado>presente y futuro. Cuaderno de Ruedo Ibérico. Suplemento, 304-306. 226

La

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primavera y el otoño del mismo 1931 se sucedieron en Barcelona, Ma­ drid y Sevilla las evidencias de que había sectores revolucionarios dis­ puestos a hacer «una revolución dentro de otra» y llevar la República burguesa más allá de su propios límites antes que la del 14 de abril pu­ diera consolidarse19. Para empezar, en un Pleno de Regionales cele­ brado en Madrid entre el 20 y el 29 de abril de 1931, por tanto, poco después de haberse derrocado la monarquía, se recordó que las espa­ das permanecían como siempre habían estado, en alto, como expre­ sión de una «enérgica y viril predisposición a impedir una restaura­ ción monárquica»20. A continuación, los anarquistas radicales —entre otros, Pedro Vallina en Andalucía o Durrutí y García Oliver en Cata­ luña— y sus aliados, los republicanos de extrema izquierda, acometie­ ron la preparación de un complot andaluz en el que también partici­ paron militares autodenominados de «acción» como Ramón Franco. Implícitos estaban los planes de transformarse en una especie de «guardia cívica» que los republicanos federales habían anunciado poco después de que el rey partiera hacia el exilio; pero, también po­ día vislumbrarse la intención de superar en un sentido revolucionario estos planes a la más mínima ocasión21. Todo anunciaba que las posiciones heredadas de dinámicas insu­ rreccionales propias de períodos inmediatamente anteriores eran asumidas entonces por nuevos «amigos» conspiradores, entre los que ya no se encontraban políticos conservadores, ni —como en el Pacto de San Sebastián— socialistas o republicanos «nuevos» y «novísi­ mos». En la primavera de 1931, formaban junto a los anarquistas conspiradores y republicanos federales, republicanos radicales socia­ listas «de extrema izquierda», futuros «jabalíes» parlamentarios, y pe­ riodistas del vespertino La Tierra de Madrid entre los que se encontra­
19 Ucelay-Da Cal y Tavera, «Una revolución dentro de otra: la lógica insurreccio­ nal en la política española, 1924-1934», 1994, pp. 115-146. También, García Oliver, El eco de los pasos, 1978, pp. 111 ss.; desde una perspectiva complementaría, Casanova, De la calle alfrente. El anarcosindicalismo en España (1931-1939), 1997. 20 «Los sindicalistas ante la República» y «La Confederación Nacional del Trabajo se opondrá por todos los medios al separatismo», ambos en La Tierra, 24 y 25 de sep­ tiembre de 1931; y Vallina, Mis Memorias [i], 1968, pp. 301 y ss. 21 «Un manifiesto del partido republicano federal», La Tierra, 17 de abril de 1931. 227

Véase Sainz Rodríguez. Seoane y Sáiz. «Contestando a los líderes del Manifiesto de los 30». 1992. La Tierra. por su parte. sustituyendo a tanta disparidad política. fuera El Luchador el que más claramente anun­ 22 Cánovas Cervantes era un periodista que dirigía La Tierra. 23 «Manifiesto del grupo sindicalista moderado».). Sin embargo. nada proclives por tanto al sindicalismo. 24 de septiembre de 1931. Un hombre que se va (Memorias. Zamacois. «Grupos de afinidad. se pasó luego a la CNT y dirigió el periódico de los trabajadores de Artes Gráficas en la célebre huelga de diciembre de 1919. insistían en la inminencia de ir a una «revolu­ ción dentro de otra»23. en todos estaba presente el mo­ delo de un régimen sindical —presente en medios confederales al me­ nos desde 1918. 3: El siglo XX: 1898-1936. La lógica insurreccional de la extrema izquierda republicana durante el Trienio Bolchevista». «Buenaventura Durruti contesta en nombre de la FAI al manifiesto de los sindi­ calistas reformistas». 1993. 1998. «Un Manifiesto de la Comi­ sión de Defensa de Barcelona». 28 de septiembre de 1931. que todos los sectores anarquistas persiguieran el mismo objetivo. «Soviet y República. También Ruiz Pérez. con la intención de ser los primeros en saludar la suble­ vación de Jaca y Cuatro Vientos y. Ezequiel Endériz había trabajado en 1918 a favor de una hipotética colaboración de republicanos y socialistas en la promo­ ción de un régimen que recogiera el influjo de la revolución de los soviets. Solidaridad Obrera. en efecto. Tavera. en las publicaciones de la familia Urales —a partir de enero de 1931 el semanario El Luchador complementaba con estridente y acerado discurso a La Revista Blanca. La Tierra. Tavera y Ucelay DaCal. un vespertino apare­ cido en diciembre de 1930. Fue el presi­ dente del Sindicato de Periodistas de la UGT de Madrid. 228 . 2006. 167190. La Tierra. y lo cierto es que no tardaron en mani­ festarse una multiplicidad de posiciones: mientras que los anarcosin­ dicalistas moderados o «trentistas» anunciaban urbi et orbi que cual­ quier iniciativa revolucionaria debía esperar a que la CNT hubiera completado su reorganización. éste hasta había encontrados adeptos en sectores anarquistas individualistas.. El fer-se i desfer-se d'un diari anarcosindicalista (1915-1939). 1964.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e ban Salvador Cánovas Cervantes —apodado «Niní» porque «ni Cá­ novas ni Cervantes»— o Ezequiel Endériz22. los de los «grupos de acción». sin embargo. los anarquistas más radicales. 1978. Había conseguido visualizarse. el buque insignia de este grupo o falansterio familiar anarquista—. por ejemplo. Historia del periodismo en España.. Es difícil aceptar. Y puede que. 2 de septiembre de 1931. La Tierra. 3 de septiembre de 1931. Testimonio y recuerdos. como hemos visto— y. pp. disciplina bélica y periodismo libertario».

1978. en gran parte.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d .] La conducta observada en las asambleas generales por los componentes del grupo [. rebautizados en los años republicanos como grupo «Nosotros». por ejemplo.. Mis primeros cuarenta años. p. 15 de mayo de 1931 y 29 de mayo de 1931. 14 de mayo de 1931. Paredes. eran solicitados por las diferentes regionales de España para intervenir en los actos de propaganda. en su sección llamada «ramo del agua». 161. Pese a parecer lo contrario. en abierta connivencia con sectores del movi­ miento entre los que. insiste en que el ámbi­ to de actuación de este «grupo específico» también estuvo siempre en los sindicatos. [El grupo] vivía absorbido por la lucha sindical. La Tierra. cordial conversación sostenida una tarde del mes de abril en la casa familiar con Ascaso y Durruti nada más regresar éstos del exilio primorriverista—23. La mayor parte de ellos. se encontraban los Urales —re­ cuérdese la.. 229 .. debe funcionar un Comité de re­ presentantes obreros que delegados por los Sindicatos fiscalicen y controlen los acuerdos de los Comités. y Paz. en versión del periodista y publicista anarquista madrileño Mauro Bajatierra. Durruti. el desprecio hacia la consolidación sindical no debe derivarse de la insistencia insurreccional sostenida por los «Solidarios».. El Luchador. «El secretario déla CNT expone a La Tierra la posi­ ción política y social de la organización sindical». En el libro que Ricardo Sanz dedica a la historia de los «Solidarios». pusieron el acento en un «programa mínimo» que. Véase también F. [sic] político burgueses en lo que se refiera a los intereses de la clase trabajadora.. debía bascular sobre dos puntos programáticos: 1 A la par que funcione en las Constituyentes un Comité integrado por los elementos políticos de los distintos partidos. 61. según Federica Montseny. [. 2° Reconocimiento de los Sindicatos obreros como organismos y como personalidad suficiente para aceptar o desechar las leyes que promulgue el Parlamento constituyente24. boicoteados de los tra­ bajos por los patronos del oficio estuvieron obligados a concentrarse en el sindicato fabril y textil de Barcelona. p.] era siempre con arreglo a las exigencias de las necesidades de 24 «Tribuna de criterios opuestos».. 1987. Sus componentes. ciara el contenido de estos planes «sindicalizadores»: frente a las Constituyentes. 25 Montseny.

21 «A los camaradas. También diferían ambos sectores en la aceptación de la «democracia sindical» y. Desde el congreso celebrado en el Teatro de la Comedia de 1931 había habido. 30 de agosto de 1931. de la revolución por la revolución»27. de hecho. el motín» o que acepta «el culto de la violencia. Fulano. García Olíver le había dicho a la mis­ ma fuente que «bajo ningún pretexto debía aplazar [la CNT] su revo­ lución»29. Sus palabras tienen extrañas resonancias en aquella sala de vestir de una fábrica.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e los trabajadores del ramo. por otra parte. llena de obreros to­ dos en pié. Zutano y Perengano y otros. el Comité dimite y que hay que proceder a una nue­ va elección. ése y aquél. pp. clásico y un tanto peliculero. que escuchan en concentrada atención. eso sí.. de elementos agresivos. lacónicamente. abiertas diferencias en tomo a las Federaciones Nacionales de Industria. de combate» y. sobre todo. miembro del Comité de fábrica. diario de la regional catalana. según ha­ bía manifestado Peiró a La Tierra. En su sección. Llueven las proposiciones: a éste. un tema heredado del Con­ greso de la CNT de 1919. Al fin termina diciendo que. 29 de septiembre y 3 de octubre de 1931. Ver así mismo una descripción que. con intención aparentemente jocosa. por varios motivos. LOpinió. 26 Sanz (1966: 234). a los sindicatos. en el calendario de sus respectivos proyectos revolucionarios: mientras que. salvo el de Francisco Ascaso que fue nombrado redactor de Solidaridad Obrera. una verdadera «organización revolucionaría. 1980. y un proyecto que en la teoría y la práctica tendía hacia el perfeccionamiento del modelo de Sindicatos Únicos. habla conciso. dos razones que explican el escaso predicamento con que lo contem­ plaban los grupos de acción28. hizo García Oliver de la presencia sindical de su «grupo» a partir de la elección de un comité de fábrica en el ramo textil: «Un obrero. Fue. el llamado «Manifiesto de los 30» el que en agosto de 1931 estableció la necesaria contraposición entre lo que para sus firmantes era el «concepto simplista. 80-93. a los anarcosindicalistas moderados parecía bastarles con dos años «para afrontar con toda probabilidad el éxito de la revolución social». hombres y mujeres. en un pleno regional. como un obrero más del mismo26. en cuyo caso pasó a formar parte de la redac­ ción del diario. 29 Sendos testimonios fueron recogidos por el periodista Eduardo de Guzmán en La Tierra. no una organización que cultiva la alga­ rada. hacían lo propio. a todos». 28 V e g a trentisme a Catalunya. — ¿Aceptan los compañeros designados? —pregunta el obrero del comité 230 . jamás ningún miembro del grupo aceptó ningún cargo retribuido..

en período de abierta escisión confederal por tanto. En abril de 1931. León dimisionario. Roig iNegre. 10. 23. 98-103. Digan lo que quieran los cretinos que se pasan años y años diciendo que el trabajador español no está preparado para su revolución». septiembre 1932. n Según el primer Informe de la Regional de Canarias. Otra cosa eran. la CNT contaba con las regionales de Cataluña. La dimisión y nombra­ miento de Comités se ha hecho de la manera más anárquica —que por serlo es la forma más ordenada-—que uno puede llegarse a imaginar. 231 .. la ampliación de las regionales cenetistas era una conse­ cuencia' lógica de los planes de «República sindical» y constituía el hori­ zonte previo e indispensable para gestionar la soberanía de los trabajado­ res y su representatividad corporativa. Ni en la dimisión ni en el nombra­ miento han intervenido para nada las juntas y comités centrales del sindicato. Juan García Oliver. nos unimos y formamos un grupo anarquista. contaron con el apoyo de todos los sectores militantes representados.. pp.. Tie­ rra y Libertad' n. En efecto. pero hicimos una selección. Dolors Genovés. núm. Asturias. También Brademas. nada más constituirse la Regional de Ca­ narias y para participar en la actividad registrada tras la llegada al Puerto de Santa Cruz de Tenerife de anarquistas procedentes de Fuerteventura. los mejores terroristas de la clase trabajadora. 1974.. 25 de julio de 1931 (agradezco esta cita a Gerard Pedret).). —Sí. un grupo de acción para luchar contra los pistoleros. sin embargo. contra la patronal y contra el gobierno». Anarcosindicalismo y revolución en España (1930-1937). Durruti había estado de gira por tierras de Tenerife autoproclamándose. teñido de evidentes inten­ ciones insurreccionales31. Vivíamos y actuábamos disgre­ gados. con la decidida participación de los «Solidarios» que les prestaron un apoyo incondicional. pp. y se llevaron adelante en 1931-1932.337-431. los reyes de la pistola obrera de Barcelona. que habían sido de­ portados allí a consecuencia de la insurrección del Alt Llobregat (Boletín de la Confe­ deración Nacional del Trabajo de España. nos separamos de los demás compañeros. como «Bandidos con Carnet». 2006 (programa emitido el 8 de febrero de 2006). también el de los anarquistas más radicales. en nombre propio y de los anarquistas de su «grupo». lo que tengo orgullo en confesar. Año I. TV3-Televisió de Catalunya.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . «Barcelona rebelde». A señalar que las palabras de Durruti serían elocuentemente recogidas en plena Gue­ rra Civil por García Oliver: «Lo que no tengo vergüenza en decir. los planes de ampliar la CNT hasta cubrir la totalidad del territorio español30. núm. 30 Ucelay-Da Cal y Tavera. Estos se plantearon en ese mismo Congreso de 1931. la Rioja y Navarra. 2005. Ya está nombrado el nuevo Comité (. «Un andamio en movimiento: organigrama y territorio en la CNT». los que mejores podían devolver golpe por golpe y hacer llegar al fin la victoria del prole­ tariado. Aragón.

González Pérez. 10-11. 191 ss. pp. 1996. LAS CONSECUENCIAS INTERNAS DEL INSURRECCIONALISMO Los anarquistas iniciaron el año 1933 con un levantamiento insureccional antirrepublicano y lo cerrarían con otro.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e y Palencia. 34 Kelsey. la Regional andaluza propondría en marzo de 1932 la creación provisional de una Confederación Regional del Trabajo de África a fin de gestionar los aspectos organizativos que permanecían desa­ tendidos en esta zona33. pp. El anarquis­ mo extremeño frente al poder. 28-30 de agosto de 1931.T. Andalucía. «Pleno de delegados de las Confederaciones Regionales». Antoñé de la C. El de enero de 1933 buscaba la confrontación con el gobierno Azaña. Levante. 68 y ss. e «Informe de la situación moral y material de la CRT del Cen­ tro». 2003. y favorable sólo a la expansión de la UGT y. núm 2. (1936-1939).N. y pretendía corregir su línea política. p. 19-23. Anarcosindicalismo y Estado en Aragón. Anarquismo y educación en Cana­ rias. 1971. pero también reprocharle una actuación que consi­ deraban contraria a los intereses verdaderamente revolucionarios. Espagne Libertarire. También. 232 . 1994. Año I. 7-18 y núm. y. 11. y núm. En resumen: en enero de 1933. 10. el Norte. 2-30. núm. p. Galicia. pp. en pleno proceso insurreccional. pp. las regionales de la CNT cubrían la totalidad del territorio español: de la misma manera que habían sido el horizonte indispensable para la «República sindical» ahora constituían una seguridad para los pla­ nes comunalistas e insurreccionales del comunismo libertario34. 6. Para com­ pletar este andamiaje territorial y su hipotético potencial representativo. 1997. 33 Véase Boletín de la Confederación Nacional del Trabajo de España. 507. III. la CRT del Centro con las dos Castillas más Cáceres (Ba­ dajoz pertenecía ya a la del Sur). pp. septiembre de 1932. octubre de 1931. Año I. 1930-1938. El de diciembre de 1933 se inició con carácter de urgencia tras las elecciones de no­ 32 Leval. Pleno Nacional de Delegados Regionales. septiembre de 1931.. y en agosto de 1932 la CRT de Canarias32. Boletín de la C N T de España. se constituyeron en no­ viembre de 1931. por último. Garda y Torres.. pp. pero también revolucionario e insurreccional. 13 y 14 de noviembre de 1931. No todo acabaría ahí. de la Fe­ deración Nacional de los Trabajadores de la Tierra. mayo de 1932. de Tenerife. Barcelona. 1. Olmedo. en el sur de España.

Yo. y.N.. viembre. podría añadirse que el horizonte propues­ to era. como se rumoreaba entonces y categóricamente atestiguan las memorias de Pedro Sainz Rodríguez.]. ellos dan vueltas constantemente alrededor del C. por otra parte. Según la confidencia que Federica Montseny hizo en una carta manuscrita dirigida a Progreso Fernández. como hemos anunciado..L a o t r a c a r a d e l a s o l id a r io a d . Durruti. decepcionados con la república y que tie­ nen un concepto bizarro de la anarquía y de ese curso [sic] comunismo libertario. pretendía recordarles a los políticos de de­ rechas la deuda contraída con los libertarios a causa de un absentismo electoral que las fuentes anarquistas presentaban como una verdadera «huelga ante las urnas». y de la Con­ federación y prometen su concurso. 246.. Testimonio y recuerdos. 233 . textos redactados por nosotros y una muestra de nuestro agradecimiento por esta colaboración política»..] y alK recibía Cánovas Cervantes un so­ bre en el que iban las directrices de la campaña. Federica Mont­ seny escribió por el contrario lo siguiente: Con los monárquicos estoy segura de que no hay consorcia alguna. A estas diferencias. se citaba conmigo precisamente en la rinconada que hace el callejón del Arenal [. en la preparación del le­ vantamiento de 1933 participaron los republicanos federales y.. aunque les cueste la vida. y el señor Cánovas Cervantes. redacté algunos de los artículos que se publicaron en La Tierra. De otra manera. enfrente de la librería de los Bibliófilos [. jamás podrán 35 Ucelay-Da Cal y Tavera (1994:115-146). la proclamación del comunismo liber­ tario35. 36 «Esta campaña —se sabe ahora porque yo creo conveniente revelarlo— fue im­ pulsada por las derechas. personalmente. Están al borde de un abismo y han de liarse la manta a la cabeza e ir al movimiento. que ha de decretar de real orden el Co­ mité Peninsular de la FAI. 1978. ex diputado monárquico en las Cortes Constituyentes republicanas3 Ó . los dedos se untan. como es obvio. La realidad es terrible. junto a estos «amigos insurrecionales» de los anarquistas. Con los federales si. director y propietario del perió­ dico. Oliver y Ascaso se ven envueltos en unas mallas hechas por ellos mismos. p. En su carta. Sainz Rodríguez. evidentes respecto á Cual­ quier movimiento anterior. Progreso.. por algunos propugnado. particularmente en [sic] aquellos milita­ res amigos de Galán y de Franco. diputados de la derecha monár­ quica. Se tiene que ir a un movimiento revolucionario para justificar la cantidadfabulosa de dinero gasta­ do en armas y perdido entre las manos de los que tocando aceite. sabemos que en la campaña periodística que siguió a los acontecimientos de Casas Viejas intervinieron.

Medina Sidonia. pues. y sobre todo los de José Peirats. también forman parte de este ciclo los trabajos de Sender. los de Ricardo Sanz. Las cartas me horrorizan y deberíamos borrarlas de nuestras costumbres». 5 de enero de 1933. Casas Viejas (Episo­ dio de la lucha de clases). evidentemente. Pedralba. En efecto. tenlo esto bien en cuenta. los más dispuestos a todo. consecutivamente con Casas Viejas y la revolución asturiana de octubre de 193 4 39. San Lúcar de Barrameda. Sin embargo. Archivo General de la Guerra Civil (AGGC). Tarrasa. sus familias y el conjunto del movimiento. aunque entonces estuviera alejado del anarquismo. «España 1933. pp. 38 «A pesar de las seguridades que me has dado. Valencia. en 1931-1932 corresponsal en Madrid de Solidaridad Obrera. «El anar­ quismo en la insurrección de Asturias». 234 . algunos escritos memorialísticos: entre otros. Málaga. La Rinconada. citado en Tavera. juguetes en todo caso de otros y su culpa es que todo esto es un sombrero de­ masiado grande para sus cabezas57. Son pocas. las fuentes anarquistas han obviado de manera habi­ tual estos problemas y el contenido concreto de los planes insurrec­ cionales ideados por los Comités de Defensa Confederal (la propia Federica Montseny advertía de manera sistemática la necesidad de re­ ferirse a ellos principalmente en las cartas. Casas Viejas». Documental de Casas Viejas. Sardañola. las narraciones que incluyen mención detallada de estos planes. Legajo B. 161-162 y 186. Bétera. Salamanca. Viaje a la aldea del crimen. Otra cosa ha sido. Arcos de la Frontera. Han sido los más leales.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e justificar el dinero gastado. Sender. Barcelona [1933]. Federica Montseny. la recurrente insistencia en los efectos de la represión gubernamental sufrida por los militantes anarquistas. 1935. 1934. 39 En un extenso conjunto destacan Federico Urales. no en sus artículos)38. 831. Sender. con el levantamiento del Alto Llobregat y con todos los hechos ocurridos en 1931-1932 y. Esta insistencia establecería una temática que habría de culminar. No tienen ellos la culpa de algunas locuras hechas. Barcelona. 1933. Cádiz. Valencia. 2005. el «historiador obrero» más característico de todo el movimiento anarquista. no abundaron los anarquistas en 57 «Montseny a Progreso». Lérida. un miembro desta­ cado de los «Solidarios» ya mencionado en este trabajo. Y. Entre ellos destacan. La barbarie gubernamental en Barcelona. Ribarroja. La Indomable (1905-1994). Ripollet. Sección Político Social. escribo con cierto tino. luego. sin embargo. Tabernes de Valldigna. Utrera. Alcalá de los Gazules. Sallent. ibidem. Bugarra. primero. Ignotus [Manuel Villar].

. ya que es un efecto derivado del primero41. no a los planes. indudablemente. acabaron por intensificarse estos «planes de ataque». es Peirats quien. Sanz (1996). es decir en el Gobierno Civil»: «los dos centros debían ser volados a la dinamita» siendo «una patrulla de vigilancia revolucionaria la encar­ gada de comprobar por medio de taxis.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . si cada grupo revolucionario se encontraba en su sitio. Bajo el influjo de éstas y otras codificaciones discursivas de conte­ nido e intención semejante. Se puede afirmar que el despotismo y la violencia de los que recibían y sufrían las consecuencias de aquél son dos causas que se repelen. De mi paso por la vida. y por su consecuente participación en la insurrección del Alto Llobregat: Fuera de la violencia para oponerse a la violencia organizada de los Estados.. el de enero de 1933 consistía en «inutilizar las fuerzas represivas concentradas en Jefatura Superior de Policía en la Vía Layetana. de aquel mismo enero de 1933. no queda ningún otro medio [. Extremistas!. la segun­ da. 1933. Es tan antigua como el despotismo. surgió el descontento y la protesta. 42 Sanz (1996:240-241). 1973 -1974. más discurso que el que justificaba la violencia siempre a partir de la naturaleza represiva del Estado40. al referirse en este caso a los hechos. A este respecto fue muy elocuente el militante anarquista que se escondía bajo el pseudónimo «Asturiak»: en un escrito inserto en un folleto publicado en el otoño de 1932 para justificar a los anarquistas insurreccionales en base a su ne­ cesaria radicalización frente a los sindicatos afines a los «trentistas». momentos antes»42. Surgido éste en la vida de la humanidad. Según Ricardo Sanz.. «las armas a emplear eran bombas de mano y pistolas» que­ dando «las armas largas [. 41 Asturiak. y las de la Guardia Civil en la Plaza Palacio. y que mientras exista el primero existirá. Por su parte. recuerda la voladura 40 Entre otros textos del mismo autor.. Y. según añade el mis­ mo Sanz. 235 . También las extensísimas me­ morias no publicadas de Peirats. que en muchísimas ocasiones se manifes­ taba en actos de violencia.] en reserva para intervenir en el momento oportuno»43. 43 Ibid..] La violencia tiene su origen en la Historia..

. sin embargo. alrededor de la cárcel Modelo. por su parte. Muy retóricamente se refirió a ella Federica Montseny poco después del segundo levantamiento insurreccional de diciembre de 1933. y la guardia civil acabó por reírse de nuestros famosos «botes de tomate». acorda­ mos pasar juntos aquella noche en el domicilio de uno de nosotros. la rela­ ción entre el insurreccíonaiismo anarquista de los años 1932-1933. 236 .. en combinación con los de dentro y con el sindicato de Servicios Públicos. había otros arsenales.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e cerca de Sagunto del «tren que hacía el trayecto Cataluña-Andalucía (el “sevillano”)»: «había caído en un barranco al explotar una potente bomba a su paso»44. así como la hora precisa. Estábamos acuartelados. Pedro.] ¿Pero todo dependía de aquella fábrica de explosivos? ¿Era aquél todo nuestro arsenal? Sí.. como quien dice. los que dentro de él nos considerábamos en activo. 4 5 lbid. amartilló su «Star» del nueve largo. cuando al referirse al levantamiento de diciembre de 1933. como calificaban a nuestras bombas artesanales. poco menos que inofensivas.. [. Es decir.. cerca del que considerábamos sería uno de los campos de operaciones. Diluida quedaría. Se­ gún ella. libro cuarto.] Sería la una de la madrugada cuando empezamos a oír tiros. ¡Toda una revolución a toque de campana! El grupo. Desde lo más próximo habían abierto una galería que empalmaría con la que los presos. se trataba de consecuencias no deseadas: «los que siempre hemos formado las guerrillas de la Confederación Nacional del Traba­ 44 Peirats (1973-1974).. y la aguda crisis de efectivos sufrida por la CNT en los años 1932-1936. en la misma frontera íntervecinal que era un torrente de fácil acceso [. también excava­ ban 45.] Durante semanas habían estado trabajando en el alcantari­ llado. o mejor la noche en que estallaría el movimien­ to. Más explícito es. en las fuentes anarquistas. o mejor. se puso en el bolsillo del abrigo dos o tres cargadores y levantándose las solapas del abrigo se echó a la calle nervioso. informa de la planeada parti­ cipación del grupo «Afinidad» que él mismo había formado con otros jóvenes muchachos anarquistas de Hospitalet: En enero falló la fábrica de bombas de la calle Mallorca. el más románti­ co de todos. que cayó en manos de la policía por accidente casual —decían algunos [. entre las barriadas de Sants y la Torrassa. en cambio. Sabíamos el día.

y. y luego su posterior expulsión. y. del mismo autor. 102. 258. 1930-1936. BOC. sin embargo. pp. pudiendo comprobarse nuevamente la tendencia histórica manifestada por los trabajadores catalanes hacia las organizaciones que estaban o no en condiciones de defender sus intereses corporativos50. Tanta retórica no pue­ de ocultar. 49 Bonamusa. lo cierto es que los Sindicatos Únicos de la CNT catalana perdieron un importante volumen de afiliación obrera. 1997. a con­ tinuación. Universitat de Barcelona. 1988. del mismo autor. y. Disident Comunism in Catalonia.L a o t r a c a s a d e l a s o l i d a r id a d . Ballester. 28 de diciembre de 1933.. por supuesto. Y. p. del mismo autor. El Bloque Obrero y Campesino.158-169. 46 «El ascenso hada la cumbre. citado en Gabriel. Marginalitats i hegemonies. Una de las primeras consecuencias del pleito interno sostenido por sindicalistas modera­ dos y anarquistas radicales en el marco de la regional catalana de la CNT fue el desplazamiento de los llamados «trentistas». 1930-1936. Clase obrera i sindicáis a Catalunya 1903-1920. 1979. La Revista Blanca. Francesc (1974) y Vega (1980).. Otros militantes cenetistas se diseminaron entre otras ofertas sindica­ les catalanas y. Unos fueron a parar a los Sindicatos de Oposición Confederal liderados por la Federación Sin­ dicalista Libertaria que encabezaban Peiró y Pestaña. Els anys de la guerra. Andreu Nin: su evolución políti­ ca (1911-1937). 1996. 104-105. 1981. El Bloc Obrer i Camperol (1930-1932). 47 Vega (1980:149 y ss. y. nos hemos quedado también solos para defenderla y para intentar tra­ ducir en hechos los principios confederales»46. Andreu Nin y el movi­ miento comunista en España (1930-1937). La Catalunya populista. entre otros47. 1974. 237 . su gravedad y alcance. l'UGT de Catalunya (1888-1936). Durgan. ofreciendo nues­ tras cabezas al sacrificio y nuestras vidas a las cárceles y a los presidios. así como la de todos aquellos sindicatos y federa­ ciones locales que les habían dado apoyo.). Escrits polítics de Vrederica Montseny. fuera el que fuera el destino de los trabajadores. jo. que en 1936 ini­ ciaría una expansión sin precedentes en la historia del sindicalismo ca­ talán más reciente43. puede que algunos se perdieran por el camino49. los que la hemos alimentado con nuestra sangre. Pagés. 1996. los obreros no manuales fueron a parar a la Federación Obrera de Unidad Sindical y a la UGT. especialmente. La UGT de Catalunya (1936-1939) 1998. 48 Visiones de conjunto sobre el espacio sindical marxista catalán en Bonamusa. Pero. por Ucelay-Da Cal. después del drama». 1982. 50 Este es un aspecto innovadoramente planteado por Pere Gabriel en su Tesis. 1975.

n° 134». 1971. 33 Para la incidencia sociopolítica de la crisis económica. el coste del insurreccionalismo fue extraordinariamente alto para los Sindicatos Unicos de la CNT.». el estudio clásico conti­ núa siendo Balcells. 5 de abril de 1936.. Crisis económica y agitación social en Cataluña (1930-1936). en la primavera de 1936. tras la in­ surrección de Asturias. Contaba sólo con 136. IV. debe detenerse la refle­ xión en los mecanismos que permitieron que militantes anarquistas con amplia dedicación sindical afrontaran como algo lógico costes tan importantes. cuando en 1919 ocupaban de manera más o menos regu­ lar la totalidad de los espacios. como hemos vis­ to. había perdido el 50% de la afiliación de 1931.El n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e Por ello y contra las previsiones anarquistas más optimistas. las dos terceras partes de la de 1919 y su presencia era menor en el conjunto de la geografía catalana52.. 52 Los datos en el informe presentado al Congreso de Zaragoza por el Comité Na­ cional publicado en «Folletón de Solidaridad Obrera. preferimos insistir aquí sobre la evidente relación causal que ligó el insurreccionalismo político al retroceso de la afiliación sindical53. 51 Tavera y Vega. De inmediato. «L afiliado sindical a la CRT de Catalunya. por añadidura derivados de movimientos fracasados. incluso los principalmente agrarios. ni tan siquiera la represión generalizada per­ mitía ocultar las auténticas dimensiones de la crisis confederal: el 95 % de los Sindicatos Unicos de toda España estaban cerrados y una vez reabiertos. pp. pues. distribuidos mayoritariamente por tres comarcas principalmente industriales. A principios de 1935. LAS MÚLTIPLES CARAS DE LA SOLIDARIDAD Sin que neguemos la evidente incidencia que sobre el funcionamiento sindical y la resolución de los conflictos planteados tuvo la crisis eco­ nómica de los años treinta. 238 . Las posibilidades reales de organización obrera y defensa corporativa retrocedieron al mismo ritmo que se afianzaba una violencia insurreccional que contaba. la CNT catalana no conseguía su­ perar las cifras de marzo de 1933.163 adherentes. 1990. con una clara dimensión sindical51. 343 y ss. Solidaridad Obrera.

85.. 473. Este historiador planteaba entonces una «explicación hipotética» de las causas que le habían permitido a la CNT transformarse en una verdadera «organización de masas» y. 101-103. ateneos o sindicatos. pp. núm. trasladarse además de unos a otros. La respuesta se centraba en diversos momentos y. 56 Ibid.. y. de las que la habían mantenido alejada e indemne res­ pecto a posibles inoculaciones del «reformismo socialdemócrata o. En mo­ vimientos que se caracterizaban por constituir tina potente subcultura «el obrerismo [se transformaba así] no sólo en un slogan sino en una realidad» potenciada por la «comunicación interpersonal no sólo en­ tre los líderes sino también entre éstos y los obreros que constituían el rank and file de los sindicatos57.. Planteado así. 239 . aunque refiriéndose a grupos republicanos radi­ cales (1995): 448.104. constituirse en 54 Romero Maura (2000).L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . p. Estos han cedido hoy ante las reflexiones que entroncan con estudios psicoló­ gicos o psicoterapéuticos y. al­ ternativamente comunista»55. Los grupos podían de he­ cho establecerse en cafés. a continuación. Los argumentos derivados de la caracterización del movimiento anarquista como una subcultura fueron presentados como una refle­ xión derivada de importantes estudios criminológicos5S. el tema recoge los planteamientos formulados por Joa­ quín Romero Maura hace más de tres décadas en un trabajo que ha sido recientemente reeditado54. en concreto. más o menos abierto y a menudo dividido en subgrupos. por último. Del mismo autor.. 58 Ibid.. pp. adoptar en solitario o en alianza con otros grupos las funciones de comités sindicales. en el caso de los años republicanos. ha potenciado la rica y heterogénea diversidad de fór­ mulas propias del movimiento libertario. 393-394. subrayaba la fuerza que había dado a la solidaridad la «lógica de la máxima dramatización» protagonizada por los Comités Pro-Presos de la CNT56. Ucelay-Da Cal ha estableci­ do la directa relación entre las tradicionales formas de sociabilidad regional catalana (la peña y la cuadrilla) y los «grupos de afinidad» que han estructurado históricamente la implantación y movilización de los ácratas: el «grupo». 33 Ibid. 57 Romero (1970:457-458 y 472).

pero también con su elasticidad. 240 . 61 Tavera y Ucelay-Da Cal. por último. 167-190. esas relaciones. se establece entre éstos y los deudos por consanguinidad del otro». Como el movimiento no estaba políticamente constituido y se ba­ saba en una declarada aversión hacia cualquier tipo de obediencia po­ lítica.9. Historia Contemporánea. la práctica del naturismo. núm. la dinámica de cualquier gru­ po anarquista apelaba a una realidad familiar ampliada62. La Lucha por Barcelona. 2005. Ello implica que todos los problemas podían ser observados desde la perspectiva política. una vez más. pues. Ejemplos contrapuestos en Ealham. por el mero hecho de basarse en una cadena de relaciones civiles. colocar la reflexión en un modelo dinámico que analiza el funcio­ namiento y los mecanismos reales de la afinidad. 6 de julio del 2004. 2002. los «grupos» anarquistas mimetizaron o. y no sus razones o fundamentos ideológicos60. 6 2 Entrevista con Florea! Samítier. y Tavera y Ucelay-Da Cal. pp. en el caso de los «grupos específicos». Maria Batet y José Sierra. se tornaban más y más importantes impregnándolo todo con su carácter normati­ vo. ni tan establecidas.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e función de perfiles tan diferenciados como la acción. mejor aún. 60 Ucelay-Da Cal (1996:11-44).1993. La consulta sirve. 1936-1938». de he­ cho. El día a día del movimiento oca­ 59 A notar las diferencias entre estos planteamientos de la afinidad y la asimilación que el historiador británico hace entre «grupismo» y «acción armada» anarquista. a Placer Marey que organizara e hiciera posible esta entre­ vista. En efecto. Agradezco. «Grupos de afinidad. amigos periodistas: la prensa liberta­ ria como sucedáneo departido. Amigos anarquistas. disciplina bélica y periodismo libertario. pp. desde la estrictamente orgánica o estatutaria de la CNT o en su caso de la FAI o de las JJLL y. 1930-1939. mecanografiado. constituyeron una especie de familia política61. Explorar en cualquier diccionario la eti­ mología de la afinidad sirve para señalar su proximidad semántica al «parentesco entre una persona y los parientes de su cónyuge» que «mediante el matrimonio. Plantear la naturaleza «grupal» del movimiento ácrata es. desde la que relacionaba a los militantes en un contexto de relaciones personales que no estaban pú­ blicamente tan codificadas. hasta cierto punto invisibles hoy. para subrayar que. 100-104. o el aprendizaje de destrezas neomalthusiasnas y esperantistas en el de los de afini­ dad cultural59.

Véase así mismo Segarra. En el ámbi­ to público funcionaban. ello quiere decir que la afinidad era selectiva y optaba siempre entre aquéllos que aceptaban los mismos códigos de conducta. Pero. las exigencias de un «pacto individual». 241 . que contrarrestaba la espontánea «elasticidad» co­ lectiva e individual propia de la militancia anarquista. fuera éste local.. pues. fueron resueltas unas veces evi­ tando que los conflictos internos y personales se amplificaran hasta afectar al conjunto. tales exigencias eran tan reales que recorrían lo público y llegaban hasta lo privado. que no tenían correlato orgánico evidente. La coacción moral. numerosas situaciones nunca previstas estatutaria­ mente y que. también Bar (1981: 757-761). por la sociología sin ir más lejos. entre las que se encuentran «la palabra dada. pp. en buena lógica política. Por el contrario. 1922. Mediante obli­ gaciones militantes recíprocas se llegaba a este «pacto individual» que establecía los límites de la espontaneidad y mantenía unidos entre sí a todos los integrantes del movimiento: a los afiliados obreros que cons63 La «elasticidad» en Brademas (1974: 22-23). 63 Los entrecomillados en Romero Maura (1974: 194-195). Federico Ura­ les y Ricardo Mella. sionó. porque de la misma manera que ocurre en una familia. núm. exigencias militantes individuales grupales. contaba con una amplia presencia histórica y desde principios del siglo X X se había insistido de manera recurrente en que los anarquistas debían traducir a situaciones concretas y cotidianas los conocimientos aportados por las «modernas ciencias sociales». 84-110. y que por ello se le podía demandar a todo militante que fuera conse­ cuente con los principios: «no cabían soluciones de compromiso. la constancia y la solidaridad». 1977. 64 Vidsupra. pues. y los amigos no podían serlo en absoluto si no lo eran incondicionalmen­ te»65. y otras radi­ calizándolos hasta los extremos que aquí consideramos63. 61. En términos de funcionamiento político. de hecho. Implícita estaba.. teóricos del anarquismo español. aunque éstas pudieran afectar su imagen o su problemática pública*64. de rango normativo. No se trataba de una realidad socio­ lógica nueva y propia de los años treinta.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . comarcal o regional. la «or­ ganización no debía entrar en ellas. Las resonancias implí­ citas en lo que pudiera llamarse la «coacción moral anarquista» derivan de sindicalistas clásicos como Mella.

y de prestar. no factual. ni un conflicto planteado. reivindicación de más sa­ lario. La aceptación individual del código en Miró (1979: 34-38). todas las secciones se unían en un solo bloque para luchar contra sus respectivas patronales. 68 Entrevista. desde la ilustración. con sus correspondientes nor­ mas y códigos de conducta política. y en ocasiones tampoco estatutario. 2003. por supuesto. 117. de forma que en una petición de aumento de salarios. podía exigirse la obligación de no abandonar un movimiento iniciado. destinado a pre­ servar la «unidad de acción». muestran la existencia de este «pacto confederal». toda la solidaridad posible a los perseguidos como consecuencia de estas luchas68. 6 de julio de 2004. la historiadora que ha estudiado el funcionamiento interno de la militancia anarcosindicalis­ ta. un código más o menos implícito de pautas 66 Monjo. Toulouse. el equi­ librio y la unidad interna derivaban su existencia de un acuerdo gené­ rico. constituye el origen de todo sistema político contractual basado en la soberanía de individuos iguales. del hecho de que en el movimiento libertario no existiera organización o norma política que asegurara la uniformidad del conjunto. a éstos con los diferentes nive­ les de representación orgánica y. De diferentes maneras. por tanto. que justificaba y fundamentaba las relaciones solidarias de la corporación civil. Democracia i participado a la CNT ais anys trenta. 242 . Militan ts. por más que «al agruparse» los indivi­ duos y las secciones sindicales. Las entrevistas realizadas por Anna Monjo. y de que éste no se rigiera a la manera de un partido político leninista. 6 7 Ibid. había algo que asemejaba las relaciones anarquistas al «pacto social» que. o lo que fuese. Resumiendo. al re­ vés de antes de 1918. como en todas las familias. En resumen. sin que antes no fuera comunicado a las otras Secciones. no se deduce que no existiera. unos y otras ganaran «en eficacia» lo que perdían en «independencia»66.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e titulan el rank and file de los sindicatos. p. En el movimiento anarquista. por tanto. a los diferentes núcleos de la militancia anarquista. que los albañiles pedían más salario y no se acordaban de los ladrilleros o peones de albañiles67. Según la mencionada Anna Monjo: El pacto consistía en no emprender ninguna lucha.

de muy poca información sobre los mecanismos de control con que. «una logia integrada por obreros francmasones». La necesidad de fijar las normas individuales y co­ lectivas también venía del decreto de «sindicación obligatoria» que. Salamanca. Agradezco a Pere Sánchez las pistas sobre esta documentación y a Rocío Navarro su localización. que fue creada en Barcelona por la Fénix en 1921 a fin de atraer a la clase trabajadora. El fue el primero en darme información sobre la difícil situación militante que atra­ vesó Ascaso en los años 1935-1936 y sobre lo que denominó entonces «juicios de ho­ nor» (entrevistas personales mantenidas en Barcelona con anterioridad a 1980). nadie habló o dejó testimonio es­ crito del «pacto federal». dentro de ellos.. Grande Oriente Español (1934): Reglamento Interior de la Bene­ mérita y Responsable Logia Liberación n° 47. Reglamento Interior de la Log. 243 . Sánchez i Ferré. el reglamento interno de Liberación. aprobado en agosto de 1936. por el contrario..La o tb a c a r a d e l a s o lid a rid a d . ni de sus correspondientes correlatos indivi­ duales. de conducta recíprocas. pues. que son estos mismos mecanismos los que explican no sólo las campa­ ñas de descrédito y oposición confederal a los dirigentes que habían 69 Martínez Fiol y Tavera (1998:53-71). tras haber abierto los «Hechos de Mayo» de la retaguardia catalana la vía hacia una estructuración política del Movimiento Li­ bertario Español. 71 Quiero recordar aquí con agradecimiento a Mariano Casasús. También. Ambos en AGGC. algo en lo que quizá se manifestara la influencia del modelo organizativo de la francmasonería. En efecto. 616 y 763. respectivamente. 1900-1947. V LA SOLIDARIDAD TAMBIÉN IMPLICA CONTROL Si los anarquistas de acción no hablaban sobre sus planes insurreccio­ nales. se regía el comportamiento solidario y se examinaba consecuen­ temente cualquier trasgresíón71. "Provisional Liberación y Masonería Universal. 1993. hasta que en 1937 Manuel Buenacasa les diera forma de ma­ nual. por ejemplo. hizo que los adherentes afluyeran masi­ vamente a la C N T 69. La magoneria en la societat catalana del segle XX. en la que participaron constantemente tantos anarquistas/ 0 . Pero es evidente. 70 Véase. Masonería A. tampoco acostumbraban a manifestarse sobre lo que ocurría dentro de los grupos. un viejo militante que había sido director del periódico Solidaridad Obrera en la clandestinidad franquis­ ta. Disponemos.

Pero fue Durruti el que exteriorizó la naturaleza de los controles im­ perantes con la rotundidad verbal que habitualmente se le atribuye: 72 Véase. por ejemplo. 29 ss. Doce historias de revolucionarios herejes del siglo XX. 12-13-14. sino que además se había permitido lanzar «graves acusaciones» verbales contra Durruti y Ascaso. la denuncia había sido presentada a la Comisión de la Sec­ ción de Harinas por «varios compañeros» que pretendían protestar por la «campaña derrotista que hacía Fornells en la fábrica en contra de varios militantes de la organización». el ultimo. para el tour de Durruti Ascaso y Paz. sino también la dureza adoptada en estos y otros enfrentamientos públicos72. Lepeuple en armes. Según el acta de la Asamblea General extraordinaria del Sindicato de la Alimentación de Barcelona que procedería unánimemente a su expulsión. 19 de febrero de 1932. pp. 1972. contra Emilio Mira. 7 3 «Cómo fue expulsado Fornells del Sindicato de la Alimentación de Barcelona». A los compañeros. pp. Para el banditismo anarquista argentino que constituía el referente coetáneo. y. a quienes había de­ nunciado por «atracadores». 1975. como Ricardo Fornells. Año I. 2000. pp. 244 . Durruti. «Sobre las deportaciones» y «Después de mi yo acuso. Arcángeles. y. publicado después de que hubieran sido de­ portados en Buenos Aires los anarquistas detenidos tras el levantamiento del Alto LIobregat. 97-107.. Boletín de la Confederación Nacional del Trabajo de España. la reunión fue convocada por la mencionada Comisión y estuvieron presentes los tres militantes im­ plicados —el ya mencionado Fornells y también Ascaso y Durruti—. un destacado dirigente que era presidente del Sindicato de la Alimenta­ ción de Barcelona. Bayer. y 18 de marzo de 1932. 37-38. di­ ciembre de 1932-enero de 1933. Taibo. los dos primeros. no sólo había participado en las reuniones prepa­ ratorias del mencionado documento y en su redacción. núms. Bayer. pp. Los anarquistas expropiadores. finalmente lo había firmado. Federica «¡Yo Acuso!». secretario del Comité Regional de Cata­ luña y defensor de las posiciones de Peiró y Pestaña. 1998. a los militantes todos». Montseny. del mis­ mo autor (1978: 72-93). 31-45. a continuación.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e firmado el «manifiesto trentista». También nos explican los enfrentamientos que culminaron en la expulsión de destacados diri­ gentes anarcosindicalistas moderados que. un calificativo retrospectivamente fun­ dado en las actividades de su tour sudamericano en período primorriverista y que fue explicado pero no convincentemente rebatido73. Severino di Giovanni. pp. 169-183. El Luchador. las sistemáticas acusaciones de Federica Montseny contra «los Treinta» en su célebre «¡Yo acuso!».

Ximet era uno de esos buenazos cuya bondad le hacía incapaz de la menor sospecha. se levanta una mañana para acudir al trabajo. «ladrillero consumado además de buena persona y compañero»..027. Iñiguez. No emprendió el cami­ no del trabajo a grandes pasos. 245 .456. Peirats nos cuenta en las memorias antes mencionadas algu­ nos casos cercanos a él. dejando a su mujer en la cama.. pidió un vaso de «barreja» (mezcla de moscatel con aguardiente). 75 Martínez de Sas y Pagés (coords. Por lo que sabemos. El vecino de su casa algo debió soplarle al oído. y sí no aclaras lo dicho por los compañeros harineros. Parera era una «estrella de honor del cua­ dro de oradores de la CNT» que «andaba medio escondido en aquel bosque de chimeneas ladrilleras» del extrarradio barcelonés que era el barrio de La Torrasa y trabajaba «camuflado» en la «colla» de un tal Xi­ met. ni se formalizaron las acusacio­ nes en un ceremonial sindical más o menos parecido al seguido contra Fornells. 2001. Esbozo de una enrído'pedia histórica del anar­ quismo español. no siempre llegaron hasta un «proceso» las denuncias internas de los anarquistas. Dando como explicación los magulla­ mientos físicos que le ocasionaba el brusco cambio de actividad. Parera falta­ ba al trabajo algunos días. 37. se fumó un buen cigarro y al cabo de 74 Ibid. el cual dice que quien acuse y no pruebe las acusaciones será expulsado de la misma74. Como era de costumbre. en estos momentos estamos ante los trabajadores y si no eres un cobarde te digo que digas toda la verdad que sepas de Durruti. pues está en su ánimo el creer que Fomells es capaz de eso. Se metió en un bar. a Arturo Parera. que el buen Ximet se dispuso un día a poner en práctica un plan clási­ co entre los maridos celosos. p. Formaban uno de los tantos matrimonios sin hijos. me acogeré a lo acordado en el último Congreso Nacional de la organización.L a o t r a c a r a d e l a s o l i d a r id a d . que cree son ciertas. 2000. Durruti pide la palabra y dirigiéndose a Fomells le exige que aclare lo dicho y que no está dispuesto ni un momento más a que ciertos elementos y a traición le calumnien. p. e insiste en los que él y sus jóvenes «amigos ácratas» trataron de incoar. 1. Ximet no sólo le daba a Parera un jornal que no se ganaba sino que le había cobijado en su propia casa donde vivía a solas con su mujer. Diccionari Biografíe del Moviment Obrer ais Paísos Catalans. un conocido anarquista de la FAI que en 1921 había sido del Comité Nacional de la CNT y en 1931 del Comité Regional de la CNT catalana15. Según Peirats. por asuntos privados y sin éxito.). p.

Parera. Por lo que perdida otra batalla volvía­ mos a la carga.. trataron de conver­ tirse una y otra vez en «jurado» promotor de «procesos» que no llega­ rían a resolución alguna. su desliz no era tan grave como para privar a la organización de los muchos servicios que todavía de él se esperaban. si no era corriente en nuestros medios el asalto al lecho ajeno.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e un rato. de aquí a los ateneos libertarios. el affaire Parera no terminó allí. Con este veredicto se daba por concluido cada proceso de los muchos que le incoamos los coriáceos acusadores. Es de­ cir.. que poníamos en aquella empresa eliminatoria todo nuestro ardor de jóvenes que acabábamos de lle­ gar a las ideas con el pelo de la dehesa. Al pasar escrutó al interior. 76 Peirats (1973-1974). [. Según la lógica de «la otra cara de la solidaridad» aquí estudiada. Le perseguíamos cuando saltaba de un sindicato a otro. retrocedió a pasos resueltos de nuevo hacia casa.] Además. La puerta estaba ahora me­ dio abierta. Pero nuestra ofensiva cerrada no le dio nunca tregua78. era al fin y al cabo un valor que sí bien había pecado como hombre que al fin era. No habiendo olvidado la vieja felonía enseguida le salimos al paso.. La CNT —se nos decía— tiene otras cosas que hacer que meterse a fisgo­ near en las alcobas. Le torpedeábamos en las asambleas cuando estaba echando un discurso moralizador [. Le perseguimos cuando pasaba de los sindicatos a los grupos. Casi todas las partidas las perdíamos. Según Peirats: Parera volvía otra vez a hacer el papagayo en los medios confederales e inclu­ so en los grupos anarquistas. 246 .] Parera ganó siempre la partida codeándose con los grandes de la organización. libro segundo. sí se hacían y desha­ cían matrimonios con más y menos consentimiento mutuo. pagada la cuenta. Su primera mirada fue para el cuarto de Parera. de una jurisdicción a otra. Escandalizados los jóvenes ladrilleros por un radicalismo juvenil que los convertía en opositores a toda for­ ma de liderazgo que clasificaran como prebenda. Un poco más allá la gran habitación matrimonial tenía la puerta entornada. se nos repetía. Vale decir que muchos de los que tenían que hacer de jurado no se sentían con agallas para dar lecciones de ejemplaridad conyugal77. La sangre se le agolpó a la cabeza. 78 Ibid.. 7 7 Ibid. Escu­ driñó el interior sin abrir la puerta pareciéndole percibir dos cuerpos revuel­ tos con la misma ropa "6.

2000.492. Los aconteci­ mientos se desarrollaron como sigue: Una vez volvieron las aguas a su cauce normal.. A pesar de sus argumentos.). Iñíguez (2001: 638). sin em­ bargo. mientras los tribunales delibe­ raban {sobre todo en la región aragonesa y en La Rioja donde el movimiento tomó caracteres mucho más serios). cerca del faro sito en la desembocadura del Llobregat.. de quien tomo así mismo los entrecomillados que establecen las denominaciones utilizadas. muy diferenciadas. nadie creyó sus palabras de descargo y la cuchilla cerró los debates con la expulsión80. a una presión solidaria. libro cuarto. aunque todas ellas referidas al ca­ lendario insurreccional de los años republicanos. en diciembre de 1933. 80 Para José Xena.] Las sesiones de aquel juicio se celebraron en la playa. un maestro ra­ cionalista que regentaba la Escuela Ferrer y Guardia de Hospitalet y llegaría a ser alcalde de la mencionada ciudad en 1936. en la «causa» seguida contra Francisco Tomás. tras haber hecho que un emisario suyo desautorizara. La cita en Peirats (1973-1974). 247 . en Hospitalet también se formó un tribu­ nal que tenia que entender en la causa por cobardía del ex-valentón Francisco Tomás. el motivo fue el incumplimiento. Martínez de Sas y Pagés (coords.. sobre que todo había sido una maquinación y de que el día «H » se había sentido verdadera­ mente indispuesto. por tanto. del compromiso insu­ rreccional contraído. y a idéntico escándalo fiscalizador por parte de los militantes que acusaban. las iniciativas respondieron a motivaciones públi­ cas y. p. No sabemos hasta dón­ de llegaron las críticas que llovieron sobre Francisco Ascaso. en una alocución radiofónica pronunciada 79 Peirats (1973-1974). Respondían. un militante anarquista de Hospitalet del Llobregat. en octubre de 1934. libro cuarto. las acusaciones llegaron hasta el más alto nivel llegando a afectar también a los «Solidarios». 1. un desliz agravado por haberse hecho evidente tal quebrantamiento cuando otros correligionarios suyos «se la juga­ ban en la calle»79. En otros casos.L a OTRA CARA DE LA SOLIDARIDAD. la huelga ge­ neral de la Alianza Obrera. entonces secretario del Comité regional de la CNT catalana. semejante a las analizadas. En otras ocasiones.. Según Peirats. a quien sus propios secuaces no le perdonaban «el haberse escondido debajo de la cama» mientras los compañeros «se la jugaban en la calle» [. La acusación la asumió José Xena.

pp. 54 Ibid. Según él. antes mencionada. Marianet. libro quinto. y. obedece a la voluntad de hacer frente a tales críticas85. 248 . la actuación de Durruti y. Para Rodríguez Vázquez. Sí consta. sobre todo. llevaban adelante desde los comités de Defensa 81 Peirats (1973-1974). La carta. Lo cierto es que tuvo que dimitir en un Pleno clandestino celebrado en el Tibidabo. la de los «Solidarios» estuvo en el ojo del huracán coincidiendo con el debate interno desarrollado en la FAI en los años 1933-1934. el perió­ dico de Madrid y portavoz de la Regional del Centro en el que enton­ ces colaboraba. que Federica Mont­ seny le envió a Progreso Fernández en enero de 1933 para defenderle. más conocido como «Marianet»82. 2004. 8 3 Citado en Souto. citado en Ucelay-Da Cal (1982: 242-243). 86 Tavera y Ucelay (1993: 167-190). En aquellos mismos días. 85 Vidsupra. saliendo inmediatamente del Comité y ocupando la vacante Rodríguez Vázquez. Cuando todo hubo acabado y del «oc­ tubre español» quedaba la memoria de una brutal represión militar. Movimiento revoluáonario y acción colectiva (1933-1936). Federica Montseny le confesó al anarquista austriaco Max Nettlau. Semblanza de un hombre. en cambio. fue la actuación de García Oliver la que estuvo en entredicho: unos militantes le acusaron de haber querido saltarse también a la torera la huelga de octubre sacando CNT. El motivo era imponer un criterio de votaciones y obediencia a las decisiones de la mayoría y que éste recortara las pretensiones y la «gimnasia revolu­ cionaria» que el sector insurreccionalista encabezado por el grupo es­ pecífico «Nosotros». director de la Solidaridad Obrera en 1936-1938 y entonces un joven anarquista que buscaba notoriedad86. Las mismas di­ ficultades constan en las memorias de Jacinto Toryho. Muñoz Diez.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e cuando los anarquistas asturianos ya estaban luchando en su célebre Comuna81. de haber transmitido información falsa al Comité Nacional de la CNT83. ¿YMadrid? ¿Qué hace Madrid?. 1960. gran amigo de su familia: «¡Oh qué vergüenza para la CNT y la FAI ha­ ber dejado abandonados a estos hombres que se batían como leo­ nes!»84. 82 Testimonio de Mariá Casasús. que a Durruti le llovieron acusaciones en más de una ocasión. en general. nota 37. 347-348.

Miró. de nuevo. También. Son. 87 Toryho. libro quinto. que no era hábil orador y además le perjudicaba su sinceridad. que siempre los palos caían sobre las mismas espaldas. 46-68. las memorias de Peirats las que ilustran la casuística que tales dificultades desencadenaron. éste! Acepté y la reunión o proceso tuvo lugar en el local del Montepío de Pa­ naderos de la calle de Sant Jeroni. 1967. No eramos tan malos. pp. no hubo procesamiento para García Oliver. Contestó que estaba dispuesto a defenderse en una reunión donde hubiese alguien competente para levantar fidedignamente el acta y dirigién­ dose a mí dijo: ¡Por ejemplo. no saldría bien del atolladero. 90 Ibid. Confederal57. pues no estaba dispuesto a pudrirse en la cárcel.L a OTRA CARA DE LA SOLIDARIDAD. pp. Aña­ de que Durruti «hizo unas manifestaciones hostiles contra la huelga» y que éstas fueron el desencadenante del «proceso». Pero como Du­ rruti era mucho D u rru ti el incidente se salvó sin mayores consecuen­ cias: Cuando lo pusieron en libertad [a Durruti] los compañeros se le echaron en­ cima reprochándole que un hombre de su talla hubiera hecho el papel de bombero. 1975. tras salir Durruti en octubre de 1933 del Penal preventivo de Puerto de Santa María en el que había estado preso desde el mes de abril del mismo año88. 68 ss. los tra­ bajadores y el problema de las nacionalidades. en cuyas memorias estos acontecimientos ocuparon siem­ pre un lugar preferente. Se­ gún Peirats. S 8 Paz (1978: 251-257). Cataluña. que pedía &voz en grito que se pusiera término a la huelga. Que yo recuerde. No recuerdo como quedó arreglado aquel problema pero presumo que Durruti. decía con razón90. 89 Peirats (1973-1974). «el proceso que se le formó a Durruti» obe­ decía a los comentarios de éste ante la huelga de tranvías que el Sindicato Unico del Transporte de Barcelona había mantenido con profusión de incidentes públicos mientras él estaba en prisión89. Yo hice lo posible por enriquecer sus intervenciones dándoles coherencia y recibí sus felicitacio­ nes. 249 .

El eco de los pasos. Anna. 1993. Martínez Fiol. David y Tavera. Sanz. Democracia i participado a la CNT ais anys trenta. pp. Susanna «Una revolución dentro de otra: la lógica insurreccional en la política española. 9. Susanna «Corporativismo y revolución: los límites de las utopías proletarias en Cataluña (1936-1939)». El sindicalismo español antes de la Guerra Civil. 1976. Barcelona. Los «Solidarios» y «Nosotros». 1924-1934». 250 . de éste mismo. entre las memorias anarquistas. núm. Historia Contemporánea núm. para la perspectiva grupal: Tavera. pp. disci­ plina bélica y periodismo libertario. Petronio. Enríe «Grupos de afinidad. Enríe y Tavera.El n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o e n O c c id e n t e BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Es necesario adelantar que los temas planteados se escapan a la perspectiva que muchos trabajos comparten con la historiografía y la memorialística anar­ quista. 2003. 167-190. Historia Social. El insurreccionalismo y sus consecuencias en Ucelay-Da Cal. El sindicalismo y la política. Barcelona/París. 53-7. Toulouse y. Barcelona. Para las relaciones en­ tre militantes. Monjo. Valencia (in). 32. Los hijos del trabajo. 1978. pp. 1998. núm. 1936-1938». las de los «Solidarios» J. y R. 1994. Militants. 13. 115-146. Sin embargo se puede optar por los siguientes. García Oliver. por último. Y. Susanna y Ucelay-Da Cal. 1966. Ayer.

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En la actualidad es miembro del Consejo de Re­ dacción de la revista Historia del Presente. 1994). 2005). 1999). Tras actividades académicas de investigación en la UNED. anarquista y mártir (Mar­ cial Pons. 265 Á n g e l H e r k e r ín L ó p e z es profesor en el Contemporánea de la UNED en Madrid y . es catedrático de Historia Contemporánea de la Sus líneas de investigación se centran en la historia política del siglo XX. Indalecio Prieto y las pugnas de posguerra (Siglo XX3. 2006). y El dinero d el exilio. 2006). Departamento de Historia de la Fundación Ortega y Gasset en Toledo. Ges~ chichte eines europaischen Konflikts (Beck.2007). 2005) y Der Spanische Bürgerkrieg. Ha publicado más de una veintena de artículos en libros y revistas especializadas de España y el extranjero. 1917-1931 (Bi­ blioteca Nueva. y La izquierda burguesa y la tragedia de la II República (Publicaciones de la Comunidad Autónoma de Madrid. Clandestinidad y exilio (1939-1975) (Siglo XXI. Francisco Ferrer Guardia: pedagogo. 2004). Cabe destacar entre sus últimas publicaciones: España. Cabe destacar sus monografías: La CNT durante e l franquis­ mo.LOS AUTORES JUAN A v i l ÉS F a k r é UNED. Entre sus principales publicaciones se encuentran los libros Pasión y farsa: franceses y británicos ante la guerra civil española (Edi­ ciones de la Universidad Complutense de Madrid. refugio nazi (Temas de Hoy. La f e que vino de Rusia: la revolución bolchevique y los españoles. 2006). la Universidad de Marburg (Alemania) y la Universidad de Erlangen-Nürnberg es ac­ tualmente visiíin gfellow en la London School of Economics and Political Science. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Minnesota (EE UU). C a k l o s COLLADO S e id e l realizó estudios de Historia Contemporá­ nea en las Universidades de Múnich y Complutense de Madrid. Pasionaria: la m ujer y el mito (Plaza y Janés.

en Historia Contemporánea. es. «Ritualización socialista del Primero de Mayo. Destacan entre sus últimas publicaciones: Tal com o éramos. además.E l n a c im ie n t o d e l t e r r o r ism o en O c c id e n t e doctor en Historia y profesor de Filoso­ fía. Madrid. Los extranjeros ante la mesa hispana (Alianza. 2001). «Sevilla va a la huelga». en Estudios de Historia Social. España hace un siglo (Espasa. prioritariamente en el marco español. 1998). 2007. 2004) y Hollada p iel de toro. militarismo y anti­ militarismo. Desde el punto de vista científico. «La movilización obrera por la jornada de 8 horas y otras reivin­ dicaciones». entre ellos España en el Mediterráneo. crítico y editor. Primo de Rivera y la «cuestión marroquí» (1923-1930). El caso del anarquismo». en Reflexiones sobre e l terrorismo en España. Toda su trayectoria investigadora ha esta­ do dedicada al movimiento obrero y el mundo del trabajo. ¿Fiesta. Entre sus publicaciones destaca la monografía Historia del Primero de Mayo en España desde 1900 hasta la II República. crisis del 98) hasta el examen global de ideologías y men­ talidades contemporáneas. UCM). Con la salsa de su hambre. La imagen de España en el mundo (Espasa. R a f a e l N ú ñ e z F l o r e n c io . núm. y es colabo­ rador habitual en diversos periódicos y revistas culturales. en Historia 16. aunque sus principales trabajos SUSANA S u e ir o S e o a n e 266 . un estudio so­ bre la construcción nacional del paisaje que obtuvo el Primer Premio de Publicaciones de Parques Nacionales (Organismo Autónomo Par­ ques Nacionales. Sol y Sangre. 3. Monográfico de Seguridad núm. 1987. es Profesora Titular en el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. UNED. Otras publicaciones son: «El terrorismo en la España contemporánea. huelga. desde las enseñanzas medias a las universitarias (Facultad de Geografía e Historia. ha ido derivando desde el análisis de movi­ mientos sociales y políticos (terrorismo anarquista. Ha desempeñado labores do­ centes en distintos tramos educativos. 2004). 2 de la Fundación Policía Española. LUCÍA R tvas L a r a es profesora titular del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED. escritor. En los primeros años de su tra­ yectoria investigadora trabajó sobre la política exterior española en el primer tercio del siglo XX y la acción de España como potencia colo­ nial en el norte de Africa. Publicó sobre esos temas múltiples artículos y varios libros. manifestación?».

María José de la Pascua. 2000). En la actualidad es catedrática habilitada e im­ parte su docencia en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad mencionada.). 267 . coordinó la obra de Cándida Mar­ tínez. especialmente. 1994). en coautoría con Mary Nash Experiencias desiguales. 2005). del libro Una historia de El País y del Grupo Prisa. Más recientemente ha trabajado sobre franquismo y el periodo de la Transición a la democracia en España. Es autora de numerosos trabajos sobre la historia del movimiento obrero y.LOS AUTORES se refieren al reinado de Alfonso XIII y la dictadura de Primo de Rive­ ra. Reyna Pastor. SUSANNA T a v e r a es Doctora en Historia Contemporánea por la Uni­ versidad de Barcelona. Enciclopedia biográfica de m ujeres en la Historia de España (Planeta. así como sobre aspectos teó­ ricos y metodológicos de la historia contemporánea. y muy en concre­ to de la llamada historia del Tiempo Presente. así como de la historia de las mujeres. La Indom able. 1905-1994 (Temas de hoy. Es coautora. junto con María Cruz Seoane. Susanna Tavera (dirs. De una aventura incierta a una gran industria cultural\ (PIa2a y Janés. Conflictos sociales y respuestas co­ lectivas (siglo XIX) (Síntesis. 2004). del anarquismo. Ha publicado Federica Montseny.